Saltar navegación e ir al contenido principal
Biblioteca digital de Bogotá
Logo BibloRed
Cargando contenido
¿Qué estás buscando?
  • Escribe palabras clave como el título de un contenido, un autor o un tema que te interese.

  • Búsqueda avanzada

Seleccionar

Contenidos y Experiencias Digitales

Filtrar

Formatos de Contenido
Tipo de colección
Género
Idioma
Derechos de uso

Selecciona contenidos según las condiciones legales para su uso y distribución.

Estás filtrando por

Cargando contenido

Se encontraron 16902 resultados en recursos

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 31

La Mujer - N. 31

Por: | Fecha: 01/02/1880

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LUZ Y l<'l salí va y ciertos cosméticos muy su a ves, preciosas C(lll que recogiru1 la toga, n bro. ' lo que decían que tenia el tlon de hacer cbabao la t1ínica. y lcvn.nta.han las ulan. desaparecer las arrugns y daba tersum gas; los mngoHicos collares, Jo¡; brnzn. á la teli. En seguida las más h:íbiles se Jetes, las endonas con I)UC ~>e adornabau encargaban de pintarla las cejas y los )o<; brnzos y rodeaban lo~ tobillos; los labios con preparaciones costosísima", zarcillos, los anillos que les cubrían Ji. así como otras la. limpiaban los <.lientos tcralmeute los dedos, on resltmeo, todo con ciortn resina que los daba brillo y eu su atavío valía uu reino. Los ltom-¡ blancu m. Lns peinadoras la teñiau el brea las ro¡.ralnoon todo at¡uello en :;e. cabello de color rubio y afíadian pelo i'ín.l de cnrilio y estimMiou; peusahao falso, form:ímloles sobre la. cabeza. nr. ellas, en \:.oto, que la verJaJ era que tísticos monumentos ~os tenidos con gan. esas cadenas ~61o simboli:r.ab::m sn cs. cho:. de oro y plata de siete á ocho pul. clavitud y cautiverio. gadns de largo. Uno de éstol'l, encoutra. No podemos méuos que copiar :tl}liÍ do en las ruinas u e Herc\llanuro, • tiene algunos p:'irrnfo; de lo que ~ice ~ésar una cab~zn. formada con una pequeiia Cant•í en el ca.pttnlo Jo su h1stonl\. cu estatua representando á V énus miráu. que describe á Homr\ e u atptel tiewpo: dose eu un espejo que le presentaba ··Cuando la dama ~;:>lía ou litera. em el amor. · ~ couducítla por ocho robustos esclavos, Una \Ol'- pintada. y poinnda la roma. que ~:lla 111i¡;mn babia escogido eu el na.pouiasus manos eu laR de la escln,n mercado; otrosllos laprccollittucorrieu. •¡~e In,; lavaba en leche y bruñía las , llo; ?os esclavos llevan{¡ los la~o- los uua", y des pues se acerca han las que In nba01cos de pavo real, y do:; paje~ do. vestinu. El traje era muy sencillo: tras los nl111oh:Hiones." coUlpoumse de una túnica de lana bla.u.\ .Aquellas Jnnjeres, c¡uo pnreciau in. ca IJ do liní~;imo _liuo con manga!'i. nu. capaces de bncer el mcuor e::;fnlr:r.o, cba~, quo le baJaba. hasta la rodilla, cnando se molestaban cou alguoll e:;. lle\'afidn oncimn un chnl que las rodea. clava manifo::;tabao su r~b1a arnñfndo. bn. la ciut111a, una y otra prenda. guo.r. la, morclil-ndoln, enterráuclola. alti otcs ue.:ida con franjas de oro(,. de púrpu. 011 lns carnes, y por tíltituo cntrrg:íu. rn. ( 'uruulo é'alian á ln callo de ioc6guita do la al er;cla\O encargado de loll e t'Sli. cntnl,iuhan el vestido blauco, tlistin ti vo gos do la sorvidum hre. B~t o la ool"rt­Je la matnmn romana, por uno Jo lnnn. ba por el rnbcllo y la M~otnba, 1:\ :\<'t:t J~ \:Olor oscuro. Entre lns plebeyas la sufrir lllÍI tormentes, In encerraba cu túnica. era muy corta, dejando HH b o:::curhimos calabozo~, y uo poca~ wo. picuJa llosuuJa lrasta ln rodilla, poro rino eu aquellos suplicios. cuh!Crla de pulseras <.lo oro 6 pla. Cadu. dia las mujeres ornu más otrno. ta. La::; fabrioia.s usn.Lnn el vestido Jm¡¡. les miís corrompidas, m:ís infar.ies y talos pi(s, y cuando f;lllin.n á la cnllll sin' ver<'lícuzn, ya uo ernu rnujcrOf siuo se cubrinn con una ea po. llamada lo!Ja, sé res u1~ustruo~os que no guatd~ba:~ tl~l •JilO Laja ha hasta el suelo por un Indo, "l-r bumauo ~ino l>ll n~pocto. Bteu "a in. dejando 1lcscubierto el hombro d<~rc. do es que las lnlljores •¡ue c:xnterao cho; y en tanto que la plebe~ a usa. todo, lo lJIIutro y lo malo, cuando ·eco. La ¡;andaliaij, lns patricias ca.lzabau bo. rrompeu son peores que los hon bre:;, tiuos hlnucos. A pesar de la. aparente y n6tcso que los hombres de a.q\ellos '* " l'uropcya." ** Los csptjo~ de la :mtigiicdad eran de metales hruuitlns. X o fué sino en el siglo ,.ca. Lnrtu 1lu IIth sira Era q11o so hicieron espejos do t·rist.LI en Venecia. tiempos oran lo:; mii!i mal·md<» dol mundo. Baldou eteruo y mnucha Jmho. rrable hubiem sido para la mu.er el que pertenecieran á su ~;exo las .hl ia.~, las .AgripÍilct..'~, las Ff1 ustinas, .Jbsah. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -----~ ~--......-......... --- - REVISTA. QUINCENAL. 151 ~y Popeas, si lns mártires inmoladas J no hubieran lavado con su sangro por los perseguidores del cristianismo, cdrneoes de sus antepasados t los (Cou;li,warc¡). ___... S. A. DE S. _,___ LA EXISTENCIA DE DIOS. E.lllllit'Cl'SO es Dio.~. Dice el impío Que otro tiempo dijem Dio.~ no cxixlr. De humaon cormpcion gctUido triste ! Do la fr:igil razon hondo extravío! j Pero toda osa gran naturaleza , A sí misma se ignora, y al potonto 1 Autor de sus arcanos y belleza. Sólo al hombro, sér libre, inteligente, L luz, la tierra, el bol, el monto, olt·io, Dio;; reveló su nombre y su graudezn, l~l ¡ nulo qno do flores ~-;e reviste, 11 \' ol neci(} huyo do Dio!! ciego y demente 1 J~jl airo, ol nncbo mar, tú los hiciste, ¡Oh Señor! con tu inmenso poderío 1 l\IcucÉocs MArtiN DE SoLAR. (Chilena). LA JUVENTUD DE ANDRES. NOVELA HISTÓRICA Y DE COSTUMBRES NACIONALES. tF I N DEL S I GLO XVIII.¡ CAPÍTULO III. QUIÉNES ERAN NUESTROS HÉROES. A:\!>ld:s em el hijo del rico propio. t~rio don Bucnn~ c utur.'l Ruiz. duciío cJol valle de Gu6duas, l1ercncia Jo sus antepasados. que se habiau establecido n.llí doscle fino;; del siglo XVI, poco dcspues ue hahenc fundado esn. pohla. ciou por órdcn del PresiJeote Venero do Ley va en ] fí7'2. La f:\milin. Huir. se ha.bia establecí. do on ludias, reciuute In. couquistn., y n.uuque ha Lia conservado su raza lim. pin. de to•la mer.cla do liuaje de indios ú negros pertenecientes al gremio de los lla.roados t'l'iulf(¡,q por Los espatioles oriundos de la madre pa.tria, t¡uioues mirn.bn.o con desden á Jos Lijos y des­ct• ndientes de los heroicos conquista­dores. Los H.ui~ nuucn. se habían di~­tinguido E:n la Colonia por otm co!':a que uo fuera por su· amor y lealtaJ o.! Rey de E~pniín y á los delegados que .'IU Real Voluntad emiaba ú sus litíbdi. tos de Amét·icn. Distinguíase tau.bieu e:-ta familia por las riquezos tt.eumula. das de generacion en geoorocion, l:iÍll perjuicio de que gn,taran gruesas su. ruas en dotar b iglesia de su puclJlo y de las adyacentes parroquias; eu hacer protOeJas ú los ~;autos de ~;u deliocion, y costosas fieatas co ciertos días t!cl ~tiío. Ademas, recibino con pompoRn. hospitalidad al Viroy cuando pn~n.La por Ouáduas 6 qneria. vivir una tcm. porada ,.,.oza.ndo del clirua. templado de aquel v~lle. La ca.sa. de los Ruiz em cutúoces el punto de reuníon de aquo. llos señores, quo pagaban la hospitali. clad quizás con hurla.s y palabras de mofa, miéutras que los criollos raspe. tn.bau hastn. la E:ombra de los enviado& de .... u 1Ia.jestad M u y Católica. Era. don Buenaventura ami.~o per­.- oua.l, no ~oLuncnte de los Yircyes y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 152 LA MUJER. tambien de los Oidoros, Jueces mili. incómodo en aquel clima cálido r hú­tarer. y civiles, Intendentes, &c., sino medo. Lo único que no estaba 6. la al. que ha.ciau suya la vivienda de don tura del lujo que hemos enumerado Buenaventura los Arzobispos, Prela- eran los muebles, que eran escasos dos y todu,s las dignidades de la jerar. para. lo que hoy se usa., aunque los ca. quía eclesiástica que tenían que pasar napés inmensos ocupaban á veces una y repasar de Santafé á la Corte, ó vice. testera de estancia, pero no los usaban versa. A pesar de las costumbres sen- en Guúduus, como sucedía en Santafé, cillas y patriarcales de la época, los de maderas esculpidas y de cueros do. Ruiz gastaban al mismo tiempo un lu. rados y ricamente pintados: los sofás jo ostentoso que haría sonreír hoy dia y asientos eran toscos y aforrados en á sus descendientes: jamas se servía vaqueta tan dura y resbalosa que se en la mesa y en todos los usos perso. necesitaba larga práctica para apren. noles do los miembros de la familia si- dor á Rentar~e en ellos. En los aposen­no en vasijas de plata maciza, tosca. tos interiores no se veían otros asien. mente labrada, pero que valía mucho tos que no fueran grandes arcas de roa­dinero. Muchedumbre de esclavos bol- dera y taburetes de cuero bruto, que gazanes poblaban la casa, los que, á hacían juego con camas inmensas, rua. pesar de que disponían á sn antojo de cizas, bien labradas y abrigauas, con cuanto había en la habitacion de sus cortinas de lienzo y baldaquíes de da­amos, no por eso se escapaban de ser masco, lo que debía prodncir un calor castigados por cualquier falta leve con insoportaLle. una severidad sin criterio ni discerní- Pero si los muebles de don Buena. miento. Aunque en el interior do la ventura no eran ni ricos ni abundantes, casa los Ruiz vestían con telas de lana en cambio los Ruiz habían gastado un y lino, para !;lllir y presentarse en pú- uineral eu cuadros de santos con ricos blico no usaban los hombres sino casa. marcos y pésimas pinturas, que enta­cas de ral>o, damasco ó terciopelo de pizahan los muros de la casa, así co. variadísimos colores, gregiiescos de lo • m o en cada mesa se veían retablos del mismo, chalecos de tela de plata y oro, j N ifio Dios, santos de bulto y hermosí­medias de seda, zapatos con hebillas simos Cristos y pilas de agua bendita, de or?, espada al ciuto, con m:!s ó mé-¡ue plata. y martil, preciosarnente tra. nos ncas empuiiadnras, capa ue paño bajadus. de colo!, &c. Las mujeres,- que 1:n.ra Las haci~odas, trapiches y c.staocias vez sahau fuera de su casa, y u1 al del buen cnollo (que Loy va.ldnan cen. estrado so presentaba-n sino eu los días teon.res de miles de pesos) abundaban u.e fiesta ó cuando llegaba alguna Ti. en numerosos batos de yeguo.s, que Ta. stta de cerelllouia,- vivian cntregnda:s lino de cinco á seis pesos cada uno.,­cou sus criadas ú In<> faenas y labores g:mado vacuno que no tenia mlís pre. oasern.s, pero no méuos que los hom. cio que las yeguas,-buenos caballos de bros de la familia vestían con lujo silla, que no se venJiao {L más de el ez 1.:11aodo su.lian fuera de su babitacíou. pesos los méoCIS valiosos y quince .os Usu.lJan sayas de seda y terciopelo con superiores,-muletos y mulas, que sien­v. ueltas de oro y plata, ?tutntelbi nas de do las mús propias P.ara viaj.ar por neos pafios de colores con puutns de aquellos riscos y cammos pehgrot.Os, plat~ ·y oro, ricas polleras bordadas, llegaban I.Í venderse,- si tenia u pase y cam1sa¡; con guarniciones de encajes eran fuertes, grandes y mansas,-ha>ta finos, muchas cadenas de oro, sartales 1 por veinticinco pesos, precio reput¡¡do de perlas y e!>meraldas, amen de sar. eutónces como enorme. cilios, pulseras, manillas, relicarios, La. existencia do aquellas mntronas gu.rgautillas, óvalos, rosarios, aniUos 1 se media por ocupncioue¡¡ más 6 ménos de oro y piedras preciosas. Todo lo humildes y engorrosas, que desdefi:ll'lao cual no dejaría de ser suficientemente hoy dia las mujeres de alguna po~icJOn Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . ---- --------- -- -... ---- J¡ ______R E VI STA Q U IN CE N A_L_._ ___I_ 5.3 1 socia1,- uo solamente presenciando to. hijos; pindo!:a y devota hasta la exa­da. s 1 \!i fa.euns caseras,- pues cuanto so geracion, no toleraba ui perdonaba ja. podin.. necesitar se hacia en ]u cnsa,- mas las faltas de los que dependían de si no l'l.yudaodo materialmente á amn.sar ella, con lo cual creía. curnpl ir con su el pa o, mojar ]as velas, hilar, tejer y deher; pero en cambio, si era temida cofler Jos vestidos de la familia. Siem- y causaba terror eutro Etts hijos y sir­pro graves, srria.s y recogidas, aunque vientes,-la adoraban los pobres y las se le>ant~han desde áutes de aclarar gentes de su pueblo. Em la esposa el dia, no tenían otra di,·ersion y des. de don BuenaYentura el con~uclo y el ahogo sino la misa de por la mafiana, In:> amparo de todo Sl~r desvalido, y con oraciones 1\ diferentes horas del dia, y los desgraciados so manifestaba tan para solaz les.era permitido leer al!!n- humana y ueoerosa cuanto severa y nas p.t'\ginas de los libros entretuni~los hasta cruel 0 con los quo tenia bajo su y muy amenos que componían In libre. dominio cuando cometían alguno. falta.. rfa do la familia Ruiz, de lo cual puede Es cierto que si no trnnsigia con la;¡ juzgar el lector por sus títulos: uebilidades y faltas de los domas, tan:- " f•eseogaños de la vida humana." poco con la!. suyas propias, eu térml- " Ji~jercicios espirituales." nos que jamas se ln. veía. dcbil ni se "Ejercicios de perfeccion." perdonaba nada de lo que creía. su de- " L.1. Familia regulada."' ber. Todos los días, lloviera, tronara, " 1 ~vocioun.rio de la criatura." estuviese enferma ó snna, se levantaba. "C:>mbalo espiritual." iíntes del alba. y otro tanto tenían que "Y idas do los Santos.'' hacer los demas miembros de su casa. Tollas estas obras y otras por el m iR- Dcspues de haber t·eunido la familia mo estilo 60 componían de libroteF. vic- en el oratorio salia con sus hijas y sus jo¡; nforrados en pergamino y en zaraaa sirvientas al corrn.l de la casa, que se ougotnadn., algunos manuscritos, cOtiS- extendía. hasta lns orillns del rio San tn.udo de uno ó más voltímeraos cnda li'rancisco v tenia una puerto. qlte daba obra. Así, uo se puAde decir que las al campo.' Allí encontraba yn. seis, sic­mujeres do In. fn.milia Ruiz fueran cns- te tÍ ocho vacas ]echorns que h:t.cia or. qui\'auns y nlolondradas, ni que su doñar en su preseucin, y en seguida, e;:istencia fu~so muy aleg re y recrea. en union de sus hijns, repartía la leche t!va; poro~ pe~ar de eso, de seguro (JllC 1Í cuantos pobres se.!a podia.u, llev~ndo st les lmb~t· rats preguntado st se t'us. cada cual una vaslJIL adecuada a ~>US tiliir.han, habrinu contestado r¡uo no nece-idades · y por niio.didura la e"' pe­sin fui t~r ú b verdad, pue;; de todo o~ rnh:m Yarids esclnms y mandnderos este muudo se ju:Gga por comparncioo, prontos para llevar ciortn cn.oti~ad al á. t}Ue llo agrega que como estnbau domicilio de los que sabia necest.taba.n stempre ocupndo.s no teoiau tiempo aquel sano alimento y no podt~o ~r pnra nco~dnrse do sí mismas ui ponst~r por él personalrueote. Ademns, d.tstn­qne hubtese en el mundo otro modo huín entre los menosterollOS porc10oes Je vivir.: obe~lecor á sus p~dres y ado-~ de arroz, nztícar, chocolate, .carne, J?O­~ ur ú D10s,. hu .aquí el resumen do ~>liS 1 Ilos, medicamentos y voslH~os, dun­tdeus y nsptractOues, y esto las ba!iUl ha. do les al mismo tiempo conseJOS, y en- Contn.ba don Buenaventura m~s de soñando á tralJajar on su casn. ú las seterlt:\ años. Rabia sido casado dos muchachas huérfanas y aún ú las que vec~~; de la primera mujer 110 tuvo sus madres no sabían enseñar, cum­fanuha, J•ero doña Soledad lo babia plieodo en esto uno de los mús santos dado cuatro hijos, á saber: Andr,~". preceptos del Evanrrelio. María Onbriela, Irene y Juao Loronzo. Don Buenaventu~a, respetado como Dofía Solodnd era ol tipo acabn.uo de padre por doña Soledad (siendo. mús las ma.tt·onus de su época; de cttrúcter u e veinte años menor quo él), ten1a en sériv, rígido basta la dureza con sus su mujer un mayordomo activo é inte- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER. ligente para. sns haciendas. Aunqne l tan te inteligente, pero sin más educa­se manifesk'l.h<\ siempre humilde y su- cion lJUe la que se dabt~ lilas mujeres misa., él b contemplaba y quería mn- Je eese tiempo; no había hasta en­cho, v eu realidad nada se bacía sio tóocm; mauifestado inclinacion á cosa. pedir"ta su consentimiouto, sin embargo alguna. Vivia sometida en cuerpo y de que dofía. Soledad parecía no ocu- alma ú la voluntad de su madre, á parse ~ino de sus faenas caseras, y rara quien obedecía ciegamente, aunque se ve~ daba su opinion, pues era mujer Jecia en la familia que tenia un carác- , de pocas palabras. ter fuerte y tal vez voluntarioso, si bu. De don Buenaventura no tenemos uiera pouido manifestarse Rin temblar gran cosa que decir: era, en resúmeo, ante la mirada severa de dofía Soledad, la copia exacta de su:: antepasados,- que era penetrante y perspicaz. Cuan­sin más educa.cion que la que le dieran do empieza nuestra historia Irene s6lo los padres frauciscauo~;, y unos pocos aguardaba cumplir diez y seis nfíos meses que había pnsauo eo S&.otafé. para casarse con un espafiol de alta po­Ignorabn todo lo relativo ú las cosas sicion, vecino de HonJa, en donde era del mundo, y como tuviese escasa in- á la. par comerciante y tenia buenos teligencia, carecía completamente de 1 empleos del Gobierno, como Adminis­curiosiuad. Habiánle enseñado á fou- trador de la!> Reales rentaR y Corregí­Jo las prúcticns de su Religion, y cum- dor en Gnáduas. Don Buenaventura, plin. con ellas exactamente,- su lealtad que cultivaba amistad con el espafíol al _Rey era inquebrantable; en el trato desde que lleg6 al Vireinato, había pnva.Jo, honmdo, hospitalario y bom- ofrecido JarJe SU hija apénas CU!ll­bre bueno en toda la exleusion de la pliese diez y seis afios, por cuanto des­palabra. Jamas ha.bia tenido un pleito, de su nifíez parecía un tanto delicada y nunca había dispntatlo con nadie, 1 y enfermiza, y so juzg6 con\'eniente pues e u su pueblo era el primero, y 1 aguardar á que so desarrollase un po­nadie se huuiera atrevido 1\ tener una co mús para poner en &us hombros la opiniou contraria ú la suya: tenia las 1 cruz el el matrimonio. d~ sus antepasados, y e~o bastaba á to- Ya habíamos dicho que fuera do es­dos y sntü:facia á cuantos le trataban 1 tas dos niiías Andrés íenia otro horma­y couocian. no, llamado Lorenzo, que por entonces María Gabriela, la hija mayor ele don contaba diez y nuevE:: afioll. Era este Buena.venturn, resultó tau incli uada ú 1 jóven u e índole recio. y despegada, y la dc~;ociun, que de~;de niiía halJia de- sólo so le conocían dos inclinacioues, claraclo qne escogía la profesion de que fueron tomando con el tiempo las monja, demoRtrn.ndo su vocacion con proporcioues de pasion ardiente y ex­vestirse de be:~tn. y m:\ntenerse en com- 1 clu!:tiva.: el amor ú los ejercicios de pleto retraimiento de toJa. sociedad, campo y la cacería, y el amor al diue­hnsta llc la de sus padres y hermanos, ro, que rayaba en avaricia. Los frn.ilos que en su concepto uo eran suficiente- franciscanos del convento de Gu{iuuas mente auoteros. Con todo, habiéndole le cnsefíaron ú leer y escribir, y su pedido su madre que renunciase por madre la doctrina y á rezar. Cuando ent6nces al cooveoto y que la acom- su padre quiso que aprendiese algo pañaso hnsta. su muerle, Gabriela, aun- ruós, el niño se re¡:;istió tercamente, que con rcpngnnncia interior, babia a11nque con la humildad que en aque­acceclido; pero convirtiendo parte de llos tiempos los hijos o~scrvaban p~r~ la casa paterna en una especie de con sus padres y Rupenores, y suphco monasterio, de donde rar3 vez salia á encarecidamente que le permitiesen unirse con su famili~. dedicarse con preferencia á lob nego- Irene, la menor de b. familia, no cios de campo, siendo sumamente pro­contaba todavía diez y seiJ: años, y era pio para esos ejercicios. En breve pi­muy henno&"l, tímida, rescrv&da y has- di6 á su padre que le permíticse tra- --- -- --1 --- - --- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. _____ R_E_V_I_S_'I_' A Q U_I_N_C_EA N-A.-L~-.~~~~~~-_-lf-)5-1 r bajar por su cuenta para formarse por Sin embargo, rniéntras mú.~ estudia-sí solo un capitalito aparte del de don ba y profundizaba y discurría sobre 1 Buenaventura, y en 1782 el j6ven era las árduas cuestiones teológicas, rela­duefio de un terreno en que trabajaba ti vas n 1 ~;acerdoci.o, más escn1 puioso. por su cuenta, y con un tezou increíble encoutrn.ha Ht conciencia y so sen tia á su edad. méuos digno para ejercer el ministerio. Volvamos ahora ú nuer;tro héroe. Su ideal era tan grande y tn.n perfecto 1 Andrés era no afio menor que Marfa que creyó que seria un erímen recibir Gabriela, y su madre, que había sufrí- las órdenes, aún la menor, sin estnr do mucho en el amargo trance de darlo perfectamente preparado y dispuesta á luz, lo dedicó desde ántes de nacer al ~;u alma pa.ra tan al lo ministerio. Pe n­servicio de la Iglesia. Luego qne em. saLa, con sobrada razon, que el sacer. pezó á caminar lo vi~;ti6 de fraile, y io dote debe ser universal eo sus estu­mandaba ií pasar las horns y los días dios, pnes será el médico del aln1a y en el convento de franciscano¡, de Guá- del cuerpo, muchas veces de su grey, dua.'!, en ol gue ella intentaba. que para lo cual es prec.i11o tener muchos recibiera la tonsura. Con los frailes conocimientos, mucha aLnegacion y aprendi6 á leer, á escribir y á rezar mucha ciencia, y poder de voluntad desde mny pequeño, y ellos, viémlole para eosofiar la vida y sus deberes ú tan ioteligeute, juicioso y aplicado, le los que deberían confiar en él. Así, ú enseñaron cuanto sabiao,- acabando pesar de las cartns quo recibia de su por llamn.r la ateucion del sabio doctor madre iostúndole para que recibiese M1ítis, que pasaba. largas temporadas las primeras 6rdone<>, Andrés había on Guáduas estudiando la flora de Jos cumplido veiotidos años, y a11n era alrededores. lego,- oo porque hubiel'e vacilado un A medida que .A.odrés iba creciendo, momento en la cn.rrera. que debería se dosarroll6 en él un deseo ardiente ¡:;eguir sino á cau~a do los escrúpulos, do saLerlo lodo, leyó cuanto libro po- do qne hemos hablado. seta.n los frailes, despucs de haber Alcntúbalo en ost~ vin. concieuzuda aprendido latín, mús por su aplicacioo y honrada, nada ménos que su re~;pe. que por lo que ellos le supiorou en- 1 tado amigo el doctor :Mú tis, qnieo ha­sefíar. De esta. suerte, como se t!eja biondo hnblat!o de su protegido alAr. dicho arriba, llegó á iotere~ar al doc. zobi~po Caballero y Góngorn., ~ste le tor hl1ítis, qnieu prendado de lo sin- quiso couo\:er, le cobró carifio y acabó guiar ele aquella iuteligencia, pidió por llevar á su ca~a al estudianttl, con á do u BucD:J.vontura licencia de lle- el crmíctor de Secretario prí vado suyo, vario consigo á Santafé para que en el re::melto á dirigir sus O>;tudios y pro­Semiuo. rio concluyese sus estudios y porciou(l.rlo Jos libro;; quo tenia á su SO Ordenase de clérigo y DO do frailo. disposicion en lo. uibliotcca del arzo. Las intenciones del sabio ospaiíol no l bi::;pado, que eutónces l-e considera.La fueron del gusto de doña 8oledad, que rica y abundaute en toda clase de do- 1 se habia propuesto hacer fraile ú su ! cumentos teológicos é lüst6ricos. 1 hijo y uo clérigo. Fu1: procü;o luchar l Cuando Anrln~s llegó al Remioario 1 mucho cou aquella matronu., cuyas encontró en él á Gommlo do Lúinez, 1 ideas eran tan estrechas, cuanto exn. con quieu trabó eu breve estrecha y geratlas sus preocupaciones, pa.ra. que &iucera moistad, tlerrawando en el co­diese su permiso, y a.l fin ol ooctor razon de su condiscípulo todo el cau­Mútis logr6 llevarse ñ .A.udrés á Santa- dal de sus íntimos afectos, que hasta U, en donde se captó la buena opinion eotónces uo había encontrado persona de toJos sus maestros, é hizo brillantes alguna. en qnion fijarlos, puesto que e¡¡tudio~ teológicos, pelfeccionúndose Andrés, á pesar de su modales frios y en los ramos del saber humano, que genio reservado, era en realidad apa­entúuces se ensefiaban en el Seminario. , siouado, aunque no tierno ni sensible, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 156 LA MUJER. y capaz de sentimientos profunuos y Indias. Sin embargo, á medida que el constantes. Gonzalo era todo lo con- niño fué cumpliendo años manifestaba trario, un tanto superficial, franco, ex- cada di a ménos inclioacion al sacer­pansivo, alegre, se enternecía fácil- docio, y alegre, bullicioso, despierto é mente, y su carácter sensible se ple. inteligente, le arrastraban los goces de gaba oomo cera blanda en poder de las ]a sociedad, se perecia por los atracti. personas que amaba: Andrés amaba vos del mundo: el ruido del tambor, á Gonzalo con cariño profundo y apa. la g'l.la de los plumajes y la vida. mili. sionado, y Gonzalo quería y respetaba tar eran para él perennes tentaciones. á su amigo mús que á ninguu otro de Siendo sus parientes gentes escru­sus condiscípulos y conocidos, y en rea. pulosas y temerosas de Dios, compren. lidad, por aquel tiempo los unía la mús dieron que seria un crímen obligarle estrecha y sincera amistad, de que es á profanar la santa mision del sacer. capaz el corazon humano. dote para la cual no tenia. ioclinacion, Gonzalo era hijo de un español ele y le consiguieron el empleo de Te­alta categoría, pero que habiendo co. niente en un esclladron de cabnJlería, metido no sé qué grave falta en Espa. cambiando Gonzalo con gusto la sota. üa hubo de expatriarse, y desdeña-ndo na por la espada, y la vida del claus. el amparo de sn familia pretendió vi- tro y del altar por la de los campa. vir por su propia cuenta y separado meutos y ejercicios militares. de cuanto le recordase su falta y su Quedó Gonzalo huérfano de padre, patria. En Santafé casó con una mujer pero úutes de ealir del Seminario, lo rica, á quien dió malísima vida en los que para t.lecir verdad no fué gran pér. cortos años que vivió á F~u lado. Así. dida vara él,- dejándole por única he. cuando murió aque1la. infeliz, ama.rgó rencia un nombre deshonrado eu su sus últimos días la pena de dejar á su patria y algunos muebles viejos, restos único hijo en la mi~ria, pues aquel de la fortuna cle su madre. Esta, ada­mal hombre había derrocbndo sn for. mas, lo babia trasmitido al nacer un tuna, y entregúdose á los vicios, siendo corazon entnsiastt;. y bueno, un gran el peor mentor que puuíera. tener un valor moral y una. singular energía., niño. Afortunadamente Gon1.alo halló cualidades que luchaban en su alma am}):tro, y al crecer, los parientes de con los defectos quo habían siuo el su madre le consiguieron una beca eul1 único patrimonio moral que le legara el Seminario, en donde siquiera creció su padre, lo que le prometía en el separado del mal ejemplo de su padre, curso de su vida muchas penas y con probabilidad de que cobrase aruor¡amargurn.s. :í b carrera de la Iglesia, ent1ínces la S. A. Dtl S. mejor y más honrada en Espafia y las (Gontinttal·á). CURlOSIDADES. LA SERPIENTE DE CRISTAL. LEEMOS en un periódico reciente quo en elu.quctriwrndeBroadway, en Nueva York, se encuentra una. serpiente, pro- 1 veniente del .Asia central, que llaman l de cristal (alass srwke) porque es ente­ramente trasparente : tiene los ojos grandes y su miraua es suave y melan. 1 cúlica.. No es venenoso este curioso reptil, y dícese que si se le golpea. con un palo se vuelve pedazos como si fuera realmente de cristal. Parece que no han podido conseguir esta. serpiente para ningun otro jardin zoológico del mundo. Falta saber si su existencia es tam­bicn un hll,mbug n.mcrica.uo. , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. EL HAl\.IH HE EN J_.~.\. OlliN A. HACE tres años que la Ultina sufre uiñas adolescentes para venderlas filos de una hambre espantosa, increíble y turcos, al precio de uno á dos reales más terrible de lo que la imao-ioacioo por cabeza, pa.t·a llevarlas á Turquía y puede idear siquiera. Dura.nt; los dos venderlas á los que suministran mujeres 1íltimos afios han muerto do hambre para los l1aremes. Y lo peor de todo 25 millones de chinos! Los mercaderes, esto es que muchas de estas chinas aprovechándose de la desesperacion de eran cristianas, comertida:s por los 1 aquellos hombres, han comprado de los misioneros ú la fo de Jesucristo! padres do familia ú las mujeres y á las LA EDUCACION A LOS VEINTE AÑOS. VI J, \S CONCESTONhS. .1lt quuidtt- Katalia: Tú, quo naturalmente eres festiYa y ngraJable, tomas eutónces el asi10cto de UUI\ \ ÍCtÍma que SO Jitige al rmplicio, ue 11na rcion. do tragedia que acuLa do tomar una. copn. enveneu:u.la ; tu 1 DJ;18GRACI.\D_UIEN'l'E tie11es quo su- ílsonomív tiene bl aire llíguurc, t¡no :í frir cou paciencia á uu pritno cuya nn.Jie ocultas IJilO lo tpte haces es pnr'l. vidn so pasa o u est:J.r uescouteuto. Pero contplacer ú los tlemas. N udie se puede teugo tal deseo tle verlo perfecta, y ecplivoc:Lr q11o lo que h:lce!" es contra. creo que ya vas por eso caruino, que 110 tlt volnutnd, y •¡He to cuesta. mtH:ho e~t: .. ¡moJo estar contento si veo la menor JocilidnJ l.cróica. ¿Qué restalla 1 CJuo dosigualda.J e u tu humor. b'l per~o11as algo perspicaces no acepta u ÜuutH.lo te a.con~ejnba qlle procura.n1s tm amaLles ofrecimientos, y obtienes mnuifcst:ute amable, compreudi!:ile al ol mérito tle las palabra¡; &Íu ccmos con dis TJtl\[O. Otra r·osn: dar a' 1a s gentes. l>ero en esto nh ay no es nnch ahradable u' na persoun c l 1t o cierta C.\ ~~emcion, y lo hn.ces eon nn co1nphco ;Í lo~ de•na" CQJI resi nnciou ni re d..: ,;clima cu la \OZ y eu la acti. marcada. y ¡Jrcferirinruo& mil \é•~cs hH.l, c¡lle c:;a :t.bne~acion picnic su mé- m:ls una ro~ íutimos sentimientos y :mear ií luz los misterios que ocultan siempre en ol fondo de su corazon femenino. Esta no es hipocre­sía sino dignidad, modestia, reca.to y compostura propia de su sexo. Cuando Napoleon I so ocupaba en volver el 6rdeu á la antigua sociedad francesa y propender para que cada empleado tuviera la infiucncÜ\ que dcuia tener en su esfera, en lo primero qne pens6 fué en que cada miembro del Gobierno tuviera un vestido en armonía con lo que debería hacer. Creo, N atalia, que el vestido que ns..'l.n ahora las j6venes tiene mucha iuflncucia en ese aspecto un tanto atrevido que nos choca. Es tan difícil 1 gobernar sus vestidos, recogerlos con una ruano, con la otra arreglar las cascnd::t.s do encajes, cintas y adornos; j hay tantos diferentes mecanismos paro abrochar, tirar y aflojar las diferentes 1 S. A. Ol'J H. ( (Jonlinom·ú ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVIS T A QU I NCENAL. VIAJES. HEOUERDO::; DE SUIY.iA POU. S, A. DE S. V 1 -~ En ef!te hotel trabamos amistad con 1 un español y su hermana, los únicos LOSAN A }; 1\ r:ROUN. que encontramos en toda Suiza que L Aca.p·l ta1 d e 1 vn udesmuyanh·g ua: ltavbl·a.s en nuestro 1i1d iobm a.t aB d llnmf.base eu tiempo de loi romanos d 1 laJnmo¡. con~ os. fs erna, on- Lausoniu?n. Algunos autores aseguran eEos per 1m?s do vts al. s 11 .. ~ ' · t 1 ' d b .o poco mus e una 1ora no .,v6 sl'na.ruen o que o ongeu e su nom ro 1 ~ ·¡ d L sn t. 1 e duu le vione Jo la. si • , ll queña c1udacl Instgmticante, á onl as uu. vez se reumo ou uoa. anura. 1 1 · 0 b do la.s orillas dol lago unn. multitud j del lago de Neuch!l.te y e n o r o. do gente para. conferenciar acerca dol VII nomhre que le darían á la ciudad que ~~UCH.\n;L y MORAT. hnbiau empezado :í editica.r. Cada cual querin. imponer uno diferente. y empe- EL lago de Neuchtitol 6 de Esltos. deran;e de lo:; mejores puestos on los La ciudad tiene 17,000 lta.hitautoH. vaJiorcs, en los coches y en los hoteles, Todos ltnblau francos y onticndou ale. iucomoJando 6 toJo viajero. mau, poro el idioma de los campe:;inos La ciudad de Nouchí\tel, situada en 011 el t'otnan, h:ln!-'uajc derivado del una falda escarpadA. á orillas dol lngo, celto., latitA y francos. estú coronnda por su antiguo castillo .A uuquo lo;; al rededores son muy v por h catedral (fuudndn;; del siglo helios, la ciudad misma ticue poco oJ;_ X nl Xlii). Desdo ol nt.rio de la cate­cauto; lns calles sou angosta.;; y torcí. drnl so go~:a do uua. vist.a a.dmi rnblo das, y lns casas oscuras y muy anticua- sobre la ciudad, ndoruada cou vn.rius 1 da.,. Aparte Jo la cn.teclral,que es una fuontes caprichosas, en medio de las de lns mejores de Huizn., y del soberbio J calleR estrechaa do la. parte antigua, pneute de c~l icnuto fJilO atraviesa por miéntra.s que la parto nueva, con sus oncim:~. de un prc ~.: i picio de 180 metros 1 anchas calles y a lamedas, ll:una la aten-do n uchnra, no l.ny monumentos que ciou JlOr el lujo do sus edificios de re-l llnmon b ateuciou. creo. Era domingo, y toda la poblaciou Nos alojamos en el }¡otel G ¿Uxm, paseaba en los jurdinas y á las orillns uua de h.s curiosidades Jellu.,.ar; est•í ·del lacro; de vez cu cun.ndo !ie le"an-ni lnado en el mismo lugar e; doudo 1 taba ~ua. ráfng:L de viento y las oln.s • vivia el historiador ing l .~s Gibbou, y verdosas y enfadadn.s golpeaban contra en ol j:trdiu del hotel fné en donde lln playa., derrotando á los niños quo concluyó ~u famo.~n. historia de la " ] )E. juoaban con la areua de la orilla; gri- \ OAIJE~GL\ Y CALDA m:L IlfPERJO Jtü- to~ y cautos de alegría rcsonabnu en !1.\SO." (1787). la-; calles y caft{~>, y en el lago olmo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o_____ LA MUJER. 1 vimiento de los vapores y barcas de ciudad, pues á una. horn. tan at·anzada pescadores le daban un aspecto ani. de la noche todo estaba cerrado. mado y pintoresco. En Suiza, y particularmente en la Despues ele pasear la ciudad y subir parte alemana, los habitantes se lle­ú un cerro Yecit1o, llamado Chaumont, vantan al amanecer, comen á las do•ce liD paseo encantador, como todos los de del dia., cenan r~ las ocho, y á las nueve Suiz:\, tomamos tmeRto en la diligen- apagan las últimas luces. cia. que nos debía llevar á Friburgo. La ciudad está situada sobre ulla Un camino monótono, por medio de roca que se avanza sobre el rio Sn.rima., lus lagos ,\ridos de Momt y de Bienne, el qne corre en el fondo de un estrre­nos condujo bar:ta la. pequeña ciudad 1 cho valle á una gran profundidad ; su de Mora.t, que no alcanza á contar dos, aspecto es muy pintoresco; por tod.as 1 mil ltabi•antes. Su aspecto es extraño, partes so levo.ntan torres feudales y l la!: calles son anchas, pero en todas castillos viejor;, y nlgunas de sus cal! es ellas los osc1tros y sucios portales de son tan pendientes qtte el tejado ()e las casas le d:~n un ni re do \·ejez y m o- las casas toco.n el suelo e u la. parte lancolía. A las puertas de esta ciudad superior. Tiene más de 9,000 habita.n-j so dió la hat:llla de :Morat (en 1474) tos, y casi todos son católicos; así es que decicli.) de la suerte de C.írlos el c1ue sw; innumerables iglesias se pl.A.e- ¡ , Temerario, y (pte \V alter ~cott ha. des- den vüátar con gusto porque están m11y 1 cnto con RH crrfi:ica pluma en h novela adornadas y cuidadas. 1 de Attrt de Oianteiil. 1 La. catedral es bellísima, y su torre, L•:utre otras curiosidades, que mues. preciosamento trabajada, es muy o.n ti- ' tran en fJui:r.a ro!n tiv:nuente ií esa. ba- gua, poro lo que llama on ella ln aten. 1 ta 1 !a, u os r;<;iíalarou en Fribt~rgo un cion particularmente es el orgáno; bns- 1 ;írbol tlo tilo, cuyo orí¡,on es el signion- ta. decir qne tiene (i4 registros y 7,81)0 1 te: uu ,it)\cu de l!'riburgo, c1uo hn.bia tubos, algtmos de los cuales tieueD de contrillltido {( thr la victorÍ<\ á los St1i- pa~'ta diez metros de longitud. • zoR,1:c.-.:enmlo llcrnr el primero la feliz Como en Suiza se paga por todo, fué 1 uoti0ia, ~p~u,,s f'e decidió la haLalln., preciso pagar para t1ue nos permitiesen 1 1 ocltt~ á correr siu detenerse desde bs oir tocar el órp.no á cierta },ora. 1 llau\tra.s de Morat hasta la pla:.:n. de La. iglesia. est:Lba oscura. cuando cn- J<',.iLnrgo. Atlí, moribundo ya, :tp~nas tramo:; n elln, ú la ltora indica.ua, las 1 pudo ~ ritar ¡ lricloric¿ ! y espircí. Lle- ocho de la noche, y sólo el n.llnr ma) oc HI.Ua e u la mano una ramn. do tilo que se veía ilnmiunuo por la lúmpam u el hnhia arrancado de uu :'irbol al pasnr, tabernáculo. ~:u medio del silencio se y loB fril)ur hny 1\Iudia hora duró este concierto com. ventanas desde las cuales so tiene uon pncsto do un s6lo instrumento que los bonita vista sobre el rio; - adcmas un itn ii taLn Íl todo!!: el a.rpa, el. pinuo, ol mirador con sus escalo ras paro. bajar á piti tou, la linutn, el violin y por último un jardincillo 5cmbrado do legumbres h\ voz del trueno y ltasta b. lnunann. y llores, y sombreado oou algunos úr. J.-os alrododoros do Friburgo soutnuy bolos frutales. curiosos; pero si se quiere pasenr ltny Las pnredes de la!l grulns están cu. quo ir provisto de moneda, porque on bicrtns Je nombres, entro los cuales Stth:a, y soL ro todo e u esta ciuda.d, os nolmnos algunos doli tora Los conocidos. preci ·o }lagar si :-;e quiere pnsnr uu camino, ~;i pide unn. direccion, ~;i r¡uicro mirar cunl¡uicr objeto, y diceu que hnst.a por beber colas fuentes ptíblicas IX n En N L el 'li injNo ti o no que dar nlguuamouodn ; Dospucs do pcrmnuoocr din. y medio esto KÍII c.;onlnr una nuLo do uiiios c¡ue en .Frihurgo, el :2fi tomamos 1:\ diligcn. lo rodea111Í totlns ltoras y lo itoportmum cin pnm Hcrnu. El paisaje no es atr.\c. 1 iucesautomoutc pidi,~ndolo . limosu1~; tivo do .b'riburgo á Burnn, y el terreno, 1 lo (¡uo j usti He a plcno.mcn le aquel pro. casi com plotameu to plano, no ofrece 1 verl,io frn.uces: point d'wyent JJOint mnyor interc&. Adomns {lo un caho.llc-dR SlliiJ.~e. ro español y 811 hcrmal\1\ (do los cuales Dos maguíficos puentes, suspeudiclos hemos ln~Llado ya) vouiun eu nuestra, solHc el mlle de la Sariun, comu11icn compaíiía., en el interior do la diligen- 1 la ciudnc] cou la parte Esto do Sth cia, dos suizos de los cantones nlema. campos. g¡ uuo tiene 2::i7 metros de ue_, cuyos tipos de caricatura no deja. longitud y.).:) de elevncion, y el otro uau de ser curiosos; el uno imitaba 2l0 motros ,)e extension y !J7 de nltum perfectamente un hn.rril do cerveza, ó s?bro la corriente del rio. J!~n otro 1 más bien la Jo uno de aquellos famosos tlempo so gastaba ttn'~ hv-ra en pasa.r ¡JCllejo,'l do vino con quien el inmortal do In ciudad á la orillo. opuesta dclj don Quijote tuvo ta.u reñido combate; H\llccito, y hoy se atraviesa el puente sus ojue'los pequ'cños, cncaJ'Oü,dos, na- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ----~------~---~------------- 162 LA MUJER. riz ausente y mejillas infladas comple-l abundantes y extrañas: cor6nanlas figu­taban la il usion ¡ el otro era alto, y tan ras de caballeros armados, damas feuda.­delgado, que varias veces temí que se les y monstruos de toda especie. U?~ deRa:roase con los cirnbroocs de la La catedral, parecida á la de Fribur­diltgencia, de resto nada. teníamos que go, s6lo tiene una torre sobre la porta­notar en él sino una. boca tan espaciot:a da principal, pero es un monumento Y descomunal, queso extendía do oreja gótico finísimo y del trabajo más bello, á_ oreja; entre la dicha boca llevaba pero coruo la han r..rreglado para. el s1empre un tabaco apagado, y sospe- culto protestn.ote, su interior es sellCÍ­chamos que éste le servia. para tenerla llo y sólo la adornan algunas tumbas c~rrad!l. Miéntras. que se movía la di. antiguas, todo lo deruas ha desapa­hgenma, los dos su1zos, como arrullados reciclo 1 por el movimiento, se dormían, pero de En una plazoleta, frente á la cate­vez en cuando se despertabu.n sobrcsal- clral, se ve la esta.tua de Rodolfo de tados. al oirnos hablar un idioma des. E·¡·lach, patriota suizo¡ cuatro osos de conoc1do; el gordo nos miraba cou ojos piedra. hacen centinela. en contorno de ehpa.ntados y le preguntaba al el ueño la estatua. de la boca indefinida: " i qué idioma En Berna se veo figuras de oso en es e!;e 1" EL otro hacia el papel entiSn- todas partes: en las puertas OU los que resuenan sin cesar en boca. de todos casi indistintamente. La lengua alemana del suizo es dura y salvajo como sus rocas escarpadas¡ tai parece como si los habi tautes de estas rogioues tratasen de imitar el grazni­do de los pájaros ele sus montañas, el ruido de sus cataratas y torrente~> y el cstruemlo de los tlerrum bes torríficos de la primavem n.lpina ; hasta. los mis. mos alcmnl.les oncueutro.n JificultnJ eo comprender lo qnc dicen los suizos. Las mujeres plebeyas del cantoo Jo Horno. usan vestidos elegantes y visto­Ros. Generalmente las enn~uas son de 1 género azul, negro 6 verde, de lana ordinariamente y de seda los tlias de 1 fiesta. li~l corpiño de terciopelo ó de 1 p:ma nogra. es de cuello por dotra.s y abierto en cuadro sohrc el pecho, con una camisita plegntla y ma.cgas blancas hasta el codo; al derredor del cuello llevan una especie de museta redonda. de terciopelo, prendiJa. con una. cado­na. de plata. 6 de acero qne ene adelan­te, pasa por debajo do los brazos y va á tocar la museta en la espalda ; cnn­tro gruesos ganchos de metal a.cloroau uno y otro lado del corpiño que con­cluye en punta y es ú veces ricamente bordado de oro 6 de plata. Llevan el pelo trenzado sobre los hombros 6 co­ronándoles la cabeza debajo de un sombrero alon. Usan, ademas, guantes calados de seda 6 lana que les suben basta el codo; delnntal blanco 6 de se­da de colores vi vos (segun las circuns­tancias) y la. enagua corta en contorno. E!';te vestido tan elegante, realzado por las figuras blancas, rubias y amables de las niñas y las matronas suizas, siem­pre amables y complacientes, da un colorido local muy agradable(¡ los pai­sajes y calles pintorescasde la ciudad. X EL LAGO DE TIIUN. En otro tiempo, ahora muchos auos, se gastaba. un día entero de Berna á Thun, despues iba.n en cuatro horas y ahora se v~~o por el ferrocarril co une¿. Los campos sitos entre Berna y Tlmn, no ostentan aquella belleza. salvaje y pintoresca que buscan los viajeros en Suiza, pero si no son muy bellos, sus riquezas agrícolas é innumerables ÚT­boles frutales le dan fama de fértiles y valiosos. El pueblo de 'l'1mn está en uu sitio idéntico a.l de Iverdun sobre ul N euchtltcl, pero aquí el rio Aare, que lo atraviesa, es bellísimo, y el lago do Thuu y sus contornos son para\sos de poesía y de hermosma. 1 Aunque el pueblo do 'l'hun tiene 1 mil encantos, uo pmlimos detenernos allí, y no:i emuarcn.mos al momento on 1 el lago parn. 1 ntcrlaken. Es asombrosa­mente helio el paisn.jo en contorno del 'J'hun : adclau•e, a.trns, lú un lado, n.l otro, en todns pn rtes se descubren mil vn riadas 'istns, cerros, collados, bos­ques, primorosoc; ch"l,•t.s de madera es­col pida, casas lindísimas, todas con sus balcones elegantes y cubiertos con un e,;poso ropaje do enredadas gualdas. Ya veíamos Rolitarias y antiquísimas ruinas, monumentos feudales, iglesias modernas con sus pintados cnmpana­rios, alamedas de sauces, jardines, llr- ~ boles, ho<>qucs, prados .... y sobre totlo, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 _!61 _ - -- LA Mu-JER. - 11 flores, flores por todas pn.rtes: cubrien. bre no recordamos, dice que en el nño ~~ ¡,¡o el camp0, roJeando los muros, vis- ¡ de 508 sucedió allí un fenómeno ex. 1 tiendo las ruinas, adornnurlo las casas y traordina.rio, á saber: que de rs sin por ella, y aunque pronto volvió á for- c&nt.estarle. ruar alianz~L y amistad con Felipe A u- -Ah, traidores! excla.m6; i vosotros gusto y con su sucesor Luis VIII, que seríais capaces de aconsejarme que ah. la. estimaban y concedían privilegios dicara ?.. .. Puos uo lo logrará nadie de Soberana,-su esposo permaneci6 jamM .... Que me traigan aquí á eS() cn.utivo en París durante quince afios. miserable embustero, y lo coufundiF6 Entretanto ella gobernaba con vigor y al momento. astucia, y sus tratados y convenios eran 'l'ocios salieron ú obedecer las 6rclenes dignos del más die;tro y avezado polí- de la Condesa,- pero ya los qnc hauian tico. Juana tenia el temperamento de acogido la historia del peregrino com­nn déspota. y carecía completamente prendieron el lazo que so le telHlia, y de cualidades femeninas, como se da á rotle:índole-llamaron al pueblo, siem. conocer en el acontecimiento qllO tuvo pre listo :t aruot.iuarse contm cualquier 1 uga.r en 1225. gohiorno, y le proclamnron su legí limo Un din. se llegaron á ella varios Hoberano, pidiendo que despojaran á cortesanos y la Jijoron que un anciano .1nn.na del poder. Pero ella no ern de cabellos blancos y vestido como un pernona que abdicara fácilmeute, y, peregri uo ::uuotinn.l1a la ciuJad diciendo furiosa, se ueg6 á recibir al preteuJ ido por plazas y calles, á 'oz en cuello, Conrlc, pero co&no insistiel-¡U e dependían de (q, como los Con. -J4~1 miRerable impoRtor ! .... 1\li pa- des de J!'lánrlos,-y que ndema.s era rlre murió há luengos a.ños, tengo prue. , parieme de Juana por su madre,- do. Las.... clar6 que s61o él ora competente para 1 -Si así fuere, repuso uno de los l decidir q niéu ora el verdadero Sobe. corLel'auos, hacotllo venir, señOi'a, para rano, y si era cierto que el u.uciaM coufunuirlo. decía verdad. :Ma.nd61-e, pues, comparo- -Jamas 1 jamas!. ... El infame im- cer dela.nte do él, y despues de haberle postor no hollará con su planta. mi pa. escuchado dijo perentoriamente quo lacio .... Mandad que lo prendan y lo era un impO!~tor que deboria ser des! e­arrojen fnera ue la. ciudad. rrado de todos los dominios de Fláudes, -Señora, el pueblo lo rodea. y lo y de Francia. Los pueblos en aqu& o.cla.ma; los descontentos le escuchan, ent6nces no tenían voz ni voto, ui do- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -----.,....,.--- REVISTA QUINCENAL. 167 recho de reclam:~r contm lns~iuiones 1 desn.. Sin embargo, poco tiempo pudo de su Soberano, -así, somoti6se lmmil. gozar de su libertad, pues al punto d~ á In decision de Luis VJII, y J un na. murió, sea. por efecto do los sufrimien­vol vió á a podern.rse de 1 gobierno. tos y privaciones de su cautiverio ó por J>ero ~;i el Rey de ]'rancia no quiso otras ca.usas.l1 castigar de olm manera que cou el Ap1~oas se vió viuda. Juana, se apre. destierro al infeliz peregriuo,-quizá no snró ú contraer nuevas nupcias con e~taba bien seguro de que lo que había. 'l'omas de Sa.boya. Orgullosa. coo l~s dicho ero. la venlad,- Juana no qned6 privilegios que babia pedido y obtem­sa. tisfecha. con esto y mandó tras del do do lo. corte de Francia, llena de al. anciano á algunos hombres pam que lo tanoría y de soberbia, mandó que pre. cautivnseu y lo llevaran á la pri le prcseu. nido la lleun.bno de sntisfaccion .. Pero taba el fraile iguieute verdadero Cooue de dantlo un grito estridente cay6 al sue. Fláudes. lo l-iu l!entido. Dicen los antiguos ero. La escolta, el verdugo y cuantos oistas c¡ue varias personas vieron, como r oyeron nquel juramen~o, volviorou hL ella, el objeto que ta.uto la había ate. cara. húcia el palacio o u que sn Lían rratlo: era la sombra. de B:~luuino 6 cst..1.La Juana e&cucha.uJu l.ls últim:\s dol ajusticiado en a.quol punto, que se palabras de a•¡ u el desgraciado ........ levantaba tlol lugar en quo se había. Aguanbbau uua. pa.la.bm de misericor. cow1t ruido el c..'\dalso, y con la. cs.be. dia de nt¡uella fiorn en for!Jin de mujer. za. 1Í. meclio separar del cuerpo, la La. Pero, al coutrnrio, vieron presentar. ' bin seiialado, prorrumpiendo en cspa.n­se ú uu" Vllotuun la. cara de la Condesa' tosas imprcc.'l.cioues. contraicla por la furia. y el odio y que Lo cierto es que dcs:le aquel día rna.udnlta. que siguiese ndeln.ute el su. Juana se vi6 presa de las aluciuacio. plicio .... blomeutos despuc~ rodnba la. nes m:ís espantosas; parecíale quo á cuwzn eusangrentnd:l. del nucinuo, se. tocb hora, dia y noche, el espectro del parada del cuerpo por ol haclta. del ver. ajusticiado la perseguía. Llena. do te. dugo, y ,Juana, manifestando una. snl \'a. rror pidiú auxilio á la :-:la. uta Sede, quien jc sati~faccion, f.O retiraba. de la csccua. le aconsejó fundara una iglesia. on el poce tuios durú Juana~cspues denquol 'sitio on que había Yisto el espcctr~ d1a gobernando trnuqmlamente sus l~s- por primera vez. No ~;olamente toando tados siu el menor contratiempo. Al edificaruuaiglesiasinQdosmonasterios ca.bo de ellos, Luis IX, el Hn.nto Hoy de y un hospital. Pero aún la Justicia Di. Francia, subió nl trouo y puso en liber- 1 vion. no estaba. satisfecha, y continuaba tad á todos los can ti vos que hall6 en las sufriendo los suplicios del infierno. De. I~risiones de E>tado: entre éstos quedó sesperada. renunció eut6nces la corona. tbre Fernando de Portugal, el marido y se retir6 á un monasterio, en donde de Juana, allí encerrado, segun dicen l acabó sus Jias humillada, cubierta de los cronistas, por instancias de la Con. cilicios, llena. do remordimientos y pi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 168 LA :MUJER. pirado por aquella sin ccrcmouin, el borracho ponlió Pl cqui-l cst rntagernct; imuodinlam<'uto Sil lió á ln lihrio y en y tí lnt¡ro tí largo en el suelo, pncrta do In eilllo y nguurdó ;t su prosun- 1 q noduudo profnndnlllente dormido eu ol 1n víctima. Sin embargo la.o . ¡ cnllcs perma. neto. El curcoloro lo m ircí con ~:>ntisfncoion nociorolt largo tiempo silenciosas y twlitn- ¡' y se retiró á dormir ltnly COlt!cuto con su rins; la lluvia haLi:\ continuado p1:nle do ustucÜ\ premeditada. la noche y nadie salia. Descspera.n:.<~ado yo. Apónas amaneció, los l>rosos procnra1·on do hallar lo que d(l¡)cubn., y dáudose :í todos despertar á su u novo oompniioro, con el lüs diablos, pousabn 1·otiro.rso :¡ su ouarto, oltjoto de quo so preparase á n1orir; pero y aguardar las consecuencias do 611 dos- fuó ou baldo: el hombro dormía tan pro­cuido, ouo.ndo oyó los lejauoa y desiguales fundamento que era imposible volverlo á pasos de un hombro calzado t¡ue se ucer- In vida. Coaudo la escolta, que debin lle­caba. cantando lllll\ oancion L;íquioa. El varios al patíbulo, llegó n la prision y se hombre e:;taba óiJrio y se adelantabn ri6n- oyó el ruido de las annas afuera, el hom­doso solo y Lo.ciondo équiscs. bre so despertó al fin y comprendió lo que El carcelero so le encaró, le invitó ú. le pasaba; inmedintamonte empozci á dar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IGD IV Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 170 L A MUJER. E l 110 contestó, sino que empujando la puerta de su casa entró; el carbou('m en­tónces, ya muy cerca de él, le repitió: -Cómpreme el carbon! -Vaya usted con Dios! contestó Pedro cerrando la pnerta con impaciencia. En ese momeuto so oyó á lo léjos el paso acompasado de un piquete de solda­dos que se ncercaban npresoradau1ente. El carbonero, dando señales de angustia, se acercó á la puerta, y golpeándola ex­clamó: 1 -Abra por Dios l q ne le traigo á rega-lar este cari.Jon 1 Solamente eutóuces reconoció I>edro In voz de su hermano, y abriendo lo intro­dujo á su casa en el momento eu que pa­saba la patrulla por la calle. DIA SÉTIMO. La veritó sux la vie c'eslle dcsospoir. ALFnED DE Yxo:n:. Aquel día deberiau Hogar á Bnena.vista algunas amigas de Alicia con la intencion de permanecer con ella unos dos dias. De ma.ünna recibieron un propio cou cartas y periódicos pa1·a Máximo, tanto extranjeros cou1o de l3ogutá. Oomo no podia.n salir á pasear, pues nguardnlJan de uu momento á otro d las visitantes, 1\Uxi­mo propuso leerles el folletín de un ¡lerió­dico que le enviaba un amigo suyo. Una vez q ne estuvieron todos reunidos, .Máximo empezó á leer lo siguiente: LA VIDA DE DOS MUJERES • OUADltO INTWO. I . Heunida la familia, Luis refil'ió los pe­ligros que babia corrido y que ya oouooe­mo~;, añadiendo lo que le sucedió despues do separarse dol carbonero. Caminó toda la noc~e por los afueras de la cindacl, J Acababa yo de cumplir diez y seis trausido da frio y sin atreverse ti entrar á añvs; ora huérfana de padre y madr&, y parte alguna, temoro~o do que descubt·io- hacia dos años quo vivia con mi abuela 11eu su di.~fraz. l'ero cuando amaneció, la paterna, señora anciaua, viuda y ciega luz del día le infundió más confianza, é hacia mucho tiempo. Esta seiíora, qno jn­impelido p11r u u extraiio deseo quiso vol- 1 mas babia salido dol pueblo do • • •, en Yer á ver á. sus compañeros de cárcel y Nueva Granada,con~orvaba á. su lado dos verlos pasar hácia el suplicio. AposModo- 1 hijas, viejas ya, solteras y retraicfus do se en uu lugar oonlto de donde pudiera toda sociedad. vados pnS<'lr, esperó h'anqnllo y ~in mo- j EstaiJa yo una tardo al lado delleclJO verse. Cuando oyó la campanilla de los do tia Juaua, que vivía siempre achacosa, qu~ acompañaban á las víctimas, quüw y á. la sazon estaba on cama, cuando oímos huu·, pero tuvo miedo y permaneció en tañer tristemente las camlJanus do la iglo-su sitio. sia del pueblo. Vilí pn~11.r tmo á uno á los patriotas, y -Esue dobles annl!cian la mnerto do con asombro notó entre ellos~ su e110JUigu un bomure, dijo mi tia desde su lecl.to. que moria en su lugar. 'l'ambieu, como l:!U l -Así parece, contebtÓ con su suave y her~1nno, creyó soiíar, poro lo:; gritos y nnnonioso acento tiu Andrca, que e.~lo.oo nlandos do aquel mil;eraLle le con voncie- senbda labrando un paiío do mauos con ron de la realidad. diuojos de aatatltmba1 detrns de la!< oOlii- . Decidió la familia que Luis permaue- nas de la cama, y cerca de Ulla ,-eutana. c1era. oonlto en la casa, lo que se verificó -¿Quién sor á'? repuso tia Juana, diri­sin ningun acontecimiento digno de no- giéndosa ti mf; ¿por ventura hnbria en ta.rso. Cuando concluyó el terror mori- el pueulo algnn onfonno do gravedad.? llu;t~ SQ presentó á sus amigos, los que -No só, contesté, sólo que fuera don h~btan lamentado su muerte, habiendo Ramon .... VIsto su nombre impreso entre la lista de -Don Ramon! exclamó la euíerma de-los fusilados. j:l.ndose caer sobre las almohadas. 'l'ia A poco de haberse planteado nue'\"a- Androo snspüó, y entónces su hermana, mente la República en Colombia, Luis inoorporándoso, levantó la cortina para logr-ó casarw con su prima Balen, ú. quien mirada en silencio, y no se habló cosa al­yo conocí, ya vieja y madre de una numo .• guna. durante nn rato. rosa familia. Enseñada á la vida monótona en casa de mi abuela, y conociendo los modales poco comunicativos y la habitual seriodad 1 --------------------~ ------·------------------------------------------------------------------· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E V I S 1' A Q U I N C E N A L . 171 1 de todo!! ens habitantes, yo \ampoco~guí sus tierras y las nuestras. Tiacia muchos adelante ln couversncion. En e:. te intorvnlo mese~ qne don Hamon o.staha enfermo do so presentó en el aposento uua oriadn y gra n~dad y Dios lo l1abin dndo tiempo ]>ara mo entregó un caldo para qno so lo ofro- 1\l'repcotirse de eu pn>~ada iocrednlidad, ciorn :t tia .funna. Me acerqué 1\ ln cama, 1 tanto que esa mañana ól, cspontúueameote, y mióntrail que mi tia lo recibia do mis 1 hahin mnttdado llamar al cnra para r1uo lo manos, so diribrió á la criada diciéndola: 1 adminh;trase los último!! eaorameotos, por. -¡. 'J'ú tsnLe11 por quién doblnron ·? que babia empeorado. -Por el diJ11ntn don Uamon, contestó, Cuantlo salí del apo~onto de ~in Juana que )111-"J"C so murió e11denanfcs. fní :\ bmscar :í mi abnola, In que, aunque -'l'omn la taza, Pepitn ,¡ os­moJI, r¡uo cm hm orgulloso, no por Ot!O ourecer, y uu nmhieuto !:illt\\'0 y perfuma­deja do llora de. do me en vol via 011 uua ntrnú~fcm ue aro- Vol\ Hamou ora nu caballero do m;ís do llli\S y do vida. 01 vidnudu las pouns y cinru••uta 11iio::, soltero y duoiill do mu- tri~te:r.us njouns, o.-;cuohfllm cnulnr en mi chus horras cu 1'1 ui!;trito do • • ... 1 >ooinu corazou el gran }.Iocr na ele In jtl\ ent nd que quo cm l10111hro muy ilu:;tnulo, y IJahia de;picria, y lmllir itl 'ida y In esperanza nlcil!ido en su jnveutud una óüucnoiou cu mi ~:mgro y t:ll rui oapiri\n, á pesar de pnrtlcnl,,rmouio c¡;moH1d11, aumo.utnntlu su las ruinns hnruanns c¡ue 1110 rodeaban en cieuui' t..'UU h k'l.:tnra. á la cual cr:\ 111ny ti'}'\Olla casa en quo lodo era ajnclo, triste nticiohnclcl, Los r¡uo entraban á 811 CliS/1 80 y monótono. lutt:inu lt~u~llllli ulahaodo la hormosn libt·o- :No só entinto iiompo pn.saria nllí mi-rítH} II!ll!OH'Ín, y ou cuya compniiíu so ou- rnndo, sin ver, In pinza dolpuohlo, y os- 1 r.onul·1 lnrg-aJS hurns estudiando, le> 1¡uo no onchnudo como nnoLat.lu las nuO\'M nr, lo im¡()tlia hacer lmcuos negocios, uclmi- monín." que arrulln.lmu mi 11lmn con lllil 1 uistra hH hncicudns qnolc ht~binn dl'jndo dulces ensueiíos, cou m1n voz oxtrnüa y :.us 11 t)ures, y ntCl!orar, st>gun dccinn, dulicio,..a. Cerró cntornuu:nto lu noche al umclu;s om:a~ do oro eu ln mejor cn~u del fin, y empeznlm á snlir ln lum1 rletras del puohl , CJilO orn ¡;nya tamLien. Hombro cetro, d. ezspaldas de In iglotiin, cnundo so pncíftte, nful,lt>, de co;.tumbrc.-; scvon1s, prCl!ootó tia Audrcn en el corredor y se unw¡u3 rhanccl'O y un tanto desproocu- situó :í mi lado. Noté quo llevaba on la pntlo, ora gcueralweuto qnet·ido por las mnuo un rnrno do jazruine11, flor que siom­gt• nlcs tlol pueblo, y temido do los que pre prefería, y única qne cultivaba. Ella c¡ncriat dnl'lio ínfulns. Eu castl "e le veía no habló ni yo tampoco; al cabo de uu J..lOI' ra:;czu, y eso cuando toniamos nlguu ralo vimos salit·. do la cnsñ c¡uo había ha­huéKpeu qM él visitara, ó para urreglar bitudo don Hnmon ou lt\ pinza tt una mul­algun ucgocio ó asunto do linuoro~:~ outro titud do gente llcvnndo ol fúrotro, y on ---~- ---- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 172 L :A. MUJER. segnida dos hileras de luces que se diri- nándose, púsolc sobre el pecho el ramito l l gioron nl templo. de jazmines qnc llevaba en la mano, y al -Pobre Ramon! murmuró suspirando mismo tiempo una lluvia de lágrimas oa- 1 tia Andrca. Allí lo llevan, y yo no lo ví yó de sus ojos sobro el impasible cadá-por la última vez. ver ..... y alejándose des pues de haberle 1 La miró sorprendida, y entóuoes ella mir.ado una yez más, se fué á postrar añadió, con cierta exaltaoion que jamas delante de un oscuro altar orando con babia notado -en ella: fervor. Aquella muda pero tierna esoona - llija mia, ¿quieres acompañarme á me tocó hondamente, y arrodillándome al la iglesia? lado de mi tia la acompañó en sus ora- 1 -A e~:.-tas horas? exclamé. cienes, llorando tambien con ella. En la -Sí, dijo, no puado resistir .al deseo de pl'imera juv~ntud, cuando no se han teni-volverle ;\ ver .... y no me atrevo á h ~:~ola. do penas propias, so llora sinceramente -liaré lo qno usted quiera, tia, con- por las de los demas, pero á medida que se testó, pero pormítnme ir á tt;aorle algun avanza en la vida y se sufren aflicciones abrigo...... propii.IS, las ajenas nos son ménos sensibles. Uu momento despues salimos á la pla- Rato despues estábamos nuevumonte en za, y siguiendo las sombras do las casas, casa, sin que nadie hubiese notado unes­y bien ~mbozadas, pocos instantes des- tra ausencia. pues llegamos, Pin que nadie nos viera, á Onando llegó Ja hora de retirarse cada la puert..'\ falsa de lu iglesia, y Rgno.rdando c11al á dormir, me acerqué tí la .cama de á qu~a salieran todos .los que habitm acom- tia Juana para darla las buenas noohos: la paiiado nl cadáver JlOr la 1merta p1'incipal, ví acostada largo á largo entre las blan­entramos. cas sábanas, con los ojos cerrados, poro ~1 El tomplo·estaba perfectamente oscuro., acercarme les a@rió y me parecie1·on hú­sal vo elata6d iluminado por cuatro cirios medos como si hU:uiesc llorado. quo ardinu en torno suyo. Ninguno do los -Buona.s noches, hija, me dijo con mns acompañantes bo.bia permanecido aliado sunvidud que otras veces .... no roo olvides del férett·o, excepto el cura que estaba re- esta noche en tus orncion~, añadió. zando, hinco.do o.l pié del altm· mnyor.l.>aso Acercóse on aquel momento tia An.frea ontl'o paso, tia Andrea se fné acercando nl y la dijo con aoooLo cariiiGso: ataúd que estaba destapado; yo la seguí, -Hormnna, ¿t¡uiere usted queme que­y ontónces ví por la primera vez la muerte do rn;ta noche ucompnüñndoln '? cara á cara,) aunque aquello me hizo mu- -No, contestó la otra con marcada se­cha impresion, no fué tanta como t01uia. quedad, pero nl mismo tiempo Bltspiró, Don Ramou no ootaba des~<>"Urado, al como si sintiera un dolor. ooutrario1 pat·ocin rejuvenecido. Era un - .¿ lla eutpeoraclo d0t1de esta tarde? homhre de fí5 aüos, y sin que su fisono- preguutú In otra. mía fuera hermosa, debía hn.bet· sido eu -No hay moti,·o .... "~ioy lo mismo. su juventud bastante expresiva ó iRte- -!'ero si iuviovo alguno. novedad .... l'L'Mnto: la frente eru alta y detspejada; y -Quiero estar sola, dijo tit\ Juana, in-aunq u o las facciones no oran finas, taro- terrumpiéndola. con bn~tl<¡nedad, ó incor­poco parecían vulgarC$ y ro,·elabnu bon- por1índoao, u1iróla do ltito en hito, y aiiadió: dad unida tt uut\ voluntad do hieno. Le -¿Por quó se te figura C}Ue he de su­ha. bian ataviado con sus mejores vestidos, frir más hoy quo ayor? y bajo ln incierta luz oo las cer4s no pa- -No sé, pensé que .... recia muerto sino dormido. -Pues cvíiato ponsar 11coedades: hM- 1'io. Andrea le contempló por espacio ta mañana, repuso, volviéndose htl.oia el de algunos momentos, y dClipues, incli- rincon. (UCJ~ttit~uaní). A LOS LECTOB.ES. Con motivo de una enfermedad bastante séria que me atacó durante mi ausencia. de Bogotá, no me he podido ocupar absolutamente en trabajos literarios, asi es que este número de LA MUJER carecerá de Revista. Europea. ConfÍo en que los suscritores roe perdonarán esta falta. enteramente involuntaria, y procuraré que la próxima Revista. sea má.s nutrida c¡ue nunca. LA DIRECTORA. - ----------- - - -- lrnprent.n do Sihestre y C. d
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Mujer - N. 31

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 7

La Mujer - N. 7

Por: | Fecha: 15/12/1878

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA M·U J E R, REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEÑORAS Y SEÑORITAS. ll LA SESOJIA SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. D0:\11::-400, DICif~)fBRE 15 DE 187!3. ~ PRECIO l\0 C8. ESTUDIOS HISTÓRICOS 8()H1:U•) l u\.. ~l UJ.:hlH. EN LA CIVILIZACION. LA ).1 U J ER H E BREA. ( COXTlXUAClOX). VIII ¡Quién no conoce y ha admirado las . . . palabras de Ruth á su suegra 1 ''.A Cqllo m unes~ ac.uchlllada .cas1 toda ·• donde quiera que fueres iré; y doudo la tr1bu do BenJatnm en cast1go do un " morare:; vo tambieu moraré. Tu pue. crímen cometido por toda ~lla, y para " blo ser{ mi pueblo y tu Dios serli vengar el honor de una. mnJor vllmen. ·• mi Dios. La tierra que te rocibiero te ultr~jada,. los miembros de las .~e. "en tu muerte, en esa morirt'.; y allí mas tnbus JUraron no ?ar sus hlJas •· tondré el lugar de mi sepulcro." ~un~ n los po~s descondwn~os deBen. Poco~ episodios más bellos y ca rae. pmm quo ho.b1an quedado_. Estos, pues, terísticos de la época, que aquol en para quo no se ~xttugmoso su raza, que describen las Saarndas Escrituras t~vicron que apol~r. nl rapto, Y como las escenas de la ieg~ en el campo de s1glos dosp!les lo hlCIC~n .los romanos BoOz, el pariente mas cercn.no del m~­con lo.s sabtno.s, los bonJnmttas se :roba. rido de Ruth y el suhsiguieute m.ttn. ron á cuatrocientas nONCELLAS DE SILO monio Je la ~1oabita. cou el rico judío. un día oo que cantabun Y da.nza.l'~n Dios bendijo aquella uuioz•, pues do en los campos coreanos de aquella c1u. ella nació el abuelo de David, 'lue fué ~ad. Tal or:~ la tri~o .suorto do ltt m u. la estirpe de N ueÍmbolo de la. mujer ab. negada, humilde y tierna, cuya. infiuen. cia. conciliador& suavizaba las co:;tum. bres rudas de la. época. 1 'TO~O l. l'l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. H6 LA MUJER. 1· X mayor, .MEROD, al que matase al gigante Goliath; pero á peF~ar de haberla gana. AN.l, mujer de Elcano, vivía triste do, no quiso t.lársela á DaYiu, por tener-porque Dios no le habia concedido bi- le enYidia ~ su gloria y popularidad. 1 jos, hasta que 1m día entró en el Tem. Entretanto David se gau6 el cariño de , plo del Señor é hizo el siguiente voto: ln l1ija segunda de Sa•íl, MTCliOL, cuya ll •· 1':5eñor de los ejércitos, si volviendo ruano obtuvo al fin; pero Saúl resolvió ·• los ojos miras b nfliccion de tu es- hacerlo matar, y lo hubiera hecho, á no 1 " clava, acuérdate de mi y no olvides á ser que Micho} le salvara la vida, des­" tu criada, dándole á tu sierva u u hi- colgándole por una ventana. David per­" jo va ron que consagrará al Señor por maneció largos años léjos de la corte 1 " todos los dias de su vida, y no snbirii 1 del Rey, y miéntras eso :Micl1ol, por 1 "navaja sobre su ca,beza." (Los levitas 16rden de su padre, se vió obligada á 6 sacerdotes no se cortaban jamas ell tornar otro esposo, llamado Faltiel, en pelo). tanto que su esposo hacia. lo mismo, 1 Esta es la primera mnjer que registra pero con su propia voluntad, y sin que la historia que haya consagrado ií su bi- nadie lo obligase á ello, cas(lndose pri­' jo, de!:.de ::in tes de nacer, al servicio del mero con ..A.QUINOAN, de ,J e~zabel, y 1 :5eñor, quien eSCUC]JÓ SUS ruegoS J le despues COn Ja viuda UO UD habitante concedió un niño que llamó Samuel, el del desierto de Maon, llamada Al31GAÍL. que moró en el Templo desde su más Cuando se supo la muerte del esposo tierna infancia. Samuel fu~ el sa.cer-. de esta mujer, David envió mensajeros : dote más virtuoso de cuantos tuvo Is- :í ..A.bigaíl, que vivía eu el Monte Car­ra. el; fué además, Profeta, y ejerci6 m el o, los cuales le so es su amo y senor. El primer rey judío fué 1-:iaúl; el se- Apénas mtri6 Snúl, David torn6 po- I gundo David (que vivió 1000 años án.l sesion del trroo y recla.m6 á su primera tes de Jesucristo); él fué uo sobmente nn1jer, Mich•l, quien tuvo que aban­rey ma.gníti.co, sino el poet..1. mús reli. donar al es1oso que le había dado su gioso de aquella nacion. 1 padre y volv1r á casa de David, en don­Varias mujeres tuvieron intenencion de vivió, sil dnda, con Aquinoan y en la vida y hechos de David. Saúl ha . .A.bigaíl. De Micho} s6lo se sabe q\te 1 bia prometido t.lar ln. mano •le su hija " cuando ent-6 el arca del Sefíor en la 1' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. HE\'lS'I'A QUI~OE);"AL. l4í " ciudad de D:H'id, )!icho!, hija do S:uH, ·· mi raudo por u un ventnun, YÍÓ nl Rey •· dan~r y saltar delantt~ u el :-ieñor: y " de,;deñ61e en su cornzon.'' l>ios en - tigó n ~Iichol por l':ll soberltin '~y llO tuvo hijos hMtn el din de su umerte.'. • Infortunio impoudernble entre los i.:. raelitaq, como hemos clicho 1\ntcs. L~ cuarm mujer do D1wid fuí Bwrn. ' SAB~: (f¡ue hahia sido mujer de Urín.s), y que tuvo la J.rloria du ser madre de So.lomou, el sa.ltio monarca. David pecó lÍ los ojos de Dios por ~r'cic~o amor t\ las mujorns, pero un nm\icln1l clln~ uo tenían influencia sobre ¡;u espíritu. xn La prirnPra faltl\ ctne cometicí Salo. mon nl snbi r al trono, fu~ casa r~e con mujer p3.gam~. cou una. hijn. del Rey de EJipto, ol vicla.udo el precepto de Dios íi lo~ hijos de hmel, á quienes dijo: •· No " tomarei~ mnjeros cxtmnjorau, ui IOf> ·• gen ti le~ toma.r,~u lac; vuestras: porrpw " certísimtunoote tmstornnr:'Ín Vll\l~tro " corazon parn. IJilll sigais bus ítlolos." Y f>,,[Otn(lll DO contento COU llUa. lllU­jer, tonu~ ruuchas du lns naciones de ~loab, Ammon, ldume!\, Siclon, , ·c. ·• Y (dice el Autiguo '!'estnmento) tu,·o se. tecientas mujeres, Y.lle eran couao rci. nas, y trescientas c-clavns; y l!ll'l muje. res pen·irtierou su comzon.'' Salomon cch6 en olvido su gloria, S\1 fama., lll mc1110ria de su padre y iíuu la tle su Dios; y curmclo estaba en el pi­náculo do la glorin, fué traidor á su raza y á su puoblo, llo~;ando hnsm ido­latrar 1Í los dioses de bus umjerus y ~.~tli. ficnrles templos. El corat.on ele los grnndcs de h tie. rm es tnuy tenebroso é Ín!iondable; ¡desgraciado dol quo pcnotrn. on ,q y lo 1 vé eu toda t.u rlc"nnde:t. 1 Como las mujeres hP.breas se huhie. sen corrompido y dcgraclndo con !u. po. lligaruía do nquclln. socieclall, dc.pues del reinado de S.·domon hs judías per. dieron gradunlmoute la sencilln. d1gui. 1 dad que las hacia tnn rcspctnblus, 'ir. tml que las conservaba, y la purc:.::1. de úuiwo que las caroctcrizaba, como con * J,ibro segundo de los }{oycs.-Cnp. \'I. un perfume campestre, lo cual las hncia. tlifcnmtes de suo; coutemporlíuens en el mundo civilizado Je nqu(•) tiempo. Uec;¡mes de la muertf1 de :-:nlomon, y en cnstigo de las fnltn.<; de est.c Rey, la monarquía. jud:"í.ica se diviJi6, y In diez tribu~ que teniau por cnpitnl á Siqucm se dieron á la. idolatría. de lo~ falsos dio. fiO<;. Lns otras UO<;, fJUC mora ha u Cn ,J C­rnM) cm y sus alrededores, pcrlllaueoio-1 ron, sin embargo, 11cles (í Dios y ~su religion; pero desde entónces el puc.' bJo judío, c¡ne f'e contaba yu cutro los m(~-; civilizudos y próspero~> tlcl t~mndo, empezó á decaer y Jlcrder rm unpor­tnucin. 'l'oda nacion que len ti\ y t rahajosa. mente se civiliza, 110 dc.~cicudc y tliCil­gua cou In misma lontitucl; al contm­rio, unn. vez 'J.IIC se ]JOios. Per. 1 sigui tí cruelment? ú. J<~lí"~• el ~rofntn, y 1 :í. otros mucho.; n quumos htr.0 mcH·t r 1 porque se negaron :í SDcrific.:a.r ú los fa). sos dio-es que ello rulomba. L:~. influencia que tiene la mala Fobre el áuimo do lo.- homhru, es mucltí.;;imo más poderosa que la que ejerce la mujer virtuosa. ; Utututos crí. mcues no hau causado lns mujeres por. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 148 LA MUJER. ~---~- versas en el mundo l Una mujer vir- é.<:tos hayan pasado á su alma por una tuosa, quo de~ea teneralgunn influencia secreta y misteriosa influencia, ano más henéficn sobre el alma y el corazon de que por la autoridad del ejemplo. De los hombres, nece~ita tener gran talento piedad, de afeccion de familia, de ma­y gran constancia pnm obtener su ob- ternal ternura, no busqueis la más dé. jeto, mi1:ntrasque la mujer ruo.la apela bil chispa de sentimiento en aquella á las pasiones del hombre y eso le bast.a alma feroz. Desafía el podar del cielo, para vencer. Sin embargo, el imperio desprecia la. voz do la E.angro, despoja do la perversidad no es durnrlero coruo y deja caer arruinado el templo del el de la virtud. ~o solnmente .Tezahel verdadero Dios; y aquellos de sus deu­tu, ·o un fin trúgico y humillante, sino dos y allegados que babia perdonado la que con sus crímenes hizo recnor la c6- espada enemiga, ella los inmola para lera divina sobre toda :su familia; nsí, 8ubir al trono en lugar suyo. :No guar­su raza y In de su marido, desaparecic. d6 ninguna do las dulces virtudes de la ron do b lm;, de la tierra en breve tiom- mujer, y tomó del hombre sus rn:í1- odio­po. .Jcznhol dejó una. hija. tnn mala, ó soR defectos." tal ve"' peor r¡ne ella, llnmadn ATilA- .Teznbel, con motivo do un motín de I,u .. "Esta mujer (dice el autor do lns palacio, fué precipitada por una ven­rnujnros «lo la Biblia) personifica á la tana. al campo, y sn cadáver fué presa vez In impiedad perseguidora, la ven- de los perros. Athn.lín. fné muerta. á gnnza, la nmbicion y la crneldacl. Hija cuchillo en castigo de sus maldades é de Acab y de Jezabol, dirfa.so que teme insignes crímenes. no ser tan perversa como los que In clie- - S. A. DE R ron el ser, y parece que los vicios de (Continuará). ___ ... __ LA VIDA DE LAS ROSAS. A LA SR~ORITA ROSA VÁRGAS, EN EL DIA DE SU SANTO. Se muere en cl estío Ln rosa ele los Alpes, Ln TOS3 embaLc:n.madn Quo diamantes desciñe á In alborada Y lo prestA ,¡ l.'\s nubes su color. T,:t rost\ nzul qno crece en las orillas Qn•• majestuoso el Amazonns riegn, Se mucre cuando llcgn 'l'iuio á ru oca.o;o moribundo ol sol. J,~ rosa del Jord!W, la. flor preoind11, La primoros.'l .flor de los salones, Qno vivo de rosadns ilusiones Y do auras y arrebol, Bogotá, Agosto 30 do 18i8. Trosunto de tu fnz, jo.m:ts se muer~ Suavísimo, y gentil, y encantadora IA1 ,.o In primcn·cra, Y nlegre y I!Oñndom como tú. Que lns floras tambicn dobhn slls hojas, Al influjo de cn&llCños peregrinos, Bañadas con nlhorcs vespertinos, Vestidos con los íri11 do lo J,uz. Solo que tú, por gotruJ do rocío, Te ciñes las coronas del talento, Y sueña tu viajero pensamiento :So con ánrns, ni rtiidos, ni alboradas, Sino con esa INMENSIDAD .AZUL. AGRU'INA 1\Io:-.n:s vEr. V .ALLE. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. nE\T J S'l'A QUINUEN AL. CUADROS Y RELACIONES NOVELESCAS 1 • D E T ... A H l ~ 'l' O H 1 A D E A l\f 1~ TI. r O A . -- EL F U E R TE DE S A)[ P A R A DO. ( 00:\'CJ,USIOX). Ce\ PÍ1'ULO TY. Er. sol <· ... taha YIL nlto sohm P.l hori..:onto cuando los dos "campeones llegnron á In cumbre del torrean . El cnmino quo sc.>r­pentenbn por ln falda del cerro opuesto relucía claro y preciso hajo lo1:1 rayos del sol, ya perdióndoso entre In ~>elvn, \1\ roo-pareciendo otrn ''ez. • -F.s 1m indio sólo 1 oxclamt; ol portu­guer<, fijándose en el bulto que lmjnb;¡, ú todo correr siguiendo lns sinnosidndc." del cnmino: y ndcrnns pnrcco entornmonte desarmado. -,:Y eis si trnc algunn cosa en l:lmauo? prc;untó doiin Ann, quo tamhion estaba en el mirador. -Sí, - trae un bulto gn1cso :Lreco una t>iodra. -~o nos engnñó, pues, Diego! contestó ella. - ese es d indio tlo ]115 iooteas indu­dablemente. -Así lo creo, rOJ>U.SO el mulnto. Ya nos bn ·visto ; mirn1l : v nos hace seiins con ellllS ...... Pero el 1ñaldito 68lvnjo no pn­sará do aquel puente. Vivo llios! añadió examinnnrlo la cnrgn do su mosquete. -;. Qnó pcnsnis hacer? -Ucs}mcharle pnm el otro mundo, lin-tl'. s de que paso á esto Indo. -;. Uómo así? -Le mandareS con mi Jll!lno una bala por via de bien venida quo lo dojnrá tieso. Todos guo.rdnhnn silencio y I\Ínguno quitaba los ojos nl irulio, q uo coutinun.bn su camino para ahajo procipitud,\meuto, - pero no sin dctoncno do trecho on trecho y mirar paro. atrns. -¿Qué mim el miscmblo ? preguntó doña Ann. -Xo sé en verdad, dijo el portugucs, nadie lo signe. -Os eqnivocais; repuso Jnnn Pórer., ú mis ojos me cngauan, ó el cerro está cu­bierto de guerreros indígenas. -En dónde los veis? preguntaron to­dos sorprcndidoe. -Poned cnidndo ...... ;. veiR como rolle­jos rojos entre lo.s :írbolcs de In vorn del camino, y sombras que pasan y dcsapnru­ceu detrns de los rastrojo~, en ar¡uel punto y en nquel? Y mostraba con la mnno algunos sitios. -Parocíarnc que era el reflejo del sol, re.spondió doiio. Ana. -No tal: son escundrotl(ll; do indíge­nas pintados con achote, que hajnu ocultos por el monte. Vedlos pnsnr por nc¡ nl'l sitio m1ís abierto, arrru;tt-ándose ror el sudo como serpientes. -Sí,l:ií ~ exclamaron todo.'l. Ya los veo! En tanto el de las icotcas habi~ llegarlo á la última vuelta del camino visible, quo ori1lnba los precipicios e, el cualsnlioudo á uu lugnr descubierto, mostró el torrcou en donde :so veían ,·arios !/IU'ITet·o.~, en actitud bélica ( cno.ndo sin duda ¡;Ólo e,.;pcraltnn hallor al­gunas wujero.; aterradas y sumisas). Sciialó el patio del fuerte en do u de se 'oía el ca­ballo cquipndo para la :;nen-a con el jinete euristmda la lau:t.a y al parocer alistándose para li:LlirleJi al encuentro, 0011 el resto do la caoollt'rín, que crcínn, sin duda, ~taba en el pntil) interior. no bcmo..~ do podc.."llos defender? 6 Qué dice~. Junn Pércz '! -:5i todas esta.~ damilsfncmu como "os .. . 1ue atrevcru á nscgurnrlo tambieu ..... . pero ...... -Escuchad ! ~xol11tuÓ Juanita inte-rrumpiéndolo. -Qué cosa? -Oí como 1111 cl:ttin 1Í lo h:jos. -..\lo pareció, repuso otm, oir rl rodo-ble de un tambor ; -sí, si, uso e .. ! -Por arriba sonó <'1 redoble : -l'or nbajo se oyó el clariu ! Aruba:s teninn mzou. l'or abajo llegaba un de:.t:IC4Uleuto c¡uo mnndnbnn de San­tnmnt'ta ñ auxiliar ni Valle Dupnr; por arriba llegnLan los expedicionarios que bnbian sruido clel fuerte pocos dias ántes. Deograciadamcute estos últimos se pro­sentaban semi-denotndo11 y &in hnher po­dido obtener ninguM noticia de la hija de doña Germanl\. Sin embargo consolá­ronse oon la vista de los 30 hombres de Santa Murta, los cuales ofrcdnn pacificar loo; indios alzndos y 110 dcscnnsnr un dia hnstn Yengnr los muertos de In Ciudad do lo Heyes y rccobrnr la niiin perdida parn cntregút~ela a su mndro. CAPf'l'"CI .. O V. SorJJrcuditlos y de~m·icutndos los salva- llnuinnse paMdo nlgun11s semnnns de.s-jt'S, sucollící lo que hnbia prütlicho .Juan }JUl'S del din eu cpw sucedieron los ncon­l'drc. t.: volvieron ~~ internarse en el bo~- tocimientos que unrnunos en el anterior que, autH¡uo uo ~~in haber hecho ,.,ciinl\!! capítuJo. de u.wcnnza al fuerte, y dispnmdo llOntrn J,a ciudad de los Il<~vPs, del Valle Du­él tocbs lllB llccha.s do sus nrcos, lru¡ quo pnr, proscnhba un llSJ;(·do u:r.az singular sin embargo no alcanznron á llegar Á lll! nl rom1•er el nll.m, en tm din do Uioiombro p:ilizadlld. del mU.mo niio. Hnl1inuso :ya reodificndo -Bendito eoa Dioc:, quo nos lw :!ltlh Bdo! algunas do las casas quemadas en el ata­exclamaron las mtJjeres an-odillándo o que de los indígcnM, y ompcznbnn a le­para dar gmcin al cielo. Yantar en torno do In poblncion una mu­-' rodnví~& n11 hn pasnclo el peligro l rnlla que dcboria re.t;gunrdarla contra ol rupuso l'ÓJ·ez. enemigo ; la Jllnza ( on lu cual so hallaba -¿ Ün)cis acaso que vohorñn los s:tl- la igle~ia, quo uo lmbh ~;nfritlo con el in­vajcs á ntncamos? preguntaron toJns con cendio, y el convento nplicú ,¡los jueec,.;, 111111 \C'Z c1ue co­nocí¡; la sentencio, 'lno hieiot'llll lo posihle para que los indio,., llcclnrasen en dónJe estaba b uiiia pordidn y c¡uióucs ornn los autores del crimen. Los indios jururou uo tener ninguna noticia del hr:cilo;­hecho que, dijl'ron, hubionm dcuunciado como enteramente inj ustificahlo, pue~>tO que :r:i ellos ui nadie tonia qnuja do doiia Germana ó de tm marido, fpliem·~, nl con­trario, !iO decía que cmu humanos y bon- -Qué dcseái-;? -l'ido ]JOr favor I}M á u tes que :i Prnn-cisca lliC nhorqucn primero. -l'or qué asi? -Porque la amo demasiado vnrn 'orla sufrir .• iu renegar tnhez i maldoairos ..... -Que llBÍ ~;ca, contestó el Alcalde. El inuio le ngradcció con In mimdo, y dcspidiéndo~e de sn 1nujcr so entregó sin vacilar al verdugo. • Pocos 1nomento" de,..pues pendinn de ln horca lo::. do:; cadáYerc~ eountlsos v ho­rribles, y lo:; fieles entmhan ñ ln iglesin ñ asistir ni 6anto sacrificio de la mi¡;:t, que decian por el dc-:;cnnso del nlmn de 11'1.110- llos infelices extraviados los religio~o~ <.lominicnuos. Doña Germana en tanto me­t> tiudo::.e los cabellot>, lloraba looomeutc lo. defin itiva pérdida de su hija, á c¡uiou yn no tenia ninguna ~peranza do enconlmr en ~te unmdo. dadosos con su~ sirvientes Y csc:;lovos. Cmñ todas las mujeres qno !lO hallaron Dc.sosperadl\ eut.inccs lu pobro mndre pi- en los acontecimiento:; del Valle Uupnr y dió que agnnrJn!lCJJ, áutcs de ahorcar Á del fuerte, cobraron tal honor IÍ los indi­los sentcucindos, que llcgnsc mm órdcn geuns y á lo, lugare" en que hnbinu snfri­que Lnbin pedido nl Gobcruntlor do Sauta do tanto, ,1uc ~;e negaron a vh·ir en aquc- 31arta, perdonando lB vida y coumntando llo desiertos peligrosos, y unns se pasa­la poun do muerto eu otra tic oschwitud, l'On 3 IR .;indatl de Santa :\lartn, otras so ~oi lo:; culpal)les cleclaraban en dónde es- fueron ñ Sant3 l•'J y no poc:&s prefirieron taba la niiia ro u ti\ a. Poro todos estos voh•er á España ú 'Vivir polJremcutc, m lis ~,fuorzos fueron 'anos ; Jos indios con- bien que permanecer en lndins con In os­tiuuarou firmC.'< Cll SU llt'gtltivn Y 110 !Jl'C- peronza de logror una Í011Ullll que COSta­pararon á sufrir la vena de In horca que ba tanto" peligros. les hal,ilm impuesto, wnudnudv los jueces, I>o;; mujer(;,., sin emlmrgo, pcrmnnc<'iC­udemas que sus cahczas fuernu corúlJas Y ron en el Valle Dopar: doiia .\na de Pc­el: pucstas ul pítb!ico cu cscnr}lins }13111 iia, cuya alma Jo hierro prcfcrin Jos poli­que bÍr'iiernu de ejemplo 1t los dcmtis in- gros á la trouquiliclarl. y la luc.ho ri In paz, dí~cnns. CJUCfC quedó en iD. dudad de los Hcycs, cu Uun ve?. quo los scntouciados llcgRron donde ~o cousorvó clesccndcncin do ello. y al pil: de la hor<'A, nwnifc tdndoso 6llnll\- de su marido, don Antonio di) l'eroira. La mento compuuj!d?B i humildes,_ se nrrodi- otm mujer que pcx;uan('ció_ en nqudlas llnrou par·a rcml.11r la absolucton de los cv111arcal< fuú In rutscm dona Gon nnua, frai.le.'l <¡u e lOll ncompniiahl\.n 1 vohióudo-! e pasaron El verdugo se acercó ,; Jt'ranl·isca pnrn lo~ aüo:;, murió :su marido y sus convci­a. horcarla vrimero, pero lill marido cutóu- dof y lle!!Ó á una ·~raudo aucinuidull sin ces se ¡JQStr<Í cu el ~>u.elo _i ~~a.uifcstando el bnbcr log~11do jam~s la menor uoüc.ña de ma.yor dolor cxclD.mo dmJICIHl06o al Al- la cautiva. cal de : Los últimos niios de sn 'ida los ¡ms.¡ -Por Di08, scñar1 por eso Dios que eo el vuestro y tambion el mio, puesto que )!OÍ cristiano, oidllle ! • lli:rtórico S<'gun Ca~;tellanoP, }<'ray redro Sirnon &."' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. )5~ LA MUJJ.;R. on el fncrtc, teatro de e.:.te cuadro, y allí murió y In enterraron. Durante mucho:> años dc.,puos, Jos sol­dndos do la gunrnicion, y los uhlcnnoe truuseuntcs decían que de uocho so \'Cia vagar )JOI" las parcde:; cuidt.us del torrcou, quo hnhin bido abandonado, In HOmbro. do uun mujer que repetía cou acont, do au­~" ll~titt : -1li hiju ! mi hija 1 Pcnoaban los Mlporsliciosos qno ¡e¡;ura­mcuto ayuclln madre iufOliz, no eucon­tmndo a :su hija ~:u ol cielo, pu& )o, in­dioo quizá.s )t, pervertirían, ui aúu la mo­rada do los tiugcles aceptaba sin .su único amor, y bajuha ú la tierra pcnand{) eu bm;ca ~;uya. S • .. \. up; S. CONSEJOS A LAS SEÑORITAS A S U E X '1' ~'t ADA E :N EL ='1 U :N D <.>. LA jcívcn que sale del colegio ylútil. No se de'hc permitir que las ni. "1ohc al lado de sus padres, so en- ñns ~e dediquen oxclusivanwute al cs. cucntra en la posicion m lis feliz de 1 tudio, aunquú sonn inclinadas {, ello: t¡uc pucJo gozar en In. vidn \1111\ mujcr.,ln mujer es un sér doméstico, y es su Sin embargo, á e:>ta situn.cion no le fui. deber tmlmjar en oLrru; mnnunle<; pro. tan pcligro,o;. pias de su sexo. ''El mnyor defecto en Aunque la madre ncompafic 6 su una. mujer, dice ol conde de }faistre, hijn á todas partes, e" deber suyo dos- e:> 81?1' ?iUisculina." cubrirla todos los engaño~, In futiler.a El buen. gusto y la instruccion ~ólid:\ y ln crueldad de un mundo que .J esu. son el fondo de la educacioo oie las m u. cristo bn condenado, si se le amn. doma. jeres, sin que por oso ~o hngnu raascu. !!indo. lWa. prcYendr:í aquel corazon linns ni pretomio~ns. ''N o vnyais á cáudido contm h f:educcion y la adu. creer, hija. min (docia ol citndo do lnr:iou. QutÍ de embustes suMos y pér. Muistro á su hijn) quo las obras feme. fiJo~'> 110 encontrará en lo'! labios do los ni nas son ftíriles; esos trabajos te pon. j6¡~:mcs: l-'iu fnltar por eso IÍ lo. cari. drán en el lugar que debes ocnpnr en dnd, los padres deben patcntiv.nr, con In ~ociedad." CJcmplos, con hecho~ que ellos hnynn Hay mujeres quo so imngtnan err6. presenciado, de qué mnnem el hombre no8Jllento que s61o pueden oistinguine do mundo está guiado por la. hipocre. abandonando laR obrns femcmnns y ha­m:\; c6mo diFfraza sus pasiones. sonrie cióndoso mnsculinus. }<;sto es fnlso. El al enemigo, á quien ataca 1>or lo bajo, Jlrincipnl mérito en una buena mujer y rnra HJZ manifiesta con frauquoza lo es arreglar su casa con 6rden, hnccr que picnsu. L!!. 1nnJrc, en tnuto, uo ol. :felices li las pcrbonns qlltt In rodean, vidur1Í CJUO en toJo y en todas partes consolar y alentar .t su marido, cuidar debo ser su conducta ejemplar y el do los hijos: os ciccir, formal!' hombres modelo ']llfl deba tener fnt hijn. 1itiles á la sociedad. Una \CZ que lA. señorita so haya La base de 1:< fclioidnd de la<; fami. reintegrado en su casa, Jn madre debe lias e.~tá en la Religion y en el trabajo, velar en que se perfeccione In educa. en la discipliu1~ y t:ln la uniom perfecta oion que no bn podido 8er completa en entro los parientes unos con otros. el colegio, paro formar una. madre do Los antiguos representaban el amor familia. Se trotará, pues, de que nde. con una. venda sobre los ojos. Dios, mas do instmida, sea. laboriosa, amante efectivamente, no permito q'llle los que de su casa y de los oficios dom(~tico~;, se van ti unir so vean tal como lo son 1 discreta, previsora y verdaderamente en realidad. Las ilusione!i los ciegan_ y 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVI::;'l'A l.lU1NOEX.AL. l V..•-• . no \"Cn si u o horizoutc3 cclcstinlcs y enorme:; con respecto á la 'ida en ge. scurlcros de flores. Pero. en breve las uernl, cu :ntas más no abrigan cuando piodrns y las espinas ensanQ'rontnráu so trata del matrimonio' Aquella es lo~ pié:; do lo,; qno transitan por el ca. una cuestion sobre In cual todo lo ftw­mino del himeneo. jfuchos son los uto- dan. Eu ésto ~ou c6mplicos la soci('dad tivos pum qno la mujer incauta voa ol,outora., los estableciruiontos do educa., matrimonio como la mayor rlichn. e h:~ podido evi­dcsilusion y á la do,-gracia; y on breve tu.r á lus jóvenes ol salmr que oxislou so las verá disgtL->tacias, irritadas y fiuu en el mundo malos mutdmonios; pero desesperadas, al comprender quo en siempre los padres procuran hucerlns realidad la. virtud no es apreciada d~- creer que aquello no es comun y que bidamcnte en el mundo, y ios dé aquel 1lohor y no }¡, 1 trazado la mús EOl!cilla regla ltlÚS qtw uos i.rnponcmos,cou el mntri. de coud1 ~ta quo produzca uuu dumble monio. ~ felicidad. · • Si las ilusiones de ·i.~ j6venes son S . .A. DE S . . -..1----·- GALERIA DEtMUJ RES VIRTÜOSAS y J ·> ·~ .A I~ l.. E :...; . C:(l. TJ!\IJ.\CJO::-;-) . 111 l. A ES POS \ lH. LAF ~ Yl' TTE. y la Uochl:ljaqueliu ; t6cnuQs nhora bn. blar de dos hcnnauas igualrucnto res­petables, bondadosas, c:trit.ativas y nb. negadas: Adrianadc Noatllos-dcs~ · II :mro~ presontadoaute nu tro .. lec. pues mnrque3a de Lnfnyettc y Ana de .. toros dos tipos da mujeres vntuosns Noatlles,- que fué marquesa. de Monta~ de la rovolucion francesa. ln mujer gu. E ron nietm; del mariscal de N oai­nuirtir en lo., princesa. ISabel y la. ?i'IIU ... lles, bijas del duque de A yen i perte-~ J~'· hm·áica,, en la. marqu&--a de Lescure necian á aquella, raza de mujeres mur- ---- -4L TOMO l. 20 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 151 LA M U .TER. - - tires que murieron víctimas de la gui-ldnd f:obre ln tierra. Xo ~;olamente ar­llotiua. momzab:lU sus cnract{res por su po!;i­Pero ántes de entrar en materia, per- cion social, JlOr sn riqueza y por su mHnsenos mencionar de pn.so, la suene udaJ, ¡,ino que en brc\e la j1heu mar. 1lc troR mujeres de aquella fan)iliaqno qucsa. particip6 y bÍmpatiz6 con los 1 fnoron sacriticadnti por la cuchilla de scutiruientos nobles é iJcas n.vanzndas, .Marn.t y H.obespierre: la mnriscnla de humanitarias y libomlos (en el buen Noalllos, la duquesa. de A yen y la vi.;. ¡;untiJo de la pnlnhm) de su marido, couclcsn. de Noailles. Con motivo de In tanto m{u; cuanto que aquel amor al ancinnidad del mnrisc:ll do X onllles, progreso, ni bien del hombre, aquel que estaba n!!onizando y no podian odio á toda injusticia, aquello. caridad trn;,l:ulrlrlo tí tierra cxtmiia, su mujer, con todo oprimido, fio aliaba en ám. su hija y l:iU nieta habían pormnnecido Los con ol YÍ\O amor nl cristirmismo, ú en }'mucin, en tanto que casi toda la la Iglesia católica, y 1Í todos los verda­nristocrncia oruigmbn. )lucrto el ma- deros :::ontimicutos religio os. 1 riscal, en agosto de 1 i!J:{, y cuando I!.C Cuando se t11vo noticia en Francia, propamhnu para nlejar~e 1le Pnris, se de que la c~msn do la libertad en N or. vieron urrostadu.s en su casa Jo habita. te .América estaba á punto de frncasnr, cion ¡ Jospuos enconadas en 11\ prisiou mús por falta do apoyo moral en Eu. do Luxcmhurgo y por 1íltilllo coudona- ropa queJe recursos materiales; gran das ú muerte por el tribunal revolu. nútnero de jóvenes rlo In. alta arísto­cionario. Una \CZ conducidas ni lugar cmcia frnnces.'\, cncal,ezados por el j6- del suplicio, 1a nnciaun mariscala su- \'On m 1rques oo Lnfayctte, rc<>olvieron fri6 ln muerte la primera, sig-ui6lB su fletnr un buqu~ J>nra ir tí ofrecer ú hija. y por último sn uicta. 'l'odas tres Washington sus ~enicios (. la cau<>a de hnbinn p:'lsndo las últimas l1oms do su la Independencia. Ademns no les di~. vida exhortando iÍ hicn morir á sus gustaba poder así hntirso contm ]a compañeros de suplido. Eu el mo. eterna rival y enorniga de su patria: mento en que ln joven vizcondesa su- la Inglaterm. hia al cndnlso, IHímedo y roshnloso con Lnfayette no lmbia cuu1pli dos do Noni- recia. do~cabellada, y era calificada co., llcs c¡no nos ocupan. omo uno. locura en la familia de los dos l Empozaréuw& por .Adrinua de N oal- 1 1 esposos, Adrinua, ni contrario, lo alentó 1llcs. 1 en su proyecto y t:impatizaba con él. A los ca torco año,; casó con un .i6ven (Por qué orn esto 1 Potque aquella mu­de diez y seis, hnrrfano do padre y jcr tnn j6"en l>Or su edad estaba ya 1 mndre, l¡ne llc,a\.,a. ya el título de mndurn por el JUicio, y nl dar su mano ronrqucs tlc Laf:~yette y poseía una de e~pos.1. ~e habia propuesto ser, no fortuna. inmensa. Aquella pnreja de solamente la compañera material de ni !'íos, a.l empezar la vida bajo los nus- su marido sino liU compafiera moral, la picios m(IS risueños, parecinn t·epresen- hermana de su espíritu y de su alma, tnr C[l ol mundo d ideal de la fclici. y ha~ia parte de su torazon así como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E V I S '1' A Q U I N C E N A J, . l5fl tambieo de sus idea<:, cos.'l esoucinl tcrupestuo~a, todo Jo ntropollnbn., lo pnm que un matrimonio sen feliz. rompía y de,;perln;mhn; por lo Ulnto I'U Al regroSII.r Lnfayottc á Francia con antiguo. populttri•lnct so torn6 en odio uua inmensa. popularidad, dejando yn ltúcin rl, y d pueblo mismo qno lo ha­asegurada In lndepcoJcorio. do Xoatc bin. nuorndo lo perseguía. prun asosi. Amhica, fué recibido por Luis .XVI y oarlc. Al fin, despuos do vanos llis. su corte con aplnusos y honores, - otro gustos luuy graves con los purisicnH•s, tanto sucedió ÍL los dornas júvcues, sus dimitiú el cargo do f:cutJml de In comp:tiieros. Aquel desg-raciado rey no Guardia. Sacional y fué li peleen en co.­cnía eo la. cuenta de que los que IIc. lidad de Oenernl un jefe do los ejérci­gnbnn de ultramar. repletos Je idt•ns tos do los Ardennes. l'ero como, mor­nuevns y de ponsamientos de libertnd. ccd á l()l) jacobinos, perJiú nlgunns llroviJeucia. para llegar ú bio. pcnnauccido eu sus tierras con sus sus fines como l'l estudio de la Liatorin: hijos, tu\'o cntúnces que somctcno fí Cunudo vemos que los houtbre~ m(Ís entregarse presa en su castillo, ha jo su grandes, los géuios rnús brilluntes no palabra. de honor. Pero como ol Go­son sino miserables ruedlT.~, débiles fur. biomo dt•partameutnl cnconttnm e¡ u e nillo11 011 la 1-{ran máquina. del mundo; la f111nilia de Lnfayetto no ostnhu su. ¡cuán 1 idículo;; y mcnteca.tos no dclll'- ficicutomentecasligadu, ertido en nos que yo crea on mi propia Jlrohidad, uun loca antrop6faga. Vi6 con espanto y que mi promoso. do no huir no sea. que ln Hovolucion, como un torrente manchada con bayonetas. Pero est:'í desbordado, ya no regahn el suelo de ou vuestra mano el escoger cutre mi Francia. con las aguas benéficas de uua 1 palabra 6 la \igilnncin do \'ucstros con- '¡ sensata libertad, sino que frenética y tiuclns. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I5G LA )1 lJ J E R . ..th·crgon7.ndos de sus mozc¡uinns pa- demasiado :í Lnfnyette, el padre d1e la sionos nnte la noble y digna conductn libort.nd en Fmncin, }lnmquo perdtona. de In esposa do Lafnyetto, aquellos ran fácilmonlc á Sil 111ujcr ol crí rncn hombros com·inicron en cptP pormanc- 1 de llevar su nomhr.-•, Llevndn ante un cm·in cxeeptn de intrnfios en sus tierras, t rihunal parn ser i nterrogndn, un•O tic !'l ill\igilnJa tan f:olo por Sil:! sirdentcs los jueces le manift>~l~~ •¡uo e~l detestabn y nut iguos siervos. que In idolatraban. de muerte el nombro y ln pcr~;on;a de Poro á medida que la Hcvolucion Lnfnyctte. "Camina ro húcia el trrror rojo se oh id6 -Y o J>Or mi 1mr.te, contost6 c1ln, sn. t{)da considerncion, St! pisote6 todo res- brt< defender mi nombre y mi tnturido, peto humano y divino, se pu-o on ol. siempre y contm todos. 'ido todn veuoracion, y en 1Jre\c la La llamaron outtnces insoleutl', y la marquesa rac1b16 la 6rol3n }JOreutoria \"Olrieron .t eucormr en un calabozo, de scguiT {i Pnri,., con una escolta, en que eomp::rtia r.on toiln suort.e r\e boro. doudo la ouccrraron en un calabozo del bree: malos y mujer~s dccncteditnda¡:, cual yn hal.inu ~acado á su nhueln, li su pero la marquec:a.supo allí, como eo to. madre y ~;u hcrmaua, para llcvnrlus al das p:i.rtu.s, baectse l'OSpc-tar y ac:atar cadalso. Porrnit iéronlu llcjar un Rll pro. 110r todo~. >i ncin :í sns hija~, pero cunutlo !'C des. Al tlo. merced iÍ b iutcrvencion del phlit. tlo ollas e~taba persuadida ele quo rniui~tro de los gstndos Unidos, fu1~ JnrunR lns vnhoria á ver en el mundo. puesta en libortnrl, al priucipiar el Durante su cautiverio en Paris cscrihi6 afio de 1793. lmnodintnmouto que pu. su Ü' tamento que empezaba nsí: do \ cr::c con su hijo ~Jorge, lo en~;6 6. "~eiíor, todos los elemento~ 1le mi la Aménca del r' orte á bU$Car amparo \ida ostún en \·uestms manos; estad y protcccion aliado do \Y ashington,­siempre conmigo y nadn temeré, ni ol am!~o de su ¡1adro,-con nun carta 1 nón ln.s sombras do la muet to ... Por. que respiraba aquellos nobles y patrió., dono tiC todo com:r.on ií mis encm1gos, ticos sentimientos quo la c.aractoriza­fli ncaso los tOY•go. y :'i todos tniR pPrec. !Jan. l~n seguidn, llnm:\lldo iÍ su lado á guido;os y aun ií los verdugos do los sus dos hijas, c¡ue l1rdtin dejado eu séres quo mas he amado ... llcdnro nia res•'n·atln. otrn 1\ i ~ ia lleno do angttstin y de m:r.oLta: suerte, y no ncopt6 el sacrificio tle una ¡ cuál seria. pues. su sorprcsn y f'lt con. existencia que estaba pronto tí remlir. tento cuando vió ontmr un elia tí su se J>Or su causa y ln de Francia. Con prisiou, á snrnujcr y :'Í sus hijns 1 ... Des­In muerte de Hobospicrre, el 9 de thor. ¡mes do aquel día do consuelo, ln fnmi. midor, se abrieron todas las prisiones lia. de Lafayette. que hauia nacido y y de causó la guillotina de su trnbajo criúdo-e en mc. Por lo domas, 110 ca recia u do ocupacion, puesto que como no tu­viesen criados, tenin.n que hacerlo todo por sí mismas. Sin embargo, en hrevc la sefíorn. de Lafayotte. cuya salud se Jmbia debilitado eu la5> prisiones de ~·rnncin, se euferrn6 gravemente en Olmutz, y durnntc once mOSC!: I'..Stuvo muy mala sin quo le permitiesen si. r¡niern. consultar un m,~dico ui ro pirar el ni re libre, amcna?:flndolo. con que no podía ,•ol ver al Indo de Sil mal'ido, ¡;i alguna vez ~alindo su prision. Así por. maneci6 en ln fortalczn alomnua. ·vuin. to y tres meses, y uo sali0 sino cuan. do, ,;racias ú los tmtadoR hecl.os por luciou. '' LIL cmrem do Lnfnvette 110 ho.bin concluido, aunque port~aneci6 cntern­lnoute oclipmdo durante todo ol Primer Iruporio, y 110 reapareció siuo eu 181.í, on fjllU fué noml.raclo Diputado t'i las¡ CIÍrnarns Desdo cut6ncc~. hasta llS:-10, "C lo hnll6 ;;iempro on ln lid como je. 1 fe ,Jet partido libcrul, aunque mmcn de-l mngogo. y por último, y ñ pe.c:ar do su fWnn?..nda oda.!, él oucubez6 In rU\oln­ciou c:outrn los BCirbont'S ;.- pue:o ou ol 1 trouo tí Luis Felipe, umrimulo cllatro ·1 afios clespue" . .N o otros los mncricnnos deborinmos profcs..1.r ú Lafayottc gron. de ostimncion y respeto, pues este hom­bro c·dobre, aiempro mir6 con part icu. lar c·nriño (. iutorcs á toJos los nrnerica. 1 nos do uno y otro hemisferio, mostmn. do grnn simpatía por su i,udepenclouci '·'" personas; hablaba de la. Rcvoluciou co- • El p:ulrc de In qoo esto cscrihc1 d Ocnc- 1110 si se trotase \lo nlrrun hecho do la rol Joaq}lin Acosta, cst!ludo eu Europn en · • d d · / e v¡ f 1 .. 2 , fno presentado , n ~nsa del mnrqm!ll do auhguc a gnc_gn. 0 n~m::nn. r.. r,·,·o¡•l f.nfnJctto ¡•ur d uaron d" llnrnboldt, y 11,-. do 1 para él no era. SlllO. 1111 lllCldcute, y p~n- entóccs goz1í de In ()lltimacion •le aquel hon.­sa. bn r-¡ne la lustorta. de los nnufrng10s hro esclarecido, tanto que no sobm('nte fre­no doho dcsalcmtnr ú los lmenos mari. cu<'ntnba su cll.Sn en Pori!l, en donde J,nfnyctte no<>. Este hombre do couviccio11es ,·cr. rcc11 in una cs~gidu IIOCJcd_n~ los mñrtes do · • . • cada semana, !ano quo le Y1s1tnbn en su c:111:1. nutns que convierten 1 lo <¡ue cado. día fué debilitúndosc de el pesaren éxtasisy unen al sufrimien. fuerzas, aunque no de únimo, hMta que to un secreto entusiasmo, lágriu..M (jUe espiró en In noche de na,·idn1l do lbOí. son la san~re delnlu1a, el sudor de In Hasta el último ÍIJstnnte de su vida agonía, pero que son to.mbicn el rocío gunrdó e o ~;u corazon una. grande vcne. que feoundi1.a. y hnco fructificar la Yir. rociou y profundo amor á sn mn.rido. tu~l. Se podía decir de olla como decía Pocos momentos úntes oo dejarle para San ,Jt¡an Criscístomo lí una cristiana: siempre, le dijo a.l verle llomr á ~>u " Pof y -Yo: Al contrario, 1 cuúndo no has " las torres elevados,' El carácter de la sido siempre el modelo de In bondad y mnrque!'a. tan heróico on las grandes la ternura pa.m conmigo? circua:;tnncias, tan bondadoso, tan sen. -Eut6nce~, ¡ pien!'as que l1e sido unn cilio en el comercio do In amistad, era buena esposa? firme cuando se nocosi tnbn, }'CrG no hn- -Perfccta. cin alnrde de aquella firmcz.'l. dum, al. lid;ul do que sohallaAe el General Acosta otra tanora é in';luíot.a qno uo de he ero. voz en l'arb t"n 181tl, cuando fué derribaclo plcnrso pa.rn so~ tener las obrns de Dios, dol trono ol wi11mo rey que lmLi11 vi11to el ovar sino la firme~n Slltlvt', humil,lc y digua con tnnw rntnaiasmo. de ]a verdadera cristihna. Allí, en don. gn un Jiuro titulado" Vida de .J orgu Waa- Jc el paganismo huhium Clllplcndo la hington," que poseo la autora do esto articu- venrnza, 1l1 "''l'llem COn mo ú saisir cctto occasion cl'cxpdtucr la tm- la a tnenl\:é:a. dCt e (bl O re li.r.nndo y tisfaotion que 11ous a vous trou' ~~s. Ht:l fuulillu pcrsc nihcantlo nqtl lln palal>rus do las 1 et zno~ adres y amigo~, Y hallarlos Ol>peraban en el cielo Para vivir unidos, Sin pena~, sin temores Y sin martirios. Y por ellos oraban fervorosos A tardo y ú maiiann, Y por ellos lirnosuns !llultiplicnban: Y en ~;u comercio santo con los muertos, Aun }l:\1'8 sí slcnu~nbnn Uiqueza de virtudes Y de esperanzas. Oh ! si nosotros fuéramos ahom Como cotóoco cron ellos, "X o fuero tan 1\mnrgo X ue,tJ-o destierro ! Usos 1..'0nsoladores v beuditos De los pasados tiempos ! . • .Al ménos los cristianos Volvamos á ellos 1 SrLVI':RIA Ei'Pr:sos.\ llE lt:t::sno:s. ~---- SECCION RELIGIOSA. SOCIEDAD DEL INMACULADO CORAZON DE MARÍA. Er, domingo 2 t del pasado mes de ele la de Bogot!\ á In estnblecidn on Pa. Noviembre, se celebró on lo. J~lcsin de ris no hacecincucntnaiios en la. Jglesin In Euscünnzn do esta ciuclaJ, In. fiesta ele Nuestra Se1iom de lns Victorias. patrounl del ~.\CJRADO É 1~:\IACULADO Hoy cuenta aquella. Congregadon rnu. CORAZO~ OE MAltÍA. chos millones de miembros, y las con. Su Ilustrísima, el sofior Á rzobiapo de versiones que elln ha obrndo son infini. Santafe de Bogotú, en uu corto pero tas, daudo con ellas imponderables cou. elocuente sermou, habló do los honofi. suelos á multitud de madres, hermanas cios de aquella. Uongregacion en el mun. ly espo:;as de-soladas. do, y leyó el Diploma de .Agregacion Su Ilustrísima, el señor Arzobispo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 160 l. A M U ,J E R. Arl,al ~cz, e~ el Director {lo la a~adas la~ luces, so retiraron -'Me amenaz6 c.on quo si yo no iba á mnclro e htjn á la ulcohn. bnblnrlo de aquí (¡ uu mto, mafiana Habiéndose quitado Cn•andrn. su ves. mi<:mo se iria parn Bogotá sin de.«pe­tido do baile y do-prendido lns flores dirse. que llcH1ba eu la cabeza, en lugar do -¿Y entónccs accediste l ncostnn;o,.vistió una bata de color os. -::-)í, señora, é hice mal... ¡•ero te­curo, y piilidn y tcrnhlorosa se dejó•cacr rufa tanto ... sobro uun silla. 1 -Qué co~n? -11 ija, ¡por 11ué no te nctwsllls! la -Perderle ... moriria de pel'ndum. preguntó su mndre; acabautlo tic ccrr:t t' brc: In ven tn11n y in }JUcrta. Como hemos dicho, doña ,J er6nima -Todavía no, contestó Casnndrn. en cm una mujt>r sin \"crdndcrn exporien-voz baja. cin del muudo, cnsquh·nua y sin juicio -Por e¡ tu! l parn todo, salvo on comprar bnmto y - Tengo dolor de cabeza y calofrío. 'cnder caro en su tienda. So estuvo ni- -Duermo, que te pasará; sorfl efecto gunos momentos pcus."Lti,a, y llamando de In fatign del bailo. en li\1 auxilio lo quo de lances de amor La nnichnchn. no ~e movió. lmbia leído en lns novelas, rucordó que -¡ gn r¡ué piensas! añadió la mndro uiuguu:' de HIS heminas favoritos llc-hoste¡ r,nralo, es tnr,)ísimo l gaba 1Í casar¡.;o con t•l h¡:roc, sin haber -Quisillf!L clecirla una rosa tí su mur. zPcorrido mil aventuras Pll cita~ y en. ce1l, }lOI'CJIIO no me atrevo (¡ l1:tr'l'r uada tl'l'> ista.s misteriosos, aunqnn no ht1bie. 1 sin r¡uo lo s~pn. se objeto en el misterio, poro en ello -l Qué piensas hacer á esta hora! estaba la sal y la pimiont.n de aquellas 1 Ca!':nnclra calló. historia!':, -Hnhln: cxclum6 con impncicncin Al cabo de un rato de ca'l'ilacion, di-doiia .Jcróuirun. jo en tono de mujer s!lbin: -Jo}¡ r¡ue ... Eduardo me di.~ unn cita. -Me alegro que me hayas comuni. -;UrHlcita! ¡Paracuáudoyd6ndc~ cado e:;to, y creo que podremos apro. -Pam do RIJUÍ á un rato, al pié do veclJarnos de las druunstnncias, sin fnl-h ('crea que dá al callcjon. tar por eso al clebido decoro. _¡ J Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUI.NCENAL. -' lGl ¡ -Cómo 1 que por allí babia, tirados debajo los -Yo te acompañaré hasta la puerta arbustos de ají sihestrc que orillaban del corral que divide el soh~r. ~;in que el callejon. Eduardo, que est1mí de tras de la cerca, -Y si no viniom! preguntó uno de me ,-en, y aunque de~de allí no podrt: ello!> al cabo de un momento. oir lo que te diga, uo te perdert! do -Como no! contestó otro, yo le oí vista y ngnnrdn.rú basta el fin del co. decirqul:l iria úJondc I<;dunnlo exigiera. loquio. -Tal vez.la vieja uo la habrá dcjn.do 1 -Pero no le parece, mamá, que con ~alir. este exigencia, Eduardo falta ií la. de. -;Nofaltabatnas: cxclamóolgnlan; licadeza.! i qué tendrá que decirme {Í d:ímc la botella. añndi6 bo tel.ando, 11 e:;U\S borne;, r¡u~ no rueda hacerlo en que el sereno me hace dnño CUando no 1 ca;a y á la luz ool so ? remojo el gaznate. • -E~ cierto. Pero ten entendido, pa. -Buen modo do prepararse para una m tn ~obicrno, que los hombres están cita sentimental! exclamó rit~ndo,-o el <:Uajados de caprichos. V erbi ~mcia, tu lilas jóvou. padre que ora un puro capricho cn.mi. -'Querrá infumlirso valor pam el ' nnndo. Parece gua á ellos nada. les combn.te! • agrnda, sino lo qne piensan que no puo. -N o hay necesidad do comhatir, re. den obtouor. ¡ E'i posiblo r¡_ue crea que pu!;O Eduardo limpiándose la Loen. (ese l yo no favorezco ~u preteuston' brandy no está malo) el euemigo se ha. -Eo;o no, -tí! sn.be lo controno entregado con armas y pertrecho¡;, co. -Sin embargo, yo ten o expeneucin mo ustedes lo \"Crlín. y ho leirlo muchas obr que trotnn de -No te jactes ántes de tiempo. e:;tas cosas. l -Amanecerá y \"Oremos, rc"'poudi6 -Pues si le f reee á su merc-ed, hue. 1 l<::duarJo, y sentáodo~o nl pió do Jn cer. no ~oria t¡uo fuémmos ú 1 cita, dijo m, ocult6 la. cabeza entro lo:; bmzo~ ca~andm. 1 cruzados sobre )a.; rodillas. -Autoll de qn dejes nu lado quiero 1 -Qué tienes, Ecua rdo l hacorto u u L ¡e omondactou irnportnu. -Uu sueño im·oucible: si no fm1m 1 te, impor antl !IDA' exclam6 In mndro,l por In. caja de champaña me iría ú a. que no Jebe ohtdnr como tn.ntn'l ve. costar, pues estoy cau1alabra<: salieron de Todos 1>6 agazaparon junto á la corea h y eucnminnron nllugnr de y Eduardo, dcs¡mes de hnbcrso estirado, J so puso en e\'Ídencia. En aquel mo. no e estn.ba estrclladn y be- mento, Casandra, dejando 6 r;u madre a 11oplabn u u aire bb ndo, im. on la puerta del corral, so ncorc6 en u. n n lo b atmósfera con el oxr¡uisito tolosarnonte al ~;itio en 1}110 In agua.nla. do Jos jazmines y las azucenas. La Eduardo. el ¡mohlo e .. taba 'eutrl!gntlo al -Ya pensú quo no venia, dijo L~tc. y solo bO oía de vez en cnnndo -Tal' ez hubiera sido mejor, con tes. oto de los gallos y el larlrido tlo tú ella en voz bajr~ y trémula. p rros, que so respondían unos ál -¿Por qué tiemhln usted, querida Casandm? la dijo él. ¡ 1\lo tienes mi e. 1.> as lns tres de la mañana, nues­do acaso~ tro malos amigos so dirigieron on pos d unrdo al luga1·de la cita. Cuando 11 •a.ron al callujon mencionado, se on en algunos cercos 6 vigas -Miedo no!. .. pero estoy aturdida y me p:tlpita el corazon. Dígl\lllO pronto 1 Jo. que. deseaba comunicarme co? tnnto 1 m1steno. --- -----~----------------- .10)10 J. ~1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 162 LA MUJER. -Deseaba solamente jurarle ú solas -Y quó opinion, amndísima. Casan-que la amo "como á la hurí mentida dra, tendría usted de mí, añl\dió viendo del palacio de Mahoma." que parecía muy asustada, si yo fuera 1 Y levantó lo. voz para que oyeran á pedirla en matrimonio IÍ su madre? sus compañeros. - Pues i qué puedo decir sino muy Ca~andra sintió q11e le amaba tanto, buena 1 que no pudo contestarle ¡ tan conmoví- -Sin embargo, para aceptar la pro-da estaba la infeliz! posicion que usted me ha hecho, hay 1 -i Dfme, hermosa hada, tierno boton un ligero pero insuperable iuconve­de rosa entriabierto, dime si me amas l niente, le contestó el jóven con voz 1 1 --Si no fuero. así, Eduardo, ¿ estaría ronca y acento rudo, y es que no haré aqu{ 1 contestó ella rnouesta.meote. tal co!'a ni se me ocurrirá jA.mús acep- 1 -Repítemelo, luz de mi esperanza, ta.r 6 convenir en tan ruajestuoso dis. i me amarás siempre? para te. -Miéntras viva, Eduardo, miéntras Casandra crey6 que se babia vuelto viva! loca, la vista se le enturbi6, flaque::í. " -Oh! qué dichoso porvenir me aguar- ron le las fuerzas, y tuvo que asirse de da, Casandra mía~ exclaro6 él con én- la cerca con úmbas manos para no dar fasis tan ridículo r¡ue algunos de sus consigo en el suelo. 1 amigos prorrumpieron en ahogadas riso- Aunque no distinguía bien Ednar. taclas. do á la infeliz muchacha, al notar -Oigo ruido por aquí cerca! dijo su silencio y oir su respiracion anhe­Casnudra alarmada y miranuo por to- lante, sinti6 él algo como un agudo re­dos lauos. mordimiento, pero recordó que sus ami. -Se equi•oca, mi vida, seria algun gos estaban allí y que había empefíado pájaro nocturno que envidiando nues- su amor propio en ar¡uel lance, á lo tra dicha buy6 graznando. i Quién po- que se agregaba los vapores del bran-d ría oírnos aquí l dy que le acababan de extraviar el jui- -No sé, pero e~toy inquieta. c1o. -A mi lado, Ca.sandra, ¿qué temes, -No entiendo, dijo Casandra en ,·oz alma mía? Aquí nos verémo.s todas las bo.jn. y turbada, repítame lo que me noches, i no es cierto 1 acaba de decir ... -Todas las uoches 1 y recordando -Hablando en términos clansimos, ! los consejos de su tnndre, nñadi6: i no le diré, querida Cnsandra., respondi6 1 ¡ seria mejor que hablara usted con mi él, que no nací para ser casado, ni madre 1 soy tan tonto que con mi '•oluntad 1: -i. Para qué, prenda querida 1 vaya ú unirme al pesado carro mntri- 1 1 -Para pedirb. . . . . mooial : tengo mucho mlmdo y se ue- -Qué cosa? ~o nos amamos los dos? j cesitarinn atractivos poderosos parn. --Sí, pero eso no basta. 1 caer en semejante trampa. Así, si su -r-to basta 1 intencion es buscar marido, que Dios -No, porque, Eduardo, no no::1 pode- guarde á usted muchos años; me des-mos casar .-,in su consentimiento y es pido, pluguiendo al cielo que encuentre preciso que usted le pida mi mano! alguno, pero ese no serú su humilde --Su mano! servidor. --Sí. Y al decir esto le volvi6 la espalda -Y usted me la. ofrecería vol unta. riéndose á carcajadas, á las cuales se 1 riamente 1 reunieron los dema& tunantes sin rebo- -Se la ofrezco voluntariamente, zo ya. ·1 i qué mús quiere usted? . Casandra se quedó estática, yert.~.. ¡1 11 -Es suficiente; y en voz baja afia. , mortalmente herida en su dignidad del 1 di6, dirigiéndose á ~;us e.migo!3: oído mujer y en su calidad de engañada y 1 á la caja ! , despreciada sin motivo. R"tha16 un ge-l.--=--- -_ --- -- -- - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' .- -~--- 1 REVISTA QUINCENAL. 163 mido sordo, íntimo, y en seguida un 1 como compasiou por aquella infeliz, de grito de dolor angustioso, desesperante, quien tan bárbaramente se habían bur. tristísimo y corrió tambaleando en bus- lado. Sin embargo el héroe de la fu n­ca de su madre, la qt1e ya iba en su cion haciendo un esfuerzo para maní. ayuda al oir las voces destempladas de festarse indiferente y sereno, temeroso Eduardo. aunque no comprendía el j de que r;us amigos se burlaran de él, al sentido de ellas. Apénas tuvo tieUlpo l llegar á la posada se volvi6 á ellos cou doña Jer6nima para recibir á su hija aire triunfante: en los brazos inanimada. y convulsa, 1 -He ganado la apuesta? sí 6 n6? llevarla á la casa y acostarla. en su ca. pregunt61es. ma, ántes de llamar á las criadas para .. . .. ............ ...... .................... .. que le ayuda~en á hacerle remedios. Eduardo y sus ao1igos se alejaron en ÜLGA. silencio del callejoo, no sin seutir algo (Crmtimtm·á). _____, ___ LAS DOS REINAS DE CHIPRE (SIGLO XV). CUADROS DE LA HISTORIA CHIPRIOTA. CUADRO IV. (CO~TINUACION). martirizú.ndolo lentamente toda su vida. 1 Acusáronle por varios crímenes vulgnt'es, j le hicieron poner en tortura, le desterro.- 1 ron, rechazaron siempre las súplicas del UsA antigua enonti~tad oxi\'tia en Ve- infeliz, obligándole á vivj¡·léjos de Yo­necia cmtJ·c las do~ nobles familias de l<'ós- necia y do ¡,u familia, que idolatraba. Y 1 cari y Loreuauo: la primera. cont.aba paru. hacer sufrir mús ul Dux le obliga­con el poder del Dux que eru su jefe; In han á que }Jre~euciara el tormento que scgund:1 tenia. á su cabeza n un almirante daban á bU hijo, nsí como á firmar las 1 famoso que babia dudo mucha glori11. ti sentencias contra él: ou fin, habiendo un su patria. Este último, Pcdt·o Loreda- sobrino de Podro Loredano, merced á no, encabezaba. el partido •1ue so opo- su e,pírito intrigante, entrado 1Í formar nia á Fósc.:nri, y con su enemistad itnpe- parte del gobierno, sin cc.;:;ar le por~egnin dia las mctliclas mejor combinadas de la Ú;tc con ~;us crucldudu:;. Durante muchJ:; política. del Dux. Un dia, despucs de un años l<'óscnri sufrió impasible, al parecer, banquete público, muriti repeutiuamcnto hutas persecusionelt, sin manifestar ja.- el alntira.nte, y á poco dejv de oxi,tir un mrí~ la. menor debilid.'ld, á pe,a.r de que en benoauu suyo, quetambien era holllbro in- el fondo del alma su~ padeci.nientos eran fiuycnte en ol partido do oposiciou. Con terribles. Dos veces ljlliso renunciar ol motivo ó sin él, la Ía.lllilia do Loredano alto empleo de Du1., poro no qui~ioroo acusó ,¡ Francisco }',jscari de aquel doble aceptat· su dimision, llegando ba.sta obli­crímen: pero no lo hizo 1í la faz del dio, gario á jurar sobre su Lonor quo jamñs porque lo fuó imposible ¡·eunit· pruebas en rcn\mciaria voluntariamente. ::iin ombnr­contt ·o del Dux ; ootís si no apeló ó. ll\ jns- go ñu u no estaba satisfecho su enemigo, y ticia. y ó. las leyes, sí rl:'solvió vengar.;e basta la muerte del desgraciado Jacobo privadamente. En primer lugar, sin so- Fóscari, oomo hemos vi.;to, fué motivo bet·se cómo, aparecieron muertos los hijos para continuar su venganza, acu~ando al mayores de Francisco l<'óscari, reservan- anoiauo do debilidad ó inepcia porque su do sus enemigos para el menor y más J débil y gastado cuerpo se t·esistia a soste­querido la copa más amarga del dolor, ner aquella alma do hierro. ( • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ------------ -- --·----------------------------~ lGJ LA MUJER. 1 Pocos meses despues de aquel en que habían tenido lugar en la Capital de 1 Francbco Fóscari tuvo noticia de la muer- Chipre con mútivo del casamiento de Car­ta de su hijo, el inquisidor de Estado, ins- lota, la hija del muerto 1·ey Juan 111 tigado por el bárbaro I.oredano, propuso oon Luis de Saboya, se encontraron los al Consejo de los Diez que se sometiero. novios una mañana sólos, se puedo de­al anciano á una bumíllacion más, no m- cir, por primera vez desde el din de la bo­brando un nuevo Dux y quitándole de dn, en un snlon apartado de su pnlncio en 1 he<:bo t:'l poder á. Fóscari. Pnra que nquel l Nicosia. 1 hecho fue;:e rniÍs amargo, obligaron á un 1 Con. o Yernos, las inh·igas del Senado de hermano del JJux á que votara la dc.<;ti- Yenecia habían tenido buen rc.~ultndo, y tucion de su hermano y que fuese con se l1abia llevado á cabo el matrimonio de ' 1 otros á pedirle que hiciera dimisiou de su Carlota con el duque de Saboya, pero es-cargo. Notad que habían tenido la cruel- tono había sucedido sino de:;pues de la dad de hacerlo jurnr que jamás lo ltaria : ruuer~e del anciano rey, en Octubre de así lo dijo, y entóncc.c¡ el Consejo de los 1489. Carlota babia cumplido apénas vein­Diez tuvo el gusto de anunciarle que lo titt·es añós, era más bien pequeña que gran­habían ('OD!>id<.>rndo ya inútil para servir de; delgada, de aspecto aristocrático; de á In pt..tri:-~, y que le mandaban se despo- ojos negros, brillantes, llenos de fuego y jaso de los ornamentos de su dignidad y animacion, que daban vida á su tez pálida abandonase el puesto y el palacio ducal, y algo amarilla; tenia una boca delgada y porque le habiau destituido. llena do expresion; nariz griega, 1ecta y Fól>cari no ~o quujó, su comzon pare- bien conformada. Su voz era dulce, su 1 cin petrificado con tanto sufrimiento. "Al acento persnnsivo y elocuente, y su palabra "dia siguiente (leemos en la 'Historia de cariñosa. • 1 •• las ropúblicas italianas ' de Sismondi) Vestía ricamente á la moda francesa de "so le vió, sostenido por su hermano, an- la época, lo que desdo entónces so consi­" ciano como él, bajar las mismas gradas deraba del mejor gusto, llevaba muchas • "que troint 1 y cuatro años ántes le ha- joyas y colgando do una cadena de oro un "bia.n visto subir rodeado de pompa, y abanico compuesto de plumas do avosasiú­" ntravetia lujoso atavío, "de Fó:;cari. Pero al tnénos éste no tuvo todo e,camado de oro y piedras prc!.'iosas. "la humillacion de vivir súhdito allí en i A medida que hablaba la reina 6lse ocu­" donde habia reinado. ,\1 oit· el toque de' pnba en mirar sus manos hlancas, ~naves "las campllllns que anunciaban el adve- 1 y delicadas como las do unn dama, cuaja­" nimiouto del nuevo Dux, cayó muerto das de espléndido:; anillo:! de diamante'! y "de repente, rompiéndosela eu el pecho otras prendas de gran valor, y con ellas "una aneurisma." se cnbria al disimulo lo~ labios paro. ocul- VolvarnOt; ahora á la hi~;toria de Ohi- tar los bootezos que la relacion de C'nrlo-pre, que oo la que nos ocupa. t.a le causaban. Sin emliargo, debió de ha­berle interesado de improviso algo de lo CUADRO V. que le decía su espo¡;a, pues al fin lie in­corporó, levantó los ojo¡¡ y clavándolos en CARLOTA REl?'iA DE OnJPRE. SU interlocutora dijo ; Despues del matrimonio y coronacion, * Memorias del Po.pa Pio II- citado por de las justas, torneos y lujosas fiestas que Sismondi en sus "Repúblic~ italianns. 11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REYIS'l'A QUl:XCEXAL . 1 (i¡) -Qué oigo '! Por vcutnra ,. n~tro her- •¡ue por no decir mds, lm dado tan mal mano, Jnnns, e~ <:a-•ado? X o -o prcparnoo, acnndo de la cnsa de ~~~ pudre a nnn gniíó con 1111r~ coromonin. falsn ñ la pobre doncella. con engaiios ...... pero e~to de­niii~~ que ~e robó de la corte de mi madre; hcu do hnbcrlo couoidcn.rlo Sus Mu~esta­cn verdad que e,.,tc Janus es}¡, única e~- ti<''> y ¿quién soy yú 1 para 1\punturles vina qnc encoutrnrémos eu nuost1·a fe- retloxiones que bÍn dudn hnbrinn hecho. licidlld como soberanos de este bello rei- -E::.o es cierto, coulcstú Lui¡;, poro no. Ailorn, cnando ~·a }Jensábnmos defiui- ¿por ventura Janus no !:crá hombro ca­tivamento que IJ11bia renunciado u pretcn- pa7. de \"enga!"l'e ,o,i llc~"t\-e á sabor 'IDO no­dcr !.'1 J\1'7.obispado de Nicosía, rc,ulta que -otro:. impedirnos que Jlcvnse ñ caho sn ha escrito al l'npn, pidiendo licenci!lo para druoo, tauto má:. cuanto que el mismo Uey tomar las órdenes inmcdiatnmentc, y ni Juan 111 le tenia de&tauado J~ra ese mbmo tiempo exigiendo que ¡¡e le nombre cargo? Arzobispo. -Es \'Crdad, pero ;. uo se oculta á -Dojadl~ de ArzobL~po, contc,tó el Su Alteza Real sin duda, que seria fticil lJ>ríucipo bl\hoyano, así se contentan¡ su qno llegase ó. manos do ::>u Santidad el ambicion y dojarli en paz la política do! uYiso, 1>in que supio:.o nuucu el príncipe Reino. Jnnu~ quo Sus Alagc:.tadés lo hubieran : - .\•ptello sori& un sacrilegio; es tan dado? malo y tan corrompido que seria uu es- -Yo desconfío de todos los corte lo juro que be puedo coufiat· on él ContOl>IÓie 11u esposa que era un uohilí- como en mí ! sirno 'euecinno, desterrado de su pntrin -Bien, pues, soutúos ,¡aquella mesa y iujustarncntc, mny rico 1 dueüo de tic- dc~puos de s.'lludar· á Su Santidad, comu­nus ou Uhiprc, Á quien ella distinguía nicándole nuestro enlace, lo direis que do como un horu bro muy hábil y de grnn t11- ninguna mancm vcrcu10s con s:1ti•faooion lento, cuyo3 oonscjos siempre crnn dignos á Jnnus como A1'7.oÜÍ6fJO: dccidle que es de seguirse. Y volviéndo.,e al paje Ulan- hombre sanguinario, impío, y quo aquc­dólo c¡uo lo introdujé .. e. llo seria un sacrilegio y uu escándalo en -LICI,"'l á buen tiempo, añndió, pues IÍ In cristiandad. 1 él cousultaremos cu e,.,ta., eircunstnucins.1 Obodeciú Cornnro cot1 una sonrisn de -Cuidado, ropnso J .. uh;, no confío ou 1 11:1tisfo.ccion que uo ¡e ocultó á Luis. Así, Yenccinnos, son rnuy Joules y astutos y ... miéntrns escribía el italinuo, el r•rínoipo No pudo prost.•guix· porque á Ju llllt.Ou se acercú á. sn espo~a: 1 entrnta l]oruaro haciendo vénias y ruaui- -:!'o me gusta el ,·onccinuo, díjole en 1 fostnndc~ el 1uayor respeto y UUA oL$et¡uio- vot. baja: temo qnr• c..to hornltro nos ha­sido. d C\.agc1adn. Sin cuidarse de lo tán drinn ni mundo entero en c~p:mtoso conflicto: más hondamente minados por contagiosa le­dícese que se han abierto las bostrlidudt•s pm, de la cual sí uo sanan pronto ella los con­IIUC\' umento entre Rut~ía y 'l'nn¡uía, y que In ducir!\ á su próximll ntina. En Rusia las 1 primero en\-iÓ otra vez ~us tropas &obre l'ons- cloctriuaa tlilzililltas, ca dee1r, socialistas, co­tantínopl. a. Aunqu~ ~avía hay que darle cnn- munbtn~~ y atcist.aa tic la peor clase, hnn in­rentcna a esta notlcta, ella no tcntlna nada vadido de tal suerte la wcicdad do arriba á ' do i•nl'osíulo. Desde que se firmaron en Bcr- abaj<•, que el Gobierno re •·ncucntra circun-lin loe tratados cle pa2: entru las uaciurllliiUC- do.tlo, rodeado y usctlindv en sus propios pa.­ligcrantea, un rumor sordo do clCllcuntoutu y lucio:;, por una turba ele dl'mll¡;ogos que sin de próxima tempestad no ha dejado de hnc-cr- cesar le amenazan. A hora algun tiempo el ' so nir :uncnazadora en casi todos los •Ímhitos ministt·o de policía, el Uuncr.d 'l'repuff, fué de Bu ropa. !\íngunn de las potenciaH c¡uulm- ntar:ado en su propia t·osiclc•ncitl por una ruu­uíun tomado parto eo las coufercncÍtlH hnl1ia jcr que pertcnocia ó. una de esas sociedades quedado plcnamrnte satitifecha, s.1lvo lngl:.- secretas, pero felizmt..'llto log1Ó salvar la vida. ~ tcrra •1ue obtuvo sin armas tornar una npcti- Hace dos ó tres meses q 1e '"' jefe importan­tosa tajada en el banquete diplomático. Poro te clo la alta policía rus:~, el Gene mi Mesen-con la ocupacion de Chipre, Inglaterra con- toff, paseaba por las calles de S.m Pete.;bur­tmjo una alianza ofensiva y dcfcliSÍ\'a con go, CIJanclo dos aseeinos le dispararon sus 'l'urquín, y JKH' consiguiente tiene d deber de rcvoh·ere, ñ boro de jarro •lcjnndolo muerto. salir ñ la defensa Ri la ataca Hueia. Este asesinato, nsí corno la r111terior tentativa, Por loa último., correos había veniclo la es obra de las socicUS infinitos recmsos y En los Estados Unid a se hallan en una grnndes ri<¡ueznB, sus bancos y su poderío en sítuar·ion tnmbien idllutiea oon tnoth·o del so­tQ( Io el Asia; Francia siempre animos:\ y cinlisrno y el comunism<, quo se hnn entroni­. nhora máa ,c¡uo nunca sedienta do venganza, tado en las clases bajas de aquella naciou, y descosa de represali3S y llena de brío y do amenazan echar abajo tcdo Gobierno organi­eepcmn~ a; y por último la.s dewu naciones ¡zado. En tanto que on he coatae do Califor- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. RJ.;VIS'fA QUINCENAL. 16i nin luc·han contra la trern<'ncla Ín\'asion do los ontcndimir.nlo humano á veces, y cómo el cs­ChinotHJilligrnntes que 1ml1·n como la langosta pírilu tl!·l partido ciega rí los hombres hnRta rlo IIUR guaridas para ¡u;olar torio país en don- el punto de haccrloR fcror.cs, ridículos, des­de M posa. ;. Poro qnif'n tcndní la culpa ele prccinl¡lcs y hasta enemigos clo su patria! aquella extraña y atcrm•lora silnacion? Veá- 1: Ilat.rá por vent11m 1111n página en In ltis-mnslo. torin do pueblo algur.r• que pueda competir r:n nn artículo rnny cntdito y híen escrito en l1ríllo y gloria verdadera con el episodio do la R~vi:sta dt AmboJ! .1/undos, en·on- ele .J11nna de .Arco, en lB historia deFranciB? tramos que los Egtados Uni.Jos ó ln>:latorra :\in¡;urm. t: Quién podrá negarlo'! Todo fran- 8011 los venla•leros nntores rfc estos conflictos. ces •h•heria sentil'!lo orgullosu al pensar q11e En ltHO los gobicrnuti 1 nroJICod se estrella- fué compatriota tnlya n•lnclla aldcanilla ino­bnn contm la tcrq·•cci:HI del l!:rnpcrndor Chi- ¡ r·•·llto, que supo Jc,·nntnr ,¡un pueblo neo bar­no que ruhusta fuerza: pe- gacion. Sin cml.argo los franceses del dio, ro en realidad no In~ animaba la idea huma- que 6C dicen amigos de la li!Jcrtad y de In fra­nitari" <¡no vroclamnlmn y solo pcnsa!Jan en tcrnidad, se han mnuifc!l!ndo enemi¡;o . .; do lus bienes materiale11 'l'to n•¡uellos territorios .Juana ele .-\reo y cxietcu en\'idiosos de lull podinn proporcionlll' tÍ 1111 curncrdo. hmreles que r<'co.c-ió In Doncella de Orleans l. Qn1; ho. sucedido? Ahiertoe lo!l pnm1os hal'llllllltl rlc lO•> años! chino& al comercio e111·opoo, no acontecilí, so- Como nÍin existe In d10zn {'11 que nació In lamente lo qno e.;perahnn aqncllaR Il'lCÍOJICS : nol•le aldeana, en la parroc¡nia do Domremy, elln11 JICIII'lrnron al C'A!ll!sto Imperio como fll' 6118 n•lmirarlorcs habían ido en romería li hal•ian pro¡Jlle:;to, poro en camLio la in,·asion aquel sitio, lle\'audo coron1111, emblemas y es­chinn arnen:ua cle,;tmir la olJra de In ci,·iliza- cudos con los cuales adornaron In chozn his­cion cristiano. Pueden salir del Ocles te Im- tórica. Pero esto lo hicieron siu la anuencia pcrio n.:is de 40 nlillonc; lll'.ll picl~>n por.o por su 111 tmb.1ju y so11 roncho más laboriosos que los europcoR. Adema!! son incapaces de eom·er­tirao al C"ristiunismo, porquo no tienen con­ciencio, y de-precian toe.! o lo que les dicen los hloncoo 1Í quienes miran como á bárbaros. S!'gun recientes documentos presentados n laa Oámarns lcgislath·ns de Washington, los chi­nos son profundamente inmorales, ••ormpto­rea, no tienen p:~lahra, ni honnulcz, ni m:is re- 1 i~ion cndin.te de Snntiac;o do Ohile: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 168 I UJER. A LAS SEÑORAS CATÓLICAS. CIRCULAR DEL VICARIO PONTIFICIO. J,Jo.mnmo~ h atcncion do lns señorn!l cató­lietu• sobro las !liguiente~ instrucoione11 quo ~~~Eminencia el cardenal Monnro f.n \'allcta, vicario ele :-;u Santidad, ha publirado rucicn­temente. l. Que ella!!: (las soiíora,;) no so propongan en su compostura ~ino 6~ honestos ~· legi­timo& quo ¡mednn hacer la ncciou, no solo pcrmitidn, sino tambien meritoria de la vida eterna, y unnca miraR munrl:mas ó do 'ani­o: ul, ('01111) Seria para atraer laR miratlllll, hu­millar tÍ l:l!!dcmno<, sobrepnjarlMy eclipsarlns II. Qno 11c.ng:m un extremado e11mcro cnl11 tooth•stin y decencia en su veRtido, adorno priucipal •le h mujer católica, y qne nunca se ¡•ermit~n por tto importa qué moti\o, y.~ sea del ejemplo do 1:\11 nnaR, ya stm ol luihito de las otros ó la moda tmit•tnal, nrlmitir t•n s•t vestido la menor cosa que !!e opong11 á éstas virtudes, teniendo pre~ento siempre que á llios y no ni mundo e,¡ á quien tendrán que dar cuenta de sus acciones. 1 11. Que obscr\'{•n tambicn In sencillc-L y miren con borror ¡,,, exccsc•A dellnjo y (JUC so contenten con \"eSlir~c en c<•nformidad con In condtcion do existencia en que Uios l:ls ha colncnclo, 11in buHCnr pretexto para sobrt•8alir 0011 1111 ftllllllo inútil. T\'. Cnnudo vnn ti la I~lesiay, sobro todo, cuumlo suart•rcan a los Sacramentos, que loa vi11iten Rin prct~nsion do oRientar, sabiendo quo en In cnsa de Dios es prohibida. toda pom­pa mundana. Y. Quo so fijen c.'\da aüo, 11in C'XCño posible, por me~lio Jo ineinuncionc~< y prin­cipalmente con el ejemplo, para quu é,;tas re­gios sean obsen·adal!. Que todas la!! mujeres católir.as M acuerden do qno no podní11 vivir 1'011 aneglo á In máxi­ma del Snnto ]~vangclic,, ni ¡n·nc<·tlur en con­fortnidad á l:ll! pnterunles Ílltí•Hl'inni'A de los Santo!! Padres Pío IX y Lron XIII sin to­mar por lJase el eRtricto cum¡tliltliento de los cleheres relijiosos ; quo todns, pues, tn particular hal,"'ID uso do las JHtÍcticns cuoti­dianas si~uiente•: 1." la santa roba; 2.0 la meditacion ; 3,0 el cxáruen de conciencia; 4,o 111 visita al S3utísirnn :-;aernmento: 5.0 el ro­s.< rio en familia; 0,0 In lectura espiritual; 7,0 la frccn"ntacion clc los sll<.'rnm~'ntos. •\!IÍ, fortificadas p
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Mujer - N. 7

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 35

La Mujer - N. 35

Por: | Fecha: 15/04/1880

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LUZ Y FE DAN FUERZA. LA MUJER, REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEftORA.S Y BEftOR[TAS, !lAJQ LA DIRECC!ON DE LA SEi~ORA SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. N.o 35 . r JUEVES, ABR[L 15 DE 1880. i pRECIO ;~Q C~. ESTUDIOS HISTÓRICOS SOBRE LA MUJER EN LA CIVILIZ.A.CION. CAPITULO UNDECI:MO. LAS MUJERES EN LOS IMPERIOS DE ORIENTE Y OCCIDENTE. ( CONTINUACION). 1 LA vida de Santa Elena encierra la historia del triunfo del cristi~~.nismo en el imperio 1omn.uo. 1. Quién era Santa Elena, en qué país ba.I.Jia nacido y cómo había ceñido la púrpura itoperial1 Como no nos gusta dar datos erróneo:; y como en. contrúuamos vt\rias opinione'l cutre los historiadores acerca del lugar de su nacimiento, uos propusimos aclarar el punto, y despues de muchas indaga. ciones crecmo1l haber encontrado la verdad: Santa Elena ern. natural de la Gmn BrPtaiío., é hija de Coel, Rey de los Bretone:; de Essex. Su veráa­dero nombre era. 'l;iboen, que los ro­manos convirtieron en Elena. (*) Una 1 hermana En:ya Guala (Juli:.~ ) era as­cendiente de la familia de los Todo­res, de la cual desriende la presente Reina Victoria. * Elena signiflcab~ miscricurdi«Ja po1:qne lo era cou los pobres. Encuéntrase en las cr6nicae de la ciudad de Colchester su nombre, y en los registros q'JC se habían preservado allí se dice que TilJOen 6 Elena naci6 eu el año de 242. En conmemoracion Jel honor de haber sido aquella ciu­dad el lugar del nacimiento de la. Santa, ha.!>ta el clia las armas de la ciudad llevan \lna c1·uz entre tres co­ronas. Elena recibi6 desde ~u infan­cia honores régios, porque su padre la pen!;aua dejar una parte de sus Es­tados. Su grande inteligencia, sorpren­dente belleza, suR conocimientos en las artes musical y poética, sus cien­cia de las lenguas griega, hebrea y latina, llamaron la atencion de Cons­tancio Cloro, futuro Emperador roma­no y vencedor de los Galos, el que, habiendo declarado la guerra al Rey Coel, no admiti6 la paz si no le con­cedia la. mano de Elena. Esta es una. de las muchas versiones de aquel ma­trimonio que refieren algunos histo­riadores, y la tradicion de la ciudad ¡_- ---- --..::-::=====================-==========_:_¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 246 LA MUJER. de Colcbester las corrobora, aunque todas las mujeres de aquella Corte y muchos historiauores y teólogos dicen basta las esposas de los peores y más que era natural de Nicodemia é bija crueles pérseguidores de los cristianos, de un hospedero. Pero creemos que profesaban ocultamente la fe de Cris· no hubiera semejante tradiciou en la to. Constantino aprendió, pues, á ca­Gran Bretaña si Santa Elena no fuera nocer, á honrar y á comprender el Dllcida allí. Existe ta.mbien la tradi- cristianismo desde su primera infancia, cion de que Constantino el Grande na- aunque todavía no se h~bia convertí­ció en Colchester. Constan cío Cloro se do. A la muerte ele Constancia, éste hizo dueño de casi toda la. Gran Breta- nombró á Constantino su sucesor en fía, é hizo edificar las murallas de Col- el Gobierno de lns islas Británicas y cbester á instancias de su consorte. la Galia. Apéoas fué declarado César, Mandó fundar la ciudad de Worcester, Cons:.antino llamó á su madre á la y la Iglesia parroquial de aquella ciu. corte, y desde ent6nces todos los be­dad se llama. Saut:J. Elena. cl10s buenos de su reinado fueron ins- Despues de algunos años de resi- pirados por Santa Eleon, y todo lo ma­dencia en la Grn.n Bt·etaña, Constancia lo que hizo la causó muchas l6grimas. pasó á Alemaoin con su esposa y un Hay una tierna leyenda que dice que, gran séquito. Elenr ero. ya madre de una vez fué tanto lo que lloró, qne de varios hijos cuando el Emperador sus l{Lgrimas nació una florecita ama- 1'Iaximino obligó á Constancia Cloro á rilln. que parece formar gotas, la cual que repudiase 1 Elena y se casase con se llama. en Inglaterra heleniwm. su entenada Teodora. A esa precio Al volver ú Italia, Constantino in­se le nombraría César é iría á reinar trotlujo ú su madre á los ejércitos con en Bretaña y en Galia. Parece que el nombre de Augusta, y la moneda Elena lo alentó para que cumpliera que mandó acufíar llevaba la efigie los deseos del Emperador, y Constan- de Santa Elena. cio Cloro se desposó con Teodora y U nn. vez proclamado Emperador, partió con ella para su Gohernacion Constantino vió disputado su imperio en la Gran Bretaña. Elena se e!ln de lbt~ tle oro; en el extremo ,)e la ph:11 babia una corona cnru¡uocida de thamautcs; on tnt:dio so vciau la!! tlol-1 prtmcras lotms tlcl nombre .lu Uri11t0 eutrclnzadaH, y uu la te~a veían ,. lo~ retratos dd Emperador y tll! su" lujoH E,,te l!~truHiart~J, al que ~e tlió l'l 110111· Ul't:l d<• l í{xu·o, en~ lJe\lltiO liiiCC!liHI· ILICII!C por CJUCUI.mta lJOIJIOrcS, elegÍ. dos por< 'oustautino eutn• lill gunr. dius co111o los m(L.'i \ nlicutcs) 1111 1 o . A lenta lo por la cd • te \'Í INl, 1 o \ti­ello co pr · ont:u In hatnlln 1 u cuu. u11go, eu la cunl Máxi111o fué \cliCJdo, pcrct:lutH.Io ahogado al l}ncrcr, eH sn fugn, \ adcar d J'd)er. Hulllll alorÍ•Í su~ pm•rta;; a Uoustunuuo, y,.¡ JJIIU\u ~c­iior del u•uutlo, llatUÓ ccl'l·a tl~1 llÍ al Papa Sau ;-)tlvestrc para. que le iull. t ruycra. on las \'erdades de la rel igiou cri:.tiana, do la cual hizo profcsiou pú. blica, siendo ¡,u primer cuidado pu. Lhcnr un edicto en fa\'or del Cristia. llÍSIIlO.'' Constantino proscribió la idolatría en todos sus &tados, maudó corrar los templos paganos y romper los ídolos, poro no persiguio á los itlólatrns; de­masiada seguridad babia. entónctls en el tnullllo de que nt.tc la l,rillllote luz del E\uogelio t~.•uinu que acabarse los ah~tmlos ídolos del pngaui~mo que ha. lno. rnu~::rto, paro. tmtnl' de extirparlo por la fuerza. Segun otra trnuic10il poco conocida, l'oustantiuo vacilalu~ uúu eu su com. plott• cou,er:-;Íou IÍ la \ett.ladera fe, cu:mdo ~>e 'i6 atncrtJo pur una horrible ¡ lepra t¡ue declu m ron los médicos era 1 iocutahle. l:)u tuaJrc cntónces oraba. 1 noche y uia ptdieudu su balud, y en todo ellmpt.nio t-e hncin otro tanto, puro C:ou,tantiuo llo tuejorabn. Un tu~dico pagano ort.lc11Ü cutúuccs que le dietan uu Laiio cu la ;,;~ugre de ni. fios de ruéuos ue bÍCtc años. Hiciéron. lost~utrar al:~po!:>eulo del Emperador, y preparalmu la \'U~ija, cuuodo Cons. tuntiuo, Lorrorizado L'OJI !>cmejaCJ.te crucltlad, Jes¡Hdió :í los uiiios y los de. voh ití {¡ ~us 111adrc . E"n uochc vió en -ueños a San Pe.Jro y u • 'a u Pablo que 11:! gll y ~in ri"al clcscnollB. Guardan ~ lencio fuAntoa y caecndas, El ciouo audn, ol ctliro ligero, Los olas de ]a mnr están callada~. Suspen~o y mudo o! pAjnro ngor11ro ; Solo entre nubes cáudi•ll\ rlorndas Rl ángel clo la fJJIIU meusnjero, Con riudo vuelo lu exton,iou hendiendo, Los eco11 do tu voz va ropitiondo Hoy en el tin,bre vtirio de tu t1cento, Algo como de música l<•jnna, Como d rumor del ltU•Iplc •·uandu el ,·i«mto1 Lo agita al dos¡111n tar do lt. maiin••a ; Ya ~oufre ol alma do mortal tormento, Ya le acaricia dicha soberana, Cuando das á tu lira de poetisa, I:.a m:igico poder dn Pitonisa. Sigue tu marcha eiempre triunfadora A !.1 manera que eu t•lmur brurfo, Magnifica la nav11 voladora 1 Re ve cruzar con bt\licu utuvio. Un sol propicio tu horizontu clorn En quo &e ubismn ol peupamioutc, mio, I JJlason egr~>gio clu lA bulla llahar•o. 'l'u ilustre nombro es ¡;lurio americana! w. D. DE P. "' E•tn composlrlon fulí ltrchn aiFun tiempo Antes de su muert y puLlicada en lladrld. LA JUVENTUD DE ANDRES. NOVELA HISTORICA Y DE COSTUMBRES NACIONALES. FI~ DEL ~JGLO XYIJI. CAPITULO \"U. do esperarse, grnndo aflixion en la capi· tal y mucha 1.ozobra ot: tre los amantes :fu.cu Tl)ITHiol' T :~u~:u cJ.tDJ.. de la paz y ul bienestar del ireinato. El dia 11 do Junio, cuatro rliae des· . Pero dejemos aquí la palabra al Ano-pues de haber llegado á. Santafl!, el des ~1spo ~aballero y Góngorn quo con m~· gracindo Virey Pimienta entregó su alma JOr. ac10rto puod? ~1ablar d~ .los subst­: i Dios y su ouer 0 á los gusanos. Aquel¡ gutentes acontec1m1entos pohticos; aoiago aconteci~ento produjo, como ora uy o determin~ salir á encontrarle (al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' ======- --- REVISTA QUINCE N AL. UD 'Virey Pimienta) lila villa de Honda, cua­tro jornadas de Santnfé, coa el objeto de informarlll del estado de los negucios, y acordar los medios de du!zura y buavi­dad con que debía de aument11rse la grande obra de la pacificacion, conforwe :i las órdenes con que nos llalhlbaull)S de S. l\1. Pero llegó á la capital bastante ac­cidentado y al cuarto dia murió. Su go· bierno fué un relámpago que iluminó por un momento, y su muerte un tiueno q~e aterró á los puublos, viendo por esta des­gracia desvllnecidas sus esperanzas y di­vidido el mando. segun disposicion de l11s leyes de aquellos mismos oue babian asido el blanco de sus iras. sie::Hpre la tranquilidad publica, creí de mi deber quedar en inaccion y convertir todo mi cuidadu al eE-tnLieuimiento de vitales empre.,as, abnndouadas ou la Pje· cuciou de importantes proyectos, largo tiempo meditados y jumas verificados, al fomento de un reino, cnanto hay de m(ls precioso en todos Jos dominios del Rey, y aun singularísimc en riquísimas pre­ciosidade;¡ es:clusi va meo te suyn.s.'' Tom6 pnse~ion el seiinr de Góngora del gJbierno d ~l Vireinato t 1 L5 de J unio,cua­tro diu:s despues de la muerte de Pimien· ta. Aquel acontecimiento fué universal­mente a¡.laudido por las gentes sensatas " El Regente visitador seposesionó do de todo el país, pues se stiuia que el Ar· la Capitanía general, y la real Audiencia zobispo al tener bajo su mano el Gobier­se encargó del gobierno. Puedo a.legourar uo eclesüh.tco y ci' il del Nuevo Reino, que en aquellas circuustancia!l no podía podria sin duda hacer grandes bienes 11l presentarse acontecimiento m á~ aznro~o 1 puis, y entre otras co&as perdonar defi· que la perdida del señor Pimienta; y te- nitivamente á los implicados en la insu­mí ut,a crisis fatal en la recien curada rreccion de los Comuneros que yacían en enfermedad del Reino. Pero igualmente la~ cárcele11. No resultaron fallidos las creí no cumpliría con la confianza que el esperanza~ de los colonos, pues en bre­Rey acababa de haoet· de mí. autorizán- ve se publicó un bando mandando poner dome para represeutnr al Vir~y y á la en libertad á todos los presos pohticos, real Audiencia, lo que conviuies!l ti su 1 concedieuuo indulto general, perdovan­servicio, si no exhortaba A é.ta para que do á todos los compwmetido~, del cual abdese el pliego de providencias que tra~cribirnos las siguientes líueaa: "En guardaba en su arch1vo, en que rruba- consecuenCia, quereulO~ y mandarnos quo blemeote constaba el sucei!Or que el Rey los miseros de~¡wjus, á saber: las cabe­daba al seiior Pio1ienta; y en "'fP.cto, por zas de los cuatro uju:sticiado11, y los cua­fortuna 6 por d<'sgracia, tan léjns de la tro miem brus del mencionado Gr.dan, eo . expectativa públion co.no de lllÍ mioi~te- qulteu con UCIH'nlo de las justicias y de rio y profesiou, me eucoutmrou preelegí- sus re~l'ettlvos p:ínocus, de lo::~ lugares do por el Soberano, de~ue O..:tultre de 77, 1 doude he hall:•n expue~tos al público, y cuando aún mo halluoa de Obio¡>v eo Y u- ~eau •le¡,.J:-itado~ con el culto funeral,que catan. ob~ervu nue,tm madre la Iglesia, y de "Tal era el estado del Nuevo Reino de que tnmhi!ln eas acreeuora.lu memoria de Granad&. cuando tomé las rif\odas del unos llomhrel!, qno púl>ltcameote arre· gobierno. Mis primeros pasos fu tu 011 len· pt•n t. idos Lona ron. su~ ~~litos con sus tos y muy pausados, como de ,1uieo ca- lugnmus y bU pemteoc1a. mina sobre ruiuas y cscomhros ;¡ pone ia Apt':nas vió Andrés nombrado nl Ar­mano sobro una llagf\ apéoae cicatrizada. Z tan d is· tintos qua tenia á su cargo, y que le su­plicaba abandouase por algun tiempo su justo dese..1 de ordennrse para ayu­darle á poner concierto eu les n~mbargu, aunque se eJ>forzaba en aho­gar en su corazon el recuerdo tle ~Iag· dalena, su im:ígen le por~eguia sin cesar, Despues de la borrascosa entrevitita de y cada vez que columbraba alguna mu- André~ y Gonzalo en el palacio de los jer df loj•JS cuyo aspecto ]e ¡•nreoia seme­Vireyes, los dos antiguos amigos no se jnn te al u e Mngdnlent\ se estremecía y le volviet·on 6. 1•er de cerca. por ~tlgunos días, daba un vuelco el coruzon. Una ó dos aunque au la~ ceremonia~ de reoepcion Hces logró 'l'!!rla en alguna igleoia 6 en del. nuevo VtrPy y los f~weralos tl~l au· 111 calle, pero en aquella~; ocasior~es In vió ter10r, se alc~uzarou á avl&tnr de ll\Jos, el btn de prisa que eu realidad no ¡,:upo si uno como mtembro de In casa del .\.rzo- babia sido ella ó si eru efecto de su cona· bisp_o-V:ircy, Y el otr~ c~mo empleado en 1 tanta peus.nmiento que imaginaba encon- 1 el OJé.rct.to. Andr6s smttó un dolor~so ro- tradn 611 todns partes. m?rdtmtento _al not!l: que su ~u.1go le Unn turde que pasaba Andrós por la miraba con c1erto ceno ~e dosno Y que, Mlle en qne viYia don l\Iolchor, ele im­cou razon, trutnba de ev1_tar encontrarse provi~o se enc·outró con él. Dl'túvo•o el oon ól: on fin, _4ue no ulvulabl\ lu!l pala- esp::~ñol; snludó el jóven y trntó do pat;tlt bras ~ue b!lbtan pasado eutre lo~ do~. de largo, pero Jun ~Ielchor, que uo que­Al nusmo tto~npo_ Joh.tl~ en ol alma que ria dejar e~c-npar su presa, ~e abalan1.ó ~u cora.zon estuv1era filiO amargamn_tt.J cu1110 un tigre .-oLro el venuuo, c-omo el tmprestOundo por arranques d~ l~c~ 111- gato sobre incauto 1atoncillo, y tomán­qlllot~ d cuanrlo recordaba la mtmudad dolo las manos con acleotan c\o frauque­que s1n duda g,z,lbll. Gonzalo oo c·tsu de M y fan iliaridad que cltoc~ aqu,ello con pr•;- r,1 al SPrio y circunspecto Andrés: funda eundtn e WJUotu ro.-e.o. -Ah ! ¡J(Ir fin, exclamó, c1~ teugo pro· Don Melchor hnbin quedado entorn· so ...... en mi poder e-tui&! Ahora vue~Ole ~in ce- vet lo llevare ti uusa sin falta ..... N() hny sar en las antesalas de lus Uidore~ y l:'n remedio, nñadió, procurnr1do mnnifostur­la del Arzobispo-Víroy en calidad do se chusco, no hay remedio, don Andres postulante :í algun empleo, y como no ea mi prisionero de guerra. diesen cootestacion alguna á sus peticío- -Perdóname por esta vez, don Mal­nas, se humillaba hasta el polvo y casi cho1·, dijo Andrós, pugnando por desasir-besaba el suelo delante do los que él so ...... tengo esta tarde un asunto imror-creía que podian tener alguna intluen- tanta que ventilar. cia en el gobierno del Vireinato. En los -Mal haya el asunto! ..... lo dejareis principios no había hecho gran caso á para otro di a. Andrés, y casi le habia quitado el snlu- -Impo~ible! do, creyendo lqoe era un jóvoo in~ignifi -No hay remedio ...... dije que os ven. canto quo en nada le podia servir; pero driais conmigo y os vendreia ...... Soy al cabo de algunos dins, estando ya más hombre testarudo y terco como buen es­al corriente de las cosas de Santaft, su- pañol. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 251 -Pero don Melchor !. ..... -No hay "don :Melchor" que valga. -Las seüoraa se habrán olvidado ya de mí. -Olvidarle! ...... Vaya, si no haydia que l.\1agdalenita no me cuente algun in­cidente del viaje aquól que hicieron jun­tos ! Ademns, tanto María como ella astan tan agradecidas :\.las atenciones ..... . -Agradecidas! No hay, por cierto, de qué ..... . -No se haga vuesa merced el modes-to ...... IIasta el niño mismo, eu su media lengua, se acuerda de "don Andrés" ..... . Mirad si os habr:í.n echado en olvido. -Repito que ..... . -Que ya estamos en la puerta! No oreo que merezco un desaire ..... . ¿ Qué hacer delante de tal insistencia? Andrés cedió, pero era su emocion tan fuerte que palideció y ca!'i tambaleando sigui(! á don i\Ielchor escaleras arriba. ¡Iba :\. ver á :llagdaleoa, á oírla hablar, á estar con ella ! Desde la puerta de la sala exclamó don Melchor: -María! Magdalena l os traigo un pri· aionero de guerra, quo me harán el fuvor de guardarle aq ui hasta mi regre50 á me­rendar. Uoa nube pasó por delante de Andrés, y toda la sangre se le agolpó al cora:o:oo al entrar, saludar y presenciar lo que sucedía en aquella estancia y de que se hizo cargo al primer golpe de vista. Magdalena ef!tnba sentada sobre unos cojines al lado de la vaotaoa que daba á la calle, su pequeña cabeza adornada con dos trenzas do lat·go y r;edoso cabello, ata­clo con cintas rojas, salia de en nu':dio de los pliegues de su jubon como uno. :.on­ro~ ada. flor : tenia. sus hermosos brazos desnudos levantados sobre un bastidor, y al frente veíase 11na coja de costura. llena de sedM de colores. A su lado,seotado en una sillita baja estaba. Gonzalo, quien al conversar con ella se entretenía jug-ando con las sedas, recogiendo las tijeras quo intencionalmente tiraba. Magdnlen'l al suelo para oblignrle á inclinarse :i. cada instante: y recibiendo de lleno la luz de la mirada de la niña y el magnético en­canto que sabia do.r á cada inflexion de su armoniosa voz. En el otro extremo de la. sala se encontraba doña María, que tratabr1. de llamar la ntencion del Oapi­tan Alvarez con su charla sempiterna, pero él sólo se ocupaba en mirar con aire torvo y doscontonto a.l par de jóvenes en­tretenidos conversando cerca de la ven· tana. Andrés, como hemos dicho, abrazo con una mirada aquella escena, pero tratan· do de calmar las locas palpitaciones de su corazon, hizo un esfuerzo supremo para aparentar serenidad, saludó lo más cordialmente que pudo á doña l\laría y al militar español, y en seguida se dil·i· gió á l\Iagdalenc1: -Cuanto me alegro, don Andrés, dijo ella alarg{mdole la mano por encima del bastidor y sonriendo con dulzura, de ver· le en casa, p.ensé que :10s había olvida­do ... Así le había dicho á Gonzalo, "sin duda el señor Ruiz nos ha cobrado odio por los muchos trabajos que pasó en nuestra compañía!" (Le llama Gonzalo! pensó Andrés¡ qué familiaridad ! Andrés contestó á este amable recibi­miento con algunas palabras ininteligi­bles y se volvió hácia su antiguo amigo. Este e&taba en pié y un poco apartado : aguardaba que Andres se dirigiera á él: -Me alegro verte,-dljole éste, d:tndole la mano con alguna f,·ialdad. -Querido Andrés! exclamó el franco y j amable Gonzalo, celabro muchísimo encontrarte, y le apretó la mano como para &ignificarle que olvidaba sus pasadas rencillas. Audres sintió que su amigo tenia más nobleza de carncter, más hidalguía que él, y levantando los ojos que habia tenido bajos, miró á Gonzalo con cariüo, y se sentó ni lado, olvidando durante algunos momentos sus zolos injustos y su rencor, pBru acordarse do lu amistad que los ha­bía unido desdo chicos y los muchos fa­vores oue mótuamonte so debían. Eutáblóse animadu conversacion entre los tres jóvenes, pues el capitau Alvarez permanecía separado, jugando con Ole­mente, que entró momentos deapues y se apresuró n buscar los brazos de su que­ridt~ aUiigo. Trllscun-ió la tarde y llegó la noche, cerráronse las ventanas y sirvieron la merienda poco clespuee. Al fin fué preci­so despedirse de aquella amable compa­ñía, y o.unquo Andres babia sufrido al principio al ver la ternura de Gonzalo con l\lagdalena, como ésta no parecía corresponder!.:-, sino que gastaba con él toda su amabilidad y encantadorae son­risas, fueron calmando sus zelos y sus in- '- --=====--========~-=~----~==~~~~~~=-=-=~--~------------== --- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 2.j2 LA MUJER. quietudes. Así cuando el secretario pri-~ estaba ebrio, demente, encantado ....... vado dP.l Virey-Arzobispo salió de casa Sinembargo, Gonoz:alo no notó nada de de don ~felchor al gol po de las ocho de particular en su amigo : él hablaba y e lo­la noche, yendo de brazo con su amigo giaba :\. :Magdalena y Andres en silencio Gonzalo se sen tia el hombre más felir. de ¡le escuchaba sin contestarle. la tierra, y con dificultad ocultaba que (Continuará). S. A. DE ~. LA MUJER . (Con ti n uacion) . V rrogar sobre el de aquella agraciada "Oh 1 Q . h _ 1 j6veo, sin dnda habria traducido todo . ¡ uo ora tnn en · d .l 1' · lJ cantadora e• aquella 00 que un porvemr e u e lCU\S para e a, por. el hoton rlc la rosa Re va:\ qne Dios la colmó de sus perfecciones abrir: el momento en que y el mundo de sus benefictos. la oruga va :í transformarse . 0, d' cl lt d en maripo;;n.- y en que la ¡ omo pu ten~ ar un resu a o J:uvn eneerra:la en !u. oscura so m brío tan brillan te re un ion de feli­pri~ ion del capullo, siente ces cualidades? n1lCorle niM; nquel momen-to en que tos del_ nmo~ que le amigas ...... i qué jóven no las tiene 1 eran desconowlas! ' pero elln pertenecía á una clase eleva- Du Bols. da., era rica, y de esas condiciones de- El corazou de una. mujer jóven es bian ser las de su confianza. un libro en blanco, en elr¡ue por des- Si anduvo acertada en sn eleccion gracia no grat'ar.í el primer nombre deben Jecímoslo los acontecimientos 1 la n~1.no más purn.-sino á veces la m:'ís que se sucedan; pero si alguna vez se osada-con tinta inJeleble que con. equivocó, culpa. no seria suya: es de serva hasta el último rasgo pálitlos jtívenes engu.iíarse con las apariencias, cnractérec; que se dewn.necerún al paso y no sabemos que exista una excepciou del tiempo; pensamiento que se con- pat·a las ricas. st•rvará siempre en las p:íginas del li. Llevaremos al lector á casa de una bro, cí pa bhra<; que un·\ mano airad•t de las amigas de Preciosa. borrar(¡ rle h hojn. que las contiene. Ar.mlinta es una mujer interesante: El nlma de Ang1:lica se abría á los tenclrtL seis años más que Preciosn, pero halagos del amor, como el boton de ro· pn rccu du sn mii;ma edad. sa blanca á las primeras caricias do la Ammtuta e~ bellísima. br.isa. D~hemos creer que profesabn un ver- Con los perfumes c:le su inocencia y daJero cnríiio á su amiga; pues tanto d~ sentimientos no viciados en la es. en miRa como en el baile, juntas se cuela (le b maldad <Í el eguismo, per- \'eiun siempre y siempre mostraba Ara.­fumalH\- así puede ,¡~cirse,- el btíca.ro minta gran interes por enseñar á sn que contenia tan bella flor. amiga tnás j6ven lus más elegantes Preciosa, cm encanto de sus padres maneras. y las leyes del bnen tono. y gala. c:le la sociedad. ¿ 1Iauifestaba Preciosa. de!;eos de Si á una sibila, en sns momentos de asistir á una reuoion? Ara.miota co­inspiracion, se le hnbiera pedido leyese rria. á casa de Don E lías, y ~ste con­eu el libro de los destinos para. inte- cedia al punto su vénia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINUBNAL· 253 i '1\mia Araminta. un prendido Jc !-in be: Tal >uz sea clln. la llamada magnífico efecto 1 Al momento, y con no l;olo á hacerme aceptar la cadena la rw¡yor JelicaJcy;a, se lo ofrccia ú Jel Himeneo, sino ú correjir mi carác­Precioila pn.n\ que hicie.,e uno i"ntli. ter; pero tú ..... Yo no quería hablar El amor propio, !:J. emulacion~ pare- Je esto, te repito; mas ya que me ci.1. uo tener cabida entre ellM, pues obligas, te diré que tu conducta en este A:amiutn. eru. 1~ primera en hacor la asunto no es muv lmena. apologÍ1\ de su amiga. -¿No? ~ Bien, pues, ahora va. m os con los ojos de b imagioacion, al "abinetc lle -iN o ah~gas mús por Angélica que 1 ·, ¡ 0 por mí? Cre1 tener en tí ttna defen. a JOVCU . Se ou. · · cuentm de pié, prenJi¿udose ante el sora, ulnl~ consfeJera, )J' velo que más bten c:-pejo Jo..; hilos de su cabellera profu. • ere, e urazo uertc e a otra. sa Y perfumada. -E<> mi amiga. Un hornhn.l e;;tá á su lado; es su .-Por eso mismo. Nada (y >a para herruauo. No tiene este Lomlm.l trciu. seis meses que estalllos eu esto), nada t& aiíos ¡ pero precoces arrug1.s surca u has Lecho en mi ftno1. , su frente, cu la que se ve la fatiga. Jo -~e.L~ hablado de tt; aun he He-una existencia yn ca. usada. gndo a Insmmumele, pero ...... -Po~· eso, t!ccia el caballeru; por eso -Pero ..... b{~bln, continuó el j6ven no t¡uunu que tocáramos e:;ta cuostion con voz ahogada. llo llegado hasta y solo la ncce;;idad me obliga :í ello: doblegarme ante tí, seducido por esa 'ficuos Hn genio insoportnulu y c1 mujer encanta1lorn. Le has hablado, mio no es muy bueno. no es verdaJ ! Y bien l -.Gracias por, h lisonja; pero yo sí :-Le he hablado, pero no po~lia deci­quena I!UC hnbl.1scmos de eso. ¿ DccÍul> thr d asunto: hnulalc, oscnbele, y que An~t~lica te ~'onvieue! puedo que algo consigas. -¡ 'l'tcno> ocurrencias~ Prc~'tÍutale Ln j.)ven di6 u u pa!lo pa.m retirarse. á hl rost~ .. . 0 -No, Ammiuta, dijo bU hermano, -Af¡ttÍ 110 hay ro!:ias, Uba!Jo:: hn- no te vayas. Com¡m.J!Hlo,el motivo d.e hlo fle tí. Ya nt~bes que I]UÍero 1í An- tu de.~v1o, pero ~e cre1 menos veugatl­g~: lit:l cotno :í una hcnnnnn. 1 vn. ~~ ; no lo ntegn<:H: estás :c~gán. -l'u~:s, hija, si la quieres como á dote. Recuerdas, C~HI u u r~sc11t11.n~ento mí.. .... e¡ u o no hallo legnuno, u u opos1c10n á -No SC't!l tout.o: lo que llo quiero tn nacic?tc. cariiio, ht'íciu ...... porque e:. \eruto en el en so de pa~ar u u bo- u o 1~ .c~re1 chguo, n'? le cr~Í bueno. chomo. Coutiuúns cu In. crceucw do -1 u l.!raS m lllCJOr uuugo, ~u cons­•¡ ne .:u u crcs uu JI pitv, peru :oÍ te mira. tantc comp:u~ero; tú lv truji·tl.! (1 c::.ta ms al espejo.... .. Ca"n, U baldo. -¡ Qntcrc~ llarn'\rmc 'iujo? -Y bien, sí:; pero el ejcr. prcm.1tura. 1..iera tocrecer el título tic hermano. -lhsla do sermones, y al «r:.tno. ¿'\o te ltic~ uu bieu ! -Bicu pues, couozco tu 1~\0do de La voz Je ULnhln cm cnrifiosn., y ser, y temo causes muchos dbNUHtos á 1 suave; el jó\'ou trató Jo tomar una , la que sc:L tn c~po.:::a. · 0 mano de Aramiutn. -No te flllta razon. :Yi cowluct.1. En los ojos de ésta brilló un relúm. pasn.dn no abona. mucho mi conducta pngo Je cóleru, y con uu bru:>co mo;·i­futurn; pero hermana, así es h viJa: miento la retiró, Jicicndo: mo &iunto formalmente enamorado -Dejémos eso. Sifué un bien, te lo Jo osa mujer, pero tambicu tímido agrauezco; si un mal. ..... para dirigirla la pt\laura. ...... ; Quién -Piensas vengnrto i no es verdad 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 25-! LA .MUJER. Ent6ncos no debo esperar J.e tí un semcLO. -i Cu611 -Me aconsejas que le hablo 6 le es. criba.. Hab~arle n:e es iD?p.osible, solo 1 por tu meulO podna escnbulo ..... . -No prosiga!':l. Doposi~ario. Je tus secroto:., bneuo, p~Jro descendet· al ri. dículo papel de terco m ... ... : no! ( Oontilw..cmí) LA EDUCACION A LOS VEINTE AÑOS. Cd.R'rAS A ::III l'lli1\ll ~.\.'rALlA.. X. mo la luz del sol al traves de una nube cargada de lluvia. lJejé,tlO:; al niño os,l mobilidad y pron· titnd para cambiar de impresiones. Pero ~!i qucricla prima: este humor no es propio del adulto, y so· Oóuo es esto, mi querida Natalia lamente la gracia do la infancia pue~e ¿acaso ser:~ verdad que estás de mal hu· cubrir osas debiliuatles y hacerlas olvl-mor, sin :;aber por qué? dar. Pormfteme manifef'tarte mi sorpresa. La cducacion tiene por objeto el armar Esta es cosa nueva. en tí. Jamas t!:! babia al niño contra sus impresiones y en~eñar­notudo bemejante defecto, y no creería le ñ t~!)muatir su propia voluntad. Es que eso fuese posible si no me escribie- cierto 1\utt\lia, que esa mobilidad de sen­ras s<:l'iamente las siguiento:l líneas: sacione::1 existe entre muchas personas que han pabado la infancia, pero oso con· "Estoy de mal humor Y os preciso ¡;Íste en que no e:;tán suficientemente aguantarme así. Otro dia esta~·ó de ~o- educadas, que no han aprendido á ~o· jor talante. Y 0 no lo puedo lmpedll' Y minar:;e en la primera edad y so deJan solo s6 que mi alma está como en la som- llevar por au mal génio sin rofle:tioo~r bra y que las tinieblas la oscurecen. Es en que es el defe'::to q_uo más hace sufru necesario aguardar á que vuelva el sol.'' á los demns. A posar de que está bien escrita la fra- ¿ Quorrías acaso, Natalia., parecerte á ~e como obra literarin, tengo c1ue hablar- e~a gente vulgar que todo la impresiona te con franqueza. Segun "eo te has ol- y de repente cambia de humor sin sa­vidado quo posees uua -voluntad firmo Y berse por quó? E~ns persnnns, aunque buena educacion para. no dejarte llevar sean rica:; y poderosas, iamas dejaran do sin oposicion por el vaivon del rual hn· ser vul"'ares ; aprovéchanse do su pn-i. mor. Tal parece como si fuerus un niño 6 cion pa~,1 pesar como una ~ana de b~e~ro una persona vulgar que uo . ~ubicso sobre los que ost1in baJO su dnmmto ¡ aprendido á. gobernar sus sentimientos. pero olvidan que naí como uo snbou res­Sí¡ el alma del niiio ea clara romo la ou- pet.ar n Jos damas, tampoco 11orán Tespe· da. cristalina, pero cambia do aspecto ca- tadas, sino temida~. Se encuentran par­da vez que sopla l'l viento <• pasa unn sonas on el mundo que jamas hnn calla· nube por el ci~lo. Basta que se le diga do una palabra dura ni combatido un una paln'l.lra vi,·n, que se le rehuse lo que rapto do cólera: se dejan llevar como el pide, para que l'Rtnbie de UUWOr ~de ÍDl· leño sobro el agua. presiones; y en lugnr de In sonrisa Y la Gradas á Dios que ni tú ni yo pertcne· ~mabilidad, lo verois alejarse con ceño cemos á esa clase de gente : estos :;on adusto y con todo el aapeoto de un pro- verdaderos salvajes de la civilizaoion Y fundo di~gusto. tienen la misma movilidad é inoonsocuen- Esto en los niños nada tiene de extra· . cia que los pr1mitivos habitantes de ño y á poco vuelve la alegría, pues eso América. es el privilegio de la infancia : todo eu Lo que caracteriza al hombro bien ellos os pasajero. Aun sucedo que Eon criado os la dignidad en su persona, la simnltuneaa la risa con las higrimas, co- posesion de si mismo ¡ el no alterarse - ----- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 255 nunca aunque lns personas que le rodean primeros son la plaga de la sociedad y loa procuren sacarle do paciencia; no man ¡. segundos contagian con sus virtudes á. festnrse nunca de mnl humor¡ es decir, los que se les acercan. no permitir que objetos 6 personas ten- Las mujeres han aceptado gustosas el gan suficiente influencia para conmovcrlo papel de séres d;óiles y dejan á los hom­hasta hacerle olvidar el respeto que cada brcl; el privilegio de la fuerza. Es cierto uno so debe tener á. si mismo. que ellas no pueden desplegar en el com- ¿ Cómo es posible, prima mia, que po- bnto de la vida aquella pujanza y valor damos resistir diariamente á las tentacio· ffsico que caractori:m al hombr31 pero en nos, á las seducciones del interes y á las cambio, poseen á muy alto grado una atracciones de la pasion, y cuando se gran fuerza: la moral. Es cierto que úl­ofroce hacer un pequeiifsímo esfuerzo tima mente empiezan á perder con ésta la 1 para no manifestarnos desagradables y alegría, que hacia. decir al poeta griego ásperos, no podemos resistir al mal humor que ellas eran la stmrisu de la vida. Ya que nos invado como una. fatalidad, y las mujeres no 110 muestran alegres y que tonemos que sufrir su influencia sin contentas sino fastidiadas y melancólicos; poderlo evitar ? esto es porque hun perdido la fuerza mo-y lo peor ea que el mal humor no so rnl y no saben dominarse. apodera de nu'lstro espíritu repentina Si examináramos el fondo de las cosas• mente; nnda de eso, llega poco á poco, y encontraríamos que el mal hum'lr no es en lugar do rechazarlo nos complacemos sino una rebelioo: un esceptisi~mo en en acogerle y recibirle como un huésped accion. Pregunta á los que están siempre favorito. Onda momento nos parece mi\~ debcoutento:~¿ de quien se quejan? No di­di~ no de nuestro aprecio y consideracion rlln de seguro que de sí mismos, porque y cuando ménos pensamos PS dueño y so- los falta humildad. Asf, pues, su mal hu­bet ·ano de nuestra inteligencia. mor es una reprobacion con respecto de ¡Seria tan fácil evitar que nos domine los deruas y un resentimiento culpable nuestra mala índole ounndo al principio hácia Dios. nos aconsejo. que nos dejemos llevar por Por este motivo la religion, querida ella l prima, recomienda tanto al cristiano que Pero segun veo tú no piensas que eo;n tenga el omio alt'{;re. La paz del almo. disposicion de ~nimo ea cosd cen::.urablo produce la alegría, eo tanto que la por­y que tuviera inconvenientes. Pero no os sona quejumbrosa ó inclinada :!. la triste· o~f; es preciso desongniíarse: el mol hu. za, siempre estnr1'l turbada. mor que al principio parece un capricho, 'l'e aseguro, 1¡uo como siempro sucedo, puedo ronvertirse on onformedad crónica. el esfuerzo moral para corregirnos lleva Es unn epidemia caraotoristica de osta consigo la recompenFa. ::>i tratas de do­~ poca Todos pare~n hncot'le el gesto al ntinorte, al rabo de poco te encontrarás muu?o y .se mantfiostan desconttlntos sorenn y feliz y estará hecha In paz con­cone• go mismos Y con el ~un~o. entero. tigo misma. No .t-e \'orá In sonrisa en tus l!ny dos clases do ~res hoy dta · los que 1 labios no más, s1no que tu corazon y tu viven chocndos y d•Bgustncloe con todo,, y espíritu se sentirán satisfechos. quo sinembllrgo á nadn ponen remed10, . . y lne almas valioutos y varoniles que Tu pr1mo afocthumo. marchan por la sondo. que les indico. el deber, llenos de vida y de energía: loe (Co-ntinuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L .A )! U .J E R . VIAJES. HECUl<}HDOR DlOR S, A. DE S. XXI KUSSN.\CII - CáPILI.A DF. GUILLEMO n:r,L-J,.HiO DE ZGG-ROHGUEX. A lns nueve de la mañana, ya casi todos los \ iajeros almorzábamos y cada cnn.l cmpreudia viajo dt' df'!':C'cnso: los mús valientes ú pié, otros 1Í en kd lo y algunas Sl'Üoras en !'illa do rnnuo.;. )liéntrns huscnbnn un gnin. fJ\H' de· bcrin llevnruos por un cnmino e,.; no C!l In primera que t1l stcd sube bn-tn nqu1-1~ -'l'rcs veces he dormido en el hotel tlol Rigi: ln primern me succtlit~ como hoy: no quise tomarme la J_JOnn clo le. vantnrmo; In. Regundn l11reuir, pues l . -~le ~ustn 'injnr . ¡ )' q~!l~n so pn-son por Suiza :-in ~ubir ni h1g11 Ungo lo mismo que to•los. -¡ Pero no madruga? -E~o os o'ro cnntnr ... ¡ PM qué l1e de cnmLinr mis hábito~ de cuenta de qtH' viajo en tiP.rrn extrnun. 1 'fieno usted razon, contestó el otro le\·nnttíudo~e, 1111 ingl{s llcv.'\ la In. glnterrn en la zuoln de ~u calzndo. Emprendimos mnrcl1:l ií pit~. L'L mn· ñaon. e"tnb~ frec:cn y agradable, la lcmpc.,<;tnd hnbin pmitic:-ulo In atm6s. fern y f'lnbellcr:ido Jo., rampo:-. Si. gniendo un t•stn•cho camino en :ig. zag !;obre la fahla opuesta á la tle Gol. dau, lmjnmoq all•gremeuto, aspirando con delicia <·1 airo puro, ya por entre ho::;ques de perfumutloc: ¡>inos, ya por el centro d•• ricos prndoll, en los que pncinn rcbnfioo que nos miraban man. sameute. bnciondo ronnr dot¡niem In música de ~us r.nmpnuilla<~. A \CCe no~ deteníamos :í orillas del Mmino, tlc!gri nos, nl Jlllt>hlo de Ku.;snnch. Allí, despues de tomar ni. gunn" frutns, leche y miel, como pas. tores de .A rcndin, nos cucoutr6mo~ E.\t­ticientcmcntc re tnurndos pnrn diri. 1:1irnos ni Ztw, ~ icntlo dtl paso 1a en pi. ltn situndt~ J¡z IJUO t>n el mismo lngnr ou que 'l'cll mntó ni nuHtriaco Gc s. ler. E-;tn csccll:\ ostfl piutada ni fr1'$CO F:obre lns parcucs exteriores del cdifi. CIO. Un ,-nporcillo nguardnlm pn~njeros en el !nao, p01 o de!':grncmclnroento un fuerte a~uncPro nos impidi6 ¡~erm:m?­cer sohro cuhiertn dnrnntc In trave"1a y no pudimos gozar de In bella \'i,ta del lago. El canton lh: Zug (•S. el rn:ís r;~ue· fío de In Confcllornclon Hch·ctlcn.; tiene poco rnful ú m6noq 18,000 babi. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 257 tantes y la capital que lleva el mismo nombre apénas cuenta tres mil a 1 roas. En tanto que preparaban la diligen-cia que nos dcbia llevar á la orilla del ! laao de Zurick tratamos de visitar ' "' 1 aquella capital en miniatura, pero era t:.l la fetidez de sus cal les que nos apresuramos {¡volver á la plazoleta en donde nos esperaba el carruaje. Zug carece de monumento!~, Regun nos inlormaron, y es sólo notable por su antigüedad (pues hastn su orígen es desconocido), por su papel histórico y su pequefiez. El cnmino desde allí basta Horgen es casi llano y sin carúc­ter; gira por entre prados y huertos, pinales tupidos, algunos caseríos é in­mensos edificios que encierra.n fúbri. ca& de varios tejidos. XXII ZURICK, EL RRlN Y SCTI.\FFHOUSBN · El lago de Zurick, que separa al canton de ese nombre de los de San Gall y Schuwyz, tiene nueve leg11as de longitud y una latitud que vnri:1 mucho. Pa.reci6nos que sn aspecto era enteramente diferente de todos los domas lagos que habíamos visto en Suiza. Aquí no coutemplúhamos los paisajes delicados y poéticos de las ri­berars de Ginebra, ni la lujosa Lelleza de vejetacion de los de Thun y Bri­enz, ni 1n. majestad soberbi:a. é impo­nente de los cerros que rodean al de los Cuatro Cnntones. En el de Zurick esos diversos paisa. jes se confunden y hay algo de cada uno de ellos; pero lo que m:!s nos ad. mir6 fué la extraordinaria multitud Pasamos }á noche en Horgeu, por- de casas, f:1 bricas. iglesiaR y aldeas que era tanta la fatiga que nos ago- que se o~tentaban en la orilla del la. biaba (á e nusa de lo. descencion del go sin mtern1Ü;ion, de tal modo que lA. Rigi á pié) Y cm. tao exagerada la ciudad de Zurick parer:e tener dos amabilidad Y ofrecimientos del hoste- arrabales de cuatro leg,Jas ele longi. lero do El Aguila Neg?·a que nos brin. tud (por lo ménos) ~>obre las dos ribe­duba l~s comodides de su hotel, que ras. La ~·ctividad mercantil solJre el ~o ~nv1m os valor paro avanzar hasta Zurick es inmensa: lo cruzan sin ce­Zunck atravesando el lago. 1 sar, en todos ~;entido~;, buques de va. El elegante pueblo de Horgen, si" por, b:1.rcas y ~>o tes llenos de mercnn-tuado á orillas del lago de Zuricb, tie· cías Y c~e pasn.J~ro!l. . ne 5,000 habitantes. Bus manufactu· La cwrlad, stt~w.d~ en la extrerm­ras de soderias, sus encantadoras casas 1 d_acl del lago y d1v1dtcln: en dos por el rodeadas do huertos y jardines, y sus no ~ern~u~.t, es muy lutcre;;aute por anchaq y limpias calles n0s llstmaron l:.U lnstona y sus recuerdos, r.oro muy particularmente la atenciou, y con poco J?Or sus ~oonmentos. Se llamó gusto nos hubiéramos detenido m¡Ís ThU1"lcwn en tJempo de lo~ romaooR, tiempo allí. Pero el viajero, como el y f~1é dc~truida por l?s bárbaros que jzulío en·ante tiene que seguir RU la IDvad1eron en el s1glo V. Desp~..;es marcha sm de~cnnso, si uo quiere des. ll_an:~ronla. Turic~m 6 Tu~i~k, con­truir todos sus cúlctdos de viaje; así ·nrtlcodose en Zunc~ muy f~c1.h_neote. pues fuó preciso pasar al día sicruieo- Al cabo de muchos anos de vtCJSlt\Jdes, te á 'zurick. 0 su friendo el }Jeso ele varias tiranías y pasando clu mano en mano, Zurick se A las nueve de la mañana, aprove. decidió á entrar en la Confedornr.ion chanclo uno de los vapores qne surcan Helvética en 1351. constantemente el alegre y concurrí. La parte antigua de esta patria de do lago, nos embarcámos con direc- Lavater, • del filósofo y sabio Zim­cion ú esa. famosa ciudad, en don- merman y del célebre historiador l\Iu. de se _hallaban reuni~o~ en esos días ller, es muy triste, sucia y f~a dentro los miembros del souohento Congre~o de las viejas fortificaciones ya destruí. de paz que ratificó los tratados de Vt- ¡ * Famoso fisionomista, médico, 6 inventor 6 llafrancn. re vividor do la ciencia frenológica. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 258 LA MUJER. das; pero en cambio los barrios mo­dernos se componen de elegantes ca­sas roaead~s de jardines y de vistosas alameuas. Desgraciadamente la Cate­dral no tiene niuguu mérito artístico en su interior, habiendo sido converti­da eo un vacío y lóbrego templo pro­testante, 1>Ín altares, ~>in luces y sin vida. La Biblioteca pública. que se halla eu un antiguo convento, encierra mu­chos curiosos documentos, entre otros algunas cartas de Juana Grey, la Rei­na de un dia. Despues de permanecer dos días en Zurick tomamos el ferrocarril con di­recciou {¡ Sllaffhausen. El paü;aje que bu extendía á nues­tra vista no tenia gran belleza u i va­riedad: se componía de una sétie !lU­cesiva de sementeras, prados y árbo­les de albaricoque, manz~nos, peros, ciruelos y viñedos, estos; últimos, se iban muhiplicaodo á medida que nos acerc{Lhnmos íÍ las riberas del Rm, que aparece de improviso en todo su es­plendor al Indo izquierdo del camino férreo. Era la primera vez que veíamos ese soberbio río, y por cierto encontramos que su fama de 1elleza. no era usur­pada. Despues de atravesar ciento catorce ciudades, dividir once nacio­nes en las noventa le~uas de su curso " llevando entre !'us ood~s espumosas, dice Víctor Hngo, la historia. t.le trein. ta. siglos y de treinta naciones, cinto­ron de los imperios, frontera de las ambiciones, freno de los conqnistado­res, serpiente del enorme caducéo que se ~xtiende sobre Europa: el dios co­mercio" ...... el Río va á morir miste­riosamente, desapareciendo gota 6 go- · ta por mil bocas separadas entre los fét1dos canales holandeses. ¡Así aca­ban las grandezas terrenales 1 El orígen del nornb1e del Rin (co­mo el de casi todos los ríos helvéticos) es céltico: llamábanlo Rhen 6 Rcu pa­labra que significaba .fluido en el an­tiguo it.lioma de aquellas poblaciones. El Rin tiene tres cabeceras 6 confluen­tes que se reúnen en el canton de los Grisones, canton que fué poblado por los etruscos hace como 2,500 afios. Desde aquella remot~sima antigüedad comenz6 el Rin á figurar en la histo­ria de los pueblos qne regaba. Rabiamos perdido de vista el rio hácia un moo umento, cuando de re­pente, al volver uu recodo del ferro­carril, oímos un estruendo como el que hiciera una tempestad lejana que se fuera acercando m~s y m~s, y apénas tuvimos tiempo de contemplar un mo­mento el imponente espectáculo del Río precipitándose po1· un salto, cuan­do el tren se metio en un tú'Tiel-de­bajo del castillo de Lauffen- para sa­lir despues como un relámpago; pasar el rio por un soberbio puente, casi por encima de la catarata, y continuando por la orilla opuesto. del Rin se detu­vo a.l fin en la ciudad de Schaffllau­sen. Esta pequeña capital del Canton tiene apénas 8,000 almas y es una de las ménos interesantes de Suiza. Sus calles son tortuosas y angostas pero algunas de las casas consenan aún la. fisonomía de los s1glos pasados, con sus torreones cubiertos do pinturas a.l fresco y gabinetes de madera. esculpida 6 de piedra que se adelantan basta la mitad de !acallo. Un carruaje nos llev6 de Scbaffau­sen hasta. un hermoso hotel situado á una media l1ora. fuera de la. cimlal en la orilla izquierda del Rin. N os desmontamos en la portada del hotel y redÍmOS UD aposento, y, a.} a.brir las ventanas de éste se nos pre­sent. 6 un magnífico espectáculo: al frente mismo bajaba el río arrojándose espumoso y turbulento por encima de enormes rocas que dividen la catarata en cinco Faltos. Estos J?eñascos desnu­dos y negros unos, cu b1ertos de vejeta. cion otros, parecen centinelas que vi­gilan, impávidos o.l traves de los si. glos, el mugiente torbellino que sin cesar se precipita, cae, brama. y huye sin detenerse nunca, sin apocarse ja. mas, ni suspender un segundo su cur. so desordenado. Es la iroágen del tiempo que nunca. podremos recobrar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL 259 si lo gastamos sin fruto. El castillo de Lauffen que domina el salto, es uno de los lugares más antiguos de los alre­dedores y existía. aún iíntes de la ciu. dad de Schaffhausen que fné fund:l.dn sobre un fuerte romano. Un caserío feo y vulgar y el puente del ferroca. rril, le quitan á la catarata la poesía que en otros tiempos podía tener. Los eruditos han notado con sorpresa que (l pesar de lo imponente que es la vista del Rin en aquel lugllr los romano5, que eran dueños de los vecinos terri. torios y los tenían poblaJos, en nin­guna. parte mencionan la catarata. A pesar de que muchos viajeros (entre otros Alejandro Dumas) ha u exajecado más de lo que merece este salto, no deja de tener siuembargo un podero­so atractivo, sobre todo ;\la. 1 uz de l:\ luna, cuando las aguas, despues Je arrojarse furiosas por encima de los peñascos, van á caer en la taza infe­rior, convirtiéndose en uu manso y tranquilo receptáculo que ¡·etleja to­dos los objetos vecinos: el castillo, los árboles y la ribera, dejándose en se. guiJa llevar tranquilamente y bri­llando apacible como uu espejo de plata hMta. perderse entre las lejanas sombras. Una vez que nos hubimos retirado á dormir siempre oíamos entro sueoos algo como la voz lejana del mar en el monótono y coutínuo ruido del salto, que tanta~ generacioues han escucha­do pa.ra desaparecer despnes, en tanto que la catarata noche y día continúa produciendo siempre el mismo estruen do año tras año y Riglo tn.s siglo ...... ( Gotin lLa?'lÍ) ANALES DE UN PASEO. DIA OCTAVO, (CONTINU.\CION). -Por mí l ...... bueno está. el cuento. -Te ríes? te advierto que nomo nudo por las ramas, y que si no haces lo que quiero me vengaré. -Nada pueclos hacer : ¿dónde est:l.u la.H pruelas y lo>i testigos q u o tia u os con­tra mí ? D~jate de amenazas y veamtJs qué a;unto te trajo. -Quiero que me acompniies al lngl\r donde dojé enterrado el dinero quo teuin áutes ele c¡ue u1e cogieran. -,Dónde es eso? preguntó el zapatero con mtores. -l\Io consideras tan tonto q11e te lo vaya á. decir desde ahora? . . •• Primero necesito saber quién habita lt\ casa en que yo vivía ó.utes. -Vive Juana, la llamada lucero, y su hija. -Bien¿ á qué horas se acuestan? -Cuando sale de allá A ve lino quo es el novio de la muchacha. El no es tan tonto¡ la muchacha tiene sus realitos do doto. -Avelino! Avelino con novia:>' novia rica l va iremos á darles un susto ...... -ll'lbla por tí .... ya yo no trabajo en esas cosatt. -E,ta vez no tengas cuidado .... no quiero irlo::~ :i. robar nada sino á sacar lo mio. En esa co.so. dejé entenado cuanto tenia. -No nece~itas m:\s informes? -Eso me bnsta. El zopMero se puso de pié y dijo con frialdad: -Ya es tarde, me voy. Ramon le tiró de la ruana y lo obligó .i que se sentara do nuevo, dicióndole : -¡Con que te quieres ir despues de que me arrancaste el secreto l l~scuo ha aiiadió: ahora te va~, pero á média noche te espero en la esquina de tu calle; lle­varás una barra y un azadon. -Pero ...... -No me repliques!.. .... Exijo que me acompañes; no os :i robar ¡cobarde! es á. sacar lo que me pertenece ! • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2ü0 -Pero¿ quo.i dir<~ mi mujer á q•den no -No te acerq11es! le dijo Nicola~ de-le gusta que yo salga~~ deshllras? teniéndole; mis bulla har:l.n. Escondá· -Qué me iwport'.l. tu mujet· !. .. A las monos por este lado hasta que se tran-doce estaré en la esquin.1, y si no te en- quilican. Y tirando :i. su compañero le 1 cuentro allí, iré 1\ tu casa, golpearé, gri- obligó :i que se metiera con él bajo un tarú, levan taré toda la cuadra con mis matorralito de jazmines y norvios. -roces proclamfLudo lo que eres. Al cabo de un rato &e calmó el rumor, El zf\patero, íntimidaJ.o, tuvo que pro- y los dos hombros, ::~aliando de enmedio meter <:u'\nto le pedía el otro, y volvió á de las ramas, se dirigita los ojo-s eu un grueso mia. entre la cenitn, el cual asu11tado se buyeton. l~¡vantó y qui~o t>alir, tropezando con los -Olvidaste la barra y elazudon ~ pre- dos hombre:~, los que no sabi.,ndo qué guutó el ex-presiuia.rio. era aqut~llo, con dificultad ahogaron sus --Aqui lo:¡ tengo. gl'itu!i de terror. m g. to huyó despavori- -Adelaute. do y tollo quedó utra vez en t;ilonoio. 1 De,puet> Utl haber undaJ.o algunas CUI\- -Mano~ a la obra! exclan16 en voz ilras llegaron a una cnbita retiraU.,l, divi- bnj•\ Hamon: enciende tú el cabo de vela didt\ rle la calle por uut~ ctlrcn. que tengo aqu1, pet·o primero tr:lucate la --Tienen pen·o ·¿ pr··~untó H.amon ero- puerta con aquel palo. pezauuo ;i. cnrt11r el btlj uco que ataba la, E u aquol u1otneuto el roloj dió laR dos gutídu·•s de ltl corcll. dol :3ular. de la ruaiiu.ua. El sabanot·o se quitó la - -No t>Í:. ruaun y ol sombret·o, tomó las herra- -E . .;o lo varl!mos dos pno::~; y annnca.n· wit~utu.~. ~o uin6ió a un riucon de lu co-do algunos 1 palos de la e H'c 1, hi;~o u o ciua y orupez.J ú Cr.Jba. lo;:~ 4lo.s pulliesHn caber. Da repeotP be detuvo, exttmiuó el agu- I.,.l;; gallinas, que dormían on :m limo· jaro quo ha.bia hecho y tirando al suelo Ulll'O corea do aquel ~->~ no enouentro la. piodra. quo babia puesto u.ves do los wlaros vecino:~, quo tamuien twbre el huyo. ayudaron á meter bulla. -E~o nada prueba, cava otra vez. Et3 -Malditos animales! exclamó coló rico probable q u .. huuiesen sacudo la piedra Ramon, Yl\n á despertar ;t toda. la ve. pero sin ~ncoott·ar la plata. cintlad. Ramou, animado con o~;tas palabras, Y se acercó al árbol con intenoion de volvió :l. tomnr las herramient lB y empe-matadas :l palo.:l. zó :l. cavar de nuevo. Pero fuó en vano, ,-- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCEXAL - 1 pues aunque hizo un hoyo hondi$ÍUIO u:~- ,Juana So3 con:.ideró r~ca un di1 o~ que 1 <.1.1 encontró. Butúnces tirando otra \·a~ 1 al «¡uerer sacar una ¡nedra do uu rmcon 1 la barra al suelo, se sentó ol)n aire abotti· de !,1 cocina, se encontró \'arias mochilas do y soml.mo, prorumpiendo en ¡;eguida de plata y algunos trozos do oro m_acha- 1 en tenible~ imprecaciones. Nicoltis, wión- cados .. :A-1 momento compró la castta en 1 1 tras tanto permanecía indiferente, ó im- que vtvta y el terreno, sob~ánd~le lobas­port: indolo poco las ¡¡enas do su antiguo 1 t~mte para ahastecet· una ttendtta de _bo­ami" o se sentl¡ en silenJio -al fiultnmou ttlleria con cuyo balance ganaba la vtda. o 1 1 , l volvió :i cavar y ftmbos bo1uhres rnirah1m 1 Eu breve la Lucero, ~omo la !Jama~an 1 callados el aguJero, y la ''eia de seb '• desde su juveutud, tse vtó adulada y bten : cllisporroteanclo goteaba l?or en modio do acogida por todos, y se _creía foliz, pues· ¡1Ios dedos del zapatero deJando una hue- toque no solamente viv1a con desahogo, , lila en d suelo. 11iuo que peco :i po.:o iua foroul.ndole una -Me ocurre una idea! exclamó de re- ¡ dote a. su hija_ .cun su~ ?ortas ganaucias. 1 pente !~amon: ¿ no ti ices que _laf:'tcer 1 Lu chtcu crt, A. valiDo, quten, 1 -Ricas 110, pero dicen que 50 encon-~ n pesttr de _su saluc.l uc~acosa. desde la 1 traron un stmtunrio. mortal henJa que huuta sufndo, y de l -Ya ves? Mil demouios! ese santunt·io que su madre era muy exigente, regañona 1 era el mio ! . ... . y oicatera, tenia tul reputuf'iou de honra- 1 -Ou:!.nto tenias, pues? 1 dez y buen cara?ltlr,. c1ue so graogeó .no 1 1 -No bnjabil de quinientos pesos, fruto solam?~te J,\ estu~~cton, de la u;tadre.' s1no da muchos meses de...... el carmo de la. h•Jn . .f<.) ruatr1mon10 se 1 -Do robos añadió el otro viendo que habia urroglado ditiniLivamante en aque-l ¡ no continul\b~. No sabia. que te hubiera llos dins, debi.!ndo~e celebrar apónas se ido tau bien. 1 abriéseu las velaciono~, ll principios de Ramon continuaba mirando en torno Bnei'O. 1 suyo con !\doman colérico. 1 Todos e~tos pormenores lo~ supo Tia- 1 - Yn e¡ u o nndt\ encontramos, v•imon•1:;¡ mon en lo" suu~i¡rui.,n to~o días, y sintió si(ruió diciendo u! Luorto. ¡ crljcet· tJU ::ou cor.1zc;n un u, y odin IÍ lnt; \"Ícti· el sumiJruro, •mpl6 la va!a ~in hnLl•r ptl· IDfh do :.Uts 111nlas p uiouo:;, cousider:in­labr.~ y fuó" nbrir la puort.t, micutr lS dol,l:. sor;uramonto <'01110 una \'ivionte IJUO t!l znpatoro roco¡;ia a tiento:; l11s ho- raprohncion do ¡¡us actos. Adema:; do rrot.mioutus. El gato maullnba on la putJr- Luuuu o~tu:; motil'os do otlio quu tenia tn tratando tlo entrar; al verlo tJl L.mclido h:icin. An~linu, 'iuut!u on ~)la cncnroacion 1 quitso dotmhognr su ra.bia, y d:iotlole un do llU pasada vida, Hntnon 110 podin ol vi­¡> Untapió ol dt~sgraciado animal fuo tl l dar que aquel hnbia eiclo la cau~n. de su caer oxpiranto á algunos pa~os do tro bandido pnsn ba vecinas los que empezaron á latir y ah u­el rio y ,·olvia al pueblo; al principio l!nr por todas partes. Seguramente Ave· caminó lo más aprisa que pudo, poro hno no tenia ¡;erro, pueRto que no se poco á poco fu6 deteniendo ol paso, y so oyó ningun latido co1·cn. El bandido so dirie;ió lontnmento, con la caboza incli- agazapó y ocultó tras do unos matorra­nad. a y la mirada torva, hácia la casa dol loa, cerca de la vereda que conducía del zapatero. huerto á la mangn, y 1)erwnueció alli La mujer do Nicolas que le \'iÓ llegar 1 largo rato. Viendo quo todo vohia á cal­lo dijo t~ osto:" Allá viene otra voz aquel marso y que en la casa nadie se movia, hombro de In. Nana parda quo tanto to recordó que los animales más ruidosos ha buscado illtimamente. No me gusta eran la,; gallinas, y empezó á tirar pie­sujaclw ¡ ten cuidado, esa3 awistades uo dras del lado en qno éstas dormían, es­son buenas." pantando al mismo tiempo :i los animales Nicolas no contestó sino quo salió á do la manga. La bullo. fué ontónces peor recibirlo, y despues de haber hablado y el cacareo do las gallina~ y las carro­algunas palabras en voz baja se fueron ras de las mulas y el caballo dcsperta­juntos. La mujer del zapatero permnno- ron á los habitantes do la casita. oi6 en la puerta y con la mirada loe si- A velino se incol'porú ¡;obresaltado' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,, Jlnmó ó un muchacho que lo servía de grnn yoz, y <'O)ó do espaldas sobr;-la ll IlCOn y dormía en la. ~:ala, y preguntóle yerb:1. cubierta di> rocío. l si babia oido rnido en el solar. 1 -Me han matado ! exclamó apoyando 1 -SI, contestó¡ seguromcnte son lns las manos ~obri' f 1 pecho y procurando 1 '"nena do don Bernardo quo so quieren ponerse Pn y,jó ¡ ¡.ero 7'0 pudiendo levan· ¡, entrnr. 1 brse, voh ió :\ dur C'omigo en el su~>lo. -Anc'n ti ~or que es Jo quo hny. El lliH sino ~Alió do ¡,ntra lns mntot~, 1 Bl hnudido OJÓ abrir In }HH'rtn de N n el cucl•illo mu;ougrentarlo en la mn­atrnd do la casa y so Tohiri :1. ocultnr en- no. é inrlin:'w !ll •ombrn miró: /~v· liro vulvi6 !n:, ojos y fij:mdolos que ec ncorcal•a crn In •le Avohno, y de- en bll \·erdu..,••, lo uuró ron una cxpre· scn,·ninnotlo un cuchillo n¡;unrdó ; el mu· t.ion do profundo molnnrolia y dclorosa cl1acho pasó n 1-U Indo ,·asi roz3mlohe reconvcJ•cÍ< . n. fic.tnon s~ e~treuaeció, y con l·l, pero m.da •:ió, ) vohió ti eutrar a como oLrA.ndo bnjo un i~•r•ulso par~ l!l la casa dicioudo : l•csta enluta u t 1\P.sconoctJo, y ~otr•uuo ! -No vi nada don A ve lino; In noche por In mir:t~.ln )llluinofl\ d•1 su nctima, ost:\ rscura. ' · permaran·i(o nlli ~in movimiento y aturdí· Esta oscena se repitió , orÍn!! V<•cos du· do hnsta qu< 'iú pn11nr por la fisouomía rnnto 1~ nocho. Avolino, r¡uCI t 11nin un del ce.iclo la últimn ngonul de la muerto. ' eombrndito de maíz •'n el ~olnr y tomin Aquello l~t(•un mudn dmó ap6nas nl· l nuo 50 < ntra~o e! r,antl'ln rí hnc~rlo da- ¡;ur.f•s ·'' gundos ¡ }IC!rO el ba~;dido crCIJÓ 1 i.:, os, olvidó ron c~t11 prriJCUJ·IIrJ· oll o1 r¡•o ,. n., uo In n•,..r. nrtlll el·u• 611 'íct'1m~... l1.lb1' a duro.d o aiios rle horrihlo JUnrtirio pr.ra el. go personal q11c ron·ia. Eu 1.sc mnmcuto oyó l•llfM que se Y A hnLinn cantado todo los gallos lé nccrcabnn, .} por p1 imi'Tn vuz de MI ,·ida In ''ccindnd y ~o notalm l'rbro los cerros huJó d<''P"''orido llovnndo 1'111vadn en :1 csJinldus del ~ello, un rcE-plnndor \O~o, el corozon Ir. horrihln zadn del remor· precursor do In nurrorn, cunnd~o }{crnon dimicnto. ji 1ntigndo COl• su inctiuH•tln l o~ic·iou, 1 u tu· 1-.ntrt tnuto In mnrl1 u do in e lino, quo mitlo (: impncicnte, s~ lo\!PJtó del sudo ],., lutLiu H•ntidu Jc,nntnr~e, oyó en so­clondo bnLia penniUII l'Í1lu m•ttlto, Y lnt'• rí gnidn ol grito •¡ur diu ni c·nrr ¡ bO incor- ! dnr unn vuolta m, t01 no do l11 CIIFII i till roró npr:w y Rllli• 1ulo {t nu:dio 'Hlir, ~o l nccrcfl nuc1 nmont1 :\ tonns l11s !liii·J tu¡; .v tfirigio h:lcift , 1 1111 r 1 o postrndo de MI lns OlliJlllj(¡, dotCliÍ ~ IHlO~O ¡tiii'(Íc ul•umcn• Joijo; )a flUrorn ¡·ctll Cll Ju.z ¡I(J SJ"Ulll\ ilu­to junto iL nquülln qnr. clr hn ul pn loHT'o en si d( 11 pcnto e 1 pnisaje, dcscu­tiecillo inferior, y cliO 'nriros ¡;o! pes Pú'J· briCJ,rln ni wiél.tO dcmpo ...J lívido cndá· ¡ tm In J>llrccl y In nntnnilla cl<>l 1lonnit'>- Hr do A, cllno ...... ln dcfogtnc inda m adro río ilo Avulino; oyó In \'cond!to y Fo sit uí1 en· con el ruido do 1\IIB J•fO}Jins pi&adas, te- ' tro Jos nltna plnntas quo cnl'inn á orillo"' miendo t·ncontrnrr-o con nlgu•en que pu· del senderito fjl:C conduciR al mni:~.al. diera Terlc, y ni miemo tiem¡:o lleno do A,·,lino abrió la puerta con prcrnu· horribio y robnrco tnicdo do lncontrnrso 1 cion : la nurora, nunquc no nlumbralm to· a:;o)o, pcrmonnció ]nr~o rnt'> oculto dctras 1 dn\'Ía dabn cierta claridad indccitn, y l1a- do un bnrTllnco del otro Indo dsl rio.j 1 jo esta med1a loz los ohjotos ton111han ex- l'cro In luz 1 rn más clnrn á cada momen­trniias formas; el Jlohro loomhro e-royó to, y oyb lom- la peua,scgun las leyes vigentes, es decir 1 brero? preguntó sin E"aber casi lo que á diez años de encierro penitenciario; 1 decía. oyó la senteucia en silencio,pero agitado, 1' El otro se puso la mono en la cabeza y y temblando, y esa misma noche le neo- . por primera vez notó que le faltaba el metió uDa fiebre violenta. Apénas duró 1 sombrero. algunos días: su delirio era constante, l -No sé, contestó con dificultad, se repitiendo sin cesar: 1 qued an.a .... . . a llá·. "Es os PJ·O s ...... esos OJ. OS, n·1 0s nn.o '. ...... 1 -¿Donde? me atr!lviosan como uu puñal; me J'e· ' 1 El asesino no contestó. convienen ...... me J•Srsigucn ..... me pren J -Imbécil exclamó el zapatero, síem- den ...... me matan! Quitenlos de la pared, pt·e dejáa alguna coan ...... la otra vez fué que me miran desde alli.. .... srránquenlos ¡1 el cuchillo. del suelo, que mo Rb·af>n ! }<;scóndaome1 1 · Calla, hombre, dijo en voz casi ínin- ocóltcnme, que no puedo verlos sin mo- 1 téligible y déjame entrar. rir t " 1 Y precipitándose en un rincon de la Despues de In muerte do Ramon, y no 1 1 zapatería fué t\ caer temblando sobre un encontrando en realidad nada contra Ni·¡¡ banco. Allí permaneció callado, oculta colas, le soltaron al fin y él volvió tí su la cara entre las manos, y sin querer res· casa, mohíno y cabizbajo; pero desde 1 , ponder t\ las preguntas del zapatero; flquel tiempo su mujer no tuvo po1·que 1 solamente do vez en cuando murmuraba quejarse de él: era un modelo de humil- 11 entre dientes: dad y honradez. L · 1 h r h d 1 ¿Y la mndre do Avelino? preguntarán. 1 1 - OS OJOS ....... o . me an mata o . Una hora dtlspues se presentaban las Parece que las gentes del pueblo tie- , autoridades en casa de Nicolas, pregun- nen una manera de sentir diferente ele tanda por Ramon ; el tuerto lo mostró la nuestra. 1 temblando, pPrO al e11esino no se movió .Núá.llegina ~e á afiigió los primcH•~ ' ni quiso contestar :1. ninguna de las pre- d\as, per0 An breve se le ~;ecoron las J:,_ 1 J guntns que le hacían. Al fin se le ocurrió grimas, mRnifestñndose sumamente aira-á uno de los circunstantes decirle de da cuando le pasaron la cuenta de lo que ¡ repente: había costntlo el mode&to entierro de su ' l -Ramon aquí tiene usted su ruana, hijo. 1 ' póugesela y en marcha para la cárcel. -Me han hecho gastar much.:> en el -1\li ruana!...... entierro, decía, y ahora que no tengo 1 -Si, aquí la tiene? no es la suya? quien trabaje para mí¿ cómo podré repo-¡1 -Si; démela usted acá. 1 ner esos pesos ? 1 -En dónde la dejó anoche? le pre- Avelino se fué pera la otra vida ántes 1 guntaron. de poderme dejár algo de consideracion 1 1 No fué posible hacerle contestar; pero para mi vejez ...... Cuántas veces le dije , ,. '¡ las pruebas eran tan convincentea que le que comprara el terreno en torno de la • llevaron para la cárcel en union del enea para no tener que pagar arriendo! , , 1 1 tuerto, en cuya casa habian encontrado Muy dura es la vida para una mujer 1 al asesino. El zapatero no las tenia todas! sola! añadía dando un suspiro...... ll Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2G6 LA ){u J E R. Ya babia llegado la noche cuando hubo concluido su lectura !IUtx.imo y ontóoces se presentaron tres bombrc!l con 1 tiples y bandolas que habían t>itlo convo­cados para tocarle::~ a•1uella noche ; nnun· ciando Bartolomé pomposamente que tenia el gubtO de invitar á la concurroneia i un bmle en In casa de Bellnvi!>ta. Efectivamente Leonardo, que era joven, alegre y de parranda, babia de8cubierto en un vecino ventorrillo varios toc!tdoros de bandola, y acompañados por !a guita­rra del primo Hal'tolomé, organizaron concierto y baile. Entre loa huéspcdeb haLia m:is de cuatro parejas de baile bien lucidas y con suficiente barra para que hubiera algunos ojos que lo!! miraran. Desde ~u IJ¡•gada l .. eooardo babia oxn­mioado ol terreno y encontrado que Pepita era muchacha despierta y atrac­tiva, entaLló cou olla unos coquotcoti exajerado,., cowo todo aquello que so fun­da en un Cl\pricho pa~ajero y quo no ha de durar. sino soüor fulano de tal, y yo inclinán­dome la snludaró rospetuosamonlo como se debo :í !a Soiíorita Heredia. -Y por quó creo usted esto? le res· pondin ella algo picada con In indiferen­cia quo vuia Leonardo en lo porvenir con tan grande calma. -Porque asi es el ;mundo, contestaba él, y así ~:~omos todos. -V nrinblos ? -Probnblomonte. Pepita sinti.'J algo como un desengaño un desencanto al oir palabras tan fran­ras que rayaban en la impertinencia. -Esta os la coqueterin que describían la ctrn noche, pemaba. Olrid:índo~>o ontónces do In. conquista de ~Iáximo, que ya empezaha tí creer imposible, tglaron el n<>gocio fl su ~ueto, &nlion- des, añadió, ¡1orqué In llaman cu~cabel: do Leona~do com¡mche de Pepitu, Mtlxi- tiene en Ja extremidad do la oola ostos mo de Alicia y Hortolomé, de la seiiorita anillo~ c.lo color casi tra~paronto quepa­rccien llegada, In (}UO acogió muy mal su recen ca&cnbcloe, y aseguran los que las compadrazgo con un personaje ton ~o· han estulliEtdo, que se conoce In. edad de cundario. estos reptilos porque cadn nno aporece -Comadre, le dacia Leonardo :í p 0- uno má~ :í In extremidad do In cola; esta pita, llámomo compndre con franqueza debería do contar hnsta doco años 1 y hagalo con frecuencia porque yo ~é que -Son muy venenosf!.B? progunt6 Pe- 1 despues, cunndo nos volvamos á oncon- pita acercándose. trar en la ciudad, ya no mo nombrar:\ -Tanto que ca¡¡i no se le conoco contra. 1=====-=:::..=.:::::_:_.:-====--:====-......:-=-=== :...._..=:====- ========-11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E V 1 ~ '1' A Q U I N C E X A L · 267 -Sin embargo se la debo do oir al paseando por ol pió ele unos nrbu01tos accrcnrse por lo roéuos, y esa es una 1 arrul111ba ::;uavemente en coqueteos con ventaja. su compañera, ¡m~l\ds entro el ramaje Efectivamente; parece que la rro- espeso do un caucho. En el momento eu villoncia la ha dado esa cunliclud para que me prepnmba para apuntarlo ñ mi librar un tanto:\ los que persigue ; ade- inocente presa, é:~ta ~e me ocult6 entre le mas sns movimientos son lentos, nunca mntorrnl. y yo rosolvi a¡!uardar ñ que so tira sobre su prosa sin dar uun ~acu- volviera á pre:;cntf\r¡;e. Entre tonto me didn á sus caacnbelos y pica h:icia lo alto; senté sobre un tronco caído que por nlli no ataca los pi&!, pero se enroscl\ inme· había, Y olvidando el objeto do mi ca­dintameote en el fcuerpo dG su victirna. cerfB púseme :'i admirar el sitio en qne Siempre anda por el suelo entre In me hnlluba. El sendero que hnbia 8ogui­hojarnsca y rara vez trepa á. los ñrboles. do al travez de la montaña subin ser- -- IIBCia bnstnnto tiempo que no veía P?ntenndo por la falda de uo cerro en­uno de estos horribles reptilcR. dijo )fnu- Lterto de c~peso bosque, y se perdía en ! ricio, lo que me recuerda uo a.conteci- lontnnaoza en el fondo del vallo, en don- 11 miento muy torriblo del que casi fui tes· de ostabn sito el enserio ó pequeiia nldea tigo en mi primernjuveutud: comprendo de h cual dependía la hacienda de la con cuñnta rnzon los llnman on In hiato- "Ooibn. " En el punto en quo yo o¡¡taba ria natural Crotnllus horridas! el can1ino haLia formado como unn pla- -Oigñmos <'ual fuó el acontecimiento zolatn abierta por oll ovante, lo que par­do quo habla Mauricio, dijo Pepitll, siem- mi tia qua se descubriera á lo lójos un pro ávida de emociones. e~ten~o paisaje enteramente cubierto de Ouéntenosla usted, mióntras que nos bosque que se estondia por todos lados traen los caballos para vo]\'or á la casa. hf\Sta ol horizonte, cerrandolo una faja Eutónces l\Iauricio refirió lo siguiente: de cerros azulosos. ]l~n torno mio crecían altos y robustos cauchos, palmeras y flo­LA CVLl:IIR.\ CASC.l.BEt. I ridos guarawlnis, todos ellos envueltos · en un ropaje de diversas planlus pnrá­eitnli que pendían do sus ramas y cnian hastn ol suelo alfombrado cou mullida hojnrnRca y plantas enanas, puos los nr- Estaba yo muy j6vou cuando tuvo quo ~olea daban dumn~iada sombra para ir 11. pasar algunos dins en una hacienda permitir que viviesen a su lado arbustos port~ne_ciente á m~ padre, sito. en las i~- altos y robustos. En esto loe gigantes ~odtac10nes _del no ~1ngdal~>nn . Jl3bta del bosque imitan :i ¡08 grnndos ele la tdo ~on el ob,¡eto uo que mo In nntrognra tierra, ó mñs bien los soiiorcs ' de triunfo y titlltn~ 1 1 pcru ni> compren• le :í. punt•> fijo Clltle3 •ernn ch·ica-. Llevab t, ~c¡;un dicen lo~ pcriórlico~, un 1' lo~ re,ult~tl"•: la,. síntum:~~ stm alnrmant~-<, aNeoal cmnplcto de uma ... propias para el ca•o¡ prro turltVÍI\ no~esn?e c·1""' p- de toda.~ h~ JW~icionull socialcd hnu olvidnuo 1 JIÍI''\lll.lo y da. tdo que hncl!~· á 'u~ h•nnbt·e~ en ~u mbiu•1, y ~ólu quil!rcn ocup:u:::~e en cosa'! ím- 1 1 loi tnbunalc.i y en los c;t.hwr ~'''· . propias lu -11' un rmiC Sinembnn;u hny muchn~ mujeres que no so· rM.e'i 1q, cnc;,i¡e7.ndo t••lr tl'll tu•rm l'l'l tlo ~Ir. lnme'lte cumplen con .;u;¡ deberes, bino que llri~ht, d ft """" h"'' •e ••tlític '• jefe tlcl hacen " ran•(c, hienc~ ·i In humanidad. Una do P}lrtirlu ra•lical le b ~h·u1 t;rcu" ~ 1~1 ncu- las ru<.~)en•, 111.1> rica~ llcl mun<.lo,-tul vez la tm,; tu1·o lu::;1r cl' M mcl•e-ter c.,n ,.¡ ob;eto m:b acauthlnd·•, e, h buone.'ln Burdett Coutt!l, de p.·lir que ~e rlie1"'. un'• ley en el l'.trll\tnen- qrte 'H'rcd•) como 15 •Hillone.i de fuertes-y es to, Jl<.'rmiti~nrlo qu:.> IM nH.jcrc, pmlic.,e.t ~otnr h pe~ona q11u h:t hcCIHJ C'lrirladco; en UJnyor t•n Ja, ele··dun~-. Acle '"' .¡,. In 'e l·•r 1 lln~ht, e,c,.Ja en ln~latcrrn,-~ touuterns pu~il>lcs: 1 J•:n Hu-r \ h ing<'r•ncirtllrtl\'1\ 1h· la'lmni••rus cclilica;,,J, i¡;ll!.,¡ ~~. furulnu tlo colc;;•u~, m·md;tn· 1 en In puht1c:1 h, .-i,fu poco uro•\' •cl.u•u pa1·a ''" •ui:-iUIICI\r.i :í 1 .. , p IÍ< Cull' ~l',000 h 11' ., C,t~rllll14 1 e:. rlccir, l:!ú,IJOU (IC•O< pirnc1•11 ui l,iJ istn ~ t·rte.! X•tll•"• '1'"' 1 cns ll'rie , nun'l'·" tu\·u l. o 1-:1 n 1 .~.,, .,k ovn, pcrtcnecll'nlc , una UHIC..I"' pn•tcndicntL'S1 y L ht 1 d 'llic fue des· r~mih l hlclnls:;'l, d ~:3 :mo• :o ,. 1.1·1, fu. C N 1pulcun 111 prCklllilll :.U llllOU ant& 1lcnncl n tmh •jo~ fi•rl. 11lo~ h •·t 1 '1 llll de su~ le ,..cr ~:mpcra.• !rJr. Huy tiene ya tili niio3 do 1 día•, 1• H' h ti. r tomt lo h prlll~'l) o ll 11 trtc en c·I:Jrtcloll ,,,,~.,~~ .•n••d •· l'ruh•blu· IV 1 IIICIIIO .• de alto rn.1go, (In querido hacer ha sido arlormt.:cer a l0o1 católi-primcm no b:t cumplido !!8 :ti'í~ ~ la -c~unda cos, bajo pretexto de p~oruovor arreglo3 _con el a·l6nni alca01.a á 23) permancccmn sufnendo Santo Pndre, para g:unr~clo~ y ganar t1empo, ~:·andes trabajos y plldecienllo mil Vl'j:tciones j pero en rcnlidud no tiene intencion d~ h_acer durnnto 1 !l nño:; en In Sibcri.; ¡ do dor. le pro- niugun bien Ji los ratóhcoq, á quienes el ~;lcm­bnbl• ·nllntc no >Ol\'cran á :-a !ir con vida, puc3- pre considera como lÍ. Sll!i Cl.lelllígo>. toque ol clima es mort1fero, y rar~> es el q.ue 1 • puodo vivir allí sin sucumbit· al frío y :11ns m- J S. A. DE S. coulodidadcs.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Mujer - N. 35

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 32

La Mujer - N. 32

Por: | Fecha: 15/02/1880

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ----------- --- LUZ Y Fl.J DAN FUERZA. LA MUJER. REVISTA QUINCENAL E:XCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEÑORAS Y SEÑORITAS, l3A10 LA 'DIRECCION DE L.\ SEÑOR,\ SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. ==~=·=0 =3=2~· =r~~~~-D~O-~~!I=~~·G=O=,==FEBRE~,R=O~l~5==D=E==l=&=80=.~==~~i =P=n=E=C=Io=3~0=c=s=. ESTUDIOS HISTORICOS SOH.RE LA MUJER EN LA CIVILIZAC'ION. C.\l'ÍTULO DÉCDIO. LA MUJER ITALIA¡{.\. ( CO~TlN U .\CIO~ ). I DE su SEXO que fué iumolnua por la fe 1 cristiana. • IlA~L\ pocos ai1os que Nuestro Sefior Las primera~ ~ujeres en Romo. que Jesucnsto babia. muerto en el Cnlvario abra~a:rou el cnstlanuar.o fueron toda11 paro. redimir á la humanidad cuando patnctas, produciendo con su ejemplo o;o descubrió eu Roma q11e eu ~o.si todns una gran revolucionen el pueblo. A!C.Í, las fnmilias pntricins había uno ó mtís ~auto. SoFÍA, con tres hija::, :::>aotaZOJ., wi~tnbros que l?erteuecian tl la uuova ::S~nta :::5I~FOR~S.\, con sus siete hijos, rehgion, los que, abandonnndo In vidn v_llld~ de un tnbuuo, quo ttunhicu habia re palada. y los. deleites, inspirados tau st~o .1 nn:tolado por los porseguido,re.;; ?el solo por la vutud de su creencia se cnsttamsmo, Santo. PL.\UTJLLJ., u quteu babitLu convertido en personas n.bndgn- San Pablo, en el momento eu que lo das, lleua.s de ctnidad y de un o.qpíri¡u cond~tcian al s_uplicio, pidió su velo pMa. d~ rur.uo;edumbre enteramente descouo. cu_bnrse los o~os, el, que le fué devuelto 1 Cldo entro los paganos. Rea.lruonte es 1 milagrosamente; estas y tn.tJtM otras, coso. de milagro que aquellus mujeres que uo t~neroos tiempo de enumerar, 1 dcgm.dadns de que hablo.mo~ úutes pues fúctlmen_te eucontr:uán ::;us oon.1- (uerau lus parientas, las hermo.nn~ y la~ bres en l~s Hu;torius eclesi:'bticas, fuc­n~~ drcs de criaturas como Santa Tecla, ron las pnmeras quo tuvieron ::;uficiente btJO. de noble familia, la que, convortidl\ v~lor para levnnta~ la v~z contra ln. por ~no Pablo, renunció generosamente v~da muelle y ma.tcnnl de hom::~.. Ella,;, al eulnce con uno de los jóvenes princi. dtce Alfonso Dautier, u quo babiau pale~ de Roma, Y _despreciando lo. vida 1 • Véase Historia yontral de 7a ¡, lesía Y todas las co~~d1da.des, prefiri6 lo. co. por Dercastel y llenrion, tomo 1.0 !J ' ronn del mnrtlno' siendo la PRIMERA •• Les femrtlts da11,, la societú chretie1t11t. l"CMO III. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 174 J,.,A MUJER. 1 -- 1 sido criadas en lns delicias de lo. vida f del sol hay uoa distancia. infinita. En 11 patricia, en palacios soberbios, cuyos l medio de la populosa Roma veo nna ' pórticos de mármoles riquísimos com- corniti,·a nurnel'osa y lucida: el oro, petian con las pinturas y los mosaicos l la púrpnra, loH soberbios cnrros1 los más lujosos, escogieron la existencía ' esc]a,·os solícitos, las antorcha!>, las sencilla y oculta, evitando la pomp3, ' coronas de flore~, las risas inmoderadas, huyendo de los halagos y las fiestas los coros de baile y de música, todo mundanas, rodeándose é igualándose á auuncia el gozo de los seotí<.los. Llenw las e¡¡clavas judías que les habían co. l íÍ los nuevos esposos al altar de Juno. municado la fe, ocupábause sólo de 1 En medio de una porcion de prácticas 1 obras de caridad y de proselitismo. No supersticio.;as, ridícula!>, y muchas veces salían de su clausura sino para visitar criminale!:', se ponen sns juramentos á los pobres y ú los desgraciados, y en el bajo la f>alvngnardia de uoa diosa im­fondo de su!5 retretes sólo se eutr·eteuian 1 púdica. Ni uua pa1a1Jra, ni un rito le. en humildes ocupaciones, hilando y vanta Jos corazones arriba: este di a, tejiendo losvestidosquedeberianservir l nefasto para la bumanidad1 se acabará para vestir al desvalido, y orando sin cou diversiones y bacanales escandalo­cesar para pedir á Dios misericordia 1 sus: el hombre y la mujer, rebajados en medio de las locas embriagueces tle á la par del bruto, quedarán snulidos los que las rodeaban. 1 en el sensualismo, cargados eJe un yugo "Trasladémonos con el pensamiento, que bien pronto parecerú excesi vamen. dice el ab3te Gaume (en su obra tantas te pesado á sus indómitas pasiones, le veces citada aquí) ú aquellos admira- ~ rornperún sin motivo ni vergüenza.. bles dins del naciente cristianismo, Ent6oces vendrán las c.li~;ensiooeR, los cuando la fe primitiva, madre de b odios, los desprecios insultantes, la ex­inocencia y la cariuad, estaba en tocio posicion, el adulterio y la muerto. Y su vigor y ¡;u lozanía: dcscond!~rnos á l ved aquí un nuevo manantial de des­las oscuras catacumbas en donde nnes- l órdeues y c.lesgracias abierto en el seno tros padres se ven precisados :í ocultar 1 de la sociedad; y e& te mauautinl par­unas virt~tdes de que no era digna la l ticular, U1ezcladas sus aguas cenagosas tierra. En torno del modesto ~epulcro cou otras ruuchns, irú aumentando las 1 de un mártir, alumbrado por algunns 1 olas de la corrupcion hasta que ~ea. lámparas de barro, lámparas del pobre trasto ruado el mundo antiguo. y c.lel artesano, están reunidas, arrodi. " Por el contrario, en las catacum- 11 !ladas y silenciosas, dos 6 tres genera- l ba!i se respim la tt·aurJuilidad y siLo­riooes de crilitio.nos: los abuelos, con 1 plicidad de la i noceut:ia.. El p\ldor y los cabellos blancos,- paganos cou \'er- ¡la modestia Ron las rosas, las gnir­tido;;, milagro vivo del poder del cris- oaldas y las galM de los nuevos es­tiauisruo, -los pndres cristianos líntcs 1 po¡;¡os. de los que les dieron el ser, y por tíl- "El recogin,ieoto y ]u!i oraciones de tiruo el mancebo y la Joocella, nacidos 1 sus familias conruovtdas indica u la gra. eu el seno de la ,·erdad y criados con 1 vedad del acto que se \'a á celo!Jrar. la leche de t;sta. E o la grada dell.\1 tar Los hijos de los. mártires, postrados al está un Poutílicl:l ménos .-enerallle por pié del altar, dau y reciben con reli­f. US al'íos que por las Reñales del mo.rti- gioso ten1or sus recíproc,as prornesa!'l y rio. Esas piadosas familias están allí las bendiciones del cielo destinadas á paro. asistir á un acto solemne: una 1 hacer suave el yugo qne se les impone boda de cristianos. para toda la. vieJa; y las santas pala- '· Encima de ellos, á la misma hora, bras, exprosion solemne de las obliga- ¡;:e consuma tambien entre los paganos ciooec; que vao á contraer, esas pala. el (l.Cto fundamental de la sociedad bras que hubieran arrebatado rle aclmi. doméstica. Entre lo que se practica en r'l.cion á los fil6sofos de Aténas y á los Y,11 catacumbas y lo que pasa á la. luz legisladores de Roma, salen sin éofasi:s 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVTS1'A QUINCE~AL. 1í.3 del Pontíflce de blanca aun ¡ue esta obm no es propia. p:.na b cahnliera." lectura de las I'Cñoritas. Quisiéramos citar aquí todo el :\droi. La paz, la union, la caridad, el celo ral,le capítulo del abate Gaume en que por la Religion qne profesaban, eran hace la dc~cripcion completa de lo que las virtuJe¡; de lns cristianas de esa 1 en~ el rnn.trimonio en los primeros primera época.. ],lenas de celo y entu­ticmpos del cri,..tiiUlÍ"mo, pero c~ta obra. ,jasmo por su fe 011 .Je:..ucristo,las espo- j se huía interminaule si a. { lo hiciéra. sas aleutabau, collfortaban y ayudaban mo•. N os contentaremos, pues, con re- :í I'US maridos e u lo. hora de las pruebas comendar e pecinlmeote la lectura de y lns persecuciones. In lli-sTOP u m; LA Socnw \1) nm11~s-¡ S A. or: S. 1'ICA á los pv.dres y madre¡.¡ de familia, (CJontinuai'<Í). A ROSA MARÍA. Cu:uulo to miro en el umhrnl dorado ))el mi~tciio~o templo de la vid:l, J'¡·ontn á lanzar tu c-oudc á In dicha In ilusiou iu \'Íta, Quisiera detcllcl' ~SU nwlo n1·tliente l'nm que e,;cuohos tlo unn VIJ"- amiga Algo que el pocho conmovido steutc ( ' unndo en tu bicu el cornzon se agim. :So son liEoujns ni ficciones gratas J,o qne mi atnor solícito to !Jriutla: Ron t•nlahrus IIIOUÚtoun!", bCJUmtas, Mny au~ter.1s quizá paro uuo uiiia. l'oro qubicm \Cr en ti cumplido 1:1 ideal quo In moute so imngina, Y ,¡ lo c.spoutáuoo, júvou y tloriuo Ai1u~hr lu ruzou solll'in. y bcuigun: Quo ln constnntc nnhelo ~> icm¡m~ fuero, l:..ntrc los juego mismos y In r•sn '\' los eucautos de In edad prirncm Bondad y nbncgnciou modcsh y digua: 1 1 Y el i'etusamic uto en l\ios, In mcuto uf:um, En su glolioso se•· embcbecitlc., Y cual mujer, cunl hija. cual cri~tinua, Oltcdooe•· r;u voz con fe sencilla. I'orquo mi nfooto para ti nmbiciona 11 ,\sochr l:u virtudes llliÍ'l di~tiutnli, 1 Y nl poner en tu freute u un corona 1 Vurónarbs á todas, eu ti uoidns. Y qui>-icrn inspirarte un nmor tierno, A la "oruod espléndido y wngnifico; Pues todo lo quo os grande, helio, e!erno, En 1>:.1 84Cro pendon :se b~wboliza, Y uuoca logl'a la mundana cienci~, Si en su forma m•ís hábil y atractiva, Ofu cnr la oxpresion de unn concicuoin, Xi desvirtuar do l>io:~ la e~eucia misma; Que él es el foco deslumbrnnte y bello Do l:l verdad que cliendo la de su narcotizada !::)autafé. silla) el Prior del convento de San L:\ cnu!la de esta perturbncion no era Francisco de Guáduas. Las domas per. moco de pavo, pues se preparaba t.ada l ~;onas del 6éc¡uito hicieron otro tanto, méuos que ol viaje del Ilustrísimo seffor y dos din¡¡ despues llegaban enlodados Arzobispo Cab;\llero y Góogora con 1 y molidos tí la plaza de la ,¡un do otros JltHso uajo.~, l:a'>ta la villa de, Guáduas, en donde encontraron ya d~ Ouúdun!> y úuu lmsta Honda, para ir li montado ol piquete ó escolta que, ú l eucou Lmr al uuovo Vire y do u Juan de órdenes do nuestro amigo GonMlo, ha. Torreznl Díaz Pimienta, Delegado de bia tomado la delantera. Su Maje tad Cárlos III de este nombre, Durante el trascurso del viaje, Andrés Así, pues, parn un ~.iaje de ~;iete tí permaneció siempre al lado de •u pro. ocho dius, que dohcria hacerse con In lector el Arzobispo, como ésld so lo decencia y uun el boato quo petliau mandara; poro preocupado COL la idea las cit·cnustancius, era. preciso gruu de quo aquellos días ele ocio le atrasa. preparativo y no pocos afaucs y fatigas. rían eo ciertos estudios que ten:o. entre Al fin se reunieron los ,·iajeros en la manos, callaba casi continuamente, y 1 puertn. de la cnsa ttrzobispn.l, se dierou mús que sério, taciturno y gra\e, apé­laq tíltimas 6rdenes, se hicieron laa nns contestaba á los que le hablaban. últiw~:. recomendnciou~s, y por últit_uo ;. Tal_ ~nu.:ia que le abru ~a~a el pr~­mouto d señor Arzobt:.po (que qutso sentlmteuto de que aquel viaJe tendn a hacor el viaje ú caballo y uo en carrua. para él consecuencias graves, y acaso jc) en uu maguffico caballo enviado funestas, c¡ue oscurecerían su espíritu e.q>rcH:lmcnte para él de uua de las con una perpétua nube de trüteza y hacieoc.l&s del .Marqués de San J orge. desengafios! Tanto el •.\ :rzobispo como su séquito y Don Buenaventura tenia prtparado / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,- REVISTA QUINCENAL. lí7 alojamiento en su casa para el An:o. la ceremonia de bienvenida y besa. hispo y los Oidores, en tanto quo la manos. gente de menor cuantía y los su Lalter. Lorenzo tao1 bien fut~ presentado al nos irinn á pOGar en otra...'! casas de ve. ilustre huéspet1, o.tnviudo con sus me. 1 cinos rurnos encopetados. 1 jo res vestidos, los que usaba sin sol tu. El dueffo de las tierras de Ouáduas 1 ra, y tímido y rotra.ido cuidaba de que, como úotes hemos dicho, era muy oculblrse detras de todos, ou tanto que entrado en edad, se presentó delante j envidiaba en lo íntimo de su corazon 1 de Su Jlustrísima vestitJo de pnuh1 los modales despejados de su hermano en blanco: sus temblorosos miembros, Andrés, y la familiaridad que u~aba ataviados con ricas sedas y damasco, v con él basta el mismo señor Arzobtspo, su mejor espada 3;1 cinto en su vaina 1 que infundía tanta confusion y :er. dorada (de lacualJa~ashabin salido) ; güenza al pobre Loreozo,,que hu~tera llevaba la CIÜJeza cubterta con un gorro querido esconderse debO.JO do tierra de seda negro,- pidiendo licencio. para úntes que sostener de cerca la yen~­conservarlo- porcuantoquedescubrir:;e trante mirada del ilustrado y thgnísl­ern daíioso por sus achaques de a.uciano, m o sacerdote. y la. trenza de cabellos empolvados le Eu breve se retiraron las mujeres al caía por lo. espalda, encerrado. en \lnl\. interior de la casa, y despuos de mu. redecilla. de hilo de oro. A su Indo se chas ceremonias hizo otro tanto don preseot6 doña. Soledad que, seguida de Buenaventura, quien so.lió del apo~eoto sus dos hijas, se nfiooj6 delante del de los huéspedes con sus hijos, deJando Arzobi:~po, pidiéndole su bendicion y el ú aquéllos solos y tranquilos, dueños pri\'ilegio de besar su anillo pastoral. ya de descansar ue sus fatigas. La esposa do don Buenaventura iba Dofia Soledo.cl, en union de Irene Y tamLien bravamente engalanl\da con Gubriela, corrieron á quitarse los ves. rica. saya. de terciopelo negro, bordada tidos de gala para ayuuar personal. de colores, camisa de ancha gola y mente á sus esclavns tí proparnr lo. .co­encajes ue J!'láodes, J 'YrWntelliliC~ de mida de SUS buéspedo!::, qUO debenan finísimo pníio de Castilla con punlus de comer solos sin que 11aa bordada y manto bordado d~ podia1 llamar de otm manera aque~la ph\ta. Ambas usaban, ademas, gruo~as multitud de platos repletos de manJa­cadeoas y sartale!i de oro y perlas res ricamente coodimentndos), cstnb:~. ' largos zarcillos de perlas y eslllomldl\8: puesta en un ancho corrod~r que oc.u. y .'~'uw ill~ts, pulseras y anillos de oro y pabo. todo el frunte del pumer patto. 1 ptedras prec1o~as, todo ello cLu.vacano y O ruaba 1~ coluruuns del corredor un 1 ~oscamente labrado, pero de grande .S eopeso follo.je de plantas enredadoras totrínseco valor. cunjudas de flores olorosasqu~ trepaban A~nc¡ue, como hemos dicho, María hasta ill tejado y ca1au en ructmos hasta Go.lmcla no excus6 presentarse ú recibir encimo. de las bnrandas, entremezcla. la lJeodicion de su Pastor, no por eso das con muchas jaulas llenas de pinta. cambi6 su Llaneo vestido de lana, pues dos pajarillos, cuyos rel,umbro¡¡os colo­era beata de Nuestra. Sefiora de las res alegraban la. vi11ta, u la par que su Mercédes. Ambas nifias est:~.bau en la canto solazaba el oírlo. Borde .su juventud, y á pesar de ser Una vez que hubierou dispuesto la seis afios mayor Maña Gabriela, como comida, y que supieron que nada fal. era blanca y rubia, parecía. poco miís taba al Auobispo y á su séquit?, c~~a 6 ménoe de la edad de Irene, que era uno de los miembros de la fam1ha morena, de ojos negros, hermosos y Ruiz tuvo libertad paro. disponer de su expreatvos, que no lleg6 sin embar. tiempo á su antojo. Lorenzo, que se go tí levantar del suelo durante todo. babia despojado ta.mbien prontamente Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ------- -- ---- 178 L A M U J E R . de.> !iuc; vestidos de gala, guarclántlolos novios DO solamente se convengan y se cuidadGsaruente en non arca en que respeten, sino que se tengan aficion y tenia. sus eGonomías ocultM, tapadas y cariño tt\ con f.rialtlad (como tra- de don José el otro d ia, que babia en taba á todo cuanto pertenecía á este ' ella muchos primores, y está como una bajo JOuoclo), y prontamente salió del j plata de limpia, aderezada y alhajada 1 aposento oo que él o~;taba con Irene, y con muchos muebles que ha hecho pas6 al oratorio á prepararlo conve. venir de SaDtnfé y de Honda, y auo nientcmeute pa.ra que el Arzobispo dicen <1ue de Cartagena tambieu le 1 dijese misa ea él úotes de continuar su han mandado algunas cosas. 1 viaje,en la madrugada. del dio. siguiente. -Así. ... estfls conteo la y satisfecha 1 Quedóse, pues, Andrés solo con Irene, -Cómo no! Es cierto que me pesará 1 que era la hermana que más queria., separarme de la cosa de mis señores auuqne rara vez e:e lo demostraba, pudres, y cambiando de tono, añadió ale- ¡ siendo en aquella familia todos sérios gremente: pero úlo mrnos no me sepa­y concentrados. ra.ré deTomasa, la esclava que me crió, . -Ahora que estamos solos, Irene, 1 que se vendrá conmigo,-y como )·a no d1jo Andrt:s, dí me con toda sinceridad, 1 tiene gran valor, porqne es vieja, me i estás conteuta con tu matrimonio 1 llevaré t~mbien á la negra J u~n:J. y ú 1 .¿no te repugna don José, qne no es ¡ la mulaLICa Romualdaque se on6 con-hombre mozo ni ga.lauteadod migo .... Y Do solamente esto sino que 1 -Sí, estoy contenta, Andrés, coutest6 mi señora madre me regalarú, entre ella bajando los.ojolf. Cuando mis sefio- otras cosas muy chuscas, la say<\ de res padres, afíadió, han escogido pa.m terciopelo, bordada, (1ue se puso hoy l mí el estado, será porque es bueno y para recihir al señor Arzobispo, ¿qué que me conviene, así como el novio que te parece eso, Andrés 1 ' tambieu debe de ser bueno y me con- -Me parece, Irene, repuso su her. 1 vendrá. mano con gravedad, que no de1erias -E:-;o es cierto, y tienes razou .... parar mientes en semejantes frioleras. respondi6 el hermano,-pero yo siempre -iFriolera te parecen Tomasa,Jua- ¡ ¡he pensado que es cosa esencial que los na y Romualda.? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 179 --- 1 -Eso no, sino la saya de terciopelo. Irene, ama. y atlmira lo hermoso y lo 1 -La saya. de terciop·2lo tiene mús 1 bello c¡ue ngrada á la vista, en esto no valor que uoa esclava mo?.al repuso la hay pecado ni falta: pero recuerda 1 niña haciendo una mueca muy gracio~a. que la mujer casada lleva sobre sí una -Ah, hermana! espero que tú no cruz muy pesa :la, pues hará cou su serás como esas mujeres muudanas, del conducta buena ó mala la dicha 6 la las cuales dice fray Luis de Leon "que de>gracia de su marido, de sus hijos y piensan que el cnsarse no e!> ruús que de sus sirvientes . .Debas escoger el justo dejar la casa del padre y pasarse á la mellio o11tro ser religiosa y mujer de del marido, y salir de servidumbre y tu casa, y citaúdo otra vez al mismo vivir {¡libertad y regalo." Lnis de Leon, que escribió una obra -¡ Qné poco me conoces, Andrés! sobre Jos deberes de las c~~osndas, aña- ¡ mi ma.dre dice, y yo lo creo así, que en diré: "que hay algunas que como si etote mundo no se debe pensar sino en sus cosas fuesen de sus veciuas, así se ganar el cielo, y nada más, con buenas de~C'l1idan de ellas, y toda su vida. os el obras y una vida retirada y religiosa. .... oratorio y el devocionario, y el calentar 1 pero no por eso dejan de gustarme las el suelo de la iglesia tarde y mañana; 1 coso.s bonitas, ricas y agradables á la y piérdase entretanto la moza, y cobra vista. ¿Por ventura e!'o será malo ~ m::.los sinieHtros la hija, y la hacienda se -El amor á lo bello no es malo si hunde, y vuélvese demonio el marido." se ama lo hermoso como efectos de la Miéotras méoos tengas que salir de bondad de Dios para con sus criaturas. casa, mejor te será, y evita asomarte á la AuomaH, el mismo SaLomon dijo que 1 ventu.ua, hnblar co;1 ociosos y ociosas la mujer perfecta debe estar vestid<• y perder el tiempo, pues dice San de p1.rpu m y lino fino, y añatle fray 1 Agustín : "miéntras que tú duermo!i, Luis do Lcou, que la mujer casada no 1 el tiempo anda." Y todo se rccol..ra en J debe a.ndat· "de su per!ioua desaliliac.la 1 este mundo, berm9.na mia, méoos el y remendada, sino que por la misma ' tiempo perdido. La vida es cosa brava. forma de su persona la ha de traer y cosa séria, te lo aseguro, y b!ó ~;ayas limpia y hieu traída, aderezándola 1 de terciopelo no noll tlan la dicha y ni honestamente eu lo. manera qne ~:.u ~;iquiera el contento. 1 estatlo lo pide, y trayc~ndo!-le conforme -Ah ! Andrés hermano 1 me has á ~;u calidad, así en lo ordinario como predicado un sermou muy edificuoto: en lo extraordinario tan1bieo. Porque se conoce de á legua c¡ue te preparas la que con su buen concierto y gobierno para hablar desde el púlpito; ¡ cuállllo d:1. luz y resftlaudor á los tletnas de l:i\11 tendremos esa satisfaccion, pues tardas casa., que e la ande deslucida en sí mucho en toma!" las 6rüoncs! 1 ninguna razoo lo permite." _\.demas, -Lo mí~s pronto posible. No creas tlice este grao moralista, que :::lalomou er extononnentc compuesto gada, sin afanes ui fatigas, cowo con­como su pensamiento interior: santo viene al que tendrá el p:J.storoo de las ~ y enemigo de lo profano. Diego de conciencias y el trato cercano con las 1 Estalla dice, hablando ele los bienes cosas de Dios. Apénns vuclvn. á Santafé 1 temporales: "Aunque los bienes sen- pediré permiso alilustrísiroo Arzobispo 1 sibles parecen buenos, no pongas en su pn.ra eotrn.r de nuevo al Semiuario pn.ra. amor fija el áncora. de tu corazon. Las recogerme y en ~eguida. ir rocil.Jiendo 1 1 verdes cañas alegran la vista, y los ojos una tras otra todas las 6rdenes. se deleitan eu su frescura y muestra -Cuánto lo celebro, Andrés:- y de por fuera. Pero si las quiebras, ha- cuenta. con que para el dia en que liarás dentro set· huecas y vanas." Así, cantes tu primera misa. todos iremos ú 1 - -- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 180 LA MUJER. Sautafú á oírte, y darlo gracias á Dios padre mand6 llamar con mucho miste­por In mercerl que hn. di!':pensndo ú rio ú fray Ca~ildo, mi confesor, y se nuestra familia, dándolo un sncerdote encerró con él y mi señora madre eu para su honra y gloria. este aposento. Yo tenia mucha curio-¡ -Ahora, Irene, volviendo á tus lsidad de saber lo que ese misterio sig. asuntos.... nificaba y me asomé por el ojo de la -No me riñas más, hermano, que te chapa. .... Vi entóoces que fray Ca.sildo aseguro que no lo merezco. 1 escribía y su merced dictaba lo que -Qué niña eres l yo no te riiio sino debería de llevar yo en dote. Cuando q\te te aconsejo; hubieron acabado de escribir metieron -Te aseguro que t::~.mpocoestoy falta el papel en este cajou. 1 de consejos: mi padre me los admi. Y abriendo un complicado escritorio uistra. dos 6 tres veces por dio.¡ mi se. con muchos cajoncitos, Irene sacó un ñoro. madre á cada paso, y por lo que papel que dió á Andrés, el cual tras. bago bien y por lo que bago mal¡ mi cribimos fielmente, tomándole del pro. hermana Gabriela. uo se diga, es el l pío documento, ~ como una curiosidad aonsonote de todo el día: cuando no que pinta las costumbres patriarca.lea está re-v.audo me está aconsejando. de aquella época: An·d yn {Ls see s onri6 yt ed idj o:t t 1 , E N '· d 1 e • · T · 'd d 1 1 n omure o a Qanbstma t'lnt a , -,, 1 or n~o 0? , o. u par 0 · Padre, llijo y }~spíritu Santo, &c.: Declaro -E. que menos· ya. so.bo~ lo calla~o que mi hija l\laría hcne llevará á poder y met~~o e?.tre sí que es¡ solo un du~ de snlegíumo esposo, cuando ¡0 tenga, los me dIJO : Cuando te casos, I reo e, siguientes rh.-,1rs cou ¡011 cuales la dotaré acuérdate de este refran que no f'é dón. siendo esta mi ,.~!untad: , de oi: • ten cuidado de lo!i cuartillos, t:in sillon de barandillas es aido. do que lío~. pesos y las onzas dt>? gt 1 uu?a.n palta ............................. ~ .... ~ 150 por s, Y oomo yo ~o ?u ten Ul. ~ c}m;~e "Vei[ltidos rc~cs do crin (t\ seis del rofran, r_n~ expltco qu.e qnonn. dccu pesos cada una)....................... 132 que ~s preciso poner cuidado en eco. Eu diez yeguas paridas (t\ seis nonnzat· las monedas de poco valor, pesos cada uon) ....................... . porque las que valen mucho se guar. En dos caballos buenos de silla, dllu un.turalmente. valuados en ......................... . 20 -)lucho rue temo, exclam6 Andrés, En nuevo libras t.le pinta labrada que Lorenzo acabe por ava.rien to, el (s?is v~so~, sois c~churas grandes, defecto mil;; ruiu; sets cbtqmtns y ~o1s ltmct.lorc.~)..... 180 -Pues si acaba. por donrlc empiez!\, Dos coco~ engnstat.los eu plata y no lendrá que~ rio.r mucho.... lnhrados ."""' ... .. ,. .................. . -Vuelvo ú mi temo. Irene pues En sets cuohlllos do cacha de G 10 quiero bttblar de ti mi:;ntrns pueda, pl~~·;~·~~i~t~.Ú~~;~·d~·;_r~·~·~~~ .... ~ que tnl ve¡¡; uo se vuelva IL pre~enta.r la. ¡ · · 'y so 1 oporlunidnd d.e h~bh:rte ú solas. D~ruo, vtÚ~~·;~~i~t¡~¡¡¡¡L·t~·~~i~'R~~~·~~id~ 160 p;abos nco.so st mt senor pa.dro ya hene Una ncgl'a moza y 1·obnst.a, va-concertada la dote que te do be dar? loada en....... .......................... 2~ü Yo le escribí aceren. de esto. Dos !iillns do guadnwacil con -Si no ~e lo cuentas á nadie. An- brazos .................................. . 12 dr,~s. te diré lo que vi y oí por el ojo Dos taburetes hajoll para la cos-do la cerradura hace algunos dias.... tura, de gundamacil.. ........ ....... . -Por el ojo de la. cerradura, Irene, Un.a frasquera cou seis frascos qué mal hecho! de crtStal de roca ................... .. 8 U: -Ya empiezas ú regañarme: Pues si C>~ nsí nada diré .... Prumn ........................ S 1,04 7 -Hnbl~:., que no te reñiré. -Pues bien ·. el otro dl' n ml' sei-lOr • Esto r)ocumcniO to rnt<,rl\mClltO uutintico, y ea In "' cortn de doto ole lll nl.ull'l•\ del uut.or. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --- - REVISTA QUINCENAL. 181 Vienen ....................... 5\ Un corte de saya de 11106 ••• •••••• Dos cuadros : de mi Señora do los Dolores el uno, y de Nuestra Señora del Cnnuen el otro ......... . En una cadena de oro, con su óvalo de perlas pequeñas ........... . 1,0-17 Un Cristo de mtnfil... ... ... ... ... 15 30 Unas fundas de tafetan azuloon su punta de plata... ...... .. . .. . .. . .. . 151 Otrns de 111oé carmesí con guar- 11 niciones de plata.... . .. .. . .. . .. . .. . ... 20 1 Una mantellina con sus puntas ' Una cruz de Jerusalem .......... . Un rosario de oro y carey, con ig de Eo~·o~~- ~~¡~~.-·~~· ·¡~ .pl~~~ .. d~ ·i~ 16 1 villa de Guñduas... ... .. . .. . .. . .. . .. . 30 1 su crucero. ............................. . 10 Una manga cerca de la poblaciou~ l Un par zarcillos con 26 esme-raldas ................................... . Un par zarcillos con su relicario ignal, todo de oro .................... . 38 2,321 1 251 Y fuera de esto todo lo que tenga ya en Una gargantilla do perlas gran-des y finas ............................. . Unos zarcillos de perlas ......... . Un par zarcillos con aguacates de esmeralda .......................... . Cinco sortijas de diferentes pie-dras finas y oro ....................... . Una manilla de oro con peso de trece castellanos ...................... . Otra de tumbaga ................. . U na saya de terciopelo negro y bordados .............................. . Un paila grande de cobre ........ . Otra mtís pequeña ................. . Un t\lmircz grande .............. .. Otro pequeño ...................... . Un brasero de plata, a valuado en Una estnucia llamada "La Tu-baquera." ............................. . su poder desde úntes de casarse, así como 80 vestidos, joyas, &c. 20 Dado p~l' mí en la villa de San 1\.Iiguel de las Guaduas. 25 BuENA'VE:S1'URA DE Rurz." 701 Acababa de leer Andrés el papel dictado por don Buenaventura, y ha. 2~ bíalo guardado de nuevo Irene entre el cajon del escritorio, cuando vinie. 100 ron á llamar al Secretario del Arzo- 30 hispo en nombre del Prelado, cou lo 91 cual se separaron los dos hermanos, y l4 cada uno fué á ocuparse de sus obliga. G ciones. 16 , S. A. DE S. 400 (Continua;rú}. EN LA TUMBA DE MI PADRE. Ya piso esta mansion, y nada escucho, Todo reposa en pavorosa calma, Dime, padre, por Dios,·¿ aquí se duerme? So piensa? se padece? Dí me, habla. 1 Esfuerzo vano! el lóbrego recinto Nada responde ti la infeliz plegaria, 1 Ni ~iquiera el1·nmor del viento leve Esta mausion fatídica quobmnta. Al contemplar el sol amarillento Que cou1pasivo tu r;epulcro baña, Pienso que sientes suo propicios rayos Y de la huesa acaso te levantas. Quiero creer en milagros! y mis ojos Levanto para verle cara á cara, TOMO lii. V nelvo á inclinar mi ltinguida cabeza, Disipado el delirio que me abrasa. Es preciso dejar estos lugares, Y cou mis propias trémulas pisadas Alejarme del sitio do reposan Tut! cenizas queridas, venerandas. 1 Aunque do pena el corazon se rompa, Es preciso seguir la ley humana : Sobrevivir á lo que ruús amamos, Seguir viviendo de la hiel del alma. Decir adios á las heladas tumbas, Es decir un adios que despedaza, Eso es hl\blar con el silencio mudo Y pedirle sus ecos á la nada. 1¡ ti 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 182 LA MUJER. Y sin embargo vengo á dirigirte Mi adios postrero, la rodilla hincada, Para implorar tu bendicion paterna Y regar tu sepulcro con mis lágrimas. Adios aun otra vez, debo alejarme Para volver tranquila y resignada A gozar de tu aian y tns desYelos En la que tú me diste por morada. Debo apartar mi corazon ferviente De esto que guarda la impotente nada, Y remontarle á la maosion dichosa Donde el ángel de paz arrulla t.u alma. w. D. nE r. ___ ..___ LA EDUCACION A LOS VEINTE AÑOS. CARTAS Á MI PRIMA NATALIA. VII DEL ASPECTO EV APOB.A.DO Y LIBRE DE LAS JÓVENES DEL DIA. Mi quer·ída prima: una señorita de buena sociedad, y ve­reis que allí es en donde se dehe en­contrar la solucion de ese problema. En otro tiempo, mi querida prima, cuando la conversacion rodaba sobre algun asunto que no era de la campe- QUIERO que nos ocupemos hoy de tencia 6 que parecía malsonante, las una cosa que suele preocuparme, y es señoras se callaban, y los hombres de aquel aire de afectada libertad y comprendían que oo debían continuar, hasta desenvoltura que muchas j6venes y hablaban de otra co:>a. Pero hoy, del día tratan de copiar ele lo que ellas bajo pretexto de no hacerse las igno­creen que es costumbre inglesa. rantes y pasar por afectadas, las seño- Napoleoni,cuandose puaoálaobra ritas continúan adelante discusiones para reconstruir la sociedad francesa., impropias de su sexo, de su posicion y volcada porla. Revolucion, en lo primero <.le su modestia. :H'rocueutemente se que pens6 fuó en clar á cada miembro aventuran eu terrenos bien peligrusos, de su gobierno un vestido en armonía sin saber lo que hacen, y dan una epi­con sus atributos. Así, creo que en nion <.lecidicla acerca de asuntos que estos trajetl exagerados que llevan hoy deberían ignorar, y que realmente i~­lasseñontas es en donde se debe buscar noran, pero de lo cual se ocupan por el motivo de aquel aspecto casi inso- el prurito de alarJear d~ que todo lo lente de que muchas hacen alarde. ! ¡;aben. De esta manera muchas veces Tantas son las preocupaciones que ti e- hacen confesiones impropias, y sorpren. neo con la cola,- que es preciso reco- den y escandalizan á las personas pru. ger con elegancia, -las chm"'T"eras de 1 dentes que nunca pueden olvidar lo cinta.s y de encajes,- que hay que evi. qua han oíJo. tar que se desgarren,- que por cierto La mujer bien educada no solamentE:\ seria dificil caminar con modestia y l no conversa sin son ni lon, siuo qtle sencillez cuando los tacones suenan tiene el arte de hacer hablar á cada como los de un militar, se sienten ata- persona de aquello que mejor sabe ó das y maniadas con los trajes tan an- j que más le agrada. El arto de hablcr gostos, y llevan en la cabeza un som- con propiedad no es hacer preguntr.s brero 6. lo mosquetero 6 al t?·es. Añadid interminables, sino guiar la convers.'l.­á esto los colores brillantes y vistosos, cion por el sendero que mejor convieLe los tintos extravagantes y encontrados, al carácter y conocimientos de su ínter­los cortes que parecen más bien vesti- locutor. Saber escuchar con iutelige:~­dos de teatro que trajes propios de cía es en lo que debe exceder una rnl- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1- R E V I S T A Q U I N O E N A L . 183 jcr de hueur. sociedad, manifestándose pero bondadoso que distinguía ti las 'bondadosa y tomnudo interese u lo que jóvenes de otros tiempos. le refieren, sin que por eso ella haga. 1\Ie dirás, querida Natalia., que no confidencias, ni diga al primero que se siempre las jóvenes intentan herir, y le presenta cuúles son ,;us gustos, sus que sus cuchicheos y risas no son preferencias y sus opiniones; debe m a. malignos sino tontos y vanos,- así lo uifestnrse franca y amable pero sin creo, pero la impresion que causa ese familiaridad. comportamiento es en extremo desa. Deegraciadamento ya este modo do gradable, y da una mala. idea de ~a ser es muy raro entre las señoritas: casi juventud del dia. Así, pues, te aco?SeJO todas son ruidosas, gritonas, familiares que cuando te encuentres en med1o de uuas con otras, y cou los hombres que un grupo de señoritas de d~scuidada, rnéoos conocen,- propensas á criticar, educaciou, procura con tu eJemplo y cuchichear y reir:;e á carcajadas. Así, modales finos, darles á entender que un grupo de señoritas es más temible aquella no es la manera de agradar á eu uon sala que un nido de abispas, y los hombres, ni puede inspirarles sino ella!i retraen muchas veces más con sentimientos do desconfianza. y de poco aquel aire de \ulgar franqueza, en respeto. u u ion de esos vestidos brillantes y hasta Tu afectísimo primo. inmodestos, que con el aspecto tímido (Continuará). VIAJES. H..ECUERDOS DE SUIZA POR S. A. DE S. medio de un pnisnJ·e bellísimo, bosques Xll de pinos, riachuelos cristalinos, prados GRINDl~J.WALD. de esmeralda, rocns elevadas, campos . . todos poblados por rnil variados chrrlct~, ~ las siete. do In. ~tt?~na del d~:~ y teniendo por horizonte los nevados lt1mo de Juho nos dmg1mos en un do la Yungjmu Eiger Westerlwrn v hgero carrua.je por \liHl abra del valle, 1 Schredock, cuya~ punt~s nevados se por entre las gargantas de .A.bendborg y notaban en r11edio de otras rocM que Mogenberghorn.on busca. de las_famotia.s se destacaban negras y abruptas sobre neveras del Onndelwald. DeJamos lÍ el azul del cielo. un Indo las ruinas de un castillo viejo, Al fin se nos presentó el valle de monumento de destruccion ejecutado Orindelwald, y en seguida llegamoR al p~r . los vasallos . de los barones de pueblo del mismo nombre. Desdo el \~ 01~~enburg, qmcnes _ahora cuatro ac;eado hotel del.AuuiúL, á cuyas puertas 1~os asolaron l_M prop1ed_ades de sus echamos pié á tierra, se domina parte lleno res no. pm~1endo sufnr por mús 1 del valle y las principales neveras que t1~mpo su urama. Despu~s de un rato lo circundan. Un guia nos llevó {¡ la n :a eocoot_ramos en ~u pintoresco ca. principal uevera, que queda á media 1 1no, á onllas del no Lutschine, c¡ue hora. de distancia de la aldea.. Ee una rueda tormentoso por entre grandes enorme roca de hielo situada en la pEñas .desde su nacimiento en el valle 1 garganta. que divide el Eiger del l\let. de GnndelwalJ. . terberg ; -parece que, segun la tradi- Duraote tres horas sub1mos por en cion, en otro tiempo aquel sitio estaba -------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ---------------·--------- 1 18! __ LA MUJER. -- 1 cubierto de pasta.les y bo~que, y que 1 incrustado en el ojo el anteojo, dis- 1 la nevera. ha ido bajando poco á poco tiutivo de la especie, con el cual exa­. hasta invadir una de las mús bellas minaba las neverns, y en !a mano un partes do aquel rincon u el \'O.lle. Entre delgado baston. E'ltO delicado perso­las anchísimas grietas del l1ielo se ha naje ee dirigía búcia las montañas, sil­formado una caverna de más de ocho bando un trozo de ópera. varas de lnrgo, dos de ancho y vara y media de altura. Atravesamos toda la caverna, que parecía de azuloso cristal, al travez del cual filtraba por todos XIII COSTU'1BRES DEL ODERL.\ND. Indos hilos de agua,-y subimos por Todos los valles al pió ue los cerros una escalera de mano encimn do la del Oberland están cubiartos de mag­nevera ; allí permanecimos nlgunos ní6cas praueras que alcanzan á subir momentos para contemplar nquellos casi basta la cumbre do los cerros. La fenómenos, qne son problemas insoht- única ocnpacion que tienen los babi. bles Mtn pam los sabios que los bao tan tes d~ aquellos parajes on el verano, o~ludiado. i No parece un extraño mis- es el cuidar el gA.Oado y fabricar rica t~rio que se formen, sin saberse por qué, mantequilla, y aquellos quesos suizos nquollac; neveras eternas en sitios en tan afamados eu todos los mercados de IJUO el frío no es demal>iado fuerto, y á Europa. cuyos bordes vi;e el hombt e y unce u En la parte alt.'\ de los cerros, y e o y se crian mil plantas y animales? medio de los pastale'i, tieoeu sus chalets 8-;tas neveras son feoómeuos ucscouo- ó casas de Yerano, pero las aldeas y cidos en América., donde la nieve es habitaciones perm:mentes se encuen- 1 solamente eterna en los lugares en que tran en los valles. el frio y la elevncioo no permite que En el mes de Mayo todos los dueños exbt:t el reino auirna.l y vegetal. de ganados so reunen en no punto .\ pocos pasos do la caverna nn.ce el conocido en cada mJlo, llevando todas rio Lutschioe, que surge debaJO de la sus vacas y cabras. ,) neces competentes uc\orn, precipitáudo&e furioso y cu. escogen entre todas á las cuatro vacas Liorto de espuma, como un cautivo que más hermosas y las eligen reinas, las huy u sacudiendo sus cadenas, y arra~tra coronan do rosas y ~e abre la mard1a, j do paso lo~ escombros de su prisiou, seguidas por las domas vncas de honor bajo la forma de pieuras y cnorruc.c; y escoltadas por los Jlerros, en calidad ma-as de hielo, que uu.dao formando de palaciegos sin duda. Ent6nces los remolinoil, .~ohre su seno ceniciento. pastores se despiuon de bUS familils y Dos horas despues subíamos de uuovo se encaminan trns de la tropa hácia las 1 ni r'.(dn·ivlet, que nos llevó en })OCO tiem. dehesas, en donde se dedican á un ó.rduo po á lutrrlaken. Eu el camino nos cru. , trabajo, sin descauso, l1nsta el me> de zn.mos con algunos viajero!!: varios in. Setiembre. Pero al t;Ontir los primeros gloses montados tranquil1uneute eu fríos de otoño, al>u.udonau su:; riscos y sosegadas burras ensilladas con gnlá. bajan á las aldeas. pagos de mujer, pero con doA estribos En algunos cantones toda:> las rruje. y de cabestro (no ellos sino las burras) ; res se quedan en los valles, parti~odo otros aun más solemnes, tiesos, graves, ¡¡olameute los hombres que van G tra. caballeros en ruuh1s. y vestido, de gran bajar; pero en otro!! emigra toda la tono: c~-.aca, sombrero de pelo y guau. familia, ménofi los enfermo!! é inválidos. tes amnrillos: "imos tambien un pe- La ocupacioo ue esta poblacior, dú­trimotrc frances montado euuu c:tbnllo rnnte el invierno, cousiste en .acar do coche, con sus correspondientos cns. leña de los bo~ques, pero eunuco las cabeles; ataviado de blanco de piés á nevadas no le permiteu Ralir, el pstor cabeza, so m hrerillo de pt~ja, sin a la, y trabaja dentro de b. casn con su faoilia, cnbierto con un hermoso velo a~ul ¡ y fabrica con suma uaturalidau y talen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ---------- ----- - R. E V I R •r A Q U I N C E ~ A L . 18.í to mil fi!::'ums de mndcra representando cabro.s, ciervos, pen os, pastorcilloll, y con nua rn.ra perfcccion haco lllodelos do los c¡,a{ets en •¡uo vive. Atlcmns de la.s figuras de madera esculpe el hueso, marfil, lllÚrruol y pied rn. Y ende u elltas curiosidatJog ú los hosteleros y toudcros de las ci\l(hu.Jes, los r¡no hacen mucho negocio rovendiéudolos á los viajeros. Parece que los Sui~os son muy afi. ciouaJos IÍ los cuentos y leyenda'!, y miéutras que rugen fuera las tempes. hules, y la nieve amontonad:\ ltasto. las puerta..~ les impide salir. se entretienen loo; viejos ou referir la,¡ trnuiciones del país, y los j1he4c'f cu contar su,; rwcn­t nras en lo.s cacerías. Cada uno do los valles, de los cerros y de los nevados tienen (:;o{!un ellos) nlgun orígon so. Lrenaturnl, cuya ltistoria se trasmite de padre ;Í hijo. Ent:e otms leyendas pastornlo'l, !te­rnos ou-Jo una acerca. del novado de Blu?~tlisap, que carnctcri:.:a In:. costum­bte » y la candidez primitiva <.le los obcrlaudesos. En otro tiempo, dice la. tradicioo, ese cerro novado que llaman aun hov 'lllonte de ¡lo,·c~ (blumli.<~ap eu alemau) era uno do los m~s ricos pnstalcs Jo los 1 Alpes; e u el Yemno estaba cubierto de o~pcsn ycrl1n y flores hollísiums, y pa­cían en él más de aoo \'1\c:J.S y Lecurros. La ro~, que se ve tocln\1a lo'fantnrse desnuda un medio do la eterna uieve • 1 servta en n•!ucllos tiempos para dar sou1bra y abrigar ln caLnfín Jcl pastor. Poro olosgmciadameute el ducfio de aquel paraíso nrcal!io no roerecin tnuta diclu~, segun se vcr:'l, Se hn.bia robado lí una. j'í"en de los ni n!,Jcdorcs, llovún. dola á su choza, con grande oscúndalo en el paí~. Ln. niiin, que so creía sobe. rana, obhga ~a al pastor .L cun•plir to­c.. lo s s. us cupnch.o s; entre otros ' tuvo el stgutetJto: aubt r y hnjar al v:-~llc por unn. e.~tfileru bh.ndn. y c6moda. El pa~­tor, no teniendo otra cosa á 1nnuo, re. c~~i6 tl)dos los quesos que pudo, y po­nt~ ndo os uuos 8obre otros, hizo nuchas g_radas con ellos, pegtíudolos con In más nca m&ntoquilla de su lechería. Todas lns maí:nnas lavaba t!l mismo aquella cscnlera, v desdeñaodo el :lgua do la tucutc, ve"rtia para limpit\rlt~. -la loche más pn ra do !iUS vacns. La iudi•runcion do lo" clernas p.'lstorcs llcg1í 1Í s~ colmo cuando se supo el capricho do l1\ amada del pastor del Ulnndi.~a11· L~ mad ro do él no r¡ucrin. creer que aquello fuese cierto, y RO diri~ió al chalet de su hijo para ¡;onuo. nc'\rlo sérinmeuto. El calor era ;;ofocante, y la pohre ancinoo. lleg6 sin aliento ,¡ la cumbre del cerro y pidió uno. taza de leche á su hijo, • pero (sle oo qnorin g-astarla y le ofreció un poco de agua mezclada cou tierra Llauca. La madre, con so­brada jullticin, se iGdiguó, y tirnudo léjos la bebida, excla.mú al irse : -1 Que la ju,ta veognnza de Dios te cnsti"UO como lo mereces l Po~c os momentos dcspncs e 1 trueno rompió los aires, una horrnsca se formó sohro el cerro tnaldi to, nua nevera en. tera cnyó sobro el p'lstnl, y el pastor .Y su compañera r¡ucdnron ~oepultados hnJO ol Monte dt· lt~s jlvres com·ertic.lo ou etcmo nc\·ado. Desdo eut.6oce~, añado In leyenda, :.e o yo pedir socorro, cuando sopla el viento eu las noches borrnsco. sas; pero hasta ahora Mclio ha subido á buscar á los pobres pecadores ente. rr:ulos en In ni evo eterna del UlnMlisap. Todas lns leyendas oberlnnde:-ns tie­nen su scocilln mornlidnll, en las cuales ol \ icio es castigado con ~;everidnd y la virtud obtiene casi siempre su rc­componsu.. Los vestidos de las mujeres del Obcr­laud son poco m lis ó ménos como los de Hcrua, poro las ti~onomías s~n mucho m líe¡ sua.,·es y n•~rnda.bles; c:vu todas lns obcrlaude~as :On rubias y tienen \tul\ cxprcsion ctíudidn y alegro. Lo que os de :1otnrFc es la pureza de su tez y su color blanco y rosado línu cutre lus catn peRioas que vi ven al rayo flcl sol. Eotre ;,etoann no llevan nada en In cahozn, sien1lo su único adorno mugní­ficu~ trenzas de pelo rubio atadas con cintas negras; pero si son casadas, las * J•;n Suiz.n so tomn lecho por agua. ordi­n: nia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1S6 LA :MUJER. recogen, formando corona en to1 no de j l~L c11hcza, y sueltas ~>obre los hombros ~>1 son !:oltcraQ. 1 Los hombres visten una levita. de 1 corte anticuado y pn.ntalon igual de paño burdo color de botell:L; sombrero de paja, negro y cou tula copa altí~ima; llcv-au siempre entre lo~ labio!> una enorme pipn. de porcelana, y parccc<¡ne es :~.11 í doude fincan toda "\l unidad; In :unhicion de aquella~ geute~ tiene por hase poseer una pipn. más hcrmo!'n, rniíf! costosa y más cara 1¡ue In de su \ecino. ¿X o vale esta ambician por la que tieucu los hombres de [JI"t' n ?llU ll(lo en llevar una condecoraciou tÍ cruz de honor, tÍ una. charretera 6 ¡;alou que le:; dé Ítll}JOrtaucia.? XIV 1-:L LAGO DE DRIEN:f.. El lago de Brieoz es mús pequeño que el tic TIIUn, y ~ns a.lredcdorcs son rn{nos ucllos y pintorescos, auuquc tienen filt originalidad y bollo7.a las al. tas rocas coronadas de pastalos salpi­cados do chozas y cltalets. ag-ua espumosa, como un magnífico arco sobre la cabeza. Por dettas de In. plataforma segui­rnos una preciosa vercdn que counuce hno;ta las rocas e!{cnrpn.das que dominan el lago á 1,000 pil-s do nltnra. Desde allí se percibo no ~ol:unonte el Brieuz sino el va.lle do Iuterlnken y el lago de Thuu con los corro!l y poblaciones que lo rodean. De!'pues do haber pas.'l.do tre:s ó cua. tro horas admirando todo3 aquellos puntos de vista, y descansando eu uu hotel que brinda toda clnse de como. didadcs al viajero, tomn.mos de nuevo el vapor que nos condujo al pueblo de Brienz. E,;te pueblo ¡¡Ólo tiene cerca. de dos mi 1 ha.ui taut es; u o llama la. atencion por uiuguu motivo, y tiene solamente 110 monumento de nlgun mérito: las ruinas de \10 castillo con:struido en el sido XII, y r¡uo no tu\'Ímos tiempo de ver. Allí s6lo tlOS detuvimos el tiempo iudü:peusablo para Lncor preparar un coche y dos caballos. XV EL llRUNJG. 1~1 primero de Agosto nos cmhn.rca. mos en un vapor con direccion á la cnscadn Je Gie.sslxult, que estn ou la A poca distancia dt•l pueblo de Bru. OriJin Ízt¡uierda deJingo, Y tí UnOS diez nig dejamOS ol COChe :Lhanl!onlldO n minutos distnnte del pueblo de Brionz, orillas del camino, y ensillando el co. si tundo alindo opue.,to . .Al cnbo do una cllero los caballos que Yeninu tirnu. horn do nnvegacion oímo¡¡ el estrépito dolo, empezarnos á subir lentamente de lo. c:tscadn, y lí poco dosembnrcmnos. la montaña del Brunig. Pasábamos por Un camiuo en forrnn de zigzng 11om en medio de campos y ricas !'Omento. dc,.ca.u ~;ndamente l1Mtn unn platnforma, ras, y al pasar por íronto {¡ lac; choza• de Jondo se di visa el conjuuto do In el ruido de los cn.scaholes f¡Ue lleva.bn.u cascada, meclio escondid1\ cutre muchos los cu.ballos al cuollo utmÍitn las geotei árboles, c¡uo Laj:\ saltando desde In. cum-1 :\ sus pucrl."l.S. hrc de un cerro hasta perdcrH! entre lus 1 Al cnbo tJe una ltorn de mnrcha llo ngua.s del lago. Los catorce snltos de gábamos á la. cima del Bruuig, maguí <¡ue se compone In cascada tioneo los tica ruontnñ., cubierta do iuuurnerable no.mbrcs de lo, principales patriotas pinos y cugastn,Jn en colos~los roc.'\s smzos; el primero se lla.ma Bcrthoú.lo, Desde la cumbre, ou la que nos detu. en honor Jol fundador do Bornn. \'Ímos, ~e descubro el pai!'aje mtís be. U na senda piutoresc.'\ llevn por entre llo que hru;ta t.mt6nces ltabinmos visto un bosque do l!ertnoSa. 1 di>emiuacJos por el Talle. roo el Báltico, y de!ipucs de varins ba- ' Un pobre hotel DOS dió abrigo aque. tallas subieron, el Rbiu, a.compañáu- lla noche, pero eran tan malas sus en roas dolos ya otras tribus de Alemania; y tan caluroso el pobre aposento, que llegaron todos juntos al lago de los 1 no nos fut~ po~ible dormir, y nos levaD- I Cuatro Cantones (donde fundaron á tamos cuando apuntaba la aurora, á las Schwytz ), y pasándolo, acntnparon al tre¡¡ de la wafiaoa, y ántes de las cua. derredor del monte Pilátos. Los escao- tro subiamos ya al coche que nos deuia . diuavos, sin embargo, se separaron de llevar á Saruco y Alppacb. • los demas emigrados, y buscaron un Recorrimos todo aquel trecho de ca. sitio para fundar ellos !'iolos UD}~ colo. mino como entre sueños, pues los ojos nia. Hallaron muy aprop6sito un pre. se nos cerraban instintivamente con el cioso valle qne les recordaba á su pa · 1 movimieuto del coche y el fre:.co deli. tria, y llamándolo Hasly establecieron cioso eJe la mañana. El camino le da allí su colonia. Segun se cree, esto vuelta al lago de Lungheru ( que los sucedía en 880, poco despues de la habitantes han tratado de secar para fuDdat:ieu del reino de Hungría. a.pro\"ecbar el terreno), el que de cerca Los anales suecos mencionan tam- pierde mucho de su encanto. Un estre. bien el hecho, y los habitantes del va. cho vnlle, salpicado de casita!;, semen. lle de Hasly tienen, como una prueba teras y bonitos grupos de árboles fru. :le sn orígeu, un poema llamado Canto tales, separa el lago de Luoghern del de les frisones del 1-'ste, que es igual de Saruen. á uu cauto popular de Suecia. La. capital del Canton de UuterwaL Despues ue que hubimos permane- 1 den (Saruen) es una graciosa ciudad de ciclo algunos momentos en la emiuen- 4,000 habitantes, dominada. por la co. cía del Hruuig, e1npezamos á descender lina de Sandeuberg, dotlde ~e veo aítu del hdo opuesto de la. montañn., por un algunos vestigios del antiguo castillo angosto sendero rodeado de árbole!'! y do los ~:~eíiores del mismo nomure, y rocas ve:eutaua enrejada qne Jaba sobre e~e pasaje de mi vida es tan prosaico un corredor exterior. La ventana esta. y desabrido .... ha abierta, y levantando la vista nl cíe- -¡K o lo crea, tia, se lo agradecería lo le ví nublado, y la luna no daba sino tanto! exclamé, pues era tan extrnfío una luz tri!;te y desigu:d. verla un tanto comunicativa, que aqne. -¡N o piensas acostarte? preguntó llo no era para desperdiciarse. tia Audrea. 1 -Pero, dijo ella con embarazo y -:N o tengo suefio .... y como hoy he arrepentida de haber dicho aquello, visto por primera vez de mi vida un ser{¡ mejor dejarlo para otra ocal-lion ¡ muerto, estoy impresionada. adamas es tarde y querrús dormir. -l:l ico mal, repuso ella, lo confieso, -N o, no, al contrn.rio, no quiero en llevarte ú la igle&ía..... pero no dormir. Siéntese aquí junto 6. mí y con- ' me animaba ú ir sola, y no pude ven. versemos. cer el deseo de verle por última ve~, -Ah l Pepita, tú serias la úoiu\ por. despues de tantos años de extrañamien. sona que btlbiern recibido esta coufi. to y fingida indiferencia, por lo ménos dencia en el mundo si yo te la hi-por mi parte. ciera! Yo lo. miré sorprendida, lo cual no. -Es preciso que cumpla usted lo que tando: ofrece, la dije tomándola una m~no en. -iNosabiasacaso,Pepita,dijo,que tre bs mias,-ya sabe que de mis dos debía de haber sido la esposa de don tías yo siempre la be querido más á Ramon JJ:eodoza? usted. 1 -K unca lo ho.bía. oído, contesté: t y -Lo sé, repuso, apoyando su frente 'l'O.MO lll. 21 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 190 LA MUJER. sobre mi homhro, y por eso s6lo á ti sa.ba mezclarse. A poco de· babor lle. habl:l.ré de mi pasado. gado á N'~>"""', empecé ú verle con fre. -i Y con tia Juana no lo recuerda á cneocia. en casa, y supe que le había veces~ llamado mucho la ateocioo el inculto -Ah! no, con ella imposible l talento de mi hermana, á quien quiso -Pero mi abuela.... eu;;eñarle francas. Juana no em her. -Méoos, ménos, hija mia!. .. cuando mosa, pero tenia ojos muy vi vos, dien. te refiera la historia de mi vida. encon- tes bla.uquísilflo~, boca agraciada, y trarás que con ellas me seria imposible sobre todo, mucho juicio y buena con­hablar de lo pasado ... Mi hermana, co. versacion. Don Ramon, que deseaba. mo tú sabes, me ha mirado siempre tener un bogar aneglado, en breve corno á inferior y piensa que mi intc. coocert6 matrimonio con mi bcrroana., ligencia no está !í la altura de la suya ... cosa que llen6 de orgullo á mis padres, Y por cierto que no se equivoca, yo que crefan estnblocerla muy bien al siempre he sido torpe y jamas be teoi. lado del homhre do más consideracion do gusto por la lectura y el estudio, y de estas comarcas. Aunqne al princi. ménos en leer esos librotes secos y ári- pio yo le tenia recelo y no me atrevía dos que han sido su delicia. Sin emba.r. ;Í acercarme al novio de Juana, él me ' go, si á vece¡; sns palabras ofenden mi trataua con tanta condescendencia, y o.mor propio, la pobre es tan enferma me participaba de lo!; dulces y ma.n. y ha sufrido tanto en su vida que yo la zana!! de las que le enviaba una ber. perdouo. Tú sabes que mi padre, que mana que tenia eu Bogotá, que al fin recibió en sus primeros años poca. edu- fuí adquiriendo confianza, y ya no me cncioo, la. tenin. á ella do amanuense, doliau las cbauzas qne tenia. conmigo le llevaba los libros, escribía sus car. acerca de m¡, afanes y percances en tas y corría con toda la pnrte intelec. la. escuela. tual de sus negocios. Así es que él no "Aunqne el matrimonio con .Tuana se cansaba de ponderar su inteligencia, esiaba. enteramente arreglauo, no f!e sn juicio y la reserva que guardaba. babia. i'ijado otra fecha sino la do la Mi wadre siempre la prefiri6, y lns dos terrnin~cion do una casa <1ue don Ra. congeniabo.n en todo, siendo así Juana mon edificaba. entónc~, la misn•n que la. mano derecha de sus paJres, que tú cono·· •s, y en :londe murió. Entre. nada. hacían sin consultarla. tanto enferm6se Juana tan gravemeute "Cuando .Juan11. cumplió veinte años ::¡•te dur6 muchos meses e u la cama, y yo tenia trece, y era una nifia afi.cio. desde entónces dijeron cuantos mt~di. nada. á jugar á las muñecas y divertir. cos la vieron, q110 nunca \·oJveria á re. me en la huerta con otras compañeras cupcrar su salud; y ha sitio así, como de mi edad. No se babia logrado que hns visto: sufre por tiempos accidentes rue aficioua~ bien amigo de ~ociedad, y se manifestaba inteligencia, buen sentido y f1milia amable y obsequioso con las mujeres honrada, que los encantos de un amor jóvenes, aunque le tachaban de alta. participado. Aquelln. ma.lhadada.enfer. nero y orgulloso las gentes vulgares medad produjo en él suma deslzon é del pueblo, con quienes siempre excu. intranquilidad de espíritu, yéu~;.ose al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 191 fin para Bogo tú á pasar una temporada 1 Bogotá muchos meses, y el dia en que con su familia. Aunque todos habían volvi6 á N"n babia yo estrenado un notado el resfriamiento de don Ramon, 1 traje (me parece que lo veo l) de mu. nadie en la familia se atrevía á decirlo, eelina blanca cou pinticas azules, y y ménos mi hermana, que ocultó su como se U!':aba ent6nces; llevab:l. los pena y su disgusto eu silencio. A pesar 1 brazos descubiertos y cubríame el pe. de mi. escasa inteligencia. y poca ed'l.d, cho un ro.ñuelito blanco; entre la parte nA.da de e:sto se me babia escapado, y superior de las trenza:~ había puesto un dia roe convencí de lo mucho qne un ramito de jazmines estrellados, y su fria la pobre Juana con la i ndiferen. así vestida salí á la s!\la en el momen. cia a e su novio, porque me encontré un toen que entraba á ella don Ra.mon. Él papel que ella había escrito, eu el que se paró en el dintel de la puerta, mi. se lamen taba del abandono de un hom. rándome con sorpresa.; yo me sonrojé bre á quien ella amaba. y admiraba y bajé los ojos delante de los suyos. tanto. -" Andreita, me dijo alargándome "E u tanto que suoedian estas cosas, la mano, ha crecido usted tanto y embe. se habian pasado los años, y yo babin. llecido, que casi no la. reconocía. ¡Y creciJo haciéndome mujer, aunque no basta bonitas y aristocráticas manos dejaba de ser bastante juguetona. y tiene! añadi6 guardando una de las nada e<>tudioso.. Cuando cumplí quin. mías eutre las suyas. ce afios empecé {l oírdecir que era. bo. "Yo permanecía azorada y sin con. nita., oosa. que me repeti~ el espejo testar palabra. cua.ndo le consultaba ... esto lo digo, -" i Cuántos años tiene usted, pues? hija mía, no por presuncion, sino por. añadi6. qne hao deSD.parecido de mi fiRonomía -"Pronto cumpliré diez y seis, con. ajn.da hasta las huellns de una belleza testé arranca.ndo con dificultad mi ma. 1 qne se ma.rcbit6 en breve, merced ií la no, que aún tonia en las suyas, y no triste y monótona. vida que siempre me quería soltar. Y bajo pretexto de o.vi. ha. cabido." snr su llegntla. al resto de la familia, Tia Andrea guard6 silencio por al­gunos u1omentos, é ih:l. ú contiuuarha. blando, cuando de repente entró por la ventana abiertn uu nmrciéln.go, el q{1e dcspues do dar Jos 6 tres vnel tas volanJo eu torno del aposento fué á golpear contra. la luz quo hnhia.mos pu~sto s~bt·e uua. me"a., apagándola. Qu1~e salu á encenderla, pero mi tia me detuvo tliciémlome: N o salgas, Pepita, prefiero la oscnri. dad para seguirte contando mi cuento. Y en seguida continuó Je esta roa. nera.: -"Te decía, hija.mia,queyo era bo. nita, y así era. la verdad: mucJ1o más blanca. que mi hermana, teoia los ojos claros y grande~, la boca pequefia, el pe­lo rubio, ondeado y muy largo, ademas ponderaba.n mi cuerpo bieu proporcio. uado y a~pecto animado y fe~tivo. "Había permanecido don Ramon en salí apresuradamente del aposento. "Sin embargo, yo no me cuidé de llamar á nadie, sino que saliéndome al patio, me ~;enté detraa de unos gro.. nados (que ya no existen ) y bajo un emparrado de jn.zmines. Llena de or. gullo, pero tambien de turbacion, con lo.; elogios de don Ramon, me puse ú mirar las manos como si no me las co. UOCleRe. -"¿Y si Juana, que estaba en el cuarto vecino, le oy6, no se molesta. ria 1 me preguntaba. i Por qué? i no es mi hermano político 1 ¡Qué voz tan dulce y qué mirada.! ... "Y basta bo. o itas y aristocr&ticas manos tiene! " decia yo en voz baja, mirúndoroelas. Seguramente Ramon, peusé, se acordó de las de Juana que son negras y flacas! "No qui8e volver á la sala, sino que lo estuve oyendo hablar por la reo. dija de la puerta. Desde ese dia cui­daba muchísimo mis manos y peo!':abn con suma frecuencia en ol novio de ---------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 192 LA MUJER. Juana. Sin embargo rara vez tuve -"Ramou .... no piense que yo gnie­ocnsioll de hablarle ; me habia vuol to ro. reconvenid e por su manifiesto des­tan corta. que huía cuando se acercaba, vío, que comprendo perfectamente; así, y adornas mi hermana buscaba siem- le devuelvo desde hoy su libertad; ja­pre algun pretexto para alejarme de mas seré su esposa.! Las circunstancias su presencia, pero no lograba impedí r bao variado ..... que yo no le viera y le oyem (desde -"No diga lo que no piensa, con-aquella rendija), en donde me situaba test6 él con frio acento. parn. poderle ver y oír sin ~>er vista; -"Sí lo pienso así.. .. y cada día me gozándome cuando notaba que su con- be ido convenciendo más y más que yo versacion era distraída y que parecía ya no le convengo :í usted don Ramon. buscar en torno suyo algo que le fal- Ella aguardaba que él dijera alguna taba, cambiando su fisonomía cuando cosa, aunque fuera por política, pero él yo de repente entraba.. 1 con ti uu6 callado. "La pobre Jnana se manifestaba. [ -Con facilidad, añadi6 J uaua, en­cada día más tribte y disgusk1.da, y ha- contrará usteJ uun espo~a mús j6ven, l>ia momentos qne fijaba sus ojos en 1 más bonito. y más sana que yo, que le 1 mí con indecible angustia. hará feliz .... "Esta falsa situacion no se podia -"Juana.: exclamó éllon~nt:índose 1 prolongar indefinidamente, y al fin de su asiento: i habla. usted de chanza. vioo la tempestad y estalló el trueno. ó con ~eriedad 1 U~ dia, estando yo en acecho, como de -"Y o nunca. me chanceo, y este es costumbre, y J nana conversando en la asunto sério. sala con sn no>io, el que se babia, ma.- -" i Es decir, dijo él, que usted, con uifestado de particular mal humor, oí su entera libertad, rompe y anula uues­que al cabo de u u prolongado silencio 1 tros compromisos ? ella le dijo con voz conmovida y tur- -" ~í. los auulo y los rompo! repu- 1 bada : so ella con voz clara y fuerte, y lo a&e- _,, ¿ N o es cierto, Ramon, que soy 1 guro r1ne de hoy en adelante no quiero uur.. mujer muy iuutil y enferma '! ser para usted sino uuu. amiga, si mi -"Pero ... annr1ue ahor:1 está siem- amistad puede valer algo ..... una. hC'r­pro enferma, contestó él cou de!'abri- mana, tal vez, a:íiadi6 en voz má~ baja. miento i uó recuperará alguu dia la 1 y trt!mula, echan Jo á auJar hát:ia ef'ta sal1ul? alcoba. que ora la pieza wiís ioUledia- -" 1\ o lo creo, ¿para. qué he de de- ta. que eucontr6 para ocultarse. cir lo que uo es? -"Juana! exclamó él con un acen- 1 -" i Qué dcsgro.cia. ~ exclamó él se- to alborozado que procuraba ocultar; enmante. Jua.nita, oigo. usted! -"¡Lo siente 11sted por mí 6 porl Ella, sin duda, comproudió lo que usted? proguutó ella con ciert:1. irouía. pasaba en el corazoo de su ex-novio, -"Por ámbos, naturalmente. pues uo le contestó, ni volvió siquiera l -'' Cowprendo muy bien! repuso , á mirarle, sino que empnjó aquella j ella. 1 puerta, y eutraudo en el apokeuto se -" i. Qué cosa? dejó c¡\er sobre E:sta tarima solloz;\udo, -"Que á usted no le conviene una en tanto que yo salia sin que me viese mujer como yo ... y esto lo dijo cou acen- por la puerta que da al patio." 1 to ronco por las contenidas lágrimas. III "El no con tostó, sino que apartando la mirada se pm:o á dar golpecitos con "1\Iás roja que una ílor de granada el basto u contra la mesa, con impacien- (continuó diciendo mi tia, de.~ pues de cia y dir;gusto. haber callaJo por algunos momentos), ·• Comprendí que ella se babia pues- sumamente agitada y sin atreverme á to de pié al decir : 1 pensar en las consecuencias que podria Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUI~CE~AL. tenor para mí el rompimiouto do mi tnn turbada, pero ~egurnllleuto !'Oria lo hormaun. con su novio, fuime {¡ocultar que quería don Hr.mou, pon¡ue npre­co mi sitio f:worito, bajo elurn¡mrrado tiíndome la mnno con tcruutn. y He­do jn.zmiocs .... Al cabo de uu momento váudosela á lo;; labios me dijo: oí <1uo se acercaban pasosa.celera.tlos, y -"Gracias, gracia<>, tíugel mio~ Eo c¡uise nlojarrnc ~;iu l'aber por qué, pero este momento in\ ií buscar á fin i nconveuicute. -"Libre de amarme i repetí cowo "Al decir esto se nlt•jiÍ, y yo me que-u u eco, tuiriÍndole turLadn. dé allí mismo, vero tan sorprcuclida y -" ~í, A mlrc:1, contestó ,;¡, y esto confu~a que no lograba a lograrme. Al no puede sorprenderla, puesto que haco cabo de un mto ~en tí <¡no mi mndre dias q11u sin hahln.r nos cotuprcndiamos, 1110 llamaba desdo In puerto. ele la ¿ uo es cierto ? sala. " Yo hnj(. los ojos, que $0 me llena- "Allí estaban mi padru y do11 Ha-ron de l1ígrima-:, y emyH~cé á temblar. mou. ::\Ii madre, con \OI. agria y des- -" Yo sé que usted n.o ama, aiin- templada, me prcguut6 si eH\ po~iulc llió. i Quiere sor mi C.'-}•osa idol(\trntla que yo hubie~e yn nceptndo la utnuo y lta<·tmno el mús dichoso de los hom- de e~e ct\unllero, el •1ne, niindití, hacin lH us 1 poco rnto cm el uovio do mi herma un -·• ¡Y .Junun? contesté halLncientc. mayor. -" l~lla misn:a, y con sn eutem \O- -·· t'ieiíora, dijo Hamon, JO no rom-luutall, mu ncnba do decir o~pout:íuea- pí los comprozuisos c¡uu me ligaban á • mento c¡uc renuncia :Í :m oulaco con. l:1. ~>eiíorita J uaua, co111o olla misma se 1 rnigo, y •¡ue uuula mre!:entido por nin- ternura, no te turbes y respondo h!'a gunn n.ujcr ...... Y o sl- que mi .A ud rca y llanamente si aceptas la mano dú 1 me corresponde; así, dígn.mo ya cou los esposo qne te ofrece i mi roaclre tnm- " X o sé lo que le contesté; cstnba poco lo tiene, haré su gusto y el rnto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 19-! LA MUJER. -"Esto se llama. hablar! exclamó u ita y más amable que yo, no creas que él, que veía. con gusto aquel cambio, serás la. compauera de :;u alma y que pues quedaría. en la. casa la hija que participarás de su peo!;aOJieuto jamas 1 1 más falta le hacia. Y para decir ver- ¿Cómo poJrás tú, niña tonta é igno. dad, añadió, Juana hizo muy bien en rante, distraerle con tu couversacion1 renunciar ú este matrim~nio, porque i Cómo le hnblar{lS de aquello que ocupa su salud quebrantada no es propia su inteligencia y lo que le interesa L ... para ese estado. -"Todavía soy muy niña, con test<; "Rn.mou n1e dijo algunas palabral'! enojada, por consiguiente, tendré aru. ' de agradecimiento y se despicli<Í para plio tiempo de instruirme, y pueda ser volver esa noche. Entretanto pensé que que cuando llegue á contar tantos años debería da.r algunas explicaciones á como usted, no sea tau ruda é ignorante Juana esa. tarde. Estaba re ti rada en como abo m. Por otra parte, afiadí le­su alcoba, y la encontré sentada en vantándome, á pe¡.,ar de mis defectos y una. sillita baja, al parecer leyendo, falta de inteligencia, yo le gusté á don pero notó qne tenia los ojos abatidos Ramon .... y miÍs de lo que le agradó y llorosos. Me senté al frente de ella usted con toda su sabiduría; así, uo y la dije: tenga cuidado por mi suerte. -" Hermana, quisiera. explicarla.... ".A.l acabar de decir estas duras 1)a. -"N o te tomes esa pena, respoo- i labrns, me salí henchida de orgullo y diú interrumpiéndome. Sé todo lo que de mal humor. Pero apénas me •í fuera pnetles decirme; te deseo mil felicida- de su aposento, me pesó el haber ha­des con don Ra.mon. 1 blado así ú mi hermana mayor, tn.nto "'Y fijó los ojos otra vez sobre el li- más cuando yo me consideraba triun-bro fingiendo inJiferencia. faute y ella vencida en a.quelln lid tle -"Deseaba tnmbien ar;egumrla, di- amor. Resolví aguantarle en adelu.nte je, que si este casamiento le parece á todo lo que me dijera., sin replicar, y usted impropio, y si la disgusta. dema- lo cumplí, pues de::;de aquel día nunca siado, yo basta renunciaría (, él. 1 vol vimos, Juana y yo, (t tener la menor "N o té que le te m ulaba.n los labios y reyerta con motivo de tan delicado que ¡¡e inclinaba para ocultar sn turba- asunto: era demaF.iado orgullo~a y re­cion; pero haciendo un esfuer;r,o para servada para manifestarse celom, y yo afi rrua.r su voz : 1 estaba. al priuci pio tan feliz y con te uta., -"Mi madre, contest6, me l1a pues- ¡ que no podía méuos de tenerle compA.­to al corriente de cuanto ha sucedido .... sion por no haber logrado conserv:u el y por ella supe que a.péna.c; hube roto corazon de nquel l1ombre que yo con­con don Ramou, él se comprorneti6 sidern.ba. como el primero del mundo. contigo sin vacilar un momento. "Don Ramon me visitaba diaria- -" Sin embargo, si usted no con- mente, y cada vez que le oín. conversar siente, si se opone.... con tanta gracia y talento, y pensaba -" Y o oponerme 1 exclam6 levan- <¡u e su~; opiniones eran leyes rara te­tando sobre mí una mirada desdeñosa. dos los l1a.bitantes del pueblo y aúu i Qué me importa 1 i .A.caso no fuí yo para. las personas de la. capital que le 1 quien le notific6 que entre los Jos ya conocían, me maravillaba de mi fúcil no hRbia compromiso 1 triunfo, y no me causaba de admira.nne -" Asífué, dije levn.ntitndome muy considerando que se hubiese él fijado 1 chocada con su tono de desprecio, -por en mí: Naturalmente Juana. tenia cui. <:on~iguiente celebro que no tome usted 1 dado de no presentarse ya en la sala á mal qne yo ocupe su lugar. cuando él estaba en ella., pero él pareoia -"Encontrarás, Andrea, repuso con haberlo olvidado todo para no pensar 1 creciente desprecio, el campo entera. ¡ sino en mí, manifestándome su cariffo 1 mente libre; pero sí te advierto una l de cuantos modos podía. Sin embargo, cosa.: aunque seas más j6ven, mús bo- nuestl·as relaciones nada tenían ie con- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. H)5 fiJencia.les, pue~ mi mr.dre, que uo per. yen la mayor parte de los proyectos donaba :í dol.l Ramon su coutlnc t~ con hnrnanos ...... Pero no anticipemos .... su hija favorita, jamas permitía I)UO hliúntras Ramon apuraba á los obre. me hablase á solas ni un momento, ros yo hacia inauditos esfuerzos pam sino que siempre estaba presente en estudiar é instruirme, con el objeto nuestra~ entrevistas, y no perdía oca. secreto de rivalizar IÍ Juana, DO sola.­sioo de decirle algo desagradnble. E;;ta mente en atractivos sino tambien en aspereza de mi madre para con él lo instruccion. Pero el t;\lecto DO se for. sufría don Rnrnon sin manifestar su macoo la voluntad, ademas, la Divini­disgusto, pero yo comprendía que el dad 1lebia castigar mi loca vanidad. tono agre~i>o de su futnra ~:uegra le En breve encontní que los libros me heria profundamente, y que tenia que fastidiaban hondamente, pues no siem­hucer un esfuerzo para ocultar sus sen. pre entendí~ bien lo que leía, y no timientos. A pesar de toJo yo era in. tornaba el meuor íoteres en ello. Yo mansamente feliz, pues oos entendía.- le babia suplicado á Ramon que me m os á m étlia~ palabras, y cuando él vol- enseñara fran('es, prestándose él con vía á su casa llevaba mi recuerdo bajo gusto á mi deseo, pero al cabo de poco ltL forma de un ramo de jazmines (cuya tiempo nos cansamos los dos, porque blancura virginal, m~ había dicho, era por una parte él veía que el estudio la itnúgen de mi lu11nilcle personr.), fio. era antipático á mi uatmaleza, y por req que yo ponía todos los días sobre otra, yo me sentía afligida y humillada una mella para que c~ l se llevara al des. al encontrar que Juana babia apren­pedirse .... en cambio me dejaba el re. , rlido aquel idioma y otras muchas co. cuerdo de su mirada, que iluminaba sas en corto tiempo y sin ninguna di­mi espíritu el resto del dia. ticultad. Así, resolvimos auaucionar el "La casu de Ramou ( cuya conclu. aprendizaje, pero no por eso Ramou sion ha.bia activado poco durante los dej6 de teuet· conmigo las mismas con­últimos meses de su compromiso con sidera::iones, y cada dia se manifestaba Juana) marchaba ya á toda prisa, y más tiemo y caiiñoso, aunque con el todos los alLañiles y artesanos dellu. resto de la familia siempre us6 de ga.r estauao ocupac.los en su fiual cous. cierta nlto.uería ceremoniosa que he­trucciou, en tanto que yo cnidabn. con ria, y ~mns consintió t¡ne ninguno de el ~ayor esmero un piú de jazmi n q11e ellos ll01perruitiem con él la mús leve tema preparado pan.J. serubrnr en el familiaridad ni conft.'\nza. E'lta con. patio principal de la ca!'a nueva, como tineta orgullo~n. me clolin y turbaba, u u dulce recuerdo para lo porvenir . .. . recorcifíndome lo que contaban tle los (·en ramo de eso mi;;mo jazmín, que grandes aeñores del tiempo de la co­jamas salió de esta ca!'
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Mujer - N. 32

