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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 126

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 126

Por: | Fecha: 18/11/1899

A~OIII Bogotá, Noviembre 1 8 de 1 899 NUM.126 ---·--- ORGANO DEL :MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO DIRJ:CTOR AD-HONOR.EM, FRANCISCO J. VERSARA y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Coloml-,iana de Ingenieros Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la 'República OFICIAL ( 29 DE OCTUBRE) sobre Contabilidad militar El Prnidenre de la República En uso de las facultades extraordinarias de que está investido por la Constitución nacional, DECRETA Art. 1.0 Los sueldo y asignaciones de los militares en serviCIO activo, quedan exentos de los de¡cuentos del Montepío Militar y de todo embargo administrativo, hasta nueva resolución del Gobierno. En consecuencia, los PagaJores se abstendrán de retener parte al­guna de los sueldos y asignaciones militares por los motivos mencio­nados. Art. 2.,. Los Comisarios Pag'ldores, los Intendentes del Ejércite, los Contad?res de Marina, y, en general, todos los Pagad >res de gastos militares en campafi:t, formularán su<; cuencas, mientras no se declare re tablecido el orden público, y con el fin de facilitar su rendición, por el sistema de Cargo y Data. Se comprobarán los ingresos con las notas originales de remesa, 6 con las libranzas, según el caso, que expiden los emplead;')s de hacien­da, Recaud;~dores, ó que tengan carácter de tales ; y los egresos, con el recibo del imeresadot previa ordenación del Ministerio de Guerra. 1 \ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 6 del empleado militar que estuviere suficientemente autorizado para ello por el Gobierno. Art. 3. 0 Los recibos de egresos se extenderán por triplicado, de­bidamente autoriz:¡dos por el ordenador, á fin de que la cuenta del res­ponsable lleve su comprobante natural, y pueda pedirse con las otras dos la legalización de los gastos anticipados. Art. 4. 0 Los Pagadores de que trata el artículo z.o remitirán por correo ó cuando las circunstancias lo permitan, á la Pagaduría Central de la República, una relación detallada de los gastos que hayan hecho, con excepción de los pagos á los Habilitados, gue figurarán en la cuen­ta de remesas, como lo dispone el artículo 7.o del Decreto número 365 de 10 de Agosto del presente año. Art. 5. 0 Los Habilitados del Ejército describirán también sus csuen­tas, duran te el estado de guerra, por el sistema de partida sencilla, y se ajustarán en lo demás al Decreto citado en el artículo anterior. Art. 6.o Los Ordenadores de gastos militares en campaña, lleva­rán una relación pormenorizada de los gue decreten, la que presentarán al Ministerio de Guerra para los efectos ulteriores. Art. 7.0 La Corte de Cuentas no exigirá otros documentos que los aquí señalados, en cuanto vinieren arreglados al presente Decreto, para el examen definitivo de las cuentas de los responsables militares. Art. 8. 0 Las dudas ó vacíos gue se notaren en la aplicación del presente Decreto, se consultarán con el Ministerio de Guerra, ó se lle­narán por éste por medio de resoluciones. Dado en Ana2oima, Departamento de Cundinamarca, á 29 de Octubre de I 899. MANUEL A. SANCLEMENTE El Ministro de Gobierno, RAFAEL M. PALACIO-El Subsecretario de Relaciones Exteriores, encargarlo del Despacho, ANTONIO GÓMEZ REsTREPo-El Ministro de Hacienda, CARLOS CALDERÓN-El Ministro de Guerra, JosÉ 6ANTos-El Ministro del Tesoro, RAFAEL ÜRTiz-El Ministro de Instrucción Pública, MARCO F. SuÁREZ. ---·-- :tNsrrPw uo==:toN SOBRE TRANSPORTE DE TROPAS EN FERROCARRIL (1) 1.o Siempre que una tropa deba viajar en ferrocarril su jefe reci­birá del respectivo superior la orden de movimic1Jto por tren y Ll itinera­rio del tren. La primera indicará: 1 .0 , la estación de partida y la de llegada; 2.0 ' as estaciones donde el tren se demore; 3.0 el día y la hora de partida; 4.o el día y la hora de llegada y el acantonamiento hacia el cual debe dirigirse la tropa al desembarcar. El itinerario indicará: J.O el efectivo del tren en material; 2.0 la hora de partida, la de llegada y • De orden del Ministerio de Guerra se ha arreglAdo la presente instrucciÓn su­maria, que regirá con el carácter ele provÍiÍonal hasta tanto no se disponga lo contrario. ! / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR la en que pasa por las estaciones intermedias donde el tren haya de de­morarse lo minutos por lo menos. 2.° Cuando el transporte no exija más de 8 carros el jefe militar superior del lugar de la estación puede ordenar se haga uso de un tren ordinario. En todo caso el jefe de la tropa que deba embarcarse apenas reciba la flrden de m?vimiento pflr trelt, que se comunicará también al jefe de la línea férrea, envía á la estación de partida un aviJo de tranr­porte que indique el personal de la tropa, el equipaje, caballerías y par­que que conduce el cuerpo, las estaciones de partida y de llegada, y la hora de partida El jefe de estación devolverá inmediatamente el aviso con la indicación del tren que hará el transporte. 3. 0 El Intendente militar ó quien haga sus veces, habrá ~ido avi­sado del movimiento por el jefe militar superior, y de acuerdo con ese aviso enviará al jefe de la tropa , que se mueve la hoja de viaje y un Bono de firrocarri! para el personal que haya de transportarse. 4o­sitan sus instrumentos. El embarque principia en el acto. Si la tropa ha de 1apr en wa­gon, dos clases suben al carro teniendo en la mano el aco y el fusil; los soldados no montan•sino después de que sucesi'>amente les han pasado las mochilas para que ellos las coloquen, bien debajo de los bancos, bien en los asientos destinados ~{ tal fin. Una vez en el wagon los soldados se sientan con el fusil entre las piernas, la culata sobre el piso del carro. El jefe de cada wagon, que sube e::l último, dice en alta \-OZ el número qel carro para que los soldados lo retengan en la memoria, recomienda á 1a tropa compostura y ]a prohibe hablar en voz alta. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 4:5! Los oficiales dirigen y vigilan el embargue. Las puertas de los carros no pueden ser cerradas smo por los em­pleados del tren. Si se trata de góndolas, se abrirá la banda del lado del embarque, los morral es se colocan por hileras hacia el centro del carro por la,; do5 clases que s 1bieron primero y los soldados se acomodan á mujeriegas, dando frente hacia donde se dirige el tren, con el fusil entre las piernas, la culata sobr(! el piso; el jefe del carro además de lo dicho anterior­roen te recome.1dará á la tropa afloje las 1 igad u ras de las alpargatas. Si la tropa llevare cajas de cartuchos metálicos con viene repartirlos en las góndolas para que sirvan de asiento á l os soldados. En todo caso, e n las góndolas no se embarcará sino un núm ero tal de hombres que queden 20 centímetro entre éstos y las bandas del carro. En seguida se embarcan las cantineras, que ocuparán uno ó m :ís carros addante de los que llevan el material del cuerpo y su custodia, es decir, la guardia ó piquete de policía, que irá en wagon tras ;~quéllas, junto con la banda de :ornetas . Por último, se embarcan los jefes y oficiales, cuyo carro id colo­cado hacia el medio d .... l tren, tocando la retaguardia ú los carros de bestias y equipajes. Cuando se trata de tropas de caballería, los jefes cnidadn de que á las bestias no se dé pienso desde dos horas antes de embarcarse, y se les dé de beber antes de partir para la estación. Al llegar el escuadrón á la estación, se forma en batal a en una fila, se manda echar pie á tie­rra, se dividén hombres y caballos por fracciones, e¡ u e se ponen {¡ ór e­nes de un Sargento, se de-...ensilla y se colocan las monturas á retaguar­dia de l os caballos, que permanc~edn embridados. A la eíla] dt.:l caso principia el embarque de bestias simultáneamente : dos soldados se si­túan 'le cada bdo de1 puente \'Olante, para a ·udar á reducir á lo~ cab:~­llos rebelde-;. El primer jinete de la derecha de cada fracción a\'an~a sin vol ver [1 \'er su montura, que llevad cogid.-t de las riendas ccrc .del freno, entra al wagon, cuando el caballo lo ha seguido gira á la dcrec 1:1 , e lo . n u ba aj e ac e do ccn as iNli c;a c'o es u 1 1 g e em­ple. tdo (p rpendicular ó paralelamente <Í la \'Ía), y sale del carro. Des­pué cacl:t jin~te coloca u e ballo contra el que ya lo e tá, y una vez que se completa una üla ó grup , se tiempla una cucrJa que c:er v irá á todos de pretal. En el espacio que quedn libre entre cada dos grupos de caballos, s uben los guardianes de cah1l1eriza, quienes lo hará n sin ar­mas ni eq•tipo, las que confi~rJn al c~b o de . u escm:dra, para atender á las bc~tias. Las sillas se ~mharcan en le • c.,rros en qnc monten los lwm­bres, quienes las llenn á eilos en eguida, después de Jo cual suben ~ su turao conforme se indicó para la infanterfa. El material y equ;po del cuerpo se habrá embarcado oportuna­mente, pue;to que .~ 1.t estación lo conduce la guardia de policía. Los caballos de lt> ofici.tles se embarcan , in deeensillar. 1 ~· C ·msigJta d!lralltf el fJttt}t-E"> prohibido á todo old.tdo pasar de ur1 carro á otro, cantar 6 gritar, r fu111ar en Jos carros de bestias 6 equipo. En las esLaciones t4onde el trc11 hubiere de detenerse más de diez minutos, tan l u g0 e m) se detenga, el jefe mandad. que el Corneta toque alto: bajan los oriciales y un ciérto número de soldados de la ~ttardia de policía ; se establecen éstos como centinelas, y se per- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'BOLETÍN MILITAR mite en seguida bajen al espacio así limitado los hombres, sin armas. Donde la detención sea menor de diez minutos, el jefe de la guardia de policía, por petición de los jefes de wagon, podrá permitir se desmon­ten los hombres ¡ue tengan necesidades corporales urgentes que satis­facer. En todo caso, tres minut.:>s antes de seguir la march 1 vuelven á subir los hombres. En cada parada los oficiales darán un vistazo á los carros. Cuando por escasez de material la tropa viajare en parte con gran incomodidad, si fuere preciso hacer en el camino un alto de alguna duración, el jefe lo aprovechará para que perm.Jten las tropas que van peor con las que hayan ido con menos incomodidad. Rn los altos no se obliga á ningún soldado á que se desmonte, pues esto es facultativo para cada cual. Todo tren militar irá Frecedido por una locomotora con una gón­dola á una distancia no menor de 3 kilómetros: en la máquina irá un oficial de confianza. Prohíbese terminantemente el uso del pito en estos trenes, quedando facultado el jefe de la fuerza embarcada para reducir á prisión á los empleados del tren que la violaren, entregándolos á la autoridad política del lugar para los efectos del caso. Es obligatorio para el jefe de un tren hacerlo detener tan pronto como así lo pida el jefe de la fuerza, por creerlo necesario ó conveniente á la operación militar que se ejecuta. I S· Llegada á la CJt~tciÓII término del viaje-En la estación que precede á la terminal, los empleados del tren harán la advertencia del caso á la tropa, para que ésta se prepare á desembarcar sin demora. A la llegada al término del viaje, el jefe de la fuerza hace que en el acto dos oficiales reconozcan el terreno, manda al jefe del piquete de poli­cía coloque los centinelas necesarios para guardar el orden, y designa la porción de esa tropa que custodi&rá el material y lo conducirá al cuartel ó al sitio donde debe cargarse á lomo de bestia. El oficial encar­gado del viaje estudia rápidamente las disposiciones tomadas por el jefe de estación para el desembarco de bestias y material, y da parte al jefe, quien nombrará un piquete que ayude en la faena al personal de la lí­nea, si fuere necesario. Al toque de,atenció11 y marchtl con seña de la fuerza, los hombre! salen de los carros sin precipitación, con su fusil, teniendo en la mano la vaina de la bayoneta : las mochilas les son pasadas por las dos clases ya mencionadas. Los soldados cuidar'l n de no apoyar sus armas contra los carros, y los músicos pasan á recoger sus instrumentos. U na vez que los soldados se h::tn puesto el morral á la espalda, se forman por frac­ciones frente á los carros, como se explicó para el embarque. El jefe mueve por el flanco la tropa, y la retira sin demora de la estación, para disponer vuelva á arreglarse por compañías así que salga de ella, y la dirige al pu:1to señalado por la orden de marcha. Antes de que partan las tropas los empleados recorrerán los carros, en compañía de 1 brigada y de las clases de plana mayor, á quien : s entregarán los obje­tos que la tropa haya podido dejar ol \'Ídados. De ordinario el desembarco de un batal Ión dura media hora, y el doble el de un escuadrón. En la caballería á la llegada procede así: ba­jan de Jos carros los soldados con su silla y la colocan delante del lugar donde formará la tropa; después desembarcan sucesivamente lai bestias, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 455 que se conducen al mismo pun•o, donde se ensilla y monta para salir la tropa de la estación y obrar corno se dijo de la infantería. El oficial encargado del viaje vigila el desembarco de las bestias de oficiales y del material de la columna. ---- .. ..-. ---- Conferencias de los Oficiales de la Misi6n Francesa SERVICIO DEL CAÑÓN DE MONTAÑA (Continúa) Escuela. de bateria Escuela ae batería sin las mulas-La escuela de batería sin las mu­las tiene por objeto aco~tumbrar el personal de cada batería á la disci­plina del fuego y á la práctica de todas las operaciones que comporta la ejecución del tiro. Es enseñada por el Capitán desde cuando la instrucción esrecial de puntería esté suficientemente adelantada. El Capitán tendrá presente que los ejercicios de conjunto consti­tuyen el objeto principal, casi el único de la escuela de batería. Evita dar las voces Para cambiar de puestos, Carga en cuatro tiempN, Carga á a:·scruión, destinadas únicamente á servir de medios de instrucción elemental. Indica á los Jefes de sección las condiciones en las cuales se debe hacer el cambio del personal entre los varios puestos durante las maniobras. Aunque el presente reglamento no hable de una escuela de sec­ción sin las mulas, el Capit·1n emplea una parte de las maniobras de la escuela de barerÍ.l en hacer rnamobrar las piezas bajo el mando de los Jefes de sección. Estos enseilan, á su turno, á su sección, toda., las dispo­siciones de detalle relativas á la ejecución de los fuegos. Algunas veces el Capitán vuelve á hacer ejecutar el servicio de la boca de fuego, y aun la instrucciÓn individual, c;i lo juzga conveniente, dando á cada jefe de pieza el mando de su pieza. Formación de la baterfa·--La batería o;e compone de 6 piezas y 12 cajas agrupadas en secciones de 2 piezas y 4 cajas. La batería la manda el Capitán, cada sección un Teniente, cada pieza un Sargento. Hahní., además, un Sargento polvorista, encargado de dirigir la distribuci6n de las municiones, auxiliado por 3 Cabos. El Capitán y los Jefes de secciones no desenvainan el sable sino para las maniobras de parada. No lo conservarán nunca en la mano du­ran te el tiro. Cuando los pelotones de sirvie!ltes esttÍ11 formados en batalla, cada jefe de pieza c;e coloca á la derecha del pelotón de su pieza, en la primera fila; cada Teniente á dos pasos delante del centro de su sección, y el Capitán en el certtro de su batería, en el alineamiento de los Tenientes. El Sargento polvorista se coloca á 4 pasos detrás de la izquierda del pelotón de la 3· a pieza, y cada Cabo :1 la izquierda del pelotón de las piezas de número par, en la primera fila. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET!N MILITAR Cuando los pelotonn están en columna, cada jefe de pieza marcha á la altura, y á un paso de la cabeza de su pelotón ; cada Teniente á un paso y á la altura de su jefe de pieza que está á la cabeza de su sección ; el Capitán á 4 metros del flanco de la columna y á la altura del centro de su batería, del lado de la 1 .• fila. El Sargento polvorista marcha á la altura de la cabeza del pelotón de la terc e ra pi e za, al lado de la 2. • fila; y cada Cabo adelante de la primera hilera de su pieza. Cuando los sirvimtn ntán en JttJ puestos, cada jefe de pieza se colo­ca frente á su pieza, á la altura de la contera, á un paso atrás del segun­do sirviente de izquierda de la pieza; cada Teniente se coloca al fren­te delante del centro de su secci ó n, á la altura de la mitad de la dis­tancia de las piezas á las cajas ; el Capitán, igualmente al frente y de­lante del centro ó á 1 o metros afuera de uno de los flancos de la bate­ría, á igual distancia de la línea de las piezas y de la línea de los Jefes de secciones. El Sargento polvorista se coloca al frente y delante del centro de la batería, en el alineamiento de los terceros sirvientes de derecha; cc.da Cabo se coloc ;., al frente y delante del centro de su sec­ción, sobre el mismo alineamiento que el Sargento polvorista. En la instrucción, el Uapitán se traslada á donde quiera que sea necesaria su presencia. El material se coloca como está prescrito (número 5), con un in­tervalo de 7 metros entre las piezas. Entrar m batería-Para hacer entrar en batería por un movimien­to de conjunte, el Capitán hace marchar su tropa con un movimiento por el flanco derecho (ó izquierdo), teniendo cada pelotón su izquierda en cabeza, lleva la columna hacia la boca de los cañones, y manda: .A 1111 piezas. A la voz A JtJJ piezas, cada jefe de pieza lleva su pelotón h;~cia la boca de la suya, y manda : j/ ariación á sus puntos. A esta voz los airvientes entran á sus puestos, como está prescrito (número 27), y se equipan á la voz de sus jefes de pieza. En cada sección, cuando los s irvientes están equipados, los terceros sirvientes de ambas piezas marchan á lac; cajas de la pieza de la dere­cha, y se colocan dando frente hacia adelante ; los de la primera pie­za á la derecha ; los de la segunda á la izquierda ; los terceros sirvien­tes de izquierda, á la altura de los extremos anteriores de las cajas; y los terceros ~ irvientes de derecha, i la altura de los extremos posterio­res de las mismas. Los jefes de sección, los jefes de pieza, el Sargento polvorista y los Cabos jefes de cajas, ocupan sus puestos de batería (número 72 ). El Capitán hace poner armas ~ la espalda antes de entrar en bate­ría ; si no lo mandare, loa artilleroi lo harán como si se hubiere man­dado, y 11egan á sus puestos. Para hacer entrar rápidamente en batería rür movimientos indi­viduales, estando la tropa formada en batalla, en marcha ó á pie firme, ó rotas las filas, el Capitán manda : 1.° Firmes; 2.0 .A JtLJ puntos. A la voz A JUJ ptustos, cada uno se dirige á su puesto á paso de trote. Los sirvientes se equipan á la voz de los jefes de pieza. El Capitán puede hacer equipar los sirvientes antes de hacerlo~ entrát en batería ~ á su orden los apuntadores van á traer los juegos de armas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILil.'.AR Qtlitnr las limoneras-Estando equipados los sinientes, para hacer quitar las limoneras el Capit;¡n manda : Quitt11 las lmwneras. Este movimier.to se ejecuta como está prescrito en la escuela del pelotón de la pieza (número.. ). Po11er las lrmoneras (número r6)-Para hacer poner las limoneras el Capitán manda : Po11gan /ds limourtu. Este movimiento se ejecuta como está prescrito en la escuela de ]a pieza (número 1 8). Ealtr de batería (número •. )-Antes de hacc.r salir de batería, el Capitán manda poner las limonera~, y es de su deber (número .••. ) hacer desequipar Jos sirvientes. Para hacer salir de batería por un movimiento de conjunto, manda: 1. 0 Por la derecha (ó izquierda) salgan de batería; 2.0 Marchm. A la primera voz, los jefe:> de sección ~e colocan á 6 pasos atrás de la línea de la boca de las riezas ó en la prolongación del centro de su sección, frente hacia donde tiene su salida la columna; los jefes de pieza se colocan en el alineamiento de los jefes de sección, frente al mismo lado, sobre la prolongación de su pieza ; los Cabos se colocan á la de­lecha (izquierda) de los jefes de pieza que están á la cabeza de cada sección; y el Sarganto polvorista á la altura y á 4 pasos á la derecha (izquierda) del jefe de sección del centro. A la voz lv!arclun, cada pelotón ejecuta el movimiento prescrito (número 1 3), gira á la izquierda (derecha), dejando el jefe de pieza al lado de la primera fila ; desru~s marcha á colocarse en la prolongación del pelotón que precede. Cada jefe de sección ·se coloca al lado del jefe de pieza de la cabeza de su sección, y dirige este pelotón. El pelotón de la pieza de derecha (izc¡uierda) marcha á paso redo­blado. Los otros pelotones marchan á paso de trote ; pero cuando en­tren en col u m na, es decir, al llegar á la di, tancia de un paso del pelotón que le precede, cada uno de ellos sigue á paso redoblado. Estando formada la columna, el Capitán la dirige y la forma en batalla por un movimiento de flanco, según lo pre crito en las manio­bras de infantería. Para hacer salir de batería por movimientos individuales, el Capi­dn se coloca á 4 paws delante del lugar en donde quiere formar la tropa, á la altura del centro, dándole frente y levantando el br;~zo, manda : A formar. A esta voz los jefes de ~ección, los jefes de pieza, los Cabos, el Sargento polvorista y lo artilleros, forman cada uno en su frente res­pec ti vo.-(C o11tinuaní) --•-+-•-- DOCtJ~t"E! 1'0e l~ÉlD11.'0e Camprzíia de t819-182o elt el Gnucrl (Continuación) Día 1.0 at Noviembre l1ns/d 4 ifu!ttsi'l•e.-He posado en Cali tra­tando de dar cumplimiento á mi comisión. Nada se sabe del enemi¡o. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR Día S· Este día permanecí en el mismo lugar. Por la noche se dio un vítor en h casa de mi alojamiento por el pueblo en obsequio de los Libertadores, particularizando á los Excmos. Sres. Presidente y Vicepresidente, al que concurrieron más de 7,ooo almas de ambos sexos y todas edades que no cabían en toda la calle. Esta es la menor de­mostración del entusiasmo de los habitantes de este lugar. Después un gran baile y refresco. 6 incluJive hasta el 9· Estos días me he mantenido en Cali y no ha ocurrido sino que el día se organizó una compañía de 8o hombres ar­mados de fusil y marchó para Popayán. Día 1 o. Salí de Cali á las 7 de la mañana. A las 9 pasé el río Meléndez, C!Ue siempre tiene vado; á las r 1 el Jamundí, que no tenía vado, pero tiene puente para pasar de á pie; á la media hora de haber pasado 1legamos al pueblo del mismo nombre, en donde comimos; á la 1 salimos de este lugar y llegamos al Cauca por el paso Jlamado La Bolsa á las 3 ~' en donde pernoctamos. Día 1 1. Salimos del paso del Cauca, á las 5, nos embarcamos en el mismo río, porque el camino de tierra estaba malísimo. A las 1 I sal­tamos á tierra y á la media hora de mal camino pasamos el Estero de Taula, por balsa, que tendrá una cuadra. A las 7 de la noche lJegamos á Quilichao, en donde nos quedamos. Este camino es llano pero malísimo. Días J 2 y 1 3· Permanecí en Quilichao buscando bestias para con­tinuar la marcha. Nada se sabe del enemigo. Día 14. Salimos de Quilichao á las 8 de la mañana y despllés de haber caminado una hora pasamos el río Alegrías, después de otra el río M andibá, y á hora y media de éste, pasamos el río M un domo, que es bastante grande y al llover impide el paso. A una hora y cuarto pasamos el río de Ovejas por puente, que es muy correntoso; á tres cuartos de hora pasamos el Cabuya], que no impide el paso aun cuando Jlueva; ~media hora de éste se pasa el río Pescador; éste es bastante correntoso y en invierno no da paso porque no tiene puente. A las 5 llegamos á una venta llamada M cleno, en donde: pernoctamos. Día 1 S· Salimos de Meleno á las 7 ~ de la mañana y á media hora se pasa la qlitbrada de Tunfa y á tres horas de ésta el río Piendamó; éste es bastante caudaloso, pero se pasa por puente. A media hora se pasa el río Miraflores, y á una hora el Cofre, bastante grande, pero tiene pucn te; á media hora de éste el do Blanco, que no es grande; y á otra hora de este 1 ugar se 11ega al río Ca u ca, que 11e pasa por un famoso puente de cal y canto, y á una de éste entramos á Popayán, en donde encontramos al Sr. Gobernador, que desde el 7 había llegado; indagan­do con dicho señor acerca del enemigo, me dijo que nada sabía, ni aun de la posición que ocupan, pero que ya había mandado espías y el 12 había mandado una Compañía del Batallón Cazadores y un piquete de caba­llería sobre el camino de Paría con el objeto de ver sí se descubría algo. Día 16. Esta noche llegó un Oficial de los que habían salido el 12 sobre el camino de Patfa y dice que fueron 6 leguas distante de aquí y que absolutamente nada descubrieron. Día 17. Nada se sabe del enemigo; este día se estableció la maes­tranza y se principió á coser la ropa para la. tropa, pero de l.1 tierra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILI1.'AR Ui9 Día t8. Llegó la partida que estaba sobre el camino de Patía y po!' un indio que el Comandante cogió, de esta Compaiiía, se calculan 1, 500 hombres enemigos de Patía hasta Pasto. Se dio una comisión para formar un E:>cuadrón de cabalJería en la jurisdicción de Buga. En este día llegó un oficio del Comandante en que da parte que en los puntos de Iscuandé y Barro, en la costa, hay una partida de 2 5 hom­bres mandados por D. Manuel Silvestre Val verde. Se ha dado orcien para que salga igual número á batirlos. El expresado Valverde es astu­to, malo, malísimo. Día 20. En Popayán sin novedad alguna notable. Día 2 1. Nada ha habido notable en este día. Día 22. Este día salieron dos partidas: una por la vía de Timbío hasta Antón Moreno, dos leguas distante de aquí, y la otra por la vía de Chime hasta Río Hondo, dos y media leguas distante de aquí. Nada de particular han descubierto. Estos dos caminos se dirigen á Patía, pero por el de Antón por Timbío se va á Pasto sin tocar con Patía. Día 23. Hasta este día no se tuvo noticia del Capitán Gutiérre¡ que de Cartago salió en persecución de Mcndigurcn el 23 de Diciembre, éste comunica que á su llegada á Quinchfa (que es un pueblo en la jurisdicción de Anselma) se dispersó la partida enemiga; los españoles juntos se metieron á los montes y dos Oficiales americ::tnos con 20 sol­dados armados se presentaron á Gutiérrez, el re~to se había dispersado, pero ya se estaban presentando. Día 24. Este día ha venido un parte del puerto de Anchicayá, dado por el ciudadano J. Antonio 1\fuñoz, en que comunica que una fragata de la Escuadra de Buenos Aires y Estados Unidos de Chile ha ocupado el 30 del próximo pasado el puesto del Banco, habiendo cogido dos buques, unos emigrados de Popayán y dos españoles comerciantes que se hacían <{ la vda para Panam·í . El Tenient~ Valverde y el Capitán de bandidos de Patía, Vicente Parra, que ocupaban esl~ ·punto, han escapado tirándose al monte, hubo algunos heridos y prisioneros de parte enemiga. I•"n este mi mo día salieron tre compañías del Batallón Cazadores de Nueva Granada por el camino de Timbío y 30 hombres de caballería por la vía de Patía. Hasta ahora no se sabe nada de sus operaciones. Día 25. Este día se recibió un parte del Capidn Fernando Var· gas, que fue de Comandante de la partida que salió para Patfa, en qu~ dice que ha ocupado la cuchilla y que sabe por varias noticias que el enemigo se ha retirado al Cabuya!, distante 6 leguas de la cuchilla, pero que ignora cu,tl sea la fuerza que tenga. Día 26. Este día se recibieron unos pliegos que dirige el inglés Comandante de la fragata que tomó el punto del Banco al General en Jefe, los que siguieron p r la posta, con ]a última prontitud. En este mismo día entró s ensillan, embridan, montan y se di­rigen al sitio cle ignado para la reunión. Si sólo deben ensillarse los caballos, pero sin sacarlos de la caballeriza, e toca botasillas; al o~rse esta seí1al los hc .. mbres ensillan ;' esperan el toque de á ca­ballo para embridar y s:...lir de la caballeriza. Cada oficial inspec­ciona su pdotón, hace pasar li ta por el sargento y da parte al co­mandante del cscuadrun, quien reúne la tropa y manda contar cuatros. Si se trata de un regimiento, en seguida los Nlayores dan parte, á su turno, al comandante, el que des pues de rec1 bir los par­tes de sus subordinados, reune la fuerza y pasa á dar parte al pri­mer jefe y á recibir sus órdenes. Cuando la tropa deba reunirse á pie, e hará tocar llamada uatro veces consecutivas: al uír e ta seiíal los hombr~.s forman y luego se practica la revista y se dan los partes conforme se dijo atrás. ALr EAMIJ:: , " 1 os - El 1 layor se sitúa fuera del ala que va á servir de ba e p 1ra el movimiento, en la prolongación de la línea que haya e·cogido; coloca sobre esa línea al jefe de pelotón más próximo y manda: Por la d eredzá (izquierda) ALir-:.!ARSE. A esta voz los jefes de los otros tres pelotones se ali11ean sobre el que ya está situado, el sargento del centro y los cabos de las alas de los pelotones se colocan 1 i metros atrás de su jefe respectivo, y cada pel0tón se alínea como está prescrito. 'ran luego como los jefes de pelotón estén ordenados, el comandante del escuadrón manda: firmes. A aRIR Y CERRAR F 1 LAs-Se ejecuta conforme se explicó en la escuela de pelotón. RETROCEDER-Para mover el escuadrón á retaguardia, sólo algunos pasos, el jefe manda: Escuadrón, á retaguard10, MARC.HEN; escuadrón, ALTO. MARCHA DIRECTA EN BATALLA-La marcha directa del es­cuadrón en batalla se ejecuta conforme se indicó en la escuela del pelotón. El comandante, colocado delante del centro del escua- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILI'l' A.R drón, á medio frente de distancia, sirve de guía. Al jefe del se­gundo pelotón regla su marcha de modo que el centro de la tropa se encuentre siempre á la distancia prescrita y en la dirección mar­cada con respecto al comandante del escuadrón. Los otros jefes de pelotón se ahnean sobre el del 2. 0 y conserva.n Jos intervalos que deben separarlos de él. La fila exterior vigila que el sargento del centro marche exactamente detrás del jefe de cada pelotón. El comandante pone el escuadrón en n·ovimiento á la voz de Escua­drón, de frente, MARCHEN, y lo detiene con la de Escuadrón, ALTO. Cada vez que el e cuadrón se detenga después de haber marchado en batalla, los jefes de pelotón rectificarán su alineamiento sobre eldel2. 0 Los cambios de aire ó paso se ejecutan conforme se prescri­bió para el pelotón. Pata ganar terreno hacia uno de los flancos, el jefe mandará: Pelotones, á la dtrecha (izquierda), de frente, MAR­CHEN. La tropa vuelve á su frente primitivo á la voz de PelfJto­nes, á la izquierda (o derecha), MARCHEN, y luégo se ordenará: De frente, MARCHEN, Ó ALTO. Estando el escuadrón en batalla, en marcha ó á pie firme, para hacerlo marchar á retaguardia el jefe manda: Pelotones, media vuelta, á la derecha (ó izquíerda), MARCHEN. Este movimiento se ejecuta á la vez en cada pelotón, como en su lugar se indicó. Ter­minadas las conversiones, los pelotones avanzan de frente á la voz De frente dada por el jefe. Si en vez de avanzar, el jefe quiere detener su tropa, mandaní: ALTO, en el momento en que los pe­lotones van á terminar la conversión. En tanto que los pelotones dan la media vuelta, el comand::1.nte avanza á situarse sobre el nue­vo frente, pasando para ello por entre los dos pelotones del centro. CoNVERSIONEs-La conversión del escuadrón en batalla so­bre eje fijo se ejecuta á pie firme o marchando, á las voces de: Escuadrón, á la derecha (izquierda), semiderecha ( emizquierda), MA.f< CHEN, DE FRENTE, ó AL' o, del mismo modo ordenado en la escuela del pelotón. El jefe, que es el guía del escuadrón, se con­forma con lo prevenido en su lugar á los jf"fes de pelotón. Estos regularán su marcha de acuerdo con el movimiento que debe eje­cutar el escuadrón, y los pelotones siguen á sus jefes. La conversión sobre eje 111ovible se emplea para cambiar de dirección cua:1do. e está en columna de pdotone , y se ejecuta á las voces de mando y conforme á lo principios fijados para los pelotones, con la ola diferencia de que el comandante regula su moviTI'iento de suerte que el jefe del segundo pelotón dd lado del f je conserve el aire á que se marchaba. El radio del arco de cír­culo que describe el Mayor es de 32 metros por lo común. l'viAI\CHA OBLICUA INDIVIDUAL Ó POR PELOTONES- La mar­cha oblicua individual se ejecuta del mi;)mo modo que se prescribió para el pelotón. El1\1ayor, los jtfes de pelotón y los soldados dan Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETm MILITA..It un cuarto deo vuelta á la derecha ( ó izquierda), y avanzan de frente. El movimiento se emplea cuando sólo se trata de ganar algún te-rreno á vanguardia y sobre el costado. · Cuando la marcha oblicua en cuestión debe prolongarse al­gún tanto, ó cuando se quiere oblicuar ganando m ás terreno hacia un costado, el Mayor mandará: p eloton es, semiderecha (ó semiiz­quierda), de frente, MARCHEN. Cada pelotón ejecuta una conver­sión sobre eje fijo, y en seguida avanza conformándose á lo orde­nado para la marcha de frente. Los jefes de los tres últ;mos pelo­tones pondrán la cabeza de sus caballos uno ó dos pasos afuera y á la dtura de la paleta del caballo de 2.• fila del ala del pelotón que les precede, mar han do en la dirección que sigue el jefe del pelotón que forma la cabeza. Para volver el escuadrón á la ante­rior formación en b ataHa, el i\tlayor mandará: p loto11n, semiizquier­da (ó semid,· ruha), de frent, , MARCHEN, 6 ALTO. Esté el escuadrón á pie firme ó en marcha, se puede ejecutar el movimiento á todos tres aires, á saber: al paso, al trote y al galope. CoLUM rA DE PELOTO l ES: formaciones, marchas y despliegues. FoRMACIONEs-Estando el escuadrón en batalla, para formarlo en columna hacia uno de l0s flancos, el j e fe mandará: A la derecha (ó izqui~-rda), en colu nna de pelotó n, MARCHEN. Cada pelotón eje­cuta una conver ión sobre eje fijo, del lado indicado, y terminada, sigue marchando de frente. Si el Capitán quiere detener el escua­drón una vez formada la columna, en el momento en que los pelotones van á terminar la conversión mandará: ALTO. Estando el escuadrón en batalla, para formarlo en columna de pelotone á vanguardia del frente primitivo el jefe manda: en columna, Mr RCH EN. El p e lotón de la derecha (primer pelotón) avanza directamente á vanguardia; el segundo ejecuta un semi á la der~:. cha, gira en seguida á la i¿q uierda conversando sobre eje móvil y sigue al primero; el tercero y el cuarto giran á la dere­cha, avanzan de frente y luégo tornan á girar á la izquierda, su­cesivamente para colocarse detrás de los dos primeros. Para eje­cutar el mi rno movimiento rompiendo la batalla por la izquierda, se manda: Por la zzquicrda, en columna, MARCH~N. Si el jefe quie­re á la vez que estos movimiento se ejecuten á aire s más vivos, hará seguir la voz preparatoria de la indicación del caso: en colum­na, al trote (ó galopt ), MARCHE r . El movimiento se ejecuta del mismo modo esté á pie firme ó en marcha la tropa desplegada en batalla. MARCHAs-El Jefe no tiene puesto fijo: cuando quiere diri­gir personalmente la columna, se coloca á un frente de pelotón adelante del centro clel pelotón de cabeza y sirve de guía, pero en todo caso indica el punto de dirección al Jefe del pelotón que mar­cha en cabeza y sirv ~ de guía, siempre que el Mayor no de empeñe ese papel. El segundo Jefe del e cuadrón marcha sobre uno de los flancos y vigila para que el movimiento se ejecute con regularidad Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4.64: :BOLETÍN MILlT.A.lt Durante el tiempo de la marcha, los j e fes de pelotón se mantienen sobre el mismo eje, y es esencial que •e pongan en mo imiento á la vez y marchen á un aire igu a l, á fin de que conserven la distan­cia: si pierden ésta, la recobrarán poco á poco. La columna se pone en movimiento á la voz de: columna, de frente, MARCHEN, y se detiene á la de columna, ALTO. Cuando la columna encuentra un desfiladero que no permita el paso con el frente de pelotón, sin que tarnp.)co obligue á formar columna de viaje, por ser de corta longitud, cada pelotón marcha sucesiva­mente á voluntad, lo cu:.tl se ejecuta á la voz á volu"ltad, dada por el jefe del pelotón al salir del des filad e ro. Cada pelotón recobra su formación normal á la voz de r eunión conforme está prescrito. Los cambios de dirección de la columna de pelotones se eje­cutan por medio de co lVersiones suce ~ i vas sobre eje móvil, á las voces de cabeza de c1Jlum'1a á la d erecha ( ó izquierda), á la semide­recha (ó izquierda), dadas por el Jefe. El pelotón de cabeza con­versa y sigue de frente, y los otros ejecutan sucesivamente la mis­ma op:ración al llegar al terreno en que la efectuó el primero. En el acto en que se ejecuta el cambio de dirección, el Mayor indica al Jefe del primer pelotón el nuevo punto hacia el cual debe dirigirse la columna. También puede cambiar de dirección la columna de pelotones con la simple indicación que para ello haga el ] efe, se­ñalando el nuevo objetivo de la marcha, conforme se explicó para el pelotón: si el Mayor está á la ctt bez.a de la columna, le basta colocar su cabalgadura en la nueva dirección en que debe moverse la tropa. La marcha oblicua individual se manda y ejecuta como en la escuela de pelotón: en ella los jefes de pe! tón cuidarán de man­tenerse á la misma altura, sobre un ·1 lín e a perpendicular al frente. También puede hacer5e ganar terrt: no á la columna hacia uno de los flancos empleando la marcha oblicu 1 por tropas: el jefe manda: pelotones, semiderecha (ó izquierd ), de fr nte, M -\.RCHE'l. Cada pe­lotón ejecuta una conversión sobre eje fijo, y avanza en seguida. Los jefes de los otros tres pelotones proceden como está ordenado. Para volver el escuadrón á la e lumna primitiva, el jefe manda: pe fotones, semi izquierda (derecha). D~ frente, M -\RCH E ¡ J' Ó bien, ALTO. \1archando el escuadrón en columna de pe lotones, para ha­cerlo ganar terreno perpendicularme nte á un de los flancos, el Jefe manda: pelotones, á la dert?cha ( ó izquierda), de frente, MAR­CHE !'l. A la vez todos los pelotones pro'"'edcn como está ordenado. Para marchar á retaguardia se manda: p ebtones, m edia vuelta á la derecha (ó izquierda), de frente, MARCHEN. DESPLIEGUEs-La columna de oelotones se despliega sobre u na línea paralela, perpendicular ú oblicua á su frente. Para man­dar tl despliegue el Jefe SP coloca sobre la línea directriz que debe seguir el centro del escuadrón des pué ' de e ... tabl cicla la nueva forma­ción; cuando se trata del despliegue á van gu trdi'l, esa línea puede no ser paralela á la dirección seguida por la columna. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .BOLE'l'ÍN MILl'r AR 465 Estando la columna á pie firme ó en marcha, al p.1S'J, para longitudes, de tal modo que el hecho sucederá aun cuando la diver­gencia se cumpla á poca di~tancia del origen de los dos ríos; 2.0 No -es necesario que corran en el mismo sentido, puesto que la depre­sión existirá aun en el caso de que los dos nos corran con rumbos opuestos, sólo que entonces por lo comúr. la línea que une los codos es oblicua con respecto al eje de la línea de cumbres: en este caso y en el anterior un arroyo marca con frecuencia la línea que guía al puerto; 3.0 la ley se cumple igualmente en el caso de que sólo uno de los ríos sea el que cambia de rumbo, siendo de adver­tir que el puerto quedará entonces en la perpendicular levantada sobre el codo del río que cambió de rumbo hacia á aquel que con­serva el suyo. En fin, la ley se cumple sin atender á la distancia que . separa los thalwegs con tal que se trate de la vaguada de dos hoyas hidrográficas contiguas, aun cuando tengan independencia desde el" punto de vista orográfico ó el paralelismo torne á restablecerse de nuevo á mayor distancia de las cabeceras: el famoso boquerón del Carbón al pie de los encumbrados páramos de Cachirí y Santur­bán, etc. La ley es independiente de la forma de agrupación de las monta­ñas, de su magnitud y de su t:onstitucion geológica. Segunda ley-La Línea que une los puntos más próximos de dos ríos que riegan valles contiguos, corran en el mismo sentido ó con rum­bo contrario, corta la cresta intermedia en un puerto-Para que se cumpla es preciso que la aproximación de los ríos sea muy acen·­tuada, y entonces las ramas de sus codos prolongadas forman cada una de las generatrices de la hiperboloide (x) cuya garganta será el puerto, que e encontrará donde se crucen dichas prolongaciOnes, pudiendo su tipo variar dentro de toda la serie mencionada. Los ejem­plos de e ta ley son mucho menos numerosos que para el caso an­terior, y su explicación sencilla por demás. Claro es entonces, por otra parte, que si un río corre por el pie de una línea de alturas que no le dan tributo sensible, r al opuesto lado sólo nacen ria­chuelos pe~pendiculares al eje orográfico, se trata de una cresta de altura sostenida en la cual no habrá puerto digno del nombre de tál. 4.0 El puerto y la geología-Cuanto á la forma del puerto, es decir, la topografía del terreno en la depresión y sus alrededores, depende, en primer término, de la estructura geológica de la cres­tería, presentándose á este respecto la misma variedad que en los terrenos ó suelos existentes de ordinario en los continentes, á saber : en los arcillosos y pizarrosos raro es que no sean cols ó pa­sos entre moles redondeadas ; en los calcáreos suelen ser una es­pecie de zanjas entre murallones casi perpendiculares, es decir, se aproximan al tipo garganta; en los areniscos abunda la estrechura sinuosa con el pie calzado por enormes derrumbes antiquísimos ;. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 472 ROLETíN ~IILIT AR en los cristalin?s se abren, ora entre verdaderas puntas de sierra,. ora en cuchilla de lomo sostenido, siendo en ellos donde con más frecuencia se halla el tipo del boquerón, y aun las brecha totales que aprovechan los ríos para salir de las regiones intercordillera­nas. Como se cumprende, es en los puntos de contacto de dos for­maciones geológicas distintas donde pueden hallarse los ejempla­res más perfectos y grandiosos del puerto seco ó de montañas _ 5· Puertos y caminos-Siempre será conveniente en el trazo de las vías de comunicación buscar el paso por los puertos de las cumbres; pero es preciso huír de las vaguadas ó líneas de máxi­ma pendiente, en cada vertiente de la sierra, al buscar el punto de partida ó cumbre del puerto. Los caminos en los puertos exi­gen conservación muy esmerada, como que son fatigosos en la su bid a y expuestos en la bajada, pues de ordinario se encuentran en el antepuerto las mayores y más fuertes pendientes de la vía. Como el puerto es siempre un punto elevado, en especial si se tra­ta de las mayores cordilleras, está expuesto á grandes fríos, grani­zadas y constantes garúas en invierno ; los vientos son de ordina­rio de grande intensidad, pues vienen enfilados por la cañada, has­ta hacer imposible el paso en ciertos tiempos, etc. Par esto, cuan­do en una cordillera hay varios puertos accesibles, al proyectar ope­raciones debe pesarse con cuidado si será más conveniente alargar la marcha para pasar por un puerto más bajo ó cómodo que otro, ó si, por el contrario, la disminución de la línea recorrida resulta­ría más adecuada al fin que se persigue. En tesis general, deben preferirse los puertos abrigados, por la menor fuerza que su tra­vesía hace gastar á un ejército. Militarmente considerado, el puerto no es sino un desfiladero, y su ataque ó defensa se sujeta á los principios que rigen el ata­que ó la defen a de las ere ta . Cuanto á las observaciones que anteceden, palmaria es su importancia para encontrar en las mon­taña pasos practicable á v c,e desconocidos aun á los mismos ha­bitante , de lo cual podríamo citar más de un clá ico ejemplo. En re. u m en : la cab za de los valles no se aplica á la en i­lladura de las cre · tas, ino á la ma as montañosas que guardan esa depresión. Dicha cabeza ó antepuerto rara vez es angular, pues de ordinario e mue:tra crateriforme ó dispuesta en anfi­teatro cuadrangular con ángulos cortados. En todo caso, las ma­sas ó altas crestas que alineadas marcan el lomo de la sierra, e tán divididas unas de otra por puertos comprendidos entre los estri­bos que apoyan dos de esas masas contigua , cuya existencia no es revelada ni por el examen de las líneas hidrográficas, ni por el ge­nero de agrupación de las moles de la cordilJera. 6. Además, no basta mostrar la correlación estrecha de los puer­tos y de la:s leyes que rigen la agrupación y e~tructura de las mon­tañas en las cuales e tán abiertos; preciso es también indicar cómo. .aquellos contribuyen á traz2.r la marcha natural que debe seguirse Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET1~ MILITAR 47S en el estudio de los relieves y qué ventajas deriva el espíritu de compaginar su posición con los principales caracteres orográficos y geológicos de la región. Por esto en tratándose de macizos cris­talinos aunque los veamos aislados aparentemente, no podemos de­ducir que entre ellos no hay enlace alguno. En efecto, el eje de cada cordillera estará siempre formado en primer término por una especie dada de rocas, que ya emergen como islotes, ya desaparecen cubiertas por otros terrenos no alcanzados á romper ó que se for­maron después en las depresiones. El enlace siempre existe aun cuando sea subterráneo; en especial si el eje es cristalino, puede comparársele á una línea de arrecifes que afloran de trecho en tre­cho: entre dos macizos consecutivos el eje presenta una serie in­determinada de otros ocultos, análogos á las romp1entes que estárt siempre sumergidas, lo que explica porque aun dislocados en todo¡ sentidos los terrenos intermediarios están cruzados por una haz de brechas y de puertos. Lo esencial es, pues, conocer los rasgos que caracterizan la fisonomía de la comarca, por lo cual el estudio de una cordillera debe abarcar; 1.0 Los macizos cristalinos, centros de erupción, con orien­tación y altitud de sus cimas, depresiones que los aislan de las rna­sas vecinas, torrentes que de ellos descienden y caracteres de lo· valles que dominan. 2.° Cadenas y macizos secundarios que se alzan á uno ó ambos lado~ del eje principal, con los mismos datos. 3.0 Puertos existente. al pie de los macizos cristalinos, en los puntos de arranque de las masas ~ecundarias y en el desarroJlo de estas; dividiéndolos en haces ó grupos relacionados con los gran­des valles gue ponen en comunicación. 4.0 El estudio del glacis que e apoya por uno ó ambos lado sobre la cordillera cual si fueran las gravas de un acantilado y que desciende hacia la va g uada de un río en valle longitudinal. Este glacis puede dividir se en una serie de conos de deyección de base amplificada, puesto que en coniunto no e sino el amontonamientG de despojos de todo tamaño (limo ó cantos errático~ ), que tuvie ron por vehículo principal antiguos glaciares ó aguas diluviale . __ __,..·~-- (Concluye) Napoleón concurrió al Haya Santa á infundir confianza " ::,US soldados con su rostro sereno. Allí permaneció bajo una lluviJ. -Je balas, contemplando tranquilo los resplandores con que llenabaa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILITAR el aire las granadas. A su lado mataron al jefe de la artillería de la guardia . .Por lo que le informó un oficial del Mariscal Grouchy, que había logrado llegar hasta él, comprendió Napoleón que su ala derecha no entraría en batalla, porque el Mariscal no habí-t ni comprendido sus órdenes, ni se había dado cuenta de la topo­grafía del terreno. Pensar en retirar su ejercito era una temeri­dad, porque se p día ver envuelto, dando, ademá , á sus e(lemigos el derecho de creerse victoriosos, y á sembrar en sus soldados la desconfianza. Así pues, resolvió contrarrestar, hacerle frente á la situación, y modificó su pla11: ::. u nuevo proyecto consistía en acoger á los prusianos de una manera tan vigoro a, que permane­cieran anonadados por el golpe durante una ó dos horas; encami­narse en seguida por el camino de Bruselas á la meseta, con el cuerpo de Erlon, la guardia con sus caballerías, y las demás tro­pas que pudiera tomar, para terminar la jornada con un acto de desesperación; pero para poder obrar así necesitaba hacerse dueño del Haya Santa para contenerlos mientras se contemporizaba,-y acumular tropas allí para llegar en pocos momentos á donde estaba W éllington. Ordenó á Ney tomar esta posición á todo precio, y que una vez establecido en ella, esperase la señal para emprender una acción definitiva contra los ingleses. El Príncipe Jerónimo tomó en este momento la capilla de Hougoumont y parte de los edificios adyacentes, después de haber batallado inútilmente por espacio de cinco horas para ser evacuada momentos después, reco­brada de nuevo y abandonada en seguida, sin obtener con esto más ventaja que pegarle fuego, á costa del aniquilamiento de aquellas bizarras divisiones. El .Emperador envió orden de propagar el in­cendio con obús y redoblar el cañoneo. Ney reunió las divi iones de Erlon, colocándolas de manera que pudieran avanzar á la meseta prontamente; se puso al frente de la división Donzelot, y principió la carga contra el Haya San­ta. Con violencia y coraje formidables lo atacaron todo; echaron abajo la puerta, y á sangre y fuego de trozaron el batallón alemán que la defendía; pues de quinientos hombres que eran, sólo cua­renta lograron salir prófugos. Dos b:1talloncs b:1jaron del camino de Ohain, en protección de este pequeño re to del desdichado ba­tallón: N e y lanzó sobre ellos á lo coraceros; á su vista, los dos batallones formaron do;> cuadros que no pudieron resistir la furiosa impetuosidad del ataque; los coraceros rompieron el primer cua­dro, le cogieron la bandera y lo acuchillaron; el otro contrarrestó dos cargas, y ya iba á ceder, cuando los guardias de Somerset le libraron de correr la misma suerte del primero. Dueño Ney del Haya Santa, procedió á rehacer las columnas de ataque, un tanto desorganizadas por las acometidas que acabamos de referir, y las de Haie y Papelotte, posiciones que fueron con~uistadas después de heroicos esfuerzos. A las 3 y 30' el cuerpo prusiano de Bülow atacó con fuego nutrido al del Conde Loubau, quien no contestó Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR hasta que no se encontraron muy cerca unos de otro:,. Loubau empezó con descargas consecutivas y rápidas, ordenando á la vez á su primera fila que cargase á la bayoneta, logrando rechazar á Bülow. Triunfo momentáneo que no sirvió sino para ganar un poco de tiempo, porque ya empezaban nuevos cuerpos del ejército prusiano á llegar al lugar de la lucha. Napoleón vio que los pru­sianos avanzaban mucho, y que el Conde, á pesar de hacer cuanto estaba á su alcance por sostenerse en el sitio, empezaba á perder te­rreno aunque disputándolo palmo á palmo, porque la superioridad numérica de su adversario le agobiaba, por lo cu<3l envió en su auxilio á la división Duchesne, de la guardia, con veinte cañones tomados de la gran batería: merced á tan oportuno refuerzo pudo detenerlos, y aun cuando momentos después fue rechazado de nue­vo, continuó la lucha en esta forma hasta las cinco. Napoleón permaneció en el centro con los quince batallones restantes de la guardia y toda la reserva de caballería de línea. Pensaba caer sobre los ingleses como un rayo, en cuanto viese re­chazado el ataque de los prusianos. Eran cerca de las cinco, y Grouchy, á quien esperaba ansioso, no tardaría en presentarse á sembrar con su llegada el e3panto en las masas prusianas atacán­dolas por retaguardia, contribuyendo al fin á un triunfo brillante y decisivo. Ney pidió refuerzos de infantería, pero Napoleón se limitó á enviarle los coraceros de Milhaud para que con ellos llenara el es­pacio vacío que habí:a entre el Haya Santa y Hougoumont, reco­mendándole que esperase. sus órdenes, para que fuera simultáneo el ataque que debía decidir de la batalla. Los coraceros, al ponerse en movimiento para situarse en el lugar ya citado, pa aron por delaute de la caballería ligera de la guardia que mandaba Lafevre­De noete , á quien el jefe de los coraceros, e ·trechándole la mano, le dijo: "voy á cargar, apóyamc::." Lafevre-Desnoetes creyó que su amigo obedecía al Emperador; siguió su movimiento y se co­locó á u retaguardia. En e te m0mento Napoleón se encaminó á la derecha, con el fin de dirigir personalmente el ataque contra los prusianos. El Duque de W éllington observaba con álgida serenidad los flujos y reflujos de la liza, y en vista de los movimientos de los franceses, concentró todas sus tropas sobre su centro y su izquier­da, dando á la vez orden de que ocuparan la derecha los veinte ba­tallones que había colocado detrás de los puntos de ataque. A ca­ballo, en medio de sus tropas, las aprestaba para un rudo golpe, haciendo caso omiso de la mayor parte de la artillería que quedó sola en el borde de la meseta á causa del movimiento retrógrado de la infantería. Ney, dueño del Haya Santa, en presencia de un enemigo que retrocedía abandonando sus cañones, y con cerca de seis mil ca­ballos, no pudo esperar más, su impaciencia le devoraba, y resolvió a tacar con sus jinetes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 476 BOLETÍN MJLTTAR Teniendo cerca de sí á la caballería de la guardiJ, en la falda de una colina, se creyó capaz de pisotear á los ingleses con sus tropas. Fue entonces cuando principió aquella sublime carga, once veces repetí da. Los jinetes subieron á gran trote la meseta, divididos en tres columnas, con el sable levantado blandiéndolo en el aire, y produ­ciendo un ruido espantoso, con el que se mezclaban gritos de hombres, chasquidos, choques de cascos y de aceros, roncos bufi­dos, y el resollar violento de 6,ooo caballos. Aquellos admirables~ asombrosos titanes, semejaban un huracán que hace temblar la tierra. A pesar de que todo el Estado Mayor aplaudió el brioso empuje de la caballería, Napoleón lo miró con profundo disgusto, diciendo: "Se ha anticipado una hon:l,'' y se resignó á tener que proteger una carga que daba al traste con ~u plan. Los jinetes siguieron trepando. Aquellos hombres, no lo eran ya, parecían centauros, transformados por el vértigo en atletas de la guerra. "Viva el Emperador" gritaban, y entraron en combate. El choque fue espantoso: masas de cab,dlos en vertiginosa carre­ra, se estrellaron contra filas de bayonetas. La parte de la caballe­ría que atacó la extrema izquierda de los ingleses, descubrió de­masiado tarde, para poder evitarlo, el camino hondo de Ohain, en el que qut>daron sepultados unos pocos centenares "te jinetes y de caballos. No obstante, los demá pasaron por sobre ellos. A este detalle de aquella gran batalla atribuyen algunos, erróneamente, el resultado finetl de la jornada. Los ingleses no quisieron ceder, y los franceses anhelaban vencer: de ahí la horrible carnicería que surgió, dando por resultado formar montones de hombr~s y de caballos; montones de carne con acero, en donde al caer las cabalgaduras se hacían acervos de se re y de co~as; Pn donde se proyecta han, de entre esa masa horripilante, brazos rígidos que aún empuñaban el sable; en donde el jinete en tierra mordía furioso el jarrete del corcel tendido que le destrozaba la cara con el casco, haciendo va­nos e fuerzos por levantarse; y en donde la metralla e tallaba, sal­picando á aquellos heroicos lidiadores moribundos con pedazos de carne, fierro y lodo. Esta soberbia caballería casi destrozó las tro­pas de Wéllington: despejó la meseta y atacó la reserva , las que formaron cuadros por regimientos situando en sus respectivos cen­tros la artillería. El flanco del cuadro que recibía un ataque, lo resi tía con ]as bayonetas, y luégo practicaba movimiento de con­versión por mitades, para dar paso á la artillería que vomitaba un huracán de metralla que diezmaba á los franceses, y se cerraba lué­go con orden y precisión adm1rables. El grueso de la caballería de la guardia debía seguir á los co­raceros según la orden de N ey, quien vi no á su encuentro, les habló en terminas vehementes y llenos de convicción, manifestán­doles que eran los llam::tdos á sacar de allí á los pertinaces ingleses. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1.3(JL ~'TfN M JLI1.'AR 4.71 Invitóles en su arenga á arrojarse contra el enemigo, y que­riendo dar el ejemplo, lanzóse como un león sobre los cuadros. Esos hombres tántas veces triunfantes, in que nada hubiera ido irrefragable para ellos, partieron á escape en pos de Ney. El Em­perador, previendo con su inimitable y sutil penetración que aque­llo no tendría más resultado que privarlo, de pojarlo de su caba­llería, arma final de sus batallas,-envió al gran Mariscal Bertrand á detenerlos, pero por más que éste corrió no pudo alcanzarlos,­y diez mil caballo:: se precipitaron de nuevo sobre el ejército bri­tánico. Esta terrible carga arrolló varios de sus cuadros, y la ca­ballería tomó 6o piezas de artillería y tres banderas. Pudo haber decidido la batalla esa formidable e m besticia, pero Napoleón come­tió el error de no apoyarla con la infantería, y no pudo, en conse­cuencia, conservarse en el terreno tan heroicamente conquistado, ni desarraigar á aquel ejército fuertemente plantado allí. Si á la ~uardia joven se le hubiera hecho concurrir á continuar el ataque con nuevas y vigorosas arr~metidas, en verdad que la victoria la hubieran alcanzado las armas francesas, pero estos cuerpos se en­contraban abajo, á la derecha de Plachenois. Los regimientos de Lord Elxbridge atacaron como leones á las caballerías de Ney, pero se vieron precisados á retirarse, casi deshechos, para rehacerse. El Mariscal Ney pidió al Emperador refuerzos de infantería, pero este, dudando rnucho del buen resultado de aquella irreflexiva carga, los negó porque temía que fueran tan 1-.>camente empleados como las caballería . Pero si apoleón hubiera podido ver lo que pasaba en la meseta, de ~eguro ordena cargar sobre ella á todas la tropas de que disponía. Vi .ndo Ney que no 11egaba el refuerzo de infantería que le idió al Emper<1dor para proteger sus cargas ofreciéndole vencer eon él si se lo enviaba, y mal podía llegar, puesto que la contes­tación que recibió de apoleón fue ésta: "¿Infantería? ... ¿quiere que yo la fabrique ? , " quiso suplir esta falta redoblando su valor, y resolvió emprender la novena carga, diciendo: "Si no basta un Ney, alla van seis." Se le vi partir, llegar, chocar con el cuadro más avanzado, segar cabezas y desaparecer entre el humo. Pero todo fue en vano, aun cuando hizo más de lo imaginable, era im­posible aniquilar tropas tres veces mayores que las suyas. Enton­- ces ideó un nuevo método de ataque: cargar con unos mientras descansaban los otros; e:Ie esta manera obtendría una carga conti­nua. Principió con los coraceros. Po~o tardó en empezarse á ver los benéfico resultados de esta idea, cuando llegaron los pru ianos desembocando por todas part~s; dos cuerpos por Saint-Lambcrt y uno por Ohain. 7 s,ooo prusianos vinieron á reforzar á los 7 s,ooo ingleses de W éllington. Eran las seis y media de la tarde. El Conde de Loubau, en medio de sus soldados, hacía cuanto estaba á su alcance para retardar lo más posible la retirada que se vio obli­gado á ejecutar por la enorme diferencia numérica de sus tropas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR con las del enemigo: ya lanzaba las caballerías de Domon y de Suberboie sobre los escuadrones del Príncipe Guillermo; ya su in­fantería cargaba á la bayoneta á la infantería de Losthin que ata­caba su izquierda; ya á la d~ Hiller que invadía su derecha. Cien­to cincuenta mil hombres atacaron con furor á los restos del ejér­cito frances. La vieja guardia era la única fuerza con que contaba Napoleón, quien, lejos de renunciar á la victoria, se puso á la ca­beza de aquellos pocos hombres, y se lanzó sobre el centro de los ingleses ; una descarga de artillería rompió por cien partes aquel puñado de héroes, y la línea de sus gorras de pelo continuó ade­lantando. Las caballerías prusianas también los atacan ; ellos re­sisten, pero, no habiendo tenido tiempo de formar cuadros, son :iisueltos, y retrocedieron por primera y última vez, para reorga­nizarse y formar los cuadros más abajo, en donde fueron cargados ain cesar. Ney, con c:l rostro cubierto de sangre, y salpicado de lodo; su­doroso, agitado; con el antes correcto uniforme desgarrado á balazos; pendiendo de uno de sus hombros un pedazo de charretera cortada de un sablazo; con su espada rota; sin tricornio, y con la mirada centellante y terrible, procuraba, andando aquí y allá, reunir tro­pas para atacar la caballería prusiana. De repente, comprendiendo que todo era ya inútil, se le ve, á la cabeza de 200 jinetes, partir como ariete formidable en busca de la muerte, gritándole á sus compañeros: "¡ Veníd á ver cómo muere un Mariscal del Im­perio ! " Inconcebible parece que ante esos 200 bravos, los prusianos retrocedieran ; pero luégo, avergonzados, vuelven á la carga, tra­bándose una lucha formidable ; y á Ney, allí donde había más enemigo , se le veía aparecer y desaparecer con su espada vibran­te como una lengua de serpiente: buscaba la muerte, pero quería matar sin tregua; y la muerte huía de el, y parecía que las balas se apartaban á su paso. Los ingleses, habiendo rechazado los ataques, y sintiéndose reforzados en estos momentos por todo el ejército prusiano, cerca de las ocho* comenzaron una acción general ; dejaron sus atrin­cheramientos, y pa aran de la defensiva á la ofensiva. Tomaron el Haya Santa y á Pappelot, tras una carnicería horripilante, des­pués de la cual se declaró la derrota en los franceses, que fueron lué­go acosados, perseguidos por todas partes á pesar de la oscuridad de la noche. Los resto~ del primer cuerpo, desordenados, se dis­persaron ; y el segundo, que se retiraba en algún orden por la izquierda del camino real, fue á su vez dispersado por la caballe­ría pru .,ia na; el sexto y la nueva guardia lo fueron en Plache­nois. Las caballerías yacían tranquilas al lado de sus irreconci­liabl es enemigos, en la meseta del monte de San Juan. En Bélgica, por los meses de Junio y Julio, anochece á las 9 p. m. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MlLIT.AR Algunos cuadros de la guardia, inmóviles en medio de las borrascas de aquella espantable derrota, como las rocas en el agua que rebota sobre ellas, se mantuvieron firmes hasta el anochecer. Llegada la noche, y con ella también la muerte, esperaron esta doble sombra, é inmóviles, dejáronse envolver por ella. Abando­nados allí, vencidos, terribles, aquellos cuadros sombríos agoniza­ban de un modo formidable: Ulm, Wagram, Jena, Friedland, morían con ellos. A la hora del crepúsculo, á eso de las nueve, quedaba toda­vía uno al pie de la meseta del monte de San Juan. En aquel vaiJe funesto, junto á aquella cuesta que subieron los c01aceros, inun­dada ahora por las masas inglesas, bajo los fuegos convergentes de la artillería enemiga victoriosa, blanco de una formidable trom­ba de proyectiles, luchaba aún aquel cuadro que mandaba un oscuro oficial llamado Cambronne. A cada descarga disminuía el cuadro, sin dejar de resl-'onder. Replicaba á la metralla con sus fuegos de fusilería, estrechando continuamente sus caras. Los fugitivos, deteniéndose por momentos á cobrar respiración, escu­chaban de lejos, en las tinieblas, aquellos truenos so m bríos que iban decreciendo sin cesar. Cuando aquella legión no era más que un pui1ado de hombres; cuando su bandera no fue sino un arambel; cuando sus fusiles, careciendo de balas, no eran sino me­ros garrotes; cuando el montón de cadáveres fue mayor que el grupo de vivos, hubo entre los vencedores una especie de terror · sagrado en presencia de aquellos moribundos sublimes, y la arti­llería inglesa, recobrando alientos, guardó silencio. Aquello fue una especie de tregua. Aquellos combatientes tenían en derredor suyo como un hormiguero de espectros, de sombras, hombres á caballo, los negros lineamientos de los cañone , la blancura del cielo vista al través de las ruedas de las cureña~; la colosal cabeza de muerto que los heroes perciben entre el humo, en el fondo de la batalla, avanzaba hacia dios y los miraba. Entonces pudieron oír en la sombra, que cargaban las piezas; las mechas encendidas, semejantes á ojos de tigre vi tos en la noche, describieron un círculo alrededor de sus cabezas; todos los botafuegos de las baterías in­glesas se aproximaron á los caí1ones, y entonces compadecido, te­niendo el instante supremo 3uspe-ndido sobre las cabezas de aque­llos hombres, un General inglés, Colville, según unos, Maitland según otros, les grito: Rend10s, bravos franceses! Cambronne respondió: Mierda/ Otros afirman que agregó: "La guardia muere pero no se rinde." ¿ ron unció ciertamente esta frase su bli­me, aunque un poco teatral, ó, como lo dice V 1ctor Hugo, e contentó con una palabra de seis letras, humillante y terrible para el enemigo vencedor, una palabra de soldado, verdaderamente he­roica en su desdeñosa grosería? N o lo sabemos, pero lo cierto es que aquella grandiosa contestación que fulmina y execra, fue res­pondida con una descarga de artillería, y á cañonazos se demolió glorioso el cuadro de la guardia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 80 .BOLE'l'ÍN l11Ll'l'J1R Cambronne no murió. La caballería prusiana, viéndose victoriosa á tan poca costa, arremetió á los fugitivos persiguiendolos, hostigándolos hasta larga distancia. Así cayó Napoleón. El Mariscal Grouchy, terco y obcecado como nadie, había continuado su inconcebible marcha á Wavre. Eran las doce y media cuando llegó á Nil Saín-Vicente, desde donde podía diri­girse á cruzar el Dile por el puente de Moustier, que por una imprevisión, dichosa para los franceses, no había guardado el ene­migo. Si el Mariscal, entrando en razón, hubiera atravesado este puente, habría llegado á Maransart, situado en frente de Plache­nois, en el mismo borde del barranco en donde se batía Loubau .::on Bulon. Si hubiera efectuado este movimiento tan sencillo como indicado, habría podido atacar á los prusianos por retaguar­dia, haciéndolos precipitar en el barranco, donde los hubiera des­truído, toda vez que para salir de allí tendrían precisamente que 1epasar los bosques, en donde tánto trabajo les cost6 penetrar. Pero Grouchy quería llegar á Wavre á despecho de todo, consi­guiéndolo á la~ 4 de la tarde. Allí encontró el cuerpo de Thiel­man, fuerte de 25,000 hombres, en posesión de la ribera izquierda fiel Dile; lo atacó y forzó el paso: acontecimiento de ninguna importa.ncia, que costó mucha sangre inútilmente vertida, en los momentos en que en Waterloo se decidía la suerte de la campa­ña. El infortunado Mariscal, lejos de comprender que con su obs­tinación ponía fin al vuelo de las águilas francesas, quizás cansa­das de cernirse victoriosas sobre tántos campos de batalla, creyó cumplir con !o ordenado. ¿Hubo traición de parte de Grouchy? ~Fue difidente al Emperador ? No Jo creemos; tan sólo le faltó astucia de soldado, perspicacia militar para haber comprendido que el grueso del ejél ·ito prusiano marchaba á proteger á We­llington, mientras él pertinazmente se empeñaba en perseguirlo, en vez de interrumpirle la marcha atacándolo de flanco. Militar subordinado, temió comprometer el plan general, tomando una resolución atrevida, y prefirió ceñirse á lo que él reía le habían ordenado la víspera. ARTURO ACEBEDO V. Capitán efectivo uel Ejército IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 126

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 131

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AROIII Bogotá, Diciembre 2 3 de 1899 NUM.l31 --~·~-- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO DIRXCTOR AD-HONOUM, FRANCISCO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colom't)iana de.Ingenieros Son colaboradores natos de este periódico todos loa Jefe• y Oficiales del Ejército de la República OFICIAL PAU:L St. VlCTOR SABARTHEZ Capitan de Ingenieros del Ejérc1to francés, Oficial de la Legión de ;Honor, condecorado en uamp3.ña en. Africa, miembro de la. M1sión Mllitar pedida por el Gobierno de la República + KN LA UNION, JO K~UE, •;L 17 DR DICIKMBRK DI 1899 La Dirección del Bolttín Militar, en nombre riel Ejér­cito, y en el suyo propio, lamenta profunda y sinceramente la trágica y prem~tura muerte del brillante Oficial de la gran República latina, que tan hondos recuerdos deja en nuestras filas, por su instrucción, cultura y caballerosidad. Descanse en paz en este suelo que miró con especial afecto, y donde su memoria será cariñosamente conservada largos años. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 610 BOLETÍN MILITAR NO~AS :OE OON:O'C"O~A ORDEN GE ERAL DE LA FECHA República dt Colombia-Ejército Nacional-Estad:; Mayor general Art. 599· La Comandancia en Jefe del Ejército comunica á este De pacho que el 17 del corriente, á las r r a. m., murió en el caserío de la Unión el Sr. Comandante Pablo Saharth~z, IT'iembro activo oe la Comisión Militar Francesa en Colombia. Honrar la memoria del veterano que engalan:.ldo con las vir­tudes militares de su país natal, llevó en el pecho medallas de honor concedidas por Francia á sus leales servidores para recompensar };¡virtud civil y el valor militar, es un deber del Ejército Colom­niano, y especialmente del Cuerpo Politécnico, que bien inspirado por los nobles estímulos de sus Jefes y trabajo infatigable del Co­mandante Sabarthez, recibió en la escuela del soldado notable ins­trucción militar. El Ejército, en significación de su honda pena y ante la tumba del expresado Comandante Sabarthez, !ie asocia á la Colonia Francesa residente en esta capital para deplorar, con la ceremoniosa reverencia reglamentari puestos que fueron señalados por la mencionada Co­mandancia; quien os mencionará las apreciaciones que sobre tal estime á bien haceros. Los materiales invertidos en esta ejecución se descomponen así: cuarenta y cinco proyectiles disparados por el cañón Maxim, de proa; quince por el Hotchkiss, de popa; una faja y media, ó sean Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 613 doscientos cincuenta y tres tiros de ametralladora Col!, en el piso superior; seis mil trescientas veintitrés cápsulas de Máuser, y mil de rifle Rémington. En el armamento de artillería ha ocurrido una pequeña rup­tura en una pieza de la colisa de popa; y en el armamento de in­fantería, la de tres Máuser, causada por proyectiles enemigos. Es satisfactorio exponeros que en el personal no ha ocurrido novedad por muerte ó heridas de ninguna especie; y en el mate­rial del buque sólo se observan algunos agujeros causados por balas de rifle. Respecto al servicio de ambulancias, sólo puedo adicionaras que no obstante haberlo solicitado con anterioridad, fue notoria la ausencia; sin embargo, de paso en Magangué se tomaron al­gunas medicinas que humanitariamente han servido para los he­ridos tomados al enemigo. Por la copia del Diario de navegación observaréis las ocu­rrencias y demás pormenores correspondientes al mecanismo ad­ministrativo y gobierno interior de esta nave. Dios guarde á usted. El General, primer Comandante, ELÍAs RODRÍGUEZ 0 PLAN DE COMBATE Comandancia general de la Flotilla de guerra Servicio y plan de ataque y defeaua, que se deter01ina en el orden 8it:uieu te: Se dividirá la fuerza en dos ala , izquierda y derecha, para lo cual se partirá tornando como frente 1 asta de bandera de proa. Izquierda-Se compondrá de 4-0 soldados con sus respectivas clases; 20 ocuparán el piso alto, con el Capitán Silva de jefe, y 20 el piso bajo, al mando de un Subteniente. Derecha- Se compondrá de 4-0 soldados con sus respectivas clases: 20 ocuparán el pi o alto, y 20 el bajo; t('ndrán como jefes al Teniente Castro, para el piso alto, y un Subteniente para el bajo. Artillería-Jefe, Capitán Ramos, que ocupará el puesto en la proa, piso alto, y manejará el cañón Maxim. El . Teniente Quintero ocu?ará el puesto como jefe de la ametralladora. El Contador Antonio J. Barros ocupará el puesto al frente del cañón de popa Hotchkiss. PREVENCIONES 1 .• Aparte del orden y vigilancia con que la fuerza en gene­ral debe prestar el servicio, la guardia del buque, que se denomi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 614 BOLETtN MILITAR nará dt prevención, proveerá los centinelas que fueren necesarios, y será de su cargo hacer cumplir las órdenes superiores; 2.• El resto de las fuerzas .. que se denominará franca, dará el servicio nocturno de tres cuartos de ronda, compuestos de un oficial y cuatro individuos de tropa, debiendo comenzar este ser­vicio á las 6 p. m., y terminar á las 6 a. m.; 3· • Las órdenes correspondientes en combate serán dadas por el Corneta de órdenes del General Comandante general de la Flo­tilla, y repetidas por los demás; 4.• Al divisar un buque se tocará atención, é inmediatamente cada uno ocupará el puesto que se le señala; 5.• .Atraques-No se ligará ningún buque de la Flotilla, en caso de arrimadas, con amarres de cadena ó alambre, sino con cabo de manila, teniendo el cuidado de poner un machete ó hacha en cada lado del vapor, tanto en proa como en popa; 6.• Al atracar un vapor para tomar combustible ó por cual­quiera otra causa, se tocará atención, y, dreferencia la operación de arriba hacia abajo. Cada uno de los operadores coloca á su turno su quíntuplo metro y cuenta mentalmente sus operaciones sucesivas, y sólo éstas, lo que permite ha­cer una comprobación al fin de las mediciones. La diferencia entre el extremo de la última regla y el punto de llegada, se mide con un metro. Con estas reglas puede medirse una distancia de 1 oo metros en terreno horizontal, con una aproximación de o,oz, ó sea de 5 -0 1 00• Oadena de agrimtnJor-Ya hemos estudiado la cadena de agrimen­sor, que puede dar una aproximación de om 1 o en una medición de 1 oo metros en terreno horizontal, 6 sea Tio· cr· C intaJ J, acto-Las cintas de acero tienen ordinariamente una longitud de 10 metros; su comprobación y su uso se hacen del mismo modo que los de la cadena de agrimensor. Su precisión es un poquito mayor, porque se fabrica la cinta de acero de una sola pieza; pero es menos fácil de manejar, y su fragilidad es un defecto grave. OintaJ de género, cuerdaJ, ttc.-En fin, pueden emplearse cintas de género ó cuerdas muy man~jables, pero que por su elasticidad variable con las condiciones atmosféricas, dan medidas muy indecisas y no pue­den servir sino para medir distancias muy cortas. Medicionu aproximativaJ-En el estudio de los reconocimientol militares, principal objeto que nos proponemos en estas lecciones de to­pografía, examinaremos varios procedimientos rápidos y aproximativos de medir distancias. Pero para ejercitar los oficiales que tendrán que prac­ticar los reconocimientos, es ventajoso acostumbrarlos desde ahora á la medición de distancias con pasos. Con este fin, en los cuadernos de las operaciones ejecutadas en el terreno, cada uno de los operadores apun­tará siempre en una columna especial, frente al resultado de la medi­ción directa y exacta hecha con instrumentos, el número de pasos do­bles contenidos en esta distancia. Para emplear este método se cuentan maquinalmente los pasos dobles en el pie derecho, procurando caminar siempre á compás uniforme y natural. Se cuentan las centenas, por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR medio de piedrecitas ó cualesquiera objetos que se pasan de un bolsillo á otro. La longitud del paso varía en cantidades diferentes cuando se ca­mina en una subida, en una bajada, en terreno Rojo, resbaloso, pedre­goso, cuando cambia la dirección del viento, etc. etc. Cada uno tiene que estudiar por sf mismo esas variaciones, examinando los resuludos apuntados en los cuadernns. En general, en los reconocimientos milita­res, bastará adoptar como longitud del paso el término medio de todos estos resultados; pero si se quiere hacer más escrupulosamente la me­dición, pueden valuarse las correcciones que hay que hacer en cada uno de los casos particulares. Con el doble paso puede alcanzar la precisión hasta -l 0 y aun Th ­de la distancia. Reducción al horizonte-Cuando se ha medido según la pendiente una distancia A B (figura 41) entre dos puntos, para hacer la construcción en el plano, se necesita hacer la rtducción al horizonte, es decir, calcu­lar el valor de la proyección AC sobre el plano horizontal. Llamando a al ángulo de la línea A B con el horizonte, tenemos: AC =A Bcos.a, y para hacer la reducción es preciso medir el ángu­lo a con instrumentos que estudiaremos más tarde. Desde luego, conociendo el ángulo ex., puede calcularse la distan­cia horizontal AO con tablas de logaritmos 6 con las reglas de calcular que acompañan á algunos instrumentos. Pero es siempre más cómodo construfr directamente la línea AC. Esta construcción se puede hacer trazando directamente el ángulo a. con un transportador. Será más exacto emplear una escala de reduaió11 al horizonte, que s : traza corno sigue: Sea AB (figura 42) la escala grá­fica del plano; tracemos un arco de círculo tangente á .ABen el punto medio D. Sea DE la línea que forme con A D un ángulo igual á a. , ab od Trazando Ea paralela a A B, tendremos: A B = 0 D =coa.a. de donde ab =Á Bcor.a Por consiguiente ab será la reducción al horizonte de la distancia A B medida según la pendiente ex., y uniendo el punto O con las divi­rionec; de la escala gráfica A B, se obtendrán en ab di visiones que da­rán la reducción al horizonte de cualquier distancia medida según ]a pendiente a.. Todas las paralelas tales como ab que se pueden trazar por vados valores del ángulo ex., darán la escala de reducción al horizonte. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 625 En cada caso particular puede construírse en el papel una escala de reducción correspondiente á la escala gráfica del plano. En las cajas de Jos instrumentos hay ordinariamente escalas de re­ducción trazadas sobre planchas metálicas para las escalas gráficas más usadas. Con esas escalas de reducción para obtener la reducción al hori­zonte de una distancia, en 1 ugar de tomar esta distancia en ]a escala grá­fica del plano, se toma en la paralela á la escala correspondiente al án­gulo del declive. LímittJ de J,u diJttJIUÍtu qlit puede11 medirse con los instrttmtnlos­Para las op~raciones topográficas exactas se necesita que el error come­tido en la medición de las distanci:~s, sea en la escala del plano, menor que 1 1 0 de milímetro. Por consiguiente, á cada uno de los instrumentos corresponde un límite gráfico-/- de distancias que se pueden medir en el terreno. Sentado este principio y teniendo en cuenta las aproximaciones que dan los diferentes instrumentos, pueden calcularse estos límites: Así, en la escala de 1 /o 0 , con las reglas de Clerc, no se pueden medir distancias mayores que I,ooo metros, correspondientes á 1 moo del plano; con los quíntuplos soo metros correspondientes á omso del plano; con la cadena 100 metros correspondientes á omiO. Capitán SABARTHEZ (de Ingenieros) (e 01lfÍ7Jttará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~26 BOLETÍN MILITA..lt ARCHIVO N-~CIONAL DOCU~IENTOS INÉDITOS Campaña de 1819-1820 eJJ el Cauca (Continuación) 1. 0 dt Entro de 1 82o-Este día salió una compañía compuesta de 8o hombres y un piquete de caballería hacia el pueblo de Timbfo. Día 2-Este día se ha recibido parte del Teniente Hermenegildo Correa, Comandante de la compañía que salió hacia Timbfo, de que á inmediaciones de dicho pueblo se le presentaron 8 hombres á caballo y armados, y que luégo que ·se le presentaron mandó I 2 soldados con un Sargento á que los persiguieran, y con uno de los tiros que hicieron los enemigos, consiguieron matar un soldado de los 12 que los perseguían, y que luégo que vieron esto, salieron corriendo con la última velocidad á reunirse con otros que se hallaban en Las Piedras, dos horas distante de este pueblo. No pudiendo por este motivo aprehender á ninguno de éstos. También amaqeció este día un pasquín contra el Gobierno y algunos particulares. Día 3-Nada notable. Día 4-Este día han venido las partidas que se hallaban por fuera; éstas han traído algunos presos, entre ellos á D. Manuel del Campo Larraondo, un canónigo y un religioso. Al citado Larraondo se le tomó declaración acerca de indagar si éste decía algo de las posiciones y fuerzas del enemigo, y dijo lo siguiente: Que sabía por un negro que había llegado á la casa dan de él esta­ba oculto, y que venía de Pasto, y que le preguntó en qué estado se hallaba Calzada, y dijo que de Quito le había venido un gran refuerzo al mando de un General, el que se incorporó con dicho Calzada; que igualmente le habfan mandado pertrecho y dinero. Que el número de tropa que tenía el enemigo era como de 4 á s,ooo hombres, y que in­tentaban marchar para esta ciudad; que salían de Pas t9 el 28 del pasa­do. Esta la transmite el Sr. 'omandante á S. E. con esta misma fecha. Día s-Salió una partida compuesta de 30- hombres y un oficial hacia Los Robles. Nada han de scubierto de particular. Día 6-Nada notable. . Día 7-Salieron dos partidas: la una por la vía de Timbío hasta Los Robles, y la otra por la de Chune ha s ta Riohondo; nada ha habido de par tic u lar en su ida y vuelta. Día 8-Esce día por la noche ha salido una partida á ocupar oculta las entradas á esta ciudad, por donde se •recela entran postas de los enemigos. Dicha partida se ha retirado antes del amanecer, para que no se recele por alguno con qué objeto se dirige á esos puntos. Día 9-Nada de particular. Día 1 o-Salió una partida en e lase de guerrilla; su número, el de 30 hombres, hacia los pueblos Tambo, Timbío y P1agua; el Timbío es el más distante de estos pueblos, y esta guerrilla va con el objeto de descubrir las posiciones del enemigo y su número. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 6!7 Día 11 -Este día se ha liabido, por un desertor de los godos, que ya ha marchado la expedición de éstos, de Pasto para ésta, y el grueso de e-sta expedición se ha1la en Mercaderes y sus avanzadas en los Dos­ríos. Mercaderes dista 8 días y los Dosríos 6. También ~e sabe que las partidas de éstos han venido hasta más acá de Riohondo, por cuyo mo­tivo se destinó la guerrilla que en el día anterior se anuncia. Día 12-Nada notable. Día 13-Nada notable. Día 14-Se ha recibido parte del Comandante de )a guerrilla, que salió hacia la cuchilla, en que comunica que habiendo llegado á la hacienda rle Riohondo, había tenido noticia que una partida enemiga, compuesta de 16 hombres de caballería, había estado dos días antes en dicha hacienda. Que estando acampado en el pueblo de Piagua, vio que hacia él se dirigían 12 hombres de caballería, que inmediatamente marchó á su encuentro, y que fugaron; que continuando su persecución ae aproximó al pueblo del Tambo, de donde descubrió que en la cuchilla de dicho pueblo se hallaban los enemigos en número de 40 hombres de infantería y caballería, y dispuesto á atacarlos marchó hacia ellos, los que en el momento se pusieron en fuga; y que continuando su perse­cución, logró aprehender má5 allá de die ha cuchilla á ~n soldado infan­te de los enemigos, el que examinado, le dijo que adelante de la expre­sada cuchilla se hallaba un destacamento de los enemigos compuesto de 16 hombres, un cabo, un sargento y un oficial. Que igualmente tuvo noticia que en el pueblo de Timbfo se hallaba una partida de enemi­gos, su número el de 13 hombres de caballería, por lo que contramar­chó y se dirigió á dicho pueblo, y á poca distancia de Timbfo se en· contr6 con la dicha partida, la cual persiguió y sólo pudo quitarles un caballo por la furia con que fugaron, que habiendo llegado al deno­minado pueblo no entró por evitar una sorpresa, por lo que se diri­gió á la hacienda del Troje, que se halla muy inmediata al pueblo, en donde se informó por·un negro que en el Alto de las Piedras, adelante del mencionado pueblo dos leguas, se hal Jan los enemigos, que ignora su número pero que sabe son bastantes, y que también no sabe quién los manda, por cuyo motivo determinó dicho Sr. Comandante que la gue­rrilla contramarchara de la hacienda en donde estaba situada á la de Lo1 R1bln, en donde pernoctó aquella noche. A las 10 de la noche de este día llegó un sargento de la guerrilla que arriba se expresa, y dio raz6n de que á las 4 de la tarde habían sorprendido la guerrilla, que él no más había podido escapar y que ig· noraba la suerte que habían corrido su Comandante y demás compa­fieros. Día 1 s-Este día dispuso el Sr. Comandante general que se ali5· taran para marchar 300 hombres hacia Timbío, y se verificó dicha or­den á las 11 de la mañana de este día, marchando á la cabeza de dicha Divisi6n el Sr. Comandante general. A dicha hora se pas6 por las ar· mas un soldado de los enemigos que aprehendió el Capitán Santos Páez. Y continuando la marcha hacia dicho pueblo, después de haber pasado el río y quebrado :le .Á1ztÓ11 More11o, que son bastante corrento­sos, pasámos el río de Los Robles, que también es bastante correntoso y ~n invierno no da vado ; á una legua de distancia llegámos á la. hacien~ .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 628 BOLETlN MILITAR da de Lfls Robles, en donde fue la sorpresa de la guerrilla ; en esta ha­cienda no encontrámos novedad ninguna y pernoctámos en ella, tomán­dose las medidas de seguridad para evitar cualquier sorpresa. En el tér­mino que hemos andado, no se ha encontrado á quién preguntarle la más pequeña cosa. Día I 6-Continuámos la marcha á las 6 de la mañana bacía el Occidente, siendo de advertir que la jornada de Popayán hacia Los Ro­bits ha sido hacia el Oriente; y después de haber caminado dos horas y media á paso de tropa, llegámos á la hacienda de Troje, desde donde descubrímos una partida enemiga en el Alto de las Cruces, compuesta de veinte hombres á caballo, sin poder distinguir si son tropa de línea ó partidas de patianos. En dicha hacienda permanecímos hasta las dos y media, en donde se racionó la tropa, no haciendo el menor movimiento sobre ellos, porque el punto en donde estaban situados es bastante ven­tajoso, y se sospecha que tienen emboscada una parrida bastante consi­derable. A las 3 de la tarde salímos de la dicha hacienda tomando el camino hacia el Norte, por detrás de Lt hacienda de Los Robles; á las 5 llegámos á Quilcacé, en donde pernoctámos y supímos que inmediato á la casa habían tomado los enemigos 8 ó 9 soldados de nuestra guerrilla que hasta allí les habían ido haciendo resistencia. Día I ]-Permanecimos en Quilcacé hasta las 9 del día, y después de habe acionado la tropa regresamos á Popayán, á cuya plaza llegá­mos á las 2 de la tarde, en donde nos en con tramos sin ninguna de las familias patriotas (las que son muy pocas), porque habían emigrado con motivo de haberse levantado la chispa de que nos habían derrotado completamente, todo sin un motivo, y esto sólo dimana de lo malo, ma­lísimo de los habitantes de e te suelo. Día 18-Nada notable. Día 19-Salieron dos partidas; la una por la vía de Timbío hasta Antón Moreno, y la otra por la de Chunc hasta Riohondo; ambas se han replegado sin haber descubierto nada de particular. Popayán, Enero 20 de 1820. LEON GALINDO Visto Bueno-A. OBANDO. SECCION BOCTBIN AL (Continúa) "Como General en Jefe nunca perdló el tiempo ocupándose en detalles que salían de sus atribuciones naturales, consagrando, en cambio, todas las fuerzas de su espíritu á desempeñar las fun­ciones de su cargo. A tal punto practicaba esta consigna, que en los campos de batalla no aceptaba otro sitio para su persona, que aquel que le parecía más conveniente para cumplir con sus debe- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILITAR 629 res, no dejándose apartar de allí ni por el fuego ni por los peligros á fin de poder juzgar por sí propio la marcha del combate. ' .. _,Así, por ejemplo, en las jornadas del 4 al 7 de Mayo no per­mttiO .mover m unos pocos pasos su cuartel general, en la colina de Fatrwerd, á pesar de que se encontraba en la dirección del tiro de una batería enemiga, y de que su tolda había sido rota por veinte cascos de granada. Solamente cua.1do dicha batería hubo reglado su fuego, convino con nosotros en trasladarse á una quiebra del suelo situada á pocos pasos de distancia. Permaneciendo siempre igual de ánimo y de carácter, en la victoria como en la derrota, á todas horas se veía la expresión de una benévola altivez en su rostro, que no mostró enojo sino una sola vez, cuando por culpa de la mala dirección que se diera á un convoy de víveres, sus fieles soldados tuvieron que luchar con el hambre y el desaliento. Su bondad exenta de sentimentalismo y sus sentimilntos humanitarios de buena ley, marchaban de concierto con rigorismo draconiano contra todo olvido de sus deberes cometi­do con conocimiento de causa: la vista de un herido le inspiraba profunda compasión, y sin embargo nunca vaciló en ejecutar un ·plan serenamente adoptarlo, con la mayor energía y firmeza, sin preocuparse por la sangre que pudiera costar. Y de qué manera preparaba sus planes! no con la repentina resolución de un jefe de caballería, sino mediante penoso trabajo de labor, cálculos y combinaciones incesantes. Se daba cuenta exacta de la responsabilidad que gravitaba sobre sus hombros, com­prendía que en ;us manos tenía la vida de los mejores ciudadanos y la suerte de su patria, y quería hacerse digno de la confianza sin límites que todos habían depositado en él. Esa responsabilidad ante Dios y la confianza que mereciera al pueblo, le incitaban á trabajar con toda su alma para establecer sus planes tan perfecta­mente como fuera posible, pesando de antemano todas las probabi­lidades y esforzándose por evitar esos pequeños errores que suelen perturbar las previsiones de un jefe ordinario y ponen en tela de juicio el resultado de las operaciones. Después de una batalla me decía: 'Me esfuerzo por que mis planes sean tan buenos como lo permiten las fuerzas humanas, pero el día del combate pongo la suerte de mi ejército en manos de Dios, y llega el turno de que los generales desempeñen las tareas de su oficio.' Aun cuando cria•lo entre el lujo y la riqueza, en una de las principales familias del Sur, Lee dio á su ejército el ejemplo de la más grande sencillez, porque se contentaba con el mínimo de ba­gajes, ó sea apenas tenía en cuenta las necesidades imprescindibles de la vida. A pesar de la importancia de los asuntos que le era preciso despachar, el equipo de su cuartel general apenas compren­día seis ú ocho tiendas de campaña pequeñas, en las cuales debían alojarse él, el estado mayor y las oficinas del despacho. En presen­cia de tales procederes paréceme que nadie censurará que yo sienta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR algo como orgullo al pensar que de todos los oficiales extranjeroa que siguieron los ejércitos en la guerra de Secesión, fui el único admitido en el Estado Mayor de Lee, después de un largo período de prueba con el General Stuart. Salvo el caso de enfermedad, por ninguna causa ó motivo dor­mía el General fuera de su tienda, en medio del ejército, ya en marcha, ya en las largas noches de invierno. Vivía tan modesta y sencillamente como el común de los soldados, y enviaba á las ambulancias todos los regalos que le hacían los abnegados hijos del Sur. Cuando sucumbió el Sur, Lee aceptó el modesto empleo de Director de la Academia de Lexington, diciendo que después de haber conducido tantas veces á la muerte los jóvenes del país, mi­raba como un deber, como una expiación, consagrar su vida á la educación de la juventud. En poco tiempo el plantel que él diri­gía se levantó de las ruinas y se tornó uno de los colegios más afamados de la comarca, al cual se agolpaban los jóvenes deseosos de tener la honra de educarse bajo la dirección del antiguo Jefe del ejército de su país. En el otoño de I 870 el viejo General fue herido por la pará­lisis en el momento en que recitaba sus oraciones después de co­mer, y falleció pocos días después, el 12 de Octubre, pronuncian­do las órdenes de ataque en una batalla ideal. Así terminó este hombre superior, de inteligencia clara, de alma sencilla, de inque­brantable fideJidad al deber y de sólida confianza en Dios, y uno de los primeros Generales de su siglo."-(Concluirá). :t. :.a AOrr'C'A:t.ES FOI'.MACION:ElB DE LAS TRES ARMAS * 111 -Artillería Altmania-La artillería alemana de campafia admite e uatro clases de formaciones: de reunión, de marcha, preparatoria de combate y de combate. La de reunión n1 parque, tratándose de una batería, es una línea de batalla con intervalos cerradns (geschtouene-batttrie): las piezas se colocan á 4- metros de intervalo entre los ejes (no de rueda á rueda); las cuatro cajas que constituyen el primer escalón, á 4- metros de inter­valo, y 1 2 á retaguardia del ala derecha. Si el segundo escalón está con la batería, se sitúa detrás ó hacia un costado, según lo que permita el terreno. Varias baterías dejan entre sí 12 metros de intervalo ( brtitt k1111tnt), y el jefe desigua el lugar donde deben situarse los segundos escalones de municiones. • Véanse loa números 102 y 106. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • BOLETÍN MILITAR 631 Las formaciones de marcha, tanto para una como para varias ba­terías. son: la col u m na por uno ó or dos carruajes de frente: en la primera los carruajes de cada batería marchan á 3 metros de distancia, los siguen 4 cajas, y de batería á batería se deja un espacio de 16 me­tros; en la segunda, que no se emplea sino en las carreteras muy an­chas, las seccirJnes (dos piezas) van cerradas (4 metros de eje á eje), y se siguen á distancias de 5 metros; las cajas ó furgones también mar­chan por dos á retaguardia: 2 5 metros es la distancia entre cada dos baterías. En las jornadas ordinarias los segundos escalones siguen á su batería; pero en las que anteceden al combate, se reúnen por grupos á 6rdenes de un oficial, y se mantienen á retaguardia de las grandes uni­dades (artillería de división ó de cuerpo de ejército); solamente la arti­llería de una vanguardia lleva en este caso sus escalones de municiones tras ella. La~ formaciones de maniobra son: la en batalla con intervalos abiertos (geijf11ete batterie); la en batalla con intervalos cerrados; la columna por sección (batterie mit ziig~11), y la columna por piezas (bat­Jerie zu ei11em): el intervalo ordinario en las formaciones abiertas es de 15 metros, pero puede descender hasta 8, ó bien subir hasta 32: en las cerradas se reduce á 4· En las dos formaciones en batalla los jefes de sección se situúan 1.50 al frente del centro de su sección~ y el capitán á Zf, de su batería. Cuando se abren los intervalos, el primer escalón, en columna por furgórt, se mantiene á 100 metros á retaguardia de una de las alas de la batería; y si se está en formación cerrada, ora 1:1 metros á retaguardia de las pi '!zas, ora sobre uno ú otro flanco de la batería. La formación en batalla con intervalos abiertos se emplea en el campo de batalla para los movimientos de avance ó retroceso en la zona de los fuegos del enemigo. La formación en batería con intervalos ce­rrados no se usa sino para la reumó11 y los movimientos que ésta presu­pone: sirve también para las revistas. La col u m na por sección se forma siempre con intervalos cerrado , la secciones á 18 metros de distancia, las cajas en col u m na por una á 1 oo metros al e o tado de las pieza y paralelamente á éstas: en general sirve para los movimie tos de llaneo fuera de la zona peligro a, en el combate, é indicada está la modifica­ción que sufre como formación ever:tual de marcha. La columna por pieza (formación habitual de marcha) sirve también para los movimien­to ele flanco, á vanguardia ó retaguardia bajo el fuegó enemigo. El paso de la línea desplegada á la columna por pieza también puede verificarse co}ot,;ando en cabeza las de la sección del centro: el capitán se sitúa á 24 metros del costado y á la altura del e entro de la columna. Para los grupos de baterías los órdenes desplegados son: la forma­ción en batalla con intervalo:. abiertos ó la con intervalos cerrados (breite ko/omu) y 1~ línea de columnas por piezas (abtbeilung in batte­riell zu einClt). Sólo la primera y la última se em~lean en el campo de bataJla para los movimientos bajo el fuego; la segunda es formación de retmiÓJJ y revista. En la primera las baterías se establecen á 24 metros de intervalo, pero esta cifra puede aumentarse ó disminuírse; además, se admite que en cada batería los intervalos pueden cerrarse transitoria­mente en caso de neces1dad. En la segunda, el inten'alo de las baterías se reduce á 12 metros. En la línea de columnas las baterías tienen 1 oo metros por intervalo normal, ó bien el que se haya previsto para el des- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 632 BOLETÍN MIL 1 'l' A.R pliegue. Las formaciones plegadas del grupo son lacolumnacerrada (lieft kolonne), la col u m na por sección ( abthilung mit zügen), y la columna por pieza (íd. zu einen): sólo la última figura en el campo de batalla. En la columna cerrada las baterías, con intervalos cerrados, se colocan á 1 z metros de distancia, las cuatro cajas tras las piezas ó á 4- metros del costado: sirve para las reuniones y los movimientos congéneres, y para las revistas. En la columna por sección, que tiene el mismo empleo que la análoga de la batería, las baterías se siguen á 2 5 metros de distancia, ;>ero ésta varía de acuerdo con el intervalo que pueda demandar el des­pliegue. En la columna por pieza, las baterías se siguen en el campo de batalla á 16 metros, que se reducen á 3 si las cajas están separadas de las piezas. El jefe del grupo se coloca á 4-8 metros á vanguardia del centro ó hacia el costado sobre el cual tiene intención de desplegarlo; los capitanes se sitúan á 24 metros, ó á 8 adelante del centro de su ba­tería en las formaciones en batalla, sean cerradas ó abiertas; en la línea de columnas y en la columna cerrada, quedarán del lado del jefe del grupo, á 8 metros de la caoeza de su batería en la línea de columnas y en la columna cerrada, y á 24 del centro de la misma en la columna por secciones ó por piezas. Cuanto á laformación de combate, consta cie dos líneas: la primera comprende las seis piezas separadas por intervalos de 20 pasos ( 16 me· tros) y la segunda hs cajas segunda y quinta puestas en hilera tras de las correspondientes piezas; lo:> trenes de cola vueltos hacia las piezasy á JO plsos (8 metro3) del ~rgollón de contera; los avantrenes y tiros se si­túan abrigados y reunidos con las otras cajas del primer escalón, ora formados en línea desplegada tras la batería, nra en col u m na atrás ó hacia el flanco, á una di::.taHcia máxima de 200 m~tros. Por excepción, cuando la batería no debe permanecer 1nucho tiempo en posición, el primer escalón conserva sus 4 cajas, los avantrenes permanecen 8 pa­sos (6.40) á retaguardia de lo'> cañones, los tiros dan la espalda al enemigo y los conductores se de s montan. El segundo escalón (5 cajas y un carro por pieza) se establece 6oo metros á lo más del primero, al cual envía en el acto do:> caja . El comandante de la batería abandona la línea mientras reconoce d terreno para elegir el sitio que ella debe ocupar, tras lo cual vuelve á rcunírsele á fin de dirigir personalmante el establecimiento en batería, lo que no se hará sin haber cargado antes las piezas. Cuando se trata de un grupo de baterías. el comandante de él re­conoce el terreno, lh,ma en seguida á los capitanes, les da sus instruc­ciones y los deja en libertad para que ellos escojan el emplazamiento para sus piezas, durante la cual operación no perderá de ... ista al enemi­go. Si se trata de varias baterías que deben reunirse en un mismo lugar del campo de batalla, se las hace ocupar una posición provi iona], tan próxima como se pueda de la que lo será definitiva J:ara la 1 ucha, á fin de asegurar el orden y la simultaneidad de la entrada en batería y romper sin demora los fuegos con probabilidades de éxito. El sistema para en­trar de ordinario en batería es el de por el flanco, que permite escapar mejor á las miradas del enemigo; jamás se entra en batería por un mo­vimiento de conjunto. En caso necesario se entra en baterfa por pieza bajo la direcc:ión de los jefes de éstas, quienes previamente y á pie habrán estudiado el punto que la suya deberá ocupar. En los grupos de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .BOLETíN MILITAR 633 baterías, éstas, al establecerse, se sitúan en línea ó escalonadas, á distan­cia convencional, pero siempre superior á 24 metros. El jefe del grupo es responsable de la llegada del segundo escalón á la línea de batalla, por lo cual tócale prescribirlc las direcciones que debe seguir y el sitio que ha de ocupar en las marchas; en todo caso, para prevenir cualquier tropiezo, el jefe ó jefes de dichos escalones tiene obligación de acercar­los á las piezas en batería, aun cuando para ello no haya recibido órde­nes: escogen un sitio adecuado y dan parte de su llegada al jefe apenas arriban á él, á la vez que envían dos cajas á cada batería; la formación de estos escalones depende de! partido que pueda sacarse de los abrigos. Atutria-Hungría-La batería comprende 8 piezas y 8 cajas, sub­dividiéndose las últimas, por mitad, en dos escalones, de los que el pri­mero hace parte de la batería de combate (gifechts-batterie). Para las ba­terías que avanzan á descubierto el reglamento (de 1889 reformado en 1894) recomienda las formacinnes en batalla con intervalos abiertos (f'euerlinie), ó en su defecto la columna por medias baterías ó por sec­ciones á intervalos abiertos. Las cajas se establecen en batalla á una distancia máxima de 7 S metros á retaguardia de las piezas. También permite el reglamento el despliegue directo de la batería á partir de la columna para pieza, es decir, de la formación de marcha. Por lo que hace á loe; grupos de baterías, ellos emplean la u/umna cerrada con cada batería en columna de medias baterías sobre tres lí­neas (4 piezas, 4 piezas, 4 cajas); la lí11ea de columnas con las baterías en col u m na por sección ó por medias baterías; la formación en masa con las baterías en co 1umna de medias baterías (las montadas), ó ror secciones (las á caballo). En resumen, en Austria-Hungría las forma­ciones de la artilleria son: En batalla: 1.0 , con intervalos cerrados (Normal-stellung) con in­ten ·alos de 4 m so de eje á eje entre las piezas, y de 7m so entre piezas y cajas; 2.0 , con intervalos abiertos (ftuerli?úe) con intervalos de IS me­tros entre las primeras, y de 7 S entre las segundas al máximum. En columna: 1.0 , por pieza (maruh-colomu) con distancias de 2mSO; 2. 0 , por pieza y caja (stifeJI marsch), Ó sea dos columnas, }a una de piezas y la otra de cajas, separadas por un intervalo máximo de 7 S metros; 3.0 , por sección con intervalos abiertos (zugs -colonne), con distancias ó intervalos de 1 S metros; 4.o, por sección con interva­los cerrados, ó sea distancias de S metros entre las piezas, y d. 7m so entre piezas y cajas, y 4 m so por intervalo entre éstas; s.o, por sección para la marcha de flanco (seitm marsch mit ziigen): dos columnas, la una de piezas, )a otra de cajas, con 7S metros de intervalo máximo y 1S de distancia ó intervalo entre los carruajes; 6.0 , la misma forma­ción con intervalos cerrados (4m50 y 7mSo en vez de IS y 7S; 7·SO por distancias); 7· 0 , de media batería ( halb-batterie-colonne) con intervalos abiertos ( 1 S metros) y 1 S metros por distancias; 8. 0 , la misma con in­tervalos cerrados (4.so) y distancias reducidas á 7mso; 9.o, las mismas fnrmaciones en la marcha de flanco: a) con intervalos abiertos, dos co­lumnas á 7 S metros al máximo una de otfa; b) con intervalos cerrados, en la cual las dos columnas sólo distan 29. so. Para el grupo de baterías se usan las siguientes formaciones: 1.•, lí­nea de columnas (colomJtlJ linie), en la cual cada batería en columna de media batería marcha separada de la vecina por un intervalo de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN MILITAR 1 1 z. so, ó bien se forma en col u m na por secciones, y el intervalo sube á 127.50; z.•, column'l cerrada (coliJfllle), con las baterías en columna de medias baterías, con intervalos de 22. so entre las di versas unidades; 3·, masa, en la que las baterías se presentan en columnas de medias baterías, á 7m5o una de otra, si se trata de la montada, ó en columnas de sección, con la misma lejanía, si de la de á caballo. Francia-a) Artilfería de campaña. Las formaciones de esta clase de artillería se dividen en formaciones de reunión y formaciones de marcha, y formaciones del campo de batalla, que se subdividen en preparatorias y de combate. Lasformaciones de reunión se ejecutan con material ó sin él. En el primer caso se dice que la reunión es 111 parqttf ó simplemente parque. El parque de una batería al pie de guerra, comprende 4 líneas: en I.•, las 6 piezas, en 2 • .., la; 3 cajas de la batería de tiro, en 3.11 , las otras 6 cajas, y en +·\ los furgones. Los carruajes se sitúan á 3 metros de inter­valo de rueda á rueda y á 12 de distancia, del cabo del timón del uno á la caja del que le antecede. La formación normal puede modificarse en la agrupación de los carruajes, en los intervalos y en las distancias, se­gún la composición eventual de la batería, y la forma y extensión del terreno de que se di pone. Las secciones de municiones y las de parque se forman sobre 4 líneas en condiciones análogas. Las baterfas de un mismo grupo y las municiones reunidas en un mismo lugar se sitúan independientemente unas de otras, de acuerdo con lo que permita el espacio disponible. Las reuniones sin material preceden á la entrada en parque para atalajar; cada jefe de pieza reúne sus hombres y caballerías; cada jefe de sección sus piezas ya listas y las conduce al sitio señalado como plaza de alarma por el jefe de la unidad á que pertenece, la cual se en­cuentra entonces establecida sobre tres ó cuatro líneas de hombres ó atahjes y lista para ser llevada al parque. La misma reunión puede eje­cutarse al salir del parque, antes de la dislocación ó ruptura de filas. Las formaciones de marcha por lo común se organizan en columna por carruaje de frente, no poniéndose dos sino por excepción; de ordi­nario los trenes regimcntarios se reúnen á los de las otras armas, lejos de la unidad á que pertenecen. En una batería, la batería de tiro y el escalón forman dos fracciones separadas que marchan á 1 S metros de distancia y en cada una de las cuales los hombres desmontados pueden subir sobre los cofres ó cajas, ó marchar á la cabeza de la columna ó después de los carruajes si se teme una sorpresa ó el camino es malo. Un grupo de baterías forma una columna compuesta de dos fracciones: 1 •. las baterías de tiro á 15 metros de distancia unas de otras; 2.• los escalones de combate, 30 metros á retaguardia, siguiéndose en el mismo orden y á las mismas distancias que las baterías. LaformaciÓ1l preparatoria de combate es tomada por las baterías ó los grupos cuando se aproximan á la posición en donde deben combatir, y está basada en la separación de la batería ó baterías de tiro del escalón ó escalones de parque. A la .:oz de separen el escalÓ11 (ó escalones), el ~ue sea comandante de ellos regula sus movimiento de suerte que la batería se adelante 500 metros al máximum, ó él mismo los retroceda si se está en retirada. Una vez ganada la di tancia, la conserva y con­forma sus movimientos con los de las pieza, 110 perdiélldolas mmca de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR. 634l vista, para lo cual, en la marcha de avance, si teme las oculte algún resalto del terreno ó vuelta del camino, entrega el mando al segundo con instrucciones claras y precisas, y al gal0pe avanza hasta donde do­mine el terreno y allí espera á w tropa, repitiendo la operación cada vez que sea preciso. Si el camino es quebrado ó el terreno muy cubier­to, acorta la distancia para evitar una cortada. Además, el Jefe de las piezas le en vía informes oportunos sobre el punto al cual se dirige, desde todos los sitios peligrosos, como las encrucijadas de los caminoa, y en caso de un brusco desplazamiento, deja un plantón encargado dC" darle las noticias del caso. En marcha en retirada ó de flanco el jefe del escalón, si no ha recibido el aviso oportunamente, tratará de darse cuenta de la dirección en la cual se mueven las piezas, para hacer lo mismo con su tropa, y si para no perder de vista aquéllas sucediere que deba dejarla, indica al segundo la dirección y el paso á que ha de suje­tarse, le prtscribe u detenga m un punto netamente determinado, y pro­cede como en el caso anterior, transportando así su tropa por saltoJ suu­livos, de suerte qut: se mantenga la coordinación entre sus movimientos y los de las unidades de tiro. De ordinario los escalones marchan en columna por uno ó por dos carruajes, y los de un mismo grupo pueden formitrse en masa como se indica para las baterías. Cuando se detienen despejan el camino para dejar libre el paso á las tropas que siguen á retaguardia. A la formación preparatoria de combate se encadenan las diversas formacionn y órdenes enseñadas en el campo de maniobra, que se utilizan para los desplazamientos ó altos en el campo de batalla, las cuales se di­viden en formaciones dnplegadar y formaciones cerradas ó plegadas. 4) Formaciones desplegada!! de la batería. Son: en batalla con inter­ca! os abiertos ( 1 3 ó más metros de rueda á rueda) ó rerrados (1. ó más metros de rueda á rueda). En cabeza ó primera línea van las piezas, las 3 cajas un metro á retaguardia; el capitán, guía de su batería, 1 o adelan­te del jefe de la sección del centro; los jefes de sección (guías de eHas) á 50 metros unos de otros, si los intervalos son de 13 metros, á la altura de sus jefes de pieza (y entre ellos) y de los atalajes de los cafio­nes, ó bien 1m5 :delante de éstos cuando los intervalos están cerrados. b) Formaciones plegadas. Son: colttmnaJ por seccio11es á :ibtervaloJ ahiertos ó urradoJ ó columna por piezas. En la 1 .• las secciones se si­guen á 6 metros de distancia; lo mismo que dos cajas, pues la otra mar­cha 1 metro á retaguardia de éstas; los jefes de sección se sitúan como en la formación en batalla. En la columna por piezas todos los carrua­jes ~e siguea á 1 metro de distancia, los cañones en cabeza, los jefes de sección á la dzquierda del jefe de su pri111era pieza, el capitán 10 ade­lante de la columna. a) Ordene1 desplegadas del grupo. Son: en batalla, en línea de colum­na por sección ó pieza y en masa. En batalla los capitanes de batería quedan sobre una misma línea 30 metros atrás del jefe del grupo, el de la del centro en hilera con este último; las baterías 10 á retaguardia de sus capitanes, mediando entre ellos intervalo doble que entre las piezas, pero sin exceder de 15 metros: los capitanes distan, pues, 1 oo metros uno de otro con intervalos abiertos y 3 5 cuando éstos se cierran. En fin, las baterías en batalla pueden escalonarse conforme lo demande el terreno. La línea de colunmas se forma con las baterías dispuestas en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 636 BOLETÍN MILITAR columna con intervalos abiertos ó cerrados, ya por seccton, ya por pie­za, conservando las baterhs entre sí ei intervalo necesario para desple­gar á intervalos abiertos si los lle"an cerrados. Las posiciones respecti­vas del jefe del grupo y de los ca pi tan es son por lo tanto las mismas que en la línea de batalla con intervalos abiertos, y cada batería resulta 10 metros detrás de su capitán, en una dirección perpendicular al fren­te. La masa presenta las mismas disposiciones que la línea de columnas por secciones, con la sola diferencia de que entre los capitanes median 43 metros si los intervalos están abiertos (26 metros entre las baterías), y 19 si se han cerrado (baterías á 1 3). b) Las formaciones plegadas del grupo son: la columna cerrada, la columna por sección y la columna por pieza; en las dos primeras las baterías y secciones pueden estar con intervalos abiertos ó cerrados. La columna cerrada presenta las baterías en batalla, á 14 metros una tras otra, el centro de la primera á 10 metros del capitán, que lo estará 15 á retaguardia del jefe del grupo: los otros capitanes marcan el frente de su batería, 10 metros afuera del flanco dond:! los dejó el pliegue para formar la columna. En ]alcolumna por sección, el jefe del grupo y el ca­pitán de la primera batería se sitúan como en el caso anterior, y las ba­terías en columna por sección se siguen á 14 metros, quedando los otros capitanes á la altura de las secciones de cabeza. La columna por pieza es idéntica, salvo que los carruajes se siguen en hilera. La formación de combate es el orden en batería. La batería de tiro presenta sus secciones sobre el mismo alineamiento, con los inter­valos de la formación en batalla, que pueden aumentarse 6 disminuírse sin ser inferiores á 10 metros. A retaguardia pueden abrigarse los avan­trenes y atalajes de las cajas. El escalón hace alto en col u m na ó forma el parque á intervalos que permitan acolar las cajas de repuesto á las vacías. Si se trata del grupo, se procede de modo análogo, pero en este caso las baterías pueden escalonarsc, de suerte que se aproveche el te­rreno lo mejor posible, para combatir ya con frente á vanguardia, ya con frente á retaguardia y previo el reconocimiento del caso. La forma­ción preparatoria de combate no es intermedio imprescindible entre la de marcha y la de combate; si es preciso pasar bruscamente de una á otra de las dos últimas, basta que el capitán envíe al ayudante orden de separar el escalón, y si la batería de tiro e formó antes de que el dicho escalón esté á la distancia conveniente, el jefe de éste procederá á situarlo lo mejor posible, ejecutando al paso todo movimiento de re­troceso que para ello sea necesario. 6. Artillería de montaña. Las formaciones de la batería de montaña son análogas á las de la batería de campaña, con las diferencias que imponen las condiciones del material de esta clase de artillería. En las formaciones de reunión (parque), la batería prcsen ta sus piezas á 4 me­tros de intervalo y 10 adelante de las cajas, para que se puedan cargar las mulas si el material ha de tranJportttne; pero en el acto que se haya realizado esta operación, las mulas cargadas cierran á 1 metro de dis­tancia. La formación de marcha es la columna por pieza: si el material va á lomo, las mulas de la batería de tiro se siguen á 1 metro de distancia en el orden siguiente: cureña, ruedas, cañón, cajas; si el material va rodado: mulas de cureña y de cañón atalajadas en hilera á la limonera, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 637 mula de cajas, mula de ruedas sin carga. Las ottas bestias, también á 1 metro de distancia una de otra, siguen la batería de tiro á 1 5 metros de distancia. En la formación preparatoria de combate el escalón se separa y con­duce de modo análogo al dicho para la batería de campaña. La batería de tiro se forma en batalla, en columna por s~cción, en columna por pieza, con las bestias sucediéndose como se indica arriba, 6 bien en orden inverso Hegado el caso. Los intervalos normales son de 7 metros si están abiertos, ó de 2 si cerrados, ó bien á fJoluntad sin ex­ceder de 12. En la formación de combate las piezas se establecen en batería, 1 S metros adelante de las mulas de cajas, detrás de las cuales se colocan en hilera, á 1 metro de distancia, las de ruedas, cureña y ca­ñón, pudiendo las dos últimas permanecer enganchadas con la limonera y las de C 3 jas cargadas ó nó: en este último caso las cajas se ponen en tierra, 1 metro más adelante. Los sirvientes no conservan el morrÁI ai entrar en batería sino que lo ponen en el suelo, detrás de ellos, antes de descargar las mulas, y á medida que hacen esta operación enganchan los morrales por uno y otro lado á los bastos de las mulas. Los reglamentos de las di versas clases de artillería recomiendan se tenga en cuenta que la elección de las formaciones y de los movimien­tos para pasar de una á otra no se pueden usar in di feren temen te sobre el terreno, porque no todos presentan las mi mas ventajas, como rapidez y elasticidad, su ejecución demanda porciones difaentes de tiempo y espacio, y no todo:; permiten igualmente al capitán el rápido dominio y orientación de su batería para cumplir las órdenes superiores. Las formaciones en batalla con intervalos abiertos, por ejemplo, son rígidas, si éstos e cierran ponen la tropa en manos del jefe, pero aumentan la vulnerabilidad del conjunto, cte. etc. Rusia-La batería m ontada, al mando de un oficial superior, com­prende ocho piezas repartidas en dos medias baterías, á órdenes de sendos Capitanes. Tenientes ó Subtenientes rigen las secciones; pero de ordi­nario, por no tener la batería sino 4 ofi ciales, cada Capitán manda á la vez media batería y una de las secciones. La batería cuenta 16 ó 1 2 cajas, según sea de piezas de batalla ó ligeras, de las que 4 forman el primer escalón y las demás el segundo, el todo á cargo de un oficial que marcha con el primero, y confía el segundo á un Sargento. Tres clases de intervalos se admiten en las forma~iones, contados siempre de eje á eje: el completo ó de 20 metros, el reducido 6 de 9 y el cerrado ó de 4 m so. El parque se forma empleando el segundo, las 8 pieza e; en primera línea, las cajas en segunda, á 4 m so, para no ocupar frente mayor que el de las piezas; ó bien constituyen dos líneas (segunda y tercera). Los demás carruajes forman la tercera ó la cuarta línea, según el caso. En !afirmación de marcha, los dos escalones de cajas siguen tras la columna de piezas, si es á vanguardia, porque en la retirada van unoi 50 pasos adelante En la formación preparatoria de combate, el segundo escalón se sitúa de 8oo á 1,000 metros de la batería. Las maniobras del campo de batalla son complicadas, porque la artillería rusa admite muchas formaciones para la batería de tiro. En la m batalla propiamente dicha, las 8 piezas están sobre una misma línea con uno de los intervalos mencionados¡ d • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 688 BOLETÍN MILITAR jefe zo metros adelante del centr0; los Capitanes á 7 del centro de su tnedia batería; los otros oficiales á 3 del de su sección; las cajas en tercera fila; las 4 piezas del centro á la distancia'q ue permita el terreno, observándose como regla general la de que el dicho:escalón (cajas) evo­luciona cual si fuese una media batería, y se mantiene lo más cerca posible de las piezas, pero sin estorbar los movimientos de éstas. Las cohtmnas que se emplean son las siguientes: p(Jr pieza, á z me­tros de dislancia; prJr,doJ prJr el ce11tro, á la misma distancia (piezas cuarta y quinta, tercera y sexta, segunda y séptima, primera y octava); por ucción á distancia cerrada (4.50) ó á diJtancia entera. Las columnas por dos y por cuatro carruajes de frente admiten todos los tres intervalos mencionados. Las cuatro cajas siguen á las piezas en la misma forma­ción que ellas; en caso de marcha de flanco, '>C establecen paralelamen· te á las mismas, la ?rimera caja á la altura del primer cañón. Los oficia­les se sitúan sea adelante del frente de su tropa, sea á la altura delmedio de su flanco, del lado donde los dejó el pliegue en columna y álas mis­mas distancias que en la formación en batalla. Los despliegues de la columna (per pieza, sección ó media batería) se ejecutan, ora en la direc­ción del movimiento, ora perpendicularmente á ella; á la derecha (ó á la izquierda) en batalla, ó sobre la derecha (izquierda) en batalla. Tra­tándose de la columna por el centro se ejecutan de ordinario en abanico. En la formaciÓJI de combate las piezas se sitúan en batería al inter­valo máximo, si es posible, por lo cual el frente de ella mide entonces 140 metros. Los avantrenes quedan 17 metros á retaguardia de sus res­pectivos piezas; el primer escalón cargado hacia uno de los flancos, de suerte que á la par quede abrigado, en fácil comunicación con las piezas y en posibilidad de dar la media vuelta en caso de retirada. El segundo escalón, á menos de absoluta necesidad en contrario, se mantiene fuera de la acción del fuego enemigo, pero en comunicación con su batería. La batería tÍ caballo no tiene sino 6 piezas y 3 secciones; compren­de 12 cajas que forman por mitad dos escalones, marchando con d 1.o una cureña de repuesto y un carruaje para heridos, y los furgones con el z.o. Las formaciones y maniobras son las mismas que en la batería montada, con la excepción de que no usa las que tienen por base media batería, pero admite la columna por f, por el centro, colocándose en­toncc. s las piezas 1 1 y 6• en z.• fila tras, la z." y+·· de la primera fila. HISTORIA l!E~O~IAS DEL GENERAL PABLO MORILLO (Continuación) La compañía de Navarra sostuvo vigorosamente nuestra ca­ballería. Sola ya, combatió con valor, y pereció Íntegramente, de­fendiéndose con gloria hasta el último momento. Durante el combate la infantería enemiga, colocada á alguna distancia, contribuía con su fuego á la derrota de nuestros húsares. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'rfN MILITAR 639 Envié dos compañías del Regimiento de Navarra para que prote­giera su retirada, tornando nuestro flanco derecho, apoyándose.en el bosque. Me trasladé á este punto con mi escolta, para recibir los soldados que se desbandaban ; el enemigo, en el ardor de su perse­cución, nos tuvo un momento rodeados. Fue neces drio abrirnos paso por fuerza, y tuve el dolor de v':!r caer á mi lado al Coronel N a vas, Comandante de los dragones de la Unión, y á un oficial de húsares. Las compañías que se encontraban apoyadas en el bosque, poco tupido, fueron en seguida cargadas por fuerzas m u y superio. res: desgraciadamente á su Jefe le faltó el valor suficiente y no supo replegarse á tiempo á un puesto vecino, ni ejecutar los movi­mientos que eran del caso, y de este modo las compañías perdieron la mitad de sus soldados. El resto encontró un abrigo en la plaza. El enemigo se portó en este encuentro como lo había hecho con los cazadores de que he hablado anteriormente. No obstante, mi infantería se formó en tres columnas en las diversas salidas de la ciudad; dos piezas de campaña habían sido colocadas allí, y algunas guerrillas protegían nuestro frente y flancos apoyándose en varias casas. En vista de esto, el enemigo se con­tentó con permanecer algún tieiT'po delante de la dudad en orden de batalla, simulando querer atacar, pero no se decidió: probable­mente se intimidó ante la resolución y firmeza de nuestras tropas. Dos días se pasaron sin ningún acontecimiento Qotable. El 13 el enemigo se presentó delante de la plaza con todas sus fuer­zas; nuestras tropas conservaron sus posiciones. El jefe rebelde Bolívar tuvo la audacia de hacerme una inti­mación en la que decía, entre otras amenazas, que perdonaría al mismo Fer11ando VII si se encontraba en la plaz:t. Esta comunica­ción fue traída por el rebelde Sil ve tre Palacios, que había servido en nuestros batallones de guardias, y me fue entregada por uno de nuestros húsares recientemente hecho prisionero. Hacia medio día el enemigo volvió á sus posiciones de la víspera; el 14 remontó las orillas del río, dejando algunos centinelas avanzados. En la tarde me dirigí á la cabeza de mi Estado Mayor y de los húsares, á reconocer el terreno hasta la laguna del Vicario, del lado de la sabana, donde los enemigos conservaban dos ó tres escuadrones emboscados. Hecho el reconocimiento, volví á la pla­za: los soldados conducían consigo varias bestias, caballos y m u las pertenecientes al enemigo. El mismo día hice enterrar las tres pie­zas de artillería, é inutiliz~r varios fusiles tomados al enemigo en La Hogaza. Todos los objetos que no podían llevar consigo, y que apro­vecharía e:l enemigo, fueron igualmente destruídos, el ejército salió de la plaza en tres columnas paralelas que se unieron en el cami­no. Allí tomamos todas nuestras disposiciones, y después de colo­car convenientemente los enfermos, los heridos, los bagajes y los habitantes que se alejaban con nosotros de Calabozo, el ejército se puso ~n marcha en buen orden y en silencio.-( Continuará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR EOG-OTA 8o,ooo almas 70,000 CURVA INDICATIVA 6o,ooo del desarrollo de la población de la capital so,ooo 40,000 30,000 2.0,000 10,000 • r6oo . 1700 POBLAClON BA:H.P.IO:s rbana Ruxoal Hombres Mujaes Hombrts Muj eres ----------------- ---·1----l·---·¡----u San Pedro . •••.•••••••.••.• . .••.••.••• . San Pablo .................................... . Las Nieves .............................. . an Victorino (O) .... , , ................. . Santa Bárb:1ra. • • • • ••.•• , ••..•.••••..• .. . Las Cruces (S) ............ . .. ............... . Las Aguas (E) ................................ . Egipto (E) . ............................. , ... Chapinero (con rural) (N) .............. . Fora teros . .................................... .. Transeúntes (caminos) ................ . 4·59° 2.162 3.855 4·293 4·415 2.6o8 2.488 1.8 so 1.6p 346 253 Hombres •••••••• p.o86 3·843 4·0 75 7·o58 6.224 5·312 4 -065 4 327 3 -149 3·760 71 107 Mujeres ......... 45.885 77·971 1.169 1.310 714 598 627 829 1.064 t. 147 --- 3·574 ¡.8841 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 131

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 103

Por: | Fecha: 10/06/1899

ANO lii Bogotá, Junio 10 ~e 1899 )~ ' ~ ---· ..... -- NUM. 103 ORGANO DEL MINI TERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO ---· ..... -- DIRECTOR AD·HONORSM, FRANGISGO J. VERGARA y V. Coronel. Miembro de la So01edad Colombi na de Ingenieros QQ.It.UU.U UU.k. .21l~:>~U 2.R!~UU25tll .UUSUti ll 2 UU UU .. UU.2UO Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República OJJ~~~~~~~~~~~G ~~b~~~~~~~~ l 6ll~ S~~~~~'''~~~~~~,,~~~~l~ ~~l~Q SE CIO.r D CTBIJ"..AL ( EGÚ :r OH. BRIDE) El terreno, considerado en su conjunto, ofrece á los movi­miento de las tropas ora facilidade , ora desventajas innegables ; procura abrigo o protección contra las pérdida que causa el fue­go, y apoyos mas ó menos solidos para ejecutar las maniobra ne­l. C aria ; pero tambien presenta clificultadc a la marcha, obstácu­los á la vista y b mi tes al empleo del fuego. E , pue , en cierto modo, un agente de ejccucion, qu·.: sumini tra unas vece medio de actividad ó p~rseveracion, y útras aumenta los tropiezos inhe­rentes al uso de las masas humana : atributrle valor propio, pres­tarle virtude eficaces y oncreta , supouer que ejerce acción di­recta sobre el resultado de una operacion militar, es un error tan grande como peligro o . .En efecto, si el terreno interviene en el desarrollo de 1 s diferente fases de la operacion, en nada entra para su conccpci<)n, que solo d pende de la situacion del enemigo. La teoría de la humas posiciotus vivió ya por fortuna, y no hay que perder el tiempo en combatirla. Posicion inviolable no cxi>te njnguna : cuando no se la pue­de abordar de frente, e la flanquea o e de borda, y para iwpedir que el a alt ntc con iga lo que bu ca con su m.1niobra, el defen or S ve obligado á maniobi .. lf á U turno : si 110 hace frente al pe­ligro, si con propia actividad no conjura el peligro, será obligado Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 30G BOLE'fÍN lLIT.A.R al cabo á retirar e ó á entJ·egar las arma .. Cuanto á la posición inviolable, qued en u pue to, y en ella lo unico que podráechar e de meno on la tropa que la habtan ocupado un poco antes. Al presente todos .1b~n que la con ervación má o meno prolonga­da de un palmo de terreno, cualquiera que ea la ituación relativa ó ab oluta de la tropa, nunca e 1 bjetiv que se bu ca en la guerra : podrá ser uno de los elemento del buen exito, pero sólo cuando la actividad y la maniobras han jug, do u partida indis­pensable y normal. Reducida á e:>OS límites preciso y á e e pape'l secundario, la uti­lización del terreno revi te, no ob tante, grande intere , por cuanto el suelo e parte integrante del combate, lo mi ·moque el armamen­to ó la capacidad maniobrera de la tr pa. Su conocimiento es, por supue·t , tant má n ce ario,cuant iendo el objetivo natural de la guerra l de trucción del advers rio, e le combate dondequiera que se le encuentra, es decir, en todos los terreno , por lo que sacar ventajo o partido de aquel obre el cual se le halla, es el pro­blem que tenem - que re olver, y u solución no e tan sencilla como e uponc de ordinario . Repartir convenientemente la fuer­za , emplear l.as tropas amoldanJolas al modelado del suelo sin per­der de i ta l objetivo princip 1; en una palabr , establecer una relación estre de filar do hombre de frente, de manera que un Batall6n numero o, con oficialiJaJ montada entre su fila , ocupa gr nde extcn ion, n la que apena pueden ejer er u 'igi­lancia los jefe ; y e to f: vorece prect amente l desercion, la in­di iplina y el de·cuido de lo ubalterno . Un ataque repentino en el centro de un Bat llón que march· a í, al atr. ve ar un bo que ó un desfiladero, podría ct muy peligro o, e tando lo jefe en lo ·xtrcmos d ndc dlben m rchar; y ·ste ataque no es imposible en nucstr modo de ha cr la guerra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 309 ce La contabilidad, el buen gobiern y la economía pueden er mucho mejores en un Cuerpo que tenga meno fuer¿a que otro; porque, fuera de otra razone la alta ) baja que tánto impide 1 buen arreglo , debe e tar necc ariamente en proporci6n de la fuer­z. de cada Cuerpo . Por otr parte, un Batallón numc"ro o en tiempo de paz tiene que di\'idir e para hacer la guarnicion de' di­ferente Prm inc-ia ; y, di eminado de e te modo, jamás podrá cxi tir su contabilidad, buen arreglo e in trucción . ce Diez ó doce Batallone pre cntan mayor facilidad que dos " tre para aumentar el Ejercito. E. to es c\'idente, y la experien­cia lo ha demostrado en esta epoca, en que ha ido preci crear improvi amente jefe y oficiale para de tinado á los Cuerpos veterano , in otro conocimiento de la profe ion que u exaltado patriotismo; procedimiento queataca nece , riamente la di ciplina y destruye el e tímulo del antiguo vetc.rano. Pero ninguna razón má perentoria que la demo tracion de lo que h ucedido en •.ta epoca, en que tan intitilc e.fu r7..o e han prodigado para conser var los Batalloae en u c-omplc o pie de fuerz~ ¡ cu:ttrocien­t a plaza poco m..... ó meno , e lo que de ordinario han tenido; y no e ere que la di minucion de u fuerz siempre erí pro­porcional á 1· que la ley les de io-nare porque on lo inconvenien­te que llevo demo trado, lo que impiden la conservación de to C uerpos con la fuerza mayor que le señala la ley . A í es no son aceptable sino en el caso de e i tir vacante del puesto que se va á ocup r en otro cuerpo, mas no para reemplat.ar á un Oficial ta vez mejor. C N TANTINO ~L ~IO lv.tAG:O I.EN. H E MEDI LO arn nquill es una bonita ciudad, e becera del cantón de su nombre, itu da á la mar,.en i'lquierd del .~.1an-da1en ó má bien de un de u br zo, ccm una poblaci<)n de ei mil habitante y cuyo porvenir e Ji onjcro, i hem . de ju'Zgar por u progre os n lo ultimo diez año . En <:11 e ad\'ierre algún movimiento Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ~ MILITAR 315 mercantil, vense á menudo entrar y alir bongo y botes cargados de sal, de víveres y de mercancía , y un buen mercado abundante en frutas, maiZ, arroz y e, celente carne de vaca y de cerdo. Al llegar á Barranquilla por uno de lo tres caños ó brazos que conducen del 1\lagdalena á La Cienaga, sobre la cual está planteada la ciudad, aparece e ta en lapo icion más pintoresca con ca as de do pisos y de marrtpostena de arquitectura regular, coro­nadas á lo lcjo us azotea por palmera que le dan un aspecto oriental, y á mayor di·tancia por un horiz.onte ca i llano pero má elevado que las playa , y que constituye las fertiles dehesas de Jalapa y camino de Tubará. Barranquilla fue fundada en 1629 . El vapor generalm ·nte parte de un lugar del no Magdalena, en que este se divide en dos brazos eparado por la celebre i la de Lo Góme7,, la última y una de la mayore del río, y tambien una de la más fertile . De e te punto, que está frente á Barranquilla, hasta Sitionuevo (1), pueblo situado á la orilla derecha del Magda­lena, de alegre apariencia, embreado <.le algunas palmeras y ceibas, hay algo rr~á de cuatro leguas, que e andan en menos de tres ho­ras . No le faltan 2 ooo habitantes á e ta parroquia y us contor­nos . Legua y media má arriba y <.le) mi mo lado, aparece El Re­molino, cabecera del canton de su nombre, con un número de habitante ca·i igual al anterior, y dependiente ambos de la Pro­' incia de Santa Marta, como te da e ta ribera derecha dell\1agda­lena ha ta el Banco, mas arriba de 2\lompós. Tre hermosa ceibas que refre can con. u sombra la orillas del río, frente al pueblo, las calles ancha } algunas ca as blanquea da , le dan un a!)pecto festi­vo, mas ni en uno ni en otro puebl la choza grande de paja, con­decorada con el nombre de iglesia hace honor á u vecino, que es de e perar hagan alguno sacri licios por con trutr mej res y más decente locale· para el culto. Entre ambos pueblos pa a un caño que se dirige hacia La Cienaga de anta 1arta, } sobre el cual existe un buen puente. Las orill. <.lel r:Ío v su numerosas islas ofrecen mil atractivos á los afic-ionados a una ·vegetación tropical. Aquí la di er as for­mas y matice de verdura ap \recen real~ado por l<1 masas de plan­ta \'Oluble que ya caen en f~.: tone , 'a e elevan como columnas y pórticos. Varias a\'es acuáticas recorren e ta orilla pe cando, y di ver idad de gallin cea convidan por la mañana al cazador, anun­ciando u prc cncia con canto tri te y armonio os. Poca e. rozas ó se•11entera de rnatz y plátanos ~e dejan ver en estos paraJes, y raras habitacione que e conoren a lo lejos por las palmeras y los árbole de totum, (trtCt'lltitl mjdt·s), perpt:tu~> comp~_ilero del hombre en c·ta regionc ~como qtfe 1· propor ·tonan va IJ3S de to­do ramaíios y uchar.1s para su limitada nc esidades dome tica . ( 1) El punto rlc 1::.rtid, riel apor . • ha mud.tclu .1 ítionuevo, hnst:1 rlonclc tienl•n que venir los pa ajero ·n otr:as cmb.trcacton •s.-1 . dd . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 316 BOLETÍN MILITAR na barbacoa para ecar el pescado al ol, una pequeña piragua amarrada delante de la choza constituyen con la sem ·ntera toda la riq uez.a de lo vecino de e to pueblo , que lo on m;Í del pri-mitivo e tado natural; que 1 viajero que recorre la clvas y las orilla de los río innumerable que de aguan en el 1agdalena no bu que ruina que le recuerden pueblos o ha bit cione destruí da, pero que al hallar un arbol de totuma~ un limon ro ó cualquiera otra planta de la que llamamo domé tica , e detenga y diga : al pie de esto tronco ,·egetaron t m bién alguna generaciones de individuo de nue tra e pecie. 1 os legua má arriba, sobre la mi ma margen derecha, se deja ver el itio del uaímaro, arriba del caño del Renegado, que onduct: á La Ci ' naga de anta í\!J.arta. De cuando en cuándo uele observar e, t:ntre lo gramalotalcs de la orilla del río y de la i las que él forma, algun anado vacuno muy lucit1o y de hermosa y pintada libre •. El uaímaro es un . itio de pobre apariencia, con poca asa o re el rí , cuya orilla hermo can cuatro grande y coposa ceib< . U na parte del lugar CU} o ecindario pa a de mi 1 alma , se intt:rna por L margene de un caiio. Sus h, bitantes son ganadero } manejan lo corrale de lo hato inmediatos. Casi tod J., ierra de e ta orilla derecha del ~'L1gdalcna, con poca excepcione , p rtencc1a á la ex ten a hacienda de Pe tagua, que comprendía 1 espacio de la i la de e te non bre, r{A.leada por el Magdalena al Poniente, por La Cicnaga de .mtamarta al riente, y por do ailo al orte y ur con e sen ta , cu. tr legua cua­drada , mayor ex en ion que mucho de lo E tado obcrano de Al manía. E ta propiedad, perteneciente á la [; milia de Pala en artagena, y l. de la isla de Lo .~c>mez, que e abrazad1 por la do boca prin ipale del río, on quizá la má opulenta del bajo 'lagcialcna. 1: te tiene cerca de un. milla en u mayor anchura, cuando no e rá cortado por isla . u agua , filtrada por el nú-mero infinito de cicnaga que corren por mba ribera , on meno turbias que n mucha porcione uperiore de u curso . . J tcrm " metro centtar do mar ab en el me d' eptiembre 35° en la pi •7a baja dd vtlpor, y obr· cub:<:na á la ~ ombra 33· El n ' corre . }J .- . ( . d ·-de el ( ua11nar . E de notar e que olcdad~ l\1 lambo, anto 1'omá , ab. na­larga y otro Jugare pcr enecientc á la Provincia de Cartagena 1 ituado :l poc. di tancia del 1 gdal·na, obre u ribt:ra izquier­da, no se ven le de el vapor, porque el hoque e pe o interpw.: to lo i1 pid, icndo l. ribcr t n baj •. J, i la de alamín. que apar e má .urib,, e m ... ~ frondo a el ·1 no. omil"nz.a en forma l arco, iend derecho, por donde n( vega d vapor, ·ln1á strcch . f .. t · · uno d lo ma a ·r ados ', mbio d. nombre h > ho por la c;mara de Provin ia de anta. larta. 1 itio que e tá d · b paree de arrib y 1 i la se 1Jam b de Puut g nla. bajo de e t punta e ve, entre Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. OLETf MILITA. 3 7 l o :verbales de la ribera, 1 chimenea que perdio el vapor tuva Granada en una t mpe t :uJ. . alami':la e tá ' ~a ... orilla derecha del 1lagda1cna, legua y me-dla ma abaJO dd Penon, y e un pueblecito de tre docena de ca­sas en sitio llan . Aquí n rigen lo~ rcO'lamentos ab urdas de policía de oledad y Barr. nquilla, que pr~hibcn las plantaciones d árbolt> en 1 calle·, pr.i,and a 1 a los h bttantc de una ·ombra que, adema~ de gr ta, ena muy aludable en tan ardientes clima . erá materi de a ombro par nur· tro descendien e , el saber que sus abuelo no pod1an alir en el día, in er calcinado por un ()1 tropical, y que l autoriJ,tde lej ~ de promover el plantío de ar­boledas, la haC1 n cortar por medida de higiene! a ituaci n del Pcnon, lugar que tiene tnil quinientos ha-bitante , es m u/ venta jo a ' u a· rdenada vi ta por entre la grande ceiba , le dan un a pe to agradable . Ante de ll gar al Cerro de n ntonio, uno de lo lugare5 más importante de la orilla derecha del 1. gdalena, e d e u bren ya la colina ele •ada en donde n otro tiempo omenzaba el Delta Jcl íVlagdalcna ( ic) pue ro ue al pie de ella sed prende por la izquienla el bra7,o que llamaban dique, y que hoy con tituye el canal que tanto trabajo J a co tado abrir de nuevo, y que tanto honor hace al ánimo per e\erante del distinguido norteamericano lVlr . Totten y á los artageneros que lo han ostenido sin des­ma\' ar . · Sien pre que e ha recorrido un paí llano, aunque sea muy hermoso ó cubierto de la el vas vírgene ma vi · to a , e knte un regocijo grande al de cubrir todo lo que parece colina o mon­taña, como i el hombre hijo de la tierra sintiera un placer en e tar mirando constantemente á su m dre . E t gcner de im­p~ e.sione e experimenta más de una vez en el di curso de e te taje. 1 Cerro e la cabecera del cantón de 'Tenerife, tiene ma de tre mil habitante , y l igle i es un poco más decente que las que hasta aquí hcm hallaJ ), lo que da mejor ide de 1 cris­tiandad y ivili/.aciun de aqudlo vecino . .f rc.:nte al Cerro de an Antonio y por tanto en la orill izquierda e ta d uan, ca cno de poca considera.c~ion.. . A po di tan ia ubicndo y obre l. on!k t/.qutcrda, se prc cnta en al obre el no el pueblo nuev de C. !amar, rccicn salido de las selv on la fi onomía risueiia que da 1 ju\ cntud . Conócc e que un 'mano intelurcntc ha pre idid ' u fundaciun, porque e han dejado lo m.1 h~rm o árbolc par~ ~~bra. Aq";lí comienza c.:l e nal del dique de Ca~tagena, u~u pnnctpiO anunc1a ya las obras de l. civili7.acion. Cerrando lo· ~o par no ver la· 1 choza pajiza y in comodidad que e t~mo a ~ tumbrados con­decorar on el nombre de cas , y no \'lendo ·tno c.:l buque de \'a­por á la entrada del dit)uc, e crcena que e ta uno en comarc s más adelantada en cultur y ci viliz cion. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 318 BOLETÍN MILITAR Casi una legua má arriba y sobre la mi ma orilla, la mitad de la población en terreno alt )' peñasco o, compuesto de roca areni ca, y la mitad en lo baj<, e de cubre Barranca, pueblo que ha adquirido alguna importancia como ·l punto en donde e deja el río para tomar el camino de Cartagena. Barranca fue fundado desde el año de I í63, tiene cerca de mil quinientos habitantes, hay casa de teja y no faltan rccur ·o . .L\1edia legua má arriba e tá el Yucal, pueblo de poca importancia, y obre la orilla derecha del río, frente á Barranca, se ve el pueblo de Pedraza, situado sobre una barranca alta del río. n~sde el Yucal el río tuerce al Oriente, dejando su cur·o general de ur á T orte, y ca mi na prl.! u ro o por entre la islas Coto­re, cubiertas de bo que e pe o en donde ampc,lfl lo mono y varias especies de cuadrúpedos y a\'e . La sel\'a de e ta orilla. y aun alguna leguas al interior de ambos lado , han sido ya de po­jada de la madera de tinte amari1l , con que por tantos años se ha hecho el comercio de exportación dd 1lao-d lena, la cual co­mienza ya á e ca ear. ta madera tiene much aprecio en Euro­pa y e cree que el árb 1 es una ce alpima pertenecientc á la familia de la Legumino a, como el diviclivi. A do legua e ~ r . el ca erío de Heredia, en la orilla derecha del río, ca i a la entrada del caño que conduce " la exten a cie­nagas de Zapallan, en cu ra inmcdia<.::ione se cortan y a ierran mucha madera de con trucción, particularmente cedro que e conducen á Barranquill y boca del • '1agdalena. Una tabla de cedro de cinc vara de largo, media de an h y una pulgada de grue o, e vende en los lug re en que e corta por dos re le . 1 río corre E. ha ta Kervit1 pueblo corto, ituado á la orilla izquierda cerca de uncl cicnaga abuntlante en pe cado boca-chico. Del mi rno lado de ervití, á co de legua y media, e tá un pobre ca-;eno llamado San Agusnn de Pla •a blanca, dcrr: del cual se extiende un cortina de colina llamadas de San Juan Ncp muccno, que eparan la hoya del " 1lagdalcna de la del río Tolú o Pichehn y su af1 uenrc , que riegan rico terreno y pra­dera c.ultivada , la uales ·ontribuyen á la ciudad de Cartagena con parte de u produccione . Y a e de cubre la Villa de 1 eneri fe, u na de la pobladone ma antigua funde d1 á la orilla derecha del ~lagdalena . F un­dóla Fr nci o Enrique en 1 5+6, pe l real Cl.:dula no se expidió ha ta 1 549· E ta pequeña vtlla e élebre por lo combate de los patriota con lo e p. iiole durante la guerra de la Independen­cia, en que fue i nccndiada · de truído lo mejore edilicio , de lo cualc tod.n· ía e \'Cn alguna ruina . E tá cdilicar.i consiJcrable, se v el de Pint , on mcn de quiniento habitantes, pero en el cual si h de ju·zgar e por }, apariencia, no faltan tiendas de licores . En este pueblo, como en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 310 BOLETÍN MILITAR todos los demás salen la gentes á la orilla de] río á ver pasar el vapor, como es natural. Lamentan lo pa ajero granadino·, al ver muchos grupo de muchachos de nudo, que parece tierra de sal­vaje , como el ob ervar que la m uje1 e dejan caer 1 manga de Jos camisones por delante, de aliño que no exi tía cuando olo se usaban las enaguas de cintura y camisa calentana , que parecen má propias de e tos clima . .El _1agda1ena corre aqut al E. y asó­ma e ri ueño por obre una barranca col radas el pueblo de Santa Ana, que tiene cerca de mil habit·mte . Situado á la orilla derecha del rfo y una legua má arriba del mismo lado,en ituación análoga, e halla el pueblo de an ernan­do, muy semejante en todo, aunque con menor número de habi­tante , pues ólo cuentan 4 00. sucede lo mi mo con el pueblo de Talaigua, que en terre­no llano y bajo e ve frente de anta Ana . La igle ia es una choza pajiza inferior á muchas ca a en porte y aseo exterior. "'"'uizá est depende de haber ido tra ladad últim, mente de lo interior donde e hallaba ante . El an Roque de Talaigua e el que invo­can los bogas en u cuita , y es extrano que un Cllrato pingüe, se­gún e a egura, no tenga una iglesia má decente en donde deposi­tar su milagro o patrón . ..1!.1 no vuelve al ur, y com u corriente e lenta, tiene un curso tortuoso p r entre playa· cubierta de gram1nea, mimbre y sauces llorones, o de una e p e cie análoga, muy flexible y a propó­sito para cesta y faginas que de tant:l. importancia on en las obras que habrán de con trufrsc muy pronto para mejorar el regimen y curso del no . Cerca de media legua m3. arrri ba se di \•isa an Zenon, en terreno baj y sombreado de palmera de coco, con igle ia nueva . El río no es muy hondo aquí y es preciso marchar on precaución de temor de eneal!. r. e mienza á ·entirs e el cal r intcn o y la falta de brisa que en la parte baja del río uclen refre·car el air.e. Mom po e la ciudad m á importan te de la N u e va Granada sobre el .Nl gdalena . u c a sa son grande , comod- y espacio as con ancho e rretiore con ultando lo ardiente del clima. bunda en vtvere bar·no· , fruta s deliciosa y tod cla e de recursos . E el depó ito principal de charnpanc y otras embarcacione menores para navegar en el río, como que hay un a tiller y arpinter in­teligente pe ra con truírlo ~ baj de frondo a ceiba , que e tán de la parte de arriba de la ciud.td. A esta la defiende de la inund. ciones del rí un muro de mampo tería y m::' que toe.! la voluntad del l\1:tgdalcna, que como avergonzado de m o trar su agua turbias por delante de l ci ud d se va en 1 mayor parte p r d c tr " de una i la itu da frente á la población, con gran de e n s uelo de los h. bitantc , pues c. da \ ez que e t sucede :; e le • leja el pucrtc y ven for-¿aJo á ubir m-rri ba del lugar á e m prar la pr >Vi ion · > que traen en pjraguas de di v •r:,o lugar e situados á orillas del río.-( Continuará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 103

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 115

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ARO III Bogotá, Septiembre 2 de I 899 NUM. 1~5 BOLf€ TAR --~·· ..,_ __ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO --~·~-- DIRECTOR AD-HONOREM, FRANGISGO J. VERGARA y V. Coronel, Mi~mbro de la Sociedad Colombia na de Ingenieros Q~~~~~ ~ ~~~~~~~ ~ ~~~~~ ~ 9~~~~~Q~~~~~~~Q~2~Q~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~~o Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República o~~ ~~ ~ ~ ~~~~~~ ~ ~~~ ~b~~~~~6~~~ ~ ~~~~~~~~~~~~~~~~ ~ ~~~~ ~~~~~~~1~~~ OFICIAL (10 DE AGOSTO) aobre Contabilidad de la Pagaduría Cept ral y Habilitaciones del Ejército de la Repú­blicn, adicional y reformatorio de los números 831 de 1885, 77 de 1888, 153 y 464 de 1897 El Prnidente de la República En ejercicio de las facultades legales de que está investido, y CO •sTDERANDO r .0 Qye la práctica ha venido á demostrar ]a necesidad im­prescindible que hay de que en la Pagaduría Central, á la vez que se lleve la cuenta general de los gastos rrencionados referentes al Departamento de Guerra, se simplifiquen las operaciones de Con­tabilidad, de suerte que el servicio de la Oficina pueda llevarse al corriente y con estricta regularidad, dado el reducido personal de que ella consta; 2.o ~e la incorporación de las cuentas de los Habilitados del Ejército en las de la Pagaduría Central, en ]a forma que ha venido practicándose, tiene gravísirros inconvenientes, entre otros el de que no hay posibilidad material para que el examen de las cuentas de los Habilitados del Ejército pueda verificarse en tiempo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLETfN MIL IT A.lt y correctamente por el Contador de la Pagaduría, único empleado destinado al efecto, tanto por ser crecido el número de ellas, como porque el Contador tiene el deber de llevar al corriente los libros principales de la Pagaduría; y el de que no hay justicia en exigir responsabilidad al Pagador por los errores ó faltas que puedan co­meter los Habilitados en la forma y comprobación de sus cuentas, ni de que por tales causas hayan de dedicar los empleados de la Pagaduría el tiempo que necesitan para el despacho de funciones importantes y casi siempre premiosas á contestar las glosas que se hagan por la Corte del Ramo; 3.0 ~e para que la Pagaduría Central llene cumplidamente el objeto para el cual fue creada, es preciso que por los libros de su cuenta se conozcan con toda precisión los gastos del Depar­tamento admin~strativo anotado arriba, ya sea que se verifiquen en la Pagaduría, ó ya que se hagan en cualquier otra Oficina res­ponsable del Erario, establecida dentro ó fuera del país; y 4.0 ~e para evitar dudas y equivocaciones en la manera de llevar las cuentas en la Pagaduría Central, en la~ Habilitaciones y en las demás Oficinas de ,que acaba de hablarse, por lo referente al Departamento de Guerra, se hace necesario establecerlo de modo claro y preciso, DECRETA~ Art. 1.0 La Pagaduría Central se reputará en lo sucPsivo como exclusiva Oficina pagadora de los gastos relativos al Depar­tamento de Guerra, con el solo objeto de que sea la única que describa en los libros principales de su cuenta las operaciones que afecten el Debe ó el Haber de los Capítulos que correspondan al expresado Departamento. De consiguiente, el Ministerio ordena­dor no podrá girar sino contra el Pagador Central las órdenes de pago definitivo; y en favor de este empleado las de legalización, bien sean solicitadas éstas por d1cho Pagador ó por cualquiera otro de los responsables del Erario; pero el Pagador es responsa­ble únicamente por los pagos definitivos que sé hagan en su Ofi­cina ó por los anticipados cuya legalización directamente solicite. Art. 2.0 Las cuentas de la Pagaduría Central continuarán llevándose como hasta el presente, de acuerdo con las prescrip­ciones legales y reglamentarias; pero en dicha Oficina no se exa­minarán en ninguna instancia ni se incorporarán las cuentas de los Habilitados y pagadores del Ejército. En los artículos de reconocimiento contra el Tesoro, no hay necesidad de pormenvrizar los nombres de los acreedores y moti­vos de los giros de cada una de las órdenes de pago á que se re­fieran las cartas de aviso: bastará que en la razón de cada artí­culo del Diario, se cite el número y fecha de las cartas de aviso, 1 c¡ue al acreditar los Capítulos? se expresen los números de las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET.fN KILITA.R 'rdenes y el valor del Capítulo; á menos que el comprobante de ~ste se01 una carta de aviso que contenga el giro de una sola orden, ?ues entonces sí se procederá conforme al modelo inserto en el Decr{to número 77 de I 888, sobre Contabilidad de la Hacienda Jacional. Art. 3.0 De igual modo, los comprobantes de los artículos del Diario de la.. Pagaduría serán los reglamentarios que se han acostumbrado, con excepción de los relativos á los pagos que efec­: úen cualesquiera otros responsables del Erario, ó los de las lega­: izaciones que se obtengan á solicitud de éstos. Los comprobantes de tales artículos serán: en el primer caso, una relación detallada de dichos gastos, en la forma que abajo se dirá (artículo 7.0 ), que remitirán al fin de cada mes á la Pagaduría Central los responsa­bles que hayan hecho los pagos ; y en el segundo, las órdenes de .egalización que se expidan de acuerdo con el artículo 1.0 de este Decreto, las cuales llevarán constancia de los responsables que las hayan solicitado, y serán enviada! de la Oficina ord~nadora á la Pagaduría tan luego como se expidan, junto con las cartas de aviso¿ documentos justificativos. a Oficina ordenadora dará aviso inmediato á los responsa­bles solicitantes de las legalizaciones, para los efectos de que trata el artículo 6. 0 de este Decreto. Art. 4.0 La Pagaduría continuará observando el procedi­miento hasta hoy seguido en lo referente al ramo de pensiones, que está á su cargo. Las legalizaciones por pago anticipado de pensiones radicadas ó que se radiquen en cualquiera otra oficina, se solicitarán por los empleados que hagan Jos pagos, los cuales re., mitirán á la Pagaduría una relación igual á la de que trata el ar­tículo anterior. Art. 5·" Las visitas mensuales á las Cajas de los Habilitados de los Cuerpos del Ejército acantonados en Bogotá, que conforme al artículo 42 del Decreto 153 de 1897, debía practicar el Direc­tor de la Contabilidad nacional, continuará haciéndolas el Paga­dor Central, quien presenciará, además, las Revistas de Comisa­rio de dichos Cuerpos, y visitará, cuando sus operaciones se lo permitan, las Habilitaciones de fuera de la capital dentro del terri­torio de Cundinamarca. Art. 6.o Los Habilitados del Ejército y todos los demás res­ponsables que por cualquier causa paguen sumas que afecten los Capítulos del Presupuesto en los Departamentos de Guerra ó Pensiones, no describirán artículos que debiten los expresados Capítulos: abrirán una cuenta que se llamará Pagaduría Central, para debitarla con crédito á Caja al efectuar cada pago, y acredi­tarla con cargo á Remesas, cuando reciban del ordenador respec­tico el aviso de que trata el inciso último del artículo 3.o; pero son responsables únicos á quienes la Corte podrá hacer las glosas del caso por ilegalidad de los pagos, por errores aritméticos y de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 100 BOLETÍN MILITAR liquidación, y por la naturaleza, insuficiencia, etc. de los com­probantes de los antedichos artículos. Art. 7. 0 Los responsables del Erario á quienes se refiere el artículo anterior, están en la obligación de remitir en los primeros quince días de cada me á la Pagaduría Central, una relación clara y detallada de los pagos que han hecho en el mes próxima­mente anterior, comprensiva de los artículos y Capítulos del Pre­supuesto que se afecten conforme á la liquidación, en lo relativo al Departamento de Guerra y Ramo de Pensione , para que en la Pagaduría puedan de cribir e los artículos de débito á los Capítu­los del PresupuestJ, con crédito á Habilitados del li)ircito, si ésto'> verificaron los pagos, ó á Rernesas, si los pagos fueron hechos por otros responsables. Dichas relaciones serán iguales en valor á las que sirvieron para olicitar las lega izaciones, lo cual deberán cer­tificar y autorizar con su firma lo empleados que hayan de prac­ticar las visitas á los pagadores, requisito sin el cual no serán aceptadas por la Pagaduría como comprobantes de los respectivos artículos. Art. 8. 0 Los Habilitados del Ejército como encargados que están de administrar é invertir bajo su propia responsabilidad fon­dos nacionales, son re ponsables del Erario al tenor del artículo 1239 del Código Fiscal, y quedan, por lo mismo, sometidos á los preceptos del expresado Código. Llevarán sus cuentas por partida doble, conforme á las pre cripciones vigentes, y las rendirán direc­tamente á la Corte de Cuentas en los mismos términos seí1alados á los demás responsables. Art. 9. 0 Los Habilitados del Ejército abrirán en sus libros principales, como imprescindibles, las cuentas generales de Caja, RemtSas, y Pagaduría Central, pudiendo también abrir, cuando llegare el caso y previa consulta con el Director de la Contabili­dad general, aquellas de que tuvieren necesidad conforme á la nomenclatura de que trata el artículo 268 del Decreto número 77 de 1888. El mecanismo de estas cuentas es el indicado en el artículo 6~, con adición de que la cuenta de Caja se debita con crédito á Remesas con las sumas que los Habilitados reciban de la Pagadu­ría ó de cualquiera otro responsable. Art. 10. Los Intendentes del Ejército, los Comisarios Paga­dores, los Contadores de .l'vlarina, y en general todos los emplea­dos ó particulares que por cualquier motivo recauden, administren ó inviertan fondos públicos de la Nación, aplicables al servicio directo ó indirecto del Ejército, son responsables del Erario, y deben proceder, en toJo lo que sea aplicable, de modo igual ó análogo at que aquí se previene para los Habilitados del Ejército. Tanto aquéllos como éstos remitirán á la Pagaduría Central, en los primeros diez días de cada mes, un cua<:Iro sinóptico compren­~ iv<;> del número de Jefes, Oficiales, clases y tropa de cada Cuerpo, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 101 Compañía, Escuadrón etc., á fin de que por dicha Oficina se lleve la estadística completa del Ejército. Art. 1 r. Todas las cuentas de los Habilitados del Ejército que no hubieren sido incorporadas en las de la Pagaduría Centr.al 1 á 1~ fecha de la publicación del presente Decreto, lo serán en la misma Oficina, previo su examen y fenecimiento. Art. 12. Las dudas que ocurran respecto á la aplicación de las disposiciones vigentes sobre Contabilidad, se reconsultarán con el Ministerio del Tesoro, por ser el órgano á quien corresponde conforme á la ley, la reglamentación de la Contabilidad nacional. Art. 13. En los anteriore términos quedan reformados los Decretos .ejecutivos número 831 de 1885, 77 de 1888, 153 y 146 de 1897; y derogadas todas las dispo iciones contrarias á las del presente, el cual regirá para los Habilitados del Ejército, desde el 1 .o de Septiembre entrante. Dado en Anapoima, Departamento de Cundinamarca, á 10 de Agosto de 1 899· MANUEL A. SANCLEMENTE El Minist_ro de Hacienda, encargado del Despacho del Tesoro, Ct\RLOS CALDERON --··- !tli:SOLU'CION aobre alcances de Habilitados del Ejército Ministerio de Guerra -Sección 3.a.- Bogota, Agosto 9 de I 899 En vista de la consulta hecha por el Sr. General Coman­d- nte General de la 2. a Di vL it}n, sobre cu,1l es el procedimiento que debe adoptar!Se contra lo· Habilitad s que son suspendidos en s empleo, en cumplimient del artículo 15 del Decreto núme­ro 153 de 1897, y teniendo en con ideración: 1.0 Que en los Capítulos 3.0 y 4. 0 del citado Decreto, se determina la forma en que deben llevarse las cuentas por los Ha­. itados del Ejército, las formalidades que deben llenarse al girar la<= libranza, y los libros, documentos y comprobantes de que nt cesi tan estar pro vi tos ; 2. 0 Que en cacla cuerpo de la fuerza pública debe existir un "Con!Sejo Administrativo," compuesto de acuerdo con lo que di pone el artículo 14 del mi mo Decreto; 3.0 Que una e las funciones de este Consejo es examinar las cuenta' de la Habilitación semanalmente, y presuponer los ga.stos de la semana siguiente, de acuerJo con la situación del Cuerpo, y,en con ecuencia, velar por el buen manejo de los fondos de que di pone el Habilitado, puesto que d<..:bc tener conocimiento pleno y perfecto del estado de las cuentas ; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 102 DOLET1N MILITAR 4.0 Que es deber del 2.0 Jefe, como Fiscal del Cuerpo, pre­senciar personalmente, ó por medio de un Ayudante, el pago de las raciones de la tropa; 5. 0 Que la responsabilidad en que incurren los Habilitados, como empleados que manejan fondos de ]a Hacienda nacional, es do­ble; civil por el alcance en sí, y criminal por haber dispuesto de dichos fondos para objetos distintos de aquellos á que debieran destinarse; 6. 0 Que los funcionarios que favorezcan, disimulen ó encu­bran los fraudes de las rentas de cuya custodia se hallan encarga­dos, serán considerados como reos principales, según lo preceptúa el artículo 474 del Códig(J Penal; 7.• ~e la fianza que otorgan los Habilitados es para ase­gurar su responsabilidad civil, y deben, en consecuencia, hacerse inmediatamente efectivos los alcances, ejecutando á los fiadores, ó procediendo contra la hipoteca ó prenda que hubieren cons­tituído; 8.0 Oue la responsabilidad criminal debe sujetarse á las dis­posicioneslegales sobre la materia, dando cuenta al Fiscal del Circuito para que la haga efectiva, levantando de oficio el corres-pondiente sumario; y . 9· 0 Que es notorio el descuido que existe en los Consejos administrativos de la mayor parte de los Cuerpos, siendo esta la única causa de los frecuentes alcances en las Habilitaciones, SE R!SUELVE: t.• El Consejo Administrativo de cada Cuerpo, dará oportuno aviso, por conducto regular, de cualquier alcance ó irregularidad que se note en las Habilitaciones, procediendo como lo dispone el artículo I 5 del Decreto número I 53 de 1877; 2. 0 Los individuos que componen el Consejo Administrativo de los Cuerpos del Ejército Nacional, son responsables solidarios con el Habilitado, civil y criminalmente, si no cumplen estricta­mente con el deber qne les impone el artículo antes citado; y 3·0 Por el respectivo conducto se dará cuenta inmediata al Fiscal del Circuito, para que éste proce~a contra el empleado ó empleados que hayan incurrido en la responsabilidad criminal an­tes apuntada. Comuníquese á quien corresponda y publíquese. El Ministro, JoRGE HOLGU IN --..... ·~-- Ministerio de Guerra-Sección 3··-Bogotá, Agosto 23 dt 1899 Este Ministerio, teniendo en consideración : 1.0 Que el pago de gratificaciones que se hace en cumplí- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MJLITA.R 103 miento del artículo I 8 de la Ley 39 de 1896, por tiempo de ser­vicio en el Ejército, no es urgente; 2. 0 Que se hace imposible, por la actual difícil situación del Tesoro, hacer esta clase de erogaciones por ahora, aunque se re­conozca la justicia con que se conceden, SE RESUELVE: Suspéndase temporalmente el pago 9e gratificaciones, sin per­juicio de que se les dé curso á los memoriales que se presenten solicitándolas, para hacer el respectivo giro inrr.ediatamente que mejore la situación fiscal. Comuníquese y publíquese. El Ministro, JOSE SANTOS ---·--- NOrr AS DE OOND"C'O'r A EN EL EJÉRCITO Rtpública dt Colombia -Ejército nacional-Mayoría-Batallón 10.0 de Junín-Número I9I-Barranr¡uilla, Julio I I de 1899 Señor Coronel Alcides Arzayús. Con positiva satisfacción tengo el honor de remitir á usted copia autorizada del artículo 146 de la Orden del Cuerpo, de esta fecha, dictada con motivo de la separación de usted del puesto de primer Jefe de este Batallón, que con tánto acierto y maestría ha comandado usted. Dígnese usted aceptar, como prueba de la alta estima y apre­cio que le profesan todos los que tuvieron la fortuna de militar bajo sus órdenes. Dios guarde á usted. El Mayor, segundo Jefe, PAULO EMILIO ESCOBAR " Orden: del Cue1·po para hoy ll[de Julio de 1899, en Banan­quilla- Servicio "Art. I 46. Al encargarse el infrascrito del honroso puesto de segundo Jefe del Batallón Junín, presenta su saludo respetuoso á sus dignos antecesores, Oficiales y tropa del veterano Batallón. "Como un deber de justicia y gratitud, el infrascrito, en nombre de los miembros que componen el Cuerpo, reconoce que la disciplina, adelanto y organización del Batallón, se debe á su muy distinguido primer Jefe, Coronel Alcides Arzayús, y al se­gundo Jefe, Sargento Mayor Pedro J\1. Pon ce. "Si Bolívar, al saber la desaparición del Jefe de su Guardia de honor, dijo : 'Es difícil reemplazar á un Jefe como Anzoá- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 104 BOLETÍN MILITAR tegui,' el infrascrito, haciéndose intérprete fiel de los sentimien­tos Íntimos de todos los miembros del Batallón, no puede menos de exclamar como el Libertador: 'Es difícil reemplazar á un Jefe como el Coronel Arzayús.' Igual cosa puede decirse del Ma-yor Ponce. . "Que ambos distinguidos Jefes encuentren en sus nuevos destinos el cariño, aprecio y adhesión que hoy les profesa el Bata­llón que dejan ; que el ilustrado Coronel Arzayús, al regresar al hermoso Cauca, su patria, encuentre su hogar sin novedad, y el Batallón que va á comandar, digno de sus méritos y virtudes ; y que tanto él como el Mayor Ponce cuenten siempre con la since­ridad y cariño de sus subordinados y amigos. "Con nota de atención les será enviada al Sr. Coronel Ar­zayús y al Mayor Ponce, copia de la presente orden. El 2.~ Jefe, PAULO EYILIO ESCOBAR." R~pública de Colombia-Ejército Permanente-3.a División-Nú­mero 573-Estado Mayor-Barranquilla, Julio 17 d~ I 899 Sr. Coronel D. Alcides Ar~ayús. Tengo el honor de transcribir á usted el artículo 225 de la Orden general de la División, que, con motivo de su separación, se ha dictado hoy : "Art. 225. Mañana sigue para Buga, á ocupar el puesto de primer Jefe del Batallón Cazadores, el Sr. Coronel D. Alcides Arzayús, quien por algún tiempo desempeñó el mismo puesto en el Batallón Junín, que hace la guarnición de esta plaza. "El Comandante General y el Jefe de Estado I\1ayor de la 3: División, interpretan sus propios sentimientos y lo de todo el personal de ésta, al manifes tar la pena que les causa la separación de un Jefe de las condicio w·-. que adornan al Coronel Arzayús. Su amor por la carrera de !.1 arma., la .comprensión de la digni­dad de las funciones de que e tá inve tido, el interés por el ade­lanto y moralidad de sus subaltern s, una inquebrantable lealtad y otras excelentes cualidades personaJe~, adornan al Coronel Ar­zayús. Lo hacen constar a í quiene han podid apreciarlo en el curso de relaciones oF.ciales, y q uiene consideran en todo su va­lor la eficacia del e tímulo en la carrera militar. Los Jefes de la 3.• División se despiden con afecto del Sr. Coronel Arzayús y le desean un viaje próspero y fehz. "El General Jefe, RAFAEL M. GAITAN' Al hacer á usted la anterior transcripción, sírvase usted acep­tar las consideraciones de aprecio y estimación con que tengo el honor de suscribirme su atent~ seguro servidor, RAFAEL M. GAITAN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR lOlS SECCION DOC 'TBIN AL Múltiples y poderosas razones militan en favor de un estudio serio y detallado de la famosa campaña de Marengo, no en toda su duración, que abraza períodos para nosotros de importancia secundaria hoy día, sino en lo que hace al principal de sus episodios, ó sea el paJQ de loJ AlpeJ. En efecto, se trata de un ejército no muy numeroso, de su mar­cha y sostenimiento al través de un suelo quebrado y escaso de recursos, de la travesía de una elevada cordillera por un camino de herradura, y, en fin, de la formación de columnas de considerable profundidad en ca­minos de poca anchura y en lucha con una naturaleza salvaje, es decir, de una operación iniciada y llevada á término con muy escasos recursos. Aun cuando no parezca muy lógico, á primera vista, principiare­mos el presente estudio por donde es costumbre terminar los de su es­pecie, por la enumeración de las fuerzas de Bonaparte, basados para ello precisamente en la clase de enseñanzas que pretendemos deducir de la travesía del gran San Bernardo. El ejército de reserva francés e com?onía el 1.0 de Mayo de 1 8oo como sigue, según la situación presentada á los Cónsules por el Minis­tro de Guerra: I~tfantería 1.• División (Loison): 13 ligero (regimiento de 3 batallones) ..•.• 58 de batalla (íd.) . . . . . . . . . . . . . . . .•.. 6o íd. (íd.) .••.......•.....•.... 2.• División (Chambarlhac): 24 ligero (regimiento de 3 batallones) ... . 43 de batalla (fd.) ....... _ ........... . 96 íd. (íd.) .......... ········ Pasan .••.•..••• . •••.....•.• 26II 2530 2101 7242 2834 24 6 2568 7888 15130 (x) Aprovechando la reciente publicación del libro ele E. Gachot, La dtuzUme cam­pa{! ne d' ]lnlie, escrito conforme lo demanda la crítica histórica vamos á estudiar detcnicla­mente el más notable de los pasos de una cordillera, por un ejército que registran los anales militares del globo; á que se agrega que ese paso, por haber sido realizado por un ejército de 3 s,ooo hombres, que no es imp:>siblc organizar en Colombia, nos ofrece enseñanzas útiles que en vano ouscaríamos en las operaciones de los ejércitos de cientos ele miles ele soldados que hoy movilizan las naciones europe.1s. Cuanto al libro de G.tchot, no encierra una línea 1 que no esté apopda en documentos fehacientes, de ordinario inéditos; y el autor para llevar rlebidamente á cabo su empre a, "levantar un otro monumento á la gloria del sol­dado francés,'' recorrió á pie el camino seguido por Bonaparte y cruzó el gran San Ber­nardo en los mismos días y horas del año en que lo hicieron las tropas que vencieron en Marengo, siendo de advertir que el camino se halla á la fecha en el mismo estado que en Mayo de x8oo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 106 BOLETÍN MILITAR Vienen ..••..••..•••...••.•• 3· • División (Boudet): 9 ligero (regimiento de 3 batalton('s) .••. 30 de bat11la (íd.) ......•............ 59 íd. (íd) .................. .. +·'División (Watrin): 6 ligero (regimiento de 3 batallones) ...• 22 de batalla ....•••••...•.•.....•... 40 (íd.) .•.•....••...•••••......• 15130 2 542. 2370 2379 7291 2G93 1835 188o s8o8 ------ En formaci6n 5. • Di visión (reorganizándose) ..••••.•••••.•• 6.• División: 19 1 igero ...•••.••••••.•••.••••.•••• ¡o de batalla ..•.•••••.••••.•......•. 72. íd. . ..•••...•..•.............. 7.• División: 17 ligero~ ••••••.••.•...•...•.......• Batallones de Oriente ....•.•• . .•...•.. Legión itálica: 6 batallones de infantería ...•.••.•..••• 2 escuadrones de cazadores .•...•••.•... 1 compañía de artillería .•............. Caballería 1.• División (Harville): 1 1 de húsares •••..... . .............. 22 íd. . . • . • • • . . . . . . . . . . . . . . .• 2. 0 de cazadores ...••........... . · ..•• 7·0 íd. . .•...•••••.•..•....• • 5 íd. . ...•........ .. ...... 2 1 íd. . . . . . . . . . . . ••.....••. 2.o c!e lanceros'" •.......•••.....•...•. 3. o íd. .. .........•............ 20.. íd. . ..................... . B.o de dragones •...••..•.•.........•. 162.0 2325 1900 500 2885 518 596 637 410 61o sz8 2 77 ISO 280 s6z +194 5845 3385 9· o íd. . ... - . . •............•• 6s6 522 4 (6 piezas de]artillería ligera). i.• División: 1.0 de húsares . • • . . • • . . • • . . . . . • • . . . . 300 I.0 de lanceros .•••......•........... 200 5· 0 íd. . . . . . . . • • . .. • • • • . • . . . . 105 Pasan.. • • . . • • . • . . . • • ••..••• 282~9 J7020 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN MILIT .A.B Vienen • • • • •••.••.•••••.•••• 5. o de dragones .••••.••••.•.•••..•••• 7 ese uadrones de Oriente .•••.•••..••••• (6 piezas de artillería ligera.) Jtrtilltría (Marmont) Artilleros á pie .••••..•••••...••••• Id. montados .••••.•••••.•..•.•• Obreros •••••••••.•••..•••....•••.••. Depósito. • • . • . • •••••..•..••••••.••• Parque • • • • • •••••.••••••••.••....• • Tren. • • • • • • . • • • . • •••.•••••.••••.•• 107 6o5 5224- -i-52+9 750 1107 '+62 7686 ~ Infantería .•••••••••••••••• Recapitulación Caballería .••••••.•••••••• Artillería .••••••••..•••••• ------- NoTA.-No se menciona en esta situación la guardia consular ni se indica el número de cañones. A mediados del mes, ya constituido definitivamente el ejército que debía franquear Jos Alpes, Berthier en vi6 á Bonaparte una situación que se resume así: Priflter Cuerpo--Yanguardia ( Lannt•} Di visión W atrin ....••.••.•.....•••.•••••• 28 Media brigada . • • •••.•.••••••.•.•••.•. ¡er Batallón helvético .•...•••.•.•....•••.•• Batallón Itálico .•••.•....••...•••..••.•••• Brigada Ri vaud ( 1 2 de húsares y 21 de cazadores) Segundo Cuerpo-Gruuo (Duhum•) Di visión Boude t ......••••..•.••••••.•••.• Di vitión Loison .•..•...•.•.••....•...••.. Terctr Cuerpo- Gruuo { Yíctor) División Monnier •••••.•••....•••••••••••• División Chambarlhac .•..•.••••••••.••.•••• Cuarto Cuupo-Caballería ( Murat) s8o8 1500 6oo 539 1124 9571 7291 7242 14533 58+5 7878 13723 I-i- regimientos .••••.••.... •••·•·• · · • • •. • · • • · • · • 7953 Artilltría ( MarmQnt) 70 cationes y 6 morteros. • • . • . • • • • • • • • • • • • • • • • • . • . 112 8 Pasan ..•.••••.••••••••••••••.••• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 108 BOLET:fN MILITAR Vienen ... . ..•.•..•..•••..••••.• Servicios 4uxiliares Tren .....•..........••.........•....••.• Arrieros ...............................•. Pontoneros . . . . ....•...•.........•.....• Obreros de artillería .....................• Obreros auxiliares ............ . .....•...... Ambulancias ............................. . Guardia consular .••. 65o 6oo 410 19.3 soo 1)0 2503 6oo 50011 El I I de Junio, es decir, en vísperas de 1 a batalla de Marengo la situación del ejército de Bonaparte presenta el siguiente efectivo: Va11guardia ( Lannes) Brigada Mainoni : 28debatal1a .....•.•••.•....•............. 1577 Division Watrin : 6. 0 1 i ge ro .......••....•.•...•.••••.... - .••. 22 de batalla . . • • . . . . . . • . . . • . . . . • . . • . . ..• 40 íd ....•......•............••........ Cuerpo (2 Divisiones) de Desai• División Boudct : 9. 0 ligero....... . ................. . . . . . •.• 1833 3o.o de batalla 4.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1200 59 íd ..........••.•.................. 1823 División M o nnier : 19ligero . ............• . .... . ............ 70 de batalla . ......•..•. . .... . •• . ........ 72 íd . . . . . . . . . • . . . . . . . . . .•.......... Cuerpo (2 Diuisiones) de Yíctor División Chambarlhac : 24 ligero. . . . • • . . • . • . . . . . . . . . . • ... • . . . 2 17 I 43 de batalla ............ ·--·.... . ....... 2326 96 fd . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . 2067 Di"isión Gardanne : 44 de batalla .......................•.....• IOI íd .•.. .............................. Pasan . . . . . . • • . . • • . . • • • . •.•••..•• 974 2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILIT .A.R. Vienen .••..•••..•••..•.....•.....•• Cr.w·po (2 Divisiones) de Duhesme División Lapoype : 1.0 ligero ............................ , ...... 852 29 de batalla............. ... • • • . . . • • • . . . . . . 1032 91 íd .............•.••••......••.....•• 930 División Chabran : Tropas de Oriente 1 ~ media Brigada ...•...... íd. 2.• íd ..•...•...•.. íd. 3·· íd .•........... 1 2 de ba .all a .. • . • ••••••.•.••••••..•....•.. 1.er Batallón del 7. 0 de ~azadores ......•...•.. Reserva (General Loison) : 1 3 1 igero .. . ...••...••.......•...... 58 de batalla .•• . .•....••..........•....... 6o íd . •....... . ..•.................... Reserva (General Lorges) : 1 2 ligero ............••..•................ I.0 debatalla .........•.•.••....•.......•.•. 67 íd ......•....• . ••.....• . ..... . •••.• 811 1o66 987 5°9 109 900 18oo 18oo 109 Di visión Thureau, unos. . . . . . . . • . . . . . . . . . . • • . . . . . • . . • • 3 200 Legión itálica (General Lechi). . • . . . . . . . • . . . . . . . . . . . • • . • 1704 Tropas al mando de Bethencourt, unos . • • • • • • • • . • • . . • • . soo 46732 No se incluyen las Compañías helvéticas ni el Batallón de la 44 (Sandeur), que permaneció en Suiza. Caballería (Mural)- Brigadas General Murat : 12 de húsares .•.. •.....•...........••.•..... 2 1 d e caz&dores. • . ..•••....••.. ~ ......... . General Champeaux : 3.er Regimiento de caballería ...... . ........ . 5. 0 de dragones ••.•.•••..........•. • ..•.... 9. 0 de íd . ........ . . . ...••.•........••• 2. 0 de cazadores. • . . . • . . . • · · · · · · · • · • · · · · • • · 1 5 de fd . . . . . . . • • . . ...••••....•••..•.. General Kcllerman : 1.0 de húsares .....•....... ·. · · · · . · · • • • • • • · 18 (8) de dragones .....•....•..••.•......... Pasan ••..•.•••.•••••...•.••..•.•• 340 360 262 2 J 4 ISO 445 249 2020 120 443 563 :ao~o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 110 BOLETÍN MILITAR Vienen .•.•••.•...••..••.•..•.•••.•• 2. 0 de caballería. . . • . • • • • .••.•..••••••.••. 10 de íd.. • . • • • • • • • • • • • • • • • • • ••••••••• General Duvigneau : 6.0 de dragones.... . . • . • . . ••••••••••.•••.• 11 de cazadores .•••.•••..•••••••••••••.•••• General Dumoulin : 1.o de caballería ..•.•••.••.•.••••.•.••••••• 5 ... de íd ..•••••.••••••.•.••••...••••..• Sin Jefe : 1. 0 de dragones ...•.••• •·•••••• ····••• ' •••• . 1 1 de húsares .••••...•••.•••••••••••••••••• 563 158 191 393 391 111 117 370 481 Total de la infantería.... • ••.••• Total de la caballería .•.••••••••• Total general ••••••••.••• Sin contar la guardia del Cónsul, la artillería y el tren. r,.opall an•mciada• que no llegaron Del Rhin: Infanterfa. • • • . • • • • • . • • • • • • • • • • . • • • • • • • • • • • ~400 Caballería .•••••••••••••••••• , • • • • • • • • • • • • • 88o De Francia: Caballería .•••.•••.••••••••••••••• 670 2010 IOIS 78+ 148 851 4-915 3950 El Ejército completo habría ascendido á 5 5,981 hombres. La di­ferencia, ~s decir, 3 34-, proviene de que los documentos de la época contaron dos veces el 15 de cazadores . • • • En esa época los Estados Mayores cuidaban poco de averiguar ó consignar las cifras que se rl!ferían á la longitud de las columnas. Para subsanar, en parte, esa grave omisión, copiamos en seguida el cálculo usual en Europa para una división (de 11 á 13,ooo hombres) en marcha por una carretera en terreno llano y en terreno quebrado, sin contar el servi­cio de exploración á distancia: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILIT .A. B. 111 I.O- EN LLANO 1/ anguardia (profundidad) .•• 3958 metros. Despliegue . .... tho4' Distancia .... ........... 3000 íd. Id. en todo th5 I' Gruno de la columna, con tren de combate ... , •.•.•• 7547 íd. Id. íd .... zhoo' Distancia .•.....••..••.•. 250 Retaguardia .....•..••.••• 623 íd. Id. íd .••• ohto' --- 15378 íd. Id. 4ho5' A dos kilómetros sigue el tren de bagajes y el convoy á media jor­nada de distancia. Si la división hace parte de una columna-sus longi­tudes se reducen un poco así: vanguardia y distancia 5,ooo; grueso y tren de combate, 7,400 ; retaguardia y distancia, 1,8oo; tren regimen­tario, 1,900; es decir, por todo, 16,100 metros. Un cuerpo de ejército (2 divisiones) ocupa 36,ooo metros, y tarda 9 horas en desfilar. 2.0 - EN MONTAFtA (sEGÚN VERDY DU VERNOlS) Vanguardia y distancias.......... 5240 pasos (4200 metros). Grueso y ambulancia..... • • • • • . • 1 1000 pasos (88oo metros). Retaguardia y convoy •••. , • • • • • • 4950 pasos (3960 metros). (1 6960) O sea una longitud de 17 kilómetros suponiendo que la infantería marclta con frente de 4 homfiru, la caóalllría por trer y la artillería por pieza. Luego si el frente se reduce á doc; hombres en la infantería y uno en la caballería, y en vez de carros los equipajes y municiones van á lomo de mula, tendremos que una tropa de 6 á 7,000 hombres ocupará por lo menos tanta profundidad como la de doble personal organizada con doble frente, ó en otras palabras, que las Di visiones y cuerpos de ejército organizados por Napoleón para la campaña de 1 8oo representan el máxi­mum de fuerza que ellas deben tener en un terreno realmente monta­ñosc, ya que 1 s,ooo hombres es el máximum del efectivo que puede darse á una columna comprometida en un camino de herradura, cuando las condiciones son en absoluto favorables, pues en caso contrario sería imprudente que esa fuerza pasara de Iz,ooo. De lo die o se deduce que la fuerza de una División, en comarcas como las andinas, ni debe ex­ceder de 7, 500 hombres ni bajar de s,ooo, so pena de carecer ó de movilidad ó de la fuerza que necesita para desempeñar las funciones de unidad superior táctico-estratégica que le corresponde en la guerra de montañas. * * * Cuanto el terreno, como Gachot lo estudia á medida que historia los acontecimientos, por el momento bastará el examen del adjunto croquis-diagrama y la traducción de las siguientes líneas de otro narra­dor de la campaña de 18oo, puesto que no estudiamos la campaña pro­piamente dicha, sino el paso de una gran cadena de montafias. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 112 lonte Blanco + l_l BOLETíN MILITAR 0 0rsitre l n +e trrJin' o J .601 ·ª,oSan Pear6 8~11 BerJJard~ 1..;44' ,, 1 ,--1-- ~~rL l'. Rem;¡o ~ Bosn °-- 0 EtrubleJ +so 6 2 Baltea !osta -s •as 1 1 Ruitor Paraiso / 2111 ~/1 - ~// Bonaparte pretendía entrar á Lombardía cruzando á Suiza y los Alpes, barrera formidable que entonces sólo transmontaban senderos ac­cesibles á los peatones. Franquearla en esa época con un ejército y su ma­terial de guerra era una empresa de gigantes, que dejaba atrás las cum­plidas por Aníbal y Francisco 1: las · dificultades materiales eran las mismas; pero el peligro militar era mucho mayor. Primero debía ven­cerse á la naturaleza y luégo batir un ejército dos veces y media más fuerte, ensoberbecido con dos años de victorias, bien mandado y ser­vido por un hábil espionaje. Para superar la primera de las dificultades, cruzar los Alpes, Bonaparte halló en !;U genio los recursos necesarios para dominar á la naturaleza; para vencer la segunda, el Capitán se fio á la habilidad con que trazó el plan de la campaña. Franquear el Gran San Bernardo con el grueso del ejército, 3 s,ooo hombres, y utili7.ar el Simplón, hacer hábiles demostraciones por el pe­queño San Bernardo y el Mont-Ccnis, desembocar á la llanura por Lvrea, pasar el Tesina, llegar á Milán á unirse con Moncey, que del Rhin llegaba por el San Gotardo, y en seguí :la presentarse á Melás por su retaguardia, con tropas ya aguerriJag, tal fue el plan del primer Cónsul. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILIT:A.B 11!3 El camino del Gran San Bernardo era practicable á lo~ carruajes hasta San Pedro; pero á partir de dicho punto se transformaba en un sendero rocalloso, de una vara á un metro de anchura, cubierto de nie­ve, flanqueado al O. por los abismos en cuyo fondo rueda el Drance; y al E., por altísimas escarpas, de donde caen aludes de continuo. Por tér­mino medio 8 horas invertía un hombre en subir de San Pedro al Hos­picio que los Monjes ocupaban en la cumbre del boquerón, y 2 en ba­jar de éste á Saint Remy, donde principiaba de nuevo un camino ra­cional gue conducía á la población de Aosta. Mas si la bajada de la cordillera demandaba menos tiempo, en cambio presentaba dificultades mayores que la subida: la hoz de un afluente del Doria Baltea reem­plaza aquí la garganta del Drance, las escarpas y los lurtes dominan el flanco oriental con más insistencia y la pendiente es mucho mayor. En fin, el boquerón propiamente dicho debía cruzarse antes de que saliese el sol, en silencio y á la luz de faroles, para evitar que el ejército fuera se­pultado por las avalanchas. (Continuará) _.... ...... ~·--- Y LOS NUEVOS MÉTODOS GEOGRÁFICOS !-Elementos de las formas geográficas (Continuación) Conforme queda dicho, son tres los elementos de que dependen las formas exteriores del terreno: la naturaleza de lo~ materiales ; su disposición arquitectónica, y la escultura surimposada á dicha arquitec­tura por los agentes exteriores. El primero de esos tres puntos es del dominio de la Geología ; la escultura del suelo es n á lo que sucedía en el Orinoco, resol­viendo, tarde por desgracia, y conforme á plan tan viciado como el anterior, intentar un esfuerzo decisivo contra los realistas de Gua­yana. ~edaba abierto el tercero y último período de la campaña, á la vez que el más breve y terrible por lo inmenso del desastre para la cau a de la Libertad. (Cmtinúa) - - ···-- VARIEDADES HISPANQ-AMERICAN A México-El Boletín Militar números 15 y 16 (15 y 23 de Julio). Director, Capitán Samuel Garda Cuéllar. E1tuiio milit4r (continuación)- Cree el autor que las naciones pobres y débiles no pueden pensar en aventuras guerreras. "For- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN :M.ILITAB 125 memos un reducido y verdadero ejército, útil á la conservación de la paz interior, dejando para más tarde la resolución de arduos pro­blemas á los cuales no estamos en condición de atender." Según el artículo, México ocupa situación envidiable, porque no colinda sino con la pequeña Guatemala, de que nada tiene que temer, y con los Estados Unidos, que probablemente se subdividirán en varias repúblicas. Ojit ia/- Convocatoria para el próximo 16 de Septiembre para verificar la imposición de condecoraciones por combates de l867 para acá y relación de ellas. Reglamento de uniformn (conclusión): fija el equipo de los jefes y oficiales en campaña, la dimensión y colores de las cajas en que se lleven y manda comprar al soldado, de su prec;t, cuellos y puños postizos blancos. Proyecto de ayuda de memoria (Cartilla) para sargentos de artillería. Notas locales y movimiento de personal. Suplementos (últimos pliegos)-Reglamen­to sobre organización y servicio del ejército. Guatemala- Revista Militar número 16 (1 5 de Julio). Director, General Luis Ovalle ; Redactor, General Andrés Téllez. Artículo sobre "la necesidad del perfecto conocimiento del terreno y modo de que lo adquieran los oficiales," en el cual nos parece el autor exagera el supuesto c;obre que funda su argumentación, pues hoy día la superficie del planeta está suficientemente conoci­da para admitir que un ejército de 1oo,ooo hombres pueda obrar en un suelo que ignore por completo. Recomienda se amplíe d co­nocimiento que el ejército de la República tiene del suelo de ella, por medio de comisiones que lo recorran y estudien. Muy bien ; pero es de advertir que la necesidad de reconocer el terreno en campaña no la evitan ni las cartas geográficas más perfectas. La diplomacia de B ismarck. Buscó el éxito de todos modos. Certamm de tiro- Tropas de infantería y artillería, armadas las pri­meras con Wínchester y Rémington: se menciona el número indi­vidual de impactos, pero no el porcentaje de éstos ni la distancia del blanco. La artillería de montaña y la montada rlispararon á distancias de 2,200 á 2,4-+0 metros, pero no se dice el resultado, ni el número de tiros. Ejá11érides militares (continuación). Mes de Julio. Entre las mencionadas descuellan: batalla de Oudcnardc (J 1 de 17o8), c..:n qut.: l\1alborough y Eugenio de Saboya con 85,000 aliados derrotan á otros tantos franceses regidos por Bor­goi1ay Vendonmc; lasNava de Tolosa (16dc 1216),enque Alfonso v11r de Castilla, al frente de Ioo,ooo espafíales, destroza los 4-oo,ooo musulmanes de Mahomcd-Jacub ; batalla de Baylcn ( 19 de 1 8o8): el famcés Dupont, con 2o,ooo hombres, se rinde al español Castatíos que mandaba 2 7,ooo ; batalla de Angora (20 de 14-02) entre Tímur y Bayaceto; primer ataque de Plewna (20 de 1 877). El cañó1t Armftrong de 152 en montaje de eclipse (reproducci6n). Notas locales. Má:ocimm del Ge11ernl Drogo11irotu. Brasil-Revista Marítima Brazileira-Números 11 y 12, año xvru (Mayo y Junio). Director, Vicealmirante Arturo Jaceguay. El arsenal Je marina de /,¡ capital. Estudio completo del asunto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 126 BOLETÍN MlLIT A.R. Los veterttnos de la campaña del Paraguay-Organización de una aso­ciación, "con el levantado fin de perpetuar en el corazón de los brasileros el culto de sus héroes en aquella campaña, y amparar á los sobrevivientes pobres." Apuntamientos de balística. Dncripciótr y derrotero de la costa Sur dd Brasil. Los i11fortunios de Cet·vera-(Traducido del inglés), que relatan las terribles peripec:;ias del infortunado Almirante, á quien se mandó cruzar el Atlántico con una escuadra inútil, la cual orden "equi­valía á un mandato de que echara á pique sus naves." Fue una víc­tima del deber, vilipendiada por el orgullo nacional, herido por la propia desidia acumulada en 1 uengos años. La guerra Sino-japonesa (continúa). Desde el punto de vista del derecho de gen tes. Noticias de lm marinas narirmal y extranjeras-Los mejores buques americanos serán artillaclos con cañones de 3 50 milímetros de ca­libre, y los ingleses con piezas de sólo 30 5. Crónica-Recientes estudios en el Observatorio de San Peter burgo han permitido al Profesor Glasenapp estimar en 298,500 metros por segundo la velocidad con que nos llega la luz del sol ; afirman los periódicos extranjeros, hablando de la telegrafía sin hilos, que en la transmisión de los despachos debe tenerse en cuenta la cur­vatura de la tierra : si esto es cierto, para enlazar á Europa con los Ec;tados U nidos, sería preciso construír estacionfJ-t(lrrn, de altura superior al monumento Eiffe1. Bt!lrroso y la batalla naval de Riachuelo-Estudio de la jornada en que fue destruí da la e&cuadra paraguayas el 1 1 de Junio de 1868, en el e u al campea juiciosa crítica histórica y se rectifican varios erro­res de relatos anteriores. Contribución á un mno de histeria ~aval-El arte de navegar del iglo xv al siglo XJX. La guerra Sino-japonesa. Resoluciín de los prqbfemas dt AstronomÍtl lttÍtllica, con la proyección esteorográfica del Profesor Malfino (traducción). Noticias y crónica-Los navíos pintados de verde-esmcra!da son in­visibles de noche, aun con la luz de lo más poderosos reflectores ; el Gobierno inglés ofrece un premio al que presente el mejor estu­dio sobre cuál es hoy día el mejor tipo de buque de guerra. Ejércitos y marinaJ de las gra11des piJtencias-Ru~ia moviJi:¿ará, en caso de guerra, 3·503,000 hombres, ósea 27 hombres por cada mil de la población; Alemania, 3.ooo,ooo, ó 57 por mil; Francia, 2.soo,ooo, rs ciecir, 65 por mil; Austria-Hungría, 1.827,ooo, ó 41 por mil ; Italia, 1.268,ooo, ó f' por mil ; Inglaterra, 526,ooo, ó 14 por mil. En tiempo de paz la proporción varía, en esas na­ciones, de 3 á 16 por mil. Inglaterra posee 290 barcos de guerra (54 acorazados); Francia, lf4- (35 acorazados); Rusia, 86 (23 acorazados); Estados Unidos, 67 (13 acorazados); Alemania, 73 (19acorazado); éltalia, 65 (r5 acorazados) .. Franciaesla na­ción que posee más cruceros acorazados. Argentina-Encicloptdia Militttr (año xn, entrega de Abril). Di­rector, David Marambio. Hermosa publicación justamente apre­ciada en aquella República. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILI'l'AR 121 M ayp o; Autobi#grafia dd Co rone! M ellan; el empleo de la ;rctilleríll nt el cr,mbate (reproducción); la guerra greco-turca (traducción); el Coronel Rodolfo Bunge; Comodoro Augusto LaJJeru. Táctica de crJba//ería (traducción). Oficial: transportes militares; intendencia de guerra; defensa de las costas. Notas locaus. El puertrJ militar ; necrologías. Al trat~és de/ Ctllljt. El Pur•llenir Militar. números 51 n á 5 I 5 ( I.0 de M ayo á 8 de Junio). Director, Alejandro Ramilo. Los comb t1tes de 8 a11ti ago de Ouba, juzgrJdl)s p1r tllt Ojicial sJteco: en el Ca"'teY 6, 500 americanos pueden destrozar impunamente á ca­ñonazos á 500 españoles por cuanto éstos no contaban con una sola pieza de artillería; en San Juan 8,ooo americanos de todas armas emplean 7 horas para rechazar á 1,200 peninsulares; en Santiago no triunfan sino que proponen parlamento y son 1 8,ooo contra 1 o,ooo. El honor quedó sal vado. Las milicias ( vo­luntarios) americanos resultaron "incapaces de sostenerse en combate contra los españoles." Escuela de claus; La ley militar,· el espionaje militar (traducción); Mensaje presidencial; texto de la nueva ley militar; el Estado Mayor brasilero; Guardia Nacional: Decretos sobre ensefianza de ésta ; combate en orden abierto,· crónica militar de Chile ; 2 5 de Mayo de 181 o,· Batalla de T11yttti (recuerdos). Guardia Nacional: cuadros; necesidad de un ejército permanente; diversos estudios sobre aquélla; Oficial: pri iones militares. 8trf.Jicio de avanzad,u (reproducción). Teoría del tiro (que reproduciremos próximamen­te). CrÓ1ticas y bibliografía. Chile - La Ilrutractón Militar números 11 y 12 (Junio). Re­dactores: Francisco A. Soler y Enrique Blanchard. 21 de Mayo; La guerra hispa1Jo-america11a; Literatura, Crónica local, Adjunto militares; Nuestro sub-oficiales (cla es, ó bien cabos y sargentos, que diríamos nosotros); Literat11rrz ,· El sol en Punta Arenas; El Batallón Buí11; Crónica; Teatro nacional. NOS I~TE:?..l!lSA Los Oficiales franceses Maurain y Lacombe que vinieron á Quito (en el Perú, según algún periódido de geografía!) con el objeto de reali­zar nuevamente la men ura de un arco del meridiano entre dos parale­los, se hallan al prc en te en tierra colomhiana-Ipiale · -previo permi­so por ellos solicitado y concedido por nuestro Ministro de Relaciones Exteriores. Seda de desearse que el Gobierno obtuviera de los dicho Oficiales copia de los trabajos geográficos que naturalmente habrán de ejecutar en nuestro suelo. Francia votó $ 4,ooo (oro), para esta expedición. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lB BOLETÍN KILIT ~a G:&:OGRAJ'IA :03 OOI.OMSIA Terrl1orlo 1 Cundinamarca 15 / ' " ~ Panama COLOMBIA 6 6 .8 Bolivar Antioquia Superficie comparada de la República 5 . 8 4-.8 y de los Departamentos Magdalena 1 Tolima 5.4- 100 UNIDADES J.Q ~., ~"" ~ ~ Ca11ca 48 3 unidades ---- F. J. V. V. BOGOTA-IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 115

