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Imagen de apoyo de  Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 1

Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 1

Por: Servicio Arqueológico Nacional | Fecha: 01/01/1946

El Boletín de Arqueología (1945-1951) fue el órgano destinado a la publicación e información del movimiento de las investigaciones y monografías cortas de los investigadores del Servicio Arqueológico Nacional, con el fin de despertar el interés del público dentro y fuera del país por el conocimiento de la prehistoria nacional.
Fuente: Icanh - Fondo editorial Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 1

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Imagen de apoyo de  Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 2

Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 2

Por: Servicio Arqueológico Nacional | Fecha: 01/04/1946

El Boletín de Arqueología (1945-1951) fue el órgano destinado a la publicación e información del movimiento de las investigaciones y monografías cortas de los investigadores del Servicio Arqueológico Nacional, con el fin de despertar el interés del público dentro y fuera del país por el conocimiento de la prehistoria nacional.
Fuente: Icanh - Fondo editorial Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 2

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Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 3

Por: Servicio Arqueológico Nacional | Fecha: 01/07/1946

El Boletín de Arqueología (1945-1951) fue el órgano destinado a la publicación e información del movimiento de las investigaciones y monografías cortas de los investigadores del Servicio Arqueológico Nacional, con el fin de despertar el interés del público dentro y fuera del país por el conocimiento de la prehistoria nacional.
Fuente: Icanh - Fondo editorial Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 3

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Imagen de apoyo de  Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 4

Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 4

Por: Servicio Arqueológico Nacional | Fecha: 01/10/1946

El Boletín de Arqueología (1945-1951) fue el órgano destinado a la publicación e información del movimiento de las investigaciones y monografías cortas de los investigadores del Servicio Arqueológico Nacional, con el fin de despertar el interés del público dentro y fuera del país por el conocimiento de la prehistoria nacional.
Fuente: Icanh - Fondo editorial Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Boletín de Arqueología: Volumen II. Número 4

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Imagen de apoyo de  Boletín de Arqueología: Volumen III. Números 1-6

Boletín de Arqueología: Volumen III. Números 1-6

Por: Servicio Arqueológico Nacional | Fecha: 01/01/1951

El Boletín de Arqueología (1945-1951) fue el órgano destinado a la publicación e información del movimiento de las investigaciones y monografías cortas de los investigadores del Servicio Arqueológico Nacional, con el fin de despertar el interés del público dentro y fuera del país por el conocimiento de la prehistoria nacional.
Fuente: Icanh - Fondo editorial Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Boletín de Arqueología: Volumen III. Números 1-6

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Imagen de apoyo de  CCK Revista 3. Distritos culturales (Abril-Junio 2018)

CCK Revista 3. Distritos culturales (Abril-Junio 2018)

Por: Félix Manito (Editor) | Fecha: 2018

CCK Revista 3. Dossier: Distritos culturales (Pier Luigi Sacco, Guido Ferelli, Enrique Avogadro y Gustavo Adolfo Restrepo) Visiones: Ciudad, talento e innovación (Xavier Marcet) Tendencias: La sociedad inteligente será hija de la política, no de la tecnología (Alejandro Piscitelli) Experiencias: De Matrix a Ático (German Rey)
Fuente: Fundación Kreanta - CCK Revista Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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CCK Revista 3. Distritos culturales (Abril-Junio 2018)

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Imagen de apoyo de  La Mujer

La Mujer

Por: Ismael José; Romero Romero

“La Mujer” fue una publicación que circuló en Bogotá durante el periodo 1895-1897. La dirección del periódico estuvo a cargo de Ismael José Romero (Rij) y Fernando A. Romero (Far). Desde su primer número, se presentó como un “órgano de los intereses del bello sexo”, que respondía a una “necesidad social” y a uno de los actores más importantes en el devenir cultura y moral colombiano. Por esta razón, Patricia Londoño, lo catalogaría como “el primer periódico en consagrar la totalidad de sus artículos a asuntos ligados de manera explícita con la mujer”, con la salvedad, de que su contenido continuaba dedicándose a su “distracción”. De esta manera, en “La Mujer”, se encuentran lecturas morales, artículos sobre la moda europea y el papel de la mujer en la sociedad, por citar algunos ejemplos. En palabras del periódico, las características de su contenido se debían a que: “las lecturas para las jóvenes de nuestro país deben ser plácidamente cortas, sencillamente inocentes, pero capaces de conmover su corazón sensible y de llenar los sueños de su imaginación, fecunda como la naturaleza que las ha criado y ardiente como el sol que ilumina y embellece nuestros desiertos.” En el número 47, del 23 de mayo de 1896, el periódico reproduce una lista de las escritoras mujeres que han dedicado parte de su obra a la producción literaria. En el periódico se incluyen la lista de las suscriptoras de la capital y otras regiones del país.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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  • Ciencias sociales

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La Mujer

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Imagen de apoyo de  La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 5

