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La Siesta - Serie 1 N. 5

Por: | Fecha: 11/05/1886

REPÚBLICA DE COLOMBIA. ----~~,--~ ~--,----~--~ SERIE l." I BOGOTA, MARTES 11 DE MAYO DE 1886. ~~í~~7. ---- '-----~----, _ .... ~_ .... , .... ' ............... ' ... ' "' .... _; .............. -..-..~---.... -------_ ...... -..... _-_ .. ..... L~ A S yA ÓYC < S rr¡< ..n }'Lo . , II a mi.g ab l e, que consl.s tJ' 6 en embadurnarle de pez, revoJ. ____ --.:..:~.:.:...:..:.._._=:.....:.:.....:.=....:::::._._=__2._=_:._. ___ carIe luégo sobre plumas y hacerle recorrer así,mon. UNA. CA.NJ)IDATURA. I tado e~ una escoba, tod.o el circúito de la pohl~cióu. IT.'Duomo DEL 'NOLf. l. ¡ Despues de lo cual, le dieron el saludable consejO de ~ace algunos .meses, el. Comité del partirlo inde.1 no v~lver á I!0~~,r los piés en la ciudad. Se explicará pendiente me ofreCl6 y me blzo aceptar la candidatura I el senor TwaID . al puesto de Gober~ador del Estado rl~ Nueva York. . Habrá infamia igual! Jamás puse los piés en Eran mis competidores los sefiores Stuart, L. '\\'oodfort ! Montana 1 . Y Jobn T. Hofl'man. ! N. B.-" La Gaceta" cogió por costumbre ellla.. ~enía yo sob~e estos dos personajes uua muy seria ¡ marme diarjamente TwaVn, el1'atero de Montana. v~ntap, que conSistía en mi reputación intacbable, má. 1 . D.e a~l en ~delan.te, no ~omaba en mlR manos un xI?Je cuando, ley~ndo los periódicos, se venía en conoci. i penódlCo SID sentIr ansias hornbles y temblar de espan. tmento de que mIS competidores babíau cometido toda i to, como el que tuviese que recoger las sábanas de un clase de crímenes, á cual más a~minables. ~ero, en los i lecbo entre las ~ual~s se esc.ondiese uua serf.iente casc~. momentos en que yo me regoClpba con mis ventajas I be!. Un día m.ls oJos se fipron eu ~sto: Un mentt. y que y.a cantab~ victoria iutenormente, un cbaparrón 11'080 en. la puo,ta! Según el t~stlmoui~ jura~o del de IDqt~J()tud~s VlDO á turbar mi profunda alegría. • sefior MICh:el O F!atlDagan, esqUI re, de Flve P?lDts, y Job candidatura estaba lanzada en toda forma. y yo ' el de tos senores KIl Bures y Jobn Alter, que vive u en no podía r~husar el combate. Un día, al acabar de al. i la calle ~e Water, se h~ demostrad~ hasta la evidencia morzar, hOJeaba: yo los pen6dicos distraídamente, cuan. i c¡ue el s~llor Mark TwalD ba esparCldo una repug:nante do fuí sorpreudldo y pasmado con la siO"uiente noticia: IImputaCl6n contra la memo na lDmaculada del difunto "Perjurio. Supuesto que el sefioroMark Twain se I abuelo de nuestro caballeresco campe6n Jobn T. Hoff. presenta C?mo candidato á la Gobernaci6n, quizá se man, el c~al abuelo, según los decires del nuevo candi. digne explicar CÓt~l.O fl!é que en el año de 1863, en Wa_ dato, m1:ln6 en !a hor.ca. Esta es la más vergonzos~ y kawacb! en CochlDchma,. se le convenció de perjurio la más v!l de las lOfamlas. Todas las ge~tes para qUle. por tremta y cuatro testigos. El sefior Twain se bizo nes el honor no sea tlDa palabra hueca, Juzgarán como ~ulp~ble de este acto vergonzoso, por robar á una viuda merece esta maniobra baja y ruin, que, sin respetar el infeliz! á su numero~a prole un miserable platanar. santo reposo de los muertos, se ceba en sus tumbas ve. Este seno.r se debe á SI mismo y á los ciudadanos de la nerandas! gra:n nacI~n, cuyos sufragios solicita, una explicación "En verdad, cuando peusamos en el inmenRo dolor satlSfactona de este triste asunto. Lo har6.1 ".... I que esta coba~de calumnia ha de baber causado á loe Estuv~ al estallar ~e iudign~ci6n. Uu cargo tan '1 deudos y amigos del difunto, nos pr?voca invitar al cruel, tan Implacable! SI yo en mi vida había oído ha. pue,hlo ultrapdo y profundamente hendo en su bonor blar de Wakawach! Yo, que no distinO"o un plátano de nacIOnal con ta~es alevosías, á hacer en el calumniador, una mazorca 1 Mi desesperaci6n lleg66. su colmo, pero ' por mano propia,. breve y su~aria justicia." no supe !esolverme á nada, y dejé trascurrir ese día sin I . Esta cantatlva conclusl6n tuvo, en la nocbe si· tomar nmguna providencia. Al día siguiente, el peri6. gmente, el poder bastante de bacerme saltar del lecho, dlco "O ~raí~ Bin~ estas palabras: con la r~pidez del rayo, para escaparme por una puerta "8tf!..ni.ficatwo. Habrán notado nuestros lectores falsa,. mwntras que el pueblo, en su justa indignaci6n, q.ue .el se~or Mark Twain se. escuda en un silencio muy ultraJa~o.y profund~mente berido en su honor nacional, slg:nlfic.atJ~?, en lo qúe concierne á su perjurio en Co. se precipitaba á mI casa como una tromba, entrando ChIDchIDa. por las ventanas, rompiendo muebles, llevándose al . ~, B.-Durante toda la campafia electoral ese marcbarse cuanto encontraba á la mano. Y no obstante penó?ico n? me calificó de otro modo qne: Twain, el con tod~ tranquilidad de conciencia, juro que jamás b~ /.adtrun perJuro. caluIDUlado al abuelo del sefior Hoffman, y más aún, . A su turno "La Gaceta" pnblic6 el suelto si. que nunca oí bablar de él. gUle~~e: . '.. N. B:-H~go constar que es.te diario. siguió lIa. 1 Lo que q=erwmOB saber. El nuevo candidato mándome lUvanablemente: "l'wa'!.1L el aSC4'11nO, el di/a_ a puest? de Gobernador, ¡ee dignará dar á alO"unos de mad01' de los muertos." sus co~cludad~nos, á quienes se excita á votar p;;r él una Otro artículo que llamó mi atenci6n fué éste' ~~~n~::~!~a~~~ :~~~e lf qU? ll:caecía en ~o~taDa " Bonito candidato! Mark l'wain, que debí~ ayer objetos de poco' valor que\ua perfl~a d~ ll~ltud ~e tarde! en el ~etvng general de los independientes, pro­casa 6 en los equipaj~s del se~ronT UC¡¡O, a a os en a nunClar un discurso fulminante ... no se atrevi6 á mo!. "Los habitantes de M ~r wam.. trar la nariz 1 Un telegrama de su médico nos anunci6 aun por interés de su candi~: a~~ s:. ':I~ron forzad.'6s, que un caballo desbocado le babía hecho besar el santo o, 10 Iglr e UDa eccI n suelo, y que en la caída se hahía roto una pierna por 34 LA SIESTA dos partes. El infeliz sufria dolores horribles y se que­jaba de lo lindo, &." &."... Los independientes se es­fuerzan cuanto pueden en propagar y hacer digerir esta rueda de molino, y en hacerse de las nuevas acerca de la verdadera causa de la ausencia de este despreciable candidato: .Ayer noche se vió en la cctsa del seña?' Twavn que alguien tambaleaba y caía (~~ suelo I'/n un estado de emb?'iaguez bestia~. Es para los independientes deber ineludible probar que no era el mismo sefior Twain el de los tambaleos y caída. " Son nuestros ya! Toda~ las intrigas imaginables no servirán de nada. La voz sonante de todo un pueblo pide airada: i Quién era ese borracho inmundo 1 " Por un momento me pareci6 tode esto increíble, en absoluto inimaginable! Era verdaderamente á mí á quien pretendían deshonrar con esta infamante acusa­ci6n 1 Tres afios hace que no pruebo una gota de cer­veza, de vino, 6 de cualquiera otra bebida espirituosa. Entre tanto, recibía todos los días an6nimos como éste: " En qué par6 aquello de la infeliz mendiga que arrojaste de tu casa á patadas 1 PAUL PRY"; Ó como este otro: " Tú has cometido fechorías que nadie conoce. Ha­rás bien en ocu~tar el bulto lo más pronto y callar como un muerto; pues de otro modo, por los peri6dicos reci­birás noticias frescas de tu afectísimo HAUDY AUDY." Poco después, el principal peri6dico republicano me lanzó una acusación de corrupci6n al por mayor, y " La Gaceta democrática" me asaltó con otra abruma­dora, de extorsi6n por medio de un bIso testimonio. De este modo me procuré los otros títulos de "Twam, el bandido corruptor," y "Twain, el teHtigo falso de profesi6n. " El grito unánime que reclamaba una respuesta mía contra todas estas terribles imputaciones tomó tal in­cremento, que los jefes de mi pa~ti~o me d~c~araron hombre muerto políticamente SI perslstla en mi sIlenCIO. Oomo para avigorar esta opinión, otra boja public6 al día siO'uiente este artículo: I? PO?' Dios! qué c~e ele sllgeto es ¿ste? " El caNdidato independiente contiU1b call:1ndose. Esto prueba que no osa hablar! "Oada una de las acusaciones:1 él dirigidas iba apo_ yada en pruebas fehacientes, que su obstinado silencio ha confirmado más y más; de tal modo que hoy está enterrado, confundido! Independientes, 11é ahí .:1 vues­tro candidato! Miradle, pues, á ese bandido perJuro! "Ese ratero de Montana, ese asesino, ese calumnia­dor de los muertos! "Observad bien á vúestro corruptor y falso testigo! Miradle bien, escrutadle de hito en hito, y, después, de­cidnos si podréis dar vuestros votos honorll:bles :1 un.a criatura que ha logmdo merecer esa larga lIsta de calI­ficativos vergonzosos, y que no se atreve á abnr la boca para refutar uno solo siquiera." Ya no era posible esquiva.rme, y, con rubor en las mejillas, me puse á la obra aflic~lva de expurgar todas esas ineptas invenciones y redUCIrlas á nada. Mas ay! nada adelanté con eso; pues que al otro día un peri6di­co public6 un nuevo escándalo, en que ~e acus.aba, de la manera más seria y formal, de haber mcendlado un hospital de locos con todos sus moru.dores. Este golpe me aterr6. En seguida emitieron la S09- pecha de que yo había salido de mi tío, envenenándole, para apropiarme sus bienes. Esto me desesperó. Mi in. decisión crecía por momentos. Al fin, como primor de todas estas persecuciones, fui víctima de una maquina­ci6n descarada. Una tarde, estando en la tribuna, en una reunión pública, nueve niños, de todos los colores, y vestido~ de harapos asquerosos, saltaron á la platafor­ma, y aferrándose á mis piernas, se pusieron á gritar en coro: "Papá! papá! " • Eso me bastó. Arrié banderas y capitulé. Oompren­dí que yo no estaba á la alturfl. necesaria para sostener una lucha electoral en el Estado de Nueva York. Anun­cié, pues, que retirabfl. mi candidatura, y dolido en el alma, firmé mi circular: Vuestro afectísimo, antes hombre honrado, y ahora, MÜK TWAlN, El ratero, el ladrón, el bandido, el perj uro, el calum­niador de los muertos, el incendiario, el envenenador. SU SOMBRA ... Ouando el mar de Oolón en alta nocbe De súbito enmudece y anonada Sus iracundas olas, Es que veloz y fulguran Le pasa De Bolívar la sombra. Isu.cs. QUÉ? .. 1. Un autógrafo mío!. ... ¡ Del trovador errante un pensamiento? No deja rastro en el azul vacío La leve nube que anebata el viento, Ni en los remansos del salvaje río El ala del alción: tan sólo 01 nombre De una sombra es el hombre. Isu.cs. SIERRA NEVADA. Es del manto do Dios vellón caído Que ha enredado on las cumbres la tOl'men~a Pam mullir del bnraclÍn el nillo Ouando en la nocho azul plácido alienta. IS. l'erfulllnÜlt y sombría Del río eu la. ribera) (10 escucho 13n Tnmor,# Do ni UD instan te de la. selva umbna. Ponetre las tecbumbrea "lt[simas olJ. sol. Allí aquellas cauciones que en nuestro hoga;r perdido Escuché tantas veceR, coujúlJ'ilo entonad" y a.unque miróis mi r~stro humedeoIdo Con lágrimas COlüoS'., de dlCba SOll, ca.ntad I Há tiemllo que implacable noS separ6 la Buerte, Que nos negó sn sombra quenrzo cOIJtinuo por obtener para sí única­mente ventajas materialeS y sólidas, son datos imp¡\lpables que bullen en la expresión de aquella fisonomía y le bacen auréo_la. SI una mula hp.blara, qué cosas diría! N ad:t ele am­~ ulosldades pedantescas, nada de imaginaciones estériles; Bmo honda y sazonada lllática, salpicada de sátiras pro-fundas y atrevidas, concisa, aguda, sabia é intolerante ___ _ Tácito mal humorado y zlllubón_ La mula rOlll!L, que no ea en su origen sino un vice­versa de la otra, tleno en su carácter rasgos más vivaces y caprichosos, lo cual se explica. fácilmente con s610 recordar que en ella predomina la naturaleza. inquieta y leal del caballo. Una mula ya entraua en años, cabizbaja y pensa­tiva, adornado el espinazo con esas manchas blancas que son los recibos de otras tautas mataduras cicatrizadas, etapas de UD martirio prolongado, sola y tiaca en medio de uu campo reseco, 6, esa hOf Si hay muchos, entre los becluinos de esta abur~'idora I bra, ,huZl~ea, huele el lodo, tiombla¡se aquieta un m~mento, caravana de la humanidad, quennnca han parado mIentes y luego, SI el paso lo os,.entraresue tamente yaale alros~._ en la admirable personalidad de la mula, achaquemos tan ! Cuando la mula se resIste á pasar, cua~d~ ronca y qUlere injurioso desdén al aturclimiento que suele producir eu tán· i l'etI'oceder & qUIéu será el bárba:-o que ,IDSIsta? No hablo, tos el espectáculo del mundo, que al Rey Sabio acabó por ! por supues!o, de los borrachos, qmenes tIenen su ángel guar-hastiar y parecer monótono, ó á superficialidad vanidosa, ! dIan espeCIal para cuando van á ca~allo. . siguo el más característico de los que pertenecen á esa que ! Las ?lulas de los bebedores y Juga,dores de profeSIón con divina moderación llamó el Espíritu Sauto "larITa i son muy 1Oteresantes. Oonocen las ocasIOnes y lugares en tI'opa de los imbéciles." " ¡ que han de detenerse para que su jinete empine el codo; y ¡, Qué sería de nuestras esperanzas de civilización, có· I pasan horas enteras, de, día ó de noche, con silla y ~eno mo poaríamos acercanos á nuestras selvas solitarias cómo ! puestos, aguardando pacIentemente á que cansado ó VIctO' cruzarlas, cómo establecer nuestras comunicaciones; cómo'! rioso ó desvalido, salga de la garita su amo y siga su ca­trasportar nuestros productos y los objetos con que satis· ! mIDo. Cnando,lo lleva á fies~as á algún lugar, á tentar la facemos nuestras necesidades; qué sería de nuestros viajes i sn~rte, la veré~s alegre y eXCItada como una damisela que y exploraciones, de nuestras guerras y emiITraciones sin la ¡ baIla por la pnmera. vez con su galán: cuando lo trae des­ayucla, de la lnula '1 Suprimidla, y como en ~na maq~inaria i pués de desastros,os albures. participa del desconsueio, el cuya faja de trasmisión para el movimiento faltara repen- ¡ mal humor, ,la fatIga y el adusto ceño de su amo. tinamente, sucedel'á la quietud. Suprimiclla, y faltará á ¡ Aquel Jayán rozagante que con su gran sombrero á la nuestra VIda de pueblo la más movible y señalada de sus : pedrada, nueva ruana y alegre facha, cabalga osa mulíta facciones. : negra y la hace galopa~ incesantemente, va á riñas, viene Se comprende que no la aprecieu los que no la cono. : de su campo y lleva baJO la luana su gallo contemplado, á cen; y es difícil conocerla bien. Así como el oficio de crí- ! cuya pata va ¡Í jugar cuatro condo?'es, Ved c6mo paj(b?'ea tico req~ere estudios y disposiciones especiales y una larga i la mulita á cada v,uelta del alegre camino, animado por los preparacIón en el examen y la comparación de las obras; : paseantes del dommgo; y cómo, cada vez que el gallo can· as! como para amar con el verdadero y puro sentido esté· ! ta debajo de la ruana del mancebo, endereza y recoge las tico de la pasión se necesita una naturaleza dotada de dUi· i orejas, alza la cabeza, entieza el rabo, y parece en su ale· cadeza! de, sensibilidad y un esfuerzo soberano para aislar 1 gre mo,imiento desafiar á cuantos encuentra. Tiene fe en las asp IraCIOnes en una atmósfera propicia, del mismo mo· ¡ la suerte de su amo y en la espuela del gallo. Lleva á Cé· d?"para apreciar en sus valores relativos y justos las con- ! sar ; y sabe lleva,rlo. dlcIOnes de la mula, se necesita haberla observado ca,riñosa ! Cuanllo una mula se enamora-vaya! y esto es serio! y cuidadosamente y servídose de ella en las circunstancias ¡ -nada hay que pueda compararse á su entusiasta ad­más adecuadas para poner en juego sus habilidades. : hesi6nrpor el objeto de sn cariño. Precedida por el ?nadri· Bajo los rayos de estos soles nuéstI,os que parecen aca· ! no (llaman así los arrieros al caballo conocido y casi siem· bados de vaciar del rojo molde. al subir una de las intermi- ¡ pre entranablemente querido por todas las mulas de la nables cue~tas por donde se sale de las hondas y caluro. ¡ recua y ~l cual siguen gustosa~eute), ~a veréis ligera, ale­sísImas OrIllas del Cauca; al cruzar uno de esos parajes ! gre, casI coqueta; que falte el, y luelTo se pone mohína desola~os y ~esoladores, en que la vista solamente descubre, ¡ pesada, 'caprichosit y amenazante. En p~cas horas ele COlll~ & lo leJOS, CIelos serenos y terriblemente despejados picos ! )lama en el curso monótono de una noche de mala ?nuerte adustos y desnudos, faldas pendientes, y cauces pedr~gosos ¡ en algún corral pelado, suele una mula sentirse herida que el verano ha secado, y, cerca, colmas tostadas por los ! mortalmente por el dardo fatal. Cuántas fugas misteriosas ~al~res de la canícula y árboles secos esparcidos con taca. ! entonces! Qué dificultades por la mañana, si á pesar de nena. por un terreno rajado, medio ~nvuelto en los pobres : su afición á las aventuras á lo Manon Lesbault- pero harapos de pardos matorrales deshOJados, entre los cuales : puras,- se ha quedado, para separarla del caballo piojoso Ó revuelan fatalmente, como los pecadores carnales del Canto ! del macho cascorvo de quien en hora infausta se prendó! y del Infiel:oo, • bandadas,tupidas de langostas hambrien- : ¡, Ha querido alguna vez la yegua con el fervor incon· tasi al segUlr,?On sed y tedIO, un~ de esa~ sendas solitarias ! tras~able de la mula ,? Yeso que en la primera las volup . en que el espllltu se asfixlana SI no pudIera abstraerse un ¡ tuosldades tic los sentldo~ y los secretos instintos de la ma· tant~ y entrellarse á meditaciones de otro orden, Ó á las i ternidad deberíal! hacer más intensos.Ios afectos. CaTI?laS de la mcan,sable esperauza j al cl'l1zar, por eomedio ! La mula qUIere co~, un cariño aun más sereno y desin· de t!erras ,que reflejan el calor, como otras tantas placas de ¡ te,resado que el de Gmuben, la seca pupila del profesor platino" (lI stan~las que ee mIden por dias y semanas de ! Lldenbl'ock, de que habla Yerne: el viejo Ossian cantó p~nosíslma fa;tJga, la m~II~, que debe sufrir por lo menos ! algo parecido á ese an:or idealizado, destinado al perpetuo dIez ,eccs mas que el v!aJer~ que lleva encima, no se so· ¡ fuego del deseo ImpOSIble., Desconoce los furiosos y humi· foca, no Be alt:-ra, no pIerde nada de su sereno port!l, no i lla?tes, imp~tus de la pasIón carnal, y para ella no seria se desespera nI se exalta. Muévese lentamonte tomando ! latín smo gr}ego aq~lello del.fé1'v~d¡¿s puer que tan buenas ~esuello de cuando en cuando; Jamás se afana como el ca. ! cosas sopló a IIoraClo. En el carIño de la mula hay el res- 1 aUo por. alcanzar pronto y á costa de -cualquier sacrificio i peto y la constancia que distinguen las grandes pasiones a apeteCIda cumbre; y cada vez 9.ue las vueltas del camino 1 ~e los hom?res.severos; y la mula podría simbolizar al ún l? presentan al alcance de sn hOCICO algún arbustillo raquí· I Ideal doctrmal'lo, como fué para Dante símbolo univefsal tICO, mIserablemente decorado por algunas hojas empolva_ ! de una perfecci6n sllll!-a su B~atriz. Al fin y al cabo, el • Dante, ! amor de la mula es, bIen estudIaclo, superlativo y her6ico ¡ esfuerzo del corazón. 38 LA SIESTA Destinada (y voy á robarle su verso ¡í Moratfn) á I Morir de puro doncella, " s~ cariño. es como una amistosa y delicada. ternura, casi siempre Impregnada. de admiracióu por quien logró mspi. rársela. Más de nna vez he visto una muleta esbelta, agil ! y hermosa, contemplando cou amoroso asombro los trotes I desacompasauos de. un madrillo "iejo, gomoso y abatido. Debo también confosar que insensiulcmente, delante de ese cnadro, la comente de mis moditaciones me ha traluo I por una escala suavísima de símiles)' reminiscencias, uescle ! el mundo para mí interesantísimo de las mulas, hasta el no ! menos interesante de las gentes. I EPIGR1UB.TICO. Cierto farmaceuta práctico Mucho dijo en los periódicos y en los lugares más pú blicos De la ciudad de Pal'ío, Que cuantos productos químicos, y m.is que todo, on espíritus, Exija la ciencia alópata, Su casa puedo expedir. No tardó en llegar un pícaro DLlndolas de sabio médico; " Señor, dijo, ¡tiene espíritu Rueno de contradicción' " Bl droguista sin e ·~rúpulo, Entrando, le dijo: espérelOe. Le trajo IÍ su suegra y díjole: ¿Dóndo lo encuentra mejor '1 J. D.\vlo. GUAruN ••• CONTRA. LOS OR1TICOS IMPERTINENTES. (ConcIUBión). Siguiondo la suerte de la mayor parte de las cosas y . seres que más útiles son á la humanidad iugrata, el fin de I la mula es terriblemente ejemplar. ¡Cuántas "eces ha en. 1 contrado uno en medio de algún hondo barria,al el cadáver ' de una mula que, abandonada por las fuerllns, luchando ¡ bajo el peso de una carga descomunal de catorce arrobas, I en los rigores de esa serie de intransitabilidades que tene. ¡ IDOS la desvergüenza de llamar caminos de invierno en este i país, cayó por fin, vencid¡t), abrumada! Los arrieros si· I guen con el resto de la recua, maldiciendo la hora en que ¡I la infeliz no pudo más; y su agonía solitaria. no tiene más. La última estrofa del Por qué "O ca"to ? testigos que los buitres, que acechan el momento de desga· i No hay BombraB para ti. Corno el cocuyo rrar sus carnes magull¡Luas. Más inoc~nte que Prometeo I El genio tuyo osteut'L BU fallnl; y más desventurada, la vence el destino)' cae luchando I y huyendo de la luz, la luz llevando, esclavI' zad a )' m..t Id eCH'1 a.. ; Sigue alulI1braudo j Las miBmas sombras quo bnscando va Y, SID embargo, cuánto se necesita para qne una mula ! .. llegue á ese estado! Ella tiene la nocióu instintiva de las I hace deCir a Rafael Pombo que, con tres estrofas md~ reservas. S~ declara. perezos't en ciertos momentos, dura I de la I~isma composic~ó~ "se colocaría u autor. en pri­en otros cansadn. al pn.recer pn los más graves' pero can· , mera lmea entre los lmcos castellanos, donde qUIera quo sada y todo, puede siempre dar uu paso más todavía: el 1I ú la calidad, y nó á la cantidad, se adjudique la palma de látigo, I~s espuelas 6 el hamurc la hanín se~uir? :sabe Dios oro" ~ ~ue "demu?stran, por l~. divina álgebra del arte, hasta donde! Una mula nunca se cansa é mutl!Jza con la ; la feltCldad y el tflunfo del mento JUodesto, como firma franca bestialidad del cauallo. Por eso, aquélla, muerta de I y fotografía imperecederas de su autor" ; y que" la flor fatin-a, tiaca reventada de esfuerzo, caích la cabeza entre ¡ de batatilla y el cocuyo quedaroll, on llombl'e y por auto­Al barro, vidriados los ojos r separados los lauios con es,\ '1' ridad del genio, irrevocablemente con. agrados á su cantor." horrenda expresión ([ue /101' sarcasmo semeja )¡t sonrisa)' Según el doctor Camacho, la primera de las dotes de que es la última mueca de la vida,-al mismo tielUpo que I poct .. que tiene Gutiérrez es la vordaJ, pues no se encuen­un espectáculo horrible-es, conforl11e [t la trascendencia dp ¡ tra en sus poesías uua iJea falsa, una comparacióll: quo no su significación, una luminosísima ctlseÜanza.. . . . ¡ soa justa, ni una imagen quo no corresponda al obleto que ~Iellellin-JuIi0-1881. so qui~ro presontar. . .. . :tio se SI tenga exactttud hlstol'lca la frase que muchaR veces ho oído poner en boca do don Julio Arboleda: c, Daría todos mis versos por ser autor de la estrofa del COCII)'O." Pero $i n01l é vero é be'l t"ol'ato; digna es tal opi- PEDRO XEL OSPINA.. .- A YBR TARDE. lOE "J eTon llUGOI. Ayer el fresco "ientu de In tarde, Cuyo soplo acaricia, Do las flores ó caen aturdiJo' por el golpe contra los vidrios. ¡, Puede concobirse nada mas absurdo que esta manora 1 de analizar el pensamiento de uu poota? ¿ Es razonable trocar así la significación de los ténninos, para lutigo coger en culpa de error al pobre genio? Procediendo por el sistema de diálogo que tanto gusta tÍ Mingrelio, le preguutaríamos : -Ua visto usted de día coouyos libres' ~ -Nó, yeso qué prueba' -Prueba que si sólo durante lns noohes de verano LA SIESTA 39 oruzan las tiniebln3 esos brillantes insectos, al aproximarse 1 1 EL MUNDO BOGOTANO.. . 1 I d 1 día huyen de ella .. buscnr refugio en la sombra No hay grandes cosas de que hablar. I,a VIda BocJal dae l:~ s~lvas'y enmarañados matorrales, alu~br8lldo esa do Bogotá, reducida ~nsi siempre á le. política, no nos pres­sombra con luz semejante IÍ la que les pone mICdo. Prueba '\ tu ahol'a sus agitaCloues para sacar de .el,la, como de un , en la oscuridad acuden .. la llama de "'", luz, no mar revuelto la red llclIa de pesca y exhIbirla en la pluya qguues,t aSnI de la luz, la luz del día, la so 1,f U; ; .y que eI Sl' ~,l'1 del ¡tí todo so!. rN 'o que por eso d oJ' olnos,d ~ ",:v lr, no', 1, g no - gran bardo antioqueño sigue y seg¡urn. slendo ~"qU1SltO de 1'Uute~ ú olvidados. do lo que pasa, o I,ndiferontes a ello, exactitud y delicadeza, mientras haya buenos oldos y buen \ coutest,amos ,todos a la l,sta,del nuevo dla, para c~mprobar gusto. , .' '. superv~ven~,UI y tomar luego cada oual el cammo de su IIay en AutioquJa u~ p~~t(l que, en telnt~ra ~e seutl 1 pel'egnuUCI?u. ." .. mientas y ViO'Ol' de imaglllMlOn podna llegar n ser sucesor Pm'egl'lu!l1' por Bogot" Ira tuvImos OCBalOn, hace afortunado d~ Gregorio, s~ una excesiv~ modestia no lo i ocho días, de plantar allec~or ~n el centl'O lntÍs concurrid~ llevara ,¡ descuidar el oulhvo de BU propIO talento y, facul'l y estratégICO, de donde-SI ah, nos ha esperad?-vamos a tades de ori BU débil sién, nos sentimientos compasivos, ha alzado bandera en defensa y no pudo pasar, dizque porque la pelusa ó cogollo de las pobres ,mula, endebles 'f pacientes! que ~iran su (voce~ que Mingrelio subraya no sé por cual razón) de la I yugo, bajo ~llatlgo del cruel aurIga, SOl quejarse ,m coce~r, cañavera carece de suavidad, Hombre de Dios, le diría I i::li usted qUlere hace~ comparaCIOnes, ya halla;a ventajas nna vez mlÍs: quó entiende usted por comparación? Es 1 de parte de ,esas b1es,tlafls I~bolcont~~l qUpe l1ev~~; "ti 10 mdenlos, pOI, ven tur.~ l'dentl'dad de las cosas " hechos acciones ó cua· su car"" a sUjeta a In ex1' e ne', "oro juue ces de os' lidades que se comparan? O es simplemente la expresión ¡ hom6nimos, qu~ arrastran a ,suya 3m pIenso ID re~u (1, Dl formal de una semejanza? Este. ni debe ser obvia y cer- ¡ pauta que gobIerne los capnchos de su conduotor, cana, ni tampoco demasiado remota. Puede h~ber com~a- ! "," '" ración ontl'e las impresiones que afectan,un m~sn;t0 sentIdo! Si el pal'alelo no le agrada, porque resalten en su "ni. y eutre las que se producen , so~re sentldos dlstmtos, , De I IDO tristezas que se quieron olvidar, distraiga usted la ateu. ambas m:mer~s pue~e ser Justificad~ la est~ofa de Flde!.1 ción en el cuadro más alegre y pintoresco que ofrece el Suavidad no solo es lisura al ta?to, smo detica~eza, bla~- ¡viaje ,¡ un pasajero intdigente, En completa conformidad dura, dulzura, l~ que ,es de algun modo grato a los sentl-\ democrática toman puesto on el carro ejemplares típicos dos. Son suaves a la vIsta unos ~ermosos ~abellos, exacta- , de todas las especies bogotanas, Du.ndys aburridos que van mente como es a~radable al ~lSmo sentl~o el ondear ~e ¡ tÍ buscar ell< la aldea vecina distracciones nuevas; calave. las fl~c/¡a8 de la canavera, meCld~ por el Vle~to. La estID' ! ras de toda extro.ccióu, siempre listos á aceptar un trago y fa ml81~,a hace creer,que la suaVIdad c~mparada es la, qu~ ¡:i ofrecer un cigarrillo; damas honestas, de conocida orlo­se perClbe con los OJos, pues mal podna el poeta s1lJetar ¡ O'rafía' muchachas ale!!'l'es de risa estrepitosa y ojos bai­al, t~ct~ }a"cabellera "con ~ue la cañ~, altan~ra corona su i radore~; sacerdotes g~'~ves '; estudiantes libre,s, fugados de deb~ Slell; ,porque supomendo en pIe la cana! n~ es es~e ! la clase; empleados vleJos ( de edad ó de destmo) que van senbdo, Silla el de la VISta, el que puede ejerCItarse sobro ! ,¡ echar su cana al aire, dejando el expediente por la copa; ella, PO,r otra parte, la suav,dad de uuos cabellos para el ¡ y hasta campesinos, artesanos y labriegos, parece que qui­tacto, ,1l1en puede ser comparada con el b:a~~o y grato i sieran olvidar todos, pOI' un rato siquiera, los sinsabores mOVl1111ento de las flechas y su c~bellera, pe~ cI bldo por los ¡ de la vida arraigada de ]a ciudad, para abrir los pulmones OJos, y aun hay eu ello eXpl'eSIOn de un~ .'dea uatural ~ ! al aire puro y saludable qtle van á respirar en Chapinero, profunda que nos hace sup?ner correlacloll; d,e buenas o i Y, en efecto, qué hermoso día se puede pasar allí 1 El malas cuahd~d~~ en los obJet?s, Donde qUlelll que not~, ¡ pueblo no es nada, ni su naturaleza atrae, Pero hay baños mas u~a condlclOn favorable, o ~ ,defe,cto: eS~D1os mch. : deliciosos, buen hote1, gimnasio, circo de toros, y sobre nados n concede; ot~as, ventajas o a atnbUlr otrus defectos i todo, campo abierto, grama verde, atmósfera vivificante y al ver que nos l1DpreSIOna; no ;lOS co~orma~os con que : libertad completa, Aquí en TIogottÍ se siente uno como una fruta hermosa sea aceda o desa?r~da, III sUFonem.0~: oprimido, como humillado, como enfermo de incurable bue~ aa,bo; en la que es repugnante o aspera al tacto o l\ ¡ displiscencia. Y vale bien la pena gastar un peso por dar­la. VISta, a 1!, persona ~e buen semblante y de belleza le ! les al cuerpo y al espíritu unas horas de confort. concedemos lDyoluutal'lamento bondad y talento, mlentrns : .. que nos admiramos involuntariamente de que los feos no : ,. .. sean siempre malos y tontos, : Pero, ahora, no vamos hasta a11", Detengnmonos en Por fin, si el poeta antepuso IÍ la cabellera de la caña ¡ la parada de San Diego; demos una vuelta al parque del el califioativo do blanda, que en sentido figurado es suave, i Centenario, que puede ser pronto el más hermoso de la supuso en ella una cualidad que bien puede no tener el i capital; contemplemos de paso el convento viejo que sirve objeto, pero que calificado ya de esa manera, puede ser- ! de amparo á los indigentes del Asilo (porque los de la ciu­vil' para establecer comparaci6n con otra cosa realmente ¡ dad vagan por las calles en el día y pueblan de noche los suave. I suburbios, en esa am"lgama simoniana que nos pinta tan Por lo que hace ti críticas gramaticales, yo no sé si j gráfica y hábilmente el autor del Tatio de los milagros, en tendrá buen derecho paIa hacerlas quien emplea voces y : el nílmero anterior), y detrús de aquélla nueva construc_ frases como charlero, diveI·tidor, bulimia, chapucear, trabar- i ción de la Casa de locos, que acaso visitarémos en otra opor­se de discusiones, uraño, cE', &;', que indican por lo menos i tunidad, y subamos luégo IÍ esa eminencia que se eleva á estilo poco castigado, ¡ pocos pIlJlOS, en la colina del frente, como un castillo feudal. Febrero-188S. ¡ .*. PEDRO ESOUDRíÑEZ. I El Panóptico es un edificio que empezó á levantarse 40 LA SIESTA ¡ durante el pasado r6gimen, por el Gobiel'no del antiguo! encerral' el Pal'¡¡ne, como un gran patio de lÍrboles corpu­Estado de Cundinamarca, que se propuso tener 6n su ca- i lentos y tupidos, ouyas ramas quebrarían los rayos de la luna pital un Establecimiento penitencio.l'io modelo, combinando I en las nochos de verano y cuyas hojas buscaría la 1risa en lo. escogencia del sitio y el trabajo material, las pre- i para expresar sus acentos lastimeros, All" u'ían los poetas venciones de lo. ciencia y b estética del arte, Las frecuen- I melancólicos y las novias románticas lÍ pasear en compañía tes guerras, que obligan al país á hacer paréntesis en su ca- i de las sombras, evocadas de las tumbas; ó de las locas, sa­mino de pr~greso,ha~ impedi~o la conclusión de la obra que i lidas de las celdas; ó de las almas de los agonizantes, cuan­hoy, des pues de selS u ocho anos de esfuerzos, no se ha aca- ; do se escapan del cuerpo en el lecho del dolor y el aban, bado todavía. Mas, desde que estuvo en estado de habili- ! dono; ó de los reos al'l'epentidos, fugados de la cárcel ex­tación, siquiera en una parte, llena su destino con todos ¡ piatoria, i Ouántos poemas, culÍntas tragedias, cuántas no­los presos del Estado, los de la Nación, y aun los de algu- ¡ velas no han brotado en el cerebro del filósofo á la vista nas Secciones limítrofes, Es imponente la majestad de esa i de la Force y de la Mo"gue en todas las capitales del aislada mole de piedra, con sus muros altos y espesos, sus ¡ mundo 1 puertas estrechas, sus tragaluces de fuertes rejas. El ánimo ¡ *. * se, sobrecoge o~n instin~o de, terror ou~ndo, al visitar su,s ! Y, si no nos equivooamos, en el poema ¡¡ue se anun- ~ovedas sombnas, se pl,en~a m:,01u~ta1'lament,e e~ la, faCI- i cia, de nuestro amigo Enrique Villar, intitulado Mm'!larita, lidad con que s,e pu~de 11' a, VIVIr ,al,U, qon m~s pl?pledad ! del cual conocemos algunos cantos, oídos tÍ pié de fábrica, que en un ,malllcomlO, pod;';a~ qmza deClr los mfehces que i corren algunas de sus mejores escenas, justamente entre sufren aqul sus condenas: nI somos todos los que estamos, I el convento de San Diego y el cementerio, Lo esperamos ni estamos todos los ';lue somos," Ha~ r60s-y 9.,ué r,eos 1-¡ con ansia; pues la vena poética de ese bardo adolescente que mandan poner a los otros el grillete al pIe, m16ntr,as ! nos pico. mucho la atención, No somos, por cierto, de los ellos ostentan, ~anos ,las ~adenas de oro con que mantle- ¡ que menos lb han urgido á publicar su grande obra-como nen la o.dul~cIOn sumlSa a sus plan~as, ,Oonsolemo~os ,con 1 él la estima--y le hemos oído recitar composiciones suyas q~e esos :"lvan ,pl'esos en su COn?lenCla, que, es slqmera i y trozos de otros poemas que prepara, dignos de sacarlos carcel de l1llpo~,ble fuga, y pena sm, humano mdult.o' ¡ á lucir en público, Ouanto IÍ Ma.'ga,'ita, no queremos aven- .Alguno~ dlas salen los re~lusos a toma; el sol mlerür;as ! tumr un juicio, mientras no la veamos por la calle, alzado pas~n la reVlSta los funClona1'l?s que van a hacer su vlSl~a ¡ cocluetamente el traje con la punta de la mano de marfil y o~,c'al., ~s =- espectáculo, cunoso, Gentes de tod~ condl- i dejando ver con nonchalant descuido la orla blanca y bo1'­CIOr; t, vr,eJ,os, J oven~s y mUJeres, ~u?hos de MOnOmIo. dulce i dada de la enagua sobre la garganta del arqueado y leve y ~l1llpatlca en qUIenes no se, a~l'Vmal'an ~os, rasgos que la ! pié, Adivinarémos á través de la blonda de su manto la fislOlogía acusa oomo caractenstlCos del ~l'lmmal; otros de i cara que se oculta; buscarémos en sus ojos la mirada lim­r? stro ~uro surcado J;l0r huellas de salvaJ,e lu?ha, cort~dos, ¡ pia y cándida de la virgen que canbia luégo en relámpago Sl~ nanz, con, un oJo meno~, man?os o C?Jos; aquellos, ¡ de deseo; y siguiéndole los pasos, al punto en que Ilegue­taImados y tacltm'nos, co;n0 ,SI toda;l~ estuvlese~ pensando i mos al terrible que hace erizar los cabellos y cerrar los en el plan que les, fallo,; estos, tImldos" retraldos y ver- : puños y apretar los dientes al poeta cuando lo recita, lo gonzosos; los de mas aIla altaneros, erguIdos, contumaces, 1 convidar6mos á ir cOlTiendo en defensa de la víctima para como si despreciaran el castigo y desafiaran á la ley y al i acoO'otar á nuestro gusto al infame seductor, Ouidado, En­mundo entel'O, Habría allí donde escoger para el caldo de ¡ l'iq;e, con gritar entonces: "j cepos quedos!" las brujas de Macbeth; ¡ *** Fillet of a fenuy snake, In the cauldron boü and bake; ¡ Pero no es justo que después de un tan largo viaje Eye oi newt and toe oí fog, : como hemos obligado á hacer á usted, lector amigo, con- Wool of bat al1d tongue of dog, j cluyamos sin descanso, Llegamos á buena hora al nuevo Adder's fOl'k and blind worm's sting, 1, "Club Oentral," de nuestro amigo Isidoro Silva, por mal LizardJs leg and owlet's wing " . . . For a chm'm oí powel'ful troubJe, I nombre "el OOl'onel, qmen, con una pel'severanCJa SUl Like a hell-bt'oth boll and bubbJe, ,iO'ual ha loO'rado montar su casa, decente, elegaute y con-que cocían en su oUa tasajo de culebra, ojo de lagartijo y I f~rtai>leme;te, en la esq~¡jna de la Call~ Real~ frente ,¡ pata de rana, pelo de murciélago, gazuate de perro, len- ! Santo Dommgo" No son solo los,esfuer,zos m~udItos hechos gua hendida de víbora, aguijón de serpie~t~ ciega, zancas i por ~1 emprosarlO para proporCIOnar" ,los Jove~es tanables de lagarto y alas de lechuza, para que hirVIeran en caldo i un SItIO de, recreo y,de solaz honesto, smo lo a",ladable ~e infernal. ¡ la compañIa que 0.111 se en?~entra, lo esmer,ado del ~el'Vl- Ciento setenta y cinco reclusos, de los cuales pueden ¡ CJO y, sobre todo, la amablJ¡d~d y, ~ortesanJa del Dlle~tor, ser absueltos muchos, viven h?y en e~a horrorosa ama~-Ilo que haoe que su Club se~ s!~patico ,pal:a todos y dlgn,o gama con todos los l'eos de delitos ya Juzgados. El homl- ! de apoyo, Vamos, pues, aUa," mdem,Ulzarnos de las fatl­cidio fiO'ura en el 80 por cionto del número de crímenes; gas del paseo, para despedIrnos lu~go hasta la semana por que "'se les ha acusado; y al ver el pequeño guarismo I próxima, L ' L ' de los BÍndicados de robo, cuando ese es un delito tan co- I .. • • EO ESPES. mún podría creerse que aquí los ladrones andan sueltos I con ~u patente de garantía estampillada en el bolsillo del i frac. I .** , I Bajemos antes de oír nuevamente la rastro. de los grI-llos 0.1 volver los condenados á su celda, y el chirrido do ¡ los goznes al cerrar las puertas, y mientras "hacemos el camino" á pié, nos aligeran la fatiga, los comentarios de I lo visto, Venero inagotable para libros entel'OS han sido siempre esos sitios que dej,amos ~trás, Sólo falta, paro. ,com- \ pletar el cuadro, poner o.~h tamblén el Hospltal y des~lU~ar asi la ciudad entl'e los VIVOS y los muertos. El Panoptlco, el Asilo dolaoos, 01 Cementerio y el Anfiteatro vendríau lÍo BELLO Y SUS OOMENTADORES. Cuando un rico edifica algún palacio Da escondrijo y despensa á mil ratones, Cuando se oculta el sol en nuestro espacio Drillan en la oocina los tizones; De las odas y epístolas de Horaoio Brotaron Hermosillas y Leones, Y de Dollo inmortal, 1 cuántos infolios De comentos, resúmenes y escolios 1 HaV1'e-188i. A. J. RESTRJ:Po.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 5