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 11

La Mujer - N. 11

Por: | Fecha: 21/02/1879

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER. REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEÑORAS Y SEÑORITAS , BAlO Lo\ Jl1Rt:CCIOS Dll ¡ ,,\ SEÑOB.\ SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. ESTUDIOS HISTORICOS B<.>BltF. l .sA 1\!UJ:Wl:t gN LA CIVIT ... IJ.'..t\('10:-;. O.APÍ1't1J.O GUAR'I'O. LAS~~ UJERE~ DI<; SIRIA, DE J~.;:;CJTIA, DE LIDIA Y DE C .. \PADOOTA. lo ménos siete mujeres ; y crnn dospre­cindas las mujeres ricas que no mnntu- L,\S mujeres de SiRIA y demns puc. viesen ú cinco maridos cou lujo y os­blos del .Asin. ~[anor tenian la misma tentn.cion. ~;uorto dio esclAvitud y humillacion que I1 L Jan pcrs;as y Mírio.s. Acost111mbmhnn losSírios, durante las Eran tan varoniles lns mujeres 1:sm. fiestas Stolomue!l que consagraban 6 sus T.\8, y tan audaces, quo durante los <'OID- ¡' diviuidnules, precipitAr á sus hijos des. Latos peleaban al lado do sus maridos. de la Ctllmbro do un cerro cerca do la Poro esto no ~ extmfio, si retiexioua. dudnd rJio Hiorópolis, en donde sondo. mos que por una ley ue nquol pueblo raba{¡ 1 a diosa .Tuno, en cuyas nrns se ln mujer debía ser inmolada sobro el hacia nl guu sacrificio. " En las numo. cadli,·cr de su marido: nsí poco les im. rosns mucioucs do 'l'rácia (dice el abato port.nrin á ellas morir en el campo de Go.ume) uo por! in casar. e una doucdln 1 hn.talln tn.mbicn. Eo aquel puoblo guc­ha. st.n mtn.t.a.r por su mnuo 1Í un oncroi. rroro uo se adwitiau miembros inúti. go." Pn ruco c¡ue se coosidorn.hn el vn- los, y los viejos, r¡uc ornn ohjctos es. l lor v la crueldad como la primcrn \'Ír. torbosos en }a,c; marehns y combates, tud wcn 1UIIIL mujer. eran sacrificados ap~nns dnbau 1:1ofíalos e lo t-cncctud. En seg11idn, si habinn ¡;ido JI hombres valientes, hnciau cocinar su carne, y los e::>t6magos do sus couciu. Lo!! )JI!mo~ " los BACTR.l.ANOs, l~s dadnnos les servían Jo tumha, lo cual pueblos mtis cÓrrompidos de la antl- era 110 grande honor pam el muerto. gucdad, tenían on .m legislacion unn 1 ¡ Uosa rora : entro muchas tribus indí. loy (qur9 mencionan los historiado re¡ ' genns o o .A méric.a liC oucontrabn la. griegos) por In cunl era obliga.cion de 1 misma bflrba.m costumbre. quo cadm hombro pudiente tuviera t'or Em tal el apego que t,oninn los Esci. TOMO J. :H Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 242 LA MUJER. tas á sus instituciones, que babia pena los Escitas, conservan en gran parte las 1 do muerte para. el que propusiera si. costumbres de sus antepasados. quiera el menor cambio en ]as leyes que les habiau legado sus mayores. IV Esta nacion belicosa sólo ~e ouupa.ba en guerrear, y teuin esclavos que tra. Entre los LÍD108 la muj.er casada bajaban )a tierra é hicieran Jos oficios quedaba deshonrada para s1empre, si Eerviles del C31Dpamento. otro hombre, que no fuese :su marido, Cuentan Jos historiadores griegos, que llegaba. ú verla. sin velos. una ve~ en que les fué preciso amen. Un rey de Lidia, llamado Candaulo, tar~us hijos ú medida que llegaban compuesto sólo de mujeres, de Aruazo. 1 á edad propia para reinar. Prcpnrúbase nas, pro,·icnc de q\le los Griegos veían para desbacer&e del sexto y último que pelear á las mujeres escitas al lado de atío quedaba vivo, cuando el pueblo in.' ;;n-; maridos, y cou1o todos éstos vestían ' dignado se le\·ant6 en masa, asesinó á de b misma roa.nera, pensaron aquéllos la cruelísima. Laudicea y puso sobre el qne todos eran mujeres. trono á su hijo. , ~ E~>citia ~·u.r ]a cuna d? las razas 1 La ~aJXld?Cia, que era a?tiguamentc echen, goda, n>1goda, gala, franca, teu. un pats cult1vado y floreciente, es hoy t6nica 6 germana, tribus que despnes un monton de tristísimas ruinas. De iu,adieron ú Europa. Los 'Tártaros, que todas las ciudades que poblaban aquel viven boy en el terreno que ocupaban territorio sólo quedan ]a ciu.dad de Ke. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E Y I S T A Q U 1 ~ O E X ~.\. L . resum • y ln de 'l'rebizonda, de alguna. no teninn en realidad ninguna religiou importancia.. rcspetndn ni re<~petnblc. En todas esta.'! unciones se tributabn l ¡Qué clase de influencil\ podinn te. un culto ridículo y bestial á toda clnsc ner las mujeres en aquellas sociedndes de divinidadc!'!, y sobre todo eu ln Cn. 1corrompidas? Ninguun nbsolutnmeute, padocia, dice Segur (Historia. Univer- ¡ puesto que se las consideraba corno á sal), en tie10po de su conquista por los 1 animales domésticos y nada. m:í¡;, y la Romano~, hnbia. llegado ú tal extremo Historia rara vez habla uu ellac:, si no de libertnd ol culto religioso, que ya es pnm referir alguna o.u{cdotn 11ll0 las hurnilla y degrada . • E• 1:. aatlltua Cerna DI, m CDfl\ll NI'CaDÍIW .., 'fl6 ror pria~ra •ca aifvf•Lre el ir bol de cz•tz... De aiU U..,•6 L\\o:-ulo aquella fruta' Ita!ift, l-4 aiiooo anteto de oui"'tra ér.a, des¡•uc. do la II'UfrT& de los 11ouunos con :.\htrl4ák-.. ( Continua reí}. S . A. DF. S. CHARADA. Tln j6t'e11 necio, á una niña Cuyo uombt·e poco abunda Y que de ltermo1a •e jacta, Díjole : l'ltl){.\ \' SEGUNDA, }" 114 11U1ilbre TF.UCIA \" OU.UTA. Ella co!lte.,t,) "::-.lú qrtitro,'' A.n·ogante y decidida, Aunque co11 gracioso mudo, Y poniéudose enre11dld,, Cumo la flor 'J'IC ea mi Tlll>O. A7.t'C ES.\ l)Ef, VALI,J.:. ----.---- LOS DESCUBRIDORES. CUADHO~ HISTÓRI008 Y NOVEI ... ESCOS SIOLO XV. ( CO~TI~U.-\CIO~ ). ALONSO J)}; OJ EDA . CUADRO 11, 1492. eRlSTÓDAL COI.O~. los sectario~ de :Mn.homn. y triunfante la religion cristiana. Eu tanto que en Urnundase cncerra. bnn á ~emir los tristeR y mísoros ven. T ' cido!<, y que los veucodoros, tlcc¡pues de LA ~nerrn t'On los .Moros h11hin. ter- ¡ ostentar sus pendones y cruces en ln'l minndo. Uoahdil tl chico (suce!!or do torres, se dejaban llcvnr por In alogría .Muley Hazcm), hijo rebelde, esposo mlis corupletn, cierta maiinun salia de cruel y desventurado y dt!bil soberano, In ciudad conqui:;tnda. uu hombro {¡en. coron6 la obra do su vida entregando hallo y enteramente t;olo, nl parecer por último con ln y l para vos Jc parte de mi Señora. la distinta.S de las que le rodearon. Reina! Siguiendo su ruta lleg6 á una pe. Al tomar el pliego el anciano se des. queña eminencia, como á dos leguas de cubrió tambien y le di6 algunas vuel. Granada, donde se estrechaba. el camino tas ántes de abrirlo; en seguida rom. ántes de llegar al pié de la sierra de pi6 el sello y exclam6 al leer la pri. Elvira, cuyas rocas presenciaron mu. mera línea: chos de los tncuentros m{u; famosos en. -Una 6rcleu perentoria para que tre moros y crüstianos durante aquella regrese á Santa lt'e ! pero ... ... guerra magna. Al llegar ú este punto, -Misar Crist6bal, - dijo el mensa. el viajero detuvo su cabalgadura, y jero cuando el otro hubo acabado de volviendo }¡~ mirada hácia. atra:; con. leer la carta mi~iva, y permanecía con templó tristemente la lejana ciudad ella eo la mano con aire meditalmn. de Granada, asentada entre pabcios, do : adewas de lo que acabais de leer torres, huertas y jardines. 1 traigo un recado verbal de los Reyes, - -Y sin embargo, exclamó bo.bhLndo los que asegura u su real po.labra que consigo mismo, yo lus hubiera dado os concederán todas las merceJes que imperios muy más ricos que éf;te que hnbeis pedido con tal que no abando. ha costado tanta sangre cristiana, por ueis la empresa. mM que se manifiesten orgullo!;OS con -Y o no pensaba abanuonarla sino su¡; victorias! con la vida, contestó el otro, y adornas Sac6le do sus meditaciones el ver tengo el convencimiento de que Dios que llegaba. ll{lcia él un caballero que mo concederá tarde 6 tempmno lo que corría á rienda suelta, montado en uo táoto le he pedido. Hace die:6 y ocbo magnífico caballo de raza pura úra.be, j años que no me ocupo en otra cosa y quion parecía hacerle sefias de que le trabajo en ello ~in cesar. ¡ )fi fe, roan. aguardara, y roomento11 despues oy6 cebo, es tan grande y tan completa que le gritaba: que ningun reves puede hacerme des. -Deteneos, deteneos! De parte de mayar en mi propósito. la Reina ! -¡ Pero a.hora no abandon,bais la Iluminóse la fisonomía. expresiva.del l corte y la empresa 1 · viajero con una. luz de alegría y satis. -Esta corte de España, sí, pero faccion, y suspirando como el que nli- 1 íbame á buscar la del rey de Francia; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUll\CENAL. y iÍ pes:1r de esta órdell \'acilo núu: contribui r á la conw!rsion do Jol:i habi­bastttnte rno hnn hecho sufrir aquí en tnote:. de las tierras que cleciP, exclam6 estos siew años que he aguardad\) pu. de repente cuando lo clodan que los deciendo mil humillaciones y Jespw. tesoros públicos estnh:\n {•xha.u tos : cios l ¡ .. Yo, en nombre Jo ~ empeños de mi ~;e¡ior -Loado sea Dios! cxcl:um) Colon, el duque de Medioaceli. de don Luis levautaodo los ojos al ciclo, puesto que de San A ugel, de don Alonso de Quin- ul fin so ha. dignndo tocar ol corazon tanilla, y particularmente por lot> de do esta noble sobernun, cuyo nombre rui seiiora la. marque:;a de :l!oya, Jofia eusnlzarún los .siglo.s rnr.~ por e:.a pala. Beairiz de Bovadilla, que .siempre ha bra que por cuantas bnznñns haya eje-sido tan adicta. vu(:strn. cutado hMta ahora i ~í: eJin y otros muchos han viRto El mancebo nLd) tÍ mimt nl anciano claro desde UD principio. Sin emoorgo, inspirado, cou profunda aumiracion, y no puedo re~resar 6 la corto si no ten- .Jesdo aquel momento tuvo confianza go la seguridad de que lol> imperiOt> cu su fe. que conquistnr{- y descubrir(. scrún con. -Marcad mis palabras, .Alonso Jo siderados como vireinato, cuyo gobior· Ojcdn, continu6 diciendo ol otro; mar. no obteudr~ para mí y mi& herederos cadlas porque alguu di a las rocordaruis: despues de mi r.nuerte, y adema.¡ el tí. o o ,;e J'nsará u o afio úntos de que yo tulo de Almirante de aquellas tierras hnyn escubinrto un imperio para mn. y mares. yor gloria de España, imperio mmen::;o, --..·e os concederá, señor, el título repleto de riqueza<:, do diversidad do de Virey y teudrttis ItAs P.rerogn.Livns naciones y de toda ~;ucno de nucvn« de los Almirantes de Castilla. invenciones y extraño:; hnlln1.gosl Los -¡ & mo pcrmitirú disponer para que mo acompañarán en este ,·iaje: se mi uso ¡1orsonnl de ln. décima. parto do hnr:lu fnmosos en In historia y aus uom. los tesoros, piedras preciosnl:i y ciemas hres tendrán ceo de siglo eu siglo ! riqueznR que JiO encuentren en ~!llOllus :No hn. sido en vauo, os lo o.suguro, que 1 partes 1 he ¡Jasado la vid:~. inclinrulo sobre los -Euticudo que oí. plnuos y los mapas del mundo, y escu. -i Y "o seguirla tendré ol derl!cho dri ñaudo las relaciones do los vinjeros; de roclcuuar miéotras viva u un. cuo. u o en \ano con los ojos del n hon. }¡e ta parte eu las gauaucias que se ob. ntravosado mil ,·ecos los mnres para tOD.f!tlfi on todas Jas expediciones que descubrir nl otro lado otras tierras y se euvicu 6 aquellas regiones t otros mundos inc6gnitos 1 Mi espíritu --8i nsí Jo estipulástcis so os conco. en esos motnentos un sido iospirndo dorá, contesté ni jóvcn ......... Pero en }'or un destello de la luz di,·inn, y me tanto qno hablamos, eeñor, se Jla!la el he cooveucido do quo yo lao sido ll:unn. tietnJK> y en SantA Fe nos aguardan Jo IÍ sor el instrumento do st~.lvacion con nnpncioncin. pnra esos ignorantes, y f¡ne por u1í co- -Uuo. pregunta más, repuso Colon: uocer:íu la r~ligion cristiauu y el uom­i no se Ule n~gn un. por ventura la fnJ tn bre de AQlH:T.., quo baj(S á ln tierra para completa do dinero paro. cquipnr los maestro eterno bien y tmuhio11 para el navíos quo pido 1 do ollos! -A.sí es lo. verdad, y el rey don }'cr- -Ah l ~;efior mio! exclamó el j6ven nando 60 nognba .A alentar Yuostro pro. con acento de eutusiMmo. Pudiera. yo yecto, por In pol.lreza en que estas guc- segttiros y acompañaros en osttL noble rms hao dojndo el erario rool ; pero y santa empresa ' miseüornla Reiua,gauada entemmcnte -Eso será fácil, Alonso; no dudo 1 tí Yuestra en usa y deseosa sobre todo de que ntestro señor, el duque do Medina- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 24G LA MUJER . ----------- - --,-- ~- -~ --- celi, os permitirá acompañarme. i No -En vos confío y en el buen éxito fué aca.so don Luis de Cerda uno de los de vuestra empresa, como en la luz del que primero me protegieron y me die. sol, como en los santos Evange líos ! ron acogida y hospitalidad en su régia -i Ent6nces qué os detiene ? mansion cuando yo estaba pobre y sin El j6ven baj6 la cabeza sin contestar. apoyo 1 1 -Ah! dijo Colon, con una triste -Así fué, contest6 el jóven, y du. , sonrisa,- ya entiendo: olvidnbn. que ra.nte dos aüos vivísteis en su casa tan rutais en la edad de loR amores. ¡ Aca. • honrado como el que más. so alguna de las damas de la corte ... ? 1 -Y basta llegó ~ofrecerme, repuso -Ha beis adivinado! repuso Alonso; Colon, tres cnravelas, que tenia. sur. no puedo sin morir de tristezn dejarla ; tas en el puerto de Santa Marín, para de ver, auque esa dicha es rara y poco que con ellas llevara ú cabo mi expe- 1, frecuente ..... Yo amo sin esperanza. ... dicion. Desgraciadamente el duque en. -Si ella es esqui va y desdeñosa, con. contró dificultades para obtener el per. test61e Colon, venced su desden ha. miso de los Reyes, y le fué preciso re. ciendo famoso vuestro nombre. tractarse de aquel ofrecimiento ; sin -Ella no me mira mal, -al contra. eso ya baria más de seis años que las rio; pero su nacimiento es muy mús Indias Occidentales hubieran hecho alto que el mio. 1 parte del imperio español. Yo mismo -i Acaso no sois hijodalgo? hablaré con el Duque y obtendré, no lo -Sí lo soy, aunque pobre. Pero ella dudeis, la merced de llevaros conmigo. está tan distante de mis deseos como -No hagais tal, señor ; exclo.m6 la estrella que ilumina el firmameot~. Ojeda. 1 -i Será acaso alguna infanta.? -1. Por qué? -Casi, aunqne han guardado el se. -Porque yo no puedo abuodont\r la creto de su nacimiento en la corte corte. desde que está en ella. Sn suerte ha. Colon le mir6 con extrañeza y dijo sido extraña: robada. en su primera con acento triste: infancia. por los moros en la toma de -i Me había equivocado, pues, Alon. Zahata., fué criada entre las mujeres so? Yo pensé que ese fuego y vivaci. de la familia de Muley Hazem, quien dad r1ue os distingue iri::m unidos h un mmca quiso aceptar rescate por ella, úuimo ruús v:~.ronil y aspiraciones más pensando dársela á uno de sus favori. '¡ elevadtlS. tos cuando llegara á la edad núhil. En j Una olen.da de púrpura inund6 la el alcázar morisco creció en belleza y faz expresiva del jóveo, y agarrando donosura, haf>ta que un día, hará dos con la mano derecha la empuiíu.dura aiíos, en un asalto que dimos ú un pa. de su daga. exclamó : lacio habitado por algunas mora.q de - ;Vive Cristo : cabo.llero. i Acaso alto rango y de la. familia del depuesto dudais de mi valor ! rey Ha.zem, logr:\mos rescatar á mi priu. -N o tengo por t¡ué, coutest6 el otro ; cesa y á la llodriza que siempre la. ha. al contrario he oído decir que entre bia acompn.ñado. Su nspecto noble é muchos supísteis luciros v:nias veces inteligente (tendría ent6nces c..'l.torce durante el sitio de Granada. Pero se. nfios), su rubia y blanca belleza, y las gura.mento los halagos y locos devaneos palabrM castellanas que pronunci6, de la. corte y las vanidades y futilezas dieron claro á entender que DO ero. cortesana..., os embargan má11 lo. aten. mora sino cristiana, tanto mús cuando l oion que las gloriosaa empresas que 1 dijo que la llamaban Zulema, pero que dan fama. su nombre era María. - " María, díjela ¡ -No penseis tal cosa, señor, mi roo- i acaso seríais la. niña. perdida en Zaha..' tivo es otro. ra 1" "La misma," me contest6 ..... . -Cuál ? i Acaso no confiaríais en -i Luego la. conocíais ? preguntó • l mí? !Colon. 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. H. g V 1 S '1' A Q U I ~ C E N A L . :.!47 -Nos h•h;•mo' ";•do juuto<. Dh~ hruoe dos d;as po< vue.ta; y es. te aquel largo cauth·erio estro moros, toy preparado para rescatarlo. y rosca. se acordaba de mí muy hien y mnni. tatln régiamente. 1 fest6 grande alegría al sahcr c1uién cm " Dc.c:pues de una larga discusion yo. Sin emha~o, cuando supo quo iha. que yo oí por estar de centinela en In ú eer presentada á la Reina, la que puerta, el :Marqués ofreci6 hablar ú los segun la. habia dicho RU nodri.m no Reyes y pedir á la Reina su consentí. debería nunca c.onocer su cxisteucin, miento, puesto que lu cautiva estaba pidió encarecidamente que ocultúra. cutre la sen·idumbre; y al salir de In mos los de la exy11~dicion, sn uomLre y tienda me dijo: orígen ú los Reyes, y llevado. debuto -·• Os dejo encargado del prisionero. de ellos decl1w) 'Iue se llnmabn. Zu le. -" Respondo de él con la vida, con. ma. y nacln m1ís. I<;ntregríroula cntóuces te:ité mirando á mi rival con no muy á las damas del sétl'IÍto do lo. reina blandos sentimientos. para que :;e la. im>truyeso en la religion "Al cabo de una l10ra volvió el Mar. cristiana, que ella fiugin ÍHuorar. Como c1u•~s y dijo que, bnbieudo sido llamada dos días tle.c:pne::; do •¡llc volví á vt:r ú á la pre!>encia de la. Reina lt~ cautiva María, el ídolo J"' mi uiiiot y el objeto llamudl~ Zulema r díchola lo r¡uc pre. de mis más tiernos recuentos, cstabn tendin Ashmed Abcu, habi1\ contesta. r yo una mniian1• de guardia cerct~ de la do llomudo que suplicaLa no la rc:;ti. tienda del mun¡ués de C.ítlit, cuando tuyesen al cautiverio. acnban:lo por llegó una partiJu Jo solJndos llevnndo declarar que ero. cri .. tinua, cautivnJn un moro rícu.meoto vestido y armado, eu Zallam. y confesó á la Hcinn el se. que on una cxpediciou contra el c:uu. crcto de su nacimiento, por lo cunl pamcnto espnñol bnbia comhatillo l'Otno 1 ésta, muy conmo" ida, la hnbia asegu. \IU leon y l'O había Jejndo C."\Utivnr rndo 11110 no In eutrcgorir~ ú los moros como uu oordero, pidiendo que le llo. por niugun precio . ..-asen ante olmarCJUés de Cádiz, ú 'tui en ·• Una ráfaga do concout1"Uda ira des. dijo tenia que hacer importantes re. figuró por un momento lns Lermosns velaciones ...... I>oro, niíndi6 O joda vol. num¡uo morenas facciones del moro, 1 v!éndoso 1Í su interlocutor, c.o;tn ~cl_u. poro tmtnn_do_ de rep~~uir In exprcsion ctpn no es del caso y tnl \e7. os fastJdte. do sus scnumwutos JJjO nl cabo do un -:\o, no, rojJUSO < 'olou ; continuad, mto : c.ontinuud llue mo lmueiH intero&-ado. -"i :No podriais, serior Mnrqués, lle. -·· Bien, pues, dijo .-1 jU daga, - •· En este momento no se puede, aunque no lo consiguicS porque los bor. porque C!-1 In hora de lo. siesta. dados de su jubon .. ll lo impidieron. 1 -'' Qttt\ 1 exclam6 el moro ¡so u nca. " Todavía no hR.i.Jia tentdo tiempo so tl de afuera con varios h~os. voz . .Miéntrn.s quo luzcn en el firma. dl'lgo y oficiales de la. guardia. i'oté mcuro mi lucero, no dejaré do contem. que Ashmed Aben pan~cin escuchar lo plarlo: cuando desaparezca, mi vido. '1ue ~ tlecia adentro, y que poco tí pooo scr;í lo <¡ue Dios quiero. Creo que os so iba nccrcaoJo lí h. entrada del otro he dicl1o, ~eiior, rui pensamiento con compartimento . .Al llegar nlli pirlit~ tÍ claridad, y o· he clndo amplia:; explica. nn sr rvientc qne esta.bn li l:\ pnertn ciones ..... 1 un jarro de a.¡;rnn; F.O lo dicron; tomó 1 -Veo que os i111ítil discutir con vos, 111u sorbo, y dejando rcpc~tilllunente .Alonso, coutP.strí Colon: - y lo 11iento, CMr la copa cntróse cou In prP.cipitn- 1 porque en vnc~tro rostro he visto pin. cion de llll relámpago e u ]:\ estnnein ve. tru.la;; las cunlidacics mns propias para cin:t, e11 donde conversaba u u cal nllcro c:alir con felicidad en aventuras como con una dama ric.'l.mentc nttwiadn, y la.tl que busco ou otros mundos y en sin agnardarro ni detenerse en 6u ca. otras zonas. rrcm el moro sac6 \IDO. dagn que llc. -Por ventura, repnFo Ojed1~ suspí­' nb.'l oculta en el pecho y fitl nrroj1í modo, mi suerte hayn cambiado :in tes sobrtl el caballero dicienJo : 1 de vue&tro partida, y cutóoce.' mi vida -" .\lntJre, rey Fernando, el traidor l y rui brazo c~tarán á vuo,c;tra.s 6rde. 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 249 nes; ántes de perder é. mi María. no 1 -No blasfemeis, mancebo! el amor me pertenezco. de Dios es uemasia.do sagrado para que -El amor, respondió el futuro des. os atrevais á compararlo con el de sus cubridor, es una buena cosa, y sin ha. criaturas! berlo tenido a.lgun día de huésped en Platicando de esta manera, nuestros el corazon, el hombre no vale nada; dos viajeros llegaron á la nueva ciudad pero es preciso no dejarse llevar por de Santa Fe. Colon eutró en casa de un ese sentimiento hasta olvidar los de· amigo á mudar de traje para presen­beres á que nos obligan el honor, la tarse en la Corte, y Alonso pas6 á la hidalguía y el culto de Dios. posada del duque de Medinaceli á dar -Es verdad; pero el amor que sien. cuenta de w mensaje á Colon y o.visar to es tan grande y noble, que inspira- el regreso del navegante. do por él seria yo capaz de ejecutar ma.. yo res cosas que la!l hasta hoy hechas en S. A. DE S. honor del mismo Dios. (Contincw,·cí}. MEMORIAS DE LA GUERRA. A MI SE::&OHA Y AMIGA DOÑA ISIDORA LITliS. La noche babia tendido su manto de 1 ael viento al traves de los rotos enma­oscuras tinieblas sobre las Yardas colinas derados de ese hogar! ·; · ... y sin embargo de ••• el errante viajero, el vencedor de la pa- La luna brillaba melancólica y serena tria, penetra en él. ....... . sobre las lejanas toldas do u u campamento. A su paso ha salido una ¡¡ombra, oiga- Más que un arsenal do guerra, parecia moa qué lo dice : aquella ciudad flotante sobre lu llanut·a "Atl·as ! " una inrneusa caravana de árabes. Con las 41 La memoria de los que te amarop, ya vibraciones del aire chisporroteaba el re>~- no llena esto asilo: ~1 aliento envenenado plandor de su animado Yivaque. de la guerra, no ha dejado uad:l en pió. De r-epente silbó en los espacios el c"ta- "La lnz &tá a'}UÍ extingnida, el honor llido da una bomba, y aquel lojano ca.m- profanado ) tll hogar frío y desierto ....... parnento fuá tomando poco á poco distio- "\·o soy la Verdad." taa formas, basta r¡ue una ::.ombra tenebro-sa y sioie.s\ra invadió completamente :.u:. Una tempc .. tad dejaba oir á intervalos dominio!i. sw; ecos de terror. Era el G de Abril do 1877. Al trnve11 do los relámpagos so dibujaba, Su rr.leJnoria me quema como un dardo 1 como heridr\ por In m u orto, la sombría fi­encondñdo, y sin embrlrgo retrocedo á bns- 1 gura del viajero ; ln. fosfure.qconto luz lo car en nnis recuerdos el sombrío panorama, daba un aspcrto raro y medroso. para mnmr al travos de sus desvanecidos 1 De repente, movido como por extraña paisajCSJ uno que per:;iste lúgubre y terri- fuena, torutí su querido instmmento, y ble en )lllÍ espíritu y en mi corazon. l como queriendo nrrancat· músicas á la L01:1 ,.•encedores de la patria ,·an llegan- tempe:;tad y armonizar con ella, dió rienj a do pOCGI á poco á sus abandonados ho- sueltl á los latidos do su corazon y mod,.. gares... ... ló, primero una plegaria que so hacia mas Mira.d, en las confusas líneas de un le- indefinida á un sobre hs moribundas cuer­jano semdero .... columbro á un hombre, dM, y luégo, como los 11uspiros del hura­que cubierto del polvo del camino pene- can rodando sobre las encendidas ráfagas traen u.n hogar, ayer dich06o y tranquilo ... de la tempestad, exhaló gritos dosgarrai Qué lfrio, qué horriblemente frío pene- dores como el último delirio de la Joco- ?:'O:ll O I, 32 / ¡ ~" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 250 I, A M U J gR. ra ...... que terminaron en unn melodía do 1 Ki ni nmor ni Cll l10nOT hn ruc;¡otndo. &npromn d~espcrocion. \y! )n que todo 11nrn tn1 ha uobndo, .:\.si decin: Cerc:'ann e:-;tá mi hora Po-trera do agonín ; Ven, amada nrpn 1nia, 1 >i¡¡;nmos juntos :\ In vidn atlios. Y cu~o :í Sll ll tr 1go 3 lormin 1rnmhien .. '' gs nlta nooho, el enemigo u frente" V <>ngn In muo.rto -qui•'ro }JCr•":Cr! Hr.cuerdo que nl infic•·no quemo 11brat;.1, N" o l1as potlido matar mi corn7..on ¡ ],ágrimns en mis ojos {'Sfnncndns Venid rodad con mi última cnncion, g¡ nrpn soosc•t\pti do <'llll'o sns ¡¡·nzos, t;u rnimcln se lu11Hhó en el ínlniU> Y •~n un postmro y morihmnl• grito nlalmn del poeta 50 cxbnl6. 1 léroc Jlnrn "\"onccr en las lmttlla~, Nndn mo rc:ota: cr: el h(lgnr df':sierto Ni mnor, ni luz: como In tumL.'l, .)Orto, Así }m quodndo en lúgnl.rc mudez. 1 l..a guorro con su:; hálitos do fuego Le h'llló cobnrdo d d cngaio impío ; Que el frie do J,, tnlll'rto no Cf miÍ.o; frio Que cl do! nlmn rcndidn ñ su dolor : AGnU'INA l\lo:;TES un. VALI.r:. ---- LO QUE PIENSA UNA MUJER l>F.l l .u\H l\Ie.TEHER. (GO~TINC \C'ION J. CAPÍTULO VJll. LOS OAlUC'Tf;RJ;!=: FEAJENl SOS Y I.A INFJ.lrENOI.\ QUE l:J.EJlCI·:N SOI!In J, \ Fl:LH'llJAJl 1>1::!, JIUG Ht 110).1 f:S"I'lf'O. 1•:1 'TillltHlo csttí lleno ele dos <'llllics do n.ujo•·os: lns dcsc:onú.'111rrs ~ las cnnf, n:/afl J~JDJ>C>7.aremos traUl.ndo do las prim(l. ros: Tose creo., sin cmba•!fO, que Pstán tristes ó alegres con motivo de las cir. c:'UURt::mcia. .c :: en que t~c hallnn J Iny 11on o.ultitud dt:~ 'nujores C}UC '¡,en d<.> • coutcutas por causas cntcrnrnl'nto fic.. 1icias, por moti, os ilusorios que ellas j 1 ismns so hnn forjado 1'11 ••1 fondo de su nlma. Sucedo cnt6ncos •¡uo como nqucllns ponns fOil cntornmuntn ina. cionnlt·s, v no porlriau sin :n t tgomr.rn. r 1 ~>ncnrl•{. . á luz. se manifiesta u tristes, 'i mal humor, fa.<;tidindns y tndnuc6. , as. Ln vida es parn ollas u un cn.rgn, ;, otro tanto se In hacen {i lns domns ersonas de su casn. l Por 'entura scrnejnnt.cs personns no pueden evitar c,;ta situaciou dt• su nlnm 1 No r.reomos que fu oso muy difí. ul corregir"C do ello, si nsí lo quistOrn!J. Por ojemplo, outre las jóvenes ,ucedo que In vcrdndem caUS."\ do 811 r~tidio y mclancolín (permitid quo o:. lo dign) pto\ iono, no rlo una pot tica ddencio. clcl nlma, sino simpl•·'IICIIIC de quo el cue•·po está rmf•••moY••I o.qpíritt ar..;on. gojnrlo, ~e eucuillltrn tnal o.llt AIJUella tierna mulnncolín, aquellos p:~ét1cos suspiro , a•¡uclln l'xtromndn se:~sibili. dad que bs lm e 'ertor ~.:crctm l1ígri. mns, son cau dos tnu olo J•Or fa.ltn d hi~-ionc ( í s iiom ' , do a 1m JJJI"O, di! ejercicio, df'.litnf'Utossnno ,y Jl'rfnlta o do sobm tf, fill t1o 1 dcshoms, unido todo n•,¡ uollo 1 u u 1 i JHlltrahlf' ociJsid:ul. Levn ntarsc tardo, cuando hnc1 varias horas quo t•l sol osr 1 nlum hundo la tillrra; no haiinrso c-ouagun btul fri~; uo pPnnitir t¡ue so '"uttl•• la llcoha; apretarse el corsé; u~r tacouc~dc uua cuarto. de altos; dcsdoiin.r los limen. tos 6:\nos para comer ¡.,rmn ca.ntdad de írutns ventes y de dulce~. y 1as.u la mntinna cmbozudns t'D gruesos 1brigos, y recostadas en los cnnn.J>{ oostJzando, y ií ,·ucos fumando cignrri le), ¡ara po. Jwn:e á h vcntnun 6 al brucon ¡>or In Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l ... UINCEN.AL. 251 tardo con ligero los aires de afectado sentimcntnliS>.no, ¡ ponsnis acaso e las ltigrirnas y :;u:.piros, se..1. cual fuere desnrrollnr el • u or ígeu, sou.coutrarios ú In. noble dig. sana constitucio ui1lad de uun. mujur· •JIIO so rospotn. e:; la fuuut e, r're 1 ¡; ~o hay sér humauo o¡uc no pueda so. l:meolía tan rom;~ntica, del fu~ titli(l de bmpouerse á m¡uel estado •le ánimo, y la vida y de lus secreta!< pcuas que rol' u toda rnujer JclJO t m Lujar por mejorar ol corazou do n.uchas j6veues. 1 ltrors su cnr:ír..:tcr y hacerlo ngr:ulaLic }Jara quo esto es J>rosaico. que nrrouea In el resto do la fallliliv. ,·cudn de poesía ti Jns niiíns sentimon. Oh ! si lns umjert!S su ¡,crsuadicron talos; pero bien ~abei~, soiiorns, que de lo oncautadoro. quo es una ¡>crsono. es la verdad, y nada más. do carácter amable, complaciente, que Indaguemos nbom culíl es úlmoti\"O todo lo \"e por el mejor lado, que no so do los afectos mal inspirarlos, de los do~. dcsalicuta JlOr ninguu moth o ni difi :'Ougnfio:~, de lns nmisuulc:; poliJI•>:;as: eultnd; - si se per::.tmdicmn do ello, 1 i no os p::Lt·cr·o c¡uo si fuéramos ni fondo so cuconLrari:~ u un o¡uo 110 procuro de las cosas encontraríamos o¡uo lii seg11ir este ejemplo: no fucso por l11s rato~ de fastidio y de .X o su ¡medo Iwgnr opto :Á veces ociosidad uadu do c;;o ocurriiia ! ¡ l~n(. , vida es mouútona y si u iutore~:> pa romodto }JOIIMio! Uno facilísimo: muclaas personas; JH.ll"O tJSto cousiste o (lb] ignr ií ln.s niñas desde su i ierua ellas mismas, porque u o procuran i iufnucin ú tenor siempre ocupncion, ú terosnr:-o e u la vida Jo los demas y hac que obscn on un rl-giwon lti¡;i{uico, Jo posible para 'oh orla atrncti v::qm sano; ) sobro todo, tenerlas alejadas de sí mismas. Al abrir los ojos todas 1 balcones y 'entnnns, lle,·áudolns con mu.íiana.s, deberiamosncordarnos do q m(ts frecuencia á llllcor ejercicio s..'llu. ] lios nos ha t•onccllido ol din no s6lo 1 dable léjos do los caiíos i ufectos do} m ntendcr á lns nocositludcs do uucst uuQstms calles y de la sociedad de los nlma y de m1estro l'ucrpo, sino pa pe pites hnhi tan tes do lnsesquinaa. A do. quo procuremos hacer en él nlgu ma!l, evitar P.OU\tln:acioues imítilcs, \i. , buena ohra; J>Or cjo111plo, un noto 1, gilar· sus nwistndes, s11~ lecturne, y so. caridad (no una liurosnn <'11 dina S..'ltisfnccion 1 J goce cou oll,,, siuo para que procuro snusfaec10n Jlroduco <'1 coutonto, y hacer algun hion ti los domas. conteuto buen humor. .Así, pues, ur: Veremos siempre que h.s mujeres mujer propensa. ú la molaucolla y quejumbro as y dcscontentns no sou m,) hu111or so couvcrtiria en uu;¡,. pv nqunllns que vordadcramonto lmu su. sonn agradable y tí un oucantndorn.. frrdo mw·ho físi~L y mornlmontc, o'Sjontc Dl, Licttrgo eS, S6fo­delJ más do 100, Gorl)ia• siglo y medio, Jurcnal cumplió los ciento. VarTOn,qne foé uno de los literatos de los últimos tiem­pO<> de la RC}lúhlioo llomaua, '-ivió 99 aiios. En los tiempos modomos Prlilllenelle, célebre literuto frnnccs, del eiglo p&l:iado, iha á cumplir ciou aiioa cuaudo murió. 1~1 famoso astrónomo ..Ve.trlot• duró 85, Btifj'on, el naturalista, 81, Vollm de tu :;eñora ... . . crcido qnc me reportara houra y uo -:-:;e lo juro . .. . me <¡ni tara tni rcputacion . .... -Aunque me lo jures : Hoy rnismo -Oulay l Y cómo havla de su repu- me voy(¡ Lima y hu ele du.<;t:nurir todo t.nciou su ruerccd: exclamó In. lllllcha. el misterio ... .. y cutcíuct~s no tengo cha riéndo~o. por qué guanlar "ol sucrcto ... . ~liéntm" -i Y por <¡ué uo 7 preguntó 1 otra que si tú confiaras on mí, la co~n seria amostazada. muy diferente, te lo asc~uro. -Porque .... . .... se!!un me l\Out6 e~ -Otro dia, se11á Josefa. mayordomo, que la conoce, el motivo -No, ahora mismo! quo la trajo ahora muchos n1ios 6 Lima -Es quo el cuento es largo. no fué lnu ~mude honrn que no 1mfriern -E•o uo importa. su reputnc10n un tnuto, scñú .lo ofn. . -Tcn~oquocogcrnlgunasfloresquc -Calla, bachillera imprudente l. .... me encargó mi mnn pnrn cuando se le. ¡Pero piPnsus tiÍ que yo hago cac:o do vanta"e. lns hn.hlurlUJ ías o.lc los mt\) onlomos y -Yo te nyúdan\ cxcl::uuó b vJeja, sirvientes ! .. . .. Yo tcn~o ••ucol'~ctula. eutraudo con la mue!.aclm 011 ol jnrdin. da mi buoua fnmn á la ~Vírgou Snutí. cilio. 1 ~imn y á los Saut.os, y lo demn.c:, poco En bn'' e rato las dos mujeres cogie. me importa.. . Pero esto no es do nquí ron un herruoc:o romillctc, en se_g1.lida ni nllí ni viene ul caso en la com crsa. se dirizicron á un corrcdorcillo que ro. ciou, nündi6 c..'\mbinudo rcpontinnmou. deabn In ca-a y eutiindosc en la, gra. te do voz; y puc,..to que nquí líO me das quo conducían ú t-1, In muchacha ca.lumnin, te nse~r•ra los viejo.; y dt:'poniuuln s:\la pnm -Pero como su merced me iutorrum. qno bnib"en 6 jugasen los jóvenc'l . .N o pió, DO <;é CD qut{ iha. me atrm·Í n prcguotm}n On qn{o COD- -71Je decia..c:: que tu seíiom te querin sistia eso· cambio, pero me propuc:o atis. como la uii'ía dt: sus ojos. har por lns vidrieras y puertas do los -Aunque usted se burlc,soJiora, mi salones de recibo parn ,jgilar tí mi se. ama me querin, y me ¡n·efiri6 lí todns liorita, cuva suorto era mucho mus in. ~;us crinda.s, hasta que murió y nos dt>jó torc."!!nto ·para mí que la mía propia. á mi !'efioritn y 6 mí on mnuos rle uu .Al principio nada noté en ru modo do ltermano de su difunto tnarido, ul .blar. ~or, pero despues comprendí r¡uc ol qués,- en cuy~L cn~a fuimos {Ímhas muy atractivo para mi anl:t ora un jrSven desgmcinda.s. muy ele;?ante y hermoso, hijo de uu ...:...i Y cómo ;;e llamaba el .\fnrqué;; ~ oficial dtstinguido que habiiL muotto preguntó la otra. hacia poco, dejándole pobro poro lleno -Eso no e<: dd caso clf'<'Ír>~Jlo .... mi do espemuzas un lo porvemr, porr1uú sciioritn mn maudli c¡uc guunlurn. ol se. se dacia r1ue era el e::.tudinntu mús so. e reto. y a!.IÍ lo haré. hresulioute do la U ni versid;Hl. .... Poro, -Eres por l'icrtu muy disrrotn: dijo yu puedo ,;u mer~·ed peusar r¡uu unrlio la vioj;\ con 1r6uico ncouto,- coutimin. so fijaba e u él JJÍ le hn.cin c:u;o, aalvo -Poro Ri ú ca~la paso me inttHruut. mi sofíorita. Yiuudo que aquello no lo pe .. . podin con•onir á mi ama, y como m o -Sor:~ In tíltimn 'oz . .. i < 'o•Jquo trataba r-icmpru con tanta coufinnzn, so fueron 1¡ ,.¡,.¡r á cas.L del tio el i\lar. me atreví ñ hacerla prc~onte que ello. qués 1 no debía fijar,e en aquel j6vcn; cnt6n. -Sí ; oro nquella hnbitncion muy :o- .por p~ímern vez so _molcst6 la se. ricn y o teutosn en nparieucia,Jloro el norlta scnamonto coum1go y mo mnn • .Marqués cstnbn arruinado y C.'lcnba rl6 que calla.-.o ..... casar{¡ sus Jujas, qué decía de las profc. rosa quo nunc:t. porrlonu.ron ul Marqués reue~ns de Jn dolia C'ccilia 1 ,. ~>u farnllin ; vor lo cunl In ~:au. -Gua noclJC, 1mrcco que por de. ~aba u tndn suerte do 10olostias y In n11ucios de &us hijas, la sorprendió con. 'hacinn lo m(~t~ titlsgractnJn quo podiau. vursnurlo cou el estudiautn cn,u11 rin. Totlns la\ nochPB lmbia tcrt ulia Pn casa cou rle la sala, y hu hu las de San (~uin. del "\Iarq:ués, la. que t'recueutnhan mu. tin. .\1 rli11 sig-uiente se prosoutiÍ so. thos j6vc;ues ospaiiolcs y t:riollos do lo lomncmonto ol Chtudiautc un casa del mlÍ~ lucirlo de In. ciudntl ¡ poro mi se- ~lnrqu{os y le Jlidir) In mano de su J>ll· ñorita..¡quo es tau buena, rora. vez eu- ]Jila; propuesta que el :\lnntués rccibi6 ¡ tm).Jfi. en olln, porqno ln da ha ponn \'Orse con uno. carcajada 1 e~ompro preferida 6 sue primas, {l quie. -l)nrdiez l exclamó In viojn.; y con ncs ab:mdouabau los gnlancs n.prooas se rnzou! \. 11~ - •ft • ., ....I n .. nn MTI" -Pe.r o Don E··riQue le dijo quo l.Ja • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 256 I.A .MUJER. amaba y estaba decidida tí casarse con sus primas, se dirig-i6 ¡¡ una cercano. él, -que él no era persona despre. iglesia á oir mi.m. Yo la acompañaba ciable, y que en España, un canónigo llevando el tapete, y al entrar en medio riquísimo, hermano de tiU madre, le de la gente me dijo que dojá~emos pe. aguardaba paro hacerle su heredero netrar en la iglesia tí sus primas y que, universal, - con la condicion de que aprovechando la ocasion, nos devolvié. apénas se graduara en la univcrRidad semos sin ser vistas, Mliendo á la calle de Lima, fue11e á establecerse ú sulndo. otra. vez; así lo hicimos, y andadas dos Pero el .Marqués, que no quería cutre. cuadras, al cruzar una esquina encon. gar la fortuna de su sobrina, opuso mil trámos un coche parado, al que subí. dificultades al enlace, y como don En. mos, y ji tod:'l. carrera nos dirigímos á rique insistiese y doña Cecilia amena. las puertas de In ciudad. Allí se nos zase con npelar á la corona, el Mar. incorpor6 don Enrique, Higuiendo basta qué~ fingi6 ceder un tanto, diciéndole una casa donde encontramos caballos al pretendiente que arreglarían el ensillados. S6lo entónces comprendí la asunto cuando él hubiese obtenido su gravedad del pa!iO que daba mi sefiori. grado universitario. Pero le prohibió ta, y temiendo las consecuencias traté la entrada en su casa, aunque los novios de disuadirla: poro ella me dijo que lograban comunicarse por mi conducto estaba decidida ú casarse inmediata­y so veían on casa de algunn.s n.migall mente con don Enrique: t¡ue iríamos do ámbos. El }Iarqués miéntrns tanto IÍ la ciudad de Huncho, en donde ya su logr6 que le nombrasen para ltn empleo novio tenia arreglado el matrimonio en .Méjico, y arreglaba. activa aunque con el cura de aquel lugar, á quien ocultamente su ,·iaje ; pero yo lo des. l )Jabia confiado los moti vos que tenian cubrí '1 avisé á mi señorita, quien Jo ¡ para llevarlo á cabo en secreto. Efec­comumc6 rí su novio, nsegurúndolo que tivnmente todo :;e hizo como lo babian jamas ahandonnria el pnís en que él pensado, y concluida la ceremonia. nos estaba. Don Enrique se lució brillau. l vinimos á establecer á esto. cluu:ra que temente en su grado y se ht1bl6 mucho prestó á mi amo un amigo suyo. de su miento en Limo., cosa que hala. -Pero e¡;e mn.trimonio no es legal, gnbn. sobro manera á mi señorita y en- dijo la viejo.. fu rocín. al Marqués. Este uotific,S li su -¡ C6mo no 1 si mi sefiorit.'l. ya cum. sobrina que jamas se casar in. con nf¡uel plió veintiun años y es libro ...... jóven, poniéndola de tal Intlnorn en -Así será ...... continúa.. entredicho que.:;ull prima'> no In deja. -Aquí debemos aguardnr hasta. que ban un momonto sola. };sto In. laizo com- se acabe de prep.'l.mr un navío que se prender que Jo. seria imposihlo npclar dará á la. vela para Espnfia, dentro de á la. justicia del Rey contra su tutor y pocos dins y en t.1.nto nu o hace sus que so veri11 oblir,da :'i irso con él ti últimos arreglo en Ltm • Méjico, y ro<;oh-io á todo trnnco poner -¡Y cuándo deben p:nttr ténnino :í sn situacion. ben ú punto fijo t pn.'!,'Unt Unn mañnnn, muy temprnno, so vis. con avidez. ti6 mi am& de tap(lr/a • y, on union de -Puode ser c cuyo amado y extendido 'imos cerros; pero á la Luna, queda.ri:'l. sorprendido anto su afío no com>tl\ f'Íuo do :!2.í diil:; te- un extraño espect(.culo: la configura. rreotfCS. Gomo ~lorcurio, V énus pn~- cion del suelo, lleno do rugosidades, santa tnl hrillo en sudisco,•¡uoh:t sido ltts cavidades circulares, los cerros mliy tlifícil estudiar :m constituciou y elevauos, el aspecto del ciolo, en donde par.tit;ularidados. las estrellas brillan en plouo dia, In 1 violencia de la. luz y de la sombra., ol ll eterno silencio que reina eu aquellns , rcgioues solitarias, el rigor de la tom. 1 Sut~le suceder :í \'CCI'S, solm~ tudo cu pe m tnm, ya helada, yo. túniJ:t, lrt sin­) 1ar¿1) y en Abril, 1(110 l:o.-; pcrsouns oh. gula ridnd de los 5Í'rc:; orgaui:t.u.dos, si servadorns notn.u, dospnes de puesto el acnso allí}¡\ vida. es po1siLie, todo se sol, u¡D rosplawlo.n ¡.or tll Pouiouto, quo reuniría para tmstoruar en él todas no es producido por el sol, ni por lu lM nociones que le ~n familiares." luna ui por b.s estrellas; eso res plan. ¡Y por qui} eucontrnria tanta oxtrn. dor I'aHticulnr es lo quo los ast r•Íoomos J1o;¿a o u la Luna.! Po1 que ;:egun las m lis llama o luz zodiacal. El mismp rcnú. recieut()S y súbi~ obS()f\'nCÍOnes, nllí meno r.o reproduce cu las mndrugndllb, so ca.rcce do tres cosas e.:;cuciales para en los m osos do Setiembre " < )etubre. In vidn, ;:eguo In entendernos nosotros: Pero 00 llUCSti'OS países, vecinos del de a t méísfero, aire y ugun. Si llogr. Ecuad.or, aquella luz es mis i ntcusn y ú oxisti r 111ares. lagos y ríos, {s' ,;e ve ~'l i t.odo el nüo, - como lo ohscJ'. oouvortirinu eu vapor por la sr vó nl harou do llumholdt - nunquc rnzou de que uo estarian co1 mús Ir ecuouterucuto ou .MnJ':t.O y en , e. po1· In. presíon atmosféricn. Q ticJnlnro. gloLo es aquella Luna que ' l QuH~ coa C..'l la luz zoJinral? Algu. lletmosa l No hay nllí airt• uos sn bios picus..1.u que es 1111 anillo que modifil}nen el <'Ulor del ovn.la.d•o quo rodea alsoi, :l cio•t~t dis. llloviliclad en todas tlll•·t~ tnnt:in , J sor• I!S(J IJO 80 alcan:t.tL IÍ VOr I Ja di!SOJacion, el siJeaCÍ sino c;1Uln u (..,tP. no estti eu el !101 i~:ou. decimos, porque los so• i te. Ot1ros creo o «¡ue os u u vapor, ~epa. 1 I'O y propagan por ' rado d,ol sol al coudonsn.r!!o tiglos. Otros picusau que aq11ella zon:'l. habi:m Ua.utizarlo con el 1.0 luroinoJSS pertenece á lB 'l'ierra. Pero mares, pero desde que so sabe que .1 Jo ciertto es que hasta hoy no hnn podi- lo. Luna no puede haber a.gua, se oonsi. do d&r lc3 sabios una. explicnciou sufi. doran como inmensas llanums sobre cienteunenttJ satist'actorie. de este cu- ln~cuales se levantan altas sir:rrn.s -r rios1sinllo fen6mono. • 1 1 Entrrc los l'lacotns r¡ue d::m la vuelta , • Le Cicl, notious d'nstronouúe. ------~-- - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 260 J, J\ .M U ,J E R • montos cscarpRdísimos que se creo do. taja!> y que el aire y el Rgua viV"ifieao ben do contener volcanes, pues toda In su suelo; otros n·cgnmn que aquello t •zn. lunar está cubierta do enorme~ uo es natural y que lo mismo do :irida us y concavid:u.les que demucstrau y triste debo ser la fn;-. oculta que la su ..:nrlícter volcánico. Los astrónomos faz visible ; !>in crobn.rgo, aquel misterio hnu dado vombres á aquellos cerros, y tiene que pcrmtmcror así hasta el fin 'my nlgunos qne se elevan á más de de los tiempos, puesto que, segun La- 7 ,000 metros sobre el ni vol de las lla. place y otros sa hio~. ln. Lnua jama..11 nof! uums. ''El clima de nueftro sa.ttísimo, 16gicn. Dumute quince días cpnsecn. puesto que pnrn ella ln Tierra es ca. thos el Sol brilla ,;obro lo. fnz de la torce vecc:s más grande que lo que es Luna que podemos ver, sin que nado. pam nosotros e~ e sntélite, y en su larga uavico su calor ardiente. Despueo do noche de quÍU('e dias, ln 'I'ierra la ilu. cstn temperatura m(IS ardiente IJUe la mina con su bellísima luz. Sobre todo do lo. zona tórrida, viene un11. l-pw.'l. de cuando está la 1'ierm. llf!nn, pue~to que 1 c tros IJIIÍnce días de un frio intenso y tendrá diferentes faces para la Luna, 1 in luz, pues el astro cstá.eutóucos pri. como sucede aquí con nuestro sa.tt-lite, ndo de los rnyos del Sol." aquel espectáculo tiene que ser im.' < ltrn particularidad do la J,uua, lo ponente y maravillos:uneute hermoso. 1 unl poco!; ignoran, es que sólo vernos Pero si aca.c;o hubiere habitnut~s del n lado do aquel globo; el otro está Indo que no alcnn?.amos ú ver. éstos "lmpre oculto fi nuestra vista. jo.rons gozan de nu11:.trn luz, y }J'&Sar:Ín 'Mil hip6tcsis m~s ó ménos extmvn. unru; noches a:t.t.ís tristes y oscuraB, sin tes se hnn formado con respecto 1~ más luz que b do lns cstroll!Uil y :su. olla parte invisible do nuestro sa. , friendo un frio indecible. to: unos piensan que por nr¡uol In. S. A. D:E S. lu J,uua posee otroclitna,otrns \'en. (G'rmtinunní). LAS DOS REINAS DE CHIPRE tSIGLO XV). ( C'O:-;TI\'UACIO:-;). •1ue tcuia, dos \'al·oue. .r uua mua .. Como •:s CJII 1'111>. parieuto de In Ucpú blica, JuuuSJ hnbia abierto sus puertos á )os Vouccinntos, dti­, do :n origuar quó suerte do les pne~tos en t>u gobierno y rrocur:sos .. iofdi:t veneciana al lado l'Bru sus guerrns co11tra los 'J'uncos. }~) • .-> chipriota durante su corla Ah.oiranto veuocinuo, .l\loctinigo, ail saber da l. truooinl, puo:>to que cl ycnl() de l'l muerte del Hoy roa o al puntOJ Ja isla lieputJliC3 do Venecia npén:'\9 duró dos con su dota, decl 6 quo Chipre estaba "s xnñs, muriendo al cabo do elloe 1'6- bajo la inmediata !Proteccion de ·wenecia, tiun.lncute, y no :;in sospechas do hubcr fué padrino del niiio que dió á huz Cata­? cnvcncuado. Dejaba, sin cmbargv, la lioa, y mandó que 10 d~anu;o ret~tlllte á crnnza de dejar un hijo póstumo, álla Reina. bajo el amparo do su pabria, Vc­JD nombró heredero por testamento, y necia. cnsu uo vi-viese, á tres hijos ilegítimos Apénas tuvo noticb Ourlotn de lt.a tnuor- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. H. g \7 T S 'J' A Q U I N C E N A L . 2(31 te Gil 1911 hermano, so ueclnró liUO\'Ilmento qtJo vordl\dorn, pue!'! ella era el instrumcn­Roi: m d.o Chipre y piuiú nnxilio 6 lns tu y n:1dn más del gobierno veneciano. pottucims am:gas. 1~1 l'apn ~ixto IV •'x- ¿Cómo '"ivi<í C.1.talion en aquella isla, pid ó un a bull\ por lll cnnl 111 rcconocia ca~i cautiva, sin poder volver á 611 pntria? coa:o ú nica I"ina legitima de Chipr•. ¿Cuál no ~eria el "uírimicnto do esa pobre Alsnisnuo tiempo los Chipriotas, que ha- víctima do la ambicien de Y onooin? .:\a­biiUl nccwtado á JnniiS en lugar do Cario- die lo sabe, ni lns hbtorias se toman la ta, pam nu estar baju el duminio do uu pena de averiguarlo. Bá~tcle saber nlleo­prí11cipe extmnjero, oucoutmrou que con tor '}UO Foseari no babia olvidado su pro­Cnuliun., como J:c~cutc, teuinn que somo- i.UOS3, y que en todns la.s circunstancias do ters~ á tunt\ m11jcr ont.ernrneuto odmiin y lsu tompe~tuo~l\ oxi:::tcucin siempre babia ade:nn,; gol!cmadll por los \'cncciano!', á logrndu adYertirla ú tiom¡.o del peligro, quienes 4ello- teminu y odial.mu. ,¡\fligidos salvñrrdolu la vida vari!l.:> veces. Vcnmos con esta situa<"iou que ciJo,; con~idemhan ahora cuál íué la última esceu1~ do nquol hun ilhm:tc, ~o levantaron contra los V en<·- drama t.euebroso de la r!dad Médiu. ciaJJOs y asesinaron ñ .Mtírcos C'ornnro y J:t'atigatla Venecia con tantn.'l intrigas, á otroli ittuliauo,:; ucu~ados do hnl.Jcr em •J- tautn diplomacia y tnuto dinero gnstado nen:\do ri.: Jnnus ; so npuuornron dcluiiío, en cOntiOrv<~.r las npariencias clo uu reino le quitunon ol gobierno do In.~ fortalcza.s en Uhipre, retiolvió dechmn.e por último B c~taliiUa y la oblignrorr IÍ dcclnral' ll Ull duciía do la isla, sacando do allí definí­todo aqu•ello so hacin con su cunsoutimien- tivamonto á Catnlin'l do C\tal,luiom tnl\­to. Sin e·mhargo, Carlota tampoco em po- norn, tanto más cuanto yu. los chipr;iotns pulnr eu Chipro, JliHlsto que los i!ilciíos In empezaban ú arunr y se t~t~bin quo et>ta­peo~ nron en dar el Hciuo ,¡ 111ru de los hi- h.'lu dispuc:.tos ,¡ cou;;iderarla como su le­jos do Jtnnus mtís hion que aceptarla ,¡ 1 gítima reina, si ella cuuseutia en cnsarso ella; po1r lo quo no.Ja pudo conseguir cuu otra "'('Z y dejar herouoros indopondieutos sus 1ntri!l';ns y suncti\'idad. A la corona. P.>eo dluró OatnliD:'I humillnda por los Catalir1a ya no crn jóvcn : lmbíansc pa- ChirriotD..!' : cl Almirante Mocénigo reunió saJo diez y nuove aiios de!'!do el din ou toda la flota vouocinnn quo ltubin por que, ca,ada por podor con .Jnons, hnhia do­aqu<' llos lttlnrcs, y voló n s .>co rcr á In hija jodo las ribcrns do ltnli. y con cllns su de S m 11 ñrcos. l'cro t1ntcs de sacnrln del dicha y su tranquilidad, Pero aún, dicen cauth·orio y do,·olvcrln t:u hijo robado, lo los J1i~toriadores, no babia pordido su sin­hi?. o juro..r que jamas so volvería á CllS3r gulnr hermosura y su atractivo. A fuerza y que en todo onso obodccoria ciegamente Jo tenor que vh·ir en Chipre, olla hal1in ú lns órdmncs de In Hopública scronfsima. aprendido ñ amar aquella ~la ) ñ sus hn­ ¿ Qué no hnrá u un mndro pnrn rooupcrnr bitnnte:;. De:;eaba ,inccro.rneutc hacer sn á su hijo., y cou su l1ijo In libertad? Cn- dichn, ) cu todo lo que la permitían sus tnlin!l ofrccio: cuanto In exigieron y juró protcctorC¡; timnvs trntnoo do hacer el cootmwu" siempre como súbdita do Vouo- bien á &\IS pseudo-súbditos; por e.sto era cia, si lo .eutreb'1lh:r.u nl ticn10 infnnto. que los Chipriotas la touiau t;llriiio y quo Macón go derrotó uu hrMo ,¡ los Chi- YctH.:da crnpcznbn ó. cohrnrln dcsooufinn7.ñ. priotns r~bclauos; en uomln·o do l!ntalinn .El 2·1 do l·~nero do H~~ llegó ú un puso Gol>~enmdoros do su uaciou en todas puerto chipriot.'l unn grnn flotrL vcuccinua, llll.!l fortal•l!7.aB, y bajo Bll mauuo soldado~ y llevando cerca de su hormnua, como cm­arqueros venccbnos; hizo ahorcar ñ los bajador de Veueciu, ti Jorge Cornnro, gru-¡ Jefes do 1 a insurroccion, doston·,; ñ los sos- ve y circtmspccto hidalgo quo habin he­pechoSOI! y so hizv OOlnplctarucllto dueño rcdlldo los ricos baber~s de su padru y' do lu isla. con ellos la influenciLLsobro Uatr1liun. j Como ~ún el hijo do <.:atnlirm fu oso u o -V cugo, he¡·ruaDn, liL dijo dc.'!puoa do eatorbo p!llrn sus ¡>In nos, el niiio 1nuriú en- concluidas las ceremonias do usanza, y vencnado, como 611 abuelo y sn padre, y coaodo quedaron solos, vengo con órde­los olros lhijos ilegitimas do Jnuus fueron nos verbales do la serenísima República llevados ái V cDJl()ia pnra tenerles e u ~::~egu- pnrn vo..,. ridad. Omtalinll fué declnro.da Rcinll de -¿ Quó más desea Venecia de su oscla­Chipre bllljo la protcccion do Venecia y vn? replicó ellll con nmargam, pues no rodenda d!o una pompa real más n¡mrcuto soy aquí otm cosa .•. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1, .\ )1 U J E R -¿ Y el título de J'cilm que llovnis? ;.y cstn pompa y esto honto l}liÓ ~iguificnu '! dijo Jorge. SotS ínt,-rnta, Cntnliull, oou ls Hcpúblic..~ l}ll!l o- saco do ln uatl.L fliU'(I hn­CCI'Qb sohcmua ... -Ojnl:t t}IIC uo Jo hul.Jicra hcclto nsí! Yo no acllpt ó esto tí hilo y c,;tn posic·iuu 11iuo parn e\'Ítar peores mnll•s ... l'l'fo cnlo no ,·icnc nl C.'lll'> 1: quó desea V cnct·in do mí ? ... Por cierto que ya e,toy causada do recibir rit·deucs ! -X o dibrni~ tal, 1 latnlinn! exclcun6 d veuccinno con fingido nsp:wicuto, pues podrinu creer en Yeuecin \JIIO C!l c10rto lo quo 6e docin en In Repú blicn, lo coa! yo ho nogndo .•• -¿Qué so dccin en Y mwciu? ... O m:is bien, ¡, cuálüS ernn los rmuoru.~ tJUO hu hin mn,.dado e..pnrcir el ('uu~cjo do los IJie.: JHII'i\ llognr ñ su!! fines '? - C 'ataliua, 1 'ntalin11, bOÍ ti muy nudnz ! -1:opito, Jorge, que estoy caulltltit· á las ónlcnos do los lli('z, bien lo sahl'is ; accptrul cvu \u¡cnn \'oluntad, si no c¡uereis qnc "o os urrm.quc ol potlo1· por la fuerza. -Yo me ~>libré dl'fcucler : ... Apelaré nl .,oldan do E;,tipto, ni ro y de X ápolC:!; Uamnr•! nl caballeroso l•'cclorico ... -Al.t ~ cxdnnui Oornnro iutcnumpiéu­dola, ¿ oonquo no ern falso lo qne "e docia del príncipe l<'cdcrico, t·omo lo (ll!cgurn­han nuestro" primo:; Jo, l'oruaro, do Uon­ca '! ... El trilmunl de 1n Ioqubicion les hizo callar mnenno¿tindolc.s con hacerles uht.1~ar, pero al mismu tiempo me mandó que o, Yiuiorn á uthortir Jo lo t¡uc e>uce­dia, y ¡¡ediros ce>n firmn, si uo t!uoriais in­cnnil' ...... -¡. I nt'urrir on 11ué '! -l~u el cnotigo c¡uc so imJlOIIO á lo.~ de-sobediente,. -;. \" CO!Íl OS c..,c? -Hay vnrio, ... el puiial, el voneuo, &c. <.:ntaliun no contestó, E.iuo que "entán­dose puso el codo sobro }D. 1110;sa cu apti­tud de meditucio11. El otro C".Outinuú : -Os mo.udau decir por mi conducto, que estando Vhipre nnlt•unzatln pur fue¡·. v.ns otorununs, \' cnoc·ia bC 'e in e u In nh,o­luta nt·rc.-;idncl UC' toull\r lr1. iQla bajo sn ium..,dinta prott·t·t·iou, y ln }'tuo Cornnro no so IIIO\'icro, niiadi? • -;. l'em.ais enclido lna hostílidnocs, bur~omaeatre de aquella cindnd, qnc ealirí ,¡ miéntras '}llll se afiJ.,n ln11 11 iin11 y Ufl6cnns 111 recibirle. Hacirndo nlusion :i IIUI sor•i<'d-••lca paro tener des pues rnós fuerza y JniÍt! vigor. lloct-etn~ eoeinlistaf', que t:mto incremento h11n Los nlnrrnns intorinr•'IIY In lr.pm del socia- tnrmulo en Pruf'ia, dijo: "f;,\Jo un medio hay lismn, nihili1uno y comuuiRnH', r¡uo •·orroc bs para cnror esta pinga: la l'ducndon ele In Jll­entraim~< de ooi011, dificil de Inglatcno. y producir In ·~esgt'lii'Íil t!ol im- será llt•var la,., fJVE>j:ls otm ~·ez t.l npri co. prudente Ermr la¡; ltWCS contr.• la ulea sodn- L:\ I ngl.,ll¡nn, con 1111 <'jér••ito de :15,000 listu 11011 scn•ríFUcs hirm sahcn r¡no loe ÁRÍIÍticos desapareció rlc TCJ>ento y fué tmslarlado ]lor pmctican IIIR artos del cngniio y de la •• stn- nnn mnquinn.-ia ti los enbterrlinc.os de In ca­cin, y pueden hnoN11c loe vencidos paro des- prlln en donde se tema preparado 1111 recinto, pues :ooormln•lcs y poner!( S en upuroe, como cnlcntndo con gn:r. hasta el punto dn quo cn 11\!!'frlit' fiJ 1 12. Ac:tcció entóuces qnc dc.'l- hom y media ni cajon y el cndñ" r f'ncrou pn011 de hnbe1110 plii!Cado triuntnntcs pror toilo rcdncidoe á co;nizas. I>os horns miÍR tarde, .)O. aqot·l pals los fn.;lts 11, duonn~> do A fgh •niA- eufri:H:o aquel sitio, IoN dulicntra bajo ron {. tan,,cstllhlooidoll en In c:tpit ti, Oaboul, do ro- n:co;;cr los resto!' fi1uehrce que hnllnron;) los pouto se ,·icr el pastor protc&tnn­mitio, o;cn Anlirnl f'jt!rcitn iuglé11tlol Alshanill- te doa<]1H'IIa iglc,.i,l, <':otplic-u quo el r"'tü rlu t."ln, el Gt!ner nl tnvn r¡uo tlt•jar en m o 1 elteui'!J crcruncion 110 ten ir• nada en eonll~l uol •·ristin­á tmn sciioro, Lady Hnlt•, r'BpoRa del ~tri:~, ha sido errónea, y en vez de en se­á otros entreteuimicntC"s profanos. Ademas ñarles oficios y artes productivos se las seña-se ha lamentado la decadencia del arto pura- la un camino que las lluva á su perdicioh ! 1 mente religioso. Ya los cua<'lros t¡ue 1·eprc- Es preciso qnc se medito mucho en esto, y sentnn á la Vírgeu y :í. los Santos carecen de qne los Gobiernos y los particulares no echen espíritu religioso. En ellos el pintor no busca sobre RÍ tan tremenda responaubilidnd. una inspiracion del ciclo, oino que procura hacer una buena pintura. AA{ es que L'n los cuadros nucvoB ulad suyas, una nuatriac;~ y otra americana, pasaron Bllt; exámenes panl gmduarse doctoras en ..\le­• liciua. En tanto que ro•la el in la hhor de lns mn­j!' Nii os ruás ingmta y no pueden ganar cou1o los hombres con qué ruantQJlersc. HÍno cQn grande" dilicnlladc¡;, en los Estados l1ni•lo11 tienen un empleo nHÍR, quo e¡¡ enteramente desconocido, nu diré entre nosntro~. pe1·o ni siquiera lo !'' en Europa: son CSI'ri1JicntcR en las oficinas públicas; y por cierto 11ue lu ha­cen mejor que loa homb1 en. En l•'rancia cshín eutplendnB en la. udministruc¡on de correos y en los telégrafos., llevan JihroR w los almace­nes, 11011 caji~tns en las irnprentaH, ayudan en las fotografías, en los c~tablcciwicntos do encuadcrnucion, &c. 'En l'nriH ll~' lt;~ CHtahlc­cido mra sociedad protectora de la "iMtl"l.ll:­rion pr(lfuion.al rh 1as mujeres," y allí se educa grátis :í. las pobres para que sigan una carrera que lns propm·rionc ttn buen salario. Ellta clase de oficios, 'JIIe dQ liÍn¡;uua ma-difkilo11 de manejar por lo ·~uc no tuvieron buen éxito, Sm eflllmrgo, últhuumcnto uu fnmet~¡;, d'Alincourt, acaba do inventar unu. m:iqnin:l telegráfica mucho más ~eucilln quo la" :mteriore>l, ménos costosa y algo 111Ús rá­pida. LeemoR en el Timt.~ del 13 dLI Uicicrnhrc que aqud nuevo métndo 110 lta eJthil·ido en L6ndn·s, en donde ha llnmndo mucho),, aten­cion. H.qu'OUill'U autógrufuR, dibujos y plonos con la mayor exactitutl; pero no puedo ha­cer• u popular, porquo gusta mucho tiempo en funcionar, y por consiguionto el método f'il llicmpre caru. ~in emhargo, el Gobierno írnn­ctl~ hu ndoptns militares. •locumentos importantes y trn,;miNion de ónlcuea reHcrvadas. ¡ Cndn dia Ro •lescnbn.•n nuPvaa comodida­déi!, so inventan instrumentos o~truordinarios y se hacen nuevas revelaciom:,; de lo que puede la monto humnnn. ¡. Pc1·o por ,·entura el hombre r~ mrís dichoso t ¿ Se siente aca11o satisfecho y cont<-nto ? ... No. Adcmas, la vida humana no se prulou~a taulpoco: ~e vive más apris:t, se hacen murhas coRns C'll poco tiom­pn, se corre, ~;e vuela trae tle lo. felicidad, poru éam huye sin cesar más l!Íjos ) so ro.. monta al ciclo. S. A. N; S.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Mujer - N. 11

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 26

La Mujer - N. 26

Por: | Fecha: 15/10/1879

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --------------~-'- ~ - LUZ Y FE DAN FUl!atZA. LA MUJER, RE VI STA QUINC ENAL EXCLUSIVAME N TE RE DA C TADA P O R SE Ñ OR A S Y SEÑORITAS, DAJO L,\ DIRECCION D:E LA S~ÑOR.\ SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. N.0 26. r MIÉRCOLgS, OCTUBRE 15 DE 1870. i Pm¡cJO 30 cs. ESTUDIOS HISTORICOS SO.U.U.E LA 1\l.U J ER EN LA C I V I L l.Z..:\.UION. G.U'ÍTULO NOVENO. LA MUJ ER ROMANA. (CONTINOACION). X no se mauteuiau sino con t1 igo cocuJo 1 en varias formas. El \ ino era. ta.u C0:\10 ya hemos tlicbo áutes, la his. precioso, que apéna'l los rom:l.llos lo toda. Je Honm u o es l>Íno tm:~. ~;érie in. probaban en porciones tan peq ucfia~ torminabledocombatoscou lo~;\ecinos que so couta.bau las gotas. Uu tal ~lo­rechazo de los enemigos quo trntabn.1; ceuio no fué castigado pon1ue lw.hirt de ataca.r su territorio, y por último m ataJo tí su mujer cuamlo se supo '1 no inn\sio11CS de los Estados tuás lejanos ella hauia tomado vino sin el con .. cu. y guonas con uaciouc:> poderosas, cuan. timionto del marido, crímcn inauJito tlo ya so encontraron más fuertes. To. La primera. vez que so acuñó ruoncd:.:. dos estos di' erLiruioutos guerreros eran de plata en Romn fué 2ü!) años A. u o 0., amenizados cou coutiuun.s luchas intcs. y desde onb)ucos empezó á permitirse tinas cutre pn.tricios y ploLeyos. Seria, m:ís comodidr.cl y aun lujo cu las ha. 1 pues, ewprc::;:~ iumcu::;a. pn.m nosotros [Litaciones. Jln.sta aquella época uo !>C si tmtáseuws Jo uclincar la historia Jo veíau vasos uo metales prccioF"os, sino Homa., aunque fuera do paso. en los templos do los dioses, y ~.;ra L:~. agricultum era tenida en mucho probiLido poseerlos para. usos p.1ni enLro los Romanos, y así como el co- l c1tlnres. r~e.rcio era la ~cupacion fa:orita ?o los Dcspu~s de las.gucrras do Uoma con bnegos, al rettrarse á la vtda pnvada, ¡l\Iacedoum, el luJO, el awor ú los go. Jos generales y ho01brcs tle Estado ro. ces y á una c.:teesiva molicie se cmpc;~,í 1 manos dejaban los altos puestos mili. , á eutrouizar entre las clase~; ele\adas. 1 tares parn. ir á cultivar porsou::tlmontc Las guerras Labian tlcsl1lOializado :í los campos. L::t vida en los primeros las clases bajas; uo se puedo Jer;ir que :>iglos Je la H.ep1íblica era sencilla y exi&ticsen clases media&, y l o:; patJiclO;; parcimouiosa, y auu los patnc1os casi eran dueños de nume1o:sos ca.t1de España á los esclavos orgullosos, Y honor y gloria. y po1·veni1· nos dieron. Elsantoardorqueen la mortal contienda Les dió la libertad con la vick>rin El libre pecho del pernauo eucicnua Y digno sen. de tan alta gloria. Y tú, el más noble de los nobles hijos De aquellos héroes, ¿sobre ti tendrin. Vanalnente el Perú fijo los ojos? ¡ Salva á tu patria cual tu padre un dio.! Valor, oh jóven! ntrevido avanza Eo lo mús crudo del combate fiero ; :No temas, no, que la ~spaiiola lanz:..1 Pare el e'!hago do tu fuerte acero. --------- ---- --- --------------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -------------------------------------------- --- REVISTA QUINCENAL. 31 · Muerte y desolacion doquiera lleve 1 Y cuando por la fuerza de tu espada El bravo empujo de tu brazo, y no halle Se muestre altiva tu morena frente Piedad quien n insultarnos hoy se atreYe : De glorios~s l~ureles corona.~a, ¡ Todo pel'uauo hasta morir batalle 1 Se colmara. m1 voto mns ard1ente. MANUELA ANTONIA MÁnQUEZ (pernana). LOS DESCUBRIDORES. CUADROS HISTÓRICOS Y NOVELESCOS-SIGLO XV. ( CONTINU ACION ). ALONSO DE OJEDA. III sa. una hoguera. para calentarle, y des. pues de haberle hecho tragar algunas lNMEDJ !.'!'AMENTE se ofrecieron acom. gotas de aguardiente, enviaron por ali. pa.ñarlc varios soldados y oficiales y mentos al navío más inmediato, y con tarubien fray Andrés, los que, tomando estos cuidados al fin lograron volverle un bote, remaron hácia el sitio indica- enteramente ú la vida. Cuando hubo do, en donde, á medida. que se acerca. recobrado el conocimiento y el habla, bao, vieron un bnlto vestido á ]a espa. en lo primero que pens6 fué en los coro. ñola., postrado entre los troncos y a.l pa- pañeros que le l1abia.n seguido á Yur. recer sin vida. 1'Llegaron, dice Bar tolo- baco, preguntando si se ha.bian sa.l vMlo " mé ¿e las Casas • á donde babia, junto algunos. "al agu:¡. del mar, unos manglares, que -Solamente yo, Ca pitan, volví vivo, "son árboles que siempre nacen, ere- reupondi6 fray Andrés. "cen y permanecen dentro del agua de -i Vos no más~ exclamó Ojeda con "la mar, con grandes rníces, asidas y dolor. " enmarañadas unas con otras, y allí Refiri6le en pocas palabras fray An­" metido y escondido hallaron á Alonso dres lo quo le babia. sucedido y c6mo "de OjeJ.a, con su espada en la mano habia. presenciado ln. muerte del buen " y la rodela en las esp.'l.lda.s y en olla piloto. "sobre trescientas señales ele flechazos. -Ah ! dijo Ojeda. tristomenle, sin eces resbalé c1Íiuo fuimos arrollados, contcst6 dau. y caí entre los hoyos ... Al ti u íuC:ronso rlo un suspiro, y cómo los indios que debilitando la.·; voces ele los indios y coushlcrúbamos vencidos y huyendo perdieron cnter~mcnlc In pil!tn do mis nos atacaron cuando más de¡:cuidados pasos. Exteuumlo y medio muerto de l ostáh:unos.. .. fatiga, lllla ve?. f¡ne me convencí que -Sí, contest1í Pizarra, y aún nos dijo e!:itaba sólo en medio do la seh·a, me :, los que pa. mía~ ¿ Cúmo ,·oher á los navíos dejan. recio. u brotar de la. tierra en torno mio, uo en manos do los salvajes á mis com. y hasta las mujeres me atacaban cou l pañeros~ Quiso eut6nces volver al in. mayor nrrojo y valor n.tín que los boro. • cendiado cnscrío para que aquellos bár. brcs.... bares me inmolasen tambien, y levan. -Cierto, excla.mú fray AndrcR,- ví tiíndome empocé á retroceder á toda :í una ftllC, situado. en la pnrtc alt~ del carrera. Yolv10., pues, húcia el punto ou pnehlo, disp:unba. iucesn.Htemeute flc.l donde oia los gritos lojanos de los in. <·hnzos que sacaba de su cnrca.j, mntn.u. dios que seguramente se vengaban en do olla soln. ~\ ocho e~patioles uno tras los frias c:ulúveros de los espaiíoles las otro si u perder fleclmzo • .... Pero pro. derrotas sufridas O.fJIIOlla mañana, y fí seguid, Capit:1n, y perdonad c1uc os in. medida. quo estos clamores se hacían tcrrumpiera. mlls ccrcnnos reftexionaua que con mi -Como os docia, con! inuó Ojcua,- muerte la cxpediciou !'.e queJaba sin jo. dcspues de haberme defendido con mi fe,yadcmas me acordé que aquella no. es pndo. y mi rodela no sé cuánto tiempo, .che yo hr,bia hecho solemne voto á la al fin los imlios tcmii\D acoUlelormc, Vírgen, quo uoberia. cumplir, y puesto IHll)S l.nbiau "isto que todo el qno ~e que lo.Ra.ntísim1~ Madre me babia salvo.. mn :~cércn.bn. moría; nsí, tuvo algunos do la. villa cuando yo juraba consagrn.r. momc1llos de respiro. los cuales ::~.pro. mo á su servicio, orn. preciso uo desma. ,·ech(. para huir. Persiguiéroumo; poro ya.r eu mi empresn.. Pero n.lmismo tiom. yo los llcmba. la delantera, S:lltnudo po, aunque ya no pretendía entregarme como un loco por encitan de los muer. , á los indios, resolví ir á hnscar :'í Juan fos y }¡ericlos, de la!: candelndns y los de la. Cosa, quien quiz:ís no habría ranchos C."lidos, diri~riomlo mi fuga sin muerto y irígimc c:mte. snguidores, metíme entro los árblllcs y losamcutc y entré en ol p11cblosin sc1 * Oc·1ri:~ - " C:cncalogí:ls 11u ~ 1w,·a Ora- l visto. F.l iucmHlio hahia cosndo y los · w"h:· indios so oc11pnlmn cll buscar los umer. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E V I S T A Q U I N C E N A L . 33 tos entre los escombros; otros danzaban 1 voraba, lo cual me oblig6 ú levantarme eu torno de las hogueras con din.U6li. del sitio en q\10 me hnbia tendido, y C:lS muecas, On tanto qno las mujeres pÚseme n buscar agua por todas partes, lloraban ruidosamente sobro los cndn. 1 pero en vano: esta maldita tierra no veros de sus parientes. Con facilidad posee una fuente, ni el más pcquefio hallé el rancho que buscaba, pues cs. torrente do a_gna potable. Eché á au. taba apartado do los domas, eotrúndo. dar con direccion al mar, segun peu. me á él por una brechn que había en saba, poro sufría horriblemente coulas la pnred de a tras.... picaduras de los mosquitos y otros in- -Esa. fné la qllO yo abrí }lara huir, sectos pc;mzofiosos que so habían apo- ¡ dijo el fraile. derado de mi cuerpo miéntras ciormia.. -Eo modio del rancho, continu6 .Así pasP. homs y bora~;, y no hallaba. Ojeda., ví el yerto cadáver del genero. otra cosa que no fuera tal cual charco so piloto, iluminado por los últimos de agua corrompido., ni más alimento fulgores de las hog ueras que empoza. que el que me ofrecían a.lgunas fruti. ban á n.pag:use .. . Sólo Dios puede me- llas, do las que unas me Lincharon la dir, amigos mios, lo que sentí entón- lengua y otras me producían ansias y ces ... No ignorais que soy poco blando fatigas, pues sin duda eran venenosas. de comzon, pero os aseguro que en Hn.bia perdido enteramente la idea de aquel momento me convertí en débil la direccion que debería de tomar para mujer, y sentándome en el suelo junto 1 volverme tí buscar el mar, y así anduve al que fué mi mejor amigo, lloré como errante el resto do aquel dia, hasta bc~bra miserable, ya que no había 1 que lle_gó la nocho co~ sus sufrimientos, pod1do como hombro ampararle é im. el pehgro de los aD!ma.les y la ator. pedir que le mata$en.... meutadora sed y el hambre que me Sumamente conmovido Ojeda uuar. 1 devoraba. Despues de dos días con sus dó silencio algunos momentos, y tanto noches, cuyo Joco martirio Hcilmento él como los que le escucht\han tenían comprendereis, esta maiíana al fin lle. los ojos húmedos, á pesar do su vida gué á la vista del m:a.r .... Esta. ha tan aventurera y endurecida, pue.c¡ no hay desfallecido que sólo arrastrándome pu­ser humano que sea. enteramente incn,. de llegar ú af¡uellos manglares, con paz de enternecerse alguno. vez. 1 intcncion de cebarme ÍL nado y pasar -N o sé cuáuto duraría on aquellu. ú los navíos. Pero contaba con fuerzas gar, repuso Alonso,- pe10 volví al sen- que ya no tenia, y n.l tratar do snbir íÍ tirniouto Jo mi posicion al ruido de las raíces de los árboles perdí el cono­pasos y voces que se accrcu.bn.n. Instin- cimiento durante brgo rnto sin duda. tiramento me incorporé, y casi sin sa. Cuando volví en mí, notl- que se hacían ber lo que llo.cin, m o Jcslict! por la len los navíos preparativos do marcha; misma brecha qno me había dado en. traté de gritar y podir socorro, poro no tracia y me metí al monto CO" tant~ pnrle articular ningun ~onido: mi nn­precipitacion que no pensé 1 oricu. •ustia 11' tal que volví ú dcsmayn.rmo tarmo. y no recobr s sentidos hasta no \"Cr. Despues de haber vaga l CUADRO XI - 1~10- EL GOLFO OC URABA. cceut J scpu turn. ero en \'a.uo os J J L11scnlnu : nuacn. l::O snpo qué habian sil lo de los cncrpos do los setout:1. e::;.l L~ grande eusen:ub. Jc U 1 nbá ~~ Jcl Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 36 LA MUJER. Darieu era á principios del siglo XVI, zadas Pino cuando, acosados por la DO­poco más ó ménos.lo que es todavía en cesidad,ocurrian á buscar víveres en los 1 el último tercio d~l siglo XIX. La vecinos caseríos, robando y talando las l vegctacion exuberante de los tr6picos 1 sementeras de los naturales que mora­se derramaba eoLÓnccs, como sucede 1 bao más corc::t., de donde ram vez ''ol-a hora, l1ast::t. bañarse entre las aguas del 1 vian sin haber visto morir algunos de golfo, dojaudo apéDAS en algunas partos los suyos, de resultas alubrcs manglares,- de verano~ en el mes de l\larzo. 1 teni~nJoalmismo tiempo los españoles La fortaleza, to.>caruente laurada con que defenderse de las flechn.s envene- madera verde, y rodeada de una fuerte nadas de los nn.turalcs, las que erau tan palizada, se levantaba triste y solitaria agudas, que peuetrnuan sin dificultad en un campo abierto, teniendo por ol 1 por lo más pequeños intersticios de las lado de atras uu bosque do enmarañada armaduras, así cou1o de las enfermeda. maleza, y al frente las aguas del golfo, des y do los animales feroces. on ]as cuales se veínu b.s cambela.s t.le A peso.r del rctJomln·e ele compara- la flota, ménos uua, que Ojoda hnbia tivameote mansos que tenion los indios devuelto á Santo Domingo para d~n del Darico, los e.>paiioles lw.bian co- aviso al bachiller Enciso del sitio :1 que brallo tal miedo á la!l anmts envenena- había de llevar los víveres y mnuicioues das que usaban, que los compa.üeros de qne la naciente colouia necesitaba con Ojetla pidieron licencia do ponerle San urgencia.. La larde estaba tranquila y :::)eba.l:ótian ( ol abogado de las arruas serena, una suave brisa riza.ba las aguas envouena.das) íÍ lo. primera pobb.cion del golfo y refrescahn la frente do los 1 •Í fortaleza guc fnnd1han. dos centinelas que se paso.'\uan pn.usu­' Dcspues do l1a.bor visita.do el contorno clamen te dolaoto de la puerla exterior Jel golfo,-hallnndo en tot.las partes una do ln. fortaleza.. tierra auegaclizn., malsana y poblada. De repente vieron desembocar ou lle caimanes y enormes serpientcs,-al deS'J.grallablo desórdcn un grupo Je fin rcso 1 vieron edificar la. proyectada españoles, q u o salían del monte y se fl1rtaluza en la falda de uno. coliua,cnyo cliri:,rian á todo correr á la. fortt~lezo.,­terreno er:1. m:ís seéo y ofrecio. ventajas seguían les tí. alguna dista.ncin u m\ tropa. u~:tyores. Tomó Ojeda.}losesion Jo aquel j de indios, gesticulando y da.ndo sus sitio en nombre do :::;. :::11. el Rey do acostumbrados nlo.ridos. Los primero!l Espaiin., con todas las ceremonias del -ta.rgaba.n un cadáver de uno de los caso, invocando al mismo tiempo la suyos, muerto sin duda en la refriega, proteccion c.le t;an Sebastian. y lleva.uan casi arrastrando :í dos heri- Iomediatamonte se procedi6 á le- dos, -los que, hinchados ya, dosligura.dos vantar fuertes pa.lizadas, con gruesos y tembloso!<, gemían lamentando ::;u troncos de árbol, para defenderse do los segura muerto. naturales, y seiíalaron calles, solares y Los intlios pcnnnnecieron á alguna sitio para edificar una iglesia., la CJ.Ue distancia do la fortaleza, pues uinn debería levantarse en primer lugar. conocia.n el alca.oco c.le las armas tle Pa:-.iíuaso sin embargo el tiempo, y fuego de los españoles, y DO se atreYian en todo pensaban los españoles, ménosl ~ accrcat·. En tanto que los expcdicio­en edificn.r cosa alguna ou la proyectada. narios penetraban apresnradameute :í 11obbcion; el temor de los indígenas guarecerse detrr.s de las palizadas, ­uo les permitía ::;alir fuera de las p:1.li- l los naturales dnuz.ahan con Lorr.iulcs Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 37 contorsiones, y manifestaban su triunfo Jlidades, .sustos, afanes, enfermedade.c; amenazando y gritando desde léjos desconocidas,- oyendo sin cesar los cla­improperios en su lengua. mores pavorosos de los salvajes; el Una vez que hubieron enterrado el bramar de los tig-res, los leones y las muerto en un ~itio que habían señalado panteras,-sufriendo las mordeduras de para el caso, detras de la fortaleza y las serpientes; las picaduras de los ::da. al abrigo de los asaltos de los indios, cranes, las arañas y cien.especies mús de y entregado los beridos á los frailes asquerosos insectos, y lo peor b amena­enfermeros (es decir, que les ayudaban za continua de las flechas envenenadas á bien morir,-pues el herido siempre quedan lamuerte con tanto tormento? morin.,-) los expedicionarios fueron ú -Tiene razon! exclamaron varias reunirse con sus compañeros en una voces. gran cocina que servía tam bien de -i Os parece poco, - añadi6 el otro,­comedor y de salon á los soldados, y vivir aquí agonizando en un desíer~o en donde pasaban la velada reunidos tan sin halagos como es este, y sin los que no estabaa de guardia. esperanza de mejorar de suerte L .. Oh! La noche babia cerrado enteramente, malbaya de mi choza, de mis ovejas, y una nube de mosquitos se babia de mi trigal, a11á en mi riocon de Ex­levantado del cerca.uo golfo é invadía tremadura, en qne vivía tranquilo y 1 todo el campo,- así los soldados trata. contento con mis harapos y mi pobreza i ban de librarse de ellos, rodeando las i Por qué me dejaría embaucar paro. hogueras, en medio de las cuales ber- venir ú este infierno 1 viao las ollas con la cena. Y al decir esto el mísero colono -N o he visto á Vice oto hoy, - dijo ocultó la cara entre los doblados brazo!; uno de los recien llegados, - dirigién- y se dejó llevar con lo. ima.giuacion :'\ dose á otro que babia permanecido en la patria, á la pobre aldea que había la fortaleza. abandonado para correr on pos del -Cómo! i no supiste ántes de irte demonio del oro. que le encontramos muerto ·al pié de -Eso que decís es cierto, repuso el la palizada? primero que babia hablado, pero no -:Muerto !. . . . Voto á .... imposible~ hay peor compañero que el dosa.lieuto, -Por qué oo 1 iY si todos empezáramos á arrepentir. , -i De qu6 murió el vizcaíno? 1 nos, qué seria de esta empresa! Ea, -No se supo .. . . Hacia día.<> que se , muchachos, que no se diga que la suerte 1 c¡uojaba.... 1 es m(~c¡ fuerte que nuestro valor! La -Así era .... Pero andaba por todas cobo.rdía no puede tenor asiento e u partes y cumplía con sus deberes. pechos castellanos, y es üm coho.rde el l -Sin embargo, la última vez que le 1 que se deja amedrentar por la mala pusieron do centinela, parece que dijo fortuna como el quo huyo á la vista estaba muy malo, pero no le hicieron 1 del enemigo.... 1 caso.... t' -Tanto roús, repuso otro, cuanto l -V úlgame Dios! 1 que parte de estos sinsabores fiu:nún l -Y por ln mafia na. ost.a.ba. tieso 1 1 cuando llegue el bachiller Enciso cou -Qué injusticia! víveres frescos, pertrechos, homhres -¡Feliz de él que descansó do esta nuevos y armamento. vida! exclamó otro soldado terciando -¡Siempre nos engañan cou htB mis. en la conversacion. De buena gan11. me 1 mas esperanzas, conl illuurnente falli­cambiaria. yo por Vicente.... afiadió l das! exclamó el extremei'ío levantando con un suspiro. la cabeza. -i Te cambiarías por el muerto? 1 -Podríais imitar al Capitan, dijo -Toma que sí! ¿No está ya. trao. uno de ellos; él jnmns se desalienta ni quilo, en tanto que nosotros nos que- ¡ se abate, aunque con frecuencia sufre l damos aquí padeciendo hambres, debi. más que nosotros ! 'W1!0 llL 5 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - - • 1 38 L A M U J E R . 1 ~ -Gran mérito, por cierto !. . . . cuan. mayor cuidn.do en atacarle :'i él con pra-do tiene la seguridad de no ser herido ferencia. 1 nunca, y hasta ahora no ha sufrido la. -Vúlgale el amparo del cielo! más leve enfermedad! -¡Que le proteja la Santísima Madre 1 -8eguridad! no digais sino la for. de Dios! ' tuna ! -i Qué haríamos sin Ojeda aquí 1 -Vive Dios, caballeros! excla.m6 el -Es tan bueno! extremeño; á mí me han dicho, y lo -Tan equitativo con todos! creo, que en el Ca pitan debe de obrar -Yo daría mi vida por él ! algun hechizo. Exclamaron todos los soldados, pues -Ha mucho que lo be oido decir, cada cual amaba y veneraba á Ojeda repuso uno. como á un sér superior, y le profesaban -Lo creo á pié juntillas r añadi6 una admiracion sin límites. Así, él otro. nunca tuvo que reprimir ninguna sub. -Tanto más, repuso el primero, que levacion de sus soldados, y aunque es de todos nosotros el Oapitan ha sido el verdad que los oficiales le tenían en. único que no ha tenido enfermedad, ni vidia, con frecuencia. ellos mismos con­picadura de animal, ni el mús leve fesaban que pocos aventureros peseian contratiempo en su salud desde- que en cualidades más relevantes para el mala hora arribamos aquí. mando, y la ocupacion que babia esco. -No son hechizos ni brujerías lo que gida era la más adecuada para su espí­le protege, dijo uno, sino su devocion ritu bullicioso, inquieto, amante de á la Vírgen y á aquella bendita imágen novedades y de lo desconocido. qtHf carga siempre consigo. En estas y otras conversaciones pa.- -Así será tal vez, conter.tó el extre. saron aquellos hombres la velada, basta meño; y el indio ladino '* que habla que uno á uno fueron retirándose en la lengua de estos bárbaros, me aRegu. busca de su hamaca, tra.tando do ol vi­raba el otro dia que hasta los indios dar en el suefio la triste suerte que le han caído en sospechas de lo invulne. había tocado. ra.ble que es el Oapitan, y ponen el * Así llamaban los españoles ÍL los indios intérprete~. S. A. DEK ( Oontin ua?"CÍ). A HORTENSIA. DI!: la desgmcia las revueltas olas Embravecidas basta ti llegaron, Y en nou1bre de la Patria te a.rranca1·on Amor y porvenir, felicidad. En negra noche- se tornó iu vida, En lágrimas amarga:; tu alegría, Y fuiste desde eutonce, amiga min, La sombra entristecida del dolor. Y es que nunca de lágt·imas la fuente En tu sensible corazon so cstauca, Mauiz:ilcs, Julio de 1879. Ni ol t~em po rudo. á la memoria arranca El recuerdo fatal de tu dolor. Y Loy que has sentido restregar tt herida Al duro frote de escofina sorda, Hoy que el torrenlo de dolor desb,rda Eu tu sen~:~ible y tierno corazon ; IJoy que interrogas los querido~ l·C;:stos, Y á tu inmenso dolor callan somb:íos, Acepta, amiga, los suspiros mios, , Que arranca tu pesar al corazon ! JoAQUlNA CÁno.ENAS. 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCE)IAL. 39 LA EDUCACION DE LAS HIJAS DEL PUEBLO. EL 'l'HADA.TO DE IJAR MUJERES EN EL SIGLO XIX. B1WUNDO ARTÍCULO. y datl, pero la que no ha aprendido el oficio desde niiia, la. perezosa. ó poco EN París las mujeres se ocupan en vi va apénas obtiene un miserabilísi. toda. !iUerte de oficios que parecen im. mo salario. propios para el sexo. Así, hay mujeres Pero en lo que se distinguen las albafiiles, tahbarteros, tintoreros, jo- parisienses, segun el libro que nos yeros, relojeros, impresores, fotógrafos, • ocupa, es en el arte de las floristas, y 1 &c., Pero segun el autor del libro que las que trab:~.jatí. y pulen las plumas estudiamos, la mayor parte de las mu. y hacen los objetos de pluma. En estos . jeres trabajadoras que se encuentran oficios ba.y algunas, verdaderas artistas, eu las tiendas y almacenes de totla que ganan basta 10 francos por di1.. especie tle productos (12,000) apéons Otro oficio es este que podría producir ganan con qué subsistir. Sin emuugo, entre nosotros mucho dinero, porque ellas son las que generalmente llevan aunque alguuas señoritas aprenden á las cuentas en las casas de comercio, hacer flor.es entre las clases elevadas de y nuuc¡ue se las ve ataviadas y adorna. la sociedad, nunca llegn.n á trabajar con das coruo señoritas, frecuentemente no la habilidad con que estún fabricadas gannu más de cuatro reales por din, la1: flores europeas, y se puede decir l teu10udo 'IUC vestirse con elegancia, que rara. vez aquellos productos se dan a.limeutarse y pagar alojamiento. al comercio. 1 Las wujeres empleadas en obrns tlo Es preciso advertir que vara trabajar costuu. elegante son en Pa.ris 112,000. bien como florista, os necesario haber La.s motlistns de gusto ganan hasta 7 hecho algunos e<>tudios do botánica y francos ( 1·1 roa.les) diarios. Pero éstas tener un finísimo espíritu de observa. son 1\ftista¡; verdadem.s,que han recibido cion. Esta es, pues, otra industria lu- ¡ desde su primera niñez una. oducncion crativa, que podría procurar su subsis­especial, pue.c; parece que las mujeres toncia entre nosotras á muchas mujeres que no han :-~prendido desde su infancia inteligentes, pero que por faltA de ins. el arte tle la costura. elegante, nlllcgar truccion nunca puet.lcn perfeccionarse. ú mayor edo.d no pueden hacer nada VI quo so parezca á las obras de lu.s odu. CLl.dns en el oficio. Despt.tes t.le estudiar todos los oficios Ah! j qué ohm de caridad se haria en que se emplenu ln.s mujeres, el autor mandando traer algunas de estnsartistn.s del libro que estudiamos hace esta de costura para que enseñaran eso oficio pregunta: ¿por qnú os que eu todas á las uiiia.s de las Escuelas normalel'l, partes del mundo el sa.lario de la mujer que salen al mundo sabiendo á fondo es tan miserable, en comp:\fncion con h geografía y no saben ensartar una el del hombre, en todaq las industri:~.s aguja.! y los oficios? Despues de exponer una Un Rolo estnhlecimiento do modas,· á una la.s opiniones do mucho:. econo- 1 Ln belle.lardi''-iire, emplea 1,500 ruu. mistas europeos, motivos que s6lo pue. jeres, cu otro viven 2,000, cuyo salario den servir en aquellos pahc!'l, dice que l •acila entre 2 y 4 francos por día. todo aquello ser(L verdad, pero la. gran Allí ln. obrera hábil é inteligente gana causa de que el trabajo do la mujer es con qué sostenerse con alguua comoili. siempre peor remunoratlo que el del ---- . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ..J. O LA MU.JER . hombre es LA IGNORANCIA DE LA MU- variada. Es preciso darla. una multitud JER, la falta de educacion. La falta de de nociones y de conocimientos, que educacion cierra el entendimiento á no pueden suplirse con ol instinto y el todo aprendizaje, impide que se ade. afecto. Esposa y madre, la nat1.ualeza la u te y que ~e perfecciono en cua.lq uier la ha destinado pnm que sea ama de oficio;- auemas, pr.sta. eu los últimos casa é institutriz; pero eijta vocacion tiempos en Europa no se br~.bia pensado pide a.prendizaje é instruccion. Sea por en formar escuelas abiertas á las mu. la enseñanza didáctica de la escuela, jeres, en las cuales ellas pudieran sea por la tradicion maquinal de la aprender profesionalmente todos los familia, la mujer tiene mucho que oficios y las artes. Empero, la civili- aprender, mucho que estudiar, para zacion tiende á inventar máquinas por cumplir con su mision : una esposa medio de las cuales una mujer puede activa y una madre prudente. mover pesos que ántes sólo la fuerza. "Este es el objeto que se debe tener podía levantar, y así es que en muchas en mira cuando se trata de la instruc­fúbrica. s, en que ántes sólo se empleaban cion de la mujer. Seria por cierto un hombres, hoy prefierep. el trabajo do espíritu muy pequeño y muy vulgar el las mujeres, ayudadas por mtíquinas que pidiera para lo. in&truccion de la do vapor. Lo que nocesitn. la mujer en mujer solamente la lectura, la escritu. todas partes del mundo es una educa. ra, las cuatro reglas de la aritmética, cion sólido. y útil. Dadle esa educacion la geografía y la. ortografía. No se noe y se moralizarán las poblaciones, se puede ciertamente sospechar de ene. respetará la mujer, porque ella será mistad, ni aun indiferencia por los Ji3na. y respetable, y merced ú los adelantos escolares, pero si se nos pu. oficios lucrativos en que ello.s podrán siera á escoger entre la necesidad de ocuparse, su suerte será tan feliz como instruir á la mujer con todos los cono. 1 es posible en el mundo terrestre. La cimientos que la escuela puede enseña.r 1 verdadero. civilizacion consiste en a u. ne ciencias y artes, y la práctica do las 1 menta¡· el bienestar de touas las clases ciencias caseras, la cocino., la costura, de la sociedad, y en poner eu manos el espíritu de 6rden, la higiene y la del pueblo los medios ele procurnrse educacion moral y material de la in. con desahogo lo necesario p!lm su exis. fancia, ciertamente que no vacilo.ri~:~.. teucia moral y material. mos, puesto que miraríamos ú la mujer Muclta.s preocupaciones imJ)euian que ignorara estas ciencias tan sencillas l•"lstn. ahora. que las mujeres pudieran y tan difíciles al mismo tiempo, como ocup;:.rso de ciertos trabajos que pare. ! mucho más incompleta que aquella ciau exclusivos del sexo fuerte, pero que sin poder leer una línea escrita ni 1 poco á poco esas barreras bt\u cn.ido, y hacer la operacion más elemental de 1 • In mujer tieoo delante de sí un campo aritmética, fuera capaz, sin embargo, 1 vasto en doude ejercer sus ha.bilida:ies, 1 de cumpli~ con sn mision como madre 1 ~i ~e la educa con\'enieotemente. de familia." VII Esto es lo que se llama. tener ol sen. · timiento práctico de la vida y de la. 1 "Así coruo es verdad, dice Leroy- misioo de la. mujer! El autor no niega Beau1iou, que el hombre no vive sola. que la iustruccion científica y literaria mento de pan, este axioma se puede sea buena para. la mujer, pero compren. aplicar más especialmente á la mujer. de que lo que más se pide en h ins. Para lograr su natural desarrollo, para truccion de la humanidad, es que sea llellllr dignamente las múltiples faenas útil, para que cada. miembro de elb que el cielo le ha confiado, es preciso cumpla con la. mision que Dios le ha que la mujer obtenga algo más que un dado en este mundo. 1 saltu·io remunerador. Necesita una Hay escuelas en Inglaterra, nota.. instrucciop, si no extensa, por lo ménos blemente en }fa.uchester (en donde los ,_ - - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. rr-- RE V ~STA Q~ INCEN A~ ~ 1 niños del pueblo, desde su más tierna campos, todo esto lo hacen, aunque mal infancia, están empleados en las !áuri- y sin níngun :l.l·te ¡ poro las nifins que cas) en que se les da una ?;u:dia inB- hemos visto vestidas ir [(r_ clerniiYre, truccion, es uecir, la. mitad de las horas 1 \iOU botines, rebozos de encaje, cintas, del dio. la emplean en el trabajo roa. &c., i cómo podrán dañar sus blkn­nual, aprendiendo a.lgun oficio, y la cas mDnos con oficios vulgares? Ellas otra mitad instruyéndose intelectua.l. , no harún nada 1ítíl en su hogar, y !l'l mente. Parece que ei!te sistema ha mismo tiempo olvidarán la cienCia 1 producido efectos morales asombrosos, inútil que les han enseñado. i Qué t.nnto quo Lord Brougbam dijo que co..mino les queda? El de los críme. equivalía al mayor descubrimiento po- nes, á los cualcc; las llevan su poco sible para el bien de1 pueblo. ¡ respeto por la. Religion y el nin~n En Bélgica hay escuelas en que se miedo á los castigos en la o(¡'(J, VIda, ensofia igualmente por turnos artes puesto que les han ensoñado que en manuales é intelectuales. / stu está toda In existencia humana, y En Ji'ra.r:cíu. hay escuebs gratuitas, en q u o ese Dios, que ellas á veces llegan IM cual~s se en&eñnn oficios vn.rios. l!;u ú nombrar, sí acaso existe, es demasiado casi todas lAS ciudades manufactureras bueno para castigar .... El porvenir de se hau organizado escuelas nocturna.<~, la mujer del pueblo entro nosotros es o~ l:ls cuales se enseña la costura. (¡ la.s espantoso, y el de las nlt~s clase~ lo lllñas, y entretanto les hacen loctnrns 1 mismo, puesto que con semeJantes btJBS y conferencias instructivas y morales. del pueblo sólo se nos aguarda una co- Por todo lo arriba narrado ~e com- mtmcr- como la Je París. prende que la suerte de la. mitad del Sin embargo, repetimos, el remedio género humano, cuando tiene quo trn.. á esta situacion está en gron parte en . Lajn.r po.ra vivir, es sumamente precn. manos de los legisladores y gobernantes. rio. y triste. Con motivo de la falta de "Cuando examinamos, dice Leroy trabajo lucrativo, por la supina ígno- Beuulieu, el estado socio.], causa. sor­rancin en (¡ue so halla. sumida. entro presa notar el lugar {nfimo que ocupa noso~ros b mujer, su situacion mornl la mujer a.ctualmcuto en el m~ndo, es mtl veces peor que en los países u1:'is cuando podio. sor inmenRo.. Hay Ciertas civiliz:J.dos do Europa., á pesar ele In. mu.. funciones á las cuales In naturaleza. fe­yor pobroz:~ que hay allá. i Podrá en- menina. parece predestinado. .. El co­contrarse un sér más degradado que In mercio tieue eu nue:strM soc1edades mujer del pueblo de nue::.tras ciudades una importancia i~ml á la. indu:stria: y nuo troll campos ! Sin nocion alguna ocupa probablemente tnotos espíritus de ruomlida.d, sin ninguna idea ci\'ili- corno la industria empleo. brazos. La zadoru, ignorando ha.sta las nociones 1 mujer os tan inteligente, 6 tal vez rnfis elementales del saber humano... . hasta más intt>ligento tJUO el hombre Estas son las madres y las hertnt\nas do para los negocios. Bien so sabo cuánto las nifins que hoy se educan en laa os- más viva y activa es su imaginacion cuelas públicas, y á esos hogares vol ve- que lo. del hombro, ccSroo se fija y nota rán ellas al terminar lo que hemos con. los hechos al parecer insibrnificantes, &c. venido en llamar instruccíon ó educn.-1 Ln.s mujeres podrían ser empleadas cion. 1 Y e~us niñas qué sabriin? Lo utilísimas con uno. educncion adecuada que se les ba enseñado,- es decir, gm. parn. el caso¡ ademaH, hay empleos mútica, geografía, nociones de moral bUbalternos en las ::Ldnlinistraciones t>in ]i.cligion, canto, calisténica, &c. públícas que podrían estar en manos i Y eso les servirá acaso para ganar su de las mujeres, si se las ensefiarn para el vid :l., para llevar las comodidades y la caso, pero seria preciso eRo &Í desarrollar luz á sus familias. Léjos de eso. Sus y cultiv::Lr sus facultados. Las mujeres, madres saben trabajar, lavan, np1an- que carecen por lo general de espíritu chnn, cocinan, cosen, trabajan en los de invencion, son excelentes emplea. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. G 42 LA MUJER. l . dos, sumisos, ordenados. Pero este.pro-1 hay una imprenta servida exclusiva. 1 greso no podria bn.oorse de un momento mente por mujeres: Vicún··ia pr·css, en á otro, y seria preciso educar á las ni- la. cual se imprimen entre otros dos 1 ffas de~de la infancia con ese objeto, periódicos dedicados al sexo femenino: no solamente dándoles una instruccion L<:ul:y's Magaz·im,e, (Revista de las seño­superficial, sino una tan buena y tan ras) y EngUsh ~uornan's Journa1, parió­profunda como la que se da á los dico de la mujer inglesa.. hombres. Las universidades de Ox.ford, Dublin, Desde el principio del presente siglo Edimburgo, San Petersburgo, Zurich y se empezaron eu Inglaterra á fundar otras han admitido ú las mujeres á los instituciones ¡¡ara dar á las jóvenes 1 grados académicos. En muchas ciudades del pueblo 1nstruccion profesional. de Alemania se han abierto e~>tableci. Pero de 1851 para acá se ha Jado á la mientos especiales para. da.r una edu­mujer igual lugar en las clases, y par. cacion comercial á ]ag mujeres 'igual á ticipan de los medios de instruccion la de los hombres. En 1870 se estable. ofrecidos por el Estado 6. las clases cieron en Leipsick, Hamburgo, Praga, 1 plebeyas. Allí aprende el dibujo, como Viena, Berlín, &c. sociedades de ins- 1 1 arte de ornamentacion, y otras artes truccion y recreacion para las muja­propias para. la enseñanza aplicada á res, " las cuales han fundado escu e. la indlllltria. Dos sociedades recientes las industriales para las hijas dol han abierto un ancho campo á las j pueblo. Allí se enseña especialmente, facultades de la mujer: Society jO?· la costura en todos sus ramos, la fabri­pronwting tJw tr1~1iloyment of educated , cacion de guantes, de cubiertas de women (Sociedad para promover la J cartas, y ademas oficios domésticos. Es. ocupacion de las. mujeres educauas) y tas sociedades se encargan do buscar Society j'O?· p1·onwting the indust1-ial empleo ú las alumnas, y vender sus ernployment of 'WO?nen (Sociedad para obras de mano en un bazar anexo á promov.er la ocupacion industrial de la los establecimientos de educacion. mujer). Estas sociedades se han multi. En ~lunich se ha fundado una Es. plicado en la Gran Bretaña. "Esta1> no cuela de Artes para mujeres. En Leip­son, afíade el autor, súlo sociodades de 1 sic k, otra escuela para enseñarlas el patronato, ellas tienen uu objeto más arte de la. encuadernacion. noble, aspiro.n nada méuos que á le. VIII vantAr la condicion social de la mujer dtlndolo ompl~os industriales." En esta pobre Colombia, en donde Es increíble lo mucho quo han hecho amamos tanto lo que viene de fuera, y estas asociaciones para dar empleos 1 desdeñamos con tanto ahinco cuanto lucrativos á la mujer, abriéndoles in- tenemos de bueno, ipor qué nos empe­dustrias que se pensaba que eran úni. fiamos siempre en traer del extranjero camente dol dominio del hombre. Mer. cuanta idea mo.la y perniciosa encon­ced á la influencia de estas sociedades tramos, y jamas procuramos trasporta.r se enouentrau multitud de mujeres que á nuestro país lo bueno y ben6tico de son pintores de toda clase, grabadores, otras naciones? lit6grafos, &c. Adomas, la aristocracia Sin embargo, en otros países no son ha tratado de influir para que se pre- tan orgullosos como nosotros, y se píen­fiera el servicio femenino al masculino sa en formar trabajadoras y mujeres úti. en las casas y hoteles, en donde se em. les á la. sociedad, en lugar de producir pleaban infinidad de lacayos, los que esas señoritas elegantes, puristas, botú. han sido reemplazados por mujeres. nicas y físicas, que en breve tendremos Las mencionadas sociedades han funda. de cocineras y a planchadoras, merced á do establecimientos de peluquería, en lla gran difusion de las escuelas y de la donde s6lo Re ven mujeres, y á donde educacion científica. que se da a.lll. Pero concurren s6lo mujeres. En L6ndres como on una república democrática, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ---- ---------- ---- ----------- REVISTA QUINCENAL. 43 segun se dice, no debe de haber ¡;ir. Aquí todo proyecto laudable y dign0 vientes ni personas inferiores, no os de la proteccion de la sociedad enc&l•la posible formar sirvientas y trabajado- porque jamas queremos empezar mo­ras con las hijas del pueblo; así, pues, dostam~nte, y el amor á hacer vi~o y á , todas ellas serán damas, pero damas mostrarnos grandes nos impide llevar que no servirán para ser señoras. En- á cabo una buena obra tranquilamente, tretanto procurémos formar escuelas sin núdo y sin llamar demasiado la de Artes y Oficios para las mujeres de atencion. , buena voluntad que quieran aprender Examinaremos en nuestro próximo á trabajar. Sembremos la semilla del artículo las sociedades protectoras del bien en alguna parte. Si el Estado re. trabajo de la mujer en Frauci;l, de la husa hacer este beneficio á su patria, cnal, en este caso, podretx:W>6 tomar ipor qué no podríamos, ex- cátedra, lecciones con mayor provecho. unirnos algunos para fundar una Socie-dad promovedora de la ocupacion in- S. A. DEl S. dustrial de la mujed" (Continua?·á}. -----~-- GALERÍA DE MUJERES VIRTUOSAS Y NOTABLES. ( CONCLUSION). PARTE TERCERA. MUJERES BIENHECHORAS DE LA SOCIEDAD. la autoridad de la palabra y del e.icm­plo, el don de intimidar ú los culpables, de provocar los arrepentimientos y hacer derramar nobles lágrimas. La carrern. de la rica Marr¡uesn no fut! V LA MARQURBA DJ:! BAROL. Cmto ántes hemos dicho, no hay po- ménos edificante comoc.liclaJcs Turin, en 18:35, ella se manifest6 subli­qne ellas no tenia.u, dándolas al mismo m o en sus acciones. " Rin cesar al la- 1 tiempo consejos y diciéndolas que de- do de los enfermos, ol la los ayudaba herían aceptar sus sufrimientos sin que. en sus angustias, los sostenía y conso- 1 jan;o, para. que Dios recompensara sus ll laba. en su agonía, asegurándoles que 1 penas despues. Al principio uo que- no a.ba.udouaria. :í sus familias. EL Go- ~ rian escucharla., pero ella. a.l fin lo.;ró bierno le discernió una. medalla de -- -- - ~ --- - -- - - - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 45 oro, en conmemoracion de su admira. me dejan entrar á las cúrcelos, es pre. ble manejo. Su valor era tanto más ciso trabajar con mtís ahinco para im. meritorio cuanto que tenia una salud pedir que los demas vayan allá contra tan delicada, que á veces se desmaya. su voluntad, enseñándoles á detestar ba durante las visitas que hacia á los el crímen. deRgraciados." No se crea q1.1e estas injusticias de No por estar siempre ocupada de las personas que más deberían de ha­los infelices, la Marquesa abandonaba berle agradecido sus obras, alteraron los cuidauos de su casa, de su marido nunca sus ideas, y jamas, ni por un y de la sociedad. El palacio que habi. momento tuvo el pensamiento de aban. taba en Turin era el centro donde se donar el camino que ella misma se elaboraban todos los proyectos de ca. había trazado. Ella tenia amistades en ridad que despues ponía en planta. todos los partidos políticos, y su casa Pero ella necesitaba alguna persona era el lugar que frecuentaban con más de noble cora.zon y elevados sentimien. gusto los hombres más notables de Ita. tos, que la ayudara en su obra, y des. lía. Allí se di~cutian cuestiones de ú. pues de leer el afamado libro Le míe losofío., de política y de literatura. Pr-igioni de Sil vio Pellico, pensó en "La. marquesa de Barol conserv6 la asociarlo á sus empresas de caridad. 1 más afectuosa amistad con las dos san­Despues de diez años de duro cautive- ~ tas reinas de Piamonte y de N ápoles, rio por motivos políticos, aquel how- dice Imbert de Saint-Amand. Cuando bre babia salido al mundo pobre pero iba á París frecuentaban su casa De lleno de fe, de mansedumbre y de Maistre, Larnartine y Barante, los cua­perdon. Ella j uzg6 que e m digno ele ¡les tenían el mayor gusto eu oírla con. la mision que se babia propuesto, y le versar." Viuda desde 1838 de un hom­ofreció una pensíon de 1,200 francos brg que, como ella, tenia el comzon por año y alojamiento en su palacio. ¡' caritativo y generoso, y como no babia Sil vio Pellico comprendió á su bene. tenido hijos dedicó enteramente su for­factora, y desde 1832 hasta 1854, en 1 tuna al alivio de los desgraciados. que murió, si ampre la ayudó en sus .. A 1 fin las enfermedades la riudic. faenas benéficas y empresas de beue. ron de tal suerte que no pmlo Yoher ficencia. Cuando le faltó este apoyo, y á levantarse de la cama. li pesar de su avanzada edad, la señora -Es preciso tener paciencia, decia BMol continuó haciendo el bien sin siempre llena do valor físico y moral; desmayar. N aturalmento fué rccom. cou tal que bagamos la voluntad tlc pensada con la más negra ingratitud. Dios, no importa que estemos horizon­Dura. nte la revolucion eu Italia, en talmente en nuestra. cauta ó pcrpondi­Hl48, lograron los tumultuarios que el cularmente sobre nuestros piés. pueblo so levantara contra sn benefac- A la. edad de 78 años, y sin poderse tora, y vociferando mil absurdas caluro. mover de su locho de dolor, logró, ú. po­nías, amenazara incendiar los osta. sar de todo, fundar una iglesia en Tu. blecimientos de caridnd que ella babia rin, y ésta fué su última obra . .Murió fundado. Una turba rodeaba su pala. el 21 de Enero de 18G4. cío: aconsejáronla que abandonara la "Su testamento, dice su biógrafo, ciudad. es verdaderamente uua obra maestm. -No haré tal, contestaba; no pue. Creó una especie ue cO?rLitt!, bajo el do llevarme á mis quinientos protegi. nombre de Ope'ra pia Ba?'Olo (obras dos, y yo tengo que quedarme con ellos pías de Ba.rol) que es su legatario uní­porque soy su madre. versa l, su ejecutor testamentario per. La prohibieron las autoridades que mauente y la 1·epresentacion perpélua ' 1 visitase las prisiones. de su voluntad, que centraliza y dirige 1 -Qué se ha c.lo hacer, dijo, - frc- todas las instituciones caritativas quo cuentan.; más los a¡,ilos; -ya. que no hnbia fundado. LaG casas de Refugio, las •roMQ 11 . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4G LA MUJER. -l escuelas, la.~ salas de asilo, lt>s hospita- metidas por otras mujeres es la lectura les y las Congregaciones creadas por más provechosa, porque el bien es taro- ~¡ ella le han sobrevivido. El Comité di- bien contagioso como el mal; y, como 1 rector tiene su asil.}nto en el hotel de tantas veces lo hemos repetido, todas Ba.rol, y sobre la portnda de aquel pa- podemos hacer algo en favor del pro- ~ lacio la monici palidad de Turin ha greso del bien en el mundo; unas poco, hecho grabar una in!lcripcion que dice otras mucho, pero que cada cual exa-¡ allí vivió largo tiempo Sil vio Pellico." mine sus facultades y sus recun;os, y de " Honor á las mujeres que, como la seguro no habrá una,. sola mujer que Marquesa de Barol y Hermana Rosalía, con toda conciencia pueda decir : " yo (añade su biógrafo) han tt·ansitado á la soy impotente para aliviar á mis prÓ­cabeza de aquella santa falange. Honor jimos." .A.delante, pues, marchemos sin á las heroínas de la Caridad, que han desmayar por el camino del bien, si­f\ mdado su glJ>ria. en ser las sirvientas guiando las huellas, ya de una Rosa de los pobres, las compañeras de los Ferrucchi, ya de una Errgenia de Gua­enfermos y el consuelo de los afligidos! riu, de madama Swetcbine, de Herma: Despues de muertas todavía son bien. na Rosalía, de las madres Seton, Barat hepboras por el recuerdo, y las alma-~; y Duchesne, y autl no dejará de babor generosas, al estudiar la vida ele estas algunas que en pequeña escala podrán mujeres venerables, procurarán seguir imitar ú la marquesa. de Barol. sus huellas y perpetuar sus virtudes .. , La relacion de las obras buenas aco. S. A. DE S. BENEFICENCIA PUBLICA EN BOGOTA. 1 ¿ Qni én trajo la enfermedad al N u c. vo H.eino de Granada 1 Viuo sin duda 1 'l'r:NE:.\fOS á la vista ol informe que con los conquistadores, y cut re otras 1 el señor Presidente de la Junta gene- enfermedades, <.lesconocidas en Amé. ral de Beneficencia ha presentado al rica, importaron el l:ízaro, siendo Gobernador del E!:itado. una do sus primeras víctimas, y tal l 1 La ruujer ha sido en todos tiempos b vez la prhnera, el t •onqHistatlor Gon. que se ha. ocupado COIJ mayor celo y ¡za.lo .JiJUéuez de QuosaJa, que murió n.bnegacion de toda obra pía en la cual de esa enfermedad; castigo, dijeron 1 se procura aliviar el iufortunio. As•,¡ eutónces, por Ja.s crueldades que ejer- 1 el primer lazareto formRl funda<.lo en ci6 con los míseros indígeua~; y tn.w. 1 España lo fué por órdeo do JsaiJel Lt bien c·on sus compatriotas. Católica. al principiar el siglo XVJ, y 1 N ueslro Lazareto de Agua de Dios úntP'I eJe eso los ·lazarinos vivían aishl- ha sido objeto eu los pasados años do dos y desamparados; oo se¡,ruiua la sl }a particular a.tencion del p1íblico, tao- ' 1 mujeres se hn.n mu.oifc..,tado siempre, to porque aquella enfermedad es la • hasta el di a, las ruás misericordiosas con m!Í!; csp..'\U tosa de las conocidas, cuanto 1 el desgraciado á quien Dios ha permi. ponjne se asegura que se ha. multipli­tido que se aflija con ose espantoso cado ruucbo últimamente. !mal. Bien sabido es que los colectando una suma en BOgotá para y á su corazon : i por ventura dl'scan la construccion u · Jltras que ISO sin el concurso de las Hermanas de la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~~-48 - LA MUJER. ~d, no hay estabiccimicnlo de Be- c:xiste_n_h_o_y_mtís do 60 Establccimien­nefi. ceucia que alcance su relativa per- tos de esta clase." feccion. El estímulo del honor, el sen- j Esto prueba que entre nosotros los timiento que nos impulsa ú aliviar á niños expósitos son los mejor educa.. 1 j nuestros semejantes que padecen, el l do;, los m(~ útiles á la. sociedad y los dinero, &c., no son fuerzas comparables ménos expuestos tí los peligros de todos 1 á las qne tienen la8 1·eligio~ws para llos educandos de los establecimientos 1 ejercer la caridad." Sentimo!! que hu-I ptíblicos. Allí ensefian á los nifios toda . hiera. tenido la debilidad de poner la.~ especie de obras de mano y fabricacion 1 rrl!igi(mes en Jugar do la Religion de lde encaje!!, el arte del lavado y aplan­Cristo, que seria la verdad; pero, en fin, chado, arte culinario, &c. Es decir, que bástanos por ahora que confiese que allí se forman sirvientas que saben su si u las Hermanas de ln Caridnd, es oficio, y ofrecen garantías de moralidad, decir, la Religion Cat61ica personifica- porque han sido educadas cristiana­da, no es posible que los Estableciroien- mente, no para. adorno de la sociedad tos de Beneficencia prosperen. sino par el bien do ella. El Hospital de San .Juan de Dios, IV dice el informante, "ha sido favoreci-do do una manera especial por la en- Los Asilos de Indigentes son los Es­ridad ptíblica. La generosa. cuanto des- ta.blecimientos do beneficencia pública grn.ci:uln. seüora Sofía. S. Jo :::)annicuto que más dejan quo desear por las po­costeó la sala para nifios enfermos, quísimns rentas de que goz.'l.n en esta que al tiempo de su lamentable falle- cíudad. El local que sirve para los cimiento estaba casi concluida. El cos. euagenados está, segun el informante, to Je ella alcanza hasta hoy á una suma en el estado más triste, y esto cuando mayor de$ 3,200." el número de los locos aumenta cada La seüorn. .Mausfield (b. esposa del clia, por causa no solamente de las seiior Ministro inglés) ha reunido una bebidas alcohólicas (como dice el sefior suma c.le m(IS c.le S 2,000 para la cons. Presidente de In Junta) sino tambion truccion ele otra sala. para niüos. En ¡ por la miseria é inmoralidad creciente poco más de un año se ha recibido Je de esta poblncion, la que, ú medida que la caridad pt~blica como $ A,OuO en do- se aleja. de Dios, su espíritu cae en las naciones y limmmas, suma muy crecida 1 tinieblas de 1a desesperacion, que en cuando se piensa en ]a pobreza de bs los tiempos modernos es una de las ca u­gentes llamadas aCO?twdaclas en Bogo. sa.CJ do en:t.genacion mental. tá, del estancamiento del comercio y 1 Sobre todo, el Asilo de mujeres do la gonoml miseria de esta capital. ~ está en el peor estado posible, y el III número de enfermas, locas y desam­paradas es inmenso pnra la poblacion, El Hospicio, á cargo de 12 Herma- Uonocemos por io ménos á una infeliz nas de l:t. C'ariclnd, marcha tan satisfac- enagonada., aunque no furiosa, presa de toriamento como es posible con lns po- horribles enfermedades, que vaga por qnisimM rentas que posee. esas calles de Dios sin amparo, persc. Este es un establecimiento modelo, guida por la rechifla de los crueles en donde "el niüo, dice el señor Presi- , muchachos que se complacen en atar­dento do la .Junta, recibido en la pri- mentarln, y maltratada por otras des­mera infancia, alimentado y educado 1 graciadas que la buscan para arrancarla en comunidad, sale á los doce años ini-. del cuerpo los miserables harapos con ciado cuando ménos en el conocimiento 1 que trata de cubrir su desnudez. A ve­de algun arte ú otiqio que le n.segure ces se In. encuentra ensangrentada y su subsistencia en lo porvenir. Esto f contusa, llorando á voz en cuello á método es el adoptado en Europa para múdia noche, por las ca1les, amenazada los nifios expósitos, y sólo en Francia de muerte, sin que nadie se atreva tí Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l R E V I S T A Q U I N C E N A L . 49 ampararla. en ~u casa porque el mal ! males inseparables do la humana con. 1 olor que despide su cnerpo no permite dicion. que se la ton era. dentro de las casas ¡Y "El ideal hermoso y verdadero de sin embnrgo, e-no se ha podiuo conseguir las virtudes morales consistirá algun 1 que la J nota de Beneficencia se con. di a. en proclamar que toda mujer nace duela de esta desgraciada, bajo pretox. Hermana de la Caridad, y .que t.odo to de que no estn furiosa.~ ..... Esta es hombre debe ser padre de qmen qu¡era. por cierto una irrision, y deheriao lle. que quede huérfano. " var1a sea nl hospital, si su enfermedad Por nuestra parto, y en nombre de la ¡lo demanda así, á la casa de locos, pues. ¡ )lUJER COLO:UBLDU, damos las gracias to que estú demente, 6 al asilo de m u. ñ los buenos samaritanos y samaritanas jeras indicrentes si no adolece sino de que se ocupan en cuidar del desgracia. pereza. n: todas maneras se debo po. do, y elevamos fervientes votos al cielo ner término á este escándalo perma. para que Dios inspiro IÍ la Junta general nente, vcrgouzoso, en una ciudad ci. de Beneficencia por el mejor camino, y vilizada. quo logre ensanchar todos sus proyec. "Al fin parece, dice el informante tos de humanidad. al concluir, quo por todos se empiezo. ú S. A. DE S. compremlor que es un deber social sério, ol aligerar Jas desgracin.s y los Bogotá, 9 do Octubre de 1870. ANALES DE UN PASEO. DTA. C"U.AH.TO. ( OON'l'INU ACION). Su rnnd1·o lo. miró: estaba muy pálida In cnantos pretendieron gnlo.ntca.rlo., de. pero trnuqnila. mosb"IUldo marcada avcrsiou al matrimo· Fué imposihlo dololegar su voluntat.l. uio. !'ero todavía no ho concluido mi Rehuscj pereuhn·iameutc Yoh·er á verlo. cuento. Posaron ~omnuns : la familia, que hnhi:1 Al cabo de cinco o.iios, YiYicndo Paulina. visto nqnel onlncc con gusto, se manifest() en 1\lompox con su faruilin, rocibió una muy dis~ustndu; pero ni las súplic.'\8 ni carta de su antiguo pretendiente en la que razones do su madre, de sus hermano~, y del lo decia que jama:; hnhitl podido olvidarla, mismo Leon, ya reconciliado con Uufino, quo su amor era sie1npro el mismo y le su. , pudieron mudar su dotorminacion. plicnba humildomcnto quo aceptara su 1 No queria sor dcsgracinda, decin: babia mano. ¿Qué piensan ustodos quo debia comprendido que undio podia sor feliz ou de haber hecho? la intimidad de un hombre de carácter tan -No só, dijo Alicia, si no os consultar duro. Si cuando la amaba con pn.<¡ion no su cornzon. babia querido atender á una súplicm suyn, -El perdon de lo pasado, observó, racional y justa, ¿qué se le esperaba para Máximo, era la mejor acoiou y la más ¡' despue.; del matrimonio? Un hombre como noble. aquéllo faltaría al rospeto con facilidad, -IIé aqní lo quo hizo, continuó Adria· Y no so re.iolvil\ á ponerse en el caso de ul\: leyó la cartÓlo <]ltiso no exponen;e IÍ lahrnr la dc.~grncin do su vida, pas¡¡ndola al lado do un hom­ltl'< l incapaz de dominat· lO!J arrnur¡ue!l do ~u mal géuio. -¿l'eu81lba olla acaso, replicó 1\Iñximo, que se encuentran en t~l mundo súros per­fectos, y creía que el homlu·o JliU-n ca.-.arso debe sedo nh,olutameute '! La re.alidnd es qno lo, honlhrcs se hallan expuestos, :.in quererlo, :i quebrantar lns reglas du manso­dmnlllo irupuc... . tas por lt\ sociodBd, y mti, francos <¡no ustodo.;, no siempre podemos disimular uucstrru> imprcsiouos. -'l'ioue m;t.ed rnzoo, repuso Adrinun con ironí11. Desh'l·aciada do la que cifm su dicha y funda sus ospcran:t.as eu los scu­limiontos de ustedes, siou1pro co1ol•atidos por vientos contrarios! -Pero, vuh·ieudo d Paulina, dijo "\li­cia, si ella no apreciaha á Hufino, no creo c¡ue podria amarle; y c·roo qno en esto éStá ln oquh oeacion de ustedes: su nmor huho de morir al faltar su estimacion : porque el nmor es casi un culto fundado cu el alt(} aprecio de quiou lo in pirn. -Aunque parezca una profauncion, aiíndic~ Alnximo, comparar el nmor rl Dio~ ()011 el do lBs criaturas, croo <¡no (:sto tiene lns ¡ui11rons condiciones. Escribo San ~'rnu­cisco d~ Sales, hablando del nruor que debemos tenerlo á Dios, ele esta numorn : '' Discurriendo Platon del amor, dijo que era poLre y nndmjoso, d06nudo, dcs­•} ll.}so, cautivo, sin hogar ni cnsa,durmien­clo al sereno ,..obro el duro suelo, 'i,·ieudo oomo un mendigo puesto á 1:\s ~ucrtas de lus casa~, porque el que uuta OlltiÍ sin cesar pendiente de las miradas y pnlnbm~ de Ir\ persona amada. Y, en fiu, su de tino es vh·ir ~;iem¡Jl·e eu la indigencia." ¡,Quti los ¡>nroco esta definiciou? -Xo p1)nl!l\ba yo, cont&tó Pepit..'l, que paro ;;cutir amor se nccc:.itarau tantos ro­quit> ito.:> y fuera tan dificil! Todo!! pcrman<>cicrou callado;¡ durante algunos momentos. La noche ¡;e hBCin á cada. instAnte uuís oscura; se oian truenos IÍ lo léjos, que so fueron ncorcando nHÍll y más, hn!>ta. que so formó una tormentn ~;obre la hacieudn, ohlig11ndo á. los do la tertulia á rdugiarso en el interior de la.~. - I>IA QriN'I'O. t 4·o~h r11l • n' 1 H :JU nhnt lo. nmé8 f 1Me., m11le ~llo relevcle..omoo fort..,._ I~st.'\ba ya muy a van?.nda la n1aiíaua cuando In carnvnua emprendió marcha á caballo con diroccion al camino real, pnrn tomar dcspnes una vin poco frecuentadtL hasta una hnoicndn 'ociua, en que, á ins­tancias del primo Barlolomé, Alicia habin coa~entido en pasar el día, por variar de &eenn y hallar di~;trnccioucs nueva~. Desp.uor< de Lajar el empinado camino que conduce ha h la Cll»>l delwayordoruo, don Grogorio pidie pwso de pié rcpeu­tinumeutc, asustando el caballo de :Máxi­mo, que em un brioso potro, do tal mauom que dió un sallo literal hn·:i..:udole p01dor los estrihos, pero los recupo.:1·ó 011 ul neto, obligando en seguida nl noimal á •¡uo so acerca o al objeto d" su totuor. Alioin al vor el 1•cligro do Múxirno, palidociv y dejó oscapar un al.ogado gri­to; n1ovimicuto que sólo Pcpitn notó, ad­mirúndose de o.quel terror de IIU horwaull, pues In mao.;tríu. do Mríxiwo on eqnitacion om biou couocidn y no habia por quó ima­ginar que tan hueu jinete corriera poli gro alguno. Igumnha cpte cuanrlo ¡;o amt\ do véras todo peligro asusta, no tnuto por su magnitud, cuanto porc1uo t>ugiero Jn idea de la posiLilid,ul do perder el objeto anudo. Al apo1:itnnrse Máximo, el boruhrc so quitó el somhnwo '5 lo pidió uun limo na con cicrt' diguid.td cpto contm::.laLa con los harapos quo 'e tia y Ht pelaje '>licio y desgrciuulo. Al poner Máximo una mono­da en la copa del llOill'Lroro del weudigo, 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 51 q~ lo miraba apoyado sobre un grueso 1 del ext;anjero pregunté por él y me in­bordan, sus ojos se encontraron, y dando formaron cuáles habían sido su vida y una. voz exclamó con espanto: ' milagros. Con todo esto no puedo olvidar -Lucio i\Iontalvo! 1 que en mejores tiempos ese miserable -Máximo Aranda! mendigo fué mi amigo íntimo, y que en ¡;u Gritó el otro, y poniéndose el sombrero compañía pasó las horas más alegres de sin cuidarse del real que cayó al suelo, el mi vida estudiantil. Compañeros insepa­mendigo le vulvió la espalda y huyó rabies forjábamos mil proyectos pa1·a lo avergonzado. porvenil', que se le mostraba risueño, pues Máximo picó su caballo como para dar- aunque ocioso y poco instn1ido, el pobre le alcance, pero reflexionando que aqnell.> Lúcio era poeta, y no de los adocenados, á seria muy penoso para el otro, lo detuvo, y 1 juzgat· por algunas composiciones suyas volviéndose hácia sus comp. aiiems: 1 qne aún conservo. ¡ Quó leccioo la que -Quién lo creyera l dijo. Sepan nste- ofrece su historia! Propóngome buscarlo des que el pordiosero que han visto fué ¡ lllañana para procurar sacarle po1· algnn un distinguido jóven, el condiscípulo que medio de esa vida ignominiosa. más quise y el confidente de todos mis ¡ -De quién Lablau·? preguntó don Gro­pensamientos en mi primera jnveutud. gorio, que se babia acercado á los ínter- -¿ Y cómo se encuentra en semejante locutores. situacion'? -De aquel desgt·aciado Lúcio Montal- -Los vicios! Sin embargo, jamas pensé 1 Yo, :.\ quien usted conoce y que acabo de que hubiese llegado á tal grado de miseria. ver por aqní mendigando. ll:ra hijo de padres trabajadores, de me- ¡ -¿Y dice usted que piensa hablar diano pasar, pero honrados; Lúcio ora nu , con él'? estudiante pulcro, elegante y bien parecí- -Intento proonrar influir en su ánimo do, de alegre génio, complaciente y ama- do manera quo se reforme, pl·oporciontin­ble, débil, perezoso y mns disimulado qno dole los medios do ganar la vida houm­fmnco, lo que no impidió que yo le co- l damente. brara cariño desde que le couocf y traté 1 -'Mnchos han tratado de hacerlo, pero en el Colegio de Santo 'l'omas, ligándonos este es ya un hombro ¡1erdido : tiene oll 1 una estrechísima amistad. Sus padres cini~rno de decir que la vida de pordiosero l querían qne so graduase de doctor, poro es la que profiere, y no ha sido posible no pudo alcanzado á causa de su flojedad ti!lCarlo de su abyeccion '·olnntarin. en el estudio y su escaso talento: así fué -Poro, dijo Alicia, qui~á. no esté tan que lo reprobaron Yarias veces. hasta que, j degradado como parece : ¿no lo vimos humillado con tan mal éxito, regresó 1t sn bu ir a Yorgonzado al reconocer en Máximo provincia sin profosion uiugnna y miran- su antiguo condiscípulo"? do con tedio el trabajo. Como orn de os- -Casualidad ! l!:btaba en su juicio hoy, pcrarse, no vaciló eu tomar parte en ol seguramente po1· no haber tenido con qué primer alzamiento quo tuvo lngar en su olllhriagarso. Adomos, saho llue he prohi­Estndo, y ClitA prof~iou le cuadró :í. las bido q u o lo acojan ou lu hacioutla, y tal vez !los mil m;\ravillas. En los caruparuontos j huyó temiendo q11e yo lo maudara arrojar aprendió todos los vicios y se avino con do a1uí. ellos perfectamente, y cuando sus padr& lHiéntras conversaban de est.a mnnera 1 murieron, llenos do dolor al ver frustradas babiau emprendido uuovawonte marcha ¡ todaH las &pemnzas quo habían puesto en alojándoae do aquellos lugares. 1 Lúcio, ya era ésto uu hombre despreciable J~l mendigo, entre tanto que so babia y wal recibido en toda casa honrada. l ocultado detrns de uua cerca en las inme­Viúndose }•roscrito por la buena sociedad, ' diaciones, salió de su escondite, y limpiñn­siu hogar lli dinero, se ent.regó completa- dose el sudor, que corría por su frente, mento 1Í. la degrndacion, llegando l1asta el con llliU punta do su andrajosa ruana, se 1 último grado, como ustedes lo han visto. ¡ enca!llinó al sitio en que había dejado caer 1 -;,Y desde cu!lndo no le voía usted·? el real regalado por Máximo; hallándolo 1 -Dasdc que nos separamos ou Hogolá., en el suelo lu rocugió oon avidez, y á poco Henos dr; vtda, salud y esperanzas, á las 1 rato entmba. á. una venta, no léjos de l • pucrtns del Colegio, lo. víspera do su par- aquel sitio, y pidioodo una botolla de tida, de te;rcso (t su hogar. A mi •.ruclta aguardiente salió ucarioiándola, escogió 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ~IUJER. un lugar sombrío bajo el alar do la crum, y trecho en trecho por umbríos ::~otos coro­empezó á beoor á boca de jnrro, npurando puestos de altns y erguidas pnlmas, las largoa tragos con delicia. 1 que casi siempre ct·ecen do dos en dos al -Gracias, 1\táximo, pensaba, si tu t·e- lado de los yuúcimu• frondo:;m; y cuhictlo:. pectina presencia m o ca11SÓ pnsajera ver- de parásitas; y tnrubien por hertoo.,os güeuza, en cambio tu limosna me propor- C{l«c/ws, cciba. y cámbulos, los quo, ya for­ciona un rato delicioso ; desdo ayer no 1 mando grupos apiñados ó do uno á uno, prubaba licor! Vaya, que Máximo no ha embellecían y nmenizaban ol paisaje. No envejecido, wiúutras que yo ! .. .. .. Quién léjos de ellos, á la dereohn, t.o notaba la hubiera dicho que ese gallardo caballero y mancha verde y sinuotSa cnbierta de frou­yo fu imos iguales y amigos ...... y si ri-.a- dosa vegetacion, quo marcaba el cut'liO del 1&; alguna vez, era yo el preforido por las rio, y en la opuesta falda del corro, en mujeres! medio do nnmoroso::~ y variados árboloa l'ara nhognr lns importanas memorias frutales, brillaban los pajizos techos do que le ASaltaban, en breve rato se tomó 1 humildes choza:;. LimitnLau el horizonte 1¡ todo el licor, quedt¡udoso profundamente uuo y otro lado altos corros cul.Jíorto::~ on dormido bajo ol alar dol vontot'l·illo. parto de espeso monte, y eu parto mos- IIaLieudo dejado nuestros viajeros el trando las detmndas rocas dispuestas on camino real á la derecha, tomaron por anchas estratificaciones. una vereda. q u o oorlaba varias dehesas poblada¡¡ de gauados, ó interrurupidlls de (Conti,luaní). REVISTA DE EUROPA. Poco ó nada. interesante nos ha traido el te~>, las que adornan los vestidos tlo este gú-paHado paquete do Buropn. ncro con cintas y cltorrtras tlo cu<·aje~~,Kioudo LoHgobiornos unropcos viven siempre alar- el llamado do chip,·c y el bretun el ruús matlm'l, sea con temores de ~uorra con las po- usado. 1 tencia~; vecinas, st•a c<~rcoJnic.los por la cs¡tan- 1-a:; mujeres altaa y dol~adaa profieren la tulla lepra del socialismo, del cual nosotros f'?r'!u' pri111era Y latS pcquciia11 Y ¡;onb11 la.'! hemos tenido úhimnmt·ntu uu cnHavo un Hu- tumcas y cbaq!l~taK cuu cl~alecu do ut~o co­e1, rarn::m¡.;a. ¡,s los lallus, cncnhr_cn t·l vt•s­Rino pvrc¡uo "om' preciso ncnlmr ~on esa gen~ tJdo mal aJUstado y !_\don~an el h,tcn hecho. to fnnnticll." Los crímenoo y n.sosinatotl 00_ "So von en esto t~nu (thco 111 lontlcs,, du metidos últirnamoulo por loll italianos son Marly) muchos \'clllHlos o~cnrlatas, poro do iuCI\Iculabll•s, uico .Bl 'l'imes do! 8 de .\gosto. seguro esta moda .no tlumm ; " las quu. lot1 TemcroKOs los ah!matlCII do una guerra llevan \18~!' el traJe, ~1 soln.bn~ro, .los, '.'o~t~ICI! con Francia hnn iuvonlado m1 nuevo si¡¡torna y la sombnlln dol mtRm~ color, ) p H c•~rto do toll-¡.¡rafoR subturr:lnooll, pnrn. comunica1•110 q~e no debo sor un vc:~tulo ugrath\blo n b con las provindaa que arrancó ,¡ Francia, lol! VJst,a. . 1 que 110 pueden cortnrso por ¡011 rovolncionn- J:l color! ele grotlcll:t, rH tl~·ctr, o! rosado dos, NIHil caso extremo. 'l'ambicn 60 han en- cast so~fenno, 011 un~y u~;ado pum atlom:u friado ln.s rcl:wionoa do Alomauia con Rusia l~s lJ·aJCS du ~crtulm porqno He ve. muy y la primera ha lllandado const1·uir nuevas lncn. de noche. ~~~ l!an l~cch(l ~u ~~~~·In ~wrtas forto.lczas en }¡\ fron!t~ra. blusas anchas, en tuuua do c~\llllM tic hom- Du rcsto nada du pal'ticular ha ocurrido brc, apretad
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Mujer - N. 26