La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 5

Por: | Fecha: 1930

LAACCIO OR.&A ... O DE LA. ASOCI"ACION ~E MAJUI~ ~ Director ae $aucación Pública ae Qunainamarca. Presiaente aotes ae caballero auguran para ción pública una era aQ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. COLEGIO DEL S_A_GRADO CO~A.ZON Este importante plantel de Educación dirigido por la Señorita JOSEFINA. RODRIGUEZ~ conocida Institutora con {!rado normal y larga práctica, continúa sus tareas en la Carrera 4.a 266. (Teléfono 2-3-1.) Da grado.- en profesorado y comercio, conforme al plan dictado por el Gobierno, lo mismo que certificados de competencia para des­empeñar escuelas rur~ les y en modiste:-ía y costura. Cuenta el Colegio con un escogido personr~l de profesores que mensualme11te publicarán en esta Revista Jos nombres de las alumnas que se hayan dsstinguioo. La Nueva Cartilla Colombiana Enseñanzas Practicas ; de lo Concreto a lo Abstracto ECONOI\-t:J D0 .... 1:ESTI A V EDU ACIÓN Tres Cursos: ELEMENTAL, MEDIO Y SUPERIOR Por MILCIADES CHAVES Inspector de Educación en Boyacá DE VENTA EN LAS LIBRERIAS. Valor $ 0,40 "lo\o )tae\onat REVJSTA QUJNCENAL ILUSTRADA Derigida po·r los l'J>. ~fisionern:> del Inmaculndo orazón de Jfa·ría /NSTRllCCJONES. AMEI\IDADES, 1\ .0T/C/AS MU"DIA !.ES, SECCtoN RELIGIOSA, F:TC. Valor de la suscripción: $ 1-50. No debe faltar en los hogares Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o 1 La Acción Escolar ' 1 ' l ORGANO DE l. A AS OCI ACION DE MA EST ROS Y PROFESORES Por telé¡rafo : ESCOLA R. Por Co rr eo : Apa rtado 18·72 . · Dirección y Admoo. Car rera 4a. No . 20 1 SEGUNDA EFOCA 1 NUMERO 5. 0 1 PRIMERA SERIE Director: Jefe de Redacción: Administrador : l- CENO N D I AZ Q UEVEDO Santiago Hurtado de Mendoz a FILIBERTO BERNAL R . --1 -- BOOOTA (Colombia) SEPTIEMBRE DE. 1930. 1 o o EL MOMENTO ESCOLAR Con ahinco que <·on:-.urla lo.· torazo­ne aLormentadof-i por la de.·e~p 'ranz.a, . ·e viene rcpitl ndo en todos lo: tonos y desde toda. la eát rmino.· no ~O:)H'<:ha­clo, · aún. Con to qu remo· de ·ir que no po-demo · con cbir a Dios . ino como nu ~ er dueño el(' cualidad • · infinita m ntP :uperior : a toda prPvi:ión hunmna preví ión que tampoco mide ni puedP calcular ha. ta qu' P~·tremo. fle perfec­ción llegará el hon1bre h ho " imagen y .·fm~e}anz(l de Dio . Huirle al progre. o, re lar clr la ien­cia. erigir al tare al estancamiento y n la medio rielad, on por con. igni nt . labores anticri tiana antisocjalc. v ab­suradas. De aquí también re, ulta la verdad irrefntable de que los hmnhre:-; retardatario e individualista~ .. on lo. primero. qne por darle vuelo a :n.._ ca­pricho , piEotean Religión, Patria. idea­le , todo lo que decían defender eo11 aquella intransigencia que genPra lnwn­te es sinónimo de sinrazón . Pero si estamos esp rando (·an1bio: esenciales en l a adm-ini tración pública . si el arte de l a g u erra, la l oc01noción . l a contab il idad, la agricul tura y l a fi­lo so:fí a agua rdan evoluciones y o r p r e- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. i • ! 130 LA ACCION ESCOLAR ~a.· que d~n al trn.·t(• con las Psperan­~ a · de lo. qttt' ha. an la ,·erdnd ru ln antigüedad y la jn ticia en la eo. tum ­hre, postulado. bárbaro=-> que rn \'aiW di pararán u. . aeta· eontra In c·iYili­zación verdad~rn m en te ni ti a na v ra ­cional. no. otros •. pentmo.-. con fe dP ·onvencido ·. un ,~irar definitivo. llll e~unbio fundamental t>n ln ba. es. en los cin1iento. le todos lo:-; a 1 lanto. hu ­mano. · del e píritu y de la mat~rin: eclu ­(' nción e instrucrión. Que nnest ro pneblo no <•:--tá PdllC'ado para la vida. lo r~pe irPmo~ cuanta.· vec·e. sea neceHario. como también re petiremo: <111 Colombia tien elemen­tos propio para :--;u educación y qnP Pll los países más ·nito· del orbe hay núcl os de poblac•ión, yjlJa ·, sulmrhi "' aglom~raeione. · soc iale. · y ha~t a ha rrio · d~ntri o. en la..:: gnu1des ei1Hlane .. que deticle el fondo d vi:t a PIOl'a 1 \ t' ~ t(>t i­eo .. on nul..~ salYajP.' qne nue.-tr<)s inclio. q11P en la. márg~11P. : clei .\popori::-. :Hlo ra11 lus cascn p..:;a pclll ­tonlÍma que sp ha llauwdo Pdta·¡u·ión. ~i e ci rto que ha habido y hay lllll eho.~ in titutore.· que ('OH e.-pírit11 dt· apó tole. y con <'Prebro de g('ll io:. hall llevado al corazón lP la niíi( z ,. clt> la juventnd la simiente fe ·tmdn · dr la. virtude · heroica·~ ( .'erenida<.l. honra dez e ·piritual. dominio de la ,·ohm ­tad). también ~ cierto. y e. to no e¡.; nna novedad~ que mncho. n1ae.tro. y prof~. or~:. nmcho.- clireetores de cole­gio no han hecho . i no po. t~rgar la nobilí ima misión de en -eñnr. Que lo digan si nó esa incontable 1~­gión ele jóvene y ele Yiejos fraca. ado: que en panóptico. <'árcele: y garito. ~.- tán diciendo a voeeH que no hubo qui 'n lo. educara; que lo digan tánto.- cris­tiano · honrados en c:uya almas aun Yi­bran la tortura le plantel e que . ·e di­cen de virtud donde por primera y z en su: vida contemplaron eara a cara la corrupción cíni ·a. la inju.-t ic]a ~ri­~ ócla en istema. ~faestro y profesores que a ljuclicmt prenüo a los hijo._ de los potentados. que odian y persigu ~n a los humilde.­y a los re ignad s, qne 1t>jo~ de ·t~r espejo de ünparcialiclacl y eátedra, ele dignidad, odian co1no cualquie1· CalTP­t~ ro, pre1nian la deh~ción y la hipoerp­na, como vnlgare~ tiranuelo .. ·e dejn.Jt {' Omprar eon1o Yen a le" corteloianos ..... E. o .• ni hoy ni nm1ca podrán lPvantar la fr ~ntP y exclamar: ¡no ot t·o · hemo~ cdllc·aclo a la juventud ~ ¡ Por qu(> tántos e· a mpe:i no:'. t O<'ado:-­con la . antificante virp;jni<.la(l dP la:-­..; elnts \~ aureoln<.lo <·on In o11íla diá­fnna qtw fecundó los barlwcho:, vupi ­Yen a su· pueblo: a sPmbt·at· p] P pan ­to entn' Jo.- parroquianos hnmil pre mwi6n Yan re 'Uelto::-; a n~ mpnñal' ya má: •l hachn ·onqui.-tadig-a. por l l -.;Ú}o lw­¡• ho rnuuwcido 11110 o diPz añ . ('ll un (~ol l-6o dondP ante~ lP · ens<>­ñado a :er hombrP. ? Todo esto no quiPt'<' dP ·ir sino qut­haee falta lncal.'ión: esto no ::Ügnifica ;-;ino qne P.n lo.' Colegio. ~ en la~ TTni ­\' el'sidnd : hay n ·e. idacl clP edn<"ar ]o mismo qu en' la P. {'llP]a primaria. en hombre :in educación raeionn l. ('llllPil ­tada. Yiril y digna. p.- una anwnaza pn ­ra la . ociedad. y e. a educaei{m no pHP­<.. le ten rla quien :·ólo ha reribido eoJtJo ar1na ele combate para la vida. nn ab­: urclo znr ·ido de conorimientos ·ientl­ficos. con los cnaleH . ~e le ha hecho crE>er que es una lumbrera ele la .-ociPclacl, un . r perfecto. enando no es más qtH' nn vago remedo de hombre lleno de fa ­tuidad, . aturndo inconseien<.:ia. nP bulosa humana para ln cual JllllH'a bri­llará el sol re ·plandet'i nte del carácter, de la iln tración qu razona. de la ,.o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 131 luntad propia quP vencp en la virla y en la historia . í Y qué direnws '"i lo: in el i ,·id no: ele esta clase son lo. llan1ados n en. Pñar a los cle1nás? Nosotro. estau1o eonvencido le que mientras el dü·ector de e ctwln. lo mis ­mo que el profesor ele trigonmnetrín · el el n íce. griega~, no s an verda­clero~ maestros que, al lado del teor<> ­ma torturante y de ln construcción qu<' parece imposjble, e ·t én e. m a . tro. dt> escuela que, en nombre (le nuestra ..:l pPrfeeiona miento del ~lagist 'rÍo .. · c1 u ·on In con­ci ncia tranquila nos atrevemos a levan ­tar las lozas ele e os 'Pt >tdcro~, :e uni ­rán mil voce honraen~ible desaparición que viene a enlntar el hogar honorable por mil títul.o que irvi~ra de templo a su· predilecta clen>cwn 'S· a entriste­cer a quienes fueron sus alumno.'~ a de­jar un \'aCÍo en la ~ocieclad qne lo con tara entre ·us má. alto eL~ponentes ~ Y a privar a la Educación Col n1bÜu1~l de uno de u·· más esforzados paladine."'. LA \ , 'IÓN EscoL_\.H <.: nsagra. pue.', un perenne recuerdo a la memo 'Ía de quien desde 1 ü5 el dicó . u e~· i 'ten ·ia a la difu ·ión d la cultura de In mPntP y del e. píritu; d' quü n pa ·ó por la vi­da ~embranclo la ·imi •11tc clelic~Hln de la grandeza pat rin ; a quien legó n los uyos la riqnehn d 1n6rito ·, propor<·io­nal dire ·tament a la no abnnclallcin de biene matc,·inles inhPrentP a qnietw · abrnzamo la nob] profe ión del ~la­gi terio, pero de mucha validez ante QUIEX prometió l'P<'OJnpen:arno~ ron pl. riento por uno. Para la digní ·i111a con:ort' que . upo hacer muy suyas las austeridades d J maestro, vaya nue. tra voz de reveren­te condolencia; para el Dr. ...\lfon. o Aran jo, y en g·eneral para la XpPl'Íml'ntal dP pr ferPncin. La finn ob ernu·ióu del yo pensantP. l'l nn{Llisi s y In ·íntP­: 1.- a qtH' c1el>e>n ::-ouwter:-:p lo-.. '-ll jPtos sobn lo.· e· na lps \ 'l' l'. ·a nttPst l'O e'-ltlld io. ('\.ige en gr · e~·ena, no olmnhilndn por lü · pert ttt·Lnnon 's de n nue,.tro primer articulo. 1t'llgnmos que PXpOll l'. :iquÍ~l'H S<'H a gTnnclP .: l' halla pne rraclo en In hf>Yeda eran ea na. Su forma e: O\' Óiclea. y la mn~n t.> tá repartida en llos h misferios, cuyo pe ­~ o 1uedio parece ser ele 1:)!'>0 gramo~. Con ·titúyenlo do - ·ub tancias: la nna blan ·a formada clP tubos condnctol·e:-;, y la otra gri: ele 'Plulas, a la · cn~lles llegan la. senl-:lacione ·. La sub.tancia gris forma ln corteza . pero tambi 'n ·e halla n el e nt ro del órgano en eonglomerado · qne .· e deno­minan ganglios cerebra le· o encefálico .. ( onhnuación) . Hálla ·e protegido el cereln·o por ti·p:-; membranas qne de fuera ha ia adentr0 .' e llaman: dura J/l •' t!e r. ru·or·,,oide.· y ¡>i(l rnate-r. Hay en el cerebro ei~:.mras y lúbulos. Las primera.- St' divi len l'l1 funda ­mentale. · y a<.TP~oria:. ~\nclicular e~ terna. Esta.· si1·Yell para circunscribir las circtmYoluciones y lo· lóbulo.-; S<' apellidan: paralela frontal. frontal ~ttp rior y frontal in­ferior. Las e isu1·as fnnclament n le: perfpdn ­menl clelimína lo. El lóbul frontal pl'P. entn ('ll:ttro cir unvoluciones. 'ohre la t rc·pra froJl ­tal de la izqui rcla, :e halla Pl ·e11tro dP Bro<"n- lPnguaj<' articulado- la lo<"a 1 i­zación má. firnwmPntP p: tnbl cicla. El lóbulo pari tn 1 :e :u bdihide Pll tres parte.-. det rminn la: por la.- <"i­: ura · parietal <> inte1·pari tal. Las oc­eipitale-- o temporale.- se trabajar . ' lo. :fenómenos n él ohser­va, dos autorizan . uficientemente parn establecer esta dualidad qne <~xpJica hien el control. ~n p] cerebro incon ·cient P procln ­<: rn la.- idea: y e comprueban Ja.- sen­saei 1w · ~ el t: rebro con riente lns sp}e ·­ciona: d<' él dep nden la razón, el jni­cio y la Yoluntad. na comparación iln tnuá P.:t n doC' trina. En la lente no enfocada de una cámara fotográfica :e refleja toda :nert d objetos de manera inde ·i - a y con fu. a; hé allí el cerebro in­consciente. 1~1 operador enfoca, prPei ­.- a un obj to · hé allí el ('<'reht·o 'on .­ ·iente. Esta d11alidad apena .. · ·e percibe rn el hmubre normal, pu . lo do. <'Pl'e ­bros trabajan arn1ónicament pal'a la elaboración de las id a .. Pero cuando cada uno trabaja por su lado, entonces se pre. enta la diso­ciación, la anonnalidad el l indiYiLro <.·onseiente". Cuando ella exi te, hu; ic~ea., sen LAH. con marcado interés y sos pechosa curiosidad, para preguntamos por qué no hemos es rito alguna co ~ :t especial para las maestras, o al m e no. , que el mo~ alguna opinión . obr las e s cueln~ rcg nt a-das por mujeres. Es posible que haya maestra<> 1111.1las, Pl' · ro ellas no pertenecen a nuestra Asociación, porque el pet·sona1 femenino qu la int g ra. honra positivamente al magiste r io e olom ­biano. • e nos dice que alguYJa s por S il po ~ ü: iúu . ocial o por su marcado s píritu d c:ontra ­clicción, harían mejor papel en un pue!Jlo, a lo cual respondemos que "de todo hay en la vifia del Sefior" . Se nos reprocha tambi ·n que guarck~nw s silencio y no defendamos a la Escuela No1 mal y al magisterio de los ataqu s de pc1 so­nas completamente desconocidas en el campo de la ensefianza. No lo hemos hecho, por ~f>­guir el consejo del !Abro clr lo. PrON' rl,iiJs: "Ne respondeas stulto justa slultitiam suam, ne efficiaris ei similis". So 1'( ' 8ponclcts al necio acerca de su ilnbec·ilidad. ¡,rtm que 110 aparezcas sernejante a él. Como siempre est;aremos dispuestos a complacer a nuestros colegas, vamos a decir algo a las maestras, ya que tanto lPs inte­resan. Quien ha observado la l'abor ingrata y clu ra de una directora, no tiene para que re- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR c01·darle deberes, sino elevar un himno a sus virtudes, a su legitima grandeza, a su misión de amor y sacrificio; mucho se ha cantado la dignidad de la mujer en todas las lenguas y bajo todos los cielos, pero no se ha considerado bastante a la mujer como maes­tl'a; se conocen bien poco esos corazones, tan ricos en puros sentimientos, veneros inago tables de heroísmo, de delicadezas y marti­rios. La vida de una maestra es una cadena no interrumpida de fatigas, de injusti"ias y de ingratitudes; l'a pobreza es su compañera inseparable; ve desaparecer a golpes de do­lor sus ilus"iones, sus encantos y energías; consume su existencia modelando corazoneR y en cambio qué recibe? Acaso (!} ridícul , el abandono y el desprecio. Jamás escucha­rá una voz de aliento ni de aplauso; ni una hoja de laurel habrá 'Pata sus sienes; pe1·o bien sabe que esas glorias que el mundo brinda, casi siempre está amasada con lá­grimas inocentes que ella muchas \reces en­juga y consuela. Múltiples cualidades deben adornar su co­i ·azón y su alma; gravísima ¡·esponsabili­dact contrae ante Dios, la Patria, la so<·ie· dad y la familia, al encargarse de un gl'upo de niñas en quienes brilla la inocencia y el candor y son la esperanza, el org-ullo y la alegria de tantos hogares. Un poeta latino elijo: "El ánfora conser­\ a largo tiempo el olor del perfume de qu •stuvo primero impregnada" l .. a niña es el ánfora que conservará toda la vida, el aroma celestial de las drtudes y ele los sentimientos delicados que la maestra haya infundido con dulzura y esmero en su ·corazón. Felices las niñas que encuentran en la escuela una jardinera de almas, que conozca el corazón humano, que ilustre con sus enseñanzas, santifique con su ejemplo, consuele y levante con la dulzura de sus en· cantos, e ilumine con su recuerdo las som­bras de la vida. Las niñas que asisten a la escuela nacen en un hogar donde todo es estrecheces, el pan insuficiente y el vestido miserable; la sociedad en que viven no les ofrece sino ma­los ejemplos; cuán pocas alegrías encontra­rán en la vida; que al menos en la escuela xperimenten emociones puras y delicadas, en esa época propicia para las más profun­das impresiones. Pero si en la escuela no se le infunden a la niña buenos hábitos, sólidas virtudes y sentimientos de dignidad y de nobleza; si no se le convence que su trono está en el hogar y su única grandeza en la virtud; si por t ~­da Religión aprende de memoria oraciones y catecismo; si no se le enseña algo útil qt e le permita hacer frente a las necesidades de la existencia; si no se le muestran franca­mente los muchos peligros, afanes, desenga­ños y tristezas que le .esperan en la vida, lle­na de ilusiones y de caprichos muy pronto advertirá que la luz de su conciencia se apa­ga, que las flores de la dignidad y del deco­ro se marchitan y la paz del corazón, será destruida por remordimientos tardíos, que llenarán su vida de sombras y miserias. El influjo de la mujer en la socied·ad es irresistible y decisivo; ya como hija, como esposa, como hermana, como maestra o co­mo madre, tiene entre sus manos los tesoros del corazón y las luces del espíritu; por eso la mala formación de la mujer es más noci­va que la del hombre. Cnántas de estas ni ñas están llamadas a grandes cosas en la vi­da y no han podido elevarse porque una edu· cación poco inteligente ha extraviado sus fa­cultades, favorecido la frivolidad, la pereza, la ociosidad, descuidando todo ideal de no­bleza y caridad. No olvide la maestra que las virtudes cris­tianas embellecen y fecundan la vida y brin­dan 1 signación en la desgracia; sin un apostolado sobrenatural es imposible que so­porte los austeros deberes de una educado­ra; sea paciente, humilde, bondadosa, com pasiva, sencilla; nunca dé cavida en su pe cho al orgullo, a la envidia, o al egoísmo, pasiones ruines y . miserables; cuide su re­putación como flor muy delicada; sea sin­cera y digna en sus amistades, culta y sua­ve con las niñas sin permitirse familiarida­des; deteste el chisme tan fecundo en es tragos; aprenda de sus compañeras las cua­lidades que las distingan y que ellas encuen­tren una amiga verdadera, que alivie sus fatigas, resuelva sus dudas, disimule sus de­fectos, comparta sus penas y elegrías y que siempre hallen un corazón hermano, donde puedan depositar sus íntimos secretos y sus tristezas escondidas. Algunas maestras no buscan sino lo que puede alimentar su vanidad y su amor pro­Dio; quieren siempre singularizarse, encare- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACC ION IDS OLAH cen sus dotes naturales, ponderan sus amis­tades, olvidando que una persona no vale sino por sus propios méritos y buenas ac­ciones y que las mejores cualidades se reba­jan e inutilizan cuanto sirven de pábul o a la veleidad y al orgullo; otras quisieran go­bernar el estado, dirigir la política y has­ta entrar en el ministerio de las cosas sagra­das. No creemos en la educación que puedan dar ciertas maestras envidiosas, poco cultas, altivas y déspotas, que siempre viven en intrigas y enredos, critican despiadadamen­te, y acusan de faltas insignificantes a laR compañeras que debiet'an tomar por mode­lo en el cumplimiento del deber. La Iglesia se enorgullece de la acción l ; a ­l'itativa y santificadora que ejerce la mujer en la sociedad; la historia nos señala mu­jeres ilustres por su saber; otras compar­ten la gloria de los grandes escritores, y gran número se han inmortalizado en el carn po de la Pedagogia; siendo la colaborador11 del hombre; su au. ·iliar y comparticipe en el dominio de todas las cosas, debe hacer fecundo ~m trabajo y maravillosas las con· quistas de su genio . Estudie atentamente el alma. el cora~ón, la. cualidades y defecto R de las niñas; esté al tanto de lo. progreso ~ en la enseñan~a. p ro cuide que su sabet· esté real:lado por la modestia y el buen jui· cio, porque !'li quiere aparecer Aabia, Re ha<'t­rldfcula, y por leer todo lo que encuentrn. !:le llena de locos ensueños y de quimeras engañosas, haciendo su vida estéril en bue­nas obras, inútil y fastidiosa para si rni!~rnn y para los demás. Se avecina la sublime apoteosis del Liber­tador; un hálito de optimismo y esperanza sopla por todos los ámbitos de la Repúbli · ca; sólo hay inquietud por disipar las som­bras de la ignorancia y ensanchar los ho ­rizontes intelectuales; tenemos fe en el por· venir de Colombia; en buena hora espiritus iluminados por la luz de la verdad y cora­zones templados en la fragua de la Religión, forman en la virtud y el trabajo a las ma­rlres del mañana, y la madre es el verdade· ro troquel de formar pueblos y modelar grandezas. Sólo las maestras sobre cuyas frentes fulge un nimbo de paz, de liberta<.! y de gloria, pueden presentar una ofrenda digna del Padre de la Patria. Ellas culti­va n con mano cariñosa las fl ores más humil-des y delicadas de la tierra col ombiana; en esos corazones perfumarán siempre entre los ensueños del amor y los tesoros uel tl'abajo, la Cruz de Cristo con todas s u s grandezas, y el Pabellón tricolor de la Re­pública, con todas sus victorias. A. ESPL . ,~ •• . CULTIVO DE LAATENCION Con honor contamos entre los miemb ros de nuestra Asociación a la señora Julia de Zubiria. Su nombre no es desconocido en el campo de la Pedagogía; fue Directora por largos años de la Escuela Normal Nicaragua; pasó luego a Costa Rica; su l a ­bor en esta república modelo está íntima­mente unida a la de ese maestro de 'R<~tll' · la de Heredia, apóstol de la cultura de stt Patria, verdadero escultor de corazones. Omar Dengo, anl€batado por la muertP ('11 In aurora de la vida, cuando lnR victot ·iax del espiritu, comenzaban a conquistarlf' una diadema de gloria. Los amigos y discipulos del maestro <·o . . tarricense, declararon que "sus enseílanzas contienen doctrina construettva y flo1· I>et·du· rabie de belleza y de bien"; lo m i smo podf'· mos decir de la benemérita institutora . Desde la noción inicial, hasta la. porten· tosas concepciones d los obrem~ de la cdacl moderna, de alli s al e la iclea . La palabra. la ::;óla palabra, cond u ·a< :iún del e1·ror o condensación el e la v rclacl má pura, lleva en ::;i todos los ,. splandores; : unas veces astro, otras diamante invisihh . fue el dón por excelencia dado al h ornht•· por Dios. La palabra eR luz cuando · pt't>lli ca las máximas sublimes d_e religión y di' moral; es luz cuando 1·epite los precioso:; axiomas de la ciencia, y cuando le Hin e al arte para expresar sus hellas conc·¡•p ciones. Acaba el caos en el cen:~ bt·o de los ptw blos, cuando el misionero y el levita, la m.t· dre y el maestro, van abriendo brecha en esa sombra de errores que mantien e la Ig ­norancia; y el maestro y la madre, el mi · sionero y el levita, sacan del ca s el espí­ritu del infante; el alpha es el pr mer ensa ­yo redentor del hombre. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 136 LA ACCION ESCOLAR Los beneficios de la primera enseñanza son tesoros que constituyen un éxito en Ins árduas tareas escolares. A nadie se oculta que la infancia es la esperanza; pero no de esas esperanz~s efi meras fundadas en trivialidades que germ i· nan en cerebros enfermos, que convierten una casual ocurrencia en un presagio gi­¡.,"' antezco. 1 Un maestro estudia sus alumnos y al hacer este estudio encuentra en ellos qu e todas las facultades e inclinaciones son otros tantos dones que es preciso desarrollar y conducir. Desde la aurora de la vida aparece un mó­vil que induce a la perfección: el cnno1· pro pío, o sea el deseo de la dominación; se­creta vanidad que envenena la vida, dando origen a la envidia; toca al maestro ahoga 1· en su origen esta inclinación maléYola, y mantener, con el amor propio bie 11 c nt end i­do, in\'iolable la dignidad de la naturaleza humana, en las condiciones de la vida . Bien sabemos que el espíritu posee di\ er­sn. s facultades, que tiene entre l"Í mutuas ('strecbas leyes y t•elaciones, y que en ellas funda un institutor el cultivo del entend ¡. miento. Los órganos de los sentidos, atrio y y es­tibulo de la inteli~ncia, necesitan de la guía rtel maestro para encaminar a cada s nt ido al desempeño de us funciones . La fa ultad que primero manifiesta la in­teligencia es la ATENCION, diríamos sin Pquivocarnos que es el ojo del espfritu, y t'lla e. el tópico para el maestro . ¡Ah!, qué difícil es conseguir atención . y qué encuesta cosechar frutos de élla . Los niños se ignoran a sí mismos, han pasado por una multitud de impresiones s in hacer para su observación ningún esfuerzo . Cuando el maestro los recibe, tienen ideas confusas; sin rumbo han llevado una vida monótona. En este estado, todo lo que Yen les causa novedad, y este es el moment o precioso; aquí comienza ·la atención; con ella observa los objetos, los comprende, los compara, derrama en ellos luz; este es el momento indicado en que el maestro rtebe poner en actividad la ATENCION; este es el momento en que su enseñanza debe ser clara, interesante, viva y variada, en una palabra, deleitable. Las palabras, los libros, las excitacione s .. las lecciones bonitas y bien preparadas, soTh nada, si el maestro no ha conseguido aten ción; élla no es otra cosa que el esfue n~ 1 n dirigido a conseguir un fin. La naturaleza ha dado al hombre a lg(}) que estimula y anima la inteligencia : h 11 CURIOSIDAD; el maestro debe aprovechar­la, y de sorpresa en sorpresa, consegui rü una prolongada atención. Obliguemos a los niños a preguntar cons­tantemente, ahuyentemos de las escuelas cU temor y la tristeza, secundemos los móvi les de la alegria; no perdamos de vista q1H la pregunta impone atención para escucha · la respuesta. La imaginación hace constan tes creaciones y la memoria recuerda tontilla, la rodee de todos los elementos in­clispC> nsables para su germinación y su erE> <'imiento. Hagamos la escuela agradable y nt ntc:li\'a: consigamos imponer la atención. Así la C'!>Cuela 1lena1·á su fin, y los niños ::;e SPDI.idm felices al lado de quien en ,·er dalio conocimiento de lo que es ser buen ciuda · dano y de las condiciones qu ~ ~e requieren pa.ra ello. Ser ciudadano. dentro de una de· mocl'acia c:omo n J¿ que \"i\"imos, es pos Pt rlerecho a intervenir en la cosa pública y en sn administración, teniendo facultades para elegir a los que deben regir la patria o dictar leyes sabias y justas. lo mismo que a se1 elegido para los altos cargos. Lo: derechos que comprenrten la ciudadanía se llaman derechos políticos. Para hacerse acre­edor a ellos, según lo dispuesto por nuestra constitución, el indh·iduo debe ser varón mayor de veintiún años, ejercer profesión, arte u oficio conocidos o legales, o t. ene r medios legítimos de subsistencia. Uno de los castigos impuestos por el Código .Penal a los delincuentes, consiste en la pl'ivac1ón de los derechos políticos. La ley exige ciertos requisitos para go­zar de estos derechos. Esto no quiére de- La Acaión Escolar» engalana su.r; pág-inas con el retrato de la es­critora y notable institutora EJIMA OSORIO L., quien une a sus claras dote• intelectuales, una ex-quisita cultura y 1~n raro don de gentes. La Srta. Emma e1 nu teso­ro para el magisterio bogotano. cir, que tal ciudadano, para serlo, debe con­tentarse con lle\·arlos, sino que debe aspi­rar a perfeccionarse en el conocimiento de las necesidades de la patria, y de sus debe­res públicos y privados. La ley, al determi nar estas condiciones, sólo ha querido e11 comendar a los mejore!'; colombianos la suerte de la Nación. Un buen ciudadano debe ser el guardián del territorio patrio, y amoldarse de tal ma· nera a la Patria, que se convierta en un pe­dazo del corazón de la República. Y el in- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 138 LA ACCION ESCOLAR dividuo no puede aspirar a este título en toda su amplitud, mientras no conozca todos los deberes que tiene contraídos para con esa Patria, que vela por él con sus institu ciones y con su gobierno, que vigila y ha­ce respetar sus deberes individuales, y mien tras, por el conocimiento de esos deberes. no se haga aCl eedor, por todos los actos de su vida pública y privada a tan honroso ti· tulo. Hay, por desgracia, en nuestras ciudade~ Y poblaciones, dentro del territorio de la Pn· tria, individuos que atentan contra las ins­tituciones, que desacreditan el auténtico va lor, (el de cumplir con sus deberes). y que no profesan el respeto que merecen el gobierno y los varones que han sido llama dos por el pueblo a desempefíarlo. Contra estos malos ciudadanos no se deben empl ea r otras armas que la buena educación moral y religiosa de los buenos ciudadanos, que le!; demostrarán, con actos, cómo del respet o a los ajenos derechos y del exacto coucepto del principio de autoridad, nace, como c:Oll secuencia natural, el engrandecimiento de la misma Patria, a quien ellos no quieren servir. Esta educación se inculca en le co ­razón de los nifíos, (los hombres del maña na), por el carifío acendrado de las madres Y por la paciencia ejem.plar de los maestro . De aquf se desprende la necesidad que exis­te de que las mujeres conozcan a fondo los deberes del ciudadano y los trasmitan al corazón de sus hijos, de sus hermanos y de sus discípulos, ya que el influjo de la mujer es poderoso en la buena organi7.af ·ióll social. Pero además de los derechos polftiCOH y de la facultad de ejercerlos, existen mu chos otros deberes que debe conocer y cum­plir el buen ciudadano. El deber es un man dato de origen divino, inscrito en el cora zón humano. Todos los deberes humanos se encierran en el Decálogo, dictado por el mis­mo Dios a Moisés sobre la cumbre del Si naf, y proclamado entre rayos y truenos . El complimiento de esta sublime concreción de los deberes, es la base de la sana vida individual y colectiva, de la paz y del orden . Aparte del culto divino, de la adoración que se debe tributar al Supremo Hacedor Omnipotente, proveedor de todas nuestras necesidades, nuestro principal deber consi¡; te en amar a la Patria, en servirla, y en dar por ella nuestra sangre, cuando noss exija este sacrificio. Cumpliendo estricta-t ­mente el Decálogo, podremos titularnos conn orgullo buenos ciudadanos, buenos hijos d Dios, y podremos ser útiles a nuestra fa t­milia, a nuestra sociedad y a nuestra Patria .. Del cumplimiento del deber emana el de ->­recho. Todo derecho que un individuo ejerr­ce, implica la existencia de deberes correlat­tivos en los demás. Pero no importa que pm ­ra el cumplimiento de nuestro deber nms veamos precisados a renunciar a una par r­te de nuestro derecho. Más dulce es la sat­tisfacción de un deber cumplido, que la d(e un den!cho ejercido, y ello indica más gram­deza en el corazón del hombre. Esta con- re­lación de deberes y derechos, que forman unla concatenación dentro del orde social, conf...->­titu~ la Justicia. Seamos justos, deslim dando el punto preciso en que termina nue!.