Saltar navegación e ir al contenido principal
Biblioteca digital de Bogotá
Logo BibloRed
Cargando contenido
¿Qué estás buscando?
  • Escribe palabras clave como el título de un contenido, un autor o un tema que te interese.

  • Búsqueda avanzada

Seleccionar

Contenidos y Experiencias Digitales

Filtrar

Formatos de Contenido
Tipo de colección
Género
Idioma
Derechos de uso

Selecciona contenidos según las condiciones legales para su uso y distribución.

Estás filtrando por

Cargando contenido

Se encontraron 17352 resultados en recursos

Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 2 N. 13

La Siesta - Serie 2 N. 13

Por: | Fecha: 29/06/1886

REPÚBLIOA DE OOLOMBIA. ~~-::------¡-~;:;~~::::;;~:-;:-~-~~~~'~'''I~~;~;;~ ,~.",~",_""""~,,, ___ ,,,,,,_ ,,,';""~'-J """" _ ''''''~'''''''''''''''''-''; __ -''''' -""'-...... .....,·- -T..,.-....;·.....".....,·----.... - ---. .. ·~----....... '" -.."~_ .............. -_ ........ /-.... ,,_.~..,, ......... _ .. r A S y E S YT' A. ! cho campo el derecho, á pesar de y contra 1M ide~ del A...-< .Á '- l k .Á • ¡ sefior Caro; y adelantaríamos hasta poner de malllfies. Z A N e A D 1 L LA. ¡ to que la huma~ida?, en todas las zonas,. á despecho .de I reacciones transltonas, busca Sil mayor libertad polítIca Ot~a vez "_La Naci~n," y ~n ella no yá el sefior i y social, y que e~ la cienc!a, busca su mayor inrl~pen. Caro, SIDO el senor Martmez SIlva, acoD?ete á ~uestro i dencia de lo maravIlloso; dmamos que es en la tierra periódico. Hacemos entre los dos una dlferen~lU, y es j donde el hombre ha encontrado S11 felicidad, i Pero esto que el prime:o sabe muchas veces lo que dIce, y el l sería aceptado, da?as ~as circunstan,cias actual~,s ~ cuan. segundo dice SIempre lo ~ue ha oído; que el uno ,es un do tenemos autorIzacI6n para publIcar un penodlco qu,: paladín, y el otro un reCitador, cuando n6 un cop!a?or, I no se avoque á la.~ discusiones ardientes ? y además, SI como se lo proM el señor Merchán al tmtar de su hbr~ ¡ nuestra hoja es puramente literaria 1 Lo diríamos, lo de Historia, y corno se. lo demostraríam?s I?o,sotros SI ¡ demostraríamos, pero en seguida los mismos redactores nos ocupáramos de su lIbro de P7vuebas Jud'UJl,ales, Al 1 de "La Naci6n " pedirían la supresi6n de" La Siesta," uno le aceptamos la, letra,. que le pagarémos más tar?e, i y hé aquí que nos quedaríamo,s sin en rl6nde p~blicar y la culpa no es nuestra SI ahora no lo ha?emos, slOo l nuestras ideas en literatura, y SlO poder, en cambIO, pu­de la Constituci6n que el señor Caro, en um6n de otros ¡ blicar nuestras idea!! en política, No perdía el señor c~balleros, des~a ver a~ep~ada en el p~~s. "La ~ies~a " I Caro; perdíamos nosotros, y ¡diablo I no queremos ser tIene una 6rbIta restnogtda, cuando La NaCI6n la I acémilas de los académicos. tiene amplia, y la discusión á ,que se n?s reta es sobre I En otra época el señor Caro public6 lo que quiso, puntos trascendentes que necesItan espacIO y estilo fran- 1 t á b' 1 d'6 1 N cos los que no podríamos tener y usar: el espacio, por- edn e tono ~ue UV?6d' len, corndo e ll 1 da gadna. t o , . , , b' 1'1 eseamos citar pen lCOS' pero e e o pue en ar es-que no se nos permItIrla que aca .... ramos, y e estI o, l' . 1 1 b f l h porque aun se nos prohibiría que principiáramos, Las tIIDomo os que o com a leron en a prensa, ,muc os ideas ne combate el señor Caro han tenido sostenedo. de los cu.ales soI? nuestros gobernantes, Esas Ideas, no res de;da la antigüedad - bien lo sabe el sefior acadé. e~an tan lDofeuslvas, cuando, provocaron una revoluCI6n ; mico _ y los tienen ahora en el muodo científico, en DI eran aceptadas por el palS, cuando el país las puso donde han alcanzado un espléndido triunfo, De modo en fuga en la gu~rra de 1877, Recordamos estos hecho~, que no sería por falta de argumentos y de comproban. para que e~ ,senor Caro no se alarme cuando decI. tes hist6ricos que nos callásemos; ni tampoco porque mas una mlDIma parte de lo que pensamo~" 6. nos de ellas nos apartemos, ni porque temamos expresarlas, callamos del todo en asuntos clarll;mente. htlglO~OS, gua yá l~ ,hemos hecho en bastantes periódicos y ,en P,e~o el señor Caro, p,ara ser persegUIdor, tIene,la ,ra. epocas cntlCaa, El señor Caro ha luchado en el peno. ~lCI6n de su escuela, para temer la cou,troversIa, ,está dismo yen un libro contra estas ideas, yen el campo de , Ju~t¡ficado por la flaqueza de sus doctrInas, ~I aIsla... la discusi6n no sali6 bien librado; lo que prueba que en mI,ento, con todo ~l aparato de la !uerza, constI~ye el nuestra escuela hay razones y método de razonar; y meto~o de .su partIdo; del contrano es la expansI6n, la dado que no hubiese sido vencido, y sí se le hubiera so- amJlhtud, Ir por el mundo á merced de todos !os con_ lamente contestado, quiere decir que hay contestacio. tratlemp?S, de todos los ataques francos, defend~do con nes que están hoy mismo á nuestro alcance, y las cua. I sus doctnnas solam~nte; que cuando se ~as deja álveo les - ya que no tuviéramos otras _ podríamos repro-! ancho y profundo, tIenen rumores dulcí~Imos, ecos de ducir, variando algo la forma, en lo que seguiríamos el tor,menta, l.a espuma d~ la c61era, pero SIempre, 6 tran. ejemplo de· los campeones dogmáticos que copian y I qUIlas 6 agItadas, una hnfa fecunda, nunca crean, que se suceden mon6tonamente y entre los i En otro artículo de "La Naci6n" se nos niega el cuales hace mucho tiempo que no descuella un tipo ori. i derecho para saludar á Ricaurte en su sacrificio, por ginal, ni como investigador, ni como razonador, Nosotros! cuanto tenemos ideas filos6ficas y morales distintas de pondríamos de manifiesto los progresos de las ciencias ¡ las del señor Carlos Martínez Silva, En todo caso, nos· naturales para descubrir el origen del hombre; todo lo I otros concurrimos con una modesta ofrenda al Cente­que de ello supiéramos, y lo que pudiéramos aprender I nario del héroe; y los señores Caro y Martínez Silva en seguida; el criterio, único verdadero, para adquirir las '1 nada trajeron de su cosecha para ese gran día, Sería ideas, y el método, único cierto, para juzgar de las ac. porque las ideas monárquicas del señor Caro no se como cione~; deduciríamos el f.amento de la moral, y I padecían bien con las ideas republicanas de Ricaurte; conOCIdo lo bueno y lo malo, expondríamos nuestro y sería porque las ideas ascetas del señor Martínez Silva par~cer sobre las organizaciones políticas; haríamos la \ no estaban de acuerdo con las ideas despreocupadas del crítIca de los procedimientos contrarios, y, ya con un héroe de San Mateo, un tanto hereje, según lo rezan los guía segur~, co,ndenaríamos lo que merece execra. bi6grafos, El señor Carlos Martínez nos dice mucho de Cl6n en ~a hlstona contemporánea y en otras épocas, y ¡lo que somos, pero de un modo zurdo, que es el que ensalzan amos lo que naturalmente mereciera encomio,¡ gasta este académico sin ho,til1o literario. Y como ~abe Podríamos muy bien demostrar de qué modo se ha he. que no podemos ni debemos ahora situarnos eu una 98 LA SIESTA I exposici6n ne principios, trae á colación problemas y 1 1 ue La Nación recaben del sefior Secretario de Guerra, cuestiones arduas, con lo cual corte.ia al vulgo y nos 6 de quien corresponda, una orden auténtica en virtud de sefíala., así indefensos, á la ira de los fanáticos. Se sabe! la cual podamos escribir sin ninguna cortapisa. Si a.sí que los ignorantes asocian torpemente sus ideas en una! fuere, tampoco sería en" La Siesta" en donde expondría. palabra, ya para amar, ya para aborrecer, y los califi. ¡ mos nuestras ideas, porque este peri6dico ha de ser pura· cativos con los cuales nos regala el sefío! Martínez Silva '1 mente literario, sino en hoja de otra naturaleza, que son de los que sugieren á los infelices los pensamientos vería la luz al día siguiente de recibir la orden del Go. más estrafalarios y los deseos más odiosos. Cuando el ! bierno. Mientras tanto, si se nos insulta, si se nos como encono vibra aún en todos los corazones, con motivo de ¡ bate, si se nos hostiga, por acabar con" La Siesta," ha. la guerra, es c6modo, que n6 hidalgo, señalar á las tur· ! remos lo posible para no caer en la trampa. bas á personas que tienen el honor de haber sido ven. ! .. •• i OH MORTALES! AL MÁS DIGNO. Tost.oJnento de Alejaudro. I CnlÍn hermoso es el sol en 01 Oriente {loronado de nnbis centellantes J y I cnán tristes sus últimos instantes Al descender sumiso en Occidente! La Gloria así: corona nuestra frente Oon diadema de fúlgidos diamantes, Mas disipa su luz, si vacilantes Tiembla el brazo al obrar, ceja la mente. Un instante la suerte nos depara, En que al girar de la veloz esfera, Anto nosotros á espel'ar se plÍra. cidas. Trae á cuento el señor Caro " La Actualidad" y ¡ el señor Martínez Sil va "La Batalla," que defendieron: cierto ordeu de ideas que no han triunfado, para llamar ! la atenci6n sobre el redactor, que es uno de los que es. ¡ criben en " La Siesta." Si el redactor nombrado escribe i sobre literatura, sus páginas serán buenas 6 malas; pero ¡ si no escribe sobre política, no hay para qué hacer una ¡ confusi6n lamentable. Los que encuentran ciertas ideas! en todas partes, como una pesadilla, dan á conocer que: son de bulto, y con ellas se tropiez¡tn, porque al mísero! insecto del prado lo pisan indiferentes los corceles. El i señor Martínez Silva increpa al redactor snsodicho que! no haya combatido en la. última guerra al lado de sus! amigos, como si él se hubiera mostrado heróico en los ¡ retretes de su casa, como si alguno de los señores aca. ! démicos hubiera desafiado el bravo peligro de los como ! bates; mas el redactor de " La Batalla,"' que no conoce ¡ D tSacdudid cuall Josué la cabellera 1... . ·1· 11 - 1II ' S·l 'di! i eene eso so conmanoava~a: la Vida mi Itar ~ ~ sen~r . artlDez I va, r¡1l~.n0 envI a! Vuéstra sel·á la eternidad entera l. .. los lauros adqUlfldos, SI tiene orgullo leglhmo en las ¡ . . Proezas de sus amigos, los cuales, sin ele. jar de ser. utili. i. Bogota, JunIO 20 de 1886. taristas, fueron denodados en la arremetida, y her 61 005 en ! ANTONro JosÉ RESTREPo. la muerte. Y estos combates recientes reKuelven el pro. ¡ blema que plantea el sefior Martínez, en cuanto prueban ¡ que en servicio de las ideas que él conclena, se hicieron los J mayores holocaustos, se escaló la cumbre iumortal en 1donde fulgura el héroe, con aelmiraciún y aplanso de los I utilitaristas sobrevivientes. LOR que en el otro campo! hicieron proezas de valor innegables, procedían ajusta. ! dos al principio de utilidad, porque como creyentes en! una vida más allá del sepulcro y persuadidos de que se~. ¡ vían á la causa ele Dios, calculaban que era co~a míDl. ! ma la muerte, en cambio de las eternas recompensas de 1 ultratumba; -lo que es utilitarismo pU?' sango ¡ " La Siesta" debía permanecer ale.iada de cuestio.¡ nes que pudieran hacerle perder su carácter entera. 1 mente literario, con lo que se defraudan las esperan.! zas de los lectores y se contradice el programa del pri. ! mer número; pero hubo fuerza mayor dolosa. Se ha: querido, al interpretar nuestros artículos, ir por una ¡ senda casi invisible hasta el lugar en donde están nue~·1 tras ideas filos6ficas y políticas: sefialarlas allí, horro1"1. ! zados, al pueblo y al Gobiern,o, para que el peri6dico I acabara su ,.ida cuando todavla no está en la Juventud. ! Se quiso, con pertinaz empeño, que. el Gobierno~ ya ¡ que había tenido. á bien d~rnos. permiso .para publIcar! " La Siesta," retuara la licenCia, como SI, por una par. : te, ese fuera en algún país t;Dodo de. conte~ta~ á los es. ! eritores, y, por otra, como SI el Gobierno tuvleraalgun,a I queja de nu~s~ra hoja! 6 f~era decoroso para la Repu. ; blica que hiCiese solIdarla la causa del orden con la causa personal de los seliores Martínez Silva y Caro, Estas líneas y las demás quo contiene el n~mero pre­sente se hicieron indispensables, á pesar nuestro j pero no mmos más lejos, á )lO Ber que los señores Redactores EL HOGAR. (DEL INGLES). C01·azón! en tu hogar vive contento; Feliz quien nunca lo llegó á dejar. Quien su suerte confía á todo viento Lleva en sí el aguijón del sufrimiento; Es mejor no alejarnos del hogar, El que se aleja de su hogar va triste Aquí y allá: doquiera va al azar; . Del viento de la duda que lo emblste El empuje potonte no resiste; Es mejor no alejarnos del hogar. Reprime, inquieto corazón, tu anhelo, Puede elavo en s\\ nido repQ.~ar. A todo el que se alza por el cielo Le persigue nn alcón con raudo vuelo; Es mejor no alejarnOs del hogar, 1886 Ju C. ABBIILÁU, ... EPIGRAMA. Un usurero avariento (Disimulad el pleonasmo) Cobraba á ,zp/lll con sarcumo El módioo 1!Rez por ciento. -"Que me robes no oonsiento, Deoía el ladrón al cuitado, A pagarme anticipado Te obligll8te con fiador," _" Si es asl, dijo el deudor, ¿Por qué oobras lo atrasado'" J. 8v-ÁDS~. LA SIESTA 99 liban proYistas las huestes de Faraón para sobre- I a!l1l!lTSe en el consabido paso del Mal' Rojo. D. D.o::;i la cosa eg así, 01 tal chisme es de indisputable I mérito. D. J. Figúrate si n~: una vejiga gentílicl!. á prueba de Lo. al08no. pa8B ell una. trastiendA. de expendedur1a, en Bogotá, ! naufragio. yen Junio de 1886. ID. D. Y de malos pIlSOS. ID. J. Salvada quizá del furor de las ondas sulobrea por PERSON A.S nlgún iguol'ado astrólogo. Don Juan-Don Diego - Un criado. D. D. Y consumado nadador, que en paz doscanse. -- 'D. J. O acaso arrojado tÍ la ribera por ... (D. Juan .eut~ao delaute ele Ull" me.", con un papol dimiuuto D. D. Por algún camello sobreviviente. en las m<>nos. -D. Diego ontr" por 011:1,10 de la oplstol,,). I D J. ¿ Y sabes que no es esto todo? D. D. ¡Tú por aquí? D. D. Pues qué 1 ¿ hay más?, D. J. Ya lo ves, amiO'o. 1 D. J. Y po~ ello estoy de placemes. D. D. Pero noto que e~tás haciendo prodigios de digitaci6n. I D. D. Permlteme que me congratule muy de veras, y ade- D. J. Y hasta de "cc"eación, amigo, pues no sabes lo que lIante. . . me divierte el tmbajo que me está. dando el juntar y I D. J. 9mero oonf~sarte, pu~s, quo antes de la pI8ClOSa remendar lo poco que queda tangible de esto papelu- ¡ veJiga, ya, habla conseguido ... cho fiduciario de ,¡ diez centavos que, deshecho hasta i D. D. ¿ Otra vlscem pagana ¡. ., más no poder, me propongo... . ! D. J. \ltr~ maravill~, h~s de ~ec~:~ de tan lllcr81ble cuan- D. D. To pl'opones rehacerlo con l'emiendos de gaceta, l' to mdisputable leahdad histoIlca. , para lanzarlo nuevamente á la circulación. ¿ No es eso? D. D. ,Por lo VIsto, sobre tu museo llueven portentos a D. J. Cabalmente. , cantal·OS. D. D. Y dotado COll un item más en lastre y valor intrÍn_ i D. J. /. 'l'e burl~s 1 . . seco, pues los ingredientes, el trabajo humano rncor- i D. D. No tal, 111 pOl·.plell~o~ porque has de saber, amigo, porado, &0., algo vulell. ¡ que, en punto a antlgu?dades sagradas y profanas, D. J. Es verdad; pero creo que con este diablo habrá! n~~a me pnreoe l~crelble, desde qU,e supe, por un compensación de pérdidas y ganancias, p01'que, Ó yo ' ViajerO contemporaneo, ,que por aIla ~n R0n;ta se me engaño, ó á la vista está que con él falla el prill-1 puede vel: y .~alpal: t?davla la tan socornda .varrta ~e cipio axiomático de que la suma de las partes es i que se SU'Y10 liOlSOS para hacer aquel ~agro hl-igual al todo. . dráulico que todos nos s~bemos de memona; porque, D. D. Y viceversa. i al fin y al cabo, de algun modo han de saberse las D. J. Ni aun así, porque el tal papelucho, por mús que ¡ cosas. Con que aSÍ, prosiguo. hago, no l'ecupera su integridad oficial, ni al del'echo ¡ D. J. Decía que poseo utra maravilla, uua verdadera 1'e-ni al revés. : liquia, en fin, granos contados, eso sí, del tl'igo aquel D. D. Pierde cuidado, que en quedando bien pegadas y ¡ quo molía Sansón cuando le dió J¡¡ providencial via_ consistentes las alas de ese nuevo fénix, nadie ha do ¡ raza de calavel'eal'se C011 "todos sus filisteos." parar mientes en rcmienditos, y ya lo echarémos á i D. D. Te felicito ponjua en esta ocasión si te fuiste al volar por esos mllndos. Eutretanto, hablcmos de tus! grano, y pOI' cierto 'jUC ,í buena semilla te hiciste. colecciones de tlntigüedades. ¡,Las has aumentado? iD. J. Ya lo creo, si los tales no estuvieron tan quebran- D. J. Cómo J ¿ Qué si las he aumentado? Acaso ignoras i tados. mi última adquisición... ! D. D. Y por qué manos, amigo I D. D. Explícate, porque si la última de ahora es la misma i D. J. 1 Qué lústima J que vienes ostentando de tiempo inmemorial... ! D. D. Cnlpa de ello á tu mula ostrella, que de otra suerte, D. J. (Recapncitaf/do). ¿De tiempo illmemorial? Oh 1 ya ¡ ya pudieras vanagloriarte con el pomposo título de caigo ... ¿ Aludes acaso ,¡ la cornamenta aquélla? . alhondiguero obligado del pueblo escogido de Dios. D. D. ( Co" ... ·oltía). Lo has dicho. Aludo á la cornamenta D. J. Déjate do tonterías y de lisonjas, pues bien sabes aquélla. que yo no aspiTo ...... D. J. i Qué lerdo estás, amigo I mira con qué vejeces mo D. D. Lo sé, sino IÍ dejarle ,¡ tu pobre familia una bonita sales, cuando la adquisición de que te hablo os ente- hereucia, compuesta do un abundante acervo de za-ramente l'cciente. mndajas, y por gananciales matrimoniales, cornamen_ D. D. lIIostrad cómo. . tas de quién SIlbe qué animaL ..... vejigas, &c. D. J. Espera. i. Pero me prometes ir á verla '? ¡ D. J. Y qué dijeras si eutre esas zarandajas resultal'a la D. D. Ouando gustes. 1 piel curtiLla é iutacta del Becerro de oro! D. J. Para tener la satisfacción de decirto: : D. D. Oh J eso me haría entonar ,¡ todo pecho uu mag"i- "PlÍsmate, querido 1IIÍo, y do~cúbl'0tc." Jicat 80uerbio. D. D. ¿ Ante quién? i D. J. j Qué ruindad! t Hasta cuándo dejarás de posponer D. J. Ante un porleutoso hallazgo, no ajJócrifo, siuo au- ! á todo tu infeliz po.itivismo Y téntico, bíhlic':lllente uuténtico. ¿lo oyes? ID. D. Ahol':l mellos 'lue nuncu, amigo, pues la época es D. n. Pero I.acabar~s o ,De qué prodigio se trata 1 de hacer papel .1' miÍs papal. Y á propósito te diré D. J. (C?n solelllnldad). De una vejiga ogipcia, SCÜOl'! que, sin men08cnblll' en lu mínimo el mérito do tus D. ~lego. _ i raTas adquisioiones, JO también soy aficionado n. ellas, O. D. j Santas/ascuas, Sonar D. Juan!. .. ¿ y de cerdo, por I y puedo asegurarte que lus mías no van ,¡ la zaga de supuesto. las tuyas. D. J. i Qué sé yo Ji pero 08.10 cierto 'lile su origon egipcio D. J. (Indignado y pOl/iéllr/ose de Jlie). j A tlÍnto te atreves, y. hasta fal'301llCO esta compl'oLado '''2/1e uc¡ cviden· , temerario! llam . . ! D. D De gmdo ó nó, vus ,( convenceyte de ello. D. D. QU ién l0. duda. I D. J. Dato l)1'isa, y ochn afuera. D. J . La susodloho. es una de las t.antas de su clase de cIUC . D. D. (Con sOflln ). Adivina ...... '''PLÁTICAS DEL DrA. COMEDIA INSTANTANEA POR JOAQUIN.SUAREZ R.A,.MIREZ 100 LA SIESTA D. J. ¿ Que adivine L.Acaso algún megaterio vivo Ó ••• \ D. D. (Di"'·giéndose al rnuchacho). Mira; lo que el señor D. D. O muert? ~ No es verdad' P~e? .~i l~ uno ni lo te pide es alhucema & hay, ó no hay' o~ro, q uen~o J uano~o. 1111 a~qUlslclOn tiene un no ! M. Sí hay; pero .... no hay vueltas. se c¡.u?, ... asL .. oomo lUconceblble.( con viveza); casi, ID. D. Y quién te pregunta si hay vueltas, gaznápiro 1 Oasl tIene sus entronques con la pIedra filosofal. 1 M. Es que el patrón nos tiene advertido que cuando D. J. Hom~re ¡ estás loco,! i algún parroquiano pida algo, le contestemos al ,'0711- D. D. En mI caso, lo estar.las.. 1 1 pe ... así, de repente: "no hay vueltas." D. J. Apura, no se me reviente la hiel. D. J. Pero eso no reza con nuestro exiguo billete, que D. D. Sea, pues; pero á tu turno descúbrete y prostérna- se va IÍ invertir todo entero. Prepara, pues, la alhu-te, porque vas á ver lo que ojos humanos yo. no ven; cema.. . "as á ver, nó una vil vejiga, sino el más bello ideal D. D. Zl1humer.1O contr~ .las polillas, no sea que se engu-de los ideales 1... Abre, plles, el ojo .... EstlÍs L. 1 llan la veJIga faraoUlca. D J (O .,) S' t i D. J. Y tú, bien puedes ir sacando de los troqueles de tu D' D' lLn ~rnoc~o"'l ~ ~St ay. t . , d 1 d I fantasía el peso de 0,900 para llevarlo á la Casa de .: os "an o e o ~e o c?n p"es eza y "et"'an o o e 1 moneda á que le reconsideren la ley. 'gual rnanera l· Ahora, j, mll'~ y maravíllate liD. D. Y para qué' No te te?go dicho que es falso' D. J. (OOIl a'Tebato) ¡Jesus mil veces 1 ¡ Qué veo' t Un I D. J. Es verdad, ... no habna objeto en ello. A/lon. ! peso fuerte de 0,900 .... pero nó, eso es imposible de toda imposibilidad. (Dirigiéndose á D. Diego). Y tú, ! J1lN. Mefistófeles, Asmodeo ó quien quiera que seas, por i ------- más que hagas, no 10grarIÍs ofusoar mi razón con tus 1 A M O R . malas artes. D. D. Sosiégate, hombre, no seas tan alharaquiento 1 . D. J. (Empujando á D. Diego). Vade retro 1 ¡ Vade retro 1 ¡ Satanás. I D. D. Pero, Juanito, si soy yo, tu amigo Diego. l No me I reconocesf : D. J. (Oon delirio). ¡Novecientos milésimos 1 I D. D. (Apa.·te). 1 Cáspita 1 Si habni perdido el seso este i cri.'~tiano.... i D. J. (Volviendo en 8í). Disimula, mi querido Diego; pero 1 la emoción .... la rareza del objeto .... mi afición á la \ numismática, en fin.... i D. D. Y algo, quizá mucho, del positivismo aquel que hlÍ 1 poco roe enrostrabas .... eh? i D. J. No te hacía tall rencoroso. 1 D. D. Mil gracias por el concepto. ! D. J. Pero volviendo al asunto, ¿ eso. moneda es real? D. D. ~ No viste que es peso' & quieres palparla' D. J. No .... no me atrevo. D. D. ,y aún dudas' hombre de poca fe. I D. J. Perdona que te diga que sí; pero bien sabes que la i credulidad también tiene sus límites. i D. D. Pero al menos confiesa que te he dado buena sor-I presa. 1 D. J. A qué negal'lo, amigo. I D. D. Y si te dijera que todo ha sido pura ilusión ... una ... 1 D. J. Ésta es otra. ¡ Volvemos ti las andadas' ! D. D. ~No comprendes todavía' I D. J. Pero qué he d,e c~lUprender .... será ... , D. D. No es que se,.,l., SinO que e8 un verdadero peso .... \. falso. D. J. AcaMramos! Razón tenía yo en no dar crédito á tus artes de taumaturgo. I D. D: En fin, la charla estll sabroso.; pero ya debo ale- Jarme. D. J. V nmonos, pues. D. D. ~ Y dejas botado ahí el billetico, como si fuera un I expósito' D. J. Tienes razón; lo había olvidado. D. D. Y como ya cstá seoo, te aconsejo que, por lo que te- 1 nemas de mortales, salgas de él incontinenti. I D. J. Aceptado. (Llarnando). Muchacho! muchacho 1 ¡ (El rnttchacho enwando). 1 Mande, Meñor' 1 D. J. ,Aquí hay espliego' 1 M. Es .... es.... ¡ D. J. Pliego, hombre 1 ~ M. Si eso es cosa de papel, no hay sino por ouader-rollos. D. J. Voto .t SllneB 1 qué ouadernillos 1 : Ya por última vez en tu regazo Reclinaré mi marchitada sien; Recibe aquí mi postrimero abrazo, Desatemos, señora, el dulce lazo Que ligó nuestras almas en el bien. N o vllelYan yá las tiernas alegrías, Los suspiros. los éxtasis de amor; Sua vísimas, fugaces melodías, Que hoy vienen de encantadas lejanías A esparcir en el alma BU frescor. Rompamos las cadenas que estrecharon Tu tierno con mi anlllllte corazón; Olvidemos las horas que pasaron, Ay 1 las que en su corriente arrebataron Como hoja el huracón nuestra pasión. Me llevo de tus lahios el aroma, Que trasparenta el nítido coral; Me llevo tus arrullos de paloma, De tu jardín la codioiad" poma, De tus ojos la luz primaveraL Y te dejo un recuerdo solamente­Estrella solitaria en cielo azu 1- Las huellas de mis besos en tu frente, Esos rayos de un Bol que en occidente Descuelga yl' su pabellón de tul. U n recuerdo iumortal por su fraganoia, Su dejo melancólico y feliz; . Que vencerIÍ del almo. la IncOnstanCIa, Luchará con el tiempo y la distanoia Oomo del firme oedro la raíz .... Amor 1 amor 1 amor 1 manso. corriellte Que se oye dentro el pecho murmurar; De inacabable goce rica fuento, Tú perfumas las flores y el ambiente, Palpitas en las ondas de la mar. A ti, rey de los mundos, soy venoido ; El estandarte sigo de tu grey; Me siento á tu oontaoto conmovido, Y á tu influjo mil veoes he cedido y besado tus plantas I que el'es rey I El corazón humano ese es tu imperio, La belleza tu augusta majestad; • LA SIESTA 101 La pasión es la luz de tu h~mis~erio, La li bertad que das e~ cauttv~no, Tu espaoio, la serena mmensldad. Tus hijas son la gracia y la hermosura En voluptuosas formas d..e marfil; De suspiros y besos tu ar~adura, El cielo azul tu aérea vestldura, 1'u oorona las flores del Abril. Un tiempo fuá que Venus Citerea Te miró de rodillas en su altar; Venus, que el mundo antiguo señorea, Venus desnuda, que en la playa orea Crespos cabellos que mojó en el mar. Entonoes, de la forma enamorado, Fuá la oarne tu ciega esclavitud; Fuá el Gineceo tálamo sagrado, Fué tu festín la orgia <:\el pecado, Tu saoiedad amarga la virtud. Mas nueva llama desprendióse luégo Del bntñido crisol de otra moral; La flor de Egnido careció de riego, Ardió el Olimpo al abrasante fuego Que tornó el mundo antiguo en erial. De improviso la tierra entumecida Sintió en su seno rebosante hervir, Savia de nuevo ser, de nueva vida: El alma universal arrepentida Renovando las fuentes del sentir. Revistió alegre sus flotantes galas, Toda fué claridad la creación; Orecieron del espíritu las alas y el hálito voló que amante exhalas, Eva regenerada, en tu mansión .... Por eso, ángel caído, de tus ojos BrotB perenne el turbio manantial De ese llanto vertido entre sonrojos, Que riega inexorable los despojos De tu manchado tálamo nupcial. Como suspiro prolongado y triste Su luz proyecta el encendido sol Sobre el camino que al amor seguiste, Sobre la cima en que de amor bebiste El primero, castísimo arrebol. y al vol ver con el alma á tu pasado, Te hiera el desengaño del placer; Ya tu existir por el dolor segado En vano se rebela contra el hado Que emponzoñó las fuentes de tu ser. Podrás tornar á la fragosa senda Que transitB callada la virtud; Podrá. dejar en el altar la ofrenda Que alcance tu perdón, como una prenda Para caer sin miedo al ataud; Pero no vol verá ni la esperanza A tu desierto helado corazón: No hay para ti ni tiempo ni mudanza, Noche eterna ser'; tu lontananza, Tu inmarcesible premio la expiaoión .... Te doy mi adiós I-Llegué como el marino A inespel'lldo puerto á des~ansar.; Ya el astro rey alumbra ml oa~llno. El viento silba en el delgado lino, l Dame tus brisas, anchuroso mar l Bogotá-1879. ANTONIO JOSR RESTREPO. GREGORIO GUTIERREZ GONZALEZ (Continnación). Sigue en la edici6n de 1881 la composición titulada FJl Poeta y el Vulgo, y recaerán ahora sobre ella nuestras comparaciones. _ Estos versos nos parecen de una profunda e~senanza, y son algo así como un grito arrancado por acerbí8l~.OS des- I engaños por la dolorosa contemplaci6n de los VlC10S que aquejan' á la sociedad, y por los rudos contrastes de la ~~ IÉ ! En el verso sexto de la primera parte decía GUT - I RREZ; i Panteón de luto y de muerte, .. ¡ y en la corrección se suprimió la segunda preposICl6n de, I y se dice; Panteón de luto y mnerte. Esta enmienda debi6 de tener por objeto suprimir una silaba que había de más en el verso, si no forman sinéresis las vocales e y o de pante6n. Como la e es uua de las menos llenas de las tres va· cales as! llamadas, y su sonido se acerca muc,ho al de la i, especi'almente cuanno se la pronuncia de prIsa, la forma· I ci6n del diptongo irreg~lar en panteón, ~~ choca al oí~o, á tiempo que la supresl6n de la preposiClón de le qUita cierta grata énfasis al verso. Eu el verso noveno de la misma parte decía GRE­GORIO ; y en tanto el vnlgo gozando; I Y los correctores dicen: I y en tanto gozando el vulgo. I Esta ligera trasposición!e quita al verso cie~ta aspe. I reza cacof6nica de que adoleCla por la concurrenCia de las i dos silabas go go de vttlgo y goz~do. . .. I Es sin duda el verso corregldo mejor que el ol'lgmal, . y como la rima es libre en los impares, nada snfrió ésta con la correcci6n. En el verBO décimo nono decía el poeta; Ve eu amigos donde quiera, y corregido dice el verso; Ve donde quiera enemigo •. Aquí tamhién se introdujo una ligera trasposición, la cual probablemente tuvo por objeto evitar la concurrencia de las dos ec de ve y enemigos, las cuales forman una si­nalefa muy ruda, lo que no sucede con la a final de qltiera y la e iuicial de enemigos. Esta conección mejoró notablemente el verso, y es Taro que no se le hubiera ocurrido á GREGORIO, que tan delicado oído poseía. En el verso vigésimo quinto de la ~egunda parte, en que la lira del Poeta resuena con melancólicos cantares, decía GREGORIO ; y por 650 son traidor ea, y el verso corregido dice: y son por 080 tra.idores. Como Be vt', aquí, como en los versos enantes exami­nados, s610 se hizo una pequeña inversi6n, encaminada Á castigar 1.. . rudeza de la concurrencia de las dos sílabas 80 8on, lo que le di6 más dulzura y eadencia al versu. 102 LA SIESTA Una trasposici6n ligera se hizo tamhién en el quincuagésimo primero tic la misma part~, el cual en el original: I verso '1 En el verso segundo de la estrofa sexta decía Gu· decia TIÉRREZ: ! CUyA áurea lumbre en 1 .. extenBi6n derraman, En donue 01 hombre BU asionto, i y el verso corregido dice: y cOlTegido dice.· . Ii Qu e su !Lurea lumbre en la. oxtensl.6 n clerraman. En donde 6U aSiento el hombro. , La sustitución de cuya por que su, tuvo siu duda por El propósito de los correctores fué el de ovitar la cou· 1 1 objeto evit:1r 1:1 concurrencia de las dos acs de cuya ám·ca, tracción de las dos ce de donde y el. Con esta corrección la cual es muy recia en el presente C:1S0, precisamente por se hizo más suave :11 01do el verso y más cadencioso. ¡ llevar el acento la a inicial de (lA¿rca. Ouando l!lo Jira del Poeta cn.lIa, como sí se le hnbiera i En el verso tercero de la estrofn. sóptima de la misma escapado de las ma.nos á cansa ?el des~¡¡en.to que le sobre· I parte deda GREGORIO : . coge, el narradQr dICe, en el velSO ongmal. ! y veo de Ocaso on arrobol tenido, El vnlgo á tal.a razone. i y en la corrección se dice: Agrególe indiferente, ¡ y al Occidente en .. nebol teflido. y en la correcci6n dice: ! El verso así es más cadencioso y más natural idcoló- El vulgo r. tales razonea I gicamente pues el poeta decla: Moralizó indiferente. l' .. .. y veo de Oca8o en arrebol tetihlo Aqui no hubo trasI:0sIClón, SlUO sust~tuclón de un '1'0· . Su caprichoso p .. be1l6u de gmna. cablo. El verbo ?n~"al~z{w no parece bIen empleado en I Creemos qne debía (lecir : ~ste caso. Su acepCJón castellana en la parte pertmente es: ! (t Hacer reflexiones sohre algún principio Sllceso 6 ! Veo en Ocaso .... lectura &~" ' ! lo que acaso evitó por la fuerte sinalefa Cjue forman las tres y'no fué eso lo que quiso decir el narrador. i vocales concurrentes; pero el sentido sufrió por ello. Cnando el Poeta acaba de pintar el mundo visto por! En el verso segundo de la tercera estrofa de la se-el lado de la falacia y de los desengaños; cuaudo no ve ! guncla parte dacia el Poeta: más que mentira, vicio y crímenes por todas partes; cuan· ! Embriagado de amor un .. esperanza, do después de recorrer en alas de la fantasla mundos de ¡ y el verso corregido dice: ventura, de ilusioues y de esperanzas, tropieza con las pro· ! .. saicas realidades de la vida, y entona por ello sentidos can. ! Con e!"bIlaguez de amor n~a esperan:". tares, el Vulgo exclama, como quien dice" á mí Cjué se me J C~eemos mas natura~ el ver.so SlO corregll· gue el ?t1·0. da qué me importa: ¡ E?nbrt~g~tcZ, en la I\ce~Clón aphcablc, es.: ena)~nallttento , ¡ del ám7no, que no fué, sm duda, lo que (IDlSO decll· el autor. EQautiee nm unon dboa Uesa nesn ufna nzdoaqnugeot,e , ¡. E b·' 1 ·6 t fó . t 7n 1"!a.qac,o es, en a acepCl n !\le a rIca, raSl)or- . I tado de Ima lJasi6n, que era el estado en q ne se hallalm el no es que reflenona. sobre lo que aca ~a de ofr, no es que i poeta cuando exclamaba: saca una consecnenCla de lo que ha dICho el Paeta, SIDO f que se burla con estúpido egolsmo de los males, dol0res y l' desengaños por éste tan amargamente descritos; es que prorrumpe en algo como una c~rcajada cfnic~\. ! Triste es morir cuando se vo :t ]0 lejos, Embriagado de amor una. eSpf'l,l'anzn.. (Continuarú.l. DEMETRIO VIANA En el resto de la composiCl6n que exa\1lIDamos no hay I otras correcciones, no obstante ser aquélla de las l?ás ano EL MUNDO BOGOTANO. tlguas del poeta, pues fné hecba en 1845, es decH, hace . cuarenta y un años. 1 Pas6, por fortuna, el C07pUS SIn que los buenos bo. -- I got¡¡,nos se despertaran al sonido de la trompeta del Sigue ahora en la mencionada edición do 1881 la i juicio final, anunciado, como se sabe, por UD sabio as· composición llamada .Mi 7n~wl"te, quo es contemporánea de 1 tr6nomo para el día del año en gue coincidiera eRta 111 anterior. La cÍTcunstancia de haber sul0 hecha cuando ¡ fiesta con la Natividad de San Juan Bautista, lo que se el poeta contaba apenas d~ez y nueve años, pues nació ~n i realiz6 el jueves último. De días atrás las gentes supers. 1826, y de ser ellas los pl'lmeros ens~yos de aquél,. debió ! ticiosas anunciaban haber visto en el cielo señales iudi· d~te~er la mano de lo.s correctores, siqUiera por deja¡· nn ! cativas de desastre, como cruces negras en el disco de bte rm1i no de comparación que mostrara los adolnntos del I la 1 nn lJolas de fneo-o desprendidas de las reo-ioDes ! 1.1 (l¡, <; t:J b are ';;ero no sucedió asf, y en la que vamos á examioar ¡ etéreas, q1le ca~an por. detrás. de },Ionserrato, y un pe. hay numerosas correcciones de bastante importnncia. i queño cometa a¡Jarecl<'1o haCIa. el N. O. de b clud¡¡,d. En el verso segundo de la segunda estrofa de la pri- 1 Con todo esto, SIn embargo, Sl ]Jo.r otras partes no re. mera. parto decia Gu'rIÉRREz: I ventó la cosa -;- como sobra ma~ICI:\ para creerlo - lo 8in qne llegara 8uaontido al alma , " nue es por aqm nos quedamos sm snber todav~a cuál '1 ·ó d· '1 es el camino que condllce á Josaphat. y en la correcCJ n se ICO: I Pero si é a falló, no faltan , por cierto, catástrofes Si~ lastimar con su:scuü!lo d alma.. . i que desear ó que temer. El il1stinto~qye es el lí~ico IJa. correcCIón tuvo probablemente por objeto eVitar I.a criterio del pueblo-suele buscar ca. 1 ~lempre exp]¡ca­repetición <10 la palahra llegaban, quo es el final do I~ 1m . ! ci6n de lo que ;i su inteligencia limitada no alcanza, 6 mera estrofa, y llegara., que se baIla c~ el vers~ coplntlo. ! apoyo á sus opiniones inconsciente., sobre 1M cosas hu. Por otra pa.rte, so castigó con ella el (,?ncepto Hleol6glCo I manas, en los fen6menos deslumbradores de la natura. del verso; pues no e.s natural que ~l sentido de las palabms l leza que son para él, á pesar ele Keplero y de Galileo, que, al nacer, mo.rian entl'~ los labiOS del poeta, no lleguen , 1 :N t J F klin del P. Secchi y demás de la á el alma. Tamblen se qlllt6 la cacofonfa formada por las I (e ew.on J: e ra.n '. 1 d l S dOB sfIabas a~ 110 al allna. Luego se haco aparecer á GU·l' la~a, n;lsterlOs tC\1l Incomprenslble~ como e e ~ ano TIÉRREZ como correcto desdo que hacia SUS primeros tíslma rflDldad. No es de ahora, smo desde. el tICmpo versos, lo qne es quitarle su verdadera fisonomía. I del ruíclo cuando menos, que nuestras senCIllas gentes LA SIESTA 103 acostumbran profetizar las guerras por los cometas, las estaciones por la,. cubañ~telas, y los terremotos por el canto del gallo á deshoras, y i diablo de in~tiuto! i'pues á veces no se sale con las suyas 1 El cometo n aquel el,¡} 1883 fué el precursor de la borrasca espantosa de 1885"; y lo que es ahora, parece cierto que un mes autes del CO)'/lU8 se dejó ver eu el espacio un cometica bien de­lineado, que osteutaba orgulloso su penacho de nueve estrellas. Quizá era el 111ma de Ricaurte-á quien tanto han ech&do de menos en su Centenario-ya que todos so han empeñado en asegurar qne ella quedó vagando en el azul del cielo como sombra protectora de la Li­bertad, á la cllal quemó su vida en holocausto en las aras de San Mateo. Si tantas señales y pron6sticos han de quedarse al fin sin cumplimiento .... i por algo sería que en el tiempo aquel citado se llamó esto la PA'l'RIA BOBA! .. Pero CorlnLs sí hubo; "y a"u nque no vimos en ningu_ na parte el del Santo, que es al que cuelgan los católi. cos en este día solemne con más flores que si fuera una beredera disputada, ostentaban, en cambio, en los balco_ nes y en 1M calles, los suyos muy gentiles y apuestos, multitud de hermosas mujeres y niñas seductoras, que eran el mejor adorno en la vía de la procesióu. Fuera injusticia no aplaudir el exqnisito gusto artístico reve_ lado en la ejecución de los altares, progreso que con· suela, cuando se recuerdan los tiempos, aun no muy lejanos, de los bosques y los tablados de marras. Ya no hay colchas abigarradas, ni mamarrachos de pesebre, ni jaulas con gatos, ni estampas de trastienda. El culto se civiliza, y una vez que se derogaron las leyes que 10 prohibíau en las plazas y calles pllhlicas, contentémonos á lo menos con qne la estética salga bien librada de las manos de la iglesia. Hay un poco más de lujo, es cierto j y sobra quien diga. que ese es el cáncer de nuestra sociedad. Cuando por todas parteH acosa la pobreza, en esta situaci6n á. que bemos llegado, i no es un sarcasmo irritante exhi_ bir á los ojos de los miserables, '1 ue son los más, esas ostentosas muestras de una comodidad envidiada 1 En las clases superiores no veis nuuca una madre sino re­vestida de seda y de diamantes, ni una niña sin arreos que asustan á los novios. i A d6nde vamos á parar con e~3.l:l costumbres 1 Ese lujo, cuando no vituperable y BlD excusa en muchos casos, es hasta incompatible con ello~o por do.nde se arrastra.. i Qué lástima de zapatos y que compasión de faldas para estas calles sucias I Ra_ z6n, y mucha, tiene el doctor Aguilar de quejarse tan amargamente en su ~rtículo del ú~timo "Progreso," sobre ~I ~eo d~ la cl1~ad, de los riCOS que miran con tanta lDdiferenCla los canos que pasan por debajo de sus ventanas y los men?igo~ que rozan las aceras. N~ que seamos nosot;os partl.darIOB. de los q~e viven suspirando por BUS queTidos meJOTe8 turrvp08, ClDcuentones á qnie_ nes se les vuelve la boca agua. al hablar de sus aguinal­dos y rosarios, de los pesebres y las misas de gallo de los suculentos ajiacos y la refrescante orchata de' los bailes de lin6n y calamaco; pero es verdad que redun_ darla en provecho general extender la decencia y la comodidad fue~a del estrecho egoísmo de la. persona. y del hogar propIOS, aun con el sacrificio de una pequefía parte de nuestro sibaritismo.. individual. • • Aún corre por el mlUldo bogotano la. bola que ech6 á rodar el autor de Ma?·garita. El poema valía sin duda la pena cU!l.lIdo, en medio de nnestro indiferentis­mo literario, alcanz6 á. suscitar animada y larga discu­sión en el periodismo y en privado. A juzgar por el balauce do opiniones hnsta ahora publicadas, queda el saldo á Íllvor del antor j y corno, por otra parte, sabe­mos que la edici6n se vendi6, nada más tendría que am­bicionar Villar ... El Recopilador" le dijo que era un poeta que entraba con ~egura planta en el Parnaso, y que las diosas que allí viven lo babíau coronado con guirnaldas de flores; .. La~ Noticias" lo compararon cou Fernández Sbaw; .. El Semanario" confiesa últi­mamente que MurlJa?'ita tiene bellezas innegahles y un verdlldero sentimiento estético. Ante todo esto, i qué significa el que haya en l ....~ cuareuta y ocho páginas dos 6 tres versos largos, una trasposición violenta, ó una rima mal asonantada 1 La única crítica que se ha hecho al poema, con visos de seriedad, es la ele nuestro amiO"o Vecyu' pero ella perdió la mitad de su valor con la: incn~st~cioneB personales que la afean. i Qué tienen que hacer al caso la figura del autor 6 sus devaneos con las muchachas 1 Ya qne de todas esas frivolidades se acusa al poeta, sea para reconocer que, á pesar de ellas, es muy capaz de entregarse á una labor meritoria y seria. Ni se quiera exigir que ,~n. parvulito q,ue ayer no más se emperraba cuaudo le mln'rtban un ferulazo, venga ahora, sin más provisi6n que los folletines de ' La Luz,' á escribir cosas dignas de ser interpretadas tun aínas por el mismo Salomón. " Es cierto que, en todo caso, cuando un joven sien_ te por prim~ra vez los alumbramientos del talento, y en el ansia IDocente de celebridad quiere publicar lo que ha brotado en su imaginaci6n, lo más cnerno fuera darle el consejo de esperar la madurez del juicio ; pero i hay muchos que hayan podIdo resistir á la tentaci6n de la vanidad de autor 1 Por eso hemos visto á tantos de nuestros grandes escritores de hoy recoger solícitos todas su.s prod.ucciones de j6venes, y los que no pueden conseglllrlo dicen con franqueza qne darían la mitad de su gloria actual por no haber publicado sus primeras impresiones. Y Yillar, cuando pueda ya apostar carre_ ras en el Pegaso, y entrar y salir por el Helic6n y el Pi?do, como por la puert~ de su casa, y en lugar de aClCalarse, perfumarse y Tlzarse para gastar chicoleos con las muchachas de aquí, deje en paz á Vega, y los guarde para las ocho hermanas de Ca.liope, entonces s6lo tendrá que arrepentirse de haber echado á rodar á Mar­garita, sin que el Mecenas que la sacó á la calle de la. mano, DO hubiera limpiado los anteojos pa.ra examinar el ~raje y arregla;le bien los pl!egues. P~ra el próximo hlllr, pues, HenTlque, de los mIOpes. NI padrino como don Manuel, ni adversario como Vega. LéoL~ VARli\. Nuevo poeta.-Un periódico de esta oiudad re­produce muy satisfec~o .los jlli~ios d~ 1!n periódico quiteño acerca de nuestro MinIstro dlplomatlCo en el Ecuador Entre. esos juicios está el s~guiente: "Como poeta pued~ muy bIen compararse el senor Bartolomé Calvo al señor Rafael ~úñez, ~ijo también. de Cartagena." Sin duda, nuestra Ignoranolll. nos ha prIvado del gueto de aplaudir al nuevo bardo cartagenero, como ya hemos aplaudido al fa~oso aut~r de Qué .ais-ie 1 Bien dioe la gente que qUien más VIve más ve. ' i04 LA SIESTA Agua va !-Hemos tenido 6. bien susponder el es­tudio (p.e con este rubro aparece en nuestro número ante­rior. La ropa sucia se la va en casa. .. •. . ., La Nación" anuncia una" licitación 6. con­trato." ••• "Pio IX el Gralldc" llama liLa Nación" ,¡ nuestro jamás bien sentido Pontífice, cuya muerte tánto ha llomdo León XIII. Cl'eemos (salvo mejor parecer) que hay ton te ría en esa acumulación de epítetos; pues el Gmnde después del IX como que deja comprender que hubo otro Pío IX, el Ohico, lo cual no es cierto. Se dice Luis XIV, Jusn sin Tierra, Carlos Quinto, Cario Magno, y audaces hay que llaman 6. Felipe II 11 el Gran Rey," como Castelar llamó acertadísimamente ti Fernando VII 11 Manolo ri­11 Cuando la imp"enta vive lib"e, /a calumnia es nula; cuando 8e encuent"a comprim'ida, la calumnia e8 terno/e. I T,'iste suerte la dsl Gobie"no que nadie acusa en p"Uico, rERO 'l'ODOS AOUSAN EN SECR'ETO." y con motivo de otro asunto, dijo: " .. .. Una empresa que oomienza con un escandaloso pel'jurio y con una falta de lealtad casi sin ejemplo, nunca jamás podrá conducir .í AIORALIZAll 6. nadie; y es para el que la sigue, un alto padrón de infamia." A nuestro turno recomendamos á todos los colom bia­nos las frases citadas, y las siguientes del profundo Mon­tesquieu: "La dévotion trouve pour faire de ruauvaises actions des raisons qu'un simple honncte homme ne saurait troUVQr." •• • dículo." lJJpiano Hillcstl·osa.-Este joven, antiguo • alumno de la Universidad Nacional, ilespués de est.udios .. " muy sel'ios en Literatura, en Oiencias naturales y en Medi- Se dcsea verificar la verdad del juicio que don ciDa, acaba de recibir su diploma de Médico y CirujaDo, de Andrés Bello dizque emitió sobre los periodistas colom- las maDOS de UD Consejo de examiDadores compuesto (le bianoa Mariano Ospina y Bartolométlalvo. El bueno de los profesores Liborio Zerdll, Manuel Plata AZllero, Juan don A.ndrés ''leyendo lo qua escribían esos señOl'es, no David Herrera, DaDiel Rodríguez y José 1'11. Enendía. A sabía tÍ cu.íl de ellos dar la preferencia," se quedaba, ni HiDestrosa se le conoce de muchos años atrás como uno de más ni menos, como el clási.c*o. y socorrido aSIlO de Burid.ín. los jóvenes de más mérito, de los que frecuentaron los claus- tros universitarios en una época .floreciente para la instruc­ción pública. Antes de cOl'onar su carrera, ya los condiscípu- Jliguel In. del Valle.-La muerte de este hon- los suyos les teníaD absoluta confianza á sus conocirr.ientos, rado padre de familias y buen ciudadano,ha llenado de luto y numerosas personas solicitaban sus cuidados médicos. El el hogar de la eminente poetisa señora Ag"ipina MOlltes del tiempo ba confirmado la adivinaci6n de los estudiantes, que Valle, honra de las letras colombianas. Le enviamoR nues· hoy estrechan la mano de Hinestrosa con cariño y con or-tro pésame. .*. !~lf~~s~op~~;~~o ~~n~~~ ~!~~op~~~~ee~~p~~n~o~:~:ne I:~u; Tll lo has dicho.-En el torno tercero de la tra- valeroso. Y ved que la ciencia sobre tan altas bases es la ducoión de Virgilio, dice el señor Caro :-" Virgilio, tes- mejor recomendacióD, en una época en que todas las facul­tigo de la popularidad de Augusto, y sabedol" del proyecto tades no están equilibradas ó se han tIempo de Augusto, tan elogrado esas piezas que cuentan con el voto favorable de personas por él, hlzo V1l'grllO,. sm que el soberano vIese .en la dOO- 1 competent¿s y de más de un público ilustrado. trina de éste un pehgro, llL persona alguna malrgnámente la interpretase como alusión subversiva 1 I .*. El señor Núñez, en su soneto á R1CAURTE, pres~nta la i "La LiI'a Alltioqueña."-Hemos recibido espada del héroe oomo eterna antoroha contra los tuanos' l como canje el número 1~ ele este periódico musical, quo ve ;;S~~- 'e ii;ú~;': ~~~~-~i ~~i -':i':i';~t~ ¡ l~ ~uz pública_en Medel!ín elLO y el 15 de cada mes .. Lo Con su ruego, Á VENCER LA TIRANíA; ! (hngen los senores.Damel S~lazar Y,. y Oarlos~. MohDa. Mas aponas irradia en el Oriente, i Oada número cODtlene una pleza orlglDal de algun maestro Cuando amaga el ciclón, al nuevo día. ¡ antioqueño. El número que tenemos á la vista trae una Hora es aquella de aDsiedo.d "uproma ! polka para piano, por ell"enombTRdo artista Daniel Sala- Do la p,,~ria en uu punto ~oDcentm(la: 1 1 zar .. Además tiene "La Lira Antioqueña" una seCCión Sacrüieio 6 derrota es el dilema: literaria bien servida. De ella es este epIgrama: San Mateo do. nombre iL lajornada_... I "Da Inesita en llamar trozo RICAURTE en llamas coronó el poema; y ETERNA ANTOROHA ES SU GLOmOSA ESPADA." Al de Norma que ella toca; En otra parte de la citada introducción, dice 01 señor Caro: "El cantor servil 8erá 8iemp,.e más realista que el f·ey." Tiene razón. ••• AdeJardo López de AyaJa.-Este "mOllM_ quico á macho martillo," como lo llama uno de SU8 biógr's_ fos, y oomo tlÍl autoridad para el señor M. A. Oaro, pro­nunció frases tan magníficas como éstas, atacando la ley de imprenta del ultramontano y absolutÍBta Nocedal: y á mi ver miento S11 boca, Porquo aquello es un destrozo. -Qué compás, qué tiempo es esto, Que comprender no he podido, Me pregunta, y yo contesto: -Para usted ... tiempo perdido." UIPlIlINTA ¡. OAIIGO DIII"I!:IIN~O PONTÓN.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Siesta - Serie 2 N. 13

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 1 N. 9

La Siesta - Serie 1 N. 9

Por: | Fecha: 08/06/1886

RErÚBLIOA DE COLOMBIA. ~\~ ,.¡. .. ~.t>. ' ,.~. '.1 ~ ~ *' ,*, ft\~~~ \:, ~ <+) ,.&) <.t)<$'41 ~ ~ ~ ® ~ ,*, ' '\, <.,) ®U® ;Q>' 4) f , Vuelve á ser lo que fué,-de polvo un gmno. llabitnntes de globo diminuto, Reyes altivos de átomo impalpable Ell la mano de Dios .... , y onfermo fruto Se llnman de un poder inmensurable! llondos oeeanos ?.. Gotas de rOelo Que leve insecto al revolar agita; La pampa, cnmbre ayer; salvaje río Que vuelca escom broR de ciudad maldita .... lloy las cuencas de mares desecados Cltmpiiias SOH en montes eminentes, y en los abismos yacen sepultados Decrépitos é ignotos continentes. ¿ De dónde vienes tú, fiera parlante, Alltropomol"Ío de cerviz erguida, En las selvas erijel libre y errante, Lascivo ge1Jitor en tu manida? No has aprendido aún de los castores A formar el granero y la vivienda, Ni él sabo de tus lides los horrores, y los boscajes son tu hogar y tienda. ;. Cómo ascendiste, bruto, n L.s ciudades Do lo selecto de tu especie mora? l. Pur 'Iu" al través de innúmeras edades Li IJertad sueña y la perdida llora .! Dos mil centnrins haco q no su asilo Flleron los antros y selvosa vega; y como Duda, Salumón y Esquilo Pudo lIogar á ser .... su origell niega. y despué~ de los siglos sin medida, ¡ A dóndc irá en desconso ó ascendente? ¿ En esta zona, luz, oalor y vida Enscaró, el hombre mísero y doliente? ... En vano I Extinto el sol, por voz postrera Lívida luz bañó cumbres del mundo, y muorto .... helado, sigue [.;\1 Cal'l"era De una nacho siu fin en lo profundo .... La inmensidad dol tiompo y lo pequeño De tu oxistencia, pensador gusano I De tu vida de instantes no eres dueño y te dices del al' bo so borano 1 Álzate, gusllllillo luminoBo, De tu Creador imagen L .. La tiniebla Explora, venoe, cruza victorioso Sobre la hojilla que tu enjambre puebla, -Basta, mimado trOvador: de flores Tendrús diademas en la tumha fría. Duerme con tus delirios y dolores; Deoansa, esclavo, que se aoeroa el día. JORGE lSAAos. Bogotá, Mayo de 1886. .•. MOBILIZACIÓN PRÁCTIOA DE La PROPIEDaD RAÍZ. Hace veinte 6 más año¡¡ que tengo en las vegas de nuestro río nna finca que puede valer diez 6 do.ce mil fuer: tes. Está libre do todo gravamon, censo é hIpoteca. MI título de propiedad no contiene vicio ninguno, según el C6- digo Civil. Me da algo por caña, algo por maíz y algo por crla de ganado. En todo un 6 y hasta un 8 por ciento anual, cuando la Coosecha es buena. Apurado me hallaba á mediados del año pasado por unos dos mil fuertes á interés, cuando la Asamblea de aquel año se nos vino encima con la ley 184, .. sobre mo­bilización de la propiedad raíz. i Ya verémos, ?lJe,.qué ca· mino cogen los nsureros con los pobres prople~anos, que somos siempre víctimas obligadas de su rapaCidad I I Ya verémos qué camino cogen los muy bribones con esa ley redentora qne la Asamblea ha largado por estos breñales como bomba de apagar incendios I Oh! ley de amparo de propietarios menesterosos y urgidos, bendita seas! ! ben­dita la Asamblea que te lIev6 en su seno y el PreSidente que asisti6 á tu feliz alumbramiento y tuvo la dicha de po­nerte aquellas tlos sacramentales palabras: ".Pul?liqnese y ejecútese." Estos y otros acalorados coloquIOS Iba yo te­niendo con esa ley, camino de la casa de mi abogado, á. donde iba á mostrársela para que me ayudara á alabarla, y me practicara todas las diligencias. que ella exige pa~a mohilizar mi finca., 6 lo que es lo mIsmo, para conseguIr sobre el terreno que. heredé de mis abnelos los reales que necesitaba. Mi finca no podía ser avaluada, por barata que lo fue­ra, en menos de nueve mil pesos; as! es que, co.nforme al artículo 35, iba yo á ser dueño, n6 de los dos mil que me teuían alto del suelo, sino de seis mil. i Seis mil pesos así sin c01nel'Zos ni beberlos, y con el solo trabajo de echar unas seiscientas firmas! Oh! este es nn prodigio, es la trasfusi6n del vegetal en mineral, eso era lo que busc~ba el viejo Althotas, y lo que pretende haber hallado un Ita­liano del tiempo de León XlII. Es la piedra filosofal, que este siglo del agua caliente y del relámpago ha encontrado sill mayor esfuerzo. Y hay quienes se rían ele la economía política, que ha hecho con unas pocas hojas de papel lo que no pudieron 11 i han podidme á los puros' or", SI se puede se enllende, que cambiar pel' monc!l:t Imm ltatOs del ,,:ua; mandarla al extranjero á pagar lo Cj116 debemos Qn," duno, o día, A c1 ' . M'''¡''e, "em el ru(¡.lJClIo . . uras penas co~seglll, allj por ciento anual, quío Sol 1.yol Dejad que Margarita Vaya conmigo Ma.ñana :í la pral1ora. Que ba1\a el rlo; y taul.ui6n J madre, Vos iréis" ver c6mo Reina me hac611. Los zagalos g.,rritlos En trop:\ inmeuaa Vendrl>ll desde muy lejos A ver la flest,,; Vend.rán tcmprano, Porquo voy ¡t ser reina, Madre, del Mayo. Madre, Reina del Mayo! (Con ¡¡''''''t,'á) , LA SIESTA En el portal sus ramlls L" M"lresel va Ha ollreclado formando Frosca gJorieta j A las orillas De las fuentes florcceu Las balsaminas, Como luces errantes y voladorns Las luciérnagas cruzan Las vagas sombras Iluminando, Porque voy á ser roina, Madre, del Mayo, Madre, Reina del Mayo! El viellto do 1" noche Columpia y hesa La hierba perfumada De la pradera; y los 1 ucaros Parece que brill3l'a mtroduclr, do ú,rllle ~l bIsturí on la carne ,d,auada_do dios reiría, ellos castigan; ou donde el dIOS aprubarla, ollos In~estl'~_ cOlUumdnd htenull\; ~Ol'O 01 ~~ntJ'!l-c\'lb.c0' S9nor tOl'tl1rf\U; On dondo el dios perdol1!tl'Íl\, ollas matan; y en bsc/ld1'!/lCZ, soguTllmente pOi' 1l'1'0fleXlOll, no qUlSO oom­donde 01 dios prominl'Ía, ollos quemaD, Yo mo oxplico esta I p'I'Qndel;lo así: CO?'0 talll,Poco. quo a. lg,\l~aS de las o~so\'va­extraiia y oxútica exacerbación, suponiendo quo se roputan ClOnes ti la~ eslrofas crltICadas por IU1 mterlocu,tor radeo, trataJos do iuocentes, do io'noruntes ó do tontns por el '1"0, oran pOslllY!\Ulonto bromas prosentadas como ejemplos de mlí. independiout,c, mlÍs perspicaz, más atrevido ó n\lls 1108 lIli,Sln,,~ def~ctos qno se intontaba COrlOl)bri~' el~ !OB críti­irrespetuoso, les soñala ,Y demuestra 'iuO hay lunares on lo I cos, (nusomo ns~, por ojemplo, 01 ve,r Sil llTltaclOn p~r el que ellos juzgaban perfeCCIones, i clu'go do Illl\lorahdad al \'OJ'~o de los Jeme/os quo, sea dICho Si el ilustro jesuíta ScLemer, que dirigió un lelescopio , do pa,o,
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Siesta - Serie 1 N. 9

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Búcaros: revista literaria

Búcaros: revista literaria

Por: Manuel Antonio; Jiménez Astudillo

Las revistas culturales surgieron como respuesta a las necesidades que el sector intelectual del país tenía de formar comunidad, ya que las instituciones culturales eran pobres y la prensa en su mayoría política; por esta razón algunos diarios empezaron a abrir espacios culturales y literarios dentro de sus páginas y las revistas literarias a circular periódicamente. En general cumplían con la función de acercar al público a la producción cultural, las revistas entonces se convirtieron en medios y nichos para la creación de nuevas vanguardias literarias dirigidas en su mayoría, a un público joven Universitario. “Búcaros: revista literaria”, fue una publicación seriada de carácter cultural, circuló en Bogotá por primera vez el 25 de octubre de 1914 y tenía como objetivo la divulgación de obras literarias de autores locales y extranjeros, publicación de poemas, cuentos y novelas, eventualmente dedicaba algún número a reconocidos poetas, publicando extractos de sus obras; entre los homenajeados se encuentra: Julián Pérez M., Adelio Romero, Luis Tablaca, Paz Flores Fernández y Guillermo Valencia. Fue dirigida por Manuel Antonio Astudillo, José Manuel Jiménez y Rafael Ramírez.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Literatura colombiana
  • Otros

Compartir este contenido

Búcaros: revista literaria

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 1 N. 11

La Siesta - Serie 1 N. 11

Por: | Fecha: 15/06/1886

REP ÚDLICA DE UOLOMDIA. (,+ ..¡..', ~ !) t @'-t<;t .... ¡ ;,~~ ~.) \+ ,+ ~ ~ ,i) ~ • ..:t"! '.\, ~ ~().§l '. -.t 1> ~' ~~ ~'~~~~,~ ~.' <..,) ~)® ~ • , ( .. ~, ~ ... .'! '> ~' ..... 4 _+ '-. ~ ~ '"' 'O, , . <+) . \ <$>~,®,", ~ 4, (i l.) 4, ~ ~ ~~@) .j> ~ ~ 4} 4 otm vez juguetear oop eUos." 1 1 pos de otro, lo Que IJace }'ecia la pronunciación. Es el se­gundo, el CIue estos dos vocablos son asonantes, lo que afecta de cierta cacofonía el verso. LA SIESTA 83 Lo dicho, cuanto á la estructura de ésto; cuanto á la parte ideológica, la corrección es insostenible. En el Diccionario de sinónimos do don Podro María de Olivie se hallan como sinóuimos los verbos C01'I'C/' y ¡'ocla¡', pero al fijar la verdadera idea expresada por estas dos palabras, dice: "El recto sentido de cor)'e/' es 01 de moverse con ve· losidad de un punto IÍ otro; este movimionto puetlo Ill'ove· nir del natural ó interior impulso del cuerpo que se Illll0Ve por sí lllismo 6 del que recibe de cualquier otro extraño. I "De este movimiento es dol Llue aquí tratamos, y en los cuerpos que con mús iaciliuatl se verilica, es en los flul· dos y en los lit¡uitlos ... , ........ , ... , . . I "Ouaudo un cuerpo más ó monos rcdomIo se mueve sobre la tierra ó cualquier plano, dando vueltas por su na· tural configuración, all'ededor do su llropio ejo 6 centro, 6 cae de cualquier altum, decimos ¡'Odal', que nt.eda,." 1 Ahora. bien, el poeta dice que su corazón es cauce por 1 gar perdido Sin ideal, sin fe, sin porvenir l. .. Espacio azul... sin límites ... inmenso .. , ¿ Mi demanda no oís? .. naturaleza: ¿ No tenéis, para dado tÍ mi tri,teza, El cousuelo que os pide el comzón! y vos, Señor, tan mudo .í mis clamores, Tan sordo !Í la oración del alma mía, ¿ Queréis que imite al que cou lengua impía Desesperado os niega en la afliccióu ~ Yo la vi.., yo la vi cuando aco.bo.ba De inferirle la herida por mi mano, Loco de angustia y protendiendo en vano Su SIl1Igre con mi llanto restañar. .. Y de mí no so aparta .. . '! puade "caso Budl1r 01 desgrac iado ,í su DestinQ, IIuir del remordimiento el asesino y el cuerpo sill espíritu aloutar?, . Me cobra usted la carta que le ofrecí cuando tuvo la I amabilidad de o bseq ui arme su interesante novela "Las i tres semanas." Procuraré pagar esa deuda dioiéndole que ¡ leí con todo gusto su libro'¡ orillas del Fucha y bajo los! sauces, salvios y alisos de aquel pintoresco lugar, y (jue ¡ me gUBtó Mnto su trabajo por su ejecución literaria y po!" i su alcance social, que me propuse I¡¡LCel' un ligero juicio i sobre su obra, llamando la atencióu de los escritores del I género que usted con to.nto acierto cnltiva, hacia h\ nece- '1 sidad de dar á sus escritos el alcance preciso para corrogir Llegad, Señor, al fondo de mi alma, costumbres y vicios Bociales que no tienen otro correctivo ·1 y do mi honible JUal tened clemeucia ... que la crítica aguda y bien enoaminada. Al entrar eu el mar do la exiRtcucia Cuo.ndo llegué al capítulo XV, titulado "My soul is ! Do la desgracia me opl:im.ió el furor. do.l'k," se mo ocurri6 que usted iba á darnos alguno. bella 1 Las gotas quo en las horrldas cay?rnas traducción de esas melodías hebraicas do Byron, esorita en 1 Contemplamos caer, puouell uu dla sonoros versos españoles. No sncedió así; usted hizo algo 'fomar á ver la luz ... no el alma mía, mejor: e80ribi6 una pl'eciosa paráfrasis, pero le llegó 01 fa - I N áufrnga eu los abi"mos uol dolor, .. vor de lo. riJUa. Esa avo.ra ~egntiva de un poe~a p!"óuigo I . Véase el e.apitula citn,lo ra maostra - en! Los Contl'abanc¡'istas, en Em.ilio Deb,'aux. El opuso IÍ, la idea ¡ clerical do la l'esignación la consoladora teoría del pro gro- I so indefinido, único estimulante, sola esperanza do las ge-,! neraciones modernas: Qoi découvrít un llouvrall monde 1 , Un foo q1t'on raillait en tont Heu. I Sor la croix que aon sang lllonelo ! Un fon q,ui meLut l10nA l('l.g:no uu Diou. 1I Si nemnlD, oubliaut d'éclorc, Le jour manqunit, eh bien: dClllflin Q11el'lne Í¡m trollvorait cncoro I Un f1ambean ponr le genre hum.in. Reprochan á Béranger 01 haber mezclado el chisto á I la política y al patriotismo; pero olvidan que nuestro pne- ! blo era entonces alegre y que la educación clerical no lo I habí" entenebrecido aún. ! Le l'eprochan haber glorificado (\1 imperio. Sí, á fe; '1 su canción I1ecue"dos del pueblo ha oontribuido, tanto como la repatriación do las oenizas, tÍ. la desastrosa resurrocción I de la leyenda napoleónica. Poro halJadme un oscritor Jo I --......... --- A LORD GLADSTONE. Oh Gladstone redentor I en ti los años No estl'agaron la fe de tus doctrinas; Al umbral de la tumba no declinas, Ni vencen tu constancia desengaños. Del poder no escalaste los peldaños Para el derecho corOntn- de espinas, Para en la patria amontonar ruinas y vil gozarte en los ajonos daños. Oh ! nó, jamás. Tu corazón patriota Quiso, de libertad en la domanda, De su sangre verter la última gota. Deja que el grito mlivel'sal se expanda Del Parlamento ,¡ la cabaña ignota: "1 Ya es libl·e Erin, la verdecida Irlanda 1" lIIayo 28 de 1 86. ANTO:SIO JosÉ RESTREPO. ----- ORDEN DEL DÍA. En horas de ham bre tan largas Es do ley que el hambre venza, Aunquo pase la vergüenza Las del Pantano de Vargas. A. J. R. DE BODENSTED. Spricht nicht van Zeit, spricht nieht von Ruum, Denn Ruum und Zeit sind nu.r eill 'l'raúm, Ein seh WOl'er Traí,m der nnr ,'ergisst \Ver durch die Liebe glucklich ist. TRADuccr6N. No me habléis, nó, del tiempo y del espacio, Que el espacio y el tiempo un sueño son: Pesado 8uoño que tan sólo olvida Quien las delicias del Rmor probó. B. SAl'íl< CANO. A CASTA. 'In aliento es el n1ionto llo las 11orc~J 'fll -voz es do los cisnes la. a rntOU in. i Es tu mirauo. el ('splcndor dl\l (Un. y el colol' e18 la l'osa Cf;! tu color. Tú vrestas nneya "hin. y cSl)(>rnnzn. A nn coraz6u para 01 alllnr ;n~ UJ1181'tOI Tú croeos de mi vida en olllesicrto Como creco en lJLlI,árnHlO la 1101'. BECQUER. LA SIESTA 87 tlesacato. PorpleJo estllvo nlli; pero tal voz tle amo teníll LA ESTROFA HISTÓRICA. 1\ ese hombre pl'Pstigioso y de imperio, que le orucnaba tal Uua estrofa hay, que ha sido así a.pellidada pOl'quo fué ese Par de Francia quo le hablaba, tal resolución había en de consecuencias reales,)' que formau época, no sólo ác.ausa la nollle fisonomía del atrovido visitante, qu~, vacilando, de que logró lo que !lO alcanzan JUuchas otl'llS, ~ saber: i om detoniéndose ante la loca idea de despertar al rey, ora yitla imperecetlem en la memoria de las gentes tllgnas tle ejecntanuo lo onlco de Victor liugo, que, llegado hasta la reconlar\¡\, sino tambi~n vida real, de esta vida que totlos antecámara, le olJligaba á ejecutarla, penetró )lo!' fin en el vivimos, para un tlesgrnciado que, aun en plena .salud, aposento y despertú al rey, temblando por las consecnen­ya sentía 6 debía de sontir-por una extraiia, invenCIón tle cias. los hombres, contraria en totlo á las leyes naturale8 puestas Volvióse d re)" á VOl' lo qne acontec!,,; y sin tiempo por Dios-los estremecimientos fríos de ese algo insonda- para más, Yietor llngo 10 hizo lIegllr su taljeta. Tomóla ble á donde todos hemos de bajnr. el Soberano, y además dpl nombre del poeta, para él vene· ReCOrdemos los detalles del modo como fué elaborada, rado, leyó estas líneas, escritas en la letra gorda y neta mejor tlicho, ilIlprovisaeb, mmt]ue de improvisaciones no del autor de Los Miserables: gustaba ni mllcbo ni poco el Foeta ele{ siglo, "intachable t, Par vOtre augo CDyolé "in i 'IU'UDO colombo, en sus versos" _ ... como dice ue él el señor !'vI. A. Oaro Par co potit onrltut, UOUX ot frGle rosseau, en el prólogo de una ourita de métrica. Grilce oucore UllO foio, grQco au noro UO la tombo, ITltllábase Victor ITllgO eu cOD1paiib de gran número Gr:1ce ,tu nODJ (lo borcoau!" de amigos, enseñando (~éstos algunos de sus tr"bajos, y Enternecióse el rey, que acallaba de penler un hijo, á asistiendo, á pesar suyo quizás, á uns de esas glorificacio· la vez que ruintha en la cuna á otro recién nacido,y con ce­nes á que lo elevalmu sus contemporáneos, que cou orgullo dió la gmci¡\ podilla, tlicienuo, al volver al sueño: se llamaban, ú oían llamar, hug6latras, por J¡~ fascinación -Gracias á llugo, yo hago buenas obras aun dor-especial que en todo tiempo y dontle quiera ha ejercido ese mido. patriarca de la literatura. Al siguiente día ten (a el muudo conocimiento de tres De improviso sabe allí el poeta, por una conversación, cosas not,~bles: un conllcnatlo á muerte, que no moriría que al siguiente e1ía habrá una ejecuci6n. Ignora el nombre sino cuauuo Dios lo ordenara; UD rey benévolo, y uuas del criminal, no sabe el motivo de la sentencia,; sólo tiene rimas que Y,~lfan por la vida de llll homiJrE!, y en atlelante conocimiento de que esa misma noche el mendigo, sér eles· serían" lct estrofet histórica." X preciado allí J que ejerce su oficio tristemente célebre por __ ..... _ alcanzar uu mediltno sueldo, prepara el tablado en que ha de correr al dílt siguiente la sangre de uu hombre, y que éste, unas horas m¡\s tartle, s610 será un cuerpo robado vio­lontamente á la vida, y un ahna, arrojada por los jueces al Supremo Juez, antes de que éste) dueiio único de la vida y de la muerte, le haya llamado al supremo examen. S610 sabe eso Victor IIugo, pero eso le basta. Es más ¡le media noche, está en metlio de sus amigos, y las circunstancias, tauto como la hora, le son poco propi­cias. Empero, sale de allí precipitadamente, bmtándose á todas las exigencias, vestido ile gala, y se arroja en busca de un coche de alquiler. Por la primera vez lamenta allí, tal vez, el no tener, á pesar de la creci¡la, fortuna que le ban dado sus obras, un coche propio qne lo llevara más brevemente; lujo qne nunca tu va en su vida, por no desde­cir en nada sus hábitos mpn IJJicanos. Llega por fin al palacio real, y se dirige precipitada­mente al portero. Pero como por aquel tiempo fuera espe>· cialman(a en alguDos locos el presentarse allí, á tales ho­ras de la noche, gritando: "Quiero ver al rey!" apenas apareció Hugo, chispeautes esos ojos que jamás perdieron su brillo, firme la voz, (lue indicaba todo el vigor de Sll ca­rácter, diciendo á su vez: "Quiero hablar al rey," los ayu· dantes uel palacio vinieron á sacar de allí al osado mono­maníaco. Descubri6se entonces el poeta, y con la altivez ti que le da~an der~~ho su sangre y sus obras, irguióse ante 108 palaCIegos, dlCleudo: "Soy el OOTIlle Hugo Par de Fran-cia." , Abri~ronle paso todos, y le condujeron á las habitacio­nes supenores, llenos de admiraci6n, casi de temor por aq~el hombre q~e de. su habitual humildad pasaba' á la altIvez del amo Impenoso. Llevado que fué ante uno de los a!tos empleatlos de servicio, pidió nuevamente una entre. vlsta con el rey. - Imposible, señor Conde. - He de verle. - No lo podéis: Su Majestad duerme. - Despertad le, de orden mfa. E! ayuuante se estremecía á la sola itlea de turbar el s1;1eño al rey, hecho sin precetlentes en las crónicas pala­cIegas, al par que se confundía y casi se doblegllba ante EL MAESTRO CIRUELA. (I\LlAS ROSAS). Nuestro capitán Araño. Ya no quiero ser marino, ITa tomado otro caruino Porque es mudable alimaña: Hoyes el mnestro Oiruela, Que no sabe leer y pone escuela. El no escri bir como bola, Por escribir IÍ la inglesa, , Es gravísimll simpleza: Letra redonda española Es la que enseña Ciruela, Qlle no .~abe leer y pono escuela. Sepa todo el mundo indiano Que el sublime del lenguaje Sólo brilla en el mensaje De Rosas, el gerundiano; y quien lo enseña es Ciruela, Que no sabe leer y pone escuela. Sepan también las naciones Que las logias las devoran, Que las pierden y desdoran Los incógnitos masones: Así lo afirma Ciruela, Que no so. be leer y pone escuela, Dicen que fué diestro Caco En apropiarse lo ajeno. Qué Uaco ni Oacnceno ! Para aligerar un saco No hay otro como Ciruela, Que no sabe leer y pone escnela. Hipócritas sin conciencia! Ratones dentTO del queso I Mirad que se os ve el pescuezo I Si queréis mentir Con ciencia, Prestad el oído ,¡ Ciruela, Que no sabe leer y pone esouela. 88 LA ~IESTA Atrasado os taba el arto De cOltar una cabcza; Mas hoy con toda limpioza, Sin dar al verdugo parto, La corta el maestro Ciruela, Que no sabe leer y pono escueln. Dosde Rusia hasta Mallorca Quo vcnga 1& raza humallll A "01' cómo se desgrana Un gran puoblo con IlIIIWl'rrt: Esto lo inyentó Ciruela, Qua no sabe loer y pone escuelll. Qnien quiera saber el llanto Que cnbe en ojos hUlllanos, No consulte tÍ los timl1~s Que dan con su nombre espanto: Con 'uIte al maestro Ciruela, Que no sabe leer y pone e>icuela. El maestro es tina alhaja I Tan sólo ignora una cosn : y es .... lo quo pe a la losa Del sopulcro y la mortaja. Pronto lo sabrns, Ciruela, y te irás al infierno con tn escuela. Montovic\eo, 1842. JU.\N MAní., GllTIÉRltEZ. Á llIGINIO CUALLA, ORGANIZ~DOlt DEL CENTENARIO DE RICAURTE. nrrnon:~ACJ6N DEDIOAD.1. Á JOllOE FOliO/). No se dirá de mí que adulo al rico, Ni tiemLlo aute el poder como un villauo; Soy uu cualquiera, demasiado llallo, y la mendaz bajeza no me explico. Tampoco soy estólido borrico Que ignore el cómo y cuándo en castellauo, Llamo al pan pan, y gracias no reclamo Por desplegar de apologista el pico. Pero ante un nombre mi esquivez encalla, Nombre de amigo y de patriota ardiente, Que mi numen benéfico aYa~alla. -i Quién es la ninfa Egeria que desmieute Con su ejep¡plo patricio á la canalla 1 -Es el insigne mandatario CUALLA. tal' uua, que es, al pareeO!" itnpnlpable, y en la cual el poetn está por Robro los co]'recto]'c~ y aun por 801,,'0 los académicos matritenses_ En el número 28 do " El O",i,," UO )Iedellin, corrcs­pondiento al 11 de Jnlio de lSGR,puLlicó el p(,atn, y n,í aparece en la colección hecha de su JUano, aqtlella impro­I visación que dice: Con tu mano y tn8 l:tbio~, hijo 11Ifo, Has formado Ctm. bomf)(l ele jnl,,"II, Que vuolo. heucllicla con tu aliento tihio, Tornasolada cou la lu" elel BOl. Para ti Hilllbo1iza In. CS}lN':\ll7.U, Simooliza. ~l recuerdo lln.r¡\ tuf, Con tu alicuto llretendl.ls (\)e,':\rla, Ay! Y es tu a}j~uto <.'1 quo In bará morir! y bien, en la edición ,i 'lue nos refcrimos, la palo],rn bo",/;" apnl'ccc reemplazad!> por esta otm: }I""'1"', quo ('s la ljUe trac el diccionario do la lcngna con el significado do ".\mpolla que forma el a¡"'1la 1'01' el airo 'lue so lo in­troduce," Los correctores, pues, sí hicieron, en esta. Yez, hablar á Gregorio en puro español, ,in alteral' en cosa gTII­yo el verso y el sentido. Ve dondo el soñor Isaza, en su Gramática jll'lícliru, al cOlTegil' el yerro do los qne decimos boml", en vez de pompa, en casos allálogos, cita como ejem­plo de autoridad el yerso que nos ocupa, tomando al ahi­jado pOlO el hijo legítimo. Nosotros, rebeldes que somos, adherimos al uso dell,oetn, natU1'al y lógico, aunque no Reu castizo. La palabra 1'0/111''' es entre nosotros perfectamen­to exótica en esta acepción yen algunas otras de las qno tie­uo en el diccionario, r aun en la lJIisma ohm aparece como tal, ya que no hay relación ninguna entm una ampolla {'lImada por el agua y elail'c, y "acotr.pañlllUiento 6un­tuoso .... fausto, vanidad y grandeza, &.' &.', en tanto <]ue Lomba tielle eo. castellano uua accpci,ín Ijue sí da ideo. de I la Co.So., y <]ue ju tifica all'0eta y tÍ 'luioues le seguimos es­I tilllando Illns .. con su recado de sacur caudela" quo COll J "su gtUl""icl de nutria." Dice la .lcademia: "11omb" .... _. ! Pieza hueca de cri.tal, ahielta por la parto superior y la ¡ inferiol' y geuel'lllmente esférioa, 'Iue 'e pone en llls l,im_ ! paras y otros utensilios semejante', con cl fin de que alum­¡ bren 111cjor, & .. " Cosa latera, de ('/"i,,,trtl, y e.yr:rifa, si os cosa . 'lue tiene afinidad de semcjanza con la ampolla de que ! habla 01 diccionario; y preCiSalllCllte 1'01' esa semejanza . quo bay entre la bOlllba do Ills lállljlaras con la ampo- IUo. formado., con 3gUr\ y aire, cn la punta do un cañuto, es por lo que los niÍtos dicen instintivalllente-y decimos con i visos de razón los colombianos-bomba de jahón, y nó POIll- I pa de id. • • I tln Canl)JcsiuO ofr:ce ,l una señora de In ciudad 1 Bn hija como sirvienta. 12 de Junio, 1886. -Pero deLe ser nn dl'llgón de ..-inud, dice la señoril. ! -Oh I rcsponde el paisano, 'luO no ha cntondido ja _A _NT_U_N IO JUSÉ RESTREPO. I metáfora: cuanto á CRO, .i ya no lo es, pronto lo son,: fro- ~ ____ ¡ cuenta mucho los militares! VARI"A... , I Despnés de una "iolonta discusión cntre dos hombres G. G. G.-OOlllO se saLe, nó tí. todos los lectol'es co- do posición honomble, le dijo H. ti I\<]uol euyns opiniones lombianos y oí los Ilntioqueños mucho lUCilOS, les gustaron le parecian justn~ : la~ reforlll'as introducidas, en las populari ·illlUS poesías del -No tengúis cuidado; todos 108 hombres de hOllor bardo de Auros, por los señores quo rovi5l1ro11 11\ ú.ltimn estal'lin do vuostm parto .... edición. Un amigo nuéstro nos ha ofrccido Ull esento en -Eso es lo quo me temo, conte.tó el otro: Bon tfln que tratará dll demostrar quo los remiondos. bUp~l'pUebtos pocos 1 .... afean que no ombellecon la obra do Gregol'lo. }: en Yer- * *. dad, ~s labor ardua y poligrosa qnerer ve"tirlo cl.~rac ac~- " El Progrcso.",-No habí~mos saludado tÍ es~e démico, y hncer auto.~idad on.ll\ le?g~",Il, al <]Ile dIJo: ,,). o col:ga, porque .. nll lo hablamos rcctl"do c~. llllushu osen.­no escribo español, ~1Il0 anhoqueuo. Por 110 dcsflorar 01 1t)1'10 do l·odncclun. lloy .10 dnnws con efu~lun In lllcn\'Cl1l' trabajo do nuestro amigo, no damos ac!ní algunas l1lucstrus I da.Y le dcseamos prospol'ldtld, ya que SUscriptores no lo f.ll­de 1M ohocantes alteraoiones. Pero sí queremos haeol' 110- tarún, pues que 6e l·epal·to gratis.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Siesta - Serie 1 N. 11

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 74

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 74

Por: | Fecha: 07/11/1898

Bog\ltá, X·ovicmbrc 7 de 18'33. Nt'nncro -'1l1 BOLETIN MILITAR .. .,_ __ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO -----'··- Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores natos de este periódho todos los ]efer y Oficiales del Ejército de la República. DECRETO por el cual se nombran Ministrosdcl Despacho Ejecutivo. El Pt·csidcntt de la República, En uso de sus fc1cultadcs :constitucionales, DECRETA: Artículo único. N ómbranse Ministros del Despacho Ejecu­tivo á los señores siguientes : Para el Departamento de Relaciones Exteriores, al doct()r Felipe F. Paúl. Para el de Guerra, al doctor Pedro Antonio Molina~ Para el de Hacienda, al General Olegario Rivera. Para el del Tesoro, al doctor Luis M. Mcjía Alvarez. Para el de Instrucción Públicas, al señor Tomás Hcrrán. Parágrafo. Mientras se hace el nombramiento de Ministro de Gobierno se encargará de este Despacho el Ministro de Guerra. Comuníquese. Dado en Bogoti, á tres de Noviembre de mil ochocientos noventa y ocha. MANUEL A. SANCLEMENTE Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JtOLETÍN lVlJLr.TAR EL NUEVO MAGISTRADO; El día tres del present-e tuvo lugar, ante la Corte s~ , rema de Justicia, el acto solemne, por n1edio del cual e Presidente electq de la ~epública, señor cfoctor Manuel Antonio Sanclen1ente, ton1ó posesión de su elevado y hon­roso carga) jurando defende.r la Constitu.ción y· leyes de , la Nación. El . nuevo Magist:J:ado es UJ10 de nuestros homb~s . públicos de n1ayor elevación de ideas, y quien reúne á su gran rectitud antecedentes políticos que abonan su conducta para lo porvenir .. Ama á su patria con el celo de quien h'l. envejecido en su servicio i preocúpalo la grandeza y buen .t10n1hre de ella, y el objetivo de sus tniras es eJ encqntrar la iguatdad dentro de los lín1ites hermosos de la Justicia ... Ajeno á los ardores de luchas encarniz.ad;tS, con ánimo se-. ~eno y ~ olutltad firme, ha de querer conducir la nave del Estado con vientos. bonancibles. que la impulsen á seguro puerto. La ambición legítima de su aln1a encuentra al fin~ después de no pocas an1ar-gas vicisitudes que la suerte le procuró en sus n1ejores dia~ de lucha por la defensa de su noble causa, ll10mentas propicios para ver colmado el ge­neroso anhelo.. El doctor Sanclemente representa en estas momentos, de t?.ntas incertidumbres y vacilaciones polrticas,._ el triunfo de la legalidad y del derecho. En él se encarnan) pr decirlo.. as1, las aspir·a.ciones de las gentes honradas que :¡uieren ver asegurados en el suelo de la con1batida Colom­bia los p.rin .ci p~os de orden y.. de progresQ ll'..o.ral. Co¡1fi.a~os en que el nuevo gabern'1J}te de Colombia contará con ~1 apoyo desinteresado.. y unánime de todos, y que en u.nión de su ilustrado Ministro de Guerra, doctor·. Malina> le será dado impulsar al Ejército por la vía de) fácil y e~pedito cap1ina que á éste le trazan el cumplirp~en ~ t o.. de su deber y su an1.or á la Patria. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MINISTRO DE GlJERRA No dudamos de la satisfacción que ha de procurar á todos los miembros del Ejército, saber que desde el día tres del presente tomó posesión del elevado cargo de Ministro de Guerra el señor doctor Pedro Antonio Melina. Las sin­gulares dotes de talento, firn1eza de carácter é idoneidad administrativa que distinguen al nombrado, son el mejor elogio que de él puede hacerse. Hace poco que la Re-vista del Círculo Militar de Francia decía, á propósito del non1bramiento del General Zurlinden para Ministro de Guerra : "Es la segunda vez que la confianza del país le llama á tan encun1brado puesto, que ya le había sido otorgado en 1 8 9 5. N os toca hoy saludar respetuosamente, con todo el ejército, al nuevo Jefe que acaba de ser investido con el n1ando supremo." Hacemos nuéstras las palabras del periódico citado, pues el doctor Melina, lo n1Ísmo que aquel importante n1iembro del gabinete de Francia, goza de exc-epciona-l prestigio en todas las clases del Ejército, y le toca ocupar su puesto en n1omentos de uje con que se prometen exterminarlos. Los realistas agotan sus municiones de reserva durante las nueve horas de aquel rudo combate, y sólo fían el triunfo de sus armas á la impetuosidad de su caballería y á la audaz operación tan sigilosamente practicada sobre el parque de los republicanos. AqueJla tarde, Boves, impaciente y frenético, se empeña en abatir con el pecho de sus caballos las más seguras palizadas que defien­den nuestras bayonetas. U na furia creciente preside á las desesperadas cargas que nos da el enemigo ; pero el arrojo y su bravura se estrellan contra la firme decisión de los independientes, bañados en sangre y estenua­dos, ceden al fin y retroceden las impetuosas hordas, cuando un grito de angustia y de tetTOI' de nuestra parte, y de alegría feroz en el opuesto bando, resuenan de improviso en medio de la batalla. Todos los ojos se vuelven hacia la altura que domina la casa del ingenio, y sobrecogidos de espanto, divisan nuestros soldadvs la fuerte columna encaminada á apoderarse del parque. Aquella inesperada operación conturba el ánimo de los inJe­pendientes. La pérdida del parque es la pérdida de la batalla, y costudiado aquél por escasa tropa y en la imposibilidad de soco­rrerlo, nadie duda del desastroso fin de la jornada. Al estrépito de la refriega sucede, sin que nadie lo ordene, un silencio solemne, en que la angustia de los republicanos contrasta con el júbilo mal reprimido de sus contrarios. Boves, satisfecho de sí, contempla con sonrisa aquella in­fernal acometida. Mientras que en el opuesto campo, desnudo el table, los ojos centellantes, airados y magníficos en tan supremo trance, los jefes republicanos corren á agruparse en torno de Bolí­var, ofreciéndole como últi1no baluarte sus nobles corazones. En aquel momento de tremenda agonía, desciende el Libertador de su caballo, le hace quitar la silla, y colocándose en medio de sus tro­pas "aquí-les dice con enérgico accnto-aquí entre vosotroJ, mis valientes, moriré yo el primero." La columna enemiga baja, entretanto, al pasitrote, con for­midable empuje, sobre la casa de ingenio, y nuestro ejército repite con ansiedad creciente el nombre de RJCAURTE. Sobre aquel joven héroe caerá el golpe de gracia que ha de abatir en aquel día todos los esfuerzos de la Patria. Todas las miradas le b'Jscan, y palpitan por él todos los corazones. Conflictiva es la situación para RICAURTE. La casa confiada Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR á su Custodia no sólo encierra el parque y munic ,nes del ejército, sino gran número de heridos y mayor canti Cf)n dos secciones, una en Madrid y otra en Cádiz ; una comisión cen ... tnl de remonta y cuatro compañías de- obreros de artillería. En Cuba, en tiempo de paz, dos bataUones de artillería ; t-n Puel"· to Rico uno y en F ~ l ~p~nas. un regimiento de artillería de plaza con do~ b~tat.loncs... INGENIEROS Las tropas de ingeni¡et:os comprenden : 4 regimientos de zapadores. )p.incros, cada dtto con ~batallones. de 4 c-ompañía~, un regimiento de pontoneros, 2 batallones independientes, el de feri"oca¡riles y el de te­légraf0s, una brigaaa topográf~'
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 74

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 80

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 80

Por: | Fecha: 21/12/1898

ANO 11 Bogotá, Diciembre ~ 1 de 1898 NUM. 8o ORGANO DEL MJ:NISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO ---·--- Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores 7Jatos dente periódico todos los Jefes y Oficiales tU! Ejército de la República MINISTERIO DE GUERRA DECRETO NÚMERO 276 DE 1898 (17 DE NOVIEMBRE) por el cual ae eleva el efectivo le~11l del Batallón l. 0 de Artillería El Presidente de la República CONSIDERANDO: 1.0 Qye el D .... creto nún1ero 14 de 23 de Agosto de I 898, reorgánico del Ejército, asigna sólo 86 plazas á cada batería del Batallón 1. 0 de /lrtillería ; 2. 0 ~e conforme al artículo 14 del Código Militar, corresponde á cada batería de Artillería un efectivo de I 2 3 individuos de tropa; y 3· o Que á la plana n1ayor de un Batallón de Artille­ría corresponden I I individuos de tropa, de acuerdo con el artículo I 20 del citado Código, DECRETA: Artículo único. El Batallón I. o de Artillería constará en lo sucesivo de seis baterías con I 23 plazas cada una y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 330 BOLETÍN MILITAR once individuos de tropa de plana mayor, ó sea un total de 7 49 plazas. § ~eda reformado en estos términos el § I. 0 del ar­tículo 6.• del Decreto nún1ero 14 de 23 de Agosto de 1898, reorgánico del Ejército. Con1uníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 17 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, Noviembre I 8 de I 898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLIN A DECRE'l'O NÚMERO 277 DE 1898 (18 DE NOVIEMBRE) qu·.! señala la m anera como deb e practi car las visita s d e guarnitión el Inspector de la +·· División, y fija el luga r de su r es id encia El Presidente de fa R epública CONSIDERANDO; ~e el Decreto nún1ero 14, de 23 de Agosto últin1o reorgá.nico del Ejército, dispuso que Ja jurisdicción de Ja 4·· División comprendiese los Departamentos del Cauca y Antioquia; ~e el único Inspector señalado por dicho Decreto para esa División, ~iene que practicar, conforme al artí­culo I.0 del Decreto número 202 de r.9 de Junio de l896, visitas trimestrales en las fuerzas pertenecientes á la Di­visión, las cuales están situadas en Medellín, Manizales, Buga, Cali, Popayán y Pasto; ~e por causa de Ja larga extensión del territorio, no le es posible al Inspector practicar cada tres n1eses visitas en aquellas guarniciones, á tiempo que el plan de estrechas econon1Ías, introducido por la presente Adn1inistración, im­pide aun1entar el nún1ero de Inspectores militares; y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILITAR 331 ~e la extensa línea de guarniciones que correspon­de al Inspector recorrer cada tres meses, da lugar á valio­sas erogaciones con la liquidación de los pasaportes que á tal empleado y al Ayudante-Secretario habrían de expe­dírseles, DECRETA : Artículo único. El Inspector de la 4.~ División vtst tará cada seis meses todas las guarniciones de su dependen­cia, y tendrá 5U residencia en Buga, que es centro del te­rritorio de su jurisdicción. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á I 8 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 20 de Noviembre de 1898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DERETO NÚMERO 28o DE 1898 (24 DE NOVIEMBRE) por el cual ae eleva el Batallón Bomboná á cinco Compañías El Presidente de la República CONSIDERANDO : OEe las cuatro Compañías que componen el Batallón Bomboná son insuficientes para atender á la vigilancia de la frontera de Venezuela, sin perjuicio del buen servicio de la guarnición de Chinácota y Cúcuta, en donde se encuen­tra acantonado el citado Cuerpo, DECRETA: Artículo único. Procédase á elevar á cmco Campa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 332 BOLETÍN MILITAR ñías el Batallón Bomboná, con el contingente que suminis­tre al efecto el Gobernador de Santander. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 24 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 26 de Noviembre de l898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLlNA DECRETO NUMERO 281 DE 1898 (25 DE NOVIEMBRE) sobre persona l de los buques de guerra El Presidente de la República Teniendo en cuenta que, según el concepto del Co­mandante general de la 2.a División, es necesario conser­var los segundos Ingenieros de las cañoneras La Popa y Boyacá, y, en vez del prin1er Con1andante del vapor de guerra Hércules, restablecer al Capitán del mismo, DECRETA: Art. 1. o Restablécese en sus puestos á Jos segundos Ingenieros de las cañoneras La Popa y B o y acá ; Art. 2. 0 En vez del primer Comandante del vapor de guerra Hércules continuará funcionando el Capitán, primer Práctico. §. Q.8edan reformados en estos térn1inos los Decre­tos de 12 y 15 del n1es en curso, por los cuales se hicieron algunas supresiones en el ramo de guerra y se redujo el personal del vapor Hércules. Comuníquese y publíq u ese. Dado en Anapo~ma, á 25 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 28 de Noviembre de 1898. El Ministro ¿e Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN KILITAR 333 DECRETO NÚMERO 283 DE 1898 (28 DE NOVIEMBRE) por el cual ae dispone que en el Estado Mayor de la 3·' y 4! División haya na Ayudante general de la clase de Teniente Coronel ó Coronel El Presidente de la República CONSIDERANDO: I.0 ~e el artículo 161 del Código Militar dispone que el Jefe de Estado Mayor de una División tendrá por subalternos un primero y un segundo Ayudante general ; 2. 0 ~e tal como están organizados hoy los Esta­dos M ay ores de la 3.' y 4.~ División del Ejército, ~e rompe la sucesión de n1ando, pues no hay quien reemplace al Jefe de Estado Mayor cuando éste falte por cualquier motivo, DECRETA: Artículo único. En lo sucesivo habrá en el Estado Ma­yor de la 3·" División y en el de la 4: un Ayudante gene­ral, que será de la clase de Corond ó de Teniente Coronel. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 28 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 30 de Noviembre de 1898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 334 BOLETÍN MILITAR (19 DE NOVIEMBRE) por el cual se hace una promoción El Presidente de la República DECRETA : Artículo único. Promuévese al General Antonio Araú­jo L. del puesto de Ayudante general del Superintendente general de las fuerzas del Atlántico, al de Ayudante gene­ral del Cuartel general de la 2.a División, con destino á prestar sus servicios en Cartagena como Jt>fe militar de allí, auxiliar del Comandante general divisionario. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 29 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, Diciembre 2 de 1898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DE LA ARTILLERIA DE CAMPAÑA EN COMBINACIÓN CON LAS OTRAS ARMAS (Conclusión) En el primer caso, á dos objetos especiales tiene que dedicarse exclusivamente la artillería de la defensa, que son: las baterías enemigas y las columnas de ataque, desde que éste se inicia hasta que sean rechazadas aquéllas; para Jo cual romperán sobre ellas todas las baterías un fuego viví­sima de granada-metralla; preocupándose m u y poco, en esta fase del combate, de los disparos de la artillería ene­miga, la que se habrá procurado de antemano tenerla bas- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 335 tante quebrantada, ya que no se haya conseguido apagar del todo sus fuegos; y solamente en el caso de que éstos mole~ten demasiado el punto decisivo de la defensa, se de­dicarán dos ó tres baterías á tener en jaque las del enemigo, impidiéndolas tirar con sosiego y tranquilidad. Es mcy conveniente tener conocidas las distancias de ciertos puntos del terreno por los cuales han de pasar las columnas de ataque, y las espoletas graduadas para dichas distancias; pues cuando el enemigo se lanza á Ja carg1., no se puede perder ni un instante de hacer fuego sobre él, por pern1anecer n1uy poco tien1p o sobre los tnencionados puntos. Las baterías divisionarias coadyuvarán á la defensa dentro de ]a esfera de acción de sus divisiones respectivas, siendo su colocación en el centro de ellas, ó en una de sus alas un poco avanzadas, siempre que estén al abrigo de un ataque brusco, y en puntos en que siendo su efecto útil el mayor, no embaracen Jos movin1ientos de las otras tropas; pero si la disposición del terreno exigiere tenerlas más á vanguardia, es de todo punto indispensable dedicar una fuerza en relación al número de piez~' s, para su sostén es­pecial, que podrá ser de infantería ó caballería, según los casos. Sin en1bargo, si el Comandante general deJa artillería juzgase conveniente aumentar en determinado punto gran cantidad de bocas de fuego, podrá distraer para dicho ob­jeto las b:tterías divisionarias que crea más á propósito. Procurarán éstas que sus emplazamientos sean tales, que dominen desde ellos el mayor terreno posible, así como el de poder enfilar todas Jas avenidas por las cuales se pre­suma ha de presentarse el enemigo para su desarrollo en el campo de bataJla; además, es preciso que desde dichas po­siciones pueda en1pezarse á cañonear al enemigo desde las n1ayores distancias y flanquear la línea de defensa. Estas baterías no romperán el fuego sobre las tropas enemigas que se presenten para hacer un reconocimit:>nto, por su pequeño número y excesiva n1ovilidad. Pero en el caso que éstas se presentaran en masas algo considerables, acompañadas de una ó varias baterías, iniciando una ofen­siva n1uy enérgica, se romperá entonces un fuego muy vivo de granada-m etralla, especialmente :,Obre sus baterías, hasta inutilizarlas ó entorpecer mucho sus fuegos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 336 BOLETÍN MILITAR En cuanto á la artillería de cuerpo, por regla general, se emplazará en el punto que defienda lo más directamente la entrada í!el desfiladero, para lo cual se situará enfrente de ella algo á vanguardia, y procurando satisfacer en todo lo posible la mayor parte de las condiciones anteriormente dichas. Estas baterías romperán un fuego lento y pausado sobre el enen1igo tan pronto como esté al alcance de su tiro, aunque éste no sea muy ce-rtero. Pero en cuanto las piezas enemiga~ avancen y se si­túen á la distancia del fuego eficaz de nuestros cañones, se romperá sobre aquéllas un nutrido fuego de granada-n1e­tralJa, hasta reducirlas al silencio, ó por lo menos conseguir que sus disparos sean muy lentos é inciertos; no dejando de cañonear por esto á las n1asas de infantería y de caba­llt: ría que se divisen á retaguardia antes de su despliegue. Una vez empeñada la gran lucha decisiva, la n1isión de las baterías de la dt-- fensa es: I. o Tener á las del enemi­go en un jaque constan te, no dejándolas tirar con tranqui­lidad; y 2. 0 El de procurar que el avanre de las tropas del ataque sea 1 ·~ más lento posible, teniéndolas el mayor tiempo que se pueda sometidas al fuego del cañón y aun del fusil. Las baterías á caballo estarán situadas en las alas con su caballería, prontas á acudir al punto en que haga falta reforzar la artillería, y para ayudar á la persecución en el caso en que el enemigo sea rechazado y emprenda la re­tirada. Si, por el contrario, los defensores son los que tienen que emprender la retirada, la empezarán á verificar las tro­pas más avanzadas de las alas y por escalones ; se destinará cierto número de baterías para que repasen el desfiladero con las primeras tropas que lo hagan, con el objeto de que tomen posiciones al otro lado de él ; dichas posiciones de­berán ser tales que puedan batirse de flanco las fuerzas que del enemigo se vayan presentando del lado de la defensa; también se elegirá en cuanto sea posible un en1plazamiento que pern1ita batir todo el interior del paso. Las baterías divisionarias o pasarán al galope y progresivamente con sus respectivas divisiones á la cabeza de ellas; pues es de todo punto indispensable que estén ya en posición el mayor número de baterías, al terminar el paso del desfiladero, to- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 337 das ]as tropas de Ia defensa. Las baterías que defienden directamente su paso, serán las últimas en retirarse, ha­ciéndolo por escalones. U na vez establecida la defensa del otro lado del des­filadero, y conseguido haber ton1ado la salida bajo un fuego eficaz y concéntrico de artillería, romperá ésta uno muy vivo de granada-metralla sobre su desen1bocadura y aun dentro del misn1o paso, tan pronto como se presenten las primeras fuerzas enemigas; y como éstas, por regla gene­ral, irán acompañadas con algunas piezas, se dedicarán unas baterías de Ja defensa para batirlas con un fuego vivísimo en su n1ovimiento de avance, elección de ernplazamiento y de ponerse en batería; procurando tenerlas en jaque el n1a­yor tiempo posible. Teuiendo especial cuidado de que las alas estén á cubierto de los fuegos de flanco que el enemigo pueda dirigirles desde el otro lado del desfiladero. Procu­rarán las baterías de la defensa enfilar el paso, ya que no en toda su longitud, á lo n1enos en su n1ayor parte, así como de ílanq uear su salida. Las baterías á caballo, si no ha hecho falta emplear­las, se mantendrán de reserva con sus respectivas unidades de caballer1a, pero siempre dispuestas á ~cudir allí donde se necesite un pronto refuerzo de bocas de fuego. Dichas ba­terías son las destinadas á proteger el n1ovimiento retrógra­do que ulteriormente haya de emprenderse; ó bien á coad­yuvar enérgicamente á una reacción ofensiva, que por cual­quier circunstancia pudiera tomar, e contra el enemigo ; debiendo hacerse esto sien1pre que la ocasión se presente. El caso en que una división de caballería deba mantenerse principaln1ente á la defensiva, repetiremos lo que ya hemos dicho otra vez, que no debe entenderse una defensa estric­ta y mucho n1enos en Ja caballería, cuyo espíritu no pue­de acomodarse bien á desempeñar un papel pasivo. Solamente en circunstancias muy excepcionales, y para compensar una gran superioridad numérica del enemigo, y la combinación de las diversas especies de armas, se puede admitir que una fuerza n1ayor ó n1enor de caballería dotada con la conveniente artillería~ se encierre dentro de una de­fensa puramente pasiva; pues el comandante en jefe de es­tas fuerzas, antes de ocurrir á colocarse en aquella situa­ción, tratará de sacar el mejor partido posible del terreno Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 338 DOLETÍN MILITAR y del efecto de la artillería, y aun también de una parte de sus jinetes pie á tierra. Sucede muchas veces en una lucha defensiva de esta es­pecie, que la naturaleza de los accidentes que en ella se pre­sentan haga desempeñar á la artillería un papel más impor­tante que en la ofensiva, en térn1inos que n1uy á n1enudo se convierte en arma principal, de n1odo que, en muchas circunstancias, Ia situación y desarrollo de los escuadrones en el campo de batalla, deben ser regulados por el empla­zamiento de sus baterías. La marcha general de la guerra exige con alguna frecuencia, que la caballería tenga que guardar un terreno á toda costa, ó conse rvarlo, so steni endo combates n1ás ó menos largos y de poca importancia, con objeto de entrete­ner al enemigo en él y de ganar tiempo: en uno ú otro caso el plan del comandante en jefe debe ser n1uy diferente. En el primer caso se procurará desplegar la caballería lo más á cubierto que se pueda; y desde los puntos que ya se de­hen tener elegidos de anteman o, quebrantar al enemigo con un fuego vivo y eficaz de artillería, impidiendo su aproxi­mación c0n sus disparos, y algunas veces tambi é n con el de algunos jinetes á pie. Si dicho fuego ha tenido buen éxito, entonces á la caballería le toca obrar, lanzándose contra el enemigo, llevando en su ala interior las baterías necesarias para el mejor resultado de la carga. Estas baterías obrarán en un todo como se ha explicado para Ia ofensiva. Para obtener de este contra-ataque el mejor resultado posible, es evidente que no debe ni aun iniciarse sin una con1pleta preparación por la artiJ !ería. Esta se halla en muy buenas condiciones para ello; pues teniendo que ocupar una posi­ción por largo tiempo, puede regular sus tiros con precisión y exactitud a los puntos notables del terreno por donde el enemigo debe pasar; por lo tanto, no sólo las granadas or~ dinarias, sino particularmente las de metralla, harán un gran efecto sobre el enemigo. La artillería de la dtfensa tendrá elegida de antemano una buena posición cerca de la línea de retirada, todo lo dominante que sea posible del terreno que la rodee; pro­curará, además, situarse en la proximidad de las localida­des que sean favorables á la defensa ocupando aquéllas por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITAR 339 jinetes p:e á tierra i. u e le sirvan de sostén con sus arn1as de fuego. En el caso en que el mencionado ataque quiera llevarse hasta la decisión, es preciso ante todo reunir toda la artille­ría y separar su posición del campo de batalla de la caba­Uería, emplazándol:a. en punto desde el cual la eficacia de su fuego sea el mayor, durante el n1ás largo tiempo, sin entor­pecer los despliegues y el ataque de la caballería, sin perder nunca de vista su propia seguridad, fiándola bien al terreno, ó bien á una escolta especial. El papel que desempeña Ja artillería en el segundo caso, es decir, cuando la caballería á quit'n va anexa no tiene más n1isión que la de sostener un puesto, por más ó n1enos tiempo, y el de entretener al enemigo para dar lu­gar á que lleguen las tropas, ó por enterarse de su compo­sición y número, es próximamente el que hemos dt>scrito anteriormente, con ]a sola diferencia que en esta circunstan­cia los ataques generales y á fondo no se efectuarán nunca, y sí los parciales, que impidan proseguir los suyos con de­masiado vigor; los emplazamientos de la artillería son suma­mente variables, exigiendo Jos movimit:ntos de aquéllas una suma rapidez y gran precisión. Por regla general, en todas las cargas qne la caballería inicie y lleve á cabo, deben ~er protegidas por ]as baterías, acon1pañándoJa hasta Ja distan­ci< l en que su fuego produzca el mayor efecto útil, tenien­do cuidado de no estorbar á los escuadrones á quienes va á proteger con sus fuegos, en el mon1ento del choque, ni ver­se arrolladas por aquéllos. En esta ocasión, más que en nin­guna, se ve de todo lo que e::; capaz ]a artillería de á caba­llo bien dirigida en el campo de batalla. La artillería aquí es el arma principal, y en todos Jos casos Ja caballería deberá regular sus n1ovimie11tos por los de aquélla. La manera especial de obrar de la artillería es enteramente la n1isma que en combinación con la infan­tería. El Comandante de Ja artillería debe estar perfecta­mente enterado de los proyectos de ciefensa del general en Jefe, para que con arreglo á ellos puedan hacer el me­j'Jr uso de sus armas. Por la gran dificultad de reen1plazar las n1uniciones en las divisiones de caballería en general, y en particular Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 340 DOLETÍN MILITAR las que se encuentran en estos casos, se debe procurar ec - nomizarlas lo más posible, y no emprender cañonees inúf- 1es en los n1on1entos no decisivos de estas acciones. LA T ACT'ICA DE INF ANTERIA Y LAS ARMAS DE FUEGO PERFECCIONADAS ( Con el uye del número 7 5 ) El fuego de cuatro filas fue empleado prácticamente en Pocbl en 1866 por un batallón prusiano de] Regimiento número 31. E~a una noche de luna: el batallón esperó, para hac~r fuego, que el enemigo fuese visible, tiró á treinta pasos y se lanzó en eguida á la bayoneta. En el futuro creo no se harán frecuentes aplicaciones de este fu ego. Las descargas en general exigen la mayor calma y sangre fria de parte de aquellos que las ejecutan, porque el soldado, siempre sorprendido por la voz de fuego, obra bruscamente sobre el gatilo, lo que perturba la certeza del tiro. "En 1870 los prusiano~, dice el Capitán Boguslawski, se e:1- contraron en el caso de no poder hacer uso, aun aproximadamen e, de las descargas de mitades y de compañías en los combates de i:-t­fantería. ''Fácilmente se enumerarían las circunstancias en que .t>s fuegos de conjunto fueron ejecutados en el curso de u verdadero combate, durante toda la guerra franco-alemana, y más aún si 10 se quieren confundir vanas tentativas con una ejecución real." Lo que hará menos frecu ente que nunca la aplicación de .as descargas en las guerras futuras, es que todos los perfeccionamien­tos que pueden aún enriquecer las armas de fuego, serán cada vez más desfavorables al empleo del orden cerrado, el único, el cua. y contra el cual se ejecuto¡n los fuegos que acabamos de demostnr. Es necesario mantener siempre rigurosamente la enseñanza teórica en tiempo de paz, porque es el único medio de formar el soldado en la disciplina del tiro, tan indispensable en nuestros d ~as para evitar el gasto inútil de municiones. La táctica progresiva no insistiría bastante sobre este punto, que es absolutamente contra·io á toda idea de relajamiento en la disciplina del ejercicio. Loa fuegos á discreción ó de hilera son más vivos y máa mor- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ« :M:ILITA.R 34.1 tíferos que los fuegos de conjunto, el soldado no espera orden para obrar, carg<~ más pronto y apunta mejor. "Napoleón ha dicho: es el verdadero fuego de combate el único que conviene á todos los casos, y en el que acaban por dege­nerar todos los otros." La aparición del fusil moderno en el campo de batalla, de ninguna manera ha alterado la verdad de esta máxima. Los fuegos de tiradores han sido siempre los más eficaces de todos, el soldado en orden disperso puede utilizar todos los acciden­tes del terreno para resguardarse, acercarse al enemigo, y algunas veces para apoyar su arma; escoge su blanco, apunta mejor, tira con más facilieilad y por consecuencia con más certeza. Las nuevas armas han aumentado la eficacia de ese tiro, y disminuído el peli­gro de aquellos que le ejecutan, permitiendo la carga del fusil en todas las posiciones. El serio inconveniente que hay que evitar en la ejecución de los fuegos individuales es el abuso que hacen de las municiones los hombres vivos, nerviosos, imoresionables, mal adiestrados ó poco disciplinados. Las instrucciones que hay que darles en tiempo de paz, debe tender á prevenir este gasto insensato que en todo tiem­po ha caracterizado la mala infantería. Una cuestión nos queda, por ú !timo, que exa minar: ¿Es con­veniente, como algunos militares lo proponen, no enseñar al solda­do sino una sola puntería in stinti va, dirigida siempre á la mÍ!5ma parte del cuerpo, y á todas las distancias eficaces, ó bien dar una alta importancia á la enseñanza del tiro de precisión? .El primer método tiene sus partidarios, pero no puede conve­nir sino contra un enemigo descubierto, y en el c-ombate á la des­bandada, en el cual cada uno saca partido del terreno, no ofrecería adversarios de esta clase, porque solamente pequeñas partes del cuerpo son visibles, y por lo tanto es necesario recurrir al tiro de precisión. Así, el soldado debería e pecialmente ejercitarse en este tiro; el hábito de apuntar bien, de tirar con calma, aumentará su aptitud para Ja ejecución correcta de todos los otros fuegos, aun de aquellos que deban ejecutarse precipitadamente, le daría una ley de la economía de sus municiones. Aún no se puede añadir que cuanto más se perfeccione e1 arma de fuego, la trayectoria será más rasante, menores las desviaciones de la bala, el alza más complicada y difícil de arreglar, el dispara­dor más sensible, é importaría mucho que la habilidad del tirador que sepa manejar esta arma esté desarrollada. El uso de las armas de fuego perfeccionadas ha aumentado también la importancia de la elección del terreno, en todas las ope­raciones de guerra y particularmente en el combate. Saber reconocer exactamente el terreno y utilizarlo con pron­titud en las situaciones imprevistas, siempre han sido, y hoy máa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 342 BOLETÍN MILITAR que nunca, cualidades indispensables á los oficiales de cualquiera graduación. Un terreno descubierto delante, la posición es eviden­temente favorable á la defensa. Un terreno quebrado y cubierto, al contrario, facilita el ataque; por consecuencia, un jefe deberá ma­niobrar de modo de reservarse las ventajas del terreno. Si avanza por la vecindad del enemigo, deber~ buscar los caminos encajona­dos, desfiladeros y sobre todo bosques, y no arriesgarse en terrenos llanos, sino con la más extremada circunspección; si toma una posición defensiva, la escogerá de modo que el enemigo tenga que atravesar un espacio descubierto para abordarla. Un oficial de artillería austriaco decía, durante la guetra de 1866 : "Del ejército prusiano sólo se ve la nada del todo." En efecto, durante esta campaña el ejército prusiano utilizó, con un arte perfecto para o~ultar sus marchas y tomar sus posiciones defensivas, los bosques de abetos, tan numerosos en Bohemia, dvnde coronan generalmente las alturas y dominan las pendientes descu­biertas. Generalmente se colocab Francia era detenido, y todo alemán que trataba de pasar Ia línea de las avanzadas, era inexorablemente rechazado, salvo el caso que fuese una espía. Y si los franceses fueron sorprendidos en Wissembourg, Frone­c? willer y Forbach, fue porque no tomaron las mismas precau­CIOnes. "En Sarrebruck, dice el corresponsal del Times, del I I de Agosto de .:: 8;-o, los bosques, situados á la derecha de los alemanes, estaban cubiertos por soldados de infantería prusianos que sostenían un fuego mortífero contra la infantería y la artillería de la llanura. Las pérdida~ más sensibles debieron ser sufridas por los franceses, quienes combatían en condiciones muy desventajosas, y su fuego no daba resultado contra los tiradores enemi;;os, abrigados en el bosque. Lo repetimos, el aumento de la acción del fuego ha aumentado la importancia del terreno en la guerra, y ha hecho más imperioso que en el pasado la necesidad de aprender á conocerle bien, á apreciarlo juiciosamente y sacar partido con inteligencia. Toda tropa que IlO se mueve en línea recta sobre el enemigo en la zona del fuego de las armas perfeccionadas, debe ocultarse ó arro­jarse á tierra. Esto es necesario enseñarlo al soldado, y los princi­pios generales que deben guiarlo en la elección de los abrigos son de observar bien el terreno que está adelante y sobre sus flancos, ejecutar fuegos útiles y disimularse á la vista del enemigo, como cubrirse á los gol pes del adversario. Habiendo sido llenadas estas condiciones el soldado utilizará para resguardarse de los tiros del enemigo, los diques, los fosos, los caminos encajonados ó terraplenados, la cumbre de las alturas, las pequeñas alturas de tierra, los montones de arena, de piedra ó de estiércol, los surcos profundos, los árboles, los muros, los zarzos, los bañados, los altos trigales y aun las ligeras ondulaciones que se encuentran siempre en los terrenos más regulares y desnudos, los atravesará corriendo y se tirará al suelo de tiempo en tiempo para tomar alíen to. El soldado debe, pues, saber hábilmente sacar ventaja del te­rreno, pero jamás debe inmovilizarse detrás de los abrigos. El punto importante de un ataque es avanzar. La ciencia más pro­funda del terreno, la más grande habilidad en el modo de sacar ventajas de él, no aseguraría la victoria á una tropa que vacilara en abandonar los mejores abrigos cuando el momento ha llegado de marchar adelante para abordar al enemigo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1'ÍN MILITAR LITERATURA _. .. __ RECUERDOS Y RELACIONES MI LIT ARES PEREGRINACIÓN MILITAR Á JERUSALÉN, POI!t. ERNESTO LOUET (Continúa del número 78). Vista por fuera, San Juan de Acre tiene muy bella a parí encía ; conHruída, lo mismo que Sour, sobre una media islita, se avanza en anfiteatro sobre el mar, y se encuentra defendida de este lado por su eola posición ; pero del de tierra, tiene verdaderamente el aspecto de una plaza fuerte: doble y triple recinto de bastiones, haterías super­puestas que cruzan sus fuegos, verdaderos cañones cuya boca aparece detrás de estas fuertes murallas ; una sola puerta da entrada á la ciu­dad, colocada en un ángulo que entra y que el mar baña con sus olas, cada vez que el viento las levanta. Todo ha sido construído sobre un plan de fortificaciones europeas ; pero qué asombro no causa encontrar en el interior una guarnición de apenas ciento cincuenta hombrei ! La Turquía, que desde hace treinta meses no paga sus tropas, está á la vez mal servida y peor defendida. La puerta de San Juan de Acre data del tiempo de las Cruzadas y conserva todavía sobre su coronamiento las flores de lis de la antigua casa de Francia; las dobles puertas de fierro, que ruedan tan pesada­mente sobre sus goznes, deben ser de la misma época. La ciudad cuen­ta nueve mil musulmanes y mil quinientos cristianos. Poca simpatía nos inspira una ciudad en donde el asesinato de los cristianos fue por un instante puesto al orden del día, y p:>r esto vamos á desmontamos al convento de los padres de la Tierra Santa, en donde todos, cualquie­ra que sea la religión que profesen, son siempre bien atendidos. Apenas hacía algunos instantes que habíamos llegado cuando se declaró una ho­rrible tempesta i que se de5ató en breve sobre toda la ciudad: por es­pacio de una hora todos los elementos desencadenados parecían conju­rados para la ruina de la ciudadela musulmana ; luégo, repentinamente, el cielo se pus0 hermoso, y de tal cambio nos aprovcchamo• para ir á visitar al gobernador M ustaphá-pachá. Este nos recibió como los repre­¡ entantes de Francia, y obtuvimos autorización para visitar á la mañana siguiente la gran mezquita de Ujezzar-pachá, y seis caballeros indíge­nas se pusieron á nuestra disposición, como escolta de honor, para con­ducirnos á Jerusalén por Caifa y al monasterio del monte Carmelo. Cenámos esa noche con los buenos religiosos, y algunos instantea después cada uno de nosotros dormía muy descansadamente en una celda. Dicinnbrt I s.-Entramos á Tierra Santa : á nuestra izquierda aparecen las verdes montañas de Galilea, y el monasteriot cuyas cons­trucciones nuevas se levantan delante de nosotros en la cima del pro­montorio del Carmelo, y desde el cual vatnos á seguir sin interrupción las huellas sagradas del Salvador. {Continuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 80

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 82

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 82

Por: | Fecha: 16/01/1899

ANO 11 Bogotá, Enero I 6 de I 899 NUM. 82 ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO __ ,.. ___ _ Fundador, ALEJANDRO POSADA Son colabm·adoTe,fJ natos de este peridóico todos los Jefes y Ojiciale.~ del Ejército de la República. MINISTERIO DE GUERRA -- ·~· -- DECRETO NUMERO 347 DE r898 (17 DE DICIEMBRE) por el e ual se hacen varios nombramientos para la guarnici6n del Sur del Cauca El Presidente de la República DECRETA: Art. r. 0 Nómbrase Jefe de Ja frontera del Sur al Ge­neral de División Lucio Velasco. Art. 2.0 Llán1anse al servicio activo al Sargento Mayor Rómulo Aragón y al Capitán Ramón A. Soto R., y dc:stí­nasele::> como Ayudantes del Jefe de la frontera del Sur. Art. 3.0 Nómbrase al Coronel Alejandro OEintero Jefe del Batallón Cazadores El Sargento Mayor Francisco de P. Mejía continuará como 2. 0 Jefe del mismo. Art. 4.0 Los Oficiales de Ia 3: y 4: Uompañía de dicho Cuerpo, serán los siguientes : 3.• COMPAÑfA--Con1andante, el Sargento Mayor Lu­cas Sánchez; Teniente, José E. Villaquirán; Subteniente, Luis María Valdés; Subteniente, Dionisio M. Páez. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLt:TiN M:ILl'l'.A.R 4: COMPAÑfA-Con1andante, Sargento Mayor Isaac Guevara; Teniente, Pedro Antonio Rodríguez ; Subte­niente, Rafael Villaquirán ; Subteniente, Juan de Dios Bo­hórquez. Comuníquese y publíq u ese. Dado en Bogotá, á I 7 de Diciembre de I 898. Por ddegación del . Excelentísimo Señor Presidente de la República, el Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DECRETO NUMERO 348 DE 1898 (17 DE DICIEMBRI!) por el cual se hacen varios nombramientos El Presidente de la República DECRETA: Art. 1.0 Nómbrase al Coronel Luis Morales Berti Primer Ayudante general del Estado Mayor de la 3: Divi­sión, en el puesto creado por Decreto de 2 8 de Noviembre último. Art. 2.0 Llán1ase al servicio activo al Sargento Ma­yor Ramón Pereira Chaves, y destínasele á la Comandan­cia en Jefe del Ejército como 2. 0 Ayudante General, en la vacante que allí existe. Art. 3.0 Hácense Jos siguientes cambios de Jefes de cuerpos : el Coronel Marcos E. Soto, Jefe del Batallón Sucre, pasará al Ur ·daneta, en reemplazo del Coronel Ale­jandro Quintero, que fue destinado al Cúzadores; el Co­ronel Pedro Sicard Briceño, Jefe del Batallón B árbula, pasará al Sucre, y el Coronel Luis Fernando García, Jefe del Nariño, pasará. al Bárbula. Art. 4· 0 Destínase al Coronel Anton1o Gómez R., Primer Ayudante General de la Comandancia en Jefe del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 363 Ejérctto, como Jefe del Batallón Nariño, en vez del Coro­nel García. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 7 de Diciembre de 1 8 9 8. Por delegación del Excelentísimo Señor Presidente, el Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOl.lNA DECRETO NÚMERO 367 DE 1899 (4 DE ENERO) por el cual se hace una promoción y se restablece la Comandancia Mi­litar del litoral del Pacífico El Presidente de la República DECRETA: Art. 1. 0 Promuévese al General Clímaco Silva del puesto de Comandante general de Ja 4 ... División, al de Comandante genera] de la J.\ que se halJa acantonada en Santander, en reen1plazo del General Ramón GonzáJez Va­lencia, quien por n1otivo de grave enfern1edad se ha vis­to obligado á separarse del mando. Art. 2. 0 Por razones de orden público, y para ]a ma­yor vigilancia del litoral del Pacífico, restabJécese Ja Co­mandancia Militar de ese litora.l, y nómbrase Comandante d~ . ella al General Ramón UJloa, á quien se llama al ser­vtcto. § El expresFtdo Comandante }\11 ilitar tendrá mando en la Cañonera Boyacá, y la~ demás facultades de que es­tuvo investido en anterior ocasión. Comuníquese y pub1íquese. Dado en Anapoima, á 4 de Enero de I 899. MANUEL A . SANCLEMENTE El Subsecretario de Guerra, encargado del Despacho, CLÍMACO LOSADA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 364 BOLETÍN MILIT A.R DECRETO NÚMERO 368 DE 1899 (5 DE ENERO) por el cual se: hacen dos nombramientos El Presidente de la República DECRETA : Art. I. o Llámase al servicio activo al General Diego A. de Castro, y nómbrasele en propiedad Comandante del vapor de guerrí.l Hércules, con destino á la vigilancia del río Magdalena y con dependencia de la Comandancia ge­neral de la 2. a Di visión. Art. 2. o Habiendo sido nombrado el General Lucio Velasco Jefe de la frontera del Sur, promuévese en pro­piedad, en ~u reemplazo, al puesto de Comandante general de la 2. a División, al General Francisco J. Palacio, quien viene desempeñando tal cargo accidentaln1ente, en su carác­ter de Superintendente general de las fuerzas del Atlántico. Comuníquese y publíquese. Da.do en Anapoima, á 5 de Enero de I 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 7 de Enero de I 8 9 9. El Subsecretario, encargado del Despacho, CLÍMACO LOSADA DECRETO NUMERO 370 DE 1899 (7 DE ENERO) por el cual se hacen varios nombramientos El Presidente. de la República DECRETA: Art. 1. 0 Nómbra.::e al General de División Belisario Losada, Comandante Militar de Panamá. Art. 2. 0 En reemplazo del General Losada, nómbrase Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET fN MILIT .AR 365 Inspector de la 4·a División del Ejército al General Francis­co Cucalón, á quien se llama al servicio activo. Art. 3. 0 Nómbrase Auditor de Guerra de la Coman­dancia Militar de Panamá al Coronel Ricardo Pizarra. Art. 4.0 Llámase al servicio activo al Teniente Coro­nel Joaquín Caicedo Albán, y destínasele á la expresada Comandancia Militar del Istmo, con1o Ayudante general, en reemplazo del Coronel Pizarra, promovido al puesto de Auditor. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 7 de Enero de r 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 9 de Enero de 1899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUÍN DECRETO NUMERO 371 DE 1899 (7 DE ENERO) por el cual se concede una autorización El Presidente de la República CONSIDERANDO: !.0 OEe el Decreto número 14 de 23 de Agosto ú1- tinlo, "reorgánico del Ejército," dispuso que la jurisdic­ción de la 4·a División comprendiese Jos Departamentos de Antioquia y Cauca; y 2. o OEe más tarde, por Decreto ejecutivo de fecha 16 de Dicien1bre último, se creó la Jefatura de la frontera del Sur, con jurisdicción especial en las Provincias de Pasto, Túquerres, Obando y Núñez (Departan1ento del Cauca), DECRETA: Artículo único. Facúltase al Comandante general de la 4.• División para trasladar el Cuartel General Divisio­- nario al lugar que á su juicio juzgue más aparente para atender mejor á la vigilancia y al servicio de la extensa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 366 DOLETÍN MILITAR línea de guarniciones de . su dependencia, y que sea centro más adt:!cuado del nuevo territorio de su jurisdicción. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoin1a, á 7 de Enero de 1899. M<\NUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 9 de Enero de 1899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUIN DECRETO NÚMERO 372 DE r 899 (7 DE ENERO) por el cual se el e va á Batalló n e l m e dio f/ alencey, se dispone organizar un Cuerpo en el Sur de Santan.ier y se hacen varios nombramient os El Presidente de la República CON IDERANDO: 1.0 ~te el Gobernador del Departamento del Mag­dalena ha manifestado g ue el medio Batallón Valenay, con la organización que ho}' tiene, es insuficiente para atender á la vigilancia y conservación del orden en dicho Departa­mento, pues escasan1ente hace el servicio de plaza en Santa Marta y Riohacha, dejando además desguarnecidos puntos de importancia como San Juan de Córdoba y otros; 2. o OEe en el Departan1ento de Santander es indis­pensable acantonar un Cuerpo, con residencia en la plaza del Socorro, cabecera de Dtstrito Judicial y centro de las Provincias del Sur, que á la vez que sirva para custodiar ]a cárcel del Distrito en donde residen, según informes, cerca de doscientos criminales, sirva también para el fácil relevo de las escoJ tas de correos que se dirigen al Norte, y para atender mejor á la vigilancia en las importantes Provincias del Socorro, Vélez, Galán, Guanentá y Chara1á, DECRETA: Art. 1 .o Elévase á Batallón de cuatro Compañías el medio Batallón Valencey número 12. Art. 2.0 Organízase en el Socorro el Batallón Bolívar número 21, compuesto también de cuatro Compañías, con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 367 el contingente que suministrará al efecto el Gobernador del Departamento de Santander. Dicho Cuerpo dependerá de la 3 ... División del Ejército. Art. J. 0 El Coronel Pedro Sicard Briceño, n:::>mbrado Jefe del Batallón Sucre, será el prin1er Jefe del Batallón Bolívar, y segundo el Sargento Mayor Martín Antía, que ocupa el misn1o puesto en el Urdaneta. Art. 4· o Promuévese al Teniente Coronel Simón Cha­cón, segundo Jefe del Batallón Sucre, al puesto de primer Jefe del l/alencey, y nómbrase en su reen1plazo al de igual grado Víctor D. Rodríguez, á q u ~ en se llan1a al servicio. § Por decreto separado se nombrará la oficialidad del Batallón Bolívar y de las nuevas Con1pañías del f/alencey. Comuníquese y publí.¡uese. Dado tn Anapoima, á 7 de Enero de 1 8 99· MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 9 de Enero de I 899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUÍN DECRETO NUMERO 314 DE 1899 (9 DE ENERO) por el cual se revoca un nombramiento militar El Presidente de la República CONSIDERANDO : 1.0 OEe el Coronel Benjan1ín Silva fue nombrado Pri­mer Ayudante general del Estado Mayor de Ja 2.• Divi­sión, por Decreto número 206 de 5 de Octubre del año próxin1o pasad o ; 2. 0 OEe el Adn1inistrador de Hacienda nacional del Circuito de Buga ha informado al Despacho de Guerra que desde mediados del n1es de Noviembre último cubrió al expresado Coronel Sil va el pasaporte que le fue expedi­do para trasladarse á BarranquiJia, lugar de la residencia del Estado Mayor arriba expresado ; 3. 0 ~e la Resolución del Ministerio de Guerra, nú­mero 91, de 29 de Septiembre de 1896, que señala térmi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 368 BOLE'l'ÍN MILI'l'AR · no para la marcha de los n1ilitares, dispone "que tr do Ge­neral, Jefe, Oficial ó empleado adn1inistrativo del l·jército que en tiempo de paz sea destinado á servir en algún pun­to de la República y no se pusiere en marcha á ocupar su puesto cinco días después de haber recibido el nombra­nliento, quedará destitwdo del destino, obligado á reem­bolsar los fondos que haya recibido para emprender la marcha, y no será llamado de nuevo al servicio en los doce meses siguientes á aquel en que haya ocurrido la omisión de la marcha" ; 4· 0 OEe la Resolución citada sólo exceptúa de la an­terior obligación á los Generales, Jefes, Oficiales ó emplea­dos administrativos del Ejército que por enfermedad com­probada ó por falta de pago oportuno de los respectivos auxilios de marcha, no puedan ponerse en can1ino dentro de los términos ya señalados, debiendo dar aviso al Go­bierno oportunamente, y con los comprobantes necesarios, del impedin1ento que mediare, para que se provea lo con­veniente; y 5 .o ~e el Coronel Benjamín Silva no se encuentra en ninguno de los dos casos anteriores expresados, puesto que no ha comprobado que esté enfermo ; al contrario, ha llegarlo á esta capital en perfecto estado de salud ; ni tam­poco se le ha dejado de cubrir el valor del pasaporte, como se deduce del aviso del respectivo Adn1inistrador de Ha­cienda, DECRETA: Artículo único. Revócase el nombran1iento hecho por Decreto número 206, de 5 de Octubre del año pasado, en el Coronel Benjamín Silva, para Prin1er Ayudante Gene­ral del Estado Mayor de la 2: División, por no haberse presentado hasta hoy á desen1peñarlo, después de más de noventa días de non1brado. Con1uníquese y publíquese. Dado en Anapojma, á 9 de Enero de r 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, r 1 de Enero de r 899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUIN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UOLETÍN MlLI'fA R 369 DILIGENCIA DE VISITA PRACTICADA EN EL PARQUE DE ESTA CIUDAD POR 'EL DIRECTOR DE LA CONTA­BILIDAD G&NERAL, CORRESPONDIENTE AL Mh"S DB DICIEMBRE ULTIMO En la ciudad de Bogotá, á once de Enero de mil ochocientos no­venta y nueve, presente el señor Director de la Contabilidad General en la Oficina del Parque general, procedió á practicar la visita mensual que ordena la ley. Al efecto, le fueron presentados los libros, compro­bantes y cuadro de material correspondientes á la cuenta del mes de Diciembre próximo pa:.ado, y examinados que fueron, se hallaron con­formes con el Decreto orgánico de Parques, sin dar lugar á observación alguna, por lo cual fue puesto el Visto Bueno á los cuadros del mate­rial. Habiéndole presentado también los libros Registro diario y el de Cuentas de especies para el presente bienio de mil ochocientos noven­ta y nueve y mil novecientos, los cuales fueron rubricados por el mis­mo señor Director de la Contabilidad General y el Guardaparq u e, se dio por terminada la presente diligencia, que firman los empleados que en ella intervinieron. El Guardaparque general, TOMÁS GROOT El Director de la Contabilidad general, ENRIQUE RAMOS RUIZ INSTRUCCION DEL SOLDADO DE lNFANTERIA ALEMAN SOBRE EL TERRENO (1) Los reglamentos alemanes, cualquiera que sea el arma á que se refieran, están caracterizados por la ausencia de toda prescrip­ción absoluta. Si definen, con una precisión que no admite ningún género de distingos en la interpretación, lapo ición del soldado en la fila, la formación de las unidades en orden cerrado, etc., en cambio no imponen método alguno para llegar al resultado. Más amplios aún en lo que concierne al orden disperso y á las maniobras en diversos terrenos, se limitan en estos casos á dar indicaciones ge­nerales, y á exponer principios para la instrucción de la tropa en el combate. Partiendo de esta regla general, el reglamento de infantería, después de haber explicado en una primera parte, titulada Es­cuda, los movimientos individuales y las formaciones sobre el cam­po de ejercicios, sienta como principio fundamental de la segunda, ( 1) De la Revue Milita ir e de l' étrarJger. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 370 DOLETÍN MILIT A.R titulada Combate, que la iniciativa es factor importante del éxito de la guerra, y que el objetivo de la educación militar ha de ser desarrollar en todos la energía, el ardimiento, serenidad en el jui­cio y rapidez en las decisiones. ¿Cómo debe llevarse á cabo esa educación individual, que asegura la cohesión de la tropa, su solidez, al propio tiempo que la obediencia á la voluntad del Jefe? El reglamento no indica nin­gún medio, y hasta prohibe intentar su reglamentación. La orden del Gabinete, de 1.0 de Septiembre de 1888, es ter­minante por lo que á esto respecta: "Toda adición escrita ó verbal que tienda á obtener mayor uniformidad exterior, ó moti­vada por cualquier otra causa, queda prohibida. La latitud dejada á propósito en la aplicación y marcha de la instrucción no debe restringirse." En estas condiciones, el único medio de darse cuenta del modo como los comandantes de Companía conciben la progre­sión de la instrucción de sus soldados, es estudiar los trabajos pu­blicados por los Oficiales que exponen el empleo del tiempo, tal como ellos lo han distribuído ó como la experiencia les ha ense­ñado á distribuírlo para la tropa colocada á sus órdenes. Un trabajo de esta naturaleza, publkado en Berlín con el título de Instrucción d el recluta de infantería en terreno variado, merece llamar la atención por la sencillez del método, y el lógico criterio que denota ; á continuación estudiaremos sus rasgos principales. Según dicho trabajo, la instrucci6n del recluta sobre el terre­no requiere diez semanas á razón de dos ejercicios por semana. Debe empezar desde la segunda semana después de la inscripción de los reclutas. Antes de que se incorpore al Cuerpo el contingente, los ins­tructores ejecutarán por sí ntismos la serie completa de los ejer­cicios progresivos. La instrucción empieza por una sección preparatoria, á la cual los reclutas asisten como expectadores, á un ejercicio de com­bate ejecutado por soldados veteranos. La elección del terreno para e~te primer ejercicio 110 es indiferente, es necesario que el defensor encuentre en él lugares cubiertos con un campo de tiro de 8oo metros como máximo, y, además, que el atacante tenga medio de tomar distintas posiciones en la zona batida por los fue gos de la defensa. Se reúnen, para este ejercicio, dos Compañías en una sola, y los soldados se proveen de cartucho sin bala, á fin de dar á la ac­ción el mayor grado de realismo posible. El partido de la defensa coloca algunos centinelas y destaca una ó dos patrullas á cuyo encuentro marchan las avanzadas del atacante . .l\llientras se cambian algunos dis aros, el director del ejer- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 371 cicio hace observar á los soldados los puntos en donde podrían hallar p. otección los centinelas y las patrullas, las condiciones en que mejor podrían col-.>carse para tirar, etc., etc. El ataque empieza luégo; los instructores indican el por qué del orden disperso, lo relativo al modo de reforzar la línea de ti­radores y de extenderla; las variaciones en la intensidad del fuego y los avances rápidos sucesivos. El director del ejercicio da sus órdenes para que, en el mo­mento del asalto, la posición esté sensiblemente desguarnecida, á fin de hacer comprender á los soldados que, si el ataque ha tenido éxito, ha sido debido á la eficacia de los fuegos, y no á causa de la forma dada á la ofensiva. El ejercicio termina por el envío de patrullas encargadas de perseguir, con el fuego, al enemigo que se bate en retirada. A partir de la tercera semana, el recluta toma parte activa en los ejercicios. Desde entonces, todos los Pjercicios tienden á conse­guir la instrucción respecto á cuatro asuntos diferentes. r. 0 La utilización del terreno. 2. 0 El empleo del alza y las reglas de tiro. 1· 0 La distinción de los objetivos. 4.0 La apreciación de las distancias. (Concluirá en el próximo número) • • • LECTURAS DE HISTORIA PATRIA PUN1'0S PRINCIPALES DE LA VIDA. PÚBLICA DEL LIBERTADOR (Véanse los números 52, 53, 54, 55, 56, 57 1 58, 59, 6o, 6z, 63. 64, 65 y 70) XXII La prueba mejor dd talento político de Bolívar consiste en haber ideado la creación de un gran Estado compuesto de los territorios de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, pensamiento que logró ver felizmente realizado el 17 de Diciembre de 1819, fecha en que el Con­greso de Angostura lo aprobó por unanimidad. Pocos días antes, en el recinto de aquella augusta Corporación, se dejó oír la voz elocuente y cuasi profética de Bolívar, quien, haciendo justicia á los hijos del suelo de aquende el Táchira, exclamó: "El pueblo de la Nueva Granada se ha mostrado digno de ser libre. Su eficaz cooperacíón reparó nuestras pérdidas y aumentó nues­tra fuerza .••• "Los granadinos están íntimamente penetrados de la inmensa ven­taja que resulta á uno y á otro pueblo de la creación de una nueva República, compuesta de estas dos naciones. La reunión de la Nueva Granada y Venezuela es el objeto único que me he propuesto desde mis primeras armas ; es el voto de los ciudadanos de ambos países, y es la garantía de la libertad de la América del Sur." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 372 BOLE'l'ÍN MILI'l'AR Por la ley fundamental de Colombia, que el Libertador sancionó lleno de júbilo, se decretó la unid o~ d de la República, compuesta de la Capitanía general de Venezuela y del Vireinato del Nuevo Reino de Gra:- ada. En cada una de las tres grandes porciones de territorio en que q ucdaba divtdido el nuevo Estado, Venezuela, Cundinamarca y Quito, gobernaría un Vicepresidente nombrado por el Congreso. X XIII El 2 7 de N oviembrc de 1 8zc se verificó en el pequeño pueblo de Santa Ana-situado á la mitad del camino cutre Trujillo y Carache­la memorable enrrevista del Jefe español Morillo y Bolívar. Un día antes se había firmado por los comisionados de ambos ejér­citos el tratado de regularización de la guerra y el de un armisticio que debía durar seis meses. Fue Morillo el iniciador de esta medida, que dejaba entrever un término á la guerra. La entrevista de Jos dos denodados Jefes tenía que ser memorable por más de un motivo. M oralmente ella implicaba ya, por parte del Jefe español, una es pecie de reconocimiento del derecho, ó siquiera fuese del triunfo, de las armas patriotas acaudilladas por el Libertador. Fue l'Vlorillo el primero ~ue llegó al pueblo de Santa Ana acompañado de varios Jefes y edecanes suyos, de los cuales destinó cuatro para que se adelantasen á esperar y recibir á Bolívar, y luégo él mismo, después de ordenar que se di pusiese lo conveniente para alojar y atender debi­damente á sus contrarios, salió á re·cibir al Libertador á las afueras de la población. Cuando se avistaron los dos Jefes, ambos echaron pie á tierra, abra­zándose con las m<{s cordiales m u es tras de recíproca cortesía. Es fama que Bolívar en aquel día supo cautivar á Mo::-illo y á sus acompañantes con la diestra elocuencia d~ su verbo; se expresó con la vehemencia que le era habitual y con la rara sagacidad de su espíritu, que sabía ya imponerse y dominar en dondequiera, lo que arrancó aplau­sos á sus contrarios. En la mesa brindó por tocios los hombres "dignos, por los que, al través de males horrorosos, defendían y so s tenían la libertad; por aque­llos que habían muerto gloriosamente en defensa de su patria ó de su go- . . bierno; por los heridos de uno y de otro ejército." Admírese el talento de aquel hombre irresistible, que desde los al­bores de nuestra existencia política, supo formar el ejército en los mol­des firmes é inamovibles de amor á la patria, de dignidad personal y de respeto por la justicia. Ya se ve que si algo estable, puro y libre de bajezas, conservamos en la azarosa 1 ucha de la República, lo deb ~ mos también al Libertador de cinco naciones, que supo con su genio y su hidalguía engrandecer la carrera militar. A tal punto llegó la elocuencia nativa de Bolívar, que el mismo Morillo, seducido por la palabra persuasiva de su grandioso rival, pro­puso que en el mismo punto en donde en ese día ~e habían abrazado, se levantase una pirámide que, teniendo en su base · inscritos los nombres de los que habían firmado el tratado de regularización de la guerra, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 373 transmitiese á la posteridad tan grato recuerdo. El Libertador y el mis­mo Morillo condujeron personalmente al sitio indicado una piedra an­gular, que fijaron allí como base del proyectado monumento, y parados sobre ella, se abrazaron de nuevo. ( 1) Bolívar permaneció con l\1orillo hasta el siguiente día por la ma­fiana (28 de Noviembre de 1 8zo), y entonces se separaron. Ese mismo día escribió e! General Moril1o á su amigo Pino una carta, en la que refería el hecho que dejamos apuntado, y entre otras frases lisonjeras para el patriotismo de los hijos de Colombia, decía: "Bolívar vino solo con sus oficiales, entregado á la buena fe y á la amistad, y yo hice retirar inmediatamente una pequefia escolta que me acompafiaba. No puede us ted ni nadie persuadirse de lo interesante que fue esta entrevista, ni de la cordialidad y amor que reinó en ella." (Continuará) BOLIVAR ORADOR MILITAR (Continuación) Por las mismas razones nos parecen nat~lrales y propias de la situ,ción la respuesta de Mario a \ :>retor de Utica, que le intima­ba partir: "Di á tu amo que viste á Mario fugitivo sentado en Jas ruinas de Cartago "; y la de Pompeyo, á quien hablaban de las vic­torias de César: "En cualquiera parte de 1 talia en que yo dé con el pie, brotarán legiones"; y la exclamación de Camilo cuando halló á los Senadores pesando el rescate de Roma al caudillo galo: "El hierro y no el oro debe rescatar á los romanos." En ocasiones una de estas frases es el arranque de una supre­ma resolución. Bolívar, en medio de la batalla de San Mateo, vien­do que la balanza de la victOria se inclinaba á sus contrarios, echa pie á tierra, manda desensillar su caballo, y grita á sus soldados : "¡Aquí, aquí moriré el primero!" palabras que recuerdan las de Si la, quien, para detener las huestes que huían, dijo arrebatando una bandera: "Es glorioso para mí morir aquf. Si os pregunt
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 82

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 84

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 84

Por: | Fecha: 30/01/1899

• l Boletín Militar DE COLOMBIA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Revista Militar Colombia na BOLE IN MI TA Organo del Ministerio de Guerra y del Ejército -··-- DIRECTOR FRANCISCO JAVIER VERGARA Y VELASCO Coronel, lliembro do la Sociedad Colombiana do Ingenieros TERCER A~ O- TOMO V -··- - Números 84 á 110, de 30 de Enero á 29 de Julio BOGOTÁ-COLOMBIA UfPR.E .. 1'A NACIOXAL-CALLE 9.a, N.o 175U ~ 1899 ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. INDICE DEL TOMO V Números 84 á 110-Enero á J ulio de 18 99 OFICIAL Págs . Alocución del Presidente de la República el 20 de Julio. ... . .. 401 Alocución del Minis tro de Guerra el 20 de Julio . . ... . ....... +03 Ascensos . Decreto de 10 de Julio; los su s pende inddinidamente. •P7 Ayudantes de Estado Mayor. Resolución número 8 de to de Fe-brero . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. - . .• - . . • . . . . 3 3 Ayudantes de Estado Mayor. Resolución número 10 de 2.3 de Febrero. . . ....... ...... .... . . . . .. .... . ..... . ... . . 81 Archivos históricos particulares. Archivo Re trepo .. . ..•.. .". .. 177 Archivos históricos particulares. Archivo Santander . . . • • • • • . . 194 Bajas de tropa. Rcsoluci6n número rz... .... .. ... ... . . ..... . 372 Batallón Pidúndta-Su e cado actual. ..... ..... .... . ...... J 78 Batallón Urd11neta. Tiro de M auser .. ..... ... . .. . .. ---. . . . . 3 Z+ Conducta de Jefes y Ofic iales . . . . . .. . . . . ... . . . . . . . . . . . . • . . . 321 Dec retos expedidos por el Ministerio de Guerra en el me de Marzo . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . r 96 Empleados administrativos: se le s pagan los sueldo en los respec-tivos e uarccles generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 418 In tru~ciónlen el ~jérci,to-Instrucci ó n militar (geografía é histo-na). Resolucwn numero 9· .... - .. . -... .. . . . . . . . . . . . . . 34- Instrucci6n civiL Disposición del Mini terio de Guerra .. . . . . . 97 Instrucción civil. Batallones AyArllrlio y .Btírlmln.. ....... . .... 198 In~trucción civil. Bacallone Art il/o·í11, .Á)'(lCflclio y N ar iñ1. • . . 2 57 Instrucción civil. Batallones Grn11nd~roJ y Sacre . . . • • . . . . . . . . "27+ Itinerario militares. Orden para formarl os .. . - ....... . •.• o.. 195 Itinerarios militares. Vía de mbalcma . . .. .. o.. .... . . . . . . 226 )cinerarios militares. Vía de Fu agasugá . .. . . ..•.......•. o. . . 274 Itinerarios militare . Vía de Honda. . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . 3 39 Itinerarios militares. Vía de 1 bagué . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . • 292 Itinerario· militare·. Vía de Tunja ..... . • .. • . .. - . . ... ... . . 2R9 Itinerario~ militare~. Vía de baté. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 6 Medicina _2ara soJd:tdo s enfermo . Resolución numero 20.. . . . • 3 S Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. VI BOLE1'fN MILITAR Nombramiento de O ficiales. Resoluciones "igentes •........... Montepío Militar. D ecreto de pensión, Norberca Vargas de Ro-dríguez . . . . . . . . . . . . ......... .. ....... . .......... . Montepío Militar. D ecreto de pcnsi6n, Rosalbina Mufioz de Abello . . . . . . . . . . . • • • • . . . . . . . . . . . . . . . ...... .. ...• Montepío Militar. Informe del Inspector general del Ejército so-bre la Tesorería . . . ... . . .... . ... . •.•................ Palomar es militares . Resolución número 1 S· .•............... Pie de fuerza. Su reducción . . ...... .. ... . .... .. . .•....... Pie de fuerza. Dec reto número 3 I 2 de 20 de Julio li 'cenciando otros I, ooo hombres. . . . . . . • • . • . . . . . . ...... . . . . . • • • .. Puente de Honda. Paso de tropas .. . . . . . . . • . •. .. .... . ..... Superintendente general de las fuerza del Atlántico y sus fun-ciones. Resoluci6n número 13 . .. . .......... . ........ . Visitas . Visita del Gobernador de Bolívar al parque de Oartagena. Avisos oficiales ................ .................. - ...... 48 DOCTRINAL • ESTRATEGIA, TÁCTICA Y FILOSOFÍA DE LA GUERRA 193 37 Abastecimiento de municiones en el combate ...... . . . . . . . • . . 8 3 • Actuales (Las) format.ioncs de las tres armas (infantería, ca-ballería) .. .. .............. - .......... -.- ... -· . 294 y 353 ¿ Oaben secretos en lo militar ? • • • .. • • • . . . .. • • • • • • • . • • • . • • • 388 Cálculo (El) en la direcci6n de )as operaciones militares . .... . Espíritu (El) de iniciativa. ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . 200 Evoluciones de combate (Las) con las tres armas .•..••... . 7 y 56 Fortificaci6n pasajera ..... ... . ... . ... . . • - .•.. .. • - . . . . . . . 41 Fuerza (La) de los Batallones . . . . . . . . • . • . . . . . . . • • . . . . . . . . 307 Guerra (La) con p61 vora sin humo .... . ... . .... . ... . ..... -. 65 • Guerra (La) de rnontafias. ...... . .. . ............... .. .. 161 Guerra (La) de noche y las maniobras nocturnas.. • • . . 3 y 52 Instructor (El) de reclutas.. .. . • . . . . . . . . . • . • . . . . • .. 86 y 1 10 Manual de guerra moderna. . .. . .. .... . . . . . . . . . . . . . . . • . . 17 N apole6n Jefe de eiército, según la crítica alemana .. . . .. 31 o y 390 aturalez.a (La) de la guerra moderna. . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . 209 Oficiales (Los) y cuerpos del ejército . . . . .. . .. .. ...... - . 312 Reglamento para el servicio en campaña en el ejército italia-no . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . • 5, 24 y 202 Terreno (El) como campo de batalla .•.. . ... . .••..... - ... . - 305 GEOGRAFÍA Mir.TTAR Aneroide (El) en el cálculo de altitudes ... .. ... . . . . . . . . . . • • 325 l Cuál es la superficie de Colombia ? .. . .•• · • •••• . •••• - • • • 3++ Geografía militar-Introducción á s u e tudio . . . . . . . . . . . . . . . 4-3 Geografía militar de V enczuc:la (orografía) . . ... ... .. .. 2 r + y z6~ n as teri sco in dica la picz:t que no tienen s u concht ion en te tomo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ÍNDICE DEL l 10MO V • Itinerarios militares de . Cod.t z :~.i (frontera de-l Sur) Río i\Iagdalena (El) hace medio siglo ... . . . ....... .. . HISTORIA MILITAR , 143 y 314 y vn: P.ís. 182 377 Ayacucho-t oca táctica. . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . • 1 so Campaña (La) de Boyacá, hi toriada por los pcnin ulares.. . . . . 67 Campaña (La) de Marengo ................... -- ..... S7 y x6s Cinco (La · ) batallas decisivas dc la guerra de Independencia.. . •P 3 Clero (El) en la guerra de Independencia .............. - . . . . . 2 S 3 Cuadro sin6ptico, cscadi tico y geográfico de la guerra de Inde-pendencia en Oolombia... ... . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . .¡.oS Cu toz7.a (La batalla de) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24-S Ejército español (El) á principios de 18zo................... .p6 • Estadí cica (Una) de gt.1crra civil-Guerra de 1876-77 ..... . . . 360 Guerra de la Indepcndencta... . . . . . .....••.• ... ........ - 40S Grandes (La) jornada~ de la Magna guerra . . . • • . . . . . . . . . • 409 Hi tona militar de Colombia. . . . . . . . . . . . . . . . . ... · · ..... - ~P 9 Libro de Oro del soldado colombiano. (VC:a e Instrucción, etc.) Marcha (La) incomparable. Batallón umancia . . . . . . . . . • . . 98 '' Mcmorias "de D. Pablo Morillo, 104, t 19, 1 7, 169, 217, 2so, 271,303,33SY·························· ···· ····· 398 1819-Campaña de La Cordillera-Fuerzas españolas.... . . . • 133 I8rs-Waterloo. Página sobre un libro . . . . . . . . . . . . •. . . . . . 27s Napoleón Jefe de Ejército . (Véa e Estrategia, etc) .......... . Pan t. no de Vargas. Parte oficial del Jefe espaiiol..... . . . . . . . . . 92 Premiosa necesidad. J~ cribir nue tr.t historia militar . . . . . . . . . . 113 Principales campa• as de la guerra de Indcpendcnci3.... . . . . . 4-1.~ • Recuerdos de la guerra de I 876 y J 877. 1.04, 234-, 281, 364 Y 394 Ricaurtc. Nota biográfica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 so • Robert Lec. Juicio crítico militar. . . . . . . . . . . . .. . .... ·. · 179 • Stados U nidos . N u e va división militar en el rerntorio . . • . . • . • 61 MORAL Y DlSCl PLINA • D eber (El·) militar .. . ..•......•.••......•• . ••• •• - .. . 129 145 Educación (La) militar.......... . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • . • . • . . 35 Espíritu (El) de iniciativa. ....... . ................... . . . . 200 Fue rza de las instituciones en Roma . . . . . . . • • . . . . • . . . • . . . • 2 3 J Moral mil-itar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . • . • • . • . • . . . • . • 21 9 L a gue rra . Estudio filosófico . . . • • . . . . • • . • . . . . . . • . . . • •... 90 1 o 1 O rden de Antafio .... . . . . . . . . • • . . • . . • . . . . . . . . . . • • • • • . • • • zo8 CRON[CA Y VARIEDADES Bibliografía. La vida soórt las alttu mesetf1J- Rtformas m la taba - llería . . .. . . - . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • 3ó8 Crónica. Guerra hispano americana; la batalla de Orndurman: Rusia, Alemania, Japón .. - . . . . . -.. . ....... . . . ..... .. 17 5 Crónica. Marinas Gle guerra; Alemania; Inglaterra ; abismos en el mar; Rusia; Londn·s; Bomba y .. . ... . . . . . . . . . . . . . . . . • 19~ Crónica . Nuevo fusi l austriaco . . . . . . . . . . . . .. . . . ... .. •. • P•• zo8 Crónica. Cómo fue destruído el f/izcaya,· útil medida; lección ob­jetiva; semblanzas hi · tór-icas..... .. ..... . . . .. .. . . . • . . . 223 Crónica. Brasil; Estados Unidos; Espafia; Francia¡ rectificación. 2.3 9 Crónica. N u evo Rernington; carruaje de montafta; cañones de hilo de Olcero. ..... . . ... . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 302. MáximGs militares .. .... .. . . .. . ..... ... . . -- · .. . . . .. . 352 38+ Orden público . . . ...... .. ...... ..... . .. 172, 221, 255, 288 348 Peregrinaci6n militar . . ... . ..... .. - ....... . . .. . -4-S, 77, 12 5 128 A la prensa militar latino- ameri cana ..•. •. • ... • ~ .. - . ... . . • 369 .AD't"ERTENCI Á LO :m "CUADh1RN ADORES L os ocho supl e me ntos pll blicados l>obre la guerras de 1S4o y 1854. no se de ben encuade rn a r co n el prese nte volumen; al fin del tomo vi se insc r ci\.nl.l las portadas é ín d ices clcl c aso, para formar con ellos y los que se publiquen en el semestre volúmenes especiales. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ARO lii :Sogorá Enero 30 de 1899 ---·--- ORGA O DEL ML.\1 TERIO DE G E Y DEL EJERCITO ---·--- DtRl:CTOR AD-HP.NOR% 1, FRANGISGO J. VERGARA y VELASGO Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros --····-·-·-··--···-.. ·····--.-·-·------····-····--·-----------------·--·-·········- .. ·-········--- -··· ·····---------·--------········- Son colabo)·adO>·e natos de e te pedódico todos los Jefes y Oficia/m del Ejército de la R ~pública . SE CION D CTB N AL ---·- E :t. O A la O 'C' ":t. O EN LA DIRECCIÓ.~: DE L S OPER CIONEd MILITARES (arreglado del ft· ucés) l . La guerra es cuestión de cálculo ¿ Cómo han ganado us campañas lo · grande capitanes ? ¿Por que fueron encidos us contrarios ? Napoleón, pintándose á sí mismo, dijo un dJ á Roederer : "Trabajo iempre, medito much · i sil!mpre e toy listo á responder •t todo y á hacer fren­te á todo Jo que ocurre, es porque antes de emprender cualquier trabajo o empre a, he meditado largament-.. obre el particular y previ to lo que puede uceder. No e~ en verdad que un genio me revele de pronto y en secreto todo lo que debo decir ó hacer en una circunstancia inesperada para otros; quien me ilumina es la reflexión, la meditación. Trabajo siempre: omiendo, en el tea­tro, en el pa~eo; por b noche dejo el ueño para trabajar." El trabajo, la rcfle ion la meditac-ión, ese es el secreto de lo::. que 1 gran cor nar la altura, y entre sold dos el m ' todo ra­donal del trabajo e b. a pri nci pal1n n te obre el calculo. Odele­bcn en u histori de la c::unpaiia de Sajonia escribe : gic , por la profundidad de u pensamientos y la exactitud de us cale u los estrategicos., En la correspondencia Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4 BOLETÍN MILITAR de militares americanos, á quienes el vulgo considera como unos ignorantes, hay más de un rasgo que los pinta un tanto análogos á Suvarow, en tanto que otro.:. reputados como grandes guerreros, no tienen realmente de generales sino el nombre. La citas pueden aumentarse cuanto se quiera, pero son in ­útiles porque hay unanimidad entre los generales célebre , para declarar que la resolución de lo problema militares no está en la imaginación sino en el cálculo : en la guerra no hay inspiración, sino cálculos rápidamente hecho . Ya Buffon dijo : ''El genio está hecho de paciencia." Así, aprender á calcular y á calcular con rapidez, es la primera necesidad del Oficial que ambiciona ga­narse un nombre en ]a noble carrera de las armas.-(Contmuará). --· ....... -- Y L S ~1 J"IOBR S NOCTURx AS (Esel'ita en francés por el Mayor A. Ohevalme) INTRODUCCl ON Las operaciones nocturnas apenas están indicadas en los últimos reglamentos sobre maniobras ; tampoco ha'\ merecido mayor atención en los diversos reglamentos sobre ervicio en campaña. Las dificultades de ejecución, la fatiga que de ellas resulta para las tropas, la po ibili­dad de graves acontecimientos, han mantenido largo tiempo en descré­dito las marchas y combares nocturnos. "En el ejc!rcito francés hay tendencia á desconocer la eficacia de las operaciones nocturnas, olvidando los resultados extraordinarios que obtuvieron quienes supieron habi ' uar su tropa á esta clase de manio­bras (Circular Mi11i1terial, de 2 3 de .Abril de 1887 ) ." Los alemanes durante la guerra de 1870-187 1, hicieron frecuente uso de las operaciones nocturnas, con buen éxito, y sus principales es· critores las preconizan en esp ... cial contra nosotros: "Los ataques de no· che, dice el Príncipe Federico Carlos, no son del gusto de los frances~s; parece les remen sin duda porque en la noche su haLit ual desorden de generaría en completa disolución ( Aine 111ilitarisdu Denksdzrift)." Los destructores efectos de las armas de repetición y calibre redu­cido, el desarrollo de la fortificación pasajera, que ha sido su natural consecuencia, multiplicarán en lo futu:o las circunstancias en que sea preciso maniobrar y combatir durante las horas que se ha solido consa­grar al descanso. Además, en las guerras futuras sin duda las batallas durarán va­rios días, por lo cual no puede admitirse que la noche sea una tregua, quedando la victoria á favor del ejército que mejor haya sabido utili­zar las tinieblas. Hasta antes de la batalla, cuando la acción decisiva esté pre\•ista, la oscuridad favorecerá las concentraciones de tropas 6 las maniobras ejecutadas para burlar las combinaciones del enemigo y quebrantar su moral. Después de un éxito durante el día es posible que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN MILITAR una acci6n enérgica por la noche convierta en desastre completo lo que no era sino un fracaso reparable con algunas hora ~ de tranquilidad. in embargo, la guerra nocturna es, como toda máquina imperfec­ta, á veces más peligrosa para el que la usa que para el que debe sufrir sus golpe : para emplearla es prcci o adic trar en la paz oficiales y sol­dados. La importancia que los alcmanc · dan á esta parte de la instruc­ción de su ejército, dice bien claro las esperan zas que en ella fundan. No podíamo quedar atrás en esta vía, y desde 1887, por mandato del Ministerio, con agramos cada año doce sesiones á las operaciones nocturnas ; pero esos ejercicios, practicados en torno de los lugares de guarnición, no producen todo el re ultado que era de e sperarse, pri­mero porque el terreno no es propicio y es muy conocido ; segundo, porque faltos de experiencia la mayor parte de los oficiales, carecen de método para la enseñanza y ga tan en pura pérdida el tiempo y las fuerzas -uyas y de u oldados. Las operaciones nocturnas de los ejército de París y de Versalles fueron relativamente numerosas ; librámo · también algunos combates de noche en torno ele Metz y de Belfort ; la hermo, a retirada del XIII cuerpo (Vinoy) después de Sedán, puede ser relatada todavía por mu­chos de los que en ella tomaron parte, pero son muy pocos los Oficia­le que han practicado suficientemente la guerra nocturna para que co­nozcan de un modo práctico todos los detalle . Necesario es, puc, recurrir á lo· libros, y en e · to campo vastísi­mo se abre al investigador, porque se hallan ejemplos de operaciones nocturnas hasta en la Biblia (r), y preceptos muy abios hasta en los autores militares griegos y latinos. Desgraciadamcn te, como lo dijo el General De Brack, " la guerra no está toda en los libros," y el pre ente estudio por la fuerza, contará mucho vado . "Porque¿ cuánto cda preciso vi ir y en cuántas gue­rra haber tomado parte ? ¿Cuántas faltas han debido comctcrsc para de ella derivar. propia experiencia? ¿Y e uánta peripecias haber corri­do para tener pleno y cabal onocimicnto del arte de la guerra y a í con· venir e en perfecto obrero i no apro\·cchamos lo ejempl s anteriote para que nos irvan de ense11anza doctrinal? Ciertamente que no habría buenos ca itanc ~mtcs de que hubicr n llegado á su má decrépita \'e­jez ; preci o es recurrir á los hechos de lo otros sin lo cual pocos sa­brían algo y muchos serían ignorantes por completo. (De 'igcncre)." En lo general, el e tudio de la co as de guerra cutre los antiguos e de dudosa utilidad ; pero no ·ucedc lo mismo al tratar e de las ope­racionc nocturnas, en las que el poder y perfeccionamiento de la ar­mas de fuego pierden su importancia. De noche el valor individual, la sangre fría , la autoridad del jefe, la di<>ciplina y la cohesión de la tropa on lo factorc principale del éxito, y en e te campo, que puede ser la única alud de la patria en ciertos ca os, lo que era verdad en tiem­pos de Ciro, n fbal ó é ar, lo e aún en pleno ig1o XIX, si, prescin­diendo de detalle , nos elevamos á las reglas generales del he_cho. (C ont iJifurrá) { 1) Moi és l'sc.pó á t.-. pcrsc~:uci ·n d 1 Fantón por mcs i raclitas on una sorpresa nodurna aJ ampo fiti tco. El •jército patriota ucumbio J:O el .t .tlto noc.l"urno el· Rin 'u de lo Toro se ntradictorias con las conte­nidas en este Reglamento, quedan abrogadas. N ós ordenamos que el presente Decreto, sellado corno e tá con el sello del Estado, se i t·serte en el Registro Oficial de Leyes y Decretos del Reino de Italia, di poniendo que todos aquellos que deben observarlo lo cumplan y lo hagan cumplir. Dado en Monza, á 16 de Septiembre de 1896. HUMBERTO PELLOUX I MANDO SUI ERIOR Y E 'PADO MAYOR 1.0 Preámbulo-El Comandante supremo proveé á la direc­ción de las operaciones por medio de lo Comandantes de las gran­des unidades (ejércitos, cuerpo de ejercito, divi:iiones) ; proveé también á l~s nece idades del ejército por medio de los Intenden­tes (Intendente general é Intendentes de ejército). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 7 Los Comandantes de lo Cuerpo de tropa y de las divisiones funcionarán como Intendente de sus respectivas unidades, para lo cual deben coordinar la acción de las direccione y de los oficiales encargados de los servicios especiale . Las funciones de los IntendPntes, sus atribuciones y su de­pendencia gerárquica serán el objeto de un nuevo reglamento. 2 . ° Comandantt! t'n J tfi-Cuando u Majestad el Rey no ejerza per onalmente el mando del ejercito movilizado, delegará sus facultades á un Oficial general, que tomará el título de Co ­mandante en Jefe. En e te caso y en el acto de la movilización, se e tablecerán las relaciones de ordenanza entre dicho Coman­dante, el lVI.inistro de Guerra y lo demás miembros del gobierno. La responsabilidad de la direcciim de la guerra incumbe Íntegra y exclusivamentt! al C?mandrmt · en ]ife- u autoridad militar se extiende, ademá , del ejercito movilizado, en lo que concierne á las operaciones de ]a guerra, á toda la pla7...as fuerte , á todas la autoridades, cuerpo, ser icios y establecimientos militares que se encuentren en el territorio dedarado en estado de guerra; en caso de necesidad, puede delegarla á los Comandante gener-ales de ej r­ciro para el territorio en el cual obr n . Los Comandantes genera­le de ejercito tambien pueden, en cierto ca os, delegar autoridad á los Comandante de cuerpo de ejército que l ,s están sub rdi­nados, y un á lo Comandante de la divi ione . La autoridad militar del Comandante en Jefe se extiende igualmente á la marina real, iempre que así lo exija la nece idad de coordinar la acción militar marítima con la accit)n militar te­rrestre . El Comandante en Jefe e tará inve tido, además> de 1 auto­ridad pohtica en el terrilori ocupad . El Comandante en J efe regula l s relaciones políticas y mi­litares con las tropas alhda y con el enemigo ; p r u pr r)ia au­toridad puede concluir nvenciones militare, tregua, ~u pensi - nes de arma y armi ticio de corta duración. Sin emb. rgo, las onv nciones y armi tici que modifiquen esencialmente la i-tuaci6n recíproca de lo belio-erante y pr ·up ng 11 preliminar para l e nclu ióu de la pa7., n p dn'ln e tipul, r e in el e nsen­timient de Su i\1ajestad el Rey. El Comand n te en Jefe puede m di lic r el or e n de batalla . ToJas la· e e tione rd, ti \'a al per· n :ti d oficiales genera­les e tán om·_ ti da al Coman 1nte en Jefe, u ce iend lo propi con la propuestas p ra Jo ~ •t cen · de oficie le y cm pleado que hagan parte del e · ercit m H'ili7,ad y 1 r1 Ll pr pue ta p ra e n­ferir recompcn a . También tendr: la facultad. de retirar el m nd ó d r de baja a los ficiales que re ultaren inepto p ra desempe­ñ r el carg que . e le había confi d . E l Com, nd nte de una fuerz.a con idt r.tble d .... tropa· que obre de un ·rnodo independiente, en un teatro de guerrc epc1rado Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MI L ITAR del en que funciona el grueso del ejército, tendrá las mismas atri­b uciones que un Comandante en Jefe, salvo las modificaciones que aconsejen las circunstancias y el gobierno formule para ese caso especiaL- (Continuará). --···-- CON LAS TRES RU S REU IDAS (r) (Oontinnf\ci6n) Evolucione s d e combat e Las grandes evoluciones de combate tienen por objeto adiestrar indistintamente á todas las jerarqufas, y más especialmente á los oficia­les superiores y generales, en aplicar, en grande escala, el modo de ini­ciar y dirigir los combates ; en una palabra, en la táctica de las tres armas . Eu la organización de los cuerpos que las componen y en su dis-tribución táctica, debe tenerse prcsen te : J .o El objeto que se .rata de alcanzar. z.o El terreno en que se opera. U n cuerpo de tropa constituído puede disponerse para el combate l o m i m o estando en posición que en orden de marcha. P ar a disponerse al combate e tando en posición 6 en marcha, se debe forma r siempre en dos líneas, y si las fuerzas lo permiten y lo exi­gen las circunstancias, tener una reserva. La primera línea está llamada á tomar parte directa en el comba­te, y l a que está á su retaguardia ( egunda línea) es la destinada á re~ forzar1a y también á relevarla. L a reserva, por otra parte, constituye el sostén de todo el cuerpo combatient~ , y no debe emplearse má que en los momentos decisivos y sobre aquel punto de la acción donde su presencia sea reconocida­mente necesaria en concepto del comandante en jefe. En circun tancias ordinarias, la primera línea emplea la mitad de sus íuerzas en orden di perso, atendiendo cada batallón á cubrirse por sí mismo conforme á lo g u e indique el terreno y las fa1...<.S del combate. La segunda línea mantiene us batallones en columna de compañía 6 formados en línea de col u m nas de com pati{a á di tancia de de plie. gue, y esto también con arreglo al terreno. La reserva se dispone como la segunda línea, pero en orden ce­rrado. La distancia normal entre la primera y la cgunda linea será de 300 á 4-00 metros, manteniendo la reserva esta misma di tancia de la segunda línea. Estas distancia pueden, sin embargo, aumentarse 6 dis­m inuír se según e l terreno en que se combate y demás circunstancias . L as evoluciones deben verificarse siempre con calma y regularidad; (1) Este estudio se continúa r prorluciendo por haberse principiarlo su inacrción en números anteriores ; pero 13 Dirección no asume responsabilidad nanto .í las doctrinas que en ~1 se preconizan y á su aplicación con el armamento moderno . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE~'ÍN MILITAR 9 no es necesario que todos los batallonc se muevan uniformemente; pero dt.:ben verificarlo ordenados y en ilencio. sí, por ejemplo, un regimiento que deba desplegarse, lo hará sirviéndose de aquella formacionc que estime má convenientes, mo­dificándola también segt1n las ondulaciones del terreno que deben ser­vir para cubrir las tropa en us mo irnientos. Los jefes de lo batallones alargarán ó acortarán á voluntad los intervalos que la separan, y a imi mo modificarán su respectiva posi­ción, según indique el terreno sobre que se encuentren, siempre que mantengan entre í la ligazón necesaria. Por consiguiente, dC) batallo­ne , para marchar á cubierto, podrán estar uno al lado del otro ó uno tra otro, mientras un tercero podrá alejarse de los demás más de lo que debiera á fin de que todo· se dirijan más segura y rápidamente sobre el punto que deben ocupar en consecuencia del movimiento general ó de las órdenes recibida . Con la modificaciones y configuración del terreno varían y se mo­difican las formaciones de los batallones, bajo la responsabilidad de sus jefes, y con la advertencias hechas no se separará nunca el regimiento . El batallón de dirección no debe imponer un enlace material de distancia ó de alineación, sino por el contrario, consticuír una unión moral, que haga po ible la redproca cooperación, sir iendo á los demás batallones como de base y de guía, á fin de que cada uno, con Jos con­riguos, arregle por aquél sus movimientos. La formaciones de combate, lo mismo para el regimiento que para la brigada, y ha ta para una di visión, son en líllca 6 en ala, siem­pre, por supuesto, en dos línea . Lo cuerpos aislado ó en posición tendrán una segunda lfnea ó una reserva, ó también ~ma y otra ; en cambio, los que estén en mar­cha llevarán una vanguardia y una retaguardia, con destacamento de artillería y caballería. En el combate la caballería y la artillería se distribuirán con arreglo á la· circ un rancias y á la órdenes del comandante en jefe. La mi ión de e · ta armas es una \'cccs preparatoria ) otras com­plementaria ; por con iguiente, debe armonizarse con la marcha gene­ral del combatt: y no con los movimiento parciale de La infantería. La artillería debe buscar po iciones á propó ito para ella, fuera del radio del fuego de la infantLría enemiga ; pasado este límite, la elección de po icionc depende principalmente del terreno, y debe, en lo posible, aproximar.c á la tropas que haya de batir. La caballería apro\'echará también lo · accidentes naturales del terreno al avanzar sobre el enemigo, para no ufrir dcma iado antes de alcan~:irlo. 1\l pasar al orden de combate, tanto del orden de marcha como e cando t:n posición, los parque de municione y los bagajes se coloca­ntn tras de la ·egunda líne ó de La re erva cuando la haya . Si se presume ~.:1 combate, Lo carruaje y demás impe~imcntos que siguen á la tropa· deben dejarse una marcha á retaguardia, y en ca o de encuentro inesperado, e harán apartar de tal manera que no emba­racen lo movimicn os de la rropa , de modo que, en ca o ncce ario, puedan replegarse por un camino lareral, evitando que sirva de ob tácu-lo en la línea directa de retirada. · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 10 BOLETÍN MILITAR De los encuentros con el enemigo Como dijimos al hablar de las facciones de un batallón contra­puesto á otro batallón ( 1 ), puede suceder el tener GUC combatir : a) A causa de un encuentro inesperado, hallándose en marcha los dos panidos adver arios. 6) Con el objeto ofensivo de atacar al enemigo para batido, re­chazarlo de determinada posición por él ocupada, ó también con el solo objeto de obhgarle á de plcga sus fuerzas. e) Para defender una posición ocupada de antemano, mantener un punto determinado que se ocupa en el mismo momento, ó bien para entretener al enemigo que persigue y dar tiempo al grueso de las tropas á retirarse sin ser molestada . Los combates que tienen lugar por encuentro ine perado conser­van el carácter agrnivo y difensivl) al terna ti va m en te, según las di versas fases y períodos de la acción, hasta que uno de los adversarios toma resueltamente la ofensiva, obligando al otro á tomar la defensiva . No pudiénrlose prever antes del combate las consecuencias de un encuentro inesperado y cuándo podrá tener lugar, es de absoluta nece-idad y de la mayor importancia el cubrirse icmprc en las marchas, con un servicio de exploración hecho á grandes di tancias por la caba­llería, y por el de seguridad y reconocimientos hecho por las tropas de la infantería de vanguardia y flanqueadores . Para maniobrar en todos sentidos y direcciones se nece ita e pacio libre proporcionado á la fuerza de que e dispone, debiendo el orden de marcha ser tál, que permita pa ar al de combate con rapidez y in confusión. El combate ofensivo, además de reunir la ventaja de poderlo diri­gir el agresor como mejor le convenga, y elegir el punto de ataque y prepuarlo mediante los fuego· concentrado de la artillería, tiene, ade­más, la grandí ima de levantar la moral de la~ tropas que, por instinto natural, prefieren rtlacar á ser aftltadaJ . Un combate oft71JÍ'i'O debe prepararse antes, disponiendo la tropas en una ó má columna poco profunda, con objeto de ganar lÍempo al de plegarse. Cuando se marcha en muchas columnas la di tribuci6n de las fuerza y la dirección del ataque corresponden al comandante en jefe y la órdenes sobre la forma en que se ha de marchar, y acerca de la sucesión de las arma , á los comandantes de las respectivas columnas. Las columnas di puc tas de e te modo marcharán en lo posible ·~ la mi ma altura, en la dirección qnc de antemano se les indique, cu­biertas por una cadena de tiradorc, en la formación normal prescrita para las tropas que figuran en primera línea ; é ras avanzan, ob ·ervan y exploran el terreno, rcchar.ando las avanzada · del enemigo, y en caso de necesidad ocupan los punto importante ·, próximos al adversario, cuya pose ión e crea necesaria para la buena marcha sucesiv 1 de la acción . (1) En los E;ercicios táctico$ de combnt o pant 1 infantorfa, C\t.}'t\ traducción publicamos el a:ño pasado en el Co•·reo Mititar. (N. del 'l.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN 1\IILIT A.R 11 El combate dcfnu;vo tiene por objeto no sólo defender una posi­ción, sino también el pasar, en cuanto sea po ibl , á la ofensiva. Muchas vece el defen or se halla so bre lapo ición que debe de­fender ; otras tiene p<.'r el contrario. nece ida:l de a van zar para ocu­parla · y otras tambi~n se retira combatiendo á la posición anterior­mente di pue ca para la defen s a. Para defender bien una posición se requiere : ingenio y golpe de •i ta para di poner en ella la tropa para guardar bien Jos flancos y para colocar la reserva general. Requiérese, ademá la mayor economía en el empleo de fuer7a , d ejando, no obstan te, que cada unidad atienda á u propia defensa, irviéndose de los sostenes para reforzar la primera línea ·egú la nece idadc ; de e te modo 1 re erva quedará disponi­ble para el momento decisivo de la acción y podrá emplear e bien en un con ra-ataque ofen ivo bien en la per ecuci6n, cuando Jas circuns­tancias lo permitan, bien por tÍltimo, para recoger á las tropas rechaza­da y proteger la retira a . De la artille'tía en los e o b definitivo de sus límites recíprocos, si no tuvié­ramos otros ejemplos anteriores que citar, ba taría á probarnos cu~nta utilidad ha de dejar á los militares el conocimiento de las fronteras, y el de los recursos con que los Estados diferentes de la América Española han de contar el dfa de un conflicto exterior. A fin de contribuír, por nuestra parte, á facilitar el cúmulo de datos que sa necesitan para orientar. e debidamente en el plan de defensa y en el de ataque, emprendemos la tarea de formar una rcsct1a del estado ac­tual de los ejércitos de las República de Hispano- mérica, comenzan­do por aquella á la cual dio su nombre el Libertador. El Presidente actual de la República de Bolivia, D . Severo Fer­nández Alonso, tuvo á bien nombrar, por Decreto de 17 de ov1embre de 1897, Ministro dG Guerra del citado Estado, al señor José Eusebio Herrero, quien, algún tiempo despué de haberse hecho cargo del em­pleo, tuvo ocasión de acompañar al Presidente consticucional en la ex­curstón militar que emprendió al eentro del país como Capitán general. Uno de los primeros cuidados del n~evo Mini tro ha sido el de procurar contratar un armamento moderno, que corresponda en efica­cia y seguridad al que poseen las naciones de Europ1, y muy en breve parece que será una realidad ese deseo, que lo ha ido muy mar· cado también por parte del Presidente. Es digno de mencionarse el hecho de que para este gasto haya con­tribuído el mismo ejúcito e pontáneamente, cediendo la décima parte de sus haberes. El Gobierno auxilió y ha prestado toda clase de seguridade al ex­plorador español D. Enrique lb rreta, quien se propone estudiar nuevos rumbos de comunicación con el Paraguay. Bolivia cuenta para su defensa, en los campos el Oberavc y San Matías-al oriente del país-el fortín San Matía ; en l. ribera orien­tal del Pilcomayo, á cuatro kilómetros al norte de la antigua Colonia Creveaux; el Fortín Oc hoa, fundado el 1 + de Junio de 1 897, á petición de varios vecinos del Gran Chaco, fortaleza que impide las invasiones Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍl"'i MILITAR 15 de los salvajes de la gran pampa . Fuera de un pequeño cuerpo de na­cionales, no hay alh sino quin e~; soldados, un Capitán graduado, como Jefe, y un Subteniente. Se ha establecido por el Supremo Gob1crno la Colonia del Píleo­mayo, que reemplaza á la antigua Cre,·eaux. La nueva está á veintidós leguas, más ó menos, del pueblo de Caiza, en la margen occiden1:al del Pilcomayo, al sudeste de dicho pueblo, y con terreno uficicnte para su desarrollo. Allí, como dependencia avanzada dt: la Colonia, se cuen­ta e] Fortín M urillo. En el pueblo de Caiza reside ordinariamente el Jefe militar de las Colonias del Gran Chaco, que lo es el ciudadano José María Suárez, á quien acompañan un cirujano, un capellán y otros empleados militares y de admini ·traci6n. El más antiguo Fortín de las fronteras de Bolivia es el llamado Fortín Bapti ta, y está situado en los ca m pos d.; Izoso. La guarnición es reducida. Serias y casi invencibles dificultarle ha presentado en Bolivia la implantación del servicio militar obligatorio, que atendiendo á los pre­ceptos de la igualdad, ha efe ser el ideal de la organización militar de todo el país. Bolivia inició la idea de la conscripción militar desde 1 87+ ; pero sólo hasta el año de 1892 no logró er convertida en ley tan plausible medida. En I 89 5 se verificó el primer sorteo ; pero corno res u} tase con varios vacíos provenientes de los padrones de inscripción, y á causa de deficiencia en la ley y reglamentos del caso, se dictaron otros decretos y circulares explicativos, fijando nuevos términos para la inscripción en los registros. Por Decreto de 21 de Mayo de 1898 se ordenó la verificación del sorteo en toda la República. En la capital de la República-Sucre, y en las ciudades de Cochabarnba, Oruro y Santacru7, han acudido con excepciOnal interés los ciudadanos á pre tar sus servicios, y la suerte ha faYorecido á muchos jó enes distinguidos de esos centros, quienes lle­van ahora con orgullo y noble emulación el patriótico uniforme del soldado. ~·n la ciudades de Potosí, La Paz y Tarija se han organizado también las leva, aunque con algunas dificultades. No h;¡ sido publicado oficialmente el censo militar de la Repúbli­ca; pero el Mini tro ha participad() á las Cámaras Legi lativas que e.·iste en la Secretaria de su cargo, y el Ministro añade gue: 'es ar­diente el entusiasmo con que en todos los Departamentos de la Repú­blica se organiza11 en distintos cuerpos de las tres armas las. diferentes categorías del depósito )' reservas ." En donde el entusiasmo ha sido más notable e en la provincia de Pacajes ; en Tiahuanaco se reunió una A:;amblea general de la di er­sa cc~ionc )' cantone de la mi ma, en número de cerca de oo vo­luntarios, que, á su costa, se han uniformado. o e han incluído en el ser icio militar obligatorio á los indíge­nas ; pero la opinión del actual Ministro de Guerra, ei1or Herrero, es de que a í ·e verifique, fijando para el orteo los nombres de aquellos que e t~n comprendidos entre los veinte y veintitrés afios de edad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 16 BOLETÍN MILITAR En el Escalafón del ejército de Bolivia figuran : un Mayor Gene­ral, que lo es el señor José Manuel Rendón; un General de División y siete Generales de Brigada ; cuarenta y cuatro Coroneles efectivos y veintiséis Coroneles graJuados. Desgraciadamente, el Estado Mayor General, que tan oportunos é importantes servicios presta á la mejora, instrucción y organización efectiva del ejército, hubo de desaparecer por la reducción que ocasio­nó la diGcil situación económica del país. El actual Ministro de Guerra se preocupa mucho por establecerlo, mejorándolo sobre firmes bases, pues estima que es indispensable para di­rigir la organización, administración é instrucción militar del Ejército, y pretende delegarle atribuciones especiales, á fin de que dirija la ense­ñanza que se dé en los establecimientos y escuelas, y para que inspec­cione la que reciben los cuerpos del ejército. Asimismo quiere que estudie las reformas que deben introducirse en las filas, en la ley de conscripción, en los reglamentos tác ricos, en los servicios de rancho, y en todo lo demás relativo al ejército ; debe estudiar la defensa del te­rritorio nacional, levantar el plano topográfico de la República, en es­pecial de las regiones militarmente importantes, y proponer las fortifi­caciones y vías estratégicas que se juzgaren necesarias ; lle-var el Esca­lafón general del ejército y los libros de antigüedad de servicio ; estu­diar la organización de los ejércitos extranjeros y la naturaleza y condi­ción de las armas que se deben adoptar, y escribir la historia y estadís­tica militar de Bolivia. El z 5 de Mayo de 1897 reapareció en Sucre la Revista Militar de Bolivia, á cargo de los Coroneles Juan L . M ufioz y Miguel Rama­llo, revista que cuenta ya cuatro años de existencia . Publicaciones de interés y de indispensable utilidad para los cuerpos de tropa son las Tácticas de Infantería y Caballería, obras es­critas, respectiva mente, la primera por el General de Brigada é Inspec­tor del Ejército, señor Pedro P. Vargas, y la segunda por el Coronel Deterlino Echazú. También han sido redactados cuidadosamente y sometidos á la inspección y corrección del Ministro los Reglamentos para el servicio interno de los cuerpos de las tres armas del ejército ; el Reglamento de Enganches y Reenganches, y los destinado á la mo­vilización de los cuerpos, y el de Conscripción militar. Ya están impresos y prestando servicio á soldado y jefes, un Com­pendio de Táctica de Artillería de Ca111paiia, arreglado por el Teniente Coronel M. Ladislao Cabrera aldé , y el Reglamento para la limpieza y conservación del material de Artillería, por el Teniente Coronel Alejandro Debne, y para complemento de !as ordenanzas militares, promulgadas en 10 de Noviembre de 1894, se espera que el Senado dé su aprobación á la parte penal. Conócese con el nombre de Código Ballivián el Código Militar vigente. -(Co11clttirN) NOTA -La portada y el Índice del tomo 1 v se repartidn con el próximo número, y desde el mes de Marzo ilustr:lciones convenientes se agrcg:tran á los principales nrucu­los que publique este Bolelin. ---•-+-•--- BOGOTA-IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 84

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 85

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 85

Por: | Fecha: 08/02/1899

A:No In Bogotá, Febrero 8 de 1899 NUM. Ss ---· ...... - - ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO ----·~-- DtUCTOJt AD-HONOREM, FRANCISCO J. VERSARA y V. Coro.:1e l, Miembro de la ~o o iedad Colombiana de Ingenieros ~~~~ ~~ ~~~~~~~~~~ ~ 9~~~~~~~~~~~~~~2~~~~~~~~~~~~~R~~~~ ~~~~ ~o Son colaboJ·ado1·es natos de este pet·i6dico todo8 lo8 Jeje& y OjidaleR del Ején:ito de la República. o~~ ~~ ~~~~~~~~~~~~~b~~~~~~~~~~~6~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ~~ ~o SECCION DOCTBIN AL - --··---- (Versión libre para el BoleiÍ7~ Militar) PARTE PRIMERA-ORDENES MILITARES CAPÍTULO I-MANDO Y SERVICIO 1.0 Derecho al mando. En caso de muerte, renuncia, remoción ó ausencia temporal, todo titular de un mando militar es reempla­zado provisoriamente por el oficial más antiguo en el mayor de los grados que comprendía ese mando. A grado igual los oficiales del ejército activo tienen el mando sobre los de las milicias ó levas re­cientes. Los oficiales extranjeros no pueden ejercer, ni aun provi­soriamente, el mando en jefe de un ej ército, ó de una división. No pueden mandar en una plaza fuerte .ino á falta de oficiales nacio­nales. El oficial extranjero conserva el mando de una tropa si es superior en grado. En un destacamento, á grado igual, el mando recaerá siempre en el más antiguo oficial nacional. Para el mando par interim en fracciones constituídas con fuer­zas extranjeras y para el mando provisorio de destacamentos com­puestos de tropas de esa fuerzas, todos los oficiales concurren para ejercerlo llegado el caso, in distinción de origen, ni a:tender sino á la igualdad de grado y á la antigüedad. Los cficiales nacionales ó naturalizados tales, que sirven en tropas extranjeras amigas, se asi­milan en todas circunstancias á los oficiales extranjeros. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 18 BOLETÍN MILIT.A.B. Cuando tropas de caballería se anexan á un cuerpo ó desta­camento de infantería, aun á grado igual, el mando del total co­rresponde al jefe de la infantería, y aquél no asume el mando sino cuando es superior en grado. A la inversa sucederá con una tropa de infantería anexada á un cuerpo ó destacamento de caballería. Cuando á un oficial se encarga de dirigir una expedición 6 de un reconocimiento sin que se le entregue el mando de la tropa, el jefe de ésta y sus subalternos deben dar, de acuerdo con el primero, las disposiciones que convengan para asegurar el éxito de la opera­ción. Cuando por causa de una comisión militar un oficial tiene el mando de una tropa en una operación ó en un puesto, no puede extender su autoridad á la administración ni á la disciplina interior de dicha tropa. 2.0 Del orden que ha de observarse para mandar el urvicio. La orden del servicio en los cuerpos de un ejército, en las di visiones de un cuerpo de ejército, en las brigadas de una división, se regula según su rango ó número en el orden de batalla. Tres son los turnos de servicio. El primer turno comprende todo destacamento que se aleja del grueso de la fuerza, sea en mar­cha ó en reposo, y por lo tanto puede corresponderle combatir en primer término. 1. 0 a) En marcha: vanguardia, flanqueadores y retaguardia; b) en reposo ó Pstación, las avanzadas; 2.0 Los otros puestos exteriores; 3.0 Los destacamentos á quienes se encomien­den trabajos de guerra, obras de fortificación y apertura de comu­nicaciones ejecutadas por tropas armadas; 4. 0 Destacamentos que han de proteger esos trabajos. El segundo turno comprende todo destaqamento que presta sus servicios á proximidad del grueso de la fuerza, y por consiguiente no presupone combate antes que para éste: 1.0 (Tuardias de policía, almacenes, hospitales, edificio;; públicos, ordenanzas. Generalmen­te estos servicios los presta la fracción que está de servicio en el día; 2.0 Las guardias de honor, los trabajos que se ejecutan sin ar­mas; 3.0 Los destacamentos que asisten á las ejecuciones capitales. El tercer turno comprende todo lo que en general constituye las fatigas interiores: distribución de víveres, lin,pieza, imagi­narias, etc. La guardia de brigada constituye un servicio aparte, que se cuenta antes de las fatigas interiores. Cuando deban formarse destacamentos que han de funcionar como tales por muchos día , u mando y composición se arregla por turno especial, determinado de antemano por el Jefe de Estado Mayor. 3.0 Orden en que se manda el servicio. El servtcto de primer turno se presta por fracciones constituídas y mandadas jerárquica­mente: toda fracción á la cual toca un primer turno no presta ningún otro servicio, salvo el de sus naturales fatigas interiores, pero se hace cargo en seguida del servicio de segundo turno que le correspondierª normalmente mientras prestaba el primero, salvo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 19 que ést~ haya durado accidentalmente más de treinta horas. El servicio de segundo turno se presta de ordinario por fracción cons­tituída, de la cual, sin embargo, no se mueven si11o los hombres necesarios para prestarlo: si la fracción es insuficiente, se la com­pleta con hombres de la fracción siguiente, en el orden de batalla. 4 .° Caso de ausc:ncia ó enfermedad. Si el oficial que debe man­dar la fracción de servicio está ausente ó enfermo, le reemplaza otro oficial de la corupañía, e cuadrón 6 batería; la misma regla rige con respecto á las clases de tropa, que si no han de ser jefes de puesto pueden ser reemplazados así: los sargentos por cabosJ los cabos por oldados de primera clase . Se dice que un se. vicio es exterior cuando para prestarlo la tropa nombrada franquea los límites del acantonamiento ó vivac; igualmt-nte se supone que un servicio interior está prestado cuan­do la tropa designada Hega al puesto que debe ocupar, ó si se trata de un trabajo 6 fatiga interior, cuand..> ha principiado ese trabajo ó fatiga. Cuando un oficial ó individuo de tropa no puede prestar un servicio por enfermedad, su turno pasa; pero si está ausente y llega, entra á desempeñarlo ; todo oficial encargado del mando de u·1 batallón ó regimiento de caballería, Ínterin dure el mando estará exceptuado de cualquier otro servicio. 5. 0 Servicio á pie en la cabalürfa. El servicio á pie en la ca­baJlería será prestado de preferencia por los hombres des mentados (sin bagaje). 'rodo jinete á quien se nombre así servicio deposita entretanto en tnanos del Brigada la montura y los objetos de equi ­po que no ha de usar por el momento. El Brigada confía tal depósito al cuidado de un soldado franco que será responsable de e1los ; pero si tenl'inado el servicio el dueño no vuelve á su puesto en filas, los objetos mencionados pasan al parque respectivo. 6.0 Eft!Ctivo. Los oficiales generales estarán al corriente del efectivo de la fuerza que mandan por medio de la situación suma­ria de presentes sobre las armas con las mutaciones del día, que en dicho espacio de tiempo deben presentarles los subalternos en el orden jerárquico. CAPÍTULO U-ORDENES 7. 0 Ord~nes generales ó particulares. ToJas las órdenes deben numerarse: habrá una serie numérica para las órdenes generales y otra para las órdenes particulares. Todo jefe de fuerza está obli­gado á hacer llevar un registro con índice alf?bético para la ins­cripción de las 6rdenes respectivas. La orden general se da para todo el ejército, é indtca : 1 . 0 las medidas referentes á los movimientos del conjunta, dará aviso en el acto á los superiores, y previene de lo hecho á las tropas vecinas y á la avanzada . Cuando el santo se pierde en las avanzadas ó se teme que un desertor lo haya entre­gado al enemigo, el jefe de ayuéllas lo cambia, y advierte lo suce­dido á los cuerp0s vecinos y al general de quien depende. CAPÍTULO III-COMU IC CIÓ... DE ÓRDENES Ir. De las órdenes y de su comunictuicm. En toda operación de guerra, chica ó grande, la expedición y comunicación racional de las órden~s del caso reviste grandísima importancia . Para. cvordi­nar loi esfuerzos es preci o que !as tropas reciban en tiempo opor­tuno la impulsión del jefe, puesto que el exito depende de la uni­dad de acción en los esfuerzos de todos; pero esta cohesión, ga­rantÍa del exito, no puede existir, como se comprende, ino cuando las órdenes son completas y llegan á tiempo de ser ejecutadas á manos de quienes deben cumplirlas. 12. Reglas gnural,·s . Toda orden contendrá Ja indicación completa del día, hora y lugar en que e expide ; y si este último es muy pequeño ó poco conocido, se mencionará, ademá , el del poblado m á cer ano. Las respuestas 0 a<: uses de recibo deberán mencionar el número de erie y re~u11ir la orden recibid <Í fin de mostrar al uperior que fue bien comprendida. Con el objeto n tcdicho cad una de esta piezas se dividirá en pat:ágrafos, nu­merados: el primero contendra el acu e de recibo; el cgundo re­cl: lmará la aclaracione del e so, si hubiue lugar; el ter ero \'lo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLEn.'ÍN MI!LITAR siguientes indicarán las medidas tomadas en consecuencia, arma por arma y servicio por servicio. Los emplazamientos de las tro­pas se ilustran con un croquis. En cada pieza no se trata sino de un solo asunto. En ningún caso se emplearán expresiones vagas, como destacamento, numeroso, d er echa, d elante, reemplazándolas por las precisas correspondientes, como compañía, escuadra, Este, Nor­te, aguas arriba, orilla izquierda, etc.: los hechos no se coloran sino que se fotografían. Indicar, además, los números de los cuerpos, los caminos seguidos por las tropas, la hora á que se verificaron Jos acontecimientos de que se da cuenta y nunca mencionar inconve­nientes sin señalarles el remedio posible. Al dar cuenta de cualquier asunto á un superior, debe añadir­se si se espera ó nó su decisión, á fin de evitar las contraórdenes que enervan á las tropas. Recordar siempre la máxima: orden, contraorden, desorden. r 3· Ejecución de las t rdenes. U na orden militar no exige obe­diencia pasiva sino c:uando es dada por un superior que está pre­in ocurrir en la guerra y aun en las maniobras; el solo medio de ob­viar tales tropiezos está en habituar á los subordinados á no vacilar en tomar la iniciativa, para afrontar las circunstancias inesperadas, asumiendo la responsabilldad del caso: en ]a guerra lo punible no es obrar, sino permanecer con los brazos cruzados, siempre que la iniciativa no co sista en ejecutar mo\'imientos contrarios al con­junto de la operación que se practica. Las órdenes no se pueden cumplir cuando al dictarlas no se tuvo en cuenta el tiempo necesario para transmitirlas y para eje­cutarlas, ósea las relaciones del tiempo y espacio que no es dado violentar al hombre. J 4· De la comunicacit n de las órdenes. Nunca se abandonará un lugar sin hacerlo saber á los subalternos inmediatos: es preci­so que el comandantt.: de una tropa, sea General, Coronel, Capi­tán, conozca el sitio en donde están todos los comandantes de unidades que con la suya forman grupo, y esto en todo tiempo y terreno, sea en marcha, r eposo ó combate, pues de lo contrario las órdenes no llegarían á tiempo á su destino. Todo jefe que se au­sente deberá dejar á alguien encargado de ejecutar las órdenes que se reciban entre tanto, ó hacer cumplir las que se dieron. 15. Ordenes p eriódicas. Las órdenes p ·ódicas se darán á hora fija: todos los d ías cada jefe de servicio, tle cuerp0, de de ta­camento, envía al lugar de reunion un delegado que debe conocer la colocación de las tropas que representa. El parte principiará con la lectura que hará cada delegado de los acontecimientos ocu­rridos durante las vci nticuatro últimas horas en su fuerza, de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET1N MILI'l'AR 23· s.uerte que los asistentes, tomando notas de Jo que han oído, que­den enterados de lo sucedido en los cuerpos ó destacamentos cir­cunvecinos. Después de colacionar así las órdenes se dará la hora é indi­cará el sitio donde estará el Cuartel general, señalando la hora del próximo parte. A estos partes colectivos asistí rán los jefes de servi­cio, de la artillería, los zapadores, la intendencia, la gendarmería, ]as ambulancias, la caja militar, los correo y telégrafos y un dele­gado del comandante del convoy . U na vez por todas se prevendrá á los cuerpos de tropa de que !Í á las ocho de la noche no les han llegado las órdenes para la mañana siguiente, tomarán las armas, ensillarán y cargarán á las cinco, las seis, las siete de la mañéina, hora esta última á la cual los re'pectivo ayudantes mayores se presentarán en el Cuar­tel general de la Brigada ó Ele la Divi ión. Las órdenes urgentes se enviarán siempre por diversos con­ductos: muchas veces de diez ayudante así enviados, á lo más uno llegará oportunamente á su destino. En estos casos debe tam­bién in formarse á los jefe de los cuerpo colat(>rales sobre su ta­rea recíproca, para asegurar el concierto de )as operaciones. 16. De la sencillez en , las órdenes. El jefe superior de una fuerza no dará sino i;rdenes de conjunto, cuya ejecución corre pon­de á los respectivos comandantes de los grupos in feriore . La mi­sión de un superior consiste en dar órdenes á un inferior, con suma claridad, y en vigilar su ejecución, pero en é ta no inter­vendrá sino cuando las di posiciones adoptadas por el inferior pue­den comprometer el objeto que se desea alcanzar. 17. Lugar que ocupará t:l j.fe superior. El comandante de toda tropa en movimiento marchará con la '·anguardia; n '" el combate, así que se determine el punto del ataque principal, se situará un poco atrá , en un lugar culminante, hacia el e ntro, con las tropas de segunda y tercera línea en la mano, para que, su­cesivamente, pueda lanzarlas sobre la puntos convenientes . CAPÍTULO IV-CID!PLIMIENTO DE LAS ÓRDENES 18 . La ejecución de las ordenes debe vigilarse atentamtntc. El oficial enviado á comunicar una orden permanecerá en el sitio donde cumplió su consigna para que se de cuenta de su ejecuci<)n. Despues de expedida una orden e enviará otro oficial para que se asegure de que los movimientos rdenados están n vía de eje­cución. En un combate toda tropa al fuego enviará parte de su si tua­ión r.ada treinta minuto ; las tropas aun no empeñada se po n­drán igualmente en relación, cada media hora, con las que está n delante deelJs : relación clasificada de los casos de enfermedad que ocasionan exención del servicio, aplaza­miento é invalidez; manera como debe practicarse el reconocimiento por los cirujanos de cuerpo, respecto á conscriptos ó voluntarios que ingresen á los cuerpos ; y, por último, un estudio sobre el servicio de rancho, determinando la cantidad y calidad de alimentos, tanto en guar­nición como en campaña. En Bolivia existe el Colegio Militar, que cuenta cuarenta y cuatro plazas, bajo la dirección de un Director, un Subdirector y cuatro pro­fesores . En el afio pasado salieron de dicho instituto siete oficiales, que hoy se encuentran incorporad ..., s e-n las fuerzas al servicio de la Nación, y uno de ellos es Ayudante de campo del señor Presidente constitu­cional. La expedición del Reglamento del Colegio data de 1891. En el afio pasa .io han debido terminar el cuarto afio de estudios obligatorios ocho alumnos que habían entrado á formar en las filas del Ejército. Como detalle administrativo importante es de apuntarse el de que en la Sección de Inspección del Estado Mayor se lleva con el día la contabilidad general de todo el movimiento de fondos del Ejército, de modo que el Ministerio, sin recurrir á la dirección del Tesoro nacional, conoce la situación de cada una de las partidas del Presupu!!sto. Los parques militares de la República son los de Oruro, Potosí y Tarija. Re,pecto de los ascensos, encontramos que "la Sección de las Or­denanzas militares,, que se relaciona con ellos, contiene prescripciones terminantes para concederlos desde la clase de soldado hasta la de Ge­neral ; allí s detallan m in uciosamen te las cond icioncs necesarias para optar á ascensos en todos los grados de la carrera. Estas disposiciones son las más acertadas, á fin de establecer una profesión honrosa en la que se adquiera un título como recompensa al mérito, y no por simple acto de favor. Así lo ha comprendido el Gobierno, y de su parte ac ha esforzado por estimular al Ejúcito, restringiendo los ascensos y conce­diéndolos únicamente cuando se han cumplido )as rigurosas prueba é intervalos de tiempo que la ley exige, Jo cual ha sido muy satisfactorio hacer constar en la Orden general respectiva para conocimiento de todo el Ejército." El Ejército de línea de Bolivia consta de los siguientes cuerpos Batallón Sucre, I.0 de línea (de infantería) .. . Batallón Arce, 2.0 de línea (de infantería) ....... . Escuadrón Bolívar, 1 ° de línea (caballería) .... .. . E cuadrón J unín, 2. 0 de línea (caballería) ...... . Regimiento Artillería de Montaña, con dos baterías, Total ..•......•....•• 2 so plazas. 250 140 140 200 980 hombres Piquete Hú1t1ru de In Gttardin del Pre idente, con 35 plazas, ele­vado á 50, apenas sería base de un Escuadrón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLE1.'Í« MlLITJlR 31 COLUMNAS DE GUARNICIÓN Son nueve, á saber : Columna de Sucre, con ... . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . 100 plaza¡ . Jd. de Murillo de la Paz, con .... . . . .. . • . . . . . . . J 70 Id. de Cochabamba, con .. . . . . . . . . . . . . . . . . • • • . . I 20 Id. de Zapadores de Potosí, con....... . • . . . • . . . 1 10 Id. de Oruro , con . • • . . . • . . • . . • . . . . . • • . . . . . . . . . I oo Id . de Tarija, con ... . . • . . .. . . . . • . . . . • • • • . . . . . . So Id. de Santacruz, con . . . • . . . • . • . • . .. .. . . • . . . . . . . . . 5+ Id. del Beni, con .. . . . . . . ... • . . . . • . . . . .. . . . . . . . . Zf Id . de U ryuni, con . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • . . • • . . z 5 Total ... . . . .... . .. . . • . . . .. . •• .• 783 hombres Además, existe la columna de Policía de La Paz, con so hombres. Respecto de la clisciplina y moralidad del Ejército hemos de seguir con marcado interés los com:cptos que á puntos de tanta trascendencia consagra en su Memoria de Guerra el Ministro señor Joaquín Eusebio Herrero. El aseg11ra en aquel documento que el Ejército de Bolivia es la ga­rantía de !a integridad nacional y el más firme baluarte del orden y de la paz. Terminaremos esta ligera reseña copiando las palabras dtl sefior Ministro, conceptos que nos revelan bien claramente la importancia y valor moral que en aquel país se da á la honrosa carrera de las armas Dicen así : "Se procura la educación del soldado mediante las escuela' regimentarías que se encuentran implantadas en todos los cuerpos, ha­ciéndole comprender que su primer sentimiento debe ser el del honor y amor á su parria, respeto á las instituciones y subordinación á sus Jefes. "El Ministerio ha mantenido con toda entereza, siempre firme é inalterable, la disciplina en los cuarteles, reprimiendo cualquier abuso, y cuando ha 5ido preciso, sometiendo al delincuente al Tribunal respec­tivo, para que la justicia se pronuncie con la sanción legal que le co­rresponde . "Satisface hoy la moralidad y disciplina que diatinguc al Ejér­cito, en la que rivalizan jefes, oficiales y tropa, siendo prueba conclu­yente de este aserto la confraternidad del Ejército y pueblo, sin que se haya mostrado el más mínimo choque ; el estado de los cuarteles, en los que nadie se desdefia penetrar ; el porte respetuoso de loa soldados y la cultura de los jefes y oficiales. "Un hecho reciente patentiza esta verdad, y es la marcha que el Batallón J •0 y el Regimiento de artillería de montafia empccndieron de esta capital á Oruro, así como el regreso de ésta y la marcha del Escua­drón Bolívar á esta capital (Sucre) ; todos estos cuerpos, por diferentes y largas rutas, distantes unas de otras, librados tan sólo al comando de sus jefes, no ~e han dejado sentir en su trayecto sino por el contento de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 32 DOLETfN MIL IT A.R todos los vecindarios que tocaban á su paso. ¡ Cuánta diferencia de tiempos no muy lejanos, en que tan sólo el anuncio de la marcha de un cuerpo equivalfc1 á dar la voz de alarma á los pueblos que veían el paso de las tropas como la aproximación de un verdadero flagelo .••• ''La estabilidad de los cuerpos en una sola localidad enerva al soldado. A este respecto abrigo la convicción de que las guarniciones no deben durar más de un año en cada una de las poblaciones, pues el soldado debe habituarse á todos los climas, á la variedad de alimentos, y no crear afeccio11es que surgen de las largas 6 continuadas permanen­cias en una misma localidad. Atentas estas razones, á más de otras de carácter nacional, se han movilizado todos los cuerpos ya citados. El Ministerio abriga el propósito de movilizar también las columnas, cam­biándolas de guarnición." La situación económica de Bolivia no es halagüeña ; de modo que para tratar de equiparar su Ejército en armamento con los de otras na­ciones, y sobre todo con los elementos del progreso moderno, necesita hacer fuertes é imprevistos gastos. El patriotismo ha acudido á suplir las deficiencias económicas, y son muchas las contribuciones voluntarias con que los particulares han ayudado á que el Ejército obtenga cuanto necesita. Concéde5e actualmente en Bolivia gran importancia al e~tudio de las fronteras, no menos que al de los puntos militares estratégicos que puedan servir de base á la defensa del territorio. VARIEDADES ASO:SNSOS I -No es propio de un alma varonil esperar su suerte solamente del favor ó del capricho de otro hombre: debe confiar á un tenaz . trabajo labrarsc una suerte digna de clla.-/7 nttvcnargun. -Es bien extraño, por cierto, que á nadie se califique de maestro en un oficio antes de que ejecute obras que acrediten su capacidad, y que en el oficio militar, el de mayor importancia, con frecuencia se dé el grado de oficial á personas que no han dado prueba ninguna de su capacidad en la materia.-MMtecucul/i. -El a~censo en el ejército debe ser el premio de la capacidad re­conocida, y no únicamente recompensa de servicios prcstados.-Fett­t¡ uüreJ. -El ascenso, que es una recompensa y una ventaja material para el que lo rec1be, es al mismo tiempo una carga y un dcp6sito, por lo cual desastres y sangre inútilmente derramaJa son la consecuencia de las falcas de los oficiales, y por lo tanto de los errores del que manda cuan­do los elige sin acierto.-General Morand. -El vigor, el mérito y la capacidad comprobados, son los únicos título~ que deben tenerse en cuenta para elevar un h.ombre al puesto de jefe de soldados.-Empcrador León. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 85

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 88

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 88

Por: | Fecha: 28/02/1899

A~O lll Bogotá, F cbrcro z 8 de I 899 . UM. 8 --~·~-- OR O EL 1J I TE lO DE ERl "Y EL J JTO --~· ..... -- DtRECTOR AD-HO ·ort M, FRANCISCO J. VERGARA Y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros ~~~~.~~2 ~ 9 ~ , 9~~~~ ~ ·~A~~2~2~~~~ P Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República SECC _ N D :r L (CORONEL LEBEL, INVENTOR DEL FUSIL D.E ES.E NOMBRE) o hay ya día en que no aparezca un nuevo e~crito que hable d explosivos r ci nt m n descubiertos y de Jas profundas modificaciones qu eJJos van á introducir en la guerra, ex¡ oniendo á la v z Ja5 teorías que, según los autores, satisfarán "-n tal cac:o, mas sin dar razon sen su apoyo. Tra­bajan obr el sentimiento en una parte del arte militar qu no lo admite, en la táctica basada sobre los efectos d 1 fuego. La cuestión no es tan compJ xa como parece · al con­trario, es ~ nci1Ja por exc lencia. Por tanto, en el n1pleo del fusil es reciso consid r r s Jementos esenci J s : la pólvora y los e[! ctos del fuego, si ndo d advertir que lo que es cotnplicado jan1ás produce bu nos r sultados en Ja guerra, y qu 1 fin del progreso bi n cnten ido es obten r el máximum de fecto ce n el mí ni u u m d gasto y de es­fuerzo. r . 0 Lú pólvora-a) Pót ora con i1unzo- p nas se rompe el fuego la pres ncia de las tropas queda establ ci­da : el humo indica exactan1ente l ó los puntos d dond Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 66 BOLETÍ.~. :MILI'.r A.R parten los disparos. El humo puede ocultar la tropa que hace fu go, p ro del n1odo que Jo haría una cortina de gasa tras La cual qui ra un ocultarse . nt el frente de batalla, la línea de in terscc iun d la nub d hun1o y l suelo sirv de punto rlc mira al enctnigo. l~n todo n1.ovi ­rniento pu de conocerse la línea de cornbate, y, por poc q u eJ t rreno s pr stc, n1arcan las posiciones d las re­servas. b) Pólvora sin humo-El hun1o no revela la línea de combate del adversario: se oy el ruido d la fusilería, pero no se ve con prccis.ión el punto de donde parten Jos dtsparo . En ningún caso la audición del ruido pu ele re ­en1 plazar á la vi:>ta con1o n1eJio de info ·n1ación . i el te­rreno lo permite, puede una t ·Gpa acercarse n1ucho al en - migo, disparando y, por lo nlis n1o, causan ole daño. D sdc que el adv rsario es bien visibl , cualquiera que sea Ja distancia, si hay n1uni'--ione suficientes, s abri­rá el fuego sobre "' l : l actual fusil ti ne suficient preci­ción hasta 2,ooo n1etr0s. Lo único qu hay que conside­rar es lo relatt \'O a las tnuniciones, pero la abundancia ó escasez de ésta~ en nada influy sobre la táctica del combate . Así pues, el uso d la p.Jl vora sin hun1o hará n1ás di fícil la practica de la guerra, y Ja at nción y ceJo de los jefes y oficial s tendra que ser gr·1.nde todas horas. El jefe que dirija una acción no tendra sino l ruido para guiarse pu s falta el hun1o, por lo cu 1 tendrá que rodearse d~ ma­yores len1 ntos de infonnacióm : por nledio de patrulla de oficiales, capa~es de v r bien y cuerdarnente, se nlanten­drá sin cesar al corrient de lo que pasa en el can1po de batalla. 2 . o Efectos del fuego --Si 1 etnplco de la pólvora sin humo n::> justifica n1oditicacion algun en los procedimien ­tos tácticos, los efectos del fuego, que resultan d la con1- binación de los tres el n1entos, fusil, po1 vora y bala, sí las han in1puesto á los reglam ntos del cotnbate, s d cir, en el del con1bate y en el del tiro, que hoy toznan en cuenta la mayor tension de la tra y ·ctoria d 1 s n1od~r·no fusiles, cuya cons cuenci e 'lna pn:ci ión n1ás considerable del tiro y una disnlinución n1a lenta c::n el valor de los fuegos, ualidades que pennit n utilizar el arn1a á grandes distan - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN -~IILI'I AR 67 cías ( 1 ,8oo á 2,ooo n1 tros) sobr tropas en tnasas ó n for­maciones con1pactas, y contr la a1·tilJena y caballería, á condtción, se enti nd , de que se disponga de ,nuniciones en cantidad suficiente. Los n1od rnos r glan1entos d con1bate tendrán, pues, valor {¡ ctivo ha:,ta que se invent un arn1a qu posea condiciones di versa de las del fusil actual; y nlientras esto no suceda, no hay que perder 1 tien1po en inútiles di­vagacion s, tanto tnás cuanto Jos r glan1entos vig ntes de­jan á cada cu-:11 an1plia iniciati a f.'at- pone.r en práctica los conocin1ientos q u adq ui ra en l estudio y n la practic de 1 pro~ sión. HI.TO ID 1 OR LOS PE .. T IX UL H ,, La tropas de l\lorillo, situ::lda en po Jctones convenientes extendían u irt·e i tibl influjo por toda las pr vincia de Venezue­la. El e->tado de lo negocios e- prc en taba del modo má li · onjero para las annas c.Jel P ey · 1 opinión pública había hecho conside­rables progre o á u favor; los insurgentes habían perdido el nervio <:le us fuerza~, y h.tbían aído en el mayor de redito; Páez gaba por u ocultas guaridas, in atreverse a dar la car á los reali ta ; el ejercito de Bolívar, reclu ido á unos 6oo hombre de de la acción del trapiche de La amarra, h bí perdid ha ta la má retnota esper nza de etnprender operacion alguna sobre su paL, y n hallaba punto egur contra la ot~gullosa e invencibles tropas e p ñolas. En tal e tado de penosa ansiedad concibio un atrevido pro­yecto, y se lanzó á 1 contra toda las probabilidades de un buen La cuestión municiones es 1 gran cuc ti6n de la guerra ar un país como el nuéstro, )'a por su precio, que hace difícil la buena instrucción del sol ':lado como tirador, y limit la · pro\ i iones de los parques, ya por su transporte, pues la dificultad de reunir y mante­ner reciclo número d~.: ac~milas en una ampaña, limita de modo pc!i­groso el número de cartucho que puede llevar un c.:jército. El proble­ma es sumamente erio, no e ha e tudiado con la atención que merece, y debiera provocar la meditaciones de nues tra oficialida . Una batalla de me: io día p ra t11l cjérci lO de 1 o,ooo hom brcs, prc u pone, con el fusil moderno, un consumo de cu ero 6 cinco millon · l cartucho, si la tropa no tiene disciplina del fuego, y por lo meno un millón en e te último caso, el cu. l requiere una brigada de 2.00 b<; · tia de arga, suponiendo q~c cada soldado lleve 100 e r:tucho c o nsigo. (N. de la D.). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 68 BOLETíN MILITAB resultado. Fue éste el invadir el reino de Santafé, confiando en que el descontento de aquellos pueblos por el torpe manejo de su administración le abriría las puertas y le allanaría todos los obs­táculos que pudieran ofrecerle las muy superiores fuerzas que guarnecían dicho reino. U na de las principales razones que habían fomentado dicho descontento había sido la supresión de ]a moneda llamada Montal­vina, por haber sido creada por este Virrey, sin que se hubieran hallado prontamente los medios de reemplazarla con otra. Se 2u­ment~ éste, asimismo, con algunas vejaciones ejercidas sobre las provincias, y con la contribución de I! por 100 que se impuso sobre toda la propiedad territorial para llenar dicho objeto, ha­biéndose tomado tan desarregladamente esta medida, que debía producir cerca de tres millones de duros cuando Ja cancelación ascendía escasamente á 7oo,ooo. Recogida, pues, dicha clase de moneda, que era la corriente en el país, se paralizó completa­mente la circulación monetaria, y se experimentaron los más fu­nestos efectos. Era, por lo tanto, el momento más propicio para que el cau­dillo caraqueño sacara las ventajas propias de aquella crítica situa­ción ; pero jamás se creyó que una fuerza tan corta, compuesta de soldados desmoralizados por sus repetidos desastres, pudiese lograr un triunfo tan absoluto. Bolívar se había reforzado con al­gunas tropas que mandaban los caudillo3 Donato Pérez y Santan­der, y asimismo con otras partidas sueltas, con las que se iba in­ternando en el referido reino de Santafé. La tercera división del ejército realista, que se hallaba más avanzada para recibir á este osado enemigo que se iba aproximando por la parte de Sogamoso, había sido puesta á las órdenes del Teniente Coronel D. José Ba­rreiro, enviado seis meses antes por Morillo en auxilio del Virrey, á quien suponía escaso de oficiales facultativos que poseyesen ta­lentos tan brillantes como este joven oficial de artillería. Si bien el objeto del General Morillo era el más sano, no dejó de chocar á varios Jefes de superior graduación el verse pos­puestos al referido Barreiro ; y de aquí nació un disgusto que no era el más á propósito para sostener el lu tre de la milicia. Barrei­ro, por otra parte, aun"lue lleno de conocimientos científicos, des­conocía el manejo y dirección de los cuerpos dt.: infantena y caba­llería, y no podía dar á <:.stas armas combinadas, el movimiento de armonía que suele ser efecto de la costumbre de mandarlas. Sin haber tenido hasta entonces otro mando que el de una compañía ligera de artillería, era natural que se viera embarazado con la di­rección de más de 3,ooo hombres que le habían confiado. Como el Coronel D. Sebastián de la Calzada ten1a mas acreditada su opi­nión militar, y una práctica mejor en aquella clase de guerra} fue enviado por el Virrey de de la ca pi tal, apenas hubo llegado á ella, á ~ornar el mando de dicha división, apoyando decorosamente la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETi.N HILITAR 89 conveniencia de aquella medida en lo quebrantado de la salud de Barreiro; pero alegando este que su nombramiento ;:>rocedía del General en Jefe, no quiso reconocer á Calzada, y tal vez á esta mal entendida presunción é inconsiderado celo, se debió la ruina del país. Picado ya el amor propio de Barreiro, y deseando desmenti r todo equivocado concepto con un doble despliegue de bizarría y esfuerzo, sali6 á busc-ar al sedicioso Bolívar en la mañana del 10 de Julio, con 900 infantes y 1 8o caballos. Al llegar al alto del puente de Gá1neza, ocupado de antemano por dos compañías de su división, dio un corto descanso á su tropa, y continuó muy pronto su marcha, llevando de vanguardia al 2 . o Batallón de Numancia. Se dirig1a este sobre el pueblo que se halla á la otra parte de dicho puente, cuando estando ya á sus inmediaciones vio asomar una columna enemiga por el alto del Páramo, á cuya falda está situado dicho pueblo, y en seguida otras por varios puntos, cuyo número graduó de cerca de 2,ooo infantes y 150 caballos . Reconoci~ndose Barreiro muy inferior en fuerza numérica á sus contrarios dio orden para que volviese á cruzar el río el Ba­tallón Numanda, mandado por el Cotonel D . Juan Tolrá, cuyo movimiento hizo creer á los contrarios que nuestras tropas huían el combate, y aumentó en igual proporción su osadía para arro­jarse sobre ellas. El referido cuerpo verificó su retirada con el ma­yor orden, y se formó en batalla á la otra parte del puente, que­dando confiada la defensa de éste á una Compañía de cazadores que se hizo acreedora á los mayores elogios por su serenidad y firmeza . Formado los disidente en el pueblo de que se ha hecho mención, se dirigieron con todas sus fuerzas sobre el puente y el río, cuyos obstáculos uperaron en el primer ardor de la pelea; pero -argados nueva1nente por Numancia y por los granaderos del 1.0 t/c;/ R")', perdieron aquellas ef1meras ventajas y regresaron á sus primeras po iciones, dejándose una porción de cadáveres en a'lueUa riberas . .. \1as tardó muy poco en encenderse un nuevo combate; el enemigo redobló su furor, creció así mismo el ardor de los realis­ta ; amba partes pelearon con obstinación ; después de cinco horas de fuego, abandonaron los rebeldes el campo de batalla, en el que e hallaron tendido má de 100 muertos> otros tantos fusi­les> varios prisioneros y di per os . Engreído Barreiro con esta victoria, regresó á Molinos de Tópaga, en cuyo punto tenta ituado el Cuartel general: ya se figur b que 1 caudillos Bohvar, Santander, Anzoátegui, Sou­blette, Donat Perez y otro , á todos los que había tenido-la glo­ria de batir en el puente de G "me7,a, no e atreverían á exponer su arma á otro nucv desaire delante de una tropas que acaba­ban de dar prueba tan luminosas de su bizarría y deci ión ; mas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 70 DOLE'!'iN MILI'l'AR no conocía el terco carácter de aquellos sediciosos, cuyo furor ad­quiría nuev o grados en razón directa de sus derrotas. Así fue que ya el día 25 de Julio se presentaron algunas de sus guerrillas sobre el Pan tan o de Vargas, d e de donde e1n pezaron á tirotear á Jos rea­li~ tas. Acudieron fuerzas de una y otra parte, y muy pronto se hizo la acción general. En u primer perfod se había fijado la victoria al lado de los fieles : ya una gran parte de las tropas de Bolívar había sido puesta en fuga por la caballería de aquéllos, y no e dudaba de u exterminio, cuando al cruzar por un angosto desfiladero de terreno muy fragoso, fue atacada improvisamente por otro cuerpo enemigo de la misma arma, y arrollada á su vez tan completamente, que corriendo ,..s te en ~u persecución, llegó á mezclarse con la infantería de Barreiro. La alegría de los realistas por su creído triunfo, se convirtió muy pronto en sobre alto y dolor; pero la Compañía de granaderos del segundo Batallón de Numan cia, haciendo un bizarro despliegue de su impavidez y fir­meza, contu o los progresos del vencedor, habiéndose debido á sus esfuerzos y al feliz incidente de un fuerte aguacero que so­brevino en aquel momento, la salvación del ejercito realista. No bien se había rehecho éste de tan inesperado desa tre cuando aparecieron las tropas insurgentes en el pueblo de Boyacá, sobre excelentes posiciones. El objeto de Bolívar maniobrando sobre las de Barreiro, era el de atraerlas á una caíiada, en la que ten1a colocada su infantena por ambos lados. E 1 fogoso jefe realista cae en la red que le había tendido el astuto in urgente : fingiendo una de ordenada fuga l a s tropas que se habían presentado por el frente, s<:: dirigen las de Barreiro en su per.secució n, dando por segura la victoria; esto es lo que deseaba el edicioso Bolívar ; descargan sus ~oldados obre las ma as de los reali ra , causan en ellos horribles estragos, se desconciertan, se de ordenan, se disper an ; la c-abal len a, que podía haber restable­cido el orden conservando su formación, e entre-ga a imismo á Ja fuga; todo es confusión y e panto ; nadie piensa sino en su pro­pia con ervación ; los ene1nigos se aprovechan de esta favorable coyuntura y e arr >j n sobre los prófugos coo la mayor furia ; nadie resiste á su victoriosa e pada . * En un momento quedo el campo cubierto de cadávere , ar- El otro hi tot"iador español, Jo é DC'mingo Díaz E., compañero de Morillo. se limit. .\e tamp·ar l:ts . iguientes un ':lS sobre h campaña ele Bo)-•tca: •· Dcsrlc ·1 p:tso del Arau a por el ejercito re.tl, Bohvar. consirfcorando justamente termin:Hia su carr •ra en V ·nezuch. S. t•p.trÓ de Pácz, y on se o ó 6oo hombre que le que lrban. huyó ele a ucllo de ierto y e internó en lo~ ll:tno de C .t ;mar . La ele c:spe­racion ó la csper:mza ele bu. car su fortuna en otro. lim::s . le in pir:tron esta r •solución. o le engañó la segun la. En poco ti ·mpo el Virréin.:l.to de rnt, {é e tuv :Í su pies. n clt:nso v lo clcl•c: ubrir cst •p >C.l cle.;a'ltros,, ·n que un fiagitivo: con un puñ lo de hombre dc,nuclos y h~1mbrientos, vi .Je :tpar ·ccr clcltnt rle su ectore y Comanres, oman antes y uar as T ropa ... TcgttcigaJpa, 27 de oYiembre de 1898. Es conforme . El Gobernador del Estado, TOTAL 54 18 29 37 62 18 JI 12 30 25 19 71 2+ z6 12 6 4 +72 8,6]0 BO ILLA '' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETf:N MILITAR 77 LITERATURA PEREGRINACIÓN MILITAR Á JERUSALÉN, POR ERNESTO LOUET (Continría del número 86). Poco más ó menos es de 40 metros la distancia que separa al Santo Sepulcro dcl Cah•ario. Cuando salímos del Santo Sepulcro, visirámos todos los otros santos lugares, colocados como estaciones en la nave lateral que rodea el coro de los griegos y eñ donde los Padres de Tierra Santa hacen una proce­sión todos los días, después de los oficios de la tarde; sus solos nombres evocan las páginas de la pasión . Partiendo de la capi11a ubterránea, en donde se encontraba, según afirman, el cráneo de Adán, pero con mayor certidumbre la tumba de Godofredo de Bouillon y la de Balduino 1, su sucesor, se encuentra primero la capida de la Columna Impropere. Allí nos sefialan, en un cuadro formado con ricas esculturas de madera, un pedazo de la colum­na de mármol gri que guardaba el pret..>rio de Pilato, y contra el cual pedazo de mármol colocaron á Jesús para cubrirlo con un manto de púrpura, y ul trajarlo diciéndole : ¡ Solutl, Rey de los 7 udíos! Más lejos, en la paree oriental de la Iglesia, una escalera de einti­ocho gradas nos conduce á la capilla de la Invención de la Santa Cruz; otra capil1ita, ctitucion expedida el año anteri r de I 853, que dejaba al pueblo la elección de lo goberna­dore de provincia, por lo cual muchos de éstos eran conservadores y adver arios del General O bando. En tal si tuacion, la guerra no podía tardar mucho, y sólo fal­taba quien iniciase la revolución . Al fin se declaró Dictador el Ge­neral Melo, jefe de las arma , apoyado por los artesanos de Bogotá, que se oponían á la rebaja de los derechos de aduana de- los arte­[: ctos extranjeros, y muchos liberales que rechazaban las reformas . Melo, por su parte, no1buscaba sino librarse del juicio que se le se­guía por la muerte que h b1a dado al Cabo ~irós. Habiéndose proclamado Dictador, derogo la Con titución liberal que se h1bía expedido en I 8 53, y declaró v·igente la que lo conservadores ha­bían acordado en I 843 ; pero estos, aliándose al círculo liberal llamado entonces golgota y de pues radical, decidieron la lucha en contra de la dictadura. Entonces fue cuando e encargó del Poder Ejecutivo el General Herrera como Designado, y luego el Vice- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4 BOLETD MILIT DE COLOMBIA presidente Obaldía. Vencida la revolución, el General Obando fue juzgado y depuesto por entencia del Senado. El General Melo, antes de proclamarse Dictador, había ofrecido la Dictadura al General Obando, quten estaba de acuerdo, lo mismo que el Vicepresidente Obaldía y su antecesor, el General López, en que no deb.ían llevarse á cabo las reformas que intentaban los radica­les, sino seguir gobernando con las instituciones que habían esta­blecido los conservadores. Al General Obando se le depuso por inepto, á lo menos este fue el pretexto, por haber confiado el man­do del ejército al jefe que hizo la revolución y no haberse fugado de Bogotá, pues no había motivo legal para proceder así. Los conservadores, al luchar por sus intereses, debieron apoyar á Melo, que restablecía la Constitución de 1843 ; pero dijeron que com­batían por el orden legal .. .. Melo, por todo castigo, fue desterra­do y muri() en la frontera de .1: 1éxico, asesinado y no fusilado, según se ha dicho por algunos, confundiéndolo con Darío Ma­zuera, quien sí fue fusilado en Campeche por revolucionario .... Los conservadores elig;eron entonces Vicepresidente al doctor Manuel María Mallarino .... La Administración Mallarino fue un gobierno de calma, de liberales y conservadores, y así, se acu­saba al Vicepresidente de pasar su tiempo entado en el pórtico del Palacio de Gobierno, leyendo los clásicos latinos. II-REL CIÓ DE ERGAR Y ERG R Cronologia de los Magistrados de Nueva Granada I 8 53-Fu e elegí do Presidente en votación popular el General Jo e María Obando, nacural de Popayán: el Partido Conservador se abstuvo de la elección. bando encontró el paí dividido en tres partidos: el que lo había elevado al poder, y en d cual tomó sus ecretanos de J tado, era el de su antiguos compañeros de I 840, llamados entonce progresista y ahora draconiano . Formaba el segundo partido una fracción del Liberal, llamada Gólgota, com­pue ta de los liberales jóvcne:; que habían acompañado á la Admi­nistracion López, que e taba en mayoría en las Cámaras, y que e preparaban á dar una on citución según su ideas contrarias á 1 s del Presidente ()bando. El tercer part!do, llamad~ Mini terial en 1840, y que tomó el nombre de Conservador en 1850, tenía ideas semejantes á las del círculo ministerial acerca de la Constitu­ción que iba á darse; pero estaba dividido de los hombres de la Administración por odio á muerte de veinte años y se alió m 's bien con los gólgota , con 1quienes era más desem~jante en ideas. El C.ongreso .... de. 1853 expidio la .nu.cva Constitución, cuyas modi­ficaciOne mas tmportantes col'ststteron en separar la Iglesia del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERRA DE 1854 5 Estado, y en pasar al pueblo la acción gubernativa por medio del sufragio universal, directo y secreto, en la elección de todos los funcionarios, desde el Presidente hasta los Gobernadores de Pro­vincias; en la disminución del ejercito permanente y en el proyec­to de reforma de la tarifa aduanera, por la cual los artefactos ex­tranjeros pod1an introducir~e con pequeilo costo. Los artesanos liberales, que repugnaban la franquicia de los derechos extranjeros, hicieron el 19 de Marzo una pueblada contra el Congreso, que fue reprimida. El 21 de Mayo fue ancionada la Constitución. En Cali hubo el 9 de Enero de 1854 un motín contra el nuevo Go­bernador, que era del Partido Constitucional; en Chocontá, Zipa­quirá y Sutatenza, pueblos del Norte, y en Ciénaga, Mornpós, Neiva, Sabanilla y Tunja, hubo alborotos má ó n1enos serios con motivo de las elecciones. El Gobierno repugnaba las ideas de la nueva Constitución, y ya que se le quitaba el ejército, trató de armar la Guardia nacionaL J. M. Me lo, General de re cien te crea­ción y Comandante de armas de Cundinamarca, había asesinado á un cabo de apellido Quirós, por lo cual estaba enjuiciado. El Con­greso de 18 54 se reunió bajo las circunstancias más alarmantes, y sus sesiones fueron interrumpidas por la revolución que estalló en la madrugada del 17 de Abril, encabezada por el General Melo, que se erigió en Jefe Supremo, y por el ejercito y los artesanos li­berales. Melo puso pres:: s al Presidente de la República y á los Secretarios de Estado. El Vicepresidente Obaldía se asiló en la casa de la Legación nortean1ericana. 1 854-El General Tomás Herrera, natural de Panamá, ha­bía sido nombrado Designado para ejer er el Poder Ejecutivo, según la nueva Constitución. Logró escaparse de la ciudad con f"l General Manuel M . Franco y vario otros ciudadanos, y se di­rigió á las provincia del Norte. El 21 de Abril expidió un decre­to en Chocontá declarándose en ejercicio del Poder Ejecutivo, y nombró de Secretario general al Coronel Anselmo Pineda. Inme­diatamente comenzó á organizar un ejército, que fue derrotado á órdenes del General Franco en Zipaquirá (21 de .1\tlayo), quedando muerto dicho Jefe; el resto del ejercito, á órdenes del Presidente Herrera, fue derrotado de nuevo al día siguiente en Tíquiz a, y Herrera siguió con alg1..1no hombre para la Provincia de Neiv . El señor Justo Br\ceño, Gobernador de "Tequendama, a] saber la noticia de la revoluci6n, había arm do un batallón y ganó obre las fuerzas dictatoriales el co1nbate de Portillo (28 de Abril). El Coronel Carena, antiguo compañero de Melo, que se había pasa­do á los constitucionales, hab1a armado un batallón de I 50 hom­bres en Pamplona, cou cuya fuerza trató de incorporarse al ejér­cito constitucional antes de 'rtquiza, pero llegand tarde fue de­rrotado en 4pountos (30 de Mayo) y prisionero dos d1as despues . En estos tres encuentros peleó un sold do llamado Ant nio Vi­llamizar, nombre bajo el cual se ocultaba una mujer de Tibirita, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6 BOLETÍ MILIT R DE OOLO:M:BIA.. llamada Clemencia Celis. 'n 1 Provincia de Antioquia hubo un motln y mataron al obernador de la Provincia, señor Justo Pa vón, y en Popayan se pronunciaron los militares por la Dictadu­ra (16 de Mayo), pero fueron derrotados el 21 del misrno mes. En ali se h bían pronunciad desde el 29 de Abril, y se movieron :sobre Caloto contra la f uLr l'as del Coronel e jada, quien los de­rrotó en el itio de Stln Julifm (24 de Mayo), y avanzó con su olumn vencedor sobre Cali, el 13 de Juni , y le puso sitio, que dcspué de varios combare angrientos terminó cl28 de Junio por una e p n ion <]Ue lo itiad hicieron con el General López, que acababa de llegar al Cauca, enviado por el Poder Ejecutivo par organi.t,ar un ejercito en aquellas provincias. El Presi ident~: Lópe7, y nombr. do o­m: md:mtc General de arm • por d Pre id •ntc Ohando. De terrado de pués de ven ido! murió asesin do cuando vagaba sin rumbo fijo en el Mediodía de México. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 12 BOLETÍN :MILITAR DE COLOMBIA prometidos en la revolución fueron deportados á Panamá, de donde pocos regresaron. El General Obando fue juzgado y depuesto por el Senado, y se retiró al Sur á la oscuridad de la vida privada, sin duda harto cansado de las borrascas que le tuvieron siempre agi­tado. En él se palpa la verdad de lo que Arboleda de~ía á Malla­rino en el discurso que se citará siempre : ''En este país valiente y generoso, tan fácil es pasar del destierro al solio, como del solio á la barra del Senado."* El 1.0 de Abril de I 854 el señor de O baldía entregó el man­do al señor D. Manuel M. Mallarino, que había sido electo Vice­presidente de la República. Organizó él un 1\1inisterio mixto, creyendo, y seguramente con razón, que aquello contribuiría al afianzami~nto de la paz y á calmar los odios que tánto mal venían haciendo de años atrás. I -RESUME SINÓP'riCO Y GEOGRAFICO DE L.A GUERRA 1.° Campaña del Norte.-Zipaquirá, Tíquiza, Aposentos. (Ultimos días de Mayo). Campaña de Boyacá.-Bonza, Sátiva, Tunja. (Junio y Sep­tiembre). 2.° Campaña del Norte.-Bucaramanga, Sinsatá, Si.Jos, Pam­plona, Petaquero y Tierra .Azul. (Junio, Agosto, Octubre y No­viembre). Campaña de la Costa. (Mayo y Septiembre). Campaña del Sur.-Popayán, San J ulián, Cali, Palmira, Mo­rillo. (Mayo á Septiembre). Campaña de Occidentt.-Portillo y Guaduas. (Abril y Junio). Campaña de la Sabana.-Bosa, Tresesquinas, Egipto, Bo­gotá. (Noviembre y Diciembre). V-RESUMEN HISTÓRICO DE LA GUERR Por el General T. C. de Mosquera, Jefe clel Estado Mayor general ... CAPITULO I Prelimi11ares de la reuolr1ci6n, utallido de ~~trc, primeros eifuer:: os de los ciudadano1 para re1tablecer el gobierno legítimo, y regulari~aci6n de la resistencia armada por parle de los constituciona' El 8 de Abril corrieron en Popayán rumores de una revolu­ción ocurrida en Bogotá por causas políticas, y con la noticia, " En un país, porque sea valiente y generoso, 1\o suceden tales cosas. Donde esto :lcontece e en lo~ p:uses revolucion. ríos como Colombia."-C. /Jen~dt"lli. " El restmtcn ltisl6rico del General Mosqucr:~ se reproduce mtegro en lo que ae refiere .í operaciones militares, pero se extracta cuando trata de disquisiciones polÍticas y úl<»óficas, ó reproduce documec.tos de te último genero. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLE1t1E ~TO-GUERR DE 1854 13 quienes allí se preparaban para un golpe de cuartel contra las auto­ridades, sacaron ostensiblemente la cara y se declararon en plena rebeldta. A la nueve de la noche recibió parte el Gobernador de que los revolucionarios armados se reunían en las inmediaciones, al lado sur de la ciudad, con intención de atacar ésta en breve plazo. El plan de Jos rebeldes del Cauca, que estaban en relación con los directores del golpe de Estada en Bogotá, consistía, según se informó al Gobernador de Popayán, en reunir 5,ooo hombres para apoyar á los revolucionarios de Bogotá, tomando como base el Ba­tallón de Línea número 5 . 0 , dos Compañías de Milicias de Popa­yan, otra de Timbío, otra de La Sierra, otra de Paniquitá, el Ba­tallón del Tambo, el Escuadrón de Quilcacé y varios otros piquetes de guardias nacionales. Más tarde debían secundar el movimiento 400 hombres del Cantón de Caldas, 350 del de Santander, 700 indígenas de Tierra Adentro y lo3 sublevados de las Provincias de Cauca y Buenaventura. El Gobernador en persona salió á excitar el patrioti mo para deshacer el mencionado plan . Algunos dijeron era inútil luchar sin armas contra una revolución que hacía el ejército bajo la dirección del Supremo Gobierno, pues así calificaban lo ucedido; mas no faltaron ciudadanos, de todas las clases sociales, inclusive los estu­diantes del Colegio nacional, que se apresuraron á apoyar á la au­toridad legítimamente con tituída . Así pudo organizar el Gober ­nador una fuerza cívica de 120 hombres, destinada á apoyar é invigilar la fuerza veterana del medio Batall6n número 5 . 0 , que inspiraba recelos; destacó en seguida una patruJla de 25 hombres para que recorriera las calles y ejidos meridionales, en los cuales fue atacada por los rebeldes, que, recha·¿ados, se volvieron á su campamento. En tale circun tancia , se pre entó al Gobernador un militar comprometido en el movimiento, el cual acabó de de­nunciar el complot, y manifestó que el plan revolucionario se hab1a fraguado en la Sala de banderas del Batallón 5. 0 , y que por la im­prenta, contigua al parque, se hab1an sacado la armas. El Gobernador despachó luego comisionados á los Distritos del Norte de la Provincia para que en ello levantaran fuerzas, y ordenó al Alcalde de la ciudad pasara al campo rebelde á intimarle depusiera las armas, pero fue insultado por los amotinados . Los pronunciados recibían auxilios de diferentes Di tri tos, ele­varon u fuerza á 400 hombres, y e peraban 200 más del ur para atacar á Popayán . Las armas ú ti le del parque estaban en poder de la revolución, y el Gobernador solo contaba con 460 fusiles ingleses descompuestos y 200 -france e· sin municione aparente . A pesar de todo, la autoridad cutnpho con su deber, y su energía y actividad salvaron la situación: ante todo el Gobernador contra­jo su atención á armarse y salvar la pequeña guarnición veteran que podía servir de base para levantar una fuerza respetable, y la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 14 BOLETÍN MILI'l'AR DE COLOMBIA cual estaba mandada por un jefe comprometido con la revolución. Dicho jefe era débil é inepto, por lo cual unos y otros lo miraban como traidor, pero por fortuna para la causa legitimista, se separó de su puesto por enfermedad, y en el acto fue reemplazado conve­nientemente. Además, el Gobernador, con suma habilidad, quitó á los rebeldes el apoyo del Batallón Timbío, del Batallón 5. 0 y de las Compañías de milicianos de la ciudad, que habían logrado seducir . El r 3 de Abril se acercaban por el Norte á Popayán 250 hombres armados y organizados por orden del Gobernador, y por el Sur r6o de Timbío, que así amenazaron la retaguardia de los sublevados. El jefe de los ti m bianos, aprovechando hábilmente el terreno, hizo creer que se acercaban 400, y los rebeldes de la ciu­dad, pensando que eran los auxiliares que esperaban por ese lado, mandaron comisionados á felicitarlos, y se encontraron con ciuda­danos leales, por lo cual la confusión se introdujo entre los enemi ­gos del Gobierno, quiPnes viéndose perdidos se presentaron en tu­multo al Gobernador, solicitando de él que mandase al campo de los sublevados un comisionado para que se evitara el derramamien­to de sangre. El Gobernador desoyó semejante proposición, y dispuso que se atacase á los amotinados, lo que se hizo sin demora, y asaltados por el frente y retaguardia, huyeron en diferentes direc­ciones: la mayor parte se dirigió hacia el Tambo á reunirse con 200 hombres que allí debía tener un Comat1dante amigo. La dis­persión del campo cercano á la capital fue completa, y se tomaron armas, municiones y muchos prisioneros . Al amanecer del 15 de Abril hizo ma, char el Gobernador una columna de 240 hombres contra el Tamb0, la que encontró ese mismo día á los rebeldes en el alto de Los Robles, quienes al verla se rindieron en número de 18o, entregando las armas y dos cargas de municiones . A la~ doce de la noche de ese mi mo día fue ~orprendido un posta que conducía carta de varios sublevado para el Presidente Obando, en las que le decían como el Gobernador hab1a deshecho la revolución, y le pedían que remitiese volando un indulto. Así terminó el primer ensayo revolucionario en el Sur, debelado por el Gobernador de Popayán in derramamiento de sangre, bien que el fuego continuara ardiendo oculto en Cali, en el Cauca y en Pasto. Por la misma fecha, á mediados de Abril, se suponía la necesidad de crear una Comandancia militar al Occidente de Cartagena: las armas se repartían en toda la provincia á los partidarios del Go­b ··rnador Nieto, que con dolo se hab1a hecho declarar Gobernador un tir •rcional y había enviado algunos agentes á la provincia de Sab;.willa para que obrasen según las circunstancias. Por esto el desarrollo de los 4lcontecimientos en Cartagena difiere de lo referi­do para Popayán. Entre tanto llegó el 17 de Abril, en que se dio el golpe de Estado, o mejor, de cuartel en Bogotá, principio de un4l revolu­ción de soldadesca, que aborto por raL.ones cuyo examen conviene Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERR DE 1854 15 en escritos de otra especie. Melo dio el golpe s in contar, como en efecto no contó, con todo el ejército, apoyado por las sociedades ó clubs políticos de artesanos llamad s Sociedades Democrática y Central. En Cartagena algunos militares amigos de Nieto conocían el plan de hacer una revolución ; pero no sabiéndose aún allí el movimiento de Bogotá, vacilaban sobre la línea de conducta que debían observar, y á mantener á muchos en la senda del deber contribuyó la llegada dc:::l General Mosquera, que arribó á esa plaza el 23 de Abril, y logró que la guarnición que mandaba el General Mendoza se sujetara á la máxima legal "Ja fuerza armada no es deliberante. , La rPvolución del I 7 de Abril no fue considerada por los que la combatieron como un hecho aislado, ni como un simple motín militar. El Congreso de 1854 deliberaba á última hora, en medio de la inseguridad; del próximo conflicto se hablaba sin misterio en todas partes, y el encargado del Poder Ejecutivo secundaba, de modo más ó menos ostensible, los trabajos de )aJunta Central re­volucionaria, que se cubría con el velo de So ciedad d e Elecciones, y tenía tres puntos cardinales de acción: Bogotá, Cartagena y Po­payán, lugares en que se encontraban los cuerpos del Ejercito per­manente, que debían secundar el movimiento revolucionario, so pretexto de salvar al Gobierno de una conjuración de los partidos gólgota y conservador. Como el ejército era leal, fue necesario re­formarlo, destituyendo á los jefe<> y oficiales, defensores de )a ley, para reemplazarlo por instrumentos propios á los fines de lo·s cons­piradores, dictándose, á la vez, leyes ad hoc que corro m pi eran la noble institución, y cuando el Congreso vio el daño causado, y para remediarlo restableció ]as leye derogadas, era tarde, pues las milicias hab1an sido reemplazada por cuerpos irregulares, de bas­tarda creacion, llamados irrlpropiamente democráticos. Los hechos sucedido en Abril de 1854 no dejaron duda á nadie de que 'e trataba de abrogar la Constitución de r853, y rea­lizado el golpe del I 7, de la prisión ordenada en Bogotá por los dunocráticos1 pudieron escapar los Generales Herrera y Franco, de los que el primero era designado para ejercer el Poder Ejecutivo, y por tal motivo no se empeñaron aquellos en perseguir al Vice­presidente, pues su intencion había sido apoderarse de todos los lla­mados á ejercer legalmente el Gobierno, para que el trastorno fuera completo y Jas instituciones republicanas de truída por una dicta­dura, y solamente fueron reducidos á prision los Secretarios de Es­tado y el Procurador de la Nación . El Vicepresidente, José C. de Obaldía, pudo ponerse en cotn-unicación con el De ignado en el hotel donde vi\•Ía el Ministro americano y se había asilado el Ge­neral Herrera, lo cual permitió al señor de Obaldía declararse en ejercicio de la Presidencia el mismo I 7, y comunicar á los Gober­nadores lo sucedido, excitándolos para trabajar en el restablecí- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 16 BOLETÍN MILITAR DE COLOMBIA miento del orden y el imperio de la Constitución, á cuyo fin les delegaba las facultades del caso. Llamó al servicio, con amplios poderes, á los Generales López, París y Franco, concertó el plan de obrar con el Designado, y facultó, igualmente, para levantar tropas, al Teniente Coronel Julio Arboleda (entonces Senador) y á los señores Caicedo, Vargas, Manuel MuriJlo y Mateo Viana, Go­bernador éste de la Provincia de Mariquita, y convocó el Congre­so para el I 5 de Julio en el Socorro. Todos estos actos fueron au­torizados por el ficial Mayor de la Secretaría de Gobierno, y el Vicepre idente los expidió en los momentos en que el Presidente permanecía aparentemente preso y en realidad cotnplicado en los trastornos ocurridos en la capital de la República . El 19 los Generales Herrera y Franco, burlando la vigilancia del Dictador, salieron con otros compañeros para el Norte á res­tablecer el Gobierno nacional; el 21, en Chocontá, el De ignado dictó decreto declarándose en ejercicio del Poder Ejecutivo, y nombrando Secretario de Gobierno al señor Anselmo Pineda, y siguió en el acto para Tunja, donde expidió órdenes sobre forma­ción de batallones y consecución de fondos y ele('(\entos de guerra. En Tunja los revolucionarios tenían uno 6o hombre comprome­tidos á secundar el golpe de Bogotá . El r 8 por la noche habían salido de la ca pi tal los señores So­lanos, quienes se reunieron en el Puente del Común con otros compañeros que allí los esperaban hacía unas pocas horas, con el objeto de ir al orte á levantar tropa: una partida de 1 7 húsa1 es los per iguió inútilmente hasta e] Puente de Sopó. Aumentada la partida en el camino, el 19 por la tarde llegó á Guachetá~ y como allí supiera que en Ubaté había armas, resolvió retroceder á ese Jugar á las dos de la madrugada, á donde entró á las nueve de Ja mañana, con fuerza de ólo 8 hombre , dirigiéndose en el acto á Ja Casa Con i torial, donde estaba el parque, con tante de unas 200 armas, secundado por el J ucz de Circuito y el Alcalde, pero el último flaqueó al saber que la intención de olano era reunir fuerza y voh· er á Tunja á impedir el pronunciamiento en esa ciu­dad, pues se abía con certeza tendría lugar al día siguiente 21 . En Ubaté había muchos comprometidos con la rf"volución, los cuales se amotinaron en la plaza para impedir la sacada del parque, por Jo cual Sol no, una vez armados y municionados sus pocos compañeros, partí " cerca del medio día para Tunja, por camino de páramos casi impracticable; y andando toda la noche, el 21, al desp atar el dta> apareció sobre aquella ciudad, á la cual entraron dos de b partida para ponerse de acuerdo con lo constitucionales de allf, quedando los demás en el inmediato sitio del Oratorio, con intención de tomar la plaza aun cuando fuera á viva fuerza. Des­graciadamente Solano, por ami tad, confio su secreto al dueño de )a hacienda, el cual, sin demora, lo hizo saber al Gobernador Mon­roy, partidario del Dictador. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 88

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones

¿Deseas limpiar los términos de la búsqueda avanzada?

Vas a limpiar los términos que has aplicado hasta el momento para poder rehacer tu búsqueda.

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones