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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 8

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La Acción Escolar: órgano de los maestros

Por: Benjamín; Martínez Arciniegas

“La Acción Escolar: órgano de los maestros” fue una publicación que circuló en Bogotá durante el periodo 1923-1931. La revista reunió en su seno a los maestros de escuelas de Bogotá y las escuelas del Departamento de Cundinamarca, con el fin de ser la portavoz del Magisterio Educativo Colombiano y ocuparse del devenir y el análisis de la instrucción primaria en Colombia. “Acción” tuvo dos épocas, la primera de 1923 a 1925 y la segunda que inicia en 1930, con un cambio en su título, al modificar su complemento por: “órgano de maestros y profesores.” La revista definía de manera detallada que tipo de textos reproduciría en los siguientes términos: “cuando tienda a ilustrar el criterio del maestro en materia de métodos y procedimientos pedagógicos, en asuntos científicos, en cuestiones sociales. Llamará la atención sobre cuanto a su juicio sea susceptible de mejora, procurará que se corrijan los defectos y errores que hubiere en la enseñanza, pesto que nada hay perfecto sobre la tierra, escuchará las advertencias y observaciones que se le hagan, porque no es infalible y puede equivocarse y anhela cooperar con los directores del ramo a la buena marcha de la Instrucción Pública.” Además de lo mencionado, insistiría en que sus páginas deben contribuir con la “asociación” de los maestros, su reflexión y formación. “Acción” contó con dos grupos de redactores, el primero integrado por Carlos J. Martínez e Ismael Romero y el segundo, que apareció en el número 16 de la revista, integrado completamente por mujeres, compuesto por: María del R. Lezaca, Paulina Barón, Margarita Mendoza y María Luisa Pachón. Algunas de las temáticas abordadas por “Acción Escolar” fueron: la formación de la “Biblioteca de los Maestros y la reforma a la instrucción” presentada por Carlos Alberto Lleras Acosta, la misión pedagógica alemana y la sección de “Galería de institutores colombianos”, en que se reproducían perfiles biográficos de maestros y figuras destacadas dentro del campo de la instrucción pública.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Imagen de apoyo de  La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 6

La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 6

Por: | Fecha: 1930

IA CCION ESCO LAR ORGANO DE LA ASOCIACTON DE ~AESTROS Y J•RUFESOR_t<;S RÓMULO ROZO Gran escultor colombiano que crnantent6 el pabellón de su Patria en la gran $~posición de ~12uilla, po: nienac mu? en alto nuesiro 11-)Jnbn? ante la roaarl2 $spai1a, CU\?aS glorias C..?l~?bram.os con 11t.O{it'~ d12 la Cfiesta de la Raza. .Número 6 tJctubre de 1930 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. CONTENIDO EDITORI.\L - Reforma educativa. SECCION Eou ATIVA: Inportancia del control cerebral. El maestro . Carlos Alberto Lleras .. ..1. Pb-ro . La Caridad . . . . . La Educación . . . . . Simón Bolívar . . . . . J• alta de Higiene en las Escuelas Caja de pr-stamos, jubilación etc. H.ETAZO. - Informe . . . . Luis E. Labrador Rivera ofia Quijano de Ayram S. Hurtado de M endoza V. . Reina A. Benjamín Alvarez F. Nicolás de Caycedo Tomás Cadavid Restrepo SEcc ro. · T~rTERARIA: Los dos niños . . . . . Doce de ctubre . . · . . . Doña Ursula . . . . . . . Ecos de la Prensa Guillermo Valencia Cenón Díaz Quevedo Cenón Díaz Quevedo . ~ 1. Espinel De nue tra coresponde n cia. Róm u lo Rozo . . . . . Fernando Díaz de Mencloza :\fanifie to . . . . . . . rJenón Díaz Quevedo Jnstitutores Boyacences COLEGIO DEL S.AGR OR ZON DO .. Este importante plantel de Educación dirigido por la Señorita JOSEFIL A R.ODR. Gl EZ~ conocida lnstitutora con grado normal y larga práctica, continúa sus tareas en la Carrera 4. a 266. (Teléfono 2-3-1.) Da grado-. en profesorado y comercio, conforme al plan dictado por el Gobierno, lo m1smo que certificados de competencia para des­empeñar escuelas rurales y en modiste:-ía y costura. Cuenta el Colegio con un escogido pers nal de profesores que mensualmente publicarán en esta Revista los nombres de las alumnas que se hayan distinguido. ·- fl Voto }"aeiona~ REVISTA QUINCENAL ILUSTRADA De1·igida po1· los PP. JJ.tfisioner·oH rlel Inmaculado Co1·az ún de Jf ada INSTRUCCIONES, AMENIDADES, NOTICIAS MUNDIALES, SECC/UN RELIGIOSA. RTC. Valor de la suscripción: 1-50. No úebe faltar en los hogares Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 1 La Acción Escolar 1 OROANO DE LA ASOCJACION DE MAESTROS Y PROFESORES Petr telé1rafo: ESCOLAR. Por Correo : Apartado 18-72. • Dirección y Admoo. Carrera 4a. No. 201 SEGUNDA EROCA 1 NUMERO 6.o 1 PRIMERA. SERIE Director: Jefe de Redacción: Administrador : CENON DIAZ QUEVEDO Santiago Hurtado de Mendoza FILIBERTO BERNAL R. ,- - - - - -- ------ BOOOTA. (Colombia) OCTUBRE DE 1930. ·-- - - - o- REFORMA EDUCATIVA I Para que la reforma edncat i ,.a P in: ­tru · ioni. tn no . ' l'H 1111 111ito npe·p~itnmo:-> lo siguiPnte: UN DIRE(f.TOR DE EIJrre.-lfY/0.\' nmnbrarlo tra.- laboriosa :e1Pcción: hon rado, cnHo, iln tJ·ado, artista. amigo de los hombre intelig •nte: afable, capaz de tener a raya a los intrigantes. se ­reno, muy . eren . :u·t·no .'OhT'P toda: la~ c·o ns· d mocrático. nltiYo: c¡ue . epa -r] varse e tre<'hando la mallo de los h11 mildes; que sienta r pugnancia ant 1 la InediocricL d el(' lo .. ~ que se erren i 1n~ ­tres sin ·crlo: que "'Pa n•ir a tiempo c]p lo.: furores de u na ntaP tra de'<'. peranza la. . . y eh· la.- ínfulas ele dó mine d un HHtestro PnYilPrido; qtte am(' p] ran1po ·on . u. fu ntP.- . onor:1 :-; y su árbole Cl'á-,l'llin­tante qne da golpe- periódicos , obrP un pupitr que fnma r qll·0 e. inmu­ne .... Que rl'ea en la mi ión sublime del mae. tro; que no piense que lo. direc-tore: de Pseuela.- deben ~ r nnos sal­vajes, nlirado, mal por Ja :ori dad, e.·­rarnecidos por lo gobierno:, verdugos de la niñez, que despué · d ;30 año.' de servicio. apenas pueden servir para mendigar el pan por las calles o for ­Iuar parte de nna colecl'ión de n10mins troglodita: ..... T ll Di re l or de Educación qu .;;e eugrand Z<'n rodeándo e de hombr ~ ilustrarlos y ecuánimes, y no pretenda rlivinizarse eon Pl inrien .. o ,. la ·enia d los ab · ct~ . En fin. ui1 Director qu crea que lo quP por ahora nec . i­tanw no .- n mneh ._· :--i .·t ma didácti · eo. sino más qne toclo .. i tema .. :ocia­le . , moral : y ceonómi ·o. para aplicar­lo. a la vida práctica ele lo: ma stro .. de lo.- ciuda ano: y de la niñ z. !.V PECTORE E (YOLARE) -, ( 15 por lo menos necesita Cundina marca), ca pace. de , ustraerse a las in­íluencia. s de e o. adefesio humano"' quP se llaman cacique· provincianos; f{Ul' lean, que escriban aunque s-ea para de­jar inéditas su: memoria ~ que sean cultos, enérgi ·os en la encia y :uave en la forma; francos~ dL rreto hon­rados, muy honrados. honrado: obre toda. la... eo as~ que .'epa n al <>'O n1á. que pedagogía: hi torin ng:ri nltnra. mucha agricultura para cuando le: co­rre pon da una zona agríco] a ; geogra­fía, literatura. Que hablen bien en pú­blico y en privado; que no 1nunnuren ele lo mae tro ,, pero sí sepan COITP­O'irlos a tiempo~ que no .'ean venal e,.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 162 LA ACCION ESCOLAR (por jen1plo. ofr,eciendo 1 pren1io óp­tinlO al que mejor retribuya la labor de hacerlo adjudicar). que cuando ex­pongan u opiniones política , peda­gógicas, científicas, delante de lo· ma­estros, no piensen que est·ín el lante de un grupo de analfabeto. ; que no con­fundan a un hombre int ligente, c011 un maestro zopenco; que pr mi en a lo. 1naestros digno y ca -tignen a lo.· . ·er­viJ. es y a los chismosos· que e fijen en ntuchos detalles; que e tén por encinut de las in~ iclia de las n1ae. tras que dis­culpan u: errores y n ignorancia di ­C'Íendo q tw por f a.· la. · per:ignPn ~u:-­. ·np riores, y de lo. maestros que se ·reen . uperiore. al In pector porque ~on n1á. a udace. qu él. Inspectores cuyas capacidades int '­leetuales lo- pongan por cncüna el la generalidad de ··ns . nbalternos; qu sean amigos sinceros de los 1nae. tros: que t ngan Í . ·e pan den1ostrar que a ellos no les co · bija tal n1engna: que ·e impongan a las antoridade n1unicipale por .·u di ·- reción y talento; que i le. Ya mal en un pueblo sepan echar. e a :í mi:-; ­rnos siquiera la ntit a J de la ·ulpa qn sean leale: con su. con1pañero. de ofi-io; qn e ·criban, lPan . cmnent n. qw· . epan n1uchas co. a bu na y alguna' regulares, que no odien la hteratnra sino ante. bien. mu n a los 1 etns y a los VerSOS porqu en J1o. en OntrarÍÍII mucho calor para ablc ndar el orazÓ1< infantil; qu sean prá tico. e idea 1i ta. · al mismo tiempo· qne e tén por enci­rrla d lo. círculo. pblítiC'o ~ qnP am<>n la tierra lo. riscos nhie to., lo. árbo ­IP .• la. fuente.· la· flore. ~ qtw no apa ­renten demasiado an1or a la niñ z ino que lo demue. tren; que tengan per:o · nalidad propia y no repitan mecánica ­rnent todo lo que oy n; qu respet('•l a. sus uperiores y ·uando ésto. dP ­rnuestren sn inferioridad se muestrPn superiore a 61los · que no confundau a. BeJ.em o Pará on Belén de ,J udá · ni a :\Iilton con Danton ~ que se hagan amar de . ns discípulo. y también e­pan ganarse a tiempo el odio . ecreto de iertos padres de familia antes clP que en ellos e talle el in. nlto procaz y la murmura ión intermitente ... Maestros que no premien a Fulano Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 163 porque es hijo del Per. on ro y a Zu ­tano porque la rnamá les fía el cho cola.te en la tienda el la e ·quina: quP distingan entre el cumplin1iento de st! . · deberes y el incondicionalismo a un . ·u ­perior. amigo de la adn lación: que no digan que el in. pector es mn lo por­que no le.· fue :impá1 ico: que no g·bi ­do tiempo. Esta falta de control explica ·ufi ­cientenlente por qué mucho nmestros, al parecer inteli - sordcn el n intel1gen<'ia. Y e11 icln lo quE> no ]H'Pt Pndemos <·i ,. ·on esto que la escuela lleha tPller la cli. ciplina de un r gimiento: que hayan de recortars p y nhognrl';P lns <\<:tivüla ­de · e iniC'iativns el 1 niño: .·abPHIO.' qlH ' hay de órden e: apat·e¡lfp-.;, que . on el más bPlJo de todos los órclt>n es . Y i la idea e : la antorcha de In \ ' O ­Juntad, la lm~ de la Yicla. ¿ qu(> ori<>ntn ­<' ione, lefinida.- p1·e<·isa : . podrá su mi ­nistrar a 1 incliYiduo qtw, por falta eh· ·ontroL no e.- dueño d<• 11a ni ptH•clP analizarla, ni n1odificarln. ni PJH 'nnza¡·­la, de modo que lejo.- de perjndi ·ar aproveche. y no n enalquier grado. s i ­no en el n1áximo po.-iblP ~ Nada decimo.- ahora de las mil nw ­nifestacion s patológ-icas que n la fal ­ta de control deben su origen. o qne . a causa de ella. se agravan. con1o . ncedP en las distinta face de la psicastenia. Ya lo expusin1o latamente Pn año.· an ­teriore. al dilncirlar en h1 cáterlra Ps te argu1nento. Posibilidad de control Los adelantos de la psicología ex¡>P ­rimental han llegado hasta lunini:­trar el método o procedimi· nto de co - nocer 1 un cerebro funciona normal­Inente, i su. vibracion s son o no anor­males, y por lo tanto, si la idea que la produce en nn 1nomento dado. está bajo el control. Experiencias de ]oboratorio · azás interesantes, n1ediante la · cuale no e .· difícil representar gráficamente la cur­va que de crib un cerebro en acción. o, s i e. lícito xpr arno en otros tér­mino~ las circunvolucion de la idPa controlada o no controlada. Estados anormales La::s vibraciones anonnales de 11 n ce­rebro C"orre. ponden nece. aria y e. pP­cíficcunente a e tado rle fnncionanüen ­to, que en su e sl'a la. mínima. y para no s er prolijos . podremo: da ·ificar en: a) estado ele .-omnolen<.:ia ~ h) e: tado eh • sobreexcitación~ e) pstado de ten : ión. ,. \ st a s lenominaciones t. \ ittez, BarbPns etc. eado.· ~ l/be l'fO fj(' l 'f7/ ~ 1. Pbro. • uul• uu: • uu • uu • nul • nn! • nw • lnn• un:• nlu• nu,• lllll •llln•ln n• lllll EL MAESTRO Ayer no más, por _los cal:npos del e nten­dimiento cayó un rayo de luz y en los Ya ­lles amenos de la voluntad abrió sus gemas delicadas el renuevo de la Educación entre los regocijados temblores de la emotividad y el fecundante rocío del esfuerzo; y hoy, cuando los rayos crepusculares vienen a he· rir nuestras pupilas cargadas de ensoñacio- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 165 nes y de recuerdos, vemos que sobre los co­llados de las dificultades, emerge la dorada espiga que fecundó el trabajo. Labor es ésta, realizada por la mano bien­hechora del maestro; mano ungida, no ya con el bálsamo santo que consagran los mi­nistros del excelso,. sino con el óleo puro de la caridad cristiana, que tiene la pro­piedad de hacer brotar flores sobre los ·aro­pos yermos; dar la vida donde reinaba la muerte; prender la llama del saber sohre los dominios de la eterna noche de la i~­norancia y poner una gota de miel sohrP el caliz sonrosado de la ilusión. El maestro es el guía de la niñez; el báculo de la ancianidad: el sacerdote d la juventud; el misionero del ideal; el ángel tutelar de las nuevas generaciones; el mag­no sembrador de virtudes cuyo corazón 'he abierto a todas las ternuras; cuyos labios como un inmenso río de cristalinas aguas, ~cundan los jardines infantiles y miti~an la sed de las pasiones desbordadas n el ánimo del niño cobarde. El maestro es fanal , que itTadia no sola­mente en el alma de los pequeños sino en l·as 'oluntades empedernidas de l os pue­blos; es el sol de infinitos resplandores cabezas venerables y abra anchos surcos en sus frentes, porque la persona caritativa, R sPmejanza de este árbol bendito, no s marchitará jamás y a través del aspecto d~ nieve y de frío que le darán los años, con­servará siempre un corazón jo,·en, sim:páti­co y he:nnoso. ~" i, porque es la caridad la más bella d tod,as las virtudes; la más fecunda en re­sultados Cé néficos; es la virtud que, con su ejemplo admirable, predicó el divino már­til · del Calvario desde su más tierna infan­cia, hasta e .· halar en la cruz su último sus­piro cuando desfalleciente ya, no ol' ida en sus ruegos ni a sus enemigos y pide al Eterno Padre para sus verdugos el perdón. Virtud hermosa qwe alivia todos los dolores, que suaviza las asperezas del camino, quC' dignifica a los que la saben practicar y, transformados en ángele , los acerca a Dios. Así S.anta Isabel y San Luis se 1 vantaban radiantes de hermosura celestial y custo­diados por los ángeles, cada vez que descen­dían de su trono para curar con sus delica­das manos las repugnantes llagas del 1 - pro so. Ell.a hace que los que la pt·actican pene­tren en las tristes bohardillas de los desgra­ciados, de aquellos seres "que no viven pa­ra gozar de la vida" porque su penosa exis­tencia se desliza en una esfera estre-chisima de opresión y miseria, y alli, en !o.rma eficaz, deja un consuelo; ya es en las cárceles, donde mucllas veces gimen ino­centes, y allí también, no sólo alivia las necesidades nmteriales de aquellos que mu­chas veces lloran el dolor de una injusticia, cuando no, el de un remordimiento, sino que esta simpática actitud despierta en ellos optimismo, ya que se convencen de que no están olvidados. Otras veces la práctica en aquellos hogares que antes el"an tan felices, pero que hoy la muerte, con su guadaña que no respeta edades, condiciones ni sexos, so­bre ellos arrojó su manto fúnebre y los cu­brió con implacable saña. Ya es en aquellas viviendas que parece respiran felicidad por todas partes, pero únicamente porque sus moradores saben ocultar, por educación y por deber, bajo una apariencia sonriente, el amargo acibar de las tristezas y de los de­sengaño- s. Y para toda clase de dolores, la cristia­na caridad tiene consuelos; establece dife­rencia entre los que sufren desnudeces, ham­bre y frío, y los que ólo sienten hambre en el corazón, frío en el alma; y con mano cariiíosa de hada apaga comvasiva el vol­cán de sus dolores. Cuando Pestalozzi, el sabio 1- : .. gogo qu tántos bienes hizo a la humanidad con sus excelentes métodos educacionistas, ln bo lle­gado a la cumbre de los desengaños, aban· donado por todos sus amigos, desvreciado por sus enemigos, cundo lloraba el recuer­do de sus bellas ilusiones, que él creta ya muertas, pues estaba resuelto a abandonar su grande obra, encontró un amigo ejempla­risimo, el generoso Iselim, que no descon­fió de este hombre e . ·cepcional; que tuvo talento para adivinar Jo que en aquel ta­lento portentoso se escondía, y espontánea­mente le tendió la mano de amigo y protec­tor. Por eso, Pestalozzi, con justísima ra­zón, al morir su am.igo, pudo escribir sobre su tumba, estas palabras: Tú me enseivaste. Iselím., a vence1· aún en rcti1Ytda, lo q11e cier­tamente es más nw1·itorio que V<'nce1 · avan ­zando cttando el enemigo huye. Asi también cuántos seres habrá que pue­den decir lo mismo de las personas genero­sas que si saben ejercer la caridad-~anta enseñanza del Calvario,~ue tiene el poder de penetrar en las tinieblas del dolor y re­vivir la esperanza en los desalentados. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 167 La CARIDAD, tal como la practicó el dh· ino Salvador, tiene poder suficiente para conv8n cer; atractivo in,esistible para sed ucil', y fuerza incontrastable para conmoYer y trar. ~ ­formar el mundo . SOFÍ.\ Ql' ),J .\ ,- 0 ()Jo: AYIL\;\1. LA EDUCACION De febrero a esta parte, se ha hablado y escrito mucho sobre este interesante tópico. base y fundamento de nuestra cultura n a cional. Unos lo han hecho con patriotismo entusista y sincero, y otros con un fin uti­litarista muy marcado. Han surgido muchos pedagogos t Póricos . creyendo, quizá de buena fe, que al ha­blar de metodología moderna, de proced í· mientos sui gé1w 1·is, y de sist emas hasta aho­ra no implan~dos en Colombia, pueden con­seguir, si no un alto puesto, en el ramo. al menos que se les admire como autorida des especiales en materias tan delicadas en mo son La Educación y La P c dm.{J O{¡ í.a . Con la V\3nia del magisterio y del público inte· resados en este problema de actualidad, tra· taré en el presente artículo sobre / Ja Ed ucrl­ción. y en el s iguiente, sobre / J.f l P r d a{l og;o. La Educac ión de un pu blo es una e mlH·e­sa tan colosal y de tan grande alcance , qu < no se puede implantar en diez o en 'einte años; es obra del tiempo, y de la r ecta. justa, e inteligente dirección que l impr i­man los gobiernos conscientes d e s u deber, con la cooperación de todos los ciudadanos de buena voluntad, y muy especialmente el e la mujer. Todos debemos contribuir con nuestro grano de arena a reconstruir esl templo, base de nuestra nacionalidad y de nuestra grandeza . " El hom lJ r e r s como el medio en que se desarrolla", dice un insig ne pensador. Culpamos a los maes tros el ,., la mala educación que observamos en lo s niños; no niego que algunos maestros ten gan alguna parte en esta culpa; pero lo dos, .absolutamente todos los ciudadanos, cual más, cual menos, somos culpables. Veámos­lo: ¿Qué ven los niños, desde que comien· zan a darse cuenta de su existencia, en la generalidad de nuestros hogares? Modales groseros, reyertas ridículas y vulgares, ac-tos incorrectos; sus inocentes oídos escu· chan frases de doble sentido y palabras quE> no son de recibo. -Advierto desde luego, que en nuestra sociedad hay numerosisimas excepciones, como en toda regla. -Sale el niño a las calles. ¿Qué ve? ¿Qué oye? Vos­otros lo sabeis, porque también la habeis visto y lo ha beis oído. Va ,a los templos, y allí también V\3 cosas incorrectas e irrE>ve ­rentes. Va como muestra un ejemplo de mala educación: En la casa X, una señora, o señorita, o camarera, lleva en brazos a una criatura de seis meses o un año; ese niño, por poca previsión de su conduc­tora, por coger una flor que está en un flo­rero, éste se cae y se rompe; al instante comprende que ha hecho un daño y llora; la señora, para que no llore, le dice que no fue él quien hizo el daño, sino el perri­to, el gato, o alguna persona, y hace el simulacro de castigar al supuesto culpable; el niño se calla y sonríe; pero en aque11a almita inocente y pura, se ha sembrado la monstruosa semilla de la calumnia; má~ tarde, le será fácil culpar a un inocente. La familia, ni siquiera cae en cuenta de es­lE> incidente . De este y otros géneros, po­d ria citar millares de casos, que pasan de~ apercibidos . Ahi tenéis un niño mal edu­cado al año; y asf en adelante en una es· cala más amplia. El niño tiende inevita­blemente a la i1nitiación; así imita todo lo que ' e én su casa, en la calle, y en todas partes; y, generalmente, el mal tiene sobr<> él, más fuerza de sugestión que el bien . To dos vemos a diario botar cortezas de fnt ­t. as en las calles y en todas partes, con el dañoso fin de perjudicar a sus semejantes; hemos visto jóvenes de dieciocho y veint años, matando los pajaritos, adorno úe nues­tros parques y campos; y a más no poder, rompiendo las lámparas del alumbrado pú­blico, o lo•· vidrios de las ventanas, por el único placer de hacer daño. Por este elitilo, podría citar miles de casos de brotes de sal­vajismo imperdonable. Vemos con mucha frecuencia a muchos individuos de ambos sexos, t·estidos de gente decente, cometien­do actos áltamente reprobables. Hoy una señora o un caballero de positiva cultura, son mirados como plantas exóticas, y el vul­go ríe de ellos. No se respeta nada ni a nadie; lo cual dice muy mal de nuestra cul­tura. Todos esto lo ven los niños, y siguen la corriente, corrigiéndola y aumentándola. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 168 LA ACCION ESCOLAR En vano los maestros luchan por inculcar en los niños buenos modales y corrección en sus actos; pues, en lo general, aquella constante y titánica lucha, se estrella con­tra la caprichosa roca de la mayoría altura del piso, con dirección, las unas ha­cia el Oriente y las otras hacia el Occiden­te para que los rayos solares penetren libre­mente, lo mismo que la ventilación, para que como ha dicho un afamado facultativo: "don­de no penetra la luz directa ni el aire puro. penetra el médico". Careciendo nuestros In­cales escolares de ventilación, con mayor razón carecerán de luz directa; hay salonc~ en los que nunca penetra un rayo de luz di­recta; su aspecto es tan lúgubre y sombdo, que llena de tedio a niños y maestros; pe­ro no es sólo eso, sino el daño irrel)arable que les está causando a los niños en los ór­ganos de la visión, pues la pedagogía moder­na ha demostrado científicamente por me dio del fotómetro de Weber, que a dos me· tros de distancia de una ventana, la luz dis· minuye en un 50 por 100. En muchos loca­les escolares que he conocido y también \a­rios en los que me ha tocado trabajar, hn sucedido que en dias ovacos no se les ha vo­dido hacer clase de lectura ni de escritura, y otros trabajos en el tablero, vor falta de luz en los salones; siempre se. ha vivido pe­cando contra las leyes de la naturaleza y violando los verdaderos fines que persigue la educación, por falta de técnica e inercia de nuestros gobiernos. I.as deficiencias que he anotado y segui rf> anotando con respecto a los locales antihi­giénicos de las escuelas primarias, no son Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. líO LA. .A.CCION ESCOLAR un cálculo ni tanteo, sino hechos deducidos de la propia experiencia y de que somos víc­timas maestros y niños. Y para hacer más concreto y sensible el error que desde ha· ce tanto tiempo se viene cometiendo con· tra la salud de los niños de las escuelas primarias, voy a analizar, aunque de paso, la parte social y económica de la clase pro­letaria, porque tiene intima relación con el tema que estoy tratando. Todos sabemos que a las escuelas primarias concurre el 80 y 90 por 100 de la clase proletaria o pobre, y respecto a mucha de esa clase de vivien­tes tenemos que pasa1· una revista minucio­sa y detenida, para poder apreciar con cer­teza el medio en que vive y se alimenta. La mayor parte de la clase proletaria, en nuestro pais, vi ve en una pobreza francisC'a­líla, y aunque la mala situación los manten­ga entre sus garras este gremio es casi en su totalidad adicto al alcoholismo, sobre to­do al chichismo, fuente venenosa que tanto ha degenerado al pueblo, aumentando su mala situación, e impulsándolo a toda clase de crfmenes, convirtiéndolo en ameneza so · cial, y exigiéndole al Estado fuertes eroga­ciones l)a1·a atender a esos desgraciados, inú­tiles para la sociedad y la Patria, mal que nuestros gobiernos no se han preocupado en corregir, ni aliviat· su situación. Mientras quP el gobierno no tome medidas serias para aca­bar con esa fuente venenos a, y medidas so­ciales de protección para aliviar su indigen­cia, y preceptos rigurosos de higiene en unión de la campaña anti-analfaheta, es imposible levantar el nivel moral y patriótico de tanto proletariado que pulula en la más absurda ignorancia, no sólo ele los deberes cívicos pa­ra con la Patria sino de sus deberes y de­rechos, pero más que todo de la higiene. Los maestros que hemos andado por muchos municipios y hemos reco-rrido los campos, y que nuestra misión nos pone en cantac­to con toda clase de personas, hemos podi­dido experimentar el vacio que se encuen­tra entre la educación que se les da a los niños de la clase proletaria y el medio en que los crian; de ahí que la educación en la mayor parte de esos niños, el fin sea negati­vo, porque el ambiente del hogar predomi­na. Pues bien: en la mayor parte de los ni­ños que concurren a las escuelas, se lee en ellos la indigencia y el hambre, la niano des­piadada que desde sus primeros días ha ve-nido atormentándolos, sus facultades depri­midas por el ambiente en que han vivido, su o-rganismo raquftico y enfermizo, hasta con deformidades ffsicas; la atención del maestro tiene que ser constante para 1 r despojándolos de los malos hábitos y eorri­giendo su lenguaje vulgar, pero más que to­do es lucha constante respecto del aseo per­sonal, po-rque los han criado en completo abandono de la higiene, pues, es algo lamen­table la ignorancia absoluta en que la ma­yor parte de la clase pobre, vive, con res­pecto a la higiene. ¡Qué obra humana es traer a esos niños raquíticos, y ya con al­gunos gérmenes de enfermedades, para en­cerrarlos en locales antihigiénicos a que aca­ben de debilitar su organismo? Ya que esos niños vinm desprovistos de pan y de higie­ne, es necesario que se tomen todas las me­didas indispensables para proveer a las es­cuelas primarias de locales higiénicos. BENJA IÍN ALV.\ImZ T . (Continuará . LA CAJA DE PRESTAMOS JUBILACION Y EGURO PARA MAESTROS E INSTITUTO RE Unica ooperativa d e crédito y seg uro d e­bidamente establecida, se fundó por la Aso­ciación de Maestros y Profesores d e olom­bia hace cuatro años con 38 socios, cuenta en la actualidad con 210 afiliados; entre lo:; cuales hay maestros de carácter nacional, departamental, municipal y privado, d den­tro y fuera de Bogotá. Su fondo social es de $ 3.200,00, con lo cual se puede prestar ayuda mensual a 40 o 50 de los afiliados a la Caja. Desde su fundación hasta hoy el total de los préstamos asciende a más de $ 50.000. Para ingresar a la Caja de Préstamos e tc. se cubre una cuota inicial de $ 0,50, debien­do el maestro que ingresa dar una ;cuota mensual de $ 1.00 y una cuota extraorrli· naria de $ 0,50, cada vez que fallece un com­pañero. De la cuota mensual el maestro de­ja $ 0,05 para el sostenimiento de la insti­tución. Cuando fallece un socio se le deYuel­ve lo que ha consignado, menos el 5 por 100, el total de las cuotas extrao-rdinarias dadas por todos los afiliados restantes, jun- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 171 to con el porcientaje que destina la gaja de su fondo de seguro. La Caja hace préstamos al uno por ·ien­to mensual, hasta por sumas de $ 100.00, des­cuenta nóminas a la misma rata, y se ha visto el caso de afiliados a la caja, que se han equilibrado en sus gastos, no necesitan· vender su sueldo, únicamente con la dife­rencia de interés entre la Caja y los agio­tistas de diversa índole que cobran el 5 por 100 mensual y aún más. Los interes que percibe la Caja, las cuo­tas iniciales, y el 5 por 10 de las cuotas mensuales sirven para su so tenimiento, y el sobrante está destinado al aumento del fondo de seguro, de manera que el maestro percibe las utilidades de la misma en segul'O. El seguro de un mae tro inscrito al prin-cipio vale hoy $ 150.00 y el de uno que se inscribe hoy vale $ 104,50. La Asamblea de Cundinamarca votó Ja partida de $ 8.000 para la iniciación del Barrio del Maestro, lo cual no pudo llevar­se a cabo por la no apropiación de la par­tida. La Caja aspira a tener lo menos 1.000 afi­liados, con lo cual el socio que fallezca queda asegurado por más de $ 500,00, cu­bl iendo únicamente unos trece pesos anua· les, tarifa que supera a la de cualquier com­pañía de seguro en las mismas condiciones. El ideal que persigue la Caja, es el de es­tablecer el Barrio del Maestro, con el ob­jeto de que esos beneméritos servidores, da­do lo reducido de su sueldo, puedan aten­der con más Yentaja a sus necesidades. RETAZOS Informe del doctor Tomás Cadavid Restrepo (Continuación) En mi concepto el proyecto sobr educa­ción pública atiende en líneas precisas y gPnE>rales a las nec sidades de la más im­portante rama de la admi.nistración: crea el Consejo Nacional y di pone que las asam­bleas constituyan en los departamentos jun­tas asesoras de la dirección de educación para que de acuerdo con aqu '1 trabaj u en el mismo sentido. Así, la reforma estará respaldada po1· una institución permanente que conserve la tradicióu por sobre lo s cambios con tantoes de la politic:a. demás: la inspección nacional, dependiente del Mi­nisterio, que obrará en armonía con los di­rectores de educación y los inspectores pro­vinciales. En la bri liante y maciza exposición d motivos con que la Misión Pedagógica ale­mana sustentó el "proyecto de ley orgánica de la instrucción pública" se encuentran es­tas razones que prueban la utilidad d€ la medida: "La creación de inspectores naCionales de instrucción . viene a llenar un vacio, seña­lado ya por el Congreso Peqagógico y por el Ministro del ramo, quien sometió al Con­greso de 1924 un proyecto de ley en tal sen­tido. En verdad, el Ministerio necesita man-tener en los departamentos un contacto di­recto, permanente y activo que le permita conocer y apreciar los progresos y las d n­ciencias, los rteseos y las necesidades regio­nales. Con ello, n lugar del frio y por lo común estéril, cambio de notas e instruc­ciones ent1 el Ministerio y las entidadns departamental s, viene a establecersE> una comunicación \erdaderamente fructuosa pa ra los intereses del ramo. Es entendido que los inspectores de que se habla no serán meros funcionarios administrativos, sino an­te todo, pedagogos y técnicos que por su actuación personal sean impulsores y coo­peradores." La inspección bien organizada desempeña un papel de primer orden: que los encarga­dos de ella sean hombres de estudio, de fuerza inicial y abnegados. A esos puestos se debe llegar por ascenso justo y gradual, no por merecimientos políticos ni por otro~-> motivos de orden personal. Los inspectores deben durar un lapso de dos o tres años en una misma zona, para que su labor sea fecunda. Una permanencia indefinida o vitalicia como lo anhelan los perezosos que se sienten felices en su feu­do por diez o más años al arrimo de los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 172 LA ACCION ESCOLAR protectores a quienes sirven sumisos, es del todo perjudicial y antipedagógica. El ins­pector es maestro de maestros; debe ser de carácter enérgico, prudente y patriota; que cuide por el progreso de la educación y no por su propia conveniencia. Corresponde a los inspectores nacionales y provinciales en asocio de los directore de educación, organizar los museos peda­gógicos, las escu~las de Yacaciones, y los cursos de perfeccionamiento para la forma­ción complementaria de los maestros. Si el Congreso aprueba el plan del señor Ministro, tál como se va esbozando, stá bien que sea al gobierno nacional a quien corresponda nombrar directamente los direc­tores de educación pública, sin previa terna de los gobernadores, aunque si en acuerdo con ellos. Cuanto a los mae. tros, el proyecto pro­pone medidas altamente favorables: un suel­do miniruo de $ 60 .00, muy uperior al prn­med ·o actual. El su~ldo dependerá de los m - recimientos y por tanto del puesto que ocH ­pe el maestro en el escalafón y no de la es­cuela que desempeñe; h-á aumentando gr·a ­dua1m nte y además el gobierno nacional queda fa ultado para decr·etar obre-suel ­do. a los maestros d lo campos, de lima!'! deletéreos y a los que se distingan por su comp~tencia y consa~ra ión. Trata lo refe­rente a p nsiones de jubilación y ordena qu el Consejo Nacional organice una caja obli gatoria de ocorros mutuos para el <'aH<> rle "enfermedad, in\ alidez, 'ejez o mtu•rtP a fin de que puedan gozar de mPdico y me­dicina. ~ratuitamente y en caso de inut ili­zarse para el trabajo ten~an una renta vi ­talicia además d~ su pensión de r tiro" . El día en que el gremio docente sea unn fuerza económica se habrá resuelto n ~ran parte el problema d~ su dignificación. Ya no se verá en el país ese tipo del mae::;tro deprimido por la pobreza y agobiado por la lucha en la escuela y en la sociedarl. Quien vive holgadamente está prepararlo para el bien. Santo Tomás de Aquino en­seña que para el ejercicio de la virtud s n~cesita de algún bienestar material. El maestro debe ser sociable, si quiere que la escuela sea un organismo social. El apático o misántropo no cumple su misión. Por lo tanto el estado está en la obligación de proporcionar al educador· los medios de coloca¡;se en un nivel de decencia. No es justo pretender que quien dedica corazón, brazo y mente al servicio público, reniegue de toda comodidad y mate las más nobles aspiraciones. Pose~n los organismos superiores unida­des vitales, como el glóbolo rojo, el cual pierde el núcleo sacrificando su función reproducti a para cumplir mejor el papel que le corresponde en la división del traba­jo, que es el de fijar y almacenar el ox í ­geno para darlo a los tejidos y células no~ bies. Así hay hombres de selección que, por practicar la virtud y cultivar la ciencia, des-precian el propio bienestar que podían adquirir por medio de sus e ·celentes doteH: es ésta una 'ida alumbrada por un ideal exc~l. o que subyuga y atrae a cuantos após­toles, dignos de la inmortalidad. Mas, esto e excepcional y no se puede pedir a todos los ciudadanos. Colombia es un pais pobre; no pued to­davía pa~ar debidamente a los set·vidorf's de la educa ión, pero sí es hora de que S(' prefiera la escuela a s rvicios diplomáticos inútiles, con que se remunera a los profe ­siona~ les de la política y a los audaces que viv n del t soro público y no de . n tra­bajo. Es alarmante 1 eriterio mercantil QH0 preside hac algunos años las actividades de la nación: se piensa que importa más para la prosperidad social un kilómel ro ct • carretera o de enrielado que una buena es­cuela; el trabajo intele tual se cotiza a ha­jo precio, de manera que se acepta sin re­paro qn un jornalero, un agricultor o Ull mecánico exijan salarios altos, pero no se admite que el hÓmbre intelectual reclame honorarios dignos. Efecto es este des quilibrio del concepto ilógico y mezquino que se tiene de lo prác·­tico: para los fenicios de hoy, es práct irn quien ara la tierra, planta un árbol~ traza una vía o construye un puente, y es espe­culativo e inútil el que razona, el que des­cubre una ley filosófica, escribe un libro. pulsa la lira o poetiza en el lienzo o en Pl mármol; en resumen, es práctico y por en­de merecedor de encomio, todo el que ,·ege­ta, nó el que piensa. ¿A dónde irá un pueblo en que !:o sólo no se cultiva el pensamiento, sino que se le Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA AC ION ESCOLAR 1'"') .... castiga? Léanse como nota final estos <.:on ­ooptos de John Dewey: "Y en efecto, el pensamiento es un guía absoluto que cuando es pobre e inculto, ejer­ce una misión torpemente destructiva. Asi como logra emanciparnos de la condición de automatismo movido al azar por instin­tos, pasiones y rutinas, de las misma ma nera nos expone a desaciertos que desper­dician nuestras energías más valiosas; <1 la vez que nos eleva por encima del nh el de las bestias, nos conduce a fracasos qu éstas no pueden sufrir. Bien claro se mue ~ tra, pues, la imperiosa necesidad de e~e e u 1- tivo que Locke en prudentes término~ a r on seja." Efecto del poco cultiYO de pensamien1 o t>-" el estado de confusión, casi de caos, n qtH' nos hallamos: no tenemos dirección fija n t en hacienda, ni en obras públicas, ni en educación. Como si el sentimiento fuga z y loco nos condujera al abismo. La inst ahil i dad enfet·miza que nos caract riza y <'l d0 sorden habitual en que nos moYemos así lo comprueban. Un hecho elocuente como muestra: se habla de practicismo; se el o gla a quienes lo encarecen, pe.·o nada se ha ce por llegar a él de manera racional : n" se acepta el trabajo manual en la escueta como procedimiento educativo; s descuida la enseñanza técnica; no se fomenta la r.om­plementaria y no existe en el país sun ie>n ­te número de escuelas ele agricultura, a 1 tiempo en que tenemos siete de det· echo y centenares de establecimientos de educación literaria ... El cuadm es sombrío, casi desolado r .. . "Los dirigentes de la educación púhl ic:t se esforzarán porque la escuela colombiana sea activa desde el triple punto de vista fi ­sico, intelectual y moral, y tenga un carác­ter de comunidad de trabajo en la cual ro­laboren padres, maestros y alumnos." Este artículo, al ser aprobado por el con greso, fijaría una orientación moderna } saludable a la educación colombiana. Acep taría asi el primer cuerpo legislath·o la norma de la educación por la acción que E'S la que está más acorde con la na tu raleza humana. La escuela verbalista instruye, no educa; da conocimientos, no habilidades; nu desarrolla todas las facultades ni prepara para la vida. Con mano maestra describe el doctor Mi­guel Jiménez López lo que es la educación pasiva. En verdad, como lo dice el autor, se "apar­taba al niño de la viva realidad. . . Arran­cado ·del medio familiar a los siete años, se le tenía, por siete horas cada día en un lu­gar cerrado por altos muros, oscuro, frío y severo, de donde el sol y el aire libre e:;­taban ausentes; sin árboles, ni flores, ni aguas corrientes en su interior, ni cielo ni praderas, ni montañas ante la vista. El l"i­gor y el castigo como normas; el silencio y la clausura como ambiente. El_ duro ban­co, uniforme pa1·a todas las edades; la po­sición, fatigosa y deformante en largas ho­ras de labor; la quietud, la tristeza y el temor; el castigo doloroso y humillante ... " ... Y todo ello, para qué? Para enseñarle, día tras día, reglas, precéptos y palabras. cu­yo fin jamás alcanzaban a adivinar esto!'> tiernos espíritus, a quienes la , ·ida, allá fuera , llamaba con sus mil 'oces, henclti­da de la más dulce sugestión para el alm:t infantil. " Pues, si en lo puramente mat rial. la e s· cuela era una clausura que aislaba al niño de la naturaleza viYieute, mayor era aún ese apartamiento por razón de la enseñanza que en ella . e le daba. Allí todo esta ha el o­minado por el signo, por la abst mcción, po ;· la palaht·a y el pr e pto. La Lectura . l:t Escritura, el Cálculo, la Gramática. la < ;1 1 grafía y la Historia eran jercicios , -e r ba les. simples tro?.os aprendidos ele memoria en un libro y recitados enseguida ant<' el maestro Jamás vino a la m nte ele aquella pedagoga que todos esos conocimientos han nacido de la observación directa d la~ en sas, y que de esa manera debe ensei'\a rsf· a los hombres; que el niño, en sus primeros años, es un sér que adquiere toda no< · iún por los sentidos y por la intuición inmediaia de los objetos; que su espíritu es t•efravl a ­rio a la noción abstracta; que el alimento intelectual para él son los aspectos reales y amenos de la naturaleza y de la vida; que el libro, sus reglas y definiciones son, en esa edad, letra muerta y motivo de fatiga; que es solamente con los ojos abiertos an­te la luz del universo y con las manos puestas en contacto con la materia como el niño aprende las primeras letras y la his­toria y las artes, las profesiones y las cien- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lí4 LA ACCION ESCOLAR cias. En una palabra, que educar a un sér humano no es hacer de él un autómata que recita su lección ante el maestro para des­pués recitarla en el examen, sino formar un hombre llamado a vivir entre los hombres y a realizar su personalidad en un mundo poblado de realidades. "Secuestrando, así, al niño de la vida na­tural, la vieja "educación" lo formaba y hacía de él un enfermo del cuerpo y del espíritu. "(Y pensar que este pasado, muerto hace largo tiempo en casi todos los países, es aún, en ciertas latitudes, un doloroso presen- ' te ... )." Los principios básicos de la escuela acti­va son antiguos; su aplicación €S moderna. X ·ihil est in intelectu quocl prius non tu c­rit in sensu, es apotegma escolástico que ex­plica la razón filosófica de los métodos que tienen po1· fin dar un desarrollo integral , comenzando por la educación sensorial. D e­licadas antenas son los sentidos qu e se hun­den en la naturaleza en busca de leme n t o s para la educaeión. "Hubo, dice el P, Ruiz Amado, sistemas pedagógicos que creían poder educar po1· me­dio de la comunicación de la verdad, conte­nida en determinados textos o auto1·es cléí ­Ricos en cada materia ; otros pensaban qu e bastaba añadir la intuición de los objetos sensibles. Felizment€ ha predominado en la pedagogía mode rna el principio el la f'. (/ 11- ('r tción por la acción." La pedagogía es ciencia e _· p e rim e ntal y en consecuencia se renueva y progre s a a 1 par de la medicina y de las otras ciencia !-; naturales. El niño es el sol que sirve d e e ntro de estudio al pedagogo; en torno de ese amable sér se mueve el plan educador, en el cual deben intervenir el sacerdote, (' l médico y el maestro. Oponerse a la reno,·ación d la pedago­gía, es desconocer a é sta s u ca1·á ·te1 · cientí­fico. El Pontífice actual, Yarón sabio qu ha Yivido para la investigación y que sabe que la Iglesia impulsa y bendioe la civiliza­(' ión verdadera, esto es aquella que recono­ce y adora a Dios, ha escrito la última pa­labra en punto de educación. "A la verdad, enseña el Padre anto, nun­ca como en los tiempos presentes se ha ha­blado tanto de educación: por esto se multi­plican los maestros de nuevas teorias pe-dagógicas. se inventan, proponen y discu­ten métodos y medios, no sólo para facili­tar, sino para crear una educación nueva m.u de los tilos, Insólitas palabras. " la j?·entP. Se hn llm·on ojos n urros. i 111 nuH¡u ilos Prwpadeos dr' róh'l o ilzfZ.am,•tdtt: Y. ]JOr 1wanos. dos [Jfi/Tirts ar• t1 il'z filos. e dP .S'fln{Jrt' 1Jrot() clr' su ubra (/(la GaTganta. y por S/t . .,. pcílida.'> mejillas /,u miraron r·o1-rer. utroprllada. Prro til. te pn• ·ent{Js rle puntill(Js. lJIIPtw madre, .11 con 'I'OZ llrnninadont, • ~epe1~as las airadas jirredllas \ lPs ordf'JHlS: ·'¡Har'ict f'l lf'f'llo o/itJr•t!'' I T r~us sombras los r·ircuyrn. J>rur·t•siones Ve fantcunnas. el lu1Jio si{liloso. J>orecian surgir rlf> Tus rin('(mr•s. Y fuP de oinw r•l lá11guido sollozo ('rf'CPr l;ajo r.l imprno dr rtl{lO o ·r uro <)ue ooloba Pntrr lóbrPy() n·poso. Volviéromw los dos con insrgu ro Jlo?•üniento. y entramlJos corazones .'r rsruc7z>(trO?I T.atir ron ritm.o puro. Llf'ga. ('llal sobrr· manto rlt• 1'('1/ol/(·s. La nwd rr-t1·.as la )Jal?ll•ll sonrosad(/, T.~a luz-a rr.mintr o sus l('Oncs. Contbnpla.los absorta: en a prelada Red de oQ.brazos se rstrerlwn dulremf'nft'. Dllenne11 rnnbos, el ala reple.vacla. }:. rlln los lwsa con a m-or rientr. III ¡Hombres!. P/1 cuestra. irus rlt' trlino.~ Pensacl en el misterio pcu;oroso Que am:arga ·vuestros míseros desti110S; Pensad en el silencio teneb1·oso (JuP S'Obrevive al gTito delinmte, Y, de la guerra, al hnpetu furioso. ¡ HornbTes, paz! En la tierra vacilante Enonne es el ?nisterio. y sólo atina El que brinda su amor al semejante. í Pa.z, hennumos! r..~a mano qur> se in· [Cli?W T,arde o tentprano a ucltriciar, desanne el gesto aiTado, la pasión dañina, A fin de q'lt e la ca lnta SP derra:m e Por nuestra faz. cuundo sin ser oidu Se ucer-q'lte. sin que nadie nos la llam~. L .a Muerte con su lámpara r'ncenrlirla! Guillermo Valencia DOCE DE OCTUBRE El cuos del olviclo se CP-Tnía tri u nJantc Robrr• pampas enormes 11 sell''tS secula1 es; A sus lados rugban impetuosos los mares O llorrn ía11 eallarlos sobrr rl limo rts/ixiunU·. En s1~s r:wm pos rl u rito del renr·or m urlws [?Jcees Resonó, y de la tierra lcJ ¡n olifi('(t cntnu1a Jt'ec.:umlose ttl impulso rlr la illdígcnu zaFw Q1te pagolP a In mw•r1r' ·1~ trilmto con ct·ece.r Y la Fauruz. Pnton.abu si11 ' , · 01· ,,u con­l ciert u, Y en los campos que Plo1·a r•.rultó ron &HS [galas ltJ/r rcn¡,t.ar dt• los picos y el batir d< las alr asegurar, rotundamente, al otro día, que era el sacristán, y no el canto•·. quien había tenido un altercado con el Juez municipal. a la salida del rosario ..... Alguna decepción amoro.sa cuand() conta­ba 43 años,le hizo tornarse un frasco de láudano ... ; aguantó hambres terrihle·s; la gripa y la pulmonía pasaron sob1·e ella y tuvieron que huir aYer?:onzadas ... Nada! No murió doña Ursula! Tenía 93 años. Un día salió a las afu ras de la población con Pascualita, n hija, por­que se me olvidaba ya contarles ,doña Ur­sula tenía también una hija, garrida don­cella que por este tiempo frisaba en los 69 años bien vivi dos. Hablaron de muchas cosas. T•Jl !-;O} caía tibio y moribundo . ob1·e lo. matorrales y faldas que se ext ndían hacia el ori nte . ._ 'a­lieron hasta un alto., descansa1·on nn rato y empt ndieron el regre, o hacia el pueblo. Al llegar a cierto punto d 1 camino di­jo Pascuala: allá está el al ald sentado al pie del caucho de la plaza..... y está miran­rando a la telegrafista que está parada en la vuerta de la oficina. Como vé, Pascuala no se parecía a la madre en eso de verlo todo.. Doña Ursula enfiló sus turbios ojos y di­jo: no es el alcalde; es Roberto .M.Sndez. -No señora, mire bien y \'eni que es el Alcalde. -Pero no seas terca, qu yo conozco bien a Roberto. -SI sefiora, pero no ve que se distingue bien la ruana a cuadros del alcalde, y ade­más la telegrafista no tien por qué hacer le caso a Roberto Méndez. -Que es Roberto. -Que es el alcalde ... Do.fia Ursula trovezó al ganar una curnt del C'amino y violentamente cayó de cabe­za en un zanjón erizado de piedras graníli- • cas. . . De su frente brotó un torrente ele sangre. La masa encefálica rebotó de f'ntre su cráneo ... Pascuala corrió. Doña U1·sula hacía sefia~ deseperadamente: acaso no quiere morir sin confesión, o espera la dulzura de la Yi ­da vor medio de la ciecia médica. Qué le pasó mamá, qué tiene? preguntó azogada :Pascuala. Le llamo al Sr. Cura? Que eres una terca, moduló doña Ursula; te aseguro que es Roberto Méndez; mira que ... tiene una zurriaga en la mano ... Y e­rrando los ojos terminó su fecunda y no­ble existencia. CE):ó.· DÍ.\Z QL n r:no. IIU. IIIII. UIIi. lll ll.lllll.lllll . lllll . li:!, . lllll. lllh. IIIII. IUII. IIII1• 111 • 1111 • 1 DU . .- tXGEJ, JJ ,\N/_\ . . l YBZ. fra. y puso en sus manos el siguiente mensaje: "Excel ntisimo Señor: Vien la Asocia ión de Maestros y Profe­soJ ·es a la cual pertenf'ce casi todo el gre­mio docente ele Bogotá y g¡·an part de nn­dinamarca, a presentaros cordial y respe­tuoso saludo con o asión de 'uestra exalta­• ión al solio presidenciaL A raíz de tan fausto acontecimiento qui­simos hacerlo, pero dificultades del momen­to bien <'onocidas de vuestra ex elencia frus­traron e te justo anhelo. Vuestras de ·laracione. referentes al 1 a­mo de Instrucción Pública, al cual como -. erdadero hombre d Estado dais la aten ,..ión preferent que m .1·e e, han ahiert o a :ns Institutor . de olombm vasti. imm; llo­J w.(Jntes y hecho renace1 en ellos la~ má~ nalagüeñas esperanzas de regen ra<'ión y reforma sanamente ent ndiflas, esperanzas qtte, dadas vu stras dot s d Gobi rno y las de los egregios eolaboraclores que habeis escogido, se convertirán en realidades para el bien de Colombia. Nosotros, soldados de vanguardia c1 1 gran ejército civilizador del Pueblo colombiano, 'erdaderos zapadores del prooTeso, vonrlre­mos con entusiasmo jubiloso nuestras mo­destas capacidades y todas nuestras ener­gías, •al servicio de Ja Patria y a las órde­nes de un Gobierno que, estamos seguros, sabrá conducirnos tinosamente dentro de las normas constitucionales, por el camino d realizaciones efectivas, a la meta soñada de todos nuestros anhelos: el mejoramiento moral, intelectual social, y económico d<' nuestro gremio y, por medio de él, a una cultura no inferior a la de otros países más a anzados que el nuestro, pa1·a el pue­blo colombiano, a qui n ha cabido n sue¡·­te un gobernante de las capacidartes, recti­tud de miJ·as y espíritu progresista qne distingue a vuestra excelencia. Nosotros esperamos, Excelentísimo .Señor, que ya directamente, ya por medio <.le \'11('.-.­tros colabo1·adores, hagáis ele manera qu<' el versonal de maestros y maestras en to­da la Repíblica sea sf'leccionado de acue•·­do con sus cavacidades, grado de cultura, ho­ja de senricios, y no po¡· intrigas y mó\ i­le¡:; politicos que deben !:'er del todo ajenoR a quienes se ocupan en la noble misión de Educar. Nosotros esperamos que ,-uestra Excelen­cia intervenga para que l personal ele Im;­pectores de Cund inamarve se escoja ent ¡·e lo más aptos, entre lo!; más honorables, entre los más meritorios, justos y ecuáni­m~ es de los maestros, para que dejen esos puestos de ser en adelante prebenda ambi­cionada de quienes sólo pueden e . hibi r <'O­mo título para aspirar a f'llos, la adulación, la intriga inconfesable, el incondicionalismo desdoro o, o bien las maneras toscas e in­cultas de que h1acen alarde al tratar con maestras y maestros a quienes jamá¡:; Rt> atiende ni e da oídos n las alta¡:; esferaH oficiales en us justas qu jas sino por ·on­du to d 1 In pector, qu l'i juez y parte. Se ha dicho, Excelentísimo eñor, .POI' person•as ajenas al g¡·emio y po1· pedagogos improvisados que han surgido de la noche a la mañana, que en Colombia no hay maes­tros, que igno1·amos por comvleto los méto­dos moderno y que n nne tras escuela~ no hay nada <.J.Ue mere"'ca la pena de se1· conservado ni que signifique un paso ade­lante en las vias del progreso. Nuestros gratuitos <'ensores, Excelentísi­mo Sefior, no conocen nuestras escuelas, no han pasado vor los claustros de una Escue­la Normal, y engreídos con métodos falsa­mente llamados modernos y que ellos mis­mos no comprenden ni han practicado, nos arrojan al rostro el calificativo de ignoran­tes, sin tener en cuenta que hemos estudia­do en establecimientos facultados para ex­pedirnos un título de profesionales y qu más que el diploma que nos acredita como maestros comvetentes, podemos exhibir ge- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 180 LA ACCION ESCOLAR neraciones de n1no form'adas concienzuda­mente, si nó según nuestros anhelos e idea­les, si dentro de los moldes que el Gohif>! ·­no, con sus planes obligatorios, nos ha t m ­zado, y de acuerdo con los modestísimo. re­eursos que se han destinado siemp1·e a la Instrucción pública en un Ministerio por- t- 1 cual son muy raros los hombres competen­tes que han pasado, y en el cual se ati(:'H­de más a los problemas sanitarios y l 25 de septiernbre, tomamiOs C'l sig·uientf' re­corte que nos envía 8ll mttor. uno d lus colegas que integraban la . Excursión qat> nos visitó Tccientem.ente. en cuyas ideas nos sentimos hPnnanados. Confederación nacional de Maestros Parece llegada la hora en que los mae~­tros de escuela se den cuenta de que nadie tiene tánta neceesidad como ellos de llev~n a cabo un movimiento de concentración al ­rededor de la escuela primaria, para colo­carlo definitivamente en el lugar que le co­rresponde como primer factor en el des­arrollo integt•al de la nación. El estado a• :­tual de la escuela primaria colombiana ex i­ge imperativamente de los maestros un enér­gico movimiento que la haga salil del re­manso en que la indifirenci'a social y la actitud incomprensiva de los gobiernos, In han mantenido hasta ahora. Para llevar a cabo con éxito este empe· ño, al cu'al alioRas unidades del magiste­rio vienen consagrando todas sus nendas, se hace indispensable una estt·echa (m iún entre todos los elementos que tiene bajn su responsabilidad los destinos de la e::;('ne­la. y que directamente confrontan loR pJ o ­blemas múltiples de l'a educación primaria, en su diaria labor de abrir paso por sen das de bienestar y progreso a la nHPY~ s gene1•aciones cuya suerte pende de la ac r ­tada dirección que fSstos impriman a su ~ ~ ·· tuación escolar. Corresponde, pues, a lo actuale~ im~titu­tores, si es que realmente están inter .·a dos en hacer obra de mérito, sentar la ba ­ses de la confederación nacional de maes­tros, organización sin la cual es casi impo­sible la realización de un programa t ra¡.;­cendental que apasione a los deYot.os de la educación popular, transforme en acti­vos soldados a los timidos y a los pusilá­nimes, y gane para la causa de ex'altar la escuela, a tántos elementos de valla que ayer no más formaban en nuestras filas, iluminados por el ideal de h'acer patria grande y digna, a la cabeza de sus legio­nes infantiles. Hoy, más que nunca, el maestro de escue­la primaria, el verdadero maestro debe er­guirse con la •autoridad que le da la im- , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 181 portancia de su misión para llevar a la conciencia de los pueblos la urgencia de hacer un cambio de frente y encararse bra­vamente ·al problema de la educación po­pular, quieran o no los qu~ por mandato de la ley debieran emplear su talento, su :po · sición social, su prestigio, en salvar de la ruina económica y moral a l'a nación co­lombiana. Hasta la saciedad está demostrado qut' cuanto las entidades oficiales y particula­res, r~alicen sobre la base insegura I)UP oft·ece un pueblo ignor•ante, empobrecido fí ­sica y moralmente, z"s absolutamente nulo y aun contraproducente. Que lo diga . i no el panorama que nos ofrece la república, después de cerca de :->eis lustros de pa¿, al cabo de los cuales el pueblo tenia, (hoy no~ redime l'a esperanza), frente a sí el espec­tro del hambre en las ciudades, el <.lt> la desolación en los campos, el desconciürto en todas las esferas sociales, el frío de uu vencimiento prematuro, tan doloroso como inmerecido, y que hace penoso contraste con la virilidad ardiente, propia de un pm~hlo joven, dueño y señor de un territorio :privi­legiado, aureolado por gloriosas tradiciones y a quien todos los países del continente ronsideran digno émulo en las lucha~ por la civilización. Y todo por haber olvidado hacer patria, ducando a las nu 'a!'; genP­raciones en consonancia con loR altos n­nes que en las demás a<' ivi<.lades . e PNSl'­guian ; y la escuela se venga de este ol\ i­do, dejando al descubierto la incapacidarl general en que nos hallamos, para aft·ontar con probabilidades de éxito la delicada s i­tuación en que un vértigo momentáneo tl e progreso nos ha colocado . Hoy que. por doquiera renace la esperan· za, y todos se apt·estan ·a llevar a cabo nn nuevo esfuerzo en pro del equilibl'io nacio· nal, es necesario que los maestros de escue la constituyan una fuerza única que cool)e­re de manera eficaz a este equilibrio y lP ­vante la escuela primaria al nivel que le corresponde según la trascendencia de sus finalidades. Al obrar así, sólo harán lo que van realizando los agricultores, comer­ciantes, industriales, obreros, empleados, pa· ra afrontar la lucha sin cuartel que se ave­cina, y en la cual habremos de triunfar por decoro en nuestro carácter de colombianos. i este movimiento profundamente demo-crático justo y esencialmente patriótico, no se r~aliza en un futuro cercano. la escue­la seguirá empobreciendo las fuentes de vi­da que fecundan el suelo de l'a patria. No es, pues, de gusto, no de conveniencia persn· nal, y menos aún por espíritu de imitación, la actitud de solidaridad que debe asumir el magisterio colombiano en favor de la es­cuela primaria; es un deber categórico que impone la patria en la hora presente, n cuantos hemos jurado cumplir la misión de educar a la niñez en forma eficiente, co­mo correspond ea las necesidades d~l país. La confederación nacional de maestros tiene un programa muy amplio que desann­llar, cuyo enunciado basta para exalta,. el entusiasmo aún de los más fríos, y cuya re­alización ofrecerá las más bellas oportuni­dades a cuantos quieran servir con efica­cia y noble interés a la más patriótica de las cansas. La confederación nacional de maestro, tiene ante sí, entre otras importantes fina­lidades: hacer del magisterio una Yerdade­ra canera profesional; constituir la C'ajél de ahqnos nacional, por medio de depósi- 1 os mensuales de todos . us miembros, Pn nno de los bancos de la república; fundat· la casa del maestro en la capitales de Jos departamentos; realizar el intercambio de mae stros ntre las di\ 1'. as secciones rieL pais, y entre éste y las naciones amigas; lle' ar a cabo reuniones periódicas de congre­so. de maestros primario-R, en los cuales se fijen nueYos rumbos a la escuela, se ntlga­ricen principios y prácticas que la coloquen en capacidad de sen ir eficar.mente los inte­reses de la niñez colombiana; colocar la escuela y sus miembros, en r.onas perfecta · mente n~utrales, lejos de todo ajetreo de po­Htica partidarista; combatir, en lucha sin cuartel, la explotación infantil, que hoy ex­tiende sus tentáculos tanto en los grande<; centros urbanos como en las regiones agrí­colas, en donde el niño -es mirado con ojos de un egoísmo inaudito, y apreciado por lo que sus débiles fuerzas alcanzan a pro­ducir; velar por el fiel cum:plimiertto de las disposiciones higiénicas, cuyo olYidn diezma la infancia y engendra miles de in­dividuos incapaces para la lucha por la 'i· da, que hoy como nunca se hace a base el ' energia fisica · ensanchar los planos de 1<~ actividad infantil, trabajando por el esta- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 182 LA ACCION ESCOLAR blecimiento de escuelas de artes y oficioE: . y por la transformación de nuestra inei piente escuela rural, llamada a redimit· . t los labriegos de la postrttción en que ~ e hallan. Quiera Dio que este fervoroso llamamierl­to que hacemos a los cuatro vie ntos d e 1:>. república, encuentre f a v orable acogida e n el magisterio, y haga surgir en cada pech ') el propósito firm-e de no cejar hasta tan t o que la confere1·ación nacional de maestros . sea una bella realidad. Jos(: V . P1hn:z. DE NUESTRA CORRESPONDENCIA J/ Í 11 i.•.;f (' J'ÍO .r/ (' f~'r/ IINtr·ÍÓII _\ . ru·ÍOJ/ It/ Hoqot.á. or· f, ,tbr<' 8 rh !.9:-JO /'{, •, f)n. ('e· IIÓJ/ /)Írr z (¡jur' t' e r/o~ L. ( '_ 1!-... -timodo se·ñor: TI rm 1 /. e yar/.o '·'' 111 i. · JJ/fNI o. · 1 o. · 11 tÍ'" r'- 7'0·· d P l ..&\ ... or 7os infr> r (' sr' s d elmr :­yi. · t p 1·io. .JI e r ·OJJI "l"r·e 80ÚN:!J JJl tt:JI·r'l'fl t'(' l' r ·/JII/ 0 <' /. _f/J'(' tllio -rlor· rJ. 11f e dr' e. ·to ea¡Jif(ll~ lno .. - r·a r·oJI e fir ·r((·io lo.· nwrlio"' d e ,r.;o1idff ­riZ•' fJ '-'w,· ·r·lt(tlldo <' 1 moyi.<;fr•ri-o rh ( ' o lom!bür -"i ert luto (ll e r ;;· rt <' r·oiiÓJJiir· (l. /r' n drrí todo r~ l I'ÍffOI' .-or·i({l r¡ll r' JJI ·t n ,.,, Lrt unión dr' lo.· m rt r· slro .· e s útil. , " Jl (> (•(>,"(fl'ia, ('.'; lll!,(j(J/!r· - ro 1/l (' j)(' J' IJ ' '/ f} f pJir·lta r?.ns (1/ 1 i e iJI.j)() qu r' fo,·m ¡t/o 111 i.v t•oi·O-" JJOJ ' ,,¡ , ~.1· ito f e liz rl e r> sa noble i·n.~ - 1 it11r'ifn1. · Jlur·ho 1r o,r¡l'udr·2 NJ l rt-· JHt1o iJI rts ~· lo ­;¡ io. ·rJ . ., COJI r¡nc lll< /¡({ holil(ldo r · JI e l últim.o JuÍmr' rO d e 1(1 nl'islu. y lrt J·r ­pl'o ·lllu·ión que allí inir·iu d e mi 1 n ­form e ol .·e ño1 · Jfini. :fro d e l~'r11fr·w · ir)ll Quienr, Di·os que j)/l e-do :-wr útil ul m a r¡i . • Ü ' 1' ÍO r·oÜJ m h i {/ 11 o . he 11.<-:te d rnuy rl/ ('· nfo ·'W(/Ili'O sr' n·irlor, Tomá.· Cada ,, id H(:':tn'po LA ESC1 ELA ~OH.\L\L y la .l.'-íor·ior·ión de Ji ae:.;t,·os y Prof(',· O­J'e.- d e r'olombirt ( mno e · ,- de Colo111bia, o lo qtl<' nlle detil' Pl L STlTl. TO Pt:iM.nÓOH'O pa ­ra , ·arones , así .· e PlH.'lh' ntre funC'ionan ­do en un ,·etn . to ca:f'J'Ón. de. tJU110lH'<'Jclo.-, did;\11 los Hijo.- dt La Salle. a lo. fnt tn·o.-; utae tro: las genent ­<.: ione . ya fol'lnada ' ptt den psta1· ttfct ­no:, como que iienPn PxponPntP.:.; n Lt 1nan ra de nn .Jos<' E u tneio H i YPl'a, . que no lW<·e .::;ltamo: pondPrar; dC' 1111 .Jorge Bu nclía, <[lte ncalm eh' s Pl' dt> ­s ignado por ( l Gobie1·no , .. aC'iona L con v rdndc1·o a<.:ierto. p<:nn 1 >ir 'dor dl' Educación Pn ... a riño. : tt patTin c·h i ­<' H; y de otro: tanto~ qttt>. de lo · que m á.- valen ch•nt1·o d 'l profesorado colotnbiano. tnnt o Pn lo, C'stableeimiento: de Pn:-;eñanza . ·e un ­daría ·muo el fi.im na.·io :JI or/PJ .. no otros de .· u gtSnero, como n el ran1<> prinn1rio dP todo C'l pab. La '· ~\ ·ociación de -'laP. tros \' Pn> ­fe. ore ele Colontbia ", que :e uf;uw lr hac 1' ju. ti cía ca la vez que. pued , t~. ·­cogió est establecinliento, no :npe1·acl > ha ta ahora por ninguno de su im i ­lare entre no oh'o , para abrir un {'u,·.·o {'onvplen·wntario para sns socios de la Capitnl d la República. con el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 183 concur o ab oluta1nente gratuito del R verendo Hennano Enrique .Jo <-. Di­rector el l E tablecimiento, 1 el n1u Y eficaz, por lo experto, del Rt>Yerendo Hermano Gastón )laría, que une a la lnunildad del .·abio, la Yirtud : dt>l H.anw, s dr· Colombia·. ' ' r¡uc · pedenn·emo.·. lw .· ido .· ir- m¡JJ ·r· <'1 df' pro¡;endPI' ¡w,· d nu )o¡·amÍ<)IIIo i1dt ­lef'lurd rh .·11. afili(ldo.·. ( 'oJI.·u·lt< Jl.lr r·on ello, edita rl{'. ·de lfU.J .. L.\ .\c<'rÓx E,s('OLAH··. ~ue e.· si( r),·r¡rtJI(); tif'll(' ' '·"­tab7n ·id(/ tmtrl Hibl iolt' c(l, i ¡utu.y¡u ·r¡d(/ d e m (1:/l.P ¡'(1 xolf' lllt11 Í:·;i /Ji (( tf/ f' 8t/ f ' ('/ 111 Í. ' 111 O a:lw que ur·abrnn•o.r; d·r) r·itar, y en r·l }JJ'e ·e'flfe ha p.·tudo doJido /o. · JHitiOS r·orudur: 11 1<' para 1a jlf llr!(((·ÍÓ II rlr.~ u 11 CRNTRO JH: I·~HTCDlOH. JI oy terwmo. la vrola (·orn,vlacenr /rt de r-omu ·nico,· al 1'. fnsp('r't o' ·~ r¡ue lu~­m• o.· l.ogrado p.·te r1.1ue.·tJ·o fen. iente an­h e l.o. g1·ar·ia8 a 71Cl noble coo JN rrtrián. patriótica y de ·i?dPre,'lfda dP I'Prdad. rlP lo· Reverenl(lo.· TI p¡·mo1nos de 1tt.· P,~.-r·uela.· (Yristiwrw.<.; r¡ue. de mrt'JI(''/'(f acertadla. como nadie -ha lo.r¡rado dr-s­mentirlo r·011 JJJ"Uebas JJalmariu.·, ha'''· ? p,niibo dirigie1?Jdo e ·e ,:e11dadero sem.i­nJtrio dr' mae ·tt·o.· que (' 8 1a ··I~. ctw1a Xon11al Central de In . titutor~ · ", d e e.·- ta. capital. mal que le .· pe.··e Ct quien1··· quísie1·on que 'a ·í no fueru, para pod.er . ali1· air-í.~o.· al hare1· •afínnacione.· ·ro­turnda, · (:'.11 r·ontnn·io. si11 ad1u.: i1· las pruebas. 17 Pdo lo rlecin1o:-;, pw·u ::s.iy·nificarlc al Sr. In. pecfo¡· r¡ue. rlmi'mados pot• 1t n naciomali. 1nlo bien '' lifetlrlido y del (fUI(Il dP.ben harer· qala lo· nwr",' fJ·o.· de e ·ouP- 1a, 110 de ·.e peJ'(mW:-; toda7'Í·r' de ad.qui­¡ ·iri 11/uesh·o pP1'feccionumie11fO en n'lu' :-;­tra8 JYI'O.VÜ.f.· f'I,U'11fr~ ..... trm.fo nufs. r·ur/í./1- to que ff('((f'?·r·Í(tJtbO.'>. e/ ('1/.'íiWfbO dr-' IMlfff Peda,qo,qía rarial. e11 lo posible. 1o quP no 11o0s irnp~de e. -ten· acoNl(Js con r i.Pt'fu tenni•narnte decla¡ ·ació11 que .·obrP na­f" Í<>na.li.·mw ·¡1.(), · hirie/'(1 "'' talenfr()Mf iu ­rentud que 110 hd mur·ho honró ron· 8ll pJ·p.encia 1{1 rm·teut dt) 1/l{e.·tro ~1/hli.·­tn ·io. C'onvuniC:(WIOts pu e.~.; al 1".r. 1 n.·pector. q'U.e hem o.· d etn·m inado .<,•acrifirrn· rtl­fj'U'II. ftS rfp J/Ue.·fru.· lzo¡ ·r¡s rfl.e dP.o.;('(JJ/.·O, r·ou r-~1 ob.?ero de no dl'80I'f/{f.ni.~a ,. lllt f.·­ft ·w· es(' UPkts. como e8 o.b wio .·11 pollr' r IJIU' hab-r'ia de ,_·ucPdr>r .. ; lo ldcirnono.· dellfi'O df'l lfc' lllj)O ('()Ji8(1(JJ'tldO fl 11/fe.·­/ ¡•as obli!.r;arione:-; o jiri({le.·. JHO'a tomar un ('u¡•, o (:omplt' JnPI!forio r"ll la h'.·c•/1('­/. a .\ orm.a1 rr>.,lfrrd rle 1 nstitufOI'r's , so­brt' PPdaqoqí•a r' ll yr~ nentl, y .·obn' J> ·i­r ·olo.r;í.a ('d'perimnlfrtl (' 71 prtrfir:ulru ·. r' . ·­pedolidad esta que teÓr"Ü'a !J ¡)t'ríct iNI­m. ellf·e sr' lw N~ nido dirf(J'ndo ¡Jo1 · UJI t'r'rd~odet 'O tfunif'O .e11 /.a matr~ rirr. '' /o .· ((bU mm o.'>. nwe8fJ·o.· riel JnP1'1r·i.xJnad o Plan ­fP1. desde ctn(·O aito.'< rdrá.'i rd r¡ltr· r·1fr­< atno.·. i11 ot,·o partir·lfltn-_ uprot'eduww.· 1ft opol'frumidad d e r;Nmp1il· co n (•.·to dr>fr ­n-! nril(.t pan1. ron el. A ',.. lnspef'foJ·. prn·(l. ,·er>e.ti'i"rr •o,r.; sus muy atento.· y .·r>l!f?tJ'O-'< :se 1'1 id m· e · 1 .Jorge AurPlio Celi:-,, ~antiago Ilur­tado d l\fendoza, .J os6 'T icent~ Ga J'­zón, Filiberto B rnal, C nón Días Quevedo, Miguel Flórez, Aminta I. .A . .\fanador A., H rsilia González S .. ~1aría de Torre., Paulina Rincón, D~­, ideria ~!orales. Ro. a E. ) · ndoza, María Amelía D., d la Peña Carn1en Rosa de Vá quez, Lucrecia Bernrúd z R., Em1na O:orio L., L. lHalwl Co­rreal R .. Carmen Gonzá1ez S .. Bú.r- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 184 LA ACCION ESCOLAR bara Rodríguez R., I •tbel Dueña.' O .. Inés Smith Roa, .Tnstiniano Yilla lo ­lobos R. María J. ~I. de Garcín, Y. S. Reina Aureho E.pin 1 G., ,Jos(> María González, )faría Cifnentes C .. María del C. C. de Sánchez. ~\.na Clara Medina A .. l\I. Hoberto T~llez . • Julia Afanador de Cuen·o, :\Iaría Eli ­sa Roja C .. ~\.na L onor Gaitán, In(>. · Cordovez D., ~\.na F. Osorio. ::\Iaría Elvira Garrirlo R .. g, te1· (-}. ,. <1€ Ro ­ja.,,. omo.o.; de/1 'r. /¡¡ .-pe(·tor. muy oft'll­to~ .1/ 8B[JU 1'08 ,·f>t·t•idOt'e8, Po1· la " \.socia('ión lioritrt .11 . r. 11 tr.-.tlnapoimo. Recibi­mos el 'alo1· de lrN·iadísimo amigo Rafael Urueña R., agente de nuestra revista en el Fresno, agradecemos en todo lo que vale su gran entusiasmo en pro de nuestros idea­les. El señor Uruetia es un maestro distin-guido que auque hoy se dedica a labores ajenas al magisterio, no ha olvidado que en aquella profesión supo ser un ,-erdadero apóstol y un noble ciudadano. ROMULO ROZO Tal vez no sea bastante conocido entre nosotros el célebre a1·tista Rómulo Rozo, orgullo de nuestra raza, nuevo astro que ilumina el cielo de la Patria. Aparece en Bananqui1la; halla estrechos los horizontes de Colombia para sus inquie­tudes es pi l'ituales, para sus sueños de ar­tista; 'uela hacia Pal'is, cuna del arte, ciudad de la elegancia y la alegria. En la ieja capital de Francia comienza pal'a el joven escultor el camino del Calvario; la pobreza, el abandono, las pl'i\ aciones, 1 desdén y hasta el desprecio hi ren su co· razón, y le brindan horas muy amargas, ho­ras sin consuelo, lejos d1e la familia y de la Patria; pero esas amarguras templan su voluntad y encienden su orgullo; pudo· de las almas dignas que sienten su propia grandeza y comprenden que toda ascención es dolorosa . Ab'andona Rozo a Pa ds, y s di rige a Madrid en busca de mejor nerl ; en Jo~ talleres del gran arlist a i torio Macho, encuentra el joven colombiano acogida bon­dadosa, trato familiar, trabajo bien remu· nerado, estimulo y ambiente propicio para el vuelo de su inspiración. Su penuria económica se ·onvierte a gol pes de voluntad, mejor dicho de tenacidad. que es el más rico tesoro de los deshered~­dos, en grandiosa riqueza es pi ritual QUe ro­bustece su fe empalideeida . Poco después torna a Paris, resuelto a desafiar el destino incierto que persigue a los artistas; singular orgullo patriótico le obsesiona; rechaza las fuentes conocidas, las escuelas clásicas, las modalidades del renacimiento, y cuantas normas trazaron los pueblos cultos de Europa, P'ara crear una escuela artística aborigen, esplendoro­so renacimiento del arte nacional precolom­biano. Del granito, del mármol, de la tierra en­durecida, modela Rozo aquellos mitos indí­genas; de sus manos infatigables, de su cincel mágico, surgen dioses mitológicos que fueron venerados en los templos chib­chas, ricos santuarios de ese pueblo inteli­gente y laborioso, que habitó por muchos siglos nuestras cumbres andinas. Rozo ha triunfado; en los salones del circulo París-A m e¡·ique-Lat in e, ha obtenido ruidoso éxito; en la Exposición de Artes Decora.tivas. de la mism'a ciudad, se le pre­mia con medalla de plata, y se le distingue con mención honorifica en el k'alón de ,1 r­tista:.; Franceses. El Gobierno de Colombia lo comisionó para decorar su Pabellón en la Exposición Ibero-tamericana de evilla, y su labor fue un derroche de acierto y de gracia . Rómulo Rozo posee las más claras ir­tudes; surgió con el esfuerzo propio, y en la aurora de la ida ya es una gloria para la Patria; sacerdote del arte, su vida tiene mucha semejanza con la de ese otro solda­do del ideal, Roberto Pizano, perdido para la patria, para el at·te y para la gloria, cuando las victorias de su ~nio inmortali­zaban su nombre y su recuerdo. A. EsPI 1-; 1.. ACLARACION En el articulo titulado lJeopolclo Bordo RoZdán, publicado en nuestra pasada edición, por una omisión de imprenta, apareció es­ta frase: "Tal nombramiento responde a una necesidad del momento histórico que vivimos, es una garantia para los que no. disgustamos cuando ofmos decir que hay maestros malos, absurdos ..... " Debió deci •· asl en la parte pertinente: "Es una garan­tía para los que no nos disgustarnos cuan­do oímos decir que hay maestros malos, absurdos .... " Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 186 LA ACCION ESCOLAR Uoa Audiencia en Palacio No en peregrinación de mendicantes, n t en éxodo de mercaderes que corren tras Pl lucro, sino en cumplimiento de un deber d t• ciudadanos, un gran número de miembro. · de la " Asociación de Jia estros u Protesorf• s•· . concurrieron al Palacio de la Carrera, e l ci i:t 16 del presente mes. Un deber de cortesía para con el Jeff' d <>l Estado, que es Presidente Honorario de la "Asociación". y el deseo de hacer ostensiblf' ante aquel, las aspiraciones del Magisterio. fueron los motivos de aquella visita. El Presidente de nuestra Asociación, ' 1·. Jorge Aurelio Celis, leyó un mensaje que condensa las aspiraciones de los que reco­nemos el dulce y tormentoso sendero de la Educación Pública. El Sr. Nicolás de Cay­zedo encargado de la Caja de Préstamos, Ju­bilaciones y Segu1·os para Maestros e Insti­tutores, entregó al Sr. PresidE-nte un Memo­randum sobre los asuntos relativ os a la ofi ­cina a su cargo. Pero no es nuestra intención entrar a reseñar la importancia de las dos comuni caciones o documentos puesto s n manos d t> l Dr . Olaya Herrera . Más bien queremos de ci r aquí qu , con placer hondo y patriótico, DUdimo s conv u cernos una vez más de que ha llegad o la hora de los empleados culto~ ..... Ayer, ayer no más, los maestros e r an· v íc­timas de un politico carnavalesco y fm él sado, que los recibia con ceño regañón, con frases tocadas con el frfo glacial de laR fórmulas. Pero cuando, ayer también , Elíseo Aran­go, se at'revió a romper una consigna tá­cita, para abrir las puertas de un ministe rio a los maestros, y hoy el doctor Olaya Herrera, tiene para ellos la cultura de un gran señor y las frases sinceras de quien debe comprender nuestra misión de márti res y de sacrificados, es, debe ser, que SE> quiere iniciar una era de reivindicaciones sociales. De pie, erguido sobre su cuerpo de cón­sul y su dignidad de gran demócrata, e l Dr. Olaya Herrera, oyó con canno, con de­voción, si nos es :permitida la palabra, los reclamos justos y respetuoso s de los que aspiramos .a imponernos a la concie ncia pú­blica, llevando como única arma e l estan­darte de la civilización y de la r e en nues­tros mejores destinos . Y después de oir con atención, dejó caer sobre nuestra labor silenciosa y esca rneci­da, sobre nuestro apostolado tantas \ t'ces :postergado, su voz alentadora de parahién, su reconocimiento para nuestros esfuer,.os, sus votos :por la suerte próspe1·a de nut·s­tra Patria, teniendo como base y cimiento la educación. Mientras llega el dia en que los recur sos de la Re:pública, permitan conver ti r (·ll realidad las as:piraciones del Dr . Olay a Ht•· rrera, la " Asociación d r J1a estros y i' r()fr so-res", tendrá para el gran boyacem;e u 11 voto sincero de aplauso y de entusiasmo. ·:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::;::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: FERNANDO DIAZ DE MENDOZA En Vigo, en el Hotel 1oderno , hasta don de llegaron las brisas del Atlántico rum o roso a refrescar ~n estancia, murió Fer­nado Diaz de Mendoza, e l más ilustre d< · las actores espafioles . La ciudad risueña y pe 1·fumada .~e c o n · tJ ·ajo en paroxismo de g ran dolor colecti o . Y el dolor hecho estupor y hecho lam E- n· to recorrió la Peninsula Ibé rica com o t l ll negro mensajero de desolación . Y :por Madrid y Ba1·celona, por \ ' al w· i,t la florida y evilla la riente, por Burgo s ) Granada, las gloriosas, también corrió llll á.lito de tristeza. En los templos de TaHa se oyó un r umo r de sepulcros. . . . Eran los Lo pe y Calde­rón, los Tirsos y los Zorrillas, que se con­movieron al recibir al actor-caballero, en cu­ya garganta las grandes el)opeyas tuvieron temblores de resurrección y modulaciones de marcha triunfal. Y en los cenáculos en don­de los Barojas y los Benaventes labran su s grandes bloques de humanidad, se hizo un silencio torturante al pensar que el artista que supo encarnar el supremo ademán de sus héroes, ya no les haria sentir la emo­~ ión de los públicos enloquecidos de entu­siasmo ..... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION E COLAR 187 * *:;: No era Fernando Días cte Mendoza un aventurero afortunado; por sus venas co­l'l'ía la sangre del Cid Campeador, y la no­bleza de España tuvo a positivo orgullo contar a don Fernando entre sus más pre­claros miembros. Dejó su mansión blasonada para ir de una a otra ciudad en peregrinación de ar­te, arte levantado y sincero que acaso no comprendan los que, aplanados por los con­vencionalismos y las ficciones, nunca sa­brán de las excelencias que el arte escéni­co guarda para quienes tras la frase armo­niosa, el ademán inconfundible, la entona­ción precisa y resonante, la unción sobre­humana del que es dueño de los secretos invaluables del ritmo, va fabricando un ver­dadero monumento de "ultura sobre los ci­mientos a eces descarnactos de la frase au­tomática y helada. Casado con doña María Guerrero, la ron­jet · portentosa cuyos ac ntos enervantes, a fuer de humanos, dejaron en todos los gran­des escenarios un rumor de inmortalidad, Diaz de Mendoza formó con ella un c111n cuya estela no borrarán los tiempos. Los reyes y los obreros, los intelectuale¡.; y los que sólo tienen la ciencia del sentí miento, todos hemos sentido que con la muerte del ilustre actor, piE'rd Espaüa . pierde Amédca, pierde el mundo, un gran <·aballero y un g-ran corazón. ('nu)n Dín z ()1/t '/"rtlu. j\eta de la Asamblea General d la "Asocia­ción de Maestros y Profesores de Colom­bia", verificada en el local de las "Escuelas República de Venezuela". (calle 19 número 72 bis), el sábado 27 de septiembre de 1930. "A las 10 a., m., en el local de la calle 19 número 72 bis, contando con la autori­zación que el Sr. Director de Educación Nacional, Dr. Angel María Sáenz, nos die­ra en su muy .atenta comunicación del 2 de abril próximo pasado, y con la expresa facultad del actual Inspector Escolar de la Ciudad, señor Luis F. Rivas, se reunió la mayoria de los socios actualmente resi-dentes en la ciudad, que integra l::t '· HO­ciación de Maestros y Profesores de Colom­bia". A insinuación del r. Presidente, el ... ·e­cTetario leyó el artículo cuarto de nuestroH Estatutos, que en su parte pertinente reza que las Asambleas Generales tendrán luga r cada seis meses, y que era el qne motivaba la presente, siendo así que la última veri­ficada había tenido lugar el día 29 de mar­zo del corriente año. Luégo pasó lista de los socios firmantes rle nuestro Manifiesto del í de marzo, que corre publicado en el número l.'', de la se ­gunda época de LA Af'C'JÓ~ E. OLAH. por lo que pudo constatarse que se hallaban pr - sen tes los siguientes: El vira Liévano; María Bernarda Ruiz; Maria Liévano, Maria del Carmen Rodri· guez de Romero. Maria del Rosario Lezaca, Inés Smith Roa, Maria Cifuentes Camargo, Bárbara Rodríguez, Paulina Barón, Isabel Correal R., Ana J. Osorio, M8 • Luisa Pachón, Silveria Pachón, Carmen Ciceris de Sán chez, Paulina Rincón, Blanca E. Camacho, María J. de García, Desideria Morales, Anun­ciación Santos, Veturia Márquez, Isabel DlH' ­ñas O. Rosa E. Mendoza, Maria del Carmen Rivera de Rodríguez, Maria del C. Ruiz, Lucrecia Bermúdez R. Adelaida Rodrfguez, Ester G. v. de Rojas, Dolores Parrado, Car men Rosa de Vásquez, Ana Clara Medina Azuero, Ana Josefa Hernández, José Maria González, Filiberto A . Bernal, Miguel Ro ­berto Téllez, Santiago Hurtado de Mendo za, Justiniano Villalobos, Benjamin Alvare:..:, Miguel Flórez, Cenón Diaz Quevedo, J oce lyn Rodríguez D., Virgilio . Reina, Aurelio Espinel y Jorge Aurelio Celis. Leido que hubo el Secretario la lista a que hacemos referencia, se hicieron de pre­sente también las señoritas Emma Osorio L., Carmen y Hersilia Gonzáles S., Rosa Na­varrete, Paulina Ordoñez, Margarita Men­doza, y la Señora Maria Elena de Torres, quienes se adhirieron posteriormente a nues­tro memorial del 7 de marzo arriba citado. Nuestro Director de Asociación, Dr. Car­los Alberto Lleras Acosta, no pudo asistir por motivos de salud; el Sr Inspector Es­colar, se excusó por escrito, poniendo de ma­nifiesto, motivos que a última hora le im­pedían acompañarnos; la Srta. Maria_ Ber- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 188 LA ACCION E COLAR na1·da Ruiz disculpó a la Srta. Alicia Pine· rta la que, dijo, se encontraba enferma . Presidieron el acto, el Presidente, r. Jor­ge Aurelio Celis, el VicepPesidente, r. Jo­celyn Rodríguez D., y l.os Vocales Srta. Car­men González S., y el Sr. Aurelio Espine!. Actuó como Secretario, el mismo de la Jun­ta Directiva. Cumplidas las formalidades anotadas co· menzó el debate dentro de la mayor a1·mo­nia y cordialidad . Tomaron parte en él prin· cipalmente los socios José María González, Elvira Liévano, Maria del Rosario Lezaca . Santiago Hurtado de Mendoza, Filibert.o A . Berna!, Maria Cifuentes Camargo, Justinia­no Villalobo-s y Cenón Díaz Quevedo. El Presidente dio las explicaciones con­cernientes a los varios conceptos emitidos por los distintos socios que ejercieron el de­recho de la palabra, les encareció a todos su asistencia unánime en ciertas ocasionE>.· de mucha significación para la Asociación. e hizo incapié sobre la necesidad y conve­niencia de que los t·ecibos mensuales de las <;uotas con que se comprometieron a Rost e­ner "La Acción Escolar" se cubrieran opor­tunamente, pat·a el efecto de las cuentas dt>l Administrador de la Revi ta que recauda dichas cuotas, y para evitar la mora n la salida del número c onespondiente a dicho s recibos. Terminada la s esión quedaron aprobadaR por unanimidad las dos siguientes mociones. únicas que fueron presentadas por e scrito, como es de ~glamento . "La Asociación de Maestros y Profesores de Colombia", teniendo en cuenta que ( 1 Sr. Dr. Angel María Sáenz, como Director de Educación de Cundinamarca se mantuvo a la altura de su deber, ya como caballero estricto y cumplido, ya como emvleado su­perior, l. o Dar un voto de aplauso y reconoci­miento al Sr. Dr. Angel María Sáenz por la gentileza y caballerosidad conque trató al personal de Institutores de Cundinamar­ca durante su administración; 2. 0 Hacerle una manifestación pública de gratitud en "La Acción Escolar", órgano de la Asociación; y 3. ° Copia de esta Resolución será ent re•· gada personalmente al r. Dr. Sáenz en no · ta de estilo, por una comisión d e nu e stra ARociación. Bogotá, setiembre 2 7 de 1930". "Cualquiera de los socios que deje de con­tribuir para el sostenimiento de LA .\('­CION ESCOLAR, hasta con tres cuotas con secutivas o no manifiesta tácitamente, po r el mismo hecho, su deseo de no pertenecer a la Asociación a que sin·e de órgano la susodicha Revista. De consiguientP, deb considerársele como excluído de la ··A~ o· ciación de Maestros y Profesores de Colom · bia" y, por lo tanto, privado de los Dere­chos que otorgan nuestros Estatuto s a la Comunidad, Bogotá, setiembre 21 de 1,30. " El P1·esidente, Jorge Aurelio ecretario, M . Roberto Téllez." elis . - El :::::::;:~::::::::::::::::: :::::::::: ::: ::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::: ::::::::::::: ::::::::::::::::·::::::::::::::::::::::::::::::::: BODAS DE PLATA DEL COLEGIO DE NUESTRA E~ORA DEL CARMEN Por falta absoluta d e espacio en nu .Ht r .L entrega anterior, como que ya e l 22 ele Ht '­tiembre estaba para s ali r , no pudimos in ­cluir la noticia referente al XXV anivers a ­rio dP la fundación del Cole..,io d la Se· ñorita Soledad Ramos y Páramo. Hoy tenPmos el gusto de apuntar que fu( · su fiesta sumament !;:t>ntimental y dt> li­cada, de aquellas a la. cuale ~ e preciso a ::-; i ·. tir para sentirlas, porc¡u faltan palahra s para describirlas. AlU e dieron cita en ese dia los elemPU· tos más granados de nuestro Magisterio : Varios Representantes, de uno y otro sexo, de nuestra Asociación ; La Señora Direc· tora del Colegio de la Concordia, de esta ciu­dad, que en un ~sto tan bello como nobl , condecoró a la colega festejada con una me­dalla valiosísima, más que por el oro que la forma, por su valor intrínseco; la eñora Sofia Quijano de Ayram, Directora del Ins­tituto Montessoriano, la primera en iniciar la Facultad d~ Derecho vara nuestras edu­candas; la Señorita Teresa Santamaria, Di­rectora del Colegio de la Mereced; el Doc­tor .Joaquin Maldonado Plata, quien reci ­tó muy conmovido la muy sentimental com­posición de "Almas en Flor" con la que or Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 189 namos el número anterior de LA ACCION ESCOLAR, y muchos otros elementos de los más apreciables con que cuenta en esta Ate­nas Suramericana la legión de los genito­res de la cultura vatria. La Asociación de Maestros y Profesor~s de Colombia, le exteriorizó a la Srta .• ""'ol<>­dad su complaceneia con la Proposición que copiamos en seguida, junto con la muy ga­lante respuesta que merecimos de la ejem­plar educadora: La ASOCIACION de MAESTROS Y PRO­FESORES DE COLOMBIA: 1. 0 Que ha sido su intento tesonero el df' propender por la formación de ra del Maestro--entre nosotros; La Carre- 2. 0 Que para alcanzar tan elevada mira e:::; conveniente glorificar a los educadores Colombianos haciendo público el reconoc:i ­miento de sus méritos; 3. " Que la Señorita Soledad Ramos y Pá­ramo celebra en esta fecha las Bodas .l!aestros y J>rojr­sm ·es de Colombia". El Presidente, El Secretario, .l1. Roberto T~ll ez. .'OLEDAD RAMOS Y PARAMO 1Jiacton; df'l Colegio d e • trn. ra. é!f'l ('m·­Jnen salucba <•un lo ma11or atención y re.'f­pP. to a lu Honomble "Asocial'ión nte8. Da Din•ctora npron' <:lw rstn oportuHitltcul paru rlcsrar ·al F:1·. Presidentr. 11 por su rlir¡ - 110 (·OJ!llucto o los .lfiem bi'Os df' lo .tl8o<· iari6n toda suertP df' pros¡wrid.ftdt·s y la jerumf1 rlafl r•n ·us 1·abores. al propio tiempo r¡uc les rr1tera sus testimonios rlr arl1trsi(m 11 n · t'OIItJCim if'ufo. Bogotá. st•tit' mlJn· 23 a,. 1930. llii . III IIIIII: . IIII . IIII' . IIU: . :III'• iiii'. IIII! .IIII . IIIII . IUI . IIU: . !III . IIII a DOCE DE O TUBRE. CRISTOBAL COLON (1492) Qué bien dice uno de mis honorables co­legas, residente en Bogotá, hablando d .l descubrimiento de América, entre mucha¡.; otras cosas: "Fue Colón, ·un genovés afortu­nado, quien dio con estas tierras que luego conquistaron los que le siguieron en sus des­cubrimientos .. . . " Me abr-e campo el hono­rable colega, y continúo desarrollando el te­ma, pidiendo indulgencia: Cierto; contem­pló Colón, por vez primera el Nuevo Mun­do, el viernes, 12 de octubre de 1492. Al rayar la aurora, empezó a aparecérse­le una bella y llana isla, de algunas le­guas de circuito, muy verde y muy lozana, cubierta de árboles cual si fuera una r'lila­tada floresta. Aunque todos los objetos pa­recian existir, aun en la lujosa libertad d ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 190 LA ACCION ESCOLAR la inculta naturaleza, estaba la Isla po·bla­da, se veían salir sus habitantes de los bos­ques, y correr hacia la orilla donde se pa­raban absortos, contemplando los bajHles. Sus actitudes y gestos, revelaban la más completa maravilla. Colón mandó echar anclas y arriar los botes; entró él en el suyo, mientras Mar­Un Alonso Pinzón y Vicente Yañez Pinzón, su hermano, ocuparon los otros dos, lle­vando ambos banderas de la empresa, con una Cruz verde por blasón y las letras F I1 iniciales de los monarcas de Castilla, Fernando e Isabel, con sus coronas encima. Grande verdaderamente fue la alegria de Colón y compañeros, cuando vieron las e:-.. ­tensns florestas que embellecían las playas, vista que les hizo redoblar sus esfuerzos para llegar a aquella orilla de la cual tan corto espacio los separaba ya. Estaban los árboles de la costa cargado. de frutos de tentador matiz, vera de de¡:;­conocida especie. La pureza y suavidad de la atmósfera, la diafanidad de las aguas que bañaban aquellas Islas, les daban ine ·­plicable belleza, y producían mucho efe ·to en el ánimo de Colón, tan susceptible d este género de impresiones. No bien hubo desembarcado Colón, cuan­do se arrodilló reverentemente, besó la tie­rra, y dio gracias al Todopoderoso, con lá­grimas de alegría; se levantó después, de ·­nudó la espada, y tremolando el Est.andar·­te real, llamó alrededor suyo a los Capita­nes Rodrigo de Escovedo, escribano de la escuadra, y a Rodrigo ánchez, y d más que habían desembarcado con él, y tomó posesión de la Isla, en nombre de lo¡:; Mc, ­narcas de Castilla, dándole el nombre rle San Salvador. Cumplidas estas ceremonias exigió d lo!-i presentes le prestasen el juramento de obe­diencia, como Almirante y Virrey, 1·epre ' ll tante de las personas de los soberanos. ¡Cuántos y cuán diversos serían los pen­samientos que en aquel momento cruzaron por la mente de Colón! Al fin habia cum­plido su obra, no obstante todas las di1'i ­cultades y peligros! Vü·gilio Ospin([ Director de la Escuela Urbana de Varones de Madrid. Miembro de la A. de M. y P. de C. (Continuará). ULTIMA HORA Reproducim .. os a conti1W•aci&n el siguien­te dJocu?nento qur f'n hoja suelta 7va llegado a nuemro onocúniento. y .adt'f'.r1 inws que lo hacetn.os, no tan sólo por 11 n df'1Jer d e compañeris1no y deferencia con nu estros co ­legas boyacenses. sino t.an~bién, .11 muy prin­cipalmente, porque macho ·wos halaga rer­nos secundados en nuestros ideales de so ­lidarizació- n. del nwgisterio. sin distingos rc ­gionalist( ls, oonw ellos tan certeram entr> lo anotan, y porquf> queremos luac e1- f>xtensi ­vos los puntos dP- 11'ista de l·os ompañrros rlc Boyacá. no sólo a nuestros consocios de Oundi·nJa.nz.arca. sino tam bi~n a los d e l rrs­to del país . MANIFIESTO que el Centro Departamental de Instituto­res, dirige a los maestros de Boyacá Al reintegrarse el Centro Departamental de Institures de Boyacá, saluda de manera fraternal a todos y cada uno de los maes­tros y profesores y les manifiesta que se ha cre1do conveniente dar a conoce1· por todo el departamento los puntos de vista genera­les obre los cuales se ha d e levantar su obra magna. De aquí ha surgido la n c e sidacl de lan­zar al público este manifiesto como prirne1· toque de llamada a todo el magisterio de Boyacá, y como primer delineamiento de orientación en el camino que debemos seguí r para lograr la 1·ealización efectiva de los de­licados asuntos que actualmente vreo<'upan al magisterio. DIREC'CIOS DEPARTAJJE1~ TAL DED RAJIO En esta sección administra ti va del gobier­no deben encontrar los maJestros individuos que respondan a una preparación técnica y que por sus actuaciones conocidas constitu ­yan una ~arantia inequí oca para el mejo­ramiento científico del ramo a base de e · pe­riencia, de buena fe, y de grandes sacrificios. AGREJJIAOIOlo.' O k OLIDARIZ tOJO .... \' CON LO J,JAE TRO. Por instinto de supervivencia debemos tE> ­ner entendido que sin una aglutinación efi· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 191 caz, sincera e intocada de apetitos persona­les y egoístas, todo esfuerzo por levantar­nos de la situación en que hemos vivido se­rá estigma doloroso, por falta de organiza­ción profesional y de unión fraternaL Los estatutos correspondientes a este punto, se harán conocer oportunamente. CORRESPONDE CJ A J·IE1 -. 'UA L CON LO .. MAE TRO.' Si este Centro constituye el cuerpo genui ­namente representativo del institutorado del departamento, necesario es el contacto fre­cuente entre los elementos que integran es­te conglomerado social y por eso surge la necesidad y la importancia de que los Cen­tros provinciales se constituyan en órganos de comunicación entre los maestroR de su control y el Centro departamental, el cual tomará a su cargo con brío y lealtad la de fensa de los derechos conculcados o de las necesidades no 1·emediadas. NIFICACIOX DE f.,A TEX!JE ;.V('IA Ti , TRUCCJONT~ TA La anarquia existente en cuanto a méto­dos y finalidad en las labores escolares, ha retardado en parte el desarrollo adecuado de nuestro pueblo para alcanzar 1 grado de perfeccionamiento que nos coloque en el al­to puesto a que estamoR llamadoR vor tra­dición gloriosa y por riqueza natural . ACERCAJflE '1'0 DE LA ;.:' O('JEJ) 11J .4.. f ,A E " CUELA Alejado de la escuela los elementos socia­les, no es posible obtener una colaboración eficaz ni menos una acción conjunta que co­rresponda al verdadero sentido de la escue­la para la vida. Los vroblemas e intereses del niño, son problemas e intereses que ata­ñen directamente a la sociedad. DIFUSI01 DE LO CONOCIJ1IEXTON PEDAGOGICO EXTRE LO. PADRES DE FAMIDIA La práctica y la observación nos han en­señado que quienes más obligados están a conocer cómo se educa un niño, ignoran los más elementales principios de tal ciencia. Creemos, por consiguiente, hacer obra útil y responder a una urgente y grave necesi­dad procurando que los padres de
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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 6