· ­t ro deber y empieza el derecho ajello , y ¡H o dremos aproximarnos e.n mucho a la perfetc­ción a que debe aspirar el que quie1·a se •r digno de disfrutar los beneficios de la a sm ciación. ORGANIZAOIOX A.DMINISTRATll'A Cuando, gracias a los esfuerzos individu.a­les de los ciudadanos, encaminados ha(' 1a el fin principal del progreso genuino, 1'1 orden se haya cimentado y sea la única no r­ma de conducta de un pafs; cuando, gracims a esa observancia del orden, todos los habi­tantes marchen decididamente, y unidos cnn rirmeza a la conquista del porvenir bajo el estandarte de la paz, entonces se podrá de­cir que se ha hecho obra de patriotism o . Pero para llegar a esa observancia y pa : a unificar todos esos esfuerzos, es preciso q P. el ciudadano conozca desde su infancia la manera como está organiza-do el gobierno, y la manera como serán aprovechadof\ su: movimientos progresistas. Necesita ademá. ~ conocer cuáles son sus deberes como subc n­dinado de la autoridad, y cuáles son, cuan­do la voluntad de sus conciudadanos lo eli­jan para un puesto de honor. Y la inicia­ción de este conocimiento también corres­ponde a los institutores, que son los que es­tán modelando esos pequeños espíritus, mu chos de los cuales serán poderosas colum­nas del Estado cuando los años hayan des­arrollado su inteligencia y cuando sus con - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 139 ciudadanos hayan apreciado sus cualidades . No sabe el maestro si en el más humilde puesto de su escuela, se sentará un varón que legará su nombre a la historia como ejemplo de civismo para las generaciones veni~ras . Y cuánta será la satisfacción de un maestro anciano, cuando recuerde que el hombre útil a la Patria, cuyo nombre vuela en alas de la rama, recibió las pl"l­meras lecciones de civismo de él y él con· tribuyó a encender ese amor a la Patria y a desarrollar ese gran corazón de ciudadano! La organización administrativa de nues tro pais es bien conocida, y está basada en la democracia, o sea el gobierno del pueblo . La división del poder en tres ramas dife rentes, representada cada una de ellas en las diversas entidades en que se divide el J)aís para su mejor administración, son no ciones sencillas y breves que debe aprender el pequeño que asiste a las escuelas prima rias . Puede el maestro agregar la enseñan za de los deberes anejos a cada uno de ln s cargos de cualquiera d e los tres poderes, y dar una clara explicación de la manera co ­mo cada una de estas ramas contribuye al prog reso general y a la ?: arantía de los de­rechos individuales Conocida la necesidad de que exista un g o­bierno que encauce hacia un fin único to­das las actividade s dispers a s; que haga res­petar por medio de la policía los derechos de los asociados, que garantice mediante el Ejér­cito, la integridad del i rrito1 ia patrio y la soberanía nacional, lo mis mo que la conser vación de las Institucion es y de las leyes, el niño tiene que saber qu ese Gobierno que favorece en todo a los asociados, y que garantiza su libertad, debe ser soste nido por los beneficiados con su existencia, e~ decir, por los asociados. En consecuencia , uno de los deberes cívicos del hombre, con­siste en pagar las justas contribuciones que el Estado le exige, como legítima retribu­ción de los servicios que le presta. Los que elaboran las leyes, los que las hacen efecti­vas, y los encargados de Yelar por el orden social y por reprimir la delincuencia, puesto que consagran al cumplimiento de tan sa­grado deber todas las actividades de su vi­da, deben encontrar en ello los medios de subsistencia de una manera adecuada a su categoria. Y cada uno de los buenos ciuda-danos debe contribuir a la medida de suH fuerzas a estos cuantiosos gastos, pagando los impuestos que las leyes nacionales, de J)artamentales o municipales les han fijado . RESUMEN El maestro no debe olvidarse un momen ­to de que bajo sus cuidados y bajo sus des velos se encuentra la ciudadanía de maña na. Los corazones que se agrupan a su al, rededor, son arenilla plástica, en la que el maestro debe dejar la huella imborrable de su inteligencia, iniciando la formación de prodigiosas esculturas. El amor a Dios de be ser la base fundamental de todos sus ac­tos . El amor a la Patria debe ser la norma de sus enseñanzas y todos sus sfuerzoR 11<"· ben encaminarse hacia el fin único de hacet· grandes ciudadanos, capaces de honrar a la Patria y de servirla. Este amor sincero pondrá en sus palabras todo el fuego, y en sus labios todo el entusiasmo que sea nece­sario para comunicar a sus discípulos esos santos afectos. Procediendo sabiamente, des corriendo poco a poco el velo que oculta es­tas grandes verdades ante los ojos de los nii'ios; demostrando cómo están de relacio­nados Di()S y la Patria; buscando las ad­mirables enseñanzas que se e ncue ntran en el Decálogo, base inconmovible de todas la -­legislaciones sabias y justas; inculcando en los ánimos dóciles de sus discipulios todo el alcance de la palabra "deber"; haciendo comprender todo el valor del derecho ajeno para que sea respetado; celebrando con la mayor pompa I>OSible las fiestas patrias pa ra rendir culto a los héros que lucharon y murieron por nuestra libertad; explicando la significación de los símbolos consagrados de la bandera, del escudo y del himno na­cional; mostrando la grandeza y perfección de nuestras instituciones, levantadas sobre la base del santo temor de Dios y del res­peto a su culto y a lo que con El se relacio­ne, y abriendo ante los ojos de los niños las puertas de un porvenir luminoso y bri­llante que sólo podrá alcanzarse mediante el cumplimiento del lema de nuestro escudo, habrá realizado el maestro una obra de in­tenso patriotismo, y coronado una labor fe ­cunda, que redundará en la gloria de la Pa­tria, y que le hará contemplar más tarde, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 140 LA ACCION ESCOLAR " .... Cuando la vida algodone la sien erguida ele nheas canas". su obra con la dulce y grata satisfacción rlf'l deber cumplido. E.:\1.\1.\ ÜSOHJO L. ESTUDIO DEL NIÑO La experiencia ha demostrado en todo tiempo, que donde quiera quE> exista una cor­poracióñ, sea cual fuere el fin que ésta persiga, debe estar sometida a determina­dos estatutos, esto es, a normas generales, o mejoi·, a una uniformidad a la cual debe-n ajustarse todos lr,s miembros de dicha cor­prn ·ación . Es este un sistema racionalmenlt• lóg-ico y que en la práctica ha producido los mt-jores resultados. Sin embargo, si es e to un hecho evidente, en cuanto se relaciona con las corporaciones que persigue un fin económico o de cualquiera otra índole, no dehe serlo de modo tan riguroso, tratán­dose de la escuela. donde el maestro no de­he ser considerado respecto d-e sus alum ­nos como un simple compañero. No siendo la escuela una sociedad, en que .el maestro y los alumnos deben star sometidos a normas C' o Jn unes, sino m á. bien Pn una relación ele d e pendencia, en la cual c>l niño apareoe c·omo elemento pasivo. e. · n c~sa do considE'ra r al ma s t ro c·omo el ele­mento supremamente a('t ivo, pu sto que pat·a llenar su mü:;ión. debe, en e nante. esté' a HU a IC'anc , penet J'ra decirse, en lo más íntimo de los ·' reH a quienes se propon forma r. esto es, estudiar­los psicológicament . La pedagogía siempn· ha procurado e. tableeer leyes. más bien n •­glas generales que ella consiclera comuneR .a todos los niños, pero prácticamente se \"(' , que lo cg~e la pedagogía de los puehlos más civilizados con. idera C'omo J'egla general, más bien pudiera tenerse en cuenta entre nosotros como la e.·cepción; de doncte se ele ciuce la necesidad cte que el maestro conoz­ca individualmente a cada uno de sus alum noR. En los países más adelantados del mun­do en materia de padagogía, como pudiera decirse de Alemania, lejos de sometersE" a los niño a sistemas o métodos rigurosa­mente estandarizados teniendo en cuenta so- .S'nion"lu p¡,_'J'.t fll•:RN..L\"Dgz, m -irmln·n r/p nut>.~frtt Asoónr1'6u r¡uiPn se disl i nyue por su consayracúíu ?1 dotes ¡Jedo r¡ógú!a . lamente la edad. se les st udia y C'lasifkH a base ele análisis profundament psicoló­gicos. Hay una ohsenación d poca exac­titud, y que entre nosotros ha sido ele\·ada a regla general: a mectida que el nií1o avan­za en edad; va adquiriendo u na capacidacl proporcionada a esa edad. Pero como esta regla es casi siempre defi iente, no se le ha dado alli grande omportancia. Además. como entre .11os ya e . ·isten todos los medios necesarios para cultivar en cada niño las ap­- titudes más salientes que lo C'aractet·izan. se han tomado éstas como base primordial para hacer de acuerdo ron ellos las clasi­ficaciones má~ científicas. cuyos importan­tes resultados admiramos en nuestro!'> días. Así todo indhiduo 'a como especializándo se cómodamente en la ciencia o arte para las cuales la naturaleza le ha preparado PI camino; en una palabra: allí no se ha con­trariado la tendencia conocida generalmen­te con el non.bre de vocación. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 141 Cosa muy distinta ocurre entre nosotro : y que hasta hoy parece pasa r inantt• . y para conciliar inclinac iones, Lt s m <"' r! • las ~eces opuestas. Es esta una labor que siempre ha í'on: t i­tuído para todo buen maestro. el mús rl i ' í cil de los problema~ y ·uya r s olución 11 1 '· pieza con los más grandes oh . ~U\cu lo ·: d <· ahi que hoy se considere t:omo un mito la ,·erdadera or~anización que pntre nosot ro ~ deberia darse a la instrucc:ié>n primaria. ha .s : de la civilización y del progreso . PEP.\ 1-l!:tt . \ . JJ I:Z. VOCACION DEL MAESTRO Como fácilmente puedf' ouse n · a r!=; f' , lo. : ·· res de la naturaleza. aun siendo df> la n ll. · ma especie, no poseen todo::; las mi¡;:m: s eu:l ­lidades que los hacen avlos pa 1·a ele · m¡w ­ñar determinado oficio; así, todC~s la s p io d ra ~; no sirven para cimientos d • las c·unst ruc­ciones, ni tampoco el pino tíene la resisten cia del roble para poderlo emplear con p ro· piedad en las obras que están sujetas R ma yor resistencia de peso. fuerza y movimieu to. Esta circunstancia en nada afecta la ar monia que debe reinar en los seres · de cada especie; al contrario, como lo prueba la ciencia, es como un estímulo para el perfec· cionamiento de ella, puesto que el distinr(J oficio que desempeñan, está dentro de los limites de la especie a que p rtenecen. Pn beneficio de la misma. Esta diferencia en los seres de la natura­leza, es lo que hace reconocer que no todos los individuos son competentes para desem­peftar la profesión de maestro. To-dos, si, según su criterio pueden censurar la labor educacionista, pero no todos tienen autori­dad mo-ral para· reglamentaria o dirigirla. Entre las condiciones necesarias que de­be tener el maestro, a fin de que su labor no sea estéril y pueda emprender con ab­negada resignacin la tarea de educar e ins­truir a los niños, la principal, por no decir la esenci-al, es la de la VOCACION, que no es otra cosa, sino las inclinaciones natura­les que disponen al individuo impulsándo­le _la 'oluntad, el €ntendimiento y demás fa­cultad f s morales, a conseguir un fin deter­minado que en el presente eafw no es otro que el de educar e instruir. olocado el indi\'iduo en esLas ·otHiil'io­llC . .;, gusta con deleite del estudio, descubn• con facilidad los medios más adecuados p:-t­ra hacer amena y provechosa la instrucción. at:ata y cumple los rcp;lamentos y disposi­ciones ordenados por sus .mperiores; no lo rletioenen en su labor ni la carencia d út i les o elementos para el trabajo, ni los m:1 los elimas, ni mucho meno la condic-ión dr los alumnos onfiados a su c·ui, t·-e !ajadas. si no pen-ertidas, po1· E·l ambiente desfav m ·ahl . ado su primera infancia, la s c:ostumlHt'::i , en que han pa· u la qu e, cles rior. No obstante, tenia sus momentos de cal­ma, y entonces dejeba comprender los ras­gas más nobles, que más tarde debían asom ­brar al mundo. No se le podía contrariar, porque en este estado se declaraba inven­cible. Sólo la presencia de Hipólita, hacia cambiar los ímpetus del más temible furor, porque ésta los distraía llevándolo sob r e sus hombros, a los que Simoncito solia lla­mar "jugar al caballito". Cuando por alguna circunstancia, tenía que ausentarse don Esteban, hacía a la fa­milia las correspondientes adver1 encías res­pecto al cuidado que debían prodi gar al p e· queño, con la expresa condición de que si el manejo del niño había sido correcto, lo llevaría a pasear. Sea que Simoncito trata­ra de ser menos inquieto, o que la familia , dada la corta edad de éste, lo excusara, el caso es, que jamás fue privado de semejan­te placer. Refiérese que en una de esas tan aca1 i ­ciadas y deseadas tardes de verano, salieron tío y sobrino a dar su paseo reglamentario . Don Esteban montaba un alazán, contem­poráneo del venerable anciano; Simoncito, cabalgaba en un burrito negro, tan ágil y ladino COI!lO el pequeño jinete. Por uno de esos tan frecuentes efectos de la mala suer­te, el burrito dió una mala pisada, con tan inesperada fortuna, que el jinete salió C'omo flecha por la tangente . Este, en ' ez de po­nerse a llorar, se tornó furioso y quiso bus carie la molestia al pequefio bruto; intervie­ne en esto don Esteban, y con voz severa , dice al sobrino : "No te enfur er~cas, Simón , que la culpa es tuya, porque n .. , bes mon tar a caballo". "¿Y cómo quieres que sepa monta · a ca­ballo, si lo que me has dado es un burro " - replicó Simón. Hasta entonces, este nifio apena. conta ba seis años . V. S . REI A A . (Continuará) . 111: .1111:. 111; llll ll:. llll .• lll ll.lllll . llll .• llll\. 11111.1111\. lll\i 1111\.111 11.1111!. : Habl a quien nos entiende Girardot, septiembre 22 de 193tl Sr. Dn. Aurelio Espinel-Bogotá Mi recordado amigo : Con verdadera angustia espiritual hace más de cinco meses que espero correo, tras correo, una letra tuya y nada. Eso no está bien; tienes que dejar ese egoismo y dejarte venir de cuando en cuan­do con esas cartas tan graciosas y al mismo tiempo sentidas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 143 Lo único que m~ hace perdonarte Ps "LA. Acción Escolar", que he recibido cou p .! ll tualidad hasta su cuarta entrega y en la cual he ~ido varios artículos tuyos; y por esas cuatro palabras que pusiste al margen del último número me enteré que tú eras el remitente de tan importante publicación. Te rn'anifiesto que no habiéndose extingui­do en mi el cariño por la enseñanza, a pe sar de mis ocupaciones hoy tan ajenas a ese ramo, he creído un deber constituirme uu agente oficioso de tal publicación, pues con sidero que si todos los maestros se empapa­I" an de las muchas y nobles iniciativas y en­señanzas que aparecen en "La Acción", con lujo de buena dicción y criterio levantad o. ya podría nuestra Patria ir redimiéndose de tantas esclavitudes morales y materiales a que está sometida. Pero pásmate tú del "Pasmo de Sicilia" cuando sepas qu~ a dos maestras rurales a quienes insinué que se suscribieran me han dicho : tal vez no nos suscribimos porque en un viaje que hizo una colega nuestra a Bo­gotá, un maestro a quien quitaron la escuela no sé si por mala conduta o por ineptitud le aconsejó, que no se suscribiera porque la re· vista no habfa publicado sino una lección modelo en cada número y qu una señora que fue maestra y que ahora tiene una así tencia había dicho que no ra pedagógica y algo más por el est ilo. Otras dos maestra ~· que llegaron ya a la edad de los amorr>. mis­ticos me dijeron que se suscribírian después, porque esperaban que salieran otros núme ros para convencerse si la Revista y la A o­ciación eran religiosas o masónicas pot·que en Bogotá había mucha malc'lad. Yo estoy como tú sabes acostumbrado a respetar profundament~ las ideas ajenas, pe ro franC'amente no concibo cómo hay maes tros que tengan a estas horas ideas tan es­trechas, porque te digo con sinceridad quf' si una revista como "Acción Escolar" no sa­tisface a l~s maestros es porque unos qui­sieran aparecer como la última palabra E'n Pedagogía, otros miran con envidia y rece· lo al magisterio bogotano y a la mayot· va r ­te les duele desprenderse de un peso. Yo estimo una revista para maestros así como "AccióB Escolar"; es lástima que un crecido número de maestros no aprendieron lo suficiente en las Normales y necesitan andar a caza de clases modelos y de cono-cimientos en periódicos y almanaques para poder salir con algo el día del examen; mu­chas veces no corrigen los errores de redac­ción sino que, de memoria, hacen repetir aunque nada entiendan. Los maestros que tienen nociones de la Escuela moderna, ex· pontánea, enemiga de definiciones absurdas e incomprensibles para los niños, deben sen­tirse satisfechos de leer una revista como la de ustedes, donde se demuestra que el ma­gisterio es capaz de escribir algo más que un boletín para neófitos. Me encanta que combatan los vicios socia­les, que desenmascaren a los malos maestros y que distingan a los buenos; lo único que me duele es que les interesa y les gusta más a las personas que no están trabajando en instrucción, pues aqui la he mostrado a va­rios señores y todos me han dicho frases elo­giosas para la revista. Si estuviera destinada a publicar claseci ~ tas, a ensefiar a dividir una línea en dos partes iguales, a descomponer una palabra en silabas, a reproducir trozos de libros de psicologfa o de manuales de metodolo-gía se­ria p1 ·opia para esos maestricos qu~ tiem· blan delante del Inspectot· o de esas mastri­cas que a fuerza de molestar en la Direc­ción las nombran, para descansar, a un co¡·­tijo rural; pero no para maestros que co­mo los de la Asociación aspiran a lleYar en Colombia el cetro espiritual del magisterio . Además el público ajeno al magisterio a quien debe dirigirse principalmente lo qut> ustedes escriben, no leerá esas infantilida­des y quedarán sin ser conocidos los má~ abnegados servidores de la Patria y sin voz entre la sociedad que ya comienza a distin ~uirlos. Pero como al decir de los franceses "cha· cun son gout", no está por demás que "La Acción", siga pu~licando en cada número esas cositas que les gustan a los maestros expulsados del ramo, y a esas maestras que hoy tienen asistencia. Debes comprender, mi querido amigo, que en todos los gremios hay ejemplares que van muy atrás del mo­mento actual y desgraciadamente el magis­terio no es excepción a esta regla. He leído en "La Acción" artículos que honrarian a cualquier revista; por esta la­bor te felicito y felicito a tus compañeros y quisiera estar enseñando para fraternizar más de cerca con ustedes. Sigan adelante sin Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Fmeza de «Gl Tiempo . DOCTOR SIMON ARAUJO, qui~n com.o maestro, co rno hombre público y como ciudadano es acreedor a la admiración, al cariño y a la gratitud eterna del pueblo colombiano. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Aten ción de El ~lempo. • DOCTOR JUAN SAMPER SORDO Gobernador de Cundinamarca, quien de seguro aten­derá como lo merece la 1 nstrucción Pública. Ha sido proclamado presidente honorario de nuestra Asocia­ción ya que es ferviente partidario de las agremiacio-nes de maestros. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 146 LA ACCION ESCOLAR hacer aso de las murmuraciones y absurdor­que sin duda hablarán de ustedes los inca paces de comp1·ender la labor que están de­sarrollando. Ya ves, mi estimado amigo, que paso por pródigo contigo y lo hago con la esperanza de que no echarás hielo de silencio sobre el grato calor de nuestra amistad de condiscí­pulos. Tuyo, Cuadros de Honor de algunos Colegios para eñoritas y niñas COLEGIO DE LA CONCORDIA FUNDADO POR LA SERORITA Avelina Moreno Uribe en 1868 Cuadro de honor en los meses de julio y de agosto de 1930 _ Edelmira Alfonso, Maria Emma Bulla, Ce ­cilla Cortés, Lucrecia Cuevas, Ana Tulia Del-gado, Ana Julia Dussán, Masha Finvarb, A velina y Ana Mercedes Gómez, Josefina Ló pez, Gertrudis Maldonado, Cordelia Moreno Gómez, Elvira Pinzón, María Elena Portela, Lucila Ramírez, Dilia Silva, Emma abogal, El va Tórres y Amira V anegas. La Diretora, Clotild , Jr.oren o d P M C! lcl rnwdo. Bogotá.-53-Calle 20. COLEGIO DEL SAGRADO CORAZON Di rectora-Seña rita J osefin rt Rod-ríg u tz Carrera cuarta-266-Teléfono 2-31 ALUMNA. DISTI GillDAH: Magdalena Bernal, Consejo Sarmiento, Do­lores Avila, Leonor Rodríguez, Mada Luisa Palacino, Elvira Sabogal. LEOPOLDO BORDA ROLDAN Lo conocimos en una entre ista celPhra da con él. De sus labios b1·otó la palabra sincera (' inconfundible que denuncia aJ hombr hon­rado, estudio. o, ilustrado y ajeno a las mez ­quindades. Fueron acentos de verdad que refrescaron nuestros espíritus que tántas veces se han contraido de dolor al cnchar a los fi 11<" ha· blan todo lo contrario de lo que sienten, a los que al expresarse en tono patriótico y le­vantado, delatan sus ambiciones escondidas, su incapacidad moral para ser sinceros, su hipocresía deseosa de medros prolongador.. En Leopoldo Borda Roldán, no adivina­mos sino un gran deseo de servir a la Edu­cación Pública, una fe sincera en el progrE> so de Colombia, un anhelo pro.fundo de ser el amigo, el compañero leal de lo· maes· tros, de g(}zar con ellos en la dulzura de di­sipar tinieblas en los espíritus, y de correr con ellos por los dolorosos y áridos senderos de la incomprensión humana .... Y ya se nos olvidaba decir que el caba­llero por sangre y por espíritu que se llama Leopoldo Borda Roldán, ha sido nombrado Directo1~ general de bducación n Cundina­marca. Tal nombramiento responde a una ne · sidad del momento histórico que vi\ imos; es una garantía par los que nos disgusta mos cuando oímos decir que hay maestros malo . absurdos; buenos acaso para impo nerse con caracteres fecundo~> e im bo Tahle;; en la gañania o en la tienda replct a de mE>r cancías a\· riadas. Es una garantía p _tra los que nos creemos estar al amparo de muchos vendabales escudados en nuestro propio YO . Borda Roldán también es una amenaza: para el chisme, para la intriga, para las ineptitudes morales y de cerebro; para los maestros que estriban su bondad en la adu­lación y su pedago.gia en el orgullo necio de los que no alcanzan a analizar su propia ignorancia. Borda Roldán no concibe el magisterio sino como un apostolado: así como nos(}tr s queremos que sea; así como nosotros ve m o que no es en un porcientaje que debe ser disminuido·, diezmado, extinguido ..... El magisterio cundinama1·qués puede e :­tar seguro de que el Director de Educación Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L:A KCC10N ESCOLAR 147 será un centinela insomne de los más her­mosos ideales: el niño, la escuela, el cam po, el honor del maestro, el bienestar de lo que enseñan: la Patria. TAL Asociacoón de Maestros y Profesores puede estar convencida de que el Director de Educación, em:papado en la sociología de los paises más cultos de Europa, no en­tiende cómo hay maestros que miren con indiferencia las asociaciones. lAt Asoc·iación dC' Maestros. cree que tos doctores Carbonen y Samper Sordo, mere­cen bien de Cundinamarca l)orque no nos afrentaron con un político primíti \'O; l)Or ­que nos estimularon con un intelectual abier·­to a todos los progresos de una democracia que no quiere perecer .... Borda Roldán no es orgulloso, como· no son orgullosos los hombres de verdadero mérito. Borda Roldán está entrenudo en todas las nobles disciplinas que impiden el fracaso. Que la :pesada carga de dirigí r a los que nos llam'Clnws tnaPstros. le sea ligera! e. DiAz QuEvEoo . RETAZOS Hemos recibido el informe que el doctor Tomás Cadavid Restrcpo, SPcretario del Mi nisterio de Educación, rinde al sc>ñM :;.\linis· t1 o del Ramo. Lo hemos leído c•c1n la aten­<' ión que tal documento mer ce, y (':Jn el en­tusiasmo que en nosotros ha logrado despE't·­tar el espíritu profundamente anali?:ador y honrado del ilustre intelectual antioqueño. Y decimos que ba lO{Il'ulio, porqu para LA Acc1ó · EscoL.\H, no son hombres inteligen­tes todos los quc> "an llep;ando a los altoH puestos sino sólo los que. . . . son intel igen • 1 •s, como Tomá. Cadavid RestrPpo . Acordes con las ideas ex pu ,¡.;tas en l men­cionado informe, y en las cuales estamos empapados decididamente, empezamos hoy la publicación de tal informe, espe1 ando que será del agrado de nuestros lectores, qui nes encontrarán allí temas dE> suma iml)or­da. que no deben descono ·er lm; encargados e enseñar. Ojalá las ideas del docto1· Cadavid Restre­po, tuvieran la resonacia que mE>recen en la vida nacional. El informe dice asf: "Años hace que la opinión honrada y cons-iente del pais pide una reforma educativa, acorde con nuestras doctrinas filosóficas y re­ligiosas, con nuestras condiciones étnicas. Algunos esfuerzos ha habido en este sentido, ero no se ha llegado a un resultado efec­tivo. Convencido de esto el Ministro de Educa­ción quiso elaborar un proyecto de ley que en lineas generales e intensas, abriera la puerta a la r ,no,· ación escolar. Para est{¡ el gobierno nombr• una Junta Asesora all honorrm, que ayuda1·a al Ministro en la l)rP paración de un plan armónico. Los respe­tables miembros de la Junta tt"abajaron l)a triótica y eficazmente; son a<'reedor s a la gratitud de la nación . * ,~ * on acierto se inicia el proyecto con la C'reación del Ministerio de Educación. Has· ta hoy ha sido una entidad l)ara itaria, sin presupuesto, pues en realidad la higiene .> salubridad se lleYa las dos t rceras part .s de lo que fija el congre. o . Es justo e indis· pensable que la higiene y la salubridad fun· cionen independientemente. Asi el Ministe­rio de Educación subsistirá l)ara la edu a ­ción y nada más. En todos los paises de cultura sul)erior. la educación está dirigida por una corporación técnica compuesta de individuos especializa­dos en los diversos ramos, que se consagran con todas sus fuerzas a la obra; "que si­gan, como dijeron los miembros de la Mi­sión Pedagógica, con escrupulosa atención el movimien o pedagógico en el inmenso campo de la formación del hombre; que con alto criterio, basado en estudios l)rofun­dos, experiencia del medio y larga l)ráctica, acaben con el espíritu fantaseador y de me­ra imitación extranjera, y que pongan la educación fuera del ambiente político". Hé aquí una gran razón: que la educación esté a muchas leguas de estas constantes y epidémicas conmociones polfticas. Para Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 148 LA. ..A.CCION ESCOLAR la ~Solución de problemas cientlficos se re­quieren serenidad, observación y constancia, virtudes del todo extraiías al infierno hir­viente de la poUtica tropical en la que triun­fa el sentimiento, no siempre puro, y no la razón, la que, en concepto de Kant, es la única que tiene el derecho de voto. 'En punto de conveniencia técnica, no es dificil, nt aún preciso, hablar prolijamente respecto de ella, al tratarse de educación nacional; la experiencia de otras regiones, abonada por el éxito feliz, comprueba el aserto. En Hispano-América, podemos citar la Argentina que, con su Consejo Superior de Enseñanza, está organizando ejemplar­mente la educación. Antes que la Misión Alemana propusiera al Congreso el establecimientd de un Con­sejo Nacional de Educación, el Congreso Pe­dagógico habla lanzado la idea en el año 1917. Presentaron al Congreso proyectos ten­dientes a la realización de ella, los doctores Rafael M. Mesa Ortiz, Bonifacio Vélez y Francisco de Paula Pérez. Mas, tan lauda­ble pl'oyecto no alcanzó a se1· ley. Tal como queda constituido el Consejo en el proyecto actual, consulta la eficacia, pues se divide en secciones que serán dirigidas por jefes competentes y cuenta con el con­tiengente de "los más altos 1·epresentantes del magisterio y de la intelectualidad de la República". Como asesoras del director de educación, las asambleas crearán juntas t écn leas en loE\ departamentos que secunden la labor de! Consejo Nacional . De est modo se tendrá la unidad. * •• Es saludable la disposición por la cual las construcciones escola1·es obedei'.can a las prescripciones del Consejo Nacional, en el cual habrá un arquitecto y un médico, que velará por la higiene. En punto de edificaciones y de muebles escolares se han cometido gran'des errores. con intención sana se ha creido que la refor­ma educativa estriba en poseer edificios con lujosas fach•adas de cemento y aulas arte­sonadas, muebles costosos y pesados. Este es un anacronismo. Ya la escuela ama el cam­po; se ha salido de esos cuarteles inmensos donde se almacenaban alumnos a otr la voz del maestro. El minimo de edificio en el máximo de teneno, es la norma de la moderna pedago­gía. En el campo, en el jardín, y en la fá­brica, es donde el guiador de los niños diri­ge la educación. La sala de clase se nece· sita sólo para ciertos ejercicios de realiza­ción, de colección de documentos y de orde­nación del museo escolar. La escuela-jardín y la escuela-granja, son realizables en este pais, pues, sobre todo en las poblaciones y campos el valor de la tierra no es aún muy subido y es fácil pa­ra los concejos obtener buenos lotes, en los cuales se levante un escuela cómoda, con luz y aire; esto es lo esencial . El dinero que se gasta en cemento y en pupitres americanos, se invierte mejot · en semillas, herramientas para la agricultura y demás material indispensable para la en ­señanza. Los conceptos quE' van a leerse, de don 'l'ulio Gaviria Uribe, tienen la autoridad qu e Jlos dando a cada cual la indicación qu e necesita, animando a los retardados, orien­tando a los que pierden el camino y guian­do a todo el mundo sin imposiciones Yio­lentas. Allf hay orden, pero no inmohiUdad: por eso no requiere hancos adaptables a la es­tatura del niño; hay trabajo, pe1·o no col~<> tivo, sino individual, y por lo tanto sobran los pupitres uniformes, pegados al suelo en filas monótonas; y hay disciplina, pero una disciplina alegre. nacida del entusiasmo por lo que se hace, y no por el temor al maestro ni del deseo de sacar premjos; por eso no son aceptables en la cla..sP-taller los muebles rígidos y antipáticos, hechos para un audi­torio y no para un enjambre. Ahora se com•prenderá el error que come­temos al gastar los recursos comunes en la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 149 compra de unos muebles tan costosos como malos, cuando el más humilde de nuestros carpinteros nos haría, por poco p1ecio, las mesas que exige una escuela verdacle¡·amen­te moderna". ·~ * * Bas esencial de todo anm ·e en la educa­eión, es el establecimiento de escuelas nor­males dignas ele ese nombre. Hoy no se concibe esta clase de plantel<><; sin orienta­ción científica, para lo cual necesitan: un personal docente apto. -.:::sto es, de inteligen­<' ia despejada, voluntad robusta, amor a la educaeión y eonducta moral irreprochable; u11 profesorado y un cuerpo directiYo de es­pee iaJc•s ·condiciones, y, además cd ificio ade­CUéHlo, mejor en el camp(', y gabinetes pa­ra el estudio de la física, <1uímica, y de la p.·i<·ología e. ·perimental. Las escuela. norm:Úe~ deben ser el obj •­t o preferente de las atenc~ione ' del gobier­llll. l~s ine)(plicabl<> que hasta hoy se hayan tenido olvidadas, easi abandonadas; su })( n­!' um estú anticuado y <'arce n de elementos urgentes para su marcha satisfactoria. En algunos países, las normales son facul­tades incorporadas n la universidades. :\!éjico entró por ese camino, se ún la ley san<'ionada en julio del año pasado. Lo que se busca con esta medida es da1· c: arácter profesional al magisterio; asi los educadores se ven dignificados por la láurea académica, que los coloca en un nivel supe­ri ror ante la sociedad. Quizás esto no se posible aún en Colom­bia, pero sí es de rigurosa urgencia quE> se atienda munificamente a esos semilleros de maestr<>s. Para conseguir que baya normales dirigi­das como lo requieren las circunstancias, es preciso enviar jó enes al exterior a que estudien la organización de ellas en Europa y Norte América. Al siglo del telégrafo, del automóvil, de Napolón, de Bolivar y Bismark, sucede el presente que será el de la ciencia de la edu­C'ación. Se preocupan más los estadistas mo­dernos por orientar la juventud que por ex­plotar las riquezas naturales; es que para que el progreso material Yenga, se requiere que antes se formen los que lo han de im­pulsar. Por eso la pedagogia tiene por eje principal, el estudio profundo del niño. Para );)lasmar varones hay que ver que los plasmadores lo sean. De las normales saldrán los maestros pa­ra la escuela: rural, para las primarias, y los inspectores, emtpleados éstos que tienen por misión continuar la obra normalista, ya por una labor individual, ya por la colecti­va con las escuelas de vacaciones y cursos de perfeccionamiento como lo estatuye el proyecto que se comenta, y en la forma que lo disponga el Consejo Nacional de Edu­c: ación. Dilatado campo de acción tendrá el Con­sejo Nacional; dictará reglamentos. pénsu mes y programas para la escuelas norma­les, primarias y de párvulos; formará una estadistica escolar científica; creará la bi­blioteca pedagógica y museo escolar; publi­cará una revista pedagógica; conceptuará sobre libros de texto y, en pocas palabrax. dará orientaciones a la educación colom ­biana. No es posible que sigamos viviendo en la penumbra de la civilización; porque a eso equivale el deja¡· que la educación no ande acorde con los tiempos. O reforma educa ­tiva o catástrofe, podemos exclamar, paro­diando una frase célebre en la historia df' Colombia". ENTRE PARENTESIS .Muy natul'al pai·ece que un pad1 e d fa­milia aspire a sacar de su hijo un mal m~­dico o un abogado mediocre, pero par ce monstruoso que el gobierno preste su ayu­da a un padre de familia que quiera con­rertir su hijo eu maestro dr escuela. habien­do nacido únicamente para arriero o carni­cero . Al rábula y al tegua los busca el público para que lo explote; el maestro Rin \·oca­ción y sin prepa,-ación, bu'sca al pueblo pa­ra envilecerlo. *** Es un crimen contra la humanidad que haya quienes le firmen un diploma de maes­tro a quien nació para hostelero, agente de negocios, o zapatero. *** Hacer campaña contra los malos maes­tros es sanear los horizontes de la Patria. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 150 LA ACCION ESCOLAR II!Cll SECCION LITERARIA IICll ALMAS EN FLOR Lo alegre sólo existe de la vida en las fúlgidas auroras. <'uando las almas son aYes canoras que vuelan bajo un cielo que se Yiste de aquel azul profundo y transparent que dio color a su cambiante raso no en las pálidas nube del ocaso, sino en las tintas que vertió el Orient t'. Horas en que la mente s abre a la vida como flor temprnnn , rebosante de aroma y de frescura, qu ofrece al sol en su orola punl l ambiente glacial de la mañana. Solicitas cuidado reclaman esos pétalos preciados, para que el viento al desplegar las alas, ele sus débiles tallos no los quite, ni aje la lluvia sus preciosas galas, y un aliento fatal no lo!" marchitt~. i un pobre sembrador contempla nt" a 11<~ que se 'Ubre de flores la planta misma qne sembró su mano. y olvida los dolores qu aguda zarza le cau ó incl mente al inclinar la retostada frente por dar cultivo al tallo tembloroso. y hoy ve el fruto, abundoso en matices, en néctar y en aroma, que cada flor le ofrece en su capullo. dulce sonrisa de infantil orgullo a sus labios asoma. porque mira radiante de alborozo. cual p1emio merecido, el sudor en estambres convertido, y la inquietud de ayer rocada en gow : mayor será el contento ·que el corazón ufana deJ sembrador que por cuidar se afan~1 en el amplio jardin del pensamiento tiernos capullos de la selva humann. La vida de la flor es pasajera: abre su broche al des{)untar el día y e deshoja al viento de la tarde; y el hombre en su carrera es lámpara que arde y aun después de expirar, su luz envía; así el artista, el pensador y el sabio van a colmar en todas las naciones el cerebro de mil generaciones con la enseñanza de su propio labio; porque ellos vi ven la perpetua vida del ideal que de su mente brota, téll como el sol, que mprende su parl irla por el espacio que su lumbre baña. y al morir tras la cúspide remota del enhiesto peñón de la montaña, prosigue haciendo de su luz derroclle, deja en su ruta luminosos rastros, y adorna luego con diadema de ast •·os los denegridos bucles de la noche. El germen de la idea que recibe la infancia, si es átomo de luz relampagu~ a . y si es polen de nardos da fragancia . Sembremos n las almas infantilt>g benéfica simiente, y asf veremos plácidos pensilef'i y no zarzales de maraña hirient e. Es necesario a todo jardinero conocer la zizaña y la semilla. y sevarar el grano lisonjero, del abrojo infecundo que lo humilla. Y siendo la mujer la que derrama la semilla primera en el naciente corazón del niño, ha de prender la luminosa llama de la piedad sincera en ese altar más blanco que el armiñe. do entre nubes de incienso vagaroso con virginal ternura­alimentan el fuego esplendoroso las vestales del Bien con mano {)U ra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 151 Por eso el alma que a la ciencia invoca siente dulce alegría al ver que apenas se levanta el día, la turba femenil, inquieta y loca recorre del estudio los verjeles robando a l libro sus preciadas miele~ . así como lo hiciera entre rosas, y fucsias y alelíes, con ansia placentera, tierno enjambre de alados colibríe:-;. En esa misma m ·uchedumbre ufana seguramente encontrarán maña na, el niño, arrullo que lo llame al sueño; la juventud, fulgore encendidos; y la vejez, bejucos florecidos que a su ruina se abrac~n con empeño. Para medir la inmensidad pot nte de la misión que 11ena en este mundo de la mujer el entusiasmo ardiente, inclinemos la frente, y meditemos con pensar profundo que aunque el dolor el pecho nos ta la d r P. llevamos en el alma el ntimiento que deja en nuestro ér e e fragmento fiel corazón de Dio . . . que llaman mar! •· ~·! Jo. tll í · .NL\t.IIO , \110 Pt \T . \. ELOGIO DE LOS ARBOLES Amemos los árboles~ A su sombra generosa, blanda y d ul · .. nuestras almas han dormido, luminosas y triunfantes, los ensueños ele la ' ' irla, del do­lor y la esperanza! Cuántas veces las ardientes llamaradas de los soles que nos quem'an en el cuerpo y en el alma la nostalgia Yan sembrando. soportar hemos tenido sin que un árbol com- , pasi o nos proteja con su sombra! Amemos a los árboles! .. a verdura de los limbos de sus hojas es preludio de esperanza. El chirrido de sus gajos que se chocan al impulso de los vientos nos invita al tt·abajo a la lucha. La solemne y misteriosa sinfonía que en sus ramas canta el viento, es la Gloria que nos llama al jardin dond€ no han ido sino locos inmortal es ... E l rama j e que a los cielos Ya elevándose pausado, impasible y sordo siempre al fu ­ror de las tormentas, es el símbolo sagra­do del que ajeno a las borrascas impetuo­sas de la vida, alza siempre hasta los cielos el blancor de la plegaria ... ! Amemos a los árboles! Ellos son los compañeros, los hermanos siempre buenos del viajero, que por rudo~ e infecundos arenales, va arrastrando la. torturas y el dolor de su existencia ... Y es el árbol, siempre amigo y siempre suave, el que forma un cortinaje regio y grande, sobre el triste y el cansado pere­grino que posó su cuerpo hambriento sohr el tálamo suntuoso de la tierra . ¡Amemos a los árbol e ! Y en la plácida verdunt ele sus hojas, y en el cáliz perfumado de sus flo1 es, permi­tamos que las aves, los cantores d e inmor· tales sinfonías, sacien todos los anhelo. d sus picos y la sed siempre infinita ele sus a las ..... . ! Y dejemo. siempre, siempre, que la miel de sus corolas, a la celda silenciosa ele la abeja Yaya dulce. y sea alimento del insec­to IJendecido . . ... No ll ej ruos que, sin aJ ·­t€ y con daño, 1 hacha fiera, de la entra· ña palpitant de los árboles haga brotat· el raudal santo de la sa ia cristalina! ¡Amemos a los árboles! ' obre cunas so nrm;ad a~. l o::; d s pojos 1/ora d<'l C'armen). Luces, flores, armonías, todo aquello que hace conmoYer la fibras más sensibles, se habia dado cita en aquel lugar. El teatro es- 1 aba colmado de una muchedumbre selecta. .JnYentud y belleza reinaban allí y con sus ~oHrisas ingenuas. sns miradas radiantes de satisfacción, animaban más aqnella reunión cuyo exclush o fin , era una demostración es­pontánea salida cumplido con el sublime deber de la grati · tud y del cariño.". Calló y un ramillete fresco dfl v io! tas apareció en las manos de la reina de la fies­ta; unas violetas, en cuyo centl'o brillaba cual diamante una lágrima. Al siguiente día, sólo se hablaba del triun­fo del ramillete de violetas del "diamante dP la gratitud y del afecto", GPrarrlo rlf'/ .lfw·. Bogotá. agosto de 1930 . ENTRE PARENTESI Hay en el Magisterio dos clases de d - magogos a cual más peligrosos: la de les que no quieren dejar piedra sobre pied1a de la pedagogía antigua que formó tod s las civilizaciones históricas, y la de los que ven en toda innovación, en todo nuevo pr - cepto educativo, un pecado contra la aut - ridad, un atentado contra la tradición y un ataque contra sus profrsores. que, dicho s.e-~ de paso, son o fueron un f1·acaso tan gran­de como sus discípulos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCTON ESCOLAR 153 ECOS D E LA PRENSA C:omL 011 el número anl erio1· manif <'~ l n­nw ·, •;on motivo de la reo rgarlización dP lllltchas ol'iciuas dependientes del Poder Eje­c- utivo, se desató una catilinaria tremebun­lla que anatematizaba cuanto hay de exis­tente entre nosotros en lo que a Educación hace referencia: Sist mas, Métodos, Proce­d imienlos, Formas y qué sab mos cuántas otras palabras con sentido o sin él, según que las emplee quien sólo t1·at a de poner en práctica la sentencia del Yulgo de que "en rio revuello ganancia d~ pesrarlon·s"; quien lo haga por el prurito tropical de e .<;¡JÍrit/1 de imitaci6n: o quien a la verdad, como sí hubo casos, de los que reconocie1·on lo e i~­t nte y .· e inte1·esen honrada m nte por nues­t 1·o mejorami nto, sob re 1 odo en Jo relath o a la formación de la GARREH ~ l f)r)/ , .ll :lf~','­' I'RO. mediante la cual, lo:; más capacitados de quiene. \' ienen d~dicándos a las act iyi ­dades educacionistas sean los consultores en lo tocante a ciertas IH '(·c•sarias rf"JornHtS. tt consrcur11Gi.ct de las cuale s, o mejor dicho eomo 0uusu de ellas, lleguen los ma su·os a ocupar cierto cargos que hasta ayer otor­gaba la intriga cuando no pasiones más ras­u ·eras, p ro a 1 cual . s ne<.:esarío, por sobre toda necesidad, Ile,·ar a qui n s a más dt• devengar l ngan qu e obra 1·. 8stamos observando que d de que fu · ron pasadas las ternas para nombramientos de Directores de Educa •ión en los Departa mentos, han cesado Jos fuegos en e l frent . T!Js posible que vuelvan a mpezarse ahora, en que ya posesionados los favorecidos (que por lo que estamo viendo fueron de los que no hicieron bulla) traten de organiJ.ar sus dependencias ... Por nuestra parte, somos partidarios, lo hemos repetido muchas vec s, de la forrua­cios de la Carrera del Maestro, pero ello debe hacerse sin tantas alharacas, como SE' han hecho siempre las obras verrladerament meritorias y desinteresadas. La obra del maestro, con todo lo ingra­ta que es de suyo por lo noble y sublime, tiene sus defensores. Nosotros nos hemos asociado para ello. Insertamos, pu~s. según el orden en que aparecieron algunos de nuestros escritos ten­dientes a ello, dándole prelación al del se-ñor Rafael Canillo Leal, uno de los pocos pedagogos que está .colocado en donde le co­ITesponde por derecho adquirido. Una opinión más sobre instrucción Hemos ,·isto y oído en estos últimos m ses una serie de artículos y conferencias sobre educación, en las cuales se hacen apreciaciones de dhrersa índole y se miten \ ariadas y heterogénea opm10nes a cerca de la solución que requiere el ·•gran pro· blema de Colombia", como se le ha llamado. Nos interesa sobre manera todo lo qu<> sP relacione con este importantísimo ramo, po1 no ser del todo e. ·traños a él; y de ahi que nos llame intensamente la atención toda idea o concepto· referente a este tema demuestra una a~pil ación justa y unánimP porqu el ramo educativo s acomode a las necesidades del país; pero qué dispari­dad de opinnion s: éstf' sostien que la es­cuela debe conv rtirs n tall 1· y granja agricola; aquél pregona, ante propios y ex· traños, que Colombia es un pueblo de anal· fabetos, sin que se tome el trabajo de con sultar la estadística; no pocos se han dado a la injusta tarea de afirmar que no tene­mos maestros; y, eguramente, los que ésto dicen que no han tenido ocasión de conocer de cerca la labor de estos abnegados servido­res. No falta quien niegue la eficacia de las escuelas normales, quizás sin que sP preocupe por informarse, en lo más míni­mo, del funcionamiento de estos planteles. Justas apreciaciones se han hecho, en cam­bio, y acertadas soluciones han sido ind i­cadas por individuos que trajinan sin de.·­orientarse en el campo de la educación. Cierto es que en esto de la enseñanza res­ta mucho por hacer para llegar a la meta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 154 LA ACCION ESCOLAR deseada; pero, desconocer la eficaz y ac r­tada labor de tantos meritorios maestros y sostener que la escuela no ha eYolucionado, es sencillamente inaudito; es, por lo menos, injusto, antipatriótico y altamente inconve­niente. No es ésta la manera de estimular al personal docente, ya que estímulo es Jo que necesita para que su trabajo resalte y acalle tan fal as apreciaciones. e nos dirá que somos demasiado conformes y que f'sto es una prueba de atraso: preferimos e!1t calificativo a trueque de ser justos y op· timistas. La opinión de que hay muy bueno ele­mentos en el ramo educacionista está res­paldada por quienes sí tienen autoridad para calificarlo; y si es preciso el concepto e.·. traño, basta saber que los pedagogos alf' manes consideraron a los maestro de Co­lombia a la altura de los de su país. Qne la Escuela Normal Central de Insti­tutores no prepara verdaderos maestros? Tal afirmación carece de fundamento. Ojalá los que ésto sostiene se informen ele la mar­eha de dicho establecimiento, donde pueden empaparse de los últimos métodos pedagó­gicos, Es de sentir que no hayan presencia­do, por lo que se ve, los trabajos ele los alumnos-maestros en psicología práctica y sus lecciones con cent J'os de interés. Los jóvenes que alli se gradúan salen perfecta­mente capa itado para dirigir escuelas l trabajo; esta es una verdad evidente, pe1·o es necesario poner las cosas en su punto; la escuela primaria no puede convertirse en taller, necesitamos escuelas complemen­tarias y vocacionales para niños que hayan recorrido el pensum primario, o hayan ad­quirido en conocimientos siquiera las nocio­nes más esenciales. Esta idea ha sido y.a emitida, preci. amente por un macst ro en ejercicio. La escuela primaria debe esta · las cosas tendría que ::;er milé1gnlsa. La equidad indica qut• se cl1' a D ·os Jo q tP es de Dios y al César lo qwe es el l C~s· r. Conespónda e con lealtad n qui<'nes con : b ­negación y acrificio lahot·an por la Patri HAF.\EL CAHHlLLO Ll·' \1.. Por la Educación Nacional .Wlota ctualment un ambiente de re1 o­vación. Ideas nue\·as surgen por cloquiel·t . Crítica a los asuntos que creemm; comprfll­der m•ejor que quienes no han de d•esgraciadamentf' los niños qu<' coHeurren a las escuela~ no salen de ellu con ninguna profesión, porque las ec:;cuelas no son talleres ni establecimientos de se­gunda enseñanza. Supongamos en uno d. nuestros discípulos nna disposición especial para la pintura o p::tra la música; sabién­dolo el maestro puede hacer algo? Su fami­lia no cuenta con 1ne estudiar t'll la Normal y llevar Yarios años de práctica. procura en cuanto esté a su alcancP estar al corriente de las últimas palabras en peda­go~?; ia, para ponerlas en práctica de acuerdo con las circunsLancias en que se encuentran nuestros pequeñitos. Yo ct·eo que los talen­tos pedagógicos que han ~·esultado última­mente, no se deben contentar con denigrar al magisterio, que nunca ha estado con los brazos cruzados ni ha ¡·echazado ninguna in­novación. Esperamos que prácticamente nos expongan sus ideas, y que poniéndose en contacto con los futuros ciudadanos de Co­lombia y estudiando sus necesidades má~ de cerca, nos digan: yo lo haria de esta ma­nera. El mal no se remedia denigrando a quienes siempre h.an dacio pruebas de ab­negación y sacrificio y creo que Dios, la Patria y la sociedad les tomen cuenta a quienes poseyendo un conocimiento esp cial del asunto que nos perjudica, no manifies­ten sus aptitudes sobresalientes para n e­ñ. ar al que no sabe. E. O. L. DE NUESTRA CORRESPONDENCIA El Presidente de nuestra Asociación juzgó oportuno y necesario, por rawnes que explica, remitir una circula¡· a los periódicos matina­es de esta capitaL El Diario Nacional y El V1tevo Tiempo, r~spectivamente, le dieron acogida en sus ediciones del 11 y 12 del que cursa, por lo cual exteriorizamos nuestro agradecimiento a estos importantisimos dia­rios que de modo gallardo nos brindan sus tribunas prestigiosas para defend~r a los maestros.-Deben conocer nuestros lectores la mencionada circular: Bogotá, septiembre 10 de 1930 Sefior Director de. . . . . -L. C. Tengo el honor de anticipar mis agrade­eimientos por la benévola acogida que de se-guro habrá de dar a las siguientes líneas que van a servir de apoyo, complemento, ex­plicación, aclaración, rectificación, y hasta de reto, (según los varios casos), a los dis­tintos escritos que desde las columnas de la Prensa han visto la luz pública con moti­vo de la benéfica campaña que en pro de la educación en general y de la primaria, base de cualquier otra, en particular, se viene li­brando de unos dias a esta parte. He de comenzar por declarar al Sr. Direc­tor y a sus asiduos lectores, que no vengo con pretensiones de polemista en forma algu­na, sino inspirado solamente por la verdad y la justicia; y que si mi voz en particu­lar no vale nada, adquiere acatamiento y respeto en cuanto que es el eco de la "Aso­ciaci& n de Maestros y profesores de Colo-m- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 156 LA ACCION E ... COLAR lJi.a '. corporación que exige su puesto d€' primera linea en las falanges de uantos quie1~n librar campañas culturales en Co ­lombia, como que tiene adquirido tal dere­cho desde el primero y único COn!fn so l)t •­dagógico Jútcion1Ctl habido entre nosotros, Y esto por las razones que venimos exponi n do en LA AOOIOX Ef:JCOI, .. IR que es nu s ­tro órgano desde que la voz autorizada del apóstol que responde al nombre de Agustín Nieto Caballero dio el grito de alarma so­bre la necesidad de adquirir el perfecciona­miento educativo colombiano. La "Asociación de Maestros y Profesores de Colombia" APOYA pues, la benéfica cam ­paña a que hemos hecho referenckt, porque su objetivo ha sido siempre el perfecciona­miento moral, social,· intelectual y económi­co de los educadores y, por ende, el d la Educación. De consiguiente se complace en revelar su agrado sumo al considerar que fue1'a de su seno hay también un núcleo de intelectuales, o en general de int resada. , que quieren ayudarla para sa ·ar avantes suH caros ideales que viene acariciando clesde luengos tiempos, pero lo cu·ales han venido encallando a toda hora contra la incompren­sión de los encargados de formar los pre u ­puestos educacionales; contra la indif ren­cia de la sociedad n g n r-al; y contra la desidia de los malo maestms n particula1· que no han podido dars en nta de lo qu seria, de lo que podría la agr miación de to ­do los maestros del pais . COMPLEMENTA los escritos en cuestión, porque acaso a ninguno de sus autore P le ha ocurrido añadí 1· a los conceptos emi ­tidos, el honrado y ' ' eridico r ferente a la ausencia de culpabilidad ninguna que •asist e a los maestros, en cuanto a las deficiencias que se vienen anotando, siendo así que en­tre nosotros no es autónoma la escuel·a; que tienen los maestros que estar sometidos a la oam,i.sa dP fuerza que es el pensum ofi ­cial vigente; y que, auncuando a si no fue­ra, sus exiguos sueldos no les permiten ha­cer erogaciones para adquirir los elemento que el Gobierno no ha querido o no ha po­dido darles para encauzar la Escuela según la innovación que en algunos países de Eu­ropa y América vienen ensayando. EXPLICA de este modo los citados artí­culos, porque sin duda alguna en el ánimo de muchísimos lectores pudo haber queda-do n u ambigüedad la impresión desfa- Yorable de que . on los maestros r•esponsables de tantos desperfectos como quie1·en forjar­se algunos de los comentaristas. ACLARA por lo tanto el sentido de ellos, porque no es 1 arional ni equitativo, como lo vamos demostrando, que algunas de sus ase­veraciones constituyan como anatemas para los maesüos, auncuando en algunos caso. esa no fue1·a la intención de sus autores. RECTIFICA a qui.enes en tan torcidas in· intenciones pudieran inspirarse, y les denun· cia desde las columnas de la misma pren· sa en que pudieron haber pretendido deni­grar a los maestros, la sinrazón de su,; razones; lo soslayado de su intento; o cuan· do menos el de!';.eo ele sus medros con detri­mento de justos derechos adquiridos, si e. que con ciertos sc r ilos tortuosos, agresi­vos, los de los anónimos, han pretendido reemplazar a los mae tros sin más explica· ción que ¡Jorque sf, ya que no han tenido el valor de presentarse ni siquiera hasta 1 puerta de nuestras escuelas, nó a vitupera1 ya que la críti a es f'ácil, sino Ntm bidn .t '>Ob1'P todo a BN8l':J .... , \R. pues los maestro . alardeamos de S€r ctóciles a toda innova· ción pero en 'ano heJilos esperado la visit~ de criticones d <.:artel, su exorcismo sal· 'ador, el diagnósli ·o práctico y tangiblf d su n:1ilagrosa panacea . RETA tambif\n la ··A ociación de Mae t ros y Profeso1"tCs ele olombia" a quiene. quieran enseñarle, a que lo hagan a la ma yor bre,·edad posible a quienes saben de ver­dad, con la advert u ia de que es nuestrc anhelo perfeccionarnos como lo venimos pre gon,ando en todos los tonos desde las co lumnas el La . tr-cióu !JS('Olar, y que en tod( caso exigimos que H sepa, de una ,·ez po1 todas, i es Yerrlad que todo es censurabl en el abn'8gado maestro colombiano, que ca rente de elementos d todo orden, realiza el mi.lagro de educar instruir a sus alumnos; si es posible, po1· otra parte, que quienes tan to predican lo contrario puedan por fin de­jar de hablar para hacer algo; o si es que se trata, simplemente, según aludimos en la última entrega de nuestro órgano, de la re­fwti? ilo dP los puestos pú1Jlicos ... Para terminar, reitero nuevamente al ::sr. Director mis más sinceros agradecimiento por la inserción de las presentes líneas en su lucido di·ario, y en propio nombre y en el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION E COLAR 157 ele la "Asociación de Maestros y Profesores de Colombia", nuestro eterno reconocimien­to con el Sr. Dir-ector y con quienes quiera que con rectas intenciones hayan escrito o continúen escribiendo desde las columnas de la prensa, en el sentido de coadyuYar a nues­tros ideales de 1~forma, a nuestro delil-io de perfeccionamiento. Soy del Sr. Director, con toda considel'a­ción, JORGE AURELIO CELI Pr<' identr> rle Tu A. ([ M. !J P. ll<' C. lo que he visto en nuestras Escuelas Por épocas hay ent1·e nosotros fiebre de renovación, verbal o efectiYa, voco impor­ta. Lo interesante es hablar mucho d mé­todos modernos, de transformaciones cultu­rales, de inquietudes de la hora y quisico­sas de este jaez, propi·as para (;J)((frr lf's Vour{leois. o, como die vulgarment . para deslumbrar caleutano . Los reformador s son más numero os y ele más fuerte enH~rgadura, cuando, como al presente acaece, un cambio de gobierno promete dar facilidades para 11 \ a1· a cabo mutación fundamental d ~istemas y el mé­todos. Aqui entonces del r negar ele todo lo antiguo, y antiguo y vetérrimo es lo ele ayer, o lo que quizá no hemos estudiado y com­prendido bien a fondo. Aquí el 1 mol jax a los institutore nacionales de ignorantes, re­trógrados, sin preparación. ayunos ele cono­cimientos modernos; aquí d l maldecir nuestras escuelas en las cuales no hay na­da, absolutamente nada bueno; aquí de las bellas promesas; de las doradas ilusiones, de las mil maravillas que se verán el dia en que un hombre moderno y preparado a la moderna, es decir, de la noche a la mañana, llegue a ocupar el sillón ministerial o la Dirección de Educación Nacional. Un proverbio antiguo aconseja desconfiar de los habl-adores, porque el que mucho ha­bla, mucho yerra y poco o nada lleva a la práctica. Se ha dicho que en nuestras escuelas no hay nada, fuet·a de los desayunos escolares establecidos por ese gran apóstol que se lla­ma Agustfn Nieto Caballero. Pues bien; sin ánimo de me1·mar un escrú­pulo al mérito de mi ilustre amigo, es jus­to indicar que en obra tan humanitaria le cabe no poca parte al Municipio, por algu­na partidilla que para ella ha Yotado. Pero al lado de esto, cuántas y cuántas cosas he encontrado. He visto a maestros y maestras meritísimos y muy competentes, vaya si lo son, más, mucho más que sus fá· ciles censores, entregados a la ardua faena de cultivar corazones e iluminar inteligen­cias. He compulsado su ciencia pedagógica y la he hallado vasta y sólida. Me he dado cuenta de que conocen y practican los métodos racionales de ense­ñar dentro de las posibilidades de material, pensnm, etc. He contemplado con asombro t¡·ansforma­cione¡:¡ en los educandos que parecen verda­d ros milagros. He oído a los moa stros discutir sobre las modernas corrientes pedagógicas, con aplo­mo } acierto, pero sin jactancia de omnisa­pientes ni de monopolizadore entre nos­otros de la p dagogía y ele las tenciencias reformistas. He palpado qu lo nifios, donde ello es posi bl , entran n ontacto con la tierra, que ti n granjas agrícolas. que le cogen Ntriño a la natu1·aleza y se preparan teóri­<' a y pt·ácti amente para xplotar má~ tar­de. lo eguramente, habrá de redundar en el nues­tro propio, satisfaciendo así los altos idea­les qne nos h'an congregado. Con sentimientos de alta eonsicleraeiún y d respeto quedamos, pues. ele ntestra e­ñoda muy atentos y rel'petuosos servidores. Por la ''Asociación de maestros y p¡·ofe­~ ores de Colombia", El Presidente, 1~1 ~ c1· tat·io, .lf. HoiH'I'f(J 1'Nif? Bogotá. septiembre 26 de 1no Señor Doctor Leopoldo Borda Roldán-Di rector de Educación Nacional de Cunclina marca.-m. S. M. Viene la ;l,'OC'LH'JO. !JI•: .1/ArJ,'TRO,' Y l'ROFliJk'ORliJ. lJR C'OLOJTR/1 a cumplir ante Vos, Señor Director, ·on un deber pro­tocolario de cortesía de subalternos; a ha­ceros de presente nuestra disciplina d :Maestros; a filicitaros y a felicitarnos por la acertada designación que el Señor Minis­tro de Educación acaba de hacer en un e.­ponente de juventud, independencia y talen­lo, para que rija en adelante los destinos de la más importante, delicada y sublime de las actividades públicas en esta importan­tísima sección de nuestra patria; y, sobre todo, a ofreceros nuestro apoyo de~interesa­do y sincero, ora como maestros en parti­cular, ora como Asociación que \·iene per-siguiendo hace trece años, el mejoramiento moral, intelectu'al, social y económico de los Institutores Colombianos. sin que nos ha­yan querido comprender, (excepción hecha del Doctor Elíseo A rango), quienes tuvie­ron hasta ahora, junto con la Administra· ción de nuestro ramo. la virtud y potestad de ayudarnos a la realización· de nuestros nobles ideales. Afortunadamente, en os, Señor, vemos cualidades similares a esa que engalanan la juventud independiente y arrogante del Ministro que quiso comprendernos: talen­to no prestado de nadie; espíritu altamen­te comprensivo y elotes e.·quisitas de inta­chable caballerosidad. No, nos equivocamos. porque al juz;garos no lo hacemos con el deseo ins•ano de adu­laras, ya que estamos convencidos de que tan feo defecto si no cuadrará jamás a nadie, muchísimo menos a Educadores que se pr<>­cian de tales. Es que tenemos conocimiento de que mediante un concut·so, de esos que requieren eficiencia, t'uistei~ merecedor de ocupar un importantisimo cargo en una de las oficinas de nuestro Gobierno 'en la ca­pital del dundo; es que sabemos de ntes­tros viajes de estudio por Dinamarca, Bél­gica, Alemani•a, Ji'rancia, rtalia, Suecia y Noruega, paises, n nuestro s ntir, que, en lm 01·den, lle\·anla clir cth·a de la educación europea, por lo m no· ntre los que hab "is visitado, :.r que podrían darnos algo de lo suyo para tratar de adapta1·Io a nuestra idiosincrasia y nuestra raza. no de rnodo servil se sobreentiende. ya que somos par tidarios de una Pedagogía racial en lo po­sibl . Muchos han denigrado < lo: maestros, Ro­bre todo en las expectativas de ciertos nnm­bramientos como los quC' acaban de exten­< lerse para los DirectoreR de Educación en los Departamentos, pero nadi ha osado p1 .­sent'arse a sus escuelas para conegirlos o enseñarlos. Son dos detalles mny signifi­cativos, que ,-os, Señor, sahréis justipl'eciar. sin que pretendamos alardear de ser perfeC'­tos ya que bajo el sol nada lo es. Y en cuan­to a nosotros, si lo fuéramo., llolgarí'a el objeto de asociarnos para alcanzar nuestro perfeccionamiento moral, intelectual, social y económico, según ya os lo hemos decl a­rado. Consecuentes con estos Ideales qu yos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 160 LA ACCION E COLAR nos sabréis decir si son legítimo , h mos venido solicitando respetuosa como ahinca­damente, con la autoridad que c1 emos te­ner al no pedir para nosotros nada, que se provean de mejor modo 'algunos de los cargos de la Administración..·de nuestro Ra­mo, a los cuales no es patriótico. por deci1· lo menos, que se llegue únicamente por obra y gracia d1e la intriga, u otras consi­deraciones menos atendibles. Esta circunstancia nos ha valido siempr el que se nos quiera tachar de i rreveren­tes por quienes no se sienten bien 'Segu­ros; el que se haya esgrimido en contra nuestra, o para decir mejor contra nuestros Ideales asaz nobles, el arma muy gastada de que atentamos contra EL PRfNCIPTO DE AUTORIDAD! Ante vos, eñor, que habéis l .nido opor­tunidad de orearos en ambientes distinto~. que habéis conocido países Pn los cuales existe establecida la CwTcru df'l J/oest ro. nadie erá osado, a int ntar siquiera, que se tuerza n1estro re<'to crit rio con sofismas tales ... No os pedimos para nosotros nada: os en­caree mos, para la mejor marcha de nuestro Ramo en lo fu tu ro, que trateis de ncauzar­lo hacia el trc11 íci~ 111 o: qu 11 ~u e po¡· fin el día en que se 1JII.'ilJif(' el lwml>n~ }luro rl puesto, pero no lo contrario, omo ha \·en i­do sucediendo ... .Mientras tanto, mient1 a. t uemos la oca­sión patriótic-a y f liz de agradecéroslo co11 las veras del alma, n p1·opio nomhre y n el de las genE>raciones qu se nos han enco mendado, lo primero porqu tan feliz reali- 7.acin habrá de redundar a no dudarlo en beneficio de la Educación y de los educa­dor s, y lo segundo, porque tal heneficic1 tendrá que repercutir directamente en la vatria misma, nüentras tanto dE>c-i m o~. acep­tad, . eñor, en este día, la proclama ·ión qu os hacemos ele nuestro NUE TRO PRESI­DENTE HONOR RIO, nuestro"' ::-"ntintien­tos de la más alta con!'ideración de res­peto. Por la A OCI ION DE MAE.~TRO.' PROFESORE. DE COLOMBJ , El Presidente, JORGE AURELIO ELIS El Secretario, Jf. RolJr rfo Tr>ll('- FELICITACIO Guatavita, 16 de septiemb1·e de 1930. Escolar-Bogotá. em Presentamos director Asociación efusiva felicitaciones magistral artículo publicado ayer. Ni tampoco esta hecho, ni tampoco por hacer: Eso es lo justo. Amigos, ]Ji rrr·torf'S. C ADRO DE HONOR DEL IN TIT TO MONTESORIANO Directora-SoFÍ.\ Qtl.JXXO u1. AYLL\:"1. Berta Casas, Lola Mora, Lucila la' ijo, María Leal, El\ira Yásqu z, Odilia Beltrán, Emma Cla\'ijo. ®111 ~111 IIH ILI ·- 1111 . 111. llill CONTENIDO: }Jl 11/0IJU' IIlo esr-olrtr. Editorial JJr .• 'imón .\ ntufo - Jac. E ION ED CATIVA JJsil'ologírt r•.x·w·ri ¡¡u•nf(/1. Dr. Carlos Albel·­to Lleras.- Lu lJI¡(tf'stm A . E~?in 1 . -JIJl ('ulti'l·o rlr la .tff'JH·ión. J. de Zubiría. - T>i Nrrtur·ión suurr· iust J'llt'(·ión ('í rira. Emma Osol'io L. - Est1trlio rlr'l 1111io. Pepa H .mán­clez.- rrJ('I/f'ÍÓII r/1'/ 11/11('.<;1 1'0 • • ln.J ía clt>J C. ieeris ele Sánchez. - , 'illl 6n !liJiíl·ur . Virgi ­lio .. Reina A . - /lobl o r¡uir•¡¡ )lfl.\ r·ntif'llrff'. .._ antiago náez. !-t•opolrlo nonio Uolrlrí 11.- Díaz (~ue'' do RET ZOS L 11 111/0r/1/f'. Tomás ada\ irt He ·tr po. - SE CIO . LITER RIA . \1m os r>11 flor. Joaquín ~!alelo nado Plata. Elo{Jio di' los rírl>olrs. C'enón Díaz Queve­do. iAt flor di' lo ymtiturT. María Tulia Ma1·mol jo. ECOS DE LA PRENSA Uno o¡JilliÓil más .s·of¡¡·(' f¡¡sfrltc ·r·íón J>¡íiJii­c ·u. Rafael Carrillo Leal. - Por lo Bd l•t·a­ción Nacional. Emnn Osorio L.-Cin·ultr. Jorge Aurelio Celis.-Lo q11e lt r> rú;lo r·n nui.'sf ras ('SCitelus. Carlos Alberto Lleras A. C'onz unic-ac-ionrs. .:::: :::::f{~:=:::::::::v~:;~:~::::=fJ~~=~:~:~=::::=:~::r::::::::::~~~=~~f::::::::::::·:::::::: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 Si Ud. se interesa por la Instrucción Primaria Su~críbase hoy mismo a ~ La Acción Escolar.) cLa Acción Escolar>> es el Órgano de los maestros. <> se discututen serenamente los problemas ,. reformas de la escuela pn­mana. «La Acción Escolar» defenderá los derechos del magisterio. e La Acción Esco!í\r» atpira a establecer comunica( ión con los maestros y centros científos de otros países. cLa Acción Escolar>> es un laz.o de unión entre los maestros de la República. «La Acción Escolar» nv íiene ~olor político. «La Acción Escolar» apoya las reformas a que aspira el Gobierno y el país, para la Escuela primaria nacional. Avise Ud. en « La cción Escolar» , que circula en toda la República. CONDICIONES: LA ACCION ESCOLAR Se publica por ahora men~ualn'lente. Número suelto . . . . . . . . . . . . . .. $ Serie de diez números Cada autor es responsable de sus escrito~ . No se devuelven ongin11lts . O, 15 1.00 Los artículos que no H· publiqu,.n, es porque no ha11 tenido el p ~ se de la junta Para Avisos, consultar Tarifa. - Todo pago anticipado. de Revisión. Ultimo pagtna, r a dos tintas). toda . . .$ Media página . . . . . . . . . Un cuarto de página . . . . . . G
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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 5

