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La Mujer - N. 19

Por: | Fecha: 05/07/1879

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LUZ Y FE DAN FUER~ A. LA MUJ R, REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEÑOF AS Y SEÑORITAS, BAJO LA DTlU>CCION Dl> LA !IEÑOJl ~ SOLEDAD ACOST A DE SAl\ PER. N.o 1!>. r . - JUEVES, JULIO 5 DE 1879. ~ PRRCIO 30 C$. --~~----~----~~-- ESTUDIOS HISTORICC S 1:50BRE LA MUJEH, EN LA OIV~LIZACION. CAPÍTULO OCTAVO. LA )!UJER GRIEG.tl ( CONTINUACION). IX Segun las yes de Licurgo, los pa- HASTA uc¡uí no nos heruos ocupado dres no emo uefiosde sus hijos: n.pé­casi si u o de las mujeres de Atéoa.s y de nas nacía el n ño 6 la niñrt, era. llevada otras ciudades que imitaban aquella; delante de un consejo del E~tado que aborn. nos toca hablar do las esparta- la examinaba y si lo encontrnbnn débil nas, las mujeres heroicas por exc•Jlencia. 1 6 mal confor ado, lo mandaban arre- Como bs dn.h crau pues no conv nía á lo. República tener tan robuHas, grande.i y bien formadas ti su cargo un crin tu m tplu acaso seria ' coruo sus hermano~. poro ta.muien como inútil para. la ociedad. A los siete años ellos carecían completamente do deli- los niiíos salí. n de la. tutela de los pn­cadeza. y de finura. Pa.ra.lns espn.rt~nas dres y ernn ~ucados por el Estado la. vida. era un deber y onda. más, así para que fuE un l.menos ciudadanos. siemp~e so manife¡¡tabao sérias, graves Entre otros p imores les enseñaban el y prudentes. En FAipa.rta. todo se hacia arte de robar para que practicasen con con arreglo á las leyes, y la sociedad astucia, los 1 andaban que con mafia reglamentada en todos sus pormenores, se ejercitasen en el asesinato, permi­se movia como una grao máquina. e o tiendo que ro asen á los ilotas 6 escla.. que el individuo era solamente una vos. Tanto 1 s hombres como las mu­parte de un todo, y por consiguiente, jeres tenian l deber de casarse á la. siempre era sacrifictHlo al bienestar de edad que pre ~ribian las leyes, ni ántes la sociedad comun. L1a embargo, como ni despues de !~O años los hombres, y los extremos se tocan, su amor á la li- las mujeres á os 20. En las principa­bertad lleg6 hasta el punto de que, les fiestas, qu emo las de Baco, las como deseasen ser todou igualmente mujeres se d pnta.ban, casi desnudat~, libres, resultaron todos esclavos. el premio de a carrera . . TOMO li. 19 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --------- 150 Las mujeres casadas vestían túnicas, coutes ha sido el largas y anchas que 1M cubrían todo el rcsult, ]o de la batalla." El hombre cuerpo, y llevaban al salir á la calle 1 repuso:-" Hemos triunfado!" un velo. Las doncellas no llevaban más -" "utóoces, dijo ella, me resigno vestido que una. camisola corta, abro- ¡ con pl cer ú la pérdida que he sufrido!" cbada. sobre los lados, para dejar mayor IIa endo tlabido una. madre que su libertad á lor¡ ejercicios de la lucha, la 1 hijo v lvia. derrotado, y huyendo del carrera y el manejo de la flecha y elJ campo ae batalla, en que babia o llJuer­dardo, en los cuales pasaban la mayor 1 to tod sus compaííeros, le sa.li6 al parte de su exibtencia ántes de casarse. encue tro y le mat6 diciendo: Las mujeres espartanas eran conside- -•· 1 Eurotas no corre para. los radas como máquinas de formar buenos sieno ! " ciudadanos y nada más; así las educa- Son ·o terminables las anécdotas que ban robustas, sanas y vigorosas. Eran refiere los Jüstoriadores acerca de es. tan mal miradas las mujeres pequeñas, ta.s m res inhumanas, má~; bien que que el rey Arquidnmo fué multado por heróic ~. algunas de las cuales mataron que se cas6 con mujer endeble y pe- á sus ijos porque se habiau manifes­queña.. Pero ántcs de todo, las espar. tado e bardes ó 01éoos valientes que nas eran patriotas, y primero pensaban pnííeros de armas. en el bien de la 11acion, que cu el de aquellos tiempos de barbarie sus familias particulares. s prisioneros de guerra erau Citaréwos algunos ejemplos que nos s como esclnvos. Una vez VOll-parecen más característicos. Tenían o una plaza p•íblica del Asia ú. tan alta idea del honor ~uerrero, que una m jer espartana. Uno que de.,caba una espartana le escribía á un 1tijo Mtyo 1 comp rla lo preguntó qué sa.bia bncor. que hn.bia. lograrlo escapa.rse cou 'itla.llt~ "Sor ibre:" conte~tó. Lle ..... ada á la una batalla: -" Corren malos rumores casa. d su amo le mandaron que hi­con re11pecto de tu conducta.; pt·ocura. ciera lguna cosa que le pareció 'il y hacerlos cesar ó cesar de vivir." l bajo, más bien que obedecer se dió Refiriéndole unos forasteros á AQUE- jla m u rte. LONIDAS (madre do un general espar. Un vez un:~. extranjbra, sorprendida tano, que babia muerto e o un comb.•lte ), ante p:1 triut istuo y virtudes cívicas. cómo babia. pelead:> su hijo, a~e=>rurán- l de las c~partaoa. .; , que tomaban parte dolo que jamas E-;parta. ha.b;n produ. con t to iute res en los negocios pú­cido tan famoso guerrero, ella les con. blicos dijo á In. r11njer de Lecnídas (1): testó:-" Es verdad que mi hijo era osotras lm. espartáuas !>ois las valiente, poro mhed que Esparta posee mujeres ~n el mundo que teueis muchos ciudadanos que valen más cía sobte vuestros maridos.'' que él." \o consiste, contestó la reina, Otra. mujer, cuando corrieron 1favi. sa.rle que \IDO de sus llijos ncabnba de <'fJnÍda,., fné aqnel famoso rey que se · 1 izó delcudiéndm;e de las huéstcs del monr en e puesto más peligroso del rgesen el eH trecho de ¡38 Termópilns. ejército, dijo : -" Q11e lo ectierreu, y das sólo tenia 300 hombres; Jergcs que tome su lugar su hermano menor.'' ejército innumcrable.El pe11•:\le mnn-Á< Yuardaban \·arias roujoros en la dó dec al espartano que rir.dit•Ae las a• mas. orill~ de un c.'\roino la noticia. del re. -V id por e11~s! contestó Leonídae. A.n- 1 l tes del ombato btzo que los soldados connc-su tado de una b~ta la que dnban los rnn, nc nsejlindole11 que lo hicieran con la espartanos, no leJOS de aquel lugar. l JlCit~ua 'on de que esa noche ceuariau cou los -"Vuestros cinco Lijos han muerto en 1 diot~cs. . . el combate!" exclamó un posta, que .Ant. d~ dcJ~r su pn~na, el rey espartano llegaba con las noticias del campa. le habr dtcho n. su muJer: . d. · ·, d . , d l ¡ -C neo yo muera, buscad un esposo dig-mento, ,~ng1cn ose u una. e as espar- no de uestros métitos, y dad á la patria tanas.- Eso DO C8 lo que deseo saber, otros e dadanos dignos de ella y de vos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ------------------------------------------ REVISTA QUINCENAL. 151 ~que n~estros hijos son dignos della-1 serenidad es el sólo bien que nos per­marse así y no séres afeminados." teucce realmente, porque depende de Cleomeno, rey de Lacedemonia ó Es- 1 nuestra voluntad, puesto que los acon. parta, lu1.hia hcnho uo tratado con un tecimieutos son obra de los dioses!" 1 rey ele E~ i pto, pero éste le exigía. que De la corto d(j 'l'olomeo, esta valien-le dier;ln en rehenes iÍ su nmdre y ú sn te mujer le escribía :í su hijo que no hijo, niiío de pocos nños. Cleomello no pensara. sino en el bien de su pa.tt·ia, se atrevió por muci10S din.s á decir á :;in tener en cuenta la miserable exis. su madre Cratesiclea. la exigencia del tencia de uoa vieja y de un niño. rey t.le Eppio, pero como éste le apu- Efectivamente, Cleomeno tuvo al fin rn'>e para. que llevase á cabo su ofrecí. que dejar sacrificar :í su familia, y el miento, al fin le dió parte de la triste rey de Egipto envió al suplicio á Cra­situaciou en que se balbba. tesiclea con sus nietos y todas las mu. -" ¿ E-;to era, pues, exclamó Orate- jeres de su comitiva, las que murieron siclea. riendo, lo qne tanto te preocu. como espartanas. paha 1 Qu6 aguardas para cumplir tu Sin embargo,observa Can tú, "aquella 1 promesa? Bnsca en breve un navío en virtud de las espartanas que no se fuu­que mandar fuera. de aquí ú tu familia, d11.ba sino en un falso honor, al fin "e ! y que este cuerpo pueda ser útil á Es- relaj6, y una vez que las mala11 costun - parta, ántes de que la vejez lo gaste en bres y el vicio se entronizaron en h 1 la inaccion ! " sociedad, la corrupcion cundió con do- En el momento de embarcarse, y ble fuerza en naturalezas llenas de pa- : cuando llevabu. de la mano á su nieto, siones, y sin más freno que un dobcr, -afligido al dejar su patria tal vez se puede decir imo.ginario, puesto que parasiempre- Cratesiclea, notando que estaba edil1cado en el aire, sin más re!:. Cleomeno se enternecía, le llamó a par. peto que el humano y sin otra espe. te y le dijo: - "Vamos, rey de Lo.cedc- ranza que el estéril aplauso de sus co!l. monia, teued valor y que no v~au ver. ciudadanos." ter lágrimas ni manifestar tristeza á S. A. DE S . todo un rey de los espartanos. Nuestra {Continuará). -~ ... - -- UNA NUEVA POETISA. Con el mayor gusto io1>ert::unos en el presente número de La .Mujer, y lo haremos en subsiguientes RcvÍ!,t,.'\.o;, algunos ens.J.yos poéticos de una señorita, perteneciente á la. muy notable familia 'Tejada, que cuenta entre Rus nscen­d~ eutes á ilustres ese. :tore~, hombres pÍtblicos y mártires de la Iudepeuclon. cm. La sefíoritn. es, ademas, prima l1ermana. del señor Temístocles Tejadn, poetn. u e nohble mérito, conocido en toda la América como tal. 1 Jt'elici(laa Trjculct ~énas cuenta lG años, es oriunda del Estado de Cun. dinamarca, pero vive Mé!tualrneute en el pueblo de 1n. Floresta, en el E stado 1 de Boynd. ~i á su tierna edad, sin mál\ educacion que la que ella mismn. se proporciona en el seno ele Ru familia, y vivieudo en un lugar distante d~: 1:1. alta civilizo.cion, la señonta Tejada va compone versos como los que se leerán á cont~nuacion, con el tiempo ella podrá Rer una notable poetisa.. N os atreve. mos, Rln embargo, á aconsejarla que estudie mucho en los libros, y que en la naturaleza observe con cuidado cuanto la rodea, pues no puede haber verdn.. , de ro literato sin el instinto de la observacion muy desarrollado. Decimos esto, porque las poetisas idealizan demasiado, y es preciso aprender á obsermrlo ¡ todo para. tocar el corazon del lector, que busca. en las poesías, no lo que lm soñado sino lo que ha sentido. l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,------------------------~----------~~----------------~------- 152 LA MUJE)l. LA NOCH~. ¡ Llega la noche, y sus sombras A extenderse empiezan ya, Y pronto envueltos seremos En su negra soledad ! ¡ Tal a.CJÍ la triste madre, Envuelta y llorosa, va 1879. P, la tumba de sus hijos .r; e la noche en la honda paz l . ¡ Ay ! c111Ín medrosa e,¡ la noche, l ~ro cuánto alivio da, } las almas afligidas C u e tenemos que llorar ! ..... . FF.J,!ClAN4 TEHDA. LOS DESCUBRI ~ORES. OUADROS HISTÓRICOS Y NO' ELESCOS-SIGLO XV· (CONTINUACIO ) . ALONSO DE O EDA. CUADRO VI-DOS AÑOS EN ESPAÑA-1497. l ellas ~ puede celebrar el OfiCiO divino con to ~a pompa, sin que se estorbe el II uno a otro, aunque en cada capilla hay CoMo lÍo tes hemos dicho, el palacio 1 un ór ano grande y sonoro. Arzobispal está en la plaza y al frente Ero pezaba á caer la tarde cuando se halla la Catedral. O jeda era muy Ojeda entró en el templo, débilmente devoto, en su turbacion y perplejidad 1 ilumi ado por los últimos ra.yos del volvió na.turalrneute los ojos al cielo y sol q\.1 ~entraban por las ventanas, cu. entró en la Catedral para invocar la yos e~ sta.les opacos no los dejaban pe. proteccion divina. 1 netra. sino amortecidos. El interior de esl.a iglesia es tan im. Oje a, que conocía la Catedral, se ponente como su puta de afuera, y dirigí fÍ una capilla retirada en la. que está poblado de pilares, columnas, cor. se dal ""culto :~ la Vírgen. El templo nizas y grupos de estatuas de diversos esta!, silencioso y solitario y sólo se r.nfÍrmoles, que armonizan con las be. oían l !i acordes solemnes de un 6r~o.­llas pintura.s y costosos adornos de lo~ uo ve no, en el qlle en..;a.yaba una mtsa. o.ltn.res. El coro, cuyos bajos relieves de re uiem un organista; y estas a.r. representan episodios del o.ntiguo y del moní~ graves y profundas parecían nuevo Testamento, es una obra maestra como 1 eco de las almas que en otro ejecutada. por famo!':Ísiruos artista.c;, á mund se acordaban de este y de sus quienes se pag6 por ello más de mil afecto , de sus penas, de sus dolores y ducados. Adema.s de las obras pro- de sm remordimientos. pías para. el culto religioso encuéntran. Hi cóse con recogimiento al pié del se muchos grandiosos monumentos, bajo altar, t con una profunda fe invocó al los cuales esMn enterrados varios re. cielo ara. que le iluminara el espíritu yes y muchos grandes de España.. N u. en est s circunstancias en que tanto méranse, fuera del cuerpo principal naces· aba su ayuda. Poco á poco, y del edificio, 8 capillas laterales,. tan miént as que la. oscuridad invadía todo espaciosas y bien construidas, que en j el rec pt<~, fué convirtiendo su oracion Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E V I S 'f A Q U I N C E ~í\. L ~ 153 - --- ----------~-";:_ ______ en vago raciocinio. Con los ojos fijos ella jamas la volverás á ver: promete en la hermosa estatua de la Vírgen, que no obrar nunj:a contra tu conciencia, estaba 110bre el altar, apoyó los brazos y sabrás en d ¡nde se halla María. contra. el enrejado al pié de él, pennn. Pero en aquel momento 'lgltÍen en. neci6 largo rato como anonadarlo, mi. tró ú la cnpi~~~· y son6 la desapa.sible rando entre In oscuridad las indeciSAS voz del sacriR n que decía : forma.'! de la imágen, hasta que, arrulla. -Sefior ballero, se cierran las do por lot~ sonidos del 6rgano é irnpreg. puertas : ten d la complacencia de nánJose, por decirlo a.'>Í, en el perfume salir. de las ftore!l que adornaban la capilla, Inmediatarx ente deAApareci6 á los sintióse como presa de un letárgo ex. &Rombrados oJos de Ojeda la. claridad traño, y sus párpados se cerraron in. misteriosa quEt iluminaba tí la im~en, voluntariamente ...... :No supo cuánto y saliendo de su trance ó enagenac10n, tiempo permanecería en aquel estado, púsose en pié, pin contestar al portero cuando crey6 vol ver en EÍ con el rumor salió tras de ~ de h\ capilla y del tero­que hiciera el roce del ve~tido de una plo,proponién ose volver al diluiguien­mujer, y levantando loa ojos po.reci6le te á continua su plática con la Vír­ver la estatua de la Vírgen iluminada gen¡ puesto q e él de ninguna manera por una luz interior, y auli fo.cciones, peus6 que aqu llo podía haber sido un que no babia podido distinguir ántes, ,ago suefio, á tes qued6 persuadido de tomaron un color de vida sobrenatural; la realidad de' milagro y de la protec. entreabriéronse sus labios, y aunque no cion que la rEina del cielo le dispen­ofa con loa oído~ del cuerpo BOnido al. saba hasta el punto de entablar du'ilo­guno, con los del almacompreudi6 que gos con él. A,sí eran los hombres de ella le dirigía estas palabras: aquella époc ., valientes, e&forzadoa, -Alonso, no manches tu vida con ind6mitos, pe~o infantiles en sus creen­una accion pérfida. N o te fies de Fon. cías ha~>ta la~lemencia 1 seca y su11 falsos halagos. Sigue los dic. Al día sigu ~nte mand6le á don Juan tados de tu concioncia. Rodríguez de ~nseca,unn no muy bien Sobrecogi6se Ojeda con el misterioso redactada mi va (pues O jeda era mús suceso, y con los cabellos erizados por hábil con la e a que con la pluma), el pavor que causa todo lo que parece on la cual reli u&aba decididamente el sobrenatural, permaneci6 pustrado y cargo de la ex icion á laa Indias si sin atreverse casi á respirar, en tanto aquello deberi de hacerse sin el con­que desde el fondo del alma contesta- sentimiento ~~ Colon, Conteatóle el ba así : Obispo que to maria nota de su nepti- -Seilora, a6lo deseo que me ampa- va, pero que .o la aceptaba como ure­reis y aconsejeia en mis vacilaciones: vocable, y qu 1 aguardaria algun tiem­dadme, reina del cielo, fuerzas y valor po que volvie en su juicio llutee de r:ra obrar siempre bien . .. pero bien darle li otro e ofrecido e~leo. o sabeis, no tengo más que un deseo, Apénas lle la tarde ÜJeda se diri­un anhelo en el mundo: volver á ver gi6 ú la Cate 1 y fuó á buscar la Ca.. á mi María, saber en d6nde se halla y pilla de la Vír en, y al pié del altarp er­poderla hacer mía alguna vez. Bien lo maneci6 larga: horaa esperando oír de aabeia, sefiora, que p&:ra.lograrlo no hay nuevo la comunicacion em,PCzada el sacrificio que no hiciera : y aun no sé día anterior, - pero todo fue en vano: si ~~ia. re1ist.ir á una falta, á un crí- ningun so~r Hnisterioso adormeci6 1us meo, 81 con ello obtengo el blanco de sentidos m 11z6 su espíritu, ni la mú mis aspiraciones.... leve vision ni el menor ruido le di6 á Frunoi6 laa cejas la imágen y mir6 entender que la Ví~ volvía ' "IJUir con disgusto al pottrado j6ven. platicando ~ él. Sali6 ' la vos dtl -Nunca la obtendrás, imagin6 que taerietan, pa volvw ~ lu tardee deciao. ~tus labios,- •i DO erea digno de por mú de oc dial que permaneció Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ------ ------- - -----.,..--------~-- ---.- - ~---. , 154 LA M:UJER. --------- ------------------------------- en Búrgos; pero todo fué en vano: la hrar en aquella antigua ciudad, cuna Vírgcn permaneci6 muda y sorda á sus de !>us antepasados, el matrimonio del ruegos, á pesar de que basta lleg6 á príncipe heredero, don Juan, con la pasar en el templo una noche invocún. archiduqnesa de Austria y futura go­dola postra,lo á sus piés. beroadora 6 vireina de Jos Países Ba. Decidido á no aceptar l)or ningnn jmt Parecía que el príncipe tenia uno. precio los ofrecimientos de Obispo de salud débil y delicada; y aunque sólo Búrgos, Ojeda apeló á su pariente el contaba 19 años, su espíritu era sério Inquisidor que llevaba. su mismo nom. basta la rigidez, resena.do y profunda. bre y apellido, suplicándole le iufor. mente devoto como sus padres,- mién. mase de la suerte de María, en d6nde tras que Margarita, criada en la corte se encontraba y si aún estaba libre. francesa, era franca, robusta, alegre y Pero su pariente no pudo 6 no quiso un tanto despreocupada. El acompaña. darle r:iuguu iuforme. Entóoces volvió miento y eirvieotes de uno y otro no­á buscar al duque de Medinaceli y pi. vio ünitaban el carúcterde sus sefiores; di6le que le llevase consigo á la corte de modo que no podio. verse un con. entre su sé1uito. Ojeda aguardaba te- traste más grande que el que se nota. ner noticias más segul'as de la suerte ba entre los flamencos y los espafioles de María entre los cortesanos y las d~ de la corte que recorrían la antigua mas que rodeaban {!Isabel. Pero est5. ciudad. estratagema le salió tarubien fallida: Con motivo de este enlace se cele. las damas fingían no acordarse de ella, braron muchas fiestas de toros, cafias y 6 aseguraban que desde que la. habían torneos á lns cuales naturalmente con. llevado á un convento no habían vueL curri6 la flor y nata de los ricos- hom. to á tener noticia suya. bres, hidaluos y caballeros, no sola.men. Así se pasaron las semanas y los me. tt' de Casti11a y Ara.gon, sino de toda ses, y Ojeda vagaba como una sombra la península Ibérica, y aun de varias en la corte de los Reyes Católicos en cortes europeas. La corte eRpaffola era el séquito del duque de Medinaceli, y por eotónces grandemente acatada y aunque nada descubría, jamas perdía atendida por todos los reyes de la cris. la e!!pemnza d~ encontrar al fin la tiandad, pues se preveía que aquel tro. huella de su querida María, cuyo re. no seria en breve muy poderoso. Due. cuerdo era. ya no un amor real y ver. ños de todo el antiguo imperio godo; dadero, aino un fanatismo, una manía, victoriosos en Italia; aliados con Aus. un pensamiento continuo : era la for. tria. por medio del matrimonio del ma palpable de sus sentimientos mW! príncipe y el de la infanta Juana; alía.. puros y verdaderos, idea alta. y elevada dos con e1 Portugal tambien, puesto del afecto humano que le preservaba que Isabel babia prometido dar por de toda mala accion y le llevaba por segunda vez su mauo á un rey de la senda del bien. Era ent6nces nues. Portugal, - los Reyes Católicos acaba. tre héroe, el bello ideal del espejo de bao ele contratar la union de su terca. caballeros, valiente, denodado, ~oble, ra bija, Catalina, con el príncipe be. jóven, elegante y heroico. Sólo un amor redero de la corona inglesa, alianza como aquel es capaz de inspirar grao. muy del gusto de aquellos reinos. Ade. des y nobles pensamientos, y sin él el mas tenían la esperanza de ver e u bre. corazon del j6ven s6lo produce espinos Ye imperando sóla la Religion Católica y abrojos. en la península, pues el rey de Portu. ITI gal se prep:haba á expulsar tambien de sus dominios á los judíos y á los moros Un dia de Abril del siguiente año que se habian acogido allí para ampa. de 1497, Alonso volvi6 otm vez á Búr. rarse de la~ persecuciones en España: gos en el séquito de los Reyes Católi. esta babia sido la exigencia que le babia cos, - pues éstos tenían pensado cele. hecho para admitir su mano la infanta. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. Isabel. El Santo Oficio por otra part~ 1 lo. oculta novicia. Extraíiahnn mucho comolidaba su imperio más y más. Im- ¡las damas el aspecto melancólico, uui. perio que con el tierupo debería ha. do á la grande audacia y agilidad que cerse tao poderoso que temblaban des. desplegaba en todo juego guerrero,- y de los príncipes, cu medio de los suyos, no pocas hubieran aceptado sus home. basta el labrador en su campo, s6. najos si él se manifestara múoos retra.i. lo con el nombro de la. Inq uisicion : do y huraño. nadie teoin &eguridad ni en su mis. Sucedía frecuentemente que eu tan. ma alcoba do que no supiesen los to que sus compañeros se ocupablln en inquisidores lo que decían, y los es. nle~res di ,·ersiones, pao;eoli y saraos él pa.ñoles que no excusaban las a.ccio. pasaba las horas postrado al pié de la 1 nes m{¡s valientes y audaces, se humi. Yírgen eu la Catedral ó tHl su estancia. liaban y no osaban ca;;i re!>pirar cuan. ó si no vagando sólo por los contornos clo oían el menor mandato de un inqui. de la. ciudad. Una. tarde en que más sidor: su red de hierro cubría toda la afligido y desconsolado babia ~:a.lido de na.cion, y ilU poderoso brazo alcanzaba la Catedral, despnes de orar ferviente. al reo hasta en los lugares más rec6n. mente se dirigi6 {1 las puertas de la di tos. Cou e!! te motivo notóse que des. ciudad y salió de ella tomando sin pan. de prir.cipios del siguiente siglo XVI snrlo el camioo que lleva al convento el noble y romántico espíritu caba. de la.'l Huelgas. Estando en la orilla lleresco, e¡ u e por diferentes causas ha. de él notó que pasaban iÍ su lado dos bia. decaído en las demas naciones caballeros, montados en magníficos ca. europea<~, - pero que aún se conser. bnllos, y aunque el uno parcoia excu~r vaba en todo su nuge en España, - el ser vi~>to, nuestro amigo vió que era ese ellpíritu mismo empezó á caro. nnJa. ménos que el rey Fernanclo, y el biar de a~pocto en nquella naciou do otro un cortesano muy de sm confianza. héroes, é hízose méoos libre, ménos Siguiólos por el empolvado camino, frnnco y mÍis egoisla. • y en breve vi6 que Olltrn.hau con cierto Sin cm hargo, merced al culto y ad. ~;igilo e u el monasterio de lnll ÜMrneli. mirncion qno todos ~us súbditos tenían tas, ya mencionado. Una. idea a.c;nlt6 á 1:1. reina hu.bel, ol rMpeto por el be. ent6uces á Ojeda y comprendió ií las llo se..xo se roan tuvo incólume en E;pa. claras que en aquel comento debía de ña. por muchos aiíos, y en los torneos y estar la que tanto había buscado. en las fiesta<; lo:.cahnlleros lle. .-. aban aún Lleg6se al monasterio manifestando los colores do ~u~> damas, por cuyo ho. curiosidad grande, y entabló conversa. nor combatino sin desmayar. Durante cion con un locuaz jardinero que en. ' aquellas fie.~t.'\8 del matrimonio del prín. cootr6 tomando fre!'co ú h puerta de cipe de Asturins viéronsc en las justas ~us dominios exteriores. A poco descu. lucirse 1Í muchos caballeros, pero uiu. brió que lss enrejadas veutn11o.s que guno como nuustro Alonso de O jeda, ú 1 daban sobre el jardín pert cnecian a.l pesar del luto que vestía y los colores noviciado de la. abadía, a.unqne el jar. tristes que llevaba., con motivo de sus dinero le dijo que (L ellas, por Ror 111uy deseos siempre frustrados de halla.r ú ¡11.l ta.'l, jamas se podía u asomar las no. ,·icias, salvo á una. m1ís grande c¡ne por. * La Jnqnisic!on no e~·n! como lo picnaan teoecia ú la capilla del noviciado y mucho11,. Un!\ Soc1ednd reh~tosa sol_amento, al daba luz á aquel recinto -pero aun es. contra no, lo!l Royca la ha01an servu· como un t t lta. d d' 11' medio polítiro pnm reinnr. De aquí natural- ~ era an a qu_e. el e ~ ~ no. po­mento resultaron enormes abusos, y los Inqui _, d1a.n! aunque qulSleran, d1st1nguu el sidores bacio.n servir el inmenso poderío del jard1n. cual disponían parn lleva~ ó. ca~o. sus veo-. -i Y las reverendas monja.Ír08. Aquí y al lí veían. pres cía de ánimo del acróbata más se iírboles de granado, pinos reales, li. expe "mentado. Cuando pudo llegar moneroR, naranjos, membrillos, cipre. hast la reja que decimos, se agarró ces, pimiente pa- ven a, los que estando sólo entorna. seando por aquellas alamedas hasta que dos e dieron, y pudo ver lo que babia cayó el dia y salió la luna,_ que pla. dent de aquel recinto. tea.ndo todo con su lnz puso de relieve i tál seria su asombro cuando ,.¡6 aun más las bellezas de él. El jardinf'. ante us ojos una capilla que él cono. ro quiso ent6nces que saliese, pues él ci4 "ectamente, aunque porsupuesto pensaba retirarse á dormir, Ojeda re. nunc babia podido verla t Ricas al-sistió á abandonar un sitio que le pa. fi entapizahan elsuelar ... .... es decir, poner yo misma -María, repitió él con suavísimo y ol sello á nuestru. uterna scparo.cion. tierno acento, vuelvo á veroR, rui seño. Pero el rJcnsa.tuieuto que vos no me ra. mi vida, JUÍ reina ! olvidábais me ha. 80stcn.ido basta ahora Ella. se acercó rnú~ y mit·ánclole iln- en los mús amargos traucet;. Sin cm-minado por los rayos de la luua que bargo, Alonso, hoy ya Ctul¡ezaba á des­brillaba on su zenit: · mayar, os lo confieso, pues ayt:r estuvo -Alonso ? cx.clam6 eutcrucciJa .. aquí el rey don Furnaudo ú notificar­él os !. .. al fin le veo, y le he llamado roo que ú todo trance debería profesar tanto, tauto ~ si no qneria incurrir e11 su real des­y juotaudo las manos le coutempló placer; y ántes lan!Jíruno vi~itado el extática, olvidada de toiu acor- Obispo do Búrgo~, quien me aseguró darse que una doncull:~ reca~ada no que vos yl\ no pons;íbais en mí. .. y aun 1 mira jamas á un hombre así. Ella rni- que era. cos:l. sabida. en la corte, que l raba tambien, y fué su: dicha tan gran- obsequiiíbai~ ,í otra dama. .. , de en aquel momento tjtte quedó re-¡ - ?lieutÍil.! e-.:claruó Ojeda, mentía, 11 compensado en u u instante ele todns , os lo juro, y él lo hacia con intencion, las pasttdas angustias y sufrimientos. pue~ bien sabe lo contrario ¡el pér. -María l de~ia. él :;in poder añadir 1 fido : . , ' otra. cosa ¡Marta.... r -N o ha.blet:; tao alto, que nos pue- 1 -Alonso ! repetía. ella, y en esa. ' den oír ... · palabra ponía toda ~m alrua. -Peto .Marí11., ¿qué dijisteis al Rey ¡,Podrá en este mundo haber dicLa 1 cuando os queria itnpooer su voluntad 1 igual á la que proporciona un amor -LlorJ, supliqué, gemí en vano, no puro y mútuo, cuando se tiene la per. pudo ablandarle ... sin etnbargo, ofre. sua.cion de que es verdadcrarner.te co- cí dar mí consentimiento dentro de r respondido? Cuando dos personas se tres dias; o~o fné todo lo que pude lo. l ama. o con el alrua ¿,acaso porque están grar .. . Y cutre tanto tenia una vn¡;t~. ausentes¡;econsideran separadas? i ~o y loca esperanza de que algo descn- TOl!O IJ. - - ---- ----20 _ 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 158 L.A. 1 briria. ántes de qne- se cumpliera el ¡ sencia plazo. Esta noche, á la hora de ret i- aquel! 1 rarme, pedí licencia de entrar iÍ la Ca. J\lnría, 1 pilla para orar. El corazon me palpi- geruid taba y sentía algo en el aire que me ¡,uelo, 1 anunciaba no sabia qué... huella -Era mi vecindad, querida l!faría, adema e ánimo que le disting~ia, - que podía perder la reputacion de uvo valor para no exhalar un y deslizóse con tiento hasta el ajando, sin poderlo evitar, una. e sangre por todo el muro y la cuerda atada en lo alto de exclam6 Ojeda, no lo dudeis ! la rej -.Así seria; repuso la novicia,- y El s frimient.o babia sido tan atroz no podia orar sino pensaros, Alonso, que cu ~ndo toc6 la. tierra con los piés y en lugar de invocar la misericordia y se vi en salvo se dejó caer largo á divina os invocaba ú vos .. Eran tan largo tre las flore!, sin sentido, en extrafíos mis sentimientos que aunque donde ¡ ermaneci6 basta que llegó el Die sorprendi6 vuestra voz hasta el dia,¡ 'OU el día el jardinero que le punto de creer morir de alegría, la abri I puerta.. Inmediatamente Ojeda. aguardaba... tomó e camino de la ciudad, casi loco Ojeda ent6nces empez6 á decirle de dol r y con la ensangrentada mano c6mo habi&. llegado hasta allí, y trata- envuel a en la capa. · ba de darle cuenta de sus pasados años • Ent ha Ojeda precipitadamente en cuando se o.bri6 la puerta de la. Capi- 1 su pos a en donde quería bacerc;e cu. lla y present6se en ella una monja !la. rar la ano cuando pusiérousele por mando ú ~a.r!a. P.arn que se ~eti,rnse 1 delaut dos 'hombres que exclawa.ron á su dorm1tono, s1eudo contrano a las al mis1 o tiempo: reglas estar fuera de él 6. esa hora. -E tais pre~o. Alonso Je Ojeda., en -Idos por Dios! exclamó María tem- nombr del Santo Oficio ! blando. - P r qué? preguntó con debilitarlo -Mo.ñana vendré á la. misma hora., acento pues h sangro que babia par­respondió el j6ven bajando tarubien dido d rante la noche le babia. dejado la voz. deswa ado y siu fuerzas. -Hermana María de los Angeles! 0 os lo dirán, si á bien tienen, gritó la monja vi~ndola, no al pié del e'l del Santo Oficio. contostá-álta. r, en donde hnbia pensado hallarla, s corchetes, - nosotros cumplí. sino cerca lle la roja i qué ba.ceis aso- llevaros. mada á esa ventana. 1 preci~o obedecer y seguir á -La. cerraba.; contest6 con dehili. toras hasta la prision, en donde tada. voz la novicia., -y temiendo que llegt'1 cayó al suelo moribundo. la. monja. se acercara y .viera á O jeda onse los carcelero~ y viéroulc la úntea de que éste hubiese tenido tiem. e~ pedazada; lleg6 un méuico po de bajar, empuj6 con violencia los e declaró en tanto peligro de maderos. ue le llevaron directamente á 1 El jóven no babia podido sacar aún la. en rmeria, sin bentido y devorado la. mano que tenía metida. entre los por u a fiebre ardiente. Alonso por­enrejados de hierro, y los maderos se manee o entre la vida y la. muerte du. la apretaron entre los barrotes has- rante rgos días y semanas. ta hacérsela casi peduzos.... El dolor que sinti6 fué tan agudo que estuvo i punto de dar un grito y dejarl!e caer abajo,- pero recordando, con la pre- (Co tintumí). --- - ----- -----lif- S. A. DE S. ____.. ---------------- , _______ , ______ ___, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . REVISTA QUINCENAL. 159 LA AZUCENA Y LA ROSA. 1:!- un f!o!"ido vergel U m' ros!\ peregrina .thí hablaba á bll 'ed:1a, Cou profunda comp:ls;on, A una gentil azucena, Cándida, pura, inocente, Que bajaba el alba frente Uevelaudo su aflicciou. -¿Por qué te miro tan tri~te 1'ú, que halagan lob amores, Y ú quien cu,·iuinn In~ flores La fragancia de tu olor ? m céfiro, blando siempre, 'l'o acaricia con sus nln:~, Dio11 te dió touas las galas Que puedtl dar~e ú una flor. 'l'e dió candor, hermOflura, Y algo de su pura esencia, l'11011 eres de la inocencia, El emblema seductor, Y .t posar de todo gimes, Y á pesar dE> todo lloras, 'fe ajl\8 y te desoolorns .... ¿Cuál es, dime, tu uolor? -Ya que tú molo preguntas 'fnn dulce y tan cariiiuoa, 'l'o contaré, bella rv.~n, La causa do mi pe 'U' ; l'am quo ten~ns presento .\l oit• UIÍ t:ril>lO hisloria, Que la dicha es ilu•orin, lJJJn sombra, y uad\ más. Jóven yo, y envanecida, Alegro ~iowpre y mimada, A mi dcspeoho fuí nmndn l'or un risueüo jt1zruiu, Que con aliento uulcítlimo Me prometió sor constante, Y yo, al ,·erlo tan amante, Lo di mi CAriño al fin. ~'elices un tiempo fuimos, ~;1 gozó de su ventura, Y \lna dicha dulce y pura De mi ser se apoderó. Enero 12 do 1879. 1· )'oro como en c ... to mundo 1'odo e:; frgaz, os in~t.able, !\o fné su afi..Cto durable 1 su promesa olvidó. Desue entónces, defi<>lnda, Abatida, mustia, I!Ola, Tri~te iuclino mi corola Echando ménos mi amor. Ya del cielo ni aun rooibo Su benéfioo rocío Solo con el llanto mio Riego la tiena en reuor. Aunque él me asegura siempre Qno 11u afecto no ha cambiado, Conozco que se bn entibiudo ..\qucl su ferviente amor. Y una planta delicada I>ara so~teaer su Yida, Necesita sor querida, O In destruye el dolor. F.t~ un sufrir continuado Y nu doloroso lamento Ver que no tiene alimento La llama de nuestro amor ! Scutir encendido siempre Eu nuestro pecho ~;ensible J•;so fnogo inextinguible, Que nos consume en eu ardor. Aprende, cándida rosa, Que para vivir contenta, Debos tener siempre exenta 'l'u alma virgen de pasion. l'uos co verdad bien sabida, Nadie en el mundo lo nief,ta, 'l'ms del amor siowpro llega La triste deailusion. Quiera el cielo, tierna amiga, Que nunca oigas placentera La prom~ lisonjera Do un mentido y folgo amor .... Si alguna vez, de~~dicbada, Conoces de amor la pena, Compadece á la a:r.ucena Que te cuenta su dolor. AzuCE:lU. DF.L V .u.LJC. --~--------------------~~-----------------------__1 , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 160 GALERÍA DE MUJERE~~ VIRTUOSAS Y N O '1' .\ B T. E S . PA~TE TaRCERA. mania,, en Rusia ó en Italill ...... al MU~EBES BIENHECHORAS DE LA SOCIEDAD. mome lto todos nue'ltros periódicos re. ~nos estucl.i~clo ya -varios tipos do produ~:en aque]la noticia ¡t ¡1orfia; loa muJeres todos d1versos. pero calla cual po~meoores, m•:s escandaloso,;, la~ con. interesonte on su ~fcrn. Así, vimo1~ á le~10n IS mas mdecoros~'l, )n..c; cau~M las mujere!l virtuos:\11 en las cortes, ro- 10as corrnptorall, c?yo eJemplo puede deadas de nquel esplendor que solo allí ~er fu esto para la JUVentud, tod~ Aque. se encuentra; despue& las nclmirnmos llo lle a las columnas d_e l(>s pon6d1cos en ol cadalso de los mártires, en Jos YJ?M del~nte. de In: VJAta rle nne~t~os campamentos, e u la.~ cárceles, en don. hiJOS. i Que o_b~eto t1cne.n las. relacJO. de fuero11 los áugel68 protectores de o es d loe VJe.10s. más 1 natt~J tos q~e los cautivos y de los desgraciado<~. En refior los d1anoa; extranJeros . lllD ae~üda, bajando al hogar doméstico, emb~ y que los. nuestrofl rep1ten las presentamos sirviendo de ejemplo s~rv1lr ente? Su obJC~ ~s de~pertar, como hijas. novias, hermunas y amigas. sm dt:¡da, mall'~Da cuno~1?ad, tnterc. Réatanos ahora contemplarlas bajo el sar cor la. rel~c1on de VlCIOil, muchas aspecto de verdaderas santas y como veces < e~conocu.lc•s ?utre n~tr?"! por. bienhechoras de la humanidad. que ~e. pum'-a 9ue !iulo aquelro rhvu~rte, 1 eutrct1,ene y d1strae; y sin embArgo no es así: Ln. virtud tnmbien es a~rada. l. A HEBliA~A ROS.\LÍA. ble, sm; acciones pueden ser dramút ica¡:;, El biógrafo ,Je la homtana Rosalía la vida. do los seres lmenos tienen sus (Vizconde de :Melun) dice en tHl pró. cuadros tan intere!;aotes como la vida logo lns siguientes palabras, que son de lo!l malos, -con esta Hlnt.'\jiL: que dignas de copiarse al pi(. de la letra : al dej~ r el libro 6 el periúclicll fll cnra • .. El poriodü;mo cuide. tanto de pu. zon pnlpitn. entu,tinsrnnclo por olbien, blicar los crímenes, de.,cubrir los cs. y ha1>t • las personns iotlifercntcs sien. Cándalos j tiene tanta habilidad ~m ten YÍ fÍr en el fondo de Sil alma el dar luz 110bre las iniquidades que tm. de~eo le imitar á &C}uel ser q•lc le pre. tan de ooultan;o ; en bu¡;c3r los moti. sentan tao ejemplar. VOl olvidadOfl c¡ue pueden tener los Par probar lo que hemos dil'ho tra. hombrea para r;er acreedores nl doqprc. tarém de sacar á luz e."cena11 dmmá. cio de llUs contemporúneos y de la pos. ticas ~ interesantes de la. vidn, no de teridad, que es preci!lo oponer ú aqne. una re~ na, de unn. princo!!a, de una m u. llos malos ejemplos otros que revelen jer de a n.ltn 11ociedad, do una viajera, las secretas \'Í rtudes. en on~nbio de los uua có ica, cantatriz ó :wcnturcrn, no, vicios mi~terioso•, y la odificacion, ,¡los no ncc 1 si tamos salir de un bo.rrio de C~teándaloR." Pnris P. ra ello, y ni sic¡uiera de un con. Y entre ooaotros cuúnta verdad no veiJto E 1 m(LS pobre, el mús humilde, hay eu esto coa NRpecto del extran. él máR ulro, sito en la misornble calle jero y de Dueatra. patria 1 Que Ae co. llamad; desde tiem¡>Q inmeJl)Orial de meta un crirueo inauclito, que se per. " La es de palo." pe~re un ~inato, lUta iofami& cual. li qu1era, aquí o en loa Estados Unidos, en Fran01a, en Ioglaterra, en Ale. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ---~-- --------- - ·- - .. --1 REVISTA QUINCE 161 ' hermana Rosa. lía. en su comunidad ) J nana te ni poco mús de diez y seis nació en una lejana pro•incia francesa., años,- vivió incuenta nños en París y en Gcx, cerca de las fronteras de Sa. su madre pe aueció siempre e o Gex; boya, de padre'> honrados, de la. clase murieron ca i en el mismo dia, y sin media, que vivian de su trabajo. Había embargo no volvieron tí ver más en venido al mundo poco á o tes de que se 1 este mundo l desencadenara sobre Fra.ucia. la. gran Aquella. v acion en J u a. na era tanto tempestad revolucionaria (en 1787 ). más meritori cuanto que su salud era Su madre tuvo grande influencia sohre • delicada; le enia miedo á los muer-el carácter de 1m hija, á quien crió re. tos, y tan ne Ío!'a, que todo la impre­ligiosa. sin afectacion, amante da los sionaba. Sin mbargo, sn voluntad era pobres, incapaz de mentir y entusiac;t.'\ más grande 1 1e Ru constitucion débil, por todo lo bueno y lo noble. Así. pues, y supo vence e, dominarse y formarse Juana, al abrir los ojos á la razon, en un carácter nérgico y valiente a toda el tiempo del Tm·or en Francia en- prueba. i Po y entura no será un estu­contr6 que su fe era perseguida, y ql\e dio tnás inte snnte el de una. alma de las persouas por quien su familia pro. este temple, ue lucha y sujeta los ins­fesaba m(&s respeto, tenían qne ocul. tintos de su atnraleza. y uo la do un tarse para conservar In vida. Hizo su mahado 6 d un ente débil que se de­primera. comuniou en un subterráneo, ¡ja llevar por us malas pasiones~ en donde se babia asilado un sacerdote Una vez p fesa la hermana Rosa­católico, y fuéle preciso ocultar aquel lía, puso ma s á la obra con activi­acontecimiento de su vida tí las perso- dad en la re eneracion de los pobres nas de su pueblo, á riesgo de causar da su barrio, egeneracion tn.nto física un grave perjuicio ú todtl su familia. 1 como moral. o breve se le reconoció De esta manera aprendió desde su pri- j un mérito t incontestable, que fué mern infancia tí .~er discreta. y supo nombrada s eriora de la casa de la cuán útil es saber callar á tiempo. 1 calle de la" spada de palo." La Re- Cuando concluy6 la época del Terrot volucion qu ht:.bia hecho olvidar el Juanafuéenviadaácompletarsueduca. camino de 1 Iglesia á los desgracia­cion en un convento de U rsulinns. Pero, ! dos del barri más miserable de París; á pesar de que desde su infancia ha.hia las guerras u e },a bino arrancado á resuelto consagro.rse á Dios, no lo. satis. los hombres e los talleres y :í los ni­fizo aquel convento: necesitaba. uo so- ño!! de las es 1elas; Ir. situacion efer­lamento orar y meditar en la mi,;eri- Yescente de os a.fios anteriores: todo cordia Divina, sino que la hacino falta aquello hn.bi sumido en los vicios y los pobres; era. para olla. preciso hacer en la misori á lol' habitantes del ba­el bien material Íl los desgraciados, rrio de San arcclo. Cincuenta años coosolnr á los afligidos de fuera. y soco- luchó la he aoa RoAAlía contra la rrer á los enfermos en sus sufrimien- impiedad y 1 inmoralidad, siu desma­tos; en fin, babia nacido IJerm..ana de la yar nunca, si descausar, sin fatigarse Caridacl como otras nacen coquetas. jama.c;, Fiemp sobre la brecha, COIJ la Cuando st\lió del convento su mayor sonrisa en lo labios, la confianza y la dicha em pasnr temporadas cou una fe en el corn n .. .. .. ¡,No podria.mos, amiga de su madre, que era superiora decidme, se ras mias, poner á esta del hospital de Gex. En fin, su vocacion mujer en In tegoría de las heroínas, parecía. tan completa., y su deseo tan como una J u na do Arco, una Carlota vehemente de consagrarse á Dips sir- Corday 6 un Pola Salavarrieta 1.. .... viendo á los pobres, que su madre la Ln Revoluc n babia de~lojado todas permitió ir ú Paris, á un convento de las antiguas i tituciones de beneficen­Herma. nas de la Caridad, en el cual cía y dostrui las iglesias: era. preciso debería. hacer sus prirncra.s cwmas. reconstruirlo do, y á fuerza de vigor, Madre é bija se despidieron llora.ndo ; paciencia, ac vida.d y un gran génio gu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , _....._ ___ --------- - --- -------- 162 LA . - ----~ bcrnati vo, aquella pobre provinciana, biogr ía si q ui¡;iéramos Üa.rrar todas Rin relaciones, !;ÍU amigos, si u Jinero, sus bu nas acciones y las innumerables al fin tuvo tal influeucin en In. so- conve iones que efectuó entro la bez ciedad fra.nce~a, que la visitabau los del p blo, volviendo á la. vida. moral potentados, la acataban los grandes á i nfiu dad de familias entregndns al y los príncipes, y la escribían de to. vicio ú la clegrndtlcion más absoluta.. das partes del mundo pidiéndola con. El me orar la ~uerte desgraciada de la sejos y auxilios, sin que jamas ningu- niñez ra lo que mf.s la ocupaba, y no hubiese sido frustrado en sus pre. creó n solamente asilos y escuelas gra. tenciones, si eran buenas, y en sus de- túitas ara. los niños desvalidos, sino un seos, ei eran conformes con la moral y asilo ra los anciano~ enfermos, el que la Relit:,>iou. despu de su muerte se fundó definí. Desgraciadamente no nos es po~ible, tivam te bajo la advocacion de su pa-en el corto espacio de un artículo de anta Rosalía.. periódico, delinear siquiera la marcha era la. consoladora de todos los triunfante de nuestra heroína por el dcsgr iados de cualquiera categoría ú camino del bien; aunque eiempre hu- que p rteneciera.n: á unos enviaba ú milde, bondadosa, alegre, ocupada co. los ho pitll.les, á otroR á las escuelas, ó mo un!\ ahejn, pero sin manifestarse conse ia una beco. en algun colegio impaciente con los impertinente!!, era, para 1 estudiantes: á loa conventos no diré querida sino idolatrada pur iban 1 s niñns sin asilo; al seminario •los infelices de todo el barrio, quienes los j6 nesque lo deseaban; conseguía sabían que siempre tenia tiempo para emple s ú los que querian seguir esa atender á sus quejas y socorrerlos en carre ; oficio al artesano sin trabajo; sus necesidades. en fin, todos salían llenos de consuelo Su iuuulgcncÜ\ con los pobres era de su resencia. No era extraiio, pue11, tal, que estando un dia enferma en su que t 'Íese diariamente una n.udiencia celda, de donde el médico le babia como de ttn príncipe reinante 6 un prohibido que saliera, oy6 -voces ú lo Secre rio de Estado. léjos y no pudo ménos que salir tí pre-, Los · 6venes que le mandaban de las guntar qué sucedía. provin ias con una carta de recomen. -Ec¡ un pobre, contestó la portera, dacion eran úmpliamentc protegidos que está furioso porque no ve ú In Su. por el ; en personales buscaba aloja.­periora, con quien tiene un empe.ño. mien honrado y bamto, les recomen- Al momento hermana RMaha. bajó da.ba ra. que les diesen empleos, y ú hablar con el hombre y lo despidi6 • los cuí aba. si enfermaban; sólo con la satisfecho y contento. 'condic o de que algunas veces le ayu­- Por qué no me avisásteis 1 dijo la i' dara.n despachar su correspondencia bueun hermana¡ espero que esto no ó la a mpañaran á cumplir una obra. volverá á suceder. de ca ad en alguna guarida sospecho. Y como la otra se excustLba recor- . sa de barrio. Si la conducta de sus dándole su enfermedad, y diciend.Q¡ade. l pro te dos era mala, procuraba refor­mas que el pobre le babia. contestado ma.rlo pero si continuaban en ella, m&l: los bf\ ·a Balir de Paris. Un dia mandó -i Cómo quereiF:, repuso la Supe. llama ú uno de sus protegidos, que no riora, que aquel infeliz haya tenido babia erido corregirse, y le dijo: tiempo de estudiar las reglas de l¡j, bue- ba.llero, tiene usted un empleo na educacion? Es preciso uo alejarlos stantinopla. Hé aquí el pasa. con palabras duras, ni desconuar de su pagado ya el viaje por ferro-aspecto vulgar. Generalmente esta po- vapor. Vaya usted á componer bre gente es más estimable de lo que letas porque debe partir esta parece. Seria preciso referir aquí su entera. lla noche (sin querer ella escu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. char sus prornes.'\.'3 de enmienda) el j6ven partió para Constantinopla, y esto sin que se le hubiese ocunido de­IObedecerln., á pesar de que ella uo te­nia sobre él m(u; derechos que los que la daban su influencia y su virtud. Algunas veces &e reunían en su sala de audiencia un gran n1ímero de jóve­nes de todas opiniones y partidos, que iban á poner!lo bajo su direccion pn.rn ayud:ule en lo que ella quisiese. Así vieron muchns veces salir de aHí á Do­noso Cortés con una lista de pobre¡¡ que ella le halJia dado para que los visita.'le, encargo que él cumplía con el mayor gusto, distribuyendo entre los desgro.- 163 lnba (¡ loa qt e se afliginn y luchaba 4 brazo partid ' con la ei'pBntosa peste.'' En 1854 ~apoleon y la Emperatriz Eugenia fue 'on persounlmento á visi­tar á nuestr heroina en su pobre al­bergue, y el Emperador la <:oudecor6 con In órde do In Legion do Honor. Eqto favor g~ nó los comzooes de los pobres del bt rrio de San Marcelo, más que lli el So' erano los huhiem. conde­corado ú C4.. desdo t~iuo como á rseguidos y de graciados. Napoleon 1 hasta ~apoleon III, le en- Lo policía a ivierte 6 la Hermana que viabau inmensa cantidad de limosnas si vuelve á p,roteger la fugl\ de loa cul. para que las di11tribuyera entro los po- pa.bles se la poudrá en la c.írcel., Al breP de su barrio. Ella jama-11 ~te mezcló cabo de poc dias s;íhoso que ha incu. en la política, y recibin de todos los rrido tm In isma fnlta. Antes de dar partidos, con igual ontu!liasmo y ngra. úrdeu para e se lleve tÍ cabo la ame­decimiento, cuanto la daban para svs naza, el jefe de policía líO le 11resenta det~raciudos desvalido!!. un dia á la ennanu : Esto en tiempo normal, ¿qué Reria -Vengo, la dice, á advertir ú usted en las angustiosas épocaR de epidemias, que está brrav mente comprometida por durante laa cuales roorian centenares haber hecho salir de Paria(¡ un impor­de infelices en los barrios pobres de tanto miemlho de los revolto6os, y be Paria t "Ella, dice Imbert de Saintr venido á preguntarle ti usted c6mo se Amand, durante las epidemias del c6- ha atrevido ¡manejarse a.sl, tanto más lera, ert. sublime de energía: pasaba cuanto ya estaba advertida. lu noches cerca de los enfermos, orga. -8eiior refecto, contestó ella, yo nizaba los hospitales, reanimaba al pue. no soy sino u a Hermana de la Caridad. blo aterrado con sus consejos, couso- Y o no tengo bandera y sólo tengo la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. J64 mision de proteger ú los do:~gmcindos -N 1, aquí no, si no quiere la Her. y J~Crseguidos en donde los encuentre: mana, >oro en la calle :sí: Su muerte yo no los juzgo. ARí, pues, sefior Pre. está de •retada! • fccto, se lo prometo, s1 n.lguna ve:& U!l- Uua. l1ora. entera duró aquella lucha ted se encuentra. en la. mi11ma 11itua.rion, entre 1 ángel del bien y ol génio del acud!l usted á mí,que le Rerviré tatobieu, mal. L l.s hombres furiosos no cedian ni En seguida dijo al .Jefe de policía un pu to, ni ella tampoco. que las Hermanas de la. CariJa.d !iÍem- -Er. tregue el prisionero! gritaban. pro pertenecen al partido de los veu. -Nc, lo entregaréjatn&!l! contestaba. cido:~ y de los más infelices, y nunca -Er tr&.rcmos á buscarlo ! quiso prometerle que Jlejarin ele prole- -:No entrarán ! ger á cuantos co::~spirndores le pidiern.u Al fib llegaron basta el lugar en don. auxilio. de e:sta.ba el oficial, disputando el te- En la siguiente semana., estl\udo clln rreno la Hermana Rosalía palmo á ¡ conversando con un jefe n:lDdeauo que palmo. bnbia itlo á darla las gmcias por la -M ere, iufame! gritaron los más prot.eccion que babia dado á muchos de euergú euos, y varias armas se levan. los pseudo-insurreccionado!!, repentina- taron uutündole. mento entro á la sala nada ml-uos que La ermana Rosalía se interpone, y el Jefe de policía.. La Hermana, sin encarál do"e con aquellos locos levanta turl.rse, hizo seña al descuido al cons. las mat os y exclatoa de rodillas: pirador para que s:1lie~e lo mi'! pronto -H: ce cincuenta aflos, señores, que posible, y en !Seguida, c.:ou gmn &creui. os he Clt>n~agrado mi vida ; por to:lo el dad, entabló con el.Jefe de policía una bien que Oi he hecho á VOiOtros, á vues. larga é interesante conversacion, que tras n ujeres y ú vuestras hijos, sólo dió tiempo al otro de alejar11e lliu que pido 1 vida Je este hombre : sospecharn natla. su.perse;;uidor. Una conmocion eléctrica in11pira á Cuando al cabo de poco' días el Jefe todos quellos hombres, y al mismo de policía tnvo uoticit~ de c6mo In Her. tiewpq las armas se inclinan, ol ailen. mana lo ha.bia engañado, fu~ á recon- cio su de ú los grito!! de odio, lágri. venirla. mas de ternura inundan muchas meji. -Qu6 quería usted que hiciera i ex. Has e• negrecida!J por la. póh·ora, y clam6 ell" ; yo lo hice tanto por él volvier~do la espalda salen corriendo como por usted . Deseaha que usted uo de aq1 ella casa, vencidos y subyuga. tuviera la pena de tenerlo que npreAAr, dos, sú o cou la voz de una humilde y en seguida sumirlo eu una prision ; mujer. El prisionero se hal>ia~~alvado: ¡por ventura no hice bien? Pod :iamos multiplicar becb011 y p&· ~hiendo logrado huirso de entre la!Jras heroicas, que pintan el carácter laa mnuos de Jos ener~ómcno11 insurrec. de est mujer qu6 tuvo todas las vir. t011 de Junio de 1848, un oficial de )¡, tud&~ las cualidad el! de la mujeduer. Guardia .Móvil, se babia refugiado en te de Escritura. - la mansion de la Hermana Rosalía. Los J Há a el fin de ~u vida cegó, cosa amotinados se presentan ú la puerta que 1 afligil\, porque no podía conti. pidiendo ven¡_!anza y que le.'! entregasen nuar s rvieodo ú los d~racio.doa. "Ah! ' áan victiwl\. La Hermana Rosalíasalió decia, ios me ha quttado la vista, ' conferenciar con ellos, pero aquellos por•¡m yo gozaba demasiado viendo á hombres estaban ébrios de sangre y de mi11 pq Lres 1" Tenganza, y á todas sus palabras con. S6lo unB vez us6 la cruz de la Le. testaban con grit<-s horribles: gioo .e Honor: cuando la llenron al -El prisionero es nuestro 1 es:cla. ceme terio. Vestida con su hábi&o de mftbaD; entréguenlo para matilrlo! herm ba de la caridad, llevada en el -Matarlo aquí! dice ella¡ i en esta carru e de loe pobrea, aua fuoeralea co.sa ! hacia un mro contl'Mte con la. ilnnen. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCEN sa. multitud que Acompañaba su cadá-1 La. vida de 1 ver; un cardenal, un obispo, los prin. puede compeo ci paJes miembros del clero, con <.les, du. que ella repetí ques y marqueses, mendigos, artesanos, "Tengamos estudiante!!, pobres, ricos, viejos, j6ve. con Dios, de nes .... la nacion entera. estaba repre. de juez para co sentada. en aquel entierro. y ademas le 1 rindieron honores los soldados como ú miembro de la Legion de Honor. 165 Hermana Rosa.lía. se nr en estas palabra¡;, frecuentemente : corazon de nii'ío para. l?·e para el pr6jimo y nosotros mismos." S. A. DE S. MIS SOBRINOS EN LA IGL SIA. Querido lector mio: -Ha muobo tiem­po que nCI os dirigía mis letras. ¿Por qué tal silencio? preguntareis acaso, y yo o!t conte:.taré qno mil moti>Oll, que no es del cnso deciros, y por cierto no os importa. conocer, llle lo habían impedido. Pero no croais qtie por haber 'guardado silenoio he dejado de observa¡· lo que pnsa on la &o­ciedad ; no tal : y lo peor e,.¡ qno poco de lo que he visto n•e hn agmdado. Hepotiré aquí lo qne años atrns dije, y es quo en mí se ha cumplido aquel proverbio popu­lar qne dice: "á quien Dios no le da hi­jos el diablo lo d•1 Eubrinos." En verdad que 'estos benditos jóvenes son mi peren­ne pesadilla, y los que 1uo proporcionan toda clase do quebraderos de cabeza. Y ~;i no 1no lo creeis, l!á:;teos saber que un hom­bre como yo, porteuccieuto ' otra época, que mira todo con ojos qno nacieron en ot.·o ~iglo, y qne licuo la do~gracia no ya do \'ivir, sino de tter rit·i,· á los demaa: qne bn abandonado las tablas do In exis­tenc: in para convertirse en simple ospoc­tador; un hombre quo no tiene hijos sino sobrino~, ,¡ quienes no puede colTegir sin que se burlen de él ; repito que 11n posi­cion no os muy halngüeña ni ag¡·adablo en ll!>ta ciudad progresil'ta. de Dogotá, qno jactanciosamente se titula "L~ Aténas de t)ud Amét·ica." N o liÓ si tilguion se acordartt do la'> a von­tllrns qne en oie11o tiempo referí, ouaudo mo vi precisado, por cironnstaucins intie. pendientes de mi voluntad, á acomp~ñnr 1\ mis sobrinas ti los bailes y otras concu­rrencias que ya no son propias para los viejos como yo. Desde entónces había ju­rado no volver jamns á los sitios en que mo !Jndiora encontrar con mis quol'iuus sobrinos, á qnienes suelo vor eu su casa en las horas en contrar persona do este p1·opó~it cncontrarruo co frecuento, cosa buen humor, ni espíritu, nlgnna que sucede en e Vengo ahora mio, lo que me dins en una igle brnr. Deseaba o teológico (cuyo habiéndome inf iglesif\ como un onaudo ~Íiu e~ yo 'ivo léjos do no funcionan e resolví aguarda pi•t de h1 fiesta, na\'o, que roo p oaso y do donde nl proclioador ; oomo en seguid Hacia apéu estaba allí, cuan faoron entrando rins señoritas, qt como á no toatr estilo ; tnn engn taban, y cou tan jo miraban en t ban sayns y mnn acostumbran las ni templo, nsab llenos de lazos dajns, que est¡¡n llos tan largos at·aodelaa, ena exagerados, y st gres, quo tuvo p - - - --------+>-~· -----~ e no hay riesgo de en­de fnorn. Pero, á pesar me sucede, por acaso, ello!! en los lugnres c¡ue que no me di~pone al propia para serenar mi eces conturbado con lo din. referiros, amable lector sucedió no ha muchos a que no quiero nom­prcdicar á un orador ombre tampoco diré) y ·mado mnllll'guó á la hora fmtos de tiempo, y solitnrin ; poro como cruplo, y mis piernns ya su antigua actividad, n nn dncon el priuoi · cogioudu nn ladn de la eció muy propio para. ol otlria c.ir cómodamente !la que no dobia suceder, lo verá el lector. algunos momentos que o oí muchas pisadn!S, y or diferentes partes va­llegnron á la iglesia ú otr~ ·di vorsion por el nndns y compuestas cs.: franqueza y dcsparpa ­o SUJO. Aunque lleva­llos ncgt·as como las que iiorns de Bogot$ p3rn ir los peinados tan altos y cintns y demas :uu·an­n moda hoy : los zaroi­visto~ os, los recogidos, ns y sobrenaguas tan miradM ta.n vi vns v ala­r un momento la inton- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. f 166 LA MUJER. cion de acercarme á ellas para advertirlas -Más nle que piense en lo que va á que se habían equivocado de edificio y hacer. que á la ''casa de Dios " no debe concu- -¡ Pues ! cabalmente para distraerme rrirse sino con un continente modesto y y no pensar en lo que vo.v á hacer, es que aspecto humilde ; pero reflexioné en se- quiero conversar. guida que probablemente aquella indica- Entre tanto dos de las del monton ba­cion seria mal recibida, pues noté qne en- bian entrado ya variM veces á la sacris­tre las señoritas estaban dos de mis so- tía á preguntar por el ausente confesor, y brinas, y así permanecí tranquilamente en como el sacristan no les diera contesta­mi asiento. Las 1·ecien venidas (que iban cion terminante, al uso de loa sacrista­solas y sin sus madre~, al uso inglés ó ame- nes, volvían al punto de reunion y con ricano del Norte) se fueron reuniendo al toda franqueza continuaban la ie-to malcriado igual! dico contra el q pctor ••• ? Para eso ne- -Recnerde nllted que es mi hermano; ce.Qito oir el sor pon. contestó la otra amo~Stazada. -Déjate de frioleras ...... acompáña- - Ya no saldrá al confesonario el doc- me ahora, y de pues volvereruos. tor ! exclamó ott·a interviniendo, y con el --Perderiam s el pue:;to. cambio impidió un disgusto entre laot-que, ba~Sta cuándo e iScüor :11isericordioso per-al contrario, les rla t"lltro á los hombre."l.... mitir:"1 que este ridículos ó ignorantes -Y bieu oo lo merecen ellos ! mozuelos pedau ~' con motivo de su mis­Bu tunto que así hablaban en voz baja ma ignorancia, penetren en la casa de aquellA:~ &eñoritaa, noté que varios de mis Dios para insul da con sus palabras irra­sobriuos, en un ion de otros jóvenes y le- vereutes y turb á los fieles en sus ora­chuguinos del mi!>wo juez, se habiuu ido 1 cioues? acercat.dó y hablaban en vo"' mós alta; -Fuera.! fuE a el viejo Coco 1 dijo el por consiguiente, no pude méuos que oir- insultado. le~ la conver11aciou. --H111>e visto nsolente! añadió otro. -Qué te parece, hombre, dijo uno de -Yo no hag tlino contestar al apóHtro-ellos; he recorrido toda la igle.sia y no la fe del jóven, re use. he podido encontrar ! -No, señor, ~~~o no le tocaba á un ve- -l!:&tará detras de alguna columna.... jet~ como usted -No tal; sé, poco más ó ménos, en -La libertad de la palabra y del pan-dónde había de arrodillarse. samieuto es sag ada 1 dijo otro. - Pero, entre tántas mujeres, cómopue- -Eao mismo ~igo yo, contestó, y por dea distinguirla? ooo interpelé á stcdes, haciendo uso de -Fácilmente...... Me dijo qno llevaria mis derechos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , . ~----------'------- - - ---~--.,--... ---- - - ----- -- ·- 168 LA MUJER. -Pues nosotros DO le escuchamos ! -Mal criado ! le dije. -Que le echen fuera de In iglesia, pues ya sube al púlpito el predicador ! replicó uno. -Pues no me iré, ni me callaré. -Que le pongan mordaza ! -Así tratan ustedes á un anciano ! -Así irrespeta á la juventud ilustrada! -A la esperanza de la patria ! Y o iba á <;oute~otar, pero... . . . lo confie­so, me embargó de tal modo la cólera, que tomé mi sombrero y salí al punto de la iglesia, por DO hallarme en un templo que aquell08 mozuolos profanaban; más pt1ra mi satisfaccion alcancé n oir las pri­meras palabras del predicador : " Amados oyentes 1nios ... " -Ah, sí ! dije para mis adentros ; Dios ama aún á lolf que le del!couooon ó le in­sultan 1 Pbrdónalos y oorrígelos, Señor, así como los amais. RENATO. ANALES DE UN PASEO. DIA PRIMERO. Et in Arcadia ego ! (Yo tambien viví en Arcadia). El sábado 2 de Julio de 1871, no ha- y no hay momentos más agradables en la hiendo salido el sol todavía, los amigos de vida que los que se pasan en la sociedad Alicia se reunieron & la puerta de su casa, de personas unidas por una amistad leal, formando una alegre cabalgata, la que formada en la conformidad do ideas y pocos momentos despues emprendió oami- edncacion. no. A más de Alicia, doña Catalina, don Era ya más de medio dia cuando la Gregario, Pepita, Bartolomé, J\Jstina, caravana, pasando un caudaloso río por Adriana, Máximo y Mauricio, les acom- un pint<>resco puenta de madera, casi pañaban los dos niños de Alicia, montados completamente cubierto por el follaje de en mansos caballitos enseñados á su ligera los altos árboles de la ribera, llegó á la. carga. hacienda. La casa de habitaoion ocupaba El día iie anunciaba sereno y el cielo se lo alto de una erupinada colina, y sólo era mostraba cubie1t0 con la ligero niebla que abierta cuando la familia del duefio iba á precede á un dia brillante. Todos, más 6 pa~'\r temporadas en la hacienda; estando ménos, formaban alegres proyectos de pa- á orillas dol rio los edificios y enramadas seoe y diversiones campOI>nes, proyectos para viviendas de los ¡leones y el mayor­que probablemente no &e cumplirían, ó que domo, y para las oficinas concernientes al al cumplirse se borrarinn despnes de su beneficio y administrocion de la hacienda. memoria, con la lllit1ma fncilidad con que La. ca~a era de teja, alta de techos, y se secaba el rocío brillante en los arbustos rodenbanla anchos oonedores con baran­que los viajeros rozaban al pasar. das de madera cubiertas por cortinajes de Bajaron lentamente el camino pedre- gualdas y enredaderas floridas; osten­goso, formando variados grupos, ndelau- tando el jazmin bUS estrellas blancas, la tándoso algunas veces unos y quedándose bellísima ~;us rosados pétalos, los raor~:io• su atras oh·os, para acompañar alternativa- perfume, el subí y cojéme sus alegres fru­xuente R. los niños. En breve salió el sol, tas, y las bella.s ele noche sus magnífi088 y el calor fué creciendo hasta que á medio y aromática& flores. El cuerpo principal día ero tal su intensidad, que agobiaba de de la habitnoion se componía de llll& gran lleno á loa viajeros, como si les rodeara sala amoblada sencillamente y nrias al­una hoguera, no obstante lo cual todos iban cobas ; lllliándose con otro edificio por tan contentos qne la conversaoion amena un ancho oorredor que, á manera de y animada no languideciÍl ui un momeuto. puenta, dividia en dos un bello jnr­La simpatía. es an verdadero don del cielo, 1din-huerto. El comedor era espaoioeo y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ----------- -- REVISTA QUINCENAL. 169 bien ventilado, perfumado tambien por¡ más fuerte subia del rio, murmuraba en­varias plantas aromáticas. Antes de subir tre los árboles, mezclada con el perfume á la caaa, resolvieron los do la comitiva de las flores, y, enfilando los corredoret~, bañan.e en el río, que corria claro y fres- despertaba sus ecos y dejaba tras sí los co bajo los altos árboles de la ribera, fren- ricos aromas del campo y el apagado ru­te de la casa del mayordon1o. Al pasar mor delt·io. pur un estrecho sendero que oonduoia al L" oonven;acion entre los amigos, que retirado sitio que habían escogido las se- babia sido al principio alegre y aniroada, ñoras para bañarse, Alicia sintió que el fué poco á poco languideciendo, hasta que velillo de su sombrero se babia enredado al fin se quedaron callados. en un espino, y al quererlo desprender -Cuán hondamente suspira nsted, oayó en torno suyo una lluvia de florecí- Máximo ! exclamó Pepita, incorporándo­llas delicadas como plumas y de un suave se en su hamaca. color de rosa: eran flores de amé, planta -Yo suspirar! Seria Maurioio ... llamada vulgarmente madre de a!llla en -No me creo culpable, dijo el interpe-algunaa provincias, y carbcmero en el lado riéndose; et10 es bueno para Jos Canea. poetas. Alicia mostró á sus compañeros, al tiem- -Me deolaro culpable, contestó Míxi-po de dirigirse á la oaaa, un ramo de es- mo, pero perpetr6 el suspiro á duo con taa flores, diciendo : Mauricio. · -Esta flor me ha recordado hoy un -Y por qué? preguntó Alicia.' ¿Ya curioso lance de mi primera niñez. están ustedes faatidiadoa con nuestra com- -Que la rogamos nos refiera usted, pañía? dijeron rodeándola todos. 1 Al contrario, contestó lláximo, yo pen- -Alioia no contestó, quedándose pon- saba en este momento que la vida que aativa, y Máximo, que se babia acercado v11mos á llevar aquí, será la de los pasto-para darla el brazo, la preguntó : res de la Arcadia ... encantadora. -¿ Es acaso un secreto quo u o u os pue- -Sí, Pevita, la triate:Ga ea nuo de loe de usted re\'elar? sentimientos más poderosos del corazon -Secreto no, pero oreo que apliqué humano. 'l'odo en la naturaleza es tria­malla palabra • curioso ' al lance, pues te, añ&dió, porque todo lo que conmueve máa que de curioso tiene de raro y ex- arranca lágrimas, enternece. 6 Por qué es traño. esto ? Consiste eu que en el fondo de to-y como todos pedian que lo refiriera do sentimiento se enouentt·a la melanco-oontestó : lía, aun en lo qne so oonoidera mía fea- -No, ahora no. Esta noche tal vez, ú tivo. Nadn ea más cierto que aquello de otro dia. que traa de cada sonri~~a hay siempre una -Dcspue. de comer llegó la noche : la lágrima. noche de tierra caliente, tranquila, serena, -Tiene usted razon, dijo Alicia ; hasta trayendo consigo el fresco y el bienes- las belleza111 de la n11turaleza física, nl con­tar,- midiéndose por horaa de gozo deli- mover pt·oducen tristeza. Ante los impo­oiOBo, indesoribible, en que el mero acto nantes espectáculos del sol poniente ó de de existir ea una dicha. la aurora, de un hermoso paisaje ó pri- Alioia, Máximo, Adriana, Pepita y Mau- moroso jardín, ¿ nu es verdad que ex po­ricio dejaron ¿loe demas en la ~~ala en- rimentamos una confusa pena y una tria­tretenidos jugando, y Blllieron á tomar el teza vaga ? fresco á una esqnina del corredor en que -Así será para algunas personas, ob­habian colgado dos grandes hamacas. Las servó Adriana, pero no todus sienten lo tree señoraa se acomodaron bien ó mal en mismo, aunque para muchos un bello dia una de ellas, dejando la otra para Máxi- y un cielo azul y despejado sean ooaaion mo y Mauricio. más bien do tristeza que de alegría. Soplaba un vientecillo suave pero cons- -Sí, repuso Máximo, la tristeza ea el tante, que esparcía loe sueltOB cabellos fondo de todas nuestt'all alegrías. ¡, Des­rubios y castaños de AliciA y Adriana y pues de una ausencia no volvemos á ver jugaba con loe rizos de Pepita. La luz de á nuestros parientes y amigoe más bien la luna que se ocultaba, moria en loe oam- con melancolía que con regocijo? ¿No e. poa, y coando alguna ráfaga de viento verdad que una nOQhe eileooioaa, tranqui- ---- - --~------------------------------------------~ ~--~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 170 LA MUJE la, seren; nos infunde m~yor recogi~ien-1 te i un ór querido, sentim~~o~ como to que una tempestuosa y oscura, que pl.lr nn dese gaiio, y una justa queja estalla lo eomuu cautSa espanto y pavor ? Del en nues o cornzon." fondo de toda música alegre surge un [ -Qu troz() tan verdadero ! exclamó suspiro, una queja, una lngrin1a. El mur- Adrinn y qué feliz debe ser usted, señot· mullo de lAs fuentes y rios, el golpear de Arandn poseyendo nua memotia como las olas del mar, el canto de las aves, el la que ne 1 viento entre el ramaje de los árboles... -X o lo orea usted, contestó él: la me­todo esto conmueve, es decir, entristece. rooria e el peor de lo:~ martirios y nos -Oh 1 la alegría es siempre un ebfuer- causa 1 mayores penas: yo que despues zo, dijo Alicia ; para sentirnos alegres, es de hab leido un libro ú oido un discur­preciso olvidar las penas de la vida; per- so recu rdo capítulos y trozos enteros, der de vista las realidades de la exi:rten- cambia1 a muchas veces este don por el cin, entusiasmándonos. del olYi o. -Es tan cierto lo que usted dice, con- -M parece, dijo Mauricio, que la fe­testó Máximo, que no ha mucho leía yo licidad s enteramente convencional, y en una obt-o. de Madama de Gasparin un 1ede ser muy dichoso á pesar de trozo que me hizo mucha impresion; y nndo al traves de un crespon na-aunque no só ¡,j las palabras serñu las mis- n1emoria puede efectivamente mas, el fondo del pensamiento es este : enas ; pero tambien nos propor- " Causa compnsion la dura suerte del tas y alegrías, ret.:ordi.LDdo lo pa.- actor que se ve precisado á salir á la es- que fuimos felices y dándonos cena al dia siguiente de haber llevado al positivos. cementerio lo11 re.stos de un sér querido. d es todavía muy jóven, Mauri- Difícil seria imaginar un suplicio mayor. t>tó Má.ximo, pero de::,graciada- Sin embargo, bajo su careta el actor es mente pasarán muchos años ántes de dueño do &ns sentimientos y de su verdn- estar p suadido de lo contrario : que no dera fisonomía. Ha penetrado en una in- bay quí n no lleve un luto que más ó mó­dividualidad ajenn, definida, que encu- nos enu greco la vida y turba toda felici­bre hasta cierto punto la integridad de dad. ¿ uión no tiene en sí mismo un su carácter, y lleva con aparente holgura recuerd de su infancia cí de su primera vestidos de fie&ta ; más el luto permanece juventu , que no le baga estremecer en el mismo : puede rein,e, contestar, chan- medio e sus alegrías ·? ¿Quién no ha cearse, accionar; pero su alma es suya, y visto m rir ó desapnrecer algun pariente en ella oculta la vida íntima, cubierta con ó sér q rido, cuyo recuerdo se alza de un velo que ninguna mano discreta le- improv o, iuterponiéudo:>e cual una ro­vantará, ni tampoco le habrá que pueda conven on al goza1· do algo? ~acedad rompe1· las puertas de su santuario oculto. seria q jar¡;e de tales nubes de dolor, Mas nosott·o11 los nctore:; de este lllundo porque 11tas 110n a1hertencias necesarias no tenemos siquiera ese asilo inviolable. en nues ra vida, que nos envía Dios para Nuestro papel u o os el de un personaje que co nendo.mos que no hay nada es­ficticio, sino el de nue:.tra propia vida, y table a 1Í en el mundo. sin contar lo!! indiscretos, ¡ cuánf.Gg per- -Ut. d se equivoca, Mnximo, le con­sonas no D05 perturban con preguntas testó el ermano de Adriaua, si piensa dictadas por el cariño! ¿Cómo nos man- que no omprendo la tristeza; la creo tan tendremos resen1ados ante los que tienen indispe ble en la vida, como las soro­derecho de indagar nuestros sentimientos? bras en n cuadro bien pintado, que ha­Porque nosotros les pertenecemos; su te. cen res tar mejor el juego do la luz de soro 08 nue¡¡tro corazon y ocultárselo es la exist cia en todo su brillo y esplendor. robarles. Quien nos ama quiere leer en -Es idea, replicó Mnximo, me con­nuestro espíritu. La indiferencia es dis- firma e lo que ónt&~ dije : usted no ha traída ; el amor no puede consentir en probad de la vida bino los goce& de la parecerlo. El amor, como el sol, absorbe melanc ía1 aquella melancolía poética y las nubes; sufrir en su pr86encia es inju- sin mot o real, que siente la primera ju­riarlo, o por lo ménos manüestarle que es ventud pero despues cada año le traeri impoténte para llenar nuestro corazon é una pe verdadera, que no es ya melan­inhábil pua curarle. Cuando vemos tris- colía si o tristeza ¡ la naturaleza humana Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -T" ------ REVISTA QUINCENAL. 171 es tan singular, que en la juventud &e rnndo huirla á todo trance. En Elllto con­• imte y se go7.a con la melancolía, mión- si&te que los viejos suelen t~cr ó parecer tras que en la edad mris avanzada, &e la más joviales que muchos jóvenes. comprendo mejor, y por eso se sabe que es necesario ocultarla á los ojo3 do loo do- S. A. nE S. mas, y no dejarnos llevar de ella, procu- ( Continuarú). REVISTA DE EUROPA. I 1 " Ltrrumbam•e.nto social por ol 6pocll, en la cual se enscña. á que todo acaba. otro. Lt~ s•tnacwn es por CJerto cspantosn, Y on la viul\ material ' .. Cuando BO le señala lo peor 1'8 que e~ menor escala on~ontramos ~1 hombre, como el ¿;,¡~o fin do su vida, c~ta formados los nusruos ba_!allones, •zuelas las tr'ste existencia terrestre sns miserias le bdan 1 dertiRdY la. lucha cm penada en todas parles d~aeRperan. ... Todos : Ol;it~pn~, aaccrclotes, e DmI un o. ¡ bc\1 'd ¡ d ¡ c'vTzacion ¡ eg1· s 1a d 01.c s, t o d os d cu'-o-.:rnos p•·o ctu· ar que se ces~ que ~ _ 0 1 ea. e a 1 1 ¡' ntre eleven \nA mirt~da.'l al cielo .... Dig1ímoslo en es la paz, la b 1mandad } la concord 8 e voz muy nlta: la mtu:rt11 es una rutituriOtl,.. todo~ los pueblos, unos con ot~~· en ~odas Dt!bcmos en.:ontrar h Oio11 ni fin 1!0 I01lo ; no las ~·udaOn 1 vuelva á Jos co;azones que !u h. n rochazado eetan .a punto de declararse 1~ guerra), en la con tanto ahinco durante lo11 últimos aiioR! Amér!ca del Sur ao combate sm ceaar: '!'"o: En St•xz \ 80 le siguió cau~;a á un doctor ron m•llarCA ,de ~ersonns Y corro la snn¡;ro 11 nrons11e editor do un periódicu incendiario torrenteR! hn Europa ~~~preparan 1.08 cm!'- titulado' Avatlt Oarde, y 110 lo comlt·nó á do~ bote~ pam lo f•!htro, so SJCmbr~ la cbsconh~, mC'j¡eS dC' prision y die1. aiios de destierro, por se. nuna la aocJe~iad, ao ~rgamznn los n•¡;•- hnber pnblí~ado que era nccoKario nsesinar á m•entoa, sn "Já!l7.nn lo_R puunl~s, Y se hu~e una Jo;; nlon;ncall y altos magistrados rle todas las ~ucrra CI"UIIn !" !od_a ulea de orden, de mora- nnl'ivne¡¡ para plantear el socialismo en au hdad y do rllh.;•oa•dnd. ¡ 1 .~ · n En I'QnTt.·o" L diacuton en laa Ctirnaras le- cvmp e a P~· J UCIO • ~islntivba acaloradamente una ley para ¡olan- lJ tear el matrimonio ch;J obligaturio y otrul' Con motivo de la tcntath·n de asesinato del leyea de la misma escuela. Zar do Rusia, los periódicos europeos so ocu-t~ n Fll.ASCIA so trabaja activamente pnra pan extcns:1mente dclt"Stndo político y social destruir la Universidad católica, y todos los de ese enorme E!~tado semi-europeO y acmi­colelíioa y escueiiUI dirygidos por rcligio!IOB v at~iiÍtico. rcli!!;IOíiBII do ciertas Onlcnca. Aclc1uas, paro La aituacion do aquel Imperio 1'.8 c.ada día. acabar do ~orrompcr los espírituR, 11e lH\ íun- mlia nlarrnante, tanto que dkc Rl 7'int4~ que daño on l'aris un periódico titulado R~vi&tn ca probable qtte el Zar no hubi<'m lamentado R~alista, en la cual so hace una gnorm cruda mucho que el asoaino, quo le at11C'6 •·n lus ca­á todo lo idcnl, lo noble y lo elevado en 11! llcs de San Petersburgu, hubiera llevado á arte y en In. literatura, ocupándose particu- cnbo su proyecto. La responsabilidad que latmento do Rqncllas ciencias que prudnrcn pesa sobre él, las augustias, 1<•8 pcli~ros, las ideu materialistas y que matan el capiritua- 11mennzas son l«IC$. que do se¡;nro debe de Hamo en todas las mentes juveniles. :t:stn cstl\r doseoso de salir dl'l paso do cualquier tendencia i materializarlo todo, cou lo cual modo. ae ha trotado de engañar á los incautos, cm- Des pues de la tentativa do 118eeinato sobre el pic;r.a á ni armar á los mismos maestros de las Zar, se han hecho cinco mlls aol.lrc los miuia­idcas llamadas libemles. tros y agentes do policía, y aunquo no se han Víctor llugo, el ídolo de los demócratas llevado á efecto, elterror es tal que Ro dice que franceses, ha pronuneiado algunos diacurRos todos ellos han hecho dimision de su11 empleos, últimamcnto en lns Cámaras legislativaR, que porque se ha descubierto que casi todo11 los han dejado atónitos á sus amigos. So bablal>a 1 empleados subaltemoa eran miembros de laa do la cnsoiinnza. ctüólica. : sociedades nihilistaR. Dico El 'l'im~s que una Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1~--------------------------~---------. 172 LA MUJER. dama de la corte, y del más alto rango en el Imperio, ha sido arrestada en sus propiedades rurales como soapc.:hosn. Ella se defendió con revólver en mano, pero una V1!l!: capturada confesó que era miembro de las sociedades secretas. Las mujeres han tenido gran parte en estas conspiraciones, a!:l.cando personnl- 1Dento á los condenados á muerte por los tri­btuwlu nihilistas. ·Se han ofrecido millares de rublos á los que denuncien á los criminales y á los impre­sores de un periódico incendiario llamarlo El Paf1 de la libertad, que amanece pegado en las esquinas, lo encuentran los empleados públi0011 sobre sus mesas, Jo descubren los obreros en sus talleres, los soldados dentro de sus cartucheras, los estudiantes en sus pupi­tres, caen de lo alto do los techos sc•bre las personas q11e transitan por las calles .... Se oree que se ti m en las prensas del Gobierno mismo, y que multitud de impresores se reu­nen á deshorM de la noche llevando en sus bolsillos los tipos, y trabajando activamente lo componen en breve rato. En ese periódico publican la lista de los condenados-¡¡ muerte por el comité revolucionario; allí se amenaza y so cumple In amenaza, se anuncia y se lleva & efecto el anuncio. La situacion es tan es­pantosa, que Rusia ontera. está en estado do guerra, y ya nadie ao atreve á ee.lir :í la calln, y ni siquiera á ho.blo.rrocio dentro de su casa. III VolvBmoe ahora lo11 ojos hácin IT.u.u, en donde nos llamará la atencion un espoct.áculo muy interesante. Pnret~ que un roinislro protestante, el doo­tor Ribetli. bnce algun tiempo 80 babia pro­puesto en Romn predicar, publicar y esparcir hojas sueltas muy io~pías contra la Vagen. Lcon XIII, dice El Time~, levantó con m\1cho acierto In vo?. denunciando C8lc hecho que tanto indignó Á loa romanos, que 11iempro hnn profesado especial venerncion a la Virgen. Pidió que el pueblo hiciera un acto público de repo.ra.cion por aquellos insultos, y el Cardenal Vicario señaló el dia ( 19 do Abril) pam que so hiciera una peregrinacion muy solemne. No exagl'r:ll'iamos, dil.>e el mencionado perió­dico, si dijéramos que el pueblo cntC\ro do Roma obedeció á la invitacioo del Santo Pa­dre, y esta demostracion so considerará indu­dablemente, y con mucha razon, como un triunfo do la Iglesia. E u las puertas do todas las iglesias a!l_l\recieron aquel día avisos con este letrero : Viw.1 la Virgen ,lfarf4, ltladre de Dios, á g_uim impíamente se ha insultado. DC8de muy de mañana el pueblo ocupaba las callcR, haciendo laa visitas preecriU!s en las basílicas de Santa María la Mayor y Santa Oruz de Jemsalem. Pero por la tardo, á las tres, las calles estaban tan repletas de gente que iba en procesion reundo, que ora impo­sible transitar por ollas. El Cardenal Vicario, desde lo alto de un balc.•D, exhibió las reli- ,_·-_------- --------- quías quo se veneran en Santa Omoz de Jem,. salem. Y, aseguro. El Time1, que jamaR se ha visto una escena tan imponente y conmovedora en Roma. De improviso, al levantar las reliquias en alto, toda la gente que estaba en la iglesia so prostemó, y otro tanto hizo en las plazas y calles adyacentes la multitud que las llenaba. El pueblo en tanto rezaba el Rosario en alta voz y cantaba himnos religiosos. Aquella ceremonia concluyó con In bendicion Q\le en nombre del Santo Padre di6 el Cardenal Vi­enrio á todos los que hnbian concurrido 1\ su llamamiento: aquella muchedumbre inmensa se componía de nobles y mendigos, de hom­bres, mujeres y niños do todas categorías, loa cuales, conmovidos, elevaban oraciones pi­diendo á Dios perdon y misericordia. En eso acto, dice el y)criódico inglés, " clori­cnles y liberales" 80 unieron como hermanos delante de Dios. Los periódicos liberales miamos, salvo los más exaltados, babian ma­nifestado su disgusto por el insulto del pro­testante, Sin embargo, al din siguiente volviéronso ú ver sobre los muros iDacripciones del doctor Ribetti qne decían : "Gloria á Dios 1ólo." IV Háblase mucho en Francia do la muerto (Abril 16), en Nevera de una humilde •• Her­mana de la Merced y de la Inatmccion cria­titma." Era nada ménos que Bemardita Sou­birons, la pastorcita que vió á la Virgen en Lourdes. Vivia retiradísima. en su convento, dejándose ver lo ménos posible, y le disgus­taba mucho que la visitasen personas extra­ñas.-" ¿ Para qué desear venne ? decía (.qué tengo yo do mt\a que toda la gente? Diol! se sirvió do mí como do loa bueyes do Betharrams, cuyo casco golpeó la tierra en el punto en que estaba enten·ada la e$tatua milagrosa. E&o es todo. Nada mna .... " V Leemos un hecho muy curioso y digno do notarse en el Maga1in de1 Demoiselltl, de .A..bril último, y es este: que se ha Ol!tablocido en Paria, detrae del Jardín de Plantas, UD mercado espocinl para vender aapo1. Llévan­los allí de todas partes del mundo, y los pn­gan, cuando son bien crecidos, á razon do 90 francos el ciento. Parece que utilizan estos animales para destruir los insectos que des­floran las plantas, y los agricultores loa apre­cian mucho en Francia. Como aquí tnl vez no tenemos por eJios la misma estimacion, se debería formar una Compañía para exportar fuera del país algu­nos centenares de sapos (á 90 franco" el ciento!) Señalamos esta nueva industria á los aficionados & buscar empresas que aún DO se hayan explotado entre Doeotros. S. A.. DE S. lmrr•:nl" ele "l.:l Dko Sod,'\l.''
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Mujer - N. 19

