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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 81

Por: | Fecha: 10/01/1899

ANO li Bogotá, Enero I o de I 899 NUM. 81 --··--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO --··--- Fundador, ALEJANDRO POSADA Son cotaboraaores natos ae este periódico todos los Jetes y Ojicialts dtl Ejército de la República CIRCULAR DEL SEROR MINlSIRO DE GUERRA , República de Colombia- Ministtrio de Guerra-Sección I .a Número . .. - -Bogotá, 9 de Enero dt 1 899 Señ.or •••.....••...•••. Tengo el honor de participar á usted que hoy n1e he encargado, en propiedad, del Despacho de Guerra, en vir­tud del nombramiento que tuvo á bien hacer en mí el Excelentísimo Señor Presidente de la República. Soy de usted atento servidor, JORGE HOLGUIN ALOCUCION DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA Colombianos : Siguiendo el ejemplo de mis predecesores en el Gobier­no, os saludo de la manera más cordial, hoy que principia un ~ño nuevo. En cumplimiento de lo dispuesto en la Ley I 28 de 1888, en este día se dará en todos los pueblos de la Na­ción un testimonio público de amor y agradecimiento al TODOPODEROso por los beneficios recibidos, y se impetra- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETiN MILITAR rán sus divinos auxilios para el año que va á comenzar; y cuando esto sucede, yo, como encargado del Poder Ejecu­tivo, por el querer de los electores de la ·Nación, debo hacer por mi parte, como en efecto hago, fervientes votos por el bienestar y el engrandecin1iento de ella, con razón tanto mayor cuanto por ley expedida en el año anterior, que para honra mía fue la primera que me tocó sancionar y mandar ejecutar, la B.epú blica rindió homenaje á J ESU­CIUSTO y ordenó se le erigiera un n1onun1ento con1o sím­bolo de la gratitud nacional. U na República creyente, como la nuéstra, que así se pone bajo la protección divina, la ob­tendrá sin duda, porque Dios es todo an1or para los hom­bre• y en especial para los que Jo invocan y lo acatan. Ten­gamos, pues, fe en que contaremos con su amparo. De agitación han sido los dos últimos años, con mo­tivo de las elecciones para Presidente y Vicepre~idente de la República, iniciadas prematuramente y acaloradas en sumo grado, y de la inauguración del nuevo Gobierno, hasta el punto de pretenderse, sin motivo alguno, que yo no toma­ra posesión de la Presidencia de la República, desconocién­dose así el principio de autoridad, tan respetado en todas partes; pero por fortuna se advirtió que eso, sobre ser im­practicable, no sería consentido por la Nación, enemiga de los Gobiernos de hecho, y la calma se ha restablecido y la paz impera en toda Ja República. Conservarla es mi n1ayor empeño, porque es bajo su sombra benéfica como la Repú­blica puede alcanzar el alto grado de prosperidad á que está llamada; y como tál es también el deseo de la generalidad de los colombianos, no dudo ni por un momento que ellos me ayudarán á conseguir tan feliz resultado. Ocasión he tenido antes de manifestar, y ahora repito, que gobernaré con todos los elementos sanos que hay en la Nación, porque yo no soy Jefe de un partido ó de una fracción cualquiera, sino de toda ella. Llatnaré, en conse­cuencia, á los puestos públicos, á los que juzge dignos de ocu­parlos, con1o lo he hecho hasta ahora en los pocos que me ha tocado elegir, teniendo para ello únican1ente en cuenta que son colombianos y que por sus aptitude~, por su pa­triotismo, por su honradez y por su amor á las Instituciones, tienen derecho á tomar parte en el Gobierno y ser de éste auxiliares eficaces. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍK MILITAR 347 Por lo que á mí toca, llamado como he sido por el voto popular á ejercer d Poder Ejecutivo, deber mío será, para corresponder á tal confianza, garantizar todo legítimo derecho y consagrar todos mis esfuerzos al bien de la co­munidad. Todo lo que de eso se aparte, es ajeno de mi ca­rácter y de n1i acendrado amor á la justicia; pero no basta nlÍ buena voluntad si para ponerla en práctica no se me presta ayuda. Deber es éste de todos los colon1bianos bien intencionados, y no dudo, como he dicho ya, que lo cumplirán con decisión y con lealtad; pero lo es particular­mente de la prensa, por estar llamada á promover cuanto pueda convenir al procomunal, á aclarar todas las cues­tiones de interés público, á indicar cuanto, según su sano criterio, convenga á la Nación, y á velar por la fiel obser­vancia de la Constitución y de las leyes. Su n1isión es, por lo tanto, sublin1e y civilizadora; pero dejará de serlo si, ol­vidando su objeto, se propone anarquizar el país y des­prestigiar la autoridad, como no pocas veces acontece. La intolerancia, Ja intransigencia, el apasionamiento y cuanto tienda á entrabar la acción del Gobierno y hacerle una oposición sisten1ática é inmotivada, son factores inacepta­bles en los escritores públicos. Si razón hubiere para censu­rar los actos de aquél, háganlo enhorabuena, como en otra vez lo dije, pero sin ofender ni irrespetar á los censurados, para no faltar á la máxima de que "lo cortés no quita lo valiente." Así es como creo que deben con1portarse los pe­riodistas y cuantos escriben para el público; y ~i tal hacen y se interesan realmente por la marcha regular de la Nación y su progreso, sus escritos serán de grande alcance y de muy feliz éxito. CoMPATRIOTAS: Una vez n1ás os llamo á la unión y á la concordia: olvidemos las rencillas pasadas,--de que no hemos derivado n1ás que intrctnquilidad y desprecio,-y volvan1os los ojos á la Patria, á la cual nos debemos por entero: sirvámosla con desinterés, como verdaderos hijos de ella, y cooperemos todos á que sea dichosa, no sólo en el año que principia, sino en los venideros. Ese es mi anhelo, y no dudo que será tan1bién el vuéstro! Amapoin1a, Enero 1.0 de I 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 348 BOLETÍN MILITAR NOTA DEL SUBSECRETARIO DE GUERRA, ENCARGADO DEL DESPACHO, DJRIC.IDA AL GiNERAL, JEF~ Dl ESTADO MAYOR GENBRAL DEL EJERCITO, PARA SALUDAR AL EJERCITO República de Colombia.-Ministerio de Guerra.-Sección 1. • Número ... -Bogotá, 3 r de Diciembre de I 898 Señor General, Jefe del Estado Mayor GeneraL-Presente En ausencia del seiior Ministro titular, cúmpleme, como encargado del Despacho, dar al Ejército nacional, á · nombre del Gobierno, por vuestro n1uy respetable conduc­to, un n1erecido testimonio de satisfacción y agradeci­miento por los oportunos y constantes servicios que han prestado todos los miembros de la Fuerza pública en el año que ya expira. La conducta ejemplar que han observado dentro y fuera del Cuartel ; la abnegación con que vienen sopor­tando las rudas fatigas del servicio; su firme adhesión á las instituciones públicas; su sujeción á severa disciplina, y, sobre t0do, lo que n1ás resalta, comparando la morali­dad n1ilitar de hoy con la de los tiempos no há n1ucho transcurridos; el estricto respeto á las garantías individua­les y á la propiedad privada, tánto, que en todo el año no se ha incurrido en trasgresión alguna,-son méritos que le dan á todo el Cuerpo militar levantado carácter y eleva­do puesto en el can1po del progreso moral, y que lo hacen acreedor á las consideraciones del Gobierno y de la sociedad. El Excelentí5imo Señor Presidente de la República se promete que el Ejército, en vez de dar n1otivo para des­virtuar el buen concepto que ha alcanzado, se esforzará cada día más por acrecentarlo, á fin de asegurar, por este lado de la Administración, la paz, sin cuya estabilidad la Patria no podrá continuar, con paso cierto, su marcha á prósperos destinos. El Gobierno también tomará mayor empeño por ha­cer menos penosa la condición del soldado, ahorrándole fatigas cuanto sea posible; dándole alojamiento sano; pro­curando no haya atrasos en el pago de los haberes ni en la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETiN MILITAR 349 provisión de vestidos; teniendo especial cuidado de que sea afable el trato de los superiores, y, en fin, impidiendo se apliquen otros castigos que aquellos absolutamente in­dispensables para conservar la disciplina y la moralidad, sin que depriman el carácter militar. Si bien es grande el éxito que la Fuerza pública ha alcanzado ya en su misión con1o esencial factor del orden, aún le queda por realizar otra tendencia no menos inte­resante, que consiste en in1pulsar, con su constante buen ejemplo, el progreso de las masas populares qu~ se hallan á menor altura. A los Jefes, Oficiales y soldados que, con ánimo va­liente, se encuentran firn1es en el puesto que sus deberes les señalan, alejados del an1or de sus hogares por el subli­h1e amor de la Patria, ella les recompensará su servicio y virtudes, si no es premio bastante la fruición íntima que proporciona el cumplimiento del deber, sobre todo del de­ber que la Patria reclan1a. Hago votos por que alleguen nuevos timbres hon­rosos los ruiembros del Ejército, y les presento, con moti­vo del año que llega, un respetuoso saludo. Os uplico hagáis insertar esta nota en la Orden Ge­neral del Ejército. Soy vuestro atento servidor, El Subsecretario, encargado del Despacho, CLIMACO LOSADA República de Colombia-Ministerio de Guerra- ~Or el cumplimiento fiel de sus deberes. El buen sentido se impone sobre las pasiones callejeras, y el espíritu de ciudadanía preside y fomenta nuestros propósitos. La auroridad es el símbolo que da fuerza mayor á la sociedad, y por eso debemos rodearla de prestigio, respetarla y secundar sus actos. La misión del ejército es, pues, en la época presente, una misión altamente civilizadora, como que le toca velar por la regularidad del orden, por el respeto á la ley, por la normalidad de las funciones de todos los Poderes. El soldado debe tener el convencimiento de la im­portancia de su papel, para procurar acrecentar sus conocimientos, redoblar sus esfuerzos en mejora del servicio, perfeccionarse en la dis­ciplina, y tratar de engrandecerse siempre con el respeto á sus su­periores. La jerarquía militar es algo que despierta en todos admira­ción, por lo mismo que los puestos superiores sólo se alcanzan median­te el mérito, por el valor, por la lealtad, y muchas veces también por el heroísmo y por el arrojo. Amemos el pabellón tricolor que representa las glorias de la Re­pública; á su sombra benéfica podremos buscar el engrandecimiento ; respetándolo, sabremos cumplir hidalgamente nuestros deberes. LITERATURA -- RECUERDOS Y RELACIONES MILITARES PEREGRINACIÓN MILITAR Á JERUSALÉN, POR ERNESTO LOUET (e ontinúa del número 8o ). Recorremos las sinuosidades de la bahía de Caifa, cuya arena aparece cubierta de esponjas y de despojos de navíos hacinados allí púr las furiosas tempestades de Oriente, cuya devastación no puede SANCO 'DE LA REPUBUCA BmlJOTECA lUIS . ANGEl ARANGO HEMEROTECA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 352 DOLETÍN MIL IT Alt contenerse de ningún modo. Contámos hasta diez y ocho buques perdidos de este modo en aquel punto, en donde se les creería al abrigo de los vientos; pero la bahía de Caifa, como la de San Jor­ge, cerca de Beyrouth, no es sino una ensenada en donde los vien­tos del Este y del Sur tienen menos empuje, pero no por esto es menos terrible la impetuosidad del mar. La ciudad, construída al pie de la cordillera del Carmelo, cer­ca de Narhmolcatta, el Cison de la Santa Escritura, es muy antigua y muy sucia. U na torre cuadrada, habitada por algunos soldados turcos, es hoy el último vestigio de la importanci.t que tenía cuan­do Godofredo de Bouillon la dio á Tancredo: hoy no es conocida sino por su rada, á donde vienen á hacer escala los paquebotes del Mediterráneo, cuando el mal tiempo no les permite tocar en Jafa. Hay que atravesar á Caifa para llegar al monasterio del Car­melo, lo que aprovechámos para visitar al Vicecónsul de Francia, señor Aumán; esto nos da un reposo de algunos instantes á la som­bra de nuestro pabellón tricolor, cuya sola vista inspira fuerzas al via­jero. Del otro lado de Caifa, nos internámos en un camino vertical, labrado en escalera en los flancos de la roca, y después de un cuarto de hora de subida, llegámos al convento, que puede llamarse la for­taleza del Cristianismo, pues está construído de manera de poder sostener un sitio de varios meses contra los musulmanes. La plataforma sobre la cual se levanta tiene una altura de 582 pies sobre el nivel del mar; está encerrado dentro de un muro de un metro de espesor. Desde que hemos atravesado el umbral de este vasto dominio, divisamos todo el convento, y uno se detiene invo­luntariamente para contemplar sus imponentes proporciones. Aquél es un vasto cuadro de edificios cuya cúpula aparece sola dominan­do los terraplenes. El conjunto es nuevo y data de 1853; fue uno de los Hermanos de la Santa Yirgen del Monte Carmelo el arquitec­to que dirigió la obra, y los fondos los suministró Europa. Abdallah-pachá, Gobernador de San Juan de Acre, destruyó en 1821 la Iglesia y el convento del Monte Carmelo, y empleó los materiales en construírse un palacio de estío, alegando por pre­texto que semejante posición extratégica debía estar ocupada por el Gobierno. El hermano ] uan Bautista de Frascati acudió á Europa á defender la causa de los religiosos de su orden, y obtuvo desde luego que la Puerta Otomana, por intenncdiación de Fran­cia, restableciese á los Carmelitas en sus derechos y que pudiesen volver á levantar su convento; pero no s~ contentó con esto sino que abogó en todas las Cortes y ante todos los grandes, y reunió socorros en Francia, Inglaterra, Bélgica, Alemania, Italia; una suma poco más ó menos de un millón doscientos mil francos. Fue entonces cuando abordando la realización de su obra, el ar­tista se reveló entre los religiosos; dibujó él mismo los planos, formó obreros y dirigió sus trabajos. Reconstruído el convento, el hermano] uan Bautista compró el palacio que A bdallah-pachá Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 353 no osaba habitar más, é hizo de él el hospicio de los Levatinos, de modo de poder dar abrigo á todos los que viniesen á pedirle hos­pitalidad. El Oriente no tiene posada~ ni hoteles, y los conventos son las etapas señaladas de los peregrinos; por esto se les quiere aun antes de saber la acogida cordial que allí le dispensan á uno. Vino á recibirnos al diván un hermano que hablaba fi·ancés, y que nos sirvió todos los refrescos deseables, y abrió en seguida seis cuartos en donde las camas, preparadas con todo el confort europeo, parecían esperarnos. El superior llegó bien pronto después y quiso hacernos él mismo los honores del monasterio: durante media hora nos pa.5eamos de piso en piso, de corredor en corredor, admirando por dondequiera el orden y Ja limpieza que reinan allí. En el terrado superior permanecimos largo tiempo para contem­plar la inmensidad del mar; el abismo tiene algo que atrae. Enci­ma de nuestras cabezas flotaban los colores fnnceses, y supusimos desde luego que habían sido izados excepcionalmente en honor nuéstro. -Ellas son las que nos protegen en todo tiempo, nos res­pondió el buen hermano ; este es el verdadero pabellón de todos lot conventos de Oriente, y nunca hemos izado otra bandera. Tal privilegio de nuestros tres colores dio también lugar á algunos incidentes. En 1857, por ejemplo, el Archiduque Maxi­miliano de Austria, que recorría el Oriente, 1legó á Caifa, y de­seando visitar el monasterio del Carmelo, lo mismo que todos los peregrinos, pidió que arriasen la bandera francesa. El Superior le hizo saber que se honraría mucho con su visita, pero que ella no le podía obligar á aparecer ingrato á la protección de Francia, y no quiso cambiar su bandera. El Príncipe se sintió contrariado, y no visitó el Carmelo. Diciembre 16-Tuvimos la fortuna de que nuestra entrada á Tierra Santa fuese en domingo, lo que era de buen augurio para el viaje. A las sif'te de la mañana estábamos en pie para oír la misa que el Superior mismo quiso celebrar. Dispusieron asientos para nosotros en el coro de la capilla, coloco¡dos en círculo al rededor del celebrante, de suerte que parecía que nosotros le ayudásemos á celebrar el divino sacrificio. A las siete y tres cuartos nos despedimos de los buenos padres, conmovidos con su afable recibimiento y deseando volver á visi­tarlos en tan deliciosa soledad. El Cawas del con vento (especie de oficial criollo), armado cual un caballero de Ia Edad Media, en­cabezó nuestra caravana, y nos guió más allá de Caifa, hasta el camino que se dirige á Nazaret, entre el Cison y el prolongamien­to del Carmelo, al través de una llanura de imponderable fertilidad, encuadrada por las montañas cubiertas de árboles de Galilea. Hacia las tres Ilegároos arriba de Nazaret, construída e~ for- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 354 BOLETÍN MILITAR m a de embudo, en un pliegue de la cadena de montañas. Aquélla es la cuna de la religión de doscientos treinta y nueve millones de cristianos: allí pasó Cristo los primeros treinta años de su vida, preparándose á los dolorosos misterios de su misión en la tierra, y no sin indignación nos apercibímos del gran minarete colocado en aquel punto, en donde nue~tra piadosa curiosidad buscaba la cruz redentora. En otro tiempo el Rey San Luis vino del Monte Carmelo á Jerusalén por el mismo camino '}Ue nosotros acabamos de reco­rrer: entró á pie, teniendo un cilicio pegado al cuerpo; y oyó la misa con gran devoción, según dice su historiador Godofredo de Beaulieu. La entrada nuéstra fue menos solemne; echamos pie á tierra delante de la Casa Nuova, casita pequeña que los Padres Franciscanos han destinado para los peregrinos, y que está situada al lado mismo de su convento, el que, con estas construcciones, rodea el santuario de la Anunciación. Cinco minutos después atra­vesábamos el patio del convento, orgullosos con poder consagrar nuestra primera visita á los santos lugares que nos atraían. La iglesia, reconstruí da muchas veces sobre la gruta de la Anunciación, ocupa precisamente el sitio del primer templo que se levantG en el siglo IV, por orden de Santa Elena, para encerrar la casa de la Virgen, transportada milagrosamente á Dalmacia, después á Loreto en 1291. La nave pequeña á donde primero se entra, parece no ser sino un vestíbulo desde el cual parten una ancha escalera de diez y siete escalones de mármol blanco, que conduce á la capilla subterránea de la gruta, y dos escaleras más, de las mismas dimensiones, que suben al coro, éste rodeado de una alta reja, ricamente dorada, y que comunica por detrás el altar ma­yor con el convento. Instintivamente bajámos primero á la gruta. Al pie de las escaleras se encuentran dos altares consagrados á San José y á San­ta Ana, á derecha é izquierda del cuarto tallado en la roca en don· de la tradición refiere el misterio de la Encarnación. Un altar de mármol blanco forma el fondo, y bajo la tablilla del altar, sostenida por cuatro columnitas de mármol, están colgadas siete lámparas, cuya luz, mantenida día y noche, permite leer sobre el mármol blanco que cubre el suelo, estas sencillas palabras: 17erbum caro hic factum est. (Aquí se hizo el Verbo carne). Encima del altar un cuadro representa la Santa Familia, con esta inscripción: Hic erat subditus illis (aquí le estaban sometidos). U na columna de granito antiguo, colocada á la derecha del altar, indica el lugar en donde el Angel se apareció á la Madre Divina, y otra columna, á la izquierda del altar, pero más cerca de la en­trada, y colocada casi diagonalmente á la primera, señala el sitio en que permaneció la Virgen cuando respondió: "Hé aquí la Sierva. del Señor." Esta segunda columna está rota por mitad, y la parte superior, sostenida del techo por fuertes barras de hierro, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN MILI'l'AR 355 sirve de pechina. Se cuenta que fueron los musulmanes quienes la rompieron cuando saquearon la antigua iglesia, después de la toma de Nazaret. Les habían hecho creer que esa columna estaba llena de oro, y quisieron cerciorarse. ¿Cuánto tiempo permanecimos allí, mudos, en presencia de diez y ocho siglos que nos separaban del milagro de la Encarnación? No sabría decirlo; cuando el alma se dilata, á impulsos de intensa emoción, es casi un deber dejarla que saborée un sentimiento inolvidable. El Padre que nos servía de guía comprendió nuestra emoción y suspendió el relato que nos hacía, hasta que continuamos la marcha. Detrás del altar hay otro cuarto tallado en la roca, que también hacía parte, sebún Focas, de )a casa de la Santa Virgen, y debió de ser el que con especialidad habitó el Salvador. Desprendímos de estas paredes al­gunas partículas de piedra que enriquecen ahora nuestro museo de recuerdos de Tierra Santa. Algo hay en los lugares de la Tierra Santa que produce al corazón cristiano una satisfacción que no encontrará en otra parte: por Jo demás, estos sitios se conservan muy bien, y la piedad de los peregrinos los ha enriquecido con un lujo que agrada mucho. Las paredes están cubiertas de telas rojas, y el coro de la iglesia guar­necido de esculturas de madera, arañas de cristal y varios buenos cuadros. Todas las artes parecen haber pedido al santuario de Na­zaret la consagración de su grandeza adornándolo con sus atri­butos. Por la sacristía entramos al primer piso del convento, en don­de reinan la calma y el orden más completos. Cada celda tiene su número, y sobre la puerta el nombre de su inquilino; una sola no tiene nombre, el 29, la última á la izquierda, en la extremidad del corredor del este; pero una inscripción francesa, colocada encima de la puerta, descubre el recuerdo que encierra: "Celda honrada con la presencia del General Bonaparte en 1 799·" . Nada se ha cambiado de los muebles desde la campaña de Egipto: una cama de monje, con una mesita y tres sillas, tal es el mobiliario con que se conformó aquel que por entonces prete-ndía ya la conquista de Europa. - Por todas partes, a nuestro paso, nuestros uniformes llamaban la atención de las gentes, y se formaban en hilera, por decirlo así, para vernos, lo que nos dio la ventaja de poder examinar de cerca la población de Nazaret, cuyas mujeres son tan mentadas por su belleza. Cierto que no es una fama vana: ellas tienen tipo espe­cial entre todas las de Palestina; ojos de expresión notable, faccio­nes bien hechas, correctas; y el cuerno tradicional, que no han abandonado nunca, es para su cara un marco que le da mucho valor; este cuerno, que ya hemos encontrado en otras partes, tiene aquí un adorno especial, está cubierto de economías (palabra que aplican para designar las piezas pequeñas de plata). Puede una mujer Ile- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 356 BOLETÍN MILITAR gar á encontrarse en la miseria, pero nunca consentirá en vender su peinado para hacerse á dinero; no lo abandona nunca; en aque­llo finca su honor. A las seis de la tarde, los padres nos esperaban en la Casa Nuova, para obsequrarnos con una comida que hicieron tan sun­tuosa cuanto les fue posible. En esa época del año el país no pro­duce ni frutas, ni legumbres ; preciso era que nos contentásemos con seis platos de pollo, sazonados de diferentes maneras : fueron ofrecidos con tan buena voluntad, que todo nos agradó. 17 de Diciembre-A las siete y tres cuartos partímos para el monte Tabor; las mulas nos llevan la delantera, conduciendo lo que compondrá nuestro almuerzo. El Tabor no queda precisa­mente sobre el camino que conduce de Nazaret á Jerusalén; hay que dar una vuelta como de dos horas, la que no nos costará sino un poco de fatiga, bien compensada con los recuerdos. A las nueve y media llegamos al pie de la montaña de la Transfiguración ; á las diez y media hemos trepado la cumbre, un camino trazado al través de rocas verticales, pero cuyas asperezas se ocultan entre encinas silvestres y bosq uecitos de flores gratas; todos nosotros conservamos algunas de éstas entre las hojas de algún libro ó en el portamonedas. Allí, en donde creíamos no encontrar sino un sitio insuficiente para el almuerzo de seis personas, descubrímos una magnífica plataforma, cuya extremidad norte muestra todada los últimos vestigios de una ciudadela romana, y un pequeño convento griego hoy día abandonado. Frecuentemente se ha tratado de indagar de qué lado preciso de la montaña tuvo lugar la Transfiguración, y Lamartine, en pre­sencia de esas ruinas que llaman romanas, no ha querido admitir que se verificase sobre el Tabor : argumento fácil de destruír porque los romanos no llegaron á ese ?aÍs sino con V espasiano, hacia el año 69 después de Jesucristo, y su recinto fortificado se levantó quizás en el sitio mismo que fue el primer testigo de la gloria del Salvador. Adoptemos la tradición que coloca aquí la Transfigura­ción: la fe rechaza con horror la duda que pudiera mezclarse á sus recuerdos. Los católicos de Nazaret vienen aquí en peregrina­ción cada año, el día en que se celebra la Transfiguración, y uno de los padres de la Tierra Santa celebra la misa hacia la parte su­deste de la llanura, desde donde la vista abarca de un solo golpe toda la llanura de Esdrelón, las montañas de Gelboé, el monte Hermón y la cadena del Carmelo, el más bello conjunto que uno pueda imaginar. Allí permanecímos una hora en contemplación ante esos reflejos de un pasado divino. A medio día bajámos al Sur, hacia Dejennim, atravesando la parte de la llanura faz por la cual no ha sido considerado todavía. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 358 BOLETÍN MILITAR En las democracias antiguas se hacían las leyes, se elegían los magistrados y se decretaba h. paz ó la guerra en las juntas po­pulares; los oradores eran, por decirlo así, los árbitros de la suerte de la República, y la elocuencia deliberativa alcanzó entonces e. más alto grado de perfección. Las modificaciones y cambios intro­ducidos después en la forma de gobierno, la limitaron á las asam­bleas ó cámaras representativas; y el cambio de auditorio templó su vehemencia primitiva, pues no era lo mismo perorar al p<1eblo reunido en la plaza en Atenas ó en Roma, que hablar delante de poco~ oyentes en un Congreso. En los tiempos modernos queda como ejemplo O'Connell arengando al pueblo irlandés, tanto por lo numeroso del concurso como por la magnanimidad del orador y la importancia suma del asunto. La antigua clasificación de la elo­cuencia en los tres géneros deliberativo, demostrativo y judicial, pareció insuficiente en nuestro tiempo, y la crítica hizo un género aparte de la elocuencia militar, en la cual no sólo es justo colocar las alocuciones y proclamas, sino también toda expresión según el h•gar y las circunstancias en que se profiera. Tal género no se ·ajusta á las estrechas reglas que rigen en las composiciones de otro orden; cosa natural, porque siendo la escena y el auditorio diferentes, diferentes deben ser también los pensamientos, el lenguaje, la acción. El orador militar necesita una palabra de fuego que caiga rápida é inflame instantáneamen­te Jos corazones del pueblo ó del ejército para inclinarlo á tomar alguna suprema resolución ó á empujarlo á la muerte ó á la vic­ria. No en el recinto estrecho de la sala de un Parlamento ni en las bóvedas ,de un templo debe resonar esa voz, sino en el campo, al aire libre, bajo el palio espléndido del firmamento: el orador militar habla no en la tribuna sino al pie de las banderas que sa­cude el viento, delante de los tupidos batallones, cuyas armas brillan al sol; enfrente, no lejos del enemigo, en cuyo campo se mezcla con el ronco redoble del atambor guerrero, el relinchar de los caballos impacientes y el agrio són del clarín que manda el combate. Allí todo debe ser rápido, animado, vehemente: una breve exposición, recuerdos de glorias antiguas, grito de vengan­za por las derrotas sufridas, voz animadora, llena de convicción y de esperanza; á veces insulto mordaz lanzado atrevidamente al enemigo; la promesa de los bienes que ofrece la victoria, y esto, d~clamado, gritado con acento alto, desgarrador, solemne. De modo que si hubiera de tomar un-a comparación para ilustrar este asunto, diría que la elocuencia militar es como las ondas d::: un mar alborotado por la tormenta, cuyas inmensas moles corren ace­leradas con el soplo del huracán, y llegan al alto promontorio y allí se rompen con estruendo, y espuman, y borbotan, y hierven; en tanto que otras especies de elocuencia, en grado mayor ó me­nor, se asemejan ó á mansos ríos que corren apacibles, lamiendo campos tupidos de grana y colmados de flores, ó á lagos tranquilos en los cuales se pintan las estrellas de un cielo sereno. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAn 3159 Esta elocuencia, como eco que es de la paswn en su último paroxismo, admite la esplendidez del estilo metafórico en su mayor grado, y tal forma, natural en ella, sería hinchada en arengas de otra clase: diferencia que no han tenido en cuenta los que tachan de ampulosos los discursos del Libertador. Quien se halla al frente del enemigo en el trance de una batalla; quien habla á soldados, si valientes, rudos por lo común; quien debe aprovechar las cir­cunstancias del lugar y el momento, mal puede detenerse á buscar giros y formas que no se atemperan á la situación. Así es como son naturalísimas estas palabras de Napoleón 1: "Cuarenta siglos os contemplan de lo alto de esas pirámides"; y las de Bolívar des­pués de Ayacucho: "¡Soldados colombianos! centenares de vic­torias alargan vuestra vida hasta el término del mundo." (Continuará) EN EL EJE.RCITO Se nombró, por decreto de 9 de DiciembLe del afio que terminó, al doctor Pedro A. Brugcs, médico de la guarnición de Riohacha. -Se concedió, en la misma fecha, licencia indefinida, al Subte­niente Abelardo Arangurcn, para separarse de la 3·a Compafiía del Batallón Sucre número 7. 0 -Se llamó al servicio., para reemplazar al Subteniente Aranguren, al sefior Luis Alejandro Cárdenas. -Se destinó al Teniente Guillermo Montoya, z. Ayudante del Batallón N ariño número 4.o, á igual puesto en el Batallón Urdaneta, número 17. -Para el puesto que dejó vacante el Teniente Montoya se nom­bró al Teniente Aristides Liévano. -Se reconoció al seti.or Adriano R. Blanco M., en el empleo de Coronel con que prestó sus servicios al Gobierno en la guerra de 189 5, y se le abonó la antigüedad de 4 de Agosto del afio citado. -Se destinó al Capitán Angel María Gómez, que servía en la 5: Compañía del Batallón Ju11ín á la 5.a Compañía del .Ayacucho en reem­plazo del de igual grado Manuel D. Hurtado R. -El Capitán Manuel D. Hurtado R. pasó á la s.a Compañía del Batallón J unín. -Se reconoció al señor Luis F. Pasos en el empleo de Capitán con que prestó sus servicios al Gobierno en la última guerra, llamándo­le al servicio activo y destinándole á la 5~ Compafiía del Batallón Bomboná, creada por Decreto de 24 de Noviembre (1898). -Se llamó al servicio al Teniente Rufino Bulla, y á los Subte­nientes Carlos Riascos Plata y Juan Antonio Burgos y se les destinó á la s.a Compañía del Batallón Bomboná. -Se concedió licencia al General Ramón Gonz'ález Valencia (con fecha 10 de Diciembre), para separarse, por causa de enfermedad, del mando de la 3~ División, por sesenta días renunciables. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 360 BOLE'l'ÍN MILl'.rAR -Se encargó del mando accidental de la 3.• División al General Julio C. Upegui, Inspector de ella. -Se concedió licencia indefinida al Subteniente Jesús N cgret V. para separarse del puesto de 2.0 Adjunto del Estado Mayor general. -Se nombró en reemplazo del ~ubteniente Jesús Negret V. al Teniente Juan Bautista 'N egret. -Se destinó al Capitán Belisario Villamil, Ayudante Mayor del Medio Batallón f/ alencey, á la 4.a Compañía del Batallón La Popa, en reemplazo del Capitán Guillermo Escallón. -Se nombró 1l Capitán Guillermo Escallón para ocupar el pues­to de Arudante Mayor del Medio Batallón f/ a!encey. -Se nombró al Capitán J ustiniano Zapata para mandar la 4· a Compañía del Batallón Nariiio. -Se nombró al Capitán Heliodoro Pieschacón para la 2.a Com­pañía del Batallón Ayacucho. -Se nombró al Capitán Ricardo Franco, Primer Adjunto del Es­tado Mayor de la 3.a Brigada de la 1.• División, para la 4.• Compafifa del Batallón Sucre. -Se nombró al Capitán Agustín Jiménez, Primer Adjunto dc:l Estado Mayor de la 3·• Brigada de la 1.• División. -Se concedió al Subteniente Reinaldo Escobar, la Jicenc.:ia inde­finida que solicitó para separarse de la 3.n Compañía del Batallón Rijin. -Se reconoció al señor T ulio Mendieta, el empleo de Subteniente con que prestó sus servicios en la última guerra, y se le destinó al Ba­tallón R ijles, en reemplazo del Subteniente Escobar. -Se llamó al Subteniente Eleuterio Sánchez (que servía en la 1.• Compañía del Batallón Tiradores), á prestar sus servicios en la 4· • del Rij/11. -Se pasó al Subteniente Francisco Pinzón á la 1.a Compatiía del Batallón Tiradoru. -Se nombró al señur Pedro Martínez P., Ayudante del Guarda­parque de Cartagena, encargado especialmente del ramo de Artillería. -Por decreto de 1 I de Diciembre de T 898, se nombró al Coronel Luis Morales Berti, Primer Ayudante general del Estado Mayor de la 3.• División. -Se llamó al servicio activo al Sargento Mayor Ramón Pereira Chaves y se le destinó á la Comandancia en Jefe del Ejército, corno segundo Ayudante general en la vaca~te que allí existía. -Se nombró al Coronel Marcos E. Soto, Jefe del Batallón Uria­ntta, en reemplazo del Coronel Alejandro Quintero que fue destinado al Batallón Cazadorn. -Se ordenó que el Coronel Pedro Sicard Briceño, Primer Jefe del Batallón Bárbula, pasara á ocupar el mismo puesto en el Sucrt, en reemplazo del Coronel Soto. -Se nombró Jefe del Bárbu!a al Coronel Luis Fernando García. -Se nombró Jefe del Batallón Nariiio al señor Coronel Antonio Gómez R. --·....-·-- BOGOTA-lMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 81

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 90

Por: | Fecha: 11/03/1899

No III Bogotá Marzo I 1 de I 899 NUM. 90 --~·---- ORG :ro DEL MJ 1 TEHIO DE El A Y DEL EJERCIT ___ ,. . .,_ __ _ DJRT.CTOR. AD-HO OR!:M~ FRAtiCISGO J. VERGARA y V. Coronol, Miembro de la Socieda d Colombia na de Ingenie ros ~22~2 - ~ ~9 ~2 ~2 9~2~~ - ~ ~~ ~~~ ~~ ~2~~?~~222~~99~~~~~2~~~ ~ ~ Son colaboradores natos de este peri6dico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República c~~~~~ o~~~~ ~~~~o~~ob~~ ~~6~~ ~ ~~6~o~~6G~~~~~~~~ob~~~~~~ ~~ ~~~~n OFICIAL ··· - - R~públtca de Colombia - Minist,:rio de Guerra- Numero 76 - B/)­gota, 24 d11 Febrero de I 899. eñor General Comanrlante en Jefe del .Ejército. erv1o disponer, con re pecto á la instrucci ... n civil de 1 Cuerpos acantonados en e ta ciud d, que las da es superiore •que e den en todo ellos e ten unicamentc á carg del oronel In tructor; y que n e retirada la tr pa de la in·trucción du­ ·rantc la hora de clase , mientras el re pectivo Instructor no haya ·terminado cada un de dicha da e;. y vuestro atento · ervidor, JORGE HOLGUIN POR EL E OR GOBERN. DOR DE ROLIV.\R E , ' LOS PARQUES DE CARTACE A Ln la ciudad de Cartagena, a lo t r c ~ dí~s del mes de Febre­. r Ut; 1 99, pre en te el seilor G-obe rn a dor dd 1 >t:partamen l con el objeto de practicnr la visita de que trata el artículo 1 q del Decr t númer 307. de 1897, reglamentario de lo PArque, se procedio ~ la confrornaci ón dt: 1 e ·i ten' ia d<.:l Parq u ·on vi ta dd e u - .dro anterior, h.-llándo e todo dt: conforrnid d. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 98 BOLETÍN MILITAB El señor Gobernador visó los documentos que componen la cuenta del mes de Enero próximo pasado, á que se refiere la men­cionada visita. Para constancia firman la presente diligencia El Gobernador del Departamento, JuAN V. AYCARDI-E Guarda-parque, José L. Cabo. ---··---- SECCI N DOCTBIN AL No es nuestro ánimo tratar detenidamente de los anteceden­tes, desarrollo y consecuencias de un hecho bien conocido en n ues­tra historia: la defección del Batallón Numancia de las filas realis­tas para pasarse á Jvs patriotas en la epoca en que San Martín guerreaba en el Perú; y mucho menos narrar con todos sus deta­lles el célebre episodio de Chancay, transformado de ordinario por los escritores, de tal suerte, que hasta nos pintan á ]os realistas ba­tiendo medallas en honor de los héroes republicanos. Oueremos ola mente hablar de la marcha más admirable que con~emos e.n los fa tos militares del mundo, ejecutada por soldados de Venezue­la y de Colombia. Esta marcha prodigiosa, casi ha pasado inadvertida para Jo historiadores: O'Leary no la menciona en sus Memorias; B ulnes. tampoco la conoce; Restrepo en su Historia se limita á )as siguien­tes línea : "Reunido marcha el Batallón á recibir órdenes de San Martín, prestando á éste un auxilio muy oportuno'; Mitre, tan cuidadoso de ordinario, escribe: '' ~t:n su movimiento de retroceso,. ·valde dejó como á 10 kilómetros á retaguardia el BataJlón Nu­manc. ia, el que aprovechando la ocasión, dio el grito de insurrec­ciuu e la noche del 2 (Diciembre de 1820), e Incorporóse al df iguiente al ejercito patriota, ofreciendo á la causa de la Inde~n denci.a americana un contingente de 650 bayonetas," y esto apo­yado en las memorias de Cambo y de Al varado. l:.n la hoja de servicios de Heres se lee: ce lo cual (el pase de u JUJn,·ia) ejecutó haciendolo caminar 24 leguas en un día, desde el rapi he viejo á la hacienda de Palpo, y de e ta á Retes, donde e unió á las tropas dd General R. Alvarado, dd ejercito Je a ' artín, co.1 tod el personal y material d .:!l batallón.' Y 24 le~lla españolas en 24 horas de marcha, una colt mna d ; o:> hombre , si n dejar un re¿agatl , a l través de ardientt> arenal e., e hecho que no tiene par, in duda alguna, y revela una resi tencia tal en una tropa, que de de luego le da derecho á que f' la califique de la primera infantería del mundo, si á esa cualidad se reúne como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ~ ULf;. AH 99 en el Numanúa, la del valor llevado á sus últimos límites en el combate. Las marchas que citan Jos tratadistas como el colmo de las marchas forzadas, on: el ejército ü ancés en su avance sobre Piasen­cía, en 1796, caminó 64 kilómetros en 36 hora ; la Di vi ion de u­gereau, en el mismo año, 104 kilómetro en igual tiempo; en 1 8os, lo granaderos de udinot, 6o kilómetros en un dta; el cuerpo de Jack on, en la guerra de Sece ión, 72 kilómetro en 36 horas; el 1 r cuerpo oru iano en Agosto de 1870, recorrio 38i kilómetro en un d1a; el IX cuerpo del mí mo ejercito, en Diciembre de e e año, 82 kilometro en 36 horas. Ahora bien: el Numancia caminó ~~o­venta)' uis l.:ilomt'tros en vei11ticuatro horas! Las tropa extranjeras citada realizaron e o movimientos llamados admirables, tomándose tiempo para descansar y comer, en tanto que la nué tra sostuvo la marcha picada por la caballería enemiga, sin un momento de re­poso, en 24 hora · e decir, á má de 6o metro por mi;nrto. De Bogotá á uaduas, á pie en un dta, sería ya una hazaña homérica y t:so que no se cuentan sino 85 kilómetros de camino. Verdad que la preparación de e~e cuerpo, \' eterano cual nin­guno, fue digna de tan estupenda prueba. Formóse e] Nunumcia en Barinas (Venezuela), en 1815, principalmente con americanos condenados al ervicio por patriotas, y había hecho en aquellas regiones diversas campañ~s cuando arribó á tierra firme la expe­dición de Morillo, quien informó al rey la disciplina y buen esta­do del cuerpo, por Jo cual el monarca dispuso pasara al Perú en reemplazo de las trvpas españolas que el Jefe penin ular detuvo para hacer la guerra en Margarita. Empero, antes cie que viniera tal orden Morillo había resuelto enviarlo á Santafe, por Casanare, plan que se modificó luego, por lo que el cuerpo retrogradó hacia Pamplona para eguir por la cordillera á la capital, á donde 1legó ' los ocho me e de campaña . De Bogotá pa ó luégo á Popayán, y guarnecía c50ta ciudad cuando e le mandó seguir á Lima por tie­rra: cl6 de Febrero de 1819 emprendio el viaje, y haciendo marchas continuas y peno as, llego á Lima 1 6 de Julio del mismo año. La ruta de este movimiento fue por uito, Cuenca, Loja y Trujillo; en Guayabamba pa o la línea equinoccial, y de de Riobamba tomó la a pen ima cordillera, que no dejó ino en Piu­ra, ya población del Peru. i\tiá~ fácil y corta habna ido la marcha por Guayaquil, 1o que no se hi¿o por estar entonces inundad la comarca, · aunqut: n da e habrh. perdido on demorarla unos dta, mientr bajab n la agua , !'e re ohiú 1() q ac: queda dicho, ''porque en la política del gt .. bierno e p ñol e taba de truír una tropa que p 1· u bra,·ura, u Jisciplin., y su cn!dit en todo Costafirmc, d ría •·ce - 1 o conrinu , componiéndo e corno <.: componí:t de amt:ricano (1) { 1) San Ma.rlm tlijo í Hcrcs en oficio del día 4 t~ntr · otr:t. cosas : " Yo sé que el nemigo ha su riüo una pérctiua irrcpar:tbl·, porque los bravo de Numtmcia no encon­trarán mucho rivale en su ejército .• • . Por tau grandes motivos, felicito : U. S. con todo el interés que ·oy cnpaz de senlir, cuanclo contemplo el destino de la Ammórica y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lOO BOLE'.l'ÍN M.lLI'l'.d.R ó porque en el orgu11o de Morillo le dictaba er el primero que ha­cía ejecutar tal marcha." Desde l3arina á Lima cuentan dnco mil kilom ·Jros, p~r el ununuia recorrio otro mil má con sus marcha y e ntramarcha en diver o sentido:>, recorrio todos los c1ima y terreno imaginables, en un palabra, cuanto puede ima­ginarse de malo y dif1ciJ, á pi~, y sólo perdio 100 hombre en e a omérica y in igual con-ería. Es el primer batallón que en los iempo moderno ha hecho esa marcha y ce probablemente será el último que la haga, porque su hazañ~ hizo conocer como intransi­tables para un ejér ito esos camino , que ólo cuand se quiera ha­e r mo.·ir hon,bres se deben mandar que los transiten, ó bien cuan­do se trata de aquéllo que, conociendo el sacrificio que han de hacer, con ien tan en pa 'arlos. , Y el Numancia al pasarse á los patriotas llegó desnudo y .descalzo, porque hacía un mes que formaba la vanguardia del ejér­cito español en operaciones y había dejado en Lima todo su equipo y \'estuario r En la madrugada del 2 de Diciembre se sublevó el Numan­cia, aseguró el Jefe y los O !iciales e paño les, y en el acto em­prendió la marcha prodigiosa, penosa por el clima y el terreno que travesó, larga y expuesta, porque la caballería realista, informada : ronto de Jo sucedido, se puso en persecución del batallón, que, n 24 horas, tuvo que ce marchar in comer, beber, dormir, ni de - .... an ar, y tomando posición y medidas para defenderse,' y el 3 á la una de la tarde entraba á la hacienda de Retes donde estaba la -vano-uardia patriota. ce Es fal o que el E~cuadrón de Granaderos á caballo (patriota) hubiera protegido el movimiento del Numan­t.: ia como 1 dice ~an iartín . ... E todo tan falso lo que dice an 'larttn, que cuand me reuní á Alvarado, me recibió con 8oo hombres en ala y prontos á combatir; y en esta formación archar n conmigo mucho trecho" (Here ). !varado cre1a en una celad de lo e paño le . T aturalmente á Rete la tropa ce llegó , n tal c:;tado Je fatiga que Jos oldados no podían tnoverse de un lugar,' Conforme a la situacion re pectiva la fuerza que e pre-entó á !varado ascendta á 2 5 ficiales y 671 i ndi \ itluos de .. tr pa. ¡ Lá tin1a, y grande, que no haya llegado"' nuc tras manos una elación circunstanciada, hora por hora, crita por alguno de lo actores del mayor t: ' fu r¿O fí ico hecho or un Batallón, que re­gí tran lo analc de la guerra 1 El dí 4, tan luego como San iartín recibio en Supe cJ avi o de lo ucedid , 11 mó al 'umnn­cin ce Fiel á la Patri " · lo declaro el m á an ti o-u o en el jérci to ,ibertador del Pcru, rec nociéndolP., • dem.t , e u cará tt::r de co-b tra5C«:n tlenda que · e l u ·ne e t • s u.:es · ; y á Bolí,·. r en nota del 2.6 de 1 rz anifc tó que al a 1 ir l. :amp - p m Jibcrta r al Perú "enum ·ré entre mi princip les re unos 1 s r.ll clcl br v > L-. tallón .1 Tumrmr.in~ que el Virrey ele Lima e tim. ba eomo n ele la primeras column:ts de s 1 c}.: rcito." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 10 . lombiano, y le confió, para toda la guerra, la única bandera que usaba aquel Ejército. ¿ No con endría perpetuar esta gloriosa tra­dición, dando á uno de nuestro Batallones el nombre de Numan­cia, ya que en otro recordamos la bravura del e pañol Vaiencey? --···-- (Conclusión) La acritud en los boletine y la publicación en periodicos serios de Jo contratos celebrados por los beligerantes, para adqu!­rir arma , municione , estuario, equipo, menaje, mulas, ca a1los,. ganados, "tverc~, etc., como olemne protesta del despilfarro ; lo neutrale r pre~entando aventuras quijote · as, pero más amarga que la de Tantalo ; lo tnontañeses con lo rezagados de lo ejer­citos, pescando in an?uelo; Jos hombres que ayer no más se dis­tingu• n por u buenas condicione , excelente carácter, entusia:;­tas por la libertad individual y Ja pro peridad, de firmes propósit para ayudar en la paz al eograndecimiento de la patria, vueltos rudo con la vida de: e cenitas y de cosos de que la lucha e pro­longue, como me-dio eficaz para hacer fortuna ; los desertore , en u vergon7osa fuga, violando en pueblos i ndefen os el hogar sa­grado; la contribuciones para gratificar á lo vencedores y en­ciclos, que son en Colo m hia el c.< sálvese quien pueda," apagando en hombres orgullosos el e píritu y haciéndoles perder la dignidad, pue to que, di culpándose, piden perdón como esca o f.'lvor. El caudillo, embriagado con el humo de u vi toria~, en marcha triunfal, hiere con la punta de u espada á tcdo el que e le opone al pa o, y á la vez promulga, entre cortinas de carmesí, la folicidtui de su patria, que el mi mo convirti "' en escombr s, trayendo! por toda gloria, no la cruz del altar divino, sino el llambre y la mi eria, y re ibicndo, á pesar de todo, las coronas de laurel que m trona ilustres y damas distinguidas le di ciernen, á la par de Jo presidiario , que elevado por la guerra á la categona de buenos ciudadano , reciben tambien de znano blanca la escarapela, com divi a de l1onor y título que los rescata de l s panópticos . Pero no es esto todo: apenas hubo de terminar e la lucha (v lláme e como e quiera el vencedor), u escalafon militar apa­rece con tal número de Generales, Jefe y ficiale , que e cede al de lo individuo de tropa que pa aron li ta en el campamento, y como para e e tiempo lgún grup de lo que nada hicieron re­sulta tÜ ht roicns virtudu militorrs, tle grandes y podt•rouls injlunz­cias, y tJt./,crscles á éstos, por su vasta in truccion d~ cflmpt~iía y co­nocimient profundos n1 In tácticc- t•xpt·rinuntal, 1 victoria ob­tenidas, re ulta q u~ lo uno e ponen bravo porque n lo hacen Pre idente , Mini tro de E tado, miembro de lo Con ejo legL ut L Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 102 BOLETÍN MILITAR lativos, empleados diplomáticos ó consulares, y las otros destruyen lo que ello dicen haber ayudado á con eguir. Y como al vence­dor no le es fácil en la paz colocar á tántos que formaron en la guerra, y mucho menos á estos Napoleones, capaces de emprender expediciones, sin peligro d~ que llam'ls M1scovitas los detengan, de ahí viene tal de composición, que no pueden entenderse jamás, abrigan de nuevo bárbaros deseo , y convirtiendose resueltamente en poderosos antagoni tas del Gobierno ó del caudillo revolucio­nario, según el caso, dan origen á multitud de intriga , que per­judican en las regiones oficiales la marcha progresiva del paí , les viene el desprestigio, y no pudiendo sostenerse á la altura á que por ca ualidad los elevó la guerra, pterden el equilibrio y se caen de la eminencia, llevándose de calle reputaciones que tratan de debilitar, sembrando odios profundos entre los más distinguidos Jefes, y forjando extravagantes teorías para justificar la imbecili­dad de sus cómplices; acaban hasta con las más triviales nocio­nes del patriotismo. ¡ Líbrenos Dios de tales hombres, que son más funestos que la guerra que someramente hemos deta1lado! 1 I QueJarnos mudos, con la cara apoyada en las mano , cual otra Magdalena arrepentida, sin trabajar por el afianzamiento de la paz que nos trae obligaciones, pero también derechos y garan­tías, por estar de por medio los que llamándose amigos del Go­bierno por una parte, blasonan por lo bajo y con reserva el nom­bre de los próxi .nos caudillos revol\Jcionario , para aprovecharse de tan propicia oca ión y celebrar por patriotismo contratos de vestuarios y equipos para el ejercito-de las zalamena de los que, creyendose candidatos para recolectar empre titos, se aseme­ian á la sierpe que no muerde al padre para matar al hijo--de los aficionados á ervi r destinos en las carnicena~ oficiales -de los acuciosos en llevar la alta y baja de las caballenas - de los fabri­cantes de e pediente por aju tamiento militare de batallones que no han e .i tdo in o en cartulina-y por otra, de lo que recorren las poblacione en olicitud d e dinero para comprar armas y organi­zar cuerp de V'Jiuntarios que solo figuran en la cabeza del esta­fador e la astucia Jel intrigante y adulador, que para repre en­tar su pap 1, entra aga1.apado cotno vil e · p1a p )f cu. lquiera puerta, y á la sombra de lo ejercí tos se liga con lo entregados á desor­ganizado pillaje- de los que alrgan al vencedor como meritos, ervicios, r. tiga y sufritniento ) u estadía permanente en las esquina r tiendas de las plazas públicas, siendo voceros de la calumnia y de la mentira, etc., sena renegar de la patria y hasta de la vergü e nza- ve tir con pluma de paloma al tigre que nos asecha-besar la mano que nos abofetea apurar en copa de ..oro la cicuta que hundió en la fo a al fil6sofo atenien e -sonreír Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETiN MILITAR 10 - nte el verdugo que con pulso firme y mano diestra pica la ma­no al gallar:lo Cordobes para regocijarse despué en la agonías de u muerte- acariciar al buitre que roe la entraña de Prome­' teo encadenado, y olvidar en un iu tante la dolorosa y larga e pe­rienda que el caudillaje nos ha dejado, cuando con rapidez mara-illo_ a y p12rn hacernos filices ha o scurecido con el humo de la ólvora el cielo de la Patria. Tocale al sacerdocio, en primer lugar, prevenir con hidalguía las calamid~des de la guerra, convocando á hora determinada á us feligreses para predicarle de de la cátedra agrad~ la verdad evan­gélk. a, que e la voz de Dio , que imprime esperanza , que es sólo consuelo y Jnagnificencia, radiante luz para descubrir la verdad y amar al prójimo en ez de acuchillarlo en matanzas fratricidas, que no on el mandato divino. El orador que suavemente logra ser el mediador entre el cho­que de caracteres y ·opiniones distintas, y por persuasión llega al corazón de los energúmenos y le hace de istir de us plan e revo­lucionarios, en realidad de verdad que ha obtenido para el pobre pueblo el mayor de lo beneficio , para esa raza de mártires, que sin careta, ca co romano ni tejido de acero en el pecho, pelea in­, con ciente, defendiendo una bandera que no conoce, pero que sí , arranca Ja victoria al enemigo y e ac-rifica como león, obedecien­o un bárbaro mandato. A la mujer, nombre santo y ublime que ejerce en el mundo :podero a influencia y que es grada conducente á la grandeza hu­mana, tócale investigar con petseverante solicitud, en dónde está la cabeza de la erpiente revolucionaria para adormecerla y hacer­la deponer de u fiereza hasta apagar u ira - puede conciliar l ánimo en Jo partido · político · , con la facilidad que el alvaje aman a las culebras con lo sonido dulce de u flauta ;' por \ir-ud y habilidad descomponer lo plane de una in urrección arma­da y c ombatirla, adquiriendo mcritos y renombre entre la herol­nas de la hurnanid~d é inmortalizandose, como la madre y e po-a de Coriolano, quien teniendo ca i ocupada militarment"' la ciudad de Roma, ha to el mandato agrado de la que lo acaricio l' ntimamPnte en el pecho y de u amable compañera, para ~nvai­nar u e pada, ocultar u ca co guerrero y abandonar el campo. i­gan la colombi na ' e te noble y ublime jemplo y no habremos lvado. al Gobierno que, corno Repre ~ntante del Poder Legi la­ivo de la Nacion le ha ta olo cumplir la Con titucion, que e el ibro e oro de la Rcpublica', y la ley e crita, para alvar el orden y el poder adquirido por la voluntad de lo pueblo , robu teciendo el sentimiento de la paz que nos ha ofrecido la República cris­~ ian ue hemos o tenido en la e fera de nue tra fuerzas, con ma­yor mpeño, ·de de que en Santa Ro a de Oso > el4 de Mar¿o de 1879, oímos la de carga que tan cobardemente y de la manera m a "gnominiosa, asesinó al gallardo e inculpable joven Mc-Ewen, á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 104: BOLETÍN MILITAR quien no pudimos salvar del patíbulo en aquel funesto día, porque los que rodeaban al Jefe del Gobierno ?ntioqueño entonces, le pe­dían ese sacrificio, no por adhe ión á su causa vencedora el día anterior en Oro bajo, sino porque les era preciso, en aqueJla época de lujo y corrupción, castigar la dignidad del que los esperó en plena plaza, con el bastón de la autoridad en la mano, para que así re altara más el valor de la víctima y la cobardía del verdugo, que exclamaba como Breno, el feroz galo: ¡Ay de los vencidos! Noble misión la del Ejército: consagrar u in trucción y dis­ciplina al ostenimiento del Gobierno legítimamente constituído en el paí , y someter, en caso necesario, á los perturbadore del orden ocia!. RICARDO ACEBEDO Bogotá, Febrero de 1899 . . ...... eis año de iatigas y de peligros señaJaban la guerra soste­nida por !a heroica nacion española contra Napoleón Bonaparte, uando la a1da de e te usurpador devolvió al fin su libertad á E~ paila. Entonces me tra ladé á las orillas del Garona, en las pla­yas de Cadiz de pu s d 01 r, de boca misma de u Majestad,. los deseos que manifestó por la pacificación de la cornarcas ame­ricanas, comi ion cuyo mando se dignó confiarme, a pesar de mi reiterada excusas y de mi tenaz resistencia. i lientras que el ejt!rcito victorioso, que con tánta gloria ha­bía contri bu ído al restablecimiento de la paz en Europa, volvía á su patria á gozar de su triunfo<>, me vi obligado a partir para Cádtz á la cabeza de mi Divi ion. ·ta era entonce fuerte de 12,000 hombres, de los que ro,ooo eran de infantería; el re tose formaba de tropa de artillería, de ingenierra v de caballena. El General nrile de empeñaba la, funciones de J fe de mi E~tado Mayor. En Febrero de 1815 hicimos vela á }as Provincia~ del Nue­vo.~. lundo, que e encontraban en e tado de guerr ; y cu ndo nue tros compañeros de armas comenzaban al fin á aborear n el reposo la perdida de u glorio~a fatiga&, nosotro 1 bamos a comenzar de nuevo una lucha mucho m,~s peligrosa, mucho má~ cruel que la que h ta en once habtamo o tenido. Desembarcamos felizmente, en los primeros dta de Abril, en las r.ostas orientales de umana, en donde e nos pre·ent< el cuerpo de ejercito que, á orden ~ dd bravo Coronel .Nlorale , acaba­ba de desbaratar el cuerpo principal de disid~ntes de U rica, de Ma-turín y de Tlliria. tas tropas, que e compontan de varios mi le de indio , de negros y de me tiL.o > contaban con alguno ccn te­nare de blanco , y hab1an ido, en todo el cur·o de la ampaña, el terror de lo insurgente . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLE'l'ÍN MILITAR 1 Nos pre entámos, y fuimos acogidos como hermanos, com miembros de una misma nación, sujetos á un mismo rey, y ani­mados por identicos sentimientos. Mi primer cuidado fue recoger los informes más exactos sobr los acontecimientos pasados, las personas y la situación de las pro­vincias. Supe, con espanto, que la hidra de la discordia había deso­lado á Venezuela; que el odio, las venganzas y los re entimientos de pttrtido causaban reacciones y hacían correr la sangre á torren­te ; por ultimo, que se seguía, con d mayor encarnizamiento, b gurrra á muert¿; guerra bárbara, escandalo amen te proclamada po los disidente , en terminas que inspira la más viva indignación V ~d aquí este vergonzoso monumento de sus fu rore : '' E.l- .~ lBRE DE~ P .. BL DE YE~ZUEL "La proposiciones que igüen se hacen para e"Tlprender una expedicivn por tierra, con e) fin de librar á mi pat ria de] yugo in­fame que sobre ella pesa : las cumpliré con e ·actitud y fidelidad porque la dicta la ju:;ticia, y deben producir algo muy importante '' 1 •0 Podrán hacer parte de la expcdicion todos lo criollo" _, extranjeros que se presenten; con ervaJ·án sus grados; aquellos que aún no han servido, obtendrán grados corre pendientes á los empleos civiles que han ocupado, y en el curso de la campaña cada cua? tendrá un aseen o proporcional á su valor y á sus talentos militare : ce 2.° Como el fin principal de e ta guerra es destruír en f7e­n~ zuela la raza maldita de los españrJit•s de Europa, in exceptuar á Jos hijos de Las Canaria·, todos los e pañales quedan excluídos de e ta expedici - n, por buenos patriotas que parezcan, porque ningu­no ae ello debe quedar con vida. Por ningun pretexto ni ex<:ep­cion se admitiran, como aliados los españoles ; los oficiale in­gleses no podrán ser recibidos ino con el con entimient0 de 1 mayoría de lo!) oficiales nacido en el paí ; ce J.0 La propiedad de los españoles de Europa comprendid. en d territorio libertado, se dividirá en cuatro partes: una para lo oficiales que hagan parte de la expedición, y que hayan a ü~tido al primer hecho de armas; el reparto se hará por partes iguak sin atencion al grado. La egunda cuarta parte pertenecerá 2 loo:o oldados, indistintamente. El re to pa ·ará al Estado. En los ca < ~ dudosos, la mayorta de los oficiales presente decidirá el punto. ce 4. 0 Los oficiales que se nos agreguen despucs de la primer« accion podr.án, con el consentimiento de los demás oficiale , s admitido en el reparto de las pr_opied de que e consigan lu 'go; "s.o La propiedades de los hijos del pats se respetaran no entrarán en este reparto. i el Gobierno lo juzga traidores á 1 patria, la confl acion de u biene e hará Íntegramen e á fav del Estado; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 06 BOLETÍN :DIILITA.R c.c 6.0 Para llenar cumplidamente estas condiciones, los bienes e repartirán inmediatamente en cada ciud.ad á dende lleguen las tropas repu bJicanas, sin más demorz que la que ocasione la perse­cución del enemigo. Los muebles que no se puedan llevar ni se­parar fácilmente, se venderán en pública subasta; " El Estado se apoderará de los hatos y de toda especie de ví­veres. Si resultaren ser de los españoles europeos, la mitad de su justo valor ingresará á las cajas del Ejercito ; c.c. 7.o Las armas y municiones que se tomen al enemigo, se entregarán al Estado por una suma módica, que se repartirá con­forme al artículo 3.0 El Estado se encarga de aperar las caballe­rías, re ervándose la propiedad de los caballos. Las armas y muni­ciones que se tomen en el combate, pertenecerán exclu~i va m en te al Estado ; "8.0 Si á un oficial ó soldado se le juzga digno de recom­. ensa en dinero por alguna acción distinguida, entre todos se hará el gasto. Fuera de este caso único, no se hará desembolso; ce 9. 0 Para tener derecho á una recompensa ó á un grado, baJtará presentar U1l número de cabezas de españoles de EuroJ>.a ó de insulares de las Canarias. Al soldado que presente veinte cabezas, se le nombrará Alférez en servicio; treinta cabeza le valdrán el grado de Teniente ; cincuenta, el de Capitán, etc. etc. ; "10.0 Al soldado se le pagará todos los meses. El siguiente ':uadro demostrará el estipendio que se le concede : ce Coronel, 230 pesos; Comandante, 150; Mayor, 100; ce Compañía de fusileros : Capitán, 66 pesos ; Teniente, 44; Abanderado, 30; argento 1.0 , 18 y 6 reales; Sargento 2.o, 15 pesos ; Cabo, 1 r y 2 reales ; Tambor, 1 1 y 2 reales ; Soldado, y 4 reales ; c.c Compañía de Artillería : Capitán, 8o pesos ; Teniente, so; ubteniente, 38 ; Sargento 1.0 , 22 y 4 reales; Sargento 2.0 , 16 y 7 :-eale ; 'rambor, 13 y 3 reales ; Soldado, 9 y 3 reales. '' 1 1.0 Además del sueldo se pagará á lo soldado· una ración diaria, dos á los Teniente~, tres á los Ca pi tan~s, cuatro á los Mayore , y á los Tenientes Coroneles cinco. Cada ración sera de una libra de carne, de una libra de pan y un cuarto de ron ó de guarapo, cuando se encuentre. No rA--Lo Oficiales o tendran derecho á )a racione sino _uand la abundancia reine en los almacenes. "12.° Cada Oficial podrá tomar á su servicio un hombre de u Compañia, pero sin que esto exima al soldado de ir al campo e batalla. "13." A buena cuenta e dará una anticipación módica á quien tenga que entrar en campa11a. "I 4. 0 El Oficial ó el oldado que falte al deber de la su- 01 1nación será severamente ca tigado. El que en un combate uelva la espalda al enemigo, ó dirija á sus compañeros de armas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MiLiTAR 107 palabras de desaliento, puede ser ajusticiado sobr el campo mismo, por orden de un Oficial, si nó será juzgado por un Consejo de Guerra. " 15. 0 U na vez fuera de la ciudad, todo lo Oficiale y ol­i) ados erán mantenidos y pagados. Los medio de tran porte se les suministrarán por tierra y por agua. ''Carta gen a de I odias, I 6 de Enero de r8t 3, 3· 0 de la Inde­pendencia. ANTOt 10 NICOLÁS BRICENO ceLo abajo firmados, habiendo leído las anteriore proposicio­nes, las aceptamos, y firmamos el presente para conformar nos en un todo s-egun está escrito, en fe de Jo cua1 ponemos por nuestra propia voJuntad y de nuestro puño y Jetra nuestra firma : .Antonio Rodrigo, Capitán de carabineros- ]ose D¿braine- Luis Marqués, T:eniente de caballería-Jorge H. D ~ lfm- B. Enríqucz, Teniente de cazadores-Juan Silvestre Choquea - Francisco de Paula Novas." El terrible derecho de represalia autorizaba al partido español a consumar, algún tiempo después, identicos rigore . El se con­entó con responder, por medio de un manifiesto, del cual apenas doy un extracto : Los Ayuntamientos, Diputaciones y Con ejos creen de su deber recordar al mundo la tiran.ía más odiosa que haya existido nunca, en Jo¡ momentos en que la rechazan con indignación, por 'respeto á la humanidad. 'El traidor, e1 bárbaro (Páez), después de reunir algunos re­cursos de antafe, marchó, contra su patria, precedido del espanto de una guerra á muerte que hac1a con todo rigor. 'La dominación de este mon truo ha durado once tneses, y estos once meses han hecho retroceder gran numero de años la prosperidad de su patria. Cada d1a e ha eñalado por a e inatos, v iolencia , rapiña· y acrilegios : la ola voluntad, el imple deseo 11na seilal del tirano, eran la únicas J yes in vi Jable de enezuela. Los yuntamicnto , Diputaciones y Con ejos, no creen tener ne­ce idad de recordar la orden infame del8 de Febrero de 1814 que condenó á muerte ochocientos españoles europeos. E to de di­diados fueron ejecutados el 14, 15 y r6, y u solo crimen era el Jugar de su nacimiento. Nonagenario , enfermos, hombres cuya virtude habían sido honra de nuestras comarca , hombres a los cuale nuc tra patria debia eñalados servicios, fueron a esinados públicamente· la sangre mas pura fue vertida por la manos más criminales, y el más cruel de tódo lo de ~ potas se torno en el ver­dugo de lo rnortale m á pacífico . ' Desde el primer m mento me fue fáciJ apreciar bajo qué forma debía presentarse mi ejercito, para hacer renacer la confian­za que había desaparecido en esto pai es de de largo tiempo hacía. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 108 BOLETíN MILITAR Las órdenes más enérgicas y mas formales se dieron á las tropas para establecer y conservar la más severa disciplina, á fin de que lo~ pueblos viesen en elJas un ejército de amigos. U na gran parte de los principales rebeldes se escaparon del continente y se refugiaron en la isla de la Margarita. Allí soste­nían un simulacro de gobierno, y esperaban en aquel punto volver á adueñarse de la fortuna. Además, otras partidas pequeñas, debiles restos de la última campaña, permanecían refugiadas en las montañas ó en los vastos desiertos que ~ rman el interior de Venezu(>la. En seguida juzgué que era indispensable disipar lo má pronto posible la reunión de Margarita, y me encamine hacia allí con todas las fuerzas euro­peas que me acompañaban, y con el ejército victorioso que había encontrado en América. Persuadido de que la mayor fuerza y de que el aparato militar más imponente debían necesariamente des­concertar la resistencia y economizar el derramamiento de sangre, me presente delante de la Isla el 7 de Abril de 1815, y hube de ver cumplidos mis desigrios pacíficos. Desembarqué: el olvido del pasado fue mi p1·omesa, y por única condición exigí que los disi­dentes depusieran las arma , y me entregasen el n•.J mero reducido de jefes que huÍ:l.n por las montaña . Vease mi proclama: "Habitantes de Margarita: ce La lealtad que acabáis de manifestar por nue tro muy ama­do Monarca y Señor D. Fernando v n, y la bondad de este prín­cipe, deb~n tranquilizaros por vuestra suerte futura. 1 Desechad todo temor! Entregaos al gozo má sincero. Hoy es el daa má~ feliz de 'uestra vida. Perseguid y entregad al Gobierno á los mi­serables á quienes no seducía sino su ambición personal, sin fijar­se para 11ada en vuestra desgracia. " Deponed las armas; descansad de vuestras fatigas, y ocu­pa~ s, en paz, del cuidado de vuestras familtas. ce Pampatar, 9 de Abril de 1815. ''El General en Jefe, PABLO MORILLO, l\1e oh ide sinceramente ha ta de los a esinatos cometidos sobre la inocente tripulación de un navío mercante e pañol. A nadie se exceptuó de esta amnisua. Varios jetes de la Revolución que se encontraban en la isla de Margarita, e me presentaron; á todos hice gracia de la vida, aun al mismo Arismendi, ese cruel y feroz Ari mendi, que, manchado con todos Jos crímenes, y siempre ávido de sangre española, un año antes había dado muerte á ocho­cientos españoles, con el mayor refinamiento de crueldad. o sabía que él obligó, en La Guaira, á quinientos e pañoles á que trajesen leña de los tnontcs, y que, por órdene de él, todos eso desdicha­dos fueron quemado en la mi ma hoguera que habían preparado • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'fN l\1ILITAR 09 on su prop!a mano . Ninguno de estos crunenes me era desco­nocido, y sin emb rgo, e te Arismendi quedó en su patria, en el Ayuntamiento; se le re petaron u casa y sus bienes; ha talo traté con distinción; lo htce sentar á mi mesa; en una palabra, no omit1 nada para m a ni (estar pu blicamentc y de modo categórico, mi in­tcncione y la voluntad derfectamente. n seguida hará que lo recluta imiten e] movimiento, sin voces de mand ni en conjunto, sino cada uno por u cuenta, corrigiendo Jos de­fectos en los que lo presenten y sin detener·e en los que lo hicie­ren bien.- (G?ntinuará) ---· ...... ·- - AME~IO.A MILITAPw HONDURAS (Continu, ción) Con el fin de atender á la in truccion primaria de las miliciaE de primc.:ra categona, el obierno ha nombrado in itutore de-partamentale , y ha creado ecciones militare · ha encomendad en lo pueblo la in truccion a J s empleado locales, lo que re ·- ben a 'uda dc lo ficiale u ordene . La in truccion rudimentaria e limita 1 mantenimiento de J disciplina, ' lo conocimientos ma elemcntalc a erca de la acti­tude y po ici ne del oldad , y a lo airo y m rcha . e han reimpn: lo te ·to adoptados d año atrá' obre ..-ráctica de rrillt:t·í y de lnfanttría o sea la Instruc i<)n del rt cluta· In tJ" ción de ccd6n · y Con.p tí.· Reglam<.:nto para h. tropa de artillería y t~ rn bié n u na obra bre 1 ior 1 mili c;~r. Re - pecto de la in truL ion técnica, hay <.lo profc.:: on: contratado· po1 el Gobierno: uno para el arma de aniJlena, con obliga i nc refe­rentes á la Ingeniería militar, y otro para e1 arn1a de infanten Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILIT A.R. Dich profes0res prestan sus servicios en la ciudad de Teguc-igal­pa. Estos profesores, acostumbrados al excesivo rigor y á la disci­plina tan ajustada que rige en las naciones de Europa, han tenido al rincipio mucha dificultades y tropiezo para dictar us ense­ñanza . El Gobierno e esfuerza, por u parte, '!n ven.:er e o b táculos, á fin de allanarles el camino. U no de los encargos m á tmportantes que el Gobierno ha c-orfiado á dichos profesores, es el de formar textos elementales, adecuado á las peculiaridades del aís, y en consonancia con los recurso pecuniarios del .E tado. pina el. actual Ministro de Guerra que la in truccion militar no podrá fundarse ni divulgarse convenientemente, sino establecien­do un centro modelo (Escuela de Cabos y Sargentos), a la que se de tine gran consagración y suficientes recurso . De aquí podrá lir la imiente c·entífica, que fructifique en todos los ámbitos del oaís. la vulgarización de la ciencia militar . Las guarniciones pennanentes se han sostenido y han presta­do sus servicios con regularidad y exactitud. La Se retaría de Gue­ra vigila y ordena todo lo relativo al mejor servicio de la tropa. Los Instructore militares prestan sus servicio en las guar­nicione dando enseñanza sobre el manejo del arma en buen ó mal e tado, equipos y prendas militares . A cargo de los Mayores de Plaza está el reg1men interior de io cuarteles, lo relativo á la seguridad y clefen a, al personal mi­litar, á los bienes nacionales depositados en lo almacenes, á la sa­ubridad, etc. Durante el año de 1897 el e~ tado sanitario tue en lo general bueno. Deserc:iones de 1 tropa, ocurren m u y poca~, y e ha notado ue e tas e verifican casi sie,npre por los milici no de Jos Dis­. ritos fronterizo al Salvador, en los Departamentos de Intibuca, Gracia y Copan, especi lmente los de Ocotepeque, Guarita, Can-lclaria y ama ca. Con motivo cle 1 revolución del I 3 de Ab ·il e elevaron las iue-rzt del Estado, de modo que, p.1ra el 3r de Julio de 1897, la fuerLa efectiva era de 1,941 plaza . Por Acuerdo cle 19 de eptiemhre de I 894 se e tablecio una Escuela de Arte y Oficio anexa á la guarniciun de J uticalp . Por Acuerd de 8 de Octubre de I 896 se aprobu el contrato del Profc or Carlos Hart1ing, como l)irc.~cro, de la Banda marcial. El uevo Director h 1. formul do un reglame-nto que mereció la a pro-ación del obicrno. Funcionan con regularidad las bandas militare de Cholu­a, Amapala, S.1nta Rosa y Comayagua. ·rambién ha habiJo una banua recluLida en Y uscarán, o te­. iua. en su mayor parte a esfuerzos de la l 1lunicipalidaJ. 'I amhien e. i-sten) p r di~posición del G bierno (Acucrd de 9 dt: O tubrc de I8<-J6), d os pequeJ-ta bandas en Gracia y 1ta Rosa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 90

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 93

Por: | Fecha: 01/04/1899

ANO lll Bogotá, Abril I.0 de 1899 NUM. 9'3 R - - -·--- ORG NO DEL MJNISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO ---·--- DrncToR AD·HONOUM FRANCISCO J. VERGARA Y V. Corone l, Mie mbro de la Sociedad Colombia na de Ingenieros ~Jl9-l!!UI. O. Slst!1.9-li.R!I.SU!I.!t.!Ut 9ll.lt!I.Sl!l.lt9-<.t!tltlt!UI.!tU!I.RQ.!I.!tR!I..!I.li.U9-SUI..!I..!I..!I.!I..!I.!I.~R!I.!I.!I. . .!t ltP Son colaboradores natos de este peri6dico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República 0 ~~ ~~~~~~~~~~~~~5b~~~~~6~~~~b~~6~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ~ ~~~~~ ~ ~~ SECCION DOCTRINAL - ·- (CONFERENCIA DE MR. E . BOUTROUX EN LA ESCUELA DE SA1NT-CYR) Traclucida para el Bofe/in lllilitar ( Co11iiu ftn) Importa observar tan1bié n que las mismas cualidades individuales se acrecientan grandemente por la confianza que los unos tienen en los otros: una tropa á la cual se den1anda un acto de audacia 6 de resistencia tenaz., tendrá n1a yores bríos si sabe que sus camaradas vendrán á soste­nerla en tiempo oportuno, que si se siente aislada. N a po­león lanzaba sobre el can1po de batalla tropas que no po­dían llegar á tiempo para con1batir, porque sabía qué nuevo ardor comunicaba á los combatientes l anuncio de la aproxin1acion de un refuerzo. En consecuencia, las fuerzas morales preponderantes en la guerra no son precisamente la bravura y la energía de Jos individuos considerados como táles, sino más bien la unión de las almas que n1ultipJica la fuerza de cada uno por la fuerza de Jos den1ás. Las fuerzas morales son esen­cialnlente fuerzas de unificación, de cohesión, de coordina­ción, y si tran~figuran y espiritualizan el número, no lo re­emplazan. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 146 DOLETÍN llLITAR Ahora bien~ la nificación y Ja coordinación de las fuerzas humanas, aparte casos excepcionales, no se produce de manera espontánea, con1o sucede cuando se trata de las fu rzas inconscientes qu accionan n los grandes fenónle­nos de la naturaleza. La inteligencia, el tí tul o nobiliario del hombre, se traduc en prin1er térn1ino ? or el reflejo sobre sí misn1a, por el cálculo, el egoísmo, el amor á la vida y al bienestar, 1 cuidado de Ja propia conservación . Y por cierto que el egoísn1o no es térn1ino de unión sino de di visión ; luego si $e qui re que la unión sea sólida y duradera, d be instituÍistla y garantizarla con1o tál, y es claro que 1 disciplina s y s rá el agente de esa unión ne­cesaria y contraria á las tendencias egoístas del hombre . La disciplina es la fuerza de los ejércitos, y en ella s resu­me el deber militar. ¿ n qu " consiste Ja disciplina? Ant todo la disci­plina es obediencia y sumisión ; n1ás aún : es la obediencia pasiva. ¿La expresión no es fuerte acaso ? ¿No pued su­ceder que s a discutible la justicia ó la legitimidad de una orden ? Ci rto que el hecho puede suceder, pero no por eso deja de ser obligatoria la orden. 1 mandato es para el soldado lo que la ley para el ciudadano. Y precisan1 nte fue ócrates, un apóstol del libre xan1 n, un filósofo, quien, injustatnent condenado á n1uerte, dijo á sus disctpulos : "Justas ó injustas, las leyes d la patria son inviolabJ s. El ciudadano, qu no lo es sino porque ellas lo hacen, no pu - de rebelarse contra ellas sin caer en un absurdo." TáJ es el ten1a de la adn1irabl prosopeya de las 1 y es, que lee­mos en el Criton d Platón. La bediencia pasiva e el de­ber del soldado, porque sólo la obedi ncia pasiva asegura la unidad en 1 esfuerzo, y sin esa unidad no ha y fuerza en el ej ., rci to. ¿ Y se desprend de Jo dicho que el soldado no es sino una fuerza material, ~cn1ejantc al fusil de qu stá arma­do? -.'n verdad que nó. a voluntad del jefe no se dirige al cu rpo sin ., la voluntad y á la intelig ncia d 1 subor­dinado : éste no obed ce realn1ente sino cuando, no con­tento con conformarse á Ja 1 tra del n1andato, desentraña y se asin1ila su spíritu. s por esto por Jo que no s Jinli­ta á obedecer en la rnedida cstrictanH::nte necesaria para cubrirse y desprenderse de toda responsabilidad : le obliga Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN :!IILI'l'AR 147 alcanzar realmente el fin que se Je señaló. Tal orden es lacónica ; la entiende en sus n1edias palabras, la desarrolla, y penetra con su inteligencia en el pensanüento del jefe. El fin le está prescrito ; ·él idea Jos medios, los detalles de la ejecución, y á su turno, y en su esfera, ton1a resoluciones, se basta á sí propio, acepta, afronta y abraza la responsa­bilidad del caso. Por esto la disciplina militar no es simplemente obe- · diencia pasiva, sino que es al misn1o tien1po inteligencia y abnegación. Es el hon1bre n1ismo, empleándose todo entero, con celo y con an1or, en la realización de la tarea que se le ha confiado. La verdadera disciplina continúa la obediencia pasi­va por una intuitiva obediente. En la realidad de los ca­sos, entre la orden dada y las condiciones de su realiza­ción, siempre hay una laguna, y el que realn1ente quiere obedecer, suple por sí n1ismo todo lo que es necesario para asegurar esa realización . Y con1o tal es la disciplina, no es, pues, un lazo pu­ramente exterior y n1aterial, con1o se la ha pintado con tán­ta frecuencia . Sin duda que en primer término es sun1isión y obediencia; pero es todavía algo n1.ás . Supone, por una parte, en el que manda, Ja confianza en sus subordinados : es preciso que est ... s guro d que el los le seguirán y que, aun lejos de su vista, se confonnarán á sus órdenes con celo é inteligencia ; y por otra, en los subordinados, en los que ob decen, la confianza en el jefe, confianza que no se asegura sino cuando la abnegación, la bravura y la capacidad del jefe están al abrigo de tod~. sospecha. En una palabra, la disciplina es la confianza de cada cual en Jos den1ás, y la d todos en cada uno ; es la realización de esa unidad moral, única que da al ejército verdadera fuerza. Tal es el deber militar d ducido de la noción misma de lo que es la guerra, y no puede ser diverso en ningún caso, trátese d~ un ejército de mercenarios, de un jército organizado en casta n1ilitar, ó de un ejército nctcional. Hasta puede asegurarse que el soldado de oficio adquiere poco á poco una especie de sentido de la guerra que hace para él n1enos necesaria la con1presión disciplinaria, en tanto que el hon1bre á quien se aleja transitorian1ente d~ sus ocupa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 148 BOLE1.'ÍN J'\IILl'1' R ciones civiles para llevarlo al cuartel, no puede ser conver­tido en soldado sino mediante una acción en/ rgica que des­de afuera, por d cirio así, influya en su inteligenci · y en su voluntad. ¿OEé podetnos decir, pues, sobre el deber n1ilitar, que sea propio de nuestros tien1pos, si no nos limitan1os á nlos · trar la identidad de es deber al través de todas Jas edades, haciendo res~ltar su carácter indiscutible. su dignidad y su grandeza? Y sin n1bargo, es imposible que los profundos cambios cun1plidos en la sociedad, desde hace un siglo, no hayan influído en el espíritu n1ilitar, en especial cuando se piensa que uno de esos can1bios ha consistido precisa­mente en irnpon r el deber n1ilitar á todos los ciudadanos, en identificar el ejército con la Nación. Vean1os cuál ha podido ser esa influencia . II Hemos dicho que el deber militar, en sí misn1o, ni ha cambiado, ni podía can1bjar ; .Pero en el d ber mismo, estudiado en su fórmula, conviene distinguir el principio que Jo . inforn1a y el móvil que nos in1pulsa á cutnplirlo. Ahnra bien: sobre ese fundamento y se n1óvil ha ejercido inflüencia la transforn1aciór. qu ha sufrido la sociedad. El fundan1ento del deb r n1ilitar, en un jército sin co­nexiones con Ja ación, es ó la fuerza, ó el contrato, ó el ruando de una autoridad establecida. Y aun cuando esta bases no car cen ni de eficacia ni de noblez y hallan su n1ás alta expresión en 1 honor militar, sentin1iento digno de las aln1as escogidas, la trat1sforn1ación d la sociedad no ha suprinlido esos principios, puesto qu , con n1ayor evidencia que nunca, el Gobierno, úno con la Nación, es un poder legítimo al cual d~b n1os fi.delid d y ob iencia. Etnpero, la fusión del j.:!rcito con Ja ación, al po-nerno n las con icione de las SOl.:iedaJ .... s griegas y rorn - nas, ha vuelto de nuevo al prinl~;;;r lug· r el principio que don1inó l deber militar en es s sociedad s, el deber hacia la patria. La tnisión del ej é t·ci to no es h y hacer 1 fortuna de un aventure o, s rvir lo interese, d..; un princip ... , aun cuando seau Jegítin1os, ó n1archar haci la gloria en pos de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE~ÍN MILITAR 149 un héroe, in o guardar el bien n1ás preci o so de la N ación, la patria. Ahora bien : con este principio no .. ucede lo que con Jos otros d que ya se habló : aq ueJJos no son evidentes por sí nüsn1o~ no se in1ponen inn1ediatam nte á la conciencia 1noral. La fuerza no puede fundar un verdadero deber sino cuandu ella es respetable ; el contrato es r scindible, si no se cun1plen sus condiciones. La autoridad qu no tiene sus raíces en la Tacion, es si n1pre discutible pata Jos e~píritus indinados a Ja cntica. ~ ~ n1isn1o honor, ese pudor viril de qn ha lo con tánta locuencia Vigny, si no se funda en nada, aparece con1o el supr n1o recurso de un aln1a pri­vada de creencias y celosa ante todo de su dignidad perso­nal, mas bien que con1o 1 principio sencillo y claro, acce­sible a todas las aln1as y suficiente en t o as Ja circunstan­cias. A í, estos div rsos principios, en sí n1isn1os, no obli­gan necesarian1 nte al hon1br : están subordinados á varias condi(·iones. Son lo que Ja Filosofía llatna in1p rativos hi patéticos. Muy otro es el deb r d VlVtr y de n1orir por la Patria . Discútese sobre la idea de Patria. Esta idea es n1uy clara~ si nos atencn1os á las enseñanzas d Ja historia y á lo sentimiento natural s de Ja hun1anidad. Prin1itivan1 n­t la patria era 1:~ tierr.a de los padr s, el suelo donde repo-aban los ante asad s r n1oraban sus alma . como sos antepasad s nliraba'n con1o los dioses prot ct res d la fan1ilia, la patria qu 1 ">S guardaba ra sagrada¡~ r tal ra­zón; ra el sí1nbolo de la continuidad y de la p rpetuidad de la fan1ilia, la figura d l pasad que los vivos t nían el ceber de transmitir inviolada á u descendient S. Poco á poco J contenido .ic la patria se ha agrandad , pero la noción re ta h., tnistna. 1 a patria es hoy día, tanto en sus di versos ckrncntos n1orales con1o n1aterial s, el patrin1onio qu nos kgaron nu stros padres y nosotros d · b n1os trans­nütir á nu tro dt:scenclil:nt~s ; es el suelo y son las glo­r- i, r dtsgracia pas ada ; son los altos hechos n1 i1itares, las conq ui. ta rnoral s, ocia! s y política ; es 1 conjunto de las pntt.:bas, Jos lolores, la' n1anchas y las peJ·anzas .cornunc ; s la lengua, las art s, las letra , la ci ncia y la civilización creadas y autnentadas por nuestros ant ·pa a- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 150 BOLETÍN MILITAR dos ; son los héroes en quienes se concentró el alma del pueblo, expresaron lo que ha y en él .de más puro y n1ás grande, y cuyo genio, abnegación y ejen1plo continúan en­volviendo la N ación con una influencia tutelar ; son las máximas que traducen los principios de los hon1bres de acción y re::;un1en las reflexiones de los pensadore-s. Y un deber es conservar y acrecentar todo esto. ¿Por qué ? Porque es la realización de una faz de la hurnani­dad ; una parte determinada de la obra de inteligencia y de justicia, queJa especie humana tiene n1isi6n de cum­plir. Este objetivo nos sobrepuja infinitamente á nosotros, que simplen1ente somos criaturas de un día, y así nuestra grandeza no puede estribar sino en la abnegación con Ja cual le consagremos nuestra existencia.-( Continuará) NTONIO RIC URTE Hay en la vida de los pueblos , hechos raros que determiñan época, no tanto por el bien 6 mal que esos hechos producen, cuanto por el moti o que 1 "S inspira y el hombre que los ejecuta. ¡ Por eso yo creo en las predestinaciones ! RJCAURTE, simple empleado en una oficina de cuentas de la Capi­tanía general de este antiguo Virreinato, entra como otro cualquiera en la memorable revoluci6n de I 810. Eu ·u vida militar, nada hay hasta San Mateo que haga recordar su nombre,; y en aquella batalla misma se le destina a un sitio de segundo orden, lejos de la arena d~l com­bate. Bolívar y Boves, cada vez más enzañados, llevan largos días de incesante 1 ucha ; y RJCAURTE desde la eminencia de una Loma asiste sin peligro á aquel duelo sin igual. Pero en un momento cambia la faz de la batalla. La llanura está desierta y llena la Lo11ta de combatientes; los unos que abandonan la Grua de T~Jtt, los otros que la circlÍcn. En ese minuto, Dios había dispuesto qne se cumpliera la predesti­naci6n de Ricaurte .... ! Momento sublime aquel en que el alma pura dd héroe, envuel­ta en nube · de fue~o. se dcva hasta el Señor á dar cuenta del noble sa­crificio que acabad'- hacer por la salvaci6n de la Patria .. ! Bogotá, Junio 10 de 1886. JUICI ~HLI'l~ R SOBRE T.~A B T LL DE Y CUCHO La B.1talla de Ayacucho, la m:is trascendental y sublime de todas las que se libraron en la América Meridional, fue sin duda la que de­fini6 la independencia de estas comarcas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLE'l'fN MILITAR 151 Despué de J unín, d Libertador qui o coronar sus glorias con la última y deci~i,•a batalla; pero emulaciones pcquc1as que partieron con­juntamente de 1 enentcla }' ucva Granada, prohibiéndole de un modo oficial y terminante el mando del Ejército, en tanto que ejerciera el Po­der Ejecutivo de Colombia, le hicieron re ignarlo en el benemérito Ge­neral Sucrc. Afortunadamcntc Sucrc era un Gran Capitán, y en esto están de acuerdo lo hi toriadores nacionales y extranjeros. El cneral Sucre siguió icmpre al enemigo en líneas paralela y oblicuas, \entajosas ó de ·f; \'nrables, según el plan que se había formado hasta dar en el campo de: yac ucho. quí viencP las contradiccione de los parte militare de Sucrc y de Laeerna, a í como también la· de lo· hi toriadores nacionales y reali · ca ; m e· l!l verdad, y este e mi juicio re pecto de la gran .Batalla de Aya­cucho, que el ' laris c 1 Sucre no hizo mal en comprometer las rcscn·as luégo no más de principia ia la bat Ha-disposición militar que tánto le ha sido ccn.,.urada,-cuando hab1a previsto el ca o de un rechazo, for­mando lo hero ico E cuadrone de J unín á u ya retag•1ardia e habrían agrupado n u<: tro batallones sin el temor de un derrota. Dada e ta si­tuación, la bar:tlla cambiando así de faz, hubiéramo . obtenido en la lla­nura la ventaja que no daba la calidad de nue tra fuerza ·. He analizado la batalla como oldado v en virtud de la lectura concienzuda de lo do umento'> que sobre cll~ he rodido con ultar. "E ·ERAL M. ---··--- _, TO SOBRR EL TJRO DE 1~ lNF TER I A E Er. EJERCITO ALEM \N (Contim1:tción) El·m ·nto dr /.1 t1·ayt•cto1·ia 9.0 La trayectoria a be (f1gura 3 .n) t¡ue al principio sigue la direc ion Id ·j del caíi<'>n, e clev. por l mi m obre la llllea de mira ti e; pero Jc pltt;, b1j t v de nuc ·o •th'ucntr. la ltnea de mira ·n (e); h. ta ·u punto m-á l·,ado u cim (b} fonn. la rama as-coulen! P (a b}, y en ·guiJa se halla la rawa d•sc,•lltlentt! (be). ~-, ~ ... ·--:¡ -~· · . ,. ~""'" • J . ,.·-te· rc.:J -~ ... · - ~ , _,.-- ' . -., ., . -- -...::::.-:- -~· --- l ' ... .-.!: -::;";,-- • ------ , " ... e:,.. 3 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 152 BOLE~ÍN 1\HLI'l'.A.R En razón de la creciente curvatura de la trayectoria, la cima no se encuentra en su mitad sino hacia el fin de la tercera quinta parte. La rama ascendente es, pues, más larga y rectilínea que la rama descendente. La rall"a ascendente forma con la línea de mira, el ángulo de partida ó de tiro, da e, la rama descendente forma con la misma línea el ángulo de llegada ó de caída, e e a, siempre mayor que el primero. IJa distancta vertical de un punto de la trayectoria á la línea de mira, se llama ordenada de la trayectoria á la distancia conside­rada: ( b !J es la ordenada de la di s tancia (a f). La mayor ordenada de una trayectoria dada se llama flecha. La distancia á que la tra­yectoria corta por segunda vez la línea de mira a e, es decir, la distancia en que coinciden el punto de apunte y el punto tocado, se llama alcance d el alza, y el disparo lanzado se llama tiro de alzo . . _, ~ '-•• • ... Inftuencias exteriores sobre el tiro lnfiu ncias almo fh ;,~ a 10. Cuaodo el vient sopla de cotado, de plaza el proyectil lateralmente, y tanto m " cuanto más fuerte el viento y mayor la dist nc.i á que se apunta: en e tos caso~ puede llegar el despla­zamiento in die d ha ta diez metro en 1 ,ooo metros. Si el viento opla de fr nte, el tir se hace " resulta corto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE~' fN MU .. 1TAR 153 La densidad del aire--que varía con la pres1on atmosférica, la temperatura y la humedad ambiente,-modifica la resistencia y cambia el akance del arma. En general los alcances son mayores, para un sitio dado, con el máximo calor, y menores, con el máxi­mo frío: son mayores en las tierras bajas, y menores en las monta­ñas y los páramos. Ilumiuaci6n 1 I . Cuando fuerte luz cae por arriba sobre el guión, hace cen ­tellear dicha piez-a, que entonces parP.ce más grande que de ordina­rio, por lo cual involuntariamente se toma el guión muy bajo en la ranura de mira y el tiro se hace corto . A la inversa, la falta de luz, como en el crepúsculo, un bos­que, un día muy nublado, fácilmente induce á toinar muy alto el guión en la ranura de mira y, por lo mismo, á tirar muy alto. Si el guión resulta fuertemente iluminado de costado, la cara má alumbrada parece má grande que la opuesta, y entonces hay ten­dencia á llevar á la ranura de mira no la cabeza del guión sino la parte más iluminada, lo cual da por resultado que se verifique una desviación del disparo ha ia el lado de la cara oscura del guión . B)-Valor balístico del fusil Generalidades 12. El valor balístico, es decir, el conjunto de las propiedades de tiro, en vista de las cuale se organizan especialmente un fusil y su cartucho, reside: en la forma de las trayectorias, la precisión d~l tiro y la penetración del pro;•ectil. 13. Laforma de las trayectorias es tanto más valiosa cuanto menos se apartan de la línea recta. Se llama zona p eligrosa la ex­tensión en que la trayectoria, medida sobre el suelo horizontal, no se leva:1ta obre la altura del blanco (jinete, hombre de pie ó aco - tado, etc.). La exten ion de dicha zona depende, en primer lugar, del alcance y de la curvatura progresiva de la trayectoria, y en se­gundo, de la altura del blanco. En las distancias inf~riores á 400 metro , la altura á que se pone el fu il, con re pecto al terreno, ejerce influencia sensible sobre la extensión de la zona peligrosa (que aumenta á medida que aquella disminuye); la altura del punto apuntado, ejerce influencia análoga, pero 1neno sensible (e algo menor cuando e apunta al centro del blanco que cuando se hace al pie); en fin, la zona peligro a depende tambien de la pendiente d 1 terreno pr0ximo al bJanco. r4. En razun de esa multiple circunstancia que influyen en el tiro, los proyectile disparados con la misma arma aun cuan­do el cañón ocupe una posición invariable, no de criben una ola y mi ma trayectoria, ino antes bien, muchas diferente3, cuyo con- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 154 BOLETÍN MILITAR junto se llama haz de los disparos y resulta con forma de un cono encorvado en forma de cuerno con la punta en la boca del cañón. r 5 · U na erie de di paros hecho sobre una pared vertical; ocupa una superficie Je forma oval y de extensión variable pero siempre con el eje vertical mayor que el horizontal. E a superficie se llama superficie vertical de los di paros, y mejor superficie de dis­persifm (agrupación vertical), la cual aumenta con la distancia del blanco. El centro de la figura resulta determinado por la posición del impacto que ocupa la mitad ó bien por el punto que deje igual nú­mero de impactos arriba y abajo, á derecha é izquierda . La trayectoria que pasa por ese punto central se llama tra­yectoria media ( fig . .A). Sobre el suelo horizontal los proyectile se reparten obr:e una superficie alongada, de longitud casi constan ­te, y que se llama superficie horizontal de los di paro ó de disper­sión (agrupación horizontal), siendo en ella mayor el número de impactos hacia el centro que hacia las extremidades.-C,ntinuará DEL SOLD DO COLOMBI :ro I I-Rondón en el Pantano de Vargas Rondón el bravo caraqu ño, n1uerto en r 822 á con secuencia de una herida recibida en 1 con1hate del cerro de Valencia, despu"' s de haber ostentado su bizarría en treinta y cinco batallas y con1bates, en dos de Jos cuales acon1etió y rindió, lanza en n1ano y á caballo, barcos ene­migos que d f; ndían el paso d río audaloso ; R ndón, que en. las ueseras del Medto, al fr nte d 20 hon1bres y lidiando con toda la caballería enenliga, hizo tántog pt·o­digios y recogió tántos laureles que admirado Paéz le gritó : " Bravo, bravísin1o, Comandante," á lo que el otro res­pondió : ' sí s bat n Jos hijos del .t\lto I_¿lano" ; Ron­dón fue el héroe deJ antano de Va1·gas y Panta­no de Vargas fu J cimiento d J- ind p nd ncia de la u e va Granada : lógico es agregar que n tal día partió laur le con lo$ jinet s d su escuadrón n1odelados á su talla en verd d. l~~n Pe ntano de Vargas, donde "dos veces se creyó perdido el -4 jérci to Libertador," cuando ya todo pat·ecía inclinarse á favor de 1 s español s, que contabin con la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 15 destrucción c0n1pleta del Ej "rcito independiente y cuando todos desesperaban del triunfo, '' apar ce Rondón, nuevo quiles y hace lo que en lo humano parecía imposible se pudi ra hacer ." U na palabra ó Jos esfuerzos de un solo hombre han logrado n ocasiones calmar una insurrección ó dar un triunfo. "Desd una enünencia que nos mostró el señor La Rota, guía nuéstro y testigo d l ::,upren1o conflicto, presenciaba el Libertador Bolívar aqu 1 desastre y la ruina de la santa causa, y volvi"ndo~e á los Jefes que Jo rodeaban ' son1os perJidos, les dijo, pensen1os en la retirada : nues­tra cab~dlería está intacta y nos prot gerá. ' ' Mi General, exclamó con el ac nto Jlanero l{ondóu, Je[i de la caballe ­ría, yo no he peleado todavía y para retirarno hay tien1po .' Y sin más oír, n1ovió desesperadamente sus llaneros, que al revolver una colina se encontraron de manos á boca con el scuadrón español orillando en columna l Pantano. Ca­yerón sobre .... 1 con la rabia de hon1bres que buscan la muer­te, arrollaron la primera fila y la segunda y la otra, preci­pitándolas dentro d 1 profundo pantano, y á la postr obli­garon el resto á volver caras aterrados y huír con toda Ja pre teza de sus caballos. La infantería e pañola que d de las alturas vio aquello, in1aginó qu iba á ser cortada por Ja espalda, y hubo un mon1ento en que, alt rada, suspendió los fuegos. n este n10111cnto crítico los tan1bores patrio­tas tocaron carga in tintivamcnte, lo sol a os prorrunlpie­ron en vivas victorias , y los españoles sobrecogidos, huy - l'On d trás d su caball na, dejándos n1atar in t si tencia ! dos n1il hornbres que forn1aban la r erva dt.= Barr iro no se att·evieron á n1o rerse ino que se replegaron al extremo occidental del pantano : los patriota.., tau1poco se atrevieron "' . 1 , A , a p rsegu1r os. - nnetzar. "~edó 1 ~j ' rcito r puhlicano no solan1ente don1i­nado por los fu go d ·1 enernigo, sino cotnpl tan1 nte n­vuelto y r ducido á una profundidad que no tenía tnás sa­Jidaqu un d sfiladero CuaJqui rorro j "rcito s habría dado por vencido n esa situa<;ión acribillado por una t 1np stad de balas. Per n tt: n1on1 nt 1 bravo C ronel H ndón dice al , n ral Bolívar qnc le p rn1ita obt·ar con la caba­llería y le re pon de d Ja victoria .. . De un mon1ento a otro can1bió la suerte, pasando de v ncedorcs á v ncidos, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 156 BOLETÍN MILITAR pero de una manera formidable porque nunca la caballería llanera había hecho un destrozo igual. "-Groot. " in embargo, la gloria de argas pertenece al Coro­nel Rondón y al Teniente Coronel Carvajal, ambos de los llanos de Venezuela. A ningún otro se concedió, sin~ á ellos, en aquel glorioso día, el renombre de valientes." -Santander "Después de sangriento batallar, el Ej .... rcito patriota queda libre, y 1 español desconfía ya de sus fuerzas al ver ese par un triunfo que creía alcanzado. Desde entonces quedó como lección entre los colombianos y en són de proverbio el de ' hubo las d 1 antano de Vargas,' como recuerdo de acciones de temerario arrojo y d lucha san­grienta y encarnizada."- Quijano Otero. Y en Boyacá todos saben qué parte le tocó á Rondón en esa victoria que era consecu ncia de sus hazañas en Pan­tano de Vargas. • • (Continuación) Tal fue mi conducta en Venezuela durante mi primera estada en esa capital. Los habitante , que fueron de ello testigos, reconocieron que yo no los engañaba. E s a fue la v·oz general : no fue contradicha ~ino por un número insignificante de hombre pervcr os, ó por cándi­dos, sin discernimiento, guiados por un interés pcr~onal. Grato me es pensar que la opinión pública me hizo entonces justicia. ¡ PI uguicra al iclo que la - per~ona · á quicnc confié la eguridad, la paz y el go­bierno de mi· querido venc7olano , hubieran corre pond.ido á mis cuida­do, á mi órdenes, á mi ~ Úplicas ! Partí para arragcna y desembarqué en Santa Marta. Prcci ·o era poner por obra en e te inmediato punto el plan que meditaba, y el cual comprendía á la tropa de esta Pro,·incia. En la capital, apenas tuve:: el tie1npo necesario para reunirlas, y a] punto me encaminé á las co ras de artagena, en donde no encontré sino la ·er ales de la tn-' criminal é impru ente resistencia. jas ciud~tde de ·rerncra, anta R;o sa . ·rurbaco y rjon , habían ·ido incendiada ; las quinta y ha­bt~ ac•~ncs, destruíd ó asolada·, en un ra io de varias leguas. i a p 1vactones y los m les que un sitio prolongado había hecho ufrir á mi ejército ; á pe ar de todo, yo quería poner en acción todo lo rl.!­sortes que e taban á mi alc:mcc para mo,•c r Jo . coraozonc. dt: )os habi­~ antcs y de lo · mic:mL·wos dd obic::rno, é im¡ ul arlo {¡ que prc ta.cn J lr~~leJttO de fidelidad al Rey y -' la r,tción, separado de:: ella por un de uno fatal comencé ningt!n a to de h0 rilidad h ta tanto que, mc?iantc obstinación, . me hi.cieron perder la poca· e peran.zas que abng:lba, y cuan o vano ofictalc e palioJe._, á qui\.:nC tomaron en el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN ])IILl'IAR 157 mar fueron degollados á sangre fría, del modo más inhumano, en las ri ione :le la lnqui ición. Traté, in embargo, de d<.:.echar de mi memoria <.:'ta e cenas de horror, y ofreci 1 paz en pren a de mis pací­fica intenciones á los a esino de aquéllos. Tanto e a 1, que c.:ncarguC: á D. José Domingo Duar e, americano que había residido mucho tiempo en !a capital de Nueva Granada y que era muy conocido además empleado en el ejército, en calidad de Intendente, ·e dirigic e á ello, que de seguro le e cueharían con mayor atención y confianza. éa c.: en qué término se dirigió á sus compatriotas: "Amcriuwos dd Remo dr la l\-ruvn Grrmndn "Mi incero afecto por vosotros me lleva á señalaros la única vía que o quc..:da para -al varo, junto con la ciudadc inocente que os han vi to nacer. oi. e pañolc y una cric deplorable de acontecimiento os exhiben ante el mundo que ob·cn·a vu<.:stra conducta como indigno~ del nombre que admiran y rever<.:ncian las naciones culta de Europa. De ·pués de.: veintiocho año que hace me encuentro lejos de osotros, no me he olvidado ni de vuestras virtudes, ni de los felices momento en que trabajábamo juntos en perfeccionar \ uestra instrucción. Me acuerdo del trabajo que tomé en educar á varios de vosotros á quienes pretendí inculcar los principior. de una ana moral. E tos recuerdos, }' el conocimiento que tengo de ue ·tra docilidad, me han decidido ;{ ve­nir, como precursor, para anunciaros )a uerte que o espera. Ya 'arios d<.: vuestro más e imable compatriotas o han dirigido en ano conse­jos cmcjantcs; pero e ta reflexión no debe detenerme. " U na e · pcdici6n de quince mil españoles, bajo las 6rdcne de un General verdaderamente diguo de este título, de pué· de haber alcan­zado lauros en las 'ictorias con que España ha sabido librarse dd yugo de un bárbaro usurpador e pre enta ante 'o otro , y no aspira á otro triunfo sino al de que vosotro mismos evitéis vuestra desgracias . '1 ornad al seno de 1 madre patri , á quien insultáis en vuestro delirio; ella oh·ida la injuria ; ella os )Jama á gozar de la paz y de la tranqui­lidad que h. béis perdido durante cinco al1o de furor, de dcs6rdene y de anarquía. o dei oído, querido compatriotas, no escuchéis más á los infame~ :>cductores que o han cngai1ado. Según ellos, la patria es el uelo que no ha \Í to nacer: ¿no es má- bic.;n el Jugar en donde resi­de el mon. re. á quien hemos jura o fidelidad como nuc tro antepa­sados ? ¿ el lugar de donde emanan las ley<.s ? E una q uimcra hija de Ja ambición, e una bla fcmia, hija del ot·gullo, pretender cambi r de repente en enemigo y en ri ·ale , pueblos que han tenido un mi mo origen, una mi ma religión, las mi ma leye una sola lengua, gloria de cr esp. ñolc : ¡ cu. nto ue!>lo .má poderosos y más numero o que ·osorros, envidiarían este título q uc rechazái ! "¿De quién habéis recibido lo derecho á ocupar el territorio y lo Distritos?· De nue tros padre, de e os ilu tre españoles que han hecho t:'írnc y grande acrificio para .omctcr e tos paí es á la corona de Ca tilla, y e tableccr en ellos su descendencia. ·o otro oi lo he­rederos de . u virtudes y de sus vicio , á vosotros pertenece el l'rcmio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 158 BOLETÍN MILITAR de su constancia y de su heroísmo ; para vuestra dicha fundaron ciu­dades adornadas con tánto' edificios ; para vuc:.-tra instrucción y vut:st;a gloria, trajeron á estas playas las artes y las ciencias del Anti­guo Iundo fundaron Colegios y Universidades. Esta herencia hizo vues·ra dicha hasta el día desastrado de vuestra revolución ; compa­rad, sin prevención, una y otra época. i no otro he]llos nacido en América no ha sido por nuestra voluntad ; vosotros sois descendientes de familias españolas, y esto tampoco por elección vuestra. preciad este bien como un favor del Ciclo· " Yo no trato de cngañaro·, conocéi mi carácter. Creed me, vues­tra suerte está cr. \'UCstras manos. De vosotros depende ser conducidos en el carro de triunfo de la gran nación á que pcrtenecéi· ó ser enca­denados á ese carro. El jefe del ejército victorioso que os ofrece la paz, puede reduciros por fuerza si per:)i ds en una obstinación desesperada . Enarbolad el estandarte que tántas veces habéi in ultado, dad francos los puerto , abrid las puertas de las ciudades á las tropas española , unid á sus armas la vuestras, y participad de su triunfo; la gloria de este triunfo ba tará para borrar la mancha de vuestros errores pasados. o temáis nada; es un compatriota el que o habla; un compatriota que no piensa sino en vuestra dicha y en la pro peridad de estos de graciados países. Soy re rigo de la magnanimidad de la clemencia del General del ejército libertador en Margarita en Cumaná, en Barcelona, en Ca­racas, para hombres á quienes el Derecho de Gente condenaba á muer re y que se encuentran vivos entre vosotros. E~tos entimientos de com­pasión y de clen1cncia on lo mismos del Rey, cuyo corazón generoso y grande má e conforma en mirar con lástima vuestras desdichas, que en alimentar un des~o de venganza que por otra parte, vuestra ingrati­tud justificaría. Corresponded á esto' nobles sentimientos y no provo­quéi la indignación de un padre augu ro, indignación que.; será funesta para vosotros. Vue tr conducta e idéntica á la de los pueblos que os he citado; la heroica resolución que o propongo os hará superiores á ciJa . "El Eterno, que lec en lo má ínt1mo de mi alma, c;abc con cuán-to fervor su piro por vuestra felicidad; ella es loda mi ambición. ( Oontinuarcí) ---···--- Ll 'I'U PEREGRINACIÓN MILITAR Á JERUSAL~ •, POR. ER 'ESTO LOU.ET (Conclusión) , La gruta de la a ti vidad está debajo dd coro de los gricg<.~s; bája­sc a c~Ja ~or dos escaleras paralelas, un á derecha y otra á j¿quicrda de la tglc.ta. Es un hueco de lrcinta pies de profUJ did d, poco má ó menos, formado en la roca, y que quedaba fuera de la aldea, hace diez y ocho siglos. José y Maria no encontrando albergue en Belén y obli­~ ados á escapar de las intemperies d 1 invierno• ~iemprc riguroso en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B LE'l'ÍN MILITAR 159 aquella comarca situada <Í dos mil quinientos pies sobre el nivel del mar, se guarnecieron en e ta gruta, que scrda de escab o á los anim;les: intencionalmente no quisimos penetrar á ella antes de que sonase la hora que marcaba el ani\ er ario del augusto misterio de que fue testi­go, y empleamos la · últimas horas del dfa en recorrer la aldea y su contornos. El hermano Lieven, quien también aquí no servía de guía, nos condujo en pocos minutos fuera de Belén, á la Grutn d~ la luhc, forma­da en la roca, como la del nacimiento, y transformada en capilla. Según una tradición, la Santa Virgen, huyendo de las amenazas de: Herodes, fue allí á mamantar á su divino hijo; hasta se señala una piedra blan· ca sobre la cual cayó una gota de leche de su seno y que le dio ese co­lor, y ba ·adas en esta leyenda, las nodrizas de la comarca que han per· dido la leche, 'ienen á e ta capilla á orar á fin de recuperarla. ro hay sitio, de los que encierran más respetables recuerdos, que no esté seña­lado con alguna tontería de la inteligencias medianas . Llegada la noche: n.: olvimos dormir algunas horas para estar más alerta en los oficios de la · atividad . Minutos antes de media noche nos de pertaron: iba á comenzar la misa. Tuvieron la amabilidad de seña­larnos sillas en la capilla, delante del coro, junto á la reservada al Cón­sul de Francia . En ausencia del Patriarca, cJ privilegio de oficiar so­lemnemente en la igle · ia de Belén correspondía al Reverendísimo de los Padres de la Tierra anta, y él Jo cedió, corno un honor, a) Padre Fulgencio, Comí ario general de la Orden en París, }' quien había lle­gado de Francia la ví pera. Un pcqucfio hortera, tapado con una cor­tina, había sido colocado de antemano encima del tabernáculo; en el momento en que el celebran e entonó el Gloria i11 exu!Jis, se levantó la cortina y dejó ver un niñito acostado obre un lecho de musgo· el órgano preludió entonce notas aguda que imitaban el canto de lo pá· jaros, en conmcmoraci6n del concierto de alegría que resonó en el mundo d gran día en que los pastOres prorrumpieron en los gri os de " ¡ Hosanna, ho anna: hé aquí al Redentor ! " ' ermin.ada la misa, e) clero y todos los asi tcntcs se trasladaron en procesión á la gruta de 1 atividad, con una cera en la mano. El cele­brante coJ ducía al pequeño J e ús en el hortera. La que recibió al Hombre-Dios está hoy en Roma, en la iglesia de anta María la Ma­yor. Llegados á la gruta, la ceremonia fue corta pero imponente: el ce­lebrante depo~itó el pcqu fio Jesús en el sitio mi ·mo en donde el m~h­mol blanco, que cubre tanto el suelo como las parcde , ha dejado en descubierto una porción de la roca primiti,·a, al rededor de la cual se lee esta inscripción: 11ir tÜ rirgi!u lvlnría JNIIJ C!JriJIIIJ 1/llftiJ, es/. (Aquí fue en don­deJe ucri to nació de la Virgen María). hn seguida besó e ta piedra sagrada y cantó el Evangelio del día, mi en tras que todos sus acólito se prosternaban á su vez para venerar el lugar de nacjmiento del alvador. uando terminó el E\ angcJio, el cele­brante ol vió <Í tomar al nirio J e ·ús , y lo condujo á algunos pasos del lugar le la ati idad, á otra gruta pequeña, un poco más baj. y que e llama del Cántaro. Las paredes de ésta son la roca vi\·a, como en tiem­pos pas dos; ella· forma como un rinc6n de la gruta principal, Jaque por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 160 BOLETÍN l\nLITA.R sí sola tiene dimensiones bien estrechas. Apenas treinta personas, cuando má caben en ella á un mismo tiempo. En ese momento solemne, que produce en el alma tan dulces emocione_, apenas nos pudimos arrodi­llar alguno instantes. las tre-; de la mañana había concluído toda la ceremoma, y volvimos á acostarnos apre:;uradamente. 27 de Diriembrr-Tenemos el tiempo medido, y preciso nos es dejar {t Jerusalén. Queremos terminar nue tra permanencia en ella con la última vi ita al Santo Sepulcro, y por esto no levantamos al aclarar del día. A las siete montamos á acaballo, nos encaminamos á Jafa, en donde debemos embarcarnos. El Cónsul de España va con nosotros á acompañar al Conde del Recuerdo. Durante cuatro horas hay que su bir y bajar las últimas colinas de la Judea; pasamos por el pie de las ruinas del castillo de los Macabeo, que, colocado en la cima de la más alta montafia, podía fácdmcnte proteger todo el país; pasamos algunos instantes en bugosh, aldcíta en donde todavía se ve de pie una bella iglesia de e tilo ojival, con atrios que formaban una ciudadela en esta­do de defensa. Fue construída por los templarios; en el interior hay por dondequiera re tos de bdla pintura · á pe·ar de esto la han converudo en un establo, pero fácil sería comprada y devolverla al culto católico. La llanura comienza en el Khan de El Birich y continúa hasta Jafa, inmen o tapiz de verdura sobre el cual repo a agradablemente la \'ista. La aldeíca de Ram!eh aparece en la mitad rodeada de palmas y de cactus: e ca es la etapa ordinaria de los peregrinos que no van en un día de Jafa á Jerusalén. Tambi~n tienen allí los padres de la Tierra Santa un convento en donde nos e:>peraban · c1los han reemplazado á los caballeros de San Juan de J eru alén, que tenían en otro tiempo, cerca de Ramleh, un vasto castillo, flanqueado de alta corre, en donde velaban á los peregrino · para ir á encontrarlos y escoltados hasta la Ciudad Santa . Hoy no e ·iste sino la torre, el re to del castillo es un montón de ruinas, que el General Bonaparte convirtió en 1799 en cam­po eparado y en un hospital. Dormimo en Ramlch; á la mañana siguiente, 28, á la seis, par­timos para Jafa, la que se divisa dc·dc lejos, \.:Onstruída en anfitea­tro, sobre un rnonuculo, á orilh de la m r. lil llegamos hacia las diez, despué de atra esar lo má hermo.os jardines de que haya idea. El paquebote del Lloyd au triac ,, en el cual dcbcmo embarcarnos, no e tá todada á la vista -; lo aguard mos re ignados en el convento de lo p . dre de la Tierra Santa; no llegó ha ta el 29 á las cinco de la tarde. Algunas horas después dcjáb mo á J a fa, y el 30, como á las cuatro de la t rde, vol (amo á entrar al puerto de Beyruth, des) umbrados con t~do lo que habhmo visco en tan pocos día , y á veces volviendo la ".tsta .atrác; como para coruc~l pl r aún ese p.us que un católico no vi­stta tn conservar por largo tlcmpo el recuerdo de lo que vivamente ha impresiouado su corazón. ADVERTENCIA Debido al espcci 1 apc yo qu<.: á este Bolt'fal pre tan el Ivlinis-tcrio Jc obicrn y~ Jmprcnta Na Í_?'~ 1) de de <.:1 presente núme-ro el Sup/.•~tutJfo hrstoruo cuenta 32 pagtna en cz de 16. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERR DE 1854 17 Cuando Solano y sus compañeros iban á de cender á la ciu­dad, tuvieron noticia de que aun cuando en ella había acuartelados más de 300 hombres, no era imposible tomar el cuartel entrando de improviso y atropelJando con arrojo los centinelas, para lo cual se debí~ contar con la decidida parte que en la lucha tomarían todos los constitucionales que se encontraban en la ciudad. Resuelto esto y cuando ya descendían, se encontraron con el delator que ni apro­baba ni improbaba lo resuelto, pero que siguió con ellos, y cuando ya se acercaban á la calle por donde debían entrar, avistaron un pe­lotón c01no de 50 fusilero que les salía al encuentro. El puñado de constitucionales no vaciló y desfiló sereno y tranquilo por delante de los soldado que hacían alto en batalla y se pasaban las cartuche­ras al~frente. Confirmaron desde luego la defección del compañe­ro, y visto que era imposible poner en planta el plan acordado, de­terminaron atrave ar la ciudad y seguir vía de Tundáma. Hicieron alto á un kilómetro de Tunja y enviaron al Gobernador una mi­siva concebida así: riales, a ... qutene~ qutto alguna armas y monturas, hecho que luégo resul­to muy tmportante para el restablecimiento del orden legal. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERRA DE 1854: 21 Desde el día 5 de Mayo había salido de Bogotá el General Joaquín Parí, con el Coronel Arjona y v rios oficiales, en direc­ción á La Mesa; en Canoa (el 6) se les agregaron otras perso­nas con algunas arma , y el 7 llegó el piquete, fuerte de 16 hom­bres, á la hacienda de La Esperanza, donde el General recibió auxilios y tuvo noticia de que el enemigo, en número cle 200 sol­dados, marchaba á ocupar la ciudad, é iba á posesionarse de la Go­bernación el Capitán Troncoso; y, en consecuencia, tomó Ja vía del Colegio, pernoctó en San Miguel, donde se reforzó con tres voluntarios, y el 8 lleg6 á Anapvima, donde Jo recibieron varios caballeros que allí se habían reunido para trabajar por el re table­ci miento del orden legal. U nidos todos, continuaron para Juntas de Apulo, y allí, á las siete y media de la noche, tuvo aviso el Ge­neral de que el enemigo, al aber que él ocupaba á Anapoima, ha­bía regresado para Bogotá, por 1 cual resolvió contramarchar á La Mesa, como lo hizo al día siguiente 9, ocupando esa misma tarde la ciudad, donde recibió la noticia de que la víspera, es decir, el 8, el Coronel José María Ardila había triunfado en Funza sobre los rebelde , con las fuerzas que organizara en la Sabana para de­fender la causa constitucional. Ocupada La Mesa y abiendo el General París que el enemi ­go e taba en El Hospicio, situó su pequeña fuerza á la entrada de la ciudad y restableció el régimen legal llamando á ejercer la Go­bernación al doctor Benigno Guarnizo, como suplente del doctor Briccño, en campaña, á órdenes dd Comandante Arboleda . Esa misma noche (del 9) llegaron á La Me a 6o pri ioneros cogidos en Funza por el Corqnel Ardila, conducidos por 40 infantes· y ji­netes, que reforzaron el piquete de 20 horn bres que tenía el Gene­ral París. El xo, despué de haber mandado po tas en todas direcciones, el General París principio á organizar la columna de su mando, para lo cual nombró al Coronel Arj na Jefe de Estado lY.I.ayor : el Batallón Bogotá, mandado por el Coronel González, e formó por el momento con seis compañía de :í 55 hombres, inclu os los prisionero no complicados en la rebelión. Dispuso tambien el Ge­neral organizar un e cuadrón á ór<.lene del Coronel ArdiJa, que se había incorporado con 30 jinetes. La fuerza total de la columna ascendía á 130 hombres de a m has armas . En La Me a upo el General Pan que el Gobernador de Neiva había llamado al servicio al eneral López, y l había con­fiado una columna compu ·sta de una compañta del Batallón nú­mero s.•, 200 hombre de in.fantena y un pequeño e cuadrón, los último do grupos d la guardia nacional de Neiva, y sin a­cilar le ofrccjó tambicn el mando de la columna de Tequendama, para q 1e junto obraran sobre la e pital. El dí r 1, ya organiL.a<.lo el Batallon Bogota, di pu o el mi - ano General Parí que e formara una Comp.tñla uclta e n lo jo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 22 BOLETÍN:.. ILIT R DE COLO .. BIA venes liberales que salían de la capital huyendo del dictad0r y cuyo número aumentaba dia por día, por cuyo motivo e le elevó á Ba­tallón á órdenes del Senador y Capitán Laureano Mosquera, agre­gándote otras dos organizadas una en Anolaima y otra en La Mesa. Del r 1 al r6 se incorporaron en la columna de Tequendama 13 jefes y oficiales, y la fuerza ascendi.ó á 300 h mbre . Entre los auxilios importantes que recibió, debe citar e el llevado por el señor Pedro Rojas, consi tente en 20 fu iles, 400 piedra de chispa y al­gunos paquetes embalados. En fin, el General Comandante en Jeje dictó una orden general dedarando que los oficiales y jefes que se separasen de las filas de los rebeldes serían colocados en las legiti­mistas con los grados que ttnían el r6 de Abril, sin reconocerles, se entiende, los ascensos conferidos por Melo . Las fuerzas que e organizaban en Boyacá, Cundinamarca y olima se aprestaban á combinar operacione para atacat· la capi­tal, por lo cual antes de seguirlas en el desarrollo de dicho plan, conviene historiar lo acaecido en el ur y en la Costa atlántica. Cortada quedó, al parecer, la revolución que en Popayán quiso estallar 1 I 5 de A bri 1, y que con forme á pliegos e apturados poco después, se había tra1nado en t do el Sur, por lo cual el Goberna­dor continuó organizando fuerzas y la elevó al número de rooo hombres para auxiliar, lleg do el ca o, á las ?.utoridades legttimas de las provincias limítrofe . En Cali lo conspiradores aplazaron su intentona,y los legitimista pidieron auxilio y tropa á Popayán, cuyo Gobernador le dijo se concentraran en Caloto, donde los po­día aúxiliar y protejer; desgraciadamente á Buenaventur::t no fue posible enviar guarnición, porque el obernador ~·ijano carecía de recursos para tal movilización, y los caleños apenas ofrec1an pa­gar los fletes, lo que no resolvía la dificultad . En Bolivar, los ecinos se armaron con algunos fusiles y palos para 1 e;i tir á los re\olu­cionanos de Almaguer y lograron quitarles 8o fusile de jSO con que los hJ.bía armado el Comandante General de orden del Go­bierno. En fin, el Gobernador uijano> al dejar en libertad al­gunos jefe que s~ habían sincerado, lo alejó de la ciudad envián­doles en comisión á otros lugares. De esos comisionados el principal era 1 Comandante López, quien conducía pliego par el Pre idePte, y que al llegar a eiva1 como ya el Gobernador de esta ciudad tenía noticia de la rev lución del 17 en Bogota, fue devuelto por dicho funcionario á Popayán con la fatal nueva, agravada on la a everacion que hactan en eiva de que la rcvolucion era obra del Pre identc ( bando, lo que, como se comprende, reanimo c1 <.· ptritu de lo dictatoriale del ur por má , que el Goberna lor uijano asegurara que O bando e taba prc o y era nece ario ir ;1 redimirlo del cautiverio en que lo tenía Mclo . La ituacion p< lltica pare~ía oscura, las opinione se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SL7LEl\IE.~, '11 0-GUERR. DE 1854 23 dividieron y los hombres de orden no sabía 1 qué partido tomar; los propietario temblaban por u~ haciendas y querían se derroca e a l Pre iJente por cuanto la prensa afinnab que Oba:1do y Melo obra­ban de acuerdo . L~ diligencias judiciales contra lo primeros amotinaJo se paralizar n porque y nadie quería declarar en el asun­to; el Coronel Tieto \oh ió á encargarse del mando para oponerse á la medidas del Gobernador, y e · te tuvo que ocurrir á la Corte l\1arci.t1 pidiendo su u pen ión, por cuanto revocó con una orden reservada otra dada por la autoridad CÍ\ il, de que pu icra á órdenes de é ta una compañí del Batallón 5 .0 que estaba en la plaza con algun parque, r fue desobedecida por la tropa. La Corte decretó la suspensi "'n y lo reemplazó el Coronel uijano . En medio de e to conflictos el obernador de Popayán, apoyad por los constitucionales, conser adore y liberales, logró organizar y di tribuír convenientemente en la provincia 2,500 hombres, preparándo e así a ufocar una revolución que e veía iba .... estalbr en todas partes . Creyó tambi ,. n ncce a1·io auxiliar al Gobcr.nador de Pasto y á lo legitimi ta de llol1 var y por eso en­vió al primero 12,000 tiros de fu il y algunos fulminantes y pie­dras de chi .. pa, y á los egundos algunos otros elementos de guerra. Ordenó, además, componer las armas dañadas y colectar fondos para Jos g to de guerra. Lo revolucionarios, para desvirtuar las medida del Gober­nador de Popay'n, propalaban que el General José Hilario Lópcz e taba conlprotnetido en la rcvolucion, que el eñor Diago sería el Gobernador y eJ l\iavor Guerrero tornaría el mando militar, y que contaban con el apoyo de vario ciudadanos notables y de mucho jefe de guardia nacion l. El Gobernador uijano, que conoc1a bien la lealtad del eneral Lopc.;. .z., onvoco una junta de padres de familia y con ~u a entimiento nombro jefe de las fuerza de la pro\'incia á dich ener 1 Lopez, y rnandó una cotni ión á que le comuni ara tal re olucion . Las habladurías de los meli ta y los impresos que llf·garon de Bogot , con1plicaron m.' la situación, a la vez que el Go­bernador recibí 01nunicaciones del Gcncr 1 López, del Senador Arboleda, del Gobernador de eiva y aun del mi rno Vicepr<'si­dentc, pidiéndole elemento de guerra ·y recursos militares, que por iert no abundaban en P payán . nte todo el Gobernador ten1a que obrar con gr n tino á fin de logra1· refundir los antiguo par­tido en d Censa de la Con titución ; con iguio que el hijo d 1 Ge­ner 1 bando le a y u da e á o)ici tar recur ·o , y con tal fin lo en\ i ó á Silvia donde colectó $ 900. !1 P payán también e recaudaron alguna urna , aunque in ignificant , y f."lltaba dinero pm·a nlovi­Jj ·¿,ar la tropa y entrar en carnp ñ., no bstantc lo cual el .:rober­nador re olvi""' pa , 1· en e cal ne la e rdillc1· por 1 camino de Guanaca é ir á pon ·r e á <5rd ·nc dd .Tener J Lopez, en ei' a . La. olumna, fuerte de 78o ho1nbrc, unifürmado , rcgultttlT.t:ntc Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR DE COLOMBIA armados se componía de los Batallones de milicias Popayán núme­ro I .0 c4oo hombres), 11mb?o (300 hombre ), de la Compañía suelta de Calicanto (So) y del 5.0 de !ínea que contaba r8o veteranos. Mandaba esta fuerza el señor VIcente J. Arboleda. Los agentes de la revolución no : ?e ~uidaban, y emplea~on todo su influjo para separar del servicto a los que antes habtan sido amigos del General bando, á fin de que se pronunciaran por la Dictadura, arguyendoles que 1~0 podía~ marchar á órdenes del señor Arboleda, que .no era su amtgo poltttco. Para hacer fren­te á estas nuevas complicaciones, el (7obernador Quijano envió nuevos pliegos al General López, llamándole para que fuera á ponerse al frente de la División, pero el, junto con el Senador Ar­boleda, se había movido ya sobre La Mesa y Honda, é instaba por el envío de las fuerzas del ur y de los elementos de que podía disponer el señor Quijano, dici ndole dejara sólo I ooo hombres para hacer fi·ente á lo revolucionarios de Almaguer, Buenaventura y el Cauca. El 12 de I\1ayo debía ponerse en marcha la vanguardia, cons­tituí da por el Batallón Popayan, pero la víspera por la noche esta­lló en el cuartel una sedición, que produjo la deserción de 120 hombres con armas y uniformes; los 2~0 que permanecieron lea­les se pusieron en movimiento el 13, pero a una legua de la ciu­dad emprendieron los revoltosos nueva seducción, que, sabida á tiempo por el Jefe, fue contenida, lo mi mo qu'! otra que amena­zó producirse en 'l'otoró, y el Cuerpo siguió su marcha sin otra novedad . El I 4 salió de Popayán, en vía para Guanacas, otra co­lumna, compue ta del Batallón 1'imhío y la Compañía de Calicanto, pero como los revolucionarios lograron in urreccionarla, regresó del Puente oel Cauca, y, bala en boca y tambor batiente, atravesó la ciudad y fue á situar e en el Ejido> en la parte sur del poblado. Allí los dictatoriales se quitaron la careta, y dijeron que Obando y 1\1elo obraban de acuerdo, y era prcci o derrotar á gólgota y conservadore y al Gobernador que lo· so terua ; los timbianos se resi tieron á atacar al obernador, y una Compaíi ta de guardia na­cional, que había qt:edado en P payán y no tomó parte en el de - orden, se limitó á pedir su desacuartelamiento y el permi o para regresar á us casas. Los revolucionarios se propusieron con cguir que e detuviera el parque q~e se había. remitido a la ro y Bolivar,y que. regn~sara el Batallon numero 1.0 oc Popayan,para coger los 40,000 t1ro que éste lle\'aba de repue to; abultaban la noticia del pronunciarniento de Cali ; esperaban hacer triunfar el de m·dcn bajo el nombre de bando, y aun hicic•·on vacilar á lo hijos de e te, manife tándo­lcs que soJa mente con la revolución sal vanan á su padre, que esta­ba complicado en 1 rca ion democratica. La di tancia á que para sa fecha e encontraba el parque.:: enviado á Pa to, lo ponía á cu­bierto de ualquier. golpe de mano; pero no ~ucedía lo mismo con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERR DE 1854 25 el Batallón Popa)'án }'su parque, pues el 14 debía estar llegando á la cumbre de la cordillera . Comprendió el 70bernador Quijano cuánto importaba salvar esa fuerza y las municiones que habían pedido el General López y el Gobernador de Neiva, y con tal fin dictó órdene premiosas para que los Cuerpos de La Horqueta (Dolores) y ~tilcace, Patía y Tambo marchasen sobre la ciudad á apoyar á la autoridade legales contra los revolucionarios; encar­gó el Gobierno de la Provincia al Procurador de la misma, señor Cenón Pombo, que se posesionó del Despacho el 15, y siguió en alcance del Batallon y del parque . Cuando el Gobernador llegó al Tambo de Gabri, 1 López, el 15 á las I 2 del dí a, el Batallón, que de allí había salido en la mañana, doblaba ;'a la cumbre de la· cor­dillera, pero el parque, que iba á e paldas de indígenas, estaba disperso en una grande cxten ion, y pudo reunirlo y hacerlo se­guir en las mula que llevaba con tal fin . Arreglado este asunto, siguió en alcance del Batallón, y ya había cruzado la cumbre cuan­do se encontró en el camino con el eñor Jose Velasco, quien le informó que el Cuerpo marchaba sometido á su Comandante, y que el General López había eguido para Purificación . Con esta noticia regresó con dicho señor V e lasco, repa ó el páramo de Guanacas, y en Gabriel Liipez halló varia personas, entre e1lasun hijo del General Obandc, quienes ]e aseguraron que á ese tiem · po ya habna e tallado una tremenda revolución en Popayán; no obstante Jo cual siguio cc...>n el seíior Velasco para ir á encargarse de su pue to; pero al llegar á las vueltas del Cornetero recibió noticia fidedigna de que realmente la revolución había estallado el 16, y entonces resolvió volverse por el camino de La Plata para ponerse al frente de] Batallón 1 . 0 de Popayfm, que seguía esa ruta. Entre tanto se cumplían en el centro y sur de la RepubJica los acontecimiento relatado, las provincias de la Co ta atlántica se hallaban hondamente agitada , y lo revolucionario luchaban contra los legitimistas para hacer triunfar ·u opinion . El General 1\tlosquera, que en Calamar supo lo ocurrido en Bogotá ~~ r 7 de Abril, qui o regre ar á Cartagen para evitar un e cándalo; pero no encontrando caballerías p ra el viaje, 111 aun vapor en que bajar el río, tuvo que eguir á B rranquilla en una cano . En Remo­lino, el 2 de 1\tlayo, e detuvo un instante á e cribir á lo Goberna­dores de Santa Marta, Riohacha y Valle de U par, noticiándoles lo ucedido, y e·a misma tarde á la seis llegó á Barranqutlla, donde los ánimo. estaban inquic.:to , bien que aun no había tenido lugar ninguna manifestacion publica en fa or ni en contra del Gobierno. El (yobcrnador e taba en el pueblo de oledad, di tante dos leguas, donde pernoctaba de on.Jinari . A poco se reunió una parte de la poblaciun y fue a oíi·ecer al citado General o tener el Gobierno le­gítimo. Al día siguiente (3) el Gcnerall\llo quera ofrccio sus ervi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 26 BOLETíN MILITAR DE COLOMBIA cios al Gobernador señor Luis J . López, pe1·o este funcionario no se creyó autoriz~do para llamarlo al servicio y se limitó por eJ mo­mento á dirigir una proclama á los habitantes excitándolo á con­servar el orden y sostener la Constitución. El General Mosquera es­cribió ese día á sus amigos de varias poblaciones pidiendoles se unieran á las respectivas autoridades políticas y sostuvieran á los Gobernadores,como que éstos debían alvar las instituciones á fal­ta del Gobierno Nacional; también se dirigió por escrito á los je­fes de la gu:unición de Cartagena, aconsejándole se mantuvieran sometidos á la ley. En Cartagena, el día 5, se había hecho, entre tanto, un simu­lacro de pronunciamiento, sacando la fuerza veterana á la plaza mayor, en -donde se victoreó á O bando, á Melo y á lo revoluciona­rios . La población entera manifest6 su desagrado contra este acto y excitó al Gobernador Nieto á fin de que restableciera el orden y se conservara sujeto al Gobierno legítimo, por lo cual dicho se­ñor salió á la plaza Y> tomando la espada del Capitán Pío Ricaurte, que estaba al frente de la tropa, la condujo al cuartel. El Coronel Mendoza y el Comandante Vega habían sido desobedecidos so pre­texto de so tener al Gobernador. Algunos revolucionarios habían redactado un acta de pronunciamiento y recogían firmas, cuctndo el mismo Gobernador les arrebató el papel, en vi ta de la indigna­ción que por tal hecho manifestaban los principales ciudadanos; pero no castigó á los autores, y antes bien, á poco dirigió al pue­blo una alocución en la que decía simpatizaba con la revolución . En la tarde del mismo día 5 dispuso el Gobernador guarnecer el parque con la fuerza que había salicio á la plaza, y ordenó al Capi­tán Ricaurte fuera á disolver una reunión de ciudadanos que se trataban de armar fuera de la plaza para re istir á la revolución, la cual se disolvió cuando tuvo noticia de que iba á ser atacada, por­que quienes la componían carecían de a. mas par defenderse. Por la noche varias personas de poca importancia recorrieron la ciudad dando gritos sediciosos y victoreando la revolución y us caudillos. El día 6 llegaron á Cartagena las carta del General Mo - quera, las que contestaron lo militares diciendole que los jefes hab1an vuelto á poner e al frente de la tropa, que e ta no se cam­prometena en la revuelta r que convenía que el pasara á ]a pla7.a para ayudar á mantener el orden que corrta grave peligro de ser turbado, y dicho G neral en tal virtud s<.. dirigió al Gobernador Nieto pidiendole lo llamara al servicio. n Barranquilla se ignoraba que se hubiera salvado el Vice­presidente, y se creía estaban presos todos ]o llamado> por la Constitución y la ley á ejercer el Pvder Ejecutivo. Por tal 1notivo el Gobernador (e abanilla, de ac aerdo con .lVlosquera, se dirigió á sus colegas del Atlántico invitándolos a que concurrieran "' R f>molino, lugar central de sa región, per onalrnente o por medio de co'!li ionados, fin de aconl r un plan dt: defen a contra el usur- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPLE:\fE TO-GUERRA DE 1854 27 pador. Todos contestaron favorablemente,mcnos el de Mompós,por­que ya sabía que el General Herrera se hal>1 declarado en ejercicio de la Presidencia en Chocontá, noticia que, como era natural, hizo inútil la proyectada reunion, pues habiendo un centro le~al de acción, estaba salvado el orden constitucional y todos pod1an rodear al encargado del Poder E jccuti vo para restablecer la violada Constitución. Los Gobernadores de Sabanilla, anta Marta, Rioha­cha, Valle de l.T par y Mompós procedían de acuerdo con el Ge­neral Mosquera, pero ninguno de ellos le llamó al servicio perque no se creían con facultades para dar semejante paso. El Gobernador de Mompó dispu o que el vapor Nu1va Granada continuara u viaje á Honda, sin , 30,000 que llevaba "' bordo y pertenecían á la República, debiendo devolverse tal suma á Remolino en l Manzanares, que bajaba de Honda . La Compañía de vapore de anta Marta dio orden para que uno de us buques e en.pleara en servicio del Gobierno, y de lo dispue to dio aviso "' todos lo Gobernadore . Entonce el General Mos­qucra solicitó del de Sabanilla lo autorizara para ir á Remolino á buscar el Manzanares y conducirlo á Barranqui1la, á fin de evi­tar cayera en manos de lo revolucionarios y se perdieran por añadidura lo caudales público que e encontraban á bordo, y para que luego condujera i dicho jefe á Mompós para esta­blecer la defen a del río, de acuerdo con el Gobernador de esta ciudad . El Gobernador Lópe7, dio la orden del caso el 14 y el General Mo quera iguio en el acto á Remolino por tierra, pero no cncontro allí al Capitán, quien por el río se había ido para Bar.ranquilla con los J0,000 á depo itarlos en el Con ulado Británico, cgún e lo había ordenado la Compañía,y el buque no pudo bajar con el citado jefe porqu se había desarmado la máquina para componerla. E.l Jefe político de Remolino informó al Gene­ral 1\llosquera de los trabajos de los revolucionarios en Barranqui­lla y le acon ejó regre ara á e a plaza para evitar un pronuncia­miento. El peligro en la Co ta crec1a por momento y e a impor­tante región pou1a cae::r en mano de los dictatoriales si no se tornaban medidas eficaces. El General Mosquera, en vista de lo que ucedía, pidió al Comandante general que e moviera á ocupar un punto conveniente obre el no, y como el Gobernador de Mom­pós solicitaba de sus colega de la Costa elemento de guerra para armar la guardia nacional, logro lV.lo quera que el de abanilla lo comisionara par ir a e rtagena a pedir la fuerza que había en la plaza, medida tanto má urgente cuanto que, egun lo oficio del Coronel N1endoza, los rie go d que e.sa tropa fuer educida por Jo dictatorialc , crec1an por momento . El Gen ral ~·losquera mar ·ho para Cartagena el I 7 por la noche y á u paso por banalarga, San 4 tani lao y 'rurbaco, re­cogió noticia alarmante , por lo ual de ~I'urbaco aviso su marcha al Comandante general para evitar e apoderaran de el, al entrar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 28- BOLETÍN MILIT R DE COLOMBIA. la ciudad, los partidarios de la revolución. Esa misma noche entró el citado General á la plaza, y el Coronel Mendoza tomó las medidas del caso para protegerle. El comisionado avisó oficial­mente su llegada al Gobernador ieto y le pidió una entrevista para desempeñar su comisión . Todo los vecinos respetables de Cartagena se acercaron entonces al General Mosquera para mani­festarle que el único que ponía tropiezos á la conservación del orden era el Gobernador. Cuanto á los jefes y oficiales de la guarnición, estaban re ueltos á sostener el Gobierno legítimo, desde que se persuadier~n que lo ocurrido en Bogotá el I 7 era un motín y no se trataba en manera alguna de salvar al Presidente de una re olución hecha por gólgotas y conservadores. A tal punto llevaron su interés por lavar la mancha que les había echado encima un exceso de celo, que al recibir la orden de aprontar~e á marchar, elevaron una petición al Comandante general solicitando los stparase del servicio si no tenía en ellos plena confianza, y resuelta que fue e a petición de un modo honroso para ellos, que­daron contentos y, en efecto, luégo demostraron que si al princi­pio dieron un pa falso, ninguno merecía el epíteto de traidor, salvo el Capitán Pío Ricaurte que, mandado por el Gobernador ieto en comisión cerca del Poder Ejecutivo, se pasó á los rebel­de~ y después, hallándose preso y encausado, intentó fugarse mu­riend<:> d~ un balazo disparado por un centinela en el acto en que consumaba jla fuga. El Gobernador ieto no contestó al General Mosquera has-ta el 21, mientras procuraba persuadir al Coronel Mendoza no atendiera las razones de aquel jefe, para que la fuerza veterana pa­sara á estacionarse sobre el Magdalena. Inútiles fueron los esfuer­zos del General Mosquera para convencer al Go .. bernador de la obligación en que estaba de proceder de acuerdo con las necesida­dts del país, y cuando l Comandante general, en uso de sus fa­cultades legales, resolvió marchar á ituarse en el centro del De­partamento militar del Atlántico, y le pidió lo auxilios de mar­cha del caso los negó, y qui o sobreponerse á la ley para impedir que la tropa veter na e empleara en la defc nsa del Gobierno legí­timo. Por su parte los revoluci nario trataban de seducir á los soldado , haciendole creer que iban á perder us aju tamientos, ten1an que pagar u pequeñas deudas antes de salir, y tendrían que dejar sus mujeres. Fácil fue al cneral Mo quera desha­cer esa intriga, pagándoles sus raciones y ati faciendo esas deudas de u propi boJ illo. El citado cneral fletó un buque para tran ~ portar l guarnicion de Cartagena á abanilla, y todo lo arregló poniendo a di po ición del Comandant general lo recursos que nece itaba, y a egurando á lots familias de algunos militares la pen­sión que dl qucrí n dejarle , mientras la operación podía ejecu­tarse legalmente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPLEdE TO- ER DE 1 54 29 En vano el General Mosquera hizo presente al Gobernador ' 'que temía que la primera noticia que recibieramos > cría la pér­dida del General .Franco, cuyo valor conocía, y que rayando en temerario, tem1a que fuera víctima de .. u arrojo. Pr"' C:io funes­to que se ha erificado con grande pena de mi parte, p~ro cuyo anuncio ervía para que no hiciera la fuerte imprc ión que debía causar 1~ sorpre a de tan infaust noticia en el ánimo de militares y ciudadanos defensore de la legitimidad, pues l mismo tiempo les manife t que con ervando no otros el .1V1agdalena, por este canal natural introduciríamos lo elementos necc anos pat·a repa­rar tamaña pérdida.'' Las circun~tancias eran difíciles para el Co­mandante general y para Jos militares que le obedecían, viendo á la primera autoridad política de la Provincia invocando las leyes para e,;¡ue la República e perdiera . Ani1naba al General Mosquera y al• Comandante general la idea de que la medida adoptada por éste últirno era e trictamente 1 gal· y el Gobierno la aprobó, en efecto, despuél', complemcntandola con la uspensión y llamamien-to á juicio del Gobernador ieto . El 26 de Mayo, cuando el Gobernador vio que ]a fuerza es­taba resuelta á marchar, se presentó en el cuartel á dar órdenes con­traria y á recen enir á los militare que obedecían á un jefe para ir á combatir por el re tablecimiento del Gobierno legítimo: allí se le recibió con re peto y se le respondió con circun pección, que la guarnición no hacía sino cumplir con su deber. Para impedir la marcha se presentó luego en la plaza de la Aduana y el Cornandan ­te ger'leral por dos vece hi.to en ella cambiar de dirección la co­lumna para no atliOpell r a la primera autoridad civil, que llamaba sublevados y sedicioso á quiene cumplían con su deber. La mo­deración le venció y prorrumpió en p labras injurio as, rompi6 el bastón de mando y se retiró del muelle, hast donde h bí ]Jeg do para hacer us ultitnos e fuerzo . El Jefe político de J plaza su­ministró botes á l guarnición para que e embarcar , y la pobla­ción en silencio contccnplaba el extraiio cuadr . El Gobernador hizo entonces llamar al capitán del buque para ordenarle que no zarpara, y retuvo la tripula ion; el General .1. fosquer consiguió otros n1arineros y mandó levar ancla in e perar al Capit ' n, te­miendo nuevos tropiezo , vi ·to lo cual, el obernador dejo en liber­tad á este último, quien logró llegar á la nave cuand ya e taba en movimiento y á punto de salir del puerto. De la guarnición no ·e quedó en tierra sino un Capitán de artillería,que dijo estab enfer­mo; de la tropa no hubo un olo de crtor, y con la fuerza se em­barcaron además varios vecinos de Cartagena que tomaron ervicio como voluntarios . Al llegar el buque á ' banilla, supo el General Mosquera que el Gobernador López h bia recib1do una excitación del Gobernador Nieto par que no ie pre tara auxilio ninguno al Comandante general del Atlántico; pero aquel funcion rio upo cumplir con su deber. Sin embargo, la guarnicion no pudo seguir Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. so BOLETÍN MILIT R DE COLOMBiA para Mompós porque el vapor Manzanares, cansado de e perarla, había seguido el 29 para Honda, bien que tal demora no resultó perjudicial, pues la marcha de los acontecimient0s hizo luégo ne­cesaria la presencia de esa tropa en Barranquilla. El 5 de Junio recibió el General iv1osquera la noticia de la derrota de la Di visión del orte, y el 6 llegaron á Barranq uilla varias personas del interior, entre ella el Gobernador de Tequen ­dama, con comisiones del Poder Ejecutivo y la orden de éste para que aquel General e encargara del mando en jefe de. las fuerza de la Costa atlántica, del Istmo y de Mompós, con amplias facultades, por lo cual quedó á sus órdene el Coronel 1endoza, como primer Jefe del Batallón de infantería numero 6 .0 Mientras esto pasaba en las Provincias de C2rtagena y Saba­nilla, la pequeña guarnición de Riohacha, mandada por el argen­to Mayor Domingo riana, pidió al Gobernador señor Nicolás Pérez Prieto, que le permitiera marchar á unirse á los defensores del orden legal, y cuando lo llamó el Comandante general de] At­lántico, ya estaba acordada la marcha y el auxilio para que fuera á cu.nplir con su deber natural, porque el Gobernador Perezera ene­migo de la dictadura . La mencionada guarnicrón llegó á anta Marta en momento en que los vecino cte La Cienaga e habían apoderado de 200 fu ile que remitía á Mompós el Gobernador señor Eduardo Salazar á petición del Jefe de esa Provincia, con cu­yo hecho comenzó á desenvolver e la conspiración que lo agen­tes de la revolución tenían tramada en la Costa Atlántica. Por en­tonces llegó á La Ciénaga el señor Juan I'Vlanuel Perez, Represen­tante, que había logrado salir de Bogotá con p aporte de Melo, lo mismo que otros miembros del \..,ongreso, y hab1a sido nombrado Gobernador de anta Marta por el Encargado de Ejecutivo: el se­ñor Perez logró que los cienagueros devolvieran la mayor parte de las armas y se mantuvieran tranquilo ,lo cual hizo inecesaria la expedición que para ometerlo prepar ba el Comandante general y permitió con ~ agrar todos lo · recur'OS que e iban recogiendo á preparar una expedición seria sobre el alto Magdalena. CAPITULO II l.• Cflmpru"ia rld N fJ rlc- J on uuhu de Z ipaquirá y Tiqui::a Las operaci ne militares de los legitimista en armas en la parte occidental de Cundinarnarca y orte del Tolima, se arre­glabai? de sucrt,_e qu~ ccundaran y apoyaran las del ejército que se organtzaba en runJa, y por lo tanto conviene narrarlas antes de las del ejercito que sucumbio en Zipaq.tiráy 1qui·ht. Desde L l 1esa el General Parí había enviado al Coman­dante Lopez cerc dd eneral Jo e Hilario Lópcz, á que le in­for• nara del estado de la República y le dijera avanzara con las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPLE 1E :rr¡•o- UERR DE 1 54 31 fuerzas levantada en la Provincia de Neiva, cuando el 14 de Mar­zo recibio avi o de que se aproximaba e a tropa y tli\' O noticia de lo que en Tunja hac1a el General Franco. El 16 se recibieron cartas del Comandante Arboleda, dando cuenta del es tado de su Columna y de las medida que hab1a tomado para encargar armas al Exterior. El 18 avanz6 d General París hasta ocaima á encontrar e con el General López para acordar el plan de opera­ciones obre la abana, y el mismo día en el camino recibió, por posta que enviaba el Jefe de E tado Mayor, un oficio del General Franco, en que le participaba us movimiento é intención de marchar el 17 sobre el enemigo, por lo cual regre ó el 19, y dio las ordenes del caso para que u pequeña Columna marcha e al día iguiente sobre la Sabana. El eneral López hizo otro tanto, y se pu o en marcha para La Me a con la fuerza que traía del Sur, reforzado por un piquete de caballena (á órdenes del Coman­dante Quintero) enviado de Honda por el General Comandante de la Di vi si on de Occidente, y llegó á dicha villa la tarde del mismo 19. Apenas puede creer e que en tan poco tie1npo se reu­nieran y organizaran fuerza regulares para oponer e á tropas ve­teranas que contaban con toda clase de elementos de guerra. En La Me a se ordenó al Cornandantc uintero convirtiera su piquete en escuadrón, reuniendole como soldados todos Jos militares que se pre entaban y por el momento no tenían colocaciónen elejér ito; se dispu o tambien que el Coronel Juan 1\1iguel Gon?Jález man ­dara la Columna de Neiva~ bajo la órdene del General López, y la 3: Compañía del Batallón S·0 e incorporó á la Columna del General París, que debía llevar la vanguardia, y a cendió entonces á sos hombre de tropa. El 20 emprendio la vanguardia u movimiento obre Barro­blanco, conducida por el Jefe del E tado Mayor con orden de ha­cer alto en T"cna uca, para reconocer previamente la posicion del enemigo· pero como e te hubiera abandonado dicho punto de Ba ­rroblanco, el Jefe de Estado Mayor dispu que lo ocupara inme­diatamente la 3· • CompaÍlJa del Batallon U nion, apoyado por un piquete de e ballena del Coronel Ardila, y iguió en persona con ese de racamento para ~ituarJo conveniente•nentc . Al llegar á Ba­rroblanco upo el Jefe de E tado iayor que en Bojacá quedaba otro de:stacamcnto enemigo, fuerte de treinta jinetes, por lo cual ordeno al Coronel Ardila y al Comandante Umaña iguieran en el acto con 2 5 horn bre , a orprcnderlo lo cual hicieron to1nando dis­tinta v1a ·, con tanto acierto, que cuando llegó a Barroblanco el C01nandante en Jefe (General Pan ) le fueron presentado los 30 hombre enemigo con u arma y caballo . Supo tan;tbiC.:n d C01nandante en Jefe que el enemigo ocupaba á Cuatroe quina (hoy lo quera) con 500 hombre · y 1 en persona, acompañado por u Jefe de E tado l\1ayor y un ayudante de campo, se avanzo á practicar un reconocüniento hasr la hacienda de la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 32 BOLETÍ- MILITAR DE COLO:l\lBI Herrera para elegir la posición en que debfa acampar la fuerza y resi ~ tir al enemigo i éste resolvía atacar a los con titucionales; des­pues de la cual operación regre ó á .Barroblanco á dar las 6rdenes del ca o para que continuara el movimiet to, y al llegar á e e pun­to halló al omandante Urdaneta, quien, en a ocio de otro ciuda­danos, llevaba á la columna algunos caballos que sirvieron para reem­plazar los estropeado . La fuerza del eneral París iguió á la He­rrera, donde acampó la noche del2o, alcanzando en efectivo á 730 plazas merced á los voluntarios que se le habí n unido, y el Jefe superior le dio la organiz.acrón que permitían la circun tancia y el reducido número de arma de que e disponía, de uerte que sólo 35 hombres quedaron in arma alguna, pues ni la lanzas alcanzaron: unos llevaban fusil, otros carabina, otro lanz.a y todos los ciuda danos contribuían con cuanto podían para armar a los defensore. de la Constitución. El General López eguía el movimiento de la vanguardia, pues los dos mencionados jefes obraban de acuerdo á fin de apoyar lo• movrmientos del General Franco y reunir~e con el y a í organi­zar un ejército respetable que se pusiera á ordenes del Gobierno legitimo. Tambien la división de Occidente, que se movía desde Guaduas, avanz.ó ha ta himbe, pa ando por Villeta, y desde ese punto ofició su Jefe (Comandante Arboleda) al G neral Pans, dán­dole cuenta de su movimiento y de la po icion que ocupaba. En la madrugada del 21 recibio el General Parí· un parte de la función de arma de Zipaquir "" , y re olvió llamar la atención del enemigo avanzando obre los soo hombres que estaban en Cuatroesquina ; confi6 para esto el rnando de la vanguardia al Co­ronel Vargas Pan , quien ; p"! ar de e tar enfenn e puso al fren­te de la caballería organizada por el C n nel Ardila y el Coman­d ntc (~úntero. Al ej curar el m virniento e upo que los enemigo habían dejado á Cuatroesquinas y e dirigtan á Bojacá por la vía de Serrezuela (hoy l\1adrid), y con · ider nd el om'ln u te en Jefe que debta proteger la Columna del Gent:ral LopeL, que podía ser atacada, ordenó una contramarch par alir oportunamente al en­cuentr del enemigo; pero este rctr gradó p r el cerro de Ser re­zuela, y la fuerza legitimista hi/.o alto ~n 1 II errera para comer, porque desde la v1 pera no hab1a recibido racion. Consumido que fue el rancho, di puso el Com ndante general seguir 1 mo­vimiento por Hojaca y Corito á }faca taciva y dar e allí la ma­no con el Gcncr.tl Franco quien, segun avi que había enviado, e mov1a sobre ese mismo lugar, de de Zipaquira, a fin de reunirse con las fuer1..as del ur. Una fuerte lluvia detuvo la Columna en el Corito, hacienda d 1 Coronel Ardila, quien procut·ó á la tropa al­gunos recur o, en e pcci 1 forr.jc ,á pe arde qu, habi ido saquea­da por lo re olucionario . En dicha hacienda h. bta campado el General Pan para pas r l. no ht:, cuando á las once de ésta e presentó el Coronel Anselmo Pineda - dar avi o de la derrota de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEME ... TO- UERR DE 1 54 33 'Tíquiza, noticia que, como se comprende, provocó inmediatamen­te un movimiento de retirada en la tropa del ur, tanto en la que mandaba el General Parí , como n las que regía el Comandante Arboleda, por las razones que se verán en detall más adelante. El encargado del Poder Ejecutivo apenas llegó á Tunja nom­bró Comandante General de esta pro incia y de la de Tundama al General Reyes Patria, y Comandante en Jefe de la fuerza de operacionc , al .J'ener 1 Franco. Al General Buitrago se en­cargó de la organización de los cuerpo' que se levantaban en Tundama. Recibió lu ' go noticia el General Herrera que á Cho­contá e acercaba una tropa rebelde regida por el Coronel Jose Ma­ría Rojas Pinzón; y á en ontrarla envió al General Franco cotl e l Batallón · Tunja, que aún no tenía completa su organización, y poco más de roo hombres de infantería y caballería de Tundama; en el tránsito e incorporaron ' la columna más de roo hombres de Turmeque, los cuales, no teniendo arma , tomaron e tacas de una cerca y se colocaron á ret guardia como cuerpo de reserva. El Ge­neral Herrera acompañaba á la columna, y al avistar á lo rebeldes le> en ió una intimación, en su carácter de encargado del Poder Ejecutivo, y acercándose el Coronel Rojas, se pusn en comunica­ción con el Gener 1 Franco y en seguida con el Genera"l Herrera, quien logró que lo reconociera, por lo cual se sometió á su autori­dad, quedando indultado por el tnismo hecho; y pu o entonces á di posición del Gobierno la fuerza que mandaba y su armamento *. El General Herrera dio pa aporte y a u ilios de marcha á los soldados que no quisieron incorporar e en el ejército del Gobierno y regre­saban para Bogotá, para que los otros veteranos ngañados vieran la lenidad con que lo trat ban los defen ores de la Constitución. Al d!a siguiente regresó toda la fuerza á Tunja para darle completa organización al Ejercito. El Ejercito que e levantaba en Tunja, e organizó en una Division compuesta de do Columna , mandada por lo Generales Franco y Buitrago, funcionando como Jefe de tado ayor e l oronel Rojas Pinzón . La primera Columna (1,474 hombre ) tenía por jefes al Cor nel Arjona y al argento 1\1ayor Ramón 1aría Calderón , que se pa ó al enemigo en ZipJquirá, y la e­gunJa (1,081) á lo Comandante Muri y Corrales. Las dos Co­lumna estaban con tituídas a í: Primtra Columna-Batallón Tunja; Comandante La Rotta ; hombres __ -- .. . ---- -- - - . ... - - - - ... - - -- --- - -- ~- .. - -- 499 Pasan . .. - ---... ... ... . . . .. .. . . ... 499 (•) Adem·.í, de e te H· t:tllón, Melo contabn, al pronuncinrse el 17 con el que defen· día : Zipaquirá y con l., guarmcion de Bogotá1 que comprencha la Artillen::~~ el Vargas 1 el BO)'IlCa y los Húsares, e& decir, ce»:t de 2 1ooo hombre., Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 34 BOLETíN MILITAR DE COLO:MBL\. Vienen ............ , ............. . Batallón I .0 de Tundama ; Comandante Sanchez ; hombres _ - _ - _ - - - . . . . - - - - - - . - - - - - - - - - - - - - .. · Batallón 2.0 de Tundama; Comandante Olaya; hom-bres M~di~· -B-a~;IJ6~- -G~,:;¡o~-; - -C~~-a-n-d~;1~;- -Á~~s~;-; hombres __ --- - _-- - - -- - - - - - - - - · - - -- . · . - - - - - - · · -- -- Medio Batallón García Rovira · Mayor Jaime; hombres _ - ........ - - - - - - - .... - - - - - - -- - . - - - -- - - - - -- Compañía suelta ; Teniente Franco ; hombres- -­Primer Regimiento (tres Escuadrone ) ; C mandante Plaza; hombres. ____ . • . ---------------------·---- Segunda Cr;/umna- Batallón Socorro; Comandante U crós ; horn bres .. ................. ---- ---- .... ---- -- -- Batallón f/éltz; Comandante Díaz ; hombres.. . .. Escuadrón Tundama; Comandante Reyes ; hombres Columna de Cundinamarca; Coronel Pineda; hombres ,.ro tal_ - - - - - - - . - - - -- - - 4-99 24-0 350 102 90 6r 134- 4-SO 4-00 lOO 131 Bien que algunos hayan afirmado que realmente contaba con 3,500 hombres. eguramente n sería muy errado e timar toda la fuerza de la Divi ión en 3,ooo. La Columna de Cundinamarca (2..n Columna) con taba de 6r infante y 70 jinetes. El armamen­to ascendía á r,o6o fusile y I s,ooo carwcho , pero de aquéllos 170 estaban inútile, y de lo otros ólo 6oo estaban en buen es­tado de servicio. Carabinas había muy pocas, tanto en la caballería como en la infantería. Cuando el General Herrera creyó que los cuerpo habían re­cibido alguna instrucc-ión, ordeno al 7en ral Franco que abriera operaciones, cosa muy del agraJo de este br vo jefe, que ansiaba batir á los rebeldes el día 21, aniversario de la sanción de la Cons­titución, conforme 1 expresó en una alocución al ejercito, y que fue la ow a de que festinara la campaña. La ivisión salió de Tunja el 15 de Marzo ; el r6 llegó á Chocontá, donde permaneció dos días, y el 19 continuó la mar­cha, pernoctando en emocón, de donde alió al sig-uiente dfa (20) á las siete de la mañana, antes de que la tropa ranchara, pue el General } ran o creta era necesario 1. perder tiempo para atacar a] Coronel Jimenez, que defcndta á Zipaquirá, antes de que reci­biera auxilio de Bogotá. La ordenes del ,.obierno fueron b.lti r al enemigo si alía á campo raso, y i no, continuar el movimiento p ra ir á reunirse con las fuerzas que e mandaban lo Generales López y París, Coroneles Viana y Diago y Comandante Arboleda. El Comandante en Jefe formó l. vanguardia con do C mpa­ñías del Batallón Tunja y una Compañta del Batallón I.0 .de Tun- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERRA DE 1854 35 dama, y encargó su mando al Genera l Buitrago para que recono­ciera el terreno. Al acercarse á la iudad ordenó el General Franco que continuara el movimi~nto por la izquierda, pasando por los potreros sin llegar al poblado, y que se allana en los fosos y chambas con los peone que llevaba al efecto con lo. instrumen tos necesarios; per el se separó y siguió á la ciudad con sus Ayu­dantes de campo, mandando á uno de ello, el Capitán Jacinto Corredor, con bandera blanca, á intimar al oronel Jiménez que se rindiera á las fuerza constitucionales : el parlamentario fue recibido á balazos, y se salvó por ca ua]idad. Entonces el Co­mandante General se puso á la cabeza de 40 jinetes, ocupó la vanguardia y cargó y rechazó á las guerrillas enemigas que ocu­paban ks arrabales. La Divi iún continuó su movimiento para ocupar la colinas que dominan la ciudad por el Sur, hacia el cerro de la Salina, ordenando el Comandante General que la vanguar­dia siguiera us propios mo imientos, y los de aquella, la División dirigida por el General Buitrago. La marcha se hizo por hileras, á dos de fondo ( ic), por el camino indicado, movimiento que pro­longó demasiado la formación, dejando ti flanco descubierto. Al llegar el Comandante del Batallón Tunja al camino de Zipaquira á .Bogotá, observó que el enemigo se presentaba por la parte baja de h ciudad, y sin orden de los jefes hizo una variación por. la de­recha para volver al potrero por donde acababa de pasar : el Co­mandante General de la primera Columna, que h1 recorría para in peccionarla, lo advirtió, y voló á poner e á la cabeza para sus­pender aquella variación que contrariaba la órdenes del Coman­dante en Jefe; y e tando á la i ta del enemigo, ordenó la forma­ción de la Columna en el llano que queda frente á Zipaquirá, colocanrlo la caballería á retaguardia de la infantería, e indicó al Comandante eneral d<.: la segunda Columna la convenien­cia de formar la uya á la dere ha, pue ya e hab1a roto el fuego por el enemigo. Las dos Columnas formaron un ángulo recto, por impon<:rlo a · 1 la e nfiguración del terreno: una Com­pañ 1 dd Batallón Socorro fue de tinada á atacar al enemigo, que se había atrincherado dctrá, de un hilera de sauces, de de donde molestaba á la tropas del Gobierno. En este momento llegó el General Buitrago, y mandó reforzar e a Compañía con otra del mi tno Batallon, que condujo al combate 1 Comandante del cita­do cuerpo, seguida pronto por otro refuerzo, y el enetnigo fue de alojado, un muy poca perdida de lo legitimi tas . El General Franco hab1a seguido con la caballena "' tomar las colina , según lo había proyectado desde el principio, y por medio de un Ayu­dante comunic6 orden para que t da la Divi ión siguiera la mis­ma ruta que 1 llc Jba, "' fin de entrar a la ciudad por la parte superior, bajando por el amino que de Zipaquirá conduce á Pa­cho. Fue cumplida )· orden, y la División iguio los movimientos del General en Jefe . El Coronel Arjona, Comandante General de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 36 BOLETÍ.. ~IILI'l' R DE OLOl\IB la primera Columna, se adelant<~ á recibir órdenes del General F ranc , pero é te, sin dar otra di · posición, mandó tocar ataque y carga á los cornetas, y poniéndo e á la cabeza de las fuerzas que e taban más á la mano, arrolló á las guerrillas que se le oponían, y sin e s perar la reunion de la tropa, entró por esa parte á la ciu­+ d bajo un fuego mortífero, y treinta pasos ante de llegar á la plaza, á las tres de la tarde, cayó muerto de un balazo, y á su lado sus Ayudantes de campo, Capitanes Medina y Gómez, jóvenes tan valientes como su C.:reneral ; igual suerte cupo al Comandante Plaza y á mu h s otro dcfensore de la Constitucion. El eneral Herrera, En argado del Poder Ejecutivo, e ha-bía adelantado iba á la vanguardia con vario Jefe y oficiales y algunos jóvene que lo seguí n, con la intención d..! contener el arrojo del Com ndante en Jefe, para que ordenase con más c::¡Jma el e mbate. orrió lo mismo peligros que aquel, pero no alcan­zó u objeto. En tan cnticas circunstancias, y viendo el mal re­sult do de la tan heroica como lamentable bizarría del General Franco, que acabab·t de pe rece r á su vista igu1o con sus compañe­ros hasta la plaza, á donde entró por una e quina y salió por otra, re petado ca ual1nente por las balas. En el trán ito, y yendo á su lado, " pie, el Comand nte Reye , pues había perdid su caballo, en­e ntr6se con el ~1. yor Juan deJe ú Guticrrez (meli t ), y al acer­cár ele este o cial, Reye le hirió con su lanza, y. Gu cierrez retro­cedi6 rápidamente y s amparó en una ca · a . El General I-Ierrera espero poner e al frente d la Di i ión para dirigir el combate y evitar nuevos acriftcio in provecho. La infantería se batió en diferentes direccione , conducida por sus jefe y o ciale , que se portaron con valor; pero muerto el General en Jefe en un ataque sin pi n, hubo de repl<:garse " la altura por donde había bajado, in ser mole tada por el enemigo, que se mantuvo dentro de la ca as de la ciudad y al abrigo de u parapetos. La ivi ión 110 había comid en todo el día, y había comba-tid ha ta la cinco de la tarde: e acercaba la noche y era preciso reunirla y dejarla des ean ar. í lo ordeno el General l'errcra al egund jefe de la Divi ión, Gencr· 1 Buitrago, y al Comandante general de la primera columna, Coronel rjona. En e ta situación se recibió noticia que de Bogot " había a lid una c-olumna de r,ooo hombre en au~ilio de Jimenc:l, y el General Herrera orde­nó entonce 1 retir:tda para form r la Divi i0n a medí kilómetro de Zipaquir ", reunir toda la fuerza y coutit uar el mo' imiento pri­mcramen te acordad , de ir en bu ca de lo Generalc' Lo pez y Pa­rís, disponiend , aden1.i , que el ent,;ral Buitr. g r<;emplazar al General Franco, con 1- con~igna de emprender la indicada m r­cha ante dd amanecer. Reunida que estuv 1 Di vi ion, di pu o el General Buitr. go que el Coronel Arjona e colocara " la abeza de la fucr;,.a y r 1ar­hara en dirección al Portachuelo que cruza el camino de 'rabio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. S PLE.1 fEr TO-GUERR ~ DE -1 54 37 tTíquiza) para tomar allí pos1c1ones y resi ., tir al enemigo, si era cierta la noticia de que e te e hab1a mo ido de hogotá. La noche era o cura, alguno cuerpo e de v iaron, con ellos el esca o par­que que había quedado en re en•a, como lu g o c a yó una fuerte lluvia, soldados sin disciplina, fatigados, h a mbrientos y constern - do con la muerte de su eneral, cuyo g t an valor era una de las e peranzas del triunío, e de alentaron al cabo, y en gran numero desertaron esa noche de tri te recuerdo para los con ti tucionales . El Comandante arg Cah' o fue cnvi do á bu s car el parque , la comi'ana, logro encontrarlo y los conduj al cuartel general. Al amanecer estaban formado los cuerpos en un potrero i­tuado al pie del Portachuelo de Tabio, pero las municiones hab1an quedado reducida á 3,500 cartucho, que e distribuyeron entre los 'oldado que tent n arm de fuego en · ibl~s . De puc e di - pu o que el Teni~nte astro iguiera de des-ubiert con 50 hom­bre , a ituar e ~n el propio Porta hudo, y la ])ivisión se puso en marcha a la <:i de la mañana, cubriend u rct .guardia 50 hom­bres del batallun Socorro, á Grdenes del jefe del cuerpo Comanda n­teUcros . La de cubierta ocupó el alto del Portachuelo como á la ocho de la mañana, altura que intento tomar el enemigo, que al mi mo tiempo se pre ento obre el naneo izquierdo d la olumna, y, ade­lantando su cazador , rompí o el fuego sobre la tropa constitucio­nale . rdcnó entonces el General B uitrago hacer alto, y que el B - tallon r .0 de Tundfana sostuviera el fu go, de plegándose frente al enemigo, lo que hizo en el acto, combatiendo ha ta agotar su poca municione . A la caballena e le mar dó cargar la guerrilla en - migas que ganaban terreno, pero aterr d como e taba con la muer­te del General en Jefe y d 1 Jefe del Rcguni nto, e di per o in cumplir la rden recibida, empren icnuo fug por el catnino del cerr , con c. · cepcion c.k un piquete que e mantuvo al lado del Ge­neral f crrcr., y á c)nlene del cual e batio en retirada. El oman­dante en Jefe ordenó e u eguida que el Batallon Tunja continunra el m imiento hacia el Boqu •t ón d<: l'abio, u poniendo que el de - tac· mento del Teniente Ca tro era una fu r7.a enemiga, espe ie qu e divulgo en el act en l. Division, creyendo todo que e taban cortado: la infantena que e taba armada de lanzas, habta hu1do en dirección al cerro de de q e e rompió el fuego, y la que tema fusll apena en número de 6oo hombre , o tu\·o u puest h, ta que e le cabaron la municione , 1 ual fu coa de media h ra. Lo po o Jefes cterano~ que iban en la Divi ion qui ieron, aun­que en vano, contener d d<.: orden porque la tropa e hab1a dt .­mor li7,ado con 1 Jltn ia, el hambre 1 Í:"llta de ueno y demá cir­cun tancia ref-rida, de alcntándo <.:ha t. el punto de ser imposi­ble r nim;tr u brío . 1 oroncl ArjomJ, que e había pue to .\1 frente d J ic tace meneo que u. nlaba <.:1 Boquc.·ron .1 n t r que la tropa cguí en diferente dil'cc IOtH::c:, rdenu 1- r ~ tir d y lc1.t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 38 BOLETÍ MILITAR DE COLOl!BIA mente e puso en marcha para cubrir á los dispersos, y permitirles que se re?rganizaran. De 8o á ro? ¡_>risioneros cayeron en poder del enemrgo ~n e te combate de Tlqtuza. _ . . ... El General Herrera, con unos pocos companero , s1guto por Subachoque á la V ga de an Juan, y de allí á V illeta, á reunirse á la División de Oc idente; per en el camino supo la contramar­cha de ésta m tivada por la perdida de la Divi ión del Norte. El Coronel A;jona, secundado por los Comandante Muti y Canale , reunió cerca de 200 di p e rsos, que condujo á Villeta; el Coman­dante Díaz siguió el tnovimiento: con unos pocos compañeros permaneció en la Boca del l\1onte, y de allí marchó para la Vega, donde estuvo el 22 dando algunas órdenes para reunir los dispersos, y el 23 partió para Villeta. A este Jefe lo siguió el Comandante U crós, quien había quedado á retaguardia, y el Comandante en J efe, General Buitrago, fue el últim que llegó á Villeta. Cuando el Comandante Díaz llegó á Villeta el 23, se puso á las órdene del cnador y Comandante Arboleda, que rnandaba la columna de .... equendama, fuerte ya de 400 hombre~, y que ha­bía retrocedido de Chimbe al tener noticia del desastre de Zipa­quirá. El General Herrera destinó luégo á Díaz para que formara una columna con todos los di persos, dependiendo directamente del Poder Ejecutivo, mientras e reunía al General López., nombrado neral en Jefe del Ejercito del ur; el 24 tuvo ya á sus ordene Díaz como 8o h m bres, la mayor parte Jefes y oficiales de los dis­persos en Tíquiz.a. El eneral Herrera iguió el 24 para La Mesa por Bituima, en solicitud de los ener les López y Parí ; pero no habiendo po­dido verlo , re olvió continuar u marcha para el 'rolirna. El 27, en an Juan de Ri ec , reorganizó el Gobierno, nombrando Secre­tarios de Estado á lo señores Pa tor O pi na, de obierno y Ha­cien da, y Ramón Matcu , de uerra y Relaciones Exteriores . Allí upo tambien el General Herrera la llegada ieJ General fes­quera al paí ) lo n mbró e mandante eneral de todas las fuer­za del Istmo, de la ta Atlántica y Mornpós, delegándole todas la facultade ~ que podta delegar el Poder Ejecutivo, para que orga­nizar un ejercito, y en eguid e dirigi<> á Purilicacion á reu­nir e con el ,.cner 1 L ' p z. nte de partir envio a la Costa al t.ñ r Ju to Bri eñ , 01110 comi ionado, par que recogiera un em­prcsti to de " 1 01')))0:>, que e pe raba el Poder Ejecutivo de I ngla­terr , de 1 ~ c.u le debtan entregar e •· 20,000 a los señores Tria­na y C rredor, para que lo 11 varan al 7eneral 1-J errán, que estaba en k tados nido~, a fin de que é te lo empleara en arma ­mcnr , de acuerdo on la in trucci ne que se le comunicaron . Igualmente ordenó que los Goh rnaciore de la Co td, de acuerdo con el (Jcneral 1o quer , levantaran emprestito para atender á 1 s ga tos que dcmandab el re·t blecimiento del obicrno, y, por ultim , di pu o que el Comandante Ucrc>s recogiera en la Costa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLE:ME ·To- ERR DE 1 54 39 todo e l armamento que se pudier y lo IJe, ara á las provincias del orce. El 25 á la nueve de la mañana el Comandante General de Occidente, cí.or rboleda, comunicó al Comandante Diaz la no­ticia Je que se apro 'Ünaba t:1 enemisro, par~ JUC emprendiera la reti­rada juntamente con el, y s1 lo \erifico con sus 8o hombre , llegan­do todos á Gu~Juas á las 5 de la tard~ . La columna de Occidente se movió con lentitud, porque dcj~ba á reta uardi al Coronel Diago, que se retir:1ba de CAlimbe con 120 hombre', y era necesario n dejarlo abandonado, pero d1cha fuerza tambien llegó á uaduas la noche de ese mismo dta, y r.-::unida toda 1 fuerza, continuo u re­tirada para H nda el 26; el Comandante D1az llegó á e te lugar á la 10 de la noche, y el 'omandante general rboleda tomó po i­cione p ra pasar 1 no he, en trc Pe q u en s y La Bodegui ta. Cuando el General Parí upo en Corit lo uccdido en Tí­quiz. a, cornprendi<) que no poJta e ntinuar sus operaciones sin te­ner nuc\·o Jato de la ituacion: 1 infantería de que disponía e <'omponta en parte de los prisioneros hechos a l enemigo, y de la 3: Compañta dd llarallon número 5 .0 , que e con en,aba fiel por la vigilancia de u Capit .. n An elm< r nza. in embargo, el o­mandan e en ] efe di puso que la División estuviera li ta para mar-har bre Facatattva, en Ja m .. drugada del 22, i las noticias que esperaba recibir asJ lo acon cjaban, de oy<"'ndo la opinione que, en tale caso y en tropa de nucv reacion, urgen iempre, y acon jaban e ernprendier retirada sobre L .1V1e a, á donde, e­g• Jn informes recibid· s, se h b1a replegad l General López, aban don. ndo á Barrobl neo. }J General Pan , por "fa de precau ­ción, di pu o nronces que u Jefe de E tado lVlayor, Coronel Ar­jona, m nJar. reconocer I• acata ti\ .1 p~ r. ~ bcr si lo h bía ocupa­( h> el cncmio-o, para Jo cual e·te Jefe comí ion., al Comandante orrea, quien ervía como vo' untario en el Escuadron /lrdila, y el que ejecutó la ordL'n con prontitu 1, d ndo cuenta a u regreso de que d cnemig no habí ocupado la Vilh . • n on ecuencia y d · pue de na con fcrcnci. con lo Coronelc Arj na, Vargas Pa­rí y Ard:la, di pu el ' ner,\l Pan continuar la marcha el 22 a la~ cinc< y media de la 1 ail na, para prc tegcr; lo di pcr o de ·riq 1iz , y luégo r ·•plcgar e obre 1 Columr a dd Senador rbole­da, que .e supon! en r ligro por aquella part . Al ti•mp mi n'h.> de principiar la m1r ha, recibió parte el e­ncral Pan le que 1 • fucrz dL' 1 lo e taban llegando á Facara tJYa, lo ual le obligaba á retroceder: ( La l\1e a para reunirse on 1 d encr 1 Lópe ,, y en co. b'n ción con el llamar por el ur Ja atención clcl )ictador, }' Jl e e modo impedirle que abrier. opera- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 40 BOLETÍN ~HLITAR DE COLOMBIA ciones sobre Villeta y Guaduas, á donde e habían dirigido las po­cas fuerza salvada de Tíquiza, las que á esa fecha suponía estabaP ya reunidas á la División de Occidente, que mandaban el Coronel Diago, el Gobernador Viana y el Senador Arboleda, hallándose el último con la van&uardia, según la últimas noticias recibidas. En con ecuencia, el General Parí ofició á los Jefes de la División de Occidente, para que se replegaran hacia Honda y se situaran en una posición que pudieran defender, ó repasaran el Magdalena para defender á Honda, punto estratégico que debía sostenerse á todo trance; que el seguiría para La Mesa con el objeto indicado, y si allí no podía mantener su cuartel general, t mbien se replegaría igualmente á cubrir la línea del Magdalena por aquella vía, obran­do en combinación con ellos y con el General López. En seguida se puso en marcha por el camino del Chircal, á donde llegó el mismo 22. á las doce del día, y e cogió el campo para pasar la no­che. Mas como la c~.ballena del or nel Ardila no podía obrar con éxito en la montaña y tierras calientes, cuyo clima temen los ha­bitante- s de la Sabana, dispuso el General París que ese valiente Jefe quedara en la altiplanicie hostilizando al enemigo con guerri­llas, mi entra podía regresar la Di visión para abrir operaciones, y en ef("cto, el Coronel Ardila contramarchó de la Boca del Monte para entrar á la Sabana por la parte del Sur, con 200 hombres, pues su fuerza e había di minuldo en Ioo, que se le epararon, temien­do r:lo al enemigo, sino al clima, y que de nuevo podían incorporar­se á la guerrilla que estableciera el expresado Coronel. Con esta desmembraciün la columna del Coronel París se redujo á poco más de 400 hombre , casi todos de infantería, pues apenas quedó un corto numero de hombre montados que podían sufrir el clima ca1iente. Tambien ordenó allí el General París, que el Ca­pitán López marchara con la 3· • Compañía del Hatallon Un ion á ocupar el itio del Jfo picio, por donde podía &er cortada la colum­na, á fin de cubrir el movimiento proyectado, lo cual se ejecutó á la tres de la tarde. El 23 contiuuó el cneral París su marcha para La Mesa, dejand un destacamento de 30 jinete en el Chircal, á órdenes del ornandante Esturao, el cual debía funcionar como guerrilla en ese lugar, hasta nuevas órdenes. En el trán ito por La Monjas se le avi ó que el enemigo se acercaba á La Mesa; pero despues de examinar á van. s per onas conocedora del terreno, resolvió conti­nuar la r11archa por 1 vta que llevaba, y á las tre de la tarde en­tró á La iesa. Empero, no pudiendo mantenerse en esta poblacion, pue· el General Lopez y •. e h. bí retirado en dirección al E ·pinal, se­gun parte recibido, el 7encral Parí decidió cguir a cubrir la linea del Magdalena, tomando algunas di po icione previas: hi:~.o de ·armar la ter era Compañía del Unión, porque lo voluntario que la componían tampoco podtan hacer campaña en climas ardien- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. S PLE lE.~. TO- UERR DE 1854 41 tes, á fin de que se retiraran á s us casas; y mando que el resto de la caballería tambien volvic e á la abana, á órdenes del Coronel Ardila. La marcha continuó el 24, quedando reducida la Columna al Batallón BDgDtá, la tercera Compañía del Batallón 5. 0 de línea, y la tercera Compañía del Batallon Unión, esta á órdenes del señor . Camacho Roldán : la fuerza total apena ascend1a á poco más de 250 hombre , pues la primera ompañía del Unión había segui­do con el eneral López.. La Columna hizo alto e11 Juntas de Apulo, donde tomó posiciones para defenderse, si, como se asegu­raba por mucho , era atacada en u retirada . Los vecino de Tocaima rogaron al General París se retirara de Juntas, pero 1 no qui o seguir la marcha por la noche, y el 25 fue á dormir á Casa - ieja (hoy J eru alén). A u pas por 'o­caima, supo '-lue los oficiales y trop de Melo, que estaban prc o en aquella ciudad, habían ido puestos en libertad por orden dd General Lopez, para no tener que at nder á la custodia de prisio­nero que eran perjudiciale en aqudla circunstancia entre lo constitucionales, tanto m á , cuanto que en la Columna que él lleva­ba había hombres de poca confianza y temía una reacción . El 26 siguió para Guataquí, y en el trán ito tuvo noticia de que el Ge­neral Herrera había . eguido para !bague, por lo cual, dejando el mando de la fuerza al Coronel Arjona, e adelantó para ir á re i-ir la órdene del Gobt rno . El 27 se incorporo á la olumna, en GuataquJ (puerto obre el 1\llagdalena), la ompañía d 1 Unión que habza seguido de de La Mesa on el Teneral L 'pez. 1 Coronel Arjona recibió esa noche avi o de que el enemigo había ocupado á La lesa y por ende á la Provincia de Tequendama, y e table­ció regularmente cJ espionaje para conocer su operaciones . Por lo que hace al eneraJ l.ópez, cuando avanzando de de La Me a llego á Barroblanco, como no encontró allí al eneraL Pans, en la esperanza de akanz· rlo en la Hacienda de la Herre­ra, se adelantó e n u Ayudante h a ta muy cerca de e te punto, de eo o de acordar con dicho jefe las peraci nes \...Onvenienres, dejando ntre t:into encargado de )a Columna al Coronel Gonza­lcz. Fuele imposible ale nzarlo, , habiendo sabido el 2 I lo ocurri ­do en Zipaquirá y 1quiza regreso el 22 á poner e al frente de la fuer¿a, ~n la u l había alguno oft i le de dudosa lealtad, y que, en efecto, se pa ar n de puc al ·nemigo. Reunido con u tropa, y no sabiendo que ruta habí tomado el General P n , puc estaba interceptada la comunicacion por algunas partid s enemigas, re oh io retr lCcder hacia a l\~le a en l mejor orden posible, como lo hiz.o en efecto: de can ó en ena par que co­miera la tropa, y n la tarde JI go á la Villa y e brio convenien­temente las vía de Tena ' Zipacon . 1 23 tornó el General á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4:2 BOLE'fÍN MILITAR DE OOLOu1B1A avanzar hasta Tena, con algunos compañeros, para informarse mejor de los sucesos, enviar una guerrilla á Canoas para que molestara al enemigo y lo tuviera al corriente de lo que pasaba, y averiguar por la suerte de la Columna del General París, pues se le decía que de Bojacá había eguido á Facatativá. Por la tarde llegó á ena el Coronel Pineda, quien había estad con el G..:..neral Parí , le refirió todo lo ocurrido en el Norte y lo resuelto por aquel jefe, que e peraba estar en La Mesa al siguiente día . En la noche del 23 ordenó el General López continuara la retirada hacia la Pro inda de Neiva, por la vía del paso de Flan­des (Girardot), lo que se ejecutó en d mayor orden. En el Guamo encontró al Gobernador de Popayán, quien venía en su busca, y siguió con él á Purificación, á aguardar al General Herrera para acordar con el Gobierno d plan de operaciones, y por indicación suya, se desarmó la Columna con que había estado obrando, después de hacer contramarchar la Compañía del Unión para Ambalema y dejar al eneral París la 3 ·· del Batallón número 5 .0 La campaña del Norte(*) estaba concluída; pero conviene ha­cer aquf el relato de los demás acontecimientos que con ella se rela­cicmaron hasta la instalación del Gobierno en Ibague, y el acuerdo de un plan general de operaciones en todo el paí contra la Dicta­dura, comenzando por lo que pudiera llamarse la retaguardia del General E ranco. Cuando recibieron la noticia de la rebelión del 17 de Abril, las Provincias ituadas del otro lado del Chicamocha, sus Gober­nadores obrar n e n el mi mo sentimiento patriotico que los de Velez, Socorro y Tundama y los habit-antes de Tunja. Formóse en Santander una olumna de cien guardias nacionale para que, á las órdenes del Coronel .1\llelchor Corena y el Comandante 1\1.en­doza, fuese en auxilio de las demá y en apoyo del Gobierno legíti­mo constituído por el Decrct de 21 de Abril, expedido en Cho­contá. La Provincia de Pamplona había hecho otro tanto; la de Garc1a Ro ira e unio á Jos defensores de la Con ticución, y la de Soto levantó alguna fuerza, y por el So 'Orro la envió á unirse al :Ejercito def orte. La Columna de antander, reforzada por la de oto y de Pamplona, e engro aba cada día en el trán ito con 1~ oluntarios legitimistas. El cneral Herrera llamó al Cor nel Corena para que, á marchas forzadas, pa ara al Cuartel general á encargar e tlel mando de una C 1umna, orden que dicho Jefe r cibió en Hato Jurado (al pie dd Allnorzatlero), y dejando el mando de la fucrz,a al Coman­dante Mentloza, e dirigió á Chocontá, acompañado por el Tenien­te Materón. Al llegar á esta poblacion ya el Ejército . e había movido obre Zipaquirá, el 1gui6 el movimiento, y el 22, en el V o- • orrect<~mcntc e~ta c::amp:tñ clebi r. llamara rfel Centro, pue to que sus princi-p: tle episoclios se tle ;urolla;on en la Sab. n t, y !IÍ por el orte abnrcó hast~ Ctícuta, por 1 Sur lo hi.t:o h sta Pop:tyan-L. D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEM.E TO-GUERR.A DE 1854 43 lador de Nemocón, supo la derrota de Tíquiza, por lo cual contramar­chó, y desde Chocontá, por po ta, ordenó al Comandante Mendoza redoblara su marcha, y sigui o en solicitud de la Columna, encontrán­dola á poco en Hatoviejo, fuerte ya de 217 hombres. Considerando entonces que el enemigo ten1a empeñadas toda sus tropas en la persecucion de los dispersos del General Franco, y de las columnas del Sur y Occidente, resolvió seguir h asta la capital con el doble ob­jeto de llamar la atención de Melo por e a parte y su pender aquella persecución, y de sorprender la ciudad si el enemigo la había de­jado mal guarnecida. La operación era arriesgada y atrevida, pero los oficiales y sol­dados deJa Columna ofrecieron al Coronel Corena secundar su idea para salvar á sus compañero de armas, aun á costa de sus idas . El 27 de Mayo, al amanecer, estuvo la fuerza en U saquen (á dos lC"­guas al Norte de Bogotá) y á las cuatro recibió aviso de que los mclistas habfan enviado contra él 400 veteranos al mando del Jefe Barriga. Corena se mo ió entonces hacia el páramo para tomar posiciones donde recibir al enemigo, pues á sus 217 hombre!: so­braba el entusia mo, aun cuando no taban muy bien armados . El 28 á las ~cis de la mariana se encontraron las dos fuerzas (en el alto de la Calera), y en un combate corto pero fuerte Corena derrotó á Barriga, apresándole cuatro oficiales y diez y seis soldados. Corena dio de almorzar á los prisioneros y los pu o en libertad, y en seguida, el mismo día 28, se trasladó á la casa ce la Calera (Apo­sentos), donde dejó desean ar la tropa, que fue reforzada con un piquete de caballería que mandaba el señor Benito. Este alto de un día entero, si bien prueba la serenidad del jefe y de los v-alientes que lo acompa.O. ban, no fue prudente, porque ya e decía que el ene­migo, reforzado, vol ía . obre lo legitimi tas, y era natural que lo prisioneros puesto tn libertad, hubieran informado á los melistas de cu.ín pequeña era 1 fuerza que tenían al frente . En efecto, el 30 fue atacado el Coronel C or na por 6oo hombres bien armados, al mando del Mayor Giron: ~ 1 combate duró desde las sei de la ma­ñana hasta las seis de la tarde . Los die tori les, que querían tomar la ca . a á viva fucu,a, pcrJi~.:ron So hombre, que contó Mr . Ray­mond, france de nacimiento, que fue á informarse de lo que uce­día por orden del Vicepre idcnte s~.:ñor Obaldía; y á la ciudad, en carretas, entraron muchos heridos. Los con titucionalcs perdieron 5 hombres y 3 heridos . A pesar de emejante resultado, los rebeldes publicaron boletw de e ta acción como si hubiera sido un gt·an triunfo, y, cxager ndo la fuerza de orena á 500 hombre y rebajan­do la suya a 340, solo confesaron 7 muerto · y 14 heridos . El piquete de caballena, que quedaba expuesto fuera de la ca a, tenfa que perder u caball · ó retirar e del lugar del com­bate, como lo hiL-o, y el Coronel r na, dc>pues de haber com­batido todo el d1a en la ca a de Aposentos, al amparo de las som­bras de la noche, se retiró por la ví de Guatavita, á donJe 11 gó Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 44 BOLETÍN HLITAR DE COLOMBIA el 31 á las dos de la tarde: la pequeña fuerza legitimista se des­alentó con la retirada, y muchos se dispersaron, de los que algu­nos cayeron con sus armas en pode~ del en:migo : los m~lis_tas dijeron eran 90 zambos venezolanos o cucutenos ; falsedad mstg­nificante, pues sólo habfa entre ellos unos 2 ó 3 venezolanos avecindados en Cúcuta. Perseguidos los legitimistas por una Columna de I,soo hom­breg, mandados por GircSn y Castro, comprendieron que su seguri­dad estaba en marchar aislados, y así lo ejecutaron, quedando u ni­can. ente reunidos con el Coronel Corena, 18 jefe y oficiales y 21 individuos de tropa: esta pequeña partida, despues. de comer en Guatavita, siguió su mar ha por la vía de Chaleche, á donde llegó el 1.0 de Junio, y en su alcance el dictatorial Rodríguez, que ata­có bruscamente á un puñado de hombre que ofrecían rendirse con - garc1ntías. El insolente Rodríguez quis lancear á Corena, que esperaba un arreglo con la espada á un lado: el jefe desvió ellanzaso con una mano, y los . onstitucionales irritados rompieron el fuego, cayendo Rodríguez m rtalmente herido, y prisionero Valerio !v1o­rales, que iba como Capitán de caballería, al que pu o en liber­tad el Coronel Corena, ofreciendo rendirse con garantías ó morir peleando con ese grupo de alientes, resueltos á obrar como su jefe. Lino arcía e ·cribió á C rena un biJlete con lápiz, ofrecién­dole lo que pedía para su compañeros, pue para el, dijo el jefe legitimista, nada q ucría. Entraron los dictatoriales al bosque, e hicieron alto en la casa en que se encontraban los rendido me­diante un pacto. El Coronel Castro (meli ta) intimó á Corena que entregara la espada, y declaró que 1 ofrecido por Lino Gar­cía no tenía valor por cuanto carecía de facultades para hacerJo; y como el Coronel Carena se negase á entregarla, mandó avanzar cuatro oldados para que lo fusilaran, acto e candaloso tratándose de un hombre rendido mediante una p;ome a solemne, que fue e torbado por Gregorio Elorga : todos lo · pr·eso fueron conduci­do á la capital, y el Coronel Corena, de allí a Facatativá n don­de permaneció de de el 6 de ] unio hasta el 8 de Septiembre, que pudo e caparse para ir á unirse al ejercito del Sur en La l\.lesa. Sus compañeros tambien e es aparon uno tra otro, y entre ellos figuraban lo Comandantes Mendoza y Olarte, Leonardo Canal y Ant nio Valencia. Los 2 I soldados fueron con le nado á et vir en la filas meli r.t , menos Antonio illamizar, que se e capó con mucha habilidad, y de quien luego habrá que hacer e pecial menc1ón. Dicho qued6 atrá (página 25), q1tc el Gobernador de Pop - yán había resuelto seguir al ·rolima en persona, despue de que estallo la rebelion en aquella ciud d, en bu ca cld General López, á quien ~levaba un B.a.~a.ll<>? co~1 J regultr p rquc y darle avi o al mismo ttempo de la dthctl ttuacton del Sur. Al llegar á La Plata, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPLE)I ,~.""TO- UERR DE 1854 el eñor Cespedes, yerno del General Obando, se atrevió á recon­venido en pre~encia de Jos oficiale~ del Cuerpo, por un oficio diri­gido desde antes c4cl mottn del 17 de Abril, al Gobernador de ei­va, para advertirle " este que de La Plata y Carnicena , se dirigían cotnisionados cara terizado ct:rca del indio Guainás (Jefe de los in dí gen s de Tierra dentro), hecho Coronel de uardia Itacional, con e::I objeto de tr stornar allí el orden público. Esa reconvención, que indicaba dema iado, fue pue ta en conocimiento de las autori­dades sin resultado, y al mi tno tiempo la seducción de los melistas sobre el Batallón Popa)'án, dio por re ultado que no pocos oldados desertaran, y lo habrían hecho todos si el Gobernador OEijano no sigue inrnediataanente con el resto para Neiva, y de aJlí para Puri­ficación . El Gobernador de Teiva, que compr ndió la necesidad de te movirniento dio á su colega todos los auxilios necesarios par que lo llevara á cabo. Las noticias que se tenían en eiva, eran la de que el General López había llegado á Barroblanco con 1 fuerza que llevaba en apoyo del Gobierno legítimo, y por lo mi mo, el Gobernador de · eiva creyó conveniente que el de Po­payán apre urara ~u mt~rcha, tanto para auxiliar á dicho General con la fuerza que el último llevaba, corno para acordar con el Eje­cutivo el modo de salvar la Provincias del ur . Al lleg r el obernador Qyijano á Punficación, encontró alan 1ado al pueblo por la perdida de la División del orte, pues s ... a egural> que todo los Jefes habían pere id en la cor tienda . E 1 eñor ~ijano, para cerciorar e de lo hecho , re ol ió s<:guir en hu ca de cualquier Jefe, y bajó en bal a el Magdalena ha ta P ·ñalisa, donde upo la verdad de l ocurrido, y que el Gen<:ral López había repasado el no por Fland , por lo cual continuó en u bu:>ca para rettntr ele con los poco elementos ue traía de de La PI ta. Lo alcanzc> en 1 .~>pinal y le informó de lo ucedido en el ur, manifc tandole, además, la grande inRuencia que su pre­sencia tendrí en e a comarca para organizar un ejercito capaz de obrar c
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 93