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 9

Por: | Fecha: 1931

LA ACCION ESCOLAR ORGA~O UJ-: LA ASOC"l~ClON DE l'IA.ESTROS Y PROFESORES ~osé lblaria ~ergara 1' ~ergara ..éle cupo natalicio celebram~s el primer (!entenariv el 1(.) ael presente mes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o .................. ........ ............ ...... ............ ... .................................................................................................................................................. o 1· 1' Si Ud. se interesa ~ por la 1 nstrucción Primaria Sus­cribase hoy mismo a «La Acción Escolar» "La Acción Escolar" es el órgano de los Maestros. "La Acción Escolar" publica artículos científicos de pedagogía. En 11 La Acción Escolar" se discuten serenamente loa problemas y reformas de la escuela primaria. RLa Acción Escolar" defenderá los derechos del magisterio. "La Acción Escolar" aspira a establecer comunicación con los maestros y centros .:ientífi-cos de otros países, "La Acción Escolar" es un lazo de unión entre los maestros de la República. 11La Acción Escelar" no tiene color político. "La Acción Escolar" apoya las reformas a que aspira el Gobierno y el país, para la Escuela primaria nacional. Avise Ud. en "La Acción Escolar", que circula en toda la República . CONDICIONES: LA ACCION ESCOLAR SE PUBLICA POR AHORA MENSUALMENTE Número suelto . . Serie de die z números . Cada autor es .responsable de sus escritod. No se devuelven ori ginales. $ 0,1 5 1,0 0 Los artículos que no se publique n , es porque no han teni ~o el pas e de la J un ta de R evisió n. Para Avisos, c onsultar Tarifa. T ODO PAGO ANT I C IPADO. TARIFA PARA AVISOS U na página, (a d os tintas) , toda . Media págin a . ! U n cuarto de página . $ 6,00 Otras p á gi nas. C ada una. 4,00 M e d ia página . 2,50 U n cuarto d e página . $ 5,00 3,00 2,00 C ae till as. P recios con vencionales. P erma nen tes 20 por ciento de d es c uento. Colegio del Sagrado Corazón Este importante plantel de E ducación dirigido p o r la señorita Josefina ~odríguez, conocida lnstitutora con grado normal y larga práctica, continúa sus tareas en la Calle 13 Número 313. Teléfono: 2-3-1. De grados en profesorado y comercio, conforme al plan dicta­do por el Gobierno, lo mismo que certificados de competencia para ¡.::::::::: desempeñar escuelas rurales y en modistería y costura. Cuenta el Colegio con un escogido personal de profesores que mensualmente publicarán en esta Revista los nombres de las alum­nas que se hayan distinguido. :J ............................................... ................. ... .. .. ................................................ ................................... ................... ...................................... O Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o================================~~========~==========o '1 1 1 La Acción Escolar ORGANO DE L A ASOCIACION DE MAESTROS Y PROFESO RES Por telégrafo: ESCOLAR. Por Correo: Apartado 18-72. Dire cción y Admón. Calle 13 N.0 3 13. SEGUNDA EPOCA NUM ERO 9 .0 PRIMERA SERI E Director: Jefe de Redacci ón : Adm i n i trador: CENÓN D IAZ QU EVEDO JOSE MARIA GONZALEZ F ILIBERTO BERNAL R . BOOOTA-(ColombiaJ MARZO DE 1931. -=====~================~~~==~====~==~ o REFORMA EDUCATIVA III PENSUM Po ·o. a ·unto. re tal i' o . rcler .- u .· mejor('. ' inicia ti va per.· onal . , l-' .· ¡ oner.· e a ¡·e­trocedeJ' Yario.- lu. ll'o.- en lo · ·i t n1a.' d n · ñnnza. tot·lunu· lac.; HwntP. in­fantil · con mu ha.· p{tp:inas aprendi ­da. · d memoria so p na el(' re ·ibir llll veto ma ú ·culo el lo · alifi ·adore· mu ­nicipales q u P pr gon arán a 1 o do pul­món qu e. o.· nlH. , tro. no en. eñan lo que l , han orcl nado. ~ :ro ot1 a e o. a 1 pa. ará al 1nae tro de 0.0 año por jemplo a quien el pen­. rum le ordena E>n . Pña1· E>n Religión lo iguiente: ·'Recapitula 'ón dE> lo ant rior (La Do trina Cri. tiana en toda us par­tes. Prin1era y ·eguncla parte del Ca­te i. 1110 ~fayor). y ter era, cuarta y quinta parte del Catecismo )1ayor, y tao fiesta.- como.· hallan --n el llli.-mo. IIi toria Sagrada, 1 ... \.nt ig:uo y lWYO T buuento ( chn.ter)''. omo qui n dice un can1peonat de iuem ri ·tno I ·ual, l que qui ra alir v n ·edo1· pn.-a ­rá por la picota ·angrando de. ·ontpu - o • . udando incomprE>n. ·ión, eillpnpado en el ha tío .... y ·to n una mal •ria com la Religión', t¡u p r la!'-; lwllc•za · intrín::; ca.- que 11 ·iPlTa, delJe . er para lo .· alumno.- COHlO una fuPnt( tibia. cristalina, . mt\ e y llPJta <1, en ·anto .. eon1o que e· la úni('a qu<.> directamentP sE> rcfier a lo n1á .. n hle. a lo HJá¡..; in1portant.c y el ci iv qne el hombrE> tiene: el alma Pl e ·pírltu, . uavizado­l'e. el toda.· la.· a pPrcza.· el la mnt e­ria enferma de pro. a y de dolor. Pero alguiPu puede argüirno.- a p, ·- to qu asi todo :e larg prog:nww a ha . ido r on·ido en lo. año.· •ant P ­riore , · que por C'On igui nte no e· (li­fícil que un niño de la o 14 año.- lo recorra. Tolo e:to . ría venlaclero .·i la graduaeión ele la · '('IIP la. · no fuera un descarnado mito y :i el Ca teci.-mo Mayor y la Hi toria ag1~ada de que nirrw hablando no fu ran xigido.­por lo apó toles del pen. n1n int gl'ul cou la palabra , frase· } apart Bo­gotá qtH' hnblamo.· . ...;o] amente: s tam­bi6n para lo.· 1!1ae. ·t 1·os de pequeño. · lllllnicipio:-., pnrn la. nbn :o?:ada · lllÚ ignoran com ­pl tanPnte el art 1<> tnnto!" 111 clio.- pnra gc.uwr <' ln \' iza fi iolúgi <'a <1<> lo::. altulmos z proc.:u­rar que lo~ In pedores E 'l.'Oll' ­ntC'JOll dir 1no qn . . - i no P.' una ilu ­.., ión el en tu . ·ia. ·m o que l'll todo · lo-.. "Írtulos gul ernnnwntalP: ' .'O('iah'. .-i tP pn ' fn,·or de la Pns eñ.nnzn np:l'Í ­cola ÜHln s rrin 1 Pn lc1:-; <' c:ut'hL..;. (-'1 ¡w11 sunn <1Phe snfri1· una rPfOl'lllH u :-. hlnt-i ­nt. por <.:unnto qw.• la ap:ri('tlltum y <1<> ­lllÚ~ in lu.-u·ia:-- dPh<'n en1harp:n1· nnn gran pn t·t e 1 l tÍt'lll}>O qnP pa:nn jq · niño~ (:'11 las e <.:uda ..... uando t>l 1 ~n.'\1111 :-;t•a l'Pfor·n1adn. poclril har l'st' lo 1uis mo <' OII lo~ pro­: l!l'Hllla:-, PSC' OIH 1'{' ,...; qtlf:' IH'C'l'!'-ttl' i.·rlr- /trt.· ('Ohnnna.· rlt" L . \ A difioml ­r/ o . ·ob N ' 1 o.· r·hn ir· 11 t o.· rl e l" pe·rl ayo;¡í" r>.l ,r¡rrmdio.·o r'difir-io dP la N ·t' j)(íhlir·,, jufUJ'(I: l{f1 '(111¡de. rir·rt y ffPJI I'O.·a .• Y!l r>8- f 'rog a.miqo<. lo. · nwe.·fNJ,. de·bPn l'e" e11 n1w. fra.<.; lnbo"e<· sólo 1111 hondo r· iJ¡ ­tenso deseo de> seJ'1'ÍI'1r. ·. de l't' 1r,,· po1· s11 bíene. f{IJ'. de afrt)rtr 7(1.· rJ,·rtlrmr·hrt. · de. i11r01n P''r•nwión y' rlr> odio fJ.llf ' ro11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 259 j1~ecuencia . e (Ü.J .·ata·n sobre lo.· ew·ffr­( 1 corJ.o · rl e e 11s e11 rn · . El (tUllido rlr>l lobo de r¡ur> hablo Plauto nos r·Otlforlla jJ(II'(J /(1 lucha; /((.· ridíc11lrt. · d P1dPlladu. P.nNtllrn·á·n sie·mr pre en lrt co¡•aza r!P n~terd,·rt indifPt'en­ria. La Edurrtción Públir(l d e f1undi­ndmarca tieihe al (rt.Jnfe de ·u.· des.ti ­no. a 1111 homhn~ •rlnte el cnal el filóso - fo de Sí11.0]N hubiP.t'rl upuyculo s11 lóm­pa'ra . oti8ferlw •rlP e-nNmfrw· lo quP .bu. caba. Oon Pl rlaro tale:nt)o rlel v,·. /JoJ'(/(1 Roldá,n, y el •JwblP e ntu~iasnw de lo.· nwe.·tJ'O·' de e. c-uf'la LA .H'CJÓ,~. E.~COLAH es.peNt ·eguil' rolocundo. '' rontl'iburióJ' de buena vol1n1frtd en ln. rmrr.le.· rlr !u ('Ult~n·o f'OloomJbi, en CJUe ha ta los wmios se fabrican como quien infla globos, en esto· dias de frít1 materialismo en que sólo es capa:r. de ilusionar el tintinen de la mone­da. de OI' O; n !'l to . tiempo ~· d e me¡·canti­li::~ mo en que lo:; homb re:- . e <'Otizan, va­liendo cada uno lo r¡u c t r. nrt tt, pero no l 1J r¡u A .<: f! a. adquieren vroporc i on es de leyenda los \ ·al ores intelect u ale;;;. lo. .s píritus ::;elec ­tos, los lwm fJrr 8 de id' ulf's a la manera cl f Vergara . Vergat·a. forlunaf ros ri<' E. ·r·uela que nos ufanamo · de tal título por­que nos proponemos merecerlo y con quie­nes se seguirá mostrando esquiva la mate­rial fortuna porque no retribuimos sino gran­deza patria a largo plazo, seguiremos ad­admirando, consuetidinal'ios. obstinados, a Qtüenes nos precedieron en la excelsa mi­. ión. educativa, adquiriendo el derecho ele ser nuestros Maestros a su ' e;-.. Es por eso que desde e tas columnas en que la Asociación de Maestros y Profesore ct-e Colombia p1·opencle por el múltiple per­feccionamiento de sus afiliado. , y de los que no lo sean, se tributa ho} un férvido homenaje al má.'imo MAE TRO, Educador (Especial para (L.\ <'C·ró · EHCOL.\H) si los tuvimo , que desde la imprenta de El Mo ,aico diera a luz tales producciones literarias de sabor ,-ernáculo, originales mucha , de . us compañeros de Ateneo no pocas, que nos '- alieron precisamente el tí­tulo de Atenas para nuestra Capital, y para nuestra Patria el beneficio de hacerse co­nocer en el concierto de naciones nlta:;. LITERATO José María Verga1·a y \'er­gara, dejó una ob1·a fecundisima hacién­dola ostensible por su sello netamente au­tóctono, como acabamos d . apuntarlo. In cual, a nuestro enleder, es lo más ponrl ra· ble que podamos hallarle en estos dias en que unos pocos enamorados de la perdida fama de tiena de cultura, tratan rle procu­rar reconquistarla. Descuellan entre sul' muchas producciones: Oasablanta. Yerlw­buc> na., Paraíso, /,)as tres tazas. y Da Trtzu dP hoeolat e. con la cual regalamos a nues­tros lectores en la presente edición, y en la que él revela u nostalgia por el n · ·ta ;­de dioses de la añorada anta Fe ele su::; mayores castellanos, como nosotros revela­mos hoy la nuestra, porque se han ido a menos nuestros modernos escritores y poe­t~ s con su sed antipatriótica de snobismos ridículos a veces .... · .. PERIODT TA. tomó ingerencia múy acti­Ya en El u.r. de Popayán, y en La ~ ·iest", El Heraldo, El 01mdüwnwrqués. Bl 2JJ de J'ltlio. y La T•'e. de Bogotá. En alguno de estos órganos ensayó hacer política, arte de patrañas y maromas que le fue incompati- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 260 LA A CION E 'COL R ble a us dotes excel. a de caballero y de patriota. HIRTORJAJ)OR., nos legó u Ouaclro cru­IIOlógico cl<' los ob I'CUW$ y Magistrado.· de lrt .. ucva Granada. su Historia d l.(t L ·it e ra­tura ~eOgl' rren en sembrar la cizaila, que no. ot ro " anancare­mos acuciosos del Jardín de nu su·os caro.· IDEALE , porque queremo . a ü onta r ante la Historia el fallo justiciero s obre l a !'\ Uer­le desgraciada o ,·enturo a ele Colombia, que de nosot1 ·os d~p nde. Bogotá, marzo de 1931. JORGE AURELLO EL!~ . El Dtrector de nuestra Asociación Hay todavía quioene. n o pued n perdonar­nos nuestro inegable aci rto de hab r 1 gi ­do como Director supremo de nuest1·a so­ciación al Dr. Carlo Al berlo Llera. cos ta, acaso porque sienten la nostal~ia del ta ­lehto de otros , o lo que sería má tri te to­davía, po1·que . e creen anatematizados pot· 1 primero de nuestros parlamentarios, cuan­do dijo: "¡Ah maluco que será no tener ta­lento!". Nosotro por nuestra parte, y a J' iesgo df> herir la mode. tia del Dr. Lleras Acosta, por­que es modesto como todo el que de vera vale, no podemos prescindir de hacerlo apa­recer una vez más tal como es, y por eso ornarnos hoy nuestra Revista con las mi$i-as ct·uzada ent1 ·e él y el E .·celentisimo r. Presidente de la Repúblicfl. y con la "mag­nifica oración que pronunció", (son pala­bra del Dr. Olaya Herrera), con moti Yo de la .Tu1v t (fe B(mdcro d 1 Batallón ucr . que fue la que el io orig n a las artas qu en seguida publicamos: "RepúlJ1if;a rlf' ('oloml>ia. - Pre sidc' nl'ict r/f' frt l?epzíbliúu. Bogotá, febt·ero 1~ ele 1931 . Presbitero Do tor Aco ta. - L. C. al'los Alberto Llera Muy distinguido doctor y amigo: Auncuando p rsonalmente tuv el gusto de feli<;:itar a u ted por la magnifica oración Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION E~ OL R 2nl que pronunció e. ta mañana con motivo del Juramento a la Bandera por los soldados del Batallón " ucre". Unidad de la cual es u ted digno Capellán. quiero hacerlo una vez más manifesránclolf' mi complacencia l>Or haber tenido ocasión ele scuchar sus pa­trióticas y ele' aclas irleas, elocuentemente expresadas en Ru di curRo. Aprecio en todo su \ alo1· sn nobl y pa­triótico empE>ño de llf'Ya 1 a la mente de nuestros soldan os nn sol~ nH'tlte la educación cristiana, hasP ele tos conceptos que usted tuYo a bien emitir relacionado. con los propósi­tos e ideas de mi Gobierno: Saluda atentamente al Presbítero doctor, su amigo que mucho lo aprecia, E 'UH)l'E ÜL.\Y.\ liEHHEit\". "Bogtá, !' bren> 21 de 1931. }; . <.: lentisimo Seño1· Doctor E- ' HIQ ' L OL. \ \ ' Ht-:HJn:r< '· PresiclP.nte d Colombia.-E .•. P. I~xcelentisimo . eñor: Me r fiero a la muy a.te>nta cada. d su Excelencia, ele fecha 1 n del ·orriente, e11 la cual, con bondad t1U me ab1·uma, s diK­na felicitarme una \ ez Jllás, en térmitHlR sumamente honroso}; para mí, por el discur­so pronunciado E>n la J 11 ra de Bandera del Batallón "Sucre" y por mi modesta labor eu el Ejército. Si algo he hecho, en los años qu'e lleYo de Capellán del Batallón, que merezca la pena de ser anotado, la carta 11 el jér ito, y un estimulo para t 1'_\hajar ca­da día con más ahinco dentro ele !-;U est'em de acción, a fin de que la institución nr­tnada de Colombia siga <'01TeSJ)OtHHenllo a los propósitos, genuinam<>nte na(•ionale~. d 1 Jefe del Estado. ' Hago votos muy ~inceros por la ' ntura personal de :u Excel nC'ia y pido a Dios bendiga con ere· s el Gobi rno (JU'f' tan dignamente preside. Con sentimientos d la más alta l:'i:ií ima­ción, me es honroso . uscribirme de su b'­célencia, respetuoso servidor, amigo y Ca­pellán, C.\lti.OS At.Jn:RTO LLEI< \s A('(>''-'". Nue tro Director se siente, pues, altamen­te recompensado en su "meritoria labcn· c¡Ul~ está llevando a cabo en el Ejército", con l;1 carta que le dirige el Excel ntísimo .·r. Presidente de la República, "po1·que ella le da la sensación de haber interpretacl11 acertadamente las norma. gubernamentale: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 262 LA CCION ER OLAR y las ideas directivas del muy digno Presi· dente de la Patria". No olviden quiene aún se fastidien con nuestros ideales de perfeccionamiento, que el Excelentísimo 1·. P1·esidente de la Rf'· pública, y el Dr. Cal'los Alberto Lleras Acos­ta, que tan acordes aparecen en su nnltua labor respecto de la institución armada ele Colombia, son a la vez, Presidente Honot·a· rio y Director, respectivament'€, de esa otro institución de soldados intelectuales, verda­deros genitore y defensores de la. pattia, que estarán listos a esgrimir sus armas es­pirituales cada '1€z que vean vulnerado .·u sagrado patrimonio, del cual ha dependí· do, depende y dependerá. mientras el mun· do exista, la suerte de todas las nacion ~ s. Del Director de Educación Pública ··En Leopoldo J3u,·du Rolllán no atlirinu­nlo~ sino 1tn gran clesC'u dP .'il' ITiJ u la Bau ­t ·l }JI'(J· yre.<;r, rlr> f"olOIIblJia. 1111 ·rn1l1r>lo prot unclo dt' sc' r el ttllligo. ('{ r•ompaiirro leal cl f' los mat•stros. rlr> oozur c·on ellos r ' ll la dulz ur·t. rle di ipar li11iP1Jlvantadas, sus idea xot·naclas po1· un s­píritu de justicia se\ t·o y con\ e ncielo, nos persuaden de que la -educación en undina­tnarca marcha- tiene que marchar- hacia la realización de sus más hermosos idea­les. El Dr. Borda Roldún ha pres ntado a la consideración de la Asamblea una set·i de proyectos de ordenanza que han desper· tado el mayor interés en el público cons­cientE> y pl'incipalmente entre el magisterio, que va apreciando en lo que Yale la labor patriótica y justiciE>ra del Dr. Borda Rol­dán. Falta ahora solamente que los HH Dipu· 1 aclos sepan secunda 1' a nuestro Director en sus nobles y vigoroso empeños; no hace¡·­lo así seria traicionar la fe pública que ha puesto en manos Cle ellos los destinos del Departamento . No podemos conclui1· sin llamar la aten­cion sobre Ed'ucación de Cunrli1brtnwr(·a. órgano d-el Ramo de Educación, que, bajo la hábil dirección del Dr. Borda Roldán Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESC'OL H 2():; es un verdadero idearium de cultura racio­nal y clásica. Alli se ve y se presiente al hombre de mentalidad superior que quiere hacer Patria por sobre los vicios raizales de generaciones tocadas de desorientación. Bajo todo a pecto es brillante la presen­tación de Eclucctción de Cul!dinrtmt·rlo con la si­tuación de la escuela ':! no con la cal goda ) años de serdcio del mae.;;tro; Psta prác­tir ·a es fuente de · injusticia y cm.tHa mu­laciones v ele intl'igas sin cuento; ele allí el deseo de todos los maestros ele ocupar la~ e:-> ·n~las de la capital y la (lificultacl ele en­dar los buenos elementos a los puntos don­de más se necesitan. La Misión Pedagógi­ea Alemana, en su proyecto ele Ley orgáni­ca de la Instrucción Pública, propuso un cuadro de sueldos que me parecé' adaptable en Cundinamarca y que .·e runrln en lo;; años de servicio y en la consagración, par- 1 iendo del sueldo inicial fijado al maestro que entra a ejercer en el Departamento. Na­turalmente que habia que pensar en indem­nizaciones >especiales para las escuelas de malos climas. Es sorpr~mdl(>nte la mentalidad conqu se juzga hoy la categorfa de las escuelas. y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 264 LA ACCION E COLAR los mejores maestros se sienten desl~onra­dos si se les envía a una escuela rural o a un remoto municipio, ¡como si no fueran las escuelas más pobres y alejadas de lo centros urbanos importantes las más nece­sitadas de maestro excelentes y de , -oca­ción! Todas estas disposiciones serán inútil€'. . i no se reforma la ley de jubilación vi~en ­te y que más parece hecha para burla de lo maestro que para. recompensarles sus ser­vicios y asegurar su tranquilidad en los últimos años de la vida. En primer lugar, la jubilación no d•ebe ser facultativa del maestro, sino en veinte años; h' E' . igeneia df' qu la maestra !;ea soltera o 'iucla, parN'e qu rE'r onrtena1· la!' mae~ ­Jras al celihato forr.oso; y la ohlig-a ión rt qu~ E'l ag1·aciado por jubilación t nga cin­cn~ nta años por Io menos, cr a el probl~ma de qu•r saliendo los mae tJ'O!': de m nos cl0 'einte años de la norm~l, llegan al fin del p ríodo legal a una edad que o lo. ohliga a permanecer al f¡• nte de la scnela po1· lo meno. ' cinco años más o a dejar un vacío dp igual duración ,enf I'E' la terminación del magiste1·io } la obtención de la jubilación. 1 ,as condiciones que hacen perde1· el rlere­< ·ho a la pensión son poco más o meno. las mismas que impiden que sea concedirta, e - t o e., casarse las mujeres y adquirir bienes establecimientos, en formación d lo asi lados; los bienes y legados de cari<'lad son manejados y controlados minuciosan 11 e. Al ver este contra. te me pat·ece o.ue seria necesario organizar una junta fiscal de Ins­trucción pública que, procedi ndo on idén tico criterio al de la junta g-eneral d bene­ficencia, controlara la r e nta f; e inYersionelt de educación y facilitara la tat·ea fiscal en este ramo . Po o. o nulo. on lo. legados y donaciones a la In. tntccin pública, . qui­; r,á esto pro enga de la manera ·omo . han administrado los bien s de ed u ación, mane­jados por los muni ·ipio.- sin el menor con­trol; no hay qu olddar que el factor de· cisi ,. o en el problema qu nos o upa es el conómico y por esto debemos procurar QU <> los dineros de la Instntcción sean utiliza· dos lo mejor posible. RECOMPEN AS Y PRJ('ns y auxilios 11 van un 19 p or 100 apro.·ima­<' lamente del t o tal de los tondos de tinado~ la in. tntcción primada qtH~ pasan n g-af.; ­to ajenos a e.' t e ranio e cluc:acionista. Nos preguntamos ant tal estado tle <'O s as Bi el Departament o ohtien de los do:-; e table imiento un r esultado que justificptP los gastos que o asionan y t nemos qtH' contestar rotundamente que no. En efe •f o, lo primero que llama la atención al resp .c­to es que a pesar de la suma ingente in ·er­tida, los dos colegios no of1·ecen a los edu­candos cundinamarqueses Yent:lja económ i ­ca alguna, · pues los pt·ecios de lar-; pen~io­nes son los 111 ismos de los establecimien­tos similires de la Capital y las becadas de la Merced producen una eroga ión :u­plementaria al fisco departamental. Las ventajas educacionistas recibidas tan - poco justifican el gasto. El olegio de la :\Ierced, por su organización actual y de los buenos deseos de su directora y profe­sores no responde a necesidad alguna. : quizá ?le atre\ ería a decir que es perjudi­cial para los educandos. Sus estudios de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 266 LA ACCION E COLAR comercio son bastante deficientes; su en e­fianza secundaria no capacita para la vida, y en cuanto a su enseñanza normal, por una varte hace inútil competencia al Ins­tituto Pedagógico Nacional, y por otra que­da de hecho inutilizada por el Decreto eje­cutivo que obliga a pasa•· los exámenes de maestra en dicho Institituto. Bien conozco el carácter históri o y enti­mental de esta institución y los recuerdos que el Colegio despierta en los cundinamar­queses, in embargo, si estudiamos la die­posición del 1.0 de junio de 1832 que creó el Colegio, dedicando a sus gastos el produ­cido de los bienes de don Pedro Ugarte y de doña María Josefa Franqui, los bienes del Convento de Las Aguas y del Convento ele an Francisco de Guaduas, veremos qu el vresidente don José Ignacio de Márquez, al hacer del nuevo Colegio un Instituto de enseñanza secundaria para señoritas, daba como l'azone. principalisimas la Cftl'encta absoluta de e t a cla¡:;e de colegio;:; en la ca­pital de la República, y la necesidad de formar la mujer para hacer frente a sus necesidade . Ho. hay abundancia de cole­gios femeninos de segunda enseñanza, y las neoesidades de la mujet· y del Departamen­to son muy diferentes de las de hace un siglo. La scuela departam ntal d at·te y la­bores llena una necesidad de la capital, pe­¡ ·o Uene varios inconv nient en primer lugar, según la Ley 39 de 1903, orgánica de la Instruceión pública, las e ·cuelas de e - la clase deben ser gratuitas, y las que fun­cionan en la capital de la República co tea­das y vigiladas por el Gobierno Nacional; además el edificio en que funciona la es· cuela, propiedad valiosísima por su situa­cwn y extensión, es inadecuado, antipeda­gógico y hasta antihigi 'nico, pues es la simple adaptación de una casa de familia a internado que pasa de ochenta alumna ; además, a pesar de la buena voluntad de la señorita directora y del celo infatigable del señor sindico, don Alberto Camargo Rubio, u organización, equipo y métodos están lejos de responder a las necesidade de esta C'lase de planteles. Creo, pues, que el departamento está ha­iendo un gasto enorme para sostener dos establecimiento cuyo re~ultado no cone - ponde ni económica ni pedagógicamente a las sumas invertidas. Estimo, señor gober­nador, que este estado de cosas no puede continuar; y me atrevo a proponer a usted el siguiente plan, realizable dentro de las condiciones actuales: Concrétese el departamento a un solo e - tablecimiento, que por su carácter tradicio­nal y por su situación y edificio debe ser el de la Merced; véndase el edificio del parque de Santander o amortíce e con su producido la deuda que el Departamento contrajo al compral'lo y los •empr 'stitos de la Merced, cuyo edificio podrá así concluh­se en buenas condiciones . ¿Y qué organización debe dar e al co­gio, ya que su forma actual no responde a las necesidades? Creo que el deber del Es­tado es el de preparar us ciudadanos pa­t ·a la lucha por la vida, sin olvidar sus p¡·o ­pias necesidades; dentro de e~te ot·den de ideas, -r'a primera necesidad instruccionista de Cundinamarca es la fornw,.i6n rlr su.\' m.ae fra.· r11 /'(llrs ; stimo, pues, qu<' el de­partam, ento debe concretarse a un solo e!'; ­tablecimiento gratuito de educación profe­sional, que debe ser el cole{lio no1 ·nwl rural de Lrt .11errrd. con una sec ión de artes, la bores y comercio que permita la 1 nnina ­ción de los estudio. el las eñoritas ele la.. escuela departamental. Naturalment que la organiza ión d e t instituto debe ser fruto de largo estu­dio y quizá para iniciar su funcionamiento podria contratars _ un t 'cnico n la mate­ria. Este proye to consid ra el punto de vista departam ntal, p ro es e id nt que las escuelas comterciales . on la más urgen· te necesidad de la capital de la República, cuyas escuelas primarias deben t ner esta orientación, complementadas por la. escue­las vocacionales industriale y comerciales cuya creación no puede rlemorarse e,,n mane­ra alguna" . CON NUE TROS USCRIPTORES A.cisamos a nuestros su ·criptores qU(' ·o11 el próxirno núm. ro tP1 '1Jiinrremos la prim-e­ra serie d e nu •st1,a. R e istu. Df' c;onsiguien­te espercnnos de Slt patlióti(•(l gen rosidad el nvío oportuno de lo {'orresponcliente a la EG'C .·n.\ ERIE. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 267 El Dr. Luis Enrique Osorio Inl Dr. Luis Enrique Oso.rio ha dedicado al magisterio colombiano, venezolano, ecua­toriano y panameño, su obra f1as Repúbli cas I ·nfantiles. Como todo lo que ha salido de su pluma, mejor dicho de su alma, ·las páginas de LJas Repúblicas infantiles tienen una densicta .i de pensamiento y una sencillez de forma que cautivan y hacen soñar en un futuro de par:, de concordia y de grandeza parrt la América Latina. Alli todo es idea, ju i · cío seguro, magistral toque . Viajero por tierras extrañ.as el Dr . Oso­rio recogió ideas nuevas sobre educación y adquirió un cúmulo enorme de conoci­mientos que cuidadosamente riega en nues­tra Patria; en sus conferencias alza la mi­rada por sobre el horizonte del presente. y rápidamente hace pasar las memorias de los afios con los hombres que en ellos cul­minaron, con las ideas y costumbres que en ellos florecieron y con las esperanzas que en el futuro de los pueblos americanos serán bellas realidades. El Dr. Osorio e un amigo de los maeH ­t r os; admira sus sacrificios, y los alienta con sus luces y consejos; es un maestro más aventajado. un apóstol ele la cultura colombiana que ha e ncontrado en su pro· pio corazón e l fuego apaz de templar nue - tras voluntade , de dar a nuestro patriotis­mo alas viriles y a nuestras labores un ca­mino más racional y más seguro. Ln. maestros estamos llamado a secundar su:; iniciativa , ya que ellas se encaminan a fomentar la cultura, el acercamiento, la comprensión y el progreso entre los pue­blos que formaron la Gran Colombia, pa­ra que florezcan la paz y la concordia como lo soñara Bolivar, cuyos ideales deben vi ­vir en nuestro pensamiento y cristalizar'3e en una labor educativa netamente nacional y americana. La Asociación de Maestros que aplaud e todo esfuerzo para crear una pedagogia na­cional, agradece al Dr. Osorio la dedicat(l· ría de su obra, lo felicita por sus enseñan­zas altamente educactivas, y con gusto re­produce en su órgano las Repúblicas Infan­tiles para que los maestros de la Asocia - ción, únicos capaces de comprender y ele estudiar los problemas nacionales, hagan efectivos tan bellos ideales. Sepa el Dr. Osorio que no está arando en el mar, que su obra no será estéril pues cuando se levante el nivel de nuestra cul­tura y 'el pueblo se capacite para afronta¡· sin desvios lo.s problemas de nuestra vida republicana, sus palabras servirán de ple­dras angulares a la cultura y a la vidt=t colombianas. LA HUMANIDAD A VUELO DE PAJARO Los ho-mbres, en su lucha para subsistir on egoístas. Su primer pecado, el egoísmo se. ual, de~­tino físico de la especie, los une con el vinculo primitivo . Luego, por egoísmo económico, se aso­cian buscando la simplificación del traba­jo, y establecen el principio de autoridad y el amor patrio. La vida colecti a les crea entonces nue­vas necesidades, que no todos pueden sa­tisfacer, y que originan por ley de comp - tencia, la esclavitud y la guerra. Lo vencedores para perpetuarse, y los vencidos para emanciparse comienzan en­tonces a dominar las fuerzas naturales del planeta . Tal labor les obliga a la vez a estudiarse y dominarse a sí mismos, a fin d aprove­char todas las energías que haya en el sér humano. Pero ellas son tan ilimites, que el hom­bre al reconocerse se abisma y presiente a Dios. Nacen así el culto religioso y el senti­miento artístico . Aquel subraya la debilidad de la criatu­ra, la induce a postrarse ante el totem Y buír del tabú, que son las primeras con­cepciones del bien y del mal; va perfec­cionando estos conceptos a medida que el espíritu se desenvuelve; forma grupos de hombres que sirven de intermediarios en­tre el sér humano y la fe ultraterrena, y culmina en el altruismo y la mística, fuen­tes inagotables de sacrificio. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 268· LA ACCION ESCOLAR . El sentido del arte pro,·oca la reacción optimista. La criatura se adivina imagen del Creador y pretende a su turno crear, iguiendo -un ritmo presentido. El vaivén de estas pocas Yerdade , como compás de una gran orquesta, es yara má­gica que levanta imperios, entroniza divi ­nidades, de truye grandezas imperfectas pa­ra crear otras con sus despojos, y deja manto de belleza,-:-vaga huella 'divina­sobre las ch·ilizaciones muertas. Y el mismo espiral asciende, monótono en principio, como la batuta del concertista, pero regulador de la eterna sinfonía, go­hi rna nue tra histol'ia, esclavizó a los re­yes atlantes y mandará en los mundos que urjan de futuros cataclismos. El esfuerzo del hombre para dominar a la naturaleza } la lucha para dominar ·e a sí mismo son simultáneos, tienden a qui­libJ ·arse mutuamente, y p1·oducen, en uce­~ üón de choques doloro o , el perfecciona­miento social. El género humano no lla llegado, sin embargo, a un desan·ollo que le permita dominar igualmente al hombr y a la na­ttll'aleza externa dentro d una misma ci­vilización. Necesita ·umplir eso. de ·Uno· por :-;eparaclo, gPstánclolos en cli tintos mol · de .. La familia occid >ntal .· ha impu sto la conquista de la fuerzaH exterior s, Y la realiza con l dinamismo qu produce la m zcla de raza . El Ori nt pen 11·a y con­IJ ·ola nue::>tras potencia · in1 1·na .. mecliau ­te la 'ida contPmplati\'8 a que inclina 1 s ntimiento dP easta . Cada núcleo se entl'ega d lleno a . u la­bor predilecta, relegando la o1 ra. a plano se­cundario, degenerándola, l1a ·ta qu la in­fluencia del pt O(·e.·o ovuesl o la mueve a una reacción. Así lo griegos, y· luégo lo~ in<>"l sel:', lle­' aron a la India l concepto de la af'ti\·i ­dad material. JljJ Odente en cambio, uan­do el ocC'idente !:>e ahoga en materialismo. le envía su::; fnen~as e ·pi rituales. De esta snerte llegó a la ciudad eterna el· E\ angelio de Jesús Nazareno ... ;. Y por se separan y cada una se aisla en un capu· JJo de p¡·ejuicios y escoria. Tal es la misión de la babel idiomátiC'a y los nacionalismos estrechos, ~r a nn anta­gónicos: son cofres cie virtudes eompl_emen ­tarias, destinadas a fundirse más tarcitE> bo­n ·ando fronteras, para crear sociedaciP. mE> · no~ imperfectas. Abiertos los cofres, mtos esos capullos, las virtudes de pliegan sus alas ) se aman al aire libre, dando origen a nuenls fuer­zas, qute, destinadas a nn radio de ac:ción mayor, seguirán también el pro<·eso dolo­roso de la clausura, e11tt·e pasiOJH>H y c•e­g- uedad. Mu has de e!:>tas nergias s han fundi ­do ya en nuestro globo, despedazando n1 lles y creando el prog1-eso humano. hl contacto del espíritu heléni ·o C'on el misticismo de la ~dad Media prm ocó el Renacimiento urop o. Vascon escl'ibió "E tudio ludostáni o.", e11 u afios de mayor optimi mo, pensó n un Re-nacimiento ind latino, por el en nentro d nuestra alma nue\'a con la filosofía orien­talista . La autoridad <'i \'il ~e mantu\ o en 1 co­f¡ ·e de las dinastia · ha.·ta qu la J evolu­ción F1·ancesa le dio ala de humanidad. ¡Primera ala; que rur.aron el . llánl i­co, hacia el nuenJ mundo! La soberanía popula1·, al anaig-ar en nu s­tro continente, ha engendrado nn , -as fueJ'­zas que tan pronto nrden sus rapat·azon . , tan luégo tratan d ~ romperlos para lle\ ar adelante el perfeccionamiento social. ¿Será en hayan de Oril€nte y nuestros valles cálidos dontl fraternizar y confundirse el l Oc.:cidente? Quién sabe ... Pued·e hab r deslizamiento ele un mundo sobre el otro. e auxiliarán mu­tuamente en su año, angustiosos; pe1·o esa amalgama definitiva, que erá base de la República uniYersal, e halla apena. en cier­nes. Europa y América desencadenan to­das las pasione. y la 1nárg nes del Ga n- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION E~ OLAH. 2(j!J ges no logran sacudir aún la aberración de las castas. Apenas se insinúan, como pt omesa mile naria, muy rle cuando en cuando, unos po­os mártires e11 quienes se aúnen el ditu\­mismo y el anhelo de ft·aternidad humana. Distante e tá el equilibrio perfecto y s realizará tal ,·ez en continentes nueYos, que apenas comiemr.an a forjar las marlréporas en el fondo del océano. Por lo pron1 o. JWrtenecemos al g1 upo de la mezcla, de la act.iddad externa. donde el autodominio es un freno ant s <1ue una línea doe cond neta . Vamos, pues, a e tlld;a:- los fenómeno!': ¡>rimordiales clel mmulo en CjUE:' no:, toca actuar. Somos los más mezclado , tenemos que ser los má. acti\ os, y debemos aspirat· al menor grado posible ele maldad. Tan insepat·able. son la mezcla d . raza;; y el dominio del mundo e.:teriot·, que ca­da región del globo, cuando tiene algo que ofrecer, a la eh ilización materialista y los aborigene. no . on capaces de apro,·echa rlo, atrae a sí otro grupo ~tnico: el necesaricJ para producit·, mediante el tm. plante o ln amalgama de fuerzas omplemEC>ntaria , el nuevo tipo dominador. En esto se operan \'arios fenómenos. Unas 'ece la raza im·asora, cuya \'itali­da. d ae hallaba contenida en lo. países ele donde procede, somete los nativos al va a­Haje. Asi fue el éxodo de lo judios a la Uena prometida, d lo bárbaros hacia el Imperio Romano, de los españoles a nues­tra América Otras veces son los mismos nath os quir­nes, para solucionar la · .scasez de brazm·. atraen a otros pueblo· por la 'iolenr:ia y los someten a la esclavitud. Tal ha sido, desde tiempos inm mol'iales, la suerte ele las tribus vencidas y tal fue el rne re a do d negros en América y Africa doel Norte. ICn pequeño, lo practican nuestros hacendado· del Zulia con los indio. ele la Goa~ira .... Sin embargo, los grupos dominantes. cuando el clima les es propic-io, eYiun la mezcla, desalojando al aborigen, o impi­diéndole el acceso a las clases aristoct·áli­cas. En -este caso producen una cultu1 a el mero trasplante, con la diferencia que mar-· quen el hibridismo mental ~, el medio geo­gráfico. Cuando el clima es impropicio a los clo minadores y · to. no se mezclan, tampoco e radican. Van allí apenas con mira::; ciP explotación y reg1 esan a u suelo na tn 1 an· tes que la naturaleza hostil los aniquile. Es de notarse, sin ernb3.rgo, que en toda~ partes la mezcla va en razón di recta de la actiYidad. Donde los pueblos actiYos n!_) se compenetran en la procreación, lo hacen en el plano de las ideas y los sentimiento::>. Por eso tenemos hoy en Nueva York a los rubio::; parodiando la zambra africana y a los ne­gros cultivando las artes y la fiÍosoffa. E. tados Unidos favorecieron la mezcla de toda la familia aria: eslavos, latinos y sa­jones. y por est~ medio fundieron las carac­teri. ticas de los estrechos nacionalismos eu­ropeos. Cuando allf mismo el blanco explo­tó al negro despreciándolo se ·ualmente, em­pezó a sentir como él; cuando aisló a lo~ amarillos, lo invadió el pensamiento orien­talista. Podria afirmarse que las ra;r.as de un mis­mo país se mezclan cuando necesitan su· mar instivamente sus fuerza. atáYicas para producir inquietude nuevas, y se rechazall cuando les resulta más ¡wáctico canjeat·se apenas las ideas y las emociones. En todo caso, surge un moderno jem­plar humano, que el clima sigue modelan· do para despertarle capacidad s geniales. propi ias al dominio del lll(>clio ambiente. El genio es el arma qn dispone l hom­bre nuevo para hacen; amo ele la natura­le> za que le vio nacer. El genio de raza está por n ·inut d ,¡ . i­logismo. Es la armadura de oro forjada por Vulrano para imponer el triunfo de Aquiles Obra intuitivamente, por impulso. Los ra­ciocinios 110 hacen más que pulirlo, y jus­tificarlo a los ojo de la mediocriclacl. Ese genio se manifiesta primero en inr consiguiente al protectorado eco­nómico y político. De ello poco bueno vendrá. Cuando los pueblos jóvenes han dado hombres grandes y tienen manifestaciones de conciencia co­lectiva, su destino está en sus propias ma­nos. Las culturas extrañas no vendrán si­no a encadenar el genio de la raza, a ex­plotar la masa inconsciente y a imponer a todos un vasallaje del que será dificil sa­cudirse, y que nunca borrará la nostalgia de la libertad. [if SEGGION EOUGATIVA IIiJJII ==================~================================~ PSICOLOGIA EXPERIMENTAL SINTESIS MENTAL. VIBRACIONES NORMALES V ANORMALES En las disquisiciones cientificas, de cualquier orden que sean, es imposible pres­cindir del análisis y de la sintesis, si se trata de ciencias positivas y experimentales, o de los métodos analítico y sintético, si nos engolfamos en el vasto mar de las dis­ciplinas especulativas.- ANALISIS .-SINTESIS Análisis, de todos es sabido, vale tanto como resolución o descomposición. Si descompongo el agua en sus compo­nentes, oxigeno e hidrógeno, he verificado una análisis; o bien en el orden especula ti- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION E. COL R 271 vo la marcha del sujeto al predicado: Pe­dro es racional, puesto caso que para llegar a esta afirmación es indispensable descom­ponter la noción del sujeto, es decir anali­zarlo.- Por un procedimiento inverso o ele re­composición tendremos una si11t esis (fllím i­ca. Nos basta a este fin unir los elementos que enciera esta sencilla fórmula H20 pa­ra obtener el agua, o, en el campo de las ideas proceder de lo universal a lo parti­cular y del predicado al sujeto. En la psicología experimental no se pue­de hacer abstracción de estos dos grandes factores de investigación. Nos valemos de ellos para llegar a formular leye. d efini­das de múltiples aplicacione . . Conviene por lo tanto. compPenderlos a fondo, ya qu la segunda de preferencia tiene no poc~s nexos con la teoría que vamos desarrollancto re­ferente al control cerebral. SINTESI MENTAL En efecto : a cada momento nop tamoF con la noción de sínte is mental, sin qu los que de ella se in en, ya en lo scrilo ya en pública conf r ncias, s tomen 1 tra­bajo de analizarla y ha erla comprensibl Una percepción sensorial cualquiera. el la vi ta. del lacto. del o1do etc.. es una intesis, un producto inednctible a o t1 a un i­dad superior, qu consta de elroc esos. Productos, creaciones en sentido lato, generaciones, co­mo la idea, el concepto, el verbo interior, la imagen del objeto, las manifestacione efec­tivas, o la conjugación de movimientos que traducen las ocultas intencione. del sér. Procesos, operacione genitoras d tal s productos; porque o entra en juego el ins­tinto, o bien la memoria, la atención, 1 len ­guaje, etc. VIBRA ClONE hora bien: el niño, el adulto incontroh dos, todos los psicasténicos, ni tieneo ni puteden tener plena conciencia de . us sínte­sis mentales desde 1 momento mismo en que, al menos en la apariencia, y n cuan­to a los efectos, su sínt sis total se halla ro­ta por un fenómeno de duplicación. pro veniente del desequilibrio entre el cer hro consciente y el cerebro inconsci nte. La síntesis perfecta es la de m1 cerebro normal; la imperfecta de los anormales. Corresponden al primero del rminadaR ,.¡_ braciones de índole idéntica, sea que se r . fieran al estado de calma o de normal agi ­tación, regulare., rítmicas: Su número va ría según el caso de 35 a 100 por minuto. En los cerebros anormales son desordena­das, intermitentes, sujetas a eclipses impre­vistos, en la misma medida en que el con­trol aparece o desaparece, se acentúa o SE' debilita. Esta teoría importantísima sobre toda ponderación para los maestros, lo es en gra­do sumo para los que se hallan al frente de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 272 LA ACCION E COLAR las escuelas de anormales o por ualquiera otra causa tienen que intervenir en la re­educación del control de personas afecta­das de psycasthenia. Clasificado el cerebro es necesario fijar los dif€rentes estados porque pasa en su afanoso obrar: entorpecimiento o sopor, so­breexcitación, angustia o tensión, para pro­ceder en seguida a la modificación o cam­bio de las vibraciones anormales en nor­males. Con esto se conseguirá el mejora­miento funcional del cerebro, y por lo tan­to la desaparición del estado patológico a que estaba sujeto. CAHLOS LBEHTO LLI.:RA. · AcosT.\. Pbro. ( Bibliografla: H. Bergson: 1 / Pucq¡ir> spirit11ellr>. Freud: PsycllO]Jotoloyie. Dwels­hauvers: Psicologie. Vaschide: TPcniqu (' ). Todo gremio que quiera mejorarse debe asociarse --()-- LA NJO:!'T HACE LA FUERZ Ningún hombre Rólo, se hasta n s i mismo en sus necesidades, pu sto qu no fue cr a ­do absoluta Rino 1 e lat ivamente perf cto. 'Lodo hombre necesita, pues, ck la ayuda z. La Jura de bandera en · el Regimiento "Sucre" Discurso pronunciado por el Preabítero Dr. Carlor Alberto Lleras Acosta .