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La Mujer - N. 5

Por: | Fecha: 05/11/1878

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. J ,1]7; Y l•'N D.\.N 1.<-.UERZA. LA MUJER, REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMeNTE REDACTADA POR SEÑORAS Y seÑORITAS , BAJO L \ llrir J'.CCJOS lll' I .\ SJ;:¡OB.\ SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. - ~t,\tni':S, :\OVIE-;-U3RE 5 DE 1878. ESTUDIOS HISTÓRICOS ROH H.l•~ 1 ,A ::\lU.J I•~H. EN I~A CIVILIZACIOX. LA :\1 U .J E R H E B RE A. ( t:OXTINU.\CIOX). IV arreglarse el matrimonio su pndrc, Bo. thuel, y su hermano, Lnban, tlijcron : ABit \TL\~l c¡ui o que Isaac, su hijo, "Llamemos á la muchacha. y cxplorc­toma~ e una mujer •le su Tni'.t\ v linaje, rnos su voluntad." Y como llrunndn hu­por lo quo euvi•Í :i ~lcsopot"amin al biese ,·enido, la pre~untnron: "¿ Quic. l criado m(IS aucinno de su C.'\Ba con la req ir con este hombre 1" Ella. rcc:pon. mision do que lo buscnso cutre sus pn- rlió: "Iré." Y así la dejaron ir, y ú rieute!: una cspos:l pam 1111 hijo. Aun. su nodri7.a. y al criado de Ahrnham y que HEBECA ora hiJn. do uno de los ha. á sus compañero!'. " Isaac nm6 {¡ Ho. hitan tos más poderosos de 1 [nrnm, no beca en tánto gmdo, que so lo tomJ1l6 de.'i1lcñaba. sal•r :i 1 L fu cuto en husc.a 'l ol dolor que le hahi:~ cnusa.do In muer. oc agua, con ol cúutaro sobre ol hom. te de su madre." bro. Eliézcr, el RÍr\"Íontc do Abmbnm, l Andando el tiem_PO vino una grnndo f>C onca.nt6 cou la. grnr.in. candor y ama. hambre sobre la tlcrrn •¡uc bnbitnba bilidad do In hija ele 13ethuel y nieta Isaac, por lo que hubo do cmigro.r ií de N echor, el lwnnauo df3 Abrahnm, l Palestina. Este patriarca hizo como su l y no bien hrLbia penotmJo e u lo. caFn pa.dre : temiendo que le qui tnscn In. l del padre de Hohoc¡~ cuando }¡~ pidi6 vida por apoderarse do su mujer, do. pn.m tm amo. Contcstlironlo con In sen. clo.r6 que era su hermana, pues Rebeca cillez que htLbia en las t.rn.nsacciones 1 era muy hermosa.. Sin embargo, s•ípolo de la. ~~poca: ".Ahí está dolnnto de ti el rey de aquel país y mauc16 á sns l Rebeca: tómala, y vote, y son. mujer súbditos que protegieF:cn á I saac y á del hijo do tu amo." los suyos. El patriarca, como buon ju. 1 No so hi4o rogar Eli.~zcr, y á lo!! po- dío, adelant6 en breve sn capital, lo 1 cos días pidió licencia paro. llovnnoln. cual produjo tal eovidiu entro los na. l Pero segun las Sant~c; };scritura.o;, ella turales de la tierra, que el Rey tuvo 1 no dejaba su hogar sino con su entera que decirle para evitarle desgracias: l libe~tad, porque en el momento de "Retírate, porq11e te has hecho mucho , 'fOYIJ l. )3 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 98 L A )J: U .J E R . - -~ - -- l rn:"Ls podero~o qne nosotro&." A sí I~a.1.c 1 Tomaremos la siguiente página de tuvo que regresar á Cannnn. Rebeca,¡la bella obra ya citada: ".La.'! muje .. • como t;ara, era estt~ril. y Dios no bendi .. res Je In Biblia," en la cual leemoll 1 , jo SU matrÍtnOUÍO !IÍUO Cll:l ndo !'O bttmÍ .. \111!\ preciosa descrÍ pcion de }a vida 116 Isaac ante el Nciior. Oró fervieo- patrian;al de aquella época : "Aque .. temeuto el patriarca, pidil-udole que " llns ilustres familias, que podian con­le diese posteridad, y esto le fué con. " tar toda la larga série de sus proge .. cedido. Rebeca diú :L lu~ dos gemelos, '' uitores, vivían noblemente en el se. que fueron Esau y Jncob, los que ele. " uo do h\ mayor a.buuciancia, pero bian ser, segun una profecía, pndres de.'' seucillamente y de una manera labo .. dos naciones euemigas; "así reñían " riosn. Gozu.ndo de perfecta libertad, desde el seno de su madre.'' " provistos de todo lo uecesnrio para 1 Pero no nos extenderemos en la re- " la vida, y moderatlos en sus deseos, lacion de los cmgaño~ de Jacob para '· formaban corno unos peq neños Esta. 1 con su herr.nauo mayor E~au, de l:t •· dos, 1]110 el padre gobernaba como venta c¡ue éllte le hizo de su primoge. " rey: verdadera. monarquía, en efecto, ni tura, y de la. bendicion dada por Isaac 1" pues nada faltaba. á su poder real, 1 por equivocacion, pues uo hay niña de •· sino vanos títulos y ceremonias in. escuela. que no cono~ca estos hechos. " c6modas. No se necesita.ba. rodear l Sólo diremos: de tal manera respeta. 1 " Qnt6nces la persona del monarca con l hon los antiguos Hebreos In. voluntad "el pre.stigi<) del aparato, porque su de la mujer, que cuando Isaac tuvo ·' :mtoriclarl esta.bf\ en el cora:wn de 11 conocimieuto de que .Jarob había reci .. " '>US stíbditos. ktt princip:tl riqueza bido la. bendicion e•¡uirocndamentt, por "cou~istin. en gauados: eatnbiaba ,)e mandato de su mnjer, se conformó con " domicilio cuando faltaban loR pnstos, nt volnutad y h. mantuvo. 1" y se detenía doorle aqne:sto,: se en. Sabiendo Rebeca c¡ue Esau amena. '' coutrabau mejores y más abundan- ¡ :r.aha rn:ttar á sn hermano Jncob, le " tes. Su imperio le seguía. á doude en vi6 á su tierm natal, cerca de su ti o 1" quiera, y con su itnperio su felicidad. Lahan, cncar:-rándolc, tanto ella como " No se encerraba deutro de murallas, Jsane, que tom~e por espo¡,n. una mu .. ·• a.l morlo de aquellos c¡ue busc~n c6 .. 1 jer ele su casta. Dcsc;íbanlc así porque " mo evitnr t.'l c·a,.;tigo de crímenes con­ltabiumlo E~an tolll:\rio in'~ mujeres de " sum:~.olos, y cúmo asegnral'he el lile­raza!> diferentes, '' e ... to tenia desazo- " dio de cou1etcr impunemente otros; uado el ;ínimo de I~aa.c y de ReLeen.'' "acampnl,a loajo tiendas,, y á cielo Xo clicen las B"criturns el tiempo ·'abierto, no teuicwlo que temer nada ni la época en llcYahnu corno él el muet·to ella cnando regresó .JacoL á su '' peso de la jol'nada y del camino, y pn.ís n:tlal. buiJo,:. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. H.EYIS'l'A QUINCENAL. no 1 segunda q11e (. !11 primera mujer, y ·• IWi'>ll.rme pam que te acompaüaso con auu,¡uc se conformó f:ícilmentl~ n •· ale:lrÍa y cantn.re~. pnnderctns y \i. la. costumbre do lo. polignmín, no por ·• huelas! E-.tá hicn: do~er4l as ir iÍ los eso c¡niso nunca 6 Lin. Ksttl., cuando ·• tuyoc; y teuins on deseo In. cnsa de tuvo el primer hijo, cxrlnmó n.lhoro.l'" tu padre ¡ }•Or<¡uiÍ ltns robado wis zatla: .. y¡,~ el Señor llli nuatilllicuto; « dioses!" ahora me amará mi mnndo!" Pero l!espondióle .la col•: "El hnbcrme en vano so lmmillaha Lin; .Tacob uo "marchado sin dalle m·iro ha sido tenia L'ariúo Riun Jlam Haquol. Di6 á " porque temí quo por fuorzn me qui. luz Lia su segundo niiío y dijo: ·• Por " taras tus l•ijas. Y tocante á lo que cuanto oy,) el Seiior que yo cm de<;. " me ncu<;as de lmrto, nqucl cu cuyo 1 preciada. me hn dado tmu bien t stc." " poder hallares tus diu;::cs, liea muerto Y <:unwlo nnci6 el t••n·cro ,•ohi1'í ií •le. ·• ií la vista de uue~tros hermnnos." cir. licua de espo:nm:a: " .Ahorn. yn f'O Jacou dijo así porr¡uc uo sabiu que 1 1 uuir;L :í 111i roruzon mi l•Hnido.'' Bm. Raquel ba1ia. lntrtndo los ídolos, los lana en e!;tn ~'Spt>rnnzn, fu.~ madre de que ella felizmente logró ocultttr, ele uu enarto níiio, y eut6nr.e:; y:t puso su rnauera. que no p1Hlicrou ltallu.rlos (•u confinuza s<ílo 011 Dios, v no t rntú de las tiendas de .Taco h. luchar m.ís l'Ontra la it;difot·enci:. de Las Santas Escrit\Hns no dicen por Jacoh. qué ui coo qué oltjl ~xtua ain fin que no ee ...uende LAa ~.,., d~ e!!tt• m•nd<>:'arn>J"' ; r<>n """'""" amoJOU :uDADte tiendo Jlo.l an.o!ado Jioor L• dulce 001"'. Donde el encantu dt-J .. Ít'lr ee anida. Y n>tr~ amor 7 placer dulee t11 la \'ida. G. ~IATTA. Triste es vivir como In. estéril planta Sacida en las arenas del desierto, Esa que airado el ñbrego quebranta Y á quien niegan las auras su concil·rtol Su purísimo aroma nadie <:anta, Dobla su cáliz desmayado y yerto, Y muere confundida en la hojarasca .Al ímpetu fatal do In borraaca. Vivir y contempln.r en lo pasado, Hundirse las clorndat1 ilusionl>ll, f'omo se escapa c11 sueño eva¡>or.ulo Un coro de fantÍiijlicns visiones; Seguir en pos de un porvenil' airado Pidiéndole risueñas impresiones, Y sólo hallar al fin de In. jomad:1 Ohido, sombra&, vanidad y unda ! ¡Ah! ¿ Sad:t.? So, que Dios omnipotente Qui~o que la esperanza no murio1a: El hombre vive, y miéntras vivo siente Un m!\3 allá. que devorar quisiera, J,a luz, el agua, el aromado runbiento, La luna, cual ma¡;nética lnmbran, Todo Jlo,·a un destello de otro mundo Que el hombre bus<.':!. en su ponur profundo. - ----- CUADROS Y RELACIONES NOVELESCAS l > 1<} t , A 1 f J 1::\ 'r O H I A D J:<~ A l\1 :¡.:J H I G A . 1<; L lt' U E R T E DE S A M P ARAD O . CAPITULO l. cos, y unas tras otros ,·olahan, dostn­cándose sobre ~l cielo azul sembrado SERI.AX las cinco y m(di~ de la tar. de nacarados y brilln.ntes arreboles, y de, en 11n campo retirado de In provin- dando destemplados chillidos, se diri­cia del Yalle.DUJ•O.r. El silencio era giao á las cercanas rocas en busca do completo, salvo que de cuando en cuan- su alb~rgue nocturno. Aunque el sol do pasaban bandadas de loros y peri- estaba sobre el horizonte é iluminaba Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 llEVISTA QUINCEXAL. JOl -------~------.,-- la parte superior del cerro que so veía El camino real serpenteaba. al pié al frente, el valle, qt1e era muy estre. del fuerte, que lo dominabr., hasta per. , cho, emper.ab..1. á perd er la. lur. del din.. ~~r;;e por el lado de abajo un lonta. ' Rodeado por elevarlísimos cerros cu. nan:t.a entre un laberinto ue cerro;;, biertos por altos y espeso~ hosques, era unos más bajos que otros y teñidos por reo-ado por un riachuelo bien surtido los rayos del sol con tintas aznlo~as 6 deo aguas. ó más bien un abundante moradas, segun la. dist:wcia á que !'e arroyo. que cortaba el valle bajando iÍ hallaban. El mismo camino subía. por sn.ltos de risco en risco, y ahondando el lado opuesto un corto trecho y des­cada día más su cauce, porque en in. pues atravesaba el río por un puente. vierno se convertía en furioso y cau- cilio tan largo y angosto, que raros es. dalosísimo torrente cargado de piedras, pañol es se n.tre\'ian á pasarlo á cn.ballo, que impetuosas chocaban contra las 1 y preferían desmontarse ; ¡1ero como en orillas, produciendo un estruendo sordo aquel punto no se podin. bajar al agua é intermitente. por ser la ribera. muy honda, escarpada Como hemos dicho, todo aquel pai. y estar el lecho del rio lleno de rocas saje estaba cubierto de monte, salvo y piedras rodadas, era preciso echar la 1 1 una parte del terreno en donde se veía cabalga.dum por el peligroso puente ; un fuerte, edificado lo m{\S stSlida.meote sucediendo á veces que los caballos re. posible por los Españoles, con grandes cien llegados de España, poco enseña­piedras sin tallar, cascajo y gruesas dos á semejantes pasos, se dejaban caer palizadas, y en contorno del cual ha. en el fondo de la corriente, despeda. bian formado un claro, desmontando la zándose contm las piedras, semi.cubier. selva para dar cabida á algunas semen- tns por las espumosas aguas y soro. 1 teras de mníz, m·racachas, repollos y breabas por un pabellon de frondosísi­otras legumbres propias de las tierra.c; mos árboles y arbustos que crecían templadas. apiñados en las orillas del rio. En ee- El fuerte estaba situado en uu pun. guida el camino, del otro lado del to­to e¡;tratl'gico que terminaba el valle rrente, continuaba orillando por arribn. por el lado de arriba, y e u dollde ;>e ¡' de los precipicios que dejaba el hondo formaba un boqueron entre dos altos cauce del rio, en cuyo fondo se oia y escat·pados cerros. de suerte que en 1 mugir y estrellarse, y formando rilpen- 1e l último tercio del siglo XVI por c11ti namente un codo, verdadero replie- 1 se pasaba de Sa.utamarta á b. ent6nces gue sobre lrl mismo, empezaba á subir 1 recien fundada cindad de los Reyes, en por la. falda. del opuefito cerro, da.nuo 1 el Valle Dupar. A la espalda del fuer-pruoltas y revueltas por mitad del bos-te, contra el cnnl estaba arrimado el que hasta llegar á la cima, en donde edificio do las habitacioDés, se levanta. 1 des:tparecia completamente parn. Lajar ba perpendicularmente un cerro de ro- al valle opuesto. cas superpuestas y corouado Jo espeso Desde lo alto de una pequeíía torre bosque. Al frente mismo del fuerte ba. almenada. que habían hecho los Espa­bia un ancho patio roJeado de gruesas; ñoles encimn. del fuerte para que les palir.adns y dividido en dos ptutes, á,. sirviese de mirador, y señorear todo el manera de trinchorM, para defender campo del contorno, contemplaba. unn. mejor la posicion de los ataques de los mujer el paisaje que hemos tratado de salvajes, que abundaban á poca. distan- describir; pero el espectáculo, que pa- 1 cia; y las sementeras, corral de las ga- ra un a.rtiMa hubiera sido encantador, ¡ llinas, porquera., pesebreras, &c. se ex. para. aquella pobre mujer estaba re­tendían á uno y otro lado del edificio; pleto de peligros, de sustos y a preben. todo ello defendido por palizadas, fue- siones. Vestida al estilo espafiol ele la ra de otra. más alta y más ancha que época, pero con traídas y pobres telas, rodeaba el fuerte como una muralla. su aspecto descuidado, su ninguna ju. exterior. ventud y aire triste y azorado, denota- ------------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 102 L A l\1 U .J E R . 1 --- han que elln Jmhia sufrido muchos mi. serias y pen11s úuto.r; de llcgo.r allí. aunque el aspecto, el nndl\r y hac:ta el moJo de usar RU .,.~!'tido mnnifeqtnb:m <1ue no era mujer vnlgnr, y 'lue tal vez venia de alguna familin bidnl¡:.:n. S:íc:unP de efotn cnCdla queJnruos No te tnrdes, que me muero, Carcelero, No te tardes, que me muero. • de nue:;tras desgracias, viendo que vos ernis la mús infeliz y sin embargo las soport:íbais con rcsiguacion ! La interpelada hizo uu csfuer.lo su. premo para serenarse, lo cual cousi. Decia la negm con suavidad, y nña. ~uiú en breves momentos y limpiún. dia., continuando la caucion : dose 1M tÍitimas lágrimas que ú porfía Aprfll!nm tu venidn Porque no ('icnln la viro, No te tardes, que me muero. -Escuchad aquellas coplas; las can. ta.ba mi Cnlixta y todos so las celehrú­hamos .. Ah 1 tal me parece que es ella que me llama desde su cautiverio ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 O;{ y se quejn de In soledacl y el nbnudono 1 ;rcudercic; mi dolor inrnonso cunn•lo en •¡uc la. hemos dejado l vi r¡ue me arrel•atnrou la uiiia c]IIC Prosiguió la ucgm: nle!!mba mi hogar, nacida cunudo ya ~ hnbia perdido yo la e-penln7..a de tener ¡.; ,;icmpre cuanrlo ~·inil'rc-. fam ilia; el apoyo de mi vejez, cuando Haró lo que tú qui11icres : l"d ¿· 1 ' Si merced ha<:crmo de loe • ' · indios l'~lvajesi.. . Oh l lo que "iettto, -Jtm:litn: exclamó la osp:ülola con ¡.Junnita, no tiene nombre l Imngin:íos vehemencia: pnrécemo oír el tíltimo lo,; pcli5ros que In. rotlunn, )1\.S escenas ¡ adios: de mi hija c¡no :;e mucre i ... •¡lll.! pre~enciar:í en wedio de esos Férc~ Oh t ya no lo dudo: uuncn la volver{\ inltlundos que no !uelo que decirla, sino se ri~ de los }tcligros! •¡ue voh-iendo la cam se cnjug6 uno. -Así es; pero por lo mismo ella l:ígrimn de compasion, y ~~robas guar­no no:s aliouta ui uos compadece, sino Jnron silencio por uu rato. 1 que se mofa de nuestros sustos y te- ¡ Entro tnnto habíausc ido perdiendo morco:. poco ú poco lo:; n•Hejo~ do luz. que do. -Yo tenia fucrws miéntms tU\ e mbnu ]a:; cumbres de los cerros, y el 0..'-'peram·..a; phro ya no la tongo, ui cielo tom<Í ropcotiunmcuto uua tlntn creo que nadie volvcn'L lí amparnruo¡;. 1 de fuegq líquido t¡ue dur6 un momento, 1 Ya vereis cómo los indios tup'.S los sa- f.ute,; de empezar 6 destciíirso ltnsta critican tl todos . . cambiar su color rojo por uuo de plntn, -¡Y quién, seiiorn,auimó li los hom- que anuuciaba el fin dul dia y la veni. brcs ptua que cmprcndiornu In cx¡w- da de In uocLe; pero no una uo<:h•• dicion y uos dejar,\ u soli\S! 1 o~c nra y tri:;tc, sino que apénns morinu -¡Quién si u o yo, .J un oi ta : yo. yo 1Jos 1íl tirnoR ra vos del sol cuando ya se desventnrada : 1cubria el ciclo con uu nmuto do cstrc. -Es ciorto c¡uo tuvístciR muclm parte 1 las, rnyos reflejos atrf\vonabau las so m. en ello; }H!TO todas cstuvimo~ con vos; 1 bras nocturna.<; ilumintíudolas. creíamos «¡ne volverían prouto; -Otro día, dijo doiia Germana con -"No trntois de disculpanne, .Jua. do~;nlicnto, otro din se ha pasnJo y nita. 1 opuso rloiia Oennnua con voz en- nada sahemo~ de los e.xpedicionarios l trecort~da. Pero decid me i. cútno po. -Acabo de ver, dijo .J unnitn, n.tra. dría una madre resistí r al ardiente vcsar un bulto por el en mino y llega.r deseo de que fuernn {¡ dnr nlcance {¡ :í la puerta. exterior de las p!l.li~d LS ; los robadores de su hija! Sois jóvon y aun paréceme que oigo lla:ma.r todavía, amiga mía.. y no sahois lo que -Debe de ser Diego! o.xclnm6 dofia :;e ama.n los hijos: n.sí tnl vez no com- Germana; vamos á ver! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • l lO 1 J, A :M U ,J E R . Ambas mujeres bajaron precipita. UD!\ roal.gcniada r valiente espaiiola, dnmcntc la o,;calerilla empiundu del dofia Ana de Peün, gnditann; morena, torreon; de pnso M·isaron IÍ lns demns ojinegra, cejijunta y t'ornida. 'fcniau cornpafioras tÍ lo que ihnn. Una de estos dos e;;poso;; :Í su !'en·icio dos in­cllns 11\s ncompnñtS al patio, así como dios cristiano~ y casados, de la raza l11. c~;clavu. negra, cuyo canto hnbin im- tupe, los cun.lcs pnrecilut cxr.e}Jcional. pre~ioundo t:.ínto ií su seffora. 1 monte civilizados é iuteligcntos. Sin Cuando llegaron al patio exterior embargo, dofil\ Ann. trn.tabn. rnnl :í la oyeron golpes reiterados en ll\ puerta iudin, bautizndn Francisca, ú posnr de y el nombro de doña <.::errntmn rcpe. antauf\ para llegaron ú la.s posesiones ele ~:u tribu y t¡ue fnndnse nua ciudad en ul V nllo Du. iÍ la residencia do su c~ci<¡ne,'Coro • pnr, lo <:na! babia éste llevado 1Í cabo, Pouia.no, á •¡nieu la india en sentidas j no sin haber tenido que comh:üir con palabra!> dió cuenta y rn~ou de cómo h loa inclígcna. .c ; que habitnhnn aquellas hnbinn moltmtndo sus nmos; quejóse 1 hcnnMÍsi111a~ comarcns. T.:~ pohlncion do la suerte (fue la tocnm, mostrando (¡ue .lehin sor el m1cleo do ht conquista sobre f;\l cuerpo lns ~eilnles do los nzo. y colonizncion rlel Vallo Dup:n so lln- tos, y pidiendo al mismo tiempo ven~nc- 1116 ciudnd de lo" Reyes, y ostnha sita 7 .. lL do semejante humillncion. Indig. on una fértil llanura sohru el rio O un- nado el Caci,tue prometió darla gusto¡ tnpurí, ú cuarenta. le~Jas de Santnrnnr. convocados los cnudillos do In tribu, ta y en uu clima del\cioso. Adomns, }e,;; refirió lo que hnbia sucedido á 1 rodelíbaula. toda ~uerte do hellems na. nquella iudia, parienta suya, en la roo. tumlcs, unn fertilidad nsornbro~n en rad1~ de los cristianos, y pidi6le« Au el terreno, ric:u: minas en los distritos coopemcion pnm a1ac..·u la nueva ciu. vecinos, y 1m sin ntimero de vuntnja<; d:\d do los Reyes. Todos vinieron en •¡tte seria ocioso enumerar. ello, pues á unos les hal:tgr•ba In idea No 1\u~ difieil hallar pobladores prHa de vengar 11u :, y con macana en mano ata. cacique Coro Poniaoo era. dueiio de la ca.bao furiosos ú cuanto hombre, mujer ciudad; dividiendo su tropa en cuatro 1Í niño hallaban en su camino, y M-I partes ltabíaosc entrado los indios ca· c¡ueando las casa~ y apoderándose rle llandito por la'! calles. incendiando cuanto les venia ú las m11nos, parecían 1 casa por casa, y la iglesia y el conveu-1 en realidad demonios salidos del in. to de domínicos. 1 ficrno. Pero úutos rle que dieran ol grito Hahian puesto fuego á la iglesia por do ataque, siu el cual los salvajes nun- cinco partes diferentes. En la portería. 1 ca entrnb!ul en combate, I<'rancisca. y del com·ento vcía~:e á un fraile viejo, su nutrido pidieron licencia pa.ra ata. llamado Pedro de Palencia, el cual con car en primer lugar y con engaño la 1 espada en mano defendía el edificio casa de Pcreira., por ' ha.bia arJido. que un mulato, criado suyo, que mn. 1 Llegúrow;e, pues. los dos indígenas con ¡neja ha. con presteza un machete, y otros compaiíer~ ;Í la casa, y ocnlt:in- entre los dos teuiun á distancia á llll:l. do¡;e en la ~:;ombra., merced ú la oscuri. turbn. de indígena~. En tl\.nto c¡ne el 1 dad de la. noche. gol pearou :'i ht puerta uno rompía. nn crúneo allí cou ¡;u ma-noa. y dos verc'l, 11idiendo auxilio con che te y el fraile ntravesa.bn. al gol ro voz angustiada y fiugida. cuerpo de salvaje de parte á ptLrto, sin Desport:íronse sobresaltados los dos · lograr que los indios clejnra.u de ata- 1 esposos Pereim y ml\llda.rou que uo car! el dominirano gritnhn. con voz de abriesen RÍn s~1bcr c¡nih1 era, pero yn trueno, que se oía en modio do la. alga. · estaban dentro de la~ puerta!! los ~~~~- zam y espantosos ahullirlos de los l'nl- 1 vajc!:, y uua vez I}UO estnvioron en la vajes: 1 casa. no di~imula.rou SUM1111llos intentos. .. Oh! líbreoos Dios de e~ts1s ??1r1ll."'s Gniad~ por Fru.ncisr..a., se Ji rigieron m:ejc's del obispo de Chiupn.: "' ~nu. nu pr1\ncr lugr.r al ~lormi torio de los tiago. cicrrn. con ellos t Ah~ las nvcjas duouo~; de t'rtHt. Euccmtmron va I':Liil.!n- so !tan convorti1lo en tigres v lohos! tlo de él :i Pen~im, n.cclio ·desnudo, l\o me gustan vuestros \)nlidos. o' eji. t¡uieu nl vot· ti lo,; salv;Ljcs apéna.s tuvo tas .. A ~:~llos, ti ellos! que las oveju..o.; tiempo tic rtJCO~l'l' del sudo uua nsta nos corneo l 1lu la.uza lóiu el liorro, cou la cuttl en¡. i Qué bncer en semejan lo aprieto! JlC"'I) :i det'endorsc t·on tal c..lemtcdo, Los Pereirn. no pensaron sino en pn­lf\ 16 doi\a Aun. s•t mujer, tuvo oeao;iou nerse cu snlvo, por lo que, seguidos tic l.ia acuJi r e u ;;u ayncla con b t!-;paJa. "ari:ts mujeres y niños que habían potli. 1 de su wal'itlo, y d~uclo cou clln. tajos y do e:>capa.rse tlo la. poblacion asolada, 1 reve:;es o!Jli;.::ó :\ loa iudio1-o ti que l'ie se metieron en el monte más coreano. lticie;:rau i\ ttn lado. En scguiJa. oll!L En tanto r¡uc ol valiente fray l'cdro ttp:~.~ó ln ]u., qne haLia. cu f!l apollento, defendía la portería., el prior del CNt­qneJúntlo~ c todos en ht oscuriJad. A vento entraba en la iglesia, y ternicw.lo favor cie las tinieblas los dos eSJlCt;OS alguu de~acn.to de los indígenas. sacaba , lograron escapar:se por otro. puerU\ (L el l::>aotisimo del ~tros hijos á prac­cn diferente situacion habría rechaza. ticar la verdadera caridad; porque una do con orgullo. El bien que se derra. madre no dejará terminada la educ.~­ma en el mundo, dice un distin~ido 1 cion moral y religiosa de su familia, e§critor, es á un mismo tiempo un bál. sin haberln. inculcado y hecho ejecutar sa.mo, un ejemplo. una. semilla que, esta virtud, una de las más hermosas como el grano arrojado en la tierra, del Cristianismo, la cual produce, espe­da ciento por uno. cialmente en la mujer, sentimientos Ln. parta m(lS elevada de la caridad, de pa21 y de felicidad que bril!tm hasta su más pura esencia, y tambien la mús eu In. m{LS ~>encilla y oscura oxisteJJcin. difícil do ejecutar, es lu. benevolencia y tolerancia con las fu.ltas y errores de Cr:\'T.S'f.\. nuestros pr6jimos. ~os desprendemos con placer del dinero, de una preud& Octubre 17 do 1878. TUS OJOS. Á LA SEÑORITA ANGELIN.\. AGUTAR TOSCA~O. Yo he vislumbrado en tus ojos, Que no TC!ICC':l !•1 Vl'rnno Divino;; ojo~ de ~~uiu, Con RU caluroso :llicllt<>, J,uz y ful'~o y vibracionoa De las tri ... tezas del mundo t'vmo de doro1idos ecos... ¡, l'ómo hns do t~CIIlir ul JH!~u? l'cro rt vcc<•:~ 110 amor1iguan M:1s ¡ay! tus ojos lo dit:CII1 Sus mi!ltoriosos reAejue PuLro uiii;~, ticn~ ~t'nio, Con algo que oprime rudo Sinóuimu de martirio, I.n luz de tu pens:\micnt!l, De mnnrb'"ltraH y tonuentn ! Vomo la sombrn que alterna Pero ya quu llios lo qui"o Del prisma cou los destellos I'on tus ojos tn el ciclo, Como b estela do un ravo Y en tus c'tUIc tu tierra olvida el cieno; ¡,Cómo'! tú, la dulce nliia, _ Y cuando las libres alas Quo aun en tus primeros sueños J)e tus inmortales sueños Ya tiendes la fautiiSÍa Qoioran descender al barro l'or los e¡~pucios inmensos; Doude yo cantando ro•1ero1 Tú, Jo. flor de primavera '!'o pido para mis penas Que no ronrchitn el invierno, La sombro. de tu recuerdo. Dogotti, Octubre 1.0 de 1878. AGnll'INA MoNTEs D.f:L V A.LLE. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~~----------------------------------------- H.EVIS'J'A QUI~CENAL. 109 DOÑA JERÓNIMA. :'\0\'EL.\ DE COSTU)fH!IJ.;S 1'oi}:O-GRA::-.A.DI!\AS. C.\l'ITULO lY. Jl!ll ... SA. C.UlTA IH: .lt!LU"'A A 15C ~~A"4 M4RU. poner fe en el hombre ¡ ponpH~ he de qnojanne. si hice b prucbn y me salió mal' :ll de A¡;ost•>de ,...... .. Pero r.ablemos do lo que sucede Querida min: arptí, y de las pc~onas c:on dido siempre. Hoy pienso viene de la. capitnl, pt•ro propewms escribirte nna. larga carta parn de:.a. tarnbien á criticar úlns hogotnna:;: de gra.viarto dol silencio que he guardado esta. buena. gente eHttí pohlnda estn. 1 1 hasta. aquí; ac;:í prep:írate á ello y no villa, In. que nos h~t acatado honda•lo- 1 te impacioutes, lo cual seria, lo diré de ¡;amento, pero cuyos nombres no te pa¡;o, lo rniÍs raro del mundo, puesto diré. y ha.rú la descripcion do olla. eu qno undio to ha 'i to jamas J.lerder tu tna..>a.. Los padres son campechanos y ocnnnimidnd. fmncotes, pero retrnidos y poco comu. '· !Jura u te los primeros dins tlospucs nicati \"O:'!; la.; madres, \ cstidil~ al uso 1 de nuostm llegada á e.sto lugar, lo. 11a- nntigno, lml•lao recio y mucho, pero lull de uucst m madre me tt:nia ll\n sir\'eo mús do lo t¡uo h•lblau; los jóvc­ah\ rnmiuo los domingos ser corta:> y lncJ•Íuicns; pero ltoy, quú ó dins de fiesta ntnvindos con sus me-el doctor n ... , nsí como otros dos 111l-. jo res gn.lns: unos no httl•lau una pnln­tlicos quo In lum visto (L ~a. pa.sndn, me bm, sino que so sonrion y suspiron; nsegurn.u •JIIO su repostcton es seguro, otros que han el.!tndo 1"!11 la .Afcii'ÚJ..JOli, ya pm·do escribirte cou Eereuidlld de ('.omo ellos dicen, lmblun cu térmtnos únimo y entrar en mil ponncnorcs que 1 tan rebuscados y retumbantes, que cou hasta nhom he callado. frcononcia ellos y su nmlitoriosequcdnn "Jo:n tu última carta me Jicf's quo on ayunas de lo t¡ue hnu querido decir. contiuún!l sufríc11do, como hnstn nquí,ILns muchachas so dividen tambicn en ,Jo tus males. ¡..;¡ no fuem. porque no dos clus01i: unas son cluu·lataucitas y debemos iutlngar lo:; decroto!l de ltL tli. un t.unto entremctiJils y progtllltonci­vina Pro\ iu edu. hn. pensado en aliciounr~UCS de muerta su protectora renunció uu tipo euternmeute nuevo para mí, y nl seminario y vol.-ió al mundo. De creo que podría ¡;er]o cu el ::;cutido del clam capncidad, sumamente religioso, jeí!·en L'YÍ.•túmo por excelencia, género poco amante do rociedad, nuuq.tc ame~ raro y que ha pnsaJo do moda comple. no y :florido cu su conversaciou, P.S tan tameute entre no;;otros, cuando la ju. natumlmeutc serio quo no simnpre YCntud hace gala de bCr despreocltpada. n.gmda. ;~ lo.s personas n.tnnntc~> do lns ~ jrreverente. Luis oye su mil:a. impá. cunliJndes superficiales del hombre de viJo y cumple con 1ms dohero¡.¡ religío. muudo. Posea un corto capital quo nd. sos con fervor, Riu pregonar sus sentí. ministra. con 6rden y economía y trn. mientos, pero sin ocultn.rlos tampoco; baja en aumentarlo, aunque clicc que cosa que ha llamado la atencion partí. de uiuguna. manera quisiera 110r rico, cularmente aquí en e!;tos dias pasados porctue el rico tiene una gmn rcspou~ tic fiestM, en que muchos j6venes de sabi idad sobre !:Í. Anll,JUO no estoy In jn>entud dorndn de Rogotú l1an ve. se~um, IJuis tlmdrú unos ''eiuticinco 6 nido proponiéndo~o manifestar á cual vcmtiscis años: sin ~>Cr de alta esta. miÍs desprcocupacion en materia~ reli. tum no es pequaño, y su cuervo tiene giosas. El fondo do su cnrácter es una la. elegancia y la. armonía !pte 11e en. piedad sincero y sin aft!ctncion; él pi en. cuent m en sn espíritu porfectmncntc sn que la mejor mano m do l'en·ir ú e'JIIililnwJo. ~~~tez es hlnnca y púlidn Dios es l1nciando ohrns do caridad, y sin ser enfermizo., SUS CAbellos, (:II!IU\iiOS1 ese ha sido el motiVO ele nuestra amia. son nbnuuantos y finos, su frouto es tncl. ~ubieudo ol ollflulo de gra,cdad nuchn, litnpin y sin unn nrntgu: fP. en qne est.ahn. mi madre, nos prest6 compnmdo t¡ue por ella no puedo ntra. servicios eu cuanto pudo, buscando loa vesar un iuuohlo peus:unicnto : sus rnt•dícamentos qno no cucoutrábnmo!l, nzules oj~ tienen ha.bitunlmcntc una f>roporcionúndouos cornodidndos y auxi. oxprcsiou trisw y se\·em; habla !