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La Siesta - Serie 1 N. 10

Por: | Fecha: 10/06/1886

TIErÚDLIOA DE COLOllIDIA. .¡ ••• . . (+ ¡.! ¡. . ,. ct· + ~.!! .4+ ••., '·t ~ .- I.a lllmolacwn flwlosa I tiranos realtzar semepnte prodigIO, porque los que co. por una idea, ?llUn.IlTlficado, el amor de los a.mores, es la Rep~íbli_ que es placentero á las almas libres dejar vagar sus ca, esa lUefa~le boudad d~ b natllrale~a, la (!lle tlcne, pen 'amientos varoniles. La Jloesía. responde al sacrificio cuaudo se aSleuta tranqnila soLre la tl.erra, htenhechor como la mujer al amor, y suprimido el becho her6ico: regazo ],lara .todos los h?lI1hres; si se la Illsulta, poderoso so rompería en la cítara la cuerda m!Ís vihrante. El deapreo10; Sl se la. pel'!!lgue, profunda calma., y cuando htÍroo on ooasiones crea. al poeta, y el poeta inmortaliza 74 LA SIESTA al héroe. Cuando puede llamarso grande un hombre, es I cuando el laud da á sn conbcto la nota épica, y será 1 entonces grande tambiéu el poeta por una traslación I incomparable, ~~ que .el héroe. v .. á vivir en el canto, y ¡ el poeta en el SltlO ya lllmortahzado. Serán lllseparables ! desde entonces como el tronco y el follaje. Y los holo- ¡ caustos l'epublic:mos de nuestra guarra de emancipaci6n I deben tener cantores elocuentes, porque la evocación I vigorosa de los. grandes hombres contribuye á la forta_¡ leza de las naClOnes. Ellos son el duro ,J.:¡ronce que es_ ' cuda á la carne deleznable; son como el lujo fastuoso, I único permitido á las democracias. La poesía que más, vive es la más libre; y la más libre, la que sea un ho-! menaje á los libertadores. ANTONIO RICAURTE necesita, I reclama la oda en que ha de vivir eternamente: oda 1 amplia, ardiente, tallada á grandes golpes, que resuene! lejos como un suplicio para los opresores. La oda es el 1 bronce de las letras; y para e.icribirla inmortal, traslá- ! dese el bardo á San Mateo; jamás la Libertad ha arro- I jado al infiuito, como allí, una de sus flechas con más! estrépito. Aquel poeta será el escogido, que sepa darle ¡ al verso el grito del pueblo, la cólera del oprimido, el i estigma al tirano, el horror sublime del sacrificio; y! luégo, el acento de la victoria, la bienvenida á la Repú_ ! blica y el vaticinio de un porvenir libre para Colombia. ! Que sea el canto á pleno aire, bajo el sol t6rrido, y n6 ! una silva enfermiza, arreglada en el tocador y con los! guiñapos de la retórica. ¡ Ninguna fuerza noble desaparece en la Historia, : atlllque mengüe en ocasiones. Tal parece cuando se ve i vacilante una iden, q ne ha de ocultarse, pero sucede que ¡ ella está allí, y que son los hombres, algunos homLres, ! los que se tapan pusilánimes para que la purísima cla- ¡ ridad no los ilnmiue. En el alltro se recata la fiera, i en la sombra el malvado. Lit libertn,d e~ cuesta agria, ¡ i Pero los que quebrantan la ley del progreso, la supri- : men? i Oh ! nó ! Los varones de la Independencia inicia- ! ron una obra de demolicióu que no terminará sino muy! tarde; lo que se llama simplemente orden -la quie- ¡ tud-la haLía en tiempo ele los virreyes; derechos am_ ¡ plios fu'; lo que ellos quisieroD conseguir, Pensamiento ¡ de amor tí. la posteridau, de sublime amor, que DO todai ¡ las generaciones sucesivas han logrado mantener eD el i coraz6n, como la última adyertencia piadosa de la ma_ : dre moribunda. Es j listO dm' calor á esas ideas, si e8tu_ ! vieren ateridas: que los árLoles elel Lose¡ ue no medren! en los ámbitos de la ciudad; que manos irreverentes no ! nivelen las colinas gloriosas .. , En In, enigmática tron1ba ¡ en que subi6 á las nubes RlOAURl'E se encerraban innu- ¡ merables y grandes pensamielltos; de allí no ban baja- ¡ do todos á coronarnos. Esperemos, sin desmay~r en ¡ los contratiempos, la llegada de esos alados mensaJeros. i VendráD; que de otro ruodo, el trueno de San Mateo \ habría sido solamente una Lrutal explosión. i JUAN DE D. UalDE, ! ••• LA LIBEltTAD. UN' EL pnnan CENTEN.lntO DRL ElÉUOE DE 8A~ MATRO, JJNTONIO RICJ rJ1TE. Llllibortllil f)R In. vidA.. OOlLLElllUO !'r."T'l'A, La nd" ea inefalJlo: Donnción 6s1'''lit:[no" do la tierra (JHe nos nI'l'oja do BH a6uo, y cieu'a Lo porvonir illstablo. Como busca la c .. lma El agua dentro el vaso contenid .. , Husca el emuri6n en 01 ova.rio vida, Busca 1" dicha el alma. Ulla OB la íij .. mota; y on el estadio pOI' 01 premio lnchrm El epioúreo, y los quo al cielo escuchan,­El m:trtir y el profota. Sér feliz 1... apetito IrresisLib10 'lne domina ciego Al sár huma.uo, y le couduoe luógo Del cero al infinito . ... Ir La -vi1esll-1886. ~-- 75 sería una afrenta tan grande como es grande la gloria! SAl'l;' 1tIATEO. de aquel márti;. . ,', ... y bien, sí, 01 hecho cs conocido de todos. De ningún Pero habna algo de más trIstemente grande aun .... , otro puede decirse con mns propiedad que ha sido promul­Que en la patrIa del IUmortal. ANTONIO RICAURTE fal-¡ gado por todas las vooos do la fama . llallsa encargado do t~ra. el brazo de ~1ll hombre d~gllO que, heredero ~e 811 ¡ vulgarizarlo, nl!í~ clue de enaltecerto-porque él so impone ejemplo y custodIO de su gl0l'la, vengara el oprobIO ele ¡ IÍ los 'lnimos por sí mi.mo-Ia bistol·ia y la leyenda, el dra­la cnna del héroe de San Mateo! ¡ nHI y la poesía lírica.loB cantos populares y las nannoionea i Oh Colombia, patria mfa! i Que la historin no I del hogar. A&í y todo, ]JO puoden leerso sin pat1'i6ticII an_ .liga jamás que habéis perdido la virtud fecunda de dar ¡ gustinlns páginas dol porfiado recio batallar do San Mateo, héroes á la libertad I ¡ ni terminllrse la Icct\1r11 do talcs p,(ginas sin 'lue el asom_ JUAN MANUEL RUDAS. ¡ bro on primer lugar, y dospu,:" In admh'ación y 01 orgullo : nacional, invaduu nuestros corazones. Do nosotros podeulos EL SACRIFICIO DE IUCAURTE. Al7.:'\ Columhia 1:1. nlH\tilh. frento y al llNlrf rle- tn~~ ~i~lns desafía: DC\ C~~tilla (·1 J.,Níll salta )'ngiellte y (~I n~tn nC<'l'to (';11 :lclltu,llJrndn. RIII'~(\ llo1f",:n' {-/lItiO f·l Rol vhiOlltc Crlll "'11 fllf'I!0' á \ ('TWI'r la 1iranfn' M:lli llpl'lIl1R irrutlia en 01 Orip,nte 1 CUUlulo :Imagn el cid6n nI nllev~ día. ! decir que nunca holUos leído e.te episodio de nuestra His­I toria sin '[ue hayamos sentido 1<1 nocesidad do cerrllr elli­i bro con cierta. ospecie de recogimieuto, para elevar nnestra : mente ,¡ la contemplación uo a'jllel hecho exu·aordinnrio. i y no es precisamento el valor do <¡no allá so dió mues· I tra, lo que lnás excita l1nest.rn nl~llIiraci61l y nuestro elltu­I !iu.smo. Es la ulJneguciúll; (lS ~1 sRcrificio conscieute; es la I oportnnldad miRloa; Hon, OH fin, t.odllS estM oosas ti la vez, I las que despiertan tales sentimientos on nuestras almas. 76 LA SIESTA Volvamos la :vista haoia O;.histórico lugar, no temamos re-' del espacio, la frase elel Jefe derrotado en Thapsus. D';llde petir 1" rel~clon de la subltmo escena. está ,'uestro Gellcf"Ol? les gritaron á los venoidos los solda- ETlIn ~Iete n:ü los soldados de Boves, y mil ochocien- dos, de César. - Eslrí al ab,.igo d. "1Ies/I'OS golpes, les can­tos los patnotas situados en la llanura de San Mateo, coman· testo 01 fiero republicano, mostrándoles la espada ensan­dados por ~olívar, apellidado Y tÍ Lihertador. Las hordas grentuda que aoababa de sepultarse en su pecho, y, cnando llaueras bajaban de las altums on avalanchas formidables, ,tal oímos, paréconos que de los senos de la Histol"Ía so al­y con estruendosa vocería ourgaban violentas, furiosas, 1 zara rllmor de aplausos anta cl sacrificio de Metalla. Si sobre. el campamento republicano, queriendo hacor obra asistimos de igual modo, on eL mismo poríodo de la vida de mln,:tos el e~terminio de la gente patriota. El valor, agitada de Ro¡nn, ,í Lo que algún escritor contemporlÍneo l~ seremdad y la pericia rechazaban las salvajes arreme- ha llamado Las ·>lItilllas lloras do U/ica, amnrga, profanda ttdaa, y.el choque de los contendientes somejaba el do las tristeza paseé nuestro espíritu, y, sobrecogidos del roligio­olas rablOsas dUrIlute un mnl' de leva contra 10' acantilados so respeto que imponen los grandes dolol'cs humunos en de la nbera. Cuarenta díus duró la oruenta lidia, al cubo I las grandes catástrofes do lo. TIistoria, nos descubrimos de los cuales el ejército republicano se hallaba notable- I ante el suicidio de Catón, que" tuvo la dichn do simboli­mente disminuído por el au~ilio que llev6 á Caracas el Ge-I zar en su agonía la agonía de la Repúblícn." (3) Rayan, ner~1 Mariano Montilla y for la~ bajas hab.idas durante ~~ ,si~ el1l: bargo, mns altos nuest~·o ~ntusiasmo ;1 nuestra ad­refnega. Boves, restableCldo ya de la honda que rec1blO m1raOlOn en prosenCla del sacúficlO de RroAUTITE. Arrogan· en el Calvarialda su ala i~quierda: un instante de ince~-ti~um- '1 RroAuRTE se encont~'aba B?T,ÍvAR, quo tenía la misión ~e bre turbo entonces el ammo de todos, y por un mO"lmtento dar hbertad ¡( medIO continente. Hay, además, otras C1r­simultáneo, amigos y onemigos se volvieron ,¡ mirar ell cunstanoins q';le cstabl~cen notable .di~erencia no sólo en éxito de aquella terrible acometida. En la casa mandaba los detalles, SIlla tambHln en lo prlllClpal de uno y otro MTONIO Rro.!.UltTE una poqueña fuerza, incapaz de oponer I drama. muy larga resisteucia; á poco, en efecto, reparando que I Cayó el fran~és .en nocttu"na cela~a, en la espesur~ los soldados republicanos bajaban ell'ecuesto en l'otuada, de ~~a selva, resIguaudose, por cumph~' con su deber, " alzaron los realistas un grito de alegria on señal do triunfo 1 reCI~rr .la muert~ de .manos de sus one~lllgos. El deber d~l decisivo; m!Í8 de reponte .... mÍl·ad..... ¡ sacnfiCJo no ten,a, Ul con mucho, 01 mlsmo grado de clar1- .... ...... ...... ...... ...... . . ...... I d"d Y certidumbre en el caso do RrcAURTE; con todo, inmo- ¡Qu.ién es el que atrevido, lóse de propio. mano, refle:dvamente, y como para servir Batiendo ,,1 aire la encendido. mocho, I de edificaci?n ti los unos y d~ escarmiento ti los otros~ hízo- Entre las rosns del Ahril florido " lo con horrlsono estrueudo, " luz elel sol, en eBcenarJO que La muerte aguMd .. , ... vedle, so pasoa, I parecía señalado do antemano por el dedo de la Providen- Los rizos do la sieIl desorclcnatlos, I En el cerebro quemadora idea, I cia, sobre la cumbro da un moflte, teniendo por especta,.. y al ver llegar los ue SMude airado ¡ .. inflamada tea. i hahílln poLcado encal'nizadamente, por el predominio do Llegan, el parquo iuva'len .... de ira ciogo !. una grande idea, tautos días cuantos duró la cólera de Vuola RICJ.URTE á 1 .. tremenda estancia, y á la lI61vora. arroja el bot"fnego: ! Dios en el diluvio de 11\ leyenda mosaic~. Se enciende, lnce, estalla ... y entre el "1"010 ! Si la Historia de ('olombil\ no tuviera ron. que esta D~I humo ,lonso, y entre t~ueno y sangre, I pnginCl brillante,ella sería, por sí sola, suficiento pam emu- DIVinIzado 86 remonta al elelo. (1) i lar con la historia de todas las demós naciones. San Mateo Disipado el humo, vió noves que su eSpeRo. columna i os algo más que un simple campo de batalla; por la os­había quedado roducida ,¡ pooos soldados, y'¡ éstos dosaton- , pontánea inmolación de HIOAURTE, es, ademós, sitio consa­tados huyendo por la misma dirección que a11tes ~levaro.n·l· grado. Allá debemos ir en pos de inspiraciones, si son ti­Flaqueó entonces sn coraje, y lleno de pavor, rur.o tocar mOS flaquear nuestros ánimos, cuando peligren la libertad retirada y se recogió de nuevo ti las alturas. (2) 'y la indepondencia de In patrio.. Sobro 18 eminenoia de Si asistimos en espíritu al derrumbamiento de la Re- I at¡uel collado se hi7.o inmortal, por 18 santidad delsacrÍ­pública en la Ilntigua Roma, oímos, ti posar del tiempo y i flcio focundo, la idea de la emancipación amerioana, quo, __ ! como lo ha dicho CaRtelar, ea la iJca capital de nuestro (1) Ricardo de Francisco. I siglo. (2) En gran liarte de eote relato hemoo, copiado A Bnralt y, L A l' Díaz con ligeras o.lteraCJOneR y con la. traspoSlclones que no. ban UIS . ,ODLES. parecido convenientes A nueBtro obJeto. (3) Lamartine. LA SIESTA 77 RIOAURTE. Un rapto ele heroisn\.o i0D;lortalizo, Hnsia 110a. vida quo en SlleuOlo pa.sa, Como Sl' admira al resplandor upremo ! Ve la luz deRprelldida de estos l~,tros Que alcanza al remotísimo bemisferio, Llenar el horizonte de dos mundos, Quemando las coronas y los cetros. ... :p~~~ .~~ 'p~~ 'I;~'~'~ '~(li;i~' ~i~~~i~'~d~; Ciega b gran constelaci6n un velo; Sepúlta e Colombia tras sus glorias, Cual se sepulta un sol tras ue los cielos. Yuelve á bram:1.r la tempestad; sus ohs Van IÍ mojar en apartauo suelo La frente de Bolívar. y el gigante Postrado yace de ambición en sueño •. Torpes yó, sus selltidos,. el~ briagados Oon el perfume del letal mCleoso, Oye crugir el aquilón, y agual:tla En la orilla del mal' ronco y slUlestro .... Ya lIe":1. la tormenta; biucbe 1M onda.'. Crispa ef rayo mort.al su crin de fuego; Ya Bolívar ti, huír, M hunde la tierra, y ahogado flota sobre el mar el genio. Ai'~~it~' d'~ ';1; '~~p-;~¡~'~i~;; ÜiC'ÁURTE, Agitarla h faz, doliente el ceño, y cual humo sutil huye la imagen De Sil delirio ins61ito y profético. LA SIESTA 79 El soplo de las aurM bala~cea I Frío como el aliento del deSierto, y el corvo rayo de distante luua 1 Viene :i rasgar las sombras de su sueño. IV EL SAORIFICIO. Raya apenM la luz; en espirales Lenta se eleva la hlímida neblina, y en el límite azul del horizonte, Como est.rella incendiada, nace el día. Rico de luz, rad iante de belleza, Henchido de perfume y armonías, Del seno de la mar ondisonante Levanta el sol su freute diamantina. La voz del viento, el ruído de las hojas, El murmurar del agua cristalina, El balsámico aroma de las flores, El pálido crepúsculo del día, Todo llena la bóveda del cielo, Que, como inmensa, lúcida cortina, Bajo sus pliegues de OIO circunscribe La tierra, el mar, y la región vacía. Al prístino lucir, discorde esparce Marcial rumor la bélica bocina, y armipotente enjambre de guerreros Con resonante pa"o se aproxima. Bandera, con leones y cMtillos Roncas despliegan mugidoras brisas; y á su sombra belígeras se jnntan Las huestes de los hijos de Castilla. Sobre lIn bridón ind6mito, cual nunca Le vió mejor errante Ismaelita, Boves, al frente, impávido recorro Los campos, más veloce que la vista. NolJle el corcel con impaciencia piafa, Flexible el cuerpo, la, color cetrina, En corva línea el cuello retorcido, Grandes los ojos, la cabeza ergnida, Cual un plumero la flotante cola, Hincbadala nariz, la oreja altiva, y dilatado pecho, ijar tembloso, Boca espumaute, crines extendidas; Apenas hiere el suelo con el casco, Bélico á .u relincho el viento silba, Arrastra un huracán sobre sus crines, y al rayo en el escape desafía ..... . Avánzase la hueste; cubre el cielo La uube polvorosa; hinche la brisa De guerrero clarín solemne ruído, y hueca y destemplada vocería. Bajau del monte; cercan la llanura En hervorosa multitud bravía, y el rnído de la voz y de las armas Retumba en las cavernas convecinas. Así por agrias breñas y raro ~Iares Se desgaja corriente vespertina Tr~ la hosca tempestad, que con la aurora BaJ6 del monte á la escarpada cima. En frente avanza, y á su encueutro viene, Desbocado el corcel, suelta la brida, CoItando el aire la enristrada lanza, De los patriotas la. legi6n bra.vía. Nuuca toro feroz de enbiesta frente, Que en el cuello sinti6 dura cuchilla, La tierra en torno al levantar bramando, Cnal nna exhalaci6n, en su embestida, Mas rápido parti6, rasgando ~l viento Del asta con la punta estremeCida, Que, al divisar las bárbaras falanges De Boves el feroz, parti6 Bolívar. Llegan; se tocan, y al ingente choque Gime la tierra, se oscmece el día, Da el arma coutra el arma, silba el aire, Corre la sangre, y el acero brilla. No pára el bote de llanera lanza Aquí, ni arnés, ni peto, ni loriga, Ni tresdoblado escudo, que el guerrero Con solo su valor y su arma liriia. Dos á dos, cnerpo 6. cnerpo, ora &e aferran Con los hercúleos brazos á porfía; Ora esgrimen veloz tajante espad;¡,; Ora lanza mortal rápida enristran. Así en 1 a areua Mrrida del Africa Dos fieras á. lo lejos se divisan, y la nna sobre la otra se atropellan, Atronando la zona convecina. y alzan al rededor nube de polvo, Man~ lluvia de sangre cada herida, Hasta que rotos los nervudos brazos, Enlazados sus miembros, agonizan. Tal se estrechan en ira rebramante Las dos falanges, fila contra fila, Hombre contra hombre, lanza contra lanza, En recia, atronadora arremetida. Cual cárdeno relámpago pasea Todo sitio mortal el gran Bolívar; Allréola de SI1ngre le circunda, Lnz de victoria en su contorno brilla. Así en la noohe espesa entre hosca nu be De do aguacero rápido destila, Entre brumas, y nieblas y aquilones, Aquí y allí, su luz el rayo pinta. Ya ceja el español; en pos dejando Un reguero de sangre, se retira, Cual de la Bircania tigre moribunda Se aleja de, bravísima jauría; Y salvado contemplan los patriotas El tesoro que ardientes defendían ; Yace el parque tí su espalda, resguardado, RIOAURTE valeroso lo vigila. Si Boves 10 sorprende, si arreb¡tta Esa mina de muerte, destruída Lo. libertad de Veneznela queda, Y la esperanza de salv;¡,rl;¡, un día. Por eso v;¡,lentisimos persiguen De Boves el ejército, y ansían, En el polvo enterranllo sus lmnderas, Matar su causa y acabar su vida. Ya la ll:lnum cruza, en retirada, Y á veces con pavor se preoipita La turba infiel que yerma á Venezuela, y que bárbaros jefes acaudillan. Lo siguen los patriotas y se alejan, Atrás dejando el parque, á cnya vista Si más redobla el espa~ol Sil esfuerzo, Más lo atropella el ínchto Bolívar. 80 LA SIESTA De repente el estrépito se dobln; Cobra denuedo la legi6n realista; Carga con estupendo poderío De los patriotas las cansadas fila~. Alto rumor domina impetüoso, y asorda In. triunfante vocería Con que prorrumpe, en júbilo creciente, Del español la bárbara cuadrilla. Vuelve Bolívar los pasmados ojos, y mira descender por la colina A. cuya falda el bosque se dilata, Em boscada porci6n de los realistas. Entonces, lento, sordo, majestuoso, Cual de cien huracanes la porfía, Rompe el cañ6n; y. el eco retumbaudo Estremece la bóveda infinita; I y Bolívar al lúgubre estallido, Cual de tartárea, ronca melodía, . Sus haces junta, rápido cruzando, 1 Cual cometa en la atm6sfera encendida. '1 Él mismo enseña el blanco, él mismo arrastra Sus huestes, y á la lid las precipita; Si hay un puesto mortal, ese es su puesto, I Si hay una fila trunca, esa es su fila. Mas, como en alta noche sin estrellas, ! Cuando el viento está audaz, la mar bravía, Que tremente borrasca se desprende Del cielo sin color de ignoto climn, y espumantes las olas se adelantan, y quebradas en pos se arremoliun.ll, y en los tajantes filos de la rocn Se estrellan rebramando en su porfia; Tal con afán redoblan los patriotn.s El valor indomable con que lidian, Como lidia el guerrero n.mericauo Por patria, honor, y libertad y vida; Mas en la Ibera fuerza numerosa Se estrella su robusta valentía, Sin poder hasta el parque adeln.ntarse A defenderlo de la vil cruadrilla. Ya llega, ya lo cerca, ya lo ocupn; Rrc.aURTE en él está con fuerza exigua, i C6mo de numerosos batallones Librarlo yá podrá su gallardía 1 i Y no puede volar hasta ~u lado A compartir con él la suerte esquiva, Bolívar valeroso, que ya apenas Contiene á los Iberos que lo sitian! Llegan los emboscados de repente, Y ante el parque fortísimos desfilan: Los ve RrcAUltTE, clama á sus solrlndos, y arde en su mente inspiración uiviua. Entonce al espectáculo solemne Vol viendo acordes la asustada vista, Los combatientes, mudos, ver desean El sublime final ue aquella liza. Suspéudese la lucha; centellea Dando en las armas el f111gor del dín, y ni una voz, ni un golpe, ni un suspiro Turba el hondo silencio que domiua. Ma.~, vese descendor con voloz paso La guardia ql!e las arn;tas defondla, Sola sin adalid, en retuada, Muda la voz, y sin alzar la viste.. No hay combate, valor, ni resistencia; Sin un esfuerzo solo, está perdidn La libertad de Venezl1ela her6ica, La salvación y gloria de Bolívar. iEse es tu honor, RlC.aURTE generoso ¡ Ese tu juramento, y fe cumplida 1 Llenas así misi6n tan elevada? Burlas así esperanza tan divina 1 Oh l n6; que tú ereR bravo Americano; Corre eu tus venas sangre Granadinn ; y antes el sol apagará su disco, Que M ceder por baja cobardía. Vueltos yá de su asombro los guerreros, Hacia el pnrgl1e indefenso se encaminall, y clamoroso cántico de triunfo Sobre las alas de aqllil6n envían. Tiembla Bolívar de sonrojo y rabia, La noble frente con dolor inclina, Y tremente ira.cuuda crispaturf\ Tuerce en su diestra el arma Ibericida. Mira al feroz contrario que penetra Donde el tesoro está que defendía, y ve los enemigos dominando La e3tancia que sus armas deposita. . Cuando han llenado yá todo el espnclo, Cuando dan yá su gloria por cumplida, Cuando sólo un guerrero los .a~uarc~n,. RIC.aURTE, ardiendo en amblclón diVIDa, Van á avanzar; el héroe Granadino Con el acento ele Estentor les grita: "Españoles, llegad; un hombre lib;e,,, "Tropel de esclavos, ahora os deRafla, Dice RICAURTE, y con segura mano Muy más veloz que estrella.desprendida, Rojiza llama arroja, incemha el pnrc\lle, Tiembla la estancia, el español so al>Jsma, y sordo trueno y súbito que estalla E~tremeciendo la regi6n vacla, Cruge de monte en monte, de eco en eco, De los inmensos Andes por la fila. Vélase el sol con nube polvorosa, Cortan el aire cálidns cenizns, y hombres y piedms, armas y corceles, V uelan en confusión y honda rüilla. Tal en tendido mar Vapor alado Que la ola azul del piélago salpicn, De pavorosa llama y humo denRo Cúbrese, y arde en noche repentlUa .... Sobre In espesa. niebla '1 áurea llama, Sublime incienso de sublime pua, RIC.a"CRTE encuentro, por sepulcro el cielo, El mar por llanto, y por bland6n el día! S. PÉREZ. RICAURTE. Anterior tí. Plutarco, 6 contemporáneo de Plllt&rco, Las vidas de los va?'O?US ilusf?'es incluirían la suya; pero la incluirían en llágina singular, desda la cual ella irradiaría BU luz como la. más flllgorosa de todas. I GIL COLUNJE.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 10