--0 - -- "Excelentísimo sefi.or Presidente de la Re· pública; sefi.or ministro de guerra; sefi.or general comandante de la primera divi­sión; sefiores oficiales y soldados del ba­tallón ucre : Hay en el humano corazón tres llamas vivificadoras cuya primera chispa prendió la mano misma del Creador al formarlo, y que sólo se e .. tingue cuando, rotas las cadena de la terrena en:idumbre, desa­parece el cuerpo· tras d . la losa del sepul­cro, y el alma torna definitivamente al s - no de Dios : el amor de Dios, el amor de la patria y el amor de la familia. Trinidad sagrada de nuestros afectos, a la cual ren-. dimos culto en el santuario misterioso de la conciencia. Simbolizamos el primero en la cruz re· dentara, a cuya sombra se acoge la huma­nidad doliente en busca de fortaleza, de consuelo y de cristiana esperanza; emble­ma del último es el hogar paterno con to­dos sus recuerdos. El amor de · la patria, la patria misma; ahí los tenéis, en ese tri­color querido, en ese jirón del iris, que hoy, tras inesperado diluvio de odios, de lágri­mas y de sangre, hacemos flamear en s - ñal de reconciliación y de paz entre los hijos de Colombia, bien asi como en otro tiempo, al desarrollarse sobre el azul mag­nifico del firmamento, selló el pacto de alianza entre el Dios de la. paz y lo~ mise-_ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 274 LA ACCION ESCOLAR ros náufragos escapad(}s del universal ca­taclismo. El tricolor nacional; la bandera nacio­nal; la bandera de un pu-eblo! ... Por ser concreción suprema de todos los amores del hombre, ha sido desde los al­bores de la humanidad inspiradora de legen­darias hazañas, de épicos arrestos, de sa­crificios que no tienen precio. En pos de ella el hebreo lucha durante cuarenta años por conquistar la tierra pro­metida, y alcanzada la meta, se envuelve en la bandera, para dormir su último sue­fí. o en la colina santa de la Jerusalén de sus amo.res. Guiado por ella, Ciro pasea sus huestes victoriosas desde el áureo Pactolo del opulento Creso, hasta las riberas d-el mar, enseñoreado por la ciudad mirífica de los colgantes jardines. A su sombra, Ale­jandro arrolla con la legión macedónica los puebl(}S todos cuantos moran entre la pa­tria de Filipo y el mitológico Ganges de la India somnolienta: templa el valor roma­no el águila altanera d~l pendón del impe­r ·io, y los pueblos del orbe, subyugados por su avasallador empuje, aceptan las leyes, la civilización y las costumbres de los hi­jos del Laci(}. Con ella Constantino saca de de las catacumbas romanas un pueblo de mártires, y le da posesión del dominio de un mundo hasta entonce patrimonio de los tiranos, de los déspotas, de los opresores del pensamiento y de la conciencia; empu­ña el corso epónimo el tricolor re oluciona­rio de la nuev a Francia y asombra a la ie­ja Europa con milagros d e valor y de ge­nio no snperados por los héroes de Plu­tarco. Divisala Bolivar, y se apodera de ella con fe de vidente y entusiasmo de Liber­tador, y desplegándola a los cuatro vien­tos, mientras fulmina los rayos de Ml:!,rte sobre los opresores de la América, y desen­vaina los fúlgidos aceros y hace tronar el cafí.ón prepotente, escribe con la punta de su espada en los flancos del A vil a, en los campos de Boyacá y Carabobo, en la llanu­ra de Junin, en las faldas del Pichincha, so­bre la nivea cresta del tremebundo Chim­borazo, en las rocas calcinadas por soles se­culares del inmortal Cunduncurca, la más grandiosa epopeya de los tiempos modernos, a la Justicia y al Derecho, a la soberanía de cinco naciones y a su inviolable libertad. Y es a ese tricolor invicto de gualda, azul y rojo, guardián insmnne del honor nacio­nal y de la paz de la república, al que, re­queridos por vuestros ilustres jefes, a quie­nes se debe el floreciente estado de este cuerpo, habéis jurado fidelidad inquebran­table. A él tan sólo? A la patria por él simbolizada. Juramento que, o nada signi­fica, o entraña obediencia y respeto a las autoridades, para ser de esta suerte baluar­tes del orden y de la paz de la república. al par que prenda de conciliación entre los hijos de una misma patria. --o-- No se concibe, señores oficiales y solda­dos del Batallón Sucre, ejército sin discipli­na militar ni ésta sin obediencia a la auto­ridad, representada por los jefes y superio­res inmediatos y por los mandatarios su­premos de la república. Qué es un ejército? ¿Por ventu1·a conglo­merado amorfo de seres sin cohesión inti­ma, sin finalidades, reunidos al azar y al capricho de la suerte? ¿O bien conjun­to de hombres indisciplinados y rebeldes, sin otro freno que su tornadiza voluntad, sin más norte que las eleidades de la hora, carentes por completo del nobilisimo acica­te del honor y de la conciencia del deber? ¿Qué es un ejército? ¿Guardia de pret - rianos asalariados, sin moral alguna, lis­tos a entronizar sobre la punta de las ba· yonetas al que mejor soldada ofrezca, al qu más acaricie y halague lo feroces instinto de la plebe hambrienta? ¿Qué es un ejército? ¿Fermento de revo­luciones intestinas, amenaza de las gente honradas, parapeto y baluarte de los dé~ potas? Muy otro, señores oficiales y soldados, es el genuino concepto de la fuerza armada. Es, filosóficamente hablando, reunión de seres inteligentes, con plena conciencia de sus responsabilidades, unidos entre sí y con la cabeza por estrechos vinculos reglamen­tarios y juridicos; que se mueven como. un solo hombre, y tienden a la realización de ideales tan sublimes que por si solos bas­tan para justificar el sacrificio transitorio, hecho por ellos, de su libertad en aras de la misma libertad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 275 Es guardián del orden, garantía \ ' antaron los planos respectivos, se hizo el trazado. se dictaron las medida. de1 caso, se h iz<· el acopio de materiales para la cnnsüución de puentes . calzadas en Pl trayecto de San Diego a Chapinero, y PI director de Obras públicas D. Bernardo Anillo, dió prin­cipio a la citada obra, con la actividad y en­tusiasmo del caso. Po1· su parte la Real Au­diencia también tomó parte y nombró sub­delegado e intendente al oidor Portocarr~:> ­ro, quien, para la nivelación y terntplP.n del trayecto hasta Chapinero, ordenó que se sacase la tierra necesaria de la plazue­la de San Diego, que omo dije ante., era entonce un hermoso prado (y e. to natural­mente, sin el permiso de los francigcanos). El celoso Guardián del Convento, el Pa­dre Fray Rudesindo ~enano, alarmaclo con esta orden incon. ulta, salió a hablar perso­nalment con el Intend nte Portocarrero. haciéndole notar los grandes perjuicios qur· t·ec·ibía la comunidad C O ll las e. ca,acion , . specialmeute en tiempo d llU\ ia. El nielo · no hizo ca. o del ju. to t·eclamo ) ordenó <'Ontinuar los trabajos, y 1(:> <:ontestó al Pa­< lre con <.luras y descorte~ .· palahras .r úl ­timamente 1 . ordenó qu e C'alla. amenazán­dole con la Real Audienc·ia. le dijo, delan­te de lo trabajador ~ : " ~te(l , Pad r .• m?> ta e en sus hábito, y gobiern c·on ellos y déjeme a mí gob rna1· y dispone ¡· lo QUP tne convenga. n la obra que me e, tá encaJ'­gada; a mi me estorball los hábitos y no necesito de ellos para nada". El pacífico guardián n , .ez de alt rars , se quedó mi­rándolo fijamente y le dijo, s ñalanclo ha­cia el cielo: "A otro tl'ibunal es que ha rle ir la demanda entre los dos" Y se re­tiró, pensativo, tl'i. te y preoeupado no por la ofensa hecha a . u p rsona sino p01· su dignidad . acerdotal. . obrevinole luego un accidente acompañado ele fiebre que s~ agravó día por día, sin que remedio huma­no pudiera librarlo de f5l ) a poco tiemp< murió. ¡Cosa singular~ Do semanas habían transcurrido cuando una tarde el oido r Porto arrero regresaba de dsta no ·he a tomar e n r>s-M su casa el refresco Q'ltC' ofrec e 11 ob­sPq? lio de alguno~ ami{;os . ,_'('Fior D . Cristóbal ele l'f'rgaro. • ' anttaf . JI moyo (/(' 1 1 . H oido contar en casa que este refresco fue de lo sonado, de lo grande. Asistie­ron 50 personas de lo más escogido que ha­oía en la capital: Nariño, Baraya, Torre , Madrid y otros personajes por el estilo. Na­riño estaba en vísperas de marchar al ur con su valiente ejército, y la marquesa de San Jorge quería darle por despedida, lo Por José Maria Vergara y Vergara que e llamaba entonces un "1 ·efr seo", es decir, "una taza de chocolate" . El palacio dte la marquesa era, Lú lo sabes, la misma hermosa, sólida y opulen­ta casa que queda en la e quina de Lesmes, y en que vive hoy don Roberto Restrepo. Era y es una casa cien ,·eces mejor que lo que hoy se u a, estas casuchas qu &e ven­gan en altura de techo lo que pierden en extensión de terreno; fábrica. de tifos . de tristezas; copia e. acta de la generación actual; casas de gran fachada y sin huer­tas ni jardines; con salas de 20.000 varas de alto y corrales de vara en cuadro; ca­sas que, -en lugar de aquellas andaluzas y es­paciosas albercas en que conía _en chorros la rica agua del Boquerón, tienen bombas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION E COLAR que pujan y brotan por la fuerza una agua que sabe a magnesia y sédlitz. La casa de la marquesa ahí está a la vista: es cien veces mejo1· que las de hoy. Su dueño no debe cambiarla si no le dan doscientas casu­chas de éstas que la moda levanta. Pues en uno de sus salones fue donde . e reunió la sociedad que iba a tomar un re­rresco la noche del 13 de mayo de 1813. Treinta caballeros y veinticinco señoras y señoritas asistían. Era el traje de los ca­balleros, zapato de hebilla, media de seda, pantalón rodillero con hebilla de oro, cha­leco blanco y casaca sin solapas, según la última moda, y que era llamada "Bonapar­tina". El traje de las señoritas con istia en camisón de seda de talle muy alto y des­cotado, mangas corridas y falda estrrecha. La gran sala estaba colgada en tela de seda recogida en profusos pligues. El mo­biliario consistia en tres canapés con pro­lija obra de talla dorada, y cuyos brazos semejaban culebras que mordían una man­zana. Fuéra de los canapés babia una. cincuenta sillas de brazos, también dora­das y forradas como aquéllos, en damasco de Filipinas. Del techo olgaban tres gran­des cuadros dorados en que se veían los re­tratos del conquistador Alonso de Olaya. fundador del marquesado; de don Beltrán de Caicedo, último marqués de San Jorge, por la rama de Caicedo ; y ele don Jorge r..,ozano, poseedor del marquesado en 1 13. El refresco tuvo lugar a la ocho de la noche, en el vasto comedor. La mesa cu­bierta con un mantel de alemani co de res­plandeciente blancura, soportaba el enorme peso de los platos de colaciones, las bote­llas de aloja y los botellones de vino espa­ñol. obre las servilletas dobladas repo­saban grandes platos; entre éstos había pla­tos pequeños, y entre los pequeños había pozuelos en que hacia visos azules y dora­dos la espuma de un chocolate que estaba guardado en pastillas hacía ocho años, en grandes arcones de cedro. El cacao habia venido desde Cúcuta, y para molerlo se ha­bían observado todas las reglas del arte, tan descuidadas hoy por nuestras cocine­ras. Se habia mezclado a la masa del ca­cao canela aromática, y se había humede­cido con vino. En seguida cada pastilla había ido envuelta en papel, para entra1 en el arcón en que iba a reposar ocho años. Para hacer -el chocolate no se habían olvi­dado tampoco las prescripciones de los sa­bios. El agua había hervido una vez en an­do se le echaba la pastilla; y después de esto se le dejaba hervir otras dos, dejando que la pastilla se desbaratara suavemente. El molinillo no servía para desbaratar la respetable pastilla a porrazos, como lo ha­cen hoy innobles cocineras, nó; en aquella edad de oro, el molinillo no servía sino para batir el chocolate después de un ter­cer hervor, y combinando científicamente sus generosas partículas, hacerle producir esa espuma que hacia visos de oro y azul, que ya no se ve sino en las casas de·una que otra familia que se estima. Preparado así el chocolate, exhalaba un perfume .... ¡un perfume .... ! ¡Mu a de Grecia, la de las ingeniosas ficciones, hazme el favor de decirme cómo diablos se pudiera hacer lle­gar a las narices de mi~ actuales conciuda­danos el perfume de aquel chocolate colo­nial! Esto en cuanto al olfato; ¡pero en cuanto al sabor .... ! Es d1e advertir que la regla usada entonces por aquellas Yenera­bles cocineras, era la de echar dos pasti­llas por jícara, y ninguna de aquellas sa ~ bias cocineras se equivocaba. ~·i los com·i­dados eran diez, s echaban veint'E! pasti· llas. Hoy ... ¡llanto cu .ta 1 decirlo! Q11is Ullia tanrlo tf'm J)f'rf't a hU'r.lJIII i. ! Hoy .... hay cocineras que echan a pastilla por bar­ba. ¿Qué digo? Hay casas qu con nna pas tilla despachan tres victimas 1 Pero el sabor de aquPl chocolatP ra igual a su perfume. La cucharilla el plata entraba en el blando seno de la jícara con dificultad. No se hacían "buches" d•e cho colate como ahor·a, n~; ni se tomaba ele pri­sa; ni con los ojos abiertos y el E>spírit u cerrado. Cada prócer de aqu llos Cf'r ¡·aba un poquito los ojos, al poner la cucha1 r·i1Ja de plata llena de chocolate en la lengua· le paladeaba, le tragaba con majestad ; y don Camilo de Torres dijo al gtan Nariño al acabar de vaciar su jícara:. "Digitus Del erat hic". -"Bene dixisti", contestó f'l Presidentt> de Cundinamarca, depositando respetuosa mente su pocillo sobre el plato. Es sabi do que Torres y Nariño ran hombres df' muchísimo talento. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 280 LA ACCION ESCOLAR Con tales jícaras de chocolate fuf' QtW Re llevó a cabo nuestra glorio a emancipa ión politica. Si hubiera sido el té su bebida fa ­vorita, el acta del 20 de Julio de 1810 no hubiera renido más firmas que laR del Vi· rrey Amar, que nunca quiso firmarla .. Olvidaba decir que la yajilla en que .·e sirvió aquel chocolate de que ' 'engo hablan­do, era toda de plata de martillo y · que no era prestada. En el fondo de cada plato es­taba grabado el blasón de aquella ilutre ra­sa con el nomb~·e de "Marqués de San Jor­g ", que diez años más tarde había de cam­biar su dueño por el título de " , ay Bogo­tá", haciendo así dte sus blasones un bocio que y tirándoselos a la cara a Fernando VII al traYés de esos mare , que reconie ­ron sus altivos antepasados anuados el e t o nas sus armas. El aristocrático refresC'n había tenn iua do. Los agraciados vohieron al salón :prc> eedido · por el gran Nariño, que daba 1 lwazo a la marqutesa de ~ an Jorge. Apenas llegaron al salón, rompió la mú­sica ele cuerda qu <'staba prevenida. c·on una alegre contradanza que hir.o saltar el alegría a todos los que la scuchaban . Pu· so la contradanza Pl elegante Macl rid <·on la he1·mosa doña Genoveva Ricaurte. La · figuras fueron "paseo", "cadena" y "triun­fo", en la primera parte; y en la segunda, "alas cruzadas, paso de Venus y J·uedas combinadas". Tras de la C'ont l'adl'lnr.a se bailaron un capitusé, un z01·ongo, un ondú y dos cañas. Eran las doce de la noche, bajo el sol y bajo el cielo, en la pampa in­mensa y sola, o entr f'J grito de la chus ma ebria de zaña y nostálgica d sombras, es gozar de un e pectáculo sólo digno de los dioses! Entonemos mil hosan11as a la 'ida; a la vida que es grandeza, a la Yida que es espa­da qwe no blanden dignamente sino aque­llo qu e llaman inmortales ; a la \' icla que es tormen1a y que es rugido, a la ,· ida Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION l'DSCOLAR 281 que es relámpago de gloria, a la Yida que es la Fuerza! Gloria eterna a los que , ·encen y al que deja tras sus huellas un recuerdo de mar­tirios y de triunfos, Dios bendiga! El mar con sus negras tempestades, el rayo con su lumbre y sus estragos; el ro­ble con su alteza entre la tropa de lacayos carcomidos, y el león con el triunfo de sus ganas y la pompa real de sus bramidos, canta siempre, eternamente, tu grandeza ¡oh hermosa Fuerza! *** Piedad para el que gime! Amor para el proscrito y el caído! Ellos tienen en sus almas, agobiadas de dolores, el poder de los vencidos .. .. , ellos llevan en sus alma la gran Fuerza del Derecho. . . Son los ce­dros sin ramaje: son los cóndores sin t·e­mos; son los leones sin rugidos! Bendigamos a la Fuerza que avasalla lo. reinados de tiranos; a la Fu·erza cuando asesta rudos golpes al que oprime; a la Fuerza que es eterna y luminosa; a la fuerza que no muere cual la Yida de la: almas! * * ~: Bendigamos a la Fuerza! , a la Fuerza que es la Vida, a la Fuerza que avasalla, a la Fuerza que resume sus conqui tas y grandezas, su divina y portentosa gloria en Dios! CE 'Ó • DL~z QuEVEDo El Centenario de la muerte del Libertador ELOGIO Creado el hombre para muy allos y no­bilísimos destinos, émulo de la vida supe­rior y de las propiedades del sér e. piritual y suprasensible, lleva en si ingénita, desde los jardines del parai n, sed insaciable de libertad en todos los órdenes de acti ida­eles que a su esen ia ·ompeten. Herido, empero, en lo más hondo de su naturaleza por la culpa primera, sintió de­bilitarse su albedrio, y aunque radicalmen­te libre ha pasado y seguirá pasando por muchas esclavitudes, oprobio y vergüenza de su vida moral o de su estado social y polftico. Porque la esclavitud, en los siglos que caen al lado allá de la Cruz, comprendió de manera firme y connatural toda una clase de hombres, la más numerosa, la más abyecta, privada de derechos y huérfana de amparo en los altos poderes y en las instituciones de los pueblos, hechas para proteger la riqueza y los placeres de los afortunados de la vida. FUNE.BRE Y qué suerte la del esclavo! Sin Dios, porque sus amos se lo o u1taban para pri­varlo de ese consuelo y de ese necesa1·io principio de emancipación; sin pan, porqu el esfuerzo de su brazo y con el sudor de su frente, destinaba Jos opimos frutos para los despótas que hacían basquear el látigo inclemente sobre las desnudas espaldas del esclavo, y para éste reseJTaba abrojos y espinas. Sin amor, señores, porque el es clavo, arrancado las más de las veces en los albores de la vida a los brazos mater­nos, ignoraba las dulzuras de la familia y carecía de derecho para fundar un hoga1 y elegir una dulce compañera que le ayu dara a llevar el enorme peso de su infor tunio. No conocía. la Patria. P1·ófugo, errante, en peregrinación interminable iba de ciu­dad en ciudad, de pueblo en pueblo, carga­do con los dioses penates y con los pebete­ros, con las aras y candelabros de bronce, con los tesoros y con las espadas de los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2R2 LA ACCION ESCOLAH (Jue, por derecho de nacimiento y por ley ele conquista, disponían d 1 esclavo, ele su. destinos, de su vida, como de cosa entera­mente suya, a discreción, sin restricciones. ¡El esclavo! Sus ayes de dolor o sus vo ­ces de protesta al caer en el circo tritura­do por los dientes de las fieras o bajo el cuchillo de los gladiadores; al expira¡· en el campo de batalla, combatiendo po1· aje­na patria, por banderas cuyo . ignificado nunca comprendiera, perdíanse en el vacío sin obtener más respuesta que el silencio y la muerte. Ochenta siglos de ignominias y de san­gre prepararon la ruta clel gran libertado1 · del humano linaje. Su aparición ob1·e la tierra fue para la humanidad una promesa de liberación, que muy en breve había de consumarse, y una sonrisa de amot· para los parias que hasta entonces lan sólo ba­hian visto la 'ida al trav~s del J))'isma ele las lágrima .. Habló y tembla1·on los 1 il·anos y se es­lr mecieron de placer lnR hijos dP la gle­ha ..... ! Habló para en eñar al mundo el ctog-ma de la unidad ele Dios y la igualdad esencial nt.re Jos hombres, la libertad de albecl río y la libertad social y política; para decir que ya no había más amos ni esclavos, si ­no h ¡·manos. 1 ijos d e un mismo PaclrE> qu t tá en los cielos . Habló para dar cumplimiento a . u mi ­sión divina: tuvo hambre, sed y fatigas sin cuento; hizo benefi ins y r cibió ingratitu­des; rompió cadenas y los esclavos llbertos quisieron apedrearlo; tm·o áspera vía dolo­rosa y cruento calva ¡·io; prototipo de los libertadores, libertador divino, dio por reR­catar al hombre y restituirle la libertan en sus múltiples faces, su sangre y su vida . Los verdaderos libertadores de los pue­blos, en el curso de los siglos, han queri­do llevar a la práctica en la constitución de los Estados, los prin('ipioR fundamenta­les de la doctrina del Maestro. A ejemplo de Jesús, legaron a la nación, teatro de sus homéricas hazañas, el evan­gelio de sus principios políticos; apuraron hasta las heces la copa de la ingratitud y del olvido; recorrieron la vía dolorosa, y cefíida la frente con la corona de espinas, culminación suprema de todas las grande-zas, subieron al calvario y alH expira1·on predicando el amor y perdonando a su:­v~ rdugos. Tál, señores, el genio sin segundo, cuya secular apoteosis en esta imperecedera efe­mérides estamos conmemorando. Porque el sepulcro es la cuna de la im ­mortalidad y los g1·andes hombres, . ólo cuando la losa funeraria se ha cenado so­bre sus mortales despojos, reciben la consa­gración definitiva, que les da auténtico tí­tulo a una sede y a un trono en el Olimpo de los dioses. Destinado Bolhar a dar libertad a un continente y a constn1í1· cinco nacione~ so­beranas, comprendió, con segums, ín~imaR intuiciones, la augusta misión que 1 e.Hta­ba reservada en el vasto escenario clel mun­do americano. ¡,Y en dónde m jor que en la ciudad d las siete colinas, último esfuerzo y reliquia de la civilización antigua y remate de sus edades; en la cima c'lel mont'e Aventino. desde donde se domina el presente y el pa­sado y casi se prevé el futuro, podría el Li­bertador dar testimonio de la onsciencia íntima que tenia de su misión y de su. fu ­turos destinos? Y así, evocando la. Rombras ele atón y de Bruto, ígnea la mirada los cabelloR en desorden, contrairlo 1 semblante por s - vero rictus, toma en las . nya¡:; las manos ele su preceptor y guia, y poniendo por testi­go a aque1la ciudad, otrora teatro ele legen ­darias luchas po1· la libertad del munrlo, jura a los cielos y a la liena, a Dio. y a los hombres, y se jura a si mismo liber­tar a u patria, libertar a Am~l'ica o mo­rir en la demanda. Tiempo después, en medio d onflagra-dón sin precedentes, entre los bramidos del terremoto y el e tt·épito fragoroso d edifi­cios que se derrumban, le vemos con air . desafiador, trepar sobre montañas de nti­nas en la ciudad de Caracas, y recordando , u juramento, apostrofar a los timidos a quienes el arrollador cataclismo llenaba de espanto: "¿Por qué teméis? Si la natuJ·a­leza se opone a la libertad de Amé1·ica lu­charemos contra la naturaleza". As1 piensa, siente y habla un convencido, condición indispensable pat•a ser apóstol, y más para un apóstol de la libertad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA CCION liJ COLAR Esta fe ciega en su m1S10n libPrtano1·a no lo abondonó un instante, ni aun en los mo­mentos en que al parecer la uerte y los humano ¡·ecursos presagiaban ctesa lres. En J 815, separado del mando espontánea­mente para poner fin a las ri\ alictades de De Castillo en Canao·ena, y asilado en Ja­maica, solo, sin que la ad ,·ersa fortuna lE> acongoge, mirando al pon· nir con certeza de Yidente, escribe estas palabras, que, el tiempo- a1·tífi ·e supremo de la grandeza de los pueblos- l5e encargó d <:onfirmar: "Si la justicia decide de los destinos de los pueblos y de las contiendas de los hom-­bres, el é.· ito o1·onará nuestro esfuerzos, porque el destino de América se ha fijado inevocablemente; el lazo que la unfa a Es­paña, está ¡·oto". Y cuando próximo a coronar la libertad d un Continente 'on la batallas d Ju­nin y Ayacucho, se ve en Pativ ilca. enrer­mo, solo tri te, con. fe de ruzacln, a esta pregunta de don Joaquín Mo quera: ¿,Qu · piensa usted hacer ahora? "Triunfar", con­te~ ta el héroe exánime. Triunfar, . í, señores! Porque i a la fe inquebrantable en el orden sobrenatural eR­tán prometido· milagros . in euento, a la convicción finnísima de una mi:sión tem­poral y humana, conespond n prodi~!:iO., qu , sin Yiplentar las leyes el la na urale¡¡;a, son recto inmediato y nec sario de las atre­Yidas combinaciones del genio y d 1 valo r que ni se exalta n cternasia en la pr ·osperi­dad, ni tampoco se amilana en la ach ersa fortuna. ¡Triunfar! ¿ ' o Yéis? Es una tromba qu . trae consigo a los hijos de Marte precedi­dos por el dios de la victoria, Bolivar! Es una tromba que barre el campo de Carabo­bo, que traspone los Andes, desafía los ven­lisqueros, desciende a las llanuras como alud incontenible, abate la fortaleza hispa­na en los pantanos de Vargas, la humilla y tritura en Boyacá, la avienta de nuevo en Carabobo, y, sin darse un momento de tre­gua ni reposo, vuela al sur, resuena en Bom­boná, retumba en Pichincha con estampi­dos de volcán, hace temblar la tierra en Junin al galope victorioso de mil y mil centauros, y al escalar las alturas del Cun­duncurca en el campo inmortal de Ayacu-cho. rompe el último eslabón de la cade­na que aprisionaba a un mundo y lam-;a cinco naciones a tomar parte n el concier­to de lo pueblos libres. Había coronado su obra. Libertador, des­barata la oyun . Los déspotas han sido amontonados por mi en· mo el ,. ¡ nto amontona las hojas ecas caí­da: de los árboles, y he formado con ellos el supremo holocuasto ofrE>cido en los alta­res de la libertad . o le he dado a esta por manto Jo ma­res cubiertos de irizada !'5pumas, por tú­nica los campos de América y por diadema los astros que tachonan su cielo. He ense­ñado a los esclavos redimidos a estimarse como hombt-es, a mirar frente a frente . sin palidecer a sus amos y apreciar en lo que valen los beneficios de la libertad. Mi brazo no se cansará de sostener un pab - llón bendito, ni de forjar el escudo que pr·o­teja el pecho de los libres. He despertado en los pueblos la conscien­cia de su dignidad y de sus derechos, h suprimido las castas y predicado la pala­bra redentora del Libertador de la hu~a~ nidad: "Amaos los unos a los otros, el que no ama permanece en · la muerte", y la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 284 LA ACCION E COL R muerte es la servidumbre, es la abyección. es la antítesis de la libertad. ''Da Señor, a mi obra la estabilidad de los siglos, un remedo ele la eternidad, Y po­sa en 1~compensa tus labios divinos sobre mi frente calcinada por los soles del tró­pico. Será tu ósculo santo la unción para el martirio". Porque a la apoteosis de los g1·andes hom ­hres, no se va, señores, sino por una sen ­da cubierta de espinas y ele abro jos, y cuando se ha llegado al pináculo de la te­rrestre gloria, es preciso descender de él en brazos de la pálida envidia, de la calumnia, de la perfidia acerva; hay que ¡·ecorrer la gama de todos los dolore , Y morir, si se quiere, a manos de aquellos mismos que han sido engendrado a la vi­da de la libertad. La via dolorosa del Libertador fue larga. Por ella lo condujeron, con mal disimula­da astucia, sus 'mulos y más tarde sus ene­migos descarados, insignificantes pigmeos, a quienes en ocasiones, con\ encionalismos politicos rodean de inmerecida aureola, y atribuyen méritos carentes de todo funda­mento histórico. Y le acusaron de conspirar con ra la li­bertad, a él que babia con . agrado u 'ida a esa diosa de todos sus amores! ... Tan pronto s el hon1bre ambicioso qu e aspira a perpetuarse e n el mando ; a 1 déspota que espía el momento de llevar a sus sienes la corona que arrancara de la frente de los tiranos. Ora el conculcado! de las leyes y de los derecho individualtes : ora el vulgar dictador ávido de goberna1 sin otras normas que su capricho. Y es en vano que renuncie una y mil ve­ces la presidencia de la república; e n va­no que rechace planes monárquicos conce­bidos y aprobados por aquellos mismos que lo culpaban de ambicionar una corona, con indignación rechazada. Y cuando el pueblo lo obliga contra su voluntad a ejercer la dictadura para salvar a la patria de la anarquía, nombra inmediatamente un con ­sejo de ministros entre los cuales d]stribu­ye las diversas ramas del gobierno. Y como si tánta ama1 gura fuera poca. en altas horas de la noche- oscura y fría como el remordimiento en la conciencia humana-un grupo de asesinos, instigado y nirigido por altos personaje político .. invaden el palacio y se disponen a enluta¡· la república y a echar sobre la patria el balnón imhonabl clel má. ignominios clP los panicidios. Marró el golpe físico, pero no 1 moral. que hirió de muerte el alma nobilí:::ima difiqué n el dento. Mi gloria, mi gloria. ¿por qué m la arre­batan?. . . . Vámonos, vámono. de esta tie-rra donde ya no nos quieren" ..... . Su grande alma no fue campo propicio para el odio, pasión propia de seres mez­quinos y pequeños. Y mal podía odiar 'l. que vivió como cristiano, defendió y pro­tegió la religión católica, y en el último trance, fortaleció su espiritu con el pan de los fuertes. Mal podía odiar quien en u testamento y última voluntad estampó estas palabras, re­velación de su calvario: "He sido victima Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCJO de mi. per'eguiclor . que me han ondu i­do a las puerta. del sepulcro. Yo lo per­dono. ¡Colombianos¡, mis últimos votos son por la feli idad d la pal ria. Si mi muerte ontribuye para que ces n lo parti­do y e con olide la unión, yo bajaré t ran-quilo al e pulcro!" ..... . Vedlo! llí e tá tendido sobre su le ·ho de muerte el libertador ele cin o naciones. Los ojos ligeramente cerrados, sereno el rostro, la respiración entrecot·tacla y bre e. Roctéanlo sus compañeros de armas, curti­dos en cien y cien combates, y que ahora apenas pueden contenPr el llanto. Y cuando el ángel del dolor col'ta el hilo df' P. a ,· ida mel'itísima y batiendo su alas .·e remonta al cielo, caen de rodillas aqu - llo bravos sobrecogidos d t·esp to ante la sublime majestad de la muertte. Era el lí de diciem br d 1830. Las pa­siones polfti as callaron un instante ante el féretro que contenía los restos rnortales del Padr d la Patria . Y omenzó la apo­teosis del gran apóstol. d 1 fundador de la libertad americana. E COLAR 285 A medida que pasan los años su gloria se acrecienta. Los hombres glol'ifican su genio creado1·; la historia rinde palmas a sus talentos militares, los pueblos 'bendicen agradecidos . u memoria, omo lo hacéi. vosotro , honrados por múltiples visitas del gran ciudadano; los gobiernos le decretan honore y todo a porfía e complacen en inmortalizar su efigie \·eneranda ~n már-moles en bronce. Yo siento, señores, que pasa cerca, muy 'erca de nosotros l e. píritn del Liberta­dor; escoltado por las sombras augu tas de Nariño, de Ricaurtoe, de Anzoátegui y rle Sucre, oigo que repiten sus últimas pala­bras de unión y de oncordia, pero le veo tranfigurado, con la corona de justicia que Dio otorga a los que han combatido legi­timamente por cimentar la libertad ele loR pueblos, y por los granel s, por los inmor­taloes destinos de la humanidad. • \HLO. t BE K'J'O LLt: tns _ co T.\. Pbro . CUE T(l MENSl L M LUC O Lo llamaban Mal u ho . Era un nómade, 'agabundo, Hin amor. sin pan y sin abrigo. El no conoció sino el fi'Ío de la noch !:' y las tristezas y desola ion de lo¡.¡ días miserables e infecundos. El no tuvo por compañeroH . ino la mi ­seria y las mofas de lo hombre .... Entonce· contaba 15 años. Sus andrajo , u fealdad, infundían es· panto a Jos niños del pueblo, quienes al oír su nombre corrían amedrentados bu. ­cando refugio ~n los regazos maternos. Arrugas precoces surcaban su frente; u cuerpo cu1·tido por los oles abrazadoreH y las ráfagas helada , era un repugnante tro-zo de carne entre el cual, tal v z, bul11a una alma noble, un corazón g n~roso. Alli bajo aquella cabelle1·a grasienta y desordenada, a aso había un cerebro con re plandores de granel za y efluvios de gloria. Era bueno. Quince año . que eran otrof\ tantos lapso doe martirio para su cuerpo, no habían aún marchitado el candor d . u alma. Era humilde, acaso sen·il, como el peno que lame cien vece la mano que le azota. pesar de sus año de dorlor y de que­branto, aún no había sentido el mordiz ·o de los vencido , esa dentellada cruel que contrae el alma hace Jeyantar 1 brazo, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 286 LA ACCION ES OLAR • ediento de sangt·e, de e .· tenninio. Malu ­cho parecía vivir contento con su uertoe . una sonrisa vaga, indefinible, contraía a toda hora u emblante. El sol de la mañana lo encontró mucha· Yeces donnido en lo. z:&guanes. Y cuando las noches lllegaban con su cortejo de nie­ve y de nostalgias, el , ·agabuudo in pan, sin abrigo y sin amor, atraYesaba impa. i ­ble las tortuosas callejuelas bu. cando un portalón amigo que abrigara su orfandad. Y lo llamaban :Malucho ... . . ! Y era dulce, y era bueno, y era humilde, . ervil acaso, como el perro que cien v eces acaricia la mano que lo azota . .... . Y • us harapo. mugrientos, y su faz cut·­Lida por el sol y po1· la esca r cha, infun­clían tenor en Jo::; pequeñue.los del pobla ­do, que al oír su nombre buscaban am dr n ­tados refugio en Jos regazos maternos. Y lo llamaban Malucho .. .. . ! n día desapareció del poblado. Y su reeuer p rdió entt·e el borr1 so pah;aje d las co.a~ exiguas. Y su nomhre ya no t'ue el espanto d lo. niños ·onse nri do:s, y las madr s tuvie¡·on que itn Pntat o ro ente espantabl . pena c·om bat i ¡· la eh i lladiza inmoti\ ada y los rabioso~ pateo~ ... * * * La luz ri(>J o r ie nt e anun ió la tristexH ele• un dia at rm ntado el sil e n cí o ~ - (l E' n e hli­na . Aquel pu hlic·o ant ~ tan humilde y s i ­letwioso. sintió turhada Hll caln1a. La no ­eh ant l'im·. mi ntl·ag la torment a den·iha­ha. los . ances y hacía gemir loR cot·pnlentos robles; mientras los 1·a os y tru nos con­mm ían la natnralezH, había :ido aReRinaflo, despiadartamente, un \'iejo a\' é\l'O de la po­hhH ·ión. Sus eof1 s máR 'aliosos habían desapat·ecido. lGn ,-ano E>l 1 ll'ald y sus alguacil s bus­c ·aron a los criminales. Todos los hombres animoRo, rtel Yecinrlario se pusi ron , -ario · clia.· en acecho pero nada descubriet·on. T•Jl pueblo recobró . u quietud, los pasto­re. marcharon a cuidnr us rebaño sin el m en r recelo. Las mujeres fueron al ria­' huelo a lava1· su. ropas sin preocuparse de nada. Todo E>ra tranquilidart, cuando ol ro 'ecino principal fue asesinado. Y uno t t·as otro fu•eron cayendo bajo el golpe del arma homicida los habitantes más ricos del lugar. Pero ya los autores de . em jantes cd­menes no fueron un misterio para nadie. Todos habían vbto a lo. mall1e hnres que formahan una cuadrilla. perfectamente or­ganizada, que ran desarmado y Yario. habían caído gravemente heridos mientra,s los bandidos llevaban la de. trucción por to­das partes. Y después, cuando la gentes volvían de sn sorp1·esa, ya los ase inos se habían in­ternado en las intrincadas ce1ranias, don­el hubiera ·ido locura int ntar una verse cución formal. El vecindario vi vía consternado. Todos a ·abaron pot· e·¡ · r qu . era el mismísimo demonio con una pandilla dP sug secuacP.s los que destruían la población . Sob r e todo el jefe de la ·uad rilla infundía un t llltll ' sup rsticioso. Las miradas de los espantados \'e inoH se habían <'la\· ado en P.J mucha: \' e es : era un mo etón fornido y ele ade m a ne>s monta ­rae s; on el rostro emhad urna1lo el negro, y marcllaiHio sientpt· al f¡·enle lle sus lwm - bJ ·es, con agilirlacl d pauf e 1·a <'aía sobr • ns dctinuts, el gnllánclolas audazm nt . o parti é ndol s 1 t·orazón c on fer ces JHlñala da:.. . . . después r e ía dni ·amente . ohn' los cadáv . r s aún palpitant s' n día, al anoc he 1', fu asaltado 1 <"a se río . 1 ,as campana s fueron charlas a 'u - lo llamando a los v tinos. En la plaza y calles vecinas s tt·a, ó una lucha encarni­zada. Dos o tres labriegos s re\ oleaban entt~ su propia . angre. t: n pelotón de gen darme llegó a la pla?.a donde . e lutllaban reunidos casi todos los bandidos , los cuales al \·e¡· a los agentes armado , escapanm 'eloces por una callejuela. Pero. . . . . ¿Qué había su e .d ido al jefe ele los ladrones'? Arrodillado al pie de un cuerpo humano, por sobre el cual habían altado . u. com­pañeros, aguardaba, en una esquina de la plaza, la l1egada de los alguaciles, los cua­les, a pesat· d€ su probado Yalor, t miet·ou Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 287 acercárcele; sólo viendo su impasibilidad, cayeron sob1·e é l . e dejó maniatar sin ofrecer ¡·esistencia y todo el vecindario, lleno d~ temor y cu­riosidad, se congregó para ver al gran cri­minal. - Es Malucho, gritó una voz. -Es Malucho, repitió ot ¡·a, a los po-cos momentos, el nombre de :\1alucho, como una onda eléctrica vibró en más de cien labios con acentos de epopeya macabra que hacian ~rizar los cabellos y contraer los labios en un rictus de maldición. Era, en . efecto, Malucho, el vagabundo. ::.in techo, sin pan y sin amor, humilde y bueno como el perro que lame la mano que lo azota ...... . Su mirada incierta vagaba impasible por sobre los que salian a mirado. Volvió a ser el inofensivo Malucho qu un día el ¡.;­apareció del poblado . El sumario fue b1 ·ev . . lo. ocho 1lías el cuerpo de Maluebo se ,-alanc aba en una horca ...... . Pero, ¿qui~n de. armó aquella mano tan diestra para el crimen·: ¿Quién dominó aquella agilidad d€ pantera sedienta de ex­terminio? Lo diré en bre\' es palabras. La cuadrilla había asesinado a una in­feliz mujer. Malucho la vió cuando huía cubriendo la retirada ct sus hombres, y ... tirando lejos sus armas cayó a1Todillado al pie del cadáver. La muerta era una mendiga que , algu­nas veoes cuando llegaba la noche ·on 11 cor ejo de nieYe, de desola ión y ele nostal­gia, y ~1alucho, el yagabundo sin techo. sin pan y sin amor, atravesaba silencioso las tortuosas callejuela buscando un pol·­talón amigo que abrig-a1·a su orfandad, le había brindado albergu e en sn choza fda y miserable. ('¡; ó . DíAZ QUE\ 1-:DO. COMENTARl_OS LA ," MUNICIPALIDADE y L EDU A ION PUBLI Publicamo.· e n s g u i d a algo a s í como h v listas blanca y n g1 ·a d e los muni .ipios d C'undinamar ·a, tomando pa ra esta c las ifi ­<' ación <'Omo base el po1 ·ci ntaj qu rt sti­nan, d 1 total de · u ~ renta. , pa r a la eclu ·a-ión públi a. Es ,. rgonzoso .> trist e , p ¡·o muy huma­no y tropical que la tenas su1·americana y la opulenta villa el las Aca<'ia (Girar-dot), que . dicen las dos ·iudades prin-cipales de undinamarca baten el rr>( ·orrl de la mezquindad n asuntos que sin lugar a discusión marcan el in<·OII / Iwd iblfo prJr­f'ientaj<> rlf' r·ulturo ('olr·r·tiru de una pobla­ción. Esto puede, acaso, ser ha. ta muy euro­peo. pero debieran tenet·lo en cuenta Jos ciudadanos c uando llevan a Jo. Concejos a tan tos Cresos y Colberts que de toclo e acuerdan menos de la ignorancia ctel pue­blo que los e li gió. F li itamos a lo· • i g uient municipios que for man nu :t r a lisftt 1Jlun ert. y lm; xi­tamo. a qu e continúe n poniendo 111uy t'n al­to su s nombres como e ntusias ta: s n: t n - 1lores ele la ecln cadóu pública . C'ontribu y n c on má ~ el l 40 p or t•iento : Topaipí, ( 48.70 "/"). Manta .' Qu bradanP· gra ; con más d 1 :~ u",'': P a . ca, , úqn tH. Guataquí, Qu e tam , sm , ogu a, Pa ·ho, Capanapí y Nilo; co n má s del 2 5 "/' : hi paqu , Carupa, Gutiérrez , Villa pinzón , 811 latauza, . usa, saquen, La Peña , San Juan. Beltrán y Chagnaní . ontribuyen con menos del Bogo· tá, (2,38 "/" ), Gira1·dol, (3,i13), imaima. J:i'ontibón, Gachancipá, ~ipacón y Cáqueza. LAUDABLE INI .IATIVA Jfartidf' ' ,(1)1/{U·li(J Pr•rlrozu. in.·titura nota­ble y escritora que lJ.a ~ahido captar para sí aquel lirismo doloroso y muy humano que ha hecho de Gabriela Mistral una l'i gura tan notable como intere~ant e, propo· ne a Jos maestros de es u la, a nosot1·os los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 288 LA ACCION ESCOLAR tormentosos y atormentados mát·ti res de una civilización enfermiza, qwe destinemo~ una pequeña parte de nuestro ueldo para ayudar a pagar unas l'Uantas docenas di€' maestros antioqueño. que educarían varios miles de niños. La idea no par ce exelente ; la realiza­ción imposible! Pesimismo? Nó! Tratamos de conocer l.asta donde el fue ­ro interno de cada individuo permit~ el sondeo, a lo maestros de Cundinamar· ca....... y del pais. on apóstoles de u pro­fesión , mártires de su doctrina, esclavos de su deber, abnegados servidores públicos cu ­yas virtud~s pocos aprecian y poquísimos aprenden ... , todos tenemos nuestro pero, e verdad de Pedro Grullo. Los maestros- la mayoría de lo. colombianos- 11s r>. tuos preparados moralmente para las labore. silenciosas en la. uale el e píritu, espo­leando a la materia vil se remonta hasta el go e perfecto del que se entusiasma al ver C'ómo los demás trabajan, prosperan, se dig­nifican, ríen ntr 1 dl'llzor ele la vida y como beneficiados pueden superar a los b e­nefactores. Si los maestros } u é nn,¡o.<; capace el s-tas cosas, Pstarfamu a o ·iatlos tocios . (que hermosa e inesistible falanje) nuest.t·a voz dominaría n los cuerpos legislatiYos. no seriamos lo parias de una burocracia n­ferma de de ol'ientación, sino lo amo. d e nna república r publicana ; la s ociedad no no.· miraría como merodeadore d l pt ·e u­puesto, sino como los benefactores del pueblo, on ejero. de los extraviados, . pri­mero funcionario del E . tado. Y enton­ces... .. en Antioquia habría on qu(' pagar maestros y en Pá to y en el Catatumbo y ra u ca n el Chocó, el pro
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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 9