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 119

Por: | Fecha: 30/09/1899

_ Ro 1n Bogotá, Septiembre JO de 1899 NUM. 119 BOL~TU\J MIL~TAR ---··~--- ORGANO DEL MJNISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCIT6 ---···~--- DxucToa AD-HONOUM, FRANCISCO J. VERGARA Y V. Coronel. Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes 7 Oficiales del Ejército de la República OFICIAL ( 1 6 DE AGOSTO) ·,or el cu'tl se reJtablece la Jefatura Milit:tr del Sur del Caucs y se lucen lo• nolllbra­mientos correspondientes El Presidente dt la República fOJ!:CRETA Art. 1.0 Restablécese la Jefatura Militar del Sur del Cauc~ de-endicnte del E tado Mayor General del Ejército, con el siguiente personal: General Jefe, Sr. General Lucio Vcla5co, y un Ayudante, que lo será el Sargento Mayor Jesús Rivera, quien hará también las veces de Habilitado de las fuerzas dependientes de dicha Jefatura, asimilado á Teniente Coronel para los efectos fiscales; Art. 2. 0 Incorpóranse al Ejército nacional las guardias volantes de voluntarios qnc fueron organizadas por el Jefe Militar del Sur, á saber: ia escuadra de Vigilantes, la Compañía de La Laguna y la de Mocon­dino, las cuales conservarán la organización que hoy tienen; Art. 3.o En reemplazo del General V e lasco nómbrase Comandan­te GenGral de la 5·a División, en ilegún el caso. Soy vuestro atento servidor, ISAIAS LUJAN DE INF 'l~RÍ Repúhlica de Cilombit~-Poder Ejecutivo Nacionai-Minirterio de Gue­rra- Sección z•.-Ní.tmero 723 -Bogotá, 21 de Septiembre de 1899 r. General Comandante en Jefe del Ejército Varias \' cces se han remitido Táctica de Infantería á lo· Uuerpo~ del Ejército, pero como los Oficiales que se separan del servicio, por cualquier motivo, llevan consigo los ejemplares distribuít-los, creyén­dose propietarios de ellos, resultaque continuamente los Jefes de Bata­llón están solicitando •del Ministerio el envío de Tácticas, de suerte que bien pronto la edición q ucdará agotada sin beneficio para el Ejér- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Ül it". P .ara corregir la irregularidarl a-puntada, este Despacho ha dispu~tG "CJ ~ () .... ~ E Á e B A e D E F G H .B FIGURA 11--P~g. 202 FIGURA 13--Pág. 203 Oon.ti?túa Capitán SHABARTHEZ (de ingenieros} ------~·~-------- :FO&VI'IFIO-~OION :CE OAU:PANA 1NSTRUCCIÓN PRÁCTICA (Continuación) Grupo rlt ebra& para una compañfa Un grupo de obras para una Compaf\Ía puede comprender una. obra principal trazada en forma de luneta, y flanqueada á derecha é izquierda por dos trincheras (!ig. z) La obra rrincipal defendida por tres secciones y las trincheras late­raJes, defendida cada una por media sección, tendrán un desarrollo de cresta ó línea de fu ·gos calculado á razón de om 70 por cada soldado. Grupo th obras para u• balall6r~ Un grupo de obras de-tinado á ser defendido por un batal16n, puede 1>er organiza1o de la manera siguiente (!ig. 7) : Dos obras de Compañía separadas por un intervalo de 250 á JOO metros guarnecen el frente .de ]a posición. Cada un~ de ellas tiene como anexa u11a trinchera para una sección, construída sobre el flanco exrerior del grupo de obras, de manera de asegurar el flanqucamiento. Hacia atrás de] intervalo que existe entre lat _dos obra, do pedazo!~ de trinchera sirven para apostar una tercera Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLM1'ÍN tllLt'rAK com?<~ñía. Mi~ d!trás aún, un1 trinchera puede servir para abrigar la últim \ com > lñfa del bat.alló:1, conservad :1 com '> reserva. Si éste tiene más de cuatro cómpafifas, la; restante · se colocan en resen·a, listas para tomar la ofensiva. 3.o Línta1. Las líneas son una serie de obra · qu.: f()rman un ors­táculo contínuo ó intertumpido. Ficz. 2 Fi ~. Fi"'. t n (Ccntinúa) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 236 :BOLE~,ÍN MILITAR ' . Los ejercicios 4 .n y 9.0 ccnstituyen la instrucción preparatoria de ]a puntería. z 5· Abrir y cerrar la (u/ata. El instructor da á los artilleros la nomenclatura sumaria del me­canismo de culata, .ejercita después en cada uno en abr:r y cerrar la cu­lata, saliendo del puesto del primer sirviente de izquierda. El artillero (primer .sirvir'nte de izquierda) entra á la pieza po­niendo el pie izquierdo entre la rueda y la flecha á la altura de la culata y el pie derecho hacia la contera, pone la rodilla derecha en tierra y pone el pie izquierdo paralelamente á la cureña. z6. Para abrtr la culata el artillero toma con la mano izquierda~ con las uñas hacia abajo, la palanca de empuñadura, la levanta lo más que sea posible, la hace girar apoyando á la izquierda hasta el tope de contención y la baja sobre la portezuela; toma después el asa con los dos pnmeros dedos de la mano derecha, con las uñas hacia arriba, saca resueltamente el tornillo con suavidad hacia atrás, apoyándolo ligeramente á la derecha, para empezar á abrir la portezuela y hacer girar después la portezuela á la izquierda, con la mano izquierda, hasta que el torni­Jlo de culata toque la pieza. Antes de ejecutar el movimiento de rotación del tornillo de culata, el artillero debe tener gran cuidado en levantar la palanca ha ta arriba. No debe poner la cara cerca de la culata, á fin de no ser molesta­do por la llama que sale algunas veces de la recámara cuando se la abre (pólv( ra sin humo). Para cerrar la culata, el artillero vuelve con suavidad la portezue­la con la mano izquierda, toma con esta mano la palanca, las ufias hacia abajo, la levanta completamente, empuja con la mano derecha el tornillo de culata hasta el fondo y la hace girar apoyándola fuertemente con la mano izquierda contra la palanca, después suelta esta palanca que debe caer libremente y por su solo peso contra el asa, de manera que su cabeza se coloque en la mortaja de seguridad. No debe nunca, cerrando la culata, tratar de concluír la rotaci6n del tornillo de culata, bajando la palanca, la cual debe caer libremente y sin esfuerzo. El artillero vuelve á tomar su puesto levantándose sobre la pierna izquierda y dando un paso atrás del pie izquierdo. 1.7. PrflfJUr el Ja(n de (argas.-Para proveer el saco de cargai el proveedor o;e traslada á la altura del cabo anterior de la caja, da frente á la caja y recibe dos cargas, pone Jos cartucho, uno encima del otro en el departamento de la derecha del saco de cargas, pone un proyectil en el departamento de izquierda y toma el otro con ambas manos, el e u lote en la mano derecha y vuelve á colocarse á su puesto dando frente á vanguardia. Cuando se necesita recibe un paquete de diez esto­pines que matiene en la mano derecha. %8. Intr~dudr el proyectil y d (artu(h~ t11 la recámara Para ensefiar á los artilleros á introducir el proyectil y el cartucho en la recámara, el instructor Jos hace desempeñar las funciones de los ter­ceros sirvientes que deben contribuír á esta operación. Con este objeto tres servirán como·primer sirviente de izquierda, segundo sirviente de iz­quierda y segundo sirviente de derecha. El primer sirviente de izquierda abre )a culata (número zo) y se prepara á cargar la pieza. El segundo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILI'l'.A R 237 sirviente de izquierda lievando un saco de carga provisto de 1,a manera re­. glamentaria (número 2 7) con proyectil de madera y cartuchos llenos de aserrín, se marcha á la trasera de la rueda, detrás y á la izquierda del primer sirviente de izquierda le pasa sucesivamente (cañón de So milí­metros) un proyectil y un cartucho ; después vuelve á su puesto. Para m:trchar á la trasera de la rueda hace un flanco á la izquierda y dos pasos, saliendo con el pie izquierdo y gira sobre la punta del pie dere­cho para dar frente á la culata y después juntar los talones. El segundo sirviente de derecha teniendo el escobillón, marcha á ]a contera. Para eso suelta el escobillón con la mano Izquierda, lleva el pie derecho á 20 centímetros más ó menos y á la altura de la contera, .gira sobre la punta de este pie, de manera de dar frente á la pieza, co­Jvcando el pie izquierdo cerca de 6o centímetros del otro, á la misma altura, y sostiene el escobillón horizontalmente con la mano derecha, el atacador hacia delante; de esta manera lo entrega al primer sirviente de la i ztas, convenientemente distribuídas, dan luz sobrada para juzgar de lo que serán las intermedias. Así, por ejemplo, si sabernos que el valle del Cauca tiene suelo llano, el río lo cruza. sin saltos ni reciales, corre más próximo á las cumbres que en­marcan el llano por su izquierda, entra á éste á la cota 990 me­tros y lo abandona á la cota 900, podemos afirmar, sin riesgo de error, varios hechos: 1.0 Que no habrá en el llano punto.alguno. con altitud inferior á 900 metros; 2.0 Que en toda la longitud de la llanura el desnivel se repartirá de un modo uniforme entre 990 y! 900 metros, ó lo que es lo mismo, ningún punto de ella será c;uperior á 990, y en los perfiles trasversales, ó 3ea hasta el pie de las serranías, ningún punto lo será en más de un 5 por roo con re~pecto á la vaguada, es decir, en más de 1 o o metros, aun alH donde la llanuia se dilate hasta 4 leguas de la ot illa y presente la ordinaria inclinación de esa clase de suelos; en una palabra, la tie­rra llana estará incluída entre 1 1 oo y 9 0om•, y su nivel medio osci­lará en torno de 950;· 3· 0 La llanura erá más angosta en la mar­gen izquierda, sólo en ésta se recostará el río sobre la serranía, la que en toda su extensión será mucho más baja que la fronteriza, y si en ningún punto, tanto de un lado como del otro, la llanura penetra de un modo extraordinario entre los estribos de las cordi­lleras, la altitud media de éstas será uniforme, ó lo que es lo mismo, sus pasos estarán siempre comprendidos dentro de ciertas altitudes respectivamente. Si sabemos que el pie del salto de Honda tiene por cota 200 mP­etros y la boca del Lebrija 70, es claro:que todos los lugares interme­dios de la orilla tendrán cotas intermedias, proporcionales á las dis­tancias á e ·os puntos, por cuanto el río en ese trayecto corre sin rau- ( r) Véase la nota del número anterior. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN JULJT .AB 289 dales; basta ~abe( que el mismo río en Neiva está á Ja eota 435, r entre este lugar y Honda tiene raudales que r.o impiden Ja nave­gación, para juzgar Ja alt:tud~de las l1anur4:ts ribereñas; hasta saber que el Magdalena hacia sus cabeceras, en la zona donde princi­pian á separarse las cumbres que luégo dejan entre sí Cé!mpo á )a llanura, está á 1650 metros, para poder afirmar que entre --ese lu­gar y Honda, no sólo hacia la vaguada, sino lo que es más impor­tante atín, ni en las mesas y terrazas laterales, ni en el fondo de las partes media é inferior de Jos valles trasversale~, se ,hallará sitio alguno con altitud superior á 1650 metros. El conocimiento de las cotas de algunos puntos bien elegidos del flanco de un relieve, permite trazar en él, de un modo aproxi­mado, la marcha de · las curvas de nivel y á la inversa, deducir en casos muy gra\ es la mínima longitud qwe para franquearlo ten­drá que recorrer una tropa, lo cual es capital para el estudio y concierto de lo. movimientos envolventes. Er: fin, e] conocimien­to de determinadas condiciones de un camino y del tiempo en que se recorre permite fijar con alguna aproximación la altitud ó cotas de los lugares que atraviesa. Ademá -, el estudio serio del relieve tes Ja base de la concep­ción y ejecución de toda operación militar en terreno quebrado, ó sea de la apli llcic.,n de los preceptos de la estrategia y de ]a táctica, tráte.e de una compañía ó de un ejército. Los cuadros que acom­pañan estas lecciones lo indican d, sobra, y como de ellos nos ocu­paremo luégo con la detención debida, bastarán por ahora algu­nas indicaciones de carácter general: a) los t!lnnentos de los polígonos: precisamente son los cuerpos de tropa y aun los pequeños ejercitott los que se ven obligados á usar el campo ó vivac cerrado, y e te no puede arreglarse de un modo racional sin aquellos datos; b) las rasan­tes y ti relie·7,,:: hoy en tierra doble indicaría ignorancia plena del asunto dcsct~idar la influencia del relieve en la acci6n del fusil, porque entre más 'e le perfecciona, es decir, más tensa se hace su trayecto­ria, más peligro hay de reductr á O la zona peligrosa en una lu-ha en la. montaña ~: en efecto, al atacar á un adversario que ocu­pa u11a posición que domina en 30, 40 y 50 metros el terreno por donde habremos de adelantar, y cuya pendiente mide 1 oo, erraría quien, llegado á 700 metros de ella, por ejemplo, creyera que todo se reducía á (')Ue el oldado disparara con el alza de 700 metros; nó, lo importante sería establecer bien las baterías de fusiles-indi - pensables donde la artillería es escas,--las cuales deberían situar e á 1,8 50 y 1,900 metros del enemigo, para rasa r el terreno al­guno metros, pues otro procedimiento equivale á botar las municiones al arroyo; e) el relieve y la marcha: el cuadro mues­tra la enorme reducción que sufre la velocidad del movimien­to y las condiciones en que se torna imposible para determinadas . operaciones militares; d) la formación de buenos croquis y la mensura dt distancias, pero como esto equivale á habla1 de la rectificación de la carta, merece párrafo aparte. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 240 BOL.ETÍN MILITAR Logaritmos de lo números naturale~ 1 á 1000 unidades-1000 á 10000 deceoas-10000 á 1 0(0 )0 Celltenas ~o!=:- oo~oo ao1 2 0J477 3 121 602:60 69:Q70 778~51 s~:u9~~9o38o9o 954~;2 ~~ 1 o oooooo.00432I 00860o o 12837 o 17033 021 189 025306 '•29384 oa34 24 H37 426 41.5 1 04139:3 045323 049218 053078 051>90.3 06069h 06445~ 068186 Oi1 82 015547 379 2 079181 082785 086360 089905 093422 09691 o 100.370 103804 107210 110590 34~ 3113943117271 120574112385112710.3 13033+ 33;339136720 139879143015 328 4146128149219 152288 155336 158a62 16136~ l(H353 It>7317 17026:2 173186 300 15176091178977 181843 184691 187521 190332 193124195900198657 201397 281 6 204120 206826 209515 :212187 214844 z 17484 220108 222716 ::'25309 227887 264 7 230449 232996 23.)528 238046 24054~ 243038 215513 247973 2.50!20 25:.!853 249 8 255272 257678 260071 262451 26 ~818 267172 269.513 271841 274158 ~76462 !36 9 278753 28l033 283301 285557 :287801 290034 292256 294466 29()66;3 :W8853 ~28 20 301030 303196:305351 307496 309630 31171>4 313867 315970 '318063 32014fl 21~ 1 322219 324282 326;336 328379 330·!-H 332}38 33·H5·1 336460,3:384.56 :340444 202 2 342423 344392 346353 3!-8305 3502-1-8 352182 35+ 108 356026 3.')7935 359835 194 3 361728 363612 365488:367356 369216 371068 372912 3747481:376:377 378398 185 4380211382017 383815:385606387390 389166 390935 392697(~94452396199 177 .ti 397940 39967 4 401400 -t.oa 120 1-04834 rt-o6540 408240 1-099:33 411620 ·t-1 3300 111 61414973 416640 1 418301 H9956 42160·1 j423246 4~·1-881 +265ll ,4281 ;35 129752 164 7 431364 4-32969 ¡434569 4-36162 437750 ~:39333 4·1-0909 442480 444045 445604· 158 8 1 44-7158 H8706i4502t-9 451786 453318 io54845 456366 t-.57882 t-1>9:392 4o0898 153 9 462398 46:3893 'io6538:3 ·l·66867 468347 H.l9822 471 29.'. +72756 471216 475671 148 30477(21 478566 t-80007 481442482873 1-84300 485721 487138 488551 489958 J4.~ 11491362 492760 494154 4-9554·!- 496929 ~9 310 499687 5010iJ9 502427 503791 138 2 505150 506505 507856 .)09202 510545 .51 1883 51:1217 514548 515874 517196 1 ~ 3 518514 ~> 19828 521 1 38 ,)22444 iJ237 46 525045 5 26:33!) 527 630 528917 530200 1301 4 531479 5132754 534026 ;')35291- .536558 5:J78l!J 539076 540329 iJ1·15;9 642826 126 &5 544068 545307 546543 54777.5 549003 .)50228 5,51450 5226G8 553883 555094 1221 6 556:102 557501 558708 559906 56 I 1 O 1 562293 .563481 564666 565848 567026 1 19 75Ci8202569374570J4:3571709572871 .)7103157518857631·1 .5774!)2578639116 8 579783 580925 582063 58:3199 584331 ¡58.5461 5865 7 .5877] 1 5888:!2 58!)949 113 , 9 591ú64 592177,59:3286 594392 :)95·J.96 596597 597695 598790 5!)9883 600973 1 1•1 40 602060 603144.604-226 605305 606381 ()07465 608526 609;)!H 610()60 61 1723 107 11612784 613842¡6H 97 615950 617()00 1618048 619093 620136 ()21176 ¡622214 1 O+ 2 623249,624282 625312 ()26340 ()27:36() 162 389 629!09 ñ30·t.28 6;JH 1-4 632457 102 3 ¡633 1-68 634·1-77 ()3.5484 636488 637 490 16:3848!) 63!H86 G40 ·1-81 A 11 oli 4 (H2464 99 4(1-345a¡64·H38 6451-22 6 .lo64·0·1· 6J.7 383 fH83fJO 6 Hl;}35 650:307 65127 8 652246 98 1 ¿5 663212.654176 61).')138 656098 6570.56 658011 61) ~JGfJ o599J e 6t\0865 661813 flti 6 ~ 6627 5 663701 , 661-642 665581 666.5] 8 ü67 1-53 66 386 {j(H);l1 7 ü70246 67] 1 7 3 !14 7 672098 673021 , 67391-2 674861 675778 671i693 ()77607 67 51 8 Ci7912~ ·f; l~i :l5 92 8 6812·H 682145 6 :30 1·7 683947 6 ·1-845 li85742 fi 6fi:3íi 687 52 9 G~8 ·120 11 i !l~OH 90! 1 9 1690196 1 691081(91965 f.i92847 f)937:27 )9460.5 6%·!-82 1)9635 6 16H7229 ~G~Hi100 bS 50,698970 699838 700704 701568 7024!10 70:3291 701150 70500 R170'iq fJ. í ()j 1 S SB 17075707081·21 ,709270710117710963 711807 712G50 713J.9 071-I .. 3'>í , -,ti7 bl 271600317168:38 ,717670718502719:331 720159 720H86 72181 0 1 7:l~W:l4 72:H 5f.i ~ 3!724276172509 ~ 725911 726727 727541 7283.54 729165 72997 1·, i30782 7315ti9 ~1 -~~732394[733197/73:3999 ~~~ 7:35599 736396 nn9~ 737987 1 n!i7HO 7:-39!'172 se N O 1 2 S __ 4 _ 5 • 6 7 8 9 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' ~5&~7 40:J7 41 1 1: !HI 2 9J7 ~:72)7 43~S 10 74:2J7 43:7 S 11:855 746:34 7 47 9 H 2 ~~ 1 674 1887489631749736 1750508751279 75201 1752816753583751-3487.55112 7~1 7¡765875 756(:136 757396 758154 758912 759668 760422 761176 761928 762678 75 876342876417l:i76+92376566 766113 767156 '767 97768638769377770115 74 9 770 52 771587 772322 773055 7737 6 774517 775246'775974 776701 777427 7:) 60,~77tH ,51 778874 779596 780317 781037 7817 5.5,~782472 783189 783903 784617 72 1 785330 7860·1-1 786751 787460 788168 78887.5 789581 790285 790988 791690 71 2 792392 793091 793790 794-J. 8 7V518l 795880 796574 797267 797959 798650 70 S 799340 00029 800717 01404 802090 02774[!W3+57 OH39 04821 05501 69 4 806180 806858 807535 808211 808886 809560,810232 8109041811575 812245 68 65 812913 813581 814247 14913 815578 816241 816904 817565 818226 818885 67 6 195"H 820201 20858 821513 82216 822 2182:31-74 241:.6 824776 825426 66 7826075 26722 27369 2 015 '2 61>0 29301 29947 305898.31230 31870 65 8 8:32509 331H 83378·1< '34t-21 835056 835690 836314 36957 3758 838219 61 9 838849 391-78 840106 840733 8~1350 4·1985 81-2609 8-±32331843855 844-177 63 70 45098!H571 846337816955847573 8181 91H 058-t-9H9850033850616 62 1 51258 ' 51869 852480 53089 531)98 54306 5491:3 855519 856124 856729 61 2 857332 857935 58537 85913 59i:38 ' 60338 860936 861534 862131 862727 60 3 86:3323 863917 861·511 865104 865696 866287 866878 867·167 86805(j 868644 59 4 69232 ~6981 870401· 870989 871573 87215() 872739 73320 873901874482 58 1 75 875061 87561-0 87621 876795 77371 .'779H 7 522 879096 79669 80242 57 () 88081~ 8813 '5 88H)55 82;:>21 ' 83093 83661 8 ~229 ,' 4·7~)5 885361 885926 56 7886 ·~91887054 87617888179 '8 741 889:3028898628901·21890979891537 56 8 89:W91 89:W5t 893207 893762 89 ~~16 94870 895422 , 95975 896526 ' 970771 55 9 897627 898176 898725 89927 3 899820 900367 900913 901 1-58 902003 902547 54- 80903090 903632 90+174 90<1715 9052.56 90579n 906335 90687)9074-11 9079~8 54 l 90818.5 ~)09021 909556 910090 910()21 911157 f)J1()90 912222 912753 913284 5;3 2 9138 U 9 1134.'3 914 72 915400 915927 916 ~5J., HJ6980 917505 918030 91 5.H 53 3 919078 91%01 920123 9206·J.5 921166 921686 922206 922725 '9232H 923762 5~ 4 924279 924796 925312 925827 92631·2 9:W857 927370 927 3 92 396 92890 51 85 929 ~19 929929 930!-39 931 9+9 9314JR !)31966,!)3H74 932981 ,933487 933993 51 6 93H98 93500:i 935507 9;j60ll 936.511- !137016 937 518 9:38019 938520 9:39020 50 7 939519 9 ~0018 910516 91-1014 !J4t.J JI 94-2008 91-2501 94-2999 9t:H919139 9 49 89H+839H9769l516 !H596194üM2 9+6!H3~HH3l ~ ~t7923948+1:39'~ 90:l +9 9 !H9390 9 t9S7s 950365,950851 95 ~ a;n 95182:y5230S 9527921953276 95a760 48 90 954242 95H2.5 955206 !).55688 9.56168 !.!5(>61<8 9;:>712 957607 19580 6 958564· ·18 1%904J9.59518959995!'l60471960!JW %14:ll 961 95962369962 1396~315 4, 2 963788 96 ~259 964731 [965202 9l>•>672 96()1 12 966(> 11 9o7o o 967 54·8 96 o t6 1 47 3 968483 96 950 969 ·11 6 9G9 81 970H7 970 11 971276 9i 1739 972203 972ü65 17 4 97~1 28 973589 9740.51 97-!512 97J.972 975432 975891 j976350~ 9~()80S 977266 46 95 977723 978180 !)7 637 979093 979.51 98000:3 9 o t-58 9 0912 9 136.5 9 181 46 6 98 2271 19 272:3 983l7 5 983626 9 ·1 077 98 J.j~7 9 4977 985126 9 5 7 ,) 986:321- 45 7 986772 987219 987666 988113¡988,559 989001 98!H.50 989 91· 9~)033!) 9907 3 44 8 991226 991669 992111 992.'i5:3 9929% 993 t:36 !H>:3 77 9913171!19 H 57 99.5196 1· ·1· 919%635199607 ~~996512 996949 997:3 6 997823 9982.59 !'986% 999130 999565 H 1 ~~,000000 0000f3r00087 000 130 1 000171· 000217 00021)0 ,00030~,~0317 000:391 -~¡¡ o l 213 4 5 6 7 8 9 - - - - - _..;.;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;.:. CARACTERJ TICA (CIFRA ) O= de l á 9 t 2 de 100 á 999 t 1 de 10000 á 99999 l=cle 10 á 99 f 3 de 1000 á 9999 f 5 tle 100000 íí 999999 Luego la caracterí tica ele la parte entera de un logaritmo contiene tantas unidades, menos una, como cifras tiene el ntímero en u parte enter:t: el logaritmo 2.307508 per .. tenece ¡¡un número de 3 cifras, 199.76. 2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN MILITAR El estudio del terreno-Coordenadas para ]a brújula 1 Grado para las ah ci as Coordenada Grado pua las ordenadas X Oeste X Ebte R=tooo- Y Norte V Sur \Y +rte - + + - -- 1 180 180 1 360 1270 o 0.000.00 90 90 270 1 1 179 181 359 0:017.45 !.) . 91 269 271 2 178 1 2 :3- l 0.031.90 88 92 268 272 3 177 18:3 357 0.052.34 87 93 267 273 4 176 184 356 0.069.76 86 !J.! 266 274 5 175 1'5 3;)5 0.0 7.1G 85 95 2G5 ~75 6 174 186 354 0.104.5~ 84 96 ~64 276 7 173 187 3u3 0.121.87 8:3 97 263 277 8 172 188 3.)~ 0.139.17 82 9 262 278 9 171 1189 3.)1¡ 0.156.43 81 99 2ül 279 10 170 190 3.JO j 0.173.65 80 100 260 280 11 169 191 349 0.190. 1 79 101 259 281 l 12 168 19:J 348 0.207.91 78 102 J5 282 13 167 193 347 0.231.95 77 103 257 283 14 166 19! 346 0.2.11.92 76 104: 256 284 15 165 195 345 0.258.8~ 75 105 255 285 16 164: 196 34:4: 0.275.63 74 106 254 286 17 163 197 34:~ 0.29J.37 73 107 Lt53 287 18 162 198 3-!2 0.309.02 72 108 ~52 288 19 161 199 341 0.3~5.57 71 109 J51 289 20 160 200 340 0.342.02 70 110 250 290 21 159 201 3:~9 0.358.:36 G9 111 249 2Ul 22 158 202 338 0.374.G1 6 112 248 292 2:3 157 203 337 0.390.73 67 113 247 ~93 24 156 204 33ü 0.406.74 66 114 246 294 25 155 205 335 0.422.G1 G5 115 245 295 26 1 15-l: 206 334 0.438.37. 64 116 244: 296 27 15:3 207 333 0.4:>3.99 G3 117 24:3 297 2 152 208 332 0.4G9.47 62 118 242 298 29 151 209 331 0.4. -1:. ~1 61 119 241 299 1 30 150 210 330 0.500.00 GO lJO 240 300 31 149 211 3~9 0.515.03 59 121 ~:-39 301 32 14: 212 32 0.529.92 5. 122 23 302 33 147 213 327 0.54:4.64 57 123 237 303 34 146 214 32G 0.5"9.19 ¡;(j 124 236 304 s- 14:- 215 3·)-..... 0.573 5~ 55 125 235 305 36 14! .;.¡16 3~4 0.5 7.7 54: 1~6 234 306 37 143 217 323 0.601.81 5;3 127 233 307 38 14J 21 '' 3•)•) .J.:.I O.ü l.J.G6 5~ 12 232 308 39 141 219 3~1 0.6:>.9.3~ 51 1 ... 9 231 309 40 140 220 3~0 0.6-12. 71J 50 130 230 310 41 139 221 319 o.n.:>ü.OG 49 131 229 311 42 138 222 318 0.669.13 48 132 J~8 312 .• ¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Grados para 1 as abscisas " G¡ adoa para las ordenadns l - Coordenadas X Oeste X E s te Y Norte Y Sur Y Norte 1 - + + - + 1 43 137 223 317 0.682.00 47 133 227 313 1 44 136 22( 316 f>.694.6ü 46 134 226 314 .t5 135 225 315 0.707.11 45 135 225 315 46 134 226 314 0.119.34 44 136 224 316 47 133 227 314 0.731.35 43 137 223 317 48 132 228 312 0.74.3.14 42 138 222 318 49 131 229 311 0.754.70 41 139 221 319 50 V~ O 230 310 0.766.04 40 140 220 320 51 129 231 309 0.777.14 39 141 219 321 52 128 232 308 0.788.01 3 142 218 322 53 127 233 307 0.798.63 37 143 217 3.33 1 54 126 234: 306 0.809.02 36 144 216 324 55 125 235 305 0.819.15 35 145 215 325 56 124 236 304 0.829.04 34 146 214 326 57 123 237 303 0.838.67 33 147 213 327 58 12~ 238 302 0.848.05 32 148 212 3~8 59 121 239 301 0.857.17 31 149 211 329 60 120 240 300 0.866.03 30 150 210 330 61 11ü 241 299 0.874.62 29 151 209 331 62 118 242 298 o. 82.95 2 152 208 332 63 117 243 297 0.891.01 27 153 207 333 64 116 244 296 0.898.80 26 154 206 334 1 65 115 245 295 0.906.31 2- 155 205 335 66 114 246 294 0.913.55 24 156 204 336 67 113 247 293 0.920.50 23 157 203 337 1 68 112 248 292 0.9:37.18 22 158 202 338 09 111 249 291 0 .933.58 21 159 201 339 70 110 250 290 0.939.69 JO 160 200 340 71 109 251 289 0.945.52 19 161 199 341 72 108 252 288 0.951.06 18 162 198 342 73 107 253 287 0.956.30 17 163 197 343 1 74 106 154 286 0.961.26 16 164 196 344 1 75 105 255 285 0.965.93 15 165 195 345 76 104 256 284 0.970.30 14 166 194 346 77 103 257 283 9.974.37 1:~ 167 193 347 78 102 258 2 2 0.978.15 12 168 192 34:8 79 101 :..59 281 0.9 1.63 11 169 191 349 80 100 260 2 o 0.984.81 10 170 190 350 81 99 261 279 0.9 7.69 9 171 189 351 82 9 263 27 0.99 .27 17J 18 352 83 97 263 277 0.992.5.1: 7 173 187 353 4 96 264 276 0.!194.52 6 174 1186 354 85 95 265 275 0.9!H.>.20 5 175 185 355 86 94 266 274 0.997.56 4 176 184 356 87 93 267 273 0.998.63 3 177 183 357 88 92 2H8 272 0.9!)9.39 2 178 182 358 89 91 269 271 0.999. 5 1 179 181 359 no 90 270 270 1.000.00 o 180 180 360 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 244 BOLETÍN MILITAR Líneas trigonométricas naturale CÍRCULO DE R.= 1.000 MrLÜ-II~'l'ROS ~==========~====~======~---- ! Gr.1 ~ o - - Cnerda _ ::__ _ ; :tug , nle Cotangente ~::_l rompl · mt . A rro 1 oo O 0.000 0.000 Inf1nita 1.00 900 O. 1 o 30' o.oo9 o.oo9 o.oon 1 14. 5 s 1 .ooo uo 30' o.oos 1 0.017 0.017 0.017 57 .. WO 0.999 ~9 0.017 1 30 0.0~6 O.O~ü 0.0~6 3 . 188 0.9H9 ~9 30 0.026 ' 2 0.035 0.03) 0.035 28. 636 0.999 ~8 0.035 2 30 0.043 0.043 0.043 22. 904 0.9!)9 8 30 0.043 3 0.052 0.032 0.052 19. 0~1 0.998 87 0.052 3 30 0.061 0.061 0.061 lü. 350 0.998 7 30 0.061 4 0.070 0.070 0.070 14. 300 0.997 'G 0.070 4 30 0.078 0.078 0.07H 1 '!. 706 0.997 86 30 0.078 5 0.087 0.0 7 0.087 11. 430 0.9!>6 'r' 0.0 7 5 30 0.096 0.09() 0.096 ] o. 3 5 0.99.3 5 30 0.095 6 0.105 0.104 0.105 9. 514 0.994 84 0.105 6 30 0.113 0.113 0.114 0.993 4 30 0.113 7 0.1~2 0.12~ 0.123 0.992 83 0.122 7 30 o 1:30 0.130 0.131 7. 596 0.991 IR3 30 0.130 8 0.1:39 0.13H 0.140 7. 11- 0.990 2 O 139 8 30 0.14 0.148 0.149 6. GfH O.Hc.:9 82 30 0.148 9 0.157 0.15() 0.158 6. 314 0.987 '1 0.157 9 30 0.165 0.16.3 0.1ü7 5. 976 0.986 81 30 0.165 10 0.174 0.173 0.17H 5. ü71 0.985 80 0.174 10 30 0.1 ~ 0.18J 0.1 5 5. 395 0.983 ¡;o 30 0.183 11 0.192 0.191 0.194 5. 144 0.981 79 0.191 11 30 0.200 0.199 0.203 4. 915 0.9RO 7H 30 0.198 12 0.209 0.20 0.212 4. 70-! 0.978 78 0.209 12 30 0.218 0.216 0.~21 4. 51J 0.97G 78 30 0.21 13 o:22G o.2~.3 o.231 4. :{31 0.974 77 0.226 1 13 30 0.:..33 0.233 0.240 4. 1 GJ 0.972 77 30 0.23.~ 14 o .• .A4- o.24..:.~ o.24.9 4. o 11 1 0.970 7ti o.244 14 30 0.252 0.250 0.25:; 3. 67 0.96 ~ '76 30 0.253 15 0.:¿61 O.J59 0.2G 3. 73J 0.!)6((75 U.262 1 15 30 0.270 0.267 0.277 3. 606 0.963 75 30 0.270 16 0.27{ 0.275 0.2. 7 3. 4 _7 1 0.9~1 , 74 < 0.279 16 30 0.2 7 0.2l 4 0.296 3. 316 0.9~) 74 30 0.2 8 17 0.295 0.292 0.306 3. 271 0.956 73 0.297 17 30 0.304 0.30 l 0.315 3. 171 0.954 73 30 0.305 t8 0.31:~ 0.:309 0.325 ~. 077 ¡ 0.951 72 0.314 l8 30 0.321 0.317 o 334 2. 98 0.94 72 30 0.322 lO 0.330 0.325 0.344 2. 904, 0.945 71 0.331 19 30 0.339 0.:334 0.354: 2. 824 0.94.2 71 3(} 0.31.10 20 0.347 0.342 O,;j()4 2. 747 0.939 70 0.34:9 20°30' 0.3.36 0.:350 0.374 2. 674 0.936 7U030 0.357 ~ --:=--~ ~:;:;:~~--;.:---;.:---::- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETiN MILITAR .... 245 11 Grados cuerda en o TJnrrl'nte rt angeute cosen a eruto Arco 11 --- --- ---- --- ---- -- --- 210 0.364 u.358 0.3 4 2.605 0.!)33 690 0.366 21 30' 0.373 0.366 O 3H-! 2.538 0.!)30 08 30 0.375 ~2 0.381 0.374 0.404 2.475 O.U~7 68 0.384 22 30 0.390 0.38~ 0.414: ~.414 0 .92-1 67 30 0.39~ 23 0.399 0.391 0.434: 2.3: () 0.9211 67 0.401 :¿j 30 0.407 0.3U9 0.4:~.) 2.300 0.917 (j() 30 0.410 24 0.41H 0.407 0.44.5 2.2.J.6 O.Hl3 ()6 0.419 :34 30 0.424 0.4-14. 0.4::6 2.19! 0.910 G5 30 0.427 25 0.433 0.42~ 0.466 2.144 O.UOü 65 0.436 ~5 30 0.441 0.430 0 .477 ~.OD6 0 .902 64 30 0.445 26 0.450 0.43 0 .488 2.0.10 o. '99 64 0.454 26 30 0.4 .)8 0 .446 0.4H 2.006 0.895 ü3 3 0 0.462 27 0.467 0.454 0.509 1.9G2 o. 91 63 0.471 27 30 0.475 0.46~ 0.520 1.921 0.887 ()~ 30 0.479 ~8 0.4 4 o.4nn 0 .5:33 1.. bO o. ;~ 62 0.488 28 30 0.492 0.477 O.fi43 1.842 0.87~) 61 30 0.497 29 0.501 0.4 '3 0.554 1.804 o. 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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN MlLlT.A.ll 247 Logaritmos de senos y tangentes --- ----- Grados Seno Vfcia. Taugr.nle Ofcia.¡ Cotang ente Coseno romplemlo ------ -- ---- -- ----- - --- -- o o -00 11 -00 11 +X> 0.0000 o 30' 3.9408 44 3.9408 4~ 2.0591 1.9999 1 2.2418 17 2.2419 17 1.7.181 1.9999 1 30 2.4179 9 .;.¡.41 o !) 1.5819 1.9998 2 2.54 .. 8 7 2.5431 7 1.4569 1.9997 2 30 2.6397 5 2.6401 5 1.35!)9 1.9996 3 2.7188 4 2.7194 4 1.2~06 1.9994 3 30 2.7857 3 2.7865 :3 1.2135 1.9992 4 2.8436 3 2.8446 3 1.15.13 1.9989 4 30 2.~946 3 ~. 960 3 1.1040 l.!J9(.. 6 50 2.9403 2 2.9419 2 1.0.3 ' O 1.9983 5 30 2.9816 2 2.96:36 J 1.01 G4 1. 9 ·o 6 1.0192 2 1.0216 2 0.97 4 1.9976 6 30 1.0538 2 l.OJlíü 2 0.943:3 l.D972 7 ] .0859 2 1.0891 2 0.9108 1.98G7 7 30 1.11-7 1 1.1194 2 0.8---06 I.9H62 8 1.1435 1 1.1478 1 O.HJ22 1.9D57 8 30 1.1697 1 1.1745 1 O.b255 1.9952 9 1.194:3 1 1.1997 1 O.S003 1.9946 9 30 1.2l7G 1 1.2~3(; ] 0.77()4 1.9940 JOO 1.2397 1 1 ... .463 1 0.6.):j7 1.993~ 110 30 1.2G06 1 1.2680 1 0.7;{~0 1.9926 11 1.2806 1 1.2886 1 0.7113 1.9919 11 30 1.2996 1 1.3084 1 0.6915 1.9912 11 12 l..U79 1 1.3275 1 0.67~5 1.9904 78 12 30 1.3353 0.9 1.3457 1 0.6.1 -!2 1.9896 77 30 13 1.3521 0.9 1.366:3 0.9 0.6366 1.9 87 77 11 13 30 1.36t' 2 10.9 1.3803 0.0 0.6196 1.9878 76 30 14 ]., 8'~7 0.8 1.3!167 0.9 0.60:~~ 1.9869 76 14 30 1.39HG o. 1.4126 0.9 0.5 73 1.!Hs59 75 30 11 (50 1.4130 o. 1.4.280 0.8 0.5719 1.9 49 75 15 30 1.4.369 o. 7 1.1:430 O. 0 .. -570 1.9 ;~!) 74 30 16 1.4403 0.7 1.4575 o. , 0.54:¿5 1.9 ~( 74. 11 16 30 1.45:~;~ 0.7 1.4716 . O.R 0.5284 1.9817 73 30 17 1.4659 o.7 1.4853 0.7 0.5146 1.9806 7:~ 17 30 1.47 1 0.7 1.4987 0.7 0.501:3 1.!l794 7~ 30 11 18 1.4!JOO 0.6 ].~117 0.7 0.4 ~~ 1.97 "-J ~~ 18 30 1.5015 O.G 1.5~45 0.7 0.4755 l.üí6ü 71 30 19 ] .51:..() O.G 1.5:370 0.7 0.4630 1.9757 71 ,19 30 l.ú~35 0.6 1.54:91 0.7 0.4508 1 1.!)743 70 30 :20° 1 .53-:l-0 0.6 1.5610 O.ü {).4:3,- !) 1.9730 70 '20 30' 1.5443 0.6 1.5727 0.6 0.4-:¿72 l.U716 ()!)030 + 1 ---------¡--- Complemto Co "110 Dfcia. éot angente llícia.l 'raogcnte Seno Grados - -- - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 248 BOLETÍN MILIT A.R Grados Feno Dfcia Tangente Dfcia.¡ cotangente " eno 1 complemlo ---- ---- ------ ------ 11 ,, + :no 1.5543 0.5 1.5842 0.6 0.4158 1.9701 6ü 21 30 1.5641 0.5 1.5954 0.6 0.4046 1.96~7 68 30 ·)~ -.J 1.5736 0.5 1.6064 0.6 0.3936 1.9671 68 22 30 1.5828 0.5 1 6172 0.6 0.3828 1.9ü56 67 30 23 1.5919 0.5 1.6~78 0.6 0.3721 1.9640 67 123 30 1.6007 0.5 1.6383 0.6 0.3617 1.9624 66 30 124 1.6093 0.5 1.6486 0.6 0.3514 1.9607 66 24 30 1.6177 0.5 1.6587 0.5 0.3413 1.9590 65 30 25 1.6259 0.4 1.6687 0.5 0.3:H3 1.9573 65 25 30 1.6340 0.4 ].()785 0.5 0.3215 1.9555 64 30 :W 1.6418 0.4 1.6882 0.5 0.3118 1.9536 64 :¿() 30 1.6495 0.4 l.G977 0.5 0.3022 1.9518 63 30 27 1.6570 0.4 1.7071 0.5 0.2928 1.9499 63 27 30 1.6644 0.4 1.7l65 0.5 0.2835 1.9479 62 30 1 28 1.6716 0.4 1 1.7257 0.5 0.2743 1.9459 62 28 30 1.678ü 0.4 1.7347 0.5 0.26.:>2 1.9439 61 30 29 1.6856 0.4 1.7437 0.5 0.2562 1.9418 61 29 30 1.69~3 0.4 1.7526 0.5 0.2473 1.9397 60 30 30 1.6990 0.4 1.7614 0.5 0.2385 1.9375 60 30 30 1.70.14 0.3 1.7701 0.5 0.2298 1.9353 59 30 31 1.7118 0.3 1.7788 0.5 0.2212 1.9330 59 :31 30 1.7180 0.3 1.7873 0.5 0.2127 1.9307 58 30 ¡s2 1.7242 0.3 1.7!.>58 0.5 0.2042 1.92 4 58 3~ 30 1.7.30~ 0.3 1 .804~ 0.5 0.1958 1.9:U>O 57 30 33 1.73G1 0.3 l. 125 0.5 0.1875 1.9236 57 1::13 30 1.7419 0.3 ] . '~08 0.4 0.1792 1.9211 56 30 :~4 1.7475 0.3 1. 290 0.4 0.1710 1.9186 56 34 30 1.7531 0.3 1.8371 0.4 0.16J~ 1.9160 55 30 .35 1.7586 0.3 1.8452 0.4 0.1548 1.913:3 55 :35 30 1.7G39 0.3 1.853~ 0.4 0.1467 1.9107 54 30 36 1.7692 0.3 1.t'(il2 0.4 0.1::~87 1.9079 [5± 36 30 l. 77 4.4 0.3 l.Xü!)2 0.4 0.130 l.!J05J 53 30 :37 1.7704 0.3 ]. 771 0.4 0.1'~29 1.90 ... 3 53 :37 30 1.7 !4 0.3 l. ;}0 OA 0.1150 l. 994 52 ~{0 38 1.7 93 0.3 1 l.( 92 0.4 0.107:! 1.8965 52 :38 30 1.7941 o.~ 1.9006 0.4 0.0994 l. 935 51 30 139 1.79 9 0.3 1 1.90 3 0.4 O.Oúl6 1.8905 51 39 30 1.8035 0.3 1,9161 0.4 0.0 39 l. 874 50 30 ''o l. o o 0.2 , 1.9238 0.4 0.0762 1.8842 50 40 30 1.81~-¡ 0.2 1.9315 0.4 0.0685 1.8R10 4ü0 30 + - ---- -- -- l'omplemto Coseno llfcia ' fotangente Dfcia. Tangente Seno Grados Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR [Grados ~- Dfcia. Tangente trfcia ~otangenle Coseno -------- 1410 1.8169 0.2 1.9391 + - 0.4 0.0608 1.8778 41 30' 11.8212 0.2 1.9468 0.4 0.0532 1.8744 142 1.8255 0.2 1.9544 0.4 0.0455 1.8711 142 30 1.8297 0.2 1.9620 0.4 0.0379 1.8676 43 1.8338 0.2 1.9696 0.4 0.0303 1.8641 143 30 1.8378 0.2 1.9772 0.4 0.0227 1.8605 44 1.8418 0.2 1.9848 0.4 0.0151 1.8569 44 30 1..8456 0·2 1.9924 0.4 0.0076 1.8532 tl5 1.8495 0.0000 0.0000 1.8495 - - + - ------------ -- ---- --- Complemto Coseno Dfcia Cotangente llfcia. Tangente Seno El estudio del terreno-Arcos y cuerdas R = l,OOO mm. Grados Arcos Cuerdas Grados Arcos Cuerdas Grados Arcos 249 Complemi<~ 49° 48 30 48 47 30 47 46 30 46 45 30 45 --- Grados Cuerdas -------- -·- ---- ------- 11 460 0.803 0.781 71° 1.239 1.161 960 1.675 47 0.820 0.797 72 1.256 1.175 97 1.693 48 0.838 0.813 73 1.274 1.189 98 1.710 49 0.855 0.829 74 1.291 ].203 99 1.728 50 0.872 0.845 '15 1.309 1.217 100 1.745 51 0.890 o. 61 76 1.326 1.~31 110 1.920 52 0.907 0.877 77 1.:)44 1.24.5 120 2.094 53 0.925 o. 92 'i8 1.361 1.25 130 2.269 54 0.942 0.90 79 1.379 1.272 140 2.443 55 0.960 0.923 80 1.396 1.285 150 2.618 56 0.977 0.9:39 '1 1.413 1.299 1 160 2.792 57 0.9!)5 0.954 82 1.431 1.312 170 2.967 5 1.012 0.9{)9 83 1.448 1.325 1 1 o 3.141 59 1.029 0.985 84 ] .4{)6 1.238 1 190 3.316 60 1.047 1.000 85 1.483 1.351 i 200 3.4UO 61 1.064 . 1.015 1 86 1.501 1.365 ¡ 210 3.665 62 1.082 11.030 87 1.518 1.377 1 ~20 3.840 63 1.099 1.045 1 88 1.536 ].389 230 4..014 64 1.117 1.060 R9 1.553 1.401 240 4.189 65 1.134 1.074 90 1.571 1.414 250 4.363 66 1.152 1.089 1 ~n 1.588 1 260 4.538 67 J .169 1.104 92 1.606 1 270 4.712 68 1.187,1.118 1 93 1.623 280 4.887 6911.204 1.133 1 94 1.640 1 290 5.061 1 70 1.222 1.147 95 1.658 300 5.236 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 250 'BOLETÍN MILITAR ! ! . o .. .. 110 ~ ., " ., ~ " p: El e tudio del terreno-Diferencias de nivel (un metro) .!. • S "' " o ! ~ ~ e e¡ e CJ .. :S .. "CC .... o.&: .~ p. "' . e~ ~ e A::: o -: .. lo " .. .. e .., " ~ ----- --- ---- -- ----- _, .10 0.999 i 2 0.999 l 3 0.998 0.018 0.035 0.052 0.070 0.087 0.105 0.123 0.140 0.158 0.176 0.194 0.212 0.2Jl 0.249 0.268 160 0.961 0.287 17 0.956 0.305 18 O. 951 0.325 19 0.945 0.344 20 0.939 0.365 21 0.933 0.3 3 22 0.927 0.404 23 OJJ20 0.424 ~4 0.913 0.445 ~5 0.908 0.466 26 0.896 0.487 27 0.891 O.ñ 1 O 28 0.88~ 0.53~ 31(, 0.857 32 0.84 33 1 0.838 34 0.829 35 0.819 36 0.809 37 0.79S :18 0.788 39 0.777 40 0.766 41 0.754 42 0.74-:3 4J 0.73l 44 0.7L9 450 0.707 0.601 0.625 0.649 0.674: 0.700' 0.727 0.753 0.781 o. 00 1 4 0.997 i 5 0.996 6 0.994 7 0.992 8 0.990 9 0.987 10 0.981 1 11 n.!):3J 1~ 0.97( 13 O.H74 14 0.970 150 0.965 29 0.87 4 0.551! 1 1 300 0.866 0.578 1 0.838 1 0.869 o.noo 0.931 1 0.<)65 1.000 1 El e tu dio del torreno-Círculo y polígono ~ é .., s ~-~ 1 '-::1-::-::._ ...g ~ :; .ti &. ~ ;:::;' .:::_ ¿:__ 11 e :e _ .!: JI . ~ ~~ io : ~~~ ~ ~~ ~ ~ ~·~ ---------- ~ C'-l -- __ ......... .._.., q NO IBRES Triángulo........ 3 0.288 0.433 120° 60° 1.7321 Cna(lra(lo..... . ... 4 0.500 1 90 90 1.414 PPntftgno........ 5 0.6 1.720 72 lt'8 1.175 Ex:'1~ono. . ...... . 6 O. 66 2.598 60 120 1. Oct.<ígono . ....... 8 1·207 4. 28 45 135 0.765 Decágono........ 10 1.539 7.694 :36 1144 0.618 Dodecágono... . . . 12 1.866 11.196 30o 150° 0·517 J! ' . . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 251 Es innegable que las cuatro operaciones de la aritmettca se realizan conforme á idénticos preceptos en todos los sistemas de numeración y género de unidades, pero también lo es que el cálculo ni se plantea enda misma forma en los diversos casos, ni se resuelve por los mismos procedimientos. En la Europa central, donde no hay un palmo de tierra de que no exista carta exacta y detallada del terreno, tanto topográfica como geológica, la geografía militar es un estudio fácil, y los oficiales de infantería y caballería tienen limitado el campo de trabajo cuando en cam­paña utilizan la carta ó ejecutan un reconocimiento : el punto es muy diverso entre nosotros, y, á decir verdad, media de uno á otro caso la diferencia que va de sondear las profundidades del espacio á mirar la concurrencia que colma un teatro: para lo último basta el sencillo anteojo de Galileo ; para lo primero se necesita el telescopio. Entre nosotros la tarea que incumbe al oficial enviado en r~­conocimiento es seria, delicada y exige conocimientos que no ne­cesitaría en las comarcas del centro de Europa, donde, aun apuran­do el caso, los ejércitos disponen de un considerable personal de ingenieros. Y lo dicho no supone que queramos convertir al ofi­cial de filas en oficial de ingenieros ; todo lo contrario, para no sacarlo de su campo natural de acción. Y precisamente la dificul­tad estriba en enseñ.trle á que, con escasos conocimientos técniccs y pocos ó ningunos instrumentos, llene la mi&ión que se le confíe y aprenda á servirse de cartas cuya calidad, comparada con las de Europa, puede representarse por las cifras 1 á 20. De sobra está observar, por supuesto, que entre nosotros los únicos instrumentos utilizables en la materia son los que puede.:1 llevarse en el bolsillo, se­cundados por el perfeccionamiento de los sentidos en la tareas de tiempo de paz. En campaña, en la cordillera, por otra parte, serán inútil estorbo para el oficial planchetas, teodolitos, etc., es decir, todo instrumento de trípode, aun suponiendo que lo poseyera y supiera manejarlo. y a la dificultad de conseguir perfectos instrumentos doblada con la casi imposibilidad de utilizarlos frente al enemigo, se agre­ga la inferioritlad en que estáis con respecto á los Oficiales ex­tranjeros por la carencia de cartas geográficas del país, ya que si acaso podéis procuraros las litografiadas de los antiguos Estados Soberano , hoy Departamentos, ellas á un pésimo sistema de dibu­jo- la luz oblicua mal aplicada-añaden un escala en extremo re­ducida y notables errores en las zonas desiertas en la época en que se levantaron, algunas de las cuales hoy están bien pobladas y nada tendría de raro que llegasen á servir de teatro de guerra. Bien sabéis que la escala de una carta es su relación de magnitud con respecto al terreno que representa, ó mejor dicho, el número de milímetros cuadrados ó lineales de papel que sería preciso tomar para cubrir sobre el terreno un metro cuadrado ó lioeal, se- NC O DE Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 252 BOLETÍN MIL lT AR gún el caso. Ahora bien: las mencionadas cartas, cuya escala es de un milímetro por 8oo,ooo milímetros, es decir, un milímetro por 8oo metros en el plano horizontal, no permiten ni apreciar mag­nitudes inferiores á t milímetro (400 metros) ni representar acciden­tes del terreno cuya di m en ión no alcance á unas 5 cuadras, y en muchos casos para indicar algunos de aquellos que no podían supri­mirse y por razones de dibujo fue preciso falsear las dimensiones, lo que sucede principalmente en el trazo delos ríos que aparecen con anchuras de 1 á 1 milímetro en el papel y sobre el terreno miden 40, 6o, roo metros, por ejemplo. En tan pequeña escala no pue­den indicarse ni las pendientes del terreno, l11 las vueltas y revuel­tas del camino, cuyo radio de curvatura sea inferior á 400 metros, lo que las anula como ~lemento que dé luz en lo que se refiere á utilizarlas para estudiar con base seria las horas de marcha de una tropa. En resumen, aun cuando dispongá1s de las cartas corográficas citadas, vue~tra labor habrá siempre de ser enorme: rectificarlas y completarlas, lo que en muchos casos equivale á rehacerlas Ínte­gras, y siempre á medir rumbos y distancias, ó sea la dirección en que unos puntos quedan con respecto á otros, el número de metros que hay entre ellos, y la dif(!rencia de nivel que los separa; todo lo demás sería inútil perdida de tiempo y de labor. ( Co7liinúa) E:. J:SPJ:'U:CIO :CEL PJ:'EJ?v:? .. ENO ESTIMACIÓN DE DIS'I'ANCIAS Y RELIEVES SIN L"S'l'RUMENTOS Leyes de la visión Círculo de la visión: 3 y! á 4 kilómetros en plano horizontal. La lluvia lo disminuye en 1 lcilómetro. La bruma lo disminuye á 1! kilómetro. La bruma densa lo disminuye á i kilómetro y aun menos. I úl transparencia atmosférica lo aumenta I á 2 kilómetros. Los objetos que distan más de 500 veces su altura ó anchura d ap< recen á nuestros ojos. A 300 metros de distancia un objeto se ve de! de su tamaño. A 400 metros de distancia un objeto se ve de i de su tamaño. A 500 metros de distancia un objeto se ve de ~ de su tamaño. Causales de error por defecto a) Cuando vemos un objeto claro y brillante, si contrasta con otro oscuro, aunque estén á igual distancia, el último parece más lejano: verbigracia, un prado y un terreno arado. b) Cuando ~e destaca el objeto sobre el cielo ó un fondo claro ó brillante. e) Cuando el sol lo ilumina de frente. J) Cuando se alza escueto en una llanura. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :fiOLETÍN MILITAR e) Cuando lo vemos de arriba abajo. ;) Cuando entre el objeto y nosotros se interponen varios pliegues del terreno. g) Cuando ocupa el flanco de un valle cuyo fondo no vemos. h) Después de una tormenta, porque el aire es más puro. i) De dos olJjetos lejanos, el más alto parece más próximo. j) La vista de muchos detalles en el objeto. Causales de error por exceso a) Cuando vemos el objeto de color oscuro, con poca nitidez. h) Cuando se destaca sobre un fondo más oscuro del mismo matiz. e) Cuando está entre el sol y nosotros. d) Cuando la atmósfera está oscura. e) Cuando· lo vemos de abajo para arriba. Causales de error por relieve a) En terreno quebrado las diferencias de nivel con los obje­tos del contorno parecen la mitad más pequeñas. b) En la vertiente opuesta de un vaHe los objetos que están á ni ve! con nosotros se ven más altos. e) Las pendientes escarpada; parecen más lejanas ó cercanas según las vemos de arriba ó de abajo, y hay tendencia á exagerar ó disminuír su ángulo de inclinación. a) Cuando sobre un perfil (lomo) vemos porciones ásperas y suaves que se suceden, exageramos la aspereza de las unas y la sua vidad de las otras. e) En las siluetas las pendientes parecen más ásperas. Reglas de observación a) Por la mañana estudiar de preferencia los objetos que es­tán al O. b) Por la tarde estudiar de preferencia los que están al E. e) En los páramos estudiar de preferencia los objetos al me­diodía. d) En las tierras cálidas estudiarlos de preferencia á mañana y tarde. Términos de comparación A 30 metros se ve el blanco de los ojos. A 8o los ojos aparecen cerno puntos distintos. A 100 se ve la línea de los ojos. A 150 se distinguen las manos, el rostro y los botones de metal. A 200 la posición de los hombros, la línea que separa las pier-nas en un individuo quieto, y las tejas de los tejados. A 300 se distingue todo adorno brillante, los cruceros de las ventanas pequeñas, las riendas robre los caballos de capa oscura vistos de flanco, la cartuchera cie ios infantes y el puño de las ba­yonetas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 254 noLETlN MILITA.ti. A 400 las hombreras de color rojo, las riendas en los caballos claros, el asta de las lanzas. A 500 se distingue netamente un jinete de su montura, los cruceros de las ventanas grandes, el cañón del fusil y el uniforme. A 6oo se distinguen unas de otras las personas que van jun­tas, y los miembros del tronco en animalesde silla ó carga, y dejan de distinguirse las capas negras y bayas en el caballo, y el manejo del arma en el infante. A 700 metros se confunde la clase de paso del caballo, si se presenta de frente ó por detrás, los colores alazán, negro ó bayo, y el sentido de la marcha de los pelotones de infantes que se acercan ó se alejan. A 8oo ya se distingue el movimiento de las piernas en una tro­pa, la línea de gorras, la cabeza de los caballos y los principales movimientos de un hombre aislado. A 900 se distinguen los cañones, las hileras de una tropa y es posible calcular su frente. A ·Iooo se distinguen los árboles aislados y los postes telegráfi­cos. Laiinfantería se ve como una faja oscura con dientes, y en la caballería ó las recuas se 'destacan los jinetes de los caballos y las cargas de las acémilas; se confunden el trote y el galope, vistos de frente. A 1200 se distingue un caballo, con jineteó sin él, solo ó en medio de la infantería, y los pantalones rojos de la infantería. A I 500 se distingue la infantería, y parece una faja oscura de­bajo de una raya brillante cuyo fulgor será m1yor si avanza hacia nosotros; la caballería (lanceros) parece una faja má;; ancha bajo una raya luminosa dentada, y no se ven las banderolas. A 18oo se distingue el movimiento de las masas de tropas y se ven las casit~s de los labriegos y las recuas. A 2000 se distinguen hombres y caballos aislados y se ven como puntos. A 2500 se distinguen los grandes árboles aislados. A 3000 se distinguen las casas de los campesinos cuando ocupan un lugar despejado, y se pueden contar las ventanas de las casas grandes. A 4000 se distingue una columna ó una recua considerable que se perfila sobre una cresta. De los 5 á los 8 kilómetros se distin­guen las casas de las haciendas, en especial si están enlucidas con cal. De 9 á 12 kilómetros los edificios de alguna consideración De I 2 á 20 kilómetros las poblaciones y las torres cuando el desnivel no es considerable, puesto que torres que se destacan sobreuna altura se ven hasta á 30 kilómetros. NoTA. Según el estado de la atmósfera y la situación de loe; objetos, pueden cometerse errores de apreciación que alcancen hasta un 25 por 100 de la distancia real. Conviene al explorar un terreno observar la forma y distancia de los objetos que se dejan atrás para juzgar mejor la distancia de los que están adelante. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 255 Los datos referentes á los caballos se entiende cuando no se ven de flanco, pues en este caso el paso, el trote y el galope se distin­guen á muy considerables distancias. La altura de los cerritos y la anchura d~ los ríos puede esti­marse conocida la distancia á que estamos de ellos ó á la inversa. Cualquier binóculo cuyo poder de aumento se conozca, puede servir de telémetro para apreciar distancias teniendo en cuenta los datos anteriores. El sonido El sonido recorre 340 metros por segundo en los climas tem­plados ó cuando el aire está tibio; esa cifra desciende á 333 en Jos páramos y aumenta á 354 en tierra caliente. Contando una velo­cidad d~ 337 metros por segundo con 10° de temperatura ella aument-;1 ó disminuye om63 por cada grado más ó menos sobre di­chos 10o. De ordinario un reloj ó el pulso dan 5 golpes por segundo, de suerte que multiplicando por 67 el número de los que de ellos trans­curran entre la vista del fogonazo de un arma de fuego y la per­cepción de su detonación, se sabrá á qué distancia está el tirador. a) El disparo de un fusil puede distinguirse hasta 1200 y 1250 metros; el fuego de una tropa de infantería hasta 3000; el de una batería hasta 6 ó 7000. b) Los sonidos se o'yen mejor de arriba abajo que á la in­versa; en el primer caso se oye el disparo de un fusil ó el ladrido de un perro hasta 18oo metros; el redoble de un tambor á 1400; el grito de un hombre hasta 1 ooo; al contrario, el grito no se oye á más de 200, la detonación á más de 500. e) De noche el galope de varios caballos se oye hasta 8oo metros; el p
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 119

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 122

Por: | Fecha: 21/10/1899

AROIII Bogotá, Octubre 21 de 1899 NUM.122 ---··------ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO DIJUCTOR AD-HONOU:M, FRANCISCO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República OFICIAL ( 16 DE. DICIEMBRE) por el cual ae crea la Jefatura de la frontera del Sur y ae eleva á Batallón el medio Cuerpo acantonado en Pasto. El Prutdente de la República CONSIDERANDO 1.• Que tiene el Gobierno reiterados avisos sobre una posible in­vasión al Ecuador, formada, según se afirma, por enganchados Colom­bianos; 2.0 Que el medio Batallón ''Cazadores," · acantonado en Pasto, es insuficiente para prestar, como es debido, el servicio de plaza, custodia del parque y conservación del orden en el Sur; 3.0 Que es deber del Gobier.10 atender á la vigilancia de la fron­tera para evitar en lo posible el enganchamiento en territorio colombia­no, de tropas destinadas á turbar la paz de la República del Ecuador, y +·o Que por las consideraciones apuntadas es urgente la necesidad de que en la frontera del Sur resida una autoridad militar superior en­cargada de la importante misión de atender á la conservación del orden y de hacer efectiva, l : egado el caso, la neutralidad de Colombia en las guerras que puedan ocurrir en la República vecina, DECRETA Artículo 1.° Créase la Jefatura de la frontera del Sur, dependiente directameme del Estado Mayor General del Ejército. Dicha Jefatura Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 322 BOLETíN MILITAR. será servida por un General de División y dos Ayudante! de la clase de Sargento Mayor y Capitán. Artículo 2.0 Elévase el medio Cuerpo denominado "Cazadores," acantonado en Pasto, á Barallón de cuatro Compañías. Artículo 3. 0 Las d os Compañías existentes serán la 1~ y la 2.•, con la oficialidad que boy tienen. Artículo +·o La Gobernación del Departamento del Oauca sumi­nistrará el contingente necesario para la formación ele la 3.a y1a 4~ Artículo 5. 0 El Batdlón "Cazadores," así organizado, dependerá de la Jefatura de la frontera del Sur, para lo cual se le segrega de la f • Di. visión. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Diciembre de 1898. Por delegación del Excmo Sr. Presidente, El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DEOl?wETO :--r't11-.!ERO 461 DE 1a9; • (30 DE SEPTIEMBRE) por el cual se fija la fianza que debe prestar el Proveedor general del Ejército El P reridenu de la República CONSIDERANDO Que e] artículo 10.0 del Decreto Ejecutivo número 364 de 10 de Agosto último, sobre Contabilidad de la Pagaduría Central y Habilita­ciones del Ejército, declara que "los Intendentes del Ejército, los Comisarios Pagadores, los Contadores de Marina y, en general, tfJdoJ los emp!tados ó _particulares que por e ualquier motivo recauden, admi­nistren ó inviertan fondfJr públicos dt la Nación, aplicables al servicio directo ó indirecto del Ejército, son respo1uables del Erario, etc.;" y Que el Proveedor general del Ejército, empleo creado por el Decreto número 51 de 2 5 de Febrero de 1897, ha venido dese m pcñan­do funciones de Pagador de ciertos gastos del Ejército en el ramo que está á su cargo, DECRETA Artículo único-El Pro cedor general del Ejército, que llevará sus cuentas por partida doble y las rendid como determina el Decreto primeramente citado, se considera como respon able del Erario, de­biendo, en consecuencia, para poder continuar en ejercicio de sus fun­ciones y para cumplir con lo dispuesto en el C6digo Fiscal, asegurar su manejo con una fianza de tres mil pesos. Comuníquese y publíguesc. Dado en Bogotá, á 30 de Septiembre de I 899. Por delegación del Excelentísimo Señor Presidente, El Ministro de Guerra, ;osi SANTOS fJ Se reproduce, por haber aalido con graves errataa en el número anterior, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLETÍN MILtTAR Conferencias de los Oficiales de la Misión Francesa INSTRUCCIÓN PROVISIONAL PARA EL TIRO (Concluye) .Apruiación de las distancias 323 6z.-Se aprecian lai distancias, con la vista, por el aonido, y con la ayuda de instrumentos. La apreciación de las distancias á la vista se ensefia á los cabos y á los soldados hasta 6oo metros, y á los Oficiales y sargentos hasta 1 :too metros. Para distancias mayores de 1 zoo metros, se aprecian con la ayuda de mapas y de telémetros. Estos ejercicios serán el objeto de una práctica constante. 63.-Apreciación de las distancias con la vista. La apreciación de una distancia con la vista, está basada sobre el grado de visibilidad del blanco, sobre su altura aparente, cuando se co­nocen sus dimensiones, y principalmente sobre la comparación de su alejamiento con una distancia conocida que el soldado mantenga delante de los ojos ó que ha podido grabarse en la memoria mediante numerosos ejercicios. Se aprecia en general demasiado corto con un tiempo claro, cuando el sol está atrás, cuando el objeto está muy iluminado y que se le ob­¡ erva de abajo hacia arriba. Lo mismo sucLde sobre un suelo uniforme, sobre el agua y sobre un terreno quebrado del cual ciertas depresio­nes se escapan á la vista. Al contrario, se estima generalmente demasiado largo con un tiem­po cubierto, en el crepúsculo, en Jos bosques, cuando el sol está de frente y cuando el objeto se destaca sobre un fondo sombrío ó se le observa de arriba hacia abajo. Lo mismo sucede cuando los adversarios no son visibles sino en parte. Independientemente de todas •estas influencias, de ordinario en el combate se aprecian las distancias riema:;iado cortas. La distancia verdadera de los objetos que sirven para los ejercicios de apreciación será medida al paso y para las grandes distancias por medio de mapas ó instrumentos. Antes de empezar la a?reciaci6n de distancias se familiarizará á los cabos y á los soldados con la impresión de dos longitudea de 300 1 6oo metros, y á los sargentos con las distancias de 300, 6oo, 900 1 12.00 metroc;. Las observaciones hechas en estas distanctas se grabarán fácilmente en la memoria y permitirán encerrar el blanco entre dos alzas suficientemente cercanas. Los ejercicios de apreciación de las distancias á la vista, tienen lugar en todo tiempo y en todas las estaciones. Se dirigen sobre infan­tes, sobre individuos á caballo y sobre todos los accidentes del suelo que puedan servir de abrigo ó de línea de defensa, tales (.Omo lindes d, bosques, setoa, vallados, montones de tierra, casas, etc. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 324 llOLETfN MILIT.A.11 Los hombres señalan la distancia apreciada tomando el alza co­rrespondiente. Apreciación de las distaJJcias por medio del sanido 64.-El sonido recorre 3 3 3 metros por segundo; cuando se percibe el humo ó el resplandor de un disparo, pasa cierto tiempo antes de que se oiga la detonación. Si se valúa e5te tiempo en segundos, se po­drá deducir la distancia que el sonido ha recorrido. Apreciación de las dista.!lcias por medio de instrumentn 65.-Más tarde se darán explicaciones sobre los instrumentos que se pongan en servicio en los cuerpos. Notas.-En ciertos casos, algunas descargas de ensayo podrán dar una indicación precisa para apreciar la distancia y, por consiguiente, reglar el tiro. Pero á fin de que esta operación produzca algún resul­tado, es mene!;;ter que el terreno que está delante del blanco sea visi­ble, que la naturaleza del suelo permita observar los puntos de caída y que el blanco sea fijo. En tiempo de guerra se puede saber que la distancia ha sido bien apreciada, por los movimientos y el desorden que se produce en la línea enemiga~ y abarquen la distancia apreciada. Este em­pleo de dos alzas por fracciones menores que la sección, está prohibido. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 329 .A \ \ ....... o Página 169 Notas.- Llamamos: Página 138 Página I 39 Escuadra, una fracción de. . . . . • • • • • 6 á 12 hombres. Semi-sección ..... - - - - . . . . . . . . . . . • . . . . . . 1 2 á 30 Secci6n . • . . . • • . • . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 á 6o La compañía tiene de Joo á 2 50 hombres. ·Capitán LEVEQUE (de infantería) • • DE INFANTERfA :Voee• de n•ando Instrucción individual Firmes (posición del soldado sin arma). Descanso. Mot~imienlol de cabua Vista á la derecha .. - } F. V . á 1 . . d trmes. 1sta a 1zqu1er a ... St~ludol (Hay saludo individual y saludo colectivo). Saludo colectivo.• Saludo derecha .. } S 1 d S 1 d . . d a u o. a u o tzqmer a. Jlot~imie"to1 1in armas para el dflarrollo !1 agilidad del cuerpo (V éanse ejercicios de gimnasia). • Se han dejado algunos movimientos de la Táctica de Upton, como el saludo co­lectivo, rendir y al hombro, que no existen en el Reglamento francés, por ser de uso lllUy frecuente en Colombia. Flaneo1 Flanco derecho-Derecha. Flanco izquierdo-Izquierda. Medio flanco derecho-Derecha. Medio flanco izquierdo-Izquier-da. Media vuelta-Derecha. Id. id.-Izquierda. Principio• del pa•o redoblado !1 d• trote Paao redoblado De frente-Marchen. Escuadra-Alto. Paso atrás-Marchen. Ese uadra-Al to. Marquen el paso ~ De frente.... . . Marchen. Cambien el paso. A retaguardia-Marchen (estando al paso redoblado y al de trott') A retaguardia-Alto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 330 BOLETÍN MILITAR Paso redoblado-Marchen ( estan­do al paso de trote). Paao de trote Pa!o de trote-M archcn. Escuadra-Alto. Jlov~mi1nto., con a1·mas para el desarrollo y agiliduá del cuerpo (Véanse ejercicios de gimnasia). Jlan1jo del arma Firmes (posición del soldado con el arma descansada). Tercien-Armas. Descansen. Al hombro derecho. Tercien. Al hombro derecho. Descansen. Tercien. Al hombro. Tercien. Descansen. Armen. Tercien. Presenten. Rindan. Presenten. Tercien. Calen. Descansen. Calen. Tercien. PabelloJles. Tomen. Envainen. Descansen. E•grima de la ba¡¡oneit't • Frrmes. Calen-Armas. En guardia. Tercien ó descansen-Armas. Frente á la derecha-Derecha. Frente á la izquierda·-Izquierda. --.,- Esta esgrima se hace más como ejercicio de gimnasia que por la aplicación que tiene en la guerra. Media vuelta á la derecha- De­recha. Media vuelta á la izquirda- Iz-quierda. Un paso al frente .. ·1 Un paso atrás ..... . Un paso á la derecha · Un paso á la izquierda ~ M h Paso doble de frente. are en. Paso doble atrás ..... Vuelta por la derecha 1 Vuelta por la izquierda J Paso doble al frente, l vuelta por la dere-cha .........•.. 1 Marchen. Paso doble atrás, vuel- l ta por la izquierda. j Paren á la izquierda-Paren. En guardia (después de las para-das y estocadas se dará esta voz) Paren á la derecha. } p Paren en la cabeza aren. Paren en la cabeza á la { izquierda ......... t p Paran en la cabeza á la aren. derecha .........•.. Ataque al frente-Armas. Al fondo-Armas. NoTA.- Cuando los soldado! conozcan perfectamente los dis­tintos pasos, lasparadas y ataques, se les exigirán combinaciones de dos ó tres movimientos, así por ejemplo: Paso dobl~ al frente, paren en la cabeza y ataque. Para desarrollar la de treza y agilidad del soldado, e1 instructor hará ejecutar dobles movimientos y dobles ataques, asÍ por ejemplo: Un paso al frente, á fondo ; vuelta por la izquierda, paren á la izquierda y ataque. NoTA- Todo movimiento al frente debe ser ejecutado y segui­do de una estocada (ataque ó á fondo), cualquier movimiento ha- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 331 cia atrás de una parada, y algunas veces de una estocada, como lo in­dica el ejemplo anterior. Las estocadas C'"~ntra un soldado de infantería se dirigirán al pecho, y á la cabeza 0el caballo ó á los flancos del jinete cuando es contra uno de caballería. butrucdón de la escuadra Principios del:alineamiento Dos hombres de la derecha (ó izquierda) tres pasos al frente. Marchen. Tres, (cuatro, cinco, etc.) Sobre ]a línea. Firmes. Alineación derecha (ó izquier­da). Derecha. Firmes. Dos hombres de la derecha (ó izquierda) cuatro pasos á reta­guardia. Marchen. A retaguardia, alineación dere­cha (ó izquierda). Derecha. Marchas Marchar á vanguardia (estando á pie firme) 1 Se indicará siempro.; el 1 guía y 1:1 dirección cada vez que cam- Guía á la derecha. · biare una ú otra. Di1 ección á tal }- Ca la vez que h:~ga alto punto. 1 la escuadra, e aH-De frente. neará del lado del 1 gu.ía sin voz especial nuentras se da la de Marchen. ) firmes. j,Jarchas á retaguardia (estando d, pie firme Guía á la derecha. Paso atrás. Marchen. ó se hace dar media vuelta y después se manda como á van­guardia. Marchar diago,,almente Diagonal á la derecha (ó izquier-da). Marchen. De frente. Marchen. Guía á la derecha: (ó izquierda). Marchm· á ,·etaguardia ( esta11do f!n mar­cha). A retaguardia. Marchen (en el momento en que el pie va á sentarse á tierra). Guía á la derecha (ó izquierda). Dirección á tal punto. Cambia1· de direcci(m á piefirme Escuadra á la derecha (ó izquierda), movimiento á pie firme, con eje fijo, alineación del lado del eje). Marchen. Firmes. Camb¡ar de dirección sflbre la marcha Giro á la derecha (se da esta voz + pasos antes del punto en que se va á ejecutar el giro). El eje describe una pequefia curva ca­minando. Todos vista al tiUÍa, que debe elegirse en el flanco sa­liente. :M~archen. (Se da la voz en el pun-to mismo del giro). De frente. Marchen. Guía á la derecha (ó izquierda). Dirección á tal punto. Variar á la tlerecha (6 i:::quiuda) Variación á la derecha (ó izquier­da), se da la voz cuatro pasos an­tes del punto en que se va á eje­cutar la variación). Marchen. (Se da la voz en el ¡JUn­to mismo de la variación). ..trr odillar la escuadra 6 aco.,tarla ( estand• en uwrcha). Rodilla en tierra. Alto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 332 BOLETÍN MILITAR De pie. A tierra. Alto. De pie. Deshacer laformsci6n. Por dos -Marchen-(Sicmpre por la derecha). En desfilada-Marchen. (Siempre por la derecha). A formar dos-Marchen. (Siempre Rompan. haciendo diagonal izquierda). Filas. A formar cuatros-Marchen. (Siem- R 1 fc ., pre haciendo diagonal izCluierda) establecer a ormaeton. ~ • Derecha de frente, cuatros á la de- Formen (el centro á cuatro pasos al recha-Marchen. (A pie firme 6 frente del Cabo, alineación por en marcha) . . el centro). Por la izquierda, al frente en bata- Fumes. lla, guía á la derecha-Marchen. Marchas de flanco. Flanco derecho-Derecho. Instrucción de combate para la escuapra Flanco izquierdo-Izquierdo. Por hileras. Cuenten cuatros. En una fila. Cuatros á la derecha-Derecha. Por hileras. De frente-Marchen. A formar. Cuatros á la derecha-Marchen. Por hileras á 5 (6, 8 etc.) pasos. Escuadra-Alto. En una fila. Cuatros á la izquierda-Izquierda. Diagonal á la derecha (6 izquierda). Instrucción de la sección -Marchen. La sección maniobra según los De frente-Marchen. principios enseñados para la escua Cuatros á la izquierda-~lto.. dra, sustituyendo esta voz ?Or la de Cuatros á la derecha (ó IzqUierda) sección cuando fuese necesario. en batalla-Marchen. (Continuará) 1 i ••• 1 i DOCUl\'IENTOS INÉDITOS Cantpaña. de 1819-1820 en el Ca.uca. DiaritJ dd EstAdo Mayor de la División del Sur, que da principit~ el 5 de Octuóre dt 1819 El 5 de Octubre salimos de Honda con el Sr. Gobernador Cornte. General de Popayán, á las 10 del día; á las 12~ llegamos á Mariquita ain haber ocurrido en el día la menor novedad. Este camino es lJano y bueno, no tiene río que impida marcha. Día 6-Este día salirnos de Mariquita á las 10 de la mañana, y después de medio día de <:amino, pasámo el río Lumbí; á distancia de 3 horas, se pas:t el rfo Sabandija; dos horas de~pués de é te, el río La­gunala, y á poco rato el Bledo; los dos primeros en invierno no dan paso. Este camino es llano y la mayor parte se camina por sombra ; á las 6 de la tarde llegamos á la Parroquia de Pcladeros (Lérida), en donde pernoctamos sin haber habido novedad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETfN MILtT:AR 333 Día 7-Este día salimos de' Peladeros á las 7i de la mañana, y á la hora de haber caminado, pasamos el río Recio, éste lleva bastante agua y en invierno no da paso; distante una hora y media de éste, pa­eamos otro río llamado Venadillo, que tiene poca corriente y en ~u otro laclo se halla si ruado el pueblo del mismo nombre, á donde llegamos á las doce y permanecimos la tarüe y la noche por haber caído un fuerte aguacero. Este camino es todo llano y con bastante piedra. Día 8-Este dfa salirnos de Venadillo á las 3 de la mañana y á las 4- pasamos el río Tetare; media hora distante hay otro llamado La China; ambos son caudalosos y en invierno no dan paso; un cuarto de hora distante pasarnos una qrubrada llamada Cayma, que en invierno impide el paso. Distante unas 3 horas hay un río con el nombre de Alvarado, y en lloviendo un poco en su origen, no da paso. A la 1 lle­gamos á !bagué; este camino, aunque tiene piedra es llano; en este lugar pasamos tarde y noche sin novedad. Días 9- r 1 -Permanecimos estos días en !bagué, buscando peones y bestias para continuar la marcha. Día I 2-Salimos á las 8 de la mañana de !bagué, é inmediata­mente pasamos el río Combeyma que está á las orillas de la ciudad; éste es bastante correntoso y ti-ene puente de guadua y fácil de cons­truír cualesquiera que se quieran. A la media hora distante del puente se entra en la montaña del Quindío; llegamos á las 4- á un punto lla­mado Las Tapias, en donde nos quedamos. Este camino es malísimo y la mayor parte de él no se puede andar á bestia. Día r 3 -Este día salimos de Las Tapias á las 6t, y á las z de la tarde pasamos el río San Juan por dos vados; éste es bastan te corren­toso y estando un poco crecido no da paso por su rapidez; á las 5 de la tarde llegamos al Y erbabuenal, en donde nos quedamos; esta jornada es tan mala como la anterior. Día If-Salimos del Ycrbabuenal á las 9 por haber llovido toda la mañana, y á las doce pasamos el río Tochecito; éste es poco corren­toso y jamás impide el paso; á las 4 llegamos al Volcancito; esta jor­nada es malísimo camino. Día 1 s-Salirnos del Volcancito á las 7, é inmediatamente en­tramos al Páramo, que tiene cuatro horas, pero no es nada fuerte ; á las 4 llegamos á Boquía, en donde pernoctamos. En este contadero hallamos unos peones que venían de Cartago y dieron la noticia que á Simón Muñoz lo habían derrotado completamente en Anserma las partidas de patriotas que se habían levantado, escapando sólo el expre­sado ~Iuñoz, que se dirigió para la Vega de Supía. Día r6-Estc día salimos de Boquía á las 7 de la mañana; á laa Si pasamos el do Quindío por el primer paso, y á las 9 pasamo el tercero, que cuando está crecido no da paso por su rapidez, y se pasa también por un solo vado, á costa de una grande y mala vuelta de pá­ramo, y á las 5 de la tarde llegamos á Buenavista. Esta jornada ce tan mala corno las demás. Día 17-Salimos de Buenavista, en donde habíamos pernoctado, á las 9 de la mañana, y á las 3 llegamos al sitio llamado La Balsa; en esta dormida se encuentran ya casas, y mucho plátano, pero es una jor­pada de malísimo camino. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE~ÍN MILITAR Día 18- Este día salimos de La Balsa á las 9 de la mañana, y llegamos á Piedra de Moler, en donde nos quedamos ; en esta dormida hay casas. Día 19-Este día salimos á. las 7 de la mañana de Piedra de Mo­ler ; allí mismo pasamos el río de La vieja, que es bastante grande, pero !e pasa por barqueta ; á las 12 llegamos á Cartago, en donde termina la montaña. Este lugar se había despoblado para salir á recibir al Uoman­dante general. Las calles estaban adornadas con arcos triunfales ; las puertas y ventanas cubie.rtas de colgaduras. El aire se pobló de vivas al Sr. Presidente y Vicepresidente del Estado, igualmente á la libertad y al nuevo Gobernador; fuimos acompañados hasta la casa destinada para el alojamiento, por los suictcs principales del lugar; allí se nos sirvió un grande refresco y en seguida una pomposa comida; el resto del día y la noche lo pasamos sin novedad ; ninguna noticia positi'-'a del enemigo. Día 2o-Este día permanecimos en Cartago. Se arregló el cabil­do ; se publicaron dos bandos : uno para que se alistase todo hombre desde la edad de 1 1 años hasta la de 4 5, y otro para que todo el que tuviera bienes de los españoles y americanos que hubieran emigrado, los presenten inmediatamente. Igualmente que presentaran todas las arm~ blancas y de fuego que tuvieran los moradores; se nombraron Coman­dantes de esta ciudad y la de Anserma; se dieron comisiones en estús lugares, etc. Se quitaron todos los bienes de los españoles y americano• emigrados ( Oontinttará) --- ·~·--- SECCION DOCTBIN AL EN LA MONTAÑA TROPICAL ( T1·~s columnas tn el Touquirz: 1 891-1895) ( 1 ). 1-Murchas: p .. tparación de las marchas.-La marcha en fila india (desfi­lada) da tal profundidad á las columnas, que es preci o aplicar á destacamentos de 400 á 6oo hombres, desde el punto de vista de la marcha, las mismas reglas que en Europa se aplican á una Brigada (6,ooo hombres) ó una División (1 3,ooo) en movimiento por una carretera : entrada sucesiva de los elemtntos en la columna, (1) Bien conocida es hoy en el mundo militar la person:~liclarl del General francé. Galliet1i, el célebre organizador de Madagascar y del libro que acaba de publicar ~n París, en Agosto pasado, sobre .us camp:~ñas en el Tonkín, como Comandante del z.o te· rritorio militar, nos apresuramos á traducir algunas páginas, que cubren con toda la autoridad del autor dt.ctrinas y opiniones que antes habíamos emitido en esta reYiata • en la instrucción partl el combatt, reglamentaria en el ejército, en lo que se refiere i procedimientos tácticos en comarcas como la nué¡;tra, que presentan al soldado dificulta­des desconocidas en Europa.-X. del T. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'rfN MILI1'.A.R indicación de las horas correspondientes, sea para la partida del vivac ó del acantonamiento, sea para ~1 paso por un punto inicial. En cuanto sea posible, esta operación se reglará la víspera. Ejecución de la marcha.__:_Si una columna de 400 á 6oo hom­bres se m u e ve como una sola pieza por un sendero de mon­taña, que impone la fila india, queda sujeta á continuos encontro­nes, cuyo resultado es fatigar lo:; hombres y los culíes en jorna­das que con todo apenas alcanzan á ser de I 5 kilómetros. A fin de evitar las fatigas inútiles, es preciso dar á los ele­mentos de marcha (grupo de infontería, de artillería, de convoy, etc.) independencia relativa, limitada por ciertas obligaciones refe­rentes á los altos y detenciones; por ejemplo, el elemento cabeza marchará tanto tiempo, con un máximo de 10 minutos, en más ó en menos, y se detendrá, de preferencia, en un sitio ventajoso (después de una subida, de un paso peligroso, donde haya sombra, cerca de un abrevadero, etc.), y allí esperará que lo alcance el ele­mento siguiente; verificad.:> esto, emprenderá de nuevo la marcha en las mismas condiciones anteriores. El segundo elemento espe­rará al tercero, y cuando éste llegue seguirá el interrumpido mo­vimiento y así sucesiva mente. De esta manera las etapas pueden no ser muy largas, pero en cambio el tiempo gastado inútilmente con otro sistema se aprovecha en dar descanso á la tropa. Soldado y culíes deben adquirir la costumbre de dejar libre el camino cuando hacen alto, lo cual permitirá al jefe enviar ór­denes á los otros elementos. La demora permitirá, además, incorpo­rar á la columna, en su lugar correspondiente, las patrullas que antes se hayan destacado para vigilar los flancos. Seguridad de la marcha-'] odo encuentro con los piratas prin­cipia de ordinario en una emboscada que ellos tienden á la van­guardit:', y como esto sucede casi siempre, es preciso dar á la vanguardia fuerza superior á la usual. La presencia de un sólido núcleo impedirá fJUe la sorpresa, casi segura, sea seguida por un movimiento de retroceso de la vanguardia, siempre perjudicial á la moral del grueso. En la vecindad del enemigo será útil la aplicación de lo pre­ceptuado por el artículo 126 del Reglamento del servici ~ en cam­paña: fracciones de la cabeza enviadas sobre los flancos y que luégo se incorporan en la cola de uno de los grupos ó á la r ~ taguardia de la columna. En fin, es indispensable organizar un buen servicio de infor­maciones (espionaje). 11-Aproxlmación al cnetnigo Tan luego como se establezca el contacto, es preciso dejar el sendero y mamhlear (mamelonner ). Los principios del mamhleamien­to son : I.0 No moverse todos los grupos á la vez; 2.0 Hacer so te­ner siempre una fracción en movimiento por otra en posición r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. not.ETÍN MILITAR establecida oblicuamente con respecto á la primera ( ~mpl~ar ~¡ canÓ1J si la distancia es muy grande}; 3.° Cuando se haya ocupado una po­sición, en seguida puede ser guardada por un corto piquete, lo que economiza las fuerzas para continuar el aproche; lo dicho se impo­ne por dos razones : aspereza del terreno, favorable para la d4- finsiva, y falta de espíritu de iniciativa en los piratas. III-Combate El movimiento· de aproche, tal como se acaba de indicar, con­ducirá de ordinario frente á una posición en donde el enemigo bien parapetado opondrá seria resistencia. En este caso el princi­pio fundamental para obrar será el s:guiente: En montaña ~1 fu~go u todo; a choque u una excepción, y por lo tanto: I.0 Allí como en ningún otro caso el ataque debe ser preparado por el fuego (fusil 6 cañón, según las circunstancias; emplear los Ju~gos á grandes distan­cias}; 2.0 El ataque de frente es un accesorio que tiene por objeto: conservar un cierto frente; mantener al enemigo en su terreno y distraerlo :mientras se prepara el ataque de flanco, amenudo d~­morado y penoso á causa del terreno; ocupar la posición cuando el enemigo la evacue, bajo la acción de los fuegos de enfilada ó de revés del ataque de flanco; 3· o El ataque de flanco es el acto prin­cipal, el que obliga casi siempre al enemigo á retirarse con la sola acción de sus fuegos; 4·° Cuando el ataque de flanco es imposible, en la generalidad de los casos debe considerarse la postción como inexpugnable: entonces el objeto del combate es entretener al ene­migo y alargar la lucha hasta que un grupo vecino ó una columna vecina cai~a sobre el flanco ó retaguardia del contrario; 5. 0 Si todas las columnas fueren detenidas del mismo modo, se extende­rán .i derecha é izquierda, tratando de ligarse para constituír una especi~ de primer paralela; entonces se procede al avance por cami­namiento (aproche real) é instalación sucesiva de baterías, de acuer­do con los principios del asedio de las plazas fuertes. (Ba-Driuh, enero de 1887; Hu-Thué, enero de 1891). IV- Higiene Aun cuando la estación (período de lluvias) esté un poco ade­lantada, el estado sanitario puede conservarse en muy buen pie si ]a tropa no carece de nada y si los soldados observan rigurosamente las precauciones elementales que aconseja la higiene. Los comandantes de los destacamentos europeos ordenarán lo conveniente para asegurar la ordinaria provisión de víveres (para ello disponen de los depósíto.r). Siempre que sea posible s~ ali­jerará durante la marcha la carga que lleva el soldado. A cada in­dividuo se proveerá de una buena cantimplora que siempre estará llena de agua, y de preferencia de una infusión de café ó de té; cada hombre, además de la cantimplora (reservada al agua ó la in- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAlt 337 fusión higiénica), recibirá pequeños recipientes (vasijas) destinados á guardar el vino ó la tafia (aguardiente fabricado con jarabe de azúcar) que puede llevar consigo. Cuando el soldado no dispone de frascos (ó calabazos?) suficientes, como no sabe dónde colocar el alcohol de reserva, lo bebe todo de una vez, y entonces el espiri­tuoso en vez de restaurar las fuerzas, produce el efecto contrario y engendra la embriaguez. El uso del abanico debe tolerarse y aun recomendarse. Cuando la temperatura es muy fuerte y la tropa tenga que .narchar por entre agua, los soldados deben mojarse con frecuencia la cabeza. Los hombres se acostarán con sus cinturones de franela (bayeta) y vestidos con las prendas de paño de su traje. Estas recomendaciones serán completadas verbalmente con las prescripciones de detalle que la experiencia sugiera á los oficia­les y médicos de las columnas. Hanoi, Abril 2 de 1895. El Coronel Comandante de las columnas, GALLIENI EL ESTUDIO DEL TERRENO Conferencias á los Oficiales de la guarnición (Continuación) Así, fijados los puntos de la tierra por medio de coordenadas geo­gráficas, tendremos que mediante ellas, buenas ó medianas, podre­mos construfr cartas de las 7onas que nos interese estudiar, medir las distancias directas que separan dos lugares, y fijar en el papel, á la es­cala conveniente, dos ó más puntos entre los cuales hayamos de obrar y que por Jo mismo nos ayudarán á impedir caigamos en groseros erro­res. En efecto, las coordenadas que separan un punto de otro, cuando ellos no tienen la misma latitud ó longitud, no son otra cosa que los ca­tetos de un triángulo rectángulo, ya que en Colombia, sin grave error, podemos a imilar el esférico al plano por razones antes dichas, en cuyo caso la distancia directa será la hipotenusa del referido triángulo, la cual puede valorarse por aquello de que el cuadrado de la hipote­nusa es igual á la suma de los cuadrados de los catetos, siendo de adver­tir que al adoptar una escala, lo mismo podemos usar directamente los elementos catetales, es decir, emplear la de grados, minutos y segundos, equiparados con cualquiera magnitud del papel cuadriculado, 6 bien con ver ti rlos en metros, conforme ya se dijo, y aun tomar una relación fraccionaria para resolver pronto el problema por medios gráficos, como por ejemplo, un minuto por un centÍmetro, etc. En una palabra, en nuestra cartografía los meridianos y paralelos, ya del grado, ya de los minutos de cada grado, ya d~ los segundos de 2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / 338 BOLETÍN MILIT R. aquéllos, no son otra cosa que ordenadas y abscisas, líneas E-0 y N -S, ejes de las xx y de las yy, senos y cosenos de la circunferencia de radio, 1 grado, 1 minuto, etc., lo cual justifica plenamente las incursiones que hemos hecho al dominio de la topografía y la geometría, corno justifica­das fueron las emprendidas en el de la geología y la fisiografía, y jus­tificadas están las que hicimos previarnen te en el campo de la histo­ria militar. Supongamos tres punto~ cuyas coordenadas poseemos, por ejem­plo, Cali, Buga y Palmira, que tienen, respectivamente, por longitud O de Bogotá, 2° 25' 46", 2° 7' 55" y 2° 7' 4-5", y por latitud N, 3° 2 5', 3o 56' y 3° 3 3' 1 1 ", según Codazzi. Es claro que podemos colo­car de cualquier modo sobre el papel, pero sobre una línea de arriba abajo (N -S 6 eje de las yy), el punto que represente á cualquiera de ellas, el que vendrá á ser, por lo mismo, el centro de las coordenadas. Sea Palmira, y supongamos que la escala repre en te 1m por 1 1 • Entre Palmira y Cali median 8' 11 11 de latitud, luego ésta quedará esa canti­dad más al S. ; entre Palmira y Buga median 22 1 49", luego esa can­tidad al N. de aquélla distará ésta ; desde el punto de vi ta de la lon­gitud, Cali queda 18' 1 11 al O de Palrnira, y Buga 1o'1 al E de Pal­mira. Reducidos á metros, nos darán : Cali á Buga (hipotenusa), 3 7 kilómetros, pues valen los catetos I 5,1 53, y 33,770 metros. De Buga á Palmira, corno el un cateto apenas vale 309 metros, el otro, gue mide 40,737, puede ser mirado como la distancia directa entre los dos luga­res. Si aplicamos el cálculo á Honda y Bogotá, hallaremos 100 kilóme­tros para la hipotenusa, pue5to que los catetos valen 68 y 73 kilómetros; pero como aquí el caso se complica con la5 diferencias de nivel, dicha longitud crecerá en la proporción nece aria para sal varias. De Bogotá á 1 pi a les la distancia directa resulta ser 66 5 kilómetros, y como el cami­no mide realmente I,oso kilómetros, la diferencia señala el aumento exigido por las vueltas y los desniveles, é indica que en nuestras canas corográficas, para largas y tortuosas distancias en suelo quebrado, el mi­límetro no vale 8oo sino 1,500 metros. Por ía de ejercicio anotaremos aquí los elementos astronómicos del camino de Honda con respGcto á Bogotá, advirtiendo que todas las longitudes son occidentale , y todas las latitudes N. con respecto á la capital, y las señalarnos referidas al punto inicial : Facatativá, longitud 1 5' y latitud 1o' 19" ; Villeta, 24' 3011 y 21' 2411 ; uaduas, 3 3' 4-o"' y 2 5' 54" ; y Honda, 39' 1 5" y 36' 4011 • La construcción del gráfico es la mi, ma que para un perfil : sobre una línea horizontal se marcan los puntos que indiquen las longitudes, y en cada uno de ellos se levanta una perpendicular, en la que la medida de la latitud determina la colocación del lugar. En el mismo gráfico puede construírse el perfil sobre la línea de longitudes, que será al mismo tiempo la proyección de las latitudes, adviniendo que de Bogotá á Facatativá- 55 )' + 20 metros ; de Facatativá á Ville­ta + 110 y -186o ; de illeta á Guaduas + 1, Ioo,- 370,+ t8o, -720; de Guaduas á Honda, + 360,- I, 180 son las diferencias de nivel. Dada )a escasez de cartas geográficas y la necesidad que de ellas tiene la oficialidad la cartera de campaña en preparación comprendení, además, las coordenadas geográficas del mayor número po ible de pun­tos importantes, con las correcciones que indican los trabajos posterio­res á Codazzi7 á fin de que ~on ellas forméis la armazón de los croquis Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 339 necesarios para el estudio de la geografía militar del país. Y este traba­jo no puede obviarse, primero por la penuria del Tesoro, ya que la re­impresión de las cartas corográficas en edición abundante sería costosa, y segundo porque aun sin esa penuria sería estúpido rerroducir un trabajo por una parte muy inferior á los originales de Codazzi, que fue­ron mal refundidos conforme ya lo demostró en la prensa, y sin réplica, el que habla; mal dibujado, sin cotas y á reducida escala, y por otra que los trabajos posteriores han corregido muchos vacíos y defectos de la obra primitiva; una nueva edición pr~supone el empleo de mayor escala y un serio trabajo de rectificación y complemento, lo que deman­daría bastante tiempo y labores adicionales sobre el terreno. Además, con los datos astronómicos podréis establecer una cua­drícula para copiar á mayor escala las cartas, á lo menos en las zonas más importantes, é introducir en ellas todos los datos nuevos que lleguen á vuestras manos, para lo cual en papel común de cuadros podéis adoptar por escala la longitud de un cuarlrado por cada 511 , lo que os daría una escala de unos 154- metros por milímetro, cifra bastante aceptable y una gran comodidad para hacer los croquis. En caso de viaje ó comisión el itinerario debe prepararse en escala de 1 milímetro por 1 oo metros por lo menos, y los puntos fijados previamente ayudarán más de una vez á constituír bases para las medidas, fundamento á las rectificaciones, buena colocación de los detalles levantados sobre el terreno y auxilio podero­so á la obra cuando los instrumentos falten ó sean deficientes. Y lo dicho sobre las cartas debe extenderse á los libros sobre geo­grafía del país, con muy contadas excepciones, ya que en su confección sus autores revelaron ó la ignorancia del asunto tratado ó el poco inte­rés que les inspiró la materia, de suerte que también necesitáis en el particular un trabajo paciente y sostenido rara usarlos con provecho, si no queréis caer en errores inaceptables en el actual estado de nuestros conocimientos sobre la geografía de la tierra colombiana. Las pruebas de que se os impone una gran labor en lo sucesivo-y no sólo á vosotros, sino á los Oficiales todos del ejército,-la de coadyu­var á la. rectificación y progreso de la patria geografía, son tan abun­dantes que la dificultad está en elegirlas. Citemos una al acaso: en el Diccionario geográfico de los Estados U nidos de Colombia se lee, por ejemplo, en el artículo Rionegro: •'Erte es d ímico rí~ de ta Cordiller" (lrie11tnl que tributa Jl/J ttgli/lS al Magdalena; pertenece al Estado de Cundinamarca, y á inmediaciones del pueblo de Pacho toma acciden­talmente el nombre de río de la Ferrería, etc." ¿ Os asombráis con esta cita que parece inverosímil ? Pues el error con ser tan grande que de una pluml!da suprime el Fusagasugá, el Bogotá, el Uarare, el Opón, el Sogamoso y el Lebrija, es pecata minuta comparado con el de la fuente de donde se copió, por más que la copia nCJ tenga excusa. En efecto, en la Geografía física y polítua id Estado de Cundmamarca, escrita de orden del Gobierno general, se lee: "ningún río de la Cordillera orien­tal tributa aguas al Magdalena, sino el R ionegro que le afluye á los 8 miriámetros del punto de la Vuelta de la Madre de Dios" Y esta geo­grafía copia esas líneas textualmente de lo que escribió Codazzi. ¿Y cómo, dtréis, el gran geógrafo pudo también incurrir en semejante error? De ninguna manera: Codazzi estampó ese concepto en la geo­grafía de la Provincia de Mariquita, y era verdad, porq_ue en esa pro .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 340 BOLE'l'ÍN MILITAR incia, que comprendía á La Palm·, ningún otro río tributaba al 1\lag­dalena. Lo singular es que en la dicha geografía de Cundinamarca lo escrito se hnll,z ell uguida de describir el c~trso del BogottÍ y afirmar, ha­blando dd río Seco, "la Cordillera oriental le en vía las aguas caídas en una extensión de I 3 muiámetros cuadrados, etc., etc." No podéis, pues, fiaros para el estudio de la geografía del país, á ningún libro sin someter á crítica cerrada lo que en él esté escrito, por lo cual ~s preciso adquiráis lo conocimientos necesarios para que no admitáis dato alguno sin previo pe so y medida. Anotar errores geográficos es, adem 'e:, un servicio al país, ya porque los anotados á todos aprovechan cuando se refieren á forma, relaciones ó posición de frago­sidades del terreno, ya porque se obliga á quienes escriban á mirar antes y mucho lo que van á decir. La geografía, tal como la concibe 1:1 cien­cia moderna, es algo más que un simple montón de nombres, números y palabras. Y si del campo de la geografía inofcnsi va, por decirlo así, pasamos al de la militar, ó sea á los errores que han ocasionado catástrofes y he­catombes injustificables por ignorancia, no de los preceptos del arte de la guerra, sino del terreno en que se está jugando la vida de los sol­dados y la suerte de una causa, los ejemplos tampoco nos hacen falta. N ariño perdió la campaña del Sur y con ella su puesto de primer cau­dillo granadino, estrellándose en las trincheras de 1 J uanambú por igno­rancia de q uc pocas leguas más al E. existía paso q uc el enemigo no podía defender con ventajas. En la memorable campaña de 1819 se re­gistra una orden á Páez para que del centro del Llano avance á Cúcuta y revuelva en seguida al Sur ájlanquear al enemigo que defendía la re­gión de Chita, mientras otra columna, que también partía de muy lejos, atacaba de frente, por m ás que entre las dos tropas concurrentes se al¿a­ra larga, ancha, elevada y poco menos que infranqueable serranía. Y así la mar ! Y no se alegue falta de cartas 6 la mala voluntad de los ha­bitantes, que sin tales auxilios obrarnn Alejandro, Aníbal, César, y sus campañas-¡ y qué campañas tan diferentes! -no admiten censura en el campo de la geografía militar. Me diréis que ese es el genio. Nó, es la cordura en los procedimientos ; es el buen sentido ahogando siempre los peligrosos vuelos de la imaginación; es la obra del hombre del ofi­cio, que se da cuenta de que el enemigo y el terreno son los obstáculos que hay que vencer, y ejecuta metódicamente lo que concibió, previo estudio del asunto. Hoy con mayores elementos debemos s uperar su labor. Pero, diréis, nosotros no somos jefes, y no no tocará re olver problemas delicados. Error y falta sin nombre sería tal raciocinio, por diversa'> razones: los jefes pueden obrar tanto mejor cuanto más competentes son los subalternos que cumplen su órdenes; en la guerra moderna, y en especial para los ejércitos pequeño, la taea encomendada á la oficialidad es enorme relativamente hablando; en fin, no será buen oficial el que con oportunvs servicios al país no trate de sacar de su morral el bastón de mariscal que, st"gún cé­lebre frase, debe suponerse está en el fondo de la mochila de todo bu~n soldado. Por esto en todo país donde las instituciones mili­tares han llegado á su apogeo, todo jefe ú oficial á quien toca defender un pue~to-chico ó grande-sea vencedor ó sea vencido, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILIT .A R 34-1 comparece ante un consejo de guerra á comprobar que hizo todo lo que debía hacer en cumplimiento de su deber, de seguro ins­pirado tal precepto en la .mag nífica disposición de la vieja ord~­nanza española que dice: "el oficial á quien se le encomendare la defensa de un puesto, á toda costa lo hará." Ya en Austerlitz maniobró N:.1poleón tomando como eje un puesto confiado á la guarda de Uil s imple Coronel, y se trataba de un ejército de 8o,ooo hombres. En fin~ en Colombia, donde carecemos de caballería dig­na del nombre de tál, el servicio íntegro de exploración estratégica recaerá forzosamente sobre .. . patrullas de oficiales, y en este ser­vicio un simple subalterno que sepa geografía militar puede ganar lauros envidiables, como el Capitán pasando el uno de los ojos á la nuca, señalado con los números 1 y 2 en sus extremos, y el otro de sien á sien, marcado á derecha é izquier­da por las cifras 3·4, y si cada parte la llamamos con un número ó una letra, conforme lo vimos atrás, en los casos comunes podría­mos hasta pres~...indir de la nomenclatura de los grados y servirnos de sistema más c<)modo aun cuando más elemental, é indicar que el objeto A, B, C está en el cuadrante que corresponda á su número de orden, en vez de decir que está sobre el radio 28, ó sobre el 94 Ó el !OO. Cualquiera de los horizontt.s así reducidos por otro observa­dor, si lo traemos y lo colocamos como queda dicho, en torno de nuestra propia cabeza, nos daría del terreno idéntica visión á la que tuvo el referido espectador: no hay confusión posible en el particular; pero es claro que i nosotros nos trasladamos al terreno y no nos situamos tal como él lo hizo, y, por ejemplo, damos frente á donde él tenía la derecha y reducimo á nuestro turno el hori­zonte, aun cuando las imágenes sean idénticas en sí, resultaría un cambio para su posición en los cuadrantes en que están los ob­jetos en el printero, puesto que a pasaría á donde está b, etc., y si nos faltaran las figura , facil SPrÍa caer en lamentables confusiones al leer descripciones de objetos, para el uno situadas en a, para el otro en b, e ó en d. Para evitar este peligro y para encontrar fácilmente los obje­tos de un horizonte <.lado cuan<.lo con la reducción hecha por otro llegamos á lo que fue· u centro, es preciso a egurar que todos los observadores, y en todo caso, e colocaran del mis¡no modo para mirar el terreno y hac..:.r de él la mi ma imagen pequeñita como la que vemos del ro tro cad:.t vez que no miramos en un espejo que tengatnos al frente si nos colocamos siempre á la misma distan­cia. Y en verdad que tal coa sería impo ible para el com .:in de los hombres sin lo elemento que nos ha sumini~trado la misma natura­leza: la forma y movimiento de la tierra, el ol y el magnetismo. Suponed que no existe el último, origen de la brújula, y haced el globo no e fcrico sino cilíndrico y colocado normalmente al plano del ecuador olar y al par con la tran formaciones que sufrina ]a vida, vendrían las de la geograf1a, entonces ciencia tan lejana del alcance de la mayoría de lo mo1 tales, como lo es en la actualidad la astronomía en sus más elevadas concepciones. La brújula es, pues, el in trumento que mejor debieran co­nocer los hombres, y por lo mi mo ser el más generalizado, como que quien no lo domine, nunca podrá leer correctamente una car­ta geográfica que entonce no pasa de ser una hermosa lámina, pue de nada le serviría en el terreno para reconocer en qué punto de el está ituado, 5iendo]c imposible colocarla convenientemente para hallar sin demora ese horizonte reducido de que hablamos atrás; esa operación, que es lo que se llama orientar la carta ó el plano, es la que a egura la colocación igual é indispen able, en cada Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN 1\ULITA.B· caso, para averiguar si es correcta ó no la reducción del horizonte que se nos dé pintado en un papel, y por lo mismo para señalar sin demora sus deficiencias y vacíos. Merced á la brújula, realizamos el desideratum indicado de poder situarnos sobre la línea atrás marcada (eje de las yy), con la mayor aproximación posible, pues tal instrumento seilala, confor­me á reglas determinadas, en todo horizonte, es decir, en todo punto de la tierra, la dirección en que el eje ideal de nuestro globo pasa bajo nuestros pies del polo N. al polo S. Es obvio, además, que existiendo en el magnetismo fenómenos aún no del todo bien POLO N \! 1\ 1 . . \ 1 \ dominados por los hombres, la directriz en refe­rencia será tanto más exacta, cuanto mejor conoz­camos en cada lugar la declinación, ó sea el desvío que sufre la aguja, que no siempre marca la direc­ción del polo N., sino que forma de ordinario, con el eje terrestre, un ángulo cuyo valor y dirección (oriental a ú occidental b) conviene aprender á en­tender y calcular, aun cuando su ignorancia en nada influye en el trabajo que haga un Oficial en campa­ña para ser utilizado en breve plazo, pues en el tró­pico ni es considerable, ni varía sino en largos años, ni se diferencia mucho de unos lugares á otros, cuando se trata de superficies no muy extensas ó de zonas de escasa anchura, como las de un itine­rario, el cual servirá aun cuando por las razones apuntadas resultare á la larga con error marcado con respecto á su verdadera posición sobre el globo, por la potísima razón de que en cada uno de sus puntos el horizonte es correcto, y porque lo utilizaremos valiéndonos de la brújula, que por repetir el error nor­mal, si lo hubo, al levantarlo, equivale á que nos muestre las cosas desde el mismo punto de vista, lo que vale tanto como si el instru­mento fuese perfecto. Y á la argumentación que contra el empleo de la brújula ya se os habrá ocurrido, á saber : ¿ cómo pueden medirse ángulos con ella, ó mejor, cómo en cada horizonte ocupa una posición pa­ralela á la que ocupzría en otro lugar más á la derecha 6 á la iz­quierda, si en todos los puntos se dirige hacia el polo ? La contes­tación la tenéis á la vista : los m uro de este salón o parecen paralelos, y aun lo afirmáis, teniendo en cuenta que uno de otro distan igualmente en toda su extensión ; pues bien : hacia abajo y con la mente prolongadlos en la dirección que señala la verti­cal. ¿ Qué suce~lería ? Que Jos dos planos ó paredes laterales se unirían allá en el centro del globo ; luego en realidad no son para­lelos. ¿ Pero cómo los vemos como tales y como paralelos los con­sideramos y tratamos ? Porque ]a tierra es muy grande y nosotros tan pequeños, que no alcanzamos á dominar el desparalelismo que indudablemente existe entre ellos, ]o que, por otra parte, nos indica de sobra que podemos admitir como ciertos determinados hechos, aun Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MI LIT A R 345 cuando en el fondo no lo sean, matemáti~amente hablando, ?Orcuan­to nuestros sentidos no alcanzan á medir el error que los afecta. En virtud de lo dicho admitimos que son paralelas las perpendicu­lares no muy distantes que la gravedad marca en la superficie de la tierra al atraer los cuerpos que sobre ella caen, y miramos como paralelas las direcciones qu~ marca la brújula en lugares que no distan muchas leguas entre sí. Además, como en este salón hay cuatro m uros, y al prolongar hacia el centro del globo las perpen­diculares de las esquinas, todas se (e u ni rían en dicho centr0, ten­dremos que allí el suelo que pisamos se reduciría á un punto, Jo cual nos dice que en los ángulos que forman lejos de nosotros dos líneas que se encuentran, como las visuales de una base sobre un punto cuya distancia queremos apreciar, pasada cierta longitud los lími­tes del error de la mensura con la brújula serán tan grandes que, perdida toda probabilidad de acierto, la razón nos prohibe el uso de semejante procedimiento. Y dicho lo que antecede, podemos avanzar en el análisis de nuestro estudio del horizonte. Para el astrónomo puntos cardinales son los p.untos en donde el horizonte es cortado por el trazo del meridiano y por el del pri­mer plano vertical ; los dos primeros se llaman Norte y Sur; los otros dos E :te y Oeste. Dichos nombres son reern plazados á veces por los de S eptentrión, M ediodía, Oriente y Occidente. En geogra­fía, topografía y cartografía, puntos cardinales, son cuatro puntos princi pale ideados para indicar la situación relativa de los lugares, de donde que se les halle lo mismo en la carta del globo y en cada uno de los lugares que comprenda, que en la de la más chica porción de terreno; lo mismo en la inmensidad del mar que en el fondo del m:ls reducido y áspero va1le de altísimas montañas, siempre colocados ó distribuídos de idéntica manera, es decir, en Jos extremos de dos líneas que se cortan en ángulo recto, ó sea á distancias de 90° uno de otro, por lo cual en el horizo11te de cual­quier Jugar de la tierra se hallan situados sobre las líneas N -S y E-0 de la brújula declinada á cero y en una carta geográfica, ya t'ara toda ella, ya para cada uno de lo punto que comprende, sobre dos líneas que serán Jos ejes de las y y y de las x x. Esta línea N -S que divide en dos mitades todo horizonte se Hama meridiana para distinguirla del meridiano astronómico quepa a por el lugar, dándo e el nombre de colaterales á los puntos inter­medios entre los cardinales (NE; NO; SE; SO). Ahora, si preguntamos á los pseudo - geógrafos de lengua espa­ñola la definición de alguno de sus puntos, el Oriente, por ejem­plo, nos responderán orondo y flamantes, que es el punto por don­de sale ó parece salir el sol, y los que las dan de más avisados modi­fican diciendo es el punto que queda del lado por donde sale el sol. Un geógrafo europeo lo definiría así: es el punto que se tiene á la derecha cuando se mira de frente la estrella polar y queda, por lo tanto, del lado del horizonte por donde se l::vantan el sol y los as­tros. Los libros americanos dicen que el Sur es el punto opuesto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 346 BOLETÍN MILITAR al Norte, y ]as cartilla de geografía de allende el mar completan esa definición agregando que es, además, el punto donde se en­cuentra el sol á medio día. Pero me diréis que lo mismo es lo uno que lo otro. De nin­guna manera. En efecto, la definición de los cuatro puntos cardi­nales- fundamenta les-de be ser tal que se aplique sin excepción á todos los lugares de l.:. tierra, y ese req ui i to no lo llenan las defi­niciones censuradas, y la demostración es obvia. Son dos las zonas polares y el diámetro de cada una de ellas tan grande como la dis­tancia que hay de Cartagena á Lima-una bicoca-: trasladémo­nos con la mente á cualesquiera de ellas. Qué observaremos ? Que allí durante los seis meses de día el sol no sale ni se pone por nin­gún punto y pasa el tiempo entretenido en dar vuelta sobre nues­tras cabezas ; al contrario, en los seis meses siguientes no se le ve á ninguna hora. Luego la definición es absurda para casi un cuarto de la circunferencia de la tierra medida sobre un círculo meridiano. Y la segunda definición, la corregida, revela aún más pro­funda ignorancia de la materia. El sol, por la oblicuidarl de la eclíptica, para el resto de la tierra, es decir, zonas templadas y ecua­torial, no sa\e todos los días por el mi~mo punto sino que en el transcurso del año forma para cada horizonte, á partir del ecuador, un ángulo mínimo de 23~ grados, que crece luégo rápidamente hasta abarcar Íntegramente los 360 grados ele la circunferencia, según acabamcs de verlo. Ahora bien: de dos una. O falseamos la noción geométrica de punto, haciéndolo de 23~ grados de exten­sión, ó el levante y el poniente del sol no marca así no más nin­gún punto cardinal. Pero hay más: al tenor de aquellas flamantes óefiniciones en el ánimo del común de las gentes se 5ugiere la idea de que el sol en estas zonas pasa todos los días de Oriente á Occidente en línea recta, lo cual es soberano di late, pue to que su marcha e de E. á S. y de S. á 0., concepto necesarísimo para hallar la orientación en cualquier lugar y á cualquier hora, ex­ceptuados dos días en el año, únicos en los cuales sí sale precisa­mente por el oriente de cada lugar, marcha en línea recta y se pone por Occidente. A virtud de lo dicho, la definición para que fuera correcta y evocara ideas nece arias en el ánimo de quien estudia geografia, debería er: Oriente es punto por donde sale el sol los días en que pasa por el zenit d el lugar, o sean los días de los equinoccios, ó bien, el centro del camino que el a tro parece recorrer en el año moviéndose ue derecha á izquierda, y vicevers a, pues no hay un campesino que ignore que el sol no sale todos los días por el mis­mo punto. Y estos concepto son de ab oluta importancia para no::,otros, por razones que en seguida \'amo á expone1. El . ol en el curso del año, viaja aparentemente del N. al S., y vicever ' a, por lo cual en Colombia pao;a dos vece por el zenit de cada lugar: cuando a van­hacia el Sur y cuando vuelve hacia el Norte: e o dos días son los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 347 equinoccios de primavera y de otoño, en los cuales tanto el día como la noche cuentan doce horas cabales; al contrario, en los días e:1 que se ha alejado más, ó sea en los solsticios, de invierno y de verano, el día tiene en Bogotá I 7' menos ó más que de or­dinario, lo cual no es desprt-ciable en verdad para determinadas operaciones militares. En Colombia, donde las latitudes varían de o' á I2° latitud Norte, tendremos que para el grado 0° (ecuador) los solsticios ocurren el 20 de Marzo y el 21 de Septiembre; para el grado 4° (Bogotá) el I.0 de Abril y el 11 de Septiembre; para el grado 8o (Ocaña) el 10 de Abril y el 2 de Septiembre; y para el grado 12° (Goajira) el 22 de Abril y el 21 de Agosto, datos su­ficiet:} tes, pues sin error grave se puede hacer la interpolación para los grados intermedios. En otras palabras : del 20 de Marzo al 22 de Abril el sol atraviezaal país de S. á N., y del21 de Agosto al 21 de Septiembre vuelve á recorrerlo de N. á S., arrastrando tras sí en ambos casos el anillo de las nubes tempestuosas ecuatoriales. Como se ve, el año queda repartido en dos porciones desiguales, puesto que para todos los puntos de Culo m bia a barca con respec­to á sus días equinocciale , ora un período de 163 días, ora otro de 202, lo cual se comprende porque estando la mayor parte del país en el hemisferio N., el sol abandona su zenit más tiempo cuando viaja por el hemi ferio Sur, donde los períodos se invierten, siendo iguales so}?re el ecuador. En todo caso y sin error sen ible para la orientación general, el oriente de cada población colom­biana es el punto por donde se levanta el sol á principios de Abril y á principio de Septiembre. Cuanto á lo días sol ticiale, á Bogotá corresponde el más largo ó de verano (cáncer) el 22 de] unio, y el más corto, ó de invierno (capricornio), el 21 de Diciembre; para los otros grados median las mismas diferencias arriba anotadas para los equinoccios. El movimiento angular para los diversos horizontes del país pasa de 23i0 en el ecuador, á 2+0 en la costa, es decir, apenas va­na unos 30' en el país, por lo cual puede un sol<..lado mirarlo como igual, ya que en lo horizontes de lo lugares que puede recorrer en una exploración de media emana (un grado) apenas le variaría 4' que de seguro no podría apreciar sin instrumentos de bastante precisión. Como se comprende, esa amplitud es total, es decir, abarca la máxima declinación Norte (] unio y Julio) y la máxima declinación Sur (lJiciembre y Enero) <..!el sol, de modo que la mi­tad es lo que varía á un lado y á orroen cada lugar, á razón de 8' en el período de 163, días ;' de 7' en el de 202. Estas nociones tienen para vo otros valor inestimable, puesto que con ellas podéis apreciar con certeza y de modo fácil la decli­nación de la aguja imana <..la, siendo sí de asombrar que hasta ahora el método no e encuentre eñalado en ningún curso de geografía o topografía. En efecto, la brújula, in trumento precioso cuando se le emplea conto debe ser, pesimo si se ignora su mant-jo, sólo en contados lugares de Ja tierra señala directamente la línea Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 348 BOLETlN MILITAR N -S verdadera, y lo común es-como en toda la República-que su polo, ó sea el polo magnético, difiera del polo geográfico con el cual forma un ángulo tan vario en magnitud como con en rumbo, pues sin contar las modificaciones local e::, en la sola América del Sur varía en la actualidad de 23o E á I 5° O, no presentándose lo segundo sino en el Bras il. A Colombia, en tesis general, la cortan con rumbo NO. á SE. tres líneas magnéticas que son: variación 3° NE. por la Goajira, 4° N E. de Cartagena á Chita por las Sa­banas de Bolívar y Bucaramanga, 5° NE. de Panamá al Caquetá por Jericó y Guamo, y 60 NE. de Buenaventura á Timaná. Esta variación principal de la aguja obedece á períodos que, relativa­mente cortos en Europa, pero con mayor amplitud, en América son larguísimos, de 550 años en Colombia, á juzgar por los esca­sos datos recogidos, ó sea variaba la declinación al tiempo de la conquista: parece, además, que el arco de amplitud es en Colombia muy pequeño. Los datos mencionados de poco aprovechan para un trabajo un tanto cuidadoso por las variaciones locales, grandes á veces y aún sin estudiar: por ejemplo, cuando Codazzi levantaba la carta de Colombia, halló 7 en Buenaventura, 5 en Bogotá y 8 en Arauca. Verdad que la declinación de la aguja es muy inferior á la d el sol, más igual y de ordinario en el mismo sentido ; pero como usar la brújula sin tener seguridad de cuál es la declinación en cada día de trabajo, puede conducir á los más. graves errores, preciso es determinarla en cada lugar. Ahora bien: los métodos comunes, que se exponen en la lec­ción sobre orientación, no son tan sencillos de emplear ni tan exactos como el basado directamente en la declinación del sol, que es al que nos hemos referido y expondremos ahora para Bogotá : De J.O de Abril á 22 de Junio la declinación crece de 0° á 1 1°48' N =82 días á 8'38" diarios. De 21. de Junio á 11 de Septiembre ]a declinación dismi­nuye de 1 1°48' N á 0°=8 r días á 8'4=9" diarios. De I 1 de Septiembre á 21 de Diciembre la declinación cre­ce de 0° á I 1°48'S= 101 días á 7' diarios. De 21 de Diciembre á I.0 de Abril la declinación disminuye de 1 I 0 +8' á 0°= 101 días á 7' diarios. Con esto datos, un día dado cualquiera, se podrá saber la ampli­tud y el rumbo de la declinación olar, pues i se observa la ahda del sol marcando el punto por donde se lev:tntó con la línea N- S, es claro que la punta azul de la aguja no caerá sobre el diámetro O - E sino más á la izquierda ó á la derech~ ( + de 9oo- de qoo) r como esa cifra debe ser igual á 90° más ó menos la declinación, la di­ferencia con lo calculado illdicará cuál es en ese lugar el ángulo de la declinación magnética. Ejemplo: el 17 de Enero se encontró al salir el sol que la aguja marcó 101°24; como ese día la declinación del sol era 1 1°29', la diferencia entre 101°24' (la hall2d3.) y 105°34' (la teórica) que es 4°5', daría la declinación con rumbo N E. Es claro que en ciertos días, cuando la declinación solar sea S., el cál- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILil.'AR 349 culo es inverso: con esa misma cifra se habría hallado sólo 82°4+' bajo la punta azul, pero como el cálculo indicaba 77°31, la diferen­cia daba la declinación buscada. Es obvio advertir que en los días en que el cálculo indique declinaciones NE de ¡e á 7°, como pudie­ra resultar una con fu ión grave que dejaría en suspenso el ánimo, es conveniente recurrir á los métodos comurtes como correctivo, y en especial á la mensura angular de la sombra una hora antes y otra después de medio día. Desideratum sería, por lo expuesto, que se construyeran brújulas de reconocimiento con doble gradua­ción, movible la una, para encontrada la declinación del día, colo­carla convenientemente y entonces medir todos los ángulos con su valor geográfico positive, sin tener que ocurrir luégo á cálculos de corrección que quitan tiempo y exponen á errores. El método que indicamos tiene la ventaja de que permite rectificar la observa­ción de la mañana con otra en la tarde al ponerse el sol, y así corregir los errores dependientes de perturbaciones locales de la aguja, lo cual lo hace en extremo recomendable sobre todo en los itinerarios de alguna longitud. Además, oportunamente se publicarán en el . Boletín cuadros convenientemente arreglados de la declinación so­lar para que su empleo sea fácil en las diversas regiones del país. H u~lga tal vez observar que en los equinoccios no se necesita de cálculo ninguno para hallar la declinación magnética. En una palabra, ya al estudiar el terreno por horizontes,. ya al mirar un punto cualquiera de una carta, es preciso que lo hagáis como si en los ojos tuviéreis anteojos movibles donde estén mar­cados los ejes de las yy y de la :JCx sus respectivas paralelas ( coor­denadas), y la natural amplificación de la escala, único medio de educar convenientemente el sentido de orientación tan desarro­llado en el salvaje, tan atrofiado en el habitante de las ciudades y tan necesario al militar. En las cartas, como lo sabéi , el N. se coloca arriba y el Oriente á la derecha por razones de costumbre y aun de sentido común, de modo que aplicar el procedimiento no es difícil cuando la carta está vertical, que si la suponemos hori­zortal debemos leerla orientándola, es decir, colocándola, siempre que sea posible, de suerte que su N. corresponda al del lugar en donde estamo , y si no, por lo menos al frente y nunca á un lado 6 á otro. En el terreno siempre debemos colocar nuestro ideal aparato sobre una línea NS. y desplazarlo paralelamente á sí mis­mo cuando por las vueltas y revueltas del camino giremos á dere­cha ó izquierda, cuidando e pecialmente de no invertirlo cuando tengamos el S. delante. Cou la observac:ón de esta regla nunca os con fundiréis al recorrer un terreno por complicado que fuere su relieve. (Continuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 350 BOLETÍN MI LIT A.R VARIEDADES "En este estado, observando S. E. que lo enemigos conti­nuaban sin cesar su retirada, y considerando por otra parte que se escapaba de entre las manos la oca ión de terminar de un golpe la penosa campaí1a en que nos hallamos, y decidir de la suerte del país, resolvió adelantarse con la caballería al trote, mandada inme­diatamente por el intrépido General (sic) N ecoechea, y sttuarla en la misma llanura que ocupaban los enemigos ... " Oficio de Héres al Ministro Sánchez Carrión, escrito de orden del Libertador. "Al llegar á la altura que domtna estas llanuras, observó el Libertador que el ejército enemigo seguía rápidamente para Tar­ma, estand:J aún nu estra infanterza distante d?s leguas del campo de ]unín. En consecuencia, trató de retardarles la marcha presen­tándoles alguno~ cuerpos de caballería. Siete escuadrones . . se ade- 1 antaron á las cinco de la tarde al trote hasta la llanura donde esta­ba el enemigo ... ayer debió ser completamente destruído el ejér­cito español, si una tan larga como peno a jornada no hubiera privado á 1JUestra infantaía de llegar á tiempo para completar la más brillante victoria; y la noche, camin?s dificiles y U TERRENO DES­CONOCIDO no imprdiesen haberlo per eguido." Parte oficial de la batalla de J unín firmado por el ]<..fe de E. M., A. de Santa Cruz. "De superior orden de S . .E. el Libertador tengo la satisfac­ción de comunicar á u tedes que en la tarde del 6 del corriente ha sido completamente derrotada la cab.dlería española fuerte de 1200 hombres (1300 según Gamba), en la llanura deJunín." Oficio de H éres al Intendente de Charca , al Prefecto de Trujillo y al Coro­nel Figueredo. Los realistas perdieron 500 caballos, casi todo el equipo y armamento, roo prisioneros, muchos disper os y dejaron en el campo 300 muertos. El parte oficial enumera que las únicas tro­pas republicanas que lidiaron en J unín fueron los granaderos (mon­tados) de Colombia (regimiento de dos e cuadrone ), los Granaderos (montados) de los Andes (un escuadrón), los Húsares de Colombia (tres escuadrones), los Húsares clt:l Perú (un escuadrón), y el primer regimiento del Perú (tres e cuadrone ), por todo ocho e cuadrones fuertes de 900 plazas, los que dejaron en el ca:npo 45 muertos y 99 heridos. La cabellería española se componía de los regimientos de Húsares> Unión y Dragones del Perú, cada uno de á cuatro escuadrones, y fue guiada por Canterac en persona. El combate, exclu ivo de caballería, lanceros en primer tér­mino, apenas duró 45 minutos ó sea de las si á las 6} de la tarde, y á él no sólo no asisti6 ni un infante patriota, sino que la infantería, con Bolívar á su cabeza, ni aun pre enció siquiera el término de la brega. Millcr dijo en una carta: "El Libertador, los Generales Santa Cruz y Gamarra con su Estado Mayor, sin pasar del desfi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN 1\ULI'l'.A.R 351 ladero, se formaron á retaguardia en una especie de llano pantanoso al pie de una colina, y presenciando la fuga de nuestras tropas en la primera carga, se retiraron rápidamente á una legua á retaguar­dia donde la infantería estaba forrn(lda (*). Ellos creyeron por m u­cho tiempo que todo estaba perdido, hasta que un aviso que yo les mandé escrito con lápiz en el mismo campo de batalla, fue la primera noticia que tuvo el General Bolívar de nuestra victoria; así es que poco después me dio un fuerte abrazo." (Inserta en la obra de Paz Soldán). El mismo General pinta así el combate en carta que diri­gió á Juhn Thomas Squire: ''jCampo de batalla de Junín.-6 de Agosto.-S. P. M. Mi querido Thomas: Nuestra caballería alcanzó el ejército de Canterac á las 5 de la tarde. Nos cargó con once escuadrones. Nosotros le hicimos frente de la misma manera. Hubo mucha confusión en ambos la­dos. N u e tras tropas fueron al principio derrotadas parcialmente. Los bravos coraceros (granadero ) después de haber sido rechaza­dos y flanqueados por un número superior (cuadruplo) hicieron cargas en retirada y ganamos Ja jornada. Cerca de 300 hombres del enemigo han sido ya contados entre los muertos sobre el cam­po. N u e tras pérdidas no pasan de t 20 entre muerto y heridos. Se ha aplaudido mucho á la caballería peruana y el Libertador me ha felicitado más de lo que merezco. El enemigo se ha retirado. Nosotros lo seguiremo . Ni su infantería ni la nuéstra se vieron comprometidas. Wyman está bien conmigo. Escriba á Juan. Le enviaré detalles tan pronto como pueda.-Su W. MILLER P. D.-Toda la caballería del ejérci t0 era mandada por n u es­tro Necochea, habiendo sido herido.'' López en sus Recuerdos históricos confirma lo antedi ho con la siguiente palabra : "El Coronel Carvajal á las seis y media de la tarde /t; saco (á Bolívar) de la ansiedad cm que esperaba la noti­cia de le~ pérdida ó triunro de nuestra caballería, porque la noche u había avanzado y la oscuridad no permitía distinguir, A LO LEJOS . " ' el resultado de esta ¡ornada. Por lo demás, algún historiador ya sugirió con gracejo que el libro de López debiera llamar~e Recuerdos de lo que no vi, por­que al pintar la jornada pone la columna patriota presentando el flanco izquierdo al enemigo y desplPgando en línea sobre el mismo flanco, y á la caballena española formada en dos líneas, suponien- 1 ) La infantería se componía de las Divisiones ele VA GUARDIA (General José María Córdoba) con los batallones Caracas (antes Zulia), Pichincha (antes Numancia, y Bogotá; CENTRO (General José de Lam:1r: cuerpos peruanos) con la Lt>gión Pt•rua 11 a) y Batallones números 1.0 2.• y 3.0 de la guardia y la Artillería; RETAGUARDIA (General J. Lara), con los batallones Rifles, vencedor en Boyacá y Vm·gas. La División de van­guardia (;mtcs 2." de Colombia) cruzó la Sierra por la zona de Huayanca-Chabin, Jcni­Pachacoto y avanzó por Huarí-Huarí, Rang1acancha, Yu?a y Jesús. Fue por entonces que ocurrió el incidente entre Córdoba y Delgado, en Lauricocha, por el cual mandó levantar ~n sunnrio el Libertador y del q,ue no se ha ocupado ningún historiador que sepamo~, 1 Neo D lu; 10 , f(:~~¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 352 BOLETÍN MILITAR do que la segunda servía de reserva y esto en una llanura rasa y junto á una laguneta (el lago de Reyes mide 40 kilómetros de longi­tud), todo lo cual está contraJicho por todos los documentos de ambos bandos y por el terreno mismo; la columna independiente Sf! hallaba comprometida en desfiladero, desplegó al frente con marcha oblicua, lo mismo que los españoles, quienes entre otras causas perdieron la jornada por no haberse constituído una reserva. El historiador Mitre escribe "Bolfvar que con u Estado .J\!layor preset.ciaba el combate desde lo alto de u na colina, al ver dob1ados (sic) los escuadrones de Colombia y en fuga los que for­maban la columna sucesiva (sic), lo dio todo por perdido, y se re­plegó rápidamente á su infantería, donde le alcanzó más tarde el parte de la victoria dado por Miller. Esto no ha impedido que la musa americana le haya consagrado el mas inspirado de los cantos, glorificándolo como un heroe de Homero, en un combate decidido por e/ acaso y el valor de tos soldados, en que no tomó parte ni su inteligencia ni su persona, aun cuando el honor del triunfo Je co­rresponda como General en Jefe que dio la orden de pelear." Lo que antecede, está respaldado además por lo que escribe O'Leary al narrar la batalla, rehuyendo expresarse sobre el punto principal para afirmar en seguida "y entonces, guiados todos por el bizarro Miller y por los Coroneles Silva y Carvajal, embistieron á los es­cuadrones e pañoles. El arrojo, valentía y destreza de estas tropas y de sus ]ejes, restablecieron el combate y decidieron la suerte de esta jornada memorable." Por u parte Canterac dijo á Rodil en carta coníidencial " . .. y estaban ya en desórden (los patriota ), cuan-do en ese mismo instante sin poder imaginarme cual fuese la ra­zón, volvió grupas nuestra caballería y se dio á una fuga vergon­zoza, dando al enemigo una victoria que era nuestra y que decidía en nuestro favor la campaña.~' En e t2. última parte exageraba, puesto que á retaguardia estaba.n la magnífica infantería patriota, con 1 r batallones y 6 cañone , en excelentes posiciones y á su cabeza Bolívar, Sucre y Córdoba. Cuanto á la mortalidad exagerada en este combate, es decir, al c0nsiderable número de muertos e pañoles en relación con el de sus heridos, proviene no precisamente de que la batalla se hubiera r~ñido al arma blanca sino de que por las condiciones del clima y la hora de la lucha, los heridos, que en u mayor parte no pudie­ron ser recogidos esa noche, perecieron en su totalidad por el rigor del frío, puesto que el campo de Junín se halla á 4100 metros de altitud ó sea un tercio má'> que la abana de Bogotá. Singular coincidencia. La batalla que en los fa to de la historia aparece librada á mayor altura sobre el mar, lo fue exclu ivamente de ji­netes y en ella se destrozaron las caballerías de dos ejército3 sin recurrir á otras armas que al able y á la lanza, decidiendo la vic­toria no los planes del General en Jefe sino la iniciativa de los subalternos. Relativamente hablando, J unín es con respecto á Ayacucho) hasta en la altura, lo que Pantano de Vargas á Boyacá. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 122

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 124

Por: | Fecha: 04/11/1899

. No 1n Bogotá, Noviembre 4 de 1899 NUM.12~ ---·---- ORGANO DEL MINI TERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO DIRECTOR AD-HONO.REM, FRANGISGO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Soetedad Coloml1iana de Ingenieros Son colaboradores natos de e~:>te periódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República ON :!?O:.I ·!CON NOCIO .: E DE TOPOGRAFIA (Continuación) 2.0 Terrc11o Ü!,"JÍttldo por lí11ear curoflJ.-Se inscribe en la curva un olígono ah e de (fig. 22) cuya úrea e calcula por uno de los mt!to­dos precedentes. Lu~go para calcular la arcas de todos los Jrgmcllfoi, tales como h m e, e reemplaza la curva b m e por una línea quebrada, escogiendo los érticc::; ~le e ta línea, de tal modo que á ojo las rectas que junten dos .. ·értice5 próximo~ difieren poco de los arcos correspondientes. En seguida ~e mide la superficie del polígono así formado, tomando por línea ele ab cisas la e ucrda b e. E ta superficie e igual, con bastante aproximación, á la sut-edicie del egmcnto. Muchas veces será más cómodo tomar en un alineamiento escogi­do cierto número de di tancias iguales (fig. 23), y de los puntos así de­terminados levantar sobre el alineamiento perpendiculares hasta los puntos de encuentro con el contorno e urvo. Estos puntos sedm los vér­tices de la línea poligon 1 que puede reemplazar la línea curva, y además todos los trapecio y triángulos en que se de compone el terreno tieuen la mi:Hna altura, lo que tacilita los cálcu os. 3. 0 Terrmo iJ¡accesible-Si un terreno es inaccesible por estar cu­bierto de bosques, pantanos, cte. cte., pero lo es por fuera de su contorno, se traza un polígono A B e D E F (figura 24), tal, que todos sus lados queden fuera del terreno. Por los método.s precedentes pue­den medirse el área total del polígono A B e D E F, y el área com­prendida entre los contornos del terreno y del polígono. La diferencia. ·.es el área buscada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 386 BOLETíN MILITAR Para facilitar las mediciones y los cálculos, será más conveniente,.. si se puede, trazar el polígono exterior, tal, que tenga todos sus ángu­los rectos (figura 2 5). Se trazará primero el rectángulo H J D K, y en ~eguida se trazarán las líneas C B, A B, E F, F G, para acercar lo más posible el polígono al terreno, en su contorno. Problemas que se reme/ven con la cadena y el cartabó11 Problema. Medir la diJtancia de un pu11to B á un punto A Í?JacceJible. a) CoJJ la cadena sola. Sea medir la distancia entre los puntos A y B, separados por un río, por ejemplo. Primer método (figura 26)-Trácese en el terreno donde se en­cuentra el operador, una línea B X, y prolónguese la línea A B hasta cualquier punto C. Tómese en B X do~ distancias B M, M D iguales ; trácese el alineamiento C M, prohngado hasta el punto E, tal que M E=M G; en seguida prolónguese el alineamiento E D hasta el pun­to A 1 donde se encuentra con el alineamiento A M y D A', que se puede medir, es igual á la distancia A B buscada. Otro método (figura 27)-Tomar un punto Centre A y B. En un alineamiento B X trazado en el terreno, tomar B D = B C ; marcar el punto M medio de la distancia C D ; buscar el punto E de encuentro de los alineamientos B M y A D, y prolongar el alineamiento C E has­ta el punto A 1 donde se encuentra con B X y B A\ que se puede medir,. es igual á la distancia A B buscada. b) Con la udma y el cartabó11. Primer método (figura 28)-Trazar B C perpendicular á A B ; en el punto C de la línea B C levantar una perpendicular C D sobre el alineamiento A C. Tenemos: B C 2 =A B x B D; de donde A B BC' =BD· Por consiguiente, se necesitará medir las distancias B C y B D. Otro método (figura 29)-Trácese B X perpendtcular al alinea­miento A B en el punto B, y búsquese en la línea B X un punto C, tal, que el ángulo A C B, medido con la escuadra, sea igual á 450 B X-B C., que se puede medir, es igual á la distancia buscada B A. Problema. Medir la diJtancia nrtre dos puntos inaccesibln. a) Co11 la cade11a rola (figura 30). De un punto M accesible, me­dir por los métodos precedentes M A y M B. En el alineamiento M A tomar M A'=M A, y en el alineamien­to M B tomar M B 1 =M B. La distancia A 1 B1 , que se puede medir,. es igual á la distancia buscada A B. b) Co11lr.t cadena y el cartabó11 (figura 31).-Trazar en el terreno accesible una base X C' y buc;car los pies de las perpendiculares bajadas de los puntos A y B sobre X C' l\.fedir por los métodos precedentes las distancias e a y d b. En la perpendicular a e tomar e a1 =e a y en la perpendicular b a tomar d b' =h d. La distancia a1 h' que se puede medir, es igual á la distancia buscada a h. Probltma.- Por un punto dado e trazar un alineamiento paralela á otro a b. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR A) Con la cadtna (fig. 32).-De un punto a del alineamiento dado trazar a e y tomar el punto m, intermedio de a y c. De otro punto b del alineamiento dado, trazar b m y prolongar esta línea hasta un punto d, tal, que m d=m b. La línea de es la paralela buscada. b) Con la cadena y el cartabón (fig . 3 3).-Bajar del punto e una per­pendicular e a sobre el alineamiento dado a b, y medir la distancia e d; en otro punto h del alineamiento dado levantar una perpendicu l ar sobre éste y tomar h d= a c. La línea e d, como en el caso anterior es la .t'a­ralela buscada. Todas las operaciones descritas en los párrafos 1, 2, 3, se reducen á mediciones de distancias y ángulos. Examinaremos ~ucesivamente, algunos de lo:; instrumentos que sirven para hacer estas mediciones. Casi todos estos instr..Imentos necesitan el ern pleo de anteojos y de mi­ras, que estudiaremos luego rápidamente. EJERCICIOS PRACTICO$ Capítulos l y ll Ejercicios sobre las e calas de cartas y planos. Medición de una di~tancia en una carta geográfica. Indicar las se¡ias de puntos dados del terrer.o. Dibujo: uso de la regla, de la escuadra, del compás, del transpor-tador. Práctica con la cadena y el cartabón. Trazo de alineamientos. Medición de distancias con la cadena en terreno horizontal é in­clinado. Levantar perpendiculares con el cartabón, con el brazo tendido, con triángulos de cuerdas. Trazar en el terreno, con el cartabón, ángulos de 4 5 grados. Agrimensura: medición del área de un terreno. Levantamiento del contorno de un terreno por el método de agri­mensura. Levantamiento de un polígono topogr1 fico con instrumentos J ~ medir distancias. Levantamiento de los detalles de un terreno con la cadena y el cartabón. Medir la distancia á un punto inaccesible ó en&re dos punto' inaccesibles con cadena y cartabón. Trazar paralelas Formación de una imagen real en una lente. Graduar un anteojo y dirigirl0 sobre un punto dado. Manejo de los binóculos de carnpafia. Lecturas en las miras de corredera y parlantes. Lecturas con nonios Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -3 88 BOLETÍN MILITAR ~\ J.'ig. 14 (página 231) Fig. I 5 (página 23 J) ..---.... .... l e"~ ~ e "b'o \(';S ~ o e"~ M ~ - ..... ....._ .... {'... M ~ ~ ·sn <"1:1 ..S M e"~ M ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILI'l'AR 389 Fig . 26 A D Fig. 24 'o - 14 : !lit-.------,--•-, Fig. 2 5 F ig. 28 1• ig. 29 .F i g . 27 1 1 .l • ..,. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ 90 DOLETiN MILITAR Fig. 30 Fig. 31 .t' ig. I 6 (pagina 232) .A B A Fig. 33 Medición de distancias con cadena y doble paso. Reducción de distancias al horizonte. Construcción de una escala de reducción al horizonte . 8' B .Realizar con 2 miras las 3 clases de instrumentos estadimétricoa. Lecturas en las estadías. liConstrucción de una escala de proyección. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 'Plancheta sencilla no declinada. Ponerla en estación. Práctica de la alidada de nivelar (planimetría). Plancheta de corona esférica. Ponerla en estación. Práctica con la alidada de anteojo. Plancheta declinada. Declinatorio. 391 Levantamiento, por los métodos de caminamiento y de intersec :ióa decir, la distancia que puede recorrer un soldado con carretilla, es la distancia correspondiente á una diferen­cia de nivel de 1m6o. Con parihuelas puede adoptarse el mismo relevo. De los datos pre­cedentes resulta que en cada taller se calculará el número de trabaja­dores del modo siguiente : 1.0 A la excavación: un paleador para 1lenar las carretillas con u _ número de zapapicos suficiente para que el paleador trabaje de un mo­do continuo; 2. 0 Al transporte: un número de soldados igual al número de re­levos (con parihuelas, un número doble); 3. 0 Al terraplén: para cada 2 6 3 ullcres, 2 soldados para allanar • pisar las tierras. Eject~rión del domo11tc. Al principio del trabajo, y en cada taller, lo hombres rr vi t s de picas (ú \'ara ) se colocan cerca de un borde del foso, y trabajan e- minando hacia el otro borde, aflojando ólo uno om I 5 á 0 10 20 de tierra. De este modo, pueden inmcdiatamen te trabajar lo pah:a lore , )'se haC(: visible )a demarcación entre c] de!)J110!1tC y el tcrrapl~n. Se ejecu a, en se!guida, el dc·monte por cap· s succ ivas de un metro de profundidad, procllran lo, como ya e ha dicho, dejar gradi­nes á lo 1 rgo de los taludc . Ejuttr 'ón de los ttrraplt•¡¡·s. e allanan la ierra !el terraplén por capas wrJzonta e:. suce.ivas de 0 111 20 ~i om25 de cspc·or, y o::e apiso­nan inmediatamente. Se arreglan ordina:iamcnte los taludc á medida que se forma • el terraplén; ~C hace primero ~.m surco en el suelo, al pie del talud para que éste se una bien con el terreno; un s ]dado echa la tierra á lo argo del talud, según la dirección que indique un hilo horizontal amarrado á los perfile., de modo de constituír una capa de omxo á Oml 5 de e pcsor; Otro soldado apisona estas tierras, prucurando qu pasen un poquito el alineamiento, y que el plano supcrÍor de las capa sucesivas se acerque lo más posible á una dirección perpendicular al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. "BOLETfN MILITAR 393 plano del talud. En seguida, se arregla con un p1son el plano del talud, de tal modo, que coincida con el plano formado por los perfiles y eJ hilo. Si se construye una obra durable, e pueden sembrar los taludes; se puede también, en el borde de cada capa, colocar yerbas cuyas raí­ces consolidan las tierras é impicicn que la lluvia forme barrancas en los tal u des. ' ' ' : : 1 1 1 : 1 1 !~.f ~ ' o Ñ • Fig. 19 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 394 BOLETÍN MILITAR Fig. 21 4. 0 Determinación de las rectas y de los planos-En las obras dura­bles, es preferible enderezar exactamente las líneas y los planos de los terraplenes 6 de los d~smontes. Uso de las nive!etas. U na ni veleta (figura 1 7) es una regla recta que tiene ordinariamente om,8o á 1 m,oo de altura, y en el extremo de la cual está fijada una mira. Para determinar exactamente líneas rectas 6 planos en el terreno, se emplea un juego de tres niveletas iguales ; una de estas tres nivelecas, la que se coloca más lejos del operador, y que se llama tlifJeleta-mira, tiene una mira más ancha, en donde está razada una línea de fe. La altura de esta niveleca es la distancia de su pie á la lL1ea de fe, que es igual á la altura total de )as demás. Quedando determinada una línea recta por dos puntos (fig. zo) ea donde se clavan estacas, se halla como sigue un tercer punto de esta rec­ta: se coloca el 'i>perador en uno de los puntos con una ni veleta, y manda poner la niveleta-mira en el otro punto; en el punto intermedio que se quiere determinar, se pone la tercera niveleta encima de una estaca, que se entierra ó se alza hasta que la visual determinada por la parte inferior de la primera ni veleta y la línea de fe de la ni veleta-m1ra1 paae exactamente por la cima de la niveleta intermedia. Operando de este modo, pueden obtenerse varios puntos de la recta, y en seguida alinear el terreno entre estos puntos, á ojo, 6 coa un hilo. Para alinear exactamente en el terreno un plano determinad• por tres puntos A B e (figura z 1 ), en don !e se han clavado e~tacas, se determinan primero, como se ha dicho anteriormente, las líneas A B, B C, A e, que unen estos puntos, y se prolongan en toda la extensi6a del plano. Luégose trazan del mismo modo otras rectas que pasen por los dife­rentes puntos de una de estas líneas, A B, por ejemplo, y por otrot puntos de las otras líneas. En fin, se obtiene cualquier punto del plano, trazando la recta que pasa por dos puntos ya conocidos. Si, por ejem­plo, se necesita determinar la posición del punto M del plano, se bus­cará en el alineamiento B D, un punto O que se halle también en el alineamit:nto A M. Se determinará el nivel del punto O colocando la¡ • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 395 tres niveletas en D O B. En seguida se determinará el nivel del punte M colocandol as niveletas en los puntos A M 1 M. 5· 0 Rapidez de ejecución de foJ trabajoi-En Francia, se admite que Jos soldados de infantería, trabajando á jornal, arrojan por hora om3fOO de tierra á la distancia de un relevo; á destajo, arrojan om3 8oo de tierra á la misma distancia y en el mismo transcurso de tiempo. Si, ademáa, se les hace trabajar con cortos intervalos de descanso. se puede obtener hasta un metro cúbico. Los trabajadores expertos desmontan en este caso 1 m 3zoo y aun 1 mssoo por hora. Este último rendimiento hay que exigirlo de los zapadores.-(Continuará) Capitán SABARTHEZ (de ingenieroa) ARCHIVO NaCIONAL DOCUMENTOS INÉDITOS Campaña de 1819-1820 en d Cattctl (Continuación) Día 2 1-Permanecimos en ésta. Se nombró Comandante para la ciudad de Toro : se comisionó un oficial para que colectara con la velocidad del rayo 200 hombres, de estos tres lugares, para unirlos á la División. Se dictaron órdenes para colectar caballos ; á las dqs de )a tarde llegó el Capitán Gutiérrez, que había salido con una Columna en persecución de Mendiguren, que con 50 hombres se retiraba por An­sermaviejo á )a Vega de Supía ; solo pudo alcanzar 8 soldado~ con 8 fusiles, porque el Mendiguren corrió mucho, y se inclinó sobre la Pro­vincia de Antioquia, y al efecto se ofició al Comandante general comu­nicándoselo. Día 22-Permanecimos en Cartago. En este día se publicaroa dos bandos, uno para que cerriera la moneda y otro para que de ningúa modo se quemara pólvora, y toda la que hubiera en grano y labrada se entregara al Ministro del Tesoro Público. Se tuvo noticia que M endi­guren volvía sobre Anserma, y aunque nada de positivo se dio ordea para mandar espías, y se rrevino á dicho Gutiérrcz que estuviera li&te para marchar sobre el enemigo, caso de ser cierto. DíA 23-Este día permanecimos en Lartago y vino el Alcalde de La Vega ele Supía y trajo un oficio del mismo Mendiguren que se hallaba allí y le había pedido raciones y mulas para 6o hombres ; COJl .esta razón marchó el Capitán Gutiérrez con +O hombres cazadores á <:aba1lo. Día 2+-Este día permanecimos en Cartago y se publicaron dot bandos : el uno para el donativo voluntario, y el otro para el estable­cimiento de Rentas en el mismo estado en que se hallaban cuando desaparecieron las tropas espafiolas. Día 2 5-Este dfa salímos de Cartago á las 11 y llegámos al N a­ranjo á las 4 de la tarde. Este camino es malísimo en tiempo de invierno._ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 396 BOLETÍN MILITAR Día 26. Salímos del Naranjo á las 7 de la mañana y á las 8 pasá· mos el Zanjón del Mico, este tiene un puente de guádua que se pasa á caballo; á las I2z pasc1mos el río de las Caña5 que tiene puente para de á pie, y buen paso para á caballo. A la t ~ pasámos el río de la Pai­la que cuando crece no puede pasarse, pero tiene puente de á pie. A las 2 llegámos á la hacienda de un hombre en donde comimos. A las 3 salímos de esta casa y á las 4, pasárnos la quebrada de Murillo en donde termina la jurisdicción de Cartago y comienza la de Buga. A las 5 llegamos á Bugalagrande, á la hacienda del ciudadano Antonio Varcla en donde pernoctamos. Aquí encontramos noticia que el Te­niente Coronel París había oficiado al General Ricaurte de Pitayó, dis­tante seis horas de Popayán y que Calzada se había letirado á Pasto. Con este mo~ivo marchó la Di visión que tenía el General Ricaurte á Llanogrande e'1 vía para Popayán á aguardar allí las órdenes del Co­mandan te general. Día 27. Salimos á las ocho del día de Bugalagrande e inmediata­mente pasamos el río del mismo nombre bastante caudaloso, pero con: buenos pasos. A una hora encontramos una qtttbrada pequeña llamada Sabaleras; á otra hora encontramos un rfo pequeño con puente llamado Morales; al poco rato llegamos al río Tuluá que tiene buen puente para de á pie y e¡: b·stante caudaloso; incontinenti encontramos el pue­blo de este nombre, en donde los habitantes con el mayor entusiasmo nos recibieron. Las calles estaban adornada de arcos triunfales y llenas de gente de uno y otro sexo que victoreaban la Patria y á los padres de ella: de este modo daban á conocet su alegría. Llegamos á la casa de alojamiepto en donde se nos sirvieron algunos licores y en seguida una comida re6ular. Día 28. Salimos de Tuluá á las 9 de la mañana después de haber oído misa por ser feriado: á una hora de haber caminado, hallamos una quehrnda llamada San Pedro, y á una y media hora después llegamos al Chambinbal, donde un numeroso concurso de ciudadanos montados nos recibieron con las mayores demostraciones de júhilo; co mo á media hora entramos en la ciudad de Buga, en donde rodas las calles llt:na de innumerable gente de ambos sexos y de todas edade, llenaban ct aire de p6l \'Ora y vi a á la Libertad. LHs calles e taban cubiertas de arel)., banderas, colgad unL, cte. Fuimos acompai'í.ado· hasta la ca a de aloj· miento por todo el concurso en donde tenían preparado un esplén i o rcfre co y á poco rato una famosa comida á gue asi. tió todo lo principal de la ciudad. Se tU\'O no­ticia por un oficio que se recibió del Teniente Coronel Parfs que su entrada en Popayán había sido el 22 del corriente. Día 29. Permanecimos en Buga; !ie publicaron trc. bandos, uno para que las rentas quedaran en el mismo pie que c. taban; otro para la moneda que debía correr y el otro prohibiendo quemar pólvora. Día 30. Salimo de Buga á las :o de la mañana é inmediatamen­te pasamo el río del mismo nombre, que es bastante correntoso; este tiene puente de cal y canto y sin embargo que es bueno de nada sirve pues el río no corre sino por un lado, pero es fácil de echarlo por debajo del puente. A las 12 pa ·amos el río Sonso, é incontinenti se pasa el río Guayabal. A la 1 pasamos el río de las Guabas que es bastante cauda- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • DOLETfN MILITAR 397 .oso y en invierno no da paso; pero tiene puente para de á pie. A muy poco rato llegamos á la hacienda de las Guabas perteneciente al ciu­dadano y generoso Holguín, en donde pasamos la noche y se nos asi tió perfectamente. Este camino es bastante agradable. Se hallan de p::tlmo á palmo posesiones, ganado, bestia , y es todo llano. Dí11 31. Este día salimos de las Guabas á las 8 de la mañana; á la media hora pasarnos el río de Paporimas á las 1 o el de Zabale­tas ; éste tiene puente para los de á pie; á poco rato de l}aber pasado, nos separamos, el r. Comandante general sigu.ió por la vía de Llano­grande y yo seguí para Cali ::í una comisión. Por este camino pasé á las 10 el río del Cerrito, qu~ e·taba bastante crecido. A las 11 pa~é el río Ama.'me q· e no tenía vado, pero h-ty puente para los de á pie. A la 1 pasé el río Cauca por barqueta; éste es casi igual al Magdalena por Hunda, sin má diferencia que tener m b ma'lsas las aguas A la 3 pa é el río Zumbo. la 4- el de Arroyon :lo. A la ' 5 el de Cali y entré ·i la ciudad, en donde pernocté. LEo · GALI ·oo-Visto Bueno, OB_ NDO. e o !ti ÚltltlrtÍ) --·~·-- I AL SEGUN LEWAI. Preséntanse ca ~ t!n la guerra en los cuaJe e preci:so exigir á a caballería marcha forzada. consecutivas, como cuando Ja opera­ión demanda alvar un largo trayecto que <.lebe recorrerse en vcin­icuatro horas ó cuando la operación, m u y peligrosa por sí misma, no puede llevarse á cabo con eguridad 'Íno mediante la rapidez del ovimiento. Semejantes expedicione , perfeccionadas á partir de a guerra americana de Sece ión, se conocen con el nombre de raids, y no son en verdad ino operaci nes de guerrilla ó de parti­darios, en las cuales la fuerza es nada y la orpre a todo: cortar á espaldas del enemigo puentes y telégrafo , destruír convoyes, des­ordenar retaguardia ) propalar falsas noticias r recoger informes útiles, tal es el objeto del raid. Para llevar á cabo tales empre as, es preciso rodear al enemi­go, llegar hasta su retaguardia evitando sus avanzada , de donde grandes circuitos y por lo tanto grantle trayectos por recorrer; es difícil suponer que la marcha no sea descubierta y sin embargo para lograr el objetivo anhelado es preciso obrar con celeridad: amplitud y rapidez en la marcha resumen, pues, la operación. Como es sabido, aun cuando la velocidad de marcha puede .aumentarse por un cierto tiempo, no es posible prolongar indefini- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 398 BOLETÍN MILITAR damente tal esfuerzo, que debe reservarse para los instantes precio­sos en que interesa sustraerse á un peligro ó alcanzar un punto dado en determinado día. De ordinario deben economizarse las fuerzas de los caballos para llegado el caso obtener de ellos un es­fuerzo supremo, por lo cual en el raid se marchará largo tiempo pero á una velocidad moderada. El raid es una gran marcha y posible es apreciar teóricamen­te la extensión que debe fran:juearse para ejecutarlo contra el ad­versario que se quiere herir. En efecto, el frente de marcha de un ejército, varía con su distancia al enemigo, ó lo que es lo mismo, con su grado de concentración; de donde que el raid sea tanto más difícil cuanto mayor sea el circuito que debe recorrerse. En todo caso, como el frente de marcha de un ejército varía de ~P á 65 kilómetros, la profundidad alcanza á 25 y el servicio de explo­ración no se extiende á menos de 20 kilómetros por el frente y flancos, tendremos que un rectángulo de 81 kilómetros (16 le­guas) por 45 (9 leguas), abarca el terreno ocupado por el ejército que se trata de castigar. Ahora bien, para intentar con éxito el raid será preciso pasar á distancia mayor que la indicada del ejér­cito contrario, ó lo que es lo mismo, darle la vuelta por un costado lo que equivale á recorrer 36 leguas y esto en dos días á lo sumo para ejecutarlo in peligro. La mencionada distancia al paso mixto (trote y paso) presupone 25 hora de marcha efectiva, sin contar 3 y media exigidas por lo altos horarios ( 1 o' á cada so' de cami­no), por lo que aún quedarían 19 horas para consagrarlas á tres grandes altos ó reposos de 6 ~ cada uno, lo cual cortaría el trayecto en cuatro seccione de 9 leguas cada una. Si la distancia por recorrer fuera de 40 leguas, no quedarían si no I 6 horas para los reposos (de 5 horas), y las secciones llegarían á á str d 1 o leguas cada una ( 1 ). . En todo raid el ca hallo llevará la menor carga posible y la ex­pedición presupone siempre el sacrificio de algunos animales. Las. velocidades indicadas pueden aumentarse de 4 á 5 kilómetros por hora en buenos caminos; pero como iempre habrá causas de de­mora (malos pasos, puentes destruídos, etc.), lo más con que puede contarse es con la velocidad media primero indicada, en el supues­to de que las mencionadas demoras se compensan con ligeros au­mentos de velocidad posibles en los trayecto donde el piso lo per­mita. Con buenas caballerías, desde luego que las fatigas impuestas por un raid son perfectamente soportables, queda por averiguar s· ( IJ Conservamos estas cifras, porque si bien es cierto que de ordinario entre nos­otros los ejércitos de operaciones son pequeños, y por la falta inexpltcable de servicio de­exploración el frente es nulo, en cambio las diíicultades del terreno queb :Hio y la falta de caminos impondrían circuitos extensos á los rohJ.~, nunc1 intentados en el país, uo obs­tante que su acción sería en extremo eficaz para la destrucción ó desorganización de gue­rrillas ó tropas colectkias, en especial en las regiones de escaso 1 relieve, [que son extensa 1 de las más pobladas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .BOLETÍN :MILIT A.R 399 los caballos comunes de América están en condiciones de hacerlo, y las enseñanzas de la experiencia resuelven afimativamente el punto. El 22 de Agosto de 1862 el ejército federal (guerra de sece­sión) escapó difícilmente á una de esas sorpresas que inmortaliza­ron el nombre de Stuart. Este Jefe pasó por vado el Rappahan­nock, al frente de I,ooo jinetes, hacia la derecha del adversario, y marchó en línea recta sobre Catlett, donde estaba el Cuartel ge­neral del General Pope, custodiado por 4 compañías de carabine­ros que fueron envueltas y capturadas en un momento: Pope escapó debido á que en ese instante practicaba un reconocimiento acompañado por su E tado Mayor. Stuart logró apoderarse del equipaje y correspondencia del jefe enemigo, que condujo en triun­fo al campamento de los confed~rados in haber perdido un solo hombre: en veinticuatro horas había recorrido, ida y vuelta, 14 leguas. El mismo Stuart, el I o de Octubre de 1862 desembocó al frente ele 2,000 jinete por el vado de Mac-Coye-Cresk (río Po­tornac) sobre la derecha de su adversario, 5orprendió unas avanza­da's, rechazó 'otra , y con tal rapidez e movió de un lado para otro, que los federale perdieron pronto su p1sta: le creían andan­do á lo largo del Potomac, cuando en realidad corría sobre otros puntos y en Chamber burg saqueaba una parte de los almacenes de aquéllo$. Los federale , irritado, tomaron su disposiciones para cortarle la retirada; pero como Stuart había previ to el caso, e guardó bien de regrc ar por el mismo camino; el l I se dirigió rá­pidamente sobre Gettysburgo, llevando un rico botín, y después de destruí r lo que no pod1a transportar consigo, por la tarde llegó á la estacion de Frederick y destruyó los telegrafos y la carrilera en muchos puntos. A la mañana siguiente continuó hacia el Sur hasta Poolewille: había da~lo la vuelta al ejército de Mac Clellan (Ioo,ooo hombre ), y el 12 á medio día llegó sin tropiez.o al vado de Monocac}' (Potomac), pero allí fue detenido por tropas federa­les, al mismo tiempo que lo atacaba la vanguardia de la caballería de Pleasanton ( I o,ooo jinetes) que marchaba en su persecución. '"!'ras una ligera escaramuza, Stuart se corrió más á la izquierda, des­cendiendo el río, y 3 millas más abajo alcanzó el vado de Whites­Ford y esguazó el río sin demora. En este raid Stuart camin6 en menos de 3 días cincuenta leguas, y sólo perdió 5 hombres; de la caballería que lo persigui6 hubo escuadrones que en veinticuatro horas recorrieron 25 leguas. Analicemos la magnífica operación del General confederado: 244 kilómetros en tres días dan un tra­yecto diario de 8o kilómetros, que á razón de 5,500 metros por hora, sólo exiger IOi; agregando 8 altos horarios y 2 grandes al­tos de tres horas cada uno, sólo se llega á 18 hora , lo cual deja seis horas de reposo completo á los animales: tal marcha no tiene nada de <.xtraorrlinario, pero repetida tres días de seguida, es notable Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 00 ROLE'.rÍN .1\IILIT AR muestra lo que puede obtenerse con una caballería común bien conducida. Cuanto á los escuadrones federales que caminaron 17 leguas al día, resulta que anduvieron durante 1 J~ horas, que su­ben á 19 contando los altos horarios y dos grande altos de tre .. oras, de suerte que aún quedaron cinco horas de reposo total á los caballos. A los e cuadrones que franquearon 25 leguas en el día, de contando cinco horas en de cansos y comida , apenas les resulta una velocidad de 6,6oo metros por hora, que pueden aumentarse á 7,6oo trotando 30' y andando al paso 30', bien que esta velocidad ::¡ea ya ca~i inso tenible para los caballos comunes que en la hora apena re~ i ten 201 al trote (2). El 4 de Julio de 1862, el General f 1organ sale de Knox-. ville con 9')0 jinete , m, rcha al 0., sorprende en T'o npkmsville un pue to enemigo, vuelve al 1 • sobre Gla ·gow, salta dos puen­tes de ferrocarril, se apodera de Lebannon tras un combate, y allí e detiene para armat y equipar su tropa con el material arreba­tado al enemigo. Continúa hasta "v1acksville, donde tlene otro encuentro; á la mañana -iguiente entra á Harodsburgo; de allí dobla sobre Versalles despues de restablecer la falúa de Kentucky, de:,truye una porción de ferrocarril y llega á Georgetown, donde e detiene dos día . Avanz.a luégo sobre Cyntiana, donde, en un combate, pierde 37 hombres ; detiene allí su razzia, vuelve al Sur y pasa una noche en París; á la mañana siguiente ocupa á Wín­che ter, á donde lleJa á medio día, de,:;pues de e caramuce:1r con la caballena contraria ; de can a hasta la 4 y llega á Rich­mon á media noche. Allí' permanece medio día para en seguida ·r á Somerse.t y Monticello, y de al11, al tercero d1a, el 28 de Julio, entrar al campo confederado, cerca de Knosville. En veinticuatro días Morgan había recorrido 1,609 kilómetros y penetrado 483 á retaguardia dd ejército contrario: en la operación perdió 100 hombres, pero en el camino reclutó 400 ; durante la expedición e detuvo un día en Lebannon y dos en Georgetown, e decir, ma1-chó veintiún días, lo que da un promedio de 76 kilómetros diarios, que á la velocidad mixta (7 ~ kilómetros p r hora), sólo presuponen 1 o~ de marcha, I 3 con 1 o altos horario , lo cual le permitía dar once horas de de canso á las cabalgaduras, lo que es uficiente, como se corn prende ; pero como l1evaba consigo un convoy crecido, la velocidad debió ser menor : obsérvese que re­corriendo el trayect0 sólo á razón de legua por hora, caminar r 5 leguas apenas exige diez y ocho horas, incluso los altos horarios ; ero el tiempo que quedaba para reposo habna ido corto, tratán­do e de una marcha de tántos d1as. De lo dicho resulta que la elocidad debió ser intermedia, ó sea de 6 kilómetros por hora, ( 1.) La ha .taña del Coronel Infante después de Boyacá, ir de Bogotá á Honda y regresar en d06 días, no sólo no es imposible sino que representa esfuerzo insignificante comparado con lo que antecede. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 401 descansando nueve horas por día. Este raid, uno de los más largos que se hayan ejecutado, demuestra perentoriamente que la base de esta clase de operaciones no es la velocidad sino la duración del movimiento*. El I 7 de Abril de I 863, el Coronel federal Grierson ejecutó, con tres regimientos, uno de los más hermosos raids de la guerra cesionista : partió de Grange, al S. del Tennessee, y el 19 esta­ba á 6 millas al S. de Pontohoe, tras caminar el I 8 y el I 9 algo más de 48 kilómetros diarios ; el 20 avanz.ó 64 kilómetros, pero el movimiento disminuyó luégo por la fatig2., hasta no ser sino de 32 el día 28 ; deja los enfermos y estropeados, el 26 torna á recorrer 66 kilómetros, y así continúa hasta el 2 de Mayo inclu­sive. En diez y seis días había recorrido 160 leguas, es decir, 10 término medio por día ; pero esta cifra es inferior á la del raid de Morgan : cierto que el tiempo era malo y los caminos pési­mos. De ordinario se acampaba al caer la noche, lo cual era posi­ble, porque IO leguas, á 7 kilómetros por hora, inclusos los altos horarios, no exigen sino ocho horas de marcha, y aun acordando entre el día un grande alto de dos horas, todavía quedaban catorce de descan so á los animales al llegar á la dormida. Marchando á legua por hora, la jornada sólo habría exigido trece y media horas, incluso los descansos del día, quedando entonces diez y media para dar repo o á los animales. Tambien se ejecutaron raids con fuerzas considerables, pero el an álisis de ellos parece inútil después de lo dicho; bas te indicar que Stoneman, con 7,ooo jinetes, ejecutó uno en Abril de 1863, en el cual hubo brigada que recorrió 96 ktlómetros en un día, ó sea á razón de siete y un tercio kilómetros por hora. Morgan, en un último raid, en Junio, con 2,500 hombres, llegó á caminar una vez. 160 kilómetros en veinticuatro horas, que es la mayor jor­nada que se registra en la historia en el particular. De los datos de la guerra resulta que los diversos cuerpos de caballena, en 49 jornadas de marcha efecti a, caminaron 3,487 ki­lómetro, lo que da un promedio de 71 kilómetros (t4 legua s) dia­rios, siendo la jornada mínima de 32 kilómetro~ , y la máxima de 1 6o (32 leguas), variando la velocidad de s,ooo á 8,ooo metros por hora, ó sea 7 kilómetros, término medio, seguramente an­dados, no un ! al trote y .¡al paso como en Europa, sino al paso acompasado, tan usual en toda América Empero, sea de ello lo que fuere, para recorrer rápidamente grandes trayectos, conviene adoptar un paso no muy ligero y sos­tenerlo muchas horas, porque esto es lo que fatiga menos lvs ani­males, por lo cual, para ejecutar con probabilidades un raid, deben • Quienquiera que someta nuestras cabalgaduras comt·n:!s á una experiencia racio­nal en el particular, quedará convencido de que esta clase de operaciones son perfecta­mente posibles en Colombia. 2 NCO DE t:Pu uc~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 402 BOLETÍN MILITAR observarse las reglas siguientes : no llevar cabalgaduras que no estén sanas y acostumbradas á malos caminos; aligerar la carga de aquéllas cuanto sea posible ; proveer á los hombres de víveres lo menos para cuatro días ; hacer un alto de diez minutos cada cin­cuenta minutos de marcha, y uno ó dos grandes altos en el día; dejar á las bestias por lo menos seis horas de reposo absoluto, lo que presupone que se hará alto para tal descanso únicamente donde haya agua y pasto para los caballos ; llevar herraduras de repuesto, lo menos un par por animal y un albéitar por escuadrón ; rechazar toda montura que no ofrezca garantías de bondad, y todo soldado inca­paz de permanecer doce horas seguidas sobre la silla ; llevar herra­mientas adecuadas para componer y destruír los caminos, y levan­tar en una hora, á lo sumo, un blokhaus, y establecer fogatas (ca­ñones en el suelo) en caso necesario. Con caballos adiestrados deben poderse recorrer 7 5 kilómetros en el día, dejando 9 horas de reposo á los animales y 8 á los jine­tes; excepcionalmente se podrán recorrer 20 leguas en 24 horas, cortando la marcha con 3 grandes altos de 3 horas cada uno. En fin, en casos extremos podrá llegarse á caminar 20 leguas en 24 horas. Como se comprende, el raid más bien que operación de caba­lle- ría debemos mirarlo e11 los montes de Suramérica como ope­ración de infantería montada, y la importancia de prepararlos desde tiempo de paz es tal, que en cierto modo supliría la falta de ferro­carriles para movilizar rápidamente algunas tropas, á salvar puntos desguarnecidos que interese ocupar en tiempo de guerra ó impe­dir la s reuniones y concent1 aciones de fuerzas serias en caso de pronunciamientos. Media docena de escuadrones, sostenidos donde sea más fácil mantener y reemplazar los bag-ajes, bastan y so bran en paí es como Colombia para llenar el de sideratum apuntado, esta­cionados uno en Bolívar, uno en el Tolima, dos en el Cauca y dos en l en tiempo de paz. La higiene militar comprende el conjunto de medios con cuyo auxilio hay más probabilidades de conservar la salud á las tropas : su conocimiento es indispensable á todos los que mandan, desde el Gene­ral hasta el Cabo, como que favorece la conservación del individuo para la familia y para el país, y mantiene los efectivos para el ataque ó la resistenc ia, sin contar la satisfacción íntima que deja el bien cum­plido en beneficio de nuestros semejantes. Recluttl1niento-Para economizar los dineros del Estado y las vidas de los ciudadanos, no deben incorporarse en las filas sino indi\ iduos capaces de resistir las fatigas de la vida militar. Prescindiendo de las enfermedades visibles ó aparentes, que no dejan duda sobre el estado del conscripto, los jefes observarán la siguiente regla para calificar los hombres que se les confían : quien á un ojo brillante agrega una mus­culatura regular, un peso mínimo de cuatro arrobas, una talla superior á 1'"5o, y un perímetro toráxico de 78 centímetros por lo menos, me­dido bajo l'a tetilla, con los brazos caído , tcndd en general una resis­tencia fisiológica suficiente para soportar las fatigas de campafia. Para combatir la nostalgia, enfermedad tan común en los reclutas, la disci­plina al mismo tiempo que firme debe se r paternal. Al salir á campafia debe dejarse en los depósitos todo los hombn::s débiles ó enfermos ; por no observar esta regla, se ve con frecuencia que hospitales y ambu­lancias están ya co mados él la hora en que debieran estar vacíos para recibir l os heridos de los combates. Vrstuario-La ropa del soldado debe ser amplia para gue e] pecho funcione sin dificultad ; el pantalón no debe oprim1r fucrtcm\!ntc el vientre ; ]a parte interior del calzado y polainas de cuero debe lavarse una vez por semana , y la exterior engrasarse de tiempo en tiempo. En campaña todos los días, al levantarse ó al acostarse, deben consagrarse algunos momentos al calzado, cuidando en especial de su asco interior : la mugre endurecida que allí se amontona, obra como cuerpo e ·trafio, causa lastimaduras en los pies y disminuye el efectivo aun antes de los primeros encuentros. Aconsejar á los homhres que cuando usen calzado con zuela de cuero, se envuelvan los dedos del pie (artejos) con un pedazo de trapo viejo. La polaina de género es preferible á la de cuero, porque ésta última se deforma á influjo de la humedad y el sudor, y lastima el empeine : por medio de la grasa debe mantenerse el cuero en conveniente estado de elac;ticidad y blandura. Las prendas de ropa de paño deben golpearse al aire libre con frecuencia, porque las telas de lana retienen los miasmas y adquieren mal olor motivado por la des- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 404: BOLETÍN MILITAR composición del sudor. Las pestañas de la chaqueta y del pantalón, se mantendrán siemt)fe limpias. Al entrar á campaña el equipo del soldado si nó nuevo á lo menos debe hal1arse en buen (:Stado de servicio; las camisas nuevas ó casi nuevas; el ca~zado á la medida del pie; debe proveerse á la tropa de una faja de franela para que con ella ciña la piel sobre los riñonc:s, el vientre y el bajo vientre á fin de prevenir los cólicos, diarreas, dolores reumáticos y hasta la disentería. Dicha prenda es indispensable para la dormida en el vivac. La faja de franela no debe usarse de continuo para no acostumbrar la piel y c. soldado se la pondrá para preservar el cuer­po de cambios bruscos de temperatura (al salir de la tolda á entrar de facción etc.) La [aja de lana es buena pero no dispensa del uso de la de franela. En los páramos puede usarse la faja sobre el pecho y espal­da para evitar las bronquitis; pero en las tierras templadas y cálidas interesa en primer término impedir el enfriamiento nocturno de las en­trañas. La faja de franela debe lavarse cada 8 días, pues de lo contra­rio permanece siempre húmeda debido á la propiedad higométrica de la sal del sudor; en este caso el resultado sería el contrario del que se buscaba. En guarnición debe ordenarse al soldado no salga de noche de la cudo) e ita, á falta de paja, la humedad del suelo, pero no debe em­plear., c sino en caso preciso puesto que impid\: la evaporación del sudor. ~ OTAs-El ctÍiíamo _Y ellillo, como tela, se dejan penetrar fácil­m en tt: por la humedad, absorven con rapidez la transpiración cutánea, la condensan y se saturan de ella hasta que la evapora el aire, por lo cual son fríos y c. ponen á enfriamientos cuyas consecuencias son las enfermedades de garganta, las Ruxioncs de pecho, Jos reumatismos, cte. La higiene no permite vestidos de esas telas sino en los países cálidos y Jolo durante el día porque por la noche es preciso cubrir el cuerpo cui dadosamcntc con cobertores de lana. El algodón menos buen conductor, menos permeable y más elástico, es por consiguiente más cálido y más higiénico que el cáñamo y el lino; la manta debe reemplazar el dril como tela de ropa de tropa en las tierras calientes. La la1za es superior á todac; desde el punto de vista higiénico; pero como su uso dejado re­pentinamente causa alteraciones en la salud no debiera enscñárselc al soldado en paz, porque al salir del cuartel torna á vestirse de telas me­nos buenas. En campaña, sea en tierra caliente, sea en el páramo, el ves­tido de lana evita muchas bajas en las filas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 405 El tejido de la tela no es indiferente: los apretados son buenos conductores, tienden á poner el hombre á la temperatura del aire am­biente y por lo mismo son inferiores, desde el punto de vista higiénico, á los tejidos flojos que dejan pasar la mayor parte de las exalaciones cu­táneas y evaporan lentamente las otras. El color también tiene su in­fluencia: los tintes claros son buenos conductores del calórico, pero no lo reflejan enérgicamente; Jo contrario sucede con los oscuros, por lo cual debe preferírseles en tierra caliente y aquí van de acuerdo las exi­gencias de la higiene con las de la táctica. Las sustancias tintóreas tampoco pueden desdeñarse; las telas verdes teñidas con arsenita de cobre, por ejemplo, han producido envenenamientos. En una palabra, ropa de lana oscura y de tejido flojo es la natural para el soldado, ni muy holgada porque permite los enfriamientos, ni muy estrecha porque provoca congestiones. Las calzonarias deben reem­plazar los cinturones angostos de cuero. Las camisas no deben ser ni muy delgadas ni muy gruesas, con el cuello más bien flojo que ajusta­do. La camisa debe ser de algod6u, lo mismo que los calzoncillos, y la higiene en este punto corre parejas con los fueros del Fisco. En la ca­ballería el pantalón debe ser largo para que no lastime las rodillas. Como prenda de cabeza el kepis es superior á todos los demás1 y tiene por añadidura la ventaja de poder ponerse sobre los sombreros de paja que abrigan al soldado, cierro, pero le quitan mucho de su aire marcial. En Europa la tropa acostumbra corbata de lana cuyo uso sería aquí muy conveniente, en especial para las marchas en tierra cálida.-(Continúa). HISTORIA Diez y ocho de Junio de r8rs-Fecha memorable por haberse desarrollado en ella la última escena militar del último acto de ese gran drama que finalizó con la caída de aquel genio gigante lla­mado Napoleón. La bata Ha de Water loo ha dado lugar á muchos escritos, casi todos en forma de leyenda, ajustados á especiales mi­ras., algunos de ellos meros .relatos parciales y muchas veces incom­pletos, circunstancia que nos ha animado á escribir esta relación de algunos de los hechos gloriosos que allí se consumaron, presen­tando un estudio somero de los sucesos, tomado de los mejores autores, con la fría imparcialidad que 84 años de por n.edio traen consigo, y con el único propósito de darlos á conocer á la tropa de este ejército para nosotros tan querido. * La noche víspera de la batalla, ya habían tomado pos1c10nes los dos ejércitos: el inglés al Norte y el francés al Sur. Las foga­tas del ejército inglés, encendidas temprano en toda la línea y que semejaron un vasto incendio, se fueron apagando una á una; llo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 406 BOLETIN MILITAR vía horrorosamente; los torrentes desbordados inundaban las pla­nicies y dejaban en todas partes, entre sucias espumas, montonci­tos de chamizos. Los soldados franceses, fatigados por haber com­batido la víspera en Ligny con los prusianos, á quienes vencieron parcialmente debido á la ausencia de la caballería de Ney, y por las dos etapas anteriores recorridas en pocas horas, no podían tener des­canso, érales necesario mantenerse de pie. El silencio crecía, y la oscuridad se hacía cada vez más intensa; sólo á intervalos regulares se escuchaba el monótono grito de los centinelas. Tronaba_ • Para formarnos una idea del campo de batalla, recordemos desde luego que el I 8 de Junio por la mañana los ejércitos belige­rantes presentaban el cuadro siguiente: sobre la posición de Mont­Saint Jean (Monte de San Juan) el ejército inglés, comandado por el General Duque de Wellington, que constaba de más de 7 s,ooo hombres organizados en tres cuerpos, dos de infantería y una re­serva de caballería. Fr~nte á ésta, sobre el lugar opuesto y en la I11Ísma hoya, delante de Plachenois, el ejército francés, bajo las órdenes directas del Emperador, compuesto de los cuerpos 1.o, 2.") y 6.c de infantería, 3.0 y 4·" de caballería, y la guardia de á pie y de á caballo, formando un total de 6s,ooo hombres. Sobre el Dile, en dirección á Wavres y á Limale, se encontraban los cuatro cuerpos del ejército prusianv, fuerte de roo,ooo hombres, á órdcnc del General Blücher; y por último, en Gemblux, el Ma­ri cal Grouchy con cerca de 35,000. Se ve en esta disposición ge­neral que los aliados tenían á su favor no solamente el número y la calidad de armas, sino también la ventaja de la colocación que facilitaba variadas combinaciones estratégicas, siendo así que sus dos masas podían reunir~e con más facilidad que las francesas. * An o;'?mo5 una mirada sobre el campo de batalla. La posición del Monte de San Juan, al Norte, está á caballo sobre el camino de Bruselas, al frente del Bosque de Soignes, cubriendo por lo tanto la capital de Bélgica, y fue allí donde tuvo su desenlace la batalla. Al frente de esta posición se levan­ta la cresta de una cadena de colinas, que constituye el ribazo izquierdo de la hoya formada por el arroyuelo de Lasne, aR u ente del Dile. Las faldas que se extienden por delante, caen en ligero declive hacia el Sur, favoreciendo el tiro de la fusilerÍ¿¡ y artille­ría inglesa. El castillo de Hougoumont á ]a derecha ; el fuerte de la Haya Santa al centro, sobre al camino real; y las aldeas Haine, Papelotte y Esmohen, á la izquierda, sirvieron de avanzadas y se destinaron á resistir los primeros ataques de los franceses. La línea de batalla, ó frente de la posición inglesa, estaba formada por una cadena de colinas sostenida á la derecha por el castillo de Nive- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 407 lles ; al centro, por el fuerte del Monte de San Juan ; y, por úl­timo, a la izquierda, por el camino hondo que conduce de Ohain á Crain la Leud, y que rodea la posición como un verdadero foso fuertemente encajonado. El flanco derecho estaba protegido por las poblaciones de Brain la Leud y Merbe- braine. El izquierdo era el menos defendido y el más alejado, poniéndolo hasta cierto punto á cubierto las tierras bajas y pantanosas, que dificultaban la maniobra por ese lado, y el camino barranco, que es alJí más profundo que en cua~quier otro lugar. El interior de la posición se encontraba custodiado por la segunda línea y la reserva. La ex­tensión de este frente mid~ 4,ooo metros aproximadamente. La retaguardia, formada por un largo desfiladero al pie del Bosque de Soignes, ocupaba un punto que habría servido de estorbo á sus propios defensores, si éstos se hubieran visto precisados á hacer una retirada, ~, en tal caso la desorganización habría sido inminente. Esta falta militar la han anotado casi todos los historiadores, qui­zás olvidando la intención firme del Duque de Wéllington, de hacerse matar con todo e] ejército antes que dar un paso atrás, como lo afirma la contestación que les dio, en clistintas horas de la batalla, á Lord Hill y á Clinton cuando, expuesto á los fuegos enemigos, le preguntaron : ¿ Cuáles son vuestras instrucciones s1 os hacéis matar? "tlacer lo mismo que yo," respondió aquel hombre de alma de acero. Además, á su soldados les dijo: "¡Muchachos! .. ¡ cuidado con echar pie atr:ís ! ... ¡ acordaos de la vieja Inglaterra !" Sin embargo, según ciertas relaciones, ese peligro ha sido un tanto exagerado, puesto que el bosque estaba formado por árboles de tronco limpio y cruzado por caminos de explotación. Al frente de esta posición defensiva, ocupada por el ejército ingles, se encontraba la ofensiva: la del ejército francés, que e des­plegaba sobre el ribazo derecho del mismo valle, delante de P1a­chenois, y sobre las alturas que después se han llamado de la Bella Alianza. El Mariscal Grouchy, se encontraba el I 8 por ]a mañana en Genblux, lugar situado á 2 leguas de Ligny, y á 6 ó 7 de Water­loo. Emprendió la marcha muy tarde aun cuando tenía la orden de seguir de cerca al ejército prusiano, persegu1r1o, hostigarlo, para recoger á sus rezagados el mayor número y alejarlo más y más de lo~ ingleses, conservando siempre comunicación continua con el Cuartel general. Mientras las tropas des filaban, el Mariscal se detuvo en Sarta Valhain para almorzar, acompañado de muchos de sus Generales: Gerard, Jefe del 4.° Cuerpo; Vandamme, del 3.0 , y varios otros. De pronto oyeron un fuerte cañoneo por el lado del Monte de San Juan, es decir, por su izquierda. El cañoneo seguía y aumentaba por momentos. Desde luego comprendie­ron que el Emperador se batía con los ingleses. Todos los Jefes allí reunidos le manifestaron á Grouchy los deseos y los motivos que los impelían á ir allá donde el cañón tronaba. El General Ge- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 408 BOLETÍN MILITAR rard, que, entre los presentes, era sin duda alguna el más autoriza­do, tanto por los brillantes méritos que había conquistado en los últimos tiempos, como por los elogios que, como militar, de él hacía el Emperador, le demostró á Grouchy con argumentos muy formales y convincentes, que en vez de seguir hacia Wavre debían concurrir á donde el tonante cañón los llamaba con su atronador estampido. Grouchy quizás reconoció la verdad que encerraban las palabras del Jefe del 4.° Cuerpo, y la urgencia de asi tir al combate, pero movido tal vez por el poco carií1o que les profesaba á Gerard y á Vandamme, debido á que veía en ellos dos su bordi­nados que eran muy superiores á él, les contestó con marca­da acritud, que esa proposición era completamente ajena á las ins­trucciones que él había recibido, las que le prescribían perse­guir á los prusianos, y no ir al encuentro de los ingleses, y que aderná , él no ~abía si los camino que le indicaban eran transita­bles con artillería; á lo cual contestó Valazé, Jefe de los ingenie­ros, que él se comprometía á allanarlo todo. Gerard, que trajo un guía, reconocido como leal, el cual se comprometía á con­ducir al ejército al Monte de San Juan en cuatro horas y media, viendo la terquedad de su jefe, le maní fe5tÓ con vehemencia inu­sita'ia que debían ir al campo donde sus compañeros se bat1an con fuerza~ mayores, lo cual dio lugar á que el Mariscal se opusiera terminantemente, fundándose en que él no modificaba órdenes de un gran Capitán como era Napoleón; á lo cual repli~ó Gerard, que no se trataba de rectificar las instrucciones del Emperador, sino de comprenderlas; que el Emperador al destacar su ala dere­cha en persecución de los prusianos con orden d'! com u Picarse con él y mantener en jaque á Blücher para alejarlo, había queri­do tenerla cerca de sí é interpuesta entre los dos ejércitos enemi­gos, para poder utilizarla en caso de necesidad; que los prusianos no p dían tener más que dos intenciones: avanzar hacia Wavre para llegar á Bruselas, ó recorrer la linde del bosque de Soignes para reunirse á l s ingleses; que en amb s ca os, lo más prud nte era marchar á donde tronaba el cañón, porque si los prusianos marcha an hacia la capital de Bélgica, la tropas de Grouchy con su llegada al campo de bJtalla, ayudanan á Napoleón á derrotar á los ingleses, y si, por el contrario, se habían reunido ó preten­dían reunirse á los ingleses, realizarían la ejecución exacta y ur­gente de la" ins::rucciones del !~mperaJor. ·rodo fue inútil para sacar al i\1.ariscal Grouchy de su obstinada terquedad, quien, por último, optó por continuar su marcha sobre Wavres. * La disposición de batalla de las tropas enemigas era la si­guiente : La inglesa, en las avanzadas de su posición, había desplegado gran celo, disponiendo qu-: ellas fueran ocupadas por fuertes guar- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 409 niciones proporcionadas á su importancia : así, la del castillo de Hougoumont constaba de I,8oo de los guardias de Coke, al man­do de un hábil militar, quien hizo almenar los muros, parapetar las puertas y construí r un cercado de empalizada para fortalecer el seto vivo que rodeaba las habitaciones. En fin, no omitió medio de defensa que estuviera á su alcance. Este castillo, incluyendo los edificios adyacentes, presentaba una especie de cuadrado irregular, de cuyos ángulos, uno aparecía recortado, y el opuesto á éste ter­minaba en plano alabeado. El interior lo constituían tres patios, proyectándose del lado NE. una capilla, y hallándose el conjunto circuído por un bosque que se unía al de Sognes. La línea de ba­talla estaba dividida en dos alas, una derecha y otra izquierda; la derecha, establecida en el bivio de los caminos de Nivelles y Cha­leroi, estaba formada de dos líneas de infantería, compuestas, la primera, de I 9 batallones, y la segunda de I 2 ; la izquierda, colo­cada al otro lado del camino de Bruselas, estaba igualmente for­mada por dos líneas de inf::lnteríz, las cuales comprendían 24 ba­tallones. Tanto á derec-ha como á izquierda, estos cuerpos, al agar­barse tras los altos trigales de que se hqllaban sembradas 3quellas tierras, como en las ~inuosidades del terreno, se hicieron del todo invisibles para los franceses, ocultando á la vez la artillería repar­tida en el camino hondo, en los puntos más accesibie de este frente. Después de las líneas de infantería, se encontraba una ter­cera, formada por la caballería. Diez y siete regimientos estaban á retaguardia del ala derecha, y nueve detrás del ala izquierda. La reserva estaba compuesta de 12 batallones y 7 escuadrones. A Brain la Leud lo ocupaba un fuerte destacamento de inspección, para evitar un asalto por aquella parte, que Wéllington, infunda­damente, no dejó de temer. Nos parece que las reservas eran débi­les, y que había tropas en exceso á la derecha, pues si los franceses hubieran atacado como lo ordenó Napoleón, W éllington se hubiera visto precisado á comprometer desde el principio los refuerzos de esta parte de su orden de batalla. Por lo demás, el plan de defensa estaba perfectamente adaptado á la situación topográf.ca y á las cir­cunstancias del momento. Recordemos ahora el orden de batalla francés, el ofensivo, que era el siguiente: El primer cuerpo, com­puesto de cuatro divisiones, estaba desplegado á la derecha del ca­mino real, en dos líneas que formaban el ala derecha. Las tres divi­siones del segundo cuerpo se extendían igualmente en dos líneas, á derecha é izquierda del camino, y formaban el ala izquierda. A la extrema derecha se hallaba la cabaliería ligera, á órder.es del Ge­neral J acq ui not, y á la izquierda la caballería ligera del General Piré. A retaguardia de estos ,dos cuerpos se encontraban, á la dere­cha, los coraceros de Milhaud, y á la izquierda los de Kellerman. Entre todos, hacia el centro, estaba el sexto cuerpo con las dos dí­visiones de caballería ligera Domon y Subervie ; por último, en tercera línea y formando la reserva, se encontraban las tres divi­siones de infantería de la guardia, en columna cerrada por regi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 410 BOLETÍN MILITAR mientos, con su artillería á derecha é izquierda del camino real. Guardaba su flanco derecho la caballería ligera de la guardia, y el izquierdo los dragones y granaderos de á caballo, formando el conjunto una especie de abanico cuyo mango ó base estaba en Plachenois. Napoleón hizo varias veces el reconocimiento de la posición enemiga: á las diez de ]a noche, del I 7, dejó atrás á su Estado Mayor y se adelantó con el gran Mariscal Bettrand y su primer paje Gudin, y recorrió á pie la falda de la altura que ocupaban los ingleses; á cada paso se hundía en el lodo y se apoyaba ya en el uno ya en el otro. Ayudado por su catalejo, procuró reconocer de­talladamente aquella falda, que al día siguiente debía de ser baña­da con tánta sangre, sin cuidarse apenas de las balas que caían á su alrededor produciendo un ruido ronco al clavarse en el lodo, enviadas por un destacamento cercano que los había divisado á pesar de la oscuridad de la noche, aumentada por los negros nu­barrones que encapotaban el espacio. Luégo volvió á bajar, mon­tó á caballo y fue á su Cuartel general establecido en una heredad llamada de Caillou, y anunció á sus Generales una gran batalla para el día siguiente, que debía decidir de la , uerte de la Francia y del Imperio. Muchas órdenes dio; y en la que más hincapié hizo y más empeño mostró para que fuera remitida prontamente á su destino, fue en la que le daba nuevas instrucciones al Maris­cal Grouchy, recordándole su misión de seguir á los prusianos para completar su derrota y mantenerlos siempre separados de los ingleses, conservando, eso sí, comunicación continua con el Cuar­tel general; y agregándole que, si Blücher tomaba la dirección del Rhin, destacara en su seguimiento un millar de caballos con el objeto de cerciorarse de que no contramarchaba; y que si veía que se detenía delante de la selva de Soignes se intcrpu iera entre sus fuerzas y las de los ingleses, enviándole á apoleón 7,000 hombres para que atacaran el ala izquierda inglesa; en cambio, si Blücher se alejaba, viniera al campo de batalla con todas su tro­pas á contribuír con ellas al éxito de la acción. Luégo subió con el oficial que debía llevar esta orden, á una Plevada cima, y le dijo, señalándole el lugar por donde debían llegar los 7,000 hombres ó todo el cuerpo: "por allí les espero." El oficial, á causa de que el Jefe de Estado Mayor demoró el despacho, no partió sino al cabo de una hora. El Emperador reunió á sus Generales para informar­los del estado de las cosas; despidióJes luégo para echarse de bruces sobre el mapa que, extendido en el suelo, le mostraba con exactitud las distancias. De repente oyó el ruido de un carro por el lado del Haya Santa: se levantó precipitadamente y ordenó que un piquete de exploración visitara los de observación. Llegaron luégo á decir­le que el enemigo permanecía quieto, noticia que le agradó en extremo-( Continuará). AR1URO ACEBEDO V Sargento Mayor Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLET1N MILITAR DEL GENERAL PABLO MORILLO ( Oontinuaci6n) 411 La isla de Margarita vino á ser entonces refugio de todos los seres turbulentos; gracias á los hombres pusilánimes ó mal infor­mados que me forzaron, por sus instancias y sus noticias inexac­tas, á abandonar una operación que consideraba poco más ó menos terminada. El I 8 de Agostó llegué á Cumaná, y el 28 á la Guaira; dejé algunas tropas en cada uno de estos puerto?, y dirigí el resto del ejército hacia Puerto Cabello, donde me detuve varios días. Llegué al fin en Septiembre á la capital de Venezuela, donde permanecí el tiempo necesario para extirpar algunos abusos que se habían intro­ducido en el ejército durante mi permanencia en la Nueva Gra­nada. Mi 1primer cuidado fue •Conciliar la felicidad del pueblo con las necesidades indispensables del ejército ; vi que tenía nece­sidad de establecer la más severa disciplina y dar las órdenes más formales para disponer las marchas de las tropas; algunas infraccio­nes que se cometían a e te respecto ocasionaban continuas quejas, no obstante que semejantes abusos eran á menudo inevitables. ~ise impedir hasta el menor fraude, violencia, vejación, en las ciudades, y ordené ob ervar rigurosamente el reglamento que había dictado á este respecto, que comprendía todo lo que era necesario para reprimir los excesos, y restablecer en e ta parte ]a disciplina del ejercito. Me puse de acuerdo con las autoridades para el abaste­cimiento de las tropas y la seguridad del país. En esta epoca llegó la amnistía, acordada por S. M. con motivo del matrimonio de D. • María Isabel de Braganza. Este acto me proporcionó la ocasión de renovar la expresión de mis deseos, apoyados en la voluntad formal de S. M. Publiqué la amnistía de la manera más solemne, y de acuerdo con el Tribu­nal Superior de la Audiencia, di todas las aclaraciones que la ponían al abrigo de las interpretaciones arbitrarias y de las falsas imputacio­nes de la maledicencia. Las v1as de la conciliación fueron abiertas á todas las gentes de bien que deseaban realmente la vuelta á la paz y concordia. Hé aquí el acto de amnistía que proclamé entonces : "Don Pablo Morillo, Teniente general de los ejércitos del Rey, Caballero Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica, General en Jefe del Ejército expedicionario de la Costa firme, encargado especialmente por el Rey de su pacificación, "A los pueblos de Venezuela. "El Rey, guiado por los sentimientos de su corazón, no ha cesado de veros corno sus hijos. Siempre bueno y clemente, desea Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 412 DOLE1'ÍN MILIT .A.R traeros de nuevo á la paz y felicidad. Testigo del entusiasmo de los pueblos en el momento de su tan deseado matrimonio, y el de su augusto hermano el infante Don Carlos, quiere reunir alrededor de su trono todos sus súbditos, que ama, y consagrar sus cuidados al alivio de todos y á la prosperidad general. Ha visto los males que sufren sus hijos de América, desea á la vez hacerlos felices y atraerlos con nuevos lazos de amor á su madre patria, la gran mo­narquía española. "U na amnistía para todos los individuos comprometidos en las insurrecciones pasadas y presentes, juzgados y no juzgados, au­sentes como presentes; un olvido general, término de las desgracias que abruman vuestro suelo, hé aquí lo que en el nombre del más querido y clemente de los reyes os ofrezco en esta proclama. "Esta promesa tan sagrada como inviolable ; mi primer deber es anunciárosla, mi corazón presiente con una viva satisfacción los bienes que ella procurará; restablece esto un gran número de hom­bres en el goce de su antigua prospendad. Han sido siempre mis sentimientos, no he perdido ninguna ocasión de minorar, tanto como estaba tn mi poder, las consecuen.-:ias inevitables de la guerra. "La multitud de proclamas, amnistías é intimaciones por las cuales he tratado de evitar la efusión de sangre, antes de empren­der ninguna operación, es una prueba de mi celo para pacificar estos países, por todos los medios que la humanidad indica. "Esta resolución será cumplida con exactitud y fidelidad, toda sospecha contraria será injusta; los Gobernadores, Comandantes militares, en una palabra, todos los individuos que hacen parte de mi ejército, la ejecutarán sin ninguna restricción; o s lo prometo, y estoy seguro de que sabéis por experiencia la buena fe que em­pleo en el cumplimiento de mis promesas. "Venezolanos, es en el momento en que va á principiar una campaña cuyo resultado no puede ser dudoso; en que mi ejército reforzado por los valientes recientemente llegacios de la península, no encuentra ningún obstáculo, que la voz paternal de Fernan­do llega hasta vosotros. Os llama y ofrece el olvido de los excesos y errores. ¡ Qué desastres ha causado esta quimera de libertad que los insensatos presentaban como fantástica imagen! Dirigid vues­tra mirada á vuestras familias, á los lugares que os han visto nacer; no descubriréis sino montones de ceniza, torrentes de lá­grimas, luto y desolación, frutos envenenados de la sublevación } de la guerra civil. Las riquezas de este país, la prosperidad de es­tas comarcas de América, la industria, el comercio, la magnífica Venezuela, todo era el trabajo de vuesvos abuelos ó de vosotros mismos, cuando sometidos al dulce imperio de las leyes, erais go­bernados por las sabias costumbres de la monarquía. ~é triste comparación podéis hacer reuniendo vuestros recuerdos, desde el día funesto en que el genio del mal sugirió la discordia en este Continente. Los más extraviados de entre vosotros ; el que dejó Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLEl.'ÍN MILITAR 413 seducir más su razón por los prestigios de una felicidad ideal, si se consagra un momento á refl exionar sobre las desgracias que abruman un país destinado por el cielo para gozar de una suerte mejor, estará obligado á condenar sus errores, y á ceder á Ja con­vicción de su dolorosa experienci~. " Pueblos de Venezuela : "La aurora de un día más puro y feliz comienza á brillar sobre vuestro horizonte ; el gran monarca español ve vuestras desgracias y quiere ponerles un término con su ámnistía verdade­ramente paternal. Los habitantes de la Nueva España se han apre­surado á volver de nuevo á la obediencia de las leyes ; aquéllos que la suerte había apartado de los senderos de la fidelidad, vuel­ven al seno de sus familias y olvidan sus resentimientos pasados. En la Nueva España no hay sino verdaderos españoles ; habéis podido f<ícilmente saber los nombres de los famosos revolucionarios que gozan en el territorio de la clemencia del Rey. "Habitantes de estas comarcas: "Permaneced convencidos de que contribuiré á la reconcilia­ción general, y que el objeto de mis trabajos es haceros gozar de los bienes que la bondad del Rey os destina. Apoyaré las autori­dades civiles, haré respetar las leyes, me entregaré enteramente á la pacificaci()n; las armas de mis soldado , no se volverán sino contra los ingratos que se obstinan en de preciar los beneficios del Rey; sabrán proteger á sus súbditos arrepentidos de sus errores, fieles y pacíficos. "Cuartel general de Caracas, 2 r de Septiembre de r 8 r 7. "P. MORILLO.', Pero el genio dd mal reinaba en estas comarcas, y la amnis­tía fue recibida con arrogancia y desprecio por la mayor parte de los disidente . Un pequeño número de estos hombres, que residían en las colonias extranjeras, acogieron este acto ; la mayor parte lo creían dictado por el temor y la impotencia ; y pasaron á An­gostura para formar la expedición con la cual su jefe Bolívar hizo después la memorable campaña de r 8 I 8. N o obstante esto, la amnistía y mi palabra fueron inviolables, bien que seguro de este injusto resultado; los que volvieron á sus hogares, vieron que no los había engañado ; permanecen aún : no temo 3severen lo contrario. Después de haber soportado tanta ingratitud, me reuní á las divisiones del ejército para abrir la campaña inmediatamente. A la columna mandada por el Coronel Francisco Jiménez se le dio la orden de obrar sobre las costas de Guiria; se componía de los cuerpos de Clarines y de la Reina Isabel. Conforme á mis instruc­ciones, marchó precipitadamente sobre la ciudad de Guiria, la tomó por asalto apoderándose de cuatro cañones, cuatro banderas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 414 BOLETÍN l'IILITAR y seis furgoneq. La pérdida del enemigo fue de 300 hombres y del Coronel Comandante; no tuvimos sino 12 muertos y 27 heridos. Por el mismo tiempo el Mayor D. Vicente Bausa, destacado sobre Cumanacoa, ocupó esta ciudad sin mucha oposición. La guarnición de Cumaná se formaba del batallón provincial de este puerto y del Granada, con algunos piquetes de húsares y artillería ligera; el resto de las tropas estaba repartida de la manera siguiente: En Barcelona 100 hombres del batallón Barbastro (el resto de este batallón. guardaba la escuadrilla real y el puerto de la u aira). En Caracas, el batallón de Burgos y de numerosos destaca­mentos de todas armas. En los valles de Orituco, el batallón de la Corona. En Puerto Cabello, los cuadros del batallón Cachirí que de­bía reorganiz.arse, la mayor parte del sexto escuadrón de artillería, r un depósito de inválidos ó enfermos. (O;ntinuará} DE LA CAMPA:&A DE 1876 Y 1877 (Continuación) "Art. 3.0 Las armas de las fuerzas regeneradoras de este De· parta mento, de que se trata en el artículo 1 .o de este convenio, no podrán bajar de ciento diez bocas de fuego en buen estado de ser­vicio, y . erán entregadas, juntamente con las municiones, en el sitio de la Labranza dentro del plazo de nueve días contados des­de mañana, al Sr. Coronel Juan Nepomucemo Gonz:Hez, Comi­sionado del Estado de Santander, y en su defecto al Jefe del De­partamento de Ocaña; "Art. 4.0 El Jefe de las fuerzas regeneradoras dispondrá que sean devueltas á sus dueños las bestias de servicio tomadas á los particulares, que existen en poder de dichas fuerzas, y respecto de las que no lo sean, éstos conservarán su derecho de propiedad para reclamarlas judicialmente. Dicho Jefe y los Comisionados que lo representan en este Convenio, prometen hacer todo lo que esté de su parte para que sean devueltas á sus dueños las bestias que hayan sido tomadas para el servicio y de cuyo paradero ad4uieran conocimiento; "Art. 5.0 Los Comisionados del Gobierno Nacional prometen emplear cerca de éste sus buenos oficios para que sean rebajados ó condenados del todo, los empréstitos forzosos notoriamente exce­sivos que hayan sido impuestos á los vecinos conservadores del Departamento de Ocaña, ó á los que en este Departamento hayan tomado arma> contra el Gobierno nacional ó el del Estado ; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN l'diLITA.R 415 "Art. 6. 0 Las autoridades civiles y militares del Departa­mento de Ocaña, con el objeto de restablecer la seguridad, harán desarmar y disolver las guerrillas de defensores del Gobierno, no incorporadas en las fuerzas militares, que aún puedan quedar en pie. "Art. 7.0 Mientras se declare restablecida la paz en toda la República, serán fielmente observadas en el Departamento de Ocaña las prescripciones hechas por el Poder Ejecutivo Nacional en materia de empréstitos y expropiaciones ; y además los Comi­sionados nacionales ofrecen espontáneamente que los que haya necesidad imprescindible de hacer en este Depatamento, procu­rarán distribuírse con equidad, haciéndolos extensivos á todos los vecinos del Departamento que estén en capacidad de soportarlos sin acepción de denominaciones políticas. "Art. 8.o Los Comisionados nacionales y los del ~Estado, y los Jefes de las fuerzas regeneradoras que suscriben este convenio, prometen hacer colectiva é individualmente1todos los esfuerzos que estén á su alcance por calmar las pasiones, dar seguridad á todos y contribuír eficazmente al restablecimiento de la concordia y de la paz. "Art. 9.0 Los salvoconductos y pasaportes que se soliciten en virtud de este convenio, serán expedidos en los tres días siguientes á la entrega de las armas por parte de las fuerzas regeneradoras ; y "Art. 10. Este convenio no necesita de aprobación ninguna ulterior y entra en vigor desde esta fecha ; pues los Comisionados tienen autoridad suficiente para su celebración. "En fe de lo cual firmamos do ejemplares ·de este convenio en el sitio de "El Rincón," el día nueve del mes de Julio de mil ochocientos setenta y siete. "Salvad~r Cmnacho Roldán.-Leonardo Canal.-Ado/fo Har­ker.- Juan Nepomuceno Gmzález.-Esteba~z 0-valle.--Laureano P acheco. - Manuel Torrad?. -Ev.1risto f/illamizar.'' En nuestro próximo escrito, que será el último de estos re­cuerdos, daremos otros detalles que consideramos importantes so­bre la entrega de los rebeldes, y manifestaremos nuestra opi­nión sobre algún acontecimiento político reciente, que tiene re­lación con la vida pública del General Quintero. VII En la noche del mismo día en que se firmaron en La Her­manita los memorables tratados de paz, en virtud de los cuales debían deponer sus armas los regeneradores, regresaron á La Cruz los Comisionados que representaron al General Quintero en las conferencias que dieron por resultado tales tratados, y al siguiente Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 416 BOLE1'ÍN MfLIT A.R le dirigieron esta nota, que en atención á los conceptos que con­tiene, no podemos prescindir de insertar aquí : u Sr. Guillermo Quintero Calderón, General en Jefe de las fuerzas de la !Regeneración en el Departamento lle Ocaña "Con gusto aceptámos la comisión que usted se dignó con­fiarnos para celebrar convenio de paz con las comisiones nombra­das al efecto por el Gobierno nacional y el del Estado. "Obrando de conformidad con sus instrucciones, hemos cele­brado dicho convenio, del cual presentamos á usted un ejemplar autorizado. "No dudamos que sea de su aprobación y de la de sus dignos compañeros, porque si él impone el sacrificio de deponer y entre­gar las armas, confiere en compensación amplias garantías que tal vez no han sido concedidas hasta ahora á ninguna fuerza de la revolución sometida al Gobierno. "'Esta circunstancia, la honorabilidad de las Comisione!l del Gobierno y la actitud imponente en que se ha mantenido usted con sus fuerzas desde el principio de la campaña hasta su término, imprimen al sometimiento el carácter de una victoria en el campo del derecho y de los principios, que viene á coronar la serie de triunfos obtenidos gloriosamente dondequiera que á sus armas se ha opuesto resistencia. . "A pagados los fuegos de la revolución en toda la República, según el respetable testimonio de los Sres. Comisionados del Go­bierno, el sometimiento, si sacrificio mereciere llamarse, es á us­ted honorífico, porque iendo usted el último que ha sabido sos­tenerse inc0ntrastable en la defensa de su causa, no ha hecho otra cosa que dar en el una prueba más de su patriotismo, cediendo á la fuerza de los acontecimientos más bien que á la fuerza arma­da; deponiendo sus armas triunfantes en las aras de la patria para que quede asegurada sólidamente la paz de Colombia, tan deseada por usted y por todos los corazones generosos. "Nos congratulamos, pues, con usted, de haber contribuído á restablecer la paz general y la fraternal concordia de los colom­bianos, sin empañar el brillo de sus armas, que triunfantes queda­rán en la conciencia pública para honor y satisfacción de usted y de sus leales camaradas. 'r Con sentimientos: de respeto somos de usted ten tos servi­dores. "Señor General. "MANUEL T. ToRRADo-LAUREANO PACHECO- ·EsTEBAN ÜVALLE-EVARISTO VILLAMIZAR.'' IGNAC.IO S. HOYOS (Concluirá) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 124

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 133

Por: | Fecha: 06/01/1900

• Boletín Militar DE COLOMBIA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Revista .Militar Colombiana Organo del Mini terio de Guerra y del Ejército --···-- Dir('!c tor ulatillo inferior P.' tiene un casco esféricco c6ncavo hacia abajo, que se adapta exactamente sobre una coronna esférica de cobre, puesto encima del trípode, y horadado en su e_Fje por un hueco ensanchado hacia arriba, de donde resulta la posibilidaad de dar al platillo y á la plancheta un movimiento C01'1lO de rodilla. Urna tuerca e' puesta al extremo de un tornillo hueco b' permite impedir e~se movimiento á \-oluntad. Con esa tuerca se determina una frotaci66n enérgica del platillo sobre el casquete metálico por medio de un anil lo de cobre S, de forma esférica en su parte superior, y que se aplica sobore una corona S' fijada debajo del platillo del trípode. En el tornillo hueco hay un eje metálico b, terminado por un boo­tón t que se coloca en la ranura de una regla movible al rededor de t un punto del platillo superior P. Este botón, con la regla movible, permi ite dar al platillo superior un movimiento de traslación de cerca de omcos en todo sentido. Apretando ligeramente una tuerca inferior t, q ue • Esta figura se insertar¡ en u no de loa nómeroa próximos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET.fN MILITAR ó se apoya sobre el extremo del tornillo hueco, se suprime el movitnien­to de traslación; pero la plancheta puede todavía girar al rededor de su centro. Apretando la tuerca inferior, la plancheta queda absoluta­mente inmóvil. Punto tn titación--Se colocan primero las riezas movibles en un puesto medio, es decir, que se procura centrar bien los platillos, de manera que puedan moverse, tanto como se pueda, en cualquier senti­do, y se aprietan los tornillos. En seguida se coloca la plancheta en es­tación, de manera de satisfacer á ojo, y poco más ó menos, á las tres condiciones ya indicadas. Se rectifica esta posición como sigue: 1.o flgriz~trtolidad-Se afloja la tuerca superior; el movtmtento de rodilla permite poner la plancheta horizontal, por medio del nivel (ordinariamente un nivel esférico), y se aprieta la tuerca superior. ~.o Colocación al punto-Se afhja la tuerca inferior, y se da á la plancheta el movimiento de traslación que permite poner el alfiler exactamente en la vertical del punto del terreno, por medio de la plo­mada, sin cambiar la horizontalidad; luégo se aprieta ligeramente la tuerca inferior. Capitán SABAR THEZ (de ingenieros) DOCUMENTOS INÉDITOS Campaña dt I819-182o tn el Cauca (Continul\ción) Mayo 1 s-Se pusieron oficios á los T ueces mayores de Cali y Buga., para que procedan á averiguar con los que hayan sido y fueren Jueces de diezmos, el estado de ellos desde el afio de 16 hasta la fecha, y de las deudas que reciben á su favor de los anteriores, con expresión de sus fianzas, dentro del término de ocho días, y que lo que no se puede facilitar por este medio se inquiera con los responsables. Se previno al Juez mayor de Buga diese cuenta de veinte pesos que le entregó Miguel Jerónimo Lozano en abono de so, que en poder de su padre Manuel Lozano depositó el Capitán Pedro Cruz, bajo el concepto de que los 30 restantes los tiene ya consignado~, á nombre del depositario, el Dr. Nicolás de Ospina. Se libró orden á los Oabildos para que procedan á hacer Padrones generales, y sean con arreglo al plan que se les acompafió, y que igual­mente den una razón del número de caballos que haya en cada partido. Se ofició á Cali al Dr. Félix Vergara para que, como Gobernador político de la Provincia, se presente en este cuartel á ejercer sus fun­ciones respectivas. Se ofició al Sr. Ministro de Guerra acompañándole el diario de operaciones de esta Comandancia general desde 4 de Abril pasado hasta 14 del corriente, é igualmente un estado de fuerza; se le dice que aunque en el diario se encuentra una contribución de 1,570 pesos que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6 BOLETÍN MILITAR los emigrados del Cauca hicieron en Ibagué para socorrer el Batallón 1.0 de Cundinamarca, que al mando del Teniente Coronel París sitguió á Neiva r la retaguardia del mío, unos la hicieron en c:lase de dona..tivo gracioso y otros en la de empréstito, á quienes se tiene ya sadsfedua la cantidad de 470 pesos; de todo lo que, luégo que me desocupe de las atenciones de más comideración que me rodean, daré una azón por menor. Que la celeridad de la marcha no me permitieron traer los pa­peles de Secretaría, por cuya falta no he podido tocar formalmente en materia de cuentas; sino únicamente pedir informe á los que los mane­jan, ni dar cumplimiento á las órdenes riel alto Gobierno; pero que luégo que lleguen todo tendrá su impulso, corno así ~e servirá otic''arlo á Su Excelencia. A Ja:> dos y cuarto de la tarde ha marchado el Co­mandante general á Buga, con 2 5 carabineros, con el fin de hacer efec­tiva la contribución de s,ooo pesos á que se denegaban los intere­sados. En el paso Zabaletas han encontrado á Antonio y Féli~ Ri era, que remitfa presos el Juez mayor de Buga por no haber sati sfech ~o la cuota que se les señaló; los di rigió á Llanogrande al Jefe de Estado Mayor; al primero para que lo mantuviese preso, y al segundo para -que lo destinase al servicio de las armas. A las 5 de la misma tarde llcg6 á Buga, y en la casa de su has pe­daje reunió á los individuos que debían hacer la contribuc'ó y los dejó arrestados hasta que satisficieran la cantidad, la que consi 1 aron á las 8 de la noche. Se recibió oficio de aquél Sr. Vicario en que se accmpaña testi­monio del edicto publicado por el Obispo de Popayán, fijanfe del Estado Mayor de Di visión; Teófilo Rubiano, primer Ayudante general; Coroneles Jefes de Regimientos y Batallones, Aurelio Acosta, José Miguel Pinto, Félix Montenegro, Lisandro V illalobos y Francisco Al varado; Ayudantes y Adjuntos Manuel Colmenares, Antonio José Ca.na­cho, Marco Antonio Acosta, Santos Aco ta G., Pablo E. Cárde­nas, Jorge Acosta, José del Carmen García, Samuel U ribe, E lías Bernal, Luis Enrique García, José Molano; unos cuanto Capi­tanes, Tenientes y Subtenientes, y los demás individuos de tropa. La inhumación del cadáver del Sr. lnfantino, así como la de los demás, se verificó hoy de manera tan solemne com fue posible y conforme á lo ritos de la Religión Católica. A lo. pri 1oncros se les trata con suma benevolencia, comparable sólo con la que han gastado siempre los soldados de nuestra causa, con los infatigables enemigos del reposo público. 1,emiendo faltar á la justicia, no hago recomendación especial de ninguno de los valero os Jefes, Onciales y tropa que pelearon ayer á vuestras órdene~, pues no hubo uno siquiera en mi concep­to que no estuviera á la altura de su deber. Vos, que todo lo pre­senciasteis como yo, podéis formar juicio imparcial y dar á cada cual lo que merece, tanto más cuanto originales os acompaño los partes de cada cuerpo y el del Escuadrón que combatieron. La suerte de nuestras armas ha sido por segunda vez favora­ble, debido en primer término al auxilio de la Providencia, y lué. go á la prudencia y tino con que habéis dirigido las operaciones, en cuyo desarrollo los Jefes de los Cuerpos y de Escuadrones de la Columna, así como los del Batallón Urdaneta y Escuadrón Sehastián Ospina, os han secundado dignamente. Recibid las felicitaciones de vuestro Jefe de Estado Mayor, MOISES HERRERA" Las dos adiciones que arriba ofrecí hacer consisten, la pri­mera, en una necesaria rectificación á un telegrama publicado en La Rebelión número 33, en que por error de imprenta tal vez se dice que mi refuerzo no llegó á Manta á las 3 p. m., como en efecto llegó, sino á las cinco de la tarde, ó más claro, que el Estado Mayor, medio Batallón Sancfemente y medio Cundina- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR i5 marca, no intervtnteron en la recia lucha durante casi tres ho­ras, ni fueron, como yo lo reconozco y afirmo, factores muy prin­cipales en el éxito del combate; y Ja segunda, en la mención honrosa que merecen lo que en el campo de Manta se di tinguie­ron como bravos, y por su comporta,niento de valiente se gran­jearon sin duda la e timación del Gobierno y ganaron irrecusable derecho á que se les recompense, como ha sido u o y costumbre de nuestro Gobierno con los soldados que saben sacrificarlo todo en aras del deber. Son los siguientes: General lV1oisés Herrera, en quien me es sati factorio reconocer, aparte de un valiente, un experto militar á cuya penetración y conocimientos anteriores de la población, se debe la captura del General José Santos Mald..:>­nado y diez más de su ompaiicros de E tado Mayor; Coroneles Carlos Mana Morale , Elías de Páramo, Manuel Escallón y Eloy Caicedo, el decano de nuestros Coroneles; Tenientes Coroneles Antonio Pineda V. y Antonio l\1aría Rodríguez; Sargentos Ma­yore:; Rub ' n de J. Wdches, Ignacio Carrasquill
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 133

