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La Siesta - Serie 1 N. 8

Por: | Fecha: 01/06/1886

REPÚBLIOA DE OOLOMBIA. ®~4'I ,.¡) ,., ~ ~, ~, <%~,,~ ~~~~,~_~~~~~",:=~~~,~~;~~~:!~,~~~!~:~!~~,~!~~~~=~~,~r=~,~~,~~~~ r A S I E S T .A .. , I res, la Academia tendría entonces verdadero séquito, '-" .( ).. i sería un pedazo de nuestra patria, una faz de nues- SOCIEDAD NECESARIA, ! tras costumbres, y n6 incrustaci6n extranjera, que Para bacer en algo verdadera la palabra frater- i in,spira respeto, y n6 otra cosa, ~ cansa ~e lallUuC!Ja nidad, entre 1l0SOtrOR, es necesario fomentar, ]lor ! Ul ballldad de nuestros compa,tnotas. SI de o eXlS­cuantos medios sea pOSible, la ayuda mútua de los ! tente n~ P?demos espera:r me:¡oria, b,lIsquém.osla en colombianos, si n6 en toda su totalidad-que esto ! o~la palte ., en un~. SOCIedad. especial destinada á sería obra más larga y tendría que luc1.1:),r con mús plestar el gran servICIO que reclamamos. inconvenientes-sí distribuidos por profesiolles bien Para los escntores llega un momento en que las demarcadas, y entre éstas, dando principio ]lor las ~uelzas ~e agotan, el cerebro se encuen,tra gastado, la más dignas de amparo, que serán las más htbol'iosas msp1l'acJón no se produce y el pensamiento bermoso más importantes, más bellas y menos prodnctil'aj¡~ no aparec~, por má~ esfuerzos qne, ~e hagan. El mn­La literatura e.stá eu este número é iniciarnos la cIJo trabajO ba ocaSIOnado la estcnhdad, Y llega otro formación de Sociedades de Gellte; de letras como momento en que aún subsiste la inteligellcia, quizá Ia.~ que existen en Europa, que sirvau de' tecl10 IDe,jorada, pero que no puede manifestarse por falta amigo á los literatos pobre~. de holgura, porque la lucba por la 1 ida acosa y de- ,Por lo que sabemos, en Colombia jamás ban gespera al escri,tor, ó porque ya produ~id:;t la obra, fnuClonado corporaCLOnes con este carácter, aUllque, está en lllcapaCldad de presenta~'la al public? Es la de muchos años atrás, las Ila habido literarias muy pobreza, en donde duerme el hterato el pnmero y eutusiastas. Pero el patrón por el cual se cortau más lúgubre sueño de la muerte. Y llega otro mo­todos estos círcnlos es el mismo: diez ó más aficio- mento en que el trabajador cae rendido, presa de una nados á las letras, 6 verdaderos escritores se reúuen dolencia, solo, 6 rodeado de un cortejo miserable. pam tratar de asuntos literarios; para l~er compo- Pudiera curarse, pero ]JO tiene drogas; restablecer siciones suyas 6 ajenas, y para redactar un peri6dico sus fuerzas, pero no tienc viaudas; buscar otro sol que les sin'a de 6rgano. Jamás piensan en las ur- Y otro aire, pero 110 puede moverse. Está enfel'­gentes necesidades de ellos mismos y de los demás mo Y abaudonado; y 110 le babléis de aborros en colegas de la República. La Academia Colombiana ningún caso, porque las letras en Colombia, antes que aparece como la fomentadora de las letras s~ que dar oro, malbaratan los llropios recursos. Bien: contenta con bacer trabajos filol6gicos escribir dis- para los escritores que llegan á estos extremos, &no c~lrsos de recep8i6n, emprender investigaC¡ones el'tl- habrá compasión entre nuestros conciudadanos' dltas &c., &c.; pero no sabemos que se le baTa ocu- Ellos, los pobres, nos han dado, durante toda su rrido alguna vez mejorar la condición de los literatos vida, uno á uno, sus pensamientos; una á. uua, las colombi~nos por medio de concursos, de prcmios, de i palpitaciones apasionadas de su cora7.6n; nos ban l)U?hc~Clones fraternales; relacionándolo con casas i hecllo el grande 110nor, el gran regalo, de cantar edltonales extranjeras, popularizando sus libros sus nuestro pasado y nuestro destino, y á la amada pa­poesías, sus artículos; é ignoramos que se taya tria la han llevado, entre voces de triunfo, ya gloriosa, ~cercado alguna ,vez á los Gobiernos á pedirles ya ~batida, á una inmortalidad que presienten ]Jara Impulso y protecClón para. las letras ni que se haya la tIerra colombiana. acercado ,lÍ ~a sociedad para, moreria {~acciones Jc La Sociedad de las Gentes ele letnts es idea muy desprendimiento en beneficlO de los lIteratos inftlr- sencilla de poner en planta. Como nosotros la ima­tunados. y nna corporaCIón que se compone de bas- rrillamos es una obra naciollal: que los oolombianos t~utes mle~bros, casi siempre con influencias poH- ~ualesqu'iera que ellos sean, puedan tomar parte el~ ~cas y SOCIales, es la más i¡lón~a para conseguir un su formación, porque ,í, todos aproveclJa la literatu-nen. ~esulta?o; porque no se diga que las academias ra. Qne allí se auxilie al literato 1)obre., se cuide del se ,cllcunscnben {~ guardar las llal'os del dicclu- enfermo y se asegure el repo 'o decente al que cay6 nano y el museo de 3;niigl1edades de la lengna, pues de su trono á la locura 6 á la impotencia. Que se ~st~ es tener una Idea rudimental de ellas, 6 si , remUllere el trabajo intelectual del que haya me-l~ le ."erda~, es condellarlas al ridículo y á la eli- I nester ganar la vida así; que se abran mercados á las ~ma~16n. SI ~o~ acad~micos, en rez, de mirar. baci~ i obras inéditas y que se lleve nuestra literatura á. sPfna, Ilubleran mirado má~ haCia u patl'la j SI ' donde se aprecie y se pague bien. Esta es la idea en ug~r de estarse entretemdos, corno celenitas, canlinal' en cuanto á los detalles pneden discutirse ~n ad~rar las cosas revegidas, se IJubieran propues- sose'¡I1gt. El arroyo que nace en la montaüa Ligero al llano se desliza ténu~; El que surge del centro d~ 1t. tIerm A cada paso su COlTer dctlOne, El uno muestra sus brillantes ondas y on triunfo arrastm su veloz corriente; El otro no l·ecibe una mirada y entre lodo y malezas va á pel'deTse. y aulltlue es una la fnel'za qne incesante Sus corrientes agita, impulsa y mueve, ¡ Qué abismo entre 01 que es libl'o y libro corro, y el quo en cstrecba clÍreel vive y muero! Bogotá-1B86. BALDoMlCRo SANíN. EL LIBRO DEL SEÑOR MERCRÁN. (CONTINUACIÓN). Creemos, como el señor Mercbán, que" ya es neceo sida,d perentoria de h~ letras colombianas que el señor hl. A, Caro coleccione sus interesantes trabajos de crÍ­tica," y haga una edición nueva de sus Horas de Amor, que ya no conocemos los de la actual veintena sino por el en todas partes citado retal de los Sueños, puesto en todos los libros como muestra de que el señor Ca,ro " sí dió con la verdadera uota lírica," y que por eude c, es poeta." Si no recordamos ~lal, el señor Job G. Tuana (seu­dónimo) hizo en "El Iudice" de Medellín una crítica de la.~ Hm·as cleA mOl', en las cuales encontró no pocos disparates, qne ya el señor Caro habrá corregido; y esto y la escasez absoluta del libro en cuesti6n, nos bace unir nuestros votos á los del señor Mercháu. "La gua­rida de Dios" , Je que él habla en esa colección de versos, pasará á ser" /,c¡ 'nw?'acla de Dios," 6 cosa así, y ganarán más y más las patrias letras. En la nueva edici6n vería_ mos también los a,dmiradores del poeta la flamante oda á Maximiliano, " el reo de Querétaro, y los no menos fla­mantes tercet06 de los cm·covos y la tautología, que comienzan así: Liberal f1d Oaín, ó yo me engail.o, y qne llevaron en un peri6ctico de In, época felpa MI como ya no se usa en las casacas. Seguros debemos estar de que impetrarémos lo que pedimos, pues afort\madamente el señor Caro no perte­nece á la escuela de los vividores, que adquieren fama y se echan á dormir, El señor Caro ama al público y gusta de darse á él cou gentil donaire, en prosa y vel'SO. Lanza eu ristre acomete y se denende: su fama le vie_ ne de su mérito, que es grande, y de su valor, que es sereoo. Nada de contemplaciones con el miedo. El qné dirán no le impide para hacer lo que quiere. Allá dou­cle van sus deseos allá va su pluma. l'ópase, joven toda. vía, con el rimero de versos de Vir~ilio, llerfectamellte desconocidos eutre nosotros, pnes el se consagra como un benedictino V nos tira, el día menos pensado, de las prensas de Eche'verría bermanos, la En~ida monnmental, en octavas reales, arcaicas en lo posible y duras bast!'" no más, IJero que, s~~~n peritos, son trasunt~ fiel ~el ?rl_ ginal latlllo, Ya dIjimOS que, eS,a traducclün fue reim_ presa, en España por los academICos, lo cual babIa mu­cbo en favor de ella, ó pOI' lo menos babla muy mal de las otra.~ trad ucciones . Otro día nota el señor Caro que los espa,ñoles, á peRar de estar estudiando el latín .hace bu.enos siglos, no han podido hacer Ulla gramátICa med~aua de ~sa lenO"ua· pues el señor Caro llama, á su amIgo el senor Cuebrvo', y en alza albL esa,s p'aja s 1e s enVl'Df. .a l as UIl·l ver-siclacles y Colegios una gramática famosa" que es adop­tacla en Chile y Cololnbia, y de la cual se ve en la neo cesidad de decir la Academi~ Española, que "es nna : ?b,ra m,~gistral y la mejol' de su género en nuestro i ¡choma" ,. . Otro día la toma con el para nosotros benemento Tracy, y tanto vuelve y revuelve sn Gramática general , y en tau minucioso análisis entra con él, que á poco el , lector no percata por dónde van tablf1s, y conceue gustoso : que Caro sabe má latín que el fiI6sof~, pero que el fi. : 16sofo tiene la razóu de que carece el hterato. Luégo, siguiendo las últimas huellas de su padre, -. "No ]¡"y sooiedad Bin el aUllr y XL TRONO." LA SIESTA 59 1 " .' \ el eje:nplo cunde y se dORpatrama como vf'rc101aga en da en la. flor de cargar. contra ~enth:nu y e punclplo I ba al cercén uclillUudo ú mojicrato suceden 6. poco la de util idad; y conf~~tler1° instem~~t:" 101;':rt :t~ l~ . ;ltIr~ci6n y susthucióll descarada~ Muere el señor J uli.o bondad y, la ?nora le a( (~ as. aCCI n ". '. Arboleda, ue era. maesi ro en idiomas, en rima y estétr. mopal, arma una chamusquma lUfemal de taJos y man I n m{¡chas co , ¡ Cervantes no tuvo en particular ninguna de las intui. Al notar esta contradicción del experto crítico cu. : Clones que se le .a~ribuyen , y. que él n;,ismo deja pensar ba,no, al ~epasar todo el artículo que le consagra al ¡ que tuvo al escnbll' su obra 1!lIIl0rtat. Agre.ga que" la Cl'ltICO uuestro, y aun al ver como apéndice de su estudio! mayor parte de las bellezas ht~raTlas que bnUan en las al ternble RlCbepln, el tremebundo ateo-sufriendo el f obras maestras b?'ota?'on por S't de la plu'ma. de los au. martirio de no poderles decir nada de lo bueno á Mardo. i to?'es, sil), estudio ni deUb.emdo esfuerzo" (aquí de los che y á Dubout--bemos llegado i pensar que no fué una i mediul11 . s y de los versos de Eurípides, que le costaban apología del señor Caro lo que escribi6 nuestro autor, ¡ tres. días de brega,.y que boy Viven, y del naufragIO que sí un JUICIO razonado y penetrante, en el cual con ¡ lastImoso de :?s mJ!lones de estr?fas de Lope de Vega¿ ; los mayores miramIentos y prodIgándole los epítetos más ¡ y concluye: Por eso ... en las l.u~plraclOnes del gen 10 halagüeños, se le va á su hombn, le ase por el gollete,le i vemos productos de un Autor dlVIllO que mueve al ge. sacude en el pedestal, y le arroja al suelo, sin recbifla, ! 1lI0 ... y e" el ve:da?ero cr~culo)' de la cosas perfectas. pero siu compasi6n, Tal biza J arnac con La Cbfttai. i Por eso es tam bIeIl vmpe?'ttnente en el crítlCo buscar en gneraie en duelo célebre, si bien es verdad que los gol. ! las obras de genio determinada intenci6n." pes de Merchán no pueden llamarse como los del afortu. ¡ Antes de que el señor Mercbán nos diga lo que nado lidiador, i él piensa ele esa teoría, notemos nosotros la mísera Para probar esta afirmación nuéstra, veamos el i condici6n de amanuenses en que coloca el señor Caro á fondo del escrito del señor Merchán; oigamos lo que ¡ los genios que ba producido la Humanidad. El bombre dice de Caro como ?rítico, esto es, del Júpiter tonante i se mueve y Dios le conduce, habían dicho otros, deján. de las letras colombIanas.". ¡ doles á los bumanos siquiera la facultad de moverse, con Caro ha tenido cátedra en Colombia, y cátedra tan ¡ la falsa explicaci6n del libre albedrío; pero aquí el se. buena en El Repe?'torio Colombiano, que, " por sí sola i ñor Caro les torna en unos aut6matas del c1'eado?' ignoto, bastaría (esa publicación) para justificar el título de ¡ cuando pagano, cuando cristiano, cuando ateo, negándose Atenas sud-americana dado á Bogotá." Esa cátedra ¡ á sí mismo. Ya sabíamos que S6crates tenía un demonio ha dejado de tronar, por ahora, pero "esa cátedra debe ¡ familiar; que Dios mismo le dictaba á Moisés (por lo volver á levantarse, para que oigamos nuevamente el i menos Moisés lo dice) .. , y que los negros de la Costa y lenguaje pulcro y sonoro, conciliaci6n feliz del color 1 de Autioquia, en la tie'r1'a abajo, tienen 6 creen tener fc~. moderno con la tela antigua; y al través del lenguaje, i ??ilia?'e8, que comen 1tgUjas, y les ayudan en sus traba. sereno corno la tersa superficie de un lago eu calma, la ! jos, sus amores y sus riñas. Pero la teoría del señor Caro doctrina, profunda por la ciencia, rica por la erudici6n, ¡ aventaja á todas éstas en extensi6n y profundidad; ~ólo vigorosa por el criterio y respetable por la sinceridad." ! sí es de lamentarse que el c?'eador no se consagre con Hé ahí el panegírico máximo, no es ve¡;dad? Y sin em. ¡ más frecuencia ¡í las bellas letras, y no escoja sus peno bargo, allí falta aquello de el "primer prosador modero ! dolistas entre nosotros, 6 siquiera. en la raza española, no" y otras bolas que nos venden, co??, verulaje, otros i Cervantes y Calderón nos den consejo. panegiristas; luego el señor Mercbán, que avauza mu. ¡ El señor Mercbán juzga inadmisible la doctrina del cho al parecer, se queda corto en realidad, Desde el i señor Caro y le cita á Menéndez Pelayo, que profesa la comienzo, pues, asoma la punta el espadín de J arnac, j contraria en su Historia de las ideas estéticas. El señor L A S I E S-=T=--A_ _____~ -6-1 I Caro, ~n el estudio ~~ las poesías de !denén?ez Pelayo I (postenor al del QLUJote), hace la ~lsma.c¡ta, y reco- I noce "la obligaci6n que tiene el crítICo, SI h~n d.e se,r i completos sus juicio, de desentrañar la doctnna l.mf!lI- i cita de cada artista;" por donde se ve la CO,ntradlccl6n I en que incurre el se~or Caro, á ~~nos que el tenga sus ideas 81~cesiva8, y vIendo la. oplll16n de Pelayo baya abandonado la otra: que tinto puede un maestro á qmen se ama! El señor Júerchin no hace notar la contradIC­ción, pero sí va á su objeto, que es ~:obarJe al señor Caro que err6 en su juicio sobre el QmJ?te. Cero y_va el QtLÍjote. Agregarémos, antes de segun, que el senor Caro no es muy trasparente en aquello de desentrañar la. doctrina implícita ele caela a1,tista, pues, según su teoría de los autómatas, debería tratarse, en cada ca~o, de desentrañar la doctrina sucesiva del C'/'WclO1' oculto y supenor .. , . .. . "En el mismo estudio sobre Vlrglho (estudlO en q1le el señor Caro desentr~ña de la ~UEüda hasta la in­venciCln de los fósforos), dlCe que Salllte-Beuve, falto de fe como hombre, carece de profundidad como crítlco ; revuela, pero no explaya las alas." Y sobre este deCir contra el crítico francés le toma el señor Merchán y le demuestra, basta la saciedad, que Sainte-Beuve no sola. mente era un gran crítico, sino que, en "el membrete algo ampliado que había preparado )lara su ma~ogrado curso," como catedrático del ColeglO de FranCla, bay tanta como ó más profundidad qne en el estudio del se_ ñor Caro; y tal semejanza existe entre ciertos conceptos de los dos críticos, que tal vez" , Saillte-Beuve leyó .al señor Caro. El señor Merchán nos da la clave de la oJe­riza del crítico de "El Repertorio" contra el autor de los l./unes: éste era libre pensador, y todo queda dicho. Cero, y va Sainte-Beuve, Aquí suspendemos, hasta el próximo número, por falta de espacio. Tanto el señor Caro como su crítico nos merecen respeto, pero no bemos podido menos que ser llanos en nnestro lenguaje, y atrevidos en nuestros juicios. Dios nos lo perdone, pero no lo remediamos. El lector debe atender solamente á esta cuestión: i bay verdad en nuestros asertos 1 sí ó n61 Pero para resol ver este punto se requiere la volnntad libre de quien no esté enfeudado á determinadas creencias, ni practiq ue la ido- 101atrÍa con ciertas personas. EL BURO, fA ID A111GO J. mVAS GllOOT}. Rey ue la negra oscuridad, despiel'to. Que ya desciende la tiniebla fría, Mira en la noche de crespón cubierta, Mira con gozo en la natura muerto. La triste aurora de tU neg.ro día. Despierta, el sol se ha sepultado lento En su tumba de rayos centellan tes, Despierta yá, que el agitado viento Sin nubes deja el ancho firmamento y deja ver los astros rutilantcs. y han callado los pardos ruiseñores y ya han cerrado el entreabierto broche, Por mantener intactos sus colores, En el verjel las porfumadas flores Al recibir el llanto de la noche. Despiertll yá, que l(ls mundanos ruidos Se pierden de la noche baJO el manto, y ya que estlÍn los plÍjnros dormidos En el calor de sus calientes Tlidos, En la espesa arboledn alza tu canto, Despierta y tÍ, que de crespón vestida, Sus encan tos la nacho va á ofrocel"te; 'rú que encuentras la calma apetecida y sólo vives tu nocturnn vida Donde hay silencio, soledad y muerte. Son tus goces, del mundo los pesares, El silencio el arrullo de tu cuna; Tu triste canto todos tus cautares, Las estrellas tus solos luminares y tu radiante sol la blanca luna. ~ Será un orgullo in.sano el sentimiento, Que hace que en mediO do In n{)che umbna Lances tus notas al callado viento y de tu voz el dolorido acento Se pierda sólo en la extensión vacía' ~ O son á tu humildad claros alb~res Las negras sombras que la noche viste; y que callen los pardos ruiseñores y que cierren sus cálices las fiares Tan sólo espera tu silbido triste? ¿ Está tn amor en odio convertido, Como en sombras los rayos que el sol vierte' ,Será el dolor tu goce apetecido y hielo por calol' habrá en tu nido, Como hallas vida donde está la muelte t Bogotá-1886, . DIEGO URIBE, ~----- GREGORIO GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, No tenemos el pensamiento de escriuir una biografía de este gran poeta, ni menos un juicio crítico de sus auras, tareas que uesempeñaron con lucimiento los señores UIL­macbo Roluán y Pombo en la. INTRODUCCIÓN y en la. NO'l'IClA. que preceden á la edición de las poesías de Gu­TIÉRREz GONZÁLEZ, hecba. en 1881. Es más modesto y más humilde nuestro intento, aun­que no tah'ez menos áruuo ni difícil. Querernos, con motivo de la edición aludida., exami­nar esta cuestión: "& Es permitido á alguno corregir las obras de un autor muerto t" Lft corrección tiene, ó debe tener, por oujeto, 6 casti­gm' el lenguaje, purgándolo de palabras poeo castizas 6 do frases poco gramaticales; 6 modificar las ideas, ya sea con el fin de darles la claridad que les falte, ya para lJacerlas . exactas y oportunas. , En cllalqnierft de estos casos, creemos quo se adulte-ran las auras del autor y que se da á las generaciones pre­sentes y futuras un liuro que pudiéramos llamar a.pócrifo, aunllue parezca y sea fuerte el vocaulo, En efecto, si el autor era descuiuado é incorrecto en el lenguaje, ,no se engaña al lelJtor a.1 darle una edieión atildada y pnra ~ Si el autol' expresaba sus ideas con frases oscuras ó ambiguas ¡, no se engaña igualmente al lector al presen­tarle aquéllas despojadas Je tales defectos y llenas de clft­rida¡ l y clonosnm Y Si las imágenes earecian en él ele exactituel y oportu­nidad, ~no se las depura al corregirlo y se le presenta a~i como modelo digno de ser imitado, discerniéndole una glo­ria acaso inmerecitla' y cuanuo rM correcciones no se compadecen con el 62 LA SIESTA genio y gusto del autor, cuando en vez de darles clari(lad y donosura al lenguaje, y belleza á las ideas, OScurecen y falsea~ uno y otras, asumen aquéllas un carácter de todo puuto lDaceptable. Así, pues, las correcciones que se hacen á un autor muerto, le quitan á éste su verdadera fisonomía y alteran y modlfica~ sus conceptos'y su lenguaje, haciéndolo llasar á la post~ndad, 6 con glonas que no le correspontlen) 6 con defectos que no le son imputn.bles. y ¡, hay derecho para esto '1 ¡, Se. podría aceptar que uu editor corrigiese las obras que pnultcara, aunque fueran de autores c(lnocidos y repu· tados ~ . .Si Núfiez de Arce se hn. quejn.do con razón de las muo tlla?lOneS hechas en las poesías suyn.s republicadas en esta capl~a.l, ¡,habría consentido, tolerado siquiera, no yá en que se hiCleran supresiones más 6 menos oportunas, sino r.orrec· Clones que desfiguraran sus magníficos Poemas sustitu· yendo en éstos frases ó pensamientos que no son 'de aquel gran poeta ~ y si n? hay dere<:ho para corregir, sin su anuencia, á un autor YIVO, ¿ podra reconocerse y aceptarse por alguno este derecho respecto de un autor muert,o yá V ¡, No es la tnmbn. sn.grada y el silencio de la muerte ininterrumpible ¡ lo Quién ti~ne derecho para profn.nar aqllélla y para t~rbar éste, ha!lleml0 halllar á los que han en lUudecido para slempre, 6 pomendo en sus labios palabras que no profirie· ron, y en su mente pensaluientos que no germinn.rou allí ~ Hemos hecho estas reflexiones, ponlue -nos ba ll"lillo ver que en la última edición de las poesías del vn.te antio· queñ.o, cuyo ,nombre sirve de epígrafe á este artículo, se han mtroduCldo numerosas correcciones. Éstas son otras tantas disimuladas y benévolas censu· ras. Ellas equivalen á decirle al gran poeta: "esta frase es incorrecta, este pensamien to oscuro, este verso cacofó· nico ó mal meditlo, esta sinalefa inaceptable, este hiato peca contra los preceptos tlol arte." y estamos seguros de 'lue él, al oír estas adyertencias, con la SUprem!L modestia que era la más bella de sus Clla· lidades, habría tomado la pluma, y,. buscando inspiración en su genio poderoso? habría corregido lo. versos que de tales defectos adoleCIeran, siu sentirse apenado por aqueo Ilas censuras. . Pero rota la lira del poeta, apagado para siempre su gema, las notas en aquélla moduladas, los cantos inspira· dos por éste, deben ser sagrados, y hay algo como una pro· fanación en alterar aquellos souillos y eu dar otra forma ó expresión á aquellas inspimciones. Si se nos dice que era incorrecto en el lenguaje y en la métrica, contestarémos cou el siguiente trozo, que toma· mas del Prólogo de las poesías de Pérez Bonalde : "lIfuchas de las faltas que se cometen son de todo pnnto involuntarias y no se debon á la iguorancia ni á la torpeza: no se arhierten en la obra pl'Opia y se ven ~n i
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 8

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La Siesta - Serie 1 N. 10

Por: | Fecha: 10/06/1886

TIErÚDLIOA DE COLOllIDIA. .¡ ••• . . (+ ¡.! ¡. . ,. ct· + ~.!! .4+ ••., '·t ~ .- I.a lllmolacwn flwlosa I tiranos realtzar semepnte prodigIO, porque los que co. por una idea, ?llUn.IlTlficado, el amor de los a.mores, es la Rep~íbli_ que es placentero á las almas libres dejar vagar sus ca, esa lUefa~le boudad d~ b natllrale~a, la (!lle tlcne, pen 'amientos varoniles. La Jloesía. responde al sacrificio cuaudo se aSleuta tranqnila soLre la tl.erra, htenhechor como la mujer al amor, y suprimido el becho her6ico: regazo ],lara .todos los h?lI1hres; si se la Illsulta, poderoso so rompería en la cítara la cuerda m!Ís vihrante. El deapreo10; Sl se la. pel'!!lgue, profunda calma., y cuando htÍroo on ooasiones crea. al poeta, y el poeta inmortaliza 74 LA SIESTA al héroe. Cuando puede llamarso grande un hombre, es I cuando el laud da á sn conbcto la nota épica, y será 1 entonces grande tambiéu el poeta por una traslación I incomparable, ~~ que .el héroe. v .. á vivir en el canto, y ¡ el poeta en el SltlO ya lllmortahzado. Serán lllseparables ! desde entonces como el tronco y el follaje. Y los holo- ¡ caustos l'epublic:mos de nuestra guarra de emancipaci6n I deben tener cantores elocuentes, porque la evocación I vigorosa de los. grandes hombres contribuye á la forta_¡ leza de las naClOnes. Ellos son el duro ,J.:¡ronce que es_ ' cuda á la carne deleznable; son como el lujo fastuoso, I único permitido á las democracias. La poesía que más, vive es la más libre; y la más libre, la que sea un ho-! menaje á los libertadores. ANTONIO RICAURTE necesita, I reclama la oda en que ha de vivir eternamente: oda 1 amplia, ardiente, tallada á grandes golpes, que resuene! lejos como un suplicio para los opresores. La oda es el 1 bronce de las letras; y para e.icribirla inmortal, traslá- ! dese el bardo á San Mateo; jamás la Libertad ha arro- I jado al infiuito, como allí, una de sus flechas con más! estrépito. Aquel poeta será el escogido, que sepa darle ¡ al verso el grito del pueblo, la cólera del oprimido, el i estigma al tirano, el horror sublime del sacrificio; y! luégo, el acento de la victoria, la bienvenida á la Repú_ ! blica y el vaticinio de un porvenir libre para Colombia. ! Que sea el canto á pleno aire, bajo el sol t6rrido, y n6 ! una silva enfermiza, arreglada en el tocador y con los! guiñapos de la retórica. ¡ Ninguna fuerza noble desaparece en la Historia, : atlllque mengüe en ocasiones. Tal parece cuando se ve i vacilante una iden, q ne ha de ocultarse, pero sucede que ¡ ella está allí, y que son los hombres, algunos homLres, ! los que se tapan pusilánimes para que la purísima cla- ¡ ridad no los ilnmiue. En el alltro se recata la fiera, i en la sombra el malvado. Lit libertn,d e~ cuesta agria, ¡ i Pero los que quebrantan la ley del progreso, la supri- : men? i Oh ! nó ! Los varones de la Independencia inicia- ! ron una obra de demolicióu que no terminará sino muy! tarde; lo que se llama simplemente orden -la quie- ¡ tud-la haLía en tiempo ele los virreyes; derechos am_ ¡ plios fu'; lo que ellos quisieroD conseguir, Pensamiento ¡ de amor tí. la posteridau, de sublime amor, que DO todai ¡ las generaciones sucesivas han logrado mantener eD el i coraz6n, como la última adyertencia piadosa de la ma_ : dre moribunda. Es j listO dm' calor á esas ideas, si e8tu_ ! vieren ateridas: que los árLoles elel Lose¡ ue no medren! en los ámbitos de la ciudad; que manos irreverentes no ! nivelen las colinas gloriosas .. , En In, enigmática tron1ba ¡ en que subi6 á las nubes RlOAURl'E se encerraban innu- ¡ merables y grandes pensamielltos; de allí no ban baja- ¡ do todos á coronarnos. Esperemos, sin desmay~r en ¡ los contratiempos, la llegada de esos alados mensaJeros. i VendráD; que de otro ruodo, el trueno de San Mateo \ habría sido solamente una Lrutal explosión. i JUAN DE D. UalDE, ! ••• LA LIBEltTAD. UN' EL pnnan CENTEN.lntO DRL ElÉUOE DE 8A~ MATRO, JJNTONIO RICJ rJ1TE. Llllibortllil f)R In. vidA.. OOlLLElllUO !'r."T'l'A, La nd" ea inefalJlo: Donnción 6s1'''lit:[no" do la tierra (JHe nos nI'l'oja do BH a6uo, y cieu'a Lo porvonir illstablo. Como busca la c .. lma El agua dentro el vaso contenid .. , Husca el emuri6n en 01 ova.rio vida, Busca 1" dicha el alma. Ulla OB la íij .. mota; y on el estadio pOI' 01 premio lnchrm El epioúreo, y los quo al cielo escuchan,­El m:trtir y el profota. Sér feliz 1... apetito IrresisLib10 'lne domina ciego Al sár huma.uo, y le couduoe luógo Del cero al infinito . ... Ir La -vi1esll-1886. ~-- 75 sería una afrenta tan grande como es grande la gloria! SAl'l;' 1tIATEO. de aquel márti;. . ,', ... y bien, sí, 01 hecho cs conocido de todos. De ningún Pero habna algo de más trIstemente grande aun .... , otro puede decirse con mns propiedad que ha sido promul­Que en la patrIa del IUmortal. ANTONIO RICAURTE fal-¡ gado por todas las vooos do la fama . llallsa encargado do t~ra. el brazo de ~1ll hombre d~gllO que, heredero ~e 811 ¡ vulgarizarlo, nl!í~ clue de enaltecerto-porque él so impone ejemplo y custodIO de su gl0l'la, vengara el oprobIO ele ¡ IÍ los 'lnimos por sí mi.mo-Ia bistol·ia y la leyenda, el dra­la cnna del héroe de San Mateo! ¡ nHI y la poesía lírica.loB cantos populares y las nannoionea i Oh Colombia, patria mfa! i Que la historin no I del hogar. A&í y todo, ]JO puoden leerso sin pat1'i6ticII an_ .liga jamás que habéis perdido la virtud fecunda de dar ¡ gustinlns páginas dol porfiado recio batallar do San Mateo, héroes á la libertad I ¡ ni terminllrse la Icct\1r11 do talcs p,(ginas sin 'lue el asom_ JUAN MANUEL RUDAS. ¡ bro on primer lugar, y dospu,:" In admh'ación y 01 orgullo : nacional, invaduu nuestros corazones. Do nosotros podeulos EL SACRIFICIO DE IUCAURTE. Al7.:'\ Columhia 1:1. nlH\tilh. frento y al llNlrf rle- tn~~ ~i~lns desafía: DC\ C~~tilla (·1 J.,Níll salta )'ngiellte y (~I n~tn nC<'l'to (';11 :lclltu,llJrndn. RIII'~(\ llo1f",:n' {-/lItiO f·l Rol vhiOlltc Crlll "'11 fllf'I!0' á \ ('TWI'r la 1iranfn' M:lli llpl'lIl1R irrutlia en 01 Orip,nte 1 CUUlulo :Imagn el cid6n nI nllev~ día. ! decir que nunca holUos leído e.te episodio de nuestra His­I toria sin '[ue hayamos sentido 1<1 nocesidad do cerrllr elli­i bro con cierta. ospecie de recogimieuto, para elevar nnestra : mente ,¡ la contemplación uo a'jllel hecho exu·aordinnrio. i y no es precisamento el valor do <¡no allá so dió mues· I tra, lo que lnás excita l1nest.rn nl~llIiraci61l y nuestro elltu­I !iu.smo. Es la ulJneguciúll; (lS ~1 sRcrificio conscieute; es la I oportnnldad miRloa; Hon, OH fin, t.odllS estM oosas ti la vez, I las que despiertan tales sentimientos on nuestras almas. 76 LA SIESTA Volvamos la :vista haoia O;.histórico lugar, no temamos re-' del espacio, la frase elel Jefe derrotado en Thapsus. D';llde petir 1" rel~clon de la subltmo escena. está ,'uestro Gellcf"Ol? les gritaron á los venoidos los solda- ETlIn ~Iete n:ü los soldados de Boves, y mil ochocien- dos, de César. - Eslrí al ab,.igo d. "1Ies/I'OS golpes, les can­tos los patnotas situados en la llanura de San Mateo, coman· testo 01 fiero republicano, mostrándoles la espada ensan­dados por ~olívar, apellidado Y tÍ Lihertador. Las hordas grentuda que aoababa de sepultarse en su pecho, y, cnando llaueras bajaban de las altums on avalanchas formidables, ,tal oímos, paréconos que de los senos de la Histol"Ía so al­y con estruendosa vocería ourgaban violentas, furiosas, 1 zara rllmor de aplausos anta cl sacrificio de Metalla. Si sobre. el campamento republicano, queriendo hacor obra asistimos de igual modo, on eL mismo poríodo de la vida de mln,:tos el e~terminio de la gente patriota. El valor, agitada de Ro¡nn, ,í Lo que algún escritor contemporlÍneo l~ seremdad y la pericia rechazaban las salvajes arreme- ha llamado Las ·>lItilllas lloras do U/ica, amnrga, profanda ttdaa, y.el choque de los contendientes somejaba el do las tristeza paseé nuestro espíritu, y, sobrecogidos del roligio­olas rablOsas dUrIlute un mnl' de leva contra 10' acantilados so respeto que imponen los grandes dolol'cs humunos en de la nbera. Cuarenta díus duró la oruenta lidia, al cubo I las grandes catástrofes do lo. TIistoria, nos descubrimos de los cuales el ejército republicano se hallaba notable- I ante el suicidio de Catón, que" tuvo la dichn do simboli­mente disminuído por el au~ilio que llev6 á Caracas el Ge-I zar en su agonía la agonía de la Repúblícn." (3) Rayan, ner~1 Mariano Montilla y for la~ bajas hab.idas durante ~~ ,si~ el1l: bargo, mns altos nuest~·o ~ntusiasmo ;1 nuestra ad­refnega. Boves, restableCldo ya de la honda que rec1blO m1raOlOn en prosenCla del sacúficlO de RroAUTITE. Arrogan· en el Calvarialda su ala i~quierda: un instante de ince~-ti~um- '1 RroAuRTE se encont~'aba B?T,ÍvAR, quo tenía la misión ~e bre turbo entonces el ammo de todos, y por un mO"lmtento dar hbertad ¡( medIO continente. Hay, además, otras C1r­simultáneo, amigos y onemigos se volvieron ,¡ mirar ell cunstanoins q';le cstabl~cen notable .di~erencia no sólo en éxito de aquella terrible acometida. En la casa mandaba los detalles, SIlla tambHln en lo prlllClpal de uno y otro MTONIO Rro.!.UltTE una poqueña fuerza, incapaz de oponer I drama. muy larga resisteucia; á poco, en efecto, reparando que I Cayó el fran~és .en nocttu"na cela~a, en la espesur~ los soldados republicanos bajaban ell'ecuesto en l'otuada, de ~~a selva, resIguaudose, por cumph~' con su deber, " alzaron los realistas un grito de alegria on señal do triunfo 1 reCI~rr .la muert~ de .manos de sus one~lllgos. El deber d~l decisivo; m!Í8 de reponte .... mÍl·ad..... ¡ sacnfiCJo no ten,a, Ul con mucho, 01 mlsmo grado de clar1- .... ...... ...... ...... ...... . . ...... I d"d Y certidumbre en el caso do RrcAURTE; con todo, inmo- ¡Qu.ién es el que atrevido, lóse de propio. mano, refle:dvamente, y como para servir Batiendo ,,1 aire la encendido. mocho, I de edificaci?n ti los unos y d~ escarmiento ti los otros~ hízo- Entre las rosns del Ahril florido " lo con horrlsono estrueudo, " luz elel sol, en eBcenarJO que La muerte aguMd .. , ... vedle, so pasoa, I parecía señalado do antemano por el dedo de la Providen- Los rizos do la sieIl desorclcnatlos, I En el cerebro quemadora idea, I cia, sobre la cumbro da un moflte, teniendo por especta,.. y al ver llegar los ue SMude airado ¡ .. inflamada tea. i hahílln poLcado encal'nizadamente, por el predominio do Llegan, el parquo iuva'len .... de ira ciogo !. una grande idea, tautos días cuantos duró la cólera de Vuola RICJ.URTE á 1 .. tremenda estancia, y á la lI61vora. arroja el bot"fnego: ! Dios en el diluvio de 11\ leyenda mosaic~. Se enciende, lnce, estalla ... y entre el "1"010 ! Si la Historia de ('olombil\ no tuviera ron. que esta D~I humo ,lonso, y entre t~ueno y sangre, I pnginCl brillante,ella sería, por sí sola, suficiento pam emu- DIVinIzado 86 remonta al elelo. (1) i lar con la historia de todas las demós naciones. San Mateo Disipado el humo, vió noves que su eSpeRo. columna i os algo más que un simple campo de batalla; por la os­había quedado roducida ,¡ pooos soldados, y'¡ éstos dosaton- , pontánea inmolación de HIOAURTE, es, ademós, sitio consa­tados huyendo por la misma dirección que a11tes ~levaro.n·l· grado. Allá debemos ir en pos de inspiraciones, si son ti­Flaqueó entonces sn coraje, y lleno de pavor, rur.o tocar mOS flaquear nuestros ánimos, cuando peligren la libertad retirada y se recogió de nuevo ti las alturas. (2) 'y la indepondencia de In patrio.. Sobro 18 eminenoia de Si asistimos en espíritu al derrumbamiento de la Re- I at¡uel collado se hi7.o inmortal, por 18 santidad delsacrÍ­pública en la Ilntigua Roma, oímos, ti posar del tiempo y i flcio focundo, la idea de la emancipación amerioana, quo, __ ! como lo ha dicho CaRtelar, ea la iJca capital de nuestro (1) Ricardo de Francisco. I siglo. (2) En gran liarte de eote relato hemoo, copiado A Bnralt y, L A l' Díaz con ligeras o.lteraCJOneR y con la. traspoSlclones que no. ban UIS . ,ODLES. parecido convenientes A nueBtro obJeto. (3) Lamartine. LA SIESTA 77 RIOAURTE. Un rapto ele heroisn\.o i0D;lortalizo, Hnsia 110a. vida quo en SlleuOlo pa.sa, Como Sl' admira al resplandor upremo ! Ve la luz deRprelldida de estos l~,tros Que alcanza al remotísimo bemisferio, Llenar el horizonte de dos mundos, Quemando las coronas y los cetros. ... :p~~~ .~~ 'p~~ 'I;~'~'~ '~(li;i~' ~i~~~i~'~d~; Ciega b gran constelaci6n un velo; Sepúlta e Colombia tras sus glorias, Cual se sepulta un sol tras ue los cielos. Yuelve á bram:1.r la tempestad; sus ohs Van IÍ mojar en apartauo suelo La frente de Bolívar. y el gigante Postrado yace de ambición en sueño •. Torpes yó, sus selltidos,. el~ briagados Oon el perfume del letal mCleoso, Oye crugir el aquilón, y agual:tla En la orilla del mal' ronco y slUlestro .... Ya lIe":1. la tormenta; biucbe 1M onda.'. Crispa ef rayo mort.al su crin de fuego; Ya Bolívar ti, huír, M hunde la tierra, y ahogado flota sobre el mar el genio. Ai'~~it~' d'~ ';1; '~~p-;~¡~'~i~;; ÜiC'ÁURTE, Agitarla h faz, doliente el ceño, y cual humo sutil huye la imagen De Sil delirio ins61ito y profético. LA SIESTA 79 El soplo de las aurM bala~cea I Frío como el aliento del deSierto, y el corvo rayo de distante luua 1 Viene :i rasgar las sombras de su sueño. IV EL SAORIFICIO. Raya apenM la luz; en espirales Lenta se eleva la hlímida neblina, y en el límite azul del horizonte, Como est.rella incendiada, nace el día. Rico de luz, rad iante de belleza, Henchido de perfume y armonías, Del seno de la mar ondisonante Levanta el sol su freute diamantina. La voz del viento, el ruído de las hojas, El murmurar del agua cristalina, El balsámico aroma de las flores, El pálido crepúsculo del día, Todo llena la bóveda del cielo, Que, como inmensa, lúcida cortina, Bajo sus pliegues de OIO circunscribe La tierra, el mar, y la región vacía. Al prístino lucir, discorde esparce Marcial rumor la bélica bocina, y armipotente enjambre de guerreros Con resonante pa"o se aproxima. Bandera, con leones y cMtillos Roncas despliegan mugidoras brisas; y á su sombra belígeras se jnntan Las huestes de los hijos de Castilla. Sobre lIn bridón ind6mito, cual nunca Le vió mejor errante Ismaelita, Boves, al frente, impávido recorro Los campos, más veloce que la vista. NolJle el corcel con impaciencia piafa, Flexible el cuerpo, la, color cetrina, En corva línea el cuello retorcido, Grandes los ojos, la cabeza ergnida, Cual un plumero la flotante cola, Hincbadala nariz, la oreja altiva, y dilatado pecho, ijar tembloso, Boca espumaute, crines extendidas; Apenas hiere el suelo con el casco, Bélico á .u relincho el viento silba, Arrastra un huracán sobre sus crines, y al rayo en el escape desafía ..... . Avánzase la hueste; cubre el cielo La uube polvorosa; hinche la brisa De guerrero clarín solemne ruído, y hueca y destemplada vocería. Bajau del monte; cercan la llanura En hervorosa multitud bravía, y el rnído de la voz y de las armas Retumba en las cavernas convecinas. Así por agrias breñas y raro ~Iares Se desgaja corriente vespertina Tr~ la hosca tempestad, que con la aurora BaJ6 del monte á la escarpada cima. En frente avanza, y á su encueutro viene, Desbocado el corcel, suelta la brida, CoItando el aire la enristrada lanza, De los patriotas la. legi6n bra.vía. Nuuca toro feroz de enbiesta frente, Que en el cuello sinti6 dura cuchilla, La tierra en torno al levantar bramando, Cnal nna exhalaci6n, en su embestida, Mas rápido parti6, rasgando ~l viento Del asta con la punta estremeCida, Que, al divisar las bárbaras falanges De Boves el feroz, parti6 Bolívar. Llegan; se tocan, y al ingente choque Gime la tierra, se oscmece el día, Da el arma coutra el arma, silba el aire, Corre la sangre, y el acero brilla. No pára el bote de llanera lanza Aquí, ni arnés, ni peto, ni loriga, Ni tresdoblado escudo, que el guerrero Con solo su valor y su arma liriia. Dos á dos, cnerpo 6. cnerpo, ora &e aferran Con los hercúleos brazos á porfía; Ora esgrimen veloz tajante espad;¡,; Ora lanza mortal rápida enristran. Así en 1 a areua Mrrida del Africa Dos fieras á. lo lejos se divisan, y la nna sobre la otra se atropellan, Atronando la zona convecina. y alzan al rededor nube de polvo, Man~ lluvia de sangre cada herida, Hasta que rotos los nervudos brazos, Enlazados sus miembros, agonizan. Tal se estrechan en ira rebramante Las dos falanges, fila contra fila, Hombre contra hombre, lanza contra lanza, En recia, atronadora arremetida. Cual cárdeno relámpago pasea Todo sitio mortal el gran Bolívar; Allréola de SI1ngre le circunda, Lnz de victoria en su contorno brilla. Así en la noohe espesa entre hosca nu be De do aguacero rápido destila, Entre brumas, y nieblas y aquilones, Aquí y allí, su luz el rayo pinta. Ya ceja el español; en pos dejando Un reguero de sangre, se retira, Cual de la Bircania tigre moribunda Se aleja de, bravísima jauría; Y salvado contemplan los patriotas El tesoro que ardientes defendían ; Yace el parque tí su espalda, resguardado, RIOAURTE valeroso lo vigila. Si Boves 10 sorprende, si arreb¡tta Esa mina de muerte, destruída Lo. libertad de Veneznela queda, Y la esperanza de salv;¡,rl;¡, un día. Por eso v;¡,lentisimos persiguen De Boves el ejército, y ansían, En el polvo enterranllo sus lmnderas, Matar su causa y acabar su vida. Ya la ll:lnum cruza, en retirada, Y á veces con pavor se preoipita La turba infiel que yerma á Venezuela, y que bárbaros jefes acaudillan. Lo siguen los patriotas y se alejan, Atrás dejando el parque, á cnya vista Si más redobla el espa~ol Sil esfuerzo, Más lo atropella el ínchto Bolívar. 80 LA SIESTA De repente el estrépito se dobln; Cobra denuedo la legi6n realista; Carga con estupendo poderío De los patriotas las cansadas fila~. Alto rumor domina impetüoso, y asorda In. triunfante vocería Con que prorrumpe, en júbilo creciente, Del español la bárbara cuadrilla. Vuelve Bolívar los pasmados ojos, y mira descender por la colina A. cuya falda el bosque se dilata, Em boscada porci6n de los realistas. Entonces, lento, sordo, majestuoso, Cual de cien huracanes la porfía, Rompe el cañ6n; y. el eco retumbaudo Estremece la bóveda infinita; I y Bolívar al lúgubre estallido, Cual de tartárea, ronca melodía, . Sus haces junta, rápido cruzando, 1 Cual cometa en la atm6sfera encendida. '1 Él mismo enseña el blanco, él mismo arrastra Sus huestes, y á la lid las precipita; Si hay un puesto mortal, ese es su puesto, I Si hay una fila trunca, esa es su fila. Mas, como en alta noche sin estrellas, ! Cuando el viento está audaz, la mar bravía, Que tremente borrasca se desprende Del cielo sin color de ignoto climn, y espumantes las olas se adelantan, y quebradas en pos se arremoliun.ll, y en los tajantes filos de la rocn Se estrellan rebramando en su porfia; Tal con afán redoblan los patriotn.s El valor indomable con que lidian, Como lidia el guerrero n.mericauo Por patria, honor, y libertad y vida; Mas en la Ibera fuerza numerosa Se estrella su robusta valentía, Sin poder hasta el parque adeln.ntarse A defenderlo de la vil cruadrilla. Ya llega, ya lo cerca, ya lo ocupn; Rrc.aURTE en él está con fuerza exigua, i C6mo de numerosos batallones Librarlo yá podrá su gallardía 1 i Y no puede volar hasta ~u lado A compartir con él la suerte esquiva, Bolívar valeroso, que ya apenas Contiene á los Iberos que lo sitian! Llegan los emboscados de repente, Y ante el parque fortísimos desfilan: Los ve RrcAUltTE, clama á sus solrlndos, y arde en su mente inspiración uiviua. Entonce al espectáculo solemne Vol viendo acordes la asustada vista, Los combatientes, mudos, ver desean El sublime final ue aquella liza. Suspéudese la lucha; centellea Dando en las armas el f111gor del dín, y ni una voz, ni un golpe, ni un suspiro Turba el hondo silencio que domiua. Ma.~, vese descendor con voloz paso La guardia ql!e las arn;tas defondla, Sola sin adalid, en retuada, Muda la voz, y sin alzar la viste.. No hay combate, valor, ni resistencia; Sin un esfuerzo solo, está perdidn La libertad de Venezl1ela her6ica, La salvación y gloria de Bolívar. iEse es tu honor, RlC.aURTE generoso ¡ Ese tu juramento, y fe cumplida 1 Llenas así misi6n tan elevada? Burlas así esperanza tan divina 1 Oh l n6; que tú ereR bravo Americano; Corre eu tus venas sangre Granadinn ; y antes el sol apagará su disco, Que M ceder por baja cobardía. Vueltos yá de su asombro los guerreros, Hacia el pnrgl1e indefenso se encaminall, y clamoroso cántico de triunfo Sobre las alas de aqllil6n envían. Tiembla Bolívar de sonrojo y rabia, La noble frente con dolor inclina, Y tremente ira.cuuda crispaturf\ Tuerce en su diestra el arma Ibericida. Mira al feroz contrario que penetra Donde el tesoro está que defendía, y ve los enemigos dominando La e3tancia que sus armas deposita. . Cuando han llenado yá todo el espnclo, Cuando dan yá su gloria por cumplida, Cuando sólo un guerrero los .a~uarc~n,. RIC.aURTE, ardiendo en amblclón diVIDa, Van á avanzar; el héroe Granadino Con el acento ele Estentor les grita: "Españoles, llegad; un hombre lib;e,,, "Tropel de esclavos, ahora os deRafla, Dice RICAURTE, y con segura mano Muy más veloz que estrella.desprendida, Rojiza llama arroja, incemha el pnrc\lle, Tiembla la estancia, el español so al>Jsma, y sordo trueno y súbito que estalla E~tremeciendo la regi6n vacla, Cruge de monte en monte, de eco en eco, De los inmensos Andes por la fila. Vélase el sol con nube polvorosa, Cortan el aire cálidns cenizns, y hombres y piedms, armas y corceles, V uelan en confusión y honda rüilla. Tal en tendido mar Vapor alado Que la ola azul del piélago salpicn, De pavorosa llama y humo denRo Cúbrese, y arde en noche repentlUa .... Sobre In espesa. niebla '1 áurea llama, Sublime incienso de sublime pua, RIC.a"CRTE encuentro, por sepulcro el cielo, El mar por llanto, y por bland6n el día! S. PÉREZ. RICAURTE. Anterior tí. Plutarco, 6 contemporáneo de Plllt&rco, Las vidas de los va?'O?US ilusf?'es incluirían la suya; pero la incluirían en llágina singular, desda la cual ella irradiaría BU luz como la. más flllgorosa de todas. I GIL COLUNJE.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 10

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La Siesta - Serie 1 N. 5

Por: | Fecha: 11/05/1886

REPÚBLICA DE COLOMBIA. ----~~,--~ ~--,----~--~ SERIE l." I BOGOTA, MARTES 11 DE MAYO DE 1886. ~~í~~7. ---- '-----~----, _ .... ~_ .... , .... ' ............... ' ... ' "' .... _; .............. -..-..~---.... -------_ ...... -..... _-_ .. ..... L~ A S yA ÓYC < S rr¡< ..n }'Lo . , II a mi.g ab l e, que consl.s tJ' 6 en embadurnarle de pez, revoJ. ____ --.:..:~.:.:...:..:.._._=:.....:.:.....:.=....:::::._._=__2._=_:._. ___ carIe luégo sobre plumas y hacerle recorrer así,mon. UNA. CA.NJ)IDATURA. I tado e~ una escoba, tod.o el circúito de la pohl~cióu. IT.'Duomo DEL 'NOLf. l. ¡ Despues de lo cual, le dieron el saludable consejO de ~ace algunos .meses, el. Comité del partirlo inde.1 no v~lver á I!0~~,r los piés en la ciudad. Se explicará pendiente me ofreCl6 y me blzo aceptar la candidatura I el senor TwaID . al puesto de Gober~ador del Estado rl~ Nueva York. . Habrá infamia igual! Jamás puse los piés en Eran mis competidores los sefiores Stuart, L. '\\'oodfort ! Montana 1 . Y Jobn T. Hofl'man. ! N. B.-" La Gaceta" cogió por costumbre ellla.. ~enía yo sob~e estos dos personajes uua muy seria ¡ marme diarjamente TwaVn, el1'atero de Montana. v~ntap, que conSistía en mi reputación intacbable, má. 1 . D.e a~l en ~delan.te, no ~omaba en mlR manos un xI?Je cuando, ley~ndo los periódicos, se venía en conoci. i penódlCo SID sentIr ansias hornbles y temblar de espan. tmento de que mIS competidores babíau cometido toda i to, como el que tuviese que recoger las sábanas de un clase de crímenes, á cual más a~minables. ~ero, en los i lecbo entre las ~ual~s se esc.ondiese uua serf.iente casc~. momentos en que yo me regoClpba con mis ventajas I be!. Un día m.ls oJos se fipron eu ~sto: Un mentt. y que y.a cantab~ victoria iutenormente, un cbaparrón 11'080 en. la puo,ta! Según el t~stlmoui~ jura~o del de IDqt~J()tud~s VlDO á turbar mi profunda alegría. • sefior MICh:el O F!atlDagan, esqUI re, de Flve P?lDts, y Job candidatura estaba lanzada en toda forma. y yo ' el de tos senores KIl Bures y Jobn Alter, que vive u en no podía r~husar el combate. Un día, al acabar de al. i la calle ~e Water, se h~ demostrad~ hasta la evidencia morzar, hOJeaba: yo los pen6dicos distraídamente, cuan. i c¡ue el s~llor Mark TwalD ba esparCldo una repug:nante do fuí sorpreudldo y pasmado con la siO"uiente noticia: IImputaCl6n contra la memo na lDmaculada del difunto "Perjurio. Supuesto que el sefioroMark Twain se I abuelo de nuestro caballeresco campe6n Jobn T. Hoff. presenta C?mo candidato á la Gobernaci6n, quizá se man, el c~al abuelo, según los decires del nuevo candi. digne explicar CÓt~l.O fl!é que en el año de 1863, en Wa_ dato, m1:ln6 en !a hor.ca. Esta es la más vergonzos~ y kawacb! en CochlDchma,. se le convenció de perjurio la más v!l de las lOfamlas. Todas las ge~tes para qUle. por tremta y cuatro testigos. El sefior Twain se bizo nes el honor no sea tlDa palabra hueca, Juzgarán como ~ulp~ble de este acto vergonzoso, por robar á una viuda merece esta maniobra baja y ruin, que, sin respetar el infeliz! á su numero~a prole un miserable platanar. santo reposo de los muertos, se ceba en sus tumbas ve. Este seno.r se debe á SI mismo y á los ciudadanos de la nerandas! gra:n nacI~n, cuyos sufragios solicita, una explicación "En verdad, cuando peusamos en el inmenRo dolor satlSfactona de este triste asunto. Lo har6.1 ".... I que esta coba~de calumnia ha de baber causado á loe Estuv~ al estallar ~e iudign~ci6n. Uu cargo tan '1 deudos y amigos del difunto, nos pr?voca invitar al cruel, tan Implacable! SI yo en mi vida había oído ha. pue,hlo ultrapdo y profundamente hendo en su bonor blar de Wakawach! Yo, que no distinO"o un plátano de nacIOnal con ta~es alevosías, á hacer en el calumniador, una mazorca 1 Mi desesperaci6n lleg66. su colmo, pero ' por mano propia,. breve y su~aria justicia." no supe !esolverme á nada, y dejé trascurrir ese día sin I . Esta cantatlva conclusl6n tuvo, en la nocbe si· tomar nmguna providencia. Al día siguiente, el peri6. gmente, el poder bastante de bacerme saltar del lecho, dlco "O ~raí~ Bin~ estas palabras: con la r~pidez del rayo, para escaparme por una puerta "8tf!..ni.ficatwo. Habrán notado nuestros lectores falsa,. mwntras que el pueblo, en su justa indignaci6n, q.ue .el se~or Mark Twain se. escuda en un silencio muy ultraJa~o.y profund~mente berido en su honor nacional, slg:nlfic.atJ~?, en lo qúe concierne á su perjurio en Co. se precipitaba á mI casa como una tromba, entrando ChIDchIDa. por las ventanas, rompiendo muebles, llevándose al . ~, B.-Durante toda la campafia electoral ese marcbarse cuanto encontraba á la mano. Y no obstante penó?ico n? me calificó de otro modo qne: Twain, el con tod~ tranquilidad de conciencia, juro que jamás b~ /.adtrun perJuro. caluIDUlado al abuelo del sefior Hoffman, y más aún, . A su turno "La Gaceta" pnblic6 el suelto si. que nunca oí bablar de él. gUle~~e: . '.. N. B:-H~go constar que es.te diario. siguió lIa. 1 Lo que q=erwmOB saber. El nuevo candidato mándome lUvanablemente: "l'wa'!.1L el aSC4'11nO, el di/a_ a puest? de Gobernador, ¡ee dignará dar á alO"unos de mad01' de los muertos." sus co~cludad~nos, á quienes se excita á votar p;;r él una Otro artículo que llamó mi atenci6n fué éste' ~~~n~::~!~a~~~ :~~~e lf qU? ll:caecía en ~o~taDa " Bonito candidato! Mark l'wain, que debí~ ayer objetos de poco' valor que\ua perfl~a d~ ll~ltud ~e tarde! en el ~etvng general de los independientes, pro­casa 6 en los equipaj~s del se~ronT UC¡¡O, a a os en a nunClar un discurso fulminante ... no se atrevi6 á mo!. "Los habitantes de M ~r wam.. trar la nariz 1 Un telegrama de su médico nos anunci6 aun por interés de su candi~: a~~ s:. ':I~ron forzad.'6s, que un caballo desbocado le babía hecho besar el santo o, 10 Iglr e UDa eccI n suelo, y que en la caída se hahía roto una pierna por 34 LA SIESTA dos partes. El infeliz sufria dolores horribles y se que­jaba de lo lindo, &." &."... Los independientes se es­fuerzan cuanto pueden en propagar y hacer digerir esta rueda de molino, y en hacerse de las nuevas acerca de la verdadera causa de la ausencia de este despreciable candidato: .Ayer noche se vió en la cctsa del seña?' Twavn que alguien tambaleaba y caía (~~ suelo I'/n un estado de emb?'iaguez bestia~. Es para los independientes deber ineludible probar que no era el mismo sefior Twain el de los tambaleos y caída. " Son nuestros ya! Toda~ las intrigas imaginables no servirán de nada. La voz sonante de todo un pueblo pide airada: i Quién era ese borracho inmundo 1 " Por un momento me pareci6 tode esto increíble, en absoluto inimaginable! Era verdaderamente á mí á quien pretendían deshonrar con esta infamante acusa­ci6n 1 Tres afios hace que no pruebo una gota de cer­veza, de vino, 6 de cualquiera otra bebida espirituosa. Entre tanto, recibía todos los días an6nimos como éste: " En qué par6 aquello de la infeliz mendiga que arrojaste de tu casa á patadas 1 PAUL PRY"; Ó como este otro: " Tú has cometido fechorías que nadie conoce. Ha­rás bien en ocu~tar el bulto lo más pronto y callar como un muerto; pues de otro modo, por los peri6dicos reci­birás noticias frescas de tu afectísimo HAUDY AUDY." Poco después, el principal peri6dico republicano me lanzó una acusación de corrupci6n al por mayor, y " La Gaceta democrática" me asaltó con otra abruma­dora, de extorsi6n por medio de un bIso testimonio. De este modo me procuré los otros títulos de "Twam, el bandido corruptor," y "Twain, el teHtigo falso de profesi6n. " El grito unánime que reclamaba una respuesta mía contra todas estas terribles imputaciones tomó tal in­cremento, que los jefes de mi pa~ti~o me d~c~araron hombre muerto políticamente SI perslstla en mi sIlenCIO. Oomo para avigorar esta opinión, otra boja public6 al día siO'uiente este artículo: I? PO?' Dios! qué c~e ele sllgeto es ¿ste? " El caNdidato independiente contiU1b call:1ndose. Esto prueba que no osa hablar! "Oada una de las acusaciones:1 él dirigidas iba apo_ yada en pruebas fehacientes, que su obstinado silencio ha confirmado más y más; de tal modo que hoy está enterrado, confundido! Independientes, 11é ahí .:1 vues­tro candidato! Miradle, pues, á ese bandido perJuro! "Ese ratero de Montana, ese asesino, ese calumnia­dor de los muertos! "Observad bien á vúestro corruptor y falso testigo! Miradle bien, escrutadle de hito en hito, y, después, de­cidnos si podréis dar vuestros votos honorll:bles :1 un.a criatura que ha logmdo merecer esa larga lIsta de calI­ficativos vergonzosos, y que no se atreve á abnr la boca para refutar uno solo siquiera." Ya no era posible esquiva.rme, y, con rubor en las mejillas, me puse á la obra aflic~lva de expurgar todas esas ineptas invenciones y redUCIrlas á nada. Mas ay! nada adelanté con eso; pues que al otro día un peri6di­co public6 un nuevo escándalo, en que ~e acus.aba, de la manera más seria y formal, de haber mcendlado un hospital de locos con todos sus moru.dores. Este golpe me aterr6. En seguida emitieron la S09- pecha de que yo había salido de mi tío, envenenándole, para apropiarme sus bienes. Esto me desesperó. Mi in. decisión crecía por momentos. Al fin, como primor de todas estas persecuciones, fui víctima de una maquina­ci6n descarada. Una tarde, estando en la tribuna, en una reunión pública, nueve niños, de todos los colores, y vestido~ de harapos asquerosos, saltaron á la platafor­ma, y aferrándose á mis piernas, se pusieron á gritar en coro: "Papá! papá! " • Eso me bastó. Arrié banderas y capitulé. Oompren­dí que yo no estaba á la alturfl. necesaria para sostener una lucha electoral en el Estado de Nueva York. Anun­cié, pues, que retirabfl. mi candidatura, y dolido en el alma, firmé mi circular: Vuestro afectísimo, antes hombre honrado, y ahora, MÜK TWAlN, El ratero, el ladrón, el bandido, el perj uro, el calum­niador de los muertos, el incendiario, el envenenador. SU SOMBRA ... Ouando el mar de Oolón en alta nocbe De súbito enmudece y anonada Sus iracundas olas, Es que veloz y fulguran Le pasa De Bolívar la sombra. Isu.cs. QUÉ? .. 1. Un autógrafo mío!. ... ¡ Del trovador errante un pensamiento? No deja rastro en el azul vacío La leve nube que anebata el viento, Ni en los remansos del salvaje río El ala del alción: tan sólo 01 nombre De una sombra es el hombre. Isu.cs. SIERRA NEVADA. Es del manto do Dios vellón caído Que ha enredado on las cumbres la tOl'men~a Pam mullir del bnraclÍn el nillo Ouando en la nocho azul plácido alienta. IS. l'erfulllnÜlt y sombría Del río eu la. ribera) (10 escucho 13n Tnmor,# Do ni UD instan te de la. selva umbna. Ponetre las tecbumbrea "lt[simas olJ. sol. Allí aquellas cauciones que en nuestro hoga;r perdido Escuché tantas veceR, coujúlJ'ilo entonad" y a.unque miróis mi r~stro humedeoIdo Con lágrimas COlüoS'., de dlCba SOll, ca.ntad I Há tiemllo que implacable noS separ6 la Buerte, Que nos negó sn sombra quenrzo cOIJtinuo por obtener para sí única­mente ventajas materialeS y sólidas, son datos imp¡\lpables que bullen en la expresión de aquella fisonomía y le bacen auréo_la. SI una mula hp.blara, qué cosas diría! N ad:t ele am­~ ulosldades pedantescas, nada de imaginaciones estériles; Bmo honda y sazonada lllática, salpicada de sátiras pro-fundas y atrevidas, concisa, aguda, sabia é intolerante ___ _ Tácito mal humorado y zlllubón_ La mula rOlll!L, que no ea en su origen sino un vice­versa de la otra, tleno en su carácter rasgos más vivaces y caprichosos, lo cual se explica. fácilmente con s610 recordar que en ella predomina la naturaleza. inquieta y leal del caballo. Una mula ya entraua en años, cabizbaja y pensa­tiva, adornado el espinazo con esas manchas blancas que son los recibos de otras tautas mataduras cicatrizadas, etapas de UD martirio prolongado, sola y tiaca en medio de uu campo reseco, 6, esa hOf Si hay muchos, entre los becluinos de esta abur~'idora I bra, ,huZl~ea, huele el lodo, tiombla¡se aquieta un m~mento, caravana de la humanidad, quennnca han parado mIentes y luego, SI el paso lo os,.entraresue tamente yaale alros~._ en la admirable personalidad de la mula, achaquemos tan ! Cuando la mula se resIste á pasar, cua~d~ ronca y qUlere injurioso desdén al aturclimiento que suele producir eu tán· i l'etI'oceder & qUIéu será el bárba:-o que ,IDSIsta? No hablo, tos el espectáculo del mundo, que al Rey Sabio acabó por ! por supues!o, de los borrachos, qmenes tIenen su ángel guar-hastiar y parecer monótono, ó á superficialidad vanidosa, ! dIan espeCIal para cuando van á ca~allo. . siguo el más característico de los que pertenecen á esa que ! Las ?lulas de los bebedores y Juga,dores de profeSIón con divina moderación llamó el Espíritu Sauto "larITa i son muy 1Oteresantes. Oonocen las ocasIOnes y lugares en tI'opa de los imbéciles." " ¡ que han de detenerse para que su jinete empine el codo; y ¡, Qué sería de nuestras esperanzas de civilización, có· I pasan horas enteras, de, día ó de noche, con silla y ~eno mo poaríamos acercanos á nuestras selvas solitarias cómo ! puestos, aguardando pacIentemente á que cansado ó VIctO' cruzarlas, cómo establecer nuestras comunicaciones; cómo'! rioso ó desvalido, salga de la garita su amo y siga su ca­trasportar nuestros productos y los objetos con que satis· ! mIDo. Cnando,lo lleva á fies~as á algún lugar, á tentar la facemos nuestras necesidades; qué sería de nuestros viajes i sn~rte, la veré~s alegre y eXCItada como una damisela que y exploraciones, de nuestras guerras y emiITraciones sin la ¡ baIla por la pnmera. vez con su galán: cuando lo trae des­ayucla, de la lnula '1 Suprimidla, y como en ~na maq~inaria i pués de desastros,os albures. participa del desconsueio, el cuya faja de trasmisión para el movimiento faltara repen- ¡ mal humor, ,la fatIga y el adusto ceño de su amo. tinamente, sucedel'á la quietud. Suprimiclla, y faltará á ¡ Aquel Jayán rozagante que con su gran sombrero á la nuestra VIda de pueblo la más movible y señalada de sus : pedrada, nueva ruana y alegre facha, cabalga osa mulíta facciones. : negra y la hace galopa~ incesantemente, va á riñas, viene Se comprende que no la aprecieu los que no la cono. : de su campo y lleva baJO la luana su gallo contemplado, á cen; y es difícil conocerla bien. Así como el oficio de crí- ! cuya pata va ¡Í jugar cuatro condo?'es, Ved c6mo paj(b?'ea tico req~ere estudios y disposiciones especiales y una larga i la mulita á cada v,uelta del alegre camino, animado por los preparacIón en el examen y la comparación de las obras; : paseantes del dommgo; y cómo, cada vez que el gallo can· as! como para amar con el verdadero y puro sentido esté· ! ta debajo de la ruana del mancebo, endereza y recoge las tico de la pasión se necesita una naturaleza dotada de dUi· i orejas, alza la cabeza, entieza el rabo, y parece en su ale· cadeza! de, sensibilidad y un esfuerzo soberano para aislar 1 gre mo,imiento desafiar á cuantos encuentra. Tiene fe en las asp IraCIOnes en una atmósfera propicia, del mismo mo· ¡ la suerte de su amo y en la espuela del gallo. Lleva á Cé· d?"para apreciar en sus valores relativos y justos las con- ! sar ; y sabe lleva,rlo. dlcIOnes de la mula, se necesita haberla observado ca,riñosa ! Cuanllo una mula se enamora-vaya! y esto es serio! y cuidadosamente y servídose de ella en las circunstancias ¡ -nada hay que pueda compararse á su entusiasta ad­más adecuadas para poner en juego sus habilidades. : hesi6nrpor el objeto de sn cariño. Precedida por el ?nadri· Bajo los rayos de estos soles nuéstI,os que parecen aca· ! no (llaman así los arrieros al caballo conocido y casi siem· bados de vaciar del rojo molde. al subir una de las intermi- ¡ pre entranablemente querido por todas las mulas de la nables cue~tas por donde se sale de las hondas y caluro. ¡ recua y ~l cual siguen gustosa~eute), ~a veréis ligera, ale­sísImas OrIllas del Cauca; al cruzar uno de esos parajes ! gre, casI coqueta; que falte el, y luelTo se pone mohína desola~os y ~esoladores, en que la vista solamente descubre, ¡ pesada, 'caprichosit y amenazante. En p~cas horas ele COlll~ & lo leJOS, CIelos serenos y terriblemente despejados picos ! )lama en el curso monótono de una noche de mala ?nuerte adustos y desnudos, faldas pendientes, y cauces pedr~gosos ¡ en algún corral pelado, suele una mula sentirse herida que el verano ha secado, y, cerca, colmas tostadas por los ! mortalmente por el dardo fatal. Cuántas fugas misteriosas ~al~res de la canícula y árboles secos esparcidos con taca. ! entonces! Qué dificultades por la mañana, si á pesar de nena. por un terreno rajado, medio ~nvuelto en los pobres : su afición á las aventuras á lo Manon Lesbault- pero harapos de pardos matorrales deshOJados, entre los cuales : puras,- se ha quedado, para separarla del caballo piojoso Ó revuelan fatalmente, como los pecadores carnales del Canto ! del macho cascorvo de quien en hora infausta se prendó! y del Infiel:oo, • bandadas,tupidas de langostas hambrien- : ¡, Ha querido alguna vez la yegua con el fervor incon· tasi al segUlr,?On sed y tedIO, un~ de esa~ sendas solitarias ! tras~able de la mula ,? Yeso que en la primera las volup . en que el espllltu se asfixlana SI no pudIera abstraerse un ¡ tuosldades tic los sentldo~ y los secretos instintos de la ma· tant~ y entrellarse á meditaciones de otro orden, Ó á las i ternidad deberíal! hacer más intensos.Ios afectos. CaTI?laS de la mcan,sable esperauza j al cl'l1zar, por eomedio ! La mula qUIere co~, un cariño aun más sereno y desin· de t!erras ,que reflejan el calor, como otras tantas placas de ¡ te,resado que el de Gmuben, la seca pupila del profesor platino" (lI stan~las que ee mIden por dias y semanas de ! Lldenbl'ock, de que habla Yerne: el viejo Ossian cantó p~nosíslma fa;tJga, la m~II~, que debe sufrir por lo menos ! algo parecido á ese an:or idealizado, destinado al perpetuo dIez ,eccs mas que el v!aJer~ que lleva encima, no se so· ¡ fuego del deseo ImpOSIble., Desconoce los furiosos y humi· foca, no Be alt:-ra, no pIerde nada de su sereno port!l, no i lla?tes, imp~tus de la pasIón carnal, y para ella no seria se desespera nI se exalta. Muévese lentamonte tomando ! latín smo gr}ego aq~lello del.fé1'v~d¡¿s puer que tan buenas ~esuello de cuando en cuando; Jamás se afana como el ca. ! cosas sopló a IIoraClo. En el carIño de la mula hay el res- 1 aUo por. alcanzar pronto y á costa de -cualquier sacrificio i peto y la constancia que distinguen las grandes pasiones a apeteCIda cumbre; y cada vez 9.ue las vueltas del camino 1 ~e los hom?res.severos; y la mula podría simbolizar al ún l? presentan al alcance de sn hOCICO algún arbustillo raquí· I Ideal doctrmal'lo, como fué para Dante símbolo univefsal tICO, mIserablemente decorado por algunas hojas empolva_ ! de una perfecci6n sllll!-a su B~atriz. Al fin y al cabo, el • Dante, ! amor de la mula es, bIen estudIaclo, superlativo y her6ico ¡ esfuerzo del corazón. 38 LA SIESTA Destinada (y voy á robarle su verso ¡í Moratfn) á I Morir de puro doncella, " s~ cariño. es como una amistosa y delicada. ternura, casi siempre Impregnada. de admiracióu por quien logró mspi. rársela. Más de nna vez he visto una muleta esbelta, agil ! y hermosa, contemplando cou amoroso asombro los trotes I desacompasauos de. un madrillo "iejo, gomoso y abatido. Debo también confosar que insensiulcmente, delante de ese cnadro, la comente de mis moditaciones me ha traluo I por una escala suavísima de símiles)' reminiscencias, uescle ! el mundo para mí interesantísimo de las mulas, hasta el no ! menos interesante de las gentes. I EPIGR1UB.TICO. Cierto farmaceuta práctico Mucho dijo en los periódicos y en los lugares más pú blicos De la ciudad de Pal'ío, Que cuantos productos químicos, y m.is que todo, on espíritus, Exija la ciencia alópata, Su casa puedo expedir. No tardó en llegar un pícaro DLlndolas de sabio médico; " Señor, dijo, ¡tiene espíritu Rueno de contradicción' " Bl droguista sin e ·~rúpulo, Entrando, le dijo: espérelOe. Le trajo IÍ su suegra y díjole: ¿Dóndo lo encuentra mejor '1 J. D.\vlo. GUAruN ••• CONTRA. LOS OR1TICOS IMPERTINENTES. (ConcIUBión). Siguiondo la suerte de la mayor parte de las cosas y . seres que más útiles son á la humanidad iugrata, el fin de I la mula es terriblemente ejemplar. ¡Cuántas "eces ha en. 1 contrado uno en medio de algún hondo barria,al el cadáver ' de una mula que, abandonada por las fuerllns, luchando ¡ bajo el peso de una carga descomunal de catorce arrobas, I en los rigores de esa serie de intransitabilidades que tene. ¡ IDOS la desvergüenza de llamar caminos de invierno en este i país, cayó por fin, vencid¡t), abrumada! Los arrieros si· I guen con el resto de la recua, maldiciendo la hora en que ¡I la infeliz no pudo más; y su agonía solitaria. no tiene más. La última estrofa del Por qué "O ca"to ? testigos que los buitres, que acechan el momento de desga· i No hay BombraB para ti. Corno el cocuyo rrar sus carnes magull¡Luas. Más inoc~nte que Prometeo I El genio tuyo osteut'L BU fallnl; y más desventurada, la vence el destino)' cae luchando I y huyendo de la luz, la luz llevando, esclavI' zad a )' m..t Id eCH'1 a.. ; Sigue alulI1braudo j Las miBmas sombras quo bnscando va Y, SID embargo, cuánto se necesita para qne una mula ! .. llegue á ese estado! Ella tiene la nocióu instintiva de las I hace deCir a Rafael Pombo que, con tres estrofas md~ reservas. S~ declara. perezos't en ciertos momentos, dura I de la I~isma composic~ó~ "se colocaría u autor. en pri­en otros cansadn. al pn.recer pn los más graves' pero can· , mera lmea entre los lmcos castellanos, donde qUIera quo sada y todo, puede siempre dar uu paso más todavía: el 1I ú la calidad, y nó á la cantidad, se adjudique la palma de látigo, I~s espuelas 6 el hamurc la hanín se~uir? :sabe Dios oro" ~ ~ue "demu?stran, por l~. divina álgebra del arte, hasta donde! Una mula nunca se cansa é mutl!Jza con la ; la feltCldad y el tflunfo del mento JUodesto, como firma franca bestialidad del cauallo. Por eso, aquélla, muerta de I y fotografía imperecederas de su autor" ; y que" la flor fatin-a, tiaca reventada de esfuerzo, caích la cabeza entre ¡ de batatilla y el cocuyo quedaroll, on llombl'e y por auto­Al barro, vidriados los ojos r separados los lauios con es,\ '1' ridad del genio, irrevocablemente con. agrados á su cantor." horrenda expresión ([ue /101' sarcasmo semeja )¡t sonrisa)' Según el doctor Camacho, la primera de las dotes de que es la última mueca de la vida,-al mismo tielUpo que I poct .. que tiene Gutiérrez es la vordaJ, pues no se encuen­un espectáculo horrible-es, conforl11e [t la trascendencia dp ¡ tra en sus poesías uua iJea falsa, una comparacióll: quo no su significación, una luminosísima ctlseÜanza.. . . . ¡ soa justa, ni una imagen quo no corresponda al obleto que ~Iellellin-JuIi0-1881. so qui~ro presontar. . .. . :tio se SI tenga exactttud hlstol'lca la frase que muchaR veces ho oído poner en boca do don Julio Arboleda: c, Daría todos mis versos por ser autor de la estrofa del COCII)'O." Pero $i n01l é vero é be'l t"ol'ato; digna es tal opi- PEDRO XEL OSPINA.. .- A YBR TARDE. lOE "J eTon llUGOI. Ayer el fresco "ientu de In tarde, Cuyo soplo acaricia, Do las flores ó caen aturdiJo' por el golpe contra los vidrios. ¡, Puede concobirse nada mas absurdo que esta manora 1 de analizar el pensamiento de uu poota? ¿ Es razonable trocar así la significación de los ténninos, para lutigo coger en culpa de error al pobre genio? Procediendo por el sistema de diálogo que tanto gusta tÍ Mingrelio, le preguutaríamos : -Ua visto usted de día coouyos libres' ~ -Nó, yeso qué prueba' -Prueba que si sólo durante lns noohes de verano LA SIESTA 39 oruzan las tiniebln3 esos brillantes insectos, al aproximarse 1 1 EL MUNDO BOGOTANO.. . 1 I d 1 día huyen de ella .. buscnr refugio en la sombra No hay grandes cosas de que hablar. I,a VIda BocJal dae l:~ s~lvas'y enmarañados matorrales, alu~br8lldo esa do Bogotá, reducida ~nsi siempre á le. política, no nos pres­sombra con luz semejante IÍ la que les pone mICdo. Prueba '\ tu ahol'a sus agitaCloues para sacar de .el,la, como de un , en la oscuridad acuden .. la llama de "'", luz, no mar revuelto la red llclIa de pesca y exhIbirla en la pluya qguues,t aSnI de la luz, la luz del día, la so 1,f U; ; .y que eI Sl' ~,l'1 del ¡tí todo so!. rN 'o que por eso d oJ' olnos,d ~ ",:v lr, no', 1, g no - gran bardo antioqueño sigue y seg¡urn. slendo ~"qU1SltO de 1'Uute~ ú olvidados. do lo que pasa, o I,ndiferontes a ello, exactitud y delicadeza, mientras haya buenos oldos y buen \ coutest,amos ,todos a la l,sta,del nuevo dla, para c~mprobar gusto. , .' '. superv~ven~,UI y tomar luego cada oual el cammo de su IIay en AutioquJa u~ p~~t(l que, en telnt~ra ~e seutl 1 pel'egnuUCI?u. ." .. mientas y ViO'Ol' de imaglllMlOn podna llegar n ser sucesor Pm'egl'lu!l1' por Bogot" Ira tuvImos OCBalOn, hace afortunado d~ Gregorio, s~ una excesiv~ modestia no lo i ocho días, de plantar allec~or ~n el centl'O lntÍs concurrid~ llevara ,¡ descuidar el oulhvo de BU propIO talento y, facul'l y estratégICO, de donde-SI ah, nos ha esperad?-vamos a tades de ori BU débil sién, nos sentimientos compasivos, ha alzado bandera en defensa y no pudo pasar, dizque porque la pelusa ó cogollo de las pobres ,mula, endebles 'f pacientes! que ~iran su (voce~ que Mingrelio subraya no sé por cual razón) de la I yugo, bajo ~llatlgo del cruel aurIga, SOl quejarse ,m coce~r, cañavera carece de suavidad, Hombre de Dios, le diría I i::li usted qUlere hace~ comparaCIOnes, ya halla;a ventajas nna vez mlÍs: quó entiende usted por comparación? Es 1 de parte de ,esas b1es,tlafls I~bolcont~~l qUpe l1ev~~; "ti 10 mdenlos, pOI, ven tur.~ l'dentl'dad de las cosas " hechos acciones ó cua· su car"" a sUjeta a In ex1' e ne', "oro juue ces de os' lidades que se comparan? O es simplemente la expresión ¡ hom6nimos, qu~ arrastran a ,suya 3m pIenso ID re~u (1, Dl formal de una semejanza? Este. ni debe ser obvia y cer- ¡ pauta que gobIerne los capnchos de su conduotor, cana, ni tampoco demasiado remota. Puede h~ber com~a- ! "," '" ración ontl'e las impresiones que afectan,un m~sn;t0 sentIdo! Si el pal'alelo no le agrada, porque resalten en su "ni. y eutre las que se producen , so~re sentldos dlstmtos, , De I IDO tristezas que se quieron olvidar, distraiga usted la ateu. ambas m:mer~s pue~e ser Justificad~ la est~ofa de Flde!.1 ción en el cuadro más alegre y pintoresco que ofrece el Suavidad no solo es lisura al ta?to, smo detica~eza, bla~- ¡viaje ,¡ un pasajero intdigente, En completa conformidad dura, dulzura, l~ que ,es de algun modo grato a los sentl-\ democrática toman puesto on el carro ejemplares típicos dos. Son suaves a la vIsta unos ~ermosos ~abellos, exacta- , de todas las especies bogotanas, Du.ndys aburridos que van mente como es a~radable al ~lSmo sentl~o el ondear ~e ¡ tÍ buscar ell< la aldea vecina distracciones nuevas; calave. las fl~c/¡a8 de la canavera, meCld~ por el Vle~to. La estID' ! ras de toda extro.ccióu, siempre listos á aceptar un trago y fa ml81~,a hace creer,que la suaVIdad c~mparada es la, qu~ ¡:i ofrecer un cigarrillo; damas honestas, de conocida orlo­se perClbe con los OJos, pues mal podna el poeta s1lJetar ¡ O'rafía' muchachas ale!!'l'es de risa estrepitosa y ojos bai­al, t~ct~ }a"cabellera "con ~ue la cañ~, altan~ra corona su i radore~; sacerdotes g~'~ves '; estudiantes libre,s, fugados de deb~ Slell; ,porque supomendo en pIe la cana! n~ es es~e ! la clase; empleados vleJos ( de edad ó de destmo) que van senbdo, Silla el de la VISta, el que puede ejerCItarse sobro ! ,¡ echar su cana al aire, dejando el expediente por la copa; ella, PO,r otra parte, la suav,dad de uuos cabellos para el ¡ y hasta campesinos, artesanos y labriegos, parece que qui­tacto, ,1l1en puede ser comparada con el b:a~~o y grato i sieran olvidar todos, pOI' un rato siquiera, los sinsabores mOVl1111ento de las flechas y su c~bellera, pe~ cI bldo por los ¡ de la vida arraigada de ]a ciudad, para abrir los pulmones OJos, y aun hay eu ello eXpl'eSIOn de un~ .'dea uatural ~ ! al aire puro y saludable qtle van á respirar en Chapinero, profunda que nos hace sup?ner correlacloll; d,e buenas o i Y, en efecto, qué hermoso día se puede pasar allí 1 El malas cuahd~d~~ en los obJet?s, Donde qUlelll que not~, ¡ pueblo no es nada, ni su naturaleza atrae, Pero hay baños mas u~a condlclOn favorable, o ~ ,defe,cto: eS~D1os mch. : deliciosos, buen hote1, gimnasio, circo de toros, y sobre nados n concede; ot~as, ventajas o a atnbUlr otrus defectos i todo, campo abierto, grama verde, atmósfera vivificante y al ver que nos l1DpreSIOna; no ;lOS co~orma~os con que : libertad completa, Aquí en TIogottÍ se siente uno como una fruta hermosa sea aceda o desa?r~da, III sUFonem.0~: oprimido, como humillado, como enfermo de incurable bue~ aa,bo; en la que es repugnante o aspera al tacto o l\ ¡ displiscencia. Y vale bien la pena gastar un peso por dar­la. VISta, a 1!, persona ~e buen semblante y de belleza le ! les al cuerpo y al espíritu unas horas de confort. concedemos lDyoluutal'lamento bondad y talento, mlentrns : .. que nos admiramos involuntariamente de que los feos no : ,. .. sean siempre malos y tontos, : Pero, ahora, no vamos hasta a11", Detengnmonos en Por fin, si el poeta antepuso IÍ la cabellera de la caña ¡ la parada de San Diego; demos una vuelta al parque del el califioativo do blanda, que en sentido figurado es suave, i Centenario, que puede ser pronto el más hermoso de la supuso en ella una cualidad que bien puede no tener el i capital; contemplemos de paso el convento viejo que sirve objeto, pero que calificado ya de esa manera, puede ser- ! de amparo á los indigentes del Asilo (porque los de la ciu­vil' para establecer comparaci6n con otra cosa realmente ¡ dad vagan por las calles en el día y pueblan de noche los suave. I suburbios, en esa am"lgama simoniana que nos pinta tan Por lo que hace ti críticas gramaticales, yo no sé si j gráfica y hábilmente el autor del Tatio de los milagros, en tendrá buen derecho paIa hacerlas quien emplea voces y : el nílmero anterior), y detrús de aquélla nueva construc_ frases como charlero, diveI·tidor, bulimia, chapucear, trabar- i ción de la Casa de locos, que acaso visitarémos en otra opor­se de discusiones, uraño, cE', &;', que indican por lo menos i tunidad, y subamos luégo IÍ esa eminencia que se eleva á estilo poco castigado, ¡ pocos pIlJlOS, en la colina del frente, como un castillo feudal. Febrero-188S. ¡ .*. PEDRO ESOUDRíÑEZ. I El Panóptico es un edificio que empezó á levantarse 40 LA SIESTA ¡ durante el pasado r6gimen, por el Gobiel'no del antiguo! encerral' el Pal'¡¡ne, como un gran patio de lÍrboles corpu­Estado de Cundinamarca, que se propuso tener 6n su ca- i lentos y tupidos, ouyas ramas quebrarían los rayos de la luna pital un Establecimiento penitencio.l'io modelo, combinando I en las nochos de verano y cuyas hojas buscaría la 1risa en lo. escogencia del sitio y el trabajo material, las pre- i para expresar sus acentos lastimeros, All" u'ían los poetas venciones de lo. ciencia y b estética del arte, Las frecuen- I melancólicos y las novias románticas lÍ pasear en compañía tes guerras, que obligan al país á hacer paréntesis en su ca- i de las sombras, evocadas de las tumbas; ó de las locas, sa­mino de pr~greso,ha~ impedi~o la conclusión de la obra que i lidas de las celdas; ó de las almas de los agonizantes, cuan­hoy, des pues de selS u ocho anos de esfuerzos, no se ha aca- ; do se escapan del cuerpo en el lecho del dolor y el aban, bado todavía. Mas, desde que estuvo en estado de habili- ! dono; ó de los reos al'l'epentidos, fugados de la cárcel ex­tación, siquiera en una parte, llena su destino con todos ¡ piatoria, i Ouántos poemas, culÍntas tragedias, cuántas no­los presos del Estado, los de la Nación, y aun los de algu- ¡ velas no han brotado en el cerebro del filósofo á la vista nas Secciones limítrofes, Es imponente la majestad de esa i de la Force y de la Mo"gue en todas las capitales del aislada mole de piedra, con sus muros altos y espesos, sus ¡ mundo 1 puertas estrechas, sus tragaluces de fuertes rejas. El ánimo ¡ *. * se, sobrecoge o~n instin~o de, terror ou~ndo, al visitar su,s ! Y, si no nos equivooamos, en el poema ¡¡ue se anun- ~ovedas sombnas, se pl,en~a m:,01u~ta1'lament,e e~ la, faCI- i cia, de nuestro amigo Enrique Villar, intitulado Mm'!larita, lidad con que s,e pu~de 11' a, VIVIr ,al,U, qon m~s pl?pledad ! del cual conocemos algunos cantos, oídos tÍ pié de fábrica, que en un ,malllcomlO, pod;';a~ qmza deClr los mfehces que i corren algunas de sus mejores escenas, justamente entre sufren aqul sus condenas: nI somos todos los que estamos, I el convento de San Diego y el cementerio, Lo esperamos ni estamos todos los ';lue somos," Ha~ r60s-y 9.,ué r,eos 1-¡ con ansia; pues la vena poética de ese bardo adolescente que mandan poner a los otros el grillete al pIe, m16ntr,as ! nos pico. mucho la atención, No somos, por cierto, de los ellos ostentan, ~anos ,las ~adenas de oro con que mantle- ¡ que menos lb han urgido á publicar su grande obra-como nen la o.dul~cIOn sumlSa a sus plan~as, ,Oonsolemo~os ,con 1 él la estima--y le hemos oído recitar composiciones suyas q~e esos :"lvan ,pl'esos en su COn?lenCla, que, es slqmera i y trozos de otros poemas que prepara, dignos de sacarlos carcel de l1llpo~,ble fuga, y pena sm, humano mdult.o' ¡ á lucir en público, Ouanto IÍ Ma.'ga,'ita, no queremos aven- .Alguno~ dlas salen los re~lusos a toma; el sol mlerür;as ! tumr un juicio, mientras no la veamos por la calle, alzado pas~n la reVlSta los funClona1'l?s que van a hacer su vlSl~a ¡ cocluetamente el traje con la punta de la mano de marfil y o~,c'al., ~s =- espectáculo, cunoso, Gentes de tod~ condl- i dejando ver con nonchalant descuido la orla blanca y bo1'­CIOr; t, vr,eJ,os, J oven~s y mUJeres, ~u?hos de MOnOmIo. dulce i dada de la enagua sobre la garganta del arqueado y leve y ~l1llpatlca en qUIenes no se, a~l'Vmal'an ~os, rasgos que la ! pié, Adivinarémos á través de la blonda de su manto la fislOlogía acusa oomo caractenstlCos del ~l'lmmal; otros de i cara que se oculta; buscarémos en sus ojos la mirada lim­r? stro ~uro surcado J;l0r huellas de salvaJ,e lu?ha, cort~dos, ¡ pia y cándida de la virgen que canbia luégo en relámpago Sl~ nanz, con, un oJo meno~, man?os o C?Jos; aquellos, ¡ de deseo; y siguiéndole los pasos, al punto en que Ilegue­taImados y tacltm'nos, co;n0 ,SI toda;l~ estuvlese~ pensando i mos al terrible que hace erizar los cabellos y cerrar los en el plan que les, fallo,; estos, tImldos" retraldos y ver- : puños y apretar los dientes al poeta cuando lo recita, lo gonzosos; los de mas aIla altaneros, erguIdos, contumaces, 1 convidar6mos á ir cOlTiendo en defensa de la víctima para como si despreciaran el castigo y desafiaran á la ley y al i acoO'otar á nuestro gusto al infame seductor, Ouidado, En­mundo entel'O, Habría allí donde escoger para el caldo de ¡ l'iq;e, con gritar entonces: "j cepos quedos!" las brujas de Macbeth; ¡ *** Fillet of a fenuy snake, In the cauldron boü and bake; ¡ Pero no es justo que después de un tan largo viaje Eye oi newt and toe oí fog, : como hemos obligado á hacer á usted, lector amigo, con- Wool of bat al1d tongue of dog, j cluyamos sin descanso, Llegamos á buena hora al nuevo Adder's fOl'k and blind worm's sting, 1, "Club Oentral," de nuestro amigo Isidoro Silva, por mal LizardJs leg and owlet's wing " . . . For a chm'm oí powel'ful troubJe, I nombre "el OOl'onel, qmen, con una pel'severanCJa SUl Like a hell-bt'oth boll and bubbJe, ,iO'ual ha loO'rado montar su casa, decente, elegaute y con-que cocían en su oUa tasajo de culebra, ojo de lagartijo y I f~rtai>leme;te, en la esq~¡jna de la Call~ Real~ frente ,¡ pata de rana, pelo de murciélago, gazuate de perro, len- ! Santo Dommgo" No son solo los,esfuer,zos m~udItos hechos gua hendida de víbora, aguijón de serpie~t~ ciega, zancas i por ~1 emprosarlO para proporCIOnar" ,los Jove~es tanables de lagarto y alas de lechuza, para que hirVIeran en caldo i un SItIO de, recreo y,de solaz honesto, smo lo a",ladable ~e infernal. ¡ la compañIa que 0.111 se en?~entra, lo esmer,ado del ~el'Vl- Ciento setenta y cinco reclusos, de los cuales pueden ¡ CJO y, sobre todo, la amablJ¡d~d y, ~ortesanJa del Dlle~tor, ser absueltos muchos, viven h?y en e~a horrorosa ama~-Ilo que haoe que su Club se~ s!~patico ,pal:a todos y dlgn,o gama con todos los l'eos de delitos ya Juzgados. El homl- ! de apoyo, Vamos, pues, aUa," mdem,Ulzarnos de las fatl­cidio fiO'ura en el 80 por cionto del número de crímenes; gas del paseo, para despedIrnos lu~go hasta la semana por que "'se les ha acusado; y al ver el pequeño guarismo I próxima, L ' L ' de los BÍndicados de robo, cuando ese es un delito tan co- I .. • • EO ESPES. mún podría creerse que aquí los ladrones andan sueltos I con ~u patente de garantía estampillada en el bolsillo del i frac. I .** , I Bajemos antes de oír nuevamente la rastro. de los grI-llos 0.1 volver los condenados á su celda, y el chirrido do ¡ los goznes al cerrar las puertas, y mientras "hacemos el camino" á pié, nos aligeran la fatiga, los comentarios de I lo visto, Venero inagotable para libros entel'OS han sido siempre esos sitios que dej,amos ~trás, Sólo falta, paro. ,com- \ pletar el cuadro, poner o.~h tamblén el Hospltal y des~lU~ar asi la ciudad entl'e los VIVOS y los muertos. El Panoptlco, el Asilo dolaoos, 01 Cementerio y el Anfiteatro vendríau lÍo BELLO Y SUS OOMENTADORES. Cuando un rico edifica algún palacio Da escondrijo y despensa á mil ratones, Cuando se oculta el sol en nuestro espacio Drillan en la oocina los tizones; De las odas y epístolas de Horaoio Brotaron Hermosillas y Leones, Y de Dollo inmortal, 1 cuántos infolios De comentos, resúmenes y escolios 1 HaV1'e-188i. A. J. RESTRJ:Po.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 5

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La Siesta - Serie 2 N. 14

Por: | Fecha: 06/07/1886

REPÚDLIOA DE OOLOMDIA. , • . ,+, t~ <¡\ (! • !) ~~~~~j\ ,.~i'4: ~ •••• +) <+!~f,I ,. ~ . ,;, ~ <® • t>",. ~ . ,+ • 4 , ~ I.t ", • r, . ) ..... !(! +\ ,., ~ ® ~.) ., 1+ i! .) !~ ~) ,., ~ ~, ~ +> " ¡: ,¡ .i.!,*.~ ~.i\ ~~i'¡·$> p,. aIJominahle y aIJsuruo cuando por 01' supuesto, l'll'ro('edimicllto ~,lo]ltado, para que (' 11 I;t l lÍ storil~ ,le li'ellam 1'0l' li'rizzi; y ('S un.l (le las Ill{¡s se les tcng" 1"'1' tnllluf'Íol'<'s el,,1 ~llgl6s o ,1el alellum; y ya (,OIuflldas ('onlpoSÍl'lones de un esentor 'lile, SI ticlJe ('(]1ll0 i se pued(' IIL'I¡g¡l~', en estu (',,,o,.,'uall hlnclla¡]~s y d("natunt­pl'n8' 1(10r y lTl o r~ l ista 1(1"<11lica literaria defectuosas proulIcciones, 6, si n6 se logra probar lo prome­tiJo, de la discusión de los ,-arios puntos del asunto sacará siempre algún provecho el que en estl\ clase de estudios se interese. En todo caso, introtlllcir á una obra. ajena el pro­pio criterio, es ya una probauilidad ele traer alguDa obser­vaci6u nueva al estudio de un problema !iterano. Por via de epígrafe, y quién sabe con qué objeto, trae el señor Ah-arez los cuatro primeros versos del poema, de­jando los dos últimos-que completan la sextilla-con lo cual queda truncado el pen amiento; y ya al traducirlos, 6 como quien dice c¡l prim.er tapón zl~r?-al)(L8, nos da un par ele estrofas que dicen poco de lo que Brron escribi6 y no poco de 10 que dl;j6 de escribit·, y que cuando 10 ca1l6, por algo sería. Poco más adelante pasa sin traducir una de las más 9portunas expresiones del poema: As twilight melts belleath tl,e roOOD away, (Cnando " lo lejos se desvanece el crepúsculo bajo la luna). En la estrofa marcada con el número III en la tmunc­ci6n, dice para trauucir: Aud it is not to gaze 011 tbe heav6111y ligbt. ( Ni Jo, celeste luz á, contemplar ). Ni tí. contemplar el bosque y 1" colina, Dorac.los por crepúsculo veloz. Lo f¡Ue se parece á lo otro como la tierra al cielo. y en la estrofa V dice: N ada va le para ellos eso, nada. Nada el pasatlo, uada el porvenir. Como si en esos dos insulsos "Porsos se pudiera dar por traducida esa pomposa serie de ideas y figuras del poema, que empieza: And what unto tbem js tlle world beside51 En la estrofa VII dice la trad1lcci6n : Ahati,los se alojau ____ __ Mas tornan otra vez y elltl'(~ caricias_. __ Oomplicación con c¡ue no contó Byron, pues sns sobrios amantes no incurren en aquell¡\ reincillencia; y en la es­tI- ofaXII nos da estos versos el traductor: Oh J raz6u Liene J Que la. voz puj:tuto Del arcángel (le1 juicio más temible No fllcm para 6111i más terrible Que el nombre 'l"e 1m escl1chauo por Sll mal. Lo qne dista infinitamente de la idea original. ____ 'Vh)- doth Pricce Azo start As jf tha a,TchangeJ ,"oice he llcal'd. N O hago notar que hacer consonar temible con te/Ti­bIe es mostrar mucha pobreza de versificación. y esta flojedad, esta adición oficiosa de frases, giros, iueas y sentimiento!. ~ne diluyen 6 cambian el plan y.l08 pensamientos del ongmal, OClllTe en la parte más dehc~­dI' y feliz del poema, al llegar á esa escena en que Pari­sina dormida revela, con elllombre de su amante pronun­ciado en sueños, la terriblo historia de su infidelillatl al espo~o tIne con ansiedad lllortalla escucha .. Y .to_do lo q.ue sigue, trece versos, los mejores de la en na opmlón mejor estrofa del poema, quedan intactos en el original, sin que el traductor nos cuente siquiera que no ha (lueriuo 6 po­dido traducirlos; y lo que es más d~sconsolador es pensar que fué esto lo mejor que el señor Alvarez pudo hacer si no se halló con fuerzas para trallucirlos mejor que el resto. La comparación de aquel nombre así oiuo al ruBo con que la ola elUuravecida (leshace en las rocas los últi· mos restos de un llltufragio, at:mirable rasgo que tan exac­ta como vigorosamente pinta el efecto ele una nueva trm temiila, tan desesperante y tan ing~uua é inconscientemen­te comunicada, ni siquiera fignra en aquel sentido el] la traeluQción; y el señor Alvarez se conteute. con decirnos: El nombre que pronuncia Parisina, Dclil'anuo l por qué á su esposo llena. De horror como el rugido (Jlle ru.!!Uena Al caer en ellllar la tempestad f lIahlalldo de los (los culpables, de Parisina y su amante, al aparecer uelante elel irritado rey, dice el tradnctor que ______ El UIlO parec!a Bot6n de rosa q lla á. entreal.lrirse va ; comparMi6n humildemente trivial c¡ue, por supuesto, no es de Byron, sino inventada ad /Loe y traída de la mano, (Iue n6 por los cabellos, pues ya ha de estar calva de tan­to venir en ayuda de fabricantes de versos, á completar una estrof¡, I[ue necesitaba siete sílabas, con un acento eu la penúltima para terminar el tercer verso, y un verso en· decasílaho agudo, acentu¡\da en la cuarta y octava, para finalizar. y en la estrofa XXV se ve caso idéntico de abuso imperdonable, donde dice Azo : . _ .. _ . el sneilo De mi dicha voló como el risueño Celaje de la auror;> al despertar. La figura es tan trillada como un camino real, y tlln uel tradudor como trillada; ni ¿ cómo había Byron también de salirnos con la misma muletilla j Si así estuyieran las cosas, tauto valdría leer á Byron como al señor Alvarez. 1. Qué uiferencia habl'Ía eutonces entre míseros mortales y poetas ~ Parisina está deliraute; no sabe darso cuenta de lo que pasa en torno de ella. . ... __ , Estlá. en el c~elo' ¡ Est.i en la tierra 1 __ -- tradnne el señ,)r Alvarez, cuando lo que .Byron pregunta es si, á sns ojos, al través de los cnales mll'a una alma .sa­cudida por la emoción violenta del terror, eso que Pansm& ve es en re¡tlidad el cielo, la bóveda azul qne cubre la tie­na la tierra y las gentes eu torno suyo; si no es un sueño tod'o aquel despliegue de infortunio_ Fllera de que tuerce violentamente el espíritu de la frase, el traductor parece confundir, en 11\ aotítesis que pretenue establecer, las pala­bras y sus significaciones, y trauuce sky, firmament.o, p~r cielo, morada d~ los bienaventurados, (Iue tiene pn Ingles su vocablo propIO, heaven. _ ... Hugo el hijo crilLinal y uesl1lcllauo, al dirigirse á su paure, le r~cnen]¡t que la espalla q~c Jos esclavos del últi­mo han arrancauo de sus manos IlIzo correr, defenc]¡encl0 la caus(~ elel "ey, más sangre 1¡1l0 la IIlle manchará el ha­ch¡~ l1el "erdugo c¡ne 1m de rem~tarlo: ~ ¿. cómo traduce el señor Alv!lrez aCluella observal'16n ~\Ui mtercalada, 0ror-tuna y elegante, qne hace la fuerzn ongmal uel pensalmen to general? Suprimiéudol,\_ DIce: 1\1 .1. .'3 sangre blzo correr quela que ahora Va á derralllar el hachf" tlel verdugo. Hablfl> el desventurado príncipe ue su maure, y dice: llnt ~he is in the grave where lIe Her son, thy rival, 50011 shall be _. (Pero ella. está, en la tl'Llllbn. donde Bll hIJO Y tu riY~\l va· pronto ¡'i apnrec4jl'). Audaz imprecación en la cu1I1 están admirablemente com- LA SIESTA 109 ---------------------------- fli 01 uso no huhiera yá dado tantas liconcias á galica· das ~xprllsiones que Re nos entran á la. lengua y ban inva· dillo hasta ('1 santuario de las Academias - cuerpos pere­zosus y las más (le las veces tardíos cn sus resolucione. - acaso podria tachar al señor Alvarez (IUO uso frllses como éstas: Hoy que su padre lo odia; .... Como el gemido 1 b b Del quellawa á 8U Dios al ospirar, 1Ioy (Jlle os om res; ni cosa parecI. da por más h. nda que á I0 8 a tiC'l ona dos Ia es- ' Hoy lJlIO ve :\Parisin,,; &.~ tudio de los fóslIes pueda la figura parecer. llueno será Mas no seré yo C[uien peque de nimio haciendo aspavientos advertir aqní que bay dos modos de defmuda~. al autor Oll por 1 ecaaillos que más bicn que á evitar tiende c8, He da un nlpido adiós al JnOl·illlllllln, y 11n hurra »or la l'ntrill ,¡ los soldados ... l ('nfintos no le dcl,ieron de ]'1 yi,la Rep;nir el cm'so .ilencio>o y blm"ln, y yer del Rol, hujo fll'ficilJlo tcebo, Hoyerl,orfil' los encendidos rayos! i Cuáutos que ahora do la esposa amante Sus hij(l~ yen dormir en Cll'CgllzoJ -Prole feliz lJue deseuiLladrt espora El girar tort1l0.0 de los a1l08- No vieron de la muerte el esqueleto y del no ser el limbo .olitarin, y no sintieron por su faz marcbita Res balar los hidrópicos gusanos! i Y antes de dar el postrimer suspiro r de eelTar los ojos oxtruyiadus, El con su ciellcia los robó al Aepuloro Renovando los biblicos milagros! ... y hoy el que amó á su patria con deliriu JIasta ofrecerse ,¡ ell!, en h locnnsto, El que fu" de su~ hijos y su eRposa El padre tierllo y el humilde esclavo, Yace inuctiyo, en lohreguez envuelto, De extraño cielo bajo el triste palio, i:lólo presente en el hogar yacía Que el duelo cuhro oon lloroso manto l Yel olvido tal voz .... Oh! n,í; es impía Esa p~lflbra aLjuí ; yo no profano El cnUo (lue se rinde tí su memoria, El culto del yencido, Cjue es sagrado, De tierras de Aures que cantó el poeta, Del A"ma hondo, bramador y mudo, Del C'anc(\ ardiente que se arrastra ledo, Del 11 burrti por sus arena á urea Vienen aquí devotos peregrinos, Por amistad y gratitud guiados, A dejar una flor sobre esta losa y el yerSO mlls sentido de sus cantos. :Mil nombre~ confundidos pneden verse Que ell:ípiz tembloroso confi,~ al nHírll101, Cual de biedra nativa entretejidos Al ,írIJol verde trepadol·os tnllus. Yo t310hión lma pobro siempreviva De mi apartado hogal' a(juí te trnigo .. L¡ígrimas elo mi madre ha,' cn sus hOJ'" y recuerdos de amor do tus hermanos. o joven! O guerrero! JlJe resigno: i Que so cllml'l!l el decreto ele los bado ! H :i\Ioril' no C's 11ereccr", si 11uestro nombre Lo emhalsnlOu b gloria con sus lampo! Salami1Ul-lb~:! . A~TONIO JosÉ REsTuEro. --~ PER.nJICIOS DE LA FILANTROPIA La del Pndre Las Cnsas, Ohispo de C'hiapa, produjo el resnltado de que el Rey de ]<~RFniia, Felipe II, ajustara ~nn redro númoz J:ci11al un controlo para 111"0"eer de es­tlnyos zOlnlllligos, l1cgrol':i de ¡\fric·a. rOl' l'}lleVe años, (,'on· I~dos desde 01"111 de Jllo,'o de F,~I.1, lí I~ IndinR occlden­taleR, (~ In Am61'ÍL"u ,pañl1l" boyo 1:'01i]'6 Jlr, en lGO~, . celdn·ó otro ",iento c01~ el pOTtu¡¡;nés ,T. Ilwlrigu:z ('a~,:'­i n0. por otros lllWYO ano::::, ]lfi.l'a trae)' en f'fiU::t :lllO 4f\ ... tlO lH~'gros! mnchos y bC'l1l hrns, clllco~ y g;rnna~~.... ~. I DCRTl1ll(s 'c hicieron otl'(lS ,1"R, O.JI l00a y lGl.", pOl lHallera '1110 en ",CllOS de :lO nfllls SA 111lpOl·turoll dnectn­Hlcnte de Afrien lí Indias 1,307,IIUU. L A S I ESTA 11~ -------- -------- -------------- Estos negros los nC)l;ocinban los portngnoses .'í hul:m­deses en el reino ,l~ "rdén, al menor, <¡ue em 01 morcauo de e ·os bnrbul'lls. Sabiuo os que esas tribus t, hlll'c1us viyen en guerra, y qUé los pri.,ioncros ~on 08,C1>1\'08. l 'un d poui­do em'opeo de ncO'ros pora t.raer !t .\mCl'lCfI, se aUlUentaroll dichas guerras, ~e hiciurou atroces; y el Hey do lTcl\lllí ó UlcanH\ 'so los proporcion,; e11 S" propio snelo: couclonandu ,¡ todos los cril1linules ,í lt\ csclavlluu, abollendo la p011H de llluerto impuesta en el lllu.\,Ur nÚll~er? ua delitc~~, <.Í ui­rémos mejor, cOlllutalluo la pena ue "ltJl1lo sllphclO en la de e clnvituu. Este \);;,.0 so vohió filánlropo, no lIlatando por llegocio; y sus "Úl.lllitn~ n~ se e~~allL1ulizuroll Jo YOll~ I del' á In" de su pro]uu tnhu o nnClOll, en plelHl paz, ". los europeos r,ue fn:cucntclUcnte ocurnnn al mercauo ue' Ardén. 'i los neO'I'(\S huhierall tcniuo Ull protector como el qua tu\'ieron l;s 1 udios en Las L'a",,;;, agrc~1\ el jC'uíta uun Antollio .Tuli,ín, 011 su ., l'Crlfl do tlanta l\Iuda," y uu Hoy. Felipe, hubieran lih1'áuO :í lo africanos y esclaYizado ti 1')8 ' Indios con UlH\ sCl'l'iJumbro ID<ÍS atroz, pues 'luo era he­redituria y de dOl'ccho, y nó tle hecho y cOlllrn dorecho, como la que los españoles tenían sohre los indígenas del Nuevo Mundo hispan". Ahora proguutal'élllOS nosotros: ¿ curlntos mules se le hubial'!lll evitl\do fl esta infeliz tierra sin h plaga do la . esclayitnd leo'"l de los neO'1:05 ? l'llIíntos, nu habiendu YOllÍ­do do Afl'ica ~se otro elelll~uto bnrl,aro ,í aclimatorse en Sil ru~? ; Hoy, con el aumento c¡ue ha tenido la raza de los no- i gros ell paíso, tan propicio" COUlO éste, tenell.lOS en uues­tra República (tí 'I"ien tocó uua parte ue los ilU[lortac10s por' esos contratos) una P611uclta porcit'lll, atendida la. lllJllen- ¡ siuad de las Colonia, espailolas. Huy tenemos en Culombia , uegros puros sin mezcla: en el E,tado de Antioc¡nia (de' casi -lIlO,DúU habitalltes), en números redoll- . dos, iJO,uuú........ [jD,OOO ! En el Estado de Boyad ("OU,OUO babi- ; tautes)...... ............. ...... ......... ............... 1,OUO ; En el Estatlu ue Bolh'ar (2;jO,OOO habi-tantes) ................... , ............... ,............... 100,00U Ell el Estauo dell'duca (de 50U,000 ha-bitautes)....................... ...... ..... .............. 116,000 En el do L'unuinnmarca (de 5UO,OUU ha-bitautes)..... . ......... ..................... ........... 17,00U En el uelllIagda1cI"1 (ue 100,00U con 'l'e-nitorias Nacionales)...... .......................... 4U,UUO En ranamIÍ (ue :WO,OUO habitautes)... .... l:!G,lIUO Fou Santanucr (Je 4ilU,00ll habitantes).... 8,OUO En el Tulima (ue 3UU,UOO habitantes)..... 20,00U Cercu dc meuio millún de los trc~ 'lile tielle Colombia; sin contal' pUl' sUlmcsto los mulatos, salta-atrases y cuar­terones, teute-en-el aire &,' &.' Y demlÍs productos ue esta raza con la blanca. La población del censo último de Culom bia cs (núme­ros redondos) de 3.:WI.J,(J(lO de "lmas. De e.tos habitaute , la sextn parte son negros. La mitad uo los restantes (~), blancu, y de la remanente, es decir, la mitad de las cillcu seA-tas partes, es mestiza, y la otra, india pura, cristiana­da y roduciun. La salvaje es Dlny insign ifioante. Mayo-1886. G.UI.L.LE RMO PEllEl.lH G ..h lBA. CIEN FABULAS rOR A .. 1. REST.RRPO. I l'n gitano, ladr'Ju de mala traza, A un homuro de bien le ecl,ó lllol'dl\za, y uesl'ués do robade basta 01 ro.ario, Infame le llamaba y pel'dular io, Ihih,ín, hcrejó, o.znzatlul', ntoo­' roLlu lo de MI boco., Ci"a os lll11y feo. Poro lo I1ltí~ I..'uriosu Bs '1"0 el gitnlLo "e pOllín furioso 1'Ol'el"e el JIludo fOI'zauo no uocía Ni Ull ay! l10r l'USl"'llller su ",lg"'l'ulJÍlI, El "7i1l/(I,,. tld yilrlrll{J, rl 7Jl't1uiuh;nw Ud c(l/ull/a colló", lo cs el ci"is l/lO JI Geuero'o 11n ]O],l1tO 1 Ull l"ho, cnanto yjejo ap0reibi,lo, -'u hautlH'c YlI1'az sllcio.baH on el hato l)e IIU 1'n,lol' 'In e o¡"iuú, u,euio UOl'l1l iuo liacor ROllar lJlJcilla ...¡ y cencerros, 'l'irur la hOllU;t, JI aguijar le)s perros. En medio de la atl'llZ cal'nil'crÍa Dijo ,i UUG"tro lul"ín l1uestro lubato : _fl Yo me vov al cuhil,í '\"01' la cría; Ya c,toy ele c,~rrle ahíto; bn,t,\ otro rato. '1'1' sin luí puedes completar la obra y no ucjar aquí pizca dc sobra." -"'Agn nla, respondióle el aparcero, Falta mllcbo 'lue hartar en este apriscu y no es nlnlo tClIer UII cOlupaiíoro, Qlle ell'nstor, a\JllII"e uuerlllc, es muy arisco I'ndiem despertlll' anteR uel fin 1 tornar eu ,-clorio mi festín ." Esto ellsej¡n., 7e('lor, alguna, COSll, Pero la l/lOm/é}u es j)eliY'·Qsa. ----- EN EL LAGO, AL SE SUR DOCTOR JU~N llE DIOS URlUE, En testimouiu do afectuosa amistau. ¿ liecnerclus tú la tarue D.nebolad" rOl' los retlejus últimus del sol, Cnauu" llevadus en ligera barca Al lago siempre nzul fuimos los dos? Las ondns coronadas dc alba espuma Iban la barca vacilanle ti heril' : 'l'u puseída de infnnuacla angustia, 'fímiua, ansiusa, te acogiste tÍ 1Ulo El sol al Occidente descelluia Dejando alllluodú nucfl1'l1do albOl' ; Y la nudul'nll solitaria DÍ\-a Eutre vapul'cs diúfunos se "Izó. Hora de arrobamiento religioso! De casto amor, de irresistible fe ... . De ensHelios, do deliquios, de ilu,ionos, Do emuriagadora mágica mudez. Ab ! lu lccuerdo: tú, los ojos fijos Sobre la yasla !Iznl inl1lonsiuatl, Dejabas escapar callaJos gritos, Cnul queriendo el Destiuo conjurar. En ese illstante de éxtasis ferviente, Una carOna de brillante luz Ellajollfldo vi sobre tus sienes, y Ull ángel ,í mis ojos fuiste tú. Bogot1i-1885. 'l'EODORO LADR6N llli GUEVAIt ... 112 LA SIESTA ------------------------ VARI 1 científic? de los que encuentran on un tipo inferior la doe­------, ceudencI& del h'Jlnbro, y dicen "qua val o más sor un mono Un l'asgo de elocuencia IIlodeJo-Raras p.erfeccionado qua U11 Adán degenerado" (e. Vogt, Lec­veces se en~uentran conCIlIadas en el discurso las gran. CIOBOS sobro el homl¡re); qua Jl1. Taino, eahio moderno, ee ~e8 condICIOnes de la verdadera elocuencia, El gusto I burlo de 1\lilton, por bU hombro perfocto y sabio, 10 COID­ltterano con que 6e da. la fonna. al peusamiento j la I pren,demos; pero 'Iue el señor Caro copio á Taino, sólo se redondez del período j la. sonoridad de la frase' la ele. explIca por el deseo do rebajar á aquel que pordió la vista gancia de estilo" ~, al, mismo tiempo la exactitud eu el e1l elllu.bilísi",?, ~lIIJ1ciio de dlIclI/ler la libcrtr~;¡, ., con~ullto, y la VlSlOn Intelectual q\le penetra. eu lo por. lI!tltou, ",.plo, cono~cdor del homl,,'e. ~sto lo UIJO 01 velllr, ¡\ la vez que la felicidad eu las imágenes, lo ador. I doct~I Jobnson, ITc aqul lo ;TI>IIDAII (,,'rvlr dI: ~p o. en, , ";1;, en Q':tJ, aUXIliar al de~pol1smo) !I ,·cba)a,. ti almi'l, ('Il lugar de 8ubZwlarla t en 1853 y en.1860. La ConsbtuclOn do RlOnegro, eH quo inflOldi,. tU ella )/obi1(slmal1 (j'fjlit'acio1lcli j y en cuanto á gobieruo, hablan en primer lugar los Estados como (nlidrule. sobrl'a- LO' HO>lBltES OEBIA.." O,\RSF. po" CO"TE>;TOS CO" EL QUE JORGE na .. que son, realizó pOtO completo el pensamicutu de 1lUeRtros In Tl¡;,~lA LA.DIGXAc[6~ DE DAULBS. La naturaleza hlHllana pill~ , . ~I ,. d d . . . ¡ toda por Johllsoll es una pobro naturah.'zn, pohre para cioóte mun~ prure, es, .c. e~plfltll e omlllaClon que se apodera de vez I lr facultMes di";"a., y en cuando, y n peear suyo, del alma de los gobieruos lIa- . LA PERFECC1ÓN DE Qce ES CAP,", Y QeJ! ÉL lteCONOCE, ES L., mados á funcionar dJnde estuvieron instalados los virreyes. PROFESf" DE su 0105'11."0, Muy hien ~necle el poeta ba~Jer.o n', durante 300 años ose espíritu intellta á nca o ' t '1 ¡ montado t{¡uto :t las re¡::lOncs de lo Ideal, ,que Re olVIdara de .• , ', . r . s, ,uIns all e cnanto le rodea ¡pero ellllOra.hsta. quo reba',Ia. al hombre, se prJ~ o mas templano, lIe, aInOs nuovamente Jlor :!I cual, alln no blOn ."lido de las maDoe de Dios, ya le ~"ce haolar Gramática, que hn publicado el señor Pedro l'ablo COrtl:S, aegún la a¡¡ud,. olJSe~vaclóu de M, Taine, CODIO ., fuesu un mi.m· ¡ con el fin de que sÍ1'va de texto en 108 cuarteles del Ejér" bro del Parlamento mglád, : cito de Colombia, A nuestro juicio, es el más á propósito En el estudio biográfico y crítico de Andrés Bello, ' para el aprelldizaje rudimental de la lengua, por lo claro, dice 01 soñor Caro; ¡lo sencillo y lo pintoresco, Enseñar á los soldados á ha- 8610 Adán .alió ue una vez, de 13s mallos creadoras, en el I blar con propiedad y á escrihir sin desaliño, es hermosa pl.no goce d. loda. la. faCIlitad .. h"ma>la., "libio y ¡miccto, I taren, y nosotros, (iue descamos (l11e el Ejército bea ins- Si Adán fl'a sabio y perfecto uesdo que fu" creado, tI'uído, al'Iaudim08 el tr~bajo del señor Cortés, que, ~o ¿ por qué extrañar que )Iiltou, que .pa~t~ UO la IlI,iLología e.nCall1illl' IÍ dar ú los I::uhtnrc" el uso de la pnlabm el."l­hebrea, lo haga hablar, desde un pnnclplll, con sa)"UIl1'''' y !Izada, que los pondm on actItud de estudiar y, pOI lo perfección? Que M, Taino, evoluoionista y coneligionario tllnto, do hacer brillante su carrera,
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 2 N. 14

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La Siesta - Serie 1 N. 3

Por: | Fecha: 27/04/1886

REPÚBLICA DE CO LOl.\-:IBIA. ~'~O ~~.~ ,.~ ~~ ,+ ~ . ,Ó) <$> ,. (o, 'o, +/ + '!l ~ co' ~ ~ i:> . '" '. ,i ,~ :~~.¡,. ", ,.~ ~..t>~$ '. ,~ ,,., ~ (.. . ~~+ '"' ~ ., \0,:. <.i !'~~ .\ <¡. '* ,~ ¡~ !I ~, ~. '!) . r., ro ~~~M,-! @'~'~ ~ \.,i'~ ,*.~ ~~®< •• ' @. ~, .. ~ ~ t>i-,> __ ."' .......... ~ .......... _ .. .--. ________ ~ ................ ......... _ ........ _ ....... ..... ...... ... _ .... __ ...-.-..._.-...,_ .... ----.. ........... '....-.... • • J-' "' ... -. ..... ______ .-.. ...... __ ....--___ SERIE l.' BOGOTA, MARTES 27 DE ABRIL DE 1886. NÚM. 3. ; ~_;·_"'J""''''''''' ... .}· ..... ·''''''_-_· ... r ... '''· .. _____ '-'''''-'''· ,.. .......... ,. ................. ____ ... ..; ...... _ .. --....-.,.~~ +. A S y Y":"< ('< r.c< L j.: rrilIa, como ya lo hioiera Camacho Rold:5.n, sobre la ~A~ ¡DO,,,).., ____ ~:::..:.:....::2.__=:.....::.....:=-.:.::=_:.....::.....::.....:=_ ____ ¡generación pa¡,ada de literatos, de los cuales muy pocos "LA LIRA. NUEVA" ¡ se ai~laron, como en liD túnel, en "la casera letrilla . , . ¡castellana," para salvarse del arrebatado torrente román. , ~n libro de poe.slas es un dulce refugIO para los i tico. Condena la. reacci,)u, como excesiva, que sucedi6 espmtus delIcados .. SI las notas son ~ua\'es, llcg~n como i á ese movimieuto, y después do saludar como iÍ. sombras una poca~ada de aIre puro y,fresco, cuando hIerve la ¡ idas á los trovadores de la escuela de Zorrilla, llega á saslOn, a,lh, el cere1:J.ro se en?lende, pero .ent;·e a~ordes ! decirnos de dónde hau tomado ejemplo los nuevos poe. e .m~slca grave. Y bueno o malo el !rlno" el aVl'va la; tas, los autores que figuran en ese libro. En José Euse. cunosldad de estudiar el coraz6n del poeta o lo~ p.oetas· bio Caro gustaron el nervio de la poesía; en José J oa. que lo forman, 'porque en verso s~ le hacen al p,ublrco- quín Ortiz, al continuador de Bello; en Miguel Antonio ~uch~ veces Sln quererlo-multItud de eRcondldas con. Caro, algo como la IJrecisión: Gil Gregario Gutiérrez fiele~clas: es el verso como el geroglífico del amor, del Gouzález, la nota de la uaturaleza campestre; en José s~lffll~llento y de los deseos. Tan necesanas sou á la lIfarú, Pinzón Rico, 1M cadentes estrofas; en Jorge tn del a lO1 telecteul a 1 la~ estrofas, .q ude ho'y .se, e'sc uchan e.n lsaaIcs, ta e rllura, d e JI r' 1 1 'd o 'ent 1 d L(U'1f{. yeco al'! o Ti a e o o e, Dlun .o con \lna especIe e paSlOn, y tan meno &wlo' en Rafael Nlíñez, alero iQ1loto' en Ra.fael Pamba to:;o, He cons.lderan los bue~?s poetas, que aun muertos al",o e~traño ; nr IUtilll; eJ~Die"~ Fallan, la perfec~ senoreau el helllpo, como '1; !Ctor Rugo. La naturaleza .9 '" 1 y, r d 1 1 ' <:> d "É t h II b 'el 1 . T ., 1 CIUU, o a serenHla (e aS cosas gran es. s os son, ace l1ace~ a, Jom' re ca¡' o, ya. ClVI lzaClon o encun;o pues, los maestros, qlle, aun _in propiedad, llamarémos bra IÍ Sll dul.frula altura por medIO del YerRO. La 110esJa . d' ~'l . tr" tI" L L' e" I . 1 b l'f d 1 11l I"'enas, "e"'Ull e ID Olllle or (e a Ira nu va . CR e mm 10 qne RO re a rente e OR hombres se con· L)' E" - N í- d \.. e B funde con el mila"('\llo oe la esperanza. 'forma el fondo del cuadro; los gorjeos escondidos en . EI hgcramente la cuestión histórica del olaRi. ¡ oh, bello libro, hermoso libro" La Lira nueva.! " cisma y de "\1 lu,ta"'olli,ta y señala ]0 l' fl ' .', 1 Z D b I . . . . " ., <, n neHela, e "o. escu re e lector el dlstmto procedUIllento de los 18 LA SIESTA que ~mponeo. ese mosaico. El talento es una ~uerza I por su pasi6n por ,el ~aestro, que hubieran deseado con esparcida debajo de los cráneos, pero que se maOlfiesta I ahínco nacer en Sevilla en 1837 y morir de hambre en en St;S ob!as con la misma de5igualdad con que las fuer- 1 Madrid en 1870, como el infortunado Gustavo Adolfo. zas lDtenores del planeta se revelan en la superficie. I Por lo que hace á NtÍñez de Arce, se le ha tomado la También ti.ene la inteligencia montañas, colinas, valles, ! forma de algunas de sus estrofas y su constante espíritu pozos y abismos. En" La Lira nueva" hay manos de I de duda; es lo primero irreprochable, como que ,i Groot señala. un derrotero para el que" 11e­fantiles, que se perciben frescas y puras aun debajo del i gue á ser el ",:erdadero poeta, que }legue á ser el Poeta". abigarrado manto en que se disfrazan, en su entusiasmo I Hay venero lD~xplorado, segun el, en los. aconteClml~n­de uifios verdaderos 6 de viejos infantes. tos de la conqUIsta, de la colollla y de la lDdependencla. Para atar las distintas partes de este discurso, 1 Muy cierto, y adem~s, puede amplia~se el horizon~e, reconocemos, con el autor del Prólogo, que ha influído ¡ porque e~ los hechos Int~lectuales hay siempre e.;a.s mlll­mucho sobre los autores de "La Lira nueva" el estu- i mas tres epocas: se.conqUlsta al h0D?-bre cuando se l? obll­dio de Becquer y de N úñe¡¡ de Arce' el de Campoamor !I ga á presta~ atenCión;. s~ .le COlOlllZ?, durant~ el tIempo no es muy VI.S I' ble . E st e últI' mo es un'af r agancl. a que se en que sus Ideas son dmgldas, y es IUdependlente desde '.1" d 1 f d A B 1 h d d i el momento en que se sIente capaz ue gUIarse por SI escapa e os rascos e eovase. ecquer se e a a o 1 • ' .1' ., < I vue lta s, se 1e h asome t I'd o á tod os 1o s eJ.e rCIC.I.O S por la'l mismo. Fecunda~' conSluer.a CldO dne s f qu6e serVl.na,n" os . t d d C I b' d d 1ft d d poetas para explicar multltu e en menos llltenores. Juven u canora e o om la, ~ mo o que mu I u e 1 Rivas Oroot desea que el vate sea, en síntesis, un Poetas se han h.e cho consustanCI.a les con el mí alogrado I be ne fa c t or' S'I á fe' y quo sea por Io t an to un l1'b e rta- e8pafiol. Se denva de aquí una cierta monoton a cuando , d .' l' , , se reúnen muchos bardos del mismo género imitativo; 1 or UDlvers:J, . y pierden ellos bastante, porque uno r~cuerda, al leer DESCANSA GUERRERO! la imitaci6n, el original, por la tendenCIa á gustar más I DEL I~OLt.) de lo ~ativo y prístino; y cuando se trata de Becquer, ! Viene desde los campos de hatnlla por eJemplo! p.orqu9 ha conservado en todas partes I y alumbra su camino la tormenta; muc~a. 8upeIlon~adsobre sus albacea.~. Deseáramos v~r Pide un rincón en la pajiza choza, i la. Juventud aligerada de esa mama, que no le deja TIusca el calor de la chispeante hoguera. mostrar fuera del molde sino el busto, con mucho tra­bajo; y mira.rla de pió, ágil en sus movimientos, llena ~ ele buena doctrina literaria, pero dando ricas poma. de MU propia cosecha, hasta donde fuem posible. Y que no se pensara de muchos de los imitadores de Becquer, Desencajado, lívido elsorublnuto, Rueltn sobre los hombros la ml'lella, No es ya ese rostro el que ouhrití de be~(lH En al postrero adiós la madre tierna. LA SIESTA 19 Relumbran por instantes sus pupilas B(ljo la. sombra de las anohas cejas, Cual fulgor de reltímpago lejano I como un chorro ondulado sobre el pecho. La voz acce8ible á las modulaciones más variadas; correcto el ademán. y lal· I picado el relato con picantes interjecciones de entuslaSlDO. Cruza en la noche enmarañada selva. El drama del Santuario, qne una nocb~ autes de su Se ha. dOl'mido por fin. Duerme, guerrel'o; Mira en tus sueños la. nativa aldea, Respira los perfumes de sus buel'tos, Oye las flautas de sus lindas fiestas . I muerte refería á algunos amigos, tenía la propIedad de II~' tal' todos sus rec1lerdos, mover en su pecho tod¡~s las PaBlO' '1 nes generosas y dar á sus labios una soberbIa elocuen· cia. Bolívar aparecía el primero: rodeado de fuerza y de poder árbitro de los acontecimientos; en su mano la suerte i de la' República. Córdoba iba saliendo de los .lablOs do No despiertes, guorrel'o, no despie:-tes 1.. . I Quijano joven gentil apasionado, valeroBo, temble. Va DeSIJertal' es horrible .... Sueña 1 suena! Ese es el sueño de la dicba, y siempl'e TUIll bas ó ingratitud hay tras la auselJcia. J OROE laMes. I á, la mu~rte,. q~e él bu~ca en lu~ha d~sig1lall sin zozobra y SID arrepentlmlento. Cree mOlJr pOI la LI oert~d, yeso le basta. QuijaD,o preparaba el .desenlace del hOl'!lble druJllI\ , COD, Ulla pasión y un arte tembles. Magnanumclad de Bij· ¡ ¡¡val' ; odios antiguos; siniestras in~J'igas ;-torlo llegaba al 1 campo del Santuario, después de lIgarse en mIsterIOsa trll· ! ma á bnscar la persona del General José Maria Oórdob~, LAS RELACIONES DEL PATRIOTA. . ¡ cod una espantosa fatalidad. Veíase avanzar por los calUI· Sin ninguna dificultad se trat~ba á Jos~ ~Iaria QUI' I nos de Antioquia al joven héroe, bello y sereno; se le ~alu. jano Otero. No tenía en su figura Ul en sus h,tbJtos ese es· daba como vencedor, SI ~? s.e le lloraba ya como v;ctlllla. tiramIento riguroso de algunas dudosas c~lebndiLdes, q';1e I La sorpresa del pequeño eJermto por las fuerzas dio O Leary las hace innbonlables, á lo menos, para la Juyentud humll· '1 da más movimiento á la accIón. Los muertos ca~n sol!l'e el de y desconocida. Predominaban en s~ c~rácte r l~ dulzura césped, el ruido de la pelea at]'l\cna, pero QU~Jano no os y la cordialidad, uc tal modo, que SI eXistía algun punto I bace pensar sino en Córdoba.: entre el hllmo le sIgue, cuen, ;ie contacto con sus aficioues, siqniera en lo que. hace á ! ta sus pasos, sus movimientos, las pt.:lsaciones de su cora.· la Historia de la Patria, podía cuntarse con su . mefa~lc ! zón los instantes ya I!reves de su Vida. El feroz Han? fondo de cordialidad, que se esp>t~iab¡t ~n conslderaelO' ¡ probede por orden superior, s~ abre paso, se acerca; su rm· nes y cariño durables. Desde la mfancla le amábamos ! rada torva gira por In redUCIda estanCIa, en donde el león por su entusiasmo republicano, y nos eran I\lanuales las ! yace acribillado. páginas de sus libros. Fuimos lnégo amigos suyos m.lly ! - .LQllÍén es Córdoba 1 pregunta el ~i8erable. . respetuosos sin ningún trabajo, y oímos de sus labIOs ! _ Yo soy responde un oficial que qlllere dar su VIda D,anaciones llenas de interés, en que. eran protagoDlstas i por su Jefe. ' . las grandes figuras de la IndependenCIa. ¡ -Eso nó, exclama. el hendo. Córdoba soy yo; y se U na noche de ~ unio de 1883, pocos día~ antes. de su i incorpora en la tarima donde está postrado y ~endido. muerte, bal!laba QUIJano de Córdoba. El aue11to.no era i La hoja de acero se alza en la: mano del Irlandés, que escaso, pero de gentes de letras. Gustaba de ammar el ¡ obedece como asesino; se alza, bnlla un momento, y des. cuadro de sus retratos hist6ricos de hombres grandes, con j ciende sobre Córdoba como una serpiente. todos los ponneu?res del ti.empo en quP. vivieron; y a;;í asis· ! _ j Miserable! es la respuesta (lel moril!undo, y su tía uuo, por su lDterv.enClón, al lugar do~de se agItaban, : castigo supremo á los verdugo.s. veía las gentes con qUIenes hablaron, los muaba en la calle ¡ Cuando Quijano sigue, poco á poco, la agonía de yen la casa, en los campos de batalla y en el Gobierno; I Córdoba os invade la f"tiga de la última hora; qnerríai,~ atendí~ á.sus hábito.S fami liares y á las ceremon!as de la ! que acabara ya ese tl'ance extremo,. porque o.S at~rmenta, VIda publica, y contaba sns amigos y sns adversano¡;. Con ¡ os espanta con esta escena de dolor lDmenso. Espiró: sus diligenc~a .de m~chos años logró Quijano Otero enterarRe ¡ últimas palabras fueron: "Patria" Gloria,. Ayacucho .. " de la cronlCa mIDuclOsa, así, como de la ~Ita filosofía de l.os i Un poco más, y Quijano enloquecería, .tanto sufre .con el sucesos de la gran ColombIa. Los modísmos de lenguaje, j martirio del le6n inmolaelo. Al termmar la relaCIón de peculiares á cau~ localidad entonc.es, los conocía, de modo ! esta tragedia, esa noche que no olviuarém.os, g~uesas (¡~e en sus relaCiones los personajes bablaba~ el que pro· : gotas de sudor resbalaban por su frente, sus oJos se IDyec, PI amente habían usado. Bolívar elocuente, uno; San tan· ¡ taron y sus últimas palal!ras eran trémulas. del' letrado, otro; Maza, uno distinto; Córdoba invencible, ¡ ____ __ _ el suyo. Esa multitud de hombres, que dan la clave de los i acontecimientos, pero que generalmente no se recuerda, ¡ porque se pierde en la común denominación de pueblo, i nvía para Quijano Otero con nombre y apellido; él la ! conocía como si la hubiera tratado de ordinario, y la ani. \ maba, con la fuerza de la memoria, hasta presentarla palpi. ! tanta, de carne y bueso. Se disponía uno, al oírle, á tender l la mano á ese soldado de regimiento qne salvó una ban. ! de!a j estaba tentado á levantarle la tapa de los sesos al ¡ I!n bón oscnro que en tal año dejó sus filas y traicionó á ¡ BUS camaradas. S610 Quijano los distinguía en la multi. ¡ tud y los bacía conocer. i .Era al to de cuerpo y con nn desn.r rollo vigoroso, pero reposado. Una frente abierta y una cabeza redonda, la cúpula de ese cuerpo. Los ojos tenlan un cariñoso interés cuando miraban. La boca era amplia, coma para dlljar correr las palabras sin trabajo. Los labios gruesos, al as. pecto sensuales. E l color moreno en el rostro, así teñido ! por el sol tin las faénas campestros. Un bigote espeso y 1 largo, y en la barba abundante festón de cabello que le caía ! Á ANTONIO JOSJ!J RESTREPO. DESPEDIDA. Cruzas el mar al 1",10 de tu esposa .... Delicioso v iaja.r! Será. así la. " linnura temblorosa." Un cielo en vez de mar. EL rugiclor bramido con que el viento Asorda la e"tensión No inqnietarál sin duda, ni un momento. Tn amante coraz.6n. El pérfido vaivén de los oleajes Que luchan con furor No entuxuiarlt los m~gicos celajes De tu feliz amor. El camin .. r ligero de la nave No ha d. turuarte ti ti ; El corazóu del hombre nunca sabe Temer si viQ¡j a 9081. • . • 20 LA SIESTA Que aun ell'ecuerdo do la. patria. nusento Tu Iués mitigará; y si su alror¡¡ los pesares sicute, Tu amor los calmal':.í, Yo también por los mares he sllrca,lo Solo con mi orfandad, y lIlás que los abismos lile ha cspant"llo lUi propia sole,lad. y [1,1.111 sigo yo cruz.a.ndo de la villa· El 1)roce1oso mar, Sin teller " mi lado quien rué lliua Que deje de llorar. __ S6 feliz, caro amigo, y que tu lirn. Encuentro inspira.ción Eu el viento quo pláciilo suspim De las aguas a,l són, Es el mar como gráfico reflejo Del genio inspirauor, Ya. tonga róseas nubes por cortejo, Ya brame átron",dor. fe El genio aJ cielo sube," tú dijiste, Con ouánta exactitud J iQllé bie~J~::~~ la 1~~~t~ cOUlprendisto Canta, ptteS, sobre elloruo polleroso Del soberbio titáu; Tu oanto noble y grave y n.rmonioso Aquí lo escu.chul'áu! y miontras que tus ecos tan 'pI'cciados Ropero n tan a.q llf, Recibo mis aceutos desgraciados, Del interior de lui a.lma. lcvantauos Tan sólo para ti ! JoslO LrzARoo ronRA~. Bogotá-188!. OONTESTACIÚN A JosÉ LlZARDO pOlmAS Crucé la. llu\,r al1n.do <-le mi esposa., Delicioso viajar, vÍnjftt así; j)o la. jnltlol1s.io~ y oll'o<-lonclo ]J01'izonte dl'\ lu mil!', Nuestl'l1mcuto UOVrlball tí 10 lejns, A la, po.tri[t '1"01'i<1" y al hO¡;al·. Ay I pens~unos: - ¡ ta.l ve7.11l~e:i1,1'11 vcntu l':L Ptlóde con estas aguas competir, lI1czcln.Ua como está con]a. amargura De lUl atliós y uu iucierto pOl'vouir! y este incesante, n.t\l.oador l'ccclo, Quo COilllHtrtía. mi amorosa. 11)(.s, , lIre hizo olvidar lal:,; trombas (lo ('se cu~lo. Los abismos abiertos " ruis l>i~ •. Así mi lira que cantara nfa,na. El utnu('n de Ull a.migo que perdí, F1l6 lJlud:.L aute la pompa que euga.laufI De ese mar el :iopor ó 01 Ú'enesL Ya. on Balvo, de las costas extl'aujol'l\.!i El taciturno a.poeto contomplé ;- 1 'fierr::t do mLS visiollC8 y. quiUlerl\S Q lle y religiolles, bay costumbre., hay , leyes que no puedcll SOl' combatidas JJi destruidas sino así. ¿ Cómo podría ser vituperable emplear la única urrua eficaz pan:. desarraigar lo que es Ululo'! ¿ Quién se ,trever" á censurar á Cervantes porque en vez de argumentos filosó­ncos ó de diatribas elocuentes empleó su caballero andante, el inmortal loco de la lIIancha, pan, mata!', sin reslll'rección posible, la mala literatura de los libros de caballel'll\? Y quién, sino las víctimas, censurará al Padre ls1" porquo P.n vez de amonestaciones y cOllsejos :í los predicadores de hinchada é indigesta verbosidad, creó y arrojó al mundo su admirable tipo, el famoso fray Gerundio de Campa­zas? ...... GOmo arma conectiva suele ser uuís eficaz la risa que la l,ígrima, la sátira 'l110 la homilía, el epigTulllu que la , pastoral, la mímica bUllona '1 UD el sermón, la ironía sangre que en privado le ha hecho brotar oon sus fero- 1 clue los cocuyos, en vez de huir de la luz, la huscan. ces mordiscos y...... ! Quise replicarle, explicándole cómo entendia yo el Tadeo pronunciaba estas últimas palabras envol- i pensamiento del poeta; peTO en este instante dieron las viendo un cigarrillo; y, distraído por esta operación, me i dooe de la noche en el reloj de la próxima iglesia. dijo, como volviendo en sí de una larga digresión. ¡ Tadeo se levantó inmediatamente, sorprendido de la -Pero á dónde hemos ido á parar con esta conver- I hom, y sin aguardal· más, se despidió de mí, excusándose sación ~ De qué estábamos tratando al principio ~ Ya lo he I por haberme hecho trasnochar. Le acompañé hasta la olvidado. i puerta. Allí nos despedimos de puevo; pero él, después -TraMmos al principio de nuestro poeta, le contesté, ! de haLer dado unos cuatro pasos, me dijo, volviendo la volviendo á tomar el libro de encima de la mesa. Lo has i cabeza: tratado con tan poca consideración, que serías capaz de I -Perdona mis impertinencias. No olvides que todo irrespetar, Tadeo, hasta el famoso verso del cocuyo. ! cuanto te he dicho esta noche de tu poeta y de los demás -Cuál es ese vel·so? i prójimos es pura broma. El hombre es el bruto más per- -Voy á buscarlo para leértelo. le dije hojeando el ¡ fecto de la creación. Otra vez, adiós. libro y leyendo, de paso, los nombres d·e algunas de las ¡ Y se fué. poesías con que tropezaba mi mirada, mientms llegaba ¡ Diciembre 1.0 de 1885. MINGREI,IO. á la celebérrima composición del "POI· qué no canto?" ¡ ___. ...... _ - - Cuando en esta lecturá inconsciente dije: "Al Diablo," ¡ Tadeo me interrumpió. ! -¿ Al Diablo? Y qué dice del Diablo tu poeta? ! Yo leí la primera mitad de la primera estrofa: ti Na.die te canta, Rey de los jufiernos, ¡ No hay una lira que te dé su voz" ..• - ¡ I -No sigas, amigo, me intel'l.·umpió de nUOVO Tadeo, ¡ extendiendo la mano abierta hacia mí como para orde- ¡ narme también con ella la suspensión. Se conoce que tu ! autor no ha leído á Milton ni á Klopstock ni á otros mu- i chos que han cantado al mismo personaje bajo los nombres i de Luzbel de Betzebú, de SatanlÍs y de otros. Supongo que! wnta,· es ~scribir en verso, porque así lo entiendeu todos t los poetas. No sigas; busca lo 9-ue querías mos!'rarme, i porque ya es tarde. Tu poeta olvlda que hay poesJa en la t historia de un ángel caído y que hasta lo deforme y lo ! monstruoso tienen su grandeza, digna de las mtís altas! plumas, cuando se les ob~erva . con esa lente maravillosa¡ que el aenio tiene en su OJO. V iCtor Rugo, el poeta pnvI- i leaiado'" de la cima y del abismo, de lo azul y de lo negro, I looha demostrado objetivamente. ¡ Mientras Tadeo decía esto último, llegué yo en mi ill- ! vestigación á la página que buscaba. Entonces leí: ! I "No hay sombras par" ti. Como el cocuyo ; El genio tuyo ostel1ta. su fanal; y huyen(10 <.le la luz, la luz llev""do Signe alumhra.ndo Lo-s mi"",a. sombras que buscando va!' -Atácame, Tadeo, esa estrofa lnagistl·al. i Tadeo, en voz de contestarme directamente, me pro- i guntó: I _ Has co"ido cocuyos alguna vez' -Sí, mu~hos; lo hacía cuando era niño. _y cómo lograhas apl·osarlos' -Con mi sombrero. Lo tomaba en la mano derecha; pel.seguía á la cbispa volante y. cuando la alcanza ha, ~e I descargaba un sombrerazo, y 81 le acertaba, la cacen a estaba hecha. -Ese es un método muy elemental. Hay otro mejor,. más seguro y más elegante. -Cuál? -Enoiende una vela 6 un farol por la nooue, durante JOAQutN P. POSADA Á DEMETRIO VIANA. A ti, el insigne oTador Del partido que no sé, Que no comprendo por qué Se llamo, conservador; Yo, el coplero decimal, Que pertenezco tL un. partido Al cual tampoco he sabido Por qué llaman li boral j A ti, en quien he descubierto, Cosa extra.fia, un corazón .... . Esto no es adulaci6n: Dí tú mismo, si 110 es cierto ¡ Yo, en q,uien bú no encontrarás, y también es cos~ extraña., Aquella importante entralla Ni otra. ninguna, quizás; A ti, en quien (otro hecho enrallo) No se eXJ.)}jea, no se sa.be Cómo tan holgada. cabe Una alma de tal tOJllafio; Yo .... 0'" reticencia nota) Yo, que fnl ,lo diré' fuerte Y tL quien hoy ruda. la suerte Acorrala y acogota j .A. ti, pues, yo mo dirijo Esta vez, que es otra vez, Como mano de almirés, O cl1",1 rifle, tL punto fijo. Ya comprencles, por lo v:isto, Quo mi fe en ti no flaqnea: -, Qu6 dijo {'la Canauea Nuestro Selíor J osucristo , , Y q n6, te pregunto yo, Dijo el mismo al pobre ciego Que logró ver, desde luégo, Cerca ya de J eri06 , , Y qué, ti la que dejó bueno., Por RU f. en otra ocasión' , y qué 1 templo, debajo de sus bóvedas majestuosas, y entre· garse all! á las meditaciones de la propia inteligencia, dejando qne vuele ella libre por los espacios infinitos ¡ ahiertos á sus alas poderosas. No es la imagen que tenéis '1 delante y que se e1eva en el altar vecino, ni la salmodia que entonan en el coro, ni mncho menos la voz (lel predi. 1 1 . cador (Iue os exhorta desde el púlpito, lo que os hace hincar de rodillas, bajar la cabeza y anonadaros bajo el peso de ¡una emoci6n extraña. Sentis como un perfume de poesla I y crecen los senos del pensamiento, que se dilatan por una , suprema aspiracióu á lo infinito. i :No extrañamos nosotros, pues, la concllrrencia tle ! hombres tle todos matices políticos y sociales, en el Retil'o ¡ espÍlitual de Santo Domingo, que anunciamos en la cró· 1 niea anterior. Poco más pudiéramos decir .le los sermones ! preparados para ese auditorio especial por los señore8 Agni· l lar, Zaldúa, Cáceres y Paúl, repntados en el pals como de 110 más conspicuo en la oratoria sagrada contemporánea. 1 El doctor Agnilar, quizá el que goza de más popnlaridad, i tiene una figura simpática, es vehemente en Sil expresión, ! profundo cuanto es posible en sus razonamientos, y gusta, ¡ sobre torill:J.nts s¡l.lons" __ .. y concluír, también como ella: " Elle rit il la mort." la }loeta Bal"l"atón dijo lo siguieuto de cierto Juez: JIuiasiel's, !tu' 011 fnlSso ailcuce, Dit en trllant aul1icnco Un presiclent .le Bcaug-é; CJl'bt un brllit a. tHe fl'lH.lro: NOllS n vous u.ji!, .jU¡;. Di4 cau.s~3 8allB les on t.oudro. La otra ,íctim,\ al'l'ebatada también en la primavera' de la vida Ila sido el joven Gab?'iel PlÍl'cz. Presentamos ¡ ~ sus tleuclos nuestnt cordial expresi6n de conl1olench\ por : esta pérdida irreparable. y J ér ica, según lus LeccionCH de LilCI'm/wf< Ol'tiz: elel seiím' LÉo LESPES. "Sesióll solenlue de la Sociedad de ]\fediciM y Ciencias naturales." lIemos recibido el folleto así in­titulado, en el cual se da cuenta de los trabaJos UO esa Co.llnr! dijo un. lnngistl'auo .Al oír tlU grall rnulo: Diez causas he l'Ienteuciado })in ]wuerlas entol1cli«1o, Como se ve, un epignlln!l fraLlcrs y otro español. dos epigramas. . son Corroracion en los dOR últimos años. Leímos atenta- Uemos l"ecibido el "Diccionario Ortogl'lifico de mente todo su contenido, y notalllos, cou yerdndera apelliclos y de nombres propios do personas", que los satiRfacción de oolombianos, cun.nto es lo que hace en bien señores César Conto y Emiliallo I Baza publicaron eu Lou­de nuestra Patria, y su renombl'o en el eA'iraujero, la 80- Jres el llño próximo jlasad~. La utilidaJ de nna obra como ciedad de l\Iedioinu. Sus miembros, nos dice el Secretario ésta salta á la ,-'ista, si se tiono en consideracióula anal'lll.IÍa en su i11for:"o, "animados de ".ol'uader.o putriotismo, "iu 'luO hay en la manera de o cribi1 llluchos ape1liilos y UOlll­touer en nll1:a 7aJcs do,. ~n?~o m amb~ol()s~s ,nSl)ll'aClOn~S~ bres d¿ personas, y 01 riesgo en <¡ue está el e ontol' de se han conglegauo .r011OdICU.l1l0,;te, coad.\ ll\ ando al S( s" DJaltratur esus palabras slD CMr eula ouenttt del dIsparate; teni~1iellto del lU'\Vlllllento Clentdico en esto !~co de lnz., pll0S s\1ceJ.e cl"0 hay cierto. llUgligellcia para oh~el'var es­y MIOS la vordo,d o-estudIO do phmtas J:,e~w1Jlalcs 1~~I- tricLmncnto lAS rcglu~ ortogl'tiJiclls en lo que toca a norubl'eR genas, de caso~ ra~oBdc eufermedades, 1Jlforme~ nl '0- propios. lo lInc IJO Rncede COIl los nombres comnnes: \111 hieru~ y :í otl'llS l::ioc~eilades RO~re. Pll~t.OS. ~?, hIgiene) • dil'"ü,do que escribe muy Ol'11 '1UO "escnblO 0011 h a!/(',", cho máR, ,pte_Heri.t~ prolijo eUlllI1Crar aquJ, VCU}Hl c(ln~t.un. ~ pvnl~c :)~í Re e:sct-ibe hO!l :'-Rl libro de Llonto é I~ilz.u, tmuento la aLenClOll d~ nue$tl'U~ lll?destos . .Y henClllU'Ü(ll'i llH\lIteniJo á 1a lllallO, cnu los del SeilOl' :\larroquíu, Raoarnn sa1>ios, y haco de la f::io~ledad nn h.,~ttt\1tO Ul,~ll? del apj¡m,~ , dé "puros ,í los tlil'utndos y IÍ las l<1ujeres herUlosas que, gOIJQ1'al y de 1,. cSj1~c~al ¡,,,·,:tecclt>l1 eJel (T?1~lC],1I0. OJolu se!!;"n l'úhliea fmua, nu han I'nilido mcierse en la cabeza (1"0 In "HovJSl.n lI1edl~u, urgano Je pl~¡'lIOldad <.Iel 11I~ .. , "'luello tan poético \' almiharado : tituto, COll!illÚO rl-pnl'eúH.,ltdo y fine el ,~e~()l' (~O~.tol· ~ Ol'l,O ~ Cm} z s~ e~cribell azada, yoro-iienza, y sus domRs uolegas 110 ucsmnyell 011 1,. 1.;11 (:,\ de leilnc- ; l' h "f.· tarJa ,icmpro COTl el aeiol'to 'l11~ ]06 diRtingne. i AZtil', desl,all
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 3

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La Siesta - Serie 1 N. 12

Por: | Fecha: 22/06/1886

REPÚBLIOA DE OOLOMBIA. ~.j,-i> (f~~ .~''f.~~~ 4~@Hi> . .• ) 11> ... + "') ~' 4) ~ .. ' *' $ ~¡~~ o) • "~)\f' ,.' .. ' 4, ® t ," ~t'~'i'¡''''~' ~. \ protecCl6n oficlD,l, que la tierra les sea li. gera, y sus familias, 6 pobres (, desidiosas, se contenten con la sonoridad del nombre que resulta de la resonan. cia de 103 pensamientos. . Los editores que no quieran tomarse ningún tra. baJO personal- como el de repasar los periódicos y consultar los archivos- deben comprar las obras i,pédi. tas ya arregladas. El señor Juan Francisco Ortiz, verbi gracia, dej6 al morir, en Buga, de regreso del Pertí, mu. chos originales que se leería,u con gusto, entre ellos, sus cuadros de costumbres y sus viajes, géneros que des· empeñaba con agudeza, sagacidad y talento crítico. El General Mosquera tenía preparadas para publicar unas Memorias de mucho aliento j importantes, si se atiende, nó al estilo, sino tí que ese caurlillo llev6 una vida agio tada, laboriosa, larga, presenció los altibajos de Ca. lombia y trat6 á nuestros hombres públicos desde la Iu. dependencia. Otras muchas producciones, listas para imprimirse, yacen en el fondo de los baules y s610 espe. ran ansiosas una evocación liberal de los ricos. i Sería mucho pedir á los ricos que, pues tienen el oro, fomenten la literatura de la patria 1 Todo no ha de ser egoísmo desesperante y cansada rutina. Los hom­bres avaros se hacen odiosos; los que no tienen inicia­tiva., están demás, y el público los desprecia. Llévanse tras sí la gratitud los munificentes y los animosos, como arrastran las miradas los grandes espectáculos, y u6 los cuadros mezquinoi;. El caudal que fomeuta las letras no se pierde, pues en tíltirno caso, la Literatura ampa.. rarla haco vivir, á su tumo, gloriosa á la miseri(t. EN EL ALBUlII DE LA SEÑORITA )I1CHCli:DES CASTILLO PUL1DO. Dejudme celebrar vuestra hermosl\l'u, Aun'lue llaméis murmm:ador mi labio; Si la vordad amarga, esto. amargura No os causarrt para mi nombre Ilgra-vio. La gracia en el mirar y en lo. sonrisa, Voz melodiosa que penetra el alma, Chispas de ingenio qua se van de prisa 1\ encendel' la pasión que estaba en calma; Son ésas las visi bIes tentaciones Con que 01 bello subyuga al sexo feo, Quemando los humanos corazones En las férvidas llamas del deseo. Como el Destino os prodigó, señora, Estas gracias sin par á manos llenas, Denuncio, en ami;ü\d, la red traidora, y el riesgo, al veros, de auastrar cadenas. ANTONTO JosÉ 1{ES1'1lF.PO. LA ÚLTllL\.. ESPERANZA. Si alma celeste tras la vü lliaterio. ücúltase en vordad; Almo. que nunca muere y n la tierra Baja por prueba ó expiación no mtÍs; Si después, de un planeta ,í otro planeta Peregrinando ll'tl,­Después, cuando triunfante de la prue ha En llll mundo mejor pueda encama,' ; Hasta quo limpia al fin de toda huella De polvo terrenal El premio digno del Señor merezca, Ganado al fin por una eternidad, Para embri.agurse en sn delicia inIHen"" Con ansia siempre ignul... ¡Yo cspe,.c/l·é tranquilo hasta ']ue l"wtlo El inefablc p"cmio demanda,' ! Si hay en el Universo almas gomelas, Uua de otra mitad, AlIllM quo so han de alllar sobre la tieITa Como en mundo anterior se amaron v,i : Si al tra-vés do sus miles de existenct'r" Se bnscan sin cesar; Si aunque por siglos de dolor se pierJJlIJ, Un día, al fin, m,ís puras se hallar,in : Si entonces so han de amar con In \,urvzn De un amor ide,,!... ¡Oh ("hla de mi vida! aunque e1l la ti"r,." Ya 1I'l0ica nuesl1'as almas se wti'rán, Yo esperw'á ! ... tms de tan larga !!usellei" Pu,' tia te he de e'ncolltra'r, y el! p"cmio tÍ mi c;¡¡¡sta"cia y ¡m·tale"a No NOS SEPAIL\HE1HO.::! lSUNC~'" MÁS! 1878. _0NlCOL-.(S PINZÓN \1'. .<\GUA YA! Non vos lo digo porque os ac,uitt:~ des) ni mostredes mal talante j que el luio non es de al, que de servirus. OEUVANTES. Va.mos 11 tomamos la libertad de triscar un poco sobre la~ bellas páginas que el "Registro municipal" consagr6 á lit memoria de RIOAURTE, ellO de Junio último. No uos guía, el mal prop6sito de causar daño tí los señores de cuyos artículos nos ocupemos, sino el buen deseo de ver siempre, mediante una justa sall. ci6n, la prensa de la ca pitltl á la altura que ha sabido conquistarse en Snr América. Hast(t nuestro colaba. radar Mingrelio, de quien sabemos qne (tma su lIIede. llv> como hijo afectuoso y que quisiera verja pri:nar en letras, ri.queza y hermosura por sobre cuantas cindades hav en el mundo; basta Mingrelio creé que Bogotá sí merece el bello renomhre de "Atenas americana," con que mnchos extranjeros imparciales han favorecido :í, esta reina de lit Altiplanicie. Y como es tan cierto lo que dijo Jesucristo: "por sus frutos los conoceréis," es debel" tle los buenos ciudadanos procurar de todos mo_ dos el adelanto, ornato, elegancia y pulcritud de esta madre amorosa de tantos hombres eminentes, y asilo hospitalario de las uotabilidades m:ts conspicuas de pro_ vincia. Nosotros bemos tenido la honra de ser emplea­dos concejiles aquí y asistido á ceremonias en .que la. palabra. oncial uel Di ·trito era llevada por lablOS elo­cuentes, y nos duele ver que en fiesta. tan grande como el Centenario de RrC.mRTE (de la cual se ocuparán los extraños en todo el Continente), haya deslucido tánto el cacareado increnio colomhia.llo. Es justicia, pues, que protestemos, ~u nombre de la gramática, de la ret6!ica y del sentido COllllíu, cOlltra al.gunas de 1M. más sahe~_ tes inepcias del "Orgauo ofiClal del GobIerno mUnl­cipal." LA SIESTA 91 I Conviene advertir que el Reñor Cualla, Alcalde I qué raz6n sufi~iente, Ó burIl!' ~angrienta. del destino, la. de b cindad, hizo esfuerzos inauditos por mostrar all burocracIa unIversal es tan Id lOta y babIeca ~ En los pe­IUnodo, en aparato grandioso, la gratitudllupstra hacia i ri6di.cos oficiales, memoriM de Sec:~ta.rios, info~~es do RIC.HTn'L'E; roro ni el Reñor Cualla, lIi nadie, pnede 1 PresIdentes, 6rdenes generales del eJercIto, exposlClOnes, darle talento al que no. l.o tiene, ni enseñarles el arte de ¡sentencias,. g;los~s (Je cuentas), adhesiones de badula­ha hlar tL los que no ql1lS1erOll aprenderlo en la escuela, ¡ ques y fehCltaclOnes do ganapanes, es donde aparece Ri es que ciertas gentes, qlle andan con el Docto?, por : siempre la lengua puesta en tortura, crucificado el senti­todas partes y que se enojan si no les oau el yilipen- ¡ do. comÍtn, y como un San Lorenzo en la parrilla el sentí_ diano ¡,Hnlo, han tenido eRcuela jamáR. Los hombres I miento de lo bello y de la dignidad humana. La intriga constituídos, por buenas ó malas trazas, en alguna digo ¡ rastrera, concertada con la ciega fortuna, snele llevar nielad social eminente, deben ser recatados y modestos. ! á los puestos más importantes, en las sociedades desor. La naturaleza no es muy prótli"'a de sus dones, y gene- I ganizadas, á los más ignorantes sugetos, á los más encor· mlmente al que le di6 {¡no suel~ neaarle los otros: pue- ! vados espinazos, tt los cerebros más llenos de viento, de Juan ser buen General, y n; saber gramtLtica ni i picardías y sangraza. Larra nos mostr6 á don Pedro ortografía; ser Diego un bnen funcionario de instrucci6n ¡ Pascual de OJivier, Secretario de la Majestad cat61ica (de procesos), y desplegar muy buenas cualidades para! española, redactando ignominiosamente las 6rdenes rea. per 'egnir rateros; pero quiztL si lo llevan tL ulJa tribuna, ¡ les. Ese pobre diablo de don Pascnal debería ser ejem. hartL en ella In. figura de ,111 marrano repicando. Para ¡ plo vivo de todos los covachuelistas del mundo, y su retra. subsauar esta falta de omniciencia, aconseja In. astucia ¡ to al 6leo podría estar en la" oficinas públicas con el ar_ que se ayuden unos tL otros los bombres, y para esto se i tículo de Flgaro colgado al pescuezo, como la tablilla imentaron los Secretarios, Es el Secretario un utilísimo! que les ponen en Antioquia á los mendigos para autori. vade-mécttm, que saca á hombros á su patrón de todo : zarles á pedir limosna. Dou Rufino José Cuervo se vale tí, berengena.\. Cartas, di~curso~, proclamas, alocuciones, ¡ cada paso, en su obra monumental sobre nuestro lenguaje, manifiestos, versos, cuanto exijo.n, en fin, l a,,~ circun~tan- de ejemplos sacados de mensajes presidenciales y c6diac1.oTll! ' Si el amor profanasto, hasLa lns hoces Behi.t. 0\ c~li~ del dolor más bond o : LlnTas) y 6nspit'n..ncl0 te flstremecp¡a Al recorc.lM' tn histol'in: cuántAS veces MndlL apllrasto eso dolor sin fondo! y serlÍR inmortal como Elof!¡m. y COulO Magdo.lenfl,l perdonada! ' Amor redimo: estás /3tmtificacln.! Qué lubios negarán Ulla sonrisn.. A tn recuerdo, roina dostronAda. f Tn "ida. fué de lnaila y dCAoOnctOrto Fn6 ilJUt,tl', y [l!é inftuiotntL y fuá nma.rgl:l'a: COlllbntJ(lo l!RJel, trnFi noche 080UJ':\ Llegnsto nI fin al 6u~pirndo pnerto : De8onuen.. en tu florida sepulturA! Abril-IB86, Ju. 10 AljEZ, 94 LA SIESTA GREGORIO GUTIÉRREZ d'ONZÁLEZ. ,1 El para indtca allí el objeto, el fin (lue la impertinen. Nuestros lectores si es q le los te h .1 . I te señora se pro~onía al traer al niño mimaoo. El cambio " , 1 nemos, an ue p~es ! altera el pensaImento oel antol'. tal' paClenCla, pues el estudIO por nosotros omprendldo i 1\"" 1 I ' . sobre las correcciones hechas á nuest 'o . h 1 . i . HIS ac e ante, en el \'erso cuadragesllllo sexto de la .' I almgo, a (e sel ITIlSma parte decía GREGORIO . p~r su uatl1l'aleza prolijo. Tenemos el pensamiento de exa· ! 'y Babe lcer el ;hi'luito! mmar una á una tales correcciones, para oejar justificadas: ',. las conclusiones que sacamos en nuestro primer artículo. ! y en la correccl6n se ClCC: En el verso cuarto de la. segunda estrofa de las mar. i y so,ue leer el cbico! cadas con el número nr, decía GREGORIO: I Sin duda se hizo esta variación para eVitar la contrac. Delos ü1ntasmas qne ~cro6, I ción de las dos vocales del verbo leer; pero es más coufor-y en la correcei6n se dice: ! me con los liSOS de buena sociedad emplear el diminutivo 1, oh'iqnito que el natnral chico, que implica algo como poco Da fantasmas 'lila craó. I cariño y á las veces basta cierto desdén. Dudamos si la supresi6n del artículo los le da más y estas dos correcciones son las únicas introducidas cadencia al verso, 6 -si éste ~uedaba más sonoro con ser- en toda esta composi ción, que es una de las más largas e16 vando aquel artícnlo y baciendo una sinéresis en las últimas las que hizo nuestro barrIo, exceptuando, por supuesto, vocales. Lo que sí sabemos es que la supresión del artículo la de El cultivo del maíz. varia el pensamiento del autor. Él se refería, sin duda, á (CoDtinuarál. DE)lETRIO VIANA. fantasmas determinados, esto es, á los que el pecho del anciano había creado; eran todos éstos los que no alcan­zaban á ser iluminados por el débil fnlgor de aquella ho­guera mortuoria. Y suprimiendo el artículo {(uedan inde­terminados los fantasmas, y parece que no quedan compren ­didos todos los que había creado la fantasía del poeta, lo cual altera el pensamiento ele éste. En el primer verso ile la tercera estrofa' decía Gu­TIÉRREZ: Pero boy _ ... ¡ qué lllz ha (le guiarme' y en la corrección se dice: Hoy .... ¡ (tué luz ha de guiarme i La supresi6n de la conjunci6n adversativa pero, tuvo sin duda por objeto atenuar la aspereza del verso por la sinalefa que se formaba con la última "oral de aquel voca· blo y el diptongo oi de la tercera sílaba; pero tal supresión modifica snstancialmente el pensamiento del poeta, que venía diciendo: En otro tiempo S11 llama El porveuir me nlumbl'ó, y coloraha bl'iIIa,nte LOB Buefios de mi ilusión. AqUÍ yenía de molde la adversatiya: Pero boy .... 1 qllé luz ha de guiarme ! la cual sirve para ligar la proposici6n contenida en los cua· tro versos trascritos, y lit (le contraposición formada por los cnatro versos siguientes: Pero hoy .... ¡ 'll1Ó luz bn, da guiarme ' S610 el Inctuoso blandón Que arderá- junto á mi féretro Con siniest.ro resplandoT. Era, plles, gramaticalmente necesario el 1180 do la ; 30njllTIci6n suprimida. Siguen ahora en la edici6n de 1881 los versos llama­dos Una visita. En esta composición el poeta mostr6 su genio festivo y benévolamente irónico ó epigramático. Las correcciones en ella introuucicJas son pocas, lo que es un elogio implícHo para el autor. Vrállloslas, sin embargo, para evaluar la importancia tle ellas. En el verso s?ptimo de la sogunc1a parte dcela G'RE· GORIO : P¡tr" qua vea su despejo j y en la corrección su dice: Va usted á ver su (lespejo. ; Siguiendo el hilo del diálogo, nos parece más natural I el verso sin corregir. En efecto, la señora vuelve con el ' niño y le dice á don Anselmo: Aquí le tmigo á Li.:1nnro Pnra que vea su despejo. i ! • -+- SAN MATEO. Cesa la SOllora diana .... Se oye el toque ele atención". El estruendo del cañ6n Se dilata en la sabana. Desde la sierra lejana Hasta la profunda vega, La encarnizadn. refriega Se propaga en un segundo: La suerte de medio mundo Sobre ese campo se juega. Luce al fiu el nuevo día, y la lucha se enardece, y crece el furor, y crece La horrible carnicería.. La muerte el patriota envía En BUS descargas certeras ; Impávido á las trÍJlcheras El español marcha ciego, y entre torrentes de fuego Clava á su pie sus banderas, Allí, en reñida pelea, Salta en chispas el acero, y la lanza del llanero Entre el fuego centellea; La sangre en el suelo humea, A Jos combatientes Laña, y éstos con bárbara sa,üa Se mezclan, luchan, se agitan. i Viva la patria! unos gritan, y otros gritan i Viva España: El campo brilb. encendido Como gigantesca fragua, y ya rueda el \llallSO Ara gua En roja ~angre teñido: Del cañ6n el estampido Prolonga el eco lejano; Español y americano Ruedan sobre un mismo suelo; El humo oscurece el cielo y la muerte cnbre el llano. Boves al fi n retrocede; Audaz el patriota avanza, y un grito de triunfo lanza Al ver que el contrario cede; .. A una carga otra sucede, y sobre aqueUa llanura Bolívar ve que fulgura LA El sol de triuufo radioso Que ayer se elev6 glorioso Sobre el co,mpo de Angostura .... De repente todo co,lla .... Ceso, el combate iracundo, Reiuo, sileucio profundo Sobre el campo de batalla .... La huesto española estalla En un grito de alegría, y un rugido de agonla El republicano lanza, Pues ve morir la esperanza Que alegre le sonreía. Cou pahellón desplegado Uu cuerpo español asoma Por sobre la áspera loma Donde el parque esti situado. Ya á su fuego redoblado La escasa guardia contesta, Y eu esa lucha funesta, Por el nllmero obligado" Se bate yá en retirada Descendiendo por la cuesta. De esta jornada IIl. gloria Del fiel"O españo I será, Otro triunfo sellará ' De la P¡¿e?'ta la victoria. y al ver que en sombra ilusoria La libertad se convierte Bolívar cede á la suerte' Que allí corta su carrera: üruza los brazos, y espera Nó el triunfo, sino la muerte. U o espantoso estallido E, tremece la llanura, El negro cielo fulerora Eu roja lumbre t:ñic1o, y el atronador bramido Por los cerros se dilata C~al de roncll. catarata, Uual de terrible huraclÍn Cual de inflamado volcá~ Qne las rocas desbarata. En borríbla confusión Escom bros, armas soldados Cruzan el aire la~zados Por la horrorosa explosión' Cubre la desolación ' Esas áridas colinas, y en las boyadas vecinas Ruedan miembros palpitantes Soldados agonizantes ' y calcinadas ruinas. Es que Ricaurte se inmola Por la. causa americaua y para su frente galln. > Del mo,rtmo la auréola. SI ESTA Ese pendón que hoy tremola. Sobre un mundo redimido, Sin él, ;ólo h u hiera sido Un desgarrado trofeo, Del campo de San M:1.teo Por España recogido. En el cielo de In. Historia, Gmnadino generoso, Traz6 tu nombre famoso El ángel de la v iotoria. Como un gigante de glori:1. Se alza tu imagen ergúida, Y hoy la Pat ria agradecida Un laurel viene á ofrecerte, A ti, que al darte la muerte, Diste á la América vida. Mártir sublime! al calvario Con paso segu ro subes, Y al cielo piJes sus nubes Para hacerte tu sndario. Cantan tu himno funerario El trueno cuando retumba Y el huracán cuando zumb¡~ Sobre el agitado m::Lr, Y sou los Ancles tu altar y el infinito tu tumba. 95 1886. R OBERTO Me. DOUALL. 1886 2 DE MAYO. No podré olvidarlo nunca! El fLrlgente sol tie Mayo Lanzo,ba su vivo rayo A tn ::Llabastrina sieo ; Y al destello de la auréola Que tu cuerpo circ\11a, A mis ojos parecía Que un sol eras tú también. Detuve mi incierto paso Al frente de tus balcones, y eu raudas palpitaciones Mi corazúu voló á ti: Coucentróse el mundo entero En tn mirada radiante, Y desde entonces, flotante Te \levo en el alma así. Después, al sóu de los cánticos Entouados por el coro, Pa.~6 la custodia de oro De tu santa Religi6n . 're postraste de rodill~, Te cubriste con la toca, Y de tu angélica boca Salió angélica oraci6n. Y yo} imitando tu ejemplo, Tamblcn me puse de hinojos, Y con el alma, mis ojos Se fueron de tu alma en pos' Perdone mi clesacato ' Dios que la form6 tan belb' Ma" yo sieuto que hay en eÜa Todo el hálito de un DIOS. .. .. 96 LA SIESTA PROBLEMA. ( .. t MARCO FIDEL SU.I(REZ). Qnó es la Gloria' Si efímera es RU buella y efímero tn.mlJiéll cuanto descuella En el pl:.mctn. que eu las sombras rtira.· Si cuanto el hombre eu su granclez7\. asi)ira Es un fn,ntasUln. <}110 forj6 su anhelo' Si cuauuo iow6vil on mitu(l del oiel¿ Brilla por ti" de su ambición la estrella EIl elrep080 dol no 8M, la frente ' Recliult ya. tranquilo, indiferente' Si el 'iuru6uso horizonte de la. v.id~ Se cierra en el umbrn.l .'~-~---- ---~ ),a scñoi'a Tulia ~uáJ'ez de Unlai1ia hl1 causado con su muerto una dolorosa scnsación en esta capita!. No puede extinguirse una vida feliz sin provocar estTemecimiento entre los que son dichosos; no fnlleoen la gracia y la hermosura sin que uno se despida de lojos con uu mudo sollozo ó con un melancólico y oculto pensa­miento. La mujer joven se rinde á ltl muerte después de una lucha que sobrecoge; no así la anciana, que parece sumel'girse lenta y tranquilamente en el seu o de las cosas; es ésta la razón del sentimienLo doloroso cuando la juven­tud se desploma en el sepulcro. Hay un hogar desolado, donde antes hizo nido la primavera, y hay desconocidos que envían á esos aposentos de muerte una espontánea señal de duelo. "" .. El señol' lUigueJ A, Cal'o se ha mostrado iracundo, tanto en el Oonsejo de Delegatarios, como cn ,1 La Naci.ón," oontl'll" La Siesta." Para embestil'llos tomó pretexto del l1ltmerO que oonsagr:tmos tÍ la memoria de Hicaurte; pero es lo cierto que su cólera tiene origon an­torior al Oenteuario. La persona de los gramáticos debe ser sagrada y m isteriosa, es decir, que todos la veneren y que nadie indague su esencia, para conservar autoridad V fama en el pltblico; y "La Siesta" ha tenido el desacato do ponel' su mano sobre el dómine académico: hé aflní la causa dol enojo. Rabla el señor Oaro con mucho desenfado, COUlO cumple ,í quien ti.ene libertad de bacerlo; pero sabía que nosotros no podíamos contestarle, en cl Consejo, por­que no somos Delegatarios, y en la prensa, pOrf¡Ue no to­nemos permiso; de suerte que, además de latiniznntc, probó sor estratégico. La letra está aceptada por los redao­tares de "La Siesta," quieues la pagartÍn,ou lUoneJa de buena ley, cuaudo lo crean oportuno. ."" En adelante tendremos oomo colaborador 0011S-tante de "La Siesta" 0,1 reputado poeta lloberto 1IIllC~ Doual!. * ... P,'onto vernn nuestros lectores una interesaute no­vela inédita, colombiana, on.. ..e. sta s colulUnas. COlllO )lal'a epÍgl'aCe- Tú siempre hablas de mí mal, Yo siempre hablo de ti bien; y on el público imparcial Ni á mí ni ,¡ ti nos ore6n. (Trndllcido de VO~8). ~J señOl' Weneeslao Ul'daneta murió e18 del presente, y su pérdiul1 ha sido sentida por sns amigos. Dnrante su vida se mantuvo satisfecho en 1" modesta órbita de lus negocios honrados, que si no alzan ruido do po pula­ndad, sí son para los puoblos más benéficos, mas provecho­sos que las grandes especulaciones quo atraen la atención y q uo son tan comunos, por desgl'llcia, entro nosotros. Las personas ql1e lo conocieron descubrieron en él un juicio recto, un crlteno sano, una intención honrada clariJad de entendimiento, que es on lo que se vaeian los tipos distin­gnidos de la sociedad. Han hecho, por tanto, nuestros oompatriotas una lamentable pérdida. ..... . POi' ea'l'or dimos ,( Gladstonc ~l título de lUl'il 'lue la Reina Victoria ha debido concederle ~ace tiempo, C0l110 lo hizo con el trlÍDsfuga Beujamín Disraeli, que nu In me­recía. • •• Deoaos rocibido un pooma titulado U" solrlado lilie· mI, que no puede ser peor, pam superarlo teutlríamoR '¡I1C remoutarnos á los tiempos do don IIeníclio de los Dolores Osuna. POI' qué se dice: Se""s bueJl rO"''Celo,', p.·'·o 110 lo pareces-SiH que en ellos RO trate de hombres ni mujeres, algunos proverbios han siuo sacados de los animales, corno qne éstos suelen tener más destreza y disccrnimiento de lo que parece; mnéstralo así el cangrejo, el cual es bu as­tuto, cuando tiene hambre, que pone sitio á la ostra entro las rocas; atisba cunndo abro sus conchas, y al momclIto le anoja un guijano que tenía prevenido entre sus tenacillas, de manera quo no pueda vol ver á cerrarlas; cómesela lue­go, y vive de su industria. Un cangrejo, pues, animalllono de malicia, yaganclo un día por 1" orilla de un arroyo, fué encontrado por uu zorro que por ahí pasaba. Viendo el zorro aquel al1imalll­cho do tan extraño nspecto, do tan lento andar, y flue por añadid1ll'a más caminaba plWa utrús que pum adelante, so puso ,í contemplarlo maravillado. No contento con esto, le da con la pata y quiero saber qué animal es ése. El can­grejo, alzando la cabeza, dijo: "Rel'manucD, por tu vida, ocú jlllte en tus cORas, que yo me ocupo en las mías; déja­me en paz."-" Qué sabes tú hao61'1" preguntó el zorro, " ¿ cunl es tu hu bilidad '?" rasadas estas burllls, le dijo:­" Corramos juntos Ul1lt lI1illa, pam divOl·tirnos;" como lo veía andar haci" ntníR, lo satirizaba de esta manera. El cangrejo aceptó resueltamente la iuvilación, puso su apues­ta, y no queriendo COtrer malla ,í muno, le ofreco de ven­tuja todo lo largo de su cum·po. El zorro, creyendo bur­larse Je él doblemeute, le respondiú: "A fo mía l toda veutaja es huena; conyengo." Dioho esto, se puso delante, y el cangrejo se oolocó detrás, dioierldo: (( No partas hastn que yo te lo uiga," y asiéndose oonln mayor suavidad á la cola del zorro, le gritó: "Adelante 1" El peso era ligoro y ocupaba peco espacio; el zorro co)']'e que se las pola ba­cia b meta, llega y da la vuelta, Ql'eyeudo ver al caugrejo todavía en el mismo lugar; pero ésto, apeándose, lo dice: " Qué miras, hermanuco, yo he llegado primero que tú, y la prueba es que estoy detrás de ti, mas cel'ca do la metu." El zorro so vuelve, y viendo que ha perdido, queda como muerto; después, mudo de estupefacción, lo mira por de­lante, lo mira por detras, y viendo que camilla siempro ti recl¡Jones, dice, alzaudo los hombros :-" Seras buen corre­dor, pero nO lo pareces," l'efrán que andn de boca en boca para aplicárselo á los que se jactan de hacer cosas que nn die oreé que puedan ejecutar. ANTONIO OOBNAZANO. (ProberbU iD faeGUe].
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 12

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Bogotá Ilustrado - Serie II N. 12

Por: | Fecha: 12/01/1908

1 I { )~;t~/ REPUBLICA DE COLOMBIA lB ~ o{ ~;:;, /o~¿¿j ~mmmmmmmmmrnm~wrnmmmmmmmmmrummmmmm~ Mis padres, ~~~i~~~;a~?aldi; Garibaldi, l. por Ed"ardo Lockroy; E lmuodo Cervant~s, por Reg; Ottu Drinker, por Edmundo Cervantes; El Dr. R M. Carrasquilla, por Luis María Mora; Francisco J Fernández, por R~g; De lejus I poeslal, por F Rivas FraJe; Anivcrs.no (poe,ia), por VIC· ~ tor M Londono; c.n La Unión (poesta), por Ed· El mundo Cervanle'; En aquel tiempo ,. (poesía), E! por Ismael L"p~z; Suello Illanco (poesía), por i Eduardo Castillo; Panteón; En el b1lsque (poc. sIal, por Guillermo ¡:'os ,tia; G.deTÍa Dip omálica" por RI!I{; Cafétale.; en Columbia, por Gabriel Dr. IIz \Y ; An, nuevo, bailes, teatros, bailarinas, too ro·, ttc. etc. Ilustraciones: Garibaldi, Fdmundo Cer~'an. tes, Ur Raf",1 Mar a C.lTrasquilla, Francisco J. F~rnqndcz. Viclor 111 L 'ndoño, Ismael López, t D. ~ Enrique Sancl~ment ·, General t.lalee'id no Var, ~ gAS, l>r Juon E Manrique, General Rafael Uribe I Uribe, Deshierba del c,fetal, Cusech _ del caf!!, Casa de la Hacienda, [diticil de las maquinas, etc. ~WWW~tm!ml¡¡¡WIIIWUW!!lIWW~ Bogotá, Enero 1.0 ,. f ( J30GOTA /;" - i . / i :' ~/ ; ~/ i .y 5erie ~~rrrrttttttttttrrrrttntttttt~ttttrrrrttttttrrttrr~tttt~~ l · CONDICIONES .~ Númerosuelto ...... _ ........... _ .. $ 20 e Id. en IMpelextr¡¡fino._ ... _: .. .. _ 50 E Soscl'i ') ión á la serie de 5 números ... 100 1,.13 Aviso ', p ~ OEUTSCH COLUMBIANISCHE BRAUEREI G m, b. H. ~ ~ El Gerente, LEO SIEGFRIED XOPP I ' ~ ~ iI DD~~~U~U~ggg~ggDOg~~DDDOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Serie 111 REPUBLICA DE COLOMBIA Número 12 ~~ Bogotá Ilustrado ~----.. ~.~.~.~ .... ~, .. ~-----~ .~~ .Jf G'V'Íembre de 1901 5lJi'tecto't y 8bedacto '{., abafaeL l nidad; idioma en que todas las palabras, sin ra ces, afines, ni derivados, tienen la significación exacta, de ma­nera que se habla á las plantas ó á las piedras y entien?en, se llama al bruto y re ponde y con el cual e comu~lcan los espíritus. i Fléchier, Bourdaloue. Dossuet y Ma slllon, qu~ apenas estaban ,iz mente Dú, hubieran ido de e a po­ca, cómo se le. habría hecho la boca agua por aprender­se aquel discurso para salir á repetirlo por esos púl(Jitos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOT A ILUSTRADO 191 Capaces hubieran sido de pedir permiso para bajar á la tierra á traducir, aunque imperfectamente, {, lenguas vul­gares la Divina palabra. Como se sabe, los franceses son las gentes más vanidosas. Abogados de estos de nuestros días no se usaban; los pocos procuradores y escribanos que merced á la intriga habían logrado deslizarse en el Paraíso estaban aterrados. De acuerdo con las nuevas teorías ya no se podía ci­tar el artículo tál para condenar al pobre que se robó una gallina, ni con el Código en la mano declarar yacente la herencia dd rico que dejó sobrinos ó parientes colaterales, ni se formadan aquellos expedientes de artística maraña con que se prolonga un pleito por años y años pára delicia de los curiales: la profesión quedaba perdida. El Padre Eterno, que lee los pensamientos de los San­tos como los de los hombres, cayó en la cuenta, á propósi­to de abogados, de que Otto no había tenido ninguno ese día; y dirigiéndose á San Gregorio, á la sazón encar­gado d el Gobierno interior del Cielo, le preguntó: -Nu habrá entre los Santos alguno que se interese por ese Drinker ? -No, Señor, contestó San Gregorio, hasta ahora no ha ll egado á mi Despacho memorial, ni petición, ni cosa que se le parezca, en relación con ese prójimo. -Con perdón de Su Santidad, dijo San Rafael, me­tiendo su cuchara, vengo de la tierra y al pasar por la Selva Negra oí los lamentos de Drinker, y como estaba perdido del camino, qui e hacer algo por él porque creí que estaba en mis atribuciones socorrerlo; mas por des­gracia no es de los que me están encomendados. -¿ y por qué no pasó usted al Despachoá darme aviso inmedia tamente? preguntó San Gregorio. -Santo Padre, respondió el Arcángel, porque este hombre no se halla en artículo de muerte, ni creo que en caso tal merezca los honores de la recepción! -No importa, usted ha debido ponerlo en mi conoci­miento; usted entra en el Cielo como Pedro por su casa, sin tener en cuenta que en mi calidad de J efe de la suprema Policía debo estar informad0 de todo lo que sucede para á mi turno poder dar las noticias que se me pidan. -Yo no estoy á las órdenes del Despacho de Gobier­no, dijo el Arcángel amoscado, mi misi ón es protf'ger á los viajeros, y a (, sólo debo dar cuenta del resultado de mis comisiones por conducto del Ministerio de Relaciones Jix teriores. Es de advertir que el Arcángel hacía días estaba de mala guisa con San Gregorio porque éste no había queri­do hacerle Caballero de su Orden, la cual se acababa de instituír en el Cielo, y tánto se había de vulgari mr des­pués, que hubieron de mandarla á la tierra en tiempo de • Gregorio XVI. San Pablo, por el contrario, JI'! había con­cedido la Gran Cruz de la Orden Militar de San Miguel. Viendo el Señor que las cosas se agriaban entre su Ministro y San Rafael, intervino: -Tenga paciencia el Sr. Arcángel, dijo, que á San Gregorio no hay que levantarle la voz, porque no sola­mente en la tierra fue tan gran Papa, que le apellidaron el M agno, sino que es Magistrado de primera categoría en eü~ Reíno; y mírese en el espejo de su col ega Luzbel, para que no venga con soberbias; y dígame, ¿por qué no socorrió usted á e!te pobre Otto Drinke r .? El Arcángel agachó la cabeza y con mucha humil-dad res pondió: -No le protegí porque .. porque ... -Veamos por qu é . -Pues, Señor, porque ese hombre no está pe rdido por viajero, sino por borracho .. _ y como no ti ene oficio ni benefici o, él mismo no sabe á qué santo encomendarse. -Malo, malo, dijo el Señor, ¿ de man e ra que hay en el mund o una clase de gentes que no tienen padrino en estas alturas? Vamos á ver. ¿ Quién se hace car~o de abogar por e llos? -Nadie, respondió. Ningún santo quería que se le ta­chase de andar en malas compañías ó exponerse Á q\,;e le acusasen de haber l.ido aficionado á empinar el codo . A todas estas el Padre Noé, vi endo por dónde iban tablas, callaba como un sordomudo y le provocab ha-liarse á centenares de pies debajo de la tierra : es decir~ en el Limbo. -¿ No hay quien se apropie esta defensa ? volvió á preguntar el Señor. Silencio en las barras. . -¿ Cómo e~ esto? ~quí tenemos á San José, que !>e Interesa por media humanidad; á San Antonio de Padua que tudos los días viene á empeñarse por las solteronas' por los perdidosos, y hasta me ha metido a.quí, valiéndo~ se de sus influencias, á algunos rábulas á cuento de que él también tuvo su pleito; no se pu ede rebullir un poquito la tierra sin que San Emigdi? clame por IflS despanzurrados; los pes r adores se encomiendan á San Pedro ; los cazado­re3 á San H~berto; por los agricultores ruega San I si dro; los Evangelistas defienden á Jos escritores; á Jos músicos Santa Cecil~a; Santa Luda me pide ojos como quien pide cuentas de vidrio; San Juan de Dios ruega á cada triqui­traque que abra las cataratas del cielo; Santa Rita todos los días quiere remediar imposibles; Jos tahures nombran á Santa Polonia y hasta los ladrones tienen á San Dimas. ¿ Cómo hacemos? No en balde se ha de decir que Dios da la llaga y da la medicina. Hay que buscarles un apode­rado á éstos, que son más desgraciados que perversos. La mayor parte de los que se entregan á este vicio lo hacen, según ellos mismos aseguran. por disipar sus penas. -Si Vuestra Divina Majestad me da permiso, dijo San Juan Crisóstomo, me atreveré á indicar un medio para encontrarles defensor. - Hábla en buena hora y pruébanos que por algo te llaman boca de oro. -Me parece, dijo el Santo, que hay una manera muy sencilla de saber á quién se le debe n adjudicar. Pues­to que este Otto Drinker es un modelo en su género, la cuestión se reduce á averiguar cuál es el Santo á quien acude en sus aprietos, y designarle para que cargue con todos los bebedores. Adoptado el consejo, se envió una comisión para que buscara en los archivos la minuta de la vida de Otto Drin­ker á fin de saber cuál era su devoción favorita. De la investigación resultó que la invocación que con más frecuencia empleaba Otto, era la de "Ave María." -Entonces á mí me corresponden, dijo la Virgen, y con esa sublime .ternura de Madre amorosa para quien no hay vicio que no encuentre di scu lpa ni falta que no trate de atenuar, la Reina de los Cielos y de la tierra se hizo cargo de la defe nsa de esos hijos d esamparados. - Hé aquí, agregó Slxtfl , por qué los borrachos son tan afortunados: Son para la Madre de Dios, como los hijos cala veras en las familias: los más consen ti rlos. -Ahora que ya saben usted~ s esto no vayan á abu­sar. No se debe mortificar, por de licadeza, á la Madre Excelentísima y Mis e ricordiosa. RmruNDo CERVANTES -. El i?'r . ..Rafael .Jyt. CSarrasc¡uilla (ÍNTIMO) No queremos en estas breves .lí neas esboza~, .c omo otros, en atildado estilo, las allas Virtudes, mereCImientos y lauros del Dr. Ca~rasquilla. Quédese ~so para plumas más avezadas que la nuéstra . Deseamos 610, con los ojos del alma, recordar el claustro á cuya sombra querida yis­lumbralnos las primeras lu ces de la ciencia, afianzamos lélS creencias nacidas al cal0r de! hogar y oímos las salu­dables lecciones del patriotismo. Bajo las aulas del Colegio del Rosario se destaca en nuestro espíritu una figura imborrable' la figura del Rec­tor/ á la vez que del amigo: su negra vesti?udra talar, su majestuo. o ademán, su frente alta y despeja a, u rostro lleno de bondad inefable. En la cátedra su voz O'rave de orador sagrado suen a co n el timbre austero de 1: verdad. El discípulo. pr~ndido á los labios del maestro, no pierde una sola frase. Su ~a­zo namiento se de.envuelve con el laconi mo g eométnco \ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO de la lógica de Aristóteles. El espíritu del gran te610go de la Edad Media vivifica esa enseñanza como el calor ' del sol la fecundación de la naturaleza. Pero apenas suena la campana y la conferencia se suspende, en torno de nuestro caro Profesor de Metafí­sica, se agrupan sus discípulos, deseosos de oír una última palabra, para aclarar un problema ó resolver una duda; y entonces él, á todo atento, mezcla á la profunda lección el saludable y cariñoso consejo. Para el Dr. Carrasquilla, vivir es enseñar, vivir es educar, vivir es estar en comuni­cación con el alma enamorada de la juventud, ansiosa de servirle algún día á la Religión y á la Pa tria. I y qué grande y verdadero amor por el joven! Como nuestros padres por la sangre, el más rehacio, el más dís­colo es en su corazón el discípulo más querido. Para el jo- - ven de levantada inteligencia, voces de aliento, á fin de ués de largos estudios conduce á ellas á la joven novia que lo ha de acompañar en los rudos em­bates de la vida I I Con. cuánto placer ha mirado el Dr. Carrasquilla la verde hOJ"- de laurel que ya ha empezado á orlar las sie­nes de algunos de los hijos predilectos del antiguo Colegio en esta última éra de gloria I ' Hemos co.mprendido las dulces fruiciones qU'e el sabio pro!esor expenmenta cada ~ez que uno de sus discípulos asciende con honor ·Ios pnmeros peldaños del foro del profesorado, de las distinciones públicas. ' Muy yocos serán los que sin honda pena han sentido, al desped.lrse ya de las aulas, el apretón de manos del Dr. Car.rasqullla. El padre quedó ahí. ¿ Y el hijo volverá? ¡Quién sabe I Queda orando aqu~ y tal vez éste jamás tor­ne de regiones distantes. \ . ¿ y la casa del maestro, la modesta casa rectoral? Es la de todos los discípulos del Colegio. ¿ y por qué estos recuerdos? Ah I Porque hoyes el día en que los estudiantes celebran el santo onomástico de su Rector I Maestros y alumnos se empeñan en darle pruebas de gratitud: una velada literaria la víspera, una cena frugal servida en el vetusto refectorio del Colegio, la íntima satisfacción de todos. y por coronamiento hoy, por la mañana, una misa ante el ara de la Bordadita. Vayan estas líneas para el maestro, para el protector y el amigo. Bien sabemos que lastimarán su modestia; pero cuando en la lucha por la existencia, penalidades y contratiempos han empezado á cubrir el cabello de canas, hay que volver los ojos á los tiempos venturosos, por más que diga Dante que no hay mayor dolor ~ue un recuerdo de felicidad en la desgracia . LUIS MARI ... MORA Octubre 24 de 1907. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO 193 ------------------------------------------------~~---------------- -- --------- 3{ embres d.e acci 6n Ninguno COlliO el Sr. Fernandez puede reclamar con mejores títulos la satisfacción de haberse formado por sus propios y únicos esfuerzos, hasta conqui tar puesto envi­diable entre los escogidos y afurtunados de la tierra. E l camino de luchas incesantes y de triunfos sucesivos, cada vez mayores, recorrido por el ~ r. Fernández, es claro ejemplo de lo que pueden la con tancia y el amor al tra­bajo, servidos por sólida instrucción y clara inteligencia. D. Francisco J. Fernández Muy joven hizo estudios teóricos y prácticos de tele­grafía, buscando seguramente un trabajo que le diera me­dios de afrontar la diaria lucha por la existencia, y pronto tuvo á su cargo importante oficina telegráfica del país, y al contrario de lo que tantos otros han hecho, que en el empleo sacrifican aptitudes y aspiraciones, se dio á la tarea de mejorar sus conocimientos, como Inspector de las lí­neas de Santander, y preparándose para la instalación de nuevas líneas y nuevas oficinas, y consultando siempre la perfección del .'.lervicio y la economía para establecerlo. El Gobierno supo apreciar los méritos del nuevo construc­tor, cuya habilidad para organizar crecía cada día, y poco á poco fue entregándole lineas más y más importantes, que dejó instaladas satisfactoria y correctamente. No fueron obstáculo para sus trabajos ni los malos climas, ni las naturales resistencias que opone nuestra bra­vía naturaleza á quien trata de dominarla; al contrario, sus fuerzas crecían con las dificultades que las contraria_ ban, y gracias á su constancia prodigiosa, logró comunicar á Bogotá con la Costa Atlántica y con Orocué, estableciel'\l.. do líneas en lugares no habitados por el hombre, si bien ri­CO" en dones naturales, pero de climas deletéreos, y donde cada poste clavado significaba un triunfo sobre la muerte, que despiadada amenazaba á los zapadores del progreso empleados por el Sr. Fernández. Hoyes fácil nuestra co­municación con aquellas apartadas regiones, y no todos pensamo~, cuando nos servimos de ella, en la inmensa su­ma de esfuerzos empleados para. conseguirla, por el Sr. Fernández, que vivió mucho tiempo á las orillas del Mag­dalena ó en las pampas de Casanare, sin preocuparse por las inclemenr:ias del clima, que más de una \'ez pusieron en peligro su xistencia, y soportando abnegado la ausencia de la familia y las escaseces de la vida, allf donde faltan toda clase ne alimentos y de comodidades. Entonces, cuando la batalla fue más ruda y más peli­grosa' el éxito cid r. Fernández fue brillante y fue com­pl( to, y de ahí para acá arranca la base de su fortuna y de la importante p05ición que merecidamente ocupa entre los empresarios del país, y que le permite consagrar su atenrión á las varias importantes negociaciones que tiene iniciadas y en cuyo de$arrollo acaba de hacer un viaje de estudio por Europa. Siguiendo sus primeras aficiones y sin abandonar el vasto servicio telegráfico que tiene á su cargo, se ocupa en el establecimiento de cables en el río Magdalena y en la Costa Atlántica, para lograr nUestra comunicación di­recta con las líneas inlF~ roceánicas entre Europa y Améri­ca, que, como es sabido, hoy no llegan á ninguna de nues­tras ciudades del Jitoral; además, ha fundado una empre­sa de colonización en las desiertas montañas del Carare, y aquí tiene á su cargo la Gerencia de la Compañía de hilados y tejidos de Samacá, la de la Gran Panadería de Viena, La Imperial y la del Mercado de Las Nieves. Bien se comprende el inmenso mérito del Sr. Fernández como.­empresario y como organizador, cuando, con plena con­fianza en el porvenir, echa sobre sus hombros el peso de ' tamañas empresas. Hombres como el Sr. Fernández son los que Colom-. bia necesita par¡~ su redención económica y fiscal, tan in­teligentes como emprendedores y tan activos como ge­nerosos. El Sr. Fernández es ejemplo vivo de lo que vale el' esfuerzo propio para alcanzar buen éxito en la lucha por" la existencia, y como tál lo presentamos á los lectores de BOGOTÁ ILUSTRADO, al honrar con su retrato nuestras co­lumnas. Séale de hoy más feliz el resultado de sus numerosas­empresas, que si acrecientan su propia fortuna y las co. modidades que merece quien trabaja como él, también acrecienta la fortuna y la prosperidad del país. + 9?e 1ejes i Cómo se aleja el tren! j Cómo se aleja y decreciendo va y al fin se pierde, y sólo el humo en espirales deja en la extensión de la llanura verde I i Así se van las dichas de la vida! i Así se van las horas de ventura I y dejan sólo en su fugaz huída de los recuerdos la espiral oscura. Los dos que en el andén se despidieron largo tiempo en los ojos se miraron, mientras las manos trémulas se unieron y en silencio las almas se besaron . En la hora fatal de la partida no hablaron de promesas ni de agravios; que en las grandes tri5tezas de la vida hablan mejor los ojos que los labios. Ella está aún en la estación mirando del humo los confusos espirales, y él, que ya no la ve, sigue agitando el pañuelo á través de los cristales. y cual de un mismo sufrimiento heridos, con un acento de profunda queja, quedo exclaman los dos entristecidos : 1 Cómo se aleja el tren! i Cómo se aleja 1 Noviembre 18 : 1907. F. RIVAS FRADE Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 194 BOGOTA ILUSTRADO g@:e::.=== I ~===,g@ ~V'ersariO BaJo la a1,diente bóveda nocturna, Al repasa1' la frecuentada senda, Dialogo en la arboleda taciturna Víctor M. Londoño Con tu pálida sombra de leyenda. Te miro como entonces, y me ag1'avia La risa de tus labios abrileños ,. Tu voz me dice, en los augurios sabia: - V1·gíla en el umbral de tus ensueños! j Cuánto sangr6 mi corazón desnudo Ante el oblicuo sol de tu mirada! j Oh ta1,de de Noviemb1'e, cierzo rudo, Frigido como el hie1'1'o de una espada! Cuando la esfinge interrogar quisimos, Mú'é en la faz palidecer las rosas, y al fondo de una cripta descendimos Mudos y con las manos temblorosas. AlU fue el beso iniciad01'. Procúra De aquella voz que t1'ansfigura y pasma Recordar el murmurio en tu clausura, y t6rna á mi Jardín como un fantasma. ev. 8JTG. JJondoiio NOVJ1m BRE DE 1907 g@=== ,=c===g@, En " fa Unión" 1 Vuelvo la vista atrás, y entre los velos De la niebla confusa de los años Van pasando ilusiones, desengaños, Luchas, triunfos, placere5 y desvelos. (Para Req) Hondas congojas, íntimos desvelos Que tánto me agitasteis: hoy extraños, Vanos fantasmas os perdéis huraños Bajo el palio impasible de los cielos. Pálido, sin color, todo esfumado Se ofrece á mi memoria vacilante, y no sé si es verdad ó lo he soñado: I P ro lu imagen n6 I Pura, radiante, Como una estrella en el confín distante, Viste de luz las sombras del pasado. II Ya no soy lo que fui : surcan mi frente Hondas a rrugas j mi cabello cano Revela los estragos del verano Que consumió mi juventud ardiente. "Inven i portllm .. '" Cuán rápido bajé por la pendiente Que subí con empuje soberano: Toqué la cumbre y al volver al llano Me encuentro solo, exánime y doliente. Pero ya veo la postrer morada y desdeño las burlas del destino ; Amor, gloria, poder : humo, aire, nada. k ecojo mi bord6n de peregrino y rindo con la espalda doblegada, Las últimas etapas del camino. EDlIUNDO CERVANTES Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. \ ·BOGOTA ILUSTRADO Ismael López NOVIEMBRE DE 1907 SB,=·=== Sueñe b lance El alma mía tuvo un sueño blanco, un sueño nupcial. Bajo el risueño azul de una mañana de primavera todas C. aquel tlempe ... Entonces las sencillas zagalejas vivlan sin rubor y en. sus bermt:,jas bocas melijicaban las abejas. Libre de yugo en las llanuras vasta. pacla el baey mientras las ninfas castal enguirnaldaban sus torcidas astas. Era la dulce edad en que las {uen tes arrastraban en fáciles pendientes sobre guijarros de oro sus corrientes, g el hombre sobre el haz desmesurada de la tierra espaciaba la mirada, lin Dios ni Ley, y no pensaba nada. Tras el pastor por la rosada vla al amoroso silbo descendla la grey paciente alfallecer el dia, ó tañendo sus p(fanos ltgerJs la cena aderezahan los cabreros al pie de clamorosos cocoteros. Leche y miel deslilaban las encinas y en sus ramas las águilas divinas posábanse en. las horas vespertinas. Dichosa edad y liempos lisonjeros cuando los zaga lejos lastimeros de valle en valle andaban y de oleros en oteros, y al sol de rayos vivos modulandu campestres leimotivos Pan bicorne haela danzar los chivos,' y en lasfloreslas las desnudas diosas, de luengas cabelleras y golosas bocas de miel como entreabierlas rosas, bajo grulas de opacos oxiacanlos con sus manos, en llmidos quebrantos, apenas recalaban sus encanlos. albores eucarísticos, albor de los manteles sagrados, claridades pacíficas de estrella remOLa, terciopelos de 'lirio intacto, mieles de los panales áureos del HibJa: eso era Ella. las más dulces campanas de mi parroquia en clara vocinglería dieron su fresco reír para solemnizar el día felice de mis bodas. Su alma como las flores ingenua é inconsciente liMaba, sin saberlo, dentro de sí una fuente, de dulzura, un tesoro de amor inagotable y de bondad sencilla: Al soplo de las auras pacíficas, de cada naranjo desprendíase en lluvia perfumada -tal un revoloteo ¡naravi llosa y leve -de plumas de palomas,-el azahar de nieve para alfombrar la ruta g loriosa de mi amada. I Mi amada! Dos colinas ·de nardo eran sus senos nevados: dos divinas azucenas del monte sus manos, cuya albura estaba penetrada de luz, y la dulzura de un diáfano horizonte Ella era en su ignorancia como una cieguecilla muy dulce, que tuviera las manos llenas de oro. Así, bajo la risa sonor~ de los bronces la vi pasar: entonces mi alma se llenó toda de sol y de cariño y me sentí lan bueno como ((uando era niño. Sueño divino, sueño nupcial: cuando me asomo á tu ventana, cede la pena que me agobia, . me lorno puro y f"anco . _. _ y mi alma .se adormece tan blandamente como si ~a pacifical'an los ojos de la novia cenlda de azahares que vi en mi sueño blanco. J95 azul, llenaba el cerco de sus pupilas francas: juntad todas las cosas más dulces y más blancas;¡ EDUARDO CASTILLO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOGOTA ILUSTRADO (, I ~ ... I I I Panteón Una larga vida, dedicada, sin restricciones de ningu­na 'clase, al amor de Dios y al servicio de la humanidáa, fue la de la Reverenda Madre Gertrudis, Sup~riora de las Hermanas de la Caridad en Colombia, quien por más de treinta años consagr6 las luces de su privilegiada inteligen­cia, las energías de su voluntad y la ternura de su coraz6n á la formaci6n de las abnegadas hijas de San Vicente de Paúl y á la eduoaci6n de la niñez. Ni la ancianidad, ni los quebrantos de su salud debilitaron el vigor de su fecunda obra, yal bajar al sepulcro deja imperecedero rec\!lerdo de virtud y noble ejemplo de laboriosa propaganda. El fallecimiento de la Reverenda Madre Gertrudis ha sido un verdadero duelo social, y de él participamos nos­otros sinCeramente. Entre los muertos conocidos, amigos muchos de ellos, que reposan en el seno cariñoso de la tumba, queremos recordar aquí á Arturo Rozo Laverde, que muy joven nos dio la eterna despedida; al Sr. Luciano Fonnegra, padre de nuestros amigos D. Miguel y D. Juan María, que rin­di6 en Medellín la larga jornada de su existencia; á Eduardo Herrera Ricaurte, médico muy distinguido, que también muere en la plenitud de la vida ; á Bernabé Ar­beláez, miembro estimado del comercio de la ciudad; á la Sra. Josefa María Jimeno de Robles, virtuosa matrona, oriunda de la Costa Atlántica, que de tiempo atrá!? se ha­bía establecido entre nosotros; á Marco Aurelio Uribe To­ledo, joven santandereano, muy ap;-eciado por cuantos tu­vimos el honor de tratarlo, que muri6 en Ciudad Bolfvar, desempeñando a\lf el Consulado de Colombia; á D. Ma­nuel Reyes Valderrama, patricio boyacense, que después de larga existencia consagrada al trabajo que enaltece, muri6 en la ciudad de Sogamoso; al Sr. Pedro Avendaño " Coronado, respetable miembro de la sociedad tunjana ; al Sr. Luis Felipe Angulo González, muerto en las cerca­nías de Lisboa, Portugal, que anteriormente había sido confinado á nuestra Colonia Penal del Caquetá, por causas políticas; á D. Clodoaldo Mora Bernal, activo comercian­te, que sufri6 graves pérdidas cuando la suspensi6n de pa­gos del Banco Internacional; al Dr. Antonio María Res­trepo Cada vid, distinguido abogado de Medemn; á la Sra. Teresa Herrán de G6mez, apreciada dama de esta sociedad; á la estimable Sra. Ernestina La verde de Ro­dríguez, muerta en Vichy, Francia, adonde había ido por causa de salud; al General Juan González Monroy, vete­rano militar de los tiempos de la Nueva Granada; al in­teresante joven Fernando Angulo Valencia-hijo de nues­tro amigo el Dr. Fernando Angulo,-que en la edad de las ilusiones acaba de morir en Cartagena; á Manuel Franco Izquierdo, muy querido amigo nuéstro, muerto en Sogamoso después de larga y penosa enfermedad; á D. Luis Patiño Jaramillo, trabajador infatigable y cumplido caballero, y á D. Pascual Uribe R., honorable ciudadano antioqueño, que muri6 en Rionegro. A las familias de todos ellos enviamos nuestro respetuoso saludo de pésame. Además, honramos hoy nuestro PANTXÓN con el retrato del Sr. Enrique Sanclemente, de cuya muerte dimos cuenta en el número anterior, y lo acompañamos de las sentidas líneas que nos ha enviado uno de sus amigos y admira­dores, y son éstas: t. Hay seres que la n¡¡turaleza dot6 con raros privile­gios y que, debido 4 éstos, se imponen á la admiraci6n y aprecio de los demás. A este escaso número de varones dignos perteneci6 Enrique Sanclemente, cuyos méritos ha venido á justipreciar la muerte. Eran los tiempos de nuestra alegre juventud, cuando nos fue dado conocer en Buga á Enrique, que por ese en­tonces disputaba con Julio Campo-alma gemela-la so­beranía de los caballeros en nuestra sociedad, partía con éste los torneos de la elegancia, y sabía conquistar la esti­maci6n de todos con la instintiva dignidad de su carácter, que á ninguna otra cediera ventajas y que algunos inter­pretaran como orgullo; con la rara gentileza de sus actos, que hacia pensar en antiguos caballeros de alta estirpe) con sus naturales elegancias y exquisitos refinamientos, que ~o scñ9,reaban de nues~rqs salon!:: aristoor~ticos ; con su ínLeligE:r~i" I generosa~~e pr6diga ~ro{l,Indidad 1 en, ~atos l' "' ) \" .. I l' .,1 • 1 I J ¡"' l." • " de esparcimiento, en que hácfa las delicias de los' que le rodeaba!l; con su hermosura varonil y noblemente altiva,. de que apenas hay ejemplo, que le ' atraía la admiraci6C1o indiscreta de las mujeres y el obligado elugio de los hom­bres ; con las auténticas ejecutorias de familia que lo con­decoraban de nobleza, sin que de ello hiciese alarde ; con el dona ire ha bitual de sus pensamientos y la galana festi­vidad de sus palabras, que no escasas simpatías le g ran­jearon. Pero aparte de estas co.nsideraciones sociales, con la honradez y rectitud tradiciona les, de las cua les nunca bastarde6, condiciones muy dignas de exaltarse por ser tan valiosas como raras en los tiempos que alcanzamos,. plegados bajo el sentido de cálculo que los corroe. ,~ En rique Sanclemen Le Vencidos ya los fogosos años de su juventud, torn6 Enrique al valle del Cauea-todo luz y fecundidad,-que si no le vio nacer, era la cuna de sus mayores y el regazo de su familia; pero no ya con el mismo optimista senti­miento de la florida edad, pues una precoz experiencia co­menzaba á platear sus cabellos, é inundaba su espíritu de esa taciturna melancolfa que atraen los desengaños y los­placeres idos, con su sombra de recuerdos. A poco tiem­po, uni6 su destino al de una virtuosa dama de esta socie­dad, á la cual 10 ligaban de antemano los lazes de la san­gre, y era para él, desde temprana edad, señora de sus· pensamientos. Bajo los mejores auspicios plant6 su hogar, dechado de todas las virtudes, timbre de la sociedad cau­cana, y que ha sabido tejer la guirnalda de sus propios merecimientos. Desde entonces finc6 las mejores esperan­zas en el porvenir de aquel hogar, le consagr6 sus redo­blados esfuerzos y aspiraciones, y obtuvo, en recompensa, considerable número de descendientes, que forman hoy, al amparo maternal, una familia modelo, en donde arrai­gan y compiten el deber y el honor de sus antepasados. Para ellos ha dejado Enrique como único pero inestima­ble patrimonio, la tradici6n de su piedad, que alcanzó la victoria en los combates de la fe; la enseñanza de su leal­tad, á toda prueba, y las credenciales múltiples del caba­llero ; patrimonio más preciado en verdad que el de efíme­ras 6 deshonradas riquezas, que el tiempo destruye con sus ácidos y la tarda jllsticia con sus vindicaciones. Deber de nobleza es para la amistad exaltar la vir­tud de los que á ella fueron d6ciles, y trazar con cariño y sinceridad el tipo de los nobles que perecen, y que vi­ven en nuestro cora~~ij. Vaya par~ ~ndque esta modesta corona de recuerdQ~/ "" \ . . , ' ,J ,', • "J. '1 ::. ¡",¡ Cht~ •• iJ l. , ti, \ ( Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. '1 BOGOTA ILUSTRADO 197 ~ , .¡ 1. ' . : 1 ! I "j J , "J En el bGsgue Déjil dans t'úwonnuje t'épOllse elje t'aime~ Tll m'appal'tiens dJs le passé, Fiancée invisible el dontj'ignore méme Le non sans cesse pl'ononcé. SULLY PnuDlIoMME Déja pOI' hoy la perfumada alcoba de ambiente virginal que es tu capilla; quede el polvo en lo~ Inuebles de caoba y alte entre las edas la polilla. La ol'ación interrumpe en un momento, esté un rato la alondra abandonada y vén ¡Í contem piar el firmamento que e quiere mirar en tu mirada. Vén ¡Í aspirar la matinal fl'e cura que surge del fol1~je y de las flores, á esparCIr tu corola ingenua y pura, oh ro a del jardín de mis amores. Este día, e Le puque y esta bri a para tu hermosa juventud se han hecho; que e talle entre los árboles lu risa, que resuenen tus f, ases en m i pecho, Verás ahora que Diciembre empieza con sus fie~las, su sol y sus retamas, de prender. e del tronco la corteza y filtrarse el azul entre la ramas. Mientras Helios avanza en su camino Mirarás descorrersen las cortinas Del escenario s-igllDtesco andino y en dorado zlg-zag las golondrinas. Oirás cómo celebran nuestra cita, primaveral, risueña la mañana, la campana en lo alto de la ermita y las ondas del río en la sabana. Como en la noche del poeta, á solas no puede verse del Señor la obra; Le formará, si vienes, aureolas toda la luz que á mis pupilas sobra. Ji;scucharas las aves que en sus trinos (no importa si es ya cosa repetida) formando el eco de tus pie divinos te darán cariñosa bienvenida. y en tanto vamos bajo el palio verde yo le diré cuan to ~oñé y an helo ; copa del árbol que la vista pierde cual flecha que partiera para el cielo. Tal mi pasión. miasmático terreno la dio vie,-or y la tornó más pura, una águila me dijo cuánto es buenO el respirar el aire de la altura. Sí, de la altura del inmenso espacio do no llegan los míseros reptiles; los que presas inmundas al palacio llevaron de mis años juveniles. Seles envenenado por la envidia no v:\eilaron en llenar de cieno el brillo de mis arma CI1 la lidia y mi blanco cO ' urno en el terreno. Serás un preciosísimo amuleto, con todas tus virtudes y lus dones, al fango que destilan en secreto, sierpes del mal, algunos corazones. ¡Ah 1, ouántas confidencias á tu oído, á tu alma más bien dirá la mía; conocerás la vida que he vivido sin tener el amor de cada dla. Confiado en la bondad que te reviste - tú erás más discreta que un hermano­te diré del papel que hago tan triste en el baile de máscaras humano. y sabrás que doliente y errabundo, seguitlo por euménides rabiosas, crucé huérfano y solo por el' mundo persiguiendo dorada mariposas, Niño por un jardín iba tras ellas: deseos de ambición, sueños de gloria. _ •• es larga, mas al ver ya las estrellas te habrá contado el carazón su historia. ! ) , • I , Del mar conozco lodos los colores y he visto los orepúsculos más bellos. Hoy de un odio implacable á los ardores la sombra quiero hallar de tus c&bellos. Como cubre la madre con sus alas los polluelos temiendo á los raptores, con el calor del verso 't con us galas yo oculLo mis más lntlmos dolores. Buscal'emos el trébol que felices á todos hace, cuando tú lo cojas ba tarán á cerrar mis cic-atrices en blancas mano diminutas hOJ3s. El Heliotropo al sol se torna y llena de luz y dc calor todas sus flores; al irradiar en mi tú, hermosa y buena, el astro- rey setás de mis amores, Cual la araña del hilo suspendida así quedaré yo de tus encantos; tendrás en el banquete de la vida muchas rosas y músicas y can los. y en el futuro libro de mis versos tú la musa gen tiI, ni 5a hechicera, serás, aunque se opongan los ad vel'SOS, la dulce encarnación de una quimera. GUlLLEIUro POSADA ~=====~ CSo~, ' y agregan: ¿ Qúiere conocerla ? .. .. Es ,,~q~~¡ll~ . v!frjr~itt Q.u.e, ,yive ~o.)a. yeJl~a.qe ••• í l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 202 ,B0GQT a. 1 LUSTRf.\DO Yo soy la hija de la Manuda. nos dice una mujer agraciada y pizpireta, que está de cfljlra en una tenducha ele la parroquia. En medio de su progreso care~e la región de vías de comunicación. Los caminos son malos. El esfuerzo particu. lar ha hecho mucho, pero no ha podido completar la obra. Afortunadamente el actual Gobierno se preocupa para lle­nar ese vacío. Un grupo de propietarios acordó llevar á término una ()bra de utilidad pública con la apertura de la vla denomi~ nada Camino del Subia, vía qUé acerca enormementp. á Bo' gotá la rica región que principalmente abastece de víveres esta plaza. El bajo precio de los artículos de primera ne­cesidad como plátanos, maíz, miel, etc., afecta aqll{ de modo alarmante al productor, por causa del flete, f.n oca· siones superior al valor del artículo, resultado de largo y elifícil transporte del lugar de producción al de venta ó consumo. Por el camino de que se trata, se reduce en dos terceras partes del actual en distancia y por consecuencia en valor; cuando la iniciativa particular lleva á cabo traba­jos de esta naturaleza, es deber de patriotismo dar á cono­cer los nombres de quienes las iniciaron. Consagremos un recuerdo á Neponuceno Santa maría Herrera, que fue al­ma y brazo de la empresa, y á los fundadores que de ve-ras ·desc!lajaron montañas, al grupo de vanguardia que nos precedi6 en el camino del eterno 'viaje: Nicolás Si~nz, Eusta~io de la Torre N., Enrique Iregui, Jorge D.Ortiz, J,.uis Durán; Ignacio Tobar, Francisco Núñez U. y Munuel J. Abondano, muertos en el curso de los últimos ocho ~ños, todos ellos amigos, vécinos y colegas. No es de nuestr.o resorte el pesimismo de ,L.arra, ni mucho menos. Escribimos estas Hneas con fe, en espera de mejores días. Los que vivimos, sostenemos todavía el fue­gu sagrado. Hemos recogido la bandera que ondea toda­vía bajo el sol de la espera nza, como un jirón de ilusiones rotas, como un saludo de los héroes oscuros del trabajo que recomienda á la Patria los esfuerzos meritorios de sus hijos. Mas si por desgracia el negocio del café se coloca al lado de la quina y del añil, todo este bello cuadro se iría á tierra. Entonces podría el poeta cantar sobre las ruinas, y decir con Rodrigo Caro: "Estos, Fabio, I ay dolor 1, que ves ahora campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa." GABRIEL ORTrz WILLlAJISON Carretera de SubiA, conslruída por los Sres. Núñez \.l' C,·, para comunicar su hacienda con el camino nacional ~:== := : :==:: :== == : := == ===: = =::: :==:= := = :== :== =~ Al fl rall poeta Guillermo Valencia Corcel y caballero (DE ANTERO DE QUENTAL) Rse negro corcel cuyas pisadas escucho f'ft Sf/f'f/O !/ en la , ombra crece, y pasrl!ulo á galopr .'la aparece por la noc!l,' ('1/ las !"fu'úres calzadas; ¿de dd {}¡efU''i ¿r¡ur! márganes sagradas !I {er,.iÓ/es Cf'llI:rJ, que asl parece hosco y sublime, en tanto le estremece no sé qué horror las crt'nes agitadas? Un caballero de expresidn pujante, dlllce y p lácl'do. al par que altivo y fuerte, vestido de armadura relumbrante, en la bestia cabalga ún temor. EL corcel negro dú.'e : - 1 oy la Muerte! y el jinete responde :--1 Y yo el amol' ! MANUEL S. PJCllAl\DO llabana, 1907, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lLUSTRADO ~~~P~.~~·':--C~loiJ~bia :el sido el tte 1907, Y ~J .... : "Ul'" de páginas nobles y i!1()/iO'Sas DtVln'tE-Pasado el mes de Noviembre con IIF,caFln05éiLml~nte doloroso á os muertos y á. los estudios para honrar los eertáme­por los campos y villas de veraneo se principales familias, que en v~­lióIól. um::::. con alguna fiesta, cuyo eco perdu­en Tos meses de silencio y de sole­ausencia de sus dueños. De este mimero, ~ •.• ~rr, .. ~ Elicechea y su distinguida esposa la Sra. ~·~(ti!~~'J:;~!lrl!~O de Torres Elicechea, que antes de ponerse la ciudad de Apulo, en donde actualmente de solaz. y de descanso en el tibio ambiente .~"'IIh·,í"'n •• n valle que animan el Bogótá y el Apulo, al ·~~~@~&ii¡i~~~~i~ aguas en besos de oleaje, repetidos imtante quisieron celebrar aquí la fiesta de ~anta de sus numerosos amigos y relaciona­el día 28, habrían de celebrar en la naturaleza, la del jefe del hogar. EN Jt~ TEATR? de Va.riedades hemos tenido, jun to co~ muy buenas vistas de cInematógrafo, dos bailarinas es­panoles, llenas de sal andaluza, que no sólo han complacido a! com~n de los mortales q~e las han admirado y aplau­dIdo, !.I~O que les han sorbido el seso á sus más inmedia­tos admiradores, que han creído ver en sus picarescos bai­les la satisf~cción . de anhelos supremos y de las más ele­vad ªs mamfestaclOnes de la belleza artística. De seguro que nosotros no estamos por tales exageraciones, que traí­das á lA Prensa, .dicen mal de nuestra cultura atemense pero sí hemos visto con gusto el espectáculo del Yarieda: des, y lo hemos aplaudido con sinceridad, siquiera halle­mos que podría tratarse en la escena á Tersípcore con máv consideraciones y. más respeto. EL TEATRO MUNICIPAL, abandonado por la Compañía Dramática Nacional-que se fue á correr aventuras por el Norte de la República, y parece que ha sufrido algunas bast~nte desagrad!lbles por falta de preparación en el público para apreciar el teatro moderno,-ha tenido cerra­das sus puertas durante todo el mes, y no ser:i sino hasta la semana entrante que las abra de nuevo para estre­nar un ~inematógrafo con ampliador de voz, c~mo aquí no se ha Visto otro. Le a uguramos éxito magnífico. EL CIRCO DE SAN DIEGO, en cambio, ha estado abierto para doble servicio; de noche, con cinematógrafo popular á precios inverosímiles por lo bajos, que ha dado bueno~ ratos de expansión á nuestro pueblo trabajador y de dla . los do~i.ngos, con la Cuadrilla Mixta de toreros' y torera~ que dmge el matador Gorde/, y que habría trabajado con buen "éxito si enc~en.tra con toros de verdá ve1'dá para su faena, pues los chICOS !Jon de buena ley. Desgraciadamen_ te entre nosotros hasta los toros son mansos y ya no que­da animal, que embbta ni aun cuando le' arranquen un pedazo... Es lástima. Los PESEBaES, que .e~ esta época debieran ser de rigor para. recordar las tradICIOnes de la madre patria han lu­cido por su ause:-:cia, á lo menos para el público: y mucho será que en tres 6 cuatro casas particulares los hayan te­nido Yc allf, af s6n alegre de los villancicos, hayan artorado el nacimiento del Niño Dios. También es lástima que se nos vayal\ estas viejas costumbres, de rancios olores, pero !iabrosas, muy sabrosas. Duelo Impresa la página de nuestro Pan/eÚ1t, hemos tenido la pena de ver desaparecer de entre los vivos otras dos personalidades distinguidas, que por conceptos varios me­recen el recuerdo de la sociedad en que vivieron. El Dr. LUIS FONNEGRA, médico muy notable, amigo leal y caballe­roso, murió en V:illeta en la plenitud de la vida, sorprendi­do por la muerte en los trabajos agrícolas de su hacienda de Ctene .: aquí, después de larga vida, encanecido en el trabajo de to~o momento, murió el Sr. D. ENRIQUE ALFoRD, extranjero laborioso que hiio de Colombia su segunda pa­tria. Vaya nuestro pésame á los deudos de estos distingui-dos caballeros.-REO. - BODAS DE PLATA-COn suma géllanterfa y aristocracia celebraron I~s suyas nuestro distinguido amigo D. Antonio María Dfaz y su encantadora esposa D,n Elvíra Aya de Díaz, por medio de un regio baile, al cual azistió buena parte de lo más culto de nuestra sociedad. Pocas dejarán entre nosotros' recuerdo tan El 2 de los corrientes se hallaba su casa de la carre­ra 9." convertida en un pedazo de cielo donde todo convida­ba á la ft!licidad : la amabilidad sin rival con que recibieron los esposos Dlaz, sus pri morosas hijas las Sritas María Elena y Alicia, y los Sres. Ruperto y Max Aya y su se ño­ra esposa; la deleitable orquesta; el perfume embriagan­te de abundantes y hermosas flores naturales y humanas ; los manjares exquisitos y los exqu;sitos vinos, y la profusa luz, que iluminando al gzorno las encantadas salas, difundía en todos los ánimos, estrechamente unidos por alegría os­tentosa, vapores de juventud, de .cariño y de afabilidad. agrilitable como el que guardamos del baile de la Sra. de Torres Elicechea, y no por la elegancia de su preciosa rt1anSlón. J'dornada por manos de hada para esa amable noche, pi menos aún por la exquisitez del servicio, correc­to CDmo el que más pudiera serlo; que todo e\lo' era de rigor, 1 por natural, inadvertido en su casa y en su día, sino por la aristoorática galantería con que recibió á s~s • vitados, por la oelleza de las gentiles damas que la rb­de ton; y p'or los mil encantos de la princesa del país dtrl I levante, que presidió el cotillón con gracia inimitabl~. Hor,,& como fas pasadas esa noche en casa del Dr. To. res Elicechea, no se olvidan jamás. I ( ·Plegue al cielo, en una palabra, que tan deliciosa­mente así cambie siempre el rudo batallar de lá e.-isten­cia, y que siempre "oches haya como la qu e Dfa z y Ayas dejaron indeleblemente impresa en nue stra agradecida memoria.-ElI. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o ~ ~ cd ...<..:..) O ~ ,.Q ,ce R J-:, -~ f:J:l Q) ~ ~ - Z ~ ~ o f:J:l cd ,.Q CD O ,.Q o O ~ Q) o Z O"' -Q) I-t o O"' ~ o --o o -+-> ,c¡3 s.... Q) ro « O Z .
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Bogotá Ilustrado - Serie II N. 12

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie XIII N. 5

Por: | Fecha: 1897

Contenido - Contabilidad agrícola - Cultivo del Henequen - Fabricación de mantequilla y queso. Fabricación de mantequilla - Fabricación de quesos - El estiércol y los bacterios desnitrificadores - Conservación del nitrógeno del estiércol - El Caucho - Fijación del nitrógeno del aire - Influencia de las abejas en la vegetación - Avicultura - Gusanos en los bronquitos del ternero - Conservación de los tomates - Informe sobre el cultivo del agave en los Estados Unidos, con exposiciones relativas a la industria en Yucatán y las islas de Bahama, y breves consideraciones sobre la cuestión de maquinaria para extraer la fibra (continuación)
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie XIII N. 5

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie II N. 3

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie VI N. 5

Por: | Fecha: 1884

Contenido - Lectura dada por el señor Salvador Camacho Roldan en la sesión solemne del “Ateneo de Bogotá” el 18 de septiembre de 1884 - Manual del cultivo de la quina. Continuación - El arado. Continuación - Agricultura nacional. Chilma - Revista de Enrique cortés y compañía, Limited
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie VI N. 5

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