>Oco, íos que no poseíamos. cou motivo del pero con ciertA fria aunque frnucn clo. aturdimiento c¡uc el peligro de per. cuencia; rora vez so ríe, pero cuando doria nos habin. produc1do 6 mi henua. lo hace os cspoutúneamentc y con in. no .Toa.qnin y ú mf. Con motivo de mi gcnuidad. A¡;ogurnn que su intcligen. falta da prcvísiou, do mis nfn.ue!! y mi cío. estú nutrida con serioR cstu,}ios y JJ)auem. de e:r.pr<>sarmo, uuostro pro. qu.o os el autor do varias pousfns y o.r. t~ctor no htt dejrulo du mn.nifestarmo tfculo& do controversin tcológicn, que •¡uc mi genio y mi modo de ser ~;on exa. andan impresos en varios poriúdicos gerados, y t¡ue, por consiguion lo, no Froy Lajo alJ>SI.mdóuimo de Tidco. Pero en do su gu¡:to. Esto uo deja de humillar. medio e estas cualidades tAn rcco- me, y con frecuencia be estado ó punto mcndnble. y dignas de lB mayor esti. de estallar y darle á entender que DO mncion, le falta, segun creo, una, con tiene derecho de criticarme; ma.s su lo cual oscurece aquellas: le falta en tu. mirada fria, I'IIS tnodalOEl bondadosos, s.iasmo. f;in entusiasmo no existe el pero indiferentes pam conmigo, y su g6nio, ni hay ,·i~lidad en las faculta. palabra. juicios.'l. y grnve me intimidan, des humanas; les falta. el brillo, la luz: y en el fondo del alma me encuentro Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ------- ·---- ~ - -~--- REVISTA QUINCE~AL. 111 bien pequei\a. é insignificante. En nm. .. mento, cuando ménos lo ptmsa.ba, suce­lidad i qué puede ser una persona co. di1Í aquel cucnoott·o que Jfl temin., por­roo yo para un s1:r cuyo idealismo es que pensaba que tal VC:t; (¿quién puede tan elevado que, como en los alt011 moa .. estar seguro de sus emociones?) me tes, no se encueotnt en él sino niave conmovería demasiado! ¡ inmaculada y fria 1 Jamas podré llegn.r "i. Recuerdas aquella señora que tie .. á la altura de su indiferencia por mi, n-e tienda en la tercera calle Real, de [ pobre per!lona, tau impetuosa que nada cuya extraña. apariencia. nos asnstába .. ' oculta cie sus preocupaciones y quo no mos tánto cuando éramos niñas: doña 1 puede estar siempre entregado. á uu Jeróuima. Rodr(guez! Pues bien, la : espiritualismo que se pierde en las señora aquella vino hace unos pocos nebulosas. dins á este lugar trayendo 1\ remolque, 1 , "Hace un momento que te hablt~ de como de costumbre, á su infeliz bija, ciertos jó\·eoes que babian venido ú víctima. de toda. fiesta y funcion. Ha.. fiestas desde Bogotá. ¡Te sorprender1ís bian tomado para ella una casita cerca cuando te diga. que uno de ellos es do la nu¿strn., y en la tarde eu que Eduardo ~Iontenegro l Si te hablo de lle;{Ó la comitiva, oyendo ruido de ca­él es porque al fin hay que dejarnos ballos, me ttsomé á la ventaca, y en el de ocul ta.r su nombre en nuestras con- momento en que se detenían los vía .. versaciooes, aceptar su presencia en jeros (doña Jer6nima. y familia) al pié el mundo y mirar cam :t cara el suceso de ella, oí una voz cuyo timbre me era mús penoso de mi vidn, sin que por eso demasiado conocido. Era. la de ~duarJ nos conmovamos. Ademns, te aseguro do ~Iontenegro, qne se despedía de lo..s que la única impresion que conservo recieu llegns demasiado indigno pn.ra turb:tr mos, al partir él para li:nropn, con tan­en lo mínimo mi serenidad, y me ad- to dolor y 11.margo sentimiento, nhora 1 miro cuando recuerdo lo euga.iiadn que siete aifos, cuándo y cóu1o Jo volveri" á 1 11 estuve úntcs, pues no hay duda cp10 ver l Ji.Ate pcnsaroiouto me conmovió é su naturaleza debe de haher sido siem. hi:to estremecer en el pritner momen- . pre baja. y vil, porque no en un dia el to; poro á medida qne lo exmuiuaba án~cl se convierte en demonio, si ya 1 l'e deslwcio. toda ilusioo y todo recuer. oo.germinnba en su st!r la levadura do do dulce de lo pa.~ado, y aquellos :.enti. las mnlns pru;iones. Confie!'o que por su miontos terupe.stuosos de mi corazon ingratitud r.ufrí mucho en un tiempo: lso trocaron de stíbito en uua gran com. no lo puedo negar; roas l1oy día. estoy pasion hácia. ese desgraciado libertino, segura de mi cornzon y sé <1ue ésto no como si hubiera. visto cucr rota. y con .. es capaz c.le a.briga.r oi .;iquiera encono, vertida en polvo una. estatua que ba .. ni áuu pe~ar por la felonía. sufrida, bin. tomado por de mánnol. ¡ Cn(mto sino la. inuifercncia más complota. ·Labia cambit\C.lo l Cómo se traslucían "Pero volvamos á mi relacion, pues ya siu rebozo Jas pasiones adueñadas quipro referirte cómo le vi por prime .. de 1íl, oscureciendo su alma l En su ra vez despues de tántos afio:> de nu .. ftente arrttgl\da y en su tez marchita. sencia. Habin. dado la casualidad, co .. se nota el sello do los vicios; un ulÍ­mo tú sabes, que aunque él viviese en rar soez é impudente, lo. cabellera. e~­Bogotá yo no le había visto ni una. vez·, casa. ya. y el t.mnte. gndos adorno¡.; y lujo¡;as tel;¡s con que rin hru;tn su mismo espíritu imnortall la eogala11a su madre, lmstrv parecer '' Por tonpncsto q11e no fotull~ esto nu altar de (),írpn!i!, 1 juicio completo en los pocos moull'utos "Anoche, por uua CX('P)Icion, me Ín!'\tÓ que (l tuvo delante de mis ojo..; out6n. t:lnto Joaquín pam que concurriera á cc-..s, pero lo ndi>iné así mgnmentc y una repre::cntacion tcatrnl. nje..:ntnda. mi! }u) ratificado en ello al \"Orle oc,;. por aficionados en In pln7.a de la .. ·illa, }JUCS, como te referir(.. que re;:;oh1 concurrir :í elln. una vez .. A\ el in ~i~uiente do la llcgndn. de 'tu e mi madre me a~cgur.) de su rlcc;co de la fanulia. do doña ,J enínimn, don Te-o. r¡ne yo tuvie:;e algunn clistmcciou des. doro, sn lumnauo, que hauia teuido ¡me,; tla mi prolongado cur.iurro. Uunu­algnua. s relacione<> con mi pndre, al clo llcgúmos allngnr iÍ rlonclc fe hahian finher qnc llOS tenia de vecino~. vino :í enviarlo nuestro¡¡ :u•Ío11los, lo:; hnllú. vi!lito.rnos, y ~;nplicó l)llO le pérmilit~- mos nl l:tJo d.., los de doiín .Jcrc'ínima y "'~mos traer (, r.asa á doi"ín ,J Pníuimo. y Ca!'audra, .'· si llHJ~O corc:n á mí nuestro á su hija, que dcsenhan ardientemente amigo Luil' d.., In Encirm, quien serna­:; nlndamos y ofrecer tm.; scn·icios á mi uife;-stÓ m(¡:, cxpau&i\o y animado que mndro dumuto su ooumlcsccncin.. Sin otros '"ecos. Eduardo cortejaba. desea. ¡ embargo de r¡ue entabloba. rna uo comprendo !'eguidos de tautas tempestades, !iíntas cómo me l1e dejado llevar á referirte 1 llígrirons ocultas por mi parto y, uo tímtas !:il\ndocos: perd6uamelns y quié. Jo dudo, remordimientos por la. suya? reme mucho l • Esta idea es desoladora, porque da :l "N o te daré ningun mensaje de parte '()Onoccr ln medida. de los afectos hu ron. de nuestra. madre: ella to escribe pe~­uos y la triste farsa de lM relaciones nalmente, así como lo l1ace J oacp1in; eu. socia le.-;: tre tanto recibe un abrazo de tu " lJumnte los dias de fiestas ele to~ JrLIA~A." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. HEYISTA QUI;\CESAT.. 113 1':~u1 cartn. dejo. conocer IÍ uuc:-tros fncultades morale~. 11i su ospíritu sua­loctorcs quo .Juliana em la ex-novia ve y evangélico. Euaqucllns circuus. de gduanlo Moutencgro. Juliana so taucin.s, la villano. conducta do Jo:duar. hubia d~stiuguido dosde su m!Ís te m- do, do quien J uliuua aguardaba sim­praua edncl por una bellez:t hrililmtc, pntÍ:\ y consuelo, agmv6 sus penas; pe­~ ltruct i vo singular, y genio vivo y dos- ro uauu dijo á su farn i 1 w, y su fri<í con pierto. Su padro, t¡ue ocupo.ba Hnu os meses ánte~ Jel principio de niña. su mrmo, ponlue el novio l>:trccia nucstru. rclaciou. dofia .lunun habin. tc­ll: Lr las mejores garantías de fe icidatl, nido 'lue llalir á tierra templada para tanto rntís cunuto aquél estab.'\ ya an. mejo1n1' su salud, y como .María no ciano y nchncoso y dc,-eaba Jcjar uu pudiese viajar, tmo que clcjnrla cu apoyo á su familia, que :-;o componía Bogotá y emprender viajo con .Joaquín, de do tia ,J un.ua, su Jnujer, )latía~ niño. ttUC ya era un hornUro, y .Juliana, (jllc de salutl débil y e~píritu mlllaucólico, uo ah:,~.uuou:l.ba uunca á su mndre, á ,J ulinnn, y nu niiio pequeño que fLun quieu !\maLa con cutusíusnw, ns'Í 1..'01110 no pouia ~en.·ir IÍ su madre y hormauos. i,lolatrah:~ á :>U herm!Ht:l monor y c¡ue. CuauJo gcluarclo envió, á sn regreso ria á su hermano, pues atpwl cora:&on un Europn, á h\ madre de .Tuliaun la so hnhi:~ formado pam amnr. cartu lJIIC deshnmtub11. el proyectatlo Hennudnrewos on d l'r6ximo capí­rnatrimouio, In frunilia e:stnua bajo la tulo el hilo do los acoutccirnieutos impresiou ponosísirut\ de d('l" dt·~gm. desdo el punto on que loo; dejam .Ju. cins que la atacaron ca-.i al mismo linnn en su carta ú l\lnría. tiempo: In muerto· de~ padre y el Jo. { Contin1w¡·1( ). lor do ,·et· ú :\laña sufneudo un ataque de pnrálisi~ que la dejó tullida pnm i'iempre, auuqno eu na.dr~ uubló sus ÜLGA."' • l'or una equi\'ocacion del cnjisto, ••n al­gunos ejt•mplarcs del último uumt·ro so puso á esta 1\0\'Cln uua firma quoJ no dcbia tauer. ---'!111·~--- LA HERMANA DE LA CARIDAD. Con lrL innceute lnz entristccicla Y hrisa mntiual, l.loru uu uiüo sin 1 ad10 y ~in ami¡;o, Y siu el dulce abrigo llol seno m:1t~ rnn 1 ; Pero en "Cll do su madre Dios le cnvin l"u ñngol dcstcrr:~dot una muj r, Qoo Jo rcoogo ll~n:l ua alegria Y lo nt"•rign llorando de plaocr: y C1l3 jÓ\ en tan oolln y candorosa J.o huui oh·idar nu mísera orfandad, t,¿uo tllM débil tniiJf"r e11 poderosa t-i ticn\l fe, s1 tiene caridnd. 'rinos, HCllientOl!, El hambre y el nfan so drjan \ r .. Nns Uios sabe sus pcn 18 y wrmeutos, Y en sn 10corro manda cna muJer; Y esa mu.JOr In : los cna. hu cultimr en ellos, porque l1\ t~uiclad dnímanos ~;on i ncn paces de ar,render elche emplearse con todo sér viviente, lo que no sea tle sn gusto, y solo obe. y ~;iompre ~;e tiene mezquino. idcn. del ducen ú su capricho, tm.lvo cu muy ra. corazon do aquel c¡ue los ntorment.'\. ras ocasiones . .Así, pues, creemos que no será mal Su ha. notado, sin embargo, <(lle son acogida en La ~lfujer una seccion desti- muy susceptiLlus al cariíío, y cuando nada ó referir anécdotas curiosa" acer- so lC<> trata hien obedccun r. "us :uno~> ca do los diversos animales que nos sir- ciegamente, y se m:mificstan ha.«ta he­ven y uos entretienen diariamente. roicos con los objetos de su predilec- X o pretendemos aquí ~er originales, cioo. ni sacaremos á luz uuevas teorías, ni Cuento. un capitnn, Grnndpr~ (via­• Íun l1ablnrcruos con lt\ RericJnJ du la joro y naturnlist:~.), que una vez vió á pcrsoun. c¡ue &e ocupa do historia. nt\tu. bordo de un navío, r¡uo lancia la nave­m l : S<Ílo trataremos de referir algunas gacion entro América y fl~uropn, á una. historietas y anécdota., intoresautes mona curio~;ísima que portcuecia al quo scnn propias para entretener (L los cocinPro del burp10 y por quien ella soucillos entuudimientos inf~lntiles. }}¡. teuia p~rticular tnriiío, ayudándole ponuu.os, pues, que ]o;¡ j6venos lectores con bueun voluntad cu sus faouas do­de {J([ :i1htjer los leerán con boncvo- mé:~ticas-loucia y con gusto. Aquella. monn, entro otras cosas, se habia encargado del horno: echaba la I leño. á ~1 con una ncth•idad, unas pi­ruetas, unos gestos gruciosísimos, y una }; I, M o~ o. vez que estaba ptondido cuidaba de que no cayesen ul suelo los co.rbones Por lo general estos nnimnles, cn.ri- oucendidos, empujándolos cou un palo, catum y remedo del hombro, hau sido y adema~ utiz:LlH~ ol fuec,;o, harria el 1nirados con dcsprocio y nutipalÍtl por horno cuando cm tiempo, y nl estar l. la humnuidncl entern. ~olnruouto entro de ptllltO iba :'í t\\'ÍI':u al panadero, ha­los l1ahitnutcs do la India y entre los ciendo visnjcs y d1111do saltos que di­antiguos Egipcios el mono lanbin sido vertinn tí cuantos ln \OÍan. vonorndo como un sér superior. Allí En otras horas del din la moua le le\aoto.ron templos y omtorios, en ncompa:iiaba tí los marineros sobro cu­doude reinaba dcsp6ticnmonte, 'Y. sus hiertll. sin·iéndolcs y nyud6ndoles en s1íbditos le oucdecinu con htm)ddad. sus oficios cuando se lo mnnduban con Ac1ucllos pueblos cstn.ban iÍ In altu- dulzum. El mcndonado viajero o.se. m do In filosofía dol prcsonte siglo, en gura que la vi6 frccuoutementc tirar ol quo se hao encontrado hombres quo las cuerdas parn. izar las velas con mu. nsecruron que el primer A dan orn. nnda. cha habilidad, MÍ como tomar su ¡mc'lto m.~~oK (JIIO un monazo muy tmvieso, y entre el equipaje para levar ol ancla ll\ primt!m H~'ct una monitn muy gra- Ó tirarla al mar. gu rosúmeu, la bnenn ciosn. l'oro volvamos i\ nue¡¡tro asunto. mona era cousidornda entre los mari. neros c.'\Si como una persona rncional. • ~o hnbicudo recibido últimnmente "Pá- Desgraciadnmouto el piloto, c¡ue cm s:innl! pnm los uiiio~," de la señora Silveria hombre de mnl genio y entraña¡¡ duras, }~spinozn de Ucndon, y no queriendo defrau- h b' b d t' tí t. 1 b 1 1 • t' d 1 1 f • a 1a co ra o un 1 pa n .1 n po re m o- ' 3 r ca por maa tempo e o que es o r~ct- d · b d · 1 d mos en un prin<'ipio, publicamos hoy estaa na, Y nunca . CJO. a e ct\stlgar n ca a \lp:iginus dodicad:-~s á ellos. • vez que hacto. o.lgun Jnflo, coruo era Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. H.EYISTA QUINCENAL. 115 natuml en lr~ condicion de un animal ! con indiferencia, pero nl fin se fué que andaba. suelto por el buque. ~acercando, en seguida lo t~c6 y por Un din In dió tflntos golpe~, á JlCsar último lo tom6 en los hrazos, le hizo de que)[~ mona chiHa.ba doloro~ameuto mil caricias y acabó por adoptarlo, poniendo ln.<~ 111nno~ y haciendo mil11e- manifestándole un amor mntcmnl. Em­ñales de st~ pl j¡·;~ y de coutricion, quu 1Jez6 por limpiarlo la piel, que tenia ella al fin pareció como si 11\luiese rnuy descuidada, <.lespues lo In vó y le COmprendido tHI triste suerte de escJn. Jnua do comer COll Sil lllllllO j lo lll'l'U­\"! 1.. Aga~'hó la calle<'-:\, no volvió á le. 1 llnba. cuando pensr~bn. ¡¡ue tenia sueño, vantn.r la mirnda, y cuando aquel hom- y nunca se sep:uaha do su protegido, bre cruclísimo hubo saciado :;u snñn, de dia ni de nocl1e. f5i tmt.'lhan do qui. ella se fué li ocultar en un riocou os- tarle el monito, ]{oh, so enfurecía y lo curo; se cubrió allí la cara. con lns defeodin. con piés y manos. Estn amis­mnno,; y rehusó todo alimento, ú pesar tad duró varias ~fuerzo fué imítil: ni los un dia el pobre hurrfanito enfermó, y cariños ni los ngn ... ajos de su amo In al fin murió á pesar de los cuitlo.dos de consolaron, y al cabo de cuatro tli!UI K.oko. El dolor del mo110 ful- do~garrn­murió ele intwiciou y de tristeza. dor. Levantaba en los btn<'-OS el cndtL L:~. tri pula ;;ion la sintió cotno si hu. ,·er de su protegido, lo ~cfíala b!l con bie~e sido un sr~r hnmano, y por mu. las manifestaciones de mnyor sorpresa chos dins no cesaban de hablar de hs y espanto, lo sncudin otros vece;;, se gracias y cuo.lido.de. ... de la mona. •¡uojabn en !eguida. lo nbrnznhn y moc;. Cou esto so verú cuánto poder tiene trnbn. la. mayor dc:;e!'perocion . .Al fin la bueua ó mala influencia del hombro lograron quitárselo y tirlíronlo por en­sobro los sé res vivientes. El cariño Ita. cima do una tapia lí uu r;olar vecino. bia dl"•pert.ndo lo. inteligencia de aquel Koko, loco de desespcrnciou, rompió animal y cncn,lenndo su <'aprichosa vo. sus li¡{ahuras, se prct·ipitó al tujnJo, l'lntncl, y ú su H'~ los malos tratu.mion. ~o tiró ni vecino ¡:;o)ur y \'olvieS en se­tos y la fillrt'ZI\ de úuimo de uu hom. ¡;uida trayendo el cad:Ínlr tlo fiU nmigo bre inhumano lo proJujerou honda abrnzt~do ostrechntncnto. Por ~;cgunda tristel.n y por tíltirno In wuerto. vtll. se lo qnitarou, :; llcviíuJolo lójos Do seguro nnda uche ser tan sovora. lo outcrmron en llll lugnr oculto. Koko mcuto castigl\do en los niños como los so vol\'iÓ á soltar, huyó léjos do lo. hábitos do cruoldo.d con lO!'< animnlos rnansion do MI amo, desnpnrcci6 ele to. indefensos. Quien os duro y desnpin. da In. vecindo.d y nunca se supo más dado con los nnimnlcs, lo serú tambiou de él. con sus ~>omoja.ntes. Todos los monos y micos sou muy Otro nnturnlist.'l cuenta que dllranto buenos pndro~ y madres rio familia, una. tra"os[a por el mar, un mouo fJIIO crian y cuidan á sus ltijos cou u u amor él llewdm, dn In rn;-.n do los cNco¡dtlll'- ahncgado, enternccoelor, hnstn el punto co.~ (•S monos con cola) entable) íutimns do c¡uo no Folamonto la. mndro smo el relaciones con un y(Lt.·uo, y eu brovulpadre tambien Fe Facrificnn alguull!l: vivia.n juutos ú posnr de las tra\'csnras voces por salvarles la. vicln. l~u ol esta­del mono, •¡ue ntorruentaba .•in cesnr ú do domé~tico "~ I1a 'ieto rí las monas 1 su nmigo do plumas. Al fin, poco do - morir de p~;adumbro cuando les qui. pues de Hogar á Europa, el pújnro mu. tan :;u prole 6 se les muero. rió, y ]{ako (que MÍ llamaban al micc) estaba inconsolable. Ocurrióselo ú su amo mostro.rle entónces un monito chi. .JuLIANA. quito, cuya madre acababa do morir. Koko miró al huérfano al principio (Co11tinw:m1 ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lJ(i L J\ .MUJER. LA ORACION DE JESUS. I J:s la hora en f¡n~ ni ooMO Bnjn loutamento el eol, Y ~~~ lumln·e moribuudn 'l'odos los campos inunda ! 'vu 1>U po~trer arrebol. Adonnido o! sihnrit.'l. En el ocio y ~>1 plnoor, ] lo su~ e•cln va.:. el coro Sirve el vino en copa" de oro, Y él hebe hasta la embriagnoz. En bacanal Yorgom:osl\ Ln rloliento humanidad Yat:c : y trilito y de~Yalicln, Por el hombre escarnecida, J,n JDnjcr llorando está, 11 'l'oclo el Oriento agu:mlnh'l., Cun los profetns do :Siou, Al osporad(l lle~ías, l>tl las BliLifl.<; profecías Jlivino enviado do Dios. T.logú por fin: y con pnlmns "{ Q trcpitoso rumor Y palJolloues de flores, Y riquísimos olores ];1 pueblo lo .,aludó. l\rRR ay~ c1ue In mnchotlumhro hen StL<; divinos labios: A,v! y por tÁntos ngravio.'! \' n :í. morir en u un cmz ! IIJ Mas 1intcs de npnmr hastn las heces La profunda nmnrgnrn do! dolor, Ucuno ó. ~;us di~;cípuJo,.¡ querido~, Y en di¡¡cnr~os do ml.dio nunca oídos IJes exhorta ti ,·eucet· In tentacion. " Orad, les dice, qno lleg•í la hora, Mi hora de dolor: ornd, ,·elnd. ·• Y adorando humildísimo al Eterno J,e pide porque s.'llve del infierno ,\ la ciega, cngnii11dn humanidad~ Tri.sto como el dolor su frente inclina, llaiiada en copiosí:'iimo sudor. f'asi abl'lllnndo ñ su 1•csnr exclama: "Si es f>O"iblc, este oliliz que mo infama no mi6 labios npñrtalo, Señor. ~Ias no, tu voluntntl y no In mia Cí•mpla~o, puos, ¡-::ojjo,·, aquí y alllí, Que en la lnohn 1!0 muerto ) a~onía Mi espíritu ,¡ In <·amo \'l·nccni." l :t úugel monsnjoro do los ciclOs ~uLiú con su om11ion ñ lns nlturo«, Y llio~ la rooiLió, y Rus au1nrgnms So tornaron en l•nlsamo do fe. 'l'cmblaron cu sns bnscs do granito I>o Homn los nlc•iznrc.'l png.mo", Quo iba á reinar el Dios de los crbtianos, l'rome.--.'\ rodcutom do lsrnol. JV Jcsus cm el jnrdin t!o las OliYn~. ¡;\ioudo el hijo dl• IJios privilcgindo, ( lró pnrn unsciia1· ni apenado .\ pedirle consuelos ni tioiiur. Porque el alma nJ.atidn, atribulada IJou la lucha constnuto de la vida, :\o :;erá do las penas comh:'ltida :Si las accptn por nmor 1lo Dio:; ! Do Loar. l'os \:So nE A m lAR. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E Y I S '1' A Q U J N C E X A 1~ . 11i SOCIEDAD PROTECTORA D 1·~ ~ l. X O ~ D Jlj S A :\f P A n A 1)' O ~ . "F.~ta sociedad tiene por objeto dn.r Ya que no tenl:'mos gol,iorno que atien-tmbn. jo y protoccion ú los niños de.-. tln al tirden, ni policín 11110 impida críme­ampn. rnclos, con el doble fin Je aliviar no,~, hagamo3 un csfuorl-O pam moralizar i sus n~c~sidn.dl'ii actuales, y r,.;¡11•cia/. tí los uiños que cmpie111u ;t vivir; ~-- si 71umf,: con ol do elcbc crczcnu en un Jucdio nwr(ll :.· reliyio~o. Y tmbajar y enseñarles una. profesion á Jn·opósito del nsnnto, aunque 011 la hoja producti,·a, os redimirlos de la. miseria quo nrriba citamos no se habla do ello, se ~u. lo futuro, es _hacer de ellos hombres nos ha garantizado que llO cnsoñnrti con utd,e~ á su pn.tn.n;. y desarrollar en su particular ntencion la Ucligion, sin la cunl Cllplfl tu el sentumeuto del amor frn.. no puede haber moralidod ni sociedad ~ torna.l paro. 1p1e amen á !':US semejantes 1 benéfica. ,: Cómo Jlodria oducnrso á los 1 tanto como (¡ RÍ mismos, es elevarlos, niiios pobres y de:;vnlido'!l, uncidos Jlnra es digniflca.rlos; y ¡ quién poclr:í dudar llnfrir y ser dosgracincloH, sin mostrnrlcs de que todo esto contribuye poderosa. un tntí~ allcí que los dñ rotl!molo ~n este mente á In. rnornlizacion de las costu:n. muudo y cspcrnnzn f\u 1:1 otrn nda, yo. bres, nl nfinnzn.mieoto del 6rdeu y por 11110 en ésia sólo enooutmriÍn tri~tez.'ls y consiguiente nl hienestar de todoS! uusoria? ¿Qué clase do ,·irt~al puedo ha- " Ll\ Sociedad que tnles r,ropüsitos bcr, s?bre tod? en bs closos 1guo~~nte~ do b . l J • ] Ju SOCICdnd, SI 110 ,;e OdUC.."\ nl UlUO OU la 1 a. ngn. ncn 1n. o orgnmzarsc e(!'n mon. 1 d u· ., \ ¡ · 0 so ha 1 b d D . ~ 1 1 cscue ,, e 10s . • " , puos, s1 n - te, Y lll. ~om ra 0 para uector,! 0 biB do religion en el progrnma. do la "So­ella al souo! .Juan Obr~gon, pam 1 o. oiodad" tlo qne trntnmo¡;, Ita sido sólo por 1s orero.. . al r::e.no_r Poclro :S U\'ns Azuoro y inadvrrteucia, y c,.. . tn ousciannzn, ¡¡in la para Socrotnno ni scfior Uenaro Oon. cual no puede hn.loet· mornlitlnd, sor!\ la 1 z:'ilez." primera que inculcnrrin ri los niños. Jlo nquí unn lwjn que circnló pocos dios IJá on llogotñ, la que por l'i01to hn licuado do esperanza nue~:olro cornzon y do sntisfaccion nuestro patriotismo: pues ''emos ya alhorar uua érn nueva parn ul porvenir do In Xncion. Al fin en uuestrn patria so han encontrado nlmns cnritntivns que no sólo pieus:ln on aliviar lns mi orins físions do los dOí grncindos, bino en nten­tlor ,¡ los mnlcs mornles qno aquejan ti In gente do! ptwlJlo cutre nosotros. l'oP:t" personas do la olta sociedad, y sobro todo In:~ l'ciioms, tienen ocasion do ox:unilll\1" t•l eshu!o do inmoralidad y do supina iguo­rancm en c¡uo ynoo uue~tra ~cnto ¡rolare: y do lo 11uo dobcmos admirarnos, 110 es del siunírmoro do crímenes que !ultnron lof' m:'Ls per­fectos del mundo artual en nquel ramo. - MEDIAS. Hasta el siglo XVI 11\S m6dias eran C$Í de;:couocidas en Fmucia, y el pri­mero que puso en modn los hechns de seda fné Eurique ll, eu 1547 . .Antes 1lo aquel tiempo lo quu ~e usabn era u un e!lpecie de pnlo i tut do 1 i u o ú de lana. En 'E~paíia, sin (!llll,nrgo, se US.'\­ban mucho ántes lllÍ'tlin!! do :;cdn., y los rroyes enviau1L11 á S\16 amigos un par Jo ml-dias de éstas como nu gran pre. sen te. En un mul'eo de Londres so pueden Yer lns primcrns médias do eedn que us6 In reina Isabel. LAS DOS REINAS DE CHIPRE 1 SIGLO XV). • C 0 A l > H O R D E J ~ A 1 l l 1:> 'J' O H. I A U H 1 l' H l 0 T A. CU'.\.DRO I. 1.\ liJBTOOI.\ DR CHll'Rl: ,\ GnA:o;DES JU">GO::l. C!hipre, cuya historia y orígc·n se "pierde en In noche de los tiempoo," Chipre que ha llc­\' ado IÍ. trt\\'CII de lo:. bigloe mude doce UOill- • Slm4o ('Üa .-e% tan aorta r ll1n lnll!n!ll ls fllo­rutA d~ }:grope, pubbcamoo en au lu;rar ~lllg!lientc llro tleulo, hbt6rlro-noYelesco, d que elcndo do aetul\lida4 puodt! tener algunlntcreo~ hoy dJa, y carecezl da il de.- 11 pues. , ___ brcs diferentes: colonizatln por los Fenicio!!, poblada por Jos O riegos, lus Pcr~M y los Egip­dos ; dependiente del lmperio Homano y dcspnes del Dnjo Imp(·rio; conquistada por los Ingleses en el e1glo XII y \'enrlida ñ los Templarios y en seguida ni caballero fran~s Ouy de Lusignan, t1Ue llovnh'\ el título de Hey de Jerusalem, cuya fruoilia la gobernó durante tres aiglos r.asi; Olaiprc, que hizo un pnpel importautc tn lna ~errns de lo~ Cru­zados y del Imperio Griego, y que h~ta me- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA Q.UINOEXAL lW diados del siglo XV hnbin commrvndo su l!o­ltercmía y su entidad como nadon, con :.:o­bicrno propio é inclepcndiento; Chipre, cuna de Yénus, segun In, mitoll•~i.a; Chipre, ieln dedicada al amor y n la mohcu•, tnn cantn•la por lo~ poetas griegos, tan eelebrn•la por los histori~c.dorcs, tan elogiiLila por lo:o \'Ínjeros antiguos por sns ricas minu de oro, pinta, cobre cristal ele roen, asl como por In c:dm­beran~ ia do su vegctacion, por 81111 delicks:uJ e-stán pobln.rlos sus montell de mUlares de aquellos árboles que se Hicmbrnn sobro lns tutnbn"· TodaYÍa .-e ,·en loa rc:stos do nmcl1ns ciudndes v villas qnc fueron populosas en otrn:o évoé:v!, pero que '\'a son miserables ense­rio~. Ln cnpit 1, Xico><Ía, tiene ec1ea de :?n,OOO hnbitnntes, y e" la rc.;itlencin de un nrzobiapo del rito griego; el puerto priucipal se lhuun LRmaka, famoso en Ir. historia cbifriotn. Y earnoR ahora la~ páginas do nqnelln lustorin quo hemos dicho que not~ interesan. 1 CUADHO U. ' frutas 8118 '\ iñas, olivnrcs, caiinvcrnll!ll, su gusto~n miel y sus flores rniÍs nlmndnntcs y miÍs bolliUI que en todn~> iRlns dt·l Mediterrá­neo; Ohiprc, CI!YO.!I !tal itantc~ (mñs .!e un mi­lton) tc11ian fnbru·aR ele av.ucnr, •lo tcl ~~ de al~odon y rlo seda, y su vino era ·li~no de las libacionc!l de lo!i dioses; Chipre, !11 isla <, tanto por 1:\ incurin do Httll h~lo1tau- e·on loa Turcos, y dueñn do h• it~la clo Cn•ta ó tct1 corno por los tcrrtJmotutl qno hu.lnnn re- Camlia necesitaba unn fortalcz<' mtis ccrcan:t vuelto nqncl sncl!' .Y t·t•g;tdo I!IR no11 Y lns ¡¡) Asia Menor, desdo donde pmlie~11. "igil:!r fuente!! •¡uo 1!' ferllllr.abar~ •l~epucrn, ttl~Ol.ttu.•a cu- del :Mcditerronco ccmda por lns e·ostns do ropoo, cuando uotnrnos que en r., •• t!dnd hay E,.ipto " ::'irin, el Asia l\lcnor y ; vroptns ¡nr~ llenar las cio ;;u;; lagunl\!l y el canto do sus pescador(!!!, ¡.áginnB do /,a .llti.Jr-·, en donde siempre pro- reclinada mncllmn('ntc aparentaba ocu¡.arso curu.mos duuidnr y cstudinr todo lo conocr- tan sólo do In~~ fiestas y lns diYmlllon< 11; de niente rí I.•s ullli"rCS. din v de noche 1118 callea do \'cuocia se veían 1 L:\ isla do Oh.pre, situ~~- repletas do una muchcdnmhrc out.iortu de tl\8 de Sirin y tic Anntuha, n11tlc !I,CiOO kllu- cspléndidoR ata\'Íos, riquezas nrruncaulas á motrus cundnulos y encicr!~' hoy .!in 180,000 todou. los países de Orienlc; músicnR > can­habitantes elo l:lt1 I'I!Z~8 gncg_n, nnlttulmann Y tos se oír.n por te11las partCR y Jthavcsnban lntinn: pero l~s !ehg10nea rclll:mtesson la tlc nr¡ui y nllí misteriosos bultos '11111 corri~111. e11 los griegos l'lll\llall~IS y lu. do loa rualtornuta- busca de am<>wsas nvcnlurns; (n'l., n¡uswl', nos. Siuembargo, aun han qucclaelo hastantcs ,~nnto luje d:mzatl, nhnnclaHcln de nlog• íu.: l judío& y ul¡;IIHOII cntólicotl rum!moH. 1-'M.I Pa: ll..'>ú< ~m Ja 1 exi:stcucia viRihlo do )(ls \"cncda­blo, en uuion ele ~~~!' ~cr!¡,,l¡c, Jil'~'~do Jade! Duxhlllita ladolnltimogun­por primera v~~ el cnSll~lliHIIIicrno, en los po do los O riegos, r¡uo hoy so ll.unau !le 1~ oscuro>~ subterráneos en quo enccrrnbnn ñ loa Santa ~Jn1:r.; en aque!los lJOB•¡ues &•1 unconh:o so~pochosos, en lo houd•> do l?e ~nalca en por pno1em vez el C1Jirf.8 t Y hnsta hoy tha cuyns aguns tirnh:m al quo ltnhmstdo condo­nado mistcriosrunento; en todo se dcam1bria 1 Cllll'l\&"" conupc:i'lD Cl Ctl'llD. una. JIOiítica tenebrosa y un pl:!.n seguro y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1:!0 I, A ..\t U J E R . continuo. Así, tras de hr~ caretas de los en- ó en cualquier otro ptlls, en bro,·e era ,;acriti­mascnrndos de lo~ bailes de disfmz, se cncon- cado, pero con tanta :ute, tanta astucia que lt.th:m innumcmbles e píos pug 1dos por el nadie caí.1 en In cuenta de donde ,·en in ol golpe gohicmo; bajo los ricos vestidos se • ncu- secreto .... Entro tanto, Venecia imuúvil. con brinn los puiialc~ \'Cn;:a•lorcs, i en los oxqní- b mimda fija en C'hiprc, estudiaba su aitua­sitos manjarc11 eon frecuencia 111) escondían clon y mcdiUiba un gran cdmcn .... terrible~ Vt•ncnos: tmlo rl que pt)(lh frustrar 1111;1 omhiuiou do IIL Hcpúhlicn, el quo cstor- 1 S. A. Ill·: :-). lmua du al¡;mHt nuw.cra, cstu,·iera en \'cnuci••¡ ( G'OitiÜttllli'Ú). REVISTA DE EUROPA. - Esta voz, nmndas lcctorall, la rrvi~lrz será I'Orta y os la daremos cu abreYiaturu. Hst:m­do la homeopatía de moda ¡,por qué no os hemos de ndrninistrnr de ,•ez e:1 cuando uu ~lóbulo imperceptible en lugar do mm dósis alopñticn? Quizá os aproveclumi más el glú­hulo que In pocion, o por lo ménos 08 fasti­diará ménos. 1>o ln•¡latura "ólo hemos snhido •lo iu!P..­res~ mto c¡uo 80 cerró el Parlamt•fltU t:Oll 1101\ iusípitb olol'1H:ion ele l:l floirm, la •¡nc ticgnu la rost\llnlJre cliplomática tliju en ••ll•1 lo llll:­nos ¡.oaihlo. ~e hablaba tarnhicn mn<·hn do una gran caiiÍ.strofu acaecíualiJnd, porquu coincidió t'On In fnndadon en Bo¡;ota do un asilo con el roismo objeto, del cunl dnmo~ cuenta en otrn parte d., este periódico. J.a obm del abate Housscl fuó crcnda en l 60, \!n la ahlc.'\ de .\utcnil (ce~ do Paria), con el nombro de " Ohm de In primero comu­nion,'' cuyo ünicc objeto cm tecoger los ni­iios do !,, C311c é instn•irlcs religiosamente paro aquel acto, sin el cnal el hotubre no ('8 católico. En ¡;eguida ocnn Í(;~olo al buen aba­te dar oficio y nsilo á loll niños •h:socu¡m.Jo!l, CRpnuta rlo lns ¡,•rancies l'i11dados, \'crdorlt•ros Oavrorlu~ crmutes y viríoso11. El abato cm­P' zcí llc\'alltlo á 811 Ca"!a 1111 uiuo huérfLino, runlit-ioso, licuo de miseria r du precoz 8tltU­cin; en seguida instaló nlli ,¡otros y pur Úl­timo, sin rccm·~os, sin auxilios, ]tem licuo do fe y caridad, merced á ll\8 limosna~ no m:is, al fin lot;r•; edificar tmn <::11!11 r¡uc c>Onlieno 200 muchachos, los que nprenden t"arla 11110 un oficio lucrativo, y on donde tiene imprenta que da ñ 1m: un penódico rlustrndo, escrito, lito¡:rafiado é implCRO allí. Ahorn ulgun tiem¡Jo se YÍÓ en ¡;rondC!ll apu­ro~. ¡x¡rq•to le faltnron follflos, y se vió ohli­),":: do á despedir á 40 niiios. :;úJlolo 1•l re
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La Mujer - N. 5

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La Mujer - N. 13

Por: | Fecha: 05/04/1879

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I .. Uz Y l<-,E D.\.N FUEH.Z.\.. LA MUJER, REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEÑORAS Y SEÑORITA$, D.\JO t •. \ lHlii,CCIOX DI" L.~ Sl·:l' 11. fnnJ6 en Téhas uu wag. bitautes debieron de ser tribus ern1u- uífico J:la.lacio, cubierto todo él cou g¡. tes del Asia meridiou:t-1, y pttrc~.:o iu. gantescal> pinlnrus muruies, true re­ludahle t¡ue primero se poblase el cordab:~u las victorias c1ue había obte-lto gy_iptu. Eu se:::uicb, hubit·udose 11iJo sobre sus cUc[lJígos; otro Rey •ac.lo J¡t parte baja, pasaron allí á ( Osimáudias) colocú en su palacio uu·1 ·u la los que por :.dgun motivo te-1 biblioteca, b. p1·iruera c.lel n.ntndo, e u. •te abauJouar lu. parte tdta. Y:.~. cin1a Je la cHal puso este letrero: ~u • po de Abraharn se conocía un "~[edicamenlos dd alma." , ... imperio eu ar¡uel punto, y Lt• casta Je sacerdotes reinaba en 1 1 ~~ ~blos tolllaron parte en la em- Egipto; Je su seno se elegiu el Rey, P• de Grecia contra 'l'ro_vu.. el cual tenia que atenerse 4 las leyes Cttnttí. di vide la historia egi pci:~ en y úrdeucs Je los so.cerJotes. Estos erun tres pn.rtes: 1.• Je. s<.le los tiempos rn[\s tan poderosos <¡uc lmsta le condenaban¡ remotos hasta el reiua<.lo de Resc~stl'is, á •1ne se matase, cull.Ddo le creían in. 1500 años A. de U. 2." desde este Rey digno ya de aquel encumbrado puesto. hasta el Psamútico, 650 años A. de l'.l La órdcn'se Jaba e u lJOm bre de ,J úpi. ~: los tiempos posteriores ltastn. h ter Amnon, y se consideraba iufame conquista de Egipto por los Persas. al que no oLedeci<~ iumediatamente. Diez y ocho siglos ántes do la Era II cristiana, Ménfis era una cindad taul poderosa que extendía su dominio so. La mujer en Egipto tenia una vida bre el Alto y Bajo Egipto. El bisto- m{~ {1ne laLotiosa: llnru. y cruel. En 'l'0.\10 u. l 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. G LA :MUJE ft. - - ------------ - - - tanto que los hombres permanecían enl doto ~·ce que las mujfl'res en Egipto la casa, atendiendo á las faenas dorués. eran t ~n poco estimadas que no hubo ticas, las mujere." trabajabtJil en el ningn a ~ace-rdotizn, ni lle Jas permi. campo, al rayo del ardentísimo sol de tia en rar :í los templos. aquel clima d& fuego, y, ademn.s, ht- Aq el pueblo era muy adicto- á me. nian á su cargo los negocios y todo lo ditar o cosas eérias y aun tétricas. que concernía. á los nsuntos exteriores. 1 Así p1 ra recordar la brevedad de la Por ¡¡u puesto que, como en todos los 1 vicia. u mana, accstum l;ra bao, en los pueblos de la antigüedad, la~ mujere~; banqu~te~, poner sobro- las mesas va. no solamente eran esclavas, sioo que rías e~ la.ven\S, fas cno.leR en ~~to roo­tenían, segun las leyes, t¡ne sostener á meotq pasa.b¡\n de ruano 4:10 m o di. sus ancianos padres, deber qtte no ciend cada cual á su vecino: be y era obligatorio entre los varones. "Co- goza e ¡,tles de que Beas como éiJie. . mo en todas partes (dice el presbítero Ad mas del dios Osíris y de su mu. l: Gaume) • la vida del niño era des- ¡ jer Is , los egipcios fueron los ioven. graciadA. siempre. En Egipto corría ú tores e la mitología llamada ~riega, torrentes la sangre de 11\ inocencia. en entre Tos cuales adoraban á Saturno, los templos de las ridículas divinidades Júpit r, .Jnno, Neptuno, Mi1)erva, V r­de que estaba t'embrado el suelo. 1 Ay¡ uus, larte, A polo, &c. Eo un ion de de los infelicel! de roja cabellera.! Los estos ioses imaginarios, veneraban casi mismos reyes los inmolabnn Hobre el en ig al grado al buey, al [JtJ.ÚJ, y á la sepulcro de Osíris. Esta costumbre pro. cebo{/.;. que crecia en sus ~;ementeras. venia de una antiguo. ley que maneJa A esar del alto grado de civiliza. 1 ba debían ser sacrificados los bueye& cion que llegó Egipto, la crueldad de rojos, porque se creia. haber tenido Ti- los re res y manciatarios era. tal que fon la cabellera roja." *• haría palidecer la de N e ron ; y los Las egipcias tenian un vestido sen. críme ~ e¡; de los Emperadores rom~~oos cillísimo, que fuzgando por los monu- son ir ~centes juegos, en compa.racion mentos antiguos, no era susceptible de de lo que cometían aquellos mom;. cambiar de- moda : consistía en 11na. tú. truos ~ umanos. Por ejemplo, era éo. nica. de lino 6 algodoo con mangas rrieo ~ que los hijos rnata:;eu á sus pa. muy ancbo.s y la cabeza la llevaban dres ~ los padres ll~rifi<~asen ú sus bi. 1 muy adornada. con cintas y pendientes. jos, y auu l:t,¡¡ m:.JrOii los inmolaban N o se cubrían )a cara en la calle, pero en ar r; de sn ambicion ó tle su loca era mall"isto que las mujeres de cato. super I!Clun: ~ in embargo rlecía~e que goría. no saliesen acompafiada.s por es- sus le es (que o o siempre ~e cumplían, clavos mns ó ménos numaro~o.•. segm1 parece ) al padre que mataba. á Las leyes autorizaban la poligámia, a u hi p le coudcoa ban á tenerle abra. l• salvo eutre los sacerdotes, que no de. za.do maute treR dir\1. bian tomar WtÍS ele una esposa. En III tiempo de la dominaciou macedonia se hi:to comun el matrimonio entre hermanos, sobre todo en la. familia de los príncipes. La mujer que falta.ua. a su.; deberes de esposa, era castigada con cortarlo. la nal'iz y darla mil la.tigazo~. Hero. V a. ias r•ina... nu~ncbaron con su" 1 crímE pes el tronl) egipc10 y de ésta~; , nuev llevan e\ noll\bre de CLEOPA. TIU. La :vida de estas reinas, segun rcfie. 1 en 1 ¡s historiadores, es tejido de crí. menE inaudito!.', y todas ellas perecie. • Historia do la socieda.d dom~ca. ron d una. manera desastrosa. ** Osíris, convertido en dioe s la mito- At ~que repugne la rela.cion de tan. logia egipcia, . se cree que fue el primer le- , · · gislador que. htvo %lpi.O. Dice la tradicion tos e 101enes, astuctas, ase~nnatos y que o~íria nmrió" !Xl&QOII de 1m hoeDIWio Ti- pervE sidades, nos extenderémos un fon, que envidiaba su inilueucia.yiU pod01ío. poco aceros. de la vi@ de la más fa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -- -----------------------------------¡ REVISTA QUINCENAL. 7 mosa de estas reinas, puesto que su · de once affos de edad, llamado ta.m. l uornbNl se halla. {¡ c~da paso en la li. 1 bien Tolomeo. teratma, y ademas ella fué b. ca.u'la de Durante las ceremonias de la coro. la perdiCioJJ del reino de Egipto, uaciou de Cleopa.tra, y despues, en los puesto que, despues de su reioado ( 30 viajes que hizo ell11. con César para vi. años {mtes de Jesucristo), su patria no sitar sus Estados, Cleopn.tra desplegó volvió nunca. á fortaar una nacion in. un lujo fabuloso, el cual César trató dependiente, y jamas dejó de ser una de eclipsar á porfia, manifestándose provincitt de alguna un.cion más pode. extraordinariamente magnífico y poro. rol-la. poso, derroch:.l.wlo los millones qué le Cleopatra era bija. de 'l'olomeo Au. 1 babia confiado la. República para las Jetes. A la muerte de su padre, sn conquista.<; y guerras de Oriente. hermano Tolomeo Dionisio, que tenia. Habiendo vuelto César á Roma, trece años, se cas6 con ella y reinaron LCleopatra envenenó á su hermano y se juntos poco tiempo, pues Cleopatra., ¡declar6 Reina 1ínica. de Egipto. Pero que era cuatro a.ffos mayor, deseaba. teniendo noticia de la. muerte de Cé. tener en su mano toda. la autoridad. ! sar en el Senado romano, Cleopatra César, qne había p:l~ndo {¡Egipto en envió todos sus buques de guerra y cua. persecueioo de su rival Pompeyo, se tro legiones "' con el objeto de ayudar declaró mediarlor entre los dos herma. á los vengadores de César: Antonio,• nos, manifestando su deseo ele prote. Lépido y Octavio. Desgraciadamente ger al jóveu Toloroeo Diouisio, pero este ojército no llegó ú su destino, rehusando comunicarse con la Reina. sino que cayó en mauos de Casio y N o habiendo podido hablar con el Bruto (lO!l matadores de Cé..ar), quienes General romano, Cleopa.tra resolvió ha. lo hicieron servir contra las iutencio. cerse oi r á todo trance ántes de que nes de la Reinu. Vencedor Autotli() de prouuuciarn. sn juicio. Así, pues, 1.e ¡los enemigos de César, juzgando á Cleo. hizo meter ocultamente ent1~ un lío 1 pa.tra enemiga. suya., por las apll.rien. de ropa que debia.n llevnr ú los apo. cías, la citó á qne compareciese deJan. sen tos de César, á espaldas de un escla. te de él en la ciudad de Tarso. vo, pa.ra poder Labla.r á ~ólas con él. To. Cleopntra. fingió obedecer á la órden do lo verificó con tan buen éxito que del soberbio Romano, pero llevaba. la logró subyugar á César, no sólo con su i otencion de vencerle, sólo con ~;u pr&. extmordina.ria herruo&urn., sino con au sencia, como ba.hia hecho coo César. l'l'. elocueoda. Al dia. siguientv, Cf.snr sor. ' Allí fué que se embarcó en el rio Cid •. prenui6 á todos notiflooudo :1 Tolo. nis con una. pompa; y magnificencia. meo que debería entregar el mando que se consideraría. fúbula, si no coin. á su hermaua y deja.du gobernar á cidieran eo de~>cribir la. todos los bisto. su antojo. El jóven Rey se negaba riadores de la época. La.s velas del na. á obedecer la órden del romano; en. vío que la. lleva.bá eran de seda. color tónces César se a.póderó de Tolomeo de púrpura, los cables ta.mbien u e seda, y lo tuvo en estrecha prision basta. que los remos de platn y una. mú11ica deli. ofreció cumplir con lo que le man. ciosa. acompañaba. su cadencia. El nn. daba. Sin embargo, apénas se vió libre, vi6 estaba incr,tstado de oro y plata., y Tolorueo amotinó el pueblo, y César la. rein~t, reclinada. sobre cojines de n­tuvo que librs.r varia.s batallas para ca.s telas, y bajo un pabellon bordado defender ~ Cleopatra. Al fin el jóveo de oro parecía uno. diosa. de la nütolo. Rey murió abogado en el Nilo, dur&n. gía. Rodeáb&nla. muchas jóvenea vestí. te un combate naval, en que sus ejér- da.e cotno ninfas, y natura 1 mente el res. citos fueron vencidos por los romanos. to de la comitiva. ofrecía. á la. viAta. \:u Céaar proclamó entónces ' Cleopatra lujo y magnificencia que armonizaba ReíD& de Egipto, uooiándole, por fór. • Una l!lgiou constaba de cinco & seis mil mula, á uu: berm!UW)w que le quedaba, aoldadoa. ~ • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --------------------------- ·----------------------------- 8 LA MUJER. C"~D ~>1 de la Reina. Marco Antonio, sor. y más numerosos que los de Octa.vi•o­endido y extático olvid6, al verla, las Augusto. , J'' q .e tenia contra ella, y en lugar Cuando se supo en Egipto que el 1 de ser su juez fué su primer vasallo. príncipe del Senado se acercaba cCDn Convirti6se en adelante en el inse. sus legiones, Marco Antonio sali6 á • parable compañero de aquella mujer combatirle: diez y ocho legiones y extraordinaria, y viviendo como un sá-1 veintidos mil caballos componían mu trapa. oriental, olvidó su patria, su fa... l ejército en tierra finne y 500 navios 1 uúlia y su dignidad para. entregarse á con más de 100,000 soldados era la una vida de lujo y de delicias en la fuerza de su flota. Cleopa.tra quiso oo­corte de Egipto. mandar la flota., llevando bajo sus 6:r. Cleopatra, no solamente erala mu. denes á to9os los reyes C'e Oriente. jer más bella de su época., sino que Aunque era mejor y mtís disciplina. unía á un talento claro, una astucia do el ejército de tierra, Cleopatra, que infernal y una. instruccion poco comun : deseaba tener el orgullo de romper las hablaba con facilidad varios idiomas hostilidades, quiso que se empefia.ra fuera del suyo propio, y su convers~- primero el combate naval. El choque cion era. amena y agradable; ella hizo fué violento y por mucho tiempo pare. reconstruir la biblioteca. de Alejandría, ció indeciso; pero al fin el elemento que ha.bia. sido destruida., y mandó bu~;. muje?· venció el de gue'l"rcro en aque. ca:r ón todas partes del mundo civili. lla soberbia reina, y presa repentina. zado manuscritos preciosos con qué lle. mente del pánico, - ú la vista de los narla ; protegió y promovi6 las cien. muertos, de los heridos y do la. sangre cias y las artes en las escuelas, é hizo que la salpica ha, - dej6 repentina.men. levantar suntuosos monumentQs. Sin te el campo de batalla y huy6 con sus embargo Dio~ nnnca protege á lol:l que ua.víos. Marco Antonio, que no podia no funtlan el bienestar de las nacioaes respirar l~jos de ella sin perder el va. en b virtud, por consiguiente, á pesar lor, siguió su ejemplo, y abandon6 con del auge y magnificencia que por aquel esta. vergonzosa fuga el honor y la. vi c. tiempo despleg6 Cleopatra, poniendo ú toria, que indudablemente hubiera sido Egipto ~n primer lugar entre las na.. suya, pues los romanos empezaban tí ciones civilizadas, esta. mujer fué el Baquear cuando Cleopatra. huyó. Por. azote de su patria, y la causa de que supuesto el desórden que produjo la despues de su reinado aquel país fueo;e sepa.racion de varios navíos dió nuevo ,horrado del mapn. del mundo como na. iínimo á los combatientes romanos, cion independiente. quienes destrozaron, vencieron y dis. A pesar de que Marco Antonio era per.::aron la flota de Marco Antonio, en 1 , <'.a~ado en !loma, con una hermana de tanto que las legiones que habían que. Octnvio, tl voh·i6 á casa.rse en Oriente dado en tierra, al ver huir á su jefe, con Cleopn.tra, y, S'l.crifica.ndo los inte. no solamente se entregaron á Octavio. rese!i de Roma, la hizo don de las pro. sino que ofrecieron servir bajo su11 6r. vinci&.'3 vecinac¡ ú Egipto que babia con- denes contra EU primer General. quistado con lo.s fuerzas de la. Repúbli. Á su regreso ú Alejandría, Cleopa-1 ca. Octavio, indigmdo con la conducta tra f:ngió volver victoriosa, y como te. de :Marco Antonio, y queriendo vengar miese que los grandes de su corte refi. 1 á Roma y :í su su hermana, declar6 la riesen la verdad de los hechos los hizo guerra al general Romano. asesinar ántes de que hablasen. En se. 1¡ '•'t>do ermundo civiliza:lo tom6 par. guida entab16 secretas comunicaciones tr. en aquella nlá~oa contienda.; pues con Octavio, ofreciéndole su amistad y si Octavio gobernaba. en Roma y en el su alianza si la prometia coll8ervar ile. re~:to de Europa, como príncipe del Se. so su territorio,-y aun mú : en tanto nado, Marco Antonio era. duefio de que Marco .A.ntotP.o ofrecia retirarse Oriente, y sus aliados eran más ricot para siempte de Roma, y vi~ir como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .----- ------ REVISTA QUINCENAL. 9 ' simple particular en Até nas, si le con-1 feliz muri~~do á los pi;.s de la pérfida servaban el trono y la ,;oberanía. úly orgullosa ReiDB. Cleopatra, ella pérfidamente ofrecía Una vez [auerto Marco Antonio, Cleo~ entregarlo, en ca.m.bio de su reino ame. patm proc ró, usando de mil ardideR, naza.do. avasallar ~ Octn.vio, pero como éste Octe.vio no quiso dar ninguno. pro-¡ persistiese en llevarlo. á Roma, como D_lese., y la~~ negociaciones continuar~n trofeo, elJ reaolvió . mál bien morir stn resultado alguno basto. que Antomo ·que ornar ¡l c:a;m, tnunfa.l del Ro111a:. y Cleopatm se vierou rodeados por las no. Ma.nd' con este objeto que la lle. tropas enemigas, que lle~.ra.b:1n hasta las vasen un ' pid oculto en un canasto puertas do Alejandría. El Romano en- de brevas, ae reeultae de cuya morde. tónces sintió lllloacer su olvidado valor, durl\ muri~¡ enveoeaada. y poniéndo~e á la cabe~ de un peque- Cleopat~a contaba 39 aíloe de edad fio ejército rechazó al enemigo ; pero y murió sq aiioa A. de J. C. Despq11 al die. siguiente la flote. de Cleopatm de su muerte Egipto pasó bajo el do. le abandonó y se pasó á Oct..wio. Al minio de ~~ma y despues fué conquil. mismo tiempo Cleopatra, que desenbn b,ldo por 1 s Arabes y los Turcos en no volver & ser importunada por Mar. cuyo pode se encuentra aún hoy dia. co Antonio, mando que le anunciaran Así, pues, pi nos hemos extendido tan­que ella babia muerto. Desesperado él to al ha.~Jf f. de esta mujer, es para I?ro­y fuera. de sí con semejante noticio. se bar que n~aa. valen las prendas fístcas atraves6 con su espada, y mandó que ! é intelectu. les si éstAs se manchan con lo llevasen moribundo aliado do Clco- ¡ crímenes y pasiones de$0rdcna.das. patra., á quien eocontr6 vivo. y se creyó ( CóntinlUWlÍ.) S. A. DE S. lt - CHARAbA. Si te gllltan acertijos Este que pongo, descifro. : Prima. y Bf!JU nda es palabra A una. leyenda adherida En la que el Judío Errante, Tomam unn parte activa.. Nombre propio es de mujer Mi tercia á mi CU.llrls, y de rem~, muy ~eroible para loe r~yes, pues eran los muchos requisitos que es preciso duenoa de mnumerables castillos, fortalo~aa hacer nara. lograr el permiso nacen las y plazas fuertes y los caballeros obedec1an . • ' en primer lugar á sus jefes y &Ólo en segundo dificultades d~ que os he h~blado. á sus reyes. -Esa medtda. es conve01ente, repu- 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 12 LÁ MUJER. so e! giJit'lrrero, mire.:odo con cierta des. En tanto c1ue los escogidos entraban confianza. .á los dominicianos que tenia á la sala de audiencia, uno que no ha. más cerca; porque dícese que las he. bia sido llamado detuvo al paje pre. rejía~ propagadas en Alemania pro. guntúndole: vienen ·ea gran pa.rte de las obras im. -Díme, Gonzalo de Oviedo: i Colon presas, - pero, añadió., b~n lo creo, que ha obtenido por fin lo que deseaba 1 de vos no desconfiarán.. -8í, señor, contest6 alegremente el -A DiC)s gracias que n0! sin embargo futuro autor de la "Historia General siempre !:a obra impresa. dá mucho que de Indias," y van á firmar las capitu. hacer, y mi edad ymis achaques no me laciones inmediatamente. permiten dedicarme á ello como qui. III lrie~. • -Ah 1 por vida de Cristo l que la invencion a.ro. Mauricio ella fué una madre nsí como lo. herma­na de su alma, su protectora, fóu conse­jera y su amiga m{¡s íutirua. Como el nifio fuese muy afectuoso y apegado á la familia, Engénin. pn.rn. consolarlo, du­rante su ausencia en los Colegios y UnivenádaJes en donde se educah:~, inventó llevar un Diario en que o:=;cri­bia. todas las noches cuanto so le ocu­rría, y eu el cua.l refería no Rolamonte los escasos acontecimientos de c¡ue em teatro el lugar de su nacimiento sino que _allí apuutuba 11us wús íutimo~ peo­samtentos y contaba. cuanto l1acin y leía. Despucs se lo mn.ndaha :l su her. mano. Aquello ou realidad so puede llamar el Dia,·io de ~nw alma, y con razon su puLlicacion ( despues de la muerte de ámbos heru1ano11) produjo eu Francia entro las per~>ona~> pensa­doras una verdadera sensa.cion. "Con tal que trabajémoR, dice en su Diario, sea con la cabeza 6 con las · manos, Dios lo acepta todo con gusto si se hace en su nombre." Los días de ama.síjo se levantaba ún. tes de aclarar y pasaba toda la mafia. na. basta la tarde, ocupada en presidir la confeccion del pan y los bizcor.hos que deberían durar toda la semana. Por la noche, reunida la familia en torno del hogar, ella los distraialoyén­doles las novelas de \Vnltor Hcott, de moda entónces, y fragmentos de lns obras de Cbenier, Lamartine, ~[illevo­ye y de algunos autores clásicos. Sin embargo rara vez se entregaba al sue­ño ántes de haber escrito algunns lí. neas en su Diario, en donde consigna­ba el recuerde de lo que habia hecho durante el dia, pero en un estilo tan poético y original que no fastidia ni di!;~rusta, ni parecen en ella ,·ulgaridnd los oficios más caseros y prosaicos. Ademas refería tambien los pensamien­tos que le habían ocurrido durante sus lecturas y las reflexiones sugeridas por algun paisaje duran te sus paseos por los alrededores. Procurorémos pintar lo mejor posi­ble este poético y pia1loso tipo de mu­jer, analizando, aunque sea de paso, aquel precioso Di;..rio que dirigía á su hermano durante su vida, y que conti. nu6 despucs de muerto él á ,l[aw~icio e!l' el ci~lo. 1 Quó fé tan firmo, qué ca­nfio tan verdadero, qué carácter tnn e~piritual no S? necesita para que con­tinúe con lu. mtsma confianza iuvocnu- Hé aquí algunos fragmentot~: do á su hermano y comunicándose con " Acabo de cerrar la obra de S. Agus. él cuaudo yace en la tumba l tin en que se encuentra este pensa. Amante de la iustruccion y de la miento : Arroja08 en el sMo ik Dictl lectura, y al mismo tiempo mujer de CO?M sobre un lecho d~ reposo. 1 Qué su casa, de 6rden y económica, solía hermosa idea, y qué tranquilidad y des. perman~r largae horas en la cocina, canso eucontrarfamos en el mUDdo ai confecctonando alguna torta 6 prepa. supiéramoa acogernos al regazo de Dios rande aJ.iun plato para eu ~re 6 para como lo hacen los san toe 1 Elloe ee ie aJguÍl h~ que llegara inesperada- acercan como el niJio á su madre y . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 18 LA MUJER. sobre su regazo duermen 6 rezan, vi. como un harapo comido por las poli­ven y lloran. ¡Dios es la morada de llas. Yo paso repentinamente de la los sa.nws, pero nosotros, entes terres- tristeza al gozo, - cuando digo gozo no tres, s6lo conocemos la pobre tie rra, quiero decir sino uno de aquellos con­triste, negra y árida como un destierro tento~ del alma tan suaves, tan tran­maldito! " ...... quiJos que o o se manifiestan sino por " Nunca leo un libro piadoso sin en. medio de una. expresion de serenidad. contrar en él cosns admirables y como Una. carta de alguno de mis parientes, dirigidas á mí. Por ejemplo: " Aque. un llma.ble pensamiento de Dios 6 una " llos que esperan en el Señor verán sus palabra de los que amo, basta para. cau. " fuerzas renovn.r~e de dia. en día. Cuan. sarme un sentimiento ya de alegria ya " do piensan que ya DO pueden sopor- de pena 1 " " ta.r más sus penas verán de improviso " que les brotan alas como la.'l del " águila y volarán y no se cansarún, A pesar del placer que Eugénia en­" correrlín y serún infa.ti~a.bles. Ma.r. contraba. en escribir su Diario solía. te. " chad sin temor, alma p1.adosa, mar. ner el escrúpulo de que perdía mucho " chad, y onando ya os sintais desfa.lle- tiempo de aquella. manera., y ent6nces " cer, redohlad el ardor y el valor, por- ¡lo abandonaba por algunos dias para " que el Seffor os sostendrá. Cuúu volverlo á empezar: "Debemos, decía, " frecuentemente no necesitarérnos de dar cuenta. ú Dios hasta de los momeo. " e!'te apoyo 1 Decid, allÍla débil, vaci. tos de la vida iDO será mal hecho em. " lante, qué haríais sin el socorro di. plearlos en esto 1 " " vino 1 " Estas palabras son de Bo- Qué de palabras piadosas en aquel ssuet... N o he vuelto á o.brir.otro libro Diario ! Cuántos ensuefios poéticos, ilu. desde que leí aquello."...... sionel'l, tristezas, engafios y desengafios; "Si yo pudiera pa.so.ria mi vida en En aquellas páginas todas las mujere!! una contemplacion interior. Me gusta encontramos á cada. momento Algo de ahondar mis pensamientos, inclinarme lo que ha pasado por nuestra. alma en sobre cada. uno de ellos y respirar, por a.launa época de la. vida. decirlo así, su perfume ántes de que Sin embargo las ocupaciones de Eu. se evaporen. Tengo esta. inclina.cion 1 génia eran bien prosaicas, aunque es desde la niñez. Cuando estaba pequefia. verdad que en medio de todo siempre hacia soliloquios que me encauta.bu.n. encontraba modo de elevar su alma á Oh l si me acordara. de ellos! Pero bus- Dios, ' lo bello y al sentimiento de cad los pensamientos de 1&. infancia.. una. noble poesía. " Id lÍ bUIIca?' las agttas rk la fuente " Un día. gastado en el lavadero (di-ya agotada! " ce más léjos) no será por cierto dizno ... " Los días de la existencia se pa- ¡ de descripcion. ¡Pero c6mo no hemos recen unos á otros exteriormente,- pe. de confesar que el espectáculo es bo­ro la vida del alma es más variada y nito! aquella ropa blanca extendida cambia sin cesar. Si pudiéramos dos- sobre el verd~ prado 6 flotando al aire cribirla encontraríamos el infinito en en las cuerdas Impelidas por el viento una. sola hora." le hacen á una. acordarse de la N a. u. " ... Ho.y días de desaliento, cuando sicaa de Homero 6 de aquella.s prince­el alma se ratira. de todos sus afecoos sas de la Biblia que lavaban las túni­y se repliega sobre sí misma., como si cas de sus hermanos. Tenemos un la.. estuviera cansada.. Esta fatiga sin ca.u. va.dero muy hermoso en el arroyo : sa i no será acaso debilidad~ Pero es grande, con bastante agua., en un re­preciso vencerla como tantas otras co- codo del riachuelo, bajo la sombra de sas que acedian á esta pobre alma. Si no los árboles en donde cantan las aves ... nos venciéramos en todas estas miserias, ... " Hoy eutr6 papá á la cocina. en ellas acabarían por devorar el alma el momento en que yo bajaba. el ca.l. -- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 19 clero del fuego, y me dijo que no le de Lamennais; pero merced á mejores gustaba que hiciera yo aquellos oficios ; influencias á poco a.ba.ndon6 á su maes­pero le referí que San Buenaventura tro, y se volvi6 á la fe do sus mayores, estaba lavando la. loza de su couven- Eiendo colaborador de varios peri6dicos to cuando le llevaron el Capelo de Ca.r. marcadamente cat61icos. Pero en aquel dena.l. En este mundo, le dije, no de. Diario de una almta ni una vez meo­grada nin~n oficio, ni humilla á los ciona. ú su hermana con la estimacion ojos de D1os otra coaa que no sea el y cariño que le debía : Mauricio se de­pecado. Así, Íni caldero me hizo hacer jaba amar por su familia é idolatrar esta. linda refiexion que me impedirá por su hermana con el egoísmo de los en lo futuro tener asco á ciertos oficios ! niños, y aceptaba to1o aquel entusias. que manchan las manos y las eune-1 mo que Eugénia. derramaba en su Día. greceu." 1 rio cuando hablaba de él: ésta es la ... "He pasado el día cosiendo y a plan. diferencia entre el amor de hermana y chanclo; be leido poco, salvo algunas¡ de hermano. Se entiende que hay ex. piÍginas de San Francisco de Sales ... " capciones y viceversas en toda regla. A pesar de estas ocupaciones case. L:\ salud de Mauricio era mala. y es. ras Eugénia leía mucho y con pro. taba amenaza:lo de morir de tísis. Sin vecbo, y tenia tino, perspicacia partí. embargo se cas6 con una. persona muy cular para juzgar á los autores; por l buena., aunque, segun parece, insignifi. ejemplo, hé aquí lo que dice de Víctor cante, ú quien Muuricio am6 tranqui­Hugo : !lamente durante su vida matrimonial, '' Qué hombre tan singular es Víctor que fué muy corta. Eugénia asiRti6 á Hu~o! Acabo de leer algo de él; es su matrimonio, yendo entónces por pri. div1no, infernal, sabio, loco, es pueblo, mera. vez á Paris, cuya re&idencia no e!! rey, ca hombre, mujer, pintor, poe. fu6 de su gusto¡ y so volvi6 á Cayla.. ta y escultor: es todo. Me sorprende, Sabiendo á poco que la salud de su me repugna y me encanta ... si u cm- hermano empeoraba día por día crey6 bargo oo he leído de él t!ino su "Crom. salvarlo llev:Lndole á su castillo natal. well," " María Tudor" y algunos frag. Pero fué en vano : ni los aires del caro. mantos de" Nuestra. Señora de París." po, ni el clima. suave del Sur de Francia i Quién que haya leído á Víctor Rugo no pudieron restaurar aquella natural e. no encontrará que en aquellas pocas za débil y agotada por uua vida dema. frases está descrito el más gmnde poe- ' siado intelectual. Mauricio mnri6 á los ta de este siglo? Aquel sublime y re. pocos dias de su llegada al castillo de pulsivo prosador, aquel poeta audaz, Cayla. profundo, tierno y aterrador: la en. Muerto su hermano, ~;e dirá, debe con. carnacion del siglo XIX! Sin emba.r. cluir el Diario, poro como hemos dicho go, quien lo juzgaba. era una pobre ni. ár..tes, Eugenia continuó su tarea, di. fia, modesta y retirada en un campo rigióndose " á 'Mau ricio en el cielo." toda su vida, sin conocimiento a.bsolu. 1 Hé aquí el princip10 de esta segun. tameute del mundo. da parte, tan tocante y original. Entre tanto su hermano pasaba por .. ?. • todos los grados universitarios con lu- ¡ ... 1 de Jul;w de 1839. ci~iento_y to~ba parte en elmovi. "No, amigo mio, la. muerte no nos m1ento hterar1o de Paris. Él tambien '' separará ni te borrará de mi pensa. llevaba. un Diario, que fué publicado " miento : la muerte sólo F>epa.ra el despues de su muerte ; es el de uno de " cuerpo : el alma en lugar de estar aquellos espíritus atormentados por el " en este encierro corporal está en el mal del siglo: el tedio. Mauricio de « cielo, y este cambio de mansion no Guerin al principio de su carrera se " quita. nada á los a.foctos. Al contra: apart6 del camino trillado del catoli- " río, estoy llena de esperanzas; en el Cl8mo y íué por a.lgun tiempo discípulo " cielo se ama. más que aquí porque Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 20 LA MUJER. "a.llí todo se diviniza. Oh! Mauricio cho ... Mi alma vive en un a.taud, oh! 1 ' i estás léjos de mí 1 i me oyes 1 i En sí, estoy enterrada contigo, hermano " dónde te hallas ahort\ 1 i 06mo es ese mio; así como yo vivía con tu vida, " Dios tan hermoso, tan bueno, tan po- he muerto con tu muerte. He muerto " deroso, que te dará tanta dicha con á toda dicha., á toda esperanza en la. " su vista inefable por toda. eternidad l tierra. Todo lo tenia en tí como una " Tú vea ahora lo que yo espero, tú madre en su hijo : era yo más bien " posees lo que yo deseo, tú 8Mes lo madre que hermana. i Te acuerdas có. " que yo. creo. 1 Misterio~ de la otra roo me comparaba á Mónica llorando " vida, cuán profundos sois, cuán terri- á su Agustín, cuando hablábamos de " bies y tawbien cuán dulces! Sí, muy mis aprehensiones por la salud de tu "dulces cuando se considera que en el alma, de esa querida alma sumida en " cielo es eo donde se encuentra la el error l Cuánto no oré, supliqué, pe­" eterna felicidad 1 Pobre hermano mio! dí ~ Dios tu conversion ! Un santo sa. " aquí abajo no encontraste la dicha, cerdote roe dijo una vez: " vuestro " y , y proyecta viajes al interior "' nadie. Amo mucho á Marfa y al her- de .A.frica ú á otros paí¡:¡es salvajes, en " mano que me queda, pero no siento donde procumria dar objeto á su vida " aquella simpatía que nos ligaba ..... " en adelante sin el menor interes. Taro- Más léjos leemos: bien piensa va.rias vece<> hacerse monja, " Tengo necesidad de escribir, de pero la detiene !>'U padre tí quien debe pensar, de estar sola, no sola sino con acompañar; ya. no tiene gusto en las Dios y tú, Ma.uricio. ¡ Me encuentro ocupaciones casera.c; y deja el cuidado tan abandonada en medio de todos ! de la casa á su hermana menor. Ob 1 soledad u~ na. de vida aún, i oulin- " Mauricio (dice seis meses despues to durarás L." de su muerte) ocupaba una gran parte de mi cora.zon ; muerto él, Dios tiende " He comenzado á leer los Sa11io8 ú ocupar todo el espacio vacío, y pron­dcseos de la muert6, y me gustan mu- to s6lo ÉL será dueño de mis sentí- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 21 mientos y llfectos. Como el arca. &ohrc la.'l agnns tocio lo que ~e ba salvado del diluvio es mi nmor ú Dios." " Oh Cristo! que ungustiado sudas. te sangre en el jardín do los Olivos: ten, &c. " Oh Cristo ! que estuviste triste 11 • • , • • hnstn In. muerte: te1~, &c. Los Rontmuentos umcos, ~oh_co, ~re. , " Oh Cristo! que recibiste el beso cen con In. soledad hasta lo mfimto, de J údas: ten, &c. así como las raíces se propagan on un " Oh CriRto! quo fuistn 0;):"tu1onado prado! ello~ cubren el alrua. Creo. que por tus discípulos: ten, &r•. debena ~ahr de _aquí por algun hem.l " Oh Cristo! que fuiste neg:ulo por po. Las 1deo.s fiJas que se nutreu d_e tu mejor amigo: ten, &c. . t?do y recu~rdau todo son muy perm. " Oh Cristo~ que fui'ltecorona.do de c1osas; la v1da es un deber quo tene-¡ espinn.s: ten, &c. mos que aceptar. Desde el punto de " Oh Cristo ~ que fuiste azotado: vistp. religioso_deberíamos.desear nue~- len, &c. tra cooservac10n. El deJarnos monr " Oh Cristo ! que llevaste In. cruz ú s~rin. nn~~o _mala. ac~iou d~lante ~le Dios. cuestas: ten, &c. 81 n6 t.uvtet·o. esa Idea, stn o~ c~elo (¡ne " Oh Cristo! que cniste tres veces me an\ma. veo que me deJA.l't:.t caer, o u el camino del cal vario: te,~. &c. -~o ?un.l sor· A- mal. he_ch?, pt~es como " OI.J Cristo! que viste llorar á las cnst~ana. no doll_c~t:l. 1m1tar a los que mujeres de Jerusalcm: t~1t, &c. n~ t1enen o~e dtvltlo apoyo. ¿Acaso •· Oh Cristo~ que eucontrn~te ú tu D1os no esta á nuestro lado que nos madre en el camino: tm, ,\c. dice: yo estoy con los que sufreu ! " Oh Cristo : qnc contemplaste al Fe consolador~: Oh: C~úuto le deLe- pi 1~ de la cruz ni tli>:<·ípulo tunndo: ~~s ú In fe ! ~o la coos1dero como el /m, &r. uotc? npo,ro dul hombre. Hay otra~ " Olt Cri!lto : que \Ístc td lnJo al coustJernrtones que parece~1 so~tcuor. ln•lron impenitente: /t 11, &e:. nos, pQro uo son ~100 apnrHin<:IM, <'O- " Oh Cristo~ que ~nfriNte tnuto por lumna.s tlo \'a por.. . .. los pecadores: ten, &o. " Oh Cristo, l que C»pimstc exlm. Por ac¡n!}lla 6pocn. coalpu-.:o l~ug~nÍ;\ bndo un :.;ra.n gmrudo: fm ¡Jicda{l d~ las lotnnÍnH quo pintan ol cstntlo de angu;;ti:-t t•n •¡ue :;e h:\llab:t, y lus <·o­"'; f t'Í11fP::rt." piamo!' íuteg m~ porque ven-;amos t¡ llt: A medida. que v:\ :t.bau los JUescs y ellas pueden ~;en·ir tamhieu {¡ otras ni. los :uios su dolor era m :í~; houdo Y m f.. mas iguulm••ute clesg ¡aciadas: uo3 cOmunicati\·o, así 1m tl inrio F·e hizo "Oh Cri .to! que viniste á sufrir intermitente y ni Jiu a cahó por com. por UOl'Otros, tn~ l'irdrul de mi 1 ,.¡ "''''!(/. plt1to. Htílo encont rt\IIIOS f~t~.,meutos y "Oh Cristo : que tomaste paru. tí notas esuritas 01; hojtls \obutcs tptc RU nuestro!-! dolores: f¡•¡¡., &c. familia recogí,) despuu~. JI.~ actuí algu. '\Oh ('J'Íilto: que viviste en tiut-r'\ noH do esto!! fragmentll':l, todos nllost:ttt extrníia: ir.1t, &c. llenos de aquel Jolot 'ohc111ontc c¡ue m. " Oh Cristo! que u.o tuviste !'OUJ'tl m mujer experirnC11Ia HÍ no es madre, qué roclin(\r la sien: ten, &c. pues tocios los dema~ nfoctos se borrau " Oh Crit~to ~ Je,conocido por todos: cou el tiempo eu el corazon humano, y ten, &c. s61o las madres pueden llcmr el duelo " Oh Cristo! que sufriste tantas con. con la. misma violencia al cnbo do nfio3 tra.dicciones: úm, &c. como ou el primer momento de su pena. "Oh Cristo! que sufriste teutacio- ¡ ...... " Mauricio escribía, ltabitante nes: ttn, &c. del cielo l mis relaciones contigo serán "O u Cristo 1 que lloraste¡¡ Lázaro: como con un ángel, he•·tnauo celestial ttm, &c. 1 te considero como mi :íngol gmudian ... TOMO 11. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :f.? - ---_ _ . L A M U J E R . _ _ _ 1 , .. " Oh¡ teugo ~ecl:lsidad de que m o j nos eus?ñu.u religion y n:oral p1·o f?r· oigan on la otn\ vtda, r¡ne me uout~:s. 1¡)111a, HIU que e:~tos esttt<.hos Bean srrtos 1 ton, por•lliC en t~Sllt nanie lo lio.ce; des. é títilcs .. .. . Oh r pobres mujeres, po­el o r1 u e tu voz se o:xt i u~u i tS, so a caLó 1 b res muj o res : " 1 pn ra mí tot.la comun it.:ncion con otra. Lo último que escribió, sognn parece, almn. :-:iilencio y soledad e11 todas yn~r- :muqnc en roalida.J no tiene fl11.ll•n, es tos: tal }l~trcce comn si estuviera en 1111:1. pá2iua voln.nte escrita uu ;) t de uun isla cJesil:lrta ¡ ah ! CUl~nto sufro Diciembre : con esto ! Sufro runcho ..... . . Me gus-1 ·• En otro tiempo (escribía) aco~>tnm. tnlm tauto, era tan dulce pHrn mi e&· 1 hrn ba Momp~ñar roentahncuta ú :Mau. cuclmrle, gozar t)e- esa convoroacion ricio el últiu\o <.lia del año. Pero mner. clorada y profunda, do :H]Uellengunje to tq, mi peut;amiento estíi soiita:rio y ospiritual, tan t.lelica.do y oncuutadnr, uo sim]laTiza. con nadie. Yo gnardo ya ol cual sólo ttí poclias us¡~r! llosdo uiíT!\ para mí misma los ncontocimieotos ')UO 1 me tli':ltraíu. el oírte hahla r ; c•ou tus se succdeu en mi alm:L eu su marcha primuras paln.l>ras empet.Mon nuelltr:u:IJ.ácin h eternidad ... Hoy es oltHtimo 1 íutimns conversaciones. Paseando po1 día del año: Cuán Hoh:mnem~nte tris­el bosque \'ecino, Ji.,currbmos nt·erca te es ostu pt•nsalllieuto! · de las aves y do sns nidor~, de la!' flores ~}ngt:nia ele Oucrin mnn6 en ':\layo eJe y de las semillas. 'l'odo uo:>parecia,boui. 18-1-8 y sobre>iviú uucve años~ su hur. to, 1 oJo iucompronsi blo, J J.HJS hacia tu os mano. A11tes de morir tuvo la satill­mtítnameutc JWe):,"lmlas •JUO no sabia-1 faccion de Ycr publicadas las estinw.bi. mos coutcslJu·.'· lí:simas, nnnr¡uc C};Cal'as obr:ts do IHI 1 ~r fl.lll'icio, r¡l\C era lill anl.ulo. Elln u o Eu mudío ele e~ tos t-ccrutos pc¡;;nr,:; , se r.oncentó con amnr y Rdruirar ;Í .Mnu. , tnmuieu tcuin tiempo pjctnplo alt:u.:o do Orestes 1 eu tocio ~1 muoflo. y l'~íltlll os fut n~:nmos. :\to u·nta el peo. Jorge Sand y Sai:lt-Beuve, á pesar • !'IH' (Jit~ lo:. homlwes tie:neu en ol com- 1' do !o6 gé::~ios tan di!itintos que los di¡;. :tou llll ·outilllit.nto qae un::o falta. Eu tinguiorvn, enw:\tuieutesadmiradolcs , cam¡,¡,) uof>ut 1'1'" tenemos un espirit.u ele aquello;; Jos hermanos, "cuyoH des. 1 de s:.tct ilic!u y ~vbuegacion rjlte ellos no tinos, dice Saint-Beuve, están tau 1u. , 1 1 poseen. timamenLe eulaz:l.dos, que es menester ... ·• Eu J,.:l'llet".tl :rlllestm edur;.auion e::. ocuparse del uno cuando se t.iene qne 1 errónea, y me parece t¡nu \'OlltrarÍ:l la hablar de la otra, pues ella se referirá mision qutJ tcuemos eu cltu11udo. Nos. ;i P.l siempre.' ' 1 otrn.s, lfUO nacimo~ paro. sufrir. no teue. Otras plumas, ]mes, han juz¡;ado á ~u-l mos para consolarnos una fuerza tooral géu.ia de Gnerin en el punto de vi:.'ta ndecttnda á hs cucuw.t~ucias. Cult.i- de la literatura, y de su singular :l.fecto \'llll .llllC'>lros nervios y nuestra tiensibi- fratemal, pero nosotras, al tratar do lidad sin contrariar la vanidad, que es hablar de Eugénia oo hemos visto sino lo l'riul'ip:ll en la educa.cion femenina; á hi. mujer de elevados y tiernos sen ti. 1 • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~~ _R! _VI STA_ Q U I N CE N AL . 23 1 , ~utos. {¡la. mujer virtuosa y abne. sentimientos religiosos que la distiu- 1 ••Mla que ,.¡ viú siempre pam los deruns,l gnian : gro.nde mte es este e o ln. mujer fa. que eu lugar de lamentarse de su 1 y diguo de tollo elogio. pobre:r.n, snpo poetizar loa <>licios case. 1 ros v hacel' ataa.bles y encantadores los ~. A. TJE ::;, 1 - 1 1 EL T ALISMAN DE ENRIQUE. NOVELA P R IMERA PARTE. PP~f PfJPJ1-'Jf ~f Jlflf'F-Pflf'f· ( (;Oi'\TTX1i.\CJO.N). IU l Jel Callao en los pruneroll dius ele Di-1 , ciemure 3.400 hombres bicu armados H1·:'Mos empozado uuestra. hhitoria y disr.ipliuados á mando del yerno del ' cnaudo corrinu los ll1 timos di as rle Di-l Vil'C)', t:l urigatlitJr Osorio. 1 ciemure Je 1817, es decir, cua.ndo go-~ El puerto dol Uallao en nquel t iom-¡ bernabn el Virey Per.uela en el tcrri. }lO, os decir, o.hom liS niíos. no tenia torio pel'lrauo, quien habiendo tenido nada de hermoso, y rí pe!>ar de ser ol 1 In. ¡;atisl'accion de ver vencidos á lo~ rc.l t11ÚR resgun.rdado rlo la cosh\ pernaun, voluciunal'ios cl.el alto Pet'IÍ, por el gt'- ero. un desguarnecido de!;cmbn.rcatlero, 1 u cm! la. Se roa, se jnctabA. do h:tl>cr J wn uiug-uuo de los edificios que Loy lo 1 ?Xtiu~uido por completo el espiritndn d~tll cierta importaociu.,-eut6uces, co. · ualepeutlt:mcia de nquel país. PtMilt.lla m1) hoy, t!l t.ri:;t.e aspecto de la. isla rlo 1 se creía. enteramente dueliO ¡Jd r~l'll ~nn Lot·euzo, lo~ interminables areua. Y tr·~hajuba actin~ome~t? eu el_ réstn-ll~s ~les~ c~~npos, y ol fuerte do Ban l ~>lectnHouto rlel domuuo espaool, uo d! eh pe formaban todo el pnnoramt\ del tmagiuaudo quu los des11.stres mismos pul:lrto, ~alvo qne 1Í lo Jt:jos!'e porcilJian • de los revolucionarios vigorizt~hau el las distantes cadenas do lc)S cerros do n.mor ;Í. la libertad en el a lmo de la. coulillern. y lns ctípulas y torres do cn.da criollo; en túminos que los oc- lo. ciudad de Lima.- q11e r¡ ueda á Jos rrotndo:>, sin fln11uear ni de:üstir, se leguas de distancia 1lel (talluo. ocupaban e u ro hacerse para erupe.:a.r Las dos c·n 1 les c¡ue cruzaban el des. 1 de nuevo la ltwha contm E<1paiia ; la 1 manteh~do puerto la<> orillaban triste¡; que a.l fiu tormin6. merced al l!¿nio 1 y oscurns casas pobrcmeute alhajadas, de Bolívar y nl auxilio de Colombia. que las hauita.blln pot:o tiempo, sien. cou el triunfo de la revoluoiou y lu. do la mnyor pn.rte de los moradores expnlsiou detiuitiva de Jos españolee; avootmeros J' geutcs rnines, que ibn.n en 182;). 1 :t buscar fortuna a aquel puerto. Los 1 . Eu tanto, para. extender su inlluen. 1 cornercin.ntos que tcnian uogoci<>s ullí Cta Y g_ra.njea.rse la buena "toluntau de vivian en Lima. é iban sólo cu~todo les su gobJe~o, á pesar de que do Espafia era preciso. no l_e ha.btn.n enviado los socorros que Despues da la partida. de la flota que P~?ta, Pezuela orgaoiz6 un brillante comandaba el brigadier Osorio, el puer­eJerctto ctue envi6 á Chile, y zarparon to babia quedado comparativn.rueote Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. \ -----------------------------------,, 24 LA MUJE R . ',1 1 vacío, y sólo so veian en la rada dos bu. ¡ tristes y llorosas por entre los vapores ! ques, uno do los cual es, días despues, ¡que cubrían la tierra con opaco manto. empezó á prepararse para partir. En A pesar ele la satisfaccion que debía ex. los últimos días de Diciembre se ha. periruentar Enrique al considerar que liaba aquel buque mecido suavemente habían partido sus enemigos y que ha. por las olas, á poca distancia del pun-1 bia triunfado él, indefenso estudiante, . to en que se sumergió el antiguo Ca. sobre las maquinaciones de los pode • . llao, 80 años úntes (y cuyos edificios rosos, se sentía profundamente melan. aún se ven en el fondo del mar, cólico y alarmado; hasta el punto de cuando la. bahía está tranquila y el parecerle ver en el solitario camino cielo sereno y claro). Un bote con fantasmas que se le presentaban y des. varios pasajeros acababa de acercarse aparecían por todas part-es, y oír en al navío y los izaban á bordo en tanto 1 el aire quieto y tranquilo como gritos que los marineros levaban el ancla y sollozos extraños y sobrenaturales ... cantando cadenciosamente, y otro bote El sirviente que le acompañaba se ha. Stl hallaba listo á separarse de tierra. l bia quedado atras porque su caballo se Varias personas se bahiau acercado 1 canbÓ y el de Enrique andaba á un al muelle para ver á los viajeros, y uoo paso tan acelerado que no podía alean. de los espectadores, con impulso re. , zarle: así, cuando llegó á un punto pe. pentino, exclam6, desemhozáudose y ligroso del camino, miró hácia. atrM con tono burl~sco : para llamar al sirvierte y hacer lo que -Buen viaje, señor Marqués l 1 Cecilia le babia suplicado qtle hiciese Miróle el interpelado con sonrisa cuando pasara por allí de noche: des. de burla y le señaló al que le acom. montarse y pasar á pii'Í aquel lugar, pañabr., que era su hijo ruayor, el cual -pero viéndo~>e sólo picó el caballo y , se quitó el 1>ombrew cou fiugitla cen::- llegó á la vcreua e¡st,recha y escabrosa 'mouia, y dijo riúndose iÍ carcajadas : que orillaba u u precipicio sobre el mar, -Don Enrique, el estudiante,; adios! cuyas olas sé oían mugir y estrellarse Qu~daos en paz~ entre las escarpadas rocas del fondo. Alejóse en pocos momentos el bote, La oscuridad ora casi completa y el y rato de;pueli se inflaron la~ velas del fulgor de las estrellas dab1~ un reflejo navío c1ue, poniéndose en marcha, sali6 que impedía. ver absolutamente el ca. Jel puerto y desapareció en lontananza. mino. De repente el caballo se estre. -i Por qué ese aire de burla. para. meció y temblando aflojó bs manos,­corresponder á mi triunfante Jespedi. pero En1iquo lo levantó únt.es de que da? - se decia. Enrique al alejarse do cayese al suelo, en el momento en que la orilla del mar y dirigirse al sitio unu. bandaJa de phjaros de mar levanta.. en que había dejndo e-U caballo. Pe u. ban el vuelo asuRtados y se alejaban chi. saba detenerme nqu( esta tarde, dor. liando, con voz destemplada y medrosa, mir en Lima. y mañana volverme á que parecían gritos de desesperacion. Chanca y, clespues de haber ho.Llado -Ah ! pájaros de mal agüero 1 pen. con el Capitan del buque ... pero sien. só Enrique continuando su camino con • to un malestar, una vaga aprehension mayor afan; me parece imposible ya que me llena de angustia sin saber ¡ llegar á casa y abrazar á mi Cecilia ... por qué ... necesito ver pronto á mi Ce. el camitJO se me ha hecho tan largo cilia y comunicarie mi!' impresiones... esta noche ! i algo se trama contra nosotros, uo lo Sin embargo los vapores se disip!lron dudo ! uu tanto, y pocos minutos despues al. Enrique partió al momento. canzó á ver casi distintamente el 'Valle Era m{IS de media noche; la luna de Chanca y que se extendía. á sus piés, nueva se babia ocultado ya en el hori. y no léjos de aquel sitio la sorubra. de zonte cubierto de nieblas, y las e~tre . la. chac-ra. llas parecían que miraban al viajero -¡ Qtté es esto 1 pens6. i Por qué"éa __________________________________________ _; __ ~~~~ ··~ ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUIXCENAL. 25 luga.r de eentir contento y alegría al Golpe6 más fuertemente. Nada se ver la cal'a en que me espera Cecilia, rno~i6 en el interior de la casa. Alar. lo que cxperirueoto e<1 un temor in. madí~;imo Enrique se pu<:o á golpear compren~;il,le que cMi me hace temhlar? cou deser;peracion y ú dar voces. E u. La casa ~~taba silenciosa y al parecer 1 tó?ce~ ~e abri6 h\ ventanilla de _un edi. todos dorm1au. fic10 separado, en donde dorrman los -Cecilia no me aguarda. hasta ma. peoner.; y trabajadores que cuid1\ban del ña na, pensó, y voy á despertarla, ¡ po. bborco de la cluwm. brecitn ! 1 -Quién vá! gritó la vo¡; ronca del Desmontú~e delante de la puerta e:¡,;.] ca.pataz de los esclavos. terior y golpe'í una, dos, tres vece:.... -Voto al diablo : grit6 Enrique. pero todo contint.ó e o silePcio. i X o me conoces? Pero qué bn su ce. -Co~;a. más extraña. ! exclamó en dirlo á los babitante!l de la t'h(W1't~ que voz baja, ¿cómo no despierto. ella que 1 no me oyen golt>ear! tiene el suefio ta.n ligero 1 (Colltilwaní). Ar,m:n,\RAN. ·-- -~· ---- LAS DOS REINAS DE CHIPRE. erAl> ROS HI8TÓRIC08 Y NOYELESCOH - ~IGLO XV. ( CO::\CJ.USIOX) . :XI J;L UF.SIXLACE. oir en el jardin ; nl mi .. mo tiempo la luna aurgiú •·opcntinamcuto JIJlms de los Árbo­les, y su,; 11\yos, entmudo por la ventana Cutnlinn retrocedió hasta el fondo del abierta, l>aiíaron con sn lu:.: plntcndn el aposento murmurando: pavituont,> de uuírmol y el grupo que for- -Quión 11ois? quién sois? tu:~buu en 1·~ mitad dol npo~euto Ontalina Y como él, ocupt\dl> en desemboznn;o, y .l<'oscari. no wspontlieru. C:atnliua se c~tremcciú, y ,·ol vioudo á la -¡, Al.:llso uu asesino? aiiadiú. vid:\ real ~e acordó de qno tllptclln era la -Catnlina ... sov vo! ... Ueina do Chi- lictml convenida cou ~u" aupuustos sah·a· pre, ;. me olvidaste~~~~? dores. Volviéndose á 1-'oscnti lo dijo ra- -Foscari ! ... oh, Dios mio! ... llegnsto pi(fnmento: cuando to invocnba? -X o, encontramos pam separamos al -Untnlion, vengo á ~nh·arto ... Yiue en punto ... )le veo pt ecisadn á ~;nlir fuera ... el séquito de Corunto con e~a mtonCtou. -So, Catalina, no ealdrris : he Y(lllido -llacin t:intos aiio:. que no to voía ! á impedirlo. -Cierto, pero no hnbiRs e~>tudo eu pe- -'l'ú ! ¿por vcntnm lo 111\UillS '! ligro! Ahora lo ndiviné ... -Sí, - y todo esto os una traieion for- -Jueobo, bñstame Yorte :i mi lado pura jntln para perderte ... J~o. cut tn recibida cobrar vnlot·, pam que mi pecho so trun- esta ttn·de e;; de Jorge C.n·uut·o y de }o,¡ quilico . .. ~in cm bnrgo, yo. no tiOlllos jó- Yenccillnus q no e:;ttin msnollos ~~ auprimir ven es ni tít ni yo, ¡,y aun te soy querida'! tt la Heiua tt todo trance, lntosto que olla Quó e.xtmño es &to ! rehusa abdicar. -La Cata! ion de Ycnccia es parn rn f -~Ji hot·ruauo? . .. ¿ ~Ii hermano, dices, la mi,.ma de Chipre. ¿Qué impot h11 loa quiere uscsioarme? aiios trascurridos'! Qué importa la edad? -¿Acaso pam un ,·cnccinno ambicioso Yo am~ tu alma, tn espíritu que no en- hay parentesco? vejece, que os siempre inmortal, y ¿ocaso -.X o puedo creerlo ! ... ?ti o sepultará no es siomnre el mi!lnto hoy de lo que era ou algun calabozo, dir:i que ho muerto: ahora veinte años? poro asesinarme! ... Un silbido agudo y prolongado se dojú -·l';sa es, sin embargo, la intonciou qne Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ·' ------------------- ---------------------------- 26 LA MUJER. ----------------------~ tienen cuando salgas por la 1)uertn secreta: Dando una gran voz, la infeliz Reina en aquel punto, añadió, detl-a~ de los ór- de Chipre cayó sin movimiento sobre el bolo;; e;¡tnu ap~iados los asesinos,- y por mármol de su aposento, en tanto que los la ventana abierta le señalaba el sitio. asesinos huían dejando el cadáver en el -No es posible que Jorge Corn~o ~a.- suelo .• -\sí lo habian ruandado, con el ob­go. semejante cosa! ¿~o era mns fnc1l jeto se .. an parece, de hacer creer que la matarme aquí de cualquiera mauern den- ruu~rte 0 de la aupuesta Catalina babia sido tro del palacio, puesto que estoy rodeada ocasio~a~a por alguna oculta venganza de de JnS criaturas? l lol! chip notas. -Ignoro, ('atalinn, el por qué de ();jte XII crimen, pero SÚ que así be ha trama~?· 1 EL ÚLTI)JO ACTO IJU, DRAllA OUI PRIOTA. ¿.No hicieron morir hace poco d ~a hiJa El lG de Fabrero de 1489 los habitan­ilegítima de Janus dentro del cabtPil.~ en tes de Nicosia se reunieron en masa. en donde la tenian encerrada 't No mnrw tu torno del palacio de la Reint. para deenado blemente á la turbia luz de. lo. luna .. ·. . que de.;eaba que dejase á Chipre, y no era Y ánU:s do que Catalma, atnrd1da e por 60 gu&to que lo hacia. indeciso., hubiera podido impedí~elo, él En olmomonto de entregar cl mando se habia envuelto en el ruante, c11b10rlo la al que dcbena gobernar la Isla en nombre cara con la careta, y empujando la puerta de la República suplicó encarecidamente resueltamente salit~ á toda prisa al jardín. que tratase á su 'pueblo con cousideracion, Momentos dMpn~ _se oían lo:~ p~ ~bre y le recomenda~ ~a felicidad de aquella la arena de la pro:uma al~ meda. Catahna_, nacion que hab1a s1do s~y~. . llena do aprebons1on, volo á la ventana; Y En seguida se aolemmzo una m~U C&D­al llegar á. ella apénas tuvo tielll po 4e tada con todo. pompa, durante •la cual se ver caer al mísero Foscari bajo los puña- bendijeron loa estandartee de San Márcoe, lee de nrioa asesi~os que ~bao ocultos • "BiM.ada .. ~ ...,.._.. ~ • a x.w tras de UD boaquec1llo do mirtos. JWi&." por~- _· ------~---_-_-_ ---~·--.::.::.:.::::::::::.::::::::.::~.:.::::::::.::.::.::.::::.:::;.~::...=-~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 27 que deberían tremolar en todos los lugares públicos de la Isla en señal de dominio sobre olla. La Reino. anunció al mismo tiempo que deponía la corona y el cetro en favor de Venecia, y enh·egó loa pendones al gobernador de Chipre. A su llegada á Venecia el Dnx y el Seno.do salieron á recibi'rla con toda pom­pa, corno á soberana. Dirigiéronla discur­sos, ofrecióronla regalos vnliosos, y la llevaron, manifestlíndola respeto y con­sideraciones, hasta el castillo fuerte de Azolo, en donde debería residir hasta el fin de 11u ,;da, en medio de una servi­dumbre real que ocultaba. un cautinrio cruel y doro. Algunas voces se elevaron, dice el his­toriador de Venecia (Daru) oontrc.la cruel­dad y la injusticia do este tratamiento, a.sí como la de esta adquisicion hecha con tantos crímenes; pero los Inquisidores hi­cieron saber públicamente que el que se atrevie:se á repetir at) u ellas ~pecies iria li alimentar las peces de los canales con su cadáver. Así se acallaron les rumores, y la Reina permaneció en ISU pomposa pri­sion haRta el fin de sus días. Leemos, ademaR, en ltts 11 Repúblicas ItalianW:!," de Sismondi, la¡¡ siguiente::; líneas : " La pequeña. corte tle la Reina de Chipre en A~olo ha con~>ervado alguna celebridad en Ja historia de las letras, por los diálo¡;oo de Bembo. • Bu esos diálo­gos elegantes el histoliador t>Ín duda des­cribía )&~; costumbres de aqueJla. corte, y se puede creer que Catalina olvidó, en medio de coloquios sobre la metafítiie& dal sentimiento, entónces en moda., las pena.s, laa amarguras y las humillacion& de ~rn real servidumbre." Esto dice el frio hiatoriador que juzga tan sólo po1· las apariencia&, ¿ pero quién podrá penetrar h&ISta el f,tndo de aquel corazon herido con tan grandes infortunios? • Cardenal y c41ebre.nitm- latlao. Nació en Venecia eo 1470. Poel.& 1 proeador alepnte, fué f~!Alrla de Venecia de Nava­liare. :.U uno en 1$47. Al concluir ~ta parte de la historia do Venecia, en quo habla de la conquista de Chipre, el ya citado hit;toriador Daru dice : " La ocnpacion de Chipre por loe Venecianos no tuvo solamente por resul­tado el crecimiento y gloria de la .Hepú­blica ; ella produjo nna revolucion en lns coshtu1bre:~, 6 por lo méno~ aceleró su de­pravnoion. Ln11 de los chipriotas eran muy corrompidas ; el clima de la Islü, siempre I))Ortal, á la virtud, era propio para. alen­tar la molicie. La facilidnd para adq11irir dinero y riquezas considerables fueron una atmccion nuis pnm los nobles vene- 1 ciauoa, que se hicieron allí unos sátrapas orientales, y llevaron en ~oeguida á so patria costumbres ele indolencia y de molicie. Aquel mal ejemplo corrompió la poblacion, y el gobierno no trató de des­at ·rnigar el progreso de Jns mala.s costum­bres, porque, se ha dicho, ea un principio de los gobiernos aristocráticos, que la co­rrnpcion de las costumbres, enervando loa ~;entimientos gene¡·osos, garantiza la trau­quilidad del Estado y favorece la oligar­quía." A~:~í, poes, la República, criminal por ambicien, como hemu¡; visto, encontró el castigo en la cau:;a ruie;rua de sus malda­des. Desde eut6ncea Yoneoia empezó á decner, lo., hombres lie hicieron cobardes, como sucede con l011 que aolo piensan en lot~ goce& de la vida, -y uo trascurrió un :.iglo llnte~ de que Chipre hubiese pa.sado Á oh'ns mano:;. El t1·atudo de paz,- des­pues de la batalla de Lepnnto (7 de Oc­tubre de 1571), honra de España y do dou Ju&n de Aut.iria, pu:.o en poder do lo~> turcoe & Chipre, los cuales la conser­varon durante ruás du 300 aüos. La Ro­pública Yeneciana no niste COihO nacion independiente de11de li!li, y ~;e ha visto de~; de entónces h uruilladu por A m tria unas VOCG$, y anexadn ñ lt.nlia otras. ¿Cuál será la suerte de Chipre en lo porvenir '? Este es el secreto de la Provi­dencia. S. A. DE S. REVISTA DE EUROPA. 1 Oo:~ motivo do la Caria. Enciclica de Leon XIII,-.n donde lllldlmaiisa á lueociedades Socialiaiu, ID...,...._.., enemigas de las antoridadee ecJeeiúRcu y civil-,--el Sauto Padre ha recibido muchas cartas en que le amenazan con el puñal y el veneno. El ha dado cuenta á los gobiernos europeos de esto, y la alarma ea grande entre los católicos de todo el mundo. No solamente se alarman Jos católicos en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 28 LA MUJER. todas -parte11 á causa de l; sitnacio11 moral, 61h abitaciones de aquello~; desgraciados han más bien inmoral de los espíritus, y del ateis- sido quemadas con todo lo que contienen. moque cunde siu cesar, sino que todus las 1 El Gobit:rno ltuso no puso cuidado al prin­sectas protestantes,- que cada día se encuen- cipio en illJpcJir que so propagara la peste, y tran más det;olientarlus, -han convocado un 1 110y eso mal, que causa la muerte en pocas concilio gcner;\l, llamado "Alianza Evangé- horas, trae alarmado al mundo entero, y en lica," que debe tcner lugar en el mes de Enropa casi ne se habla de otra cosa.. Agosto próximo, en Basilea. Allí pretenden ~Iuc-hos médicos nficionadu¡¡ y curiosos an-egla1· definitivamente todas las cuestiones han ido á ofrecer sus servicios al Gobierno que los desunen, y bnscar remedio al descon- nHio, tanto rtl:Ítl cuanto se les dará un crcoi­cierto universal de todas la~ creencias. ~un~ do sueldo y una pension á su familia si mue­que no fuera sino esta. unidad y armonía que rcn de la peste en el ejercicio de su profesion, distinguen á la Iglesi:l ca~lic~, esto bastaría Queremos, sin embargo, extendemos algo para. abril· los ojos á lo"S incrédulos y hacer. m:is acerca del orígen de la peste, mal que les compren1ler en dontlc esta la >En DAD. nos amena?.a. tumbieu, pncs de regreso de Eu­Lus sectus protestantes viven en una perfecta ropa. pasará n América. d081.mion, y los Vicarios y los Curas, lo11 Una socied11d de "Sanidad Internacional" Obispos y Arzobispos de una misma diócesis Pe ha fundado en Austria para en,•iar persa­en Inglaten·a, viven en desacuerdo y en con- Has que visiten las ciududes contagiadas en tínua disputa acerca de todo. ¿Podrá ser de Rusia, y acuerden medios de precaverse .con­otro modo cuando entre ellos no hay autori- Ira ella, porque en cuanto á curar aqnelma.l, dad que dec.ida en las cuestiones de concien- parece que es casi imposible. cía, sino que cada cual cncuenh·a. en .su ra- L:~ primera vez qne la historia menciona zon ó en su siurazun la antoridad que debe la peste negra fué durante el reinado del Em­fllllar en aquello que los hace vacila.r? Cues- parador Justiniano ( 527 ). En aquella época, tion es esta que so funda en el orgullo y na- aseguran algunos autores, morían en Cons­eJa más; hny personas que piensan que es tantiuopla de 8 á 10,000 personas por dia. humillante y desdoroso someterse al fallo de Desde aquel tiempo In peste visil11ba fre­un sanlo, de un sabio, de una persona que Cltcntcmcntc las ciudades más populosas de ha pa11ado su existencia cRtudiando ouestio- Europa, pero la más terrible fué la que se nes do teolog ía; y sin embargo inclinan la presentó en el siglo XIV en Italia. cabo¡:a sin tiLubear rlrlantc de los decretos En 1333 la peste mató á la tercera parle de un Congreso, rle una ARamblea, compues- de loR habitantes de la Chilla. En 1665 rsta ta quizá de perso11:1s que nada entienden en epidemia hizo época en:Inglatorra, y en Lón­Ja materia 1 M:is n{m, ¿quién no se somete á dres murieron víctimas de ~lla nuí~ de cit>n lo que di1·e el Diccionario, por ejemplo, y mil persona~, y eso cuando aÚ1\ nquella <:iu­quién diApuh con la gramática? Y sin cm- dad no era tan populosa. bargo pretenden tantos erguirse y d~sobc1lc- De:;pncs do un intervulo !lo 200 aiios 1:\ cer á los mandamientos de los que sun ins- misma pe>stc ha vuelto á pre-acntnrso en .Ara­pir: ulos por Uios! hin y en TurquíA.; y ln Ht~sia, en sn ultim11 l{lll't-ra, la llevó á Europa. (.'oAa Qxtraün 1 II Dc:-~pncs do dos si~los de haber desaparecido Seg.a.' .· m nos recten nacidos deben alimentarse en los 1 Para empcotat las cosas, en Amcnca tam­primeros días de su existencia y qne los de- ~ien _ha aparecido por ~u propia cuenta, oon bautizar, con la sangre que les sacan á tt~enhca pesto en el Bra~u.l, cansada, 11egun las madrc11 !. .. A11uella l!ccta insana se in- dt~cn,_ por la. f~lta ele, lluv•t•R, el ~amb.ro y la ve,ntó en la provincia de YologdJ, y allí, di- mtsena que rctnt\ alh hare un nuo. Nos ve­cen, la mor41idad de las mndres h:\ sido es- 1 mos, pues, amcna?.ados por el Sur y por el pantosa. Nor:e, y podremos. ser de~ora~os r~pcntina- Entre tanto que esta secta se propaga, rncn .• o por la horn?lo cp~tlero~a. onunda. de tambie•• crece el terror á la. peste negra. que ~usta y ?el J;lras1l,.! eso s.n conta~ con ha hecho estragos en el Astra.can (dominios Ciertas eptdemtaa, hiJas de nuestra. tierra, rusos) y el eordon sanitario no ha podido que nos amenazan en nuestros pror10s ha-impedir la muerte de centenares y mile!l de gares., . . . pm·souas. El méilioo del Zar, el profesor A.~ . es prec•so mvocar mu_cho_ al c_10lo .Y Botkin, ha aconsejado que so manden incen- h~mtllamos delante de su mise~,cOI"dia dJ­diar todas las poblaciones que han sido foco vma. para. que oca aparte esos tembles azotes. do la cspanU>sa epidemia. Xadie sabe si las S. A. D:& S. Irupr-:so por J;u.;t.:tclo ..\, Eeco1ar.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Mujer - N. 13

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La Siesta - Serie 1 N. 2

Por: | Fecha: 20/04/1886

REPÚBLIOA DE OOLOMBIA. ~'. i'.§> (t/'t " ®(i> ~~ ~~~ :®<$*~ ~~t~~ 4'W'* 'f' '. * ~ ® ~ ~) @ ~ , .. ® ~~ 4~ ~xt>~ ~. 'ti ~L 4> < i® '®® ~:~~~ ~ $- ® ~ ~@>~i>~ $¡ ~. t¡~~ ~.~~® <®t~~$ ros de medlCIDa, mate. editores que le reproducen, en los EstadoR Unidos y enl ~átlca~, &. ; lo,:; hteratos á los hteratos-novel:;-s, estu. la América latina, la mayor parte de sus obras, sin Ichos cntlCos, &. ; Y los poetas á los poetas - guos, es. arreglar con él previamente los derechos de autor, vuel-¡ trofas, metros, &.' : ~sto acontece aun en los que se ven á llamar la atención de los escritores sobre el puno . mantienen en los limItes de la honrada labor, que ya to que nos sirve de tema. :M:ucho se ha discutido sobre! hay maestros. en el arte (véase á Camp?amor) ~ue sos. este asunto, sin lograr que las naciones uniformen su I ~len~n, COll VISOR de verdad! q~le ~l plagl? no ex~te 6 es legislaci6n interna en la materia, ni que todas celebren I ,lustIficable, cuando e~ plagiarlO VIste mejor las Ideas de tratados entre sí para salvaguardiar á sus nacionales ¡ otro, cuandoel que .vlene después emhellece, por In. for­del de.'Tojo extranjero. I roa, la creaclóll autlgua . . De este ~?do no es Rodrigo "La prol)iedad literaria es una propiedad," dijo Caro el autor de Las Rum,a¡¡ de ltalwa, com~ l? pret~n. tiempo há Alfonso Kar:, sin duda par:l: dar á .entender I den .los qne desenterraron e~ lDcorrecto ongmal, SIDO que esa propiedad espeCial era desconocIda 6 VIOlada en i RIOJ~, . qpe BUpO llI~ar aqueja Joya y montarla eu la su país, ó reclamando para ella una legislaci6n munifi. ¡ ~rec.lOsa R¡)va conOCIda. Los franceses no reputan pl~ cente que le reconOCIera el carácter de perpetuidad que! ",larlO á Rabelals? que tom6 mtegro ?e Folengo el 01- muchos quisieran asignarle. ! padense, el para sIempre famoso pasaje de los carneros En Francia como en Oolombia el derecho de los ! de Panurgo ; y ba.sta de ejemplos. autores está plenamente reconocido y garantizado por ¡ En ~poyo de la jURticia que asiste á los Gobiernos la ley, y, por tanto, carece de fuerza allá y aquí la frase i para lImItar el derecho de propiedad de que hablamos, del brillante escritor. Mas él es de los que reclaman ! viene una consideraci6n de mucho peso en los tiempos para los autores de libros é inventorea de aparatos un ¡ modernos: ht instrucción pública, que se desarrolla en derecho de propiedad exclnsiva por los si"los de los si. ¡todas partes con afán creciente, es costeada con los fono glos, inhibiendo á la sociedad del poder d;'hacer volver ! do~ de todos los ciudadanos, y el pastor y el minero, á á su acervo común esa riqueza individual después que! qUienes la suerte negó los favores de darse una buena e~ escrit?r 6 i~ventor se haya resarcido, por una pose.l i~strucci6n y de gozar de l~s placeres que ella propor. 816n de Olerto. tiempo, del trabajo empleado en arreglar I Clona, cont~lbuy.en con su cimero á sostener las Univer. un romance o un poema, 6 en sorprender-por casuali. ! sldades 'l ColegIOS en donde se forman esos literatos y dacl muchas veces-un secreto ele las leyes naturales. i esos sabIOS yesos poetas que han de ser más tarde, al .. La propiedad está. reconocida hoy en el mundo ci. : par que dueño~ (le lo que prodLlZcan para lucrar, de la v~hzado, poco, más ó men?s, en si~temas legal~s; pero I fama, de la reputaci6n y l~s hono;es con que sus como maguna NaclfJn ha sometido las diversas roamfestacio.! patnotas anmentarán su dICha, SI es verdad que el ne~ de ese derecbo ft una:~ mismas reglas. No se ad. i apl~uso glorioso es también alimento para las almas su· ~11lere 6 se plel'de ~a propiedad raíz como se adquieren i penores.. _ . u se pierden los bienes muebles, y los títulos traslati. ¡ Un e"C1'1tor fmuces ccmpara al escntor público con CIOS del dominio sou muy distintos, según la cosa de que! el que edifica en Iln predio que pertenezca á una ciu. se trata. ¡ dad ,í nI Estado. Estaq entidades dicen al constructor: La propiedad intelectual ~s ¡m género especi~lísi.l yo 0.'. presto mi terreno. par~ const;nir en él, pero á mo de p:oPledad y debe ser regIdo por leyes espeCIales. ! C?llcltCI011 de que, trascurnclo Cierto numero de años­Un escntor ~ualqmera, al crear una obra, se sirve de ! cmcllenta, '!. gr.-terreno y constrncci6n me pertenece. un foudo de Ideas 9ue son el patrimonio de sn Nación ¡ ~ál~ exch1'lvamente, como que yo soy el verdadero y y de toda la h umamdad, que ell el trascurso del tiempo. ! UlIlCO propletal'lo. han ~ormado e.se limo profundo. Es con palabras, C011 ¡ Nada tn{"~ legítimo que este contrato' y no por ~o.cumon~~ y,. giros del lengua.le común, con lo que el i e.so, aplioado á la ]?ropiedad literaria, ésta' sería expo. ~scn.tor "bIlca 't comp~~e el libro c1'le ha ?c dar á la ¡ llacla; uó, sería hmltacht, sometüla á ciertas reglas que (euta, para la mstrucclOn ó el entretclllDuento de los ! le "on pecuharo~, y que son buenas para cada sociedad lue Re lo compran. E~ verdad que h\ obra es suya, pero ¡ que la. adopte. Las ideas lIO son BU ceptibles de a ro. I~O lo sou los mateTlales empleados en el.la.' qt:e esos I piacióo, por ~í misffiM ; y el qua las emite y las hlrva. ~Oll de todos. El Estado le ?oncede. un pnVlleglO que! na en HIla obra determinada se paO'a bien con ser el ~egyra S? d~recho, que ~e lOdemDlza de Sil esfuerzo, ¡ único que en cierto tiempo p{lede ve~der la forma de. 't. le 1 estimula ~n el ~ra.baJo; .pero el Estado uo debe ¡ termillada que él supo darlas. La idea, continúa el vmc\! ar en una familia detel'mluada de posesores á pero ¡ autor citado, uua vez lanzada al mundo, pertenece á 10 LA SIESTA todos los cerebros que la han recibido; y es timbre de ho­nor de la verdad el no ser cosa apropiable: lA.wet O'lnnibus. Esto por lo que hace á la cltesti6n ue derecho co­~ ún. Pero. e~ señor Núñez ele Arce plantea una cues­ti6n muy distlDta, á saber: i Deben los Gobiernos ele las naciones soberanas é independientes celebrar trntados especiales para asegurar recíprocamente los derechos de su~ nacionales, en lo que dice relaci6n con la pro_ piedad literaria; de manera que sin adquirir los dere­chos del autor no puedan los impresores españoles y colombianos, por ejemplo, reimprimir obra alguna co­lombiana 6 española? O más claro, ¡.sin que el extranjero reimpreso haya solicitado el privilegio del derecho comtLn, deben los Gobiernos pactarse para defenderle un derecho que él no ha querido usar, y es inmoral, y debe ser penado conforme al pacto, quien tome como suyo ese presunto derecho 1 Núñe:¡¡ de Arce opina que deben celebrarse esos tratados cuanto antes, y que son inmorales los que le han reproducido en América sus poemas y versos. Con perd6n del señor académico, opinamos lo contrario. Los libros de España son un artículo de comercio, como sus vinos y sus aceitunas. Nosotros los colombia­nos compramos esos artículos, por cuanto aquí no pro­ducimos ni libros, ni vinos, ni aceitunas. Si los produjé­ramos, no haya miedo que los compráramos; caso en que las quejas del poeta de jJfu?'uja no se hubieran exhalado. Y al decir que no producimos libros, quere­mos decir, poemas como los de Núñez de Arce 6 Campo­amor, y rimas como las de Becquer, únicos libros espa­ñoles que han merecido el honor de ser reimpresos aquí, yeso no siempre en volumen vendible. En todo el ramo inmenso de las ciencias, es la Francia, gene­ralmente, quien nos surte; pues que España va, como nosotros, en esta ::nateria, "llorando y traduciendo," como dijo Lara. Ahora bien: el que compra en Bogotá, á muy alto precio siempre, un libro español, ino adquiere el dere­cho de reimprimirlo 6 de hacer con él cucuruchos, según que su oficio 6 inclinaci6n sea el de impresor 6 la de especiero 1 Claro es que sí. Supuesto que el autor ó dueño no ha pedido el privilegio que otorgan nues­tras leyes, ese libro está en el mismo caso que uno de un compatriota que tampoco quiso el amparo legal. Las obras de muchos colombianos se reimprimen aquÍ por quien quiere, sin entenderse con el autor ni con sus he­rederos. Es que los extranjeros quieren trata,dos fan­tásticos que lOA pongan en una. situación monstruosa y hasta ridícula. En España, su patria, es dueño Núñez de Arce de sus obras por cuarenta años, v. gr. En esos cua­renta. años les saca á sus libros todo el jugo posible en dinero; al fin, termina el privilegio allá, y en España mismo le echan á la cara mil ediciones sin paga; i qué hubo para Colombia 1 Qne el señor Núñez de Arce ni pidi6 privilegio aquí, ni lo reimprimen, porque el tra­tado 10 impide. Pues entonces nosotros hemos estado pagando el libro X á UD precio excesivo, en favor del autor; y como en Europa 108 gastos de impresión son mucho menores que aquí, hemos estado dando á unos cuantos, por un tratado inepto, una cranaDci~ qu.e nos esquilma y que daña al adolanto del pars que pIde hbros, muchos libros, y lo más baratos que se puedan obtener. A Cltalq uier colombiano le parecería abs,:rdo que nuestro Gobierno celebrara un tratado sobre Importa-ción de ganados de buenas razas, pero con la cláusula de suprimir los garañoues para que no se propagasen. Esta es una cuesti6n econ6mica, y n6 ..le romanti­cismo literario. Una nación débil y atrasada que cele­bre tratarlos de aparente igualdad y de real despro­porci6n sobre un punto cualquiera, es una tonta nación. Pues que somos soberanos é independielJtes y no hemos querido ligarnos por tratados necios, reimprimamos, cada vez que las necesidades del consumo lo exijan y la concurrencia lo permita, y con lo cual creamos hacer un negocio propio y servir al desarrollo y multiplica­ci6n de las ideas. i Qué les ha sucedido en España á nuestros libros buenos? Que han sido reimpresos y va­riados y falsificados. Nosotros no nos quejamos de que así suceda, si nuestros autores no han querido pedir allá el privilegio legal. Varias edicioues de MOI/'ía an· dan por aM, sin que el señor Isaacs tenga parte alguna eu ellas. Pero qué mucho, si los mismos académicos abren la brecha! Si no nos engañamos, la Real Acade­mia mandó hacer una edici6n de la renombrada traduc­ci6n del señor Caro, de las obras de Virgilio, para que formara parte de la Biblioteca selecta. Esto es un ho­nor, pero es también una violaci6n de la moral que profesa el señor Núñez de Arce. Si las naciones europeas dejarau entrar libremen­te á sus puertos todos nuestros prod uctos; si las tarifas aduaneras no nos mantuvieran restringidos á los extrau· jeros, por favorecer al nacional; si se borraran como por encanto las fronteras que dividen y pintarrajean el mapa; si la paz y la Rept~blica universal¡;s no fueran tma filantr6pica utopia, entonces sí cada escritor goza­ría, conforme á la ley, del fruto de su inteligencia, sin que el pr6jimo pudiera, ni en los antípoda.~, aprove­cbarse de su trabajo. Nosotro.~, aunque por la forma y el fondo estamos escribiendo en prosa vil, somos utopistas; pero antes de ver á nuestro Gobierno tratando de los derechos de los autores, queremos verle medin.ndo con las Potencias de Europa para que sUllriman la guerra y adopten el ar­bitraje; para que dejen recorrer á los productos de la madre tierra y de la manufactura por todos los ámbltoR del mundo, de modo que no les detenga en ~u marcho. el odio de nacionalidades, ni de rnza, ni de chma ; para que supriman la e;wlavitud doméstica que deshonra á muchos países; para que levanten á la mujer á la al­tura de su misi6n excelsa; pa.ra que lleven á las bárba­ras naciones el progreso de todos, sin humi~la.r .ni ~e~­pojar al débil. En ese tiempo de verdadera Clvlhzacl6n, clavarémos nuestros cañones, derrumbo.rémos nuestras fortalezas y amarrarémos á Guttemberg en favor de Núñez de Arce. LA BELLA DE NOOHE. A MI BIJA roLU. Toda llor es uu templo: los arcanos Esconde "Uf de aruor naturaleza, y el ,,,,to rudo aún de los hnmallos Nunoa imitar logró tl>uta bello.:>. Del Tncurinca en 108 selvosos llanos y del Caribe mar en la grandeza, :F'ragante fior oculta.. 8U pureza Al 801 ardionte y céfiros Iivia.nos. Blanca nació de uu rayo do la luna Eu 1" trémula 80mbra de la umbría La reina y g .. la elo 1 .. noche brnna: Esa flor es tn imagen, Jnlil> mia, Orgullo de mi vida siu fortuoB, y en nneatro pobre hogar luz y alegria. Septiemllre de 1885. JORGE ISAACS. LA SIESTA 11 A UN PESIMISTA. Hay demasiadu sombra en tus visiones, Aun algo tiene plllcido la vida ; No todo en la existencia es una herida Donde brote la sangre ,¡ borbotones. La lucha tiene sombra, y las pasiones Ago'nizantes, la ternUTa huida, Todo lo amado que al pasar se olvida Es fuente de angustiosas decepoiones. Pero ¿ por qué dudar, si aún ofreoen Eu e1l'emoto porvenir oscuro (Calmas hondas y vívidos cariños La ternura profunda, el beso puro y manos de lllujer, que amantes mecen Las cunas sonl'osailas de los niños? Brienz-1885. J. A. SILVA. \ bajo en favor del mrjoramíento moral de) pueb~o y el acle· l lanto matorial del pnís. En Santo Domlllgo ulCtan desde I el domingo conferencias especiales para hombres lo~ re.ve· 1 renelos PP. Zaldúa, .Aguilal' y Camargo. Según la IDv.l~a­! ción profusamente repartida entre ~os padres de/amlha, ¡ahogados comerciantes &'~, se Buphca la aSIstenCia ile to­¡ llos-aun' de los que para oír sPl'mones no se sientan ~s· .\ poutáneamente dispuestos-a. segurando que" halla sipmpre t\ Jesucristo quien lo busca cou buena voluntail." •• • I El jueves 15 hizo la Corte SupTema el escrntinio (le los l'otos de las Municipalidades sobre las bases de 11\ ro- I forma constituci~nal y la elecci6~ ile Magistrados, "orificll­da por el ConseJo de Delegatal'los. Pasada yá esta fOTma­¡ liuad, es de creCTSC que la nueva Ley fun(lam~ntal.se san­I cions sin demora, pnes entendemoe que el OonseJo tIene I concluída la Constitución que ha estado elaborando por ¡ medio de comisiones especiales de su seno, por carecer i hasta ahora de carácter constituyente. •" • EL MUNDO ::BOGOTANO. ¡ La crisis monetaria es rol gran asunto del dla. Heclla Empiezau los peri6dicos literarios á lJl'otar en la capi- ! por el Gobierno un~. emisi6n ~e $ 3.1.l5,441-5~ cs. en tal de la República tras largo silencio de la prensa como ', papel monelb, y halJ\endose aClluailo casI todo el dmel'O de renacen las plantas: vigorosas y lozanas, ilespués de ia tem- , 0,900 Y d~ 835 (t.la ley de 0,500, ,,1 anti.gno nnmernrio ba pestad, en el campo fecundo convertido en yerlUo por la ; ilesapm'ecldo casI por completo de I~ ClTr.ulacl6n y el tIpO furia asoladora de la borrasca. Bien veuida sea" La Sies ' de cambIO ha subido hasta 20 por Clcnto entre la moueda ta," oúsis tranquilo de alJacible descanso, dunile pneden d.e 0,000 y el papel) 12 ]lor ciento .entre la de 0,835 y los reunirse los que cruzaron el desierto bn distintas direccio- lnllEtes "'1 G por C1~nto eutre IÍstós y la moup(la ile 0,500. nes y beber en fraternal comuuidad el agua que calma Como en el comercIO uo se reOlben ya los billetes de 10 y las f!l.tigas de la ruda jornada!' 20 ceutavos y de á $ 1, sino con el ilescuen to apnntailo, y " no hay transacción ningnna particular en que no se estipu. • • le previamente la especie de moneda en que deba hacerse Al ruido desas~roso de las armas va, pues, á reempla- el pago, la. Socretaría de Hacienda ua publicado uua cir­zar el de las prensas. Aún no se ha declarado restablecido cular, con prevenciones sobre la materia, paTa impedir que el orden público en la Nación, y ya tenemos, fuera de los se establezcan diferencias ile niuguna clase entre el metá oficiales, cinco periódicos que sirVAn á la polltica, la. Iite- !ico y el papel moneda. Seg(¡n un Decrdo reciente del ratura, las ciencias y las artes. En el curso del preseute Ejecutivo nacional, la emisión de billetes se aumentará á. mes circnlará, ailemás, "El Progreso," publicaci6n ilus- $ 4.000,000. trada que se dedicará especialmente al comercio y al ade-lanto de las bellas artes. Es su Director el joven Alfredo Greñas, uno de los mejores iliscípulos de Torres y ile Ro­dríguez, muy amante de su arte, lleno de fe y de entusias­mo en el ilificil y aqul casi inexplorailo senllero que va á recorrer. Si tantos esfuerzos en pr6 del cultivo y desarrollo de las letras logran al fin consolidar entre nosotJ:os de una manera Ast/tble, la afici6n á este interesante meili~ de civi­lización, los progresos que en él puede hacer el país serán en veruad .sorpren.dentes. Tenemos un Ingar en el rol a.e las naCiones hlspano- amen canas, .¡ue, con justicia 6 SIO ella, se ~os ha aSI.gnado á f",lta de otra cosa mejor con 11\ cual pudieran. dlstlDgUll'nOS ; y puesto que la ley inevi. table ele ."Hla eXIge el reemplazo de obreros en la incesante elaboraCIón e1el porvenir, que vengan al palenque á ensa­yar sus fuerza~'y amaestrarlas, toilos los que teng~n en su alma la vocaClon de lo lIello y el sentimiento de los ideales infinitos de la inteligencia. .• ., La cuaresma ha tenido en suspenso los escasos entre. tenimientos público.s que habían comenzailo á despertar la monotonía de la Vida bogotana y ha cerrado taro bién las puertas (le 1~8 salones privailos, donde se refugia entre no. sotros la SOCIabilidad, sustralda de toda expansi6n que sir­va para mantener y cultivar las relacionps que de otro modo, acabarían al fin por extinguirse. Las igl¿sias son abora el centro,. los sermones tema obligailo de conversa. cl6n, y los preillcadores los. hombres elel dla. Distlnguese entre ellos el d?ctor Fedel'1co C. Agullar, cuya populari. dad 88 hoy tan Juatamente merecida por 8U incesante tra- ·" ., Las obras públlcas paralizadas por la guerra se hallaL de nuevo en actividar1. Se trabaja actualmente en 01 Capitolio, en el Teatro, en los parques, en la plaza ilc ar­mas, en el Panóptico y en las calles de la ciudad. Rsta última m~jora es de grande importancia pam Bogotá. Si se completara con la ilel a1Teglo de los acneiluctos, for­mando en la parte alta un de]lósito que reuniera todas las aguas que surten á la población, pam tenerlus contenidas en el dí¡, r soltarlas por la noche en los ilos ríos y en las caüerías establecidas, se eliminarían los inconvenientes que pneele aparejar la mejora que se está efpctuando, por la des_ aparición ele los caños, que ban sido has! .. ahora J/t única policla de las viviendas ile los pobres. El seüor Alcalilll, que hoy Sil hace sentir con tan laudable rigor en bien del ornato, del aseo y la limpieza, conquistaría nuevos mereci mientos al emprende\' fOnllalmente esta otra campañn el.t fa.vor ¡Je la higiene pública, quizá la míls J'l\dicalmpnte efectiva ile cuantas ]lueden illearse para salvarnos dA lo • efectos ile esa tradicional incuria con que las autoridades y el público !Jan mirailo siempre á la ciuilail ~apital de la República. .• .. Entre las víctimas que 1.111. uecho la muerte ('n la últi. ma semana, segador indiferente que destruye sin piedad cor~ndo, como dice el ]Ioeta, " flores y y~l'bus del ca11Jino ,1 reg.stmmos con pesar la ilel s~ño\' Geueral Miguel d~ La TOJ.· .. e, persona ado\'uada ilc muy estimables pren­d~ R,. como serVidor fiel y abIJcgndo uo la cuusa de sus con vlcclones, padre y esposo intachable y amigo leal y sincero. 12 LA SIESTA Yal despedirnos así de los que nos dejan pnm siem· Yo continué leyendo: pre, no queremos cerrar esta flaca y desenrnalla crónica . " y tu mano eu nú mano, puso (¡ paso, con un párrafo tan triste, sin extender la otra mano para : Marchamos cou descuido all,or..-.nit., dar est:eeho apret6Il: á los que vuelvell, después de larga ¡ Siu temor de mirar el tristo ocaso, ausenCIa, á compartlr con nosotros las penas 6 las dichas : Donde tondrá l1110stm ventura. hn." en el seno de la patria, que-á pesltr de todo-cs siempre : -Ya no siguen de brazo los viajeros, sino asidos de la madre amantisima que reclama nuestro rsfuerzo y que; la mano, dijo Tadeo. La acumulación de meMforns ó do sería egoísmo abandonar. comparaciones cs defectuosa, porque por b rápida sucesión LÉo LESPES. do imtígones distintas se sobreponen, se OSClll'ccelt, se cou· fnn~en, se ocultan ó Be bonau éstas, y acaban por causar vérbgo ó por no producir nin"'tm ofocto Ó ninguna AOllsa· ADIOS. I DE ALPRED DE MU8BET I Adi6s! Adiós I Tal vez en osta vida Ya nunoa más ~ verte volveré. Dios al pa.sar te llama; á mí me olvida. Cuando te pierdo siento quo te amó. No esperes que te llore 6 qne mo 'lueje; Su respeto me impone el porvenir ... La vel1> surja que de aqní te aleje: Yo sonreiré mirándola partir. Partes radiante de esperanza: llona Veudrás de orgullo; en tu exalt[tCjón Ignorarás, extra/üa á nuestra pena, Les que lloran tu ansencia quiénes son. Adi6s! Te arrastra sueño porogriuo Peligrosa ventn", á disfrut:1r; La estreUa que so eleva en tu camino Tus ojos con su luz deslumbrará; y acaso el precio sientas algún ilia De un cOl'a,z6n que oomprendernos supo, y en conocorlo cuánto bien nos cupo, y cu:>n grande al porderlo es el dolor! _ ._ 1886 PEDRO NEL OSl'lNA. UN CRÍTICO IMPERTINENTE. (Continuac;ón.) Oí cnlmosamente á Tadeo estn crítica blirbal'U, y mo proponía contestarle punto por punto; pero cuando hubo concluido, no atin6 oómo podría combatirle su última ob­servación; y para disimular mi embarazo, fingiendo no haberle escuchado, seguí leyendo la siguiente estrofa de la misma composición: "y como ruedan mansas, adol'miclas, Juntas las ondas en tranquila mar, Nuestl'us dos existencias eieDlpl'O uni . -Al eontrario, la acumulación de imlÍgencs OR, Tadeo, am~go, ~na muestra de fecundidad de ingenio y do vi,-ezn d? llllagmación. Se conoce mojar un objeto miníndolo do diferentes puntos de vista, observnndolo en sus diforcutes faces, y csto se logra aCulUtünndo los síluiles. Mira COIl ; cuánta delicadeza vuol vo á presentarso osta pnreja reli., : en osta otra estrofa, agregué, ,"olteando la hoja. Escucha: "Son nuestras ulmas místico rHido De dos llautas loja.nas, cuyo s6n En dulcísimo acol'tlc llega. unido De la noche c:111ada ontroe! romor," Y ésta otra: .f Cual uos snspiros que al nacor se unieron En un beso oa.stishno do amOl', ConLO el grato l10l'Í'rrme ql16 osparcieron Flores distantes y la brisa mdó." Y Tadeo me contestó: ! -Hermosas y ricas de l'vesía son realmento csas do~ comparaciones; pero con ellas pierde su mérito la compo­sición entera, porque son contradictorias ,í lo quo on oLma estrofas se había dicho. Ya no nacen juntos los dos "ia­jeros, sino distantes, porque cl poeta mismo dico Cjue están distantes ó lejnnas las dos flautas, los dos suspiros y las flores. Las bellezas de artificio no son bellezas. Pero SUIJongo, continuó el crítico, sacando y mirando su rcloj, que no te propones leerme todo ese libro. Son ya las diez de la noohe, y no tendrÍamoR tiempo pam ello. Si quieres, compondiemos. Abro el libro ,¡ ciegas en eual­Cjtliera otra parte y señala una estrofa cllalqlliem, y si logro hallal'le y mostrarte su defccto, bas do darme gaundo. nuestra apuesta. -Convenido, dije; y eCITando completamente el libro, volví tí abrirlo por donde lo toctll'on mi dedos. Por mi desgraciu ubrí en la ptígiua 55. l1abiu en ésta una com­posici6n intitulada" Un })aseo en Abejorrnl." j( Su lllMO diostra. On mí mlLuo, lfl siniestra, eu su cintura, 8u lJrazo izquiordo :t mi c11ell0, Tri sto ~·oJ lloro~tt Jnlia, Lurgo rate ca.mlflf(mos Sohre la grama menucla., Siempro limpia y sielllpre vordo, Que la. poblatdón Cil'Clll1da." Tadco se quedó un buen rato pensativo, y llU) dijo: -Vuelvo ,íloer. Volví.í loer muy despacio, y ouando hubo acaballo, dijo: -Es imposible c¡ue así diga; tú hM leído mul. Levantóse do su asiento, acercóse IÍ la mesn y ,¡ la vell>, tOn'IÓ el libro y yol vió ,¡ lcel', pnlnbra 1'0\' p"labra, con snma atención. -Pero esa es una posición imposible, exclamó, soltando una carcajada tan sincoln y tan sonom, Ijuo yo me quedé sobrecogido y casi tem bloroso. -Qué (luieres decir con eso? lo preguut~, entro co­nido y cnfauado. -Plles quicro docirto <.I\le os iml'o~ibl() 'I"O UDS per­sonas se nzgull así 1)1\\'a elHIl inar ó ir ni comonteriu ó ,1 oualquiera otra parte. Y voy ,[ demostnírtelo. LovlÍntate. L A S I E S T=-=A==-________1_ 3_ ----------------------- . . . d d . r· io naturolenquion tiene (:oufinnza en sU!lú1lieo acostum- Yo m~ IOY6nl<', y nos pUSlDlOS en 6eütu e pIlLO Icar ;. do n aplaudir y tÍ. ndmirar ijin cxumell; otms, por l1U 10.qU~ld~;,:~oc~~~~·:~,~~linuo Tadeo: "su mallo diestm en ' ii~;:~t~e:o~}:t:)~~i~~~i~~~~~,n;~~;~eq~~e l~~;~Jeb;'~~I::~~ llll mano, ,no es a~1 . uo tiene la precisióu oorro~pondlente al pensamiento que =~:;l'n!lgl\1nOS que tú eres la adorable Julia tlol poeta. :~c:~'¡~;e~o':~~~f::~: t~~:le:xj.'"~s:rn:n~~c~~:nt::he:~i:: - D~~~~a:~, mllllO clio tra 1'am pouerla en olI'o. de 1116 por inexactas, por (ucoher?lIleS, por ambiguns, por ~on~ luías GU cu,iI! El pacta 110 lo dico; poro ostudiemos 8\1- fusa ó por falsas. (OIDO. cJ.em plo, ?,so~lCha est~ Ic~:~t:~e cesh·,~·mento las .do" hipótesis .. ::-:upou~alUos quo dol,cH co- ~~l~ ~~mo d~~~ri~)~~~~a.. I~~~;:~~~~r u~:~:Y::~iUn1!lS mÚR locnl' tu mallo dLOstra on la dlestm lIllU. IS onco y J' d ' cÍ U I b'. Así lo bicimo". . . . feouudas y a ama as o o om la .. _y el verso sig11e,oontinuó 1'aJco: "1\11 81JlIOSt.1'o. , t(EIllJnr,J el c~1~.dran1eltlJlleDSO en .·ut . ". . Tndeo rodeó mi oiulurll con RIl brazo 1 Con 'lno D,?" UlltllOlIdo ostll SI\ el mil .) . ..' . SiglO trn~ Siglo los u o.je. Lo forzado de uun posición tal taban 5\' disgusto; de monstruos veía poblado el aire; el maUltiesta que elnutor "O describia un hocho l'oal, sino \ viuagre cun que quoría sazOllar sus alimentos era un hor· 'luO invontllba, y la ilusión se pierdo en lrubajo~ de esa videro do gusunos de todas formas; en 01 jamón distinguía cl.aae, cuanLlo on ~ez de un hdeho roaluo se ve m,ís qno un las tri'luinas Illaladoms; en la brisa que lJasaba y c¡ue para e~fuerzo d.o ~~·u Imaginac!ón . .Esto IDO t"no tÍ la momoria I los domlÍs er.u nnn delicin, él "eía pasar el miasma USCSill0, una desctlpclon dolo noveltsta Ponson du TenaU: "(Jau el parásito ruicroscó}Jico 'lile abate insensible ó instanhi­la mano. dorech~! dICe. este lI.utor hablando do tlllO de sus I lIeamento al coloso; en fiu, su carne, su pan, BU cerveza personales, co~".:1I piloto; c.?n la otrl1 abrazó ,í la joven y la mayor parte de lo 'lile sostieue la vida, vistos como y. CM' la otra pldlO Bocorro." ]lio advirtió el vizconde uove- : son en l'ealidad y en su parte mús íntima, de nada le 8cr­ltata 'luO o"n ~.tl\, dtd.cripció~ voh'in trirnal~0.6' MIl béroe, : vían por el disgJl to ó el ascu que la causaban, y por e . La dU8CTlpCLUll e~ uua p111tura, continuo 'llldeu; y la ¡ peligro que yeia on ellos. plIl,tura, co,,:o 111 pue ,a, u, nna exyosición y un enlne!) de ! A i eres tú y "si sou los crítico. 'Itle so to parecon, uullgenc8. 1 ~88 COSIlS 801.' t~n dehcadM en Ins letra. como I Pum ello no hay ¡¡I!l' I'o~ta, ui sUl'erfiuie tersa, ."i colut 1aa comparaoloDes y los sllIUles. TI UU~ veces por vI deagre~ puro,;Ji formn perfeotll, porque con mI mirada ~slrecbu y 14 LA SIESTA IU Il~bito de lo peqlleiio yen una lierra en el filo de una navaJa,. una superficie rugosa en la tersura de un espejo, UDa sene de parches en el tinte más nniforme, y una forma dentellada y áspera en la más oorrecta delineaoión. N o te negaré qne oomo ellos lo ven es la verdad; pero eso, ade­más de una deegraoia, es un defeoto, porque cada Ber debe permanecer en su puesto y en su órbita, fijados de ante­mano por la naturaleza ó por Dios. El que se sale de su puesto natural, es un ente dislocado, excepcional y mOIlll_ truo80. Ver demasiado no es ver bien. Nadie es más ciego que el ~ombre suapicaz, y nadie más expuesto á errar y á calumDlar que el que se reputa penetrante, avisado y sagaz. Mucho censuras tú, Tadeo, á nuestro, escritores, pero debes saber que entre ellos hay uua especie peor, la que ha declarado la guerra á los demás, so pretexto de moral y dÜlciplina y so color de promovel' el adelanto de las letras por la corrección ó el castigo. Esta especie, ó tal vez género, y quizá olase, es la de los críticos. -Los orítioos' me interrumpió Tadeo. Los críti­cos, pero yo no los defiendo I Esos son, como lo dices, la olase de escritores más ineptos que yo conozco. Nuestro. críticos 110 ven las obras sino los hombres, los e80ritos sino ISII firmas. PIll'a elloa es un bruto el enemigo pertlonal Ó el adversario politico que cauta la Odisea, y un Homero el que gruñe la Tapa del Cóugolo, cuando éste es su amigo, BU oamarada ó su copartidario. Nuestl"OS críticos ordina­rios no ven tanto la obra que estudiall, oomo su propia personalidad. Son cÍ<:erone. que se ponen por delante de las obras de arte ó monumentos que quieren ó preteuden mostrar, para qne el viajero estudioso loa vea á ellos de preferenoia y los contemple con éxtasis de entusiasmo. Son la pel1lonificación de esa clase de egoíamo insoporta. ble que puede llamane egolatría. Yo he visto cómo proceden estos correctores de la es· pecie humana. t Publica algo un escritor distinguido ó de buena fe, cuya uz pueda hacel' sombra? Pues nada más seucillo que atacarlo. Se saOllo con pinaas una frase cual­quiera del escrito sometido á su di~ecaoión y análisis. Se procede, en seguida, de una de estas dos maneras: se la aisla para considerarla sin conexión algulla con el t¡odo de que forma parte integranto y necesaria, ó se estudia el es_ crito con el vacío que la extracción ó supresión de dicha fraee ha dejado. Alterada así, Inutilada, nada lnás fácil que delnostrar la existencia de defectos en una obra cual· quiera. Proceden ótros de otra manera. ¡Haempleado un escritor una palabra que en buen ó mal castellano tiene dos ó más acepciones, de las cuales UDa es propia, é impro· pias las demás, en el asunto materia del escrito? Puee se c01l8idera la palabra en su acepción más incompatible, y resulta con evidencia una inoorrección ó un disparate. En el entusiasmo de un oscritor Burge de la punta de IU plu· milo una proposioión ó un epifonema que es oierto ó natural en el tema objeto de una diaertación, pero que, aplioado á otros asuntos ó tomado de una manera general, el falso' Pues, entoncea, se lleva á las nu boa la propollición Ó el epifonema, oomo quien dice & la picota, y ae pone de milo· nifie~~o, Á la vÍlta del mundo entero, que las excepciones son en mayor nJÍmero que lDa casos regular., y que, por 1Onsiguiente, e8 un tonto el _ritor. -Pero eeo no puede hacer daDo, le objeté á Tadeo; lueda. el texto original, que manifietta la adulteración. -¡ y .w creyendo, amigo, que alleotor ha de d_ esas brepa' Te figuras que ae ocuua á alguien, qne no Ha el mÍlnlo autor, oOllsultar el origill&l Y __ ltu eil/U. como dicen loa hombrea de leyes' p~ ... ~rar ~ue tÍl un hombre, que el de unto ú hombn Ilonrado. Nada es tan untuoso, tan lutil para entrar al eorMÓn, tan _po table lin recomendación ni oredenoialea, eomo la .. urmu. ración y la calumnia. Y li á esto se apega que el eritioo pasa en la sociedad por un hombre de bien, por UD hom­bre moral, por un hombre relisioso, y,lo que _ :íak (por­que entre nosotros éste es el eompendio de toa. 1 .. gran. dezas, de todaR las virtudto. y de todas las 1IIoDtidUw), un hom bre de debo., pago" qué lombra de ducla.101ll'e ID veracidad y IU juaticia puede queclarle al l .. 1or' -Pero, continuó Tadeo, .. toa nitiqllil10e _ re.U, .... meute inofensivos: son criticos rateros. Hay otra clase peor: la de los doctrinario., la de loa que se han enear· gado de soneller la moralidad páblica, l. religión, la sociedad. Babea cómo proceden t!atca? -No quiero comprometerme oontestÚldote; _ti. núa, Tadeo. -Las oríticas de éstos son más graves, porque tieu. para la penona conseouenoíaa civiles, polltiaaB ylOCialeL -Cómoaaí' -Nada mlla sencillo, me oonteató Tadeo, '1.118 bah. de-jado oompletamente el tono festivo y burlón oon qne huta ellO momento me habla hablado. Estos orltioos de alto bordo, ain perjuicio de emplear loa miamos procedimientos de detalle que 101 rateros de que acabo de "hablarte, adoptau el sistema, infalihle par. ID objeto, de cambiar el puuto de viata en que se ha colocado un eeeritor. Si é.te .. ocupa exclusivamente en un punto determinado de oienoía, .. arte, de literatura ó de hiatoria, por ejemplo, el critico lo mira del lado de la metaffliea, de la poUtioa 6.. la religión. Si UII pintor oopia un paiaaje, mirándole de oierto pWlto, ¡ cómo será posible que el.q1l8 lo mira _ Gá.'O"'1I1 distante halle exactitud y verdad en 811 01IIIIbó' No • buen juez el que no sabe 00100 _ la. mi _ crirouna-tanciaa ó condicionee de lo jugado; porque no hay nin­gún objeto en la naturaleza, ni en el arie,:ni en la oíeneia, que se presente del mismo modo, mirado de del puto. ele vista distintos. -Es verdad; pero no veo, por lo ¡mInto, auQea Ion la, oonaecuenciaa personales, oivilee, poUtiouylOCialea de qne me hablabas hace poco. -E88lI oonaecuenoiaa, qne provienen liampre de-ua lUala intención ó de un fin dañado del orítico Ó dlnIOF, dependen del país en que se halle. ¿ QuieHl condeaar' muerte, sin parecerlo y lin que se te atribuya la NilpOD­sabilidad, al inocente gozquecillo que pullo tnIIquilo Y descuidado por l. oalle' Si lo quiuee, hM lo aiguiente: oolócate detrás de la purta del primer upá q •• hallee, eierra IÍ mediu sus ala, y grita da _ c¡ue te Di ... los transeunte8 y loa vecinos: l. pnro rabia. I p6Iro .. mo.o !" Verás entonoel que los tranl81llltell, ClSUldo no pueden huir espantados, ae IU'IDIID de piednl ooMra el pobre animal; y que 1 .. vecÍDOl .. alBODtonan en - -­tanaa para gritar oomo tú, BÍnm" 8UJII_: perre ~I ptffO rabiMo I y para uoitar á darle ...... "iaIIII .. que p¡edsn hacerlo. :L.lapideoióD 1la __ ... u.... fectibles, porque si viéndose m-é iajueUe ..... ....... el gDSqueeWo, Íllteata dafenderH, eata w.. •• ,... los viot.imafto.la m~ pmeba de 1úI1nIo_ oe. ..... lUoeM _ el pobM idüw' 'l.'" .............. .. l. eoei,W oali6aa 7 - ele ........... .... trau..de _le 1Ul1lelAn0'~ -~ - ... -- •• IUI' hldutria pariiatalu, d. __ ¡titlo .. ~ .... ~ .. de. •• familia. de ... W p.. mÍlmo no lo hu hecho una IOla vea. U ..... lII h .... acepta lJlÚ faoihMnt.a. _o • .,10 ,. ~ lIIu8 lo , ..... _ 11118 r ..... -,;;=~w~ ~ f~l. LA SIESTA 15 concurrente es holgazán, fullero" p~t(lr~iBt~,. estafador, \ indelicado, calavera, disoluto, hipoon.ta o V1CIOSO 7 Poco importa I se contesta: todo eso es C131'tO, pero .... ;.es d~ '1 tan buenas idea.!...... Lo oontrario snoede e~ reglOnes.o . en épocas en que soplan otros vientos. ~I\S vlrtll~cS pn-I vadas, públicas y cívicas; el a~or al trabaJo; el bl fo vale- I roso en defensa de sus creenol8oB; y, en !in, todas. las Clla- ! lidades que V11elven á 1m hombre distinguido, estImable y I útil desaparecen bajo el anatema de la moda, que es el de ! ho~bre retr6grado, oscurantista y fauático. Estas sou I entonoes las palabras que deshonran, que degradan y que ¡ mataVne..o.. .e.n tu semblante continuó Tadeo, cada vez ma's\ serio y animado, que en tu interior estás c~lificando de exageradas mis palabras. Si así fuere, te eqUlvo~aS. ! Sa- : bes quién mató á Sócrates? A Sócrates no lo mato el Ar?6- i pago 6 el Tribunal que lo juzgó; á Sócrates nO lo ma~o el i pueblo ateniense; á Sócrates nO lo mat~l'on I~s. testlg.u8 i Lioón, Anito y Melito; .. Sócrates lo mato el cntICo Ans· ! tófanes. : -Cómo así? i -Con eu comedia Las "'tbes, en que lo exhibió, oon I gracioso ingenio, como un sofista impío. La burla mali- 1 oiosa se esparció como el fluído eléctrico en el aire y, ncu- l mulándose en los corazones, acabó por estallar en el rayo i que le dió muerte. Sabes quién mató á Cristo? No fué ¡ Poncio Pilato, ni fué Anás, ni fué Caifás, ni fué el Sane- i drín, ni fué el pueblo judío; fué el fanático que al oír e~ 1 tlÍ. lo dice! ! de la víctima expiatoria del Gólgota, exclamo : en voz alta pRra que todos lo oyeran: }¡a blasfemado! i Dime ahora si es ó nó cierto que una crítica sobre asuntos ! que se rozan con las pasiones más inflamables de los hom· ¡ bres puede tener consecuencias desastrosas para un escri- ¡ tor calumniado. ! -Tienes mucha razón, Tadeo; pero ,,1 oírte mencio· i nar el nombre de Aristófanes, reparo en que no me bas ¡ hablado de los críticos burlones, de 108 que emplean el ¡ ridículo para desacreditarlo todo 6 exponerlo á la mofa ! escarneciente de los l ectores. Esta me parece la peor de i todas las clases. : -Sucede con ella como con todo, amigo mío. Esos i críticos son, 6 muy buenos ó muy malos, según la justicia : de su crítica y la buena ó mala intención que los anime. ! Todo puede ser l'idiculizado en este mundo. Por perfecta 1 que sea una forma, por generoso, noble y bueno que sea i un acto, siempre se presta á la caricatura ó al ridículo. ! Recuerdo ahora un anécdota de Alfredo de Mussot. Hallá· i base en Italia en el salón de una gran dama de perfecta : hermosura, por quien él, como muchos ótros, sentía tierno : el corazón. Era una duquesa ó cosa semejante, y todos, : especialmente ella misma, la creían de una intachable he\'- i mosura. Tratábase esa noche de la caricatura; y en la : conversación expresó l)fllssct, el poeta del amor romlÍutioo, i que toda persona podía ser caricaturada. Entre 108 contra- ! dictores se hallaba dicha duquesa, que ora la reina de la I tertulia. Tomó ésta interés en combatirlo, y para correrlo , lo retó amietoBamente COn el fin de que hiciera su carica- i tura, persuadida de eu triunfo. Mllsset, que conocía la fa· ! cilidad con que Be ofende la vanidad de una mujer cuaudo 1 se trata de BU belleza, y lo irrecdnciliable de eus odios, se I denegó" la exigencia. Pero tánto lo importunaron todos, i é insistió ttÍnto 1 .. duqnesa misma, que al fin se le puso ! p .. pel en una mes .. y un lápiz en la mano, y se vió forzado ! á darles ¡nsto. l .Poco después de haber trazado las primeras líneas de i su dl~UJ?, soltaron . ~odos la oarc .. jada, menos la duquesa, ! que, lrrltada, volvlo la espalda y so retiró sin decirle .. MUBset una sola palabra, ni entonce., ni en todo el resto de 8U vida, porque rompió con él absoluta é irrevocable_ mente. (Oonclltwá). 18M. DE LONGFELLOW. (L ,"ICOLÁ. J>INz6lt w.) y", por fin ocultó 811 luz el dla; y b .. jan de la noche I"s tiniebla., Como en su vuelo errante y 1Ioder080 Negl'ar que de tri~teza, Que parece dolor, y se oonfunde Con él, como la lluvia con la niebla. Cansado estoy I á la inquietud del dla Quiero que p'" y oalma le sucedan :.­Ven: qnioro olr de un corazón sencillo El doliente simpático poema. Nada de eS08 profUlldos viejos vates Que imprimen en el alma su honda buell .. ; N acla 6l1l'omo, colón. cíclolJ8, égida, elef(('lIciáco, lIilJOrolulridco, púrrilla, bodoguua, COII- 1LÍvc1IciaJ tll8lJ, mdc/I,la, amo)'iInza)', aduefiat'/leJ qllCrC8a, Cf/¡.pasta,', á tu.tiplén, parraJula, pij}ioloJ 9·~ !14~ Voy á quemar lnt:i AplU/,taoioIlCB C1'{fícas. Gracias" Dios, os óse ya. un li uro q\lO perdió, como por enCatlto, BU sa.bor clásico. Cnervo está en desuso. La Academin., CJ U6 de continuo va á la. cola dol cspíritu público, y ~l1e, COIUO uecl" un gral.\ue .. critor, Be limita á aC8ptar 1M p:1labrns quo entran definitiv"mento eu el ,lominio de la lenguo., y las registra en sn libro cI".ndo estáu completamente sanciouadas por 01 uso, la Academia nos da aho. ra la I"az60. I Que viva 1 .. Acad"mia. I y Abolardo siguió BU camino, eurio do entusiasmo. Uosa sc¡'ia, digna de ¡'¡sa,-Los periódicos de esta ciudad han publicado la relación de un espantoso criluen, perpetrado en el Canca, cerca dolrío Bolito. Con· sistió el hecho en qne un padre sahaje ató á la cola de su caballo á un sn hijo, que so había fugado de la casa, y lo llevó ,¡ ella casi arrastrando. Luégo lo 6111a1'l'Ó á un pilar, cerca del conedor, y, tomando un machete, le dió muer­te, á instigaciones do su mujer, madre dol muchacho. La decapitación fué instantánoa, y como era en el cuello eu donde el infeliz tenía el dogal, al quedar suelto, por la so­paración de la cabeza, "el tronco descabezado sulió corrien­do, en dh'ección al platanal, y después do reeol'l'Ol' una mo· d ¡a cuadra, l'ogresó y vino ri. caer en donde estaba la ca be~a palpitante." El testigo Paulina Cbanga, que observaba á OO1'ta distanoia a"r8O'a esto: "al cner el cHerpo, la cabezll (sin dnda paT~ n~ q~,edarse e;, zaga en esto de p;ro~igi~s ) dijo: 'i ah, buenll mI !nrtr/Ul, como 110 me defendlO! Luego la madre dió vuelta á la cabezll para que quedara boca abajo y se sentó tranquilamente é. nlmorzaT con Sil esposo." Sería de desearse, por honor do la prensn, que cuaudo algún Changa cuente hazañas de esta claso ., haya quieu las escriba, al pnblicarlas so salvl.\l'[\ de alg.un. modo la ro~­ponsabilidad redactora, para 11ue olla no SIIVlera de sosten IÍ la inoceute crednlidad de mnchos 19norantcs. En el y ya qne hablamos de mas al soñar Uuervo es no pnsajo de :rvIedellín: ¡ hocho de Ohauga hay una imposibilidad físioa insalvablo. filología, recomend[\· í Los sabios han trab~jatlo mucho y f.r~b~~an todos los díns "La Miscelánea," de ; por cono COI' los fcnoJUollos UO 1 .. s?nstlJllidad en los .deca­í pitados, y hasta hoy no han potl"lo obtener SlIlO ltge;'os i movimien{',os de algunos órganos) yeso por medto do 1l~- Ayer me encontró coo .A.bolardo, que salín. d?11I1u~~0 ,lo Zes ¡ yeccioncs de so.ngl'o Vit'CL Pero ltablm· una cabeza, despues n.legre, Bobán,lose Ins manos COD profmHla satlseaCclOn, hecho . do alo'unos minutos do cOltada! ... 1'01'0 correr un cuerpo una:!'Q~~I~:. OCllrre I lo dije, lIered,," á algún tlo, to sacaste 1111 sin c~beza y vol ver al punto de partidll n ~uscar 6~ COlU· premio on 1 .. loterl" colomuian:>! te han nombrado Agento fiscal I plemento! ... eso pasa do absurdo, de RandlO y de 1'181Ulo. -Nado. ne eso, Ta.lleo, pero acnuo blos q Ite yo U",l~l!':, y que .Teo(lol"o, por haber lÓ1110 \~eJn· In salida de nue,tn, hoja. J)oyol VelltO. con muchn compltl- ~~ ~~je~/c~~:~~'i.;~~~" ~~~!~~~Ui~i~'ll;I~~~;"~ ~~i'c~~ui~~Z1~~\',fc~,~ cencia lt\ galantería de nuestros cllf~'lI~es y d?,seamos l~~an,: blo, lo llevMó ti almorz"l" al Cosmo~, pediró el ".a"voy, y cunnuo tonel' "on ellos nna c0'!lpleta (·ordlllhdnd. La NaOlOll lne diga, como de costumbre: jQn,errá usted, SIn eluda, hablar nos honro. COll su silonclO. del tallor' lo cUré: nO senor, DO q IlH~ro usar pa.labras qn,o tengan Un Ill.Cnestcl'oliO lloga á la cusn de tlll riCMho. -El señor uo recibo, lo dice el jJortel'O. -Poco loe importa, dice 01 otro, con tnl de qttO dé. significación poco conociclll. COll\"O:,\' as ya. p'lrlabro. castiza. L1I6- , p;o lo hablaré :t Toodoro do q ne q niOTO raSeM'IlW en el alto:~no ¡ l de que anocho bubo uno. 0)"g10, i do que los ollorclenn,loB B? TOtlllIrlÚl : 011 c6nolaocj de que Mingrolio c8cribj6 uuJdJ'rago de dls.l):.1ori\t~ai i do que pronto llegará Penlooostéfl, y (le qne CHorvo me ~lelle 11r\S- j tI> la ",.dula ua los huesos, y que yo soy p"éBli,qo ndo 1 .. qlleb.-atln de iuem l,or el elesmonto ,le los terronos; Hoy en dí" pam [lUO una jovou encuentre mando, Su y que la tambo/'a es un gr:\uIle m8trnmento m.lo,hoso, npol1¡~. ece~itn'u do~ CO"U~: 'lila III dote ostó en !',,,Ias, y los pll. com arable á la pUllderllfu j y que oomprn.ró unas l)(ultufl.«.R Ú Lnl8 U . .. Ohllr~e, que es tan cortés y no le coqe pUlltoa á uuo, 1~1 lo ~obra ares ..... 011 fu',? a. __ d. contado· ql1e iré de bracele con él n.l taller ,lel lalnba' tero, y lo poclir6 ],,; ""8I1ao del ,linero quo [>"1("1'.6, y ,lo pneo l'0nclr6 l1U I Al salh' DIlUl3S padl'o do comer con un Minis-dCII./ OlOio <10 n\lna~J oodific(tJ·éln.s lCY68YliletOQlii la «b.I:'T1CI~'~~ (!:I70: ¡ tIO le pre~untó un nUliO'Q RUyO : COfl.udo Teodoro IInuqtte 0001.0 pe o ,n. l e ca.nc la, :'i 'o. 1 1 <> ]uzne horrIpile por t"'UtOR disparate.¡, y me oxoomulguo ~' Rtlfm -¡ QllO la. . . lo ne;,,;o. le eliró pau 1'"n, vioo vino, qllo ~'" son l~al .. bm. -Oh! u"lY bion; pero ~t yo no hublera estado oon- ~aatizas alloza/lo, or9(;", c6¡¡c1al'.8, fá!,)'('Yo, bula, PlmteooatfJs, UI,~clu- migo lue hnbrít\ aburrido hOl'l'Ol'O.!!l(Lmente. laj prtI8ago, mosco, 1tL6brada (LUlas rH\oluLOlo), tam.bora, pall(!Ot6tl', , ,
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 2

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La Siesta - Serie 1 N. 1

Por: | Fecha: 13/04/1886

REPÚDLIOA DE OOLO:r.rBIA. ~ ' .. __ ., ..... _-----.............. , ......... _ ................... -. ................. ., ............. ' ..... _ ...... _---- ..........--_---- H LA SIESTA" 1, sus hechizos, ó contrarían su vocación para estre-llarse en la indiferencia pública, y son en el moderno Se publica los martes. La suscripción por e cenario cOI? o unos fantasmas. J!ll espectáculo serla la serie de 12 ntímeros vale un peso. Número,' con.s~lador ~Sl las fuerzas dormIdas tor~aran á su suelto, diez centavos. I actn"ldad .. f o.dría exclamarse ante el antl~uo. y nu· Para todo lo relativo á suscripciones avisos ! meroso ejérCIto de .pensadores en mOVlIDlento: . . . ' ! j Pa o, paso á la glofla coronada!. .. _ y remItldo~, entenderse con e} Editor y Agente I Pero en las nuevas generaciones hay también gen.er~l, senor F;rnando Ponton, en el Despacho I caudal para Ilacer muy rica la literatura colom­de la lmprenta a su cargo. 1, biana. Siu fatigarse pueden ellas recibir el cetro de - - -~ - -------- los mayores. Además de la herencia legítima de los L 1:."... S f E S T l\.. • I antepasados, que contribuye á dar aplomo al juicio y pule el buen gusto, el medio que las rodea es más INDISPENSABLE. á propósito, por el adelanto universal, la multipli- Nuestro periódico es un llamamiento apa ioua- j cacióll de objeti\"o~ y el estímul? de la competencia. do á las letras, por lograr que los ingenios colom- Por otra l~arte, la Juventud es Ylgor,J la esperanza bianos, despué~ d~ tan amargos días, se acerquen, j y el e~l~USIaSmo se adelantan á los auos. se abracen, sIqUIera en la comunión literaria. EI I . 1lata~os de congregar en nuestra modesta entendimiento humano, profunda é ineludiblemente ! h?Ja rt l?s lIteratos de todos los partido . Las opi­dividido en todo, pierde las asperezas de la lucha ¡ lllone . Iracundas? que parten e.n do~ á l~ Nación con el filtro de lo bello, porque hechas excepciones, i colo~blll.na, uo . t~enen aquí ca~lda. CuestIOnes de que son monstruosas, todos los hombres adoran, bajo i polítICa y de ) ehglón son extrauas á nuestra tarea. símbolos más ó menos variados, á la perdurable i ~odo deba~e sobre estos puntos es, en el fondo, colé­h. ermosul'a. En el arte, pues, está la concordia po- i nco, ,Y la Ira /, o?upa el pue to .que d~ja vacío la ~Ible; no porque los rumbos sean iguales, ni seme- ! 10Cl~¡a: Es ,el aCl~o d~l ~orazó~, lIDpertmet;tte en un Jantes los l?rocedimientos, sino porque allf dominan penó~lco ,lIterarIO. ~ bien ":IStO, una hOJa de. flsta una eleyaClón y una lealtad de ideas extrañas en especIe el; á propÓSIto, tamblén, para el trabllJo de las faénas comunes. Se diría que la parte más ine- los que luégo hayan de tomar parte en otras lides, prochable del criterio es el sentimiento artístico. porque tl'aspareuta Y real~~ los pensamientos, pues La inteligencia es el rasgo dominante de nues- !a literatura es, en defiDltlya, el esmalte de las tro carácter nacional. Por el brillo de las ideas Ideas. . tenemos eu los pueblos de América un puesto que No e::cl,uímos á nadl~; sólo desechamos el se nos negara con justicia por muchos otros moti- gén~ro fastIdIOSO. Son sufiCIentes las contrariedades YO~; pe~o las ideas hermosas son dominadoras y dl~na para qu~ u~o teuga 9ue aburrirse también dejan mas recuer~os de las Naciones que el surco leyendo los penódlcos .hteranos. Se cultiva ese gé­del arado, !os sóhdos edificios y los fáciles caminos. nero cou una fi.'.ecuenc~a alarmante, sobre todo por El.pensamlento compone Y de 'compone el mundo; una pléyade de IDfusol'loS de la poesía, que cantan la ll1dustrla apenas es una de sus hijas menores, entre su gota de agua, que fué lo que les tocó en De modo qu~ para no contrariar lo que parece ser su~rte, ,Y creen que el. Uuiverso atónito los escucha, nuestro .destlllo, debemos ensanchar cada momento Y SID piedad se prodigan, por lo que dice Oal'los l~ .obra IDtelectual, que eso trae por añadidura bene- panvlU que sou más fecundos los animales peque­tiClOS de otro orden. Nnestra cultura tendrá la nos. j Plaza al talento! compensación indispensable: en modesta ó;bita . Después de los ,días terribles que han pasado, pasará las. ~'ontera , y de pueblos extranjeros un pudiera creerse ex~tlco un periódico que cultive las lmpulso distinto vendrá á la Patria, merced al se- bellas .letras. Eql~lvaldría e::;to á desconocer el giro ductor halago. ~u~ todo tiende á completarse en de la "Ida. Los 'l'1,OS no pueden encerrarse en el esta hUIl~ana con~uslón, en que muchos pueblos del sepulcro de los muertos., Un epitafio siempre en~ acero fOlJan ~artlll?s,. Y otros, del mismo acero h~cen I fi:ente s~ría la desesperaCIón. La sacudida de Colorn. plumas, seg~n la dIstinta calidad de sus fuerzas. I bla ha Sido tremenda, pero los rosales :florecen cuan , paterulIJad. Sobran ejemplos. LA SIESTA 5 una no podía existir sin la otra. Lo propio ~ucede con ?IJ . -Las re~las. ~irven pan. l~ que sirve el conoc~. pensamiento y su expresión, qu~ es.la palabra ~ un lenguaje miento del pnnOlplO en matemáticas, de la ley en f~81. oualquiera. Si la forilla no slgmficara, In hteratur8: !as ca, y del pr~oe~to en la moral.. Son una cOlldensa?16n bellas artes y en general todo lo que realza el .espmtu I de la expenencla; son la ~ablduría de la humamdad humano no existiría, porque todas ellas s~n c~estlOnes de acumulada por los esfuerzos convergentes de las gran. f?~ma. ~,.sobre ~odo, para no. entrar en dlsc.uslOnes ~eta~ des inteligencias y de las grandes voluntades. El hom. llsloas e mtermmables oontigo, bas.ta. deCIr con ViCtOl bre no adelantaría si en vez de este tesoro acumulado Hugo: "Compamd la Venus de. MédlCIS con la Venus ha: por las generaciones extincyuidas oada uno ele nosotros t t t 'decl'dme si la forma SIgnifica 1" La "¡-andeza o. . b' . eel nm oé rai,t o) del e.scnto r, del punto de vI. sta h.t eranPo , co. nssIe sVtIeera. forzado á avengfu arlo y descubnlrlo to'do por precisamente en su fortuna, en su habilidad'ó en Sil a~icr~o sus pr.oplo.s y per80nal~s es uerzos. Las reg as no ~Irven para presentar su pensamiento en buena forma;. Dl mns para I~splrar, pero sl~ven, y mucho, para encarnlar y ni menos que lo que sucede con el escultor, el pllltor, el corregir, y más espectalm~nte, para. no errar. Muc.has músico y el arquitecto. La hermosura tiene reglas ... .. ' J' veces sucede en el que eSCribe y eu el que l~e, sentuse -Reglas? Y piensas, acaso, Tadeo, que el hombre desagradablemente afectado por una expresl6n, por un animado por un sentimiento, y verdaderamente inspirado; 1 tropo, ó por una cláusula que le suena mal. Ouál es la el que es ameno, agradable, .patético ó s~blim;, se detie~e 1 causa 1 Que falta 6 sobra algo de lo que se ha consigo á pensar en reglas de gramatlOa, de re tonca o de oratorJn 1 nado en las reglas, y s610 conOCiéndolas, puede saberse para ajustar IÍ ellas el fuego ').ue le iuflama.y que se le I en qué consiste lo flaco, lo débil, lo vacío ó lo incondu. extravasa del alma .para mamfestarse en clausulas can· cente de ellos. Aunque no fuera más que por señalar. de~tes ó ~n estrof?s ,~mort?l~s? No lo creas. Nada hay I n?s los límlt;s que no debemos salvar, sin ,caer en lo mas monotono, mas filO, mas msufnble que una obra es· dIsparatado o en lo arotesco, las reglas senan de una crita de esa mnnera. I 'd t t'l'd d Tbd 1 d f d fi . 6 - L as reg1 a s no son, amI.go ,mIO , rep ll"e o T a deo, V I'SI' - eVI 1 en e lu' I la. o o o que es le oIrme,d e Cle nte blemente animado, lo que generalmente se cree. La na-I ma o en Itera~llra, .peclI contra a guna reg a ; e ma-tu raleza no hizo las reglas; ella biza los bechos. Los 1 nera que las hceuClas;.. .... , reglas son obra del análisis humano, que, aplicado á las ¡ -:-:06mo 1. Llevarllls tan leJOS tus teonas que no formas y á los fenómenos, ha dedncido máximas, aforismos, , penmtleras, Ol aun al poeta, salIrse uu poco del estre. proposiciones que le parecen ser la ley de la hermosura Icho molde en que lo apnetan las reglas y en que lo estética. La hermosura no es hermosa, ni la perfección i limita la insuficiencia ó incapacidad del lenguaje para perfecta porque se ajuste á la~ reglas. La premisa ~o. se I expresar, su pensami~nto plella~ent~ 1 . deduce nunca de la consecnenCla. Las figuras de l'etOrlCa i -SI, pero te adVIerto que SI las hcenClas dellengua... no precedieron á la elocuencia; pero después de una larga ! je son no admitidas sino toleradas no es lo mismo con e.xperienci~ sobre el efecto constante que ciert,as expre-Ilas de ia idea. La licencia ideo16gic~ es inaceptable en slOnes y CIerta for!ll~ del pen~~mlento produClan en el i todo caso. Por enérgica que sea una comparaci6n que alma h";,,,ana, hallo est~ una fOl,?~la para ell~s, una foro ! se refiere á uu objeto 6 becho, tal como lo describe m .. p .. rtlCular que, analizada, clasificada, definIda y nom.: . ta ' . h d f . 1 ' br a da , pro dUJ·O 1a fi gura d e ret "o nca. La exageraclO..u enI ·p m ' o 1s upone un escntor, l' ay e ecto grave SI e ob. el lenguaje, por ejemplo, existió mucho antes de que se i Jeto o e hecho no ~~ en rea Idad como él s~ lo supone; la llamara hipérbole y se distinguieran sus formas espe-! y por esto te he dlCho que es ta;n neces~n~ conocer á ciales. El pensamiento que quería expresarte, cuando rue fondo todo lo que se CODeXlOna dIrecta; 6 IO?Uectamente interrumpiste, no era, pues, el qne tú te suponías. La ! con el asu~to dcl que .e trate: Las hcenOlas de la for­regla es en el arte lo que el principio en la ciencia. La ! ma ltterana son como las gnetas 6 las rebabas de un ciencia no produce nada sustantivo. Su gran labor consiste! objeto fundido: indican mala calidad del metal ó mal en escudriñar, en observar, en sorprender á la naturaleza! ajuste en las piezas del molde. Lo perfecto no neceo para deducir su modus operandi (si me vuelves á permitir ¡ sita licencias ..... . este otro latinajo.) El.sabio es un ladrón ratero que espía! Decía Tadeo esto último so. d d b I '11 á todas heras un deSCUIdo de la naturaleza para alzar un ¡ .. ca~ o e su o SI o un reborde de sn velo, y robar de sus misterü's y secretos: paquete ?e cIgnrnllos que me present6, y de. l?s. ~uale8 lo que puede. Considera un gran triunfo el averignar por ! no acepte, por no gustarme fumar papel, y dlrtglendose qué no es azul lo que es verde, por qué no se qneda quieto i á la vela que nos alurr:braba, para encender el que aca. lo que se mueve, por qué no es una cosa lo que es otra, y I baba d~ aderezar para el. Al acercarse á la mesa, reparó una multitud de bagatelas semejantes que se empatan en 1 en el hbro que yo leía y que durante la conversaci6n ha. eterno círculo vicioso; pero ni la materia, ni los colores, ni ! bía colocado sobre ella. el movimi?nto, ni los cambios, ni nada de eso existe por· I -Pero no me dijiste, al fin, cuál era el libro que que e18a~l? ~upon~a saberlo ó lo sepa en realidad. Y será i te t~nía tan absorto, me dijo Tadeo, encendiendo el ej. 'por e~t~ lIlutll la CIenCIa? No lo creo; porque imitando ! garnllo. e~ mmlatura lo qne la na~raleza ejecut~ ~':' grande, com- ! -No me has dado tiempo para decírtelo. Afortu. b~nando reta.z0s, logra . ~eJorar la condlclon de la huma. ¡ nadamente el autor de él es intachable; no alcanzarán mdad, ~ verlfic,a: prodiglOs que par~cen enormes juzgados I á él tus flechas envenenadas. La opini6n pública y la de con el oJo mlOplSlmO del hombre, y Juguetes ridículos para ¡ los me 'ores 'ueces lo roteCYen d' á el que formó y sostiene el grande original que es la natu-I' '1 ). d' J tabl . P rt "'I'd dY estillan una tran. raleza. " q UI a e ID ISpU e lOmo ala .. , . , ! -y cuál es ese afortunado mmortal J me preguntó . -Para qU? Sirven, pues, las reglas 1 Para que estu. ¡ Tadeo con un poco de ironía qne me caus6 una impre dlar .la gramátIca, que da cor.recci6n; la re0ri?a, que 1 si6n desagradable. . exfth.ca las formas del pensa:mento y ~e la dICc16n; .la I -Mira, le dije, abriendo el libro v mostrándole la m tr~ca,. que da e~ compás y la entonaCIón, y la oratona, ¡ portada, para que él mismo la leyera . q!'e lndl~a I~ actitud, el. g~sto, el mo~imiento que acen. ! Tadeo la ley6, y sin mirarme, hizo la mueca que tuan y Vlgonzan el senttmlento y la Idea 1 ! acostumbra para expresar su mofa despreciativa. Esta (3 LA SIESTA mueca. consiste en arriscar li~eramente los labios y en 1 ble tiene que los que naciero~ juntos, sin constar que produCir con la. lengua un rápido y corto castañeteo. i se baJan separado, aparezcan JwnWs al cabo de las mil -Ab I exclam6, dándose un paseo por mi estrecbo ! y quinientas. Al autor parece esto extraordinario, por gabine y volviendo á sentarse en su butaca. ! que usa de la expresi6n "por fin", que se refiere siem. -Petulante ! exclamé. 1 pre á un suceso acontecido después de obstáculos y con. -Petulante? me pregunt6 él, algo picado. Y por I trariedades. Si no te oí mal, la estrofa concluye: lO nos qué! bailamos, pO?' fin, juntos los dos oo. Si en vez de "por -He visto, tanto en tu gesto como en el tono de I fin", bubiera dicbo lO aún ", pase; y el verso babría tu exclamación, la manera c6mo juzgas y estimas all subsistido con toda su armonía métrica. más amado de nuestros poetas. I _ • • (Concluirá). -De veras! Pues, si lo quiereH, bagamos una I apuesta. Toma el librQ y leéme lo mejor, lo más aPlau'l' dido, lo que más te agrade y te cause admiración, y yo me comprometo á demostrarte que en la poesía ó en ell verso que me señales bay error, disparate, mal gusto, 6 ¡ por lo menos incorrecci6n gramatical. ! -Convenido, le contesté en el acto, y sin fijar '1 premio de apuesta, pues lo que me importaba era bacer callar á Tadeo en su indiscreta pretensi6n, abrí el libro i en la primera página. i -Me escucbas? le pregunté. ¡ -Sí, ya te escncbo, dijo Tadeo arrellanándose en ! HU butaca, cerrando los ojos para concentrar su aten. ! ci6n, y apnrando su cigarrillo. ¡ y luégo, después de baber deRpavesado la vela y 1 cuadrádome en mi asiento, leí con convencimiento y I emoci6n: ¡ "Juntos tú y yo vinimos á la vida, I Llena tú de hermosura y yo de amor i I A ti vencido yo, ttí. á mi vencida, N os hallamos, por fin, juntos 10B dos' " I Detúveme y le miré con aire triunfal. Tadeo con· testó mi mirada con otra de indecible socarronería. I -y bien, le pregunté; qué dices 1 I -Pues digo, me contest6 flemática y tranquila. I¡ mente, que en ese verso bay inmoralidad, incorrecci6n , y disparate. . . . ¡ Al oír estas palabras, dICbas con suma convlccl6n : por Tadeo, volví á mirar el libro y á leer mentalmente i el verso. ! -No te comprendo, Tadeo, le dije. ! -Nada más claro, amigo mío. El verso es inmoral, I porque los únicos que llacell, y vienen juntos á la vida,¡ son los gemelos que en, Belen, en Env~gado y en o.tras I Lartes basta en Medelhn, llaman melltzos. Pues bien : 1 , 'd l I os mellizos no pueden a~arHe, en el sentl o. en que o i expresa tu poeta, porque este sería un amor lllcest.uoso, ! y por consiguiente culpable. Los berman?s no tienen ¡ sexo. La bermana de un bombre no es mUJer. La ber. I mana de un bombre no es más que bermana. Te OlgO i y'" decir que no fué eso lo que tu poeta pens6; que su ¡ intenci6n era expresar que eran" poco ~á.~ 6 meno~, de I la misma edad y tal vez que b¡¡.b!an naCido e~ un mismo! l?ueblo; pero á eso te cont~sto qu~ no es lo mismo nacer ¡ )wnt08 que nacer á 'UIn :nwmo tte'1lopo, pDr,.9ue no me 1 negarás que venir á la Vida es na~l'. El mno .que nace , hoy en esta villa de la Candelaria no nace Junto con 1 el que boy mismo está naciendo. en Pekín 6 en Ceilán, 1 ni con otro que nazca en ella misma. I Hay incorrecci6n, porqlle el verbo vence?' no a~. I mite la significaci6n que le da el autor con la preposl. ci6n cí. Se vence á otra persona, pero no se puede estar vencida. á. ella, sino Ie~dida 6 cosa semejante; y n~ ,obs: tante esto, el poeta dlC~, c?,mo me lo bas leíd? : á ti vencido. yo tú á mí venCida . Y, en fin, bay disparate, porque nada. de extraño. ni de particular ni de admira. EL ÍDOLO, (De Aug. Barbier) A JULIO E. PEREZ. I Vamos, maestro; prevenid el borno y aligerad la mano: Hierro y cobre y estaño habéis en torno; Vamos, viejo Vulcano. De la hornaza voraz la lengua exoita i Para que trague luégo y devore el metal, se necesita Un paladar de fuego. Así está bien: ved ya la ardiente llama Que estrepitosa suena y cae de la bóveda y se inflama; Comience la faena : - ¡ Cómo crujen ardiendo los lingotes y rugen animados j Hierro y plomo se abrazan y dan botes Como los condenados 1 El horno humea. Al fin la llama muerta Da su fulgor postrero ..... . Hierve el bronce ...... Maestro! abre la puerta, Que pase el altanero I Sal, río impetuoso, de tu fuente, Desciende á la llanura, Arrastra desbordado en tu corriente A la materia impura. La tierra abre su seno á tu caída; Baja al molde profundo; Seras emperador á la subida, Oh bronce furibundo!. ... .. II Napoleón 1... aún su gran figura! Ah, guerrero maldito 1 I Cuanto nos ouesta en sangre y amargura Tu laurel marchito 1 Para Francia vencida fuá un día triste Aquel en que oscilante Se vió tu estatua, aquel en que pendiste De un cáñamo infamante. y en medio á la salvaje guazabara Del bárbaro extranjero Vimos rodar el bronce, que se alzara En la col umna fiero; y cuando tus despojos miserables En el Buelo yaoían, Los estúpidos Hunos con BÚS sables Tus ojos dividían. LA SIESTA Los Hunos, los de piel hirsuta y ranoia, De encalleoido nervio, Te arrojaron al lodo - ante la Francia - Emperador sobel'bio ! Ay I para todo corazón patriota, Qué día sin ventura! Cadena de ignominia nunOa rota Sino en la sepultura!. ..... La 1nvasión saqueaba los museos y las pinacotecas; Destruyeron jardines y ateneos Sus híspidos babieoas. Yo vi al Ruso feroz de vilipendio Cubrirnos á pOl'fía, Comerse nuestro pan, y hablar de inoendio Con soez alegría. Yo vi, joven Francés, nuestras mujeres, En su impudor hermosas, Venderle á un Cosaco sus placeres, Coronarlo de rosas! ... " . y bien: por el martirio que la suerte A la Naoión impuso, Sólo á ti, Napoleón, odio de muerte, .A ti, déspota intruso l. ..... III Oh Corso de la lisa ca bellera ! J CUlÍn bella fué tu Francia Del sol de mesidor bajo la hoguera, 1nvicta en su arrogancia J Era un corcel re belde á los dictados Del freno y de la brida, De lomos y de cuello dilatados, La alta cabeza erguid~. Libre corrió los campos verdeadore~, Las fértiles llanuras; y en la sangre de viles opresores Mojó sus herraduras. Jamál! ninguna mano por mancilla . Domeñó su albedrío, Ni el extranjero audaz le echó la silla Ni quebrantó su brío. Ojos de fuego, hermoso, vagabundo, La grupa cimbradora; Con su relincho amedrentaba el mundo Del ocaso á la aurora ..... Mas tú llegaste, domador tirano, Veloz su crin asiste, y con botas y un látigo en la mano, Sus lomos oprimiste. Entonces el corcel- que ama la guerra, La pólvora, el bullicio,­Tova por circo la espaciosa tierra, La lid por ejercicio. Adiós, entonces, al reposo, al sl1eño, A las noches tranquilas' _ -Velar junto tÍ la tienda de su d~eño En las sangrientas filas; Andar quince años sobre or,(11e08 rotoa De todas las Naoiones; Climas y pueblos recorrer ignotos; Hollar generaciones; HUlnillar la soberbia de los reyes; Corno río profundo Socavar los cimientos de las leyes; Cam biar la faz del mundo; Hasta que al fin, cansado en la carrera Sin término y sin vía; De levantar la humanidad entera Como nube som bría; y ya agotado su vigor primero Bajo el pesado yugo, Gracia pidió tÍ su Corso caballero .. N o le oíste, verdugo! Antes bien desgarraste sus ijares, y tu espuela y tus riendas Saltar le hicieron nuevos valladares, Armar nuevas contiendas; Hn~ta que en día nefasto de batalla Flaqueó su bravura, Cayó sobre su lecho de metralla y abrió tu sepultura ...... IV Empero, del sepulcro te levantas: • Cual águila en sus vuelos, A dominar el mundo te adelantas, Hemontas á los cielos. Napoleón no es ya la furia al'mada Coronas usurpando; No es ya la odiosa, In brutal espada La Libertad matando; No es de la Santa-Alianza el vil forzado Que murió en Santa-Helena, Después de que tÍ la Francia hubo arrastrado Atada ,¡ su cadena. Oh! nó; Napoleón renace puro: Turba de lisonjeros ])I\n IÍ ese césar despiadado y duro De un Dios honras y fueros. ::lu imagen resplandece en todas partes, y con afán creciente Le consagran las ciencias y las .utes Numen beneficente. y París, como un viejo peregrino, Llega cada mañana A doblar ante el hombre del destino Su frente soberana. y flores riega al pié del bronce santo, De esa oolumna calma Que las madres no miran sin espanto y dolor en el alma. y allí de obreros la revuelta ola . A un compás delirante: Danza en torno la vieja Oarmañola Del Napoleón flamante ..... . 7' 8 LA SIESTA v Pasad, pues, oh monarcas tutelares De amor y mansedumbre I La Gloria en vuestras frentes - por vulgares,­No verterá su lumbre. En vano de los pueblos la cadena Hacéis blanda y liviana; Inútil es vuestra incesante pena, Vuestra piedad insana. Tan pronto como el rayo de la vida Se extingue en vuestra frente, Ya vuestro nombre efímero le olvida La novelera gente. Pasad, pasad sin bronces ni inscripciones. -La estúpida canalla No adora sino al ·Dios de los cañones Que asuela y ametralla; Al amo que á los páramos la lleva A morir de hambre y fria; Que ,¡ su costa Pirámides eleva Por divertir su hastío ... El pueblo es una moza de taberna Que bebe y que se estraga, Que quiere en quien la logra y la gobierna Y la goza y la paga Un cuerpo de jayán, labios ladinos, Un hércules nenudo Que sacie sus amores libertinos, Que sea insolente y rudo; Que le azote en la calle y en la casa Con férrea disciplina ... I El amor popular!. .. amor que pasa, Pero amor que fascina l.. Bogotá, Marzo 7 de 1886. ANTONIO JosÉ RESTREPO. Vi al peseador de los lejanos valles Tus pefias escala.ndo silencioso, Lu. guarida buscando de lo. nutria y er pez luciente con escamas de oro; Cont6me hazo.Uas de su vida errante Sentado de mi hoguera sobre el tronco; Le vi dorntir el suello de la cuna y envidié su inocencia y BU fortuna. Tendremos ocasión de ocuparnos de El Parnaao dete­nidamente, en números posteriores. Se nos asegura que el señor doctor Salvador Oamacho RoldlÍn trabaja una 1ntro­ducció", con que se pondrá á la venta el libro que dirige el señor Julio Añez, y que es.t.a rá concluído muy en breve. , Gansos y ruiseñores - Se titula de este mo­do una publicaci6n que dirige un joven que llar ahora conserva el anónimo, destinada Ji analizar las producciones de algunos de nuestros hombres de letras. Es muy delicado arriesgar un juicio sobre obra tan incisiva, y para conser­var la neutralidad nos abstenemos de elogios ó de censuras. S610 sí deseamos al joven crítico mucho tino y un alto sentimiento de justicia. .. , GeograCía de Antioquia - El doctor Manuel Uribe Angel publicó en París un libro con este título. Consta de seiscientas págilll\s y multitud de grabados. Las dotes intelectuales del conocido escritor abonan que su trabajo será digno de una escrupulosa atención. En las lihrerías de esta capital está... .d e venta este útil volumen. lUal'uja - De este nombre es el último poema de Gaspar Núñez de Arce. El asunto es muy sencillo, y los versos no tienen esa contextura ciclópea de sus anteriores poemas. Tampoco hay en MaTuja el grave pensamiento trasceudental, ni aun siquiera la duda, que es muy soco­rrida para este poeta, con la cual mantiene embelesado al público desde su difícil gimnasio, como un acróbata del pensamiento. N o so dirá, ciertamente, que la nueva obra sea \Ina continuación progresiva de los admirables poemas que principian con la mama Lamentación de Lord Byron y llegan á su apogeo en La Visión de F"ay Ma,·tín. En el prólogo al poema se queja de que en las Repú­blicas de origen español se apropian editores codiciosos las obras de los ingenios peninsulares, y mlÍa duramente, de que mutilen sus pensamientos algunos de los colectore~ furtivos; en lo cual tiene sobrada razón, porque no hay derecho para falsificar las ideas ajenas, ni para cambiarlas, "Parnaso cololnbiano" - Restablecida la ni para suprimÜ'las. Y menos cuando se trata de hacer un paz, ha continuado esta pu blicación, y tenemos en nues- buen negocio con libros de otro, sin el permiso de su tras manos la entrega 9.' Se hace notar allí el trabajo dueño. del señor Antonio José Restrepo, por la pulcritud de .'. la dicción, el nenia filosófico y los conceptos variados, Ortiz-Hemos sabido que el señor José Joaquín precisos y claros que encierran sus versos, así como por la Ortiz prepara, para dar á la estampa, \In poema titulado ternura austera y atrRctiva de su composición" A mi II¡(J,- Pereg"¡nación, en el cual, según el juicio del ,señor Rafael dre." El joven José Rivas Groot demuestra que, á más de Pombo, es "donde con onda mlÍs jugosa, mas libre y es­ser artista consumado, porque no tiene un solo desaliño en pontánea, ha dado rienda suelta á su privileg!ada inspira.. SUB versos, dispone de esa fuerza oculta de proy~cción que ción." Parece que el poema intoresa muchíSimo, p~~ tra­mueve al poeta á desconooidos ámbitos. Alejandro Vega tarse de una serie de escenas personales, una evocaOlon de ha torneado, digámoslo así, el verso en " La E~t'.'tua," para les tiempos juveniles tt oon la frescura campesina y la pintar una mujer hermosa y pobre de espmtu, c,on la fuerza y majestad bíbÍicas que le son peouliares," según lo gracia picante de que es tan buen dechado Ramon de dice el mismo señor Pombo. Campoamor y Campoosorio. Ismael Henrique Arciniegas, • que adelanta á tambor batiente, tradujo de Hugo dos poe- David Lopez p~':ha J. -Saludamos á este sías llenas de misterio, oon una propiedad rigurosa. Oarlos notable oaballero, honra y prez de la raza hebrea en nues· A. Torres lleva una dil'eooión literaria m~y apro'pia~a. tro país, bien conocido en las let.rM por su excelente tra­F. de P. Oarrasquilla muestra su natural festiVO y oaustlco ducción de Los Genios de Victor Rugo, y muchos otros en epigramas agudos, que recuerdan á Góngora y tí Iglesias.¡ trabajos literarios dei más recomendable mérito. Otrec.e­y está por demlÍs deoir á. los conocedores, que la part.e que I mas las columnas de nuestro periódico á este huesped dlB­tocó á Jorge lSllacs e~ trasparente y agra~a~le ,como la,~ tinguido. aguas mlÍs claras, espeClalmente sus estrofas a ,1!'o Mo,'o, 1, Ó donde todaS son somejantes á ésta, que es belhslma: I IMPREN1'A Á CARGO DE FE:BNANDO PONT l'f.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 1

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Bogotá - N. 3

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Alma Joven: órgano de la Academia Menéndez Pelayo - N. 2

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Alma Joven: órgano de la Academia Menéndez Pelayo - N. 1

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La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra

Por: | Fecha: 31/10/1878

“La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra” era uno de los órganos de difusión más completos para los comerciantes a finales del siglo XIX. La revista estaba compuesta por noticias nacionales sobre asuntos mercantiles, aduaneros y comercio exterior de Colombia. Además, contaba con secciones regionales en las cuales se relataban asuntos legales, burocráticos, económicos e información de interés para los comerciantes de diferentes puntos del país y publicaba artículos y decretos sobre las regulaciones comerciales del país. Por otro lado, presentaba información tributaria y fiscal de algunas compañías y un examen económico a partir de cifras que daban cuenta del crecimiento en términos de producto interno bruto e impuestos. Finalmente, contaba con una parte de avisos y anuncios donde pautaban diversas empresas afiliadas a la Casa de Comercio. Se conserva la ortografía de la época en el título del periódico.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Otros
  • Ciencias sociales

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La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra

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Bogotá Ilustrado - Serie II N. 8

Por: | Fecha: 29/06/1907

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REPUBLICA DE CCLOMEl A -=====--- rmmmmm~~m;;~=~ PA1'F.ÓN-EI Ilmo. r. Arzobispo de popaYán-1 Al Pastor, oneto, por F. Martínez Rivas-EI De· partamento de Quesada y su Exposición-La Srita. I Ester Flórez Alvarez-Razón y amor, por F/()yalba- I I Facultad de Medicina: El Rector, por F. dé P. Ba· rrera; en la Facultad-Goterones, por Francisco ~iraldo-EI General Lucio Velasco, por E. aran· ]0 M. -Consagración de Monseñor oler Royo, por Eparquio Gonzá lez-Po tal, por ergio A. Burba· no-Galería de la Prensa-En la tierra baja, poe· sía, por Julio Vives Guerra- upcial. Ilustraoiones: Dr. Jacobo de la Parra-D. Emi· lio Fergusson-D. Evar isto Escobar-D. Fi lemón BUÍlrago-D. Leonidas Gutiérrez-Mr. J . T . Ford ­G; nera ll\1igue l l"r ontoya-General José María Do· m\llg<1ez-Ur. Manuel A . Rueda J.-Ilmo. r. Ar. boleda-General Manuel Brigard-D. Rito A. Me. dina-EI monumento de Quesada - Srila. Ester Fió. rez Alvare¿-Dr. Lui F. Calderón-Grupo de Pro. fesores: Dres. l'ompilio Martínez, Luis F. Ca ld erón y Juan E. ;\lanrique- ala de Cirugia-Laboratorio de CIInicas - Gene ral Lucio Vdasco-I1mo. Sr So· ler Royo-D Jorge Reinales-D. Víctor A. Delgado. S ' flrIlIIIl1llIU¡¡¡~WlWlmmmmWlImnIu 111 UIII! (I!j!!IlIDmU1IIIW~ Bogotá junio 29 BOGOTA -=--- Serie 2,a - J'fo 8.° ~mmmmmmm mm~llITImrnm CONDICIONES lImcro uelto ... oo .............. oo' 20 Id. en papel exll'afino............ 50 SI u .cripci~n.á.la crie dc 5 númel'o ... lOO AVI o ,paO'lna ..................... 200 I - i id ............................................ 100 1 - ~ id....................... 50 8 Palabra en small-pica. . . . . . . . . . . . . . .. 60 I Ayi O' ilu trado ,precio convencional I No e admiteu remilidos. La corre pondencia debe dirigir e al Admini - lrador de BOGOT.\ ILu TRADO. A parlado de correo núruel'o 159, Teléfono número 849' Para todo lo relacionado COn aviso enten­derse con el r. PedroJ.Jllendoza, calle 13. número 157, ó en la administración del periódico. OMINISTI\ACIÓN: CarIo Tama o, Calle ID, II Parque de anlander, acera NOI'lr, 1 .0 100·\. \¡ smmmmwmwmmwl!IIDWjJlwmmm , wmmmmmmwUl~ IMPRENTA ELÉC'¡'RICA-I68, C LLE ro 19°7 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA . ILUSTRADO I avarla ---------- PRODUCTOS Y PRECIOS DE VENTA Bogotá, A brillo o de 1907 I I Ceneza Pi) ener, Lao-er y Bock, docena de medias botella .... 100 I " " " docena de botellas doble ....... 190 I " Doppel lout docena de medias botellas...... 130 " Culmbacher (marca Tlgre) docena de medias botellas ...... 130 " Tre Emperadores docena de media botellas ...... 200 I Higiénica docena de medias bolellas ...... 180 " en barril, Pi¡ ene!', Lager y Bock, el litro ......................... JO Ag'ua gaseo a pura, docena de medias botella ...... 60 Agua ga 'eo a con diferen Le jarabes, docena de media botella ...... 80 parklinO' Bavaria Kola, docena de medias botella ...... 60 Gino-er Ale, docena de medias botella ...... 80 Bavaria Cider (Cidra e pumosa), docena de medias botellas...... 120 Extr::lcto de lalta, docena de medias botellas ...... 420 Hielo, por mayor, la libra .................................................................. 6 arbón mineral ' vegetal de Zipacón, yendemo á lo precio cornen­le y á domicilio. Descuentos sobre los productos embotellados :> por 100 en diez ó más docena 10 por 100 en cien ó más docena on lo cOIfientes del día del de pacho aun en 1 ca o d anticipacione de dinero. B TELLA : Vendemo y alquilamo botellas cervecera. B RRILK : Para la enLa de nue tra erveza n barril hay barriJe desde cinco litro . • OR II Y L P L : endemo de Inn buena calidad y á di-fer n t preclO. A ~BAD : ompramos al contado y á lo m"jore pI' cio de la plaza crrandes can ticlade de cebada n grano. DEUTSCH COLUMBIANISCHE BRAUEREI G. m. b. H. El Gerente, LEO SIEGFR.IED KOPP Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Serie 11 REPUB~ICA DE COLOMBIA Número 8.u ~~~~~~vv~~~vv~~~~~~~~~~~' ~v·~~~ _ ~~~~~~.~~ " Bogotá ' Ilustrado _ ..... ,.- éftMLio de {gol @úc;e!'()Úrf, ~r6'l8/(U'tic4 $Ó/U?t():Jft d«j?nán -ct1?e¿clrll, d!r. @J(a¿'¡~t7 ~Vq~ 'Pante6n Con profunda pena, que marca en nuestro espíritu la gotá, en donde hizo sus estudios y entró luégo, cuando ya los terminó, á trabajar con decisión y constancia absolutas en la entonces poderosa casa de Fergusson, Noguera & C ... , á la cual le debió el comercio del país inmensos é impor­tantísimos servicios; después fundó su hogar, que fue mou delo de virtud y de felicidad, y cuando todo le sonreía á sa alrededor, vinieron los conflictos económicos de la guerra de los tres años, y entonces vio naufrag-ar casi por complet­el capital de su casa de comercio. De alma templada al fuego de los grandes caracteres, no lo abatió la desgrada como no )0 había envanecido la prosperidad, y la mu ¡'te lo sorprendi6 sereno en el trabajo, decidido á levantar de nuevo para su joven esposa y para sus hijos el ruino o edi­ficio de su fortuna. De inteligencia feli z y muy amplia­mente cultivada, fue bueno, fue noble, fue generoso. De aquí que su corta vida fu era vida de abnegaci6n y de virtud. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l 22 ( 'BOGOTA ILUSTRADO JUAN ANTONIO PKÑARREDONDA muere también muy joven, cuando aún pareda tener derecho á l ar~os años de exis­tencia; de pronto, sorprendWo "en sus labores de campo, sin más compañía que la de su joven esposa y de sus tie r­nos hijos, lo aprisionó la muerte traidora me nte, en altas horas de la noche, arrebatándolo a l cariño de los suyos y de cuantos al gozar de los destellos de su bondad y de su inteligencia, supimos apreciarlo en 10 mucho que valía . Descendie nte de aquellQs varones abnegados, D. Antonio y D. Bruno Espinosa de los Monteros, q ue en su imprenta publicaron Los derechos del hombre, trad ucidos por Nari~o, heredó de ellos las santas virtudes del hogar, la modestia más delicada, y amplio espíritu de justicia para juzg a . cuanto lo rod eaba; de aquí que su desaparición haya sido sinceramente lamentada por la sociedad bogotana . '" ~ ~ 1 k *~ 7, * ~ v ~ ~ ~ ~ 8, ~ "- ~ ,~ ,/ ~ ~ '/ ~ " ~ X /' .' € ~ '/ , I t D_ Evari Lo E cobar En medio de las 50rpresas dolorosas que diariamente nos reserva la humanidad, también nos ofrece ejemplares de pura viI tud, que son clara luz en el cuadro negro de la existencia. De estos ejE mplares fue uno completo el S r . D. EVARISTO ESCOBAR, patriota sincero, caba lle ro acabado, miembro inmejorable de la ociedad y de la familia, Cúpo­nos el honor de conocerlo en las prisiones del Panóptico, cuando todo respeto humano roda ba pisoteado por las pa­siones ensoberbecidas del momento, y ntonces, mejor que en ninguna otra ocasión, pudimos apreciar la ecuanil'I"idad de su carácter, su grandeza de "lIma y su fe en el cumpli­miento de las leyes morales, que de ahí para acá, y según él)o deseaba, han acentuado su dLminio al amparo de la paz y del espíritu nuevo que nos ha devue lto la patria á los que entonces, en el rigor de la , guerra civil, la teníamos perdida. JUAN PABLO GÓlllEZ es otro nombre que consignamos también con respetuoso cariño, como el de colombiano que supo honrar á su patria en dond quiera que vivió, y á ser­virla consagró sus sfuerzos en varios campos de la acti­vidad humana, y especial m nte n 1 de la Prensa, en el cual fue sorpr ndido or la muerte cuando seguramente aún estaba húmeda la pluma con que scribiera su último editorial. De ~abios y prud nt s es star sie pre listos para recibIr la muerte con 1 brazo n acci6n y atento á satisfacer 1 afán de cada día. Funestos han ido n los últimos tiempos los aires ex­tranjeros para la patria colombiana, que ha visto d sapa­reccr lejos de su u 10 amable muchos d su hijos distin­guidos. En España murió el Sr. l '. EUGENJO AENA, hom­bre público d valiosos quilat s, que sirvió con acierto im­portantes cargos administrativos y poHtic s, yen todos e\1os mereció aplauso general como muestra de respeto á sus:­talentos y á sus méritos; en viaje de regreso al paí~ murió el Sr. D. NICOLÁS SÁlil-lZ, financista muy notable, fundador - . del Banco de Exportadores y una de ' las personalidades­más salientes de nuestra sociedad; de inteligencia podero­sa y muy bien culti vada , puesta al servicio de prendas de · caba lIe rosidad nada comunes, su vida fue verdaderamente­benéfi ca para el p rogr~so nacion a 1, y por 10 mismo, su des­aparición es justo-motivo de duelo para cuantos tuvimos el gusto de tra tarlo. E n Parfs murie ron otros tres colombianos­bien conocidos en Bogotá, .los Sres. LXONIDAS GUTIÉRREZ,_ FILI!MÓN BUITRAGO Y J UlIO A. PARRA, miembro este último muy conocido y a ¡: reciado del ccmercio de Bog otá . BUl7RAGO fue un ,'erdadero h ijo de sus obra s, y g racia s­á e\1as alcanzó una posición á que otros, mejor dotados por la fortu na , a penas pueden aspirar, Muy joven, la lucha por la vida lo llevó á las cajas df! una imprenta, y allí, ganando . la vida con el sudor de su frente, fue aficionándose á la li­teratura , y comenzó á Escribi r, ya e'n pro~ a ó ya en verso y na turalmente con gran descorifianza en sus propias fu er zas, Poco á poco fue avanzando en el camino emprendido, y entonces fundó El Zipa, periódico que sostuvo por va rios a ños, y que le dio puesto de honor en el period ismo colom­biano, siquiera hubiera de vencer tontas r esistencias, y aun en ocasiones, la maja voluntad de los que hallan el mundo ­estrecho para sus a spiraciones y quisieran cerrarle el paso á los demás, D es~ u és sostuvo aquí El Smzanario y luégo ET Globo, en Guayaquil, en asocio de Enrique Valenzuela Pombo, otro colombiano distinguido que también murió ­lejos de la tierra querida, en París; Les deux A11leriques y luégo otra vez aquí, La Tribzl1Ia, y esto sin per juicio de colaborar en muchos otros periódicos nacionales y extra n­jeros. Su labor en la Prensa, que es la faz más notable de­su vida, sin detenernos á r ememorar los puestos públicos que desempeñó, es lección y es ejemplo de todo lo que puede el esfuerzo propio en el campo de la inteligencia , servido por la constancia consciente y el absoluto empeño de surgir. Como tal lo presentamos hoy al honrar las co­lumnas de BOGOTÁ con la publicación de su retrato. D, Filcmón Hui lr!lgo Por camino fác ih al par cer, ¡Jera en oca~iones con­traproduc nt e ~, i om uel uced r los favor cidos de la fortuna 610 ntr gan á gozar d 11a, conqui t6 puesto de honor n nu stra soci dad 1 r. LEO IDiI G TIÉRREZ, menos p r u riqueza y la mil comodidades que la suerte le diera, qu por u in truc ión, u amor a l trabajo y la práctica d la virtud, Mode to n m dio del lujo de u I Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO elevada posición, fue bondadoso con cuanto!> lo trataron y -j>r'udente en todos los a ctos de su vida: muy joven fundó 'su hogar, y en él supo cumplir sus deberes de esposo amante y padre cariñoso ; de amplia instru cció n y decidi- -da afición á la li t':! ratura, es::r ibió fácilmente en prosa y en -verso, y no fue raro leer e n la prensa pe rió Ji ca de la ciu-dad alg unas de sus poesías. La mu ~ rte lo sorprendió en la plenitud de la vida, y al arrebata rló de en medio de los -suyos, pudo ll evar la seguridad d ~ haber cum pl ido su de­ ·b er sobre la tierra. t D. Leonidas Gu liérrez MR. JAMES T. FORO era súbdito inglés: nació en K ings­ton, capital de Jamaica, y recibió esmerada educaci6n en Londres. De su vida nos da, con su g alan tería habit ual, el Sr. D. Antonio R. Blan co, a ctual ecretario General de'l Departamento de Bolí var, los sig uientes interesantes datos: Durante siete años consecutivo') ocupó el puesto de Ingeniero primer Ayudante del conocido Sr. Menocal, quien-como se sabe-fue de 105 más e ntu siastas v com­petentes propagandistas del proyecto del Canal por Nica': ragua, en compete ncia con la vía de Panamá. Esa conti­nuada labor al lado de un famoso ingenie ro, dio al Sr. FORD los conocimientos é idoneidad especiales en la cues­tión canal, que más tarde hubo de poner de manifiesto y ,al servicio de Colombia. En el año de 1892 vino al país el Sr. FORO para en­cargarse de la dirección de la Compañía del fe rrocarril de Cartagena á Calamar. E poca era esa en que aquella empresa, sal vad:>ra para el porvenir comercial de la Ci u­dad Heroi ca, agoni.zaba víctima de pésima administración y de la apatía, por decir lo menos, de las empresas de na­vegación que debieron vincular á ella su suer te : la falta de tráfico era tál, que l1egó á pensarse en abandonar ese ferrocarril, construído pocos años antes. Entre las múltiples dotes del Sr. FORD, el espíritu de organización era de las más notables : á impulsos de su acertada dirección, la Carlagena Magdalma R ailway C.o sufrió en breve tiempo la salvadora reacción ; el tráfico aument6 rápida y constan temente; y el Director de la Com­pañía del ferrocarril, para unificar la necesaria labor, fun­dó la Compañía Fluvial de Cartagena, depend iente de aquélla, por compra que hi zo de los vapores de la a ntigua '-Compañía del Dique, primero, de los de la Empresa Mar ­tínez Bossio, después ; y por alianza con la E mpresa Pine­-~ a Vargas & C.·, radicada antes en Barranqui\1a. L\légQ , el Sr. FORO rea lizó una transformación completa de la Compañía á su cargo, haciéndola pásar de manos del Sin­dicato nortea mericano, concesionario, á las de una asocia­ción de capitalistas ingleses, con notoria ventaja para este país, al cual demostró siempre especial afecto. Cuando Colombia entera fijaba su mirada en el tras­cendental problema del Canal de Panamá, el Sr, FORD ofreció gratuitamente sus servicios al Gobierno de ésta su patria a doptiva. Como Ingeniero Consultor de Colorn'bia ad ItOnorem, concurrió á las conferencias de París, estuv~ en la Legación de Washington al lado del Dr. Carlos Mar­tCnez Sil va, y los documentos oficiales de aquella época pregonan su eficaz y desinteresado contingente en aquellas labores de altísimo interés nacional, al servicio del cual puso el caudal de conocimientos y de experi encia adquiri­dos en largo período de su vida profesional. E5e solo ras­go es ba~tante para empeñu la tradicional gratitud del pueblo colombiano. Cartagena, la ciudad de las preferentes afecciones del Sr. FORO, acaba de inaugurar una de las obras de su ínfatigable actividad ; el a cueducto, que satisface secular necesidad de aquella rabI ación. Casi al mismo tiempo que los a bismos del mar recogían el último aliento de aquel obrero del Progreso, en las calles, en las plazas, en los parques, en las casas de la Ciudad H t:: roi ca saltaban las pltt1ttIZS del precioso líquido, como h eraldos de trascenden.­tal tra nsformación en la hi stórica capital: allá, el agua que a sfixia al ' luchador incansable; acá, como postrera energía de su brazo, el agua que vivifica á un pueblo en­tero .. .. Las úl timas concepciones de aquel cerebro privilegia_ do: 10 relacionado con el ferrocarril de Girardot, la nave­gación del Alto Magdalena, el ferrocarril de Antioquia, etc. etc., bie n conocidas son del país por lo importantes y por lo recientes. Hoy .... Pero nó, s610 la posteridad es agradecida: en.. 10 por venir, el nombre de JAMES T. FORO descollará entre lOS de los redentores de la Patria colombiana . t Ir. James T. Foru El Cauca ha visto desaparecer en los últimos tiempos tres de sus hijos más rlislinguidos : PAcÍ:¡"lCO RIVERA, liberal de gran va lor, en cuyo honor reproducimos las sentidas frases que César Sin~hez Núñez le consagró á su memoria, Y los Gent:rales MIGUEl. MONT~YA y)o E, ~1 ." R'I :\.D Ollrr'N GUEZ, á quienes consagra Carlos Vlllafane las JustICIera líneas que con g Ul>to incluImos en esta revista de duelo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 124 BOGOTA ILUSTRADO -------------------------------,,-------------------------------- En su necrologla, Un pueblo d( dudo, trae Sánchez Núñez, entre otras, estas frases: PAciFICO RIVERA G. era hijo del malogrado Pacífico Rivera, el león destrozado en la célebre llanura de Lo~ Chancos en 1876. Se educó en el célebre Externado de Nicolás Pinzón, el ma estro de frente iluminada dei Rec­torado liberal. Consecuente con sus ideales, murió con todos los ata­víos del tr~je doctrinario, para dar ejemplo al pueblo de ser hombre honrado á carta cabal. Su carrera de abogado fue lucida, corno fue su verbo airado siempre, y lumino~o. Tenía el poder del rayo que purifica, corno hijo de la tempestad que hace otro tanto. Sólo el granizo entumece ó paraliza. RIVERA tenía ideas diamantinas. Amigo leal, se embriaga ha con nuestros renglones, si bien henchidos de sinceridad, desva lidos de la erudición diabólica tinterillesca. " Guardo todo lo tuyo corno en un relicario," nos de­da y" te aplaudo con los míos, en expresivo silencio." Er~ perfil de oro del pueblo caleño 1 Hijo y hermano ejemplar, RIVERA deja hondo vado, profundo hielo en su honrado techo solariego. Los suyos deben Ilorarlo hasta morir. Es un sant0 deber que no debe impedirse. Debiendo todo tener fin, prefirámoslo inmacu­lado. Los suyos y el pueblo de Cali, con quien vivimos en retozo de espíritu, llórenlo y cúbranlo de flores, sobre todo encarnadas, para no desconcertarlo en ninguna hora, y más que todo recuérdenlo y recuerden su ejemplo luminoso. r .. 'l' General 1iguel Montoyn obre la tierra que MONTov/\ sur o humedecer con el sudor de su frente-nido d muy alto ideales/- se incli­nó ¡Jara siempre este di stinguido colombiano cuya vida, llena de merecimientos, conquistado n labores de prov - cho para sus semeja ntes y para la Patria, es una saluda­ble enseñanza para los que hasta ahora empezamos á transitar el camino de los años. Ciudadano : fundó un hogar que hey s prez y gala de una soci dad distinguida y culta ; prop ndió, con cari­ñosa solicitud, á la ed ucación de us hijos, n In sfera de las más altas virtudes, yante d erra r los ojo por la úl­tima vez, miró con inten o r gocij que no había sembra­do en tierra r b Ide á. 11). cos cha , y qu lo frutos de su sangre s guirfan s renos por la nda d I dcb r y del bién. Patriota: fu de Jos prim ro n r ponder á lista cuando sus principios políticos r iempre oportuna ele su spaJa . La leal-tad- esa hermosa y rara virtud-fue para MONTOYA una especie de religión predilecta. En ~u alfange de militar­no hay una sola sombra que pueda demeritarlo ante el concepto de la posteridad. Limpio lo empuñó por la pri­mera vez, limpio lo esgrimió en las luchas por sus ideas,_ y sin mancha lo deja en poder de sus hijos, para que en manos de ellos escuche la voz de la historia. La vida de MONTOYA está estrechamente ligada á la vida política de Colombia durante los últimos veinte años. Ocupó altos puestos en las esferas del Gobierno, y en to­dos ellos puso de relieve las múltiples capacidades que hi­cieron de él un eminente. servidor público y una fuerza útil al organismo patrio. Magistrado: la justicia yel derecho fueron los dos . puntos cardinales entre los cuales laboró CJmo jurisconsul_ to. En los archivos de los tribunales donde él funcionó · como Magistrado, no se encontrará, de seguro, una sola providencia, un solo auto que no consulte el más estricto ­sentido de aquella parábola divina que manda dar á Dios­lo que es de Dios y a·1 César lo que es del César. t General Jo é l\'Jaría Dominguez Fue el General Do~d 'GURZ uno de los servidores pú blicos más meritorios que ha tenido el país durante los úl­timos tiempos. Desde muy joven empezó su carrera mili­tar, y en el año de 1857 combatió, por la primera vez, en defensa de sus principio~ poJ(ticos, y más tarde, en la a-uerras de 1860 y 1865 prestó á su causa el valioso con­tingente de su espada. u comportamiento y los méritos que conquistó en distintas campañas, le sirvieron para al­canzar, en 1885, un alto puesto en la jerarquía militar . . Durante la rpvolución de e te último año y en compañía de quien es hoy el primer Mandatario de la ación, com­batió en Paso de M01'eno y Roldanillo y asistió también á los hechos de armas de ilvia y anta Bárbara de Cartago. Larga y brillante es la hoja de servicios políticos prestados por este modesto ciudadano. Cuando en 188$ entró en esta capital con el Ejército del Atlántico, el Dr. José María Samper, eminente orador y político de alto bordo, saludó al Genera l DOMÍ GUEZ, con las siguientes honrosas palabras : "Ciudadano General: ois la prueba viviente de ese patriotismo que enaltece á Colombia y que arrastra á us hijos á convertirse sllbitamente, de acau. dalados y modestos comerciantes ó laboriosos agricultores, en soldados que desafían todo peligro y que ponen al er­vicio del ciudadano la inteligencia, la calma en los conflic. tos, la modestia que se hace perdonar todo mérito y la honradez que ll eva la probidad y el orden á los campa­mentos. ois una g loria más d I auca, y lo único que tie­ne de malo la que habéi O"(\ nad,), s que lastima y "fu ca vu stra humildad e. cesiva." En 1895 y 1 99 prestó igual. mente sus servicios en elevado y difícil s cargos militare. Larga también y muy honrosa fue su labor en la Ad­minisiración pública, especialment como Presidente de la C¡,Ímara de Representante y como Miembro del Consejo de Estado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO 12 5 Una vez apagado el vivac d e la rev úe lt'\ , el General D01t!íNGU EZ tornaba á su tierra nativa, en d O:1 l e el am:>r de los suyos y la paz de sus campos-que él am ba entraña­blemente- le atenuaban el peso de los padecimientos físi­cos, que las campañas le ocasionaron. D e ja el General Do?tlíNGUEZ, al desaparecer de entre los vivo, hij os en pleno vigor de la vida, que sabrán tran_ sitando lo mismos caminos del padre, ser element~s de provee ho n el seno de la sociedad y de la Patria. En el campo de los institutores la fatal segur abrió ancha y dolorosa brecha . Primero nos precedió en el ca­mino de lo desconocido el Sr. D . FRANCISCO MARULANDA que c nsagró su vida entera, con toda la fu e rza de su~ virtud s y de u inteligencia, á las labores del profesorado, y lu ~go MANUEL ANTONIO RUEDA, aquel abnegado servidor d~ la civilización, que con José Herrera Olarte y Nicolás Ptn zó n W. formó centro de luz, de purfsima luz para la juventud colombiana. t Dr. Ma nuel Antonio Rueda Jara Estudiante consagrado é inteligente, RUEDA coronó su carrera de Ingeniero á la edad en que otros la empiezan, y pronto, muy pronto, advertido de su verdadera vocación, se entregó de ll eno á la educación de la juventud, con tal constancia que en servicio d e ella consumió todas sus fuer­zas y adquirió la enfe rmedad que lo llevó á la tumba, y con éxito tan completo y feliz, que no hay rincón del país en donde no vibre e l etO de sus enseñanzas en el corazón de alguno de sus disclpulos . Numerosos fueron éstos, y en tán­to apreciaban al Maestro, que se apresuraron á hac er ac­to de presencia para venir en su ayuda y su consuelo cuando vieron que sobre é l se cernía el halo d e la desgra­cia; entonces promovieron una ovación en su honor y una suscripción nacional que el Sr. General Reyes, espíritu siempre noble y justiciero, se apresuró á encabezar con la cuantiosa suma de cien mil pesos de nuestra moneda. Qué mayor galardón á sus m éritos ni qué mejor consuelo para su familia en la hora negra de su desolación, que esta espontánea manifestación de cuantos fueron sus dis­cfpulos y sus amig-os I En Guayaquil murió NUMA P. LLONA, poeta que dio lustre á la literatura americana y que supo honrar á su pa (s y hacerlo apreciar en todo Suramérica, en donde Juan Montalvo y tántos otros escritores eminentes, pllsie­ron en alto las letras ecuatorianas. Ante el cadáver pro-nunció nuestro apreciado amigo Juan Ignacio Gálvez Cón. sul de Colombia en aquella ciudad, esta vigorosa p~esía: En nombre de mi patria, L'l. de Pombo y Valencia, Isaacs y Silva donde el rumor del viento es un arpegio' que modula la brisa cuando hiere las lianas de la selva, que son las cuerdas de salvaje lira ; en nombre de esa tierra que mi t: ntras más lejana es má¡; querida, que fue para la infancia del poeta una tierra propicia, donde aún s~ oyen sus vibrantes cantos¡ allá donde sus versos se recitan ' en nombre de Colombia, ' como una ofrenda que e l dolor inspira, sobre el féretro negro, que es crisálida de una transformación en nueva vida del poeta, d epo ngo un~ corona de mirto y siemprevivas . • • • Los poetas no mu eren; cual las lIu vias. del cielo, que la tierra fecundizan ó el mar salobre e ndul zan, y que luégo Sp evaporan, y en copos de neblinas suben para formar un nuevo cielo desciende n lC's poetas á la vida ' y á su canto florecen en las almas capullos de ternuras y alegrías, renuevos de amarguras y tristezas, reverdecen de gloria las encinas. Natura está de fiesta porque ella es la cantada en es as rimas ; ellos en tanto van regando rosas coronados de espinas. Hasta que al fin se van, y son Homero, Virgilio, Dante, Byron y Zorrilla, Hugo y Verlain, y Bello, Olmedo y Caro,. Calcaño y más, que hicieron con sus liras­la interminable escala que al empíreo se alza orgullosa cual la escala bíblica. Por ella hoy sube LLONA el que cantó la lucha de la vida, cuyos heroicos versos suben desde los valles á las cimas, y son de la robusta y nueva raza cantos de epifanía. • • • Vivir, cuando existiendo en el mundo mortal, se nos olvida, esa es muerte: morir, y que se cierren á los lampos del sol nuestras pupilas, y se a bran á la vida ¿el recuerdo y á la gloria futura, esa sí es vida. ...... Los poetas no mueren : LLONA exist::: mientras haya memoria; las andinas selvas pueden al fin ser descuajadas, la mar, fiera y bravía pudiera devorar el continente, que en la inmortal altura del Pichincha los cantos del poeta cual arca luminosa flotarían. Larga, muy larga es la lista que dejamos trazada en' estas líneas de duelo, y sin embargo en ella faltan muchos nombres de miembros meritorios de la sociedad como e l Sr. General LES1t!ES y el Sr. Dr. DE LA ROCHE, de quie­nes hablaremos en el número próximo, y los señores MOISES BARBOSA, DANIEL BOADA Y DAVID SILVA TRIANA, que con el sudor de su frente, en el divino yunque d el trabajo, cumplieron como buenos su mi sión sobre la tierra. Entre las damas de la culta sociedad bogotana, lujoso ornato de ella, debemos recordar los nombres de las seno­ras JULIA VARGAS DE ECHEV ERRI y BL ANCA SANTAMARfA DE PORTO CARRERO, cuyos retratos publicaremos en el próximo número, si nos fuere dado conseguirlos.-RKG Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 126 BOGOTA ILUSTRADO • T El Excmo. r. Rafael R"yes, cono erlor intim? d¿ lo~ ex.:epciona les m ér i lo ~ dt:l r. Dr. Manllel Antonio Arboleda, soli­citó del Vaticano-petición de todo punto lalldable -,ll consagración epl'scopal, y Itoy 2.9 de los corrientes, en nuestra ¡[flesla Primada, se verificó tan solemne fiesta, qficiando elllmo. Jl/onseíior Ragonesi, y siendo padrino del consG[frado el Excmo. Sr. Presidentl' de la República. Desde la hora en que, bajo la divina inspira,.ión qlle {Jlliab.1. SIlS pasos, en lrJ por el arduo camino del sacerdocio, h'1.Sta la !tora presente, en que su cabe::a se cubre con la sagrada mitra aNobispal, el Ilmo. r. Arboleda ha logrado hacer de su vida, toda puesta en las manos del Seiíor, IUI lllTf!lnfJW engarce de merecimientos, un espléndido ha ~ de virtudes, p orque sus (Jidos, !tecitOs para las voces de lo alto, supiProT! oírla palabra qlle desataran los labios del Cordero: "Serás mi representante en la tierra," y porque Sil cora;:ón todo empnpado en las bendl'tas aguas del Amor nico, Ita sabido Itumilde, amplia y mansa­mente cllmplir la larea de bien, de piedad !/ de consllelo que enseñó á los !tombres de buena voluntad el Pastor de Bethania i se mira atrás en el camino que lleva anriado en ,11 pocos años el Ilmo. Sr. Arboleda, ve uno brillar toda esa senda como aqllella del Pais del En ueño P')I' donr/(! 1111 R 'Y fllstllOW p ara In'l.r.:ar Sil huella, pasa regando puñados de piedras pre­ciosas. El rebaño de almas que á sus manfJS Ilngidas confia Itoy la Providencia, habrá de verse suavemente guiado por sen­das sin abrojos, !J se apacentará en ameno~ prados en verdecidos por la fe de su Pastor, Y abrevará en pacificas .lI dulces agaa& suscitadas mila[lrosamente al [¡olpe del b·'tculo Úlll'eJO que lleva el. lpóstol. Y er.tonces, según la palabra del libro: "la gloria de vosotros me glorifica á mi," lodo el bien, torLa 1'1. lu :;, toda la gloria qlle pon[la el nuevo Pastor en el alma de su gre!l. se lornará en bien !J en lll:: !J en gloria parn su propio espíritll. 'R. DR. 1\J 1 EL A TONIO A R130LEDA 1 ..tastor f ti ~ ~ 11 11 ~ Para el Ilmo. r. Iau lIel ntonio rboleda 1I11~1/ lta!Jas ¡Ii! [liOl'lO O Pastor, (1 Uf' C,J.I/ tllS !lIlII/O.' .w¡/J/'s, "omo .~llpLCran las mallo.~ cid lI"bll/(J, .¡1('I'l'allWI' el A" eite de la al'acUl., !/ el 1 11/0 -Ile la r:I"fIlcf/"ia, sob/'e los dolores /¡ IWHI1WS. Bien Ita!/as tti que pa as, como en ellas lejanos pasnl'a en tl'e los hombres el Cordero Divino ablandando con pélalos de la vida el camino porque 110 se lastimen los pies de La hermanos. PlI 'tOl': I'l/lIlIdo deucf/[la la noche de 11/ "idrt ('()f/r!lIl'Irú tn (¡áelllo, por la rlttCljlora{a tÍ la Ca.w dd Pod, e, tll r('b(/fio pacien te. ) el Pod/'(' q al', á la puerta, vif! ila ftl rey I'eso, eOll 1/ f/ beso 11I///'1ble l (ll/ UIl (/, d '1'/1 le ( (;" 0 , ('omo á ,(n Ilfjo glle torf/O, ti' besar,; en la/rente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I ) I / I r (-, J J [ /. J BOGOTA ILUSTRADO Jo) l' ' - _ * f' ~, , .~l '"¡~:~R~r:té.m~nt~{ de ~uesa.da' , I )¡ 't ('.,')'1 1(11 ) -. I : , I f', ~ -~( I ¡ 11 11 ~ ~ 11 11 11 ¡¡J , I >!f 1I 1I 11 I I , 11 11 ~r. (O. c • J l. GE:'\ERAL 1) . MA'\ Ufl L BR IGAJ{lJ Gobern ador de Quesada El 15 de Junio úlLi rno, Quesada ll egó al segundo año de su vidacomoentidad depar lamen tal, y al tocar en esa fecha, sus hijos gozaron la íntima satisfacción de mirar cómo el camino en que se ha venido traji­nando es todo él camino de progreso, camino de éxi­tos, donde la común labor cumpl ida de buena volun­tad bajo un superior experto, ha dejado huella g lo­riosa de obras imperecederas. Quesada, unánime en este sent Ir, ha tenido, al re­contar en tal fecha los méri tos de u Gobernador, una sola voz de aplauso y una sola voz de agradecimiento para quien de modo tan firme ha ll enado su fructuo-sas tareas. 1 ruede deci r e que la obra!'; de más decisiva im­portnncitl para el bien del Depa r tamen to, e han cul­min ado el bajo la Gobernación Brigard: los caminos, antes desc uitlados en ab oluto á pesar de ser ellos de alla neces idad, se hall an pres tando un servicio del todo sa ti factorío. E to supone para Quesada el pro­g reso y la riq ueza que ftca rrean á un centro determi­nado las fáciles vías de comunicación. Sobresalen en­tre estos can:ino , como de la mayor importancia, el q ue conduce all\feta, por donde el comercio con el Ll ano e hará pronto y sencillamente, y la vía que unc:\ uC ada, en su parle doode e.s más floreciente la ind lIs t.ria ca fetera, con el río Iagdalena. Por donde Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRA DO ... :/" ;{ .. - ' \ quiera se han tendido puentes, se h an ensa nch a d o vías se han lórnado en cómodos cami nos l os qu e a n­tes ~ran desfi laderos y encrucijadas. Es.t o lo d e s upe­rior importancia para el avance ma te n a l d e l D e pa~­tamento' la facilidad de com ulli cacio n es hará r eah­dad el e~grandeclmicnl() soñado por llrigar? 'para Quesada. En otro orden, rcsa lta e n esa A d rnlnls tra- @ -- - __ o D. RITO A TONlO MEDINA ecreLaf'io de la Gobernación de Quesada -c ión algo del má eminente valor qu~ erá]a pied:a firm e y luminosa en que e a S eccIón de Colombla pondrá mañana sus dos pies para levantarse myy alto: la Ins trucción Públ ica. B r igard es nn espin tu -convencido d e que los pueblos necesitan que por las redes de s u organismo circule ]a inst rucción profu samente; él es tá empapado en l a verdad -que enseña ómo por entre las tinieb la de la ignorancia o pueblos n o avenluran ni un p aso h acia la ivilización, y co no ce, ha la s u fondo, el principio de que para ene-rand cer á un país es necesario engran d ece r pnmero á t o ­dos sus hombre , por que sólo de la s uma de las individ u a lidades va liosas se obtiene la gra n­deza lotal. Po eedor de e to ]audabilisimo sentimientos, Drigard ha íJuerid que la Ins­trucción se difunda pródi cra mente 1 mi mo en la capital que en el rincón más partado. Lo s hechos hablan ahora: n II ada e is­ten por el e fuerzo d Brigard dn cien las ci n­- cuenta scueJas pública y cuarenta es tab lec i­mientos privados, d onde se educan di ci iete mil och oci ntos nifios de uno y otro se ' . Podría bien- p ensamos nosotros-suprimírsela .á la. Adminis tración Brigard el mérito que su- - p une la a pe rlura de camin os, la co n s trucció n de puen-tes, e l fo m ento d e las indus trias, y a ún quedaría en pi e y capaz de hacer el bue n n o mbre del g obernante, es le m é rito de querer la luz para altos y bajos, para pollres y ri c os. Tarea d e csa ma g nitud, cumplida con tal éxito dignifi ca po r s í s ola ~ o da una Administra­ción~ Cerca de sí, prestá ndole en s u tarea a.poy o efi­caz, el General Brig ard ha tenido como s u Se creta­rio á D. Rito Anlonio Medi,na, polític o d e g r a n va lía, es píritu vi g oroso, patriota auté ntico, que s in os ten­t ación y evitando para sí el apla us o, labo r a sin des­ca nso y ll eva co mo única mira, y qui e re co mo única reco mpen sa para s us esfu erz os e l prClg reso d e Que­sa d a . Las múltiples y e ntus ias tas ma nifes t ac iones que fr ec u enteme nte dirige n los hij os d ~ Qu esada , y a al Sr. Go b erna d o r del D epa rtam en to, y a a l E xcmo. S r. Pres id ente d e la R epúbltca, p or la b u e n a marc h a d el D ep a rta me nto, trae s ie mpre, ent re ap la nso y el og ios, i ndudabkm en t e merecidos, el n o mbre del Sr Rito A. Medin a . P a ra celebra r el J 5 d e Junio se veri ficó en Z ipa­q u ir á un a fie sla d e c u yas p a rtes fu e. ro n, s in d uda, las má si m pá ticas y las d e mayo r trascend encia, la Ex­po ición agrfco la y pec u a ri a que derno Lró bell a m e nte el adela nt o d e Quesada en es t as im po rt an tísi mas in­du stri as, y la colocación so lemn e de la primera p iedra p ara nn m o n u mento conm emora ti vo en la P l aza de la F l oresta, d e Jo cual darn os hoy á los lec tores informa­ción gráfica en uno de nu es tros fo tograbados . lo- u a l me nLe, y eguros de qu e co n ell o cumplimos el deber q ue impone rendir homenaje á quien trabaja por el bien común, honramos h oy estas p áo-inas con lo retratos del r. General Brjga r d y de su activo ecretarÍo, D. Rito A . Medina. La falta de espacio no impide publicar la fotografía d el be ll o Puente Bri­gard, con lruielo en Zipaquirá, obre el Rioneg ro. Debe er aLi facción del todo inlen a para un gobernante ver, como ha logrado yerlo el G eneral Brigard, que en cada año de u admini tración e re­gí tran nuevas y va lio a reformas y se afianzan más y má la ad m ir ación J la gratit ud de Jos gobernados. Cuando Quesada haya obtenido u biene lar de­finiti o; cuando e l progre o haya entado allí de modo firme su rea le ; c u ando en lodo y por todo la obra mpezada hoy e té co n clu ida, los h ijos del D epa rta­mento, grato como ellos so n , l a u darán unánimemen ­te e l nombre de q uien con h razo seg uro a eotó las primera ~ a e , y abrió el primer surco para la pri­mera semil la. LA REDACCJÓ Monumento d uo nda (e n onstl'ucción) Zipllquirá. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO 1 29 Venida al mundo en un Templo de MuslIs en donde al igual y por p:l~ejo aficiaban con el rl~ctro en alto, á modo de miLico IDcen arto, su padre, el conocIdo poeta D. LeonidDs Flórez arrastr~do á la 10 a cuando aún nuestra litel'aLura esperaba mll ~ cho .de el, y s.u m~dre, la . 1'3 D." Mer?edes IVl\rez, que rOIll pió su lira al exLlDgUlr e la Vida del que lue amante compañero la Srit.a. Ester Flórez Alvnrez trae en u Dngre el doble Lalento: la I I ~ ~ 11 ~~ 1m ~ ~~ 1/ ~'l<> 1I mi 1m ~~ fu, ;: ~$:' rica in spiración que animó á sus genitores, y que en ella se ha revelado desde niña por sus aficiones literarias y su indiscuti­ble mérito como cuentista fácil, de exquisito estilo y tramas te­jida con episodios siempre humanos. Reúne Floralba, que este es el nombre con que la Srita. Flórez firma sus cuentos, doble auréola de belleza por su gracia y simpatía y por su innegable talento, de la cual dan pá1ida idea el grabado y el cuento que publicamos en seguida. RAZON y AMOR Susana miraba al través de los cristales las ma­cetas del jardín. Una llu via menuda acumulaba grue­sas gotas en las corolas de las flores, que estremecién­dose tenuemente, la dejaban resbalar como silencio­sas lágrimas. Las flores lloraban sin pesar, en tanto que ella, al parecer impasible, sufría esa dolorosa conmoción de toda alma que en la juventud advierte el aspecto amargo de la VIda. Era una hermosa joven, sonrosada y rubia, cuyos ojos, del suave color de la turquesa, pero con la transparencia del cristal, daban la gozo a impresión de una radiante mañana. Entreabrióse la puerta y apareció una muchacha de fisonomía altiva, que la miró fríamente. -¿Andrea, te ha enviado él? la interrogó con in­quietud Susana. -Sí, vengo en favor suyo, mas también impulsa­da por el interés que tú me inspiras. Te niegas á re­cibir á Santiago, te obstinas en ocultarle el motivo de tu rompimiento .... ¿por qué? Yo soy su hermana y tu mejor amiga .... confíate á mí, Susana. Pero Susana, que miraba distraída un arabesco de la alfombra, movió melancólicamente la cabeza. Entonces su amiga le objetó colérica: -Callas porque no tienes cómo disculpar tu vo­lubilidad : eres frívola, insensible. Susana levantó con asombro sus hermosos ojos, empañados por el llanto, y entre sollozos exclamó: -No, no .... i tú no sabes! 1 tú no sabes! los juramen­tos son farsa, el amor es mentira ..... Conmovida ante aquel dolor desborda'nte, la inter­peló dulcemente -:-¿ Me perdona? He debido comprender ue Santla~o era el culpable á pesar de sus prolestas q - Te ~ngañas, la replicó Susana. Ni él ni yo .... Int~rrt1mplóse, mas tomando nervio amente una r eso­lUCión, agr~g? :. ye, nun.ca te habla hablado de ello porque la IntImid ad del hogar es sagrada pero iem­pre he pensa~o qllt- ~is ~adre~ se detestq~ y que sólo el parecer b~ell les ImpIde abofetearse á cada paso. Apenas se reunen en la mesa, y si llegan á hablarse lo ha ce~ con una frialdad que hiela, cuando fJU con pro­vocativa asper~za. No qUlCre decir eslo que á toda hora estén de rtña. 1 ó. Lo han hecho alguna vez pero al presente se soportan aunq~e viven en IJerpetu~ des­~ cuerdo .:. es una desavenencIa oculta, que se adivina IrreconCIlIable. Cuánt~s veces, ~l ver e to, me pregun­taba: ¿cómo han podIdo reUOlrse? ¡ Ellos no e han amado nunca! Mas ~o me atrevía á interrogarlos pen­sando que Jos humIlIarfa, puesto que el matrimonio s610 debe hacerse por amor. . Levantóse y sacó ele un escritorio un cuader­milo que .entregó á su .a mig~, diciéndole con amar­gura que Ignoraba la eXI tenCla de ese memorandum . ({si Jo conozco ant~s jam~s hubiera dado oídos á los ju~ ramentos de antlago Jll le hubiera prometido amor eterno. Llena de ilusiones, pob~e loca de amor, pedí á mamá la . ]]ave d.e un arma,r1O para buscar con mi mano una ,Joya antIgua que dIese interés á las nove­dades de mI trousseau, y halJánd?me en esto, tropiezo con ese cuaderno relegado, olvidado........ Lo abro. ~amá, ~omo. yo, llevaba un diario. Pro igo y em­piezo á InqUIetarme, y acabo llorando y arrojando lejos ?e m~ la argolla que me comprometía á contraer matnmomo. -Pero tu madre creía en el amor en la felicidad le objetó su amiga, mostrándole una página abierta aÍ acaso. -Como yo, le in.terrllmpió Susana. Y mi padre la amaba. como SantIago me ama á mí, y le Juraba como me Jura él, no tener ot!,a voluntad que la suya, obedecerla en todos sus caprtchos, ser su esclavo siem­pre, siempre! Y ya ves .... Llevó Susana el pañuelo de encajes á sus ojos. Andrea le replicó ape adumhrada: - Quizás tu padre tiene un carácter d uro, acaso tu madre es fría, quisquillosa .... -No, mi padre e bondadoso para lodos meno para mamá, y ésta, aunque dulce y ufrida, se hace áspera con él. i Dios mío! ¡Amor, sueños, juramentos~ para llegar á esto! Prefiero en trar á un conven too Quiso Andrea replicar á su amiO'a: ella no la dejó. -Eres joven como yo y no sabes nada del m an­do. Creemos en todo y todo nos enO'aña. 1 Oh! nue - tros padre debieran impedir e to, ¿no es verdad? De - cubrirnos la falsía que nos rodea fuera menos cruel que dejarnos engañar. ,. . Con el arpegio vibrante y fluido de una flauta reía Susana. Era feliz, en tanto que Santiago e mira­ba en sus claro ojos como en las encantada aguas de un lago de leyenda germánica. No pensaba en el tiempo fatigoso y largo que trae los desengaño , en la vida áspera y dura que se desgasta en la vejez. Todo desaparecía de la realidad dejando imperar dulcemen­te á sus corazones. ¿Qué había pasado? A u oído murmuró él un reproche, y ella, con una ingenuidad adorable, exclamó: -¡Qué cosas tengo I Perdóname. i Pen al' que tÚ' eras igual á los demás hombres 1 I La eterna historia! Un niño ciego había burlado y puesto en fuga á la razón, soberana de la luz. FLORALBA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 13° B0Cé),f~ 'ILU.;TRAD'O ----- -- Facultad de Jytedicina EL RECTOR El Dr. Luis Felipe Cal:lerón, actual Rector de la Fa­- cultad de Medicina y Ciencia~ Naturales de Bogotá, está en toda la plenitud de la vida. Con la energía y entusias­mo que logra producir el cariño por la profesión que se ha escogido, reúne en sí todas las prendas que nacen del .asjduo cultivo de la rama más importante de las (-iencias humanas. Purque es cierto que el carácter de un hombre tiene que perfeccionarse con un largo estudio de los pro­, blemas m1s complicados y difíciles, con la asidua costum­bre de ver todos los dolores de la enfermedad, con la ob­servación minu ciosa de los más pequeños pormenores, has­ta el extremo de que cuando los sentidos, á pesar de estar educados correctamente, no alcanzan á dar la solución vienen en ayuda del médico, para presentarle base segur~ . Por otra parte, ese es ya asun to de la selección que se opera en todos los géneros, en todas las especies, en los individuos todos, como que es ley de vida y prog reso. - Eso, hablando en tesis general, ó, por mejor decir, natural ; de otro modo sería lega lizar la guerra , y no siempre se puede . .. -Líbreme Dios de afirmar lo con­trario. De la lucha vivimos y por medio de la lucha nos perfeccionamos ; necesí­tase, eso sí, que el combate sea fecundo, y provechoso no para un individuo ni para una especie: para el género ínte. g ro. La g uerra , la supremacía de la f uerza sobre la fuerza, fu e el motor de la humanidad en los primeros tiempos. Los pueblos perdían capitales y brazos para ganar brazos y capitales. Eso es selección, eso es ley; selección que pue­de hacerse y se hace, en veces, hoy día; ley que puede cumplirse y que dadas ciertas circunstancias, se cumple en nues­tros tiempos, eso sí, :nás moderada­mente. Labor atorio de las lloicas. Jorgc brLÍocz, Dr. Gabriel Mejía, Luis Salcedo, Gabr iel Toro, y Dr. Gómcz, Jefe de Clíoica. Por dicho se da que en nada me re­fiero á esas revoluciones intestinas, á esas peleas de hermanos, en que se pierden brazos, capitales y cerebros para obte- Estos ligeros datos sobre el nuevo edificio y quienes en él han de trabajar en bien de la humanidad doliente, y las vistas de los jóvenes practicantes que allí prestan sus servicios, dan c1a ra id ea de la importancia de la obra llevada á cabo por el r. Rector de la Escuela, á quien enviamos sincero a plauso. R EG (S(oterones La llovizna se al ejó cañada abajo, y alg unas ventole­ras empezar'>n á sacud ir a tropelladamente los árboles de alIado, con lo cual llovi eron és tos sobre nosotros g randes gotas como las con que principian los chaparrones. Nues­t ras cabalgaduras se animaron. Una revuelta, y el camino se introdujo por entre arquerías de bambúes y chusques. Es, e n aquella parte, guijarroso y siempre ensombrecido. Los ramos, entretejidos, abrazados arriba, fingen el plafón de un tem plo salvaj e. Las batati llas hanse agarrado á los troncos, y apretado, estrang ulado las cabell eras de és­tos, con sus dogales de hojas corazonadas y campanitas a zules. -lIé aquí una vivienda de hadas. Qué clase de ar­tista es la Naturaleza-arti culó uno de mi compañeros chupando su habano y arrojando por boca y narices copos aromosos de humo. -Como que es la madre y nodriza del a rte- contest-5 el otro -La Naturaleza crea, combina; de la misma muer­te hace brotar chorros de vida; para élla no hay destruc­ci6n sino mera transformación, mero proceso evolutivo, siempre constante, de los elementos. 6, acaso- y esto sig­nifica ría más fue rza y grandeza-de a lgún principio de . ner .. . qué? mutilación y pauperismo. Véase SI á algún cerebro de caudill ejo trasnochado se le ocurre que estas dos negaciones puedan ser ganancias. Estas carn icerías entre los miembros de un mismo hogar son más q ue crimen, una insensatez. Por fortuna, entre nos­otros, parece que, en realidad, la cuerda de los tontos haya fenecido definitivamente, Sacó un pañuelo, e!>tornudó, y prosiguió, señalando allá lejos, á la derecha, una cuchilla cubierta en su mayor parte de carrizales y yarumos.-En ese al to se efectuó uno de los combates más horrorosos de la pasada g uerra ; el machete partió cráneos, picó tibias y fémure'); la bayone­ta atravesó estómagos, la sang re se despeñó en arroyos. ¿ Para qué ? Responda á esto la ambición, el deseo de pelechar de algunos. A más de que, después de la revuel­ta, las nulidades siguen vagando en la al tura á q ue las a rro­jó el ventarrón y la covachuela chupa, exprime con sus suc­tores enormes la última gota de sang re-si es q ue ha quedado a lg una-que se desliza lenta y penosamente por las venas de la patria. H:;¡.bíamos llegado á una casa pajiza constru ída al lado derecho del camino sobre una como plazoleta, desde donde se dominan el puente de madera y zinc pintado de ocre y varios chorros y charcos del río atormentado y ru­gidor. Era ya tarde. Un viento tibio venía de lejos, ras­gueaba bambucos en los rastrojales, robaba plumas de ni­dos y vertía en derredor nuéstro un olor pegajoso de sa via desbordada. El s"l e envolvía en gasas á ras de las sierras, y la luz caía sobre los montes cercanos como un diluvio de ámbar. Nos acercámos á la vivienda. -1 Buenas tardes I-gritó el que hasta allí había lle­vado la palabra, como cansado de tanto decir, al mismo tiempo que dándose ciertos aires de suficiencia . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA 1LUSTRADO 133 -Se las dé Dios, Doctor-contestó una voz gangosa, desde el interior de la cocina enhollinada. A poco salió al patio una viejecita de frente amplia y ojos azules. Vestla corpiño flojo de fui a y cubría la cabeí:a con un pañuelo rojo y amarillo, que descendía en ángulo agudo á anudár­sele debajo de la barba. Por fuera, sobre los senos laxos, golpeaban rítmica mente un escapulario de lana y una camándula de gruesas cuentas de roble. -¿ Conque tan pronto se nos vuelve el Doctor para esos Bogotaes? Eh I Así no vale la pena un viaje tan largo. -Qué hacer, señora. ¿ Iremos de día al puente? -Quién sabe-dijo la anciana meneando la cabeza- Ya es tarde, y el camino no está tan bueno que digamos. Quédense aquí ; se resuelven á pasar uua mala noche, y usted, Doctor Toribio, me le receta á esa muchacha ; en esto viene. Mirámos á Toribio fijamente. No se inmutó. Qué iba á inmutarse aquel hablador adorable que de todo sabía: era una enciclopedia. Do~ años hacía que estaba en la Facul­tad de Medicina y habla perdido los cursos del primer año. Aun antes de empezar estudios profes ionales ayudaba al médico del pueblo, en las vacaciones, á practicar altas operaciones quirúrgicas. Entend(a de Leyes algo, y de Literatura, no poco. Según los tópicos le tocaran, hablaba de Marey y su zapato, criticaba á Cuvier, amaba á Duval por su teoría del sueño, adoraba á Macaulay, y sin haber hecho estudios muy serios del idioma, y fastidiarle los clási­cos, odiaba á los decadentes. ¿ Por qué este odio? En cier­ta ocasión había escrito un soneto que él se figuró su obra maestra, en que rimaban la1Jlpadarzo, herbolarzo, mis6foro, lir6foro ... etc. No se lo publicó una revista decadente. Des­de entonces encontró que el decadentismo era el palenque de los asnos, y no sé qué periódico le publicó, por ahí en la sección de remitidos, una crítica formidable contra la escuela asnal. Harto admirado me traía con las frases más 6 menos hiladas, más 6 menos lógicas, que había pro­ferido antes, sin las antítesis, retruécanos y regueros de nombres propios de que- en ciertos momentos y según el auditorio-soHa hacer gala. Sin duda D. Joaco, el otro compañero, tan ilustrado como discreto, le había puesto vallas á su erudición. Diré que este D. Joaco, aunque doc­to, no era doctor; no había querido formar en la cuerda luminosa de los titulados. Le mirámos, no se inmut6. ¿ Conque Petrilla sigue mal ?-dijo desabrochándose las polainas.-La veremos, la veremos. Un momento después nos hallábamos sentados en el corredor, bajo el al ero de pa.ja que se estremecía al vien­to. Las bestias en el fondo del patio comían india fresca, produciendo, al molerla entre las mandíbulas, algo como la caricia de un redoble lejano. Caía la noche. Bandas de pájaros negros se alejaban en.el aire gritando. En la media luz se dibuj6 una sombra: era Petrilla. i Qué rapaza, Dios ~anto! Alta, de músculos opulentos, caderas amplias y redondas que cantaban un himno á la curva, labios grue­sos y mojados como teñidos de guinda, ojos grandes y relucientes como bolas de azabache, y una revolución de pelo negro, en aquel instante volandero. Era la concre­ción de la vida, el triunfo de la carne. Sin embargo, esa vida iba mal, esa carne pedía drogas. Cinco 6 seis veces, en los pocos días de vacaciones, había tenido que hacer Toribio las cinco 6 seis leguas que distan del pueblo para venir á re cetaria, y con todo, cada día la muchacha de mal en peor. -Vamos, Petra, vuelvo á examinarte-dijo Toribio levantándose.-Si parece que no tuvieras nada. Estas en­fermedades son, en verdad, el tropiezo de la ciencia. Va­mos- continuó-empujándola suavemente hacia la sala. Al entrar volvió la cara hacia nosotros, nos hizo un guiño -de ojos, nos sonri6 bondadosamente y se relamió los labios de la manera más natural. -Sí, Doctor, vea qué es 10 que tiene esa cisl'Ilática -grit6 la anciana desde la cocinfl.-Siempre es buer1Q -que enciendarl la lamparita. -No hay necesidad, señora-se apresur6 á contes-tar Toribio.-Para auscultarla narla más, que es lo que por ahora se puede hacer, con la luz que hay basta y obra .... D. Joaco y yo nos quedamos en silencio, mirándonos. . Al cabr¡ de un rato me dijo en voz baja: la guerra, es clert , se acab6 entre nosotros, pero la matanza sigue. Pas6 lo que pudiéramos llamar ch:lrlatanerla bélica pero ha quedado la charlatanería científica. ' -Mera evoluci6n, D. Joaco-Ie contesté-nada más que mera evolución, como diría el Doctor. FRANCISCO GIRALDO 0/ {}ene'taL J;ucio ClleLaóco Tiene este distinguido colombiano la fortaleza del roble y lleva en sus venas sangre de una muy ilustre familia que ha dado á la Patna hijos preclaros y á la Iglesia colombia­na uno de sus más ilustres varones. Educado para las armas, ha consagrado á esta carrera sus más preciados años, sin que nada amengüe u brillante hoja de servicios. De una vol un tad incontrastable ; ceñido en sus actos á disciplina severa; de caracter franco y leal, se nos ocurre e tipo de) soldado esclavo de su patria y su deber. El sol de muchas campañas ha dado á su fisonomía ti n­tes de bronce y en ella se trasnparentan sus energías. En 1895 lIev6 á cabo una de las hazaña~ más distingu.idas .de esa campaña, y en la pasada revolucIón ,fue guardIán In­quebrantable de nuestra frontera; el LeOIl del Sur se le lla­mó entonces. Hoy ostenta lujosamente las estrellas y charret:::ras de General en Jefe, que sobre sus hombros han co!ocado los servicios á la República, y actualmente comanda la Zona Militar del uro En Cali, su ciudad natal, se propone conc1u(r una . obra iniciada á sus esfuerzos, el cuartel de esa plaza, y aSI toca á esa ciudad viril el honor de contar, la primera en el país, con un edificio militar hecho con todas las condi~iones del arte. - Y él que nunca h3. soñado con la glona de empleos honoríficos en las más altas esferas, y que al con­trario, ha esquivad() tales distinciones, alternando á. sus f~e~ nas militares el trabajo honrado, siente una satlsfa~cló n muy noble sirviendo á su patria desde los apartados nnco­nes de su terruño. E. NARANJO M. Bogo/á, Mqyo de I907. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 134 ~on..sagraci6n.. d.e .Jy'tOn..SeñOr d(tan..asio 1Ticen.te 50lér ~O~G Ellg del presente mes,!/ en la Iglesia Metropolitana, fue consagrado Obispo de Cilari%o y VicariO Apostdlico de la Goajira Monseñor Atanasio Vicente Soler Royo, cuyo ,retrato -honra hoy las col?lmnas de­B OGOTÁ ILUSTRADO. Cuanto pudiéramos decir acerca de esta solemmdad, á 19- cual asistid lo más selecto de la sociedad bogotana, está contenido en la correspondencia que el r. D. Eparquio Gonzále.z dirIge á (( R igo/ello'" de Barrcmquilla, la que acogemos y publt'camos á continuacidn con verdadero placer. Para el virtuoso Apdstol de Cristo que en cumpliml'ento de su difícil y elevada misidn, salid hace­poco de la capital, consIgnamos aquí nuestro respetuoso saludo y nuestro voto sincero por que sus manos reco­Jan amplios y bellos/rutos en /a grey espiritual de que va á ser agrado Jefe. , I ,roN Eí\on ATA ASID YICE TE OLEn noyo consag¡'ado bi. po de Citarizo y icario Apo tólico de Iv oajira Rogot:\, 20 d Mayo de 1907 r. Director de Rigoletto-Barronquilla Muy eñor mío: Saben ustedes allá que el Revum . Padre tana­sio, de la Orden de Menore apu hin o , fue elegido por Su Santidad hispo de ilarizo y Vicario Apo - tólico de la Goajira, y que con tal m ti o vino á ta capital á recibir ]a consagración de lan el vado Minis­terio. La solemnidad que revi lió el acto á que nos re­ferimos nos mueve á recoger n esta linea las impre­siones nuéstras, {>ara transmitIrla en ]a columna de su ilustrado diarIO á )08 amigos de]a osta, en cuya ampliam nte conocido re petado el ilu tre ml I n ro de an Franci co de A í . Eran la. nueye de la mañana J el 19 de 1ayo, fic ta ele Pente o té , hora fijada para la ceremonia 11 la tarjeta d invi ta ión cuando una electa COllCU­rr ncia invadió las naye de]a Catedral. Estaban allí ]a clegan t dama los Ministro del D spacho Eje­cutivo, di tin O'uido caballero de esta ociedad una multitud de arte ano . gente de piedad La anta Icrl sia atedral empavesada con la ari - lo racia de u arco dorados, con los pa ajes híblicos que a anzado pío ele trazaron cn la suntuo a cúpu­la, y con u vario altares de belleza artística inimi­table, con agrado al uerpo Eucarístico á los Apó - toles d nue tra anta religión. En estas cir unstan- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B'~Jr~UJIILUSTRAD0 -cia ofició, de rigurosó Po~.tifi~al, el Delegad? Apos­tólico y Enviado Extraor~lOafl.o an te el GO~lCrno de la República, Monseñor. l~ ranCISC(~ R~~onesl. El Re­verendísimo Padre Seglsmundo, hngul ta y geólogo, .que ha venido ejercie,ndo con notable i~teligencia las funcione de Secretano de Fra ' AtanaslO, y que con­tinúa en el delicado encargo de Secretario del nuevo Obispo, leyó la carta a~tó~rafa de Su Sal~tidad, men­- sajera de las bulas pllntlficlas, y acto contmuo Monse­ñor Raada las felicitaciones de sus admiradores y amigos, que le fue­ron llevadas además en alas de la poesía por los Sres. Dr. Toblas Valenzuela, Ministro de Hacienda y Tesoro j D. Samuel Velásquez y D. Ernesto Ponce Pérez. El Sr. Dr. Valenzuela dijo: Escúchame ~ina: Los tenues cendales de gasa que velan discretos tu faz y que vagan flotantes nimbando con nítidas gamas de plácida lumbre tu cuerpo de ninfa, de virgen Driada que alegres mecieron con ritmo de amores las ondas del Cauca, semejan los blancos fulgores que lanzan del Ande eminente las cumbrel: ne\'adas, cuando al casto beso del sol se disuel ven en líquidos tumbos, en rubias madejas formadas con bloques de aljófar, con hilos de plata. La nívea corona, fragante guirnalda que oprime tus sienes teñidas de leche y granada, refleja en tu frente serena, la mística llama de amor, que tu seno de virgen agita y levanta. Así, la diadema tejida en los cielos por dedos sutiles de púdicas magas, con lampos de aurora, con anchos jirones de azur y de escar~ha, refleja del monte lejano en la cumbre la esquiva y amante sonrisa del Alba; del Alba, que, envuelta en mullidos plumones de nubes y nieblas rosadas, despierta á las dulces caricias del astro que amante la sigue, y con besos de fuego disuelve en raudales de lumbre suS labios de grana. Calandria inocente : temprano abandonas el nido de blandos vellones, de musgos y lianas, y el aire llenando con místico trinos, al vacuo cerúleo el vuelo levantas. o apaguen los duros rigores de Invierno el himno sublime de castos amores que lejos del bosque nativo te llama, ni el árido soplo de Otoño marchite las ramas del árbol do espera tu amante batiendo las alas. Ondina , le alejas dejando las pi ayas en donde tejieron tu cuna con frágiles mimbres y suaves encajes de liquen las hada , y alegres mecieron los silfos del bosque tus sueños de infancia. El légamo impuro que bajo las ondas azules se e tanea no enturbie Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO los limpios cristales del lago que surca tu g6ndola blanca, ni el Noto, en sus iras, desgarre con furia inhumana su regio velamen, su casco cuajado de níveas escamas. Gentil mariposa, libélula casta que rompes tu cárcel de límpidas gemas, de perlas y nácar, y en pos de los vagos azules en rápidos giros alegre te lanza buscando en el éter fugaz, tornasoles que tiñan en iris el albo fulgor de tus alas. Agudas espinas á veces traidoras se incautan, bajo el terciopelo vivaz que decora del bosque dormido las ramas. No puncen sus dardos tu cuerpo de virgen, tu carne amasada son ricas esencias de lirios y rosas de Arabia, te rasguen tu peplum de tules de nie ve, tu manto de novia, tu veste inviolada. Las flores que ansiosas el cáliz levantan al tenue rüido de tus titilan tes antenas doradas, te ofrezcan los suaves matice. del iri te brinden su almíbar, te den su fragancia y el polen fecundo que, de sus estambres inquietas arrancan con tímidos besos triscando las auras. El jown Ponce Pérez e expresó a í: Del coraz6n augu.;ta soberana, Bajo el cendal de nieve de tus velo, emejas una flor dulce y lozana, O un astro desprendido de los cielos. Hoy, cediendo á tus férvidos anhelo, Con el donaire de la flor temprana, I altar te acercaste sin recelos, imbada por el sol de la mañana! Con ardiente fervor pido de hinojos Un cielo para ti. ..... corno tus ojos, Al mismo Dio que te form6 tan pura! Que te acompañe perfumada bri a ... .. . y halles en toda boca una sonrisa y en todo coraz6n una ternura! '1 poeta Velásquez ofreci6 para las blanca manos de la desposada, este aromado ramillete de sus flore es­pirituales : C6mo brillan tus joya de lonos varios, y á tus pies, alba niña, refulge e l arte! Aquí eslá el Padre Ensueño que viene á darle Un collar luminoso de solitarios. La ventura en lus ojos tímido arde, y de tus labio brota ándido ruego, na plegaria blanca de calma y fuego, Hecha de par. y rayo:; como la lard . Llena de fe, proba le d I dulce hechizo De una v rtiginosa copa de oro, y vas dici ndo alegre con tv tesoro : Para soñar el alma ólo s hií\o. Nosta lgia d viol las hay en las er s, rfandad d magnolias en los jardin , Relnembranza n los huerto d albos jOr,mine ', iud ;>; de lirios blancos en la praderas, Madrugaron las flores con su blancura, Cariñoso rebaño tras la pastora, A buscar la montaña consoladora Donde florece el árbol de la ternura . Montaña, azul montaña, pomo de olores, A ti va la pastora que alegre sube Hecha de luz y gasas como una nube, Haz que florezca el árbol de sus amores. Es bupna y es sensible; pisa las huellas De la noble matrona de donde arranca, y garza que h'i venido de garza blanca Tiene siempre en las plumas color de estrellas. Difícil sería hacer la relaci6n de los numerosos caba­lleros que circulaban por los salones del Palacio en aquel I inolvidable día, y entre los cuales se hallaban distinguidas personalidades del clero, de la diplomacia, de la polí­tica, de la milida, etc. etc., y aun más difícil recordar á todas las elegantes damas, señoras y señoritas que rodearon á la joven desposada en aquellos momentos, y sin embargo, seguros de no recordar sino mínima parte de ellas, queremos honrar nuestra pálida relaci6n ha­ciendo méritos de que allí vimos á las Sras. de Marlins, de Soares de ouza, de Andrade, de Rodríguez Mendoza, Jones de Valenzuela, Sánchez de Manotas, Tanco de To­rres Elicechea, Carrizosa de Vásquez Cobo, Conde de Gieseken, Piñeres de Pombo, Espinosa de Castello, Cortés de la Torre, Tanco de Malo O'Leary, Tanco de Mancini, Tanco de HerrlOra, Ortiz de Bonnet, Fonseca de Posada, Zerda de Losada, Ponce de Fonseca, Ponce de Castro Uricoechea, Suárez de Coronado, Lorenzana de Manrique, I Uribe de Lorenzana, Ordóñez de Lorenzana, Muñoz de la Torre, Urdaneta de Gamboa, Schroeder de Aya, Maine de García, Hoyos de Soto, Mallarino de Delgado, Valen­zuela de Carrizosa, Angulo de Guzmán, Piedrahita de Sa­nln, Arboleda de Restrepo, Ana de Brigard de Uribe, Inés de Brigard de Uribe, Holguín de Koppel, Fonseca de Gutié rrez, de Cajiao, Calder6n de Márquez y Tejada de Calderón; de uárez; y á much'\5 y bellas señoritas, entre las cuales, forzando la memoria en el kaleidoscopio de nuestros recuerdos, se nos presentan éstas: María Valen­zuela Jones, María Teresa Manotas, María Teresa Pom­bo, Beatriz ralo O'Leary, Fandy Castello, Elena Hol­guín, Delfina de Angulo, Graciela de Angulo, Inés y Lu­cila de astro, Carmen Herrera, Manina de la Torre, Inés d~ la Torre, MaO'dalena y Josefina Garda, Soledad, 1Iaría y Ana oto, María Lui a Vega olano, Elena Uri- , be de Brigard, Lucía de ngulo, Isabel rboleda, Belén y Ana antamaría, Josefina Restrepo, María Teresa Lon­doño, María Teresa áenz, Pepa y licia Botero, ofía Célrrizosa V. y Jos fi.la u~rez B. Poco á poco, y ya a I caer la ta rde, los numero o in­vitados fueron retirá ndose, y cuando el tíltimo present6 sus I expre ione de de pedida y la familia Reyes se reuni6 en íntima fruici6n al red dor del J efe del hogar, es seguro que I alma cariu.,. a de la madre ausente onri6 de satisfac­ci6n al ver la manera acertada y feliz como éste ha sabido hacer veces de madre abnegada con us huérfanas hijas, y deposit6 sobre la frente de la rita. Nina el mismo beso con que n antes y en iguales solemnes momentos bendi­jera á las rita. malia y ofía. En los hogare. de sus I hija erá siempre eO'ida de felicidad el santo recuerdo de la ra. ofía ngulo de R eyes, la mujer fuerte y noble 'lue desde el ielo las cubre con el manto inmortal de us virtud s. Pó 'a111' muy ntido y cariño enviamo á la familia de la di linguida matrona ra. Pilar lvarez de Montaña, que ha bajado á la tumba despué de larga vida d virtudes y merecimiento. Gal ría I:: ' EL 1'1 ~ R RIO " ANGEL MARIA CABALLERO 1 -*5 19 6 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I I I ---, BOGarA ILUSTRADO ------- -- P RODUCTO S Y PR EC IOS DE V ENTA Bogotá, A bril1. o de 1907 Cerveza Pilsener, Lag er y Dock, docena de media bOlellas .... $ roo docena de botellas dobles....... 19 0 " " " " " Dorpel Sloul docena de medias botellas ...... J 30 " Culmbacher (marca Tlgre) docena de medias botellas ...... J 30 " Tres Emperadores docena de medias botellas ...... 200 " Higiénica docena de medias botellas ...... 180 " en barril, Pilsener, Lager y Bock, el litro ......................... JO Agua ga cosa pura, docena de medias bolellas...... 60 Agua gaseosa con diferentes jarabes, docena de medias botellas...... 80 Sparkling Bavaria Kola, docena de medias botellas...... 60 Ginger le, docena de medias botellas...... 80 Bavaria Cider (Cidra espumosa), docena de medias botellas ...... 120 Extracto de MalLa, docena de medias botellas ...... 420 Hielo, por lnayor, ]a libra ...................... .. ................................ .......... 6 Carbón mineral y vegetal de Zipacón, vendemos á los precios corrien-tes y á domicilio. Des cuentos sobre los productos embote llado s 5 por 100 en .diez ó más docenas 10 por 100 en cien ó más docenas PRECIOS: son los corrientes del día del despacho, aun en el caso de an lici paciones de dinero. BOTELLAS: Vendemos y alquilamos botellas cerveceras. BARRILES: Para la venta de nuestra cerveza en barril hay barriles desde cinco l itros. . . 1I CORCHOS Y L UPULO; Vendemos de muy buena calidad y á di-ferentes precios. I CEBADA: Compramos al contado y á los mojores precios de la plaza grandes cantidades de cebada en grano. II DEUTSCH COLUMBIANISCHE BRAU ER EI G. rn. b. H. El Ger ente, LEO SIEGFRI E D KOPP Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Bogotá Ilustrado - Serie II N. 8

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