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 134

Por: | Fecha: 13/01/1900

A~OIV Bogotá, ~nero 13 de t '9oo NUM.lM __ _., . ._. __ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO Dtu:cToa AD·HONOU:M, FRANCISCO J. VERSARA Y Y. Corl)nel, Miembro de la Sociedad Colomlliana de .Ingenieros Son colaboradorea natos de este periódico todo& loa lefea T Oftcialea del EJército de la Repdblica OFICIAL ( 21 DE DICIEMBRE) por el cual ae concede un aobreaueldo provisional El PrtJidentt de la Repúblita CONSIDERANDO Que el Guardaparque general y sus Ayudantes tienen considerable recargo de trabajo en la época presente, que es muy justo retribufrles; Que en iguales circunstancias, y por idénticos motivos, se les asign6 un sobresueldo de cincuenta por ciento (so%) durante la revolución de 1895; y Que á los empltados del Ministerio de Guerra se les asign6 el mismo sobresueldo, DECRETA Artículo único. El Guardaparque general y aus Ayudantes disfru­tarán de un cincuenta por ciento (So%) de sobresueldo desde el día que comenzaron á ejercer en la presente revolución. S· Dicho sobresueldo les será cubierto por el Habilitado del Cuar­tel general del Ejército. Dado en Anapoima, á 21 de Diciembre de 1899. MANUEL A. SANCLEMENTE El Ministro de Gobierno, RAFAEL M. PALACio-El Subsecretario de Relaciones Exteriores, encargado del Despacho, ANTONIO G6w•z RssTR.EPO-El Ministro de Hacienda, CARLOs CALDERÓN-El Ministrp de Guerra, JosÉ SANTos-El Ministro de Instrucción Pública, MA•C:O f, SvÁIUiz-El Ministro dd Tesoro, RAFAEL ÜRTIZ. · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR ~30P.:El~O N'C'ME?.O .... DD ~900 (3 DE ENERO) por el cual se organiza un Ejército de Reserva El Presidente de la República DECRETA Art. 1. 0 Organízase en el Departamento de B:">yacá un Ejército de Reserva destinado á secundar las operaciones y movimientos del Ejército del Norte, que comanda en Jefe el General D. Manuel Casabianca. Art. 2. 0 Nómbrase Comandante en Jefe del Ejército de Reserva al General Vicente Villamizar, y Jefe de Estado Mayor general, al Ge­neral D. Isaías Luján. Art. 3.o Este Ejército se compondrá, por ahora, de tres Divisio­nes, y se aumentará á medida que las circunstancias lo determinen. Art. 4. 0 La 1.• División será comandada por el General Ramón Acebedo, como Comandante general, y encral Salvador Franco, como Jefe de Estado Mayor. Constará de los siguientes Cuerpos: Batallón Artillería: Jefe, General Juan Francisco U rdancta. Urdaneta: Jefe, Ooronel Manuel A. E callón; SanttJJ: Jefe, Coronel Adriano R. Blanco; y SebaJtián Q¡pina: Jefe, Coronel FrancÍ:>CO c.amacho B. Art. 5.o La 2.• División la mandarán los Generales Benito Mar­ínez y José María Mo quera, como Comandante general y Jefe de ítstado Mayor, respectivamente, y se compondrá de los Batallones: P1payán, al mando del Teniente Coronel Félix Salina~; Timhío nímtero 1. 0 , al mando del Coronel Antonio Elvira; y Zipaquirá, al mando del Coronel Tomás García. Art. 6. 0 La 3.• División será la columna Caucann, que comandan el General Angel Córdoba y el Coronel Agustín Lindo, const:rvará la organización que tiene, y comprende los Batallones Silvia, Calibí~, 'Timbío 11úmero 2.0 y Córaoba número 2. 0 • Art. 7 .o Conforme á lo dispuesto en el artículo 1.0 , el Ejército de Reserva queda subordinado al General Manuel Casabianca para todo lo referent á la campaña del Norte, debiendo cubrir los puestos que se le señalen en la línea de operaciones, y concurrir a los combates con­forme á las instrucciones que el expresado General en Jefe le comu­nique. Art. S.o Cuando estén suspendidas las operaciones militares ó ter­minada la campaña del Norte, el Ejército de Reserva recibirá y cum· plirá ánicamente las órdenes del Ministerio de Guerra. . Arr. 9·o El Cuartel general del Ejérctto de Reserva residirá en el l"'ar c:¡ue las necesidades lo exijan. Por decreto separado se harán l91 , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 36 BOLETíN lttLIT.!.R Ministerio dt Guerra El Ministerio de Guerra aprobó la reorganización que á dicho Ejército dio su Comandante en Jefe con fecha 31 del pasado, al refun­dirse en uno solo los antiguos Ejércitos de Santander y Boyacá, y por lo tanto, el actual Ejército del Norte consta de las diez Divisiones si­guientes: Primera División: Comandante general, General Roberto Mora­les T.; Jefe de Estado Mayor, General Ernesto Borrere. Batallones: Bárbula, Boyacá, Nariño y Oazadores. Segunda División: Comandante general, General Gonzalo García Herrerós; Jefe de Estado Mayor, General Francisco Sarmiento. Bata­tallones: Holguín, Granaderos y Sucrt. Tercera División: Comandante general, General Ramón González Valencia; Jefe de Ec;tado Mayor, General Aurelio Parra. Batallones: P~rmplona, Pamplonita, Cúcuta, .Arboltdas, Mutizrua, Chiníttota y Pa­triota. Cuarta División: Comandante general, General Julio C. Upegui; Jef de Estado M:¡yor, General Jesús María Quintero. Batallones: Tt­• trift, Julio Arboleda, Io.o, 1 1.o y 13. 0 del Cauca, y Escuadrón .An­tiot¡ uJa. Quinta División: Comandante general, General Roberto Quijano; jefe de Estado Mayor, Coronel Urbano Lundoi'io. Batallones: Cundi­namarca, Bolívar número 1 •0 , s,mdementt, y Escuadrones N e ira y S autos. Sexta División: Comandante general, General Francisco Aguile­ra; Jefe de Estado Mayor, General Emili<;> Ruiz. Batallones: .Bolívar número 1.0 , Canal, Berna/ y Ricaurte 11Úmero I.v Séptima División: Comandante general, General J ulián Arango; Jefe de Estado Mayor, General Manuel Medina C. Batallones: //al­derrama, Briceño, Giiicán, 1.0 del Norte, y Regimiento Ricaurte. Octava División: Comanda.He general, General Manuel José San­tos; Jefe de Estado Mayor, General graduado Pedro L. Villamizar. Batallones: Afá/aga, Córdoba fiÚmero 1.0 , Ricaurte número z.0 y Pozano. Novena División: Comandante general, General Gabino Hernán­dez; Jefe de Estado Mayor, .•..•....• (Faltan datos). Décima División: Comandante general, General Ar ... uro Dousde­bés; Jefe de Estado Mayor, General Antonio R. Díaz. BaLallones: 'Bomboná y Tiradores. El Poder Ej~cutivo, por Decreto de la fecha, nombró Jefe de Es­tado Mayor general del Ejército del Norte al General Próspero Pinzón. El Subsecretario, CLÍMACO LOSADA ;Bogotá, Enero z de 1900. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLi:TIN MIL1TA.U El error de cerradura, que se obtiene cuando se mide en la direc­ción ea la longitud del lado EA se reparte, como se ha indicado, si faere ·admisible. Métoio •t inttruaión d~ 'l'Úttalts. Sea ABO (fig. 47) la base y M N P loa puntos que se trata de determinar por el método de intersección de visuates-Se levanta la oasc ABO por el método de caminamicnto, y en cade una de las tres estaciones de la plancheta se trazan las direccio­nes que unen el punto de la estación á los puntos l'vl N P. Con las do primeras estaciones quedan determinados los puntos ; la tercera da una comproBación. Hay que tener present'! que se deben escoger las tres estaciones JIBO d·e la base, de tal inodo que las líneas am, !J!n, cm, se ~arten for­mt o ángulos bast4nte grandes, y tanto·como sea posible, mayores de 30 grados, para que sea bien determinada la intersección. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 40 . BOLETÍN Ml~ITAB Sean ABO(fig. 48), los puntos dados, representados en el plano, en •lu. Se quiere determinar la posición del punto M. Se sitúa la plancheta en el punto M, y se coloca sobre el la un papel transparente. Se hace coincidir el punto m tomado arbitrariamente en este papel, con el pun­to M del terreno, y se trazan las direcciones mA, m.B, mC. En seguida te hace mover el papel transparente hasta que las tres direcciones m . ~­cadas pasen exactamente por los puntos abe del dibujo. En esta post­ci6n se marca el punto m, que representará el punto M del terreno. Este problema puede rcsoh·crsc. por otro~ métodos gráficos y tri­¡ onométricos, que no podemos cstudtar en este curso eh:mcntal. Dtftctgs dt la plancheta-A pesar de todas las pr~~auciones minu­ciosas que se toman para poner una plancheta en estac10n, resulta siem- . pre de los errores de orientación, sucesivos y casi inevitables, que la plancheta no es un instrumento exacto para les levantamientos por el método de caminamiento ; ade­más, no se puedt' e\'Ítar ordinaria­mente tener muy cortos algunos la­dos del polígono topográfico, lo que introduce en el dibujo errores, á veces considerables, por la in­certidumbre de la orientación. F.n fin, el trazo de Utl lado del cami­namiento se deduce lo más á me­nudo del trazo del lado precedente, sobre todo en terreno cubierto de obstáculos, y un error cometido Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 42 BOLETIN MILITAR con la plancheta; por consiguiente, en todas las estaciones es preciso comprobar la orientación, dirigiendo una visual sobre uno de Jos pun­tos precedentes. Si se encuentra un desvío sensible, no debe tenerse en cuenta las indicaciones del declinatorio, y hacer las operacionea en este punto con la plancheta ordinaria. Hay que tener presente que las cadenas, los jalones con regato­nes, etc., pueden oesviar la aguja imanada, y los ayudantes que llevan esos instrumentos tienen que alejarse de la plancheta declinada. Tam­bién precisa que el operador no lleve navajas, ni llaves, ni binóculos de acero, ni otro objeto de hierro. A pesar de todo.la plancheta au~ declinada no es instrumento c6mo­do, ni tampoco exacto para los levantamientos por el método de camina­miento, porque no se manifiestan los errores sino al fin de las operacio­nes, cuando cierra el polígono. Además, no se conoce el valor de los ángulos, y para buscar un error es preciso volver á principiar la~ opera­ciones en el terreno. La plancheta, y con preferencia la plancheta declinada, es, al contrario, el mejor instrumento para los levantamientos por el método de intersecciones de visuales, porque en ella se pueden trazar direccio­rH.: s m u y larga s in e m plcar transportador. Capitán SABARTHEZ (de ingeniero.) (Continúa) ~; JCf!fON DOCTRINAL AL TRAVÉS DE LOS TIEMPOS Traducción arreglada para el Boletí11 Por batalla entienden los hombres del oficio la lucha gen~ral de un ejercito con otro ejército, preparada por un conjunto de operaciones y maniobras, bien que en algunos casos resulta del encuentro fortuito de los dos adversario;. "Las batallas deciden de la suerte del Estado, puesto que en la guerra no queda más recurso que irse á las manos, ya porque de otro modo la querella sería interminable, ya para colocar al. enemigo en condiciones de inferioridad é imponerle nu~stra volun · tad, ora, en fin, para salir de dificultades creadas por la misma gue­rra. Un jefe cuerdo nunca ejecutará movimiento alguno sin razo­nes de peso que á ello lo obliguen, y un general de ejército jamás librará batalla si carece de designio importante que justifique el peligro que en ella se afronta. Cuando el enemigo nos obliga á librar Untl batalla, es prueba de que lumas cometido faltas que nos fuerztJn á ruihir la ley del enemigo en vtz de dársela. "Las mejores batallas son las que se imponen al ettemigo, porque es regla del arte obligar al contrario á c¡ue haga aquello que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITA B. nd quería ó no pensaba hacer, y como nuestros int«-reses ~erán dia­m~ tralmente opuestos á los suyos, es claro que per eguiremos un objeti~o que él pretende no dejarnos alcanzar. (Federico el Gran­de. lnstracciórz militar del Rey de Prusia)." "Según Napoleón, no debe librarse batalla sino cuando de roo probabilidades se tienen 70 de ganarla, y además es imposible alcan'1..ar el fin que se persigue sin recurrir á medio tan extremo, en que siempre tiene una parte el azar. Cuando no os encontréis" en oposición con este doble axioma, librad la batalla para terminar una campaña, levantar un siuo, destruír un ejército que os cierra el paso, entraba vuestras operaciones ulteriores y no podéis flan­quear, está en vísperas de recibir refuerzos que le darían superiori­dad peligrosa, ó en fin, cuando se presenta una buena oportunidad como cuando os encontréis obre sus espaldas ó sobre uno de sus flancos, si sus c:urrpos están separados y con dificultades para con­centrarse, etc._ •• Evitad en cambio la batalla si pensáis que las consecuencias de una derrota serían má grave par:1. vos que pro­vechos derivaríais de la victoria; si el enemigQ está en una posi­ción inexpugnable, si no tent!is reunidas toda vuestra.:i tropa , si podéis esperar que el tiempo, la fatiga, las enfermedades, la falta de recursos y 1 s di ensione entre los jefes vengan en vuestro auxi­lio. (Bugeaud. Máximas, cfJnsejos é instrucciones sobre el m·te de la guerra)." El asunto es grave, corno se ve, y para dilucidarlo preciso es ocurrir á las enseñ?nzas de la historia y de los maestros en el arte. Las batallas son ofemivas ó defensivas : la primera se libra cuando se es superior al enemigo, cuando se ha terminado la con­centración de las tropas antes que él, cuando se quiere salvar una plaza en peligro, aprovech,lr un falso movimiento del adversario, estrediar un ejército en un campo atrincherado ó forzar un blo­queo. La batalla defensiva habrá que aceptarla cuando estemos en circunstancias especiales que nos obliguen á recurrir á ese procedi­miento, siempre indicativo de inferioridad, principalmente desde el punto de vista moral; tal es el caso cuando, por ser superior e1 enemi­go en tropa, se aguarda su choque en terreno reconocido y preparado de antemano *, en especial para ganar tiempo mientras llegan re­fuerzos anunciadm, ó facilitar operaciones divergentes, y, sobre todo, para tropas encargadas de misiones determinadas que les im­ponen la obligación de sustraer á la acctón del enemigo ciertas zo­nas, como el paso de una cordillera ó un río, las comunicacio­nes de un campamento, etc. • Sin embargo, si con ejércitos pequeños resulta la batalla de una tentativa del un~ para ocupar un •erritorio que el otro disputa, el que se ponga á la defensiva porque e contrario logra cerrarle el paso, tendrá que recibirla ele ordinario en un terreno cual­quiera, lo que demueatra q"e precisamente la necesidad de vastos conocimientos mi1•­ta et oorre pareja iaversa con el efectivo de los ejército~. La& ~randet ma•a• reducen la batalla á sítnples choquea e·stratégicos de frente, cual si se tratara de nue·tu invasiones de l)áro~roa • . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 44 BOLETÍN MILITAR Napoleón, en sus Co•nmtarios, afirma que limitarse á defen­derse, es expon~r3e al peligro sin provecho alguno ; pero debe advertir:;e qu.! la bat tila d~fen ;i va no ex.:luye los contraataques en lo:> puntos C'lnve 1ientes de la línea de comiJ.:~.te, porque con las armas moJernas no cabe la defensiva ab:;oluta, como lo testifican las últim1s guerras: cond!narse á resistir el choque del enemigo sin escoger, á su turno, la h:>ra de obnr, es condenarse sin remedio á la derrota. D.:!sde luego hay que confesar q•Je la facultad de librar ó rehusar batalla no es absolut;:t: el mismo Federico reconoce que d~ cinco de hn bltalla~ de la g erra de Sucesión d .... . Au·tria sólo tres prem.!dit >. "En 1 >lw i tz lo5 austria::: > e situ'Jron entre mi ejér­cito y W >hlan, d nJe tenía mis víve,.es y artillería; en Sohr los en .... mi~os rn.! cortaron el c -1m in d:: Trauteneau, de suerte que sin correr el rie:; g) d..! p_rder Íntel)"r;,¡m~nte mi ejército, no podía re­huír la luch.1. r:n cambio exarníne~e la diferencia que hay entre estas batallas impue tas y la determinadas por propia voluntad; cuál no fue el éxito de las de Hohen .Friedbet g, de Kes~elsdorf, y sobre todJ Cza d iU, q u~ n ; procuró la p.lz. (F eJerico: Instrucción militar del r ey de Prusia)." Por »u p rte Jo é de M .1i tre hace la ~iguiente oh ervación: ''Un día, á un militar de gran talla, á Suvarotf, pregunté: 'Decid­me, seilor G ... neral, ¿qué es una batalla perdida? nunca he entendi­do el punto,' y él después de un momento de silencio me respondió : '¡ no lu sé !' ~~ ra otro breve silencio agregó: 'e& una batalla que uno a ee haber perdido.''' Al principio d.! lo> tiemp la b1talla no pudo existir y la lu­cha tuvo que ser poco m~nos que individual; de !' pués la igualdad de inrer .... es mancomunó á los hombres, se reunieron las primeras fuerzas y la pugna adquirió carácter de colectividad. El primer sistema de brega, casi io.stint ' vo en el hombre, se traduce en la tentativa de sorprender ó por lo menos envolver al enemigo; así se proJuj la derrota de Cre o en Timbrea, la de los romanos en Trebia y en Canas, y la de Vercengitorix en Alesia. Cuanto á los medio· para lvgrar d golpe, variaron con la época, las armas y el carácter de lo.s pueblo;;. En la práctica, hoy las batallas pueden no ur d :tisivas, pe.ro esto no sucedía en tiempos anteriores. "En la Antigüedad todas las guerras se decidieron por medio de b:nallas, por lo cu .d pudo haber rápidas conq ui:;tas; al presente la guerra descansa en los asedios y los combates (Duque de Rohán, Trata­do del artt de la gutrra, siglo xvn)." A raíz de la invención de la pólvora, las armas de fuego te­nían tan p.>co alcance y precisión, que las batalla siguieron librán­do ·e como en la Antigüedad. Entonc~s el resultado de la lucha dependía de la acción de las troDas, del valor intrínseco de las maniobras, y lo que hoy llamamos grandes operaciones era cosa desconocida; á la batalla se fiaba la decisión de la campaña ó, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :ÜOLETÍN MILÍT.A.R ' mejor dicho, la guerra. La victoria pertenecía al jefe que mejor haaía evolucionar sus tropas: el terrena no entraba en juego, pues­to que el peligro se presentaba~sólo á boca de jarro por decirlo así.* De ordinario el ejército asaltante avanzaba á paso redoblado, erizado de picas y precedido por grupos de hombres armados á la ligera que iniciaban la hcha acribillando á flechazos ó pedradas los batallones enemigos, pero muy pronto esos tiradores se retira­ban para dejar el campo al grueso del ejército, formado en masas compactas, y entonces principiaba la lucha de espada contra espa­da, escudo contra e~cudo, una especie de gran duelo :nás ó menos intenso al arma blanc t. Hasta que llegaba el momento decis~vo, los jefes podían vigilar fácilmente la trvpa, y lo· amilanamientos indi­viduales podían repararse á tiempo. U na vez empeñada la lucha cuerpo á cuerpo, cada cual sabía que volver ja espalda equivalía á morir. Las armas blanc s p >rtátile ejecutab.1n labor más san­grienta que las de tiro, por lo cual el vencido p .... rdía mucha tropa y muy poca el vencedor. Por eso en M.iratón los 1 o,ooo griegos vencedores sólo perdieron 192 h mbres, y los roo,ooo in­fante: s y ro,oo:::> jinete · per as vencid· dejaron 6,400 en el cam­po; en Platea, donde lidiaron 1 ro,ooo griego y 350,000 persas, r6o cuesta el triunfo á lo primeros, y sS,oo::> la derrota á los se­gundos; en Arbela (4o,ooo infantes y 7,ooo jinetes del gran Ale­jandro; 6oo,ooo infantes y 45,000 jinetes persas) los macc<..onios pierden 100 hombres y J,ooo caballos, y los persas (según Arrano) 300,000 soldados. En una palabra, el vencido era destruído, y no podía suceder de otra manera, porque dada la naturaleza de las armas, guardar prisioneros era peligrosísimo para el vencedor. Los romanos contaron, ante todo, cont la acción maniobrera de sus tropas, y su. batallas tienen algo más ágil y resuelto que las de los griegos, quienes, militarmente, se di:>tinguicron en la resis­tencia. Tras preguntar tres veces á los legionarios si e taban listos para la pelea, se lanzaba el grito de combate y se tocaba á la car­ga; tras la ofensiva de los velites, especie de inf,tntería ligera, que cubría enemigo con una granizada de flechas, los legionarios abor­daban al contrario, en orden cerrado y á paso acelerado, no sin hacer antes un igero alto para lanzar la jabalina. Los hastarios iniciaban la batalla, propiamente dicha, espada en mano, y sucesi­vamente eran reforzados por otras líneas de soldados mantenidas á retaguardia, el mayor tiempo posible, en grupos unidos y compac­tos. "De ordinario los romanos ganaban sus batallas, por más que sólo emplearan d ataque d frente, por la superioridad de su arma­mento, su disciplina y su coraje (Rogniat)." En Tunes, donde los cartagineses derrotaron á los romanos, apenas pierden 8oo de • Y aún sucede así en los ejércitos de los pueblo~ atrasados en el arte, eu los cuale3 las cam 1añ .Ls se reducen " bLt-carse J..s ejército::. y chocar ciegamente al en­contrarse, dependie11do la victoria, por ~lo mismo, de la calidad y armame11to de loa oon ten dores. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITU 12,000 infantes, 4,000 jinetes y roo elefantes, y los segundos con­taron 1 7,8oo bajas sobre 1 s,ooo infantes y 300 jinetes. En Ca as, los mismos contendores presentan 40,0~0 infantes y Io,ooo jine­tes, por un lado, y 8o,ooo infantes y 7,soo jinetes los otros: los cartagineses dejaron 5,200 muertos en el campo y los romanos ]O,O'JO muertos y 1 o,ooo prisioneros. En las batallas de la Edad Media no varía la desproporción entre las pérdidas del vencedor y las del vencido: en N a varet te (Abril 13 de 1367), el Príncipe de Gales apenas deja en el campo 64 hombres y el contrario pierde 8,ooo sin contar los ahogados. Las batallas de este tiempo son aún más decisivas que las de la Antigüedad, por no ser resultado de maniobras premeditadas, sien­do sí de observar que las armas defensivas acabaron por disminuír, y mucho, las pérdidas de los vencidos, lo cual explica la tenacidad con que los caballeros defendían el uso de la armadura. * Por entonces una vez empeñado el combate era muy difícil retirarse luégo en buen orden: lo natural c>ra que el vencido sucum­biera ó se desbandara. A pesar de la poca ó ninguna ciencia táctica de la época, una especie de ordenación en línea de batalla precedía á la lucha, y en ella se vislumbran los gérmenes de lo que más tarde se llamarán maniobras preparatorias del combate. Dicha ordena­ción se denominaba asamblta. Establecido el orden de batalla, no se tomaba otra precaución, por ambas partes, que la de garantirse en lo posible de la influencia perniciosa que sobre el uso de las ar­mas podían ejercer el sol, el viento y el polvo; la acción del viento, insensible sobre la bala moderna, lo era y mucho sobre los dardos, por lo cual tal acción fue constante pesadilla de los táctico; de lfi época. Aníbal en Canas dispuso de tal suerte su ejército, que el sol y el viento daban en el rostro á los romanos qu'!, cegados por el polvo y mortificados por el resplandor de las armas, sucumbie­ron. Quince siglos más tarde, Casaubon todavía podía decir á En­rique 1v: "Supisteis utilizar perfectamente;: el sol, el vien!o y el polvo." En la Edad Media como en la Antigüedad, t>scaramuzas principiaban la batalla: emprendíanla los caballeros, que dejaban • Ejemplo ~dmirable presentan á este respecto las guerras de la conquista, tan ma estudiadas entre nosotros, ya que todo lo que hay escrito sobre ella!> emana de autores ex­traños por completo á la ciencia militar, como lo prueban las in\•erosiu•iLitudts que re· latan con todo aplomo y la ignorancia del tecnicismo clel caso, siendo de aentine, por lo mismo, que no se haya profun d izado el estudio de las prácticas militares de loa pijaos, de su origen y de la facilidad inaudita con que las moditi.-:aron para hacer frente á Jos con­quistadores. Claro es yue entre las iuverostmilitudes á que nos referimos está la de las cifras de IQs ejércitos atribuíclos á los indi s: basta mirar el terreno en que se dice tu­vieron lugar esas jornaclas para comprender que allí nunca pudieron ordenarse los milla­res de combatientes señalados, confirmarlo esto por lo exiguo de los ejércitos que poco más tarde hicieron frente á los conquistadores. A decir verdad, lo que iue la bata.la en la Edad Media, en bueQa pBite hija de Ja falta ele territorio orj;{anizado que permitiera reemplazar ein demora un ejército prrdido, por lo cual no sucumbió Roma después de Canas, se 1ealiza ac¡ui hia&ta en la 'uef~ 9._ '"dependencia en los Llanos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN MlLITAA contextura de la batalla sobre la que predominara en aquella épo­ca, de donde disposiciones que á veces á nada respondían: en 154], al poner Francisco 1 sitio á Landrecies, dispuso que un tercio del ejército permaneciera aparte, fresco, para socorrer á los otros dos, "procediendo como triarios, es decir, á la maner11 de los romanos." Las reminiscencias clásicas ejercieron sostenida influencia en las prácticas militares de Europa. En Francia, en tiempo de Luis XIV, de ordinario un ejército se dividía en tres cuerpos que el día de la batalla se disponían so­bre tres líneas, llamadas vanguardia (primera), centro ó batalla (se­gunda), y retaguardia (tercaa); si esta última, en vez de ser igual en fuerza á las otras, era más débil, recibía el nombre de cuerp~ de ruerva ¿Quien no reconoce en esta disposición la tradición per­sistente de ló:is doctrinas romanas, modificadas por el progreso del arte?* Tanto en la Antigüedad como en el Renacimiento, y hasta los tiel\lpos de Gustavo Adolfo y de Turena, la tendencia fue em­plear un orden de batalla invariable ó poco menos: faltas las tropas de elasticidad, se le aplicaba ciegamente sobre cualquier terreno que el azar determinaba como campo de batalla. Los ejércitos se aproximaban á 700 ú 8oo pasos, 6 sea al alcance del cañón, para principiar la lucha, pero no falt.tn ejemplo en que esa distancta se elevara á un cuarto de legua. De esa falta de movilidad resultaba que lo importante era dar la batalla y no recibirla, porque las tropas amontonadas y poco ca­paces de movimientos rápidos y deci~ivos, se exponían de lo con­trario á una destrucción completa, como sucedió en Senef: siendo entonces el orden de batalla un instrumento inmediato del comba­te, destruír ese orden era destruír el ejército. Por la fuerza de las cosas los militares fueron 11evados á buscar en la fuerza de una po­sición un seguro, un apoyo contra las eventualidades de la lucha en campo raso, porque se carecía de los medios de afrontarlas téc­nicamente. Tal es la razón de que las batallas se libraran entonces de ordinario con ocasión del sitio de alguna plaza fuerte y no como choque de dos ejércitos en marcha. Después de Luis XIV las batallas se reducen á luchas de pues­tos, expediente con que se encubre la insuficiencia del mando y la falta de aptitudes para mover masas de tropas: la batalla de Fon­tenoy es ejemplo del empleo de puestos fortificados, dispuestos para apoyar la infantería; Raucoux y Lawfeld son también ejemplos de batallas sin táctica. Mauricio de Sajonia pintó así el combate de su tiempo: "Los batallones avanzan lentamente. Los oficiales gri­tan cerrad 1 La cabeza de los jefes da vueltas, porque otro tanto • No hace mucho años en la pren ·a militar tle Francia proponía tlit~tinguido escritor, con buena cupia de razones, la organización romana de la legión, como modelo cabal pa1a estos tiempo , modificando apena en el combate distauctias' i~· ~~ . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .4: ucede al. genera! que· grita después de ellos. ·Por fortuna el mal no es grave, porque el enemigo también lo padece. · ¿ Qué· sucede en seguida ? Se rompen los fuegos á locas, lo cual es el colmo del ab­surdo. Después las tropas se aproximan, y una de las dos huye cuando ya sólo distan cincuenta ó sesenta pasos. Hé ahí lo que se llama cargar (mes reveries )." En resumen, lo acompasado de los movimientos de las batallas de los siglos x vIl y xv 111 se presta poco á resultados decisivo~, y ellas no son en vtrdad sino grandes escaramuzas, que no terminan las guerras como sucediera ante , pue ésta no concluyen sino por falta de recursos para continuar los gastos. El mismo Mariscal de Sajonia pudo e cribir que "un General puede hacer la guerra du­rante toda su vida sin librar batalla, r quizá este sería el mejor modo de hacerla." Entre dos Generales de igual capacidad, toda -una campaña podía irse en ese ramuzas, sin llegar nunca á un en­cuentro decisivo, como acaeció en el R hin entre ·rurena y Mon­tecuccoli. En B é l()'ica, por la sucesión de Espaiia, e guerreó quince años, sin que una acción decisiva pusiera fin á las hostilidades. La cuenta de cad campaña e reducía á perder ó ganar alguna pla­zas fuertes. Ambo partido se acomodan con un orden de batalla po o menos que ab oluto, que le impone la inactividad por la e ca amo­vilidad que permite á la tropa . La batalla de Liegnitz (1 760) fue perdida por el General au triaco, porque su Jefe de E tado Mayor pretendió cambiar el orden de batalla del Ejército la tarde víspera dt la acción, resultando que el grueso de la fuerza nv llegó .al terreno elc~ido sino diez hora dcspué de la. derrota de la van­~ guardia por Federico de Pru ia. Y . Federi~o fue, en .eft::cto, .el. primero que, siempre bien pre­• parado para la lucha, supo, aun sobre un terreno dc!!conocido, adoptar un orden racional de combate, y hacer frente á lo impre­visto con el vigor y la resolución: por la ligereza de sus maniobras tendió á limitar el campo oc la e5trategia, aumentando el de la táctica, y desde entonce::> un nuevo principio dominó en la bar lla, ~ saber: que si e la libra con método y ciencia, aun en la situa­ción más falsa ó peligrosa, puede, muchas veces, terminar con una victoria completa, como sucedió á los macedonios en ls o. La batalla presenta, pue~, mayor vida; se aprecian mejor las ventajas de los movimiento rápidos; ya no se trata sólo de garur la llave .de una posición, porque aun cuando el terreno con~erva todavía importancia capital, dicha ganancia no e , como antes, la condi­ción indispensable del triunfo. Las batallas aumentan y disminu­yen los sitios: Turena, E u genio, Gustavo Adolfo y Federico, reunidos, figu.ran con 35 batallas, en tanto que el solo Napoleón li­bró 49· Ya en la Antigüedad flanquear y envolver al adversario, endía á prevalecer como ·maniobra clecisiva de las batallas, y eL . l. / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETlN JULITAB 51 1 J ' j ' l . e·ngtnd~r · o P<*óS · hdktenYes du~ante 1 rarg8 espaéi''O' de tieín . · c¡ue ' pre 'a a 6tontttimitH~~, • :y se comprtnüe por úé dtslídrtlai' aJ e'nemigo :pódí~ hb sertsino i.tnó de lo~ muchos 1irréi e1'.tes , cidO§ en 1\ina potción de a línea de· batalla, 'ton intre~r\lienói r .: lativa 1del juégo euriip'lido en lás otras. FJe esa elasti¿iaad de los mo itnietitos y la combinaciones tenílá que resultar,1además, el en sanctiamiento de ~os campos de batalla, ácrecido :aun• con el mét~ do de los grandes movimientos de flanqueo, tendientes no ya á rebásar simplemente el frente del adversario, sino á envolverle una ala y hasta todo su ejército. Por tal motivo puco darse con justi­cia el nombre de batallas estratégicas á esas maniobras envolven­tes de Tapoleón, que producían un res•Jltado decisivo mediante simplC's combinaciones en las marcha de las co}umnas que abra­zabé. n así enormes Pspacios de terreno. "La lucha no abarca sólo do ó tre mil toe~as de frente, como en F ontenoy; no . e red u e á algunas hora ~ , como lo praccicaba y recomendaba el lVlar i cal de Sajonia; dura de quince á eintc días, y tiene por teatro provincia y aun reinos enteros (General Larnarqu "')." 1'ambié n apoleón, por eso mi mo, deploraba á menudo que sus oficiales no hubieran tenido tiempo de adquirir conocimientos proporcionados á la importancia creciente que les tocaba en ]a guerra como consecuencia del ensanche de u campo de acción. · "No sabm hacer la guerra sim sobre los camino s reales y dtntro del alcance dd cañón, decía en Santa Elena, en tanto que su campo de batalla habría dtbido abarcar la totalidad dd país." , A partir de principios dd siglo los campes de batal1a no ha 1 cesado de crecer, de suerte que la dirección de la lucha se hace más y más difícil; el ensanche del campo de batalla y de ]a zona peligrosa de las arma· ha cambiado por completo la misión del General en Jefe; abarcar el conjunto de la lucha es imposible, la dirección de la brega tiende á esQQpárscle de las manos, el mando se subdivide forzosamente, y las jornadas no son ya batallas de Ge­nerales sino de Capitanes y hasta de soldados, por cuanto se del:l­componen en una serie de coiT'bates parciales cuyo desarrollo no puede ser guiado por una simple ojeada al conjunto. Semejante transformación se hizo presentir desde las primeras campaí1as de Napoleón; en Lodi, Areola y Rívoli venció con 18,ooo hombres; en Marengo con 28,ooo, en Austerlitz con 6s,ooo, en Jena con 56,ooo, en Eylau con 63,ooo, en Montmirail con 4o,ooo y en Montereau con 30,000. Ahora bien, cada vez que en un mismo. día tuvo que empeñar más de Ioo,ooo hombres, la acción no co-. 1 rrespondió. á su genio militar, porque la organización de sus ejér­citos no se prestaba á la doble descentralización del mando J. de la, dir-ección de las masas empeñadas; por lo que hace al mando y direc­ción pe tropas por una sola voluntad, la naturaleza ha puesto lími­te á las facultades humanas. NC LA RE u cA • ('lfiCA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLJITIK JllliLl'rA& ,. .. .. .. . Antes un general apostado en un punto dominante podía ~barC'ar con la mirada el terreno en .que luchaba su ejército; hoy no sucede lo mismo. La táctica ha modi-ficado profundamente la fisonomía del campo de batalla. "Las tropas ya no forman en el campo de batalla largas líneas continuas y distintas; al contrario, se reparten sin orden aparente y en zona de aRchura v~riable; sobre el linde de esa zona más próximo al enemigo se distingue una línea de tiradores empeñada en un combate de una exttemada violencia, y que presenta ondulaciones que varían sin cesar, según el grado de resistencia que cada fracción halla á su frente; más atrás se o~servan escalonados pequeños grupos en filas cerradas, qu'! ora avanzan aislados mediante movimientos rápidos y cortos,. ora se detienen al abrigo de los pliegues del terreno, de donde tor­nan á lanzarse de nuevo para ir, por último, á fundirse en la línea de tiradores; todavía más atrás se encuentran grupos más fuertes -columnas de compañía-que siguen el movimiento de los escalo­nes que la'i preceden, Y. también pasan rápidamente de una posi­ción á otra. En una palabra, sobre toda la exten_ión de la zona ocupada por las tropas se produce un movimiento continuo é irre­gular de atrás hacia adelante, de suerte que á primera vista pare­cería que cada grupo se precipita al combate por su propia cuenta. Y en realidad no hay acción única, sino una serie más ó menos numerosa de combates parciales (General Herthaut. Des marches et des combats)." Del atento examen Je las batallas de la segunda mitad ~:lel siglo resulta, además, que el frente de combate se desarrolia de un modo e traordinario á expensas de la profundidad, con ecuencia natural de la adopción del orden disperso que ha sustituído en la lucha al cerrado: es el tacto moral de las responsabilidades y de la iniciativa que reemplaza al material de las filas y los codos que en siglos pasaCios era para los generales la ley suprema. Hoy los esfuerzos no tienden á introducir la cohesión en las filas, á formar masa como único medio de destruír al enemigo; la acción de las masas ha sido reemplazada dentro de ciertos límites por la acción individual. La batalla no es, pues, una y simple, sino múl­tiple y compuesta: aquí una compañía trata de ap<>4_erarse de un bosquecillo, allá un batallón ataca un pueblo, más lejos se disputa una cerca, una altura, etc.; y esos combates parciales no tienen entre sí otro enlace que la comunidad del objetivo general. La victoria es el resultado ó suma de los éxitos alcanzados en los di­versos puntos de la línea de batalla, de donde 'JUe la guerra se haga no sólo con la masa y las piernas del soldado, sino con su inteligencia · en primer término; destruída la unidad en la batalla para dar campo á la multiplicidad de las acciones locales, con frecuencia imprevistas, los encuentros de armas colocan el cam­po de batalla sobre todo el terreno abarcado por la guerra. "La magnitud del campo de batalla, escribía el General Paix- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. aoLBt-m JOLrr .Aa . hans, hace medio siglo, no será y:.t la de los tiempos de Luis x1v 1 Federico; será la de la época de Napoleón; será la de la arena íntegra de los intereses actuales, es decir, Europa y quizás el globo entero. Y en ese campo de batalla el número de combatieR­tes será más y más considerable: Luis x1v dispuso de 446,ooo hombres; la Revolución y el Imperio .de más de un millón; a presente los pueblos marchan en persona á la guerra." En la primera mitad del siglo dijo Clausewits, dogmática pero exc1ctamente: el fuego es el elemento destructor; pero sólo el mo­vimiento lo es decisivo. Durante largo tie"mpo se creyó que los progresos del armamento harían predominar el primero sobre el segundo, pero la experiencia de los í\ltimos años da la razón 4 Clausewits. Los ataques directos ó centrales que produjeron la brillantes victorias de Austerlitz, W agran, etc., en las que el ele­mento destructor tuvo la parte principal, serán de aplicación más y más rara; los ejércitos tenderán á emplear de preferencia los ataques envolventes de gran radio. Y como para escapar á esa especie de investimiento móvil, el ejército que acepte la batalla tratará de garantizar sus alas amena­zadas, á falta de obstáculos inexpugnables con reservas emplazadas á retaguardia, el talento del General consi tirá principalmente en escoger con discernimiento el punto propicio para dar el golpe decisivo en el ataque, ó para responderlo ó tomar á su turno la inidativa en la defensa, en ambos casos después de tautear y gas­tar al adver ario. Sea de ello lo que fuere, las batallas que preten­dan aniquilar las fuerzas contrarias serán como nunca el solo medio de imponer la propia voluntad al adversario, el único fin racional t/1 toda guerra. Las modernas condiciones de organización, efectivo y material de los ejércitos, harán sin duda más dificil la dirección de la bataJla, y exigirán de los jefes más arte y mayor saber: aun cuando en esta materia es muy peligroso profetizar, no cabe duda, sin embargo, de que el porvenir nos reserva grandes sorpresas, y más de un hecho que se torne acontecimiento ordinario, tendrá su raíz en las guerras de estos tiempos. En la guerra de Secesión, por ejem­plo, se vieron batallas que duraron ocho días sin tregua ni piedad, y hacen presentir para lo futuro,. entre las naciones armadas, em­peños de qut: será casi imposible señalar el pr."ncipio y el fin; en la guerra ruso-turca, el combate ya no sólo duró días enteros (Mon­tañias- verdes, Plewna, etc.), sino que la noche no fue bastante para interrumpirlo. "Hay dos ejemplos notables de operaciones noctur­nas, intentadas á fin de evitar las pérdidas que produce el fuego. El primero es el ataque de AHiclar, la noche del 22 al13 de Agosto: después de un cañoneo, ~ue duró todo el segundo medio día, siete iaatallones rusos entraron la posici6n á las 10 de la noche; los tur­cos, para recuperarla, dieron ocho ataques con vei~te batallones en el resto de la noche, y no fue sino al amanecer cuando la evacuaron los rusos, muertos de sed y de fatiga. El segundo fue el asalto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETflf KILlT A.B de la rota de Beaumont (30 de Agosto de 1 870), de concentrarse y reu­nirse en Sedan. Los Cuerpos 5.o, 7.0 y 12.0 llegaron á su nuevo destino e1 31 por la mafiana, pero en estado deplorable, como consecuencia de los anteriores combates seguidos c.ie una penosísima marcha nocturna. El primer Cuerpo, apostado en Carignan y menos quebrantado, protegía el mo\imiento retrógrado, después de lo cual cejó á su turno, picado por las vanguardias del IV Ejército alemán. El 3 1 de Agosto por la no­che el Ejército de Mac Mahon quedó concentrado sobre la orilla de­recha del Moza, en torno de Sedan. El Cuerpo 13.0 (Vinoy), que en parte venía de Meziers, se pone en contacto con el Ejército y hace saltar el puente de Flize. De París llega el Gencrai Wimpfen y toma el mando del 5.° Cuerpo. 'Aiemanu-De los vencedores en las jornada<; antf!riores, el IV Ejército esguaza el Moza en Pouilly, Lctanné y Mouzork: el 31, la Guardia, ala de marcha, l!cga á 1a orilla derecha del Chiers; el Xll Cuerpo queda entre el Chicrs r el Moza; el IV desciende el Moza por ambas orillas. Cuanto al lll Ejército, atcanza con su derecha, Bávaros, á Aillicourr, se apodera del puente del ferrocarril, ocupa por un mo­mento á Bazeilles y lanza do puente de camp.aña á la altura de illi­court; la izquierda, c . tendidél hast. m ·í allú d Dum le-M<.i nil, p in­cipia á cruzu el Moza por el puente de Donchery, dejado intacto por los francese ; vu•la él del ferrocarril al r de fre noill, y con truye dos de barca abajo del de Donchcry. PLANES nE Los co TE DORE • Frrmce ser-El Mari cal, convencido del quebranto en que e tá su Ejército, pero ho de la magnitud é inmi­nencia del peligro, pue cree que enfrente no tiene smo ¡o,ooo ale­manes (Príncipe real de ajonia), pret nde dar lm día de descanso á ]as tropas, reavituallar e en Sedan, y luégo, el 2 de Scptie. nc, mo­verse sobre Mezier ó obre M01.ur.cdy, según lo indiquen la circuns­tancias. Alemanes-El Estado Mayor Alemán se proponía acorralar á Mete Mahon contra la frontera belg;f, desbordándolo á la \·ez al Occidente y al Oriente y conteniéndolo por el Sur. Suponiendo á los franceses en batalla dando la cara al mediodía, el Príncipe real de Sajonia debía cerrar el intervalo entre el Moza y la frontera, y obrar obre la izquier­da francesa; el Príncipe real de Prusia quedó encargado de contener á · Mac Mahon por el frente y de envolver su derecha de modo de co-par la del camino de .Meziers: los dos ejérci o~ alemanes debían, pues, ejecutar, el uno, por su derecha, el movimiento de sobre la izquitrda tll ~ata/la, y el otro, por su izquierda, el de s1bre la deruha en b11talla: la actitud pasiva de los franceses permitió ejecutar dicha maniobra hasta ~u término, de suerte que los dos ejércitos llegaron ' á darse la mano a re~aguardia de Mac Mahon. ' llDK'N DE liATALLA. Franceses-De derecha á izquierda: n.• Cuerpo: división de infantería de Marin , en · Balan y Bazei­IJes, 6 sea con frente hacia el Sur; división Lacr'etelle·, con frerife al 0riente, en La MonceHe; División Granobre el Floing. El tiempo abre, y, lo mismo al E. que al 0., se ven los Cuerpos alemanes en mar­cha, precedidos por su poderosa artillería. A las 10 Bazcil1es, la Mon­celle, Daigny y Givonne están en poder del enemigo, y en tanto que todas las baterías alemanas disponibles dirigen terrible y concéntrico fuego sobre la meseta, la infantería, abrigada en los barrancos y torren­teras, está lista á intentar el asalto de la cresta, linde de la po~ición. Frente á la izquierda francesa la artil1erfa reunida de los Cuerpos XII y V destroza el 7.o Cuerpo, en tanto que la infantería lo arroja de Floing y se des' iza sobre el flanco izquierdo de Wimpfen, entre el Moza y Cazal. Para detener la ofensiva del XI Cuerpo, la caballería (Mar­gueritte y Bonnemains) carga con el mayor empuje hasta agotar sus fuerzas, sin obtener el resultado buscado. Más al Norte, 11ly es ame­nazado por el V cuerpo que baja de Fleiquena, y por la Guardia, que remonta el Givonne. A medio día tropas de caballería de los dos ejér:.. citos alemanes se dan la mano en Olly, casi frente á Illy. En este momento los trozos de la línea quebrada que formaba el frente francés son arrojados violentamente uno contra otro, espalda sobre espalda, hacia Sedan y el bosque de la Garenne. En este último punto el amontonamiento de tropas ya inevitable, es agravado con las idas y venidas y las cruces de tropas que Wimpfen envía alternativa­mente de derecha á izquierda y viceversa, según su inspiración del momento. A esta hora 426 cationes enemigos, disparando de todos los puntos del horizonte, aran con sus balas, por decirlo a í, el bosque y la meseta. Hacia las 2 la Guarpia y el V Cuerpo se dan la mano en el Cal­vario de llly: el círculo de hierro está cerrado. Esos dos Cuerpos, á los cuales se une el XI, atacan entonces el bosque de Garenne por el E., el y el O., y se apoderan de él sin gran trabajo, al mismo tiempo que cogen millare de prisioneros. Oprimidos por ese movimienro concéntrico, Jos restos de! Ejército francés se precipitan á la ciudad de Sedan, que es bombardeada con fiereza por la artillería. Algunas tropas de los Cuer­pos S y 12. se defienden aún en Balan; el General Wimpfen se dirige hacia ese lado, reúne de 5 á 6,ooo oficiales y soldados, y trata de rom­per desesperadamente el círculo por Carignan. Sus e~fuerzo son in­útiles. A las 4 el Emperador manda izar bandera blanca en la ciudadela, y envía á Wimpfen la orden de tratar con el enemigo. El fuego cesa á las 5, y la capitulación del Ejército y de la plaza se firma á la ma­ftana siguiente: 1 Jo,ooo hombree; y 400 cañones han sucumbido ante el ataque de :z3o,ooo alemanes. ENsERANZAS. Frrmasn-Falta de un plan preciso y de un objetivo determinado. Instabilidad y contradicciones del mando en jefe. Ignoran- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOt.BTÚf MILtTAB S A N I D A D-V J T U A L L A S-e O M U N 1 e A C I O N E S * La mayor parte de las tropas que necesitaba estaban ya en el teatro de operaciones: preciso era pensar en asegurarles la salud y la alimentación. Sanidad é higiene-Los bosques del Yenthe tienen fama por su insalubridad. Los detritus vegetales acumulados en la selva de·de hace .~iglos engendran fiebres, tanto más temibles cuanto iban á atacar ·á hombres ya quebrantados por una larga residencia en las montañas y por las fatigas que sufrieran en una e5tación \.'eraniega de las más ·fuer­tes. En consecuencia, dicté medidas severísimas para evitar á nuestras ropas los peligros de una residencia prolongada en la selva y las con­ecuencias de los trabajos de desmonte que . nos imponía la necesidad de í.lbrir sendas y caminos para ligar los puestos entre sí y practicar. los .reconocimientos indispensables en un terreno desconouido por com­pleto. Las medidas higiénicas se imponían con tanto mayor imperio cuanto casos de una enfermedad sospechosa aparecieron en Nha­Nam del 1.0 al 10 de Noviembre, produciendo la muerte de muchos europeos: unos la llamaban cólera, otros enteritis específica. El Go­bernador, á petición del Comandante en Jefe, autorizó el aumento de 1~s raciones de tafia y té, á fin de que la tropa no bebiera sino té ligero mezclado con tafia: esta medida tuvo resultados felices. Las medidas higiénicas decretadas se hallan en la siguiente orden general. ÜRD!N NUMEitO 8.0 -Las tropas europeas actualmente en campaña en el Yen-The c;e componen de veteranos adiestrados en varias expedi­ciones al Alto-Tonkin, y el Coronel jefe ha tomado las medidas nece­arías para que la vituallas se obtengan con toda regularidad y lo des­tacamentos reciban á tiempo su ración de v{vere • , El Coronel jefe ha ~tenido del Gol}terno que cada soldado, además de la cobija, reciba un trozo de jergón que, ribeteado y colocado sobre pedazos de guadua, le evitará el contacto con e) suelo húmedo. En fin, 1 Coronel jefe pro­hibe marchar con el morral, estorboso en tierra quebrada y montuosa. donde el soldado ncce ita in cesar la plena libertad en u movi­m'entos. Los oficia}e;, comandantes de grupos y destacamentos podrán con­servar en buen estado la salud de su tropa, y por lo tanto mantenerla ~n capacidad de afrontar las rudas fatigas que traerá la campana, si cuidan de la estricta observancia de la siguient~s reglas do igiene, ha i~ la~ cuales les ll~ma la atención el S:,:Oronel C~andantc de la 1 Gallieni, aobre sus campañas en el ,¿} j l 1 IJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 ' .. BOLETíN MILITAR no abusen de los licores espirituosos. La rac10n de tafia que se distri­buye diariamente puede ser benéfica si no se consume ayunas ni en una sola vez. Todo caso de embriaguez puede convertirse instantá­neamente en una afección mortal, dadas las enfermedades de carácter epidémico que han reinado este verano en diversos puntos de la co­marca; 2..• Vigilar con atención los accesos de fiebre intermitente á que todos están más ó menos expuestos en este clima; tomar nota del ritm() tie los accesos y administrar las dosis u uales de sulfato de quinina , ín­terin llega el médico. Fuera de la quinina y como preventivo, dos ve­ces por semana se distribuirá á la tropa una dosis de 2. 5 centigramos, por lo!. Capitanes y Comandantes de destacamento: dicha dosis puede darse diariamente á los soldados em!Jleados en los trabajos de desmonte y banqueo; 3·" Hacer que los hombres vivan en guardia contra los cambios repentinos de temperatura, tan frecuentes en la comarca; cuidar lleven sobre la piel y á todas horas la faja de franela. Los Comandantes de grupos y piquetes, por propia iniciativa, ordenarán las mo hficaciones de uniforme que impongan los cambios de temperatura; 4-.• En atención al carácter epidémico que pueden adquirir cier­tas afecciones, vigilar que todo soldado que sufra diarrea se presente á la visita médica á la mayor brevedad posible; si los síntomas se agravan,. se le aislará, y sus deyecciones se desinfectarán con lechada de cal, ó en su defecto encendiendo fuego todos los días en la barraca destinada como retrete de los enfermos en observación; s.a En todo campamento se impondrá el mayor asco: nin­gún soldado irá á otro 1 ugar sino á las letrinas que se construirán á 6o metros poi lo menos del campamento, y que consistirán ' en una zanja muy estrecha y profunda, de modo que permanezcan limpias y cada día pueda echarse en ellas una capa de tierra y ceniza de unos ) centímetros de espesor; 6.a En fin, cerca de los talleres de trabajo se encendedn hogueras para activar la ventilación, y tarpbién y de preferencia, cerca de la charcas, pantanos y barrizales. Se cuidará de que los hombres no vayan ayunas al trabajo nt se pongan en marcha con el e t6mago vacío. En cada pue tose instalará un filtro de harrile para el agua pota­ble; en los talleres y cantera !'.e b~berá de preferencia una ligera in­fu i6n de té. Bo-lla., Novinnhrt z dt 1895 Cuanto al servicio sanitario, fue organizado así: Ü~tDEN NÚMERO 9-I-Establécensedos ambulancias: una en Bo-Ha, bajo la dirección del Médico de primera clase, Dr. CornelJ, y la otra en. Nha-Nam, á cargo del de segunda clase, Dr. Porre. Los dos citados médicos se entenderán con los Comandant.es de armas de dichas plazas, para que sus ambulancias, destinadas principalmente á evacuar los en­fermos, se organicen ]o mejor posible, y se prevean de los enfermeros, sirvientes, cobertores, sábanas, camillas, mosquiteros, etc., que necesiten para su funcionamiento. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLBTfN lflLlTAR 61 ·] ~. •• •;.. ,. • •• •• oJro!' r' Cada ambulancia tendrá anexo un local separado que sirva para Jos pacientes que sufran enfermedades epidémicas. . . ~ . Los dos médicos jefes de ambulancia enviará diariamente al Co­t" onel Jefe la situación de los enfermos de sus ambulancias, con la 'ndi­<: ación de las evacuaciones realizadas cuando las haya. JI- Los grupos y puestos escalonados sobre la línea Bo-Ha-Mo­Trang enviarán sus enfermos á la ambulancia de Bo-Ha; los estableci­~ os entre Nha-Nam y Mo-Trang, lo mismo que los del grupo de Can­Re, lo harán á le de Nha-Nam. Las eva · uaciones se harán por orden de los Comandantes de gru­pos y bajo el control de los Oficiales superiores comandantes de los gru­pos de grupos. Unos y otros vigilarán que los soldados se acomoden lo mejor posible en las camilla~ y los acompañe un soldado, si así lo exi­giere la gravedad del mal. Los enfermos se despacharán con las prendas y papeles necesanos para establecer su situación administrativa, conforme á los reglamentos vigentes. Llevarán también sus armas. Cada jefe de convoy de enfermos irá provisto de un pasaporte de­- ultado, que entregará al Comandante de armas de Bo-Ha ó de Nha­Nam, para que éstos lo comuniquen á los jefes de las ambulancias. lll-La ambulancia de Nha-Nam evacuará sobre Bo-Ha los en­fermos reconocidos incapaces de volver 41 servicio tras algunos días de cuidados y reposo. La ambulancia de Bo-Ha hará lo "'1Ísmo sobre la ambulancia de Phu· Lang· Thuong, por vía fluvial: dos champanes, con­venientemente arreglados, harán sin cesar el servicio de travesía entre esos dos 1 ugares. IV -El médico de Bo-Ha cuidará que tales evacuaciones e reali­cen en las mejores condicicmcs posibles; que los champanes estén pro­vistos de lechos y tendidos; que un enfermero acompañe á lo. pacien­tes, si asf lo exige su estado, y que se les provea de los víveres y medi­dnas necesarios para el tra cto. El mismo médico avisará por telégrafo al de Phu-Lang-Thuong la partida de cada convoy, á fin de que éste pueda recibirlos. Lo mis­mo hará el Comand:mte de arma· de Bo-Ha con el de la otra plaza -citada. V-Los médico · de B0-Ha y Nha-Nam visitarán á lo menos úna vez por semana: el primero los grupos de Cho-Ke'i, Puesto-A y l\1o­Trang; el segundo lo grupos de Dinh·Tep y C u-Re, de acuerdo con -.. las in trucciones que les comuniquen el Comandante Hoblingrc y el Capitán Grirnaud. Cada grupo erá provisto de un botiquín y un oldado enfermero; el jefe del grupo hará construír 18 camilla de guadua y una barraca de ; metros de largo por 4 de ancho para ai lar los enfermos qüe fuere necesario evacuar. Las petici0ncs de medicamentos se dirigidn á las ambulancias de Bo-Ha y N ha-N am, que de ellos po e en los existencias nece arias Bo -Ha, Noviembre 4 de 1895· Reavituallamiento-Por agua y con toda comodidad y seguridad e proveía el almacén principal de Bo-Ha, á cargo del ¡ub-colllA ario .. Marzin. De allí se dirigían diar·amcn.e provisiones á Nha-Nam en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 BOLBTB ~ITAB • •. ¡ ""·· p lit! convoy de carretas. Lós -p12dtós de ChbJ~el, Paesto·Á y Mo~Ttahg erh1abat1· peohes (((fo/íts) cada -df• á Bo•Ha p'or· ~\ls víYeres;·los de Dinh-Tq>, Jfrai•Hop ·'Y · Cau·Ré' hadan' lo niismo j N ha-Nata. Eli ambas plazas funcionaban hornos de campafia para proveer de pan á la tropa. f' · .· r · · ) La ~orden· sigu.iente flj6 el detaJ . de las operaciones que se realizit­ron cumplidamente aurante la campaña, lo eual fue una de las cauu primordiales de la buena salud de las tropas, no obstante hallarte en uno de los climas más insalubres, y sujetas á fatigas excepcionales y expuestas á la peligrosa fiebre de los buques. ÜRDEN NÚMERO 13. l ..... Los alma-cenes de Bo·Ha contendrán constantemente quince días de víveres para 550 europeos y diez días de arroz y sal para t,soo indígenas. II-Los almacenes de Bo-Ha proverán de víveres á los grupos de Bo-Ha, Cho·kei, Punto-A. y l\lo. Trag, excepto pan para los dos últi­mos, que están pro\'istos de los medios para prepararlo. Lo mismo se hará con la carne, pues para evitar transportes inútiles en ello se podrá matar el ganado necesario de acuerdo con lo que prevenga el servicio administrativo del ejército. IV -Los grupos citados, que llevaron consigo una reserva de ocho días de víveres para hacer frente á cualquier tropiezo, mantendrán siem­pre completa esa re erva. En cada puesto los víveres se colocarán en el reducto en ellos levantado y al •abrigo del fuego, de la humedad y de la intemperie: cuanto á los víveres que pueden averiarse se consumirán y reemplazarán cada día por medio de convoyes enviados á Bo-Ha. • ,, : El jefe superior de los tres grupos dará las órdenes de detal del caso. "> . V-El puesto de Nha-Nam servirá de almacén secuncfario para ·las tropas escalonadas sobre la línea Nha -Nam, Mo-Trang . .' •• Es almacén contendrá siempre quince días de r iones para 100 europeos y diez. de arroz y sal para 6oo indígenas. El almacén secundario será revi­tuallado por el prinr.ipal de Bo·Ha, de acuerdo con las instrucciones de detal que prescriba el Coronel Comaud~nte . .•• VIII- Los gerentes de almacenes y jefes de grupos y destaca­mentos vigilarán con esmero la buena Oiganizac.ión de los grupos de toolíes empleado:; para el transporte de víveres, á fin de asegurar la marcha normal de la contabilidad y evitar tropiezos e uando las tropa tengan que mover c. Nha-Nam, Noviembre 8 de 18 )5· --·-· -- 1 La primera de todas las condiciones para hacer la guerra con provecho, es tener la firme voluntad de combatir. Cwmdo al jefe anime un verdadero espíritu bélico y lo !'epa comunicar á sus sol .. dados, podrá incurrir e :etrores; pero siempre obtendrá victorias y segará preciados laureles-JoMINI. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLBTÍ!f MrLITAB ( . J?iagrama del teatro de operaeio.nes del Norte --Cordillera-- ... 6 .......... ,. ...................................... . o ~ ~ ~ ~ ~ ~ o ~ c···---------------·-----~- ... t'\~ ..... / s ett: .... ··· e··· .. (:_, ___ :~::¡ ~ ) ~ ~--------------~ / ~ o ~ e, Cordill era Escala aproximada, 1 Soo,oov Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 134

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 102

Por: | Fecha: 03/06/1899

o lil Bogotá, Junio 3 de 1 899 NUM. ro~ --~·--- RGA~ 1 EL IJXI TEI I DE ERRA Y DEL EJER IT --~·~-- 0JR[CTOR • D·HO ou f. FRANGJSGO J. VERGARA V V . • Corl)l\el, Miembro d l :¡} de Boya'-á á la 1 y i, en donde no demoramos media hora. Llegamos á La Cauada á las 5 p. m. y alh pernoctamcs. En este unto los recursos 5on escasos. Día 5-Salimos de La C,ruada á la 6 y 20' de la mañana y Be­samos á Alóarr,uÍIJ á la 8. siendo el camino carretero; luégo -se en­cuentra una subida en la que se emplea media hora, y al terminarla se toma camino plano y arenoso; á larga distancia se encuentra una bajada que tiene media legua; llegamos á Hato icjo á las 1 1 menos cllano y Jlí nos demoramos media hora. Seguimo el camino que habíamos llevado á la ida y llegamos á Choconrá á )as 2 y ~ de la tarde, y allí pernoctamos. Día6-SaJimos de Chocontá á las 6 y ~ de 1a mañana, y seguimos n camino que, tomando á la derecha conduce á Suesca; en él se en­cuentra una subida que tiene media legua y luég~ un páramo hasta dar á dicha poblaci6n. En e te trayecto hay una bajada que tiene más 6 .menos veinticinco cuadras. Llegamos á Suesca á las 10 de la mafiana y ~alimos á las 11, siendo escaso" los recursos en esta localidad, cuyos ha­itantes pueden calcular e en número de •,soo; de aquí en adelante el amino e · plano ha ta encontrar una ubida que tiene media legua; 111gue plano hasta el punto llamado La Cruz, donde hay una bajada para llegar á Nemocón. Este pueblo~ qtte ocupa bastante~ brazos e~ la elaboraci6n de sal, e:; adcmá rico por u agr1cuhur-, y tiene pr6.xJ­mamente 2,500 habitante . quí llegamos á la l y~ de la tarde, alimos á }¡¡ 2, para llegar á la· 5 y -2- á Zipaquirá. E ta poblaci'n tiene más o menos to,ooo habitantes; la mayor: fuente de riqueza on su Salinas, que abastecen la mayor par.te del país, siendo una de: la" rentas má:; pingües con que cuenta el Gobu:rno; us terreno , tanto para la agricultura como para la cría y ceba de ganados :;on de primera calidad. . Di,r 7- alímos de Zipaqu1r.' con dirección á e ta . tudad en e tren de la 1 y~ p. m., y llegamos ·' las 3 y! sin haber ocurndo novedad en la comi ·ión. Servíos, señor General, di imular los crrorc& ú omisiones que ha- Jléil) en este informe. El Subteniente, JUAN o TRER Bogotá, May¿ 16 de J 899· N L u K. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 292 BOLETÍN MILITAR República de Colombia-Ejército NaciO!Ial.-1.• DtfliJiÓ?J-Batal/íw Ayacucho número 3 •-3.• Compañítl. Señor General Jefe de Estado Mayor General. De acuerdo con lo dispuc to en el artículo 1 56 de la Orden gene­ral del dfa 3 del mes próximo pasado, rindo el informe de la comisión que me fwe confiada de e ta ciudad á Ib~gué, en el presente mes. Dí,r 1 o-Con una escolta compuesta de diez indi"iduos de tropa, marché en el tren de la mañana, el cual atravic a la Sabana de Bogotá, pasando por lo pueblos de FC)ntibón y Mosquera, llegando á Madrid á las 10 y Jo' a. m. En esta población se encuentran víverc pero no en abun ancia para un ejército considerable, por lo cual no creo ea un punto militar de importancia, Habitantes: 2 ooo, según informe. Madrid está dominado por el cerro llamado C(tJ'Ib!ore, el cual queda al Sur. CaminoJ-De esta población parten los siguiente : al orte, el que conduce á Subachoque; al Oriente, el que guía á Bogotá; al Occi­dente, el de Facatativá. Rín-EJ Serrezuela, que atraviesa la población, corriendo de Occidente á Oriente. Salida de Madrid. á las 12 m., vfa del Sur. De aquí á Barroblflluo el camino e plano y tiene varia curva. hay una distancia de diez kilómetros: en e te trayecto y á la derecha se encuentra el camino que conduce á Bojacá. Barrob/anco (ca·crío) con línea telegráfica; este punto es bastante desprovi to de recursos. En seguida y á distancia ele unas tres cuadras, se halla la Boca del Monee, de de donde e divi a La Me a, cuando este punto e halla com­pletamente despejado, pues de ordinario está cubierto de niebla. En la citada Boca del Monte principia una pendiente bastante pe­dregosa ha ta el C1trubital (hotel), ga tándose media hora ha ta aquí; sigue bajad aguu ton frías. Dejo concluído ~sí el presente informe, advirtiendo que lo acele­rado de la marcha no me permitió tomar mejores dato . Sefior General. El Teniente, GVILL!RMO ARJONA -- · -- ~ECCION DOCTB N AL D'ID l • TRE ARM . (Traducc10n arregtnda para el .Bolelírt ~filil tu ). I-Jnfan•eria ALEMAt'lJA - El reglamento de ejercicios y maniobras _de inf: ntt!na data del 1.0 de Septiembre de 1888. La compafua, unidad tá"tica, e divide entre pelotones que se forma en línea uno a) lado de otro; en 1 columna de compaíua los pe­lotones quedan uno detrás de otro, á 7 paso de di tancia . La co­lumna de viaje marcha por+ ó por 2 hilera . U na compaiiía en co­l mna despliega iemprc en tira ore u pclot~'l de cabeza,y cuando e tá en línea, e1 pelotón que e de igna para tal objeto. El re to de )a compañía, en ltnea o en columna, coo tituye el oste::n cuya di t ncia á la dena v ria según las circun ~ canci en lo ejer­cicios e de 1 50 pa s de ordinario. El btttnll"n se torm siempre en columna de ompanta que pueden di p nerse en columna doble, en columna de batallón ( compaiií a 7 p . os una de otr ) y en lmea de col u m nas, á 3 pasos de intervalo : e t últim formación e an ·toga á la n1 mnsa fran­cesa, pero con mayor ela ticidad. La column~ doble e formación de reunion, y de maniobra cuando e1 bat llón no e t al fuego; la columna d e bat llon tiene idcntico bjeto á la ntcrior y e la con-erva 1!1 mayor tiempo po ibl cuand e quic.•rc r r de la colurnna de viaje " la de comb te ; 1 ltnea de columna· de compañía el por excelencia 1· de:: reunion del cuerpo de pués de un CQmbate. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN .HILlTAR En la formación de combate, el jefe del batallón dispone que na ó varias compaílias se de plieguen en tiradores y conserva el b . ) re to aJO ~u mano como re erva. El rtgimiento e reune de ordinario en columnac: dobles sobre una o do líneas, pero los batallones pueden adoptar á su elección una cualquiera de las tre formacione regulares arriba citadas. Los intervalos on de 20 pa o y las di tancia de 30. Por lo que hace á formacion de combate el regimiento debe disponerse en profundidad : los batallone de la lmea de fuego toman las di posi­cione que e timan con eniente y el Coronel e tablece los otroa detrás de una ala ó de los flanco. y muy rara vez. tras el centro de aquella. Entre má reducido es el frente de combate del regimien­to más conveniente es que lo escalones de retaguardia desborden l.i ala . La di tanrias entre lo e calone dependen de la circuns­tancias. Cuanto á la brigada, en la formación de combate debe con­~ rvar en reserva por lo menos un batallón. Aparte de esta re t tric­ción, los Coronele tienen en el combate la entera y exclusiva dis­posición de su batallones, del mi mo modo que lo Jefe de Bata­llón tienen la de u compañías. En ti Cfnnbau la compai1la despliega en tiradores pelotones nteros, pero en principio le está prevenido no empeñarlos todoa imultáncamente. e e\·ita d mayor tiempo posible desplegar la Compañía entera á fin de que e con.erve mejor en la mano de ~u Capitán. A la vi ta del enemigo se recomienda la formación en línea de plegada para los elementos en orden cerrado. Cuando hay abrigos naturale e utiliza la formación en columna. El Jefe del batallon despliega uua, do , tre y cuatro compa­ñías, egún las circun tandas; en profundidad las escalona obre una, dos ó res linea á u juicio. El frente máximum sobre el e al puede extender u accion el batallón, e limit a 400 metros, ó ea el frente cuc re ulta de yuxtaponer u cuatro compañías; pero el reglam~nto recomienda no e llegue nun a á tanta e - tensión. Un batallon de 2. • izn~a, llamado repc11tin mente sostener tro ya al fuego, puede entrar en acción in modificar sen iblc­mentc su formad · n de rcunion : tendrá entonce su cuatro om-paiiías sobre el frente, eparada por pequeños intervalo . . El regimiento cncu r do (entre otr~s ~~ ) dt pone de ordi­nario dos batallone en primera hnea al pnnctptar la luch~; pero la extensión de· su frente normal de ombate depende exclustvamente de las circun t ncia . f.n la brigada, e ncce ario cvjtar la me7cla de ~as unidades, e decir preferentemente deben emplearse las formac10ne acola­das (uni,dade al l!ldo de unidade ). El frente de co'?bate de una brigada de ei batallonc al pi~ de paz. puede .e tt ?'arse en so lo 1 J,200 metro· al máximo. L'i bngada es en el eJcr tto alemán la. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 296 .BOLETÍN MI LIT A B. mayor masa de infantería llamada á maniobrar en con erva (reu­nida). Como se ve, todas las anteriore prescripciones estan inspira­da por dos ideas capitale : desarrollar la iniciativa en todos los grados de lz jerarquía militar; evitar toda regla fija, todo esque­ma, por cuanto e te procedimiento tiende de ordinario á paralizar la acción de los jefl!s y á evitarles hagan acto de voluntad personal Au rRIA-Hu • RÍA .- l reglamento vigente data de 1889. Las formacione de la compañía son: en línea desplegada, en columna de compañía, en columna de media compañta ó de pelo­t "n, y formación por el flanco doblando filas ó nó. En itn~tJ d~splt­gada las ecciones de la compañía se colocan un al lado de otra , numerada de derecha á izquierda, con el Capitán á la derecha y 4 paso al frente de la primera hilera ; en la columna de compañia la eccionc e disponen una tra otra , á 6 pa os de di tancia, numerada de la cabeza á la cola (la derecha en cabeza): la colum­na de m~dia compañ1a e una formación analoga á la anterior, pero con frente doble: la 1. • y 4. 0 eccione ·e colocan detrás de la otras do . Para el combate la compañía e de pliega en do e calone : línea de e cuadra (tiradore ) r reserva de compañía. El frente de despliegue no debe exceder de 75 metro (roo pa os), e decir, 25 meno que el u ual en Alemania, y dentro de e e límite }as sec­ciones que forman la línea de e cuadra deben permanecer a~rupa­das lo mas que sea po ible, guardando entre i idcntico interva­lo . Las eccione no empleada en la 1tnea de e~cuadra , ó ea la que con tituyen la re erva, segun la naturaleza del terreno y la clase del combate, e mantienen ea tra 1 centro, <=a tra una de la alas de la linea dd fuego y á tal di tancia que puedan obrar en uempo util pero evitando pcnlida prematura e intitiles. En lo ejer icio de in tru ción ~ en terreno de cubierto la di t ncia pre - rita entre tiradore y re crva Jcanza 130 metro (e decir, 200 pa os). 1 bata/Ion posee trc. ¡;; rmacione de frente (delgada): lama tl" en la ual ht e n,paní en columna de c01npañta e tan un al lado de otra á 3 pa o· de intervalo; la lm~a dt> tolumnas de cl)mpaíufl, análog á la anterior, pero en la cu 1 las compañta c·ran entre 1 á di tanci dt: de pJiegue m.l 3 pa o : 1 d (4 rmacionc que an­teccden ~e emplean igualrnen e con la compañta en e lumnas dt: media compañía · la lína1 tlesplt-gada, que olo difiere de la an­terior n que la e mp.tiiía e tán de plegada . Con1o form cion en e lumna (pr funda) el batallón n po ee ino la columna, i'orm - da por la omp ñta en olumna una detrá de! tra á 4 pa ·o de di t nci : el bar 11 n puede form r tarn bien en columna por el O an-o, doblando o no las filas. n te i g<=neral, l( reunión c.: eiectú obre la C()ll pañ ía designada por el jefe dd batallón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN )tlLI'l' AR 2t>7 En el combate el frente del batallón ai lado depende de la!' circunstancias; si está encuadrado no debe exceder de la longitud que ocupa en línea desplegada. Las compañías de ignadas por el jefe para constituJr la línea del fuego se colocan una al lado de otra, dejando intervalos entre sí que dependen de las circunstan­cias y de la configuración del suelo; la reserva del batall ' n se coloca ya tras el centro, ya en escalones tras una ala, á una distan­cia de 300 á 400 paso á retabuardia al principiar la lucha : sigue luego los movimientos de la cadena y adopta la formacion que me­jor le permita e capar al fuego eficaz del adversario, pero permane­ciendo lista para transportar e rápidamente á la hnea de combate. En el regimiurto los batallones formados en masa ó en colum­na se disponen sobre una o varias línea : el intervalo entre los batallones es de 10 pa o y la di tancia entre la líneas de 40 paso · . En columna de re~imi ,·nto, lo batallones, formado en columna, se colocan unos detrás de otro á una di s tancia igual al frente de una ección más 10 pa o . Para el combate el regimiento e forma obre dos .... tres línea , rara ez sobre una sola. El de · arrollo del frente no está determinado ; pero cuando lucha ai lado no debe er superior al de dos batallones en línea de plegada : lo do batallo­nes de 1.8 línea se sitúan uno al lado del otro sobre la posicion indicada por el Coronel. El re to forma la reser a del regimiento. Al principio de la lucha la distancia entre la líneas e de 500 pa os . Cuando se trata de unidade superi res al regimiento en for-mación cerrada, lo cuerpo d tropa se e tablecen obre una o varias línea , ya unos al lado de otros, ya unos detrá de otro . D e ordinario la distancia entre la líneas e de 40 pa s o pa ra la tro­pas á pie y de 50 para la. demá arma · entre las brigada el in­iutervale> e · de z~ pa o en la inf: ntena, y de 50 en la ca ballena. En vi ta del combate se forman habitualmente va ri a llneas que no deben di ·tar má de 500 pa o : aument da e a di t a ncia lo s au triaco creen que no e pueden r forzar la primera línea en tiempo oportuno. En e ro cas o. se recomi e nda el emple de 1 s formacione ac ladc1 ·. FR •\NCIA -- El reglamento vigente e el le 29 de Julio de 1884, modificado en 1894. Para la compafi 1 y el bata ll ó n existen tres c a t egorta de for-macione : en l1nea, en columna y por d flanco. 1 .o En línea. La compailí e ·tá formada :n línea despl~gad a , en u orden con titutivo, y e formacion de revJ~ta y de mantobra ; el bat llón puede formarse en línea de plegada (de balall a) y con la compañías 6 pa o de interv-alo 6 en linea de columna de comp ñí( : la primera irvc para revista 1 ~aniobra ; 1 eg.un­da i lo intervalos on de 6 pa o e formac10n de concentracton, q~e si e aumentan á 24 e emplea con el mi mo objeto que 1 primera. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 2.0 En tblumna. La compañía forma la columna cerrada co• ~u ecciones á b pasos de distancia y la columna á distancia entera i las seccione di tan lo que mide u frente cuando están e batalla : la 1.6 e u a pdra revi tas, maniobra }' oncentraciones r la ?4. • para maniobrar, desfilar y marchar. El batallón usa la columna cerrada y la con di tancia entera. La primera comprende: la columna de batallón en la que las com­pañía en columna de tál estan colocada una tra otra á una dis­tancia igual al frente de una sección má 6 pas , y sirve para des­files y maniobras ; la columna doble, formada por do columnas á 6 pasos de intervalo, cada una de las cuales comprende do com­pañías á 6 pasos de distancia, es una formación de reunión ; la columna doble, á 24 pasos de intervalo (la anterior aumentando el intervalo como se expresa y con las compañ tas de cada columna á distancia de frente de sección má de 6 pa os), y la columna abierta en la cual son variables intervalo y di ·tancias y que como la anterior se usa en l4ls maniobra . En fin, la ma a de batallón, con ·]as compañía desplegadas y unas detrás de otras á 6 pa os de dis­tancia, q-ae sirve para de files, revista· y concentraciones. En la segunda se incluyc:m : la colUJnna por secciones á dis­tancia entera (columna en que las compañta , en columna á dis­tancia entera, están unas tra otras á distancias de frente de sec­ción más 6 paso), ~ rmación de camino, de maniobra y desfile; la columna á di tancia entera por compañía , que e usa en lo desfile y en la que las compaii1a de plegada e tán á di ·tancia d frente de batalla má 6 paso . 3. 0 De Jlanco. - Formacione de mart::ha y de maniobra; eR ella la~ secciones de la e mpaiiía se iguen in dist ncia , y las compaiitas conservan por intervalo el en vigor ( lllfatry Dril/) data de 1893. La compañía se forma en línea .obre dos filas, con­ervando los hombres el tacto de codos; en columna lo llace por cuatros; en columna tambien puede formarse con frente de seccio­n~ s y medias secciones. El batallón: en línea desplegada, en linea de. columna de ecciones ó de medias e mpañías ' i 11 tervalos vanables; <:n co­lumna de medio bJtallones ó medias compañías a di tancia en­tera; en colurnn de compañia a dist.lncia. entera ó á di tanci de 6 pa·os (quarter· column). L brig da y la divi ion: en línea des­plegada, en lwea de columnas dé compañía ó de medios batallo~ei á intervalo variables; ~n masa, Jos batallone:s se est. bleccn a dts­tancia variables y la e mp ñias en e Jumna á di tan ia de 6 p o . En tesi general la infantena en el combate se establece en tre; líneas: la primera se divide en línea de fuego, sostenes Y re- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 300 BOLETíN MILl'.r AR .. ervas, empeña el combate y obliga al enemigo á descubrir su disposiciones y permite al Jefe, por lo tanto, que elija con acierto el punto sobre el cual se hará el ataque decisivo ó el contra-ataque ofensivo. La unidades de la segunda línea están de tinadas á cu­brir los flancos ó se agrupan en profundidad tras el punto esco­gido para tentar el esfuerzo decisivo que debe hacerse á fondo> cueste lo que costare. La tercera línea ó re erva cupa una posi­ción defensiva desde donde pueda cooperar á la persecución ó cu­brir la retirad a. Al principio de la acción ofen iva, el efectivo de la linea de fuego y de los sostene deben er iguales á la re erva ; la 2. línea debe tener la mi ma fuerza que la I .a., y Ja 3.o. comprende del tercio al quinto del efectivo empeñado . La línea del fuego la forman hombre obre una fila 6 colocado á intervalos variable ; Jos ostenes y las reservas adoptan formacione apropiada a) terreno y que les permitan marchar con orden y desplegarse rápidamente; de ordinario lo o tene están en línea, sobre una fila, y las re-ervas en línea ó en olumna de poca pr fundidad. El reglamento ingle proscribe las fonnacione de tipos dicien­do: ce E imposible prevc.r todo los ca o que pueden pre~en­tarse, de donde que ea p ligroso aplicar ciertas fórmula en cir­cunstancias en que no e ju~tifica u emlJleo· cada combate es influenciado por mil circun tancia, cada una de las cuaJe e pre­senta como un problema que debera resoJ,erse de un modo dife­rente que exige en todo lo Jefe de todo los grado un esfuerzo de pensamientn y de a cion ap,oyado en los principios invariable· del arte." Una brigada desplegada para el ataque dirc~to no debe ocu­par más de 8oo metros de frente, y una di vi ión de dos brigada· más de I,6oo· para el e fuerz deci ivo u frente no deben exce­der de soo y de s~~ metros, re·pectivamente. En un cuerpo de •jercito de tre divisione , una con tttU\'e la re~erva general, otra libra el combate directo obre un frente de 2,400 metr a lo urno y la terct:ra e encarg 1 del ataq u<.: <.leci i vo. N o debe oh idar e que en Inglaterra la brigad olo u~nt cuatro batallonc . ITALIA- Reglamcnt d~ 11 de Octubre de r 88q ( igc.:nte). La e mpaiit de infantena en otdcn cerrado puede formar e en lín~a dt.S/Jitgada o <.:n tiJirnmw tic- IJmpañÍtl. n orden di per·o la compañía se fracciona al principio de la acción en línea de tirado­res y en s ten : según la circun tancia puede de plegar una ó arias seccione y sólo en caso excepcion 1 (" despliega íntegr - mente. « n la generalidad de lo ca os n formará la cadena sino con la mitad de ·u efectivo." La cadena ocupa una 1 ngitud igual al doble del frente que ocuparía en lmea de plegada: la cccione están separadas en la cadena por un interv, lo de 6 pa os. Cualquie­ra que ca ~U formación, la compañía <.leberá poder tomar r:pida- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITAR 301 ente, y sm vacilación, u formación de combate en orden dis­perso. Las formaciones normale del batallón son: 1.0 la línea de colum­na de ciJmpañza, á 4 paso de intervalo, que puede ser mayor; 2.o, fat rolumna doblt, en la que lo dos grupo están á 4 paso uno de <>tro; 3. 0 , In columna dt: batallon (celtmna ptr pt!lotoni), en la que la cuatro compañ 1as, en col u m na de tá 1, se situan una tras otra á 6 pasos de di tancia ; y 4. 0 , excepcionalmente, la lí11ea desplegada. La 1. • e emplea para la concf>ntracioue y á ece como orden preparatorio de combate; la z.o. tambien e formo.ción de concen­tración y constituye el orden normal preparatori del combate y es cómoda para hacer cerrar las tropas sobre la cabeza de la columna coando el terreno no permite ino una formaci "' n de e caso frente; la 4.• e emplea para los e calone de refuerz ó como formación de combate, cuando la aparición inopinada del enemigo no permi-e adoptar otra má conveniente; la 3· • e forma ión de marcha. La formación de combate del batallón encuadrado comprende: 1 .0 una línea de combate (avanschit•ra), con tituída por la cadena . ' lo so tenes, y 2.0 una re erva (gros so). La línea de combate se compone de una ó má compañía , según la circunstantia ; pero de ordinario comprende do separada po.· un intervalo de 20 pa­sos y·que ocupan un frente igual al del batallón de plegado. En tesi general el fraccionamiento e hace partiendo dcJ orden preparato­rio de combate; pero el batallón debe e tar iempre en situación de poder e desplegar rápidamente, cualquiera que ea la formación en que se encuentre, ya sobre el fi·ente, ya obre el flanco. El regimicnto usa una formacion de mtua ó de rt'Unión obre una ó obre v ría línea á di tancia de 30 pa os una de otra, con los batallone de ordinario en columna doble, á 20 paso de interva­lo. E tas cifra son la mi rna del regl mento alemán, con el cual d italiano tiene muchas analogía . La formaciun de combate, por 1 común, comprende mucha líneas, pero el reglamento, como el ale­mán, no fija ninguna di tancia entre ellas, la que e ubordinan á la circun t. ncia y 1 terren . Cuando el regimiento e ta ai la­do ó ituado en una ala, lo batallone que no esran al fuego se escalonan á retaguardia hacia las extremidadcs del frente de com­batc " ñ n de podcr proteger lo lJ ancoc;. La brigada emplea formacione de re u ni ... n análog as á la d 1 regimiento y con lo mi m s inten lo y di tancias .. ~n la form~­ción d<.' comb te, tambicn e n varia Jwea , 1 regtmtcnto e 1- úan ac 1 do de ordinario, y sólo por excepción e colocan uno tra otro, ora u~ndo de repente e cae sobr un enemigo que ya e_ t .. en formación de combate, ra, uand e tr. ta de llevar a e b un e fuerzo rápido y \'igoro o obre un frente extenso. a re crv la con tituye un batallón lo menos, pero pucd comprender tod un rcgimiénto· 5i la brig da ti ne ere . Para la lu. h e la ~ calo.n hacia el 1 do más pe1igro o. El regl mento n fiJa la dt tanct o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLBTfN MlLITAB que deben separar las diversa~ ]íneas. En el co~bate ofen ivo de la brigada encuadrada la extenston del frente vana de acuerdo con )as circunstancias: si se trata de un terreno en el cual el esfuerzo debe ser uniforme, se admite que 6oo á 8oo pa os ·on el frente bueno para una brigada de 6 batallone , encargada de ejecutar con energía el ataque deci ·ivo· en la defensiva, aun ocupando un fren­te doble ( 1,200 a 1 ,6oo pasos), se halla en buenas condiciones para oponer al enemigo fuerte resistencia. Cuando e trata de una bri­gada aislada, todo depende de las circunstancias. Comparando, pue , los reglamento vigente· hoy en las gran­des Naciones, con los que regían ante de la aparkion de la p6l­vora sin humo, e ve que de todos ellos ha de aparecido el tipo normal de combate para ser reemplaz-ado por in truccione reser­vadas que cada una deduce de los experimentos de los polígono de tiro y de las grande maniobras . En resumen, hoy como nunca) el estudio y la meditacion es la primera de las obligaciones de la r oficialidad. ---·-·- - O:RON:tCA M:tL:tTAR NuEvo REMINGTON- Según Army and novy journal el Go· bierno mexicano ha comprado á la Casa Rémington y C.~ 32,000 fusiles de 7 mm. de calibre, en los cuale puede usarse el cartuch del M ·áuser, de suerte que con 37 gramos de polvora lanza un pro­yectil de 17 5, con velocidad inicial de má de 700 metros por se­gundo, bajo una presión de 24,000 kilográmetro , por lo cual !\U alza ha podido graduarse para 2,000 metro.; de alcance. El nue-o fusil tiene cuchillo-bayoneta y sin este pe a cho y media libra . Segun el cit do periodic , el nu~vo Remington e muy emejante al antiguo, en su aspecto, por lo cual lo cree muy propiado para Centro y Sur m rica, donde el istema e muy conocido y ha sid apreciado vcntajo amente por todos, de ucrtc que la tropa al re­cibir el Remington ele e libre reducido y almacén, ·e hallan con un antiguo migo, en el cu 1 se ha modili ado la uña saca-cás­caras, de modo (¡ue no se calce en nin un a o, defecto gravísimo que enantes anul. ba ca i la magnífica e ndicionc · de e t arma. onsiderada desde otro punto de vista. · CARRUAJE Dl! Mt>NTA~r\. Hablan lo periódico. de que un oficidl argentino, el Capitán rapani, acaba de inventar un carrua-je que puede usar e en Jos caminos de montaña. Consi te en un rueda de 1 m. 50 de diámetro y 105 kilos de peso, que fija de uno y otro lado lleva dos caja inferiores que pesan 70, sobre las cuale re posan sendos cofres móviles de forma piramidal y 4-0 kilogramos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. nOLETiN :HILITAB 30 .ie peso. El vehículo, que por medio de unas varas e arrastrado por un caballo ó una mula, mide 2 m. 7 5 de longitud por 95 de anchura y 1 m. 50 de altura. La maniobra no exige sino un solo •ombre y la estabilidadestá calculada de tal modo que puede Aervir aunque no e cargue ino de un olo lado y que en caso de caída de la bestia no se pierda el equilibrio del conjunto. CANONES DE HILO DE ACERO. - En la última campaña de Egipto lo inglese u aron cañones de tiro rapido, compue to de un tubo obre el cual y en la mayor parte de su longitud se hab1an envuelto varias capas superpuesta ~ de hilo de acero plano, cubiertas luégo por un egundo tubo, tambien de acero. Un cañó n de e os, el de 76 milímetro , por ejemplo, con longitnd de 2 m. 69, capaz .ie lanzar proyectiles de 5 kilogramo 45, apenas pesa 304 kilogra­mos, ósea mucho meno · que i e hubiera construído por el si te­• a ordinario. - - ··· - - (Continuación) ''Pueblos de Nueva Granada: voy á continuanmi marcha tn yuestro territorio. El ejército español observará la más estricta disciplina. Perdonaré á todos los que e confíen á la clemencia del Rey. Vuestras vida y vuestros bienes erán re petado . Venid ! á mí como hermanos. ~e se olvide todo lo pasado; pero de día , chado del que cumpla las órdenes de los rebelde ~ porque entonces prescindiré de la clemencia, y castigare la re · i,· tenCla á las ordene­de nuestro legítimo monarca don Fernando VII. Ofrez.co paz protección á los buenos, pero ere ine orable en impartir jus ticia ~ los malvados. « Cartagena, 22 de Enero de 1816. <' ~·1 RILL Después de cumplir con e ~ te deber, guí el 1 im iento de las columnas; llegue á Mompos ; ya e taba m n7ada la campa-ña, y la victoria precedía la marcha de mis tropa . in embarg > tsc~ibí á Su Majestad para suplicarle que me libra e de una arga uperior á mis fuerzas, carga digna de er encomendada á capitane · mejor experimentados, y que fcli7.mente no on raros en el \a t imperio español. El 1.0 de Abril e taba en Ocaña. La Provincias del ccorro y de Tunja iban· á er rodeada y ocupadas, a pesar de las e peran­zaa de las tropas rebeldes que pretendían defenderlas, y de un con~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'!'ÍN MILITAR junto de aventureros franceses que habían llegado e te de gra­ciado país para encender en el las antorchas de la di cordia, saciar . u baja avancia y sumergirlo en nuevos infortunios. El éxito de mi armas era evidente; yo quería evitar la efusión de sangre ; hable á los habitantes el lenguaje de la verdad y de la buena fe : desplegué á u ojos el cuadro de u situación presente, y el doloro o porvenir que se reservaban si no aceptaban la paz que Jes ofrecía; trate, como e verá, de di ipar la ilu iones que se forjaban ; en una palabra, no me de cuide, en ningún sen­tido, para lograr el cumplimiento de mis voto . Habitantts dd Suorro '1 dt
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 102

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