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 50

Por: | Fecha: 07/05/1898

Bogotá, Mayo 7 de lS:JS. BOLETIN MILITAR --··--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO - -···-- - Director, ALEJA N ORO POSADA. Son colaboradores natos de este periódico, todos los Jefts­' Y Oficiales del Ejército de la República. COALIDADES DEL GEKERAL La prin1era cualidad del General es conocerse á sí mis­nlo y dominar su amor propio ( 1) engrandeciendo su alma; cuanto n1ás graves son_ tas circunstancias, n1ás debe sobre­ponerse á ellas. Si el General se abandona á los detalles, si piensa en las pequeñeces del cuartel, si el deseo de mostrarse buen Jefe de Batallón le alucina, entonces no es un Jefe de Ejér­cito digno de este nombre, y no es de éste de qujen nos van1os á ocupar, sino de un verdadero General en Jefe, tal y como debe ser al frente de sus tropas. Uno de los puntos difíciles para él, después de conl­prender bien su situación y tener perfecto conocin1iento de el!a, es el separar la verdad de entre los datos contradicto­rios que reciba ; para esto nece~ita tener su inteligencia clara y completatnente fresca, con lo que podrá juzgar bien y no necesitará hacer partícipe á nadie de los datos que le suministren. Diremos también que todo General debe gozar de buena salud y ser experin1entado : la influencia é Ín1portan­cia de estas cualidades es evidente, si bien no conviene exa­gerarlas, porque se han visto hon1bres que enfern1os y ele­vados de improviso á aquella dignidad, han· dado, sin em- (t) Quien no ha sabido do m i narse tt í mi ~ m o , · Ilo es p osible que do mine y m <~.n dc á lo~ c.l em ;is. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. J66 ROLETÍN MILITAR bargo, buenos resultados. Ante todo es necesario poseer dotes especiales y propias para el cargo que van á desem­peñar, y de las que ensayaren1os dar al lector una ligera idea. Calmoso y reflexivo con1o un jugador: accesible y equitativo con1o un Magistrado> habituado á dar órdenes á oficiales que le comprendan y no le hagan objeciones, es­tando enteramente consagrado á su patria, siendo bastante filósofo para sonreírse de las calumnias que los cortesanos y envidiosos inventen contra éJ, contra sus victorias y con­tra su gloria naciente : el General en Jefe debe aden1á~ sa­ber muchas cosas, no á manera de un erudito, sino como un verdadero astuto que las aplique con oportunidad. Debe conocer el personal de que se sirve, así Oficiales como soldados, su carácter, sus tendencias, sus pasiones, su fantasía del mon1ento, participando de ella, porqu~ su Ge­neral es también un soldado, y un enlace 1nuy intin1o hay entre estas dos categorías, enlace que se acentúa y hace patente, cuando en el can1pan1ento, en el vi.vac y aún en n1edio del fuego, les dirige la palabra y les enardece. Para familiarizarse con sus con1batientes debe poseer el dón de observar y aplicar lo conveniente de lo que vea ó de lo qu~ le indique alguno de sus Ayudantes de confianza, que en el seno de "sta, con 1os den1ás de su categoría, tendrán ocasión de oírles en sus conversaciones El carácter del General enemigo y á quien trat·-t de vencer, dista mucho de serle indiferente; por esto n1ismo, tratará de apreciarlo, tanto baj0 el punto de vista de su pasado militar, como bajo el de sus disposiciones y obras presentes. Deberá sobre todo apreciar el terreno del momento, lo n1ismo el que encuentra en su n1archa, que aquel sobre que va á con1batir, si bien su apreciación diferirá de la que puedan hacer los Oficiales particulares, porque á él el con­junto es el que le importa, y él solo es también el que co­noce los proyectos á que le conviene plegar el terreno que pisa. Según esos proyectos que es probable pueda modifi­car á su antojo y según las necesidades, el teatro de la guerra reviste uno ú otro aspecto que haga variar sus ven­tajas en cada caso ; por ejemplo, donde el Ejército crea se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. !OLETÍN MILITAR a a librar alguna gran batalla se darán casos de que ie pase sin disparar un solo tiro ; donde podría creerse que se encontraba un emplazamiento indicado para acampar, los designios del General harán que sólo conceda un pequeñí­sin1o descanso ; en un sitio dado y al parecer muy venta­joso, mandará construír atrincheramientos, y en el n1on1en­to en que e] enemigo los ataque, se revolverá él contra uno de Jos flancos, á la vez que algún cuerpo inesperado y casi desconocido, le auxilie atacando de revés. Tal vez en Jugar de costear un río se detenga en una isleta y Je atraviese por allí. En una palabra, hay un millón de hipótesis que se realizarán en campaiia, porque Ja guerra es una puerta abierta á lo desconocido, y entonces es cuando el General debe ser en cuestión de terreno un conocedor hábil, casi un adivino. En lo que á la táctica se refiere debe ejercitarse en plegarla no solamente al terreno, que para el personaje de que nos ocupamos, esto debe de ser un juego de niño, sino más bien someterla y doblegarla á los mil accidentes que ocurran. El General en Jefe tiene cualidades y experiencia profesion~.les, y frecuentemente se halla obligado á. renun­ciar á las reglas de la tradición. El sólo lleva también el peso de bastantes enojo;:; inseparables de su posición tan ele­vada, mil acusaciones llueven contra éJ, según unos espera demasiado y -1tros le achacan poca calma ; no falta tan1po­co alguno que le califica de débil y de condesciente ; pero dejemos estos ejemplos que no han nacido de otra cosa que de haber levantado la punta del velo que cubre las peque­fieces humanas, que siempre y en todas partes existen y que es imposible evitarlas en absoluto. Para los Jefes de genio, la táctica es una facultad de segundo orden. Bonapartt: jamás fue familiar con ella, y sin embargo según confesión propia, dirigió so batallas de las que ganó 48 ( I ). Esta reflexión no tiene otro objeto aquí que hacer mención de uno de los puntos sobre el cual el Generalísin1o puede, sin inconveniente mayor, no ser maestro; sin embargo, el caso que se cita será muy raro, y con nues­tra organización, cualquier Jefe de Ejército habrá practica­do largo tiempo la táctica. (r) Leipzig y Watcrloo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. J68 BOLETÍN MILITAR Al empezar este artículo, nos hemos puesto en guar­dia contra el an1or propio ; es muy útil también que des­confíe de ilusiones y que antes de: la acción no se figure que tiene alcanzada la victoria, creencia que podría ser fu­nesta; vale más cien veces que después de haber hecho todo lo posible para vencer, prevea el caso de un revés de fortuna y se prepare para una retirada provechosa, si es posible. En un día de batalla debe hallarse presente, estar muy atento, pues cuidados especiales le reclaman ; es preciso que buenos Oficiales de Estado Mayor, le eviten el tener que entrar en particularidades y que respondan en caso de necesidad por él, según sus intenciones y espíritu, que co­nocen en lo posibl~, y con las que se hallan familiarizados. Su papel se refiere á la con1binación y n1odificaciones suce­sivas de los ataques; á la previsión, sobre todo, de los reve­ses y ren1edios que conviene poner. En estos casos es cuan­do su experiencia en la reunión de ]as armas y el apoyo mutuo que se pueden prestar, según las peripecias de la lucha, se n1anifiestan; entonces es cuando su presencia de espíritu se revela, cuando su decisión interviene, cuando su instrucción le secunda, y cuando, ~in mover siquiera los ojos, juega con una palabra ó con un gesto los destinos de la patria, y tal vez modifica el mapa político del mundo. Se­mejante responsabilidad en1bellece su papel para aquéllos que se sienten capaces y an1an el ejercicio del poder, pero es también una terrible prueba para los que faltos de talento, ]legan á esa altura por el favor y Ia intriga. Al ocuparse de la experiencia propia del General, dice un autor, que "sólo le,, p1·áctica, no pasa de ser una luz muy limitada," y en efecto, la práctica necesita ilun1inarse, si no se quiere que se convierta en un ramillete de opinio­nes adquiridas, de arreglos aceptados y de usos á la moda. En Ja guerra es necesario n1odificar ó al n1enos adoptar continuamente, los principios, las tradiciones, Jos ensayos; es necesario que se adapte á las circunstancias locales, á la situación del enemigo y aun al estado moral del ejército. La práctica ayudada por la inteligencia: este es el deside­ratum que se puede comparar á un manantial natural y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILILAR abundante, mientras la práctica aislada no pasa de ser un surtidor artificial y mezquino. La lectura desarrolla Ja inteligencia, pero no la crea, se puede leer n1ucho sin que por ello se se sepa después en.., tresacar lo conveniente para un caso dado, desechando Jas escorias. Cuando de objetos de segundo orden se trata su­cede lo mismo, Ja intuición debe desarrollarse desde la ju­ventud, por eso los Oficiales que están Jlan1ados á un gran porvenir, poseen ordinariamente aquel dón que deben pro­curar conservar por medio de la aplicación, para que una vez lJegados á Jefes, lo pongan en práctica con vigor. De desear sería que los acontencimientos dejaren a1 general motivo de emulación, pero si llega de primer paso hasta la gloria y eleva su non1bre hasta la cúspide de su nombradía ¿qué le quedará por alcanzar? lo n1ejor para él seguran1ente sería el desaparecer de la escena y no CC~mpro.. meter tan brillante situación, empezando, por decirlo así, su posteridad. Los antiguos pensaban también de este n1odo, y de hecho ¿puede acaso dec1ararse un hombre di­choso ínterin dura su existencia? Lo único exagerado de aquéllos era q ue~llevaban sus ideas demasiado lejos y ter­n1Ínaban su n1isión con el suicidio. Hablamos de este n1odo porque deseamos que el Generalísimo tienda sietnpre á elevarse y engrandecerse, manteniendo en tensión los re­sortes de su espíritu é incitándole á obrar n1ejor. En Ja guerra, el Jefe n1ejor preparado y n1ás capaz, necesita tam ... bién que Ja fortuna le sea favorable, pero también la recí­proca es cierta, es decir, que la fortuna se acerca tanto más, cuanto mejor se ingenia por sí nlisn1o y más se ayuda con su inteligencia y su trabajo. Al poner la fortuna en juego, conste que tampoco olvidan1os otro elemento que para el buen resultado se necesita: para un Jefe bueno son preci­sos obreros inmejorables; para un General de talento y práctico, hacen falta soldados enérgicos y entusiastas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JWL.ETÍ N 1\itales en los cuales puedan ser admitidos los enfermos del .Ejército, las medici­nas se suministrarán mediante contratos celebrados anualmente por la primera autoridad política de la respectiva Provincia ó Dis­trito, previa autorización del señor Ministro de Guerra y someti­miento del contrato á su aprobación. ').. 0 Que es lo más natural que el Decreto prevalezca aun Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILJTAR cuando ie trata de un caso distinto, pero semejante, para el efecto de alejar á las autoridaCles militares de la celebración de contratos que tengan que ver con el Departamento de Guerra. 3.0 ~e conforme al Decreto número 153 de este Ministerio .de 31 de Marzo de 1897, orgánico de la Contabilidad militar, sólo se atribuye á autoridades administrativas la contratación de medi­cinas para Hospitales y Ambulancias (número 10 artículo 144). 4.0 Que para el efecto de uniformar la Contabilidad militar hay necesidad de que las disposiciones de las Resoluciones y De­. cretos guarden la mayor armonía entre sí: RESUELVE: 1.0 Las medicinas que conforme á la Resolución número 147, Sección 2.• de este Ministe6o, fecha 19 de Agosto de 1897, .deben suministrarse por cuenta del Gobierno á los individ,Jos de .tropa del Ejército que no se hallen en el caso de pasar á los Hos­pitales, serán contratadas como lo previene la función 10• del artí­culo 144 del Decreto número 153, citado así: en la capital de la República por el señor Proveedor General del Ejército de acuer­do con el Médico Jefe del Hospital Militar Central, quien visará Jas respectivas cuentas de cobro. 2.0 Para los enfermos que se hallen en el mismo caso y que pertenezcan á Batallones, Compañías sueltas y piquetes de fuera de :la capital, por los respectivos Gobernadores Departamentales, quie­nes pueden comisi01.ar al respectivo Prefecto ó Alcalde, pero las cuentas de cobro 11evarán el Visto Bueno del Médico del Batallón, Compañía suelta ó piquete donde exista este empleado, y donde no Jo haya, por el CorPandante de la fuerza. 3.0 Los contrato3 que se celebren serán sometidos á la aproba­, ción de este Despacho. 4· 0 Q.ueda revocada la Resolución número 148 citada. Publíquese en Orden General, en el Diario Oficial y en el ;BoLETÍN MILITAR. El Ministro, lsAÍAs LuJÁN. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MitlTAJt IjJ EL GENERAL DON ANTONIO NARIÑO (APUNTES BIOGRÁFICOS) El varón ilustre cuyo nompre lleva el Liceo de la Provincia de Barbacoas, nació en Bogotá el 8 de Abril de I 76 5· Muy joven era todavía cuando el Virrey Espeleta le confirió el cargo de Tesorero de Diezmos, el cual ejerció durante algunos años á contentamiento de todos. Con lo que ahorró entonces, satisfizo el deseo de formar una biblioteca, no abuncante, pero selecta, y poco á poco adquirió en ella los variados conocimientos que admiraron sus compatriotas más eminentes. Disfrutaba N ARIFto de bienestar, y las autoridades españolas de la colonia, que lo estimaban en cuanto valía, tributábanle toda dase de consideraciones ; pero él sufría con su país esclavizado y abrigaba el propósito de romper sus cadenas ó sucumbir en tan alta empresa. Muy preocupado lo traía tal propósito cuando logró ver Los derechos del hombre, que la Asamblea Constituyente de Francia ha­bía publicado ; y co,no no era de aquellos á quienes se pudiese ocultar el efecto que en pueblo que comprendía la libertad y de­seábala ardientemente, produciría obra como la del filósoio de Gi­nebrél, dióse á la tarea de trasladarla al castellano, idioma en el que circuló en Bogotá con una introducción escrita por el mismo RIÑO. Inquieto el Gobierno por la publicación de doctrinas que tan grave mal podían hacer á la Metrópoli en sus posesiones de Amé­rica, no sosegó hasta descubrir al temerario traductor ; y, descu­bierto, dispuso que se le redujese á prisión y se le confiscasen Jos bienes ; todo lo cual fue punttJalmente ejecutado. Transcurrido al­gún tiempo, se le remitió á España. Pero si NARll~o salía de su patria, las ide-as que en ella había procurado difundir, de arrollábanse coi rapidez en cerebros privi­legiados. Muchísimo padeció el grande homb1e en España; más á la postre consiguió fugarse de la cárcel de Cádiz y pasar á Francia, en donde, por poco, se trasladó á Inglaterra. Preocupado dempre con la idea de libertar del yugo español á las colonias americanas, no omitio en aquellas naciones medio conducente á la consecución del apoyo de que tánto necesitaba su noble y atrevida empresa; pero á pe ar de las relaciones que en ellas contrajo con hombres conspícuos, como el Barón de Humboldt y Tracy, no obtuvo, por desdicha, otra co a que excelentes consejos y bastantes prome a . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IWLE rtN MILlTr\k Quebrantado Je espíritu, m::ts no desalentado, atravesó el mar, on peligro inminente, y en los últimos años del siglo se presentó en el Nuevo Reino de Granada, con nombre supuesto y usando de otras precauciones que le sugirió la experiencia ... Ineficaces fueron todas para ocultar su vuelta; y aprehendido por las autoridades espa­ñolas, sólo á su talento debió el salvar la vida; pero se le envió á Cartagena, y allí se le encerró en el castilló de Docachica. Vióse libre después de la proclamación de nuestra independencia, fruto, vivamente anhelado, de su larga y penosa labor, y entonces voló á Bogotá, donde se consagró al servicio de la naciente República, con la decisión y el entusiasmo que su patrioti mole inspiraba. Hojas tiene la historia de N ARIÑO en aquella época que au­mentan su estatura hasta el punto de que pueda hombrearse con los varones más ilustres de la antigüedad, sin que por ello dejó la desgracia de perseguirlo. V amos á verlo. En los último meses del año de r8r 1, fue nombrado Presiden­te de Cundinamarca. Con inteligencias y acuciosidad asom­bn sas ejercía este cargo cuando el General Antonio Baraya, par­tidario ardiente de la federación, forma de gobierno que NARiftu juzgaba fune ta, pónese al frente de las fuerzas órganizadas para sostenerla; y en Diciembre de IHiz vence al Presidente en Ven­taquemada. La rota lastima, pero no abate á N ARif'to, quien vuel­ve á Bogotá, perseguido por el vencedor, levanta trincheras en ella y se apercibe para un nuevo combate. Líbrase éste; y el día 9 de Enero de 1813 son destruídas la fuerzas de la federación por las que comanda y alienta con su ejemplo y con su palabra el grande hombre. Noblemente se comportó despues de su triunfo; y d 30 de Marzo del mismo año suscribió un tratado de paz y awistad, tratado en el cual, reconoció la independencia de Cundinamarca y la del Cuerpo representante de la Patria. Abre luégo su gloriosísima campaña del Sur, nunca bastante celebrada. Triunfa en Palacé y Calibío; triunfa en J uanambú y Chacapamba; triunfa, por tíltimo, en 'I'asines, no sin realizar ver­daderos prodigios de valor y estrategia, y hace flamear el pabellón de la República en la5 alturas que dominan á Pasto por el lado del Norte. Pasto, que estimó de pués como dicha el verter su sangre á torrentes durante más de medio siglo para mantener las institu­ciones democráticas que tienen por base la moral católica, porque ha sabido cuánto vale la libertad y la ha di tinguido del libertinaje; Pasto, decimo , por razones que antes la exaltan que la humillan, se oponía entonce'i al establecimiento de la República, y NARIF:to venía á someterla ...... Para hacer el estudio de la localidad y disponer conveniente­mente la entrada del Ejército, el glorioso caudillo, acompañado de Elos de sus Tenientes, baja poco á poco al ejido de la ciudad. Su- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETf ' MILITAR 175 cedía esto en los momentos en que el pueblo, aterrado por la aproximación de los vencedores, llenaba las calles principales lle­vando en procesión una imagen de la Virge·n Santísima á quien pedía y de qoien esperaba el remedio á los males de que se creía amenazado. Los dos Tenieiltes ven soldados h a sta en las mujeres que ora­ban derramando lágrimas; y cuando N AR IF1o les ordena vol ver al campamento y conducir á la ciudad el Ejército, de acuerdo con ciertas instrucciones que les da clara y brevemente, difunden en los batallones el pánico de que se hallaban poseídos; y el Ejército, después de clavar los caíiones, huye en dispersión de los afueras de Pasto ! ... ... · Sin sospechar siquiera el desastre, aguardaba N A RJFto en un matorral el cumplimiento de su órdenes cuando lo !orprende uno de los soldados realistas, que le apunta para matarlo. Míralo el Ge­neral ...:on dulzura y le dice tranquilamente:- " No me mates; llé­vame á la ciudad, y en ella entregaré á N ARI o "- Míralo á su turno f'l soldado, como para leer en su pensamiento, baja en segui­da el arma, profiere un ¡Adelante! y patriota y realista rompe aun mismo tiempo la marcha al través del hermoso ejido. Condujo el soldado á su prijonero al cuartel que en la plaza mayor tenían los pastusos; entrególo á su Jefe, á quien comunicó la promesa en virtud de la cual había perdonado la vida á aquel "insurgente," y salió á publicar en la calles lo que acababa de acontecer. Oyólo el pueblo con regocijo, que se lo trocó pronto en cóler~ y deseos de venganza al recuerdo de las humillaciones y de las pérdidas de todo género de que para ellos había sido causa N A­RI~ o; por lo cual llenó n1pidamente la plaza, y á gritos exigió la entrega del "General de los rebeldes." Este, que todo lo ove, no vacila un segundo : dirígese al bal­cón de la pieza donde se le había pue to ; descúbrese la cabeza ; inclínase ante la multitud ; é hirguiéndose luégo con dignidad y apoyando ligeramente en el peclt la s extremidades de la mano izquierda, - ¡Aquí tenéis al General Nariño / dice con voz pausada. Y aquel pueblo furioso, subyugado por tánta gloria como el hom­bre que tenía delante había conquistado, contemplólo durante al­gunos instantes y disolvió e en varios grupos, no solamente silen­cioso, sino también compadccielo! ...... ¿Nos equivocaremos? Siempre hemos pensado que este hecho es de los que más honran á lo hijos de Pa to, y, á la vez, de los que los historiadores han estimado menos ...... Corno trece meses permaneció N AR I E:to en la mencionada ciudad, generalmente considerado. Enviósele por fin á Quito y de aquí á Lima, y de nuevo á España y á las prisiones de Cádiz, de las cuales salió, para no tornar nunca, en 1819, gracias á la re­volución triunfante que en aquel año proclamó la Constitución Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN Mll.JTAR expedida por las Cortes de I 8 I 2 Aparece poco después en León y allí publica sus famosas Cqrtas de Em·ique Somoyar, en las cuales ataca rudamente á España por su oposición á la Independencia de los pueblos que en el Nuevo Mundo había conquistado. Descu­bierto, como lo había sido al dar á luz su traducción de Los dere­chos del hombre persíguesele con ahínco, hasta obligarlo á ir huyen­do de nación en nación y de lugar en lugar. Cansado, por último, y, singularmente, animado por el deseo de servir con más eficacia á la joven República, que tántos sacrificios le había costado, deci­dió volver á la tierra natal, y así lo ejecutó sin tardanza. Y á en la Nueva Granada, nom brósele Vicepresidente interi­no de ella, y como tal, instaló el célebre Congreso de Cúcuta en r82r. Pero aquel Congreso no sólo no colmó de honores al fundador y mártir de la Independencia de Sur-América, como la justicia se lo demandaba, sino que lo acusó de haber malversado caudales públi­cos, é hizo los mayores esfuerzos para arrojarlo de su seno ! .... La manera como se deiendió el grande hombre fue ciertamente digna de él. Dijo entre otras co::;as :--"Satisfactorio es para mí, señores, verme hoy, como en otro tiempo Timoleón, acusado ante un Cuerpo que yo mismo instalé, y, como Timoleón, poderos decir: -"oíd á mis acusadores : advertid que todo ciudadano tiene el derecho de acusarme, y que si no se lo pe rmitiéseis, atacaríais la libertad que me es tan dulce haberos d¡.¡do ! ...... " La defensa con­movió al Congreso de tal modo, que algunos de sus miembros ver­tieron lágrimas, y N ARI~O fue absuelto por unanimidad de votos. Pero la herida que la ingratitud había abierto en lo que el noble anciano estimaba en más que su vida, no eran de aquéllas que con facilidad se cierran. En efecto, cargado de tristeza y abrumado, además, por las dolencias físicas provenientes de lo que por su patria había padecido, trasladóse trabajosamente á Bogotá, y de aquí á la villa de Leiva, donde murió el r 3 de Diciembre de r 823. Poco antes había escrito: <(Odié por instinto á los tiranos, y luché contra ellos hasta perderlo todo ..... ¡ aun la patria ! Apareció al fin la Libertad, y trató de ahogarme entre sus brazos ! ...... Se me ha encadenado y se me ha calumniado; pero á nadie aborrezco, ni mi corazón ali­menta deseos de venganza ...... No tengo qué dejar á mis hijos : pídoles que guarden mis recuerdos. A mi patria dejo mis cenizas ... ¡ Ay! Esta patriJ, á quien he consagrado todas las horas de mi vida, me juzgará algún día justamente ...... !" Como proféticas fueron las últimas palabras que hemos trans­crito, y la gratitud de Colombia erige hoy monumentos que hon­ren y perpetúen el nombre de uno de sus hijos más ilustres. (El Huésped. - Popayán). J. M. V E LASCO y CASTILLO. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 1 7i LECTURAS DE HISTORIA PATRIA (CONTTNUACIÓN). Pero Agualongo, en vez de alejarse de los patriotas, volvi6 sobre ellos con increíble rapidez. El I 2 de Junio de 182 3, sus sol­dados comenzaron i bajar por el camino de Yacuanquer y se si­tuaron en Catambuco, á una legua de Pasto. Aun cuando Flores apenas tenía á sus órdenes seiscientos re­clutas convenientemente armados y municionados, determinó ata­carlos sin tardanza. Los enemigos alcanzaban á ochocientos, y la mayor parte empuñaban machetes, lanzas y sables; algunos fuertes garrotes, y fusiles sc:ilo doscientos. El encuentro se verificó en un sitio en el que la caballería no podía maniobrar fácilmente, y sin embargo cargó con denuedo. Obando, con su tropa de infantería, hizo Jo mismo, ayudando á romper la retaguardia realista acometida con buen éxito por el Co­mandante Ji ménez. Reputábasc la victoria por los patriotas cuan­do, sin causa explicable, un teniente del E cuadrón Guías hizo contrc1marchar á éstos, sin orden del Jefe. Hubo un momento en que Jos jinetes, confundiéndose con la infantería, introdujeron des­concierto en !as fiJas, del cual se dieron cuenta los realistas, para intentar una carga desesperada y valerosa, que siendo á arma blan­ca, aterró á los soldados reclutas de Flores. Este y los demás Jefes, trataron de impedir el desastre, pretendiendo restablecer el combate en el callejón ó colina de Santiago, pero no fue po~ible. Consumó­se la derrota, contándot-e ciento cincuenta muertos de los patriotas y trescientos prisiorwros. Flores, Obanrlo, Luque, Jiménez y otros oficiales pudieron escaparse huyendo hacia Popayán. Es de imaginar e la prontitud con que los pastusos se apode­raron de su ciudad nati\'a, en donde se apresuraron á establecer su gobierno. Nombraron Gobernador á Estanislao Merchancano y man­dando el ejército quedó Agualongo. Pronto despacharon una expe­dición á Zapuyes en donde contaban partidas amigas comandadas por un Jefe guerrillero de apellido Benavidcs. Impusieron su domi­nación sin mayores obstáculos, elevando su fuerza hasta mil dos­cientos hombres Je infantería; pretendían apoderarse del territorio de Ibarra y, si era posible, marchar sobre Quito. El Libertador se encontraba en Gt.ayaquil, cuando le llegaron á fines del mes de Junio noticias de estos hechos de armas. Tras­ladósc en eguida á Quito á organizar tropas y á equiparlas conve­nientemente: daba mucha importancia á la guerra con lo~ pas­tu" o • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. r¡8 BOLETÍN MILITAR Una fuerza numerosa de observación tenía el General patriota Salomen el pueblo del Puntal (Ecuador),e.a fuerza recibió de 13Jlívar orden de p nerse á b defensiva y de retirarse antes qu<" comprome­ter a ción. El intento Jel Libertador era el de atraer á los subleva­dos realistas á los valles de Iban·a, en donde la caballería podría fácilmente dominar el campo. El General Bolívar logró reunir hasta mil quinientos hombres de todas armas, con los cuales se encaminó prontamente hacia Otava­Io, en donde debía encontrar al General Salom, quien, á la aproxi­mación del enemigo, se había retirado al Sur el r 2 de Julio de 1823, según las instrucciones que tenía. El plan imaginado por la sagaciJad militar del Libertador, es­taba á punto de cumplir c. Unido co11 Salom y su fuerza, éstas formaban un cuerpo de ejército respetable, ba tante bien dispuesto pdra pode..r combatir con éxito. Los realistas se encontraban adueiíados dtl amplio valle en donde se levanta la ciudad de Ibarra, y, seguramente no tuvieron aviso de la llegada de sus enemigos, á lo cual se agrega que es~a· ban descuidados porque sabían la retirada que á su paso iba verifi­cando el General Salom. Sea como fuere, el hecho es que el Liber­tador con ocho soldados de caballería y su ayudantes descubrió el 18 de Julio de 1823, ya en las cercanías de Ibarra, una avanzada, b. que ultimaron á lanzases. En breve el alarma cundió por la ciudad, y los realistas, al ver que caían inopinadamente sobre ellos, trataron de bu car prontamc11te la retirada, pasando por pronta providencia el río, con la mira de defenderse en lo_s terrtnos escar­pados de aquéL El Libertador dispuso que la caballc:ria y la infantería ejecu­taran simultáneamente tl ataque. En ninguna Je las anteriores jornadas puJo comprobarse me­jor que en esta, !::1 a u da ia i mpre\' isora y el feroz valor de los pa - tuso.; acometidos por fuerzas superiores á las suyas y cuando no cst:tban dispuesto <Í la pelea, atacado muchos á campo raso, tra­taron sin cm bargo, de rehJcerse por tres ocasiones, pero era muy dif1cil obtener el triunfo á lo largo del camino, cuando la caballería lus atemorizaba con la celeridad de sus movimientos, de modo que aquello más que una acción de guerra, fue un exterminio sobre mal formado batallone , exterminio que, &egún afirmación no des­mentida de los historiadores, alcanzó á ochocientos muertos realis­tas. Pueden apreciarse las ventajas con que pelearon los patriota;:> al saber que en esa sanguinaria persecución no contaron sino ocho muertos y trece heridos. El General Salom fue destinado á ocupar á Pasto y áque im­planta e allí ei régimen más fuerte y opresor de que se tuviese idea, á fin de someter l,1 Provincia de grado ó por fuerza. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR IX Los hijos de Pasto se encontraban empeñados en una guerra á m u e rte. La sangrienta hecatombe del Valle de Ibarra acabó de persuadirle de la justicia de su causa y ahora se unía al pensa­miento de de!ensa del suelo, el oculto instinto de vengar ]a sangre de sus hermanos. Inútiles fueron las voces de indulto que el Gene­ral Salom hizo circular: los pastusos no confiaban yá sino en el poder y fi.rmez.a de sus armas. Con una prontitud increíble y con sigilo digno de las misteriosas montañas, los que vagaban aleccio­nándo e de nuevo t la luch::1, se reunieron en 11Úmero hasta de mil quinientos hombres, y con un golpe más de audacia se presentaron en las alturas de Angonai, á un cuarto de legua al Sur de Pa to, el 19 de Agosto de 1823. Desde aquel sitio podían impedir la lle­gada de auxilios y comunicaciones de Quito. Salom movió sus fuerzas sin pbn preconcebido tratando de darse cuenta dt>l número y miras de los a.altantes. Llevados éstos del coraje que les impelía á combatir fueron acercándose á los pa­triotas hasta penetrar á las calles de la ciudad en donde combatie­ron con obstinación contra tropas acuartelada . Fueron rechazados con pérdida de más de cien hombre . Llev;ironse varios heridos y tornaron á ocupar sus posiciones de Anganoi, formalizando el ase­dio de l.t ciudad. V einti éis días duró Salom encerrado con sus solados en Pzsto, defendiéndose repetidas vece · de los ataques de los implacables pas­tusos. Agotadas yá la provisiones con que contaba, resolvió eje­cutar un movimiento de flanco sobre los rebeldec;, el dí:::t 13 de Sep­tiembre de 1823. El encuentro se verificó á inmediaciones del pueblo de Ca­tam buco, y los realista fueron derrotados con perdida de ciento setenta muerto., pero rehiciéron e en breve, in perder sus armas ni la ardentía para combatir. alom resolvi<) aprovecharse de la vcnt~ja alcanzada para dis­poner que el G ncral Obando intentase de pcjar la vía de Qyito, por donde d bía recibir oportuno apoyo, y al efecto le hizo marchar con una columna de trescientos hombres y unos pocos de caballe­ría, r ·ero alarmado con los movimientos de lo pa tusos, que habían cortado otra \'ez el puente sobre el Gu:íitara, marchó detrás de Obando, en apoyo de ó-tt·, con un batall6n. Lo.> reali ta pretendieron apro\'echar e de la ausencia de los patriotas para caer inopinadamente sobre Pasto. Flores, que man­daba la guarnición de aquella plaza, no pudiendo defenderse se re­tiró con sus fuerzas á Yaquanqu.er, á unirse con la tropa de Salom. La dificultad de poder buscar inmediata solución á la lucha, impulsó al General Salom á reunir una Junta de Guerra que deci­dí ra el partí lo <¡uc debía tomarse en e s a ~; circunstancia!3 . Se: acor- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETIN MILITAR dó que el Jefe fuese á ~tito á dar actividad á los aprestos con que se trataba de auxiliados y la División se situó en Túquerres (Sep­tiembre 20 de 1823), al ntando de Flores. En tanto el Comandante General del Cauca Coronel José l\llaría Ortega, quiso aprovechar la marcha del General de Briga­da José 1\IIaría Córdoba. quien debía seguir al Perú, para que se encaminase por la vía del Sur llevando ciento cincuenta hombres á sus órdenes, los que, con un número i¡ual que tenía en el pequeño pueblo de San Pablo el Coronel Concha, podían tratar de batir las partidas enemigas que itnpedían las comunicaciones con las fuerzas de Pasto, é indagar la situación de los enemigos. Córdoba logró avanzar sin tropiezo hasta el sitio llamado Ce­bollas, en donde sufrió un ataque parcial de los pastusos, que se re­tiraron; ordenó en seguida, que cien hombres ocupasen la altura de Tasines la que igualmente desalojaron sin resistencia los realistas. Detúvose en este punto receloso de avanzar sin conocer la verdadera situación de los que iba á atacar. Quiso atemorizarlos enviándoles una nota para que depusieran las armas, la que fue de­vuelta con la misma intimación hecha á su vez por los pastusos á los patriotas acometedores. Apreciando la superioridad numérica de los contrarios emprendió de noche la retirada, pero los realistas estaban en acecho de sus mo\ imientos y le dieron alcance á la ma­ñana siguiente. Los realistas se distribuyeron en guerrillas para dominar el camino del J uanambú, desde las alturas del cual podían disparar sus armas impunemente sobre los patriotas y acosarlos tambien con las grandes piedras qu-: sobre ellos podían hacer rodar. A pesar de estas desigualda<.1es Córdoba hizo frente al peligro con resolución y firmeza, teniendo que atender al pasar el río, á los fuegos que le ofendían por uno de sus flancos desde una trinche­ra, y logró trepar, por el Norte, á una altura defendida por guerrillas. Dos días le persiguieron en su viaje los realistas; un Oficial y al­gunos soldados cayeron muertos en el campo, heridos varios, entre ellos el Capitán Manuel María Córdoba, que se distinguió en la defensa. U nos pocos soldados viéronse prisioneros de los realistas. Córdoba alcanzó con su pequeña fuerza al campo de Buena­vista del Mayo en donde se situó para defender el Valle del Patía, y en espera de los refuerzo de Popayán. Como á esta ciudad em­pezó á llegar contingente de tropas enviadas del interior del país, Córdoba se trasladó allí á encargarse del mando y disciplina de ellas. (Continuará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR LITERATURA EL ULTIMO DUELO La bofetada sonó como un ~hasquido de látigo en medio dd bullicio de la sala. El grupo de oífciales colocados en la puerta, se arremolinó, siguiendo en una masa confusa hasta el patio del cuar­tel, y allí, entre las injurias y los gritos se vio cruzar en el aire la, hoja de una espada cayendo sobre el montón. ~un breve espacio abierto con el golpe del arma dejó ver al 1'eniente Hurtado, con su e pada desnuda, que brillaba bajo aquel sol de Diciembre, el kepi en el suelo y la chaquetilla despedazadr en jirones. En su mejilla Üerecha se marcaban con un rosado violáceo los cuatro dedos de una mano. St~s ojos encendidos por la cólera se Glavaban en el grupo que se había apartado, y alzando otra vez la. espada se dirigió como una flecha sobre su adversario confundido con los otros oficiales. Entonces, antes de llegar hasta ellos, que se abrieron rápida­mente en dos filas, se oyó la voz del Mayor gritando desde el fcndo dd patio. - .Ten;ent .Hurtado!. ..•.• -Miserable! .canalla! ..... Señor, ese infame mulato me ha puesto su mano aq í, en la cara ...... Cobarde ! y otra vez acame- ~ ó al gru.pó. . Pero el Mayor que yá •cs'tal:ia eri el itio tomándolo de los hombros, lo hizo girar rudame11te y apretándole la muñeca derecha,, le dijo con acento severo: . -Los oficiales de honor, 1riatan, no asesinan. -E tá bien, señor, y entreo-ó su espada. · 1 Después de . esta escena de un segundo, el Teniente en un r:: pto'·de ef!1oción tomando la mano derecha de su Jefe Je decía. casi entre ·allozo : -Mayor, luégo, la baj~ prisión, todo, pero ahora .... · .. dos horas de libertad siquiera. Se lo ruego en nombre de nue5tra s-angre. Un r~lámpago éle ira brilló en las pupilas . del Mayor, peró imnediatamc 1te su fisonotriía tomó su severidad ordinaria, y cliri­giéndose al grupo de oficiales les dijo en tono breve y seco. --Señores, pasen ustedes <Í banderas. Las puertas de las cuadras se habían llenado de soldados, que contemplaban el hecho con sonrisas de ironía. . Un minuto des pues el Mayor Hurtado hacía llegar á su des-· . . i)acho al Capitán R amírez acompañado I o· un centinela tle vi ... , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B'OLETfN MIL1TA:Zt Este oficial de cülor tétrico y ojos de moneda era odiado en­tre sus compañeros, á pesar de su valor temerario, su generosidad ilimitada, su comportación intachable. Tenía ese no sé r¡ué antipá­tico que revelan las fisonomías torvas é innobles, un vago aspecto que rechazaba la cordialidad y el vinculo, tan acentuado en la Ofi­cialidad de los Cuerpos. Pero todavía conservaba en sus fojas dos hechos inolvidables para sus compañeros, dos fechas fijas, clavadas en el Batallón como dos dardos de ponzoña, que le robaban todo el afecto y la amistad, desde el Jefe hasta el Subteniente más moderno. Había muerto dos Oficiales, dos nti1os casi, creados y forma .. dos en el Cuerpo> con el cariño de sus compañeros y de la tropa. Todo había dependido de aquel vicio infame, aqu~lla fatal costumbre de embriagarse do veces por año, pet-o COl! esa embria­guez muda, concentrada, que cambiaba radiolmente su carácter7 dándole accesos de fiera . .Fue en es as escenas de vergüenza, donde se originaron las causas que costaron la vida á sus dos compañero . Siempre elegía una víctima, que injuriaba intempestiva1nentc, sin causa,-y siempre la famosa bofetada presidía el duelo de la mañana siguiente. Cuando llegó al despacho de su Jcíe, levantó la ca bcza, ha­ciendo sacudir, su cabelJera negra y espesa --y clavando ~us ojos vidriosos en la cara inmóvil del Mayor, dijo con su delgada voz de meztizo: -Ordene ...•.. Los ojos del Mayor volvieron á brillar con un rayo de ir y sostenien-do la espada con el dert.:cho, aquel niño de veinte años, con sus 1 abios limpios de bozo, y sus cabellos rubios cuidadosamente P'~ina­~ o , despertaba um1 simpatía· profundh. F. m necesario, en el . i­lencio dorado y seco de la sala, r.ccordar la tremenda injuria par a no arrancar de la muerte .'egura un joven lleno tle virtudes y tle b "' lleza. 1'odavía Cl~tzó con su li.cr.mano una sola mirada, rápida como un relámpagp, p,ero llena de amor y de ternura. La cara del Ivlayor e contrata fu ,.azmcnte, para dade un car :- cter más honra­do á las fórmulas, er fidal que debí ser tt tÍrmar IJ Escuela, se esmerarán si~1 duda en que lo que hayan de ser fa crecidos s~.:an jóvenes rr·1e Uencn todas l<~.s condiciones de juicio y aplicación, posesionados del \'er,laclero espíritu d!! disciplina y honor militar; y los alumnos que on ri.tuyan d personal de la Escuela, esco­gidos t:ll ' r! muclw · de su c-on p1iicro.,. de armas, sabrán corresponder al: favor que han recibido, procurarán aprovecharse de la brillante ocasión que se les presenta para no hacer i·nfi "'.lctuosos los sacri Ílcios que en su ob e<.tuio hace e 1 Grofcsor Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILITAR de la Escuc};¡~ ha principiado á dictar conferencias ele Historia Patria y Gramática Castellana. La Escuela funciona en la quinta llamada "La Favorita" hermosa y capaz, bien conservada y con amplios terrenos que se destinarán á maniobra, cuido de brigadas, etc. El Gobierno no ha omitido puef, gasto; en tan vantajosas condicioncf, todo hace es?erar que los frutos que se cosechen podán aún ~upcrar los deseos de el más c:igcntc. Damos á continuación la lista de los scñorc::; oficiales qus han pa­sado sus exámenes ele entrada y asisten á las confcroncia en su calidad
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 50

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 60

Por: | Fecha: 20/07/1898

REPÚBLICA DE COLOMBIA BOLETIN MILITAR • • ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO -~·- Director, ALEJANDRO POSADA INGENIERO CIVIL- TENIENTE CORONEL EFECTIVO r---....A----- TOMO IV , Bogota- Imprenta Nacional 18\8 ·co E Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. INDICE GENERAL de las materias que contiene el tomo IV del ''Boletín llilitar" MINISTERIO DE GUERRA Págs. Alocución al Ejército ..•..•. - ....... - ... --.-............ 25 Informe del señor Mini tro de Guerra..... . . • . • . . . . . . . • • 129 Nota del señor Ministro de Guerra al señor General Jefe de Es-tado Mayor general del Ejército....... . . . . . . . . • . • • . . . . z. 54- Circu]ar ·de 9 de Enero de 1899. . -... . . • . . . . . . . . . . . . . . . . 3 4-5 Alocución del Presiclcnte de la República ........ --... . . . . . . 3 4-5 Nota del Subsecretario de Guerra, Encargado del Despacho, al General Jefe de E s tado Mayor General del Ejército...... 34-8 Contestación del Jefe de Estado Mayor General á la nota anterior 34-9 RESOLUCIONES Resolución número s6, sobre el sueldo que corresponde á los Je-fes de medios la tallones.. . . . . . . --.- ..•. -.. . . . . . . . . • 31 Resolucióni.númcro I.0 , que se~ala requisitos para la provisión de nombramientos de practicantes en el Hospital Militar Cen-tral ................... - ....... - ....... - - . - - . . . . . . I 7 3 Resolución número +-'>, ·por la e u al se declara en vigor la Reso­lución número 6.0 , de fecha 20 de Junio de 1896, "sobre explosivos." .....•........... - ...... - .. -......... l74- Resolución número 1 . 0 , por la que se determina que los emplea-dos administrativos residentes en el lugar donde se halla el Estado Mayor de la División ó Brigada de que formen parte, recibirán su sueldo del respectivo Habilitado....... . • . . . . 22+ Resolución número 4-. 0 de 1898, que dispone suspender tempo­ralmente la concesión d ascensos militares.............. 224 Resolución número 11 de 1898, que adiciona la marcada con el número 4 de 16 de Septiembre del corriente afio, "sobre explosivos." .............• . •................. _ . . . . z68 Resolución número 14 de 1898, por la cual se accede á la solici­tud de la se:ríora viuda del finad!:> Coronel Pedro Fonseca Torres .............•...... -- .... -- ... -..... . . . . . . z68 Resolución número 7. 0 , que señala algunas facultades á la Co-mandancia en Jefe.: del 1 .jército. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 7 8 .A Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IV ÍNDICE GENERAL DECRETOS Decreto número 3 de 1898 (z8 de Junio), adicional al de 16 de Mayo último, que organiza la tripulación del vapor Gtneral .AntDnio B. e uer!IO ..•.•..••.•••..••.•....•.•..••.•••• Decreto número+ de 1898 (29 de Junio), reformatorio del de 16 de Mayo último, reorgánico de la tripulación del vapor Gt-nertt! Nariño ••.••••...•..•••...•.••.••••.••. ........ Decreto número .. de I 898 (Julio 21 ), por .el cual se señala so­bresueldo á la fuerza que se halla de guarnición en El Dagua Decreto número •. de 1898 (1. 0 de Agosto), que concede una pensión de los fondos del Monte pío Militar (al señor Ilde-fonso Camargo) .. . •.....•.•.•.....•.•.•••...•....•.. Decreto número ... de 1 898 ( 1.0 de Agosto), por el cual se con-fiere un ascenso (al General Vicente Villamizar) ........ . Decreto número .. de 1898 (2 de Agosto), por el cual se conce­de una pensión de los fondos del Montepío Militar (á la señora El vira P. de Uscátegui) ........................ . Decreto número •. (7 de Agosto de 1898), sobre nombramientos de Ministros del Despacho .•••..••....••..•..•...••.• Decreto número •. de I 898 (Agosto 20), por el cual se honra la memoria del General de Divisi ón señor José María Gonxá-lez U .•.••.•.... ...........•.......••...•..•.•.... Decreto número 14 de 1898 (23 de Agosto), reorgánico del Ejér-cito ............... ................................ . Decreto número •. de 1898 (Septiembre 19), por el cual se fija el número de Practicantes del Hospital Militar Central •..• Decreto número .. de 1898 (30 de Septiembre), por el cual se hacen varias provisiones en el Ejército . •••...•.......... Decreto número •. de 1898 ( 5 de Octubre), por el cual se hacen varias provisiones en el Ejército .....•...•..•......•..• Decreto por el cual se nombran Ministros del Despacho Ejecutivo Decreto número 21 ~ de 1898, por el cual se dictan varias provi­dencias relacionadas con el Ejército ..........•.......•• Decreto número 215 de 1898, por el cual se ordena vender unos buques de guerra .................................. . Decreto número 216 de 1898, por el cual se elimina el Depósito Militar .........•.........•...•...••..........•.... Decreto de 1 I de Noviembre de 1898, reformatorio del Decreto número 1 + de 2 3 de Agosto del mismo año . ..•.......... Decreto de 12 de Noviembre de 1 898, por el cual se hacen va-rias supresiones en el Ramo de Guerra ................. . Decreto de 14 de Noviembre de 1898, por el cual se suspenden varios empleados en el ejercicio de sus funciones .......... . Decreto de 14 de Noviembre de 1898, sobre el modo de adqui­rir vestuario, medicinas y demás ohjetos necesarios para el servicio del Ejército, y sobre transportes .......••••..... Decreto de 15 de Noviembre de 1898, que reduce el personal del vapor de guerra HércuftJ ••.. •••.•...•• . .•.......•• Decreto de 1? de Diciembre de 1898, que concede una pensión Págs. 6s 73 173 t%.1 1.33 267 281 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DEL TOMO CUARTO de los fondos del Montepío Militar (á la sefiora Felisa Ta-vera). . . . . • . • . • . . . . . . . . . . . . . . . . .•....••••.•...•.... Decreto número 276 de 1898 (17 de Noviembre), por el cual se eleva el efectivo legal del Batallón 1. 0 de Artillería ... ... . Decreto número 2 77 de 1 898 ( 1 8 de Noviembre), que sefiala la manera como debe practicar las visitas de guarnición el Ins­pector de la 4.n División, y fija el lugar de su residencia ... Decreto número z8o de 1898 (24 de Noviembre), por el cual se eleva el Batallón Bomboná éÍ cinco Compañías ..........• Decreto número 281 de 1898 (25 de Noviembre), sobre personal de los buques de guerra .............................. . Decreto número 183 de ~~98 (28 de Noviembre), por el cual se dispone que en el Estado Mayor de la 3.a y 4 • División ha­ya un Ayudante General de la clase de Teniente Coronel ó Coronel.. . . . . . . . . . . . • • . ..... -... . . . . .....•...... Decreto número 284 ~C: 1898 (29 de Noviembre), por el cual se hace una pronlOClOn.... . . • ......•...•.....•....... Decreto número 347 de 1898, por el cual se hacen varios nom­bramientos para la guarnición del Sur del Cauca ..••.•.•. Decreto número 348 de 1898, por el cual se hacen varios nom-bramientos ....................................... . Decreto número 367 de I 899, por el cual se hace una promoción y se restablece la Comandancia Militar del litoral del Pací-fico ................................................ . Decreto número 368 de 1899, por el cual se hacen dos nombra-mientos , ••••...........••.••.•....•.•.........••• Decreto número 370 de I 899, por el cual se hacen varios nom-bramientos ..................................... ··--· Decreto número 371 de I 899, por el cual se concede una auto-rización...... . . . . . . . . . . . . . . . . • ...•. , .........••• Decreto número 372 de 1899, por el cual se elvcva á Batallón el medio Valwcey, se dispone organizar un Cuerpo en el Sur de Santander, y se hacen varios nombramientos ....•••••.• Decret? núme~o. 374 de I 899, por el cual se revoca un nombra m1ento m1htar ......•.•.....•.•••.... . ..•.......... Decreto número 369 de I 899, por el cual se confiere un ascenso y se hace un nombramiento ..•••••••....•.•.••••••.•.. Decreto número •• de 1899, por el cual se restablecen los traba­jos del cuartel de Honda .•••••.•••......•....• , .•...• CRONICA En el Ejército, 24, 40, 56, 88, 96, 104, 120, 136, 168, 184, 21 5, V Págs. 330 331 333 232, 248, 264, 27+, 328, 359 y....................... 375 El sefior General Olegario Rivera....................... • • 74 Posesión del Vicepresidente de la República................. 57 La estimación del soldado. (Informe del Sr. Ministro de Guerra) 1 u El nuevo MagiHrado . ..... . . . . . • . . . . . • .. . . . . . . . . • • • • . . • . 2 34 Ministro de Guerra ..••......... · ·.......... . . . . . • . . . . • . %. H Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. VI ÍNDIOE GENERAL EJERCITO NACIONAL Inventario de los bienes dejados por el soldado Victorino Vás­quez, de la 2~ Compañía del Batallón 8. 0 de GranadtroJ, que falleció el día 22 de Noviembre en el Hospital de Ca­ridad de esta plaza (Sogamoso) ..•....•..••.•••.....•.•• Inventario de los bienes del soldado Ignacio Fonteche, de la 4.a. Compañía del Batallón Rijln, que falleció en el Hospital Militar .•.•••••••...•..••••••.••..•••.....•••...• Inventario de los bienes pertenecientes al soldado AgustÍn Sana­bria, del Batallón Bomboná número 13 ........•...••.••• Inventario de los bienes pertenecientes al Corneta Isafas Páez, de la 1 ~ Compafiía del Batallón .Ayacudto número 3. 0 , que fa­ll~ ció en el Hospital Militar .••..•.•.•....•.....•.•••• Inventario de los bienes que á su muerte dejó el soldado Maca­río Riátiga, del Batallón Bomboná número I 3 •••••••••••• Visita de Parques (de Bogotá á !bagué) ....•.••••..••••••••• Inventario de los bienes dejados ab intestato por el Corpnel Leo­nardo Peña, primer Jefe del Batallón f/altncty número zo, que falleció en el Hospital de esta ciudad..... . . . . • •..• Informe del Inspector general de las fuerzas del Centro del Cauca Informe del Institutor Civil del Batallón Colombia número 23 .• Informe del Inspector Civil del Batallón Núñez número 9 ..••• Informe del Inspector Civil del Batallón S11cre número 10 •.••• Informe del Inspector Civil del Batallón Granadero! número 8. 0 •• Montepío Militar. (Informe sobre las cuentas presentadas por el Tesorero, dado por los señores Roberto Pardo C. y Clodo-miro Barrera) .......................... _ ..... _ .... . Informe del Inspector Civil del Batallón Neira . ... , . , ...... . Inventario de los bicnGs que dejó el soldado Salvador Cendales, que falleció en el Hospital Militar...... • ••......•••.. Orden General, con motÍ\'o de la muerte del General José María Gonzálcz U.... . . . . . . . . . . . . . . . . . ......•..•.....• Informe del Instructor Civil del Batallón .Artillería, del Batallón Bárbufa, del .Ayrzcucho, del Nariño y del Tenerijt ....•.••. Inventario de los bienes que dejó á su muerte el sol_dado Custo-dio Castro .........•...............•.....••.....•. Inventario de los bienes que dejó á su muerte el soldado Bclisa-rio Me lo •.•...••..... - ..............••. - •....... Inventario de los bienes que dejó el soldado Rafael Chantre, perteneciente á la 1 .a Compañía del medio Batallón Arboleda Inventario de los bienes del soldado José J. Flórcz, de la 1 ~ Com­pañía del medio Batallón Arboleda número 1 8 ..........• Inventario de los bienes que dejó el soldado Lorenzo Morales, de la z.a Compañía del medio Batallón .Arboleda t1Úmero 18 ... Inventario da los bienes que dejó el soldado Roque Sierra, del medio Batallón Arboleda .••.••..............•.•.....• Inventario de los bienes que dejó el soldado Francisco A. Truji­llo, del medio Batallón Arboledr.z número 18 .....••...... Págs. 34 35 35 35 s~ 66 83 98 99 99 lOO 179 18o 1 81 182 193 193 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DEL TOMO OUARTO VII Págs. Inventario de los bienes dejados por el Corneta Ventura Aran-guren. . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . • • . . . . • • . . . . . . . . . . . • . . zo 8 InYentario de los bienes dejados por el soldado Rosendo Paipa, del Batallón Cazadores número I 6. . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . zoS Inventario de los bienes dejados por el soldado Cecilia Córdoba, perteneciente al Batallón Cazadores número 16........... 209 Inventario de los bienes dejados por el soldado Julio Galvis, del Batallón Cazadorts número 16........................ 209 Inventario de los bienes dejados por el soldado José Quimbay, del Batallón C pzadores número 16 . . . . . . . . . . . . . . . . • . . 209 Inventario de los bienes dejados por el soldado Aquilino Rome-ro, del Batallón Cazadoresnúmero 16 .................. tto Inventario de los bienes dejados por el Cabo 1.o Antonio Martí-nez, del Batallón Cazadores número 16............ .. . . . tto Inventario de los bienes del soldado Ambrosio Rodríguez, de la 1. n CompañÍl del Batallón Urdantta mímero I 5.......... 241 Inventario de los bienes que dejó el soldado Loreto Ariza, del Batallón Tiradores número 1 1 • • • • • • . • • • . • • • • • • • • • • • • 14~ Informe que el primer Jefe del Batallón Caro número 17 presen-ta al Estado Mayor de la Di visión. . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . z I 5 Inventario de los bienes que dejó el soldado Miguel Vargas, de la 5· n Compaii.ía del Batallón 21 de '] U1JÍ1J... • • • • • • • • • •• .... z s6 Inventari0 de los bienes que dejó el soldado Simón Vera, del Ba-tallón Urdtmeta número I 5........... . . . . . . . . . . . . . . ... z 57 Informe de los Institutores civiles de los Batallones Sucre y Gra­naderos números 7~ y 8. 0 . • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • 283 Diligencia de visita practicada en el Parque de Bogotá........ 369 VARIEDADES El día de la Patria .••••••••••••••..•••.•• , , • . . • • • • • • • • • t Suplicio de Policarpa Salabarrieta. (Por Felipe Larrazábal)...... 3 Glorias de la Patria. (Por José Joaquín Ortiz)................ 6 El duelo del Comandante. (Por Alberto Delpit) . . . .. • • • • . . • • ~t Pensamientos militares. (Por L. Corsini).... • • • . • . . . • • • • . • • • 36 El Asistente. (Por Edmundo de Amicis), 53 y......... • • • . . . . 68 Literatura militar. (Trozos c&cogidos de obras antiguas y moder-nas) . . . . . . . . . . . . . . . • • . • . . . . . . . . . . . . • . • . . • • . . . • • • • I 18 Mctz. (Recuerdós de la campaña de 1870-71 ). . . • • • • . • • • . . . . • I 3a La vida militar .........••........••••. -........... I s6 El sitio de San Mateo ..•....• S. • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • 143 La batalla de ~edán, 2 6o y ......•..••• • •.••••..•• · • • • • • • z 71 Peregrinaci6n militar á Jerusalén, 310, 344, 351. .•••. • · •··· · 385 La conducta del Ejército................................. S 50 Be>lívar, orador militar, 3 57 y ..................... • • • •••• • · 37l ESTADISTICA Organizaci6n de la Marina brasilera .••••••••••• • • •••••••• • • 7 4 Un mando importante ................... • ••• , .. • • .. •. • ••• •.. 87 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. VIII ÍNDICE GENERAL Los armamentos chilenos ..••.• . •••.••..• _ .••.••.•.•••••• Artillería é infantería .......•••••••........ . •••..•.••.•••. El pre~~p.uesto. de la Marina inglesa ........•...••......... Las mthcias suizas.... . . • . .•........•......••.......... Ecos militares, 151 y .......•... .•••.••........•.•........ El Ejército del Paraguay . ..............•..•...•.......... Organización militar de Bolivia . ...............•.•........ Organización del ejército español, 193, 2.29 y ..........•.... Informaciones para el Ejército, 269 y .•.................... El Ejército de Chile ...•.....• ··---· ...............•••.• Sueltos.... . • • • • • • • • •..••. , •••....••.....•..•...••.. SECCION TECNICA Págs 101 103 134- L~8 1 97 182. 183 2.46 2 95 382. 385 Higiene de las tropas en campaña, 7 y.. . . . . ... . . . . . . . . . ... . . 2.7 El ejército como garantía del porvenir.. . • . . • . . . . . . ... . . . . . . . .p Las !íneas. ~e ~at_alla en el combate ofensivo de la infantería, 89. 105 Fornúcacwn rap1da, 121, 137, 153 y...................... 168 De la artillería en campaña en combinación con las otras armas, 185, 20k, 217, 235, 285, 298, 313 y................... 334 El Capitán, 198 y... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 1 La táctica de infantería y las armas de fuego perfeccionadas, 2 57 3-+0 Los bombardeos . • . . . . . . . . . . . • . . • • . . • . . . . . . . . . • . . . . . • . • 294- Notas para un programa de instrucción para la infantería de línea 325 Instrucción del soldado de infantería alemán, 369 y.... . . . . . . . 380 Las evoluciones de combate con las tres armas reunidas........ 390 SECCION HISTORICA Lecturas de Historia Patria. Puntos principales de la vida púb i-cadcBolívar, 15,47,63,175 y . ..................... 371 Galería de Próceres. Francisco de Paula V élez............. . • 141 Decreto en honor á la memoria del mi smo General . . • • . .. .... 145 Hoja de servicios del General Francisco de Paula V élez...... . 156 Decreto en honor á la conducta del mismo General..... . . . . . • 163 Centenario del General José María Córdoba............. . . . . 16+ Galería de Próceres. José María Piedrahita.................. 189 Juan Salvador de N arváez. . . .. . • . . . • . . . • I 90 General José María Ortega... . . • . • . . • • • • 12.5 Decreto de honores á la memoria del mismo............. • . . . 12.8 Hoja de servicios del General José María Ortega Nariño....... "7+ El Cabo Castellanos........ . . • . . . • • . . • • • • • • • • . . . • . . • . . • 287 Gustavo Adolfo y Turena... . . . . • . . . . • . . • • • • • • . . • . • . . . • . • 19 I Reminiscencias históricas. • . • . • . . . • • • . . . • . • . . • . . . . . . • • • . • 302. Galería de Próceres. Pedro Acebedo y Tejada. . ..... . • . . . • • . 306 General José Acebedo y Tejada.... • . • • 307 --··--BOGOTA-IMPRiNTA NAClONA.l. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . i'Jo n Bogotá., Julio 20 d-e lS!l3. BOLETIN MILITAR ORGA.NO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y BEt EJÉRCJ1 Ó -·--- Director, ALEJANDRO rosADA. Son colaboradores natos de e.rte periódico, todos los Jefir y Oficiales del Ejército de la República. EL DIA DE LA P.A.Í:RIA · Saludemos con Íntin1o patriótico regocijo el sol del 10 de Julio ! Alejemos de nosotros el recuerdo de épocas turbulentas y de amargos desengaños para sólo dar entrada en nuestros pechos al sentin1iento de alegría que debe cau­s ·arnos el día de hoy, en qüe nos es dado contemplar la obra inmortal de Jos Próceres. Muy distantes nos hailamos yá del n10rrh.:nto glorioso en que corona1 on su obra, á fuerza de abnegación y de civisn1o, lo:; eg·regios varones que nos precedieron en la tarea de fandar la Patria. Ellos nos die­ton libertad, á nostros nos toca hacer perdun:J)le Ja con­quista por medio de la estabilidad del Gobierno. No podc­n1os seguir agitándonos convulsivamente, perdiendo nues­tras fuerzas y la energía de la raza latina, en est¿riles de­vaneos de modas políticas inconsultas; persuadámon()s de que debemos vivir como hon1bres serios, pacíficos, amantes del terruño, consagrados al trabajo y al engrandecil:"l ·'"'nt) n1oral y físico de uuestros hijos. Si un anhelo patriótico nos lleva á buscar mejoras en sentido político, realicemos esa labor por n1edio de las costun1bres; forn1en1os ptinlero lo., temperamentos adaptables al medio, en v~z de querer tra11s­formar de súbito y con1o por encanto los caracteres perezo­sos, lentos y desconfiados, en hombres de actividad inconte­nible y dotados del dón de prácticas ciudadanas. Qué-de veces hemos sido víctin as ele b manía de Ja n·ovedad! Bus-· • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 2 BOLETÍN MILITAR can1o~ ansiosos mudanzas y transformaciones y sufrímos , continuos desengaños que nos dejan atónitos. ~eremos, ó pretendemos, huír del personalismo, y nos apartamos de ciudadanos virtuosos cuya frente pensadora lleva el sello del genio y muestra las intenciones netamente honradas en favor del bienestar común. Acallen1os nuestras pasiones. y enton­ces nos será. dado oír n1ejor el consejo de la sabiduría: no es el aborrecimiento á los grandes hon1bres que han subido á las altas esferas de la política, lo que ha de darnos el triunfo 1 y la tranquilidad permanentes. Somos un pueblo de hern1anos; ¿por. qué ni para qué odiarnos? Hay espacio y simiente para todos; trabaje­Tilos con cordura y perseverancia; mejoremos las corrientes políticas y con gran facilidad saldremos á puerto seguro y abrigado. No sigamos á tientas buscando lo desconocido. ~e el sonrojo de nuestra pequeñez nos obligue á ser grandes por la unión. Atrás dejamos n1architas ilusiones de enga­ñosas utopías políticas, en el porvenir hemos de encontrar la verdadera grandeza de nuestro destino. Los n1omentos son tanto más con1prometedores cuanto más pren1iosa y exigente es la política que se impone con las . naciones de allende los mares. Hoy nos n1iran yá con curiosidad é in­dagatoria escrupulosa los países europeos y de nosotros de­pende por tanto asegurar nuestra suerte contra los vientos y las corrientes encontradas. ~e nuestro patriotismo sea un sentimiento sincero y á cubierto de las agitaciones turbulentas de los bandos. Lejos para siempre, de }a fune~ta guerra civil que tánto nos ha em­pobrecido y dtsacredítado, es indudablP que se hará regula y efectiva la marcha del Gobierno, ganando todos en como­didad y holgura; afianzando la vigilancia y la seguridad y ensanchando los derechos de la ciudadan-ía hasta donde lo consientan las libertades públicas y la opinión de las ma .. yo rías. Los soldados de la RepúbJíca son los sacerdotes del derecho; en ellos descansa la seguridad y la confiapza pú­blicas; una corriente de simpatía para Jos que ,1an de ro­dear á nuestros gobernantes con el brillo de sus arma~, ! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR es indudable que haya de sm·gir como corolario indispen, sable de su abnegada conducta~ Confíen los miembros todos del Ejército en que su buen comportan1iento, su ida1guía y el estricto cumplimiento de sus deberes ofi~ ciales han de sacar avante la nave del Estado. SUPLlCIO DE POLICAllPA SALAVAI\B.lETA ••••.. En aquellos mismos días en que el Libertador instituía ~1 Consejo de Est~do en Angostura, poniendo así los fundamento~ durables de la independencia de la patria: cuando él proscribía ]a tiraní~ y con su genio inmenso cohtenía el torrente devastador de la insubordina('iÓh y de la discot-dia; subía las gradas de] cadalso~ en la plaza mayot• de Santafé,anastraea por manos de los tiranos, la heroica PoLICARPA SALAVAR RtETA, martir sublime de honor y li­bertad. 1 rescicntas leguas separaban aquellos dos altares de la glo.r ria: en el uno se adoraba la rsperanz4; en el otro brillaban Jos res­plandores de la inmú>rtalidadf. ..... Yá desde muy al principio de ]a guerra se había visto con ho­rror que las armas de Hoves, Lizón y otros caudillos españoles se· ejercitaban no sólo contra los valientes defensore de la indepen­dencia, sino también contra el sexo amoroso y debil, digno siem­pre de estimación y de l'e peto. La señora Merced Abrego, natu­ral de Cucuta, acusadtl de haber bordado un u ni rorme de brigadier para el General Bolívar, fue decapi tacla por Lizón) d,~pu/s dt /zr¡Nr echad? suerte entre bs sityos para saha· á quifn tocm ia /rJ j"rl."z VI :z"­tura de cortar/·· 11 cabeza. A la scílora Josefa Figuera., de Barce­lona, la a5csin<") Motales~ pagftndole de este modo doscientos pesos que le debía. Bov~s mal<) á Carmen Mercie, en (.;umaná, com­placiéndose de las convulsiones del feto que llevaba en su seno, que se extinguía sin haber vivido ...... Otros hechos n1enos crueles, pero indigno~. se recuerdan de A.ldamn y de Morillo. El primero . hizo azotar públicamente en las calles de Cumnná á la seiíora Leo­nor Guerra porque se negaba á dcchtrar lo que el déspota deseaba. El egundo despidió de su presencia, con voces "groseras y gritos descompasados., más de tre cicntas señoras de las prin i.pales de Bogotá, que en cuerpo fueron á implorar gracia por sus hijos, es-posos y hermanos! ...... Pero en fin, no se había levantado todav1a un patíbulo para ver morir en el una mujer; y podh decirse q 11e aquellos desafueros, y aquella sangre inocente, sin piedad vertid~, tormentos que no merecieron la consagración funesta del cadalso, e ran la obras de ex ter mi ni o de una guerra sin l~stima que derra tnaba la calamidad por todas partes ....•• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'EOLETfN MILITAR Estaba resen ado al Virrey don J t1an Sámano dar el e~pec­táculo horrible del suplicio de una joven, acrifiqda con tc•do des­~ anso, y aun haciendo e lujo de tal iniquidad. M.oza elegante en de­Yiuedo, hermosa, de honc~tas costumbres, de palabras y condició1 l->bnda 1 era Por.IC ·\RP.-\ S\ LAVARRIE •·A entu~iasta por la indepen­dew ·ia y favorecía y daba auxilio, en cuamú le era permitido, á los patriota:, oprirnidos. HabÍa estallado por aquel tiempo una Ínsurreccir)n en Casanare, acaudillada por Fray Ignacio i\1arii1o, dd Orden Je Predicadorec;, quien desde el principío de la revolu­cit) n hzo la f'Uerra i lo:, realf ta~. Otras guerrillas s~ formaron t~trnbien en el Cauca y en el Socorro; y muchos patriotas bogota­nos re olvíeron in.c á Casa na re y á los lugares dondé estaban la,· nequeñas fuerzas independientes.-Policarpa amaba y era amad-a de · Alejo Sabara:ln, Ühcial ele la R('pública, á quien los españoles. condenaron á ser\'lr como soldado. La joven influyó en el joven y le pe-suadió á que huyera Je la esclavitud y e fuera á Casanare con tros compañeros .. Eila misma dispuso lo necesario para la fuga de· ocho personas, de las cuales cinco eran militares; y no sabré decir c6mo consigu!ó datos exactos de las fuerzas que tenían los españo­les en la ca piral y en las provincias vecinas, cuyos pormenores envió á lo Jefes republicanos de Casanare. Pesgraciadamenre Alejo fué sorprendido, r l'as cartas que lle­vaba vendtcron á la Safavarrícta. Sepultóla Sá.m.ano en un calabozo siguiéndole causa militar­mente. Nada pudieron arrancar los jueces de aquella heroína; nada supieron de S'us cómplices. Con nada pudieron intiUJidar1a ni · edu­cirla. Al fin (ué condenada por un consejo de guerra á ser fusiladét por la espalda 1 con si e ·e compañeros má2: entre ellos, Alejo Saba- , " 1 ra1n .... Y á Morillo h.abía hedro sacar para el patíbulo a un padre á la presencia de su hijo, y á un hijo á la presencia del padre; ... pero­tocaba á Sámano dar la última prueba de execrable crueldad, ha­iendo perecer á un tiempo á dos amantes, presenciando mtítua- . - .. mente us tn tes agoma . PotrCAltPA SALA ~AR'RIETA murió el I 4 de Noviembre de 181 7· Murió serena, impáúda, aturdiendo con su firmeza: á sus ver-dugos. Mi sangre, dtjo al salir para el vatíbulo, mi sangre será bierr pronto vengada p?r !IJs libertadores de la patria! La muerte de aquella esfurzada y generosa mujer; inmolada. por la libertad, causó en Santa fé una impres-ión profunda .. El pueblo e taba atónito. No hubo corazón sensible que no llorase aquella muerte prf'­matura: llanto sublime, que se vertía á la presencia de tan noble 1acrificio, y en el recuerdo de tánto martirio ..... . i Salud mil veces virgen de Colombia! ¡Honor y gloria, estrc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. · BOLETÍN M lLITAR. !la americana! Muriendo nos diste lecci6n de heroísmo y de leal­tad, y en el suplicio triunfaste del implacable Sán¡ano! El suplicio es tu santuario: como io fue de Caldas, de Torres, de Torices, de Gutiérrcz, de Lozano, ce Rovira, ... de esa generación de bravos, nedi 111e se propone es el de filtrarla, para lo que se recon1ien­da el carbón, si se trata de pequeñas cantidades. "Si el con­ ·sumo 'es considerable ó la estancia de las tropas debe pro-longarse, se construyen filtros sencillos por n1edio de tone­les con agujeros en eJ fond o , encima de los cuales se dispone un a e spesa capa de arena, guijarros, paja, carbón de made­ra, lana limpia ó fieltro, recibiéndose el agua. en recipientes lin1pios. '' "Tan1bién pueden utilizarse con1o filtros, tamices finos de alambre ó sacos limpios llenos alternativan1ente de paja y arena, vertiéndose en ellos el agua poco á poco." En las orillas de los ríos se- pueden enterrar toneles ó .cubas con el fondo. agujereado, quedando fuera del agua el bo de superior, y colocando dentro una capa de mate­rias filtrantes de un pie de espesor; dentro se pone otro to­nel n1 ás pequeño tan1bién coñ aguj_eros, y de él se ~oma el agua que se filtra al ascender. El agua nociva se- limpia de n1aterias orgánicas con el deslein1iento de una parte de pern1anganato de potasa por cada cien de agua; lentarnente se va vertiendo en ella la so­luci(.~ n hasta que la capa superior del líquido se presente algo rojiza. 1\nte~ de beber del agua así preparada es pre­ciso filtrarla ó sóJo dejada reposar. Si el agua conserva un . exc dente de alcalescencia, !:le le hace de~aparecer vertiendo .en ellas unas gotas de ácido n1uriático. Antes de aplicar este procedimiento á una gran cantidad de agua, se hace el ~nsayo con un litro de líquido. _ La adicción de té, café ó cua1q uier otra droga que contenga acido tánico, purifica el agua, y tan1bién la puri­fica el alcohol. "Las bebidas aron1áticas como el té y el café, dice ~l párrafo décimo del Manual, presentan gr.andes ventajas por su acción estin1ldante y refrescante para ]as tropas en can1paña. ,, · En el de las alcohólicas se hace constar: "queel aguar diente ejerce un efecto vivificante y preservativo contra ciertas enfern1edades si se t:oma en pequeñas dosis; pero s_i •. ~e~.. consume en gr n ~antidad, e11erva y d~struye .. ~. ' · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLI l'ÍN MILITAR. Finalente, al ocuparse de las bebidas falsificadas 6 al­teradas, recon1ienda que no se ton1e, si se quieren evitar n1uchas enf.~rn1edades, indicando los n1alos efectos que su uso exagerado produciría . . Los párrafos en que se divide el capítulo j.o contie­nen, adem.ás de las disposiciones generales, otras sobre los diversos objetos de vestua.rio, y acerca - del morral ó n1_0chi­Ja, ad \ irtiendo "que el vestuario del soldado debe estar hecho de n1anera que no impida la libre circulación de la sangre, que no con1prima ciertas partes del cuerpo, ni in­tercepte la transpiración ó la circulación del aire." Mani­fiesta después las consecuencias de los defectos de las dí­ver~ as prendas, y añade: ''d servicio que debe ejecutarse, la estación y la ten1peratura, etc., decidirán al Comandan­te de las tropas á autorizar ]as variaciones que se crea ~onveniente introducir en las prevenciones de la ordenanza acerca del uniforn1e. Ocupándose después de las prendas de vestir, recomienda con1o la mejor para el uso interior, un chaleco de lana ó de algodón sin mangas, pues facilita las funciones de ]a piel y es un preservativo contra los res­friados." ''El uso de un cinturón de franela, preserva tam­bién al vientre, y debe recon1endarse, sobre todo, cuando causan estragos Jas disenterías, tifus. diarreas, etc. Sobre la construccién del calzado, dice el Manual que conviene sea bastante largo y holgado, para pern1itir~ el j·uego de los de­dos y del empeine. Recomienda que se use para engrasar el calzado una sustancia que rechace la hun1edad, pues de lo contrario, el cuero se endurece, no se conserva y los pies se hallan húmedos constantemente.u En el párrafo I 5 recomienda que en los altos se obli­gue á las tropas á quitarse las mochilas, lo cual es n1uy con­veniente para facilitar las funciones de respiración y circula­ción; esto pone al soldado en disposición de resistir n1ejor las grande~ fatigas. Trata el capítulo IV de Jos cuidados exteriores que de­ben dedicarse al cuerpo, y en él se leen los siguientes aforis­n1os: la Jinpieza y la higiene están ínt~mamente unidas. Pa­ra . prevenir la propagación de las enfermed.ades contagiosas, y especialmente las oftalmías, d~be prohibirse al soldado se-. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 10 BOLETÍN MILITAR carse con la toa1la de otro. A fin de sostener el vigor del cuer­po, convendrá lavarse con frecuencia la cabeza y cuello con agua fría, y cie vez en cuando darse un baño general, teniendo cuidado de n1ojarse antes la frente, la nuca, el pe­cho y los· sobacos. En tien1 pos de epiden1ias deben prohi­birse los baños. Los infantes deben cuidarse particularn1ente los pies, lavándolos con frecue11cia en todo ticn1po, cortando las uíí.as y friccionando ]as articulaciones de los dedos con es­píritu de vino ó aguardiente fuerte. Las escoriaciones y an1- pollas se curan frotando los pies al tien1po de acostarse con un poco de sebo derretido n1ezclado ~on aguardiente; las an1pollas no deben rasgarse, sino agujerearse por un lado, no atravesándolas con hebras de lana, con1o es cos­tunlbre. Cuando sudan mucho Jos pies, es preciso dedicar es­pecial cuidado á su lin1pieza; deben lavarse todos Jos días con agua tibia, con jabón ó sin él. El uso de calcetiQ.es de lana es bueno porque absorve el sudor, pero es necesario n1udarl0s con frecuencia. Pat:a combatir la transpiración de los pies suele enl­plearse una preparación vulneraria, con1puesta de tres par­tes de ácido salicílico, diez de aln1idón y ochenta y siete de sebo; para cada untura bastan cinco gramos próximamente. Las llagas en las den1ás partes del cuerpo, se cuidan laván­dolas con frecuencia y aplicándolas un poco de sebo, ó bien la preparación anterior. El capítulo v sobre la higiene en las marchas, el vI ·sobre Ja higiene en Jos can1pan1entos, vi vacs, etc.; el v, 1 so­bre la higiene en los hospitales; el vrrr sobre Ja higiene en los transportes por caminos de hierro, y el rx acerca de las n1edidas sanitarias en el can1po de batalla, forn1an la segun­da sección, cuyo epígrafe es "Higiene en detern1inados , . casos. El capítulo v contiene seis párrafos que respectiva­mente tratan de las prescripciones generales, que se reducen á recon1endar que los n1édicos militares conozcan las órdenes relativas á las n1archas, con el objeto de que puedan acon­sejar ciertas prescripciones para ren1ediar accidentes. Los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLF:TÍS MILITAR I I ~árrafos siguientes tratan de la definición de las insolacio­nes, causas y origen de ellas; signo., precursores y sínto­mas; n1edidas preserva ti vas en las n1archas; tratan1iento fa­cultativo de la insolación. "Se da d non1br'"' de sofocación ó de insolación á di­versas afecciones, y principaln1ente á las cong'"'stiones del cerebro ó de la n1en1brana que le cubre, á c0nsecuencia de la radiación directa del sol sobre la cabeza ." El que diri­ge ]a n1archa de las tropas debe conocer la enfern1edad, su origen y las causas, mucho n1ás si pertenece á la categoría de las que puedan prevenirse. "Las causas detern1inantes de Ja insolaciqn son las si­guientes: una temperatura elevada y, sobre todo, un calor sofocante resultado del aire cargado de hun1edad y de un tien1po apacible; los esfuerzos físicos aun1entan Ja ten1pe­ratura del cuerpo; la falta de agua, es decir, del líquido, considerado con1o re-fresco interior más natural, debe en­trar en la con1posición de la s1ngre en proporción constan­te para n1antener la transpiración; la defectuosa circula­ción del aire en la colv n1na de n1archa. "Para evitar la excesiva elevación del calórico hun1ano, el organisn1o dispone de ciertas funciones, que son verda­deros reguladores, á saber: la t~anspiración que se evapora sobre la piel y ejerce un efecto refrescante; la respiración que proporciona sien1pre aire fresco á la sangre qu'"' atra­viesa los pu1 n1ones, y la circulación de la nlÍsma que la arroja refrescada en to:las las venas y vasos del cuerpo. "Es evidente que la influencia ejercida por un calor intenso ó por otros agentes ex~eriores de favorables, subre tropas n1archando en filas ó en hile~as, paralizan rápida­mente los reguladores del calórico hun1ano á consecuencia de su gran desenvolvimiento en el interior de la econon1ía. En n1edio de un aire sofocante el sudor no se evapora de prisa y se acumula en la cara y en el pecho, y después corre por todo el cuerpo. Si el soldado no puede proporcionarse una bebida suficiente para refrescar y restituír á la sangre .el agua que ha perdido, al paso que el n1ovin1iento de los músculos eleva. constantemente la temperatura interior, la sangre se espesará;_los tejidos de la piel se secarán ó se mo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 12 BOLETfN l'dllTT AR dificarán; el calor se acumulará al interior; la insolación vendrá pronto y traerá cons1go el peligro de muerte. Por otra parte, cuando las otras dos reguladoras del calórico, la respiración y la circulación de la sangre, no ejercen un efec­to ·suficiente para refrescarla, la influencia del calor paraliza las funciones del corazón, y cuando Ja formación en que se marche sea n1t1y cerrada y el tiempo caluroso, el aire que respire la columna estará siempre viciado y no circulará con bastante rapidez. "En la caballería los casos de insolación se repiten ccn n1enos frecuencia que en la infantería, porque Jos movi­mientos de los músculos que desenvuelven calórico, son más limitados y las distancias en la colun1na n1d.yores." "Además de las causas de insolación que se han indica­do, hay otras, por ejemplo: poca costun1bre de andar; de­bilidad de Ja constitución física; fatigas y enfermedades an­teriores; falta de sueño; excesos; hambre, sed; y, n1ás que nada, el abuso de los licores fuertes., Trata luégo el Manual de los sínton1as que se notan como precursores de insolación, y para su alivio se reco­n1iendan las siguientes prescripciones inmediatas : poner~e á Ja sombra, quitarse el equipo y desabrocharse el vestua­rÍo dejando holgado el pecho ; beber agua y lavarse· la ca­beza y el cuelJ o. He aquí las principales medidas preservativas en las. n1archas, que se recomiendan en el Reglan1ento de que nos ocupamos: "Los soldados más acostun1brados á las n1ar­chas pueden sentir en ciertas circunstancias los efectos de ellas, y el mejor preservativo consiste en beber agua. Los soldados d~bilcs ó enf'ermos est~tn tnás expuestos á la inso­lación, y deben ser objeto por parte de los Jefes de una atencién especial. Es una exageración creer que las bebidas h?..ccn daño cuando se está acalorado, pues i en ciertos ca­sos particulares la absorción de un líquido frío puede oca­sionar malas consecuencias, no sucede J6 mismo en Jos ca­sos de insolación que puedt~n producirse. Para apagar la sed es preciso obrar con prudencia y no beber de un agua den1asiado fría, ni tan1poco beber de una vez gran cautidad, siendo mu_cho mejor tomar pequeñas y frecuentes dosis. Si Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • BOLE rf ' MILITAR 13 al a¿;ua se ariaden algunas goras de vinagr.:-, té ó caf¿, se formará así un.:t bebida muy hi~i~nic.t. No se necesita mu-· cho tiempo para refresc:arse, pues bastan algunos minutos. E . bueno com ;r un pejat.O de pan antes de beber ; pero no se debe beber h3.sta s1ciarsc: el líquido que 1 lega al es­tónngo no ejerce su salu.iable efecto en el sistema nervioso hasta despu~s de algunos minutos. . "2iempre que las ci:·cunstZL!1cias permitan tener en cuenta la ternp~ratura elevada, las marchas se dispondrán de manera qu .... se determinen entre 8 y 9 de la mañana ó bien se har:t la se5unda mitad de la etapa en las horas de la tarde, ·cuya precaución se tendrá siempre que el calor llegue á 201) R\..amur en la madrugada. Antes de ponerse en 1n1rcha los soldados deberán comer ·algo y llenar su bota; per.:> teniendo presente que los licores son bebidas nocivas. E:; n1uy importante desabrocharse y procurarse aire de vez en cuando, sobre tQdo, si el terreno es arenoso ó se reco­rren c:trreteras llenas· de polvo, valles, bosques de abetos, así con1o siempre que se n1archa en orden cerrado. Duran­te la marcha se haran varios y frecuentes altos, ordenán­dolos con preferencia en los sitios· en que haga son1bra y corra el aire. · ."Siempt·e que se observe que muchos indiv.id ws se separan de las filas ó que la tropa está n1uy abatida, es pre­ferible detener la marcha, aunq ne sea en medio del ca npo y al sol, á continuar andando hasta el final de la jorn tda, aun cuando esté próximo. "Debe evitarse tener á la trnpa mucho tiempo forma­da ó reunida al llegar al pueblo de parada, pues la expe­riencia ha demostrado que 111uchos soldados l{ue se han sos­tenido con la esperanza de llegar, caen desfallecidos si se les mantiene reunirios con las armas sin una necesidad ab­soluta. "Sien1pre que se pueda precederán á las tropas en mar­cha a1gunos pelotones ó destacamentos, que tendrán cuida­do de preparar agua en las localidades por donde pasen y en los parajes convenientes. Si hay que atravesar una re­gión desprovista de ella, convendrá llevarla en la co-lu'uma. · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - BOLETfN MILITA!<. "El n1odo de cuidar á un in di vi duo atacado de in so ... lación se explica en diversos artículos~ con1o sigue: "espe ... rando el n1édico se pondrá al enfern10 á la son1hra en un paraje fresco, desembarazándole de todo lo que pueda opri­n1irle y se le acostará con la parte superior Clel cuerpo ele ... vada, conviniendo le rodee poca gente que interceptaría el aire.'' , ·"Se le lavará la cabeza y el pecho, y si se quiere, todo el cuerpo, envolviéndole en trapos mojados y dándole á beber agua. Abluciones frías, particularn1ente en la nuca, pueden producir n1uy buen efecto. " Si la respiración no funciona bien, se recurre á ]a que se llania artificial: "Echado de espalda el enfern1o con la cá.beza y n1edio cuerpo algo elevados, se le sujeta la lengua cogiéndola con los dedos envueltos con un pedazo de lienzo, ó aunque solo sea obligándole á ~acarla, con objeto de desembarazar las vías respiratorias. Se le colocan los brazbs á lo largo del cuer¡~o, y después, situándose á ]a cabeza del paciente, y cogiéndolos por los codos, se ]e separan lateralmente, luégo se Je van levantando nasta que se toquen, así se obtiene una respiración artificial; al cabo de dos . egundos, se hace la operación inversa, volviendo los brazos á su anterior posición. Después de otros dos segundos se repite la ope­ración, y se continúa hasta que pueda respirar el enfern1o ó hasta la llegada del n1édico. Durante estas operaciones se ha de proporcionar constantemente aire al enfermo. "Se ]e friccionarán las n1anos y lo5 pies para provocar' la circulación de la sangre. Si vuelve en sí, se ]e da agua, y si pierde otra vez el conocin1Íento se le hará aspirar un exci­tante enérgico como el an1oniaco, ó se le aplicarán sinapis .... mos. El médico ordenará lo den1ás que deba hacerse.'' -. -- ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BvLETtN r\Y!H..fTAi\ LECTURAS DE HISTORIA PATRIA PUNTOS PRINCIPALE.S DE LA YIDA PÚBLICA D.E BOLÍVAR (COitTINUACI6N ). XV El Libertador qui~o infundir á ~us ~oldados el convenci­miento de que él se interesaba por la suerte de ellos como un padre. Y así era, en efecto, puesto que no buscaba en la lucha su engrandeciTP · ento personal, sino la noble aspiración de crear la Pa­tíia, la de educar ciudadanos, la de implantar la justicia en toda Ja tierra americana. Detestaba de1 Gobierno colonial por sus leyes opresoras, por el espíritu de rutina yá inv~terado, y á través del cual se cometían las mayores injusticias y se toleraban abusos incalificables; sentía la necesidad de buscar un orden nuevo, sano, vigoroso; que per­mitiese el concurso de todas las voluntades; que hiriese am~r la Re­pública; que engrandeciese los caracter~s y los inclinase á lc:~ prác-· tica firme é igual de la virtud. ¡ Qué nobles sentimientos eran cs'tos. Por desgracia, la ola revolucionaria, al extenderse por Venezuela y Nueva Granada, no hizo brotar espontáneamente muchos genero­sos e hidalgos pechos que bu casen el momento del sacrificio como el colrro de verdadero anhelo patriótico. La guerra ~ e fué genera­lizando y en ella tom01ron parte muchos á quienes movían los ins­tintos guerreros de la época y que confiaban en el esfuerzo de su brazo para salir airosos; ott"os querían de buena fe sin duda, proceder antr. todo á iniciar las prácticas del Gobierno civil. Mas nin¡:uno se da~a cuenta fiel de las circunstancias difíciles del país en tanto gra­do como Bolívar: él conocía muy bien la condición de las naciones europeas ; la historia le suministraba sus enseñanzas, y la visión política de su espíritu, cuasi profética, !e permitía indagar el porve­nir con una seguridad vertiginosa. Rarísimos fueron los hombres que, dcs~e el principio de la guerra, confesaran la supremacía de] genio militar de Bolívar. Para lograr el mando en Jefe vióse obligado á ir destruyendo serios obs­táculos. · Los medios que para hacerse simpático y para mostrarse entendido en el arte de la guerra empleó, causaron á menudo su ruina, pues no contaba con la ingratitud, con . el torpe designio de los que incapaces de poder juzgar de la grandeza de su alma, trataban de quitarle el mando para levantarse ellos como salvadores de la Patria. El Libertador-generoso y magnánimo, pronto á conceder al mérito todo su aplauso, quería siempre mostrar~e el primero en galardonar las bellas acciones. De tan singulu virtud sobran ejemplos en la historia. Hasta pudiera decirse que más gue­l ·reros creó con su palabra que con su ejemplo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 16 ftOLE'J i :-; MlLITAJit. Pf'ro, 1 pervcrsj, condicitín humana; sus elogio~ halagaban en d p1·imer momento, más luego servían corno de incontenible incenti~ vo que despertaba la ambición descarada y desmedida de notabilida· des m cd i ocres. El Libertador se p:1recí::t á un opulento magnate que, sintién­dose suf1cien'temente rico, no temiese di · tribuir con liberalidad su~ dobl0nes, aunq •1e muchos fu e sen á parar á mano mercenarias. PaY·a sólo )·ccordar un hec.:ho de los que acreditan la permanen­te disposición de sü ánimo á otorgar justicia al mérito de s us solda­dos, nos será dado recordar tple ordeno conducir á Caracas el corazón del i., trépido Girardot como en procesión gloriosa, acto á que áio la más resonante notoriedad, y que le sc·nsurai on entonces. Cosa increíble, pero no menos cierta, á medida q uc se borran las grandes líneas de b gllerra de indepeitdencia, plumas que se creen suficientement ~ patriotas, tr:atan de ptes entarnos figuras pe· queíías de ~quella época iluminadas con extraí1a luz, y al mismo tiempo se complacen en atenuar las proporciones de la cabeza or­ganizadora, de Bolívar. Pero qué! si hay muchos que sólo ven sombras en la conduc ~ ta de Bolívar ...... ! No les basta la melancólica y magest\Josa muer­te del héroe, quisieran encontrar argumentos bastante sólidos para destruir de un golpe su reputación .. . ... ¿A <.Ión de les lleva la te­meridad y osadía de sus juicios? Los lleva á un desconocimiento absoluto de la verdad histórica. Bolívar no es para estos fil6sofos modernos que miden los ajenos acto por los uyos propios; sino u1 (ieneral ambicio (}' perseguidor de la fortuna, de gloria, de honores; tan vano como audaz, en quien las palabras hermosas son disfraces de negras intenciones; los eslabones democráticos del gobierno repu­blicano un tejido de hipocredas puesto en juego para ejercer domi- . nio absoluto y la idea dominante de su espíritu la de perpetuarse en el mando. Impotentes para medir la extensión del sacrificio del hijo de' Caracas, juzgan á aquel guerrero como á cualquier ente vulgar, sin elevación, s·in grandeza, sin un alto fin preconcebido. Fenó­meno que observamos todos los días en la América Española es el de que, mientra~ más notable es el candidato aclamado para ocu par elevado puesto, mayor es el .número de sus émulos, incontable el de los opositores que surgen animosos á impedirle realizar su tarea en paz. Despiértanse todas las emulaciones, se ponen en mo­vimiento todos los resortes que sugiere el despecho y con voces confusas al principio y que se agrandan en el momento pro¡->icio, se levanta una barrera de oposición tenaz. Y en el curso progre-. sivo de esta ola que todo lo amenaza, suelen caer aun intelig' ~nr.ias bien intencionadas que, sin saber á qué hora, se sienten contagia­rh~ s del E:omún esfuerzo, ó toman por verdadera y legítima maní- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 13-0LETÍN MJ!:.ITAlt i./ festación del sentimiento público honrado, lo que ~;s mera resultan .. : te de voces falsas y eco apasionado de los interesados. Este vaivén de opiniones mal formadas ha sido tan infructuo­~ o para la marcha ptóspera de la república, que h.a acabado por so­cabar profundamente los cimientos de la autoridad. Gentes hay err el día que no aceptan ea ningltna iorma, el acatamiento que se debe á la autoridad, y que á mucho conceder, dán importancia á los cargos elevados del Gobierno, pero miran con desdén á los qu·e los desempeñan~ Bolívar aspiró, desde lo primeros momento:~ del tríunfo de sus armas, á organizar un Gobierno estable, que fuese la expresión popular de la voluntad de lo venezolarw y quiso valerse de todos los hombres de. talento y d;! luces á fin de organizar los diferentes ramos del servicio público. Luego del fusilamiento de Piar, hecho doloroso, que debió de la ti rnar profundamente su sen si bilid1d, pJr­( j u e por la misma razón que era hom br~ de gran penetración y t(e corazón desinteresado, tenía que admirar má que ninguno el valor del denodado guerrero, creyó que con tan L .. rri ble escarmien­to ya las armas de lo patriotas no se movcrí.1n sino en defensa del sllelO patrio, )' no imitarían el ejemplo de lo:; lidia dore. de Nueva Granada, que derramaron esterilmente la sangre de sus hijos. En­tonce reurúó Ull Consejo de Estado, altJ. corp3taci<~n, á la que Sll instirtto político concedía gran pap el en la direccion de Jos· negocios públicos: las palabras de Bolívar en esta oca5ión, son memorables; ellas re,:, elan el e tad () de alma dd grande hom­bre, su energía; energía emplead..t d.! conttnuo en el bien, jamás en muestr,t de m ,ll carácter aparecer la República y con ella tqdas sus institLtciones. No quedó otro vestigio de nt~e tra regeneración, que algunas religuias dispersas de los defensores ' mal; á último de 1Vlayo leí en el Di.1rio Oji;..·iat que Gusravo Hamcr había sido ascendido á Comandante y que estaba de guarnición en Maubcuge, cerca de la frontera belga. A fines de Agosto, paseábame una noche por los Campo Elí eo, donde reinaba extraordinaria animación, cu~ndo note de pronto la presencia de Gu tavo Hamcr. Corr.Í hacia él v le tendí la mano. - Buenos días mi Ce manda:1tc- le dij . ¡Ah! ... ¿Eres tLÍr . t:l tono de su voz y la di(erencia Je su saludo me llenaron d<:: sorpresa. - ¿Quieres que Jctnos un pa:;co ?-le pregunté. --;--Con much(~ gu,to- me conte.:;tc:í con acento melancólico. Emprendimos la marcha, y á los pocos pasos, le <.lije de re-pente: - -A. tí te pasa algo grave y extraor<..linario. -Sí. -¿Cuestión de amore·? - Nada de e.o. Después de nuestro encuentro en Besan~on he figurado en un terriblt.: drama, cuyo recuerdo me envenena la existencia. -¿ Qt¿é te ha ¡usado? ....... Habla ..... . - Hace dps ·meses que llegaron á l\tlaubeuge lo. individuos que debían cumplir los :veintiocho días de servicio. U na mañana tuve que ir á un puGblo inmediato, ácompaíiado <.le otro Oficial superior, y entramos en el buffit de la estación á tomar un caldo y una chuleta. Junto al comedor estaba la cantina, en la cual se hallaban á la sazón varios obreros y algunos soldados. -¿Tienes en tus filas al hijo de algu·na celebridad ? -me preguntó mi compañero. -Sí--le contesté al hijo de Mirian que acaba de entrar en el Instituto.--¿ Y usted? -Yo tambien. Pero al hijo de una celebridad de otro gé-nero : Jorge de Feris e t. -¿El hijo de la hermosa madama de .Ferisset ? -El mismo. Me eché á reír, y repuse alegremente : - ¡ Cómo ! ¿ Tiene ya un hijo en la reserva? ¡ Si supiera usted cuánto me ha gustado siempre esa mujer! -A mí tambien y en verdad que no me he atrevido jamás á demostrarle mi entusia. mo. - Pue has hecho muy mal--dije yo-porque dada la mah Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 60LfTÍr MlLILAR 23 <::abeza de esa mujer y sus antecedentes de avcntul'era, habrías con­seguido una rápida victoria. Apenas había terminado mi_ frase, cuando vi que un cazador de los recién llegados se presentó ante la puerta de la cantina, que estaba abierta de par e:n par. Cvn la l'apidez del rayo corrió el _jo­ven hacia mí; me miró con oj~>s de indigna ión y alzó la mano para pegarme. Por fortuna pude e\'itar el golpe. Arnv) e el natural tumulto y acudieron varios soldados, ~i los que mandé que detu­vieran al agresor . .Este, sin quitarme la vista de encima, dijo: --¡Es mi madre 1 Comprendí de pronro la indigniuad ue mis palabras, y excla-mé con voz de trueno: -j Déjenle ustedes en libertad! Me levanté, y saludando al caz?.dor le dij,~: -Estoy á la· órdenes de ttsted. O yo e el silbido de la locomotora, y mi compaiícro y yo echa­mos á andar á toda prisa hacia el andén. 11 Y á en el tren, me pregunte> mi acompañante: · -¿No sabe usted que un Comandante no puede batirse con un soldado? ~Lo e; pero ante (icrta ofemas no hay ordenanzas que val­gan. ¿Como he de negar una satisfacción al hijo d~.: una mujer á quien he agraviado públicamente? --Pero la lev . ... -Desertaré .• i es preciso y no: batiremos en la frontera belga. -El Consejo de Gurra seré.! inevitable. -¡Qye lo sea! • A m1 regre.o del pueblo, se me presentaron los padrinos de M. Jorge de ferisset. lndiquelc el nombre de lw míos, y conser­tose el duelo, siendo elegida la espada como arma de combate. No dormí en toda la ·noche ocupado en ~rreglar todo mis asuntos y resuelto á dejarme herir por mi adversario. Al día siguiente, á la hora indicada, nos encontrábamos en F ...... U no de mis amigos hizo notar al cazador que debía haberse puesto un traje de paisano; pero J orgP de Ferisset dijo que como había sido insultado llevando el uniforme, se le debía una repara­ción como hombre y como soldado. Los padrinos nos colocaron frente á frente, cuando de pronto F erisset me salud6 militarmente y me dijo: -Mi Comandante, he intentado abofetear á ustcu y he falta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE 1 ÍN MILITAR do gravemente á la disciplina. El soldado le da á u3tecl todo género de satisfacciones. Y ahora, seííor Comandante, ¡en guardia! ........ . Cruzámos los aceros permaneciendo yo á la defensiva. De re ... pente adelantó el paso mi adversario, y, ciego de furor, se preci pi­tó sobre mí, con tal desdicha que se dnvó en mi propia espada. Jorge lanzó un grito y cayó muerto á mis pies. 111 -Te juro-añadió Gustavo Hamer ~--que estaba yo resuelta á dejarme herir, y que él mismo se c1usó la muerte. Sin embargo, me abruma un remordimiento eomo si hubiese ~ometido un crimen. Los Campos Elíseos se llenaban de gente, y por todas partes bullía la intensa vida de una noche de verano en este París tan lleno de alegrías y de placeres. Entr~ la gente sentada en las sillas fijé mi atención en una rr1u­jer de. cuarenta á cuarenta y do::; aiíos, hermosa todavía, en medio de un círculo brillante, Llevaba un lujoso traje negro, y se onreta mientras aspiraba el perfume de un ramo ele violetas, escuchando á un joven que habla~Ja en voz baja. mío'! -¡Ah, in fa me !- exclamé sobresaltado. -¿Qué te pasa? Alargue la mano y dije, seíialando á aq uclla mujer: - ¡La madre! Y al notar que mi compañero hada un gesto de horror, añad1: - No hagas caso: ¿Ves e:>o? ¡ P1tes así va el mundo, amigo , ---- • EN EL EJERCITO El Poder Ejccutiv'J por Decreto de fecha 4 del presente mes, tlktó las siguiente providencia ; Reconocí ó al señor General Catn'ilo M. Barren eche el aseen· so á General efectivo de Brigada que le fue conferido por el Pre..­sidente del extinguido Estado del Magd·:dena el 7 de Octubre de 1885. Llamó al servicio activo al Capitán Lucindo Ospina y lo des­tinó al Cuartel General de la 5: Diviftión, como primer Ayudante. Por Decreto de fecha 6, aceptó al Coronel Gonzalo García Herreros, la excusa que present<') para servir el puesto de Inspec­tor de la Jefatura Militar de Cartagena. Llamó al servicio activo al General Antonio Araújo y lo­destinó en lugar del Coronel García- H errcros. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 60

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 55

Por: | Fecha: 11/06/1898

Bogoti., Junio 11 de 1895. BOLETIN MILITAR --·····-- ORGANO DEL MINIS"TERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO Director, ALEJANDRO POSADA. ------'- --~-- Son colaboradores natos de este periódico, todos los ]eftt y Oficiales del Ejército de la República. LA ELOCUE' C1A MILITAR Tal ve't entre todos los conod1nicntos que con prove­cho puede cultivar un ' n1ilitar, es el de la elocuencia, el más descuidado· y desn.tendido, sin que deje por eso de ser en muy especial n1odo necesario. La primerll pregunta que n1uchos se harán es la de que si e •iste verdaderamente una elocuencia militar; porque para hacer uso de la. oración escri­ta y para e~presar y determinar el pensamiento en las varia­das formas del lenguaje, e isten en Ja milicia formu : arios por los qut= se puede regir el que tenga que manifestarse bajo cualquier concepto á" los demás; y esto en realidad no forma elocuencia, aunque no dtje de ser ocasión para ella. l?ero no es menos cierto, s1n embargo, que esa elocuencia existe, que lct elocuencia militar tiene su escuela, (·us mode­Joc:; su e presión propia, ) por ahí su modo d~ ser esen­cialnlente diferente de todas las elocuencias conocidas. Lo que con ser cierto no deja. de ser raro, es que estando así considerada por grandes escritores en sus tratados, entre los cuales consideramos al célebre Timón y al eJegantisin1o D. Joaquin María López, honra de la tribuna y gloria de las letras españolas, esa elocucn~ia no haya sido trata­da y conocida n1ás extensan1ente. Y sin embargo, esa elocuencia no ~olamente existe, con1o existen las particulares ctJel foro, de la tribuna y lasa­trrada, sino que existe. teniend vid-a tan honros.l ' fln tan Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EOL.ETÍN MILITAR noble como ellas: que si la del foro, rcdeada de la n1ajest~d que acon1paña la justicia, tiene altísin1o objeto en la socie·· dad; que si la sagrada, profundizando los n1ás hondos ar­canos del corazén llega hasta lo sublime en sus n1isteriosas concepciones; que si la parJan1entaria, tratando Jos altos intereses del porvenir y la vida de Jos pt.eblos. tiene el pri­vilegio nobilísin1o que le rla su n1isión, la elocuencia mili­tar, no ajena á los sagrados intereses del deber y de la p~ tria para evocarles en supremas ocasiones, es tan grande con1o aquellas por su expresiún, por su fin, por las ocasione en que se n1anifiesta )' por el auditorio á que se revela. Es una elocuencia sobria, llena de fuego, de vehemen­cia, de vigor; elocuencia cuy as palabras vibran con el soni­do que las arn1as de los dioses despertaban al herir sus es­cudos de oro; elocuencia no estudiada, por más que re­quiera el estudio y el arte; elocuencia clara, porque se dirige á la parte armada del pueblo, que requiere figuras tan ~enciJlas con1o sublimes, in1ágenes q L.e salen al encuen­tro de la inteligencia á Ja voz creadora del que improvisa. en un can1po, ó del que delibera en un consejo: la ocasión la hace n1ás grande en la lucha y más solemne en la paz, cuando recuerda el dcher, Ja fidelidad v el honor, ó cuando vuelve en otras ocasiones por la justici~ . :Esta elocuencia, pues, tiene su historia; ha: vivido con vida poderosa y en los labios de C -:sar y Napoleón se no9 ofrece con toda la tnajcOJtad y riqueza conque su palabra viva la hacía aparecer á las vi ·jas cohort~s ton1ana , ó en }as victoriosas legione;:) del imperio; así con1o bajo la pluma. de escritores nlilitares clásicos, brilla n la narración con las ricas galas de nuestro viguros idioma; que tan bien y tan J erfectan1ente responde á esa elocuencia por su varonil n1ajestad, por sus galanos giros, su expr 's}ón noble y por· sus levantadísimos conceptos. Haced depositaria de ese caudal á una imaginaCion dotada de no vulgares condiciones, á un esforzado corazón 1 á un ánimo honrado, porque sin ser honrado, nunca será grande por más que sea célebre, y ntonces esa elocuencia,. cuando la ocasión llegue, tocará en lo sublime, hará vibrar laSi cuerdas más delicada3 del corazón, y levantará ecos pode­rosos de entusiasn10 tan grandf:s como aqBtdlos q, ue pro- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN Mll.lTAR . l 7 cluc1an en las legiones de la st:ñora del n1undo Ja palabra tl.udaz. y noble de César, y tan fuertes como los que arras ... 'traban á la muerte á los veteranos del primer imperio. Pues estas son las condiciones del orador nlilitar; cuan­do el arte y el estudio han preparado d antemano su inteoÁ ligencia, cuando la naturaleza no ha sido ingrata en sus dones, cuando llena el corazón el perfecto cotlvencimiento del deber~ Ciertamente que este género de elocuencia, n1ás· particularment cuando es hablada, requiere una ocasión: cuando los pueblos son presa Je grandes conmociones, cuando la voz del cañón llena el espacio, cuando el porve..: nir y el hon r se juega~ en un campo de batalla. o con­cebimos á los grand~ hombres sino en extraordinari2.s cir­cunstancias, pues sólo nacen aqu¿lJos para éstas. C~::>ar llena el mundo cuando Roma está presta á 'L~ dominación; Ale­jandro asombra á los pueblo cuando la independencia grie­ga sucumbe; y rapole6n levanta su figura soberana entre jcs horrores de un1 revolución y cuando una sociedad va­cilante tiende los bra:t.os hacia la dictadura. En esas épocas todo es e)ttraordi!1ario; Jos hombres que figuran en ellas por su domin< ci6n, reúnen grandes ca­racteres, porgue tienen una misión superior y casi divina, y sólo la llenan con e·os grandes dones que les da la sobera­na inteligencia de Dit s. Pero 1a sociednd, como d individuo, no vive iempre 1gitada por tan CX(raordinarii s luch'ls y conmovida por tales violencias. Tampocc la elocuencia ~~e d csarr lla siempre en este 'teatro. Bajo otros diferentes conceptos tiene nohil isimo em­pleo en el discurso escrito, ora sea en Ja · {:rdene ' generales) parte , bo~ctines y alocuciones. En la deliberativa y en el seno de los e nsejos revélanse también sus altos dones, y si no aparece podero ·a con la fuerza que da la improvisa­ción ó el discurso hablado, no por eso en su empleo aban­dona las reglas del arte, escuela verdad .ra del talento y sú­Aida base del genio Pero no fue nuestro objeto precisar las condiciones de odos esto diferente, g "neros de comnosición escrita. \ 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 288 . BOLETÍN MILITA!t dlos tendríámos que añadir el descriptivo, notable entre todos, pues por él se desarrolla la narración histórica. Cé­sar Jo cultivó en grandísin1a n1anera: si sus improvisaciones demasiado limadas, para que como tales puedan pasar, son admirables, pues se revela en ellas el fondo de su ta­lento y de su política; en la narración es un escritor claro, animado y 1elegante. La moderna escuela histórico-narrati­va, tiene á su vez inimitables n1odelos, y muchos escritores militares clásicos, tan perfectos en el decir, nos dan de ellos brillantes muestr'as que, en Hurtado de Mendoza igualan al conciso Tácito y al noble estilo de Salu~tio. A ella se presta nuestro idioma lleno de sinónimos, de voces y armonías imitativas, de elegantes giros ; nuestra in1aginación vehemente y nuestros hábitos que tan perfecta correspondencia tienen con él. En completa arn1onía las obras y las palabras, dieron en el siglo XVI inimitables modelos en las obras de Moneada, Carlos de Colon1a y D. Diego Hurtado de Mendoza, nobles ingenios que en n1aridaje feliz movieron la pluma y 1~. espa­da, y más tarde en Solis, que, sin ceñir ·el acero, inmortali­zó las hazañas españolas en América como aqué'los las hi­cieron famosas con su pluma, recordando nue.strns proezas en la nebulosa tierra de Flandes y bajo el hermoso cielo de Grecia. En estos g~neros de composición entra siempre el arte, d n ·te y la imitación de los grandes modelos. Los mayores talentos no lo~ pudieron desdeñar; y el genio sin imitarlos, porque es siempre original, los adivinó y Jos comprendió en sus obras. • La moderna elocuencia n1ilítar, que nació con el im­perio, tiene algo de la grandeza y majestad clásica. Cuando Napoleón señala á sus soldados Jas pirámides, cuando más tarde al aparecer el sol en el campo de Ja Moscova, les re-­cuerda la luz. que alumbró Ja victoria de Austerlitz, en Friedland y en 1\ 1 lrengo, tí ene su palabra una solemnidad reconocida. Rece~ da á César y habla á los franceses de Jo que en otro tiempo hicieron los legionarios de Roma , siempre detrás de b victoria vislumbra un más allá. Genio extraer En~rio, grande c0mo el mundo, segíin la magnífica Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAlt expresión de Kleber, aparece á sus ejércitos como Ja perso­nificación de la victoria, y su voz poderosa tiene ese acento n1agnífico é irresistible que arrastra en pos de sí á las mu­chedumbres; con él se va si vacilar á la muerte y se corre á la desesperada en pos de L s luchas. El era la 'palabra y el brazo, el pensan1iento y la fuerza, e_, p..;.J, t e dos filos que suspendió sobre la tierra con la confian za cieg,t que le daba su misión. Así se nos presenta con1o el tipo n1ás perfecto del sol­dado, del político y del orador. "Soy k-e n, pero también sé ser zorro:" estas palabras revelan la 1 le r·az de,su genio. Después de el, d genio n1ilitar y la elocuencia sufrit:­ron una decadt:ncia visible. La escuela . n1Ílitar que á su al­rededor se forn1ó, desapareció é hizo n1ás patente aquella decadencia, una gran verdad que todos deben1os reconocer: Qye el genio es original, que salva las reglas de la rutina, que por el entusiasn1o se va á la fe, fuente de las se­veras virtudes militares, y que por la fe se corre á la vic­toria. Los talentos buscan sólida base en el arte, y la hallan tan1bién; y hay n1ás aún: llegan á pasar por genios, y este noble engaño lo produce el estudio y le ofrecen los buenos modelos; porque en su revelación tiene el talento aquellas afinidade~ que el digno con1ercio de las ideas en­gendra. Tal resultado da el estudio bajo todos conceptos. En el de los autores n1Ílitares más perfectos es mayor aún : manifiesta el genio y la expresión, la idea y la palabra, el fondo y la forma. A este segundo concepto vamos á referirnos en e tos artículos. Para ello nos ocuparernos de la elocuencia militar antigua en el siguiente, y trataremos en otro, bajo nuevos conceptos los caracteres de la n1oderna elocuencia militar. --·· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETIN MILITAit LECTURAS DE HISTORIA PATRIA · PU:\TOS PRI ·crPALES DE LA VIDA PÚBLlCA DE BOLÍV/\R (CONTINUACIÓN). Por eso Bolívar hubo de acudir á fijar Ia disciplina de sus tropas con severos escarmientos : á nadie concedió la supremacía moral de la lucha, porque nadie como él estaba en capacidad de determinar el alean< e de ella. ( r ). Y este convencimiento, fundado en sus propias aptitudes, no meno que en el ardor y entusiasmo de que ~e sentía animado, fue lo llue lo obligó á imponerse, de modo ener­gice, en varias circunstancias en que la fortuna, ó el capricho de lo· hom lxes le cerraba el paso. Apenas iniciada la guerra en Venezuela se le trató de stpara1· del mando del Batallón de Milicias de A ragua, que debÍa combatir en la toma de Valcucia, (Agoto de r8r 1). Bolívar se presento ante Miranda y le reclamó, con vivas expresiones, se le conservase en su puesto: "no sabía por qué se le quería pri nr de servir á su patria en la primera oca. ión de peligro. - "¿ Qye dirán de mí, objetó, viendo que mi Cuerpo sale á campaíia, y que su Comandante se queda con este ú otro pre­texto? ..... ,, Cuando por primera vez llegó á Nueva Granada, las autori­dades de Cartagena se re istían á darle colocacion en el ej érci ro, ; pesar de la decisión y condiciones que moc;traba, y . ólo se obtuvo esa gracia tnedi::mte la valiosa influencia de un letrado de impor­tancia, el doctor José María Sala zar. Aún entonces no se le de­signó sino un puesto secundario> á <>rd ncs de un franccs, de ape­llido Labatut, quien seguía la. banderas de la Independenci;¡, más por­conveniencia ó afición á la guerra que en pro,ecucic)n del ideal de libertad. Bolívar inició felizmente operacionc por u propia cuen­ta para desalojar á los e pañoles de la márgcn oriental del río Mag­dalena, y el más fdiz cxito oronó sus esfuerzos (Labatut pieten­di6 que se le juzga e por l:n Con cjo de G~erra). En 1812 el Coronel lVIanuel Castillo, encargado de las fuer­zas patriota de Pamplona, estacionadas en an Jo é de Cúcuta, con pretextos ó razones muy controrertibles, inició ardiente polémi­ca con Bolívar; llevóle muy lejos el odio y la enemistad que des­pertaron en su ánimo el genio singular del Libertador, al cual pre­tendía dar leccione de método, disciplina y economía y contener en (1) Camilo Torre!:, el pr6ccr colombiano, afirmó después de la dc­esstrosa campaii.a de 181 3 en Venezuela, que "perdida esa República .nistÍl siempre en la persona del General Bolívar." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOI.ETÍ N MILITAR la campaña de Venezuela so pretexto de que esa era empresa teme­raria. En Castillo no;, muestra la historia de cuánta tenaz resistencia y vulgare instintos son capaces alO"unos hombres mediocre~, dis­pue tos siempre á oponerse á la influencia y preponderancia de los que han nacido para mandar. Las nr.1turalezas imperfectas suelen mo trarse casi siempre rebeldes á los dictados dP. las almas nobles, de donde nace e e completo antagonismo que, aun en los cuerpos colegiad:ls, debilita la acción libre y dcscmb:1razada en bien de la Patria. Cuando Bolívar recibió instrucciones del Gobierno granadino (ro de Febrero d~ 1 815), para que obtuviese del Comandante Ge­neral de b plaza de Cartagena, lo. fu iles, artillería y muni­ciones, bagajes y tra5portes que habían de servirle para armar y equipar la fuerza d e Jo mil hombres que conducía de Bogo­tá para la Costa Atlántica, temió que aquel Jefe, que lo era Casti­llo, u rival, resi. tiese el cumplimiento de la orden, y á fin de no ~u citar pretextos de amor propio hizo que el Gobierno de la Unión nombrase á dicho jefe G ... neral de Brigada, y que le de tinase al servicio en la c conceder á é te nin g una cla e ch.: ·lement1;s de gucr ra y le contr,1ri ó y b . t i nH~ en ~ u amor propio por medio de oficios incon-ultos y dcpre. ivos. Al intentar el General holívar llevar usarmas sobre la engreí­da y de obediente ciudad de Ca1tagen:1, dech, en oficio que di­rigió al (,-obierno de la Uni<ín, on fecha 26 ele 1 1arzo de r815: " Tinguna pa sión humana dirige en e ta opt)rtunidad mi con­ducta. Arra trado por el im¡ erio del deber, voy á combatir contra mis hermanos. Mi hermana ser~i la primera víctima; otros parien­tes tengo en la ciudad; se me ha amenazaJo con su exterminio: pero un verdadero republicano no tiene otra familia que la de la Patria. Juro por mi honor que no volveré á encontrarme en una gue~ra civil, porque he jurado en mi corazón no volver á sen·ir más en la Nueva Granada, donde se trata á sus libertadores como á tiranos, y en donde se infama i mr>Íamentc al honor y á la virtud. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IOLiiTtN MILITAit He contribuído -para el establecimiento del Gobierno get1eral en cuanto he podido; este será el último sacrificio que hago por su estabilidad. Bástame haber manchado mis armas por dos veces con la sangre de mis hermanos; yo no la s desh o nraré una tercera. Ruego, pues, enca;c cidam ente á V. E. se sirva nombrar un Gene­ral p:-~r .• este ejército, bien persuadido que esroy más pronto á subir al caJalso que á continuar mandando." IX Cuando los pueblos de Venezaela resolvieron separarse del Gobierno de ~:sp a íla , intentaron hacerlo empleando medidas que no prod,Jjesen encono en el ánimo de los espa ñoles, y hasta pl~e­tendieron lograr las simpatías y apoyo de los que estaban domici ; liados en el pa í s. Como los iniciadores del movimiento político eran hombres ilustrados y cultos, quisieron llevar el convencimiento á los espí­ritus, antes que emplt.ar la fuerza en defensa de sus (erechos. El soldado más persuadido de la justicia de la causa de Vene­zuela, era, en esos momentos, Bolívar; él quien había adivinado con más firme intuición, los gloriosos horizontes de la lucha, y quien, por medio de su fecunda é inagotable im~ginación, había ,medido igualmente todo el peligro y duración de la guerra. Sus razonamientos iban impre~nados en la convincente elo­cuencia que da la justicia. Con su fácil, abundante y clara palabra, desvanecía las dudas, desbarataba los argumentos falsos de los ene­migos; inspiraba rcsolucion á sus soldados, y de seres sumiws á la voz del Jefe, los transformaba en hou1bres reflexivos que peleaban con el desinterés y el convencimiento de lus que sacrifican su vida por obtener la salvaci ún de la Patria. "Así, luchando, i.ni ~ruyendo, venciendo, dando ejemplos de resignación y de constancia, despreciando los peligros y dejando advertidos los ríe gos, desarrollando prácttca y laboriosamente el es­píritu de libertad, con un aliento incomparable, con la misma energía de convicción y la misma fidelidad á su íntimo pensamien­to, seguí.1 aquel hom':>re de hietro su trabajo de emancipación, de progreso democrático, de influencia social, de organización política, apoderándose poco á poco de las fuerzas .motrices del pueblo y diri­giendclas todas hacia su objeto determinado é irrevocable : La Independencia de la América del Sur/" (1). De.5pues de la victoria de Araurc, las palabras que Bolívar diri­gió á sus Capitanes y soldados, dan bien la prueba de que no ~e de­jaba embriagar por el éxito de sus armas venceJoras, y de que el deseo de ver libre á la Am é rica, era el más ardi.e.nte de los que ali-­ilT\ entaba ~u pecho .: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 293 "Es cierto, dijo, que r uestras armas libertadoras han vengado á Venezuela; el mayor ejército que ha intentado subyugarnos, yace en el campo; pero no podernos descansar aún: otras glorias nos esperan y cuando el suelo de la Patria esté completamente libre, iremos ;{ batir á los espaiioles en cualquier punto de la Arnéricaguc dominen, y los arro­jaremos al mar. La libertad vivirá al abrigo de vuestras espadas." Bolhar, como hijo predilecto de Venezuela, era la personifica­ción más completa de las brillantes cualidades que tan notoria­mente distinguen á los habitantes de esa prestigiosa nacwn: altivo, dueño de sus propios . entim;e:ntus é ideas; dispuesto á todas horas para la guerra, empuñando las armas del caballero; generoso en sus intenciones, propenso á actos de hidalrruia r ~e perd0n; de im"gina\..ión poetica deslumbradora; apas i onado por las grandes manifestaciones del genio y codicioso de gloria y de buen nombre. 'J ivir en la memoria de sus connudadanos, trasmitir sus hechos á 1as generaciones venideras, tál parece haber :,ido el ueño dorado de ~us más íntimos pensamientos. Supo ser guerrero á esfuerzos de su genio, pero su percepción más verdadera era la del político, la del hombre de Estado g u e pe­netra con sagacidad en la vida de los pueblos y logra dar e cuenta de las necesidades de la sociedad. Hombre de acción, poseía convic­_ cionc3 Íntimas y sinceras; pagó tributo, con su vida misma, á la ardiente ambición de su alma; él pretendía implantar en América gobiernos propios y responsables, que diesen al individuo toda la libertad necesaria para desarrollar sus propia~ energías, conservando el fiel de la balanz? en manos de la autoridad, que ha de rcspon¿er, á toda hora, de los intereses y de la vida de Jos asociados. En sus discursos, en sus proclama , en sus notas, no desper­diciaba ocasión niuguna guc se le presentase para desarrollar con lucidez y claridad sus ideas. Es uno de los más rcsólltantes caracte­res de la guerra de la Independencia dirigida por él: la constante publicidad que dio á todos sus acto., la di cusión razonada que dc~pertó con sus oficws y la propagand sL tematica con que creó todos los re ortes admini t :aivos en medio de los azares de tan trabajada lid. En Octubre de r8r3, el Libertador, atento al propósito de dar á conocer al mundo las exigencias políticas de su país, se ex­presaba así, en oficio que, desde Valencia, dirigió al Gobernador y Capitán General de la isla de Curazao: "Un Continente separado de la España por mares in.rnensos, más poblado y más rico que ella, sometido tres siglos á una dependencia degradante y tiránica, al saber el aií.o de I8Io la disolución de los go­biernos de España por la ocupación de los cj~rcitos franceses, se pone en movimiento para preservarse de igualsucrtc y escapar á la anarquía y confusión que 1e amenaza. Venezuela, la primera, constituye una Junta conservadora de los derechos de Fernando VIJ, hasta Yer el resultada Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 294 BOLETÍN MILITAR decisivo de la guerra: ofrece á los españoles que pretendan emigrar un .asilo fraternal; inviste de la magistratura suprema á muchos de cilos, y conserva en sus empleos á cuantos estaban colocados en los de más in­flujo é importancia : prueba· evide'1tes de las miras de unión que ani­maban á lo \'enezolanos, miras doloros amente correspondidas por los españoles, que todos, po r lo general, abusaron con negra perfidia de la confianza y generosidad de los pueblos . . . . "Al ver ahora casi toda s las regiones del N u evo M un do en1 pcñadas en una gu " rra c ruel y ruinosa: al ver la di cordia agitar con sus furore­aun al habitante de las cabaiias; la sedición encender el fuego devoras dor de la guerra hasta en las apartadas y solitarias aldeas, y los campos americanos teñidos en sangre humana, ¿se buscará la causa de un tras­torno tan 2sombroso en este continente pacífico, cuyos hijos dóciles y benévolo habían sido si~mpre un ejemplo raro de dulzura y sumisión que no ofrece la historia de ningún otro pueblo del m un do?" ...... De est~ modo fijaba los término de la lucha, para que se comprendiese que ella no obedecía á ningún deseo de venganza, ni menos á codicia de empleos ó de lucro, sino á la necesidad de fun­dar la Patria sobre el pedestal de la igualdad. Esa igualdad conso­ladora de los débiles y de los oprimidos, que no podía conceder á América España, por encontrarse á miles de legua de distancia, y porque los agentes de su gobierno no pretendían fundar medios de j u ta armonía, que consintiesen la iniciativa prudente de los americano en el manejo de su negocios públicos. - (Continuará). MON1'EPIO MILITAR IMFORMES Rtpúblictt de Colombin.-Ejército NrJciona!.-lmpcuiátl de In 1. nS Di­' l.'iJiótt.-Nímuro 1 18.-Cr1nrtel General etl Bogo/tÍ, tÍ z6 de Di­ciembre de 1897. Señor Presid ente y honorable Miembros el e la Junta d el Montepío Militar.- Presentes. Tengo el honor de poner en vuestro conocimiento el resultado de las operaciones de la Tesorería del Montepío, en el me s de Noviembre último. DÉBITO Saldo dd mes de Octubre; •.••.•••••.......... $ 6,782 52! E11tradas ttl Noviembre. Por remesas. . . . . . • • • • . • • • . ....•...••..•.•... Por intereses .•.......••..............•..•••••. Por anticipaciones de sueldos ......•.•.•........• A José M. Ferro .•.........••.....•.•......•.• I,o88 70 910 8o J, 38 I 1,soo :Suma .•••....•.•.•.•.• $ 1 r,663 02·! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MJ LILA:k RÉDITO S;didoJ tn el mtJ. Por pensiones. .....••.... Po gastos generales .•...... ........... , ... . .. -$ Sun1a... . ............ $ RESUMEN Existencia anterior y entradas en el mes.... .. • ••.. $ Salidas en el mes ................................ ........... . 1 1,66 3 o2t J, 167 Existencia en Caja .......... -$ 10,+96 o2t Dios os guarde. ANTO '10 B. REBOLLO. Rtf'Íib/ica de Colombio.-Ejército Nacio111li.-EJtddo Mayor de !tJ I. Pl DiviJión.-NIÍml'ro 1 20.-Cuorte/ genfrol en Bogotti, ,¡ 24 dt Enero de 1898. Señ ;~ r Presidente y honorables Miémbroe de }:¡ Junta del Montepío Militar. Presente.>. Tengo el honor de porner en vuestro conocimiento, el r~sultado 9e las operaciones efectuadas en la Tesorería del Montepío, en el mes de Diciembre último. DÉBJTO Saldo en 1.0 de Diciembre •••••.••..•• EmrodoJ duro11te 1'1 mtJ. Por remesas ...• ·--· .....•..•.........•...•.. $ Por intere<;cs. . . . . . . . . . . . • . . . . •...........•• Por ant1cipaliones de suc:ldos.... . ••••.•.•...••• 1,786 6 5 337 70 2,oo8 Suma el Débito. .••... $ 1.~,628 3ii CRÉDITO Deudores á mutuo ( ·eñora Soledad P. de C.) ..... $ Pensiones .................................... . Gastos generales. . . . . . ....• , ...••.....••.....• Anticipaciones de sueldos .•.•.•••.•• . ..••....... 4,000 651 ~26 z,Boo Suma el Crédito .•. - ... ---.$ 7,977 ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IOLETÍN MILITAft. COMPARACIONES Débito ......•....................... $ Crédito ........................•...... 1 4,6z8 37t 7,977 .. Saldo en Caja el 3 r de Diciembre ............ $ 6,651 37~ Dios o'i guarde. ANTONIO B. REBOLLO. Señores Presidente y Miembros de la Junta Directiva del Montepío Militar.- Presentes. Tengo el honor de poner en vuestro conccimiento el resultado de las operaciones efectuadas en la Tesorería del Montepío Militar en el mes de Enero del corriente año. DÉBITO Saldo en Caja en J. O de Enero ~ el corriente afio .•. $ 6,6 5 J 37! l!.!ltradm durante el me1. Por remesas .•.••.••...••.••.•••.•••...•••.••• Por anticipaciones de sueldos •...•.••••....•..•. Por in tcrescs . • • • • • • • • . . . • • . • • . . • • .....•..•. Suma el débito ........... . ... $ CRÉDITO Pensiones.. • • • . . • • . . • . ..••.•...•.••.•.•. $ Anticipaciones de sueldos.. • . . • • . . .. • ..••••.•.. Gastos generales. • . . . • • • • . • . . • . • . . • • • • • • . • . • • • . 6sr r,oSo so6 Suma el Crédito • . • • ••.••. $ 2,237 • RESUMEN Suma el Débito .•••••...•.•.••••.•••••••. ~ ..• $ Suma el Crcdito ..••••••.•••..•.....••.••...•.• 9,035 6¡-! 2,237 .. Saldo en Caja en 31 de Enero .................. S 6, 798 67~ Dios os guarde. El Inspector General del Ejército, BENITO MARTÍ.NEZ. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bvl.!TlN MlliTAlt. INFORMES del Ingeniero Dirc~tc>r de los trabajoa del Quindío. Rtpública de Colombin.-Depnrtamento del Cnt1cn.-EI lngtnitr~ Oji­tial.- Número 36.-San f/iantc, Febrtr() 12 de 189~L Señor Ministro de la Ouerra.-Bogotá. Con arreglo á mi telegrama número 89 presento respetuosamente al Gobierno, por conducto de Vuestra Señoría, el resumen de los traba­jos científicos y materiales ejecutados en el Acueducto de ceta población hasta el 31 de Enero último. Acompaño también el Perfil longitudinal número 1.0 de l:t c.·prcsada fábrica. . I. -CONSTRUCCIÓN Los trabajos de construcción que se han ejecutado por la 1.:1 Com· pañía del Batallón Caro c:omprenrlen la 1. ~sección ósea la margen iz­quierda del rfo Bugalagrandc -19+0 metros- que es la parte doblada y difícil del terreno en esta forma: Rocería. Partiendo de la boca-toma escogida se hicieron 12 So me­tros e uadrad~s de ro~ e ía para la ex plan ación, in el uyendo dese u aje )" limpia, en el kilómetro 1 .o, con más de 4,ooo metros cuadrados para el trazo en los kilómetros 3 y 4; ósea en los trayecto· que lo e:iigían. To­tal 5,280 metros cuadrados. Aar¡t1in. Se abrieron 110 metros lineales, entre las cotas 16m, 133 y 15 1 '', 919 del Perfil. Dicho canal afecta en su sección trans­versal un trapecio con 1 metro de anchura en la parte superior, 8o ccntímetr<;>s en el fondo y 6o centímetros de profundidad, que es la misma del río al ni ·el normal en la boca-toma. El talud se aumentad cle modo á completar metro 1m,20 en la base superior, operación que fa­cilitadn parcialmmcnte algunos derrubios. Grndati6n. Se rompieron Lf.40 metro cúbicos en las roca ce as­perón y conglomerado granfdco 1ue encajonar. el río en el kilómetro 1.~ Con est~ ha quedado el plan d · ación ca i li ·to para la acequia por 1 So metros de longitud, r . c.: la otas I 510!9 J 9 y 1 5"',077 del Perfil. El personal emplee, • o ''1 lts trabajo ha variado de 6 con arreglo á las con encioncs de la topografía. Me suscribo de Vuestra Seííoría1 á quien Di cs guarde, obedientE: tenidot GRJSUDI '0 C-Ail\'AJAL. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l!OLETÍN MILJTAR 299 Repúhlica dt Colo11Jbitl.-Depr:rt.1ttJellto d,J Ca11ca.-EI b:gtniero Of ... ciai.-Númcro 39.- 8an 1/icn:te, Abril I S: 189 . Señor Ministro ele Guerra. Bogotá. En conformidad con mi tcle gr.¡ ma m!111ero 9 , presento respetuosa­mente al Gc, bicrno, por conducto de Vuestra C:eñoría informe general sobre los trabajes científicos y materiales ejecutados en la carretera na­cional de Bugal::tgrandc á Tuluá hasta el 31 de Marzo po trero. Para fijar debidamente e1 avance de la obra, fuerza será rer'etir conceptvs y{l expresados en inf:;rmcs parcialc anteriores. f.- IMPORTANCIA DE LA VÍA La cicncía r el progreso exigen la adopción de un pla~ general, istcmático · riguro~o) para organi:t.ar tcd~s J:..1s 0hras públÍC!J , y correla­ti, ·amcnte la urgencia de consagrar todos l0s elementos di~ponibles á las ~mprcsas de tuayor utilidad, dejando de lado les trabajos de menor cuantía. Concretando tale · ideas al De~ artamento del Cauca, la cons­trucción de una carretera c¡uc enlace las principales ciudades cnrre el Chinchiná y el Carchi es de tanta impcnancia para el desarrollo co­hlcrcial que, en el orden dt.: lo preciso, ólo d h:rrocarril de Bucnaven .. tura 0cupa el primer rango. Así tal proyecto, jalfn áureo cuyo rumbo km seiialado oficial ó privadamente los ingcnier s Gonzea en el camino que gira para el rlo Cauca. Cuando haya terminado la carta topográfica, ensayaré la desc ripcióh técnica de rigor. Conúderaciones prez'ias.-Se sttbc que la dire c ción rccdlínca es el aesitltrattJm de la vía" de comunicación 1 pero en general no es posible realizarlo sino parcialmente y en casos c s pecialc~, porque la multiplici ~ dad de elementos que juegan en el trazado de les camines constituye un problema harto ccmplcjo. Así, en cada ca11o r.s preciso atender á todas. las circumtandas influyentes en la correcció n de los preceptos para Jog. trazo!!, á fin de adoptar la más acertada ~olu c ión, ó ~ca aqttella qucr concilíe mejor las variadas combinaciones posibles, en orden á su nú~ mero y relativa importancia. Ahora, esta vía nacional admite rectifica­ciones que deben estudiarse á tiempo <.le convertirla en carretera ; cm~ pero, como lo a L n ~ a l e ~ bozar la gc ognosia d ~ l Valle, á medida c¡uc ei declive avanza h, ci .• el río Cauca wn tná!l amplias y espesa las zona~ de terreno c'omprenaihle ó de mala calid<1d: e to quiere decir que la adopción rle cuerdas sobrado cxtcn aa implicaría seri a dificult<~d relati­\' amente al transpone del bala te y á la Conservación del camino, para hacer caso omiso de la• Costo~t expropiaci,nct á que daría margen. En consecuencia, opino que la variamcs deben lhnharc:e á cortár los vértices de los ángulos del camino acrual á los sc:gmfntos de la Cordi­llera, en cuanto asf lo componen el lírnhe d~ las pendientes, la natura­leza del suelo y el emplaza,nicnto de los p~:tentcs. f/ariante s.-Con ancglo al arte}' á 1a economía, el trayecto en referencia sólo presenta do~ variantes de interés. La primera, adoptada yá r construída (.n parte, está localizada á 400 metroF de distancia máxima hacia la derecha de la antigua vereda, partiendo de la extre­midad Sur del "Callejón del Guayabal" (lkm.zoo) á la corriente F,( Arrqtti9r. (3~m . s6o), d<.mc:lc cmnalma nucnmcnt con \.a da nt\cioni\1.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE l'Í~ MILITAR >m1 p~t la aati¿p t \"Ía medía una longitud de 2,360 mc:ro~, en tanto que 1:1 nucv.t línea mide 2,030 metros, ]a co:rrcter.t se acorta en 3~0 tletros, 'cgtín lo dcmu:'stra el plano que ser.í adjunto. Jmpor~a anotar que es:a \':triantc cruza el predio comunero de llugalagrartdc, afecto ¡Í ,ervidtimb:-e d.: tdmito, de modo que con ar::egl :i la ley F 1dh ca m· biarsc el liSO de la servidumbre por donde mús co:winicra al Go1)icrno y al púUi ·o; no embargante, cuc:;ta trabajo de ir que los condnef'os -hecha excepción del doctor 1\Iolina-- se han mostrado remiso« <~JJlO­d. i!icar simplemente la¡ o:.i•;i6n :l.c sus ccrb~ en aras del bien geacr.d. Hubieia.1 preferido que el tra:t.o siguiera la lHiclla de los COIH1uistadorcc:. L:.~. seg-~mda variante ~~ uc será c!audiada en deb:da oportUI~idaa!, c·tá lo­calizada también á la derecha dd carnin( I rúximamc:1tc entre los h­l6metr'Y ro y 12, ósea dd f!.~rremo ~urestc de la finca Zt b1dt!t;s :i la cabeza del llano que dicen de llec,•rrtz. Er las n árgencs del .?,,¡b:i/C:t7S sed. preciso tro lt gar, han cntorpccrdo la marcha de la obra la distancia del acan­tonam" cnto de la Compañía al s·tio de Jos trab·ajos7 así como 1a dificul­tad de !'Ortear el río en ese cnton&:cs por la fálta de puente. En suma,. las porc'ones yá conduídas. deJa calzada ofrecen rn•.1cha ~cqncdad y so­lidez, de modo que han hecho perfectamente tians)tablc u11a vereda que en i1wicrno era terror de los vi.ajcro"-. EJERCITO N ACICl~AL I VENTARIO de Tos bienes que dejó ci soldado Eusebio Bautt ca pcr .... tencciente al Batallón Colom/Ji¡7 número 13. Repúblitn dt Calotlthin.-Ejrrcito Nacional-Jifatflra JVJjfifar dt Pnna­mtí.- Bata/16/t Colombin )l/Íf!Ut"Q 2 3~ En Ta dudad de Panal'ná 7 á los veinticin'o ~Ha3 d~ Septiemb"e de mil ochodentos noventa y siete, se pre cntó en el Cuartel del Batallón Colof!tbia número 23, el ciudadano General Jefe de Estado Mayor cn­c; argado de la Comandancia General, General Rafael María Gaidn,. ac:.ompal'iado de los testigo~ Aurchano Valero, Leoroldo Aragón y '1\:-. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~OLETfN MILITAR místocles Rodríguez, con el objeto de practicar el in.ventaria ·y avalúo de los bienes dejados por el soldado Eusebio Bautista, que falleci6 en.. el día de hoy en el Hospital de Santo Tomás. Se procedió á hacer el inventario y avalúo de los siguientes objetos~ ~ 2 C::tmisas .•••.•••..••..••.•••••••••.••••....••• $ 6 Franelas usadas y 4- nuevas ......................... . 3 Calzoncillos. . . • . . . . . . . . . • . . . . .••..•.•..•• _ .•.. 9 Pares de medias .....•...........•.........•••.•.• 4 Pañuelos ..•....••......•••.....••.•.........•.• 1 V cstido blanco ..•.•..•.......•.••...... , ... 2 Chalecos .................•..............• t;. Pares de puños ............................• 6 Cuellos ................•.......••........ Funda de almohada ............•............ Cepillo p:tra lustrar botines ...•................ 2 Id para ropa, en mal e tado ................• 2 Id limpiadientes ......................•.. t Jabón ftno ......•...............•......... 1 Vaso ..........................•......... 1 Par pantuflos ~.:hinos ........................ . 1 frasco de tricóf~ro~ empezado .................. . 1 Baúl ..... .. ............................. . En dinero .......•.......................... l Anillo de oro .••.•.••.••................... r 3 l so l 3 5. 40 ~ 3 1 so 2 so· 90 Ie 30 20 1 ~ so 20 1 5 20 2 so 3+ 30 Suma, S. E. tÍ O ........ $ 58 7~ Para COllStancia se firma la presente dili·gencia. F.l General Tefe de Estado Mayor, R\FAEL M."'RÍ GAIT.Ú.:.-Tes­tigo, .-.f:.trtfiar.9 V,dero. - Testigo, Ltop9l J .JfragÓJr.-Te tigo, 1"oniJ:o­t lcr R1dr:gruz.. I F: . TARIO d e los bienes dejados por el finad Sa!gcnto 1.0 Briga­da José A. r oricga, clel Batallón :zo de Vrlit!llay. J En la ciudad de Smta Marta, á los siete días del mes de O~tubre de mil ochocientos noventa y siete! icndo la~ doce del día, el que sus­crib~. primer Jefe del Batallón zo de V.denrt_;', a ociado de los sei1orc testigos Eduardo P. Goenaga, David Día?. Granados y Juan M. R ivas, individuos no militares, procedió á hacer riguroso inventario y avalúo de los bienes dejados abintestato por el finado Sargento t. Brigada José A. ,.. oricga, hijo de Lorenzo Toriega y Adelina Vitias, natural de Magan­gué, Departamento de Bolívar, de treinta y dos afies de edad, del mismo Batallón, r que falleció d~ complicación de varias enfermedadc, como diicntcría, hcmoroide~, derrame al hfga.io, ctc.,,etc., en ~~ Ho. p;tal de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE rÍN M lLITA R Caridad de esta ciudad, á las cinco de la tarde del día de aycr .• E;1 e n­ecucncia haciendo la averiguación del caso, resultaron como bienes del fi1:ado Noriega P,ara inventariar los siguientes: Un pantalón de..: paño, regular estado .. .............. $ 2 Dos camisas de algodón, en regular estado ........... . Una camisa blanca, en id. id .................... . Un chaleco, en mal ~estado ..................... . Un pañuelo d~ alg?d5n, regular e;t¡do ............. . 2:;1 o· ) Total ..... $ + 4S U na franela en mal estado. Varias carta~. Siete pe·os veinte centavos que se in\·irricron en el entierro, los ha­bía de\'engado Cll }a rrimera <:emana del presente mes. No teniendo deudas el finado en ellta ciudad, se depositan 1 s ante­riores bienes en la Admir.istraci6n de Hacienda N.icional de e te D~.:­partamento, quedando terminada la presente diligencia que se firma. El Coronel, LEO!\:\RDO p,:,., A.-· Tcstig0, Etltiflrdo P. Gont1ga-Tes­tig0, D1wid D:ax Grruuu!o.- Testigo, Jrum /1-1. Rit•cs. Recibí les bcnes.-El A¿ministradcr de Hacicr.da, ')osé 111. Fej dt Castro. V llRIEDJiDEr DE LA GRA "JA PAR:\ÍSO Á B,O,GO'J::. Tal pudiera llamarse la reseña de un envío de aves t¡uc no h<í mucho hizo la Granja Paraí o al Gobierno de CtJiombia, que de.­de l1ace mucho tiempo \'enía persiguicudo el intento de obteJlc:rlo. T1 :lt<Íse hace algunqs aí1os de monta( eP at¡uclla Re¡níblic .. t añ1erican:1 una red de palomare· militares parn de Co.lom bia en París, D. 1 gnacio Sanz de S:unamaría, dispúso e dicho eiior á enterarse de cuanto se hah.Ía publicado en t:l ra.no, con lo que pcn.aba aum n­tar su::. cono imientO' adquiridos y:í en Francia y ll~lgica~ dt rantc . u permanencia en E ur'>¡ :1. Cayo ttl su~ nnno;; p:>r aquel entoncc: la obJ.a c,rmzbiliia, d m1estro Director, y lcyóla con tanto carilw que prendándose inme­rccid~! mente de ella, h ízose su más ferviente admirador. Recibida su p.·imera carta de fdicitacion, corre pondió el señor Castcll6 reiterándole lo- .ofrcci mic.nto~ que hiz'1 en s .!ib ·o. a cuan- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETTN MILITAR tos desearan mayores explicaciones de las que en él oudieran en­contrar, y á ello se respondió que se deseaban preci amente palo­mas de las raz¿¡s que poseía el autor de la obra, recomendada en en ella como las mejore-; de Bélgica. Dábansc en la carta amplias facultades para combi1 ar el em·w que debía h:-tc r:e con interven­cic) n ::iel eí10r Cunsul de aquella República en Barcelona, al obj~~­to tle cubtir tod:l res¡xm.abilidad p..>r parte del expedid.:)r. Se form<Í, pue . una precio~a colección de ;1vc reprodu tora. de p ... imera fuer­za, entre las que se contab,ln las razas Gits, !Jlclincky, Weg~e, Danlenne, Menic:r, Gigot de Le Martinet, Rey, Dclmotte Lon­gree y Rosoor, y con ellos y como á nuestro entcndt>r el lmc más importante, dos pareja<> descendientes del palomar d"l eminente V. de b Perre de Roo, el creador de la modcma colombofllia militJr, cerrado por aqu 1 sahio e critor cuando el C'ob'erno de Fran ia impu o numerosa. formalidades á los e.·t:ranjeros que lo:; po-cían CI territorio de la \'eci na República, lo cual mole!'t<~ en tal modo a\ ilustre Cl.ott!ain d:-' f'il!i!'n, que n.!11unciando á , u afición predilec­ta distribuyó sus mejore pnlom~•s entre sus amigos, habiendo c~­b; do á nuestro Director la honra de ser colocado entre ellos, Forrn:1ron tambien parte del en\ to ct.~ttr·> pr ... cio.;o' pares de ejcmnlares obteniJos ror el ·eilor Ca"tellc) en acertados cruce en­tre las varias razas por él importadas de Bélgica, con los que lleva obtenidos entre otros muchos dos pr;meros premios del Ivlini tcrio de la Guerra, algun de ello en distancia. de: 400 kilómetros, figu­rando entre los ~ cogidos por el señor Ca!,tellq rara obsequiar al Gobierno de Colombia ~ios hijos de sus pr·imcros prcmins de Zara­goza y Horna ~.í B:m.:elona), a í ccmQ la pan~jJ de q11e nacic) el pri: er prern1o de atptlb úlrim·1 localid,d, vcrJ,\dera joya del pllo­llli11' de la Gr.tnja Parúso. o de otn moLir> pudo corresponder nttestr l Direct r á la confi:1nz:1 (¡uc le di. pensc) el G hierno co­lombiano que á ·u \'vi.. qued() altam:nte co·nplacido del envío. Esto no dejó de oli·eccr serias difi 'ldtad ·. '1 rat:íb1 e J tu "iaje d~ +8 día~, de lo ctnle::. 15 de ruid3rlas á b >nlo, , tenéJ,.,rlas debid:l-­mcntc durante lo:. treinta d1a. d! viajt rnarÍtÍT111>, y luégu á los que se hicieran cargo de cllns Jesde Carragena á· llo~otá. Por i algún día pucd~ ofh.:cerse :i nuc:rros lectores disponer> un envío semejante, añadin.:m.o3 que cada pareja tenía su ca. eta, cuyo fondo, tanisado de serrín de corcho impedía se ens tciaran bs ave., y en sus be.b;deros y comedero-:, r de tánto e pcr;Jr las precios21s mensajeras, llegaron á mis manos sanas y salv:u t odat hs 48 que usted tan acertadamente me supo en•·iar .. "Con especial gusto le mar iflesto esta noticia que no dudo b~\ de serie grata. 'ranto má.,cuanto que deb declararle, como deber mío, que se ha lucido l4.ted con el env1 , porque no creo que sea posible. enviar hasta esta' lejanas tierras nada mejvr ni en mejore. condiciones." Aquí se extiende el señ@r de Santamaría crt la. crítica d.:: cada uno de los ejemplares con un acierto é inteligencia tal, que bie1t· pudiera conferírsele c:l cargo de juez en cualquiera expo ición co­lombófila. Luégo aiíade en un entu i· sta párrafo: "Ahora que he apreciad0 ya. científicamente el valor de cada. una de sus palomas, dejaré que 1 ablen mis sentimiento de aficio­nado, sin resen·a y con la e{lciUez de un vrai amateur cohmbophil. He de declararle C]tJC en toda mi carrera colomb6fila, no había teni­do errodún má grande y agradable que la llcg·tda de las palomas enviada por usted, y que no 1 e gozado jamas tánto como cuando .al sacarla de us jaulas, pude apreciar una Dor una las ave ·enida::) de tan lejos y salida. Je manos tan experta como las suyas." Finalmc>nte y como c. ·cus:índn, trata de narrar u entusia mo en las "'Íguiel tes frase ; "En el ai lamicnt tlombúfilo y la impo ibilidad que hay de con cguir paloma de verdadero v,\lor poi' · quí, es muy comprensible el fortí ·imo pl, ccr que e. ¡1e.rimente al recibir la precio a colección que usted tan generosamente me ha. nviado.' .Nlucho honran á u~ted, eñor de Santamaría, .... ale~ aficione~ empl'eadas en cosa tan util y patriótica; y . i ustedes se creen deu­dores de un favor;! nue tro Director, LA AviCl1L'IURA PR :cTJ.'"A ~)rgano de su Granja Para·Íso, cuna de la mayoría de las palo­mas que ustedes hoy poseen, manifiéstales públicamente que e aquél quien está agradecido al Gobierno de Colombia y á usted. especialmente por haber depo itado en él toda su confianza, sirt otras recomendaciones que las páginas de su Gobmbofi!ia, y consi­Jerát do·.:c mu~· d:choso de l'abcrlcs dejado complacido~, se honra de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. h:.tb;:r po iid pr:::stJr u:1 moJe.,t'Í<) al 'l'enieJ\te Antonio Dom!nguez C., Segund Ayudante d 1 Batalh>n Pir!,iJh·lw n ínv~ro 14, al puc. to de Segun4 : do Ayudante dd Cuartel General de b 5. 6 Divisi<~n. 1>romovió al 'reniente Eleá?-ar Fernández de la r ." Compa-· iita del Batall<)n Pichiu:ha al puesto de Scgund Ayudante de: l! i. mo Cuerpo t'n lugar de Domínguez. Ascendió á Teniente efectivo al Sull enicr te José G::!rardo Villaf.lÍJ:l de la 4·a CompJÍtÍa dd Datall<~n Pi,-llitu:ha, y lo de tinú a la r .o. en lugar dcll'enicntc Fernándcz. Lla1 ü) al crvicio activo al Su btenicntc Joaquín Arana y 1 d-estinó ~i la 4·" Compaiifa dc:l Pichincha en lug r de ·y illafúia. Concedí<) al Subteniente Antonio 11. Duqut del Batallón Pal.u·t, nl.Ímero 7.0 (+.¡! Compaíi!a;, la lit:cn ia ind .. ~inida que soli· c;tt>,y Jestin<) en su lugar al de Í;.?:ltal grado Pedro Castro, que sir­ve en la 1·" Compañía del C1/ombia número 23. cendió :í Capit:ín al 'T'c"niente Olegario ... hmriclue, que sin e en el BataJh)n Sucrc, rHÍmero ro. Por Decreto de fecha 2 de..:laró insub:~ist nte el nombra­rPicnto hecho en el ~1 enientc A gu·ttn Díaz p:1ra en·ir en la Com·­paiiía uelta de rrequcndama, por no hab ... rse pre entado á ocupar :1 p~tc to. . Llarn6 al servicio activo al Teniente ]dS ' F. Vargas R., y lo d tin() en lugar del Teniente Díaz. Declaró'"'en u o de li encía indefiniJa por ir_1subordinaci6n y graves falta cometida en la .Escuela l'Vlilitar al Teniente Sinfor >­o .i\'bdiedo de la I .• CompailÍ:l del Batallón Ayacucho número 3·() A cendi<) á Teniente efectivo al Sub.tenicnte Wenceslao Lom­hana y io destinó en lugar de Madiedo. A cendiú á Subteniente al Sargento 1. 0 Ari:tides Russi, del· lhtall6n AJacuciJo, y lo destinó en lugar de Lomba1 a·: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 55

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 75

Por: | Fecha: 16/11/1898

Año II Bogotá., Noviembre 16 de 1898. BOLETIN l\iiLITAR --··~-- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO --•e- Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores natos de este periódico todos los 'Jefu y Oficiales del Ejército de la República. MINISTERIO DE GUERRA DECRETO NUMERO 213 DE 1898 (17 DE OCTUBRE) por el cual se dictan varias providencias relacionadas con el Ejército. El Vicepresidente de la República, Encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA: Art. 1.0 Por excusa aceptada al señor General Cruz Chaves para servir el puesto de J cíe de Estado Mayor de la 3·" División, nómbrase en su lugar al General Lucas Gallo M., que sirve como Jefe de la 2." Brigada de la 1." División. § 1.0 Mientra el General Gallo ocupa su nuevo puesto, el primer Jefe del Batallón B?mboná, señor General Mario Guz­mán, se encargará accidentalmente del Estado Mayor de la 3·" Di­visión. § 2. 0 El General Nicolás Perdomo, en su carácter de primer Ayudante General de la 2." Brigada de la 1." División, se encar­gará provisionalmente de la Jefatura de aquélla. Art. 2. 0 Acéptase al señor Teniente Coronel Eduardo Ortiz B. la excusa que presentó para servir el puesto de 2.0 Jeíe del Ba­tallón Tencrife número ro.0 , y nómbrase en su reemplazo al Sar­gento Mayor Paulo E. Escobar, á quien se llama al servicio activo. Art. 3· 0 N ómbrase Auditor de Guerra de la 3: División al señor Anselmo León Gómez. :. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 250 BOLE'l'ÍN 1\ULl'l'AR Art. 4. 0 Acéptase al Capitán Víctor M. Vesga la excusa que ha presentado para servir como primer Adjunto del Estado Mayor de la citada División, y nómbrase para ese puesto al Capitán Elie­cer Gómez, á quien se llama al aervicio. Art. 5.0 Los Jefes y Oficiales de los Cuerpos que constituyen la 3·· División, serán los siguientes : Batallón ]iradores número 1 3-Primer Jefe, el Coronel Haba­cuc: Beltrán, ya nombrado; Segundo Jefe, el Sargento· Mayor Lucio de la Torre; Ayudante Mayor, el Sarg~nto Mayor Jesús Rocha S.; Segundo Ayudante, el Teniente Higinio Forero; Abanderado, el Subteniente Alejandro Badillo. Primera Compañía: Capitán, Domingo García; Teniente, Daniel Molina Cardoso ; Subtenientes, Eleuterio Sánchez y Mi­guel Granados. Segunda Compañía : Capitánl Carlos Tomás Muñoz; Te­niente, Hipólito Moreno; Subtenientes, Agustín Carreño y José Angel Vargas. Tercera Compañía : Capitán, Carlos Mendoza S. ; Tenien­te, José Segundo Ruiz; Subtenientes, Antonio Ortega y Francis­co Gáfaro. Cuarta Compañía: Capitán, Ramón M. Soto E.; Tenien­te, Luis López; Subtenientes, Nicolás Roja<> y Alfredo Rivera. Quinta Compañía : Capitán, Carlos Julio Guevara ; Te­niente, Antonio Mieles ; Subtenientes, Marco A. Villarretl y Rosario Leal. Batallón Rifles número 14-Primer Jefe, el Coronel Andrés Quintero, ya nombrado; Segundo Jefe, el Sargento Mayor N epo­muceno Salas; Ayudante Mayor, el Hargento Mayor graduado Cipriano Soto ; Segundo Ayudante, el Teniente Silvino Monta­ñés ; Abanderado, el Subteniente Fídolo González. Primera Compañía : Capitán, Ignacio Buenahora ; Tenien­te, Alejandro Díaz G. ; Subtenientes, Antonio Salamanca é Isaías Guerrero. Segunda Compañía : Capitán, Remigio R oncancio ; Te­niente, Manuel Ballén ; Subtenientes, Acisclo Toscano y Alfredo Aguirre, á quien se llama al servicio activo. Tercera Compañía : Capitán, Elíseo Dueñas ; Teniente, 'reodoro García, á quien se llama al servicio; Subtenientes, Rei­naldo Escobar y Eugenio Barreto. Cuarta Compañía: Capitán, Jesús Galvis; Teniente, Agus­tín B. Santacoloma, á quien se llama al servicio; Subtenientes, Heliodoro Mogollón y Francisco Pinzón. Quinta Compañía: Capittn, Julio Sanmiguel; Teniente, Uladisiao Ruiz; Subtenientes, Julio Suárez y Víctor Medina. Batallón Bomboná número 15-Primer Jefe, el General gra­duado Mario Guzmán ; Segundo Jefe, el Sargento Mayor Julio Albán, á quien se llama al servicio ; Ayudante Mayor, el Capitán Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILIT A.R. 251 Luis U rdaneta; Segundo Ayudante, el Teniente Luis Moisés Talero; Abanderado, el Subteniente Saba~ Pardo. Primera Compañía: Capitán, Rogelio V élez M.; Tenien­te, Luis M. Burgos; Subtenientes, Críspulo Gómez y José A. Peña. Segunda Compañía :- Capitán, Eudoro Aguirre; Teniente, ·Belisario Rucindo ; Subtenientes, Leandro León y Mariano Castro. Tercera Compañía: Capitán, José Manuel Dederlé; Te­niente, Gabriel Baena, á quien se llama al servicio; Subtenientes, Manuel A. Medina é Hipólito Nieto. Cuarta Compañía: ~apitán, José B. Vera, á quien se llama al, servicio; Teniente, Félix V. Castillo; Subtenientes,Justiniano Arenas y Jacobo Pérez. Art. 6.0 Los Jefes y Oficiales de los Batallones que forman la 4·a División, serán los que á continuación se expresan : § 1.0 El Batallón Pichincha número r6 tendrá los mismos Jefes y Oficiales que hoy tiene. Para la vacante de Teniente, que existe en la 4: Compañía, se nombra al de ese grado señor Gerar­do Grajales, á quien se llama al servicio activo. ~ 2.0 Nómbrase primer Tefe del Batallón Urdaneta número 17, al Coronel Alejandro Quintero. El segundo Jefe, los Oficiales de Plana Mayor y los de Co1hpañía, serán los mismos que hoy sirven en dicho Cuerpo. Para la \iacante de Capitán, que existe en la 3·· Compañía, y para las "de ~reniente y Subteniente de la 4.•, se nombra al Capitán Olimpo Santos, al Teniente Leopoldc;> Ruiz Vásquez y al Subteniente Wenceslao Bolaños, respectivamente. § 3· 0 Dos Compañías de e¡ te Cuerpo, c:on el primer Jefe, harán la guarnición de Cali, y las sos restantes, con el segundo, guarnecerán á B uga. § 4.0 La Plana .l\1ayor del Batallón La Popa continuará con los mismos Jefes y Oficiales que hoy tiene. La oficialidad de las Compañías será la siguiente : Primera Compañía : Capitán, José María For~ro, á quien se llama al servicio ; Teniente, Lcandro Guzmán ; Subtenientes, Hipólito López y Vicente Monsalve. Segunda Compañía: Capitán, Rafael Guevara !viartínez; Teniente, Ruiino Guerrero C. ; Subtenientes, Francisco Congote y Juan Gómez. Tercera Compañía: Capitán, Antonio Domínguez C., á quien se llama al servicio; Teniente, Carlos Talero; Subtenientes, Alberto Barnga y José Vicente Fernández, á quienes se llama al servicio activo. Cuarta Compañía : Capitán, Guillermo Esc~llón y Teniente Ulpiano Osorio, á quienes se llama al servicio ; Subtenientes, Cándido Molina y Sebastián Delgado, á quienes se llama igual­mente al servicio. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 252 BOLE'.fÍN M.ILIT..A.R § 5.0 . Dos Compañías del Batallón La Popa harán la guarni­ción de Medellfn, al mando del primer Jefe, y las otras dos, al mando del segundo, guarnecerán la plaza de Manizales. Art. 7.0 Restablécese la guarnición del Sur del Cauca, que la constituirán dos Compañías, que se acantonarán en Pasto, con el nombre de Medio Batallón Cazadores número I 9, el cual forma­rá parte de la 4·" División del Ejército. § 1.0 Nómbrase Jefe del medio Cuerpo citado, al Coronel José María Mosquera. § 2.0 En decreto separado se harán los nombramientos de la oficialidad para el mismo. Art. 8.0 Llámase al servicio activo al Subteniente Luis E duar­do Calderón, y destínase á la quinta Compañía del Batallón Aya­cucho número 3.0 , en reemplazo del de igual grado Alberto Barriga, que fue destinado al Batallón La Popa número I 8. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á I7 de Octubre de 1898. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, 0LECARIO RIVERA DECRETO NU.l\1ERO 215 DE 1898 ( NOVIEMBRE 8 ) por el cual se ordena vender unos buques de guerra El Presidente de la República En uso de sus facultades legales, y CONSIDERAN DO : I.0 Que para restablecer el equilibrio fiscal es de urgente ne­gesidad adoptar cuantas medidas de economía indique la convenien­cia pública; y 2. 0 Que atendido el ningún servicio que prestan algunos bu­ques de la .J.\Ilarina Colombiana, el gasto que se hace en el sosteni­miento de ellos, sobre ser gravoso para el Tesoro, no corresponde á necesidad alguna relacionada con el orden, DECRETA: Art. 1.0 Procédase á vender en pública subasta, y con arreglo á las demás formalidades que prescribe el Código Fiscal, los bu­ques de guerra denominados Crucero Córdoba y General Nariño. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR Art. 2.0 Mientras se hace la venta de que trata d presente Decreto, la tripulación de las naves mencionadas quedará reducida á la guardia ó custodia indispensable para conservarlas. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 8 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE El Ministro de Guerra, PEDRo ANTONio MoLINA DECRETO NUl\1ERO 2I6 DE r898 (NOVIEMBRE 8) por el cnnl se elimina el Depósito militnr El Presidmte d2 la República En uso de sus facultades legales, y CO. 'SIDERANDO: 1. 0 Que la angustiosa situación del Tesoro exige imperiosa­mente eliminar cuanto gasto público no sea estrictamente indispen­sable para los fines de la Administración; y 2.0 Oue en el Presupuesto de Gastos de la presente vigencia no hay partida especialmente destinada para el pago de personal distinto de el del Ejército en servicio activo, y por lo tanto el Po­der Ejecutivo no cree estrictamente legal la erogación que se hace en el sostenimiento del Depósito, DECRETA: Artículo único. Desde el r .0 de Diciembre próximo quedará eliminado el Depósito fvi ilitar, derogado en todas sus partes el De­creto número 900 de 1890, que lo creóJ y virtualmente abrogado el artículo 15 del Decreto número 14 de 23 de Agosto último, reorgánico del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 8 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE El .f\1inistro de Guerra, PEDRO ANTONlO MouNA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 254 BOLETÍN M.ILIT.A.R NOTA DEL SENOR MINISTRO DE GUERRA AL SEROR GENERAL JEFE DE ESTADO MAYOR GENERAL DEL EJ~RCITO República de Colombia-Ministerio de Guerra--8ección 1.•-7 Bogotá, I I de Noviembre de I 898 SeÍlor General Jefe de Estado Mayor General del Ejército. Consecuente con ias doctrinas y prácticas observadas invaria­blemente por el actual encargado de este Despacho, aun en los momentos más difíciles del último Jebate electoral, respecto de la actitud que los miembros del Ejtrcito deben guardar en las luchas políticas de los partidos, creo indispensable reiterar á la fuerza pú­blica, por vuestro digno conducto, las órdenes más terminantes para que~~ Ejército se guarde, en absoluto, de toda intervención en asuntos políticos, ya porque conforme al artículo · 168 de la Constitución, la fuerza armada no es deliberante, y le está prohi­bido, por tanto, ingerirse en esa clase de luchas, como porque la buena organización y disciplina militares, que constituyen la base de todo Ejército que realmente merezca l!"'var ese nombre, son incompatibles con las deliberaciones á que la disposición constitu­cional se refiere, y están en abierta pugna con la naturaleza y los fines de la institución militar. Siendo, como es, la fuerza pública guardián del orden y de laS imtituciones, no se concibe cómo podría llenar el objeto para que ha sido creada, si interviniera en el juego natural y pací:V.:o de los p.lrtidos, ó tomara parte, siquiera indirecta, en la solución de pro­blemas políticos que debe ser confiada únicamente á la acción libre y espontánea de la opinión pública. El Gobierno tendrá como falta muy grave en los !'.1iembros del Ejército, la ingerencia en debates políticos, ya sea pública ó privadamente, y reputará inadecuado para el servicio á todo militar · que no se ciña estrictamente al precepto constitucional y á la doc­trina desarrollada en este oficio, y antes bien estimará su cumpli­miento como un título más para obtener los grados y recompensas á que sean acreedores por sus servicios. El Gobierno, al adoptar esta medida, se propone rbdeat al Ejército de todo el respeto y prestigio qu(' en otros países ha al­canzado, sustrayéndolo así de las ardientes luchas políticas y man­teniéndolo superior á ellas, á fin de que los ciudadanos se acos­tumbren á mirar en él la custodia del orden social y no la amena­za de las libertades públicas. El Poder Ejecutivo, del cual depende, en un todo, el Ejérci­to, con arregl0 al artículo 22 del Código Militar, confía en que los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 255 leales y valerosos miembros que lo forman, ajustándose al espíritu de civismo que ·predomina en sus filas y que es garantía de las ins­tituciones republicanas, no han de querer romper la tradición de respeto á la ley y á los Magistrados, la cual constituye ya salvador derecho consuetudinario en nuestra historia política, y es;::>era, asimismo, que ningún militar en servicio dé ocasión á censuras por infracción de las disposiciones constitucionales y legales que sustentan la materia del presen·te oficio. . Servíos disponer que esta comunicación sea public;ada en la Orden General del Ejército. Soy vuestro atento servidor, PEoRo ANTONIO MaLINA EJERCITO NACIONAL INFORME que el primer Jefe del Batallón Oo.ro número 17 presenta al Estado Mayor de la División. Sefior Coronel primer Ayudante GeneraL-Presente. Tengo el honor de informar á usted sobre los trabajos de zapa que ejecuta· el Batallón que comando, así: se han construído des­de el ~ .0 de Abril hasta el último de Mayo próximo pasado, 170 metros de camellón, el cual tiene de latitud 7 metros 10 centíme­tros, y de flecha 45 centímetros. Se construyó una alcantarilla cuya longitud es de 7 metros 10 centímetros, y tiene de luz 85 centímetros. También se construyó una muralla para sostener el ca melión, .en la parte donde corta el antiguo cauce del río, la cual mide 66 metros de extensión por una altura creciente desde 50 centímetros hasta 1 metro. Es de advertir que en este trabajo, y en el tiempo ya dicho, sólo se ha empleado el personal de cua­tro Compañías, desde el r .0 de Abril hasta el 15 del mismo, y de esta fecha hasta el último de Mayo, el personal de tres, porque de cuatro Compañías á que quedó reducido el Batallón desde el 16 de Abril próximo pasado, la cuarta se ha ocupado todo ese tiempo en los trabajos del acueducto y carretera de San Vicente. Si en los dos meses citados los trabajos no han avanzado lo que era de esperarseJ es debido á la falta de algunos elementos, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 256 BOLETÍN MILITAR como las carretillas, que tan indispensables son para el acarreo de materiales y porque el personal de las Compañías era muy reduci­do y se redujo más desde la segregación de la yuinta Compañía, la cual hubo necesidad de completar con personal de las otras. Me prometo que en este mes los trabajos avanzarán notablemente, por­que ya las Compañías están completas y de consiguiente aumen­ta el número de trabajadores, á lo que se agrega que el señor Prefecto me ha ofrecido suministrar las carretas en número sufi­ciente. Soy de usted atento y seguro servidor, El primer Jefe, A. ARzA YÚS E. Es copia. El segundo A y u dan te general, RóMULO ARAGÓN INVENTARIO de los bienes que dejó el soldado Miguel Vargas, per­teneciente á la quinta Compailía del Batallón 21 de JuníJJ, que falleció ayer en el Hospital Militar de Barranquilla. En Barranquilla, á ocho de Junio de mil ochocientos noventa y ocho, en la Mayoría del Batallón 21 de Jt111Íl7, se reunic~on el señor General graduado Ramón G. Amaya y los testigos señores Andrés For­tich G., Julio C. Moneada y Cristóbal Fonncgra, con el objeto de in­ventariar y avaluar los bienes del soldado Miguel Vargas, de la s.a Com­pañía del aludido Cuerpo, que falleció ayer en el Hospital Militar de esta ciudad, de beriberi, y se procedió á inventariarlos y avaluarlos en la forma siguiente: Una libreta militar, sin valor, en la que dice ser natural de Suta-tenza, Departamento de Boyacá. Dos pares de botines usados, aval uados en .............. $ Una ruana vieja, en ................. . .. , ..•.....••• , Una sábana, en ....................................... ,. U na malctcra, en. . • . • . . • . . . . . . . . • . • . • • . . • •..•... En poder del Habilitado, en dinero .................. . Suma •••••..••••..•.•....•... , ••.. $ Dinero efectivo que dejó al Subteniente Belalcá-zar antes de morir... • • • • . . •• . • • . •••...••••... $ 70 .. De esta suma se deduce lo siguiente : Valor de un ataúd ................... $ 16 Gasto de coche para practicar ]as dili- 20 so 20 26 40 gencias correspondientes .................. . IJ .. 53 • • Quedan ...•••••..••...•.•••.. $ 81 30 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 257 No habiendo más de qué tratar, se dio por terminada la presente diligencia, que firman los que en ella intervinieron. El General graduado, primer Jefe del Batallón 21 de J unín, RAMÓN G. AMAYA-Tcstigo, A. Fortich C.-Testigo, Jttlio C. Moncada.-Tes­tigo, Cristóbal Fomtegra. INVENTARIO de los bienes que dejó el soldado Simón Vera_ perte­neciente al Batallón Urdaneta número 1 5. En dinero .•••.. , •...•.•.•.••••..•••.•.•.•.•••. $ Un par de botines usados ..................... __ -· .•.• Un kepis ....•.•...•..••...•••..••...........•.••• U na ruana deteriorada. . . . . • • • . . • •.......••.•••.••• U na camisa de hilo usada. • . . ....................... . U na camisa de hilo usada .....••••••.......••••..•.•• Una franela de hilo usada ........................... . Un par de medias ................................. . Dos pañuelos de hilo ....•••......••....•.••..••.•• U na correa de cintura ....••..•.••.•..••.•.••.•.•... 6¡ zo 3 1 20 So 6o 6o 40 20 20 20 Suma •....••...•.... $ 68 40 Cali, Junio 16 de I 898. El Coronel primer ·Jefe, JosÉ M. MosQUERA.-Testigo avaluador, Clímaco García.-Testigo avaluador, Mrmttel M. Castillo.-Tes·igo ava­luador, Manuel A. Zapata R. NoTA.-Se deduce de esta suma la de siete pesos cincuenta centa­vos ($ 7-50) por valor de un ataúd, cuyo recibo se adjunta. Recibí del Habilitado del Batallón Urdaneta $ 7- so, valor de un ataúd para Simón V era. Cali, 15 de Junio de 1898. J . .A. Martín V. B.-El Coronel, JosÉ M. MosQUERA Es copia.-El Coronel, JosÉ M. MosQUERA VARIEDADES LA 'rACTICA DE INFANTERÍA Y LAS ARMAS DE FUEGO PERFECCIONADAS El reglamento sobre el ejercicio y las maniobras de infantería, da el métod~ y los medios de adiestrar la tropa, para ejecutar regu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN MILIT~R lar y rápidamente los movimientos que preceden ó continúan el combate. Pero bajo el fuego de las máquinas modernas, la aplica­ción de las formaciones cerradas cada día se hace más rara: así lo prueban las últimas guerras. · La historia nos demuestra que, con muy pocas excepciones, las cargas verdaderas á la bayoneta no han existido ~ino en la ima­ginación de los escritores militares, y que es preciso entender por carga á la bayoneta todo movimiento ofensivo ejecutado con au­dacia. Numerosos ejemplos nos enseñan cuán difícil ha sido siempre abordar de frente, en orden compacto, una infantería que aún no ha sido conmovida, bien posicionada, y que tiene la eficacia de su fuego, El largo alcance y la precisión de las nuevas armas, relacio­nadas á la rapidez con la cual los fuegos se ejecutan, han hecho imposible lo que antes era difícil. Hoy no existe infantería alguna que pueda marchar_.al ataque en terreno descubierto, en cualquier formación regular que sea, c~:mtra un enemigo provisto de cañones de largo alcance y de..fusi­les que se .cargan por la culata. "En un reconocimiento hecho en J untland en 1864, el Ca­pitán prusiano Schutterback, con 124 hombres del regimiento de infantería número so, se vio repentinamente amenazado por su retaguardia por 180 soldados del primer regimtento de infantería dinamarqués. Estos, cubiertos por un pliegue de terreno, !e acer­caron á los prusianos hasta la distancia de 400 pasos, y los carga­ron á la bayoneta en columna, con gran resolución: á los 250 pa­sos de la posición de los prusianos fueron acogidos por una primera descarga que fue seguida inmediatamente por una segunda que no los contuvo, pues siguieron marchando con la más grande bravura. Pero á la tercera se detuvieron; les faltaban 150 pasos para poder llegar á comprometer un combate al arma blanca y en este espacio de tiempo habrían tenido que soportar tres ó cuatro descar~as. Así ,.j combate se conti.:1uó por un fuego de tiradores de corta duración. En 20 minutos los dinamarqueses tuvieron fuera de combate 3 oficiales y 85 soldados; la mitad de su fuerza efectiva." (1) "El 29 de Junio de 1866, en el combate de Gitchin, dice un ofic:ial austriaco, testig() ocular (2), cuando la brigada Piret recibió, á las seis de la tarde, la orden de dejar su posición para dirigirse sobre Zames y tor:P.ar esta localidad, se emplearon seis batallones y la batería de la brigada en esta expedición. Para protegerlas en caso de desastre se dejó en el monte Ensestadler un batall6n de infantería v una batería de ocho tt. tomada en la reserva de la arti­llería del c~erpo de ejército; desde su posición·esta batería podía proteger nuestra marcha hacia adelante, y cañonear eficazmente la (1) MiUta.r Woohsmb~a.tt, 8 de Julio de 1865. (2) ~Vh~r Preitwng, año de 1868. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN MILIT A..R 259 localidad que estaba alejada 2,ooo pasos mas o menos. Los seis ba­tallones destacaron cada uno una división (dos compañías) como se­gunda línea y avanzaron sobre Zames en una línea de columnas llevando la batería entre el segundo y tercero batallón, precedidos de una espesa cortina de tiradores. "Las alturas que rodean á Zames estaban débilmente ocupa­das por el enemigo y fueron tomadas después de un combate insig­nificante de tirado\es. La cresta de esas alturas forma delante de Zames una curva pbco sensible cuya extremidad se aleja 300 pa­sos, y el centro á 8oo poco más ó menos de esta localidad. El ene­migo había sólidamente ocupado este punto y se distinguían per­fectamente tropas de las tres armas en el interior y en rededor de Zames. La bataría se estableció en el centro de la curva porque los declives son poco sensibles, mientras que son bastante escarpa­dos en las alas; y rompió el fuego á 300 pasos con proyectiles hue­cos. Las tropas formadas por divisiones y en masa fueron colocadas al abrigo de todo proyectil sobre las alas, y sólo las primeras divi­siones conducidas sobre la meseta rompieron un fuego de tiradores contra el enemigo posesionado alrededor de Zames. 1 "Este combate preliminar duró más de media hora. El mo­mento decisivo había llegado: el enemigo había hecho progresos sobre nuestro flanco izquierdo, sobre la altura de Prada. Dilet7-, ocupado por los zajones, fue evacuad;~; la brigada debía apoderarse de Zames y atacar seriamente el flanco izquierdo de los prusianos, á fin de contener su movimiento ulterior al centro, ó bien retirarse á su primitiva posición en el monte Esenotadler. Como entonces no se conocían aún los efectos del tiro rápido, se decidió abrazar el primer partido. "Como lo hemos dicho ya, el ataque á la bayoneta había sido preparado durante más de media hora cuando la señal del asal­to fue dada. Las tropas formadas en divisiones avanzaron en masa, y al paso de carrera se dirigieron sobre el enemigo, los tiradores se agruparon en los intervalos y cargaron conjuntamente con las tro­pas cerradas en masa. El enemigo nos recibió con fueRos de fila: nuestros soldados, en gran número, fueron puestos fuera de com­bate mientras que trataban de franquear la distancia de trescientos pasos que los separaban de la posición enemiga. Se detuvo la carga, y las cabezcrs de columna hicieron fuego, y en seguida tratamos de retirarnos á nuestros primeros abrigos. "Las pérdidas de las 24 compañías asaltantes se elevaron á 4o oficiales y 8oo hombres en menos de cinco minutos, y sin em­bargo el enemigo apenas había empleado 4 compañías en la fusi­lada. Esta tentativa de ataque á la bayoneta nos costó tantos hom­bres como los que el enemigo había empleado para rechazarnos, y puede calcularse muy bien que cada defensor poco más ó menos .había puesto un asaltante fuera de combate, aunque las columnas de ataque ocuparon la zona más peligrosa, que era la dé los c:ien pasos antes de lle¡ar á la posición enemiga. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 260 BOLETÍN MILITAR "Aunque las grandes pérdidas se producen siempre en cortos espacios de tiempo, aun en el caso en que los combates son de larga duración, los resultados del tiro rápido que acabamos de citar, no provocan menos la admiración. "Durante la marcha adelante que se hizo er.1 muy buen or­den, se observó que las pérdidas aumentaban en una progresión . geométrica, y esta observación se hubiera mantenido si las tropas hubieran continuado su ataque. La bravura desplegada por los aus­triacos en Zames fue digna de todo elogio : sus pérdidas dan fe, y creemos que ninguna otra brigada hubiera tomado la posición, por­que cualquiera tropa que fuera, pertenezca á tál ó cuál naci6n, y cuya bravura sea á toda prueba, no posee en efecto sino cierta dosis de sangre fría y de coraje que tiene un límite determinado, y pérdidas tan considerables intimidan á los que sobreviven y de­tienen todo impulso heroico. En el mundo entero no se encuentra un ejército que se le pueda llevar adelante hasta perder su último hombre; la energía moral tiene límites, los cuales no se pasan jamás sin romperla." Este ejemplo no es el sólo que nos proporciona la guerra de Bohemia; sin embargo, después de r 866, distinguidos militares no consideraban definitivamente resuelta la cuestión de saber si en el futuro el ataque en masa debía ser desterrado del campo de batalla por los cañones y los fusiles modernos; y así hemos visto que. á los franceses en los primeros combates que dieron en I 870 en Wis­sembourg, Sarrcbruck y Woerth recurrieron sin éxito á su táctica favorita: el ataque á la bayoneta. Hablando de las cargas llevadas por ellos en Sarrcbruck con­tra los bosques ocupados por los tiradores prusianos á la derecha del ejército alemán, un corresponsal del Thimes del 1 I de Agosto de 1870 se exprf'sa así: "No hay nada que pueda dar una idea del arrojo y de la bra­vura de la infantería francesa; y cualquiera que sea el elogio que se le rinda en homenaje á esa cualidad heroica, jamás alcanzará á la altura de su mérito. Hemos visto repetidas veces avanzar los bata­llones franceses con una heroica impetuosidad hasta el borde del bosque, de donde eran constantemente rechazados dejando cente­nares de bravos mordiendo el polvo; era un espectáculo lamenta­ble que duró muchas horas." ( Conti11uará ). _. .. __ LITERATURA LA BATALLA DE SEDAN No entra en mi plan hacer la relación técnica de la batalla de Se­dán, á fa que concurrí como espectador, más ó menos expuesto al rcli- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1'ÍN MILITAR 261 gro, pero me esforzaré en hacer una relaci6n verídica de lo que vi ó supe durante la acción, colocado en el st:gundo término de este cuadro siniestro é inolvidable. Los fuegos se rompieron al amanecer, en medio ce la neblina, del lad') de Bazeilles, y de las orillas del Meuse, se extendieron al Sur, y progresivamente al Este y al Oeste, á medida que los dos ejércitos ale­manes avanzaban en número de 2 30,000 hombres, y efectuaban el gran movimiento en vol vente que desde la una de la tarde logró cortar al ejército francés en su retirada hacia Mésicres, la sola posible quizás, si la disposición adop~ada al principio por el General Ducrot no hubiera sido cambiada por su sucesor en el mando en jefe. Desde las seis y media de la mañana los Oficiales de la Casa Mili­tar, inclusive los caballerizos, aguardaban, rienda en mano, en el patio de la Subprefectura, para acompañar al Emperador al campo de batalla. Mientras éste se vestía, Emmanuel d'Harcourt, Capitán de infante­ría, Oficial de Ordenes del Duque de Magenta, llegó apresuradamente, se desmontó en medio de nosotros y pidió ser introducido cerca de Su Majestad, para darle la noticia de que el Mariscal acababa de ser herido gra\'emente en la ingle por un casco de obús. Después de haber escu­chado, con los ojos llenos de lágrimas, la noticia de este fatal aconteci­miento, el Emperador aprobó la entreg1 del mando en el General Ducrot, no obstante que no era el más antiguo de los Jefes de Cuerpo de Ejército, pero habida consideración de que era el que estaba más al co­rriente de los proyectos del Mariscal. Este último no sabía, como tam­poco el Emperador, que el General Wimpfen, llegado la antevíspera de París para mandar d 5·· Cuerpo del Ejército, era al mismo tiempo conductor de una comis1ón del General en Jefe, en el caso de que la vacante viniera á tener lugar. Entregándosela el Ministro de Guerra, creía aún que el ejército francés conservaría una ventaja de dos días sobre el tercer ejército alemán, y tendría que combatir sólo al ejército del Meuse. Cálculo optimista, burlado por las marchas forzadas del tercer ejército, al cual pertenecía, además, el Cuerpo Bábaro, compro­metido la víspera en Bazeilles. N o se podía, pues, dudar de que los otros le seguirían de cerca ! Después de haber enviado á uno de sus Ordenanzas el Capitán Guzmán, cerca del General Ducrot, Napoleón m montó á caballo, y á la cabeza de su Estado 1\!layor, seguido de un pelotón de guías suminis­trado por el Escuadrón de la escolta, se dirigió hacia la puerta que con­duce al camino de Bazeilles. Apenas había dado algunos pasos cuando se cruzó con el coche en el cual estaba acostado el Mariscal, y se detu­vo para informarse de su estado. El doctor Teófilo Anger, que nos se­guía á pie, tanto como k era posible, se apresuró á ofrecer sus servicios, y manifestó que no obstante su gravedad, la herida no era mortal. El Emperador, tranquilo con la relación de su cirujano, continuó su camino á la vista de los habitantes, quienes desde las ventanas lo mi­r. aban pasar silenciosamente. Antes de salir del recinto nos encontramos con varios prisioneros enemigos, á quienes conducían al lado de nues­tros heridos, casi todos heridos en los brazos ; había uno que caminaba entre estos últimos, un suavo de alta. estatura, que nos extendió la mu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 262 BOLETÍN MILITAR ñeca mutilada exclamando furioso : "Voy á hacerme curar y voh·eré." Hay palabras y miradas que nunca se olvidan. Más allá de las fortificaciones Su Majestad puso su caballo al trote, hasta que llegó á las primeras casas de Balan, en donde los enfermeros transportaban nuevos heridos. Sostenido por dos soldados de infantería, aguardaba el coche de la Ambulancia un Jefe de Escuadrón, cuya cara est~ba tan mutilada que no se distinguían sus !acciones. -¿Estoy tan desfigurado que no me reconocéis? Me dijo ,cuando pasé á su lado. Era Octavio Bastard, cuya mejilla había sido destrozada por una bala. Al llegar al centro del pueblo el Emperador tomó por una calle en descubierto del lado del Mosella, y avanzando sobre un montecillo de donde hacían fuego las baterías divisioaarias de infantería de marina, se detuvo cerca de ellas, no lejos del lugar donde había sido herido el Ma­riscal. Cuando los artilleros que estaban á la c~palda del Emperador re­conocieron á éste impasible, lo saludaron con vivas ; los últimos que debía oír! Viéndole de lejos el General Vassoigne, avanzó un instante para darle á COJlOCer la maniobra prescrit~ por el General Ducrot, en lo que concernía á las divisiones del duodécimo Cuerpo, encargado de luchar palmo á palmo, batiéndose en retirada en dirección de Mézieres. Eran más de las ocho de la rnafiana cuando la ligera neblina que todavía subía de las orillas del río acabó por disiparse. Vimos las altu­ras de la orilla izquierda coronadas por una larga línea de baterías ale­manas, establecidas desde Remilly hasta más allá de Wadilincourt. Los primeros rayos del sol daban sobre nuestros kepis ; nuestro grupo vino á ser el objetivo de su puntería; el Emperador nos ordenó desfilar detrás del muro de una fábrica, cerca de la cual permanecía en reserva un bat:tllón de cazadores, y permaneció voluntariamente expuesto al fuego, no conservando á su lado si-no á Darvillier, su primer escudero, Corvi­sart, su médico, Pajo!, su Ayudante de Campo de servicio, y Henden­court, su Oficial 'de Orderres, muerto á su lado. El General Pajol, en la relación que hace de la batalla de Sedán, dice : "que Su Majestad se dirigió sobre un punto culminante, donde estaban colocadas las baterías de reserva, al mando de Sainte-Aulaire, y p::rmaneció más de una hora en esta posición, en medio de una lluvia de balas enemigas, ocupado en seguir los movimientos por brigadas, con­forme á las órdenes del General Ducrot ; el General Lebrun comenza­ba á hacer ejecutar á las di visiones de su Cuerpo de ejército un com­bate decisivo, bien sostenido y hábilmente conducido." Informarlo por la vuelta del Capitán Guzmán, del cambio que había tenido lugar en el mando en Jefe, inesperadamente reclamado por el General Wimpfen, puesto al corriente de la contr~orden dada por éste á la maniobra del General Ducrot, y del objetivo de Carignan, sustituído al de Mézieres, el Emperador comprendió que toda esperanza de salvacíón estaba en lo sucesivo perdida. Pero no pudiendo interve­nir sin ser acusado de perjudicar la acción de sus Generales, y no que­riendo tampoco, aun cuando privado de toda iniciativa, abandonar el terreno, en tanto que sus fuerzas le permitiesen permanecer en él, re­• olvi6 dirigirse más hacia el norte, á las posiciones que defendían las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 263 tropas del primer Cuerpo. Fuimos entonces llamados cerca de él, y después de un galopar frenético, · en medio del silbido de las balas y de los cascos de obús que llovían en el suelo, alcanzamos al Emperador en el camino de Givonne, donde el General Wimpfcn le hablaba con exaltación respecto de las tropas bávaras y sajonas. -Que Vuestra Majestad no se alarme; dentro de dos horas los ha­bré arrojado en el Meuse. Extraña ilusión de un valeroso soldado, en quien la presunción igualaba al valor;· de un General en Jefe que no considera sino una faz del campo de batalla, sin preocuparse bastante de las masas enormes que avanzaran á su retaguardia de la isla de Iges. Lejos de participar de su confianza, Napoleón no dudaba ya de la suerte fatal reservada á este desgraciado ejército, comprometido y soste­nido á su pesar en una aventura en que la injusticia humana no debía de atribuírle la responsabilidad. Permaneció de este modo más de tres cuartos de hora buscando la muerte bajo el fuego cruzado de la me­tralla. Llevaba más de cinco horas d'e exponerse al pelig .. , cuando el in­fortunado Soberano, sintiéndose presa de los sufrimientos que agravaban su permanencia á caballo, se vio obligado por dos veces á desmontarse para obtener algunos mii1utos de descanso, y tuvo bastante energía para hacerse montar de nuevo. Hacia las once y media, no pudiendo sostenerse más, se resignó á volver á la ciudad, cuyas cercanías estaiJ;Jn atestadas de coches abando­nados de sus conductores, cureñas rotas, ~ldados desalentados que bus­caban ilusorio abrigo en los fosos donde la artillería adversa no ocasio­naba menos destrozos. Antes de bajar el puente levadizo, el General Courson y el Capitán Trécesson eran gravemente heridos á espaldas de Su Maj l •ad. - Más allá de la puerta un casco de obús hirió á mi caballo en una pata, otro alcanzó en el costado al caballo de Canisy, un tercero destro­zó, á nuestro lado, el brazo de una desgraciada mujer que estaba de pie en el umbral de su casa. En la plaza t.~ Turena, sobre el puente, lugares descubiertos, los proyectiles comenzaban á caer, cuando el Estado Mayor Imperial pas6 en dirección á la Subprefectura. Sobre el puente, encontrando á Stoffel y al Teniente Paul de Warn, que salían de donde el Mariscal, cerca del e ual se dirigía el Emperador, se detuvo algunos momentos para pre­guntarles por su salud. A las primeras palabras que les dirigió, un obús cayó á algunos pasos de su caballo, levantando una nube de polvo. Si no hubiera interrumpido su camino, habría sido derribado. ¡Qué contraste en este momento entre los destinos de estos dos Monarcas, en presencia uno del otro! De un lado, Napoleón m, anona­dado, encorvado bajo el peso de la derrota, arriesg_~ndo su vida á cada paso como el más oscuro de sus soldados; del otro, Guillermo i, fuera de peligro en las alturas de Frénois, asistiendo, como en apoteosis, á la agonía del Imperio francés, sobre las ruinas del cual el Imperio de Ale­mania iba pronto á levantarse á costa del otro. Esta agonía de un ejército y de un régimen no debía sobrevivir á su pérdida; duró _todavía cinc:o horas en medio de actos heroicos que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 264 BOLETÍN MILITAR nuestros de$cendientes, en tanto que haya una Francia unida y palpi­tante, conservarán piadosamente el recuerdo, inseparable de los lugares y de los nombres que van unidos á él. En Bazeilles, el epi5odio de los últimos cartuchos quemados por el Capitán Aubert y el Comandante Lambert. En el Calvario de Illy, la gloriosa carga de la División Margue­ritte, conducida al caer mortalmente herido éste por el General Ga­lliffet. En Caza], la audaz empresa de abrirse paso, hecha por el Coman­dante Alincourt con un escuadrón del I . 0 de Coraceros. En Balan, en fin, la suprema tcntati va para abrirse paso, hecha en honor del ejército por los Generales Wimpfen y Lebrun, á la cabeza de los restos valerosos del duodécimo cuerpo. ¡Y cuántos otros hechos llenos de abnegación y de valor, cuyos modestos autores han quedado ignorados! Concluirá EN E1 EJERCITO CONDUCTA DE OFICIALES 3.• Brigada.-Se distinguieron por su buena conducta durante el mes de Octubre los señores oficiales: Batallón Sucre número 7.0 -Sargcnto Mayor graduado Cecilio Zamudio; Capitanes Aurelial)o Mora y Olegario Manrique; Te­nientes Maximino Rivera y Emiliano Camargo; Subtenientes Isaac V anegas, Daniel Abella, Jesús Zambrano y Román Castillo. Batallón Granaderos número 8. 0 -Sargento Mayor Rafael Ves~a; Capitanes Leonidas S. Buendía y Clemente Arias; Tenien­tes Juan E. Méndez, Pantaleón Reyes, Faustino Ballesteros, Francisco Durán y Pablo J. Monroy; Subtenientes Elías Macha­raviaya, Manuel A. Bernal, Manuel A. López y Guillermo Gamba. El Poder Ejecutivo, por Decreto de fecha 2 del presente, dictó las siguientes providencias : Aceptó al Coronel Luis María Terán la renuncia que hizo, con el carácter de irrevocable, del puesto de Edecán del Presidente de la República. Reconoció á los señores Rafael Navarro R. y Manuel An­zoátegui los empleos de Teniente efectivo y Subteniente, respecti­vamente, que les fueron conferidos por el Jefe Civil y Militar del Departamento de Bolívar en la guerra de 1895. Reconoció al señor Enrique A. de Castro el empleo de Sub­teniente con que prestó sus servicios al Gobierno en la misma guerra, abonándole la antigüedad de 30 de Enero de 189 5· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 75

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 76

Por: | Fecha: 23/11/1898

Año n Bogotá, No,-iembre 23 de 1sgs. Número 7€ BOLETIN MILITAR ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCJTO Director, ALEJANDRO POSADA S1Jn colaboradores natos de este periódico todos los Jefir y Oficiales del Ejército de la República. MINIST.ERIO DE GUERRA DECRETO NÚMERO ... DE 1898 (Ir DE NOVlEMBRE) reformatorio clel Dc:cretr> nÚrn!ro I.h ele 23 de A~osro de 1898, '' reorgánico del Ejército." El Presidente de la República DECRETA: Artículo único. El General Comandante Militar de Panamá dependerá directamente del Estado Mayor General del Ejército, y será un General de División. § Queda reformado en estos términos el artículo I 2 del De-creto número 14 de 23 de AgostO de 1898. · Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á I I de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 266 BOLE1'ÍN MILl'l'.AR DECRETO NUMERO ...... DE 1898 · ( 12 DE NOVIEMBRE) por el cual se hacen varias supresiones en el Ramo de Guerra. El Presidente de la República CONSIDERANDO: I.0 Que en la difícil situación por que atraviesa el Tesoro Na­cional, es deber del Gobierno procurar cuantas economías fueren indispensables para restablecer el deseado equilibrio fiscal; y 2.0 Que con imputación al Departamento de Guerra se hacen varios gastos que no revisten carácter de urgentes, y cuya supre­sión no entrabará la buena marcha de la Administración pública, DECRETA: Art. I.0 Desde el I.0 de Diciembre próximo queda rescindido el contrato celebrado con el señor Eloy B. de Castro, para dirigir las obras de Jos cuarteles de esta capital. Art. 2.0 La Dirección del Boletín Militar quedará reducida, desde la fecha expresada, al Director y al Compilador de los Ana­les Militares. § La Biblioteca del Ejército será recibida, por riguroso in­ventario, por el Proveedor General del Ejército, y adscrita á la Subsecretaría de Guerra. Art. 3. 0 Desde la misma fecha quedarán suprimidas las Ban­das de Música de Popayán y Cali, y el puesto de Director de la Banda Marcial (Fanfara). • § Si la Gobernación del Departamento del Cauca desea con­servar las dos primeras Baneas citadas, el Ministerio ordenará que los individuos que las forman sean dados de alta como soldados en los Cuerpos respccti vos. Art. 4. 0 Suprí mense los puestos de segundos Ingenieros de las cañoneras "Boyacá," y "La Popa/' y del vapor de guerra "Hércules." Art. 5. 0 Quedan suprimidos, igualmente, los Administrado­res de los trabajos Je los cuarteles de Honda y Medellín, y los em­pleados que de ellos dependen. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 2 de Noviembre de 1898. l\1ANUEL A. SANCLEMENTE El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'BOLE1.'Í.N MILITAR 26"Z DECRETO NUMERO..... DE 1898 ( I 4 DE !'\OVIEMBRE) por el cual se suspenden varios empleados en el ejercicio de sus fun.:iones. El Presidente de la República Visto el informe que con fecha I 1 del presente mes ha rendi­do el señor Presidente de la Oficina General de Cuentas, acerca de los Guardaparques que no han prestado fianza y no han rendido cuentas, DECRETA: Art. r. 0 Suspéndense en el ejercicio de sus funciones á los Guardaparques de la República que á la fecha de la publicación del presente Decreto no hayan prestado la fianza que les corres­ponde para asegurar su manejo, y á los que hayan demorado dos meses sin rendir sus cuentas correspondientes. Art. 2.0 Los Comandantes Divisionarios ó de Brigada que­dan autorizados para nombrar interinos de los Guardaparques res­pectivos que queden suspensos á virtud de este Decreto, y para hacer entregar, con. la debida oportunidad, los elementos del parque, bajo riguroso inventario. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogot~, á 14 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA RESOLUCION NUMERO 4 DE 1898 que dispone suspender temporalmente la concesión de ascensos militares Mz'nisterio de Guerra.-Sección I :·-B?gotá, Noviembre 14 de I 89& En atención á que la paz pública sE. ha venido manteniendo inalterable y no ha habido, por e~ta razón, lugar á que los miem­bros del Ejército hayan experimentado, en el tiempo últimamente transcurrido, valor y servicios distinguidos en las fatigas de cam­paña, para ser acreedores á ascensos ; Oue hay crecido número de militares, de diversos grados, tan leales y meritorios como los que están en actividad, deseosos de volver á entrar en servicio; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2G8 BOLETÍN 1\HLI'l.'AR Que las vacantes que vayan ocurriendo en el Ejército pueden fácilmente llenarse con Jefes y Oficiales de los que se hallan en uso de Letras de Cuartel ó de licencia indefinida, sin necesidad de recurrir al sistema de ascensos forzados ; y Que de la manera indicada se entraba la vía hasta hoy expe­dita de las recomendaciones personales para favorecer á aspirantes comunes, y se evita que los grados militares sean fá~Zilmente fran­queables, con grave detrimento de la institución, SE RESUELVE : Suspéndese temporalmente la concesión de ascensos militares. Comuníquese á la Comandancia en Jefe para su publicación en la orden general del Ejército, y publíquese en el Diario Oficial. El Ministro, PEDRO ANTONIO MaLINA RESOLUCION NUMERO r r DE 1898 (que adiciona la marcao ....... ·1 1 5 1 27 General en Colombia .......... 1 2 1 Octubre .... 1827 De General hasta 30 de Di-1 41 Inscrito de General en la N ueval 1 1 1 cicmbre de 1 8 3 1, en que pi-¡ Granada •• ••• ' ••••••• . •••• 1 8 1 Mayo •..•.. ¡ 1847 1 dió licencia absoluta •. .••••. 2 1 28 11 t~ ~ (;¡t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 276 BOLE'l'ÍN MILITAR .Año., Mese& Día a Tiempo de campaña en lc1 guerra de la Independencia, desde 4 de Noviembre de 1810 hasta 30 de Diciembre de 1815, en que fue tomado prisionero por los españoles ........... . Desde 1 o de Agosto de I 8 I 9 hasta Di-ciembre de 1821, en el Norte ............ .. Desde 15 de Agosw de 1823 hasta Ju-lio de I 824, en el Sur .. . . ...... . .... ... .... . .. Desde r. 0 á 2 7 de A g osto de I 8 30 con­tra la facción del Callao................. . . . Desde 24 de Octubre de I 840 á Di­ciembre del mismo, en que prestó sus !:ervi­cios personales para combatir la facción ca­pitaneada por el ex-Coronel González, cuyo tiempo se abona doble por h aber sido presta­dos dichos servicios en operaciones al frente del enemigo .................. . ................. .. 5 2 4 1 r 4 2C 2"" 1 12 --------- Total de servicios abonables ....... .. Cuerpos y destino en que ha servido : En el Regimiento de Infantería auxiliar. En la División auxiliar á Venezuela. 6 Segundo Jefe de la línea si ti adora en Puerto Cabello. Segundo Jeíe de la plaza de Valencia y Comandante de la· División Villapool. Prisionero y sentenciado á servir de soldado en las tropas es-. paño las. Jefe de Estadv Mayor de la División Anzoátegui y del Ejér­cito del Norte. Gobernador y Comandante General de la Provincia de Tunjaa Gobernador y Comandante Gen~ral de la Provincia de Santa-marta. Comandante General del Departamento de Cundinamarca. Comandante General del Departamento de Boyacá. Intendente y Comandante General del Departamento de r Cauca y del cuarto Estado de Marina. Subjefe del E::,tado .Mayor General. Tres veces Ministro Militar de la alta Corte MarciaL Intendente de Cundinamarca. Varias veces Consejero de Estado. Director de caminos. Representante en los Congresos de 1821, 1827 y r83o. Gobernador de la Provincia de Pamplona. Tres veces Gobernador de la Provincia de Bogotá. Secretario de Guerra y Marina. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 277 ntendente General de Ejército y Marina. Encargado de Negocios de la República en el Ecuador. V arias veces Contador General y Director General de Rentas. Campañas y acciones de guerra : En la del Centro y en la de O caña, en los años de 181 o y .¡ 8 r 1 contra los españoles, á órdenes del cntoHces Capitán Antonio Morales. En la gloriosa de Venezuela, desde r 8 r 2 hasta I 8 I 5· En la del Centro, en 1819, persiguiendo parte del Ejército español, que después de la batalla de Boyacá se retiró para Cáqueza. En la del Norte, en 1820 y r82r, en que estuvieron declaradas en estado de asamblea aquellas Provincias, por estar amenazadas por el Ejército español mandado por los Generales Latorre y Morales. En la del Sur de la República, á fines de r823 y principios -de I 824. En r83o, combatiendo contra la facción del Callao, y en 1840, en, que como ciudadano armado en defensa de la Patria, dejó el portafolio de Guerra para salir á campaíla á destruír las fuerzas .-acaudilladas por el ex-Coronel Manuel González. Durante las épocas expresadas, el General Ortega se batió en las acciones de guerra de Si maña, en I 8 r 1 ; en la de V en taque­mada, en 1812; enladel9deEnero, en 1813; enladeNiqui­tao, en que fue recomendado con especialidad por su valor y de­- nuedo; en la de Los Horcones ; en las tres que se dieron en Jos -campos de Bigirima ; en la de Taguanes ; en el asalto y sitio de Puerto Cabello; en el sitio de Valencia, en que recibió dos he­. idas, y en varios otros tiroteos y encuentros parciales. Condecoraci<:mes : Condecorado con la Estrella de Libertadores de Venezuela. Además de los servicios militares de que se hace especia¡ mención en la hoja precedente, el éi u dada no General Ortega prestó los que á continuación se expresan : En I 826 se hallaba desempeñando la Intendencia de Cundi­namarca cuando tuvo lugar la entrada del Libertador Bolívar en esta capital, destino que renunció hasta por tercera vez. Separado de él entró á servir el de Subjefe de Estado Mayor General hasta la reunión del Congreso en Tunja, en Abril de 182;, entrando á presidir la Cámara de Representantes. El 2 de Octubre de dichv año recibió el despacho de General de Brigada, expedido con acuerdo del Senado; y en Noviembre siguiente fue nombrado Co­.: mandante de armas de la Provincia de Tunja. Desempeñando este Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 278 BOLETÍN MILI'l'.A.R puesto tuvo que encargarse interinamente del Despacho de la In­tendencia de aquel Departamento. En Septiembre de 1828, des­pués de algún tiempo de h-aber cesado en el desempeño de aquellos destinos, volvió á la misma ciudad de Tunja como Comandante General del Departamento de Boyacá, de Jonde regresó en No­viembre del mismo año, nombrado que fue para una de las plazas del Consejo de Estado, cuyas funciones ejerció en I 829. En 183o asistió al Congreso Admirable como Diputado por la Provnicia de Neiva, y volvió á ser nombrado Consejero de Es­tado al terminar las sesiones de aquella Corporación. En Agosto, habiéndose sublevado el Batallón Callao, el General Ortega, para proteger la entrada de 6oo reclutas que venían de Tunja, se puso á la cabeza de una columna como de 140 hombres, y habiendo pretendido detenerlo los re\ olucionarios cerca de U saquén, forzó el paso y entró á la capital sin perder ni una bayoneta. Derrocado el Gobierno legítimo á consecuencia de la batalla del Santuario, rehusó tomar parte en los negocios públicos, á lo que lo invitaba el Jefe vencedor. En 1831, restablecido el régimen legal, fue nombrado nueva­mente Consejero de Estado, cuyo destino rehusó para aceptar el de Director de las Salinas de Zipaquirá, Nemocón y Tausa. En 1832 renunció el generalato, y poco después fue llamado á desempeñar la Dirección de caminos de Bogotá. Durante el período corrido de 1835 á I 839, sirvió los destinos de Contador General de Hacienda, Contador General Mayor, en reemplazo del señor Francisco Soto, y Gobernador de Bogotá; y al mismo tiempo fue Juez de hecho y wiembro de la Junta de Sa­nidad y de Ja de Curadores. En I 840 desempeñó por pocos meses la Secretaría de Gue­rra, y en 1841 salió precipitadamente de la capital á servir laGo­bernación de Pamplona, de donde regresó á hacerse cargo de la de Bogotá, destino que dejó para ejer~er el de Intendente General de Guerra; y al fin de dicho año partió para el Ecuador como Encar­gado de Negocios de la Nueva Granada cerca del Gobierno de aquella República, de cuyo empleo fue retirado á solicitud suya en I 843, habiéndose conducido en su misión á contentamiento de ambos Gobiernos. En I 844 y I 845 se mantuvo enteramente retirado de la vida pública, cultivando el campo para subvenir á las necesidades de su familia, hasta que en I 846 fue nombrado Director General de Diezmos y poco después Intendente General de Hacienda. En I 84 7 concurrió al Congreso como Representante por la Provincia de Bogotá; se le inscribió nuevamente en la lista mili­tar de la República y se le nombró Director del Colegio Militar, Establecimiento del cual fue fundador y que dirigió hasta el 21 de Enero de 185o, en que se le destituyó por motivo de sus opiniones. políticas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLETÍN MILI'f A.R . ~7!) r,n I 8 54 asistía á las sesiones del Congreso como Represen­tante por la Provincia de Cundinamarca, cuando estalló la revolu­ción del 17 de Abril, y en Junio del mismo año, burlando la vigi­lanc~ a de los revolucionarios, salió de esta capital, en unión del General V elez y del señor Pedro F. Madrid, con dirección á !ba­gué, en donde debía continuar sus sesiones el Congreso. Concluí­das é ras, e incorporó al Ejercito como simple soldado y marchó siempre á la vanguardia. El 22 de Noviembre del mismo año, en el combate de Bosa, estuvo al lado del Coronel Henao, distin­guiendose por · u impavidez entre los valientes soldados del Sala­mina, hecho qu e dio motivo á que se le ofreciera por este Jefe una medalla de oro acompa ñ ada de un diploma. En la noche del mismo día 2.2 el .Ejército del Sur vivaqueaba cerca de Cha micera, y el General Ortega fue comisionado por el General Lópe z pa ra que marchara á l? cabe1,a de los Batallone~ Salamina, Cauca y Timbío, á · ituarse sobre el camino de Occiden­te, cerca de los egidos de la ciudad, con el objeto de detener las fuerzas dictatoriales que pretendieran replegarse hacia ella. El 1. 0 de Diciembre de 1854 fue nombrado jefe del Estado Mayor General de los Ejércitos aliados. Por u comportamiento en los combates de los días 3 y 4 mereció que el General en Jefe dijera en el parte que dirigió con fc:cha 5 : "Recomiendo á la considera­ción del Gobierno los servicios importantes que ha prestado c("rca de mí el ciudadano General Jose María Ortega, en calidad de Jefe de Estado Mayor General de los Ejércitos unidos ; sus conocimientos, su serenidad, su buen tino y su actividad han sido para mÍ de una gran ayuda." En 18 55 sirvió, por poco tiempo, la Gobernación de Boo-otá, y ocupó un asiento en el Senado como primer suplente, por Cun­dinamarca. En 1856 (26 de Agoto) fue nombrado Secretario de Estado en los De~pachos de Gobierno y Guerra, destino que desempeñó con su acostumbrada laboriosidad hasta el 31 de Marzo de 1857. En este año y el siguiente concurrió á lc1 Asamblea Constituyente de Cundinamarca, de que fue Prt>sidente. Terminadas las sesiones de esta Corporación, fue nombrado Administrador de las Salinas de Zipaquirá, Nemocón y 'l'ausa, y en 1859 volvió á concurrir á las sesiones de la referida A samblea. Por último) en 1\ larzo de 186o fue nombrado Jefe de Estado I\1ayor Genera l, y co n respecto
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 76

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 86

Por: | Fecha: 16/02/1899

ANO lll Bogotá, F cbrero 16 de 1 899 NUM. 86 - - ... ·~-- ORGANO DEL MJ ISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO --... ·~-- DlR~CTOR AJ>-HONO RZM, FRANCISCO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Socie d a d Colombi:.\na de Ingenieros n2 ll ~~ ~~ ~A2~~~~ ~ 2~ ~ P~A~AA~Al AA~A~A9QA~~AAA~ AA~AAAA~AA A AA~ AAAAA A D Son colaborado,·es natos de este periódico todo& los Jefes y Ojiciale. del Ejército de la Repúblicg. o•• ~~ ~~~~~~~~~~~~b~~~~~~~6~ ~ ~~~~~~~~~~~~~~~~~b~~~~~~~~~~~~~ ~b ~~~~ Q OFICIAL - -···-- :Et!lSOLUOION NUMlilli-0 e que deroga la de este Despacho fechada el 6 de Abril de 1889 Ministerio dtJ Guerro.-Sección l.•-Bogotá, 10 de Febrero de I 899. Visto el orden de jerarquía militar señalado en el in­ciso 2. 0 , artículo 152 del Código del Ramo, y siendo de la esencia de toda jerarquía, por una parte el n1ando del Superior, y por otra la sujeción ó subordinación del infe­rior, ella exige, para que sea efectiva la autoridad que le vaya anexa en los asuntos del servicio, la facultad de im­poner apreu1ios ó sanciones que eviten ó repriman los des­acatos ó desobedecimientos. Y puesto que los Ayudantes generales de Estado Mayor son superiores no sólo de Jos propios subalternos de la Oficina, sino tambié n de los Je­fes y deu1ás miembros descendentes de los Batallones de- . pendientes del respectivo Estado Mayor, es claro que pue­den imponerles castigo,:, correccionales, siempre que no sufra alteración el orden de proceden~ia en los grados. En tal virtud, un Coronel primer Ayudante general de Estado Mayor puede, por ejemplo, castigar al prin1er Jefe de un Cuerpo cuando no tenga éste el grado de Ge- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 34 BOLETÍN MILITAR neraJ, y lo mismo sucede con respecto á los [miembros de un Estado Mayor que esté subordinado. Por lo expuesto, se revoca la Resolución de este Des­pacho, fechada el 6 de Abril de 1889. Comuníquese y publíquese. El Ministro, JORGE HOLGUIN P-ESOL'C'OION N'C'MEitO 9 que dispone dar instrucción sobre Geografía militar é Historia militar de Colombia, á los Oficia!es francos de la guarnición de Bogotá Ministerio de Guerra-Sección l. •-Bogotá, 1 o de Febrero de I 898 CONSIDERANDO: ~e com el fin de divulgar entre la Oficialidad del Ejército instrucción sobre Geografía militaré Historia mi­litar de Colombia, necesaria para el incremento de Ja pro­fesión de las armas, se abrieron en la Escuela Militar las clases de esas dos especialirlades ; ~e los estudios en la Escuela Militar fueron suspen­didos temporaln1.ente, y lo e~ in aún, para darle luégo al plantel mejor organización ; y ~e mientras perm· nece cerrada dicha Escuela pue­de, con poco costo para el Tesoro, continuarse dando ins­trucción á la Oficialidad en los dos ramos mencionados, SE RESUELVE : El Director ad honorem del Boletín Militar dará dia­riamente, durante una hora por lo menos, de~de el 20 del presente n1.es, en el local de la Dirección, conferencias al­ternadas sobre Geografía n'lilitar é Historia militar de Co­lombia, á todos los Oficiales inferiores de esta guarnición que se hallen francos del servic1o, quienes tendrán obliga­ción de asistir á e1Jas, salvo que presenten al Director una excusa legítima. Los Jefes d Estado Mayor y Jos Jefes de los Cuer­pos, enviarán diarian1ente al Director del Boletín Ja lista de la Oficialidad franca, con el fin de que él pueda anotar las faltas de asistencia ~in excusa, y avisarlas á dichos Jefes Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLE~'Í.N MILIT-'.R 35 para la imposición del correspondiente castigo, que consis­tirá en n1ultas ó arrestos. Asígnasele al Director ad Jzonorem del Boletín Militar, como ren1uneración por Jas dos conferencias indicadas, la suma de ciento setenta pesos n1ensuales ($ 170 ) . Comuníquese y publíq u ese. El Ministro, JORGE HOLGUIN SECCION DOCTBIN AL ___ ._ LA ~DUOAOION MILI~AR POR EL CORO.~: EL R. HENRY Del Ejército francés El sacrificio absoluto en aras de la patria, es el resorte más enérgico para sostener el alma de los COI]l batientes : transforma las naturalezas más vulgare , les inspira ó aumenta las otras vir­tudes militares, y las hace capaces de ejecutar hechos heroicos. La gran superioridad moral de los soldados de la antigua Roma tuvo su fuente en el amor á la patria, porque el romano temblaba de horror ante la idea de la servidumbre de los extran­jeros; amaba y defendía con entusiasmo á su patria, á Roma, que á sus ojos representaba el santuario de la grandeza y de la libertad. El amor á la patria engendra la disciplina en los corazones y en las voluntades ; esa nobilísima pasión apaga el espíritu de par­tido, los celos mezquinos, y convierte el ejército en foco de los sen­timientos heroicos, en ciudadela del honor nacional ; levanta los espíritus que de falJecen, y somete los más altivos al yugo de la disciplina, haciendoles aceptar las más duras necesidades de la guerra. Nunca será sobrado el esfuerzo que se haga en las filas del ejército para levantar tn ellas el patriotismo y hacerles sentir su importancia, por medio de lecturas bien escogidas, con relatos y conversaciones, que tánto influyen en el ánimo sencillo y recto del soldado, y para mostrarle cómo obligacione., deberes y hasta los menores actos de la vida militar, se refieren siempre á ese prin­cipio superior. Después del patriotismo, las principales cualidades individua­les que más interesa desarrollar en el soldado, por medio del há­bito y de una existencia laboriosa y bien regulada, son las si­guientes:_ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 86 BOLETÍN MILITAR La frugalidad y la sobriedad, resultado de una larga costum­bre de sencillez y moderación en la comida y en la bebida. Poca será la severidad con que "!n los batallones se combata la tendencia á la embriaguez, que: nada excusa en individuos cuya vida está perfectamente regulada ; no puede explicarse, en verdad, cómo en ciertos cuerpos este vicio degradante llega á mirarse con indul­gencia casi sistemática. Si no se quiere que el ejército se haga in­digno de la patria el día del peligro, la embriaguez será conside­rada siempre como circunstancia agravantísima en toda falta con­tra la disciplina. La probidad, que cvnsiste en el respeto absoluto de la pro­piedad de los particulares y de la del Estado, es la fidelidad á las leyes civiles, á las costumbres de las gentes honradas y á los dic­tados de la conciencia. Esta virtud es más bien hereditaria : el soldado la adquiere principalmente en el seno de la familia, y for­ma la base de mayor solidez del respeto á la autoridad, del amor del deber y del honor, por lo cual debe mirársela como la primera de las condiciones que ha de tener el soldado que se asciende á clase; El valor, que es la principal de las virtudes activas del solda­do, procede siempre de un temperamento enérgico, resistente, des­arrollado con el hábito de las fatigas y del peligro, y por una sana educación moral. .Es esa virtud la que el día del combate impulsa al soldado hacia adelante, le hace afrontar el peligro sin vacilacio­nes, y rete m pla el corazón del centinela y del explorador ; es el valor el resorte que hace sufrir las fatigas, el frío, el hambre y to­das las miserias de la guerra . El valor es una fuerza misteriosa que, distendiendo sin cesar el alma del guerrero, como si fuera un resorte de acero, le permite oponer á todo obstáculo una reacción ofensiva, cuya intensidad crece en razón directa de la resistencia que encuentra en su camino. El valor orgánico es inquebrantable y nunca palidece ante el peligro; el valor que se funda en el amor propio ó la 11rmeza de la razón, puede flaquear en su día. La bravura resulta del va­lor y del coraje naturales desarrollados por la educación, afirmados por la experiencia y convertidos en sólida costumbre en el vetera­no cuya alma jamás se encuentra en flaqueza; el veterano sabrá siempre y en todo lugar portarse conforme se lo mandan el deber y el honor. Los elementos cuyo conjunto constituye esta virtud, son muy generales en nuestro ejercí to, tan capaz dPl arrojo como de la resig­nación ; pero esas prec:iosas aptitudc::s son irregulares y necesitan ser excitadas por la emulación y las recompensas, desarrolladas y equilibradas por una educación viril y una fuerte disciplina. Una bravura á toda prueba siempre es rara ; el sentimiento del miedo es más común de lo que se cree, y e propaga con deplorable faci­lidad. Especialmente en los momentos dificiles, cuando los hom- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILITAR 37 bres están abrumados por la fatiga 6 Jos reveses, surgen esos ti pos siniestros de desalentadores, fanfarrones de la ví pera, que sin fe, sin vigor, transmiten las noticia peore imaginables, lo creen todo perdido y acaban por perder una fuerza, i no se les trata con toda la severidad que permiten las leyes militares . Contra ese trabajo de descomposición moral toca reaccionar á los jefes, mostrandose siempre iguales de carácter ó por medio de una actitud energica. Son esos los momento en que los que m~ndan, i tienen el corazón en su puesto, deberán recalentar el brío extinguido, recorrer las filas, improvisar atrevidos golpe .. de mano, recompensar ostentosa­mente los actos de intrepidez, castigar los de cobardía, y dar á todos el ejemplo de inquebrantable ecuanimidad. Nuestro soldado es de tal m0do impresionable y sensible ? 1 elogio ó la reprensión, que toda fuerza, aun de mediana calidad, se torna valiente y se bate con decisión, con tal que sea dirigida por un jefe hábil y caballeresco en su temperamento, en tanto que cuerpos veteranos, compuestos de soldados endurecido en la guern., se desorganizarán rápidamente y no servirán para nada con un jefe debil que no les inspire confianza y estimación . La mi ión del soldado en la guerra moderna, como centinela, correo, tirador ó guerrillero, implica cierta latitud de accion, en la que debe mostra r sangre fría y portarse con la má grande energía en terreno útil al bien común, haciendo el ·nnyor daño posible al enemigo y no abandonando su pue to ino en la última extremi­dad. Por e to la iniciativa del soldado consiste sobre tod en la manera inteligente como ejecuta la orden colectiva ó individual recibida, y aplique ante el enemigo la instrucción que se le dio en tiempo de paz. En una palabra la iniciativa no e indi pensable al soldado, y debe en todo caso subor1inarse á una exacta disciplina, pero es en cambio necesarí i m a á la Jase , en e pecial en las tro­pas de caballería y de zapadores. La in trucción de Ja tropa ha alcanzado en la guerra moderna una importancia de primer orden. El empleo de fu ile p~rfeccio­nado, la nece idad de tirar á grande di~tancias, ]a rapide7. de las movilizaciones y movimiento, el delicado servicio dt: &eguridad y reconocimiento, entrañan la obligación de dar al oldado una in - trucción técnica completa en un tiempo relativamente corto. El oficio militar di ta 11'\ucho de Pr un oficio de perezo os; en el no deben ejecutarse sino trabajos utiles, y el soldado necesita e tar en la faena tanto tiempo como un obrero laborío o. E preci o aco - tumbrar y endurecer el cuerpo á la marcha, á la fatiga, mediante ejercicios prolongados ; auicstrar su ojo, , mano e inteligencia, para que emplee con habilidad las arma que e le confían; toda u aptitude [í~ica }' m01·ale deben er desarrolh_lda en vista de la di ciplina y de la guerra. Ni un in. tan te del dtá ha de cor, er de ocupado: un ejercicio físico era de can o para un e tudio te6- rico ó práctico; el e píritu se forman\ por medio de lectura mili- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 38 :BOLETÍN MILIT A.R tares y conferencias mora,es los domingosJ de suerte que en lo fu­turo pueda considerarse como mal i nHruído y peor mandado el batallón cuyos soldados se encuentren en la calle ó en el patio ó las cuadras del cuartel, sin otra ocupación que matar el tiempo. No debe olvidarse que hoy el ejército debe ser la suprema concentración de las fuerzas vivas y del poderío mora) de toda la nación contra los enemigos de ésta, por cuanto es la intensidad de la voluntad nacional y del patriotismo, la medida de la resistencia moral que una sociedad civilizada puede oponer á la desorganiza­ción y al peligro exterior. --~·~-- (PRINCJPlOS FUNDAMENTALES DE LOS REGLAMENTOS DE MANIOBRAS DB LAS Dl\'ERSAS ARMAS) :(Continuación) CAPÍTULO l. 0 -ÓRDENES, FORMACIONES Y MANIOBRAS I-Ordenes 1.0 Divididas 1~ armas en unidades tácticas y en unidades de combate, que se juntan para formar las unidades estratégicas, ante todo hay que averiguar qué disposiciones se deben adoptar para yuxtaponer esos elementos, en primer término las unidades tácti­cas, según las diversas situaciones en que pueden encontrarse, es decir, en combate, reposo y marcha, puesto que á la táctica regla­mentaria incumbe determinar cuál es el modo ó manera más ade­cuado para moverse, descansar ó combatir. 2.0 El punto de partida para llegar á esa determinación es complexo. Desde luego que las dos grandes condiciones generales, fuerza y seguridad, deben sati~facerse en cada una de aquellas tres situaciones y en la medida conveniente á cada una, pero también es claro que la movilidad, buscada en la subdivisión del ~jérci to en grupos tácticos distintos, no puede comprometers~ de un modo sensible, so pena de no poder emplear ventajosamente las dichas unidades en todas las situaciones, ya que éstas á veces cambian con extraordinaria rapidez. De lo que antecede resulta que el orden se basa en el arreglo de los grupos, unos con respecto á los otros, en vista del desplie­gue máximo de su fuerza ó de su seguridad, pero dejando á las unidades su libertad de movimiento en todo sentido. En otros tér­minos, la fuerza y seguridad dependerán de un arreglo tál, que pennita á los hombres, ora presentar el menor blanco posible al enemigo, ora prestarse mutuo apoyo y causar el mayor daño que se pueda al adversario. Cuanto á la movilidad, dependerá del nú- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETiN MILI'l.'AR 39 mero de las subdivisione y de los e pacios libres que se dejen entre elJa . Por lo demás, á ningún mihtar se ocultará que según que se trate de moverse, rep ~ar ó combatir, un de las tre condiciones fundamentales primará sobre la otras dos : en la marc-ha, la mo­vilidad; en el reposo, la segurid d, y en el combate, la fuerza. 3.0 Empero, el resultado que e p...,rsigue no se obtendría si las di posiciones adoptadas no e hicieran efectivas mediante una cierta regularidad de formas, sometiéndola para ello á regla que aseguren á un tiempo la con er ación de esas formas durante el tiempo c-onveniente y el fácil paso de una á otra. A lo dicho se agre~a que esa regularidad d~ formas es la garantía del buen orden y de la rapidez. nece ario en esa diversas tran formaciones, por cuanto impiden la confu.>ión, facilitan el mando y contribuyen po­derosamente á mantener la disciplina. Los Gobiernos, por medio de reglamento , fijan á un tiempo las situaciones de los grupo tácticos, unos con respecto á otros, en cada caso particular, y los lí r>1ite de la regularidad que debe exigirse á cada uno de ello por la di p sición que adoptan para los individuos que las componen . Esos reglamentos, que existen desde remota antigüedad, han variado c0n el e píritu de lo pue­blos y el perfeccionamiento de las arma ; pero á de pecho de tales variantes, hay en ello algo de inmutable que no e dado modificar, so pena de cometer errores que se pagan cruelmente en los campo de batalla. 4.0 La táctica reglamentaria tiene, pues, ~u aritmética ó sis­tema de numeración especial, por decirlo así, sin cuyo conocimien­to no puede un oficial dominar fácil y rápidamente los reglamen­tos oficiale sobre la materia. En efecto, el mencionado si tema de numeración es esencialmente binario por cuanto todo ejército se compone dt! hombre , á pie 6 montado , con armas de mano ó arrojadizas, sean é ta portátiles ó nó, v los hombres no pueden concebirse sino unos al lado de otro , formando fila, ó unos detrás de otros, formando hilera, en ambo ca o alineados " obre una misma línea, que en el segundo será perpendicular á la primera. FR.E q E se llama el terreno á que da el rostro una tropa di puesta por filas é hiler s ; COSTAD:>, el que se extiende: al hdo d recho ó izquierdo de las hileras extrema de la unidad; y RETAGUARDIA, el dilatado á e palda de la última hilera. Las hileras e enumeran, ora de un co tado (de ordinario á partir del derecho) al otro, ora del centro hacia ambos c-ostados ó vicevers ; las fiJa se cuentan del fi·ente á la retaguardia . En fin, considerado cada hombre en particular, us costado se denominan flancos, palabra que de ordi­nario se s•Jstituye á co tado, ampliando u significación. 5. 0 Para satisfacer la condición de movilidad, e -dejan espacio libres entre lo diversos grupos: los que e hallan entre los costados ó flancos de dos unidad.. e llaman intrrvabs, }' dist'lnci1S los que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ N MILITAR promedian entre dos unidades situadas una delante de otra, y en lo general se cuentan de la primera fila de la primera á la primera de la segunda unidad . En ambos casos se expresan, ora en pa­¡ os, ora en metros, é igualando ya las distancias, ya los interva­los , se obtendrá la regularidad para el conjunto. También se da el nombre de linea de batalla al lado hacia el cual da la cara el con­junto de las tropas. Como se comprende, el frente puede aumen- · tarse poniendo el mayor número ó la totalidad de las unidades unas aliado de las otras, es decir, prolongando la línea de batalla, ó bien puede disminuírse estableciéndolas unas detrás de otras. 6 .o Tres cosas ayudarán, además, á mantener la regularidad mencionada, pero su exageración en los ejercicios de tiempo de paz produce mayores inconvenientes que ventajas : 1.0 El alineo­miento de las filas, que en las tropas que lo establecen rápida­mente y por sí mismas denota cierta práctica en el oficio y un buen espíritu de disciplina; 2. 0 La igualdad en el frente y profun­didad ocupado por las unidades, que no podrá conseguirse sino manteniendo las unidades en su efecti,·o normal; y 3.0 El parale­lismo de los frentes de las unidades que están unas tras btras, y en su mayor parte dependerá de la configuración general del terreno ocupado por la fuerza. 7 .0 En resumen, tres condiciones caracterizan los órdenes: 1 . 0 El arreglo de los soldados por filas é hileras en cada grupo es­cogido como unidad; 2 . 0 La disposición regular de los grupos sobre el terreno, considerados unos con respecto á otros ; 3 .0 La igualdad de distancias y también de los intervalos que separan entre sí grupos de la misma especie. 8 .0 De lo dicho resulta que los órdenes no son en realidad sino dos : el d~/gado y el profund?, puesto que las unidades, como los hombres, no pueden concebirse sino unas al lado cie las otra ó unas detrás de las otras; pero como las necesidades de la guerra obligan á hacer otras combinaciones con los grupos tácticos, de ahí otros tres órdenes que se denominan disperso, mixto y en cuadros, si este último no se refunde en alguno de los otros cua­tro, como parece natural hacerlo-( Continúa) --~-- DEL SOLDADO COLOMBlANO I-La División Torres en Bomboná El General Pedro León Torres, de quien Páez decía que te­nía un \alor que daba miedo, compañero de Piar en la jornada de San Félix, mandaba la Di vi ión de vanguardia ( l/nrgns y Bo7otá) en el ej "rcito con que el Libertador libró la batalla de Cariaco ó Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 4:1 Bomboná (7 de Abril de r822), la más inútil carnicería de la Magna Guerra. Ese día sangriento el General Torres recibió orden de Bolí­var de atacar una altura ocupada por el jefe español D . Basilio García, «sin que almuerce la tropa," según las palabras del Li­bertador. Por desgracia Torr(>s entendió lo contrario, y puso sus soldados á vivaquear. Vuelve Bolívar á inspeccionar la marcha de la operación mandada, y encuentra la División de Torres ran­chando tranquila, en vez de hallarla empeñada en tremendo 2ta­que; y de tal rnodo se irritó con un hecho que ponía en peligro la jornada, que dijo á Torres?. en presencia de sus ayudantes : ce Entrégue usted el mando al Coronel Barreta, que cumplirá me­jor que usted ]as órdenes que se le dan cuando son peligrosas ." Torres, enrojecido de vergüenza y de ira, dio su espada á Barreta, y agarrando con violencia un fusil de algún soldado que estaba cerca, contestó: <rfumes al sepulcro de Cristo. U na segunda puerca, más baja y más estrecha todavía que la primera, nos da acceso á una capillita de dos metros de largo, á lo más, cuya parte derecha está ocupada por un cornisamento de mármol blanco, de forma moderna, que cubre la piedra sobre la cual se depositó el cu("rpo de Jesucristo, en la gruta cuya puerta guardaba el Angel; porque cada tumba era en aquel tiempo una gruta cuya entrada se tapaba. Los judíos tornaron de los fenicios esta forma de sepulturas. No podemos arrodillarnos sino de tres en tres delante de la sagrada rumba ; al besar el mármol, roto en la mirad, las lágri­mas corren por nuestras pupilas. La fe, adormecida en nuestros corazones, se reanima : todo lo que nos rodea es divino, y tnms­porta nuestra alma hacia las regiones celestes; ; inefable momen­to, que nadie olvidará l Veintisiete lámparas arden constantemen­te encima de este altar di vino, en el cual todos los días se renue­van las flores : nueve lámparas son de los latinos, nueve de los griegos y uueve de los armenios. No hablo de los muchos cirios que enciende allí la piedad de los peregrinos ; los griegos son los que tienen el monopolio del comercio de ceras, y de tal modo S<:JS­tienen esta prerrogativa, que con gran trabajo pudimos separar por algunos instantes al sacristán griego, cuya presencia turbaba Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITAR 47 nuestro recogimiento: hubo que hablar militarmente. Antes de retirarnos pedímos que se dijese una misa por nuestra intención en el Santo Sepulcro, y basta expresar tal deseo para yue Jos reli­gio¡ os lo acojan con la más benévola condescendencia.-( Continl4a) --·- VARIEDADES ASO!lNSOS -En paz como en guerra, la antigüedad, el valor material 6 el fa­vor, si son los únicos elementos de juicio, podrán elevar al puesto de jefe á un oficial incapaz de mandar un batallón.-General Morand. -Vauvenargues: espíritu superior, desconocido en su tiempo, sin protectores, no tuvo otra recomcnddción para ascender que sus servicios y su mérito, y fue olvidado.-De Sai111-Maurite. -Cuántos disgustos y enojos se evitarían )()s hombres si ninguno osara buscar la gloria por otro camino que el del mérito!-Yauvmargaes -Nuestros mejores protectores debieran ser nuestros talentos. Yauvmnrgau -La eq uicati va distribución de grados y aseemos es la piedra an­gular del edificio militar.-General 1"roclut. -Que el buan oficial recuerde que la aptitud es el derecho, y que á pesar de to :lo, el derecho triunfa siempre.-General de Brack. -Nada suple en el ejército la ausencia de una buena é inflexible ley de ascensos.-General de Preva/. -Cuando en un país es más ventajoso hacer la corte ó la antesala que cumplir con el deber, todo está perdido.-Monteu¡aie11. -El ascenso no justificado por derechos ó méritos de tal modo evidentes que nadie los niegue, no puede producir otro resultado que despertar ambiciones ilegítimas en unos, y excitar y propagar en los más el desaliento ó el odio á los mandatarios-General D' Autlto11ard. -El ascenso por elección es la muerte de la disciplina, y será fu­nest( simo en tiempos revueltos, por cuanto puede servir de instrumento á los facciosos-De Cltaf/JÓray. -Demasiado número de nulidades llegan á la cumbre en la carre­ra militar-Mariscal Bugeaad. -Con frecuencia antigüedad no es sinónimo de capacidad : tal oficial que pudiera ser un buen capitán de compañía, quizá será un pé­simo jefe de batallón -General CIMretón. -El procedimiento que sirva para apreciar el coeficiente propor­cional que diferencia á los miembros del ejército, debe ser una ta:-ifa de pruebas y trabajos bien regulada por la ley-General Lnhure. -Entre nosotros existe el concurso en la base misma del aseen· so, es decir, á la salida de la escuela militar ; pero es lamentable que se detenga allí mismo, porque con él se detiene, preciso es reconocerlo, el amor al trabajo y el gusto por el estudio-General ClznrtiÓtl. -Desde 181 5 el favoritismo preside la distribución de los altos puestos, y de debilidad en debilidad se ha rebajado el mando, llegán­dose hasta lo censurable-General Ámbtrt. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4:8 BOLETÍN MILITA& Alemania aumenta su ejército de un modo f urmidable. En 1893 elevó en 7o,ooo hombres el efectivo de tiempo de paz, para formar 1 7 3 medios batallones de infantería, 6o baterías, 6 batallones de arciller(a á pie y 7 batallones de tren. En I 897 convirtió esos medios batallones en 86 batallones, con lo cual aumentó el ejército de primera Ifnea en 8o,ooo hombres. Hoy, conforme al nuevo proyecto del Emperador, que á la fecha habrá recibido la sanción legal, el ejército prusiano contará r 1, 500 in­fantes. 1,200 jinetes y unos 9,ooo artilleros más que el afio pas1do. En virtud de lo dicho, al terminar el siglo el ejército permanente alemán comprenderá: 62 S batallones (de 573 hombres, término medio), 482 escuadrones, 574 baterías (de campaña), 38 batallones de artillería, 26 batallones de zapadores, .z6 batallones de requisiciones y víveres, y 2 3 batallones de tren. __ ...,._. __ _ A VISO OFICIAL INVENer A!i,IO DE LOS BIENES DEJADOS POR BL SOLDADO TELÉSFORO PARRA, DEL BATALLÓN COLOMBIA NÚMERO 1 1 En la ciudad de Panamá, á los trece días del mes de Diciembre de mil ochocientos noventa y ocho, se presentó en el cuartel del Batallón Colomhia número 1 1, el señor Coronel José M. Guerrero G., con el ca­rácter de primera autoridad militar de la guarnición de Panamá, y en asocio de los testigos señores Jgnacio Molino A., Leonidas Martíncz y Pedro P. Pacheco, con el objeto de inventariar los objetos que pertene­cieron al soldado Telésforo Parra, de la 1.• Compañía. del aludido Cuer­po, muerto el día anterior por la noche en el Hospital de esta ciudad; individuo que, según su libreta militar, era natural de Cucaita, en el Departamento de Boyacá. Re s ultó no tener más bienes que la suma de dos fJ1:Sos sesenta cen­tavos ($ z-6o), Yalor del sobrante de sus raciones en seis días y del lí­qui.: lo en doce d(as del presente mes, existente en la Habilitación, así: Sobrante.: de raciones en seis d1as, á $ 0-30 diarios . ..... $ I So Liquido en doce días. . • . . . • . . . . . . . . • . . . . . . . . • . . • . • o So Suma ...••...••...... $ :a 6o En fe de lo cual se firman· tres ejempl~res al:cenor de laJpresente diligencia. El Coronel, encargado de la Jefatura Militar, J. M. GuBRJt.EllO G. Testigo, Ignacio Molino .d.-Testigo, Leo!liátu Martí11ez.-Tcstigo, P. P. Patluco. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 86

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 48 y 49

Por: | Fecha: 23/04/1898

Bogotá, Abril 23 de 18~. Números 4.8" y .t9 BOLETIN MILITAR --··--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO --··--- Director, ALEJANDRO POSADA • • Son colaboradores natos de este periódico, todos los Jefer y Oficiales del Ejército de la República. DECRETO NÚMERO ISJ DE I897 (31 DE MARZO), orgánico de la Contabilidad militar. ( CO.NCLUSIÓN) MODELO NUMERO r 8. REPÚBLICA DE COLOMBIA. • Batallón (Tal). Recibí del Habilitado del Batatlón, la suma de cuarenta ptJOJ ($ 4-0), por la primera quinta parte del sueldo dev.c.:ngado en cr mes de la fecha. Bogot:í, Enero 7 de I 897. N. N. MODELO NUME O 19-.A. llabilitación del Batallón ('I'al ). COMPROBANTES DE LA PARTIDA NUMERO •••• Valor •.. $ r,o1o 6o Mes de Enero de 189 Sueldos de Jefes y Oficiales. NoT \, -F.l valor, el me:~, y el motivo, se cambiarán según los comprob.tntcs que form n el legajo. (Li r::mz t ), (Vales por tropa), ó (Vales por matL:rial). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MODELO NUMERO 19-B, REPÚBLICA DE COLOMBIA. Batallón (Tal). Recibí del Habilitado del Batallón, la suma de doJcie11toJ j>noJ ($ zoo), correspondiente al haber que he devengado en el mes de la fecha. Bogotá, Enero 3 1 de I 897. N. N. REPÚBLICA DE COLOMBIA. Data/Ión (Tal). Rcdbf del Habilitado del Batall6n, la suma de. • . . • •••••••••• aorresponrlicnte al haber que he devengado en el tnes de la fec}¡a. (desde el día •• } ó (hasta el día •• ). Bogotá, Enero ..... de l B97. N. N. NOTA!.-Esta segunda f6r ula ~e usará cuando el empleado no­sirva todo el mes. El recibo final debe llevar la estampilla que le corresponda. MODELO NUMERO 20. REPÚBLICA DE COLOMBIA. Batallón . ••••• , , I .• Compai!ía Bogotá, Enero 31 dt 1 Bg¡. Vale al Habilitado por la suma de mil cttatrocimtoJ JeJe!lla y uiJ pe101 trtil!la cmtavoJ ($ 1,4-66-3o), valor del presupuesto del haber de los individuos de tropa de la expres-ada, en el presente mes, según· espalda. Confrontado. El Capitán, N. N. El z.o Jefe, N. N. Visto Bucno.-Désc. Vl primer Jefe, . N . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lluLETtN MILITAR r s so - 1 ..., o <( o ..., ::> ... <( a (/) ::> > ~ e o o o ~ a ¡:¡.. <( <( o > <. ~ o H ~ :(' ü l5 o U"\ PERSONAL > ~ z o ~ <( !q ¡¡¡ o ~ > o o ~ <( <( ¡¡¡ o ...:1 o-l o-l (/) o ¡¡¡ IZJ <( ..., o ~ u o ¡¡¡ ¡.¡ e:.¡ a o Cl ¡.¡ w z ::> ~ ¡¡¡ f--4 (/) (/) "' m > < <( <( !q w 'o o ';5 o o •, (/) - - - 1---- 1 Sargenta 1.o ••••••••••••••. O o o o 31 301 .. . - .. 30 • o 3 fd. 2o(JII .... ......... . . O o 3 I 28 so .. 85 50 ' 1 íd. z.o . .......... ' ••• - o o • o 31 28 so 14 25 42 75 ' Cornetas, ••••.••• o •••• . . . . .. .. 31 27¡· . • o .. 81 .. 1 Tan1bor ..•..•.••.•••.••.•.. .. • o 3 1 25 so .. .. 25 so 3 Cabos I.il •••••••••••••••• o .. .. 3 I 27•- o . .. 81 .. I íd. I .o • • ., • • • • • '• • • • • •• •. • o .. 31 27;· o 13 so 40 so 3 fd. 2.~ ••••••••••••••••• •. 31 zs 'so • o .. 76 so 1 íd. 2oó ••••••••• ~ •••••••• o o •. 31 25 so 12 75 )8 25 20 Soldados • • 4 ••••••••• .. .. . . •. 3 I 24¡·. 12 . . 720 .. 4 íd .•• 1 ................ . . •. 31 24 , · o • o .. I+4 . . 1 íd. cnj liiciado •...•..•.• o . . • o 3 1 21 70 . . .. 21 70 .. !. o 1" - Suma adicional. ..•.•. O o .. O o . . . . i,386 JC 1 Soldado alta ............ 16 .. 16 12 3 5 O o O o 12 35 1 !d. baja ...•.•••.•. . - 19 18 13 9C .. .. 13 90 1 íd. baja ..•.•••... •. 22 21 16 2 5 .. .. 16 25 2 íd. bajá .•••..••••. • o 25 24 1 55 .. . - 37 lO . ·1·. ----- Total ••• . . . . . . . . . . . .. . .. . . . . . .. 1,466 JC '.':. OfAo-Alta: Día 16, soldado Vfctor Villa, voluntario. Bajas: Dfa 19, soldado Ruiz, j;, por ÍntÍtil. Día 22, soldado Julio Gómc7. falleció. Día 2 5, ~oldados José Pércz y Luis L:1scano dr··cr: :tron. 1'1 Capft.ín, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN ~.t lLITAR MODELO NUMERO 21. REPÚBLICA DE COLOMBIA. Batallón (Tal). Plana Mayor. Bogotá, Enero 31 de 1897. Vale al Habilitado por la suma de cttarenta y un pe1o1 ($ 4-1), valor de los gastos de escritorio del expresado, en el presente mes, según respaldo. El Ayudante Mayor, N. N. Es corriente. El1.0 Jefe, N. N. Dése· El Primer Jefe, N. N. Dl!MOSTRAC16N : Escritorio. Para la Comandancia •••..•.•.•••••••...•••••.•.. $ 5 Para la Mayoría .....••••••....•.• , • • . . • . . • • . . . • . . 8 Para la Habilitación................. ........... ................ 5 Para la guardia de principal............. • . . . . • . . • . • 3 Para 4- cuatro Con\paiíías á $ 5............... . . . . . . 20 Suma ................ $ 41 ... Rccibf, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILILAR MODELO NÚMERO 22 REP6BLICA DE COLOMBIA Batallón (Tal). Plana Mayor~ Bogotá, Enero 31 de r897. Vale al Habilitado por la suma de ochenta y ocho pesos ($ 88), - valor de los gastos de alumbrado del expresado y guardias de plaza, en el presente mes, según respaldo. Es corriente. El 2. 0 Jefe, N. N. Alumbrado. El Ayudante Mayor, N. N. Désc. El Primer Jefe, N. N. DEMOSTRACIÓN: Para la Comandancia ...................... ................ $ 4 Para la ~ayor~a ...... ··;...... ••• •. . .. . .. . • . • • ••• • •. •••••. ••• 5 Para 4 Compan1a, a $ ro .•••••••••••.•••••.•••••••••••••• 40 Para las guardias d.e plaza ................................. ·· 39 Suma.................. 88 Recibí, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLETiN MILITAk MODELO NÚMERO 23. REPÚBLICA DE COLOMBIA Batallón (Tal). Plana Mayor. Vale al Habilitado por la suma de cincuenta pesos ($ so), valor del agua suministrada para el expresado en el presente mes, según, respaldo. Santa Mart=:t, Enero 31 de 1897. Es corriente. El 2.0 Jefe, N. N. El Ayu_dante Mayor, N. N .. Dé se. El primer Jefe, N. N. DEMOSTRACIÓN: Para S Compañías, á$ 10 .............................. $ so ... Suma ............. $ so .. . Recibí, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MODELO NÚMERO l-f.. R E P Ú B L I e A DE e O L O M B I A Batallón (Tal). Plana Mayor. Vale al Habilitado del Batallón, por la suma de veintitrés pesos sesenta centav.os ($ 23-60), valor del jabón para el lavado de la tropa en el presente mes, según respaldo. Bogotá, Enero 31 de 1897· El Ayudante Mayor, Es corriente. El 2. 0 Jefe, N~ N. DEMOSTRACIÓN: N. N. Dese. El primer Jefe, N. N. Para 1 18 plazas, á $ o-2.0 •••••••••••••••••• , •••••••• , •• $ 2 3 6o Suma .•.••••••••. $ 23 6o ecíbr, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. RGLETÍN MILITAR MODELO NÚMERO 25. Señor Ministro de Guerra. Presente. Yo N. N., Sargento 2.0 del Batallón (Tal), en uso de licencia absoluta, respetuosamente solicito de Su Señoría, se sirva ordenar se me expida la orden de pago á que creo tener der cho, como gratificación, de conformidad con el artículo 18 de la Ley 39 -<}e 1896. H. e servido en los Batallones............................ y acom-paño la Libreta, Nombramientos, Cinificados y Pasaporte, docu­mentos que solicito me sean devueltos. Bogotá~ etc. Señor Mini tro, N. N. N'()TA.-En papel sellado de x.• clase. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MODELO NUMERO 26. REPÚBLICA DE COLOMBIA (Tal) Divisió11. Habilitación del Batallón (Tal). PRESUPUESTO DEL MATERIAL QUE CORRESPONDE AL EX­PRESADO EN EL MES DE ENERO DE 1897. DE TAL Escritorio. Para la Comandancia ............. . Para la Mayoría ..................... . Para la Habilitación ................ .. Para 4 Compañías, á $ 5· .......... . Para la guardia de pr!nci pal. ....... . .Alumbrado. Para la Comandancia .............. . Para la Mayoría ...................•. Para 4 Compañías, á $ ro ........ . Para las guardias de plaza .......... . Agua. N o tiene derecho. Jabón. Para I 18 plazas, á $ o-20 ......... . Total ............ $ 5 8 5 2~ 1 ::: -~~ ~::: 23 6o ...... 1 ... VALOR TOTAL 88 23 6o 152 6o NoTA.-Asciende el presupuesto á la suma de ciento cincuenta 11 dos pesos sesenta centavos ($ I 52-óo ). Bogotá, Enero 31 de 1897. El Habilitado, N. N. Es corriente. El 2.0 Jefe, N. N. Visto Bueno. El primer Jefe, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ·MODELO ·NúMERO 27 REPÚBLICA DE COLOMBIA EJÉRCITO P ER!I!ANEN1'E BatalkN (r al). (TAL) Dlf/ JSJÓN Plana Mayor. LISTA para pasar Rcvist3 de Comisario en el presente mes. cñ e ' EMPLEOS IX NOWRRE~ DESTINOS NOVEDADES w :E 'O ~ z Coronel ............ ... Roberto Meléndez. ... p Sargento Ivlayor. ... Horacio Pérez ...... . .. p Capitán ............ Santiago Rosas ...... . .. A L Usa de licencia desde el 16 del presente. Teniente .......... ... Carlos Llinás ....... ... p A Vino ascendido rle la 1.• Compañía el I 3 del presente. F El 10 del presente orden del P. E. Id ............. ... . Manuel Prado ....... ... ·~ - Subteniente ...... . . . Simón Olaya ........ .. . p Sargento 1.0 ..... I Rafael V élez ........ ... p Corneta ............ 2 Arturo Mora ........ ... p Tambor ........... 3 Ricardo Blanco ..... ... p Cabo 1.0 .......... 4 Manuel Ca macho ... A e Comisión por Honda desde el 26 del presente. Soldado ........... 5 Alonso Soto ......... ... p Id ................ 6 Carlos Malo ......... . .. p Id ............... 7 Benjamín López .•. e p H Desde el I 4 del presente. Id ............... 8 Florindo Ortiz ...... . .. p Id ................ 9 Domingo Martínez ... p E Enjuiciarlo. --- - ... 4- 0'\ tJl g M .., '""' z ~ t"' ~ ;¡;. :o; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. RESUMEN cñ IU • - niorme. El Jefe, N. N. Visto l3ueno. El Primer Jefe, N. N. ..... + '!- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR MODELO NU COPIA de las altas y bajas d~ persa U) 189 < ''"' FECHAS lZ EMPLEOS NOMBRES < MOTIVO DEL ALTA Ó BAJ 11. A ~ o Mes. -~ u A -- Ttn·o el mes anterio Enero 4 Subteniente Carlos Llinás .•.. 2! Alta o¡, .............. Suman . . . ... - 10 Teniente ... Manuel Prado .••. P. M. Baja 0J •.•.••••.••• Quedan ......... - I3 Teniente ... Carlos Llinás .• . •. P. M. Alta. Por ascenso .... Suman .•••••.• - 13 Subteniente Carlos Llinás. 2. CIS Baja. Por promoción. ... ~ Quedan ......•• - 16 Soldado ...... Víctor Villa .•. , . I. CIS Alta. Vuluntario ..... Suman .................. - 19 Soldado ..... Juan Uribe ...•.. 2.CIS } Bajas'¡, Id ...... Pedro María Ruiz l.:~t por ,inútiles Id .•..•. Alejo Tello ..•••. 2.111 Quedan ........ - 22 Soldado ..... Julio Gómez ..... l. CIS } Bajas. Fallecieron. Id ••.•.. Félix Cáceres ... 2. 111 Quedan ...•..•. - 25 Soldado ..•.. José Pércz J. 111 } Bajas. ...... Id .•.•.. Jorge Rivera .••.. 2. CIS Desertaron .•• Id •••••. Luis Lascano ..•.. I. CIS . Quedan ........ Es corriente. El Primer Jefe, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 149 MERO 28. nal, duTante el rnes de Enero de 1897. ' ----------- --------·---- • • .. • • • . • . .. 1 • . 1 3 3 4 3 8 6 2 9 8 89 I2 5 1 • • • • • . • • • • • • • • .. . • • I .. . ........................ . :.~ ·--~ :: :: ·; :fl:.~: .: ~~--3 ! -~: .? -~ ~-~:. ~~~~< -----------1--------- :: ·; :::: :: ::!.t: -~ .: ~ _s _3·-~ _6 -~ _9 -~ ••• ~?. ·---~~~-- :: :::::: ·; :f¡:~!!! i! _s!! .6!~.~?. ~~~~~~ :·~ :: ·; ·.: :: :: 1 •• t·. -~ _3 -~ •• 4 .? _s -~ -~ _9 _s = 89 =='zi ~ :: :: ~ ~ :: ~·: . ~ . ~¡::: . ~ . ~ . ~ .. : . ~ . ~ . ~. ~ : ~ : ~ 90 .... ~ ~~ •• • . • • • . • • • • 1 • • .. . • • • • • • • • • . • • • . . . . . • . 1 ••••••••• .. •• ...... 11 .. ¡ .. · . . . . . ... . .. .. I 3 - -----------r--;::------- 0. : ~ :: ..... ~ ~ . ~ 1. ~ 1 1 :: • ~ . : . 3 • :¡. 3 • 8 . 6 _. . r s; 12 ~ :: .· .. :: :·. :· .:h~~~~ -~~ ~ ~~~- ~ ~ -~fs 8: .••• :~: .. . . ... .. . . .. ,,. ................... ¡ ... . . . . . . . . . . •. I ..... • . . . . . . .. . . . . . . . . . . . J • • • • • •• • • ~~~ -·~ ~~>~~~~~~~ ~\~~~~--8~----;~- Bogotá, Enero 3 I de I 897. El SegundoJcfc.:, N. - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. so eou!TÍN MJLITArt l\10DELO NUMERO 29. REPÚBLICA DE COLOMBIA Habilitacitn del Batallón (Tal). RELACIÓN de las sumas invertidas por personal del expresado en el mes U e Enero de 1897. 1 IMPUTACIÓN MOTIVO VALOR .. Ejircito Nacional. Por cuatro m·l dento sesen- Capítulo ••• ta y nuetre pesos, invertl- Artículo ••• do~ en el pago de los ha- Personal. bercs de Jefes, Oficiales y SERVÍCIO DR 189 Y i89 tropa en el presente mes .. $ 4,169 ... · .... llogotá, Enero 31 de 1897 ; Es corriente. El 2.0 Jefe, N. N . El Habilitado, N. N. Í StO fl UCilO. El Primer Jefc1 N. N Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETlN MlLI'tAR MODELO NUMERO 30. REP6DLICA DE COLOMBIA Habilitación del Batallón (Tal). RELACIÓN de las sumas invertidas por material dél expresado, en el mes de Enero de 1897· IMPUTACION MOTIVO VALOR Ejército Jlaci&nal Por cuarenta y un peso!!!, va­lor de los gastos de escri­torio del Cuerpo, en el prcsen te mes... . • . . . • .. .... Capítulo ••• Por ochenta y ocho pesos, valor de los gastos de nlumbrado del Cuerpa y guardias, etc., en el pre-sente mes .••.•••••••••• Artículo ••• Por ...................... ) valor de los gastos de agua en el presente mes ... • ........ . Por vcir titré~ pesos sesénta Material. centavos, valor de los gas­tos de jabón para el lava­do ele ropa de los in di vi­duos de tropa del Cuerpo, !SERVICIO DE 189 Y 189 en el presente mes ....... .. Suma •.••.....• Bogotá1 Enero 31 de 1897. $ 41 SB .. . 23 ---- 152 El Habilitado, Es corriente. El 2. 0 Jefe, N , N, N. N. Visto Bueno. El Primer Jefe; N. N , ... . .. ... ,. 6o - 6o .J: ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. n:: t ...l ~ z ,....,. E-­~ ...l o ::::: ~ V) .... MODELO NUMERO 3i. REPUBLlCA DE COLOMBIA r.1:~YORI:\ DEL BATALLON (TAL). RESUMEN IS.XTR~e'I'e:> GE.NE.R~ll ..; . ~ ~ .., ~ ~ <::> ~ ~ :,3~ ..; . ~ ..; ~ ~ ~ ~ ~ -.:::: ~ ~ ~ "k ·~ ""-~~~ ... ~ -~ ~--~ ·~ ~ t; ~ ~ ,.~ -~ '§ -...)~<".;;)\..J~C%) Sargentos. 1 .os 1 2.os 1 Bandas. Cabos. 1 (/) , "-1 ...l < ..:, 1 E- ~ o ~ 1 E-- ~ e 1 T 1 I. <'· 1 2. os 1 c-.:3 BALA'\'CE 1· ..... ~1 ~ ~~~? -----------~-·-!- ,_, __ ,_, ___ , __ 1---1--·1--1--·---!---1 - -t---- 61 8 '"'21 1031 Tuvo la anterior¡2·rol 125 3 si Altas . . . . . . . ~~~ _ -~' Ausentes ............... 1 ... . .... 1:::: 61 ::::: 3 2¡ .... ó 9 Presentes ..•..•.. Como presentes ... 21 21 3 11 .•. 1 1 3 I ....... 1 ' .• •l ••• •• Enjuiciados ..... .•.. ! .......... ... 1 ...... ................. ...... ,. ..... 1: 1 ------ -------- -- ,---¡- Total. .....•. 1 r ... 1 3 3 4 3 8 6 2 9¡ 8' 82! I 18 1 Es corriente. El 2.0 Jefe, N. N. Bogotá, Enero 31 de 1897. El Ayu~ante 11ayor, N. N. Suman ... , 21r r 126 Bajas ..... ~~~--81 Quedan ... ¡ 1110 r r8 j Visto Bueno . El Primer Jc fe . N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :g;-,'fALL6~~ (TALf !ti C9 :r.:> E n. e:> ~ ~ M E N. e:> 3 ~ REPUBLICA DE COLOMDlA• RtLAiiÓN de los descuentos por Montepío Militar en el mes de Enero de I 897. PLA~A MAYOr.· : E rv:1 P L E os NOMBRES nEscuENTo 1 o B s E R v A e I o N E s 1 INDIYIDUAL~-------------------------------- Primcr Jete, Coronel. ............. .Koberto !Vleléndez. $ 6 . rSegundoJefe, Sargento l\1ayor.:.Horacio Pérez...... 450 Capitán ............................. Santiago Rosas ...... ·· 4245 Id .. ·~· ........................ Camilo Andrade.... 2 40 . .ro ......................... ~· ... , osé. Co .... rder~... ...... 2 40 1 en¡cnte ....... , .... ............... ~erg10 Carvapl...... 2 10 Id ............. ............... Miguel Avilés ....... ¡. 210 Id ......... .................... Carlos Llinác; ...... > 15 Id ........................... Manuel Prado...... 065 Subteniente ......... ... ............... Simón O laya......... ¡. 8o Id ........................... Ricardo Martínez... rl8o Id ............ ·~ · ............... Nicolás Prado ...... , r.8o J d ........................... Carlos Llinás..... ... o 55 Goza de · licencia desde· el 16 del pte.<. nte. Asaendió d 13 del presente ~ Baja el. .. del presente. Altá el 4, baja el I 3 del presente: Id .............................. Rafael rvlorales ..... . Soltbdo ·1n~rés ... l\t1ariño ... ·:· Id .............................. fTose Perez ........... . I ·i Jorge Rivera ......... .. Enjuiciado. No deja. 4165 . NO"asistió al trabajo en 12 dws. 3 I5l 3 1 15 J· Desertaron el 25 del presente. Id .............................. Luis Lasca-no ...... . 3 15 TotaL ...... 1:$ 8818o ----csco-;:Té.\tc.-f.l 2.0 Jde, N. N. Bogotá, 31 de Eneto de 1897.-El Habilitado: N. N. ~oT.\. t!n·ejernplar de esta relación seéá-~nviauo al Teiorero del.MontepÍ9, Visto Bueno.-Et Pnmcr Jc;1e1 N. N. Cl2 o ~ tt1 ...; ~ z ~ ~ .... .., > :;g .... V\ w Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETIN MILlTAJt MODELO NÚMERO JJ REPÚBLICA DE COLOMBIA Batallón (CJ: al). tOLETÍ.t\ MILITAR 55 MODELO NÚMERO 34-A. REPÚBLICA DE COLOMBIA Habilitación del Batallón (eral). RELACIÓN de las sumas radicadas por los individuos del expresado, en Enero de 1897. NOMBRE DE LA PERSONA Á FAVOR RADICA-' EMPLEOS. N.OMBRES. CIÓN. DE QUIEN SE RADICA. ----- - ---- Capitán .... José Cordero ... M\";rcedes V. de Cor-dero ............•••.. ~ 20 ... !Subteniente .. Nicolás Prado .. Emilio Salas •.••.... 24 ... ---1- Total ..•... $ 44 ... Bogotá, Enero JI de 1897. El Habilitado, Visto Bueno. El Primer Jefe, · N. N. N. N. Es corriente. I~ l 2 . ., Jefe, N. 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN Ml.(..ITAR MODELO NUMERO 35· ACT"AS LIBRO D! ACTAS DEL CONSEJO ADM!NISTRATIYO DEL BATALLÓN (TAL~ En la ciudad de Bogotá, (á tal fecha) y en la MaY.o..,., ría del Batallón (Tal), se reunió el Consejo administrativo del Cuerpo con a~istencia de todos sus miembros, acto con­tinuo habiendo presentado el Sr. H,abil,i.tado lo§ libros y documentos justificativos, se procedió al' examen de la cuen ta correspondiente á (tal. sem~na) del mes en curso, cuenta que se ha.lló arre~lada, quedapdo en _ Caj~ (t~l ... existen~ia). El Consejo en vtsta de la respectiva s1tup.cwn, voto 1 .~. suma de ($ .... ), para. los gastos d-e la siguiente seman,q., y para constancia fitnl;tmos. la presente diligencia. · El Presidente, N. N. El Fiscal, N. N_., El Capitán vocal, N. N .. El Capitán vocal, N. N. El Teniente vocal, N. N El Subteniente vocal, N. N. El Secretario, N. N·. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lj/ MODELO NÚMERO 36 REPÚBLICA DE COLOMUlA l!sta do May o r .¡e la ... Divisi6n. Ejé, ci to Pcr-. m 'ICf ;tc. Pasaporte número r.0 Auxilios. 1 Se loncede de orden del Gobierno al R · L d 1 Teniente Coronel Andrés l\t1artíne~, aciOnes: as e su ca-. . "z· . " l , se en trece días abonables para que s¡ga a tpaqUlra, po~ . ~ ~1 ~ 1 Ad . . . ., d de ........... ...... , etc., en comtswn e por a muustracwn e . . fl acienda Nacional. lserviclO. Por tierriJ. O d d l l\lf' . . d G De conformidad con b. : en e llmsteno e" uerra, co- L d 8 6 1)1U.nt<;:~da por telegrama numero ..... . ey 39 e I 9 . . - . Por agua. Pasaje de I.& Clase de Las autoridad~s del tránsito protege- Guataquí á Honda. rál). su marcha. Libre pt~so de los ríos y Ferrocarriles. :OadQ. en Salcnto, á 1.0 cl~ Enero de Regi~trado al folio 1.0 del¡ 1 89 . L. R. El Gen~ral }efe, . El Ayudante, N. P. N. N. Comandancín ge1:er.1l de la ..• Di'llisjón. Salento, Enero 1.0 de I 89 . Anotado al folio 1 .0 , artículo 6 del L. R. Páguese por la Administración de Hacienda Na ional al Te­niente Coronel Andrés 11arrínez, la suma de ciento setenta y tres pesos cincutt¡ta. centavos, valor del pasaporte según la siguiente LIQUIDACIÓN Raciones en t(ece días de un Teniente Coronel. •. $ 50 30 Por tierra desde Salento á Guataquí, en 43 leguas á $ 1-6o... .............. .. .... ...... ... ...... .................. ... 68 8o Aumento en 12 leguas de Salento á Ibagué...... .. . 19 20 Pasaje de Guataquí á Honda (1.& clase) ... ... ...... 8 Por tierra de Honda á Zipaquirá (deducido fcrroca-r; riles de Facatativá á Cajicá) ó sean I 7 leguas á $ 1-60. 27 20 -- -- Suma .••••........•.... $ 173 so . El Comandante General, M. !v1. .Admi?listrnci ÓtJ de Hacimda Naciollnl. Salento, Enero 2 de I 89 . Sigue auxiliado según la anterior liquidación, por estar corriente. El Administrador, P. P. Recibí, Andrés Martínez. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BO-LETÍN MILITAR MODELO NÚMERO 37 REPÚBLICA DE COLOMBIA IJ)ircito P ermanente. M:~yoría del B:~t:~llón (Tal). Pasaporte níimero 1 Y .Au.úlios. 1 Se concede de orden superior al Sub- Raciones: Las de sus clases teniente Aniceto Pachón, para que con en doce días, abonables por la un Sargento z.0 , un Cabo 1 .9; un Id. 2. 0 Habilitación del Cuerro. y siete soldados,_ sLga al Socorro, custo-- Por tierra. diando el correo de encomiendas de la pe ~onformidad con la Ley línea del Noroeste y regrese á esta ciudad., 29 de 1896, abonable por la Administración Principal de Salinas. Las au·torid-ad.es del tránsito protegcrál\ P~r agua. su marcha. Libre el paso de los des. Dado en Zipaqu.irá, á 10 de Enero de . Registrada al folio 1.0 dcll1 89 • L . R. El 2.0 Jefe, El Abanderado, N. P. N. N. Coma11dtmcia del Batallón (Tal). Zipaquirá,. 10 de Enero de 189 . LIQUIDACIÓN:, Auxilios en 90 leguas, ida y regreso, á S 1 cada una ..• $ Aumento en un 2 5 °¡o, según artículo 21 de la Ler ....... 90 ••• 22 so Suma .••••••••• ···~·····$ 112 so El Prime~ Jefe, N. N. Prefectura de la Proviluia. Zipaquirá, 10 de Enero de 189 . Págue:.c p.or la Administración Principal de Salinas al Subteniente Aniceto Pachón, la suma de cie~Jto doce pesos cincue11ta tcntavos, valor del anterior pasaporte. El Pr.cfccto M. P. Recibí, A11iceto Pncl1Ó1J. liabilitaciÓJJ le! Batalló1t (Tal). Si.g.uc· auxiliado de la manera siguiente: Un Subteniente, dQ6 semanas, •.••••• ·--· .......... $ Sargento 2.ó, con $ I0-20-- _ ........................ . Cabo 1 .Q, con $ 9· 6o .... ---- . . . .... . . . . . . . ...••.. Id z.0 , . con$ 9· .................................. . 7 Soldados, á$ 8-40·--·---- .. ·-------·----···· .... .. 2+ JO 20 9 6o 9 s8 8o 1 o Fu~rza~ Suma,.,. ___ ...... . $ 111 6o El Habilitado R. }{. Recibí, .Aiccto Piltll óll. NoTA.-A continuación , signen lo s certificado ~ . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B"JLETÍN MILITAR MODELO NÚl\1ERO 38 REPÚBLICA D E COLOMBIA Ejército Perma JmJte. ; am~ndancia de la Compaiíía suelta de " Ocañu.' Pasaporte n~mero 1.o A!tx i/io s. 1 Se concede de orden superior al Subte- Raciones: Las de sus clases nicnte José M.u Ortiz, para que con un en diez días abonables por la Sargento z.o, un cabo 1.0 , un íd. z.o y sic- Habilitación. /te soldados, sig~ á Cúcuta, cu stodiando un Por ti-ertn. armamento y regrese á esta ciudad. De conformidad cün la Lcy j Orden del Ministerio de Guerra, co- 39 de 1896, abonables por la m u ni cada por telegrama número ..... Administración de Hadcnda Nacional. Por agtta. Las auto,.idades del tránsito protegc*'m Libre el paso de los ríos. su mar cha. Registrado al folio 1.0 del\ L. R. Dado en O caña, á 1 + de Enero de 1 89. El Cabo 1.0 Escribiente, N. N. El Capitán, N. N. Preftct!lra a'e In Provi7uin. Ocal1a, If de Enero de 184 . Páguese por la Admini stiac :ón de Hacienda al Subteniente Jase; M.a Ortiz, la suma de cincttt-'7Jta y UÍJ pe.JOJ ($ s6), valor del pasaporte ~egún la LYQUIDACIÓN Auxilio en 56 leguas, ida y regreso, á $ 1 tada üna . ••••••. $ 56 Suma ...••••••.•••••• $ s6 •. El Prefecto, N. N. Recibí, José ll-1. 6 Ortiz. l!tlb ilit.aci!JII de la Compañ ía suelta de Ocaiía. Ocaña, 14 de Enero de I 897. Sigue auxiliado de la manera siguiente: Un subteniente, do s semanas........ • . .. .. •. . • • • • • • • . . .... 24 Sargento z.o, con $ 8- so ....... , . . . . • . . . • . . . . . . . . . 8 so· Cabo I . 0 , con $ 8.. .. •. . . • • . . • . •.•••••• , . . . . ........ 8 Id. z.", con$ 7-so ...•.... . •.......•.. .:.-------··· 7 Se 7 Soldados, á $ 7 .......... , ............. , .•• , . . . • • • . . • 49 •• 10 Fuerza. Suma .•••...•••.• $ 97 .• El Habilitado, R. R. R. cibí, José M. 11 Ortiz. NoTA.-A coinu.lción sisuen los tccrtific-adon -: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ItiODELO · NUM. g·g · ~1 BRO a1zotadordepasaportes de la .... Dzvzsz.ótz.- Estado lv1c:1yor. FECHAS. 189 EMPLEOS Y NOMBRES:~ MOTI\"0 DEL PASAPORTE.-NÚl'vfEROS. VALORES.! ----- 1------------- 1 ·---- Enero .....••• Teniente Coronel Andrés .L\1artínez · Se concese de orden del Gobierno, pa;--a que siga á Zipaquirá, por la-ttía de ............... ...... , etc., en co-misión dd ~ervicio. Orden del 1\1inisterio de Guerra, comunicada por telegrama número ... ·. Raciones en I 3 días ......................... $ so 20 Por agua, l.b Clase, de Guataquí á I-Ionda. 8 .. Por tierra, de Salento á Guataquí....... .. ... 88 ... Id. de Honda áZipaquirá .•.•.•.•. 27 2ol$ 173 so El GenerzJ Jefe, N. N. Recibí, Andrés M t- 1'!1 ..., -z ~ .... t- 1-4 ..., )> ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l\110DELO NU.lviERO II EATAL"LÓN T-~L REPUBLICA DE COLO:MEIA PLANA MAYOR DISTRIBUCION DEL HABER QUE CORRESPOl':DE Á LA EXPRESADA EN ENERO DE I 89 . -:-1 -~ ·---- 1 ~ 1 - ----. j --1 -- - .-=-------:--- . ~ ~ : H A fi E~t SOBRESUELDO HABER ~ E M P L E O S ·~ 1 N O M B R E S 1 1 1 TOTALES 1 1 LIQUl DO ,~ ~ . DE\C ENGADO INDiriDUAL RECIBIDO . < . _,_]_, . . ' - 1 , ___ ¡ __ -1 Coronel, Primer Jefe .... ." 3 I I Robcr~o M_eléndcz ..... $ 200 .. ~ ~ , . . . . . j ~ 2 c. o • . $ 200 .. ~~ Sargento Mayorz.0 Jctc 3! HoracwPcrcz...... I)~ .. , ...... 1 I~" .. 1 1)0 •. 1 1 Capitán. . . . . . . . . . . . 3 I jSantiago Rosas . . . . . . . So .. 1 . . . • So ... 8o .. Teniente .........•. 19 •Carlos Llinás . . . • . . . . 42 90 ...... 1 4-2 90 1 42 9c1 Id............ 9 l\1an:.~cl Prado....... 17 +ol ...... ! 17 40 17 40 1 · 3ubtenientc . . . . . . . . . 3 I Simún Olaya . . . . . . . . Go . . .. . . . .1 Óo ... 1 6o .. I ¡sargento 1. 0 ••••••••• 31 Rafa el Vélez ........ 30, .. . .... - ~ go . ·1 27 9cj 2 lo z Corneta ............ 31 1 '\rturoMora........ 27 •. ...• .. 27 .. 2+ 8o¡ 2 20 3 Tambor ............ 31 Ricardo Blanco...... 25 )O . • • • • . 25 so¡ 23 251 2 2S 4 Cabo 1.0 • • • • • • • • • • • 3 I !Manuel Camacho . . . . . z¡ . . 13 so 4.0 so, 24 8oi 1 S 70 5 Soldado ............ 31 Alonso Soto ......... 1 2+ . . . .... - 1 24 .. 1 21 701 2 30 1 6 Id .............. 3i Carlos Malo ........ 1 2 4 • . 12 .. 1 36 . . 21 70 14 30 Id B · , T , • 6 1 7 .............. 31 CllJ_amm LO_pcz ..... ·1 Z+ · · 12 .. ¡ ) 1 . ·¡ 21 70 14· 30 1 8 ld .... : : .. . . . . . . . . 3 I Flon~do Omz; . . . . . . 24 , 12 .. ¡ 36 . . z I 70; J + 30 1 9 Id. EnJUICiado ..... 3I Dammgo Mar!meL. ..... : --~~70 _ _:_~.:._~ 1 ---~~70 ·--~~70~ --~.:._~1 Totales ...... . !~ íí7 sol~ 49 so~ ~z7 .. !'!) 759 ss!-+:. 67 4-51 ---=E:,..' s-c-or_r..,..ic_n_t_e ________ :..____,B.,...o_g_o_c-:-á,-E=,-n-er_o __ 3_I -d.,...c-I-~ 9----:· - - - - Visto Bu e no. - . ·¡ El 2.0 Jefe, N. N, El Teniente, 2.0 Ayndaate encargado, N. N. El Primer Jefe, N. N. t:l:l o t-< t'%:1 --1 ...,., z ~ ..... t-< H .., )> ~ ..... Q'\ ..... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETI; MILITAR MODELO NUMERO III S~ñor Mitli tro de Guerra. -Presente. Yo N. N., '!cniente Coronel del Ejército de la República, y actualmente de-tinado á prestar mis ervicios como Ayudante General de (Tal) Di vi ión, acantonada en ........................... , suplico respetuosamente á Su Seiioría e irva ordenar el pago de la suma men u al de ............... en (tal Oficina), como radicación que dejo á f,l\ ur del Sr. N. N., á co.Har desde (tal fecha) ........... . Bogotá, etc. Señor Ministro, N. N. N' uTA. -En papel cllaJo de La clase. MODELO NUMERO IV .... cJior Pr'"~id~ntc la Junta del Montcpín Militar.-Prcscntc. Yo, r. N., Teniente Coronel del Ejército de la Reptíblic.t, actualmente en . ervicio '1Ctivo, como 2. 0 Ayudante General de la I.a Di vi ión, mayor de edad Y. vecino de e. ta ciudad, solicit re--­petuo am\:.:ntc de esa Corp ración, e me anticipe de lo f ndos del lVI.ontepÍ!)' la cantidad de (.' ......... ),reintegrables por c¡uint.t. parte mensuale:-~, con el sueldo que devengo en el mencionado de:·tino. Hao-o e:;ta petición con el derecho que d artículo 42 de la Ley I 53 de r 896, rne concede. Para seguridades del cumplimiento de la obligación que con­tr< ligo, doy por fiador al ur. N. N. Bogotá, etc. Señor Prc · idcntc, N. N Habilitacién del Cuartel (Tt!ll< ral riL' la 1.1 Division. Bogotá, cte. El infrascrito Habilitado hace constar, (Qte el Teniente Coronel N. N. 2. 0 Ayudante General de la ••. División, no tiene afectado su sueldo con embargos judiciaie~, ni descuentos administrativos. NoTA.-En papel común. El Habilitado, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MODELO NUMERO V Con.te por el prc ente documento, que yo, r. N., 'I\:nie1 te 'C:oronel, 2.0 Avudaute General del Cuartel General de la La. _ ¡_ Í!:-i<ín, debo á b 'I'csorcría dell\tfontepío lVlilitar, la suma de .•..•.. •••...... ,que he rccibioo de dicha Oficina á mi entera sati·t:1cció.1. ·,a mencionada suma la devolveré á la citada Te orería, á raz <~n le ............... mensuale sin intereses, pues los corre·pondicntcs 'l l pla:~.o fijado, están yá cubiertos. En cumplimiento de lo estipulado, doy por ni!dor y princi 11. l 1agador al Sr. N. N., quien en prueba de constituírse como tal f~m .. _a. el prcsl!nte ~on el infrascrito, ante dos testigo•, en Bogo-a ;t •• , • • • • • • . • • •••• ~ •••••• N. El Fiador, 1. N. 'Testigo, ~ restig<', 1\. N. ToTA . - l •~ n pap · 1 :ellado correspon •Jiente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. M o·n E LO NUMERO VI REPTIB:U'IC~ EH~ G0~e:>KIB1' ~ NOMINA del sueldo que ha devengado el Habilitado del Batallón (Tal), en el mes de b fechJ. IMPU fA.CION 1 1 NOMBRE 1 !-;U EL DO DEI. EMPLEO QUE F.J EI:.CE . DE DÍAS SUElDO OBSER V.\CIO~ES j . At';UAL IDEVE!\GADO ----.,.----1· EMPLEADO 1 · -- ____ :SER\ICIO I ______________ _ José Alvarado ... .' .. iHabilitación del Batallón: 960 . ·1 31 8o .. 1 1 ~---~------------· --- - ·- - ~~-- Bogotá, Enero 31 de I89tJosé Ah•arado. Visto Bueno. El Primer Jefe, N. N. NoTAS.- -El Visto Bueno lo autorizará la autoridad militar de la cual dependa el empleado. El modelo sirve también para los Auditores~ i\r~hiv~ros, Institu~ores, Médicos, et,, ... 0\ + ea o t"< rr1 .... J ~ ~ ..... t"< ""' ...¡ ;¡:.. ::0 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 48 y 49

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