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Imagen de apoyo de  El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie VI N. 5

El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie VI N. 5

Por: | Fecha: 1884

Contenido - Lectura dada por el señor Salvador Camacho Roldan en la sesión solemne del “Ateneo de Bogotá” el 18 de septiembre de 1884 - Manual del cultivo de la quina. Continuación - El arado. Continuación - Agricultura nacional. Chilma - Revista de Enrique cortés y compañía, Limited
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie VI N. 5

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie II N. 3

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Imagen de apoyo de  El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie XIII N. 5

El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie XIII N. 5

Por: | Fecha: 1897

Contenido - Contabilidad agrícola - Cultivo del Henequen - Fabricación de mantequilla y queso. Fabricación de mantequilla - Fabricación de quesos - El estiércol y los bacterios desnitrificadores - Conservación del nitrógeno del estiércol - El Caucho - Fijación del nitrógeno del aire - Influencia de las abejas en la vegetación - Avicultura - Gusanos en los bronquitos del ternero - Conservación de los tomates - Informe sobre el cultivo del agave en los Estados Unidos, con exposiciones relativas a la industria en Yucatán y las islas de Bahama, y breves consideraciones sobre la cuestión de maquinaria para extraer la fibra (continuación)
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie XIII N. 5

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Imagen de apoyo de  Bogotá Ilustrado - Serie II N. 12