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 10

Por: | Fecha: 1931

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 0 .. ...... .. .......... ........................ ......... ...... .................... ............................................................................... ............................................ _0 1! 1: Si Ud. se interesa por la f .. nstrucción Primaria Sus­críbase hoy m,ismo a ~ habitantPH de la República: los tres Pocle1·e.· Público.· en toda: . w:, ::;fera lo~ nmP .. tro. lo · paclre.s ele famj li a, lo: niño. , la . oeiP­dad en gPneral. Es algo qn abaren todas las actividade: de una lUición y por consiguiente n ·e. ita <.:omo ningu­na leyes y reglamentos preciso · claro~ y suficiente. para :11 emTe to fnn ·io­namie. nto. No le faltan leyes a la Educacjón Pública; no.· atreve1nos a creer que ]e sobr.an leyes y legisladore. a todo. los ramos de la vida públic:a. La · leye. ,, ordenanzas, a ·uerclo . de­cretos resoluci01w. r circulares . obre educación que e ·tán asil(ldo en los - archivo d~ Colombia se1·virían para enloquecer a varias legiones de bene­dictinos que intentaran el heroísuw de recopilar, cla:-¡ificar y ordenar ~·::-;(' n1onst1·uo8o monum nto ­nunente anl.an la Patria, lleven a lo: <'nerpos leP reo·ocijn y lo: labio \' H ­I'l ln:n para dejar~ e ·c'up;u· la fra e, la int rj cción anhelada CJUl' P ·pr :e la acln1iraciém entu ·ia."ta CJlW no. enn.· a l ineontnbh• n(u tero clP iu. tüucionel-1 gnbernam ntal ·, religi .. < .', laica:; , fi ­lantrópi •as, ~oeiale , . mn ~ elilina .- y fe ­menina ~ . p(tllica ;~ y }H'Íntd~~ · : naeiona ­lP:. d •pnrtament all'::- y nnmH·IpalP~ la Jgno ­ran 1a. La u ni Y •r. ·idad <' OH !--ll~ pon1po:::- a : fa ­~ ·ultndt> l'On . uc·m·~ a le .· lllá. o llll'liO:-­autc> nonH\.. fabri{'anclo rlo . . ons nlWln ·n •i la 11 vando : ohrP :-: u .· t'rent l . igno de los venc ido . . Y to no ignifiea . ·in o que nne:-.t ro a.1trnÍ.' ll10 cl eslumbrant e, nn ·t r o furor dP , atentado pm· la clu ·ac ión clrlw en ­l' auzar e, e dirigir- ·e no a la nmn o-·:tP nbteión v a 1a f o r ­ma ·ión dr leuione. de hombr :-. y nm ­jere a quiPtl .· \1 • i. tp - 11Hl a niño norma.le · ~ n 1912 . e de­di a a la formación de ma stro. (lp anormale ·: en tiempo el la Gran CfliP­rra Europea funda en todo Bélg-ica lo:- n1ejore orfelinato. de ]a época .. · en 1925 viene a Colombia tntído pm· el Ginma.-io l\fo la,· aulas, los talleres y laboratorio e> colare , la coeducación el espíritu de solidaridad el trabajo per onal y eo­lectivo la labores manuales las ex- . . . ' curs1ones y v1s1tas. la libertad en los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 292 LA ACCION ESCOI .. AR alumno.·. la ·olaboración el lo .~ padre. · 3P halle. Con viP ­ne ob erva1-_ ·in e11 bargo. que el 1116 - todo erá tanto m á. · acorde con eJ ide~1l H ('1Jatro r e-ntro. · r1 f ' In te rP.. ·. a í : o) Ne<"e."idad ta se agrega ln dP re pi1·ar ~· DHlntP ­n erse aseado) . b) ~eP. idarl cte. lut'har ·ontra la in ­tPmperie. r) N ece idad dP d fend 1·. ·e con l'H los peligro.· y lo.· diYerso. · Pnenüg-o ... d) Necesidad de aetuar. dP trabajar . ·olida1·ian1ente, de educar ~ e. de re­t~ rear. e. ( A esta e agrega la de alu1ll ­brar e, la d reposar) . En •uanto a lo que se relaciona ·011 EL NI~O Y EL ::\IEDIO. hay que tener en cuenra la diver~idad· de di ­eho m.rclio e.n el ·ual le to('a actua1· a 1 niño Y del en al depende en eiel'to modo.· Lo CENTRO' DE IKTER~~~ a e te respecto podrán er lo .·iguiente. a) El niño y la fanlilia. b) El niño y la escu la . e) El niño y la .· o iedad. d) El niño y lo anin1ales. e ) El niño y la . planta .. f) El niño y la tierra. el . o l. la lu­na, la estrella etc . Salta a la vi ta d l m no · a vezado. el cún1ulo de idea r lacionada.;; c011 ·ada uno de lo CENTROS DE L..,. ­TERE que no. propOlW n Cl'Oly, ideas que irán aportando ahnnno · y mae tro a n1edida que avance el r r u­f¡• o en cuestión, pue el e tudio d<.> <:a ­da uno abarcará 1ná ~ o meno:") tie1npo del año e ·colar. :-:egún .· u f ec nndidacl, e.' decir, ~ egún la:) id a · que .· e pnNlnn e:tudiar a . u a lre<.ledor. Al e tudiar, por ej "lllplo. la _\' eNj­sidad d e alimenba n-; e . o c urren mulf itu siguit>nt P . . Pnt.rP m u has: Hamb1·e, "ed N e ·e s 1clad d P cOilH'l ' y beber. Organ . pcll' ta~ funcione · fi. iológica . . . llim e. nto.· an.i?nale.· : La gallina, la oveja, el buey Ptc. ( lnim(lle . · don uJ..., _ tir·o.· , ·omparaciont>:. ~ Pmcjanzn . · y c11 f r ncia ·, te). El cangr<'jo, Jn s an.h ­na, el p scado. (La ¡H•.· r-a. utilida1 Hí'.Ílcar. (Cli ­ma , etc). Ali-rnento8 n~in e ral e . · : SaL ag·ua ... Lo anin1ale. v la;-; planta::- t:unbién ·e alimentan. Cómo lo hacE-n. ete .. ete. La · noCJone. adquirida · pn cada Oentro de lnte J·p ., irán traduciéndo. e. con1o aplicación. n TR :\.BA,JO ),f \. ­Nt ALES ejecutado. Pn el Talll r y Laboratorio el la E cuela •. qne irán ·oleccionándo en 1 'alón de clase o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 293 o en el n1useo escolar y que pregona­rán con tantemente el trabajo conti­nuo de maestro y alumno pudiendo así llegarQe a u prin1ir la comedia del exan1en es pectacular, que tanto impre - ·iona a no poco mae tros, que tanto t:ien1po hace perder, que tanto perju­dica a nues tros niños, y qu tanto gu ·­ta a lo. parlres de familia que de ean una diver~ión barata y fácil. ;::;i bien e ' cierto que el 1nétoclo De­croly encarece que toda enseñanza . P dicte al rededor de liD Centro de Inte­rés, y qn ninguna a ignatura debe e ~·­cluír a la otra, y antes por el contra ­rio, relacionarla cmnplementarla y hernwnarla. pudiendo la Geon1etría. por ejcn1plo, llevar a la Hi torja, a l~ Religión, o a la GramátiC'a. admite sin en1bargo. lo que llama la T écuicas pa ­ra la n ·eñanza de alguna. materias con1o la ritmética, la , Lenguas vi ­va s y la L ctura, e ta última tan Vl ­tuperacla y ens alzada por quiene la ~n avan. Dfrenws ante d terminar, una · po Coínn con el cPpi 1 Jo. Coloca la boí na en e 1 ro pe)'(>. Cambia la boina ('011 Ign . · di' que el 1na tro la · hay-n d l objeto que nmnbran, dibujado huubién, o con 1nuestra del natural, o de an1bo TilO­dos, y las va coleccionando en dicho cuaderno. CUARTA FA E (Redacción.) Se le mue~tra una fra ·e e.'crita en el tablero, y ele ·pué de ohserYarla atentan1ente, deben reproducirla nna ,·ez que se les haya quitado ele la vil=>­ta. Cuando ya hayan aprendido cier­to n{unero de palabra., se puede com­poner un cuentecito con ella..:. Des­pués e procede a :-;u el ·col!lpo ición n palabras y luego en letra.· para en­:-; eñarle el alfab to. La obra del Dr. Deeroly es muy feennda, . de seguro que aún podrá enriquecerla en lo futuro. Su;-; i nves­t. igacione · :obre La Educación d lo. 1 iños Anonnale La P il'ologia <.le la Le tura y el l)ibnjo, La noción lel Ti "tnpo y el ... ~{un ero en los niños. La medida de la Int ligPn<'ia. y alg11na. otra:, dan ~uuplio nwrgen a lo: nuu• ·­tros e tu dio o. para i111plant ar n i\:Ie­tocloloo ·ía en ·us e.Tta.•ln eon la:-- n <'e­snria · ndaptn ·ione. rPlativn.· al 111N1io Pn qn le t oqu aduar. En eu a nto a ortodo. ·üt. 1 mae. tro .intprilnirá la .·ny( cada yp¿ Cflle ]o ghunento flp n ­da es 'Omo un a Orden agrada . C01no ' U P fablecimiento.· tnvi ron acoo·ida rápidamente, y ·omo no a to ­das partes podía 1nandar '-'Olllunidad . de Her1nanos por petición d e algunos párroco , para s uplir a aquéllos , abrió colegio d e n ·eñanza P . pecial qu él llamó: •S emina,vfo d e 1..ll ar:dJ 'o,· par(/ la · Esc-uela· d el campo' '. R : tP fn e <' 1 origen el la E . cuela . ormale:-- . YlD on la · ·cu la : doini niC"ah s ele ni ­ños fundada.· por M, en In ~ qne { n ~e­ñaba de pué d e la do c trina diferent<> . artes inició la en, eñanza técnica . Juan Bautis ta le La Sall nmr1o en 1719, y fue canoni~ado Pn lHOO. Rl REPUBLICAS I I n1ejor elogio de u vida lo hizo León XIII, en la Bula de canonización. Su Instituto, con poder celestial, a pesar de perse uciones, con1o todo lo que es de Cristo, ha lleYado la luz evangélica de u enc::eñanza has ta. el último rincón del n1undo. Ca ·i no hay país donde no e hallen u colegio y us escuelas. A Colombia hace a pena 37 año · qu vino, y en este corto tiempo nos ha evidenciado cuánto bien ha hecho a nuestra juventud y -a nue tra niñez, ri­ca y pobre. ¡ Qué cente~une · de e píri­t u colon1biano son y habrán :ido nw­~ le lados por la In ano de La alle ! Una educación que e di tingue por cill temple ri ti ano· que . e afana por el ele arrollo el la raza~ que . ) preocu­pa por la vida o ·inl, itHln ~ tl'Í­nónlie a y que cultiYa el . entimit>nto patrio. A lo · Ilennano~ de la s I~.J ·cuelas Cri ·tian , e debe, en : u mayor J n r ­tc l m joran1iento del pPr.' onal dl' 1nae. tro"' y de ]n en ñanza primaria. y s on tan1bién ello: un gran elem nt o para la ·ecundaria . . A. la vi:t a ten 1110. la. labor de lo · cole::óo · qu~ r g 'ntan 11 la a pita} . r en OÍI' ' lngar S de ]a República. Todo orazón agracl c ido dehe lan ­zar en s u fie ta un viYn a la obra uni ­versal y anta el La ~ 'alle . INFANTILES El mundo de los sueños bolivarianos Sin dejar de sentir esta universal sin­fonia, sigamos las palpitaciones de nuestra zona tórrida. En ella, según ciertos criterios raquíticos, que co.nsultan el presente de manera ais­lada, no hay campo propicio para crear una gran civilización. Pero la historia nos demuestra que el género humano, después de complicarse en la zona septentrional y aclimatarse en la meridional, se arma de todas sus experiencias para arrebatarle nue­vos factores de vida a la corteza hostil del Equinoccio. Antiguamente las naciones de suelo es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 296 LA ACCION ESCOLAR téril o escaso, se hacían guerras para dis­l) utar a otras el fácil fruto de la tierra. No obstante, desde que el trópico dejó_ adiYi­nar, bajo manto mortífero de selvas, sus caudales inagotables, la lucha contra los ele­mentos empezó a conciliar a los hombres, e insinuar la fraternidad humana. Al principio, las sociedades europeas, con­siderando a América como simple mina de oro, la convirtieron por mar y tierra en campo de pirateria; pero el genio de la es­pecie fue descubriendo fórmulas de conci­liación y aliando razas contra el común enemigo. Entablada ya la lucha franca d 1 hombre y la naturaleza, ésta procura con miasmas, fieras, huracanes, inundaciones, tenemotos y abismos, defender el tesoro oculto, el do­rado de la leyenda. El géne1·o humano en­tonces acumula todas sus fuerzas étnicas, todas sus adquisiciones milcna1·ias; procu­ra subordinarlas ordenadamente a un fin de dominio, y en bloque de codici as, escla-itud, lujuria, crueldades, fanatismos, sue­ños, oraciones, aventuras y rebeldias, ya es­culpiendo, con el cincel de las ideas model ·­na!';, al amo de la creación tropical. El intento es demasiado grande para que pueda improvisarse. Impone conflictos hu­manos análogos a los cataclismos ten·á­queos y un~ lucha tesone1·a de si~los, du­rante los cuales todo juececito cabizbajo ve­l'á los residuos que caigan a las plantas del gran escultor, pero no la estatua que surge. * * * En nuestl'a forja. que abarca cuanto cli­ma hay en la creacwn, se erifican también todos los fenómenos del hibridismo. Al aborigen se mezclaron el blanco como dominador y el negro como esclavo. En las altas mesetas, lo;:; españoles procuran man­tener la pureza de raza d.entro de sus gru­pos aristocráticos. En las regiones cálidas la lascivia sin freno confunde todas las san­gres. Analicemos un poco el proceso. Los indios tropicales, en cuya dda vege­tativa se inspiró el Contrato Social de Rous-eau, no eran organismos agitados por nues­tro sol sino sus pasivos adoradores. Por esas almas supersticiosas se paseaba sub­conséientemente el misticismo de nuestras ~ivilizaciones atlántidas. Aunque en forma rudimentaria, eran ellos los depositarios de la Fe en que se apoya todo impulso creador. Su intuición de las luchas futuras, en vez de activarlos, los in~ dujo a inmolar víctimas humanas en los altares; la malicia que los distingue era fruto de su misma debilidad; y cuando su ineficacia para explotar la naturaleza' los inclinaba a la antropo.fagia, practicábanla con ritos religiosos. Como esa fe embrionaria, latente, no mo­via montañas, las leyes de la mezcla atra­jeron ~~ dominador, al español, cuyo mez­tisaje de ibero y moro tenia demasiada vi­talidad para poder amoldarse a la rutina de la península. España le resultaba ya pequeña. Por eso Don Quijote, ridiculiza­do en los campos de la Mancha, realizó en nuestra zona tórrida las mayores proezas y los más grandes crimen es de la tierra. El fervor y el impetu se encontraron. y asi que la intrepidez invadió el meridiano. el indígena veneró a Cristo mucho más que los invasores, quienes a nombre de El lle­vaban a todas partes el incendio, el robo y el asesinato . Algunos españoles quisieron estancat· e1 destino buscando la calma en ! amor ho- . gareño de la india antillana. Otros larga­ban su impulso aventurero, y huyendo de la inclemencia del trópico que los diezma­ba, perseguían, so prete. to del Dorado, los picachos andinos. Donde la primavera eterna los acogiera, organizaban aristocracias herméticas, y so­metían al indio a la servidumbr , como a sér inferior. Conviene explicar brevemente este her­metismo de las razas cuando el clima les es propicio. Todo pueblo nuevo formado por la mez­cla de otros, lucha dolorosamente hasta des­cubrir los medios de cultura que le per­mitan defenderse mejor de sus enemigos naturales y aprovechar de todas las ener­gias en la producción global de la riqueza. Resuelto el problema, la colectividad recha­za cualquier contacto étnico o mental que tienda a crearle nuevos conflictos y a des­equilibrarla. En tal egoísmo se apoya el prejuicio de las razas que se creen superiores. Por eso, aunque con nueve siglos de re­tr. a.SC)----nuestra Madre Patria nunca ha si- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 297 do muy previsora- se expulsó de España a moros y judíos y se instaló alli el Santo Tribunal de la Inquisición ... El español mezclóse sin embargo con el indio en las altiplanicies, a espaldas de su legítima consorte, porque no pudo resistir a la inervia sensual del mestizaje mozá­rabe; pero lo hizo fuéra de los grupos aris­tocráticos, que eran los dtepositarios del equilibrio entre el hombre y la tradición española. Equilibrio forzoso, puesto que esos abuelos nuéstros eran ya unos desequilibra· dos que, a pesar de su vecindad al mulato, seguían pensando con la cabeza de don Pe­layo. Por lo demás, el hibridismo mental sólo añadió a los orgullosos anacrónicos de los dominadot·es una buena dosis de supers­tición indígena. La inquietud ibera no pudo sin embar­go limitarse a la monotonía de las cum­bres, y desde ellas fue imponiendo dominio a las montañas tibias y a los valles ardien­tes. En éstos no bastó la mezcla inicial. El indio, sometido a la actividad, desaparecía, y fue preciso bu car un nuevo factor huma­no que aportara la resistencia física. En­tonces vino el negro en las bodegas inmun­das de los barcos esclavistas, donde el tra­ficante confundía caciques y vasallos bajo el mismo látigo, . embrando n aquellas ar­nes de ébano el principio de la igualdad humana. Estaban ya reunidos, bajo el sol, todos elementos completamentarios rlel amo futu­ro, y la lascivia desató sus furias. Comen­zó a formarse, en moldes grotescos al prin­cipio, el hombre más complejo del uniYer­so; el que debía encarnar al genio ecuato­rial reuniendo el misticismo y la malicia del indígena la fogosidad hispánica y la fortaleza y fantasía de los africanos. La voluptuosidad de los climas cálidos y la aristocracia de las cordilleras comenza­ron a pulir, cada una en su ambiente, un aspecto del hombre futuro. Cumplióse aqui la ley de las fuerzas que no encuentran la madurez social para complementarse, y se refugian en tendencias de aspecto mezqui­no al parecer contradictorias. Abajo, la lascivia sin coto generaba las nuevas energías. Arriba conservábanse las tradiciones reguladoras, en una quietud que habría llegado a la contemplativa si no le faltara el incentivo de~ pensamiento. Naturalmente, el despotismo monárquico tendía, sobre todos estos matices, el velo uniforme de la obediencia, y cerraba las puertas a la única fuerza que faltaba para completar al amo del trópico: la idea. Esta no vino con ninguna raza, porque ni negros, ni españoles, ni indios sabían pensar. Fue llegando en alas de los libros, y despertando conciencias dormidas ... Y se produjo la explosión cuando la ra­za nue a realizó el primer ejemplar de sus sueños, ,el hombre sínt€sis, el hombr~ promesa: Bolívar! * * * Bolivar no era un zambo, se dirá. La paradoja resulta explicable. Tampoco era él un tipo definitivo. Por hibridismo mental, asimiló todos lo problemas del trópico, y por atavismo eu· ropeo, como vástago de una raza milena­ria, articulada entl~ Francia y España, pu­do hacerse a una cultura que le permitió complementar d€ntro de sí mismo toda las energías que, dispersa aún en nuestro mun­do, semejaban matel'ias de un edificio en construcción. Hartándose en el mistici mo y la mali­cia del indio, la imaginación y resistencia del negro y el dolor d todos los esclaYos, creyó, como un iluminado, en la libertad; agotó argumentos para defenderla y luchó por ella con impulso genial. El amo del trópico se definió en Boliva1· por primera vez: Un hipersténico de la cí­Yica, la reflexión y la actividad. Fue la cúspide del islote sumergido. que dominó todos los horizontes. Por eso leyó dentro de sí los destinos de su pueblo y quiso amalgamar en la colectividad todas . las virtudes que colaboraban, dentro de él, a la obra sublime. Rotas las cadenas monárquicas, nuestr::1s distintas características sociales se esboza­ban cada una en su ambiente más propicio: el dinamismo en la llanura, feroz como hijo de la sangre; la reflexión en la mon­taña, sometida al semisueño de las oligar­quías; el fervor místico en las indiadas su­misas que pueblan el sur, o en las que man­tienen su índole primitiva vagando por las selvas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 298 LA ACCION ESCOLAR Desde sus prim~ras luchas, Bolívar com-prendió el destino: Venezuela, país de llanuras ... Nueva Granada, país de cordillet·as ... De ahí su afán por crear a Colombia. La sostuvo en la proclama de Cartagena, de­mostróla en la primera campaña de los An­des, la comentó en muchas de sus cartas, la pidió al Congreso de Angostura, la afir­mó una vez más en los campos de Boyacá, y ante el Congreso de Cúcuta le dedicó la­mentps de profeta. Logró llevarla a la !·ealidad, aunque el trópico no estaba preparado para ena .. Co­lombia fue una creación prematm·a, cuyo único vidente era Bolivar. Donde él est~­ba, su entusiasmo imponía la unión: donde él faltaba, el choque de caracteres provoca­ba la desunión. El Libertador. imponiendo su ,·o luntatl, hubiera podido crear un imperio america­no, imitando a Alejandro, para que luégo se lo repartieran sus generales a falta dE> un genio que heredara el trono; pe1·n con­solidar una gran república resultaba im­posible sin darle primero consciencia nacio­nal. A veces la tonmmta de las pasion . le cargaba, como la ola que cubre el pi a­cho surgente. De ahí sus desconciertos, con­tradicciones y elegias · "A r~ en el mar ... " Pero hasta en la agonia domina su grito angustioso: "No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. 'nios, pa1·a que no seás los asesino de la patria y vuestro propios verdugos ... " lcanzó a des­pejar la incógnita cuando dijo: "Moral y luces son los polos de una república; mo­, ·al y luces son nuestras primeras necesi­dades". Pero la labor cultural resultó im­posible para un hombre que pasó la ,-ida a horcajadas, con el arma en el puño. Muerto Bolivar, las fuerzas complemen­tarias, no pudiendo coordinarse, fragmen­taron la soñada república y se aislaron dE> nuevo en sus medios propicios. El dinamis­mo, glorificado por las epopeyas libertado­ms, volvió a sus llanuras a entronizar dés­potas; la reflexión se refugió en las mon­tañas, envuelta en la apatía y el despotis­mo coloniales. Y la fe rodó al sur, hacia las indiada cuatorianas. No obstante, mientras el o-enio alucinó a masas y caciques, pudo adivinarse lo que se­ria la fuerza de Colombia la Grand·e el dia que lograra unirla una conciencia colecti­va. Los destinos de América giraron en tor­no nuéstro, y la libertad irradió deRde lo s Andes tropicales hasta las aguas del Plata y las nieves del Popocatepelt. Fuimos el corazón y el centro de la In­dependencia, y de ello no quedan m preocupa ·ion e.- ele lo. padn~ le fa ­milia para el porYen ir dP :-itb hijo la elección a ·ertada de un oficio o pro­fp.- ión qn le · as egtn· lo.· Juedi.o: . ta e:~op:encia e. de tan ­ta importan in . que bien vale la pena 1 <"Ontacto má fre<'tr Pnt P. " IN 'l' , . r<>lt'Pr los infornH. . el J médi<.:o P ·co.lar. lo.-. cua l a la. " C'(' . dP:--Plll peña n un pa pel deci. ivo. En nue. tra lec<'ÍOJH' . dP P .. ieo]o~óa pedagógi ·n en 111á. de una o a sión lw ­mo~ hahlnclo de 1n mi .· ión el l lll <·oi'l'<'l'Íln el ríe ·go dP que su. · hijo. pn. f'n mE> · ~ y ann años Pn el taller. in apr nder otra <:o . a quP a pr parar la ·ola o a machn<.:nr .· nela. v acaben por perder por ompleto el interés y el gusto del trabajo. Los padre ele fmnilüt. y lo niño ­que quier n elegir nn ofici deb n t - n r a la vi ta la norn1a · . io·uient In­dispensable para ha · r bn na elec­ción: 1.a En qué con ·ist e] trabajo dP la pro:fe ión que e de. ea. 2. a El lugar donde debe jerc r ·e. a. a Cón10 deberá ser ejercida ( (1 pie. :entado, etc) . ±. a Aptitudes qw.' 4·i.ge ( fL·icn : . in ­telectuale , pe íquica ) . 5. ¡ ConclicionP: eh' aprPndiz.njp (du ­¡ ·ación, et ·) . G.a Rje gos de 1 aro involuntario. 7. a Probabilidade. de aYaiH'e y Jlle ­joranliento. 8.a Pm· nir de lct prof 'JOB. El maes tro pot· últiu1o. ·omo consul ­tor nato de lo.' padrP ·, <1 ~be ('Olllbatir Pn (. ·to no n1eno .. que en los nifio" . la PlTÓJH a idea (le que hay l no Pnc< j n. .v en eñarle quP e n c1utlquier oficio bien aprendido ~ pntcti ado con hon ­¡ ·n d z . e p1wd hacer c a.1T ra y ·t1ean ­zar pol' lo meno.· po. i ·ión holp-an marzo de 1806. La fortuna le fue achersa en el primer encuentio con los e s pañoles. pues hubo de lamentar la p 'rclida de dos naves y de algunos de sus soldados hecho. prisioneros. Miranda logró escaparse a la Isla de Trinidad en el barco que les ¡· e. · taba de la exoedición. El Al irante i n glés Sir A. Cochrane le prest ó apoyo , r con fuerzas más conside rable· se dirigió por segunda vez a Venezuela, des e mbarcan­do en Coro, ciudad que tomó en agosto el<: 1806. Allí se encontró Miranda al frente· del más poderoso enemigo, cont ra el cu a él y Bolivar t'Emian que combatir: la fall a de apoyo de la opinión públi<:a . Aquell o~ de quienes Miranda onfiaba qne aument a rfan su ejército, desoyeron s u llamamient o. y tal vez esta indiferencia aumentt con l a antipatía que los natura es tenían hac ia el elemento extranjero que componía la ma · yor parte de las fuerzas de Mi randa . p¡·i­vado del apoyo del pueblo y de 18 s r se r­vas que esperaba conseguir n la coloni a inglesa de Jamaica, el iluslr Jefe S~e al e­jó del escenario de la libertad , con el co­razón transido de dolores. Sensacionales acontecimientos ocurrían en España por aquel tiempo; Carlos IV, al enterarse que los franceses invadían a su pafs con el pretexto de pasar a Portugal. temió que Napoleón acabaría por arreba­tarle la monarquía. En tan apurado tran­ce, no sabia qué determinación debería to­mar. Si buscaba la alianza napoleónica, In­glaterra podia apoderarse de América, y si se hacia aliado de los ingleses, Napoleón, ya en posesión de España, se declararfa ene­migo suyo. Mientras tanto el príncipe Fer­nando maquinaba contra su padre, éste an­daba en inteligencias privadas con los mi­nistros de Napoleón, por la cual causa Car-los IV se vio en el caso de ordenar la pri­sión de su hijo. V. REJ:'>A . (Continuará) . El apoyo al Maestro El mae tro, que e· . in dula el <:en­tinela avanzado que n1area el futnro ele lo pueblo encuentra en el j rci­cio de su n1ini terio, tanta: y tan gran­d s dificultacle , qne sólo eon un e:­fu rzo suprenw puede aparent e1nente vpn~erlas y seguir Ílnperturhahle su ·an11no. En el noble el empeño ele ·u fu n ­e ton 1 n1ae tro de escuela tiene qtH' pOlP1' en ejercicio toda: . us faculta­cle :, toda sus fuerza .' , así fí. i<'as ro­mo nwrales. El perioclL ta, po1· ej mplo. al eslTÍ ­bir ·us artículo:, pn ele Ü'lH:'r en cuen­ta ln opinión el nn g:ntpo a quien Pct agradar, ele otro a todo el mnnclo <"O loen pn . ·u:-­P': lpalda.-. El mae. tro el e .· cuela tienP c¡ne rp.·­ponder de todo y a todo. TienP . que tener a ti. fecho . .a uno: y a otro . . a snperjore . a intere ado: y extraño· . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 302 LA ACCION ESCOLAR ¡ Tener al m un do sati fecho ! Un ilnposible que no han llegado a resol­, ·er ni los abios ni los conqui ·tador Hay alguien que trate al 1naestro como adver ario, co1no contendor leal y digno, así cmno se cmnbaten los po­líticos, los literatos, los filó ofos? N a­da! El maestro nunca e adversario. siempre es enen1'igo principiando de·­d~ los alumnos que educa, hasta el go­bierno y la sociedad entera e 1 mae tro es un náufrago azotado por toda la, tempestades: el huracán, el rayo, la ola ..... . Habrá profe. 1ón n1ás e. rahro. a y de más responsabilidade, que la del maes­tro? Dificjln1.ente. Podemos decir, por xpe1·iencia pro­pia, que el maestro que ·e l)OSesiona de los verdadero. fine d~ ·u n1i ión. y en vano lucha por conseguirlos, vi­ve en un eterno martirio. en una pe renne y ten1pestuosa lu ha eon lo ob:­táculos, invencible · la mayor parte, q' encuentra en su ·anlino. Dados estos antecedentes habrá un :funcionario público que nec ite de 1nás apoyo, de 1nás consideraciones que el maestro? e. D. Q. COMENTARIOS LA REPUBLICA ESPAÑOLA Profundamente abatiaos, pero llenos de altivez y dignidad, abandonaron el trono los Re~s españoles. Así lo han querido. Noble­mente se desciñeron la corona para que no se vierta una gota de sangre. Don Alfons XI U parte con la misma majestad con que habla reinado. Las últimas palabras de su manifiesto fueron epilogo digno del gran drama: "be cumplido el deber dictado por mi conciencia para con mi pais. Yo pido a Dios que todos los españoles entiendan Y cumplan su deber tan profundamente como yo". Luégo sale lleno de gloria y de tris­teza a buscar asilo bienhechor en las ribe­ras del Támesis donde pueda a la sombra del olvido meditar el misterio de su suerte y ocultar la majestad de su infortunio. El mundo entero contempla conmovido esta partida; nosotros rendimos a los au­gustos soberanos el tributo de nuestro do­lor, pues en esta tierra todo nos habla de la Madre España y en el corazón de los pue­blos latinos nunca morirá el culto a la vir­tud, el respeto a toda grandeza y la pie­dad ante las grandes tristezas humanas. El destino ha querido formar el más sublime contraste entre el gran drama de la mo-narquía española y la tristeza y humildad del desenlace. Qué amargas y qu · inmensas deben ser las desilusiones que ensombrecen la exis­tencia de la familia real: desilusiones de la autoridad que desconocen los rebeldes; desiluciones de la nobleza que palidece ante los nombres de igualdad y libertad; desilu­siones de la amistad que profanan los cora­zones ingratos; desilusiones de la grande­za humana tan efímera y casi siempre ama­sada con lágrimas; desilusiones de Espa­ña, "de esa tierra que una vez conocida cau­tiva para siempre el corazón y que ahora los desconoce, y los perseguirá talvez has­ta el sepulcro; desilusiones hasta de la glo­ria que se derrumba para sumergirlos en un abismo de odios y dolores. Como una marea de gloria toda la Pe­nínsula se estremece y en su reflejo apare­ce la figura noble y atrayente de la Reina Victoria Eugenia, la soberana sin mancilla, la madre ejemplar, su corazón es un teso­ro; sin embargo, en los jardines de Córdo· ba, la ciudad nimbada de glorias y recuer­dos, no habrá más rosas para engalanar su pecho y hasta los jazmines y azahares Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 30S P~TTO DE LOS EVANGELISTAS (El Escorial) de la poética Valencia, que con ternura aca­riciaran suR sienes, se han convertido en una corona de espinas; las ricas y genero­sas vides de Málaga y de Jerez ahora tie­nen sabor de imponderables amarguras y el sol de Castilla que se recreara en la her­mosura de su frente e hiciera con sus ful­gores más hermosa la diadema entrelazada con su rubia cabellera, ha descendido rá-pidamente hacia el ocaso; un sino fatal llt'· nó siempre de torturas la vida de las rei­nas españolas. La soledad extiende un nimbo de misle rio por todo el Escorial; cuántos secretos encierran sus vetustos muros; y la inmensa tristeza que lo invade, parece augurar . i­niestros presagios; esa biblioteca tan rica como inmensa, sus bellos jardines con suc:: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 304 LA ACCION ESCOLAR doce fuentes, tantas reliquias, estatuas, re­tratos, cuadros artísticos, r·elieves, mosai­cos, pórticos, todo tiene ahora el frío Y la mudez de los laberintos sepulcrales en que reposan las cenizas de los reyes; como un fantasma pasea por todas partes el recuer­do de F'elipe 11, va acompañado po r un mon­je y hacen temblar con la imaginación de su Dios terrible. Dejemos el Escorial cuyo ambiente opri­me el alma; olvidemos también a los Re­yes, que nosotros no reconocemos otra gran­deza que el talento y la virtud y no sabe­mos depender sino de Dios y de nosotros mismos; pensemos más bien en la Plaza de la Puerta del Sol o en la calle de Alcalá; allí va de boca en boca y de corazón en co­razón la grandeza d·el pensamiento repu­blicano y hierve generosa, rica y bullidora la sangre de la raza latina, inflamada por esos nobles ideales que actualmente están organizando al mundo para la democracia y para la paz. Rindámosle a la Mad11e España el tribu­to de nuestra satisfacción y los t soros de la gratitud y del cariño; a 'lla debemos lo más hermoso que tenemos: la altiH' z de nuestro carácter, la Religión de Cristo y 1 l"ico idioma de Castilla. . E PINF;L Nuestra Asociación y el Director de Educación Bogotá, abril 2·1 de 1931. "efíor Doctor Leopoldo Borda Roldán. ­Director de Educación de Cundinamarca. E. S. M. Tengo el honor guiente resolución Maestros: de transmitirle la si­de la Asociación de "La Asociación de Maestros y Profesores de Colombia CONSIDERANDO: 1.0 -Que el Doctor Leopoldo Borda Rol­dán ha venido desempeñando con inegable acierto, reconocido por quienes se interesan por nuestra cruzada educativa, el cargo de Director de Educacjón de Cundinamarca; 2. 0 -Que más de una vez nuestra Asocia­ción se ha congratulado por las actuaciones justicieras y elevadas de nuestro digno Di­rector del Ramo; 3. 0 --Que es deber de subalternos que sa­ben apreciar la benemérita labor del Supe­rior, hacer pública manifestación de ello, y 4. 0 -Que gracias a la oportuna y valiosa intervención del Sr. Dr. l.Jeopoldo Borda Roldán, como Director de Educación de Cun­dinamarca, no fueron incluidos los Maes­tros de Escuela, ni en el proyecto primiti­vo presentado por la Secretaría de Hacien­da Departamental, sobre disminución de sueldos a los empleados del Departamento, ni en su discusión en segundo debate en la sesión de ayer en la Asamblea RESUELVE: 1.0 -Reiterar, una vez más, su pública complacencia y reconocimiento por las cer­teras actuaciones del Sr. Dr. Leopoldo Bor­da Roldán, comn muy digno DirectOI dP. Educación de Cundinama1·ca; 2. 0 -Agradece:r;le efusivamen en propio nombre y en el de todo el Magisterio del Departamento, su intervención justiciera y eficiente para impedir que se aminorara la escasa remuneración que se ha venido asig­nando a dicho Magisterio; 3. 0 -La presente Resolución será publica­da en la prensa y en LA ACCION ESCO­LAR, que tes nuestro órgano, y 4. 0 -Copia de ella, en nota de estilo, se­rá depositada en propia mano del Sr. Dr. Leopoldo Borda Roldán, Director de Edu­cación de Cundinamarca, por una comisión de nuestra Asociación. Bogotá, abril 24 de 1931". Soy del Señor Director, con toda consi­deración, muy atento y seguro servidor, Por la Asociación de Maestros y Profeso­res de Colombia, El Presidente, JORGE AURELIO CELIS. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 306 Contribución al estudio de la Paidología colombiana Tesis del doctor Luis Fernando Neira Chacón ~l :-:;eñor EAlmundo ·vilar, in ·pector e:eolar el~ Cunllinamar<'a. y ~n nne tro entender el qu~ 111á reúne las cualida-. des qu deb n adol'luu: a un in p _ctor: hizo por radio el elog1o de la tes1 · d~l doctor N eira Chaeón: henw:-:; r eonoc1- do en 1 : ñor Vilar una mareada ten­dencia ino a base de sabiduría y fortaleza en el cumplimiento e tricto el la ley, quP es fundamento de civilización y dt> progreso. Es indispensable que procuremos en ­grandecer a la patria con las fuerza · de que dispone la nación, ya que la cul ­tura no se introduce en un momento dado, importada de un pueblo supe­rior; la cultura es el su bstracto de u11 pueblo, y como tal, ese mismo pueblo debe producirlo atendiendo a sus fac­tores étnicos, geográfico~· y sociales; por ello daremos cuenta del progreso que siguió nuestra mente para llega1· al convencin1iento de que el punto n1ás interesante para nuestra tesis, es este de C'ontribnta, y cwnsada. Desfila de la Libio por lta pampa quenwr1tr· La lJ'i.J'?"Udo. ·. man ·os. rubios. 1..'.f tf(/J IIJHl/1 P.ll .'Íle'IICÍO .l/ MI el r·onjfn h' )(lnO /Jo.· ¡,,·hios ojo t'kT'l an. r·ual 8Í 8abr' r quJ.dr tflfl La ÍJwórrn:if(l r¡ur· .r¡ua:;·do PI horizonf, ou·ru1o. !Je/ Nilo e·ntre /.a.· onda.·. a "'a hora de (' n.·nr' ñ.o. El sacro cor·odrilo .. ·eño-r de los. fanga1e8. EnRaya r·on las an.·ira~ de un secula'r nnpeño . . /.xt 8or·p¡•f.' Dejará de la are11.a lo amat·gu,·a !J el tedio? ¿En dónde está el oasis r;eneros.o y sonl'ientP Que soo luz M1 81.18 sombra.· y de s11 mal remedio/ /Oh dolo1· que fr. cla?.'a8 coJJw r11'J1Ó11 f'i' ('/ alm-a.' ¡'E pe ji 1no de gloria que en lonla11rn,.za 1•em•o ·! Contemplar, ya 'lflluy cerca, d lo.· triunfo.· la pa1m.a. Y ver quP '!lUÍs. se aleja. nLÍP11fras que má.· corre'"ntO.'i .' E'sa la angustia eno·rm.e, ese el letal veneno Que se infiltr·a en el alma del a·rtista que ·ueña: Sentir de un ger1nen santo el espírif'lt lleno Y siempre ve?' mruy lejos del ?~deal la enseña.' Germen/ Ensueño/ Anhelo/ /Dolor de apolonida.· .' Llama eter'na donde arde si-n CO'!t.·unzi?'Se (~7 gr'nio. Arenal tormentow pa;•a la planta herida Que exan.güe va oorriendo el mu'lldanal p-1·oscenio . La verde copa enhiesta de la palmer'a airosa. Tras el peñón ardido por los soles impíos, De los beduinos calma la mirada ·a/ni{J'ltstiosa. Mas tnO sacia el anhelo de los anhelos míos.! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR Bebed dulce ámwllo.· de n1-i ideal la clara Y transpa·re1'lte li11ja de paz y dvlcedu'1nbre. Bebed que lo.· bedui11o.· de la pro.<;v; -el 'aharu­DuermJ! n ba}o la inrnen. a y rtzul.rtdo teeh·IFmbJ•e! Poned opio en su.· bor·a.·; que duerm.a•ll 80bre pie/rj . .Junto a cof'i'e& repletos de perla.· y do.blone.·, J/z'ent1·a · aciá~· vo otro.-; del 1/inu:J.fo em las miel('.·. ~rr .r;:ed ete'i"iW y . (10ia de l'ilestro.· f'Drazones. Y antes que elba. de pierten, y bajo el .·ol ,,aciMdr l[JUe la l'ltfft ÍIIC'lf>rfu. NU·(II'(/110 d( (111-'íl/( ÍiO, Pa,·a. tí siMnpre b1..¡1l( la lumbre indefiriente. Pru•a ellos lw· tiniebla.· y la incon.·denda. /Oh su~ño .' Huid de e o:-; que dueJ'IIU''ll ~ ron jJI'o,·ai<:o8 ''tnhelo.·. E< sueñ·o q71e e· jue1¿te de todo,~; lo.· ~Vi, crma ..... Que a .·u lado aunque in·tilen la.· fuentes. de los r·i.el·o.· De sed a,qoniaundo est..rfn /(t.· crtuu·cmrt.· .. ... . 1 Historia verídica del primer Mosaico de la Calle del Coliseo 309 Por José María amper "Abre la marcha, garboso. Vergara, el colccczonista, o, en términos más patentes, Vergara José María quien, en prueba de cariño, entrambos ojos me guiña: santafereño hasta el hueso, pero de ley superfina; como un barbero, ladino; confiado como una niña; creyente como una monja, manirroto como Ancízar, y más lleno de cachitos que de polvo y de polilla los archivos donde mete las narices noche y día. Tras de Vergara se cuelan, como dos almas benditas Marroquín el pepiciego y Ricardo Oarrasquilla: el uno, haciendo una cara de intel'l'ogante o de virgula que tiene el aire de extracto de su propia "Ortografia"; el otro, con una estampa como de pascua florida. tan rimada y tan correcta, que parece una quintilla de las que el místico ba 1·do divinamente fabrica. Por bien sabido se calla que, al juntarse Vergarita: (el de la "agencia de charla"), :\iarroquin y Carrasquilla (que la lengua no soe muerden), y el otro José Maria (que, según las malas lenguas, peroró desde la pila disputando con el cura cuando le puso la crisma), se trabó inmediatamente de vocablos tal gavilla, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 310 LA ACCION ESCOLAR Distinguido Literato jOSE MARIA SAMPER que si Nicolás Pereira, (hoy premiado en la milicia) no hubiera llegado a punto sacudiendo 1a esclavina, con Hermógenes Saravia, que de cerca le seguía entre cuitado y risueño según su vieja rutina, mal hubiéramos notado, cual sombra de la otra vida, la figura de problema que Emiro Kastos tenía . al penetrar al recinto de nuestra junta conspicua. ¡Qué cara tan mitológica, qué extraña fisonomía de articulo de costumbres o de novela terrifica, en que cada arruga o pelo parece una pluma, lista a lanzar a su capricho ya una imagen atrevida, ya un relámpago de amores, una queja o al~gria, o un sarcasmo furibundo, o una burlona sonrisa, o el reflejo melancólico de una esperanza pel'dida! :.\-Iaos .... ' i silencio, caballeros! ¿Qué singular armonía es aquella, que de un toche el sabroso silbo imita? Que no es toche, es evidente, (de auténtica ortografía) pues ni toches hay nocturnos ni está la noche "tochistica". ¡Ola ro es que llega Camacho silbando una tonadilla!, ~ in perjuiC"io de un enjambre de cálculos y de cifras, que bajo su noble calva bullen como mil hormigas. Apenas toman asiento aquellos tres mosafstas, el bibliófilo Quijano, con su perpetua sonrisa, entra, saluda, y derecho se embute en la librería; silencioso como un tomo de los ·que mira y remira . .... Mas, ¿dónde está Manuel Pombo? ¡Su tardanza no se explica! "¡Eccolo qua!", nos responde al entrar, y todos brincan de gozo, y le forman corro para que suelte la chispa dando cuerda a la sin-hueso, que dice mil maravi1las, porque con él la tertulia nunca es pesada ni es fría. Da gusto oír sus lamentos y salmos de Jeremías al tratar de los percances y de la suerte maldita que dice tener por lote. "¿Hay más condenada vida, -exclama muy compungido­que la perra vida mía? Es un "quid pro quo" perpetuo, un mito, una pesadilla, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR un oscuro jerogUfico, una charada continua en que cada cual encuentra una antítesis: me tildan los liberales, de godo: los godos, de socialista; de beato, los masones; de masón, los que oyen misa. . . . . Por un prodigio me tienen cual literato y artista los que no han visto a una musa la falda de la camisa, y soy para 1 os poetas pura prosa bastardilla . penas su perorata terminado Pombo había, cuando todos e. ·clamamos con gran alboroto, ¡albricia !-' ~. al sentir el paso lento y oír la sabrosa risa que al llegar nos ¡· galaba un eminente optimista de la más plácida estampa: antander, el noble mui ca de Serrezuela, el letrado ele la aristocracia chibcha!, biblioteca de antiguallas encuadernada en malicia, y en armario de murallas guardado como reliquia: catálogo de consejas y tra\'esuras indígenas: tan guapo, que hasta las lusas le dan gracia y lozanía: el hombre de los "cachitos" y la charla huena y rica, y las tiernas rem m branzas, y los caprichos de artista; y la cachaza eminente de Santafé, y las continuas meriendas, e indigestiones que el apetito castigan; .... El hombre del chocolat con canela, en amplia jícara ilustrado con panuchas Y buen queso de esterilla, enredado en finas hebras con diversas golosinas: Mas ¿qué falta? ¿Mi retrato? Tal vez el deber lo exija, pues haciendo el de los otros fuera extraña villanía dejar en la sombra oculta!-> mis mañas y trocatintas; pero es · tanta mi modestia y es mi n>z tan suav'e y fina, mi estampa tan delicada, mi cara tan e. presiva, mi boca tan hechicera, mi prudencia tan conspicua, mi carácter taciturno, tan apocado, tan tímida mi lengua. que como el agua de un lago, vive tranquila, que si yo el 1· trato hiciera de mi persona meliflua, fu-era una caricatura en vez de fotografía. Renuncio, pues, a. esta p1·ueba de he1·oicidad fementida, y eclipsando mi iudi · ifluo con la humildad sin malicia. la reserva y la modestia que me son <:araet 1 íst icas, el hilo tomo d nue\' O de mi l1istorin interrumpida. A. í completo el mosaico de la calle de Bolivia, quedó la sesión abi rta sin que hubiera campanilla, presid nt , secretario ni otro chi. me o sabandija. ;,El salón? Uu escritorio donde a tomos se fabrican barbaridarsas que a las musas horripilan. ;.Régimerr parlamentario? El que cada cual elija: charla a disc1·eción, y ostenta todo bicho, humor y chispa: éste el eslabón maneja; el otro la piedra fina: ¡y a carla ligero golpe asoma un chiste o epígrama, algún salado "cachito", alguna ocurrencia crítica con la cual, si el autor gana cien aplausos en gavilla. mas el que aplaude se goza tributándole justicia! ¡Qué algarabía, qué grupo para una fotografía! ¡Qué de tesoros vertido. 311 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 312 LA ACCION ESCOLAR para una pluma taquígrafa, qué de guapas actitudes, qué cuadro para un artista! Manuel Pombo narra ufano sus aventuras y cuitas: tras de sonetos sublimes que a Apolo dieran envidia, cuenta la historia de un pleito que tuvo en el Guamo un día, y que a fuerza de mil mañas sacó al clientte la propina. ... Mas si Po m bo hace dar saltos al auditorio, de risa. los demás le dan los trueques en chuscadas peregrinas. . . . Emiro Xastos pronuncia una sentencia sombría; Quijano ríe dichoso, pero en su afán se adivina, que, en secreto, a un pergamino consagra titerna sonrisa. Valenzuela filosofa y, sin quererlo, fulmina c:áusticas observaciones o frases que cauterizan. Camacho, con Víctor Hugo se apechuga, y cuando chista, sus labios parecen páginas de obras de filosofía: hace con calma rochela y produce con medida carcajadas circuspectas y profundas truanerias. Toma mi álbum de improviso y una pluma, Carra quilla, y con sencillez extrema, como si oyera una misa un lindo juguete en verso en dos minutos fabrica. . . . Marroquín (que las narices se unta, al escribir, de tinta) toma alguna de mis plumas y, tornándola en castiza, escribe, oliendo sus letras, en prosa muy cervantina: "De cómo trabé amistad con Pepe Samper un día - por los años de cuarenta y cinco--en hora bendita y en una gran chirinola de estudiantes (por "chiripa") con ocasión de unas fiestas en La Peña, y ciertas cuitas en que la conciencia tuve en mil apuros metida". Vergara, que se parece por anécdotas y citas y piadosas antiguallas y sublimes boberías, se pone a contar la historia ele cierto padre j~suíta que, después de sus estudios de sagrada teología, hechos en Roma, quteriendo dejar su Italia querida por huír las tentaciones que Satanás le tendía al llegar a Popayán ... quedó en poder de las niguas. Y con tal unción refiere Vergara la historietilla del Padre Octavio, que hablando en estilo de homilía y aún en primera persona dice: "Era tanta mi dicha al hacer tan rudo viaje buscando estas "fieras Indias" a caza de privaciones y miserias inauditas que al er en Buenaventura casacas y crinolinas sentí mis venas helar e de terror y de agonía! Y por ia de martirio me r signé .... , ¡suerte indigna!. a vivir tentre mortales civilizados, mi vida defendiendo del pecado con las torturas impías o la rasquifia terrible de los piojos y las niguas" . -¡Cómo, ¿habla usted por su cuenta~ dice Miguel, que a hurtadillas se acerca al tupido grupo donde ostenta su pericia ~1 narrador entusiasta a quien nada interrumpía. -No tal, Vergara responde: Voy hablando entre comillas: soy el editor apenas ..... . -¿Del jesuíta, o de las niguas? pues por fortuna o desdicha ni naci popayanejo ni he criado sabandijas! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION E COLAR 313 Y cada cual interrumpe con una chocarrería; mas Vergara, imperturbable, resistiendo a la gavilla, escupe, guiña los ojos, y al fin el cuento termina . Entretanto Joaquín Borda sus impresiones de Lima y de Guayaquil refiere con voz mesurada y tímida; mientras Anibal Galindo da carcajadas prolijas celebrando una historieta que Santander "despepita" con una cara tan cuca y una sal tan peregrina, que la seriedad derrota de Samper y compañía .. . .. . Y 11 u e en las agudezas y la charla se complica, y entre lecturas y cuentos, recitaciones y epigramas y prosa medio poética y prosaica poesía y espi r ituales especies sublimes o divertidas, y alusiones personales y preciosas truhanerías las horas pasan volando sin que nadie Sle aperciba . Dan las doce . Y todos echan mano al "saco" o la "esclavina", y empiezan las despedidas; y después . . . . Aquí termina la historia del gran mosaico de la calle de Bolivia''. JOSE MARIA SAMPER. EL CUENTO 'MENSUAL HUMANIDAD Afio de 1892. Al laureado autor de "Psi­quis Rural". Zipaquirá no er.a lo que hoy es; ni era peor ni mejor. Su gran mina de sal, sur­tiendo media República; sus vientos des-templados y saludables haciendo batir en retirada al bacilo de Kock; campesinos del norte con sus jaulas de huevos, sombreros de tapia pisadxi y su inconfundible hablar chillón y entrecortado; promeseros de Chi­quinquirá, con su paganismo místico, sus tiples y sus risas brutales; ganaderos y pi· cadores de los valles de Chocontá y Ubaté, vendiendo vacas macilenta y muletos en­flaquecidos por el rigor de las jornadas. To­do esto y algo más, naturalmente, se veía en Zipaquirá en los días de grandes mer­cados y en los días ordinarios. Hoy "la civilización loca y sin alma" ha llenado de dolor y de silencio los caminos por donde pocos corren en el mulo trotón o en el fogoso caballo, porque el tren que lan· za a tarde y mañana su grito de desafío a los pesados carros arrastrados por yuntas de bueyes, y los pitazos de los autos y camio­nes son un reto a la paz de los senderos, al arrullo de las fuentes Hmpidas, al trinar de los pajarillos que 'uelan de rama en ra­ma o que en bandadas juguetean al pie de las gavillas que aguardan el fecundo sacri­ficio de la trilla ... Ni la fiestas religiosas y populares tie­nen el suave bullicio y el cándido perfume de aquellos días idos para siempre entre el dolor de lo que pasa y muere y se olvida ... Más casas hay hoy en Zipaquirá; los ade­laato modernos se empinan para dominar el poblado, pero sus mercados y sus fiestas no son como las de ayer ... Me he extend ·do en descripciones y e tiempo de decir que en 1892 se celebraron unas fiestas en la ciudad de Santiago Pé­rez. Rubén González, buen guasón y zipaqui­reño de cepa se fue a las fiestas. Vivia en Bogotá hacia 12 años; un negocio más o menos sospechoso de licores, de sal y otros artículos lo babia hecho medio rico; de sus toscos modales de campesino de "La Gran­ja" babia pasado a oachaco de botin, ruana de buen pafio y sombrero de jipa, que organi­zaba piquetes en el "Llano de la mosca", pa­seos al "Salto de Tequendama", excursio­nes a "Las Tapias de Pilatos" y a otros lu­gares donde marcaba buena raya por sus conocimientos en el turmequé, su capaci­dad toráxica par.a la "chicha" y su desen­fado que lo núsmo tuteaba a los vendedo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 314 LA ACCION ESCOLAR res de periódicos que a cualquier caballero de talento y de linaje que con Rubén tro­pezara en momentos pt·opicios a la fami­liaridad ... Pero vuelvo a las fiestas que en punto a religiosidad, derroche de pólvora Y con­currencia no dejaron qué tachar, como tam­poco permitieron tal cosa los regocijos po­pulares y profanos que el cuerpo humano reclama después de la suaYe unción de los golpes de pecho, del místico temblor de las manos que se levantan suplicantes hacia el tabernáculo, y de la dulce paz que en lo. corazones creyentes deja la I<..,e ... La plaza cerrada, en cuadrilátero concén­trico, para la corrida de toros, estaba in­vadida por la multitud. Las cintas multi­colores de los sombreros de las mujeres al­ternaban de trecho en trecho con los som­breros de paja y caña de los campesinos. En las puertas de las tiendas, y entre la barrera y las paredes de las casas, los seño­res del pueblo hablaban en grupos poco nu­merosos. Rubén González, nuestro Rubén, gastador, despreocupado y retocado de gran señor, • apuraba en una tienda, en compañía de va­rios amigos,-amigos de fiestas y de oca­sión- I epetidas copas de li or que soltaban las lenguas, enrojecían los rost1·os y hacian olvidar la tristeza de la vida y el oscuro ne­gror del enigmático porvenir. De repente sonó un campanazo solemn ; el murmullo de la plaza se extinguió y toda aquella muchedumbre, por costumbre o por devoción, pero en todo caso con gran re pe­to, se descubrió la cabeza al sonar en las campanas del templo el toque de medio dia. Los compañeros de Rubén, absortos en sus copas o indiferentes a aquel acto pia­doso, permanecieron con los sombreros pues­tos; sólo Alberto García, distinguido joven de la población, descubrió reverente su ca­beza. -Ola! Alberto, ¿qué es eso? Asi de atra­sado estás! ya sabia yo que le tienes miedo a un regaño del cura! exclamó Rubén, mien­tras llevaba a sus labios una copa. -En realidad, es que soy miedoso y co­barde, contestó el aludido, y la prueba es que desprecio tu insulto y tu ... valor! Las tres de la tarde en Zipaquirá. Risas en los labios y en las almas. Oros de sol sobre la ciudad encendida de gozo y sobre la campiña verde y perfumada. El populacho ha invadido la barrera, den­tro de ella sólo algunos caballeros y seño­ras pasean tranquilamente. La corrida de toros va a principiar. De repente y sin que nadie lo pensa t·a. un toro corpulento penetra por una calle .y, co­mo enloquecido, salta la barrera de la es­quina y penetra en el red andel. La angustia paraliza las lenf,n ::ts; todo mundo procura ponerse a salvo, pero el fie­ro cuadrúpedo se ha dirigido a una pare­ja- hombre y mujer-que aterrados no sa­ben a donde huir ... Pero digo mal: el hom­bre, Rubén González, huye cobardem~n­te y la mujer-una hermosa señol"ita lujo­samente vestida- mira espantada, cómo la fiera, a pocos metros. deteniéndose un mo­mento, da un bramido y se lanza sobn: ella ... Pero algo que semeja una ombra por la ligereza, ha saltado de la bat rera; un gran pañuelo rojo deslumbra la Yista del t ro el cual torciendo la direccin de su embestida corre detrás de un hombre, un g llardo mancel;)Q de 24 años, correctamente -v esti do que llama al cornúpeta, lo provoca y que haciéndole repetidos lances lo desvfa del lugar en que la hermosa señorita se ba­bia cubierto poco antes el rostro con las mano& para no ver la muerte que se acer· caba ... Varios hombres de a caballo entran al re­dondel; tres o cuatro rejos silban n el aire y mientras el animal es conducido al toril, el joven del gran pañuelo rojo se acerca a la espantada señorita-que no ha sabido abandonar su puesto-y con ademán de su­prema caballerosidad le ofrece el brazo y con ella, entre los r;ritos clamoroso y en­tusiastas de la muchedumbre, se dirige a la salida del circo ... El joven era Alberto Garcia y ella Lui­sa González. . . hermana de Rubén, quien , trémulo aún por el miedo y lá vegüenza, se adelantó a recibir a su hermana exclaman­do: Gracias Don Alberto! -No las merece un atrasado que le tie­ne miedo a los regaños del cura! respondió Garcia con una leve sonrisa ... CENON DIAZ QUEVEDO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 315 VARIEDADES UN PROYECTO Seremos siempre fervientes acogedores de toda iniciativa de nuestros colegas tendien­te a implantar saludables reformas en el Ma­gisterio colombiano, y es por eso que gusto­sos insertamos en nuestras columnas el Pro­yecto de Escalafón Nacional de Maestros que ha dirigido desde Cali al Señor Mi­nistro del Ramo, nuestro amigo y colega Sr. José Vioente Pérez, uno de los -elementos que en aquella sección de nuestra Patria más se interesa por secundar nuestros pro­pósitos de confederación d1el magisterio, pro ­yecto que, a nuestro entender, podría ser­vir de base de discusión al importante tó­pico a que se relaciona. PROYECTO DE ESCALAFON NACIONAL DE MAESTROS Presentado a la consideración del Mior Ministro de E. N., por e! suscrito Direc­tor de la Escuela Urbana de Varones nú­mero 2. Señor Ministro: En mi carácter de maestro colombiano y teniendo en consideración el reconocido in­terés conque ese Ministerio busca las fór­mulas más convenientes, cuya práctica ué por resultado un avance efectivo y racional de la educación primaria en nuestra patria, me permito presentar a la consideración de S. S. el siguiente proyecto de "Escala­fón Nal. de Maestros", acompañado de al­gunas consideraciones relacionadas con el actual estado del educador primario colom­biano y otras explicativas del proyecto. Después de quince años de práctica y de haber estudiado las condiciones en que tra­bajan los maestros en varias secciones del pafs, he sacado en conclusión que el Estado Y la Sociedad han desperdiciado las más preciosas energfas de que se dispone para llevar a feliz suceso la obra educacionista: el Maestro. Ni el Gobierno ni la sociedad se han dado cuenta exacta del caudal de energías que atesora el magisterio colombiano y que la indiferencia de gobernantes y gobernados han dejado pasar desapercibido, con grave perjuicio para la cultura nacional. Podríamos afirmar sin temor de equivo­carnos, que el entusiasmo del maestro por realizar 1.a obra encomendada a su cuida­do, decrece en proporción directa al número de años de servicio. Es un hecho evidente que al abandonar la escuela normal, el jo­ven maestro lleva un acervo de energías, entusiasmo y nobles ideales, que presagian ricas cosechas en el campo educacionista. Por desgracia, al cabo de dos o tres años de labor incomprendida, aquel fervoroso en­tusiasmo se trueca en desaliento, a causa del ningún estimulo que vigorice sus pro­pósitos. Entonces el maestro deja extinguí r el foco de su iniciativa red~ntora y sigue la corriente de la rutina, que temprano o tarde lo lleva al fracaso a él y a los niños que enseña y no educa, o abandona los cam­pos escolares en busca de más prominentes posiciones para su ambición personal. Los maestros, como todos los demás hom­bres, necesitan el resorte poderosa del es­timulo en forma efectiva, que penetre has­ta lo más Intimo de su alma y le haga des­plegar sus más valiosos recursos para po­nerlos al servicio de la nifiez. El maestro de escuela en general, no ama su profesión; no la ama como debiera ha­cerlo; no está orgulloso de ella; no se preo­cupa por ahondar en los misterios del al­ma infantil, ni por estudiar sus complejas manifestaciones, ni por resolver los múlti­ples problemas que a diario se le presentan. De este estado de cosas el maestro es el me­nos responsable: la mayor responsabilidad pesa sobre el Estado, que no ha querido o no ha sabido hacer del Magisterio una ver­dadera carrera profesional; que no le da a éste suficientes garantías; que lo mantiene en un plano falto de perspectivas halaga­doras; que si dicta leyes que lo favorezcan, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 316 LA ACCION ESCOLAR no las hace efectivas; que lo ha colocado en una situación de pob1·eza atentatoria de su dignidad, de su prestigio y de su alto va­ler; que no les proporciona los medios de avanzar, estimulando con su indiferencia su caida. Mas no es sólo el Estado, es la sociedad, aún cuando en ella 'apenas se verifica un fenómeno de t"8flexión, que resulta de la ac­titud del primero, la que hace que el educa­dor carezca de la debida representación so­cial; que sea un semifracasado que debe cumplir hasta las más sutiles leyes del hom­bre de bien y ocupar un muy humilde lugar en el escenario d;e la vida ciudadana. i de este fenómeno se apartan algunos casos. ellos confirman la regla. De las anteriores considet·aciones, que no tienen el más leve carácter de reclamo, d - bemos sacat· una conclusión eficaz: Es ne­cesario valorizar el factor Maestro, a fin de que este a su vez rinda el mayor es­fuerzo posible en beneficio de la comuni­dad. He considerado, Señor Ministro, que el primer paso de reivindicación que debe dar­se en favor del educador primario, es la formación del Escalafón acional, basado en la preparación normalista y en los años de servicio al Estado, en las escuelas pl'ima­rias oficiales. En é te podrían quedar cla­sificados los maestros en siete categorías. asi: 1.• C. a) Maestros de grado superior no¡·. mal, con más de cinco años de pl'áctica en las escuelas primarias oficiales. b) . Maes­tros diplomados, grado superior, en in ti­tutos particulares, con má de diez años de práctica en las escuelas primarias oficiales. 2.• C. a) Maestros de grado superior nor· mal, con más de cinco años de práctica en las escuelas primarias oficiales. b) M~es­tros diplomados, grado superior, en insti­tutos particulares, con más de cinco años de práctica en escuelas primarias oficiales. e) Maestros de grado elemental normal, con más de cinco años de práctica en escuelas primarias oficiales. 3.• C. a) Maestros de grado elemental normal, con menos de cinco años de prác­tica en escuelas primarias oficiales. b) Maes­tros diplomados, grado superior, en insti­tutos particulares, con menos de cinco año~ de práctica .en escuelas primarias oficiales. e) Maestros con certificado d~e idoneidad, y más de diez años de práctica en escuelas primarias oficiales. d) Maestros de gradt. superior normal, sin práctica en escuelas primarias ofi ia les. 4. 8 C. a) Maestro con certificado de ido­neidad y más de cinco años d ~ e pt·áctica en escuelas primarias oficiales. b) Maest1·os sin certificado de idoneidad y más de diez años de práctica en escuelas primarias ofi­ciales. e) Maestros diplomados en institu­tos particulares, grado elemental, con me­nos de cinco años de práctica en las escue­las primarias oficiales. d) Maestros de gt·a­do elemental normal, sin p1·áctica en escue­las primarias oficiales. 5.• C. a) Maestros diplomados en institu­tos particulares, grado elemental, sin prác­tica en escuelas primarias oficiales. b) Maestros con certificado de idoneidad, y ntf' nos de cinco años de práctica n escuelas primarias oficiales. e) Maestros sin certi­ficado de idoneidad, y más de cinco años d te práctica en escuelas primarias oficiales. 6.• C. a) Maestros con certifi ado de ido­neidad, sin práctica en escuelas primarias oficiales. b) Maestros sin certificado de id o­neidad y menos de cinco años (}e práctica en escuelas primarias oficiales. 7." e. spirantes sin certificado de ido­n idad, sin práctica en escuelas primaria oficiales. Se establecerá además la "LEGION DE MAE TROS DISTINGUIDO ", para los que después de ocupar la primera categoria, me­rezcan tal honor, por una labor sostenida, por un acto de alto valor moral, o po1· una inno ación que redunde en beneficio gene­ral para la escuela colombiana, de acuerdo con un tribunal competente. OB ERVACJONE. 1.•-Hemos tomado como base, en oeste proyecto de escalafón, al maestro de grado superior normal, con cinco años de prácti­ca; primero, por ser éste el más alto títu- . lo que conceden las escuelas normales ofi­ciales, y segundo, por considerar que este tiempo es suficiente para el perfecciona­miento de la práctica escolar. 2.•-No consideramos a los maestros di­plomados en centros particulares, con la misma preparación técnica que los norma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 317 les, y por tanto creemos que a aquéllos de­bería exigirseles mayor número de años de práctica. 3. •-Hacemos diferencia entre maestros de grado superior y elemental, atendiendo a la actual graduación establecida e.n las escuelas normales. 4.•-Hacemos figurar en él JfrH•st•rus con certificado de I aoneidad. a fin de que el Go­bierno disponga lo conveiente para dar car­ta de competencia a los maestros no titu­lados y que prestan satisfactoriamente sus servicios al Ramo, así como también para poder englobar, en grupo aparte, a aque· llos que por falta de instrucción suficiente, requieren ampiar sus estudios pedagógicos, para ascender a una nueva categoría, ya que no es posible ni justo en las actuales circunstancias, prescindir de los senricios que esta numerosa clase de maestros pres· tan, tanto por carencia de otros mejor pre­parados, como por cuanto éllos, por su la· bor meritoria, han ganado una merecida consideración. 5. •-En la última clase hemos agrupado a los A PIRANTES a maestr s oficiales, a individuos sin certificado de idoneidad, ni práctica en las escuelas primarias oficia­les, teniendo en cuenta que con frecuencia ocurre el caso de personas de r conocida vocación para la enseñanza, a quienes la edad y otras circunstancias impiden inicia 1· un curso especial en institutos pedagógico . 6.•-Los ascensos podrían verificarse: Pri­mero- Uno, por cada tr ~ años de ervicio eficiente, a contar desde la f cha en que entre en vigencia el escalafón. Segundo Por medio de concursos cada vez que sea necesario llenar vacantes, por muerte o re­tiro de maestros de categorías superiores, o porque el número de ·stos sea insuficien­te para atender las solicitudes que reciban las Secretarias de E. P., de los municipios interesados. Es entendido que en cada caso serán llamados a concurso los maestros de la categoría inmediatamente inferior, y só­lo en caso de no presenta:rse ninguno o de no alcanzar los que se presentaren, el mí· nimum de las calificaciones reglamentarias, podrán admitirse postulantes de categorías inferiores. 7. •---..cada maestro tendrá un carnet en que conste la categoría a que pertenece, a fin de que en cualquier momento pueda ha-cerla valer ante las autoridades del Ramo. 8. •-Es lógico que a más elevada catego­ria corresponda mejor remuneración Y ma­yores prerrogativas, pues de. lo contrario el estímulo sería puramente lírico y conse­cuencialmente ineficaz. Por tanto sería el caso de que si este proyecto se adaptase en sus lineamientos generales, el Congreso fijara el sueldo mínimo que corresponda a los maestros de cada categoría. Por ejem­plo: Primera clase $ 100,00; segunda clase $ 90,00; tercera clase $ 80,00; cuarta clase $ 70,00; quinta clase $ 60,00; sexta clase $ 50,00. En esta forma quedaría corregida la injustificable práctica de clasificar las escuelas por categorías, para la distribu­ción del personal docente, siendo así que en todas ellas se educan niños colombianos, a quienes asisten los mi mos derechos de ser eficientemente formados para la patria . 9.a-Con el escalafón en esta forma se fomentaría el estímulo en los municipios, que sin duda pedirian maestros de las más altas categorias, lo que automáticamente co­locaría al institutor en condiciones venta­josamente honorables. Para cuando tal ca­so se presentara, podrían fijarse condicio­nes especiales pa~·.a que los municipios inte­resados disfrutaran de Jos mejores maes­tr ·: tales como la construcción de locales adecuados, dotac:ión ele mobiliarios pedagó­gicos ; campos agrícolas-escolares, fijación d sobresueldos a los maestros, etc., te. La mejo1· prueba del interés de lo. muni­cipio l)'lra mejorar su instrucción prima- 1'ia, son las diarias solicitudes que 11 gan a la Secretaria de E. P., provenientes de las autoridades municipales, en demanda de maestros competentes, lo que demuestra el anhelo de tales entidades de proporcionar a sus coterráneos un mejor serv1c1o esco­lar. Las Secretarías de E. P. no pueden 1'es­ponder favorablemente a este patrióti o re­clamo, en yista de que las escuelas de los pueblos son de inferior categoría a las de las ciudades, en donde se hallan con el ac­tual sis1!ema, los más altos valores docen­tes, y no seria equitativo enviar a estos element s, por ser tales, a trabajar con una menor remuneración y más escasos 1'& cursos-aún cuando la actuaJ. ley lo permi­te en determinadas circunstancias-lesio­nando sus derechos y echando por tierra el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 318 LA ACCION ESCOLAR principio de que al maestro sólo se le pue­de remover para mejorarlo. Clasificados los maestros por categorias con remuneraciones adecuadas para cada una de ellas, estos irian gustosos a servir sus puestos de avanzada a donde el Estado los considerara más necesarios. En esta forma se estimulada a los muni­cipios que se preocupan por el mejoramien­to de sus escuelas; se ofrecería una opor­tunidad a los maestros para demostrar sus verdaderas aptitudes; se acabaría el favo­ritismo en la elección y distribución del personal, y consecuencialmente se extirpa­rla del medio ambiente ciertas malsanas emulaciones que van carcomiendo el alma del magisterio y que se alzan como valla infranqueable para la unión sincera de sus miembros, ya que cada cual ocuparía el puesto que le correspondiense en armonía con sus méritos y esfuerzos personales. 10.• Para que este escalafón llene amplia­mente sus fines debe tener carácter nacio­nal, de modo que el institutor pueda disfru­tar de las prerrogativas a que le dán dere­chos sus tftulos, en cualquier sección de la República a donde las circunstancias lo con­duzcan. 11.•-Queda una última consideración y es la de que el Estado estimule la creación de bibliotecas en donde el ma stro pueda hallar los elementos df> cultura general y peda~ógica, que lo capacite para su mar­cha a~cendente en la conquista de !'l U pet·­feccionamiento profesi nal. O LU. ION- A numerosoR maestro. de di tintos centros he consultado los punto básicos de este proyecto, y todos se hallan acordes en proclamar su bondad y trascen­dencia: El abrirla ancho cauce a la ini­ciativa del educador primario; despertaria dormidas energias; exaltarla a los más me­ritorios servidores del Ramo; seria un nue­vo factor, quizá el más IJOderoso para mo­ver la voluntad del educador y seleccionar el personal, ya que él ofrece un recurso al alcance de todos, que sólo exige consa­gración, inteligencia y honorabilidad. Por último, él atraeria a las filas del magiste­rio a distinguidos y numerosos institutores, que hoy consagran su corazón y su talento a Hlenos elevadas y trascendentales activi­dades. Sefior Ministro: Confio en que S . S . , ve­rá en este proyecto, en sus consideraciones y observaciones generales, el sincero inte­rés que al suscrito inspiran la suerte de sus colegas, el avance de la Escuela colom­biana, y el deber moral que cada ciudada­no tiene de exponer lo que en su opinión 1)Ueda redundar en beneficio de la Patria. Del señor Ministro, respetuosamente, JOSE V. PEREZ .lfaestro Oontede'rado . Cali, diciembre 31 de 1930. UN APOSTOL DE LA EDUCACION DEL PUEBLO Entre los maestros de la Asociación que tanto se interesan por la buena educación. hemos oído diversos comentarios a cerca de las palabras conque el Ilustrísimo Se­ñor Arzobispo alaba el esfuerzo de un Sa­cerdote por fomentar la Instrucción prima­ria en su parroquia. "La Acción Escolar" que siempre ha sa­bido impulsar las causas nobles, quiere tam­bién felicitar al Doctor Ruperto Aguilera León, Pánoco de Topaipí, por su labor cris­tiana y patrióti a, por su celo infati~;able , po1· su generosa caballerosidad con los maestros y por las virtudes de verdadero sacerdote que lo adornan; ha fundado 22 escuelas con la única riqueJt.a de sn inteli gencia y con los tesoros de su corazón. En re las inclemencias de una tiena mortifera, donde la ignorancia, el abando­no Y el crimen llenaban de sombras esas regiones Y trop 7.ando a cada paso con la mala voluntad de las gentes y con la indo­lencia de los gobiernos, y hasta de los maestros, el doctor Aguilera va formando en ese rincón de nuestro Departamento una colmena donde reina la verdad y embelle­cen la instrucción, el trabajo, la paz y Ja concordia. DE NUES'rRA ASOCIACION Próximamente según lo. prescriben nues­tros Estatutos, tendrá lugar una A:::;amblea General de nuestra Asociación a fin de re­novar la Junta Directiva. Ojalá ningún Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ACCION ESCOLAR 319 maestro deje de concurrir a tan importan­te reunión ya que nuestro interés es el de poner todos los medios para la unión de to do el magisterio Colombiano. PLUMADAS LIBRERIAS Y LIBRERO Me he detenido muchas Yeces en las vi­trinas de una simpática y a.tractha Libre­ría. Siempre descubro allí el texto preciso, el tomo necesario en toda buena bibliote­ca: desde las noVJelas de Barbusse hasta la Física de Ganot; desde los cuentos de Ca­lleja tan útiles a los niños, hasta las obras de Le Bon tan necesarias al hombre madu­ro; Wildey Keiserling, Nesser y Shakes­peare, Schmit y Bernard Shaw, \Vcls y Darwin, Herodoto y Lombrosso, Baldwin, Amado Nervo y Dostoiewsky, tendhall y Pirandello, Ibsen y Tolstoy.... en fin, , ·ale la pena que los hombres de let.»as se ecer­quen a las vitrinas y a las estanterías de la "Librería Nueva" que es un v iejo refu­gio de espíritus que en la Calle doce ha en­dulzado la sed de ciencia de mas de una generación. Pero no es hoy la "Libreria Nueva" el polvoso rincón de pa7. dond•e D. Rafael Pombo, D. José fanuel i\huToquín y otros falJricalxln generales estilo :\lanuel Antonio López; nó es la "Librería 1 uev a" la que cono ·irnos hace 2 5 año C'On los enor­mes bigotes de don Jorge J ca como enseña y loH cuadernos de la "Bihlioteca Popular" como su más atrac tiva Colecc ión. Desde las ediciones populares d e di v ul­gación científica hasta lo lujos o s tornos que no pueden comprar sino Jos potentado , y desde los clásicos hasta loR escritores de escaso bagaje de resonancia, todo se en­cuentra estéticamente presentado y limpia ­mente tenido en la Librería .Nueva que ha­ce algún tiempo ocupa un amplio y confor­table local. Pero la selección y gusto que allí reina no es obra del acaso: es que allí. tras la ordenada estantería, entre el diluvio de libros y demás artículos ane~os a ellos, vive vida de organizador de selecciones y encauzador de cultura, un caballero ilustre por mil títulos: Luis María Murcia, Doc­tor de nuestra Facultad de Derecho, de la Escuela de Ciencias Políticas de París y del Instituto de Altos Est'udios IntPrnacio­nales de la Sorbona, Pro.fesor de Nuestra Universidad, Sociólogo como no hay tres en Colombia, escritor y periodista de fuste, ca­ballero de espíritu y de sangre, amigo de toda obra buena, c~rácter levantado y tra­bajador que no vacila ni desmaya. Tal es el hombre que ha hecho de la Librería N 'ue­va un oentro de positiva atracción para to­do el que se interese por la cultura. Y no serían gran cosa estas manifestacio­nes de progreso, si no tuvi•era la Librería su Casa Editorial, Librer i.a 0-Tllcva. que por las características que la distinguen actual­mente, llegará a ser, no lo dudo, la meca espiritual de donde han de salir nuestras riquezas espiritual~Bs y materiale~ . en luci­da caravana de libros hacia las hoy lejanas . playas del progreso autóctono. La Edi·torial Librería N?teva ha editado las obras de Ra­mirez Moreno, Nieto Caballero, Camacho Ca­rrizosa, Clodomiro Ramírez y Anzola titu­ladas: Episodios, El Político. Por qués y Aspectos de la EduC'ación. Que los hombres patriotas sean con la LibrerLa Nueva son mis deseos! VEL'l'AI< IIJrrorcs el e iiii¡Jrf" uta. Son muchos los qu salen en todas las publicaciones periódica. y no pocos los que se han dado el gusto de afear nuestra t·evista. Diversas causas con­tribuyen a esto, pero entre ellas no está-' no puede estar· - la incompetencia de quie­nes, si se han encargado de la redsta, eR por que s cr e n capaces de desempeñar la mif;ión que se les ha encomendMlo. Puede , pues, tranquilizarse la respetable señorita que e s cribe "ilustración" con 11 .} que c1·ee que la profesión de periodista es tan sencilla como la de tomar cacao de bo­las ocho veces al día. ron e l 7)1'(>8(>'11 t 71/Í,mero. .lo{{'(¡Ún lo rrnunciamo.· rn la edidón pa. r¡;/(1. ft?l'­minomo lo prinwra .'PriC'. rlr la ~eg:nn­rla f.poca dr 1·¿.uestro úrr¡ano. Lo prr5 .. 1'i'll7a Pnf/·( ,r¡a' aprn·er·Prrí r·ot1 ,7 mímPro /J:S. que e. el que PI/ r'ealid(lrl le r·on·e8pondc fP ·niPndo en r·ur-nto lo"' fJIIP . olieron P11 la primera f.poca. Quienes dP8t'fn N~ r.fbirlrt r1POP'17 c'lt­l'irn ·no . oporf'wnamen tr Pl ?'alor de la mtPI a .·uscl'ipdón. Tip. 'roto ~Tacional .- Bogotá. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 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UNICO EN EL MUNDO! /f) ~ J Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ ----· .. ~ .... ~ ... ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ .. . ~ «Me complace obren1anera ver con1o l gremio do- F cente de esta capital, busca con eficacia lo m dios de solidarizarse; cuando el 1nagisterio de Colombia ea una fuerza económica, tendrá todo el vigor social que 1nerece. La unión de los maestros es útil, es necesaria . es urgente. Tomás Cadavid Restrepo » (Secretario del Ministerio de Educación Nacional.) ñe ~seueta Tal vez no recibió Ud. el número 1. 0 de nuestra Revista e ignora por lo tanto que existe la «Asociación de Maestros y Profesores de Colombia;$, c~ya Junta Directiva reside en Bogotá y a la que se re­fiere el connotado Pedagogo, autor de las líneas que acaba de leer: Si Ud. quiere cumplí; verdaderamente con la misión de enseñar, nosotros creemos que debe ayudar a que el Magisterio no sea un cuerpo dislocado, sino la Corporación que por su preponderancia so­cial, moral, intelectual y económica le marque rumbos definitivos a la República. Para conseguir estos fines no le queda otro camino sino el de asociarse y suscribirse a nuestra revista. Si Ud. quiere conocer nues­tros Estatutos puede solicitarlos al apartado 18-72. Le advertimos que esto no es propaganda comercial, y que si sus títulos morales e intelectuales como Maestro no se hallan saneados es inútil que soli­cite su admisión en nuestra Asociación que es de selección y perfec­cionamiento. Si, por desgracia para la Patria, Ud. no entiende los beneficios, ni la urgencia inaplazable de la agremiación del Magisterio, procla­mada a grandes voces por quienes entienden más que nosotros, en­tonces puede hacernos la guerra que es otro medio para aquilatar, dar vida y conducir al triunfo a las causas nobles. La causa sagrada del Magisterio necesita APOSTOLBS Y PBRSBOUI· DORES ¡No h¡;¡y término mecHo! 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Cuota mensual para el fondo del seguro S 1.00. Cuota extraordinada al fallecimiento de cada socio 0,50. Al ingresar cada !==Ocio tiene derecho a un seguro a razón cie cincuenta cen­tavos 0,50 por cada uno de los socios actuales, es decir que el que ingresare .ahora mismo quedaría asegurado por más de. 100.00 auncuando falleciera- inme­diatamente. A la familia se le devolverán las cuotas mensuales depositadas, y -el seguro a razón dP. cincuenta centavos por cada uno de los compañeros, como ya se tienen comprobantel". CAJA DE AH O R. ROS: Sección especial vigilada por la Superintendencia Bancaria y en la cual reconoce el mismo interés de lo Bnncos ordinarios. AH o"RR.OS ESCOLAR ES: }{ecibe a los niños rle las escuelas de de un VISIT ARNUS ES COt\\I'I
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 10

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