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La Siesta - Serie 1 N. 8

Por: | Fecha: 01/06/1886

REPÚBLIOA DE OOLOMBIA. ®~4'I ,.¡) ,., ~ ~, ~, <%~,,~ ~~~~,~_~~~~~",:=~~~,~~;~~~:!~,~~~!~:~!~~,~!~~~~=~~,~r=~,~~,~~~~ r A S I E S T .A .. , I res, la Academia tendría entonces verdadero séquito, '-" .( ).. i sería un pedazo de nuestra patria, una faz de nues- SOCIEDAD NECESARIA, ! tras costumbres, y n6 incrustaci6n extranjera, que Para bacer en algo verdadera la palabra frater- i in,spira respeto, y n6 otra cosa, ~ cansa ~e lallUuC!Ja nidad, entre 1l0SOtrOR, es necesario fomentar, ]lor ! Ul ballldad de nuestros compa,tnotas. SI de o eXlS­cuantos medios sea pOSible, la ayuda mútua de los ! tente n~ P?demos espera:r me:¡oria, b,lIsquém.osla en colombianos, si n6 en toda su totalidad-que esto ! o~la palte ., en un~. SOCIedad. especial destinada á sería obra más larga y tendría que luc1.1:),r con mús plestar el gran servICIO que reclamamos. inconvenientes-sí distribuidos por profesiolles bien Para los escntores llega un momento en que las demarcadas, y entre éstas, dando principio ]lor las ~uelzas ~e agotan, el cerebro se encuen,tra gastado, la más dignas de amparo, que serán las más htbol'iosas msp1l'acJón no se produce y el pensamiento bermoso más importantes, más bellas y menos prodnctil'aj¡~ no aparec~, por má~ esfuerzos qne, ~e hagan. El mn­La literatura e.stá eu este número é iniciarnos la cIJo trabajO ba ocaSIOnado la estcnhdad, Y llega otro formación de Sociedades de Gellte; de letras como momento en que aún subsiste la inteligellcia, quizá Ia.~ que existen en Europa, que sirvau de' tecl10 IDe,jorada, pero que no puede manifestarse por falta amigo á los literatos pobre~. de holgura, porque la lucba por la 1 ida acosa y de- ,Por lo que sabemos, en Colombia jamás ban gespera al escri,tor, ó porque ya produ~id:;t la obra, fnuClonado corporaCLOnes con este carácter, aUllque, está en lllcapaCldad de presenta~'la al public? Es la de muchos años atrás, las Ila habido literarias muy pobreza, en donde duerme el hterato el pnmero y eutusiastas. Pero el patrón por el cual se cortau más lúgubre sueño de la muerte. Y llega otro mo­todos estos círcnlos es el mismo: diez ó más aficio- mento en que el trabajador cae rendido, presa de una nados á las letras, 6 verdaderos escritores se reúuen dolencia, solo, 6 rodeado de un cortejo miserable. pam tratar de asuntos literarios; para l~er compo- Pudiera curarse, pero ]JO tiene drogas; restablecer siciones suyas 6 ajenas, y para redactar un peri6dico sus fuerzas, pero no tienc viaudas; buscar otro sol que les sin'a de 6rgano. Jamás piensan en las ur- Y otro aire, pero 110 puede moverse. Está enfel'­gentes necesidades de ellos mismos y de los demás mo Y abaudonado; y 110 le babléis de aborros en colegas de la República. La Academia Colombiana ningún caso, porque las letras en Colombia, antes que aparece como la fomentadora de las letras s~ que dar oro, malbaratan los llropios recursos. Bien: contenta con bacer trabajos filol6gicos escribir dis- para los escritores que llegan á estos extremos, &no c~lrsos de recep8i6n, emprender investigaC¡ones el'tl- habrá compasión entre nuestros conciudadanos' dltas &c., &c.; pero no sabemos que se le baTa ocu- Ellos, los pobres, nos han dado, durante toda su rrido alguna vez mejorar la condición de los literatos vida, uno á uno, sus pensamientos; una á. uua, las colombi~nos por medio de concursos, de prcmios, de i palpitaciones apasionadas de su cora7.6n; nos ban l)U?hc~Clones fraternales; relacionándolo con casas i hecllo el grande 110nor, el gran regalo, de cantar edltonales extranjeras, popularizando sus libros sus nuestro pasado y nuestro destino, y á la amada pa­poesías, sus artículos; é ignoramos que se taya tria la han llevado, entre voces de triunfo, ya gloriosa, ~cercado alguna ,vez á los Gobiernos á pedirles ya ~batida, á una inmortalidad que presienten ]Jara Impulso y protecClón para. las letras ni que se haya la tIerra colombiana. acercado ,lÍ ~a sociedad para, moreria {~acciones Jc La Sociedad de las Gentes ele letnts es idea muy desprendimiento en beneficlO de los lIteratos inftlr- sencilla de poner en planta. Como nosotros la ima­tunados. y nna corporaCIón que se compone de bas- rrillamos es una obra naciollal: que los oolombianos t~utes mle~bros, casi siempre con influencias poH- ~ualesqu'iera que ellos sean, puedan tomar parte el~ ~cas y SOCIales, es la más i¡lón~a para conseguir un su formación, porque ,í, todos aproveclJa la literatu-nen. ~esulta?o; porque no se diga que las academias ra. Qne allí se auxilie al literato 1)obre., se cuide del se ,cllcunscnben {~ guardar las llal'os del dicclu- enfermo y se asegure el repo 'o decente al que cay6 nano y el museo de 3;niigl1edades de la lengna, pues de su trono á la locura 6 á la impotencia. Que se ~st~ es tener una Idea rudimental de ellas, 6 si , remUllere el trabajo intelectual del que haya me-l~ le ."erda~, es condellarlas al ridículo y á la eli- I nester ganar la vida así; que se abran mercados á las ~ma~16n. SI ~o~ acad~micos, en rez, de mirar. baci~ i obras inéditas y que se lleve nuestra literatura á. sPfna, Ilubleran mirado má~ haCia u patl'la j SI ' donde se aprecie y se pague bien. Esta es la idea en ug~r de estarse entretemdos, corno celenitas, canlinal' en cuanto á los detalles pneden discutirse ~n ad~rar las cosas revegidas, se IJubieran propues- sose'¡I1gt. El arroyo que nace en la montaüa Ligero al llano se desliza ténu~; El que surge del centro d~ 1t. tIerm A cada paso su COlTer dctlOne, El uno muestra sus brillantes ondas y on triunfo arrastm su veloz corriente; El otro no l·ecibe una mirada y entre lodo y malezas va á pel'deTse. y aulltlue es una la fnel'za qne incesante Sus corrientes agita, impulsa y mueve, ¡ Qué abismo entre 01 que es libl'o y libro corro, y el quo en cstrecba clÍreel vive y muero! Bogotá-1B86. BALDoMlCRo SANíN. EL LIBRO DEL SEÑOR MERCRÁN. (CONTINUACIÓN). Creemos, como el señor Mercbán, que" ya es neceo sida,d perentoria de h~ letras colombianas que el señor hl. A, Caro coleccione sus interesantes trabajos de crÍ­tica," y haga una edición nueva de sus Horas de Amor, que ya no conocemos los de la actual veintena sino por el en todas partes citado retal de los Sueños, puesto en todos los libros como muestra de que el señor Ca,ro " sí dió con la verdadera uota lírica," y que por eude c, es poeta." Si no recordamos ~lal, el señor Job G. Tuana (seu­dónimo) hizo en "El Iudice" de Medellín una crítica de la.~ Hm·as cleA mOl', en las cuales encontró no pocos disparates, qne ya el señor Caro habrá corregido; y esto y la escasez absoluta del libro en cuesti6n, nos bace unir nuestros votos á los del señor Mercháu. "La gua­rida de Dios" , Je que él habla en esa colección de versos, pasará á ser" /,c¡ 'nw?'acla de Dios," 6 cosa así, y ganarán más y más las patrias letras. En la nueva edici6n vería_ mos también los a,dmiradores del poeta la flamante oda á Maximiliano, " el reo de Querétaro, y los no menos fla­mantes tercet06 de los cm·covos y la tautología, que comienzan así: Liberal f1d Oaín, ó yo me engail.o, y qne llevaron en un peri6ctico de In, época felpa MI como ya no se usa en las casacas. Seguros debemos estar de que impetrarémos lo que pedimos, pues afort\madamente el señor Caro no perte­nece á la escuela de los vividores, que adquieren fama y se echan á dormir, El señor Caro ama al público y gusta de darse á él cou gentil donaire, en prosa y vel'SO. Lanza eu ristre acomete y se denende: su fama le vie_ ne de su mérito, que es grande, y de su valor, que es sereoo. Nada de contemplaciones con el miedo. El qné dirán no le impide para hacer lo que quiere. Allá dou­cle van sus deseos allá va su pluma. l'ópase, joven toda. vía, con el rimero de versos de Vir~ilio, llerfectamellte desconocidos eutre nosotros, pnes el se consagra como un benedictino V nos tira, el día menos pensado, de las prensas de Eche'verría bermanos, la En~ida monnmental, en octavas reales, arcaicas en lo posible y duras bast!'" no más, IJero que, s~~~n peritos, son trasunt~ fiel ~el ?rl_ ginal latlllo, Ya dIjimOS que, eS,a traducclün fue reim_ presa, en España por los academICos, lo cual babIa mu­cbo en favor de ella, ó pOI' lo menos babla muy mal de las otra.~ trad ucciones . Otro día nota el señor Caro que los espa,ñoles, á peRar de estar estudiando el latín .hace bu.enos siglos, no han podido hacer Ulla gramátICa med~aua de ~sa lenO"ua· pues el señor Caro llama, á su amIgo el senor Cuebrvo', y en alza albL esa,s p'aja s 1e s enVl'Df. .a l as UIl·l ver-siclacles y Colegios una gramática famosa" que es adop­tacla en Chile y Cololnbia, y de la cual se ve en la neo cesidad de decir la Academi~ Española, que "es nna : ?b,ra m,~gistral y la mejol' de su género en nuestro i ¡choma" ,. . Otro día la toma con el para nosotros benemento Tracy, y tanto vuelve y revuelve sn Gramática general , y en tau minucioso análisis entra con él, que á poco el , lector no percata por dónde van tablf1s, y conceue gustoso : que Caro sabe má latín que el fiI6sof~, pero que el fi. : 16sofo tiene la razóu de que carece el hterato. Luégo, siguiendo las últimas huellas de su padre, -. "No ]¡"y sooiedad Bin el aUllr y XL TRONO." LA SIESTA 59 1 " .' \ el eje:nplo cunde y se dORpatrama como vf'rc101aga en da en la. flor de cargar. contra ~enth:nu y e punclplo I ba al cercén uclillUudo ú mojicrato suceden 6. poco la de util idad; y conf~~tler1° instem~~t:" 101;':rt :t~ l~ . ;ltIr~ci6n y susthucióll descarada~ Muere el señor J uli.o bondad y, la ?nora le a( (~ as. aCCI n ". '. Arboleda, ue era. maesi ro en idiomas, en rima y estétr. mopal, arma una chamusquma lUfemal de taJos y man I n m{¡chas co , ¡ Cervantes no tuvo en particular ninguna de las intui. Al notar esta contradicción del experto crítico cu. : Clones que se le .a~ribuyen , y. que él n;,ismo deja pensar ba,no, al ~epasar todo el artículo que le consagra al ¡ que tuvo al escnbll' su obra 1!lIIl0rtat. Agre.ga que" la Cl'ltICO uuestro, y aun al ver como apéndice de su estudio! mayor parte de las bellezas ht~raTlas que bnUan en las al ternble RlCbepln, el tremebundo ateo-sufriendo el f obras maestras b?'ota?'on por S't de la plu'ma. de los au. martirio de no poderles decir nada de lo bueno á Mardo. i to?'es, sil), estudio ni deUb.emdo esfuerzo" (aquí de los che y á Dubout--bemos llegado i pensar que no fué una i mediul11 . s y de los versos de Eurípides, que le costaban apología del señor Caro lo que escribi6 nuestro autor, ¡ tres. días de brega,.y que boy Viven, y del naufragIO que sí un JUICIO razonado y penetrante, en el cual con ¡ lastImoso de :?s mJ!lones de estr?fas de Lope de Vega¿ ; los mayores miramIentos y prodIgándole los epítetos más ¡ y concluye: Por eso ... en las l.u~plraclOnes del gen 10 halagüeños, se le va á su hombn, le ase por el gollete,le i vemos productos de un Autor dlVIllO que mueve al ge. sacude en el pedestal, y le arroja al suelo, sin recbifla, ! 1lI0 ... y e" el ve:da?ero cr~culo)' de la cosas perfectas. pero siu compasi6n, Tal biza J arnac con La Cbfttai. i Por eso es tam bIeIl vmpe?'ttnente en el crítlCo buscar en gneraie en duelo célebre, si bien es verdad que los gol. ! las obras de genio determinada intenci6n." pes de Merchán no pueden llamarse como los del afortu. ¡ Antes de que el señor Mercbán nos diga lo que nado lidiador, i él piensa ele esa teoría, notemos nosotros la mísera Para probar esta afirmación nuéstra, veamos el i condici6n de amanuenses en que coloca el señor Caro á fondo del escrito del señor Merchán; oigamos lo que ¡ los genios que ba producido la Humanidad. El bombre dice de Caro como ?rítico, esto es, del Júpiter tonante i se mueve y Dios le conduce, habían dicho otros, deján. de las letras colombIanas.". ¡ doles á los bumanos siquiera la facultad de moverse, con Caro ha tenido cátedra en Colombia, y cátedra tan ¡ la falsa explicaci6n del libre albedrío; pero aquí el se. buena en El Repe?'torio Colombiano, que, " por sí sola i ñor Caro les torna en unos aut6matas del c1'eado?' ignoto, bastaría (esa publicación) para justificar el título de ¡ cuando pagano, cuando cristiano, cuando ateo, negándose Atenas sud-americana dado á Bogotá." Esa cátedra ¡ á sí mismo. Ya sabíamos que S6crates tenía un demonio ha dejado de tronar, por ahora, pero "esa cátedra debe ¡ familiar; que Dios mismo le dictaba á Moisés (por lo volver á levantarse, para que oigamos nuevamente el i menos Moisés lo dice) .. , y que los negros de la Costa y lenguaje pulcro y sonoro, conciliaci6n feliz del color 1 de Autioquia, en la tie'r1'a abajo, tienen 6 creen tener fc~. moderno con la tela antigua; y al través del lenguaje, i ??ilia?'e8, que comen 1tgUjas, y les ayudan en sus traba. sereno corno la tersa superficie de un lago eu calma, la ! jos, sus amores y sus riñas. Pero la teoría del señor Caro doctrina, profunda por la ciencia, rica por la erudici6n, ¡ aventaja á todas éstas en extensi6n y profundidad; ~ólo vigorosa por el criterio y respetable por la sinceridad." ! sí es de lamentarse que el c?'eador no se consagre con Hé ahí el panegírico máximo, no es ve¡;dad? Y sin em. ¡ más frecuencia ¡í las bellas letras, y no escoja sus peno bargo, allí falta aquello de el "primer prosador modero ! dolistas entre nosotros, 6 siquiera. en la raza española, no" y otras bolas que nos venden, co??, verulaje, otros i Cervantes y Calderón nos den consejo. panegiristas; luego el señor Mercbán, que avauza mu. ¡ El señor Mercbán juzga inadmisible la doctrina del cho al parecer, se queda corto en realidad, Desde el i señor Caro y le cita á Menéndez Pelayo, que profesa la comienzo, pues, asoma la punta el espadín de J arnac, j contraria en su Historia de las ideas estéticas. El señor L A S I E S-=T=--A_ _____~ -6-1 I Caro, ~n el estudio ~~ las poesías de !denén?ez Pelayo I (postenor al del QLUJote), hace la ~lsma.c¡ta, y reco- I noce "la obligaci6n que tiene el crítICo, SI h~n d.e se,r i completos sus juicio, de desentrañar la doctnna l.mf!lI- i cita de cada artista;" por donde se ve la CO,ntradlccl6n I en que incurre el se~or Caro, á ~~nos que el tenga sus ideas 81~cesiva8, y vIendo la. oplll16n de Pelayo baya abandonado la otra: que tinto puede un maestro á qmen se ama! El señor Júerchin no hace notar la contradIC­ción, pero sí va á su objeto, que es ~:obarJe al señor Caro que err6 en su juicio sobre el QmJ?te. Cero y_va el QtLÍjote. Agregarémos, antes de segun, que el senor Caro no es muy trasparente en aquello de desentrañar la. doctrina implícita ele caela a1,tista, pues, según su teoría de los autómatas, debería tratarse, en cada ca~o, de desentrañar la doctrina sucesiva del C'/'WclO1' oculto y supenor .. , . .. . "En el mismo estudio sobre Vlrglho (estudlO en q1le el señor Caro desentr~ña de la ~UEüda hasta la in­venciCln de los fósforos), dlCe que Salllte-Beuve, falto de fe como hombre, carece de profundidad como crítlco ; revuela, pero no explaya las alas." Y sobre este deCir contra el crítico francés le toma el señor Merchán y le demuestra, basta la saciedad, que Sainte-Beuve no sola. mente era un gran crítico, sino que, en "el membrete algo ampliado que había preparado )lara su ma~ogrado curso," como catedrático del ColeglO de FranCla, bay tanta como ó más profundidad qne en el estudio del se_ ñor Caro; y tal semejanza existe entre ciertos conceptos de los dos críticos, que tal vez" , Saillte-Beuve leyó .al señor Caro. El señor Merchán nos da la clave de la oJe­riza del crítico de "El Repertorio" contra el autor de los l./unes: éste era libre pensador, y todo queda dicho. Cero, y va Sainte-Beuve, Aquí suspendemos, hasta el próximo número, por falta de espacio. Tanto el señor Caro como su crítico nos merecen respeto, pero no bemos podido menos que ser llanos en nnestro lenguaje, y atrevidos en nuestros juicios. Dios nos lo perdone, pero no lo remediamos. El lector debe atender solamente á esta cuestión: i bay verdad en nuestros asertos 1 sí ó n61 Pero para resol ver este punto se requiere la volnntad libre de quien no esté enfeudado á determinadas creencias, ni practiq ue la ido- 101atrÍa con ciertas personas. EL BURO, fA ID A111GO J. mVAS GllOOT}. Rey ue la negra oscuridad, despiel'to. Que ya desciende la tiniebla fría, Mira en la noche de crespón cubierta, Mira con gozo en la natura muerto. La triste aurora de tU neg.ro día. Despierta, el sol se ha sepultado lento En su tumba de rayos centellan tes, Despierta yá, que el agitado viento Sin nubes deja el ancho firmamento y deja ver los astros rutilantcs. y han callado los pardos ruiseñores y ya han cerrado el entreabierto broche, Por mantener intactos sus colores, En el verjel las porfumadas flores Al recibir el llanto de la noche. Despiertll yá, que l(ls mundanos ruidos Se pierden de la noche baJO el manto, y ya que estlÍn los plÍjnros dormidos En el calor de sus calientes Tlidos, En la espesa arboledn alza tu canto, Despierta y tÍ, que de crespón vestida, Sus encan tos la nacho va á ofrocel"te; 'rú que encuentras la calma apetecida y sólo vives tu nocturnn vida Donde hay silencio, soledad y muerte. Son tus goces, del mundo los pesares, El silencio el arrullo de tu cuna; Tu triste canto todos tus cautares, Las estrellas tus solos luminares y tu radiante sol la blanca luna. ~ Será un orgullo in.sano el sentimiento, Que hace que en mediO do In n{)che umbna Lances tus notas al callado viento y de tu voz el dolorido acento Se pierda sólo en la extensión vacía' ~ O son á tu humildad claros alb~res Las negras sombras que la noche viste; y que callen los pardos ruiseñores y que cierren sus cálices las fiares Tan sólo espera tu silbido triste? ¿ Está tn amor en odio convertido, Como en sombras los rayos que el sol vierte' ,Será el dolor tu goce apetecido y hielo por calol' habrá en tu nido, Como hallas vida donde está la muelte t Bogotá-1886, . DIEGO URIBE, ~----- GREGORIO GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, No tenemos el pensamiento de escriuir una biografía de este gran poeta, ni menos un juicio crítico de sus auras, tareas que uesempeñaron con lucimiento los señores UIL­macbo Roluán y Pombo en la. INTRODUCCIÓN y en la. NO'l'IClA. que preceden á la edición de las poesías de Gu­TIÉRREz GONZÁLEZ, hecba. en 1881. Es más modesto y más humilde nuestro intento, aun­que no tah'ez menos áruuo ni difícil. Querernos, con motivo de la edición aludida., exami­nar esta cuestión: "& Es permitido á alguno corregir las obras de un autor muerto t" Lft corrección tiene, ó debe tener, por oujeto, 6 casti­gm' el lenguaje, purgándolo de palabras poeo castizas 6 do frases poco gramaticales; 6 modificar las ideas, ya sea con el fin de darles la claridad que les falte, ya para lJacerlas . exactas y oportunas. , En cllalqnierft de estos casos, creemos quo se adulte-ran las auras del autor y que se da á las generaciones pre­sentes y futuras un liuro que pudiéramos llamar a.pócrifo, aunllue parezca y sea fuerte el vocaulo, En efecto, si el autor era descuiuado é incorrecto en el lenguaje, ,no se engaña al lelJtor a.1 darle una edieión atildada y pnra ~ Si el autol' expresaba sus ideas con frases oscuras ó ambiguas ¡, no se engaña igualmente al lector al presen­tarle aquéllas despojadas Je tales defectos y llenas de clft­rida¡ l y clonosnm Y Si las imágenes earecian en él ele exactituel y oportu­nidad, ~no se las depura al corregirlo y se le presenta a~i como modelo digno de ser imitado, discerniéndole una glo­ria acaso inmerecitla' y cuanuo rM correcciones no se compadecen con el 62 LA SIESTA genio y gusto del autor, cuando en vez de darles clari(lad y donosura al lenguaje, y belleza á las ideas, OScurecen y falsea~ uno y otras, asumen aquéllas un carácter de todo puuto lDaceptable. Así, pues, las correcciones que se hacen á un autor muerto, le quitan á éste su verdadera fisonomía y alteran y modlfica~ sus conceptos'y su lenguaje, haciéndolo llasar á la post~ndad, 6 con glonas que no le correspontlen) 6 con defectos que no le son imputn.bles. y ¡, hay derecho para esto '1 ¡, Se. podría aceptar que uu editor corrigiese las obras que pnultcara, aunque fueran de autores c(lnocidos y repu· tados ~ . .Si Núfiez de Arce se hn. quejn.do con razón de las muo tlla?lOneS hechas en las poesías suyn.s republicadas en esta capl~a.l, ¡,habría consentido, tolerado siquiera, no yá en que se hiCleran supresiones más 6 menos oportunas, sino r.orrec· Clones que desfiguraran sus magníficos Poemas sustitu· yendo en éstos frases ó pensamientos que no son 'de aquel gran poeta ~ y si n? hay dere<:ho para corregir, sin su anuencia, á un autor YIVO, ¿ podra reconocerse y aceptarse por alguno este derecho respecto de un autor muert,o yá V ¡, No es la tnmbn. sn.grada y el silencio de la muerte ininterrumpible ¡ lo Quién ti~ne derecho para profn.nar aqllélla y para t~rbar éste, ha!lleml0 halllar á los que han en lUudecido para slempre, 6 pomendo en sus labios palabras que no profirie· ron, y en su mente pensaluientos que no germinn.rou allí ~ Hemos hecho estas reflexiones, ponlue -nos ba ll"lillo ver que en la última edición de las poesías del vn.te antio· queñ.o, cuyo ,nombre sirve de epígrafe á este artículo, se han mtroduCldo numerosas correcciones. Éstas son otras tantas disimuladas y benévolas censu· ras. Ellas equivalen á decirle al gran poeta: "esta frase es incorrecta, este pensamien to oscuro, este verso cacofó· nico ó mal meditlo, esta sinalefa inaceptable, este hiato peca contra los preceptos tlol arte." y estamos seguros de 'lue él, al oír estas adyertencias, con la SUprem!L modestia que era la más bella de sus Clla· lidades, habría tomado la pluma, y,. buscando inspiración en su genio poderoso? habría corregido lo. versos que de tales defectos adoleCIeran, siu sentirse apenado por aqueo Ilas censuras. . Pero rota la lira del poeta, apagado para siempre su gema, las notas en aquélla moduladas, los cantos inspira· dos por éste, deben ser sagrados, y hay algo como una pro· fanación en alterar aquellos souillos y eu dar otra forma ó expresión á aquellas inspimciones. Si se nos dice que era incorrecto en el lenguaje y en la métrica, contestarémos cou el siguiente trozo, que toma· mas del Prólogo de las poesías de Pérez Bonalde : "lIfuchas de las faltas que se cometen son de todo pnnto involuntarias y no se debon á la iguorancia ni á la torpeza: no se arhierten en la obra pl'Opia y se ven ~n i
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La Siesta - Serie 1 N. 8