Bogotá Ilustrado - Serie II N. 12

Por: | Fecha: 12/01/1908

1 I { )~;t~/ REPUBLICA DE COLOMBIA lB ~ o{ ~;:;, /o~¿¿j ~mmmmmmmmmrnm~wrnmmmmmmmmmrummmmmm~ Mis padres, ~~~i~~~;a~?aldi; Garibaldi, l. por Ed"ardo Lockroy; E lmuodo Cervant~s, por Reg; Ottu Drinker, por Edmundo Cervantes; El Dr. R M. Carrasquilla, por Luis María Mora; Francisco J Fernández, por R~g; De lejus I poeslal, por F Rivas FraJe; Anivcrs.no (poe,ia), por VIC· ~ tor M Londono; c.n La Unión (poesta), por Ed· El mundo Cervanle'; En aquel tiempo ,. (poesía), E! por Ismael L"p~z; Suello Illanco (poesía), por i Eduardo Castillo; Panteón; En el b1lsque (poc. sIal, por Guillermo ¡:'os ,tia; G.deTÍa Dip omálica" por RI!I{; Cafétale.; en Columbia, por Gabriel Dr. IIz \Y ; An, nuevo, bailes, teatros, bailarinas, too ro·, ttc. etc. Ilustraciones: Garibaldi, Fdmundo Cer~'an. tes, Ur Raf",1 Mar a C.lTrasquilla, Francisco J. F~rnqndcz. Viclor 111 L 'ndoño, Ismael López, t D. ~ Enrique Sancl~ment ·, General t.lalee'id no Var, ~ gAS, l>r Juon E Manrique, General Rafael Uribe I Uribe, Deshierba del c,fetal, Cusech _ del caf!!, Casa de la Hacienda, [diticil de las maquinas, etc. ~WWW~tm!ml¡¡¡WIIIWUW!!lIWW~ Bogotá, Enero 1.0 ,. f ( J30GOTA /;" - i . / i :' ~/ ; ~/ i .y 5erie ~~rrrrttttttttttrrrrttntttttt~ttttrrrrttttttrrttrr~tttt~~ l · CONDICIONES .~ Númerosuelto ...... _ ........... _ .. $ 20 e Id. en IMpelextr¡¡fino._ ... _: .. .. _ 50 E Soscl'i ') ión á la serie de 5 números ... 100 1,.13 Aviso ', p ~ OEUTSCH COLUMBIANISCHE BRAUEREI G m, b. H. ~ ~ El Gerente, LEO SIEGFRIED XOPP I ' ~ ~ iI DD~~~U~U~ggg~ggDOg~~DDDOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Serie 111 REPUBLICA DE COLOMBIA Número 12 ~~ Bogotá Ilustrado ~----.. ~.~.~.~ .... ~, .. ~-----~ .~~ .Jf G'V'Íembre de 1901 5lJi'tecto't y 8bedacto '{., abafaeL l nidad; idioma en que todas las palabras, sin ra ces, afines, ni derivados, tienen la significación exacta, de ma­nera que se habla á las plantas ó á las piedras y entien?en, se llama al bruto y re ponde y con el cual e comu~lcan los espíritus. i Fléchier, Bourdaloue. Dossuet y Ma slllon, qu~ apenas estaban ,iz mente Dú, hubieran ido de e a po­ca, cómo se le. habría hecho la boca agua por aprender­se aquel discurso para salir á repetirlo por esos púl(Jitos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOT A ILUSTRADO 191 Capaces hubieran sido de pedir permiso para bajar á la tierra á traducir, aunque imperfectamente, {, lenguas vul­gares la Divina palabra. Como se sabe, los franceses son las gentes más vanidosas. Abogados de estos de nuestros días no se usaban; los pocos procuradores y escribanos que merced á la intriga habían logrado deslizarse en el Paraíso estaban aterrados. De acuerdo con las nuevas teorías ya no se podía ci­tar el artículo tál para condenar al pobre que se robó una gallina, ni con el Código en la mano declarar yacente la herencia dd rico que dejó sobrinos ó parientes colaterales, ni se formadan aquellos expedientes de artística maraña con que se prolonga un pleito por años y años pára delicia de los curiales: la profesión quedaba perdida. El Padre Eterno, que lee los pensamientos de los San­tos como los de los hombres, cayó en la cuenta, á propósi­to de abogados, de que Otto no había tenido ninguno ese día; y dirigiéndose á San Gregorio, á la sazón encar­gado d el Gobierno interior del Cielo, le preguntó: -Nu habrá entre los Santos alguno que se interese por ese Drinker ? -No, Señor, contestó San Gregorio, hasta ahora no ha ll egado á mi Despacho memorial, ni petición, ni cosa que se le parezca, en relación con ese prójimo. -Con perdón de Su Santidad, dijo San Rafael, me­tiendo su cuchara, vengo de la tierra y al pasar por la Selva Negra oí los lamentos de Drinker, y como estaba perdido del camino, qui e hacer algo por él porque creí que estaba en mis atribuciones socorrerlo; mas por des­gracia no es de los que me están encomendados. -¿ y por qué no pasó usted al Despachoá darme aviso inmedia tamente? preguntó San Gregorio. -Santo Padre, respondió el Arcángel, porque este hombre no se halla en artículo de muerte, ni creo que en caso tal merezca los honores de la recepción! -No importa, usted ha debido ponerlo en mi conoci­miento; usted entra en el Cielo como Pedro por su casa, sin tener en cuenta que en mi calidad de J efe de la suprema Policía debo estar informad0 de todo lo que sucede para á mi turno poder dar las noticias que se me pidan. -Yo no estoy á las órdenes del Despacho de Gobier­no, dijo el Arcángel amoscado, mi misi ón es protf'ger á los viajeros, y a (, sólo debo dar cuenta del resultado de mis comisiones por conducto del Ministerio de Relaciones Jix teriores. Es de advertir que el Arcángel hacía días estaba de mala guisa con San Gregorio porque éste no había queri­do hacerle Caballero de su Orden, la cual se acababa de instituír en el Cielo, y tánto se había de vulgari mr des­pués, que hubieron de mandarla á la tierra en tiempo de • Gregorio XVI. San Pablo, por el contrario, JI'! había con­cedido la Gran Cruz de la Orden Militar de San Miguel. Viendo el Señor que las cosas se agriaban entre su Ministro y San Rafael, intervino: -Tenga paciencia el Sr. Arcángel, dijo, que á San Gregorio no hay que levantarle la voz, porque no sola­mente en la tierra fue tan gran Papa, que le apellidaron el M agno, sino que es Magistrado de primera categoría en eü~ Reíno; y mírese en el espejo de su col ega Luzbel, para que no venga con soberbias; y dígame, ¿por qué no socorrió usted á e!te pobre Otto Drinke r .? El Arcángel agachó la cabeza y con mucha humil-dad res pondió: -No le protegí porque .. porque ... -Veamos por qu é . -Pues, Señor, porque ese hombre no está pe rdido por viajero, sino por borracho .. _ y como no ti ene oficio ni benefici o, él mismo no sabe á qué santo encomendarse. -Malo, malo, dijo el Señor, ¿ de man e ra que hay en el mund o una clase de gentes que no tienen padrino en estas alturas? Vamos á ver. ¿ Quién se hace car~o de abogar por e llos? -Nadie, respondió. Ningún santo quería que se le ta­chase de andar en malas compañías ó exponerse Á q\,;e le acusasen de haber l.ido aficionado á empinar el codo . A todas estas el Padre Noé, vi endo por dónde iban tablas, callaba como un sordomudo y le provocab ha-liarse á centenares de pies debajo de la tierra : es decir~ en el Limbo. -¿ No hay quien se apropie esta defensa ? volvió á preguntar el Señor. Silencio en las barras. . -¿ Cómo e~ esto? ~quí tenemos á San José, que !>e Interesa por media humanidad; á San Antonio de Padua que tudos los días viene á empeñarse por las solteronas' por los perdidosos, y hasta me ha metido a.quí, valiéndo~ se de sus influencias, á algunos rábulas á cuento de que él también tuvo su pleito; no se pu ede rebullir un poquito la tierra sin que San Emigdi? clame por IflS despanzurrados; los pes r adores se encomiendan á San Pedro ; los cazado­re3 á San H~berto; por los agricultores ruega San I si dro; los Evangelistas defienden á Jos escritores; á Jos músicos Santa Cecil~a; Santa Luda me pide ojos como quien pide cuentas de vidrio; San Juan de Dios ruega á cada triqui­traque que abra las cataratas del cielo; Santa Rita todos los días quiere remediar imposibles; Jos tahures nombran á Santa Polonia y hasta los ladrones tienen á San Dimas. ¿ Cómo hacemos? No en balde se ha de decir que Dios da la llaga y da la medicina. Hay que buscarles un apode­rado á éstos, que son más desgraciados que perversos. La mayor parte de los que se entregan á este vicio lo hacen, según ellos mismos aseguran. por disipar sus penas. -Si Vuestra Divina Majestad me da permiso, dijo San Juan Crisóstomo, me atreveré á indicar un medio para encontrarles defensor. - Hábla en buena hora y pruébanos que por algo te llaman boca de oro. -Me parece, dijo el Santo, que hay una manera muy sencilla de saber á quién se le debe n adjudicar. Pues­to que este Otto Drinker es un modelo en su género, la cuestión se reduce á averiguar cuál es el Santo á quien acude en sus aprietos, y designarle para que cargue con todos los bebedores. Adoptado el consejo, se envió una comisión para que buscara en los archivos la minuta de la vida de Otto Drin­ker á fin de saber cuál era su devoción favorita. De la investigación resultó que la invocación que con más frecuencia empleaba Otto, era la de "Ave María." -Entonces á mí me corresponden, dijo la Virgen, y con esa sublime .ternura de Madre amorosa para quien no hay vicio que no encuentre di scu lpa ni falta que no trate de atenuar, la Reina de los Cielos y de la tierra se hizo cargo de la defe nsa de esos hijos d esamparados. - Hé aquí, agregó Slxtfl , por qué los borrachos son tan afortunados: Son para la Madre de Dios, como los hijos cala veras en las familias: los más consen ti rlos. -Ahora que ya saben usted~ s esto no vayan á abu­sar. No se debe mortificar, por de licadeza, á la Madre Excelentísima y Mis e ricordiosa. RmruNDo CERVANTES -. El i?'r . ..Rafael .Jyt. CSarrasc¡uilla (ÍNTIMO) No queremos en estas breves .lí neas esboza~, .c omo otros, en atildado estilo, las allas Virtudes, mereCImientos y lauros del Dr. Ca~rasquilla. Quédese ~so para plumas más avezadas que la nuéstra . Deseamos 610, con los ojos del alma, recordar el claustro á cuya sombra querida yis­lumbralnos las primeras lu ces de la ciencia, afianzamos lélS creencias nacidas al cal0r de! hogar y oímos las salu­dables lecciones del patriotismo. Bajo las aulas del Colegio del Rosario se destaca en nuestro espíritu una figura imborrable' la figura del Rec­tor/ á la vez que del amigo: su negra vesti?udra talar, su majestuo. o ademán, su frente alta y despeja a, u rostro lleno de bondad inefable. En la cátedra su voz O'rave de orador sagrado suen a co n el timbre austero de 1: verdad. El discípulo. pr~ndido á los labios del maestro, no pierde una sola frase. Su ~a­zo namiento se de.envuelve con el laconi mo g eométnco \ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO de la lógica de Aristóteles. El espíritu del gran te610go de la Edad Media vivifica esa enseñanza como el calor ' del sol la fecundación de la naturaleza. Pero apenas suena la campana y la conferencia se suspende, en torno de nuestro caro Profesor de Metafí­sica, se agrupan sus discípulos, deseosos de oír una última palabra, para aclarar un problema ó resolver una duda; y entonces él, á todo atento, mezcla á la profunda lección el saludable y cariñoso consejo. Para el Dr. Carrasquilla, vivir es enseñar, vivir es educar, vivir es estar en comuni­cación con el alma enamorada de la juventud, ansiosa de servirle algún día á la Religión y á la Pa tria. I y qué grande y verdadero amor por el joven! Como nuestros padres por la sangre, el más rehacio, el más dís­colo es en su corazón el discípulo más querido. Para el jo- - ven de levantada inteligencia, voces de aliento, á fin de ués de largos estudios conduce á ellas á la joven novia que lo ha de acompañar en los rudos em­bates de la vida I I Con. cuánto placer ha mirado el Dr. Carrasquilla la verde hOJ"- de laurel que ya ha empezado á orlar las sie­nes de algunos de los hijos predilectos del antiguo Colegio en esta última éra de gloria I ' Hemos co.mprendido las dulces fruiciones qU'e el sabio pro!esor expenmenta cada ~ez que uno de sus discípulos asciende con honor ·Ios pnmeros peldaños del foro del profesorado, de las distinciones públicas. ' Muy yocos serán los que sin honda pena han sentido, al desped.lrse ya de las aulas, el apretón de manos del Dr. Car.rasqullla. El padre quedó ahí. ¿ Y el hijo volverá? ¡Quién sabe I Queda orando aqu~ y tal vez éste jamás tor­ne de regiones distantes. \ . ¿ y la casa del maestro, la modesta casa rectoral? Es la de todos los discípulos del Colegio. ¿ y por qué estos recuerdos? Ah I Porque hoyes el día en que los estudiantes celebran el santo onomástico de su Rector I Maestros y alumnos se empeñan en darle pruebas de gratitud: una velada literaria la víspera, una cena frugal servida en el vetusto refectorio del Colegio, la íntima satisfacción de todos. y por coronamiento hoy, por la mañana, una misa ante el ara de la Bordadita. Vayan estas líneas para el maestro, para el protector y el amigo. Bien sabemos que lastimarán su modestia; pero cuando en la lucha por la existencia, penalidades y contratiempos han empezado á cubrir el cabello de canas, hay que volver los ojos á los tiempos venturosos, por más que diga Dante que no hay mayor dolor ~ue un recuerdo de felicidad en la desgracia . LUIS MARI ... MORA Octubre 24 de 1907. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO 193 ------------------------------------------------~~---------------- -- --------- 3{ embres d.e acci 6n Ninguno COlliO el Sr. Fernandez puede reclamar con mejores títulos la satisfacción de haberse formado por sus propios y únicos esfuerzos, hasta conqui tar puesto envi­diable entre los escogidos y afurtunados de la tierra. E l camino de luchas incesantes y de triunfos sucesivos, cada vez mayores, recorrido por el ~ r. Fernández, es claro ejemplo de lo que pueden la con tancia y el amor al tra­bajo, servidos por sólida instrucción y clara inteligencia. D. Francisco J. Fernández Muy joven hizo estudios teóricos y prácticos de tele­grafía, buscando seguramente un trabajo que le diera me­dios de afrontar la diaria lucha por la existencia, y pronto tuvo á su cargo importante oficina telegráfica del país, y al contrario de lo que tantos otros han hecho, que en el empleo sacrifican aptitudes y aspiraciones, se dio á la tarea de mejorar sus conocimientos, como Inspector de las lí­neas de Santander, y preparándose para la instalación de nuevas líneas y nuevas oficinas, y consultando siempre la perfección del .'.lervicio y la economía para establecerlo. El Gobierno supo apreciar los méritos del nuevo construc­tor, cuya habilidad para organizar crecía cada día, y poco á poco fue entregándole lineas más y más importantes, que dejó instaladas satisfactoria y correctamente. No fueron obstáculo para sus trabajos ni los malos climas, ni las naturales resistencias que opone nuestra bra­vía naturaleza á quien trata de dominarla; al contrario, sus fuerzas crecían con las dificultades que las contraria_ ban, y gracias á su constancia prodigiosa, logró comunicar á Bogotá con la Costa Atlántica y con Orocué, estableciel'\l.. do líneas en lugares no habitados por el hombre, si bien ri­CO" en dones naturales, pero de climas deletéreos, y donde cada poste clavado significaba un triunfo sobre la muerte, que despiadada amenazaba á los zapadores del progreso empleados por el Sr. Fernández. Hoyes fácil nuestra co­municación con aquellas apartadas regiones, y no todos pensamo~, cuando nos servimos de ella, en la inmensa su­ma de esfuerzos empleados para. conseguirla, por el Sr. Fernández, que vivió mucho tiempo á las orillas del Mag­dalena ó en las pampas de Casanare, sin preocuparse por las inclemenr:ias del clima, que más de una \'ez pusieron en peligro su xistencia, y soportando abnegado la ausencia de la familia y las escaseces de la vida, allf donde faltan toda clase ne alimentos y de comodidades. Entonces, cuando la batalla fue más ruda y más peli­grosa' el éxito cid r. Fernández fue brillante y fue com­pl( to, y de ahí para acá arranca la base de su fortuna y de la importante p05ición que merecidamente ocupa entre los empresarios del país, y que le permite consagrar su atenrión á las varias importantes negociaciones que tiene iniciadas y en cuyo de$arrollo acaba de hacer un viaje de estudio por Europa. Siguiendo sus primeras aficiones y sin abandonar el vasto servicio telegráfico que tiene á su cargo, se ocupa en el establecimiento de cables en el río Magdalena y en la Costa Atlántica, para lograr nUestra comunicación di­recta con las líneas inlF~ roceánicas entre Europa y Améri­ca, que, como es sabido, hoy no llegan á ninguna de nues­tras ciudades del Jitoral; además, ha fundado una empre­sa de colonización en las desiertas montañas del Carare, y aquí tiene á su cargo la Gerencia de la Compañía de hilados y tejidos de Samacá, la de la Gran Panadería de Viena, La Imperial y la del Mercado de Las Nieves. Bien se comprende el inmenso mérito del Sr. Fernández como.­empresario y como organizador, cuando, con plena con­fianza en el porvenir, echa sobre sus hombros el peso de ' tamañas empresas. Hombres como el Sr. Fernández son los que Colom-. bia necesita par¡~ su redención económica y fiscal, tan in­teligentes como emprendedores y tan activos como ge­nerosos. El Sr. Fernández es ejemplo vivo de lo que vale el' esfuerzo propio para alcanzar buen éxito en la lucha por" la existencia, y como tál lo presentamos á los lectores de BOGOTÁ ILUSTRADO, al honrar con su retrato nuestras co­lumnas. Séale de hoy más feliz el resultado de sus numerosas­empresas, que si acrecientan su propia fortuna y las co. modidades que merece quien trabaja como él, también acrecienta la fortuna y la prosperidad del país. + 9?e 1ejes i Cómo se aleja el tren! j Cómo se aleja y decreciendo va y al fin se pierde, y sólo el humo en espirales deja en la extensión de la llanura verde I i Así se van las dichas de la vida! i Así se van las horas de ventura I y dejan sólo en su fugaz huída de los recuerdos la espiral oscura. Los dos que en el andén se despidieron largo tiempo en los ojos se miraron, mientras las manos trémulas se unieron y en silencio las almas se besaron . En la hora fatal de la partida no hablaron de promesas ni de agravios; que en las grandes tri5tezas de la vida hablan mejor los ojos que los labios. Ella está aún en la estación mirando del humo los confusos espirales, y él, que ya no la ve, sigue agitando el pañuelo á través de los cristales. y cual de un mismo sufrimiento heridos, con un acento de profunda queja, quedo exclaman los dos entristecidos : 1 Cómo se aleja el tren! i Cómo se aleja 1 Noviembre 18 : 1907. F. RIVAS FRADE Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 194 BOGOTA ILUSTRADO g@:e::.=== I ~===,g@ ~V'ersariO BaJo la a1,diente bóveda nocturna, Al repasa1' la frecuentada senda, Dialogo en la arboleda taciturna Víctor M. Londoño Con tu pálida sombra de leyenda. Te miro como entonces, y me ag1'avia La risa de tus labios abrileños ,. Tu voz me dice, en los augurios sabia: - V1·gíla en el umbral de tus ensueños! j Cuánto sangr6 mi corazón desnudo Ante el oblicuo sol de tu mirada! j Oh ta1,de de Noviemb1'e, cierzo rudo, Frigido como el hie1'1'o de una espada! Cuando la esfinge interrogar quisimos, Mú'é en la faz palidecer las rosas, y al fondo de una cripta descendimos Mudos y con las manos temblorosas. AlU fue el beso iniciad01'. Procúra De aquella voz que t1'ansfigura y pasma Recordar el murmurio en tu clausura, y t6rna á mi Jardín como un fantasma. ev. 8JTG. JJondoiio NOVJ1m BRE DE 1907 g@=== ,=c===g@, En " fa Unión" 1 Vuelvo la vista atrás, y entre los velos De la niebla confusa de los años Van pasando ilusiones, desengaños, Luchas, triunfos, placere5 y desvelos. (Para Req) Hondas congojas, íntimos desvelos Que tánto me agitasteis: hoy extraños, Vanos fantasmas os perdéis huraños Bajo el palio impasible de los cielos. Pálido, sin color, todo esfumado Se ofrece á mi memoria vacilante, y no sé si es verdad ó lo he soñado: I P ro lu imagen n6 I Pura, radiante, Como una estrella en el confín distante, Viste de luz las sombras del pasado. II Ya no soy lo que fui : surcan mi frente Hondas a rrugas j mi cabello cano Revela los estragos del verano Que consumió mi juventud ardiente. "Inven i portllm .. '" Cuán rápido bajé por la pendiente Que subí con empuje soberano: Toqué la cumbre y al volver al llano Me encuentro solo, exánime y doliente. Pero ya veo la postrer morada y desdeño las burlas del destino ; Amor, gloria, poder : humo, aire, nada. k ecojo mi bord6n de peregrino y rindo con la espalda doblegada, Las últimas etapas del camino. EDlIUNDO CERVANTES Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. \ ·BOGOTA ILUSTRADO Ismael López NOVIEMBRE DE 1907 SB,=·=== Sueñe b lance El alma mía tuvo un sueño blanco, un sueño nupcial. Bajo el risueño azul de una mañana de primavera todas C. aquel tlempe ... Entonces las sencillas zagalejas vivlan sin rubor y en. sus bermt:,jas bocas melijicaban las abejas. Libre de yugo en las llanuras vasta. pacla el baey mientras las ninfas castal enguirnaldaban sus torcidas astas. Era la dulce edad en que las {uen tes arrastraban en fáciles pendientes sobre guijarros de oro sus corrientes, g el hombre sobre el haz desmesurada de la tierra espaciaba la mirada, lin Dios ni Ley, y no pensaba nada. Tras el pastor por la rosada vla al amoroso silbo descendla la grey paciente alfallecer el dia, ó tañendo sus p(fanos ltgerJs la cena aderezahan los cabreros al pie de clamorosos cocoteros. Leche y miel deslilaban las encinas y en sus ramas las águilas divinas posábanse en. las horas vespertinas. Dichosa edad y liempos lisonjeros cuando los zaga lejos lastimeros de valle en valle andaban y de oleros en oteros, y al sol de rayos vivos modulandu campestres leimotivos Pan bicorne haela danzar los chivos,' y en lasfloreslas las desnudas diosas, de luengas cabelleras y golosas bocas de miel como entreabierlas rosas, bajo grulas de opacos oxiacanlos con sus manos, en llmidos quebrantos, apenas recalaban sus encanlos. albores eucarísticos, albor de los manteles sagrados, claridades pacíficas de estrella remOLa, terciopelos de 'lirio intacto, mieles de los panales áureos del HibJa: eso era Ella. las más dulces campanas de mi parroquia en clara vocinglería dieron su fresco reír para solemnizar el día felice de mis bodas. Su alma como las flores ingenua é inconsciente liMaba, sin saberlo, dentro de sí una fuente, de dulzura, un tesoro de amor inagotable y de bondad sencilla: Al soplo de las auras pacíficas, de cada naranjo desprendíase en lluvia perfumada -tal un revoloteo ¡naravi llosa y leve -de plumas de palomas,-el azahar de nieve para alfombrar la ruta g loriosa de mi amada. I Mi amada! Dos colinas ·de nardo eran sus senos nevados: dos divinas azucenas del monte sus manos, cuya albura estaba penetrada de luz, y la dulzura de un diáfano horizonte Ella era en su ignorancia como una cieguecilla muy dulce, que tuviera las manos llenas de oro. Así, bajo la risa sonor~ de los bronces la vi pasar: entonces mi alma se llenó toda de sol y de cariño y me sentí lan bueno como ((uando era niño. Sueño divino, sueño nupcial: cuando me asomo á tu ventana, cede la pena que me agobia, . me lorno puro y f"anco . _. _ y mi alma .se adormece tan blandamente como si ~a pacifical'an los ojos de la novia cenlda de azahares que vi en mi sueño blanco. J95 azul, llenaba el cerco de sus pupilas francas: juntad todas las cosas más dulces y más blancas;¡ EDUARDO CASTILLO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO (, I ~ ... I I I Panteón Una larga vida, dedicada, sin restricciones de ningu­na 'clase, al amor de Dios y al servicio de la humanidáa, fue la de la Reverenda Madre Gertrudis, Sup~riora de las Hermanas de la Caridad en Colombia, quien por más de treinta años consagr6 las luces de su privilegiada inteligen­cia, las energías de su voluntad y la ternura de su coraz6n á la formaci6n de las abnegadas hijas de San Vicente de Paúl y á la eduoaci6n de la niñez. Ni la ancianidad, ni los quebrantos de su salud debilitaron el vigor de su fecunda obra, yal bajar al sepulcro deja imperecedero rec\!lerdo de virtud y noble ejemplo de laboriosa propaganda. El fallecimiento de la Reverenda Madre Gertrudis ha sido un verdadero duelo social, y de él participamos nos­otros sinCeramente. Entre los muertos conocidos, amigos muchos de ellos, que reposan en el seno cariñoso de la tumba, queremos recordar aquí á Arturo Rozo Laverde, que muy joven nos dio la eterna despedida; al Sr. Luciano Fonnegra, padre de nuestros amigos D. Miguel y D. Juan María, que rin­di6 en Medellín la larga jornada de su existencia; á Eduardo Herrera Ricaurte, médico muy distinguido, que también muere en la plenitud de la vida ; á Bernabé Ar­beláez, miembro estimado del comercio de la ciudad; á la Sra. Josefa María Jimeno de Robles, virtuosa matrona, oriunda de la Costa Atlántica, que de tiempo atrá!? se ha­bía establecido entre nosotros; á Marco Aurelio Uribe To­ledo, joven santandereano, muy ap;-eciado por cuantos tu­vimos el honor de tratarlo, que muri6 en Ciudad Bolfvar, desempeñando a\lf el Consulado de Colombia; á D. Ma­nuel Reyes Valderrama, patricio boyacense, que después de larga existencia consagrada al trabajo que enaltece, muri6 en la ciudad de Sogamoso; al Sr. Pedro Avendaño " Coronado, respetable miembro de la sociedad tunjana ; al Sr. Luis Felipe Angulo González, muerto en las cerca­nías de Lisboa, Portugal, que anteriormente había sido confinado á nuestra Colonia Penal del Caquetá, por causas políticas; á D. Clodoaldo Mora Bernal, activo comercian­te, que sufri6 graves pérdidas cuando la suspensi6n de pa­gos del Banco Internacional; al Dr. Antonio María Res­trepo Cada vid, distinguido abogado de Medemn; á la Sra. Teresa Herrán de G6mez, apreciada dama de esta sociedad; á la estimable Sra. Ernestina La verde de Ro­dríguez, muerta en Vichy, Francia, adonde había ido por causa de salud; al General Juan González Monroy, vete­rano militar de los tiempos de la Nueva Granada; al in­teresante joven Fernando Angulo Valencia-hijo de nues­tro amigo el Dr. Fernando Angulo,-que en la edad de las ilusiones acaba de morir en Cartagena; á Manuel Franco Izquierdo, muy querido amigo nuéstro, muerto en Sogamoso después de larga y penosa enfermedad; á D. Luis Patiño Jaramillo, trabajador infatigable y cumplido caballero, y á D. Pascual Uribe R., honorable ciudadano antioqueño, que muri6 en Rionegro. A las familias de todos ellos enviamos nuestro respetuoso saludo de pésame. Además, honramos hoy nuestro PANTXÓN con el retrato del Sr. Enrique Sanclemente, de cuya muerte dimos cuenta en el número anterior, y lo acompañamos de las sentidas líneas que nos ha enviado uno de sus amigos y admira­dores, y son éstas: t. Hay seres que la n¡¡turaleza dot6 con raros privile­gios y que, debido 4 éstos, se imponen á la admiraci6n y aprecio de los demás. A este escaso número de varones dignos perteneci6 Enrique Sanclemente, cuyos méritos ha venido á justipreciar la muerte. Eran los tiempos de nuestra alegre juventud, cuando nos fue dado conocer en Buga á Enrique, que por ese en­tonces disputaba con Julio Campo-alma gemela-la so­beranía de los caballeros en nuestra sociedad, partía con éste los torneos de la elegancia, y sabía conquistar la esti­maci6n de todos con la instintiva dignidad de su carácter, que á ninguna otra cediera ventajas y que algunos inter­pretaran como orgullo; con la rara gentileza de sus actos, que hacia pensar en antiguos caballeros de alta estirpe) con sus naturales elegancias y exquisitos refinamientos, que ~o scñ9,reaban de nues~rqs salon!:: aristoor~ticos ; con su ínLeligE:r~i" I generosa~~e pr6diga ~ro{l,Indidad 1 en, ~atos l' "' ) \" .. I l' .,1 • 1 I J ¡"' l." • " de esparcimiento, en que hácfa las delicias de los' que le rodeaba!l; con su hermosura varonil y noblemente altiva,. de que apenas hay ejemplo, que le ' atraía la admiraci6C1o indiscreta de las mujeres y el obligado elugio de los hom­bres ; con las auténticas ejecutorias de familia que lo con­decoraban de nobleza, sin que de ello hiciese alarde ; con el dona ire ha bitual de sus pensamientos y la galana festi­vidad de sus palabras, que no escasas simpatías le g ran­jearon. Pero aparte de estas co.nsideraciones sociales, con la honradez y rectitud tradiciona les, de las cua les nunca bastarde6, condiciones muy dignas de exaltarse por ser tan valiosas como raras en los tiempos que alcanzamos,. plegados bajo el sentido de cálculo que los corroe. ,~ En rique Sanclemen Le Vencidos ya los fogosos años de su juventud, torn6 Enrique al valle del Cauea-todo luz y fecundidad,-que si no le vio nacer, era la cuna de sus mayores y el regazo de su familia; pero no ya con el mismo optimista senti­miento de la florida edad, pues una precoz experiencia co­menzaba á platear sus cabellos, é inundaba su espíritu de esa taciturna melancolfa que atraen los desengaños y los­placeres idos, con su sombra de recuerdos. A poco tiem­po, uni6 su destino al de una virtuosa dama de esta socie­dad, á la cual 10 ligaban de antemano los lazes de la san­gre, y era para él, desde temprana edad, señora de sus· pensamientos. Bajo los mejores auspicios plant6 su hogar, dechado de todas las virtudes, timbre de la sociedad cau­cana, y que ha sabido tejer la guirnalda de sus propios merecimientos. Desde entonces finc6 las mejores esperan­zas en el porvenir de aquel hogar, le consagr6 sus redo­blados esfuerzos y aspiraciones, y obtuvo, en recompensa, considerable número de descendientes, que forman hoy, al amparo maternal, una familia modelo, en donde arrai­gan y compiten el deber y el honor de sus antepasados. Para ellos ha dejado Enrique como único pero inestima­ble patrimonio, la tradici6n de su piedad, que alcanzó la victoria en los combates de la fe; la enseñanza de su leal­tad, á toda prueba, y las credenciales múltiples del caba­llero ; patrimonio más preciado en verdad que el de efíme­ras 6 deshonradas riquezas, que el tiempo destruye con sus ácidos y la tarda jllsticia con sus vindicaciones. Deber de nobleza es para la amistad exaltar la vir­tud de los que á ella fueron d6ciles, y trazar con cariño y sinceridad el tipo de los nobles que perecen, y que vi­ven en nuestro cora~~ij. Vaya par~ ~ndque esta modesta corona de recuerdQ~/ "" \ . . , ' ,J ,', • "J. '1 ::. ¡",¡ Cht~ •• iJ l. , ti, \ ( Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. '1 BOGOTA ILUSTRADO 197 ~ , .¡ 1. ' . : 1 ! I "j J , "J En el bGsgue Déjil dans t'úwonnuje t'épOllse elje t'aime~ Tll m'appal'tiens dJs le passé, Fiancée invisible el dontj'ignore méme Le non sans cesse pl'ononcé. SULLY PnuDlIoMME Déja pOI' hoy la perfumada alcoba de ambiente virginal que es tu capilla; quede el polvo en lo~ Inuebles de caoba y alte entre las edas la polilla. La ol'ación interrumpe en un momento, esté un rato la alondra abandonada y vén ¡Í contem piar el firmamento que e quiere mirar en tu mirada. Vén ¡Í aspirar la matinal fl'e cura que surge del fol1~je y de las flores, á esparCIr tu corola ingenua y pura, oh ro a del jardín de mis amores. Este día, e Le puque y esta bri a para tu hermosa juventud se han hecho; que e talle entre los árboles lu risa, que resuenen tus f, ases en m i pecho, Verás ahora que Diciembre empieza con sus fie~las, su sol y sus retamas, de prender. e del tronco la corteza y filtrarse el azul entre la ramas. Mientras Helios avanza en su camino Mirarás descorrersen las cortinas Del escenario s-igllDtesco andino y en dorado zlg-zag las golondrinas. Oirás cómo celebran nuestra cita, primaveral, risueña la mañana, la campana en lo alto de la ermita y las ondas del río en la sabana. Como en la noche del poeta, á solas no puede verse del Señor la obra; Le formará, si vienes, aureolas toda la luz que á mis pupilas sobra. Ji;scucharas las aves que en sus trinos (no importa si es ya cosa repetida) formando el eco de tus pie divinos te darán cariñosa bienvenida. y en tanto vamos bajo el palio verde yo le diré cuan to ~oñé y an helo ; copa del árbol que la vista pierde cual flecha que partiera para el cielo. Tal mi pasión. miasmático terreno la dio vie,-or y la tornó más pura, una águila me dijo cuánto es buenO el respirar el aire de la altura. Sí, de la altura del inmenso espacio do no llegan los míseros reptiles; los que presas inmundas al palacio llevaron de mis años juveniles. Seles envenenado por la envidia no v:\eilaron en llenar de cieno el brillo de mis arma CI1 la lidia y mi blanco cO ' urno en el terreno. Serás un preciosísimo amuleto, con todas tus virtudes y lus dones, al fango que destilan en secreto, sierpes del mal, algunos corazones. ¡Ah 1, ouántas confidencias á tu oído, á tu alma más bien dirá la mía; conocerás la vida que he vivido sin tener el amor de cada dla. Confiado en la bondad que te reviste - tú erás más discreta que un hermano­te diré del papel que hago tan triste en el baile de máscaras humano. y sabrás que doliente y errabundo, seguitlo por euménides rabiosas, crucé huérfano y solo por el' mundo persiguiendo dorada mariposas, Niño por un jardín iba tras ellas: deseos de ambición, sueños de gloria. _ •• es larga, mas al ver ya las estrellas te habrá contado el carazón su historia. ! ) , • I , Del mar conozco lodos los colores y he visto los orepúsculos más bellos. Hoy de un odio implacable á los ardores la sombra quiero hallar de tus c&bellos. Como cubre la madre con sus alas los polluelos temiendo á los raptores, con el calor del verso 't con us galas yo oculLo mis más lntlmos dolores. Buscal'emos el trébol que felices á todos hace, cuando tú lo cojas ba tarán á cerrar mis cic-atrices en blancas mano diminutas hOJ3s. El Heliotropo al sol se torna y llena de luz y dc calor todas sus flores; al irradiar en mi tú, hermosa y buena, el astro- rey setás de mis amores, Cual la araña del hilo suspendida así quedaré yo de tus encantos; tendrás en el banquete de la vida muchas rosas y músicas y can los. y en el futuro libro de mis versos tú la musa gen tiI, ni 5a hechicera, serás, aunque se opongan los ad vel'SOS, la dulce encarnación de una quimera. GUlLLEIUro POSADA ~=====~ CSo~, ' y agregan: ¿ Qúiere conocerla ? .. .. Es ,,~q~~¡ll~ . v!frjr~itt Q.u.e, ,yive ~o.)a. yeJl~a.qe ••• í l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 202 ,B0GQT a. 1 LUSTRf.\DO Yo soy la hija de la Manuda. nos dice una mujer agraciada y pizpireta, que está de cfljlra en una tenducha ele la parroquia. En medio de su progreso care~e la región de vías de comunicación. Los caminos son malos. El esfuerzo particu. lar ha hecho mucho, pero no ha podido completar la obra. Afortunadamente el actual Gobierno se preocupa para lle­nar ese vacío. Un grupo de propietarios acordó llevar á término una ()bra de utilidad pública con la apertura de la vla denomi~ nada Camino del Subia, vía qUé acerca enormementp. á Bo' gotá la rica región que principalmente abastece de víveres esta plaza. El bajo precio de los artículos de primera ne­cesidad como plátanos, maíz, miel, etc., afecta aqll{ de modo alarmante al productor, por causa del flete, f.n oca· siones superior al valor del artículo, resultado de largo y elifícil transporte del lugar de producción al de venta ó consumo. Por el camino de que se trata, se reduce en dos terceras partes del actual en distancia y por consecuencia en valor; cuando la iniciativa particular lleva á cabo traba­jos de esta naturaleza, es deber de patriotismo dar á cono­cer los nombres de quienes las iniciaron. Consagremos un recuerdo á Neponuceno Santa maría Herrera, que fue al­ma y brazo de la empresa, y á los fundadores que de ve-ras ·desc!lajaron montañas, al grupo de vanguardia que nos precedi6 en el camino del eterno 'viaje: Nicolás Si~nz, Eusta~io de la Torre N., Enrique Iregui, Jorge D.Ortiz, J,.uis Durán; Ignacio Tobar, Francisco Núñez U. y Munuel J. Abondano, muertos en el curso de los últimos ocho ~ños, todos ellos amigos, vécinos y colegas. No es de nuestr.o resorte el pesimismo de ,L.arra, ni mucho menos. Escribimos estas Hneas con fe, en espera de mejores días. Los que vivimos, sostenemos todavía el fue­gu sagrado. Hemos recogido la bandera que ondea toda­vía bajo el sol de la espera nza, como un jirón de ilusiones rotas, como un saludo de los héroes oscuros del trabajo que recomienda á la Patria los esfuerzos meritorios de sus hijos. Mas si por desgracia el negocio del café se coloca al lado de la quina y del añil, todo este bello cuadro se iría á tierra. Entonces podría el poeta cantar sobre las ruinas, y decir con Rodrigo Caro: "Estos, Fabio, I ay dolor 1, que ves ahora campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa." GABRIEL ORTrz WILLlAJISON Carretera de SubiA, conslruída por los Sres. Núñez \.l' C,·, para comunicar su hacienda con el camino nacional ~:== := : :==:: :== == : := == ===: = =::: :==:= := = :== :== =~ Al fl rall poeta Guillermo Valencia Corcel y caballero (DE ANTERO DE QUENTAL) Rse negro corcel cuyas pisadas escucho f'ft Sf/f'f/O !/ en la , ombra crece, y pasrl!ulo á galopr .'la aparece por la noc!l,' ('1/ las !"fu'úres calzadas; ¿de dd {}¡efU''i ¿r¡ur! márganes sagradas !I {er,.iÓ/es Cf'llI:rJ, que asl parece hosco y sublime, en tanto le estremece no sé qué horror las crt'nes agitadas? Un caballero de expresidn pujante, dlllce y p lácl'do. al par que altivo y fuerte, vestido de armadura relumbrante, en la bestia cabalga ún temor. EL corcel negro dú.'e : - 1 oy la Muerte! y el jinete responde :--1 Y yo el amol' ! MANUEL S. PJCllAl\DO llabana, 1907, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lLUSTRADO ~~~P~.~~·':--C~loiJ~bia :el sido el tte 1907, Y ~J .... : "Ul'" de páginas nobles y i!1()/iO'Sas DtVln'tE-Pasado el mes de Noviembre con IIF,caFln05éiLml~nte doloroso á os muertos y á. los estudios para honrar los eertáme­por los campos y villas de veraneo se principales familias, que en v~­lióIól. um::::. con alguna fiesta, cuyo eco perdu­en Tos meses de silencio y de sole­ausencia de sus dueños. De este mimero, ~ •.• ~rr, .. ~ Elicechea y su distinguida esposa la Sra. ~·~(ti!~~'J:;~!lrl!~O de Torres Elicechea, que antes de ponerse la ciudad de Apulo, en donde actualmente de solaz. y de descanso en el tibio ambiente .~"'IIh·,í"'n •• n valle que animan el Bogótá y el Apulo, al ·~~~@~&ii¡i~~~~i~ aguas en besos de oleaje, repetidos imtante quisieron celebrar aquí la fiesta de ~anta de sus numerosos amigos y relaciona­el día 28, habrían de celebrar en la naturaleza, la del jefe del hogar. EN Jt~ TEATR? de Va.riedades hemos tenido, jun to co~ muy buenas vistas de cInematógrafo, dos bailarinas es­panoles, llenas de sal andaluza, que no sólo han complacido a! com~n de los mortales q~e las han admirado y aplau­dIdo, !.I~O que les han sorbido el seso á sus más inmedia­tos admiradores, que han creído ver en sus picarescos bai­les la satisf~cción . de anhelos supremos y de las más ele­vad ªs mamfestaclOnes de la belleza artística. De seguro que nosotros no estamos por tales exageraciones, que traí­das á lA Prensa, .dicen mal de nuestra cultura atemense pero sí hemos visto con gusto el espectáculo del Yarieda: des, y lo hemos aplaudido con sinceridad, siquiera halle­mos que podría tratarse en la escena á Tersípcore con máv consideraciones y. más respeto. EL TEATRO MUNICIPAL, abandonado por la Compañía Dramática Nacional-que se fue á correr aventuras por el Norte de la República, y parece que ha sufrido algunas bast~nte desagrad!lbles por falta de preparación en el público para apreciar el teatro moderno,-ha tenido cerra­das sus puertas durante todo el mes, y no ser:i sino hasta la semana entrante que las abra de nuevo para estre­nar un ~inematógrafo con ampliador de voz, c~mo aquí no se ha Visto otro. Le a uguramos éxito magnífico. EL CIRCO DE SAN DIEGO, en cambio, ha estado abierto para doble servicio; de noche, con cinematógrafo popular á precios inverosímiles por lo bajos, que ha dado bueno~ ratos de expansión á nuestro pueblo trabajador y de dla . los do~i.ngos, con la Cuadrilla Mixta de toreros' y torera~ que dmge el matador Gorde/, y que habría trabajado con buen "éxito si enc~en.tra con toros de verdá ve1'dá para su faena, pues los chICOS !Jon de buena ley. Desgraciadamen_ te entre nosotros hasta los toros son mansos y ya no que­da animal, que embbta ni aun cuando le' arranquen un pedazo... Es lástima. Los PESEBaES, que .e~ esta época debieran ser de rigor para. recordar las tradICIOnes de la madre patria han lu­cido por su ause:-:cia, á lo menos para el público: y mucho será que en tres 6 cuatro casas particulares los hayan te­nido Yc allf, af s6n alegre de los villancicos, hayan artorado el nacimiento del Niño Dios. También es lástima que se nos vayal\ estas viejas costumbres, de rancios olores, pero !iabrosas, muy sabrosas. Duelo Impresa la página de nuestro Pan/eÚ1t, hemos tenido la pena de ver desaparecer de entre los vivos otras dos personalidades distinguidas, que por conceptos varios me­recen el recuerdo de la sociedad en que vivieron. El Dr. LUIS FONNEGRA, médico muy notable, amigo leal y caballe­roso, murió en V:illeta en la plenitud de la vida, sorprendi­do por la muerte en los trabajos agrícolas de su hacienda de Ctene .: aquí, después de larga vida, encanecido en el trabajo de to~o momento, murió el Sr. D. ENRIQUE ALFoRD, extranjero laborioso que hiio de Colombia su segunda pa­tria. Vaya nuestro pésame á los deudos de estos distingui-dos caballeros.-REO. - BODAS DE PLATA-COn suma géllanterfa y aristocracia celebraron I~s suyas nuestro distinguido amigo D. Antonio María Dfaz y su encantadora esposa D,n Elvíra Aya de Díaz, por medio de un regio baile, al cual azistió buena parte de lo más culto de nuestra sociedad. Pocas dejarán entre nosotros' recuerdo tan El 2 de los corrientes se hallaba su casa de la carre­ra 9." convertida en un pedazo de cielo donde todo convida­ba á la ft!licidad : la amabilidad sin rival con que recibieron los esposos Dlaz, sus pri morosas hijas las Sritas María Elena y Alicia, y los Sres. Ruperto y Max Aya y su se ño­ra esposa; la deleitable orquesta; el perfume embriagan­te de abundantes y hermosas flores naturales y humanas ; los manjares exquisitos y los exqu;sitos vinos, y la profusa luz, que iluminando al gzorno las encantadas salas, difundía en todos los ánimos, estrechamente unidos por alegría os­tentosa, vapores de juventud, de .cariño y de afabilidad. agrilitable como el que guardamos del baile de la Sra. de Torres Elicechea, y no por la elegancia de su preciosa rt1anSlón. J'dornada por manos de hada para esa amable noche, pi menos aún por la exquisitez del servicio, correc­to CDmo el que más pudiera serlo; que todo e\lo' era de rigor, 1 por natural, inadvertido en su casa y en su día, sino por la aristoorática galantería con que recibió á s~s • vitados, por la oelleza de las gentiles damas que la rb­de ton; y p'or los mil encantos de la princesa del país dtrl I levante, que presidió el cotillón con gracia inimitabl~. Hor,,& como fas pasadas esa noche en casa del Dr. To. res Elicechea, no se olvidan jamás. I ( ·Plegue al cielo, en una palabra, que tan deliciosa­mente así cambie siempre el rudo batallar de lá e.-isten­cia, y que siempre "oches haya como la qu e Dfa z y Ayas dejaron indeleblemente impresa en nue stra agradecida memoria.-ElI. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o ~ ~ cd ...<..:..) O ~ ,.Q ,ce R J-:, -~ f:J:l Q) ~ ~ - Z ~ ~ o f:J:l cd ,.Q CD O ,.Q o O ~ Q) o Z O"' -Q) I-t o O"' ~ o --o o -+-> ,c¡3 s.... Q) ro « O Z .
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Bogotá Ilustrado - Serie II N. 12

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La Siesta - Serie 1 N. 11

Por: | Fecha: 15/06/1886

REP ÚDLICA DE UOLOMDIA. (,+ ..¡..', ~ !) t @'-t<;t .... ¡ ;,~~ ~.) \+ ,+ ~ ~ ,i) ~ • ..:t"! '.\, ~ ~().§l '. -.t 1> ~' ~~ ~'~~~~,~ ~.' <..,) ~)® ~ • , ( .. ~, ~ ... .'! '> ~' ..... 4 _+ '-. ~ ~ '"' 'O, , . <+) . \ <$>~,®,", ~ 4, (i l.) 4, ~ ~ ~~@) .j> ~ ~ 4} 4 otm vez juguetear oop eUos." 1 1 pos de otro, lo Que IJace }'ecia la pronunciación. Es el se­gundo, el CIue estos dos vocablos son asonantes, lo que afecta de cierta cacofonía el verso. LA SIESTA 83 Lo dicho, cuanto á la estructura de ésto; cuanto á la parte ideológica, la corrección es insostenible. En el Diccionario de sinónimos do don Podro María de Olivie se hallan como sinóuimos los verbos C01'I'C/' y ¡'ocla¡', pero al fijar la verdadera idea expresada por estas dos palabras, dice: "El recto sentido de cor)'e/' es 01 de moverse con ve· losidad de un punto IÍ otro; este movimionto puetlo Ill'ove· nir del natural ó interior impulso del cuerpo que se Illll0Ve por sí lllismo 6 del que recibe de cualquier otro extraño. I "De este movimiento es dol Llue aquí tratamos, y en los cuerpos que con mús iaciliuatl se verilica, es en los flul· dos y en los lit¡uitlos ... , ........ , ... , . . I "Ouaudo un cuerpo más ó monos rcdomIo se mueve sobre la tierra ó cualquier plano, dando vueltas por su na· tural configuración, all'ededor do su llropio ejo 6 centro, 6 cae de cualquier altum, decimos ¡'Odal', que nt.eda,." 1 Ahora. bien, el poeta dice que su corazón es cauce por 1 gar perdido Sin ideal, sin fe, sin porvenir l. .. Espacio azul... sin límites ... inmenso .. , ¿ Mi demanda no oís? .. naturaleza: ¿ No tenéis, para dado tÍ mi tri,teza, El cousuelo que os pide el comzón! y vos, Señor, tan mudo .í mis clamores, Tan sordo !Í la oración del alma mía, ¿ Queréis que imite al que cou lengua impía Desesperado os niega en la afliccióu ~ Yo la vi.., yo la vi cuando aco.bo.ba De inferirle la herida por mi mano, Loco de angustia y protendiendo en vano Su SIl1Igre con mi llanto restañar. .. Y de mí no so aparta .. . '! puade "caso Budl1r 01 desgrac iado ,í su DestinQ, IIuir del remordimiento el asesino y el cuerpo sill espíritu aloutar?, . Me cobra usted la carta que le ofrecí cuando tuvo la I amabilidad de o bseq ui arme su interesante novela "Las i tres semanas." Procuraré pagar esa deuda dioiéndole que ¡ leí con todo gusto su libro'¡ orillas del Fucha y bajo los! sauces, salvios y alisos de aquel pintoresco lugar, y (jue ¡ me gUBtó Mnto su trabajo por su ejecución literaria y po!" i su alcance social, que me propuse I¡¡LCel' un ligero juicio i sobre su obra, llamando la atencióu de los escritores del I género que usted con to.nto acierto cnltiva, hacia h\ nece- '1 sidad de dar á sus escritos el alcance preciso para corrogir Llegad, Señor, al fondo de mi alma, costumbres y vicios Bociales que no tienen otro correctivo ·1 y do mi honible JUal tened clemeucia ... que la crítica aguda y bien enoaminada. Al entrar eu el mar do la exiRtcucia Cuo.ndo llegué al capítulo XV, titulado "My soul is ! Do la desgracia me opl:im.ió el furor. do.l'k," se mo ocurri6 que usted iba á darnos alguno. bella 1 Las gotas quo en las horrldas cay?rnas traducción de esas melodías hebraicas do Byron, esorita en 1 Contemplamos caer, puouell uu dla sonoros versos españoles. No sncedió así; usted hizo algo 'fomar á ver la luz ... no el alma mía, mejor: e80ribi6 una pl'eciosa paráfrasis, pero le llegó 01 fa - I N áufrnga eu los abi"mos uol dolor, .. vor de lo. riJUa. Esa avo.ra ~egntiva de un poe~a p!"óuigo I . Véase el e.apitula citn,lo ra maostra - en! Los Contl'abanc¡'istas, en Em.ilio Deb,'aux. El opuso IÍ, la idea ¡ clerical do la l'esignación la consoladora teoría del pro gro- I so indefinido, único estimulante, sola esperanza do las ge-,! neraciones modernas: Qoi découvrít un llouvrall monde 1 , Un foo q1t'on raillait en tont Heu. I Sor la croix que aon sang lllonelo ! Un fon q,ui meLut l10nA l('l.g:no uu Diou. 1I Si nemnlD, oubliaut d'éclorc, Le jour manqunit, eh bien: dClllflin Q11el'lne Í¡m trollvorait cncoro I Un f1ambean ponr le genre hum.in. Reprochan á Béranger 01 haber mezclado el chisto á I la política y al patriotismo; pero olvidan que nuestro pne- ! blo era entonces alegre y que la educación clerical no lo I habí" entenebrecido aún. ! Le l'eprochan haber glorificado (\1 imperio. Sí, á fe; '1 su canción I1ecue"dos del pueblo ha oontribuido, tanto como la repatriación do las oenizas, tÍ. la desastrosa resurrocción I de la leyenda napoleónica. Poro halJadme un oscritor Jo I --......... --- A LORD GLADSTONE. Oh Gladstone redentor I en ti los años No estl'agaron la fe de tus doctrinas; Al umbral de la tumba no declinas, Ni vencen tu constancia desengaños. Del poder no escalaste los peldaños Para el derecho corOntn- de espinas, Para en la patria amontonar ruinas y vil gozarte en los ajonos daños. Oh ! nó, jamás. Tu corazón patriota Quiso, de libertad en la domanda, De su sangre verter la última gota. Deja que el grito mlivel'sal se expanda Del Parlamento ,¡ la cabaña ignota: "1 Ya es libl·e Erin, la verdecida Irlanda 1" lIIayo 28 de 1 86. ANTO:SIO JosÉ RESTREPO. ----- ORDEN DEL DÍA. En horas de ham bre tan largas Es do ley que el hambre venza, Aunquo pase la vergüenza Las del Pantano de Vargas. A. J. R. DE BODENSTED. Spricht nicht van Zeit, spricht nieht von Ruum, Denn Ruum und Zeit sind nu.r eill 'l'raúm, Ein seh WOl'er Traí,m der nnr ,'ergisst \Ver durch die Liebe glucklich ist. TRADuccr6N. No me habléis, nó, del tiempo y del espacio, Que el espacio y el tiempo un sueño son: Pesado 8uoño que tan sólo olvida Quien las delicias del Rmor probó. B. SAl'íl< CANO. A CASTA. 'In aliento es el n1ionto llo las 11orc~J 'fll -voz es do los cisnes la. a rntOU in. i Es tu mirauo. el ('splcndor dl\l (Un. y el colol' e18 la l'osa Cf;! tu color. Tú vrestas nneya "hin. y cSl)(>rnnzn. A nn coraz6u para 01 alllnr ;n~ UJ1181'tOI Tú croeos de mi vida en olllesicrto Como creco en lJLlI,árnHlO la 1101'. BECQUER. LA SIESTA 87 tlesacato. PorpleJo estllvo nlli; pero tal voz tle amo teníll LA ESTROFA HISTÓRICA. 1\ ese hombre pl'Pstigioso y de imperio, que le orucnaba tal Uua estrofa hay, que ha sido así a.pellidada pOl'quo fué ese Par de Francia quo le hablaba, tal resolución había en de consecuencias reales,)' que formau época, no sólo ác.ausa la nollle fisonomía del atrovido visitante, qu~, vacilando, de que logró lo que !lO alcanzan JUuchas otl'llS, ~ saber: i om detoniéndose ante la loca idea de despertar al rey, ora yitla imperecetlem en la memoria de las gentes tllgnas tle ejecntanuo lo onlco de Victor liugo, que, llegado hasta la reconlar\¡\, sino tambi~n vida real, de esta vida que totlos antecámara, le olJligaba á ejecutarla, penetró )lo!' fin en el vivimos, para un tlesgrnciado que, aun en plena .salud, aposento y despertú al rey, temblando por las consecnen­ya sentía 6 debía de sontir-por una extraiia, invenCIón tle cias. los hombres, contraria en totlo á las leyes naturale8 puestas Volvióse d re)" á VOl' lo qne acontec!,,; y sin tiempo por Dios-los estremecimientos fríos de ese algo insonda- para más, Yietor llngo 10 hizo lIegllr su taljeta. Tomóla ble á donde todos hemos de bajnr. el Soberano, y además dpl nombre del poeta, para él vene· ReCOrdemos los detalles del modo como fué elaborada, rado, leyó estas líneas, escritas en la letra gorda y neta mejor tlicho, ilIlprovisaeb, mmt]ue de improvisaciones no del autor de Los Miserables: gustaba ni mllcbo ni poco el Foeta ele{ siglo, "intachable t, Par vOtre augo CDyolé "in i 'IU'UDO colombo, en sus versos" _ ... como dice ue él el señor !'vI. A. Oaro Par co potit onrltut, UOUX ot frGle rosseau, en el prólogo de una ourita de métrica. Grilce oucore UllO foio, grQco au noro UO la tombo, ITltllábase Victor ITllgO eu cOD1paiib de gran número Gr:1ce ,tu nODJ (lo borcoau!" de amigos, enseñando (~éstos algunos de sus tr"bajos, y Enternecióse el rey, que acallaba de penler un hijo, á asistiendo, á pesar suyo quizás, á uns de esas glorificacio· la vez que ruintha en la cuna á otro recién nacido,y con ce­nes á que lo elevalmu sus contemporáneos, que cou orgullo dió la gmci¡\ podilla, tlicienuo, al volver al sueño: se llamaban, ú oían llamar, hug6latras, por J¡~ fascinación -Gracias á llugo, yo hago buenas obras aun dor-especial que en todo tiempo y dontle quiera ha ejercido ese mido. patriarca de la literatura. Al siguiente día ten (a el muudo conocimiento de tres De improviso sabe allí el poeta, por una conversación, cosas not,~bles: un conllcnatlo á muerte, que no moriría que al siguiente e1ía habrá una ejecuci6n. Ignora el nombre sino cuauuo Dios lo ordenara; UD rey benévolo, y uuas del criminal, no sabe el motivo de la sentencia,; sólo tiene rimas que Y,~lfan por la vida de llll homiJrE!, y en atlelante conocimiento de que esa misma noche el mendigo, sér eles· serían" lct estrofet histórica." X preciado allí J que ejerce su oficio tristemente célebre por __ ..... _ alcanzar uu mediltno sueldo, prepara el tablado en que ha de correr al dílt siguiente la sangre de uu hombre, y que éste, unas horas m¡\s tartle, s610 será un cuerpo robado vio­lontamente á la vida, y un ahna, arrojada por los jueces al Supremo Juez, antes de que éste) dueiio único de la vida y de la muerte, le haya llamado al supremo examen. S610 sabe eso Victor IIugo, pero eso le basta. Es más ¡le media noche, está en metlio de sus amigos, y las circunstancias, tauto como la hora, le son poco propi­cias. Empero, sale de allí precipitadamente, bmtándose á todas las exigencias, vestido ile gala, y se arroja en busca de un coche de alquiler. Por la primera vez lamenta allí, tal vez, el no tener, á pesar de la creci¡la, fortuna que le ban dado sus obras, un coche propio qne lo llevara más brevemente; lujo qne nunca tu va en su vida, por no desde­cir en nada sus hábitos mpn IJJicanos. Llega por fin al palacio real, y se dirige precipitada­mente al portero. Pero como por aquel tiempo fuera espe>· cialman(a en alguDos locos el presentarse allí, á tales ho­ras de la noche, gritando: "Quiero ver al rey!" apenas apareció Hugo, chispeautes esos ojos que jamás perdieron su brillo, firme la voz, (lue indicaba todo el vigor de Sll ca­rácter, diciendo á su vez: "Quiero hablar al rey," los ayu· dantes uel palacio vinieron á sacar de allí al osado mono­maníaco. Descubri6se entonces el poeta, y con la altivez ti que le da~an der~~ho su sangre y sus obras, irguióse ante 108 palaCIegos, dlCleudo: "Soy el OOTIlle Hugo Par de Fran-cia." , Abri~ronle paso todos, y le condujeron á las habitacio­nes supenores, llenos de admiraci6n, casi de temor por aq~el hombre q~e de. su habitual humildad pasaba' á la altIvez del amo Impenoso. Llevado que fué ante uno de los a!tos empleatlos de servicio, pidió nuevamente una entre. vlsta con el rey. - Imposible, señor Conde. - He de verle. - No lo podéis: Su Majestad duerme. - Despertad le, de orden mfa. E! ayuuante se estremecía á la sola itlea de turbar el s1;1eño al rey, hecho sin precetlentes en las crónicas pala­cIegas, al par que se confundía y casi se doblegllba ante EL MAESTRO CIRUELA. (I\LlAS ROSAS). Nuestro capitán Araño. Ya no quiero ser marino, ITa tomado otro caruino Porque es mudable alimaña: Hoyes el mnestro Oiruela, Que no sabe leer y pone escuela. El no escri bir como bola, Por escribir IÍ la inglesa, , Es gravísimll simpleza: Letra redonda española Es la que enseña Ciruela, Qlle no .~abe leer y pono escuela. Sepa todo el mundo indiano Que el sublime del lenguaje Sólo brilla en el mensaje De Rosas, el gerundiano; y quien lo enseña es Ciruela, Que no sabe leer y pone escuela. Sepan también las naciones Que las logias las devoran, Que las pierden y desdoran Los incógnitos masones: Así lo afirma Ciruela, Que no so. be leer y pone escuela, Dicen que fué diestro Caco En apropiarse lo ajeno. Qué Uaco ni Oacnceno ! Para aligerar un saco No hay otro como Ciruela, Que no sabe leer y pone escnela. Hipócritas sin conciencia! Ratones dentTO del queso I Mirad que se os ve el pescuezo I Si queréis mentir Con ciencia, Prestad el oído ,¡ Ciruela, Que no sabe leer y pone esouela. 88 LA ~IESTA Atrasado os taba el arto De cOltar una cabcza; Mas hoy con toda limpioza, Sin dar al verdugo parto, La corta el maestro Ciruela, Que no sabe leer y pono escueln. Dosde Rusia hasta Mallorca Quo vcnga 1& raza humallll A "01' cómo se desgrana Un gran puoblo con IlIIIWl'rrt: Esto lo inyentó Ciruela, Qua no sabe loer y pone escuelll. Qnien quiera saber el llanto Que cnbe en ojos hUlllanos, No consulte tÍ los timl1~s Que dan con su nombre espanto: Con 'uIte al maestro Ciruela, Que no sabe leer y pone e>icuela. El maestro es tina alhaja I Tan sólo ignora una cosn : y es .... lo quo pe a la losa Del sopulcro y la mortaja. Pronto lo sabrns, Ciruela, y te irás al infierno con tn escuela. Montovic\eo, 1842. JU.\N MAní., GllTIÉRltEZ. Á llIGINIO CUALLA, ORGANIZ~DOlt DEL CENTENARIO DE RICAURTE. nrrnon:~ACJ6N DEDIOAD.1. Á JOllOE FOliO/). No se dirá de mí que adulo al rico, Ni tiemLlo aute el poder como un villauo; Soy uu cualquiera, demasiado llallo, y la mendaz bajeza no me explico. Tampoco soy estólido borrico Que ignore el cómo y cuándo en castellauo, Llamo al pan pan, y gracias no reclamo Por desplegar de apologista el pico. Pero ante un nombre mi esquivez encalla, Nombre de amigo y de patriota ardiente, Que mi numen benéfico aYa~alla. -i Quién es la ninfa Egeria que desmieute Con su ejep¡plo patricio á la canalla 1 -Es el insigne mandatario CUALLA. tal' uua, que es, al pareeO!" itnpnlpable, y en la cual el poetn está por Robro los co]'recto]'c~ y aun por 801,,'0 los académicos matritenses_ En el número 28 do " El O",i,," UO )Iedellin, corrcs­pondiento al 11 de Jnlio de lSGR,puLlicó el p(,atn, y n,í aparece en la colección hecha de su JUano, aqtlella impro­I visación que dice: Con tu mano y tn8 l:tbio~, hijo 11Ifo, Has formado Ctm. bomf)(l ele jnl,,"II, Que vuolo. heucllicla con tu aliento tihio, Tornasolada cou la lu" elel BOl. Para ti Hilllbo1iza In. CS}lN':\ll7.U, Simooliza. ~l recuerdo lln.r¡\ tuf, Con tu alicuto llretendl.ls (\)e,':\rla, Ay! Y es tu a}j~uto <.'1 quo In bará morir! y bien, en la edición ,i 'lue nos refcrimos, la palo],rn bo",/;" apnl'ccc reemplazad!> por esta otm: }I""'1"', quo ('s la ljUe trac el diccionario do la lcngna con el significado do ".\mpolla que forma el a¡"'1la 1'01' el airo 'lue so lo in­troduce," Los correctores, pues, sí hicieron, en esta. Yez, hablar á Gregorio en puro español, ,in alteral' en cosa gTII­yo el verso y el sentido. Ve dondo el soñor Isaza, en su Gramática jll'lícliru, al cOlTegil' el yerro do los qne decimos boml", en vez de pompa, en casos allálogos, cita como ejem­plo de autoridad el yerso que nos ocupa, tomando al ahi­jado pOlO el hijo legítimo. Nosotros, rebeldes que somos, adherimos al uso dell,oetn, natU1'al y lógico, aunque no Reu castizo. La palabra 1'0/111''' es entre nosotros perfectamen­to exótica en esta acepción yen algunas otras de las qno tie­uo en el diccionario, r aun en la lJIisma ohm aparece como tal, ya que no hay relación ninguna entm una ampolla {'lImada por el agua y elail'c, y "acotr.pañlllUiento 6un­tuoso .... fausto, vanidad y grandeza, &.' &.', en tanto <]ue Lomba tielle eo. castellano uua accpci,ín Ijue sí da ideo. de I la Co.So., y <]ue ju tifica all'0eta y tÍ 'luioues le seguimos es­I tilllando Illns .. con su recado de sacur caudela" quo COll J "su gtUl""icl de nutria." Dice la .lcademia: "11omb" .... _. ! Pieza hueca de cri.tal, ahielta por la parto superior y la ¡ inferiol' y geuel'lllmente esférioa, 'Iue 'e pone en llls l,im_ ! paras y otros utensilios semejante', con cl fin de que alum­¡ bren 111cjor, & .. " Cosa latera, de ('/"i,,,trtl, y e.yr:rifa, si os cosa . 'lue tiene afinidad de semcjanza con la ampolla de que ! habla 01 diccionario; y preCiSalllCllte 1'01' esa semejanza . quo bay entre la bOlllba do Ills lállljlaras con la ampo- IUo. formado., con 3gUr\ y aire, cn la punta do un cañuto, es por lo que los niÍtos dicen instintivalllente-y decimos con i visos de razón los colombianos-bomba de jahón, y nó POIll- I pa de id. • • I tln Canl)JcsiuO ofr:ce ,l una señora de In ciudad 1 Bn hija como sirvienta. 12 de Junio, 1886. -Pero deLe ser nn dl'llgón de ..-inud, dice la señoril. ! -Oh I rcsponde el paisano, 'luO no ha cntondido ja _A _NT_U_N IO JUSÉ RESTREPO. I metáfora: cuanto á CRO, .i ya no lo es, pronto lo son,: fro- ~ ____ ¡ cuenta mucho los militares! VARI"A... , I Despnés de una "iolonta discusión cntre dos hombres G. G. G.-OOlllO se saLe, nó tí. todos los lectol'es co- do posición honomble, le dijo H. ti I\<]uol euyns opiniones lombianos y oí los Ilntioqueños mucho lUCilOS, les gustaron le parecian justn~ : la~ reforlll'as introducidas, en las populari ·illlUS poesías del -No tengúis cuidado; todos 108 hombres de hOllor bardo de Auros, por los señores quo rovi5l1ro11 11\ ú.ltimn estal'lin do vuostm parto .... edición. Un amigo nuéstro nos ha ofrccido Ull esento en -Eso es lo quo me temo, conte.tó el otro: Bon tfln que tratará dll demostrar quo los remiondos. bUp~l'pUebtos pocos 1 .... afean que no ombellecon la obra do Gregol'lo. }: en Yer- * *. dad, ~s labor ardua y poligrosa qnerer ve"tirlo cl.~rac ac~- " El Progrcso.",-No habí~mos saludado tÍ es~e démico, y hncer auto.~idad on.ll\ le?g~",Il, al <]Ile dIJo: ,,). o col:ga, porque .. nll lo hablamos rcctl"do c~. llllushu osen.­no escribo español, ~1Il0 anhoqueuo. Por 110 dcsflorar 01 1t)1'10 do l·odncclun. lloy .10 dnnws con efu~lun In lllcn\'Cl1l' trabajo do nuestro amigo, no damos ac!ní algunas l1lucstrus I da.Y le dcseamos prospol'ldtld, ya que SUscriptores no lo f.ll­de 1M ohocantes alteraoiones. Pero sí queremos haeol' 110- tarún, pues que 6e l·epal·to gratis.
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La Siesta - Serie 1 N. 11

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Búcaros: revista literaria

Por: Manuel Antonio; Jiménez Astudillo

Las revistas culturales surgieron como respuesta a las necesidades que el sector intelectual del país tenía de formar comunidad, ya que las instituciones culturales eran pobres y la prensa en su mayoría política; por esta razón algunos diarios empezaron a abrir espacios culturales y literarios dentro de sus páginas y las revistas literarias a circular periódicamente. En general cumplían con la función de acercar al público a la producción cultural, las revistas entonces se convirtieron en medios y nichos para la creación de nuevas vanguardias literarias dirigidas en su mayoría, a un público joven Universitario. “Búcaros: revista literaria”, fue una publicación seriada de carácter cultural, circuló en Bogotá por primera vez el 25 de octubre de 1914 y tenía como objetivo la divulgación de obras literarias de autores locales y extranjeros, publicación de poemas, cuentos y novelas, eventualmente dedicaba algún número a reconocidos poetas, publicando extractos de sus obras; entre los homenajeados se encuentra: Julián Pérez M., Adelio Romero, Luis Tablaca, Paz Flores Fernández y Guillermo Valencia. Fue dirigida por Manuel Antonio Astudillo, José Manuel Jiménez y Rafael Ramírez.
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  • Temas:
  • Literatura colombiana
  • Otros

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Búcaros: revista literaria

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La Siesta - Serie 1 N. 9

Por: | Fecha: 08/06/1886

RErÚBLIOA DE COLOMBIA. ~\~ ,.¡. .. ~.t>. ' ,.~. '.1 ~ ~ *' ,*, ft\~~~ \:, ~ <+) ,.&) <.t)<$'41 ~ ~ ~ ® ~ ,*, ' '\, <.,) ®U® ;Q>' 4) f , Vuelve á ser lo que fué,-de polvo un gmno. llabitnntes de globo diminuto, Reyes altivos de átomo impalpable Ell la mano de Dios .... , y onfermo fruto Se llnman de un poder inmensurable! llondos oeeanos ?.. Gotas de rOelo Que leve insecto al revolar agita; La pampa, cnmbre ayer; salvaje río Que vuelca escom broR de ciudad maldita .... lloy las cuencas de mares desecados Cltmpiiias SOH en montes eminentes, y en los abismos yacen sepultados Decrépitos é ignotos continentes. ¿ De dónde vienes tú, fiera parlante, Alltropomol"Ío de cerviz erguida, En las selvas erijel libre y errante, Lascivo ge1Jitor en tu manida? No has aprendido aún de los castores A formar el granero y la vivienda, Ni él sabo de tus lides los horrores, y los boscajes son tu hogar y tienda. ;. Cómo ascendiste, bruto, n L.s ciudades Do lo selecto de tu especie mora? l. Pur 'Iu" al través de innúmeras edades Li IJertad sueña y la perdida llora .! Dos mil centnrins haco q no su asilo Flleron los antros y selvosa vega; y como Duda, Salumón y Esquilo Pudo lIogar á ser .... su origell niega. y despué~ de los siglos sin medida, ¡ A dóndc irá en desconso ó ascendente? ¿ En esta zona, luz, oalor y vida Enscaró, el hombre mísero y doliente? ... En vano I Extinto el sol, por voz postrera Lívida luz bañó cumbres del mundo, y muorto .... helado, sigue [.;\1 Cal'l"era De una nacho siu fin en lo profundo .... La inmensidad dol tiompo y lo pequeño De tu oxistencia, pensador gusano I De tu vida de instantes no eres dueño y te dices del al' bo so borano 1 Álzate, gusllllillo luminoBo, De tu Creador imagen L .. La tiniebla Explora, venoe, cruza victorioso Sobre la hojilla que tu enjambre puebla, -Basta, mimado trOvador: de flores Tendrús diademas en la tumha fría. Duerme con tus delirios y dolores; Deoansa, esclavo, que se aoeroa el día. JORGE lSAAos. Bogotá, Mayo de 1886. .•. MOBILIZACIÓN PRÁCTIOA DE La PROPIEDaD RAÍZ. Hace veinte 6 más año¡¡ que tengo en las vegas de nuestro río nna finca que puede valer diez 6 do.ce mil fuer: tes. Está libre do todo gravamon, censo é hIpoteca. MI título de propiedad no contiene vicio ninguno, según el C6- digo Civil. Me da algo por caña, algo por maíz y algo por crla de ganado. En todo un 6 y hasta un 8 por ciento anual, cuando la Coosecha es buena. Apurado me hallaba á mediados del año pasado por unos dos mil fuertes á interés, cuando la Asamblea de aquel año se nos vino encima con la ley 184, .. sobre mo­bilización de la propiedad raíz. i Ya verémos, ?lJe,.qué ca· mino cogen los nsureros con los pobres prople~anos, que somos siempre víctimas obligadas de su rapaCidad I I Ya verémos qué camino cogen los muy bribones con esa ley redentora qne la Asamblea ha largado por estos breñales como bomba de apagar incendios I Oh! ley de amparo de propietarios menesterosos y urgidos, bendita seas! ! ben­dita la Asamblea que te lIev6 en su seno y el PreSidente que asisti6 á tu feliz alumbramiento y tuvo la dicha de po­nerte aquellas tlos sacramentales palabras: ".Pul?liqnese y ejecútese." Estos y otros acalorados coloquIOS Iba yo te­niendo con esa ley, camino de la casa de mi abogado, á. donde iba á mostrársela para que me ayudara á alabarla, y me practicara todas las diligencias. que ella exige pa~a mohilizar mi finca., 6 lo que es lo mIsmo, para conseguIr sobre el terreno que. heredé de mis abnelos los reales que necesitaba. Mi finca no podía ser avaluada, por barata que lo fue­ra, en menos de nueve mil pesos; as! es que, co.nforme al artículo 35, iba yo á ser dueño, n6 de los dos mil que me teuían alto del suelo, sino de seis mil. i Seis mil pesos así sin c01nel'Zos ni beberlos, y con el solo trabajo de echar unas seiscientas firmas! Oh! este es nn prodigio, es la trasfusi6n del vegetal en mineral, eso era lo que busc~ba el viejo Althotas, y lo que pretende haber hallado un Ita­liano del tiempo de León XlII. Es la piedra filosofal, que este siglo del agua caliente y del relámpago ha encontrado sill mayor esfuerzo. Y hay quienes se rían ele la economía política, que ha hecho con unas pocas hojas de papel lo que no pudieron 11 i han podidme á los puros' or", SI se puede se enllende, que cambiar pel' monc!l:t Imm ltatOs del ,,:ua; mandarla al extranjero á pagar lo Cj116 debemos Qn," duno, o día, A c1 ' . M'''¡''e, "em el ru(¡.lJClIo . . uras penas co~seglll, allj por ciento anual, quío Sol 1.yol Dejad que Margarita Vaya conmigo Ma.ñana :í la pral1ora. Que ba1\a el rlo; y taul.ui6n J madre, Vos iréis" ver c6mo Reina me hac611. Los zagalos g.,rritlos En trop:\ inmeuaa Vendrl>ll desde muy lejos A ver la flest,,; Vend.rán tcmprano, Porquo voy ¡t ser reina, Madre, del Mayo. Madre, Reina del Mayo! (Con ¡¡''''''t,'á) , LA SIESTA En el portal sus ramlls L" M"lresel va Ha ollreclado formando Frosca gJorieta j A las orillas De las fuentes florcceu Las balsaminas, Como luces errantes y voladorns Las luciérnagas cruzan Las vagas sombras Iluminando, Porque voy á ser roina, Madre, del Mayo, Madre, Reina del Mayo! El viellto do 1" noche Columpia y hesa La hierba perfumada De la pradera; y los 1 ucaros Parece que brill3l'a mtroduclr, do ú,rllle ~l bIsturí on la carne ,d,auada_do dios reiría, ellos castigan; ou donde el dIOS aprubarla, ollos In~estl'~_ cOlUumdnd htenull\; ~Ol'O 01 ~~ntJ'!l-c\'lb.c0' S9nor tOl'tl1rf\U; On dondo el dios perdol1!tl'Íl\, ollas matan; y en bsc/ld1'!/lCZ, soguTllmente pOi' 1l'1'0fleXlOll, no qUlSO oom­donde 01 dios prominl'Ía, ollos quemaD, Yo mo oxplico esta I p'I'Qndel;lo así: CO?'0 talll,Poco. quo a. lg,\l~aS de las o~so\'va­extraiia y oxútica exacerbación, suponiendo quo se roputan ClOnes ti la~ eslrofas crltICadas por IU1 mterlocu,tor radeo, trataJos do iuocentes, do io'noruntes ó do tontns por el '1"0, oran pOslllY!\Ulonto bromas prosentadas como ejemplos de mlí. independiout,c, mlÍs perspicaz, más atrevido ó n\lls 1108 lIli,Sln,,~ def~ctos qno se intontaba COrlOl)bri~' el~ !OB críti­irrespetuoso, les soñala ,Y demuestra 'iuO hay lunares on lo I cos, (nusomo ns~, por ojemplo, 01 ve,r Sil llTltaclOn p~r el que ellos juzgaban perfeCCIones, i clu'go do Illl\lorahdad al \'OJ'~o de los Jeme/os quo, sea dICho Si el ilustro jesuíta ScLemer, que dirigió un lelescopio , do pa,o,
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La Siesta - Serie 1 N. 9

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Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 2 N. 13

La Siesta - Serie 2 N. 13

Por: | Fecha: 29/06/1886

REPÚBLIOA DE OOLOMBIA. ~~-::------¡-~;:;~~::::;;~:-;:-~-~~~~'~'''I~~;~;;~ ,~.",~",_""""~,,, ___ ,,,,,,_ ,,,';""~'-J """" _ ''''''~'''''''''''''''''-''; __ -''''' -""'-...... .....,·- -T..,.-....;·.....".....,·----.... - ---. .. ·~----....... '" -.."~_ .............. -_ ........ /-.... ,,_.~..,, ......... _ .. r A S y E S YT' A. ! cho campo el derecho, á pesar de y contra 1M ide~ del A...-< .Á '- l k .Á • ¡ sefior Caro; y adelantaríamos hasta poner de malllfies. Z A N e A D 1 L LA. ¡ to que la huma~ida?, en todas las zonas,. á despecho .de I reacciones transltonas, busca Sil mayor libertad polítIca Ot~a vez "_La Naci~n," y ~n ella no yá el sefior i y social, y que e~ la cienc!a, busca su mayor inrl~pen. Caro, SIDO el senor Martmez SIlva, acoD?ete á ~uestro i dencia de lo maravIlloso; dmamos que es en la tierra periódico. Hacemos entre los dos una dlferen~lU, y es j donde el hombre ha encontrado S11 felicidad, i Pero esto que el prime:o sabe muchas veces lo que dIce, y el l sería aceptado, da?as ~as circunstan,cias actual~,s ~ cuan. segundo dice SIempre lo ~ue ha oído; que el uno ,es un do tenemos autorIzacI6n para publIcar un penodlco qu,: paladín, y el otro un reCitador, cuando n6 un cop!a?or, I no se avoque á la.~ discusiones ardientes ? y además, SI como se lo proM el señor Merchán al tmtar de su hbr~ ¡ nuestra hoja es puramente literaria 1 Lo diríamos, lo de Historia, y corno se. lo demostraríam?s I?o,sotros SI ¡ demostraríamos, pero en seguida los mismos redactores nos ocupáramos de su lIbro de P7vuebas Jud'UJl,ales, Al 1 de "La Naci6n " pedirían la supresi6n de" La Siesta," uno le aceptamos la, letra,. que le pagarémos más tar?e, i y hé aquí que nos quedaríamo,s sin en rl6nde p~blicar y la culpa no es nuestra SI ahora no lo ha?emos, slOo l nuestras ideas en literatura, y SlO poder, en cambIO, pu­de la Constituci6n que el señor Caro, en um6n de otros ¡ blicar nuestras idea!! en política, No perdía el señor c~balleros, des~a ver a~ep~ada en el p~~s. "La ~ies~a " I Caro; perdíamos nosotros, y ¡diablo I no queremos ser tIene una 6rbIta restnogtda, cuando La NaCI6n la I acémilas de los académicos. tiene amplia, y la discusión á ,que se n?s reta es sobre I En otra época el señor Caro public6 lo que quiso, puntos trascendentes que necesItan espacIO y estilo fran- 1 t á b' 1 d'6 1 N cos los que no podríamos tener y usar: el espacio, por- edn e tono ~ue UV?6d' len, corndo e ll 1 da gadna. t o , . , , b' 1'1 eseamos citar pen lCOS' pero e e o pue en ar es-que no se nos permItIrla que aca .... ramos, y e estI o, l' . 1 1 b f l h porque aun se nos prohibiría que principiáramos, Las tIIDomo os que o com a leron en a prensa, ,muc os ideas ne combate el señor Caro han tenido sostenedo. de los cu.ales soI? nuestros gobernantes, Esas Ideas, no res de;da la antigüedad - bien lo sabe el sefior acadé. e~an tan lDofeuslvas, cuando, provocaron una revoluCI6n ; mico _ y los tienen ahora en el muodo científico, en DI eran aceptadas por el palS, cuando el país las puso donde han alcanzado un espléndido triunfo, De modo en fuga en la gu~rra de 1877, Recordamos estos hecho~, que no sería por falta de argumentos y de comproban. para que e~ ,senor Caro no se alarme cuando decI. tes hist6ricos que nos callásemos; ni tampoco porque mas una mlDIma parte de lo que pensamo~" 6. nos de ellas nos apartemos, ni porque temamos expresarlas, callamos del todo en asuntos clarll;mente. htlglO~OS, gua yá l~ ,hemos hecho en bastantes periódicos y ,en P,e~o el señor Caro, p,ara ser persegUIdor, tIene,la ,ra. epocas cntlCaa, El señor Caro ha luchado en el peno. ~lCI6n de su escuela, para temer la cou,troversIa, ,está dismo yen un libro contra estas ideas, yen el campo de , Ju~t¡ficado por la flaqueza de sus doctrInas, ~I aIsla... la discusi6n no sali6 bien librado; lo que prueba que en mI,ento, con todo ~l aparato de la !uerza, constI~ye el nuestra escuela hay razones y método de razonar; y meto~o de .su partIdo; del contrano es la expansI6n, la dado que no hubiese sido vencido, y sí se le hubiera so- amJlhtud, Ir por el mundo á merced de todos !os con_ lamente contestado, quiere decir que hay contestacio. tratlemp?S, de todos los ataques francos, defend~do con nes que están hoy mismo á nuestro alcance, y las cua. I sus doctnnas solam~nte; que cuando se ~as deja álveo les - ya que no tuviéramos otras _ podríamos repro-! ancho y profundo, tIenen rumores dulcí~Imos, ecos de ducir, variando algo la forma, en lo que seguiríamos el tor,menta, l.a espuma d~ la c61era, pero SIempre, 6 tran. ejemplo de· los campeones dogmáticos que copian y I qUIlas 6 agItadas, una hnfa fecunda, nunca crean, que se suceden mon6tonamente y entre los i En otro artículo de "La Naci6n" se nos niega el cuales hace mucho tiempo que no descuella un tipo ori. i derecho para saludar á Ricaurte en su sacrificio, por ginal, ni como investigador, ni como razonador, Nosotros! cuanto tenemos ideas filos6ficas y morales distintas de pondríamos de manifiesto los progresos de las ciencias ¡ las del señor Carlos Martínez Silva, En todo caso, nos· naturales para descubrir el origen del hombre; todo lo I otros concurrimos con una modesta ofrenda al Cente­que de ello supiéramos, y lo que pudiéramos aprender I nario del héroe; y los señores Caro y Martínez Silva en seguida; el criterio, único verdadero, para adquirir las '1 nada trajeron de su cosecha para ese gran día, Sería ideas, y el método, único cierto, para juzgar de las ac. porque las ideas monárquicas del señor Caro no se como cione~; deduciríamos el f.amento de la moral, y I padecían bien con las ideas republicanas de Ricaurte; conOCIdo lo bueno y lo malo, expondríamos nuestro y sería porque las ideas ascetas del señor Martínez Silva par~cer sobre las organizaciones políticas; haríamos la \ no estaban de acuerdo con las ideas despreocupadas del crítIca de los procedimientos contrarios, y, ya con un héroe de San Mateo, un tanto hereje, según lo rezan los guía segur~, co,ndenaríamos lo que merece execra. bi6grafos, El señor Carlos Martínez nos dice mucho de Cl6n en ~a hlstona contemporánea y en otras épocas, y ¡lo que somos, pero de un modo zurdo, que es el que ensalzan amos lo que naturalmente mereciera encomio,¡ gasta este académico sin ho,til1o literario. Y como ~abe Podríamos muy bien demostrar de qué modo se ha he. que no podemos ni debemos ahora situarnos eu una 98 LA SIESTA I exposici6n ne principios, trae á colación problemas y 1 1 ue La Nación recaben del sefior Secretario de Guerra, cuestiones arduas, con lo cual corte.ia al vulgo y nos 6 de quien corresponda, una orden auténtica en virtud de sefíala., así indefensos, á la ira de los fanáticos. Se sabe! la cual podamos escribir sin ninguna cortapisa. Si a.sí que los ignorantes asocian torpemente sus ideas en una! fuere, tampoco sería en" La Siesta" en donde expondría. palabra, ya para amar, ya para aborrecer, y los califi. ¡ mos nuestras ideas, porque este peri6dico ha de ser pura· cativos con los cuales nos regala el sefío! Martínez Silva '1 mente literario, sino en hoja de otra naturaleza, que son de los que sugieren á los infelices los pensamientos vería la luz al día siguiente de recibir la orden del Go. más estrafalarios y los deseos más odiosos. Cuando el ! bierno. Mientras tanto, si se nos insulta, si se nos como encono vibra aún en todos los corazones, con motivo de ¡ bate, si se nos hostiga, por acabar con" La Siesta," ha. la guerra, es c6modo, que n6 hidalgo, señalar á las tur· ! remos lo posible para no caer en la trampa. bas á personas que tienen el honor de haber sido ven. ! .. •• i OH MORTALES! AL MÁS DIGNO. Tost.oJnento de Alejaudro. I CnlÍn hermoso es el sol en 01 Oriente {loronado de nnbis centellantes J y I cnán tristes sus últimos instantes Al descender sumiso en Occidente! La Gloria así: corona nuestra frente Oon diadema de fúlgidos diamantes, Mas disipa su luz, si vacilantes Tiembla el brazo al obrar, ceja la mente. Un instante la suerte nos depara, En que al girar de la veloz esfera, Anto nosotros á espel'ar se plÍra. cidas. Trae á cuento el señor Caro " La Actualidad" y ¡ el señor Martínez Sil va "La Batalla," que defendieron: cierto ordeu de ideas que no han triunfado, para llamar ! la atenci6n sobre el redactor, que es uno de los que es. ¡ criben en " La Siesta." Si el redactor nombrado escribe i sobre literatura, sus páginas serán buenas 6 malas; pero ¡ si no escribe sobre política, no hay para qué hacer una ¡ confusi6n lamentable. Los que encuentran ciertas ideas! en todas partes, como una pesadilla, dan á conocer que: son de bulto, y con ellas se tropiez¡tn, porque al mísero! insecto del prado lo pisan indiferentes los corceles. El i señor Martínez Silva increpa al redactor snsodicho que! no haya combatido en la. última guerra al lado de sus! amigos, como si él se hubiera mostrado heróico en los ¡ retretes de su casa, como si alguno de los señores aca. ! démicos hubiera desafiado el bravo peligro de los como ! bates; mas el redactor de " La Batalla,"' que no conoce ¡ D tSacdudid cuall Josué la cabellera 1... . ·1· 11 - 1II ' S·l 'di! i eene eso so conmanoava~a: la Vida mi Itar ~ ~ sen~r . artlDez I va, r¡1l~.n0 envI a! Vuéstra sel·á la eternidad entera l. .. los lauros adqUlfldos, SI tiene orgullo leglhmo en las ¡ . . Proezas de sus amigos, los cuales, sin ele. jar de ser. utili. i. Bogota, JunIO 20 de 1886. taristas, fueron denodados en la arremetida, y her 61 005 en ! ANTONro JosÉ RESTREPo. la muerte. Y estos combates recientes reKuelven el pro. ¡ blema que plantea el sefior Martínez, en cuanto prueban ¡ que en servicio de las ideas que él conclena, se hicieron los J mayores holocaustos, se escaló la cumbre iumortal en 1donde fulgura el héroe, con aelmiraciún y aplanso de los I utilitaristas sobrevivientes. LOR que en el otro campo! hicieron proezas de valor innegables, procedían ajusta. ! dos al principio de utilidad, porque como creyentes en! una vida más allá del sepulcro y persuadidos de que se~. ¡ vían á la causa ele Dios, calculaban que era co~a míDl. ! ma la muerte, en cambio de las eternas recompensas de 1 ultratumba; -lo que es utilitarismo pU?' sango ¡ " La Siesta" debía permanecer ale.iada de cuestio.¡ nes que pudieran hacerle perder su carácter entera. 1 mente literario, con lo que se defraudan las esperan.! zas de los lectores y se contradice el programa del pri. ! mer número; pero hubo fuerza mayor dolosa. Se ha: querido, al interpretar nuestros artículos, ir por una ¡ senda casi invisible hasta el lugar en donde están nue~·1 tras ideas filos6ficas y políticas: sefialarlas allí, horro1"1. ! zados, al pueblo y al Gobiern,o, para que el peri6dico I acabara su ,.ida cuando todavla no está en la Juventud. ! Se quiso, con pertinaz empeño, que. el Gobierno~ ya ¡ que había tenido. á bien d~rnos. permiso .para publIcar! " La Siesta," retuara la licenCia, como SI, por una par. : te, ese fuera en algún país t;Dodo de. conte~ta~ á los es. ! eritores, y, por otra, como SI el Gobierno tuvleraalgun,a I queja de nu~s~ra hoja! 6 f~era decoroso para la Repu. ; blica que hiCiese solIdarla la causa del orden con la causa personal de los seliores Martínez Silva y Caro, Estas líneas y las demás quo contiene el n~mero pre­sente se hicieron indispensables, á pesar nuestro j pero no mmos más lejos, á )lO Ber que los señores Redactores EL HOGAR. (DEL INGLES). C01·azón! en tu hogar vive contento; Feliz quien nunca lo llegó á dejar. Quien su suerte confía á todo viento Lleva en sí el aguijón del sufrimiento; Es mejor no alejarnos del hogar, El que se aleja de su hogar va triste Aquí y allá: doquiera va al azar; . Del viento de la duda que lo emblste El empuje potonte no resiste; Es mejor no alejarnos del hogar. Reprime, inquieto corazón, tu anhelo, Puede elavo en s\\ nido repQ.~ar. A todo el que se alza por el cielo Le persigue nn alcón con raudo vuelo; Es mejor no alejarnOs del hogar, 1886 Ju C. ABBIILÁU, ... EPIGRAMA. Un usurero avariento (Disimulad el pleonasmo) Cobraba á ,zp/lll con sarcumo El módioo 1!Rez por ciento. -"Que me robes no oonsiento, Deoía el ladrón al cuitado, A pagarme anticipado Te obligll8te con fiador," _" Si es asl, dijo el deudor, ¿Por qué oobras lo atrasado'" J. 8v-ÁDS~. LA SIESTA 99 liban proYistas las huestes de Faraón para sobre- I a!l1l!lTSe en el consabido paso del Mal' Rojo. D. D.o::;i la cosa eg así, 01 tal chisme es de indisputable I mérito. D. J. Figúrate si n~: una vejiga gentílicl!. á prueba de Lo. al08no. pa8B ell una. trastiendA. de expendedur1a, en Bogotá, ! naufragio. yen Junio de 1886. ID. D. Y de malos pIlSOS. ID. J. Salvada quizá del furor de las ondas sulobrea por PERSON A.S nlgún iguol'ado astrólogo. Don Juan-Don Diego - Un criado. D. D. Y consumado nadador, que en paz doscanse. -- 'D. J. O acaso arrojado tÍ la ribera por ... (D. Juan .eut~ao delaute ele Ull" me.", con un papol dimiuuto D. D. Por algún camello sobreviviente. en las m<>nos. -D. Diego ontr" por 011:1,10 de la oplstol,,). I D J. ¿ Y sabes que no es esto todo? D. D. ¡Tú por aquí? D. D. Pues qué 1 ¿ hay más?, D. J. Ya lo ves, amiO'o. 1 D. J. Y po~ ello estoy de placemes. D. D. Pero noto que e~tás haciendo prodigios de digitaci6n. I D. D. Permlteme que me congratule muy de veras, y ade- D. J. Y hasta de "cc"eación, amigo, pues no sabes lo que lIante. . . me divierte el tmbajo que me está. dando el juntar y I D. J. 9mero oonf~sarte, pu~s, quo antes de la pI8ClOSa remendar lo poco que queda tangible de esto papelu- ¡ veJiga, ya, habla conseguido ... cho fiduciario de ,¡ diez centavos que, deshecho hasta i D. D. ¿ Otra vlscem pagana ¡. ., más no poder, me propongo... . ! D. J. \ltr~ maravill~, h~s de ~ec~:~ de tan lllcr81ble cuan- D. D. To pl'opones rehacerlo con l'emiendos de gaceta, l' to mdisputable leahdad histoIlca. , para lanzarlo nuevamente á la circulación. ¿ No es eso? D. D. ,Por lo VIsto, sobre tu museo llueven portentos a D. J. Cabalmente. , cantal·OS. D. D. Y dotado COll un item más en lastre y valor intrÍn_ i D. J. /. 'l'e burl~s 1 . . seco, pues los ingredientes, el trabajo humano rncor- i D. D. No tal, 111 pOl·.plell~o~ porque has de saber, amigo, porado, &0., algo vulell. ¡ que, en punto a antlgu?dades sagradas y profanas, D. J. Es verdad; pero creo que con este diablo habrá! n~~a me pnreoe l~crelble, desde qU,e supe, por un compensación de pérdidas y ganancias, p01'que, Ó yo ' ViajerO contemporaneo, ,que por aIla ~n R0n;ta se me engaño, ó á la vista está que con él falla el prill-1 puede vel: y .~alpal: t?davla la tan socornda .varrta ~e cipio axiomático de que la suma de las partes es i que se SU'Y10 liOlSOS para hacer aquel ~agro hl-igual al todo. . dráulico que todos nos s~bemos de memona; porque, D. D. Y viceversa. i al fin y al cabo, de algun modo han de saberse las D. J. Ni aun así, porque el tal papelucho, por mús que ¡ cosas. Con que aSÍ, prosiguo. hago, no l'ecupera su integridad oficial, ni al del'echo ¡ D. J. Decía que poseo utra maravilla, uua verdadera 1'e-ni al revés. : liquia, en fin, granos contados, eso sí, del tl'igo aquel D. D. Pierde cuidado, que en quedando bien pegadas y ¡ quo molía Sansón cuando le dió J¡¡ providencial via_ consistentes las alas de ese nuevo fénix, nadie ha do ¡ raza de calavel'eal'se C011 "todos sus filisteos." parar mientes en rcmienditos, y ya lo echarémos á i D. D. Te felicito ponjua en esta ocasión si te fuiste al volar por esos mllndos. Eutretanto, hablcmos de tus! grano, y pOI' cierto 'jUC ,í buena semilla te hiciste. colecciones de tlntigüedades. ¡,Las has aumentado? iD. J. Ya lo creo, si los tales no estuvieron tan quebran- D. J. Cómo J ¿ Qué si las he aumentado? Acaso ignoras i tados. mi última adquisición... ! D. D. Y por qué manos, amigo I D. D. Explícate, porque si la última de ahora es la misma i D. J. 1 Qué lústima J que vienes ostentando de tiempo inmemorial... ! D. D. Cnlpa de ello á tu mula ostrella, que de otra suerte, D. J. (Recapncitaf/do). ¿De tiempo illmemorial? Oh 1 ya ¡ ya pudieras vanagloriarte con el pomposo título de caigo ... ¿ Aludes acaso ,¡ la cornamenta aquélla? . alhondiguero obligado del pueblo escogido de Dios. D. D. ( Co" ... ·oltía). Lo has dicho. Aludo á la cornamenta D. J. Déjate do tonterías y de lisonjas, pues bien sabes aquélla. que yo no aspiTo ...... D. J. i Qué lerdo estás, amigo I mira con qué vejeces mo D. D. Lo sé, sino IÍ dejarle ,¡ tu pobre familia una bonita sales, cuando la adquisición de que te hablo os ente- hereucia, compuesta do un abundante acervo de za-ramente l'cciente. mndajas, y por gananciales matrimoniales, cornamen_ D. D. lIIostrad cómo. . tas de quién SIlbe qué animaL ..... vejigas, &c. D. J. Espera. i. Pero me prometes ir á verla '? ¡ D. J. Y qué dijeras si eutre esas zarandajas resultal'a la D. D. Ouando gustes. 1 piel curtiLla é iutacta del Becerro de oro! D. J. Para tener la satisfacción de decirto: : D. D. Oh J eso me haría entonar ,¡ todo pecho uu mag"i- "PlÍsmate, querido 1IIÍo, y do~cúbl'0tc." Jicat 80uerbio. D. D. ¿ Ante quién? i D. J. j Qué ruindad! t Hasta cuándo dejarás de posponer D. J. Ante un porleutoso hallazgo, no ajJócrifo, siuo au- ! á todo tu infeliz po.itivismo Y téntico, bíhlic':lllente uuténtico. ¿lo oyes? ID. D. Ahol':l mellos 'lue nuncu, amigo, pues la época es D. n. Pero I.acabar~s o ,De qué prodigio se trata 1 de hacer papel .1' miÍs papal. Y á propósito te diré D. J. (C?n solelllnldad). De una vejiga ogipcia, SCÜOl'! que, sin men08cnblll' en lu mínimo el mérito do tus D. ~lego. _ i raTas adquisioiones, JO también soy aficionado n. ellas, O. D. j Santas/ascuas, Sonar D. Juan!. .. ¿ y de cerdo, por I y puedo asegurarte que lus mías no van ,¡ la zaga de supuesto. las tuyas. D. J. i Qué sé yo Ji pero 08.10 cierto 'lile su origon egipcio D. J. (Indignado y pOl/iéllr/ose de Jlie). j A tlÍnto te atreves, y. hasta fal'301llCO esta compl'oLado '''2/1e uc¡ cviden· , temerario! llam . . ! D. D De gmdo ó nó, vus ,( convenceyte de ello. D. D. QU ién l0. duda. I D. J. Dato l)1'isa, y ochn afuera. D. J . La susodloho. es una de las t.antas de su clase de cIUC . D. D. (Con sOflln ). Adivina ...... '''PLÁTICAS DEL DrA. COMEDIA INSTANTANEA POR JOAQUIN.SUAREZ R.A,.MIREZ 100 LA SIESTA D. J. ¿ Que adivine L.Acaso algún megaterio vivo Ó ••• \ D. D. (Di"'·giéndose al rnuchacho). Mira; lo que el señor D. D. O muert? ~ No es verdad' P~e? .~i l~ uno ni lo te pide es alhucema & hay, ó no hay' o~ro, q uen~o J uano~o. 1111 a~qUlslclOn tiene un no ! M. Sí hay; pero .... no hay vueltas. se c¡.u?, ... asL .. oomo lUconceblble.( con viveza); casi, ID. D. Y quién te pregunta si hay vueltas, gaznápiro 1 Oasl tIene sus entronques con la pIedra filosofal. 1 M. Es que el patrón nos tiene advertido que cuando D. J. Hom~re ¡ estás loco,! i algún parroquiano pida algo, le contestemos al ,'0711- D. D. En mI caso, lo estar.las.. 1 1 pe ... así, de repente: "no hay vueltas." D. J. Apura, no se me reviente la hiel. D. J. Pero eso no reza con nuestro exiguo billete, que D. D. Sea, pues; pero á tu turno descúbrete y prostérna- se va IÍ invertir todo entero. Prepara, pues, la alhu-te, porque vas á ver lo que ojos humanos yo. no ven; cema.. . "as á ver, nó una vil vejiga, sino el más bello ideal D. D. Zl1humer.1O contr~ .las polillas, no sea que se engu-de los ideales 1... Abre, plles, el ojo .... EstlÍs L. 1 llan la veJIga faraoUlca. D J (O .,) S' t i D. J. Y tú, bien puedes ir sacando de los troqueles de tu D' D' lLn ~rnoc~o"'l ~ ~St ay. t . , d 1 d I fantasía el peso de 0,900 para llevarlo á la Casa de .: os "an o e o ~e o c?n p"es eza y "et"'an o o e 1 moneda á que le reconsideren la ley. 'gual rnanera l· Ahora, j, mll'~ y maravíllate liD. D. Y para qué' No te te?go dicho que es falso' D. J. (OOIl a'Tebato) ¡Jesus mil veces 1 ¡ Qué veo' t Un I D. J. Es verdad, ... no habna objeto en ello. A/lon. ! peso fuerte de 0,900 .... pero nó, eso es imposible de toda imposibilidad. (Dirigiéndose á D. Diego). Y tú, ! J1lN. Mefistófeles, Asmodeo ó quien quiera que seas, por i ------- más que hagas, no 10grarIÍs ofusoar mi razón con tus 1 A M O R . malas artes. D. D. Sosiégate, hombre, no seas tan alharaquiento 1 . D. J. (Empujando á D. Diego). Vade retro 1 ¡ Vade retro 1 ¡ Satanás. I D. D. Pero, Juanito, si soy yo, tu amigo Diego. l No me I reconocesf : D. J. (Oon delirio). ¡Novecientos milésimos 1 I D. D. (Apa.·te). 1 Cáspita 1 Si habni perdido el seso este i cri.'~tiano.... i D. J. (Volviendo en 8í). Disimula, mi querido Diego; pero 1 la emoción .... la rareza del objeto .... mi afición á la \ numismática, en fin.... i D. D. Y algo, quizá mucho, del positivismo aquel que hlÍ 1 poco roe enrostrabas .... eh? i D. J. No te hacía tall rencoroso. 1 D. D. Mil gracias por el concepto. ! D. J. Pero volviendo al asunto, ¿ eso. moneda es real? D. D. ~ No viste que es peso' & quieres palparla' D. J. No .... no me atrevo. D. D. ,y aún dudas' hombre de poca fe. I D. J. Perdona que te diga que sí; pero bien sabes que la i credulidad también tiene sus límites. i D. D. Pero al menos confiesa que te he dado buena sor-I presa. 1 D. J. A qué negal'lo, amigo. I D. D. Y si te dijera que todo ha sido pura ilusión ... una ... 1 D. J. Ésta es otra. ¡ Volvemos ti las andadas' ! D. D. ~No comprendes todavía' I D. J. Pero qué he d,e c~lUprender .... será ... , D. D. No es que se,.,l., SinO que e8 un verdadero peso .... \. falso. D. J. AcaMramos! Razón tenía yo en no dar crédito á tus artes de taumaturgo. I D. D: En fin, la charla estll sabroso.; pero ya debo ale- Jarme. D. J. V nmonos, pues. D. D. ~ Y dejas botado ahí el billetico, como si fuera un I expósito' D. J. Tienes razón; lo había olvidado. D. D. Y como ya cstá seoo, te aconsejo que, por lo que te- 1 nemas de mortales, salgas de él incontinenti. I D. J. Aceptado. (Llarnando). Muchacho! muchacho 1 ¡ (El rnttchacho enwando). 1 Mande, Meñor' 1 D. J. ,Aquí hay espliego' 1 M. Es .... es.... ¡ D. J. Pliego, hombre 1 ~ M. Si eso es cosa de papel, no hay sino por ouader-rollos. D. J. Voto .t SllneB 1 qué ouadernillos 1 : Ya por última vez en tu regazo Reclinaré mi marchitada sien; Recibe aquí mi postrimero abrazo, Desatemos, señora, el dulce lazo Que ligó nuestras almas en el bien. N o vllelYan yá las tiernas alegrías, Los suspiros. los éxtasis de amor; Sua vísimas, fugaces melodías, Que hoy vienen de encantadas lejanías A esparcir en el alma BU frescor. Rompamos las cadenas que estrecharon Tu tierno con mi anlllllte corazón; Olvidemos las horas que pasaron, Ay 1 las que en su corriente arrebataron Como hoja el huracón nuestra pasión. Me llevo de tus lahios el aroma, Que trasparenta el nítido coral; Me llevo tus arrullos de paloma, De tu jardín la codioiad" poma, De tus ojos la luz primaveraL Y te dejo un recuerdo solamente­Estrella solitaria en cielo azu 1- Las huellas de mis besos en tu frente, Esos rayos de un Bol que en occidente Descuelga yl' su pabellón de tul. U n recuerdo iumortal por su fraganoia, Su dejo melancólico y feliz; . Que vencerIÍ del almo. la IncOnstanCIa, Luchará con el tiempo y la distanoia Oomo del firme oedro la raíz .... Amor 1 amor 1 amor 1 manso. corriellte Que se oye dentro el pecho murmurar; De inacabable goce rica fuento, Tú perfumas las flores y el ambiente, Palpitas en las ondas de la mar. A ti, rey de los mundos, soy venoido ; El estandarte sigo de tu grey; Me siento á tu oontaoto conmovido, Y á tu influjo mil veoes he cedido y besado tus plantas I que el'es rey I El corazón humano ese es tu imperio, La belleza tu augusta majestad; • LA SIESTA 101 La pasión es la luz de tu h~mis~erio, La li bertad que das e~ cauttv~no, Tu espaoio, la serena mmensldad. Tus hijas son la gracia y la hermosura En voluptuosas formas d..e marfil; De suspiros y besos tu ar~adura, El cielo azul tu aérea vestldura, 1'u oorona las flores del Abril. Un tiempo fuá que Venus Citerea Te miró de rodillas en su altar; Venus, que el mundo antiguo señorea, Venus desnuda, que en la playa orea Crespos cabellos que mojó en el mar. Entonoes, de la forma enamorado, Fuá la oarne tu ciega esclavitud; Fuá el Gineceo tálamo sagrado, Fué tu festín la orgia <:\el pecado, Tu saoiedad amarga la virtud. Mas nueva llama desprendióse luégo Del bntñido crisol de otra moral; La flor de Egnido careció de riego, Ardió el Olimpo al abrasante fuego Que tornó el mundo antiguo en erial. De improviso la tierra entumecida Sintió en su seno rebosante hervir, Savia de nuevo ser, de nueva vida: El alma universal arrepentida Renovando las fuentes del sentir. Revistió alegre sus flotantes galas, Toda fué claridad la creación; Orecieron del espíritu las alas y el hálito voló que amante exhalas, Eva regenerada, en tu mansión .... Por eso, ángel caído, de tus ojos BrotB perenne el turbio manantial De ese llanto vertido entre sonrojos, Que riega inexorable los despojos De tu manchado tálamo nupcial. Como suspiro prolongado y triste Su luz proyecta el encendido sol Sobre el camino que al amor seguiste, Sobre la cima en que de amor bebiste El primero, castísimo arrebol. y al vol ver con el alma á tu pasado, Te hiera el desengaño del placer; Ya tu existir por el dolor segado En vano se rebela contra el hado Que emponzoñó las fuentes de tu ser. Podrás tornar á la fragosa senda Que transitB callada la virtud; Podrá. dejar en el altar la ofrenda Que alcance tu perdón, como una prenda Para caer sin miedo al ataud; Pero no vol verá ni la esperanza A tu desierto helado corazón: No hay para ti ni tiempo ni mudanza, Noche eterna ser'; tu lontananza, Tu inmarcesible premio la expiaoión .... Te doy mi adiós I-Llegué como el marino A inespel'lldo puerto á des~ansar.; Ya el astro rey alumbra ml oa~llno. El viento silba en el delgado lino, l Dame tus brisas, anchuroso mar l Bogotá-1879. ANTONIO JOSR RESTREPO. GREGORIO GUTIERREZ GONZALEZ (Continnación). Sigue en la edici6n de 1881 la composición titulada FJl Poeta y el Vulgo, y recaerán ahora sobre ella nuestras comparaciones. _ Estos versos nos parecen de una profunda e~senanza, y son algo así como un grito arrancado por acerbí8l~.OS des- I engaños por la dolorosa contemplaci6n de los VlC10S que aquejan' á la sociedad, y por los rudos contrastes de la ~~ IÉ ! En el verso sexto de la primera parte decía GUT - I RREZ; i Panteón de luto y de muerte, .. ¡ y en la corrección se suprimió la segunda preposICl6n de, I y se dice; Panteón de luto y mnerte. Esta enmienda debi6 de tener por objeto suprimir una silaba que había de más en el verso, si no forman sinéresis las vocales e y o de pante6n. Como la e es uua de las menos llenas de las tres va· cales as! llamadas, y su sonido se acerca muc,ho al de la i, especi'almente cuanno se la pronuncia de prIsa, la forma· I ci6n del diptongo irreg~lar en panteón, ~~ choca al oí~o, á tiempo que la supresl6n de la preposiClón de le qUita cierta grata énfasis al verso. Eu el verso noveno de la misma parte decía GRE­GORIO ; y en tanto el vnlgo gozando; I Y los correctores dicen: I y en tanto gozando el vulgo. I Esta ligera trasposición!e quita al verso cie~ta aspe. I reza cacof6nica de que adoleCla por la concurrenCia de las i dos silabas go go de vttlgo y goz~do. . .. I Es sin duda el verso corregldo mejor que el ol'lgmal, . y como la rima es libre en los impares, nada snfrió ésta con la correcci6n. En el verBO décimo nono decía el poeta; Ve eu amigos donde quiera, y corregido dice el verso; Ve donde quiera enemigo •. Aquí tamhién se introdujo una ligera trasposición, la cual probablemente tuvo por objeto evitar la concurrencia de las dos ec de ve y enemigos, las cuales forman una si­nalefa muy ruda, lo que no sucede con la a final de qltiera y la e iuicial de enemigos. Esta conección mejoró notablemente el verso, y es Taro que no se le hubiera ocurrido á GREGORIO, que tan delicado oído poseía. En el verso vigésimo quinto de la ~egunda parte, en que la lira del Poeta resuena con melancólicos cantares, decía GREGORIO ; y por 650 son traidor ea, y el verso corregido dice: y son por 080 tra.idores. Como Be vt', aquí, como en los versos enantes exami­nados, s610 se hizo una pequeña inversi6n, encaminada Á castigar 1.. . rudeza de la concurrencia de las dos sílabas 80 8on, lo que le di6 más dulzura y eadencia al versu. 102 LA SIESTA Una trasposici6n ligera se hizo tamhién en el quincuagésimo primero tic la misma part~, el cual en el original: I verso '1 En el verso segundo de la estrofa sexta decía Gu· decia TIÉRREZ: ! CUyA áurea lumbre en 1 .. extenBi6n derraman, En donue 01 hombre BU asionto, i y el verso corregido dice: y cOlTegido dice.· . Ii Qu e su !Lurea lumbre en la. oxtensl.6 n clerraman. En donde 6U aSiento el hombro. , La sustitución de cuya por que su, tuvo siu duda por El propósito de los correctores fué el de ovitar la cou· 1 1 objeto evit:1r 1:1 concurrencia de las dos acs de cuya ám·ca, tracción de las dos ce de donde y el. Con esta corrección la cual es muy recia en el presente C:1S0, precisamente por se hizo más suave :11 01do el verso y más cadencioso. ¡ llevar el acento la a inicial de (lA¿rca. Ouando l!lo Jira del Poeta cn.lIa, como sí se le hnbiera i En el verso tercero de la estrofn. sóptima de la misma escapado de las ma.nos á cansa ?el des~¡¡en.to que le sobre· I parte deda GREGORIO : . coge, el narradQr dICe, en el velSO ongmal. ! y veo de Ocaso on arrobol tenido, El vnlgo á tal.a razone. i y en la corrección se dice: Agrególe indiferente, ¡ y al Occidente en .. nebol teflido. y en la correcci6n dice: ! El verso así es más cadencioso y más natural idcoló- El vulgo r. tales razonea I gicamente pues el poeta decla: Moralizó indiferente. l' .. .. y veo de Oca8o en arrebol tetihlo Aqui no hubo trasI:0sIClón, SlUO sust~tuclón de un '1'0· . Su caprichoso p .. be1l6u de gmna. cablo. El verbo ?n~"al~z{w no parece bIen empleado en I Creemos qne debía (lecir : ~ste caso. Su acepCJón castellana en la parte pertmente es: ! (t Hacer reflexiones sohre algún principio Sllceso 6 ! Veo en Ocaso .... lectura &~" ' ! lo que acaso evitó por la fuerte sinalefa Cjue forman las tres y'no fué eso lo que quiso decir el narrador. i vocales concurrentes; pero el sentido sufrió por ello. Cnando el Poeta acaba de pintar el mundo visto por! En el verso segundo de la tercera estrofa de la se-el lado de la falacia y de los desengaños; cuaudo no ve ! guncla parte dacia el Poeta: más que mentira, vicio y crímenes por todas partes; cuan· ! Embriagado de amor un .. esperanza, do después de recorrer en alas de la fantasla mundos de ¡ y el verso corregido dice: ventura, de ilusioues y de esperanzas, tropieza con las pro· ! .. saicas realidades de la vida, y entona por ello sentidos can. ! Con e!"bIlaguez de amor n~a esperan:". tares, el Vulgo exclama, como quien dice" á mí Cjué se me J C~eemos mas natura~ el ver.so SlO corregll· gue el ?t1·0. da qué me importa: ¡ E?nbrt~g~tcZ, en la I\ce~Clón aphcablc, es.: ena)~nallttento , ¡ del ám7no, que no fué, sm duda, lo que (IDlSO decll· el autor. EQautiee nm unon dboa Uesa nesn ufna nzdoaqnugeot,e , ¡. E b·' 1 ·6 t fó . t 7n 1"!a.qac,o es, en a acepCl n !\le a rIca, raSl)or- . I tado de Ima lJasi6n, que era el estado en q ne se hallalm el no es que reflenona. sobre lo que aca ~a de ofr, no es que i poeta cuando exclamaba: saca una consecnenCla de lo que ha dICho el Paeta, SIDO f que se burla con estúpido egolsmo de los males, dol0res y l' desengaños por éste tan amargamente descritos; es que prorrumpe en algo como una c~rcajada cfnic~\. ! Triste es morir cuando se vo :t ]0 lejos, Embriagado de amor una. eSpf'l,l'anzn.. (Continuarú.l. DEMETRIO VIANA En el resto de la composiCl6n que exa\1lIDamos no hay I otras correcciones, no obstante ser aquélla de las l?ás ano EL MUNDO BOGOTANO. tlguas del poeta, pues fné hecba en 1845, es decH, hace . cuarenta y un años. 1 Pas6, por fortuna, el C07pUS SIn que los buenos bo. -- I got¡¡,nos se despertaran al sonido de la trompeta del Sigue ahora en la mencionada edición do 1881 la i juicio final, anunciado, como se sabe, por UD sabio as· composición llamada .Mi 7n~wl"te, quo es contemporánea de 1 tr6nomo para el día del año en gue coincidiera eRta 111 anterior. La cÍTcunstancia de haber sul0 hecha cuando ¡ fiesta con la Natividad de San Juan Bautista, lo que se el poeta contaba apenas d~ez y nueve años, pues nació ~n i realiz6 el jueves último. De días atrás las gentes supers. 1826, y de ser ellas los pl'lmeros ens~yos de aquél,. debió ! ticiosas anunciaban haber visto en el cielo señales iudi· d~te~er la mano de lo.s correctores, siqUiera por deja¡· nn ! cativas de desastre, como cruces negras en el disco de bte rm1i no de comparación que mostrara los adolnntos del I la 1 nn lJolas de fneo-o desprendidas de las reo-ioDes ! 1.1 (l¡, <; t:J b are ';;ero no sucedió asf, y en la que vamos á examioar ¡ etéreas, q1le ca~an por. detrás. de },Ionserrato, y un pe. hay numerosas correcciones de bastante importnncia. i queño cometa a¡Jarecl<'1o haCIa. el N. O. de b clud¡¡,d. En el verso segundo de la segunda estrofa de la pri- 1 Con todo esto, SIn embargo, Sl ]Jo.r otras partes no re. mera. parto decia Gu'rIÉRREz: I ventó la cosa -;- como sobra ma~ICI:\ para creerlo - lo 8in qne llegara 8uaontido al alma , " nue es por aqm nos quedamos sm snber todav~a cuál '1 ·ó d· '1 es el camino que condllce á Josaphat. y en la correcCJ n se ICO: I Pero si é a falló, no faltan , por cierto, catástrofes Si~ lastimar con su:scuü!lo d alma.. . i que desear ó que temer. El il1stinto~qye es el lí~ico IJa. correcCIón tuvo probablemente por objeto eVitar I.a criterio del pueblo-suele buscar ca. 1 ~lempre exp]¡ca­repetición <10 la palahra llegaban, quo es el final do I~ 1m . ! ci6n de lo que ;i su inteligencia limitada no alcanza, 6 mera estrofa, y llegara., que se baIla c~ el vers~ coplntlo. ! apoyo á sus opiniones inconsciente., sobre 1M cosas hu. Por otra pa.rte, so castigó con ella el (,?ncepto Hleol6glCo I manas, en los fen6menos deslumbradores de la natura. del verso; pues no e.s natural que ~l sentido de las palabms l leza que son para él, á pesar ele Keplero y de Galileo, que, al nacer, mo.rian entl'~ los labiOS del poeta, no lleguen , 1 :N t J F klin del P. Secchi y demás de la á el alma. Tamblen se qlllt6 la cacofonfa formada por las I (e ew.on J: e ra.n '. 1 d l S dOB sfIabas a~ 110 al allna. Luego se haco aparecer á GU·l' la~a, n;lsterlOs tC\1l Incomprenslble~ como e e ~ ano TIÉRREZ como correcto desdo que hacia SUS primeros tíslma rflDldad. No es de ahora, smo desde. el tICmpo versos, lo qne es quitarle su verdadera fisonomía. I del ruíclo cuando menos, que nuestras senCIllas gentes LA SIESTA 103 acostumbran profetizar las guerras por los cometas, las estaciones por la,. cubañ~telas, y los terremotos por el canto del gallo á deshoras, y i diablo de in~tiuto! i'pues á veces no se sale con las suyas 1 El cometo n aquel el,¡} 1883 fué el precursor de la borrasca espantosa de 1885"; y lo que es ahora, parece cierto que un mes autes del CO)'/lU8 se dejó ver eu el espacio un cometica bien de­lineado, que osteutaba orgulloso su penacho de nueve estrellas. Quizá era el 111ma de Ricaurte-á quien tanto han ech&do de menos en su Centenario-ya que todos so han empeñado en asegurar qne ella quedó vagando en el azul del cielo como sombra protectora de la Li­bertad, á la cllal quemó su vida en holocausto en las aras de San Mateo. Si tantas señales y pron6sticos han de quedarse al fin sin cumplimiento .... i por algo sería que en el tiempo aquel citado se llamó esto la PA'l'RIA BOBA! .. Pero CorlnLs sí hubo; "y a"u nque no vimos en ningu_ na parte el del Santo, que es al que cuelgan los católi. cos en este día solemne con más flores que si fuera una beredera disputada, ostentaban, en cambio, en los balco_ nes y en 1M calles, los suyos muy gentiles y apuestos, multitud de hermosas mujeres y niñas seductoras, que eran el mejor adorno en la vía de la procesióu. Fuera injusticia no aplaudir el exqnisito gusto artístico reve_ lado en la ejecución de los altares, progreso que con· suela, cuando se recuerdan los tiempos, aun no muy lejanos, de los bosques y los tablados de marras. Ya no hay colchas abigarradas, ni mamarrachos de pesebre, ni jaulas con gatos, ni estampas de trastienda. El culto se civiliza, y una vez que se derogaron las leyes que 10 prohibíau en las plazas y calles pllhlicas, contentémonos á lo menos con qne la estética salga bien librada de las manos de la iglesia. Hay un poco más de lujo, es cierto j y sobra quien diga. que ese es el cáncer de nuestra sociedad. Cuando por todas parteH acosa la pobreza, en esta situaci6n á. que bemos llegado, i no es un sarcasmo irritante exhi_ bir á los ojos de los miserables, '1 ue son los más, esas ostentosas muestras de una comodidad envidiada 1 En las clases superiores no veis nuuca una madre sino re­vestida de seda y de diamantes, ni una niña sin arreos que asustan á los novios. i A d6nde vamos á parar con e~3.l:l costumbres 1 Ese lujo, cuando no vituperable y BlD excusa en muchos casos, es hasta incompatible con ello~o por do.nde se arrastra.. i Qué lástima de zapatos y que compasión de faldas para estas calles sucias I Ra_ z6n, y mucha, tiene el doctor Aguilar de quejarse tan amargamente en su ~rtículo del ú~timo "Progreso," sobre ~I ~eo d~ la cl1~ad, de los riCOS que miran con tanta lDdiferenCla los canos que pasan por debajo de sus ventanas y los men?igo~ que rozan las aceras. N~ que seamos nosot;os partl.darIOB. de los q~e viven suspirando por BUS queTidos meJOTe8 turrvp08, ClDcuentones á qnie_ nes se les vuelve la boca agua. al hablar de sus aguinal­dos y rosarios, de los pesebres y las misas de gallo de los suculentos ajiacos y la refrescante orchata de' los bailes de lin6n y calamaco; pero es verdad que redun_ darla en provecho general extender la decencia y la comodidad fue~a del estrecho egoísmo de la. persona. y del hogar propIOS, aun con el sacrificio de una pequefía parte de nuestro sibaritismo.. individual. • • Aún corre por el mlUldo bogotano la. bola que ech6 á rodar el autor de Ma?·garita. El poema valía sin duda la pena cU!l.lIdo, en medio de nnestro indiferentis­mo literario, alcanz6 á. suscitar animada y larga discu­sión en el periodismo y en privado. A juzgar por el balauce do opiniones hnsta ahora publicadas, queda el saldo á Íllvor del antor j y corno, por otra parte, sabe­mos que la edici6n se vendi6, nada más tendría que am­bicionar Villar ... El Recopilador" le dijo que era un poeta que entraba con ~egura planta en el Parnaso, y que las diosas que allí viven lo babíau coronado con guirnaldas de flores; .. La~ Noticias" lo compararon cou Fernández Sbaw; .. El Semanario" confiesa últi­mamente que MurlJa?'ita tiene bellezas innegahles y un verdlldero sentimiento estético. Ante todo esto, i qué significa el que haya en l ....~ cuareuta y ocho páginas dos 6 tres versos largos, una trasposición violenta, ó una rima mal asonantada 1 La única crítica que se ha hecho al poema, con visos de seriedad, es la ele nuestro amiO"o Vecyu' pero ella perdió la mitad de su valor con la: incn~st~cioneB personales que la afean. i Qué tienen que hacer al caso la figura del autor 6 sus devaneos con las muchachas 1 Ya qne de todas esas frivolidades se acusa al poeta, sea para reconocer que, á pesar de ellas, es muy capaz de entregarse á una labor meritoria y seria. Ni se quiera exigir que ,~n. parvulito q,ue ayer no más se emperraba cuaudo le mln'rtban un ferulazo, venga ahora, sin más provisi6n que los folletines de ' La Luz,' á escribir cosas dignas de ser interpretadas tun aínas por el mismo Salomón. " Es cierto que, en todo caso, cuando un joven sien_ te por prim~ra vez los alumbramientos del talento, y en el ansia IDocente de celebridad quiere publicar lo que ha brotado en su imaginaci6n, lo más cnerno fuera darle el consejo de esperar la madurez del juicio ; pero i hay muchos que hayan podIdo resistir á la tentaci6n de la vanidad de autor 1 Por eso hemos visto á tantos de nuestros grandes escritores de hoy recoger solícitos todas su.s prod.ucciones de j6venes, y los que no pueden conseglllrlo dicen con franqueza qne darían la mitad de su gloria actual por no haber publicado sus primeras impresiones. Y Yillar, cuando pueda ya apostar carre_ ras en el Pegaso, y entrar y salir por el Helic6n y el Pi?do, como por la puert~ de su casa, y en lugar de aClCalarse, perfumarse y Tlzarse para gastar chicoleos con las muchachas de aquí, deje en paz á Vega, y los guarde para las ocho hermanas de Ca.liope, entonces s6lo tendrá que arrepentirse de haber echado á rodar á Mar­garita, sin que el Mecenas que la sacó á la calle de la. mano, DO hubiera limpiado los anteojos pa.ra examinar el ~raje y arregla;le bien los pl!egues. P~ra el próximo hlllr, pues, HenTlque, de los mIOpes. NI padrino como don Manuel, ni adversario como Vega. LéoL~ VARli\. Nuevo poeta.-Un periódico de esta oiudad re­produce muy satisfec~o .los jlli~ios d~ 1!n periódico quiteño acerca de nuestro MinIstro dlplomatlCo en el Ecuador Entre. esos juicios está el s~guiente: "Como poeta pued~ muy bIen compararse el senor Bartolomé Calvo al señor Rafael ~úñez, ~ijo también. de Cartagena." Sin duda, nuestra Ignoranolll. nos ha prIvado del gueto de aplaudir al nuevo bardo cartagenero, como ya hemos aplaudido al fa~oso aut~r de Qué .ais-ie 1 Bien dioe la gente que qUien más VIve más ve. ' i04 LA SIESTA Agua va !-Hemos tenido 6. bien susponder el es­tudio (p.e con este rubro aparece en nuestro número ante­rior. La ropa sucia se la va en casa. .. •. . ., La Nación" anuncia una" licitación 6. con­trato." ••• "Pio IX el Gralldc" llama liLa Nación" ,¡ nuestro jamás bien sentido Pontífice, cuya muerte tánto ha llomdo León XIII. Cl'eemos (salvo mejor parecer) que hay ton te ría en esa acumulación de epítetos; pues el Gmnde después del IX como que deja comprender que hubo otro Pío IX, el Ohico, lo cual no es cierto. Se dice Luis XIV, Jusn sin Tierra, Carlos Quinto, Cario Magno, y audaces hay que llaman 6. Felipe II 11 el Gran Rey," como Castelar llamó acertadísimamente ti Fernando VII 11 Manolo ri­11 Cuando la imp"enta vive lib"e, /a calumnia es nula; cuando 8e encuent"a comprim'ida, la calumnia e8 terno/e. I T,'iste suerte la dsl Gobie"no que nadie acusa en p"Uico, rERO 'l'ODOS AOUSAN EN SECR'ETO." y con motivo de otro asunto, dijo: " .. .. Una empresa que oomienza con un escandaloso pel'jurio y con una falta de lealtad casi sin ejemplo, nunca jamás podrá conducir .í AIORALIZAll 6. nadie; y es para el que la sigue, un alto padrón de infamia." A nuestro turno recomendamos á todos los colom bia­nos las frases citadas, y las siguientes del profundo Mon­tesquieu: "La dévotion trouve pour faire de ruauvaises actions des raisons qu'un simple honncte homme ne saurait troUVQr." •• • dículo." lJJpiano Hillcstl·osa.-Este joven, antiguo • alumno de la Universidad Nacional, ilespués de est.udios .. " muy sel'ios en Literatura, en Oiencias naturales y en Medi- Se dcsea verificar la verdad del juicio que don ciDa, acaba de recibir su diploma de Médico y CirujaDo, de Andrés Bello dizque emitió sobre los periodistas colom- las maDOS de UD Consejo de examiDadores compuesto (le bianoa Mariano Ospina y Bartolométlalvo. El bueno de los profesores Liborio Zerdll, Manuel Plata AZllero, Juan don A.ndrés ''leyendo lo qua escribían esos señOl'es, no David Herrera, DaDiel Rodríguez y José 1'11. Enendía. A sabía tÍ cu.íl de ellos dar la preferencia," se quedaba, ni HiDestrosa se le conoce de muchos años atrás como uno de más ni menos, como el clási.c*o. y socorrido aSIlO de Burid.ín. los jóvenes de más mérito, de los que frecuentaron los claus- tros universitarios en una época .floreciente para la instruc­ción pública. Antes de cOl'onar su carrera, ya los condiscípu- Jliguel In. del Valle.-La muerte de este hon- los suyos les teníaD absoluta confianza á sus conocirr.ientos, rado padre de familias y buen ciudadano,ha llenado de luto y numerosas personas solicitaban sus cuidados médicos. El el hogar de la eminente poetisa señora Ag"ipina MOlltes del tiempo ba confirmado la adivinaci6n de los estudiantes, que Valle, honra de las letras colombianas. Le enviamoR nues· hoy estrechan la mano de Hinestrosa con cariño y con or-tro pésame. .*. !~lf~~s~op~~;~~o ~~n~~~ ~!~~op~~~~ee~~p~~n~o~:~:ne I:~u; Tll lo has dicho.-En el torno tercero de la tra- valeroso. Y ved que la ciencia sobre tan altas bases es la ducoión de Virgilio, dice el señor Caro :-" Virgilio, tes- mejor recomendacióD, en una época en que todas las facul­tigo de la popularidad de Augusto, y sabedol" del proyecto tades no están equilibradas ó se han tIempo de Augusto, tan elogrado esas piezas que cuentan con el voto favorable de personas por él, hlzo V1l'grllO,. sm que el soberano vIese .en la dOO- 1 competent¿s y de más de un público ilustrado. trina de éste un pehgro, llL persona alguna malrgnámente la interpretase como alusión subversiva 1 I .*. El señor Núñez, en su soneto á R1CAURTE, pres~nta la i "La LiI'a Alltioqueña."-Hemos recibido espada del héroe oomo eterna antoroha contra los tuanos' l como canje el número 1~ ele este periódico musical, quo ve ;;S~~- 'e ii;ú~;': ~~~~-~i ~~i -':i':i';~t~ ¡ l~ ~uz pública_en Medel!ín elLO y el 15 de cada mes .. Lo Con su ruego, Á VENCER LA TIRANíA; ! (hngen los senores.Damel S~lazar Y,. y Oarlos~. MohDa. Mas aponas irradia en el Oriente, i Oada número cODtlene una pleza orlglDal de algun maestro Cuando amaga el ciclón, al nuevo día. ¡ antioqueño. El número que tenemos á la vista trae una Hora es aquella de aDsiedo.d "uproma ! polka para piano, por ell"enombTRdo artista Daniel Sala- Do la p,,~ria en uu punto ~oDcentm(la: 1 1 zar .. Además tiene "La Lira Antioqueña" una seCCión Sacrüieio 6 derrota es el dilema: literaria bien servida. De ella es este epIgrama: San Mateo do. nombre iL lajornada_... I "Da Inesita en llamar trozo RICAURTE en llamas coronó el poema; y ETERNA ANTOROHA ES SU GLOmOSA ESPADA." Al de Norma que ella toca; En otra parte de la citada introducción, dice 01 señor Caro: "El cantor servil 8erá 8iemp,.e más realista que el f·ey." Tiene razón. ••• AdeJardo López de AyaJa.-Este "mOllM_ quico á macho martillo," como lo llama uno de SU8 biógr's_ fos, y oomo tlÍl autoridad para el señor M. A. Oaro, pro­nunció frases tan magníficas como éstas, atacando la ley de imprenta del ultramontano y absolutÍBta Nocedal: y á mi ver miento S11 boca, Porquo aquello es un destrozo. -Qué compás, qué tiempo es esto, Que comprender no he podido, Me pregunta, y yo contesto: -Para usted ... tiempo perdido." UIPlIlINTA ¡. OAIIGO DIII"I!:IIN~O PONTÓN.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 2 N. 13

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Anales de Jurisprudencia

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Gaceta Judicial: órgano del poder judicial del departamento

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“Gaceta Judicial: órgano del poder judicial del departamento” fue una publicación oficial que circuló en Cartagena entre 1887 y 1907. En su número 268, cambió el complemento de su nombre por “órgano oficial del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bolívar”. La impresión del periódico estuvo a cargo de Gabriel E. OByrne y se realizó en la Tipografía de Antonio Araújo L. A causa de la relación que el título guardaba con el gobierno, su contenido se centró en la reproducción de documentos oficiales relacionados con los procesos judiciales de la región, entre las secciones que componen el periódico se encuentran: “Sección de lo Civil”, “Sección de lo Criminal” y “Asuntos y Edictos Emplazatorios”. De manera reiterativa, la información publicada en el periódico era dividía en circuitos, siendo los más frecuentes: Cartagena, Sincelejo, Barranquilla, Lorica y Magangué, entre otros.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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