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 3

Por: | Fecha: 1930

LA ACCION ESCOLAR 1 • Organo de la Asociación de Maestros y Profesores : l 151 - (btención de la <~. 7(e'))isla Diplomática • GRAN AVIAJ)OI~ COLO~t:BIANO .. CAPITAN BENJAMIN :M:ENDEZ .quien viene aportando su pericia, valor y patriotismo, oara contribuir al llfianzamicnro de las rdaciones frurernales entre los paises que deben su autonomta al genio de BOLI VAR. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ ¡ CONTENIDO: EDITORIAL - El )1:tgisterio y la unión latina. SE CION EDUCATIVA: Psicología E~p('riment:-11. Carlos Alberto Lleras Acosta. Breves reflexiones sobre educación. M. Roberto Téllez. Enseñanza de la Agricultut·:t. A. E8pinel. En defensa del niño. Marín Cifuentes Camargo. Higiene en las escuelas. Benjamín Alvarez T. Corrección ele lenguaje. S. Hurtado de Mendoza. Práctica Morlelo. Grupo 5.0 Cuact ro~ de Honor. RETAZO - De un ~~tndio Crítico. lrlax Grillo. De un reportnje: Rafael Angel Donado. De «El E!:.pectador·. » Fidel Leal. De un Mensaje. Apf'n. Un laudable Decreto. ENseo Arango. CORRESPONDE:-.CIA - De nuestros colegas. A nue ros colega . SEC ION LITERARIA: Benjamín Méndez. Cenón Díaz Quevedo. • Pan amargo. M atilde Camacho Pedrosa. SE ION ECONOMICA : Caja de préstamos, jubila ión y seguro etc. Informe. Lucrecia Bermúdez R. Ecos de la Prensa. Comentario y Nota . VALOR DEL EJEMPLAR $ 0,10 La Nueva Cartilla Colombiana Enseñanzas Practicas ; de lo Concreto a lo Abstracto ECON0..~.:1IA DOMES~.CICA Y EDUCACIÓN Tres Cursos: ELRMENTAL, MEDIO Y SUPERIOR Por MILCIADES CHAVES Inspector de Educación en Boyacá DE VENTA EN LAS LIBRERIAS. Valor $ 0,40 ~ -... -... -... -... -... -... ·•····. ····························· ············· .......... • . ·········· ........... .... ..... . .... .. .............................. ·············· ·· ············.:.:.:.::.:.::.:·.::.__ 11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 La Acción Escolar OROANO DE l A ASOCI ACION DE MAEST ROS Y PROFESORES Por tefé1rafo : ESCOLAR. Por Correo : Apartado 18 ·7Z. • Dirección y Admon . Carrera 4a. No. ZOI SEGUNDA EFOCA 1 NUMERO 3.o 1 PRIMERA SERIE Director: J efe de Redacción: Administrador : CENON DIAZ QUEV EDO San tia g o Hurt ado de M endoza F'I LIB E R T O B ERNAL R. BOGOTA (C olom b ia) J ULIO D E 1930 . 1 o o El JV\agisterio y la unión latina Una de las labore ~ que con mayor en1peño debe realizar todo indiYidno o grupo de inchviduo · que quieran propagar y perfe ·cionar nna doctrina o institución eb el acer amiento el trato, la intelig neia entr todas lat> unidade. conl{H'Oll1 ti das en el In ism empeño. E to no e::s · jno :· ncillanwnt un re­sultado de leye · de lógica, d a.finidad y de biología hunwna . Lo r libio ·o · f nnan <·on1unidades, lo.· d voto · congr ga ·ion .· . l : obr ' ­ros sindicato , lo lit( rnto. ncadE ntias v ·entro::;~ todns las pr fe~ion .s procri ­ran e .· tabl e r entrP sn s miembro:; la 1mión e<'onÓnli ·a, la unión 1 1oral. int - lectual y ·ocial. · ~ egnr la importan ·ia dP las a . o<"ia ­ ·ioJJeS e t<>orizar infpliznt nt' n t~ l campo de los nbfmnlo. ~ pscono ·er lo.· b neficio · de la unión nmtna e qne­r r destruir con ."oplo:-, .inofen. ivos el ·inli nto portento .... o s o'bre P l <"u al des ­cansa la . o ·iedud hunw.nn de. de lo .. al ­bore d :·m .exis1Pncia. Y . i las ·on frat ernidade." lo ·ale ~ \' Dlá O lneno. ai. ladas ejer en una ac ­ción benPfica incontra ·tabl , qué no di­renlos de aquella en1pre ·a e institu­~ ion llan1ada a realizar la compren ­sión, acercamiento y unión. no ya de nn corto nún1ero de individuos, sino de todo lo pueblo que responden a una mis1ua razón etnográfica y que p or afinidades se e u lare. · de origen y de espí ritu, per. iguen unos misn1os i d eales? La ideas ant riores no · las inspira la gira noble y fecunda que por los • pu blos latín · el A1nérica . tá efec ­tuando ~1 gran e ·critor . p riocli . ta o·uatemalteco ::\Iá . · in1o ~oto Hall, en n01ub1~ de I..,a f.:Jr en ·a de Buenos A.i ­re ·, el gran diario que ha logrado en-e lTa r n . ns con1plicados linotipos y en ns snntuo. os a.lone · el e píritn tnulti fonn de nna raza llamada por Inil títulos a in1pon r . u id ología ~al­vadora a toda la lnunanidacl. ¿ o . el Dr. Soto IIall un n1 rcena­rio d 1 1 n.n·\mericani. mo ~ no e un R­critor a. aJariado qu' predi ·a id a. cpw no nt i n en ·o1nen ~ citthtl nte para lo. hombt·p: ÍHtP]ectuale. , para lo.- ajeno.- a lo · ata­Yi .· rnos Cltaternarios de llllH ('i,·iliza ­c ·ión adil'icial \'utilitaria, <'l'Pl'lllO~ con <'l'PPn('ia nt iPtHl< \':ts<·mH·elos. lo~ Nli fi<"io ::, hay .' tra Tione. hay pndi(raruo~ llamar ]H'Íll<'ipjos P<·onÚnlico~ dt> la fi­lo. ·ofía htlmanitaria: n 1111 pueblo .'ÍH Pdncación ~P lP pnedP llP\TH 1· a las pla za: públ Í<'a.' n i ntpont'l' SlL-i pn~t t-nsio ­lH~.'; se le pued(\ <·onvPrt ir l'll hé>ro(' l'll los ('ampo.- de batalla: ~ e pu den e .·­plotar sw-; insti11 t o , btll'DO.' y 1nalo'-, para ln · tran~l'onllaeions l. . . ¡ n1eno .. ohligal'lo a }Wll.'al' y a .·pntir! todo, menos hacer de Pl 1111 organi. lllO 111etódico, ron TiPn­te, razonablE' Y constantE>. La labor de aCl'l'Cauúent'o, la nniún de volunta­( le.' a ü·avP. de pampas y por n ·inm de mare , e.· asunto de peu. amiento y el(' corazón, y e os dos epi<'entro~ de todoo lo progreso· humano . ólo pue­den modelarlos, en ·anznrlos y hacer-lo genitore. dP bien, lo pJ·ofe. ores, lo.' m.ae. ·h·os de e. cuela . ... . 1 . ··La "~\Pociación de 1\Iaestros y Profe­.' ore de Colmnbia" no · la esfing in­ntóvil que repitiendo la letra con i .· o­croni 1110 torturador de espíritu ólo a pira a regalar u mnbra por breves 1nont nto.' a la· caravana edienta de sabiduría. X ó; ella tiene en mira tam­bién,- e. a e. la cilna lejana a dondP encamina ·ns pa. os,- la unión sincera. leal y verdad ra d todo · los pueblo.· de nuestra raza. I<...s má : de todos los pu blo en nya.- concien ia golpea iH­can ablmnente l e ·píritu de la Ver­( lad .-­te vacíos y laguna que loA inhabili­tan para dar u nul. · r rendimiento e inflnír de manera ientífica y cons- ·i nte en el de. arrollo armónico rlC' la. nuevas generacwne . ..; . La;:; e. cuelas norn·.tlP: han ('reído ha­cer lo ha. tante ·on dar al mae.· tro~ y eso no ien1pre, algún ligero barniz de Psicología e. p ulatlva, quP, por :falta de otro on cinlientos , les es po­co menos que inútil. EXPERIMENTAL Los sfuerzo · partí ·ulare, , ecunda­do po1· algunas corporaciones oficia­les, tendientes a in1plantar este es tu ­dio, en ·allan todavía en la incompren­sión de no pocos n1aestros. aferrados a la rutina perniciosa e incapaces de to­do e ·fuerzo de oh ervación y experi­mentación a fin de 11 gar a ser, si­quiera en grado n1ínimo, in. titutores p i ·ólogo · . Y e · que ol iclan que, para guiar in­dividuos y colectividad y por lo tan­to para educar, nadie rnás indicado, en paridad de cir ·unstan i as que el psicólogo. E: la P icología Experimental, ·la ·ien ·ia posi iva de los fenón1eno. p ·í­qui o~· ''. Y d in1o po.·itit•a, para rli ­f renciarla de la Psicología. racional, qu : o upa íntegra1nen e Pn Pl stn ­dio d la naturaleza del alma v de ·ns facultades. ~ La po.•dti 1'{1. parte dP la oh rYacÍÓll . de la exp riencia, 1nediante 1 aná ­lisis y la ínt<>sis llega n. fol'lnular prin ­cipio: y leye ~· qu dehe11 g·niarno en la vida o . i :e trata d la Pedagogía, en la npheaeión de si ten1as y de método .. ... o quiere e to decir que la P icolo­O'Ía racional ea completamente ajena a la po itiva. :r ó. Para lo· antiguos eran inseparable co1no ería fácil de­Jno trar lo. haciendo un náli is de lo~ 1nétodo. . egui dos por lo do grandes 1nae. tros de la filosofía ~. colásti a: Aristóteles y Santo Tomás. Aun hoy, después de la necesaria se­paración de e. tas do. iencias, y de los progresos de la última, podemos asev rar, sin temor de ser desn1entidos, que la Psicología racional mejor aún, la Filosofía misma, es fundamento de la experin1ental. Esta estudia las le­yes positivas, aquélla la naturaleza on­tológica de la misma y us últimas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 88 L.A .A .. CCIO~ ESCOL.A.R cansa. . ... t propó ito di e n1uy bien Gruender: •' ... o , contentaremos con el e tudio de las cau as próxima de lo fenóm no · de con · cnencia, clP ­jando para la Filo ofía 1 e. tudi'o le la · den1á " . Lo · fenó1nenos p . ·íquico ·, pue. . ·on para ella he('ho d conciencia en ·on­trapo. ición a lo pnr~unente objetiYo y exterior al "yo" pensante y que ien ­te. Fenón1 nos psíquico ·. es decir: pen amiento. , 1·ec·uerclo ~ . .· en ·aciones, imágenes. emocione. , alegr1a: dolor s, de os , p e:llre · e peranzas · 1110 imien­to · conscient · o no, en :fin toda la ganul de mod i ficac i one:· psicológica · que tienen lugar ('Il ese nlÍ. terio o an1 - po dP la concien ·ia individual. Cmn po tan vasto < omo el rnundo, como to­< lo lo que puede ser conocirlo. De ahí que lal:-5 di visione: . · subdivi:ion .- de esta ciencia sean 1núltiples . comple­ja. . Tenentos P.-icología normal y a nor1na 1 patológi ·a. gen "ti ca, tra.· cen­dent individual, ('Olect i \'tl, escolar ct ., etc. · De lo di ho anteriorn1 IltP s obre obj t . · en que ti nen lugar. ..._ .,.. o . nne. tro intento al inicüu· es­te e:tudio de P icología xperimental aplicada a la Pedagogía. hacer un cur­so on1plPto de tan important mate­ria. Lo e s tamos d ·arrollando n to­do. ,'u: pormenore. · a los 1naestros de Bogotá. ... \ honl .·ólo nos proponemo mnpliar alguno ' punto de capital im ­portancia para 1 magi terio y para lo : padre · de familia, qu on, . ·in duda los primeros edu ·adore · . CARLOS A. LLERAS ACOSTA, Pbro·. Profe or de I. S . .Y C. del ~1unicipio ( Dir ctor de la "A. ·ociación d e JI ws­tros y PJ·ofe. ·o/'(~ 8 rratólico.· d , Colom­bia''). 8reve5 refl~xione.> OBRE gnl C ... CIO ~ ... ~Iny doloroso es para l s qu en al­guna f rnm no: int re:an1o. por lofi problema: educa ionales lP nuestro paí · 1 t n r que rendirno. · ant la dura, pPro n mellO ~ Pvidente rPalidad, s año · la gran n¡ayo­ría por no deeir ln totaJiclacl eh~ nue ·­tra: e .TlH la.' primaria s . han p rnutne­(' iclo al Ittarg n de ~ .·e lll vüni nto re­gpnerador y s aluda hl •. Piupotrada~ en la. capan zón d la 111ás antigua .:cue­la. Porque fu rza p : recono ·er, si la oh­s ervanw. · l . ·apa 'Íonacla y hont·ada­m nte qu nuestra prinwra en:eñan­za e:· e.,en ·ütln1ente anticuada. EJ prin ·ipio bá.-i ·o, informativo de nne tra actual e cuela es e-l descono­cüniento tota 1 del niño. ··Qu la pe­dagogía. dice Clapar" de, d be repo. ·ar . obre el eonoeitniento d l niño on1o la horticultura debe repo ar . obre el ·onocin1iento de la.· planta. , e: una. verdad que par c.;e ele1nental, y que no oh tante . le 'Conocida por la mayo­ría de lo.- p dag o·o: y la · autoridad · e. ·colare ., . Y e que · de ah. ·oluta necesidad el d terrar d l nuno ducativo l ini uo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA AOCION E~COL .. \.P sisten1a de intriga.· · ·on1ponendas que ha ta ahora ha primado Pn la provi­. · ión el lo. cargos colan-. ·. E nece­sario e 1neuzar porque lo.· 1nae ·tros ·ean actiYo.· . int ligente,· . au1antes del niño y de . u profe-:;ión ~ que tengan conci ,nc.ia del deber y la fuerza y el e tínmlo necesario.· para eulllplirlo. Y 1nás qne todo e.· nece ·ario en ellos con1pet ncia ~ preparación por lo nle­nos igual a la que en las condiciones se e rige d ] hot·tÜ.'llltor <:llHJldO YalllOS a onfiarle l ui.dado ele nuc : Lt·o hu r ­to. Y . i esto exiginws ele los 1nae tros (y en hom naje a la YcrlH.·nrga lo de encauzar la ducn ión hn.eia la n1eta d la perf e ·ión .·ean pN·sonas sin ningún conocimi nto ch .. la nmt ria pri ­nut de s n obra: el niño~ y in más 1nérito para e ·tar Pllí que la a iulución, la intriga~ ~ · una lllol'a 1 n<'omodaticia .Y vert brada ~ Con cu n ·ia lógi ' <1 de P: tp tado d ·o: a: d e st' <.l . ·on ·im ÍPnto del niño por part le ntae~tro · · uperio ­r en 1 nuno de la Nluca<·ión. e . ·a p d,tgogía que ~ ún no ha dest rracl 1 e "" an1 n d 1 rc<'into dagoo·ía n<'ia . pr ::;i ­dan . n acto · cuando ·e hall conven­cida de que . u 1ni ión e. preparar al niño para la · realidade. · d la vida, y tenga en cuen1 a qn e: tan ünportante para u educación cultivar en él el há­bito del trabajo, como en. eñarle llltH lección de Historia ... :r atural. y que tau­to o n1ás efica ia tiene para u Yidn Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 70 LA .AOCION ESCOLAR 1 desarrollarle una aptitud manual o hacerle adquirir una cultura e. t'tjca. como obligarle a aprender una larga e ina abable nomenclatura geográfica. Ade1nás, si u vieran todos lo.· maes­tro el indispensable conocimiPilto del n1no · si on1prendieran que e::; un im­posible que en ·u prin1eros años pue­da '1 intet-:esarse por las cosas serias, ya que si ello sucediera, dejaría de ser niño· si llegaran a onvencer e de qu la naturaleza lo ha dispuesto de tal nw.nera que ante. de tmnar en serio la vida, la tmna a ri a, a juego; en fin, si observamos que en sus prime­ro~ · año el ju go es para él un in~· - 1 in1 o, no se le obligaría comcJ tan ah­. ·urda1nente e le obliga, a tomar in U ­r( s por estudios rígidos y serios qu ' no fonnan parte de su actividad in­fantil. ino que e] f11ndmnento d la L' ;-, L:Ll ~In, Pn esos prÍlu ro. aíios, . ería d juego. ·y a ., í hn d(' se1·. .... T o qu remo decir que el ni fío ha dP ir a la escuela olantente para jugar, 11i tomarnos el juego n su conePpto dP jne()'o: corrPl\ . altar te., . ino que lo tomamos com'biuado con otra.· acti ­, · itlnde ·, tale~ como lo.· trabajo: nu\ ­nuale. , la cartografía. el dibujo, 1 cult jvo d plantas y otra mue hu . ¿Y <'ÚJllo ,:ta: activi nt ·, y el especulativo que examina la ·ondi iones generale de la vida· P l interé estético qu por una parte versa acerca de la belleza de las for-n1a y por otra sin1patiza con la vid~ de la naturaleza y el interés religioso que en las cosas naturales, consider~ la obra de Dios elevándo ·e de ella al conocüniento de las di vi na. perfeccio­nes. El contacto con ] a naturaleza ahonda el sentimiento de ]a patria, ha­ciendo que se conozca n1ejor el propio país, con lo cual desarrolla el interé: que se halla latente en todos los cora­zones, y por último la salud espiri­tual lel niño gana con ]a aplicación de los sentidos a las cosas sensibles pre entes, despué de tanto o ·uparse con letras, guarismo , forniHs y con­cepto de lo objeto pr 1 éritos, acerca de lo. cuale · versan prin ipalmentl:' nn . ·ü·o. · e. tudjo. y lectura·" . *** Bástenos e ·tas bre es refle -iones so­bre educación. Por llas podemos dar­no~ cuenta, aun ·uando sea ligeram n­te, de la ()'ran respon ·abilida los ojos. ( Rápi ­damente pa a1·á el frasco destacado por d - bajo de la nariz de los niños) . A qué hu e­le la substancia que tiene este fra. co? N. - A cal. M .-Abran los ojo . Cómo lo supieron? N. - Porque lo vimos. M. - Por qué más? N . - Pol"que la toc'amos y la olimo . (Se recog'erá nueYament la cal en el frasco). N . - De dónde se saca la cal'? N . - De la tiena. M. - (Mostrando una piedra de cal) . e saca de la piedra de oal que se encuentra entre la tierra . De dónde se e . · trae la c al ? N . - De la piedra de cal. M .- Para qué sirve la cal ? N. -Para blanquear. M.-La cal se emplea también como abo no porque toda planta necesita de una pol·­ción de cal para alimentarse. Por qué s emplea 11a cal para abono? N .-Porque alimenta la planta. M . - Cuántas clases de abonos hemos vi s-to? N.-Cuatro. M. -Cuáles son? N. -Excrementos de animales. M. -Cuál otro? N. -Cenizas de jaboneria. M . -Qué otra ceniza? N. -Ceniza de fundiciones de hierro. M.-Y cuál fue el último que vimos? N.-La clal. M.-Para qué sirven esos abonos? N. - Para abonar la tierra. M.- (Sacando las ramas de helechos y demás hojas que ha llevado) Qué ten a-o aqui? N. -Ramas de helechos. etc. M. - (Quemándolas) Qué estoy ha iendo? N. Quemando las hojas. M. -A qué quedarán reducidas e as ho­jas después de quemadas? N. -A cenizas. M . - (Mostrando el frasco vacio y que lleva el letrero: Oenizas de helecho , h n­gos y hojas) . Palia qué será este frase)"? r. - Para guardar esas cenizas. ( e hace recoger las cenizas en el fras-co) M. - Qué letrero tiene este frasco? N .-Cenizas de helechos, etc. M. - Por qué las guardaremos? N .-1 orque servirán para 1abono. M . - Si: estas cenizas también sin·en a ­ra abono . Qué otras cenizas sirven para abono? N. - Las cenizas de los he le hos. M.-( e hará. que un niño separ los frascos que contienen las distintas ceniza. y la cal, y otro niño que coja el frasco qu contiene Jos e crementos de animales). D torios estos abonos, cuál es el que más hu n v isto emplear ustedes'? N. - Los excrementos de animales. M . - Por qué . rá qu abono e ~ ~ más usado? N. - Porque es el que se encuentra con más facilidad. M . -No sólo porque es el más fácil ele conseguir sino porque contiene d e todas eR­tas substancias que hemos visto en los fra !:;.­co. . Qué substancias contiene <'Ste abono? N . - Cenizas y cal. M. - Hay otra manera muy fácil de abo· nar la tierra y es: enterrar con el arado o con el azadón las ro~amas .-erdes de la co­secha anterior, para que cuando llegue la f'poca de sembrar nuevamente, ya esas ra­mas se han descompuesto y abonan muy bien 11a tierra. De qué otro modo se puerlp abonar la tierra? N. -Enterrando las ramas verdes de la cosecha anterior. 1YI.-Para qué se entierran? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 78 LA ACCION ESCOLAR N. -Para que descompongan o se pudran. M.-Después de descopuestas en qué se convierten? N.-En 'abono. M. -Para qué se emplean todos estos abo­nos? N .-Para abonar la tierra. M. -Para qué necesitamos abonar la tie­rra? N .-Para que produzcan las plantas. M. -Cómo se llama el que se dedica a preparar la tierra y a cultivar las plan­tas? N. -Agricultor. M .- Qué hace el agricultor? N. Preparar la tierra y cultivar las plantas. M. -Cómo se llamará el oficio del agri-cultor? N. -Agricultura. M. -En qué consiste la agricultura? N .- En saber preparar la tierra y culti- ' ar las plantas. M. - Para qué se cultivan las plantas? N. - Para alimentarnos. M. - Para qué nos alimentamos ? N .- Para poder vivir. :VI. - Quiénes son los agricultores? N. - Los que cultivan la tierra . M. - Nosotros somos agricultores? N .- No, porque no cultivamos la tierra. M . - Nosotros no cultivamos l'a tierra ve-ro tenemos algo más grande que culth ar qu s nuestra alma. Cómo podremos cul­t ivat• nuestra alma? N. - Confesándonos. M . - Cultivamos nuestra alma pt~actican­do las virtudes. Cuál de las virtudes debe­mos practicar? N. - La caridad. M .-Cuál otra? N.- La humildad. M .- Si practidamos esas virtudes y mu­chas otras llevaremos copiosos frutos para el cielo. xoTA.-Como tarea, los niños escribirán en sus cuadernos los nombres de los abo­nos. El maestro dibujará en el tablero las he­rramientas más necesarias; h'ará que los niños las dibujen, y las hagan en cartón o greda para traerlas al siguiente día, deján­dolas parta formar la colección escolar. CUADROS DE HONOR DE ALGUNOS COLEGIOS PARA SE~ORITAS O NI~AS Mayo: Colegio de ba Concordia, tunftado por kz. señorita Avelina llfo1·eno UTibe en 1868 Cuadro de honor en el mes de mayo de 1930. Edelmira Alfonso, Teresa Acosta, Elisa Alba, Emma Bulla, Evangelina Barreto, Stela Bolaños, ·Noemi Cáceres, Lucrecia Cue­vas, Graciela Clavijo, Ana Julia Dussán, Ana Tuli'a Delgado, Masha Finvarb, Aveli­na Gómez, Rosa Herminda y María del Car­men Huertas, Atilia Hernández, Elvira He­rrera, Josefina López, Ana Victoria Lar a, Gertrudis Maldonado, Laur:a Marqfoy, Edel­mira Mejía, Concha Morales Nina Monca­leano, Aura Moreno Diaz, Cordelia Moreno Gómez, Beatriz Martín, Graciela y Beatriz Otero, Ana y Maria Luz Perdomo, Elvira Pinzón, Lucila y Rosario Ramí rez, Marga­rita y Leonor Rodríguez, Delia ilva, Em­ma Sabogal, Elva y Sofia Torres, Irene Ter­nera, Lo la Varela y Berta V anegas. Bogotá, 53. Calle 20. La Di rectora, Clotildc 11Ioreno de JJ- alclonl( ldo Cuadro d e Honor d el Instituto Montesot·u¡- no. Directora, otw Quijano dP Ayrom Rosaura Prada, Odilia Beltrán, Emma Clavijo, Lucila, Clavijo, Leonor Clavijo Ro­sa Cubillos, Ana Dolores Mora, Elvia Vás­quez, Berta Casas, Berta Marulanda, Nati­vidad Sendoya, María Leal. COLEGIO PESTALOZZIANO Lista d e las alumnas del nuevo Colegio Pes­t. alozziano que se distinguieron por su con­d'ltcta ejemplar y ejemplarísima en el 1wes de Mayo Ejemplarisimas: Cecilia Garcia, Leonor Márquez, Elvira Sarmiento, Georgina Ca­rreño, Aura Maria Mendoza, Hilda Maria Santos, Sofia Santo Domingo, Maria Gon­zález, Beatriz González, Mercedes Vargas, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCIONE OLAR 79 Lucila Vanegas, Cecilia Romero y María de Jesús Rojas. Ejemplares: Alix Casa, Ana Rita Casti­llo, Josefina Díaz, Judith García, Graciela Berna!, Carmen Hoyos, Blanca Hernández, Dolores Mayorga, Josefa Antonia Mendoza, Mélida Collantes, Cecilia Pardo A., Beatriz Mera, Cecilia Mayorga. Directora: , eñorita ofía Lizanalde RETAZOS (Así llamaremos en aélelante una de nu,e.­tr ·as I"CcionPs. dedicad:t a hacer la trans­cripción de cie1tos apartes de algunos esc1 i­tos que podamos encont r ar en la prensa o en otras publicaciones dig nas de acatar~e. y que, en nuestro sentir, ' ngan a corroborar en alguna manera nuestros ideales de r - formas, dejando, naturalmente, a sus auto­res el mérito y responsabilid'ad de ello ) . DE UN E ' TCDIO CRITICO Que "Ma.· Grillo" haoe d sde Paris sobre la t·eciente obra éle Luis Lóp z de Mesa, intitulada "lnlrod ucción a la His­toria de la ultura n Colombia", tomamol'\ lo últimos onc,"8 ptos , qu juzgamoH d gran actualidad, por r e fe rit se al hoy Ins­pector Escola1· ele Bo g otfi. s cfio¡· Luis 1''. Ri · vas, quien ha II~ gado a o<'upar tan imvor· tante y merecido empleo, d bido a las re­cientes acth idade · d nuesüa Asociación , la cual aspira al mejor amiento moral, in­telectual y económico del gremio en g nc­ral, y a la formación d la ARRER DEL MAE TRO, en particular, lo que no po­drá n manera alguna consegui1 s e míen tras no se atienda al !'actor itloneülad. en los nombramientos de Jo s di\ ersos cargos. Dice así J1ax Grillo por conducto de "El Tiempo" d l domingo 29 de junio · "Porque sin ofender las ct·eencias reli­giosas de los colombianos, y an1 es a atán­dolas en lo que ti nen de puras y de her­mosas, se impone una r forma fundamental en los métodos y n la oriE>ntación ele Ja educación pública. D los patios esté• iles del peripato en donde la mayor virtud con­siste en renunciar a la lihe1·tad de la ini­ciativa individual, han surgido- rara aYi ~ unos maestros y profesor s que alimentan en secreto ideas de renovación d los mé­todos y sistemas, de procedencia escolástica, que aprisionan la pedagogía en Colombia. En un articulo del señor Luis F. Rivas, probablemente uno de aquellos maestros que buscan modo de escapar del peripato, leemos: "Repito lo expuesto en otra ocasión: El .oénsum oficial ~s demasiado especulativo, y los que trajinan con él lo hacen más abs­tracto". En otro lugar, agrega, con una indiferen­cia que le honra: "La clase de religión, base indispensable de la moral, se reduce a un oantaleteo ab­surdo ~ incompatible d frases hechas den­tro de una filosofía altísima, pe1 o que nada dice a las mentes infantil s" . Esto nos hace r cardar que viajando nos· otros entre dos pueblos d nuestro país, acertamos a pasar en dif 1 ent día y horu cerca del local de dos scu la!'; rurales - que decimos allá n Colombia. - En ambas ~'i!cuelas los pobres niño., s ntaclos en du­ros bancos, recitaban las ve t·clad .s d uno ue los libros más dificil s d<' a¡H· nd r de memoria, que haya ·om¡HJ<.>sto i u genio d~ hombre o de santo: El atecismo del Padre Astete. Era un cantaleteo que causaba mul'l'ia. Ganas daban de gritar: "Maest1·o: qui<'n (llli ra que seáis, m;eñad a esas criaturas a que busquen un poco a Dios en las cosas po1 Dios creadas. Enseñadles a amar los árboles, a cuidar de las avecillas del cam­po. Mostradl.es a Dios en su obra y los Ye­réis sonreir y cantár. Ac rcaos a las fuen­tes, guiándolos al través de los senderos, qne a ellas conducen, y contadles las pará­bolas del divino , ah·ador, y veréis que en­ton es lo amarán profundamente como le amaron los primeros cristianos". Como nos encantaron las ideas expuesta~ en ese presioso articulo del señor Rivas, (publicado en este mismo periódico el21 de marw de 1930), nos permitimos llamar ht Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 80 atención del futuro ministro de educación pública sobre lo que llama el escrit01· la "industria del lugar". "Es preciso establecer el curso especial de "industria del del lugar"; que ~e~as tar­des pesadas y malRanas que pasan los ni­ños en el ambiente pere:loso del salón sean ratos amenos al contacto de la ti na y de las plantas, en unos lugares, y al roce de las fibras, de la madera, de las piezas, n otras. Con el establecimiento del urso de ''In­dustria del lugar", para lo cual no se 1 e­quiere una. ley, se alcanzará necesariamen­te la transformación de la escuela". Y vea ahora el profesor López de Mesa. cómo :su hermoso libro nos dio asa para meternos en el terreno de nuestras que­rencias. París, mayo de 1 930. JI a .r Gri 11 o" DE UN EXTEN~O REPORTAJE que encontramos publicado en la entrega del 22 de junio pró_· imo pasado, tomado po1· 1 corresponsal de "El Espectador" en Ba,­nanquilla al do tor Rafael Ang 1 Donadll, Dit·ector de Educación n aquella impor­tantísima sección de nu st t·a patl'ia. rcpr ,­! lucimos loe:; siguient :-; avarlP.s qu' demues tr'an qu'e no ignoramo.· lo que (/f'l;(' 1HICf' I 'St'. y <:u ya r producción comprueba el int :r •.· de ··• rácter nacional de que alardeaiüo., <·uando nos titulamos "Asociación de l\1Res­t ros y Pt·ofesores de olombia". "La obra de mejoramiento y avance d las escuelas se apoya ~n cinco elemento¡:: a cual más necesarios: personal doc nte ca­pat.; organización ad <'nada de las sctte· la~; adaptación de los métorlos y sistemas rse entre noBotros algo ele e.;>o, ven. aún nos falta muclH . . Para ello hemos prescindido de toCio fac­tm · que no sea el d·el mérito. Enfáticamen­te puedo afinna1· que en el .AtJá ntico ha cesado el prestigio de las "cartas tlt: reco­mendación y de los faetores políli::!t)"'" en el en icio de la educación públi -:a. He dicho y he repetido que no pueden prescribirse en forma absoluta métorl')S Y procedimientos por la misma ra:tón que acabo de apuntar, esto es, po1· las diferen­cias que median de niño a niño. no de los más graves errores de la pedagogía an­tigua fue 1 de hnaginar el ente abstracto del niño y el de tratar de encauzar los sé­res conc1· tos, los niños, con ese criterio. Mas como lineami ntos generales, se han seguido los siguientes, que le doy te.·tual­ment . Lomados del infol'me que últimamen­te rendi al ministerio d educación: a) Lucha contra el verbalismo, contra la aplicación def<•ctuosa d la:;; varias sp - cies d Inemo1·ia a objeto~ que no son los suyos propios, contra el abuso de los te.·- 1 os, contra el tráfago inútil l pénsum y de los programas de enseñanza cetc .. Los consejos de enseñanza son cuerpos consultivos y de dirección t 'cnica para qu no se admita dentro de la escuela lo qu no esté sujeto a los métodos, modos, formas y procedimientos de enseñanza; para que dentro de la misión de educar no tenga ca­bida el personal impreparado., llegando en mala hora al santuario de la escuela por influencias politicas o de compadrazgo; pa­ra que los ascensos del personal docente se hagan por merecimientos de honorabilidad y competencia; para que la educación re­suelv- a loo problemas nacionales y tenga el pais fisonomía propia. En Colombia no se ha comprendido todavía esta doctrina peda­gógica, y por este motivo los puestos de dirección técnica se han dado a quienes ignoran la ciencia de la educación, para gri­tar luego que en el país no hay maestros y que debemos importarlos hasta para la escuela primaria. El establecimiento del consejo nacional ESCOLAR de enseñanza, con ramificaciones en los de­partamentos y en los municipios, esto es. con consejos seccionales, alejaría Pl ramo de la intriga política y consecuencialmente al personal dooonte de toda influencia x ­traña a la escuela. La misión de edu ar no se confundiría con la de formar prosé­litos para una causa que no es la de la patria, ni tampoco con la de domestic-ar, que es labo1· de los que han pentet rado al magisterio sin una preparación con ciente y científica dada en los centros pedagógi­cos. En esos consejos de euseñan:~.-a hay que dar participación a los padres de familia y a los educandos; otra cosa es des<'ono er el derecho de los prim ro y las nere ida­des de los segundos. Compárense estos pt·incipios con las dis­posiciones existentes , y si hay antagonismo, búsquese la reforma en el sentido ele at·­monizar la doctrina pedagógica con las 1(> · yes que encaucen la enseñanza y persigan la finalidad educati a que constituye en to­do país bien organizado, los 'alores posi­tivos de la nacionalidad. Del señor director servidor muy atento. Firlel i.A' fll D el r eeie ntf' y ra z om.tdo ni(' Us ajf' que en el "Di-ario Nacional" del sábado 28 d jn­nio publica la "Alianza Pro Educa ión Na cional", (Apen), integrada por pedagogos no oficiales, pero cuyos ideales son lo!'> nuéstms, como tántas veces lo hemos manit' stadP complacidos de que se nos secunde por elte­mentos de valia, co-piamos las sigui nt ~ lineas que vienen en apoyo de nuestros con­ceptos enunciados desdte hace siete años y que hoy loa Apen encarece al activo minis­tro de Educación Nacional. "Es de todo punto de vista necesario crear y estimular la carrera del magisterio nacional. No podrá haber jamás maestro competentes en el país mientras otras ac­tividades los recluten, por múltiples cau­& as. No podrá, igualmente, haber educa­ción ni instrucción sólidas mientras se ape­le por razones que no queremos exponer, a enfilar en el campo de batalla instruccio­nista a soldados rasos que desconocen la táctica y la ciencia del niño, mientras que los que h.an gastado su tiempo en preparar­se están relegados a otros menesteres. Sin Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 83 duda alguna la denota y1endrá y con ella la pérdida de las banderas y la rendición de las armas. En l•a vida administrativa de los minis­terios se han acordado para llenar los pues­tos. subalternos, de los individuos entendi­dos más o menos en la materia que ventila el ministro correspondiente. Así en nues­tl'O ministerio de guerra, no hay puesto al­guno que no tenga un diestro en asuntos de la guerra. En el ministerio de relacio ­nes exteri01·es, otro tanto acontece; en el de ob1·as públicas, hasta los futuros inge­nieros encuentran, po1· lo mene"-;, plazas de dibujantes. ólo eu el ministerio que di rige la cultUJ·a nacional, los que han estu­diado pedagogía no tienen acceso a las se - ciones en que stá divido dicho minist~rio, y que !:>in ducta necesitan d individuos pre­parados para sen ir como unidades d un mismo engranaje que no tiene, o por lo m - nos no d bi~ra tener otras l'inalida tes que ( l progreso armónico de la educa ·ión po­pular". "EL TIEMPO" Este prestigioso ditario ha traído a nuestro conocimiento el siguiente Dr>( ·rf'lo del Ejecu­tivo Nena!., y nos ap1·esuramos a darle gus­tosa cabida en nuestro ó1·gano, con la es peranza d que tan sabia medida no ha­brá de q11r>dm·sr cscnta como pareoo van quedando algunas de las más laudables ini­ciativas del C'>mprensivo y diligente doctor Elis o Arango, acaso por incomprensión ele algunos de sus subalterno . Decreto número 1056 de 1930, (julio 2) Por el cual se dictan algunas disposiciones sob1·e nombramientos de inspectores pro­vinciales y maestros. El presidente de la República de Colom­bia, en uso de sus atribuciones legales, y considerando: l.o-Que, como lo estatuye el decreto 491 de 1904 en su artículo ';.o, "todos los esfuer­zos que se hagan por el gobierno para des­arrollar la instrucción popular son estéri­les, si no van acompañados de una podero­sa inspección"; 2.o-Que los inspectores provinciales tie­nen una alta misión que cumplir, pues son maestros de maestros y por lo tanto deben ser individuos de cumplida honorabilidad, competentes y de notorias dotes de pruden­cia y energía; 3.o-Que a fin de obtener mayor eficacia en la labor de tales empleados de libre nombramiento y remoción de los goberna­do¡ ·es, es necesario fijar algunas normas parta su nombramiento; 4.o-Que de conformidad con lo que dis­pone el numeral 15 del artículo 120 de la constitución nacional y el artículo 40 de la ley 39 de 1903, corre pende al ejecutivo na­cional, como suprema autoridad adminis­trativa, dirigir, reglamentar e inspeccionar la instrucción pública nacio-nal, decreta: Artículo l.o-La labor de los inspectores provinciales ha de ser docente y fiscaliza­dora; su misión es la de enseñar a los ma­estros y la de invig-iJar lo establecimientos a su cargo; por lo tanto, para efectos de la jubilación se les consid rará como emplea­dos docentes; Artículo 2.o-No podrán ser nombrados inspectores provinciales sino aquellos indi­Yiduos que posean diploma oficial y una práctica meritoria en la enseñ·anza prima­ria, por lo menos de cuatro años. Para que el nombramiento de inspector pueda recaer en un individuo no graduado se r~quiere que haya hecho buenos estudios en un plan­tel de enseñanza secundaria y tenga una práctica de seis años en la enseñanza. Articulo 3.o-Ningún inspector provin­cial podrá permanecer más de 2 años en una misma pro incia o zona; y para que se le decrete el ascenso deberá comprobar con u hoja de -servicios su labor benéfica an terior; Articulo 4.o-Los gobernadores, por de­creto especiat reglamentarán el nombra­miento de inspectores de manera que él ex­clusivamente se haga por merecimientos adquiridos. Los jefes de la administración departamental procurarán que los inspecto­res vayan ascendiendo en su carrera de mo­do que sólo ocupen las provincias o zonas de mejores condiciones aquéllos que ya ha­yan prestado servicios en otras de dificil administración. Parágrafo.- Lo que se dispone en el pre­sente decreto se refiere a todos los emplea­dos que tengan a su cargo la inspección escolar, llámense maestros, inspectores, visi­tadores o maestros directores, etc. Articulo 5°.-Conesponde a los directo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 84 LA ACCION ESCOLAR res de educación de los departamentos, ve­lar porque los inspectores provinci'ales cum­plan fielmente sus deberes y sean verdade­ros ejemplares en la sociedad por su con­ducta irreprochable y por su entusiasmo y decisión por la educación pública. Articulo 6° Reglamentarán igualmente los gobernadores lo relativo al nombr'amiento y ascenso de los maestros: se atenderá sola­mente a razones de justicia, por las capaci­dades del candidato y su conducta moral irreprochable. Para decretar un ascenso de­be tenerse en cuenta su buen servicio an­terior comprobado, para que así los educa­dores capaces vayan ocupando progresiva­mente los mejores puestos del ramo. Articulo 7°. -En los términos del presen­te decreto queda reformado el articulo 1 o. del decreto número 491 de 1904. Dado en Bogotá, a 2 de julio de 1930. Comuniquese y publiquese. MIGUEL ABADIA MENDEZ El ministro de educación nacional, Eliseo Arango CORRESPONDENCIA DE NUESTRO O LEGA "Así es que en buena hora ' iene "La Ac­ción Escolar" a desfosilizar a muchos d los qu con abnegación mal retribuida dis­tribuyen a diario "El pan blanco y mise­ricordioso de la Idea", como bellament dijo alguien. Consecuente con lo dicho, doy mi débil voz de aplauso, a los sostenedores de esa benemérita publicación y formulo votos al Todopoderoso para que ella logre alcanzar muchos lustros de vida, y de esa manera abra honda brecha en la conciencia de los hombres de buena volunt!ad. Be1·narclo Ar iniPgas·· "Creo un deber ineludible el de felicitar a los sefi.ores directores y redactores, por el esfuerzo que han hecho para que l~apa­rezca tan importantísima Revista, que traf' en sus hermosas páginas luz para la oscu-f1a senda que recorremos los que en aparta­das regiones luchamos contra el olvido y la ingratitud y esperamos con profunda fé el resurgimiento del cuerpo docente. J{w·garita OlctTte ele Jl.anzón · Me complace sobremanera manifestarle que,· por primera vez ha llegado a mis ma­nos, un número de la Revista de la hermo­sísima y benéfica "Asociación de Maestros". Considerando las ventajas de la Asociación, me apresuro a pedir se me inscriba en ella. Herminia Carrillo R." "Mucho- me agrada la lectura de "La Ac­ción Escolar", pues tiende ella a lograr el perfeccionamiento de la instrucción tan ol­vidada en otros tiempos. Lui& A. Barrera D." "Facatativá. - Próximamente honraré­monos inscribiéndonos en bloque esa Aso­ciación. Intensificamos propaganda . • 11ora, 'astillo" A UE TRO COLEGAS eñor B. A. f.'rf'sno: ._ abíamos que Ud. R viejo amigo de nuestra obra. Identifi­cados. EnYiámosle los dos núm ros de la Re ista. eñorita H. C. R. TiiJar-uy: Recibimos el v1alor de la suscripción. Complacidos in­cluimos su nombre entre nuestros socios. • eñor L. A. B. D. VillPtu: Van los ejem­plares que pide. Seguiremos contándolo- n ­tre nuestros suscriptores. Agradecidos; va­lor suscripción en nuestro poder. eñora M. O. de M. Gutiérrez: Recibimos composición. Muy bien. Apreciamos debi­damente su buena voluntad. u nombre s­tá entre los de nuestros socios. Señores M. y C. Facatatú'á: Esperamos efectúese inscripción anúncianos, efecto pu ~ blioarles colaboración. Agradecemos propa­ganda. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA CCIO ~ E COLAR 85 IIIClll SECCION LITERARIA IIICl (Al Dr. Manuel Jos Forero, espíritu insomne que vuela por latitudes de Ideal) Un muchacho que supo del trabajo tortu­rador,. humilde, sin horizontes de esperan­za. Un joven en cuyo cerebro el genio golpeó su martillo de inconformidad, de noble am­bición, de entusiasmo decisivo por esa hurí opulenta y esquha que se llama: Gloria. Un aviador que deja el cenáculo común de sus camaradas y .ntl· .1 ruido de un motor qne a toda hora r pite una marcha triunfal y fúnebr , y entJ·e el a:t:ul oscuro y amenazante del spacio donde la muerte acecha, y sobre montes y pampas, va abar­cando on pupila sedienta y con corazón intrépido, los gajos del árbol multicaule de la Jnmot·talidad! Ese fue y s Benjamín Méndez. Qué será mañana'? En los ocultos <.lesig­nios de la Providencia, lo humanos no po­dremos jamás 'avanzar nuestra planta pro­fana, pero si Benjamin Ména y un tabut,ete, cada uno con tres patas; un tablero recostado contra la pared porque no podía pararse; una porción de libros sin autor, sin prólogo y sin índi­ce; y un pabellón nacional de colores com­pletamente indefinidos regalado desde hacía muchos años por el dueño de la hacienda. Todas estas cosas dice el policía que en el inventario figuran en regular estado. Fijó­se en el inventario del año anterior y pre­guntó a la directora por qué en la nueva lista no aparecían los cuadros de los pró­ceres, a lo que ella respondió que por estar demasiado sucios y rotos, eJla los había bo­tad o. Entonces el policía los recogió de la b a s u ra, y con su letra patoja escribió lo si­gu i ente: " D os c u adros que representa a Nariño y a la Pola en m'al estao". Por último, toma la llave del local, y lo cierra despidiéndose de la directora , con aire brusco y altanero. La pobre muchacha toma el camino del poblado seguida del peón que le llevaba el baúl donde encerraba todo su haber y to­da su fortuna. Sudorosa y fatigada llegó a la población donde por orden superior tenía que presen­tarse ante el Cura, el Alcalde y e l secreta­rio, el tesorero y el personero, para entre­garles los documentos respectivos, y perci­bir las firmas de éstos, sin las cuales no podría de ningún modo cobrar sus sueldos. Al Alcald~ se presenta, y éste, moviendo la cabeza la mira fijamente y con aire so­carrón, la dice: "Sé que usted no volverá a servir la escuela el año entrante, tanto mejor: otra vendrá que me mortifique mte­nos con sus quejas y reclamos, y sobre todo que sea de un modo muy distinto al suyo. ¡Ay!, si ustecl me hubiera atendido... si no hubiera recha7ado mis visita~. las qu le hacia precisamente con el fin de ofrecer­le mis servicios, de serie útil.. . ¡Ah!, pero ust d me despreció con alti ez, y hasta con dureza me tt·ató, prefirió vi ir en la infe­licidad y en la miseria, anle!'l que aceptar mis atenciones y las comodidades que le brindaba. Nunca le perdono sus desaires y sus marcado. y continuos despt· cios".Y dan­do un brusco movimiento, le voh ió la es­palda, dieiéndole qne él no le firmaba las nóminas. hl S~ecretario tampoco las quiso registrar. y con sarcasmo y burla, le dijo: "Tiene mucha razón el señor alcalde; es us­ted ... y un estornudo no lo dejó terminar. La muchacha digna, lo miró severamente y salió de la oficina, recatada y altiva. Llegó donde el personero para enüegar­le la copia del inventario: éste la leyó y le dijo: "Usted como maestra era la llamada a corregiJ· este defecto y le mostró la ano­tación hecha por la policía. "Iré le contes­tó, a donde el señor cura pa1·a que él como inspector local intervenga en el asunto." Ante el cura se presenta llorosa y afligi­da a contarle sus penas y la amargura de su suerte. Después de relatarle detenidamen­te todos sus sufrimientos y torturas, le ha­bla éste de la paciencia y humildad del Sal­vador, de su pasión y de su muerte, de todos los sufrimientos que en el mundo padeció por los hombres. "Os compadezco, hija m ía, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 87 os compadezco. Habéis sufrido mucho; en verdad, es terrible y dura vuestra misión y vuestra suerte verdaderamente triste. Habéis soportado la miseria, las incomodidades, tal vez el hambre, el frio; los rigores de un clima malsano han agotado totalmente vues­tro organismo y debilitado vuestras fuer­zas; los insultos las horribles calumnias; la soledad y el rudo trabajo han dejado en vuestro semblante la huella de una infinita amargura. Todo esto es cierto; pero tam­bién es cierto que vosotras las mujeres todo lo miráis con gravedad y desencanto. Os quejáis también de la horrible ingratitud? No es esto un defecto muy natural en el hombre? Hija mía, qué poco conocimiento tenéis de la vida. Pero seguís llorando; en fin, hija mía; llorad, sí, llorad, porque vos­otras las mujeres descansáis con el llanto; es tan fácil para vosotras traer las lágri­mas a los ojos. . . llorad, pues, hija mía, llorad ... " La joven sollozaba amarglamente; el sa­cerdote agregó: "No habéis puesto en conocimiento de vuestros superiores todas las deficiencias re­lacionadas con el delicado cargo que os ha confiado? No saben ellos las dificultades que se os han presentado y la incomodidad con que trabajáis?" "Padre, respondió la joven: a las autoridad s del municipio mu­chas veces me dirigí, mas para mí no hubo justicia; antes bien, fui denigrada y doble­mente ofendida. Los inspectores escolares nunca visitaron la escuela por la distancia y el pésimo camino. Y a Bogotá puse infi­nidad de nota , las que creo no fueron re­cibidas a causa del mal servicio de correos. Fui también varias Yeces a sa capital con el fin de hablar personalmente con mis su­periores, mas nunca lo logré, pues yo llega­ba precisamente cuando no había audiencia. Ah! son tan ocupados esos señores, es tan dificil poder hablar con ellos ... " Pues, hija, el eñor os consuele; tén, hi­ja mía, valor, conformidad y resignación. Os daré un certificado de conductla y com­petencia para que lo presentéis a la direc­cwn con el fin de que se os mejore." "Pa­dre, dijo la joven: os agradezco el certifi­cado que me dáis y lo guardaré con mucho aprecio; a la Dirección de Educación no lo llevaré porque allí solo se ocupan de cosas muy importantes y ya no les gusta leer cer-tifícados." "No, hija mía, decid que es de un sacerdote y veréis que lo leen enseguida: nosotros somos muy atendidos y escuchados, nuestros informes como inspectores locales tienen mucho valor; por supuesto que aho­ra no sé cómo anden las cosas, hace tiem­po que no me acerco a esas oficinlas.; los tieffilPOS cambian, hija mía y la ocasión ha dejado de ser calva". Al decir esto, el sacerdote se pára porque era la hora del Angelus. Después de rezar las tres Avemarías, el sacerdote principió su rosario y 1 a joven, enjugando sus lágri­mas, se postró de rodillas rogándole a la Virgen fervorosamente remediara su suerte. La maestm, triste y pensativa, se detuvo en el atrio sin saber a dónde dirigirse a esa hora, pero una voz vino a interrumpir­la en sus meditaciones: era una voz débil pero fraternal y consoladora: era la direc­tora de la Escuela urbana de niñas, mucha­cha de noble linaje, huérfana y de sentimien tos generosos: era conocedora de las vir­tudes y nobleza de su colega y la compacte­día inmensamente. Estrechándola cariñosa­ño9amente, la dijo: "Aquí tenéis un corazón hermano, una alma, como la vuestra, atribulada y templa­da en el dolor y en la lucha. Una alma tris­te y afligida qu sabe y apre ia vuestra ho­rrible tortura. Hermana, v 'n, corupat·tamos nuestro dolor, Y 'n confundamos nuestras lá­grimas. Os ofrez o mi humilde casa; no es hogar porqu le falta el amor y la ternura; es el triste asilo donde paso horribles horas de soledad y de torm .ntos. llí saboreo el amargo pan que m ofrece el trabajo. Vén pues amiga mi•a, comeremos de ese pan que al mismo tiempo nos sabe a satisfacción, y que es alimento de las almas nobles y vir­tuosas. No os afanéis amiga mía; iremos ambas a la Dirección de Educación, cono­ceréis a nuestros superiores que son bueno inteligentes y justos. Ellos saben ya cuáles son nuestros enemigos, no les dan crédito ni a sus intrigas ni acusaciones y en cuanto esté a su alcance lo remedian, aprecian el mérito de los maestros y los consideran y atienden. Los tiempos han cambiado y to­davia cambriarán más; no os afanéis ami­ga, nuestra suerte también cambiará. Vén conmigo, la oscuridad aterra y la lluvia ya viene". Y en seguida, por una angosta calle se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 88 LA AOCION ERCOLAR vieron deslizar dos sombras cobijadas por l o s n egros crespones de la noche . .. La tempestad se desató furiosa, el iento sacudía los árboles, la lluvia azotaba los te­jados, el trueno retumbaba, el rayo cente­llan te caía y el terror y el espanto se apo­deraban de las almas. El cielo parecía que p rotestaba contra las injusticias humanas y con furia improbaba el manejo para con los po b res, los huérfanos y los débiles. JJ.at ilde Oa?niCLCl!O Pedrosa Sección económica Uno de los ideales de nuestra Asociación es, como repetidas veces lo ~nimos dicien­do, el mejoramiento económico de nuestros colegas. Para tal fin tiene establ~cidas: la "Caja de ¡n·éstamos, ju1Jilacion s .11 ·seguros parct ??UtPstros (' institutoH•s". en la cual los socios depositan m usualment e un peso m. legal, ( $ 1,00), como cuota ordinaria, con de­recho al seguro que le corresponda a razón de cincuenta e nta os por cada uno de los . ocios que e hayan illsct·ito hasta la fecha del fallecimiento, sin perjuicio, naturalmen­te, de que con el seguro se devuel \a a la familia el ' alor de sus depósitos; las Cajas l!J.w; ob!.lrf's. qu tiene por objeto fomen ­tar 1 ahono nt 1' lo niño-H de las escu - las y en las que ~e les e dmit rle . d un cen­tavo en adelante, con d recho a ¡·etirar a la pr sentación del respectivo comprobante; la Oaj(( rl r- lliOITOs. ~n ln que se pueden de­positar, al mismo ínter ·s que reconocen lo bancos y en la misma forma de estas entidades, las economias que logren hacer los maestros e institutores. El seguro de un maestro afiliado en agos­to de 1926, y que est · al día en sus cuotas, vale hoy $ 150,00, (con relación al tiempo que lleva de ser socio). El maestro que se afilie ahora, tiene, des­de ese instante, un seguro de $ 95,00, (con relación al número de socios que hay hasta l a fecha). Nuestro lamentado compañero Rr. Dn. Jorge Santos H., (q. e. p. d.) ingresó a la "Caj a de Préstamos, Jubilaciones y egu­ros p ara Maestros e Institutores" en noviem b re p r ó ximo pasado de 1.929, y falleció en el mes de enero del corriente año de 1.930, es decir que alcanzó a consignar sola­mente dos pesos, ( $ 2.00) pero, por estar al dia en sus pagos, pudo legar a su fami­lia, por sólo este medio. la cantidad de ochenta y seis pesos, ( $ 46,50 , así: Valor de cuotas depositadas . . $ 1,90 Por cuotas de maestros afilia-dos entonces . . . . 69,50 Dio la Caja de su fondo de se-guro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15,10 $ 86,50 Como prueba de la aseveración que veni­mos haciendo, respecto al lamentado socio Sr. Santos H ., exhibimos el siguiente COMPROBANTE "Bogotá, 16 de junio de 1.930 Señor Ge­rente de la Caja de Préstamos, Jubil'aciones y Seguros de Maestros ~ Institutores- Pte:' Muy Señor mío- Por la presente tengo el gusto de avisar a usted recibo de la suma de och('nfu y s e1s ])(' SOS cinCit C' ufft l ' l'Hta 1) 08. ($86,50). por \alor del aseguro de mi hijo Jorge, ( q. e. p. el.), fallecido el 8 de enero del presente año y qu se había afiliado· en nov iembre de 1.929.- Doy a Ud. las gracias por el fiel cumplimiento que ha tenido la Caja a su digno cargo, en cumplir sus com­promisos, y quedo de Ud . atenta y segura servidora, ( fdo.,) A. na ele ;..' ' · ntos." La Caja líen s u oficina, por ahora, e n Bazar Ve 1·acruz N. u 2 2; deHd e loH p1 ·im .ros dias de agosto la trasladará al mod rno Edificio de l naneo de Bog otá, quinto piso, N O. l. Horas de despacho : De 8 . media a 12 y de 2 a 5, todos los días no feriados. Apartado 16-90. 'E H rlCE C.i1ROO de gestionar ante la orte uprema de Justicia, a precios módi­cos y convencionales, lo conducente a conse­guir la pensión o jubilación que la nación otorga a los maestros. Cobra, con mínima comisión, las nóminas a los maestros de fuera d Bogotá, remitien­do el dinero por 'alor d eclarado con las se­guridades del caso. Los intereses que la Caja cobra por des­cuentos de nóminas, p1·éstamos, etc., loR em­plea en cubrir los gastos, y lo sobrante para aumentar el FONDO DE SEGURO para sus afiliados. La "Caja de préstamos, jubilaciones y se­guros para Maestros e Institutore " se ini- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 89 ció en 1926 con 38 socios, y hoy cuenta ya con 184. Mensualmente publicará en "La Acción Es­colar" los balances de sus distintas ~ ecciu­ne~. En el próximo número los verán nues­tros lectores. INFORME de la señorita Tesorera de la Colecta para Agua de Dios. Como se recordará,. en el número anterior dimos cuenta de que la señorita Lucrecia Bermúdez R., había iniciado la recolecta de fondos entre los maestros capitalinos, para auxiliar a sus colegas de A~a de Dios como consecuencia de las comunicaciones que se­gún aparece en los anteriores números, nos hemos cruzado con ellos Del informe que nos rinde al respecto, publicamos, para complacencia, la siguien­te: J.dsta de lus nwest ras y nwcstros q·uc tu­vic? ·on a bien enl'i.ar • u cuot(lf; JXtrct los col ga de Agu.a de Dios eñoritas: Lucrecia Bermúdez R, $ 2.00; Maria Elisa Rojas, $ 2.00; Margarita Men­doza, $ 2,00. eñora Maria Elena ". de To­rres, $ 2. 00 . eñorita Ana Fran •isca Os - l'io, $2.00. Señores: Jorge Aurelio Oelis. $ 2.00; Virgilio Reina, $ 2.00; S. Hurtado tl Mendoza, $ l. 00. Señoritas: Josefina Ca­macho, $ 2. 00; Barbarita Rodriguez, $ 2.00; Paulina Rincón, 1.00; Isabel Dueñas, $ 2.00; Paulina Barón C., $ 1. 00; Maria B. R uiz, $ l. 00; El vira Liévano C., $ l. 00; María Liévano, $ l. 00; Rosa E. Mendoza, $ l. 00. Señor José Maria González, $ 1. 00; el Di­rector de la Escuela No. 3 del Grupo 1 °., $ l. 00; señorita Silveria Pachón, $ O. 50; señorita Sara Domínguez, $ O. 50; señorita N. N., $0.20; L. G. $1.00·; Emma Os01·io L., $ 0.20; Filiberto A. Berna! R., $ 1.00; señora Carmen Rosa de Vásquez, $ 0,50; señor Miguel Flóres, $ 0.20; e. e. C., $ 1.00; señor Ramón castro, $ 0.20; señori­ta Miaría Luisa Pachón, $ 1.00; señora Ma­ria Josefa de Garcia, $ 1.00; señores Aure­lio Espinel, $ 1.00; Benjamín Albarez T., $ 0.50; señorita Lola Pan·ado, $ 1.00; se­fiores Benjamín González, $ 0.50; Cenón Dfaz Quevedo, $ 1.00; señoritas Celia Nei­ra, $ 1.00; Carmelita González, $ 0.50; Her-cilia González, 0,50; Desideria Morales, $ 1.00; María del R. Lezaca, $ 1.00. María Gaitán, $ O. 50; señorita María El­vira. Garrido, $ 1. 00; señorita Ana Clara Medina, $ 1.00; señorita Inés Smith Roa $ l. 00; señora Esther G. \ . de Rojas, $ 1.00; señorita Anunciación 1 Santos, $ 1.00; señorita Lucia Gómez, $ O. 50; señora Ma­ría Guarin, $ O. 50; señorita Blanca Cama­cho, $ l. 00; señorita Paulina Ordóñez, $ l. 00. Niños de la Escuela del Nordeste, $ 2. 00; niñas de la Escuela del Nordeste, $ 2.00. Suma, $ 55,80. La Tesorera, (fdo.) Lucrec-La Bermúdez R. Bogotá, junio 30 de 1930. Según el orden cronológico en que apa­recieron y con las emociones de gratitud sincera de que sabemos dar prueba los maes­tros de escuela, reproducimos a continua­ción los siguientes escritos, para demostrar a los colegas qu todavía duden de nosotros, que no andamo descaminados al proclamar la necesidad tl la reforma, porque, si así fuera, no hubiéramos merecido la. siguien­tes publicaciones, en las columnas d los diarios más autorizados de la Capital de la Repúbli a, y por con. iguiente de la nación entera: "Nu vo Tiempo", de junio 13: "Proble­mas de enseñanza": Los últimos dias han sido de gran agi­tación entre los miembros que integran la asociación de maestros. Al fin, un grupo ha tenido la energia su­ficiente para hacer oír su voz de verdade­ros servidores de la Patria; al fin, como un solo hombre han dado el grito hacia la unión de los que forman la falange de los servidores más desinteresados de la repú­blida; al fin se dieron cuenta de que so­lamente asociados, hermanados hasta por afinidad de ideas, lograrán el respeto y la revaluación del abandonado y desprestigia­do magisterio. Ha llegado la hora, señores maestros co­lombianos, de que forméis asociaciones mu­tuas; de que os defendáis contra la inca­pacidad de los que desconociendo el ramo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 90 LA ACCION ESCOLAR educacionista, han medrado a su sombra; de que os defendáis contra la insana incom ­prensión de la baja política, que sólo de­fiende lo-s int1ereses pe t . ona1E' s y no los d e la verdadet·a fo¡ ·mación ele la niñez y de la juventud, piedra angular ésta del alma colombiana. Todos los profesionales: abogados, inge­nieros, médicos, albañiles, zapateros, sas­tres, barberos, etc., se han constituído en sociedades con el fin primordial de defen­der sus intereses. Sólo los maestros han p e rmanecido en silencio. Pero nos hemos sentido complacidos por el grito viril qu e un puñado de maestros preparados ha lan­zado a sus compañeros de labores de toda la república. Cohesionáos. Estudiad el problema y-sin duda encontraréis que al no haberos aso­ciado, habéis cometülo una falta de lesa Patria. eguid con entereza de caráctet·, con vi­gor y con energia, luchando hasla obtener del gobierno, la sociedad, y en particular de los padres de familia, el respeto y l acatamiento. a que sois acreedores por vu s­tra abnegación. Ha llegado la hora de iniciar las asocia­clones de maestros y padres d e familia, qu tan opimos frutos han producido en No¡·­teamérica". De "El Espectador" del mi ·rcoles 2 5 de junio: EL SEGUNDO NUMERO DE LA REVISTA "ACCION E. COLAR" . Está circulando, con grande ·xito, el nú­mero segundo de "La Acción Escolar", que sirve de órgano a la Asociación de maes­tros y profesores de Colombia. Con mucho interés era esperada esta se­gunda entrega de tan importante revista, pues bien conoce el público las brillantes actividades que la mencionada asociación está desarrollando en favor de la instruc­ción pública. Con empuje fecundo de colectividad, el magisterio bogotano, secundado por todos los demás m!aestros colombianos que ver­daderamente se han posesionado de su al­Usima misión, ba colocado e ta publicación en los planos superiores donde actúan los qufi aaben de luchas, de sacrificios y por conc;igu iente ele triunfos . "La Acción E::;colat·" , qu t· e fl e jn los p " n ­samientos de l os \'erdade rcs maes t • ·o ~. está demostrando a la opinión pública o• :'2 an d a­ban desorientados quien s creían que no existían maes tros años de ' 'ida. De "El Tiempo", 29 d junio: LA ACéiON E OLAH Ha llegado a nueRt r a mesa de redacción el segundo núme r o rimet número . con l r trato del Ilustdsimo s · ñor Perdomo, primado d olnmbia, y, <'O mo tal, portavoz d nue str a religión, ampa­rada por nu stra onstitución; engalanan la del número segundo con la efigie del Gran Mariscal de Ayacucho, 1 segundo d¿ los genitores d la nacionalidad de cin o repúblicas hermanas, y cuya biografía no cuentan en uno de sus artículos d fondo y en un lenguaje que re' ela la ira santa qu debe sentir todo bu n patriota al memorar acontecimientos luctuoso , como el asesina­to de Berruecos. Religión sin respetos humanos que l s impidan declarar su cr~do, pero también sin fanatismos que los cieguen hasta el ex­tremo de creer pecaminoso el reconocimien­to de los méritos, en quienes estiman dis­tanciados de ellos filosóficamente. Patria, en la que tributan fervienle plei­tesla a sus fundadores y pregonan muy en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCIO ... :r ESCOLAR 91 alto las virtudes de los buenos funciona­rios, pero sin vacilar, al mismo tiempo, en elevar su queja aclolorida ha ·ia lo:; ia ad­ministl'ación, como ahincadamente lo han venido solicitando los maestlos que integran l'a institución de qne nos , ·enimos ocupando. Bien por ellos. igan adelante en esta hora de transformaciones substanciales; no se arredren ante el resentimiento de quie­nes, e. ·aminad-a su conciencia, se han encon­trado faltos; no se intimiden por las pel·­secuciones inherentes a toda redención; no desfallezcan ante la incomprensión de al· gunos compañe~:os, que 11 garon a serlo me­drando en at.ro tiempo, y ahora se sienten impotentes para ingr~ar en la,s falanges de los transfo1·madores. ¡Adelante!" ESCUELAS 'REPUBLICA d~ VENEZUELA' El sábado, 5 de julio, tu\ o lugar en el sa­lón principal de las escu las del Gt·upo 10, calle 19, una hermosísima fiesta con moti­vo de la dedicación d tales escuelas a la República de Venezuela, uyo nombre lleva­l'án en adelante. Los discursos de los señ01~s Encargado de Nego ios de Venezuela y Director de Educación de Cundinamarca, fueron aplau­dido calurosamente por la distinguidísima concunencia que asistió a aquel acto. El doctor Picón Febres, en fra~es de b1·ote clá­sico, expuso los motivos altísimos que las dos repúblicas hermanas tienen para unirse en un estrecho haz de voluntad-es y de as­piraciones en pt·o de la humanidad. El doc­tor áenz e. ·puso bl'illantem nte las a pira­ciones del Magisterio, esas mismas aspi¡·a­ciones que en todos los tonos está preconi­zando la Asociación de Maestros, y que se­rán, a no dudarlo, el fundamento de la ver­dadera redención de las repúblicas latinas. La señorita María Bernarda Ruiz, una de las más competentes profesoras de nuestra Asociación y Jefe del aludido grupo escolar, practicó un interesantisimo examen geográ­fico sobre Venezuela . La Alianza Pro Educación Nacional (Apen) aportó su va1ioso contingente para tal fiesta por medio de un importante dis­curso pronunciado por el señor Francisco Moncriff. La parte artístioa dirigida por el se­ñor Cabral, mereció el aplauso que siempre se gana el competente profesor. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 92 LA ACCION ESCOLAR Dr. Máximo Soto Hall a cuya redentora misión nos referimos en el Editorial de esta entrega, y cuya visita a l as ~Escuelas República Argen-tina » relatamos en la presente nota. COMENTARIOS MAXIMO OTO HALL En los primeros días del mes de junio pasado, fuimos visitados por e t ilus­tre ciudadano guaoomaltE:co, jefe d e la S c­ción Pan-Americanista de "l.Ja Prensa" de Buenos Aires, indiscutiblemente uno de los más importantes órganos en su género, no sólo en lo que a América respecta, pero también dentro de la clasificación del mun­do entero. Consecuente con su misión de apostolado de Unión Fraterna entre los pa-i ses hispanoamericanos, única forma de ha­cernos respetables ante la ambición y la codicia de potencias distintas, nos dejó una carta, que si no halaga al oido, si al patrio­tismo. Por lo que respecta a las generaciones en flor, entre las cuales dará seguramente: opi­mos frutos su simiente fecunda, tuvimos la agradable sorpresa de verlo isitando las "Escuelas República Argentina" de esta ca­: rital, que en acto sencillo pero muy sig­nifidativo y enternecedor como escolar que era, según dijo la crónica del siguiente dia, en los diarios más importantes de la ciu-dad, demostraron la complacencia- que les embargaba por la grata visita, en l'a que se sintieron representantes de la niñez toda d·e Colombia, al escuch~r las palabras alen­tado~ s del diarista bonaerense, que ha­blaba en propio nombre y en el de la ni ñez ·argentina y Sur-América. U NA E N C UESTA En el número anterior nos ocupamos de la propuesta por nuestro consocio, señor Jorge L Martinez, y como entonces brinda­mos las columnas de nuestra Re\ ista a lo:-> entendidos que quieran 1aportar sus cono­cimientos para ayuda1· a dilucidar temas de tanta trascendencia, damos gusto-sa ca­bida a la respuesta que nos h'a enviado el señor T. A. Castell C., reiterando nues­tra oferta a los que sepan y deseen con­tribuir a esclarecer los interrogantes del señor Martinez. "El señor Jorge I. Martínez, int ligente y hábil rector del colegio de Ubaté, ha lan­zado la los maestros del país, una encues­ta sobre varios puntos r elacionados con la educación nacional, e n la cual, de tiempo atrás y de uno a otro extremo del país s han solicitado reformas, sin que hasta hoy, por múltiples causas, s e hayan visto lle­vadas a la realidad, y nuestra educación es un caos, donde militan sin orientación ni unidad alguna unos cuantos maestros, y un mayor número de individuos que han escal'ado los mejores argos del ramo por méritos que no se compaginan con los 'er­daderos intereses de la -educación. Ya el señor Luis F. Rivas, acertadamen­te nombrado en el mes pasado Inspector de las escuelas de Bogotá, dio contestación al primer punto de dicha encuest!a, iden­tificados con las ideas que él expone, sobr las condiciones que deberían reunir los di­rectores de educación de los departamentos, queremos, no obstante, agregar algunas consideraciones nacidas del conocimiento adquirido en veintidós años de servir a la educación en los departamentos de Cundi­namarca, Huila, Tolima, Bolivar y Magda­lena, ya como director de escuelas prima­rias, inspector escolar y director de escue­las norm'ales, ya como r€cto·r de institutos d e i n iciativa particular. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLA.R En todos los ramos de la adm~nistración pública de la Nación se advierte cierta uni­dad de acción: del Ministerio de Guerra, por ejemplo, parten órdenes, instrucciones, reglamentos, nombt1amientos y promociones que son obedecidos hasta en las últimas unidades del Ejército esparcidas por toda la República; lo mismo suced'e en los de­más, menos en el de educación, cuya labor se ha reducido en los últimos año a cui­dar de las bedas, del archi\ o y de los te.·­tos viejos. ¿Qué labor de redención nacional puede verificar un ministro, por hábil que sea y aunque esté animado de las mejores in­ciones, sino titene ninguna ingerencia en las distintas secciones del país? Pues en ellas su labor se reduce a nombrar los di· rectores de educación de ternas que le en­vian los gobernadores, quienes en la gene­ralidad de las veces las forman con los in­dividuos que figuran en la política activa de las distintas regiones, sin que haya te­nido nada qué ver con el ramo qu se va poner bajo su dirección . De esa manera, qui n r corra la Repúbli­ca, encontrará en la mayoría de las Dire - ciones de Educación, médicos, abogados, in­genieros, d ntistas. políticos muy hábiles . meritorio quizá e n sus re~1 ecti\· os ramos; p ro no encontrará al pedagogo, al homhr ele estudio, al maestro d lo ma stJ·os, que s pa encausar s gún lo pid n las modernas necesidades y los adelantos de las ciencias pedagógicas la obra d la educación, que es, sin duda, la base para la redención de un pueblo. Y así marcha la ducación: en unas re­giones s , sigue un p nsum, n otras otro. en la mayoría ninguno, lo cual podría justi­ficarse y hasta aplaudirse si con ello se con­sultaran las necesidades regionales; pero no, la razón está en que no hay dirección, pues el mismo origen politico, que tien n las ternas endadas por los gobernadores, lo tienen y con mayor intensidad los nom­bramientos d inpectores escolares, en cuya designación, xcepción hecha de unos tres departamentos, para nada se tiene en cuen­ta la competencia ni los verdaderos méritos, sólo basta la recomendación de tal o cual gamonal o director político. ¿Qué maestro graduado hay de inspector escolar en Bolí­var y Magdlalena? Podemos decir, ninguno; los conocemos casi en su totalidad y sabe­mos como practican las visitas a las escue­las, que más son el hazmerreír de las g¡en­tes que los representantes de la noble cau­sa de I•a educación. Y en las designaciones dte maestros es más grave el asunto toda·da: basta la recomen­dación del diputado, del gamonal o del di­rector político pa1a ser nombrado maestro en las escuelas mtejor remuneradas. Este mal, ·afortunadamente, en algunos departa­mentos, se ha corregido en parte; pero no en todos, pues en algunos aún no existen las sanciones de los tribunales, y los maes­tros son removidos y despojados al capri­cho de la intriga. . e dice que las escuelas normales no han d•ado los resultados que esp raba la Nación, puede que así sea, ya que en la mayoría de los casos el personal directh o de llas está sujeto a las mismas contingencias de la intriga politica y bastarda; pero de entre esos m1aeslros que han salido de las norma­les, conocemos muchos que han servido con verdadet·o acierto y abnegación, y se han visto obligados a buscar en otros campos horizonte menos t l'iste a sus actividades, impelidos muchas 'eces por la injusticia conque se los ha despojado por no doble­gars e •ante un ditecto1 de dueación a quien hadan sombra, un gam nal o un politi o. onocemos también maestros, que des­pués de graduarse eu la Normal entra!, habc1· ser ido con lucimiento varios año~. lle\· ados por su amor a l'a educación, fueron a perfeccionar RU~ eRtudios a institutos pe­dagógicos extranjeros, y al regresar al país han tenido que apelar a los establecimi n­tos de educación privad·a por no haber en conlrado en el ramo oficial campo a sus actividades, ya que están desvinculados por completo de la intriga y la politica, únic·as recomendaciones para llegar a los altos puestos en el ramo, en la mayoría de los casos, de la educación oficial. Hoy está afortunadamente al frente del Ministerio de Educación un joven inteligen te y de buena voluntad, cuyas actuaciones han hecho vislumbra1 un rayo de esperanza para una refo1 ma efectiva. Quieran los ha­dos benéficos que su paso po1· aquel despa­cho no sea sólo un relámpago que ilumine por un instante el cielo de la Balda, sino que, en la éra que se va a iniciar, de coo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 94 L ... \ ~\CCIO~ T E COLAR peración de todos los buenos colombianos para el engrandecimiento nacional, se le dé tiempo para llevar a cabo unta verdadera re­forma, para que haga de la educación na­cional un solo cuerpo, cuyas actuaciones lleguen hasta lla última escuela del aparta do corregimiento. Para ello se necesitaría una organización un tanto parecida a la dte los demás minis­terios, que mueva todas las unidades que están a su servicio y tr4aslade a las distin­tas secciones del país sus jefes, oficiales y soldados de acuerdo con las ntecesidades del buen ser icio. Que el Ministerio· tenga inge­rencia di recta en todos los departamentos, pues hoy está limitado al simple dtespacho, sin vinculo ninguno con el país, a no ser el nombramiento de los directores de ducu­cin, tomados de las ternas en\ iadas por lm; gobernadores, de que hemos hablado. Que el Ministerio de Educación pueda for ma1· un ejército de servidores para toda la República y organizar el ramo dte manera <1ue responda a las necesidades de la époea y a la gran causa del progreso del país. Que haya una .Junta pre ididla por el Mini s­tro, y que de ella salgan no sólo las refor­mas, que erán letra muerta si no hay per­sonal id6neo que las lle ·e a la práctica, si­no también los nombramientos de los direc­tor s de educación de los departamentos, que C'On dependencia absoluta del ministerio Y acesorados también por juntas departa­mentales, con la autonomía necesa1 ia, in­dependientes de los gobernadores y de la política, se encarguen de dirigir y org>a.ni­zar la educación en las secciones de su d - pendencia. Que en el Ministerio de Educación, como existe en el de Guerra el scalafón militar, se forme el de los maestros, y así al ver es­tos abnegados serYidores premiados sus es­fuerzos con una carrera que les muestre ho­rizontes más amplios, no sólo perm .. necerán en el ramo, sino que cual verdaderos cam­peones del progreso patrio, lucharán para hacer que la educación nacional dé los re­sultados a que debe aspil"arse en esta 'poca en que todos los pueblos luchan por su en­grandecimiento. Bogotá, julio de 1930. T. A. Oa8tell O. L_ MISION DE LA MUJER OoZ.a.borctción f'nviada por la seño1'it.a Carmen Gonzálcz Ex-Directom de la Escuela :Yonn.a7 de Gartagena, y actual vo­oal de l-a Junt•a Directiva de lu "Asociación de Maestros y Profesores Católicos de Co­lombia". La obra di\·ina está hecha con tal arte, que ningún pintor, por hábil que sea, ha podido copiar exactamente uua pincelada dtel cuadro del Supremo Hacedor. g1 claro­oscuro, las sombras, los toques de luz, to­dos estos detalles aparecen determinados y contribuey•en a embellecer la maravilla de la naturaleza. Las antitesis se presentan para hacer re­saltar lo que más impresiona a la vista, lo que más agrada al corazón y lo que ilu­mina el entendimiento; así, brilla más el diamante entre el negro carbón, la virtud se enaltece al lado del icio y bajo la enor­me sombra del pecado, surge nn sér cual rayo vivificador y faro de esperanza: Ma­ría d•estinada por la Providencia, para su­bir a una de las grad'a del trono en don­de la había colocado el Señor. En María quedó santificada la mujer, 1·epresentando tres grandes ministerios: de respeto, d ca­ridad y d•e educación. I ¿Quién m jor que 11a rnadr pued sinte­tizar la primera cualidad que ensalza y dig­nifica? .l-1 adre, palabra que implora ternu­ras en labios del niño, pronunciada por la juventud, encierra a la vez qute confianza sal aguardia y sostén, y en labios del ancia­no, reverencia y profundo respeto. Vocablo, el más dulce que puede pronun­ciarse, que sintetiza todas nuestras alegrías, a la vez que nuestros pesares, puesto que si es el júbilo el que inundta nuestro sér, ella comparte nuestra el icha con la sinceri­dad más pura, si una pena nos contrista corremos hacia ella y, como en preciosa án­fora, derramamos en el co11azón materno la hiel de nuestro pesar y hallamos alivio a nuestros sufrimientos. La madre con 'solícito cuidado dirige nuestros primeros pasos, nos enseña, con dulzura ineftable y con arditente amor a Dios las primeras oraciones que quedan graba- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L ... \ ... \CCIOX E~ COL R 95 das en nuestro corazón como en duro már­mol. Amor a los autores de nuestros días, no es un deber si no un dulce encanto que inunda el corazón de ternura y produce el mayor placer que podemos hallar en la tie­rra. Qué felicidad mejor que colmar de be­sos a la madre y obedecer las órdenes de nuestro padre, puesto que no hay amor igual que el que se profesa a la madre, ni autoridad que más se respete que la del pa­dr~? El amor de la madre lleva hasta el sacrificio y así contemplamos la escena del calvario. A un liado el Redentor del mun­do expira víctima de los hombres, y a sus pies su Santísima Madre, agoniza con su Hijo, y experimenta en este momento. el do­lor más grande puesto que encierra todos lob pesares sufridos por las madres de la tierra. . . . con razón se ha dicho: "que la madre es la personificación del dolor". I I La mujer representando el ministerio de la caridad, está personificad•a en la despo­sada con Cristo. Ya sea que se dedique a servir a Dios en el silencio del claustro, le­jos d las miradas del mundo, ya sea qne ejerza su apostolado en medio de l•a con­tienda; su arma invencible s la ca1 ·idad, que ab1•aza sus más ardí ntes el s os. Es­ta vir ud sublime encarna la fe que purifi­ca y eleva, y l•a esp ranza que 1 s hace en­t1 ·eve1· las delicias del cielo. est áng l se le vé en el asilo, pro uran
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 3