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La Siesta - Serie 1 N. 7

Por: | Fecha: 25/05/1886

REPl1BLIOA DE OOLOMBIA. --;;;;~~~';;;;;;'-~~;;;;-~-~';;;;;~-;8-;;·-'~~~T~'~ ;;;;~~ ;~- -----C~~-;'~'S~v;:- -----'1 E:'~d::t:'::=~:::;~-~~~::'- ~;'q -~:~~. ----~=--=-=-....:..:=--=-=:.....:.~-)..:.....:.~..:....:·----- I duría que aparentar, pábulo para la holgazanería inte. APOLOGÍA, ¡ lectual, ~i no es una manta con q~e cuure su falta de La indiferencia literaria es como una belada sobre, perso?ahdad y de mollera, En la bter:1:tura castel!ana, l fi I 1 " t áf d' que tIene altares levantados, hay multitud de falsIfica. as ores~ pero a apo ogla BIS em Ica es una. ven a so· ! ciones que nos da por oro nativo la dilicrencia de los bre los oJos, No pnede prosperar una hteratura cuando l' h d d fi' H b b 1 I d 1 la preocupación dirige la crítica, cuando el cariño 6 el, epx urna oresfí le o CIO, al y noám res en l e e enco 'de , "S d' 1 " arnaso espa o que no va en m s que e muy conOCI o r~speto aconseJnn el voto ,bterano, e proc~ e, SI, e ]tu. de Juan Lanas, Cuando uno mira al renedor de esos CIO está perturbado por Ideas aceptadas SIn cllldadoso 1ft t t b t't d' p' h 1I ' I 't d b examen, con un me o o a surd o, que conSl'S t e en man.!' anI da smd as q1u de an a t ea SI u lDS lfta n, 6n o ah a BInod ' Ia t ener l' Dmut ab l es 1o s mI' smos pareceres, aunque sp.a so· Ii so" e a y1 e ets en'cda nd o, 6 e pregud n a t c mo an po f I(r o bre cosas bien distintas, Cuando se ha encontrado bueno! VIVlf en a pos en a , c mo pue en ener aras y e l· el lI'b r o d e uu II't e rat o, se J' uzgan d e I' de'u tl' ca manera ,'gre'sdes esosti sac'de rdo1te s nulos',d SlD el pode"r creador, 1c on la todos los demás del mismo, bien que uo teugan igual I mITa a re UCI a a espacIO e uu ,aguJer~, SlD e surco mérito, Y si alcruna vez se halla defectuosa una obra i del pensamIento en el cereb~o~ DI la adlvlDaCl6n, del las otras del a~tor son iuexorablemente condeuadas: I futuro, que es lo que hace VIVir con las geueraclOnes No se separa lo bueno y lo malo, para que cada porción velllueras, y n6 como eX,trafíos, á,los que ya han m~erto, lleve el fallo que merezca; y de este modo los térmiuos Las descarna~as celebndades, sIn ,e~bargo, subsIsten: de apreciación sou absolutos docrmáticos creueralmen.! ha:)' ~ua espeCIe de pereza en el pubhco para mudar de te exóticos, 'o Y o Op1Dl6u, y se conteuta, ,eu su mayor par~e, con ser el eco A lo primero que se atiende es á la tradici6n de co~stant~ de ,los ,que dICron aute:5 el gnto; parece cou la fama, ya se juzgue á los muertos, ora se trate de los una obhoaclOn ~nnat~ de llevar .. delante I~ farsa" ~de. vivos, Tiene la especie humana una multitud de ideas más, lo coutrano sena, prov?car un~ lIdIa bullICIOsa, falsas consentidas, y en el arte abundan las celebridades porque cada nom bre mIttco ~Iene legloues de paladl1les, con jubilaci6n popular, de las cuales es cosa profana, q,ue hallan recur~os de autor~dad para probar sus adefe. pensar mal y decir mal. La genealogía literaria casi: SIOS, Es muy fácIl llenar ho]as de papel con cltas, pues siempre es invariable y sagrad!l'; el tiempo que ara ell b~ta ~ener ,unos ,p,esos desocupad,os y comp:ar un dIC. graDlto le da nueva frescura y Juventud á cosas pueriles i clOnan,o enClclopedlCo y la coleccl6n de clásICOS que se que debíau horrarse como inútiles de la memol'ia hu. 1 denomlDa de Rlvadeneyra, mana, Eu todas las antologías hay un acervo de paja al i Las obra.~ que se llaman monumentales ison leídas cual veneraulos clásicos y sus imitadores, como los Ecrip.1 abara con fervor 1 Dudamos que lo sean por el ma. cios que rendían culto á las cebollas, Se tiene á m:nos ,yor número de los escritores, El noventa por ciento de no hacer abluciones en esos raudales exhaustos, no pasar ! los que las en,salza,u, qui~ no las conocen, y no obstau. alguna vez en la vida con la frente inclinada bajo esos I te i cuánt~ hIp6,cnta unCl6n al hablar de todas ellas! arcos de festones marchitos, La erudición cuando no Homero slgue SIendo el padre del Arte para una prole teje con 6US madejas géneros nuevos, es c¿sa inútil y I que seguramente no ha leí?? siquiera la pesada tr~uc. empalagosa; es apenas un modo de echar raíces en lo cl6n de Hermosllla, Vlrglho, Dante, Tasso, AflOStO, pasado, como quien dice de vivir en silenciosa campa. Milton, .. hasta el insufrible Ercilla, constituyen un coro ñía con los muertos, De las excursiones á la literatura sagrado, pero uo oído por la mayoría de los que escriben los 9ue las hacen de veras, vuel,en cargados cou anti: sus pane9íricos" Porque algún au~or renombrado levanta guailas mohosas y grotescas, parecidas á las bujerias un monto n de tIerra, los que le sIguen pasan respetuo. que nuestros guaqueros encuentrau eu el fouuo de los sos como por delante de las Pirámides, Provoca tal pro. sepulcros de los inuios, Esos rancios hallazgos los pre. ceder reacciones apasion .. das, pero naturales, porque sentan después con un subido precio' les dau tarito fion una protesta contra el mon6tono estribillo, Por eso valor, cua~to fué, el t~abajo ,que les cost6 atraparlos en diría Julio V:allés, el diarista tumultuoso-qu,e e~ otro una oscundad hlst6nca, EXIgen del público uuena :na.' artículo se CIta-que Homero era una "bestIa vIeja," neda por su paciencia y su perseverancia, Y los que no se Buenos, magníficos son los conocimientos cuando se in. to?lBn el trabajo siquiera de hacer viajes á su costa, se vestiga ~on sabio criterio, por un procedimiento cientí. atIenen á la fama promulgada, observau la idolatría fico, 6 SI nos precede un guía de firme paso, UD explora. de 108 nombres, y les b3;Sta oírlos pronunciar para ha. dar que abarque ,grandes paisaje,s con su ojo ejercitado ; cerles una cortesía con aIre de meditaci6n y suficiencia, pero la aceptacIón de reputacIOnes por mera rutina CU,ando un erudito desentierra por ahí un fósil cual. ~s atributo de ~nteud!mientos an~micos, un desmayo qUIera y l? ~ete en un marco de lisonjas para presen. mtelectual 6, SI se qUIere, la osadla de los cretino~, tarlo al publtco, se alegra el monaguillo del piso bajo, En Colombia la apología es causa á mantener esta. aplaude con sus dos ma!10s, y en segui~a vive en su cionarias las letras, Habrá otros motivos, no lo pone. compañía como con un huesped muy conOCIdo de la casa, mos en duda. pero el aplanao ilimitado es uno muy 50 LA SIESTA I principal. En verdad que es útil felicitar al recién ve. sus vestiduras, por encontrarlas raídas y pasadas de mo· nido, porque eso dispone su ánimo á la permuta de da. La ciencia llama al arte, y el arte, dócil, le contesta cumplimientos. Los escritores pueden tapar su nulidad, con halagos. El verso ha de ser elocuente, la novela hu. si se esconden en una atmósfera ue benevolencia y de mana, la historia fiel, el artículo conceptuoso. La verdad respeto. Hacen carrera sin tropiezo cuando se inclinan prevalece; y hacia uonde quiera que se mire en las na. á uno y otro lado pam rendir genuflexiones á los cir. ! ciones civilizadas, se ball::t un cuadro sorprendente: es cUllstantes. Pero no se irá adelante, ciertamente. Quien : la augusta fábríc:!. que alzau los pensadores al padre sol logra sin trabajo ser saludado en sus apariciones, se ! de mañana. Aplaudid eso. cuida poco del valor intrínseco de lo que prodnce y ! gasta al cabo hampos en vez de la pLirpura que no se ! le exige. En ocasiones un camino errado se sigue, porque i aun sobre el fango caen las coronas que arroja el púo 1 blico. I ,i Por d6nde empieza la veneraci6n que condena· I mos 1 El medio social va por mucho; luégo la herencia de un nombre, las relaciones, la importancia política. I El que recibe la primera salva puede contar eon su tao bernáculo, con mayor razón si de vez en cuando quema algunos cohetes en loor de sus admiradores. Bien pron'l to estará formado el círculo, el concierto en que cada uno da recíprocamente notas de plácemes. La alabanza es estonces sonata gratúita; manojos de flores del cam., po, que nada cuesta botar por el suelo; pero música sin cadencia, flores de poco perfume, que se marchitan. I i Para qué progresad En su condiéí6n de ídolo estará I el literato seguro de sí mismo. Si logró que se le i llamara poeta, con alguna justicia, está autorizado para I hacer malos versos; si prosador, bien puede no darse i cuenta de lo que escribe; si novelista, le basta forjar i malas consejas, que nazcan con parálisis. Las dulces! palabras llegarán zalameras á sus oídos; la lisonja lo 1 mantendrá en un ambiente tibio de iglesia en que i arden muchos cirios. ! Parece imposible derribar las divinidades que con. ! sagra el favor literario. Por esta razón ellas crecen, si : lozanas, inútiles, como bs lujosas malezas en los terreo . nos fértileS. Escriben durante toda la vidfl., y cuando uno busca la almendra sustanciosa, no baIla en sus obras i sino trabajo perdido: b buella del cuerpo sobre un lecho bbndo; ning6n rastro del cincel que muerde la : piedra con dieute imborrable. La muerte de estos famo. ; sos da más resonancia á su nombre. Lo que no pasa de I ser una desgracia de familia aparece como un duelo po.. trio. Se deseara plantar al rededor de sus sepulcros I huertos de cipreses. Ya se habla de su fallecimiento I como de un infortunio universal, como de una ~esola'l ci6n de la época. Si fueron hombres, son abora lUmor. tales. Hay mucho que alabar con justicia en el mundo I literario; viven escritores meritorios que trabajan con. conocimiento del arte y con los ojos puestos en cumbres I resplandecientes. Ellos sean loados mientras alienten I por la verdad y por la belleza. Mas en nuestra Repú. i blica son bien pocos, relativamente, porque la condes.! cendencia de los lectores, la benignidad culpable, les I deja vagar ociosos en tareas ímprobas. Cuando se espe.¡ ra de los escritores colombianos que tomen parte en los grandes trabajos que ocupan la literatura Ulliversal, se les mira declinar á una época de antafio que se acerca bastante á la lamentable de las charadas y los logogl·ifos. Los asuntos escogidos por muchos de nuestros escritores han caído en Ulla hondura de la cual no ser~n le. vantados: todo el entusiasmo y el buen decir. no son suficientes para galvanizarlos. Así, pues, se alslan, en '1 cierto modo, del mundo. La literatura trata de mudar REOUERDOS DE COLEGIAL. -Visiones fueron de alma Boñadoro. Las divinas mujeres que canté, y de tus dulces labios perdón y alivio implora El réprobo ... 1 No escuchas' -Está servido el te. Aparte :-(Sudo de mOl'tal congoja 1 Sudorífico atroz 1 Cachifa cruel 1) Respóndeme ... Perdóname! -Doblemos esa hoja. -Ay 1 nó 1 Te juro y pruebo ... -¿ De este dulce, ó de aquél' -Dos meses yá. que mi dolor rebosa, Que despiadada me haces padecer I Que apuro un mal' de acíbar ... -Es agua muy sabrosa. -Si loco estuve ... -!Estuvo en Chapinero ayer' -(Que yo pudiera extrangularla ... ) Y Dola lile encargó mil saludes ... -¡,Para quiénl -(Allí la espina punza 1) Si tal ~neza eno.ja .... -.Enojarme l. .. Agradezco. {Le sienta el chma hlen' -Tanto 1 -Muy natural... -De todo goza. U no. loq 11 illa desata da es : Oon'emos en los llo.uos, el río la enalllora ... -(Rabia 1) Qué lindo valse 1 -BailasT -Yo? .. nó; después. -Será. el jueves ; ya es tarde y ... -1 Quiero ahol'a ! -1 Quieres algo por fin i -Está por ver. Ingrato ... ingrato ... 1 ingrato! -1 Músioa deliciosa! A compás dilo ... dilo 1 -1 Qué modo de coger! -¿Muy estrecho 1 -No mucho ... ; es que me ahoga. Y me pierdo y ... Cuidado 1 Si alguien ve ... -El de las paces ... uno I -¿ No mlts versos á Dola' -Nunca!. .. -Basta! Sentémonos ... Me ha dado no sé qué. JORGE Isucs. ,. ' POEMA 'i l\[I ,UlJGO .l. lf'. 'P., E~ ~ llt'C"mB'l'K DZ BU UBKAl(O 3. K. K1tJ~ .... T .... M¿.Yol. La brisa llora en los bosques, Los an-oyos en la Ol·illa, De la paloma senoilla Al blando y trillte arrullar. LA SIESTA Suspira la blanoa luna Al alzarse tras el monte, y el 801 llora su horizonte Al hnndirse entre la mar. Yo suspiré cuando al verte, Luna plateada y hermosa, Ante tu faz temblorosa Un voto de amor lancé. y lloré del soll'8diante Viendo la luz apagada. Qué qneda de esa lnz f Nada! El sol do está t Ya se fué! MedeIHn. C. A. EOH1:VERRI. I entrometerse, eso sí, con la religi6n cat6lica, c?n el O~. bierno, con la moral, con los empl.eados, la v.lda y mI. I lagros de las gentes, y en general, SlD tratar runguno de I aquellos puntos escabrosos y horrendos q~e Beaumar. chais enumera y que Larra puso como eplgrafe á todas sus obras. . C b Comparecen, en verdad, los escntores ~e '!- a, ocupados los unos en serios y profundos estudIOS cien. tíficos, gozando de mer~c!da fama, herma~ados con l~s autoridades, y aun reCIbIendo condec~r~clones hono!l. ficas de manos de Gobiernos y ExpOSICiones extranJe. I ros, lo que prueba mucho mérito científico, y.del Oo· I bierno español, lo que prueba á más de eso, qUl.zá, que los agraciados son gente bien pensa,nt, como dIcen los ; franceses; y los otros, 6 no co~p~recen por estar en la --.... -- ! cárcel ~ ó comparecen en per16dlcoS con nomb~es de EL LIBRO DEL SEÑOR MERCRÁN. 1 repue~to para haoer frente á las sucesivas ,~uspensl~nes ; ¡CONTINUACIÓN) . " El Triunfo" de hoy será "El Trunco de ma;D8Da, La Habana intelectual, ",vista desde los Andes, y "El País" se tornará en " El Paisaje" á la pr~mera llama el estudio con que termina su libro el señor Mer. condena. Como eso de basar la suerte de las naCIOnes, chán, y aunque sea el en que menos esfuerzo literario se que son eternas, en la vida de un hombre, q~e es de nota, es uno de los que más han llama~o nuestra aten. suyo tan efímera, no deja de ~resentar g,~aves lDc~f1ve: ci6n, por el asunto sobre que versa. El hIJO de la .Gr.ande nientes, sucedi6 (el ~aso es c~noso ~ que El País fue Antilla se esmera en hacernos conocer el mOVlmlento condenado á suspensión de vemte dlas por haber ~nun. científico y literario de su patria hasta en los más mi. ciado la enfermedad del señor Alfonso de ~orbón, el nuciosos detalles; esmero laudable que nos pone en es. difunto Rey de España; "enfermedad tan Cierta, qu.e tado de juzaar aproximadamente de la cultura cubana. ocasionó la muerte del joven monarca." Bien convenCl. Si se exceptúa un trabajo análogo del señor ~osé Joa. do estará hoy el funcionario que impuso la pena, de lo quín Borda, publicado tiempo há, puede decuse que infructuosa que fué sn severidad, tant~ más c~anto el en Colombia nada se había dado á luz sobre este tema. Gobierno de su patria va ahora por mejor camlDO que Conocemos, eso sí, á la mayO« parte de los poe.tas cuba. en los días de Pida!' .. nos, pero este conocimiento ~os.lo ha prop?rclOnado la Este Ministro cesante quiso echar ~ tierra la I!lS• voluntaria 6 forzada expatnaclón de casI todos ellos. trucción pública, una de las fuentes más VIVas de la Vl.da El señor Borda nos hizo notar la prodigiosa vena poé. intelectual en todas partes, y que estaba (y está á DIOS tica de los hijos de Cuba y nos dió muestras de ~ás de gracias) haciendo grandes progresos en C,:ba. Con pro. treinta nombres, casi todos notables; pero han SIdo los funda satisfacci6n puede mostrar un espano!, aquí 6 en periódicos redactados por cubanos, en Nueva Yor,k y cualquiera parte, es:e tr~zo.dellibro que comentamos: Centro América, los que más han contribuído á popu. "La instrucClon pubhca ha tomado pa~ en la larizar entre nosotros á Zenea, J. J. Palma, Milanés, agitación intelectual; el último. Plan de estudIOS, aun. Fornaris, Juan l. de Armas, &: &: que defectuoso, supera al antenor; per? tememos una Esa falta de conocimientos en la materia y el modo reacción si se aplica á Cuba, como no dejará de suc~der, como hemos adquirido los pocos que tenemos, es lo que el Real Decreto de Agosto último, obra del señor PIda!. contribuye más á que se lea con gusto y avidez el capí. Se han abierto tres Institutos más de segunda enseñan. tulo final de los Estudios G?'íticos. Puesto que nada sao za Y SE HA DECLARADO OBLIGATORIA Y GRATÚITA LA hemos de cómo andan las cienCIas y las artes en aquella pilMARlA. La Universidad, entre otraJ! reformas, h.a colonia española, y los escritores y poetas cubanos nos. recibido la de que sus cátedras se provean por OpOSI. envían del extran,jero sus producciones, casi sie~pr~ ! ción, sistema que está dando excelentes resultados." impregnadas de odIO contra el Gobierno de la metropoh . Como se ve la medalla tiene un re\'erso altamente y de compasi6n por la .tielTa natal esclavizada, la Ha. , honroso para el ~égímen que impera en la I sla. Se como bana y demás pobl~01ones de la Isla deben de estar, á , prende que el Gobierno español hace cuanto le es d~d?, estas horas, como Santa Fe de Bo~otá QlItes de 1810 : . en todo orden de hechos, para mantener ~l domlDlO será aqu,ella oscundad d,e 110 ver á sIete sobre un burro, , político en su colonia; Esp&ña no qUl.ere dejar escapar nos deClamos. Concurna en gran manera á mantener. i por niDgím motivo la prenda más valIOsa .que le queda nos ~n este error, la mala y mereCIda fama q.ue el Go . . en 811 guardajoyas de rei.na en decadenC1~; y e.n esto blerno pemnsular ha sabIdo captarse, de enemIgo de las ! ejercita un derecho legítlI~o. Pero al ~mo tIempo luces, desd~ e~ sebo ba.qta el pe~r61eo, desde el A B C ¡ quiere mejorar en lo material y en lo lDtelec~ual !a. hll;sta el Qu~~ ~!!notu:n q~e persIgue tenaz~ente la foro I tierra cubana y la raza que la puebla. Esta antlDoml& mlda~le y multlple CIenCIa moderna. El se~or Mercbán ¡la resolvería de una plumada Pi y Margall, el c~nt?na. nos IDforma. á este. res~ecto de un modo SI no comple. lista traductor de las Oontradicciones Econom~ca8. tamente .sa.tI~factono, SI capaz de hacernos mod!1icar I Pero mientras una solución radical llega, como habrá nuestro JUICIO desconsolador. Ya los cubanos cnolloa . __ pueden tener y tienen periódicos, en los cuales debaten I • El señor MereMn cita la "Gaceta. Universal" de Madrid, con acaloramiento altas y trascendelJtales cuestiones' que decía. eu Diciembre de 1~85 •• to: .. Desde.que gobie"!l8 el científicas' pueden discutir en literatura y decirse laij I General Fajardo, raro es el penódlco q!'e no ha SIdo denunCiado, verdades d'e l barquero unos á otros y aun á los autores I. ype hriaoyd icstuams pdlei etnoddoas cloans doenpainsi oenne "l a locsa rcmel' s,y acfaislitaildlooss dale plaa rItsidlao, de Ultramar. Todo esto y mucho más pueden hacer, BID I cono.nador, allla.mado p..md. integr\.ta. ... 52 LA SIESTA de llegar, justo es decir bien de quien lo merece en aque·1 ciende por los limbitos del mundo, Las cuestiones en 110 en que lo merece. que se ejercitan allá las facultades intelectuales son de Aunque las comparaciones son odiosas, no puede I las que interesan íntimamente ála especie humana. Con uno menos de acordarse li cada paso de lo de su país, ! raz6n hace notar el señor Merchán lo desmedrada que leyendo lo que nos dic~ el señor MercMn del suyo,! se halla, la filología en Cuba, y lo de capa caída que van Nosotros no tenemos silla muy poco que presentar, en 1 los clásIcos españoles. Sin desconocer la importancia el ramo científico, alIado de lo que no~ se~ala nuestro ¡ del estudio de la ciencia del lenguaje á lo Tracy, á lo autor, La flora y la fauna cubanas, las CIenCIas antropo. i Max Müller, y aun la relativa utilidad del menudeo de 16gicas, los sist~mas, métodos, y teorías que la filosofía i esos conocimientos, no puede negarse que hombres no. moderna aeon,s6Ja y pr~ctlca, tIenen en ,la Habana maes. I tables de nuestro país pierden, un tiempo precioso en tros y sectanos entUSIastas, qne son CItados y leídos en! andar á caza de gazapos, pudIendo eazar leones. Que el extranjero, y que debaten con libertad y suficiencia I Dozy se trasnoche y haga trasnochar á otros averiguan­las más importantes cuestiones: el positivismo de Littré, ! do de d6nde viene Ia voz cazcorvo, enhorabuena: el evolucionismo de Spencer, el darwinismo, el idealis. ¡ pertenece él á una civilízacion completa que pone en mo, el catolicismo, &:, tienen allí sus campeones y se ¡ sus manos todos los progresos de la humanidad y le dan lides reñidas, sin que se acabe el mundo ni se des, ¡ da campo para solazarse en esa clase de estudios, En perece siquiera el Le6n clásico de Iberia. "La toleran. '1 nuestras nacientes repúblicas hay ramas del saber más cia es ejemplar, Arturo de la Rosa hace un panegírico útíles, de resultados más fecundos, en que saciar el apeo de Balmes, y Varona le contesta que las doctrinas del! tito del alma. i Cuá.ntos de nuestros compatriotas DO fil6sofo catalán son funestas para la juventud, González I malgastan su tiempo y sus bellas facultades en baga.. Mesa hace intervenir á Dios en el castigo de la ciudad J telas ! Nos recuerda esta pasi6n por estudios secunda. de Pompeya j Fomaris recpaza la intervenci6n, fundán. ! rios, el papel de Di6genes durante el sitio de Corintio. dose en que había entonces y ha habido después ciuda. i Mientras los guerreros se afanaban en toda suerte de des más corrompidas; Monteros dice que el alma DO es ¡labores propias para. la defensa de la ciudad, Di6genes sino la mayor perfecci6n inherente á ciertos organismos j I se sali6 de ella á los collados de la CraDia, en donde se el señor Rafael de Cárdenas y Cárdenas, poeta ciego I ocup6 solamente en hacer rodar su tonel al valle y vol. hace yá muchos afios, se le opone, y dice que s610 reco. i verlo á subir á la colina, por tomar algún oficio ante Doce por verdadera la religi6n de nuestros abuelos; y 1 aquel pueblo efervescente y belicoso, Y no se crea que Benjamín Céspedes lo apoya como paladín esforzado de ¡los cubanos han ahandonado del todo los estudios clási. las doctrinas bíblicas." ! cos j aun en eso nos rivalizan en sus ratos perdidos. El ¡ Qué hay, qué ha habido eDtre nosotros de todo ¡ señor Merchán nos da á c®ocer UDa versión de la Enei­esto 1 Nada, 6 muy poco. Podríamos citar varios hom- i <.la hecha por el señor Antonio Guiteras, que sale á dis. bres eminentes en ciencias, que han escrito algo: 'vezga, i putarle la palma á la tan celebrada del sefior M, A. Vargas, TriaDlI, Posada Arango, Zerda y otros tantos; i Caro. Para decir verdad, ni el trozo de verso que copia pero es la verdad que en cuanto esos señores han escri. 1 el señor Merchán Di las octavas reales del señor Caro to no hay nada que revele su independencia de ideas, '1 son para leerse por los aficionados ~ la P?esía: eso hace el sistema filos6fico á que pertenecen. Cualqu~era de, dorm~r al ~Ismo Argos. ,Es materJJ1, f6sIl para los que esas obras puede recibir la aprobacI6n de la Cuna ecle. '1 estudIan foslles, En los dlchos sangnentos de N apole6n siástica é imprimirse en Turquía, En Política, en Filo. , y Jules Vallés contra las Ilíadas y Eneidas hay mucho soña, y lo que llaman Humanidades, sí tenemos matalo. 1I que no ~s, falso ni descabellad~, Del señor Varon,a nos taje suficiente para dar que hacer á un Omar que resu· , da el cntlCo cubano un!1 alta ldea ~n todo sentIdo, y citara, Pe~o en estos mi~mo~ ramos~ exceptuando á muy 1 como traductor del gnego puede Juzgarse por esta pocos escntores de conCIenCIa, podna hacerse aut? ?~ fe i bella _poesía: con el resto, sin incurrir e~ pe~a alguna ant~ la clvlllza. i PENSAMIENTO DEL SOFISTA PRÓDICO ci6n, i Cuá.nta hojarasc~ hls,t6nca, cuá~t!1 paJ~ novelesca, 1 cuánta embrolla constltUClOnal-admIDlstratlva, cuánto ¡ Al Dios que la ."Iud vuelve á las almas, "fárraO'o moralesco," cuánta morra1 1 a po étI' Ca,I i Que' ¡I Un edicuDloe aplizeadraodn teensttri em poanliom, a. flujo d~ escribir disparates y perorar insulseces ! Y luégo 1 Agamede y Trofonio, Duestros cuerpos coleoO'iados i d6n~e están? El A, ten ea, 1 y así rOlíaron en 11> nueva anrora: - lId dI' Hijo de Zeu8 fecundo, que fund6 el sefior Soffia, no da sena a ~una ,e VI a j al Apolo vencedor, d .. no9 ahora Academia, si en algo se ocupa, el púbhco lo IgnOra. j la El ?ien mayor deJ mundo," Logia mas6nica conserva su inc6anito y tiembla por sus AcogIÓ el DIOS la ,ofrenda y el empello, , ,o S E b .. y del .. trIO á la puerta mIembros amenazados de mOrIr como an ste an, I Bajó Bobre ellos el tranqnllo sueño y la Sociedad de Medicina (que há poco elogiamos). oye, De que no se despierta, en sesi6n solemne, un ~iscurso sobre .. :las alcantanllas! Resumiendo: La Habana intelectual nos enseña La fuerza expanslva de los sabIOS cubanos tras. muchas cosas que ignorábamos completamente, y DOS hace formar bueno. idea, en parte, del Gobierno de Cuba . • En Ouba, como en todas parte., Jos sentimientos religio,os Los hijos de aquella" perla del maf Caribe" estu. adrerla higoamn bmreó' . dpeurroa dienrfatmuídenoste peonr ella caotrmazóósnfe rdae qluae m loUsJ erro dqeuae, enna deal dl' a n e0 0 libertad los pr,o blemas científicos más es-favorable ai miaticismo, crecen Y alcanzan JI' eftore.~ancia sin pinosos, y si no DOS ave~t!,JaD, trunpoco se quedan atrás, demasiadas espinas de esempuJos: A,í, vemos que en ~lclembre de y nada tienen que envldlamos, excepto la Independen. 1885 concurrier?n much,'" familia, al act~ hterano con qU,ebse I cia La mUJ'er en Cuba está á una altura digna del si-inaugur6 la Logu\ mas6nica Plus ultra, y va.rlas J6venes contri u· . .'. . ., 1"' yeron ti BU lucimiento, recitando poe,ías, ,Ademós, .. ai.tí,endo no J glo, La lnstrucCl6n públ!ca, obhg~tona '! grll;túlta., rIega ya como e.pectadoras, sino como contend,en!e., ó. reumonea,en y regará con mano pr6dlga sus bIenes lDeshmables en q~,,: a~ (labatían lo, problemas filosóficos m .... rdno., h~ soh¡to aquella regi6n. Siendo como es uno de )08 pedazos de cllVldine en grupos de ortodoxas y hbr~penaadoral ... - .... unen.u.. " LA SIESTA 53 . . ás . It' d s su porvenir será. I risa burlesca, produoto de una baja y solapada emulación? tler~ ame!lc~n.a m ; ~ICOS y c~ Iva o i' n' si acatada en .\ Pero después me dije (debilidad pedantesoa que Dios me esplendido; SI lIbre e lDdependiente! b.e , b' está castigando): puesto que este amigo me hace tal pro­sus derechos como verdadera proVIncia espafiola, len, puesta ¿ quién quitB que mis artículos no vengan á ser un aunl\ue menos bi~n; pero .en todo caso, nosotros no.s d~s·l' tesoro '? cubnmos c?n rO~llla ~n tierra ante la Estre}la: solitaria. , Llamo respetuosamente la atención de 10B soñores En revoluC\6n, dice VICtor Hu~o, todo mOVImiento hace J Jueoes hacia un hecho que, aunque parezca impertinente avanzar. y tal es la excelenCIa de la libertad y de la I en esta actuación, vendrá ti ser de gmnde importancia para verdad, que todo lo que se hace por ellas 6 contra ellas, ! comprobar el derecho que me asiste, como también la res-contribuye igualmente á. su triunfo y esplendor. ponsabilidad legal y moral que pesa sobre el demandado; (ContinUllftt). es ti saber: en aquella época me hallaba en pleno estado de insolvencia y, como suele decirse, sin un garbanzo que echar ti la olla, á causa de que, con motivo de un cambio .... ALFONSO XII. {EN E.L ALlJUM DE L.l. If&&ORA OÓLOQA.N}. Ouando niño 1l0l'aba en el destierro Proscrito de su rango y BU Nación, No le lancé jamás un vituperio, Nunoa, cobarde, le insultó mi voz. Luégo, cuando propicia la fortuna Le alzó de San Fernando hasta el dosel, Virgen de adulaoión, mi lengua muda Jamás en su alabanza desaté. Pero hoy, conmovido ante su féretro, Que anubla de la España el porvenir, Me descubro y le digo con respeto: " Fuiste gloria y honor de tu país." Rogotá, Febrero de 1886. TEODORO v ALENZUlILA. ..... DEMANDA I p01ítioo-que entre nosotros son tan comunes-el dia menos pensado perdí mi empleo y quedé sin ouartillo y sin espe­ranza de volver á verlo. Algunas fincas de mi esposa y mis mejores libros cayeron en el abismo del empeño, sin que esto sirviese mas que para dar - como la gota última de aceite-un resto de vida á nuestra incorregible escasez. Ahí está Valentín Tejada, quien me sacaba de apuros, va­liéndose de ellos parB apurarme mlÍs. Entro de nuevo en el fondo de mi demanda. Y sea dioho de paso, he hecho la observación de que el hambre jumentiza al cI·istiano. (5) Y si no, ¿ por qué no sentarme á desenmarañar uno de tantos enredos oomo había en mi mollera? Pues, señores Jueces, no es oreíble, pero me ol­vidé de la propuesta que me hizo aquel generoso Redactor. Púseme un día ti ver correr el agua del caño en uua de las calles reales, pensando en la necesidad que me aquejaba, como el amante piensa en el último desdén, y acertó ti llegar el citado señor Buitrago á sacarme de esa postración en que me hallaba . -David, no se jubile, me dijo extendiéndome la mano. ¿ Qué ha pensado de aquello? Intentada por el escritor David I 4lias el Fisgón) contra el id. don -Nada, le contesté; pues á la verdad no había vuelto Filem6n Buitrago, por.uma de peloa, ooatos, ooatas. dafio8 á ocuparme en tal asunto. y perjuicio.. -Vaya, me dijo como para samU'me de vacilaciones lIo!o1" Redad,,,, d." La ai,at¡'·, J,,,,, "mbrad .. Id hoc" J. p, .... le d .... da. y concluir el negocio; ¿ quiere diez pesos ($ 10) por cada Yo, David, escritor ya carroñoso, (1) de edad semi- artículo? secular, vecino de esta ciudad de los milagros (2) y resi- Cuatro por diez, cuarenta, pensé; siendo de ad vertir dente en ella, ex-viudo, ante ustedes demando formalmente, que es la única vez que no me equivoco en mis cuentas. en ·mi propio nombre, al señor don Filemón Buitrago, na- -Corriente, le dije, y ,¡ poco nos despedimos. tural, vecino de y residente en la ciuda~ de Bogotá, (3) hoy Cualquiem dirá que me fuí ,¡ poner manos ti la obra; capital del Distrito Federal, por suma de pesos, sus inte- nada de eso; volví ,¡ olvidarme oomo de la primera reses, costos, daños, perjuioios y oostas de la oob1'llnza, y camisa. El reoto criterio grital·ti seguramente: pues que en tal virtud, con el respeto debido, expongo: vaya á quejarse al Mono de la pila. (6) Pero nó, señores, PRIMERO. En el año de mil ochocientos ochellta, y pido que se tenga en cuenta lo que he afirmado por propia siendo Redaotor en jefe del periódico literario denominado experiencia, y es que el hambre lo vuelve á uno jumen­" El Zipa" el señor don Filemón Buitrago, en ooasión de to, (7) fuera de la crisma. estar sentados á una mess. del comedor del Gran Hotel de Pero la necesidad creoía, y nosotros estábamos /lellos esa ciudad, departiendo en sabrosa plátioa, me dijo el di- de hambre, como decía mi esposa que estaban los niños. cho señor Buitrago que por culÍnto le haría, semanalmente, Esta plenitud tan negativa me hizo despeltar un día, tÍ las un artículo de costumbres para el periódico mencionado seis de la mañana, en In oongoja más grande. Hoy qué ,yá. Es de advertir, señores Jueces, con toda la ingenuidad haré J Qué empeñaré para conseguir algo! algo J Ta, ta, del caso, qua aquel tiro, disparado á quema-ropa, me hizo me dije, salltiguándome un bostezo. Un artíoulo, y me ha­enrojecer la cara de emoción y saltar el corazón de 01'- bré salvado J gullo, oomo quien dice: me metió.los granos de la pólvora De la cama á la mesa de escritorio no había sino un en la cara y los tacos en el corazón. ¡Cómo! me dije inte- paso, y como no tenía papel, desgarró un libro de cuentas riormente: ¿ aoaso mis mal pergeñados artículos habrán que, como mi capital, todavía se hallaba en blanco; y como de tener valor alguna vez? La propiedad literaria, la más hizo Pinzón Rico para esoribir una bella poesía-que así lo legítima, la más noble, y aoaso la más pura, (4) valdrá en- acostumbra - que debía recitar media hora después eu el tre nosotros algo más que un elogio limosnero, que la aon- Ateneo, lavé varios tintel'os, restos de ouando era escritor en .'loctividad, y me fuí detnls de lo que me ocurrió, COlllO (1) Véase ti Florentino Vezga. Reforma de la Con,tituci6,. a. qUIen caza liebre en tupido matorral. Zigzag, (8) salto RionegTo. (2) CHIQUINQumI., tierra pantano,a. Duqnesne, Uricoeche&, José Vicente Uribe. Estudios sobro .1 idi"ma chibcha y otras plantllB mediciDal ••. (3) Vé .... ti Liborío Zerd&. Tra.tado sobre El Dorado,cri.talo. g'4f/o. do lo. p.eadamita. y otro. ,aquír"".e •. (4) GASPAR NtJlhlz DE AnCE. Poema 3,004, folio ,o,020 de 1 .. Beoo.p;1cIGi6Il d'l'0ef<¡f pminrula.e •. (5) ROB. WATSON. Hi.tory of hungry. Viena, 1576. (6) JOMÉ SEGUNDO PENA. T."'p'<8 ,,,ido, .. ,,,. J. M. Qur.TANO OTERO. De monlun-etltrel 8tature 6t res altera. Leizig. 184.0. (7) J. REUTER. Der Hunger ,,"a d.,. E •• l. . (8) Conaúltes. ti M. MERClÚll. L .. notlveauz évrnement. el. la e,ld. 54 LA SIESTA Oaq uIIí , aRl lá,1 llené varios pliegos, y á las ocho estuve en 1~- ~n compam-,a . d 9 a 1~ noB amigos, entre los cuales recuerdo a e ea con mi tesoro en el bolsillo; y, qué casuali- a Juan de DlO~ U::lbe, José Angel Porras, Antonio José dad I al voltear hacia abajo, me hallé tan de manos á Restrepo, Juho Anez, Aureliano González T. Adolfo Si­booa oon el señor Redactor, que aínas nos destrompamos. oal'd P. y otros á quienes no cito por haber m'uerto tales -Trajo, David? fué su saludo. J 'M 1 ' -Sí, le contesté, dándole mis borradores. como. ose anue Lleras, José María Quijano O. y Uan-delano Obeso, se. me acercó alguien y, con la confianza -Bueno, me dijo, con aire de satisfacción. Venga le de nn antiguo amigo, me puso en el hombro una mano coruo doy sNu dinero. 1a d e M a 1c o, según la sentí de pesada, y me dijo: os dirigimos ,¡ un almacén donde él tenía sus fondos; . -;;-Es usted, oaballero, el señol' que colabora en "El pero ~lgo desfondada estaría la caja, pues no hubo más Zlpa y que firma David? que ?lllCO pesos ($ 5), los que me dió, diciéndome que in- -Sí señor, y un servidor de usted, le contesté. 1m edla_tamenJ te después me daría los otros ¡:inco. Suplico'¡ - D e suer te que es e 1 autor de un artículo llamado os senoros ueces tengan en cuenta esas palabnls su bra- "El billar de Casiano?" yadas. -Sí señor. . Corrí para mi casa más contento que muohacho'¡ .. -Pues entonces usted me da ahora mismo una expli-qUIen le dan las pascuas, y le dí á mi esposa mis cinco pe- caClOn por haberme puesto en ridículo miserablemente en s?s. Todos los rostros se serenaron, las operaciones culina- tal escrito. nas, un tanto endurecidas por falta de trabajo, se suaviza- -Yo' Jamás lo había visto ,¡ usted I ron, y hasta el perro movió la cola, que es el rostro de los -No? Eh! Es usted un cobarde misemble si no se perros, pues con ella somíen ó llomn, según la posición bate conmigo ahora mismo, ya que se niega á darme una que le den. pú blica satisfacción. Días después fuí llamado á desempeñar nuevamente -Yo no estoy al·ma~o. Nombre usted sus segundos, un empleo en una de las Secretarías de Estado, y como los yo nombraré entre los senores los míos y mañana nos ha. cinco pesos aquéllos jamás me fueron entreO'ados el tirémos. ' entusiasmo literario fuá decayendo en la misma propo;ción No ac~baba d~ decir la última palabra, cuando el en que los recursos fueron alzando. Y sea éste el SEGUNDO ho~bre saco un, revolver. Al ver esto mis amigos, se inter­PUNTO que sirva de cuerpo de demanda. pUSIeron, ,pero el, por sobre todos, pum I disparó, y yo caí Para probaros que mi artículo sí valía los diez pesos para atraso Tmte de aSll'me de la mesa en la caída pero ($ 10), de cuya suma se me deben cinco ($ 5), os presenta. me llevé el mantel, y b~tellas, botellones, platos, l.[mpa­ré en parte de prueba el hecho siguiente: días después de ras, flo,reros, copas, manJares y cuanto allí había cayó so­publicado mi escrito, formaban corro IOR señores doctor bre mI .... José Joaquín Ortiz, Manuel Pombo, Ricardo Silva y mi Cuando desperté, estaba tendido en una cama del demandado señor Buitrago; esto pasaba frente á la pnel'ta mi~~o hotel, cuasi desnudo, y vi que mis amigos y algunos del almacén del citado señor Pombo. Hablaban precisa. medICos buscaban con afan la herida, que por fortuna mente de asuntos literarios, que entre tales gentes aquello no hallaron, pues cuando sonó el tiro hice una promesa es bocado deleitoso, cuando acerté á llegar para saludar á que aun ~stoy cumJ'liend?, que si no hubiera sido por eso: tan estimados amigos. hoo¡' estana en el Tart~ro. o en el negro Cosito, por no deoir No tardó en decirme el señor doctor Ortiz; m tnfef'os, pagando mIS Imprudencias de escritor inCauto y -Leí su artíClüo "El billar de Casiano," publicado en confiado. Y es la anterior circunstancia la que forma el "El Zipa ", y le confieso en verdad que es el O"~I.\S RE- CUARTO l'UNTO de la demanda. nONDO y GRACIOSO de los que IIsted ha ese?'l·lo. ¡, Quién le Fácil es comprender, y de las leyes hermenéuticas se inspiró ese asunto' desprende, que Sl yo bubiera tenido revólver aquella no- -El hambre, le contesté, y volví á mirar l' don File- che, el hombre no se babría atrevido á disparar sobre mí, món, por si la sátira podía ablandarlo. pues yo le habría madrugado con mi disparo para conte- -Cómo es eso~ preguntaron los dem.ís. nerlo, y acaso para toda su perra ,ida. Este su·to, almas Entonces el misillo señor Buitrago refirió lo 'l11e había guapo que haya tenido en mi existeucia tan Ilena ue peli­pasado, pero callando maliciosaruente la eutollces ~'a más gros, me causó lesión de por vida, pues cuando "eo la boca justa deuda de los cinco pesos ($ 5). No sulamente fué de una .arma de fl:ego me da tal atuclue epiléptico, que me unánime la opinión de los demás peritos en In matcria de veo caSl muerto, CIrcunstancia que ha t1 uncado mi brillau­que se trataba, sino que el referido decano de nuestros te carrera de las arlllas, y esto, cusudo ya casi iba á ser hombres de letras, señor doctor Ortiz, lo reprodujo en 811 . General con decretada acción distinguida do yalor, pues periódico "La Caridad," tan genal'almante conocido. ¿ Se ¡ tenía firme propósito da metel'le los lUonos al primero 'lue necesita de uua prueba m,(s para valorar mi artículo'? i saliem c01'l'iendo en la próximo. revolución. Es claro que nó, señores Jueces. De lo expuesto, pues, señores Jueces, y concretándo· Entro en la exposición de Un nuevo incidente, y sea me, fijo el interés de mi demanda en riento veintiun mil el TERCER PUNTO de esta demanda. seiscientos veintiseis pesos sesenta centavos, 8sí: Como mi demandado el señor Buitrago \Jle daba es- Deuda comprobada, por oinco pesos, mitad del "alor peranzas de pagarme, pues nunca negó la deuda. destiné de uu artículo llamado "El billar de Casiano." G-OO esa suma para comprar unas garantías ¡ndividuIJles, ó sea I~tereses deve~gados en el térmiuo de un revólvf\r de una fábrica norteamericana llamada nsí, ocho anos, nI 2 por Clento mensual...... ......... 0-60 pues no faltó quien me dijera quo un sugeto se creía e~ Valor del susto que me metió el de la ten· blanco de la burla en el yo. mencionado artículo, <¡uiJ' tll~iva ~e asesinato, y valuado á precio mucho andaba buscándome para introduoirme una bala en el m~~ balO ~e lo que se pagan en el mercado cuerpo, y que había jurado á dos cruces (9) y mordido JOlhtar, mIl pesos........................... ......... 1,000-00 tierra asegurando que por sobre todo el mundo habría de .Valor de la cuen~a pasada por Alvarez y cttmplir su prop6sito. Maneta, entonces duenos del Gmn Hotel, por Pues dicho y hecho: á renglón seguido, y hallándo- 1~8 floreros de porcelana, bot~ll.ones, copas, co­me en el mismo citado llotel rodeando una mesa de cena, pItas, vasos, platos y salseros (slendo de adver- (9) C. CANTÚ. Utl toZ..iaotio ... : taolo peotoro 01 coronru. Pasan •••••••••••• $ 1,014-60 LA SIEéTA 55 Vienen ............... $ 1,014-60 I EL MUNDO BOGOTANO. ti .. que, pOl' consideraciones ti mí, Marieta ['j. e. I l\Iuchas veces hemos pensado que el título de estas p. d.] rebajó el valor del agua del chorro de Padilla qne había eu los botellones, y el de las fiores de los l'amilletes que había comprado doude ensiano), setenta pesos .................... . Por los ga~tos hechos en el viaje á cum­plir la promesa, que auu no he torminado, qui. nientos pesos ....................................... .. ,alar de las misas, salves, ceras, músicos, cantores, y el de varias docenas de cohetes de cuatro truenos y Ittces de colores ................ .. Pagado por el cuadro en que está pintado el milagro con el retrato del baudido en el I crónicas no se ajusta precisamente á los límites que marca i su estricto sentiuo literal. Pero se nos dispensará que, en I ocasiones, nos salgamos fuem de las fronteras de lo local, 70-00! en vista de los escasos asuntos que la vida de la ciudad i of"ece para coordinar una revista, y, también, en atención á qlle Bogotá es el centro á llonde llegan los hechos culmi· 600- 00 nantes ue toda In, República para pasar por el crisol de la crítica inteligente lle sus habitantes y volver luégo, como los circulos de uua onlla, uiln,tallos por la exageraci6n, el 12-00 entusiasmo ó las pasiones, á rizar la superficie de nuestro inmenso territorio. acto de cuasi asesinarme, el mío, el de mis La razón fle estn, preeminencia es obvia. Todo lo que descuella en el país, ora sea en la escala intelectual 6 en cOUlpañeros y el de la bala perdida ............. .. Y, por último, valor de la pensión que oomo General en uso de Letras de retü'o hu-biera devengado en oincuenta años más que pienso vivir (si Dios quiere), .. razón de dos-cientos pesos mensuales, siendo de advertir 30-00 la social, ora en la de la fortun!!. 6 en la de la desgracia, se aglomera eu el recinto vasto de la ciudad, para alimen· tar su villa, tan llena de eucantos en su existencia intima, pero tan poco ostensible y atrayente en sus manifestaciones exteriores. No tiene Bogotá caminos fáciles y baratos que la pongan en contacto inmediato con el mundo civilizado; empero, eso no obsta para que en sus calles se crucen figu. rines acabados de desempacar, que saltan de entre el fardo que rebajo los intereses, ciento veinte mil pesos 120,000-00 Total.. ......................... $ 121,626-60 como lDuñecos ya vestidos, trasplautados con todo el es-mero de un cargamento fragile, cerrado en el boulevard y abierto en el barro del came1l6n'; ni damas elegantes, que copian al pie de la letra los modelos de "La Parisiense," ni ayas de cofia y puff; ni bonnes normandas, alsacianas 6 suizas, tan emperejiladas en su traje, tan blancas de cara, tan rubias de pelo y tan extranjeras de lengua, que los pobres bebés del país, quedados en poder de una tía rega· ñona, mientras los papás viajan por Europa, las confunden con su propia madre, vuelta al hogar tan trabada de habla, tan revolucionaua de ideas, tan variada de ropa y tan abierta en ' mane.ras como la misma bom16 que los lleva ahora al CUlTO I!sel y al parque. Servíos, pues, dar traslado al señor Buitrago, por el término legal; y como es posible que dicho señor, al ver que habrá de ser condenado-pues tal es la justicia que me asiste-y en ateución á que está acostumbrado á hacerlo, pues de ello ha dado pruebas en otras ocasiones, quiera volverse á Madrid, en donde dejó comprometida á una guapa sevillana, quien se enamOl'Ó de él por su linda oara, (10) os suplico intiméis el arraigo á mi demandado, para que dé Cl\ucióll, como lo exige la ley, la que habrá de con­sistir en hipoteca ó prendas cuyo valor cubra los resulta_ dos del juicio, ó para que presente un fiador aLonado, á satisfacción del Juez á quien por reparto toque el conoci­miento de esta demanda. Atended á este mi. libelo, por ser de justioia. Borrado=más valiera no haberlo conocirlo.= Vale. DAVID. Chiquinquirá, 4 de l\Iayo de 1886. 9tr? sí ,digo; que lo que se me olvidó no fué por cul­pa mla, o mas b1en, no fué por olvido voluntario. D .• VID. ,. .. Ni es en las calles solamente donde podemos gozar en la contemplación de estos pequeños trasuntos europeos. En los salones de las gentes acomodadas, que de cuando en cuanllo gustan abrirlos á tolla luz con motivo de sus fiestas de familia, se puellen admirar el refinamiento del gusto, el lujo suntuoso, la cultura cortesana; y el tono se· (10 P 1 yero que preside en la decoraci6n, se ostenta en los trajes y • ) ~l6 ~aru'm. a:moribu8 .ob elegarttiam. j'o1'1)tw exauitatu8, pa- . d . é' I",an., de.en/, .n. domo .. ", acc.pi!ur.-C. HOLGuÍN. Devita Matri. amIDa llupera en el roce social. Actua.lmente parece tenalS FilemoD1s. como que esos ceutros despiertan del profundo letargo en que la guerra los mantu,o pot cerca de dos años, y la vida em pieza á animarse en ellos con los casami en tos que se habían aplazado, los nuevos años que cumplen las herede· ras, la Ilegaua de miembros de familia, de largo tiempo ausentes, los retoños que se bautizau, los grauos que se adquieren, los buenos negocios cumplidos y las nuevas em· presas que se acometen. Modelos de esas fiestas son el ca· samiento de la señorita Restrepo Santamaría, ocurrido el día ~5 del presente, y el baile que tendrá Jugar, mañana domlllgo, en la casa del señor uon Mariano Tanco. Acerca del primero, cuyos pormenores han dado yá otros peri6di· cos, queremos insertar aquí lo que nos ha enviado un ami· go nuéstro: BEOQUER INÉDITO. Se ha hecho en Madrid una nueva edición de las obras de. este poeta, y hay en ella poesías que ee publican por pnmera vez y que nuestro público no conoce. Insertamos dos en seguida: CONSTANCIA. Es un sueño] a. vida, Pero un suelio febril que dura. un punto' Cuando de él se despierta ' Se ve que es todo vanidad y humo ... : i Ojalá. fuera UD. sueno Muy largo y muy profundo; Un sueno que durara. hasta 1 .. muert~I .... Yo soña.ría. COD. mi amor y el tuyo. AMOR ETERNO. POdr" nublarse el sol eternamente' Podrá aecarEle en un instante el mar:' Podrá. romperse el eje de la. tierra. Como Ull débil cristal. ¡Todo sucederál Podrá la muerte Cubrirme con 811 fúnebre cresp6n Pero jamás en mt podrá apaga.rse' La llama do tn amor. . "La fiesta fué suntuosamente preparada, y bien se de· Jaba comprender en todos los detalles que en ellos se había o?upado la mano generosa de una madre que quería Bolem· Dlzar dignamente el gran día de una bija que ha sido ale· grfa y ornato de su hogar. La concurrencia era escogida y numerosa, y el atavío de las damas en general era digno, por su lnjo y riqueza, de la corte europea más exigente. Aq~í nos. detendremos para hacer un!!. ligera observación. QUleI!- ~uI?ra que salga á la calle, oirá en todas las bocas, SID distlncl6n de clases sociales, estas palabras desconsola. doras: "La industria muere,"-" Decididamente en 00- 56 LA SIESTA lombia. no b.ar porve~ir para la juventud," &~ &~, y, sinem. ' dar!a mate~ial para cansar la " Masque de Fer" y com­bargo, un tlaJe de 0011 nancos, llevado t~l vez por la esposa petír con Plene Véron y el inmortal Arvalo. de un pobre empleado, no causa sensaCIón. I " ~ ~l mal, el cáncer que devora esta pobre sociedad . . .-. - el lUJO IDsensato-no está por desgracia solamente en la ! A vl.V1r el ~o~tor Lombana, no escaparía por cierto de cabeza de nuestras mujeres, que ayer no más-los contem. I su pers~lcaz a~lclsmo el hecho de que nos da cuenta un poráneos lo dicen- eran esencialmente modestas. El mal ! compatnotc. resIdente en París. Algo semejante al cuento está en la cabeza de los bombres) sobre todo en la de nues· ¡ aquel del cbusco que, al ver uu burro resistido á arrastrar tI·os jóvenes, quienes se preocupan poco con el porvenir y 1 su carga, á pesar de los palos del conductor, dijo: "Toda· con la vida ser!a, y sólo pres~n atención á lo que ellos I vía bay qUIen teng~ carácter," h~br!a de ocnr:1rsele al leer creen que constituye la eleganCIa y el buen tono. Viaje· ! esta anécdot.a.. Un Jov:en colombiano, d~scen~lente de fran· ros los más de ellos, se han detenido en el Napol'itain y el ¡ cés, al llegar á FranCIa .opt6 por la naclOnahdad de sn apeo Bignon; pero poco han estndiado la vida íutima de esas ¡ llIdO y, eu consecuenCIa, entró á servir en el Ejército. sociedades y de esos salones que quieren imitar. Si así llU. R~~ol'uando seguramente las costumbres de su patria pri­biera. sido, habrían visto que Ion la lJUena sociedad inglesa, 1 ~Jtlva, llevó á la Oa88erne el espíritu indómito que denun· francesa 6 aleman¡" que son las que rigen el mundo ! CIaba su orIgen, ,y pocos días después se sublevó contra elegante, la seucillez presille siempre yesos aueblltos locos ¡ una orden supenor. Allá no se a.ndan con chanzas, y el é inútiles del lujo se queda.n paro. 10s'panJem¡s que á falta ! bélIco ex,-colomlnano fué sentenciado á muerte. Le salv6 de mérito intrínseco, tienen que buscarlo en la ost¿ntación i al_fin su Juven~ud, y la pena se conmut6 por la de ocho de su riqueza . . .. " i anos de tmbaJo8 forzado8 . • ". ,. ¿A qué presidio se le enviará á cumplir la condena? . . Léo Leapea. A contnbUll' á matar de raíz el mal de que se queja el : ___ ~ __ ~~ _ autor de las !fneas antes transcritas, viene precisamente el ¡ V A R 1 A proyecto de que nos da cuenta una atenta nota de los se· I • DoreS Benjamin y Ac1á~ .Pereira, .so]¡re establecim~ento de 1 La cultura, de cualquier laya que ella sea, con-una l!Jsc~¡~la de O?II!e1 cw al estilo de las que eXIsten en I tribuye ,¡ la. honra de una República. Quien adalanta, ése todas las CIUdades IIUI~Ol'tant~s del m?-ndo, y cuyos d.etalles merece alabanza. Por esta razón apuntarémos en "La no lllclllimos ~qu~ pOI habel.se pu~.]¡cado yá en casI todos 1 Siesta" lús triunfos de la juventud en nuestras Escuelas los demás pen?~lcos y por Impedulo la falta de espacIO. , Universitarias; y nos es grato anunciar hoy los grados de Es ur.gente .abrll nue"vos .horlZonte~ al :alento de nuestros ! los jóveues Joaquín Lombana D. y Eduardo S. Castro, entusla~tas.Jóvenes,. a qUI~nes, ordlDanamente, se acusa de I quienes se ¡'ecibieron de médicos y cirujanos, después de no serv!r DI tener dlsposlClOn~s más que para las cosas es· I un exa.men tan satisfactorio, que les proporcionó el califi­peculatlvas. Este no es por CI~rto un defecto; pe!o la v.e~. ! cativo sobresaliente, el número 15, que es el máximo en el dad es ~.!Ie .la luc~¿a pOI' la 'Vtda e.xlge. má~ mediOS pOSI.tl. ! régimen de la Escuela, De informes que apreciamos como vos y pr,1ctlCos pm a asegu~ar el porvemr. SI.entre nosot! os I suficientes, deducimos que estos nuevos facultativos apro­fuera una carrera. la p~¡¡tIC~, Ó lo .fuera la hter~tUl"a, bIen ¡ vecharon su tiempo, y fueron modelos de consagración en podl.íalUo~ no queJarnos, 'pelO t qUién ha COUflulstado aqui I esa clase de estudios, que requieren, al mismo tiempo que glon~ y nqueza-sl fué digu~ en el poder y honrado en su ! incansable perseverancia, muy clara inteligencia. La Me­man~ Jo-:-con. l~ sola ocupaCl6n ~e los puestos púbhcos' i dicina es esencial para los pueblos, como lo es la luz, como • QUién IUscnbl6 su n~mbre con clDcel de oro en el te~plo ¡ lO es el aire. Bien puede faltarle un completo desarrollo, de la Fama con el ploducto d.e sus hbros y sus ve~sos' pero lo mismo acontece con las demás oiencias, pues los yenga, P?esl en buen.a hOla la. Escuela de los se~ores conocimientos hnmanos apenas bregan por su perfecci6n, Pereuas á ahrIr otr~s carDInos á l~ Juventud pa.ra apaItarla ¡ sin que hayan llegado á un punto final. Los dos nuevos de los halagos pellg~os.os de la polítl,ca, qu~, pOl otra parte, I médicos tienen yá una clientela que aprecia sus conooi­suelen ser tan des~laCladamente efimeros, y pu.eda ella, ¡ mientos, y la. aumentarán á medida que se les ocupe y se como .sus c?mpaneras las d? Escultm:a, Arqu~tec~ura r i les conozca. El médico no ha de ser solamente sabio, ha PlDtma, reclen.temente orgamzada.s, dar á nuest~os IDte]¡· i de ser hombre culto; oultura y sabiduría poseen los nue­~ ent:s compatllotas campo amplIo donde desauolJar sus I vos dootores. No crean ellos que han finalizado sus estu- Ignoladas dotes. ¡ dios: la labor árdua está adelante, El escenario hoy no ••• ! será el anfiteatro, sino el lecho donde la humanidad su- Al hablar de nuestras Escuelas, no se puede menos de I freo Nosotros es~am~s c,onvencidos .de que?-o ;ehus.arán el recordar al público que, durante la época luctuosa de la ! consuelo de su OlenCla a la desgrac!a, y, ~~ aSI fuele, pue­guerra, cuando el cañ6n tronaba y las pasiones se encen. ! den. n? alcanzar mu~h? oro, pero s~ contaIl\ll mucho agra­dían como hoguera que todo lo quisiera devorar, los profe. i declml~nto. Y las dadlVas que ~nrlquecen no son oompa­sores de la ele Medicina gloria y honra de Colombia cou. ! rabIes 8. los OOl'azones que bendICen. • , . .' I • tinuarou dando gl'at1s, y por amor á la CIenCia, sus lec- ' •• cio~es y con.fere~cias en esta. importante frac~i6n de la I A I copiar de una de las carteras de lsaacs el so-antIgua l!~llversldad c.olombIa.n~. ConsecuenCIa ~e esta, neto Nola, que publicamos en el número anterior, sali6 labor caSI Ignorada y sIempre aSidua, han SIdo vanos gra· como no debía ser' por lo tanto reproducimos el segundo dos notables, entre ellos el muy lucido del joven Joaquíu ouarteto como deb¿ leerse: ' Lombana D., hijo del inolvidable y espiritnal Vicente Lombana, quien obtuvo en su examen las más altas califi· caciones, muy mereCidas por otra parte. A propósIto de este recuerdo, ¡, por qué no ocupará su otro inteligente hijo José María los ratos de ocio (que son muchos) que le deja BU empleo, en coleccionar las anécdotas chispeautes ~e aquel ingenio nacion~IJ que con tr~steza vemos v~ga:r SID patero nidad ni proteco;lón en las revIstas de los perl6dICos de Sud América y hasta en 108 espa.ñoles 1 El dootOl' Lombana y UD instante después :-" Si, mi lucero .... Mi azucena del monte ... _ mi alegrla._._ Te amaré más que uunca, Nol", mí,,! Ven, mi gloria, no temas .... Embnsterol" .e. A los cuarenta afios, un hombre político des· precia tanto á los hombres, que no le queda. más recurso que matarse-6 servirse de ellos. Dum/U, hijo.
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La Siesta - Serie 1 N. 7

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El Agricultor: agricultura, ganadería, industria y comercio - N. 5

Por: | Fecha: 22/05/1920

Contenido - Retrato y biografía de don Pantaleón González - Cría de cerdos - Cultivo de árboles - Principales insectos enemigos del trigo - Crianza de aves en las haciendas - Enfermedad de la nueva edad - Modificación de las propiedades físicas y químicas del suelo - Hogar y tierra - El veneno de las víboras - Información
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia - Serie XII N. 10

Por: | Fecha: 1896

Contenido - Cartas agrícolas - Profilaxis de la tuberculización bovina - Investigación de Mr. D. Morris sobre la mancha del café - Revista consular - Modo de tumbar ganado vacuno - Tratado de zootecnia general (continuación) - Informe sobre el cultivo del agave en los Estados Unidos, con exposiciones relativas a la industria de Yucatán y las islas de Bahama, y breves consideraciones sobre la cuestión de maquinaria para extraer la fibra (continuación - Los abonos (continuación) - Boletín meteorológico del mes de julio de 1896 - Boletín meteorológico del mes de agosto de 1896
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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El Agricultor: agricultura, ganadería, industria y comercio - N. 4

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El Agricultor: agricultura, ganadería, industria y comercio - N. 6

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El Agricultor: agricultura, ganadería, industria y comercio - N. 11

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El Agricultor: agricultura, ganadería, industria y comercio - N. 9

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