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Se encontraron 17287 resultados en recursos

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¡Qué no me echen carreta!

Por: Natalia Andrea Palomá Barrera | Fecha: 30/10/2012

La Licenciatura en Educación Básica con Énfasisen Matemáticas se encuentra estructurada por ejes deformación, uno de ellos es la Práctica Docente, en la seenmarcan estas reflexiones. Las prácticas se realizancada semestre en colegios oficiales de Bogotá desdecuarto a noveno semestre, y cada una tiene un propósitorespecto de la formación docente. Para el caso de quintosemestre, las acciones van orientadas al uso de recursosdidácticos en el aula.
Fuente: Revista Infancias Imágenes Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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¡Qué no me echen carreta!

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Transformaciones en las prácticas de enseñanza: reflexiones y acciones

Por: María Andrea Espejo Maldonado | Fecha: 26/09/2019

En el presente artículo se sintetizan las transformaciones en las prácticas de enseñanza de un equipo de docentes en proceso de formación de la Maestría en Pedagogía de la Universidad de La Sabana, Colombia. En primer lugar, se presentan algunas características del contexto institucional relacionadas con las prácticas de enseñanza en las que se incluyeron resultados de los estudiantes en pruebas internas y externas que derivaron en la necesidad de hacer transformaciones en las prácticas. En segundo lugar, se muestra de manera general la metodología utilizada durante la investigación. Luego, se presentan las principales reflexiones sobre las prácticas de los docentes de la institución educativa oficial La Balsa, evidenciando las transformaciones en relación con los contenidos, las estrategias de enseñanza y en la valoración continua. Por último, se dan las principales conclusiones producto del ejercicio de los ciclos reflexivos y deliberativos realizados por los docentes.
Fuente: Revista Infancias Imágenes Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Transformaciones en las prácticas de enseñanza: reflexiones y acciones

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"Es que cada niño es diferente": el saber de las maestras sobre los niños

Por: Graciela Fandiño Cubillos | Fecha: 30/12/2021

Esta investigación buscó caracterizar el saber docente sobre niños y niñas (menores de 6 años) de maestras de jardines infantiles y colegios públicos de Bogotá. El estudio fue de corte constructivo-cualitativo, el análisis de contenido inductivo, y las categorías emergieron de la lectura de los investigadores. El análisis muestra cómo las perspectivas de las maestras tienen estructuras particulares e idiosincráticas pero comparables. Las categorías construidas fueron las siguientes: desde dónde hablan las maestras de los niños y de qué hablan cuando describen a los niños. Los hallazgos y conclusiones muestran la relación entre categorías a partir de los discursos de las maestras, que se estructuran en referencias contextuales, la visión de ser maestra y de ser niño, el reconocimiento de la singularidad de cada niño, la presencia de contenidos, la manera en que ellas cualifican y significan sus descripciones y apreciaciones sobre el ser infantil y cómo proyectan y dan cuenta de vivencias compartidas con los niños.
Fuente: Revista Infancias Imágenes Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Creencias sobre educación inicial en colegios oficiales de Bogotá

Por: Graciela María Fandiño Cubillos | Fecha: 02/04/2018

Este resumen analítico presenta algunos desarrollos de la investigación Creencias sobre educación inicial en estudiantes de la maestría de estudios en infancias y egresadas de la licenciatura en educación infantil de la Universidad Pedagógica Nacional, cuyo objetivo es identificar y analizar las creencias que sobre educación inicial tienen estudiantes y egresadas de estos programas académicos en la perspectiva de reconocer fortalezas y obstáculos en el potenciamiento de desarrollo, a través de la realización de grupos focales de discusión inscritos en el enfoque cualitativo de la investigación. Los problemas relevantes están referidos al reconocimiento del carácter de la educación inicial, el lugar de las maestras, las características de los niños de estas edades y las condiciones físicas, ambientales e institucionales de estos centros educativos para este trabajo.
Fuente: Revista Infancias Imágenes Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Nuevas crianzas para nuevas infancias: propuestas orientadas a sujetos políticos a partir de resignificaciones pedagógicas

Por: Gloria María López Arboleda | Fecha: 04/02/2014

Re-pensar las infancias y las crianzas es, más que un reto, una responsabilidad ética y pedagógica, de ahí que la fase II de la investigación Familia y prácticas de crianza, se propusiera implementar estrategias que permitieran a la población del CEPAR[1], ampliar los significados que han construido sobre sus prácticas de crianza. La investigación se guío por los postulados del enfoque cualitativo y el interaccionismo simbólico, utilizando como estrategia principal la ejecución de 10 talleres, propuestos en la "Cartilla Crianza de uno, Crianza de todos" (2011), que surge como producto final de la primera fase de la investigación. Los principales resultados se orientan a re-pensar la crianza y la infancia en plural, potenciando el reconocimiento del sujeto niño, como actor político, y a la crianza como proceso bidireccional y transformador.[1] El Centro de Formación para la Paz y la Reconciliación -CEPAR- hace parte del actual programa para la Reintegración Social y Promoción de la Paz, de la Secretaría de Gobierno y Derechos Humanos de la ciudad de Medellín, llamado anteriormente Paz y Reconciliación, que a lo largo de los últimos nueve años, a través de su intervención, ofrece atención integral a personas desmovilizadas de los diferentes grupos al margen de la ley.
Fuente: Revista Infancias Imágenes Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Nuevas crianzas para nuevas infancias: propuestas orientadas a sujetos políticos a partir de resignificaciones pedagógicas

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"Carta a un amigo"

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Opciones de grado universitario ¿Evasión o acercamiento a una cultura de la escritura?

Por: Andrea Del Pilar Vargas Fajardo | Fecha: 12/03/2011

de la escritura académica desconocidapor la mayoría de los jóvenes universitarios deColombia quienes en el momento cumbre desus carreras, ya sea de pregrado o posgrado, seenfrentan a la elaboración de su tesis, proceso queactualmente es evadido gracias a las diferentesalternativas que las universidades colombianasofrecen.Los testimonios recolectados entre docentes yestudiantes de algunas universidades colombianasnos ilustran de manera global la percepciónde los distintos estamentos académicos sobre eldesarrollo actual de una cultura de la escritura ennuestro país.
Fuente: Revista Infancias Imágenes Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Opciones de grado universitario ¿Evasión o acercamiento a una cultura de la escritura?

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Cuentos de horror sobre leer y escribir

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 25

Por: | Fecha: 21/12/1901

~oletin Jftilitutt de toton¡bia Orga.no del Ministerio de Gnerr& y del Ejército DtRECTOil AD HONOREM Francisco J. Vergara y Velasco General de Ingenieros, Miembro de varias Sociedadea CientUlou Son eolaboradores do este periódico Jos Mes 1 Oficiales del Ejército ~9fáa/~ DECRETO NUMERO 1407 DE 1901 ( DICIEMBRE 1 2 ) por el cual se organiza la División Bollvar en la Costa Atlántica EJ Vicepresüünle de la República, uzcargado del Poder .Ejeculiv,, DECRETA Artículo único. Organízase en el Departamento de Bolívar una División que llevará este mismo nombre, compuesta de cuatro Batallones denominados Carlagena, Barranqw1la, Mompós y Ma­gangué. Con destino á dicha División hácense los siguientes nombra­mientos para el Cuartel general y Cuerpos : Comandante General, General Luis Vélez R.; Jefe de Esta­do Mayor, General Antonio M. Rodríguez; Inspector, Coronel Julio de la Cuadra; Comisario Pagador, asimilado á Coronel, Francisco Morales; Primer Ayudante general, Coronel Luis Al­berto Tobar; Primer Ayudante general, Coronel Justo N. Vás­quez; Segundo Ayudante general, Teniente Coronel Francisco Campuzano. Jefes de Cuerpo: Tenientes Coroneles Francisco Vargas, José María Garzón, Rafael Bermúdez é Inocencia Reina. Sargentos Mayores : Carlos Villafañe, Manuel Galvis M., Ignacio Cortés, Antonio Estrella 0., Antonio Acevedo, Bruno García y Adolfo Forero. Capitanes: Inocencia Reina N., Cupertino Mirque, Carlos Ruiz, Daniel Villarraga, Adán Hernández, Juan H. Wil- To:uo n-~9 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~t[rll!\ !nititett be G.olombia '- 770 ......) ches, José J. Díaz, Antonio Neira, Zen6n Reyes y Angel María Matéus. Tenientes: Demetrio Boh6rquez, Ismael Ramírez, Fran­cisco Díaz R., Aristides Millán, Pedro José Fonseca, Juan Aya y Roberto González. Subtenientes : Víctor Cordobés, José María Mesa, Salustiano Rodríguez, Domingo Gómez, Eduardo Olaya, Isaías Hernández. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Diciembre de 1901. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTE CoNCHA DECRETO NUMERO 1415 DE 1g01 (I 3 DE DICIEl\JBRE} por el cual se honra la memoria del H .. P. Luis J. España, S. J. El Vt'ceprest'dmle de la Reptíblz'ca, encargado del Podn· Ejccu171. .. o, CONSIDERA. 'DO Que el día 9 del presente mes murió en el Alto de la Cruz el R. P. Luis ]. España, de la Compañía de Jesús, quien con ca­ritativo y heroico celo acompañaba como Capellán las fuerzas del Ejército de la República ; Que el finado acompañó durante larga campaña al Ejército, al cual daba fecundo ejemplo por la práctica de eximias virtudes cristianas, con sufrimiento ejemplar y heroica abnegación que lo llevaban á los lugares de mayor peligro para cumplir sublime apos­tolado, DECRETA Art. 1.0 La muerte del R. P. Luis J. España se considera pérdida imponderable para el Ejército nacional y para la Repú­blica. Art. 2. 0 El Ejército JleYará luto por tres días, en señal de duelo. Art. 3. 0 El Ministerio de Guerra dispondrá que se hagan Honras fúnebres en la iglesia de San Ignacio de esta ciudad al finado, y concurrirán á ellas todos los Jefes y Oficiales del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 13 de Diciembre de 1901. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTE CoNCHA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. iBotdin !niiitar be (olomhia '- 771 _) DECRETO NUMERO 1336 BIS DE 1901 (DICIEMBRE 14) por el cual se destinan varios Jefes y Oficiales á la División Bollt'ar El Vt'cepruidenlt de la Rtptíblica, encargado del Poder Ejecull'vo, DltCRETA Artículo único. Destínasc á los siguientes Jefes y Oficiales á d Dzvisión Bolívar, en los puestos que el Sr. General Comandante geñeral de ella tenga á bien destinarlos: Coroneles Ram6n Argáez, Joaquín Hoyos y Aureliano Mora; Tenientes Coroneles Braulio Rodríguez y Guillermo Bonilla C.; Sargentos Mayores Bias Arbeláez, Sergio Maza y Rafael de la Cuadra; Capitanes Druno Aza, Ram6n Chaves, Manuel Agustín L6pez, David Villarraga y Martfn Montañés R.; Tenientes Sixto Boh6rquez, Juan C. Lara, Marco A. Berna! y Sebastián Murillo M.; y Subtenientes Camilo Huertas y Juan de Dios Macías. Comuníquese y pubH uese. Dado en Bogotá, á 14 de Diciembre de rgor, JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTE Co cnA RESOLUCION NUMERO 25 DE 1901 ( I 2 DE DICIEMBRE) por la cual se ordena expropiar todo el carbón de piedra como elemento primor dial tle guerra El Mz1tt'slro de Guerra, CONSIDERANDO Que el carb6n de piedra es elemento primordial de guerra, y que hay notable escasez de él para el servicio de Jos trenes mili­tares, SE RESUELVJl Expr6piase todo el carb6n de piedra que sea necesario para el servicio del Ministerio de Guerra, tomándolo del que llegue á la ciudad, previas las formalidades de que trata el artículo 33 de la Constituci6n. Encárgase de esta medida al Inspector general de Brigadas. Comuníquese y publíquese. El Ministro, J. V. CONClf.l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~"ldin !nilitat be ~olombi• '- 772 _; RESOLUCION NUMERO 26 DE 1901 ( 1 3 DE DICIEMBRE) por la cual se prohibe el reclutamiento en la capital de la República EL Mz'núlro de Gue1·ra, CONSIDERANDO Que el reclutamiento en la ciudad de Bogotá causa gravísi­mos perjuicios, tanto porque contribuye á encarecer los artículos alimenticios, amedrentando á los vivanderos, como porque lleva inmotivado alarma al ánimo de los habitantes, RESUELVE Prohíbese terminantemente el reclutamiento en esta ciudad y en sus afueras, y autorízase por la presente á todo individuo á quien se trate de reclutar, para pedir auxilio á la autoridad más cercana, á fin de que haga respetar su libertad. Ordénase terminantemente· á todas las autoridades civiles y militares impidan cualquier acto de reclutamiento que presencien, detengan al que intente ejecutarlo, y lo pongan á disposición de este Ministerio para imponerle el castigo del caso. Comuníquese y publíquese. Dada en Bogotá, á r 3 de Diciembre de 1901. JosÉ V ICENTX CoNCHA LA DIRECCION DE IJA GUERRA EXPOSICIÓN SUCINTA DE SUS PRINCIPIOS Y MEDIOS DE EJECUCIÓN, PO.I. U. , GENERAL COLMAR BARON VON DER GOL TZ (Traducción para el Boletl11. Mtlitar) Continúa El acometedor no podría discernir claramente si tiene á su frente un destacamento avanzado por la guarnición de la plaza, 6 la vanguardia de una fuerte columna que se adelanta á su encuen­tro. En tanto que esta duda no ha ya sido disipada por medio de un combate, no le será posible continuar sus operaciones; la toma del lindero, que efectuada por él solo le ocasionaría gran pérdida de tiempo, no lo sacaría de la incertidumbre, porque nadie Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oletin !Jlilitctr bt €olom()ia '- 773 _) podrá saber qué hay oculto en el bosque. No sería sino hasta el momento en que lograra rechazar al defensor hasta el lado de Ars, sin tener noticia de llegada de refuerzos, cuando podría dar­se cuenta clara de la situación. Pero en aquel:momento el desta­camento habría logrado ganar el tiempo que se le hubiera fijado, y su misión estaría cumplida. Si, tomando una posición de flanco, el defensor logra recha­zar el ataque, habrá obtenido también la ventaja de ver al acome­tedor comenzar su retirada en condiciones muy poco favorables, porque no podrá volver á tomar la dirección natural, la que le conviene más, sino ejecutando un cambio de dirección. Si el de­fensor lo ataca partiendo de su posición de flanco, podrá recha­zarlo completamente fuera de su línea de re\irada. Con las posiciones tácticas de flanco se obtendd. mayor efec­to cuando se espere en ellas al adversario inmediatamente des­pués de la salida de un desfiladero, como, por ejemplo, de un puente sobre un gran río. En este caso también, si el acometedor es rechazado, su retirada será penosa, porque tendrá que efec­tuarla por un desfiladero situado sobre uno de sus flancos. XIII OPERACIONES Ql'F. SE HACEN E, CONDICIO. ES ESPECIALES Todas las operaciones odr~n sufrir cierta modificacione ó restricciones por causa de la configuración y de la natllral za del teatro de la guerra. Antiguam ntc se concedía también i sta con­figuración una importancia a pi tal, y según lla e daba nombre á ciertas maneras particulares de hac r la guerra. Así, I or ejem­plo, la guerra de montaña se consideraba .como una cosa aparte, absolutamente independiente, y se fijaban principios que le eran propios y especiales. También había una teoría especial que regla­mentaba el ataque y la defensa de las líneas fluviales, &c. De una manera absoluta, no es n~cesario fijar demarcación, á lo menos en cuanto á los principios de la dirección de la gue­rra. Hasta en teatros especiales, ésta se maneja por las leyes ge­nerales ; bastará adaptar sus fórmulas al terreno sobre el cual se trate de aplicarlas. Los territorios impracticables, las cadenas de montañas, los ríos, &c., deberán, ante todo, considerarse como obstáculos para la marcha de los ejércitos; formarán, pues, una ventaja para la defensiva. Si se supone á esta última dueña de una cadena de montañas, tendrá la ventaja de poseer un frente que, de una manera gene­ral, no será vulnerable sino en puntos definidos, allí en donde los caminos atraviesen la montaña. Estos puntos podrán estar defen­didos por fuerzas relativamente mínimas, y, según nuestra idea, unidos entre sí por un obstáculo infranqueable para el acome­tedor; de tal modo que toda la cadena nos hace el efecto de un frente seguido. En este caso, se tratará de una sencilla defen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~otetb' gi(ittu bf Q,olombta '- 774 ....J sa de frente, á la cual el conjunto de la situación parecerá convi­darnns. Se tiene la tendencia á considerar este frente como muy fuerte; pero habrá que tener en cuenta, en primer lugar, que en los países del Occidente todas las cadenas de montañas se han hecho accesibles, gracias á los progresos de la civilización, y á que están surcadas por buenos caminos •. Apenas puede de­cirse que constituyen un obstáculo. En segundo lugar, no se deberá. creer que una montaña que no tenga caminos abiertos, es por esto una región impracticable. Este fue el error que cometió el Estado Mayor turco en 1829, en 1877 y en 1878, en relación á la cadena de los Balkanes t. En fin, cadenas de poca extensión, que tengan á sus dos extremidades apoyos sólidos, tales como las costas de dos mares, son muy raras. En la montaña, las posiciones serán, ó bien muy extendidas, y por esto relativamente débiles en todos los puntos, 6 bien ten­drán flancos vulnerables. El peligro es doblemente serio, por­que los grupos aislados, repartidos sobre el frente, no estarán sino débilmente ligados entre sí y no podrán sostenerse recíproca­mente. En el punto amenazado, la defensa no podrá resistir mu­cho contra el ataque sino haciendo avanzar tropas de la reta­guardia, y estas tropas, para avanzar sobre el frente, tendrán que vencer las mismas dificultades que el acometedor que penetra en la montaña. Sabiendo bien esto, el acometedor que encuentre una cadena de montañas ocupada por las tropas del defensor, se contentará con distraer á é te sobre el fr e nte, y buscará el modo de envolver una de sus alas, ó ambas á la vez. Si el defensor, para precaverse de este peligro, se e. · tiende más y más, ocupando un número cada vez mayor de pa~os situados lateralment , facilitará a] acometedor que haga avanzar us rese rTas, la ocasión de atravesar la línea de defensa. Para con eguir esto, éste se apoderaría de uno de los puestos y mantendría los otros en su posición, atacándolos menos enérgicamente. La consecuencia final será que toaos los puestos se batirán en retirada con precipitación, cuando sepan que la línea ha sido forzada :t. Por su parte, el defe nsor preverá naturalmente que las cosas pasarán así, y por esto preferirá, á menos que circunstancias parti­culares lo obligue n á una resistencia decisiva en la montaña misma, no ocupar sino débilmente la cadena y sus gargantas, con el fin de reconocer la fuerza y situación del acometedor ; reunirá • Nuestros caminos d e montaña es tán p o r lo gene ral bien arreglados, porque reposan sobre un sudo muy sólido, y porque por todas partes se ti enc7 los materiales á la mano. ,., t La infanterÍ:l. actual tri unía de t od os lo obstáculos; las marchas de ma oiobra del tiempo de pa z de las trop ::ts alpina - italianas y francesas nos lo de­muestran. Las mulas siguen á los s oldados de infantería por caminos que ofrecen dificultades inaudit s; a s í pues, la artillería d e montaña podrá su '1ir muy alto. ! La dt>fensa desdichada de la lín e a de l os Dalk:mes por los turcos, durante el invierno de 1877 á 1878, es el más reciente ejemplo del peligro que hay de exagerar el valor de las cadenas oe montañas como posición defensiva. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~otdin !Jhlitat be &ototúiA '- 775 _.; el grueso de sus fuerzas, ocultas á retaguardia de la montaña, con el propósito de arrojarse sobre el enemigo en el momento en que sus columnas de marcha desemboquen penosamente de los desfila­deros. En este caso, será una mera defensa de emboscada. No hay, pues, lugar á fijar nuevos principios para la direc­ción de la guerra, sino sencillamente adoptar los que ya conoce­mos en cada situación particular. Lo mismo se hará para el ataque y la defensa de las línea¡ fluviales, que casi siempre tendrán el inconveniente de ser demasia. do extensas para que de un extremo al otro se pueda vigilarlas de una manera conveniente. Aquí también el defensor preferirá, la mayor parte de las veces, no defender el curso del río sino en la extensión necesaria, para darse cuenta de las fuerzas y de la in­tención del enemigo; concentrará la masa principal de sus tro .. pas más á retaguardia, para atacar al adversario en el momento en que éste atraviese el río y se vea obligado á aceptar la batalla, cuando su ejército aún no esté desplegado y tenga obstáculo ~ retaguardia. Los trabajos artificiales de defensa no modifican en principio las reglas de la guerra : exigirán sencillamente disposiciones es­peciales en vista de la ejecución. Fijaremos tres categorías: las posiciones organizadas, los campos atrincherados y las plazas fuertes. Las posiciones organizadas tienen por objeto procurar al de­fensor un frente muy fuerte, cuyos flancos estén igualmente res­¡; uardados y permitan á un ejército, numéricamente débil, resistir de una manera decisiva á un enemigo superior en número, 6 bien están destinadas á no reforzar sino una parte del frente, á fin de que se pueda disminuír el número de fuerzas empleadas sobre este punto y tener muchas más disponibles para el resto. Para las primeras hay necesidad de encontrar un punto de apoyo fuerte, pues su papel es especialmente estratégico. Citare­mos la líneas de Torres-V edras, lo mismo que la posición del Da .. newerk, que se e. ·tiende del mar del Norte al Báltico, destinada á cubrir el Schleswig septentrional y el Jutlan. En la actualidad, Czataldcza y la línea fronteriza francesa fortificada contra Alema­nia, que se extiende de un te1 ritorio neutral al otro, son ejemplos de tales obras de defensa. • La segunda categ orfa de posiciones organizadas depende, sobre todo, de la táctica. Ellas no dispondrán sino por rareza de un apoyo sólido para sus dos alas, y la línea atrincherada no com­prenderá sino una parte del frente, aquella que no se quiera ocu .. par sino débilmente. Previendo ser envuelto, lo primero que se hará será escoger un campo de batalla aliado de la posición, sobre el cual se piense emplear con éxito las tropas que se hayan eco­nomizado en la defensa de la posición. • También se encuentran varios ejemplos de esta clase en la historia de ltt ,;uerra de Secesión americana. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tioldin !ntlitar be €olo~iCl '-- 776 _) El campo atrincherado cubre también las retaguardias, forma un todo bien cerrado y hace frente de todos lados, pero se parece á. la posición organizada en que para darle valor se necesita un ejército. Desde que éste lo abandone, habrá perdido toda impor­tancia, como el campo de Conlie, cerca del Mans, en 187 1. El campo atrincherado está destinado á servir de preciso punto de apoyo al ejército que, para hacer uso de él, renunciará deliberadamente y por cierto tiempo á sus líneas de comunicación y de retirada. Pero no se retirará uno á un campo de esta clase sino cuando no se tiene la fuerza suficiente para enfrentarse al ene­migo á campo raso. Lógicamente se desprende que también se contará con poca fuerza para abandonar este espacio en presencia del enemigo, es decir, para desprenderse uno mismo si se ve ro­deado. No deberá uno, pues, retirarse á un campo atrincherado sino cuando le sea permitido contar con el apoyo de un ejército que avanza. Entonces el ejército tendrá la ventaja de no debilitar­se al continuar su retirada, y de obtener de este modo la mayor parte de las veces una suspensión temporal de operaciones. También se podrá muy bien hacer uso de un campo atrinche­rado como de un punto de apoyo para permitir que una de las alas se apoye en él, en tanto que la otra maniobrará, ó bien para no ser lanzado lejos de un punto importante, tal como el paso de un gran río, en tanto que el grueso de las fuerzas se haya alejado por algunos días. Pero en este caso, el cam¡:1o atrincherado tendrá más bien el carácter de una plaza fuerte provi ional ó auxiliar, cu­yos trabajos no serían tan completos como los de una yerdadera plaza fuerte. Dresde desempeñó este papel en 1813, y en 1866los prusianos la destinaban á que lo desempeñase de nuevo. La plaza fuerte es más independiente que el campo atrinche­rado : está establecida con más solidez y más en firme; el aco­metedor no puede apoderarse de ella con los solos recursos que le ofrece su equipo de campaña; ella está provista de todos los establecimientos que le permiten hacer subsistir su guarnición, y tiene importancia, hasta sin la presencia de un ejército. Resulta de esto que, propiamente hablando, las plazas fuertes no están realmente bien colocadas sino allí en donde queremos mantenemos en posesión de una parte de nuestro territorio, ale­jado del teatro de la guerra, sin formar un ejército especialmente destinado á este objeto. Si hay provincias que queden á mucha distancia del centro del país, sin buenas líneas de comunicación con este centro, 6 si su situación es tal que la reunión de un ejér­cito en esta región ocasione una diseminación desventajosa de las fuerzas nacionales, entonces se puede fortificar allí una ciudad importante que será defendida por una guarnición de efectivo dé­bil, y cuya toma por medio de un sitio regular exigiría cierto tiempo. Si el territorio abierto que rodea la plaza fuere también invadido por el enemigo, se podrá al firmar la paz, reivindicar los derechos de posesión, y no se corre el riesgo de perder esta pro­vincia lejana. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 13eletin !nititar ~e ~oiombia "- 777 _¡ El Imperio turco cuenta dos provincias que se encuentran en este caso: el Epiro sobre las fronteras griegas, y la hoya albane­sa sobre las del Montenegro. Si flotas extranjeras se apoderan del mar, no se podrá enviar sino con mucho trabajo tropas á ellas, por la vía de tierra; y una vez que estén allí, no podrán salir: queda­rán en imposibilidad de concurrir á la defensa general del Impe­rio. La Puerta tendrá, por tanto, muchísima razón en fortificar las cabeceras de estas dos provincias, Janina y Scutari, de manera que fuerzas siempre disponibles sobre los mismos lugares pueden mantenerse allí. Koenigsberg, en la Prusia Oriental, podría, lle­gado el caso, desempeñar un papel muy análogo, si Alemania tu­viese que emplear sus fuerzas sobre diferentes teatros de opera­ciones, con el fin de sostener una lucha larga y tenaz. Pero es fácil ver que para el establecimiento de plazas fuertes de esta clase, las consideraciones políticas prevalecen sobre las consideraciones militares. Tratamos únicamente de tener, para cuando se firme la paz, una prenda que garantice nuestras preten­siones. Por esto bastará aquí una resistencia puramente pasiva, ue en ninguna otra parte podría conducir al fin buscado. Quizá será útil agregar algunos fuertes que nos permitirán conservar en nue. tro poder todo el territorio, lo que ayudaría no­. toriamente á nuestras pretensiones al derecho de posesión. En­tonce se necesitaría disponer de un pequeño cuerpo de defensa móvil, con el fin de mantener las comunicaciones, aun cuando su f ctivo no fuere bastante consi erable para ¡ onerlo en a itud de dc:sernpeñar el pap 1 de un ejército independiente. En todos lo otros casos uno se contentará, si hay n ccsidad, con una po ición organizada, ó con un campo, cuando el ejército de campaña esté presente, 6 cuando á lo meno. proteja de modo in­directo con su presencia los puntos que importa defender, y no parezca indispensable hacerlos del todo independientes. Pero el temor de verse olSligado á separarse por largo tiempo con el ejér­cito de uno ú otro de estos puntos importantes, conducirá fácil­mente á establecer plazas fuertes, destinadas á servir de punto de apoyo á las operaciones. Por esto en 18 I 3 Napoleón pretendió transformar á Hamburgo en verdadera plaza fuerte, .con el fin de no perder la línea del Elba inferior. Sobre el curso medio del Elba, donde se encontraba su ejército, se contentó, como ya lo hemos dicho, con transformar á Dresde en campo fortificado. El defensor puede convenir en que se Yerá obligado á aban­donar al principio un punto importante situado cerca de la fron­tera, precisamente cuando pretendía utilizarlo desde que hubiera reunido todas las fuerzas del interior del país. Esto es lo que pasó con Kars, al principio de la guerra ruso-turca, en el teatro asiáti­co en 1877. La idea de solidaridad entre el ejército de campaña y las pla­. tas fuertes ha llevado á proveer á éstas siempre de un campo, ro­deándolas de fortificaciones independientes, defendidas por el ca- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 5tlttbt !'tUibn be ~owmbi4 '- 778 ..J ñ6n que protege el terreno necesario para acampar todo un ejér­cito •. Bajo esta forma, las plazas fuertes, en concierto con los ejér­citos, tendrán que desempeñar el pa¡lel siguiente : El ejército que retrocede ante un enemigo superior, podrá dejar la plaza fuerte entre él y el acometedor, como el botarel de un puente destinado á recibir el primer choque de la irrupción. El enemigo pondrá cerco á la plaza, 6 se verá obligado á dejar en­frente de ella un destacamento considerable, con el objeto de ob­servarla. Llegará, pues, con menores fuerzas delante de las posi­ciones que el defensor habrá ocupado en seguida á fin de en­frentársele. Las probabilidades de éxito de este último aúmentarán. Así fue como el 21 de Junio de 1877 Schmed Monuckthar Bajá logr6, cerca de Zewin, rechazar á los rusos cuando tomaron la ofensiva por primera Tez, luégo de haberse debilitado por el sitio de Kars. Si, como pasó con el General turco, el ejército del defensor no deja la plaza sino poco tiempo antes, no por esto el resultado dejará de ser seguro; en efecto, el adversario no puede conocer el efectivo de las tropas que han quedado en la plaza, y por tanto le será menos permitido pasar de lado sin preocuparse de ella. Es claro que la plaza deberá ser bastante grande y la guar­nición suficientemente fuerte para que el acometedor se vea obli­gado á tenerla en cuenta. Además, la posición que el defensor haya escogido para librar batalla, no deberá estar muy inmediata á. la plaza; sin esto, el acometedor haría venir el cuerpo de sitio para la batalla, y luégo lo vol vería á nviar enfrente de la plaza. Una plaza fuerte puede también ervir de punto de apoyo para los flancos, porque no hay que perder de vista que, con las defensas exteriores y las piezas de largo alcance, con frecuencia ella dominará una zona que cuente 'varias jornadas de marcha. Formará, pues, al propio tiempo, una buena parte del frente. 'Tam­poco es necesario que el ejército se una directamente con la plaza. Podrá, sin inconveniente, dejar entre ésta y su posición un espacio, que puede ser tanto más consid~rable cuanto más numeroso sea el ejército. Ya en 1870 los proyectiles del fuerte del monte Saint-Quentin alcanzaban á Ars-Sur-Moselle, situada á 7,500 metros de Metz. Si el ejército del Rhin, en su marcha retrógrada, hubiera tomado .. Estos trabajos bre el enemigo. Al mismo tiempo Kellermann párte al galope, coloca una parte de sus escuadrones en horca, para hacer frente á la caballería aus­triaca que ve á su frente, y desp és, cOI• el resto se arroja sobre el flanco de la columna de los granaderos, acometidos de frente por la infantería de Boudet. Esta carga, verificada con un vigor extraordinario, rompe la columna en dos. Los dragones de Kellermann acuchillan á dere­cha é izquierda, hasta que, acometidos por todas partes, los desdil. chados granaderos rinden las armas. Dos mil con el General Zach á la cabeza, se entregan prisioneros. En toda Ja IíiJea de San-Giuliano á Castel-Ceriolo nuestros soldados han vuelto á tomar la ofensiva; avanzamos presa del vértigo de la alegría y del entusiasmo al ver que la victoria vuel­ve á nuestro lado. La sorpresa, el desconcierto han pasado aliado de los austriacos. Kellermann desbarata á los' dragones de Lich- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eoldbt 9Jlilitelf be €olombi4 '- 782 -' tenstein y los pone en fuga. Lannes a vanz:a á paso de carga ; la guardia consular á pte, marcha con la bayoneta calada y todo lo arrolla á su paso; el granadero Doubette, de este cuerpo escogi­do, toma una bandera al enemigo. La caballería austriaca pretende cubrir la retirada. El pri­mer Cónsul lanza contra ella á los cazadores y granaderos monta­dos. Bessieres, que tiene á su lado á Oudinot y al joven de Beauhar­nais, está á la cabeza del ataque y carga á fondo sobre los jinetes enemigos. En el momento en que los aceros van á cruzarse, un soldado austriaco, caído por tierra y herido, extiende las manos á. nuestra columna suplicándonos que no lo pisemos. "Amigos míos, grita el valeroso Bessieres, abrid filas, salvad la vida á este des­dichado." A nuestro frente se encuentra el cuerpo de los dragones aus­triacos de Bussi, como en número de dos mil hombres; un ancho foso nos separa de nuestros adversarios; lo atravesamos con ra­pidez, y la acometida es tan rápida, que en un instante cortamos la cabeza de la columna. En medio de la confusión, es tomado de encima del caballo que monta, el General que manda este cuerpo, y montado á horcajadas sobre el pescuezo del que monta el Ca­pitán Daumesnil, por cazadores de á caballo, que lo agarran tan vigorosamente y lo mantienen tan apretado, que le es imposible moverse: de esta manera lo conducen al cuartel general. Los dragones vuelven caras, y en la persecución les damos fuertes sablazos en las espaldas. Esta caballería escapa desespe­radamente en dirección de Alejandría, y una gran parte cae en fosos llenos de agua. Los cuerpos de unos sirven para que pasen los otros. Tres banderas toman el sargento Lanceleur y los jinetes Milet y Leroy de los granaderos montados de la guardia consular. La confusión en los puentes de la Bormida aumenta á cada. instante. Soldados de infantería, jinetes, artilleros, se estrechan allí en desorden. Como los puentes no pueden contener á todo el mundo, se arrojan á la Bormida para buscar vado. Un conductor de artillería trata de pasar el río con la pieza que lleva, y lo logra. Entonces toda la artillería pretende seguir su ejemplo, pero parte de los carruajes queda sepultada en el lecho del río. Nuestros sol­dados, ardorosos en la persecución, lanzan á los austriacos en el Bormida, en donde muchos encuentran la muerte. Es espantoso ver á estos infelices que se ahogan ; no se oyen sino gritos. Esto dura hasta las nueve de la noche; tomamos los carruajes y los cañones. • Por último, el combate cesa. Ocho mil austriacos muertos 6 heridos, cubren el campo de batalla. Más de cuatro mil han caído prisioneros. Por nuestra parte, las pérdidas son crueles: contamos cerca de seis mil hombres muertos 6 heridos, y entre los primeros á los Generales Desaix y Champeaux. El entusiasmo de nuestras tropas ha llegado á su colmo ; los heridos se levantan alegres para aclamar al primer Cónsul mien­tra5 recorre el campo de batalla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eoletin !Militar be 5otoMbi4 '- 783 _) Savary, Ayudante de Desaix, busca ]argo tiempo el cuerpo de su General, y acaba por encontrarlo en medio de los muertos, y ya despojado de sus ropas. Lo reconoce por su abundante cabe­llera, de la cual no han desprendido toda vía la cinta que la ata. Envolviéndolo en una capa de dragón que se encuentra en el cam­po de batalla, Savary lo car2"a sobre el caballo de un húsar y lo conduce hasta Garaffoli. Esa misma mañana Desaix había dicho á este oficial, como presintiendo su próximo fin: "Hace mucho que no me bato en Europa; las balas de cañón ya no me conocen; algo me pasará." Hecho curioso que debe anotarse: el~mismo día, en otra parte del mundo, caía bajo el puñal de un asesino, uno de nuestros mejores Generales, el ilustre Kléber, coronado con re­cientes laureles de Heliópolis. La noche de la batalla, al regresar al Cuartel general, el pri­mer Cónsul, en presencia de los Jefes del cuerpo que lo han acom­pañado, manifiesta de la manera más viva el pesar que experi­menta por la pérdida de Desaix. " ¿ Por qué no me es dado llo­rar?, exclama. 1 Ah ! cuán grande hubiera sido la jornada si hu­biese podido abrazar á Desaix sobre el campo de batalla! Iba á hacerlo Ministro de Guerra ; y lo habría hecho Príncipe si hubiera podido." Después, dirigiéndose á Kellermann hijo: "General, habéis llegado muy á tiempo, y peleado valerosamente ; Francia os debe mucho"; y á Bessieres: "La guardia de los cónsules que mandáis se ha cubierto de gloria." Y por último, á Eugenio de Beauharnais : "Tu entusiasmo, amigo mío, dice á su yerno, te lle­vará lejos." Al otro día, al amanecer, nuestros granaderos atacaban ya las avanzadas que el enemi2"o había dejado á la cabeza de los puentes de la Bormida, cuando un oficial austriaco se presentó y anunció que el General Melas solicitaba enviar un plenipotencia­rio al primer Cónsul. Este infortunado General austriaco se vio obligado, después de dos días de negociaciones, á firmar la con­vención de Alejandría y á retirarse detrás del Mincio. Italia estaba reconquistada. ___ ...,. _ _ FORMACIONES DE COMBATE IV IMPOSIBILIDAD DE QUE EL "ORDEN LINEAL " PUEDA SUSTITU{R AL MJXTO COMO ORDEN DE COI\IBATE Algunos tácticos pretenden que al entrar en la zona eficaz del fuego enemigo tome también la formación dispersa la línea de sos­tenes, aunque no necesiten reforzar la línea de fuego ; otros quie­ren hacerla extensiva á las reservas para que sus formaciones sean menos vulnerablesj otros, en fin, para rebatir el drgumento presen­tado contra el orden disperso, fundado en lo asequible que es al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oietin .!Rilitcn be ~otomiia \._ 784 _.) desorden, quieren sea corregido éste por el hábito, á más de la r~glamentación, y que desaparezcan las formaciones cerradas, stendo sustituidas por las líneas dúta11dadas y adoptado un solo orden de formación, el lineal, en que los soldados han de estar siempre en una fila. El Coronel Mignot, en su folleto Consüleraáones sobre la láctz'ca de infanlerfa. Formaáón en una fila, defiende este orden y establece bases para la formación de todas las unidades. La escuadra la dis­pone en una fila, con su cabo un paso delante del centro, para que tenga más ascendiente sobre la tropa. Para formar la sección dis­pone las escuadras unas detrás de las otras, con separación de dos pasos. La compañía es formada colocand.o las secciones unas al lado de otras, separadas por intervalos de despliegue, constituyen­do en realidad una línea de columnas de sección; admitiendo como formaciones concentradas la misma columna de escua­dras, constituída por las secciones, colocadas unas detrás de las otras, con la misma distancia de dos pasos que tienen las escua­dras entre sí, y la columna doble formada por dos sencillas de frente de escuadra, correspondientes á las medias compañías y colocadas una al lado de la otra. Para la formación preparatoria de combate disminuye el fondo de las secciones, formando líneas de columnas de media sección, y al entrar en la zona de fuegos de la arti11ería enemiga, separa las dos líneas de la compañía á distancia de 100 á 150 metros, componiéndose cada línea de ocho escuadras en una fila con intervalos variables. Con el batallón adopta formaciones análogas, y para la de combate, si está con otros, forma cuatro líneas, separadas por di tancias de 100 metros, constitufdas cada dos por dos compañías distintas, separadas por intervalos de diez pasos; y si está aislado, varía sólo en la coloca­ción de las líneas 2 . ., 3: y 4.•, en las que deja más intervalo entre las escuadras de distinta compañía para que sean rebasados los flancos de la primera facilitando su protección. El plan es ingenioso, y tiende sobre todo á la supresión de la columna, considerando que dados el alcance y precisión de las armas modernas, la penetración de sus proyectiles y la facilidad que da á la puntería la adopción de la pólvora sin humo, será imposible la permanencia de una tropa en columna en la zona del fuego enemigo, y mucho más el conducirla al asalto, sobre todo en el caso posible de que el campo de acción esté en terreno llano y despejado. También considera que una línea única, debilitada por la acción de las balas, no tiene fuerza de choque suficiente para desalojar de su posición al adversario, pues necesita el refuer­zo de otras y que éstas lleguen á tiempo de prestarle ayuda. No desdeña la línea; pero por considerarla menos vulnerable, prefiere la fila única, y entiende que la formación de filas sucesivas, sepa­radas por distancias de 1 oo á 1 50 pasos, cuyo a vanee en marcha concéntrica compara con el de las olas, es la que puede mejor sus­traerse de la vista del contrario, que confundirá engañado las líneas atacantes y esparcirá y dividirá sus fuegos, que siendo me­nos eficaces facilitarán la marcha de la primera línea, cuyo es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oldin W'lilitat be (oú>m~ia \._ 785 ..J fuerzo será secundado sucesivamente y con poco intervalo de tiempo por las restantes, obligándole esta marea creciente y estos choques sucesivos y concéntricos sobre el punto llave, á flaquear, entrar en desorden y abandonar la posición. No desconoce que estas líneas, delgadas y largas, fluctuarán y se romperán á veces; no desconoce que habrá confusión, mezcla, desorden entre las diferentes unidades; pero considerando que este desorden y esta mezcla son esenciales é inevitables en el combate moderno para la finalidad del asalto, entiende que este desorden sólo puede ser disminuído reglamentándolo, haciéndolo familiar al soldado y robusteciendo su instrucción al simplificarla con la su­presión del orden cerrado y de los movimientos y evoluciones que le sean propios y exclusives. El argumento que puede oponerse á tal sistema, funuado en la carencia de cohesión en sus formacio­nes, se combate haciendo notar que "la cohesión" en las tropas ~'proviene de su disciplina, de su educación, del grado á que esté elevada su instrucción individual, de su abnegación, sentimiento del deber y menosprecio de la muerte, nunca de que la compañía 6 el batallón estén formados en cuadro, en columna, en figura romboidal ó en cualquier otra simétrica." No puede negarse, en efecto, que la cohesión proviene de una causa moral en que nada influye la figura de las formaciones; pero no se negará que cuanto más próximos se encuentren los sol­dados, más tentan el reproche del camarada, más se estimulen con el arrojo del amigo y estén más sometidos á la mirada y á ]a voz del Jefe que los dirige y señala con voluntad firmí ima el úni­co medio de vencer, más medios tendrán de conservar la abnega­ción y disciplina que han debido serles inculcadas antes, y que tan ruda amenaza sufren cuando el peligro arrecia. Aunque sólo fuera omo medio material de conseguir esa disciplina y sujeción de que está el soldado tanto más necesitado cuanto menos tiempo per­manece en filas, ie mpre sería conveniente la conservación del orden cerrado en los reglamentos; pero e ·iste una razón capital que lo hace necesario, y es la necesidad de la maniobra. Esas líneas concéntricas y suce ivas sólo son capaces de dos movimientos: el de avanzar y retroceder rectamente. Podrá de­signar el jefe la dirección que deben lleva1· como centro de con­centración ; pero, ¿·cuán difícil no será conseguirlo cuando se trate de una línea extensa ó se quiera llevar la dirección del ataque á m s de un punto de la línea enemiga? Podrá ser reunida en todo 6 en parte, sin que por ello resulte más manejable, á no ser que se tome una de las formaciones concentradas explicadas antes; pero, ¿no será más breve y hacedero tener de antemano constituidas és­tas y llevarlas después con facilidad al punto y en la forma que convengan? ¿No constituye también esto la mejor disposición para la defensiva, pues que permite economizar las fuerzas desplega­das, mientras no se conoce el plan del atacante, para llevarla después rápidamente al punto amenazado ó conveniente? TC..ú ' II-50 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eolettn 9»ilitar be ~owmbia \._ ¡86 -' A cierta distancia de la línea enemiga no se podrá maniobrar, pero antes sí ; y si puede hacerse á cubierto ó está dominado el fuego contrario, con más razón aún ; hacer difícil ó imposible la maniobra es, pues, renunciar á un importante factor del éxito, y esta facilidad maniobrera no debe ser exclusiva de las reservas generales, pues puede ser necesaria hasta para las de Batallón y aun para las de Compañía cuando esté aislada. La ventaja mayor de la ofensiva es la de poder acumular fuerza sobre el punto ó puntos en que vislumbra probabilidades de atacar con éxito. ¡Ven­taja grande es en la defensiva aprovechar las posiciones que le permitan reunir con seguridad propia un gran número de fusiles, cuya intensidad de acción por medio del fuego quebrante al ata­cante y haga imposible su acceso! Ambas ventajas se consiguen mejor con la conservación del orden cerrado. ¡ Es que se quiere reglamentar el desorden y la mezcla con­siguientes al orden disperso! ¿Podrá ser nunca el mejor medio de evitarlo principiar por extender el mal? ¿No será mejor tratar de corregirlo, dejándodo reducido al menor tiempo y á los meno­res límites posibles, sin perjuicio de que una esmerada instrucción habitúe la tropa á semejante estado, poniéndole con frecuencia en las mismas condiciones á que podrá ser arrastrado en la lucha? No le queda, pues, más ventaja al orden lineal que examina­mos que la menor vulnerabilidad de sus formaciones en terreno llano y despejado, ventaja harto escasa si se compara con sus in­convenientes, y que aun dentro del orden mixto y escalonado que constituye la esencia de las formaciones de combate modernas, se puede buscar por otros medios. Podrá discutirse si debe desapare­cer ]a columna como forma de ataque y formación apropiada á los escalones posteriores, ó si, por el contrario, debe ser preferida á la línea en determinadas condiciones; podrá estudiarse el frente y fondo rnás convenientes para determinar la reunión ó separación de las unidades, según el terreno y distancia á que estén del ene­mig- o ; serán variables y podrán modificarse el número y compo­sición de los escalones; po -Irán alterarse también las distancias que deban separarlos, pero ietnpre quedará como esencial, mien­tras profundas modificaciones en el armamento no exijan otra cosa, la formación dispersa para los elementos que se juzguen precisos para la ejecución del combate por el fu·ego, y la cerrada para los que deban secundar su acción, impulsando el asalto y e - · tando preparados como reserva para las contingencias posteriores. Todas las doctrinas, generalmente, tienen su lado bueno, no exagerando la nota; y así, vemos que los principios del ordm Nneal 6 formaciones en una. fila, no aplicados á las fuerzas destinadas al asalto sino á las que deben concurrir á la acción del fuego, han ejerciao alguna influencia en los reglamentos tácticos, aceptándo .. las en algunos casos y simplificando en otros el escalonamiento en profundidad. Lo primero, para mayor seguridad de algunos esca­lones, que no pueden obtenerla por otros medios; lo segundo, para conceder desde Juego gran potf'ncia á la línea de fuego, á fin de alcanzar pronto la seguridad buscada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tioldin !RUitat be 'olombia '-- 787 _ __; Mas la consideración de las dificultades que entraña para la maniobra la formación en orden disperso de las unidades superio­res, y de que un despliegue .P:ematuro podía comprometer el combate en desventajosas cond1ctones, han hecho se retrase aquél, ó mejor dicho, pase por diversas fases á partir de las formaciones concentradas, ó desde el orden de marcha, constituyendo en las últimas lo que se llama orden prepara/orzo de combate, en que apare­ce indicado, y aun á veces casi terminado el despliegue; pero con­servando las diversas fracciones ó unidades, espaciadas entre sí, su formación cerrada, lo que les permite la aproximación al ene­migo en ventajosas condiciones por presentar pequeños blancos al tiro de su artillería, sin perder por ello la necesaria movilidad para rectificar, si procede, la dirección de la marcha, con la ventaja de ejecutar rápidamente el definitivo despliegue, adelantándose al adversario. ANTONIO ALEIXA. DRF. --~- -+~ ---- INFORME SOBRE EL EJÉRCITO ALEMÁN (Continúa) Hé aquí por qué el oficial prusiano está colocado tan alto á los ojos del soldado y de la sociedad, y por qué el Gobierno mismo le muestra tanta confianza y tanta estima. El Gobierno, y con él todos los altos dignatarios qel ejército, están, en efecto, penetrados de esta verdad: que cuanto más se eleva á un hombre su situación, más siente á su pesar la necesidad de mantenerla. Por eso en todas circunstancias se muestran celo­sos gua.rdianes del honor del uniforme, protegiéndole con cuidado contra todo lo que pudiera atentar la menor cosa á su prestigio, tanto á los ojos de la Nación como á los del extranjero. Se ha par_ tido en Prusia de este principio: que la sociedad militar debe ser organizada de manera que se pueda encontrar en ella misma la iniciativa y la autoridad suficientes para desembarazarse de aque­llos miembros que se mostraran indignos de llevar el uniforme ó incapaces de satisfacer las exigencias del servicio. Desde luego, en el ejército prusiano, como en todos los de­más, se cometen á veces infracciones más ó menos graves, á los reglamentos militares y aun á las leyes del país; pero nadie oye jamás hablar de ellas. El Gobierno toma, en efecto, todas las me­didas que dependen de él para no dejar llegar á oídos del público 6 de la prensa, nada que pueda, por ligero que sea, tocar el honor y la dignidad de la profesión militar y del ejército. Si algo ocurre en un cuerpo, se castiga al culpable con todo el rigor de las leyes, pero nada transpira al exterior, y nadie, salvo aquelJos A quienes es indispensable saberlo, se informa de ello. Se observa tan estrictamente este principio, que nunca un dia­rio militar publica las sentencias Ó decisiones que afecten á un miembro cualquiera del ejército. De ello no se hace mención sino en las 6rdenes oficiales, pero no se hacen públicas las de esta .¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. _,oietin !nilitar bt €olo1nbi• '- 788 _; especie, concretándose á enviarlas directamente á los interesados y á los que tengan necesidad de conocerlas. Aún son más minuciosas las precauciones cuando se trata de oficiales. En efecto, se quiere que el prestigio del uniforme del oficial quede incólume, sea como fuere, y que en ningún caso el público tenga la más ligera censura para las faltas en que pueda incurrir el que tiene el honor de llevarlo. Así el que se abomine qu& un oficial sufra arrestos en la guardia principal de la plaza (Hauptwache). Existe la convicción unánime de que aquel es un ¡itio demasiado visible y que de ningún modo debe exponerse así la persona y el uniforme de un oficial á las burlas del público y de los individuos de la guardia. Jamás un oficial sufrirá arrestos en otra parte que en su casa, y jamás un3. palabra de sus jefes 6 de sus colegas hará de ello alusión ni aun en su ausencia. Por lo de­más, estos casos son extremadamazle raros. Todos piensan, en efec­to, que una simple observación verbal debe bastar á un oficial para hacerle lamentar la falta que haya cometido y para obligarle á hacer esfuerzos para no reincidir en ella. Si una amonestación d1 tsle gtntro resultase ineficaz, probará que en d z'ndividuo de quz'en se trata, los sentimientos del honor personal estcín mu.Y poco desarrollados para qut pueda contz'nuar llevando el u1zij'orme de ofidal, y sus mismos compañe­ros le obligarán á dejar el servicio. Creo haber dicho lo suficiente para hacer comprender el género de vida de los oficiales alemanes y el papel que desem­peñan tanto en la sociedad como en el ejército. Sobre ellos exclu­sivamente reposa todo, y ellos son quienes toQo lo dirigen. Seguros de estar siempre ostenidos por sus jefes y compañe­ros en virtud de la estrecha solidaridad de intereses que les une, no tienen por qué temer censura, ni crítica alguna del exterior. Penetrados del sentimiento de su valer personal y de sus deberes, á ellos se consagran por entero, puesto que á ellos les lleva su propio interés y saben que es el úmco pero z!!falz'ble medú; para el ascenso. Así pues, al dar á sus conciudadanos el ejemplo del cum­plimiento riguroso del deber, del respeto de sí mismos y del unifor­me, son verdaderamente, en el sentido más elevado de la palabra, el alma de sus regimientos y del ejército entero. Y si al concluir reproduzco esta afirmación por la cual comencé, es porque toda insistencia parece poca para inducir á meditar muy seriamente ¡obre este lado de la cuestión. El estado actual y los éxitos recien­tes del ejército prusiano son la prueba más brillante de lo que puede obtenerse de una oficialidad bien escogida. Basta, por lo demás, vivir algún tiempo entre los oficiales prusianos, tener acceso en su intimidad, conocer sus trabajos y su amor al oficio, para comprender que uz senZt.fanles cond1cÜmes el ser­vido se hace interesante, atractz'vo, y que gracias á su superioridad intelectual sobre el soldado, ~1 oficial se mantiene fácilmente en la elevada situación de la cual el Estado y la sociedad le prohiben descender. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , l\oletin !nilitar be €oiombia '- 789 __) VII , EL ACUARTELAMIENTO-LA ADMINISTRACION-EL SERVICIO INTERIOR Los principios que han servido de base para la distrioución de las tropas prusianas en el territorio, me parecen dignos de fijar la atención. El Imperio alemán, por su situación geográfica, se encuentra obligado á mantenerse dispuesto para la guerra con cada uno de sus vecinos en caso de necesidad, y, en consecuencia, es necesario que los diferentes regimientos y también las diferentes armas, es­tén diseminados casi uniformemente sobre toda su extensión. Prin­cipalmente en virtud de estas con ideraciones es por lo que se ha establecido la dúl1cación 1lormal * del ejército tal como existe hoy. Vamos á examinar las preciadas ventajas que con ello resultan para este ejército; pero no debe olvidarse que estas ventajas son debida , ante todo, á la mz'sma permanencia de esta dzslocaáórz normal. Nada en efecto más á propósito para desorganizar un cuerpo de tropas, que los repetido cambios de guarnición. Todo se re­siente: la instrucción e interrumpe y la progresión forzosamente se descompone; el funcionamiento regular de la máquina admi­nistrativa se entorpec , y la moral de los hombres no padece me­nos. E·, en una palabra, e n la \'ida del regimiento, una faz anor­mal bajo todos conceptos. En Alemania e han hecho perfectamente cargo de e tos gra­ves inconvcni "' n es, á lo s cual n pueden sustraer las tropas que ·stén siempre en·ant : y sin domicilio fijo. A í ues, no se ha vaciladu en e tablee r, ante lo d u , como principio, que los cuerpos no debc.·n jamds ectm f't'ar de cruar n.(:/ón. Y de hecho no s~.; les mueve sino por moti \'OS políticu~ el una gravedad .·cepcional y en los límites más restringidos posibles. Cada regimiento tiene, pues, su. casa, que habita por lo regu­lar desde mucho años, y la que está seguro de encontrar en todas circunstancias. Después de la guerr~ de 187 I y la evacuación del territorio francés, todos Jos regimientos vol vieron á instalarse en sus antiguas guarniciones, salvo las modificaciones que por con­secuencia de la anexión de las nuevas provincias, hubo que hacer en la división de las tro s. No puede imaginarse la importancia que tanto el oficial como el soldado conceden á la idea de }a vuel­ta á la vivzetlda, del hdmkehren, como dicen los alemanes. Pero no trato de examinar aquí la cuestión sino desde el pun­to de vista de los intereses del servicio. • Di.rlocaczon-:Pal~bra extrai1a á nuestro tecnicismo militar, pero que no he dudado en traducu literalmente por encontrarla apropiada á la idea que representa de desnumbract01! ó disemiuación de tm ejército que ocupa distintos cantones.~ puntos «;stratég1cos para recibir en tiempo de paz la instrucción y preparac10n necesanas para la guerra con una localizació1t absoluta de sus fuerzas. Véase lo que con respecto á esta palabra dice Almirante en su nunca bien ponderado Diccionario Militar: " Dislocación. En Alemania es técnica y usual esta voz para expresar la distribución de un eJército m ca11to11es la disposición de acanto~tamiento. En Francia también se ha adoptado esta paiabra bastante propia y expresiva!'-(N. del T.). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. otetin !JUHbu be €otomiia \..._ 7g;> -' Hé aquí las principales y muy serias ventajas que produce al ejército el sistema de las guarniciones permanentes. 1.° Faczlzdades de 1·eclulamienlo-El regimiento se recluta en las inmediaciones mismas de su residencia, y eso le permite efec­tuar esta operación con la prontitud y precisión que hemos indi­cado en el capítulo del reclutamiento. En caso de movilización es sobre todo cuando las ventajas del sistema se hacen sentir viva­mente, y á él en especial se debe esta rapidez increíble con que se efectúa el paso del pie de paz al de guerra. Sin duda existen en Alemania algunos regimientos como los de la Guardia y las tropas de Alsacia-Lorena, que no tienen tan á. la mano ni sus reclutas ni sus reservistas, pero son en muy corto número para entorpecer de un modo serio el funcionamiento del mecanismo general. Sabido es que la movilización comprende dos períodos distin­tos: en el primero, los cuerpos se completan de hombres, caba­llos, material, &c. ; en el segundo, estos mismos cuerpos, una vez completos, son transportados al teatro de la guerra. El recluta­miento regional y el estacionamiento de los regimientos en medio de sus reservas, simplifican singularmente la primera operación á la administración prusiana, y, lo que es sobre todo importante, los viajes de los reservistas no embarazan los caminos de hierro, que pueden con toda holgura entregarse á la tarea que el transporte de las tropas les ha de imponer algunos días después. 2.° FaczHdades de adminisfraáón.-Una condición no menos in­dispensable á una movilización pronta y regular es la constitución de repuestos locales de vestuario y equipo para las tropas. Más tarde veremos que efectiva mente esa es una de las partes más ma­ra vi llosas de la organización militar alemana. Pero la tan notable instalación de estos almacenes, los que conoceremos bien pronto, y el orden perfecto que veremos reinar en todo, son cosas absoluta­mente incompati les con perpetuos cambios de guarnición. Sola­ment bi n convencido un regimiento de que está en su casa, puede organizar e con el cuidado y la comodidad que se encuentra en todos los cuerpos dotados de cuarteles. Y aun aquello que están alojados en el vecindario, residiendo siempre en el mismo lugar y bien concentrado , han podido sacar de su situación el mejor par­tido posible. No se di persa á lo hombres sino rara vez entre las casas particulares : están más bien, en general, agrupados por sec­ciones, pelotones y aun por compañías, en algunos grandes edificios facilitados por las municipalidades. Viene á ser, como se ve, un medio acuartelamiento en cierto modo, ya que los lazos adminis­trativos del cuerpo no se han roto, y que se respeta siempre por lo menos la integridad de la sección, es decir, el más esencial de sus órganos interiores. En semejante ca o también se asigna un local seguro de una manera permanente para los almacenes del regimiento. 3.° FaczHdades para la /nslrucción-Los oficiales conocen per­fectamente las cualidades los defectos tanto físicos como mora­les de la población, siempre la misma entre la cual se reclutan sus soldados. Pueden, pues, elegir el método de enseñanza que me- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lJoletin !nilttar ~' €olom~t4 '- 791 -' jor les convenga. La mayor parte de las veces los usos y costum­bres del país, el dialecto mismo local, les son familiares. Así pues, r~ro es que llegue un recluta á un regimiento donde nadie le en­tiende. Todo esto no· contribuye menos á hacer más fácil y pronta la instrucción. Cada pueblo de guarnición cede un terreno para campo de maniobías y sitios para el establecimiento de un campo de tiro, de un picadero y de un Spn1zggarlen. * Sabiendo el regimiento que se encuentra en su casa, no descuiaa nada para instalarse lo más cómodamente posible, animado con la idea de que si trabaja es para su provecho y no para el de otros que pudieran sucederle el año siguiente. Se construyen gimnasios y se provee de todo lo que es necesario ó pueda ser útil á la instrucción, &c. Está, en una pala­bra, en las mejores condiciones para ocuparse seriamente de sus quehaceres, recoger el fruto de sus experimentos anteriores, que habrá quizás seguido desde muchos años, y adoptar con pleno co­nocimiento de cau a procedimientos racionales de enseñanza. 4. 0 y último. La disciptz:na, la moralidad y la consz'deradótz para el ejército, ganan igualmente mucno con la estabilidad de los re .. gimientos y el reclutamiento regional. Imposible es permanecer algún tiempo en un pequeño pueblo de alguna provincia alemana sin que cause impresión el papel que en él representa la guarni­ción. Puede decirse que ella es, en cierto punto de vista, el centro de todos los intereses. Los militares son allí siempre eminencias: constituyen el elemento principal, la clase directora de la sociedad, .Y ésta rara v z emprenderá ú organizará álgo sin su participa­ción. La mayor parte de los habitantes, de padres á hijos, han s n·ido en el mismo regimiento, y al rescnte forman parte de su reserva ó de su landwehr, &c. A todos alcanza, por consiguiente, el interé por su re aún/en/o y el de ayudarle en· toda circunstan• cia. La mayor parte de los individuos de tropa, y con frecuencia los tenientes, on también hijos del país; al onerse el uniforrne no rompen ninguno de los lazos que á él les une, ni renuncian á nin­guno de los intereses que les son más caros, &c. De ello resulta que el servicio militar no les inspira repulsión alguna, y sirviendo, por así decir, á la vista de la sociedad á que pertenecen, excita su emulación, y hacen punto de honor merecer como soldados la es­tima y aprobación de sus conciudadanos. Pero no es solamente entre los hombres de un mismo Cuerpo donde se desarrolla esta emulación: se la encuentra también y en más alto grado entre los mismos regimientos. Formados en gran parte por habitantes de un mismo distrito, de una misma provincia, cada uno de ello hace á su vez punto de honor rivalizar con los regimientos inmediatos. Y por poco que se haya tenido ocasión de estudiar de cerca la vida íntima de las tropas prusianas, bien pron­to se percibe la excelente influencia que todo este conjunto de cau­sas ejerce sobre la :lisciplina y moralidad del soldado en tiempo de paz. En cuanto á los frutos que semejante emulación puede pro- • E,n el capítulo que trata de la caballería se ha dicho lo que si~nifica. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l'oldin !JlititClt be ~olombiCl \_ 792 _) ducir en tiempo de guerra, sabemos desde las últimas campañas á qué atenernos á este respecto. Se ve, pues, en suma, que la conservación permanente de una dú­locación racionalmente estableczaa no presenla más que ventajas bajo lo­dos los conceptos, y ningún inconveniente resulta para el país de que un regimiento se componga únicamente de brandeburgueses y otro de westfalianos. Conlz"mta MEMORIAS DEL GENERAL PABLO MORILLO {Concluye) El fondo y la forma de estos despachos no hicieron sino au­mentar mis dudas, ó, por mejor decir, me dieron nuevos indicios de la falta de sinceridad de S. E. el Presidente de Colombia. En sus notas oficiales ya no se veían sino ofismas capace , cuando más, para engañar á los que ignorasen la verdad, ó á los que qui­siesen dejarse engañar por tan torcidas interprctacion . No sola­mente disculpaba y aprobaba la conducta d 1 Gen ral Urdaneta en los asuntos de 11:aracaibo, sino que hasta de pué de haber des­aprobado en principio la del Comandante Heras, concluía con la­pretensión de que había sido dictada por la justicia y por la nece­sidad. Declaraba. que Maracaibo había dejado de hacer parte del territorio español, desde el instante en que un pequeño número de facciosos, sorprendiendo y-aprisionando á la mayoría de los habi­tantes, había lanzado el grito de la independencia, sin el consenti­miento del país al cual pertenecía, para formar con él, en relación á lo político, una sola familia indivisible; y era él mismo quien en Mayo de 1817 había declarado traidoras á muchas personas res­petables de su Gobierno, cuyo único crimen era haberse separado para fundar en Cariaco instituciones que entonces les parecían que garantizaban mejor su seguridad y su bienestar. El Presidente de Colombia consagraba de una manera so­lemne el derecho de rebelión á viva fuerza: él, que tantas veces lo había condenado, y con tanta severidad, en los lugares que de­pendían de su Gobierno; él, que había inundado el suelo de Ve­nezuela con la sangre de aquellos que habían pretendido hacer uso de este supuesto derecho, que entonces él consideraba como un crimen. Comparaba la ocupación de Maracaibo con la de Mon­tevideo por las tropas portuguesas, en tanto que el hecho mismo - 'de la reclamación dirigida al Brasil por el Gabinete de Madrid~ afirmaba una agresión. Por otra parte, nada á este respecto esta­ba todavía decidido definitivamente, y los acontecimientos podían Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eoietin . mi!itat be Ciotom&ia '- 793 _J impedir el efecto de las reclamaciones, sin que dejase por este motivo de haber habido agresión y violación manifiesta del dere­cho público. Veía con sorpresa que Bolívar trataba de sacar ventaja de algunas frases de cortesía pronunciadas en medio de la alegría que había causado la éntrevista de Santa Ana. Ninguno de estos detalles se me había olvidado, y recordaba que habiendo rec~{do la conversación sobre las dificultades que la demarcación de los límites fijados por el armisticio podía originar, S. E. el Presidente de Colombia había dicho á mi predecesor que, si llegase ese caso, nombraría por árbitro al Brigadier D. Ramón Correa; el General Morillo, continuando en el mismo tono, había respondido que en­tonces él escogería al Coronel Pedro Briceño Méndez. Cuál debía ser mi asombro al ver que Bolívar hacía uso de esta conversación en una nota oficial, y con una aplicación tan falsa, cuando yo sa­bía muy bien que la cortesanía, el honor y la posición del Briga­dier Correa, se juntaban á la práctica establecida por todos los Gobiernos, y á las costumbres particulares de la monarquía espa­ñola, para oponerse á semejante arreglo. Penetré fácilmente la intención de Bolívar: su pretendida franqueza no tenía otro objeto que presentar luégo su proposición como prueba terminante de la buena fe más aquilatada, y espera­ba de este modo engañar á las personas alejadas del teatro de nuestras discordias ó extrañas á nuestras negociaciones. Examiné con la más escrupulosa atención todo lo que ence­rraban los despacho. de Bolívar, v mis observaciones fueron bien dolorosas. . .~ • Sin embargo, mi deseo de conservar la paz y de no apartar­me de la línea que me había trazado, me decidió á hacer nue­vos sacrificios. Por tanto, me contenté con dirigir á S. E. el Presi­dente de Colombia las respuestas siguientes: "Excmo. Sr. : '"Tengo el honor de acusar recibo deldespacho de V. E. fe­chado en an José de Cúcuta el 19 de Febrero último, en el cual expone todas las razones que juzga capaces de justificar la ocupa­ción de Maracaibo por un Cuerpo de sus tropas; me es imposible responder de una manera formal, antes de conocer las inteilciO­rtesde V. E. respecto de la carta que le dirigí el 23 del mismo mes. Sin embargo, me apresuro á asegurar á V. E. que el Go­bierno español en Venezuela, invariable en la m·archa de franque­za, lealtad y buena fe que sigue á la vista del mundo entero, no se apartará nunca, por obstáculos que se le presenten, y considerará siempre como su primer deber el cumplimiento de sus palabra y de sus píomesas. Desea ardientemente que el mundo lo reconozca como modelo de estas virtudes. Por esto V. E. puede estar bien persuadido de que jamás el armisticio podrá ser roto por él con ]a menor apariencia de injusticia, y que si se ve obligado á llegar á tan duro extremo, fiel á sus compromisos, cumplirá religiosa­mente el artículo 12 del Tratado de Trujillo, que prescribe un tér- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oletin 9JHlitar be ~oltmbt4 '- 794 _./ mino de cuarenta días, á contar desde el instante de la notificación que deberá comunicarse por duplicado á todos los Generales Co­mandantes de Divisiones. "Dios guarde, &c. "Cuartel general de Caracas, á 13 de Marzo de 182 I. MIGUEL DE LA ToRRE." u Caracas, 13 de Marzo de 1821 "Excmo. Sr. y mi estimable amigo: tt He recibido vuestra carta del 19 de Febrero junto con una nota oficial de la misma fecha, relativa á los acontecimientos de Maracaibo. Veréis por este despacho que me es imposible absol­ver definitivamente vuestra preguntas oficiales, en tanto que no tenga respuesta á las comunicaciones que dirigí el 23 de Febrero á vos y al General Urdaneta; creo haber manifestado en ellas de una manera perentoria mi deseo de conservar las relaciones leales que hemos jurado mantener, conciliando los extremos en un asun­to tan delicado. "Vuestros comisionados y los míos se han ocupado en arre­glar el nuevo armisticio, en tanto que se concluye el armamento de la corbeta de guerra La Aretusa, destinada á llevarlos á Espa­ña. Durante todo el viaje serán tratados con las con ideraciones debidas á su carácter. "No puedo prescindir de advertiros que lo oficiales de vuestro ejército y lo demás individuos bajo vue tra dependencia que han pasado las líneas de demarcación para asuntos públicos 6 particu­lares, se han conducido con muy poca delicadeza. Sus conversa­ciones han indispuesto generalmente los e píritus contra llos y contra su Gobierno, porque, con perjuicio de la buena int ligencia que existe entre nosotros, han faltado de manera enojosa á la cir­cunspección que debían observar. "Como no hay urgente necesidad de hacerme remitir vues­tros despachos con vuestros agentes, espero que querrái adoptar un modo de correspondencia más ventajoso en el e tado de cosas, y n viar sólo vuestras cartas á mis puestos avanzados, de donde me llegarán con seguridad. "Si algún oficial de mi ejército ha observado una conducta semejante á aquella de que me quejo, os suplico me lo informéis, y haré uso de toda la severidad necesaria. "Deseo que vuestra salud ~ea buena y que contéis en toda ocasión con la seguridad de los sentimientos de afecto con que tengo el hon >r de ser vuestro amigo verdadero y afecto servi­dor que O. B. L. M., MIGUEL DE LA ToRRE.'' Sin embargo, lo · comisionados de S. M. y los de S. E. el Presidente de Colombia continuaron tranquilamente sus conferen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~olet\n '-Jlilitat be ttolombia '- 795 __; cias relativas al nuevo armisticio solicitado por Bolívar, y yo actt­vé todos los preparativos necesarios para su partida en La Are/u­sa; no descuidé nada para que fuesen tratados en este buque con toda la dignidad que caracteriza á una gran nación. Yo enviaba con frecuencia órdenes á los diferentes jefes para que á toda costa vigilasen el cumplimiento de un Tratado observado con religiosi-. dad por nuestra parte, y sacrifiqué á este deseo las medidas que hubiera debido tomar respecto de los oficiales portadores de des­pachos de Bolívar, cuya conducta durante su viaje y permanencia en la capital habría sido muy opuesta á la que la naturaleza de su misión les prescribía observar. En medio de estos diversos cuida­dos, recibí el despacho siguiente : " RepúbHca de Colombz'a- Cuartel general de Boconó de Trujz1lo, IO de Marzo de I82I. · Simón Bolívar, Libertador Presidente de la República, General en Jefe del Ejér­cito, &c. &c., al Excmo. r. D. Miguel de la Torn•, &c. "Excmo. Sr. : "A mi llegada aquí he encontrado hoy dos cartas del Gene­ral Guerrero, Gobernador de la Provincia de Barina , y del Coro­nel Plaza, en las que me anuncian que c3.da día ven aumentar el número de enfermos y disminuir lo víveres. Atribuyen la falta de rebaños al armisticio, que ha entregado este género de comer­cio á los habitantes de Apure. Me han impresionado mucho con el cuadro de las miserias que experimenta el Ejército, y me ase­guran que es imposible que resista á una permanencia más larga en la Provincia de Barinas. Como la necesidad es ]a ley primitiva y la más obligatoria, aunque con pesar, me veo obligado á some­terme á ella. Entre el resultado dudoso de una campaña y el sa­crificio evidente del ejército por el hambre y las enfermedades, no hay que vacilar: es pues, mi deber hacer la paz ó combatir. "Si el Gobierno español desea nuestra amistad, ha tenido tiempo para decidirse á medidas pacíficas, autorizando á los Sres. Espelius y Sartorio á tratar de la paz en conformidad con la única condición admisible que el mundo entero conoce desde har.e diez años: la INDEPENDENCIA. Si este Gobierno no ha hecho sino volver á pedz'r U?l armz'stz'do que se le había rehusado de una manera tan solemne, veo en ello una nueva prueba de su perseverancia en sus principios políticos y de su obstinación á rechazar las exigencias enérgicas y justas. Estamos, pues, en el caso previsto por el artícu­lo xn del Tratado de armisticio, y os lo notifico con dolor, á datar del día en que este despacho os sea entregado. "Si los comisionados Sartorio y Espelius están provistos de poderes bastante exten os para atajar los horrores de la guerra, me apresuraría yo á entrar en negociaciones con ellos en San Fernando, á donde voy á conducir ]a mayor parte de mi ejército Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oldin !Jlilüar be €o(om6iCl '- 796 _) para disminuír la distancia que nos separa ·y facilitar nuestras co­municaciones recíprocas. 11 Dios guarde, &c. BouvAR" La historia del mundo entero no presenta acontecimiento más extraordinario. Leí y releí varias veces este despacho que levan­taba al fin el velo de incertidumbre en que estaban envueltas las anteriores comunicaciones, y cada lectura me hizo apreciar mejor su importancia; nunca hubo queja más mal traída, ni formulada con más incoherencia ; nunca la buena fe y la razón habían sido tan escandalosamente violadas. Nuestras comunicaciones relativas á ]a sublevación de Mara­caibo estaban toda vía sin resultado, y S. E. el Presidente había contribuido á prolongar esta demora por las explicaciones que exi­gía su nota del 19 de Febrero. Lo mismo había sucedido con las negociaciones iniciadas por sus comisionados y los de S. M., para la conclusión de un nuevo armisticio que él sólo había pedido, y en tal estado de cosas venía á intimarme la alternativa de recono­cer la independencia de su Gobierno ó continuar la guerra. ¿ De acuerdo con cuáles principio ? ¿por qué causa ? ¿con qué objeto? El tiempo instruirá de ello al universo, y aquellos que han sopor­tado ya el peso de las turbulencias de la Costa firme, han podido fácilmente preverlo desde el primer instante. La conducta de Bolívar es inexplicable para los hombres que no saben pensar, hablar y obrar sino con rectitud. En todas nues­tras relaciones, él no había ignorado nunca que reconocer la in­dependencia de Colombia e.· cedía nuestros poderes, y que tal acto no podía emanar sino del Gobierno upremo de la monarquía. De acuerdo con estos principios y en virtud de nuestra declaración franca y leal hecha en Cúcuta n Agosto de 1820, nunca se habría tratado sino de suspender la hostilidades en tanto que estos co­misionados fuesen á llevar sus reclamaciones á la Corte de Ma­drid. El Tratado estaba ratificado en este sentido de manera clara: los Sres. Revenga y Echevarría, provistos de poderes del Gobierno de Colombia, habían ido á Caracas para pasar de esta ciudad á España, y repentinamente, por una contradicción inconcebible, Bolívar venía á exigir á los comisionados del Rey el reconocimien­to de la independencia de Colombia. ¿Cómo se atrevía á afirmar que el Gobzerno espa1iol no había hecho sz'no volver á pedir un. armistz'cio rehusado tan solemnem!nle? Habría olvidado, pues, que el mundo en­tero sabría que el Gobierno Español de Venezuela, después del re­chazo sufrido en Cúcuta, no habría hecho á este respecto ninguna tentativa, y que el tratado era resultado de sus propias instancias, con frecuencia repetidas desde el 21 de Septiembre hasta la mi­tad de Octubre. El Gobierno español, siempre inclinado á devolver la paz á las infelices Provincias del Nuevo Mundo, había hecho todas las dili­gencias posibles; pero después del rechazo injurioso que había Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tiolttin !Jtilitar he <.tolombi• \_ 797 _; soportado, el honor nacional le prohibía renovar sus ofertas. Bolí­var, que conocía hasta los menores detalles de nuestras negocia­ciones, debía saber por ellos, si por otra parte no había llegado á su noticia, que nuestros poderes no se extendían hasta reconocer la Independencia. Tan convencido estaba de ello, que en su carta del 25 de Enero me había dicho: Nadze hasta hov 11os ha hablado, ni autz en la intimidad de la convtrsación, de reconocernos como 1zación~· y era después de haber enviado comisionados á este efecto á Ma­drid, cuando llegaba á formularnos semejante exigencia. Yo me decidí á contestarle del modo siguiente: "Excmo. Sr. : "Tengo el honor de acusaros recibo del despacho que me ha­béis dirigido el r .0 de este mes, de Boconó de Trujillo. Sin ha ... blarme de las discusiones que se han suscitado entre nosotros res­pecto de los acontecimiePtos de Maracaibo, discusiones que no están toda vía aclaradas, sin parecer recordar que nuestros comi­sionados se ocupqn, de acuerdo con vuestra formal invitación, en ajustar un nuevo armisticio conforme á las condiciones que vos mismo les habíais prescrito1 vos me señaláis por alternativa 6 el reconocimiento de la independencia de Colombia, por los tomi­sionados de . M ., 6 la vuelta á las hostilidades. '·En este estado de cosas, tan inconcebible como inesperado, ~ el sistema invariable de franqueza y de buena fe que caracteriza al Gobierno español, y del cual me he formado el deber de no se­pararme nunca, me impone la obligación de haceros saber que habiéndome llegado vuestro despacho el 19 de este mes, las ope­raciones militares deberán, en conformidad con el artículo xn del Tratado de armi ticio, comenzar el 28 de Abril próximo. "El mundo, que tier.e los ojos fijos sobre nosotros, y que ha seguido nuestra conducta en las negociaciones establecidas para librar á estos países de los horrores de una guerra fratricida, el mundo sabrá de dónde saldrán las calamidades que van á desolar toda da á estas desdichadas regiones, y esa terrible responsabili-dad no pesará sobre el Gobierno español. · "Dios guarde, &c. u cuartel general de Caracas, 2 r de Marzo de 182 1. MIGUEL DE LA ToRRE" De este modo es como después de manifiestas violaciones del Tratado que el Presidente de Colombia y sus subordinados se ha­bían permitido, y que yo había tolerado para sostener la paz, se me advirtió la renovación de las hostilidades de la manera menos prevista. Ni el Gobierno de Venezuela, ni los fieles y numerosos habitantes de estos países, ni mi heroico ejército, ni yo, temíamos este instante, y mil combates han dado de ello prueba. Si en al­gunas circunstancias hemos creído deber hacer el sacrificio de nuestra sinceridad y de nuestra franqueza, y aparecer como que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eotetin !Rilibn be 'oio.Wia '- 798 -' no nos dábamos cuenta de la mala fe del Presidente de Colombia, Dios, que lee en el fondo de nuestros corazones, sabe que seme­jante sacrificio ·nos era impuesto por el deseo ardiente de obtener una paz honorable y conforme con la justicia y los principios libe­rales de una gran Nación. Hemos pasado por todas las pruebas; ninguna nos ha parecido penosa para conseguir nuestro objeto. Hemos querido dar al mundo todo pruebas concluyentes de nues­tra moderación y de nuestra buena fe: lo hemos conseguido; y no tememos su veredicto. De este modo la guerra ha vuelto á aparecer en países que debían esperar otro presente de aquel que se da el título pomposo de su Libertador. Ello ha querido, él lo ha declarado; y el deber imperioso de conservar sin mengua el honor de la Nación españo­la, injustamente herido por amenazas inoportunas, nos ha obliga­do á tentar todavía, á pesar nuéstro, la suerte de las armas; en cuanto á mí, fiel á mis principios y á los de mi augusto Gobierno, protesto ante el mundo todo, que en todas posiciones y en todas circunstancias, mi primer cuidado será el de la pacificación de estas provincias, y que en la guerra, seguiré religiosamente las re~Ias de conducta observada por el Presidente de Colombia. Creí de mi deber advertir, por medio de las proclamas si­guientes, á los pueblos y á las tropas, de la próxima reanudación de las hostilidades. "Habz'latzles de tslas provt"ncz'as. En medio de un armisticio es­crupulosamente observado por vosotros, el General Bolívar me ha notificado -la ruptura de él. Las explicaciones que me exigió el 19 de Febrero, respecto de los acontecimientos de Maracaibo, no se habían dado todaYÍa, y las conferencias continuaban entre sus co­misionados y los nuéstros para la prórroga del Tratado que él mis­mo había pedido, cuando repentinamente me ha intimado la alter­nativa de reconocer su Gobierno ó de continuar la guerra. us pre­textos se fundan en sostener que el Tratado de Trujillo es perjudi­cial á su ejército y le hace sufrir pérdidas enormes. El General Bo­lívar sabía muy bien que este reconocimiento excedía mis poderes. El tenía la seguridad formal de esto desde San Cristóbal, en el mes de Agosto último; y por este motivo se estipuló un armisticio por el tiempo que los comisionados emplearían en trasladarse á Ma­drid, en donde debían exponer todas sus pretensiones y negociar la paz. Por esto nunca se ha visto acto más extraño ni más intem­pestivo. "Habitantes de estas Provincias : yo no he vacilado un ins­tante en responderle que los cuarenta días estipulados por el ar­tículo xn del Tratado de armisticio se comenzarían á contar desde el 19 de este mes, época del recibo de su despacho. Por tanto, el 28 de Abril mis tropas reanudarán las hostilidades. "Nuevas desdichas van á afligiros, y se las deberéis á la vo­luntad caprichosa del General Bolívar. La responsabilidad no pe­sará sobre el Gobierno español, que ha desplegado para evitarlas un desinterés y una generosidad superior á toda expresión. Su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oietin !ni1itttt be
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 25

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 1

Por: | Fecha: 04/01/1902

Boletín Militar E COLO BI Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA MILIT.AR COLOMBIANA BOLETIN MILITAR Orga'lo del t · sterio de G erJ .. a y de t liiérei to G!l!.:- d. In~ n '~ ,, lr:t~nbro 4i -:utt .. • ala4ea Oitll ·cu SEGUNDA EPOCA-A O VI-TOMO I ' Números l á 26, de 4 de Enero á 2.8 de Junio OGOT 1 PRE TA DE APOR-~ALLE 10, U ERO 188 19 o 2 12. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ • . ~~3ít~ ~;!.¡ l ..,, IIJ DICE DEL TOMO I ERIE III Núms. 1 á 26-Enero á Junio de 1902 OFICIAL Págma locución del Vicepresidente le la República..... . ....... I Cartas d 1 Excmo. r. Vicepresidente deJa República y del r. Iini tro d uerra... .. .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . .. . . . . . 772 Contestación dada á un memorial por el Vicepresiden-te de la 1 cpública .................................... 587 y 615 Decreto número 1469 de IgGI, p01 el cual se confiere un ase nso... .. . . . ... . . . . .. . .. . . . . . . . .. . . . . .. . .. .. . . .. ... . .. ... . 3 Decreto número 1482 de 1901, por el cual se hace un nombramiento.................................................. 33 Decreto núm ro 1486 de 1901, por el cual se dispone no expedir pasaportes con auxilios de marcha á Jos militares que soliciten su baja.............................. 33 Decreto número t 89 de 1901, por el cual se organiza una Columna y se hacen unos nombramientos......... 34 Decreto número 3 de 1902, por el cual se honra la me-moria del eneral de Di\'isión D. lVIatías Camargo.... 35 Decreto número 48 de 1902, por el cual se di pone la manera de cubrir el valor de los daños causados y la e ·propiaciones hecha por los revolucionarios á los amigo del Gobierno.......................................... 65 Decreto núm t·o 1299 de 1901 por el cual se establece una contribución de guetTa.................................. 97 Dect·eto nt'imero 20 de 1902, por el cual se hacen dos nombrarnient .. . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . 99 Decreto número 34 de 1902, por el cual se incorporan do Batallone al Ejército Permanente y se hacen dos nombr·amientos...... . . . . .. . . . . . . . .. . . . . .. . . . .. . .. . . .. . .. . .. . 99 Decreto número 36 de rgo2, por el cual se dispone la oro-anizaci6n d 1 Batallón J.1amttl Casabümca......... ... 100 Dect·eto número 5 de r902, por el cual se hace un nom- })ramien o....................................................... I 30 Decreto número 92 de 1902, por el cual se llama al er-vido a e ti vo á un General y se le destina................. 1 30 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. VI 1 BOLETl. • !\IILIT .o\ R DE COL0.1BI Pátirra Decreto ntimero 97 de 1902, que deroga e l Decreto Le­gislativo númet·v 1335 b1 , d e 1 ° de D :cit.mLre de 1901 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . .. . .. . . . . . . . . . . . .. . . 130 Decreto número 100 d e 1902, . brc honot·e á la me­moria del Sr. G 0 neral D. C rlos ... ll án....... ........ 131 Decreto númet·o 63 d e 1902, p ¡· el cual ·e di pone la organización d la Di\ i ión "'acatati á, e hacen \él-ríos nombramientos y "' confiere una avtorización.... 161 Decreto núl1'!ero 121 el~ 1902, por el ual llama á ,·a-rios J .. f y .1t:ia1 al •rvj··io acti,·o y e J .. de tina 162 Decreto núrnet·o 132 de 1902 por el cual -e hacen unac:; promociones y u. os n mbramientu -.... . ... .. . .. .. .. . . .. . 162 Decreto número 135 de 1902, pot· el cual se confi ·ren dos aseen os........... ..... . . . . . . . . . . . . .. . . . .. . . . . .. . . .. . .. . 163 Decreto núm ero 142 de 1902, por 1 cual · confiere un ascenso y e hace una d stma ión......... ........ .. . . . .. . 163 Decreto número 143 de 1902, por el cual se hace un nombramiento y una pt·omoción.. .... .. .. .. .. . .. .... .. .... t64 Decreto número 144 de 1902 por el cual se hacen unos nombramie nto . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . 164 Decreto número 145 de 1902, que incor ora una Divi-sión en 1 Ejército de ccid nle........................... 165 Decreto número 147 de 1902, por el cual e acepta una renuncia y se hace un nombramiento..................... 165 Decreto número 179 de 1902, po1· el cual se aumentan los sobresueldos del Batallóll I. 0 de Arlt'llería...... .. . .. . 165 Decre_to núm~r.o 194 de 190~, que aumenta unas asi2"­nac10nes mthtares............................................. t66 Decreto núm ro 102 de 1902 por el cual se dispone la organización del Batallón I. 0 de One111e.................. 193 Decreto número 155 de 1902, por el cual se hace una promoción temporal.......................................... 194 Decreto número I 59 de. 1902, por el cual se organiza un Cuerpo y se le señala el lugar de su residencia........ 194 Decreto número 164 de 1902, por el cual se hacen unos nombramientos.......................................... 195 Decreto número t 71 de 1902, por 1 cual se llama á va-rios Jefes y un Oficial al servicio activo y e les des-tina, y se hace un nombramien o........................... 195 Decreto número 198 de 1902, por 1 cual se unfiere un a scenso y se hace una d ti nación .......... :.............. rg6 Decreto número 199 de 1902, por· el cual hace un nombramiento.................................................. 196 Decreto número 200 de 1902, or el cual ~e aprueban los nombramientos de empl ados del Cuartel General d«:l Ej ér _i to,. h echos por Ja Comandancia n Jefe del mtsmo EJércJto................................ .... ............. 1g6 Decreto número 205 de 1902, por el cual se confiere un ascenso...... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 198 Decreto núme1·o 206 de 1902, por el cual se llama á un Jefe al servicio activo y se le destina..................... 198 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ; 1 l rDICE DEL TO IO 1- 'ERIR IJI Vrt Págiua Decreto ntimero 20 de 1902 p01· el cua l se llama al en·icio activo á lo Jefe y se les destina. . ......... . ... 19 De ·r" o número 209 <.le 1902, por el cual e hacen va-ria f r tnOCI•>n~ .. ................................. .. :. ... ... . 199 D"cret nú·11 ro 89 de I90- por el cual se llama al ~e r-virio actiYo á un J ·fe y e le 1 stina... ....... ....... .... 225 Dt.: ¡·e"o m~ met-o 2 I 8 de I 902 por 1 cual e llama á un J de al rYi 'ÍO activo y e le de, tina.. ................... 225 Dc::cr to número 236 de 1902, por el cual se aprueba un 226 a cen o ............. ..... ....... . .. ..... . ....................... . Decret nám(tro 238 de 1902, por e l cual se hace una promoción y se llama á un Jefe al servicio activo y se le d estina ..................... ..... ........ .. .. .... .... ......... . Decreto número 246 de 1902, por el cual se hace un nombra mi nto ................ .. ....................... .... ... .. D creto nt\mero 247 de 1902 por el cual se llama al servicio acth·o á un Jefe y se le destina .. . .... .. ..... ... . Decreto ntímero 248 de 1902, por el cual se hace un nombratniento ............. .. ........... ...... ... .............. . Decreto número 249 de 1902, por 1 cual e hace una promoción ......................................... .... :-...... . Decreto número 250 de 1g02, por el cual se confie re un ascenso y se aumentan unos sueldos ..................... . D ecret(l número 252 de 1902 por el cual se reorganiza un Batallón ...................... .. .. , . ........... .. ........... . Decreto número 256 de 1902 por el cual se hace un nombramiento .................... .... ... .................... . Decreto número 260 de 1g02, po · e l cual se adscribe á la Dirección general de la Policía Tacional la Coman­dancia Militar de la Plaza y se hace un nombramiento D ecreto número 260 bis de 1902, por el cual se crea un empleo y se le señalan funciones ................... ..... .. Decreto número 270 de 1902 por e l cual se c rea la Co­mandancia ~filita•· de la Plaza de Zipaquirá y se hace un nombramtento ..................... ... ..................... . D ecreto número 272 de r902 por el cual se hace una promoción .................... . ..... .. .......... ....... .. ...... . D ecreto número 283 de 1902, por el cual se eleva i Di­visión una _,olumna y e hacen varios nombramientos D ec1·eto número 284 de 1902, por el cual se hacen al­gunas aclaracione respecto del Batallón Guardt'a de Honor ........................................................... . Decreto número 314 de 1902, por el cual se da nueva reorgani2ación á la . ección de Depósito é Inválidos ... Dec¡-eto número 35 de 1902, por el cual se hace una p~·omoción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ................. .. .... .... . D ect·eto número 288 de 1902, pot· el cual se confiere un ase nso . ......................... ...... ........................ . Decr·eto número 293 de 1902, por el cua l se hace un nombramiento ................................ , ............... . 226 227 227 227 228 228 228 230 230 231 231 232 233 259 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Y In f50L-..TÍN MILITA!t D.E COLOilBIA Pdr>tta D ecreto número 297 le 1902, p r el cual se hace un nomiJrami · nto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . 259 Dl creto núme1·o 299 de rgo2, por 1 cual ~e hacc.:n ,-a-rios r:wmbramientos............... . . . .. . . . .. . . .. .. . . .. .. . .. . . 259 Decr~to 1_1úmero 306 de 1902 por el cual se da una au-tortzaclón................................. .. . . . . . . . . . . . . . ... . . .. . 2Go Decreto número 307 de 1902, por 1 cual e hace un nombramiento.................................................. 26o Decreto número 309 de 1902 por el cual se llama al ser-vicio activo á un jefe y se le destina...................... 261 Decreto número I 319 de 1902, que deroga el mat-eado con el número 1167 de 2 de Octubre de 1901 que creó la Jefatura Civil y Mílitar de Girardot............. 261 Decreto número 3 32 de 1902 por el cual se hace un nombramiento.................................................. 262 Decreto número 335 de 1902, por el cual e aumenta la asimilación de los empleados de la T lefonía del ~li­nisterio de Guerra........................... .. . . .. . .. .. . .. . .. 262 Decreto número 336 de 1902, por el cual se hace una promoción y se confiere una autorización................. 263 Decreto número 347 de rgo2, por el cual se fija sueldo á un empleado................................................. 263 Decreto número 349 de 1902, por e l cual se fija una asi-milación.. ... .................................................... 263 Decreto número 355 de 1902, por el cual se aumentan unas asignaciones militares................................. 264 Decret0 ntímero 296 de 1902, por e l cual se hace una promoción........... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 289 Decreto número 301 df! rgo2, por el cual se aprueba un Decreto dictado por la Comandancia en Jefe del Ejér-cito ............. .. ................................................. 289 Decreto número 303 de 1902, por el cual e aprueba un nombramiento.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 290 Decreto númer·o 3 r 2 de 1902, por el cual e hace una promoción y un nombramiento............................. 2go Decreto número 3 18 de 1902, por el cual e nombran Médicos para dos Divisiones................................ 291 Decreto núm ro 328 de 1902, por el cual se hace un nombramiento...... . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 291 Decr to núm · ro 30 d 1902 por 1 cu· J lispone la incoqJol·aci n d un Batallón...... .. .. .. . .. .. .. .. .. . .. .. .. 291 D ecreto nt1mero 334 de 1902, por ti cual e conceden unas Letras 2, 1 or· 1 . ual e a¡ n1 ba un D ·t n t 1 J .._ ·¡ \'Íl .,· · i r 1 D ·r~ a t m ··nto de B ulí ,·ar .... . ...................... . ..... .. ..... . . . . . . .. . . .. . . rx P 39 < 1902, r el uaJ · coi fic;::n: una auturi.~aci0n. ................. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 354 Dt'Crt:'t' m.ímer • }O d' 1902. p .~ r ·1 l:· 1 "·t-' ha· n ,·a - no numlJrami ·nt <.; 1 a ·a t 1 Cut:q J 1 • I v i 'a . 'é'lciv-nal........................ .. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . .. . . . . .. ... . .. . . . . . 355 Decreto número 441 de 1902, p 1· el cual ·t n ce un graclo......... .. . . . . .. . . . . . ... . .. . . . . .. .. . .. . . .. . . . . .. . .. . .. . 355 D t:cr to númr::r 4 n d-! I :>z. pv1· el u· 1 se ha·· n va-rio non r'1m·l! 1 ' •. . . . ..••. •• . .• .. . ... ..• ... . . . . . . .. . ... . •• . 356 Dt!<.:r to núm ro 444 de J 9 ... , p >: 1 " ·al St: ha n va-rio nombran1i ~1 t . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 356 D ecreto número ..... 7 de 1902.! p 1· 1 cual .. · llama al ser"i ·io a th·o á tt'1 J ·f y ·~ le d ina.................. 57 Decreto n.ímt:r·o 51 de 1902. 1 ¡· ,¡ cual · fijan 'as a ignacion~ • !as anda de .. hLica dd Ejército...... 357 Decreto número 449 de 1902, por el cual s hace una promoción................... . ........ . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . 385 Decreto número 456 de 1902 por el cual e hac n dos nombramientos................................................. 385 D ecreto número 457 d l90~. po1· 1 cual se llama al ser icio activo á un J fe y e le ele tina.................. 386 D ecreto número 458 de 1902, pot· 1 ual se confiere un ascenso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 86 Dec1·eto número 460 de 1902, por l cual s ha e una promoción... . ....... . ........................................... ¡87 D ecreto númer 463 de 1902, po1· el cual s lace un norT'brami nto.. .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. ... . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . 387 Decreto número 472 de 1902 ¡ .. m· el cual se 11 ma al servicio activo á 11n J ·f y e le destina.................. 387 D ecreto número 473 de 1902 por el ual se co11fiere un ascenso .. . .................................................... ·.... 388 D ecreto n ím ·o 480 de 1902 por el cual se h ccn dos nomt ramicnto .. .. . .. . .. . .... . .. . .. ... ... ... . . .... .. .... .. .. .. 388 Decreto número 493 de I9()2, po1· 1 cual se honra la memoria del Excmo. r. r. D. Manuel \. .tonio San-clemente ..... . ................................................ · · 389 D ecreto número 477 de 1902 1 or el u· j e conc de una licencia y se hace n n m ·amiento en int rinida 417 D ecreto número 481 h.: 1902, p r l cual se on ere un ascenso ..... .. ............................................ · · · · · · 417 Decreto núm ro 484 d 1902, por .1 cual se re ta e á un em¡)leado........................ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4· t 8 Decreto número 485 de 1902. por el cual e 1 e un nombrami nto y .onc ·de una autorización ........ ·· 418 D ecreto núm ro 5 I 5 de 902 po · 1 cual ~ r e n ce un grado y se hace un nor,1bramien o .. ....... . .. .. .... 419 D ecreto número 495 de 1902 po · el cual ha e un nombramienlo ................................................ · · 419 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 I •• DICE DEL TO ... r 1-SE lE 111 Xl Página 7 d"' l902 por l cual e hac un ....... .. .... ..... ............................. 4 19 un 420 420 4 2 1 · hat: una 4 22 4 22 on.ter un o 22 425 449 44-9 450 450 4 51 4 51 451 un 4 52 452 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. xu 1 OL.í!.TlN l"LIT. ¡;COI.. InJ,\ Decreto número 50. lle 1902 1 or l cu 1 s l e ut a ¡>rumo i 'n.... ..... .. ......... .......... . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 452 Dcc~ t. n~1mero 505 de 1902 por 1 ual e 1ja una asJmtlact 6'1... ............... .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 453 Decr to n ímero 50 de 1902, por l cual lla1 a al en·icio acti\ o á un Jcf · y e le el ·· tina... . . .... . .. .... . 45 3 Decreto número 52 d 1.J02 por 1 ual e llama al servicio activo á. un J fe y e le d stina... . .. .. . .. .. . .. . 454 Decreto número 534 de l902 por el cual se conñcr\,; un ascenso................................. .. .......... . . . . . . . . . . . . 454 Decreto número 5 · ~ de 1902 por el cual se confiere un ase nso y se ha e un no brami nto......... ... . . . . .. . . . . 454 Decreto númet'O 545 de 1902 por 1 cual se llama al er ·icio acti\'o á un jefe y se le destina....... . .. ... .. .. 455 Decret número 554 de IC02 po1· el cual e llama al Sl!rvicio acti\·o á un J fe" le d tina....... .. . . . .... . 455 Decr to núm r 559 d 1902, 1 or l ual e confirman varios a censo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 456 Decreto número 561 de 15)02, por 1 cu'"'l se hac n l promocione . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 5 '5 Decreto número 5 ... de 1902, po · el cual e h, e n unos nombramientos........................................... ...... 456 Decreto número 56 de 190 .... por "" l cual leclara in-ub istente un nombra mi nto y l ac · otr . .. .. . .. .. .. 457 Decreto núm ro 56 de 1902, 1 or 1 ual se hace un nombramiento............. ........................ . . . . . . . . .. . . A 57 Decreto número 428 de 1902. p r 1 cual 11ama á un Jefe al en•icio acth·o J • ·e l d" tin"..................... 48 I Decreto número 433 le 1902, pot· d cual ~...: 11 ma al servicio á un J fe y se hace l na l ·omqoi 'n... ... 481 Decreto núm et·o 4 8 el 1902, o1· 1 cual s llam ~í dos Jefe al en·icio acti,· y e les d ~ti.1a. ..... .. .. .. . . . . . . . 482 Decreto número 55 de H)0.2, por l e al llama á los Jefes al crvict ac ivo y e 1 d tina................... 482 Decreto númet·o 462 de I _,02, ¡ or 1 ual ~ llama á un Jefe al ervicio acti\"O : le de tina.................... . 483 Decreto m.lmero )5 d 1902, p r J cual e a¡ rue an dos ascenso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48 3 Decreto núm ro 56 de 1902 ot· el ual ~ hace un nombrarniento......... .. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . 483 De r to m.ím ro 565 el 1902, pot· 1 cual e hace un notnbran1i .nt0.................. .. . .. . . . .. .. . . . .. . . . . . .. .. . .. . . 484 Decr to núm r 566 de 1902, y r 1 ual e hac~ un nombramiento ... ...... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 484 Decr to número 567 de 1902, 1 or 1 ual se hace un nombra mi ~nto..................... .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 484 Decreto ntíme¡· 585 d~ 1902, ¡ o1· l· ual se ha .e un non1b1·amiento... .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85 Decr to número 58' de 1902 por 1 u 1 e llama á un Jef al servicio acth·o y ::;e le de tina..................... 485 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 l.ffiiCE DEL T0)10 I- ·~IE tU nn Página Decreto núm ro 590 de 1902, por e l cua l e llama al servicio acth·o á un Jefe } e 1 d tina .. ....... ....... .. 48S Decr to número 592 d 19 ·- por ~1 cual e hace un notn bran1iento.............. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 486 Decreto nüm ro 593 de 1902 por e l cual e hace un nombran1icnto................ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 486 Decreto número 59 de 1902 por "1 cual llama al ser ·icio acti\'O á un Jefe y h.: de tina.. . . .............. 486 Decreto número 610 de 1902, por 1 c ual e hace una promoción..................................... .. .. . . . . . . . .. ... . 487 Decreto número 61 de 1902: por d cual se llama á dos Oficial al sen·icio acti\'o y se les destina ............... 487 D ecreto número 6 rg de 1902 por 1 cual se hace un nombr miento.. ... ........ ............ . ........................ 487 Decreto número 620 de 1::;~ 2 por el ual se confiere un ascenso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 488 Decreto núm ro 6-2 de 1902 por 1 cual se llama al er ·icio ac i \'O á un ] f . .: se le de tina ........... . .. . . .. 488 D ecr "to númc1· 623 de 1902, por d cual e llama al set· ·ici acti ·o á un J cf y se le destina .................. 488 Decre o mímet·o '2 1 de 190-, por ·1 cual se llama al n·ici activo á un ficial y e le de tina......... ...... 489 D cc1·\.:to númet· 62 t de 1902 por el cual e acepta n unas l'"'nut cia y . declaran insub i tentes uno nom-bs ·arni nto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . 5 13 D ccret mím ·ro 626 de 190 .... . por .,.¡ cual e hacen unos nombramient . . . .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 514 D · rel \ númer 638 de 1902, por 1 cu 1 se hace un nor bran1icnt .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 14 De r t m1m ¡·o ci39 ~}e 1 _ 02, por el ual se confie¡·e un a · ns y cli ¡ one 1 orrran!zación de u na Di\'i i6n. 515 ecrN núm r 6 ¡o de 1902, por l cual e hace un n ml) · n1i nt . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51 D reto núr e1· 5 de 1 go~, 1 or· el cua l e 11 ma á un J fe al ni -io ac i\'o y le l 1 r el ual se hace un nombramiento.................................. . . . . . . . . . . . . . . . . 580 Decreto n·ímero 71 ~ 1 1902, u! dt. pune la or·., .. ni,,- ción d un • Jér 1t .. . • • • . .. .. . .. • .. • . • • • • . •• • • • • • .. • • .. • .. • • • . sBo Decret número 718 d 1902, 1 or el ual t:: incorpvra un Batallón n unJ:i Dh·i ión................................. 58 I Decreto ntímero 71c; d 1902, por 1 cual se Llama al servicio á un J f y le d tina...................... ..... 581 Decreto n\tm t·o 721 de 1902, po1· el cual e h cen dos no m ramier1tos............... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 582 Decr to número 723 d · 19 2, 1 or cJ cual se dicta un disposición er.pccia 1 obre la adquisición de matedal de guerra YÍver y d má elementos pat·c el s stcni-mi nto del Ejércit .. . .. .. .. . . .. . .. .. . .. ... .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. 582 Decreto número 726 de 1902, 1 o-r: el cual e hace un nombr miento y un promoción............................ 583 Decreto n~mcro 734 de 1~102, por d cual se hace una promoctón........... .... ... ...... ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 584 Decreto número 735 de 1902, que reforma el marcado con el número 704 de 29 de Abril de 1902... . . . .. . . . . . 584 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Í. ·meE DFL TO:'>IO 1-S • RIE Ill sss sss 586 6og 6og 610 610 6 10 611 611 6II 612 612 613 613 615 641 642 642 642 643 643 scenso ...... , .................. , ................................ 6 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. XVl , lSOLETl.· :MILITA DE COLO:l1BIA Págitta Decreto número 731 de 1902, por el cual se llama á un Jefe al sen·icio activo y se le destina..................... 644 Decreto número 732 de 1902, í)or 1 cual ... e llama á un Oficial al servicio activo y se le d stina.... . . . .. . . . . . .. . . 644 Decreto núm ro 736 de 1902 por el ual se llama á un J efe al servicio activo y se le destina..................... 645 Decreto número 738 de 1902, por e l cual se hacen dos nombramientos y e deroga un Decre o.... . . . .. . . . . . .. . 645 Decreto número 74 t de 1902, por 1 cual se confiere un aseen o ..... :............................................. . . . . . . 646 Decreto número 742 de 1902 por el cual e confiere un ascenso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 646 Decreto número 784 de 1902, que reconoce un grado militar y hace un nombramiento........................... 646 Decreto número 786 de 1902, por el cual se admite una r enuncia y se hace un nombramiento... . . . . . . . . . 647 Decreto número 794 de 1902, por el cual se hace un nombramiento... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 647 Dect,eto número 796 de 1902, por 1 cual se fija una asig·nación.................. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 648 D ecreto núm ro 797 de I ~02 por .1 cual se borra del Escalafón Militar á un f ia1 por d ob r~ncia....... 64-8 Dect·eto núme1·o 802 de 1902, po•- el cual organiza un Cuer¡ o tle Ejército y ~e hace un nomhrami nto... 648 Decr to numet·o 857 de 1902, s l 1 ' honot·es á la me­moria d 1 benem~rito Gen,; r l D. l'vl~nu 1 D. Cañadas. 674 Decreto t úm ro 76- d(! 19u2, ! c..r (;} cual ~C hace un nombran1i nto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . ... . . . . . . . . . . . . . . . . 675 Decr to nJm ro 773 dl:; 190-, p 1· el ct L ~e confit.re un ascenso. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . .. .. . . . . . . . . .. . . . . . .. . 675 Decreto ni.Ím ·ro 771 ele rgo por el cual se rcconOC( n varios o--rados mt!Jtar ~ ........................................ 675 Dect~eto núm ro 777 d, 1902. p r l cual s aprueban aria 1 1·o\·idenc 1a die adas po1· 1< C mandancia Ge-ral de la Dlv · 1011 Ar/ lúlc E't·lluÍHrlt·z... ... ... .. . . .. .. .. . .. . 676 Dect,eto núm r.o 783 de rgu2, p r el cual se Lace un nombramit:nlo..... ... . .. . . . . . . . .. .... . . . ... ... . .. . . . . .. . . . . .. . 676 De~reto número. 7°5 U(! 1902, ¡.,or l cual se ha c1 va-nos nombram1 nto .. .. .. .. . .. .. .. . .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. .. .. . 6¡7 Decreto núme1o 791 de 1902, p01· el cua e l'LC'onoce un g·rad ). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . 677 Decreto númct~o 792 d 1,02 por el cual e h:1ce un noml>t·ami n o............. . . . .. . .. . . .. . .. . .. . . .. . .. . . .. . .. . . b78 Decreto núm ro 795 ( 1 90~, por 1 cual se a 1- ·u ban varios Decret . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 678 Decreto número 795 bis de 1902, por 1 ual e aprue-ban ,·arios nombramientos ........................ :....... ... 679 De~~eto número _8 ~t. e 1902, que di~ pone la organiza-cJon de una D1nst6n.......................................... 705 Decreto númaro 840 de 1902, que organiza una Comp - ñía suelta de Zapadores para la composición del cami- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. { tDICE DEL TOMO T-SBRIR" 111 xvu Págitta no de Oriente en Cundinamarca, entre Cáqueza y Vi-lla vicencio......... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 700 De<_;reto número. 844 de 1902, por el cual se hacen va-nos nombram1ento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . 700 Decreto númer 848 de 1902, por el cual se declara in­subsistente un nombramiento............................... 707 Decreto número 852 de 1902, por el cual e di pone la organización de do Cuerpos de Ejército en opera-cione obre Ca a na re....................................... 707 Decreto número 854 de 1902 por el cual se confiere un 9 Decreto núm ro 933 de 1902, por el cual se concede un indulto y e r forma el artículo 1.0 del Decreto legis-lativo de 14 de Enero de 1 go 1.. . . .. . . . . . . .. .. . . .. . . . . .. . . .. 770 Decreto núm ro 790 d rgo2 por el cual se crea la Cir­cunscripción Militar rlel orte del Tolima............... So 1 Decreto número 903 de 1902, por el cual se hace un nombramiento.................. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 802 Decreto número go8 de 1go2, por el cual se hace un nombramiento.................................. ...... ......... 803 Decreto núrnero gro de 1902 por el cual se concede una facultad..................... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 803 Decreto núm ro 91 3 de 1902, que honra la memoria del GP.ne1·al Adolfo M. Buitrago..... ....... ........... .. ... . .. . 803 D ·cr to número 94G de 1902, por el cual se hace una promoción....................................................... 8o4 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. XVUI BOL'!. TÍ~ • :\HLIT AR DF COLOMBIA Pági11a Informe del Intendente general del Ejército 710, 741, 773 y....................................................... .. . 8os Monlepío Militar.................................................. 8o8 RESOLUCIO ES Re olución número 31 d~ 1901 por la cual se hacen al­guna. pr v ncione r 1 .onadas con el Par ue na-tonal.. . ......................................................... 3 I olución número 30 de 1 yOI, por la cual s hacen al-guna_ ref\,lrma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36 . Re olución número 3 de 1902 que hac una pr vención á los Int ndente é In pectore de Brig-adas............ 1 I 3 Re olución número 4 de 1902 que prohibe el r cluta-mi nto en la capital d la R 1 tíblica.............. ... . ... 133 R lu ión númer 6 el 1902, qu hace una preven-i6n á los }<"fe y ficiales df> tinado al " t rjr. . '.... 134 R~<;olución ·obre agio de pap 1 muneda.......... .. . .. . 200 Re lut ión núm ro 15 d 1902, por la cua1 e co1 tituye un m pkado In pe<'t r . . .. .. .. .. .. .. . .. . .. .. . .. .. . . . .. . .. .. . 2 36 R olu .í ' n núm r 16 de 19.:>2, 1 r la ual s hare una pr hiltción ..................... ........ ..... ............. 237 R soluciót núm ro 3 de 1902, p · r· la ~ual e dictan al-guna di posiricne n materia fi cal militar.. .. ... .... 299 Resolución núm ro 25 de 1902, qu ordena el juzga­miento de los rebeldes............ .. . .. . . .. .. .. . .. . .. . . . . .. 3 o Resolución sobre pre o. polfticos.......... .. .. . . . . . . . .. . .. .. . 4 9 Resolución número 38 de 1902 ubre brigada·.... .. .. . . 5 .. r esolución ntímero 39 de 1902, sohre r<.len público.... 552 Resolución número 41 de 1902 obre Orden públic .. . . 5 "',> Resolución número 43 de 1902, ob,-e compra de . uipo f>Lt RGANfZACIO Y DMI. 1 TR CION ran (El) E tado r1ayoL ................... 20, 366, 400 y 1- 1 Informe sobre d Ejército alemán, 26, 82, 21 ..... , 2 '"O 308, 372, 04, 439 y.............................................. ó8 Reorganización (La dt:.:l Ejército in o-lé .. . . . .. . . . . . .. .. .. .. 52 ARTILLERIA Y TL - Din~cci6n (La) <.l 1 fuegu en el comuate......... ... . t r Y 49 :.VI{LIT.t R Alim ntación (La) á bas d m ·la:t.a para 1 ganado.... 87 Ci ncia (La) .. hlitm· en d. tent.:o. (V~a e E ~ trategia ~· '1 á<..tÍl. ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. rt d Bat Jla . ld. ld. En ayo ( 1-rand 142. uinc Í.'DI K DXL TOMO 1- RIF. 111 Xl PdgtJUJ 1 fuego en 1 combate. (Véase rtille- GE G FI TO GRA I fecha . . . . . . . . . . . . .. 29 7 2 789 y 1 mperi lm ............ ·493 52 r íd. lnk rman, 00 626 663 íé.l. Mal )·off ...... 726, 751 y 81 1 6o 93 780 778 1 13 27 15 55 6go 7 2 76o 753 34 y....................... ... ........................ T7 E. 1 R TE 1 T IC de noch , 4 37 m ' · n t ~ i1a, 3, 1 1 -, t 5 7, 1 7 , 2 7 , l 2, pr par ci ~n rl l compañí al e m tru ión milit r . 237 335 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. XX BOLETfN ~flLITAR DR COl.O BIA EDITORIAL Págsn~~ Futuras campañas................................................ 5 I 7 Palmam quz· meruit ferat...... .. ....... ... .. ... ... ...... ....... .. . 428 NO OFIOIAL .A./ea ;'acta tsl l ................ :. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . 799 El pánico del oro................................................. 831 El problema del cambio........................................ 734 VARIEDADES En San Andrés de Providencia............... . .. .. .. .. . . .. .. 698 Historia de Napoleón 1 después de su muerte ........ 666 695 Nue a Granada. Sus riqueza naturales, 379, 57 , 635, 701 y.............................................. .. . . . ... ... . 827 Por la Patria...................................................... 185 Peregrinación de Alpha. ............................... 638 y 829 Viaje á la República de Colombia en 1823, 30, 62, 126, 222, 254, 285, 349, 383, 414, 477 5o6 y................ 54 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SERIE III-TOl UO I ALOCUCION DEL VICEPRESIDENTE DE LA REPÓBLICA CoLOMBIANOS: Al saludaros en el día en que principia este nuevo año, con todas las veras de mi alma desearía poderos participar el restablecimiento de la paz y del orden en todos los ámbitos de la República, y felicitaros por la consecución de bienes tan anhe­lados. Desgraciadamente no me es dable hacerlo, si bien me atre­vo á anunciaros que en breve quedará la rebelión totalmente do­minada y conjurado el peligro de una guerra con extranjeros. Así lo hacen esperar los sucesos que han ocurrido recientemente y las manifestaciones tan expresivas y tan numerosas que de todos los puntos de la República se han dirigido al Gobierno, asegurándole el decidido apoyo de los buenos ciudadanos de todos los Departa­mentos. Todos yosotros anheláis, corno anhelo yo, por la paz, á cuya benéfica sombra han de volver á reinar el bienestar y la tranqui­lidad en las pO'blaciones y en los hogares enlutecidos, contristados y agitados todavía por crueles zozobras; y la industria y el comer­cio han de reflorecer mediante la aplicación al trabajo productivo de facultades y de fuerzas que hoy se ejercitan destruyendo y aso­lando. Con grata sorpresa hemos podido observar durante la san­grienta lucha que nos ha afligido, mejor que en épocas tranquilas~ que la riqueza de nuestro país es inagotable. Jamás hubiera po­dido imaginarse que, á pesar de los estragos causados por tal lu- TOMO 1-l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M ilitar de Colomb ia '-z..J cha, nuestro suelo y nuestras industrias pudiesen todavía orihdar la abundancia, como la están brindando á los que mañana puedan consagrarse serenamente al trabajo. Aún no ha llegado el día en que todos puedan hacerlo, no tanto á causa de las operaciones y movimientos militare , á favor de los cuales Jos rebeldes han conseguido mantener turbado el orden, cuanto por el inf rnal espíritu de sórdido lucro y especu­lación de que están poseídos muchos de nuestros compatriotas que han hallado en el desorden medios nunca imaginados para nego­ciar y acumular caudales. Ellos apetecen la prolongación de la lucha armada, porque penetran que en la paz han de agotarse las singulares fuentes de riqueza que actualmente benefician, y acaso, sin dejar de condenar la conducta de los rebeldes, contribuyen poderosamente á procurarles ventajas infinita~. 1 Caigan sobre las cabe7..as de é tos la sangre y las lágrimas que han seguido derramándose desde que se está peleando no por el triunfo de una causa política, sino por mantener 1 país en la situación anormal que permite enriquecer, no creando riqueza, sino haciendo pasar la existente de la manos de los inca u tos y de los necesitados á las de diestros esp culadores ! Caigan esa sangre y sas lágrimas sobre sus cabezas como sobre las de aquellos que las hacen derramar valiéndose del acero, del plomo y del fuego 1 A los buenos ciudadanos toca no ólo combatir á estos últimos exponiendo su vida, sino también hacer la guerra á aquel perver­so espíritu que, además de contribuír á que se retarde la pacifica­ción del país, dejará para luégo gérmenes corruptoreli que nada podrá matar. Confiando en la Providencia Divina y en el valor de nuestro Ejército, esperemos ver pronto nuestro suelo hoy cubierto de sangre, de osamentas, de despojos y de ruinas, ofreciendo opimas cósechas á nuestros labradorc , y á nuestros industriales manejan­do los instrumentos del trabajo en vez de Jos de la de trucción; á. la generación que, creciendo entre los horrores de la g-uerra fra­tricida, podría enir á ser azote y germen corruptor de nuc tra sociedad, poblando las escuelas y la aulas y haciéndonos esperar días de pacíficas glorias. También pueden esperar todos mis conciudadanos que a en­tada la paz, se han de ver regidos por un Gobierno que, sin propo­nerse mira políticas de ningún linaje, se aplicará con decisión á. hacer olvidar los infortunio y las discordias que nos han afligido. El se ha propuesto desempeñar sus funciones ajustándose á la Cons­titución y á las leyes, y no u ando de las facultad ~s que le están atribuidas para tiempos de lucha intestina y de pugna con e ·tra­ños, sino en cuanto ha sido indispen able para sostener su autori­dad, restab\ecer el orden y mantener la vida política y social en el país. Y si tal ha hecho mientras la rebelión armada y las disen­siones políticas todo Jo han perturbado al mi mo tiempo que la falta de la reunión de las Cámaras Legislativas hace infinitamente dificil la administración pública, bien pueden star seguros mi¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de C lombia '-3J compatriotas de que u actual Gobierno dará, una vez que tales dificultades hayan desaparecido, alto ejemplo de respeto y sumi­sión á las leyes. Que el Cielo conceda, en el año que comienza bendiciones y prosperidades á todos mis conciudadano . Que las derrame con más abundancia sobre nue tro abnegado y valeroso EJército, que tan digno se ha hecho de la admiración y de la gratitud de la Patria y de todos Jos que amamos sus glorias Bogotá, Enero 1. 0 de 1902. JO E M NUEL MARROQUIN DECRETO UMERO r46g E 1901 (JO DE DICIEMBRE) or e) cual se confiere un a censo El Vli:epruzdellle del Repríbl/ar, ene rgado del Poder EjecuHv~, DECRETA rtlculo único. sciénde e Teniente Coronel efectivo del Ejército de la República al Sargento Mayor ntonio Zapata . . Dé e cuenta de este ascenso al Honorable Senado en us próximas sesiones. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá a 30 de Diciembre de 190 J. JO E 1 UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTE Co CHA RESOLUCIO NUMERO 31 DE Igúi (DICIEMBRE 28) orla cual se hacen algunas prevencion s rdaci nadas con 1 Parque acional El Miinslro de Guerra RESUELVll I.0 En lo ucesi o, el Guardaparque general no entregará prenda ninguna, como toldos frazadas, vestuarios de tropas, mon­turas, &c. &c., sin marca que ate tigüe que dichas prendas han sido suministradas por la Rept~blica. 2,0 Prohíbese terminantemente al Guardaparque general, bajo la pena de quinientos pesos ( 500) de multa, recibir á nin­gún contratista 6 particular prenda alguna de las arriba m ncic- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ele Colombia '-4-' nadas, ní aquellas en que se vea patente que se ha tratado de bo­rrar una marca, ó que sea vieja y se haya lavado para disimular señales de uso anterior. 3.0 Prohíbese de la misma manera á los particulares comprar prendas militares á los individuos del Ejército, y comisiónase á la Policía Nacional para que haga efectivas las penas que sobre et particular impone la ley así como para decomisar las que con las marcas mencionadas se encuentren en poder de individuo parti­culares. Dada en Bogotá, á 28 de Diciembre de 190 1 • Comuníquese y pubHquese. El Ministro, JosÉ VrcE rTE CoNCHA - Doctrinal LA GUERRA DE NOCHE Y LAS MA !OBRAS DE NOCHE POR A. CHRVALl\fE Jefe de 9atall6n, con diploma, del 65 Regimiento de Infantería (Traducci6n para el Boletín Mtlitar) INTRODUCCION Las operaciones de noche no están sino señaladas en nue¡tros más recientes reglamentos de maniobras ; siempre se las ha men­cionado, pero de una manera muy sucinta, en nuestros diversos re­glamentos sobre el servicio de los ejércitos en campaña. Las dificultades de su ejecución, la fatiga que ocasionan á las tropas, y la posibilidad de graves deiastres, por largo tiempo han mantenido en gran desprestigio las marchas y combates nocturnos. u Generalmente hay tendencid en el ejét cito francés á desco­nocer la eficacia de las operaciones de noche, y á olvidar lo re­sultados extraordinarios que han obtenido los que han sabido acos­tumbrar su tropa á este género de maniobras. Los alemanes, durante la guerra de t870-187I, hicieron de ellas frecuente y feliz uso; sus principales escritores militare las aconsejan, sobre todo contra nosotros. ( Los ataques de noche, dice el Príncipe Federico Carlos, no son la especialidad de los franceses ; parece como que les temen, CirculaT del Ministerio, del 23 de Abril de 1887. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '-5-' in duda porque de noche su desorden habitual degenera fácil­mente en disolución completa. Los efectos destructores de las armas nuevas, el desarrollo de la fortificación pasajera que es consecuencia de ellas, no pue­den ino aumentar las circunstancia en que uno se v rá obligado á maniobrar y á combatir durante la horas que de ordinario se destinan al reposo. demá • en la guerra d masa que parece nos está reservada, la batalla durarán vero ímilmente varios días. Se puede, pues con\·enir en que la noche no erá una tregua y que la ictoria la obtendrá el ad er ario que mejor la aproveche. un ante de la batalla cuando la acción decisiva e té pre­Yi ta la oscuridad podrá favor cer la concentración de fuerzas ó cierta maniobra ue tengan por objeto desvirtuar las combina­ciones del enemigo é influír obre u moral. LuC:go de un prim r éxi de día, es posible que baste una per ecución de noche ara completar la derrota. Pero la uerra de n che con fr cuencia es más peligrosa para l acometedor. ecesita ob•· todo una reparación completa de lo hombr s y de la unidade pequ ñas. La im ortancia uc los lemanes conceden á esta parte de u in trucci6n militar indica claramente la s eranza que n ella fundan . . esotros no pod mo que arno atrá , y n cum limiento de la circulares del Mini terio, d 23 de Abril y 24 de Junio d 1887, con a gramos cada año al unáS e siones ( 12 ó 13 in incluír las grandes maniobra ) á la operacione de noche. E tos ejercicio al reded r de las guarnicione , no producen todos los resultados de eables, primero, porque los terrenos no son propicios por d ma iado con ciclos; en seguida porque, faltos de experiencia ca i todos los oficiale , carecen de método, y de ordinario ga tan inútilmente u tiempo y su fatiga. Las operaciones de noche d lo ejército de Parí y de Ver-aBes han sido relativamente numerosas; hemos tenido algunos combates nocturnos al rededor de Metz y de Belford. La hermosa retirada del xtn Cuerpo (Vinoy) después de .. edán, uede todavía referirse or muchos de aquellos que tomaron parte en ella, pero hay pocos oficiales que hayan hecho suficientemente la guerra de noche para que hayan podido estudiar todos sus pormenores. Fuerza es, pues, acudir á los libros, y allí se abr vasto campo al investigador, porque e encuentran ejemplos de operaciones de noche hasta en la iblia :t, y preceptos muy a io hasta en los autores militares griegos y latinos. "Fe!/>.~ qu~m faciunl ab"t11a pencula canlum,' dice Horacio. E in~ mtltfarri.tdu .Denladr.rif ( 1860 ). : Fue por medio de marchas de noche y cambiando su dirección como Moi­s ' s escapó á la pcr ecución de Faraón (Clemente d.e Alejandría); una sorpresa de noche ruc lo que libró á 1 rael de los Filistinos é hizo célebre á Gedeón. {Bt­/ J/ia, libro de los Jucc ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-6-' Por desgracia la guerra no está toda en los libros , y el pre­sente estudio no puede dejar de ofrecer numerosos vacíos. ttPorque, ¿cuánto se necesitaría vivir y en cuántas guerras ha­berse encontrado? ¿Cuántas faltas haber cometido para poder de­rivar de ellas enseñanza? ¿Y cuántos casos fortuitos haber afronta­do para adquirir pleno y entero conocimiento de lo que concierne al arte de la guerra, y llegar á ser mae5tro perfecto en ella, si los ejemplos anteriores no nos han servido de doctrina? Ciertamente no habría buenos capitanes antes de llegar á una vejez decrépita. upor lo que hay necesidad de recurrir á los hechos de los otros, porque sin esto habría pocos que supiesen mucho, y muchos sabrían poco" t. En la generalidad de las cosas que conciernen al arte de la guerra, el es udio de lo antiguos puede no tener sino una utilidad discutida. No pasa lo propio con las operac·ones de noche, en las que el poder y el perfeccionamiento de las armas de fuego y de la máquinas di versas, han perdido su predominio. El valor individual, la sangre fría y la autoridad del Jefe, la disciplina y la cohesión de la tropa, son los factores principales del éxito de las empresas nocturna , y desde este punto de vista lo que era verdadero en los tiempos de Ciro, de Aníbal y de César, es toda vía verdadero hoy. u Ahora bien : de éste y de todos los otros puntos militares, se pueden desprender algunas máximas y reglas generales; pero particularizarlas todas y adaptarlas como se necesita, es irregular, porque pocas cosas ó ninguna llegan á ser totalmente semejantes." t ( Co1ztimía) LA GRANDES BATALLAS DE NAPOLEO POR DICK DE LONG LA Y (Aus/erlitz-2 de D/c!tmbre de r8o5) El I 3 de Diciembre de 1805, tan sólo mes y medio de pués de que llegámos á Alemania, se efectuaba nuestr entrada triunfal á Viena. La antigua metrópoli del Imperio germánico en el seno de la cual el enemigo no había podido nunca aparecer dominador, veía desfilar nuestras tropas victoriosa . No permanecimos largo tiempo en Viena, y continuamos con empeño en seguimiento de los ru o . En cuanto al ejército aus­triaco, ya no e.·i tía d sde Ja capitulación de Ulm. Ibamos á dor- • De Brack. Vll11guardias de calkzllula !tgero. t De Vigenerc, L'arl mrltlmn á' Ono.randa ( r6o5). l De Vi genere, l'art mtlrlairr d' 011osfmdrr. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 c.lc olo 7 - :1 Juno y á uroc Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-8_/ Hace un frío horrible. Los soldados están en contorno de los fuegos del vivac, conversan 6 cantan alisando su fornitura para la mañana siguiente. Algunos cuentan las grandiosas campañas de Egipto; otros hablan de 1vfarengo; también de la solemnidad del coronamiento que se verificó el año pasado por esta misma época, y ninguno de ellos ha perdido el recuerdo de las distribu­ciones extraordinarias que les hicif:'ron en aquella ocasión, de ví­veres y de--bebidas. En cuanto á apoleón, envuelto en u levita gris ya ha pasado y vuelto á pasar por detrás de estos g-rupos, sin que le hayan visto, cuando de repente, al llegar cerca de un vivac de nuestro 4. 0 de Hnea, cuyo fuego más animado iene á alumbrar su cara pálida y fatigada, un cabo, ocupado en ponerle piedra nue­va á su fusil, lo alcanza á ver y exclama retrocediendo do pasos; u ¡Vamos, el pequeño capor·alllt A tal excJamación, todos le-vantan la cabeza. ¡ El Emperador ....... repiten.-¡ Viva el Em-perador 1, responden Jos soldados del vi,·ac ' 'ecino, y en toda la lí­nea, en las tiendas y hasta en los puestos avanzados por donde­quiera se oye el grito de ¡Viva el Emperador! que el eco trans­mite hasta el centro del ejército ruso para quien e.:te hurra es como un siniest1 o aviso. Cada soldado quiere ver al Emperadot·; los fuegos quedan solos y se apagan ; la noche más oscura sucede á la claridad du­dosa, á favor de la cual se ha guiado Napoleón; pero ¡,>or medio de una inspiración general y espontánea, á los soldados, para alum­brar la marcha de su Jefe se les ocurre echar mano de la paja sobre que se acuestan y amarrarla como antorcha en la punta de las bayonetas. Tan pronto como algunos han realizado este intento, todos los vivacs imttan el ejemplo, y más de ochenta mil fanales de este modo encendidos, muestran á Kapoleón con su ejército de pie ante él; en tanto que los blandones inflamados se agitan en el aire, entusiastas aclamaciones lo acogen al paso. El entusiasmo de los soldados llega al colmo. Suenan las mú­sicas, los tambores tocan marcha. Los rusos de de la altura en donde están pueden contemplar á más de cien pies abajo de ellos, siete cuerpos de ejército, siete líneas de fuego que se les enfrentan. Uno de Jos soldados más viejos, el granadero Archer, del 46 de línea, se acerca entonces á Napoleón y le dice: "Sire, no tenéis necesidad de exponero¡ · en nombre de todos mis camarad:ts yo os prometo que mañana arrebataremos los cañones y las bandera á los rusos para celebrar el aniversario de vuestro ~"oronamiento 1' uEso será lo mejor, grita con entusiasmo un oficiaL-Sí sí, viva el Emperador 1" Nuevos vivas al Emperador, con un acento que revela bien que nacen del corazón. apoleón, vivamente conmovido, no trata de evitarlos, porque es fácil leer en sus ojos cuán gratas son para él esas manifesta­cione de amor. Es ya tarde, pero en esta noche el cielo se muestra espléndidamente estrellado. Napoleón torna á la mezquina choza de paja, sin techo, que le han construído sus granaderos, y dice conmovido á Jos jefes que le rodean: "Señores, esta es la noche Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia "-9_) má hermosa de mi vida; pero tiemblo al pensar que perderé mu­cho de esto valientes soldados. Comprendo el daño que esto me causará, porque verdaderamente ellos son mis hijos." Luégo, ex­tendiéndose sobre tres silla , e duerme pr9fundamente. A las cuatro de la mañana del 2 de Diciembre ya está en pie, monta á caballo y recorre los puestos para que le den cuenta las grandes guardias de lo que hayan podido comprender de lo~ movimientos de lo rusos : sabe que han pasado la noche en liba­ciones y en gritos tumultuosos. El día comienza á brillar; apoleón toma posición sobre una colina encima de la choza en donde ha pasado la noche. Su guar­dia y los granaderos de Oudinot e tán en batalla detrás de él. Sus Mari cales, vestidos con el frac azul, bordado de oro, con el alto sombrero de parada, e encuentran á ca allo á su lado. Una niebla de invierno cubre á lo lejos el campo y no deja ver sino la parte más salientes del terreno, las cuales aparecen sobre la bruma como islas sobre un mar. Un ruido muy sensible de ca­ñones y de ca allo á nue tra izquierda, anuncia que el enemigo deja sus posiciones para venir á atacarnos. Por nuestra parte des­cend m os á la hondonadas, atra ve amos un arroyo helado y nos det nemos, ocultos por la bruma, al pie de las alturas de Pratzen. Por último, el sol se levanta radioso, y disipando las nieblas inun­da con su claridad ese vasto campo de batalla : es el sol de Aus­terlitz, y e te día, aniversario del coronamiento de nuestro Empe­rador, en el cual va á verificarse uno de los má grandes hechos de ar·mas del siglo, fue uno de los más hermosos día de invierno. Esta batalla, que los soldados e obstinan en llamar la jornada de los tres Emperadores, que otros apellidan j01·nada del Aniversario, y que el Emperador di tinguió con el nombre de Austerlitz, es me­morable para siempre en los fastos de la gran Nación. Napoleón da entonces sus últimas instrucciones, y los Maris­cales parten al galope ar ir á colocarse á la cabeza de sus di­versos Cuerpos. La izquierda ha sido entregada al mando del Ma­riscal Lannes; la derecha al Mariscal oult; el centro á Bernadot­te; toda la caballería á Murat. El Emperador se ha colocado en el centro de la reserva· á sus lados Bessieres y Rapp, fieles ejecu­tores d sus órdenes ; en seguida J unot, que la víspera llegó de Lisboa y que está á la cabeza de diez batallones de la guardia; otros diez de granaderos obedecen las órdenes de Oudinot y de Duroc. Nada es- comparable á esta reserva de hombres de tez prieta de e pesos mostachos, con altos morriones con adornos blancos frac azul, mangas con vueltas de piel encarnadas y sola­pas blancas· ella sola vale un ejército, porque cuenta en sus filas soldado de Italia, de Egipto y de Man~ngo. Allí se encuentr~ también en un solo grupo toda la caballería de la guardia, los cazadores de á caballo, cuyo uniforme de ordina­rio lleva apoleón, los granaderos y los mamelucos. E ta magnífica reserva está formada en dos líneas y por escuadro'1e . Cuarenta piezas de cañón confiadas á la Artillería ligera de la Guardia, de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 10 -' ben trasladarse á donde el peligro exija la presencia de un socorro pronto y rápido. . Bien pronto 1 Emperador mismo se apresura á pasar revista á los frentes de los regimientos, estimulando aquí y allá á sus sol­dados con frases enérgicas : ' Soldados: e~ preciso acabar esta campaña con un golpe decisivo que abata el orgullo de nuestros enemigos 1 ,, Luégo, dirigiéndose al 28 de línea, formado casi ínte­gramente de reclutas, de Calvados: "Espero que los normandos se distinguirán hoy." Por último, acercándo e á los soldados del 57: "En cuanto á vosotros, os he apellidado los 7érn·blu. No lo olvidéis." En el mismo instante se oye un cañonazo. Una batería de nuestra guardia acaba de dar la P.ñal de combate. Un prolonga­do grito de "¡Viva el Emperador!" responde á esta señal. Los soldados agiten sus chacós en la punta de las bayonetas. La bata­lla principia. Tal e la frase que circula en toda la filas. Al pun­to nuestro ejército se conmueve. Nuestros batallones suben la cuesta d Pratzen con el arma al brazo. Nos hemos acicalado con esmero para la batalla, con chacós nuevos en forma de tazas de flores, con exceso de adornos, con placas de cobre, y barboquejo con escamas . obre nuestro uniforme azul, con charreteras de lana roja y falda corta, se cru­zan nuestros correajes que acabamos de limpiar con tierra blanca. Nuestros oficiales, con calzón apretado y botas con vueltas amari­llas, marchan como cabos de fila, repitiendo á cada instante : "1 Adelante, hijos mío , adelante . " La niebla domina todavía las hondonadas y nos envuelve. De repente alcanzamos á ver confusamente, á algunos pasos de distan­cia, masas de tropas, pero no distinguimos el color de su uniforme. Nuestra vacilación no dura mucho : hurras salvajes estallan por to os lados, acompañados de una iolenta descarga de fusilería á quemarropa. Todo el grupo de tambores de nuestro batallón cae muerto por las balas. Contestamos á los saludos de esta línea con fuego por batallón¡ en seguida, cruzada la bayoneta, corremos sobre Jos rusos tocando á la carga. En breve nos encontramos sobre los rusos, hermosos y fuer­tes soldados, de chaqueta verde, de pantalón gris ajustado, que desciende sohre la parte superior del pie en forma de polaina, y abotonado á todo lo largo de la costura. El chacó forrado en tela encerada, e tá abierto como vaso en la punta y encorvado en la mitad. Del primer choque hundirnos esta línea á grandes golpes de bayoneta ; una eo-unda línea acude, y durante alguno instan­tes no se ve sino una lucha horrorosa, en la que todo el mundo combate cu rpo á cuerpo. Al fin el enemigo se bate en retirada, dejando el terreno cubierto de muertos y heridos, y ueh·e á subir con rapidez la cuesta. Nuestra infantería a \·anza con paso lento y mesurado sobre el terreno abandonado por los oldados de Alejandr . Lo ru os nos oponen cuarenta bocas de fuego que vomitan una lluvia de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia \......_ {[ _J proyectiles. Se conte la á este rudo cañoneo con el fuego de toda nuestra artillería. Los disparos de cañón se extienden por toda la línea ; es un ruido horrible, una lucha espantosa, un verdadero combate de gigantes.-( Confz1uía). LA DIRECCION DEL FUEGO EN EIJ COMBATE IV DETERML"'fACIÓ DEL ALZA La línea de mira que en cada caso debe emplearse, depende principalmente de la distancia á que se hallen los tiradores del ob­jetivo. Y decimos principalmente porque, como vamos á ver, hay que tener también en cuenta la acción modificadora que la presión atmosférica y el viento ejercen en el alcance, sobre todo á la dis­tancias largas y extremas. Dicha distancia puede apreciarse, como es sabido: á ojo, por descargas de tanteo por referencias tomadas de una batería próxi­ma; por mediciones sobre un plano, y, finalmente, por medio de aparatos. En Ja defensiva podrá obtenerse frecuentemente este dato por la medición directa á pasos. El error medio que se comete en la apreciación de distancias á ojo, es, según el General ruso Tchebichev, de rf 10 de dicha dis­tancia ; el Mayor Metzier lo a valúa, como mínimo, en t/6; si to­mamos el promedio, tendren1os como coeficiente de error 1 3/100; por lo tanto, desde 800 metros en adelante se cometerán general­mente errores absolutos que excederán de 100 metros, y esto en condiciones favorables de observación y suponi ndo en el obser­vador cierta práctica. Considérese lo que puede esperarse de este medio á las distancias largas y extremas, ó cuando no coexistan estas circunstancias. Así pues, este procedimiento se empleará únicamente cuando no pueda recurrirse á otro. El segundo medio de apreciación es, como ya se ha dicho, el empleo de descargas de tanteo; pero para utilizarlo con éxito es preciso también el concurso de ciertas condiciones que nuestro Re­glamento califica de xcepcionales; tales son : que el terreno sea muy descubierto y visible n las inm diaciones del blanco; que su naturaleza permita que los proyectile levanten cantidad suficiente de polvo para poder observar su caída, y además que los blancos no estén en movimiento. Suponiendo la reunión de estas tres circunstancias, e empieza dan un alza tal, que resulten cortos los disparos; para la segun­da descarga se aumentará aquélla en 200 metros si la distancia Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia Lr2_J avaluada está comprendida ent.re 6oo y 1,200 metros y en 400 cuando exceda de dicho límite. Horquillado ya el blanco, se irán corrigiendo las alzas hasta comprenderlo entre dos que sólo difie­ran en 100 metros, de las cuales se tomará la menor como definitiva. Este procedimiento exige el consumo de una considerable cantidad de municiones, pues la apreciación del punto medio de la agrupación para las sucesivas correcciones no podrá hacer e sin grandes errores á causa de la gran uperficie batida por los pro­yectiles, especialmente en sentido longitudinal ; por lo tanto, su empleo en el combate será muy limitado. Sin embargo, como alguna vez ocurrirá tener que ponerlo en práctica, será conveniente no olvidar las siguientes reglas. El fuego no estará bien reglado cuando se vea e 1ue todos los proyectiles caen delante ó detrá del blanco· para que el núcleo lo comprenda, es necesario que caigan á ambas partes por lo cual no es prueba que los tiros son cortos el hecho de que caigan al­gunos delante ni que son largos el que caig-an detrás. Para que el fuego sea eficaz, es preciso que la mitad por lo menos toquen en el terreno delante del blanco. También puede ocurrir que éste presente accidentes considera­bles, y en este caso, si entre los tiradores y el blanco existe una depresión, podrán caer en ella lo~ proyectiles y creerse que el tiro es largo, cuando en realidad es corto. El mejor punto ele observación para el que dirige el fuego no es detrás, sino á uno de los flancos de la tropa que tira. Colocado á la derecha, por ejemplo, un tiro corto, pero bien dirigido, apa­recerá desviado á la izquierda, é inversamente si se coloca en el flanco izquierdo. El reglamento francés y el alemán recomiendan, además, en ciertos casos, el empleo de dos alzas simultánea~. El primero dice, á di tancias superiores de 1 ,ooo metros, cuando se tiene una gran incertidumbre sobre el valor de la dis­tancia y es urgente el empleo del fuego, permite hacer uso de dos alzas que se diferencien en 200 metros. Esta indicación tiende, como se ve, á evitar la pérdida de tiempo que resulta del empleo de las descargas de ensayo, pues si bien la eficacia del fuego es menor y las dificultarle para la corrección del a1za aumentan por la mayor dispersión de los pro­yectiles, tratándose de un blanco en movimiento, ca al cual se refiere sin duda la regla citada, no sería posible tampoco seguirle en su avance ó retirada para hacer Ja horquilla, ni conseguir re­sultado con una soJa alza. En estas circunstancias creemos muy oportuno el empleo de las alzas conjugadas. Las diferencias de criterio que informan en este punto á Jos dos reglamentos antes citados, se refieren á la magnitud del inter­valo que debe separar las dos alzas. El alemán ha adoptado el intervalo de 100 metros, á causa de no considerar como eficaz sino el núcleo central, al paso que el francés prescribe, como se ha visto, el de 200. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 13 __,) Corno el procedimiento de las alzas conjugadas se asa en la ey de repartición d e Jos puntos de choque, y para que esta ley se ve ·fique es necesario que el número de bala sea considerable, paree inútil indicar que sólo deberá ejecutarse por fracciones no menores que la sección. Respecto á la distribución de las alzas, el reglamento alemán dispone que se haga por filas dentro de la misma fracción, to­mando la segunda fila la má.s alta. El fin que con esto se busca es que los dos haces de trayectorias se mezclen mejor, repartiéndose los impacto con más regularidad. En nuestra humilde opinión, la mezcla no dejaría de produ­cirse de igual modo aunque las alzas se distribuyesen entre dos fracciones yuxtapuestas, siempre que su frente no fuese muy con­siderable y tomasen el mismo objdzvo. De todos modos, este es un detalle de escasa importancia. Examinados los dos medios de apreciación de distancias prin­cipalmente indicados por nuestro reglamento y expuestos los in­convenientes de que adolecen, consideraremos el último de los procedimientos que anterionnente indicamos, ósea el empleo de instrumentos, que es sin duda el más exacto y expedito de todos ellos. El considerable alcance de los actuales fusiles de pequeño ca­libre ha de terrado por completo el uso de las antiguas estadías de campaña, cómodas y fáciles de improvisar, pero completamen­te inútiles cuando se trata de aplicarlas á. la apreciación de distan­cias mayores de 500 á 6oo metros, es decir, á aqueJlas precisa­mente en que los errores de apreciación tienen más importancia por ser superiores á la profundidad del espacio máximo batido. Por otro lado, la supresión del humo, consecuencia de la adopción de las nuevas pólvoras, impide asimismo uti1izar los telémetros fundados en la velocidad de transmisión del sonido, tales como el Boulengé y el cronotelé metro Ortega, imponiéndose su sustitución por otros que, fundados en sencillos principios de óptica, permiten medir con gran exactitud considerables distancias. La mayor parte de estos aparatos se basan en el conocido teorema de que u el r ayo directo y el doblemente reflejado forman entre si un ángulo doble del de los espejos." Su empleo es senci­llo, pues queda reducido todo á medir una base y á multiplicar su longitud por el coeficiente del instrumento. Entre los telémetros de esta especie merece citarse el inventado por el Coronel Quine­mant, del ejército francés, llamado también telémetro de medallón por sus pequeñas dimensiones. Existen modelo de este aparatito cuyos coeficientes son 20, 50 ó 100, según sus aplicaciones. Pero el más notable de todos los que hasta ahora se han in-entado es, indudablemente, el del Comandante ouchier, regla­mentario en Francia y Rusia. Este instrumento, que consiste esen­cialmente en un prisma de cristal de base pentagonal, permite medir distancias hasta unos 2,000 metros, con un error medio de un 5 por 1 oo, tardándose unos dos minutos en efectuar la medi­ción. Para distancias más largas puede fijarse el instrumento á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 14 _J unos gemelos de campaña por medio de pinzas, siendo entonces el error medio de un 15 por 1 oo •. El mismo autor parece que tiene en ensayo un telémetro ins­tantáneo, del cual se hacen grandes elogios. En cuanto á España, sensible es decirlo, no existe hasta ahora ningún modelo de telémetro reglamentario. Para terminar esta cuestión relativa á la determinación del alza y corno complemento de ella, vamos á hacer ver cómo influ­ye la densidad del aire en el alcance, rebatiendo de paso las ideas de los que califican de püerilidad el estudio de estos detalles. Sabemos que las tablas de tiro están calculadas en el supues­to de ser el peso del metro cúbico de aire igual á rk.2o6, lo que corresponde á una temperatura de 15° del termómetro centígrado, presión de 76om y oms de humedad relativa. Si suponemos ahora que varía cualquiera de estos factores, obtendremos diferente Yalor para el peso del aire que, presentando á la marcha d e l pro­yectil resistencia también diferente, aumentará ó disminuirá, según el caso, el alcance correspondiente al mismo ángulo de proyección. Tomemos como ejemplo los datos meteorológicos correspon­dientes á Madrid en las estaciones extremas, así como los valores medios anuale s, y comparando los alcances que resulten con los dados por las tablas, encontraremos diferencias no despreciables seguramente, y más si se combinan con la acción del viento, que también consideraremos separadamente. En verano tenemos : temperatura, 40° centígrados; presión, 68omm ; y humedad relativa, 0,5 1. Peso del metro cúbico de aire en estas condiciones, ok.gg6 · densidad, 0,825. Invíerno: temperatura, g 0 ,6; presión, 720mm,56; humedad, o,82; peso del metro cúbico de aire, 1k.273 · densidad t-que es la m~xima), x,o555. Valores medios anuales: temperatura, + 13°,5 ; 707mm de presi6n y o,68 de humedad; peso del aire, 1 k., 1405; densidad, 0,9456. Haciendo ahora el cálculo de los alcances correspondientes á estos distintos estados atmosféricos á las distancias de 400, 800_. 1 ,6oo y 2 ,ooo metros, que son Jos límites superiores de las distan­cias p e queñas, medias, grandes y extremas, tendremos : Term6metro centígrado, presión de 76omm y 0,5 de humedad relativa. i suponemos ahora que varía cualquiera rle estos facto­res, obte ndremos otro valor para el peso del aire. • El telémetro Soucbier se vende en el Centro técnico é industTial de :Barcelona, al precio de 30 pesetas. - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M i litar de Colombia '-- 15 _J DE IDA ES ALCA CE 0,8258 0,9456 1,0000 1,osss ----- 400 . .. ... 41~ 409 400 391 14 9 8oo ... .. . 868 816 8oo 778 68 22 1,6oo ..... . 1,760 1,643 I,6oo 1,156 I6o 44 2,000 ...... 2,203 2.P57 2,000 I,g 3 203 57 Podíamos haber upue to también que sólo variaba la tempe­ratura, la presión ó el grado de humedad permaneciendo cons­tantes los demás factores, y haber calculado de igual modo.la di­ferencia de alcances para ver la mfluencia de cada uno de ellos ; pero e to que tal 'ez fuese útil en el tiro de polígono, no tiene, en el efectuado en el combate, sino una importancia relativa. En Rusia se han hecho experimentos para ver las correccio­nes que sería necesario introducir en las alza por los cambios de temperatura presultando que aJ pasar ésta de-1° Reaumur á+ t8°, los alcances aumentan : A unos 700 metros, en más de 35 . A 1 ,400, en algo menos de 7 1. Y, finalment , á 1,850, en má de 142. n Francia e ha demostrado también que tirando con el fu­sil de 8nun (modelo 1886) y á larga di tancias se obtiene un au­mento de alcance de 6 por 100 por cada 24° centígrado . La influenci que el iento jerce en Jos alcances es más ó menos marcada, egún su velocidad 6 dirección. La velocidad media del vrf!Q.OO en adrid es en prima vera de unos cinco metros por egundo, y en el re to del año de 4 111 .2 á 4m·7· En nuestros c1imas, la velocidad media es, en general, de 5 á 6 metros · con una velocidad de dos metros es mod .ra o; con diez es fresco; cuando alcanza á 1 de veinte, e aaitan las ramas grue­sas de los árboles y se dice que es fuerte. Los aumentos de alcance que producirían estas clases de vien­to á las mismas distancias que antes consideramos y suponiendo que sopla paralelamente al plano de tiro y en direc i6n e la mar­cha del proyectil, son los siguientes: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 16 _J - VELOCIDAD POR 1" ALCANCE zm. 5 m. IO m. ' 20 Dl. ¡., 400 ............... o,62 r,s6 3,12 6,20 800 ............... 2,40 6,oo 12,07 24,00 J,6oo ............... 7,87 tg,68 39,36 78,6o 2,000 ............... 11,67 29,18 58,35 I 16,60 - (Continúa) FERNANDO GIRÓ Capitán de Infantería. EL COMBA'FE POR MANUEL MORENO CHUR~UCA (Continúa) CAPITULO III 1 1 PREPARACION Y CURSO REGULAR D"EL COMBATE-ECO O tiA DE LAS TROPAS EN EL CAMPO DE BATALLA Puestas frente á frente las fuerza beligerantes y decididas á combatir, proceden sus respectivos comandantes á formar el plan de ataque 6 de defensa, con arreglo á su si uación y elementos y á las noticias adquiridas por la e 'ploración, y en consecuencia, di - ponen la repartición de tropas y señalan su papel á cada grupo. De dos modos distintos se pueden tomar las disposicione para el combate : bien expidiendo una orden especial á cada uno de los comandantes de cuerpo, bien dando una genet al que especifica á cada cual lo que debe ejecutar. Este es el medio mejor de enterar á todos del conjunto de la operación y del papel que en ella des­empeñan, con lo que se les pone en aptitud de obrar en concierto mutuo; pero tiene el inconveniente de xigir un tiempo de que no siempre se dispone, sobre todo cuando, por circunstancias apre­miantes, urge tomar resoluciones rápidas ¡ en este caso, antes que dictar apresura da mente una orden general incompleta, que puede resultar confusa 6 contradictoria, es preferible hacer uso del pri­mer medio, como más expedito y seguro. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. letín 1 iJitar de Colombia \...._ 17 _,) T nt en un como en otro, ia ór ene de en ser claras, pre­d as y l>reve , clejand conocer el lan general á cada jefe, para que, p netrado del objeto de la misión que se le encomienda, pue­da nla7.ar atinada111ente su acción con la de lo cuerpos ·inmedia­tos contribuyendo así á la ma} or armonía de la general. En la impo ibilidad de pre,·er 1 cur o y r ultado de ésta, se limitan á prevencione amplia ab t niéndo e de detallarlas y de prejuzgar lo uce o con hipótesi a ven tu radas 6 de dudosa interpretación que, por más que an robable , nunca se realizarán como se h~ upue to y u d n er causa de serias complicaciones. Regular­mente se dan por crito á los jef s ausentes ó muy distantes, y rara vez de palabra, ncar ando u tran mi ión á Jos ayudantes de campo ú oficial de E tado fayor i la urgencia e tal que no da tiempo á escribirlas. los jefe presentes las comunica verbal­mente el coman ante 6 neral n jefe . .. n toda orden de combate e recisan los siguientes puntos: Id a general de la ituaci6n y di po iciones del enemigo; ob­jeto ofensi o 6 defen ivo del com te, y medios de conseguirlo. De ignación de lo istintos cuerpos; direcciones que deben seguir y punto de ataque ó de defensa de caba uno · con indica­ción de la hora .·acta en que deben formar, moverse y atacar ó tomar posición. Colocación y disposiciones preventivas de las re ervas. Lugar en que se encontrará el general ó comandante en jefe. Emplazamiento de lo hospitale de sangre, reservas de mu-niciores parques, &c. Ordinariamente no se indic_a J_a línea de retirada, porque en caso de emprenderse este movtmiento, las tropas lo hacen siem­pre en dirección normal á retaguardia, siguiendo la misma que les sirvió para avanzar · pero si se teme que por cuaiquier circunstan­cia quede interceptada 6 convenga variarla, se señala preventiva­mente otra e entual. Una vez empeñado el combate, no se expiden más órdenes que las indispensables á consen·ar la unidad del conjunto, sin en­torpecer la acción libre de las fuerzas y dejándoles arreglar su conduc'"a á la del adversario y á las e ·igencias del terreno en cada una de las face . ara ~sto, el comandante en jefe, cuya presen­cia en todas parte no es posible e sitúa en el lugar que más do­mine al campo de atalla specialmente los puntos destinados á. ser teatro de la acción decisiva, y en los lejano suple su vigilan­cia con oficiales de Estado Mayor, ue, por un servicio continuo de partes, lo tienen al corriente de cuanto en aquéllos sucede. de­más, mantiene con los cuerpos empeña dos una constante y regular corre ponde cia valiéndose d otros oficiales que envía frecuen-emente á informarse de su ituación y progresos, con orden de regres r á notificarlo en un tiempo determinado. La respon abilidad que pesa sobre el jefe que dirige un com­bat , y 1 con tante atención que . igen todos sus incidentes, le TOKOI-2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia "-18..J imponen el deber de sofocar cualquier impulso que le arrastre á tomar parte activa en él, mezclándose con las tropas, lo que equi­valdría á abandonar el mando y dejarlas entregadas á sí mismas. Semejante temeridad es apenas disculpable en momentos muy crí­ticos, y cuando conviene levantar con el ejemplo su moral abatida, jugando el todo por el todo; pero estas situaciones desesperadas, hijas algunas veces de un exceso de confianza, se deben evitar á toda costa, y mucho ayudan á ello el buen tacto y la experiencia de la guerra. Una de las más prefere.ntes atenciones debe ser el buen em­pleo de las reservas, que ejerce un poderoso influjo en el éxito del combate. Sucede con frecuencia que las tropas poco aguerridas 6 faltas de espíritu, propenden á exagerar las ventajas del enemigo, . y, considerándose insuficientes para Henar su cometido, reclaman prematuramente los refuerzos ; ma , por otra parte el desaliento en que naturalmente se halla toda fuerza que pide auxilio es una causa debilitante de su acción, que no se debe desatender hasta el extremo de exponerse á un revés. E preciso, pues poseer un tino especial para aquilatar la situación y los elementos disponible ajo su doble aspecto mat rial y moral, y deducir (teniendo en cuenta el carácter del combate y us resultados presumibles) la ocasión y manera de hacer uso oportuno de las reservas tanto para res­tablecer á tiempo el equilibrio en un punto en qu 1 adver ario adquiera marcada ventaja, como para intentar la acción decisiva ó preparar y proteger la 1·etirada. A todo combate precede un reconocimiento rápido del ene­migo y de su situación, que decide i s oportuno 6 no aventurarse á empeñarlo, y de qué modo: operación que practica el agresor con su vanguardia y el defensor con la a anzada . La vanguardia de aquél se adelanta cubriendo la marcha del cuerpo principal, tantea la dispo ición del adver ario, busca sus alas y apoyos, y le hostiga para que maniobre y muestre sus fuer­zas. Con objeto de preparar la acción ofensiva de las propias, se apresura á posesionarse de Jos punto que más favorecen la obser­vación y el mplazamiento de la artillería, así como de cuantos s·rvan de rotección al de pliegue y oculten los mo imi ntos de flanco. stos preliminare se oponen la avanzadas del defensor. sforzándose en rechazar los ataques de la vanguardia nemiga é impedirle que se acerque á la posición. El grue e de sus fuerzas se mantiene oculto, sin dejar ver más que las preci as á guarnecer los puntos hostilizados, y igi.la in cesar: la maniobra del agresor. Si el terreno es practicable á la ca allería, r gularmente en­ta la una lucha la de aml a partes, procurando cada una rech~­zar á la contraria y rodear los flancos del cuerpo eñemigo para r conocerlo más de cerca. La artillería de la vanguardia agre ora rovoca el fu go de las baterías avanzadas del defen or y lv atrae obre í, con objeto de facilitar la marcha ofensiva de su infantería, que protegida por ella, ataca y arrolla los primeros puestos que encuentra, y prosi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia gue adelantando con igual ímpetu hasta tropezar con una resis­tencia uperior á sus fuerza . Entonces empeña un combate de­mostrativo, de duración suficiente á proteger el reconocimiento y cubrir el de pliegue del cuerpo rincipal. Conocida por ambo contendientes su recíproca situación é intento adoptan definitivamente un orden de batalla, y el agresor empieia á preparar su ataque poniendo en línea toda la artillería ó la mayor arte, que abre un fuego vigoroso contra la posición, y bajo cuyo amparo termina el movimiento general de despliegue, el cual se habrá efectuado fuera del alcance del cañón enemigo, y disponiendo las fuerzas de manera que su mayor parte pueda converger oportunamente sobre el punto o jetivo del ataque prin­cipal ó ea obre el punto deci ivo. El defensor, por u parte, da principio á la resistencia con 1 fuego de u artillería, dirigido á contrabatir la o ue ta, entablán­dose entre ambas un duelo en que con creciente vigor se esfuer­zan en dominarse mutuamente, y qu prosjgue sin interrupción hasta el final. Al iniciar e el ata ue, la baterías agre ora empiezan á ba­tir los obstáculos y defensas de la posición, procurando arrasarlos ó incendiarlos, aunque sin dejar de atender á las contrarias para impedirles que ofendan á las tropas encargadas de su ejecución. El ataque se dispone de modo que mantenga perplejo al de­fensor acerca de su verdadera dirección, y se lleva á efecto por medio de una sucesión de esfuerzos que aquél trata d contrarres­tar con sus fuegos, apro ·echando las pausas ó vacilaciones para rechazarlos con súbito contraataques que dirige sobre los flancos del asaltante, y si momentáneamente pierde algún punto de apoyo se apresura á recobrarlo y restablecer el equilibrio. El combate toma desde e e momento todo su carácter deci ivo, dando lugar á un flujo y reflujo de ataque y defensa en que agre­sor y defensor cambian de pap 1 repetidas veces · se apoderan de ciertos puntos, los pierJen y los vuelven á tomar ; la intensidad del fuego aumenta por grados; las embestidas se suceden con cre­ciente energía, y las lineas se van aproximando gradualmente y fundiéndose en la primeras. 1 fin, un partido ad uiere tales ven­tajas sobre el otro, que no hay medio de evitarla , y la decisión se produce por un supremo esfuerzo que aquél inicia al convencerse de su superioridad, en el cual empeña sus última re ervas. En este esfuerzo, que es general, la artillería se adelanta con la infantería, acercándose cuanto pueda á la posición para hacer sentir más sus efectos y abrumar con su fuego los puntos que aún resisten; la caballería lo hace también cubriéndose con las alas, y se dispone á cargar á las tropas enemigas en el mom n o de emprender la fuga, 6 antes, si quedan tan quebrantada , que no puedan ofrecer seria resistencia, cayendo en tal caso sobre us flancos, destruyendo sus últimas formaciones y per iguiendo sin tregua á los fugitivos.- Conl.z1ttía. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín M ilitar de Colon1bia '- 20 _¡ EL GRA .. TADO MAYOR 1 Todas las potencias militare consid ran indi pen ab1e est organismo. Lo tiene ustria- Hungría, lo tiene Alemania, lo· tiene Francia, lo tiene Italia lo tiene Rusia. Turquía no ha podido pa­sarse sin él. Serán difere nte , y en cierto modo lo parecen, el Gran Esta­do Mayor francés y el Gran E tado Mayor al mán, el Gran Esta­do Mayor austriaco y e l Gran E tado Mayor italiano; pero lo son en su composición y funcionami e nto interno y ha ta de relación con el r égimen político propio d e cada paí . En todo lo demás la identidad es comple ta : obedecen en su exi tencia á un mi mo prin­cipio ; se encaminan sus trabajos hacia un mi mo objet/v o. A todo los Grandes Estados 1v!ayore corresponde igual mi ión : 1 pr~pa­raciólz para la guerra. Examinémoslos, si no rápidamente. • • a) En Austria-Hungría tenía, hasta 1 81 el Mini tro de la Guerra, como órgano auxiliar ( I-Iüifsorgan), una cción de su De­partamento, al frente de la cual se hallaba el Jefe de Estado Ma­yor. A partir de aquel año la posición oficial de este funcionario se ha engrandecido. Convirtióse en Jefe de Estado Mayor del Ejército, dependiendo del Emperador, aunque con la condición esencial de que sus comunicaciones con el Soberano han de er por conducto del Ministro . Al jefe del Estado Mayor del Ejército austriaco compete la dirección de todos los trabajos que guardan relación con las ope­raciones militares y con la preparación para la guerra. u acción se extiende á cuantas cuestiones tienen un carácter á la vez mili­tar y político : formaciones de combate del Ejército, moYilización, defensa del territorio, servicio de caminos de hierro y de comuni­caciones. En sus atribuciones entra igualmente todo lo que puede contribuír directa ó indirectamente á la preparación del EJército para la guerra, como organización, armamento, equipo y ve - tuario general y maniobras. demás, es de su oblie-ación asegu­rar el reclutamiento y la instrucción de los Oficiales de Estado Ma­yor, y distribu(r el personal entre los diversos servicios del mismo, con arreglo á las necesidades. b) Alemanz·a. sisten al Emperador; jefe único, supremo y efectivo del Ejército, en el desempeño de su mando, los iguiente titulares: I . 0 El Jefe del Gabinete Militar. 2. 0 El Ministro de la Guerra. 3.0 El jefe del Gran Estado Mayor del Ejército. 4.0 Los Inspectore Generales permanentes. · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 21 _J Lo organi mos que dirigen estos titulares funcionan simultá­nea y paralelamente y permanecen independientes entre sí, pues dependen directamente del Emperador entendiéndose con él sin intermediario alguno. Dejemo á un lado la funciones del Jefe del Gabinete Mili­tar del Ministro de la Guerra y de los Inspectores Generales, y veamo· cuáles son las del Jefe del Gran Estado Mayor del Ejército. La doble mi ión de este Jefe del Gran E tado Mayor puede re umirse así: 1.0 Organizar la preparación para la guerra. 2.0 Dirigir la en eñanza superior del Ejército. us funciones, por con ü:ruiente, son : I. • E tudiar 1 empleo del Ejército en caso de guerra. 2: Preparar el transporte y la concentración de las tropas obre 1 teatro de operaciones. 3.• Como consecuencia de e to estudios dar á conocer al Mi­nistro de la Guerra las necesidades y sus opiniones relativas á la colocación y á la movilización de las tropas. 4: In peccionar los Regimiento de ferrocarriles. 5! Dirigir la enseñanza de la Academi::t de Guerra (de donde ~alen los Oficiales de E tado Mayor) . 6. • Elegir, in truír y emplear los Oficiales de Estado Mayor. r) Franda. Por la reorganización de rgor (2 I de Enero) quedó constituído el Ministerio e Guerra francés n la siguiente forma: 1 • 0 Gabinete del 1\linistro. 2. 0 El Estado Mayor General del Ejército. 3. 0 Diez Direcciones. 4. 0 erviClO interior. La Jefatura de E tado Mayor del Ejército corresponde á un General de DiYísión, elegido entre los de mayor prestigio. Asume atribuciones muy importantes, especialmente en los asuntos orgá­nicos y de preparación para la guerra, como puede verse en el Decreto de 15 de Noviembre de 1 8g5, que las fijó en los términos que á continuación se expresan: ~~ Art. r. 0 Las direcciones de las armas la de los servicios ad­ministrativos y la de sanidad, se colocan bajo las órdenes del Jife de Estado Mayor General, para todo lo concerniente á organización é instrucción de las tropas, movilización, armamento, defensa del te­rritorio y preparación de los abastecimientos de guerra. 'Art. 2.0 La delegadón de la firma del Mz'nz'slro recaerá en el Jife de Estado JVIayor General, para lodos aquellos asuntos qne estén com­prendidos e1z el anlerzor artículo. 'Art. 3. 0 Qlledan vigentes las di posiciones relativas al fun­cionamiento de la admini tración central, que no se opongan á lo que precede. " Art. 4· 0 El Mini tro de la Guerra se encar~ará de la ejecu­ción de este Decreto. ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 22 _J d) Ilalia. La Constitución inviste al Rey del mando en Jefe del Ejército, pero de sus actos todos responde el Ministro de la Guerra ante el Parlamento, siendo después del Soberano la pri­mera autoridad militar. El Ministro tiene, pues, en los mismos el mando directo y la administración de toda las fuerzas de tierra. Los órganos de que dispone para el ejercicio de sus funciones son: 1.0 El Ministerio de la Guerra. 2.0 El Estado Mayor del Ejército. 3.0 Los Comités permanentes. El Estado layor del Ejército tiene por misión especial lo trabajos relativo á la preparación para la guerra. A su frente se halla un General, que es á la vez Jefe del Cuerpo de Estado Ma­yor. Dicho General en caso de guerra, es el llamado á desempe­ñar el puesto de Jefe e Estado Mayor General de los Ejércitos de operacione . e) Rusia. El Zar s el J e fe supremo de su Ejército. u auto­ridad, que es absoluta, tiene por intermediario al ... rinistro de la Guerra el que, colocado á la cabeza de toda la jerarquía militar, centraliza en us manos las di versas rama de la administración y del mando, siendo r e sponsable sólo ante el oberano. El Ministro ejerce sus funciones sirviéndose de los siguientes centros que forman dos grandes grupos : t .0 La Cancillería ó Gabinete del Ministro, la Direcciones generales de r~'illería, de Ingeni ro5, del servicio de Sanidad, de la Justicia militar, d Ja Intendencia de las Escuelas militares y de las tropas cosacas. 2.0 El Gran Esta o Mayor (Giawnii-Schlab). Exi ten, además, las Inspecciones generales. El General colocado al frente del Gran Estado Mayor, es, á la vez que Jefe de Estado Mayor G e neral del Ejército, el Jefe di­r cto del Cuerpo de Estado Mayor, del Cuerpo de topógrafos y del de correos y guías (Feldjceger). Desempeña también la alta di­rección de la Academia de E tado Mayor. El Gran stado Mayor ruso tiene á su cargo, principalmente, la Administración general del Ejército y presupuc to; la distribu­ción, colocación y movimiento de las tropos; la organización del Ejército y su in trucción, así como Jos acuartelamientos, acantona­míen tos y subsistencias, más el reclutamiento y reservas. De pasada haremos o servar que, como ha podido advertir­se, los servicios administrativos entran en las atribuciones d 1 Gran Estado Mayor. Esto obedece á que en Rusia la Intendencia es simplemente un órgano de ejecución. La administración consi­dera en aquel país como una de las ramas esenciales del mando militar. • •• Aunque el ligero . amen que acabamo de hacer basta para dar idea de Jo que es el Gran Estado Mayor en todas las poten­cias militares, no est rá demá que en reve Hne detallemos la organización interna de cada uno. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colotnbia '- 2] _J El Gran Estado Mayor austriaco se divide en seis Secciones, que se encargan de los diversos asuntos, por este orden : r.• Dirección del Cuerpo de Estado Mayor: PersonaL-Ser­vicio interior y exterior. 2.• Trabajo especiale de organización : Formaciones de gue­rra.- Proyectos de concentración.-Defensas.-Grandes manio­bras.- Tácticas.-Instrucción general del Ejército. 3.• Topografía. 4.• E tadística militar y estudio de los Ejércitos extranjeros. s: Ferrocarriles transportes fluviales y s~rvicio de correos. 6: Telegrafía militar. 7: Archivos de guerra (que comprende cuatro Secciones: Histórica.- rchi' o.-Cartografía.-Biblioteca).-Imprenta. 8. • Instituto Geográfico Militar, gran Establecimiento destina­do: 1.0 ejecutar trabajos geodé icos, astronómicos y topográfi­cos. 2.0 A la reproducción de planos y dibujos necesarios al Ejér­cito. 3.0 tener al corriente todos esos trabajos de las modifica­ciones que puedan ocurrir; y 4.0 A vulgarizar los que puedan ser entregados á la publicidad. El Gran Estado Mayor alemán está dividido en cinco gru­pos. El primero á cargo del General Jefe de Estado Mayor General del Ejército, y los otros cuatro á las órdenes de los Cuartel-maestres generales. Los asuntos se hallan agrupados de este modo : Jife del Estado Mayor dd E;·¿rdlo: .,ección central-(Personal, contabilidad, relaciones exte­riores). ección históríca-Con biblioteca y archivo. c. to Negociado-(Trabajos especiales : Movilización y con­centración). ección alemana-(Organización del Ejército en paz y en guerra). cademia de Guerra. Prz11ler cuartel-maeslre getural: egundo egociado-(Alemania) . Negociado de ferrocarriles. Tropas de ferrocarriles. Segu11do cuarlel-maeslre gemral: Cuarto egociado-( Fortificaciones). Quinto Negociado-( ustria-Hungría). Tercer cuarül-maeslre general: Primer Negoc:iado-Teatro de ope~acion~s .de Rusia, Sue­cia, oruega, Dinamarca, Balcanes y Rusta Astáttca. Tercer egociado-Teatro de operaciones de Francia, Sui­za, Bélgica, Holanda, España, Portugal, Inglaterra, América y Asia. Anexo-Sección de Informaciones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 24 _J Cuarto cuarül-macslre general: e n ' ÍCÍo geográfico-Compr e nde un s cción trigonométri­ca, una ccción topo ráfica y otra eccción cartográfica. n Francia 1 E ~ado Mayor General del Ejército e divide en egociado y ecc1one . . Primer egociado.- Organización genernl_y movl"ltzaci'Qn del E;¿r_ ctlo.-Cuatro cciones: 1.A rganización del Ejército. fect1vos~ distribución, cambios de cruarnición y cuantos movimiento efec­túen las tropa en ti mpo de paz. 2.• Movilización del Ejército activo, requi a de ganado y carruajes. J. Movilización de la re­serva. 4: Material y aba tecimiento de las tropas.- ección nexa : Pr para la movilización dt la plaza fuert egundo egociado .-.E:'itudl·o de los I~i¿rczlos ~.xlranju os.-Cin­co ecciones: 1: Alemania. 2: ( riente) u ia Tut· tufa, recia, Austria-Hungría y E lado anubian . J_- ( 1 diodía) uiza, Italia, España, Portugal 'rúnez arrueco Egipto, ; mérica Cen­tral y Meridional. 4." ( orte) Inglaten·a. méri a · ptentrional, Dinamarca, Suecia, No1·uega, hina Japón é India . 5 .A ('1 écnica) Estudios relativos á la artillería, fortificacione y vía~ férr a de las di versas nacione . Las ecciones 1.• 2.\ J ... y 4.•, al estudiar los Ejércitos x­tranjeros, aban;an toJo lo relativo á organización r glam ntos, maniobras, medto de acción para ataque y defensa, armamento~ formaciones de combat , movilización, concentración, teatros de operaciones desde el punto de vista geográfic , topográfico, políti­co, administrali\·o y e tadí tico. Tercer egociado.- Operaciones miblares ' in.slrucáón general del q·¿rdi#.-Tre ecciones : 1. Preparación, agrupamiento y mpleo de las fuerzas teniendo en cuenta la e' entualidades de guerra más probables· elaboración de lo plane de concentra­ción, obre los cuales 1 Consejo uperior de uerra e tá llamad• á deliberar; instrucciones para la ejecución de los planes adopta­dos. 2.• xamen de lo Reglamentos de maniobra . 3: Pr para­ción de la grande manio ras y jercicio práctico . Cuarto egociado.-Ferrocarrz1es, etapas, vías navegables.- ua­tro ecciones: 1 .• Plane de transporte de tropa y matenal. 2.• e- · cretada de la Comi ión Militar uperior de lo .. rrocarril . 3: Servicios del Ejército en tiempo de guerra. 4· rganización de los transportes en tiempo de paz. Hay, además: 1 ~gociado de Informaáom:s ( ccz(m de la Esla­dísllca), que depende directamente del segundo jefe de Estado Mayor. (Esta ección la que dirige el contr -e pionajc en Francia)· la ccilm del perso11al del suvz'ct"o de Eslado Ma_yor, de la que depende la Escuela Superior de Guerra · la cción de malt'rial .)' Co111abz'lidad; la Sección húlónca .,· la Secczqn npuúzl de Aírua, y el Museo histórico del Ejército. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \...._ 25 __; Depende de un ubjefe del Estado Mayor General del Ejér­cito el ervi'cio geográfico del .Ejérdlo, ó sea el Depószlo de la guerra, dividido en cuatro ecciones: 1 ... De Geodesia y Astronomía. 2 ... Levantamiento de precisión. 3.• De topografía; y 4 ... Carto­grafía. El E tado Mayor del Ejército en Italia consta: r.0 Del gabinete del Jefe de E tado Mayor General: Pre­paración para la guerra-Mo,•ilización y concentración-Perso­nal de Estado Mayor-Asuntos confidenciale . 2.0 Divisiones 1 .• 2!-La 1.-., irigida por el General segun­do jefe de Estado Mayor, consta de cuatro ... egociados: los 1, H y tu tienen á su cargo el estudio de Alemania, Au tria, Ru ia, uecia, o ruega, Dinamarca, Inglaterra E paña, Turquía, &c., y su re pectivos Ejército , hasta n los menores detalles, siguien­do al día las vicisitudes, al igual que el Ejército italiano· el rv egociado está encargado de la Contabilidad. La~ ... Di isión tiene á su frente un General denominado adjunto al Jefe de Eslado Ma_yor Goural, y consta de tre egociado : Intendencia-Trans­portes- Historia- rchi vo-Bi blioteca. 3. 0 El In tituto Geográfico Militat'-Cuatro ecciones: geo­de 1a, topograffa, artí tica y mecánica. El General Jefe de la 1. .. Divi ión en tiempo de guerra se con\'ierte en segundo Jefe de E tado Mayor G neral de los Ejércitos en operacione y el General Jefe de la 2 ... División en I11lazdenlc Ge11eral de los Ejército en campaña. El Gran Estado Mayor ru o se compone de siete egociado , encargados respectivamente, de los asunto que se expre an: I.0 Administración general del Ejército y presnpue to. 2. 0 Di tribución colocación y movimientos de las tropas. Or­ganización del Ejército. In trucción general del mismo. Grandes maniobras. 3.0 Acuartelamientos, acantonamientos, ·c.- ervicio de ub-istencias. 4. 0 Personal de Oficiales. 5.° Contribución de guerra y requisicione . 6 .0 Recompensa . 7. 0 Reclutamiento y re ervas.-Efectivoc . Además existen una Cancillería, una imprenta militar, una cción de archivos y diferentes an xos, que on : La administración de los asuntos asiáticos. La Sección judicial. La Sección de m ovil izaci6n y de transportes por f rrocarriles y fluviales . .. ¡ servicio de la topografía, ue abraza vario egociados : Geodesia, top\)grafía, cartografía, archivos . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia El Comité de ciencias militares, encargado de la dirección de los trabajos de los Oficiales de Estado Mayor. La Sección de Ejércitos extranjeros. La alta dirección de la cademia de Estado Mayor, á cargo del Jefe del Gran Estado ~.fa yor . ••• Como uede ob ervarse por la rápida exposición que acaba­mos de hacer, en todas partes se procura separar la funciones de Administrador del Ejército, ropias del Mini tro de la Guerra de las técnicas de organizactón general, preparación para la gue­rra, instrucción militar superior y otras no menos importantes. Las diferencias advertidas entre los di ver os paí e consisten principalment en la mayor ó menor ingerencia que en e tos asuntos tiene el elemento admz~nstraciJn para las ejecución y des­arrolJo de lo trabajo del Gran E tado Mayor ( ó sea el elemento técnico profesional), y en la manera como dentro del régimen po­lítico respectivo funciona el Jefe del Gran Estado Mayor, en sus relaciones con el Ministro de la Guerra. Por lo demás, bien sea con entera independencia de é~te-lo que es muy raro,- ien con d pendencia directa, aunque con fun­ciones propias-que es lo común,-cn todas artes se ha compren­dido que mientras el Ministro d la Guerra responsable ante el país, ante las Cámaras y ante el Jefe del E tado Jefe upremo del Ejército), se entrega, como no puede meno á las agitaciones de la política nacional y á las di ría novedades que en el poder ab­sorben la atención constantem nte, allá en el fondo d~ su gabine­te, ajeno á toda lucha y á todd. pasión, inmutable, sereno, con la vista fija en el porvenir, el Jefe del Gran Estado Mayor elabora cuida, perfecciona, alienta y aumenta sin cesar el aparato de de­fensa- como le llamó Herbert Spencer,-del que depende la inte­gridad y la gloria de la patria. FEDERlCO DE MADARl4 GA INFORME SOBRE L EJÉRCITO ALEMÁN (Continúa) La cocina y la alt'muzladfm del soldado-Como ya tengo dicho} los hombres come en sus habitaciones, y nadie tiene derecho á entrar en las cocinas. Con objeto de facilitar la distribución regu­lar de los alimentos, esta cocina e tán casi siempt·e precedidas de una antesala donde se reúnen los soldados. cada uno de ello se le entrega todos los dfas una ficha de hoja de lata numerada, la cual le da derecho á la comida. Fonnados en fila los hombres, se presentan uno tras otro ante un ventanillo practicado en la pa­red de la cocina, ponen su ficha sobre la mesa y reciben en cambio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 27 _¡ la porción marcada por el mismo número, que se llevan al dor­mitorio. En estas condiciones, las cocinas cuyo acceso e ti prohibido á todo los individuo de tropa, no tienen necesidad de ser muy grandes y pueden estar conservadas en el mejor estado de aseo. Otro tanto puede decirse re pecto á Jos cocinero , que en el ejer­cicio de sus funciones están vestidos de blusa blanca con delantal y gorro del mismo color. Los alimentos se preparan con mucho e smero, aseada y deli­cadamente. Los hombres comen carne todo los días, ero preciso es confe ar que la ración no e muy maciza, y nada pesaría en el estómago de un oldado ruso. Ordinariamente e ta carne se corta en pequeñas tajada ba tante regulare muy delgadas y próxima­mente de cuatro centímetros y medio de lado. Esto es lo que cons­tituye la parte de un hombre. Hé aquí, por lo demá , la indicación de lo que corresponde por día á un soldado prusiano en las diversas circunstancias de tiempo de paz ó de guerra . 1.0 IEHPO DE PAZ-Tropas acuartela as 6 en una situación análoga-Pequuia rarz'ótl de paz: pan, 7 50 gramo · carne, r 50 gra­mos; arroz, 90 gramos, 6 harina 120 gramos, 6 garbanzos, habi­chuelas lentejas, 330 gramos 6 patatas, 1.500 kilogramos, más 25 gramos de sal. 2.0 En caso de maniobras prolongadas con marchas en cam­po 6 en vivac-Gran racibn de paz: pan, 7 50 gramos· carne, 250 gramos· tocino, 125 gramos¡ arroz, 120 gramos, 6 harina 150 gramos, ó garbanzo , habichuelas, lentejas, 300 gramos, 6 pata­tas, 2 kilos · además 25 gramos de sal y r 5 de café tostado. 3.0 TIEMPO DE GUERRA-Racz'ón d~ campaña : pan, 7 50 gramos; carne de vaca, fresca 6 salada, 3 7 5 gramos, 6 carne curada de vaca 6 de carnero, 250 gramos ; tocino, 170 gramos; arroz, 125 gramos, 6 garbanzos, habichuelas, lentejas, 250 gramos, 6 patatas rk.soo, más 25 gramos de sal y 25 gramo de café tostado. En tiempo ordinario, el soldado paga para su alimenlaci6n, no comprendido el pan, una suma ordinaria de 26 á 30 pfennig t y aun má . Una parte de esta suma, de 13 á r 5 pfenníg, se llama constante porque no varía jamás; la otra, que puede variar entre 5 y 25 pfennig, cambia cuatro veces al año, siguiendo las alternati- • Como e verá por la - siguientes cifr , no~ muy abundante la ración del soldado prusiano, por más que como hace observar Mr. Le Marchand, no se refieren veruaderamcntc en lo que afecta á la ractón de paz, sino á una comida que vi~ne á ser la oficial, y ólo la de pan corresponde al dia entero en cantidad constante para tiempo de pa~ y en campaila, pero en las condiciones en que se suele entregar al soldado lln pan de 2k.81 5 para cuatro días, no hará éste muy apetec•blc de de el se~undo día, y se con'lprende que el oldado trate siempre de buscar el medio de cnder una p:nte, como dice el General Kaulbars.-(N. del T.). t El Pf~nuig vale 1 c ¿ntimo y . Un marco, 100 pfennig=una pe eta 25 céntimos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colornbia '- 28 _J vas del mercado. El Arnue- Verordm41zgs-Blat1 lleva al conocimien­to de las tropas los precios de los diversos géneros, que son fija­dos por los estados mayores de cuerpo de ejército. Esta suma va­riable se toma de un abono e pecial llamado suplemento al soco­rro ( Verpjlegungs-Zuschuss) y que forma igualmente parte integran­te del haber. La suma total de 26 á 30 pfennig que el soldado debe pagar para su alimentación no se le entrega directamente, se l"e retiene de su haber cada vez que recibe el socorro, esto es, tres veces al mes (el 1. 0 , el 11 y el 21), depositándola en la caja del batallón. • Esta caja ~tá. administrada por la Comisión de Provisiones (Menage Commissz(m.), que gracias á las economfas que realiza con­sigue dar á las tropas además de la comida, una sopa á mañana y tarde (Morgen-ttnd Aben-Suppe). Los hombres que por un motivo cualquiera no coman en el cuartel, toman su haber co:npleto y se mantiene n como le parece, sin que nadie se ocupe de ellos . Alguna ' 'e z ocurre, por ejemplo, que un regimiento se encuen­tra accidentalmente acantonado. En tal caso, la manera de man­tener á los hombres depende enteramente del capitán-comandante. Unos se aJ-reglan con alguna posada de la localidad que se compro­mete á dar la alimentación á los soldados ; otros prefieren entre­gar el socorro á sus hombres, que van á. comer donde mejor les.. parece, en las cocinas populares (J. olks-Küchen), ·c. Cada cuatro días, cada soldado recibe un pan del Estado (Commz"ss-Brod), del peso de seis libras alemanas (2.815 kilogra­mos) ; apenas constituye la ración cotidiana de 7 50 e-ramos, y no obstante es más que suficiente, pue casi siempre los soldados en­cuentran medio de vender una parte. Los hombres castigados con arrestos graves ó medios t reciben uua ración de pan de un kilogramo por día, pero ninguna otra cosa. Para permitir á los hombres se procuren fácilmente de comer 6 de beber fuera del rancho reglamentario, en cada regimiepto existe instalado una especie de rulauranl ó buffd, en el cual todo. soldado puede comprar pan, chorizos, cerveza vino y otras bebi­das, como también cigarros, tabacos, &c. Este establecimiento está á carg-o del regimiento, el cual ejer­ce una vigilancia directa y nunca lo confía á particulares, sino á los mismos soldados, Jos cuales lo dirigen cad uno por turno. El precio de todos los objetos está. determinado por una tarifa fijada constantemente en la pared. Algunas veces varía, siguiendo las al­ternativas de la plaza. Los géneros son llevados cada día por el proveedor que haya tenido la adjudicación. El ~asto común de rancho hcne lugar por batallón, como lo h mos dicho en otro capítulo. t Corresponden respectivamente á los nué - tros cle cñlÚ! de paz al de guerra. 2 ... Una instalación tan perfecta 110 es posible verdaderamente. sino con d sisüma de las guarniciones permanentes, y será preciso no tur­bar en absoluto la localización de las tropas con los frecuentes re­levos. Los repuestos de efectos de vestuario y equipo destinados á cada cuerpo están repartidos entre varias categorías distinta de almacenes, á saber : 1.0 Los almacenes de compañía, escuadrón 6 batería. 2.0 Los almacenes de batallón ó de abtheilung. 3.0 Los almacemes de regimiento. Veamos lo que encierra cada uno de ellos: En cada almacén de compa1!ía, escuadr!nt ó batería se encuentran : l . 0 El traje de guerra Knegs-Garnilur, compuesto de un juego completo de efectos de vestuario y equipo, absolutamente nuevos, sin estrenar, puesto que en tiempo de paz y bajo pretexto alguno se permitirá tocarlos. Todo, salvo las armas, hasta los más pequeños objetos, está allf reunido, completamente dispuesto .á ervir, y en número igual al efectivo del pie de paz. ( Contitzría) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 30 _J Variedades-- - VIAJE A LA REPUBLICA DE COLOMBIA EN 1823 POR K. KOLLIEN {Trad u e ido para el Bo/dlfl MiMar) (Continúa) Una carta de recomendación que me había dado el Intendente de Cartagena para todos los Alcaldes me va 1ó una buena acogi­da en Turbaco; e l Alcalde me hizo alojar en la casa de un nota­ble del lugar: era un pintor, título que se otorgan todos los cham­bones del oficio; mi huésped me dispens6 mil atenciones. Conforme á la costumbre de los americanos y españoles cuan­do viajan, yo me había provisto de una olla de metal de una sar­tén, de todos los utensilios y de todo cuanto falta por completo en los caminos; además tenía una de e as camas que se traen de España, y cuya comodidad es generalmente apreciada, porque se las puede guardar en un cofre, fácil de cargar en bestia. De este modo yo causaba poco estorbo á mi huésped; acomodé mi cama en uno de los mejores cuartos de su casa. Experimenté toda la noche un frío muy vivo, prueBa de que este lugar será muy sano para los etaropeos, que por temor al clima de Cartagena, vi­nieran allí á esperar que los navíos estuviesen listos á emparejar. Turbaco no está sino á seis leguas de Cartagena lo que hace la permanencia en esta aldea doblemente agt·adable, por la facilidad que se tiene de volver con prontitud al centro de los negocios. Salí de Turbaco por la mañana ; el Alcalde me había pro­curado dos caballo de silla, en cambio de nuestras malas cabalga­duras de la víspera. A pesar del excesi o calor, llegámos tempra­no á Arjona; yo me presenté en casa del Alcalde, quien se con­tentó con darme una boleta de alojamiento para ir á casa de uno de sus subordinados. Cuando le pedí caballos al Alcalde, me con­test6 que no me los daría hasta el día siguiente · contratiempo eno­joso. Mi huésped, á quien referí esta contrariedad puso al punto gentes en campaña para que me trajesen su mulas, que me alqui- 16; antes de cuatro horas mi equipaje estaba rargado. Con una copita de ron manifesté mi agradecimiento á este actiYo sujeto, y comprendí en esta vez, como n otras muchas ocasiones, que entre los cristianos de América los servicios y la gratitud se obtienen con este licor, como entre los negros mahometanos de Africa con el tabaco. La noche nos sorprendió en breve, y nuestra marcha s hizo incierta. Después de vagar por largo tiempo en los bosques con auxilio de la claridad de la luna encontrámos nuestro camino, y á las nueve de la noche llegábamos á orillas del Dique; este es un brazo del Magdalena por el cual se baja á Cartagena en tiempo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \......_ 31 _J de lluvias. Cuando lo atravesé, las agua estaban muy bajas, y sin embargo, á los caballos les lJegaban hasta la silla. No se ha esta­blecido un puente ó una barca sobre este canal, aun cuando se han colocado en pasos mucho menos difíciles; sin embargo, el viaje­ro tiene que quejarse menos de este vado incómodo que de los mosquitos que lo infestan. En vano trata uno de escapar volando de estas desoladas orillas. Se encuentran estos temibles insectos en Mahates., aldea de doscientos habitante en donde es imposible dormir á causa de ellos. Todos estábamos levantados ant s del alba, para salir pronta­mente de este lugar de sufrimiento. A las siete travesábamos á anta Cruz, que está tre legua más lejos. Este villorrio lo for­man ·veintidós cabañas de negros¡ siem ran algodt>n. Es curioso que lo negros, que han llevado á América tantas costumbres y has­ta herramientas de las regiones de donde los han sacado, no ha­yan dado en ninguna parte forma redonda á u cabañas: todas son cuadradas. En riando el lcalde no recibió en u cabaña, construida con cañizos de juncos y empañetad con barro mezclado con paja. Cerca de riando encontrámos un corr o del Gobierno, que IJe,,aba una orden expre a al Intendente de Cartagena para depor­tar tresciento españoles. E te hombre se enojó porque mi arriero dijo Sa11la,.(é, en vez de Bogotá, ha ]ando de la capital. Por fortuna esta querella no tuYo consecuencia . Alcanzámos á ver á Barranca desde lo alto de la pendiente en cfue está construído este pueblo. llí me hospedé en casa de un viejo peruano, cuyos servicio á la causa de la 'libertad habían sido tan importantes que se prometía obtener el puesto de Direc­tor de Correos de Cartagena, cuya asi ;nación e de 10,000 francos. un cuando no hay en el camino de Cartagena á Barranca ni cimas e carpadas que atrave ar, ni ríos profundos, 1 calor agobia­dor que reina allí, 1 aire enrarecido que se respira en los bosques, hacen sufrir mucho al viaj ro europeo. E verdad que en cambio de e tos ufrimientos recibe hospitalidad · es mucho encontrar en los desiertos del uevo fundo una po ada, cocina, y poder conse­guir con poco gasto pollos, huevo y pan ; por rareza e encuentra carne de buey. Con muy contadas xcepcion , quedé complacido de los Alcaldes. Estas regiones son ellas para los que se complacen en el de - orden de una naturaleza sal aje. Arboles de grande elevación vegetación vigorosa, cubren todo el país ; su ombrío sería delicioso, si algunos céfiros pudie­l ·an penetrar allí. El mahagua (bom ax) merece sobre todo lla­mar la atención del viajero; el tronco de este árbol es muy lto, y en la cumbre tiene un follaje sumamente tupido. La fruta contie­ne un materia lanosa, que los negros recogen con sumo cuidado para ponerse en las orejas. El hombre ha sembrado bien poco en estos vasto terrenos: alguno·s plantíos de algodón, de maíz, pocos pies de añil, forman todas sus riquezas agrícolas. ometido á un amo indulgente, el ne- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia gro y el mulato, porque son éstos la especie más comt1n allí, se entregan al ocio, al cual los convidan los calores de la línea y la multiplicidad de fiestas religiosas. Obligado el negro á pagar al propietario una renta fija y módica, es exacto en pagarla, porque no necesita trabajar mucho para obtenerla. Asi es que se encuentra en el espacio que separa á Barranca del mar un territorio cultiva­do y habitado como los países que he recorrido en Africa; algu­nas veces hubiera creído que viajaba por aquel continente, si no hubiese visto por todas partes la autoridad en manos de los blan­cos, ó de gentes que pretendían merecer este título sin tener dere­cho bien real á llevarlo. El camino, aun cuando bastante cómodo, no es de nivel bien igual : el terreno tiene prominencias; se sube y se baja con fre­cuencia. El comercio que se hace por esta vía es considerable, puesto que en la estación seca, es la principal comunicación entre la capital y la costa ; sin embargo, ninguna de las aldeas que se encuentran es rica · hay algunos animales · en este clima son muy raquíticos. Lo mismo que las plantas, los animales en las llanuras de los trópicos necesitan de las lluvias para comenzar nueva vida; cuando éstas han cesado, languidecen de nuevo. Los caballos abun­dan, pero son muy flacos. Jaguares, monos y papagayos hacen resonar los aires con sus gritos; gran número de ciervos y de marranos cimarrones pue­blan los bosques. Nada es pintoresco en un gran bosque del cual sólo algWlas flores varían de tiempo en tiempo la uniformidad. Cuando uno se acerca al Magdalena, el golpe de vista es más risueño : ya no se encuentran esos arenales áridos que hacen tan triste el camino de Cartagena hasta Barranca ; tierras de aluvión parecen convidar al habitante á que las cultive mejor; el pasto, regado con frecuen­cia, es menos pálido, y cuando los ganados encuentran pastales menos secos, son más gordos y se multiplican más. Barranca, en donde los viajeros que suben el Magdalena se embarcan en la estación seca, está mal poblado, á pesar de su buena situación. Si el calor allí es muy fuerte durante el día, la brisa que sopla de tiempo en tiempo refresca la atmósfera; no es este el único bien que procura: arroja también hacia la parte alta del río las numerosas nubes de mosquitos ; en Barranca no se su­fre por causa de ellos. La importancia de que goza hoy este lugar por las piraguas 6 asnos que allí se alquilan á los viajeros., cesará cuando se haga navegable el Dique en toda estación; pues hay el proyecto de ocuparse en esto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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