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 7

Por: | Fecha: 1930

LAV· ACCION ES.COLAR ORGANO DE LA ASOCIACION DE MAESTROS Y PROFESORES DR. TOM:AS CADA VID RESTREPO uno de nuestros pedagogos de verdad, Secretario del Minis­terio de Educación Nacional, autor del muy jugoso INFOR­ME que venimos reproduciendo en nuestro Organo y cuyo final insertaremos en el próximo número. Número 7 Novbre. 1930 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IV ---·-······ ······ ···························· .................................. ········· ··········· ·········· ..... ................................. . ... ·················· ·········· ··· ...................... . ~ 1 Si Ud. se interesa por la 1 nstrucción Primaria Su s críbase hoy mismo a «La Acción Escolar. » cLa Acción Escolar » es el órgano de los maestros. «La Acción Escolar» publica artículos científicos de pedagogía. En «La Acción Escolar» se discututen serenamente los problemas y reformas de la escuela pn-mana . « La A c ción Escolar» defenderá los derechos del magisterio. «La Acción Escolar» asp ira a establecer comunicación con los maestros y c entros científos de otros países . c La Acción Escolar>> es un lazo d e un;ón entre los maestros de la República. « La Acción Escolar» no ti e ne ~ o l or político. « La Acción Escolar» apoya las reformas a qu e aspira el Gobierno y el país: para la Escuela primaria nacional. Avise Ud . en «La Acción Escolar», que circula en toda la Repúblic a . CON J)ICIONES: LA AC C ION E SC OLAR Se publica por ahora men~u a lment.e. Núm ero su ~ l.o . . . . . . . . . .... . . $ O, l 5 Ser ie d ~ di ez. núm.-ro s . . . . . . . 1,00 Cada autor es responsab l..- d e , us r ~c nt o' . N o se dev u elve n on gin al• s. Los artículos q ue no., se pu bli q uon, e- ~ po1qu e no h ::.n tenido e l p ase de la j unta d e R e vi sió n . Pa ra Avisos, con su ltar Tari fa .- Todo pago a nli ipa do. Ultima p aR tna, 1 a do t intas), toda . . .$ Media pá gina Un c uarto d e págin a . . .. . . 6 00 4,0 0 2,50 ISOS O l ras p ñRin o .. C ada u na .. . . . $ M ed ia p alo! ina . . . . . , . Un u arto d e página . . . . . . 5,00 3,00 2 ,00 G acetillas . Pre cio:5 con l> t-n c•o n a les . Pe rm anen tes 20 por ci ento d e descuento . COLEGIO DEL S GR. o C ZON Este im po rt n nte p l an te l d e E d u ac ión d iri g ido por la Señ orita conocida Institutora con gr ado normal y largrl práctica, continúa sus tareas en la Carrera 4. a 266. (Teléfono 2-3-1.) Da grados en profesora l1 o y c o mercio, conforme a 1 plan dictado por el Gobiernu. lo mismo que certificados de competencia para des­empeñar escuel a s rurales y en modiste:-ía y co stura. Cuenta el C o legio con un escogido p ersonal de profesores que mensualmeBte publicarán en esta Revista los nombr es d e las alu mn as que se hayan distinguido. l f ~ --· ········ ·· ···· · ·· -·· ··· ········································································································································ · ··························· ··· ··· ·· ··· · · ···· ·-~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o======================~==~==~======================~ o 1 La Acción Escolar 111 ORO A NO !)E LA ASOC IACION DE MA EST ROS Y PRO F ESOR ES Por telégrafo: ESCO LA R. Por Correo: Apartado 18 ·72. • Dirección y Admoo. Carrera 4a . NC! . lO 1 SEGUNDA EFOCA NUMERO 7.0 PRI MERA S ERIE Director: J efe de Redacción: Admi ni strad or : · FILIBERTO BERNAL R. C ENON D I AZ QUEVEDO Sa ntiag o Hurtado d e Mendoz a BOOOTA (Col ombia) N OVIEMBR E DE 1930. o o R E FORMA EDUCATIVA I 1 Teniendo Ya un bu n Director Educación, '!; . uponie.ndo un hecho la --;el eión de In ·p d or s y maesh·os . vean1o.· la · otras n ee sida les ch>l Hamo pnra lograr la l'efonlm edn ·atiYn e jn.· tru ·eioni . ta. LOC \LE ." I~.JSCOL.\.RE Lo que . crib n sobn' p eclagog:ía frenie a n11 1nontón el tP .'io abiPrto.­y ·in s a b r qnP e. una : <'n la pt inw­rja, y lo: qu e piel n bu e nos locale · p--;­co1ares porqu e Pli llos h a n ap]nna lo u . alma . ntre tortn r a.· propia. 1 ara el qn a . P . ina a ]a 11wdre , o el qu e abandona la rtanoro ·a Y e on ~ oladora labranza para a .· a1tar ·n.I a.., nrta-danH" nte ed it'h·iu e ... wola r. o otros crP 1110, qu e los Nbficos e · ­colar ", l ben s t al' n t 'l'l'Pno · :unplios y a.i lado. d la: gl'atHl .- aglomeracio ­n luunana. · ~ lPjos de las YÍa: d gTan tráfi o, ele ]a: i)lnza ~ l<:> m rcado, c]p la fábri a ~ \ de lct ·· ti nda. . Edificio· e tm pi .. :o. aca .. o con azotea. . ·p den la e. paJdn lo · : ~llo~1e el cla:t>~ que haya nn pn­Lio 1qmera para <'a da dos . ' P en la t·eforma e. · olar ele '1 ierh\ nn stra · m:b c>ntu. iastas sin1pntía.· y qtt al efe·­tuarse onveni ntenten 1 e p nrlrí a en mano le nn ·tra R pública de · ri n ­tada, te oro. má. fácile ~· · brillant~.­que lo d Alí-Bnhá, y jarín p r mu ha.- eentLn·ia . de nne. tnv agl<)l}H' ­racione. humana:, Pl P.'pantable pro­hlenu1 d l .- h 1nbr .· :-:in trabajo. <1<' la. nmjere · y lo: hijo.- hn mbr a do.- ~ de nudo._ a ti ntpo <]11( nu tra.- spl ­va.- están ahita. el riqueza y dP fP<'Illl ­rlidad nue . .trn. minn.- innúnwras <:> in ­<:> xplotada . .- "1 . irY n para qn la HYc\ ­ricia ·tranj~ra nos ti n 'S ·n la, . ·e ­ría pagarle. loble .-uelclo a lo. (1ue l m· la mañana n . eñaran lo qu ho. · s<.> <.>n eña, y por la tarde dirigí l'<"ln un rall r de art ·, con vernt la duea ·i "n in s , no con el abs urdo ,'i, t m a que alguna · z qui o iniciar. C' <:>nYiando a cada C'.· ·ne­la un azadón P. tnd. OttP la. }Wllña a11rora ilumina la e n el viYifi ·antP . ol drl optimi.- nw, que infiltre en s u nlma noblc's a pira ­cione y le en.· ñ n tener <'Onfianzn en el porYenir. Alej 1110 ja una h 1·ida qn(' m á.- ta rcl0 ·p t l'a10111 nto.' que la ·on. tltu­yen para que proce liPn lo de mane1·a ra ·ional y con.- ·i nte, fol'lne para el porvenir hombre . pleno.- ele jtn ntud y ele ntu sia.- nw qu s pan, eon el I11a­yor acopio el ' . r nidacl, hacer frent a lo in vitabl s golpe del cle. 'tino. Lo · el 111 nto. gne r nstitu ·en la ale­gría puecl n , r de tr · órdene:-;: fí i­ ·o , int lectna1e, , o moral Entre lo · I rimero ten mo · onw n1á üuportante la alucl el 1 niño y la higi ne de la ·cuela. El niño e por naturaleza alegr inquieto y juguetón; / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR por <'On ·iguient , euanclo decae u áni­nw o lHanifie== ta en ·u nlirada de suyo viva y e crutadora, tri. teza o fa tidio, debe 'el nm . ·tro oh rvar atentnn1 nte c"sta an01nalía. rev laclora de algo anor­mal en .'n organi ·nw. El niño nfer­lno rechaza lo que · ta ( · Ja llamada. a, llenar los nt ·íos del hog·a1· en lo que e r fi re a la h ig:i('n '• ('O ­m o t a . 1bién a la part int< leetHal y moral. ..... llí d be encontrar el niño nna atin ':fera r¡n r lHt('YP la <]ll • Yi ­eiada n tonmlo prin('ipi n ll l a <'. ·ahro:n :p n ­da de la Yida: lcYde haber educación. Por eso ni Bélgica, ni Holanda, nacioneR tan cultas, han aceptado la ~ anseñanza obli­gatoria; España rechaza los maestros de imposición oficial; Alemania que tanto so­bresale por su organización escolar y por la solidez de los estudios, prescribe la en­señanza obligatoria pero deja libertad ab­soluta en cuanto a los planteles y a las ma­terias de enseñanza. Francia que siempre ha ejercido un influjo decisivo en el desarrollo intelectual y social de los pueblos latinos, tiene la enseñanza obligatoria, pero per­mite la creación de establecimientos pri­vados, donde se educan la mayor parte de los jóvenes, pues los planteles oficiales se hallan casi desiertos; en Inglaterra, el Esta­do proclamó la enseñanza primaria obli­gatoria y laica; pero ese pueblo tan religio­so no aceptó tal imposición, por lo cual en 1871 se permitió la instrucción religiosa y después de varios cambios en la or~niza­ción escolar hoy domina un espíritu de equidad, de justicia y tolerancia. La enseñanza obligatoria en Colombia es de necesidad social urgente; la educación es ·el fund•amento de la grandeza nacional y de la ventura pública y privada; la edu­cación no es sólamente un adorno sino una gran fuer7.a; al mismo tiempo es un gran bien y como tal debe ser aceptado libre­mente por los individuos; no puede darse a La escuela el régimen de un cuartel; es imposible instruir a quien no lo desee; el estimulo, la persuasión, la ciencia, la loa virtud y dignidad del magisterio serán factores más valiosos en la propagación de las sanas ideas, que las amenaz·as y las multas. Corresponde a los maestros suavizar los rigores de la ley haciendo de la escuela nn lugar agradable y alegre, donde no ha­ya ni asomo ele tiranía porque el perfec­cionamiento moral no se obtiene sino por la libertad y para dar una educación ver­daderamente nacional, sin buscar un fin 1étamente utilitarista, demos a las tarea. dScolar s un carácter más práctico y rea­lista. Afortunadamente ya asoma entre nos­otros loa aurora de la Escuela Nueva, que modela las almas sin torturarlas, forma los corazones dentro del amor y la libertad y prepara al hombre por el trabajo libre, inteligente y fecundo pal"a las luchas de la vida. Sólo bienestar traerá para Colombia la (mseñanza obligatoria; entre nosotros será siempre la escuela el cimiento de la Patria y no el instrumento de una secta o partido; el Gobierno es cristiano y hace gala de re­ligiosidad y de honradez; el magisterio es creyente, ilustrado y de sanas costumbres; la enseñanza no v.a a ceñirse al modelo es­trecho de la escuel•a oficial, sino que se brindan garantías y se estimulan las ini- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 198 LA ACCION ESCOLAR ciativas particulares; los derechos sagra­do- s de la Igles:La, sociedad pública, docen­tte y jurídica, respecto a su misión de ense­ñar, serán no sólo respetados sino que entre nosotros la acción social y educativa de sus ministros es indispensable; a su celo, ilus­tración y patriotismo, debemos la civiliza­ción de que gozamos. Nosotros denunciaremo-s sin vacillaciones ni cobardías a los maestros de dudos-as ideas; a los que por ignorancia sigan doctrinas con­trarias a los principios de la Filosofía cató­lica; a los que mezclen su altísim .:t misión con actividades políticas y p-artidaristas, a los que sean una amenaza para la buena formación d te los niños, porque hipócrita­mente llevan el título de maestros en un país esencialmente cristiano. No tememos que se nos tache de fanáti­cos o retardatarios porque no toleramos el error; tampoco importa que se nos llame re­volucionarios si somos altivos cuando se desconoce la verdad o la justicia, o se hie­ren los derechos de la Iglesia o de la Patria. Desde los más afamados centros cie nti­ficos h •asta la escuela rural, perdida allá donde comienza la selva virgen , s e va for­mando el ped,estal para la ascensión glo­riosa de Colombia; esirá la voz justiciera que a ellos aplique las palabras que Moltke dirigió a los maestros de escue­la de Alemania, después de haber derrota­do a Francia, en' 1870 : "Vosotros sois los que habeis hecho triunfar a la Patria". A. ESPL EL. D~~pert~mo.> ~n lo> niños ~l amor a lo beHo Auncuando no s lJ ·ata de onuu ir al dis­cípulo más alla de su propia esfera en bus­ca de una belleza que no puedl8 hallar, ya porque sus capacidades apreciati as no bas­ten para ello, ya porque el ambiente en que se desarrolla y vive sea impropicio, si­no simplemente de abrir sus ojos a la con­templación de los objetos que lo rodean y al análisis elemental de los sonidos que hieren su tímpano, desde su aspecto de fuen­tes de belleza, la tarea es un tanto difi­cil. Todo tiene que hacerlo el maestro. Los hogares en que se desarrolla la infan­cia, sobre todo en las ciudades, las habi­taciones donde residen los niños, insalu­bres y malsanas, se oponen con firmeza a la germinación de cualquier iniciación del sentido estético en ellos, lo mismo que los espectáculos que contemplan sus ojos, y que son los naturales dentro del medio rudimentario en que se desarrollan. Nada contribuye a despertar en sus almas infan­tiles el amor a lo bello, pues la principal Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR condición para la creación del buen gusto, es la frecuente contemplación de obras be­llas, no sólo en el aspecto material ue lo·s sentidos, sino en el espiritual de la inte­ligencia, con la apreciación de las bellezas inmateriales. Debemos procurar, como una eficaz con­tribución a esta parte esencial de nuestra labor educativa, que en el salón donde dic­tamos nuestras clases, y donde los peque­ños han de pasar algunas horas al dfa, rei­nen la armonía y el buen gusto . Un aseo perfecto y un orden absoluto en la coloca­ción de los objeto que lo llenan. y otros detalles de aparente insignificancia, pero que a la larga resultan fomentadores d e la facultad apreciativa de la bellezn: .po r ejemplo, un vaso que ccntenga florr:> s fres­cas y graciosamente colocadas, nn cuadro de valor estético, y cuando é. to falte, la abundJancia de luz y de aire decora las paredes desnudas y pone en ~ e llas no,·eda­des que asombran al espil'itu habituado a observar. En el campo hay tantos moti­vos de admiración y tantas fuentes de crea­ción estética. (Los más notable cuadros d célebres pintores, están inspirados en moti­vos campesinos, y las poesias más inmorta­les son eglógicas y olorosas a h no) _ Es lógico que existe una diferencia d capacidJad natural res pecto a las posibilida­des de sentido t éti co , como la~~ hay en todas las otras facultades racionale _ Un gusto cultivado es algo más qu una fuer te intuición, y e s el resultado de una siste­mática observación y de un cultivo adecua­do del sentimiento de comparación . El gusto tiene varios campos para su ejercicio. Las circunstancias en que se en­cuentra nuestro pais respecto a estos a un­tos, no ofrecen para nosotros sino la natu­raleza como fuente esencial. En otras ciu­dades hay vastos museos donde se han acu­mulado las obras máximas de todos lo tiempos, hay suntuosos jardin~es, hay e · ten­sas explanadas, hay bosques y hay hasta parques zoológicos, donde la naturaleza ha sido corregida, adecuada al gusto formado por centurias de disciplinas. En nuest1·a capital, demasiado incipiente .aún, no exis ­ten todos esos orígenes de estética, y tene­mos que contentarnos con la vista perma­nente de las dos montañas que pesan como una amenaza continua, y con los prados agos-tados de parques lejanos y diminutos, vi­gilados continuamente por uniformes poli­civos, que co.ntienen la expansión que pu­diera producir el espectáculo. Parecería incongruente ha1>lar de todas estas elevtadas fuentes de estética, como el teatro, donde cien unisono.s instrumentos producen arrebatadoras armonías que su­mergen al espiritu en fuertes emociones de belleza, al referirnos a la necesidad de despertar el sentido estético entre los ni­ños de las escuelas elementales. Pero den­tro de la estética hay grados, y nosotros no aspiramos a descubrir en los pequeños el sentido critico. Nos consideraríamos sa­tisfechos con que la presentación de un ob­jeto bello despertara en ellos, por su com­prensión exacta, frases admirativas revela­doras de inter11!as emociones. Así, tenemos que limitarnos a las peque­ñas fuentes de que disponemos, y que bas­tan para nuestro fin elemental. La flor co­gida diariam•ente para adornar la escuela, la talla de la piedra destinada a un her­moso edificio, y que constituirá por su ma­ravillosa arquitectura una preciosa obra de arte, el canto de tonalidades alegres y diá­fanas, la estrofa de sentimientos sencillo:. basados en los goces enteramente espiri­tuales de las almas puras e infantile , son material s, que, aprovechados, bastan para mantener en continua actividad el espíritu infantil, propicio a la estética. Y aún, los mil incidentes de la diaria labor, son origen de apr•eciaciones estéti · cas, si es qu~ el maestro obra bajo esta preocupacwn. Hágase recaer la atención del niño en el fondo de belleza que hay en todo cuanto e 1·efiere a la naturaleza_ Búsquese la belleza de las acciones de nues­tros héroes, la estética del amor a la Pa­tria, la atracción irresistible de la virtud y del bien. Con esto se obtienen dos fines; el útil y el bello; se hace más grato el aprendizaje para los pequeños, que encuen· tran las cosas tantc más fáciles cuanto más hermosas, y se dirige el sentido esté­tico con la enunciación de imágenes bellas. El sentimiento contribuye con la inteli­gencia y la voluntad a realizar la vida del espíritu. Mediante el entusiasmo que comu­nica al ser íntimo, el sentimiento sostiene y estimula la inteligencia, impidiendo su perniciosa ociosidad, impulsándola y forta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 200 LA ACCION ESCOLAR leciéndola en el estudio y en la investiga­ción para encontrar la verdad . El senti­miento robustece también la voluntad, la cual vence así las dificultades que se opo­nen a sus determinaciones y su fuerza para alcanzar el fin que se ha propuesto llega a ser extraordinaria y aun heroica . Es ob­vio, que la carencia o debilidad de esta fa­cultad anímica influye en la vida de ma­nera decisiv.a y negativa, co·municando al espíritu indiferencia, frialdad y apatía, cau­sas evidentes de fracaso, o impulsándolo a pasiones que ~~bajan la personalidad, y que no se pueden contener porque av.anzan sin control de ninguna especie. Los fenómenos del sentimiento son los más variados: van desde lo inconsciente hasta la idealidad su­prema, si el objeto final que pe rsigue es la belleza. Y la estética es la que expresa el grado superior de la facultad dl3 sentir. Lo bello considerado como el carácter sen­sible que despierta la idea de perfección, está asociado, casi siempre, en una misma alma, al culto del bien, pues bien sabido es que los grandes investigadores e scolás­ticos, llegaron hasta confundir los dos con­ceptos. Se ha dicho con exceso de salJidu­ria, que las grandes virtudes han nacido del sentimiento de la belleza . Y es po1· todas estas razonf'. por las qu la educación moral de los niño~, se realiza en gran parte por el cultivo del sentimien­to. Habituar a los niños a compr ender y a amar lo bello, casi equivale a hacerles an1ar lo bueno y verdadero, pero (> una ta­reR. más fácil. Lo bueno y lo Yerdadero, presentados desde el punto de vista entera mente didáctico, suelen .aparecer ásperos y toscos, y con frecuencia superiores a las inteligencias infantiles. Pero esto::. concep tos revestidos bajo el ropaje de lo bello, y dentro de almas ya pr paradas a apreciar lo bello, prosperan con e .·traordinaria efi­<' acia. Nadie duda que el sentimiento es perfec­tible, y en consecuencia educable, requirién­dose para ello el ejercicio Ol'denéldo de la 'olunt:ad, los cuidados permanentes para nvantenoerlo en el estado normal de equili­brio cuando llega a alterarse, como sucede con las pasiones, que nos atreYeríamos a <'alificar, cuando marchan desordenadas y dominantes, como verdaderas enfermedades del esp1ritu. Procuremos, pues, que haya en la escue­la un ambiente poético, aunque sencillo y modesto, que sea capaz de alegt·ar el áni­mo del niño y de pruducirle sensación es­tética, auncuando sea indefinible, y nues­tra tarea de enseñanza se facilitará. El niño en un ambiente sucio, indecoroso, pro­saico, se acobarda, se empequeñece, y sólo piensa en la hora de la 'libertad; convier­te la asistencia a la escuela en una peno­sa obligación de la cual desea a todas ho­ras verse libre, y sobre tales aptitudes de resistencia, todos nuestros desvelos, todos nuestros esfuerzos, se perderán. Como complemento de oeste aspecto mate­rial, quitémosle a la clase ese terrible as­pecto de seriedad, que fue la caracteristi­ca de las pedagogLas arcaicas, que atemo­riza a los niños y que apaga sus iniciati­vas; procuremos que los trabajos de toda índole que ejecuten los niños, carezcan de deformidad, y muestren, en cuanto sea po­sible, una relativa perfección; que sus di­minutas y absurdas esculturas de greda o arcilla, sus dibujos rudimentarios, sus ma­nifestaciones artísticas, encuentren una ex­celente acogida por parte del maestro, que aprovechará tal-es manifestaciones para guiar el incipiente sentido estético. Duran­te los paseos procm·emos que 1 ~ niños e.·­perimenten emociones hondas y gratas qu sean origen de regocijo y de alegna, de esa alegria sana y ruidosa QUe es característica de los niños sanos y normales; llamarles la atención hacia todas las cosas bellas que encontremos a nuestro paso, e .·plicarles en presencia de los grandes fenómenos, que sobrecogen por su grandiosidad y por su hetmosura, los motivos que los produce_n, sin exigir que penetren en los grandes co-­nocimientos físicos, sino buscando el aspec­to elemental y bello. Preocupado continuamente el maestro con esta neces1dad de despertar en los ni­ños el sentido estético, apartará de sus al­mas en formación la vulgaridad, y deste­rrará el mal gusto. Y al propio tiempo, como queda dicho atrás, abonará terrenos donde la verdad y el bien germinarán. Y es en esta germinación espléndida en lo que radican las virtudes civicas que adornan más tarde al hombre y lo hacen un ciudadano perfecto. Las grandes reformas educativas que se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 201 piden ahora a voz en cuello, en detrimento de todos nuestros esfuerzos, deben arran­car de bases más firmes que las de los princip ios elementales que se han dado en p roclamar. Estas grandes reformas no ne­cesita n de la construcción de grandes edi­ficios, ni la adaptación completa de siste­mas extrajeras a nuestro medio sui géneris. Lo que se necesita es la iniciativa del maes­tro, el estudio de las condiciones psicoló­gicas de los niños, la compr,ensión exacta de la reacción que ellos experimentan an­te lo bueno y ante lo bello . Es imposible que de las escuelas primarias salgan pro­fesionales, como lo quieren los reformado­res. Pero es lógico que de ellas salgan ni­ños con excelentes inclinaciones, aptos pa­ra formar de ellos los profesionales llenos de sentido moral y de honradez civica, cu­y ,a falta es la crisis más grav que pade e nuestra República. EL\f).J.\ ÜROHIO L . L l\ TRI y TF DORA (Recotvla·ndo a Jfanu-{' 7 Pgal'fe ). uiso Lu i f r <1 ar una tregua a la nton t nía 111 lan (}1ca 1 1 infi<:rno e ­l brado una gra.n fie. -tn en qu . e c o ­¡ ·onaría d 1 einn. a la 11111jPr qn hn ­bi ra 1 r cistas asignaturas irán el di bu jo y el cono­cimiento de la agricultura y de las indus­tria s que se refieren al campo; la lechera, la ganadera, cultivo de árboles frutales, etc. En cada escuela se fomentarán el cultivo y la industria propias de la región. Para que la escu18la rural realice el pa­pel que le corresponde es urgente que ella (1) Luis H. Monroy. sea dignificada, por la predilección oficial y por la ciudadanía cooperadora. Buenos sueldos y elevada categoría en el escalafón de maestros llevarían al campo a los edu­cadores más aptos. Con propiedad pedagó­gica y honda justicia establece el proyec­to "que los sueldos de los maestros no se clasificarán en adelante por las escuelas que regentan. sino por sus merecimientos y tiempo de servicio". De modo que el más insigne maestro de Colombia, puede ir a un rincón campestr€ a organizar una Pscuela activa, ejemplat· . Así su inteligencia se desdoblará para ejer­citar sus exquisitas dotes en bien de la cla­se campesina. esperanza de la patria. Na­da más propicio que el ambiente rural para educar: la calma que allí impera, el pai­saje variado y ameno, con la fuente y los animales amigos y servidores del hombre, clan excelentes moti os par.a que el maes- .. tro guie a los alumno por el send ro de la virtud y del estudio. Esa dulzura qu emana de los escritos de Tagore, produ t o es de la vida, poética y fecunda ele los campo , medio natural del hombre; la ciu­dad enloquecida, obra es del lujo y doel ar­tificio. De ella hu yen los 'a rones de aus­teridad- y de ciencia, omo los cultores de lo bello. A esto tiende la sint1es1s del si ­guiente arlículo del proyecto, que di e: "La escuela rural se orientará hacia la agricultura o las industrias propias de ca­da región, doe modo que los campesinos sP hagan capaces de explotar racionalmentt=> todas las riquezas ele nuestro suelo, y con­seguir de esta manera, sin salir de los cam ­pos, una posición desahogada indepoen­diente". En cada escuela rural se debería estable­cer como un centro de interés, digamos, la enseñanza d~C la higiene, p or ejempl o: el paludismo, medios de evitarlo, de c u rar­lo, mosquito que lo inocula, etc.; después la anern-ia tropical, etc. El genio de Mussolini, quien en fuerza Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L.A ACCION ESCOLAR 203 de la ley de reversión moral, vuelve a la Italia de Augusto, está cimentando su obra de regeneración en la escuela del campo, como centro industrial y de instrucción de la higiene. El gran dictador, no olvida que Roma cifró la grandeza en el trabajo de la tierna, y que generales y magistrados al­ternaban la espada y la pluma, con el ma­nejo del arado. Esta fue la Roma grandio­sa señora del universo; la otra, disoluta y ociosa, fue la presa para los labios de los enfurecidos bárbaros. Como, según el nuevo plan, corresponde a los departamentos y a los municipios lo referente a la enseñanza agrícola y queda prohibido a los últimos subvencionar esta­blecimientos de ensefianza secundaria, aque­llas dos entidades unidas, podrán organi­zar la instrucción agr1cola práctica. Que cada escuela posea su campo de ex­perimentación, en el cual los alumnos apren­dan los cultivos aprovechables en su res­pectivo lugar. Un lote de tierra, herramientas para el trabajo y algunas semilLas, bastan para que poco a poco se esta:blezcan granjas. En to­das las poblaciones existen agricultores prácticos que pueden servir de consultores de los maestros. Los inspectores provin­ciales pueden nombrar juntas agrfcolas que colaboren con maestros y discípulos. Es laudable el interés que los concejos demuestran en toda la República por sos­tener colegios de segunda enseñanza, pero para el país es hoy mucho más urgente fo­mentar la agricultura y otras industrias que crean riqueza. La instrucción secunda­ria debe corresponder a los particulares; los fondos de los municipios deben desti­narse al impulso de la escuela primaria, con su ensefianza de artes y agricultura. Es hora que nos demos cuenta de la dis­persión anticientffica y estéril de los dine­ros públicos, pues al cabo de una centuria de vida independiente, poco hemos hecho por explotar las riquezas del suelo. La agricultura es base de civilización es­table, y se observa que donde ella prospe­ra, el bienestar es permanente. Es triste, es desolador, confesar que en Colo-mbia las dos carreras preferidas son: la de emplea­do público y la de polftico. No fijan la atención en esto los impug­nadores d-e la actividad escolar. Muy arro-gantes y engre1dos se preguntan qué de ma­lo tiene la escuela que ha educado varones tan conspicuos como ha dado Colombia. Es fácil responderles que esa escuela pue­de producir eruditos, más no sabios genui­nos y hombres de fuerza inicial. Lo más que se puede admitir es que por obra de autoeducación esos personajes se alzaron del nivel ordinario a despecho de los mé­todos de pasividad que estaban en auge. Hubieran esos pseudo-educadores encerrado a Zea, a Caldas, a Céspedes, a Triana a Posada Arango, a Zerda y a cuantos se dis­tinguieron como cultores de la ciencia, en un salón de cuatro paredes, y habrian ob­tenido en vez de hombres superiores, a U­pos impreparados, propios sólo para la vi­da de oficina. Digan también los aserto­res de la pedagogia de la inactividad, dón­de están las riquezas e. ·plotadas y dónde las industrias florecientes, merced al v~r ­balismo que tenemos en Colombia, y si el naciente comunismo no se deberá a que mi­les de hombres carecen de un arte para vivir de su esfuerzo y no hallan otro medie de conseguir fortuna que apropiándose lo ajeno. Ni con articulos de periódico, ni con discursos ni consejos c;e combaten las doc· trinas del sovietismo: es con la educación cristiana, sanamente activa y social. La organización eficaz de la escuela ru­ral y de la primaria, favorece directa y prin­cipalmente al pueblo, en cuyo fondo exis­te gran capacidad virtual para ascender, que el estado debe aprovechar. AlU el capital humano duerme escondido esperando una mágica voz que, como a Lá­zaro, diga: "sál fuéra". En las clases campesinas y obreras, en las cuales la vida sencilla y casi ve· getativa ha mantenido vigorosas las cé­lulas nerviosas de los padres, los hijos nacen sin las deficiencias consiguientes al gasto de energla cerebral y a los vicios de los centros populares y agitados. No sa­ben los conductores de la nación cuánto va­le para el porvenir de la sociedad ese teso­ro inexplotado de la modestia y austeridad del medio agreste y obrero, cuando el re­finamiento de las clases ricas y licencio­sas no ha llegado aún a esa porción ben­decida, donde se incuba la prosperidad fu­tura. Es un crimen dejar que pase igno­rada esa fuerza que podrla redimirnos. La Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 204 LA ACCION ESCOLAR escuela democrática, cri:-;tiana y activa, es el programa de la hora que vivimos. e­pan esto los go-bernantes y legisladores, los cuales se hallarían sorprendidos si hubie­se quién les revelase ese depósito sagrado. No de otra manera el poseedor de hacien­das gritarla de contento el dia que un ex­perto le anunciara que en el fondo del bos­que se despeña susurrante una calda de agua, se recata un rico filón de oro o se muestra un yacimiento de petróleo. Incumbe al educador ser el Colón que guia las carabelas hacia ese continente que se llama alma. Con criterio de selección democrática, la Junta Asesora propone lo siguiente: "Con el fin de hacer posible el terminar sus estudios a los alumnos de las escuelas nacionales excepcionalmente bien dotados, se fundará suficiente número de becas na­cionales, o sea una para cada quinientos alumnos que terminen la escuela primaria, las cuales se adjudicarán, previo concurso, a los mejores alumnos de cada zona esco­lar. Estas becas no tienen por objeto fa­varecer a los colegios, sino a los alum.nos, y por tanto se dejará libertad a los fa­vorecidos para que ingresen en el colegio que prefieran". No habrá en Colombia quien no acate es­ta noble iniciativa. Ella es el principio de selección que, con éxito br111ante, se :prac­tica en Francia . • • El proyecto de ley a que me refiero, dis pene que la enseñanza complementaria sea costeada por los departamentos. Esta creación viene a colmar una exi­gencia imperiosa en el plan educativo de Colombia, ya que él carece de unidad cien­tlfica. Es urgente organizar la escuela rural de modo que alH se formen los hombres para el campo, es decir, los agricultores e indus­triales que sean creadores de riqueza; que la escuela primaria sea activa para que desenvuelva las facultades del alumno, de manera armónica y que, al finalizar la en­señanza elemental, a los 12 o 13 años, el estudiante no quede abandonado por el Es­tado en esa época ardua de la vida. Con­viene, por lo tanto, que haya una ense­ñanza que afirme lo conocimientos pri-marios y les dé aplicación por medio de la práctica. Nuestra escuela se ha preocupado por ins­truir y nó por dar habilidades para la vi­da. Desde Moreno y Escandón, y el Arzo­bispo Virrey, viene esa amarga queja; el patricio José Eusebio Caro habló contra el empirismo educativo en 1840, y se pregun­taba, qué harfan con las manos esos jóve­nes tan instruidos en letras y filosoffa, pe­ro que carecían de medios de subsistencia y de elementos para el trabajo. Casi, casi se puede decir que al cabo de noventa at\os el estado de nuestra educación es igual al que censuraba el gran poeta. Poco se ha hecho para llevar a la escuela el trabajo manual, del cual se burlan los anquilosa­dos, los que hoy como ayer, por evitar que la actividad despierte sus células dormidas, se oponen a cuanto diga observación y ex­perimentación. No han querido comprender el hondo sig­nificado que para los educandos y para la patria tienen las frases del Arzobispo Vi­rrey cuando decla con visión que franquea los siglos: "por que un reino lleno de pro­ducciones qué utilizar, de montes qué alla­nar, de caminos qué abrir, de pantanos y ruinas qué desecar, ciertamente necesita más de sujetos que sepan conocer y obser­var la naturaleza y manejar el cálculo, el compás y la regla, que de quienes entien­dan y discutan el ente de razón, la prime­ra materia y la forma sustancial". Y los que se hallan muy satisfechos con el estado actual de la educación no pien­san que Colombia vive en perpetua crisis de producción y y que de ésta se derivan la económica y la fiscal; que tenemos una prosperidad de relumbrón, porque el dfa que nos falta el dinero del extranjero cae­mos en la más absoluta miseria; que ha habido afios en que se importan víveres por cerca de veinte millones y, sin embar­go, esos patriotas sostienen que no convie­ne la agricultura en las escuelas ni tiene razón de ser los trabajos de manipulación cuyos fundamentos arrancan de encumbra­das leyes biológicas y psicológicas. Leáse lo que dice el doctor Miguel Jiménez Ló­pez, hombre eminente: "Todo niño es ori­ginalmente un obstinado trabajador manual, un manipulador de utensilios y de objetol!5 que casi a ningún momento repo a . Esto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA. ACCION ESCOLAR obedece a una necesidad innata de sus ór­ganos sensoriales y musculares en forma ­ción y a una disposición de sus altas fa­cultades, que en los primeros años de la vida trabajan solamente sobre la impre­siones sencillas y por medio de las intuí ciones directas de la realidad ambiente". Quien quiera informarse de lo qur? es Ja formación complementaria y dC' lo qu sig nifica para el educando y para la so ie dad, lea el libro /;a Bs t ltr>la JI la r iro ' t. del ilustre colombiano poco há citaclo, lib r o que debieran estudiar constantem:mte cuantos se interesan por la educación. La enseñanza complementaria difiere de la primaria en grado, n o en esencia. Ella toma al niño que ha cursado los seis año. · primarios, lo perfecciona en Im; conocimien­tos adquiridos y lo habilita para el ejerci­cio de algún arte. Esta educación se da en los Estados Unidos en los par-tirne sc1wuls; en la Argentina en las escuelas intcrme. días, y en Bélgica, en las famosa del 4.'' grado, creadas por Devogel ( 1), quien las llamó hermosamente Escuelas de la Libe r ­tad, para demostrar asf que, siendo, como son, tan útiles, pues responden a una ne­cesidad social evidente, no es preciso de re­tarlas como obligatorias. En el vroyecto del Ministerio se proponen dichas escuelas como libres y pueden ser nocturnas. Con la organización que se cont mpla e n el proyecto, tendremos: escuelas infantiles de iniciativa privada, de los 3 o 4 años a 6; escuelas de párvulos hasta los 8; pri· marias hasta los doce, y dos años de for · mación continuati a o complementaria. Asf . a los catorce o Quince años el E s tado en­trega a la familia jó enes p r eparados pa­ra el trabajo reproductivo. Alll termina el deber del gobierno. Al establecer la enseñanza de párvulo s en el lapso de seis a ocho años se acata, ante todo, el desarrollo fisiológico del ni · fío. No es cientifico ni humano recargar demasiado la labor intelectual e n la é po­ca precisa en que el organismo atiend a su desarrollo de manera visible. El ápic de los siete años coincide con una de 1 a.· evoluciones más intensas del crecimiento, el cual implica gasto de energía:; es com·e- (1). En 'aint G-ill e& organi .z ó D<' COfJ( ' l l u prime1'a escuela de esta clase. niente procurar que el organismo se vigo­rice para que el cerebro trabaje en buenas condiciones. "Tenemos, enseña la doctora Montesso1·i. un ritmo trienal durante toda la infancia: en el primer trienio, el crecimiento e s máximo, los dos segundo trienios se co rresponden perfectamente, y al último co­rresponde el crecimiento menor". En la edad vúber, el credmiento se in­tensifica nuevamente . Luego tenemos que la entrada a la escuela coincide con una evolución de crecimiento y que la pubes­cencia pasa en los jóvenes en época en que se ocupan generalmente en estudios secun­dario . ;.Será esto pedagógico y humanira· rio? La misma autora precitada, anota: "Con la más cruel ceguera castigamos y desani· mamos al niño que al llegar a la edad pú ber no adelanta en sus estudios de la mis­ma manera brillante que adelantaba en el periodo de rPposo fisiológico de su crecí miento; y en lugar d ver en esto un ind i ­ce psíquico d la gran transformación fi ­siológica que deberíamos proteger, forza mós su organismo, sin imaginar siquiera que, según los grados de resistencia individual de nue tro discipulo, pod mos contribuir a provocar en él una debilitación permanen­te, o contener u desarrollo, o a ocasionar· l le una enfermedad y la muerte. " u estra responsabilidad d ducadores es grande porQue se nos confían los hilo!; de la vida; el hombre s un paso c ont" nuo a través de sucesivas forma s , y el pe· rfodo actual prepara el siguiente". Altas razones e .· isten qu e dis ponen qu la enseñanza de várvulos sea suave y pro cure completar en los niños el " des arrollo sensorial y adelantar su desarrollo fisiccJ, iniciándolos en la instrucción . in perjuicio de su salud". Todo el que haya manejadó e studiantes , observa cómo en ciertos periodos decae la fuerza intelectiva y se hac m a nifiesta la debilidad del organismo . La ciencia manda que en tales casos la tarea intelectual se suavice( pues es segu­ro que entonces la receptividad morbosa es mayor y puede peligrar hasta la vida del escolar. No han faltado entre nosotros quiénes hayan al menos columbrado esta clase de vroblemas, pero la indiferencia Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 206 LA ACCION ESCOLAR del medio para estos estudios, no ha permi­tido que avance la pedagogía científica, cuando no ha suoedldo que a los trabaja­dores entusiastas se les diga que cuanto ex­ponen es copia de malos autores o malas traducciones. Esto lo afirman los que no han tenido una sóla iniciativa en bien de la educación y que cuando se han visto en puestos elevados se han distinguido por la ineptitud má.s absoluta. Prudente y sabio es, en consecuencia, que la legislación escolar vele por la salud del nifío y que en ciertos periodos el trabajo no exceda de lo que aquél pueda resistir, porque establecido está: " existen edades en las cuales también los fuertes son dé­biles y la debilidad es de tal naturaleza que expone a los individuos a la muerte". "No se domina a la naturaleza, sino obede­ciéndola", afirma un docto educador. La organización correcta de las escuelas de párvulos y de la enseñanza complemen­taria atiende admirablemente a esta exi­gencia, dando una instrucción bien dosifi­cada en las primeras, valiéndose del tra­bajo manual en las segundas. • • • Si la nación tomara a su cargo la ense­ñanza primaria, la dirección de las nor­males y de la inspección esco.lar, los depar­tamentos destinarian sus fondos para la en­::> eñanza secundaria, las obras de protección de la infancia, el servicio médico y odon­tológico escolares, la fm mación de los Pe­trasados morbosos y la enseñanza de agri­cultura y de artes. Un movimiento saludable de protección a la infancia agita al mundo: la pediatría es una de las ciencias más amadas por es­piritus elevados. "Como Pan en el centro de un mundo de dolor y de muerte, dice Ernesto Nelson, debe colocarse hoy dia el legislador que desea atacar en todos suR reductos al enemigo del párvulo y, por eso, se han generalizado en estos últimos tiem­pos los movimientos tendientes a organi­zar la información y los medios de lucha contra la mortalidad infantil". ( 1) Esa acción previsora en bien del nifío se extiende a la madre, al niño y va hasta ( 1) Ernesto Nelson La S1alud del niño. Hu protección social. la escuela y aún más allá. Con tal fin se han creado oficinas de información me­diante las cuales "la experiencia realmente valiosa, recogida en la obra social pudiera ser accesíble a todos, y se instituyese, ade­más, un plan vasto en el campo nacional, con la mira de efectuar una investigación técnica que abrazase todos los aspectos de aquella protección". En Europa y en Norte América se ha rea­lizado una obra admirable de protección a la infancia. En la América del Sur se ha seguido tan bello ejemplo en la Argen· tina, Uruguay, Brasil, Perú y Chile, de manera especial. En Montevideo funciona el Instituto In­ternacional de Protección a la Infancia, de­bido a los esfuerzos del sabio profesor Luis Morquio. El Boletín de dicho instituto es, sin duda alguna, la mejor revista que en su género se publica en Hispano-América. En Colombia se dan los primeros pasos en este sentido: la Cruz Roja impulsa la protección de la infancia, y en algunos de­partamentos se está organizando, aunque de manera muy vacilante, el servicio médi· co escolar cuya necesidad y cuyos benéfl· cos resultados a nadie que haya leido una página de pedagogia moderna se escapan, aunque no falten quienes qr" blasonando de pedagogos o de médicos, gritien que eso es inútil .. . Los desayunos, las sopas y los roperos es­colares, las colonias de vacaciones y el ser­vicio médico, deberlan ser legalmente obli­gatorios, bien fuera para la nación o para los departamentos. Esto es obvio; es ur­gente, es cristiano. Colombia ha erutrado definitivamente en la ~ra ae Stb desenvolvimiento; necesita hombres para la industria, el comercio, las artes, las letra.s y la ciencia. No poctemos esperar Q'l.te gentes traídas del exterun·, co­mo la meroanda y el dinero de los empr~s­titos, vengan a rna1wjarnos. Debemos jo?·­m. hT un personal ntwstro, y es en la escue­la donde hay que explota1· la eneroro hum.la- 111(1,, qtte en ent..brión 1·e8ide en los niños. La escuela es la base y el centro de la defensa social. Todos saben la influencia funesta del ambiente escolar en los nifios débiles, anémicos, escrofulosos, etc. Méd1· cos y pedagogos conocen los perjuicios que acarrean las labores del aula cuando no ae Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAH 207 adaptan a organismos minados por el ham­bre, la pretuberculosis, la herencia luética, alcohólica, etc. Constituye esto un capítulo de asistencia pública, al cual dedican suma atención las naciones donde la legislación sobre protección social surge del estudio con ciente de los males que azotan la co­munidad y comprometen el porvenir de los ciudadanos. Porque si los jóvenes robusto::; se fatigan con el trabajo intelectual, ¿qué sucede á a los mal nutridos y a los que vinieron a la vida con la ca1·ga de una he­rencia desgraciada? En un país cristiano, como el nuestro, son la caridad y el trabajo los llamados a re­solver los problemas sociales. Un sistema de educación, basado en principws cientí­ficos, dará excelentes resultados. L;l peda­gogía fraterniza con la medicina y con las ciencias sociales. Ellas unidas, no confun­didas, harán que el escolar sano vaya po 1· la senda de la prosperidad y que el de ur desenvolvimiento orgánico preca1·io mejore o se cure. Por las calles discurren sos pobres des­graciados que vinieron a la vida agobiados por la carga que sobre sus hombros pusie ron la miseria o los vicios de los antepasa dos: son anémicos, macilentos. Su talla y peso son anormales, su porte angustioso, y quien quiera que los vea, sin ser clíni o. advierte que en no lejano dia esas victiltlas van al asilo o al hospital, taladrados los pulmones por la peste blanca, si es que n o son candidato para el manicomio o 1 pre­sidio. Y para individuos asi constituidos tiene aún el pais en muchos lugares, locales sin aire, sin luz, sin campos de juego: la higie­ne alli luce por su ausencia. Y de la enseñanza ;.qué se dirá? Que es una misma para todos, sanos y enfermos; fuertes y débiles; inteligentes o nó. Y J>OJ lo común los métodos que se emplean ::>Ol~ pasivos, inadecuados para desarrollar facul­tades. Un paradigma bien elocuente, o mejor un hermoso simbolo, es el duelo de que habl-t Manouvrier. D6s individuos se baten a du3- lo: el arma escogida es la misma pa1 a am bos: la espada. Las condiciones de los du !­listas son distintas: el uno tiene brazos lar· 4:0s (macroscélico), el otro los tiene cor­tos ( braquiscélico). Seguramente el primP.- ro posee ventajas sobre el segundo, quien será vencido, si con otra arma o con recur­sos especiales no contrarresta la superiori­dad del adversario. Para muchos será un asunto baladí el que se traten puntos de esta clase. Y cuen­ta que no lo son. El médico escolar obser­va el crecimiento del niño, mide la talla, el peso, la circunferencia toráxica, etc. Y estas medidas dan al maestro normas pre­cisas para saber qué ejercicios físicos im­pone al alumno. No es pedagógico, por ejemplo, que se ponga a niños de distintas condiciones an­tropólogicas en una carrera o en un ejer­cicio de resistencia. El macrosélico, como más ágil, ganará en el primer caso y a él se le dará el pre­mio, sóJo por su inferioridad fisiológica. En el segundo, el braquiscélico, de corazón robusto y grandes pulmones, se llevará la palma. Y es este el criterio usual para juz­g. ar problemas de tanta trascendencia en la vida posterior del educando. El padagogo puede, con ligera observa­ción, comprobar diariamente la influencia del ct cimiento en el clesenvolvimiento psí­quico. Errores que se cometen en estos pf!­riodos de la vida suelen ser funestos. El médico escolar los evitaría. (Continua rd) ENTRE PARENTESIS La unión del Magi t'erio s indispensabl() para los maestros, es útil para la sociedad, es benéfica para la niñez, es necesaria para la Patria. aso fuera mejor QUE' no se les diera el dictado de 1l,aestros a quienes ese título im­pide reconocer sus deficiencias y someterse al critel"io de los que piensan mejor que ellos. El orgullo es el más grande e:scollo que encuentran los hombres pa1 a cumplir sus deberes colectivos. En la humanidad hay dos clases de in­conformes: los orgullosos sin fundamento y los humildes por virtud. A los primeros to­do les disgusta porque son incapaces de con­cebir algo; a los segundos poco les satis­face porque casi pueden analizarlo t c du. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Nuev os Maestros de la Escuela Normal El día 16 del pasado recibit 1'< n <'1 grado de Maestros de Escuela Superior, conferido por la Escuela Normal entral d • Institutores, Jo. siguientes señores: De izquierda a derecha; sentados: Didacio cgura Luis A. Barrios, Elisio Rodríguez, Oliverio Cuéllar, Miguel Acuña; De pi, : Luis E. Leal, Otoniel Varela, :Miguel Bonay, Antonio .Mesa. Felicitamo a los nuevos maestros y les deseamos opimos resultados en su no­ble cuanto ingrata lnbor. Las a lumn a s del Colegio del Sagrado Corazón se educan también físicamente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Colegio del Sagrado Corazón De la señorita J.osefina Rodrhtuez , para señoritas y niñas L~ APROBACION ECLESIASTICA DEL COLEGIO Alumnas Mae~tras con un grupo de ir·fantiles Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 210 LA ACCION ESCOLAR IIC111 SECCION LITERARIA ~ICJII LEYENDO ---:o:--- El más dulce cordial del sufrimiento es un libro dte páginas hermosas que aprisione del alma el sentimiento, del estudio las huellas luminosas y los rayos del sol la Historia, sentimos en el alma las grandezas que con sus lauros coronó la Gloria. La frase escrita en extt-anjeros lares traza el perfil de nuevos horizontes, y nos dice de témpanos volares, de agrios abismos en oscuros montes, y hondas tormentaR en revueltos mares . Todo el que observa, en relatar se ufana cuanto en el mundo el hombre ha vroducido en la lucha sin tregua que lo afana. : el esfuterzo del músculo fornido y las victorias de la mente humana. El nos dice con frase conmovida que el cincel retemplado entre los hornos do la llama del Arte está vrendida, deja en el mármol nítidos contornos donde se siente palpitar la vida. La verdad vence al despotismo avaro y a el alma brinda carifioso albergue donde ayer la crueldad encontró amparo: hoy sobre el Circo de Nerón se yergue inmensa Cruz cual luminoso faro. El varón fuerte nos produce asombros al luchar del error con los vestiglos, y cuando saca en sus potentes hombros el monumento que durmió por siglos, de una extinta grandeza en los escombros. Es la lectura un astro que nos guia del vivir escabroso en la pendiente, y a los rayos de luz QUe no.s envfa, se disipan las sombras de la mente y entra en el alma el resplandor del dla. Guarda el libro la sangr del atleta cuyo fértil pensar no halló reposo, del sentimiento la expresión concreta, y un laurel en el canto sonoroso de la vibrante lira del poeta. Ya en oscura tormenta o dulce calma, un libro sabio es verdadero norte, en el mar, brisa; en el desierto, palma; fuerza que impulsa, elástico resorte, avia que nutre el corazón y el .al ma. Por eso el hombrte cuando estudia y piensa, de lo supremo el ideal realiza, y tiene por gloriosa recompensa el triunfo que engrandece y electJ-i za, y que deslumbra con su luz intensa. El Genio guarda la inmot·tal vislumbre que recibió de inaccesible arcano, y al envolverse con su provia lumbre, se transfigura en el cerebro humano cual de un Tabor en la fulgente cumbre. Jo.AQ MALDO. ADO PLATA. ELOGIO DE LA ENVIDIA 1- <> -1 Sefiora de los viles que marchas por el mundo adornando las sienes de todos los protervos, permiteme que llegue a tn mal" sión de infamia y, con mi voz qne nunca supo de tus bajezas, cante de tu reinado las enormes hazañas. Tú pones en los ojos del inocente nifío reflejos donde tiembla !a lumbre mortecina que se entra por las grietas de los sepul­cros fétidos ..... En la boca rosada de la pura doncella, hecha para el arpegio de las palabras dul­ces, tú pones del gusano el mordisco im­placable Que con fruición extrafia se saeta en los cadáveres ..... ! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. U ACCION ESCOLAR 211 Y el anciano que triste, sólo espera la muerte,-negra niveladora que de todo re· niega,-siente, a tu fiero impulso, que en su pecho renacen anhelos de reptiles nos­tálgicos de cieno! Tu imperio enorme y trágico tiene bases muy sólidas: son cimientos muy hondos que no saben de altura, ni del azul del cie­lo, ni del brillo que irradia por el espa­cio eterno donde la luz domina, pues sólo entre las charcas más infectas has sido dueña de las tinieblas y reina de las som­bras. Tú pones en los rostros un gualda envi­lecido que renace en el linde de emulación salvaje, y en los ojos irradias con luz don­de un ocaso triunfa con negros tintes que de auroras no saben ..... . La Venganza y el Odio-tus absurdos en­gendros- aprestigian tu estirpe, cuyas os­eas legiones salieron vencedoras siempre en todas las gestas que emprendió Ja ruindad por sus sendas oscuras. Tú no sabes de lágrimas ni de tristezas suaves, ni has gustado las mieles del dolor redentoras, que si el llanto a tus ojos al­guna vez asoma, es para convertirse en áci­do infecundo que las mentes corroe y en-venena las almas ..... . Tu risa no es la ris.a. del inocente niño­canto suave y eterno que fluye blandamen­te de una flauta sonora de cristales for mada-ni es tampoco la franca y agrada­ble que emerge del pecho donde tiene el Deber su morada. . . . Que entre tu boca donde instilan baba infecta los hispidos rep- , tiles que entre tu entraña engendras, la negra y espantosa y brutal carcajada, el cubil de la hiena y del chacal anuncia .... Señora de los viles, mentora de canallas! goza de tus conquistas eternamente bajas; reina sobre las charcas de negros corazo­nes donde el Vicio atesora su caudal de tris-tezas ...... ! Pero oye, reina infame, yo que nunca he querido sentirme de tus triunfos ému­lo afortunado; por tu bien te suplico que no intentes tu baba echar sobre nosotros los artistas que en cumbres altísimas cla­vamos, hace ya mucho tiempo, nuestras no­bles banderas, porque una gran vergüen­za habrá de cobijarte,-una rara vergüenza de colores extraños, un pudor que en tu rostro ascua quemante sea-cuando veas Dr. LUJ, AVOU TO CUERVO, precursor de ~nludrtblPS n fonnw; (}/Ir' r·omienz.an u inir·iar.\·t• rn lo .r lriministm<·ión Púl>li('(t . .11 qu<> los nl.(tf'stros hrmos espenl(lo anhelan­tea t•ambién en nur'stro Ramo. En su periu­ao presidf'nCir(il de lo Ar'adcrnia resp '<: tira. se lle-vó a efecto n11Pst ro primer Congreso de Historia. Actzwlnu nte r>s director de la BIBLIOTECA XACIO.J. ~AL, por recientr De­creto dPl .il-Iinisterio de Educación. 11111• "11 :11 !1 11118 ;11 11. :11!1 . 11111. 1llllg llll • . llll . :llll. llll • .lill :lli • illl que sale de entre el limo asfixiante donde vives muriendo, nuestra estirpe gloriosa con las alas más blancas, y la frente más pura, con el triunfo en los labios y en la sien, mil coronas ..... ! C!llióN DiAz QuEVEDO. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 212 LA ACCION ESCOLAR EL CUENTO MENSUAL ~lmu~rzo5 lit~rarios - x-X-x- Llego un poco tarde al hotel. El come­dor reboza de comensales; van en los pos­tres; principian a encenderse cigarrillos. Los personajes son interesantes: uno tie ­ne varias docenas de dientes de oro; tal es el fulgor de su boca .. e ga s ta una sonrisa como la de Barba Azul cuando estaba de buen humor, lo que le acontecía cada vez que moría, de m ue rt r l/Ofll Jl(l,f. alguna de s us mujeres. Otro semi-manteen, pero bastant in ·truf­do. ¡Oh eterna bohemia, bendita seas! Otro de pantalón de fantasía, en el dedo anillo de brillante, ademanes magistrales, voz vrosopopéyica, como complemento de tan bello conjunto, una panza heroica y bol­chevique. ¿Representante, Ministro, Sena­dor? No lo sé. Por lo pronto sé que es al­m orzarior, y que, como tal, no merece tacha. Yo, incógnito, avergonzado de mi exi­güidad, mascullo un saludo: ¡señores!, y "acto seguido", como dicen las actas ram­plonas, me engolfo en mi vlato . de sopa. Pero oigo, tengo que oir, porque no soy so1·do. El tema es interesante, y los verso­najes taro bién . Se habla de los origenes de los ameri<'a­nos. Bonito asunto. ¡Qui n pudiera tomar parte en "l! Pero tengo que contentarme con pasar saliva y. . . . com r pan, porque no tengo anillo con brillante ni pantalones de fantasía. Habla el semi-bohemio: xpone teol'fa , eita autores, a\· entura ~uposiciones, descri­be vaíses. \Vashigton Irwing, Juan Valera, 'rardieu, García Cal el rón; los mayas, los iroque es y hu1·ones , la raza malaya, la nu­nismática, Ja arqueología. pasan por mis oídos omo sonidos múltiples y agradables de una gran caja de mú ica. Termina un pánafo con estas palabras: "Es probabl que el rchipi "lago de las rleutianas ha­cia en un tiempo parte de la tierra firme, y por alli o por lo que hoy es Estrecho de Béring, debió p.asar una parte de los prime ros habitantes de la América". El ambiente está saturado de humo . La temperatura es agradable. Yo estoy dándo-le mate a los p rinci pios ..... El señor ventrudo y majestuoso está de pie . Fuma un exquisito habano. Su acti­tud es digna y triunfal. Me imagino a un Miguel Antonio Caro, n su Cátedra de De­recho Internacional, o al eminente Ramón Y Cajal, cuando espetaba a sus discípulos la sarta interminable de etcéteras. -Putes, sí, dice: o tal vez los aborígenel:i .I>asarían a la América por ' ' 1 Cnnal rif' ,.~uez ..... ! Una sonrisa canina c1·uza por el rostro del bohemio, y se d ja sentir nn silE>ncio angustioso. Yo no sonrío. -'.rraiga café tinto, le ordeno imperio­samente a la maritornes, mientras arrugo el ceño terrible, antropófagamente, omo queriendo tragarme con mi enojo a aquel retabizca espantoso, de gran .anillo en el dedo, de ademanes heroicos y pantalón de !antasia! Y ¿en qué paró el asunto? vreguntarán varios que no distinguen el Canal de uez de la alberca donde lava sus ro.I>as mi &ia Casimira ....... ! C!!:~ ó Di z QUl~ !!:DO. ECOS DE LA PRENSA DE "El · urvo Tiempo" del 17 df' los co­JTicnt s reproducimos el siguiente discur­so cuyo autor. act IWl R ~presentant del Ho­nora7> lc Oonyrcsu Nacional, vi ne en apoyo d ' 11Hll'1W8 r/(' las ObSP/'1'0Cicmes Qllf' Vr?Li­mos hucienrio rn zas col'ltmnas ae nuestro Orgcrno. Ilustrfsimo señor Arzobispo Primado, se­ñor Secretario del mini~terio de educación nacional, señores: Nada tan grato pa1·a mts sentimientos como el apar cer hoy en este lugar y en estas ircunstancias. porquE> todo esto me recuerda los días lleno~ de \" ntura corri­dos aqui, bajo el abrigo d e estos viejos mu­ros, bajo la dirección de sabios y eficaces educadores, con el corazón henchido de en· tusiasmo y con el alma tocada del e nsu...eño de ver un dia transformada mi patria .I>Or Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA. ACCION ESCOLAR 21~ la influencia del educador es una hornaza maravillosa en donde se fundieran los ca­racteres, se templaran las voluntades y se acrisolaran las mentes de las generaciones colombianas. Este anhelo que entonces co­mo hoy prende en mi ánimo, no es sino un sentimiento natural en todo colombiano que ponga sus ojos en el futuro patrio y en ma­nera alguna es patrimonio de un hombre ni de una agrupación. Pero como acontece que en esta época está de moda el tornar­se, sin ejecutorias ni estudio, en reforma­dor de la instrucción pública, en alzar la pica destructora para tratar de hacernos aparecer como el pueblo más ignorante, re­trasado y rutinario, es preciso y hasta opor­tuno que hablemos de nuestro analfabetis­mo, que traigamos al análisis la escuela, colombiana, que dlgamos una palabra de nuestro magisterio para que asi notemo si nuestra instrucción primaria se halla tan postrada que se pueda decir con ver­dad que en esta materia todo está por ha­cer. Ciertamente que el analfabetismo es un mal social que es preciso eliminar, porque todos nuestros conciudadanos deben capa­citarse para gozar de los beneficios de la civilización, aunque es muy cierto qu€' va­le más para la sociedad y para la patl'ia un obrero analfabeto y fiel obser ante d la ley divina que uno instruido pero a quien se ha envenenado la inteligencia y corrompido el corazón. Contra el analfabe­tismo luchan hoy todos los pueblos fundan­do instituciones, acudiendo a la iniciatiya privada, destinando en lo presupuestos in­gentes sumas para su extinción. En Colombia, señores, también se ha lu­chado contra el analfabetismo n forma sa­tisfactoria y ha sido parte importantísima en esa obra el interés de nuestro abnegado clero que desde la época de la conquista sa­ca de las tinieblas de la ignorancia y de la barbarie a nuestros indígenas; que en el curso de la colonia extiende su celo paternal hasta los más apartados confines del terri ­torio, en forma que hace exclamar a don José J oaquln Ortiz: "¿Dónde está la plaza y,a desierta, dónde la serrania áspera, dón­de la inculta sabana que no guarde, o las huellas del viejero de Cristo o la sepultu­ra de un mártir?" Este mismo celo de nuestro clero se con tinúa en la guerra de la independencia en la que los párrocos alternan los oficios de su ministerio con las preocupaciones y aprestos de la revolución y con la instruc­ción de sus feligreses; se acrecienta en la repúblca y se afirma en nuestros dias, has­ta el punto que ha merecido una palabra de justa y franca felicitación del excelen­tísimo señor doctor Olaya Herrera. El Estado colombiano no ha quedado in­diferente ante el problema, ·Sino que siem­pre le ha merecido su atención y sus des­velos, naturalmente que en una forma pro­porcionada a sus capacidades fiscales y eco­nómicas. El porcientaje de nuestro analfa­betismo alcanza hoy a un 48 vor ciento aproximadamente, cifra alta sin duda pero que, comparándola con la de otros paises como Italia, que tiene un 37 por ciento; España con 45.8 por ciento; hile con un 49.7 por ciento; Méjico con un 62 por cien· to y Portugal con un 68.8 por ciento, no tiene p or qué sonrojanws porque algunol" de esos :paises tienen una existencia secular, su territorio tiene alguna mayor d nsidad de población y viven una holgada vida fis cal y económica. En el Uruguay .según 1 informe de 1918 del presidente del cons jo nacional de nse­ñanza, el 61.6 por ciento de los nifios com­: prendidos ntre 6 y J 4 años son analfab - tos. Pero no hay por qué admirarnos ante nuestro analfabetismo si re ordamos 1 he cho alarmante que se comprouó n los Es tactos Unidos en 1917, cuando e realizó In conscripción militar, pues se llegó a la con­clusión de que 700.000 soldados no sabían leer ni escribir. En 1914 el profesot· yanqui Le' í eely, citado por el Hermano (.:r astón Maria en su luminoso estudio sobr le e cuela nortea­mericana, publicó su "History of Educa tion", en la cual afirma que el 28,46 po1· ciento de los niños no e~t án inscritos en los registros escolares y que de los inscritos l 31 por ciento no concurren. egún estos datos, tendrlamos que las dos terceras par­tes de los niños yanquis no recibil'ian nin­guna instrucción El número de escuelas en nuestro país se ha ido aumentando progresiYament . en la medida de las posibilidad s del fü;co. Permitidme, señores, qu al tocar esta ma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 214 LA .A.CCION ESCOLAR. teria acuda a la estadística, ciencia de la que no debemos prescindir si no queremos que nwestros razonamientos queden sin ba­samentos, como que ella es la expresión de los hechos sociales poj· medio de números. En el año 1882 llahía en la República, según el informe del secretario de Instruc­ción Pública, 1.262 escuelas, a las que asis· tian 71.000 niños, es decir, casf los mismos que hoy asisten en Cundinamarca. En 1891 había 1.843 escuelas que alber­gaban 115.300 alumnos. En la memoria df' Instrucción Pública, publicada en 1904, se afirma que en 1903 fnncionaban 1.554 es­cuelas, con 91.022 alumnos número inferior al de 1891, sin duda por ¡·azón de la guf'· na que acababa de asolat· a la República. En 1920 el número de escuel:l~ subía a la cifr.a de 5.607, es d~ir, caRi se cuadrn­plicaba con ralación a 1891 . La población escolar se eleYaba entonoes a 301.165 asis'­tentes. 6.í30 escuelas y 386.238 ac:;istentes son las cifras que no::; suministran las estadísticas del año de 1928. ~n E>ste mismo año los gastos en la edncación pública ascendieron a $ 15.170.376,88, los que se d istribnyeron asi: Gastos nacional s . Departameütales . Municipales . $ í.-144.906,20 $ 5.221.407,56 $ 2.504.063,12 No puedo ¡·esistir a la tentación de ha· cer un cálculo de los gastos que seria n~ esario sufragar en cnso de que SP rlrcre­tara la obligación para los analf,abetos de 1·ecibi r instrucción. JHl es sería abrir 8.681 escuelas si calculamo necesario en un 4~ por· ciento el porcientaje d<' nue~tro anal­fabetismo, y si dcc1·etamos que a cada es­cuela concurran 50 Alumnos, número dema­siado erecido pam log1 ar la individualiza­ción de la enseñanza, sobre todo si se tie nen en cuenta los consf'jos del Dr. Decro­ly, quien quiere que este número no suba de 20 a 25 alumnos. Los gastos serían poco más o menos los siguientes: $ 17.362.000 para edificios escolares, a $ 2.000 cada uno. $ 4.340.500 para mobiliario y material es­C'olar, a $ 500 por escuela. $ 6.390:310 anuales para sueldos de maes­tros, a $ 60,00, sueldo muy reducido en ver dad. lo qu€ da un total de ~ 28.092.810, que sumados a los quince millones que hoy se gastan, daría una suma de cuarenta y tres millones aproximadamente, es dec~r. una suma casi igual a la que invertir~ la nación en la próxima vigencia. De suerte, pues, señores, que al tratarse de analfabetismo, no hay que hacer a un lado la cuestión fiscal, así como tampoco puede achacarse la responsabilidad de es­te. hecho social a un gobierno, o a una co· lectividad, porque se ocurre en notoria in justicia. Hay que apelar, para remediar es ta dolencia, al patriotismo de todos los co­lombianos; hay que organizar una verda­dera cruzada en la que tendrán la dirección el maestr·o y el sacerdote. Pero aquí llegamos a otro asunto que de­bemos tratar, porque se afirma en todos los tonos que no hay maestros, que el magis­terio colombiano es una vergüenza, que su impreparación es una de l.as causas de nuestro atraso. Cierto es que la mayoría d nuestro~ maestros no tienen titulo; en Santander so­lamente el 17 por ciento son graduados; en Antioquia, un 20 por ciento; en Cundina­marca un 25 por ciento. Pero esto no tiene por qué causarnos sor­presa, porque hay pueblos más civilizados que a pesar de sus esfuerzos no han podi do resolver el problema. El ya (litado Levi Seely, estimaba que el número de maestros y maestras de la Unión ascendía a 540.000, de los cuales só· lo un diez por ciento babia recibido for­mación profesional. Cada año buen núme­ro de maestros abandonan las escuelas y hay que reempLazarlos por otros, pero es el caso que las normales y las universict.a­des no alcanzan a graduar los necesarios, por lo cual, concluia, que el ochenta por ciento dé los maestros noveles eran impro­visados. Ultimamente las estadísticas calcu­lan que hay 700.000 maestros y maestras en la Unión, de los cuales 300.000 son total­mente impreparados; 200.000 no termina­ron estudios secundarios, 30.000 recibieron grado inferior y solamente 170.000 han re­cibido su grado superior. Si pues la mayor parte de nuestros maes­tros no son graduados, también lo es que éstos han progresado en punto a métodos y procedimientos, a pesar de la carencia de elementos necesarios, en forma que puede Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 215 afirmarse que la mayorta de nuestros maes· tros no graduados, no se ha quedado retra­sada en el movimiento educativo moderno. Basta, para comprobar este aserto, el vi­sitar una de nuestras escuelas urbanas pa· ra convencernos de que en la escuela colom­biana están completamente proscritos pro­cedimientos que enantes se usaban y que eran la encarnación de la rutina; en nues· tra escuela ya no entra la letra con san· gre, sino que se procura hacer de ella un lugar de alegria y de regocijo, una conti· ción del hogar en donde si el niño encuen­tra la mano que lo corrige y lo conduce, también halla la voz cariñosa que lo alienta y lo sostiene en la dificil obra de la edu­cación. El memorismo, tan ruda y justa· mente combatido por quines de estos acha· ques entienden, es procedimiento que se ha desechado desde hace tiempos de nuestras aulas para ser reempLazado por una ense­fi. anza activa, basada en la objetividad y en la intuición, que tántos t·ecursos sumi­nisttan a un hábil educador . La individualización de la enseñanza no es una novedad para nuestros educadores, sino que antes por el contrario, es una de las preocupaciones que vivifican y hacen fecunda su obra patriótica de la duca.ción del pueblo; para ellos es el niño un verda­dero microcosmos, en d0nde todas las ma· ravillas de la naturaleza tienen s u asiento y a donde e s preciso penetrar con la plan ta descalza y la reverencia en la frente , co­mo lo hiciera Moisés al acercarse a la zar­za ardiente del Horeb . Encuentran ellos que lo principal para realizar la obra educativa es el conocimien­to de la personalidad del niño, antaño tan desconocida, hoy tan investigada ; de la que se prescindía ayer por completo, y que en el presente forma la base de la educación, como que se sigue el aforismo de que el nifio lleva la escueLa dentro de sí mismo. No son extrañas a nuestros educadores las teorías de los modernos pedagogos, si biten ellas tienen su critica al ser aplicadas en nuestras escuelas, y con muy buen acuerd9, señores, porque yo también pien­so con el gran educador, lumbrera de la España contemporánea, Virgilio Hueso, que no basta decir pomposa mente escuelas nue· vas; es necesario hacl3r un esfuerzo de re­flexión y de critica ante~ de aceptar o re-chazar las cosas de Chaperéde, Ferriére, Decroly, la Montessori o Kerschenstiener. Las teorías pedagógicas d~eben revaluarse antes de llevarlas al terreno de la práctica y deben adaptarse con inteligencia a nues­tro medio, so pena de c~.minar hacia el fra­caso. Hay que tener en cuenta que se es edu­cador de un pueblo esencialmente católi­co; de un pueblo cuya principal industria es el cultivo de la tierra. Y si por ahora ea­recemos del material pedagógico necesario para aplicar sistemas que serían aconseja­bles, no hay que perder de vista que son filones de los cuales podemos explotar lo que tienen de metal precioso . Esa · corriente que ha tomado cuerpo en­tre los educadores colombianos de ensefíar al niño la agricultura. de hacerle amar el surco que él mismo trabaja con sus manos débiles todav ía, y al cual dedica los má sabrosos ratos escolares, y en el que tam­bién siembra infantiles esperanzas, merece el aplauso de todo el que rinda culto al patriotismo. Ved, pues, señores, cómo la instrucción pública avanza con la misma rapidez o len­titud con que oo mueve nuestra economía nacional; allí se alza el suntuoso edificio que indica que se vive una etapa de pro­greso, y a su lado t ambi én s e leYanta la escuela llena de luz y de aire, imagen deJ saber y la alegria que fluye de sus aulas; por nuestras montañas y valles se tienden paralelas de acero qu~ van a sacar regio­nes enteras rte su sueño milenario y tam­bién se trazan paralelas de luz en los ce­rebros infantiles; se reunen, ávidos de lu ­cro los consocios mercantiles, para t ratar de multiplicar sus capitales, y los educado­res colombianos también se congregan en asambleas pedagógicas para ver de conser· var y acrecentar el capital humano que la patria en buena hora les confió a su saber, a sus cuidados; el puente de acero junta en un abrazo de progreso regiones separa­das antes por el rio del aislamiento, y nuestros maestros s asocian, y los alum· nos de nuestras escuelas toman el bastón de excursionista y van a conocer ciudades y comarcas en donde viven niños que con ellos sienten, piensan y anhelan; escúcha­se este ajetreo de la vida moderna, llena de zozobras, de movilidad y de inquietud, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 216 LA ACCION ESCOLAR y la actividad penetra en la escuela; es oel mismo niño quien nutre su inteligencia con su esfuerzo y el veloz impulso de su curiosidad y de su propia investigación; es el mismo niño quien, acudiendo a su refle­xión sobre sus actos y a la comparación de su conducta con el Supremo Ideal d Belleza, echa los cimientos de su persona­lidad moral y su conciencia; es el mismo niño quien reclama la necesida~ de su edu­cación física, necesidad que ha penetrado ya por todos los rincones del territorio patrio. Notad, ¡ntPS. cóm-o la instrucción ¡nibli­ca no se enc1tentra P-n r>l cstado de postra­ción en q1te nos la mur>stran quienes no esgrirnen ot1·a arma qur> ln del 'l.:c rl)'([lismo. ni otra razón q 'u la m¡al tNulucid enc11Pnt1~an en extrai1os mdo1·es sin que se hayan tonwdo el trabajo de visii'ar 'ltna es· cuela colo?nbiana. Ved, finalmente, señores, cómo surge la 11c>crsidad ([ que> r> l 11/ •agi ·trrio colo m bia­no se o1·ga.nice con la 1nente puesta en ,az­tos pens.antirntos de cult'nro para formar la armada del progreso, ávida de luces, ple­tórica de abnegación y sacrificio, pero tam­bién presta a defender sus fueros y dere­chos, su reputación y buen nombre, que na conquistado, no con vana palabrería, sino consumiendo sus mejores años en aulas es­colares- nueva hostia inmolada en el altar del patriotismo,-y esparciendo la simiente del bien, a imitación del Divino Sembra­dor, de que nos habla la parábola incom­parable de la Escritura. DE NUESTRA CORRESPONDENCIA Fresno, octubre 30 de 1930. Señor Presidente de la "Asociación de Maes­tros y Profesores de Colombia" .-Bogotá. Estimadísimo colega y amigo· Intencianalment demoJ'é la r Rpuesta de su amable epístola de fecha 15 del pasad agosto, porque me hice el cargo de que no debía hacerlo sin r mesar alguna suma a esa Entidad, ya que si no se pagan la. cuotas reglamenarias no es posible gozar d los beneficios ele la A~ociación. Hubiera qu l'ido darme el placer de enYiar una cuo­ta considerable, apenas se me hizo el honor de contárseme como miembro del Sindica­to que preside usted con lujo d'3 acierto; pero ¡cuán difícil es para un educador cumplir sus mejores deseos! Usted que es Maestro, plPde imaginarse las angustias que estaremos pasando sus colegas de esta sección del país, si le cuento que desde el principio del año se vienen pagando los sueldos con un retardo desconcertante, no obstante q.ue la Asamblea los rebajó para normalizar los pagos. Mientras esto no su­ceda, seremos víctimas de agiotistas desal­mados, quienes además de descontar el 10 por ciento del valor de la nómina, sólo la cubren por pequeños contados. Ahora sí que podemos parangonar nuestro haber con el de los abnegados hijos del Serafín de Asis. Cada dia veo más de bulto el beneficio que esa Entidad hace a los maestros, as! como la necesidad que éstos tienen de in­gresar a ella a la mayor brevedad. Yo siem­pre he creido que mientras los maestros no busquen una cohesión firme y estable, no lograrán hacerse sentir a!lte la incom­prensión del medio y menos aún hacer pri­mar en las esferas gubernamentales la fu rza del derecho sobre el derecho de la fuerza. Cuán insensatos, para decir lo me· nos, son aquellos colegas que miran con malos ojos la feliz iniciativa del insigne Profesor Lleras! Temiendo hacerme difuso ante usted, quiero llamar su atención acerca de la ma­nera como el Tolima recompensa a los que gastan sus energías fisicas y morales en "la dulce ingratitud de enseñar": Para que un maestro pueda gozar de su pensión vitalicia de medio sueldo, necesita haber servido lo menos veinte años en el Depar­tamento y tener la kilométrica edad de 55 abriles largos de talle! yo que he servido ya 14 años, y tengo 36 de edad, me descon­suelo cuando pienso en una jubilación tan remota. Ofrecerle a un educador una pe­queña recompensa en una edad en que ya han muerto todas las ilusiones, es un sar- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION .ESCOLAR 217 casmo que equiYale a prometer una limos­na para la hora de la muerte. ¿Qué opi­na usted de esa manera ele c>stimular a quien tanto se le e"·ig<:>'' Para confirmar mi aserto antel'ior, le re­mito el decreto que reglamenta la última Ordenanza sobre jubilación, ot·denatua con que quisieron mostrarse muy largos con los maestros, los hono1:ables diputados de la Asamblea qu clausm·ó en el año que corre. Huelga significarle que estoy altamente agradecido a la Asociación por el honor que me ha concedido contándPme •.:mtre sus miembros, y a usted pnr los conceptos en­comiásticos con que me abruma en la co municación que ha daclo piP a las presentes líneas. Mientras tengo el gm~lo d ''er nuevamen­te letra suya, reciba la e.·prcsión de mis mejores deseos pot su cumplido bienestar, Bcrnunl() .l,Tíni<'uas. t llll, .llll 11111.1111, lllll.lll.'.lllli.lllll.lllll.lllll.lllll.lllí:.lllll.lllll.llllll A NUESTRO COLEGA Señor Virgilio Ospina R. .. ltuclrid .-Con placer le manirestamos que ya :u nombre aprestigia nuestra Asociación. Su diserta­ción histórica la publicamos en nuestra pa­sada edición. .'cliora foJster ". rlt• .llelo. Hemos inscrito ~u nombr nlre los de nuestros socios. R cibimos el dinero mwia­do, y se le euviat·á la R .vi:ta. Sr. B. A .-Fresno .-Nuevamente agra· clecemos a usted su gran interés por nues­tra obra patriótica. eñora A . B. de J.- 'áchica. -Recibi· mos su amable carta. Enterados de sus buenos deseos, cumplirémoslos con gusto. El 1nae.tro 1 e: ·upla qnP clP. pnrs el haber ·e pue. 'to en <:ontaeto ('011 la: cla­: e. n1ás baja. de la sociedad, y dP ha­bel · tenido la oportunidad le .'Ondear el tenebro:o abisnw e­llón Nacional. A poca distancia de la población de Sá­chica, punto de partida, se hallan las ha­ciendas del ··olivar" y "Sopotá", cubiertas de frondosos e imponentes olivares que traen el recuerdo de aquel hue1·to sagrado , donde el Divino Maestro hizo su árande y dolorosa oración. A las 10 pasa!llos por las ruinas del tem­plo de "Monquira". donde fue bautizado el General Juan José Neira, (cuya partida de bautismo se encuentra n los libros pano­quiales del municipio de Gachantivá). En todo ese lugar que en época · remotas era una población, hoy ·on pesar se contem­plan escombros que tal Yez ocultan en su fondo las riquezas que los indios enterraban y que muchas \'ece. éstos se sepultaban con ellas; algunas han sido descubiertas. Un poco al oriente, al otro lado del rio, encuentran los escombros de pilares que la tradición indígena asegura fueron los fundam ntos de un templo qu los antigu s aborigenes levantaron a sn~> dioses. Una ho­ra después alcanzamos a divisar una vetus­ta casa y acercándonos a ella hallamos a una anciana que al interrogarla nos dijo que cerca a esa casa-decian- hubo un oratorio y que todo ese lugar lo llama· ban "Ricaurte"; apenas del oratorio que­dan pedazos de paredes. Un poco más adelante pasamos por la ca­sa donde nació el General Juan José Nei· ra; alli hay una placa de mármol commemo rativa, que la municipalidad de Leiva colo· có solemnemente en el centenario de la muerte de Nariño. Después de haber cami­nado un buen trayecto, comenzamos a atra­vesar un sendero pedregoso, estrecho, don­de no se contempla más que cimientos de piedras, cubiertas de espinas, chamizos, lle­nos de barbas grises, y grandes pencales. ¡Oh, qué aspecto tan triste y lóbrego! Por ese camino llegamos al Valle, que viéndo­lo de cerca, no es más sino un valle de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 1 218 LA ACCION ESCOLAR piedras, piedras estas majestuosas que os­tentan su musgo gris, verdes y pintorescos helechos que en partes semejan copos (le grisosas nubes. Al rededor de estas piedras está el colonial convento de Santo Ecce Ho­rno, encerrado por grandes murallas, que por su aspecto, son las de otro Jerusalén. Al llegar aqui, tanto el P. Guillermo Pi­neda, como el P. Cayetano Rojas, nos pro­digaron múlteples atenciones y nos alher­garon en la casa de hospedería que fun­daron en 1924. Sea esta la ocasión de pre­sentar a los mencionados PP. nuestro pro­fundo agradecimiento por sus generosida· des. Después de almorzar, los PP. nos pasea­ron por el templo y el convento. La fa ­chada del templo es muy particular pOI' sus grabados. Entramos y fuimos agrada­blemente sorprendidos por un Sagrario Ex­positor hermosísimo que está en el altar mayor; tanto éste como la cruz que ador­na la cúpula del púlpito, son de riquísimo valor por su antigüedad y el brillo de sn dorado. Adornan los muros cuadros del si­glo XVI y XVII; tres nos llamaron eRpe­cialmente la atención: uno de Santo Do­mingo de Guzmán, y dos que representan los misterios de la Flagelación y Corona­ción, por la naturaleza y vivacidad de !?\lfl colores. En el coro, admiramos un bello crucifijo del siglo XVI; un breviario del año 1754; en él rezan algunos padres, los Oficios divinos, en memoria de sus antiguos hermanos. En una tabla de madera coral del siglo XVI, hay la Riguiente inscripción : HIC EST CHORUS. Entramos en seguida al convento. En la porteria hay esta inscripción en una placa de piedra: Funct.aron este convento los PP. Dominironos, a 13 de mm·zo de 1620, en es­tancia cedida al objeto por Juan D. Ma1¡0r· {ICL, enconmende1·o de Sorcotá y M oniqui1·á. Fundó este convento el Padre Fr. Fran­cisco de León, español; uno de los prime­ros superiores que hubo fue el P. Fr. Fran­cisco de Garfias, también español. A este convento se le puede dar el verdadero nom­bre de CLAUSTRO, porque reune todas las condiciones que el P. Lacordaire definia asi: "Un claustro es un patio rodeado de un pórtico; en el centro del patio debe ha­ber, (según las antiguas tradiciones), un pozo de agua, simbolo de aquella otra agua manantial que vuelve a brotar en la vida eterna". Las arquerías están basadas en famosos monolitos; la dura mano del tiem­po, que todo lo arruiJ!.a y deteriora, derribó una pa1te de esa bella arquería; los PP. consen-an la esperanza de que en no leja­no día haya una mano bienhechora que la levante, como hicieron tan generosamente el distinguido caballero señor Teodolindo Rodríguez y su virtuosa hermana la seño· rita Luisa, con otra parte de arquería que se habia caido. Las celdas que habitaron los PP. que ya d~saparecieron, están en completa ruina. En el mismo convento, en un salón entablado amplio y bien decorado, funciona una escuela con 25 niños, que el P. Pineda ha fundado cumpliendo asi con la bella obra de misericordia: "Enseñar al que no sabe"; con la sublime --misión del magisterio que allí se ha impuesto, se pro­porciona una distracción en aquellos para­jes solitarios. Después entramos al huerto; tiene una inmensa alameda en forma d cruz, en la que se encuentra variedad de árboles sil­vestres, frutales, e infinidad de mata::; dP rosa muy finas y delicadas. Nos llamó la atención un frondoso guamo que hay en uno de los brazos de la cruz, que tiene la forma de un paraguas ; su sombra ha ser· vido como lugar de oración a muchos Pa­dres que llegan allí en busca de descanso para sus cerebros. Este pintoresco huerto encierra el mérito de haber sido plantado por el P. Cayetano Rojas, honra y gloria de la comunidad dominicana, que síempr0 se ha mostrado solicito por la reforma y conservación del convento. El interés de este santo religioso, es la columna de sostf'­nimiento que ha impedido la destrucción total de esta preciosa reliquia histórico-co­lonial. En este convento, nos dijeron, exis­tió un noviciado en tiempo de Mosquera; boy, al hacerle algunas reparaciones al ed i· !icio como lo desean los PP. Pineda y Rojas. bien podria funcionar ahí el novi­ciado, ya que el lugar por su tranquilidad, su soledad, su silencio, convida al estudio y a la contemplación de lo divino. Este claustro sirvió de preparación, en épocas lejanas, a los misioneros, donde hacian ri­gurosa penitencia y disciplina. También era el lugar santo de los padres ancianos que encanecidos por los años, venian alll Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 219 a preparar tranquilamente sus almas para luego buscar el reposo que sólo en la tum­ba lo hallaron. Se pu ede decir que estos ve nerables ancianos pasaron de una tum ­ba a otra tumba. En el Camposanto, situa ­do en el mismo convento, se guardan sus restos mortales, que lejos de tener flores que los perfumen, tienen tostada y triste hierba. Salimos de ese santuario de recuerdos, que siempre ha sido propiedad de los do­minicano , y nos dirigimos a una gran pie­dra que hay cerca, desde donde se divisa Leiva y esta población de Sáchica; la vis­ta que presenta es muy e. tensa. Ana 13. ele Júnénez -JI arco .rt . J, los pobr~s pequeñuelos des, mparados, quie· nes reciben gratuitament . pan, techo, abri ­go, y una sana y verdadera educación. ar­monizada con el dulce anlo clel trabajo , ya en artes, o bien abri ndo los surcos en la madr tin·a para . ·traer de ella el ali­mento cotidiano. Su e.·tensión es de diez y seis fanegadas, convenientemente determinadas para los distintos fines. El plantel está construido según las nuevas normas de la Pedagogía y de las sanas y sabias reglas de la higie­ne. Cuenta él con parques artísticamente demarcados; distintas y pequeñas parcelas de horticultura y campo de deportes; am­plios e higiénicos salones para dormitorios; clinica, enfermería, peluquería y baños, to­dos ellos debidamente embaldosinados; am· plios comedores; biblioteca, salón de actos, talleres de mecánica, 1atoneria y carpinte­rla. En el centro, sobresale la construcción de un hermoso templo, morada del Altisi-los, a rendirle y tributarle el hnrnenaj y los actos que le son debidos, ·a en las lloras matutinas, ora en las tardes cl·e¡ms­culares. La formación militar, disciplina, orden y pe1 fección con que manejan las armas aquellos tl•escientos soldaditos ad­miran y s01·prenden ciertament a st. ,.¡_ si tan tes. Planteles como aqu l, el herían .·e!' todos, los llamados a formar le s nHe,·as generaciones, los buenos y laborioso~~ cwda­danos del mañana. Sin grandes ni co ·tosos planos y fachadas, podría el gobie no dar nueva, benéfica y eficaz o1·i nta ióñ a la importante y trascendental fo1 maC'i í u de1 alma nacional, como muy bien Jo manifes tó no ha muchos dias, nuestro actual mi­nistro de educación, . en una sabia y P" trióti­ca circular a los seño1·es director s de cln cación departamental. ·Con cuánto anhelo ,-erdadero entu-siasmo, no deseamos los educaclo1·e·. de la juventud, ,contar con planteles como aqn 1, libres de todo aire malsano qne into"'-ica n las ciudades populares, no solo 1 c:urerpo sino principalmente el alma. (1) Dignos de 'e t· dadero encomio y a reedores a la más re­conocida gratitud, uon los fundaclnres y acrecenta lores de aquoel benéfico plant 1, por cuyo progreso y eng¡·andecimeinto, fo1 - mulamos nuestros má ren·ientes voto .. (1) . El ostenimiento de dicho plantel está a cargo de ln .Junta d B nefi<' ncia de Cundinamarca, enlre cuyos miE>mbroR, merecen citarse especialmente, l ya e . · tin­to pero de imperecedera memoria, sñor Ra­món Pedreros, y el actual indico seño1· Luis de Brigard, ilustre y benémerito ciu­dadano. Cinco verdaderos maestros A continuación publicamos la petición qu hacen los maestros de esquilé, para que los inscribamos entre nuestros socios. Nada más satisfactorio para nuestra Aso­cioción que el ingreso de tan distinguidos maestros a la falange de los que, preocupa­dos verdaderamente por los problemas tras­cendentales de la escuela, aspiramos a ver Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR a Colombia como la sofió nuestro Liberta­~ or: grande, gloriosa y verdaderamente li­bre. H oy cinco, mañana diez, uespués por cen­tenares; no cejaremos hasta no ve1· aso­ciados a todos los que verdaderamente en­tienden lo que significa el apostolado de la educación. Cuando todos los buenos maestros estén unidos, los disociadores y enemigos del bien colectivo serán tan pocos. que tendrán que huir de las aulas tantas veces profanadas. Bienvenidos sean los maestros- de Se. quilé. La petición dice así: " eñores Presidente y Secretario de la Aso­ciación de Maestros y Profesores Católi­cos. -Bogotá. Muy atentamente solicitamos de esa Cor­vot ·ación, nos considere como socios para lo cual estamos dispuestos a llenar lo: re quisitos que sE> nos exijan. Esperamos que . ea acogida ue favorable nuestra petición. nos mos afectísimos ss., ss., manera suscribi- Demetl'io .lfrtria Tejacla .• lnlf 'l'crc ·o Ca1'­dia, .María Inés Durán Vásqucz. Adelu .tcos­ta G., Sara María Roclrí!J1t( ';:: r. Sesquilé, no' iembre 20 d<' 10:?0". Canjes "La 1 oz df~l 11utnst,•rio'' ót•gano de Jos directores de las escuelas Ht·banas d '·aro­nes, de Chiquinquil·á . HaC'e tre~ años que se edita y ha librado nobles batallas en pro de la educación. Lo dirige a ·tualment el señor Luis Gonzálo Vargas y son ¡·ectacto­res los señores José María Páez y Arcadio Benitez. En el número 45, último que re­cibimos, leímos con mucho interés la con­elusión de una conferencia dictada por el señor Julio César Aponte, y otros artículos de importancia. Deseamos que siga cose­chando muchos triunfos el ilustre colega. Graduados y no ..... Dice "La Voz del Magisterio", de Chiquin­quirá: "Ine .. -plicable nos parece por par­te de la provincia de Sugamuxi .el que los maestros no hayan tenido en cuenta al ha-cer la elección para representante al Cen­tro, que tal designación debía recaer sobre un maestro graduado; este proceder pare­ce poco acorde con las actuales tendencias del magisterio que trata de depurarse y clesconocer todo elemento extraño." No es que pretendamos iniciar polémica con tan culto y apreciable colega, ni tampo­co queremos que nos den el titulo de en­trometidos, pero como se esboza en el an­terior suelto una tesis que va contra la ló­gica y la justicia, nosotros. empapados 'en las mismas tendencias del noble y ejempla1· magisterio boyacense, quisiéramos que se hubiera dicho que sente año. G.raUaima. imp1·esión experim n al la. inteligente y acertada organiza· ción del tel y la incomparable obra educativa que en ~~ ~ realiza. AlU se acostumbra a ra niña al traba.io que redime y engrandece, y se le comun1· ca habilidad y destreza a la mano que crea · se forma en las niñas el buen gus­to, el amor al arte, a la elegancia, al aseo y al orden; se enriquece su inteligencia con los conocimientos que le son indispen­sables, y se embellece su corazón con la prActica de las virtudes cristianas; se le infunden sentimientos delicados y nobles Y modales distin~idos al mismo tiempo que se le abren nuevos horizontes para que pueda ganarse la vida con honradez y dig­nidad. Con derroche de acierto y de gracia esta­ban arreglados los salones del establecí-miento; arte y belleza encontramos >en lo~ trabajos de bordado, de frutas y de flores; no podemos callar los nombres de las se­ñoritas Adela Cuéllar y Alicia Márquez, sus bordados son de gran valor y llaman la atención por la delicadeza y acertada combinación de los colores; reconocemos que las profesoras señorita Dolores T 'llez y señora Margarita de Reyes son Yerdade­ras artistas. El salón de modistería, a car­go de las proresoras señoras Dolores d . alas y María Luisa de Camacho, presentó un variado surtido de ropa para señora, confeccionada con tanto esmero, ·que es in­creíble el adelanto de las niñas. Los trabajos de sastrería, di rígido por (! ) señor Marco A. Lozano, los de guarnición, por la señora Agueda de Prieto, y los de sombreros, por la señora Concepción de Gal­vis, merecen todo elogio, lo mismo que el decorado de la señorita Ana Luisa González. Las niñas aprenden además, Telegrafía, Mecanografia y Taquigrafía. Calurosamente felicitamos a la señorita Directora, por la buena dirección del Plan­tel, por el adelanto de las niñas, y por el incomparable bien que pr sta a la socie­dad. Quisiéramo;:; que visitaran ese sta­blecimiento todos aquellos p dagogos que tanto hablan de reformas educacionistas sin tomarse el trabajo d 'isitar siquier·a una primaria; el Gobierno en , ·ez d" pensar en la creación de Jardin de In-fancia, cuyo establecimiento puede aplazars para mejores dias, haría una obra más be· néfica, creando es u las de trabajo, pues favorecería más la buena educación del p ue ­blo; el bienestar de la sociedad, la ind s ­tria del paí y la riqueza nacional. OUADOR DE HONOR DEL T LLER MUNICIPAL NUMERO 2 Aura Ariza Muñoz, Isabel Reina, Concep­ción Gutiérrez, Leonor Flórez, Regina Mlll·­cia, Ana Julia Castro, Hedilberta Martín z, Cecilia Parra. Directora, María Rosario Lezaca. AGRADECIMIENTO La "Asociación de Maestros y Profesores de Colombia" presenta la más rendidas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR ~23 gracias al Reverendo Hermano Gastón por el incomparable servicio que ha prestado al magisterio bogotano; su sabiduría, su ab­negación, y ese cúmulo de virtudes que lo adornan, han captado el cariño, la gratitud, el respeto y la estimación de todos los maes­tros. En el año próximo, oir-emos nuevamente su voz autorizada sobre el mismo estudio de Antropometría, sobre E cuela Nueva, y sobre enseñanza actüal en los países más cultos. Reciba, pues, el Hermano Gastón, nuestra sincera prueba de gratitud; nosotros siem­pre lo consideramos como uno de los mejo­res servidores de Colombia, y la Asociación se enorgull-ece de llamarlo u maestro. Simón Bolívar ( ontinua ión) . imoncito cumplía apena n u e\' años, euando por segunda Yez quiso la imperdo­nable parca cortar con . n de piadada gua­daña la xistencia al único ser qu silTie­ra d amparo de consuelo al altiYo, pero sencillo y g .n ¡·oso niño. Qu dó huérfano d madr . Hasta la dad de clieciReig años . tun> ba­jo la tutela de us tío • . En su arácter ha­bían influido mucho ]Oi,': p . ares , y las sa­bias y prudentes en. ñam~as el sns maes­tros y parientes. u figu1 a e1 a la el un jo­ven d•e pr s ncia imponente, de fino. y cul­tos modales, chispeant e ingenioso y >e spe­cialmente cortés y amable con el bello se¿o. Prefería el baile a ualquier otra disYer­sión, distinguíase en éste deporte por la ele­gancia y bu n gusto, el que comunicaba fá­cilmente a los que depa rtian con él. Por la nobleza de su linaje, fue admitido n el ejército del Rey, con el grado de al­férez, Deseando sus parientes que siguiera al ­guna carrera y completara su educación fue tenviado a España, a fin de que allí eligie­ra lo que mejor le agradara, pues mostraba vocación para las leyes y para las armas. Salió de la Guaira, puerto vene~olano en el océano Atlántico, el 17 de enero de 1799. El buque atracó en el puerto de Veracruz, ciudad perteneciente a la República de Mé­jico. Sabedor el joven Simón de que el bu­que demoraría: allí algunos días, resolvió ir a la capital de la república. El Virrey de aquel país tuvo conoci­miento de la llegada de tan distinguido huésped, deseando conocerle personalmente, le invitó a palacio. La conversación fácil y elocuente del jo­ven Bolh-ar fascinaba al Virrey. Aquel ha­ciendo alarde de su autoridad, y querien­do provocar a imón para que. aplaudiera la actitud del Rey, le habló de lo muy esti­mado que .era en América. - " eñor Virrey-replicó el joven,-Amé­J" ica no ama al Rey, y, por el contrario, quiere ser independiente" . Aquella ente1'16za de ca1·ácl r nojó al Vi­rrey, quien con acritud reprendió a imón. y dispuso que inmediatamente abandonara a Méjico y siguiera a España. imón volvió a el'acruz para tomar el barco, pero antes de partir escribió a su tío, y en frases respetuosas, pero categóri­ca dio a conocer el e>stado dte su e píl'itn y lo ocurrido durante su p rmanencia en la capital mejicana. nte d abandonar 1 tenitorio azt ca, visitó imón las ciudades de Puebla y Ja­lapa. Conoció luego la capital de la RJepú­blica de Cuba, por ntonces colonia spa ­ñola; poco d spu ·s imón se hallaba en la capital d 1 Reino de España. En .Madrid lo recibió su tío Est bau, (lUien l!izo que el joven mpezara los estudios d cler cho y matemáticas, sin dejar de perte­necer el ejército del Rey. Dtesafortunada­mente, bien pronto pudo darse cuenta el tío de que su sobrino era, además de des­aplicado muy aficionado al juego. Una tarde, mientras paseaba a cab-allo en la ciudad de Madrid, la policía quiso regis­trarle con el pretexto de saber si llevaba diamantes n otros objetos de valor. Bolívar desenvainó su sspada y aprestándose como el combatiente que debia serlo después, di­jo a los guardias: "Antes que dejarme re­gistrar, perecerá el primero que se atreva a tocarme". Nadie se resolvió a tocarle y el joven continuó su paseo. r. ,'. Reiu.rt. (Continuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION E COLAR LOS PLANES ETC ????'? Un "conductor autorizado" del chisme sus­picaz ha U.evado a El Espectarl'H una Cir­cular que di7. que excita a los párro os a un movimiento se t-ario. Y agrega el afortunado Zoilo, ílesde l de­pósito de su mercancía moral carcomida muchas veces por el gorgojo del· fracaso, que "un grupo d'e maestros del Departamento''. autor de la circular, "paPece contar para sus PLANES con un órgano de publicidad." "El plan diYino lle la· Edades", "el plan ele n1arzo" y "el plan comunista" le queda­ron cortos al afortunado sabueso que des­cubrió los plrtncs de la "A ociación de Maestros". Esos planes pondrán en cono i­miento del público que hay suj tos que no pueden tolerar qne los maestros se a. ocioen porque en tal disposición constituyen un:~ verdadera amenaza pa1a ciertos equilibris­tas de la instcucción pública qne no po­drán hacet· de las uyas mient1·ac:; e. ist~ un grupo de ma ~tt'O.· que les griten el "¡alto! ¿,quien 'i\ ?" ewmclo lcYanten la ¡·ed so­l) l'e las primicias clel río re,·uelto. Pet·o como !' posihlt que el "autorizado conductor" el uspicacias no se ha ··att·e· vido", acaso por no Cl' crse tnuy "ignot·ante", a revelar al cjecntiYo ele Cundinam, rc·a la e;-isten ia d 1 órgano :->tigación" diciendo que no es que ··par c:e contar" 1 i\Iagist rio con llll órgano ele puhl ieiclad si­no qu en realidad cuenta c:on LA ACC:I01 ~ g COL R mu·a denunciar todo~ f()s Jlf•lllr'.' de l( s ,onemi,oo; de los maestros, yn Rean E>! lo. los p1 of sionales el • la el ir ·nrdia, ya los émulos que t.1nt~ s 'ecc>s han sa Jnr ado el ama1 go pan dP. la d nota. Hacer insinuaciones \ eladas ont ra la "po­lítica" siempre limpia de L AC ION E. - COLAR, es solicitar con ahinco el d spre­cio público sin derecho a i.nd mni~ación, porque la labo1· ele nuestra r vista uo es d aquellas que pu den dis~ut irse entre coni­l1oR de c01nadres, mas o meno entr nadas en los ¡·itos de la hortaliza. uestra labot·, nuestras tendencias, nuestras palabras e puNlen examinar ::~ pleno sol, en lugar s ale­jados de la jurisdicción de la jun a de Hi­giene ... Pero en estos menesteres de los que se llan amparado a la sombra de la inna­t. t aballerosidad de Luis Cano y Enrique Santos para dispararnos fogonazos de pól-ora humedecida muchas veces, nos produ­ce una hilaridad, sincera y desbord'ante, la bufa seriedad conque se pide a los señores Gobernador y Director de Educación que "se inflija a los respon ables la sanción a que son acreedores"! Qué dicha no sintieran nuestros modes­tos catones si rompiéramos lanzas contra los doctores 'amper ordo y Borda Roldán!
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 7

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 5

Por: | Fecha: 1923

.la . fteeión fseolar ____ .... ~ .. Organo de los Maestros Dirección y A dminist,raci6n: Carrera 41!-, N9 201 ¡ 1 SERIE I -------- Direc t ores: B .• rcinie ·ras J . J Mar~inez Reda ctores: J. Hipólito Salgado (jete¡ An1ba.l Nieto, Carlos J. Ma.rt.1nez BOGOT A. DICIEMBRE DE 1Q23 Administrador: Manuel J. Her· nández NUMERO 5 ~============================================~~ Lo que Biblioteca significa la de 1 os M a estros Dice el ilustre escritor José Ingenieros que "el ideal es un gesto del espíritu hacia alguna perfección". In a ugurada la Biblioteca de los Maes­tros, al calor del entusiasmo y en el alma la infinita satisfacción de ver recompensado el primer esfuerzo~ no quiere esto dl·cir que se hayan rea­lizado nuestras aspiraciones; hay sed de perfeccionamiento . Vive el ideal. No es un montón de libros p Ha formar qu¡zá un detalle que com­pl emente el decorado del hermo3o edificio de las Nieves, sino queremos que sea una fuente viva como aqu el!a de Betaida, de los tiempos del Divino Maestro, cuyos pórticos se hallaban con tinuamente repletos de ciegos y de cojos, ansiosos de vida y de salud. No ha de ser tampoco la Biblioteca de los Maes·ros una ost entación de vanidad, de aquella \anidad pedante del que todo lo puede sino una luz que convide al estudio de l os grandes problemas que sobre Instrucción Pública, des­de hace muchos lustros, reclama el país. Hay en nuestra raza, un fenómeno que francamente desconcierta y abate; de él han hablado los atentos observactores de los pueblos y nos lo muestran, con sus enormes garras de monstruo, precisamente cuando se realiza alguna obra de progr so, o cuando el ideal se destaca más vi­vo en el espíritu, parece como una enfermedad de la voluntad, que aca­bara de un solo golpe las más caras a~píraciones; este fenómeno apelli­dado inconstancia, significa una flojedad del espíritu, es sign de me­diocridad, señal de evidente incapacidad para multiplicar los esfuerzos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 130 LA ACCION ESCOLAR hasta llegar a la cumbre, abandono imperdonable de los ideales, por mie­do a los obstáculos o por conformidad con las pequeñas victorias. No quiere esto decir que hasta el cuerpo docente haya llegado siquiera ame­nazante sino que debemos estar prevenidos y armados para combatirlo y destruirlo. Pero necesitamos que todos aquel1os, en quienes haya una noble aspiración, en bien de la instrucción popular, presten un franco apoyo a esta obra, que si accidentalmente la llamamos nuéstra, ~está destinada para los hijos del pueblo porque ellos son quienes directamente la aprovechan. Es necesario, si queremos hacer patria, levantar las obras de la Ins­trucción Pública y la Instrucción Pública misma, a un plano a donde no lleguen los prejuicios del medio, ni las tendencias personales de los hombres. Debemos hacer de la Instrucción una bandera blanca, una gran ban­dera para levantarla muy alto, que sea como la redención de la raza y el símbolo del trabajo y prosperidad nacionales. La Biblioteca, este primer jalón de nuestras aspiraciones, significa deseo de progreso, inquietud constante por alcanzar esa luz que ha de iluminar las mentes de las generaciones que se nos confían, y ella ha de llevarnos a la organización de las conferencias de propaganda, a las ex­cursiones escolares, a los museos, a pedir l3s escuelas de anormales, a hacer más eficiente el servicio méqico escolar, a conocer las delicadas complicaciones del alma de los niños y al estudio de los muchos y com­plicados problemas que sobre educación hoy conmueven al mundo. Del Instituto Montessoriano Para señoritas y niñas (CALLE 13 NU lv\ERO 60). Atendiendo a la galante invitación de la señora Sofía Quijano de Ayram, Directora del establecimiento, una comisión de nLa Acción Esco­lar" tuvo el honor de asistir a la sesión solemne y clausura de estudios que el Plantel llevó a efecto en el salón del Cinerama el día 28 de noviem­bre. Causó admiración tanto la acertada escogencia como la perfecta eje­cución de cada uno de los números de tan simpática velada, poniendo de ma­nifiesto que en este establecimiento verdaderamente se educa y se instruye. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 131 .la 8ibUoteea de los Maestros y la reforma instruccionista Discurso Inaugural pronunciado por el Sr. Dr. Carlos Alberto Lleras Acosta en la tarde del 25 de noviembre en el Edifi­cio Escolar de la calle 20. Excelentísimo señor Presidente de la República. Excelentísimo señor Nuncio Apostólico. Ilustrísimo y Reverendísimo señor Arzobispo. Señor Ministro de Instrucción Pública. Señor Gobernador del Departamento. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 132 LA ACCION ESCOLAR Señoritas y señores Maestros. Señoras y Señores: Por noble y generosa iniciativa del gremio de maestros de esta capi­tal, n s hallamos reunidos en este augusto santuario de la intigencia, hogar de la infancia desvalida, laboratorio de la patria, para celebrar un acontecimiento que, en sí mismo y en las circunstancias de lugar y de ~i empo en que se efectúa, es y será de gran trascendencia para la reli­gión y para la República. Y así lo han estimado, en mí humilde entender, la una y la otra. La religión, porque aparte de que es un sacerdote e·l encargado por voso­tros de poner de relieve a vuestros oj s la idea noble y generosa que entraña este acto solemne, se hallan aquí los más altos representantes de la lglesia en Colombia: el Excelentísimo señor Nuncio Apostólico de su Santidad, partidario como el que más de cuanto signifique adelan­to y progreso en la Instrucción pública, y el ilustre Arzobispo que ha de reemplazar al venerable anciano a quie11 la instrucción popular es deudo­ra de innegables progresos, y con él sacerdotes y miembros de comu­nidades religiosas, que comparten con nosotros las fatigas del comba­te y los laureles del triunfo. Y también la patria, porque veo aquí al Magi&frado integérrimo y progresista que labra la grandeza de ella sobre bases inconmovibles de honradez diamantina, de acertada administr2ción de los caudales pú­blicos, de sabia escogen da de colaboradores y de una concordia que, sin sacrificar principios religio ·os ni car s -= inpresindibles ideales po­líticos, ha tratado y trata de extin g u·r los. odios entre hermanos y de reunir en un solo haz las fuerzas vivas para ponerlas al servicio de la nación; la patria personificada en el gobierno que ha proclamado e ini­ciado una reforma saludable que el país reclama y las circunstancias exigen; reforma que sacuda el marasmo indolente en que dormitan in­dividuos y pueblos apegados a vetustos sistemas, que no por secula­res deben ser intocables, si, en lo que es suceptible de cambio y de me­jora, no responden a la marcha del siglo, de este siglo ávido de saber, de progreso y de luces~ la patria, porque aquí están su más rico florón y su mejor corona: la corona de maestros y maestras, soldados infati­gables de la más noble causa, abanderados de una idea, portaestandar­tes de la verdadera civilización, la civilización de la Cruz; zapadores del progreso, arquitectos del futuro, encargados de pulir y modelar las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 133 piedras sillares y los graníticos bloques que hayan de servirles para construir, sobre la base inconmovible de la verdad católica, de la unión a la Iglesia y del respeto al Pontífice de Roma, el grande y nuevo edi­ficio de la patria cultura. Así y únicamente así ha entendido el Gobierno de la República, para honor suyo, la reforma instruccionista, y en el mis­mo sentido, sin ambages la apoyan la Iglesia y sus m!s autorizados exponentes. Los maestros y maestras, una vez más, los iniciadores de la ACCION EsCOLAR que los pone en contacto, lo~ hace conocer unos de otros, les da el sentimiento de solidaridad, y es y será en adelante órgano de la unión en que se hallan incorporados; lo:; creadores de esta biblioteca escolar; única en su clase en la capital de la República, y que ti .. ne el mérito, el imponderable mérito de ser fruto exclusivo-en la idea y eñ su realización -de esos morlestos servidores públicos, de escasos ha­beres y exiguos emolumentos, servidores qu.! en un año de fatigas y de amarguras sin cuento, apenas devengan exiguos sueldos que no alcan­zan para subvenir a las más premiosas necesidades de la vida. Ellos en su pobreza han creado e. :te foco de luz, la Biblioteca es­colar: ¿Qué es, qué significa? ¿Cuál es su carácter? Responde en los nc­tuales momentos al sentimiento né,cional de renovactón y de reforma? Veámoslo. La biblioteca es un segundo templcJ, el templo de la sabidurfa, pues­to desde la más remota antigüedad baj 1 la ustodia de los sacerdotes, e instalado a las veces en el mismo recinto del santuario, en donde a las divinidades se tributaba religioso culto. Son coetáneas de los pueblos que van a la cabeza de las antiguas civilizaciones, y las vemos aparecer en la escena del mundo desde el preciso instante en que aquéilos, rompiendo y convirtiendo en polvo las barreras de la ignorancia, trazaron en la conciencia humana ancho sur­co de genuina cultura. Así figuran a lo largo de la historia las bibliotecas hebreas, las de los egipcios y asirios, algunas de ellas probablemente anteriores al año dos mil; la leger.daria de Alejandría, que ha pasado a la posteridad con el nombre del bárbaro Ornar, que ordenó fuese quemada para calentar con sus papiros el agua de los baños. Y ¿qué decir de las de Grecia y de Roma, madres y maestras de la civilización pagana? Sus restos salvados del naufragio por los monjes de la edad media Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 134 LA ACCION ESCOLAR han venido a ser la base, después de múltiples y variadas trascripcio­nes, de los preciosos pergaminos y de los incunables de que hoy día se ufanan los estados modernos. Su importancia señores, no debe medirse únicamente por el número de volúmenes que encierran, sino por la calidad de ellos, por su signifi­cado, por su a;cance cultural y trascendencia. Grande o equeña, no pierde su carácter de santuario. Nos hallamos por Jo tanto, señores en un templo, cuyo sacerdote es el maestro. Templo, y como tal en él tendrán acogida cuantos, sedientos de sa­ber, vengan a implorar el agua viva que apacigüe sus ardores, a solici- · sitar el pan de la inteligencia; a él vendrán los maestros tan calumniados y tan mal comprendidos, a buscar en esos volúmenes, contados si se quiere, pero selectos y plenos de sabiduría, el <;Omplemento de una edu­cación que comienza en los bancos de la escuela primaria, adquiere forma y solidez en los claustros de la Normal, y continúa y sigue per­feccionándose durante toda la vida del hombre. Por algo, señores, dijo el Maestro de los maestros: «Sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto;• y no sin razón el inspirado autor del libro del Eclesiástico nos enseña que «Dios creó ef mundo y lo entregó a las disputas de los hombres.• Quiere esto decir, señoritas y señores maestros, que en materia de métodos y adelantos pedagógicos debéis siet~,pre estar al corriente de la última palabra, de lo último racional y científico que se haya practi­cado con éxtto, y que sea adaptable a ntte"tras costumbres, carácter y religiosas tradiciones. Yo no creo, señores, que vosotros ignoréis por completo cuáles son los últimos métodos pedagógicos, más aún, creo que en lo compatible con nuestros escasos elementos, los practicáis con perfección relativa, y estoy muy lejos de pensar que en achaques de enseñanza primaria va­yamos a la zaga de todos los pueblos de la tierra; ¿Que ha~e falta reno­var los procedimientos y sistemas educativos? En hora buena. Pero más que métodos para las escuelas primarias lo que hace falta es organiza­ción científica, pénsumes racionales y modernos, material y locales, re­tribución decente para los maestros, y sobre todo alumnos que acudan a la escuela, no cubiertos de harapos, lánguidos y enfermos por el ham­bre y las enfermedades tropicales, sino sanos y robustos, en convenien­te estado de limpieza y abrigo, y aptos por tanto para asimilar las en­señanzas que el maestro les diere; ¿Qué puede hacer, señoras y seño- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 135 res, un escultor egregio en un tronco podrido? ¿Qué un consumado ar­quitecto sobre montones de arena y con frágiles cañas que arrebata el viento? Se exigen a nuestros maestros prodigios educacionistas. ¿Por quié­nes? Por cuantos no han conocido otra vida que la ciudadana, con to­das sus holguras y comodidades; por los que no tien.en otra idea de la escuela que la que les ofrecen los fotograbados de los gimnasios e ins­titutos suizos y alemanes, o bien este edificio que podría campear con honor entre aquéllos; por quienes no han visto más alumnos que los ni­ños regordetes, colorados, bien vestidos y mejor alimentados, que con­curren a los colegios de segunda enseñaza. Id señores que pedís a outrance una reforma instruccionista prima­ria- de la cual soy partidario, reforma que deseo, y estimo convenien­te- id os suplico a los pueblos infelices de los climas ardientes, recorred las llanuras del Tolima, visitad los villorrios diseminados en la hoya malsana del caudaloso Magdalena, trepad a tos páramos helados de nuestras abruptas cordilleras, preguntad por la escuela, entrad en esas barracas sin luz y sin aire donde un maestro o maestra graduados, y verdaderos apóstoles de la educación han ido a cosechar laureles, y de­cidme si ese héroe, si esa heroína, con un grupo de niños escuálidos y macilentos, amarillos, hinchados, embrutecidos e idiotizados por todas las degeneraciones y por todas las taras de veinte y más lustros, tienen probabilidades de formar hombres cultos y conscientes, decidme si allí no encallarán todos los métodos y todos los sistemas? Traeli al más há­bil pedagogo europeo y fracasará irremediablemente en grado mucho mayor que nuestros heróicos maestros . Yo creo, señores y señoras, que el primer paso, el más indispensa­ble en la reforma instruccionista es la regeneración de la raza, es la lu­cha contra el vicio y la miseria, eternos aliados y compañeros de nues­tras clases inferiores, porque si para la práctica de la virtud como ense­ña Santo Tomás se requiere un mínimun de bienestar temporal, para el estudio que es una virtud no se requiere en menor escala. Séame lícito, señoritas y señores maestros, citar en apoyo de estas ideas la opinión de un joven pedagogo, colombiano: «Salta a la vista dice, que el problema de la instrucción pública no puede solucionarse con sólo lucubraciones pedagógicas. O se estudia con el corazón también o no será posibl~ comprenderlo nunca. Mien­tras haya hambre y frío en la escuela de nada servirán los sistemas por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 136 LA ACCION ESCOLAR buenos que ellos sean. No habiendo tranquHidad corporal, no habrá nunca ni atención ni alegría, y sin estos factores toda enseñanza será siempre absurda. Es asunto de corazón y de ciencia. Sin salud no se puede educar: mientras no se atienda al cuerpo, no se puede pensar en el espíritu. Lo dijeron adivinándolo, los antiguos y lo confirmaron con sus investigaciones los m0dernos. El primer deber de la escuela pública podría formularse así: poner a los niños en capacidad de aprender»! <11 ¿Y cómo conseguirlo? La acción gubernamental, la intervención efi­caz del Estado se imponen sin reservas para iniciar en todas partes la lucha contra la anemia tropical y sostenerla· sin jescanso, para sanear las finanzas 1 país, mejorar el crédito y aumentar por c0nsiguiente la riqueza pública, para organizar el trabajo y regular el salario contra todas las protestas del egoísmo. Organizar el trabajo he dicho, y aquí empieza en este campo vues­tro papel, el papel de vuestra bibliott:!ca, señores maestros. ¿En qué forma? Cultivando la ciencia social en sus múltiples fa5es, porque ha llegado la hora de inculcar en las inteligencias de nuestros ni· ños obreros, con las nociones del catecismo, las indispensables acerca de las organizaciones obreras, instituciones económicas y d más obras recomendadas y ordenadas por la Santa Sede. Todo esto significa que vuestra biblioteca debe tener carácter no so­l: lmente pedagógico sino también social. Científico y pedarrógico, por­que como os he dicho, debéis refrescar a diano vuestras ideas, métodos y prácticas, debéis ilustraros sin descanso para estar en condiciones de escoger lo bueno y rechazar lo malo, lú inadecuado, lo antip'""dagógico, sin dejaros deslumbrar por la hueca palabrería de los que bautizan de métodos modernos, cuanto ensayo local fracasado y absurdo importen los que a sí mismos se , pellidan modernos peda g ogos, para ponerlo en práctica en nuestros infelices alumnos, como en animales de experimen­tación. · Y social; porque las organizaciones obreras y las obras culturales y económicas no pueden, nó, llevarse a cabo sin los conocimientos indis­pensables, especulativos y prácticos, que se llaman la ciencia social-ca­tólica. Católica, y hé allí contra lo que sin duda opinan los partidarios de la enseñanza no confesional, es decir laica, hé allí el carácter más im- {1) Capas Escolares. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 137 portante y el que ha de servir de sello a la biblioteca escolar. Abierta de par en par a todos los libros y revistas que sin falsear la verdad ni corromper el corazón nos traigan un rayo de luz, debe estar hermétic~mente cerrada para aqellas obras que atacan sistemáti­camente la religión católica, base imprenscindible de toda educa­ción, que enseñan el error y la mentira bajo el engañoso ropaje de una falsa ciencia; que proclaman la absoluta independencia de la razón y el desconocimiento de toda autoridad; que erigen en escuela el sistemático irrespeto, pan con que se nutre hoy en los planteles llamados modernos y no confesionales, a los institutores y maestros y a las desgraciadas generaciones de amb l s sexos que el e.;tado les confía. Se nos llamará por esto sectarios? Qué importa. Esta palabra ha per­dido su significado injurioso há mucho tiempo, desde que tratan de en­rrostrárnosla a dia rio, a nosotros los libres, a nosotros los hombres CO•lS­cientes y respetuosos de toda autoridad, a nosotros los amigos de una enseñanza moral y religiosa que form generaciones lev ntadas y no­bles, a nosotros los hombres verdaderamente amplios.... quiénes? Los espíritus estrechos, cit>gos por 1' pasión, que se asfixian en una atmós­fera de odios, enemigos de toda saludable disciplina, adversarios del orden, infatuados a las veces con una vana ciencia; que han jurado gue­rra a la patria y a Dios y que convierten la escuela con profan ción in­concebible, en sinagoga política donde todo se enseña, menos el am()r de Dios y de la patria, la ciencia y la honradez ciudadana. Vosotros, señores maestros, sois sacerd :1tes y apóstoles de este au­gusto templo, y ni por un momento podemos aceptar la idea de que va­yáis a beber, en fuentes emponzoñadas, la ciencia y la moral que debéis transmitir a vuestros educandos. Es más, señoras y señores. Esta biblioteca es el primer jalón de la reforma instruccionista en un campo más elevado: en la instrucción se­cundaria. Y aquí if que se impone una misión pedagógica. Nacional, extranje­ra? Sin negar la conveniencia de que verdaderos peda'!,ogos y hombres de profundo saber de allende los mares, nos ilustren en ste ramo con los últimos adelantos e:;peculativos y prácticos y de organización cientí­fica, creo que hay entre nosotros hombres capaces, cuyas frentes han sido azotadas por los vientos renovadores del viejo mundo, hombres que no ignoran la pedagogía teórica y práctica, talentos organizadores y experimentados que pueden reformar y rehacer en la enseñanza secun- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 138 LA ACCION ESCOLAR daría lo mucho que exigen nuestras ancestrales deficiencias, los méto­dos rutinarios, los pénsumes irracionales y anticuados. Id a buscarlos donde se encuentran, ponedles la masa entre las manos y dejadlos obrar. Dejadlos que mejoren lac:; escuelas normales, base de la enseñanza nacional primaria, dejadlos que como lo practican las Escuelas Unidas, impriman más seriedad a los estudios del bachillerato, y que acomoden esa etapa de la enseñanza universitaria a las exigencias del día y a las necesidades del país; dejadlos que organicen en sistema la honradez pedagógica encargada de suprimir las simpatías o antipatías en la apro­bación de cursos y colación de diplomas; que acaben con el lucro inho­nesto que convierte la noble misión de la enseñanza en desvergonzado negocio, en explota~ión más o menos descarada de los padres de fam i­lia, de la sociedad y de la patria; dejadlos que lleven un hálito renova­dor a los claustros de la universidad, de la que en modo alguno puede desterrarse el sentimiento religioso. Porque ay! señores y señoras, de la nación que sólo se preocupa por formar sabios materialistas y ateos! Y no penséis que con esto pretendemos los amigos de la reforma ins­truccionista, que en las universidades se enseñe el catecismo. Pero sí queremos que en la enseñanza secundaria se intensifique la instrucción religiosa. Es triste, muy triste confesar, contra lo que mu­chos imaginan, que en la gran mayoría, en la casi totalidad de los es­tablecimientos de segunda enseñanza, no se enseña religión; no se la estudia, no se la a d ntira y discute y por consiguiente no se la p ractica. Los hechos lo demuestran a diario, sin que baste a infirmar este aser ­to el rótulo pomposo de colegio católico donde haya recibido su edu­cación el jóven. Misión pues .. p~dagógica nacional o extranjera, y mejor mixta; misión que trabaje según la mente del Gobierno y de la Iglesia, que no están en pugna, porque van en prosecución de la verdad; misión cuyas disposiciones no sean letra muerta, como lo han sido por de~­gracia las muy sabias que dictó el primer congreso pedagógico. Lo dicho prueba con usura la actualidad innegable de esta obra que, fomentando la instrucción popular, representa un muy alto y noble em­peño de contribuir a la reforma instruccionista. Y podéis estar orgullo­sos, señoritas y señores maestros, porque vuestra biblioteca ha logra­do conquistar para si las simpatfas del público y el apoyo generoso y entusiasta del gobierno y de la Iglesia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION · ESCOLAR 139 Lo sabéis demasiado por lo que hace al primero, pero no todos lo reconocen y confiesan con relación a la última. Se requiere, señores, una gran dosis de ignorancia, de injusticia y de mala fe, para acusar a la Iglesia de enemiga de la instrucción popular y de cuanto signifique saludable y oportuna reforma. No fue por ventura el Maestro de los maestros, Cristo jesús, el pri­mero y audaz reformador de la enseñanza en el mundo, el creador in­mortal de esas escuelas populares que se reunían al aire libre, a orillas de los lagos o en lo alto de las montañas para escuchar de sus labios la verdad salvadora? No fueron sus discípulos y seguidores los que, fie­lts al precepto de enseñar por toda la tierra, alejándose de los palacios de los grandes y de las academias de la aristocracia, fueron al pueblo y se rodearon de los hijos del pueblo? No fueron ellos, los juanes y los Policarpos, los justinos y Clementes, los Gregarios y Agustinos, los pedagogos cristianos, a quienes Celso y otros corifeos del paganismo echaban en cara como una injuria, el hallarse siempre rodeados en su la­bor educadora, de zapateros y albañiles, de hijos de cardadores de la­na y de cuantos, uncidos a la gleba, labraban el terruño sintiendo sobre sus desnudas espaldas el chasquido del látigo? Y pasado el alud de bárbaros que asolaron el imperio romano, quién fundó escuelas para el pueblo a la puerta de cada monasterio y reformó la popular enseñanza a la sombra de las catedrales? Los mon­jes de la edad media. Reformadores de la instrucción? Allí tenéis a Rogerio Bacón, humil­de fraile inglés, que revolucionó las ciencias con sus asombrosos descu­brimientos en mctemáticas, en física, en astronomía, en ciencias natura­les; que metodizó el aprendizaje de las lenguas y de la higiene, fundó contra viento y marea la primera escuela experimental y clamó sin des­canso contra los métodos de enseñanza considerados en su tiempo co­mo la última palabra, como intangibles dogmas. Esta labor patriótica no menos que cristiana le valió persecuciones y afrentás de parte de aquellos que bien se hallaban con la inacción y la rutina y con las especulativas cavilaciones. Porque entonces como hoy, había señores feudales que se oponían con todas sus fuerzas, aun conculcando la justicia, a que en sus feudos y latifundios se fundasen escuelas, porque se dañaba el negocio. Reformadores de la enseñanza ha tenido la Iglesia en todos los si­glos; reformadores como Ignacio de Loyola y Felipe Neri; Pedro Fou- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR rier e Hipólito Galartda, Jerónimo Emiliano y José de Calasanz, Vicen­te de Paúl y Luisa de Marillac; Juan Bautista de la Salle, Rosmini, Juan de Lemanais; el gran don Bosco y mil y mil más santos y sacerdotes ilustres a quienes la enseñanza popular debe avance inconcebible, ver· daderas refurmas, que colocan la Iglesia católica a la cabeza de los grandes progresos educacionistas. Y aquí entre nosotros es bueno que se sepa, la Iglesia ha tomado 1a iniciativa en estas cuestiones. Ved, señores qué acervo de ideas, de promesas generosas se encie­rran en este templo del saber: la blblioteca escolar! Ved qué risueñas pers­pectivas y luminosos hori~ontes descubre a nuestra v_ista 1 Con este acto patriótico estáis, señores maestros, probar.do a las claras vuestra devoción por el saber, vuestro cariño por el libro, el cual sólo podrá causaros horror, no por su ciencia, sino cuando de ella ca­rezca. El libro, de hoy más, será vuestro compañero inseparable. El libro? No. Los libros, muchos libros, cuantos encerrar pueda la biblioteca del maestro. Marcada con el triple sello científico, pedagógico y profundamente religioso, será gérmen fecundo de justas y anheladas reformas, foco de luz y elemento de incesante progreso. Será el regulador científico de este gran movimiento ascensional de clases que buscan en la instrucción el medio de alcanzar una legíti­ma cultura, fuente de materiales bienes, y de satisfacciones del espíritu. Será el cenáculo de donde salgan, inflamados por el soplo renova­dor del espíritu, los apóstoles del gran movimiento social que se a ve­cina para el mundo, a fin de orientarlo hacia la luz, hacia el Evangelio, hacia Cristo, hacia Dios. Os asombra la magnitud de vuestra obra? No olvidéis que las gran- • des empresas nacieron de flacos principios, y que jamás el hombre ha podido medir, en el instante fugitivo de su existencia, todo el alcance de sus ideas, la influencia de sus actos en la marcha regular de los pue­blos y en sus futuros destinos. Para concluír quisiera, señoritas y señores maestros, si me fuese permitido, daros un consejo: ¿Queréis que vuestra obra perdure y dé Jos frutos que vosotros anh~láis y a que está destinada? ¿Queréis que este noble y generoso esfuerzo no se esfume y se disipe como un sueño, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA AOCION ESCOLAR 141 como acariciador miraje? Dad a vuestra biblioteca sólida al par que científica organización. Por falta de ella ha desaparecido por completo la primera que en edificio análogo, y quizá vosotros mismos, inaugurásteis juntamen­te con las cajas escolares. Entonces oísteis de labios del doctor Agustín Nieto Cabaltero,_ lo que una biblioteca vale y significa para la cultura del maestro, y recor­dásteis lo que representa en la vida del niño y en la vida del hombre el hábito del ahorro bien comprendido y constantemente practicado. Las cajas escolares subsisten. Ellas son, no lo dudéis, prueba irrefutable de un gran progreso en la educación social popular; mentís rotundo y ca­tegórico a cuantos ignorantes en cuestiones sociales y en la ciencia eco­nómica, no menos que empecinados en desconocer las necesidades de nuestro pueblo, sostienen sin rubor que entre nosotros las obras econó­micas, o no son nece.,arias, o de imposible y casi quimérico funciona­miento. Imitad este ejemplo y dad a vu e tra ob r a consistencia. Un sabio re­glamento hará que las nueva> generaciones de maestros bendigan agra­decidas vuestro nombre y que se beneficien en mayor escala que voso­tros mismos de vuestra patriótica iniciativa. Si esto lográis no será di­fícil que la biblioteca del maestro se convierta en verdadero circulo de estudios, pedagógicos y sociales, resultado tangible e inmediato a que debéis aspirar, para que en vuestras manos tremole muy alta y siempre digna la simbólica bandera de la reforma instruccionista. He dicho. Saludo De felicitación y compañerismo muy sincerotS, presenta "La Acción Escolar" a las seiíoritas: Angela Amaya, Ttresa Sanz, Alejandrina Bo­canegra, María E. Benavides, Ana Teresa Garcia, Saturia López, Her­minia Martfnez, María Teresa Ortíz, Isabel Tenorio, y Lucila Vera, quie­nes después de brillastes exámenes en la Escuela Normal Central de lnstitutoras, les fue otorgado el Título de Maestras de Escuela Supe­rior. Que las nuevas graduadas hallen campo propicio en donde es­parcir el caudal de ciencta y de virtud atesorado durante su educación y que Colombia cuente en cada una de ellas, un activo exponente de cultura y engradecimiento patrios. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 142 LA ACCION ESCOLAR pronunciado por el Sr.]. l. Martinez, en nombre de la junta Directiva de «La Acción Escolar», en el Acto Solemne de la inauguración de la ' 1 Bi­blioteca de los Maestros''. Excelentísimo Señor Presidente. Ilustrísimo Señor Arzobispo. Señor Secretario de Instrucción Pública. Señor Director General de Instrucción Pública. Estimables colegas. Señoras y señores: Los maestros de Cundinamarca estamos de fíes a. De la misma manera que el campesino canta de gozo al oír la alegre campanada que lo invita a celebrar la fiesta dominical y corre presuroso a ofrendar al pa­trono de la aldea las primicias de su trabajo c otidiano, así el personal docente de lns escuelas de Bogotá, con el corazón henchido de entusias­mo y en sus ojos el brillo del triunfo, nos congregamos en este recinto a levantar el santuario que sera en lo venidero la fuente que inundará nuestros entendimientos de sanos y modernos principios para que, como otros tantos discípulos del Gran Maestro, los infundamos en la concien­cia de los futuros ciudadanos. Primer destello de vida de un organismo que hace tiempo duerme en el olvido, pero que atormentado por el calor de la civilización que se avecina, empieza a desperezar sus entumecidos miembros y ya abre los ojos. Las grandes transformaciones sólo vienen entre el rugir de tempes­tades sociales y toca al maestro de la niñez encauzar esas ~ fuerzas des­tructoras para que, como otro Franklin, las someta a su voluntad '] las convierta en elementos poderosos de progreso y bienestar de los hom­bres. Una hermosa idea ha brotado de los cerebros:cultivados y no muy tarde será una bella realidad: la reforma de la educación nacional como base de verdadera grandeza. Hasta estos servidores de la Patria ha llegado esa ola de renova­ción que invade los espíritus; pero de esa renovación que es con~ecuen­cia lógica de las conquistas que diariamente hacen las ciencias en su ca- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 143 mino de perfeccionamiento; y con la mirada extraviada por el entusias­mo nos dirigimos aquí y allá en busca de ideas nuevas; revolvemos nuestros viejos libros, quitamos el polvo a nuestras rutinas, atormenta­mos nuestra mente para hacer armas con qué luchar y escalas con qué saltar la vieja muralla de las preocupaciones y ~uando ya fatigados nues­tros espíritus dejaban caer sus alas, hé aquí que encontramos una am­plia y segura puerta que nos conducirá a la tierra de promisión; esa puerta es este montón de libros con que hoy tan solemnemente, y bajo los auspicios del Gobierno y de los más altos exponentes de la sociedad, inauguramos nuestra Biblioteca Pedagógica; ella será la fuente de luz cuyos rayos vivificadores penetrarán a dondequiera que haya niños reu­nidos; ella será verdadero baluarte del nuevo edificio de la educación primaria. Cuando en algunas provincias adelantadas de España, iniciaron el movimiPnto renovador de la educación nacional, el ilustre pedagogo Joaquín Costa pedía con toda la fuerza de su entusiasmo que se esta­blecieran bibliotecas pedagógicas en cada municipio, como medio efica­cfsimo para difundir esos conocimientos, porque si el hombre no busca ' al libro, decía él, éste debe buscar al hombre aun en su p opio hogar, y asf fue que hasta en los ultimas villorios de Cataluña, durante las vela­das familiares, de spués de las fa nas diarias, al calor de la lumbre en las noches de invierno o embriagados por los perfumes de la primavera, se comentaban en sencillo lenguaje los beneficios de la escuela ambulan­te que viajaba de fábrica en fábrica, de taller en taller, de mina en mina, bebiendo en las propias fuentes los rudimentos de las artes y de las in­dustrias. ¡Qué bello era aquello! El forjador con sus manos ennegrecidas por el humo de la fragua, convertido en maestro en su propio taller, ense­ñando a los pequeños escolares los rudimentos de su ofício; el minero en las entrañas de la tierra gesticulando como un energúmeno para po­ner al alcance de sus infantiles visitantes los procedimientos para cono­cer y extraer las riquezas de la madre común; el industrial, el empresa­rio, el artista, todos estos apóstoles del trabajo, movidos por santa emu­lación ponían en juego sus naturales disposiciones didácticas y tritura­ban s:.:s duros alimentos para convertirlos en materia asimilable a las tiernas inteligencias de los niños. Y esta escuela errante al fin encontra­ba reposo en su propio hogar, y guiada por un maestro inteligente y la­borioso, ordenaba y comentaba los conocimientos así adquiridos. ¿No Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 144 LA ACCION ESCOLAR sería éste, digo yo, el ideal de nuestra escuela primaria para formar hombres activos, amigos del trabajo y de la lucha diaria? ¿No seda és­ta la verdadera redención de un pueblo que habita un país colm do de riquezas naturales y que sin embargo se halla agobiado por la miseria? Tal es nuestra aspiración: que estos libritos recorran de pueblo en pueblo iluminando los santuarios de la niñez; poniendo al maestro al co­rriente de los adelantos pedagógicos para infundir vida y calor donde no hay sino indiferencia y rutina; este procedimiento han empleado c o n buen éxito en los Estados Mejicanos y nosotros debemos seguirlo si queremos sacar la instrucción primaria del marasmo en que se encuen­tra. Pero para hacer eficaz nuestra labor necesitamos en primer lugar el apoyo del Gobierno, y en segundo, el de todas las personas de buena voluntad, para enriquecer esta Biblioteca, y hacerla digna del fin que perseguimos, no olvidando que por cada libro que le obsequiéis, daréis un conocimiento más a todos y a cada uno de los maestros colombia­nos. También hemos fundado como medio de propaganda pedagógica nuestra Revista ''LA ACCION ESCOLAR'' que tiene por fin primero trabajar por el mejoramiento moral y material de la institución; ella será la con­ductora de nuestras idea~; el lazo de u ·ón entre los maestros y la en­cargada de reconocer, como una encarna e ión nuéstra, tos confines todos de la Patria. Para ellla también pedimos, con todo respeto, vuestra be­névola acogida. Estas dos obras, la Revista y la Biblioteca que se acaba de inaugurar de manera tan solemne, son los dos frutos que hoy os de­dicamos los maestros de Cundinamarca en nuestra primera fiesta de ci­vilización. De Garagoa PARA LA ''ACCION ESCOLAR". NUESTRA MISION El maestro ve deslizar tristemente su juventud, la época más risue­ña para el hombre no consagrado a la educación de la niñez, en medio de cuatro viejos muros, pisando, la mayor de las veces, no un suelo medianamente pavimentado, sino terroso y desigual, luchando con un centenar de niños para introducirles en sus miopes cerebros, y contra su misma voluntad mal inclinada, las pri.neras luces de la ciencia, des­provisto de los elementos que demanda la pedagogía moderna para ilu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 145 minar mejor las infantiles inteligencias. Trabája con t~nacidad y afán por inculcar en sus tiernos corazones el amor a Dios y la práctica de todas las virtudes, iluminando la conciencia de los niños a fin de desa­rrollar en ellos las buenas inclinaciones y destruír las malas; les ejercita la voluntad en la aplicación al bién por medio de Jos estímulos del de­ber y del honor; les hace reconocer y amar su patria con explicaciones frecuentes sobre la riqueza y hermosura de nuestro suelo, sus gloriosas tradiciones, hombres ilustres y hechos heróicos, inspirándoles así, noble orgullo de pertenecer a un país rico en tCtulos hermosos. Les hace cono­cer sus derechos y practicar sus deberes para que más tarde sean dig­nos ciudadanos, respetuosos y honrados. En una palabra, es incansable perseguidor de todo aquello que en el presente o en el futuro pueda con­quistar la felicidad de sus alumnos. Los que no se explican lo que es ese soplo innusible, no pueden conocer ni apreciar al maestro de escue­la. Aquí se confirma lo que siempre observamos en la vida, que el más noble y más precioso bien está perdido para el hombre cuando él ignora lo que posee. La experiencia demuestra que de la teoría pedagógica a la práctica hay una valla inmensa y que para convencerse uno de esta verdad no basta acercarse a las aulas de una escuela en ligera observación, sino desempeñar el puesto de ma~stro siquiera por unos días. Este es el úni­co medio de poder apreciar los escollos con que a cada paso tropieza el maestro para llevar a feliz término el desenvolvimiento armónico de las facultades del niño. Si en algunos casos no se cosechan los frutos deseados, no es cul­pa del maestro, sino del medio social en que se desarrolla el educandt). ¿Cómo puede un solo institutor, por muy buenas intenciones que ten­ga, echar por tierra las malas inclinaciones inveteradas de muchos pue­blos y familias e inspirar los ideales que la civilización persigue? Esto es absolutamente imposible. Los niños aprenden en la escuela todo lo bueno que se les pueda enseñar, pero salen de allí, y, la mayor parte, la olvida muy pronto, porque son más poderosas las influencias exterio­res, y no se puede suponer a un niño con una voluntad a toda prueba lista a superar estas influencias, generalmente perniciosas, que lo en-vuelven invisiblemente, a 1a manera que el aire a todo lo creado. El fin que persigue la escuela es de aquellos que no permiten ser realizados en corto tiempo. Su acción es lenta y penosa y sólo median­te un esfuerzo continuo de maestros, padres y alumnos, estimulados Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 146 LA ACCION ESCOLAR por el elemento oficial y por todos los interesados en tan inapreciable obra, podría conseguirse el éxito deseado. Mas, por causas inexplica­bles no se presta la debida atención, ni el apoyo necesario al maestro "La correcta formación de un joven-dice un distinguido pedagogo-es tan complicada y difícil, que requiere el funcionamiento de muchos re­sortes sucesivos y simultáneos". El primero y más sagrado de estos re­sortes es el hogar, primera escuela del niño, cuya educación imprime carácter. Sucede que los que tánto exigen del maestro ignoran el fin de la escuela primaria y pretenden que de ella salgan agricultores prác­ticos, comerciantes, artesanos, hombres de espíritu renovador etc., etc., y que este prodigio lo realize un solo maestro sin elementos de nin­guna clase y sin apoyo de nadie. Quieren que un niño, que permanece a lo más seis años en una escuela primaria, salga de allí con muchos conocimientos y hábil para toda empresa, sin pensar que esto requiere tiempo y el concurso de muchos elementos. No bastan las doce a diez y seis materias que dicta el maestro a cada una de las secciones de su escuela. "A fondo y no muchas cosas" dice un insigne peda­gogo, y precisamente lo contrario es lo que se exige y lo que ordena el plan de estudios oficial, a cuyo d--sarrollo está sometido el institutor, lo que constituye una carga p .sadísima para éste. Quitándole algo de ese peso tan abrumador, dispondría de tiempo suficiente para estudiar, y remunerándole mejor su trabajo, de modo que le sobrara para adquirir obras, revistas etc, con qué formar una bibliote~a, haría todavía muchos más bienes. Dedicado a pocas cla­ses y a pocos alumnos, dictaría sus lecciones con más amplitud y mejor preparación y obtendría mayor provecho práctico. · A pesar de todo, a juzgar por lo que pasa en Boyacá, la escuela primaria no anda en el abandono lamentable que se supone. En este De­partamento, como en todos, se encuentra buen personal de maestros, entusiastas y decididos por el progreso patrio; individuos consc~entes de la importancia y nobleza de la misión que desempeñan, que con su consagración y buen cnmportamien o, procuran merecer el puesto que les corresponde en la sociedad. Yo no soy más que un simple aspirante al gran sacerdocio de la ciencia, pero juzgo a los nobles maestros colombianos sólidamente pa­triotas y cristiano~, provistos de grarl caudal de ciencia y adiestrados en los modernos métodos pedagógicos para datía; en su seno s ~lo se oyen frases de aliento, de amor al estudio y a la profesión y anhelos de progreso y bienestar general. j. HIPOLITO SALGADO NOTAS A n.u.estros Colegas A causa de que los trabajos de la escuela y de la Revista nos absorbie­ron el tiempo fue imposible dar pronta contestación a las muy atentas y animadoras comunicaciones, que desde la aparición de nuestro periódico, dirigieron entusiastas colegas y otras personas interesadas en todo lo que es educación y progreso; les rogamos se sirvan excusar esta irregulari· dad, ajena a nuestra voluntad, ·y les damos las gracias por la favo­rable acogida de • 'La Acción Escolar'', encarP-ciéndoles que día a día presten más decidido apoyo al Organo de los Maestros, ya que garantiza la estrecha unión del personal do~ente y aspira a las saludables reformas de la l. P. en el país. Insertamos los nombrea de las pe1.1sonas que enviaron su adhesión a "La Acción Escolar." Carlina Ospina, Justina Rey de C .• Arturo Bello, Esteban Moreno, José Cañas Cuervo, Moisés Castiblanco Galeano, Mercedes Carrillo R., Auris­tella Carr,illo R, Enriqueta Moreno C., José Barreto Moreno,Carmen de Alsena, Clodocinda Amar, Celja Nieto, Pedro Pablo Méndez, H~rminia Sánchez, María B. Fajardo, Elena S. Gómez, Lueila Pulido R., Carlini=l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION RSCOLAR 157 de Sabonge, Julia Jurado, Ana Rosa Gutiérrez, Clementina Ruíz, Ana Díaz de ¿Romero, María A. de Bustos, Emiliano Ramírez, El vira Vargas Vargas, Nemesio Peña, Carmen Elena Blanco, Virgilio Ospina, José Rin­cón, Jerónimo Beltrán B., Salvador Baquero, Aura de Manrique, Ana Leonor Sánchez, Josefina Cuevas B., Primitivo Góngora, Clementina Ruíz (Girardot), Francisco Rosas, María Emma Osorio L., Jorge Aurelio Celis, Santiago Hurtado D. Elvira Olaya E., Rafael Peña G .. Rafael A. Gómez. En la Escuela ~ormal de Institutoras, ante una selecta concurrencia y un distinguido cuerpo de profesores la señorita Aura María Garzón, presentó un lucido grado para optar el título de Maestra de Escuela su­perior. Su clara inteligencia unida a múltiples prendas morales, son mo­tivos que hacen creer fundadamente, que la nueva institutora hará una brillante carrera en el magisterio. Para ella nuestras felicitaciones. La señorita Inés Smith R, alumna maestra de la Escuela Normal lde Institutoras, mereció muy justos aplausos por su lucido examen que para optar el grado de Maestra de Escuela superior, presentó en el mes de no­viembre pasado. Felicitamos a la nueva Maestra. La señorita María Emma Romero, muy distinguida alumna de la Es­cuela Normal de Institutoras. fue merecidamente felicitada por sus pro­fesores y aplaudida por la selecta concurrencia que presenció el examen final de grado, que para optar el título de Maestra de Escuela superior presentó en el mes de noviembre pasado. La señorita Romero lleva a su Departamento nativo, el Tolima, una sólida preparación que le asegura una brillante carrera en el apostolado del magisterio. U ni m os nuestra felicitación a las muchas que ha recibido la graduada. Muy lucidos resultaron los actos que par á finalizar el año escolar, se verificaron en el colegio de La Providencia, establecido en la vecina po­blación de Madrid y hábilmente dirigido por 1a señora Emma Fonegra v. de Quijano. "La Acción Escolar" se complace en enviar a la distingui­da Institutora que dirige este establecimiento, una sincera felicitación, así como a las señoritas María Teresa ~Angel. Elvira Sánchez, e Inés To- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 158 LA AOCION ESCOLAR rres, quienes obtuvieron, en dicho colegio el título de Maestras de Escue­la Elemental. En el Taller Municipal No. 2. hábilmente dirigido por la señorita Ma­ría Ruiz Roa, presentaron lucido examen de grado para titularse en me­canografía y taquigrafía las siguientes señoritas: Margarita Vásquez, Magdalena Vásquez, Soledad Oarcía, Rosa Ma­ría Baraya, Isabel Oonzález, Lucila Ruíz, Emma Jiménez, Leonor San­tos, Dolores Godoy, Maria del Carmen Forero. La selecta concurrencia que presenció el acto, aplaudió entusiasta a las graduarlas quienes demostraron solidez de conocimientos, habilidad en las máquinas y presición en la escritura rápida . Deseamos un brillan­te porvenir a las nuevas profesionales y unimos nuestra felicitación a las muchas que han recibido las graduadas. 1 h¡j , t e leo POR A. E. DE L 'Eil' OLE Traducción para la Revista "La Acción Escolar" (ELVIRA ÜUARIN) (Continuación) vicio de un hospital, e;:,te joven gallardo e inteligente, se formará a mi lado para que sea después mi sucesor.'' La señora Maubray dio la carta a su hermano y tanto ella como Ne­lly se' sentaron al lado del doctor siguiendo con an s iedad la expresión de su semblante, mientras que él lefa por lo bajo. CAPITULO II LA CARTA La carta de Rafael estliba precedida por algunas líneas muy lison­jeras, escritas por el principal del Colegio de Grenoble. Rafael sigue: "Querido tío, amada madre, mi buena Nelly. Estoy loco de felici-dad! Me han recibido Bachiller de un golpe!.. ...... En todo el examen no Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 159 tuve sino bolas blancas; ninguna pregunta me hizo vacilar aun cuando los examinadores sin guardar consideraciones conmigo estuvieron rígi­dos y perspicaces para embrollarme y desconcertarme, con todo, a mis respuestas espontáneas leía su admiración en las miradas que cambia­ban entre ellos y esto me inspiró firmeza y confianza. "Después de los exámenes el Rector me estrechó en sus brazos di­ciendo con emoción: cMi querido hijo; estoy complacido y orgulloso por el resultado sobresaliente de tu examen y en la misma proporción me siento desgraciado de perderte; eres un faro de emulación para tus camaradas y una gloria para tus profesores.,. "En seguida los examinadores me llamaron al gabinete del Rector, donde reunidos todos, me tendieron la mano benévolamente; uno de ellos me dijo sonriendo «Hemos estado muy duros, exigentes -g sin pie­dad para contigo durante el examen, estimado joven; pero hicimos co­mo el lapidario que talla una piedra preciosa y vuelve a tallarla para que brille mejor. A qué carrera te destinarás?" -A la medicina Señor, respondí. - Muy bien, hijo mfo: poner las luces de la inteligencia al servtcto de la humanidad, es tan honroso como útil. Sin duda habrás escogido a París para hacer tus estudios? - No señor, mis padres desean que los haga en Mompellier. -Vamos! vamos! exclamó festivo mi réplica; diles de nuestra par-te que les rogamos recompensen tus b'rillantes estudios enviándote a París a fin de que vengas a ser una celebridad. - En Monpellier no se hacen estudios de primer orden, ni de esa escuela han salido eminencias médicas, agregó eJ de más edad. Mien­tras que en París tendrás mejores medios de ensanchar y perfeccionar tus conocimientos hasta ponerlos a la .::.tltura de los progresos actuales, en bien de la humanidad. He aquí padres queridos el modo de pensar de estos señores, y no os oculto que me hace profunda impresión: mas no porque ellos hayan excitado mi orgullo diciéndome que tengo facilidad extraordinaria; pues antes que ellos, vosotros me habéis enseñado a reconocer que el talen­to es un dón de Dios, y yo no he hecho sino mostrarle mi reconocimien­to poniendo todo el celo en estudiar con ardor, sin envanecerme por una ventaja que sólo viene de El. Al reflexionar sobre lo que me dicen esos señores, pregunto: ¿res- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l60 LA ACCION ESCOLAR ponderé yo a los designios de la Providencia r.especto de mi porvenir, limitándome a ejercer de una manera ignorada esta bella profesión de la medicina en la cual un hombre de genio puede hacer tántos progre­sos útiles si se encuentra en un vasto teatro, que le precise a multipli­car sus experiencias y observaciones? ..... Y si la vida de mi digno tfo es de una abnegación admirable cumplida en la sombra, en el silencio, ¿por qué no había de ser la mía, también de abnegación, pero propaga­da por la celebridad? "Decidid esta cuestión, mi amado tutor, te lo suplico con inconstan­cia; pero al mismo tiempo que te prometo someterme a tu determinación debo confesarte que sufriría horriblemente, si me fuera preciso renunciar a las halagadoras perspectivas que me han hecho entrever esos señores y que me hacen gozar de antemar.o, las embriagueces de la gloria. "A dios, y para mañana la felicidad de verlos a todos. RAPAEL MAMBRAY. A medida que el doctor avanzaba en la lectura, la expresión gozosa de su semblante desapar'ecia, e iluminaba sus rasgos venerables una sa­tisfacción tranquila mezclada de melancolía. El papel temblaba débil­mente en su mano y suspirando con bondad lo dobló y entregó a su her­mana diciéndole: -"Mi pobre Isabel; Dios nos pide a todos tres un duro sacrificio; debemos hacerlo, puesto que tu y yo habíamos construído el edificio de nuestras esperanzas respecto de tu hijo, sin consultar al divino arquitec­to sobre el plan trazado por El. Tú, creyendo que en este pequeño rin­cón del mundo lo alejarías de los peligros de la sociedad bulliciosa y co­rrompida de los grandes centros. Yo, haciendo participante a Rafael de mi vida apasible y laboriosa, pero circunscrita a horizontes menos am­plios que los que puede alcanzar su mirada inteligente. Esos señores tie­nen razón y nuestra ternura por este caro hijo, la maleaba el óxido de los sentimientos humanos. - Qué dices Frank? ..... Creo que por él sólo era que nosotros nos -sentíamos dichosos: tú de asegurarle una posición honrosa y sólida; yo, de librarlo de las tempestades del mundo y de los escollos de las pa- (Continuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 5

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 14

Por: | Fecha: 1924

ORGANO DE LOS MAESTROS , .. Dirección y ~Directores, B. Arciniegas,]. T. Martinez Administracion: Redactores, Carrera 4~, No. 201 Carlos]. Martínez, Ismael Rom~ro Administrador: Anibal Nieto SERIE li 1 BOGOTA, SEPTIEMBRE DE 1924 1 NUMERO x4 L Misión Ped , . gog1ca Grato nos es presentar desde las páginas de esta Revista atento saludo de bienvenida a los distinguidos miembros de la Misión Pedagógica que el Gobierno de la República ha hecho venir de la culta Alemania para ímpu'sar y mejorar el ramo de nuestra educación nacional. Hace ya algunos días se honra nues­tra capital con la presencia óe tan distinguidos huéspedes, cu­yos nombres, no t>bstante la diferencia de len~ua, comienzan a ser familiares entre los que se interesan por nuestro adelanto educacionista. jefe de la misión es el señor Anton Eitel, oriundo de Dus­seldorf, quien después de haber hech'l estudios en varias uni­versidades europeas, visitó las principal~s naciones del Viejo l'v\undo y se consagró al profesorado en varios centros univer­sitarios de su pais, Tenía a su cargo la cátedra de Historia en Friburgo, cuando fue contratado por líuestro Gobierno. Los otros dos miembros de la misión son los sefíores K. Dec­ker y C. Glockner. El señor Decker, después de hab~r hecho estu­dios en Alemania, en Inglaterra y en Francia, regentaba última­mente un colegio en su patria. Y el señor Glockner, natural de Francfort sobrt el Main, e~tl:ldirmales. ~o podemcs negar que en lsible por co)ocarla a la altura de las de los países más adelantados de Europa, pero a pesar de los esfuerzós de su muy compete~te Director, todavía falta mucho por h3cer res pe . to d~ !0 que el país exige y necesita. Con razón ha dicho el ilustre Profesor suizo, Francois Guex: .Sin perfeccionar la instrucción de los maestros no puede me­jorarse la ensenanza. Todas las leyes. aunque estén concebidas en e1 espíritu más elevado, más liberal, mas desinteresado; to­dos los reglamentos, aun los más perfectos; todos los progra­mas, hasta los más ricos y mejor ordenados, no son, viéndolo bien. sino datos o suenas hasta el dia en que todo esto sea aplicado por m:u:stros cap.aces, Las instituciones valen ff) que valen lo hombres que las practican. Las escuelas valdrán lo que valgan los maestros. Por ello la formación, la educación de los maestros es la primera y más importante tarea de la organización escolar.:. Por fortuna se están dando pfisos decisiV '1S en materfa de instrucción pública y los hombres dirigentes det pais desean marcar e1 principio de una era de renovación a ejemplo de las naciones cultas y para satisfacer las justas aspiraciones de los colombianos. Nos referimos de manera espeda' a fa :formación de buenos maestros en el sentido de darles una preparación técnica ~n et conocimiento del sér sobre que van a obrar, no olvidando que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 103 la misi ·ón del maestro no es simplemente transmitir conocimien­tos elementales a sus alumnos, su misión tiene fines más altos y más científicos: encarrilar 1;.; juventud de acuerdo ccn las necesidades y exigencias de las sociedades modernas. Comfl JJri'llera necesidad creemos que debe reform&rse el Re­glamento de las Escuelas Normales en el sentido de exigir una mayor preparación en los alumnos y alumnas que asoiren a cursar en dichos establecimientos porque como hoy está, bas­ta saber leer y escribir medianamente, tener algunas nociones elementales de Aritmética, ~eligión, Historia y Geografía pa­trias para ser admitidos en el concurso de becas oficiales, y es natural que con esta prep;uacion tan deficiente no puedan en cuatro o cinco aftos que allí permanec~n. sino saborear por en­cima lo que en nu~stra legislación escotar se llama bachillerato, sin penetrar en los camp1s de la P~icologfa y de la Sociología tan necesarios & todo · nstitutor; que se extiendan sus estudios a todo aquello que lo ennoblezca y dignifique para tener ver­dadera autoridad científica y moral no só'o ante sus discípulos sino ante la sociedad en que te toque actuar; sólo asf se eleva· rá la profesión docente y se evitará que se convierta, como por desgracia sucede entre nosotros, en ramo de beneficencia sometida a bajas intrigas. . La formación del caracter y dignidád dd institutor es, si se quiere, la reforma más im;>ortant~ que se debe iniciar en 1as Escuelas Normales; triste es confesarlo pero más del 50 por tOO de los maestros que dirigen lac; escuelas públicas, es de­cir, los que tienen en sus manos la for:nació!l de las nuevas generaciones, no son sino usurpadores de Ja noble misión, ele­mento& pasivos a órdenes del que más los intimide y por con. siguiente en incapacidad de cu~l'.)uier iniciativa en provecho del Ramo. Y si es verdad, como lo es, que el joven será Jo que fue su maestro, qué ciudadan0s seran l'.>s de mañana? .... El establecimiento Je los Kinder;,arfen anexos a las Norma­les, pues será muy costoso establecerlos en todas las poblacio­nes, junto con las escuelas de aplicación en todos sus grados, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . , 104 LA ACClON ESCOLAR contribuiri an a formar maestros verdaderamente prácticos y capaces de dirigir en cualquier parte Ja educación primaria en sus diferentes perlodos. Otra medida tendiente a la dignificación del Magisterio, que quisiéramos ver implantada en nuestras Normales, es la que existe en Suiza y que consiste en que los diplomas de grado de maestros se expiden en caracter condicional y solamente después de dos anos de practicar en una de las escuelas pú­blicas del Cantón o del País y según las aptitudes y entusiasmo que manifiesten para la enseñanza, se les ractifica el grado y se le dá el caracter oficial. En Estados Unidos es toda 'lía más rígida esta medida: el día que el maestro termina sus estudios reglamentarios en la Escueta Normal se le acredita con el di ploma oficial pero queda con la obligación de refrendarlo cada dos anos Pr término el bien de la comunidad. Luego es útil. Es justa De las anteriores reflexiones relativas a la utilida 1 de la Ordenanza número 18 de 1916, podemos can fundamento dedu­cir la justicia de la misma disposición, ya se consideren sus efectos en cada una de las varias unidades del organismo edu­cador o ya se contemplen ellos en el conjunto del personal administrativo y docente ~el ramo. Y bien sabemos cuan digna de acatamiento es la virtud de la justicia, sin cuya práctica (1) G. Emerson.-E/ Maestro dt! ~scuela. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 112 LA ACCION ESCOLAR ------------------ l~s relaciones humanas se hacen imposibles y el progreso no es más ' que 'un nombre sin sentido. Efectivamente esta ordenanza con los di versos ejerc1c1os que pre~cribe, no sólo impone el adelanto del saber profesio- ~nal, sino que demuestra claramente esa misma capacidad en ca­da uno de los individuos que en una u otra forma colaboran en la_ e4u'cación; y logra asf distribuir proporcionalmente entre los mismos las ve~tajas y las cargas, los derechos y deberes. Porque es injusto y por consiguiente co:ttrario al verdadero progreso de la educación pública elegir el personal docente y administrativo del ramo sin más criterio que la intriga, cuyo poder, según todos sabemos, es inversamente proporcional al mérito de la persona que la ejerce; y porque es inicuo lo que ha sucedido entre nosotros, que un director de Escuela Normal, , de honorabilidad y ~ompetencia reconocidas, haya terminado sus días, víctima de inmisericorde cadena de intrigas, de di­rector de una escuela rural; o que individuos de impreparación ~ manifiesta hayan alcanzado altas posiciones en un servicio ~on siderado por todos como el factor principal del porvenir patrio. Ahora, si el orden es la disposición de las cosas semejan­tes o de semejantes, IJOr la cual cada una ocupa su lugar, se .. gún ensena San Agustín, al hacer que todas las unidades ra­cionales que son causa eficiente de la educación, ocupen el puesto que les corresponde en la tarea educativa, se habrá da· do al todo la ordenación indispensable para el cumplimiento de su fin, con lo cual se corregirá el concepto inJusto que del ma­gisterio se tiene al considerarlo en sus relaciones con la vida nacional. Sabemos, en efecto, que los colombianos, al inquirir la causa principal de las desgracias que han sobrevenido a la República casi desde su nacimiento, no creen, como algunos compatriotas, que el estancamiento del progreso nacional se de­ba atribuir a determinados gobernantes, o a· los desaciertos de los partidos políticos, en que como es natural, ha venido divi­dida la sociedad colombianéi; sino ·que con fundamento aparen­te hacen pesar tan grave responsabilidad sobre aquellos a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR • 113 quienes se confió el desarrollo metódico de la nifiez, la forma· ción de la juventud y recibieron de los padres de la patria, el gloriosa encargo de modelar el alma nacional. Contra tal creencia no vale objetarles que el Magisterio es labor humilde, mirada en poco por la socieded, atormentada siempre por los funcionarios públicos de menor categoría, descuidada o mal in­terpretada por el Estado, befada de contínuo por la ignorancia; y que. por lo mismo, a obreros tan oscuros como son los maes­tros, en ningún caso corresponde tamafta responsabilidad an­te la historia. Cómo, nos responden, pueden quejarse los maes­tros de sus desventuras, si ellos mismos se han empenado en prostergar su apostolado y si han sido incapaces de infundir en el alma del nifio la alteza y dignidad de su misi6n? Acaso el institutor no prepara en el recinto de la escuela los miem­bros futuros de la sociedad, los empl ados públicos con quie­nes ha de rozarse posteriorme(lte, los hombres que regirán los destinos del p~ís; acaso no debe ser él mismo antorcha pode­rosa ante la cual tiemble y desaparezca la ignorancia? Con todo si es verdad que el fruto es semejante a la simien­t ~ y que en buena lógica nunca debe tomarse el efecto por fa causa, es también evidente que hacer responsables a los insti­tutores porque el desorden antes serialado ha impedido a la edu­cación a1canzar exactamente su fin, sería tan injusto como re­pudiar una valiosa maquinaria por et dafto jde unas pocas pie­zas, o por la impotencia del motor. • Es posible La pasibilidad de esta ordenanza queda establecida desde luego que las obJigaciones que ella impone no tienen nada de onerosas y, antes bien, los derechos que ella otorga al Magis­terio son de altísimo valor para el cumplimiento de su noble misión; y desde el momento mismo en que, como Jo demostró el doctor Roberto Cortázar, siendo Director General de Instruc­ción Pública de Cundlnarnarca, su práctica no ofrece dificultad Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 114 • LA ACCION ESCOLAR ninguna y sí grandes ventajas para el ramo. Este funcionario por medio de los decretos números 69 y 103 de 1916 y de la resolución número 19 del mismo añ~ logró reglamentaria y obtener un éxito completo en su reaJi¿ación con un gasto de dos mil novecientos ochenta y dos pesos cuarenta centavos, pa­ra viáticos de los maestros, no obstante la difícil situación fis­Cál porque entonces atravesaba el Departamento. Con orden, buena voluntad y entusiasmo se va muy lejos en estas empre­sas. Es adecua(la De todas estas consideraciones y del hecho mismo de no ' haber presentado la ordenanza dificultades invencibles en su aplicación y sí haber dacjo excelentes resultados p:¡ra la educa4 ción, podemos colegir que ella es adecua da al estado de nues • tra institución administrativa y docente y a nuestro medio am­biente flsico y social, cualidad contra la cual cpecao a menu­do, según dice Monsefior Carrasquilla, las leyes de países nue­vos qtre pretenden copiar servilmente lo que s e estila en nacio­nes más antiguas, civilizadas y pervertidas. Quedan entonces la'1 nacionalidades jqvenes como nitlo vestido con ropa de hom­bre adulto: como David con la armadura de Saúl•. (1) Para terminar e3te anátis is copiamos en seguida algunos párrafos del escrito que en 1921 nos dirigio el director (2) de una de las escuetas de esta ciudad y que corroboran nuestras • apreciaciones sobre la citada Ordenanza; «Ocupaba el puesto de Director General de lnstrncción Pú· blica en Cundinamarca el Dr. Roberto Cortázar, quien se apresuró a llevar a la ~ráctica las disposiciones del legislador y dió las ór­denes del caso a sus tenientes los inspectores provinciales. Esta disposición fue para el magisterio un repique de gloria -que ( r) Ensayo sobre la lJoctrina Liberal (2 ) Señor Edmundo V1lar , actual lnspecter ECJcolar Provincial en Cundioa ~ n:arca. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 115 .. anunciab.a la resurección del magisterio en Cundinamarca, aun· que para los profundamente ignorantes era tal repique un gol­pear fúnebre que les anunciaba la terminación de su rE'inado. Vi­mos entonces a varios maestros e inspectores provinciales con· sultando el diccionario para saber qué se entendía por liceos y qué significaba pedagdgicos. Los inspectores andaban en carre· ras 3VerigUando que tema~ prácticos podían someter al desa­rrollo de sus maestros, y éstos a su vez, hadan viaje apresu­rado a esta ciudad para proveerse de obras que trataran sobre psicología, fisiologra, didáctica, régimen escolar, táctica y edu­cación física. El personal dócente se entregó al estudio lleno de esperanza. Los mejores autores eran consultados con avidez. Las obras de los pedagogos colombianos andaban de mano en mano. El Padre Ruiz Amado, dofta Concepción Arenal y la doctora Montessori eran buscados con sumo interés. Fue un éxito de librería y también de meditación. Los maestros iban adquiriendo una noción clara de su propio valer y cumplian sus deberes de manera consciente. Entre ellos se departía sobre doctrinas y leyes psicológicas y se analizaban las disposiciones administrativas. Esto obligaba a los inspectores a estudiar. Con cuánta nitidez conservamos en la mente el recuerdo de los días de actividad pedagó~ica que produjo el artículo terce­ro. Cada provincia escolar se trocó en una escuela n~rmal, cada maestro en .un alumno y cada inspector provincial en un rector. Desorientados sobre la forma en que deberian desarro· llars~ Jos trabajos, iban lleg:¡ndo a la cabecera de la provincia los maestros, pero todos con algún acopio de conocimientos que se habían adquirido o se habían recordado con los últimos estudios efectuados para el conveniente desarrollo de los tema3 y todos plenos de entusiasmo. Fue algo superior a los medios de descripción contemplar la apertura de las asambleas 1e maes­tros; cada día se indicaban los ptJntos de las lecciones que de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 116 LA ACCION ESCOLAR bían dictarse al siguiente. Cada maestro se entregaba al t aba­jo de prtparar sus lecciones con el entusiasmo que es de su­ponerse en quien aspira a ser el primero entre sus colegas, a sorprender por el acierto en el empleo de los métodos, por el buen empleo de los procedimientos y formas, y aún por descu­brir nuevos medios para la trasn1isión de la ensenanza. Las buenas lecciones servían para instruir a todos y los errores ajenos nos permitían evitar escollos en los cuales podíamos en-callar. Los buenos maestros se hacían óptimos, los regulares buenos, y los malos regulares. S
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 14

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 22

Por: | Fecha: 1925

~==============~~~================~ La Acción Escolar P.======1:1~ Orjano de los Maestros ~1======~ Dirección y Admllllltracl6n : Carrera 4.•, N.o 201 Dlrecteres: B. Arel niegas, Ismael ltomero CUBRPO DB REDACCION: Carlos J: Martfnez, Tullo Salcedo y Dalcey, Marfa del R. Lezaca, Paulina Bar6o, Margarita Mendoza, Maria Luisa Pachón. Admlnldradoru: Barbllirlta Rodrfcaez Raquel Obaado Isabel Dueiiu. U===============~~~ - ===============a SERIE 111 BOOOTA, SEPTIEMBRE DE 1925 1 NUMERO 22 La re.forma instruccionista Señores miembros de la Misión Pedagógica: Invitados bondadosamente por esa alta cor­poración a emitir concepto acerca del proyecto de ley sobre reforma instruccionista, que en bue­na hora habéis presentado a la consideración del Congreso, nos permitimos hacer las siguientes observaciones, referentes ellas al capítulo que trata de la instrucción primaria; ~nhelamos que encontréis fundadas nuestras razones, si tenéis en cuenta que no son nacidas del egoísmo ni de interés personal alguno, ni menos de una mal entendida y gratuita oposición a vuestro muy sano intento de llevar adelante la reforma instruccio­nista en nuestro país. Nos referimos en primer lugar al artículo 21 del proyecto, que trata de derogar el artículo 127, ordinal 24 del Código Político Municipal, artículo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 34 LA ACCION ESCOLAR que ha sido la única defensa del maestro con­tra las injusticias. Una dolorosa experiencia ha llevado a nuestro convencimiento que circuns­tancias de diverso orden, derivadas de nuestro medio social, de nuestras costumbres políticas, de algo que es peculiar en nosotros los colom-· bianos, y que no podrá evitarse en largo tiem­po, llevan a ocupar los altos puestos de la Ins­trucción Pública no precisamente a las personas mejor preparadas, sino aquellas que 1nenos han tenido que ver con los problemas educacionales de nuestra República; y así, hemos visto desfi­lar, durante largos años por las Direcciones de Instrucción Pública, por las Inspecciones Esco­lares, por el Ministerio del Ramo, abogados, políticos, médicos, ingenieros, etc., y sólo en muy contadas ocasiones, a hombres que pue­dan considerarse como técnicos y que si han penetrado hasta las capas menos favorecidas de nuestro pueblo y que sí saben de las angustias y necesidades espirltuales de los que apellida­mos infelices. Si observáis y tenéis en cuenta este hecho general, encontraréis la razón por qué nuestros legisladores han querido garantizar al magisterio su estabilidad, principio que habéis proclamado como bueno, con el artículo 127, ordinal 24, del Código Politico Municipal y decreto 1070 de 1918, y favorecerlo de quienes no tienen por qué comprender cuáles son las verdaderas ne- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 3!). cesidades de una escuela porque no las cono­cen ni les interesan. Os podemos asegurar que las mencionadas· disposiciones no constituyen «Un grave tropiezo para la Instrucción Primaria,» porque en ellas se previenen claramente las causales en que se pue­de, no solam.ente remover, sino destituír a un maestro, sin que se cometan enormes injusticias con él, ni se mengüen Jos sagrados intereses de la Instrucción Pública. Pero hay algo más, en vuestra exposición de motivos habéis creído oportuno citar las pa­labras de un Ministro al Congreso de 1918: «Este mandato legal (se refiere al artículo 127, ordinal 24 del Código Político Municipal) ha ido más allá de lo conveniente, al exigir como nor­ma absoluta la comprobación en todo caso, máxi­m~ si se entiende que esta comprobación ha de ser estrictamente jurídica, basada en hechos que constituyan plena prueba. En efecto, quien quiera que haya desempeñado funciones superiores en el ramo de Instrucción Pública y haya tenido a su cargo la delicada misión de nombrar y re­mover maestros, sabe perfectamente que hay muchos casos en que graves motivos de orden moral imponen el cambio de un maestro, sin que sea posible, sinembargo, levantar contra él _ un expediente que reúna la prueba completa de su culpabilidad, porque hay faltas que por su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 36 LA ACCION ESCOLAR naturaleza escapan a la investigación y no son susceptibles de la plenitud de la prueba.:. Las palabras del señor Ministro segura­mente dan fuerza a nuestras razones, ellas de­jan ver claramente «el grave tropiezo» no para la buena marcha de la Instrucción Primaria, sino para los funcionarios que no pueden cun1plir las . promesas hechas a quienes los han ayudado a colocar en su alta posición, ni las intrigas de las personas influyentes, ni las urgentes y com­prometedoras recomendacion~s de quienes quizá puedan ayudar a dar prestigio a una rápida ca­rrera política, grave tropiezo repetimos, porque no pueden atenderse las recomendaciones per­sonales, ni las amistades, ni otros tántos mo­tivos que excluyen el esfuerzo de quienes se dedican a enseñar, anulan la personalidad del magisterio y lo dejan al capricho de quienes JJO lo conocen y entregado su porvenir, su seguri­dad y su derecho a una vaga fórmula «las con­veniencias del servicio escolar,» aplicable en cualquier momento y cuando así lo pidan las necesidades que acabamos de enumerar. Los graves inconvenientes de orden moral, de que habla el señor Ministro que imponen el cambio de un maestro, no son el caso general del ntagisterio que autorice una ley que le quite los más elementales derechos de todo ciudadano, consagrados por nuestra Constitución de oír al culpable y después juzgarlo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 3T Por otra parte q'uien haya sido maestro, sabe que no hay jueces más severos que los mismos niños, los padres de familia y el vecin­dario todo, verdad ésta que acaba con el so­fisma de distracción de que hay casos en que no pueda comprobarse plenamente una falta al maestro culpable. Lo que dejamos dicho es aplicable a lo expuesto por el representante doctor Nicasio Anzola en el Congreso de t 919. Para mayor abundancia os vamos a expo­ner esta última razón que llevará a vuestro ilus­trado criterio una idea de la justicia de nuestras observaciones: al Tribunal de lo Contencioso Administrativo, alta corporación que ha conocido, estudiado y juzgado innumerables casos relativos a destituciones injustas de maestros, no puede atribuírsele ignorancia, ni intención de detener el progreso del ramo instruccionista y si ha fa­llado en favor de muchos maestros, ha sido ad­ministrando justicia, así como también ha dictado sentencias en contra de los que no han tenido la razón. En cuanto al artículo 120, que establece las pensiones de jubilación, solamente hemos de observar que un maestro que haya servido ocho o nueve años, por ejetnplo, y se incapacite, por enfermedad adquirida en el desempeño de sus funciones, no ti en e derecho a recompensa alguna, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 38 LA ACCKlN ESCOLAR porque el mencionado artículo sólo favorece a los que hayan servido diez años por lo menos, y limita la cuantía de la pensión hasta tal punto, que destruye todo estímulo en el magisterio, puesto que jamás; por largos años de servicio que tenga, podrá llegar a · disfrutar de una pen­sión mayor a la mitad del sueldo, que resumiendo las cuentas no es halagador, sino más bien in­vita a la deserción de los buenos elementos del magisterio. Además no encontramos la razón por qué a los profesores de enseñanza secundaria que traba jan una o dos horas diarias, se les exije solamente 20 años de servicio para la ju­bilación y a los de enseñanza primaria, que tra­bajan seis horas diarias, con sueldos más pe­queños, se les exige 30, in~luyendo los cinco años de prueba. En estas condiciones quedamos los maestros en peor situación que los demás empleados na­cionales, como puede verse con los militares o los empleados de correos a quienes no se les exige tanto y tienen un mejor porvenir. Por lo expuesto, rogamos respetuosan:ente os fijéis en las siguientes conclusiones: l. a-Reforma del artículo 21, en el sentido de que realmente se asegure la estabilidad del magisterio y no se deje expuesto a una vaga fórmula que puede interpretarse según el criterio de quien la aplique o inclusión en el proyecto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 39 del artículo 127, ordinal 24 del Código Político Municipal. 2. 3-Reforma del capítulo que trata de las pensiones de jubilación. 3. a-Inclusión en el artículo 17, del derecho que tienen los maestros a la habitación, derecho consagrado en el artículo 43 del Decreto 491 reglatnentario de la Ley 39 de 1903. La Comisión encargada de estudiar el pro­yecto, jOSE EUSEBIO RICAURTE, Pbro. jOSEFINA RODRIGUEZ, ISMAEL ROMERO, PAULINA BARON, MARIA LUISA PACHON, MARIA DEL R. LEZACA, MARIA DEL CARMEN ÜARClA l. Aprobado. La Junta Directiva de la Asociación, CARLOS ALBERTO LLERAS ACOSTA, Director general; MANUEL ANTONIO BOTERO, Presidente; FRANCISCO M. RENGIFO, Vicepresidente; JOSEFI­NA RODRIGUEZ, segunda Vicepresidenta; CARLOS J. MARTINEZ, Vocal; CARMEN CARDENAS, Vocal. Benjamín Arciniegas, Secretario. * * * Con todo gusto publicamos el siguiente muy importante concepto del señor Director · de Ins­trucción Pública del departamento, doctor José M. de Guzmán. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 40 LA ACCION ESCOLAR CONCEPTO MUY HUMILDE Y MUY PERSONAL SOBRE EL PROYECTO DE LEY ORGANICA DE LA INSTRUCCION PUBLICA, PRESpNT ADO POR LA MISIO N DE TECNICOS. Sea lo primero felicitar efusivamente a la Misión por su bien elaborado proyecto, en términos generales, sabiamente concebido. Refiriéndome al artículo 17, pongo el siguiente caso para mayor claridad: sale de la Normal un maes­tro a su primer año de magisterio y según el artículo a que aludo, aquf en Cundinamarca, entra ganando $ 60. Al cabo de seis anos de servicio, esto es cuando el in­feliz maestro ha gastado durante esos seis años salud, juventud y energías en uno de nuestros climas malsa­nos, por topo halago, premio y aumento, el Estado lo recompensa con $ 12 más que en adelante entra a ga­nar. Entre tanto, el portero de la Dirección General o de cualquiera otra oficina, devenga, sin haber hecho estudios y sin que sus padres hubiesen gastado nin­gún esfuerzo para educarlo, $ 70. 1 Salta a la vista la injusticia! Pero sigo con el ejemplo: al cabo de quince afios, el maestro no dig(} que ha gastado sino que ha perdido ya los mejores aflos de su vida en la ingrata labor de la enseflanza, su salud y sus energías. ¿Cuánto aumentó el Estado a su sueldo para premiarle tántos desvelos y sacrificios? $ 30. Se acabó la carrera, el decoro del magisterio cae­rá y seguiremos sin palo en qué a horcarnos por falta de personal idóneo, porque sin carrera estimulada no puede haber personal competente. Inútil es seguir con el ejemplo porque el suscrito considera que el maes ... tro de estos trópicos, por múltiples razones de raza, c!imas, alimentación deficiente, etc., a los quince años Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 4l -----------------------------------------~--- de servicio, está agotado. Y es aquí donde entro a ana­lizar el articulo 120, antes que cualquiera otro. En mi humilde opinión, por las razones expues­tas anteriormente, son excesivos los veinticinco años de servicio y demasiado exigua la pensión de jubila­ción. Soy partidario de que se fijen quince anos nada más de servicios y en lugar de una jubilación, decre­tarle una recompensa cuya cantidad debiera ser igual a la de su sueldo en dos años, conforme al último sueldo devengado y declararlo caducado para ejercer cualquier destino en la Instrucción Pública. Esto seria menos gravoso para el Estado y más provechoso para el maestro. En esta forma se rehabilitarfa fisiológica e intelectualmente el individuo y probablemente se gana­ría para otra cualquiera de las actividades humanas. En una palabra, se salvaría. El Estado asimismo reno­varía su personal docente con más probabilidades de éxito. El articulo 21, soy de concepto que con agre­garle después de la palabra •escolar•, del penúltimo punto,- previo concepto del Consejo de Instrucción Pú­blica y ofdo el parecer de la junta de inspectores y siempre que no se les desmejore-podría pasar sin ningún inconveniente. El artfcu o 143 se hacía indispensable. El artículo 111 (ciento once) me parece innecesario. La creación de esa quinta rueda que se le pone al carro no lo dejaría andar y prácticamente no se le ve el objeto, toda vez que en cada Departamento hay un personal administrativo de Instrucción Pública com .. pleto. J. M. DE ÜUZMAN . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 42 LA ACCION ESCOLAR DOCTOR JOSE EUSEBIO RICAURTE distinguido sacerdote del clero nacional, doctor en filoso­fía y letras, profesor de la clase suprema de latín en el 'Colegio del Rosario, profesor de otras asignaturas en co­legios particulares. La Asociacion de Maestros y Profeso-res se honra en contarlo entre sus miembros . .. .•. .. PECADOS DE LA LENOUA Parece extrafto, pero no lo es si examinamos bien las causas, que la sagrada Escritura ponga la perfec­ción en el buen uso que hagamos de la lengua: «El que no peca en palabra, éste es varón perfecto,» dice el apóstol Santiago. El mismo apóstol compara la len­gua al freno con que el jinete domina al corcel, al ti­món, que aunque pequefío, sirve para gobernar naves inmensas, defendiéndolás del empuje de las olas y de la furia de los vientos. Compárala también a la chispa -que no obstante su diminuto tamaño puede incendiar selvas int~nsas y ca~sar males sin cuento. La lengua, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 43 instrumento de la palabra, dón precioso del Criador, es a la vez agente capaz de producir grandes bienes y de ocasionar casi infinitos males. Con ella las almas buenas bendicen a Dios, padre y autor de toda bon­dad, y con ella el impío, el perverso blasfema y escar­nece su santo nombre. Con la palabra el apóstol, el misionero, el maestro, el educador, enseña el camino de la virtud, consuela al triste, añima al débil, disipa las sombras de la ignorancia y del error, ilumina los entendimientos, fortifica las voluntades, etc.; y con esa misma palabra el calumniador, el murmurador, el envi­dioso mancha la reputación ajena, arrebata el honor, siembra la pena y la desolación en los hogares, el ma­lestar y desconcierto en las sociedades, el odio, el es­píritu de venganza entre los individuos y los pueblos y en ocasiones es causa de la pérdida de la hacienda y hasta de la propia vida. La palabra fue el instru­mento de que se valió el Hijo de Dios (el Verbo) para convertir al mundo, y la palabra hablada o escrita ha servido en todos los tiempos para difundir el error, para engañar a los incautos, para llevar las almas a la perdición. En una palabra, como dice el libro de los Pro· verbios: «La vida y la muerte están en poder de la len­gua » Mors et vita in manu linguae sunt (Prov. XVII, 21). Claramente aparece la importancia que tiene en la educación cristiana el aprender a usar de este precioso y delicado dón conforme a las más estrictas leyes mo­rales, porque como observa el mencionado apóstol: «No puede ser que de una misma fuente brote el agua dulce y la amarga,» esto es: el bien y el mal, la virtud y el vicio. Muchos y diversos son los pecados q·ue proceden del mal uso de la lengua; pero en la presente exposi­ción nos ocuparemos de preferencia de uno, que por .parecernos quizás el menos grave es el más común, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 44 LA ACCION ESCOLAR hasta el punto de que, como dice un piadoso escritor: • De tal manera re in~ hoy en el mundo que no hay casa fuerte, ni Jugar sagrado contra él»; tal es el pe­cado de la detracción. Pecado es éste en sí mismo gra­vísimo por oponerse a la caridad y a la justicia: a la primera, porque el murmurador causa al prójimo dis­gustos graves, y a fa segunda porque le perjudica en muchos bienes y especialmente en el honor, bien el más estimable entre todos los bienes temporales, según el sentir de todos los hombres rectos. Para proceder con orden estudiaremos primero las principales formas de la detracción; luégo investigare­mos sus causas, y por último veremos brevemente al­,. gunos de los males que produce para sacar como con­r clusión: odio y aborrecimiento a este feo y vergonzoso vicio que nos hace odiosos a Dios: Detractores odibi-les Deo, despreciables y repugnantes a los ojos de los hombres. Según el Angélico Doctor, la detracción consiste en quitar o disminuir la fama del pr0jimo en ausencia suya (la fama en este caso se entiende: la buena opinión que se tiene de una persona, de sus cualidades, de sus vir­tudes, etc.) Ahora bien: de diversos modos puede la malignidad humana quitar o disminuir la fama del pró­jimo: a) Imputándole fal-tas que no ha cometido. Entoll .. ces tenemos la calumnia, mostruoso pecado, cuya gra­vedad y malicia nunca será suficientemente ponderada y cuyo solo nombre es objeto de horror y abominación para las conciencias rectas, para las almas verdadera­mente cristianas. b) Aumentando las faltas ajenas para hacerlas aparecer más graves de lo que son en realidad. e) Revelando las culpas ciertas pero ocultas, cuando esa revelación se hace a quien no corresponde por deber corregir al culpable y sin observar antes el precepto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 45 evangélico: «Si tu hermano pecare contra ti, ve y co­rrígelo a solas. Si te oyere, ganado habrás a tu herma­no, y si no te oyere, toma aún contigo uno o dos tes­tigos para que por boca de ellos conste toda palabrat y si no te oyere, dílo a la Iglesia, • ei decir al corres­pondiente superior. Pero esto debe entenderse solamente del caso en que estemos obligados a ello por razón del oficio que desempefiamos, o por verdadero espíritu de caridad. Si estas reglas se observaran cuántos sinsabo­res y amarguras no ahorraríamos a nuestros pobres her­manos, ya bastante agobiados con el pesado yugo que pesa sobre los hijos de los hombres desde el día que salen del seno materno hasta el día de su entierro en el seno de la común madre. d) Por último: una de las formas de la detracción, sin duda la más baja y odiosa, consiste en interpretar siniestramente el fin de una buena acción atribuyéndole propósitos torcidos. Y por desgracia: cuán común es esta forma odiosa de la detracción aun en aquellas sociedades donde deberia estar muy arraigada la cari­dad de Cristo, o al menos el sentimiento del respeto a la a¡ena dignidad! Verdadera rémora social: donde penetra este vicio hace imposible toda buena obra, en­cadena las más preciosas energías, ahoga e imposibi­lita · las mejore~ y más útiles empresas y hace Insopor­table la misma vida. Y no se diga siquiera que este vicio respeta a las almas santas, a los corazones rectos que obran a toda luz y cuyas intenciones sólo a los ciegos voluntarios pueden permanecer ocultas. lQuién, en efecto, más santo, más justo, más recto que N u es­tro Setlor jesucristo? Con todo: el Evangelio nos mues­tra claramente cómo fue el blanco de las murmuracio­nes, de las críticas más amargas. «Si éste fuera pro­ieta sabrfa quién es la mujer que le toca .••• • « To-murmuraban porque había entrado a la casa de un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 46 LA ACCION ESCOLAR pecador.» Le censuran acremente los judíos, porque hace curaciones en sábado le llaman endemoniado, impostor y hasta blasfemo . . . Murmuraban los escribas y fari­seos, murmuraban . . . repiten a cada paso los . evan­gelistas. A estas formas de la detracción, podemos agregar el silencio afectado y malicioso al oír ponderar las cua- . lidades ajenas, o el empefío que se pone en negarlas o disminuirlas. Estos son los modos que según el doc­tor de Aquino, ha inventado la malicia humana para manchar la ajena reputación. Todos ellos son pecami­nosos, pero es imposible determinar en general cuál sea su gravedad, siendo muchas las circunstancias que han de tenerse en cuenta en cada uno de los casos. Pero no hay que engafíarse como se engañan algunos, al creer que el artificio, los rodeos y la simulación dis- . minuyen la gravedad de este pecado; antes bien pue-den aumentarla y en todo caso hacen al detractor más odioso, pues a la maledicencia se añade la hipocresfa. - Como aquellos antiguos tiranos que antes de exponer sus victimas a los dientes y garras de las fieras, las hacían ·adornar vistosamente para hacer más cruel su suplicio despertando la curiosidad y llamando más la atención del público que presenciaba su tormento: así también el murmurador se complace en ocasiones en revestir su víctima con el mentido ropaje de una ala­banza, con la cual pretende, por una parte, disminuir su falta y por otra hacer el tiro más certero. Acaso alguna vez no han llegado a nuestros oidos frases como estas: «Yo estimo mucho a N., es una persona de ex­celentes cualidades, de prendas muy estimables; pero lamento .... o me han dicho que .... :o Y aquí, tras de aquellosffingidos elogios, sueltan el torrente de sus vi­tuperios. - (Continuará) • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR DON EMILIO CIFUENTES Don Emilio lo llama­rnos cariñosamente sus discípulos,numerosos en Cundinamarca, donde ha ejercido durante largos afios, la noble misión no simplemente de ensefiar, sino de orientar el espí­ritu de las generaciones que llegan hacia el ideal de perfección moral, ci­vica, intelectual y física. Es todo un educador. Maestro por vocación, con fe de apóstol, ha en-tregado las poderosas . energias' de su voluntad y todo el gran carifio de su corazón a la educación de la juventud, que ha tenido la fortuna de acercarse a oír de sus labios las sanas enseñanzas. Un gran número de sus discípulos ocupa una elevada posición social, y es hoy ejemplo de pro­bidad y honradez; abogados, médicos, sacerdotes, etc. lo recuerdéln con gratitud y respeto. Para él el cumplimiento del deber es un lema sa­grado; su larga y meritoria hoja de servicios lo coloca ­en primera fila, entre los educadores de la República. _ Hoy ejerce su noble apostolado en la vecina po­blación de Facatativá, donde su instituto, sin apoyo . oficial alguno, es un foco de cultura, y marca un rumbo . seguro hacia las nuevas actividades pedagógicas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 48 LA ACCION ESCOLAR POR LA INSTRUCCION .PUBLICA Siempre en paises de cultura levantada hase te- · nido la labor del magisterio como la más noble, la que reclama mayor abnegación y desinterés, una de las que exigen más sólida y adecuada preparación. Y en verdad que así debe ser, porque es el maes­tro quien imprime dirección a la actividad psíquica del hombre, el que lo ensefia a dar los primeros pasos por el camino · del progreso intelectual y moral, o el que desgraciadamente lo conduce por la senda de la rutina, quemata el talento y atrofia y empequeftece el espíritu. Cierto es que el maestro no hace sino continuar la tarea de educación iniciada en el regazo materno y que, sin duda alguna, no alcanza a formar completamente el alma del niño; pero, también lo es que él, al reali­zar su obra educativa, ayuda a poner los cimientos de la futura suerte de la patria. Y porque el alma infantil es muy impresionable y el maestro ejerce sobre ella una influencia sobrado manifiesta, debe ser éste un genuino representante del alma nacional: a él corresponde el trasmitir las creen­cias y tradiciones ancestrales con cuanto tienen de glo .. rioso y educativo; de sus labios debe brotar pura · ¡a verdad histórica que alecciona y vivifica el patriotismo; él es cual eslabón de oro entre el pasado y el futuro, el trasmisor de los anhelos y esperanzas de la colec­tividad. Y siendo tan noble y delicado, difícil al par que glorioso el paptl social del maestro, es urgente e im­prescindible el que los pueblos se afanen porque él surja ante la vida nacional como el verdadero conduc- ·~ tor de las generaciones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 49 De aquí por qué en todas partes se habla de ins­trucción y de reforma; por qué se dice, con razón, que la resolución del problema educativo comienza por ele­var a mayor auge el personal docente de la escuela primaria. Acordes con estos anhelos, los maestros bogota­nos, con muy buen acuerdo, han constituido un sindi­cato, tendiente a mejorar las condiciones del magiste­rio colombiano, esfuerzo que revela su laudable interés por la instrucción, que merece toda alabanza y obliga a cuantos se interesan en asuntos de educación a coad­yuvar eficazmente en esa obra desinteresada y generosa. Tampoco es menor la atención que muestran las autoridades en estos momentos por la instrucción; y muy bien está el que se hable de construcciones esco­lares, el que se abran concursos para la adopción de textos que posean las mejores condiciones pedagógi­cas, que se piense en seleccionar el cuerpo de institu­tores y en remunerarJo como lo reclama la justicia y lo requiere el éxito; muy bien que se traiga una mi­sión pedagógica para que nos ilustre con sus parece­res, vea las deficiencias y seftale rumbos; y muy bien está el que en la provisión de los altos empleos de ins,trucción pública nunca fuerce la intriga y siempre -se tenga en cuenta la competencia y la seria prepara­ción pedagógica de quienes van a ocupar esos tan de­licados puestos. Pero l por fortuna, en la distribución de los no tan altos empleos de instrucción pública se · han desterrado las intrigas para no atender sino a la <:apacidad intrínseca del individuo? Si la misión pedagógica formula una sabia reforma, parécenos que, mientras no se cierren los ojos a las intrigas ohligantes, para no abrirlos sino ante los al­tos intereses nacionale~, no se habrá resuelto sino la • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 50 LA ACCION ESCOLAR teorfa del problema educativo, no se habrá he~ho otra cosa que aumentar con esas leyes de reforma la colec­ción de las muchas que reposan. en paz en los ana­queles de tribunales y bibliotecas. La «Revista Pedagógica,» publicación la más cien­tífica que tengamos en el país en asuntos educacionis­tas, y la ACCIÓN ESCOLAR, obra de patriofsmo y en­tereza, hanse preocupado siempre porque en la instruc­ción pública no ingresen sino especialistas en el ramo, y no un personal escaso de talento, falto de prepara­ción, ayuno de aptitudes y horro de conocimientos pe­dagógicos. Y aquí es el caso de recordar que los cargos de instrucción pública no son premio de servicios perso­nales, ni dádivas de simpatías, como tampoco último asilo de fracasados, como dict!n algun os maliciosamente. Estimamos como lo procedente y acertado, el que la misión pedagógica tome nota de este positivo mal que hemos apuntado , y que necesita pronto remedio, para que vea si es el caso de formular un proyecto de ley por el que se exijan determinadas condiciones para ejercer, no sólo el simple magisterio, sino también para ocupar los cargos superiores de la instrucción pública. De esta suerte habrá, para aquellos que dedican sus vidas y energias en aras de la instrucción pública, verdadero aliciente en sus labores, grande incentivo en sus estudios y poderoso acicate en sus desvelos. Bogotá, julio 10 de 1925. LEÓN REY La sefiora doña Emilia Arrubla de Vásquez dejó de existir en esta ciudad. LA ACCIÓN EsCOLAR presenta a las señoritas institutoras Carmen Rosa y Mercedes Arrubla, hermanas de la extinta, su más sentido pésame. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR , 51 VALOR DE LO PEQUE~O - Es éste un tema, aunque no muy nuevo, de interés que no envejece, y digno de nuestra frecuente medi- · tación. Fuera de Dios y de muy pocas cosas más, lo que llamamos grande no es sino la suma de muchos peque­ños. Lo sublime y lo terrible no son (hechas las indi­cadas excepciones), sino conjuntos de infinitos insig-­nificantes. La inmensidad del espacio se compone de milíme­tros cúbicos. La inmensidad del mar de meras gotas o moléculas de agua. Los montes eternamente coronados de nieve, no son sino sumas de impalpables átomos. Los meteoros más espantosos, sumas de fuerzas in­significantes. La .suma de insignificantes pesos de mo­léculas de aire, forma los huracanados vientos que des-. cuajan Jos árboles y arrasan las habitaciones humanas •. La suma de pesos insinificantes de moléculas de agua,. forma los aguaceros torrenciales y las diluviales ave­nidas. l Qué más? El divorcio de dos átomos gaseosos, por muy violento que sea, escaparia a los sentidos más sutiles. Pero acumulad en breve espacio un inmenso número de esos átomos que se divorcian, y llegaréis é1 formar los más terribles explosivos. Y lo que acontece en el mundo físico, sucede en el mundo moral. La repetición de actos efímeros y, al parecer insignificantes, va formando los hábitos vir­tuosos o viciosos. La multiplicación de las ideas que se repiten, va formando la opinión y la conciencia pú­blica. La repetición de Jos hechos o dichos más con­trarios a la recta razón, va formando la moralidad su- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 52 LA ACCION ESCOLAR jetiva, que llega a eclipsar, en pueblos y épocas ente­ras, a la luz meridiana del orden moral. Nada hay indiferente en el Universo, ni en la con­ducta humana. Quien restara una gota de agua al mar, o a la lluvia o al torrente, no modificaría sus efectos de un modo perceptible. Quien afíadiera una molécula de tierra al monte o al cimiento de un edificio, no aumentariá sensiblemente su fortaleza o pesadumbre. Pero esto depende sólo de la limitación de nuestros sentidos. Y el mundo moral se compone, como el mundo físico, de átomos imponderables. El que dice una sola mentira, la más inocente o insignificante, socava el v~­lor del humano lenguaje; bien que tal vez, no más per­ceptiblemente que aquél, que arranca un sólo átomo del cimiento berr.oquefio de una torre. El que practica una obra de caridad contribuye a la humana armonía, aunque su influjo pase tan inad­vertido como el de quien afiadiera al mar un vaso de agua. El que dice una verdad, el que niega un error, imprime, en la inteligencia de los que le oyen, una huella por ventura insignificante; pero contribuye de una manera real y eficaz, al triunfo definitivo de la verdad sobre la mentira; por más que al admirar este resultado final, acaso no se haga cuenta de su influjo, como del que, soplando en la dirección del viento, afiadió con esto energías al vendabal. Meditemos estas verdades-de exactitud cientffica,­cuantas veces nos sobrecoge el descorazonmiento; el pe­simismo, sobre la inutilidad de nuestras .buenas accio­nes. Tal vez es cierto que no podemos exhalar más que un débil soplo. Pero con la suma de éstos se forma el huracán. Cuando golpeamos con el pie la tierra, re­percute toda la inmensidad del planeta; por más que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 53 no haya sentido capaz de apreciar esta vibración. Todo el que afirma una verdad, todo el que practica una obra buena, empuja a la Humanidad por el camino del progreso. (De La Educación Hispano-Americana) ... -.: CONCEPTOS SOBRE EDUCACION MORAL Y RELIGIOSA Rosa Navarrete C. (Conclusión) A esto se agrega que hay muchos nifios que no van a las escuelas católicas a beber estas dulces y vivificantes ensefianzas, ya porque sus padres carecen medios para proporcionarles esta educación o por completo abandono e indiferencia de los mismos o porque sugestionados por ideas erróneas desechan la educación católica y pre .... fieren la educación libre que regida por falsos silogismos y utópicas ense~anzas, produce hombres sin fe, sin re­ligión, sin moral, sin carácter y sin amor patrio desin­teresado, que son realmente un verdadero azote para la sociedad y para la Patria. Vemos pues, que los maestros de las escuelas primarias no abarcamos, si se me per­mite la expresión, toda la niftez colombiana con la edu­cación que impartimos; ni el tiempo que permanecen los niños en las escuelas es el suficjente para lograr la perfecta educación de las bellas facultades del alma humana, y la completa formación del carácter, apenas damos comienzo a una ardua y larga tarea que debe ser continuada en el hogar o en los centros de- segunda enseftanza pero siempre tomando por base esencialísima e imprescindible la educación moral y religiosa, pues Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 54 LA ACClON ESCOLAR una vez que se i.lustra la inteligencia con la verdad, como lo dije antes, el corazón sigue su guia, pues se observa experimentalmente que la Religión a la par que ilustra ·el entendimiento conmueve el corazón, mueve la volun­tad, satisface las aspiraciones del hombre, fortifica sus debilidades, lo aficiona al bien, lo aleja del mal y Jo estimula a vencer sus pasiones y a luchar contra las tentaciones. En tal virtud es indispensable la ensefianza de esta materia para lograr la educación consiguiente, porque sabido es que sin instrucción no hay educación. La Religión ilustra el entendimiento porque le comunica las más altas verdades y educa la voluntad en los há­bitos del bien por correlación. En la escuela no debe el maestro limitarse únicamente a dar esta ensefianza en los días y en el tiempo señalado en el horario y siguiendo exclusivamente a tál o cuál autor, sino como lo ensena la moderna pedagogía aprovechando todas las asignaturas y toda ocasión propicia que se presente, para sacar por deducción enseñanzas morales y prác­ticas impu1sando así insensiblemente las voluntades in­fantiles a ejecutar tales actos. Nada más a propósito a este fin que las narraciones históricas, la lectura explicada, los mismos actos de los alumnos y sobre todo el buen ejemplo. · La Religión se dirige al entendimiento, y la moral al corazón. Al enderezar estas partes hacia Dios, no ' debemos incurrir en el error de dar más importancia a la una que a lar otra: v. gr. de la formación del co­razón, creando únicamente hábitos morales como ha­ciendo que ei niño sea dócil y piadoso pero no preocu­pándose por las ideas y con·r!cciones que se deben arraigar en la inteligencia, porque entonces no se habria asegurado la base fundamental de la educación. De manera que en esta educación debe el maestro apode- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lA ACCION ESCOLAR 55 rarse de todo el niño, ilustrando su entendimiento por medio de la verdad; alentando su corazón con las ale­grías del presente y con las esperanzas de la verdadera patria; cautivando sus sentidos con las bellez~s exteriores que tan pródigamente ha difundido el Supremo Hacedor e impulsando su voluntad a la posesión del Sumo Bien que es la felicidad verdadera y eterna. Que es necesaria esta educación no -hay que du­darlo; desde el punto de vista social es indispensable la educación religiosa y moral para el hombre, pues el día que no se eduquen católicamente las generaciones, se desquiciará por completo la socie:lad; vendrá el rei­nado de las pasiones; dominarán los odios y rencores; se desconocerán los legítimos poderes, no habrá la obe­diencia al Sumo Pontífice y se revolverá la humanidad en el fango de los vicios. La educación moral correlativa de la educación religiosa, modera al hombre, endereza su corazón hacia Dios, desarrolla el amor a la justicia, predica la sumi­sión a los legítimos poderes, templa el carácter, infunde energía, hace que la carne se someta al espíritu y éste a Dios. En síntesis la educación moral hace querer lo bueno, y la educación religiosa lo hace conocer, lo que confirma que son correlativas, es decir, que no puede ir la una sin la otra, porque la una educa el entendi­miento, pero no basta que éste discierna sobre fo que es bueno o lo que es malo sino que es preciso que una dulce solicitación det corazón determine a ejecutarlo y este impulso es consecuencia de la educación moral. Tal vez se me objete que la inteligencia del niño a la edad en que concurre a la escuela no tiene la ca­pacidad suficiente para hacer el debido discernimiento y aprovecharse de todo, pero la-experiencia demuestra que ese niño que no lo comprende todo en su nifíez, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 56 LA ACCION ESCOLAR más tarde evoca el pasado, trae a su memoria los re­cuerdos de su infancia con tan grato placer, que entonces le servirán estas sencillas ensefianzas de su niñez para ajustar sus acciones y lo salvarán de tomar rumbos inciertos y de ~aufragar en el borrascoso mar de la vida. Por esto se le eusefia al nit1o a luchar y a vencer las dificultades y a esperar el premio de sus esfuerzos; a solicitar la gracia divina que viene como benéfica lluvia a fecundizar la aridez de nuestra alma. Sembremos la buena semilla en estos campos de Dios que se nos han confiado sin pensar en que tal vez el terreno sea árido o en que las aves nos arebaten la cosecha. Confiemos en Dios que ha de ayudar nuestra obra y ha de hacer que estos arbolitos sean regados con límpidas aguas y den sus frutos a su debido tiempo .... ...• Y es entonces cuando podremos decir que hemos cum­plido con nuestra misión y que sí hay maestros en Co­lombia que supieron regenerar la sociedad y dar hombres útiles a la Patria. .. .... EXCU~SION MAGNA En las oficinas de la Dirección General de Instruc­ción Publica trabaja activamente el comité organizador de la gran excursión escolar que dentro de breves días veremos en las calles, parques, edificios y fábricas de la ciudad. El comité ha previsto y tenido en cuenta hasta los más insignificantes detalles. Alojamiento y menaje para maestros y niftos, estricta vigilancia, programas cientí­ficos, cálculos de tiempo, organización especial del trá­fico, distribución de temas a un numeroso personal que ha de explicar los distintos monumentos y sitios visi­tados, etc., todo un plan sabiamente concebido que lle­vará a feliz término esta obra educativa de incalcula­bles proporciones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR DON JESUS GONZALEZ Abnegado servidor de la Instrucción Pública, a Ja que ha dedicado la mayor parte de su vida1 maes- - tro por inclinación y verdadero institutor por especial vocación, cumplidor estricto de su deber en la sublime cuanto delicada e ingrata labor de desplegar ante las mentes oscurecidas, los dilatados horizontes de la inte­ligencia, no ha ahorrado sacrificios para cumplir con la elevada misión a que fue llamado. Dirigió con positivo provecho y especial lucimiento las Escuelas Urbanas de los Municipios de Tocancipá (1878 a 1880), por tres afias; la de Bojacá ( 1881 a 1884), por cuatro afios; la Rural del Panóptico ·y Urballft del barrio de las Nie­ves de Bogotá (1896), por un año. A continuación fue nombrado Inspector de las Escuelas, cargo que desem­pefió durante casi veinte afios, dejando en todas las Provincias en que ejercía, maestros que supieron imi- - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .58 LA ACCION ESCOLAR tar su actividad, consagración, desinterés y no desmen­tido entusiasmo por la einstrucción pública. Las Inspec­ciones desempeñadas, fueron éstas: la de Guaduas ( 1886-1887-1898), por tres años; la de Guatavita ( 1888 a 1894 y 1899), por ocho anos; Inspector Escolar en Cundinamarca ( 1902), por un año; maestro profesor del Instituto Departamental de artesanos de Bogotá ( 1903 a 1904 ), por un año; Inspector de la Cuarta Pro­vincia Escolar ( 1904 a 1905 ), por año y medio; máes­tro profesor Gel Instituto Departamental de Artesanos ( 1906 ), por seis meses; Director de la Escuela Normal de Institutores de Cundinamarca (l 909), por seis me­ses; Inspector Escolar de la Provincia del Centro en el Departamento de Boyacá (1912 a 1913), por un afio; Inspector Escolar de las Provincias de Funza, Chocontá, Girardot y Tequendama (1913 a 1915), por tres años; Director de la Escuela Nqrmal de lnstitutores del De­partamento del Magdalena {1916 y 1917), por dos afios; Director de varias Escuelas Primarias de Bogotá, co­rrespondientes al Instituto Nacional de Artesanos (1907, 1908 y parte de 1 912), dos años, tre& meses. Total de tiempo servido a la instrucción primaria treinta y un años tres meses. Hoy, a pesar de sufrir quebrantos de salud, sus facultades conservan su lucidez; en su vo­luntad perdura la fortaleza del joven y en su corazón existe todavía el mismo deseo de los primeros afios: cuales desvanecer de la mente de los niños el velo de la ig­norancia. El amor a la enseñanza ha hecho que ha- ~ hiendo educado a sus hijas en sus mismas aspiracio­nes, éstas hayan seguido su ruta y se consagren igual­mente al magisterio. Para corresponder a la laboriosa tarea de tan insigne institutor, rnuy justo seria que el Gobierno, de acuerdo con su hoja de servicios, le de­clarara la pensión que ha reclamado justamente desde hace diez años y que hasta ahora no le ha sido re­conocida. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 59 PBQUEÑA BXCURSION ESCOLAR El día 17 de agosto del presente afio, fue para ·las alumnas de las escuelas de los grupos 10 y 12 un día de verdadera felicidad, con motivo de la saludable e instructiva excursión que hicieron al Salto de Te­quendama, la cual se llevó a cabo debido al generoso y decidido apoyo del sefior Director de Instrucción Pú­blica, doctor José María de Guzmán, quien con todo empefio solicitó del Ministerio de Obras Públicas dos carros del Ferrocarril del Sur para conducir a las ninas a la estación del Charquito. Las pequefías excursionistas, acompafíadas de sus respectivas directoras, salieron en el primer tren, y era digno de ver la alegria y entusiasmo que se reflejaba en sus rostros, por ser ésta la primera vez que en su vida escotar salían fuera de la ciudad y se presentaba ante su vista la belleza de la Sabana. A las 9 de la mafiana las alumnas llegaron a la estación del Charquito, y después de tomar ahi un pe- , queño refrigerio, emprendieron la marcha hacia el Sal­to. En este trayecto, en que el río Bogotá presenta tan bellos y variados paisajes, las directoras tuvieron oca­sión de dar a sus alumnas enseftanzas prácticas sobre la naturaleza en los diferentes aspectos que allí pre­senta, y hacerles admirar la grandeza del Creador, ma­nifestada en todos los seres que se iban presentando a su vista; instrucciones que fueron recibidas por las excursionistas con mucho interés y agrado y que lué­go les sirvieron para los temas que presentaron sobre esta excursión. A las 11 a. m. llegaron al Salto, y allí, ante esta tmaravilla de la naturaleza, fue grande la emoción que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 60 LA ACCION ESCOLAR experimentaron, la cual demostraron con exclamaciones de admiración, de alegria y de gratitud hacia el Om­nipotente que les había concedido la gracia de admi­rar tan de cerca esta maravilla. Calmadas estas mani­festaciones, las directoras continuaron sus instrucciones acerca del Salto, refiriéndoles desde la leyenda de So­chica, que con su vara de oro rompió las petlas que dieron salida a las aguas que inundaban la Sabana, formándose asf el Salto de Tequendama, hasta la ver­dadera formación de éste por el rio Bogotá. Las nitlas, entusiasmadas, solicitaron de sus cam­paneras que sabían recitaciones alusivas al Salto, las recitaran allí, lo cual hicieron muy complacidas. Acto continuo las niñas de cada escuela se colo­caron en grupos al pie de los árboles, con el fin de tomar el almuerzo que de antemano se les llevaba pre- · parado. A las 2 p. m., de regreso hacia el Charquito, las niftas entonaron el Himno Nacional y algunas cancio­nes infantiles. A las 6 y media p. m. llegaron las excursionistas a la ciudad, quienes fueron entregadas a sus padres, que las aguardaban en la estación y que satisfechos las recibieron con el abrazo de bienvenida . • • • • • FIESTAS ESCOLARES Muy solemnes estuvieron las que se celebraron en las escuelas de los grupos 5, 6, 7, 8, 12 y 13, con motivo de la primera comunión de las niñas que se habían venido preparando para acercarse por primera vez al Eucarístico Banquete, acto que se verificó el día 8 del presente mes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 61 El retiro espiritual que se hizo como preparación inmediata, tuvo lugar la semana anterior a la fiesta de Ja Natividad de Nuestra Señora. Para los grupos 5, 6, 7 y 8 dicho retiro Jo hizo .en la iglesia de San Vicente el señor Capellán Esco­lar, y para los grupos 12 y 13 se hizo en la igle­sia parroquial del barrio de Nuestra Senora de Las Nieves, y lo dirigió el senor Cura Párroco, doctor San­dalia Rodriguez, en asocio de sus dignos coadjutores. Las misas de comunión revistieron gran solemni­dad y tanto las alumnas de primera comunión como lás que ya habían comulgado varias veces, profunda­mente recogidas, se acercaron a la Santa Mesa. De los grupos 12 y 13 comulgaron 250 ninas, las cuales regresaron al edificio escolar de la calle 19, nú­mero 72-bis, donde el senor Cura Párroco les habfa hecho preparar un suntuoso y abundante desayuno. Reciban tanto el senor Capellán Escolar, como el senor Cura Párroco de Las Nieves, nuestras expresiones de gratitud por el interés que tomaron para que estas fiestas hayan revestido la solemnidad que ellas me­recen. ··- LA GLORIA BSTA EN SBR GRANDB Y SBR UTIL Pretender que la política y la guerra marchen al grado de nuestros proyectos, obrando a tientas con sólo la pureza de nuestras intenciones y auxiliados por los limitados medios que están a nuestro arbitrio, es que­rer lograr los efectos de un poder divino por resortes humanos. La religión es la ley de la conciencia. Toda ley Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 62 LA ACCION ESCOLAR sobre ella, la anula; porque imponiendo la necesidad al deber, quita el mérito a la fe. Sólo los malvados pueden profesar odio a la vir­tud. Un pueblo ignorante es un instrumento torpe de su propia destrucción: toma la licencia por libertad, la traición p<>r patriotismo, la venganza por justicia. Para la sátira más cruel se necesita nobleza y pro­piedad, como para el elogio más subido. Un hombre sin estudios es un sér incompleto. La instrucción que enriquece las facultades del alma, es el complemento de la naturaleza. La religión es indispensable para la felicidad del hombre; y como se funda en la fe, nos consuela en la vida tnortal con el aliciente de la inmortalidad:dichosa. La libertad práctica no consiste en otra cosa que en la dispensación de la justicia y en el cumplimiento estricto de las le}'es, para que el justo y el débil no teman. El hombre es un discípulo; el dolor, su maestrd. Sin dolor nadie tuvo de si conocimiento. Dura es la ley que rige al mundo; orden supremo. Es forzoso en la vida el bautismo crUento del dolor, pues la dicha sólo viene a ese precio. Si ha de dar fruto el campo necesita de riego. Si ha de saber el hombre qué es vida y sentimiento, del dolor necesita: es su mejor maestro. MUSSET Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 63 SUSCRJP~ION Por haber aparecido con algunos errores la lista publi­cada anteriormente, insertamos a continuación los ·nombres de las personas y grupos escolares que voluntaria y gene­rosamente han atendido nuestro llamamiento a contribuír con auxilios para la gran excursión escolar. LA ACCION ESCOLAR ....••••.••.•••••••••.• . $ Grupo 1 1 de varones de Las Nieves .........•. Grupo 12 de niñas de Las Nieves ............ . Grupo 7 de varones de Egipto ............... . Grupo 4 de niñas de San Victorino .......•..•• Grupo 6 de niñas de San Pedro .............•. Grupo 9 de varones de San Victorino ......... . Grupo 1 de varones de Las Cruces..... . . . ..• Escuela de la señorita Valentina Castañeda ..... Escuela de la señorita Adela ida Rodríguez ...•. Señorita Isabel Dueñas ...........•............ Señor Gustavo Cotes ............•.......... o. Señorita Rosa Mendoza ...............•....•.. Señor Edmundo Vi lar . . .........•..•..... o •••• Grupo 8, Las Aguas ................ . ......•.. Grupo 2 de niñas de Las Cruces ......... : ..•• Grupo 14, varones de San Diego •.........•• ••• Pensamientos de Bolívar. 5 12 30 260 10 00 6 40 5 00 500 600 190 o 50 100 200 200 5 00 300 500 500 La amistad tiene en mi corazón ' un templo y un tribunal. En las guerras civiles es política ser generoso: porque · la venganza progresivamente se aumenta. Para juzgar bien de las resoluciones y de sus actorest es preciso observarlas muy de cerca y juzgarlas muy de lejos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' 64 LA ACCION ESCOLAR En vía de reposición se encuentra la señorita María del Carmen Rodríguez P., directora de una de las escuelas de la ciudad, quien fue víctima de aguda enfermedad. Deseamos su completo restablecimiento y nos sería gra­to anunciar que está de nuevo en el desempeño de sus la­bores pedagógicas. . Acompañamos a la señorita Inés Hernandez Ruiz, en su justa pena por la muerte de la señora Ascención L. de Ruiz, acaecida en el mes próximo pasado. En Nelva acaba de contraer matrimonio el muy com­petente institutor señor don Miguel Angel Perdomo; es el señor Perdomo un entusianta organizador del Sindicato de Maestros de Huila. Le de~eamos toda la felicidad a que es acr~edor en su nuevo estado. R_etlro espiritual para maestros.- Próximamente anun­ciaremos la fecha en que tendrán lugar los retiros espiri- :1uales para el Sindicato de maestros y profesores, estable­cidos el año pasado, debido al interés y apoyo prestados por el Ilustrísimo señor Arzobispo Perdomo y del señor doctor Carlos Alberto Lleras Acosta. Después de una fecunda labor en el Gimnasio Moder­no regresó a Europa el sabio profesor doctor Ovidio De­croly. Sus conferencias estrictamente cientificas y basadas en una atenta y directa observáción del niño, fueron entu­siastamente aplaudidas por el numeroso público que con­currió a ellas. Prometemos en nuestras próximas entregas . un resumen de tan importantes conferencias. Al doctor De­croly deseamos un viaje sin contratiempos y al doctor Agus­tina- Nieto Caballero, alma de este movimiento, nuestra sin­( cera felicitación. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 22

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 15

Por: | Fecha: 1925

ORGANO DE LOS MAESTROS . Dirección y Administracion: Carrera 4~, No. 201 SERIE 11 1 - Directores B. Arciniegas,]. T. Martinez Redactores, Carlos]. Martfnez, Ismael Romero BOGOTA, ENERO DE 1925 ·Administrador Anibal Nieto 1 NUMERO 15 Nuevos rumbos Al iniciarse el presente ano, nuevos horizontes se abrieron al Sindicato de Maestros y Profesores Católicos de Colombia; las incógnitas que parecian indescifrables a Ja incomprensión y a la ignorancia, han quedado despejadas; las luchas, las perse· ~uciones y las enemistades que precedieron a nuestra obra, de­mostraron su grandeza; su nacimiento produjo un terremoto, su desarrollo será una verdadera innovación y su vida un progreso efectivo. Al efectuarse el cambio de Gobierno Departamental, nuestra obra, que antes era calificada de enemiga del Gobierno, contra­ria a la autoridad, de revolucionaria, hoy es mirada por el Ooberna· dor y sus Srios. como elemento de progreso en el Ramo lnstruc· cionista, como garantia social, económic~, moral y religiosa del gremio docente. Y no podía ser de otra manera si tenemos en cuenta la autoridad moral, intelectual y social de que gozan los ciudadanos que hoy dirigen los destinos de Cundinamarca; ellos, consecuentes con su lema de chablar poco y hacer mucho• han iniciado su labor con constancia y firmeza y, dentro de la Ley y de la Justicia marcarán hondo surco en el campo de una ad· ministración digna y ordenada. En cuanto a instrucr\ón pública, LA ACCION ESCOLAR y con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l34 LA ACCION ESCOL1\R ella ei .• Sindlcato de MaestH s y Prof~sores Católicos de Colom­bia• marcharán al lado de la Dirección del Ramo para apoyarla. sostenerla, llenos de entusiasmo y de fe en la ccnquista de su bello ideal: la redención del maestro de escuela, que es pú-r don·-­de debe empe1ar la verdadera reforma instruccfonista en Colom­bia. Trabajarán sin descanso por hacer del magisterio una carre- ' ./ · ra digna para que los que se consagren a ella no miren con horror el porvenir y le dediquen todas sus energías. Complacidos dejamos constancia de que el nuevo Director de Instrucc.ión Pública está poniendo su empeno en reparar toda in· justicia que haya podido cometers~ y ha empezado a restablecer en sus puestos a maestros meritísimos que habían sido destitui­dos sin causa justificativa y no dudamos, dada su imparciali· dad y recto proceder, que su obra quedará pronto termin~da. Por otra parte. las cordiales relaciones que reinan entre el Oobier· no y et Sindicato, como lo demuestran las comunicaciones que en séguiüa ptiblicamos, son una efectiva garantía para el perso­nal docente del Departamento. Seftor Oeneral don Salvador Franco, Gobernador de Cundina· marca.-E. S. O. Tengo el honor tle transcribir a Usfa la proposición apro­bada por la Junta Directiva del Sindicato de Maestros y Pro· fesores Católicos de Colombia, en su sesión de esta fecha: ·El Sindicato de Maestros y Profesores Cató licos de Colom­bia, saluda muy atentamente al senor General don Salvador' Franco, Gobernador de Cundinamarca, se complace en hacer pública su adhesión al ilustre ciudadano a quien el Ejecutivo ha confiado los destinos del Departamento y al propio tiempo formula votos porque su actuación sea fecunda en bienes de toda clase para sus gobernatlos. Transcribase en nota de estilo y publlquese en el Organo del Sindicato.• De Usfa atto y S. S. JOROB l. MARTINEZ . Secretario Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SEROR GENERAL DON SALVADOR FRANCO Gobernador de Cundinamarca, Presidente Honorario del Sindicato de Maestros y Pr-ofesores Católicos Colombianos. Bogotá, enero 16 de 1925 Setlor don Jorge. l. Martínez, s->cretario de la Asociación de Maestros y Profesores.-L. c. Muy di~ting~ido senor mío: Me he enterado de ra atenta comunicación de usted, por medio de 1~ cual · S~ sirve transcribirme la moción que a favor mio aprobÓ la · Junta Directiva de Maestros y Profesores de es· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 36 LA CCION ESCOLA~ ta ciudad. Por su conducto doy a los miembros de esa reape· table entidad mis más efusivos agradecimientos por loa térmi· nos tan benévolos y honrosos que les ha valido mi nombramien· to de Gobernador de esta Sección de la Repáblica. y me es placentero ponerme a las órdenes de ellos y de usted. en la se­guridad de que sus juiciosas indicaciones serán de gran pro· vecho para el ramo de Instrucción Pública. Con sentimientos de consideración y aprecio, s_oy de usted muy atento servidor, SALVADOR fRANCO Bogotá, enero 1-' de 1925 Senor doctor don 1 osé Maria de Ouzmán, Director de Instruc­ción Pública.-E. S. D. Tengo el honor de transcribir a usted la proposición apro• bada por la Junta Directiva del Sindicato de Maestros y Profe· sores colombianos en su sesión de esta f~cha: cEI Sindicato de Maestros y Profesores Católicos de Colom­bia se complace en saludar de la m_~nera más efusiva y cor­diaJ al senor Director de Instrucción Pública; una vez más pro­clama su resolución t anhelos de apoyar y secundar la labor del digno jefe del Ramo, se pone a órdenes suyas, dentro de la legalidad y de la justicia, que serán para el seftor Director, cu· } as honrosas actuaciones le son bJen conocidas, uf como para el Sindicato mismo, senda invariable. Comuniquese en nota de estilo y publlquese en el Or¡ano del Sindicato•. Con sentimientos de alta consideración y aprecie me suscrl• bo de usted atto y S. S., JOROB 1. MARTIN22 Secretario Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. _; I,.A ACCION ESCOLAR 137 Bogotá, enero 19 de ·1925 Senor don Jorge l. Martínel, 'iecretario de ta Asociación de Maestros y Profesores .-L. C. Tengo el gusto de avisar a usted recibo de su muy atenta comunicación de fecha 14 de los corrientes, por medio de la cual se sirve usted transcribirme la Prop osicion aprobada por la Asociación de Maestros y Profesores en esa misma fecha, mo­ción que sé agradecer debidamente. Me permito manifestar a la H. Asociación, por el digno con­ducto de usted, que estoy animado de los mejores sentimientos eA favor del adelanto del Ramo. Soy de usted muy atento servidor, jOSE MARIA DE GUZMAN Bogotá, enero 19 dt 1 925 Seftor General don Salvador Franco, Gobernador deo Cundina· marca.-E S. D. Cumplo con el honroso deber de transcribir a Usfa la Pro­posición que la Junta Directiva del Sindicato de Maestros y Profesores Católicos colombianos aprobó por unanimidad en la sesión de anoche: cNómbrase Pre~idente Honorario del Sindicato de Maestros y Profesores Ca~ólicos colombianos al señor General don Sal· vador Franco, Gobernador de Cundinamarca, y solicftese muy respetuosamente su valiosa cooperación para llevar a cabo la reforma instruccionista que próximamente dará a conocer la Mi­sión Pedagógica Alemana. Transcribase en nota de estilo al seftor Gobernador y publi­quese en LA ACCION ESCOLAR• .. De Usfa atto S. S., JORGE l. MARTINBZ Secretario Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 138 LA ACCIQN ESCOLAR Bogotá, enero 22 de 1925 Senor don Jorge l. Martlnez, Secretario de la Asocia:ión. de Maestros. -L. C.-(Carrera 4.a, número 201.) Muy distinguido senor mlo: Tuve el honor de enterarme del atento oficio de usted, de fecha 19 de los corrientes, por medio del cual se . sirve trans­cribirme la proposición que por unanimidad de votos aprob.S la Asociación de Maestros y Profesores Católicos, nombrándome Presidente Honorario de ese Sindicato. De corazón agradezco tan benévola y honrosa determinacibn, que hace más vivo mi anhelo de propender en cuanto esté a mi alcance por el adelanto de la Instrucción Pública en Cundi • namarca, secundado y apoyado por ustedes. El plan de refor­ma educacionista de la Misión Alemana será acogido por la Gobernación con entusiasmo y complacencia, y p~ra su realiza­ción me será grato cooperar en cuanto se me juzgue útil. Me permito insinuar a usted la conveniencia de que la Asociación se ponga de acuerdo con el senor doctor 1 osé M aria de Ou.z­man, Da rector de Instrucción Pública del Departamento, a quien sus indicaciones y consejos sin duda habrán de serie provechosas. Soy de usted, con sentimientos de aprecio, muy reconocido servidor, SALVADOR FRANCO Bogotá, enero 19 de 1925 Senor Doctor don José Maria de Guzmán, Director de lnstruc· . ción Pública.-E. S. D. • Cumplo con el honroso deber de trasmitir a usted la Propo· sición que la junta Directiva del Sindicato de Maestros y Pro· fesores Católicos colombianos aprobó por unanimidad en la se· sión de anoche: •Nómbrase ·Presidente Honorario del Sindicato de Maestros 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLA.R 139 --------------~---- Profesores Católicos colombianos al sefior doctor don José Ma· ría de Guzmán, Director de Instrucción Pública, y solicitese muy respetuosamente su valiosa cooperación para llevar a cabo la reforma instruccionista que próximamente dará a conocer la Mi­sión Pedagógica Alemana. Transcríbase en nota de estilo al señor Director de Instruc­ción Pública y publíquese en LA ACCION ESCOLAR». De usted atto y S. S., JORGE I. MARTINEZ Secretario Bogotá, enero 22 de 1925 Señor Secretario de . la Asociación dt! Maestros y Profesores L. C. He rt:cibido la atenta comunicación de usted de 19 de los co­rrientes, por medio de la cual se sirve usted transcribirme la proposición aprobada por esa H. Asociación en que se me hace el honor de nombrarme Presidente Honorario del Sindicato de Maestros y Profesores Católicos de Colombia . . Presento, por su digno condt.~cto, a esa distinguida Corpo· ración las más expresivas gracias por tan honrosa distinción, y aprovecho la oportunidad para manifestar una vez más que el actual Director de Instrucción Pública está siempre dispuesto a cooperar en todo lo que redunde en beneficio del Ramo. Soy de usted atento servidor, jOSE M. DE GUZMAN Canjes Himos recibido con regularidad los canjes de varias revis­tas y periódicos de dentro y fuera del país. Agradecemos esta atención y nos prometemos para el P• óximo número publicar la lista de todos ellos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 140 LA A CCION ESCOLAR Bogotá, enero 19 de 1925 Senor doctor don J or~e Lebn Ortiz, Oficial Mayor de la Dlrec· ción de Instrucción Pública.-E. S. O. Cumplo con el honroso deber de transcribir a usted la Pro· posición que la junta Directiva del Sindicato de Maestros y Profesores Catbticos colombianos aprobó por ·unanimidad en la sesión de anoche: cNómbrase Miembro Honorario del Sindicato de Maestros y Profesores Católicos colombianos al senor doctor don Jorge León Ortiz, Oficial Mayor de la Dirección de Instrucción Públi· ca, y solicitase muy respetuosamente su valiosa cooperación para llevar a cabo la reforma instruccionista que próximamente dará a conocer la Misión Pedagógica Alemana. Transcrlbase en nota de estilo al Oficial Mayor de Jnstruc ... clón Pública y publiquese en LA ACCION ESCOLAR•. De usted atto. y S. S., JORGE l. MARTINEZ Secretario Bogotá, enero 22 de 1928 Senor Secretario de la Asociación de Maestros y Profesores L. C. Tengo el gusto de avisar a usted recibo de su apreciable comunicación de 19 de los corrientes, por medio de la cual se sirva usted transcribirme la Proposición aprobada por esa H. Corporación en que se me hace el honor de nombrarme Miem· bro Honorario del Sindicato de Maestros y Profesores Católicos de Colombia. Presento a esa distinguida Corporación, por el dlgn :> conduc­to de usted, la expresión de mi más sincero ;¡gradecimiento por el inmerecido honor que se me discierne, al cual trataré de CO· rresponder en la medida de mis escasas fuerzas, laborando con toda voluntad en el modesto circulo de mis actividades por el progreso del Ramo y por el mejoramiento y estimulo del merl· torio personal docente, Soy de usted muy at'ento servidor, JORGE LEON ORTIZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA CCI ' E .... COLAR 141 SEÑOR DOC TOR DON JOSE MARIA DE GUZMAN Di~ector General de Instrucción PúbJíca de Cundinamarca, Presidente H~nor ario del Sindica to de Mae stros y Profesores Católicos de Colombia . e ircular importante Con gusto reproducimos algunos pár rafos de la importante y bien pensada Cir cular del doctor José B. Camargo, Director de Instrucción _ Públ ica de Santander del Norte, por estar de acuerdo con las ide as expuestas en ella, ya que nuestro afán ha sido y será siempre formar del Magisteri o una carrera digAa que cuente en su seno verdaderos apóst oles que se consagren en cuerpo y alma al de sempeno de su noble ideal. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 142 LA ACCION ESCOLAR Las ideas del doctor Camargo sobre sindicalización de maes­tros, expuestas en su carácter de Director de lnstruccción Públi­ca, dan idea cierta de que los hijos de aquel altivo pueblo están ya cerca y muy dispuestos a recibir los beneficios de una ver­dadera. civilización moderna y cristiana. "[iuular número ~ Secretaria de Instrucción Pública del Depar'amento.-San fosé de Cúcuta, julio 20 de 1924. Se.r:lOR DIRECTOR 01! ....................................................... . •Llamado por el senor General don Rafael Valencia a cola­borar en su administración en el importante Ramo de lnstruc· ción Pública, he contrafdo para con el Departamento un com. promiso de concien':ia que me obliga a poner en el desempeno de mis deberes oficiales la mayor solicitud y consagración sin ahorrar tiempo ni esfuerzo alguno, a fin de que mediante el es­tudio de las necesidades de dicho ramo en lo primario, secun· dario, industrial y profesional, he ho del modo más concienzudor metódico y completo, se pueda levantar sobre esa base un plan bien meditado de mejoras que habré de elaborar y someter a la consideración del senor Gobernador, del senor Ministro de lns· trucción Pública y de la Legislatura Departamental próxima. En esta labor constructiva espero contar con la decidida cooperación de tado el personal docente del Departamento en forma realmente eficaz. cEstudio y acción• debe ser nuestro lema. V. La carrera del Magisterio. Sólo con esa labor cultural p'ue• de ennoblecerse la carrera del magisterio y elevarse al puesto que le corresponde por derecho propio. Para llegar a ese resultado el maestro necesita especializarse y tener libre ante sí el paso a los puestos de honor por rl¡u- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 1 rosa escala de merecimientos. Est~ Secretaria trabajará porque la acertada graduación de las Escutlas y .el escalafón de maestros, abran campo a esta as: piración legítima • ..... 4•··-··· ··-················- ····················-····························· -· ······--···-··-···-···· ·····-·-····- ···----·············· .. -...... VI. Sindicato de Maestros. Cuando todos los gremios. buscan en el sindicalismo fuerzas nuevas, seria inconcebible qut los maestros se sustrajeran a ese movimiento social. Ningunos como tilos necesitan tanto de la asociación para coordinar esfuerzos, ldtas e iniciativas; para el estudio de los problemas económicos, sociológicos, pedagógicos, morales y religiosos, relacionalos con su profesión; para defender sus derechos y cumplir mejor sus de­betes, y para formarse una conciencia colectiva ilustrada por el utadio y la experiencia • ............................ ! .................. .............................. ............................................................................... . IX. Civilizacion Cristiana. Si la civilización del viejo mundo, herida de muerte por el olvido de Dios se derrumba inevitable· mente, preparémonos a recoger la herencia de su inmensa cul­tura, procurando evitar los errores que fue rora la causa determ ¡. nante del desastre que sufrieron los pueblos más poderosos de Europa cuy;¡ grandeza parecía in,onmovible. La guerra mundial nos ba dejado una enseftanza ·que puede compendiarse así: cLa civilización será cristiana o no será civilización•. Tenemos, pues, ~ue convenir en que su formula matemática es la del filósofo espaDo~ cLa civilización consiste en la mayor inteligencia posible para el m.ayor número posible; en la mayor moralidad posible para el maror número posible; y en el mayor . bienettar posible para el mayor número posible. La sociedad que descuida cualqwiera de estos extremos falta a su instituto y Ja .. bra su propia ruina•. Atento y leiuro iervidor, JOSE B. CAMAROO• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .. 144 LA ACCION ESCOLAR religión y la • • ciencia La Teoria de LaPlace-Relato biblico a) Estado de nebulosa o estelario; primero unida al sol y después aislada en forma de esfera gaseosa. Sabido es que los espacios don de jiran los astros son oscu­ros y frigidísimos. b) Los átomos de la materia nebulosa, primero muy separa-dos se fueron atrayendo y precipitando unos sobre otros, resul­tando del choque calor y luz. e) La tierra siguió enfriándose y se formó la corteza que en­vuelve el núcleo igneo, quedando los vapores más lijeros al exterior: aire, vapor de agua y metales vol á tites que, condenzán­dose a su turno produjeron primero verdaderas lluvias de fue­go y luego de agua, quedando parte de ésta en la atmósfera. d) La corteza de la tierra no era todavía solida y las partes cubiertas por las aguas, revestidas por los sedimentos de éstas , eran luego levantadas por la fuerza central para formar los con-tinentes definitivos, quedando sumer~idas las depresiones que forman los mares. Las partes levantadas y cubíertas de sedimen­tos eran ya aptas, cuando la temperatura se hizo tolerable, pa­ra el desarrollo de la vegetación, que se hizo muy exhuberante por las condiciones de humedad y de calor. e) Pero en aquella atmósfera densísima, que envolvía la tie· rra, no penetraba, sino difícilmente la claridad del sol, como se oscurece todavía cuando hay espesas nubes con t~mpestad en el mar. A medida que fue depurándose la atmósfera por la conden­sación de los vapore~ y la absorción de los vegetales, se fue abriendo paso la luz del sol y de los astros. f) Sólo cuando la tierra estuv-o preparada asi y cuando la temperatura ambiente permitió la vida animal, apareció ésta, pri­mero en los mares por ser más propicios a la vida de los seres mis elementales como los Protozoos, celentéreos y crustáceos, éstos dltimost sustento de los peses y cetáceos. y por fin, los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACClON ESCO~AR . 145 reptiles y las aves. g) Todos los sabios convienen (y esto es lo que ha dado margen a la teoria de la evolución) en que las formas e temen· tales fueran las primeras en ~parecer y sólo, posteriormente, las más complicadas; por consiguiente los últimos seres fueron los animales terrestres: reptiles, cuadrúpedos y por fin, el hom· bre. La Paleontolog!a, al describir la sucesiót1 de Jas capas te­rrestres y de los fósiles, comprueba este mismo hecho. En el principio creó Dios el cielo y l:i tierra, y la tierra esta .. ba desnuda y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo. 1. 0 Dia-Dijo Dios: csea h cha la luz» y la luz fue hecha; y vió Dios que la luz era buena y separó la luz de las tinieblas. 2.8 Día-Dijo también Dios: eSe a hecho el. firmamento y di .. : vidió las aguas que estaban deb1jo de aquellas que estaban en­cima del firmamento, y llamó Dios al firmamento cielo: y tu e la tarde y la mañana del día segundo. 3. 0 Día-Dijo también Dios: júntense las aguas qu~ están de­baJO del cielo en un lugar y descúbrase la seca; y fue hecho asi y llamó Dios a la seca, Tierra, y a las congregaciones de las aguas llamó mares. Y dijo Dios: Produzca la tierra yerba y que haga simiente, y árbol de fruta que dé fruto según su género, cuyo simiente este en el mismo sobre la tierra, y fue hecho así. 4. 0 Día-Dijo Dios también: sean h~chas las lumbreras en el firmamento del cielo y separen el dia y la noche y sean para senalea y tiempos y dias y anos; para que estén en el firma­mento y alumbren la tierra, y fue hecho así; y fue la tarde y la manan a del día cuarto. 5.0 Dia- ijo también Dios: produzcan las aguas reptil de anima viviente y ave que vuele sobre la tierra debajo del fir· mamento del cielo. Y ·creó Uios las grandes ballenas (cetáceos) y toda ánima que vive y se mueve, que produjeron las aguas según sus especies, y toda ave que vuela según su género. (Aquí se destaca el becho de la creación de ciertos ieres vi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , 146 LA ACCION ESCOLAR vos en esta quinta época, y aunque no se guarda el orden es­trictamente científico, basta a la verdad histórica el dar cuenta exacta del conjunto, aunque se adelante a mencionar lo que vi­no después dentro de la misma época) 6.0 Día-Dijo también Dios: produzca la tierra ánima vi­viente en su género, bestias y reptiles y animales de la tierra según sus especies; y fue hecho así: Y dijo: hagamos al hombre a nuestra ima~en y semejanza•. VICTOR MARIA ABE LLO Presbítero la edu[a[iOn de la muier para la vida moderna Los tiempos que vivimos quieren que las madres de fami· lia abandonen prejuicios y piensen seriamente en la educación de sus hijos, no conformándose con que cursen algunos aft de la Escuela Normal hasta obtener el ambicionado diploma, sino que las hagan ingresar a las escuelas profesionales o la de aoultos, en las que obteniendo también un título de ido­neidad, las convierta en fuerza productiva, en seres capaces de afrontar la lucha por la vida mediante sus propios esfuer­zos. Con el título arriba citado también pueden llenar ese pro­pósito, pero, bien sabemos todas cuál es la suerte que aguarda a las jóvenes egresadas de las escuelas normales, en la actuali­dad, especialmente en la capital feaeral. Guardan su diploma y esperan ano tras año para poder conseguir siquiera una su­plencia, que en la mayoría de los casos no llega nunca o tar· de llega. No hay que educar tampoco a la joven a la antigua escuela, en que la única carrera a que se puede aspirar es la del matri­monio. Esta teoría ha sido fune:;ta, ha traido consigo la iner­cia de la mujer, ha deformado su cerebro. P. Dannjenns, dice: cEI porvenir debe desvelar a la joven moderna, y todas, sin ex· ceDción, han de vivir una vida propia, que será la obra que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • ~A- ACCION ESCOLAR ----------------~~ J47 ellas han construído, edificando y encat:zando hasta la realiza­ción de sus aspiraciones mejor definidas. Hemos dicho si-n ex~ cepción e insistimos en elk. Todas, desde las más ricas a las más pobres deben en la época presente, pensar en orza ni zar su vida sin contar más que con sus prop:os recursos• Y mien· tras más preparada sea la mujer meJor será su porvenir. Los jóvenes no serán tat1 tímidos, no le tendrán tanto horror al matrimonio, ya que en su futura campanera no verán el pesado bagaje que tendrán que cargar toda la vida, sino la entusiasta colaboradora de su obra. Que no sea la esposa el mueble decorativo, la débil muchacha que se ahoga en sollozos ante un fracaso del marido, sino que lo estimule a emprender con mayor empefto la jornada, para que los contratiempos la encuentren fuerte y dispuesta a mirar cara a cara al infortunio. No será entonces una entidad que consume y no produce, sino un elemento eficiente en el hogar, en la sociedad y en tal caso, estará en situación de reclamar legitimamente todos l~s deberes y de1echos que el hombre ejercita para sí. Si cuenta con recursos propios, tanto mejor. Si ha sido con· venientemente educada sabrá manejar . sus intereses sin necesi­dad de recurrir a extrafios, cuya intervención en la mayoria de tos casos es desastrosa. Y en cuanto a su rol nobilísimo de madre, consciente de sus deberes, tendrá sobre sus hijos el ascendiente necesario que su preparación le asegura, velara con rectitud sobre su educación moral y material, que en esta faz de su vida es un problema serio y delicado. Y si no va al matrimonio no será un ser inútil, como natu· raleza amargada para quien cada dia es un problema, como todas las educadas en la creencia de que el problema de su vi­da lo resuelve el matrirnonio. (Tomado de un diario de esta ciudad) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 148 LA ACCION ESCOLAR DOCTOR DON JORGE LEON ORTIZ Oficial Mayor de la Dirección de lnstruc~ ción P r lica, Miembro Honorario del · Sin-dicato de Maeatros y Profesores Cató!icos de Colombia, quien con todo interés tra­baja por solucionar favorablemente las peticiones de los maestros. ctificación Colombia. -Departamento de Cundinamarca-Dirección General de Instrucción Pública -Inspección Escolar de la 5.a Provincia. La Mesa, septiembre 25 de 1924 Senor Admintstrador de LA ACCION ESCOLAR-B9gotá. En una de las notas del Organo de los Maestros, la que se lee en la entrega correspondiente a los números 12 y 13, se di­ce que ha JJegado a conocimiento de la Dirección del periódicor en repetidas ocasiones, que como Inspector Escolar, empleo me­didas un tanto injustas con los maestros, especialmente con los rurales, y que les impongo multas por la menor circunstancia. Persuadido de que a usted lo anima un alto espíritu cris­tiano. el que deben informar la justicia y la verdad, me per­mito rogarle que se sirva rectificar el cargo, porque ni empleo medidas injustas, ni he multado a maestro alguno de quien yo tGnga memoria. Claro está que en desempeno de mi deber, he de dar cumplimiento a lo que disponen los articulos séf>timo y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 149 veinte del Decreto 49 f de 1904, y a las demás disposiciones vi­gentes sobre la materia, mal que le pese a ciertos elementos que están muy lejos de merecer el auiusto nombre de maes­tros, y a quienes, seguramente, les desagrada que les exija el cumplimiento de sus obligaciones. Los hechos hablan mejor que las injustas informaciones. He visitado las escuelas de las provincias 4. 8 , 5.a, 9.a y IO.a del De- (- parlamento, y en todas las visitas he dejado escrita el acta co­rrespondiente. A esos documentos me reo1ito, ya que para los informantes han pasado desapercibidos mis actos de caballerosi­dad y de amistad. Además apelo al testimonio de connotados maestros, c<'mo Manuel Hernandez, Domingo Riveras, Melitón Duarte, José Tobías Martinez y muchos más de quien soy bien conocido, asi como del áe los Párrocus de las citadas provincias, testimonios que valen, indudablemente, muchísimo más que el de los desconocidos informantes. Convencido de qu~ usted atenderá mi reclamo, por lo cual le anticipo mis agradecimientos, me permito suscribirme su aten­to y seguro servidor, ELlAS IGNACIO CASTELLA~OS Con gusto publicamos la anterior rectificación del sefior Ins­pector Castellanos y hacemos notar que los varios maestros que nos dieron los informes a que nos referimos en la edicion pa· sada, han prometido traer los comprobantes del caso. Por otra parte es muy significativo, que en un corto lapso de tiempo re­lativamente, haya estado al frente de buen número de las lnS ·· pecciones del Departamento, porque demuestra que la Direc­ción del Ramo se veía en la necesidad de pasarlo con frecuen­cia de una Provincia a otra. Por lo que se refiere ai;Decreto de nombramientos de maes· tros para el nuevo período, podemos asegurar al senor Inspec­tor que en la Provincia a su cargo, fue donde se cometieron injusticias y arbitrariedades en la selección de personal. Que hablen Jos maestros. Por nuestra parte, solicitamos muy respe- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR del senor doctor Guzmán su acertada intervención este asunto. Para justificar nuestra actitud puede el seftor Iuspector re-rdar el Artículo 8. 0 del Decreto número 491 de 1904, que us­d tan acertadamente cita. leuiDn ~e Arilm!ti[a ~iUa~a a lo! miio! ~e . me~ia l.o ano V arios objetas sobre la mesa Oración- Ejercicios El MAestro - Cuantas naranjas tenemos aquí? El Discípulo - Aquí tenemos 4 naranjas M.-Repártalas entre el mayor nu~ero de ninos que pueda, n partirlas. Entre cuántos las repartió? D.-Entre 4. M.-AI repartirlas qué operación hizo? D.- Hice una división. M.-Cómo se llama el número que se divide? D. -~ El número que se divide ~e llama dividendo. M ;-Cuál es el dividendo en la división que hizo? ' D.-El dividendo es 4. M,-Como se llama el número que lo divide? D.-El número que se divide se llama divisor. M.-Cuál es el divisor? D.-El divisor es 4. M.-Indique la operación en el tablero y subraye el divis·or •. o mismo debe hacerse con los demás ejemplos). D.-4::4 M.-En este otro grupo cuántas naranias hay? D.-En ese grupo hay 8 naranjas M.-Repártalas entre 4 nit'ios. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR M.-AI dividir a 4 por 4 quedó residuo? D -Al dividir a 4 por 4 no quedó residuo M.-Al dividir a 8 por 4? D.-Al dividir a 8 por 4 tampoco quedó residuo. · 151 1\f.-Luego el número 4 córr.o divide a los números 4 y 8? D.- El número 4 divide a Jos números 4 y 8 exactamente. (Los mismos ejercicios con varios ejemplos con distintos nú-eros.) M.-Cuál es el mayor divisor entre 4 y ~? D.-El mayor divisor entre 4 y 8 es 4. M.-Entre 3 y 9? M.-Cómo se llaman los círculos imaginarías más grandes ue se encuentran en la tierra? D.-Máximos . . M.-Qué quiere decir máximo? D.-Mayor M.-Cuál es el mayor divisor entre 6 y 18? D.-El mayor divtsor entre 6 y 18 es 6. M.-Entre 5 y 20? etc. M.-En lugar de mayor de qué otro m'>do podemos decir? D.-Máximo. M.-Entonces cuál es el máximo divisor entre 7 y 14? D.-El máximo divisor entre 7 y 14 es 7. M.-Entre 4 y 8? .... etc. M -Quienes se sirven de los útiles de la escuela? D.-Los niftos. M.-Como son para el servicio de todos, podemos decir que son de qué uc;o? D.- Común (Ejemplos de cosas de uso comúrt). M.- Como estos números tienen un mismo divisor, cómo e llama ese divisor? D.-Común. (Ejemplos} M.-Por qué este divisor se llama máximo? D.-Se llama máximo por ser el mayor divisor. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 152 LA ACCION ESCOLAR ·M.-Por qué se llama común? . D.-Se llama comun por~ue divide a los dos números. M.-AI dividirlos no deja residuo, cómo los divide? D.-Exactamente. M.-Entonces qué es máximo común divisor de 2 números? D.-Máximo comitn divisor de 2 numeros es el número ma-yor que los divide exactamente. M.-Qué es máximo común divisor de varios números? D.-Máx!mo común divisor de varios números es el número mayor que Jos divide exactamente. M.-Pedro tiene 8 centavos y Juan 24, quieren repartirlos entre el mismo número de pobres pero el mayor que puedan. Pedro entre cuantos puede repartir sus centavos? D.-Entre 9. M.-Cuántos le dl a cada uno? D.-A cada uno le da 1 centavo. M.-Juan repartiéndolos entre 8 cuánto le da a cada uno? D.-A cada uno le da 3 M.-Por qué Juan da más? D.-Porque tiene mas. M.-Qué clase de obra han hecho los ni nos al dar limosna? D.-Obra de caridad. M.-En cual de los dos ha sido mayor la obra de caridad? D.-Igual. M.-Por qué? D.-Porque cada uno dió según lo que tenía M.-Cómo debemos socorrer a los pobres? D.-Según nuestras circunstancias. ANA LEONOR SANCHEZ - _, ___________________ _ -Muy sentido pésame enviamos a nuestros estimables co· legas, sel'íoritas María y Elvira Lievanos por la muerte de &Y senora madre ocurrida ·en días pasados en la capital. Que la resignación cristiana sea su lenitivo en esta amarga prueba. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCJON ESCOLAR 1 153 SEÑOR JORGE BUENDIA Director de la Escuela Normal de lnstitutores de Narifio y autor de la obra «La Instrucción Pública en Chile». "La instruc·ción pública en Chile" Con ~ste titulo acaba de ver la luz pública una obra de nuestro estimado amigo Jorge Buen día N , Es toda ella una exposición · clara y precisa de los adelantos que ha alcanzado el Ramo de la educacion pública en la amiga República del Sur. En la pró· xima edición de nuestra Revista nos prometemos dar una explf- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 154 LA ACCION ESCOLAR cación detallada de la importancia de la obra que ha venido a llenar un vacio en eHtos momentos en que la Misibn Pedagógf· ca Alemana trata de implantar la reforma instruccionista en nuestro pals. El senor Buendia fue a Chile por cuenta del Gobierno de Colombia a estudiar los adelantos pedagógicos en aquel país, y la obra de que nos ocupamos viene a ser el pri­mer fruto de sus aprovechados estudios. Felicitamos muy sinceramente al querido colega por el éxito obtenido y no dudamos que el G.obierno Nacional sabrá apro· vechar la científica preparación del senor Buendfa, que cons­tituye una verdadera promesa para el Ramo educacionlsta .en el pals. Loa máeatroa de Fac:atativá en ecei6n Hemos tenido conocimiento que algunos de los maestros de Facatativá están haciendo activas gestiones por enviar De· legados, que los representen ante la próxima Asamblea Depar· tamental, dix que con el objeto de solicitar el aumento de sus asignaciones. Aprobamos con gusto el fin que con ello persi­guen, pero no estamos de acuerdo en los medios que piensan emplear; pues no deben olvidar los entusiastas colegas que ade­más de ser esto una exhibición ridfcula, es demostrar total des· conocimiento de las leyes y ordenanzas que rigen sobre la materia. La Asamblea Departamental no es una entidad de de· legados de los distintos gremios sino el Cuerpo Legislativo del Departamento, elegido por el voto popular y ante el cual sola· mente. tienen voz los representantes de la Gobernación. Encare· cemos a los colegas que desistan de esos procedimientos, ins­pirados tal vez por algún elemento ignorante, procedimientoa que sólo tienden a exhibirlos desairadamente. -En la semana pasada dejó de existir la seftora dona Patro- ., cinio de Vargas madre de nuestra estimable colega y colabora· dora seftorita Eva Vargas. La acompaftam os en su honda ·pena. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR . d !· h· nO ' t55 blotes para la [omilióo Pedaaómra •. Sibil li IIIIIBDll ~ la RelilióD. La ignorancia religiosa que hay en todas las clases sociales, especialmente en el pueblo, es algo increíble como podrá comprobarlo cualquiera que exprofeso quiera cerciorarse de ello, si la impiedad y corrupción de costumbres generalmente rei· nantes no bastaran a demostrarlo. Toca a los Pastores de la Iglesia de Dios ver de qué ma ... nera remedian o contienen el mál en los adultos, en quienes el hábito malo ha formado una segunda naturaleza. Pero la obra ~ficaz, la que conjura el mal desde su rafz es la enseftanza reli­giosa en las tscuelas, la instrucción catequistica esmerada de la niftez. Es cosa que sorprende el ver que se pone en todo empefto y se mejoran los métodos para acumular en las inteligencias lnfantile~ toda suerte de conocimientos, y para formar en los nlllos y jóven·es hábitos de honradez, laboriocidad, amor al de­ber, sobriedad, urbanidad y buen gusto, mientras se descuide o se relega al segundo lugar la ensenanza de la Religión. Como si el conocimiento de Dios y de si mismo no fuera el más im­portante de los conocimiento9, puesto que toca a la personali· dad misma de cada uno, a sus orlgenes y destinos, que es lo que nos atane más intimamente y más de cerca. Como si pudie­ra eJeva:se un edificio · estable faltando los basamentos, es de­c: ir, establecer alguna moral sólida sin base de temor de Dios. De suerte que toda instrucción y educación serán deficien­tes o nulas sin una muy bien dirigida y sólida ensenanza de la Religión, la primera de las ciencias, que a nadie le es permitido ignorar como que., antes de conocer el mundo que le rodea, le impoa a más al hombre saber quién es él, de donde procede y qu' obligaciones tiene para con Aquél qu~l le dio el sér; la • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 156 LA ACCION ESCOLAR ñnica regla auténtica de moralidad, dado que sólo úios puede imponer leyes a su criatura con plena autoridad y decidir en ·última instancia de lo bueno y de lo malo, de Jo ilicito. Con este preámbulo, ya p demos entrar en materia y hacer algunas insinuaciones acerca de la enseftanza religiosa en la es­cuela. En primer Jugar, ella debe ser dada o dirigida en cuanto sea posible, · por un eclesiástko, puesto que ellos se han formado es· pecialmente para eso y siempre su carácter sagrad, les confiere mayor autoridad. Dicha enseñanza debe informar tanto la primaria e m o la s -- - · cundaria, es decir, no limitarse a la escuela de primeras tetras sino distribuirse en todos los cursos reglamentarios de la ense­Hanza preparatoria para las carreras universitarias en los cole­gios. Y la razó1 es que una ciencia tan vast1 com) la que tra­ta de la causa primera y de nuestréts relaciones con ella no se aprende en un año, y, _sin embargo, la mayor parte de los jóvenes de ambos sexos se contentan con la tintura de Religió~ que -por lo mismo que es tan superficial --no les permite ni darse cuenta de la importancia trascendental de ésta; y después no vuelven a coger en sus manos un catecismo f n toda su vida. Pero eso sí, cualquiera discurre sobre cuestiones de Religión, sintiéndose plenamente competente y autorizado para ello, pllr aquello de que la ignorancia fiS atrevida, y, naturalmente, di· cen mar1villas y blasfeman de lo li:1do. En cuanto al pueblo bajo no recibe más nodoaes de catecismo que las muy vagas que oyó el muchacho en la escuela pública durante algún ano, si fue que tuvo la suerte de que sus padres lo llevaran a ella, y páre de contar porque tal vez ni a cumplir con el precepto de oír misa volvera; mucho menos a los catecismos parroquiales, donde los hay. En cuanto a sus padres, los pobrecftos nada les pueden en­senar a sus hijos porque nada saben, y éstos a su turno $e en­contrarán en la misma incapacidad para ensenar a los suyos, como no sea con el maJ ejemplo que les den. Y así es como se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 157 quiere J~vantar el nivel moral de esas clases desheredadas dt la sociedad y se echan piropos contra su atraso y embruteci­miento. No hay más que hacer una visita a nuestras Penitencia;ías y Cárceles para darse cuenta de que las multitudes de desgra­ciados allí reunidas, sin que den ya a basto los edificios desti­nados al efecto, son un elocuente testimonio de la degradaciófl moral e intelectual engendrada por la falta de instrucción reli­giosa, pues, todos aquet1os seres son víctimas de su ignoran­cia religiosa. Y sea la ocasión de hacer notar que aun cuando el catecis· mo consta de dogmas especulativos y preceptos morales prácti­cos, su ensenanza debe ser dirigida de tal manera que, al mis­mo tiempo que se instruye, se incutque las virtudes en el cora­zón. De lo contrario, vendría a ser tra muerta, y, lejos de obte­ner el fin apetecido, sólo se logra fastidiar a los alumnos con la uridez consiguiente, principio de una aversión instintiva que se asentuara con el desarrollo posterior de las malas pasiones. Para que se vea que no hay exageración en la importancia que se le debe dar a la ensef'lanza religiosa en las escuelas, exa­mínense los programas alemanes y se verá que, no solo los cinco, sino los siete y nueve aftos que allá se le conceden a la ensefianza U amada secundaria tienen su clase o curso correspon­diente de Religión. Y el profesor alemán seftor Franz Spirago ha hecho el siguiente plan para las escuelas primarias y para la ensefianza supE:rior. Plan Normal (Dr. Spirago) Clase 1- Historia bíblica del ~uevo Testamento, ajustada a las etapas del ano eclesiástico y unida a la exposición del Símbolo de la Fe. Teniendo cuidado de que las historias vayan siendo explicadas oportunamente antes de la Festividad que conmemora el misterio en ellas con­tenido. Pudiendo completar el resto del curso con los milagros y parábolas de Nuestro Señor, omitimos antes para no interrumpir el hilo de su vida. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 158 LA ACCION ESCOLAR La memoria se ejercitará en el aprendizaje del Credo los man­damientos y las oraciones. (El alumno debe darse cuenta de lo que dice) Clase JI Historia bíblica del Antiguo Testamento, recalcando sobre los dechados de virtud y los ejemplos que hacen aborreci­ble el pecado. Para cumplir ese objetivo principalí3imo de la de la enseñanza religiosa, que es el de inculcar la Doctrina moral y form~r las virtudes. Los patriarcas, · son modelos de la espe­ranza. Con oca&ión de las fiestas, se repite y amplia la Historia del Nuevo Fest. La memoria se ejercitará con el estudio de las Obras de Mi­sericordia, virtudes y pecados capitales, los sacramentos, y esas otras cosas que, con las aprendidas en el primer ano, forman el armasón del Catecismo para exornado ulterior y progresivamente. Clase 111-Doctrina compendiada de la gracia (misa, confe­sión y comunión) para la preparación cuidadosa a la recepción de estos sacramentos, reservando la explicación de los restantes para después. Siempre hay que ir acomodándose a la sucesión de las fes ti vida des del ano eclesiástico, aprovechándolas para dar algunas nociones liturgicas. Clase /~-Doctrina compendiada de la fe. Clase V-Doctrina moral, en compendio. Esta distribución se propone hacer recorrer brevemente a los niftos todo el catecismo, dándose una idea bastante justa y ra zonada de sus ensenanzas, al mismo tiempo que adquieren las virtudes morales, que han gustado y amado. Condiciones estas tan importantes, que son el único mediO' de b.acer provechosa e interesante la enseftanza catequística. Só­lo así se puede luchar victoriosamente contra esa desidia gene­ral de aprender el catecismo presentado ordinariament~ en for­ma insulsa y árida y sin atractivo alguno. Sólo asi se palparán sus frutos y será sólida su enseftanza, puesto que el pequeno alumno, incapaz todavía por sí mismo de hallar la conexión en­tre lo que decora y lo que debe practicar, ·aprenderá, por de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 159 ------------------~ cirio así, un catecismo práctico a la vez que digerido. dándose cuenta del significado y alcance de lo que repite y de las razo. nes que lo abonan. Al defecto de estas precauciones racionales de una enseñan· za destinada a seres inteligentes y perfectibles, atribuye uno de los ilustres técnicos de la Misión Pedagógic;¡ el desastre de Ru­sia. nación que él mabía visitado anteriormente, Gtándose cuenta del carácter religioso, sumiso y pacifico del pueblo sen.:illo que es la gran mayoria, y sorprendiéndose ahora de cbmo esos la­boriosos campesinos han podido de repente transformarse en los más furiosos comunistas y frenéticos b'llcheviques. La razón es, dice él, porque no estando instruídos a fondo especialmente en la Religión, su formación moral y religiosa carecia de todo fundamente, y así desaparecieron al gdlpe de doctrinas nuevas más deslumbradoras y halagüenas que fácilmen­te suplantaron las creencias y maneras de sentir antigu tS. Lo peor de todo es que el mismo sabio encuentla una gran­Cie analogía entre lo que observó entonces en Rusia y lo que ha observado en nue~tro pueblo y se aventura a predecir que, si no se pone el remedio oportuno, o sea, la instrucción cate­quista entendida y asimilada, los resultados más o menos remo- , tos pueden ser idénticos. Puesto que el pueblo de mejor indo· le, en tales condicioRes de ignorancia, es masa dispuesta a re­cibir el impulso de donde viniere. como que no está en capa­cidad de dicernir la excelencia de la doctrina que parece pro­fesar de los errores con que se le inficione, y se convierte en acémila del más audaz, de aquel que sepa halagar sus pasiones y pervertir su natural inclinación a lo justo y bueno, con ra­zonamientos al oído que a él le parecen tanto más incontesta· bles cuanto menos los puede comprender. Volviendo ahora al Plan, se dedican en él a la clase supe-rior tres cursos: 1.° CursB-Doctrina por extenso de la Gracia. 2.° Curso-Doctrina de la fe, por extenso. 3,° Curso-Doctrina moral, por extenso. Completado todo por un reconocimiento mejor de la Liturgia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 160 LA ACCION ESCOLAR El resumen hecho del Plan Racional de Spirago tiene por objeto solamente dar una idea de lo que debe ser un buen Plan y mostrar, al mismo tiempo cuanta importancia se le concede en otros países al aprendizaje del catecismo, que llena toda la ensenanza preparatoria y superior, mientras que entre nosotros la consideramos tan accesoria que apenas se le asigna una ho­ra los sábados en las escuelas elementales, y en Jos colegios superiores no tiene hora propia en el pensum, resultando así la clase de Religión supermuneraria y, por cansiguiente gravo· sa; antipática y de poca es ti m a. Método-Como se ve por la simple inspección del plan an· terior hay tios puntos importantes del método sobre los cuales se debe insistir: la orescripción del memorismo (no de la me­moria rectamente ejercitada y aplicada) el cual consiste en em· plear una memoria de orden inferior cuando se requiere otra superior, como el que pretendiera recordar un razonamiento o una dem'lstración por el sonido y su:esión de las palabras que oyó, sin fijarse en las ideas mismas ni en la relación que las ideas mismas ni en la relación que las enlaza. Y el desen;olvimiento progresivo de la materia pero en for­ma cichca, lo cual más 'que a ninguna otra ensef'ianza conviene a la del catecismo: lo prim~ro porque se dirige a mentes tam­bién en desarrollo, acabadas de despertar a la percepción; y lo segundo porque además el conocimiento de verdades tan ne­cesarias como las religiosas que han de informar la vida misma del hombre, debe s~r tan completo como sea posible en todíls sus etapas. Texto.-En este punto se ha opinado mucho, pero la prác· tica muestra la necesidad del texto único y las grandes venta­jas de la unificación de la ensef'ianz=i tanto para comodidad de los catequistas como para no producir confusión en los alumnos n¡ trastornos en los planes. Todos los textos desde que han obtenido la aprobación com­petente y el favor popular, son buenos, a pesar de sus nume· rosos defectos. Pero una vez adoptado uno en una región, no · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 161 se debe cambiar, mientras no se prescriba el Catecismo Univer­sal que se está elaborando en Roma, el cual hará la unidad ab. soluta como la de la misma lglesi2, pues aque11os tienen la ven­taja de ser ya familiares y consultan la índole, capacidades y gusto del Jugar en dt1nde se usa. El catequista-Mejor dkho, ningún texto es por sí solo bue• no ni m 1lo: todo depende de la ilustración y habilidad del ca­tequista quien puede hacer nulo entre sus manos el más exce· lente de los textos o al contrario, convertir en un tesoro el más mediocre. L::~ prueba de ello es que Jos más insignes catequis­tas como los apóstoles, San Agustín, Sa11 Cirilo de jerusalen, Clemente Alejandrino, Panteno y Ortgenes no disponían de nin­gún texto; y los post~riores como San Francisco Javier, el B. P. Canlsfo, el B. Belarmino, San José de Calazans, San Juan B. de la Salle, San Francis o de S 1les, D. B 1sco, el P. Claret, etc,, no tenlan mejores textos que Jos actuales y, sin embargo quién puede dudar de su éxito? El catequista debe ser, a de nis, sólid1m~nte piados!), de buenas costumbres, arnante de su oficio, lleno de caridad y. pa­ciencia, pero en manera alguna, falto de suficiente i'lstrucci6n e ignorante de los ele:nentos rte la Pedagogta. Quien retine más seguramente todas estas condiciones es in· dudablemente el sacerdote. El debiera ser el profesor de la asig· natura de re'igión; tanto en la escuela como en el colegio. Al menos, debla ponerse bajo su inmediata direcctón y vigilancia. En lo que hace a la Escuela Pública, dtbía·nombrarse de ofi­cio un!:> o más sacerdotes para dirigir la parte moral y religio· sa; una especie de Capellán que la supervigilara y pudiera fa· 4iilita.- a los niños la recevción oportuna de los sacramentos, el cumplimiento del precepto de oír misa. los retiros espiritua­les y la saludable dirección. Debiendo también in~peccionar to­do lo relativo a !a moral en Ja escuela, siguiendo de cerca loe; alumnos y métodos de ensenanza, examinando los textos y las prácticas escola.res, informándose de la condu{'ta y aptitudes de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 162 LA ACCION ESCOLAR los mismos maestros. Al emprender la reforma de este importantisimo y pr~mordial ramo de la ensenanza primaria, la R~ligión, no debe perderse de vista lo prescrito con tánto acierto y sabidurla sobre el par­ticular, por e los Acuerdos de la última Conferencia Episcopal de Colombia• bajo el mote de Enseñanza religiosa. VICTOR M. ABELLO R. ----------------~~------------------------------- Nuevo año escolar El 15 de enero se abrieron matriculas en todas las escuelas oficiales del Departamento y el 2 de febrero empezaron las ta­reas. La afluencia de ni nos es cada ano superior debido al a u· mento de población. Todos los maestros se encuentran anima­dos de la mejor voluntad esperanzados en que la próxima Asam· blea legisle en su favor ya sea determinando de modo claro y preciso como se han de hacer los nombramientos sin vulnerar los derechos ni la justicia, ya sea aseg·urandoles una remunera­ción que les permfta satisfacer sus más apremiantes nece-sidades. Nuevas graduádas En el antiguo y meritorio colegio de La Conc:ordia de esta ciudad, recibieron el Diploma de profesorado en Contabilidad y Comercio las ~iguientes senoritas: Maria del Carmen Outierrez, ·El vira Luque, Isabel Agusti, Rosario Páramo y Ana Francisca - Briceno. Felidtamos sinceramente a las nuevas diplomadas y les deseamos una carrera de triunfos. -Pésame muy sentif.to lo damos ~1 senor Profesor don Joaquín Maldonado Plata por la muerte de su senora madre dona Cecilia Plata de Maldonado, ocurrida en la ciudad en los últimos dlas. -Sincera expresión de pesar enviamos al senor Oregorio Nie­to, por la muerte de su seftorita hermana dona Mercedes Fo­rero Nieto. Lo acampanamos en esta hora de prueba. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l..A ÁCC~q.N "BSCOLAR 163 , SEl'IOR DON ANISAL NIETO M. Miembro activo del Sindicato de Maestros, Administrador de cLa Acción Escolar•, nombrado re­cientemente Inspector Escolar de la s.a Provincia. Es el scftor Nieto , maestro muy competente de la Normal Central de lnstitutores y que desde un principio ha tra· bajado con interés y entusiasmo p::>r la redentora obra de la unión de los maestros, el personal do. cente primario encontrará en éj un verdadero amigo y colabora­dor. Reciba el colega nuestras sinctras felicitaciones. __ ... ._ Buenos colaboradores En honor a la justicia y consecuentes con nuestro progra· ma de apoyar y sostener a los buenos colaboradores del Ramo, que están siempre listos a reparar injusticias y velar por el buen nombre de los maestros a la vez que por el acertado desempe­fto de sus respectivas funciones, nos permitimos recomendar tan­to ante la Dirección de Instrucción Pública como ante los maes­tros del Departamento, a los seftores Rafael Carrillo Leal, Ho· racio Matallana, Oliverlo Martlnez, Anfbal Nieto, Heradio Rome­ro y fr:)ncisco Rivas, inspectores Provinciales de lnstrucciOn Pública, por ser ellos colaboradores competentes y activos y por consiguiente elementos Yaliosos para la implantacion de la re­forma instrucclonista que próximamente darán a cortocer los téc· nicos alemanes contratados para el efecto por el Oobierno Na­cional. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 164 LA ACCION ESCOLAR Escuela higiénica Para h~blar de la necesidad de higienizar nuestras escuelas basta visitar con cuidado lo que para nosotros es una escuela modelo. Tomemos a ejemplo el moderno edificio de la calle 20 de esta ciudad; fuera de sus salas que se h~llan bien acondfcl()­nadas, los demás servicios no han consultado la higiene ni la pedagogía. Pero ·dejemos este para mir~r los demás en sus miserables condiciones. Arrend;¡d,s en su mayoria, c~recen de salas ventiladas y alumbradas, sin patios ni C"'rredores, sin baft()S ni letrinas, sin desagues con\'eniente , parecicio~ más bien a las colmenas instaladas en el tronco ahue"ado de nn viejo árbol o en las grietas de un paredón arruinado. Me­jor acondicionados están los establos y c~ballerizas de Europa y A méríca. Cobertizl)s secos, aire:Jdos, desinfectados y provis· tos hasta de luz y calefacción artificial. Sin riesgo a equivoca­ción podemos afirmar que ninguna de las reformas que s~ pro­yectan darán tod 1s sun frutos si no se atiende debidamente a los problem1s de edificacióa y sanidad escolar. En torno de es­tas dos consideracion'!S hare:nos unas pocas obs~rvaciones, pues lo que pierde la acción educadora no menos q••e la salud y cultura a cau~a de las defi :iencias anotadas, no necesita ponde· rarse. Edificaciones Respecto de la parte pedí1gógica y aun de la técnica, la Mi· sión debería dejar reglas pre':isas de las cuales no debería apar· tarse ninguna construcción, teniendo presente, en primer térmi· no que, en generar, es preferible una escuela grande a tres o cuatro pequtf'ías . La agrupación es ventajt)sa bajo el aspecto pedagógico e higiénico. Miradas b1JO estos dos puntos, tampo· co son admisibles los edificios de más de un piso. Cambiar las gallardas fachadas de dos o tres pisos, por mucho espacio, de­be ser la norma gen.eral. Necesario es, además, que las nuevas ( Continu~rá) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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