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 29

La Mujer - N. 29

Por: | Fecha: 01/12/1879

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LUZ Y 1"1•1 J>AX FUEHZA LA MUJER, REVISTA QUINCENAL I:XCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEÑORAS Y SEÑORITAS, SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. N.0 2!!. }- LÚ~ES, IHlle ocultaba Entro ésta.r; citaremos á J>oRCI.\, In alguu grnve secreto, el cunl 1w le r¡uc. cspo a del famoso Bruto, mntnJor .Jc ria. revelar porque temía que ella fo~e Cesar. Por su car:ícter digno y horóico demasiado pusil:íuime, y t•atn.tin de hasta lrL exngeracion, los historiacloroR impedirle que llen~ora tí cabo sus pro­la elogian, así' como por su entereza y yl!ctos si eran peligrosos. Como mujer grnuues Clmlidades. prudente y discreta uo fastidió :~ Ht 1 Porcia em. hija Jo Caton y primn llilarido con preguntas y rcciiwinncio. hcrm¡~onn. y esposa Jol segunJo llruto, u es, sino resolvió proh:nlc que sns fuer. que registra la historia romana. Este z<~ físicas ernn tan hcrúi<:as como las 'l'OMO III. IJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 102 .MUJ~R._ _ 1 morales. Así, UD dia, estaurlo al lado --;~i la debilidad rle su or!!;ani?.aciou de Bruto, tomó un puñal, y disitJtnlaJn.. fome ni nn no la pcrrui te acometer IJa­rnente EiC hizo ttun. heridn. tan profnnda, zaiia<: propias S1~lo de los homlncs, para 1 'tno empezó á correr la sangro :í t orron- el Líen de su pat 1 ia, 1S :l.'ieguro 'lile tes; r:lln. se dcsmo.yt'í, siu dar por eso nrulic la. nvcntaj1~ en cncrgí:~. moral y el menor quejido ni scñn.l alguna tlo firmeza do nhn:\. sufrimiento. _\larmaclo b\1 e~poso, c-orri,) Cu:mdo Porcia t nvo uot icia do h á sosteuerla, y cuando logní voh orla o u muerte do su uspo.o, duspucs de hn.Lcr sí, la pros._,fllDtÓ qué teuia. Ella entúuces, sido , cucido en lns lhunms maccclúui­sonriondo, le mostró la herida y tlijo: c.~, .,o HL'lUifcsttÍ tnn triste y afligirla, -Bruto, soy hija de Catou. l-'i yo que sus :uuigos, tl•micndo que se 't"i­viue á vi' ir á tn eMa u o fu,< en en. !ida,) tara la vida, no la dejaban un momento do oscl:wn. sino en l1\ de esposa: una -"Ol:> ~in embargo, ella supo cugaiiar. esposa doho p<'uticipar de hs pcnns Jc¡los, y un dia, cnn111lo notó que no.dic In lsnmnrido. Hast~tahoranohabiateuido miraba, a11nqne el apo!;cnto e~taba ninguna queja de tí, pero hoy ndi,·ino jlleuo de gen ti', M' incliucttioLrc el bm­quo mo ocultas un ~;ocrcto, porque no s~ro que tenia al lado, y tomando al- ; piou~~~ rpto soy capaz de prndt'll('ia "UIH\1> bra.. s as encendidas en las manos, suficiente y do entereza de· :ínimo, • por ~o bs echó ií In l•ora, y ccrr.índoln c11 eso he querido !'oportar, siu uxlml:u :-egnidn, en broH~s tllonccutos tnuri•) UD:\ queja, un dolor iutcw•o pam pro. r1uemada y r.ofocndu T'or el catl1oH b:nto tui fortAleza. Bruto, uua lmcua cantlculc c¡uo le c¡uÍIAÍ la tcspiraciou, y cducacion, y el trato con !!entes vi rtno- esto~¡ n 1m Lo1fO tno\ ido ni (¡uejado. sus, eleva el espíritu feuuu:t o y forlllan ¡Qué mujer tan uhlime huhicrn.~:>ido \10 enrtícter varonil.. :\o en \ano so osta si la l11:t. del I~Hu•gclio la lmhiem os hija do <::~ton y lUllJOr do Hmto! ilmuiuatlu, cuu·iiiiudola •tilO hay rn:Í<; f;orprcndido y admirado el ronspi- mlor ou rc!;ignarsu á los clcr:rntos ele la raclo r con aquella. accion de Sil es posa, Pro\ id~ucia, q11u e u Ln~ga r~t! 1Í la desc•s. levant'í los ojos al l'ido y pidió ~ los pornciou haslt' 1·so punto do heroi~u•o dioses q11e le dieran Sllficiento p:.trio- loco y tahuiuall tililliO y fortaleza pnm routiuun1 por Esas~~~~~~~ la.<; almeln!H]o In "lU:Lrlil es el cn.mmo que bO hahia tt.tzaolo, y 1wr ('ristianaQ, y 111 val(lr uxtraordinario do digno do uue. cou•orto como l'ordn. t­pos( l mi,~utras que Jo f111Í posihle ha- 1 l'tnlo, y Bruto decía. do ella : XV Ho111a Cll ll.l¡ttúlln lofJOCIJ. Jmbia llcg~ulo al mayM nugc do ¡•odcrío,) ora Juoíi11 do lodo el wundo ui,ili:t.ado en tJ u tiempo. ( lobt•ru;, ha 110 solncum.to ol•1 u 1 ~unten~ H !lh: tv,(oul .\ll'diterráut•O con ~~~isla } (Ont<>ruos, lt:,iplo, ('.lr- 1a6o E 1 ~u l, l.l U di' ho) Fra uia), lu ¿o ta del \drl.&tico, .Macedouin, l:H' ia, torio el Asia Menor, •lcs:lo el mar Mcrlite1r.n co hasta. el mar(' (JÍO, i!l tmbm. , t:, r;irw c¡uo guer cah.l coutm lo B~t: loucs (hoy los ingleses), los Clenn:ml), y proc111nha pc-U{)t1.u b:bta la du mnhm·ad u m dul Hio .• J:uuas ~e ha visto 1111 1111¡uuiv tuús podtrosv, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. \ REVISTA QUINCENAL. 103 ni el de Alejandro en la a.nticruodad, lde cosas qne renueva y purifica esa ni el del modcrnoAlejandro,Na 0 poleon, a.tm6sfera cargada de roia~mas dele+é. en los tiempos modernos. reos. Continuamente se reproducen los lEl orgullo ele los romanos no tenia mismos efectos, producidos pGr las mis. Hllllites, y el título de Ciudadano Ro- roas causas, en la bü:toria de lo pueblos. mano era muclto mús grande que el de Leyes inmutables de la Pro idencia Re y de una nacion cualquiera. son éstas, que sierupre encontramos en ''Pero dura.nte los últimos afíos de la nuestro camino, y sin embargo a hu­Re: pública, dice Scbmitz, no se babia manidad os t&n ciega, que siempre on­cuí dado a.bsolutamente de guardar el ' tinúa por In misma via, y jamas se órdlen dentro c.Jo la. ciudarl: las leyes aprovecha de los ejemplos que le dau que había sobre esto particular eran las historias de todos los pueblos de la vio ladas diariamente, sin temor ni tierra. Desgraciadamente tal parece ese rúpnlo; se cometían crímenes de como si nuestra civilizacion actual tod:a especie, ú toda hora y hasta en la atravesara una cr\sis corno aquella. mitad del dia, con una audacia tal, que i Qué será de nuestros hijos y nietos se uoroprendia que ya nadie se acordaba dontro de algunos años? i Qué resultará de bs leyes .... " de estas revoluciones que actualmente Cuando un país llegn. á este estado revnel ven el mundo, y que nosotros de putrcfaocion, es preciso que un presenciamos sin comprenderlo? Sólo gra.n, cata.cl i1sm o venga á revol vorlo) y el Sefíor del cielo podrio. contestarnos ... ent.onc.es de seno de ose mismo caos Dios vuelve á crear un nuevo órde~ (C01ttinum·ú). S. A. DE S. LA TARDE. i'\fOitF.51'A OÍ08a del final del dia, Tnt·de consoladora, amiga grata, 'l'ieude el volo de pinta Por lG llanura inmóvil y somhrít\, Qo11 ya ol soberbio sol en su agonía ll~;.nde eu el mar la hento de e:scarlato.. ¡ Qué murmullo tan suave Se oye en el bo~ue y en el verde soto! Aquí levanto. el ave La qut~rellosa voz, nllli remoto Hosuena. po1· el vaHo ontlistecido El lángtlido balar do las ovejas, Y el viento COlllllOVÍUO Llora eu h s ramas sus dolientes quejas. . \y! ; c~ mo los sentidos adormece Y llena el corazon de dulce encanto Este vago rumor! Allí do crece El sileucioao pino Suspende el ruiseñor su dulce. canto, Basta que ll.ega. de la. noche en tanto La sombra ft! isteriosa, Y tiende el ala tma ve y sigilosa Hácia el oosq u e vecino Donda se pierden ruiseñor y trino. 1 Y allá d istautc, de la ma1· en calma Escucho el tónue murmurar; las olas 1 Cuando se an-t\stran en la parda arena Exhalau un suspiro lastimero, Como lo exhalo. el alma. Que e.-,ht o.hatida put· doliente l'eua, 1 O cunl do nu arpa qne cu la noche suena Acento gemidor y plaiíidero. Yo amo el tranqmlo son de la. floresta, Y en apartada selva La voz de la calandria quejumbrosa, El blando susun·ar do palma enhiesta, Que finge melancólica plegaria, Y el arrullo quo tórtola med1·osa Entona enamorada y solitaria . i Cunntas -veces, oh tarde! tns rumores Buscó el amante Yonng en sus querellas! Y de tus tibias fl.m·es El perfume aspiró ; de tus estrellas Amó la luz benigna y azulada; El ebúrneo laúd pul~:;ó á tu sombra. Que un eco eterno de dolor encierra, j Y el gemido de su alma desgarrada Por la1·gos años asombró ri. la. tierra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 104 LA MUJER. ¡ Cuántas )'00 t lumbre macilenta Y la nobc liviana, A 1 '¡;de u~ tn , corazon consnola, Y el agua que serpea, T • o doltoJ t·• •e la noche hermana! Y el arrebol purpúreo que flamea T 1110 tu 1r · ' , que amorosa ''uela, En moute y en collado, 1 don¡;a 1U •1a del pesar ahuyenta, Alivian el espíritu cansado, Qomo ap J ta t¡ la sombra la mañana ¡ Y todo, oh tarde ! al corazon recrea. JuLrA PÉR.Ez M6N'I'ES DE OoA. (Cubnua). __ ... __ LOS DESCUBRIDORES. O .\DROS HISTÓRICOS Y NOVELESCOS--SIGLO XV. ALONSO DE OJEDA. EPÍLOGO. ll.A.BIAN trascurrido varios años des- ¡ cbns horas entregado ú sus tristes me­de aq_uel en que Alonso de Ojeda, Jitaciones. Entre las pocas personas abandonando el mundo y sus vanida- que le visitaban, iba con frecuencü~ t. des y crímenes, se babia hecho fraile 1 verle un religioso de la 6rden de do­franciscano. Pero basta en esto no lo- miuicanos, que se llamaba Bartolomé gr6 sus deseos, y así, su ~alud cada día d~ las Casas, el famoso defensor de los ~n;Ís quebrantada le impidió pasar á la indígenas. tsla do Cuba á visitar la imágen de la La última vez que é¡,te le vió, esta. Vír¡;en, c¡ue haLia dejado entre los in. ba tan enfermo, que se anunciaba la dios de Cueyvas, y cuya separacion le muerte en su fisonomía. Pero cuando lw.bia dado el golpe de muerto á su Las Casas le dijo que iba á Cuba á corazou, contando aquel dia como el cumplir una rui¡¡ion, Ojoda recobró al­cíllimo eu que bulJieso tenido una vi- guua aoimaciou, incorpor6so impetuo­dn. animada y eu(.rgica.. snmentc, y en sentidas palabras le su- Fray Andrés, que tambien era fran. 1 plic6 que fuese á la tierra del Caci­ciscauo, le acompafiaba mi~utras que que de Cueyvas, y llevando consigo permaneció en Santo Domingo, cui- otra imágen de la Virgen que tenia, dando cou cariño y solicitud á su anti- pintada con brillantes y frescos colo­gua Ca pita u. Pero bal,iendo tenido éste res, pidiese al Cacique el favor de par­que pasar á Tierra-Firme como misio- mitirle dejársela en lugar de la otra u ero (empleo que solicit6 para. poder por algunos dias, con el objeto de en­cumplir el voto que hiciera en las cié. via.tle ú él la antigua compañera de su nagas de Cuha ), en breve tuvo la triste 1 vida para morir contemplándola, con ' noticia el pad,·e Ojeda de la muerte promesa de que al espirar seril.l de. del buen fray Andrés, que perecicS ú 1 vuelta á su pueblo. manos du los indios como un mártir, Conmovido hondamente con la sú. tratando de convertirlos, expiando con plica del antiguo aventurero, Las C:~.­aquella muerto algunos de los muchos sas cumpli6 religiosamente ~>u reco­crímenes cometidos por sus compatrio- mendaciou. Pasando ú la provincia del tas sobro los naturaleS': [hospitalario Cacique, encontr6 la ca- Al fin las dolencias de nuestro hó- pilla erigida por Ojedo. mfly venerada. roe le invalidaron de tal suerte, que por los indígenas, que acudieron a.l ya _el pobre fraile no pudo volver á 1 misionero preguntando por el dona~or sa.hr de su celda., en donde pasaba mu- de la im.ágen y llevándole sus hiJOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 R E V I S T ~ Q U -I N O E; A L . 105 pcqucüos pn.ra. que Los bautizase, prc1>- 1ejemplo de humildad, hahia suplicado túndose á E>er catequizados con la. me- á última hora que no lo enterrasen en jor voluntad. Lla.m6 entóncos Las Ca- las bóvedas de in. iglesi~l do :::):\o lfra~­sas al Cacique, y manifestándole el es-¡ cisco, como se hacitt con los de~las fra.l ­tn. do del antiguo Capitao, le dió parto los fallecidos en ol convento, s1uo baJO t.lol último deseo que tenia, de ver lo. el port~l de la iglesia, para. que todo imágco do lo. Vírgeu ántes de morir, - ¡el que entrase y saliese dol templo, y pidiúsob en calidad de ]m.:stamo, hollase su scplllturn, - ~o castigo ?el deJandO Oll rehenes Otr::\ m:ÍS errando y grande orgullo y SOUcr\Hil, que lJabla.U más brillnuto. El Cacique ofr~ció dar- bido las pasiones dominantes de su le la cootestacioo al dia. si6'UÍeute; - yida. •• poro durante la noche el indí"enn. H\- T • có la imúgen de.l altar, y en u0ni?n Je l 1.0 do :Nonombre do 1875-Bogotá. otros ue su confianza, huy6 lÍ los 1nme- •• E 1 1 · ,_ d leerse el d . . . 11 r. d 1 · o a re acwn r¡ue ncau:\ o . , . m_tos. corros, e va~ ose a. prec10sa 1 autor ha seguido profcrcntomeutu la btst?na rullqnm, '~> pues era el demo.~1ado o.stu- de O jeda en la obra do W;u¡hiugton Irvmg, to, segun dejó dicbo, po.ra doja1·so ou. "Life and Vo_yages o.f Olu·ist(Jj1_ller Oolttm­gaiíar por pn.ln.bras de españoles. Hn-1bt ts togclhu 1utth tite Voyages uf In~> ccnnpa-btn. ofrecido solemnern e u te de· n. ~~ious." Pero1 :uleulal!, ~~~~ commltado cu~utos . no J r hbros ba podtdo cout;u¡;ull· acerca de lot~ be-que lo. o.rmncasen aquella 1mágoo, y lo cbos y acontecimientos de aquella época, Y 1 cumpho.. asct,"Ura que fuera do la ·Ji¡;era trama rowu- Jamas pudieron los españoles voh·er nc:~ca que.li¡:;a.al héroo c~u l\laría, todos los á vor siquiera la Vír«ec de O jeda que succ>~!CU­go, supo que dur:.:t.nte su ausencia habia hridor, si se r¡uioro o~curo y l"'C(I conootdo,­nuerto fray Alonso de O jeJa; dt~uuo poro cuyas cualiduclos y fallall fueron las mismas que clistiu¡;uioron ú los sul,si¡;nicutcs * Esto lo refiero Lns Casas en sus obras. couqnistadorcs C:!pañolcs dol ~uevo Muudo. APEN DICE . PAltf:cE~O::> que no e:;tn.rá do mús inbortar aquí uon Memoria (r¡uo trndu­ci uos) acure:~ Je Juau ue lo. Cosn, tomada del Boletin de ÚG Socictl<«l Geo~p·á­jlttt de l'a1•is, uúruero 17, toJUo 3.0 , uño de 1862. ALGUNAS PALABRAS ACE1~0A DE .JUAN DE LA COSA, Plt.O'l"O DE OtliSTÓSAL OOt.Ol'(, ASÍ COJIIO DE SU CELEBR E MAP .\- !IIUNDI POR M. DE LA ROQUETTE, VlCEPRESIDENTE DE LA COMISION CENTRAL DE LA SOCIED# papeles, y de ello tondrc1nos el gusto do hal,lnro,¡ hoy. Dcoiaruos en aq11el opúsculo c¡ne, ,¡ po­sar do la justa celebridad, do los móritos y de lna obro.s do Juan do In Cosn., ha­biendo obtenido durante su cxisteucin In oonlinnzn del inmortal de~cubritlor del .N'ucvo 1\Iundo, y ademnc; los elogios do !11 r~nyo~ parte do lo, confJuiatadan:s y de lo"~ lmtonndores de los prirnoro .. tiempos del doscubrirníento, a:;í corno de los Listoria­do¡ ·cs rnoderuos, -~oin embargo, como por una f1\talidad, uingun biúgmfo le hnhia con agrado mcncion especial : Cbta falla es lt~ que procuraremos corregir. No os ofreceremos hoy siuo nn esbozo rápido, y sin duda sohrado imperfecto de nuestro 1n·imcr trabajo, ni quo niuulir·e­rnos nlguno, línea.:; ncet·ca del tiHIJlll-mtm­t, U,. oLra capital do Juan do In llosa, y el umoo monumento geogr{dioo que ele ól::e COnliOnn, y clcl cunl vorcis una ndmira­blo copia en este rocinto. No so tiene noticia exnct.a do In fecha J>rooisn doluncimiento do Jnan do la Cosa, uunqua so ¡molle fijnr nproximathnmonto en ln f!OgUJula mimd del siglo X V. So :,aho •¡ue cm originario do Sautuiin, pcquoiío puerto do In pro'\'incia do Sautn111lor, so­b1 ·o el golfo do Vizcaya, nsi os que lo¡; contem¡>orÁneo:~ lo llumnbon frcouonto­monte el Virraino. Junn do la Cosa era conocido como un buen mnrino y hábil constructor do mn­~ ns, cuando ari~tó'bal Colon, que lo cou­Sldcrnba como su dÍ>scípulo y lo apreciaba mucho, le Uevó c.:>nsigo, oomo sn piloto, en el E;egnndo viaje que l1izo on 1'193, IÍ lo largo de Cuba y nl dorn~dor de Jnmni­oa, viujo que so torminú ou H ~11¡, .\ su 1 rogreBO á l•ispniin, La Cosa 6e rctirú á su lmoblo uatnl, el que tnrnbien nhnudouó en •rove para ir ti fijarse ou el puerto de Snuto. 1\lnrín. "'e !i{1no poca notioin nccrca del empleo que b1zo du su tiempo bastn el mes do Mnyo do 1499, cuondo Alonso do Ojedn, (que ~6 conocia desdo que Yinjó con él CJl el sc~~11do viaje de Cristóbal Colou) lo ~cog1o pora piloto .. uyo en una oxpodi-o~ on ele descubrimiento (l\IO emprendió al N 110\ o ~l uudo, en nnion do Amé rico \"&­pucio. Durante eslo viajo, que 11& tonuiuó 1 mnl, tu \'O la fortuna, siu embargo, J"n Clo-sa, de visitAr cniflndosnrH<'llte las co,tas do l'árin, por lo cual Hcrrcm lo llama dl.:}i ­cnbridor du I'árin, 1¡ pe.~nt· do que yn. e o.s sitios habían eit.lo dc~culJicrtos por Colou el año anterior. Devuelto nl puerto do Sauro JUarín cu el mes do Junio do l.íOO, La Cosa tormi­nó su célebre uiiiJIIl 11111 .di, tlel cual nos ocupnreruo:; más ndclnuto. llúci:l. c.s.'\ épo­ca Hodri~o Unstidas ohtuvo licencia de visitar las Indias Occidenroles, y oon e~o moth·o con>;nltó con Ln Co:;a In ruta qM debería :;eguir, y J>Ol' último so lo llevó conHJ su principal pil(Jto. Salieron lo:; ex­pediciouarios de .Espnün en Octuhre de 1500, y orillnudu In~ co:.la.s do 'l'ierm-I:'ir­me, vibitaron el ~ulfo do Urabtí, ol puerto del Retrete ú do los }l;¡;ori han os, el it.smo do Paunmti. y nlv;m1nt; otra:; localidndcs. !'oro el mal ostndo tlo sus umbarcaciouos, y In arrc.>tnciou do Ba~tidns, á quien se lu ncu~ú do haber hecho sin nutorizaciou ne­gocio do oro cou los lnclio.s, pu~o térmi­JJO á la oxpo11icion, y La Co,.a rcgreoó á ¡.;~p:úia en 103 últirnoa Iocsc.;; de 1;)02. l'ara rocompco~>ar los scr\'icios presta­do, por nnestro piloto ,¡ la c.tusa del des­cubrimiento, no solarnonto viajando á ¡;u costa ¡;ino exponiendo fl'ccnontcmento bU 'ida, In reina Isnhcl lo nombró, por cédu­la real del 3 do Ahril do 1503, Alguacil .Mayor do Urnb:í, Clllpleo que no tuvo ~;ioo más tarde. • Encargólo su gohieruo ou seguida do una mision Á LisbQ8, ocrcn del rey do l'orlugal, con o.l objeto do pedir oxJllica­ciooe.:; aceroo d•} ncuSI\cioncs que so lo ha­ci. Ul ni portugués por hnhcr Lecho oxcnr­siono'> en lo domiuios cspaiioles en las Indias. Pero esto go!Jioruu, en luó"U.r do dar las ¡,atisfaccionu.; f¡uo so le }'ediau, hizo aprehender y cncarc.:elor á La Cusa. OÍD duun recolmí muy Cll hroYO bU liber­tad, porque en Ootuln·o do Li03 ya estaba otm voz en la t:orfo do España, on Sego­Yia, en donde La Cosa declaró :\ la rema que babia doscuLiert.o, fJIIO no solamente los portugueses habinu hecho un vinjo de contrabando cu las tiorros }lCttcnccientos á Espaiia, sino que, á pesar do ~>US pro­mesa:;, habían mandado otra oxpodicion á aquellos parojcs que uo les pcrtenocion. Aprovechó esta ocnsion uucstro piloto para pre:;cut.arlo á su soberana lo:; mapnl> hic.lrogrnfioos do las ludia , que él habia tmbajado, así coJUo el mapa que conoce­mas y qno lleva la !ocho. do 1;)00. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL . 107 En 150:1:, La Cosa obtuvo la mision do cutre los dos el rio Grande del Oarien : vigilar con cuatro navíos armados y cqui- el uuo dobcria adueñarse de la ribera oc­¡ nulos de guerra las costas de 1'iena-l!'ir- cidental y el otro de la orieutal. En el modo Indias hasta el golfo de Urabá. año siguiente (1510) nuestro pilot-> sojus­Lleuó su encargo con muy buen éxito, tificú de las acusaciones que le hacian los puesto quo reconoció y estudió á. fondo portugueses: de haber hecho descnbr~­ac¡ tlellos litorales, negoció con los indios roientos indebidos del otro lado de la li­é impidió las usurpaciones po1·t.u()'uosas.¡ uca señalada á los españoles. Es cierto DoLió hacer buen negocio, puesto que que o.-;ta acnsacioo nunca había tenido ent.regó al 'l'esorero general Martienza el mayor seriedad y su gobierno no había 5.0 de la corona c¡ue constaba do 50,000 1 hecho alto en ella. maravedí:>, por lo cual obtuvo como re-1 Durau\e su oxpcdieion con Ojoda, La compensa una pension de "tma suma igual Cosa. se empeñó mucho con él 1uu·a quo á la que babia eutJ-ega- por sus amigo!'. Oj~ntincs con 200 lwm brc:s, otorg•í, atlumas, una suma do •1;3,000 mara­partió en Nuviewbrc do 1500 á Sauto !Jo. v<:db. Ig11oruuws cu1iL fuera la suoi'ÜJ dclt will¡;o, ,¡encontrarse con .Alonso de Ojo-[ htJO do Juan do la Cosa., tí c1uiun dc;lJcria da, ¡ue Lt~bia sidu Hombrado Oobornac.lur Locar el lítnlu do Algun~il lllayor do¡ gou· ral de h N neva /~ udnlncía, de quion,l'rnll:í. 1 él. C!·a 1\mieule general. En Saul~ Uo- Os hemos l1cch? presentes los princ!pa­uuo~ o J na u de la Uo,;n tovo ocas1on de les ra:;gos do la v1dn do Juan de la Cosn, hncerlo al futuro Uobemndor un señalado así co1uo su muerto deplorable, -ahora ¡;en~ci~. Di:~put:.lbanse ~iones.'\ y Oj~da 1 no~; o~upnromos del d~cu_meuto ~no nos los ~wulc.; de sus rebpecl.lvas Goberuacw- ha deJado, ol quo por s1 bolo podnn hacer nes en Tierra-Firme, pero habiendo uno :su lloruhre imperecedero: hablamos del y ut o nuruLmdo úrbit ro e u el astutio á 1 mt\pa, cuya copia exacta tonemos á la Jua:~ de h Cosa, tste obró con tautu tac- vil:•ta, merced ti M. Jornard. tu, tple loór<Í ponerlos en paz, dividiendo 1 El origiual de este precioso é inostirna- ------------------------ --- ..... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 108 L A ~I U J E R . blo monumento geográfico do In T•;dnu ol baron \\'nlckoo.cr, qt1icu inmouiRtn­J\ Iedia está tmzndo en uug, grande hoja mente so lo comunicó nl hnt'Ol, ele TTnm- ~e pergamino, u& forma ovalada y m·lis- holdt. A la muerto de \\'nlcknncr (en t•camente iluminada. El mapa con,:tn ele J:-,5:3) e!>to mapa fnó pne!'to on pública l las partes do América conocidas hn,.tn 1 :;nbastn -:; adj ndiCAdo al gobierno cs~nñol 1500, época en que La Cosa lo trazó, MÍ por ·l,:WO francc R, no sin quo hubie~o ~·do como .las parte:. d-o Enropa, Asia y ~\frica vivamente di:.¡mlndo por diferentes c. tn- ·~ , conoctchs en aqnolh época. blecimientcs extranjeros y pnrticularm 1;'1- EI mapa ticno el siguiente opígmfo: te por nnostrn bibliotec..'\ impei'Ínl, á quie\1 11 o7~ t: tan rle Ja C 1 ji l t J l'tlpresout~ba 11110 do UUCl>tl'OS UÍI'OCtOres, , osa o zo ro e J111Cr o e e i\1 J d Santa Jla,·ía mt tl ai'lo de 1500. ·11 ombarld. t . d 1 ' um o , en vanas o sus o >l·as y "Para comvrondor la importancia do tambien eu In Introdurcion al exúntc>a N'Í- 1 este mapa,- dice el baron &l IIumbohJt,- tico de lt4 lde.ton'n tle la (Jco~·Cijía clcluuero 1 ba.-;tnria recordar que es seis aüos anterior conti11tmtc, dico que entre él y el ha ron á la muerte de Colon,- y que los ruupas \Yalckna<.'r hahinn descubietto en 1S32 el mós antiguos do .\mérica (no insorlo¡; en importante mapa de J11an do la Cosa. Y las ediciones de 'l'olomeo ó las cosmo..,.•·n. como '\'nlckuucl' nnncn contradijo á Hum­fías del siglo XVI que se han cono~ido boldt en uqucllo, os cosa averiguada que h~s:ta. hoy) son do 1527 y 1529, do la hi- c;;te ~>nbio 110 sólo reprodl1jo trozos del bltoteca del Gran Duque de Sajonia \Voi- ruapa en menot· esenia, eu la oh)'(\ mt•ncio­Jnar." nada, sino que tambien tn•o parte en sn Es probable que las rel&ciones íntimas hallazgo. que tenia el navegante y cosmúgt'!\fo os- Fuern do Jlumlloldt, un sabio cspnñol, pníiol 1\Iartin l!'orntíndez do J•~uci~e•·se apl'ovcchndo do en el ruapn do J unn do la Cot;n, en una :-ms con vcr~;acionos con él y do la , ista obra tituludn: IIMm·io física, po/ít/Nq¡ na­do su 1napn, para formar desjmel:l la u Sil- illl'al de l~t b/n ti• Cuba. El 18 1:! uu inf,l­ltHl tlc ycoymfÍtt qnr. trata ele todn.~ 1118 ]Wlt'- ti¡;able erudito 1 cspuo~ tlo pasar por Jela.nlc do trn.uq ui lamen te, ct\bccon.udo de una ma­Mcluu (bonita cntdad sentada á orillas nora. impropia do la tlignitlntl de un del l:>cun) crmmmos el t'SpléndiliO bos- hijo de Albiou. De&pue!l do lm~Jeruos que de .ll'outniuebleau y l.los hallamo<~ examinado largo rato, las uos ioglesr~s cu uua ric¡uí!;imn, aunque mouótoua so fueron buma.nizaudo, al vor opta ]Jil.­campiña: iuwensa.s llanura5, cubicr- hlábamos su idioma y podíamos series tas aquí de interminables \'Ítiodos, allá títil. El C.'\.lor las sofocab:1 bajo sns go. de trigales nmu.rillentos, salpicados de rras ,·olumiuosas y lo'> largos tirabnzo­trccho en trecho con multitud do c¡uin- nes que las cuuri:lll p:uto de! las meji­tas y chozas. Po canal, que reune el Has; lns dijimos qucsiguiemu nuestro Saoua con el Sena nos acompaliú por ejemplo quitándose lal! capns y las go­muchas leguas, manso, silencioso y lím- rras, pero ellas rehusaron ul consejo • Bato so publicó lJ:J.ce algunos nüos ou u u 1 cou m~ni6esto horror. l•~n túnccs com-periútlico do c1.1la capital. prcur .. . Qut~ parador deuia llegar aquel dia de vuel. hombt e tau gr:-.ndo es nuestro E~tnpc­ta do Italia, en Jonue a.cnLu ua. c.lc tcucr rador, ¡creerás (jliC so viuo ClllllJl.l. llOra lugar la guerra. con Austria. 1 Jesdc Uw.m Lery ! De¡;cJo .Macou ltasta Bclgmue toda., -Me pn.rocití viejo y .... las estn.ciones lcniao aire de fie sta: 1 -Vinjo: vayn uun itlca, 111 lto111lnc bnnuern~ y luces tlo colores en las en. cowo aquel no pucdt: e u \ 'l'jN-cJ. ... sns, en las puertas, gente aguardando -Y 110 solamente le oí y le 'i si u o con curiosidau el tren en que del,ia r¡ue ... llegar el l<:mpcmdur, ri,~nuo:;u y t·ou- -Lo pal¡~tí usted! iutclTIOs¡Ji ,~ un vct~ando alegremente, ~a?:nuando sus chusco. otsena.cioncs con aquel chiste fmnccs -l-;inv que le 'i tomar un l.ulatlo qno se eueuculra ou touas las cla¡;cs de que le ofteciorou ! la sociccln.d. -¡Y lo 1omt',! d1jo el otro cou iu- A ln.s siete de la tarde cmpez:unos teros. ií n1 mvc:-::u ( eut.re do;; gn.r~autas tic ro. -~ií ; lo vi cowi(:udu:;clo. ¡Ah ! jn. 1cas) las bellas monta fías dol.Jnm; pero mas lo olvidar.~ . dosgrnci:ulamcutc el sol c1npcz•~ :Í tles. - ( 'uiíuta ltoutlad : Ols ! H csos 'a- es do oro.. . 1 llcs piutoru~cos, y no no, futÍ po:,;ihlc 'A!=:Í crn f·oulo es tos dos u.dusin, lns \er !>liS bellúzas siuo como soUlbras fau- tnanifos1a.lmu llll:t c•ttriosidal •¡uc les lásti~:n.li. lmhiera dcs purtaclo b vÍ¡,IlJ.lC uu l~.:ou Do lCpcnte, :íntc;; de llcgat á Del- tÍ 1111 clt>f'anto. g~.u.lc, Ullcslm t1cu dejtí de awhr y l>espli('S tic ltJUelH\S dP.Icnrioncs, de. o_m10s á lo léjos largos vi,as, gritos y biJas al tníusi1o del graudcltti()O ciul titos reiterado~, y u u ntotneuto tJc¡.¡¡¡ucs ltelnJo, J lug:uuos :í Giucura '4 las once 1 pa (í rúpidar.neute á uuc~;tro lado el y media de la uoc:lte. , . trcu del .Empcmclor, á quieu clistiu~tÚ- Al atravesar laH callos z llogar iÍ 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 [ RE V l STA Q U l N O E N AL. ~111_ nuestro holel, pndimos di,.;tinguir, ilu- 1&"1.1), aleman muy adultemdo, it:diano 1 1 miuarl01 por uua clarísima luna, el ~ran corrompido, y un icliomu compuesto que lago co u :su muralla de corros en el ho. llo.ruan rO'man; pero el franc11s es el rizo u te, y las bln.ncas velas de los bar. idiomo. reconocido. cos qu~ lo ::l.Lra\ esaba.n. Las mujeres no tienen graci11., y esto no los permito pnrocor bonitas, ú pesar do que no son feas por lo general. Las mujeres del pueblo u!>a~ un. sou~brero 1 enorme do paja do Itnha, stn mngun ndorno, y nven mártires do d, y en guerra abierta cou el vieuto, porque cuaudo sopla, lo'l bato lns alas del som­brero levantándolo eu torno de su ca. heza como una. auréola, 6 cubriéndoles la vi!>ta completamente; do resto los vestidos nada tienen do particub.r. Las señoras llevo.n sombreros y siguen las modas de Paris. rr GINEBRA. Gi oclaa es una ciudad de contrMtes. L:\ parte n.uti~lH\ (que está situndn. so. bre la fa ldn. Jo un cerro escarpado) c.<> muy fe.:1. y mclancúlicn.; las ca~as sorl altísimns, do cinco, seis y hnstn siete pisos, muy oscuras y tristes ; bs ca.lles nngostm1, son eu algunas pnrte11 tau pendientes, que niuguu coche puede bubirJaq, y pnm facilitar el tr{¡nsilo :~ los do :'\ pil-, han puesto á un laclo cle ln pared largas barandas do hierro, en. sas ptoscutau un aspecto de l•icuestar y nmt de lujo. La isla, llnmn.da de .Juan .Jacoho 1 H.ousse.'\11, y que es la única que ticue el lago cu 1\l¡Uelb. parte, es el paseo fMorito do los ginebrines. Estrí t~ituado. eu el confin riel lago, y cuando ya Hl :í convort irhc e o río, comun1case In i~;b con ltt tierrn fi rtno por nn pucu te ; vn. rins nl:unedM lle árbole:1 y asientos de pietlrn. fonnau el pa.~;eo, teniendo cu el centro la. ostatua. del tllcísofo ::5uii\o. D~s ¡utes de h isla la. ciudad ~;e de~plc. 1 ~a a uno y otro lado del rio n.~Jano, el •¡no ~o tlef:liza tranquilo uurautc al. gunn.s legua¡;, y va. ou scgn itla á prcci. pitarse un una enorme cueva pn.m vol. ver tí u p:u cccr más almjo, - por eso e u Sniz;~ el ltúd.wo 110 e¡; uave;:::ablc. Lo:' ltn.bilnutcs de Ginebra lt:~blan 1 fmnces ( cou acento desagm.rlt~ble y na. 1 - N o puedo haber un paseo m~R lindo 1ptc el que tiene üinchra por el l:u.lo izquierdo del lago. A un lado, el l:~;go 1 azul, de di'l'ersos tintes ntros, la ctu­llad salpicada de jardines y hermosas casas, y dividido cu Jos por las aguas Jel H.údnno, y á la derecha beJJí¡;imos pnrr1ues, casas d~ campo y elcgant~s r¡uintas de todas dimensiones y arqm. tccturas: algunas imitan lujosos pala. eios con sus rejns doradas, fuentes, es. tu.tPas de mármol y jo.rantabau quo muchos de ellos maléllcos: á T n- las torres Je la vieja catedral, y des. 1 gla.terra. le di6 á de Lolmo (escritor pues en gra.dacion las domas torres y 1 eolítico de gran fama.), á Rusia, Lefort casas, concluyendo en el primer plano 1 (hombre do estado, general y marino con los iluminados muelles y la peque. bajo Pedro el Gra.nde), á Francia, Nec. ña. isla de Juan Jacobo Roussea.u, cu. ker (el famoso ministro de Luis XVI 1 yos árboles forman nu rico ramo de j y padre de Madama Stnel) y por últi- verdura. Pero roil-nt ras en el cielo 61. mo al mundo ha. ob11equiado cou Juan guraba.n las estrellas, y las olas del .Jacobo Rousseau, Tronchin ( Ctqebre llago hatian los lados de la barca, se teólogo), Estéban Dumont (amigo de oía á lo léjos la voz de la ci vilizacion, ~Iiraboau y colaborador de Jeremías quitando así mucho de su poesía á la Bentham) y Leopoldo Robort (célebre admirable escen:~.; la locomotora del pintor). tren de ferrocarril silbaba al partir y Despues de permanecer tres días en se oían pa!!ar n nuestro lado Jos buques Ginebra, nos despedimos de clb.la. no-¡ de vapor que llegaban 6 salían del che tíutes de partir, yendo á contero. puerto. plarla en una barca desde la mitad del lngo. La vista desde allí era bel_lí_sim_a .;.. ( Cnntinua1·6.). ___ LA JUVENTUD DE ANDRES. NOVELA HISTÓRICA Y DE COSTUMBRES NACIONALES. tFlN DEL SIGLO XVlli.I CAP 1 TUL O 1. José :M. Quijauo O toro ou su IlisiO?'ia St:UAOION DE LA NUEVA GRANADA E~ 1782. ZJtttric~) organiz6 lor¡ gremios eJe artesa. l ARA que se comprendan meJor los uos, c.ltctll:udo los .1 eglo.mcutos del caso acontecimientos histórico - no~ closco:; para sn mstntcc·ton y fomento y 1ns IJtlO v:uno~ á relatar, preciso scr:í, iiutes prov.id~ncins tJeccs:u~o.~ pam el esta. do outmr en materia, hacer uua corta blecwnento do hooJHCtos y ca~>as de resefia do h situaciou política eu r¡uu asilo." A dou Jnnu M~uucl Flórcs le 1 se encontraba el Virciuato de ?\ ueva cabe la 1.10ura d~ hnuer tiiUO e~ fundad~r ()r~unda des pues de termiMdn la ruvo. do. la pn~orn. unprenta tnuda al Yt­lnmon quu ha tomado en la liÍI:itori:~ el remato, sm contar cou la que teDtan nombro do la ele los C'c:ruw 1w·o.<~. "' ya. los jesuitas pam e luso c.le su cole;io, DonJuan Manuel Fl6ros hauia toma. desde 1734. Jo posor,ion del Vireinato desdo J 7713. Sin emlJargo, F.i lo debemos á este Esto caballero poseía, segun parece, Vi reY: esas teu~nti vas. de progreso, en sobratl1\ pericia para gobernar, y de~de cambio nos lnzo el wmenso m~l de loH principios de su admini~trncion se arra.nca~nos uno. pa~tc de los7~n~1guos propuso fomentar el pro(Jreso de la terntonos pertencclOntcs al\ treJU\to. Colonia, y tomó pa.rticul:~r intcros 00 Arredrado unte las impondciables Wi. protc(l'or la. auricultura concediendo cultades que eocootrnha para gobernar prin1:S tí los e:portador~s. Y. comunicarse con las lcja~ru; prono. . "nc:eo~o de fomentar 1:\ incipiente Cl3.~ de la Gu~y~nn, ~laracmb?, ~~; lUdustna manufacturera. del paí~ (dice nli, 1slas do Tn~u.J~d y Marg~nta, pld10 * Véase JrM6 Antonio Galan- Hpi~Oersal aplauso y grandes e;;pera~zas, Gart.tgcot>, In. ciudad más floreciente de anunciando uua época ménos acmga todo el litoral del mar de las Autillns. para la. vida política y económica. del Cou In nuRencil'l. del inteligen to Yirey pn.ís. se paralizn.roo los proyeclosue reformas La persona más importante, de ma. adtniuistrativw; eu el interior del Hoi. yor influencia en todo el Vireinato, Y no, y ésto.s se olvidaron por comploto mús merecidamente qlleridn, taulo por C\Jnudo el Gobierno español nombró uo el pueblo como por los hidalgos y gente 1 Visit las incipientes industrias tooio Caballero y Góngora. De Obispo y e:stn.hléció en Santafé nuevos derechos de Yucatn.n, y muy bien vist~ en la u.e alco.bala. Don Juan Francisco O u. Corte española. por sus dotes tntelec­hérrcz de Piñúes (que a!.Í so llaroall!\ tuale:> y actividad en toda empre~a .quo 1 el Visitador) no dej~ im~uesto que uo ~>O le coutinra, Üll: uorubra~o Ar~o~.11spo elevara, y adornas fundo nlguuos tan do Santafé, en donde fuu rectbulo á gravosos, I}UC las sumisas poblaciones mediados de 1779 con gran })Ompa Y no pudieron sufrir tanto dolo y humi. solemnidad. llacion, y acudieron ti usar del úerecho l Dice el sefior C root (e u su Historie¿ d(,} suulova.cion contra UD gohioruo tnn b'cle~:tiústica): "Ln. fuucion so hizo con inícltO y cruel. Esta íué lo. llamada de todo aparato, despucs de la. cual"~ co~­los Co10uueros, quecuuuió tan rápido.. dujo al Prelado á su prdacio en med1o mt;u te de uorte á sur }JOr todo e 1 Vi. , de la asistencia. oficial y de i nuwnera.ble r~wato, que puso en apuros al \Tirey. pnehlo. cstandG adom~dns de c?lgadu­Stu ~nbnr•>o, la fuerza y el cng:uio ras lns calles del truuslto. Hnb~ como veucteron en ¡locos m~5es ú los dcsCTra. un prcsa•rio de f¡uc eE:to Ar1.0lnspo es­ciados colonos, que tuvieron c¡uc !'O~nc. taba llat~aJo :í hncer u o grn.o pape~ en terse nllin, é inclinar la cerviz. Pero ell\ uevo Reino, corno en eú'. .C to lo htzo; ost_t~ suhlcva.c~ou 110 fué esté ril, porque y tal era el hombre quo se uecesi.taba d~Ju en el 6ntruo de los pueblos y en cuaudo se preparaba un ponc!llr de la atm6!;fern. moral del pn.ís el g~rrneu azarosas circunstanciM para todo ol fecundo do la. libertad, ontrevifltn. un Reino, ú tiempo que Re declaraba la. momento, y por primera vez compren- ero erra e u tre Espnfía é loglaterr~." dil:!rou b posibilidad de una Íllhtm y "' Amante del progreso, inclinado ú mejor coucerta.da rebeliou coutm Es. proteger ú los hombres científicos Y á paiin, iJea. nuev:~. hasta cutóoces eu el todas ~las artes, el Arzobispo G6ngorn. Vireioato. no pudo ver con buen ojo la aublevacion Afligido sin dlolua con la. sihlacion de de los Comuneros, que trastornaba sus un pnís 'JUC no había. podido gohernnr planes de p:tz y tra.uquilida~ en su como él lo hubiem de:.eado, y minndo Di6cesis ;-así, npénns vi6 despeJars~ ~ por uoo. enfermedad que lo llevó :l l:l. tanto la situa.oion, ofrcci6 sus serv1c1os tumba poco tlespues, -don J un u .M n.uuel como mediador entro los i nsurrocciona­li'lóros presento su renuncia ú In. corte, dos y el Gobierno. Merced á su carácter Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --- - - - -- ----------- q - -------- lU LA MUJER. conciliador y á las prome¡:as que 1Jizo á ly oo se tiene conocimiento de que 1 nombre de la Hen.l AuJiencia logró hubiese reclamado por ta.mafía mala fo poner en arm.ouía ú los Comuneros con el Ilustrísimo Caballero y Góogora, que el Gobierno, y outuvo que prometieran 1 tanta parte tuvo en las capitulaciones. guardar la paz en cambio: 1.0 de Esta faltn., error de su época más que que se expulsara del Reino al odiado de su carácter es, sin embargo, la 1ínica Visitador Piñéres; 2. 0 á la extinciou mn.ncba de consideracion con que puede perpétua de los nuevos impuestos ; la historia tacharle e u m vida pública 3.0 la colocacion de los hijos del país 6 privada; de resto todos sus actos en los destinos públicos, &c., capitu- 1llevan el sello más noLle y más digno laciones que juraron guanlar uuos y del recuerdo de la Di6ce~;is primero, y otros sobre los Santos Evangelios y ante des pues del Vireinaloquesuporegentar N u estro Amo patente. Sea como fuere, con tanto tino. y tuviere la culna quien la tuviere, S A S lo ciet·lo es que aquellas c:1pitulaciones 1 · · DE ' · se negaron Jespues por b Audiencia, (Contitwa'rú). PAGINAS PARA LOS NIÑOS. UN DIA DE ASUETO ENr.!'HE LOS ÁNOELEo. Entretanto cinco 6 seis ángeles ha. I Liaban cutre sí con gr·a.ude atlima.cion. IL\ !HA asueto eso dia en el Pamíso! -Anael tiene razon l exclamó do Unos t.niles de angelitos, reve¡;tidos repente el mayor del pequeño grupo. de sus largas túuica.q azules, hablnuau Hace miles de años que catamos en el do la recrencion y de los juegos que cielo, y aun no l1emos pensado en viajar. iban á tener. No todos estaban de i Cuál de entre vosotros quiere acompa­acuordo eu eso punto, porque unos fiarnos en nuestra correría 1 querinu jugar ú las escondidas, otros á Un yo general reson6 entre los que- ¡ b. gallino. ciega, y ninguno accedió ú rubines y ángeles más pequeños. K un. la idea de su compañero. ca se hauio. oído tanto alLoroto eu el -Juguemos al volante! decio.u uMs Paraíso. vocesillas. Al fin se restableci6 el silencio, por- -No, señor! gritaban otros; es que ya se oían los pasos de San Potlro, mejor aprovechar la brisa pa,ra echar quo acudía al lugar del tumulto. El unas cometas. buen santo estaba basta.nte descontento 1 -Imposible! replicaron .á esto los con los angelitos, y les ameoaz6 con u u querubines; el firmamento es demasía- castigo general ; pero como ofrecieron do grande y nuestras alas muy débiles estar más formales, se sepa.r6 de ellos, para seguirles por el espacio. recomendándoles que no se apartasen -Debeu callarse los chicos y escu. del espacio destinado á sus recren.ciones. cbnrmc, dijo uu ánael adolescente. Yo Sin emb~rgo, nuestros viajeros no creo qne, pnesto c¡~te tenernos asueto, habían ab::mdonad? ~t~ primera iden., y 1 debemos aprovecharlo para bacer una á pesar de la prolubicion de San PeJro excursiou celestial al travcs de nuestra se ob&tinaban en emprender el vuelo patria. por las camp~:~as. 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 1 1 REVISTA QUINCENAL. 115 -Esto eg hecho~ dijo cou tono de- 1 en su retlor y dehajo de (.1, pnrocihalolo cisivo el mús porfiado, llevn.rl-mos á como enormes ojos rojizos quo le mi­cabo nuestro paseo. Por lo dorna.s, será mhn.n con severidad. esta una falta muy ligera. !JOS ún- An:tcl, ya siu fuerza para. sostenerse geles rebeldes fueron muy culpa.bles sobro sus alas, se sentía arrastrado por y merecieron su destierro del ciclo; el espacio y descendiendo con uua rn­] lOTO á nosotros DO DOS atorrncnta siuo pidcz vertiginosa por entre el delgado Hnn muy disculpable curiosidad, que tis1Í do las nubes. ¿Quío haced Ioteot6 1 ltabremos de satisfacer. uesliznrso entre dos estrellas, pero al l hacerlo sintió un calor iosoportablc, II quemó~ele la. cxtreruit.lad de una de las alas, las plumas de la otra se empoza- N' ucstros paseantes se dhidioron en ron á dospreot.ler, y en tal estado cayó cuatro grupos: los unos partieron bácia 1 sobre la tierra casi privado de cono­el Norte, los otros bácia el Hur, y una cirniouLo. docena Jo serafines se dirigió al Oeste. Cuauclo recuper6 el sentido crey6 Ji~l pequeñoAnaol,quenombramotJhace estar soñando, porque se vi6 rodeado poco, decln.ró la resolucwn que babia de centenares de aves de todos colo­formado de partir solo para el Este. res y Jo todas dimensiones, quG le mi- -Cómo! c:xclaJDarou sus compafie. rabau con cmiosidad, y parecían deli-, ro11. Irte solo~ .... i y que harás si te berar sobre su snertc. sientes acosado del hambre eS del frío, -En dónde estoy { preguntó el asw>-¡ (,si te pierdes en ol espacio, con riesgo tat.lo angelito á los hahita.utcs del aire. 1 tle no volvernos á encontrar jamas 1 -Trnnqnilíz:J.te, le respomlió una 1 Pero Auacl los tranquilizó diciéu- respetable alondra, ncerc:índosclc y dolos: tomándolo el pulso con gravccind, cstús -¿ Acaso os imagionis que me voy e u el país de las aves. l\ osot ras u o á tardar mucho? Volveré ú tiempo somos gente mnb, y trataremos de para la oracion de la tardo, ántcs Jo proporcionarte los socorros que lm!Jie­(¡ uo so haya puc:;;lo el sol; admuas, res de uoccsitar. llevo 'íveros ¡;uficieutos, y el uin Cotá -¡Conoces el cn.minCI del cielo? muy hcnuoso. cxdarntÍ el :íngol. E~a es wi pat1 ia, y -llash~ lncgo, pues, amit,;os 111ios: tnC 111ho voh cr á ella cnauto ántcs. llO tonmis nadt\ })Qr 11\Í, que esta noche -~nuca hcm08 c:;tado on oso paí:;, t~ ulré mil m:un.\Íllns c¡uc referiros. rc¡,Jicú uu H7.nlcjo. JJíuos si es muy Y sacwlicudo sus alas, lcizo cou la bcrruoso, y por •¡H•~ s:\lic;tc do (.l. lll:>no 11n gracioso saludo á sus cotnpn- Auaol ~e viú imuodiat:unontc rotlca­ficros, y dc:;npnrcció cutre las uubcs. do ele toda la tnrba, a la cual refirió Alguuas horl\'! trascurricrou áutcs de prolij:uncntc 1:\ lcistorin de su cmiosi. •¡Uo AnnPI, quo vobba rápidall1cutc, y dad, !iU dcsoLoclieucia :í ln Útdou Jo EC crcÍ:L uwy foli:r. y muy libre, pcu-;n.ra ::;:u• l'crll'(l, y ¡:;n tcrc¡uod:vl en SCJmrarsc 1 n rcgrc:-;nr. Pero al ti u S(· si utiú causu.Jo de~ su!'i corn paiicros, ncal,atHio por cou­.) W!t lc:unhrc, y al propio tiempo He fcsarlos que bll'i provisioucs te hahiau : JIC•cihicí dn •¡no cstalu~ Of'curecioudo, agotado, y que tcuit1 mucha J.awbrc y y Le que haLia volado tan lt~jo-, quu ya tuudtn. od. 1 o rcconl:dm qué camino debía tolllt\r -¿.Quieres alpiste! le preguntó uu J ata vohcr. Ancpcntido y coufu!'o canar o. u o sn do. oiJcdicucia, gritt., lla111Ó y -¡ O nlguu o! ro alilllcnto 1 a.¡rngtí ~ itni•~, pero iu1ítilmcntc, porquo uo uu jilguero: mi uido estú licuo Jo lcauia uaJie que lo oycm ui pudiera provisiones. 1 sut Jr!Orlc. Los pájaros so aprc:;;urarou en traerlo 1 JfuLia llegado In uoc!Jc, y lilillnrc:; todoH lo:; vhorcs cJllC tcuiau. Pero, aun UI Yo soy su madre y nadie más. -No tal; In. uaturalcza os Ccl-imien­te. Entre todos los animales,¿ cuál rna. dre entrega sus hijos á otra? '"'as aves Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ___ ___R_ E• V 1 STA Q U 1 N O E N AL. 117 1 nocturnas, las mismas víbora.<: cuidan 1 tento, ¿pero no os parece que se_ria. m u- ¡ de sus hijuelos, y Btílo la. m11jer entreNa cho más provechoso para el miio q~.'U con­. 1 •a inglesa se retiró al punto ~;in hacer tingente de alegría, y múl! qu(' las olras ~o nmguna ol,:;ervacion y so ronui6 ,¡ HUS distingnia ¡•or 1'11~ chitstcs, viveza é inalto- 1 Cf>mpaiíoras. No era compatriota suya nqne- rable y constante buen hmnot·, qno la ha­ll. a t~ilan nfligida. ¿ Qné lo imporlt\ban &ns cian partioulnrmontoqnerida. Supimos que lugt·unas? babia nacido do familia noble y en medio l -Para ontóucos la. nwcra, calmando el de grandes comodidades, las que duraron llanw, y más sore11a, se hizo comunicnti va, basta ln muerto do sn padre ; sucoso.> quo y cutnblarou con el!B el siguiunto diálogo: envolvió ñ :.ll familia en desgracia bll:nrtí- bremente en París, ouviaudo ó. Apolouia :i cuh tle 't 01>te colegio á concluir su coruenzada edu- -Mi papá lo era. cacion. -Pues aprende, bija min1 lo dijo Clo- El colegio ora nn reducido mundo, cu moncin con cierto aiJ·ccillo pcd11gogo, quo que estaban rcnnidn<~ toda& las razas lm- 0!1 ht•mpo do república no hay nobles, ni ma'llas on sus difuroutcs mmificucioncs. lllulos: MI, desde abom te advierto quo !labia una mula! ita do la isln Mauricio,nua aquí to llamat·emos Apolouiu noll, siu hija de una india de Cúlcnt~~ y de nn in­alladi ·~ura. glés; la raza c·nlmuka la representaban -Pero oi mi papá no ~o quitó el de, dos rusas, y }l!Lill completo, ,·arias iugle- ;. por qué lo he do bacor vo ·? sas, una l•elga, IIIIIL polaca y dos america- -_Tu papá no era md,;. imporlauto qno nas, que énuuos nrm .lf"lll.:cc y yo. el m10, que es armero y tiene tienda, la En Fmucia c::ula uina sabe :í puulo fijo contcst1j .Mada. cuánto le locani cu dolo, y so ooupau en -AHí, al!adió Clemencia, dojn. esos ni- aquello como lo hiciom cualquier e:;p~:;cu- 1'?9 do MiHfo, para mojor ocasivn, porque lador quo s.1he IJOO mi,: utra~ m:ís diucw \ IH oroo do la razn de los t.inu1ob tlol pueblo, poseo, con nmyur ftll:ilidntl oLtcndni u un vnlo 11\tÍs callar hoy tjUO hu triunfndo la posiciou ou la liOCiN.laJ. Ellas Jlrc~iont~ll rovohwion. quo se cnsnrrín hion ,¡ mul, segun la oifru. do No se crea inverosíruil esto Jongnajo en h\ dolo, ó 1!\lO uo Ml cntmnínnht~olultllllOnh', hncn df! las colegialas. !,a rovuluoion Jo si no tienen por lo liii:Hos e;.pcronza de al- 1 b 18 l1 izo retoñar las prcol'll paciuuc~ du la l(Ullll fort nnn ; poro las r¡ no &ltín en esta do S~l, 'J d ]enguajo 11\ismo do ]a r' pocn 6~ última po::;iCÍOII, SO rusigunu Cúll hurn hu­hw. o UO 1n01la ha>-t c·l fmUCC8 110 "U uuatc llllllC,l1 y •:ndos, y con más moth o ... C'll los ~~olt>gios, m ucbo ménos la fmu<·csn. L que tmínn los nlumuos ul eco do l.!s con- Entro lns q nc u u t~ninn CsJ'cmnz:'l de '01 no.;iou(.>,; que oían en fillS e u!n!l. dolo, y so prcpnrubf\11 }ll\l"n seguir ol 11do \polonia las mir•.Í con ojos sorprcn(li- y ñrd11o cmuiuu do in•tittltrices, c,.tahan el•) • conociéndose que a1¡nel lc11guajo era ;l'ere"a y Apolouin. No ob~taute la difo­l" ll 1 lla eutcramenlo nuovo; y ni puro- reucia de fortunn y dvtus, b cou~rupo,i- 1 • t' 111orWicnda no loo cuutcstcí liada, y cion de las divun;:111 ra:;;us, y las c1.eslioucs '~Jh i,:ndo~>o á Teresa, (jlte hnhia pormnue- do noblczll y cla~o média, snsoitndns por ( ulo 1 .dlnda, la nlit·ó con ta) uugnstin, t¡no ln 1·ovol11cion do 1818, ha~;h\ cu to! rdu·o Ótilll, echándolo los lmtzot. al oucllo, la de los colo.:~i•JI', <·omu 1Ín\es dije. uuurn 1 u- 1 • L1 az,; cüu cariño y la couvidó á dar un bu riiin , 11i &i<¡nil'm mm di>}'l•tn cutre 1 1> 1 ' l por la alamt:da. aquellas jó,·clll."': todas uos ayut.l bnmos y l>t. do cntóueOl-l TorCS3 y .r\ rolouia :::e protcgínlll•lS tnt'ttuauwnto, \'\in celo:; ui cn-hiei'_' J t>n nmign~ intimas, lo c¡uo lllO h.i~o 1 vid in, y las ~xtrnnjuras t·rnmo." particubr­IHifn r mucho, a pesar u e 'lne uadn dlJC, mente atcwlld:ts cou graudcs cOnl> domclO­., ioudo ndmitid;l como tercern ulguua>; 'o- uc.•, tnuto }'Ol' Jns l1ijas do Jo;; noblos 1 :u-­ce , 1 oro no siempre en nr¡uolla ami:.t:td. tid1nios do lo.<~ UorhouO!'I ll de Lu ~ .Felpe, l~tn Apolonia de iisunoruía simpática y como por lus uiua.~ do familias p.eLt·yos y ntuaiJIO . .Y aunque no bolla, 1;1111 lllt1jillns ro- repubhcnuas. ft~l fontlo del c,Lrúdcr fmn­;;¡ uh y o jos brillantes iudicnoon u o a su- ces es indmh\hlomento !numo, noulo y ulJ­¡ nt.l pet feda. En L•·ove tiempo so amoldó negado, poi'O dc:.gnwiadumente lo du111m Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCE:NAL. 119 ltb ideas falsm; y exageradas conr¡nc so lo alimenta, In incredulidad do quo hacen uhmlu los hombres y el indiferentismo do lBS mujerc..'! on materias roligiusn!l. Eu ro­sítmou, ol cornzou es bueno, ltt cubeza c"h¡ falseada. u ' -E;;o no puctlo ~>-er, me coute,tó muy sério el doctor. U:-lctl no nsistiria á una r~prc.;entaoiuu en semejante te!tro, si !u quiere ver de Iti alegrías dol llllmdo. uu manguito do picios m11y ujadas. -¿ Y so hizo actriz apduas snlió Ul'l oo- -¿ Quó <¡uicro u tod, soiiorn? In cou-legio l' testó mirdndolfl con mós atouciou, pon- -~ o, empozó almcgnc.lnmcntc su carrera san do quo scrin alguna dost;raciada, quo á do macstrn, poao on Lrc•;o no pndo sufrir pesar de lns prohibiciones do b policía do­o o martirio y so ~~l,·ió ti buscar otra.., ida se:, ha pedirme algnu socorro. quo fuera méno, escabrosa y árida. :soli- -Dispon,o usted, mo dijo, si movida oitt~ •¡no In ndmitio,cn como cantatriz so- por gmtos rocuordos mo ntrovo á preguu­cunol:: u m en un teatro resvcu,blc, .) po1· tarlo si u,i:ed es Adainn11 AlviLrOZ. supuesto uu b recibieron por sor ¡;u voz -Sí, así me llnmu, contost•5 admirnda. muy duhil y ~;úlo adecuad'' pam 7.1trzuolas, -¡. )." ust~d no 1110 ouuoco'! ( l(tllllailh~8). llospues do wil dilicultu- -X o hago ntemuritl ou c!'ito momento, do:!,) llllSO.ndo por humillacioms poMos dijo mirándola con alonoion; y no pu~o 1p1c ltl!t opto t 1uto la hahirm arrourado recordar quién fuét'l\ n•¡uclla. mujer do tnt­oonto iusütutriz, al fin cousiguioj r¡ua el rada tl'bto y fisonom!n humilde y nhntida. diroetot· do u u tontro del Boulo,·ard la r\d- -¿Tan mudada o.sr estoy quo uo mo m hiero eutro la:~ comt~t'61t6, gracias á MI conoco u:.tcd, Adt inua '! o:tclam6 llcnán-lmcn porto y juventud. Poro en brc\'O pcr- doselo los ojos do lágrimas. _ 1 dió la poC3 voz I}UO tenia y fué lmjnndo El timbre do su vo:G no mo era cxtnmo, «!n In escala do los teatros, do tul suorlo poro no podin recordt>r el nombre. r¡uc en c.lias pnsados vi su non1hro en- -Soy Apolouin Nocl, dijo -..~ienuo I}UO tro la actrices del teatro do Luxcmhnrgo no le conto,tnbu. ¡ Ahora sí me J·ccnm da? ó RrJI•in•Í. -Oiortamooto ! exclamé of:rcoio:ndolo -¡ C1uínto m o duele stt ~itunciou ! qui-lln mano, quo olll\ ustrcchó cün cariño, Y sicrtL verla~ dije afligida. untóncc:. noté que ocultaba bs Juauo" en- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. __I2_ o_ ______L_ A MUJER. 1 tro el manguito para no dejar ver 1>us rió m:ís de miseria que de. enfermedad. guante:; rolus, lo que en Europa es l>Oiial Parece ivia do ltl. mayor miseria. ollí con su madre en la mayor pobreza _.¿Cómo me conoció usted ou modio de pero honradamente, procurando sostener~ esto tumulto y despues de tanto tiempo de se con su trabajo, sin desmerecer de su no vernos? nacimiento. PregunteS J>Or la madre, de~ -.A vi11os del corazon, me contestó, pues seosa de socorreda en lo posible, en des~ apénns la vi la reconocí, con la certe;:;a do cargo de mi concienoin y en memoria de no haberme equivocado. mi condiscípulo, muerta quizli por mi col~ -1\Iuy decaída me encuentra ¿,no es pable de.'>cnido en no babor averiguado por verdad ·t me preguntó al cabo do \III mo~ su suerte como debí l•ncerlo cuando tan mento. casualmente la encontré. !'ero la Provi~ -Así es, pero mi recuerdo es ahora dencia no me permitió compensar mi fal~ completo. ta: ln madre babia partido pnru el cam~ -lince nños, continuó, supe J>Or l\1ada~ po: con motivo de In muerto de Apolonia, ma d'Aubenas que usted lo hnbin escrito un pariente acomodado supo la miseria de anunciándole su próximo matrimonio. ¿Se su situacion y la babia invitado á su ca~ú usted ? casa. -Sí, la contesté, estoy en Paris con mi -Ya ven ustedes, oiíadi6 Adriana al e:spo~o. ¿Y usted?.... concluir su rebcion, que hay á veces en -Yo be permanecido soltera. Y nl de~ la vida 1-nras casualidades que parecen in~ cir C~ato noté que se abochornaba y bajaba verosimilitude:; inventadas por los nove~ los ojos. listas. Et-n ya muy tarde y empe1.abo. á oscu~ -Casi siempre, cuando miramos á lo rccerse tuucho, así, la dije: pasado, encontramos eu la infancia bri~ -¿Quiere nl>ted que atravesemos la ca~ lla~:tteo y alegros púgiua~, y en lo presente llo si nca~o usted sigue mi camiuo? no me cuadro:; triste:; y de:songaüos,- dijo Alicia, atrevo á detenerme fuera de ca:;a por mús y añadió : la existencia que má:> sonrío nl liompo. principio ac.'lba 1>iempre con lúgrimas y Accedió y seguimos en la mismn direc~ tl'istezas; pero tnotbien hay en la infan~ ci011 conversando. Pero la bmnildud do :m cia escenas tristes y dolorosos recuerdos. pot·tc, Bllll contestuciones ambiguas y oier~ Maüaua, si me lo roouet·dan, les contaré lo oml,arazo en todas litiS palabrns, mella- algo nce1·ca do osto, pues guardo, entre mnron la ateucion y tuve la dcbiliund de otms memorias do mi infancia, una que avcrgou:r.nrwe de que !lJO vic:;cu con ella nada tiene de alehrrc como ustedes vetáu. ou la anUo, viniéndome la idea do que tal -¿.Por qué uo referirla dCt>do ahora? '07. hnLi1' lomado el mi~wo camino que dijo Má:dmo. 'l'~rosn; y a,;í fué que cuando mo proguu- -:Me sedn mntorin.lmcnte imposible; tó cu dónde ,.¡,in, para ir á vi&itarmo, uo estoy tan fntigada ! quiso darlo mi dirccoion, ¡;o protodo de t¡uo 1Í mí mo tocaba hncerlo In ¡u·ilucrn ' isita .. l\lnnüestóse muy ngradecidu, indi~ ct1udomo quo vivia on la calle Ou¡¡¡;otto uú~ moro 10. Con esto nos separamos ámbt\s coumo~ vidns. - D1A SEXTO. C<~n •··t~ ujcmrlo 10 a~nimnrán Wtlc¡•ln• ttUO IJUII:mn OL'f puri6· WUUII, " uirlglr il VI>O 8\UI rUL1j'U .. (8 .. ~011 J>L'(!TXXCI.&.Ln.) !'asaron dias sin haber tenido tiempo Cuando so levantaron las seiíoras, yn tl•> ¡wcrigunr en ln casn en que vh·ia Apo~ l\Iúxiruo babia pArtido con la iotencion do lonia, J>Í ofectivamente era persona á quien averiguar el parudero de Lúcio Montalvo, pudiera vibitar. Unn mañana, al tvmur un y procurar con .;utS consejos apartarlo del 1 periódico, vi en la lista de defWlciones del miserable comino que llevaba. día nnterior el nombre do mi antigua con~ En la venta donde babia comprado el di«oípula. dia nnterior el nguardiente, con el real re-lmuodiatnmente tomó informes en la galado por U:íxitno, uo pudieron dnrle por·tería dol número 10, calle Cassette, y otra noticia del mendigo quo buscabn sino mo con firmaron la triste noticiu. l\li pob1·e 1 que despues do haber dormido á la som~ coudiscí¡mla,ln desgt;acinda Apolonia, m u- bar casi todo el dia, con la fresca de la lar~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -~-------------------------­'--- --- - --- - ----- 11 REVISTA QUINCENAL. 121 - - --. de :so d&.ipertó de un posado sueño y ¡,e] Cuando por la tarde volvió <'1 nu8cnte, puRo eu camino con dirccoion al¡meLlo le rocibiet·ou con mil clemostJ·lwiones de vecino, á donde probnulcmento llegaría contento, olvidando todos ol fn~tidio que &.la noche misma, porque, segun dijo, no jlos opriroia. l'epita, que babia adivinado teuia un cuarto con qntoric­~ nna. So dirigió cntónces al cura, refugio ta, y ella, sin hacerse de rogar, tmuando la de t.odos los UIÍScrablos; pero aunqno é¡,te palnbt·a habló de e:sta manera: 1? con ocia, no 1~ babia. vi.:;to ~1acin mucho 1 FS 0 E lp e 0 • tiempo, y qnedv do O.Vl!!arle St alguna ve:r. ppsaba por su cumto para ayudar por su Cunmlo mi madre vivía aún, pasé 11na parto eu aquella huoua accion. Así, dCii- época eu Bogot:í, y do ello conservo grat•lS pues de haberlo em·iado un billetito n Juan recuerdos. M ucha!i vece:;, en medio del J iu1énoz dándole parto dol mal éxito de 1 sueüo, torno á ver todo nq u ello, ti bCUtil' sns pe:;qubns, volvió con la tarde 6. Bue- lo que en aquel tiempo, á llorar y reir co~ u¡¡ vista, disgustado y n1ii!,rido, ha hiendo pa- m o lloraba ) roía : vuolvo :\ la nl<'gro in- ! 1 sado todo el dialéjos do Alicia, y ~;in teuo1• fancia, con sus alll<\ules y cándidas dichas . ln satisfaccion do hal•or logrado 'su deseo. y sus pasajeras l:tgriruns, con KUS hondas ¡ Durante l.a ausencia do 1\itíxi?l~, Alicia 1 ó indeleble.-.. ilnprCJ>i~~e:;,_ qno so cncn~u- 1 uo pudo menos de coufc:;arso u s1 misma trnu como ¡nedras unltanus en el camJuo que do tal manera le em noce.:;nrio verle¡ de In vida y que con~;tituycn otras tanta~s ti todas horas, 'filO sep11rnd:\ do él la vida épt,cas para el comzon. 1• lo pRrccia inl:>ipida y ~;in inter<'s. ¿ Oómo Quiet·o explicar un recu.:Jrdo vago, tl-aor 1 l;Oriau los dias veuideros, cuando la ¡;opa- t¡ luz uua memoria que de vez en cnat_ulo 1! :aciou fu~ra perp~tua, sin esperan?.~ de se dcspietta cou elarid:ul en mi e~istia eu dos ,·cuúUll\!1 en reo- 1 difícil do ejecutar y mú¡¡ doloro:>o para midas y desiguales, una puerta con anehas ella. Tiabia llegado á un punto e u que ya gtictas, por entre las que mirlibamos tí n­no era duoiia do su '·oluntnd y se doj11ba te.-; de golpear, que daba directamí'nto so­llc, ·:u- por la corriente sin podor ni querer bre un patiecillo empedrado y ¡¡cmbrado reflexionar. de fiores en pintoresco desórdeu; las babi- 1:riMe y meditabunda pasó ll(luel din eu taciones consistían on una sala grande y nn m decible de¡sasosiego, ¡>t·ocul'ando, sin una alcoba: la primera 111 amoblaban va­po~ erlo lograr, distraer IÍ sus huéspedes, rios canapés, unos rotos y otros ¡;ano:>, y q meuos tarubien sentían la fulta de 1\láxi- todos de formas diversas, y forrado:; en za~ mo, sin darse tal vez ouoota do ello, pero razas diferentes. A un lado do la puerta manifo;,t:indolo en lo poco alcgt·es que es- de entrada encontrábase una mesa, sobre 1 taban, á vesar do que hacían e:sfuorzos pam la quo, entre otro.; objetos, ,·oía yo sieJn­pal"( l(·ctlo. pre un vo.so con algunas flores, gusto raro Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 122 LA M UJER. 1 en una vieja do nqnollo" tiempos. C!or- lo olvidal~'l b dicho a madre cunudo abra­m de l:l vcnlaua se hallaba otr,\ rne~a pe- zaba ,¡ sn hijo de vnclla de alguna campa­qn<' iil\, escolhda por nua :;illn do ''ar¡uota, iin en quoNo bnbin distinguido; y so r-ou tit\ sitio predilocto do doña Alousa: allí pn~n- tan feliz, tan orgullosa, que no so hubiera ha el día deslio que regresaba do la iglo- cambia lo por todail lns reinns del mundo. ~;ia, uc~¡.ues de oir misa de seis, y ocupada Llonibanme :\ la C:l'3n de doii•l AloDS3 unna voces en torcer cigarros pam vondur, con frecuencia, y su morada mo porccia .Y otras en rc111cndar su ropa, 110 se movia tun tribto y vieja, y la duoiin tnn vieja hasta qne llt·~~ba In noche; pue,;to quo y triste, c¡uo uo comprendía cómo en uua dt;.,groñtuh y mal tmida sirvi(;nta In aquella ullljor y cu ac¡nclla ca~a podiA ba­servio. ñ sus llorns sobro aquella mi:nna bcr tenido origen el brillante oficial que se 1~esa los escnsos alimentos que le propor- dctcnin JllU".l hablarme ni pasar dchajiJ 1 CIOunba el tmlmjo diario. <'uutigua 1l la del balcun en que yo c:.lnba, olvidando sus sala t¡nednba ll\ ulcobu, de cuyo interior deberos por dirigirse á mí. Yo tenia en­no l•ngo ab~olntamcnto Jueu1ori:,. },rcuto tónces beis aüos y lo creía un portento, á JB puerta do la S.'\ln, y atrave,audo un á tnl ¡muto, que él orn pam n1i el bello 1 pnliocillu por entre rosalo!:i, amapolas, ho- ideal do un npu~to j•ÍYcn. NuuC/\ he po­to!•~ s d? oro y mntorralcs do tnauznuilla y di do olvidarlo, ni bU gnllardn proscncin tnnJtnrtns, cctahau la cocina y diminuta ui aire elegante, ni ::;us rizo:; de CJllJO­dcspensa; en lo último rara \'ez se gnnr- llos rubios, ni sus azules ojos, con nque­da113 algo, por lo poderosa rnzou de que lla mimd•' ti una vc7. risueüu y suave, ) uo hahit' que guardar. su adom.m marcial ul pnr quo hondado:;o. ¡ La pobre llllljcr· debía do llevar una La última vez •¡uo lo vi fuó l1' víspora vida muy amorga! direi;;. ,\J. ! no ; doña do till partida, no só 1i •¡n6 provincio á dundo Alonsa po-oín en aquel cutóuccs una luz enviaban su b:Ltallon. Aquella tarde, des­que embollocin HU oscuro ciclo, brillante pue:. do lmber Locho tnarchnr en contorno nut.orcha que ilumiuaba sus tristeza.,; ; uM do la pinza ú. lo~ ¡;oldados que coulaudn­jo) n !JilO era Inda su riquota y dnbu cspo- h1, do repente alzó los ojo!! y rno vió muzas, nnimllcion y encautos á :;u pre<.:;u·in ou el lxllcon roorcúmlorno, como do cos­oxistencia: tonin un hijo en cu~as hollas tmnuro, con ol 03JICctñculo dd ej<.•rcicio dotes físicas hubiera con facilidad funda. militar: y ncorcánrlo eme, me su¡llicó que 1 do sn orgullo cualc¡uicm mndro aún nuis lo hiciese llevar un 'aRo de agua; nprovo-nfot tunada tpto tloim Alousa. chóme de ebta circnubt:'\ncia para bnjnr Urindo con mil lllimos por· la sulitnria bn~ta el porton cou h criada, y ounudo 1 mujct·, que so rocronba en él, el niño fu6 l<'cdorico 60 despidió do mí, diciéndome crecioudo, lleno do Yidn y outusinsmo, y nl que no volvería po1 mucho tiempo, scuti cumplir los dioz y scb niios !JIIiso á todo tnota pcnn, que nrmucaudo mi mauo do trnnco ser JUilitar. I.n rundro uo so opuso. lns :.U.)t\6 cm·rí á ocullnr mi tri&tezn en el ,·. AC/\so los deseos do E'uderico no cmu lo- iutel'ior de la casa. )CS pnrn ollu ': Cualquier sncrificio cm po- Po.rn decir vcruad tongo que confesar co si podin conteutarlo. que nl cabo de algunos dins Federico no Lns penllS, los ton-oros, los iuscmwios, me hncin Culta, y !JUO algunos rncsos dos­In, apronsioncq y posadnmhru!\t¡no la nsnl- pues ya cnsi lo hubil\ olvidnclo; cuando inhnn, hs lñgl'imas que bnhia vertido, tu- una cin•nu~taucia casual gral11~ Hl recuer­do aquel dolor iulenso y siu uombrc, que do indelobloruonto en 01i memoria. súlo nua mujo1· puedo soportaren _sil_enc_io , (Continoorá). .,. __ REVISTA DE EUROPA. 1 flas 611talunB que han elevado: 1.0 al hunos• nstróuomu Francisco Arngo(mns CliSU calidu l EN Francia contiouab:m las 'l"'acncioncs, y do rcpnblicuno que en la de sabio); 2.0 á u I)Qr consiguiento los p:u;cos l'Ívicos¡lor 1.0\los militnr patriota; 3.0 erigieron un monurpent os Uc¡lartamcmos, los discursos dirigidos á 1t los franceses que JUuricrou eu Bélg1ca e -------------------------------------------- --------------------------------~----------------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 123 1870, y con esto motivo fiestas, procesiones cí­viras, &e. Luis Blnne, Gambetm y los recien vueltos de los presidios han tenido cada uno sn banquete, an corona, sus discursos y pll­roratas aparte, en los cuales se ha encomiado la I.ml'.n'rAD, la FnATERNil>AD y la R:&l'Ú­DLIC< 1. En tanto los legitimistas, pnrtitlarios de los Borbonea, celebraron el aniversario del nacimiento del Conde de Chambord con l'llm­bosísimos banquetes en Paria y en las provin­cias, y como nunca han manifestado sus es­peranzas y la nacieptc popul:uidad que em­pieza ú gozar] a idea de monarquía en Francia. La clase mcdia,-q\te siempre ha tenido poca buen:\ voluntad á In República, porque cuando la han tenido, la paz se ha visto comprometida y los temores de revo\ucion han sido cons­tantes, -la clase media francesa estt\ siempre prouta :i echarse en los brazos de cualquier go­bernante que pueda hacer calla1· la voz de la demagogia que amenaza sus intereses y hast..'\ sn vida. Mucho nos temernos que si pasa 1~ loy sobreinstruceinn pública,que lan agitados tiono los espíritus, tenga lugar on Francia algun trastorno público, del cual surgirá, ó la República fr::mc!mleJILo rnjn., ó la monar­quía bajo los I:orboncs ú Orloans. Esta tcm­pest~ tl no lnnhtrú. mocho en declararse, pues la crísis es inminente y todos Jos partidos se prc¡mnm y esgrimen sntl capadas para el próximo cornbate. Entretanto que los partid,,~ se a¡Jerciben y se arman en guerra, ¡·rCp!lnaHu para los primeros dias de ])icicm1lrC, 0111 Paria, una curiosÍ¡;imacxposicion promovidla )'Orla" So­ciedad de la ciencia aplic<1Ja ~ hll. intlnstria," y os la do la oxhilJiciou de tiÍliObJ criados cuu tetero, es decir, con lo.- v;u·io~ a limr·ntoR que pueden rcmnpla~r,ar 1:\ leclw hl,uunnn. E¡,¡to seró ltlllY l'lll'iosn é instructivO¡: tendremos cllidnrlo de rcrogcr tmlns lus dat <>S que poda­mos para instruir con Ct trahaj:m y no duermen, los religiosos .v goutes piadosas no les van en zaga, y las tiocicdadcs benéficas y mol'alizadoras crecen iamhicn siu ccsnr. Es cosa interesante é imponente, por cierto, esto estudio de la idea bneua y la idea mala l1acióndose mútn:uncntc conlra¡Jcso: si pierden tcncno ar¡uí, lo recu-perUJI allá, y si se ven vencid:Ja nculht, en otra parto resultan triunfantes. ¿Quién nl­canzaní la última Yicloria, y cuánto tiempo durará esta lucha'? Cuestioues son estas qne conmueven las entraiíaa del mundo! II Miéntras que 1 a gentel'cnsadora y cristiana so ocupa en moralizar al mundo, otros, ins­pirados por el dCJnonio, siu duda, trabajau sin cesar en corromperlo. Con mucba razon se ha llamado á Pm·is el cerebro del mundo, p11es nlli es en donde so elabora casi todo lo bueno, y podriamos decir sin equivocarnos, todo lo malo que so invent.a. Si so debe juzgar del mérito de uua nacion por su literatura, In frances:J. causa profundo dolor. Allí es dondo se J1a inventado un género de uoveln que llaman de nat11ralismo, novelus en que no procnran estudiar los movimientos del nlrna, ni sirJniorn los del corazon, sino que so oeu¡¡nn n~rla m1Ís que de las sonsacioues ele) cuerpo, est odios quo tienen uuis do medicina que do literatura. Hace algunos años t¡ue el historiador 1\li­chelot (particular c11emigo del calolici~;rJ10) queria explicnr los hechos históricol! con los documentos y los bolotinea de los médicos ele loa soberanos y los guerreros. Esto sistema es propin de los ateos, que no \'L'n en el hom­Lrc siuo el cncrpn, y 11iegan el nlma y la in­fluencia que ésta ticuo sobre el ser material. El jefe reconocido ele la cscnl'ln ele\ ,¡aftt­, ·alismo en Francia Ob \tnll:uuarln Zola, cuyas ohras tienen miÍs do fisiolog-Ía qno !ICJ psir:o­logía. Pero sus tipos f::n o ritos son los cri­n¡ inalcs, lal'l rnujercH penlidat> y los sérrs Illllll inmumlus del universo,- y con rn7.oll, ¡mes allÍ en esaS gCII(I'R p::li'IJCC COiliO RiSO COIIflln­diem la parlo uuimal con l::t es('iritnal, rictal Ruerto, que vcrdad(l'nrnent{) pcrtencttrc ca~;i [¡ le s séruR feroces de la J'l'Or usr•ecil'. ¿. Pero podrá. habrr alJ?;un placer e11 cuuocor Íl fonclu los instintos y ln:o~ :&ccioucs rle esas pcrsouns? Pa1·cec ac¡ncllo irnposil,Ir·, y siu embargo esa es la litomtnra de morln hoy on Frnrwia. y IIC)CJ>ti'OS jÓ\'ellCS1 y, 110 nos atl'CVCIIIO!' IÍ de­cirlo, muchas de nuestras señoritas RO Rolaz:m t:on ;u¡uolla ler;tura, rmell c•sta os la que so complacen cu exportat· á estas Rc¡JÚI..tlicas, contlenatl:Ls á rc~·ilJir todo lo malo y ref'!Jar.ar todo lo bueno que !lt' inventa en I·~nru¡,a! '' ::ii las noYclua natw·rdistas (clicc un crítico en la Revi:;tu ,]¡; .Ambos .. lf1111tlos) f11oran la pintura exacta do h\ socio1lud franc~;sa, ou verdad que seria bien inútil tral.ar de salvar esta socicool, compuesta de más do '1,000 personas, que aque1los bárlJM·os son los descendientes l pero¡•{) n"erca de la INF:Lm:xci.\ DE LA MliJ"lo~R 1 c.Ie las bordas salvajes que adoraban un sable l en este Riglo. Entre todas las potencias del Las ei vilizaciones retroceden; y este han cansado tlo referir los borrorea que era española y amaba :í su pntria. La que coructen ó se lmn acostumbmdo ya á ellos austriaca temo y no num :i Esp:uia, J UJCose (J ú todo so enseña la naturaleoza lmmnna!) <111o ha exibrido c¡ue In pcnuitnn llevar consigo lo cierto es qoe el periódico qne tau miste- tí Madrid una multitud u e compatriotas suyos, riosnmento redactan los conspiradores, con- desdo cociucro propio hasta lacayos y cauJ:t­tinúa }lnblicándose. En uno de e1-1os ortícnlos t·oras, de manera que jamas se encuentre en san¡;uiuarios habla do las ltl'l'oinas clelui- ~ contacto con sus subditos. Es la no es lama­hilisruo, y las llama santas m:í.rtires de la ncra, so creerá, do hacerse popular y gn.tfnrsc li_liertncl, glorificando los nombres de las ase- la bueu:. volumad do los españoles, tau tLm::lll­smas Vera Zassaulit.~h, Sofía .Baniin, María tes de la fnmilinridnd con sus re1cs .> encmi­Sadava y otrns, pues en tolla conspimcion que f?OB tlo toc.lo lo que parezca desv10 y desamor 1 se ~lcscubre, siempre so encu~ntra alguna l u. lo cspaiiol. nlUJCl" mezclada en olla. S. A. !>E S. - - ---------- I mrrtnla ilc ::lll,·c•ltc y c . .::
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Mujer - N. 29

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 1 N. 12

La Siesta - Serie 1 N. 12

Por: | Fecha: 22/06/1886

REPÚBLIOA DE OOLOMBIA. ~.j,-i> (f~~ .~''f.~~~ 4~@Hi> . .• ) 11> ... + "') ~' 4) ~ .. ' *' $ ~¡~~ o) • "~)\f' ,.' .. ' 4, ® t ," ~t'~'i'¡''''~' ~. \ protecCl6n oficlD,l, que la tierra les sea li. gera, y sus familias, 6 pobres (, desidiosas, se contenten con la sonoridad del nombre que resulta de la resonan. cia de 103 pensamientos. . Los editores que no quieran tomarse ningún tra. baJO personal- como el de repasar los periódicos y consultar los archivos- deben comprar las obras i,pédi. tas ya arregladas. El señor Juan Francisco Ortiz, verbi gracia, dej6 al morir, en Buga, de regreso del Pertí, mu. chos originales que se leería,u con gusto, entre ellos, sus cuadros de costumbres y sus viajes, géneros que des· empeñaba con agudeza, sagacidad y talento crítico. El General Mosquera tenía preparadas para publicar unas Memorias de mucho aliento j importantes, si se atiende, nó al estilo, sino tí que ese caurlillo llev6 una vida agio tada, laboriosa, larga, presenció los altibajos de Ca. lombia y trat6 á nuestros hombres públicos desde la Iu. dependencia. Otras muchas producciones, listas para imprimirse, yacen en el fondo de los baules y s610 espe. ran ansiosas una evocación liberal de los ricos. i Sería mucho pedir á los ricos que, pues tienen el oro, fomenten la literatura de la patria 1 Todo no ha de ser egoísmo desesperante y cansada rutina. Los hom­bres avaros se hacen odiosos; los que no tienen inicia­tiva., están demás, y el público los desprecia. Llévanse tras sí la gratitud los munificentes y los animosos, como arrastran las miradas los grandes espectáculos, y u6 los cuadros mezquinoi;. El caudal que fomeuta las letras no se pierde, pues en tíltirno caso, la Literatura ampa.. rarla haco vivir, á su tumo, gloriosa á la miseri(t. EN EL ALBUlII DE LA SEÑORITA )I1CHCli:DES CASTILLO PUL1DO. Dejudme celebrar vuestra hermosl\l'u, Aun'lue llaméis murmm:ador mi labio; Si la vordad amarga, esto. amargura No os causarrt para mi nombre Ilgra-vio. La gracia en el mirar y en lo. sonrisa, Voz melodiosa que penetra el alma, Chispas de ingenio qua se van de prisa 1\ encendel' la pasión que estaba en calma; Son ésas las visi bIes tentaciones Con que 01 bello subyuga al sexo feo, Quemando los humanos corazones En las férvidas llamas del deseo. Como el Destino os prodigó, señora, Estas gracias sin par á manos llenas, Denuncio, en ami;ü\d, la red traidora, y el riesgo, al veros, de auastrar cadenas. ANTONTO JosÉ 1{ES1'1lF.PO. LA ÚLTllL\.. ESPERANZA. Si alma celeste tras la vü lliaterio. ücúltase en vordad; Almo. que nunca muere y n la tierra Baja por prueba ó expiación no mtÍs; Si después, de un planeta ,í otro planeta Peregrinando ll'tl,­Después, cuando triunfante de la prue ha En llll mundo mejor pueda encama,' ; Hasta quo limpia al fin de toda huella De polvo terrenal El premio digno del Señor merezca, Ganado al fin por una eternidad, Para embri.agurse en sn delicia inIHen"" Con ansia siempre ignul... ¡Yo cspe,.c/l·é tranquilo hasta ']ue l"wtlo El inefablc p"cmio demanda,' ! Si hay en el Universo almas gomelas, Uua de otra mitad, AlIllM quo so han de alllar sobre la tieITa Como en mundo anterior se amaron v,i : Si al tra-vés do sus miles de existenct'r" Se bnscan sin cesar; Si aunque por siglos de dolor se pierJJlIJ, Un día, al fin, m,ís puras se hallar,in : Si entonces so han de amar con In \,urvzn De un amor ide,,!... ¡Oh ("hla de mi vida! aunque e1l la ti"r,." Ya 1I'l0ica nuesl1'as almas se wti'rán, Yo esperw'á ! ... tms de tan larga !!usellei" Pu,' tia te he de e'ncolltra'r, y el! p"cmio tÍ mi c;¡¡¡sta"cia y ¡m·tale"a No NOS SEPAIL\HE1HO.::! lSUNC~'" MÁS! 1878. _0NlCOL-.(S PINZÓN \1'. .<\GUA YA! Non vos lo digo porque os ac,uitt:~ des) ni mostredes mal talante j que el luio non es de al, que de servirus. OEUVANTES. Va.mos 11 tomamos la libertad de triscar un poco sobre la~ bellas páginas que el "Registro municipal" consagr6 á lit memoria de RIOAURTE, ellO de Junio último. No uos guía, el mal prop6sito de causar daño tí los señores de cuyos artículos nos ocupemos, sino el buen deseo de ver siempre, mediante una justa sall. ci6n, la prensa de la ca pitltl á la altura que ha sabido conquistarse en Snr América. Hast(t nuestro colaba. radar Mingrelio, de quien sabemos qne (tma su lIIede. llv> como hijo afectuoso y que quisiera verja pri:nar en letras, ri.queza y hermosura por sobre cuantas cindades hav en el mundo; basta Mingrelio creé que Bogotá sí merece el bello renomhre de "Atenas americana," con que mnchos extranjeros imparciales han favorecido :í, esta reina de lit Altiplanicie. Y como es tan cierto lo que dijo Jesucristo: "por sus frutos los conoceréis," es debel" tle los buenos ciudadanos procurar de todos mo_ dos el adelanto, ornato, elegancia y pulcritud de esta madre amorosa de tantos hombres eminentes, y asilo hospitalario de las uotabilidades m:ts conspicuas de pro_ vincia. Nosotros bemos tenido la honra de ser emplea­dos concejiles aquí y asistido á ceremonias en .que la. palabra. oncial uel Di ·trito era llevada por lablOS elo­cuentes, y nos duele ver que en fiesta. tan grande como el Centenario de RrC.mRTE (de la cual se ocuparán los extraños en todo el Continente), haya deslucido tánto el cacareado increnio colomhia.llo. Es justicia, pues, que protestemos, ~u nombre de la gramática, de la ret6!ica y del sentido COllllíu, cOlltra al.gunas de 1M. más sahe~_ tes inepcias del "Orgauo ofiClal del GobIerno mUnl­cipal." LA SIESTA 91 I Conviene advertir que el Reñor Cualla, Alcalde I qué raz6n sufi~iente, Ó burIl!' ~angrienta. del destino, la. de b cindad, hizo esfuerzos inauditos por mostrar all burocracIa unIversal es tan Id lOta y babIeca ~ En los pe­IUnodo, en aparato grandioso, la gratitudllupstra hacia i ri6di.cos oficiales, memoriM de Sec:~ta.rios, info~~es do RIC.HTn'L'E; roro ni el Reñor Cualla, lIi nadie, pnede 1 PresIdentes, 6rdenes generales del eJercIto, exposlClOnes, darle talento al que no. l.o tiene, ni enseñarles el arte de ¡sentencias,. g;los~s (Je cuentas), adhesiones de badula­ha hlar tL los que no ql1lS1erOll aprenderlo en la escuela, ¡ ques y fehCltaclOnes do ganapanes, es donde aparece Ri es que ciertas gentes, qlle andan con el Docto?, por : siempre la lengua puesta en tortura, crucificado el senti­todas partes y que se enojan si no les oau el yilipen- ¡ do. comÍtn, y como un San Lorenzo en la parrilla el sentí_ diano ¡,Hnlo, han tenido eRcuela jamáR. Los hombres I miento de lo bello y de la dignidad humana. La intriga constituídos, por buenas ó malas trazas, en alguna digo ¡ rastrera, concertada con la ciega fortuna, snele llevar nielad social eminente, deben ser recatados y modestos. ! á los puestos más importantes, en las sociedades desor. La naturaleza no es muy prótli"'a de sus dones, y gene- I ganizadas, á los más ignorantes sugetos, á los más encor· mlmente al que le di6 {¡no suel~ neaarle los otros: pue- ! vados espinazos, tt los cerebros más llenos de viento, de Juan ser buen General, y n; saber gramtLtica ni i picardías y sangraza. Larra nos mostr6 á don Pedro ortografía; ser Diego un bnen funcionario de instrucci6n ¡ Pascual de OJivier, Secretario de la Majestad cat61ica (de procesos), y desplegar muy buenas cualidades para! española, redactando ignominiosamente las 6rdenes rea. per 'egnir rateros; pero quiztL si lo llevan tL ulJa tribuna, ¡ les. Ese pobre diablo de don Pascnal debería ser ejem. hartL en ella In. figura de ,111 marrano repicando. Para ¡ plo vivo de todos los covachuelistas del mundo, y su retra. subsauar esta falta de omniciencia, aconseja In. astucia ¡ to al 6leo podría estar en la" oficinas públicas con el ar_ que se ayuden unos tL otros los bombres, y para esto se i tículo de Flgaro colgado al pescuezo, como la tablilla imentaron los Secretarios, Es el Secretario un utilísimo! que les ponen en Antioquia á los mendigos para autori. vade-mécttm, que saca á hombros á su patrón de todo : zarles á pedir limosna. Dou Rufino José Cuervo se vale tí, berengena.\. Cartas, di~curso~, proclamas, alocuciones, ¡ cada paso, en su obra monumental sobre nuestro lenguaje, manifiestos, versos, cuanto exijo.n, en fin, l a,,~ circun~tan- de ejemplos sacados de mensajes presidenciales y c6diac1.oTll! ' Si el amor profanasto, hasLa lns hoces Behi.t. 0\ c~li~ del dolor más bond o : LlnTas) y 6nspit'n..ncl0 te flstremecp¡a Al recorc.lM' tn histol'in: cuántAS veces MndlL apllrasto eso dolor sin fondo! y serlÍR inmortal como Elof!¡m. y COulO Magdo.lenfl,l perdonada! ' Amor redimo: estás /3tmtificacln.! Qué lubios negarán Ulla sonrisn.. A tn recuerdo, roina dostronAda. f Tn "ida. fué de lnaila y dCAoOnctOrto Fn6 ilJUt,tl', y [l!é inftuiotntL y fuá nma.rgl:l'a: COlllbntJ(lo l!RJel, trnFi noche 080UJ':\ Llegnsto nI fin al 6u~pirndo pnerto : De8onuen.. en tu florida sepulturA! Abril-IB86, Ju. 10 AljEZ, 94 LA SIESTA GREGORIO GUTIÉRREZ d'ONZÁLEZ. ,1 El para indtca allí el objeto, el fin (lue la impertinen. Nuestros lectores si es q le los te h .1 . I te señora se pro~onía al traer al niño mimaoo. El cambio " , 1 nemos, an ue p~es ! altera el pensaImento oel antol'. tal' paClenCla, pues el estudIO por nosotros omprendldo i 1\"" 1 I ' . sobre las correcciones hechas á nuest 'o . h 1 . i . HIS ac e ante, en el \'erso cuadragesllllo sexto de la .' I almgo, a (e sel ITIlSma parte decía GREGORIO . p~r su uatl1l'aleza prolijo. Tenemos el pensamiento de exa· ! 'y Babe lcer el ;hi'luito! mmar una á una tales correcciones, para oejar justificadas: ',. las conclusiones que sacamos en nuestro primer artículo. ! y en la correccl6n se ClCC: En el verso cuarto de la. segunda estrofa de las mar. i y so,ue leer el cbico! cadas con el número nr, decía GREGORIO: I Sin duda se hizo esta variación para eVitar la contrac. Delos ü1ntasmas qne ~cro6, I ción de las dos vocales del verbo leer; pero es más coufor-y en la correcei6n se dice: ! me con los liSOS de buena sociedad emplear el diminutivo 1, oh'iqnito que el natnral chico, que implica algo como poco Da fantasmas 'lila craó. I cariño y á las veces basta cierto desdén. Dudamos si la supresi6n del artículo los le da más y estas dos correcciones son las únicas introducidas cadencia al verso, 6 -si éste ~uedaba más sonoro con ser- en toda esta composi ción, que es una de las más largas e16 vando aquel artícnlo y baciendo una sinéresis en las últimas las que hizo nuestro barrIo, exceptuando, por supuesto, vocales. Lo que sí sabemos es que la supresión del artículo la de El cultivo del maíz. varia el pensamiento del autor. Él se refería, sin duda, á (CoDtinuarál. DE)lETRIO VIANA. fantasmas determinados, esto es, á los que el pecho del anciano había creado; eran todos éstos los que no alcan­zaban á ser iluminados por el débil fnlgor de aquella ho­guera mortuoria. Y suprimiendo el artículo {(uedan inde­terminados los fantasmas, y parece que no quedan compren ­didos todos los que había creado la fantasía del poeta, lo cual altera el pensamiento ele éste. En el primer verso ile la tercera estrofa' decía Gu­TIÉRREZ: Pero boy _ ... ¡ qué lllz ha (le guiarme' y en la corrección se dice: Hoy .... ¡ (tué luz ha de guiarme i La supresi6n de la conjunci6n adversativa pero, tuvo sin duda por objeto atenuar la aspereza del verso por la sinalefa que se formaba con la última "oral de aquel voca· blo y el diptongo oi de la tercera sílaba; pero tal supresión modifica snstancialmente el pensamiento del poeta, que venía diciendo: En otro tiempo S11 llama El porveuir me nlumbl'ó, y coloraha bl'iIIa,nte LOB Buefios de mi ilusión. AqUÍ yenía de molde la adversatiya: Pero boy .... 1 qllé luz ha de guiarme ! la cual sirve para ligar la proposici6n contenida en los cua· tro versos trascritos, y lit (le contraposición formada por los cnatro versos siguientes: Pero hoy .... ¡ 'll1Ó luz bn, da guiarme ' S610 el Inctuoso blandón Que arderá- junto á mi féretro Con siniest.ro resplandoT. Era, plles, gramaticalmente necesario el 1180 do la ; 30njllTIci6n suprimida. Siguen ahora en la edici6n de 1881 los versos llama­dos Una visita. En esta composición el poeta mostr6 su genio festivo y benévolamente irónico ó epigramático. Las correcciones en ella introuucicJas son pocas, lo que es un elogio implícHo para el autor. Vrállloslas, sin embargo, para evaluar la importancia tle ellas. En el verso s?ptimo de la sogunc1a parte dcela G'RE· GORIO : P¡tr" qua vea su despejo j y en la corrección su dice: Va usted á ver su (lespejo. ; Siguiendo el hilo del diálogo, nos parece más natural I el verso sin corregir. En efecto, la señora vuelve con el ' niño y le dice á don Anselmo: Aquí le tmigo á Li.:1nnro Pnra que vea su despejo. i ! • -+- SAN MATEO. Cesa la SOllora diana .... Se oye el toque ele atención". El estruendo del cañ6n Se dilata en la sabana. Desde la sierra lejana Hasta la profunda vega, La encarnizadn. refriega Se propaga en un segundo: La suerte de medio mundo Sobre ese campo se juega. Luce al fiu el nuevo día, y la lucha se enardece, y crece el furor, y crece La horrible carnicería.. La muerte el patriota envía En BUS descargas certeras ; Impávido á las trÍJlcheras El español marcha ciego, y entre torrentes de fuego Clava á su pie sus banderas, Allí, en reñida pelea, Salta en chispas el acero, y la lanza del llanero Entre el fuego centellea; La sangre en el suelo humea, A Jos combatientes Laña, y éstos con bárbara sa,üa Se mezclan, luchan, se agitan. i Viva la patria! unos gritan, y otros gritan i Viva España: El campo brilb. encendido Como gigantesca fragua, y ya rueda el \llallSO Ara gua En roja ~angre teñido: Del cañ6n el estampido Prolonga el eco lejano; Español y americano Ruedan sobre un mismo suelo; El humo oscurece el cielo y la muerte cnbre el llano. Boves al fi n retrocede; Audaz el patriota avanza, y un grito de triunfo lanza Al ver que el contrario cede; .. A una carga otra sucede, y sobre aqueUa llanura Bolívar ve que fulgura LA El sol de triuufo radioso Que ayer se elev6 glorioso Sobre el co,mpo de Angostura .... De repente todo co,lla .... Ceso, el combate iracundo, Reiuo, sileucio profundo Sobre el campo de batalla .... La huesto española estalla En un grito de alegría, y un rugido de agonla El republicano lanza, Pues ve morir la esperanza Que alegre le sonreía. Cou pahellón desplegado Uu cuerpo español asoma Por sobre la áspera loma Donde el parque esti situado. Ya á su fuego redoblado La escasa guardia contesta, Y eu esa lucha funesta, Por el nllmero obligado" Se bate yá en retirada Descendiendo por la cuesta. De esta jornada IIl. gloria Del fiel"O españo I será, Otro triunfo sellará ' De la P¡¿e?'ta la victoria. y al ver que en sombra ilusoria La libertad se convierte Bolívar cede á la suerte' Que allí corta su carrera: üruza los brazos, y espera Nó el triunfo, sino la muerte. U o espantoso estallido E, tremece la llanura, El negro cielo fulerora Eu roja lumbre t:ñic1o, y el atronador bramido Por los cerros se dilata C~al de roncll. catarata, Uual de terrible huraclÍn Cual de inflamado volcá~ Qne las rocas desbarata. En borríbla confusión Escom bros, armas soldados Cruzan el aire la~zados Por la horrorosa explosión' Cubre la desolación ' Esas áridas colinas, y en las boyadas vecinas Ruedan miembros palpitantes Soldados agonizantes ' y calcinadas ruinas. Es que Ricaurte se inmola Por la. causa americaua y para su frente galln. > Del mo,rtmo la auréola. SI ESTA Ese pendón que hoy tremola. Sobre un mundo redimido, Sin él, ;ólo h u hiera sido Un desgarrado trofeo, Del campo de San M:1.teo Por España recogido. En el cielo de In. Historia, Gmnadino generoso, Traz6 tu nombre famoso El ángel de la v iotoria. Como un gigante de glori:1. Se alza tu imagen ergúida, Y hoy la Pat ria agradecida Un laurel viene á ofrecerte, A ti, que al darte la muerte, Diste á la América vida. Mártir sublime! al calvario Con paso segu ro subes, Y al cielo piJes sus nubes Para hacerte tu sndario. Cantan tu himno funerario El trueno cuando retumba Y el huracán cuando zumb¡~ Sobre el agitado m::Lr, Y sou los Ancles tu altar y el infinito tu tumba. 95 1886. R OBERTO Me. DOUALL. 1886 2 DE MAYO. No podré olvidarlo nunca! El fLrlgente sol tie Mayo Lanzo,ba su vivo rayo A tn ::Llabastrina sieo ; Y al destello de la auréola Que tu cuerpo circ\11a, A mis ojos parecía Que un sol eras tú también. Detuve mi incierto paso Al frente de tus balcones, y eu raudas palpitaciones Mi corazúu voló á ti: Coucentróse el mundo entero En tn mirada radiante, Y desde entonces, flotante Te \levo en el alma así. Después, al sóu de los cánticos Entouados por el coro, Pa.~6 la custodia de oro De tu santa Religi6n . 're postraste de rodill~, Te cubriste con la toca, Y de tu angélica boca Salió angélica oraci6n. Y yo} imitando tu ejemplo, Tamblcn me puse de hinojos, Y con el alma, mis ojos Se fueron de tu alma en pos' Perdone mi clesacato ' Dios que la form6 tan belb' Ma" yo sieuto que hay en eÜa Todo el hálito de un DIOS. .. .. 96 LA SIESTA PROBLEMA. ( .. t MARCO FIDEL SU.I(REZ). Qnó es la Gloria' Si efímera es RU buella y efímero tn.mlJiéll cuanto descuella En el pl:.mctn. que eu las sombras rtira.· Si cuanto el hombre eu su granclez7\. asi)ira Es un fn,ntasUln. <}110 forj6 su anhelo' Si cuauuo iow6vil on mitu(l del oiel¿ Brilla por ti" de su ambición la estrella EIl elrep080 dol no 8M, la frente ' Recliult ya. tranquilo, indiferente' Si el 'iuru6uso horizonte de la. v.id~ Se cierra en el umbrn.l .'~-~---- ---~ ),a scñoi'a Tulia ~uáJ'ez de Unlai1ia hl1 causado con su muerto una dolorosa scnsación en esta capita!. No puede extinguirse una vida feliz sin provocar estTemecimiento entre los que son dichosos; no fnlleoen la gracia y la hermosura sin que uno se despida de lojos con uu mudo sollozo ó con un melancólico y oculto pensa­miento. La mujer joven se rinde á ltl muerte después de una lucha que sobrecoge; no así la anciana, que parece sumel'girse lenta y tranquilamente en el seu o de las cosas; es ésta la razón del sentimienLo doloroso cuando la juven­tud se desploma en el sepulcro. Hay un hogar desolado, donde antes hizo nido la primavera, y hay desconocidos que envían á esos aposentos de muerte una espontánea señal de duelo. "" .. El señol' lUigueJ A, Cal'o se ha mostrado iracundo, tanto en el Oonsejo de Delegatarios, como cn ,1 La Naci.ón," oontl'll" La Siesta." Para embestil'llos tomó pretexto del l1ltmerO que oonsagr:tmos tÍ la memoria de Hicaurte; pero es lo cierto que su cólera tiene origon an­torior al Oenteuario. La persona de los gramáticos debe ser sagrada y m isteriosa, es decir, que todos la veneren y que nadie indague su esencia, para conservar autoridad V fama en el pltblico; y "La Siesta" ha tenido el desacato do ponel' su mano sobre el dómine académico: hé aflní la causa dol enojo. Rabla el señor Oaro con mucho desenfado, COUlO cumple ,í quien ti.ene libertad de bacerlo; pero sabía que nosotros no podíamos contestarle, en cl Consejo, por­que no somos Delegatarios, y en la prensa, pOrf¡Ue no to­nemos permiso; de suerte que, además de latiniznntc, probó sor estratégico. La letra está aceptada por los redao­tares de "La Siesta," quieues la pagartÍn,ou lUoneJa de buena ley, cuaudo lo crean oportuno. ."" En adelante tendremos oomo colaborador 0011S-tante de "La Siesta" 0,1 reputado poeta lloberto 1IIllC~ Doual!. * ... P,'onto vernn nuestros lectores una interesaute no­vela inédita, colombiana, on.. ..e. sta s colulUnas. COlllO )lal'a epÍgl'aCe- Tú siempre hablas de mí mal, Yo siempre hablo de ti bien; y on el público imparcial Ni á mí ni ,¡ ti nos ore6n. (Trndllcido de VO~8). ~J señOl' Weneeslao Ul'daneta murió e18 del presente, y su pérdiul1 ha sido sentida por sns amigos. Dnrante su vida se mantuvo satisfecho en 1" modesta órbita de lus negocios honrados, que si no alzan ruido do po pula­ndad, sí son para los puoblos más benéficos, mas provecho­sos que las grandes especulaciones quo atraen la atención y q uo son tan comunos, por desgl'llcia, entro nosotros. Las personas ql1e lo conocieron descubrieron en él un juicio recto, un crlteno sano, una intención honrada clariJad de entendimiento, que es on lo que se vaeian los tipos distin­gnidos de la sociedad. Han hecho, por tanto, nuestros oompatriotas una lamentable pérdida. ..... . POi' ea'l'or dimos ,( Gladstonc ~l título de lUl'il 'lue la Reina Victoria ha debido concederle ~ace tiempo, C0l110 lo hizo con el trlÍDsfuga Beujamín Disraeli, que nu In me­recía. • •• Deoaos rocibido un pooma titulado U" solrlado lilie· mI, que no puede ser peor, pam superarlo teutlríamoR '¡I1C remoutarnos á los tiempos do don IIeníclio de los Dolores Osuna. POI' qué se dice: Se""s bueJl rO"''Celo,', p.·'·o 110 lo pareces-SiH que en ellos RO trate de hombres ni mujeres, algunos proverbios han siuo sacados de los animales, corno qne éstos suelen tener más destreza y disccrnimiento de lo que parece; mnéstralo así el cangrejo, el cual es bu as­tuto, cuando tiene hambre, que pone sitio á la ostra entro las rocas; atisba cunndo abro sus conchas, y al momclIto le anoja un guijano que tenía prevenido entre sus tenacillas, de manera quo no pueda vol ver á cerrarlas; cómesela lue­go, y vive de su industria. Un cangrejo, pues, animalllono de malicia, yaganclo un día por 1" orilla de un arroyo, fué encontrado por uu zorro que por ahí pasaba. Viendo el zorro aquel al1imalll­cho do tan extraño nspecto, do tan lento andar, y flue por añadid1ll'a más caminaba plWa utrús que pum adelante, so puso ,í contemplarlo maravillado. No contento con esto, le da con la pata y quiero saber qué animal es ése. El can­grejo, alzando la cabeza, dijo: "Rel'manucD, por tu vida, ocú jlllte en tus cORas, que yo me ocupo en las mías; déja­me en paz."-" Qué sabes tú hao61'1" preguntó el zorro, " ¿ cunl es tu hu bilidad '?" rasadas estas burllls, le dijo:­" Corramos juntos Ul1lt lI1illa, pam divOl·tirnos;" como lo veía andar haci" ntníR, lo satirizaba de esta manera. El cangrejo aceptó resueltamente la iuvilación, puso su apues­ta, y no queriendo COtrer malla ,í muno, le ofreco de ven­tuja todo lo largo de su cum·po. El zorro, creyendo bur­larse Je él doblemeute, le respondiú: "A fo mía l toda veutaja es huena; conyengo." Dioho esto, se puso delante, y el cangrejo se oolocó detrás, dioierldo: (( No partas hastn que yo te lo uiga," y asiéndose oonln mayor suavidad á la cola del zorro, le gritó: "Adelante 1" El peso era ligoro y ocupaba peco espacio; el zorro co)']'e que se las pola ba­cia b meta, llega y da la vuelta, Ql'eyeudo ver al caugrejo todavía en el mismo lugar; pero ésto, apeándose, lo dice: " Qué miras, hermanuco, yo he llegado primero que tú, y la prueba es que estoy detrás de ti, mas cel'ca do la metu." El zorro so vuelve, y viendo que ha perdido, queda como muerto; después, mudo de estupefacción, lo mira por de­lante, lo mira por detras, y viendo que camilla siempro ti recl¡Jones, dice, alzaudo los hombros :-" Seras buen corre­dor, pero nO lo pareces," l'efrán que andn de boca en boca para aplicárselo á los que se jactan de hacer cosas que nn die oreé que puedan ejecutar. ANTONIO OOBNAZANO. (ProberbU iD faeGUe].
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Siesta - Serie 1 N. 12

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 1 N. 3

La Siesta - Serie 1 N. 3

Por: | Fecha: 27/04/1886

REPÚBLICA DE CO LOl.\-:IBIA. ~'~O ~~.~ ,.~ ~~ ,+ ~ . ,Ó) <$> ,. (o, 'o, +/ + '!l ~ co' ~ ~ i:> . '" '. ,i ,~ :~~.¡,. ", ,.~ ~..t>~$ '. ,~ ,,., ~ (.. . ~~+ '"' ~ ., \0,:. <.i !'~~ .\ <¡. '* ,~ ¡~ !I ~, ~. '!) . r., ro ~~~M,-! @'~'~ ~ \.,i'~ ,*.~ ~~®< •• ' @. ~, .. ~ ~ t>i-,> __ ."' .......... ~ .......... _ .. .--. ________ ~ ................ ......... _ ........ _ ....... ..... ...... ... _ .... __ ...-.-..._.-...,_ .... ----.. ........... '....-.... • • J-' "' ... -. ..... ______ .-.. ...... __ ....--___ SERIE l.' BOGOTA, MARTES 27 DE ABRIL DE 1886. NÚM. 3. ; ~_;·_"'J""''''''''' ... .}· ..... ·''''''_-_· ... r ... '''· .. _____ '-'''''-'''· ,.. .......... ,. ................. ____ ... ..; ...... _ .. --....-.,.~~ +. A S y Y":"< ('< r.c< L j.: rrilIa, como ya lo hioiera Camacho Rold:5.n, sobre la ~A~ ¡DO,,,).., ____ ~:::..:.:....::2.__=:.....::.....:=-.:.::=_:.....::.....::.....:=_ ____ ¡generación pa¡,ada de literatos, de los cuales muy pocos "LA LIRA. NUEVA" ¡ se ai~laron, como en liD túnel, en "la casera letrilla . , . ¡castellana," para salvarse del arrebatado torrente román. , ~n libro de poe.slas es un dulce refugIO para los i tico. Condena la. reacci,)u, como excesiva, que sucedi6 espmtus delIcados .. SI las notas son ~ua\'es, llcg~n como i á ese movimieuto, y después do saludar como iÍ. sombras una poca~ada de aIre puro y,fresco, cuando hIerve la ¡ idas á los trovadores de la escuela de Zorrilla, llega á saslOn, a,lh, el cere1:J.ro se en?lende, pero .ent;·e a~ordes ! decirnos de dónde hau tomado ejemplo los nuevos poe. e .m~slca grave. Y bueno o malo el !rlno" el aVl'va la; tas, los autores que figuran en ese libro. En José Euse. cunosldad de estudiar el coraz6n del poeta o lo~ p.oetas· bio Caro gustaron el nervio de la poesía; en José J oa. que lo forman, 'porque en verso s~ le hacen al p,ublrco- quín Ortiz, al continuador de Bello; en Miguel Antonio ~uch~ veces Sln quererlo-multItud de eRcondldas con. Caro, algo como la IJrecisión: Gil Gregario Gutiérrez fiele~clas: es el verso como el geroglífico del amor, del Gouzález, la nota de la uaturaleza campestre; en José s~lffll~llento y de los deseos. Tan necesanas sou á la lIfarú, Pinzón Rico, 1M cadentes estrofas; en Jorge tn del a lO1 telecteul a 1 la~ estrofas, .q ude ho'y .se, e'sc uchan e.n lsaaIcs, ta e rllura, d e JI r' 1 1 'd o 'ent 1 d L(U'1f{. yeco al'! o Ti a e o o e, Dlun .o con \lna especIe e paSlOn, y tan meno &wlo' en Rafael Nlíñez, alero iQ1loto' en Ra.fael Pamba to:;o, He cons.lderan los bue~?s poetas, que aun muertos al",o e~traño ; nr IUtilll; eJ~Die"~ Fallan, la perfec~ senoreau el helllpo, como '1; !Ctor Rugo. La naturaleza .9 '" 1 y, r d 1 1 ' <:> d "É t h II b 'el 1 . T ., 1 CIUU, o a serenHla (e aS cosas gran es. s os son, ace l1ace~ a, Jom' re ca¡' o, ya. ClVI lzaClon o encun;o pues, los maestros, qlle, aun _in propiedad, llamarémos bra IÍ Sll dul.frula altura por medIO del YerRO. La 110esJa . d' ~'l . tr" tI" L L' e" I . 1 b l'f d 1 11l I"'enas, "e"'Ull e ID Olllle or (e a Ira nu va . CR e mm 10 qne RO re a rente e OR hombres se con· L)' E" - N í- d \.. e B funde con el mila"('\llo oe la esperanza. 'forma el fondo del cuadro; los gorjeos escondidos en . EI hgcramente la cuestión histórica del olaRi. ¡ oh, bello libro, hermoso libro" La Lira nueva.! " cisma y de "\1 lu,ta"'olli,ta y señala ]0 l' fl ' .', 1 Z D b I . . . . " ., <, n neHela, e "o. escu re e lector el dlstmto procedUIllento de los 18 LA SIESTA que ~mponeo. ese mosaico. El talento es una ~uerza I por su pasi6n por ,el ~aestro, que hubieran deseado con esparcida debajo de los cráneos, pero que se maOlfiesta I ahínco nacer en Sevilla en 1837 y morir de hambre en en St;S ob!as con la misma de5igualdad con que las fuer- 1 Madrid en 1870, como el infortunado Gustavo Adolfo. zas lDtenores del planeta se revelan en la superficie. I Por lo que hace á NtÍñez de Arce, se le ha tomado la También ti.ene la inteligencia montañas, colinas, valles, ! forma de algunas de sus estrofas y su constante espíritu pozos y abismos. En" La Lira nueva" hay manos de I de duda; es lo primero irreprochable, como que ,i Groot señala. un derrotero para el que" 11e­fantiles, que se perciben frescas y puras aun debajo del i gue á ser el ",:erdadero poeta, que }legue á ser el Poeta". abigarrado manto en que se disfrazan, en su entusiasmo I Hay venero lD~xplorado, segun el, en los. aconteClml~n­de uifios verdaderos 6 de viejos infantes. tos de la conqUIsta, de la colollla y de la lDdependencla. Para atar las distintas partes de este discurso, 1 Muy cierto, y adem~s, puede amplia~se el horizon~e, reconocemos, con el autor del Prólogo, que ha influído ¡ porque e~ los hechos Int~lectuales hay siempre e.;a.s mlll­mucho sobre los autores de "La Lira nueva" el estu- i mas tres epocas: se.conqUlsta al h0D?-bre cuando se l? obll­dio de Becquer y de N úñe¡¡ de Arce' el de Campoamor !I ga á presta~ atenCión;. s~ .le COlOlllZ?, durant~ el tIempo no es muy VI.S I' ble . E st e últI' mo es un'af r agancl. a que se en que sus Ideas son dmgldas, y es IUdependlente desde '.1" d 1 f d A B 1 h d d i el momento en que se sIente capaz ue gUIarse por SI escapa e os rascos e eovase. ecquer se e a a o 1 • ' .1' ., < I vue lta s, se 1e h asome t I'd o á tod os 1o s eJ.e rCIC.I.O S por la'l mismo. Fecunda~' conSluer.a CldO dne s f qu6e serVl.na,n" os . t d d C I b' d d 1ft d d poetas para explicar multltu e en menos llltenores. Juven u canora e o om la, ~ mo o que mu I u e 1 Rivas Oroot desea que el vate sea, en síntesis, un Poetas se han h.e cho consustanCI.a les con el mí alogrado I be ne fa c t or' S'I á fe' y quo sea por Io t an to un l1'b e rta- e8pafiol. Se denva de aquí una cierta monoton a cuando , d .' l' , , se reúnen muchos bardos del mismo género imitativo; 1 or UDlvers:J, . y pierden ellos bastante, porque uno r~cuerda, al leer DESCANSA GUERRERO! la imitaci6n, el original, por la tendenCIa á gustar más I DEL I~OLt.) de lo ~ativo y prístino; y cuando se trata de Becquer, ! Viene desde los campos de hatnlla por eJemplo! p.orqu9 ha conservado en todas partes I y alumbra su camino la tormenta; muc~a. 8upeIlon~adsobre sus albacea.~. Deseáramos v~r Pide un rincón en la pajiza choza, i la. Juventud aligerada de esa mama, que no le deja TIusca el calor de la chispeante hoguera. mostrar fuera del molde sino el busto, con mucho tra­bajo; y mira.rla de pió, ágil en sus movimientos, llena ~ ele buena doctrina literaria, pero dando ricas poma. de MU propia cosecha, hasta donde fuem posible. Y que no se pensara de muchos de los imitadores de Becquer, Desencajado, lívido elsorublnuto, Rueltn sobre los hombros la ml'lella, No es ya ese rostro el que ouhrití de be~(lH En al postrero adiós la madre tierna. LA SIESTA 19 Relumbran por instantes sus pupilas B(ljo la. sombra de las anohas cejas, Cual fulgor de reltímpago lejano I como un chorro ondulado sobre el pecho. La voz acce8ible á las modulaciones más variadas; correcto el ademán. y lal· I picado el relato con picantes interjecciones de entuslaSlDO. Cruza en la noche enmarañada selva. El drama del Santuario, qne una nocb~ autes de su Se ha. dOl'mido por fin. Duerme, guerrel'o; Mira en tus sueños la. nativa aldea, Respira los perfumes de sus buel'tos, Oye las flautas de sus lindas fiestas . I muerte refería á algunos amigos, tenía la propIedad de II~' tal' todos sus rec1lerdos, mover en su pecho tod¡~s las PaBlO' '1 nes generosas y dar á sus labios una soberbIa elocuen· cia. Bolívar aparecía el primero: rodeado de fuerza y de poder árbitro de los acontecimientos; en su mano la suerte i de la' República. Córdoba iba saliendo de los .lablOs do No despiertes, guorrel'o, no despie:-tes 1.. . I Quijano joven gentil apasionado, valeroBo, temble. Va DeSIJertal' es horrible .... Sueña 1 suena! Ese es el sueño de la dicba, y siempl'e TUIll bas ó ingratitud hay tras la auselJcia. J OROE laMes. I á, la mu~rte,. q~e él bu~ca en lu~ha d~sig1lall sin zozobra y SID arrepentlmlento. Cree mOlJr pOI la LI oert~d, yeso le basta. QuijaD,o preparaba el .desenlace del hOl'!lble druJllI\ , COD, Ulla pasión y un arte tembles. Magnanumclad de Bij· ¡ ¡¡val' ; odios antiguos; siniestras in~J'igas ;-torlo llegaba al 1 campo del Santuario, después de lIgarse en mIsterIOsa trll· ! ma á bnscar la persona del General José Maria Oórdob~, LAS RELACIONES DEL PATRIOTA. . ¡ cod una espantosa fatalidad. Veíase avanzar por los calUI· Sin ninguna dificultad se trat~ba á Jos~ ~Iaria QUI' I nos de Antioquia al joven héroe, bello y sereno; se le ~alu. jano Otero. No tenía en su figura Ul en sus h,tbJtos ese es· daba como vencedor, SI ~? s.e le lloraba ya como v;ctlllla. tiramIento riguroso de algunas dudosas c~lebndiLdes, q';1e I La sorpresa del pequeño eJermto por las fuerzas dio O Leary las hace innbonlables, á lo menos, para la Juyentud humll· '1 da más movimiento á la accIón. Los muertos ca~n sol!l'e el de y desconocida. Predominaban en s~ c~rácte r l~ dulzura césped, el ruido de la pelea at]'l\cna, pero QU~Jano no os y la cordialidad, uc tal modo, que SI eXistía algun punto I bace pensar sino en Córdoba.: entre el hllmo le sIgue, cuen, ;ie contacto con sus aficioues, siqniera en lo que. hace á ! ta sus pasos, sus movimientos, las pt.:lsaciones de su cora.· la Historia de la Patria, podía cuntarse con su . mefa~lc ! zón los instantes ya I!reves de su Vida. El feroz Han? fondo de cordialidad, que se esp>t~iab¡t ~n conslderaelO' ¡ probede por orden superior, s~ abre paso, se acerca; su rm· nes y cariño durables. Desde la mfancla le amábamos ! rada torva gira por In redUCIda estanCIa, en donde el león por su entusiasmo republicano, y nos eran I\lanuales las ! yace acribillado. páginas de sus libros. Fuimos lnégo amigos suyos m.lly ! - .LQllÍén es Córdoba 1 pregunta el ~i8erable. . respetuosos sin ningún trabajo, y oímos de sus labIOs ! _ Yo soy responde un oficial que qlllere dar su VIda D,anaciones llenas de interés, en que. eran protagoDlstas i por su Jefe. ' . las grandes figuras de la IndependenCIa. ¡ -Eso nó, exclama. el hendo. Córdoba soy yo; y se U na noche de ~ unio de 1883, pocos día~ antes. de su i incorpora en la tarima donde está postrado y ~endido. muerte, bal!laba QUIJano de Córdoba. El aue11to.no era i La hoja de acero se alza en la: mano del Irlandés, que escaso, pero de gentes de letras. Gustaba de ammar el ¡ obedece como asesino; se alza, bnlla un momento, y des. cuadro de sus retratos hist6ricos de hombres grandes, con j ciende sobre Córdoba como una serpiente. todos los ponneu?res del ti.empo en quP. vivieron; y a;;í asis· ! _ j Miserable! es la respuesta (lel moril!undo, y su tía uuo, por su lDterv.enClón, al lugar do~de se agItaban, : castigo supremo á los verdugo.s. veía las gentes con qUIenes hablaron, los muaba en la calle ¡ Cuando Quijano sigue, poco á poco, la agonía de yen la casa, en los campos de batalla y en el Gobierno; I Córdoba os invade la f"tiga de la última hora; qnerríai,~ atendí~ á.sus hábito.S fami liares y á las ceremon!as de la ! que acabara ya ese tl'ance extremo,. porque o.S at~rmenta, VIda publica, y contaba sns amigos y sns adversano¡;. Con ¡ os espanta con esta escena de dolor lDmenso. Espiró: sus diligenc~a .de m~chos años logró Quijano Otero enterarRe ¡ últimas palabras fueron: "Patria" Gloria,. Ayacucho .. " de la cronlCa mIDuclOsa, así, como de la ~Ita filosofía de l.os i Un poco más, y Quijano enloquecería, .tanto sufre .con el sucesos de la gran ColombIa. Los modísmos de lenguaje, j martirio del le6n inmolaelo. Al termmar la relaCIón de peculiares á cau~ localidad entonc.es, los conocía, de modo ! esta tragedia, esa noche que no olviuarém.os, g~uesas (¡~e en sus relaCiones los personajes bablaba~ el que pro· : gotas de sudor resbalaban por su frente, sus oJos se IDyec, PI amente habían usado. Bolívar elocuente, uno; San tan· ¡ taron y sus últimas palal!ras eran trémulas. del' letrado, otro; Maza, uno distinto; Córdoba invencible, ¡ ____ __ _ el suyo. Esa multitud de hombres, que dan la clave de los i acontecimientos, pero que generalmente no se recuerda, ¡ porque se pierde en la común denominación de pueblo, i nvía para Quijano Otero con nombre y apellido; él la ! conocía como si la hubiera tratado de ordinario, y la ani. \ maba, con la fuerza de la memoria, hasta presentarla palpi. ! tanta, de carne y bueso. Se disponía uno, al oírle, á tender l la mano á ese soldado de regimiento qne salvó una ban. ! de!a j estaba tentado á levantarle la tapa de los sesos al ¡ I!n bón oscnro que en tal año dejó sus filas y traicionó á ¡ BUS camaradas. S610 Quijano los distinguía en la multi. ¡ tud y los bacía conocer. i .Era al to de cuerpo y con nn desn.r rollo vigoroso, pero reposado. Una frente abierta y una cabeza redonda, la cúpula de ese cuerpo. Los ojos tenlan un cariñoso interés cuando miraban. La boca era amplia, coma para dlljar correr las palabras sin trabajo. Los labios gruesos, al as. pecto sensuales. E l color moreno en el rostro, así teñido ! por el sol tin las faénas campestros. Un bigote espeso y 1 largo, y en la barba abundante festón de cabello que le caía ! Á ANTONIO JOSJ!J RESTREPO. DESPEDIDA. Cruzas el mar al 1",10 de tu esposa .... Delicioso v iaja.r! Será. así la. " linnura temblorosa." Un cielo en vez de mar. EL rugiclor bramido con que el viento Asorda la e"tensión No inqnietarál sin duda, ni un momento. Tn amante coraz.6n. El pérfido vaivén de los oleajes Que luchan con furor No entuxuiarlt los m~gicos celajes De tu feliz amor. El camin .. r ligero de la nave No ha d. turuarte ti ti ; El corazóu del hombre nunca sabe Temer si viQ¡j a 9081. • . • 20 LA SIESTA Que aun ell'ecuerdo do la. patria. nusento Tu Iués mitigará; y si su alror¡¡ los pesares sicute, Tu amor los calmal':.í, Yo también por los mares he sllrca,lo Solo con mi orfandad, y lIlás que los abismos lile ha cspant"llo lUi propia sole,lad. y [1,1.111 sigo yo cruz.a.ndo de la villa· El 1)roce1oso mar, Sin teller " mi lado quien rué lliua Que deje de llorar. __ S6 feliz, caro amigo, y que tu lirn. Encuentro inspira.ción Eu el viento quo pláciilo suspim De las aguas a,l són, Es el mar como gráfico reflejo Del genio inspirauor, Ya. tonga róseas nubes por cortejo, Ya brame átron",dor. fe El genio aJ cielo sube," tú dijiste, Con ouánta exactitud J iQllé bie~J~::~~ la 1~~~t~ cOUlprendisto Canta, ptteS, sobre elloruo polleroso Del soberbio titáu; Tu oanto noble y grave y n.rmonioso Aquí lo escu.chul'áu! y miontras que tus ecos tan 'pI'cciados Ropero n tan a.q llf, Recibo mis aceutos desgraciados, Del interior de lui a.lma. lcvantauos Tan sólo para ti ! JoslO LrzARoo ronRA~. Bogotá-188!. OONTESTACIÚN A JosÉ LlZARDO pOlmAS Crucé la. llu\,r al1n.do <-le mi esposa., Delicioso viajar, vÍnjftt así; j)o la. jnltlol1s.io~ y oll'o<-lonclo ]J01'izonte dl'\ lu mil!', Nuestl'l1mcuto UOVrlball tí 10 lejns, A la, po.tri[t '1"01'i<1" y al hO¡;al·. Ay I pens~unos: - ¡ ta.l ve7.11l~e:i1,1'11 vcntu l':L Ptlóde con estas aguas competir, lI1czcln.Ua como está con]a. amargura De lUl atliós y uu iucierto pOl'vouir! y este incesante, n.t\l.oador l'ccclo, Quo COilllHtrtía. mi amorosa. 11)(.s, , lIre hizo olvidar lal:,; trombas (lo ('se cu~lo. Los abismos abiertos " ruis l>i~ •. Así mi lira que cantara nfa,na. El utnu('n de Ull a.migo que perdí, F1l6 lJlud:.L aute la pompa que euga.laufI De ese mar el :iopor ó 01 Ú'enesL Ya. on Balvo, de las costas extl'aujol'l\.!i El taciturno a.poeto contomplé ;- 1 'fierr::t do mLS visiollC8 y. quiUlerl\S Q lle y religiolles, bay costumbre., hay , leyes que no puedcll SOl' combatidas JJi destruidas sino así. ¿ Cómo podría ser vituperable emplear la única urrua eficaz pan:. desarraigar lo que es Ululo'! ¿ Quién se ,trever" á censurar á Cervantes porque en vez de argumentos filosó­ncos ó de diatribas elocuentes empleó su caballero andante, el inmortal loco de la lIIancha, pan, mata!', sin reslll'rección posible, la mala literatura de los libros de caballel'll\? Y quién, sino las víctimas, censurará al Padre ls1" porquo P.n vez de amonestaciones y cOllsejos :í los predicadores de hinchada é indigesta verbosidad, creó y arrojó al mundo su admirable tipo, el famoso fray Gerundio de Campa­zas? ...... GOmo arma conectiva suele ser uuís eficaz la risa que la l,ígrima, la sátira 'l110 la homilía, el epigTulllu que la , pastoral, la mímica bUllona '1 UD el sermón, la ironía sangre que en privado le ha hecho brotar oon sus fero- 1 clue los cocuyos, en vez de huir de la luz, la huscan. ces mordiscos y...... ! Quise replicarle, explicándole cómo entendia yo el Tadeo pronunciaba estas últimas palabras envol- i pensamiento del poeta; peTO en este instante dieron las viendo un cigarrillo; y, distraído por esta operación, me i dooe de la noche en el reloj de la próxima iglesia. dijo, como volviendo en sí de una larga digresión. ¡ Tadeo se levantó inmediatamente, sorprendido de la -Pero á dónde hemos ido á parar con esta conver- I hom, y sin aguardal· más, se despidió de mí, excusándose sación ~ De qué estábamos tratando al principio ~ Ya lo he I por haberme hecho trasnochar. Le acompañé hasta la olvidado. i puerta. Allí nos despedimos de puevo; pero él, después -TraMmos al principio de nuestro poeta, le contesté, ! de haLer dado unos cuatro pasos, me dijo, volviendo la volviendo á tomar el libro de encima de la mesa. Lo has i cabeza: tratado con tan poca consideración, que serías capaz de I -Perdona mis impertinencias. No olvides que todo irrespetar, Tadeo, hasta el famoso verso del cocuyo. ! cuanto te he dicho esta noche de tu poeta y de los demás -Cuál es ese vel·so? i prójimos es pura broma. El hombre es el bruto más per- -Voy á buscarlo para leértelo. le dije hojeando el ¡ fecto de la creación. Otra vez, adiós. libro y leyendo, de paso, los nombres d·e algunas de las ¡ Y se fué. poesías con que tropezaba mi mirada, mientms llegaba ¡ Diciembre 1.0 de 1885. MINGREI,IO. á la celebérrima composición del "POI· qué no canto?" ¡ ___. ...... _ - - Cuando en esta lecturá inconsciente dije: "Al Diablo," ¡ Tadeo me interrumpió. ! -¿ Al Diablo? Y qué dice del Diablo tu poeta? ! Yo leí la primera mitad de la primera estrofa: ti Na.die te canta, Rey de los jufiernos, ¡ No hay una lira que te dé su voz" ..• - ¡ I -No sigas, amigo, me intel'l.·umpió de nUOVO Tadeo, ¡ extendiendo la mano abierta hacia mí como para orde- ¡ narme también con ella la suspensión. Se conoce que tu ! autor no ha leído á Milton ni á Klopstock ni á otros mu- i chos que han cantado al mismo personaje bajo los nombres i de Luzbel de Betzebú, de SatanlÍs y de otros. Supongo que! wnta,· es ~scribir en verso, porque así lo entiendeu todos t los poetas. No sigas; busca lo 9-ue querías mos!'rarme, i porque ya es tarde. Tu poeta olvlda que hay poesJa en la t historia de un ángel caído y que hasta lo deforme y lo ! monstruoso tienen su grandeza, digna de las mtís altas! plumas, cuando se les ob~erva . con esa lente maravillosa¡ que el aenio tiene en su OJO. V iCtor Rugo, el poeta pnvI- i leaiado'" de la cima y del abismo, de lo azul y de lo negro, I looha demostrado objetivamente. ¡ Mientras Tadeo decía esto último, llegué yo en mi ill- ! vestigación á la página que buscaba. Entonces leí: ! I "No hay sombras par" ti. Como el cocuyo ; El genio tuyo ostel1ta. su fanal; y huyen(10 <.le la luz, la luz llev""do Signe alumhra.ndo Lo-s mi"",a. sombras que buscando va!' -Atácame, Tadeo, esa estrofa lnagistl·al. i Tadeo, en voz de contestarme directamente, me pro- i guntó: I _ Has co"ido cocuyos alguna vez' -Sí, mu~hos; lo hacía cuando era niño. _y cómo lograhas apl·osarlos' -Con mi sombrero. Lo tomaba en la mano derecha; pel.seguía á la cbispa volante y. cuando la alcanza ha, ~e I descargaba un sombrerazo, y 81 le acertaba, la cacen a estaba hecha. -Ese es un método muy elemental. Hay otro mejor,. más seguro y más elegante. -Cuál? -Enoiende una vela 6 un farol por la nooue, durante JOAQutN P. POSADA Á DEMETRIO VIANA. A ti, el insigne oTador Del partido que no sé, Que no comprendo por qué Se llamo, conservador; Yo, el coplero decimal, Que pertenezco tL un. partido Al cual tampoco he sabido Por qué llaman li boral j A ti, en quien he descubierto, Cosa extra.fia, un corazón .... . Esto no es adulaci6n: Dí tú mismo, si 110 es cierto ¡ Yo, en q,uien bú no encontrarás, y también es cos~ extraña., Aquella importante entralla Ni otra. ninguna, quizás; A ti, en quien (otro hecho enrallo) No se eXJ.)}jea, no se sa.be Cómo tan holgada. cabe Una alma de tal tOJllafio; Yo .... 0'" reticencia nota) Yo, que fnl ,lo diré' fuerte Y tL quien hoy ruda. la suerte Acorrala y acogota j .A. ti, pues, yo mo dirijo Esta vez, que es otra vez, Como mano de almirés, O cl1",1 rifle, tL punto fijo. Ya comprencles, por lo v:isto, Quo mi fe en ti no flaqnea: -, Qu6 dijo {'la Canauea Nuestro Selíor J osucristo , , Y q n6, te pregunto yo, Dijo el mismo al pobre ciego Que logró ver, desde luégo, Cerca ya de J eri06 , , Y qué, ti la que dejó bueno., Por RU f. en otra ocasión' , y qué 1 templo, debajo de sus bóvedas majestuosas, y entre· garse all! á las meditaciones de la propia inteligencia, dejando qne vuele ella libre por los espacios infinitos ¡ ahiertos á sus alas poderosas. No es la imagen que tenéis '1 delante y que se e1eva en el altar vecino, ni la salmodia que entonan en el coro, ni mncho menos la voz (lel predi. 1 1 . cador (Iue os exhorta desde el púlpito, lo que os hace hincar de rodillas, bajar la cabeza y anonadaros bajo el peso de ¡una emoci6n extraña. Sentis como un perfume de poesla I y crecen los senos del pensamiento, que se dilatan por una , suprema aspiracióu á lo infinito. i :No extrañamos nosotros, pues, la concllrrencia tle ! hombres tle todos matices políticos y sociales, en el Retil'o ¡ espÍlitual de Santo Domingo, que anunciamos en la cró· 1 niea anterior. Poco más pudiéramos decir .le los sermones ! preparados para ese auditorio especial por los señore8 Agni· l lar, Zaldúa, Cáceres y Paúl, repntados en el pals como de 110 más conspicuo en la oratoria sagrada contemporánea. 1 El doctor Agnilar, quizá el que goza de más popnlaridad, i tiene una figura simpática, es vehemente en Sil expresión, ! profundo cuanto es posible en sus razonamientos, y gusta, ¡ sobre torill:J.nts s¡l.lons" __ .. y concluír, también como ella: " Elle rit il la mort." la }loeta Bal"l"atón dijo lo siguieuto de cierto Juez: JIuiasiel's, !tu' 011 fnlSso ailcuce, Dit en trllant aul1icnco Un presiclent .le Bcaug-é; CJl'bt un brllit a. tHe fl'lH.lro: NOllS n vous u.ji!, .jU¡;. Di4 cau.s~3 8allB les on t.oudro. La otra ,íctim,\ al'l'ebatada también en la primavera' de la vida Ila sido el joven Gab?'iel PlÍl'cz. Presentamos ¡ ~ sus tleuclos nuestnt cordial expresi6n de conl1olench\ por : esta pérdida irreparable. y J ér ica, según lus LeccionCH de LilCI'm/wf< Ol'tiz: elel seiím' LÉo LESPES. "Sesióll solenlue de la Sociedad de ]\fediciM y Ciencias naturales." lIemos recibido el folleto así in­titulado, en el cual se da cuenta de los trabaJos UO esa Co.llnr! dijo un. lnngistl'auo .Al oír tlU grall rnulo: Diez causas he l'Ienteuciado })in ]wuerlas entol1cli«1o, Como se ve, un epignlln!l fraLlcrs y otro español. dos epigramas. . son Corroracion en los dOR últimos años. Leímos atenta- Uemos l"ecibido el "Diccionario Ortogl'lifico de mente todo su contenido, y notalllos, cou yerdndera apelliclos y de nombres propios do personas", que los satiRfacción de oolombianos, cun.nto es lo que hace en bien señores César Conto y Emiliallo I Baza publicaron eu Lou­de nuestra Patria, y su renombl'o en el eA'iraujero, la 80- Jres el llño próximo jlasad~. La utilidaJ de nna obra como ciedad de l\Iedioinu. Sus miembros, nos dice el Secretario ésta salta á la ,-'ista, si se tiono en consideracióula anal'lll.IÍa en su i11for:"o, "animados de ".ol'uader.o putriotismo, "iu 'luO hay en la manera de o cribi1 llluchos ape1liilos y UOlll­touer en nll1:a 7aJcs do,. ~n?~o m amb~ol()s~s ,nSl)ll'aClOn~S~ bres d¿ personas, y 01 riesgo en <¡ue está el e ontol' de se han conglegauo .r011OdICU.l1l0,;te, coad.\ ll\ ando al S( s" DJaltratur esus palabras slD CMr eula ouenttt del dIsparate; teni~1iellto del lU'\Vlllllento Clentdico en esto !~co de lnz., pll0S s\1ceJ.e cl"0 hay cierto. llUgligellcia para oh~el'var es­y MIOS la vordo,d o-estudIO do phmtas J:,e~w1Jlalcs 1~~I- tricLmncnto lAS rcglu~ ortogl'tiJiclls en lo que toca a norubl'eR genas, de caso~ ra~oBdc eufermedades, 1Jlforme~ nl '0- propios. lo lInc IJO Rncede COIl los nombres comnnes: \111 hieru~ y :í otl'llS l::ioc~eilades RO~re. Pll~t.OS. ~?, hIgiene) • dil'"ü,do que escribe muy Ol'11 '1UO "escnblO 0011 h a!/(',", cho máR, ,pte_Heri.t~ prolijo eUlllI1Crar aquJ, VCU}Hl c(ln~t.un. ~ pvnl~c :)~í Re e:sct-ibe hO!l :'-Rl libro de Llonto é I~ilz.u, tmuento la aLenClOll d~ nue$tl'U~ lll?destos . .Y henClllU'Ü(ll'i llH\lIteniJo á 1a lllallO, cnu los del SeilOl' :\larroquíu, Raoarnn sa1>ios, y haco de la f::io~ledad nn h.,~ttt\1tO Ul,~ll? del apj¡m,~ , dé "puros ,í los tlil'utndos y IÍ las l<1ujeres herUlosas que, gOIJQ1'al y de 1,. cSj1~c~al ¡,,,·,:tecclt>l1 eJel (T?1~lC],1I0. OJolu se!!;"n l'úhliea fmua, nu han I'nilido mcierse en la cabeza (1"0 In "HovJSl.n lI1edl~u, urgano Je pl~¡'lIOldad <.Iel 11I~ .. , "'luello tan poético \' almiharado : tituto, COll!illÚO rl-pnl'eúH.,ltdo y fine el ,~e~()l' (~O~.tol· ~ Ol'l,O ~ Cm} z s~ e~cribell azada, yoro-iienza, y sus domRs uolegas 110 ucsmnyell 011 1,. 1.;11 (:,\ de leilnc- ; l' h "f.· tarJa ,icmpro COTl el aeiol'to 'l11~ ]06 diRtingne. i AZtil', desl,all
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Siesta - Serie 1 N. 3

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 2 N. 14

La Siesta - Serie 2 N. 14

Por: | Fecha: 06/07/1886

REPÚDLIOA DE OOLOMDIA. , • . ,+, t~ <¡\ (! • !) ~~~~~j\ ,.~i'4: ~ •••• +) <+!~f,I ,. ~ . ,;, ~ <® • t>",. ~ . ,+ • 4 , ~ I.t ", • r, . ) ..... !(! +\ ,., ~ ® ~.) ., 1+ i! .) !~ ~) ,., ~ ~, ~ +> " ¡: ,¡ .i.!,*.~ ~.i\ ~~i'¡·$> p,. aIJominahle y aIJsuruo cuando por 01' supuesto, l'll'ro('edimicllto ~,lo]ltado, para que (' 11 I;t l lÍ storil~ ,le li'ellam 1'0l' li'rizzi; y ('S un.l (le las Ill{¡s se les tcng" 1"'1' tnllluf'Íol'<'s el,,1 ~llgl6s o ,1el alellum; y ya (,OIuflldas ('onlpoSÍl'lones de un esentor 'lile, SI ticlJe ('(]1ll0 i se pued(' IIL'I¡g¡l~', en estu (',,,o,.,'uall hlnclla¡]~s y d("natunt­pl'n8' 1(10r y lTl o r~ l ista 1(1"<11lica literaria defectuosas proulIcciones, 6, si n6 se logra probar lo prome­tiJo, de la discusión de los ,-arios puntos del asunto sacará siempre algún provecho el que en estl\ clase de estudios se interese. En todo caso, introtlllcir á una obra. ajena el pro­pio criterio, es ya una probauilidad ele traer alguDa obser­vaci6u nueva al estudio de un problema !iterano. Por via de epígrafe, y quién sabe con qué objeto, trae el señor Ah-arez los cuatro primeros versos del poema, de­jando los dos últimos-que completan la sextilla-con lo cual queda truncado el pen amiento; y ya al traducirlos, 6 como quien dice c¡l prim.er tapón zl~r?-al)(L8, nos da un par ele estrofas que dicen poco de lo que Brron escribi6 y no poco de 10 que dl;j6 de escribit·, y que cuando 10 ca1l6, por algo sería. Poco más adelante pasa sin traducir una de las más 9portunas expresiones del poema: As twilight melts belleath tl,e roOOD away, (Cnando " lo lejos se desvanece el crepúsculo bajo la luna). En la estrofa marcada con el número III en la tmunc­ci6n, dice para trauucir: Aud it is not to gaze 011 tbe heav6111y ligbt. ( Ni Jo, celeste luz á, contemplar ). Ni tí. contemplar el bosque y 1" colina, Dorac.los por crepúsculo veloz. Lo f¡Ue se parece á lo otro como la tierra al cielo. y en la estrofa V dice: N ada va le para ellos eso, nada. Nada el pasatlo, uada el porvenir. Como si en esos dos insulsos "Porsos se pudiera dar por traducida esa pomposa serie de ideas y figuras del poema, que empieza: And what unto tbem js tlle world beside51 En la estrofa VII dice la trad1lcci6n : Ahati,los se alojau ____ __ Mas tornan otra vez y elltl'(~ caricias_. __ Oomplicación con c¡ue no contó Byron, pues sns sobrios amantes no incurren en aquell¡\ reincillencia; y en la es­tI- ofaXII nos da estos versos el traductor: Oh J raz6u Liene J Que la. voz puj:tuto Del arcángel (le1 juicio más temible No fllcm para 6111i más terrible Que el nombre 'l"e 1m escl1chauo por Sll mal. Lo qne dista infinitamente de la idea original. ____ 'Vh)- doth Pricce Azo start As jf tha a,TchangeJ ,"oice he llcal'd. N O hago notar que hacer consonar temible con te/Ti­bIe es mostrar mucha pobreza de versificación. y esta flojedad, esta adición oficiosa de frases, giros, iueas y sentimiento!. ~ne diluyen 6 cambian el plan y.l08 pensamientos del ongmal, OClllTe en la parte más dehc~­dI' y feliz del poema, al llegar á esa escena en que Pari­sina dormida revela, con elllombre de su amante pronun­ciado en sueños, la terriblo historia de su infidelillatl al espo~o tIne con ansiedad lllortalla escucha .. Y .to_do lo q.ue sigue, trece versos, los mejores de la en na opmlón mejor estrofa del poema, quedan intactos en el original, sin que el traductor nos cuente siquiera que no ha (lueriuo 6 po­dido traducirlos; y lo que es más d~sconsolador es pensar que fué esto lo mejor que el señor Alvarez pudo hacer si no se halló con fuerzas para trallucirlos mejor que el resto. La comparación de aquel nombre así oiuo al ruBo con que la ola elUuravecida (leshace en las rocas los últi· mos restos de un llltufragio, at:mirable rasgo que tan exac­ta como vigorosamente pinta el efecto ele una nueva trm temiila, tan desesperante y tan ing~uua é inconscientemen­te comunicada, ni siquiera fignra en aquel sentido el] la traeluQción; y el señor Alvarez se conteute. con decirnos: El nombre que pronuncia Parisina, Dclil'anuo l por qué á su esposo llena. De horror como el rugido (Jlle ru.!!Uena Al caer en ellllar la tempestad f lIahlalldo de los (los culpables, de Parisina y su amante, al aparecer uelante elel irritado rey, dice el tradnctor que ______ El UIlO parec!a Bot6n de rosa q lla á. entreal.lrirse va ; comparMi6n humildemente trivial c¡ue, por supuesto, no es de Byron, sino inventada ad /Loe y traída de la mano, (Iue n6 por los cabellos, pues ya ha de estar calva de tan­to venir en ayuda de fabricantes de versos, á completar una estrof¡, I[ue necesitaba siete sílabas, con un acento eu la penúltima para terminar el tercer verso, y un verso en· decasílaho agudo, acentu¡\da en la cuarta y octava, para finalizar. y en la estrofa XXV se ve caso idéntico de abuso imperdonable, donde dice Azo : . _ .. _ . el sneilo De mi dicha voló como el risueño Celaje de la auror;> al despertar. La figura es tan trillada como un camino real, y tlln uel tradudor como trillada; ni ¿ cómo había Byron también de salirnos con la misma muletilla j Si así estuyieran las cosas, tauto valdría leer á Byron como al señor Alvarez. 1. Qué uiferencia habl'Ía eutonces entre míseros mortales y poetas ~ Parisina está deliraute; no sabe darso cuenta de lo que pasa en torno de ella. . ... __ , Estlá. en el c~elo' ¡ Est.i en la tierra 1 __ -- tradnne el señ,)r Alvarez, cuando lo que .Byron pregunta es si, á sns ojos, al través de los cnales mll'a una alma .sa­cudida por la emoción violenta del terror, eso que Pansm& ve es en re¡tlidad el cielo, la bóveda azul qne cubre la tie­na la tierra y las gentes eu torno suyo; si no es un sueño tod'o aquel despliegue de infortunio_ Fllera de que tuerce violentamente el espíritu de la frase, el traductor parece confundir, en 11\ aotítesis que pretenue establecer, las pala­bras y sus significaciones, y trauuce sky, firmament.o, p~r cielo, morada d~ los bienaventurados, (Iue tiene pn Ingles su vocablo propIO, heaven. _ ... Hugo el hijo crilLinal y uesl1lcllauo, al dirigirse á su paure, le r~cnen]¡t que la espalla q~c Jos esclavos del últi­mo han arrancauo de sus manos IlIzo correr, defenc]¡encl0 la caus(~ elel "ey, más sangre 1¡1l0 la IIlle manchará el ha­ch¡~ l1el "erdugo c¡ne 1m de rem~tarlo: ~ ¿. cómo traduce el señor Alv!lrez aCluella observal'16n ~\Ui mtercalada, 0ror-tuna y elegante, qne hace la fuerzn ongmal uel pensalmen to general? Suprimiéudol,\_ DIce: 1\1 .1. .'3 sangre blzo correr quela que ahora Va á derralllar el hachf" tlel verdugo. Hablfl> el desventurado príncipe ue su maure, y dice: llnt ~he is in the grave where lIe Her son, thy rival, 50011 shall be _. (Pero ella. está, en la tl'Llllbn. donde Bll hIJO Y tu riY~\l va· pronto ¡'i apnrec4jl'). Audaz imprecación en la cu1I1 están admirablemente com- LA SIESTA 109 ---------------------------- fli 01 uso no huhiera yá dado tantas liconcias á galica· das ~xprllsiones que Re nos entran á la. lengua y ban inva· dillo hasta ('1 santuario de las Academias - cuerpos pere­zosus y las más (le las veces tardíos cn sus resolucione. - acaso podria tachar al señor Alvarez (IUO uso frllses como éstas: Hoy que su padre lo odia; .... Como el gemido 1 b b Del quellawa á 8U Dios al ospirar, 1Ioy (Jlle os om res; ni cosa parecI. da por más h. nda que á I0 8 a tiC'l ona dos Ia es- ' Hoy lJlIO ve :\Parisin,,; &.~ tudio de los fóslIes pueda la figura parecer. llueno será Mas no seré yo C[uien peque de nimio haciendo aspavientos advertir aqní que bay dos modos de defmuda~. al autor Oll por 1 ecaaillos que más bicn que á evitar tiende c8, He da un nlpido adiós al JnOl·illlllllln, y 11n hurra »or la l'ntrill ,¡ los soldados ... l ('nfintos no le dcl,ieron de ]'1 yi,la Rep;nir el cm'so .ilencio>o y blm"ln, y yer del Rol, hujo fll'ficilJlo tcebo, Hoyerl,orfil' los encendidos rayos! i Cuáutos que ahora do la esposa amante Sus hij(l~ yen dormir en Cll'CgllzoJ -Prole feliz lJue deseuiLladrt espora El girar tort1l0.0 de los a1l08- No vieron de la muerte el esqueleto y del no ser el limbo .olitarin, y no sintieron por su faz marcbita Res balar los hidrópicos gusanos! i Y antes de dar el postrimer suspiro r de eelTar los ojos oxtruyiadus, El con su ciellcia los robó al Aepuloro Renovando los biblicos milagros! ... y hoy el que amó á su patria con deliriu JIasta ofrecerse ,¡ ell!, en h locnnsto, El que fu" de su~ hijos y su eRposa El padre tierllo y el humilde esclavo, Yace inuctiyo, en lohreguez envuelto, De extraño cielo bajo el triste palio, i:lólo presente en el hogar yacía Que el duelo cuhro oon lloroso manto l Yel olvido tal voz .... Oh! n,í; es impía Esa p~lflbra aLjuí ; yo no profano El cnUo (lue se rinde tí su memoria, El culto del yencido, Cjue es sagrado, De tierras de Aures que cantó el poeta, Del A"ma hondo, bramador y mudo, Del C'anc(\ ardiente que se arrastra ledo, Del 11 burrti por sus arena á urea Vienen aquí devotos peregrinos, Por amistad y gratitud guiados, A dejar una flor sobre esta losa y el yerSO mlls sentido de sus cantos. :Mil nombre~ confundidos pneden verse Que ell:ípiz tembloroso confi,~ al nHírll101, Cual de biedra nativa entretejidos Al ,írIJol verde trepadol·os tnllus. Yo t310hión lma pobro siempreviva De mi apartado hogal' a(juí te trnigo .. L¡ígrimas elo mi madre ha,' cn sus hOJ'" y recuerdos de amor do tus hermanos. o joven! O guerrero! JlJe resigno: i Que so cllml'l!l el decreto ele los bado ! H :i\Ioril' no C's 11ereccr", si 11uestro nombre Lo emhalsnlOu b gloria con sus lampo! Salami1Ul-lb~:! . A~TONIO JosÉ REsTuEro. --~ PER.nJICIOS DE LA FILANTROPIA La del Pndre Las Cnsas, Ohispo de C'hiapa, produjo el resnltado de que el Rey de ]<~RFniia, Felipe II, ajustara ~nn redro númoz J:ci11al un controlo para 111"0"eer de es­tlnyos zOlnlllligos, l1cgrol':i de ¡\fric·a. rOl' l'}lleVe años, (,'on· I~dos desde 01"111 de Jllo,'o de F,~I.1, lí I~ IndinR occlden­taleR, (~ In Am61'ÍL"u ,pañl1l" boyo 1:'01i]'6 Jlr, en lGO~, . celdn·ó otro ",iento c01~ el pOTtu¡¡;nés ,T. Ilwlrigu:z ('a~,:'­i n0. por otros lllWYO ano::::, ]lfi.l'a trae)' en f'fiU::t :lllO 4f\ ... tlO lH~'gros! mnchos y bC'l1l hrns, clllco~ y g;rnna~~.... ~. I DCRTl1ll(s 'c hicieron otl'(lS ,1"R, O.JI l00a y lGl.", pOl lHallera '1110 en ",CllOS de :lO nfllls SA 111lpOl·turoll dnectn­Hlcnte de Afrien lí Indias 1,307,IIUU. L A S I ESTA 11~ -------- -------- -------------- Estos negros los nC)l;ocinban los portngnoses .'í hul:m­deses en el reino ,l~ "rdén, al menor, <¡ue em 01 morcauo de e ·os bnrbul'lls. Sabiuo os que esas tribus t, hlll'c1us viyen en guerra, y qUé los pri.,ioncros ~on 08,C1>1\'08. l 'un d poui­do em'opeo de ncO'ros pora t.raer !t .\mCl'lCfI, se aUlUentaroll dichas guerras, ~e hiciurou atroces; y el Hey do lTcl\lllí ó UlcanH\ 'so los proporcion,; e11 S" propio snelo: couclonandu ,¡ todos los cril1linules ,í lt\ csclavlluu, abollendo la p011H de llluerto impuesta en el lllu.\,Ur nÚll~er? ua delitc~~, <.Í ui­rémos mejor, cOlllutalluo la pena ue "ltJl1lo sllphclO en la de e clnvituu. Este \);;,.0 so vohió filánlropo, no lIlatando por llegocio; y sus "Úl.lllitn~ n~ se e~~allL1ulizuroll Jo YOll~ I del' á In" de su pro]uu tnhu o nnClOll, en plelHl paz, ". los europeos r,ue fn:cucntclUcnte ocurnnn al mercauo ue' Ardén. 'i los neO'I'(\S huhierall tcniuo Ull protector como el qua tu\'ieron l;s 1 udios en Las L'a",,;;, agrc~1\ el jC'uíta uun Antollio .Tuli,ín, 011 su ., l'Crlfl do tlanta l\Iuda," y uu Hoy. Felipe, hubieran lih1'áuO :í lo africanos y esclaYizado ti 1')8 ' Indios con UlH\ sCl'l'iJumbro ID<ÍS atroz, pues 'luo era he­redituria y de dOl'ccho, y nó tle hecho y cOlllrn dorecho, como la que los españoles tenían sohre los indígenas del Nuevo Mundo hispan". Ahora proguutal'élllOS nosotros: ¿ curlntos mules se le hubial'!lll evitl\do fl esta infeliz tierra sin h plaga do la . esclayitnd leo'"l de los neO'1:05 ? l'llIíntos, nu habiendu YOllÍ­do do Afl'ica ~se otro elelll~uto bnrl,aro ,í aclimatorse en Sil ru~? ; Hoy, con el aumento c¡ue ha tenido la raza de los no- i gros ell paíso, tan propicio" COUlO éste, tenell.lOS en uues­tra República (tí 'I"ien tocó uua parte ue los ilU[lortac10s por' esos contratos) una P611uclta porcit'lll, atendida la. lllJllen- ¡ siuad de las Colonia, espailolas. Huy tenemos en Culombia , uegros puros sin mezcla: en el E,tado de Antioc¡nia (de' casi -lIlO,DúU habitalltes), en números redoll- . dos, iJO,uuú........ [jD,OOO ! En el Estado de Boyad ("OU,OUO babi- ; tautes)...... ............. ...... ......... ............... 1,OUO ; En el Estatlu ue Bolh'ar (2;jO,OOO habi-tantes) ................... , ............... ,............... 100,00U Ell el Estauo dell'duca (de 50U,000 ha-bitautes)....................... ...... ..... .............. 116,000 En el do L'unuinnmarca (de 5UO,OUU ha-bitautes)..... . ......... ..................... ........... 17,00U En el uelllIagda1cI"1 (ue 100,00U con 'l'e-nitorias Nacionales)...... .......................... 4U,UUO En ranamIÍ (ue :WO,OUO habitautes)... .... l:!G,lIUO Fou Santanucr (Je 4ilU,00ll habitantes).... 8,OUO En el Tulima (ue 3UU,UOO habitantes)..... 20,00U Cercu dc meuio millún de los trc~ 'lile tielle Colombia; sin contal' pUl' sUlmcsto los mulatos, salta-atrases y cuar­terones, teute-en-el aire &,' &.' Y demlÍs productos ue esta raza con la blanca. La población del censo último de Culom bia cs (núme­ros redondos) de 3.:WI.J,(J(lO de "lmas. De e.tos habitaute , la sextn parte son negros. La mitad uo los restantes (~), blancu, y de la remanente, es decir, la mitad de las cillcu seA-tas partes, es mestiza, y la otra, india pura, cristiana­da y roduciun. La salvaje es Dlny insign ifioante. Mayo-1886. G.UI.L.LE RMO PEllEl.lH G ..h lBA. CIEN FABULAS rOR A .. 1. REST.RRPO. I l'n gitano, ladr'Ju de mala traza, A un homuro de bien le ecl,ó lllol'dl\za, y uesl'ués do robade basta 01 ro.ario, Infame le llamaba y pel'dular io, Ihih,ín, hcrejó, o.znzatlul', ntoo­' roLlu lo de MI boco., Ci"a os lll11y feo. Poro lo I1ltí~ I..'uriosu Bs '1"0 el gitnlLo "e pOllín furioso 1'Ol'el"e el JIludo fOI'zauo no uocía Ni Ull ay! l10r l'USl"'llller su ",lg"'l'ulJÍlI, El "7i1l/(I,,. tld yilrlrll{J, rl 7Jl't1uiuh;nw Ud c(l/ull/a colló", lo cs el ci"is l/lO JI Geuero'o 11n ]O],l1tO 1 Ull l"ho, cnanto yjejo ap0reibi,lo, -'u hautlH'c YlI1'az sllcio.baH on el hato l)e IIU 1'n,lol' 'In e o¡"iuú, u,euio UOl'l1l iuo liacor ROllar lJlJcilla ...¡ y cencerros, 'l'irur la hOllU;t, JI aguijar le)s perros. En medio de la atl'llZ cal'nil'crÍa Dijo ,i UUG"tro lul"ín l1uestro lubato : _fl Yo me vov al cuhil,í '\"01' la cría; Ya c,toy ele c,~rrle ahíto; bn,t,\ otro rato. '1'1' sin luí puedes completar la obra y no ucjar aquí pizca dc sobra." -"'Agn nla, respondióle el aparcero, Falta mllcbo 'lue hartar en este apriscu y no es nlnlo tClIer UII cOlupaiíoro, Qlle ell'nstor, a\JllII"e uuerlllc, es muy arisco I'ndiem despertlll' anteR uel fin 1 tornar eu ,-clorio mi festín ." Esto ellsej¡n., 7e('lor, alguna, COSll, Pero la l/lOm/é}u es j)eliY'·Qsa. ----- EN EL LAGO, AL SE SUR DOCTOR JU~N llE DIOS URlUE, En testimouiu do afectuosa amistau. ¿ liecnerclus tú la tarue D.nebolad" rOl' los retlejus últimus del sol, Cnauu" llevadus en ligera barca Al lago siempre nzul fuimos los dos? Las ondns coronadas dc alba espuma Iban la barca vacilanle ti heril' : 'l'u puseída de infnnuacla angustia, 'fímiua, ansiusa, te acogiste tÍ 1Ulo El sol al Occidente descelluia Dejando alllluodú nucfl1'l1do albOl' ; Y la nudul'nll solitaria DÍ\-a Eutre vapul'cs diúfunos se "Izó. Hora de arrobamiento religioso! De casto amor, de irresistible fe ... . De ensHelios, do deliquios, de ilu,ionos, Do emuriagadora mágica mudez. Ab ! lu lccuerdo: tú, los ojos fijos Sobre la yasla !Iznl inl1lonsiuatl, Dejabas escapar callaJos gritos, Cnul queriendo el Destiuo conjurar. En ese illstante de éxtasis ferviente, Una carOna de brillante luz Ellajollfldo vi sobre tus sienes, y Ull ángel ,í mis ojos fuiste tú. Bogot1i-1885. 'l'EODORO LADR6N llli GUEVAIt ... 112 LA SIESTA ------------------------ VARI 1 científic? de los que encuentran on un tipo inferior la doe­------, ceudencI& del h'Jlnbro, y dicen "qua val o más sor un mono Un l'asgo de elocuencia IIlodeJo-Raras p.erfeccionado qua U11 Adán degenerado" (e. Vogt, Lec­veces se en~uentran conCIlIadas en el discurso las gran. CIOBOS sobro el homl¡re); qua Jl1. Taino, eahio moderno, ee ~e8 condICIOnes de la verdadera elocuencia, El gusto I burlo de 1\lilton, por bU hombro perfocto y sabio, 10 COID­ltterano con que 6e da. la fonna. al peusamiento j la I pren,demos; pero 'Iue el señor Caro copio á Taino, sólo se redondez del período j la. sonoridad de la frase' la ele. explIca por el deseo do rebajar á aquel que pordió la vista gancia de estilo" ~, al, mismo tiempo la exactitud eu el e1l elllu.bilísi",?, ~lIIJ1ciio de dlIclI/ler la libcrtr~;¡, ., con~ullto, y la VlSlOn Intelectual q\le penetra. eu lo por. lI!tltou, ",.plo, cono~cdor del homl,,'e. ~sto lo UIJO 01 velllr, ¡\ la vez que la felicidad eu las imágenes, lo ador. I doct~I Jobnson, ITc aqul lo ;TI>IIDAII (,,'rvlr dI: ~p o. en, , ";1;, en Q':tJ, aUXIliar al de~pol1smo) !I ,·cba)a,. ti almi'l, ('Il lugar de 8ubZwlarla t en 1853 y en.1860. La ConsbtuclOn do RlOnegro, eH quo inflOldi,. tU ella )/obi1(slmal1 (j'fjlit'acio1lcli j y en cuanto á gobieruo, hablan en primer lugar los Estados como (nlidrule. sobrl'a- LO' HO>lBltES OEBIA.." O,\RSF. po" CO"TE>;TOS CO" EL QUE JORGE na .. que son, realizó pOtO completo el pensamicutu de 1lUeRtros In Tl¡;,~lA LA.DIGXAc[6~ DE DAULBS. La naturaleza hlHllana pill~ , . ~I ,. d d . . . ¡ toda por Johllsoll es una pobro naturah.'zn, pohre para cioóte mun~ prure, es, .c. e~plfltll e omlllaClon que se apodera de vez I lr facultMes di";"a., y en cuando, y n peear suyo, del alma de los gobieruos lIa- . LA PERFECC1ÓN DE Qce ES CAP,", Y QeJ! ÉL lteCONOCE, ES L., mados á funcionar dJnde estuvieron instalados los virreyes. PROFESf" DE su 0105'11."0, Muy hien ~necle el poeta ba~Jer.o n', durante 300 años ose espíritu intellta á nca o ' t '1 ¡ montado t{¡uto :t las re¡::lOncs de lo Ideal, ,que Re olVIdara de .• , ', . r . s, ,uIns all e cnanto le rodea ¡pero ellllOra.hsta. quo reba',Ia. al hombre, se prJ~ o mas templano, lIe, aInOs nuovamente Jlor :!I cual, alln no blOn ."lido de las maDoe de Dios, ya le ~"ce haolar Gramática, que hn publicado el señor Pedro l'ablo COrtl:S, aegún la a¡¡ud,. olJSe~vaclóu de M, Taine, CODIO ., fuesu un mi.m· ¡ con el fin de que sÍ1'va de texto en 108 cuarteles del Ejér" bro del Parlamento mglád, : cito de Colombia, A nuestro juicio, es el más á propósito En el estudio biográfico y crítico de Andrés Bello, ' para el aprelldizaje rudimental de la lengua, por lo claro, dice 01 soñor Caro; ¡lo sencillo y lo pintoresco, Enseñar á los soldados á ha- 8610 Adán .alió ue una vez, de 13s mallos creadoras, en el I blar con propiedad y á escrihir sin desaliño, es hermosa pl.no goce d. loda. la. faCIlitad .. h"ma>la., "libio y ¡miccto, I taren, y nosotros, (iue descamos (l11e el Ejército bea ins- Si Adán fl'a sabio y perfecto uesdo que fu" creado, tI'uído, al'Iaudim08 el tr~bajo del señor Cortés, que, ~o ¿ por qué extrañar que )Iiltou, que .pa~t~ UO la IlI,iLología e.nCall1illl' IÍ dar ú los I::uhtnrc" el uso de la pnlabm el."l­hebrea, lo haga hablar, desde un pnnclplll, con sa)"UIl1'''' y !Izada, que los pondm on actItud de estudiar y, pOI lo perfección? Que M, Taino, evoluoionista y coneligionario tllnto, do hacer brillante su carrera,
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Siesta - Serie 2 N. 14

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones

¿Deseas limpiar los términos de la búsqueda avanzada?

Vas a limpiar los términos que has aplicado hasta el momento para poder rehacer tu búsqueda.

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones