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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 101

Por: | Fecha: 27/05/1899

AROIII Bogotá, tMayo z7 de 1899 llfUM ~ot -- ~----~- -- ..........._ ______ - -- ..... ---·~--- ORGA O DEL ML. 1 TEBJO I)E G EH A Y DI:L EJERCITO ---·· 0JUCTO~ AD ·ItOH O U ., FRA CISCO J. VERSARA y V. Coro•nel, Mitu:nbro d~ l .t. Socir> 1.<1 <: olombi n de ln genl~ro s ~llll~~t22222~2 ~ 22~2 92Q ~ 2 9~?9~~ ~2~ 2 ~ ~ 220 0 R~;~ ~A~222~~A2QAA22 ~0 Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefe• y Oficiales del Ejército de la Roptiblica a5fYllfllYlll11,55~5~~5 1 ~ 5f1 ~l~~.5 l ~~451~a5,6 6 5~~ ~45~ b5 ~5~~ ~~~~~ :t FOP. E o• LOt UUTITUTORBS CIVILES DE LA CUARNICrÓN DE SOCAMO!O Y TUNJA, COR.RESPONDIE 'lE AL MES DE ABRIL UL IMO Repúblha dt ColomhiA-Ejt:rritl Ptrmantnlt-J .11 Dif/isió11-3~ .Bri­gaaa- Batallón "8. dt Granndtros-Númtro 8. 0 -Sogamosq, Abril 30 tU 1899 Señor Sargento Mayor 1..0 Jde encargado. La distribución de la enseñanza civil dada $\ la tropa acantonada en esta plaza, duraute el me · que hoy termina, y lo que me es alta· mente honroso d4tros el siguiente informe ( ic.) La primera ección e ejercitó en la aplicaci6n de la reglas de la Y en lo e~crito; e repasaron las reglas de interés y partici6n, hacic!n­doles re oh•cr problemas, leyeron en libro, c , pues jam s había sido conserva­dor, recibió muy mal el llamamiento que le hacía su superior, y puesto de acuerdo con el Coman ante Pablo Rodríguez, segundo Jefe del Ba­tallón, y ujero muy semejante en todo á él, resolvieron desconocer la autoridad de aquél, tan pronto como llegasen á La Cruz, para as! po­derse entender con más facilidad con los gobiernistas de Ocaña, que eran ya sus de eos. El plan fraguado por esto dos traidores fue conocido por el Capi­tán Flavio Su.árez, á cuyo car'o estaba la 1.• Cornpai1Ía del Batallón, quien e aprc:sur6 á comunicarlo a) General Quintero tan luego como ~e vio cou ~l. Esta alarmante noticia era, como fácilmente se comprende, de suma gravedad y \~enía á trastornar los proyectos del Jefe ; pero él, con la 5angrc fría que iempre lo ha distinguido, afrontó el peligro sin vacilar, y dc::,pué de dar al Capitán Suárez la j~ rrucc_ione . que crey_6 cnnvenicnres, para el ca o de que Forero y Rodngucz mtenra~en reah­zar su infamia, empezó á hacer per onalmcnte los preparad vos para la vuelta á la Provincia de Cúcuta. Se habían dado ya do:. toque de marcha, y en lo cuarteles ~e no ­taba el movimiento que e~ natural en casos tale ; ju1.gando el General que éstos serían, seguramente, Jos momento que Forero y Rodrígue7. pretenderían aprovecl ar para dar el golpe, se presentó sólo á su cuar- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 28~ BOLE'.rÍ.N MILil.'AR tel lo que les cau1Ó ver~adera sorpresa ; pero no se atrevieron á ejecu­tar' nada contra su persona. El ':'alor se impone siempre y raro es el caso en que no triunfe de la perfidia y de la infamia ! Luégo que hubo hablado el General con Forero y Rodríguez sobre la conveniencia y peccsidad que había de emprender pronto el viaje, r ,obre otros asuntos, iguió para la oficina de la Comandancia, y cuando apenas había recorrido una corta di$tancia, oyó unos tiros en el cuartel de donde acababa ' de celebrar un Con­ejo de Jefes y Oficiales, resolvieron volver e á undinamarca ; el Ge · ncral Quintero :;e quedó allí acompaiiado por unos poco amigos de la P-rovincia de Oc~ña, porq te estaba irnposibilit:tdo materialmente para seguir la campaña que aquéllo iban á emprender. A poco tuvieron 1 ugar los de as tres de M11JÍHtJ1t y de Jlfogoronlo· q11r., que acabaron con el ejército Jle ado á Santander por Valderrama, Posada , Pérez, Bricci\o, Samper y otros, y má tarJe consigu1Ó el Ge­neral, que quedaba entonces en tan tri s te condición, ejecutar nue os actos de audacia y de valor, que dieron brillo á las arma de l una multitud de juntas, rmpleos y c11rgos onerosos é inútiles, cuyas atribuciones y deberes, diseminados en di \·ersas colecciones, son inaccesibles para la generalidad de lo~ ciu­dadanos, causan á éstos notables perjuicios, obligándolos á abandonar sus ocupaciones é intereses, á pagar crecidas sumas á los que se constituyen sm directores, á sufrir multas que no pueden evirar, y á verse con fre­cuencia complicados en causas de responsabilidad que los arruinan. Los graves daños que Jos pueblos sufren por consecuencia de la' malas leyes judiciales y administrativas, los mantienen en es.ado de su­frimiento y de di sgusto general. Con frecuencia se les halaga con la esperanza de reformas que pongan término al mal, y cada vez que por una ley adicional se aumenta la complicación y el daño, se les anuncia que todo queda rem\!diado . E ro tiene ya agoradas u paciencia y su es­peranza ; e s to los hace desear 6 ser indiferentes á un cambiamiento ; es to hace que los que se levantan anunciando reformas, encuentren équito, ó, por lo menos, que los pneblos disgustados justamente con las instituc iones que más de cerca afect n us interese~, e muestren in­dol e ntes á la conservación de un orden de cosas en que no pueden lo­grar el remedio de sus maJe . 6~ DESMORALIZACIÓN DEL EJ.ÉRCITO-Desde que en tiempo de Cc­lombia empezaron lo primeros atentado á ruano armad¡¡ contra ]as instituciones y el Gobierno eHablccido, figurando en ellos Cuerpos y Jefes del Ejé rcito, y se les vio quedar impunes, todo h()mbre de media­na razón debió reconocer qtle e! Ejé rcito en lo sucesivo debía ser más bien una amenaza, que una garantía para el ordc:n público. N o basta que la may o r parte de los Jefes y Oficial e tengan derecho á que se cuente sobre su lealtad; la con;, ideración de que eu todos lo trasrornos y vueltas q ue e l pa ís ha ufrido, se h n encontrado traidores que vuel­van las armas c o ntra el Gobierno que: los habta hvnrado con su confian­z a, es moti vo ba stante para que la autoridad tema ver e traicionada, para que los an a rqui s t as es peren confiadamente hallar cooperación para sus crímenes, en los que debieran reprimirlos, y para que la Nación se mantenga en un estado de alarma y de inquictu , que al pas o que la consume, favorece los pr<:>yectos de Jos que traman revoluciones. He­chos c i en veces repetidos en la América española han presentado al mundo la desm o rali zac ión de los ejércitos como una de las primeras y m ás poderosas c a usas de las revoluciones y desórdenes que han ator­m e nta do e s t os países. N o e de e te lugar e cudri11ar )a causas de tan grave ~al; bas te tan sólo apuntar que ·ería un fenómeno muy raro que cn .. med1~ de la gene ral relajación de toda e s pecie de autoridad se con­servasen 1lesas la subordinac ión y disciplina militar. 7 ·a LA lNEFICACIA DI! LA $A 1 CIÓN MORAL, RESPEC'rO DE LOS D.t::LITO$ . D.E R.EBELIÓN-Habiendo complicado en maquin~cioncs y revueltas con- · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLEj_'lN lULlTAR 287 tra las in t.itucioncs Y. contra el o?ierno, desde el primer escándalo de esta cspec1e q~e se vw. :n Colomb1a, ~ombres de la primera notabili­- dad, cuyo del no fue d1stmu lado por la Impotencia de la autoridad para hacer ejecutar las leyes; repitiéndose cales actos ha ca el extremo de ser reducido el número de lo que en todas circunstancias han defendi­do las causa de las lcye ; la fuerza de la opini6n pública contra tal delito ha perdido todo vigor, y u acción es ineficaz. 8.o. LA ENERVACIÓN DEL PODER PÚBLICO Y EL DESPRECIO CONSICVtEN­' TE POR LA AUTORIDAD-Los hombre que han impreso á nuestra legisla- . <"ión el espíritu que en ella preside, han obrado fuertemeotr. afectados por d temor de los excesos de un poder absoluto ; toda autoridad lee ha inspirado desconfianza, y en cada Magistrado han sospechado un ambicioso capaz de aspirar al poder upremo; en consecuencia, la mira dominante en nuestras leyes es la reducción de la autoridad y la suje­d6n del Magistrado. Se ha reputado como el mayor de todos los ma­les el ejercicio de un extenso poder ; y á los medios de prevenir tal -desgracia e han subordinado todas las exig-ncia :,ocialcs. Lejos e toy de insinuar que semejante objeto no ca uno de los primeros que d legi·Jador dcha tener en mira; pero sí juzgo que se e . ·tr~vía el qu• todo lo ubordine á esta sola consideración. Tres on los medios á que se ha ocurrido para debilitar el poder público y e torbar su ensanche: la corea duración de la magistratura, la minuciosa división de la autoridad, y la limitación de su ejercicio por f6rmulas y restricciones muhi plicadas. El fin propuesto se ha logrado ciercamente, pero ha sido á costa del objeto con que la autoridad fue in titutd.t. La mulciplicaci6n excc iva de funcionarios para dividir entre .ellos en pequciias porciones el poder públic •, el rápido turno en los empleo y la incompatibilidad legal entre esta · diver!'a · funciones; han hecho indispensable llamar al ejercicio de la a.utoridad á hombres de todas circunstancias. Ocupado con frecuencia los puesto público por per:.ona · ineptas ó dcliprcci.tbles, pedicron el aliciente que su desem­peño ofrc e en todas partes, teniéndose más bien por ofensa que por honra el llamam:ento á tal destinos. F.nvilccida de es ta manera la autori ad, ha venido á ser odio . para el que la ejerce, de preciable para el que •1cbicra obedecerla. Tal en ilecimiento parece que se tra mite al Magis rado, puc el ciudadano honrado pierde ha ca cierto punto lcu con ider ciones y el respeto de que goza como hombre privado al pasar á cr Magistrado, en cuya calidad es regularmente el blanco de la ca­lumni:., de la animadversión y del desprecio general. Colocados en las Magi tratura intcriorc hombres incapaces, y rodeados de fórmulas con que á cada paso tropiezan, quedando por ello sujetos á severa rec;pon abil~dad, el P,artido m!s natura~ y el que generalmente toman es la inacctón, anulando e a 1 la autondad por sí misma. E:;ta autoridad importante y de preciada es incapaz. de refrenar el desorden y contener la~. sedicioues. Llega á tal gra?o de conciencia de u nulidad que en la scne de tumultos y ub c\· cxce os de los que en él habían levantado el estandarte de la rebeJi · n . .. n la Pro incia de elez algunos revoltoso con uetudina-rio , que habían recibido te tiinonios reiter dos de la clem ncia del Gobierno, á quien juraran eterna enemiga, amagaban á cada mo­mento trastornar el orden públic ; ma 1 vigilan ia y actividad del Gobernador de dicha Prodncia, unida la fidelidad y denue­do de la poca tropa veterana que la guarnecía, fueron ba ·tan tes para que encalla en los intento ubver ivos de aquellos faccioso , 1 cuales llevaron su arrojo ha ta poderar e, en la noche del 16 de Junio, de la importante posicion del Puente Nacional, en donde fueron derrotados y dispersos. Una partida organizada en Sogamoso por el cabecilla Juan J ose Reyes P tria, penetró en la noche del I 8 de Septiembre- en la capital de la Provincia de Tunja, sorprendiendo la esca a guar­nición que en ella había, y apoderándose de lo caudales exi ten­te en la ~esorería provinci 1 de Hacienda. u permanenci en la expresad capital fue de muy corta duración. La sola n ti ia d que se aproximaban fuer7.a del obierno, la obligó á huír hacia las llanuras de P i pa : IJi fue alcanzada por las referidas fuerza , que aunque en número muy pequcilo, comparada· con l de lo rebelde , llevaban á su cabt:/a al ilu tre y m logrado Corond Juan Jo·é Ncira · y el más completo triunfo cor no u esfuerzo cn la tarde del 2 5 del citado me . Ya por este tiemp e había e~ ctu d cn Provincia del co-rro un movimi nto d rcbdion rcl ionado con el de Sogamo , por con e u nci del ual, ad m " de de conocer ' C e n pretextos frívolos la legítima élutoridad del 'obicrnu upretno, e prod.u. a­ba el ·~tabl· imi ~nto de un l!. st.HI federal ompucsto de aquella Provin ia v de la· de Ca anarc, Pamplona, 'f'unj y Y dcz.: ~• . u trente e p~ o ·1 individuo que staba d · Crobern. dm en la prime­ra, que no ~e ru(lOriz' de cndiendo dd pul' to legal que ocupaba Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 26 BOLETÍN MILITAR DE COLOMBIA y erigiéndose en cabecilla de la facción. Para sofocar el expresado movimiento marcharon también algunas fuerzas, que sucumbieron por desgracia el 29 de Septiembre en una aciaga jornada, en que la suerte se mostró adversa á las armas que sostenían la causa del orden y de las leyes, concediendo un triunfo efímero á las de los facciosos. Este infausto é inesperado acontecimiento no sólo les hizo cobrar aliento, sino qu~ influyó en que el contagio de la re­belión se extendiese á todas las cinco Provincias del Norte, pre­vistas de antemano para la formación del Estado federal del So­corro. Con el fin de privar á los facciosos de todo pretexto para su criminal empeño, y con el de levantar un ejército capaz de resta­blecer el orden, si lograban un triunfo en la capital, el Presidente de la República se trasladó á Popayán, encargándose del mando supremo el Vicepresidente, el día 8 de Octubre, con arreglo al artículo 94 de la Constitución. En tales circunstancias el Poder Ejecutivo envió dos comisionados á las provincias del Norte, para reducir por medios pacíficos á los que en ellas se habían puesto ~n armas, con el manifiesto designio de volcar nuestras instituciones políticas y envolver el país en los horrores de la anarquía. Pero, jquién lo creyera! los resultados de aquel paso, que acreditaba la lenidad del Gobierno, fueron unas propuestas tan oprobiosas para el mismo Gobierno, que no hubo dificultad alguna en elegir el partido que debía seguirse en tan fatal emergencia. El honor de la Nación y de su'i gobernantes aconsejaban cuál debía ser ese partido, que contaban además con el apoyo decidido de los habitantes de la ínclita capital, quienes contestaron con un grito de indignación á semejantes propuestas. Las tropas de los facciosos, comandadas por el funcionario traidor que se había puesto al frente de la rebelión en las provin­cias del Norte, tuvi~ron el arrojo de invadir la de Bogotá, contan­do como cosa cierta su entrada en la capital, en donde se lisonjea­ban con la idea no sólo de no encontrar resi~tencia, sino de ser recibidos como libertadores. Tal persuasión fue sin duda la que movió al ex -Coronel González á dirigir desde el pueblo de Chía una ridícula intimación al Vicepresidente de la República, ame­nazándolo con entregar la capital al aqueo de trescientos llaneros que decía se aproximaban. Casi á la misma hora en que llegaba á la capital tan ridícula como insolente intimación, daba un nuevo e~carmiento á lo facciosos en los campos memorables de Buena­vtsta, el esclarecido vencedor en Paipa. Bien se comprende que hablo del glorioso hecho de armas que tuvo lugar el día 28 de Oc­tubre, cuyos resultados fueron tan plausibles; con él la Capital se salvó de la invasión de los facciosos, el Gobierno Supremo de su destrucción, y qutzá la República entera de la anarquía. González, con el resto de sus tropas que no habían entrado en combate, eva­cuó Ja Pro\.'incia de Bogotá, y las del Gobierno marcharon triun­fantes hasta la ciudad de Tunja. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERRA DE 1840 27 A la Provincia de Antioquia le cupo también su parte en la común desgracia. El día 8 de Octubre logró el entonces Coronel Salvador Córdoba sorprender el cuartel de Medelltn donde se ha­llaba la guarnición veterana, á la cual seduj~. Las autoridades le­gítimas cesaron allí de hecho en el ejercicio de sus funciones, y bien pronto la Provincia toda quedó sometida á la dominación de dicho ex-Coronel. U na circun tancia peculiar á lo trastornos de Antioql"ia es la de que para efectuarlos no apeló su principal autor al medio de las actas ó pronunciamientos. Aquellos trastornos fueron obra exclusiva del ex-Coronel Córdoba y de los pocos que secundaban su planes: ni al pueblo de Medellín, ni á los demá de la Provincia se les llamó á participar de un suceso que, con sobra­da razón, ha repetido el ex-Coronel Córdoba que fue un triunfo todo suyo, y cuya consecuencia para lo virtuosos antioqueños fueron, entre otras, las que les ha acarreado el decreto en que Córdoba organizo lo que él titulaba Gobierno provi orio: estableció penac; terribles contra Jos que calificaba de conspiradores, es decir, contra los ciu~adanos fieles al Gobierno legítimo de su patria; siendo suficiente prueba para condenar aun á la misma pena capi­tal, el dicho de una persona o cualquier otro indicio grave ; y por una especie de burla, a eguró que se garantizaban ciertos1 df'rechos cuya violación iba envuelta en las di posiciones mismas en que los proclamaba. ¡ E ta es la libert.ld que ha concedido á su compa­triotas: estos on los resultados de su triunfo del 8 de Octubre ; y éste el régimen que ha ustituído en la Provincia de Antioquia al suave é impasible de las leyes ! U na de las primera disposiciones del referido ex-Coronel fue la de situar en el punto de N are un destacamento para cortar la comunicación entre la capital de la República y la Provincias Ji­torales del Atlántico, el cual se retiró posteriormente de aquel punto para dar libre paso á la que traían la nuevas de los tras­tornos acaecidos en dicha Provincias de que pa o á instruíros. De de el año de 18 39 e habían dejado percibir conatos de revolución en los cantones de La Cienaga y antamarta, de la Pro­vincia de este nombre, acompañados de quejas sobre los males que sufrían á consecuencia de la imperfeccion de algunas leye orgáni­cas: de e to se instruyo oportunamente á las Cámara por el ctu­dadano que desempeñaba la Secretaría de lo Interior en la epoca de sus se iones pasada , omitiendo e hacer mencion de los nombre de aquellos dos cantone , en con ideracion á la naturaleza del he-cho de que se daba cuenta, pue la prudencia aconsejaba no revelar cla­ramente lo que no había pa ado de ·imples conato . M ello se realizaron en la mañana del 1 I de ()ctubre ultimo en la cabecer del primero, por medio de un. aeta ó pronunciamiento tn que e proclamó el sistema federal, poniéndo e al frente del movimiento el General Francisco Carmona. U na comi .i6n de aquel General llevó en la tarde del mi mo día el acta de La ienaga a antamttrta, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 28 BOLETíN MILITAR DE COLOMBIA y después de deliberar el Gobernador de la Provincia, oyendo á va rias personas que se hallaban en su casa, sobre el partido que debía seguirse, se adoptó el de mandar un comisionado cerca del General Carmona para que volvie e obre sus pasos hasta tener mejores da­tos del estado de la República; pero se escogió para una comisión tan importante al espulso ex-General venezolano Santiago Mari­ño. Carmona sólo había podido reunir en La Ciénaga ochenta hombres, mas al regre r Marióo á Santamarta, aseguró que con­taba con más de seiscientos, y que marcharía sobre la ciudad si no se secundaba su pronunciamiento. El día 14 vio Carmona reali7a­dos sus deseos y proyectos en Santamarta, por medio de un pro­nunciamiento ó acta de acuerdo con la de La Ciénaga; y la Provin­cia de aquel nombre quedó de hecho erigida en Estado federal bajo la denominación de Estado dtl Manzanares, con su respectivo Jefe supremo . También en los cantones de Barlovento de la Provincia de Cartagena, es decir, en Barranquilla y Soledad, se hizo otro Pro­nunciamiento, separándolos de la Provincia á que pertenecían y constituyéndolos en Estado federal bajo la protección del General Carmona. Un suceso que caracterizaba muy bien los llamados pronun­ciamientos de que voy hablando, es el que tuvo lugar en la plaza de Cartagena el 18 de Octubre, en cuyo día los jefe y oficiale existentes en ella hicieron una acta separandose del Gobierno Su­premo de la República, nombrando al Coronel Juan Antoni Pi­t1eres Jefe superior del Estado Soberano de Carta gen a, con facul­tades amplias para llevar á cabo el pronunciamiento é invitando al Gobernador de la Provincia á fin de que, reunidos los padres de fa­milia, resolviesen de conformidad con el pronunciamiento de los militares. Claro es el resultado que debía tener el último acuerdo de la acta de que he hecho mención . Rebelada la fuerza armada, el Gobierno de la Provincia carecía de apoyo material necesario para hacer respetar su autoridad, y era imprescindible que al pro­nunciamiento de los militares siguiera otro en que sonase el nom­bre del pueblo. Tal es el origen del acta del referido mes de Oc­tubre en que, previ a la lectura de la formada el día anterior por los jefe y oficiale de la guarnición, se hizo proclamar á murho de los vecinos respetables de Cartagena la separacion de dicha Provin-ia del Gobierno de la N ucva Granada, declarando al mi · m o tiempo que la ~ eparación no ena perpetua y que ella sol duraría hasta la rc union de la gran Convención Nacional. Por una segunda acta, ·lebrada el 5 de Noviembre, se hizo declarar que::: el objeto del ¡ ~ ron 111ci a miento del l9 de ctu bre hab1a ido no solo separar e del .,otvern leg ítimo ino con titu1r a Cartagcna b.tjo el ! Í tema fe­d ·ral. L ;\ acta. de q u,.. m t· h~: ocupado, dd ida-. en grai1 parte a las uge tion e y am e na7.a" dt:l :rencral 'armona, que cncontru u1 Cartagena in trum e ntos docil·, y hombre lo que demue tra que una misma mano es la que ha dirigido 1~ revolución en las provincias del an­tiguo Departamento del ~1agdalena, corroborándose e ta opinión aún má con el pronunciamiento que se hizo en Riohacha el 27 del mes citado, declarando á la Provincia libre é independiente, v erigiéndola entre tanto en Estado separado con el nombre de ce ,s­tado de Riohacha,, á cuya declaratoria precedió la mi ión de dos individuo que el General Carmona envió á la expresada Provincia para que proclama en la federación,haciéndose posteriormente ame­nazas que dieron por re ultado el acta del 27 y )a ce ación en el mando del honrado Gobernador de aquella Provincia, que rechaz~ con la firmeza de un republicano la invitación de traicionar alGo­bierno de su patria. En la ciudad de P namá se hizo una acta el 18 de Noviem-bre, en la cual, dando por sentada la di ociación de la República y ·alegando la impo ibilidad de la comunic ción con Bogotá, e de­clara que las obligaciones que la Provincia de aquel nombre con­trajo por la Con titucion de 1832, han terminado con la di puesta disociación d la República, erigiendose la mi ma Provincia en Estado berano con comprensión de 1 de Veraguas, siempre que su h bitantes se adhieran á 1 p ra formar un cuerpo soci 1 del territorio del Istmo. En los art1cul s 10 y Ir del acta -e di pone que todo los ciudadanos quedan en aptitud de aceptar o no las condiciones en ellas contenida , siendo libres en el último ca para trasladarse á otro lugar con sus bienes y familia; y qu lo empleados perderán u destinos si se re i ten á jurar obediencia al Gobierno provi orio y o tener el pronunciamiento, es d cir, que e amenazó con la exp triacion y perdida del de tino al que no lir.ma e ó e adhirie~e al pronunciamient ; y e to d á conocer de m a ·iado la libertad de que han gozado los panarneños, colocados entre 1 s extremos de con entir en un pronunciamiento, t 1 vez opuesto á sus opinionc y conviccion Íntima, · re olvcrse " aban­donar su bienes, ó á llevar con sus familias en el pats extr. njer una vida miserabll!. Pero volvamos por un momento la vi ta á la Provinci d 1 interior, teauo de reñida contienda entre lo leales defen or d 1 Gobierno legítimo, y lo que mancharon u nombre ;' su reputa­ción con los delitos de la rebelión y de la traición. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 30 BOLETÍN liiLITAR DE COLOMBI Por disposición del Gobierno, la columna de operaciones que había marchado hasta Tunja en persecución de los facciosos acau­dillados por el ex-Coronel González, se replegó hacia la capital de la República, donde debían concentrar e las fuerzas defensoras de la causa del orden, para acordar y concertar un buen plan de ataque ; y las de los facciosos a ranzaron hasta Zipaquirá. El 22 de oviembre el Presidente de la República, que el día anterior había llegado de la ciudad de Popayán, volvió á tomar el mando superior, y el 28 entr " en la capital el Batallón número 2 .0 de la valiente División del Sur, siempre leal al Gobierno, y cuyos Generales, Jefes, Oficiales y tropa han sido uno de los más firmes sustentáculos del orden, y el terror de los rebeldes y trai­dores: los demás cuerpos de la expresada División llegaron á la referida capital el 5 de Diciembre. La villa de Zipaquirá fue eva­cuada por los facciosos en la mañana del vierne 4· Aconteci­miento fue éste muy entido por nuestros valientes, que ansiaban por la llegada d~l momento en que pudieran medir sus armas con las de los rebeldes, los cualas lo retardaron cuanto les fue posible; emprendieron una larga retirada, hasta que, constreñidos por la pericia de nuestros Generales á presentar acción, tuvo ella lugar en la cima de Aratoca á las 4 de la tarde del 9 de Enero último, siendo completamente de truída la facción fuerte de dos mil hom­bre. Con tan brillante jornada quedaron libre las cinco Provin­cia del orte, y restablecido en la mismas el orden legal. No puedo menos que hacer una mención honrosa de lo can­tones de enza y Garagoa, Provincia de unja, y del de Arauca, Provincia de Casanare. Lo dos primeros jamá quisieron recono­cer la autoridad intrusa del Gobernador que pu ieron lo facciosos en la Provincia á que pertenecen ; y el segundo, no sólo resistió el pronunciamiento que e hizo contra el Gobierno legítimo, ino que se armó para re tablecer el orden alterado. El postrero de los pronunciamiento fue el que ejecutó en Honda el 13 de Diciembre el individuo á quie el Poder Ejecuti­vo había h orado con u confianza, poniendolo al frente de la Pro­vincia de Mariquita ; y t~l pronunciamiento, como los demás de su especie, contenía la declaratoria de erigir la Provincia en Estado federal hasta la reunión de la Convencion. El no se extendió fue­ra del cantón de Honda, ni su efectos fueron de larga duración, pues en la mañan .. del día mi ·mo en que lo faccio os del Norte eran escarmentados en Aratoca, los qul,; se enseñoreaban en Honda recibieron tambien, por su parte, la lección terrible y elocuente de que los rebeldes y traidore no pueden dominar en un país com­pue to en u mayor parte de ciudadan s fieles á las autoridades le­gítimas, y defendido por soldado modelos de lealtad, de valor y de disciplina. Apareció últimamente en el Di trito parroquial de Timbío una facción compu~sta de varios de lo individuos que formaban Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERRA. DE 1840 81 la que en Enero del año pasado desplegó el estandarte de la rebe­lión en el mismo di trito, la cual habiendo podido escaparse al ~ principio de las tropas que en su persecución se de tacaron, y co­metido varias ho tilidades, engro ó posteriormente sus filas, llevan­do el arrojo hasta el extremo de atacar á la heroica Popa y "' n, cu­yos habitantes han dado una nueva prueba de su lealtad y firmeza, á la vez que una nueva lección á los rebeldes, en la brillante jor­nada del 22 de Febrero ultimo. Del cuadro que he trazado resulta que, aunque en el curso del año último el orden público fue alterado en muchas de las pro­vincias de la República, al presente e tá restablecido en la mayor parte, pues que de las veinte que componen la Nueva Granada, solo seis, la de Antioquia, Cartagena, Mompós, Riohacha, Santa­marta y Panamá, se hallan separadas de la obediencia al Gobierno legítimo, no teniéndose noticia de la de V eragua , en la cual, se­gún aparece del acta de Panamá, no había ocurrido novedad. Creo por demás hacer reflexiones acerca de los sucesos que forman la precedente narración, porque ellos por sí solos dicen lo bastante, y vosotros conocéi dema iado su origen y curso. ¿~ién, por ejem­plo, no ve en la coincidencia de los trastorno de las Provincias del Norte, del Magdalena, de Antioquia, de Panamá y del cantón de Honda, el resultado de un plan mucho tiempo há premeditado? ¿Quién no descubre la tendencia de lo mismos trastornos, aten­dida la clase de personas que lo han promovido, que los han fo­mentado y que se han puesto al frente de ellos? No hay la menor duda; los proyectos anárquicos que hemos visto poner en ejecución han sido discutidos y concertados de tie1npo atrá . A la sombra de la paz, abusando de la garantías que nuestra leyes conceden, y traicionando á la confianza publica y á la del Gobierno, se ha organizado esa vasta con piración nacional, para el crédito y para la dicha y prosperidad de la República. Al restablecimiento del orden en varia de las Provincias que fueron el teatro donde la facciones se o tentaron en todo su fre­nesí, ha sido consiguiente el empleo me urado de la preciosa fa­cultad que la Constitución concede al Poder Ejecutivo para per­donar. Sobre ser dificultoso, y tal vez imposible, iniciar y seguir procedimiento judiciale contra todos Jo individuo comprendidos en los delitos de rebelión y de traicion, jamás un Gobierno puede hacer un uso más oportuno de la clemencia, que cuando se trata de librar de un castigo tremendo á multitud de per ona .arrastra­das á la perpetración de un gran crimen ;:>or la sugestiOnes, las amenaza , el temor, y por circunstancia peculiares. Esta con i­deraciones, entre otras, han movido al Ejecutivo para expedir in­dultos en favor de todos los individuos que habiendo ervido en las filas de lo faccioso. en clase de argento , cabo ó soldado , hayan qu rido incorporarse en las de las tropas del Gobierno; de lo que antc;s del 9 de Enero se hubiesen separado de las filas de los mi$~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3~ BOLETÍN MILIT R DE COLOMB mos facciosos é incorporádose en la tropa del Gobierno; y final­mente, con pocas excepciones, de las personas que firmaron las ac­tas de pronunciamientos. Reformas constitucionales Aprobado por el Congreso, en sus pasadas sesiones, el proyec­to sobre reformas á nuestro Código Fundamental, y no teniendo el Poder Ejecutivo otra intervención en tal acto que la de hacerlo publicar y circular, conforme al artículo 215 de la Constitución, se hizo así sin demora alguna por la Secretaría de mi ca1 go. So­brado importante es que la Legislatura tome en consideración en las presentes sesiones ordinarias las reformas constitucionales apro­badas en la anteriore , y sería muy plausible que callficada su ne­cesidad, tuviese al fin lugar la convocatoria de la Con ención re­visora de la Con~titución. Cuale quiera que sean los defectos de ésta, reales 6 exagerados, no es ella la que ha ca usado los males que hoy aquejan á la República; otro es el origen de esos males, y muy particularmente la ambición y falsos cálculos de algunos granadinos extraviados. MlGUEL CHIARI Secretario del Interior Operaciones militares Después de cerradas l?.s sesionc del Congreso de I 840 y cuando se esperaba el término de la campaña de Pasto, porque Noguera había ofrecido deponer ]as armas sucedió la fuga del ex­General Jose María Oband y otros individuo que se haJlaban arrestado en aquella ciudad, por consecuenci~ del juicio que allí se seguía obre el atroz asesinato del Gran Mari cal de Ayacucho, con cuyo motivo e abrieron de nuevo las operaciones en las mon­taiias de lo Yungas al frente de los antiguos f: ccioso y pue to en comunicación con oguera, e metiendo toda cla e de hostilidades hasta cortar la comunicación de Pasto por la vía de Popayán. La División al mando del benemcrito General Pedro A. Hc­rrán, u friendo indecible privaciones, de de el Comandante en J e­fe hasta el último oldado, o tuvo un guerra de cansancio mar­chando y ontramarchaudo en diferente· y dilatada direcciones, sin conseguir que el enemigo saliese de sus guarida á pre entar una acción. Al fin, por un movimiento e tr tégico con que ]a División sa­lió de la ciudad de Pasto, ~ logró que el enemigo la ocupara, en cuyo ca o, volviendo s bre d y obligándolo á retir rsc, e le persi­guió ha~ta ponedo en la necesidad de batirse. 'I al fue el medio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLE fENT -GU!i, R.A DE 1854 65 1854-Sup1emcnto 4.0 corrcs p01 cliente. 1 número 101 tlcl BoLr.TÍN Mrr.tTAJI. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6 BOLETt6 1tllLITAR DE COL MBIA ogamoso. La columna acabó de pasar el río el 6 y siguió obre:: Zapatoca, á donde llegó el 8 a la iete de la mañana ; cuatro hora más tarde entraron 120 de los 200 fu ile que enviaba Mosqu~ra, y alguna municiones, y con ello e armaron la Compañ1as 1.• y 5 ... del batallón Socorro, las que fueron destinada en el acto, por Díaz, á pa<>ar el Sogamoso por la cabuya de Chocoa, y pi ar tierra de la Proviucia de oto, á fin de que ocuparan po icione del otro lado del rí y prot gieran el pa o de la columna, que debía mover e con intención de someter al General melista Collaz.os que e taba en ar­ma en esa Provincia, y cortaba las comunicaci ne de lo con titu-ionale con Ocaña. A las cuatr de la tarde llegó el re to del arma­mento, y e armaron otras do Compañ1a del citado Bat llon. 1 ía siguiente se movió la columna y á las cuatro de la tarde principió á pasar el río, á razón de tres en tres hombre , por una ola tara vi­, y por esto la operación duró ha n la do de la mailana del ro . • • • Desde que se supo en las Provincia' del Norte que el Gene­ral .. iosquera estaba en la Co ta, todos los Gobernad re de ella le escribieron oficialmente llamándole al ervicio y pidiendole fuera á ene rgarse del mando de las tropas legitimista , llevando el armamento que pudiera conseguir. El del Socorro le autorizó para comprometer las renta de la Provincia con tal fin, hasta por $ 1 z,ooo, y el de antander le ofreció entregar 2,ooo fusiles que ab1a pedtdo a Curazao por Maracaibo. Mosquera no pudo acep­car tales olertas, porque llegaron á sus manos de puc de que el jecutivo le había confiado el mando del Ejercito de la Costa, pero le prometió mandar 200 fusiles y 6,ooo tiros, unico elemen­tos de que podía disponer, no in que le hicieran falta para u Ejército, en vista de la necesidad urgente que de ello habí en el ocorro, y lo hizo en efecto, agregando que:: el se preparaba par entrar al orte por caña. ambién recibió oficio Mosquer:a del Comandante Dtaz, quien le ofrecía poner e á us 'rclene con 1 fuerza que mandab , y la contestación del Jefe del Ejército de la Co ta lleg) á poder de aquel n la mi ma fecha en que e te upó al oc01-ro, por lo cual obr .... como queda dicho. Lo ami­' 0 del Gobierno se habían reunido en el ocorro, pero el mayor :aúmero viendo que faltaban arma y orprendido con lo ocurrido 1 Zipaquirá y Tíquiza huí n " u ca a , donde us familia esta­en desolación. Mo quera había nombrado Jefe de la columna del Torte al ndante Díaz, y Jefe de lo batallones Socorro y 1/Un. al mandante Caballero y al Mayor V anega . En su retirada dd rr?, Dtaz fue acompañado por el Gobernador Pradilla y mu­dadano notables que contribuían con u prestigio á faci­fas operacionc de la columna. El Jefe militar, ante de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLE KENTO-OUERRA DE 1854 (>7 overse obre Chocoa, envió noticia á :Vlo quera de la operacio­nes que proyectaba. * * J Al acabar Díaz. de e:-guazar el Sogamoso supo que Girón ha­Ja pa ado el Sube; que su vanguardia, á órdene del Oficial Delga­do, ocupaba ya el Guayabal, y tt!nÍa intenciones de seguir á Bucara-nanga a reunirse con Collazo, quien allí mandaba 130 hombre ; or lo cual re olvio batir al enemigo en dttal antes de que se reuniera. En tal virtud dispuso que el Mayor Rincón, con 95 hombre de los batallone Yé!tz y Socl)rro, marchara contra Colla-zos, y despue de derrotarlo regre ara rápidamente á unírsele en P1edecue ta o La Mesa de J érida , á donde él e dirigía con el grue o de la columna. Ademá ordenó que d s Compañías del ocorro y una del /~/ez ocuparan el punto de La Laja, en el ex-tremo ur de La Mesa de J erida , para resistir el avance de Del­gado, y el re ro, o ea la re erva, e estableció en Piedecue ta para •currir á donde fuera necesario. E tas operacione se ejecutaron en lo días 10 y 11 de Julio. El Mayor Rincón al ocupar la plaza de Bucaramanga, envio Jl1 parlamentario al General Collazos para intimarle reconociera d Gobierno legítimo, porque dicho Jefe tan pronto dec1a defender líl Constitución, como se negaba á ello, ha ta que así,. reducido a obrar con franqueza, se declaró por los rebelde . Rincón le ataco "n el acto y rindió el cuartel, donde murieron Colla7.os y 11 solda­Jos y quedaron prisioneros r 13, entre ellos el segundo jefe, Mayor Delgado y 8 Oficiales. La fuerza vencedora regre ó á Piedecuesta á donde llegó con los prisionero el 1 1 á las ocho de la noche, pero desde las tre había recibido Díaz noticia del feliz. éxito de la ope­ración . El 12 marchó Día:~ para Lo Santo , dejando en Piedecuesta á los prisioneros custodiado por 200 lanceros de a pie, al mando del Mayor Vi llar; pero de la columna de erto un eniente Cama­t: ho, el cual dio aviso de l ocurrido á la vanguardia de Giron, la que pudo replegar ·e y escapar a í á una Jerrota segura. Díaz siguió eA persecucion de lo melista , pero esto habtan alcanzado á re­pasar el ube y, cortando la cabuya, e habtan parapetado en la breñas del otro lado del no, en posicione · difíciles de atacar de frente. Re.olvió entonce el Com nJante D1a1: defender la línea del ube:: y dio avi o Je u operaci ne al General Reyes Patria, que estaba en Pamplona, pidiéndole vini~ra con la fuerz..a que ten1a á u órdcne para defenJcr la provincia Je Soto, mie::ntras llegaba el ' Gener 1 en Jefe de la e ·ta y dd Norte. En lo OlaS I3 y 14 se ocupó Díaz en attincherar lo pasos que habfa creído cmwenient ; defender: el 15 á las 9 de la mañana llcgc> Girón e n toda su · fuerza á la e buya del Sube y comenzó á pa ar el no ·in obstá- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 68 BOLETÍN MILITAR DE COLOllBIA culo porque Díaz había re uelto esperarlo en ht posiciones de L Laj;. A lastre de la tarde acabó Girón de pa ar el río, y dejando en la orilla parte de su fuerza, hizo avanzar 250 infante y 30 ji­netes hasta un 2 kilómetros de Los anto . El 16, al toque de diana, se movió toda la fuerza meli t dividida en do columna : la de la derecha, por el camino públtco, á órdcne de ~lorga · y la de la izquierda,-la que había avan­zado la VJ pera- á la del mismo Girón, por el camino llamad de:.. lo Comí ero . Ll gó Giron hasta la cima de la e carpa donde· estaba par petado el Capitán Plaza con 25 hombre , con mu-has piedr P' e parada para hacer la rodar por la e~tre ha en da por dond apenas podía u bir un hombre: de galgada las piedra , roto d fuego en el momento oportuno, la columna de (Tin'in fue completamente rechazada. Analoga co a ucedió á l!.lorga quien apena pudo re i... tir uno poco momento el fueoo de hile­ra d los legitimi ta , y emprendio retirada ha ta rcpa ar la ca­buya del ubc, picada !>U retaguardia por dos Compai11 del So­con ·o. l!.n el combate 1 s p<.rdidas de Díaz fl•eron ningunas y la Je ir ' n alcanzaron á 6o hombre entre muerto , herido y pri- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPL11.J IFh TO -G ERR DE 1 54: 69 rc0 ion no hubo por 1 ón y d pillaje que di tat ri le , y el re luta- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'lO BOLE'fÍN lULI'f AR DE COLOMBIA. ellos lo 6 oficiales. El General Patria ~e puso á la cabeza de lcr fuerza para perseguir al enemigo, lo que se hizo ha ta Silo , donde· e trabó un nuevo combate que duro hasta las cinco y media de la tarde, con desventaja para los legitimista . No habiendo podido la 3·· División ocupar á Silos, ordenó el General Patria la retirada sobre Piiiuela, donde dejo la tropa al mando del Comandante D1az, en tanto que él y u segundo pasaron á ~1utiscua en bu ca de recurso y ví vere . En este lugar resolvió Patria retirar e á Pam­plona, y al efecto la División marchó con lo. pri ioneros y arma' t madas al enemigo y llegó á la ciudad el 23 á la nueve de la noche. El General Reyes Patria al re olver la retirada, de pues del combate del Cornal, lo hizo por cuanto supo que el enemigo iba a er reforzado, como en efecto lo fue el 24, por 350 hombres al mando de Troncoso, y por 8o enviados de Bucaran anga, de uerte JUe Girón pudo rehacer e y di·poner de 1350, e u que marcho el 25 sobre Pamplona,y el 27 e presento á la entrada de la ciudad : en e te día no hubo .ino alguno tiroteo in importanci . El 28 ama­neció itiada la ciudad y ocupado el camino de Cucuta por 150 hombre que se apoder~ron del cementerio y de una ca a contigua, situada en la falda de la erranía. De de la iete de la mañana em­prendió Girón al ataque por diversas e lle , y á la doce era general en todo el pen metro de la población. A la una dispuso el Coronel Ro­ja ~ tomar el cementerio e n r 3 jinete apoyado por 6o infantes con que el Comandante Díaz debta a altarlo por la espalda : el taque' duró quince minutos y el cemetlterio fue tomado,cayendo prisionera la fuerza que lo defendía y e refugió, en gran parte, en la bóveda ~ra ocultar e. El Cor nel Roja e dirigió entonce obre la ca a ontigua y allt murió de un balazo recibid a quemaropa, per ta desgracia, lejos de desalent rá los legitimi ta~, los irritó y siguie­ron obteniendo ventajas ha ta las cuatro y media de la tarde hora en que murio el Jefe rebelde Giron, quien defendía, ron los re tos de u fuerz.a, una colina que e ta al cidente de la ciud.td, obre el an­tiguo convento de Franciscanos. A la ei de la tarde e t ba com­pletamente derrotada )a División rebelde del orte con perdida de 40 muerto , mucho herido. , 29 ]t:fe y Oficia le pri ioncro y 150 ídem de tropa. Lo legitimi--ta tuvieron menos perdida, apena~ 4 hom re , pero muy ·en ible por la muerte del Coronel Rojas El 29 di~pu·o el omandante gcner 1 que el Comandante D.az mar...:h ra COil lo batallone . rd,·z y So,orro en persecución del enemigo, y a í lo verificó á 1 do e del día, dcspues de tributar lo honores funebre- del ca o al 2. 0 Jefe de la 3.• Divi ión. El 30 llego a ilo ) donde en ontro el Ho. pi tal de Sangre, establecido por )'irón dc!'pué del combate del Cornai con 42 herido graves. El enemigo, m nd .. do por roncos , cot ;inuó u marcha en de­n ot ,pcr ·eguido algun tanto por D 1J7.: lo~ vecinos d, Vlálaga y La Con cpciun 1 ogieron luego 153 prisioneros y el Jefe mt--lista no Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. S PLEME TO-GUERRA DE 1854: 7 pasó c-1 Chicamocha ino con 110 hombre . El General Reyes Pa­tria, de pue del triunfo, marchó sobre la Provincia de oto, el 31 de Agosto: el 1~ de Scpti mbre llegó á ilo ' , el 2 (r) á Bucara­manga y el 3 á Piedecue ta, donde estableció el cuartel general de la 3· • Di vi ion. El 4 hizo ocupar á Los anto . El 5 pa ó el Co­mandante Díaz el Sube con el Batallon ocorro, apoyado por d rt!ez, y un Compañ1a del primero practicó un reconocimiento hasta cerca de San Gil. El General Reyes Patria, de acuerdo con ordene de Mosquera, di puso que contramarchara Díaz, quien 1 hizo dejando á retaguardia al batallón Socorro, con orden de hacer­lo lenta y ordenadamente : el 6 repasó e te cuerpo el Sube para situarse en Lo Santos, y el mismo d1a ocupó el enemigo -otra Divi ión meli ta que entrara al Socorr á ordenes de Gutiérrez ­d pueblo de Sube, en la nbera izquierda dd río. De pues que regrel>o a Moreno el Gobernador de Tundama Lui Reyes, á principios de Agoto, recibió nuevos auxilio del Gobernador de Ca anare, quien puso á us órdenes al Comandante Ci neros y al Capitán Nada} con una pequtñ fuerza de caball - rta y una corta columna de infantería, e ta regida por el Coman­dante Rico. El I . 0 de Septiembre se emprendió la marcha hacia 1'undama, el 4 atacó Rico en u maca ( ácama?) al rebdde Reina, quien se o tuvo en esa po ición hasta t•l 7, dta en que e vio cor­tado por una trocha que e abrió a 5 legua de di · tancia, y, herido n el último tiroteo, abandon " lo parapeto en que e defendta. El 1 J ocupó el Gobernador Rcye la alina, y all1 supo lo triunfos de Cornal y Pamplona, y que el canton del Cocuy, con ex epci >n del Di trit de Chita, e habJa levantado contra el dic­tador. La pequeña fuer~. a, que alta de Cas narc con la dcnomina­cion de División de Orúnu, m rchó sobre Chita, donde e le in­corporar n 200 jinete. de Chi ·ca , E pin y Cocuy, in m á· arma. que 25 fu i)e . De Uvita y Boa\'ita e incorpor ron otrv· ciudadano, y el 18 la Divi · ión ocupo oata, donde e::ncontro al Comandante Pcrez en rma con 20 fu ile quitado a los derrota­do de Pamplon~L en e. te punto ~e n·unicron, adema, 8o hombre de guerrillas lev, ntada en Onzag y Charal a . En oatá trató de organizar u fuen~a 1 GobernaJor Reyc. y ofició a .~.\1 qucr obre el modo como rcí.s que pod1a atacar e al enemit;o, q tt:: e m vía por aquell· part<:, y al mismo tiempo le daba parte de que el Capitan Reye , sin m fuerza que 9 h mbrc~ y alguna mujer > habta derrotado en el puente de Barrera .d me­lista Forero que regt a 1 o o hombres. El 2.2 marchó la Divisúm de Orie·nt~ con 250 infante y jinete ) pero con olo 140 fu ilcs, á ocupar á tiva orte, y entrad que iue l población, se a tri ncher" Rey e en ella, en tant que el ene- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPL UJN'rO-GUERR.A DE I 5 73 500 en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 74 BOLETÍN )ULITAR DE COLOMBIA El r6 de Junio dictó Mosq u era un decreto cerrando la na­vegación del Magdalena, y envió al Ejecutivo, en el vapor Muva Granada, . 2o,ooo de los 24,000 entregados por la Compañía de vapores; pue ;• 2 r ,ooo remitido por mar por el Gobernador de antamarta, fueron robados por el Admini trador de la Aduana y d Capitán del Puerto de Sabanilla, con el pretexto de auxiliar la re­belión. El Jode Junio recibió Mosquera avi o de la llegada del Oficial Ruiz conduciendo dichos$ 21,000 que confió al cuidado del Ad­ministrador eÍlor Aniceto Cordobe , mientras el pasaba á donde el Jefe militar á darle cuenta de u comi ión. El señor Cordobes á u turno confió el depó ito al Capitán del puert , eiíor Mendoza Llano , quien habí alido de Bogotá despué del 17 de Abril, con pa aporte de Melo, y fue posesionado por el Jobernador a pe arde las oh ervaciones de Mosquera, por cuanto llevaba nombramiento de O bando, v Gobernador y Administrador de la Aduana eran dic­tatoriales. El doming r 1 de Junio, impuesto Mo quera de que en la Aduana no quedaba Jefe alguno, mandó un piquete á cu todiar los caudales, pues había denuncio de que los meli tas pretendían apoderarse de ello . El Gobernador no estaba en la ciudad, y e presentó e e mi mo día á lVlo quera, en unión de Cordobe , y dio a e te orden, en pre encía de aquel, de que trajera el dinero á Ba­rranquilla, pero se guardó bien de decirle que antes hab1a propues­to al Administrador lo devolviera á Santa Marta para que .~.1os­quera no lo remitiera á H nda. 1 Gobernador regre ó e.a tarde á Soledad, y Mosquera temiendo que el piquete enviado no fuera .-uficiente, mando en la noche un refuerzo, aunque para ello no tenía obligacion ninguna. La precaución fue tard1a, p Jes al en­trar la noche Cordob~ , engañando al Oficial, lo ituo de modo que no vigilar sino una puerta y por otra extrajo el dinero y lo llevo á bordo de la goleta G'armita, diciendo a u Capitán Deyongh que era nece .. ari le ayudara á alvar e os caudale de un a alto que e intc·ntaba darle'" . El Capitán le re) y re ibió á bor­do el dinero. Cuando el Oficial de la escolta upo lo ucedido, e pu o en persecución de los ladrones, los que picando anclas y aprove­chando un viento lavorable · e hici ron a la vela: aJ salir al mar Cordobes se d~scubrio ' Deyongh, y com re1a eran · 4 ,ooo lo embarcados, le ofrecio una parte de lo robado v le propu o e fue­ran juntos a Chile por Nicaragua. El Capitán extranjero ·e e.- andalizó con tan negro ddi t , y el n ... i .. mo M~ndoza se dio por engañado, pue éJ obraba en el con t:pto de que el dinero deb1a emplearse en la revolucion de La Cit.:naga. El Capitán Deyongh, hombre honrado, aprovechando e de que los ladrones e habían mareado, los puso pre os y se dirigió á Santamarta, donde entregó dinero y reos 1 Gobtrnador. Tan luego como .1\lo quera !:iUpO lo ocurrido, envió un agente in truír del hecho al Gobern dor de antamarta, á fin de t:vitar una rtvolucion en La Ciénaga e 11 e os Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. PLE E "TO- UERR.A DE 1 54! 75 e uda]e , el cual llegó oportunamente. El din~ro fue de,•uelto en el mismo buque, faltando una caja con 2,200 pe o , que no ha­bían embarcado lo delincuente , pero no los reos, quienes Iuégo fugaron patrocinados por alguna autoridades. Grande dificultade h liaba Mo quera para hacer los gastos que d mandaban el ejercito y la scuadrilla, por lo cual resolvio u pender el pago de los ueldo de lo empleados, alvo lo de la Aduana y de la Administración de Correos, y que no se negocia­r · n lo pagares hipotecado para pago del armamento encargado á. las Antillas. Cerrada la navegacion del JV!agdalena, Aetó Mo quera el vapor Estrella, y entonces tuvo á su disposición tre vapores, de los cuales el NutttJa Granrula fue nviado á Hond con lo $ 20,000 que pidiera el Ejecutivoy 200 fusile para el Gobernador del oco­rro, lo que debían dejarse en Ocaña ó Sogamoso, y con orden de recibir en Nare las tropas que se organi?.aban en Antioquia. Para alen[ar el e píritu público en las Provincias del Norte> Mosquera pidió al doctor Manuel Murillo regresara á ellas e informara á Ja5 utoridades de lo que suced1a en la Co ta. l mi mo 7eneral en-cargó al señor Gambin de la d1reccion del armamento de la fuer­: ¿as utiles, para las cuales fue preciso comprarlo todo, puc nad habta preparado para ello en Barranquilla. El 18 mandó el General Ivlosquera organizar tre compañía de guardia nacional, nombrándoles oficialidad leal, pue la existen­re era hechura de lo me lista , y t>nvió al Valle de U par como Co­mandante de arma al l\tlayor Antigüedad con orden de obrar de acuerdo con el General Gonz.alez, que estt~ba en Mompo . A pesar de la buena voluntad del General en Jefe, ha [a e ta f~cha le habta ido imposible marchar á Hond con 6oo hombre, como lo quena el encitrgado del Ejecutivo. El 1.7 de Junio re ibió 1 1osquera noticia de haba llegado el Jeneral Posada Cartagena con el medio batallon de Arrilltrra númer 3. 0 , y le comunicó ordene de que con e a fuerza que tra­jera de Pan má e embarc-ara en el vapor Estrt/lt,, que le enviaba con tal objeto. Al mi mo tiempo el comi ari de guerra deb1a hacer poner á bordo los elemento militares pedidos á aquella ciu­dad y llcYaba encargo de averiguar cuáles eran la renta de que e podía di poner, pue el Gobernador ieto e habJa negado r da tales in formes. El 8 de Julio previno l\1o quera al 1ener· 1 Rt:ycs Patria, á Pamplona, que n librara combate in e perar los re ur o y fuer­zas que él llevaba (1), y e cribió al ,cr1er 1 Collazos, creyendo! - (t) El combate clel Cornal ee dio el u. de Agoto. t'l tic P.mpl.ona cl2.8, y Mo~­queu no llego ' OcilñA ino el 10 d pti mhre. De: h.sbcr e cumphdo .u orden habnr quedado ab. ndonada la Provin i , pue lo dict.1tori les llev. b~n 1 ofcn&l~~· E u da e tlr mandato• comune ·en nucetra hi tori milit.tr, revel.m c:uan p ca aten 1on e pr«t • aun por Jefe~ distinguido• i la rel cionu to Jel armamento y parque se en\'ÍÓ á Honda. Ademá , aun cuando el Gobi rno hab1a resuelto expropiar los 1,500 fu ile traíd 's por los vecino de Medelh n, el General Mos­quera, autorizado para reali4ar tal medida, segun le pareciera con­veniente, re olvió que á Antioquia iguieran I,ooo, y sólo remitió 300 á Honda; los otro 200 eran lo tomado por el Gobernador de IVlompo . Continuó u 'i.tje el General en Jete, y en B dillo recibió por po ta el p rte de la victoria de Pamplona, que contestó al Ge­neral Reyes Patria, ordcnand le no pa ara la líne del Chica­moch () u be. qu1 d mi ·mo Jefe re~ oh ic) enviar al Gen r 1 Herrera, al! 1lagdalena, en apoyo del General Posada, pues acababa de tener avi::,o de que lo rebelde· de La Ci\,;;naga ocupaban el Bajo .J. iagda'ena. Al GAncr l G n:t,.\lez le pre\·ino hi 'Íera e uir lo.:: cuerpo le la r.n Divi i ' n :. reu1 ir e con lo de la 3.• y le enviara á Puert 'l 1acion· l bagaje· p. r.1 transpJrtar á Ocaña llJ elemcnt de guerra nuevamente ~dquirido . El 7 arribó j :lo q•aera á dicho Puerto, 1< nde encontró no s(ílo el an 1c:une1 to llegado de lo E - tado U ni 1 , sin la m y< r p. rt · del ve tuario clej do el 6 el m anterior, 1 50 ba rrilc · de polvora, una piez':l de mon taiía } otro elemcnt ; lo ncr le Herrera y Gc nz.ález no habían podi o con t:cruir r .. ur o par l tra~·d. arlo á O .. iia . ... 1 J te del ej é r\..it ) del 1 rte tuv qu pct m, nec:er e e día en el f ue rto p rquc u 1 que el ·nc:rn 1 H erren había tenid0 <¡ue m. rch. r precipitadame lltC á Buc. ramanga; el e ron :.J Celi ' Com< nd n te de 1 fu ' r7... u ti le . , d. ba p. rtc <.le que el General Po a p e ía. u. ilio ; el Gobern c.l r Q!1int ·r ll·gabn en cal' dad de pr · o ein·iado p r el General :10l1Z "lc7,, y el iWawz.muw ·s debí m rcl ar e a mi m a noche, conducientlc al tloctor R.1 fael N tÍ iic7.., Goberntttlor tl• Cartagena, y á vario O fi ialc p1e en vi, ba I\1o - quera á la Cota en comi ionc- del crvicio. El General en Jefe­envió orden al General Posada para que atacara al enemigo sin Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 101

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 110

Por: | Fecha: 29/07/1899

o liT Bogotá, J nlio 29 de 1 899 UM. 1 to ---··~--- OR A "O ER \ Y DEL EJER ITO ---··~--~ DtR CTOR n-no, 'OR M, FRA lGJSGO J. VE GARA y V. Com ~1. Mi mbro d la Socied <.;olombi "na d~ In~nieros OQ~~o O~i ~Q~R ~~ ~~~~~~~~ ~~ ~ ~~~ ~Q~~ QD Son colaboradores natos de este periódico todos los J'efes y Oficiales del EJercito de la República I L lj..,¡ ~ ....... O • UM...., O -- :o~ (J 1.10 10) 999 por el cual se suspen le inrldini•l.1mcnt la e ncc ión ele 2 censo militucs El Presiac11U dr la Rt!p:i6/ica ON IOERANDO 1 .o uc la p:tz pública e ha m·mtcnid inalterabl~ ' no ha habi-do lugar p r que lo mi~mbro del Ejército entren en campaña y e hagan acreedores á a ·censos ; 1 2.U >uc h y creci io ntÍmcr de militare , }cale. y meritorios. de diver~o gra o, fuera de en·icio li pne:>t á ingre,ar de nuevo en el Ejército, con lo e u de pue len cr llenad-t 1 s v e t te· que ocurran en lo uce iv ,, sin nccc i ad de nue,•o· a ccn o, y 3.0 >ue de e ca m mera e evita el que, ,·aliéndo e de reeomend¡,¡­cionc p r onale, entren á ·cn·ir en el l•.jércico indi,·iduo no militar('ll, y aun sin doces para scr!o, con gr ve perjuicio de la in:;titución, DECRE'J A rtículo úni o. Su.)pén le e in clinid un ·ntc la coaccsiór1 de as .. ccnto milit re ~. Com tní nc ·e y publíqucse. Dtdo en An poim , D ·p.trtam ... nto ~ Cundin m.uc.l, á lo de Juli de 1 99· t ·ur.r. El Mini tr Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 418 BOLETÍN MIL 'l'AR (20 DE JULIO) por el cual se licencian 1 ,ooo hombres del Ejército nacional El PnJide~Jie de In Rtpúb/irn CO SlOER NDO J. 0 ue la actual dmiui traci6n Ejecutiva, o tenida como está, por una gran mayoría nacwnal, no juzga necesaria la c. i tencia de un ejército numeroso para el mantenimiento del orden, siendo el buen sentido de la ación u mejor guardian ; y 2.0 Que un de lo mejore med1o de celebrar la gran fics a de la Patria, es el de dictar la medt as que tiendan á tranquiliz r 1 s ánimos, in pirándolcs la confianza que el mt;,mo obierno tiene en el mantenimiento de la az, de que hoy goza todo el país, DECRET Artículo único. demás de lo I,ooo hombre que e licenciaron en virtud del Decreto número z 51 de 3 I de Mayo de 1 99, en el curso de treinta día contados de de e ca fecha, e licenciarán 1 ooo hombrc5 más, de los que hoy forman el lf.jército de 1 República. §. El Ministerio de Guerra dictará las di ·posiciones que sean necesarias p ra dar cumplimiento á e te Decreto. Dado en nap01ma, Departamento de Cundinamarca, á 2.0 de Julio de 1899. MANUEL A . S CLE~I TE El Ministro de Guerra, JORGE HOL Ul MmiJttrio dt G11trra-SeaiÓ11 3 .a-Bogot,í, J lil j~ 1 z de I 99 Este Despacho CONSIDER DO : 1.0 )u e en el Decreto número 290, rcorgánico del • jército, no se dispuso qué oficin pagadoras debían hacer .... 1 pago :1 lo cmplc dos administrativo:;, ni se delcrminó la form. en que debieran cobrarse los sueldos de é tos ; 2.0 . ue se prcscnt n frccucl\lcmcntc dificultadc.:s para el pago de 'ueldos de estos empleados en alguno unto· de la Jü:pública ; y J· 0 n atención á la unidad en 1 s ucntas y fa ilidad en los giros, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. MILITAR 4. 9 SE RESUELVE .. ,tte á los emple~dos a m.ini rativos del Ejército se le saquen u& sueldo~ en las re pectJ\'a I IahdttacJOnc de Jo ucrpos ó Estado' Ma­yores a qu pertenezc n, con c.-ccpci6n de lo médicos del Ho"pÍtal Militar Ücntral, los que cobrarán sus a ignacioncs por nómina , como hasta hoy e ha aco tumbrado. Comuníque e <Í quien corre ponda. Por el Minbtro, <:1 Subsecretario, CLÍ 1ACO LOSADA S C I D C'l' IN L u ••r «le :iaul • teaulenela (Confc:renci:t' á los Oñciales de l:l Gu rnición de Bogotá) l-1810, 1811 Y 1812: LA REBELIÓN DE LA PRO h'ClAS CAPITULO I- VENEZUELA a) t.• Primera enmraua de Occi dmle ú t'ampniw de ot·o La historia militm· de Colombia no e ha e·crito aún; ningu­n de la obras publicada hastcl el prc ente obre la guerra de 1 n­dependencia trat in-extenso la parte militar propiamente dicha, y en alguna que e engalana con semejante título, si falta la razont da descripcion de l. s campaña y dd terreno, en cambio 3¡bundan lo ver o y los cantos pronunciado con motivo de hon­ras tributada á ví tima ilu tre . No existiendo un libro adecuado pa ra inicit\r nuestra oficia­lidad en el e tudio tccnko de lo hech de arma cumplidos de x81o á I~hs, pretendo llcn~ r ese vac1 por medio de la pre entes confcrcnci : la afirm ción tiene, lo rccono7. o, cierto sabor de fatuidad, juzgad, á 1 ligera; pero en verdad no hay tál, i e pro- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 420 BOLETÍN MILITAR fundiz.a un poco el asunto . Cuando el profesor presenta una erie de hecho autenticos, rememora la regla con que lo juzgan las autoridades en 1 materia, y hace la d bid eparación entre su• propias opinione y el itnplc relato de lo ac ntecimiento , deja al discípulo en libert J de Íc>rnlar jui ios propio , p rquc no ha trátado de fal ear el criteri de us oyentes. En lo estudios meramente humano el max ·ster-dixit, como autoridad que ella el labio á di cu-iones que no pueden afrontar'e ó o tener e, es monstruo idad inadmisible en los tiempo que corren. También, á primera vista, pudiera parecer cen urable que se levante cátedra para juL-gar te6ricanunte los hechos y la concep­ciones militare que llen n 1 rná brillante página de nuestra historia; pero por lo mi m que e a página e inco p trabJe, u es­tudio se impone al soldado de de multiple punto de vi ta y con ab oluta honradez y re peto por la erdad, para que el trabajo sea fructuo o, aun á trueque de romper leyenda creada por las ima-ginaciones de los panegirista . la poe ía epica toca glorificar lo grandes hechos; á la en ti ca el frío análi is, llevando para ello el e - calpelo hast los últimos detalles, así como lo hace el médico para estudiar lo que es el organi mo del h mbre en beneficio de toda la humanidad. En el e ' tudio de la hi toria militar, lo soldado bu can la enseñanza que e deriva de lo hecho cumplido : nada más. Ya on,p r fortuna, muchas y muy autorizadas la plumas que censuran á l s hist riador~ arnericano ~u admiración idolátrica, su en tu iasmo in freno, al escribir obre la gut.rra de Independen­cia, pues, por irreflexion, en u gratitud de ~onocen la gradaci 'n necesaria, incue tionable, queexi te en todo campo en nue tro globo y a abau por producir obra intelectual mon truosa. Y no debemos sentir que e de poje de sus dioses un falso limpo, i en ameio poblamo de grandes tipo humanos nuestra hi toria, p r in pirar· nos con las leccione que ellos nos legaron de ublime patrioti mo y firme resolucion umplida, de posponerlo todo al curnpJimiento del deber. e trata, pues, de dos grupos de en eñ n / , á cual n1á ne­cesarías: el cultivo del ~ entimiento patrio, que da solidez al cora­zón y lo llt>va al sacrifici con cierne, cuando a í lo dem nda 1:1 dis­ciplina, ~in preocuparno por el r ultad de nue tra ujeción al debe r; y el e tudio de lo hechos, del re ultad de 1 plane, com­bina tones y mandato dt quiene comandaron trop , a fin de de­du ir leccione aplicable á nuestro uel y á nue tra raza . Por cuanto <. J químic disuelve en us retorta lo cuerpo m hermo­so de la creacion, para bu ar lo elemento imple' de que se componen, no podemos dt:cir que no lo admir.a: todos podemo goLar con el brill e plendoro del di mante y asombrarnos con u m 'xima dureza, aun uando epa1no que e frágil n extremo, que en e encía no e ino un ped zo de carbon que rdc y se con­vierte al fuego en humo y cenizas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B LET1 rn~IT 42~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 422 DOL • TÍN J: ILI'l' AR dio de )as batall s de principios del siglo, en cambio interesantes de de tro puntos de vi ta y obre todo como escuel de amor la patri y del~ rm 1 umplimi ~nto del deber. Y cuenta que á medida que crecen los efectivo h y meno e mp en la página de la his­t ria para regi tr r individualmente el nombre de 1 ~ h roe : i en ~te eras del.vledi e hubieran batid 1,500 ll neros contra Io,ooo e pañ 1 , aunque l haz ña habr í sido la misma, no conoceríamos lo n m re d lo 1,500 h ' roe como ignor mo lo de lo to,ooo griego que vencieron I oo,oo o pcr a en ñlarathon . La memoria humana tiene limitada apacidad y e pr ci o que 1 oldad no cuente con ella cuando e trata del ac-rificio en aras de la patria. En fin, en e os e tudios, largo al parecer, indican con e mer la fuente en que e ba an y l 1notiv ~ p r los cuale se prefieren, en cada ca o, una á otra , siendo de adv rtir que aun cuando esa fuente á la vece narran en do docena de línea lo que aquí e hace en mucha página , en todo ca o se h liará que ese no n ierran de rn.t in e dct lle , dat y álculo de tic m po y e pacio q u _ diferencian la hi tori n1i litar de la historia común. OFENSIVA REPUBLIC NA: TORO CO ''f.RA CEBALLOS Prelimintu·er - EI ltrrt'IIO y lo lu~mbre >hr. lam nt · h di '•r a. C.t e que lu·ivamcnt militar del onfli t , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLE'l'Í !LITAR 423 mera rcvuel , ci vi 1 en u a lb re , ht l1. r la v1· 1 m a" t rde y J ) , p r últim gu rr ~ rm \l entre cj rcicos d~ n cionalidades ya bien caracterizada . _.) pn mer nO" re o crecido pie de fu~~- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 42 BOLETf MlL11'A za; que la mayor parte de "'1, con el nombre de Ejército de Occi­dentt, obrara obre or y aracai o, donde ha ía muy poca tro­pa , ante de que allí se recibieran refuerzo de · paila. Al mismo tiempo, enda alumna dt:berfan invadir la uayana y oc par á Merida para comunicar e con lo re olucionario del u vo Rei ­no de 7ranada. Cr ían en u candor lo revolucionarios que tra ­tándo e de una m, rca pobr y con exigua públación como C oro, su hijo ni un pen arían defcnd rse ante la inva ión de un nume­roso ejercito, es decir, e ahorraría angre de hermanos, n e peda l i 1 tropa llevaba á u frent un jefe afamado, por cuanto la m i­licias dt los valle de Aragua se hab1an con idt.rado iempre como las m jor q e e taban organizad en el pai . Re uelta la Junta á obrar de pues de percl<·r algunos me es en inútile n eg ciacione , nombró General en Jefe del jer ci - t de ccidente al oronel F ernand del oro, herman del Marqu del mi mo apellido, á la azon Diputad al Congreso, de pues de haber sido obernador militar de la capit 1, porque au n cuando de la má elevaJ nobleza, de pre iando la po ición que tenía en el amp e pailol- era In pcctor o-ene r al de la tropas de la Capitanía de ..... aracas,- e h bía dec1ar.ado partidari de la revo ­lución. El nuevo 11arisca1 e campo , primer ener l en Jefe del jército de V n zuela,· partió de la capital, con rurnbo , rora, d nde iba á e t blecer su Cuartel general, el 28 d J ul i , al fr n ­te d una gruesa Columna de milicia , la qu de ía rcfor7 rsc con lo e n ing nte del o laci nes dtl tr ... n·ito, p e la intención del Gobierno republican era ituar un fuerte cjer it en la f·on ­tera de Cor , y enviar por última vez comi ion do á los di iden­tes, á fin de e\ itar 1 que con ju ti ia c~.ific han to os de guerr fratricida . El neral oro llevaba in trucciones para organizar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLE1'f MlLITAR 425 el ejército, pero debía e~perar la orden expresa de la Junta para entra en campaña. Pequeño fue en r alidad el territori donde e de arrolló la prim.e~ campaña de la [Vlao-na Guerra, como que e redujo á exigua P?rc.Jon de lo , t do venezolanos de Lara y F león, antes pro­vincia d Coro y Barqui imet . Describamos a o-randc ra~go la comarca donde son' el pri­mer tiro y en ierto modo el ultimo de la formidable lucha de catorce año , y que por u ardiente realismo, al cual lo acrificó todo, bien puede llamarse el Pa to venezolano. Ca i en mitad de 1 di tanda que hay de araca á Cúcuta e tá 1 ciud d de de la especie de macizo de Curima0 ua (961 metro), cumbre en forma de llanad.t irreo-ul r y combada de di tancia en di tancia . 1 pie Je lo cerro de San Luis, ó mejor, al E. de Ji ho maciz , el eje revi nta en do bra­zos princip les que gu rJ n el alle más importante del antiguo cantón de Cum reb , en tant qu .... al O. e pre'e nta p r unas cu nta legu C' >n a p-eto el... e rranía, in otr depre~i'n-~ era J l boquerón d M.it re- que el Portachue lo de Pedreg 1; de - pué del cual tambien revienta en brazo~, un de lo cu le mue­r(,; bre Ca igu , y otro vuelve: al . á enlaz rse e n lo m ntes <.jue ro ean la alta ab na de Taratarare. El egu'ld eje tran~­ver al, ó ea el de Auunlarga, principia en la parte · . de · rata­rare y en su rumb al E . pront se abre p ra envolver una mesa central que e une á la de Curima-=>ua, y e el tip má perfecto de 1 región; reíntegraJo dt pué , va á morir en forma de serranía o­br la co ta Je T cuyo. n fin, el tercer eje, que llamaremo de iqui iqui, principi en la p rte . de T rat r. r , e r t p r el 'rocuyo y muere en 1 co"t de Tucacas, de pue d e 1 zarse al N. con el anterior, y al ., tant 1 derecha co 11 á 1 izq ier­da, e n las breñas q e pu en m ir t"'e e m el rem lte de lo' Ande:; . que n t. n to lt g u .t , i de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITA 427 aparee n en el verano, época en que de arroyo y qut·bradas no qucd n in abarranc. do lecho . Lo no principale on el Mi­tare ( . á N.), f\ nna por d. an Lui 1 Pedregal, que corren un en bu ca de otro por el p•e . de la ierra de oro· el ocuyo de nota le . e ~~al en 1 pa,·te b j~ el ual recoge 1 agua d~ Car ra y S1qutsJquc, ra nacer h cta Carache, y 1 Barqui imeto, e; u hall u n te d 1 Apure. de m a , en la zona costanera oriental co-rren el ar cuy y el roa, al . del T cuyo, y el üeq ue y el .'1 turo, entr é te y la penín ula de Paragl.lana, i la unida á )a ttcrr. firme por un cordon de med no', á cuyo lados mueren el Coro y el li are. f .. n 1 p.lrte occidt"ntal de la comarca se distin­guen el Palmar y el Boroj(>. Lo h bitantc de l2. z na de ertica remedian e to inc nv nit>ntc utili7;arHio con habilidad ·1 uelo ' pue abren excav ha ta "ncontrar la capa de arciJJ om-pacta, n la~ cual rcco&en l. g u a lluvia , que se e n ervan en ver no, puc n h. y inhltracione , ' de e te modo dan de beber á ganado , de ucrte que donde e ve un ca a, junto hay una de n a laguneta ó cosimbtu. Aunque e teril en la ap riencia el territori coriano, e ric y C't' ba t nt poblado por u alubridad, con agránd e lo habitan­te á la cría de caball ·, r lla cordero , y principalmcnt cabra , que se reproducen de una manera adrnirablc clebid 1 clima; ·e cuentan por centena d millarc , y de un modo ú otro proveen á la sub i tencia de u d teilo , quienes la r~c gen por la tarde y 1· dejan pa tar librctnentc de pue de ordciiada al amanee r . Por tale m tivos e P ucntran numeroso pueblo y aldea en la cocnarca ruzada por multi ud de car ino , aun cuand e to son mal , quebrado en cxtrem y aun peligro os en cicrt zona , y tan tn le to para 1 m r ha de tropa n verano- 1 polvo , el e lor,- om ·n i n"icrno-torrcntc · r derrumbe . La pobla i ne~ prin ipalc , clispuc t en 1 general en fila de . , cod st-tl\'o an .. ui , á ca a ltitud, on, n la p rte que ) ) • 1' T 'd hact. lt o t , r..oro, J ' 1 tare, rumaco, a an ; al pie . de 1 icrra clc C >n' C a b • re, n Luí , Pecaya y Pedr~- gal · haci, el centro, A ·~aahrg · ~n.a 1 ., i\~Iorot_uro, n l\lJ-gud ' iqui i ll e; y ·n f111, 13. rqu.t tnH;t l, l. bare, o uyo? Arc­guc Ca roro \' B urcrc obre un mr m am1n , · que on tltu f n la b~ e de p~racionc , patri H , . omo "la o e( lo e . tic lo· re. li t Ademá , . 1 dcrccl de í41l ,ut Co_r , _h y mcdt. docen( de_ po­blaciones d la que umarcbo e la pnn tpaJ, e mo lu e Ca t u.t entre la <]UC igucn á la izquierda Jc a ;trid •. (1) L cornarc. 1 re ·nt , pue , om luH.:.t de pera ionc , lo arni no q u la cruz· 11 de ". á ., , que pueden re u uci rs .. lo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 428 BOLETÍN IDLITAR siguientes : Carora-Pedregai- U rumaco (40 legua ) ; Carora­Siqui ique-Agualarga- Pecaya-Mitare (42legu<1s); Carora-Si­qui iqu -Cabure ·- an Luí - Curim gua- Coro (46legua ). E - tos carninas e tán unido por otros tran ver ales ó de comunicación, de los que merecen indicarse: oro-Mi tare- Urumaco-Sasárida (22 leguas); Cabure- San uis- Pecaya- Pedregal (16 legua); Agualarga (14 leguas); 1\lloroturo-- n ~liguel -Siqui ique Ea­ragua (20 legua ), y el arriba enurnerado, de Barquisimeto-Caro­ra (20 legua ). omo e comprende, el territorio se presta á múl­tiples combinaciones entre fuerzas que avancen una contra otras dd Norte y del Sur. Cuanto á Carora (6oo ca as), Cuartel general de Toro, y sub­jeti o patriota, una de las más antiguas ciudade de Venezuela á 345 metros obre el mar, se halla cuaren­( Costa) o CORO ta leguas en línea recta y casi ma­temáticamente al . de Coro. En la ' poca de la guerra no contaba con o Urumaco o Mitar' una crecida población, y su elec-ierra de Coro 0 Curimagua ción e debí ' in duda á u. mayor proxitn i dad á Coro, á que de ella podía obrarse á un tien1po obre Coro , obre Trujillo-i\llerida, si­tuado al 0., lugares é tos de la an­tigu Pr vincia de 1aracaibo, re- 0 Ptdrega/ 0 San Luis 0 0 Cabure Peca ya Serranía ' Olucionados, y á los cualt: era 0 Agua/argo preci afoyar; á que no distaba mucho de Barquisimcto - Valencia, y, en fin, á que era e ntro de una e mar a donde abundaban lo ani- erra nía 0 Siquisique males de carga, tan nec sario para ------------- movilizar un grande ejercito á la Serranía vez que e halla en el principio de 1 z na de crtic y pod1a s r un punto de a limatación, por decir­lo así, para la milicia de Aragua. Corn teatro de operacione en e ta 0 CARORA c a mpaña no no intere a ino una faja de quince legua de an hura, Diflg rama del i f!atro de la ctunpafín que ocupa precisamente el centro óe la com rca, con 40 d . ' N. Por Jo que respecta á la ci u de d de ORO ( 1 ,200 ca a ) u na de 1 primera · fundadas por lo e pañoles en Vt:nezuda, punt de parti­da Je 1 e 1q i t dore· l tn nc ó m jor flamencos, ahora objetivo de 1 .. p t ri ta y con Pue rro C lb 11 .y 'L1rac i o 1 ú lri m b .l-luartes de la reyedad, por lo ua) ... arruinó r ' nt que 11 gó á mirar e com riro en u distrit á quien po cí do a no , e tá situ· "' 35 rn-..rros d · ltitu en un· llanura arenas , seca, e t - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. OLETfN MILITAR ril, abarrancada, á media leo-ua del mar que no se ve por im­i m pcdi rlo lo tnedan , 2 1 . del puerto de la V e la de oro y una lcg al . del río de u nmnbre, p r lo que carecí de agu~ co­rriente y h bí ido prc i con truJr grand<.: e tanques dentro del pobl.ad us . rr bale , ue ·ran e~ten o ~ par recoger la aguas lluvta . ccntr de nurneroso camtno , ten rdacionado comer- ¡ }mente h blando, e n ar caib y la cercanas Antill; holan-dc a . oro tuv u día de e plcndor uando fue apital de V e­nczucla, y al p rder e e r ngo, us hijo conci bicron maJa oluntad contra Carac, , u rival ven cdora, motivo é te decisivo en u re li mo, que lo e pañol 'S upieron • p,ro\•ech r frecicndolc lev n­t rl en ategona, y que los patriota~ no acertaron á combatir á tiempo, como tampoc en 11 r caib , pueblo ari tócr ta re cntido p r u cgrcga ión de un virn:inato on el cual ademas h c1a todo u comer 10 y qu'! po cía huen parque y mayor a tillero. 1«, ta rcgione qu<.; ontaban en d~ 10 uno 25,000 habitantes ( in 1. r caibo), e tuvieron en extre1n abandonadas durante la co­lonia, ha ta 1 punt de q te 1 n1ayor parte de lo pu blo carecían de e cucl y de correo, y en ·llos se con "rvaron in alteración las idea Jcl prir cr tiempo de la coloni por lo cual fue facil levan­tarlos ontr 1 r voluciótl alificada por lo intere·ados en ello como hij legítima del l.crct'ca )' rt)'t,itla Revolución france a, lo cual no impidió que la~ pcrsona Ut; mejor criterio í iguier n el mo\'imiento ini iad en la capital. El coriano obrio, ufrido, teso­nero, valiente y 1 al 1 I cy n quien veÍCJ la autoridad protectora del dt:re ho de propiedad, pu io por eso mi mo er de pue , n la ·poca de la república, el 1 ,l democratico de toco el país. '*" El Ejérrito tlt Ouitlentt e formó - n d csperadora lentitud y en u organización t vo por rnodel ~cner 1 el p ñ 1, con la ol diferenci de 11 mar J)i vi ion e 1 grupo de dos re uerpo que en la penír ul( on titut·. n un regimiento, tratan~ d imitar n e t las in titu ione mili are de la primer r publtca francesa. 1 abrir e la camp( íi e t b. ompuc e omo igue: encr 1 en Jefe, 1 ri e 1 de Camp , Fern_ando d.el ~oro. 2.0 Jefe y Jefe d l, artillen , oroncl LU1s anttnclt. J." Divi ión ( om. nd nte,Ivliguel t riz.). 900 hon1brcs. 2.6 J)ivi ión (Comt ndantc Fl rer io 1 al - cio ) -- -- --- - --- - · · · · · · • · · · -- -- ---- - ---- 3·· Di vi iún (Com nd nt Jo é L. P l~- io ) .... ---- ... ---- ---- ---- - --- ---- ---- -- Caballería (Corn nd nte .l\1liguel L\ILrmion)---- Artillert (4 picz.· de á4) . .. -------------- 8oo horn re . 8oo hombre • 500 h mbre • 300 hom brcs. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 430 BOLETÍN MILITAR A este ejército debe agregar e, ademá , la Columna que regía Marti, fuerte de r,2oo plaza , por cuanto obraba bajo la dirección de oro, y á ~us " rden~ inmediata tomó parte contra Coro en el segundo período de la catnpaña. Dicha columna e movió primero sobre M ~ rida, amenazada por el GolJernad r de I\laracaibo, y á su pa o por rujilJo facilitó la revolución hecha por lo independien-tes de este lugar. • Según algunos esrritore de la época, el Ejército de ~foro ascendió á s,ooo hombres, i fra exagerada in duda alguna si se trata del efectivo que realmente hizo la campaña, aun cuando sea exacta á decir verdad, pues ella ap rece en l s ituaciones genera­les de principios de ctubre; otro lo rebajan á 2,500, pero su error proviene de que ó no computan i no la fuerza de las tre di vi iones de infantería ó de que sólo toman en cuenta el per onal con que Tor lleg ... á Mi tare y olvidan así que de pués e le reunió la Columna de arti, que el General llamó á su lado ante de mar­char ~obre Coro. sotro aceptamos las cifras dadas por los rea­listas de Coro, en cuyo poder quedaron lo papeles del General en Jefe patriota de pue de u catá trofe, ya que en su interé estaba aumentar y no di minuír la fuerza rechazada, lo cual, cgún ellos, lo habían con ec{uid por e pedal fa or del cielo. Los realistas dicen que oro los atacó con algo más de 3,000 hombre , y esta cifra cuadra perfectamente con la que re ulta de lo documentos patriotas analizado como queda dicho. Quiso el Gobierno de Caracas lucirse en la organización de su primer ejercito, y por e lo equipo . h ta con lujo, por Jo cual gastó en la empresa sumas rdati amente considerables y produjo una máyuina poco menos que desprovista de movilidad: los jefes y oficiales march ban con guante y qui tasoles y llevaban equipaje como si se tr tara de una excur i ón de placer; eran hombres ins­tru 1 dos en bellas letra pero ignoran .. e en ach que de guerra, de la que sólo conocían los relato hecho por los clá icos gnego y latinos, y no podía er de otra manera porque 1 col nia había vivido en paz epulcr 1, y l s reunione de las milic-ia no eran sino pretexto para lucir ricos uniformes en la jura de lo Reye y otras fiestas análogas. En Caraca se creía generalmente que la campaña ería un gran paseo triunfal, y obrót pt;r onal Ji ro a em­prenderla; pensaban que un numero o y bien provi to ejercito arrollaría con su sola presencia á la milicia del pequeño y pobre partido de Coro. Baste decir que la mayor parte de quiene en esta e mpañ aparecen mandando cuerpos de tropas, luego lo ha­llaremos en accione má~ formale com oficia le de filas . Para com­pletar el cuadro, si el equipo era lujo o, los fu ile y cañone de que e proveyó al ejercito eran de antiguos si tema , muchos algo menos qu ~ inservibles o poco di verso en l eficacia de u fuego de lo que lo fueron los mo qut.!tc de la onqui ta. Al e tall r la rcvolucion g bernaba Ja Provincia de id racai­bo D • .lf ernando Miyares~ quien por el denuncio de un traidor al- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IL T.A 431 cri t re hall y lo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 432 BOLETfN MILITAR Además, conforme á l ituacione de una xpedición movi - lizada después de la batalla de Coro, resulta que de este partido sa ­lieron 500 infante de 1nilicias bianca , 480 de milicia parda , 300 jinetes de lo primero , 240 de los segunde , 400 oldad s que pudiéramos llamar veter no y 30 artilleros. como no e posible suponer que el partido quedara entonces in alguna guarnición, creem s que la cifra de la fuerza que dcfendi' ' Coro pueden fijarse con mucha aproximación así: 30 artillero , 100 veteranos, (La Reina), 240 de cotnpañía americana , soo fusilero de milicias blancas, 300 jinetes de wilicia blancas y 1,200 hombres de milicia pardas con diversas armas. E decir, 2,400 hombre que unidos á 8oo llegados despué dan 3 ooo reali tas en frente de 4,ooo patriota : la artillería realista en Coro e componía de r ca!1 ' n de á 12 y 4 de á 4, pero e caseaban la muni ione para fu il. El esfuerzo hecho por Coro en pro del Rey fue, in dud alguna, con iderable dada la población y riqueza de la comarca en e e tiempo y e debió en primer termino á que el sentimiento de las ma a e taba en juego y todos los habitant s concurrier n f. recha7ar á oro como si e tratara de una inva ión extranjera, por lo cual la calid d de las mi ­licia quedó compensada con u cohe ión y buena voluntad, resortes que faltaban en la tr pa independiente y acabaron por convertirla en una ma a incoherent pronta á disolver e l primer reve . 1 Brigadier eballo para re i tir nv~jor el choque, resolví" hacer el desierto del nte del inva or ha t la erranía de Coro, e - cogida como pnmer línea de defenc;a, para lo cual, e mo diji1nos, estableció puerto (¡ rti ficado en Pedregal, Peca ya y an Lui , ' sea sobre un frente de r 5 leguas, pue to que 8 leguas h y del pri­mero al segundo, y 7 de e te al ultim ; el fatal i te1na de cord 'n del siglo pasado, que tántos de a tre oca ionó. Para hac r el de­sierto ordenó que todo los h bitantes e replegaran ante la inva:>ión patriota: la mujere , lo vi jos y lo niños d btan reunir e en l s agrestes y fertiles 1n nt ña de urimagu , en tanto que los hom· bres se incorpor ban en la milicia , y la p blación cumplió la or­den con buena voluntad, no llevando con ig ino lo anim le de m ' s v lor. P r l de1n " , d e bid ale píritu del puebl, Ccb llo tuvo á su di ~ p ición admirable pi naje que no upo aprovech r debid mente, mientra qu lo p tri t no obtent n noticias del enemigo sin con gran dificulta iendo una ~ rtur p ra l cau~a de la Revoluci ... n, que e] Jefe e pañol no fuera un mi lit r de grandes capacidade , fortun anulad , en p rre, por la medianí del Gene­ral republicano. C nocido lo hombre }' el terren , p detn S O uparnos del an "lisis de los hechos que constituyen la l'·ampaí1 . (Continúa) ----------·~---------- BOGOT -IMPRE T t ACIO AL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. PI :~ E ~rro- El DE 840 65 ebr - 1840- 1 1 m nto 5.o, coJr~ pondiente nl número 110 dcl Bot,&Tfl' hLJ I A~. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6 BOLE'l'ÚT ~fiLIT_ R DE OLO BI ceso , era inadtHi ible y las ho stilidades e romp1eron de nuevo, sin que ocurrier nada notable ha ta el 21 de <::bn::ro . H. rran en La f/·nfq ' Los Arboles . Sumision dt Obando-El 12. d f ebr .. r llegó el ér eral crrán ~ La V t:'nta, n encon­tr ~ JH.:migo ¡ue al ~t a tan el dc~t a camento de e~c lugar (Capitán A i le ) y su p que 1 1 oguer· no solo no había \'cncido a la guar­nicion de Pasto ino que al contntri >, esta rech zó u ataques . .Cn seguida arregló Herrá n una e lumna de 500 hombres y vol­vio sobre O bando con t a l preHeza, que el 21 e taba ya en Los Ar­boles, de donde hizo auel n ar al C01nandante Cordoba para que averiguara lo currido en Popayan en esos días, y envio una carta á O bando repitiendole su benevolas disposici ne . De pues de esto verificóse un nuev entreví ta entre Hcrrán ' bando, y e ex ­tendió un decreto de amni -tJa, por el cual todo queJaba !vi dado siempre que se sometiera n los rebelde al bicrno; hecho que el eneral Herr ' n comunicó al .Cjecuti\O desde Lo Arbol s, co n fech 22 . El obi rno aprobó la amnistía y la n.:belion Je Oban - do quedó conjur da al parecer. lnttntiones v r rdnd ras dt! Obando )' de los timb 'tnlos-Por su p rte, el obernador de opay n omunicaba con poco dta de intervalo, que habie1 do regre ado bando á imb1o á preparar su i je para Pa to, reunió 111 1 fuerza que mand b · y arengó á esta manifestándo e que la garantía dd indult e tab en q•tc to­dos conscrv r n u arma : ' dormid con ' UC rro fu ilc omo on uc tras mujere , fueron us pal bra te tualc . Cu· ndo ()bando llegó al e mpam nto d 1 C:rener l Herrán, te 11am6 á lo~ Jefe para recomentlarle m dera ión, y hubo un ligera de vent;;ncia con l .a.ay r aitán, pue e~ re dijo al ener 1 11 Jefe q e pre­fería lo mandara a entender ~ con ogu<.:ra que h bl r on ban­do, que tan mal e port ra e n el (Gait n), cuando e le pr<.;~entó de men ajer de p z,ob 1i 0 ánd 1 Je::sr ue ha ta .. peJir le siguie­r juicio par demo trar que no habla iJ traidor. Cuanto lo ... timbiano , quedaron como ¡, dependiente : lla­mado uno de ello á con te t.1r una dLman , ivil ante un Juez, desconoció á la autoridad qu 1 itabct, Jicicnd que el!o ólo dependt n de lo enerale bando y H rran · le erte que con ­tinuab n viol~ndo la 1 y, y quenan o · tcncr l arH malí de una asoci ci ~ n rmad, · independt ntc de 1 pod<.:rc públicos. Contraste entre ltt coiJducta d~ }f,_rrtar y la tle Obluulo-El ener 1 en Jefe procedía en todo con gran cortlur y patri tis­mo · per no pod1a publicar cu ' Je e , n u planc , por 1 que su­fría inren amente cuand hasta u amig critic ban u conducta. nformado del l<::nguajc ho til e 11 n, }' u <>metimiento un ardid para dar lu~go un g lpc má cguro, 1 \'igil nci Je Irlerrán y la le 1- tad de 1 tropa lvaron la ituación, y la tregua que él se conce­día también aprovechó al obierno para mejor r us medios de defcn a contra lo revolucionario . Luégo que b ndos reunió al Gener 1 Herr .... n, el 1.0 de Mar-zo, en Lo rbolc ·, tuvo ' ,te necesidad de aber cuál era 1 part que aquel tenía en las depredacione de gu ra y E pañ , y, al efect , le manife t ~ que convcndn inlluycr sobre ellos para que depu ieran la arma IL ta P tía no e re lvió band á h - cerio ; allí convin en cnvi r erca de ; guera uno de los re­belde que 1 acomp ñ. ban ( reo ). )bre la march tuv ospe­cha el General Herr "n de qut: una fuerza qu e taba en la altu-ra de J.., Yegu e r tirab á u aproximacion, y cxigi- á O bando comuni~ar 1 Jcf4 Je elle, un tal Rcngifo, que el se ha-bía ometid 1 TObi rno. Rengifo contc tó lo mi moque o­guer., que por u parte él había u pendido ya da ho tilidad> por lo cu 1 e conven ió Herrán de que todo lo:> rcbchles obr b n conforme á un mi m plan. La situación en Pasto- .l r nel Lindo había obtenido ventaja muy ace11tuada obre gucra y E paila, y aunque e había vi ·t e a o de m u ni ionc par dc.:fcnJer e y proteger el e, ntón de 'úqucrre , 1 en ·ral f lc>rcL. le habt au ili do con al,una que le dio al Capit:ín ~~ or.re el Coronel 1•¿ paña, que u­brí ] fronter. d 1 Ecuador, y el Coron ·l P tii10, Jefe e uat - riano per n, rural de ) Pr vi n i·1 de P t , h bí pr · t d 'J ti le er­vicio en el Cantón de LÍqucrrc , cumpliendo la ór ene que le comuruc r ind . in dud ningun fueron muy importante• ~so crvi ÍCl del obicrno del Lcuador, ·1 ual, de ~ d que e t - lló 1 rebelión n Pa t , habÍ'a ob1 ad en ap yo de la u a de la legitimid d en ucv -rrana fa . Harrán y Obando n1 Pmto- Cambi J fi 2 de 1 guerra. Cuando el Gtncral rlerr'n ll·_ó ' P t cl9 le I.rz, tu' qu tomar medida de prec. uci<)n, p rque a vir ti<> entr alguno jefes ~Íntoma de irrita ión >ntr l que h bí.1n perdid l lumna de vanguar li en uilc. é . Al mi mo ticmp fue in~>rm.tdo por el Jefe '"'de tado '1 vor· de que en la Di vi ión h. bí entrado el contagio d · un cpil·mi de virucl. y ·í 1 azón r n much los enfermo de tan grav mal. Lu ~,.o que Ob nd > up q~e el encr.l liado al C roncl Lind >, no pudo en ubrir u irrit CJon, y e m el ] u<."Z no le h bía eialado o era cár el que u pr pi. ca a, e e n-sagró á e cribir car-t • l..lrrn,mte 1 Can ón de T'úqucrres, para producir lli a·1im > i d e :ara el b'ern J,..J Ecu.t r. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 68 BOLETÍ :MILITAR DE COLOMBIA El General Herrán recibió en esos días un oficio de la auto­ridad competente en el que se le pedía una pieza en el cuartel para pri ión de bando. La cau a no e seguía militannente, y los jefe de los cuerpo manifc tar n que era peligroso mantener preso á un General en un cuartel, porque su rango podía influír sobre la tropa y provocar un conRict . El General en Jefe, que además estaba advertido d cuál era la conducta de Obando, negó cortes­mente la petición. ~ e ría er prudente y circunsp~cto á fin de vencer con su conducta la animadversión que Obando tenía al Gobierno ; cuid ha de no darle ni aun r moto pretexto para quejarse de q e se le per eguía. Aconsejó al Coronel Lindo y á los Comandantes Collazo, Buitrago y Muti que trata en bien á Oban­do y lo visitaran, porque esto le dificultaba sus manejos ; logró también que el encausado se viera con oguera, pues comprendía la impresión que ese acto cau aría en gentes ignorantes. El mis­mo ,.eneral Herrán expu o su per ona yendo sin escolta, no sólo al camp de oguera, ino á todo los lugare de la pr vincia, para in pirar confianza á un vecindario que, aterrado con una guerra de nue e me es, pedía repo o y an iaba que el Gobierno mos trara clctnencia en u actos para volver á us hogares. Cuando el General en Jefe tomó e ta última re olución, temblaron todoa sus ubalterno , y en realidad e cap " milagrosamente de u visi­ta á Consacá, pues una partida quería a esin rle y si no lo consigui6 debióse á que llegó tarde ~1 lugar en que iba ' tender la celad2. Esta conducta prudente de que el eneral F lórez no tuvo noticias exacta y lo informe recogidos obre las maquinaciones de bando, complicaron la ituación por otros moti\' OS. Preva­liéndo e aquel de la publi ación que hiciera el General en Jefe, diciencl habí terrninad la guerra, mandó un comi ionado á Bo­gotá, cerca del nc rgado de egocio del cuador, para que este solicita e del bierno se celebrara un nuev tratado de límites y propuso al eneral Herrán una entrevista en la frontera, á que no pudo acceder dicho J efc , porque en e os m mento era peligroso pasar el n uái tara y dejar " Pa to en circun t ocia en u e u pre­sencia aJlí era la gar tltÍ, del órden publico. Por su parte los nemigo del orden procuraron irritar al Ge­neral Herr án contra el obiern por medio de calumnia , y aun cuando el n le dio crcdito, í e di gustó con lguna publicacio­ne hecha n 1 e pit 1 }' con que el Ejecutivo le hubiera impro­bado el empleo de ciertas fra es en elogio de Oh ndo al conceder á é te el indulto de Lo Arbole , pot lo cual acabó por renunciar el mand de 1 División, agregand explicad ne obre lo crítico y difí il de su si tu ción en P t . 1 bierno no le aceptó l ditni • sión, manifest "ndole e tab sati fech de u talento y de su leal­tad . A pe ar de todo los esfuerzo , la guerra habí entrado en el Sur en una nuev faz. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE 1 40 69 CAPITULO IV :!Jlalln la rebrlilm t·n otra Pro11Í11cia ,· t'l G<~bitmo fll peligro; Combntn d11 Ln Poloni• r Buemu1i:tta ; la iluación '" Bo •olá ; 1 Gobierno y /(lt rtt•!Jlrtcionarioa Conforme ante se dijo, la rebelión de 1840 venía preparán­do e en el pa1s de tiempo trá , y el Ejc("utiv , aun cuando tenía e nacimiento de l? ;>lanc de lo f: (Cio·o , no estimó legal proce­der contr ellos mtc.:ntra n entraran en v1a de he ho, limitándose á tomar l prccauc10ne nece aria par afrontar el peligro que se le venía encim . i'vlientra d cner 1 Icrrán ejecutaba c. el ur la operacio­cionc militare atra mencionada-, á mano del 70bicrno llega­b n la prueb de que la rebelion h bía id prcpar da por bando, quien la fomentaba ca i públi amente. Limtto e el r.~je utivo á co­municar e o dato á la autorid de del ur para que e tuvieran prevenida·, pero advirti ·ndolc · no fuer n ton ar providencia 1- guna contra aquél, qui n llegado el ca o debía . er juzgado por la autoridad judicial. b ndo upo que u planc habtan :;ido de cu­bierto y e tra ladó á Bvgota para est.lr á 1 \'Í t del Gobierno, como él decía, pue , naturalmeJ te, negaba c.:l arg . in embargo, n lo Jugare del trán ito donde hab1a partidario de: la po ición, se pu o al habla con ello par. pint rlcs la ituacion del ur con loa colore m; ex gerados. Al Jlc ar á Bogotá dio una alocuciun ha­ciendo e( rgo al Gobierno porque no lo habta de tinado á la cam­pañ de l"a to· en ena e vio con el enc:ral antandcr }'le habló de su proyecto, que dicho Jefe improho fr ncamente, l bando las medida que adoptaba el (,-obierno para ofocar la rebelión. Por de gr cia, pronto cambiaron 1 idea del ener 1 • ntandcr y sus amig , quienc e dieron á la tare de riticar la medida del o- ' bierno como desacertada , por lo ual, deci n, la guerra e tornana larga y co tosa. Afirm b n que el General IIerrán e iba a perd r, que u movimiento obr Buesaco era un pa o ~ 1 o que lo habta colocaJo en pe im itu dón. La pren a puso la verdad en su pun­to, rr·ancando la careta á Jo~ con pirad re . A tal extremo llegó la o ad1, de bando que e} I 5 de p-tiembrc hizo vi ita á la familia del cneral rr n par condolerse ant · ella del pa o temerario que había dado dicho Jefe, . ' 0 ur - mente le co taría la vida. Lo enemig · del G bierno tomar n un aire amen zador, y aun tramaron un ublevación en la capital, la cual debía e tallar á 1 primera noti i f: vorablc á 1 reb ·lion; e repetían la reunionc lande tina y ha ta e pen ó en uprimir 1 pt:r ma dd Pre idcnte y de u· ccr tari . . Por nton , n pudiend ·1 ( encral 1 quera conttnuar con el De p bo de dos Mini terio , e encargo Ínterin mente d 1 Sccrctar·í de lo 1 nterior 1 eiior Alejandro V éle~, q ien ayudó al Ejecutivo con sus luce . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 70 ~OLET 1\IILIT R DE COLO 1BIA Por fortuna la gente sensata y el pueblo de Bogot" rodeaban y apoyaban al Gobierno, que en la ciudad apena contaba con 200 veterano ; }' no obstante el ínter· con que trabajaron lo re­belde por de viar la opinión de la Guardi nacional de la ciudad, nada consigui e ron debido al celo del obernador y del J P.fe polí­tico. Complete) e la organizacion de l Barallon 9 .0 , y en Neiv:1 y Antioquia e trabajaba con ba tante empeño en la formacion del6 . ~ y del 8 . o, pclra enviarlo á Pa to. A la lealtad de lo J ._,f¡.. debió la ación que no hubie e tallado una rev lucion entre iva y P - payán. Con fecha J 6 de eptiem bre e había llamado al ervici al Coronel al ador C ó rdoba, que acababa de recibir una ley honro­sa del ongre , par que man da <>una Brigada de la Divi <)I de operaci ne , y e excu ó, á la vez que ocupab una illa en el Con­greso, no ob tante lo empeño de u amigo para que prefirie e un de tino militar: dcb1a er segundo de errán. El oronel Ve ~ga fue nombrado Jefe de la otra Bri(tada, y m a rchó á Pa to e pue de con~·ren iar largamente e n Obando en la capit l. ' ) Poder jecutivo qui ·o J r mue :ra palp. ble de u imparcialidad, P,Ue no cre1a fue en p rjuro quicnc e llama.­ban de fi n ore de la Con ·t itucion. La mi ma conducta ob ervó n lo iale ubalterno . La Ji ta militdr de la .. lle\ Grana-da e e mpon1a n · t epoca, en u uatro Quinra partes, de enerale , Jefe ' () ficiale que e m a nejaron on lealtad n 1 8 3 0 . El .Jenertt l antander, aunque era el Jefe de la oposi ion, no e taba por la vía de he h · no puedo, n justicia, hacerle ·e cargo, aun cuand í debo afirmar que fu grande u re p n­abilidad, rto por lo q 1e hizo, in por Jo que dejo dt! hacer. '' igo por Jo que dejó de hacer, p rque si J de buena fe hubiera q erid defend~r á la Admi;1i tracion que le ucedió, no habría ervido de nucleo á la triple opo ición que combat1a al Gobierno de l eñor 1árquez.. n fac io a, otr i temáti a, y par.lam ~nta­ria la tercera. ~#n la e "eme del Cougre o de 1840( 1a o) trate 1 punto, y el citado (,. cnen l me dijo, en pr·· ncia de vario Di­putado , esta notables p 1 tb ra : < Aar de7CO que u t d trate 1 cu tión on hecho., }' qu hayc onfe , do pre h· y una oposi-ción parlamentaria. a ella pertenezco y _,, Por fortuna para la patria, el mi m o 22 de cpticm bre en ue el ob1crno había recibido una notici alarmante del ur, 1legó el parte de la victoria le Bu a , y e rcanim ... d modo incr tble el e ptritu publico . Perdier n lo e n piradore la p­ranza de una co ' Untura fc vorabJe p. ra de tru1r 1 in titucione·, y de que comen/,. ra un· era le , narquí )' de latrocinios. Pud enton e el .Ej~ utivo ntinuar u are. n rná ic R rbt!ion tÜ f/e! ·z-- l 28 de J)i i ·mbre Je I H39 omcnzaron Jos tra ~ t rnos en V lc7 con motivo de l. Iic. ta de lo Inocente , durante la ual hu o un m tíu, y d 1 oder Eje utivo, á conse­cuencia de las diferentes quejas elevada contra 1 Gobel"nador Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. PLhMJi.ü 'f - D 1 40 71 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN ULIT R DE COLOl1BI en el acto en marcha para la capital, á donde llegó el 20 de Enero, é impuesto detalladamente de lo que había ucedido en el paí, fue de opinión que o quera no e separase de la ecretarí de Guerra, conforme lo indicaban los amigo de Obando y lo partidarios de medida conciliadoras alegando lo di gu tos que habían ocurrido entre dich s do enerale . Para \Ompletar el Con ej e llamó al Vicepre idente, á la sazón fuera de la ciudad. Por fortuna para la buena marcha de la Administración, los ecretario e taban identifi ­cados con el Pre idente y é te atendía la opinione de aquello en su respectivos De pachos: en ese tiempo el Presidente no podía remover un Secretario sin la firma de otro que autoriz ra el De­creto del caso, por lo cual i lo Secretario hubieran alguna vez Jlegado á mancomunar e contra el ] efe del E jecuti o, habrí n podido reducirle á la ituaci6n má tri te y la timo a. Poli ti ca del G'Jbi erno en lo relacion(ldo con el ur- Cuando el Poder Ejecutivo supo la perdida de la columna de vanguardia en ~ilcacé, y 1 Comandante en Jefe regre ó al ur in haber te­nido tiempo de informar extensomente al Gobierno obre lo uce­dido, e notó 1 peligroso de ese ilencio que impedía con cer el verdadero estado de los a unto del ur. rande fue por estola an­siedad del Gobierno la noche del 14 de ebrero, al recibir e la e n­firmación de lo ucedido, con el aditament de que l General He ­rrán podía haber perecido á mano de los reb ldes. El Pre idente qui­so imponer de e ta noticia al públic , pero lo Secretarios se opu ie­ron con copia de razones, ll g" ndo e á la con lu ión de que era necesario mandar al Sur un 2.0 Jef~ en quien pudi ra tener con~ fi nza el General Herrán, y llegado un caso fatal lo u tituyera á f.n de evitar tra torno en la fuerza . Para 2 . 0 Jefe del Sur se pensó en Mo quera : i la medida no e llev" á cabo · n el acto, sólo fue porque el obierno n quería aparecer com debil ante lo rebelde que pedían el cambio del ecretario de Guerra. El Congrts'J de 1841 - ... 1 Congre o se in taló el 1.0 de Marzo y presentó mayoría muy on iderable resuelta á poy r al Ejtcu­ti o, en especial en el enado, y en la i cusioPe publica sus miembros gozaron en todo y para todo de 1 má perG.!cta libertad. El 6 de Marzo recibió el Poder Ejecutivo comunicari nes del General Herrán y del obernador de Popa y' n, obre 1 tra­tados, y al mi mo tiempo que aprobó la amni tía, pue ól e cep­tuó de lla á los oficiale que entregaron la ' 'anguardia en uilc - e, previno al General en Jefe hiciera bedecer las lcye descuidara la intrigas y a echanza de Obando, quien no ha-ía ino buscar una treg a mientr ncontraba mejor oportunidad p ra ublevar . Ademá , el Gobierno omprendía ra nece ario 1 edobl r 1 t fuerzo pare mantener la tranc¡uilida publica en ia , pue i bien e t f.>cada la a nada ' reb Jión n e taban e carmentado lo perturbad re . U no ta­jecutivo o teniendo que 1 guerra de Pasto empobre- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. U LE JE .. TO-GUERRA. DE 18 0 73 cí~ al paí y que no dcb1a usar e de energía con un pueblo ague­rnd?, llcg ndo n u de vergüenza ha ta decir que las f: cciones se ca t1gab n cu nd eran debj le , per que con ellas debía transi ­gi. r e i eran fuerte ; otro quertan el cambio de Mini terio para tnunfar en la ya e rcana ~le ci 'n de Presidente, y otros, los más r udto , conccrta b n su pi. n sobre la ba e de un alzamiento á mano armada. El ma 'Or cut:rpo de tropa que po cía el Ejecu­tivo era d jcrcito del ur y en el e taban fincada Jas esperan7a para alvar el paí . No e d sconfiaba de la guarniciones de 1 Co ta pero por no rt!m ,·er algun Jefe inepto, por benevolencia mal entendida, e co ech ron lu ·go male muy gr;tves. Entre lo~ obernadorc , alguno por cr de carácter pu ·ilánime ayudaban con u ten1ore y falt le cción á poner el paí en angustiosa ituación . De tan difícil estado de cosa nació el ecreto legislativo de amni tía general ó indult pre cnt do ' la Camara en el me de 1larz ( 1 840): quería el obiern ad ptar 1 medida que á juicio de los hombres de stado pod1a ncadcnar 1 anarqu•a, y falto de pote t d no podí hacerlo in anuencia del ongr · . Consultado el Con cjo de ,., tado obre 1 medida que debian adoptarse para tenni nar la guerra, propu o el doctor oto que ~1osquera se se­par r del 1li ni tt~io de Guc!rr : n verdad, tal pa o n pe día efectuar e raci nalrnente ino por remoción, acu acion en las Ca­mar ó Jestin rlo ... que 1nandar tr n en e 1npaíia. El ... je­cutivo n .ceptó el e rnbio d 1 squcra in motiv . erdid •n e te terreno lo f: ci o , intentaron seducir el ~j ' rcic y cmbrar la divi ion entre lo J fe uperiore de é te: por fortu n-1 1 :rencral H rrán cr muy uerdo para que con eme­jan te uper hería rnbia e de linea de conducta, es decir, e apar­tara de cun1plir con u deber. Tcrn1inad 1 di cusi<>n del pr ye to de indulto, que des-cubrió muy bi "!l ha ta dónde Jlc arí 1 1 revolu 'Íón, lgunos, ·ntrc cll eL cner l ant n lcr, temieron ir ma lejo y aterraron ; J. vi t, d ·1 :a~ ismo cavad por cJlo_ mismo . E te dis­tino- uid J .. fe trat " entonce on el bicrno bre i no era po i­ble t:-hall. r un medí le e nciliación que termin ra la guerra, á 1 que iVlo qu r 1 e ntc t.ó:., ''i u ~ed. de .buen- fe e lí con no o­tro el rc~t de 1 opo 1 ton • tn 1 ntfic nte p. ra luch r contra ·1 :uercr de 1 pueblo . (; puc del ir~pul . que ha re ibido 1 reb ·liú1 n e fá il que (' d ·tcn de cu. tro día " unirme al ej ' rcito del ur . , ' n ·f· o el 4 d• bril e eparú io qu r. de 1 · retaría d u erra par ir á ene. rgar . el ·1 111 nd de la trop en Pop. yán, y ofo ar 1 •:cb ·lión d · ~T~imhí , el nd ú) t: r~ apa­riencia e h bi n u pendtdo la ho tdtdad , pue lo gucrrdl r mantcní n la~ arn~a n la m n o hedccían :- 1 ut rid de con ti t ion ale • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 74 BOLETÍ.~: MILIT R DE COLOMBIA Nuroa rebt!ión dd Norte. CtJinbatt de La Polonia-Llegaba á su término la guerra en 1 ur, cuando la ituacion vin a com­plicar e con el e tallid de la rebelión de Ob ndo, la probabilid d de una guerra e n el cuador, por límite , m e verá en u lugar, y la su blcvación del Coronel Gonz "' Je¡, en el oc rro, el 2 I de epti mbre, de pue de que el t8 lo habían hecho u compa­ñeros en unj y V elez, y m rcharon aquel1a Pro incia, e co­gida com ha e de su operacion . El obierno, al aber Jo ocurrido en el Torte, envió in de­m ra á los Coronele ranco y eira á atacar á lo rev luciona­rio e n do pequeña e lumna · ambo fuer n felice n su pri­Jll(; ro encuentr en V Jv Real y Paipa; per el primero, acom· pa :1ad por el sobernador de clcz, tuvo la de gracia de er bati­do y he ho pri ionero n La Polonia, muy crea d<.>l ~ corro, el mi m día 1.9 d ptiembre en que conchua 1 f: cción de Pa to. El C ronel eira pudo repl .gar e de unja á Bogotá. ..a rcapa- ) bando rma era 1 dial para que d · orte y 1 é uerdo on el plan e n crtc1do p r l re- C?IUCC'It'lltias d & l dn-roftt de La P olo nia . Cd,:bre iradar dd Hjn"u/IVIJ 1 triunft de lo rcvoluc:i nari en L P lo•1ia, enva- 1 ~nton de tal mod a u e partidario d la cclpital, qu a vi t y pacienci de Ja autoridadc hac1 n imprirnir b lctine muni n­J u vi torta ' lo rep.trrían publicamentc n elle· y pl.u .. \'ida del Pre id nte e tab amcnat .. ada, y en medio de e e gr ve nflict , mandó e ribir una cir ul r que! e hiz cdebre y tuv grande inAuenci, en el po terior dt=sarrollo de lo acontecimiento . ' Rt•ptÍb/JrrJ rlt• la 111f''íltl Gr,uuulr~-SurttllrÍrl dd hJtt'rifJr y Rd,uio ttJ E.'l(ttriorn-BogJttÍ 7 ¡e Otl!tbrr tlt 1 fO. " Esta n Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SU E l ·rro-G ~ R DE 18 0 75 con ervar el régimen 1 gal y la tranquilidad pública en la Provin­ci de u m . ndo. ' Dio guarde ce LINo ore POMB , . Camb.io.rf per o1!a.' NJ ,.¡ Gobi,rno - De puc que el Poder Eje­cutivo. re !b1o la notJCl~ del de a .tr ·de La Polonia y pa ó la circu-lar arnba 1n rta, ll c1rcun tanc1 e torn ron muy de f: vorablc para el obicrn , ' ~1 Prc i lente uvo justos motivo par temer que e e mplctar la rcvolu ion en el p. t atent ndo contra u vida, v re olvió ·parar'<.· del (,.obl ·rn var que de ·1 e en rg ra el \ iccpre iden . Lo ccret rio de ., ·t d , eñore Pomb y . ran~a~u, creyendo qu · n 1· era honr " entrar en arr glo con 1 rebd le , pre cnt ron u ' renuncia el dtt\ 8 por la noche, con lo cu~ 1 dc;j b.1n, adem .. , al Vi ·eprc id en te en a e ti tud de tomar el camino q uc e ti m. ra tná a e .. rtad . L rcn un i 'fue a cptada á J t·ñore P m b y ranz-v.u, mas no al .,eneral rteg , re-i< ·ntenH~ntc cncar.gado del lini ·tcrio de u rra, ue el Vicepre­idcntc e igí continuara en el obierno ·iquiera un d · lo ~li­ni tro del (,.abinctc ant ·rior. l)el De pacho d • l Intt:rior 'C ·n­~ arg ' el fi~ial m. yor do tor l\,ligucl Chi ri, y del de i a icnd , el cilor lVIariano Calvo. i'Vlr.ditlas conú/iatoritu tomadas por d nutvo Gobienro. - l 1 1 J ~ tubre hizo 1 P dcr jecutiv un IJamamient a lo granadi­tH. > C ·citando . U patrÍOtÍ mo, p r que e \'erifica C una re n i­} iación entre lo di ver o partido~ pol1 ti o , y con ultó al on ej de E tado la ltn de conducta que debta eguir. tdo u dict - mcn y la opinión de una re nión de v cino notable de )a capi­t 1, re olvió el obicrno mandar un? corni ión de paz á lo J fe rcvolu i n rio el ortc, que · acer aban ya á la capital de la Repú bli a, corl\ o ó ·l ongrc o par ·1 1. 0 d J'ebrer > de J , 41 omo medida ven para morir al 1 do del J fe del . obtcrno, cu nd · la pit. 1 ll·garon el 19 de ( ctubre Ja pnmt:ra no­ti ia d lo triun~ ·de 1 ' lcgitin i·t en el ur: d 21 'el 25 11 garon lo p rt ofil iaJ .. d 1 t ' rrnino de 1 guerra n a region, de la d rrota d ()bando y de 1 aJianz de l err n y lo quer en el J!. uador. Los ,. bP/dn invnd;:11 la provintitt dt• B~gbltÍ. Los rebeldes, alentados con el triunfo de La Polonia y on In capitulacionc que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 76 BOLETÍr !LIT R DE COLOMBI proponía el Gobierno, se in alentaron, y no obstante haber mar­chado los comisionados que iban á tratar e n González, el jefe Juan Jo é Reye Patria inv adió la Provincia de Bogotá el 20 de Octu­bre. sto, la intimación de González de que se entregara el Go­l, ierno, la acción de eira }' el brío de la juventud, tran formaron la pacífica ciudad de Bogotá en un campamento, y el Ejecutivo dictó medida para la defensa de la capital y llamó las tropas del Sur. Las consecuencias del triunfo de Huilquipamba se vieron en Bogotá del 19 de ctubre al 28 de oviembre, en que entró el primer cuerpo de tropas del Sur y quedó afianzada la defensa de la ciudad. Conducto de Gonzáüz . Enorgullecido González con la mi­sión de paz que le envió el Ejecutivo, contestó el 21 de Octubre á los comi ionados haciendo ocho proposicione que destruían el /'""\obierno y e tatuían e convocara una Con encion, y se en treg ra el Ejér ito á jefe en su mayor parte revolucionarios, pe­ro entre lo cu le no figuraba el nombre de bando . La comi-ión recibió entonce un nota en que e le p rticipaba lo ocurrido en el Sur, y el enemi 0 o 1 sab-..r e t , se movió de Chiquinquirá, donde estaba u cuartel general, ha ia Bogotá, pero con tanta lentitud, que el 27 apena ocupaba á Zipaquirá y alguna parro­quias de la abana de Bo!t.~tá . G mpañ de Núra - jornada de BualtJvisto .-La fuerzas del G bi rno est bau reduciJa á una p. rte de lo e cua~ir nes 1.0 y 2.0 , que habían queda o como depó it cuand el Coronel r ranco rn archó con lo mejor de ellos á la mpaña que terminó en La Polonia· á soldado y cuadro retirado e inútile , y á uno pocos hombre alido del ho pital militar . FtJera de e a e ca a fuerza veter na el biern no tenía in las milicia de 1 Pr vincia de og tá, que apena llegaban á 2,ooo h mbre . Al acere rse el enemigo, la má fuerte columna de tropa le­g; ti mi ta> á órdenes de lo en era le V elez y Parí , avanzó por Chapiner al Puente del Común á encontrar a lo invasores; el General rdanet ocup " á an 1 iego (en Bogotá), y el Coron 1 ncino gu rnecí el centro de la ciudad. 1 oronel Neira, al frente de una columna que pudiera llamarse la izquierda del frente de peracione , tomó por r unz á a Culebrera, á f1 n de obrar en mbinaci ' n con L fuerza principal que mandaban lo enerale V elez y P rí . 1 M u ni ipio de Chí parecí er el de tinado á pre en iar 1 b talla, pero el enemigo adel nté p r la derech del Fun4 una olumna de 700 h mbres al mando de Reye P tria. Lo · 1-.. .. bdde estab. n t n confi dn en la vict ri , que no temieron lcjar e ' C de tac m nto h ta ponerlo fuera de 1 di tL nci t · ctica con re pe to 1 gruc , y el 2 d e tu bre, á lcl och de l, m - iiana, ron pió fu! ontr la infantena de ir que apena ron­t ba 70 h rnbre , y fue encid y hech pri. i ncr . Rcye y su egund mper, perturb do on e ta nueva ventaja perseguían sin Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. E lE TO- ERR DE 1 4:0 77 orden ur~a guerrill-a de caballería que apoyaba la infantería y e re­pl gaba. causa de 1 derrot de aquélla, e anclo en el puente de B uenavt~ta e encontraron con e ira, el Comandan re Vargas P rís Y alg~~o hu ares que cargaron en el acto, rechazaron á lo rebeldes Y rehtcteron el combate; en eguida entraron en hnea rrc cscu dro­nc de guard1a nací nal de F unza y } acatativa (a órdenes de Rue­da, orda y Arclil ), y en hora y medi de fuego y brillante' car­g~ s q~edó vencido Reye , muerto Samper y perdida la moral del ~Jcrctto rebelde, que e nto 100 muerto~ y herido y 2.00 pri io­neros . La e ballería legitimi ta ólo tu o un docena de b jas. El valero o eira no pudo dirigir la persecución porque re-cibí" en l brega una herida morral, pero los Jefe que la efectua­ron, de Chía e dirigieron al u.,rtel general de la columna de la derecha para ponerse en relacion on los enerale V elez y París, y recibir órdene par la u1terion~ operaciones. itunción d· la R ·pública- ubl·vacion dt: Antioquia- un cuando la noticia, dd Sur eran C. vorablc á la ca u a na ion al, te­nía el C1obicrno podero o tnotivo para temer una pró •irna disolu-ión de la Repu bli a i no e hací un ,__. fuerzo heroico d patrio­tismo . Anlé del triunfo de Buen vi ta, r ibió el obierno, la noche del 24 de Octubre, la noticia dd le\ ant miento del oro­nel alvador órdoba, quien au ·iliado por el obernador clc An­tioquia, d< ctor brcgon, ubvirtió el orden n lo d1a 8 y 9 de e e me . La cabecera de lo cantone de i\1edel1J n y Marinilla hicier n opo ici ... n á e e tnovimicnto. El Reverendo bi po de esa l)iócc i , doct r Juan de la Cruz ómez de Plata, dirigió con tal motivo un rta al Jefe de lo rebelde , en tcrminos que le harán iempre hon >r. l\1a com la fuerza supera alguna veces al honor y la lealtad, Córdoba pudo ometcr en poco tiempo e rica ?rovin­cia, y el+ de Diciembre, intit•Jlándo e Jef~ uperior ci\il y mi­litar de Anti qui,, di tó un decreto orgáni o de la Provincia, que vcremo luego y en el q e dejó conocer u les eran us prin­cipio y c " mo entt.=ndía 1 libertad . E t cla e de tiranuelo ,que no on in fillno os b ndidos, suelen pr sentarse on u verdadero ro­paje en el m 1ncnto en que se cr en fuerte . ce La de graci de menea ha querido mu ha vece que invo­quen nombr · agr do cmejante cla e de fallido y jug dore tram­p<>~ O con1o Córdob , que bu e n en la reyuelta el modo de me­jorar su ucrcc. Poco tiempo haci que e te Jefe h bía re ibid una ley que le ncedía •.1 pen ·ion, que ~~ Prc i.dcnt~ le llam0 al s~r ­vicio y que en las ) --gt latura prc en ro l dt ~~ tone que pu te­ron en !aro el verdadero car.acter dt.~ l reb ~Ir n de Pa ·to. !las Cúrdob· h bí perdido cu nto teHl , inclu a la a a d · u madre, y no podí cancelar cucnt !li mcjo~ ~ fortuna, ino cntrat~d _en una rebelión . La oc ron le <:=ra proptcta, y, ayudado p r gemo tn­quicto y alguno de ~ ntento., cau ó 1 n~z ~rave n~.1 _que jamá h ~ufrido · 1 ~ica y dtcho tterr de Anuoquta, y dto a la R pu-blica días de amargura y de dolor. , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 18 BOLETÍN l1ILI'l' R E COLOMBIA El Coronel ómez, que era el Jefe militar, ujeto por la ley al Gobernador, que estaba implacado en la revolución, fue indig­namente burlado, no pudo oponer al golpe sino re i tencia mo­r 1, y alió en seguida de la provi n ia para la vecina del Ca u ca, á unir e al Gobernad r de ella, General \1 urgueitio, quien Jlenando sus deberes, rechazó como debí la ugestione con que Córdo-ba le invitó á entrar en la carrera del de orden . tro tanto hizo el Gobernador de Buen ventura, doctor omá . de Cordoba. La revolución en el Nortt·. La revolución de] Socorro había arrastrado á las Provincia de Tunja y Pamplona, cuyo Goberna­dores fueron depuestos por e rccer de tropas con que m ntener el orden . Otr tanto sucedió en la de Casanare, quedando al fin los facciosos dueño de cuatro provincias y de los cantone de Ubaté y Zipaquirá en la de Bogotá. . La guerra en lo C?sta-El Poder Ejecutivo e peraba por mo­mentos una pequeña Columna de i1 f: ntena que había pedido al Magdalena, y debía conducir 1 omandante Joaquín Aco ta ; r a , lejos de lograr e el objeto, e vio é te envu lto en una insu­rrección que tuvo lugar en el rí Magdalena, regresando á lV1om­pós la fuerza rebelada. Tal era la itua ión de la Repú blic en los momentos en que eira afrontó la lu h en Buenavi t , y que debe n tener e pre ente para conocer el m rito de la heroica ciudad capit l. Despuh dt Buenavista-- l Vicepresidente había ordenado se persiguiera á los vencidos rebelde del orte, lo cuale , de - pués de la derrota de su vanguardi en 13 uen vista o La Culebre­ra, e replegar n obre Tunja con l objet de unir e : la fuerzas de caballería que veruan de Ca anare a órdenes de F r ncisc Far­f, in. Este era un antigu Cor nel a ilado en tierra gran dina, cuando salió prófugo de Venezuela en 1836, ven id de pue~ de poner e en arma contra el Gobierno, y que corre pondi á la h pitalidad que se le diera, trayend con igo, en ap y d la re­volución, 200 llaneros de A pur , parte de J a ilado con el, par­te nuevamente enganchados, los que e movieron con la e peran-za d aq uear á Bogotá. 1m pro vi a do 1 cuerpo de tropas que había levant do el Go­bierno para re ·i tir el ataque de nz lez en tubr ... , e recí de regularidad, y el mi mo rdor p triotico cau o m.1 dt- una vez en las fila de los voluntario , arm do en dcfen a del bierno, des­concierto y e nfu ión. De Bogotá alieron á perseguir lo faccio­so el General V lcz y el ecretari de uerr,, con órdene del Poder Ejecutiv par tomar parte en la dirección de la campaña. A amb Jefe e acusó de inacción por no luber alcanzado y ba­tido á Gonzalcz en u replie .... uc obre unja· pero no e t n1a en cuc nt que un prudente cir un · pección er meno pclio-r a que un arrojo inrn der d , cu nd y e e peraba de un dta á tro la llegada e rr p re0 ulares qu · vt:n í n del ur y habían de cam­bi r el a pecro de 1 g· erra en el orte de la República. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . E .. ··ro- UERR DE 1 0 79 :u:va ojin iva dt• Gonzól·z- 1 ncral Parí luego que e ncarCTo del rnand de la fuer ¿a del ~ rte en reempl .z,o de lo ~nerale nomb_: do ,que habían r nunci do por 1 atrtqucs del pu-bl! c- , . t; n:p1eg ... á u turno vbre 1 ptt 1 de orden del Poder JCCutl\·o, de puc de h, b r llegado ha t ·runja 1 6 de T o' iem­bre. _A1 ntado el en t~igo on · e movimiento de 1 tropa dd Gobtern , que a on ejab h prudencia v ju t ' ente ord<:nÓ 1 Pod<:r Jjccurivo, unido .'a á lo llanero que m ndaban Farfán y Ac .. r , volvió de nuevo obre 1 e pit 1, y de r ue o empezaron n ést lo conll i to . n la capital e había organi7,ado un club que comunicaba " 1 r belde . cu~nt noti i podí n ne <: itar, y poca eran Ja que de la pr v1ncta ocupada por los enemigo recib1a el obierno, porque aterrada la pobl· iún con la n vedade ue comuni aban lo rebc11 , habí. n perdido la e pcranza de · al ar d rdcn legal y cont .. nt b n on l tnentar lo m le de la patria . SublevcJCi6n dt: f!'"tsga- b: 1 en eral .tvlosq u era dispu o al Ile-g. r á Popayán, de regre o del ur, que un fici 1 te tig de los triunfo de la tropa del bicrno, iguier a Cartagena y anta Marta p ra que, refiriendo allí la vcrdaJ ck: los acontecí mi ·nto", cal­m ra la agitación producid en <:! a region por la maniobra d los con pir dore . 1 efecto de ignó ran i co • 'lalpica, oficial poc ade uad par la guerra: ''pero me engarH.:: lo ... cobar e a i iempre on traidores . L jo de umplir u omi ion, reducida á decir la verdad, hizo todo 1 OJ tr rio. u le lrad apena lcanzo h ta l-Ionda, en donde de pue' d haber e nfcrcnciado con e g y algún otro milit r, propti~ e trai ionar 1 obi rno.', El Coronel V e, g., á quien "fuerz de hacer con fian'l.a en el e le había m. ntcnid fiel. l obierno, e t ba " la azun de obern - dor de .1ariquira, y \'aria prueba que h b1 dado de le ltad, amo el denuncio q u hizo al enera1 I-I rr ~' n de la pre. e tad onj u ra-ción de Pa o en 1839, y el 111 ndodc que e cncar - ntra lo reb lde d 1 Norte en Zipaquirá, d ban e p r nz de qu re. i uer " la continu d e ·cita i ute que e le ha 1an para epararlo del enJero de u dcberc . Adctná , fue el q aicn a u regre de P - to dij al Gener·tl l\1o c¡ucra, en hoU< rn.i ión la guardia nacional de Pop, yán, q te 1 0 lcanz<) Jlcg r 'Í ttempo y apena pudo por lo mi m o evitar 1 í ni m p rte de lo i mncr m ale u e debí producir l. dcan ra de u m·1rcha. .ra nda par·t _el_ ~)lan de 1 ·r cionc un punt e tr.itégico permanente por u po H:ton co­gráh a, y porque ~er\'Ía p ra n.:unir una e cens lín a d de la .­pit 1 Antioqui,, ya e qui ier obrar. por el rí 'lagd len,, y p r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. so BOLETÍ " MIL T.AR DE COLO !Bl las montañas de Herveo ó Sonsón, ó por la del Quindío, para re· forzar la división delAntioqui , que debía conservar como base de operaciones á Popayán, que lo era hasta entonces de todo el Ejer­cito, mientras que por éste no fuera ocupada B gotá, cuya ituación era entonce muy angu tiada, y que siendo tambien, e m toda capital, un punto e tratégico permanente, por la grande ventajas que ofrece su po ición, exigía u pronta ocupación para coordi­nar y uniformar lo movimiento de la división que obraba hasta entonces ai ladamente en fuerza de las circun tandas. Regreso del Presidente - Convencido el Pre idente de esta ver­dade , cuando resolvió regre ar á Bogotá, iba re uelto á u pender toda operación ofen i va ha ta que llegara el General en Jefe con una parte del Ejercit del Sur. Por u parte el Vicepre idente, al tener noticia de la ublevación de la Costa atlántica, el -íbad 14de Noviembre, ofició á Mosquera, que mandaba la vanguardia de aquel Ejercito, prcviniendolc redoblara 1narchas porque la situa­ción en que e encontraba d .,obierno era grave, no obstante el de pe rt r de la opinión en favor de la legitimidad. e nocida que fue del público de 1 capital la rc~olución de ,.onzález, de entre­gar á aco la ciudad á los llaneros de Apure que tra1a Farfán, y sabiéndo e que ésto se ene ntraban ya unido á aquel, quien avanzaba de nuc o obre 1 bana, e rompieron los dique del entusi mo y urgió xce iv ardor, que ra pre i o moderar para que no degenerara n licencia. El 21 por la tarde entró a la capi­tal de la Repu blica el Presiden te, de regre'o del Sur; el 22 se en­cargó nu vame1 te del mando y dirigio "' lo granadino una alo­cuci "' n en que xpu o n prin ipio y la política que seguiría para o tener las ins titucione . Con ella logró xcit r el p triotismo, y corrieron á la armas todo lo hombre capace de llev rlas. Gonzált"z rn Zi/Jc1quirá-- La situación en la capital-El Jefe de lo rebeldes uel orte ocupó nuevament "' Zi paquir ' 1 día 2 7 y de allí dirigió al obierno un oficio en que hacta propo icione para arreglos pacdico , entre una nube de amenaza , llegando ' asegurar que la revolu ión dominaba ya en todo el paí y no habna en lo humano fuerza cap z que pudiera detener u rnarcha. En el momento en que upo el avance de lo revolucionario e h b1a di pue t fortificar la iudad y concentr r 1 defen a en la nueve manzana del centro, inclu ~ a la plaza mayor· á ellas e tra ladó el parque. n esa obra lucí ' el patrioti mo de la población) pue ha tala doncellas, In anciano y 1 niño yud1ron al obierno n la ejecución materi 1 del plan pr yectado. odo e hací con ardimiento: sofocó , por decirlo a í, la accion de l utoridad pública, que se limitó á dirigir la p bl ión, que fue 1 que real­mente g berno por una sem na . nt 11 e fue pn:ci o tolerar el arresto de alguno enemigo · del Gobierno, prcci amente para al­varlc la vid , pues á con ej s de JI e tribuía la conduct de Gonzalcz, que talaba los campo de la Provincia y había pro- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. TO- R DE 1 54 e pe.rar au ilio , porque la ituacion era premiosa, y mand6 poner en h~ert d al . b rn. u .r uintcro par que con el regrc ar á . C?cana. n va ta de 1 ~ <.hficult J de conseguir mula , fue preciso dt poner que los lem nt de guerra que se destin ban á l Pro­vinci de oto, tomaran la ta del ogamo , y con tal fin se con­fiaron al Comandante G nz.í l z, ~m ba rc do en bungo que debía remolcar el Calamar;· u cu todi, en el cuadro de oficiales venido de Honda. A 1 ,-cz se umini traron n.: ur o pecuniar'o á la notilla, que car cía de ello . El 8 di puso Mo qu ra qu mar­char el om, n ante 1uti on lo 160 hombre traídn de Hon­da, armado , ve tido· y organizado en dos compañía . Ese mism día se n iguicron algun t cab llcn , y el Jefe del Ejer­cito, con u E tado Mayor, se dirigio tambien caña, adonde llegó el IO; en el trán ito ui pus que volvieran al puerto alguno elemento de guerra ue e taban en el camin , para que iguicran á Soto por agua, y que el Intendente rcmiticrJ Honda 150 ba­rriles de pólvora para el Ejér ito dd ur) que carecía de rtícu­lo tan nece ario para Ja gucrr: En 1 Costa había qued do como Jefe Nlilitar el Comand nte general de la 2.• Divi ión, Gcner l Po ada, quien ten1a por Jefe de E tado Mayor al C rn ndante rre , y di ponia de 8o artille­ros al mando del Coronel Vega, y de uno 8oo infante di tribuí­do en Cartagena, ah nilb y anta Marta. l!:n Cartagena man­d ha la trop el Coronel Piñerc , en ab nilla el oronel Paz, y en nta M rt d C ronel b ~11 . in 1, rcb'"ltón de la Cicnag y la rnaquin. cionc de l rebdde en artag ena y l3 rranquilla, e h bría p ido tra 1 dar parte de la 2 " J)i vi ... ¡ ón ' )e ña; par re­mediar el m l en lo po iblc, e nformc e dijo, al nrral Po ada e ordenó tacara in demora ; L Cién ga, ' que de pué de ometcr : lo. rebddes se situ ra en Mompos y enviar l artille-ría 1 E j ~rci to del N o rte. 1 30 de Julio recibió a vi o el Gen ral Po ada d<: que 1 pro-nunciado en L Ciénaga, en ntímcro de 76 h mbrc, h btan o upa­do á Remolino, con el obj to d , poJerar:»c dd Vfa nz.onurt'S, y que m 1 P'rado u intento, p, r h b ·r llegad> el 29 p cas h r de · pucs de ) 0 p rtid l de :Vlo quera, e dirigieron á iti<>nucvo. Entone~ el G ·ner 1 Po a d. e cm b tr ·ó en el ti'V ·1 Granado e n 1 · • ru­lleros 120 inf¡Jntt:: y divcr Jefe y Oiic1 le y el <:n r ;\ 'ligucl Ven:occhea que qui "' o ac mpañarlo com pr "' cri o. ~lllcg r ... Sitionucvo el Gen ral m ndo ocultar la trop y ntr l puerto donde se veí ba · cante gente, r,cr n dte qui. , pa • ~ - bor?o: .~izo entonce que apareciera la tr pa y e de pcJO 1 onlla. 1guw u 1854-Suplemeoto 6. 0 1 corre spondiente l núm ro 110 del Bou:T1 MtLIT a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2 BOLETÍ :r ... i:rLITAR DE OL0)1BlA marcha á Remolino y allí supo que el Jefe rebelde había recibido del Capitán del M/1nzanares un oficio de Mosquera, ofreciendo indulto á Labarcés si e om~tía al Gobierno ; oficio pedido por el señor Mier quien creía que de f! e mod e podía deshacer la facción de La Ciénaga promo ida por do enadores y do Repre­sentante dictatot i le , que salieron de Bogotá con pasaporte ~e Melo, cuando lo demás miembros del Congre o eran persegUI­dos por.el Dictador. El General Posada recibió parte le que la gente que había visto en itionuevo era la partidd de facciosos contra la cual se ha­bía movido. Regresó n el momento y de embarcó con dos pique­tes en itionuevo, recorrió la población y ~upo que los rebeldes habían pa ad el día bebiendo y dando vivas á Melo y á la .Federación de la Co ta, c-apitaneada por Labarcé · pero que cuan­d el había pa ado -para Remolino, e retiraron á La Cienaga por el Puerto de Gálvez. Di pu o entonces el General Po ada que el vapor iguiera nuevamente á Barr nquilla, á fin de continuar el viaje por ma r á Santa J.'viarta, como ant s 1 había re uelto. El va­por llegó el 30 á la siete de la noche: dese m barca ron los J ,fe y la guardia nac·onal de Cartagena, pero no la artillería, que perma­neció á bordo, para que de allí pa ar luégo á los bongo que de­bían conducirla á ah nilla, á embarcar e en la goleta CtJrlota. E 1 tra bordo se efectuó el 31 á las do de la mañana, y el jefe supe­rior iguió al puerto por tierra, despué de d~r al Comandante Ma­Cla la órdene del ca o, sobre defen a de Barranquilla, con la fuer­za que allí quedaba de guarnición. 1 31 por la tarde e embarcó el General Posada, junto con la artillen a, y zarpó para Santa Marta, á donde lleg"' el 2 de Agos­to entre inco y ei de la tarde. lguno dta perm neció en esa ciudad organizand la fuerza ttue la gu rnecía, y el 8 marchó so­bre el enemigo al frente de un b tallón de infantería (520 plazas) de anta ~1arta á órdenes del Coronel Abello, del medio b tallón de artillería, con do. piez s de bat llal regido por el Coronel Vega, y de un piq uPte de ca ballena, á la ve/. que e u· tro goleta armadas n guerra y dirigida por el Capitán de 1narina RuiL, eguí n á apoyar de de el mar las operacione de tierra. La fuerza · otal de la columna pa aba de 700 ho'llbr s, y e e mi tno d1a, á la iete de la n che, llegó á Gai ra, pero la escuadri ll no e prescn tó en el puerto ha ta en 1 1guiente d1a. el 9 al 2 3 permanecio el General o ada en Gaira espe­rando er reforzétdo, como en efe t lo fue, por do compañía de guardia nacional de Mompó , fuerte de 100 hombres, á órde­ues del omandante lndaburu. Entre t nto, tuv alguna confe­rencia con lo [; ccio o > que sólo querían g. nar tiempo mientra compl t han u organizacion . Visto p t el Com nd nte G neral que no le quedab otro recur o que apcl r a la rm , el 23 mar­chó obre L Ciénaga, pernoct ndo ese día en Barrobl neo; d 24 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE 1854 83 acampó en Periquito ." _300 rnctros de la trincheras enemiga , co­locando en buen p~ tcton la do' pieza de artillería apoyada por do . comp nta de t~f.lllterfa, y di pu o que por u izquierda e abnera una trocha fin de flanquear 1 derecha de lo faccio os . ., , operacton que encomendó ' 50 hombre reforzados en la tarde con 1 milici de 1 tnpó . Ll vió tod 1 tarde y noche de e e ía . El 25 al manecer, el C m dance en Jefe m r hó con 40 nille­ro y la 5 · a Cornpañía del Bat llón nta M. rta á reforzar la tro­pa de ta ada la ví per dej ndo órdene ~ eaa y Ah ·11o para que ~ntre once y doce dd dí atac r n de frente al enemigo. Un fuer-e aguacero m · 1ó en p rte las municione de la column encarcrada del tn vimicnt de fl n ueo, y cuando 1 column de lo do· efe últimam '"nte nombr~ do movía, conforme á lo ordenado, llegó contraorden del Gener~ 1 Po ad u pendiendo la anterior, tant por la caus 1 dich como porque el terren no permitía siño moverse por hiler , 1 cual er peligro pue ·i el nemigo de cubrí la fuerza, podía cacarl ant s d ~ que e de plegar e nvenientemt.:nte. Cuaodo el Gener 1 P aJ e rcplc'=' b , el enemicro practi ­có un reconocimiento p r el cttmin publico, y un cu nd l p r­tida exploradora rompí ó e l fuego en buena condicione , fue re­chazad y volvió á sus trinchera . Entre tanto la e cuadrill ~e pre entó frente " an Pe ro, pero con viento contrario y rumbo obre La Ciénag . La Aotill de bongv enemio-o , comenzad " armar á principio de Ago t , es­taba lista y lió al m r con intento de ata.: r la de Ruiz, pero " te e pu o en f. cha y f.>rmó en batall para entrar en lid, e n lo cual á pe·ar de que el vi~nto er flojo y f1vore í " lo b ngo, esto no se atrevier n ' obrar obre lu rem > y volvier n á u fondeadero. La floti;Ia dd Gobierno continu' u lnlrch en cuanto tuvo vien­to fa 'Orable, pero en 1 noche un fuerte vendav. l la arr j " obre 1 co t de Ri hacha. E te uce o , 1 continu 1ción de la e lmas movieron al General Posada ;\ rm r b ngo mientra lleg b n 1 fuerza utile del 1\11 ud lena, que pidió al Coronel Cdi , y este Jefe no podí enviar in orden de Mosquera . Llovió toda la noche del 2 5, y e tno 1 tropa e t y in t Ido suficientes re olvió el C mandante ener l retir r e 1 pueblo de G. ira, donde po í e ntonar ' e con e tnodidad. L m rcha principió el 26 á l och de la tn ñ na pero e~1 e e. mo­mento e pre ente> una guerrilla enemiga; el. Jc~ u1~en~r dt pu-o no e le hiciera fuco-o v e u ndo dl e rettr , contt nuo l rn r-ch in ob t"culo, llcu ;1do: quel puebl 1 e er el dí . El 29, contram rchó Po ad , in m tiv , p ra anta Marta. Por u p rte lo· rebelde dividieron t mbicn u fuerza '.Pa: saron ' ocup, r el b. j Ma2:d len , e n un column· que e dt merodear en 1 m' rgerH! d 1 ría y n lo r " orpr ·nd ·r un de t - camcnto le ititni t qu gu rn í el pu blo de nto ma ',_al mando del e lll ndante z p.lt . El COin Lnd UltC ... ner l Ul Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 84 BOLETÍN MILIT R DE COLOMBIA entonce hacer alir de sus trincheras á los rebeldes que habían avanzado hasta aira, y para ello, el 1 .o de Septiembre marchó contra el enemigo á la cabeza de 50 artilJeros y 200 inf: ntes de los cuerpos de anta 1arta y Mompó , que emprendieron el mo­vimiento por di ver a ía. U no y otro piquete llegaron al mismo tiempo á Gaira: los rebelde trataron de hacer e fuertes en la plaza de Dulcino apoyados por alguno bongo que tenían ocultos en lo~ manglares del puerro . La tropa legitimista les cargó con arrojo y deci ión; pero comprendiendo el General Posada que el enemigo trataba de llevarlo á un terreno preparado de antemano por los con­trarios, reunió la fuerza en una sola columna de ataque precedida por algunos tiradore . Al ver esto, el enemigo hi7,o tocar ataque " sus cornetas, la misma orcien dio c1 Jefe legitimi ta, y fue cumpli­da en el acto; los rebelde no esperaron el choque, y huyeron per­seguido por el .:1eneral Posada. En e te momento e presentaron lo bongo oculto , y con u fuego de cañón obligaron á hacer alto á los constitucionales . El General Posada regre ó á Gaira, y en la tarde del siguiente volvió á Santa Marta. La operación había fraca ado. En anta Marta, el General Po aJa se con agró á di ciplinar las tropa que tc.:nía á sus "rdene, e hizo regresar al Comandante lnd buru, que e~t ha destac~do con una compañía de milicianos de lompó , mientra armaba fuerza utiles y llegaban las pedidas al Coronel Ccli . A í tran currió el tiempo ha ta el 18 de Sep­tiembre, día en que el eneral Po ad re ibió orden del General LVlosquera de atacar á los rebelde inmediatamente. La di vi ión había mejorado u armamento con el venido de Curazao, y el 20 e mo­vio á cumplir lo mandado, pernoctando en Gaira; el 2 r, de puéa de llegar el bongo número 7, continuó la marcha á la tre de la tarde; la escuadrill avanzo ha ta Punta de Cal, donde e situó por orden del General Posada, y la tropa acampó un poco ade­lante. El 22 á las dos de la mañana se puso en movimiento la fuer­za, la cual llegó a la qzahrada Don Jaca al romper el dta. De allí, siguiendo u curso, bajó el encral Po ada con una compañía de mili ias, ha ta la boca, donde e pu o al habla con el Jefe de la es-uadrilla, á quien dio su última órde::ne para el ataque de San Pedro, punto inmediato donde e taba atrincherado el enemigo, ad­virtiendo, además, que el fuego de los bongos le gui ría en la ope­racione por tierra. n la abaneta de Perico form" el General Posada dos co­lumnas de ataque: la 1. (20 artillero, 4 . • Compañ1a de Santa Marta y 2. u de Mompó ), 1 mand del1 1ayor A viles, para obrar por el antiguo camino de la Piedra ; y la 2.n (re to de la artille­rí con 2 añone y s.• Compañ1a de Sant 'larta), á órdene del Coronel Vega, para que avanzara por el e m in real; la 1.• y 2 . • Compañías de in[; 11tería de Santa M rta, formaron una columna Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPI Ti-1ME ~TO- ERR DE 1 54 85 central (reserva) para atender con el1a adonde fuere conveniente reo-ida por el Cor n 1 ello. A J di pues.ro el ataque, el General Po d e perab qu la escu dnlla r mp1 ra ts fu o, y en el acto en que e to suce ía e pre ~ntó. , dem. ·1 vapor Barranqui!ln encaraad de ejecutar una dtver wn amenazando al enemigo con un de embarco en Pucbloviejo. . Roto el fuego por 1 e cuadrilla, a van¿<') 1 e lum na de Vega, quten con gran bizarna ituu lo do e ilo 1e frcn e á la trinchera encmig b. j una llu\ ia de metralla que b rrí. el a mino y un i v fueg de 61 iLrí. de tolo los par peto de l re •lde ·; en seguida rompió V e r, ·1 fuego con u do pieL. apoyada por 1 s fu ilero de 1 columna. La columna de A \'Ílés iO'ui de frt>ntt! al re ibir avi o de la e cuadrilla, del re ultad del fuego de é"ta obre la llave d.,. la po­ición, llt:gó á tiemp de poder de cabezar la trinchera por 1 ori­lla del mar, el que d ~ó hacia · palda, in habt·r .ufrido una baj . En e te momon cargó la r. • column y la posición fue ocupada, puc el enemio-o la abandono á r .tr de u fort leza, hu­yendo por la vía de Puebloviejo. La olum n, de eg contó un mue~to, el Jefe, un fici 1 y nueve ~olci. do herido . 1m vimien­to de di ver ic)n del Barrc1nqui/la produjo la m:s fdices consecuen­ci s, porque entretuvo en e o p raje p rte de 1 infantena del ene-migo toda u e cuadrilla. El General Posada, de pué de orden r 1, e nduccion de Jo herido á Gaira, y de reunir u. tropa , iguió ha ta ] • pare , don­de volvió á poner e 1 habla co 1 1 e cuadr:illa, ' la que ordeno cs-tuvie e á 1 iete de la mailan del i o-uiente día brc el puert del Carmen. La coiUtnna avanzó á acampar en una rDz.a i~1m(~dia­ta al pueblo, in otro in idente que un li ero tirote con una gue­rrilla en el p o del río Carolina, on l intención de ocupar el po­blado, como lo hiz , en el in tantc en que la cscuadrilia cntr, ra l puerto. Los rebelde , entre tanto, se h. b1an re¡ legado 1 otro lad de la barra, al pueblo de la Salina, y u fu rza_ u iles ruzab n 1 e trecho que une La Ciénag 1 ma,·, á fin de impedir la march del cneral Po ad obre Puebloviejo y ]a entrad d<.! la escu. - dnlla,gobicrni ta á La ienaga. El Bt~rrnnquilla regn.: .o de Pu~- blovicjo á la boca de Pap r - rceoger }&uno, h ndo }' ~c1 m rincro que se quemar n en uno de lo b ngo· , e, u a del tn· ccndio de un rtu ho, y de allí Vll\'i~ al put:n<; , Pare í que l r bcld e tab n 11 pue to a de l:ndcr e a todo tr ncc; pero á lo poco dí. ·nvi ron al yen ·r 1 Po 'd. '.m p¡~rla­mcntario\ rscdi >lvicron prC\'Í, un indultoqu le tOJ'gc) d1choJ fe, y el Gen~r 1 M .~qu r. -;omctiú á·la. proba ión d ·1 Cohi ·rno omo era de u d ·ber, y fue improb do p rque el Com. ndantc (.,en r l de la 2.' Di\'Ít\ió"n no tenía facult.dc para dar indulto. L. ar­tillerí~ re ibi) entonces rden de marchará reunirse al Ejct·cito del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 86 BOLETÍ ~fiLIT R DE COLO IBI.A N o rte. E 1 Gobierno manifestó al General Posada el aprecio con que miraba u ervicio , y quedó concluída la campaña de )a Cos­ta. 1 Coronel Celis, que había IJegado á Barranquilla en el mo­mento en que se rendían los rebelde de La Cienaga, concedió in­dulto á los in urrectos de Sabanilla, el ~ual fue improbado por el General Mosquera. Los Gobernadores de Riohacha, Valledupar, Panamá, Vera­guas y Chiriquí, habían mantenido en paz sus provincia . Antes de narrar la segunda campaña del Norte conviene in­dicar cuáles fueron las medidas militares que tomó el General Mosquera mientras tenía lugar h campaña de la Costa. Por de­creto de IO de Junio organizó las fu~rzas de las Provincias de la Costa, así: I . • Brigada de f/anguordia (Corone] Mcndoza): me­dios Batallones de artillería números I.0 y 3. 0 , medio Batallón de infantería número 6, elevado á Batallón, y Batallones de milicias de Mompós y de· Sabanil1a; 2 . 0 Bngada de Barlovento (Coman­dante Abello). Batalló:l de ulilicias de Riohacha, medio Batallón de artillería y medio Batallón de infantería de S nta Marta; 3.• Brigada de Sotavento (Coronel Piñeros): medio Batallón de artille­ría de Cartagena, medio Batallón de milicias de Turbaco y Ar­jona, Batallón de milicia de Corozal, Carm<-n y Lorica, y un escuadrón de milicias de] Coroza! ; 4·a Brigada de Panamá (Co­mandante Dorronsoro): Batallón de milicias de Panamá, me­dios Batallones de Chiriquí y de Veraguas y u a Compañía de Azuero; Escuadrilla de fu erzas sut1/n: ha ta I 8 bongo con su res­pectiva artillería. Las Brigadas 1. 11 y 2 .• con la e cuadrilla consti­tuyeron la I .8 División, al mando del Coronel Mendoza, con el Ma­yor Beltrán como Jefe de Estado Ivlayor; la Brigadas 3.• y 4.• formaron la 2.• Divis ión, al mando del General Po ada Gutiérrez, y fue su Jefe de E tado M íiy or el Comandante Ucrós. Jefe de Es­tado Mayor General del Ejército de la Co~t , fue nombrado el Coronel F. Loada· Intendente y Comisario ordenador, el eñor Torice , y Tesorero el e11()r Beltrán. Lo Gobernadores de las Provincia quedaban encargados de llamar al ervicio lo Batallo­nes de guardia nacional ya arriba mencionados. También e creó la Comí ana de las fuerzas en op~raciones. El 1.0 de Julio regla­mentó la Contabilidad del Ejército y e mandó pagar íntegra la ración de la tropa y el sueldo de los J e fe y oficiales. El 12 de Ju­lio, a egurada la línea del río Magdalena, volvió á abrir 'u nave­g ación al comercio, que a í sólo ufrió una demora de un mes. Como el armamento comprado en Curazao e averió por mitad por el naufragio del bergantan que lo traía, re olvió no pagar sino á , 4, o ca la mitad del precio, lo fu ile que llegaron dañado pero u eptiblc de er compuesto . Los fu iles u ados e pagabal} á s, lo aco de balas a , ' 2-so, y la arroba de polvora, á · 4· En Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. T - 1 CAPITULO VI Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. OLETÍ ULIT \R DE COLO El I 5 e peraba Mosquera que se reuniera la Cámara provin­cial para que eligiera Gobernador, pero ni había sido convocada ni e ene ntraban en el lugar lo Diputados que la componían, por cuyo motivo pidió al Gobernador de hecho re tableciera el régi ­men legal llamando al Procurador á que e encargara del pue to, y así se hizo. Entre tanto se preparaba la marcha de la Artillería, y del Ba­tallón número 1. 0 llegó á caña un comisionado del jefe de la 3.3 Brigada, quien dctba cuenta de la dificultade en que tr pem­ba tanto para mantener el orden en Cartagena por las trabas que le presentaba el obernador José Angel Porra , como para abrir operacione en la me rgen izquierda del Magdalena . Por for­tuna la ituación cambió con la llegada del doctor N úñez á C rta­gena á encargar e de la Gobern ción de la Provincia, y ademá" 1\llosquera confiaba en que las fuerza utiles podían apoyar de modo eficaz al General Posada en u campaña sobre anta Marta. El Comandante Torre recibió orden de marchar á encargar-se del tad Mayor de la 2 .11 Di vi ·ión, con in trucciones para que enviara la artillería, el ve tuario y 1 ,ooo fu ile . Las dificultades para la mov.iliz ción de la r ... División conti-nuaron en caña, y el General Herrera apremiaba por la marcha de e a tropa, ;>uc el enemigo e r forz b en el ocorro y en otro lugare de la Provincia del orte . Por entonces recil)ió Mosque­ra pan e del nenerat Rey e P tria sobre u operaciones mili tares, y avi o de que por enfermedad no podía seguir al frente de la 3.• Divi ión . 1 General Herrera no yui o encargarse del m ndo como 2 .0 Jefe del Ejercito y Comandante en Jefe de la 3 .• División, destino que había renunciado por razone de delicadeza, pues te­mía que los Generales l'Onzález y Patria no sirvieran con gusto á sus órdene ; pero como la noticia de la enfermedad del Gene­ral Patria le alarmó, e pus en march para ucaramanga razón por la cual lo pliego de 1) quera no lo alcanzaron cuando e ce Jefe lo llamó de Puerto Nacional, creyendole aún en Aguachica. Mo quera aprobó lo resuelto por Herrera, y el 1 1 dca eptiembre di pu o que el General Patria tndndara la Divi ión de caballerfa, por cuant hab1 renun iad la mandancia General de la 3·& Di vi ión, y que el General onzalez se encargara de la r . a Di­vi ión, con lo cual terminaron la su ceptibilidade provocad por 1 nombramiento de Herrera en dichos JeG , quiene ecund~ron con brío la acción del cneral en Jefe ctel Ejercito del Norte. n caña, el J 1 de ptiembrc, Jictó Mo quera decreto sobre alquiler de 6 o o be ti para tr n porte de fucrz y parque, agrcgand que i n habt .uien e lcbr, rae ntrat por bagaje, s procediera á expr piar lo qu cxi taan en la com rca ; al día iguiente d claró en e ·tad de itio las Provinc;ia de Sant Marta y Sa anilla, y en estad de c. mpaña la de C rita cna, R' ha ha, V:alledupar, M anpós y caña. ·rambié.n declat·ó en est do de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. U I • IE .. TO-GUER DE 1 54 89 si ti o las de ocorr y V élez, y en el de cam-paña la de to, · r í R vira, Pamplon antandcr. El 14 Jnand,) organi~ar do y medio B tall ne de infantería, un Escua­d: on (Agu hi ) y un C mpañía uelta de artillerí (Pu rto a­ctonal), con la· rnilici d caila. l)e lo B taHon e3, tres Com­pañí. ts del I. o debí n Jev ntar e en ()caila, y la otras tre en La Cruz, Río de ro y T or ma; la cuatro df'l 2.0 en armen, Con-ención, pa ·ica y La Palr a, y 1 tre· del medio Batallón en Si maña, n Bcrnar o y Tamalameque. El 15 decl.uó en estado de iti Ja Provincia de Cartagena de conociendo 1 acto de su Asamblea, por motivo de alta "'política. J4.J 20 di ·puso que las mili­cia de Ocai1 no en n llevad. fuer de 1 Pro\'Íncia y señaló grav enas á lo .. que rchu ar n au ilio para movilizar la fuerza. Para el 17 de cptiembre e tab li t. la fuerz y habría podido salir de Ocaña i el ejercito hubiera tenido bagajes, pero el mo ,¡_ miento n e pudo ef las 1.• y 3·" se disciplinaban y reforzaban con nuevo cuerpos de guardia na­cional y reclutas que enviaban las autoridades. n frente tenía el enemigo 1,350 hombres bien armados, di tribuídos como sigue: 150 cubrían la línea del Sube, 300 ocu;>aban á San Gil, 8oo al So­corro, roo á Zapatoca, sin contar diver a guerrillas y piquete volantes. Conforme e dijo, con oportunidad comunicó órdenes Mas­quera a la 4·a Divi ión para que obrara sobre el flanco y e palda del enemigo, pero para que pudiera hacerlo era preci .. o darle tiem­po de que recibiera un cuadro de Oftcialr y z,ooo fu ile enviado por San Andrés, Málaaa, Capitaneja y Soatá, cubiertos por las gue­rrill a legitimi ta de nzaga y Charalá. Era preciso al mi mo tiempo a cgurar el parque del Ejérci ro que podía ser atacado por los camino de Chucurí o La Colarada, y en efecto a íslo intentó una partida enemiga por esta última vía, pero fue rechazad por lo oficiale el cu todia. l)e acuerdo con los Goh una compañ1a de zapadores, hizo preparar sacos pa~a ~onstruu trjnche~as, pue carecía de Artillcna para atacar edt.ficJOs, nr~paro b rnlete de pulvora para destruír palizadas y atnncheramtcnto, etc., á fin de poder tomar en tres días cual­ ·quicr ca ·a fuerte defendida por el enemigo. El 10 de Octubre disponía Mosquera de la iguiente fuerza. Jefe Oficiales Tropa Totnl E tado Mayor. __ . .. _ _ _ _ . ___ • __ .. 2 5 7 Artillería y zapadores ____ .... __ - .. I 6 50 57 l. a Di vi 1011 - - ------ - -- - . ...... 6 38 440 484 2 . · id - ~- ---- ---· . .... .. . -- -- 12 93 85 1 956 Total. ••• 21 142 1,341 1 , 504 . Esperaba aden1á la llegada de un Batallón de Mi li cias de Pamplona para determinar el día en que abriría operaciones con­tra los rebeldes. El13 ordenó á la Co·ta se le enviaran r,ooo fu­sile~, 20,000 cartuchos, la artillería de la 2 . 6 Divi ión y· 3o, ooo, de lo que 35 por 100 eran para el ejercito del Norte y e l resto para el Gobierno. El IO de Octubre previno Mosquera al Intendente general redoblara u e fuerzos para movilizar el parque demorado en ca­Íla, cstableció un correo t•man 1 por Sogamo o para entenderse con el Ejecutivo, y di pu o no pudieran hact::r e otros gastos que lo or­denados por el General en Jefe, el Intendente o los Comandan­te generales. in Piedecucsta y oto pidió bagajes para mover el Ejército dcntr de un plazo de ocho dtas. A Cartagena envió la órdcne del caso par, prevenir nuevo tra torno . De graciada­mente, al mismo tiempo e upo en Bucararnanga la perdida del Ut''Vtl Gr·onuda erca de Tigrito, lo que, como era natural, pre­suponía una dcmor en l movilil.ación del B tallón Artillería y arman.cnto recientemente llegado de Curazao. El 14 de ctubre se recibió una comunicación del Ejecuti-vo diciendo esrab aceptada 1 renuncia del General Herrera, y lo llam b á Honda previniéndole llevara armamento y municione . para el Ejército del ur. El cneral I~Icrrera pidi.ó a.l General en Jefe lo dej e n el E tado i\layor para combattr tn mando al­guno; pero Mo quera, en virtud de las tribuciones que le había delegado el obierno, volvió á no~~~arlo 2. 0 Jefe del Ejcrcit_? y C 1nandante General de la 3 ·" D1vt ton, de 1 cual e separo el Batallón García RtJVira (.Comand nte U rós), que pa ó á la 1 . ~'\ de la que e encargo el General (7onz.álcz, quien en e o día h - bí rcgre ado de cumplir _u ?mi ión en la . Provin ,i de P; m­piona y Santander. Adema > dto Mosquer dtvtr a ordene a la' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 92 BOLETÍN MILI'l'AR DE COLO IBIA. fuerzas que guarnecían la Co ta, en e pccial sobre reglamentaci "n de gasto milit re , á F.n de que no fu ra á faltar dinero para ra­cionf" s . Por ent nces nombró el General en Jefe yudante Secreta-rio al omand nte Ricardo Vancga, enador, quien convino en en ac ptar e e pue topara combatir contra la dictadura, de,pué de haber rehu ado er ecretari de E tado. cupába e M sq~era en su preparativos de m'.rcha, cuando, el mi mo 14, llegó un co­mi ionado del eneral en Jefe del jercito del Sur, dando cuenta de l operaeione ' por el ejecutada , á fin de que ninguno de los do Ejercito cp rara del plan acor ado en Honda. El Gene­ral en Jefe del Ejcrcit del orte e ntc tó diciendo que el 25 del mtsmo mes e · taría frente al enemigo. 1 mi mo comí ionad entre­gó pliegos avi ando la operaciones de la guerrilla de Gua ca y del triunfo del Coronel Ardila sobre los rebeldes en el Di trito de oacha. Para cumplir la citada prome a era preci o activar la conse­cución de medio .. para movilizar el Ejército: la principal dificul­tad e taba en qu ningún arriero quería ir al enfermizo puerto de ogamo o y falt ban mula para tran portar el parque de Girón á Sogamoso: apena e contaba con 8o cuando eran nece aria 300. A Cáchira sólo e pudieron remitir 70 par movilizar el parquede Ocaña . Lo fondo del Ejército '" e habían agotado, y fue preciso enviar á pedir . 1 o,ooo á la Aduana de Cúcut , y ordenar al Go­bernador de ot llevara á efecto la recaudación del empré tito for­zoso decretado por 1 jecuti vo. Un emi ario dd enemigo, que pa aba por venezolano, se pr~­sent., en eso día á Mo~ quera manife tándole que alguno ubal­ternos del Jefe rebdde Gutiérrez, e le pre entarían i e cor ven­cían de que realmente el e taba al frente el jercito legitimi ta: Mo. quera permití " dich emi ario continuar u viaje, y e cribió per onalmente á lo dichos Oficiales, llamándolos al camino del deber. El Gobernador de Tunja participó que podía ser atacad por una fuerza de 1 abana que e aproximaba á esa plaza, y 1 mismo tiempo remiti6 unos oficio ínter cptados á Gir ·n en 1 cual e e te Jefe partici pab á M el su pcraciones, y le pedía ar­ma y pertrecho . De e as comunicacione re ultaba que ha t el 1. de tubre n d bía de Bogota y ni aun tenía notici deJ triunfo de átivanorte y ocupación de unj , ponía en dud la llega d de iVIo quera á ucaramanga, , uponia que á u frente n e t a ba in el en ral Herrer e n una fuerzl in di ciplin., que · p · r .tb batir en brev pltt7 . 1o qu ~ra n mbro ent nce C mandante de arm de Tunja al C mand nte R ye~, y le en-io treinta rifl de .ei tiros para armar un E cuadron de cívic , e mpue t de jovenes entu ia ta que debían servir in sujeción al fuero de guerra. mbi n di puso que 1 General Dur,'n funcio­nar como Jefe del Departamento militar del Norte y marchara Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. E TO- UE R DE 1!854 93 -á Sur t: á recoger ~os elementos de guerra di perso en el camino por fuga de los ~rncros .. n ncio de lo bagaje , porque, aun c~ando ur.lO h b1tantc yud ban al General en Jefe, otro le po­ntan tropt ·¿os de cuanto Inodo pueden imaginar c . tocaba en la de e pt:raci " n el de e que tenían de av n¿ar lo emigrados de las Provinci del Norte que e tab n en el Cu rtel general, al sabtr los • cesos que en ella cometían Af: n dor y Ramón Ardila, como a gen te d 1 Gobicr no pro\ i orio. 1• ij d la fecha del 25 para abrir operacione , formuló Mas­quera el re pe ·tiv plan, que comunicó - los Comandante Genera­le , en vist de lo~ pi no de esa región, levantado por u Jefe de Est yo 1ayor, rond Codazzi, poco antes de e tallar la guerra, y que, pedido .- Bogotá, llegaron á B ucar manga el 1 q, y des pues de oír el dictamen de lo Jefe uperiore del Ejer ito. El río Chicamocha ( u be), ere ido por la Jluvia , no se podí vadear conforme ló hab1a hecho el mi ·mo M squera junto con el General Herr .. n en Enero de 1841, y era pre j o pa arlo por me­dio del puente portátil ó por ca huyas (tarabita ), operaci -n que no er difícil protegida por tre pieza d rtillcn que para entonces a funcion han en el .. jércit , pero en eguida er pre iso vencer la fuertci p icione de ~ 1 car.egua, Corre idor y Ar:atoca, dcfcn­did ca i naturaltnt!nte por enorme paredone de roca con desfi ­la ero qu ólo permiten el pa de una carg . D~ de a:l l\tliguel ha ta la contlucnd~ del Chicamocha con el 'uárez tt;nÍa el ene­migo varios de taca cnt,>~ que poJía reforzar on las re erv s es­tablccid en Ar toca, B ri har y n il, en d tcrmin de vein ­ticu truh r~. o cr ,pue, el p.so d 1 rí la mayor dificultadque se tenía 1 frente, sino vencl!r l exprc ad s po iciones en d nde la artill rí no po l. obr, r on ventaja por falt de muni ione¡¡ pro­piada , puc el terreno es una fortalez natural. ])eterminG Mo quera di traer al cnemig hacia ube y Ara­toca y p arel ejér it por rdis\..0, 10 legua tnl arrih 'e!' decir, 6obre el fl neo dere ho de utiérrcz, por e n idt:rarlo el m s de­bil ( 1 ) . C m tal ohjet el J ef;· de E tad iVlayor con d B tallón n ú- 01er l. 0 , el puent dividid en 1 1 rgas r · i bi ó ordt;n de seguir por la vía de San An Iré , en t nt q e el cner~ 1 iendoz con el 11 -; •• r 6 vanz ha h(l. ta Cepitá. Cod zzi tenía orden de dejar al scgund dí de r arch d camino que llev ba, p ar 1 río u ca por 1 puente real, am ncccr con el onvoy frente Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 94: BOLETÍ.~::r MILITAR DE OLO .tUA Feli co, pasar el Chicamocha in demora, atrincherarse en alguna posición ventajosa sobre el camino de Mogotes, llamar al mis1no punto al Batallón número 6 .0 y dar av1so inmediato al General en Jefe para que éste moviera en esa dirección el resto del ejército, mientra que el Comandante Dí'az, que e taba en Los Santos con el Batallón f/élez, llamaba la atención del enemigo, fingiendo un ataque sobre Sube. Codazzi tenía orden de defender la posición que ocupara mientras pasaba el ejército q•Je quedaba entonces en libertad de mover e in peligro obre an Gil ó sobre el Socorro. En el momento en que Mosquera daba e tas órdene al Jefe de Estado Mayor general, en la madrugada del 23, recibtó una carta de San Gil en que se le comunicaba que podía tenninar la campaña sin efusión de angre, i concedía al autor de ella una en­trevista en alazar, punto en las orillas del Sub~. Este paso era dado como con ecuencia de las cartas que, según ya se dijo, escri­bió Mosquera á vario subalterno de la fuerza de Gutierrez. Sus­pendió entonce Mosq uera el movimiento acordado, que ya princi­piaba á ejecutar e, y dispu o que el Coronel Codazzi pasara á verse con Martínez y le ofreciera un indulto y Ll conservación de los grado que él y sus compañero tenían el I 7 de Abril, previnién­dole además, hiciera un reconocimiento de los diversos pa os del río y obrara, egún lo exigieran las circunstancias, con el Batallón V élez . Púsose tn marcha Codazzi el 23, y al llegar á la Aguada, sobre el alto de la Mesa de J eridas, encontró el parte que enviaba el Comandtinte Díaz diciendo que el enemigo había abandonado el paso de Sube la noche del 22, y 1 iba á ocuparlo con una peque­ña fuerza á fin de re tablecer la tarabita; Codazzi mandó enton­ces un parte á ... d.artínez citándolo para el pueblo de Los Santos, y siguió su marcha con ánimo de apoderar e del pa o de ube. Al recibir la noticia, Mosquera ordenó á Codazzi e apode­rara del citado pa o y se estableciera al otro lado del río, diciendo­le que st=ría protegido inmediatamente por el resto del Ejercito. Ya había hecho e to el Jefe de Estado Mayor General, cuando re­cibió la orden del General en Jefe, y de pues de una entreví ta con Martínez, que á nada conJujo, hizo que en la noche del mismo 23, el Comandante Dí z con 75 hombJ ·es ocupara una altura que domina con ventaja la mesa del Corregidor, la cu 1 fue atrinche­rada bajo la dirección personal del Coronel Codazzi. ·ran lueo-o como el ener 1 en J~re tuvo avi o de Jo resuelto por el Jefe de E tad Mayor General, hi-z.o que marchara e) Ge­neral Herrera con las dos primeras brigad. d la Di vi ·ione· x.• 1 2:, las que debJan con tituír la vanguardia, y ordenó contramar­cha al Coronel Gutiérrez, que habta seguido con u B tallón par Aguaclara, recogiendo ante una e mp rifa que de ese cuerpo avan­zara obre Zepitá. El 24 tnarchó el Gen~ral Herrera, y el 25 iguió el movi­miento el General Mosquera con el re to del Ejercito que forma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. PL ERR DE 1 54 ha la retaguardi regid por el cneral Gonzt lez. En seguida .se adelantó 1 General en ] efe es coltado por el escuadrón de Drago­ne , compue to de di ti nguido ballero al·m ndo del obernador del Socorro, y durmió en o anto . se mi ·m cha pa o el Ge­neral Her-rcr el u be con parte de la vangu?. r ia, y el 26 lo hiz el re to p r el puente de uerda )' por t rabit s. Mo quera siguió á poner e 1 frent de l v nguardia, orden ndo al General Gonz '­lez siguier 'U:> movimiento con l ret guardia. El enemigo no ol l\abí b nd nado el pil.SO del ube, sino que había r tirado todo u de tacamento nzado , á con e­cuenci de h ber recibido parte de que una e lumna de 300 hom­bre h bí p. ad 1 og m so por la cabuy de hocoa. Esta no-ticia, f: 1 a, pr ,•ino de la m rcha de 25 h mbre que por e r mand r n te 1 1o quera á proteger ' lo vecino de Zapatoca, á quiene per eguía y saque ha un partida de rcb ldc envi d por Ramón Ardila. Lo ofici le rebelde que ocup han á Barichara y Aratoca, creyéndo e cort d al recibir la f: 1 a n ticia, ejecutaron e e desacertado movimiento, que e itó á Mo quer la larga opera­ción pr ye tada, pue lo punto que abandonaron no los h bría pudid t r in gr ve perdida , que no debí n afrontar e una vez que era po ible fl nque r l, línea enemig dej ndo cubiert la b se de oper ci nes con el t llón f/tlt:z, entajosamente situ do en Lo anto . Cu nd lo meli ta upieron lo que en re lidad había uceoi­do en Z · p toca, re olvieron que 200 hombre que tentan en an Gil volvicr n ' ocupar 1 po i ione ab ndon da , pero en el alto de Curití e encontraron con .. 1 rtlnez, quien le informó que la vanguardia de 'lo quer e tab en Corregidor, y habí vi"to b jar fuerte colurnnas por el e min de Lo S nc , las que á la azon ya estarí n próxima· ;i reunirse con l vanguardi. El Jefe meli­ta ron rcgr~ ó · · n Gil de pue de practicar un re onoci­miento obre l tropa d 1 Com ndante Dí z de de 1 fe a de M - caregu , y en n Gil ene ntró órdenc dd ener 1 rebeld J u n deJe ú Gutiérrez par que dcfendier 1 iudad "' todo tr n e, y a,¡ o de que él se diri 0 Í á poy rl on to u fucrz . El 27 di pu o Mo quer que h vangu. rdia (do brig d ), lle-van , lo uerpo distanci de operacionc y protegida por un des uv;crt de dragone , rn r h ra a cupar n il: en el ca- Inin la tropa no encontró un ol ér viviente, tal ra 1 que • lo habit ntc habían in pir d 1 rebddc·. Cerca de se pre cntaron Jo · mo7.0' e n el a\•i de que la ciudad ~ t b 1 , pues lo cnern i g e h bí· n replegado á Pi nch te, en d ndc, seo-ún decirc , tcní. n reunid, t d u fuerz . El misn1o dí ocupó Mo quera á n Gil, , allí up que (!utierrcz h. bía e ncram, r­chado 1 ocorro, dond pen ·\.be re istir l frente d 1519, onfor­me se deducía de unos pli go in ter cpta os 1 bern. dor intnro. El 28 e reunió la n: erv ( :s nz:lez), y de pue de darle un hora de desean o, movió Mosquera todo el ejército sobre el oc - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6 BOLETi MILIT R DE COLOMBIA.. rro, pero no pudo pasar de Pinchote, donde se acantonó para que la tropa e guarecie e bajo techado de una fuerte lluvia con que ame­nazaba el tiempo: Jo soldados marchaban sin cobijas, in alpargatas y mal ve tidos, porque e] General en Jef~, para precipitar la opera­done , según ~o convenido con el Gobierno, no pudo esperar el vestuario despachado ya del puerto de Rai ero (Sogamo o). M. os­quera, al moverse, tuvo que limitarse á dejar orden de que todos los elementos de guerra que llegaran siguieran sin demora á alcan­zar el ejército. También repitió el mandato de activar el envío del parque y armamento para la 4.• División ( undama). La noche del 28 la pa ó bien el ejército, porque se guareció de la Jluvia y recibió una ración de carne proporcionada por el Go­bernador PradiJia. En Pinchote se presentó á Mo quera un Ofi­cial de los rebeldes, e l cual afirmó que el enemigo se preparaba á resistir en el Socorro. El 29, temprano, p0r divisione, empr<>ndió marcha el ejér­cito, llevando Ja vanguardia la 3: División, con la cual debía mar­char la artillerí y Jos zapadores, por el camino de la cuchilla de Oiba, para atacar al Socorro por la parte alta e impedir que el ene­migo pudiera retirarse por dicha vía y quedara obli~ado á seguir hacia Guadalupe y V élez, por donde Jo ríos no tem-an puentes. La lluvia de la ví pera había hinchado las t¡ul!bradas, y una de ella detuvo á hl no-uardi A algún tiempo. Al marchar de an Gil el 28, ordenó, además, Mosquera, que todo dejasen allí sus equipaje para aligerar la impedimenta, y des­tinó Jos mejores bagaje al transporte de la artillería y el parque. El puente de cuerda quedó igualmente en e a plaza, y solo e mo­vieron los zapadores con los útile para minar los edificios en que pudiera fortificarse el enerT'igo en eJ ocorro. Al llegar M. squ<"ra al alto de Buenavista descubrió al frente una partid enemiga de observación, itu da en un altura, por lo que, ternero o de que el enemigo e moviera, apresuró la marcha. Al coronar el alto del Chocho supo que por alJí había pasado una co­lumna rebeJJe, por lo cual di pu ~ o el General en Jefe que una par­tida de dragone , apoyad por un de taca mento del B tallon V elez, practicara un reconocimiento. Poco momentos despues fue apre­hendid el cabecilla Mora, titulado Jefe de Charalá, quien dio avi- 30 de que la tropa de Gutiérrez había tomado la vía del Valle con direccic>n á Tumdama ó an il por Mogotes; y Mosquera, sin esperar la re erva (r." Di\fi ión), forzó el pa o de la vanguardia, disponiendo que el Comandante Muti con el e cuadrón de Dra­gones y una Compañía del V lcz, e adelantara á impedir que el enemigo de truycra el puente del río Charalá y envió las órdenes del caso al General nLález (re erva) y á San Gil para que en esta población e tuvier n advertido dd movimiento que Gurierrez podía intentar para apoderar e deJ Sube y de lo parque de reser­va, creyendo tal vez que por el Sog moso podía ponerse en comu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 110

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 135

Por: | Fecha: 20/01/1900

A~OlV Bogotá, Enero 20 jde 1900 NUM.13p --..... ·~.,..--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO DIUCTOR AI)..HONORZM, FRANCISCO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colorol)iana de Ingenieros Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República OFICIAL ~:m~:mG:RA~A RtP._Mhlica d~ c;/ombia-Ministerio d~ Gobier no-Ánapoima, I 6 dt Enero de I 900 Sr. General José Santos, Ministro de Guerra-Bogotá Tengo el honor de comunicar á V. S. que por Decreto de la fecha se ha adscrito, mientras dura ]a perturbarión del orden público, la Jefatura Civil y Militar de Cundinamarca al Minis­terio de Guerra. Dios guarde á V. S. RAFAEL M. PALACIO --···-- :c:m 1900 (14 DE ENERO) • por el tual ae honn la memori'l de lns Sre . General .'Edm ntlo García Herreros y Co-roneles Camilo Sánchez y Ezequiel V1llarraga El Presidente de la República CONSIDERANDO Que han muerto recientem'!nte los Sres. General Edmundo García Herreros· y Coroneles Camilo Sánchcz y Ezequiel Villa­rraga, los dos primeros en el campo de batalla y el tíltimo en s r­vicio activo, después de concurrir con lucimiento á peligrosa jornada¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN MiLITAR , Que los OficialeR generales nombrados se distinguieron siem­pre como militares disciplinados, leales y valerosos, y dejan familia de la cual eran único amparo, DECRETA Art. I .0 El Gobierno lamenta el faiJecimiento de los Sres. General E-1mundo García Herreros y Coroneles Camilo Sánchez y Ezequiel Villarraga, y reconoce los servicios que siempre le prestaron con decisión y patriotismo. Art. 2.0 El Ejército tributará á la memoria de los citados Oficiales generales Jos honores que les corresponden. Art. 3· 0 El Ministerio de Guerra solicitará del próximo Congreso vote en favor de las familias de los muertos la recompen­sa á que tienen derecho, y dispone mientras tanto que les sea pa­gado el sueldo que en vida correspondía á los Jefes cuya memoria se honra. Art. 4·? Copia auténtica de este Decreto será enviada por el Ministerio de Guerra á Jos deudos de los Sres. General Edmundo García Herreros y Coroneles Camilo Sánchez y Ezequiel Villa­rraga. Dado en Bogotá, á 14 de Enero de 1900. Por delegación del Excmo. Sr. Presidente de la República, El Ministro de Guerra, JOSE SANTOS I>:&lOP-31'0 N'C"~:mP.O .... :O E 1900 (13 DE ENERO) por el cual ee organiza la Ambulancia del Ejército del Norte El Presidente Je In Rcpúblüa DECRETA Art. t.• Organízase una Ambulancia destinada al Ejército del Nor­te, la e u 1 constará del siguiente pcr onal: Un primer médic cirujano en jefe, con la asignaci6n especial que por resolución del .Ministerio de Guerra se le set1alará; un segun­do médico cirujano ~n jefe, asimilado á Coronel; un primer Capellán, asimilado á Coronel; tre!"> médicos auxiliares, asimilados á Coroneles; cuatro practicantes, asimilados á Sargentos Mayores; ocho Hermanas de la Caridad, asimiladas á Capitanes; y cuatro sirvientes, asimilados á Sargentos primeros. Art. z.o El primer médico en jefe de esta Ambulancia tendrá el ma o sobre los demás médicos que actualmente se hallen en los diver­St> s acantonamientos del Ejército del Norte, y sus órdenes serán aten­didas y obedecidas por éstos para evitar el desconcierto, y aprovechar z.ncjor los servicios de todos ellos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETlN MILITAR 67 Art. 3. 0 Ninguno de los miembros de la Ambulancia queda obli­gado á prestar otros servicios que no sean aquellos dei orden científico, y en relación con su cargo. Art. 4.o Por la Intendencia general del Ejército de la capital se suministrarán los instrumentos, drogas, camillas, vendajes y demás en­seres necesarios para el servicio de esta Ambulancia, así como los baga­jes de silla y de carga indispensables para su movilización. Art. 5. 0 Las funciones de la Ambulancia se extenderán también al Ejército de Reserva, y á todas las fuerzas que tenga el Gobierno en el Norte, como también á~los heridos del~enemigo, ya queden en el cam­pamento donde estén los defensores de la Legitimidad, ya en el campo contrario. Art. 6. 0 Hácense los siguientes nombramientos para la expresada Ambulancia: primer médico cirujano en Jefe, Dr. Carlos E. Putnam; y segundo í:l. íd. al Dr. Pompilio Martínez; y primer Capellán del Ejér­cito del Norte al Sr. Canónigo Dr. Manuel María Camargo, á cuyo fin se solicitará la venia respectiva del Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. Ar­zobizpo de Bogotá. §. Por Decreto separado se harán los demás nombramientos para completar el personal de la Ambulancia. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 3 de Bnero de 1900. Por delegación del Excmo. Sr. Presidente de la República, El Ministro de Guerra, JOsÉ SANTOS Rtpúblita de C1lombia-MiniJteria de Guerra-Bogotá, Enero de 1900 Sr. General, Comandante en Jefe del Ejército-Presente V arias veces se ha dirigido este Despacho á esa Comandancia en Jefe en el sentido de impedir que se le nombre servicio de Jefe de Día á los individuos que se embriaguen, y parece que estas ór­denes no han sido debidamente obedecidas, puesto que el que des­empeñaba este puesto el día de ayer . .. * con su comitiva se encon­traban anoche en completo estado de beodez; y tanto fue así, que el Sr ...... , estando á c.abaJlo, se cayó de él á tiempo de alcanzarle una copa con licor á uno de los Oficiales que Jo acompañaban. Como estos hechos son altamente desdorosos, y si se repiten con frecuencia pueden producir gravísimas consecu7ncias, si se tiene en cuenta Jo delicado de las funciones que desempeña un Jefe de Día, ruégoos que por medio de enérgica Orden general dictéis medidas fuertes é impongáis severos castigos para corregir la intemperancia. Soy vuestro atento servidor, JOSE SANTOS • Por ahora ae auprime el nombre propio; pero tal consideración no ae guardará ei elhecho ae repite. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. RELACION DE LOS JEFES DE CUERPO Prim~ra División-Batallones: Bárhula, Jefe Coronel Eduar­do Ortiz; Boyacá, Jefe Coronel Aniceto Polanco; Nariño, Jefe Coronel Antonio Gómez; Cazadores de Gámhita, Jefe Coronel Belarmino Ortiz. Segunda División-Batallones: Holguín, Jefe Coronel Anto­nio Arenas G.; Granaderos, Jefe Coronel Rafael Colmenares; Su­~ re, Jefe Coronel Antonio M. Merizalde. Tercera División-Batallones: Pamplona, Jefe Sargento Ma­y r A. Contreras; Pamplonita, Jefe Coronel Nicanor Llach M.; Cúcuta, Jefe Coronel Luis Morales Berti; .Arboledas número I.0 , Jefe General graduado Olegario Ortiz; Mutiscua, Jefe Coronel Da­niel Serrano; Patriota, Jefe Coronel Florentino Serrano; Chiná­tota, Jefe Teniente Coronel Juan Camargo. Cuarta División-Batallones: Julio .Arboleda, Jefe Coronel Marciano Madrid; Tenerifi, Jefe Coronel Rubén Barón; ro.o del Cauca, Jefe Coronel Jesús Gómez; I !.0 del Cauca, Jefe Teniente Coronel Octavio González; 13. 0 del Cauca, Jefe Teniente Coro­nel Lttcindo Rivera; Escuadrón .Antioquia, Jefe Sargento Mayor Lisandro Delgado. lt.uinta División-Batallones: Cundinamarca, Jefe Coronel Antonio Alvarado; Bolívar, Jefe Corone] Pioquinto Ampudia; Sancltmente, Jefe Coronel Eloy Caicedo; Escuadrones: Neira, Jefe, Coronel José Sáenz M.; Santos, Jefe Coronel Reinaldo Forero. Sexta División-Batallones: Bolívar número 2.0 , Jefe Coro­nel Antonio Martínez; Canal, Jefe Coronel Nemesio Dulcey; Berna4 Jefe Teniente Coronel Rafael Vesga; Ricaurte, Jefe Co­ronel Agapito Sarmiento. · Síptima División-Batallones: Ya/derrama, Jefe Coronel Juan Lozano; Briceño, Jefe Coronel Benjamín Valderrama; Güicán, Jefe Coronel Aristides Barrera; Primero del Norte, Jefe Coronel Ismael Mejía; Regimiento Bolívar, Jefe Coronel Santos Lozano. Octa'IJa División-Batallones: Málaga, Jefe Coronel Ignacio Rodríguez; Córdoba, Jefe Coronel Gregorio U ribe; Ricaurte nú­mero 2.o, Jefe General graduado Antonio Ortiz; Pizano, Jefe General graduado Marco Aurelio Duarte. Novma División-Jefe de Estado Mayor, General Juan B. Tobar (faltan datos) Dícima Di'IJisión-Batallones: Bomhoná, Jefe Teniente Co­ronel Julio Albán; Tiradores, Jefe Coronel Carlos Mendoza. El Subsecretario, c. LOSA·DA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLBTÍN MmiTA.R • Bogotá, 1 5 de Diciembre de 1899 Srea. de )a Junt:t Dircctiv del Montepío Militar Tengo el honor de informaros del resultado de las operaciones ~fectuadas en la Tesorería del Montepío Mtlitar en el mes de No­viembre próxim.o pasado, así: ~bit o Existencia ante1 ior ..... .. $ A Intereses ...........•...... A Anticipaciones de suel-dos ...........••............ A Contribuyentes volunta-rios .......•.....•.........• 1'\. Remesas .•.... .. ... . ...•. MOVIMIENTO DE CAJA 6,213 72t 848 40 7 so 412 35 ----- Crédito Por Pensiones.. . . . • • . • .•. 8 Por gastos generales ...••.•• Suma .••.••..• , Resume11 Suma el Débito ......... . Suma el Crédito ••••..... 81 S ••• so6 ..• 1 ,32. I Suma ....... . 7,521 57t Saldo en 30 de Nbre ... S 6,zoo 57t También debo infonnaros que en virtud del Decreto de cuácter legishttivo, echa 29 de Octubre íiltimo, que suspende tran itoriamente lo descuentos d.e M~n­tepío á las militares en crvicio activo, y por las dificultades que la actual sttuac16n 1 de guerra presenta para el recaudo regular ele intereses, así como por los pooos fou­dos exi ·tentes eu caja, la Junta Directiva resolvi6 por uuanimidad dbstin:u Estos, y los que en adelante puedan ct•lectarse, para el pago de lu g~&tos genen.les .del Es­tablecimiento y el de las pensione. , rebajadas al 50 por 100 de la asignación Jq,J. Dioao os guarde. El Genernl In pector general del Ejército, M. o. MONTUF!A.R Conferencias de los Oficiales de la Misión Francesa NOCIONES DE TOPOGRAFIA (Continuación) 'ccción c¡runda lnllrumet~to' fu zdados e11 la propiedad de la aguja imanada BRÚJULAS Propiedad de la agllja imanada-Una aguja imanada (aguja de ace­ro tocada por el im~in), suspendida libremente por su centro de gravedad, toma una posición de equilibrio, en la C!Jal vuelve á ponerse después de algunas oscilaciones, cuando se le desvia de cierta dirección. El plano vertical gue pasa por esa dirección se llama meridiano magnético, y el ángulo que este plano forma con el meridiano verdadero del lugar es lo que se llama declinación de la aguja imanada. (El meridiano fltrdadtrfJ i geográjico de un punto es el plano vertical que pasa por dicho punto y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 70 BOLETÍN MILITAR los polos terrestres). Es siempre ]a misma punt~ de la aguja imanada, ordinariamente pintada azul, la que se dirige al Norte magnético, y la otra (blanca) al Sur. La declinación es oriental ú occidental, según que la punta Norte de la aguja imanada se halla al Este ó al Oeste del meridiano verdadero. En la ?Ostción de equilibrio de la aguja imanada, una de las pun­tas forma por debajo del horizonte un ángulo que se Hama itrclinación, y que aumenta del ecuador al polo. Para el uso de la brújula se destruye la inclinación, suspendiendo la aguja por un punto más alto que su cen­tro degravedad, y disminuyendo el peso de la punta que tiene tendencia á dirigirse hacia la tierra, de tal modo que la aguja quede horizontal. En esta disposición su dirección se llama meridiana mttgtrética, que es la intersección del meridiano magnético con el plano horizontal. La dirección de la meridiana magnética no es absolutamente inva­riable; pero la declinación se puede considerar constante, sea en un mismo lugar, durante algunos meses consecutivos, sea en los diferentes puntos de un terreno poco extenso. Estudiaremos más lejos la influencia de las diferentes causas que desvían la aguja, y, por ahora, admitimos que en las condiciones de tiempo y de lugar indicadas, la aguja imanada se conserva sensiblemen­ ·te en la misma dirección. El empleo de la brújula en las operaciones topográficas se funda en esta permanencia de dirección. Graduaciones uxagesimal y unte.simai-Algunos instrumentos de topografía tienen limbos divididos en grados sexagesimales, que llamare­mos simplemente grados; por ejemplo: 20 grados, que escribiremos: zo• (un ángulo recto vale 90 grados; un grado vale 6o minutos; y un minuto 6o segundos). En casi todos los instrumentos modernos fabricados en Jrancia, se ha adoptado la división de la circunferencia en fOO grados, que llamaremos grados centesimales, por ejemplo: 20 grados centesima­les, que escribiremos: 20g (un ángulo recto vale 100°; un grado vale 100 minutos; y un minuto 100 segundos centesimales, lo que facilita los cá1culos). Elementos de la brújula-Suponemos un limbo dividido en grados • centesimales (en lo que sigue, hablaremos siempre de grados centesima­les), en el centro del cual hay un pequeño eje de acero; sobre este eje reposa, por medio de una chapa de ágata ó de rubí, una aguja imanada un poquito más corta que el diámetro del limbo, el todo encerrado en una caja cuadrada, que tiene en el centro de su parte inferior un eje de rota:ión que se puede poner vertical por medio de una rodilla, cuyo mango se fija sobre un trípode; en fin, en el lado de la caja, paralelo al diámetro del limbo marcado o 0:_200°, está fija una alidada de pínulas, 6 un anteojo, móvil al rededor de un eje horizontal, cuando el eje de la caja está vertical, de manera que la visual determine un plano vertical paralelo al diámetro o 0 -zoo0 del limbo .. Tales son los elementos esenciales que constituyen una brújula topográfica. La verticalidad dei eje del instrumento se aprecia á menudo, á ojo, ó más bien se deduce de la horizontalidad del limbo, que se obtie­ne cuando las puntas de la aguja, supuesta bien equilibrada, igualan constantemente en altura el borde del limbo. Muchas veces la brújula está provista de un nivel esférico. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAtt 1. 0 Jalón excéTt.tr ictJ ó pltltl­rf, a excblfricn-EJ jalón que se­ñala el punto en que se dirige la visual se coloca en el l un­to b, á una distancia de la c. ta­ca B, igual á la excennictdad An de la alidada; esa distancia se indica por medio de un pe­dazo de listón T clavado c.;n el pie del jalón. Puede también cm plears · un jalón colocado en el punto B, y prO\'isto de una plancha excéntrica f/, cuya línea de fe vertical b se halle ;Í u1 a Jis­tancia del eje del jalón igual :i la excentricidad de la alidada; en c. te caso se dirige la visual á la línea de fe. En ambos casos, poniendo el jalón ó la plancha del mismo lado que la alidada respecto de la línea llB, se mide el azi .. mut de la línea ttb paralelo á .AB. 2. 0 Viwales tÍ drruha y tÍ izquierda-Se dirige una pri­mera visual á un jalón ordina­rio colocado en B, dejando la . alidada á la derc~.:ha, y una se­gunda visual al mismo jal6n, poniendo la alidada á la iz­quierda. Se torna el término medio de ambas lecturas he­chas frente á la punta Norte, después de aumentar ó di mi­nuír la segunda en zooo. Este término medio es el azimut cexacto de la dirección .1B. En efecto, los azimuts medi­, dos son : 73 Fig. 53 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLBT1N MILITAR BDN=BAN+.ABD y BGN~B.AN-GB.A y como ABD=GBA tendremos: BDN+BGN=BAN el azimut buscado. 2 --~-- SECCION DOCTBIN AL A'l'AQ"C'E 'l'AOr:t'IOO (Arreglado para el Boletín Militar) En tesis general, por ataque se entiende en táctica la operación militar que ejecuta el que toma la iniciativa en el campo de batalla. La dirección y ejecución de un ataque constituye parte principalísima de la táctica, y las modificaciones que ha sufrido en la serie de los siglos 1e deduce fácilmente de la manera como se le ha ejecutado en las diversas épocas. En la Antigüedad lo profundo de las formaciones en uso y la esca­sa potencia de las armas de tiro, convirtieron el ataque en lucha de hombre á hombre, en la cual el valor y fuerza del individuo tenían influencia decisiva. Las masas compactas no se prestan á realizar un ataque con ventaja. En los tiempos mcdioevales fue la caballería el arma principal : era ella la que con su choque lograba romper la línea enemiga, y por lo tanto la que ejecutaba el ataque. Al aparecer las ar­mas de fuego trató de utilizarse la infantería, pero el poco efecto del tiro hacía ilusoria su acción, y la caballerfa conservó largo tiempo su acción preponderante, como sucedió en las guerras de la Conquista, y aun después en las campañas de las llanuras d el Orinoco. Sin embar­go, la proporción de la infantería aumentaba á diario hasta llegar á ser la base de los ejércitos y ocupar ó poco menos el primer lugar. Fede- - rico !( y el M arisca! de Sajonia hicieron ver e¡ u e la fuerza de la infan­tería residía principalmente en la carga ejecutada en orden profundo y en el fuego emrleado á boca de jarro, á causa ele la casi ninguna preci · sión y corto alcance del fusil de piedra. Bajo la Revolución surge el 1istema de emplear tiradores á vanguardia de los batall ones, con el encargo de preparar y cubrir con su fuego la carga de ellos. Esta idea, que en germen encerraba fntegra la táctica moderna, no se desarrolló por entonces debidamente, porque las guerras 4el Imperio, al introducir más regularidad y cohesión en las formaciones, hicieron olvidar las ventajas que podían obtenerse de los tiradores, por lo cual, en vez de mi­rarloscomo hecho principal, se les consideró como procedimiento acceso­rio. Entre nosotro.;, seguramente por lo reducido de los ejércitos, no suce­dió lo mismo, de suerte que el combate de tiradores-guerrilla de San Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLBT.fx MILITAB 75 'Juan-fue el principal, si no e? Jnico sistema de ·ataque, aunque aplicado de manera muy empírica y rutinaria, de suerte que se pudo decir que los procedimientos europeos de la carga en columnas ccrradac; eran ina­plicables al país, y cuando al fin en Europa se remedió este mal, satisfechos con nuestro ilusorio progreso, hicimos alto, y vinimos ~ quedar en la materia en un atraso deplorable, agravado luégo con la adopción de la llamada t6ctica de Upttm, hasta el pumo de que aun cuando el Gobier­no dictó reglamento ó instrucción para el combate, quedó como letra muerta, pues no lo practicaron los cuerpos, no existiendo un solo batallón que sepa aplicar los modernos principios del combate en orden disperso. En Europa, en efecto, la adopción del fusil de tiro rápido intro­dujo cambio fundamental en la manera como se ejecutaba el ataque en la luc a: cuando hombres en posición disponen de un fusil que les permite hacer 12. á 15 tiros por minuto, que tiene trayectoria tensa, gran­de alcance y notable precisión, es imrosible á tropa alguna marchar al ataque de ellos en orden cerrado: se verá obligada á adoptar una forma. ción que le permita sustraerse á los efectos mortíferos del fuego y uti­lizar á la vez la potencia de su propio tiro. El sil moderno, aun cuan­do aumentó muchísimo la potencia material de la defensa, no ha podido arrancar al ataque lo que constituye su fuerza, es decir, la iniciativa y la exaltación de la moral en tropas que marchan hacia adelante, soste­nidas á cada instante por los progresos que hacen en el campo de ba­talla. Por Jo demás, es claro que )a superioridad material de )a defensa ha obligado al ataque á modificar us procedimiento prestando á aqué· lla su manera de obrar. Las nuevas formaciones para el ataque, es decir, las cadenas de tiradores de la Revolución, adoptadas y modificadas por los prusianos, que en buena parte les debieron sus triunfos en J 866 y 1870, se impusieron desde entonces á todos los ejércitos dignos de tal nombre, y á partir d esa época el estudio y la experiencia las perfec­cionan sin e esar. Si desde el punto de vista táctico el que ataca posee la superio­ridad moral, desde el punto de vista e!itratégico es más fuerte aún, por­que puede á veces sorprender al enemigo antes de que éste haya to­mado sus disposiciones y organizado su línea de combate; además está listo el primero para la lucha, y por tener la iniciativa de Jos movi­mientos, en capacidaá de obrar sobre las alas del enemigo para flan­quearlo ó envolverlo. Por lo dis, que distan por esta vía 68 ks. á San Gil. De Barichara á Zapatoca- también existe vía por La Robada, que empata con la anterior al pie de Peña del Muerto y por todo mide 49 kilómetros (+3 por Guane). De Barichara, después de bajar la pefia de.este nombre, el camino corre por un plano inclinado y culti­vado hasta otra 2efia que desciende para llegar al Suá .. ez (7t kilóme­tros) en la Cabuya Pino, de donde se suben 5 kilómetros por un cami­no pedregoso hasta el pueblo de Galán, á donde llega el del S. por la izquierda del río. Luégo camino casi llano con algunos barrizales, que cruza las qutbradaJ Chirivití (á 6 kilómetro ), otra pec;¡ueña y Ja Pao (S kilómetros), que crecidas demoran el paso. En fin, se emprende la subida (6~ kilómetros) por terreno resbaloso, en parte deleznable, hasta el alto ya citado. De San Gil á Barichara se ascienden 300 metros, se bajan casi 8oo al Suárez, se suben 1,2oo á la Pefia del Muerto, se bajan 300 á Zapatoca, se suben casi otros tantos y se bajan más de I,ooo al Sogamoso y casi otro tanto se asciende para llegar á Lo Santos. San Gil á Feliuo, fiÍa de M á lag a: 58 kilómetros, diez y seis horu de marcha. De la ciudad á Curití, por la vía de Paloblc.nco ( 1 2~ kiló­metros), queda descrito el camino; de este pueblo se sigue por el pie de la Pefia (10 kilómetros) por sabanas que forman un plano inclinado aseen· dente hasta la cumbre aonde hay un pequeño bosque, luégo se toma la bajada, pedregosa y muy pendiente al principio, después más suave has­ta el paso de la quebrada P itiguao, donde se cruza el camino de Ara­toca á Mogotes por el pie de la explanada. Hasta Pitaguo (2i kilóme­tros), el camino sigue por lomas tendidas, casi llano y algo resbaloso, continuando así hasta el paso de la otra quebrada, tras lo cual se encuen­tran varias 5ubidas y bajadas hasta el caserío de Colmenas (camino de 2 5 kilómetros á Aratoca ~or Quebradahonda, quróradn Can tabarra y la otra quebrada PitiguaQ), ósea por ui kilómetros. Continúa (8 kiló­metros) otra serie de bajada.s por lomas limpias y pedregosas hasta ' el paso de la queb~ada Cobalía (Mararayes), donde se juntan los caminos que vienen de Mogotes y Petaquero. En fin (12~ kilómetros), se faldean los cerros pedregosos que se pierden sobre el Chicamocha y se 11ega á la Cabuya de Felisco. De aquí á Málaga por el Alto de la Carbo­nera (2 5 kilómetros, once horas), se suben unas lomas pedregosas de piso deleznable, siguen otras de piso regular, se cruza una montafiucla.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 10 en ae¡uida (S kil6metroe), ec; tabe áDa e ateta y se baja la altura por omino resbaloso en p•rtes, con altibajos, se pasan dos ftU!Jr"J"J y el ~o Chiacuncá y se entra al pueblo de Onzaga. Después (18 kil6me­tros), se vuelve á pasar el Chiacuncá, luégo la t¡subrada Siachía y se :halla una cuesta regular, con algunas piedras y barrizales, hasta la cum-re del Paramito, donde se aparta el camino (z 3 kilómetros) quebrado que guía en derechura á Susacón. En fin ( 15 kilómetros), la bajada del • Paramito empieza por una travesía de buen piso, que luégo se torna algo pendiente, por entre bosque primero y por loma de pajonales des­pués: pasada una qklbrada sigue por suelo cultivado y ondulado y pe­dregoso hasta cerca de la ciudad, donde el piso es bueno. Del río On­zaga al Paramito se ascienden 1,300 metros y se bajan otros tantos á oatá y sólo Soo á Susacón. De Barichara hay camino á Curitf y Aratoca. A Ourití (zo kiló­metros, 6 horas), por una loma limpia y de buen piso, se sube in­. sensiblemente (10 kilómetros) hasta el alto del Chorro; luégo sepa­: an dos qttlÓraditaJ, y por terreno elevado y combado se alcanza (S ilómetros) el alto de Paloblanco, donde se corta uno de los caml­JW& del Sube. En fin (S kilómetros), por suelo casi llano se baja in­ensiblemente hasta pasar la quebrada Curití, se cortan antes los otros 4:aminos del Sube y se llega al pueblo. A Aratoca (z8! kilómetros, Jo horas): por una loma tendida sube el camino ( I3t kilómetros), buc­en lo general, hasta la csplanada de Macaregua; luégo (8 ktlóme­rros) por unos cerros tendidos baja suavemente hasta la qutbrada Lajas abajo Montegrande); en fin (7 kilómetros), se presenta una subida suave hasta la Mesa de Aratoca, que se cruza y termina con una bajada astantc áspera ha:;ta el puel:flo, que ocupa una meseta inferior al pie tiel cerro. De Zapat(}Ca á Chima (65 kilómetros, 19 horas), e1 camino queda descrito hasta La Robada (:z S kilómetros), en el resto cruza los pueblos de Palmar y Simacota, y las quebradas Seca, Oroco, Cinco mil, ~ima­cota, Santa Rosa, Los Indios y Montegrande. Es una serie (que sigue igual otro tanto al Sur) de 17 subidas y bajadas principales, en partes pendientes, maHsimas en invierno, con trechos montuosos, saltos y estrechuras, pefiascos en el paso de las t¡ttlbradas y algunas travesías en las cumbres de !os estribos de los Lloriquícs. De 8Mtá á Capitanejo (33 kilómetros, t :z horas de marcha). De Soatá al alto Macomo ó Ahorcacio (6 kilómetros), el camino es bueno, con aJgunas piedras y barro, pero tendido y pJblado: se pasan las dos fUtbrodaJ de Soatá.y Pacoque. Luégo (S kilómetros) hasta Granadillo, es en trc llano, algo pedregoso, con una bajada y una subida suaves: se pasa la qttebnida Ahorcado; sigue (4 kilómetros) en descenso muy uave, poblado, hasta el vecindario de Tipacoque. Se pasa una qttebrada, se sube un cerro limpio, el alto Nogal, y se baja hasta Gonzalito (3 kilómetros), por descenso suave, con algunas piedras: á la izquierda sigue camino para Covarachía y Málaga, á la derecha para el Cocuy, ¡>orla Capilla. Luégo (5 kilómetros) es una bajada tendida de buen piso, entre sementeras, hasta el vecindario de Carrera: se pasa una flllÓrada. En fin ( 10 kilómetros), continúa )a bajada suave ha>ta cerca del Chicamocha, y de aquí sigue por plano inclinado hasta el río y se ~ontinúa orillando, por vegas pedregosas hasta pasarlo por puente y llegar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 11 á Capitaaejo, de donde parten Yarioe caainoe, doe para el Norte y ano para Oriente· al talir de Carrera se pasa la fM16rllill Cantarrana, y antea del río la de Cuyacoque. De Soatá al río se suben 300 metro• y te bajan I,ooo. Cuanto á la vía de Málaga (por todo 59 kilómetros, zo horas),
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 135

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 136

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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 98 bOLETÍN MILITAR 5.o El ramo de lo militar en todas sus dependencias, que ha teni-: do á su cargo la Jefatura Civil y Militar, pertenecerá directa y exclu­sivamente á este Ministerio, y su despacho se verificará de conformidad con el orden establecido en las oficinas de éste. 6.o Constituyen el ramo de lo militar para los efectos ele la dispo­sición precedente : la reunión de contingente para formar ejército; la formación de cuerpos, escuadrones, compañías sueltas y piquetes vo­lantes; la provisión de nombramientos militares, concesión de grados y gracias de ascensos; la organización de hospitales militares y ambulan­cias; la reunión de brigadas, consecución de cuarteles, dirección de ta­lleres de maestranza, adquisición de elementos de guerra, dirección é inspección de parques, contratación ó expropiación de monturas, telas, vestuario, correaje y demás objetos de equipo para el Ejército; las ra­ciones de la fuerza y sueldos de los empleados administrativos de ésta; la distribución de fuerzas en el Departamento; y la dirección de las operaciones de campaña. 7.• Ninguna autoridad, funcionario ó empleado de los existentes en el Departamento, dependientes de la Jefatura Civil y Militar, cum­plirá órder1es relacionadas con lo:; asuntos del servicio militar, especifi­cados anteriormente, si no le fueren comunicadas directamente por este Ministerio. 8.• Las fuerzas c. istentes en el territorio de Cundinamarca no in­corporadas aún al Ejército permanente, quedado agregadas <Í él dt: de la presente fecha, formando por tanto ellas la 4·" Di visión del Ejército nacional, que desde el I . 0 de Febrero próximo será pagada por el Te­soro nacional. 9.o Las brigadas de Cundin:lmarca pasarán á reunirse á la nacio­nal que hay en esta ciudad, á disposición de este Despacho. 10. Todos los elementos almacenados en la Proveeduría é Inten­dencia del Departamento y los que hayan de ingresar á ella en cumpli­miento de órdenes ya dadas, serán pasados al Parque nacional, y allí se les dará de alta. 1 r. Los con'tratos para la adquisición de vestuario, equipo y ele­mentos de guerra, bagajes, ganado, etc., aprobados ya por la Jefatura Civil y Militar pero no cumplidos aún totalmente, serán pasado á la Sección 2. a del Ministerio, lo mismo que los que no hayan stdo apro­bados todavía, y las reclamaciones de cual~ uier clase que se hallen pendientes por razón de suministros ó expropiaciones. r 2. Las documentaciones pendientes para el pago de haberes mi­Jitares, hospitalidades, contratos y gastos del servicio militar, pasarán á la Sección 3· • del Ministerio para los efectos del despacho. 1 3· Las rentas dd Departamento, deducidos los gastos ordinarios de Administración pública, serán aplicadas á los gastos de guerra, á cuyo efecto los fondos serán remesados á la Tesorería general de la Re­pública, sujetando el sistema de recaudación, pagos y remesas, á lo dis­puesto en las Leyes, Decretos, Ordenanzas y Reglamentos sobre Con­tabilidad y servicio fiscal. 14. El Jefe de la Sección cie Estadística del Estado Mayor gene­ral ejercerá las funciones de Inspector general de las fuerzas de Oun­dinamarca q,ue antes no estaban agregadas al Ejército permanente, y de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLET.fN MILITAB 99 Inspector especial del servicio de plaza que corresponda prestar á di­chas tropas, encargado de su instrucción y disciplina, sin perjuicio de quedar en esto sometidas á sus respectivos Jefes superiores. Comuníquese y publíquese. El Ministro, JOSÉ SANTOS SER VICIO :O :El P:t.AZ~ República dt c,/ombia-Minúterio de Grurra-Bogotá, 22 de Ener1 de 1900 Sr. General Comandante en Jefe del Ejército-Presente Tengo el honor de comunicaros que este Despacho dispone en­cargar al Jefe de la Sección de Estadí ica del ~stado Mayor generalí­simo de las funciones de Inspector especial de wdas las fuerzas acan­tonadas en esta capital, é Inspector especial del servicio de plaza que prestan las mismas tropas, quedando ampliada de esta manera la dispo­sición contenida en el ordinal 1 + de la Resolución número 2, dictada por este Despacho en desarrollo del Decreto ejecutivo de 16 de los co­rrientes, que anexa transitoriamente la Jefatura Civil y Militar de Cun­dinamarca al Ministerio de Guerra, y sin que por ello sufran detrimen­to alguno las funciones de cada uno de los Jefes superiores de dichas fuerzas, tales como el Comandante en Jefe del Ejército, el Jefe de Es­tado Mayor General, el lmpector general del Ejército, los Comandan­tes Generales é Inspectores Divisionarios, el Comandante en Jefe del Ejército de Antioquia y los Comandantes Generales é Inspectores Di­visionarios. del mis.mo Ejército, y el Jefe del servicio de plaza t:ncugado de la defensa de c11a, Sr. General Dimas Atuesta. Soy vuestro atento servidor, Por el Sr. Ministro, el Subsecretario, Ct..ÍMACO LOSADA --··.-- AP,OEIVO NACIONAl.. DOCUMENTOS INÉDITOS Campaña de 1819-182o m el Cauca (Continuación) Mayq 1 8-Se ha recibido oficio :lel Juez Mayor de Cali, con esta fecha, en que dice que cree indispensable que se mande un comisiona­do que traiga las sales del Estado que hay en el Puerto de la Buena­ventura, de las confiscaciones hechas por el Coronel Cancino, sobr~ • En la actualidad el Director de este semanario. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. cuyo puticular se proveyó · que po.r la escribanía se sacaae testimonio del expresado oficio y que se remitiese á la comisión de secuestrot de Oali, para que proveyese un comisionado que r~cibiendo las sales con las formalidades debidas, también se encargase de su conducción, y que de esto se diese cuenta al citado Jue:z Mayor, como se hizo por oficio de esta fecha. Se ofició al Sr. Ministro de Guerra y Hacienda diciéndole que luégo que supe que el Dr. Félix Vergara había escapado de la mano de los enemigos, 1. que aunque el espaflol Calzada, haciéndolo prisionero en Popayán, lo 4i m6 á Cali en clase de Diputado, n se ingenió en cosa alguna contra el sistema; le ofrece que como obemador político nombrado para esta Provincia se respetará en este cuartel gene l. Se le dice: que si examinado que sea no resultase cómplice en níCía, se le pondr~ en posesión de su destino, y se dará cuenta á S. E. Se le dice al Sr. Ministro de lo J n terior y Justicia, que Jos Cabil­dos de las Provincias se ha~Jan montados bajo el mismo pie que antes, á diferencia que encontrando u ellos uno quf' hace de Juez Mayor, cuyas atribuciones ignora este obierno, como ellos, que se sirva de­clararlas y decirme si para estos nombramientos hay orden superior. 1 Sr. Ministro de Guerra y Hacienda se le dice que las comisio­ne• de secuestros representan que á virtud de los acontecimientos pasa­dos se han perdido las providenci y regla~entos .que obraban en ellos; y por lo tanto, siendo necesaria en circuns ocias que he mandado ob r con lama or actividad en este ramo, se sin·a remitirme algunos ejem­plares pára hacer de ellos la distribución que corre ponda. Al mismo seftor se le dice que en la ciudad de Iscuandé, lugar principal de la Costa, Departam~nto de la Provincia de mi mando, se halla de Teniente Gobernador Fernando Fernández, por nombramien de mi antecesor Obando. ue los informes que ei Gobernador me ha hecho y que asegura haber _..dirigido á S. E., prueban claramente la inep­titud del referido para al deaempefto de un destino tan delicado, tanto lllÚ por cuanto que está situado en un puesto que es el resorte de esta Provincia y aquélla. Que; fos motivos y frecuentes padecimientos y ul­trajes que los h'bitantcs de uella Costa sufren por los ingleses que la na epn, y que a nque es una de! las primeras obligaciones de aquel Te­niente el remediar estos males, quW lejos de aliviarlos, los produce ~ayores por la falta de recursos en talento ,; arácter para sostenerse. Que el Gobierno no puede mirar con i ·rerencia este asunto, ma­yofJXlente en circunstancias en que el inglés lllingrot, á consecuenci• de una desavenencia con ei Teniente Gobernadbr del Chocó, se ha re­tirado al Cascajal, dejando abandonada aquella parte, y ·que por lo mis­mo lo pone en noticia de usted para que se sir a hacerlo á S. E., ad­virtiendo q11e no encuentro otro m á~ á propósito para este destino, que el Te:rVente Coronel Pedro José Murgueytio, por su capacidad para resolver en cualesquiera materias. Se ofició al Sr. General Va és, diciéndole que el 1 z del corriente llegué á ste ueblo, dejando en Cartago la retaguar ia al mando del Teniente Corbnel Antonio Alorf, con orden expresa de batir y pene­guir laa fuerzas del espafiol Mendiguren, nuevamente reunidu en An-crma. 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET:fN 1\ULITA.B 103 Perturbaciones accidentales-La declinación de la aguja imanada varia también accidentalmente, lo que tiene efecto al cambiar brusca­ment s11 posición de equilibrio. Los temblores, las erupciones volcánicas desvían la aguja á veces de un modo permanente. Los rayos pueden también cambiar, destruír ó invertir la imanación de la aguja. Basta indicar estas causas para evitarlac;. Desvíos locales-Pero las influencias locales tien~ mucha más im­portancia en las operaciones topográficas. En efecto, cuando una masa de hierro oculta á la vista del operador, está bastaa1te próxima al ins­trumento, puede modificar la posición de equilibrio de la aguja de una cantidad á veces considerable. Azimuts directtJ é inverro-Operando por el método de camina­miento, se reconocen estos desví.os locales, tomando siempre para cada dirección AB, el azimut directo, apuntando de A á B, y también el azimut inverso, apuntando de B á A. En ambas observaciones se deja la alidada á la derecha del instrumento, y se hacen las lecturas frente á la punta norte de la aguja. La diferencia entre la lectura da estos dos azimuts debe ser de zooo, aun cuando no se emplee jalón ó plancha excéntricos. Suponemos que haciendo un caminamiento A BCD (figura inserta en número anterior) el in ·trumento da en C una diferencia inadmisible entre los azimuts directo é inverso del lado BO. Se empie7.a por volver á hacer las mediciones en el punto B, para asegurarse de que no hubo equivocación en la estación B. Si per­siste la difer" cia, es probable que haya una desviación local en el punto C. Para comprobarla se continúan las operaciones, y si no hay causa de perturbación, sino en un punto (lo que s debe siempre pro­curar, escogiendo convenientemente los puntos de estaciones), encon­traremos la misma diferencia en los azimuts directo é inverso del lado OD,· en efecto, la causa de perturbación en C. da á la aguja la direc­ción ON' en 1 ugar de e N; P,Or , cqnsiguien.te, el azimut .in ver~o ~e . e .fJ' . y el azimut directo de C D, se hallarán errados en la mi ma cantidad, es decir, aumentado" ó di minuídos en el ángulo NC N'. Por consiguien­te, se obtendrán los verdadero azimuts en la e tación O, aumentando ó disminuyend las lecturá.s hechas en este punto, con el término medio de los errores encontrados en los lados CD y C D que tocan al punto C. Si hay desvíos locale" en dos estaciones sucesivas, lo que sucede cuando no hay igualdad en la<> diferencias encontradas en los azimuts de C B y C D, se mide con la brújula el ángulo de los lados sucesivos, lo que suprime la variación del instrumento; las operaciones hechas en es­tas eStaciones quedan in ccisas, y se repartirán loe; errores de cierre con preferencia en esos puntos. Catuas de los desvíos locales-Una masa de hierro continua, tal como los rieles de un ferrocarril, no tiene influencia sobre u~a brújula distan te 4 ó 5 metros; pero una m a aislada, tal como una ,eja, puede desviar una aguja hasta á 30 metros de distancia. Lo que hay gue temer, sobre todo, en las operaciones topográficas con la brújula, es la proximidad de masas ocultas ferruginosas y magné­ticas. Las rocas eruptivas y volcánicas contienen, diseminadas en su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 104: BOLET:fN MILITAR masa, partículas de óxido magnético de hierro, que á veces modifican las indicaciones de la aguja imanada, mucho más que una masa com­pacta de hierro; en tales casos hay que renunciar absolutamente al empleo de la brújula para hacer levantamientos. Comprobación de la brúiu!a y compn/Jación de loJ errorn- No pode­mos entrar en la discusión minuciosa de las condiciones que debe satis­facer una brújula bien construída. Bastará decir que, con con un ins­trumento q 1.1e tiene defectos admisibles, !'>e pueden cometer dos clases de errores: constantes y variables. Los errores constantes no tienen in­fluencia sobre el conjunto del plano. Se pueden compensar los errores yariables: · 1 .o Cuando se opera por el método de caminamiento, tomando siempre el término medio de los azimuts directo é inverso de cada lado; 2..° Cuando se quiere representar puntos inaccesibles por el méto­do de internaciones, tomando el término medio de los azimuts obteni­dos, poniendo altc'rnativamentc la alidada ó el anteojo á la derecha y á la izquierda del instrumento. Pero e5 siempre preciso hacer el levantamiento con la misma brú­jula, para suprimir la influencia de los errores constantes. Brújttla declinada-Para los levantamientos de terrenos muy· exten­sos, en donde la declinación no puede considerarse constante de un lu­gar á otro, ó cuando las operaciones en el terreno duran mucho tiempo, se emplea la brújula declinada. En las brújulas que pueden decJinarse, e] limbo graduado es móvil en su caja, de manera que el instrumento dé los ángulos de las direc­ciones con el meridiano geográfico, que es invariable. Para declinar una brújula se traza en el terreno una línea .AB, C)Ue corresponde al m~ridiano verdadero; se mide el azimut de esa direc­ción, y se hace girar el limbo un ángulo igual á este azimut, por medio de un segundo limbo graduado, situado junto al primero, y que permite comprobar que no ha cambiado la posición de éste durante las opera­ciones. (Continuará) Fig. 57- Perspectiva de la mesa ó plato interior visto por debajo Capitán SABARTHEZ (de Ingenieros) Fig. 56-Perspectiva de la mesa ó plato superior visto por encima Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 108 BOLETÍN MILITAR io y la brigada, que son algo más que tácticas,.algo menos que estratégi­cas; ADMINISTRATIVAs, según se les suele llamar en el Extranjero, y quco: se componen siempre de una sola arma. Las unidades estratégicas pro­piamente dichas son la DIVISIÓ ·, que comprende según el caso un pe­queño número de unidades administrativas, y varias tácticas, y el cuERPO de EJÉRCITO ó pequeño ejército capaz de desempeñar por sí papel consi­derable, casi principalísim r,, pero que no se emplea sino cuando se trata de grandes masas; de suerte que en relación con un grande ejér:ito casi pudiéramos considerarlo como intermediario, porque la unidad natural estratégica de reducidos efectivos e~ la DIVISIÓN. -- TRAllUCCION ARREGLADA PARA EL '' BOLETJN Mll.ITAR" L~ defen iva es una de las forma_ de la lucha, y las opiniones difieren cuarto á su importancia, utilidad y prerrogativas sobre el ataque. Desde que el mundo cxi te, siempre que do tropa~ han luchado, una de ellas ha tratado de adquirir ascendiente sobre! la otra para reducirla á la pura defen iva, á fin de usar libremente de todos c;us medio · de ac ión y r ndir e) de trozar á la contraria, por lo cual a priori parece que la . ituación del qu\;; e defiende en­traña inferioridad manifiesta, ya que deja á su conteodor la libre disposici<)n de sus recursos. En efecto, una tropa á la defensiva, por el hecho mismo de adoptarla, ufre la iniciativa del asaltante, no piensa sino en premunir·e del peligro, en no dejar e quebran­tar, cvn lo cual le permite combine con entera libertad lo medios de que él dispone para bu car el punto débil para dirigir el ataque, envolver ó flanquear lo obstáculos que halle en su camino, y aun buscar la solución de la crisi en un terreno que el defensor no haya organizado y en el cual desde luego habrá perdido las ventajas que encontró en el primero. Cuando lo.5 ejércitos carecían de armas de fuego, la bravura, el orden, la cohesión y la disciplina deselLpeñaban papel prepon­derante en la lucha: de ordinario se imponía entonces la defensiva al partido más débil ó cuya moral era menos vigoro a, porque en las dificultades del terreno ó en los ob táculos creados en él, halla­ba un suplemento de fuerza destinado á intimidar el ataque del adversario. Y sin embargo ya la defensiva entrañaba los peligros inherentes á la depresión moral que producen sobre la naturaleza humana la pasividad y el resguardo de un abrigo, por lo cual· no era raro que el empuje, arrojo y vigor del asaltante triunfara, aun con fuerzas inferiores, de ]a tropa que voluntariamente se ponía á la defensiva. Con la invención de la pólvora y las mejoras graduales del fusil, la influencia de la forma defensiva se acrecentó proporcio- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 110 BOLETÍN MILITAR litares se refiere, ó sea la busca de alturas, de puntos dominantes, de llaves estratégicas que debían asegurar la victoria, merced á los maravillosos resultados del fuego del fusil de aguja, y todos conocen el desgraciado fin de esa guerra hecha bajo la egida de semejante error; en especial en Rezonville (16 de Agosto), todo el Ejército francés libró batalla á sólo dos cuerpos alemanes, y éstos no se es­caparon de una tremenda derrota, sino porque á su enérgica ofensi­va, los franceses sólo opusieron u na defensa ultra-pasiva. En Francia, después de 1870, al tratarse de la revisión del reglamento de maniobras, los encargados de la obra no compren­dieron las causas de los desastres sufridos por su Ejército, pues aun cuando r".!conocieron que era preciso escalonar las tropas de un modo más lógico, siguieron creyendo en la influencia decisiva del fuego, por lo cual la revisión dejó prevalecer la defensiva en la lucha, no siendo si no hasta 1884 cuando, mejor apreciados los factores, se dio á la ofensiva el lugar que le corresponde en la tác­tica moderna. Dicho lo anterior, podemos anali7,ar más de cerca en qué consiste la defensiva táctica, cuáles son sus ventajas é inconve­nientes, y cómo se pueJe utilizarla en los casos en que ella ¡e nos impone. Ante todo debe ob!)erv·use que hay una diferencia sensi­ble entre la defensiva estratégica y la defensiva táctica: la primera no implica que el partido que la emplee al principio de una guerra, no tome después resueltamente la ofen iva; pero sucede á veces, y casi siempre donde la movilización ó paso del estado de paz al de guerra sea rápido, que de los contendores el que logre adelantarse en esto un tanto á su rival, :tprovechará dicha ventaja para invadir el te­rritorio enemigo y tomar Ja iniciativa en los movimientos estraté­gicos, lo que obligará al otro á aceptar la defensiva para retardar la marcha del contrario, sacando partido de los ob:~táculos natura­les ó artificiales que haya en el teatro de operaciones, á fin de ganar así el tiempo que necesita para su concentración. Merced á tal pro­cedimiento, resistirá el primer choque en condiciones menos des­favorables, disminuyendo, á la par, las ventajas que el adversario esperaba obtener de su presteza, para esperar el momento propicio • y tomar á su turno la ofensiva con todos los recursos que haya lo­grado reunir gracias á esa temporización. Cuanto á la defensiva táctica, si á veces presta su razón de ser á consideraciones aná!ogas á las de la defensiva estratégica, ta­les como la de compensar en cierta medida la inferioridad de fuer­zas, la necesidad de ganar tiempo ínterin llegan refuerzos anuncia­dos, el deseo de conseguir que el adversario se empeñe en terre­no propicio, en cambio no emplea los mismos procedimiento¡ de acción. En tanto que la defensiva stratégica tiene por objeto primordial hacer que el enemigo respete la integridad del frente ocupado, sin pretender alcanzar por el momento mayores resulta­dos, la defensiva táctica trata de sacar partido de la situación más Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET-fN MILITAR 111 ó menos ventajosa que le procuran la conformación del suelo ó los trabajos de fortificación para repartir juiciosamente las fuerzas de que dispone, no empleando sino el mínimum indispensable para guarnecer los sectores defensivos, y así reservar la mayor parte de las tropas, con la intención de tomar luégo la ofensiva, sea cuando el asaltante se lance al ataque, sea para prevenir éste, aco­m~ tiendo con ellas un punto determinado de la línea enemiga para producir la ruptura del equilibrio en su frente, condición esen­cial de la victoria. En todo caso preciso es tener presente como verdad de á puño que la defensiva pasiva es un craso error, porque á nada conduce, ya que el fuego es impotente para rechazar un ataque, si no lo sigue, á su tiempo, el movimiento ofensivo, por Jo cual la tropa que adopte la delensiva queda en la imperiosa obligación de cam­biar de actitud en un momento dado, pa ando á la ofensiva, aun cuando sólo sea en una ·porciÓn de la línea de batalla. l)ifícil es fonnular reglas sobre la oportunidad y empleo de la defensiva ya que dependen de la situación en que está una tropa ó de las órdenes que deba cumplir; pero de un modo general pueden sentarse las siguientes: 1.• Emplear pue tos avanzado, móviles, de::,tinados á estable­cer el contacto con el enemigo, averiguar sus movi1 iento , y si fue e preci o por medio de luchas parciales comprometerlo á que siga una dirección que lo lleve á donde el defensor ha preparado sus medios de acción. 2.• Instalar una línea avanzada ó avanzadas en emplaza­miento~ situados " regular di ~ tancia de la po•ición principal; este e calón que tier,e por objeto detener al enemigo, obligarlo á des­plegar y empei!ar fuerzas para vencer esa primera resistencia, ha­cerlo que muestre buena parte de sus tropas y la manera como las empeña, y, en fin, causarle bajas que inlluyan sobre su moral. Dicha línea desaparecerá obtenido ese resultado, replegándose al amparo de las unidades que ocupan los puntos de apoyo principales. 3·· Distribuír la posición de combate propiamente dicha en sectores defensivos y ofensivos, de acuerdo con la organización natural ó artiticial del terreno, completada con una juiciosa repar­tición de las tropas, de suerte que tengan accesos descubiertos en donde la acción del fuego no halle obstáculos para causar al ofen­sor el mayor número posible de bajas durante su avance. Esos sectores se ocuparán al principio con fuerzas mínimas, pero de suerte que puedan ser r~forzadas conveniente y oportunamente por . las reservas escalonadas á retaguardia, y que los fuegos se crucen para dominar mejor el acceso á ellos en los defensivos, sir­viendo los ofensivos para ejecutar los contraataques ó el ataque decisivo de la defensiva-ofensiva. 4.• Guardar los flancos con reservas escalonadas, disimuladas y bien situada<>, para que, llegado el caso, puedan oponerse á los movimientos desbordantes ó de flanqueo del adversario, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 112 BOLETÍN MILITAR .5·a Mantener siempre una reserva general en el sitio más ventajoso, según las amenazas del enemigo ó las propias intencio­nes de ulterior of.!nsiva, para hacer frente á tiempo á todo peligro inmediato, apoyar el contraataque ó restablecer l.:t situación com­prometida en alguno de los sectores de la defensa. Estos son los puntos generales á que siempre deberá prestar atención el defensor, siendo de advertir que en ciertas circunstan­cias no se les podrá aplicar, como cuando se trate no d~ batalla de­fensiva, sino de retaguardias ó llanguardias encargadas de proteger una retirada ó marcha de flanco de un.l fuerza que ha sufrido un re­vés y pretendes lir de la zo;la de acción dd ofensor. En efecto, en ea te caso e~ evidente que la tropa á la defensiva tiene por mis"ión ganar tiempo suficiente para que de3file con orden la fuerza que cubre y por lo mismo no puede empeñarse á fondo, porque romper (es decir, deshacer) el combate en esas condicione , es cosa peli­grosa: con cañones y jinetes tratará de contener la persecución, con la infantería forzará al enemigo á qu'e haga alto y despliegue; con retornos ofensivos con el solo fuego cubrirá los movimientos de retroceso en busca de nueva posición más lejana (hacia atrás) que le permita volver á obrar del mismo modo. En una pabbra, tratará de sacar á la defensa tod lo que ella pueda dar como su­plemento momentáneo de fuer?.as, utilizando el terreno en que maniobr.a, sin pretender alcanzar resultados que no estarían en re­lación con el fin que persigue. Sea de e1lo lo que fuere, en la guer.ra moderna, al tratarse en táctica de la defensiva, no puede ser ino de la difensa activa, que en la utilización del terreno y de la forti ftcación p:1sajcra busca un aumento de fuerza y el modo de atraer la lucha á una posición conocida en donde se pueda herir al enemigo con más seguridad y en mejores condiciones. --···- - BOYACÁ * E•tudio táctico y cetratégico Bov ACÁ, nombre que llena con su lumbre y sus · trofeos las páginas de la historia de Colombia, no obstante su grandeza, mi­litar. mente considerado, apenas es un incidente: el ep ílogo de Pan­tano de Vargas, que si allá fue hecho prisionero Barreiro y la mitad del ejército español, casi sin combate, es en las colinas que rodean aquel Pantano donde, en tremenda y legendaria lucha, quedó rota y desbaratada la pujanza de los batallones peninsulares que defendían á Santafé. Deslumbrados los historiadores civiles con la magnificencia del acontecimiento consumado á orillas de humilde riachuelo, • Pe un libro inédito: t818 por F. l. V. y V. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILIT .A.B. llS / -cuyo valle se interpone entre las fuentes de los perezosos ríos que fecundan las altillanuras, un día corazón de los señoríos de Zipas y de Zaques; ofuscados con el nombre . de Boyacá, inscrito en áureas letras en las banderas y estandartes del Ejército libertador, no sometieron al criterio usual la pluma entusiasta ron que tra­taron de escribir su himno de agradecimie-nto á los fundadores de nuestra nacionalidad, por lo cual no es dable hacerles cargo algu­no; pero no sucede lo mismo con los que preterydiendo narrar la historia militar de la campaña, sin haberla estudiado ni entendido, se redujeron á acumular sonoros adjetivos, pensando así levantarse un monumento en campo que les estaba vedado, cuando en reali­dad apenas hacen asomar irónica sonrisa á los labios del soldado que lee aquellas líneas, fruto de imaginaciones delirantes, extrañas al oficio, que en el fondo se reducen á mal copiar el Boletín publi­- cado en V entaquemada al otro día de la victoria. El historiador argentino Mitre, después de narrar la jornada en veinte línea~, cada una de las cuales es una herejía histórica, obedeciendo de seguro á remordimiento de conciencia por escribir lo que ignoraba, comenta su relato con la siguiente nota: " El Boletín de Boyacá, dado por Bolívar y firmado por Soublette-úni­co documento que ha servido de ba e á todo. los historiadores americanos, que lo repiten textualmente sin adelantar nada *­es tan confuso comG defici~nte en lo esencial. Prolijo en la des­cripción de las guerriJlas preliminares, no da ningún detalle pre­ciso sobre los movimientos tácticos de la acción, si exceptúa el desalojo (sic) del batallón desplegado en cazadores sobre la izquier­da realista, de lo cual se coligen las maniobras y peripecias de la bata­lla." Subrayamos las últimas palabras porque de d_os . u~a: . si . es . confuso y deficiente el Boletín, . ¿como . cólegir dé un simple detalle las maniobras y peripecias de la batalla ? Y si éstas se pueden en­tender leyendo dicho documento, ¿ por qué llamarlo confuso y deficiente? O'Leary y Restrepo lo reproducen en sus historias como relato fiel de la jornada, y el uno fue testigo de ella y el otro Secretario del Libertador. La verdad es que el historiador argentino escribió dominado por la idea errónea de la magnitud de la batalla, no obstante que en ella los patriotas sólo tuvieron 70 bajas y el choque apenas duró un par de cuartos de hora -según el B~letín,-por lo c:ual delin­quió, como vamos á verlo. "La batalla, escribe, se inició sohre el mismiJ puente por un combate de vanguardia, en que las guerrillas españolas fueron arrolladas. Contenido Barreiro en su marcha, for­mó su infantería en columnas sobre una altura, con la caballerÍa· á lvs costados y su reserva, desplegando por la derecha un batallón de cazadores (?) para tomar con fuegos convergentes, diagonales y de llaneo á los republicanos, que avanzaban en columna de ataque. • El archiv:o nacional encierra impottantes documentos sobre el particular. " Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ROL RTÍN MILITAR 115 trozos era perpendicular á la línea de retirada, el uno con frente al Este y el otro con la cara vuelta al eptentrión. ¿Cómo se atrevió Barreiro á librar la batalla en condiciones tan anómalas? Sin duda alguna el audaz movimiento de Bolívar para ocupar á 'runja, cortándole un camino de Santafé, le perturbó el ánimo, pues díga e lo que se quiera, la razón militar la tiene Sámano al dar parte á Aymerich de lo ocurrido: "Ya ve V. S. que comprometido quedé con el engaño que padeció Barreiro y su peot dirr.cción, pues poco me hubiera importado la mar­cha de Bolívar hacia dicha capital (Bogotá), si aquél hubiera con­servado sus fuerzas, siendo el engañado en tal caso Bolívar." En el particular diferimos, pues, de la opinión antimilitar, por no decir otra cosa, de nuestros historiadores. En efecto, aunque el Ejército libertador contaba cerca de 4,000 hombres, el un cuarto no podía entrar en pelea por ser reclutas de la ví pera; Barreiro mandaba 3,ooo sin contar 400 que estaban en Oriente; la guarni­ción y empleados de Bogotá ascendían á cerca de I,ooo, y en el ruto del país no había en armas ni un soldado patriota. En 1862, ya con mejor fusil la infantería, 3,ooo magníficos soldados se estrellaron en vano dos días contra un edilicio de Bogotá defendi­do por 150 hombres, sólo porque tras aquéllos venía en auxilio de éstos un ejército de otros 3,ooo, quebrantado por el primero en un choque ocurri:lo en el mismo puente de Boyacá, y eso que los allí ven­cedore entonce contaban con partidario armado en diver os lu­gares del país. Si Barreiro no se aturde, cuida de rehuír el combate en campo que no le fuera ventajoso y 5igue á distancia á Bolívar, éste nunca hubiera podido ocupar á Bogotá dejando á retaguardia tan fuerte enemigo que lo a altara por la espalda mientra él com­batía en las calle. de la ciudad, cuya toma no era cosa sencilla, como lo sabía por propia experi~ncia, cuando la entró al frente del ejército del Congreso seis años antes. En lin, aun en el supuesto de que no hubiera podido intentar esta operación, sit:mpre era más natural mantener.e en el Norte, e ~ p rar auxilios de Mori11o, y así reforzado revolver ~obre la capital. Los escritore yerran al estu­diar el asunto, pervertido el criterio por la conarla de Tunja, por­que olvician que la línea de comunicaciones de Barreiro era triple, una sobre Sámano (Santafc), otra sobre Morillo (Venezuela) y otra sobre la Co ta (Ocaiia). Violó Barreiro un gran principio militar y recogi<í la con.ecuencia natural, el de-a _ tre. Cuanto á Bolívar, no puede censurarse bu. cara la batalla, por do razone : si la perdí a, en todo ca o le querla ban las Han u ras á donde replegar. e, sin contar con que tenía expedita la vía del Nor­te · si la ganaba, era suyo el Virreinato de un golpe, y por tanto convenía arriesgar la jugada, agregándose á lo dicho que al Hegar la hora solemne, la fortuna le brindó excelente campo, hábilmente aprovechado por cierto. Si Barreiro hubiera logrado pasar el río con todo su Ejército, ó l>i éste hubiera combatido reunido en un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 118 80Lift'1B XD.ITA.B . solo cuerpo, la marcha del combate y sus consecuencias segura­mente no habrían sido las mismas. En todo caso, la base de la ope­ración fue justamente pensada por Bolívar, quien con ello dio una yez más la prueba de su profundo conocimiento del corazón hu­mano, y mostró lo acertado de su juicio sobre la valía intelectual efe su adversario: supuso que Barreiro, cortado de San afé, querría á todo trance restablecer esa comunicación, y entonces, siguién­dole los pasos, ó le impedía lo consiguiera, quebrantando así su moral m's y más, ó bien lo forzaba á aceptar combate en posi­ciones no elegidas y fortificadas de antemano. Con adversario más que hábil al frente, la jugada era aventurada. Si de lo grande descendemos á lo pequeño, hallamos con fre­cuencia suma en los historiadores la prueba del descuido con que .han procedido en sus trabajos; así, por ejemplo, Mitre afirma "los Yoluntarios ingleses se probaron por primera vez," olvidando que en Vargas la Legión Británica perdió su jefe y sufrió tales pérdi­tlas, que quedó retlucida á una compañía, cuya lista de revista des­pués de la batalla existe en el Archivo nacional. En Yenezuela He­nica leemos, hablando de la División de Retaguardaa: "La me­tralla abre clartJS en los cuerpos patriotas, los rr~Juelca y detiene algún tiempo el pertinaz empuje de nuestros batallones;" y sin embargo esos cuerpos, que tenían más de mil hombrea, no tuvie­ron treinta bajas, según consta en documentos que se encuentran en el mismo Archivo citado. López, en sus ReaurdfJs HistóricDs (tén que da ·á entender q-ue · estu·\'O en la batalla, lo cual no _ ve~- . a.d, según consta en su propia hoja de servicios)) habla del Bata­ll6n AI!Jión, que, según se dijo, estaba reducido á una compañía, eomo Jo afirma además el BDktín. Mas no acabaríamos si nos fFOpusiéramos se~uir la enumeración, y lo apuntado basta y sobra á nuestro propó tto. 1 día 7 de Agosto amanecieron Jos contendor unos, Bolí­ar, en Tunja, y otros, Barreiro, en Motavita, lugarejo de indios ituado 6 kil6mt.tros al O. de aquella ciudad; pero u situación era muy diversa. EJ Ejército libertador había entrado á la citada plaza el s, y por con iguiente el 6 lo consagró al descanso y á proveerse de multitud de artículos tomados en los bien provic;tos almacenes que al enemigo se tomaron en la ciudad; el F .. jército · ~con su Jefe preocupa.W el ánimo por una falsa idea estra- 11Rgica, había caminado todo el dí~ 5 y muchas horas de la noche éste al 6, de suerte que sólo descansó parte de este día y en un acaso de recursos y bastimentas. El 7, pues, ñsi.ca y mo­en e hablando, Bolívar superaba á Barreiro, y era casi seguro debíttllevule la ventaja en la operaci6n que iba ' realizane día. a luc de veloc1 d en el camino de Santafé, á que e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLET fN MILITAR 117 agrega que para el singular sport el uno contaba con una vía relativamente buena, el camino real, y el otro con un sendero de páramos, el camino secciona! que enlaza el puente de Boyacá con el camino de Motavita á Samacá. ! / 0 Tu1Jja / / "Al amanecer del día de ayer (el 7) dieron parte los cuerpos •uvanzados de que el enemieo estaba en marcha por el camino de S,amacá; el ejército se puso sobre las armas, y luégo que se reco­n10ció que la intención del enemigo era pasar el Puente de Boyacá p.:>ara abrir sus comunicaciones directas y ponerse en contacto con laa capital, marchó por el camino principal para impedírselo, ó for­uarlo á admitir la batalJa. A las dos de la tarde la primera Divi­siión enemiga llegaba al Puente, cuando se dejó ver nuesta descu­b: Jierta de caballería." Boletín Oficial. En las anteriores sencillas palabras está dicho, en hermosa sííntesis, cuanto al objeto y plan de la marcha-maniobra se refiere, imdicáudose, además, el campo probable de batalla: el Boletín an­trerior, dado en Tunja, había terminado así: "estamos casi cierto d e la victoria." Los que, por forjar frase", · han agregado detalle á lo transcrito, sólo han con eguido escribir in crosimilitudes gco­grráficas, por no decir otra co a. U no de ellos habla de avisos de loJs exploradore , de que Barreiro intentaba ponerse en camino; qtue el Ejército estaba en pie desde ante de recibir tal aviso; que B olí var, para saber á dónde se dirigía el enemigo, situó Oficiale em los campanario de la ciudad, y él mismo trepó á una alt~ra qtuc le permitiera domina. tale. movimientos; que al fin lo mtra tmmar ei camino de Boyacá (sic) y exclama: "es nuestro, es nue - treo," tras lo cual corre con su Ejército, no sobre el contrario, sino smbre el puente, distante t1·es leguas. Casi huelgan los comenta­ricos sobre semejantes conceptos, que escritos como elogio al Li­he! rtador, si fueran ciertos lo exhibirían como el más estulto de los smldados: un jefe que del sitio que ocupa domina el campo enemi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 118 BOLETIN MILITAR go, y en vez de atacarlo al ponerse en marcha, lo deja desfilar tranquilo para luégo moverse por otra vía, fatigar su tropa con muchas horas de ruda marcha en busca de un campo de b~talla desconocido, corriendo al albur de que aq,Jél recobre sus comuni­caciones, con el Ítem de ir á empei1ar tarde la jornada, que enton­ces podía prolongarse hasta la noche, cuyas sombras tenían que ser salvadoras para el contrario si la fortuna no le era propicia. Y á lo que antecede agrégase la afirmación de que de rrunja se ve el camino de Samacá á Boyacá, no ob ·tante quedar separado de la ciudad por una elevada cresta para m osa, una vasta exh·nsiim de te­rrmo a berta/ ( !), según el singular lenguaje topográfico del autor en referencia. Por fortuna lo Boletinr.r dan al traste con semejant~ estul­teces, afirmando rotundamente: 1 .o, que frente al enemigo estaba un destacamento dP. dragone (infantería montada) destinado á ob-ervarlo; 2.0 , que dicha tropa dio parte de .que el enemigo se movía por el excéntrico camino de Motavita á Samacá, es decir, á Uba­té, por lo cual el Ejército se puso sobre las armas; 3.0 , que más tarde el enemigo dejó ese camino por el de Samacá al Puente de Boyacá; 4. 0 , que entonces se comprendió que Barreiro pretendía recobrar e e día su perdida comunicación con Santafé; 5. 0 , que por tal motivo se ordenó marchara el Ejército por el camino principal, que también pa~a por dicho Puente, con d propósito de imp~dír­selo, es decir, de evitar que ganara dicho carrai no si al mencionado bivio se llegaba antes que él, ó de forzarlo á admitir batalla, es decir, perseguirlo, alcanzarlo y atacarlo si no se lograba impedir tal acontecimiento. En resumen, Bolívar e movió de Tunja re­suelto á med1r sus armas con Barreiro. ¿Dónde? Donde lo deter­minara la fortuna, puesto que nadie le impedía al español estable­cer un racional servicio de exploración que le permitiera, en caso necesario, no lle~ar al Puente sino retroceder, rehuír la bataila y maniobrar en busca de mejor campo ó de momento más propicio. Por lo pronto el Boletín no afirma sino una cosa: que urgía no perder tiempo, por lo cual la marcha no se emprendía sino al saber .se con alguna certidumbre hacia dónde se dirigía el contrario: esto era en extremo juicioso y demuestra que ]as rutlas enseñanzas de la campaña de 1818 no se habían olvidado por el Ejército liberta­dor. En efecto, á este caso p11ede aplicarse ]a magnífica exposición de Gneisenau, el inspirador de los Aliados en las últimas campa­ñas contra el Imperio, cuando, definiendo la estrategia, decía: es la ctencia que maneja las dos magnitudes que se llaman tiempo y es­pacio: ambas interesan, pero yo soy avaro, especialmente del tiem­po, porque el espacio perdido puede recobrarse, en tanto que e mi­nuto que no se aprovecha no vuelve jamás. Si Barreiro seguía sobre Ubaté ó retrocedía hacia el Norte, cambiaba por completo la faz de la cuestión. Y aún quedan por considerar dos hipótesis más graves en uatándose del punto anterior: Barreiro, al seguir á Samacá, encon- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 120 BOLETÍN MILITAR pero casi es posible afirmar no emprendió marcha sino al romper el día, pasando por la indicada encrucijada á eso de las 8 a. m., por lo cual Bolívar debió recibir el aviso mencionado hacia las IO a. m., y la celeridad de su marcha tenía por objeto llegar al Puente antes que Barreiro, que á las 8 ya sólo distaba unos r 3 kilómetros de él, de suerte que si los españoles, en vez de un mal sendero, hubie­ran marchado por camino como el real, de seguro habrían logrado su intento, salvo que hubieran resuelto marchar despacio en la espe­ranza de adelantarse á Boli var, por la ventaja que le llevaban en tiempo, lo cual no es de presumirse, ya que conducían 3 cañones y naturalmente algún alto harían para almorzar. En fin, aun cuando los patriotas no se movieron hasta las ro, debe observarse que esta­ban en pie, arma al brazo, desde el amanecer, por lo cual desde el punto de vista de Ja fatiga del día los dos ejércitos llegaban equi­librados al campo de batalla. (Continuará) I.EOOIONEB DE O:SOOPvA:i'IA :i'IBIOA CURSO DEL PROFESOR THOULET EN LA UNIVERSIDAD DE NANCY Traducción libre, hecha para el Boletín Militar JI-Nacimiento é Infancia de la 1lerra (Continuación) Para indagar lo que fue el génesis de la tierra, se ha empleado un método, que es de uso común en ciencias: la utilizació:a de las analogías. Por ejemplo, cuando se · quiere saber ·c6mo crecen las encinas, no se siembra una bellota y se permanece cerca de ella, mirando cómo el vegetal rompe el suelo, crece, se convierte en dé­oil arbusto, luégo en árbol de majestuoso~follaje, después, lentamen­te decae, hasta envejecer y morir; no se cuentan las ramas que se secan, ni se aguarda á que la vetustez horade el tronco que, cedien­do al impulso de un viento, que antes apenas habría hecho estreme­c~ r su copa, caiga por tierra, y allí se transforme en tierra bajo la acción del sol de los estíos y el frío de los inviernos. El botánico se limita á recorrer la selva para examinar, entre la multitud de las encinas, las diversas faces de su exi ten~ia, y la observación de esos eres múltiples le suministra el medio de reconstituír en algunas horas Jo~ años de vida de la encina. Los astrónomos han visto for­marse mundos en el firmamento, y así pudieron escribir la historia de la infancia de la tierra. En ciertos puntos del cielo el telescopio deja percibir nebu­losas, masas de materia cósmica, centros de lumbre más bien que de luz, polvo de estrellas que los instrumentos de mayor potencia no pueden resolver. Entre ellas las hay cuyo aspecto se modifica con oastante rapiae7' hasta tornarse in conocibles en un lapso de pocos años. Las nebulosas son mundos en vía de formación: la materia que los compone, de una tenuidad de que en la tierra nada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 121. puede darnos idea, animada por un movimiento de torbellino, casi siempre se muestra en un espacio vacío de estrellas, cuya sustan­cia, por decirlo así, parece como si se hubiera evaporado. Obede­ciendo á la a racción, la nebulosa se condensa hacia el centro, aparece una lumbre más intensa, especie de estrella mate, como se la ve, por ejemplo, en la constelación de los Perros de Caza, 6 bien presenta varios núcleos, ú ofrece el aspecto lenticular de tuu esfera entre un anillo que, visto de canto, recuerda el del planeta Sa­turno, como sucede en la nebulosa del Aguador, si no es que el sol central, como en otra nebulosa de los mismos Perros, se envuelve en largas estelas en forma de espiraL N u estro sistema solar atravesó esas di versas faces: en su ori­gen fue una nebulosa como la de los Perros de Caza, el Aguador, Pegaso, Orión, Andrómeda, el León, la Virgen, la Lira y tánta& otras dispersas en la inmensidad del espacio. La materia cósmica ·e dispuso en espirales giratorias que, tras aislarse unas de otras, se aglomeraron en sendas masas que dieran origen á cuerpos globu­lares, al cabo condensados hasta formar esferas. Así surgieron los planetas, nacidos del sol, mediante la condensación de un reguera de polvo cósmico desprendido de la masa primitiva: Neptuno, U rano, Saturno, Júpiter, el grupo de los asteroides, Marte, la Tie­rra, Venus y Mercurio, el más cercano al centro primordial. La densidad de los planetas con relación á la de la Tierra, tomada como uni1ad, decrece, regularmente, ó poco menos, del centro á la perifcrie del sistema: Sol=o.98; Mercurio= 1.5; Ve­nus= 0·99; la Tierra= r; Marte =0,98; J úpiter=o.z6; Satur­no= 0.1 3; Urano= 0,23, y Neptuno-= 0.24. En «"1 cálculo de estos valores se ha supuesto que la dimensión aparente de los planetas es su dimensión real, ó en otros términos, se ha prescin­dido de la atmó fera que puede envolverlos; con certeza puede afirmarse, además, que las cifras relativas al Sol y á los 4 grandes planetas exteriores, pecan por defecto. La materia de la nebulosa, madre de nue tro sistema solar, que no es sino un átomo en el es­pacio, se ordenó, pues, de acuerdo con ·u densidad: !3 más ligera ocupaba la periferie y la más den a quedó cerca del centro. A su turno cada planeta, una vez aislado, reprodujo en menor escala los fenómenos que le habían dado origen: su m":lteria se conden a, y á impul os del movimiento de rotación, que aument:J. en velocidad á medida que la masa se endurece, los polos se depri­men, e hincha el Ecuador, que se convierte, primero en una e~­pecie de ~aliente, luégo en un anillo constituído por los materiales más livianos, tal como lo vemos en Saturno. Pero ese anillo no puede subsistir sino en el caso de que posea una homogeneidad perfecta; de lo contrario en él se realiza una nueva concentración, se rompe en una ó más porciones que engendran esferas más pe­queñas, los satélites, ora múltiples, como en Saturno y Urano, que tienen ocho, Júpiter 5, Marte 2, ora únicas, como sucede en la Tierra y en Neptuno, ora ninguna, como en Mercurio y Venus. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 124: BOLETÍN MILITAR que. Liebertwolkwitz queda en poder de los franceses, Wachau es tomado y retomado cinco veces, y Mark-Kleberg sucumbe. Es medio día, y la línea francesa retrocede pero no ha sido rota. N a­poleón decide entonces tomar vigorosamente la ofensiva, que pre­para el tiro de una batería de 8o piezas dirigida por Drouot. En tanto que Macdonald desvía la atención de los austriacos con un serio ataque sobre Seyffersthayn, una masa de dos cuerpos se pre­cipita sobre Gulden-Gossa, rechaza la infantería enemiga y sólo es contenida por imprevistas cargas de caballería. Kellermann y Murat atacan á su turno á los austriacos y permiten que la Guar­dia marche sobre Gulden-Gossa y acentúe el movimiento de avance; pero el enemigo, reforzado á tiempo, conserva sus posi­ciones, y el combate queda indeciso. Al Norte, Marmont, á pesar de su inferioridad numérica, .resiste á Blücher, y sólo al anochecer se retira tras el Partha, para no ser copado de Leipzig por Ber­nardotte, que llega sobre su flanco derecho. Al 0., Bertrand se mantiene en Lindenau. En resumen, los franceses han obtenido el éxito á medias, resistiendo con 135,000 hombres á 220,000 aliados. Jornada del 17-Y.ranscurre sin combate. Ambos Ejércitos esperan la llegada de los últimos refuerzos con que pueden contar. Ney llega hacia la derecha de Marmont con 2o,ooo hombres, pero los aliados se engruesan con todo el Ejército de Bernardotte y con los 4-o,ooo soldado· de Schwartzemberg. Napoleón estrecha su línea de batalla: la masa principal presenta su centro en Wa- .chau y Probsteyda; Ney se cubre con el Partha; el .todo se apoya á la derecha en Conne·IVitz, sobre el Pleiss, y á la izquierda en Schoenfeld, sobre el Partha. Jornada del 18-Al romper el día, el Ejército de Bohemia avanza formado en tres masas de á 6o,ooo hombres, que atacan la línea francesa por el Sur, en tanto que Bernardotte y Rlücher (r2o,ooo) embisten por el Norte. Abrumados los imperiales por la superioridad numérica del !ldversario, se repliegan P.OCO á poco: en Probstcyda-St<~theritz organizan un núcleo de resi tencia que los repetidos ataque de los austriacos no pueden vencer: pero los Sajones, haciendo traición al E mpcrá.dor, abandonan la línea, avanzan un poco, y luégo, volviendo caras, tiran sobre los france­ses. La batalla degenera en un espantoso cañoneo. Jornada del 19-Napoleón se ve obligado á ordenar la reti­rada. Aprovechando la noche los cuerpos se repliegan sobre Leip­zig, y uno tras otro penetran en el e trecho desfihdero de Linde­nau, resultando prcmto un espantoso desorden que aumenta, si cabe, cuando al romper el día de nuevo los aliados principian el combate. El Ejército francés está ag~omerado en Leipzig y sus alrededores. Macdonald, Poniatowski y Lauriston resisten á pie firme en los alrededores de la ciudad, en los arrabales y hasta en las calles, para permitir ~~ desfile de los cuerpos amontonados en el desfiladero, á cuya entrada llega al fin la retaguardia, acosi\da Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN JULITAB 125 por una nube de cosacos. A la vista de los lanceros polacos y de los cosacos, el jefe encargado de la destrucción del puente pierde la cabeza y lo hace saltar. Toda la retaguardia, 30,000 hombres, es muerta, ahogada ó cogida prisionera: Macdonal
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 136

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 114

Por: | Fecha: 26/08/1899

Ro HI Bogotá, Agosto ~6 de 1899 NUM. 114: úRGA'NO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO --~· ..... -- DIRECTOR AD-HONOREM, FRANGISGO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiaha de- Ingenieros ~~~~~~~QQ~~~~~~~~~~o~~~~~~~~~~~~~~~Q~~~~~~~Q~~~~~~~Q~~~~~~~~~~~~o Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefe• y Oficiales del Ejército de la República a~~~~~~~~~~~~~~~~~b~6~~~6~~66~~~~o6~666~~o6~~~~~6~~~~~~~~6~a~~ OFICT L DEO~ETO NtrME!\0 . ... :0~ 1SQ9 (1 DE A O TO) p r el cual se concc:ue una pensión de lo fondos del Montepío Militar El Presidente de la Repúblha CON SI DE~- A N DO 1.0 Que la Sra. Leonanla Rincón de Mariño, viuda del l'e­nicnte Eu~taquio l\1ariño, ha ocurrido al Poder Ejecutivo, pot· conducto de la Junta Directiva del Montepío Militar, en solicitud el socorro concedido por el artículo 7· 0 de la Ley 153 de 1896 á las viudas, hijos y padre. de los militare que fallecieren en ervi­cio activo y hubieren contribuído dos año, por lo menos, para el Montepío; 2.0 Oue el rrcniente Eustaquio Mariño falleció en Carta-genael 2sdc oviembre último, hallándo e en ervicio activo en la 3-a Compañía del Batallón Jenerife; 3.0 Que al mencionado militar se le hizo, por más de dos años, el descuento correspondiente para el Montepío, egún cans­en el certificado expedido por el Tesorero de dicha institución; 4.0 Que la mencionada Sra. de Mariño ha acompañado á su petición los demás comprobantes que exige el artículo 22 de la. mencionada Ley; y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 82 BOLETÍN MILITAR 5· 0 ~e la Junta Directiva del Montepío Militar apoya ]a;:. solicitud de la referida Sra. de Mariño, DECRETA Artículo único. Concédese á la Sra. Leonarda Rincón de Mariño, viuda del Teniente Eustaquio Mariño, una pensión de treinta y cinco pesos ($ 35) mensuales, pagadera de los fondos del Montepío Militar, de conformidad con lo determinado en el artí­culo 7 .o de la Ley I 53 de 1896. Parágrafo. De esta pensión disfrutará la agraciada desde la fecha del respectivo título de adjudicación, mientras permanezca.. viuda y observe buena conducta. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 8 de Agosto de 1 899. Por delegación del Excmo. Sr. Presidente El Ministro de Guerra, JvSE SANTOS SECCION DOCTBIN AL ITINERARIOS (Extracto de una conferencia á los Oficiales de la Guarnición) Siendo importantísimo en campaña el buen reconocimiento de lo caminos, conviene que los oficiales conozcan los sistemas y modelos usuales en el extranjero para consignar en el papel e! resultado del estudio practicado sobre el terreno. Los principales de esos modelos on el antiguo 6 de cuadros, y el moderno 6 itinerario del Coronel Du­four, qu~ modificado con las enseñanzas de 1a práctica, es el que se em ­plea más generalmente en Alemania y Francia. Respecto al primero, la sola inspección del ad i unto modelo, en que hemos refundido los de Poirot (militares) y de Bertrand (ingenieros) basta para entenderlo, y nos limitaremos á advertir que conviene prin­cipalmente para ilustrar memorins elaboradas con toda calma en 6empo de paz. Cuanto al egundo, único aceptable en campaña, antes de ocupar­nos de él conviene e . plicar los signos que entran en su formación: 1 .o Nivel: Como el camino no puede presentar á este respecto sino tres características, con el signo + (más), e indican las subida.s~ con el signo-(menos) las bajadas y con el signo=(igual) las porciones horizontales ó poco menos. Olaro es que si el oficial tiene un aneroide á su disposición, en ve:z: de tales signos consignará, en metros, la cqt¡¡ 6 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. El piso del camino es arcilloso de J.f. al río N., calcáreo de ahi al pueblo N ... En el primer trayecto 1 N .••••• O PMebll Cota N. mide 3 metros de anchura O Casa á 2oom y 4.50 en el segundo. En 1h2o' 6soo pasos a la cuesta b se halla en malí­simo estado, y en la porción d pasa muy encajonado en­tre grandes escarpas. Etc. ~ " N " :::::: ..: > -¡; t o V ~ Cota ..•... Sitio X Euéril N. E. b 2h1o + 1 1 ooo pasos Cerros Bosque _Río N ... Cota ..•••. e o N. ¡h 4000 pasos Casa Cota -X -BDquerón NO. d 40' ~ Pantano ;; 3000 pasos - 0 -Caserío e Bosque 40' ... S. 3200 pasos ..:3 Quebrada X 1 Cota f La distancia es de: Llano. 1 so'-1 1 8oo paso Subida. 1 54'-1 3000 - . Bajada. too·- 7200 - 6h44'-3tooo pasos Metros que se suben 729 Metros que se bajan 81 o Ob enaeiones generales N E. 30' Cerros 2300 pasos Camino á Z o ---- Sitio R ... E., g + 24' Cultivos 2000 pasos M ...... O Pueblo Signos usnales Puede alojar n batallón. Grandes haciendas en loe alrededores. Temperatura muy cálida. De este sitio se domina una grande extenaión de te­rreno. Grandes zigzags. Muy escarpados. Río navegable. Puente col­gante de 40 metros de largo por J de ancho. So­bre el camino, á uno y otro lado del puente, hay casas que por todo son 47 La pendiente del camino ea fortísima cerca del boque­rón y el camino muy an­gosto. Quebrada vadeable,sin pllen­te. Crecida. detiene el pasa dos horas . Este camino es bueno y el pueblo Z es de alguna con­~ ideración. Antes de lle­gar al pueblo se cruza el río Y ... Puede aloj r tres batallones~ Abundantes recursos. Obsenaeionea partienlarea Itinerario del pueblo D ... al pueblo N ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. >. o "" .... Q> ¡::; .. :::1 CIS 1=1. ~­:: l ~ ~ : o ... - (.) 4l = as OQ CIS "ee ., -= :: Q,) ..... """ ., OQ CIS a ~ ~ o ... OQ z é~ :::1<12 I: ;.~~~· C:E~ ~ ~ ~ 8 .S::~ ;~:ó~E~t'c p. Q.J ­.... .a-gª ~ -- .. ;~~ 1=1.11:1"' ~ ~- :! o-'"' !.1 o-2.c-41 """ ·.-tQ,) -os::~ ::o~ e;>' ~u O". tiC- Q, ¡::CJ ... o ...l O . .!. .~~ ;::!."· >.:;:: _e:.n -~ ~: "OO.,. ~-§~ .. = :1) :Go:Cil .. c.>.., ~~ ... ..::::..~~ (;"O ¡. ¡::: -<( :; áJ Ct; Q.) ~ :::1 ="'o ,_ ;;;;;t () aJ e 8 _g 'O ;. ·¡; ,.· i ;. Ji ~ ~e,~~-¡; ~ [; ~ ~ Q. ~ (J .. ~ g ~J~~~ ~ · ~ ~.g ~ ~ DETALLES DESCRIPTIVOS Estarlo del camino, poblaciones, casares y cultivos que atraviesa; objetos cercanos que tienen importancia militar,pasosde los ríos. medios para componer ó des­truir el camino. etc. OBSERVACIONES Y CON5lOtllA· CIONtS MILJTAU::S 1 1---1----------1---1---l---------1---------- --------1--. La Cru::. .. .. ..... . Puente X .1 1 no Z. Punto interesante¡ 34-00 Se sale de La Cruz con 1 rumbo N·~ pero al ter­minar el descenso de la meseta, donde se croza la Quebrada Blanca. tuerce al E. hasta el r!o X ....... . 1 El camino cruza una mu-1 ralla de roca calcárea, formándose aquí un pe~ ligroso desfiladero en zigzags con pendiente del 1¡ por too. _ 1 2.20 2. m 20 1.20 Sobre una misma linea se principi:J á escribir lo que se refiere :í un m1smo puntv. La Cruz es una población situada en una meseta que domtna bien todos los alre­dedores. El pueblo fle La Cruz puede ponerse fácilmente en esta­do de defensa y servir de puesto de campaña. El puente. de manera: no presenta mayor 'La orilla derecha es la domi-solidcz: sería peligroso que á un tiempo nante, y como se presenta lo cruzaran muchos soldados, y mide muy escarpada en una gran- 14- metros de longitud. de extensión, es fácil defen­der el paso del río. Posición formidable para in- La roca domina el cCJmino en más de 100 terceptar el camino. Un metros y un par de legu:~s á uno y batallón allí apostado pue-otro lado, no ha) otro paso posible p:1ra de resistir 6 horas, tiempo l ' tropas. necesario para que el ene-~ migo logre flanquear la posición. 00 lf:loo t:d o t" t;j ~ ~-~~ 2 es: 8 1""4 ~ 11-­~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 85 altura leída en cada lugar notable de la vfa. Cuando las ubidas 6 baja­das miden menos de una cuadra de longitud y de 30 metros de altitud se miran como parte del terreno llano. Orientación ó rumbo. Se indica por medio de las letras usuales para designar los punto!' cardinales (N. S. E. 0.) y los colaterales (NO. NE. SO. SE. etc.), cuidando de no descender á inrlicar á este re5pecto sino la dirección de la vía entre cada dos puntos notables ó sea de los que se marcan en el diagrama. Si el oficial lleva brújula deberá de indicarlo en el dibujo. Distancias. Se indican las que median entre cada dos puntos no­tables, á ser posible en pasos, y si no por el tiempo que se gasta en re­correr cada tramo del camino, y cada uno de éstos se designa por me­dio de una letra minúscula colocada al lado y hacia el centro de él .. Los tramos no deben medir menos de I o' en tiempo ó de 1 ,ooo pasos en longitud, salvo casos excepcionales que quedan al buen criterio del oficial. Detalles. Se indican de acuerdo con las instrucciones recibidas del Jefe que ordena el reconocimiento y en ellos se emplean los signos usuales de topografía y el tecnicismo corriente de la geografía militar. En especial conviene esbozar las curvas de nivel é indicar si el camino va en desmonte, terraplén ó media ladera. Para formar el itinerario Dufour e toma una banda ó tira de pa­pel cuadriculado (dividido en cuadro) preferentemente, ó por lo me­nos rayado, de IO centímetros de ancho (la mitad de una hoja de o.ficiD) y de la longitud necesaria, que puede obtenerse pegando varias porcio­nes ; una vez preparada la tira se di ide en tres partes iguales, en el sentido de la longitud : la central para los signos convencionale ; la de la izquierda para las observaciones de carácter general, r la de la derecha para las observaciones particulares ó propias á cada punto no­table de la vía : la línea recta que se encuentra en medio de la central repre enta el camino que va á reconerse. Hecho e to se enrolla la tira en un trozo cilíndrico de cualquier materia ó sobre un lápiz, y en la cabeza del rollo ó sea la línea que va á q 1cdar como parte baja del croquis, se indica el camino que va á estudiarse. · medida que se recorre el camino se desenrolla el papel y se inscriben las notas y signo correspondientes adoptándo e como escala, que e indicará en el diagrama, )a longitud comprendida entre cada dos líneas del papel para cada S' 1 o' so' ó zo' de tiempo ó cada so, 1 oo, 2 50, 500 ó 1000 paso de longitud. Terminado el trabajo se recapitula la distancia en un cuac!rito que se inscribe en la parte inferior del itinerario. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 86 BOLETíN MILITAR Y LOS NUEVOS MÉTODOS GEOGRÁFICOS (1) por O. Barre, Comandante de ingenenieros, Profesor en la Escuela de aplicación Grande es la querella que divide á los geógrafos en estos momen­tos. Los unos, los literarios, que hasta el presente habían reinado como dueños en la enseñanza, protestan contra la invasión del dominio que miraban como su encomienda, y anuncian que ha de producirse toda suer­te de males, si se abandonan sus procedimientos m~ramente descriptivos. Los otros, los cimtíjicos, marchan al asalto, deseosos de conquistar la plaza, y quieren imponer su método, el método geomorfogénico. Los geógrafos militares no pueden permanecer neutrales en la contienda ; su profesión los compromete en el combate: ¿á cuál de los dos bandos deben afiliarse ? Parécenos que no cabe vacilación en el asunto ; debemos !,eguir el método científico, y no contentándonos con frasesitas geológicas trasnochadas y aun erróneas, abordar de frente esas terribles conside­raciones geomorfogénica , cuyo solo nombre causa vértigos á los que tienen miedo á lo desconocido. Siempre el temor será un mal conse­jero, y además, en este caso, el fanta,sma se transforma en seductor estudio cuando se tiene el valor de abordarlo, franqueando el obstá­culo que presentan al principio algunas breves definiciones. \t) Sin vacilar nos apresuramos á publicar la versión libre de la Memoria que aca­ba de aparecer con la firma de uno ele los m ás distinguidos profesores de la Escuela de Fonteneblau, y resume el curso dictado en ella el año pasado. Es nuestro deseo que estas páginas resulten profundamente agresivas, exasperantes, no contra persona algu­na- Dios nos libre de ello,-sino contra los sistemas, teorías y métodos que aún pri­man en la América latina en ia enseñanza de la Geografía á fin el~ llamar la atención sobre ellos y que se les someta á examen racional, con 1 objeto de que resalte , aun : los ojos de loa menos avisados, que no son sino un tejido y montón de errores y disla­tes, abandonado• há tiempo en los países civilizados. Fácil es comprobar que muchos textos americanos sobre la materia son anticientíficos de la primera á la última lÍnea ; que sus divisiones y cla!lificaciones'pecan haata contra el sentido común : en Colombia, por ejemplo, tras enseñar c¡ue una cordillera es una serie de montañas, y que montaña es una elevación máxima de terreno desigual y quebrado, ¿no s e llama cordillera el con­junto de tierras altas interpuestas entre el Magdalena y loa Llanos? ¿No se dice que mesa es la montaña de aplanad cumbre ? ¿ N o se ha llamado thalweg la parte alta de loa ríos ? ¿ N o se ha hablado de la grande hoya del Cauca , englobando en ella, por ig11al, el valle de ese nombre y las destrozadas tierras de Antioquia ? N o se ha oido que algún profesor haga burla de los que van á buscar las raíces de las montañas para establecer clasificaciones teó,·icaa ? ¿ N o se igualan en la enseñanza las regionea más diversas, rompiendo toda ley orográfica y geológica? ¿No se inventan cordilleras donde no existe ni la sombra de ellas? ¿N o se fals~a por completo el criterio de los e.tudiantes, á quienes nunca se hace formar cabal idea de lo que ea una carta geográ­fica, cuyo alfabeto jamás se les enseña ? ¿ De qué modo se les inicia en el decisivo conocimiento de la orientación? Pero jamás acabaríamos ai quieiéramos hacer com­pleta la lista. Para concluír, baste observar que si el Profesor Barre apunta multitud de errore• á las geografÍa• de Francia, en los alrededores de París, la región mejor estu­diada de la tierra, ya podrá juzgarse lo• que pueden hallarse en los libros americanos, y la necesidad que hay de repararlos cuanto antes, recordando que los alemanes dije­ron debían su triunfo sobr• Francia á los maestros de escuela. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN MILITAR 87 Y en primer lugar : ¿ Qué significa la núeva y áspera palabra gt~- 11torfoge~ia? Simplemente un estudio racional de las formas del suelo. Las formas del terreno provienen de tres c.ausas primordiales : la naturaleza de loJ materia/e¡ del terreno ; el orden arquitectónico de ellos. ó ;;ea el establecido por los movimientos mecánicos que han dislocado 1a superficie del globo; y, en fin, la euultura surimposada á dicha arqui­tectura por los agentes exteriores. La geomorfogenia muestra, en cada localidad, la parte que corresponde á cada una de esas causas ; per­mite distinguit; la línea fundamental, del simple adorno ; el cimiento ó eL muro del tabique ó el emplaochado ; en una palabra, darse cuen­~ a d.el por qué de la1 coJaJ. Pero, me diréis con los literarios: ¿de qué servirá ese examen de llls causas, que viene á at¡mentar nuestro ya pesado bagaje? Contenté­monos c;on describir, lo mejor que se pueda, las formas exteriores del iterreno, y pasemos sin demora á esas consideraciones históricas, que son lo mejor de nuestra ciencit~;, y han sido hasta el presente la característica del métod~ rrancéJ que no debemos abandonar-así se ha escrito-por eso ¡nebulosos y complicados procederes que nos llegan de allende las fron- -teras, y no se maridan con nuestro temperamento nacional. Bien sabemos c;uánta fuerza tienen en estos momentos los argumen- , tos patri?teroJ, y cuidaremos de no estrellarnos contra ellos ; pero nadie será osado ;i negar que aun cuando el método geomorfogénico venga ínte­gro del Extranjero-lo que no es cierto-esa no es razón para describir 'los objetos de un modo irracional y para privarnos de la enseñanza que pueden procurarnos las obsen·aciones de toda una cohorte de hombres eminentes. Mas, vayan;ws et1 orden. ¿ Hay certidumbre de que los científicos pretenden excluír de la ensez1anza de la Geografía los recuerdos histó­ricos y los períodos galano-descriptivos que constituyen su encanto, para no dejar en pie sino consideraciones áridas, técnicas, ininteligibles, si no es para los iniciados ? Decirlo es juzgar mal el asunto. El deseo de aquelhls gentes es muy diverso : se contentan con hacer observar que nunca debemos confundir el metiio con el ji11; que la Geografía aharca qiversos grupos de conocimientos de~;ignados con sendos nombres pro­pios, pero que todos ellos tienen un común tronco, independiente de toda vegetación parásita, que es Ja Geografía jíJica. Ahora bien : ésta .tiene su método propio, que consiste no sólo en dncribir la1 formas dd suelo, Jino ademár en indüar stt razón dt ur. Sin contar con que todo espíritu cultivado tiene derecho á darse .cuenta del por qué de las cosas, razones de buena pedagogía imponen .en todo caso esa manera de proceder. ¿ Qué diríais de quien pretenda describir un edificio, no atendiendo sino á sus formas exteriores y ha­ciendo caso omiso de su estructura v ordenaci6n interna ? Sin duda que se expone á hacer una descripció~ ininteligible, en la que los más s por la erosión en una terraza superior. En una palabra, las ideas de crestas y murallas, justificadas en más de un caso JUo dmtro de citr­toJ límites, han llavado al error por exageración de su importancia, lo cual demuestra la necesidad de presentar las cosas tales como son . Muy bien, me diréis entonces. Quedamos convencidos y acepta­mos que las divisiones de un territorio en regiones co'rrespende á la Geografía física y que el fundamento de todas las descripciones sólo puede establecerse: por gentes que hayan e tudiado el por qué de las e osas; pero ¿ á qué llevar esta doctrina á la enseñanza ? ¿N o basta divi­dir y describir juiciosamente el terreno, sin necesidad de indicar las ca u as que le dieron el sér ? Los disdpulos creerán lo que enseña el profesor. Esto último es lo que no admitimos, y así arreglada la enseñanza, pecará por la base. A este respecto permitidme una comparación. ¿Qué pensaríais del imtructor que haga aprender la lista de los nombres de la piezas de un fusil complicado~ sin indicar para qué sirve cada una de ellas? ¿No es verdad que en este caso podría considerarse dichoso, si á pesar del sistema, lo discípulos derivan algún provecho de semejante instrucción ? Pues bien: ¿cómo pretender que sea diverso el resultado al aplicar el método á la Geografía? En esta ciencia, como en cualquiera otra, quien ignflrt el por qué de laJ coJaJ uní profimdat7Jt:1Jft infiriDr tÍ quien lo co11ozca. U na última objeción: diréi . gue e preci . o· abcr limitarse á e. te respecto, que la geomorfogenia, dado su nombre, debe ser co a muy di­. ícil r que los soldados no tienen tiempo de aprenderla. Conte tamo : Lierto que los trabajo:; de Jos geólogos son arduos; pero no se trata de 1uc los emprenda á su turno el geógrafo, porque á éste le bastará com­p render la conclusione que resultan de aquella labor. Así limitada la rarea, nada de penoso presenta á un hombre que posea una mediana cult ura intelectual, que hay derecho á suponer se encuentra en toda oficialidad. o nos contentaremos con la afirmación del hecho, sino CJUC va m o. lina inalterable del cuartel. En la le_' de hoy e ha cc.,n ultado todo. Su di tribución no -deja que desear. Hay e·tudio de la ciencia; y hay vuelo de ima­ginación para no tropezar con rémoras en 1 futuro. Sólo no disgu ta el punto relativo á las prima militares, que i se u aban para comprar sustitutos de quintos en España, ho' han ido abolidas en todas partes consultándose la igualdad ante la ley, y mucho más, cuando se trata del servicio de la Patria. Si tal servicio es obligatorio, el dinero no puede apartar de él á ningún ciudadano, como sucede en f rancia y en otras nacione, en que el grande y el chico, el poderoso y el miserable ' todo , tienen que acudir, desde donde se hallan, al turno, so pena de per­- der para siempre sus derechos civiles y políticos. Por lo demás, la ley dada es magnífica. '1 odo peruano que no ca exceptuado rigurosamente conforme al artículo 2.0 , queda apto para servir, en su rol re~pectivo, desde los 19 hasta los 50 años. Esos roles son cinco: 1.0 el Ejército regular ; 2.0 los Super­numerarios; 3.o la Primera reserva; 4-.o la Segunda reserva; y 5. 0 la Guardia N ac\onal. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL~TÍN MILITAR El Ejército regular se compone de tres grupos: I.0 el de los voluntarios, es decir, de los individuos de 19 á JO años que, sin corresponderles el turno, desean alistane; y de los de 2J á JO que después de ser 1\oldados desean continuar; 2. 0 el de los conscrip­tos, es decir, de los individuos sorteados de entre los 19 á 2J años que aparezcan de la lista en cada pueblo; y J.0 el de los enrola­dos, esto es, de los que por faltas cometidas se envían al Ejército. Con estos tres grupos se tendrá siempre al Ejército en el pie fijado por la ley; porque debe tenerse en cuenta, que cuando los dados de alta cumplan sus tres años en infantería, ó sus cuatro en caballería ó artillería, ya habrían llegado á la edad señalada para el servicio los que antes no habían cumplido los 19 años. Puede suceder que circunstancias imprevistas hagan necesa­rio el aumento del Ejército, hasta un número excesivo de plazas. Entonces se llama á los supernumerarios, que son los conscriptos que figuran en lista, y á los que no les tocó el turno para ir al cuartel ; y si no bastaren, se llamará á las Reservas. La 1.• Reserva se compone : 1.0 de los de 2J á JO años que hubiesen servido ya desde los 19; 2. 0 de los de 19 á 2J que se hubieran casado antes de servir; y J. 0 de los alumnos de escuelas técnicas y universidades, desde 19 á JO años. La 2.• Reserva se forma: de los de JO á 35 años y de los preceptores, profesores y catedráticos de escuelas, colegios, escuelas técnicas y universidades .. Por último, la Guardia nacional se compone: de los de J5 á 50 años ; de los médicos y practicantes de hospitales ; de Jueces permanentes ; del hijo único de viuda pobre ó de padre pobre ma­yor de 6o años ; del viudo padre de hijos menores ; de los posti­llones y conductores de correos ; de los telegrafistas ; y de los J e­fes de oficinas, Alcaldes municipales y Directores de beneficencia. Se ve, pues, que na:lie deja de figurar en un rol, y que, qui­tadas las primas en una reconsideración que se haga, todos ten­drán que militarizarse y que servir cuando llegue la vez. La organización es muy buena, y enérgica la parte penal. Sólo restan tres cosas : 1 .a que los reglamentos que se dic­ten por el Ejecutivo no de virtúen en lo menor la ley, ni se re­tarden ; 2.a que la práctica de e-ta ley comience lo mis pronto para que no sea un mito; y J·a y esto lo principal, que se apliquen las penas, y que nadie ría de este mandato conveniente, como rie­ron mucho , de los anteriores.* (De El Deber de Areqllipa) A la fecha puerie decirse que el servicio militar obligatorio im¡>era legalm~nte en toe! as las repúblicas latinas de Amér ica. En M .!xico Centro A m ~rica, Brasil, Argentina y Chile funciona de un modo normal y desearse es q\1e pronto suceda lo mismo en Co­lombia. cuya ley es sin duda, superior á la peruana. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETfN KlLITAR 95 Rlil0~3R:COS DE LA CAMPAÑA DE 1876 Y 1877 (Continuación) El I 2 de Mayo de I 877 ocupó el General Quintero á O ca­ña con su fuerza, la que había quedado muy disminuída con las bajas tenidas en el último combate, y la cual luégo aumentó con algunos copartidarios de La Cruz, Aspasica y La Playa que, en­tusiasmados con el reciente triunfo obtenido por el prestigioso caudillo, se apresuraron á ofrecerle su apoyo. En dicha ciudad fue donde vino el General á saber la capitulación de Manizales y el mal éxito que la pujante revolución había tenido en todo el país. Estas desagradables noticias lo mortificaron inmensamente; pero viendo que no era posible dejar abandonados á sus camara­das, cuya suerte le interesaba más que la suya propia, resolvió con­tinuar en armas hasta tanto se le presentase la oportunidad de ren­dirlas honrosamente y de conseguir, por medio de unos tratados de paz~ garantías para los que lo habían seguido con :decisión y entusiasmo singulares. A los pocos días de estar en Oc-aña dispuso el General que los soldados de Gramalote, que comandada el bravo y nunca bien lamentado Eusebio Rojas, y á cuyos esfuerzos se debía, en parte, la ventajosa posición en que se encontraban los rebeldes, regresa­sen á su pueblo. A Rojas le dio el General instrucciones respecto á las operaciones que debiera ejecutar, y le indicó también las ba­ses sobre las cuales podía entrar en arreglos con el Gobierno. Estando el General Quintero en La Cruz, ac0mpañado de al­gunos Ayudantes, y á donde había ido en asuntos del servicio, se acercaron nuevamente á Ocaña ]os gobiernistas, quienes un tanto rehechos, después de su última derrota, habían logrado reunirse en número de alguna consideración, y alentados con la noticia de la marcha de Jos gramalotes, resolvieron hacer el último esfuerzo para ver si alguna vez les era propicia la suerte. En efecto, queriendo los gobiernistas aprovechar aquella cir­cunstancia, y, además, la oportunidad que se les presentaba de ha­llarse una parte de;las fuerzas revolucionarias enteramente descuida­das en Río de Oro, población perteneciente al Departamento del Magdalena, y que dista solamente dos leguas de Ocaña, decidie­ron atacarlas. El combate se empeñó también aquí en condicio­nes desfavorables para los rebeldes, tanto por lo desprevenidos que estaban, como por su inferioridad numérica; pero pronto tuvieron noticia los que habían quedado en Ocaña de lo que ocurría, y apresuradamente salieron con un refuerzo los Coroneles Antonio Antolínez y Laurean o Pacheco, refuerzo que llegó en los mo­mentos más necesarios, y decidió la victoria en favor de los de­fensores de la revolución. Este combate terminó en La Camarona Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. !6 BOLETÍN MILlTA.R de donde deriva su nombre, y en él murió el temible Manuel San­tana, jefe gobiernista que gozaba de la fama de ser hombre de gran val0r, pero á quien se le atribuían sentimientos poco humanitarios. Después del encuentro de La Camarona aumentó el presti­gio de la revolución en la Provincia de O caña, y en ella no que­daron al Gobierno más defensores que los que estaban en El Car­men bajo las órdenes de los Coroneles Zúñiga y Garcés Baraya ; á poco fue ocupada aquella población, cuyos habitantes son todos liberales, y que se consideraba como inexpugnable desde los tiem­pos en que fueron rechazadas las tropas que á mando del General Emigdio Briceño la atacaron ; en esta vez los que la defendían huyeron sin hacer resistencia. La noticia de los triunfos alcanzados por la pequeña hueste que comandaba el General Quintero, se esparció por todo el paÍ'i, y temiendo el Gobierno nacional que e to pudiera ser causa de nuevos pronunciamientos, y deseando también poner cuanto antes término á tan cruenta guerra, dispuso enviar una respetable co­misión, compuesta de los Sres. Dr. Salvador Camacho Roldán r General Leonardo Canal, para que tratasen de celebrar con los re ­beldes un convenio de paz. Ante de qu e e tuviese conocimiento de que el Gobierno había resuelto dar e ·e p3so, ya el Sr. Francisco Ruiz Estor, nom­brado] efe departamental de O caña p r el Presidente del Estado de Santander, había estado entendiéndose con el General ~inte­ro para ver la manera de finalizar tan anómala situación ; pero siendo muy exageradas, y, por consiguiente, inaceptables las con­diciones exigidas por el primero, fueron-rechazadas por el Jefe re­belde, y no pudieron tener efecto las negociaciones. De un folleto publicado por el Dr. Esteban Ovalle, inme­diatamente de·pués de qut tuvieron lugar los acontecimientos que narramos, tomamos los siguiente. aparte , que explican aquéllo con precisión y claridad: ''Triunfante la revolución en el Depart:Hnento de Ocaña, oyéronse voces de paz, que se cruzaron entre el Jefe de par tamen­tal y el Jefe vencedor ; pero in resultado satisfactorio para am­bos, aunque uno y otro se manife taron igualmente interesado, por patriotismo, en la terminación de aquella guerra desastrosa y fune ta. "Era, entre tanto, respetable é imponente la actitud de la fuerza. vencedora , cuya proezas tuvieron eco en toda la Repú­blica y merecieron la atención del Gobierno de la Unión y del del Estado, los cuales, animados de patrióticos sentimientos, enviaron comisiones casi á un tiempo, cerca del General Quintero, para tratar sobre la paz. (e mt inunrá) ICNACJO s. HOYOS 1 • BOGOTA- IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERRA DE 1854 97 nicación con los sublevados de la Ciénaga, cuya derrota no creían, egún las notas que se les habían interceptado. Al llegar á una altura desde donde se descubre el pueblo del Valle, observó Mosquera con el anteojo que los enemigos acaba­ban de acampar en la plaza; repitió la orden de ocupar el puente y se adelantó con su Estado Mayor á disponer el combate para el caso de que Gutiérrez quisiera resistir del otro lado de aquél, porque el río Charalá bajaba crecido y era difícil vadearlo. El Ge­. neral en Jefe logró llegar á tiempo al puente, pero cuando el ene­migo descubrió la operación de lo!: legitimistas, alzó el campo y se replegó sobre Mogotes. Si bien este movimiento de Gutiérrez era atrevido y se pres- 1:aba á vastas combinaciones militares, Mosquera juzgó que cuan­do los rebeldes habían esperado la última hora para realizarlo, su marcha, emprendida contra todas las reglas y abandonando los re­fuerzos que podía recibir de V élez, indicaba estaban desorien­tados é ignoraban que Forero, con 200 hombres, 2 cañones y al­gún parque, se movía en auxilio de ellos. En efecto, Gutiérrez podía marchar sobre San Gil y obligar ·á Mosquera á que retrocediera ó podía avanzar hacia Mogotes y de ·allí buscar el paso de Felisco para seguir á Piedecuesta ó á Málaga y aun á Venezuela; también podía salir á Capitanejo por Onzaga ó á Santa Rosa con rumbo á Tunja y Bogotá, por el páramo de Cerinza. Como consecuencia de estos posibles, el General en Jefe mandó destruír las cabullas de Felisco y Capitanejo, le envi6 aviso al Comandante González, Jefe que conducía el parque que iba por Soatá y ofició al Gobernador de Tundama para que dirigiera las fuerzas de que pudiera disponer á Onzaga y que al1í, tomando po­siciones, detuvieran al enemigo mientras lo alcanzaba el Ejércit del Norte. Despachados los postas y reunido el Ejército en el pue­blo del Valle, donde apenas se le concedió un corto descanso, dis­puso Mo quera que continuara el movimiento, confiando la van­guardia á los dragones, ap0yados por un piquete de infantería, á ..... rdenes del Gobernador Pradilla. Este jefe adelantó á su turno una partida de jinetes para que picara la retaguardia melista, la que al anochecer se tiroteó con ella en el puente de arco del Río María (Mogotes). La oscuridad de la noche obligó á Mosquera á acampar en una loma, sin pasto para los animales y sin carne para la tropa. Dispuestas las avanzadas, á las 9 de la noche salie­ron dos reconocimientos de los bata1lones Yélez y 6. 0 á indagar si el enemigo se había establecido sobre el puente, que era una buena posición, p~ro no se le encontró aHí y se tuvo noticia de que eguía en marcha para Mogotes. l.854-Suplemento 7.0 , correspondiente al número 114 del Bou:Tf · MILITAa, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 98 BOLETÍN MILITAR DE COLOMBIA. Teatro de operaelonea Primera pa1·te de la segunda campaña del Norte oCepitá i 1 a 3 ~ rii"io'"sili)'t;'l ¡ Los Santos¡ i i ·--·j .. 6_o _____ , 0 l Río Chicamocha , .... ___ t So b Aratua : __________ ............................ l•Fe/iJ(o oEnciso. ¡= u e ¡ ¡.~ l San Miguer ¡:1 o ocurití i 150 o 1: 1Jarid~,ara --··-r··········-···-·¡ Capitanejo ,,.. : : o fl~--!1-'~-;~~~:~~··ta n Gil 1 ~o e ova;:~;.·;~·¡ ¡ Mogotes ¡! i os o e o R Ro ¡ o • 6 s o 2 6 o o :···=a ~::: ¡·····¡o f/ alfe • • Alto de los ¡ o 1 Pie de/,1':• l ;'"'1 ¡i Soatá o • ! · OCoromoro ~ ~ : • ..= ¡ o¡Cll,araU ::. ¡ 1 • 1 o ~ • l ~ X: Cardona! ! L. 0 Cince/ada l 1 116 o g ! ~ :0 ;¡ i '~ .¡:.¡ Onzaga O i t o ! ~ _____ i, ¡ .. J SátifJao:· o • 0 Encino 0 8ttaita DIAGRAlYIA
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 114

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 116

Por: | Fecha: 09/09/1899

No HI Bogotá, Sepriembre 9 de 1899 NUM. 116 --~· ..... --- ORGA ro DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO ---·· ..... --- DIRECTOR AD-HONOREM, FRANCISCO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros ~2~2~2~Q2~2~2~22~~~~9~~22~2~~~2~~2222222200~22~~~~22~22222~2~~22~ Son colaboradores natos de este peri6dico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República ~~~~~~~~~~~~~~~~~ 06~~~f~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~b~~~~~~~~~~~~~·~~TTQ OFICIAL JOSE MARIA OORDOE.~ 1 7 9 9- 8 D E S E P T I E ?ti B R E-1 8 9 9 Hoja de servicios 181 s-De quince años COIJlbate en las batallas del Palo y de Cachirí como Subteniente. 1816-Acompaña á Scrvies en la retirada á Casanare y comba:n á que da lugar. t816-I817-Como Capitán, á órdenes de Páez, lidia en Arichuma,. ragua!, Achagu11s y Guadualito. t:8tg-Al lado de Bolívar y Santander comoatc, com Sargento Ma­yor, en Pay11, Grímeza, B~nza, Pantano de f/argas y Bo­yacá, donde por su valor es ascendido á Teniente Coronel. 1819-182o-Es enviado por el Libertador :í libertar la Provincia de Antioquia; á Rionegro llega sólo con 40 hombres, y sin embargo, era ya tal su fama, que á su aproximación el Co­ronel español Tolrá, que estaba en Medellín con un Cuer­po, huye hacia el orce, á donde 1kgaba con refner%os el realista Warlcta. Córdoba organiza 500 hombres, y en e horros-/;l,lllfOJ ( 1 z de Febrero), donde manda en Jefe por primera vez, rechaza 6oo enem1gos. En seguida avanza ha ta M agaugué y l\tiompÓ", d nde e reúne con 1\llaza, y con él comand en Tn~erift (25 de Junio). D pué de la ''Íctoria iguc h t ·ta Barranquilla, contr· marcha á lib rtar las Saburtas· por los mérito contraídos en la camP,afía es as­cendido n m dcrna. JI FarattlfÍZ'tÍ (í Agtui/rJrga-E1 camino que !icguí tema una dirección hacia el N.O.; al abandonar por este lado la citada p blación de l•aca­tativá, sepa a la pcquefia vertiente llamada de Cllic11osa. De aquí en adelante el camino es perfectamct.te plano, y un kiló­metro adelante e encnen ra Bote/lo, lugar donde hay un ¡.cqucfio cerro redondeado que mide veintitrés mt.tros de al ura, por detrá. del cual continúa el camino, perdiéndose naturalmente de vi ta á Facatati\'á, que luégo vuelve á divisarse arriba de Los Ma!!Z:flliOJ. Tres kilómetros ade­lante He Bote 'lo se encuentran las casas de La ArgNJfllia (lugar de nos­pedaje). y El Rosal, y un kilómetro adelante se ll~.:ga al punto denorni· nado Los Manzanos. Hasta aquí, como dejo dicho, el camino es plano y espacioso, á un lado y otro del cual se ven dehesas donde pacen in­numerables ganados, y hay también algunas cementeras, siendo el te· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 132 ROLETÍN MILI'l'AR rreno bastante fértil. De este mismo punto y á la izquierda se desprende un camino qué conduce á la población de Anolaima. El punto de Llf MaJJZaltoJ es el límite por el NO. de la sabana ó planicie de Facatativá. El camino aquí se divide en dos: uno, que tuerce un poso á la derecha, llamado Brmqueo, que continúa con piso plano y que va á buscar la carretera de Ctmtbao, á la que se une en el sitio de El Empalme; d otro es el de herradura, que se aparta á la izquierda y que fue el que eguf. Aquí principia una suave pendiente hasta coronar el cerro de La Tribrma, célebre en la historia de la guerra de 1895, y que tiene 103 metros de altura. Aquí principia el descenso que es bastante inclinado y difícil, por ser estrecho el sendero y estar lleno de lodaza]ec; y piedras, y termina en el punto denominado El Empalme, lugar de algunos re­cursos y vecindario, y donde el camino de herradura atraviesa la ca­rretera de Cambao. Conservando la misma dirección al NO., continúa el camino des­cendiendo suavemente; á la derecha de éste, en terreno más bajo, bulle una insignificante vertiente, que más adelante veremos en mayores pro­porciones, pues es la fuente principal del río Síquima: inmediatamente á la izquierda se levanta un cerro de poca significación. Un poco más adelante, y á la derecha, se eleva majestuoso el cerro de "El Aserra­dero," desde cuya cima en las mañanas despejadas se ve el nevado de El Tolima, el río Magdalena é infinidad de poblaciones y lugares de lai Tegiones bajas; la parte escarpada de esta altura, y que mira al SO., está formada de es tratas que la acción del tiempo y otros fenómenos geológicos han inclinado hacia el Oriente. Quinientos metros antes de Agualarga se p1sa la pequeña quebrada de que hace poco hice mención, y de aquí hasta ese caserío el camino es plano ó ligeramente ondulado. Distancia de Facatativá á Agualarga, trece kilómetros y medio, que representan 16,09 5 pasos de bestia, y se emplean en recorrerlos dos horas y media. Agualarga es un caserío ó aldea, edificado en una planicie inclina­da que mira al S.O., sus recursos son relativos, y tiene una fábrica bien montada, donde se hace calzado, etc, etc. Está á 1,789 metros sobre el nivel del mar; su temperatura es de 15° y sus habitantes 1,200. Es, naturalmente, punto obligado en el camino que, sin duda, se transita más en el Departamento. De Agualarga continúa al N. O. el camino para Honda, etc., etc., y se desprende al SO. el de Ambalema, que seguí. III .Ag11alarga á Guayabal-Con dirección SO. continua el camino por un descenso regular y pendicnt .... , aunque no muy pedregoso ; dos -ilómetro adelante se pasa la q11cbrada de Síquíma ó Guayabal; con­inúa el de censo y después de haber caminado otros dos kilómetros y medio se llega á la población de Guayabal. Distancia de Agualarga á Guayabal 4 y J kilómetro, c1ue se cami­n an en 6,ooo pasos, y se emplean en recorrerlos 55 minutos. Guayabal cst:t edificado sobre una pequeña meseta inclinada al SO. á orillas del río de su nombre; su terreno es exuberante, feraz; hay abundancia de víveres é innumerables plantaciones de café, pláta­"' o, caña de azúcar y demás productos propios del clima templado; su orizonte es muy limitado, pues la población está circundada de cerroslt Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 133 en cuyas cuchillas, cimas y partes casi \'erticales, todas ellas cultiva­das, se ve la incansable mano del hombre trabajador. Está á 1,344 me­tros sobre el nivel del mar; goza de una temperatura media entre ]os 20 á zzO del Centígrado y puede tener unos 4,000 habitantes que se dedican con gran éxito á la agricultura. Se desprenden de la población los siguientes caminos principales : Por el . el que conduce á Sasaima. Por el O. el que lle,.a á Honda etc., cte. Por el SE. el que guía á Anolaima. Por el E. el que he venido recorriendo, y Por el SO. el que seguiré en adelante. IV Guayahal á B ituirna.-Continúa el camino en descenso y después de soo metros se atraviesa una pequeña quebrada, después de la cual se empieza á subir una pendiente ; el camino es angosto y tiene inmedia­tamente á la izquierda un cerro d~ alguna consideración y desprovisto de árboles, y á la derecha una profunda hondonada por cuyo lecho pe­dregoso corre el río Guayabal: el sendero en esta parte es, pues, bastante peligroso, con dificultad podría pasar por él un cuerpo de tropas en co­lumna de cuatros. Tres kilómetros y medio adelante, después de haber subido otro pequeño cerro, se encuentra BogotacitD, lugar de hospedaje, y algunos recursos. El camino recorrido desde Guayabal á este punto ofrece paisajes verdaderamente pintorescos, á la vez que puntos de re­sisteilcia difícilm ntc e .·pugnables : alturas considerables que la nie­bla corona ; cerros acorderados, redondeados por remotas nieves, y, por donde éstas descendían, escarpas verticales y lisas : profundos pre­cipicios y sobre éstos el camino angosto y difícil. La dirección del camino en Bogotacito tuerce un poco más al S. ; aquí empieza una pequeña y suave pendiente, terminada la cual se prin­cipia á bajar ha ·ta la quebrada del Peñón, que corre á la derecha del ca­mino, el cual en esta parte es su mamen te angosto y peligro~o, en términos que hay pasos donde c:on dificultad puede pa ar una sola per­~ ona; el suelo, de un color gris o . curo, está cubierto de partículas piza­rrosas desprendidas de las rocas que se levantan -!la izquierda. El camino, como he dicho, á la izquierda de la r¡uebradtJ . igue el rumbo de é ta y es plano hasta llegar al río Contador, que dista 6 kilómetros de Bogotll­citl. El citado río se atra ie-;a y en este mi mo punto junta us aguas ;,l ]as del Síquima 6 Guayahal. En estos alrededores se ven espléndida plantacione de caña de azúcar y algunos trapiches. Pasando, como dejo dicho, el río, se continúa el camino que es plano ó ligeramente ondulado hasta el punto denominado Periquito, donde la quebrada Gualivá tai­buta sus aguas al Co!Jtador: en este punto se empieza una suave subida que tiene unos 6o metros de elevación y 1 uégo el camino es plano ó de travesía en el trayecro de un kilómetro de extensión, ha ta llegar ;,l una pequeña quebrada ; de aquí empieza una pequetía subida bastante pen­diente que termina en la población de Bituima. Distancia de Guayabal á Bituima, 20 kilómetros y ~' que se cami­nan en z 5,2. 14 pasos y se emplean en recorrerlos 4 horas y 1 5 mi­nutos. Bituima está situada en una meseta inclinada al N., y á sus inme- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 134 DOLETiN MILITAR díacion~s corre el río Contador de SO. á NE. Su terreno es feraz y completamente cultivado: hay abundancia de víveres y artículos de los quese cosechan en una temperatura entre los 21 y 230 del centígrado; está á 1,200 metros sobre el nivel del mar y puede tener unos I,ooo habitan te que se dedican en su generalidad á las faenas agrícolas. Salen de esta población las siguientes principales vías de comuni-cación: Al N. la que conduce al Quipile y La Mesa. Al S. La que lleva á Villeta. Al E. la que he venido recorriendo, y Al SO. de la que trataré en adelante. V Bituima á Vianí.-Uontinúa aquí el camino 5ohre piso plano llamado Banr¡ueo, abierto en la falda de un cerro que queda al O.; dicha travesía tiene unos 3 kilómetros de extensión, después de los cuales empieza una corta y suave pendiente que termina en c:l sitio lla­mado L()s Pantanos; aquí mismo y al N. se desprende un camino que conduce á la población de Guaduas. De Ln Pantanos en adelante ya se inclina el camino un poco más al S. y empieza un descenso de un kilómetro y medio de extensión hasta dar á la quebrada Balundrt; de este punto en adelante empieza una per:diente de 500 metros que termina en la población de Vianí. Distancia de Bituima á Vianí, 5 kilómetros que se caminan en 6,3+5 pasos y se emplean en recorrerlos 65 minutos. La población de Vianí está edificada en una planicie sobre una falda: está circundada de cerros no muy elevados y casi todos cuiLiva­dos que le dan nn bello a pecto. Ffay alguna abundancia de vívere·: está á r, ~+2 me tro<> sobre el nive1 del nur; su temperatura, 21° del Centígrado y ·us h.tbicantes, 2,ooo, más ó menos. VI riallí á S :m .7ua11 dt Riosec1.-EI camino de aquella población en adelante empiez·t, ·tl principio, ascendienJo suaveme11tc, pero luégo la p~..:ndientc toma mayores proporci0ncs y el sendero es estrecho y en parte· pedregoso; dicha subida lÍenc 3 y ~ kilómetros de extet sió•1 y 320 metros de altura, y al coronar la cual se experimenta la acción del clima frío. Lu~go, continuando casi ai S. el camino, sF bajan uno-; pocos metros h 1sta lleg.u á 0/Utmbamu_y (lugu de hospedaje), célebre en lo anales milirares de la revolución del 95· Aquí mismo el camino de he­rradura corta la carretera de CambtJij, que continúa su rumbo al O. De Cluunbam!ly en adelante el camino \'a en deseen o hasta llegar á la qrubrada de Riouc?, el cual descenso tiene ocho kilóme~ros de exten­sión. De este punto en adelante se empieza á subir una cuesta b:Istante pendiente, fuerte y pedregosa. Después de haber subido 3 kilómetros, se encuentra el punto denominado Ct~mpordegre, lug:u de algunos re­cursos: aquí mismo, y á la derecha, se desprende un camino que va para Chaguaní y Guaduas. Dos kilómetros y medio aaelante, siendo ::n este trayecto el camino, tan sólo ligeram.:nte ondulado, se llega á la población de San Juan de Rioseco. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN )tlLITAR 135 Distancia de Yianí á San 1 uan de Rioseco, diez y siete kilómetros v medio, que se caminan en 22,779 pasos y se eTT\plean en recorrerlos 3 horas y media. San 1 uan de Rioseco es la población de más importancia en el tra­yecto de Facatativá á Ambalcma. Se halla pintorescamcnte situada sobre una colina y en la falda de una altura ; tiene un bello aspecto digno de mención; á sus pies se extiende un cultivado y fértil valle y á su dere­cha, ó sea el SO., se distingue el ardiente y dilatado por donde corre majestuoso el Magdalena Hay abundancia de víveres y genero­sidad y cultura en sus habitantes. Está á 1 ,ooo metros sobre el nivel del mar: su temperatura fluctúa entre los 22 y 24, del Centígrado, y su número de habitantes no baja de s,ooo, los que se dedican en su gene­ralidad á la agricultura. De la poblaci0n en referencia parten los siguientes caminos prin­ ·Cipales : Al N. el camino del cual me he venido ocupando y que lleva á las poblaciones referidas. Al S . del que trataré en adelante, y Al E. el que va á buscar la carretera de Cambao. VII San Juan de Riosuo á Beltrán.-Continúa el cammo al S. y se empieza á subir una pendiente tan sumamente uave, que teniendo sólo :;o metros de altura, se corona después de 2 5' en los cuales se recorre ~na extensión de 2~ kilómetros. Desde aquí la vista abarca completa-ente el alle por donde corre el l\Iagdalcna en aquella parte, y se di­visan algunas poblacione del To!ima. Aquí empieza "la bajada de la cucc:;ta." El camino es angosto, pe-regoso y con infinidad de vueltas, pue':i, como naturalmente se com­prende, va buscando la mayor posible ni velación y las partes menos di . fícilcs por entre aquellos riscos. Se encuentran á menudo casa que ofrecen algún de canso y rccur os al viajero. Progresivamc:nte sube la temperatura y son muy frecuentes los casos en que la tropa e insola en aquel peligroso trayecto, sobre todo cuando e sube. Después de bajar una e . tensión de terreno, el más difícil y que­brado que se encuentra en el trayecto gc..:neral de que me ocupo, la cual exten. ión mide 17 kilómetros, se llega ''al pie de la cuesta," donde el baróme.tro marca 397 metros obre el ni\ el del mar. El calor es ca i des ­esperante y se llega á una casa donde se encuentran alguno recurso , después de haber pasado el lecho seco de un río cuyas aguas en la es­tación del verano la, aniquila y mata el fuego de un sol ardiente y cons­tante. En adelante contimía el camino sobre terreno plano y areno o y al principio paralelo a] lecho del río. Once kilómetros adelante se llega á Beltrán, p{;queña población situada en la margen derecha del río l\Iag­dalena ; en sus alrededores e .· isten dehesas, donde se crían infinidad de ganados. Su clima es malsano, y con dificultad tiene víveres suficiente para sus habitadores. Está á 290 metros sobre el ni\·cl del mar, puede te­ner fOO almas y su clima fluctúa entre los z.8 y 30o., Distancia de San Juan de Rioseco á Beltrán, 36z kilómetros, que e caminan en ocho horas y so,ooo pasos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 136 BOLE'f1N MIL11'A.R VIII Bt!trán á Amba!tma-Atravesando el río, que generalmente Se! hace en canea;, las que hay allí con tal objeto, se prosigue el camin por terreno plano y arenoso, y 5 kilómetros adelante se llega á la po­blación ó ciudad de Ambalema. Distancia de Beltrán á Ambalema, 5 kilómetro , que se caminan en 6,1 15 pasos, y se emplea en recorrerlos 6o minutos. Ambalema, aunque hoy día ha perdido mucho de su antigua im­portancia comercial, en lo que se relaciona á su principal industria, consistente en la elaboración de sus afamados cigarros, por la pérdida de sus extensas plantaciones de tabaco, es una población de algún mo­vimiento, y que provee á muchos mercados por la reconocida bondad de sus cigarros. Hay allí una gran fábrica, en que trabajan continuamen­te infinidad de obreros en la preparación del tabaco, y de donde sale una de las más afamadas calidades de cigarros en nuestra tierra. Ambalema está á 289 metros sobre el ni\'el del mar ; su ardiente clima tiene una temperatura que sube hasta los 30o del Centígrado, y sus habitantes pueden llegar á 8,ooo. En el presente informe veréis que no me he atrevido á calificar por no exponerme á caer en el ridículo, ningún prmttJ como verdadera­mente militar, pues creo que ninguno posea de por sí una condición tan absoluta y esencial; si existen algunos de estos puntos que parezcan tener importancia militar, la ventaja que de ellos se pueda sacar está.. sometida á multitud de circunstancias y eventualidades. Depende~ pues, de la pericia é inteligencia del Jefe, el saber elegir y aprovechar· tales lugares, que de otra manera no podrán jamás llamarse con propie­dad puntos militaru. Dejo así terminado mi informe, en el que he tratado, lo más que me ha sido posible, corre:;ponder dignamente á las nobles miras de nuestro profesor, el ilustrado militar Coronel Vergara y Vclasco, que tánto se esfuerza por el estímulo y adelanto de la Oficialidad de nues­tra Patria. Los errores que encontraréis naturalmente en mi humilde tra­bajo, sabréis disimularlos, si atendéis á la premura de un viaje con correo, :.í la falta de algunos necesarios instrumentos, y m 's que todo, á. mi e casa in trucción y pocos alcances. Dios os guarde. LUIS EDUARDO CALDERO Subt~niente ---'4 ·~--- Conferencias de los Oficiales de la Misión Francesa INSTRUCCIÓN PROVISlON A.L PARA EL TIRO 1.-Para la infantería hay dos modos de obrar : la marcha y el tiro Sobre el campo de batalla, la victoria pertenece á las tropas que saben sacar el mejor Frovecho de sus armas en todas las circunstancia· del combate. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1.'Í.N MILITAR 137 En tiempo de paz, la instrucción debe tener por objeto formar bue­nos tiradores para el campo de batalla. CAPITULO I DEFINICIONES 2.-La Trayectoria es una curva que describe el proyectil durant su traslación por el aire. 3.-La línea de tiro es el eje del ánima del cañón indefinidamente prolongado. 4.-El alcance es la distancia comprendida entre el punto de par­tida de la bala y su punto de caída. s.-El alza es el aparato que sirve para dar al rifle la inclinación conveniente, de acuerdo con la distancia, á fin de herir siempre el blanco. 6.-La línea de mira es una recta que pasa por la ranura de mira y el punto de mira del rifle. 7.-Apuntar es dirigir la línea de mira sobre el blanco. CAPITULO II PROGRESION 8.-La enseñanza se divide en dos períodos y se dará en el orden siguiente : El primer período tiene por objeto dar al soldado la instrucción teórica y práctica necesaria para tirar con precisión, y comprende : los e]ercicios preparatorios, el tiro reducido, el tiro de instrucción y los ejercicios de apreciación de las distancias. Durante este período, la iustrucción es individual en cuanto sea posible. Los soldados deben colocarse en las mejores condiciones de tiempo y de temperatura, sobre todo para la ejecución del tiro. El segundo período tiene por objeto la preparación del tirador para la guerra y comprende el tiro de aplicación, el tiro individual de combate, el tiro colectivo y el tiro de combate con evoluciones. Es menester, además, preparar la tropa á la ejecución de estos fue­gos, colocándo los soldados en situaciones análogas á las del campo de batalla y haciendo que consuman algunos cartuchos &in balas. CAPITULO Ili INSTRUCCION PREPARATOlliA DEL TIRADOR Art. 1. Ejercicios preparatorios de tiro . 9-El tiro se ejecuta en tres posiciones: de pie, rodilla en tierra y en tierra. lo-Hacer fuego á un objetivo determinado, es reumr en una sola operación tres acciones distintas, á saber: 1 ·-Apuntar. 2-Mantener el aLma en la dirección conven'ente. 3 -Apoyar el dedo sobre el disparador para hacer partir el pro­yectil. Estas tres operaciones se enseñan sucesivamente al soldado y des­pués se las reúne, :ensefiándole á hacer fuego sin variar la puntería. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 138 :BOL.&TÍ¡'( MIL IT .A.R 1 1-Las ·eswnes para la instrucción del tirador deben ser cortas y frecuentes. 1 2-Los movimientos de la instrucción del tirador no deben ha­- cerse acompasados. 1 3 -La enseñanza se hará en el orden sigui en te: 1. Punttría.-1. Hallar la linea de mira; 2. Apuntar á un punto designado; 3· Reglas de tiro y puntería con las diferentes líneas de mira; 4· Comprobación de la regularidad de la puntería; 5· Corrección de la puntería. 11. Posición del tirador- .''vfantmer el arma en la direcciÓrJ conflt­niente- I. Posición del tirador de pie, colocación del rifle en el hom­bro, apuntar á un punto designado, empleando las 2iferentes Hneas de mira ; 2. Posición del tirador, rodilla en tierra ; 3· Posición del tira­dor por tierra ; 4· Cargar el arma ; 5. Descargar el rifle. 11 l. Apoyar el dedo sobre el gatillo. 11/. Hacer fuego sin cambiar la ptmtería-1. Fuego á voluntad 2. Fuego de sal vas ; 3· Fuego rápido ; 4· Fuego de repetición. l. Hallar la línea de mira. 14-Los soldados se reúnen alrededor del caballete de puntería, sobre el cual se habrá colocado el rifle. (Un pabellón de armas, con Lln saco lleno de arena, puede sustituír al caballete). El instructor muestra los dos puntos que determinan la línea de mira, es decir, la ranura de mira y el punto de mira ; y enseña que de­ben colocarse en la posición siguiente : cerrar el ojo tzquierdo ; colo­car el ojo derecho un poco atrás de la cresta de la. culata, de modo que vean todo el punto de mira dentro de la ranura de mira y sobre el fon­do de ella ; la mejilla no debe tocar la culat·1. El instructor llama sucesivamente á cada soldado, lo hace colocar en la dicha posición, de pu~s pone con la mano izquierda el filo de un cuchillo sobre los br)rdes de la ranura de mir:1, y e Jloca su mano dere­cha m ·í.s ó meno~ á diez centímetros delante de la boca del cañón. El instructor m .tn b a: soldado que coloque el punto de mira en­medio del e p .tcio vacío que se halla entre el cuchillo y la ranura de mira ; y advierte que el ojo e tá bien coloc:tdo para apuntar cuando de cubre un1 c:wci a 1 de luz igu.tl á la derecha y á h izquierda del punto de m in, y la cima d<> ~ste queJa :í. la mism altura que la ex ere­mi dad ~uperior de 1:1 ranura de mira. Cuando el soldado cree haber realizado estas condiciones, lo hace saber al instructor y permanece en h po ici6n indicada, el ojo colo­- cado iempre en la prolong ción de la línea de mira. El instructor re­tira el cuchillo mientras el soldado continúa obser ando el punto de mira, y aquél 1~.: dirá que siempre ha de ver el punto de mira como lo) 'e en este momento. 11. Apuntar á un '/JU1Jto designadrJ. 15-El instructor indica al soldado que basta prolongar la lín~a t de mirahasta el punto designado, quedando siempre el ojo al extremo de esta Hnea; el rifle no se inclina ni á la derecha ni á la izquierda. El instructor dirige la línea de mira de 100 metros sobre un cír- · culo negro de un centímetro de diámetro, colocado á una distancia más ó menos de diez metros. Explica al soldado que el punto de mira. debe aparecer al mismo tiempo en la mitad de la ranura de mira y de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN HILI1'.6.R 139 bajo del círculo. El imtructor hace que cada soldado separadamente examine la puntería. Luégo que todos han visto y comprendido cuándo es que un fusil e tá regularmente apuntado, el instructor desarregla la puntería y hace que sucesivamente cada soldado la dirija de nuevo hacia el círculo ne­gro. El instructor verifica la puntería é indica los errores cometidos si los hubiere y los comprueba de la manera siguiente: Manda al soldado que busque la línea de mira como se explica en el número 14, manteniendo la mano ¿erecho al frente de la boca del fu:i l. de suerte que con ella oculte el blanco. Luégo que el soldado cree haber hallado la línea de mira lo avisa al instructor, quien descubre de golpe la boca del cañón y hace observar que la línea de mira no toca el punto apuntado. Entonces hace corregir la puntería hasta que el hombre apunte bien, cuidando de mover el rifle antes de llamar al puesto otro soldado. (Crmtinúa) Capitán LEVEQUE (r-e infantería) ------~~-~~----- INSTRUCCIÓN PR , CTICA CAPITULO I GENERALIDADES Y DEFTNlCIONES 1-Dt>finición dP lajCJrlificacifm La fortificación es la parte del arte militar que ensei1a á disponer el terreno de tal modo que las tropas que lo ocupan puedan resistir con ventaja á un enemigo. uperior en número, poniéndolas al abrigo de los proyectiles de aquél y de un ataque cuerpo á cuerpo ó á viva fuerza. Se da el n(Jm bre de terre!l., al suelo mismo y el de nu 'dt'ntn á todo lo· obstáculos naturales ó artificiales que se h~llcn sobre él. Son del dominio de la fortificación todos los trabajos que se ejecu­tan, :sea para construír artillcialmente obra que pcngan al defen oren las condicioues mú Eworables, sea para utiliz r las formas y accidentes del terreno de tal manera que se aumenten· sus propied:tdes d~;:fensivas. Esta organización defensiva puede tener do objetos muy di tintos: ó se quiere mejorar posiciones que no ser;Í.n ocupadas ino durante un tiempo muy limitado. algunos díac;, y aun muchas veces algunas hora, ó al contrario, se quiere reforzar algunos lugares, con el objeto de ase­gurar su posesión com0 ¡-un toe; e tratégicos importantes de interés mili­tar permanente para la dcfen:a r eguridad dei territorio ; puntos per­fectamente cono idos de amcmano, euya organización necesita estudios preliminares y trabajos ejecutados desde el tiempo de paz. La solución del problema es esencialmente di,.tinta en los dos casos; la indicará en el primero 1afortijicaciÓ71 de campaña y en el se­gundo la ftrtjfi fián permr;.neute~ De lo dicho resulta la división del estudio de la fortificación en dos partes distintas : la fortificación de campaña ó pasajera, y la fortifi­cación permanente. Por ahora nos ocuparemos sólo de la fortificación de campaña. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 140 BOLE'l'íN MILI'.rA..R ll-Objeto de lafortificación de campaña El objeto de la fortificación de campaña es reforzar posiciones mi­litares cuya importancia es accidental ó temporal. Se emplea en la guerra para organizar los campos de batalla; du­rante un sitio servirá al defensor de una fortaleza para dar á la fortifi­cación permanente un complemento de fuerzas muchas veces indis­pensable, y al sitiador para poner sus tropas, trabajos é instalaciones al abrigo de los contraataques del defensor. En fin, puede utilizarse en la creación rápida y provisional, sea en territorio nacional, sea en país conquistado, de plazas de guerra de una importancia análoga á la de las fortalezas permanentes, pero con carácter temporal. 11 !-Carácter de la fortificación de campaña Esta clase de fortificación la caracterizará siempre la rapidez de su ejecución, la utilización de los materiales existentes en el lugar mis­mo y el empleo de los soldados para la construcción de las obras. Pero no se puede definir de antemano el grado de fuerza que tendrá una obra dada, porque ésta será muy variable y dependerá del tiempo de que se dispone, de los recursos en hombres y materiales, de la ope­ración militar que c;e ha de favorecer, de las dificultades que la confi­guración del terreno Y las circunstancias locales oponen á la ejecución del trabajo ; en una palabra, dependerá del resultado de un reconoci­miento militar. Este reconocimiento Jo facilitará la práctica de las operaciones topográficas, lo que demuestra la conexión íntima de los estudios de la Topografía y de la Fortificación. !Y-Utilidad de la/or·tificnción de campaña El plan de esta instruc.ción no permite hacer la historia de la for­tificación de campaña, ni tampoco citar las opiniones de los autores militares competentes que demuestran su utilidad. Bastará decir que la importancia de la fortificación en el campo de batalla, aumenta con la precisión y alcance de las armas de fuego, lo que explica el papel tan importante que los atrincheramientos improvisados han desempeñado en las últimas guerras (General Brialmont). Pero es bien entendido que la fortificación debe emplearse princi­palmente para mejorar el terreno cuando éste presenta ya de por sí ven­tajosas condiciones estratégicas ó tácticas. Por consiguiente, la parte más importante del estudio de la fortificación de campaila, es la que se ocupa del aprovechamiento de los obstáculos del terreno, utilizándo­los con ligeras modificaciones. Sin embargo, para focilito1r la instruc­( ión, vamos á estudiar primero las obras de fortificación que se pueden ejecutar, suponiendo un terreno sin obstáculos naturales ó artificiales utilizables, caso en que se emplean los atrincheramientos de tierra. V-Clasificación y elemtnlos de los atrit1clteramientos Los atrincheramientos de fortificación pasajera ó de campar1a? podemos dividirlos en tres categorías, según el grado de fuerza ó de resistencia que se les da, el tiempo que se necesita para construírlos y su duración probable. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 141 1 .o Los atrincheraminJ/(IS ordinarios cuya construcciÓn no exige tiempo muy considerable ; z.~ Cuando estos atrincheramientos se emplean para reforzar una posición de excepcional importancia, y se dispone de largo tiempo y de muchos recursos, se les da considerable solidez y se llaman obras de 1'­. sitiÓll ; 3. 0 Los atrillcheramitntos de construtción rrípida, ejecutados frente al enemigo, antes 6 aun durante el pcr'odo mismo del combate. Elementos de los atrincheramin1tos de titrra-Todos los atrinche­ramientos de tierra constan esencialmente : 1. 0 De una masa protectora que se llama parapeto, cuando se orga­niza para facilitar el tiro, y espr.ldón, e u ando sólo se emplea para abri­gar las tropas ó el material ; 2.0 De excavaciones de donde se sacan la tierras con que se for­ma la masa protectora, las cuales se llamanfoso, cuando se abren delante del parapeto para consti tuír un obstáculo, y trinchera cuando quedan detrás y sirven para abrigar á los defensores. Banqutta. En las obras de fortificación llamamos banqueta la faja de terreno en donde se colocan los defensores detrás del parapeto. La banqueta puede encontrarse ora más alta que el terrero natural, ora so­bre éste 6 bien en una excavación. Representación de la fortificación. Un atrincheramiento queda de­terminado por su traza, planta y perfil. La traza es la disposición del atrincheramiento sobre el terreno; se representa por la proyección acotada de todas las líneas de la obra de fortificación sobre un plano horizontal de comparación. El perfil es la figura que resulta de la intersección tra.1sversal del atrincheramiento por un plano vertical perpendicular á la dirección del trazo. Cuando se representa el trazo de las obras por una sola línea que­brada, esta línea es la proyección de la cresta interior del parapeto so­bre un plano horizontal. El Capitán SABARTHES (de ingenieros) Continúa. NOCIONES DE TOPOO~AFIA GENERALIDADES Objeto dt la topografía La topografía tiene por objeto representar geométricamente la configuración dd terreno, con todos lo5 accidentes naturales ó ~rtificiale que se encuentren en su superficie. - --- ~ ---~- --- Lecciones adoptada al e tu lío de la Topografía m ilitar y á la practtca con lo3 in strumentos modelos usadoa por el Ejército franc é los cuales existen en el Cuerpo Po­litécnico; han tomado alguna partes de tas leccÍotJes! así como un gran numero de términos té<-nicos, el la muy com lcta del ingeniero C1llombiano M. H. Peña Geometri11 Práctica obra que pueden consult:tr con gran provecho los Sres. ofictales que quieran p ·r­feccionarse en el estudio de la Topografía y de la Geoóesi:t, tan útil para el arte militar Otras obras consultadas: Ma.nttal de Guerra, por D. Mariano Rub1ó) Bullcré. Ca. pitán de Ingenieros (Barcelona, 1895); Cw·so de Topogoafia (Instrumentos y procecli- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 142 BOLE1.'ÍN MlLITA.R Esta representación del terreno se realiza proyectando todos sus puntos sobre una superficie de nivel, es decir, una superficie que en cada uno de sus puntos es perpendicular á la dirección de la plomada. Ademá~, para determinar el rdic'Ve del terreno, c. decir, las altura relativas de sus diferentes puntos, se e;,coge una superhcie de nivel que pase por deb1jo de todo el terreno repre~entado, y se miden en la dirección de la plomada las distancia de cada uno de los punto del terreno á dicha superficie, que e llama Juperjic:it de comparación. El número que expresa esta distancia de un punto del terreno á la superficie de comparación, se llama cota del punto. Cuando se trata de representar un terreno poco extcn o, y es el caso general de la topografía, las superficie. de niyeJ pueden re­emplazarse por planos horizontales, y la superficie de comparación por un plano horizontal de comparación. En las cartas geográficas, que representan una porc1on con­siderable del globo terre tre, y en general siempre que no se ex­prese la superricie de comp<:~raci ón, esta es la superficie de los ma­res que se upone idealmente continuada hacia el interior de Jo, continentes. El conjunto de todas las mediciones que se hacen en el te­rreno con el fin de obtener los elementos de que arriba . e habló, esto e , la proyección de los puotos del terreno y sus cotas, con - tituye un l·vantamiento topogrcifico. rrodo levantamiento topográfico consta, pues, de do parte;, muy di tintas. 1.1\ La planimdría, que tiene por objeto la d<·terminación de la longitud y la dirección de las proyeccione de línea: del terreno sobre un pbno h oriz. ntal, lo que se obtiene midiendcJ ángulos , di t,m.:ia:; .... · 2.a La niv •ladon, que determina las cota de lo punto d 1 terreno respecto del plano de com paraciún. Lo rl.! ·ultado del le\'antamiento topoo-r( J.co e repr · en tan en una hoja de papel por medio de un di, erío llamad< carta u plano topogr!ifi~·o. Escalas - Para que la:- dirr1en::.ione de '" te dibujo, re ultcn d tamaño e mveniente, s prcci o reducir en cierta ¡ro¡ or ion la extensione medidas en el terr ·no. La relación · que existe entre las magnitud ~ repr sentada gráficamente en el di bu jo y las medida en el plano h rizontal, e micntos topográficos), por el Capitán ele Ingenieros Bonnet (Marzo, 1897), de la Esn1c de aplicJción de artillería é ingeniería ele Fontaincolau ; Curso de Topograjia, por el CJ­pitán de Ingenieros Cuiot (1897 de la Escuela Militar de artillería é ingeniería de Ver­~ alles; C"rso de Topografía (1896-97) de la Escuela especial militar de Saint-Cyr. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ]¡OLE'!'fN KILIT .AR 143 llama ~sea/a numérica del plano. Los ángulos del plano ~on siem­pre iguales á los ángulos formados por las proyecciones de J:as lí­neas del terreno en el plano horizontal. Las escalas más cómodas y más frecuentemente u adas son las expresadas ?Or fracciones cuyo numerador es la unidad y el de­nominador una pote:1cia de I o,- 6 un múltiplo de 2 ó de 5, ó una potencia de 1 o, a~Í: 100 2.00 ~oo ICOO 2 >00 sooo l 10000 etc. U na escala es tanto menor cuanto mayor es el denominador de la fracción que la expre a. Así, un plano á 6 0 1 0 0 tiene una es­cala mayor que un plano á 2 0 ~ 0 o. En toda carta geográfica ó plano se indica la escala numéri­camente, r, a~lemás, se traza en la hoja de papel la escala gráfica, e toes, una línea dividida de tal modo que cada una de sus partt!s equivale á un metro ó á multiplos ó submúltiplos de esta unidad, medidas en el plano horizontal. Hemos visto que para representar un terreno poco extenso, se reemplaza la superficie de nivel por un plano horizontal; pero como la superficie de la tierra es esférica, de esta conversión re­sulta una deformación en la representación del terreno sobre un plano. Para que no sea muy sensible esta deformación, es pr("cisoque las cartas ó planos sólo abarquen en las escalas de 1000 seco 10000 20000 soooo 100000 un radio máximo de 29, 37, so, 67, 79 y 134 kilómetros, res­pectiva m en te. Equivucaci.om•s !1 t'rruu¡; La exa titud de la~ mediciones puede ser pt·rturbada por dos cla e. de ~ausas muy dJstintas: 1. u Las equi ·oc:acio,us que re. ultan de la torpeza, de la negli­< Tencia ó de una omi ión d l operario. Ejemplo; omisi<ín d ·un piquete en la medición de una línea recta con la cadena Je agri­men~ or, lectw·a errónea en una mira, etc., cte. Cuale quie!"a que sean la de trez.a y el uidado del operario, puede siempre equivo­car. e y es mene ter verificar toda met ición p, ra ncontrar y co­rregir e. tas equivocacione .. 2.o Lo· errort·s que re ultan de la Í1 perfec iún d · nue tro::. órgano y de lo instrumento . Lo. errore son inevitable ; pero puede atenuarlos y aún li­minarlos el metodo adoptado para los levantamientos, y el modo de manejar los instrumentos . .Cv error e pue en i 1di rse en dos categorías : los crrorts sistemáticos y los t'rron:s accidentalts. Los errores sistemático tienen causa asignable, es decir, obe­decen á una ley que puede ponerse en evidencia más ó menos fá- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 144 BOLETÍN MILI1.1 AR cilmente; y discutiendo luégo los re ultados encontrados, buscar los valores de tales err )res y eliminarlos. De ordinario lo~ errores sistemáticos se cometen en el mismo sentido, y poco más ó menos tienen el mismo valor en todas las o¡:>eraciones; pero á veces presentan signos contrarios y valores variables. Ejemplos: una medición ejecutada con una cadena dema­siado larga causa un error sistemático constante y del mi mo signo para todas las operaciones parciales. El uso de un transportador mal centrado produce en el trazo de las direcciones errores siste­máticos variables que pueden también tener sentidos contrarios, según el valor del ángulo construído. Los errores accidentales no tienen causa asignable, es decir, no obedecen á ninguna ley; pueden tener valor y sentidos variables en cada una de las operaciones. Ejemplo: en una medición con la cadena, el ayudante clava los piquetes inclinándolos ya hacia ade­lante, ya hacia atrás. Los errores accidentales pueden, pues, asimilarse á efectos del azar. Importa evitar la acumulación de los errores que aumenta c~n el número de operaciones, por lo que en un levantamiento no hay que apoyar unas sobre otras un gran número de operaciones de donde que sea pernicioso é inadmisible deducir unos de otros, progreai vamente y hasta los límites del terreno que se quiere re­presentar, todos los puntos de éste. Métodn general de los levanfamiento8 De estas consideracione-5 resulta el método general que debe seguirse en los levantamiento , ya en la planimetría, ya en Ja ni­velación. I.0 Se determinan con mucho cuidado algunos puntos con­venientemente escogidos, cuyo conjunto forma lo que se llama el polígono topográfico. Levantar el plano de un terreno, es retratarlo ; y el topó­grafo, como el retratista ó el escultor, principia haciendo el bos­que jo de su obra, el que en este caso consiste en una serie de po­lígonos determinados exactamente, y de tal suerte que envuelvan por completo el terreno en cuestión. 2.o Sobre esta especcie de red se figuran los detalles, em­pleando medicione muy s~ncilla , y, tanto como ea posible, in­dependientes unas de otra . e n e te método de operar, el levantamiento aumenta en precisión y rapidez : primero, en preci ·ión, porque jendo relati­vamente pocas la· operaciones que determinan los puntos mas lejano. del terreno, se evitan acumulaciones de crrore ; segundo, en rapidez, porque basta menor exactitud para el levantamiento de los detalle , y por consiguiente se pueden fijar éstos con pron­titud. (f..,ontinúa) Capitán SABARTHES (de ingenieros) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN lUI.lT.A.R SECCION DOCTRINAL Uáleulo tle altitude• eo11 el bar6:naetro aneroide La tabla 1. a da las cotas correspondientes á presiones absolutas obre el plano de comparación en el cual la presión es de de om76o. Como se comprenderá, las alturas ó cotas no se refieren al nivel -del mar, pues en nuestra latitud la presión al nivel del mar es algo inferior á omí60. Sin embargo, el uso de estas tablas, para hallar diferencias de alturas, es correcto, pues no importa que las alturas absolutas se refieran al nivel del mar ó á un plano vecino de dicho 11i ve l. El uso de estas tablas, en las cuales ya está indicada la co­nexión de la temperatura, se reduce á la resolución del siguiente probiema : Hallar la diferencia de alturas de dos Puntos, conocitndl las indicacÍ!Jnej del aneroide en esos dos puntos á horas determinadas, ó hallar la altura absoluta de un punto sobre el plano de compara­ción, de acuerdo con la tabla 1 .a, haciendo la corrección horaria. Ejemplo: En el lugar A, á las diez del día, el aneroide mar­có una presión de 0.643 milímetros, y en el lugar B, á las dos de la tarde del mismo día ó de otro cualquiera, el aneroide marcó om521 milímetros; se trata de hallar la altura de B sobre A. En la Tabla 2.n encontramos, frente á las roh a. m., una co­rrección de--omm9 (nueve decimos de milímetro), corrección que lleva el signo - (menos) ; por tanto, á la indicación del baróme­tro aneroide en A, se le deberá restar omm9, lo que da 642. I. En la misma Tabb, y enfrente de las 2h p. m. encontramos una co­rrección de + omm7, la cual, como tiene el signo + (mas), deberá ser agregada á la indicación del aneroide en el lugar B, lo que dará una presión de 521.7. Las presiones corregidas serán, pues, de 642mm r en A, y de 521.7 en B. H aliaremos las cotas correspondientes á esas dos presiones. La pre ión en B, e.; de 521,7; en la tabla r.• este número e tá comprendido entre 530 y 520. La cota correspondiente á 530 es de 3,1o7m8o y entre 530 y 520 hay una variación de 16mo1 por cada milímetro de presión, 530-521,7=8111 3, lo que corresponde á 8.3 X J 6.01 = 132111 88, los cuales agregados á 3IOj 111 8o, dan 3107.80+ 132m88=324o.68, que es la cota del punto B. Ahora, la presión corregida en A es de 642m1m, la que está comprendida entre 640 y 650. A la presión mayor de 65om corre ponde en la tabla I.a una cota de 1368.42, y entre 650 y 640 hay una variación de 13m39 por cada milímetro de presión. ]'encmos 6 50-642. l = 7m9m que multi picado por I 3m39, da 105m78, que agregados á la cota de 6,50, es decir, á 1368,42, ~an 1474.23, ue será la cota del punto A. Por tanto: Cota de B=324om68. Cota de A=I474m23. JULIO GARAVITO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. TABLA 1." 1 ~ j 11 B. ó b. l COTAS ~ ~·~ 1 .. 1 B. ó b. COTAS ---------- - ----~- - ---- - -- -- 11 ~ 760 750 740 73° 720 710 700 690 68o 670 66o 6so 640 630 620 610 6oo S90 58 o S70 s6o sso 11 7· 40 236. o6 3SS· 99 477· 4 1 6oo. 40 724. 29 Bso. oo 977· 23 110S. 94 1236 40 1368. 42 1 S02. 29 1637· 91 1775· 38 1914. 78 20S6. 23 2199· 67 234S· 1 7 2492. 97 2643· 09 279S· 43 m. l I. 74 1 I. 87 11. 99 12. 14 12.20 12.39 12.57 12.72 12. 87 13.06 13.20 1 3· 39 13·S7 13·75 13·94 14. 1S 14·34 1 4·S5 1 4· 78 15.01 1S.23 1 sso 1 540 S30 S20 S10 sao 490 480 +70 460 450 440 430 420 410 400 390 380 37° 360 3SO 2795.m43 29SO. 41 3107. 8o 3267. 9S 1 3430. 8o 1 3596. s8 1 376s. 34 3937· 28 4112. 39 4291. os 4473· 18 46S9· 1 I 4848. 97 so42. 8o 1 S241· 03 5443· 84 s6s 1. 36 5863. 86 6o8x. 72 630S. 17 1 63S4· 49 1 m. rs.so 15. 74 16. 01 16.28 1b. 5s 16.88 ~;: ;i 11 17.87 I 8. 21 18.79 1 18.99 1 9·39 19.82 20.28 20.75 21. 1S '2.1. 78 22.34- 22.93 TABLA 2." Uot•re~~lóll l•orarla ele la pre Ión HORAS CORRE CIÓN HORAS CORRECCIÓN 1 6 a. m. + o.ml 1 p.m. +o.m3 7 --o. 3 2 +o. 7 8 -o. 9 3 +I. I 9 - 1.2 + +I. 2 10 - o. 9 5 +x. I 1 I - o. 5 b +o. 7 12 m. - (). 1 7 +o. 3 11 ~ +o. o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLB'l'ÍN MILI'l'AR 147 NUESTRA VERDADERA TIENDA DE CAMPAÑA Napoleón, autoridad irrecusable en 1a materia, juzgaba per­nicioso el empleo de las tiendas (toldos) de campaña; "no son sa­na: i y por lo mismo es preferible el vivac, porque en éste el solda­do duerme con los pies cerca al fuego, que seca prontamente el terreno sobre el cual se acuesta ; algunas ramas ó un poco de paja, bastan entonces para abrigarlo contra el viento. La tienda sólo deben usarla los jefes que necesitan escribir ó consultar las cartas del terreno; de ella debe proveerse á los Generales y Jefes de cuer­po, para poderles ordenar que en ningún caso duerman bajo te­chado, funesto abuso á que se deben tantas ~atástrofes. A ejemplo de los franceses, todas las naciones de E u ropa hao abandonado la tienda de campaña, y si aún se usan en los campos de instrucción es porque son económicas y evitan un perjudicial consumo de ma­dera. La sombra de un árbol, que basta para guardar del sol y del calor, el más ligero abrigo contra el viento, son ~preferibles á la tienda. El transporte de las tiendas exige cinco bagajes por bata­Hón, que sin duda valdría más destinarlos á la conducción de ví­veres. Las tiendas son un buen campo de observación para el enemigo, al que dan noticia cierta del efectivo de la tropa y de la posición que ocupan; este es inconveniente de todos los días y de todos los instantes. Un ejército que vivaquea sobre dos ó tres lí­neas no deja percibir de lejos sino un poc-o de humo que se con­funde con las brumas de la atmósfera. Es impo ible valorar el nú­mero de los fuegos (hogueras) y muy fácil contar la tiendas y de­linear las posiciones que ocupan." El General Lewal, enemigo irreconciliable de la tienda de campaña le apunta, por su parte, otro inconvenientes: la habita­ción en común, bajo una tienda cerrada, e peligrosísima para la salud; el aire no se renueva y e carga de mia mas deletéreo que desarro1lan di versa enfcrmedade . Como el gas ácido C3rbónico es á un tiempo irrespirable y el más pt ·ado de los elementos compo­nentes del aire, ya puede juzgarse cuál es el peligro á que se expo­nen los soldados que pasan la noche aglomerados bajo la tienda y acostados sobre el suelo; si la asfixia no se presenta, la hcrnato is se realiza mal y la salud se reciente y se quebranta. Los soldados, cuando hace frío, cierran las tiendas con el mayor cuidado, se aprietan unos contra otros para tener calor y carec-en del aire res­pirable que necesitan, ó sea de 2 metro~ cúbicos por hombre y por noche ( 1 ), porque la renovación es muy lenra como lo prueba el \1) r.n la tienda para 16 ~embrea aólo hay una .::ap~tcid"d de 24- rnetrOt cúbico• tie loa ~ue deac~ntan~o el volumen de loa individuo•, de la armu, equipo, etc .. 11penn ~weda hbre la m1tad, o acan 12, cuando ae•neceaitan 37· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 148 BOLETÍN MILI'l' A.R aumento de la temperatura. La tienda, es, pu Js, malsana en invierno y á la larga disminuye las fuerzas y reduce el efectivo de .los combatientes. Aun en buen clima la tienda es inconveniente: su estableci­miento demanda mucho tiempo, en especial cuando el viento es uerte, la madera no está próxima y el suelo no es propicio. Y esa pérdida de tiempo y aumento de fatiga para tropas que marchan r t:ombaten es perjudicial en extremo. Además, los hombres ence­zrados y amontonados bajo la tolda no pueden ponerse sobre las armas inopinadamente, y al salir de ella, aun bajo la impresión del ~ ueño y en medio de la oscuridad, no saben dónde se encuentran, el viento impide encender luz y el arreglo del equipo en esas condi­ciones se resiente en prontitud y regularidad. A estas lógicas razones agregaremos por nuestra cuenta otras ~ue no son para olvidadas en esta tierra. Las tiendas de campaña. para una c~lumna de r,ooo hombres, ya exigen por lo menos 25 bestias para su transporte, reducidas al mínimun, y si no están mo-jadas: de ordinario constituirán de 2.5 á 30 cargas, es decir, 250 para un Ejército de ro,ooo hombres, sinincluír las de Estados Ma­vores, Oficiales, intendencia, ambulancias, etc., produciendo por aña­. idura un alongamiento inútil de más de un kilómetro, que presu­pone un correlativo aumento en el tiempo necesario para el des­pliegue. Y á lo dicho agréguese que los toldos para la tropa de un Ejército de I o,ooo hombres representan un gasto de$ I 2,500 oro. En vista de lo que antecede, parece natural suprimir la tienda de campaña de nuestro equipo de guerra, en lo cual sólo haremos lo que ya hit:ieron há tiempos los Ejercitos europeos, no ob tante 1as mayores facilid a des con que cuentan para el transporte del ma-erial, que siempre llevan en furgones ó carros de guerra. Pero com en Europa pudo re emplazarse el abrigo incomple­o y nocivo que prestaban las toldas por el cómorlo y sencillo que ofrece el acantonamiento, de ordinario imposible entre nosotros por la mínima densidad de la población, es preciso buscar el reem- Iazo de la tolda por algo más racional, económico y práctico, y parécenos que ese desideratum lo realiza de: sobra la tiendá abrigo, ideada por los franceses en Africa, con algunas modificaciones, siendo de advertir que tal tiendo-abrigo no se usa en Europa por­ue es inconveniente en el invierno, es decir, en la época en que nieve cubre el suelo, cosa que no sucede entre nosotros : para países tropicales la han recomendado todos los militares eu­eo ~ . La tienda-abrigo se reduce á un p edazo de tela de 1 metro 7 5 ntímetros de largo por 1 metro 6o centímetros de ancho (fig.), e en cada uno de los dos lados más largos lleva siete ojales y siete botones, en tanto que en los más cortos en uno presenta nueve oja- . r nueve botones y en el otro dos orejas de cuerda destinadas á apoyo á los pif!uetes con que se asegura la tienda. La tienda Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 149 comprende, además, una percha ó bastón de I metro 20 centÍme­tros de largo, compuesta de dos pedazos de sesenta centímetros qu~ se añaden uno á otro por &us extremos mediante un anillo de hie­rro que lleva el uno y un regatón del mismo metal asegurado en d otro; pero como varas ó trozos de palo de 1,2o fácilmente se consiguen en todas partes en Colombia, aun en número de vario millares, en último caso puede prescindirse de tal aditamento, aun­que de llevarlo el soldado buen provecho derivaría para usarlo com apoyo en los malos caminos, evitándose entonces que empleara co tal objeto el fusil que con ello siempre sufre algún daño, en espe­cial si es de repetición. En fin, la tienda se completa con un peda­zo de cuerda de 2 metros de longitud. o o ------ o- o-o- o-o- o- l a o-o­o­o- 00000 000000000 o­o­o­o­o­o­o- I!Perclw Para armar una tienda-abrigo para tres hombres se abotonan dos de los pedazos de tela mencionados por el lado que llevan 9 botones, y luégo el todo se tiende sobre una cuerda asegurada en el extremo supe-rior de dos perchas ó palos clavados en tierra á I ,6o Je distancia. En seguida se templa el género con 4 estacas que se hincan en el suelo pasándolas por las oreja de cuerda. Después las otra> dos cuerdas se llevan de la cabeza de las perchas hac-ia los la­dos, y también se aseguran al suelo con estacas para dar estabilidad á la construcción. En fin, el otro de los pedazos de tela se abotona, por los lados más largos, montándolo sobre una de las cuerdas la­terales, á los dos trozos que ya están colocados, con lo cual se cierra la tienda por uno de sus extremos. Reuniendo por sus extremoa abiertos dos tiendas-abrigos para tres hombres, se forma otra que sirve para seis y tiene la ventaja de quedar totalmente cerrada, Jo que es una comodidad en las regiones muy frías. En este caso la. tienda se arma sobre tres grupos de dos perchas, dos cuerdas hori­zontales y cuatro en tirantas, lo que da gran estabilidad á la cons­trucción. La tienda-abrigo no recarga el equipo del soidado, resulta de muy poco precio y permite acampar una tropa aun en terrenos donde no es posible levantar una tienda, por cuanto solo demanda. una área de 2 metros 40 centímetros por lado. El trozo de tela en referencia no es, pues, má¡ grande que un bayetón, y la modificación que creemos necesaria no es otra que la de abrirle en su centro (a) una abertura con aletas y abotonadu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1~0 BOLETÍN MILI'l'A R raque permitan cerrarla cuando sea preciso. Así arreglada la ru«.­na sui géneris, de una manta de buena calidad, servirá al soldade de toldo de campaña, de abrigo contra la lluvia en las marcha~ y de noche contra la intemperie cuando está de fatiga, reemplazand~ con ventajas el capote que usan los soldados en E u ropa, y en fin, cuanrlo no se pueda ó no convenga armar la tienda, como sucede en las avanzadas, la tela doblada y extendida en el suelo, servirá á la tropa de lecno y cobertor. En caso de que se haya humedecido e~t fácil secarla llevándola medio extendida . obre el morral un cortct tiempo. En especial, como se comprende, para las comisiones que de ordinario desempeña la tropa, la tienda-abrigo es un verdadero tesoro y sólo es de admirar c0mo no ha entrado hace tiempo en nuestro equipo de guerra abandonando la tolda que es inaceptable desde todo punto de vista. Por último, la rienda-abrigo de manta de color oscuro, abrigada en tierra fría y fresca en tierra cálida, casi se confunde con el suelo, y á más de I,ooo metros es imposible contar el número de las que constituyan un campamento. Parécenos, pues, conveniente someter á las enseñanzas de la práctica la tienda-abrigo, ensayándola en las comisiones de tiem­po de paz, porque de seguro el ejército comprendería entonces en unos pocos días las ventajas indiscutibles de ella, como compren­dió las de la alpargata de cuero y lienzo sobre la de fique y algodón á que estuvo acostumbrado tántos años. Guer••a de llldependellf!la (Conferencias á los Oficiales de la Guarnición ele Bogotá) J · - 181 O, 1 81 1 Y 1812: LA REBELIÓN DE LA~ PROVINCIAS CAPITULO 1 - VENEZUELA Pr.'mna campaña de. Guayr111a (Continúa) Resuelto por las Juntas de Caracas y de Cumaná emprender operaciones serias sobre Guayana, creyeron sus vocales, segura­mente influenciados por la~ opiniones de jefes inexpertos, que el simple dominio del Orinoco bastaba para conclttJr la guerra en favor de la República. En tal virtud, y sin preocuparse mucho por • No indicamos fuentes, por cuanto nuestro relato se aparta íntegramente del 4!'11e ae lee en todos los historiadores, y en caso tal es preciso incorpora en él loa documentos que lo respald;m Llama aí la atención cómo punieron incurrir en equivocaciones de tánta magnitud quienea antea que nosotros ee ocupnon de eata parte ele la Magna Guerra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN lUL11'..A Jt 111 ormar un ejército numeroso que obrara por tierra, la atencJoR el Gobierno se dirigió á organizar una fuerte escuadrilla, lo que rquedó á cargo de la Junta de Cumaná, de la cual dependía la isla de ,~.\iargarita, cuyos valientes hijos y die tro marinos eran Jos más á propó sito para con tituír la División naval que demanda­han las circunstancias. Organizáronse, pues, dos ejércitos, con je­fe de igual grado, por lo cual era difícil establecer la unidad de acción, y la dualidad de mando de ordinario sólo ha producido ca­tá trofes. En los últimos meses de 1811 y primeros días de 1812, se realizo la organización proyectada, de ~uerte que en Febrero ya estuvo reunida en el golfo de Paria, á órdenes del Comandante Felipe Estévez y de B auti ta Videau, una respetable División de fuerzas sutiles, compuesta de 2 goletas, 2 pailebotes, 20 lanchas cañoneras y 6 flechera~, armadas con 40 cañones y morteros, los primeros principalmente de los calibres 12, 18 y 24, y tripuladas por 180 marineros, 160 fu ileros y roo artilleros. Esta División debía penetrar al ()rinoco por uno de los brazos del delta, y obrar en el río en com bi nací ón con fuerzas de tierra, mandadas por el Coronel Arismendi y el Comandante González, á las cuales se ha­bía señalado como punto de asamblea la población de Barrancas : a cendían á unos 400 infantes, 100 jinetes y 2 cañones de á 1. El Coronel Villapol era el Jefe de todas l a s tropas de mar y tierra de Cumaná, y lo secundaban el Comandante de ingenieros A scue, y el d e artillería Z e rtal. Al principio las tropa. de Cumaná fueron más numerosas, por cuanto en ellas se englobaban las que formaron la Columna que, ':1) mando del Coronel Sol á, se envió como refuerzo al Coronel Moreno, y comprendía el trozo de tropa veterana, el de pardos vencedores en La Carata, un piquete de cab?llería y un cañón •iolento, ó sea poco más de 500 hombres. En resumen, el total de las fuerzas que Cumaná aprestó para )a campaña, a cendió á unos r,2oo hombres de mar y tierra, entre ellos roo jinetes, con 30 nave y 43 piezas de artillería. Por des­gracia, los cañones de los barcos apenas recibieron una dotación de 70 tiros, y las municiones de la infantería no se calcularon con más prodigalidad. Por lo que hace á la Provincia de Caracas, sus tropas no eran inferiores en número á las de Cumaná y se habían reunido en la Villa del Pao á órdenes del Coronel Francisco González Moreno, designado, a-iemás, como primer Jefe de toda la expedición contn. Guayana. Dicho C0ronel, después de las derrotas de la expedicióA anterior, había reunido en el lugar mencionado, que dista 70 kiló­metros del Orinoco (40 millas, no +O leguas como han dicho los historiadores), los salvados por Freites, y sobre esa base con la re­cluta de los Llanos y algún refuerzo enviado de la ca piral, había odido organizar poco más de 1,30() de todas armas, por Jo cual ANCO D REF'U! U C Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 152 DOI,E'l'ÍN MILITAR pudo disponer de unos 2,ooo cuando á mediados de Febrero se I unió ]a columna del Coronel Solá. Por lo que hace á los españoles, ahora mandado~ por el Co­ronel Charle , nuevo Gobernador de Guay:ana, distinguido mari­no, y el Comandante Sales Echeverría, Jefe de las fuerza sutiles, pre\·enidos de la tormenta que los amenazaba, á las tropas con que triunfaron el año anterior agregaron 100 jinetes organizados en U pata y un batallón de 300 negros, á quiene sus amos ofrecieron la libertad si se batían con valor en cefensa del rey. La escuadrilla se componía de 10 goletas, 2 balandras, 6 lancha cañoneras y va­rias flecheras bien artilladas y aunque con tripulación india, man­dadas por buenos oficiales de marina. Las operaciones principiaron por parte de los patriotas con la lentitud que en éstos era clásica, y el mejor relato de ellas y de lo planes de Moreno está en la siguiente nota que dicho Jefe dirigió el 20 de Enero, de su Cuartel del Pao, a] Comandante de las fuer­zas sutiles ancladas en Pedernales, mientras Villapol cruzaba des­pacio la llanura: "Los enemigos se hallan situados á las inmedia­ciones del apostadero de Barrancas, intentan atacar á nuestra es­cuadrilla, cuando pase por un sitio que está entre dicho apostadero y la hacienda de Torrente, paraje por donde sólo pueden navegar· tres lanchas juntas, por ser m u y bajo lo restante del cañoJ acode­rándose á la parte de] Orinoco, formando su línea del Este al Oes­te, y su espalda al Sur. Aunque nuestra escuadrilla trae la venta­ja del barlovento, si determina entrar por Macareo ó por Peder­nales, siempre es peligroso el menciodado paso, porque las enemi­gos, aunque sólo tienen quince buques (los otros · estaban en Angostura) pueden oponerlos todos contra los tres que sólo permi­te en aquel lugar el caño. Por consiguiente, convendrá que la es­cuadril1a, en caso de haber de dirigir su navegación por dicho pa­raje, sea s stenida por tierra, apostando en nuestra oril1a un par de cañones de á 8, ó de á 12 que, sostenidos por las tropa de des­embarco, desalojen á lo en migos de aquel punto. "Dicha artillería y tropa pueden muy bien costear el caño. desde la vuelta que conduce un camino por tierra con dirección á Barranca, por ser mucho m
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 116

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 117

Por: | Fecha: 16/09/1899

o lii Bogotá, Septiembre 16 de 1899 NUM. 117 DRGANO DEL MI NIST ERIO DE GUE RR A Y DEL EJERCITO --~·~-- DIR~CTOil AD-HONOUM, FRANGISGO J. VERGARA y V. Coron el, Mie mbro d e la Socieda d Colombia na de Ingenieros ·Q~2~~~~~2~~2~222~~~ ~ 2~2~2~2~~2~~22~2~~~222~~222222222222~2~ ~l~ Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefe» y Oficiales del Ejército de la República ~~~~l~~~~~~~~~~~~~b~~~~~~~~~~~~~~l~~~~~~~,~~~~~~~~· ··~···~· ~ OFICIA L que deroga la número 111, de 2. 5 de Enero de 1897, sobre pasaportes Minist~rio dt· Gu~rra -Sección 1.a- B ogotá, ., de s~ptinnbr~ de 1899 CO , SIDEkANDO Que en el Decreto ejecutivo número 1 53, de 31 de Marzo de 1897, orgánico de la Contabilidad militar, quedó reglamentado el · ramo de pasaportes militares, con arreglo á los artículos 8, 14 y 16 de la Ley 39 de 1896, quedando, por consiguiente. virtualmente abro­gada la Resolución número 1 1 1 de este Despacho, fechada el 2 5 de Enero de 1897, que dio al mencionado ramo una reglamentación tran i­toria SE RF.SUELVE Revócase la Resolución número 11 1 de este De pacho, sobre pása­ortes militares, dictada el 2 5 de Enero de I 897. Comuníquese y publíq•1ese. El Ministro, JOSÉ SANTOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 162 BOLETÍN MILIT.!.R sobre nombramiento• de Oíicialea menores del Ejército Ministerio ae Guerra-Sección I. •-Bogotá, 11 de Septiembre de 1 88g En consideración á que con arreglo á los artículo;; 77 y 92 del Código Militar, corresponde al Poder Ejecutivo el libre nombra­miento de Oficiales inferiores del Ejército, lo que puede hacer direc­tamente al tenor de aquellas disposiciones, ó mediante propuestas de candidatos, pedidas en cada caso al Comandante en Jefe, 6 á los Co­mandantes generales divisionarios ó Jefes militares respectivos confor­me al artículo 8 I del Código Militar, SE RESUELVE El Poder Ejecutivo hará en adelante libremente los nombramien­tos de Oficiales inferiores del Ejército. En consecuencia, revócanse las siguientes resoluciones: la de 25 de Mayo de 1896, que dispone la for­mación de ternas en los Estados Mayores para los nombramientos cita­dos; la de 5 de Marzo de I 897: que señala requisitos á los Oficiales propuestos como candidatos, para llamarlos al servicio; y la I 3 de Mar­zo del mismo atio, que adiciona la de 5 de Marzo, indicada. Comuníquese y publíquese. El Ministro, JosÉ SANTOS. RepúP/i, a de C ,/ombia-Ejército permanente- 1 • Brig~tda de la 1. a Divúión-Batallon Nariño número 4.o Sr. General Jefe del Estado Mayor General-Bogotá. Para dar cumplimiento á lo dispuesto en el artículo 156 de la Or­den general del día 3 de Abril del corriente año, paso á rendiros el in­forme correspondiente, de regreso de la población de Tau a, donde me hallaba destacado con una guarnición de quince hombre . Antes de se­pararme de allí, me permito hacer mención que en dicha población se encuentra en la parte Sudoe te, una elevación de tierra como de 400 metros de altura, de de cuya cima se divisa la ciudad de Ubaté, la la­guna de Fúquene, las poblaciones de Nemocón, Cogua y parte de la ciudad de Zipaquirá. Esta elevación de tierra, después de estar ocupada aunque sea por una pequeña fuerza, no puede ser flanqucablc por nin­guno de sus costados. En lo que se refiere á la población, ésta es sumamente escasa de recursos para una tropa. El día 9 del presente y acompañado de los in­dividuos ya indicados, salí de dicha población con dirección á Zipaqui­rá á las 9 a. m., y á una ¿istancia de tres leguas encontrámos un pe- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITAR 163 queño caserío denominado "Casablanca," situado en una hermosa pla­nada; allí pueden encontrarse recursos para una tropa. A una legua, 1 por la misma vía, encontrámos el río Neusa, obstáculo que se pre­senta en tiempo de invierno por carecer de puente. A dos leguas en­contrámos la población de Cogua, donde también pueden encontrarse recursos, y sus habitantes son hospitalarios. A las 3 p. m. llegué á esta ciudad, después de haber recorrido el trayecto de seis leguas. En el trayecto del camino no encontré más observaciones que ha­cer sobre posiciones militares. Dios guarde á usted. El Comandante de la guarnición, IND ... LECIO CORREA República ae Colombia-Drpartamento de Cundinamarca-Zipaquirá., Mayo 19 de 1 899-Ejérczto Perma11ente-1 ~ Brigada de la I. Diflisión-Batallón "N nriño" número 4· 0 Sr. Coronel primer Jefe del Cuerpo Por vuestro honorable conducto y en cumplimiento de lo dispues­to en el artículo 156 de la Orden general, tengo el honor de rendir el informe al ciudadano General Jefe de Estado Mayor general del Ejérci­to, de mi comisiÓn: El día 10 de Abril de 1899 salí de esta ciudad acompañado d . quince individuos de tropa, en dirección á Nemocón; la distancia .(le aquí á ese lugar es próximamente de 12 kilómetros; á un cuarto ,(1 hora de esta ciudad parte, por la derecha, un camino que conduce a Gachancipá; media hora después y por la vía de N emocón, en el punt() denominadoLa Granja, se trifurca el camino en uno que toma hacia Co­gua, por la izquierda, uno por el centro á Nemocón, y otro por la derc cha que va á Gachancipá; un cuarto de hora adelante por el centro r ha­cia la izquierda arranca el camino para Chiquinquirá; á poca distancia de elita bifurcación se encuentra un puente de construcción e pafiola sobre el río Aguatá, y de este punto se continúa el camino ha ta emocóa sin tener observación que hacer, pues e una buena carretera con tlll peq uefio dc~ni ve l. cmocón estrt situado al pie de un ramal de la Cor­dillera Oriental, con temperatura media de trece grados del centígra­do; es notable por su minas de sal, agricultura y la ceba de gana o_ En el trayecto comprendido entre esta ciudad y emocón no ha ., e? mi humilde concepto, posición militar alguna que merezca mcn c10narse. Dios guarde á usted, Teniente, LUCAS JIMENEZ C.. República de Colombia-Ejército Permam11te-1.• DifJiJión- BataUó ".Á)'tlCttcJ¿(), 11Úmero 3· 0 ·- f.& C ompaiíÍa Sr. General Jefe de Estado Ma)or general, por conducto del Estado Mayor divisionario. Dando cumplimiento á lo dispuesto en el artículo 156 de la Or­den general del día 3 de Abril próximo pasado, os rindo el informe oc.- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1G4 BOLETÍN MILIT.!.R rrespondiente á la comisión que se me confió el 18 del pre~ente para conducir el correo de encomiendas á la población de Fusagasugá. Día 18- Salí de esta ciudad á las cuatro de la tarde, acompaña­do de un sargento y de un cabo segundos, y tres soldados, y tomárnos el camino nacional, del cual se aparta, á la izquierda, el que conduce á}:¡ hacienda de Tunjuelo, y sigue á la derecha el que va al Puente de Bosa y á la vecina población de Soacha. A las cinco y media de la tarde llegámos al puente de Bosa, en donde pernoctamos, por haberme informado el correísta que, al seguir, era difícil encontrar posada á hora oportuna. El camino recorrido es plano y arenoso, y el puente ya mencionado tiene aproximadamente diez metros de alto por otros tantos de largo y cinco de ancho, sosteni­do ¡>or tres arcos que dan 2aso á un caudal de aguas bien abundante. Día 19- A las cinco y media de la mañana salímos de este pun­to en dirección á Soacha, trayecto que se recorre en hora y cuarto, y que tiene á sus lados valiosas haciendas cubiertas de sementeras. La po­blación no es escasa en recursos; tiene s,ooo habitantes y una tempe­ratura de 1 so. A las siete y veinte minutos tomámos camino, y á la salida de la población se encuentra el que conduce á la hacienda de Canoas y ciu­< iad de La Mesa. Llegámos al punto de Puerta de Teja, en donde parte un camino para el Salto. De Puerta de Teja se sigue á la hacienda de Puerta Grande, )r~. que agrega á la fertilidad de sus terrenos la abundancia de aguas. A las diez de la mañana llegámos á la hacienda de Sibaté, en don­< le nos demorámos un cuarto de hora para almorzar; en esta hacienda hay abundante cría de ganados y suficientes recursos. De aquí seguímos el camino de Fusagasugá, que es de herradura y montañoso. A los doce y media llegámos al alto de San Fortunato, en donde hay una altiplanicie: á la una Jlegámos al punto llamado Las Cuevas ; de aquí seguímos á la una y media, y diez minutos despué llegamos al Peñón, de donde se divisa el valle que redea á Fusagasugá. De aquí se toma camino montañoso, quebrado y de bajada, en el que abundan las agua . A las tres y media llegámos al sitio llamado Gu1dualito, en donde hay un puente cub1erto de zinc. De aquí se toma travesía que se anda en diez minuto y se llega al Mermejal, continuando camino de herradura y montañoso. A las cinco y cuarto de la tarde pa amos por el punto llamado Los Luceros, quedando á sus lados las haciendas de Piamonte, La Pal­ma y otras, cultivadas de café, cte. A nue tra llegada á Fusagasugá, é inmediatamente de pués de en­tregado el correo, me trasladé con la escolta á la casa de la Prefectura, en donde nos ho ·pedamo . A los Sre . Prefecto y Alcalde di cuenta de mi comisión, sin no­edad. Fusagasugá e abundante en víveres, y en especialidad son muy so­licitadas en las plazas del interior sus panclas y mieles. El clima es :¡ano, y tiene aproximadamente 8,ooo habitantes. Las vías principales conducen á esta ciudad, á Arbcláez y Pandi r á Pasea. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETfN MIL11'AR 165 No hago relación del regreso, porque habiendo recorrido la misma vía, lo creo impertinente. Dejo así cumplida la comisión, y espero perdonéis los errorei ó deficiencias que halléis en este informe. Bogotá, Mayo 2 5 de I 899. Señor General. JUAN A CARDOSO República de Colombia-Ejército permanente- 1 .& DiviJivn-Batallón '' Ayacuc/¿6" número 2. 0 - 3· • Compañía. Sr. General Jefe ele Estado Mayor general. Doy cumplimiento á lo ordenado por la Orden general que dispo­ne rindan un informe los Oficiales que desempeñan comisiones, y paso á rendir el que me corresponde, relativo á la qu~", conduciendo el Co­rreo de encomiendas, desempeñé de esta ciudad á la de Zipaquirá el día diez del presente. La vía férrea mide cuarenta y nueve (49) kilómetros de extensión, los que recorrimos en dos horas, esto es, tomando el tren de cuatro de la tarde en esta ciudad, y llegando á aquélla á las seis. No es posible marcar las distancias precisas entre una y otra esta­ción, porque la velocidad del tren está sujeta tanto al terreno que re­corre, como á los obstáculos que puedan presentársele, y también á la urgencia que tcn¡a de llegar á puntos determinados y horas fija . La población de Zipaquirá es rica por sus producciones agrícola y la excelente calidad de sus pastos; pero si hay algo que la haga nota­ble son sus Salinas, que se explotan desde los tiempos de la Conquista y que cada día presentan mayor fuente de riqu~za pública. Zipaquirá tiene un abundante mercado cada tres días, y su po­blación puede calcularse en Io,ooo personas, contando los que \'Íenen de fuera al mercado. Bogotá, Mayo 19 de I 899. El Oficial de la comisión. SAMUEL CARDEN AS Subteniente República de Co/ombi.1-Ejército Permanente- I .• División-3. • Bri­gada- Batnlló11 "Granaderos" número 8.•-4-.a Compañía Ciudadano General, Jefe de Estado Mayor encargado de la Comandancia de la 3.• Bri­gada.- Tunja En desarrollo al oficio número 3 5+ del E tado l\Iayor General del Ejército é impreso en el Boletín Militar número 96, tomo v, os infor­mo sobre el camino recorrido de Sogamoso á esta ciudad, para lo que es timéis á b en. Distancia de Sogamoso á Santa Rosa de Víterbo 20 kilómetros. Ca­mino plano, bueno en verano y fangoso en invierno hasta C u che (vere­da); terreno montañoso de este último punto hasta Santa Rosa (hay casca- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 166 BOLETIN MILITAR al y tierra gredosa), el que mide aproximadamente 7 kilómetros. En la parte plana pásanse los ríos Chiquito y el Sogamoso 6 Chicamocha, éstos tienen por donde se pasa puentei débiles de madera. Pasando este último rio se desprende el camino para Nobsa (población). Antes de llegar á Puntalarga se desprenden unos atajos para Floresta ; á la izquierda 'luedan los caminos para Tibasosa, Dui rama y Paipa. En Puntalarga (casa, y hay recursos) se desprenden dos caminos: el que va por la orilla del río Chicamocha, el cual es intransitable á pie como á caballo; cuando se rebosa el río en invierno forma una laguna en todo el valle; entonces se toma el camino que va por la falda de la cordillera 'JUe queda á la derecha. Estos caminos vuelven á unirse en el alto del portachuelo de "Cuchi," desde donde se divisa y domina á Santa Rosa (ciudad con 7,ooo habitantes, capital de la Provincia de Tundama). El camino nacional queda dominado por las cordilleras que encierran el v.alle. Una guerrilla de buenos tiradores en cualquiera de estas cordille­ras puede causar grandes pérdidas á un ejército que transite por lo pla­no, y aun hasta estorbarle el avance. En todo el camino hay pequeños bosques, vallados, cercas de pie­dra y paredes. Para transitar esta vía, en caso de guerra, debe hacerse con mucha precaución para evitar una sorpresa. Tiempo que se gasta en marcha .de Sogamoso á Santa Rosa, 5~ ho­: ras con tropas de infantería, dándoles su respectivos reposo~ y que cada soldado cargue 20 kilogramos (comprendidos el rifle, cartuchos, el morral con su \·estuario y rancho). Temperatura del valle 12°, término medio. Enferme dad reinante en é te, fiebres palúdicas. Temperatura de Santa Rosa, 10° término meclio. Enf<:rmedadcs reinantes: reumatismo y pestes 6 catarros pulmo­nares. Dejo así el presente informe, sintiendo tan sóio que por mis po­ai luces en la materia, éste no quede conforme á mi deseo. Dios os guarde. CLEME:-.rTE A RI S H. Capitán .... Conferencias de los· Oficiales de la Misión Francesa IN 'l'RU CIÓN PROVIS~ONA.L PARA EL TIRO (Continú:l) Des pué el In tructor hace apuntar el fu, il por un hombre, y manda á todo los otros á verificar la puntería. Cada soldado le da su opinión eu voz baja; él mismo verifica la puntería é indica las faltas. 11 l. Manejo de la alza-reglas de tiro-puntería con las dijer¿n­tes líneas de mira. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 167 16 -El instructor hace repetir este último ejercicio con las diferentes líneas de mira. Para este efecto, el soldado toma el arma con la mano iz­ ·quierda, entre la alza y la llave, el Instructor le en-;eña el manejo de la corredera y las reglas de tiro. r 7-Manejo de la corredera-A la indicación de la distancia, dirigirá la vista hacia el alza y colocará la corredera en el lugar que indique el número designado, cogiendo la corredera con los dos dedos pulgares, la mano derecha debajo de la mano izquierda. (El soldado debe colocarse en la posición del tirador de pie). r8-Reglas de tiro-De o hasta roo metros se apuntará por la ranura de mira de la chapa ( 1 ), estando la corredera sobre el número roo. De roo á 400 metros se apuntará por la ranura de mira de la chapa, colocando la corredera sobre )a grada que indica la distancia señalada. En el caso de una distancia contada entre dos centenas, se colocará el graduador sobre la centena superior. A la distancia de 500 metros se apunta con la raaura de m1ra baja, estando la chapa vertical. De 6oo h~sta r,900 metros, se apunta con la ranura de mira de la corredera, colocándola á la distancia que indican los trazos grabados sobre la chapa. A la distancia de 2,oo.:J metros, se apunta con la ranura de mira superior de la chapa, colocánd la en Ia p~sición vertical. 117. Comprobación de la regularidad de la puntería. I 9 - Algunos tiradores, aun de los bien ejercitados, hallan mal la línea de mira. Para hacer comprobar este defecto, el Instructor procede del modo siguiente : Estando el arma sobre el capallete de puntería, y no inclina­da ni á izquierda ni á derecha, el Instructor apunta con la línea de rnira de roo metr0s á un blanco puesto á distancia de ro metro . · 1 soldado, sin tocar el fu ·il, halla la línea de mira y hace colocar sobre la prolongación de e~ta línea la parte inferior de un círcul negro que tenga un centímetro de diámetro y que estará fijado á la extremidad de una pertiga 6 V< r<:~. Un ayudan te hace mover e·te círculo sobre el blanco, con arreglo á lo que indica el soldado por señales, in abandonar la línea de mira. Cuando el cír­culo le parece al soldad que está bien colocado, lo avisa al ayudan­te, quien á su vez marca con un lápiz la posición indicada por el centro del círculo, que estará agujereado para e · te propó ·ito. Se repite tres veces la operación sin mover el fusil. Reuniendo, dos por dos, los tres puntos marcados de este modo, el Instructor delínea un triángulo. Si uno de los lados del ( 1) Llámasc chapa la parte de la alza que se levanta y baja, respectivamente, pa situar bien la corredera, después ele oprimir el fiador. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. [68 BOLETfN MILITAR triángulo tiene más de dos centímetros, hace volver á empeza la puntería, verificando cada puntería y señalando los errores .. Cuando las medidas del triángulo indican una puntería cons­tante, el Instructor pone una mosca en el centro del triángulo, después verifica la posición de esta mosca respecto de la verdadera dirección del fusil. Si el arma está mal apuntada, lo hace compro­bar por el modo que se indica en el número 14; explica al soldado· que esta falta proviene de que halla mal la línea de mira por más que haya apuntado siempre del mismo modo. 1/-Corruciones de la puntería. 20. Las causas de irregularidad en el tiro provienen princi-· palmente del tirador y de las circunstancias atmo féricas. 21. N o obstante todos los cuidados puestos en la fabricación de las armas, pueden producirse desvíos imputables al fusil; cada soldado debe aprender á conocer las particularidades de su rifle y á arreglar su tiro en consecuencia. 22. Las causas de irregularidad del tirador provienen casi siempre del golpe ó movimiento del hombro hacia adelante y del golpe del dedo sobre el pie del gato. El golpe del hombro proviene del temor del culatazo ó re­chazo del fusil ; para corregir este defecto, estando en el campo de tiro, el instructor pide al soldado el rifle, lo carga, ó hace el simulacro de cargarlo sin que d soldado pueda verlo, le restituye su rifle y le manda continuar el tiro. El golpe del dedo proviene de la no aplicación de los princi­pios indicados para ejercer la presión del dedo sobre el gatillo: los hombres repetirán dicho ejercicio hasta que sepan manejar el gatillo (disparador) según las reglas. Las circunstancias atmosfé ricas influyen también sobre la regularidad del tiro. El viento que sopla de la derecha ó de la izquierda, produce un desvío lateral en sentido contrario. Este d s v10, que aumenta con la di tancia, puede, con un viento de 5 metros por segun­do, alcanzar de 8 á 1 o metros para una di stancia de 1 ,ooo metros. El viento de atrás aumenta el alcance ; el de adelante lo­acorta. Cuando el viento sopla oblicuamente, produce en el mi¡mo tiempo desvíos de direccióA y de alcance. Los akances aumentan á medida que la temperatura se ele­va; disminuyen á medida que baja. La sequedad di minuye la densidad del aire y aumenta el alcance. La humedad la lluvia, ]a nieve aumentan la densidad del aire y producen una disminución del alcance Según que el sol esté á la izquierda ó á la derecha del tira­dar, alumbra el aparato de puntería de tal modo que el tiro puede desviarse hacia el lado contrario. 24- Así, pues, la corrección de la puntería es la regla y n<> la excepción, aun cuando se dispare con un buen fusil. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN HILIT A R 169 El soldado debe saber corregir el tiro, según las indicaciones del Instructor y los defectos particulares de su rifle. . El Instructor pone sobre un blanco una mosca cuya posición respecto del punto apuntado representa el desvío del tiro. Manda. á cada- soldado corregir la puntería con arreglo á la posición de esta mosca. Así, si el punto apuntado está en O, y la mosca colocada en A, el rifle bien apuntado debe dirigirse sobre el punto B.~ siendo. BO igual en longitud á O A, y hallándose B sobre la prolongació de AO. El Instructor verifica las correcciones de puntería, haciendo él mi~tmo colocar una mosca en el punto donde viene á tocar e!. blanco la línea de mira hallada por el tirador. PIIÍfÍones dtl tirador-Cr-locación del rifle en el hombr1-Puntería.tk un punto dtsignado usando de las díftrentn líneas de mira 25-Estando el soldado en la posición de descansen armas ol instructor mandará: Posición del tirador de pie. Se levantará el rifle con la mano derecha, se tomará con la mano izquierda entre el alza y el mecanismo de cierre, el pulgar extendido á lo largo de la caja, la mano á la misma altura que el codo, después se tomará con la mano derecha por la garganta: a mismo tiempo se dará media vuelta derecha, girando sobre el ta­lón izquierdo y colocando el pie derecho de I 5 á 20 centímetro hacia atrás y de 25 á 30 centímetros hacia la derecha, de acuerdo con la estatura del hombre, la punta del pie vuelta un poco hacia adentro. Se inc1inará el rifle con ambas manos, colocando la izquierda entre el rifle y el porta-rifle, el pulgar extendido á la izquierda sobre la caja la extremidad de los otros dedos á la derecha, el codo izquierdo contra el cuerpo, la culata sostenida entre el cuerpo el antebrazo derecho, la boca del cañón á la altura del hombro; se e trechará con fuerza la garganta con la mano derecha, el pulgar al través, y la segunda falange del índice, adelante y junto al gatillo. 26- Estando en la posición del tirador de pie, el ins tructo se colocará delante y á la derecha del soldado, tomará el rifle co­giéndolo con la mano derecha por debajo del mecanismo, y le man­dará suelte los brazos con naturalidad, levante el hombro derecha y Jo mueva ha ia adelante sin cambiar de posición del hombro iz­quierdo. El Instructor apoya con firmeza el arma sobre el hombro de­recho del soldado que él sostiene con la mano izquierda, el pulgar debajo del sobaco, el talón de la culata. igualando más ó menos 1 parte superior del hombro, el corte exterior de la cantonera dentr de la costura de la manga, el rifle horizontal sin inclinarlo á la de­recha ni á la izquierda. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 170 BOLETÍK MlLITA.lr. El instructor mandará al soldado coja el rifle, primero con la mano derecha por la garganta, después con la mano izquierda en­tre el alza y el almacén á una distancia proporcional con la longi­tud de su brazo y su corpulencia. Hecho esto suelta el rifle, que el soldado mantiene en la posición indicada, apoyándolo sobre el hombro; al aviso del Instructor volverá el hombre á la posición del tirador de pie. 27-Cuando el hombre aprenda la colocación del rifle en el nombro, el Instructor lo ejercita en apuntar con las diferentes lí­neas de mira. Para esto mandará: estando en la posición del tirador de pie, ../¡ 1 oo mttros ( ú otra distancia) apunün. A la primera voz arreglará el alza para la distancia indicada. A la voz de apunten levantará el arma horizontalmente con las dos manos, como queda dicho, manteniendo el cuerpo á plomo; colocará la culata en el hombro, el codo izquierdo caído, el codo derecho á la altura del hombro; buscará la línea de mira inclinan­.() o lo ménos posible la cabeza hacia adelante y á la derecha; es tre­chará con firmeza la garganta con la mano derecha, el pulgar por encima y la segunda falange del índice junto al disparador. Estando el soldado en la posición de apunten volverá á la po­sición del tirador de pie á la indicación del instructor. 28. Estando en la posición del tirador de pie, para apuntar á un punto designado, el Instructor mandará: Sobre ter/ objeto. A tantos metros. Apunten. A la primera voz mirará el soldado el punto designadet. A la segunda voz graduará el alLa señalada para la distancia mirará de nue\ o al punto indicado que no deberá perder más de vista. A la voz de apunten, apuntará el soldado dirigiendo la línea . ~ 1 El tirafrictor: la cuerda, la lazada, el nudo, la canilla, el ganch~ ~ 1 El punzón de barrena. < La rodillera. 1:11 t:l < Loe; tirantes : la bandolera, la cuerda, el gane ho. o 1 \El vástago: las divisiones. 2. :i el ocular: las divisiones, la tuerca de orejas. ~ 1 ..;'§ 1' La cabeza d61 alza; la ranura; la plancheta de los desvíos ; § La corredera, la mira, el tornillo de presión. 1 El ni ve) de puntería. L La plomada. La derecha é izquierda de la pieza con limonera, l>On la derecha la izquierda de la mula enganchada. La derecha é izquierda de la piez in limonera son la derecha y la izquierda del hombre colocado detrás. de la cureña, con el frente hacia la boca de la pieza. La derecha y la izquierda de la pieza armada con su limonera son la derecha y la izquterda de la mula enganchada. La derecha y la izquierda de la pieza no armada en su limonera son la derecha y la izquierda de un hombre colocado detrás de la e ure­ña y dando frente á dond~ lo dé la boca de la pieza. 1 1. El instructor hace conducir la pieza del parque al campo de maniobra por medio de simples indicaciones: :t fJanguardia á retaguar­dia, á la derecha, á la izquierda. Alto. El instructor hace armar la limonerc1 á la contera y &i los sin·ientes no están equipados los hará equipar. Lo .. terceros sirvientes quedan con las cajas. A la npalda (paso MlrÓI} Si los sirvientes están ya equipados el movimiento se ejecuta de lz misma manera; pero los terceros sirvientes se colccan junto á la (aj.z izquierda ccmo está prescrito en el número 1 5· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 16 BOLETÍN :MlLIT A.R El instructor puede mandar los sirvientes á ocupar sus puestos con movimientos individuales, diciendo: A rus prustos, cuando el pelotón está en balalla ó marcha á una cierta distancia de la pieza. Se vuelve á traer la pieza al r-arq u e del campo de la maniobra d.e la misma manera y el Instructor hacer coloc.u de nuevo la lim'J­era corno está prescrito en el número 1.0 NOCIONES DE rro~OORAFIA (Continuación) Prlnaea•a parte- P!Ianhn.e•ría C ,pítul• l. o - DifereTJtes mét•dos de le..antami ento En general las operaciones que se han de ejecutar en topo­afía son: 1.• El levantamiento del polígono topográfico; 2.0 El levantamiento de los detalles. § 1.0 -Levantamiento del polígono topográfico Después de hacer un reconocimiento general del terreno se tij an en éste las posiciones de los puntos vétices del polígono to­pográfico, procurando, no sólo que este polígono se aproxime lo más que sea posible al contorno del terreno, sino también que los la dos del polígono se puedan recorrer con facilidad, y que de cada uno de los puntos se vean el anterior y el que sigue. Sólo la práctica enseña el modo de escoger e tos puntos con­eniente y rápidamente. En cada uno de los puntos elegidos se clavan, hasta el nivel el suelo, estacas numeradas, y en el cuadern() de las operaciones e puntan las señas de los vértices respecto \!e los puntos notables el terreno, 6 m ~jor se dibuja un croquis de la posición de estos vértices, tanto para no equivocados ó confundirlo como para en­Olltrarlos fácilmente cuando esto sea nece ario. En re ·um '!n , tenem )S que hacer medicione en el terreno, y luégo e nstruír gráficamente, en la hoja de papel, una figura que represente, á la e cala dada, la posición de lo puntos del po­lígono top gránc proy ... ctad'J5 sobre el plan') horizontS principlle- m !todo- que pueden mplear e en la planimetría. 1.-Jl·totlo COil inslnLim.:nlos de medir distancitls Sea ABCDE (figura I.a) el polígono topográfico. Opera­dones en el terreno. Se descompone el polígono ABCDE en trián- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 177 -gulos ADE, ADB, BCD y se miden horizontalmente todos los •lados de estos triangulos: AE, ED, AD, AB, BD, CD, CB. B b .. - -~· 1 / 1 a - 1 ~i' :~ d e FIGURA 1.3 Construcciones en el papel. Se calculan con Ia escala dada, las longitudes de las líneas que deben representar en la hoja de papel las distancias medidas, y con estas longitudes se construyen suce­sivamente los triangulos a d e, a d b, b e d. f/erijicaciDnes. Se miden también en e} terreno las líneas rec­tas AC, BE, EC, que deben corresponder exactamente á los va­lores de las líneas a e, be, e e del plano. NoTA-Esta descomposición en triangulos se puede hacer . también empleando uno, dos ó más puntos auxiliares MN, figu ­ra (2). Siempre se miden todos los lados de los triángulos formados FIGURA 2. · S rÍa muy difícil emplear t ~ metod_o e n~~ terreno cubier­t o de obstá culos que impidan medir las distancias, por lo ... cual r~~ se emplea sino para levantar un terreno poco exten ~ o, Y a gran . 1 d 1 ... 1 escala, por CJemp o, e 1 oo a ~o-o 2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 178 BOLETÍN MILITAR 2.° Caminamiento. Sea ABCDE el polígono topográfica,. figura (3). Operaciones en el terreno. Principiando en cualquier punto Ay se miden : 1. 0 AB y el ángulo ABC. 2.0 BC y el ángulo BCD. 3·o CD y el ánt;ulo CDE. 4. 0 DE y el ángulo DEA. 5· 0 EA y el ángulo EAB, midiendo las distancias horizontalmente. Construcciones en el papel. Se calculan con la escala dada, los valores que corresponden á las distancias AB, BC, CD etc. etc., y se construyen : 1. 0 a b, y el ángulo a b e igual á ABC. 2.0 b e, y el angulo b e d igual á BCD. 3.0 e d, y el ángulo e d e igual á CDE. 4.0 de y el arreglo e á b. f7erijicaciones. La suma de los ángulos medidos debe ser iguai á tantas veces dos rectos, cuantos lados, menos dos, tiene el polí­gono. Cuando la diferencia er· tre estas dos cantidades sea compa­tible con la precisión de los instrumentos, se reparte igualmente entre todos los ángulos, y se hace la construcción en el plano con los ángulos así rectificados. Cuando sea muy grande la diferencia es seiíal de que se ha equivocado el operario, y tiene que volver al terreno á medir los ángulos. Además, el polígono debe cerrar convenientemente, es decir, que i se construye el ángulo de a y la longitud e a el extremo del lado e a debe coincidir con el primer punto a Si no sucede así, hay lo que llamamos un error de cerradura a a" Cuando el error a a' sea compatible con la precisión de los instrumentos, se reparte igualmente entre todos los vértices del polígono, del modo siguiente: En cada uno de los puntos a b e d e se traza una paralela a a a' (figura 4). Si por ejemplo, el polígono tiene 5 vértices, se mi-den en estas paralelas b b,=~c e= zaa dd,= 3a'a ee,= 4aa' 5 5 5 5 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 179 El polígono a' b' e' d' e' es el polígono rectificado. Cuando fuere muy grande el errror de cerradura, hay equi­vocaciones en la construcción ó en las operaciones. En ambos casos, se buscarán estas equivocaciones, haciendo la construcción en el plano, y las operaciones en el terreno, en sentido inverso, es decir, en el sentido a e d e b y A E D C B. Muchas veces dos equivocaciones independientes se anulan en la construcción y no se hacen visibles, sino haciendo la cons­trucción en sentido inverso. Por consiguiente, aun cuando fuere admisible el error de c:erraduraJ sería buena precaución hacer la construcción en el plano en sentido inverso; si no hay equivoca­ciones debe encontrarse para todos los puntos errores iguales á los de la primera construcción, y el mismo error de cerradurra que, desde luego, se reparte entre todos los puntos. 3 °-lntersecci6n dt t'isuales Operaciones en el terreno.-Se mide muy exactamente y por el método de caminamiento una base auxiliar ABCDE (figura 5) que es generalmente una línea quebrada. Luégo, para determinar cualquier punto M del polígono to-pográfico, se miden: J. O En cualquier punto A de la base el ángulo 1t1A B. 2. 0 En otro punto C de la base el ángulo MCB. 3.• De un tercer pur.1to E de la base el ángulo MED. Construcción en el papel. -Después de marcar la base a be d e con mucha precisión en el plano, con la escala dada, se construyen los ángulos m a b, m e b, m e d, iguales y correspondientes á los medidos en el terreno. Yerijicaciones.-Las tres líneas m a, m e, m e, correspondien­tes á un punto M, deben en el papel concurrir al mismo punto, ó sus intersecciones deben formar un triangulo de error m m' m", cuyos lados no excedan de ! milímetro. En este caso se tomará el punto medio para repre~entar á lVJ.. Cuando sean mayores, hay equivocaciones y es preciso rec­tificar las opcracione sobre el terreno. Para que sean muy claras las intersecciones de las líneas a, m, e, m', e, m", es preciso que los ángulos que formen estas línea no sean inferiores á 30 grados. La ycrificación puede hacerse por medio de la intersección de 3, 4 ó más visuales dirigidas desde 3, 4 ó más puntos de la base. Los puotos A, , C, se llaman estaciones ó puntos de primer grado. Con las estaciones de la base se pueden así determinar varios puntos M del polígono topográfico. Estos puntos M se llaman es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 180 DOLETÍN MlLITAR taciones ó puntos de segundo grado. Los puntos M ya determi­nados pueden servir para de terminar otros puntos que no se vean suficientemente desde la base. Estos puntos, que se determinan empleando uno ó más puntos de segundo grado, se llaman esta­ciones ó puntos de tercer grado. Para evitar una acumulación de errores no se emplean puntos de un grado mayor que el tercero. Hay varios otros metodos de levantamiento del polígono to­pográfico Pero, además de que éstos no .se emplean sino en casos muy especiales, son la consecuencia de la resolución de problemas de ge.)metría y de trigonometría que no podemo' estudiar en este cur~o elemental. § 2- Lrvrwtamieuto de los rletallts 1.0 Método por abscisas y ordenadas -Sea AB (fig. 6) un lado del polígono topográfico y 1\1 un punto de los detalles que se quie­ren determinar. Se traza en el terreno la perpendicular M P sobre A B (operación que se enseñará más tarde), y se miden M P (or­denada) y A P (abscisa). Luégo se señalan estas líneas en la hoja de papel en la escala dada. 2.0 Descomposición en triángulos- Así como para el levanta­miento del polígono topográfico con instrumentos apropiados se forman triángulos con las líneas del polígono topográfico y los puntos de los detalles, se miden en el terreno los lados de los tritingulos que se constituyen en el plano. Se emplea este método, por ejemplo, para levantar el plano de un terreno descubierto. 3. 0 Método por irradiación - Sea AB (figura 7) un lado del polígono topográfico, y M el punto que se quiere determinar. Se miden en el terreno, y luégo se construyen en el plano, en la escala dada, A 1\1 y el ángulo J.\1AB. 4. 0 Medio caminamiento-Siendo A B (figura 8) un lado del polígono topográfico, y M, N, O puntos de los detalle , se miden los ángulos 1\1AB, NAB, OAB y las distancias AM, MN, NO, y se construyen en el plano los elementos correspondientes. Cada uno de los puntos sirve para determinar la posición del punto siguiente, y como los errvres pueden acumularse con este método, se nece ita hacer comprobaci ne (del punto O, por ejetn­plo, midiendo además la distancia O B.) 5. 0 Alineamientos--Sea ABCDE (figura 9) el polígono to­pográfico. Se prolongan hasta lo puntos de encuentro con el po­lígono topográfico la_ recta principale de lo detalle . i, por ejemplo, se trata de levantar el plano de una casa M N P Q, se prolongan MN hasta R y S, PQ hasta T y U, MP hasta G y H, NQ ha ta 1 y K, y se mid~n en el terreno la dis · tancia AR, DS, BT, CU, EG, BH, CK, EI, que sirven para construír, en el plano en donde está ya dibujado el polígono, las c~atro rectas RS, TU, GH, IK, cuyas intersecciones determi­nan una figura que representa el objeto M N P O del terreno. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 181 NoTA-En el levantamiento de los detalles no se emplea exc1usivamente uno solo de los métodos precedentes, sino que es preciso combinarlos, y también emplear los métodos de levanta­miento del polígono topográfico, á fin de obtener la precisión máxima, gastando un tiempo mí ni m u m; es decir, que para el le­vantamiento de los detalles así como para todas las operaciones topográficas, sólo la práctica puede indicar el método más conve­niente en cada caso particular. Cuando el pollgono topográfico ABCDEF no se acerca bas­tante al contorno de los detalle~ puede descomponerse en polígo­nos parciales con líneas quebradas AMN PD (fig. 10) llamadas travesías, que juntan dos vértices del polígono. En el levantamien­to de estas travesías, se necesita una exactitud menor que en el levantamiento del polígono, porque tienen menor extensión y ade­más se comprueban inmediatamente las mediciones. Así, constru­yendo en el plano la línea quebrada AMNP D, el último punto debe hallarse en el vértice D del polígono. En todo lo que precede es bien entendido que se supone que la distancia entre dos puntos se ha medido horizontalmente. Capitán SABARTHEZ (de ingenieros) ( Co11l111Uará) • 4 SECCION DOCTB IN AL Guerra de Iaulependeneia (Conferencias á los Oficiales de la Guarnición de Bogotá) J - l 8 1 O, J 8 1 1 Y 1 8 1 2: L REBELIÓN DE LAS PROVINCIAS CAPITULO I- VENEZUELA Primern. campaña de Guayrwa "" (Continuación) Entre tanto, el ejército de Moreno, que permaneció en el Pao hasta recibir aviso de la entrada en campaña de la escuadrilla, se aproximó lentamente al Orinoco, de suerte que á principios de Marzo apenas había adelantado 16 leguas y ocupado á Santa Bár­bara á orillas del Caris. Aquí estaba el 4-, cuando recibió oficio de V:ill 'p 1 pidiendo municiones de artillería · y como la contestación del General en Jefe da gran luz sobre los acontecimientos de la época, conviene insertarla aquí: "' Véase la nota del número anterior. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 182 BOLE'l'ÍN MILI'!' AR "Inmediatamente que recibí el oficio de V. S. de 28 del próximo pasado, oficié al Gobierno de Cumaná para que diese sus providencias oportunas á socorrer la falta de municiones, como po­dría hacerlo en efecto, respecto á que, además de las remisiones de pólvora que se le han hecho desde Caracas, tengo reciente aviso de habérsele enviado 50 quintales en 3 de Febrero de este año ; y desde luego me persuado á que si no prevalece en Cumaná el pru­rito de contradecirme, al bien común, como lo ha padecido la pro­vincia, será V. S. Eocorrido oportunamente; no haciéndolo yo por mi parte, á causa de que, careciendo de artil1ería gruesa, las mu­niciones de esta clase, pedí. á Caracas las enviasen todas á Cumaná, que era donde podían necesitarse. Mucho me temo que así como el año pasado el capricho causó taRtos males á la Confederación, en éste la demasiada confianza vuelva á causarlos de nuevo. Esto 1o digo porque sé que uno de nuestros vocales del Ejecutivo se dejó decir, que para conquistar a Guayana no eran menester mu­chos aparatos, y no extraño que de su opinión resultase dar á su escuadrilla las municiones con tanta economía." El oficio que antecede ha de tenerse muy en cuenta, además, para el estudio de otras campañas, porque es clave preciosa que ex­plica multitud de hechos que sin tal auxilio parecerían incom­prensi bies. Mas como los hechos cumplidos no pueden deshacerse, la ca­rencia de municiones en la escuadrilJa obligó á González Moreno á modificar su primer plan de ataque contra la ribera derecha del Orinoco, y, en consecuencia, el día 6 comunicó á Villapol lo últi­mamente resuelto, en )a:; siguientes líneas: "Como el primer inconveniente que se presentd. para poder obrar la escuadrilla es la falta de municione~, y é ta no puede re­mediarse t · n breve como debería, la escuadrilla se aproximará todo lo posible á lo. enemigos, apoyándose con alguna artillería en tie­rra, desde cuya situación observará las operaciones de aquéllos. En consecuencia á que por noticias recibidas, y por la cobardía con que huyeron los buque enemigos en la acción del 2 7 último, debemos estar convencidos de nue tra up6!rioridad en calidad de gente, máxime para el abordaje; y teniendo, como tenernos, la ventaja del barlovento, encuen rro utilí ·i m a la partida de un abordaje general de noche. Para esto deberán repartirse nuestras embarcaciones del modo siguiente: sobre las alas los buques de gruec:a artillería, y hacia el centro los más ligeros, en la primera línea, que deberá constar de la mitad, á lo menos, de los buques. Los restantes ser­virán de cuerpo de reserva para socorrer á los que flaquearen. "Para concertar esta acción será muy conveniente alarmar á los enemigos una ó dos noches seguidas, á fin de que su su~ño los coja más pesados. La noche en que se deba dar el ataque se dispa­rarán temprano algunos cohetes, se encenderán fogatas, ó hará al­guna otra demostración que los ponga en cuidado, haciendo, ade- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 183 más, que algunos buques den la vela con dirección hacia ellos, y luégo se retiren á sus puestos. Preparada así la cosa, se ejecutará el ataque general, en términos de dar principio á él una hora antes del día, verificando la vela con la anticipación correspondiente á llegar á dicho plazo, tomando las debidas precauciones contra los bajos de piedra que se encuentran cerca del puerto á presidios, se­gún el paraje que ocupen los buques enemigos. También será con­veniente verificar el desembarco que propone el plan anterior por Usupamo (media legua al Este de Vieja Guayana), aunque sin em­peñarlo mucho, Q mejor dicho, sólo en apariencia para llamar la atención de los enemigos; y por tanto se deberán practicar estas maniobras por la tarde, en términos que cierre la noche quedando Jos enemigos dudosos de nuestra~ verdaderas intenciones. La ocu­pación de algunas fuerzas nuéstra• ~n las inmediaciones del cerro N aparima, de que trata un plan anterior, deberá ser la de alarmar también al enemigo ; en el supuesto de qu~, careciendo los contra­rios de tropa para atacarnos, un cuerpo de cien hombres en situa­ción de ser brevemente socorrido, puede bastar por ahora para per­judicar á nuestros enemigos, y mucho más si tiene alguna artille­ría. Sirva de advertencia general la de que siempre se procure evi­tar cañoneas, ó tener mucha economía en el consumo de las muni­ciones, y que en cualquier tiempo que los enemigo¡ ataquen se trate de abordarlos. Para lo primero tienen los enemigos suficiente con el Capitán y cuatro ó seis indios más que carguen y manejen )a artillería de cada buque; pero cuando se trate de lo segundo, en­tonces su tripulación, compuc ta casi toda de indios y g~nte forza­da, sirve para poco. E to e lo que ahora he considerado oportuno, en virtud de los partes que he rer.ibido sobre el estado de fuerza y municione de 1~ escuadrilla y tropa~ que se hallan al Sur de Cu­tnaná. Si la Providencia nos concede fortuna favorable y Jogramo , como Jo espero, ]a completa d rrota de las fuerzas naval s enemi­ga , ntonces ]a. nué. tras ba tarían para poner en ejecuci .... n en todas u. partes el plan de ataque que anteriormente he remitido, pui'S es i J111t~[[able que una 'lJeZ d/JmÍnado el Orinoco está concluí da la r;uerra de Guayana. onclu •o con repetir lo que antes he di ho, es á abe1·, que el pormenor de as rreracione qu pre crib, y el aprovechar cualquiera oca. ión favor.- ble que se presente, J dej á la prudencia de los respectivo Jefe ." Por lo pronto, ]as tropa de mar y tierra de Cumaná se con­formaron con las órdene de González, y de Barranca· pa~aron á oc u par las playa~ y ensenada de orondo, que el Ori noco forrna dos legua y media al N.E. de Vieja Guayana, en su ribera iz­quierda: en dicho sitio desde luego la ventaja del barlovento pa­saba al enemigo si ·abía aprovechar la situación. Pero es de adver­tir que Vil1apol al n'lismo tiempo protestaba contra los planes del "General de los Ejércitos unidos," pedía se modificaran, y aun le .envió una representación de los Jefes que lo acompañaban con el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 184 BOLETÍN MILITAR mismo objeto, la cual se firmó el I I de Marzo á raíz de la ocupa­ción de Sorondo. González sostuvo sus determinaciones porque había resuelto obrar con lentitud á fin de dar tiempo á que por el Apure bajara al Orinoco una expedición que el Gobierno de Ca­racG~ s preparaba en la Provincia de Barinas, y debía ejecutar una marcha de cien leguas por agua, siendo de advertir que no po­día emplear sino embarcaciones menores, únicas que e usan en aquel río. Entre tant '"' , el Ejército de tierra permanecía en Santa Bárbara, es decir, amenazaba á Angostura y obligaba á los realis­tas á mantener divididas sus fuerzas, pues tenían que defender las dos plazas fuertes en que se apoyaban, y distan sobre 200 kilóme­tros por el canal del río : el plan era peligroso si no se desarrollaba y mantenía con grande habilidad, por lo cual creían los Jefes de Cumaná preferible reunir todo el Ejército y tratar de realizar el paso del río en un solo punto. Pero en el modo de realizarlo olvi­daban que el teatro de la guerra, en la banda derecha, era corta­do en dos por el caudaloso Caroní: estaba reservado al genio de Piar hallar Ja solución del dificil problema. Mas sea de ello lo que fuere, los Jefes del Ejército de Cuma­ná, al conocer la última resolución de González, en Junta de guerra, en Sorondo el día I 7, extendieron una acta que no fue en verdad sino un atentado á la disciplina militar. En ella se afirma que los españoles proyectaban atacar nuevamente ]a escuadrilla, según el dicho de tres sujetos pasados de Angostura al Cuartel general ; que un oficial del Ejército de Caracas escribía de Santa Bárbara á Arismendi carta en que afirmaba que el ataque se realiza­ría esa semana ó la siguiente, que los realistas habían aumentado sus tropas para derrotar á las de Cumaná á lo que pasaran á la banda derecha del Orinoco; que d G eneral en Jife equivocó la situaciÓ1'l del cerro P.laparima, según dijo,por estar errado el plano que Ü había servido d e gma para dictar sus órdenes , concluyendo con disponer que el desembarco se verificara frellte de la isla de Cabrián, y que el General en Jefe mande> se atti c ,lra en forma el Padrastro (uno de los castillos de Vi ja Guayana) y entre tanto se amenazaran los castillos por la espalJa, por lo cual se resolvió: no verificar el paso del Ejército deCumaná á la banda derecha del Orinoco hasta que el Ge­neral en Jefe no Jevolviera el cuerpo de tropa que reg1 a Solá y es­taba en anta B irbara. Com o ju tificación se agregó: 1. 0 Que en caso de que la e cuadrilla fuera atacada nuevamente, era mejor tener reunida la tropa de tierra en la orilla izquierda, y auxiliar la escuadra, reemtJL.Iz á ndole las baja que había sufrido en per a­nal; y 2. 0 , que si la escuadra llegaba á sufrir un descalabro, de suerte que tuviera que repasar el río el Ejercito de tierra, como este apenas llegaba á 500 hombres, ni podría mantenerse en país enemi­go resuelto á defenderse, ni tomar por asedio los cast:Ilos, mientras que I,ooo sí podían imponer respeto al enemigo, rendir á Gua­yana ó á Angost ra, ó defenderse mientras se buscaba modo de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ.N MILITAR 185 repasar el río y de ejecutar una honrosa retirada. El acta se man­dó transcribir á González, reiterándole eficazmente la petición de que enviara la Columna de Solá, y pidiéndole contestara pron­to, porque acostumbraba entretener los postas, de suerte que és­tos empleaban de diez á doce días en ir á Santa Bárbara y vol­ver ; y mientras se recibía su respuesta, permanecer allí (Soron­do) para no dar co:tocimiento de lo resuelto al enemigo, que viví en asecho y podía atribuí r la retirada á cobardía. Y el acta con­cluía mandando á Villa poi resistiera para que "ó se le reúnan lastro­pas de que se ha desprendido, ó se haga el desembarco de todas por esta parte, respecto que hay una escuadra que la protege y puede verificarlo en veinticuatro horas, pues el esperar la de Barinas n sólo es gravísimo á la Confederación, porque en su retardo da lu­gar á que el enemigo se refuerce, si que también se debilitan los Ejércitos combinados, por las deserciones y enfermedades, al paso que se arruinan las Provincias con los considerables gastos que es­tán haciendo; autorizán-:lole al mismo tiempo para que haga la más seria protesta s )bre cualquiera funestos resultados que pueda sobrevenir al honor de las armas cumanesas y al interés común de la Confederación." · Puede juzgarse la impresión que en el ánimo de González causara el anterior rescripto recibido en los momentos en que, le­vantado el campo de Santa Bárbara, marchaba hacia la boca del Caris, con canoas y flecheras preparadas en ese tributario del gra río, navegable una docena de leguas, y principiaba el paso del Orinoco (el 20), h~ciéndolo en último termino la columna de Sol.i, por lo que el21,antes de embarcarse él, dirigió á Villapol la siguien­te comunicación: "Cuando escribí á V. S. mis oficios de I 5 y I 6 del corriente, tenía previsto el modo de pasar el 0rinoco con mi tropas, y ata ar al enemigo en su capital sin fuer2as navales, ni nu­merosa artillería. La Divina Providencia se dignó proteger mi id~as; y como habra V. S. vi to por mi último oficio, pisa ya mi ejército las tierras de Guayana. En consecuencia, pues, todo cuan­to puedo contestar á V. S. y á esos jefes que celebraron la junta del 17, que me acompaña con su oficio de igual fecha, es que cum­plan mis <)rcJenes y ataquen al enemigo." La suerte estaba echada: V dlapol dio largas al cumplimiento de la orden del General en jefe y los e pañoles, seguros ya de estar en­tre las dos fuerzas enemigas, aprovecharon el tiempo y u posición central con suma habilidad, cosechando con ello espléndido triunfo. El nuevo campamento de González apenas distaba cuatro leguas de Angostura y sobre la ribera estaba la columna de Solá, última que cruzara el río; la noticia de que los patriotas pasaban el Orinoco alarmó, como era natural, á los realistas de Angostura, quienes en el acto enviaron tos barcos que trllí estaban anclados á que impi d"eran el paso, pero llegaron tarde; el jefe de ellos, amigo de Solá. se vio con éste en la orilla del río, y convencido de que nada má~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 186 BOLETÍN MILITAR tenía que hacer allí, retrocedió, t.mto para comunicar el suceso como para ayudar á la defensa de la plaza. El jefe español se dio cuenta clara de la situación, y cuando recibió de González la in­timación para que entregara la pla7a so pena de entrarla por asal­to, manejó el asunto con habilidad y lo planteó de suerte que el Comandante de la ciudad pudo entretener unos cuantos días á los patriotas, sin dt:jarlos adelantar de Orocopiche, donde el General en Jefe de los Ejércitos unidos de Venezuela había establecido su campo y cuartel general. Entre tanto el GobPrnador, sin perder un minuto, preparó las naves que estaban en Angostura, con cuantos recursos fue dable embarcar en ellas, descendió con rapidez el río, se reunió con las que defendían á Vieja Guayana, alistó su escuadrilla para la lucha, zarpó del puerto en la mañana del 1.5 y, á las dos de la tarde de ese día, cayó sobre los patriotas con 9 goletas, 2 balandras, 6 cañone­ras y otras tantas flecheras. (Continuará) --·~·-- GEOGPwAI'IA :M:I~ITAPw :CE OOI.O:M::S:tA EL ESTUDIO DEL TERRENO (Conferencias á los Oficiales de la guarnición) Si nos imaginamos colocados en la cumbre ó parte más alta de una cordillera, cadena de montañas, serr ;nÍa ó cualquiera otra cla­se de relie·ve, y miramos hacia abajo, siguiendo uno de los flancos de la altura, veremos en el acto que á nue tros ojos se presentan dos clases de caminos para descender de la cumbre, caminos que llamaremos líneas para la mejor inteligencia de la cue tión. Por una de e as líneas, que será el fondo de una grieta, cañada ó valle, según su distancia, es decir, está como en una hondura, v remos correr aguas en más ó menos can ti d . d, y la llamaremo línea dt? má.Yima pe1zdientt', váguada que dice el Diccionario, ó tha!weg (camino del valle) de los alemanc·. A lo lado: de e a línea vere­mos otra do., m á. altas, por la cuales no sólo no corren aguas ino que las de lluvia que caen sobre ellas se de vían á derecha é izquierda para rodar hacia el fondo de la vaguada ; también esas dos líneas se alejan de nosotros con mucha menor inclinación, de suerte que á la vi:,ta parecen como si fuesen el caballete de una casa, y por e o se las llama líneas de mínima pendiente, la· que desempeñan siempre, como aqué1, el oficio de divisorias de aguas, y en el caso, que veremos luégo, el de línea rnagistrtd. De lo dicho resulta que la palabra pendiente tiene significación propia de descenso, es decir, cuando se mira de lo alto hacia lo bajo, pues cuando se procede al contrario, ó ~ea subiendo, en lenguaje técnico se la llama contrapendiente ó rampa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLEl'fN MILITAR 187 Además, si una línea de max1ma pendiente queda siempre guardada entre dos de mínima pendiente, como éstas en verdad no son sino el lomo de tierras altas, de estribos, ramales, etc., es decir, l y gozan de la notable propiedad de cortar en ángulo recto á todas las línea de nivel de la misma superficie, como que éstas re ultan engendradas por lo planos horizontales, paralelo y superpuesto , con que imaginariamente podemu · cort. r u11a serranía ó monte en tajadas, que p r lo mismo resultarán m 'is y má. _grande:;; de arriba hacia ab jo ó á la invcr ' l. Y e as líne, imaginari5s que en c. te ca o v ndrían á ser m .'i<; 6 menos circulares se llaman curvas dr' nivel y o:::on el elerPent< m;Ís importante para repre entar un relieve, es decir, un cuerpo sólido, sobre el papel, donde el dibujo no tendrá in< do~ din1en ionc., largo y ancho, y le falta la que m;'i interc'a á los · militare , la altura. i esa curvas de nivel la imagina m os pintadas en el flanco le una montaña, con forme ve m o las cintas que delinean las teja, tran versalmentc en el tejado de una m,·dia naranja y las miramos de frente, no sólo veremos que la. de arriba están como abarcadas por las de abajo sino que todas, por trechos, se acercan hacia nos­otro.:~, y por trechos se alejan, es decir, parece que penetran entre la montaña; las porciones que están en el primer caso quedarán sobre una línea divisoria de aguas ó de mínima pendiente, y las otras sobre una vaguada ó línea de máxima pendiente. En una Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 188 DOLETiN MILITAR palabra, si de lo aho de la cumbre miramos hacia el foncio de una cañada ó valle, la línea de máxima pendiente se aleja de nosotros formando un arco vuelto hacia arriba, en tanto que la de mínima pendiente lo hace vuelto hacia abajo, y juntas las dos formarán una especie de óvalo más ó menos ancho ó prolongado que erá una de las vertientes atrás nombrada .. Ahora, con decir que las líneas de mínima pendiente arran­can siempre d" las partes más elevadas de una cumbre, monte ó se­rranía, y las de máxima pendiente de las partes más bajas, ó sea de los boquerones ó puertos, y que las condiciones de unas y otras acá en lo alto pueden e tudiarse de un modo correcto desde allá en lo bajo, y que el ca mi no más corto para cruzar una cumbre es el que sigue la línea de máxima pendiente que arranca del boquerón menos elevado de la magistral, quedará indicada la importancia de su es­tudio para el soldado. En efecto, si suponemos que sobre dos lí­neas de máxima pendiente podemos construír sendas escaleras, y por la una es preci o subir 100 metros y 200 por la otra, el tiem­po, la fatiga y el esfuerzo muscular que empleemos para trepar ésta, será el doble deJ que exige la otra, suponiendo que en ambas los escalones sean de igual altura. Supongamos ahora que en la de ro:::> metros de elevación no hemos podido construír sino 100 escalones de á un metro de altu­ra cada uno, y que en la de 200 pudimos construír 400 de me­dio metrv: es claro que si el tiempo empleado en subirla en cierto modo no varía, no sucede lo mismo con el esfuerzo y la fatiga muscular. Y si en la una siendo más alta pudimos poner más es­calones será porque se ha cumplido un hecho capital, á saber: tie­ne m h d •sarnl!? 6 se m ~nos pJndimte r.dativtJ, pxq u e en terre­no quebrado la longitud de un camino guarda estricta relación con fa altura dP. la cumbre á que hemos de ubir y con la incli­nación de us fald.ts que permiten ó nó los desarrollos sin los cua­les no podría dar,e al camino una inclinación ó pendin·zte adecuada para qu J lo recorra ora una locomotora, ora un carruaje, ora un mulo cargado, ora un hombre e cotero. i recordamo que altitud e la altura absoluta á que un lugar se encuentra sobre el nivel del mar, y que la cifra que expre a esa altitud se JI-ama cota, que la difer<:ncia entre do cotas es la altura relativa entre las d >S curvas de nivel á que ella pertenecen, y que una curva de ni ve] pasa por todo las cotas de igual cifra, fácil nos será en­tender lo que se relaciona con altura , de ni veles, pendientes rela­tivas ó absolutas, etc. En primer término diremos que se llama plano horiz.?ntal del ob ervador el que podemos imaginar le pasa por los ojos cuando mira al frente, en tanto que serán inclinados hacia arriba ó abajo todos los demás por sobre los cuales, sin cam­biar po. ición, 'alcanzan á ver objetos que esten más altos ó más bajos que sus ojos. Estos planos formarán con el horizontal una serie de ángulos cuyo valor ei fácil medir por medio de instrumentos, y que será el mismo de las líneas normales que en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILIT .AR 189 ellas tracemos, ó sea el que resulta de cortarlos por un plano ver­tical que pase á lo largo de nuestra nat iz. Ahora, si dejando aque­llos planos en su situación primitiva suponemos que subimos ó bajamos con el de los ojos, es claro que cortaremos á aquéllos en áno-ulos que variarán de diverso modo, siendo siempre distancia ho­riz~ ntal la que haya entre nue·tros ojos y los puntos donde éste cor­te á los otros planos, y diferencia de nivel la altura entre esos pun­tos, según que el corte se haya hecho cuando subimos ó bajamos, de suerte que porlremos expresar la pendiente por una fracción ordinaria en que el denominador sea la distancia horizontal y el numerador la diferencia de nivel, ó bien reducirla á fracción decimal por la división del primer término por el segundo, ó bien indicarla por el ángulo que forman los planos inclinados con el ho­rizontal. Si para la distancia horizontal tomamos á 100 como uni­dad, la relación será de tanto por 1 o o. En fin, si en los planos in­clinados trazamos líneas que se separen á derecha é izquierda de· la normal, serán tanto más largas cuanto más se alejen de ella, de suerte que su pendiente se irá reduciendo hasta ser mínima, y su longitud crecerá hasta ser máxima: la más corta--la normal- y por lo mismo más pendiente será la seguida por cualquier sólido esférico que baje por el centro del plano. · (Continuara) VARIEDADES lCZ.. O:S:OOO A MEt;IA:COS :CEL SIG:.O POR SANTIAGO PÉREZ 1 unto de partida-Ansermanuevo-Paso de la montaña-Juntas de Tamaná (Continúa) Desde el momento que se penetra en la montaña, va estre­chándose el horizonte, no quedando en torno del viandante sino un círculo de b sques impenetrables, donde la más rica y vigorosa vegetación se ha de arrollado por siglos y siglos, libre como el aire' que la circunda. Pero en aquella aparente unidad de perspectiva siempre de ár­boles, de palmas, de ramo., de hojas y tle flore , se o tenta á las mi­radas del viajero e-tudioso la más extraordinaria variedad, como en el sen opulento de ,la naturaleza. Allí se ven las gesnereáceas con su brillan te corola de forma di versa y de variatlo matiz, con su hojas cubiertas de vello finísim , y verdes una como la esmeralda, sembrada otra. de líneas negras, ya del color morado, ya del rojo, ya del de la canela, en su reverso. Hay un grupo de esa familia, que se hace notar por las pintas idénticas á las manchas de sangre que tienen, ora en su extremidad, ora en su contorno, ora en toda la extensión de sus hojas. N o son menos hermosas las Aroideas, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 190 ROLETÍN 1riiLITAR que al mecerse, sacudidas por el viento, parece que hacen o~ten­tación, unas, de sus verdes hojas de terciopelo, cruzadas por listas blanquecinas, otras de las hendiduras más ó menos profundas de su limbo. Bastando haber observado una sola de ellas siquiera, para conocerlas á todas, como del número de las que llaman los. naturales contras, por el uso que de ellas se hace contra el veneno de las víboras; tal es el lazo estrecho de semejanza con que la na­turaleza las ha atado á un solo tipo característico. Son también notables las Rubiáceas, y sobre todo, las célebres .i\1elástomas, de las que deben admirarse tanto las bellísimas flores, como apreciar­se el utilísimo tejido leñoso. En esta región las palmas no des­cuellan por su grande elevación, ni por el grosor de su hastil; pero en cambio son más gallardas, y hay un cierto donaire adicio­nal en sus compas redondeadas como por la mano de un artista, no menos que en sus hojas de un verde brillante y de formas capricho­sas, de las cuales la más elevada y central aparece como la extre­midad caudal de UH pájaro que estuviera escondido entre las otras .. ¡Cuántos vegetales desconocidos, especies distintas y hasta familias enteras crecerán profusamente en los senos jamás explo­rados de esas selvas, que sólo conocen el ave que sobre sus árboles vuela y la sierpe que por entre ellos se arrastra! ¡Cuántos tesoros ocultos, que algún día habrán de utilizar el comercio, la indus­tria y la Materia médica! En estas serias consideraciones entretenido el ánimo, veía pasar ante mis ojos las ondas majestuosas de aquel mar de verdu­ra, por entre el cual se distingue lo que se llama el camino. Es una línea tortuosa y profunda, que va casi siempre encajonada en­tre las paredes que le han formado las aguas, que son 1:: única cosa, como decía yo no sé cuál de nue tros Virreyes, que en nues­tro país nunca va fuera del camino. Por lo gen~ral es tan estre­cha, que no cabe de frente sino un solo carguero; y en ocasiones baja á una profundidad mayor, aju tada entre las murallas latera­les que escurren agua continuamente. Puntos hay en donde la luz penetra con dificultad por entre la ramas que se entretejen extendiéndose del uno al otro borde, formando á la manera de un bosque flotante; mientras que por lo. recodos de la grieta retum­ban las pi ·adas tlel viajero, que, sin poder moverse á ningún lado, va sondeando con su larga vara lo profundo de los fangales que pi a, ó de la corriente que, en la misma ó en opuesta dirección, lo acompaña con tenacidad en su sendero. (Continuara) --···-- Errata-En el número anterior, página I 38, por descuido salió impreso: (1v) 1. 0 , fuego á vo/rmtad; z.o, fuego de salvos. Léase: 1. 0~ fuego ó discreciÓ11; z.~, fuego por descargas. En la página 143, línea 6.\ en vez de 5 ó una, léase 5 dt u.rJa. Página 145, última línea: en vez de 1,765.45, léase 1,766.45· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 0 TUNJ A 276o z °C6ml)ita ~~ • V\ ::. f Río Piedras ·~ Capilla 258o ~ 0 Paipa-2 520 t"r:l ... ~ ~ Río Guatancuy · · Bonza z 0 Duitama-2530 ~ 0 Portachuelo ~ 0 Sta. Rosa de P276o z ... . o ~ Z ~Oerinz.a-2670 t"r:lv. . ~ 0 Belén-26 so Río Suápaga2400 o La Paz-2720 z 0 Portach1.1elito 307 0 ~Sátiva Sur Río Fragua o &ítiua Norlez.:z.8o z~ ?" 3310 Páramo Jabonera 0 Susacón-2 oo Q. Jabonera ~ 0 Cruz Colorada ~ ós,.)((/(i-1990 1 Río o l 17 5 Capilanejo Perflles-111neraa•los ., 1 i 10 BOGOTA-264o m. -, (Río Funza) 0 Puente del Común :z.s8o z v. Río Sopó ~?" z oJ:ocancipá-2590 tzl .... • 0 Gachancipá-2590 0 La Horqueta Páramo Moral-2840 / z o Sisga-2630 \ oChocontá-2640 zo ~?'<' oJJ,ltoviejo·- 27 so Río Funza 1 :Z: ::! Las Pilas-2790 1 ?"' Párall'\O Albarracín \ Río Albarracín-2720 / z !"'r reutaq>artamentos 1.00 U~:X::O.A.:DES Canea 17.5 uniciade s . Condinamarca 14·5 Santander JI Hoy acá 16 unidades Antioquia 1 3 ·5 Magdalrna 3 Tolima Pana1ná Bolívar L-----s-·5----~-----~ F. J. V. V. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 117

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 123

Por: | Fecha: 28/10/1899

N'OIII Bogotá, O c tubre 2.8 de 1899 NUM.12:> --~·~-- DRGAN O DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO D I RECTOR AD-HONORI:M, FRANCISCO J. VERGARA y V. Co r onel, M ie mbro de la Sociedad Coloml)iana de I ngenieros¡ Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República OFI C IA L DEORE~O N'C'ME?.O 4 9 0 D E 1 999 ( 1 8 DE OCTUBRE) por el cual se declar.! turbado el orden público en el territorio de la Nación El Presidente de la República _n uso de las facultades que l e confiere el artículo 12.1 de la Consti­tución, de conformidad con él y de acuerdo con el concepto del Con­ejo de Estado emitido con fecha 2. 8 de Julio último, DECRETA Artículo único. Hácese c. tensiva á todos los D epartamentos de la República la declaratoria de perturbación del orden público ya decre­ada respecto de los Departamentos de Cundinamarca y Santander. Los actuales Gobernadores de los Departamentos quedan investi­. dos del carácter de Jefes Civiles y Militares. Comuníquese y publfquese. Dado en napoima (CUt dinarnarca), á 18 de Octubre de 1899. MANUEL A. 1. F~l. CLEMENTE El ~[ini tro G bi~.:rno, R F.\EL M. P L\Cio-EI Ministro de- Rdaciont.:s Extcriorc. ' e Rl. S CuERVO .. I, RQUEt.-El Ministro de Ha­icnda, CARLOS e LDJ::tl6 ·- .1 Ministro de Guerra, JosÉ SANTOs-EL Ministro de In trucción Pública, MARCO F. SuÁRE:t-El 1\'linistro del csoro, JoRGE HoLcuÍN. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 354 ROLE1.'1N MILITAR BOSPI~ AI.IDADES DE OlriOIAI.lilS CO NSULTA Y R ESO L UCIÓN R epública de Colombia- Ejército Perma'funte-Coma!Jdancia general ae-­lrl s.• D ivisión- Número 42-Tunja, Septiembre 7 de 18 99 Sr. General Jefe de Estado Mayor general del Ejército- Bogotá Por vuestro honorable conducto me permito consultar muy r es­petuosamente al Sr . M inistro de Guer ra, lú siguiente : ¿Los O ficiales que por causa de enfermedad natural pasen al Hos­pital Militar, tienen ó no derecho á medicinas costeadas por el Go­bierno? ¿Los Jefes ú O ficiales que, hallándose enfermos de gravedad, y que por el malhimo estado del Hospital Militar, como sucede en ésta,. no se resuelven á pasar á él, sino que prefieren curarse en el cuartel 6 en su casa de habitación, tienen ó no derecho á las medicinas costea­das por el Gobierno ? Me veo en el caso de elevaros l a presente consulta, para de esta manera poder reglamentar mejor, en l o succsi vo, este servicio. Ade­más, como la Resolución del Ministerio de Guerra, número zo, de fecha 7 de Julio último, dice, entre otras cosas, "que el Gobierno no costeará en lo sucesivo más que l as medicinas de los enfermos que se hallen en el caso de pasar al Hospital," me permito haceros presente,. como os lo dtgo atrás : los Oficiales muchas veces grav.ísimamente enfermos en esta plaza, se resisten ~í ir al Hospital por l a pésima con­dición de este establecimiento, y prefieren curarse en el cuartel ó en su casa de habitación, cuando la tienen ; ahora, si en estos casos no costea el Gobierno las medicinas, sucederá la mayor gra"·edad ó muerte del enfermo) pues en ocasione s (casi siempre) carecen de recursos para esto~ . gastos, y las enfermedades son moti va das, muchas veces, por el serVlCJO. En cuanto á la tropa, s ucede muchas veces que ésta enferma ligeramente, y por consiguiente no tiene nece sidad de ir al Hospital, pero sí necesita medicinarse para evitar que t me cuerpo la enfermedad y se agrave, y en es te caso puede hacerlo en el e uartel. O s estimaré me sumini trt.:is los datos que creáis más conveniente á este respecto. Soy vues tro atento servidor. El Comandante General, RAMÓN ACEBEDO P •. E1tndo Mayor gtll.- ral-Rfgiftt·o'número 9,5I9-8fptiembre 25 de 1899 En solicitud de resolución, elévese por el honorable conducto de la Comandancia en Jefe, al Ministerio de Guerra. Después avísesc el res u 1 tado y ;uc hí vese. El General Jefe, M . MONTOYA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1'ÍN MILI'I'.A.R 355 Comnnaancia t'1 Jeft del Ejército-Bogotá, Octubre 3 de I 899- Re­gistro número 4,273 Elévese al Ministerio de Guerra para su resolución. El primer Ayudante general, encargado, R. QUIJANO O. Ministerio de Guerra-Sección 2.•-Reso!ución número 41 de 1899-Bo­gotá, Octubre 14 de 1899 Vista la anterior consulta que por el conducto regular hace á este Despacho el Sr. Comandante .general de la S·a División, se resuelven los puntos así : 1.0 Los Oficiales que por causa de enfermedad natural pasen. al Hospital Militar, no tienen derecho á medicinas costeadas por el Gobierno. Esto, porque ni la ley, ni los decretos ejecutivos, ni las resoluciones de este Ministerio, les conceden dicho beneficio, del cual sólo gozan los individuos de tropa~· 2. 0 Los Jefes y Oficiales que hallándose enfermos de gravedad. y que por el malísimo estado del Hospital Militar, no se resuelvan á pasar á él, sino que prefieren curarse en el cuartel ó en su casa de ha­bitación, no tie11en derecho á las medicinas costeadas por el Gobierno., pues los Jefes y Oficiales no gozan de esta prerrogativa. Queda así resuelta la consulta anterior. En cuanto á lo referente á los individuo de tropa, debe estarse á lo dispuesto en las Resoluciones números 20 y 40, de fechas 7 de Julio y 2 7 de Septiembre de este año, respectivamente, dictadas por este Ministerio. Cópiese y devuélvase á la Comandancia en Jefe, para que llegue á conocimiento del Comandante general de la s.• División. Por el Sr. Ministro, el Subsecretario, CLÍMACO LOSADA "Rogottí, 17 de A go,.,to de 1899 Sre . Presidente y Miembro lle la Junta Directiva del Montepío Militar Tengo el honor de informaros del resultado de las operaciones efectuada en la cuenta de la Tesorería del l\1ontcpío Militar, corres­pondiente á los meses de Julio y Agosto últimos, así : MOVIMIENTO DE CAjA DEL MES DE JULIO Débito Exi tcnch anterior ....... . A Remesas ................ . A Intereses ................ .. A Anticipaciones de sueldos A Fincas raíces ............ . A Contribuyentes volunta-rios ............................. . A Deudores á mutuo ..... .. 11,479 2.2t 2,019 90 2,259 40 364 5 Suma ........ $ 16,285 o2! CrMifo Por p n iones . . . .. .. .. . Por deudnres á mutuo ... .. Por Fincas raice ......... . Por gastos generales ........ . Suma ....... . Resumen 1.26 3 5 ~ 8,300 1,920 510 11,993 so Suma el Débito .......... $ 16,2&5 o2t Suma el Créd1to ............ 11,993 50 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 56 BOLETÍN MILITAR MOVIMIENTO DE CAJA DEL MES DE AGOSTO Débito Existencia anterior . .... $ A Reme-sas ..•.......•..•..•. A Anticipaciones de sueldos A Deudores á mutuo .. .... . 4.291 52f 1,647 Crédito Por pensiones .••...• •..• . . .. Por Fincas raíces ........... . Por gastos generales .... .. 1,204 ..• 775 ... 506 ... A Intereses ................ . A Fincas raíces ............ . 220 1,8oo .. I, 138 JO J Suma .......... .. $ 2,485 .. . Resumen Suma ..•...... $ 9,099 82!- Suma el Débito . .......... $ 9,099 82i Suma el Crédito............ 2,485 .•. Saldo en JI de Agosto...... 6.614 82! No hubo reparo alguno que hacer á la cuenta anterior. Dios os guarde. El Inspector general del Ejército, M. D. MONTUFAR --·-· -- IrrlNlilRARIOS MILlfJ:'A~~S Repúhlica de ·C,/ombia.-Ejército permanente.-I ~ División.-B atal/ó1t Nariíio Número 4. 0 .-5.8 Compr1ii.ía. Sr. General Jefe ele Estaclo Mayor de la r.• División.- Presente En cumplimiento á lo dispuesto en reciente Orden general, paso á rendiros el informe relativo á la comisión que para conducir el corree de encomiendas de esta ciudad á la de Villaviccncio se me confió. El 30 de Agosto del presente año, salimos de esta ciudad á la. 3 y 30 p. m. : á distancia de tres leguas llegámos al punto llamado El Topón á las 6 y 30, donde pernoctámos. En este trayecto el camino es quebrado, desierto, muy paramoso, y está cubierto de monte á ambos lados. De ahí salimos al día siguiente á las 6 a. m., y dos leguas adelante llegámos al puehlo de Chipaque, á las 8 y 30; en este trayecto observé las mismas condiciones que en el anterior. Chipaque tiene cerca de f,Ooo habitantes; su clima es sano; hay escasez de recursos, y la prin­cipal ocupación de sus habitantes es la agricultura; sus aguas son abun­dantes y posee magníficos baños. A las 9 y 30 seguímos la marcha 1 llcgámos al pueblo de Cáqueza á la 1 p. m., después de caminar cinco leguas por camino quebrado, y en partes pedregoso, siendo de notar que en invierno es malo para el tránsito. Cáqueza, importante pobla­ción que tiene cerca.de 8,ooo habitantes, presenta un aspecto regular á la vista; en sus campos se producen árboles frutales, de los que tiene un gran consumo esta ciudad; su clima es templado, y su moradores se ocupan en la agricultura y la elaboración del fique. Estria •'el benemérito é in igue Gr~eral D. Ramón lloa epública Je C(¡lomhia-Departomel!to del Cattca- Cañonera llacional Boyacá. ulalio Márquez, Capitán Coma!Jdnnle de la Cañonera nacional Boyacá, CONSIDERANDO Que hoy ha muerto en la ciudad de Buenaventura el benemérito noble General D. Ramón Ulloa; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 358 BOLETÍN MILITAR Que no sólo por la elevada posición que ocupaba el insigne difun­to, sino también por sus eximias virtudes, por sus muchos y nobles sen­timientos de amor á la Patria, á quien siempre sirvió con marcado des­interés y una honradez digna de ejemplo y del más alto encomio; Que la Cafionera nacional Boyacá ha perdido al abnegado Jefe que en 188 5 y otras épocas supo guiarla con admirable heroísmo, para favorecer la salucl y honra de la Patria; Que la Oficialidad y tripulación de dicha Cañonera, de la cual fue General Comandante general, encontró siempre en él, no solamente al gallardo y digno Jefe, sino también el más bondadoso y sincero amigo, DECRETA Art. 1.0 El Capitán Comandante, haciéndose fiel intérprete del más verdadero entimiento de condolencia que anima á la Oficialidad y tripulación de esta nave, sentimiento que es también el suyo, dep l ora profundamente la prematura muerte del noble General Ulloa. Art. z.o A la hora de conducir el cadáver al cementerio, el cañón de proa dará tres cafionazos. Art. 3. 0 En el momento de depositar en la fosa el cuerpo, la guar· nición de á bordo hará tres descargas. El pabellón nacional de á bordo permanecerá i?:ado á media asta durante tres días, en 5eñal de duelo; y por igual razón y durante el mis­mo término, llevarán luto la oficialidad y tripulación de la citada Ca­ñonera. Copia del presente Decreto, con nota de estilo, se enviará al Sr. Ministro de Guerra, y otra al Sr. Dr. D. Juan de Dios Ulloa, padre del extinto General. Dado ;Í bordo de la Cañonera nacional Boyad, en la bahía de Bue­nave ntura, el día I 8 de Septiembre de 1899. Cúmplase lo dispuesto en el presente Decreto. El Capitán Comandan~e, Eultllio Márqtuz Orden general para la Comandancia Militar de Panamá, hoy 1.o de Octubre de 1899 Art. 99· El General Jefe de E stado Mayor, encargado de la Co­mandancia Militar de Panamá, teniendo en cuenta: Que en la desgraciada catástrofe ocurrida en el vapor Frrmcúco MolJtoya el día 20 del pasado, pereció el Sr. Julio Rengifo M., General en Jefe en el F.jército de la República; Que el señ()r General fue.: uno de los colaboradores más activos, inteligentes y decididos que tuvieron de de.: un principio los iniciadores del movimiento político gue dio por resultado el implantamiento de las actuales instituciones; Que en la carrera de las armas sirvió á la patria con valor y abne­gación, abandonando hogar y comodidades para hacerlo, y alcanzó en e JI a, debido á sus méritos extraordinarios, el má alto grado de la jerar­quía militar; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 359 Que en la Magistratura, como Magistrado de Tribunal en el Cau­ca; en la Diplomacia, como Secretario de Legación y Encargado de N e­gocios por muchos años, y últimamente, en el Gobierno, como Ministro de Estado en el Despacho del Tesoro, prestó al país importantísimos servicios con laboriosidad, consagración é inteligencia; Que fue durante muchos años, y en épocas difíciles, el Jefe Mili­tar y Comandante general de la guarnición en este Departamento, y entonces, con su ejemplar conducta, su comportamiento culto, caballe­roso y distinguido, se granjeó el aprecio y las consideraciones de todos los istmeños, y el respeto, la estimación y el cariño de cuantos tuvimos el alto honor de ser sus compañeros y subalternos; Que el Sr. General Rengifo tenía en la actualidad el cargo de En­viado Extraordinario y Ministro de la República en Quito, y al enca­minarse á su desempeño lo arrebató la muerte; Que para el suscrito es no solamente un d('ber oficial tributar á la memoria del finado Gerteral los honores á que por su rango, sus méritos y sus servicios se hizo acreedor, sino también una obligación moral que tiene que cumplir para con quien fue siempre su Jefe cariñoso y bené­volo y su más leal amigo y consejero, ORDENA 1.0 Recomiéndase á la memoria de los miembros de la guarnición de Panamá, el ejemplo de las virtudes y de los méritos del finado Ge­neral D. Julio Rengifo M., como dignos de imitación; 2. 0 La guarnición llevará 1 uto por nueve días, el Pabellón nacional se izará á media asta en los locales de la Comandancia y del Batallón Colombia, durante el mismo tiempo, é igualmente la Banda de Música mihtar tocará nueve retretas fúnebres en el parque de la Catedral de esta e i u dad ; 3.o Una batería de artillería del Batallón Co!IJmhia, acompañada de las rcspecti va Bandas, hará hoy, en la muralla de las bóvedas, los disparos de calión prescritos en el ceremonial de honores; y 4.° Copias autorizadas de esta orden se remitirán á la señora \·iuda del extinto señor G~neral, y á su familia residente en el Cauca. El General Jefe, CARLOS MARÍA SARRIA Orden del Cuerpo para hoy miércoles Z7 de Septiembre SERVTCIO .••••• Repú/:lica de CIJ!ombia-Ejérrito Permtllle't te-CIJmandancia del Bata/IÓ11 S ·tcre número 1 6-T11nja, Septiembre de 1899 Artículo 670. Vista la Orden general del día de ayer, procedente del Estado 1\Iayor de la 5 .a Di \IÍsión, esta Comandancia deplora el fa­llecimiento del señor General Julio Rengifo, acaecido en el rfo Magda­lena el z. 1 del presente; y al disponer, como al efecto dispone, que se .cumplan los honores decretados en ella, reconoce los importantes ser- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'BOLETÍN MILITAR vicios que como distinguido ciudadano y Jefe prestigioso prestó el Sr .. General Rengifo á la causa del orden, sacrificando en bien de la Repú­blica sus mejores días. La hoja de servicios del Genera1 Rcngifo es testimonio elocuente é inapreciable de sus grandes virtudes cívica y militares, dignas de ser imitadas por los Oficiales y tropa del Batallón Sttcrc número 16. Así lo recomienda esta Comandancia en obsequio de la justicia. El Coronel, ptimcr Jefe, BFL-\R nr-:o D. LEóN-El Uomandante, segundo Jefe, Alltonio Mcrizalde G. República de Colombia-AdminiJtración gelleral de Correos nacionaü-s­& ecc-ión 1. •-N úmero 4,1 53 A-BogfJtá, 1 1 de Octubre de 1899. Sr. Ministro de Guerra. Para conocimiento de V. S. tengo el honor de transcribirle el in­forme rendido por el Mensajero Sr. Cruz Chaves, con fecha 2 de lo corrientes: " .. -.En cumplimiento á lo dispuesto por esa Dirección en Ofi­cio número 2,832 de 15 de Julio próximo pasado, tengo el honor de informar á usted que las comisiones que custodiaron el correo de enco­miendas de aquí á Honda, y viceversa, comandadas por el Subteniente Jerónimo Arias ~· Teniente Alejandro Peña, pertenecientes á los Bata-llones Nariño y Córdoba, cumplieron bien sus obligaciones y observa­ron buena conducta." Dios guarde á V. S. JOSÉ ANTONIO RIV AS . ' .•. \' OENrr~NAP.IO :C~ OOP.DO~a DISCURSO PRONUNCrADO POR EL CORONEL JUAN FRANCI CO POSADA EN EL PRIMER CENTENARIO DEL GENERAL JOSÉ MARÍA CÓRDOBA Señores: Como representante del Ejército colombiano y Jefe de la Guarni­ción en el Departamento de Antioquia, he tenido la alta y honro!:a dis­tinción de er comí. ionado por el Ministerio de la Guerra, para venir aquí á tributar los honores militares á la memoria del héroe entre los héroes, el inmortal José María Córdoba, quien, por su exce ivo patrio­tismo, arrojo y denuedo en nue tra J\Iagna Guerra, se di tinguió y se hizo conocer e'1 cinco República5 especialmente, y en todo el Conti­nente Americano, como una de las figuras más gallardas y simpáticas de aquella pléyade de valientes que nos legaron Patria y Libertad. Sin duda alguna, cualquier otro Jefe de los que componen nuestro .Ejército, habría desempeñado con lucimiento la comisión que se me ha confiado, para mí superior á mis fuerzas y capacidades; pero no con mejor voluntad, porque, desde nifio, he sido idólatra de los grandes he- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET.fN MILITAR 361 chos; y estudiando y oyendo admirar el valor, patriotism o, desinte rés y deseos de emancipación de nuestros mayores para libertarnos del yugo español, la sin igual figura del casi adolescente General Córdoba se ha grabado en la memoria de todo colombiano con señaladas muestras de gratitud y de respeto; y, e toy eguro, no habrá pecho que no sienta en esta clttsica fecha latir su corazón de entusiasmo; y todos, con lágrima de gozo, bendecirán aquella inma:ulada memoria, cuyo recuerdo 'glo­ria irán creciendo con el tiempo; y ojalá que todos los colombianos se­pamos imitar, siquiera en parte, al gran Córdoba, y nos empapemos de lo que significa la palabra ptztriota, para que ésta sea nuestra egida; y para que, imitándolo, pueda nuestra patria a pro\ echar la abnegación de los que defienden la Libertad y el Derecho. Sin término se e uentan los hechos de armas á que asistió con el mismo valor y entusiasmo el ínclito General Córdoba en nuestra guerra de Independencia; pero le estaba reservado sólo á él, triunfar sobre po­deroso y equipado ejército en la memorable batalla de Ayacucho, y que todos sus compafieros, ebrios de entusiasmo, lo premiaran, proclamando unánimemente al denodado vencedor, y ciñéndole sobre sus hombros las legítimas y merecidas estrellas de General de División; este solo he­cho es más que suficiente para que no sólo en Concepción y en esta histórica ciudad, se celebre el centenario de l natalicio de! grande hom­bre, sir.o para que cada pueblo de los libertados por Bolívar y sus Te­nientes, esté en la obligación de hacer de esta fecha su fiesta de patrio­tismo, é inculcar á las generaciones que nos sucedan el amor á la patria~ y despertarles el entusiasmo por aquellas nobles acciones que sólo cu­pieron en la mente y desinterés sin ejemplo de nuestros mayores. Con el corazón lleno de regocijo en esta fecha clásica, Of. saludo con entusiasmo, y hago votos por la paz y prosperidad de Colombia.• Rionegro, Septiembre 8 de I 899. ___ ,...,. .... _ EAT.'\L:.O N P OL ITE O NIO O Conferencias de los Oficiales de la Misión Francesa FORTIFICACIÓN DE CAMPAÑA (Continúa) Si no se puede encontrar en el terreno, y por consiguiente en el croquis, número suficiente de puntos importantes, hay qu.: trazar en el croquis una base que junte dos de estos puntos importantes, ah (fig. 12) ; 1 uégo se trasportad esta base al terreno, y se determinarán los vértices del trazo por el método de abscisa<; y ordenada . (V éanse las Uonferencias de Topografía). • Aprovc:chamos la oportunidad para corregir una errata grave cometida al repro­ducir el oficio del Sr. Coronel Posarla inserto en el número x 118, por haberse recibirlo en el Ministerio de Guerra el telegrama del caso con el error apuntado, y consiste en la supresión de las palabras coronado en la en el primer párrafo, que debe leerse : "Grandemente complacido, etc. etc., el primer centenario del invicto General Cór­doba, coronado en la Paz por el Libertador del Continente Americano, como el verdadero vencedor de Ayacucho." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 362 BOLETÍN MIL 11.' A.R El pun to h quedará determinado por las distancias ac y eh; e l pun­to i por las distancias ad, di; el punto j por las distancias ae, ej, etc. etc. Después de trazar en el terreno una primera magistral ah, se puerien trazar sucesivamente las demás construyendo los lados y los ángu l os, empleando el triángulo de cuerda. Así, para determinar d trazo de la cara tU (fig. I 3, p3g. 363), bastar, la altura dada para la cresta interior en esto~ puntos. Muchas ve­ces se fijará esta altura directamente por el Oficial encargado de la construcción. Si el croqui está acotado, se determinarí.n, por una ni­velación respecto de un punto conocido, las cotas de los pies de las perchas ; la diferencia entre estas cotas y las cotas de 'os puntos co­rrespondientes del dibujo, dará la altura de la muesca por encima del pie de cada percha. Después de determinar el relieve de la obra en lo ángulos y los extremos, se obtiene para cada cara ó flanco la altura de l a cresta en los puntos intermedios, dirigiendo una visual por las muescas de dos perchas extremas, y mandando marcar por un ayudante el punto en que~csta visual encuentra á las perchas intermedias. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 363 V e ri fí q uese si l a c r est a interior así d eterminada, puede batir bien el t erre n o d e l fren t e, colocand o e l oj o á la misma altura que el del tir ad or supuesto en el atrincherami en t o . Si e l relieve es mayor que l a altura de un hombre, se puede faci­litar la determinación de l os puntos intermedios, bajando una mis­ma cantidad los puntos extremos de l a visual , de tal modo que pueda alcanzarse á verlo ; y después de determinar l a posición del punto in­termedio, se marcará una muesca en la percha, por encima del punto haliado, á una altura igual á la. can ti dad que se ha bajado la visual. Si hay un obsr.ículo entre los dos puntos extremo!?, se alza l a vi­sual una cantidad determinada, operando de un modo análogo al precedente. 30 Perfilrwtie/Jto-Después de acabar el trazo, y de marcar en las perchas el relieve de la cresta interior, hay que d~~terminar los dife­rentes planos del terraplén con perfiles coloca ~os perpendicularmente a la proyección di! la cre:ta interior, segtín la dirección de las capitales de los ángulos, y en los e ·rremos de los parapetos. Las diferente línea~ de los perfiles se determinan ordinariamente con cuerdas, ó mc.:jor, por el borde infr.rior de lis,ones clavados sobre las perchas y las cstaca'i. Trabajad1res y m.ttcrifli.-Dos zapadores, dirigidos por un sargento 6 un cabo pro\'Í to de un croquis, bastan para construír un perfil. El material necesario para la ejecución de este trabajo es el si­guiente: Un machete ó hacha, una cuerda de unos 20 metro , un martillo, una cadena de agrimensor (ó cuerda dividida en metros), un metro, una plomada, un nivel de albañil, un cartabón (ó Ull trinngulo de cuerdas), y puntil'as de unos o'", o6 de largo. Perfiles perpe11dimlarcs á u11a líllell del tr11zado-Sea P la proyec­ción sobre d terreno de l punto de la cresta interior en donde se quiere construír el perfil (figura 14,), y P la posición de este punto, mar­cada en la percha P P'. Suponemos, además, que el espesor del parapeto sea de 4 moo, el plano de fuego!i inclinado un -h el talud exterior un !, cte. etc . En el punto P se traza una perpendicular á la dirección de la cresta, empleando el cartabón 6 el triángulo de cuerdas ó el brazo ten­dido. En esta perpentiic u lar, jalonada sobre el terreno, se mide hori­zontalmente, desde el punto P, una distancia P Q igual al espeso r del parapeto (4 metros) ; e.1 el punto Q se planta un l istón vertical, e n Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET.fN MILITAR el cual se marca un punto Q' situado más abajo que el punto P', una lon­gitud igual á t del espesor del parapeto, ó sea o,66 en el ejemplo pre­sente. Luégo se unen con un listón los puntos P' y Q\ procurando po­nerlos al haz con el borde inferior. Se obtiene de este modo, en el espa­cio, una línea del plano ele fuegos .. Para obtener la direc­ción dd talud exterior incli­nado un :, se mide la altura del listón Q Q 1 ; desde el punto 11, en la perpendicu­lar al trazo, se mide hori­zontalmente una distancia QR igual á Q Q\ que se multiplica por la fracción in vertida de la inclinación del talud, en este caso ·!. Se clava una estaca en que se pueda marcar el punto R, y se unen los puntos Q1 y R por un listón que se prolon­ga hasta el si.lelo, en S, y que se asegura en este punto S con una estaca. Si se halla entre los ¡:mntos Q y R una ele\·ación del terreno que impida me­dir la distancia horizontal QR, se tomará en el listón QQ' otro punto Q", situado en un plano horizontal que pase por encima del obstá­culo, y se medirá horizontal­mente una di tancia Q' R' igual á la altura Qn Q' mul­tiplicada por ! , y se acabará la operacion como anterior­mente. Se perfilan del mism modo el talud O' P', la ban­queta O' A1' y el talud de banqueta M']{. NOTA-Para medir las distancias horizontalmente se emplea un listón y el ni­vel de al bafiil. (V éanse las Conferencias de Topogra­fía). Perfiles intermedios-Dos perfiles, á lo menos establecidos respec­tivamente cerca de las extremidades de cada cara de la obra, son indis­pensables para determinar completamente la configuración de esta cara. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 365 Pero si el intervalo que separa estos dos perfiles ec; mayor de 15 me­tros, es preciso, para facilitar la ejecución del trabajo, construfr perfi­les intermedios. Se construyen estos perfiles con arreglo á los procedi­mientos ya indicados. Además, hay que tener cuidado, en cada uno de estos perfiles, de comprobar, á ojo, si sus diferentes aristas se hallan en los planos determinados por las aristas correspondientes de los perfiles establecidos anteriormente, y corregir unos y otros, en caso necesario, de manera que satisfagan esta condición. Perfiles en los ángulos.-Además de los perfiles precedentes, se ne­cesita establecer otros en los ángulos de la obra, en la intersección de los planos correspondientes de las caras contiguas. Con este fin se co­locan en el suelo listones verticales ó estacas en los puntos de encuentro, -de las proyecciones de las diferentes líneas correspondientes de ambas caras, y se determina la altura de las muescas que se deben hacer en estos listones, prolongando las líneas que unen las muescas de los listones correspondientes de los perfiles ya construídos ; en seguida se unen estos puntos sucesivamente con cuerdas ó listones, y se verifica si hs líneas del perfil, así construído, se hallan en los planos determi­nados por los perfiles de ambas caras. Sucede, á veces, que las intersecciones de los diferentes planos de ambas caras no están situadas en el mi s mo plano verttcal, particular­mente cuando el es pesor del parapeto ó las pendientes de lt.s crestas, de los planos d e f uego 6 d e los taludes ex teriores difieran en las caras con­s id e radas. Pueden, en este caso, enlazarse las caras por medio de un chtljlá11, de l m o do siguiente: (fig. 15): después de trazar las pro­yeccion_ s de las cres tas exteriores que se encuentran e n el punto e, se miden en es tas d os líneas, desd e es t e punto, la s di s tancias ce' y ce" iguale<> á omso ó á r metro; en e' y e" se plantan jalo nes, en donde se marca la altura de la cresta exterior en e stos puntos ; en seguida, uniendo con cuerdas los punto s de las crestas exteriores, as í detenni-nados, E:on el punto de in­ter ección de las crestas interiores, el triángulo Be' e' será el enlace de los planos de fuegos. Se tra­zará del mismo modo el triángulo de' r11 qut:: for­ma el enlace de los talu­des exteriores. Ptr}iles de los pasajes y de los extrtmos de los parapeto s-En los puntns -e n donde haya de interrumpirs e el parapeto, se perfila la obra ~egún la pendiente q ue se nec e5ita dar á la s ti e rras, como sigu e : e n el s uelo se traza el pie d e l talud, arr egl án d o l o, p oco m ás 6 m enos, h ori z ontalmen­t e, y desde esta línea se to m an en las proyecc i ones de las e i fe r e ntes aristas del parapeto, d istancias iguales á l as alturas de estas ari--tas so bre el sudo, mult i p l icadas por la fracción invertida que c. presa l a p en­diente del t alud. E j emplo : (C on u na al tu ra de la c r es ta p o r ~obre e l pie del ta­l ud de 2m5o, y c on una pendiente de · ~ para el talud e xtr e mo, la dis­tancia que se debe tnmar en la proyección de la cresta será; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 366 BOLETíN MILI'l'AR LX zm,so= 3 m,75 2 En los puntos así determinados se clavan perchas en donde se marcan las posiciones de las aristas correspondientes, en el espacio, y se unen estos nuevos puntos con cuerdas ó listones. Perfiles de las superficies curvas-Cuando existen en las obras su­perficies curvas, se eHablece cierto número de Ferfiles, tanto corno sea posible, perpendiculares á la cresta inferior, y muy cercanos unos de otro5, de manera que se pueda ejecutar el terraplén, guiándose á ojo, entre dos perfiles consecutivos. Perji!amiento de los focos-En la prolongación de los perfiles del terraplén se plantan estacas que marquen las cimas de la escarpa y de la contraescarpa en el terreno, y uniendo con cuerdas las estacas co­rrespondientes de los perfiles, se trazan '!Sta!! líneas con la pica; sin em­bargo, esto no basta p:-ra principiar el desmonte en las crestas de la escarpa y de la contraescarpa, pues para no equivocar el talud, se disponen, de ambos lados, gradines en los cuales la relación de la altura á la base sea,. á lo más, i3ual á la pendiente del talud : con este fin, se traza con la pica la línea que determine en e 1 suelo el bcrde del primer gradín, y se cava el foso hasta una profundidad igua~ A la altura de gradín. Se traza del mismo modo la línea que determina en el fondo de este pri­mer foso el borde del segundo gradín, y se C< rHin úa a si' poco : poco. En seguida, frente á los perfiles, se cortan los gradincs con ranu­ras cuyo fondo tenga la inclinación dada, lo que se ce rnprutba con perfiles triangulares movibles y que den cxact< men te la inclinaciC:n del talud, cuando se coloca verticalmente uno de 10s lados por medio de la plomada (figura 16). Se acaba el talud, quitando la tierra entre d os r:tnuras consecuti­vas de las así formadas. Con trabajadores ejercitado~, se puC'd en t:w bién cort::lr los talu­des sin más que clavar en la cima del talud li ~t~ nes ncs tos según la inclinación del talud, y que sirven para gui ar á les tr , ba j a Cir es . Capitán SAB A RT HI·Z ( ie in ge niería) (e olitinuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 367 SECCfON DOCTBIN AL (ARREGLADO DEL FRA CEs) En campaña los Jefes de los Cuerpos y servicios del Ejér­cito reL:iben del superior, cada día, y por excepción para un ?erío­do de algunos días, instrucciones referentes á los tres puntos que e u seguida se indican: 1.0 Op erachn s: marcha, repo o y combate. 2.0 S?st~ni,ni.?nto dP hs tropas: alimentación, reemplazo de vívere , municione , he1 ramientas y material de guerra ; explo­tación de los recursos loc,de ; utilización de las líneas de comu­nicaciones y ferrocctrriles; in talaci6n de la de etapas; servicio sanitario, e:;tablecimi<->nto de ho. pitales de ~angre, evacuación de enferm JS y herillo ; medidas higiénica". 3·" Pt!rson d y servicio intcriiJr: ituación del personal y el matenal; ' 'acante-., promociones, a en o y nombramientos; pri­sionero y de ertore ; justicia militar y medidas disciplinarias. U n.l orrl ·n, el no . u nombre lo indic cl, e imperativa y pres­cribe su l~je ·uc-i<ín in excu"a ue ninguna especie. Toda orden es tanto m.1' det,dLtda y com nieta, cuanto más se desciende en la escala j~rárquica: no prescribe el modo e pecial de ejecutarla sino cuando ern;.¡na de un Comandante general de tropa (de división ó d.:- collllnn.t), por '-"Ua11t 1 él se h.dLt en capacidad de modificar la cjecu i6n de •~cuer io con IJ. e cntu que ella la comunique á lc1s tr 'PJ:>. Al Cl>ntr:trio le:, Ór 1 ·nes grncrrd •s y la. in:trucciones gene­ralt'S . Ír\' :ll J> tr.t 11 >tÍ jL: r :Í. 1 f H:rL, dcb..!n en '~er (ley .-, J ecre~os , dcci i ne .. , documentos que e piden, o i lÍ._"icne, dt't: lks para la ejecución de los di ver. o . er\'Í\.:Í ). , t ) y petra d. r e ·enta r ública de ll>s elogios ó cen ... ur.t~ que e 'iri:[ · 1 p í )Ji ·mente á lo· Cuerpos ó á los indi­viduo-.;. Las <>rdc·rws f!' · ·e r. le· reciben el r.om bre de "orden general de ttd Lj· rLito, ·1v i. i no Col•1mna," el que las expide les da un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 368 BOLETÍN MILITAR número de serie y se trasmiten á los Cuerpos Íntegrament~, sin otras modificaciones ó supresiones que las ordenadas por la misma orden. Según lo que disponga el Jef~ de quien emana, se las lee á las tropas una ó muchas vec~s. A fin de que las órdenes sean da­cas al expedirlas se tendrán en cuenta las reglas siguientes : 1 .a Di­vidirla en párrafos muy cortos, porque éstos hieren mucho mejor la mente y evitan los anexos que de otro modo sería preciso agre­gar á la orden y pueden extraviarse; 2.a Cada artículo debe cons­tituír un párrafo (ó grupo de párrafos) separado y numerado; -conviene además intitular los artículos con la designación del objeto á que se refieren y por lo mismo no deben abarcar prescrip­- Ciones de diverso género. De este modo es fácil recordarlas des­pués en un momento dado, por ejemplo: Artículo 3.0 (hospitales) de la orden general número 7· 0 de la 4~ División. La instrucción no tiene la forma precisa, formal é imperativa ntualidades, indica claramente el resultado que debe obtenerse y se limita á visar las varias disposiciones que el subordinado no puede ordenar por su propia autoridad y parece le son indispensables para alcanzar el fin que persigue. Desdt el punto de vista del servicio (alimentación, distribución de municione , etc.), la instrucción prescribe los di­versos procedin.ientos que deben aplicarse según los casos que pue­den presentarse. En la práctica ordinaria las voluntades del Jefe se comunican diariamente á los Jefes de Cuerpos y servicios bajo uno de los dos iguientes títulos: 1.0 Orden general para el día ... -Esta orden contendrá á la vez las prescripciones para las operaciones y para el sostenimiento de las tropas: inconvemente sería separar estas dos clases de pres­cripciones en atención á que en todo caso las primeras ejercen in­fluencia directa sobre las segundas y recíprocamente. 2.0 Respuesta al parte enviado el día ... - Esta pieza contendrá, en forma de memorandum, las notas, decisiones y resoluciones con­cernientes al personal y aJ servicio interior de los Cuerpos, lo mis­mo que las respuestas á las peticione formuladas sobre el parti­cular. Por su parte los Jefes de Cuerpos y ele servicies enviarán al uperior de quien dependan, diaria ó periódicamente, ó en fechas determinada : 1.0 Lo· informes relativo á las operacione ; 2.0 Los estados de situación y ervicio; El parte diario con inclu­sión de las di versas piezas concernientes al servicio i;¡terior, el per­sonal ;' las raciones de víveres. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 36~ ÜRDEro.TES PARA LAS OPERACIONES. Estas órdenes compren­nen la orden de marcha y la órdenes preparatorias para el estaciona­miento y el combate, de las cuales las dos primeras se envían en la oche víspera del día en que deben cumplirse: el 1.0 de Diciembre, :por ejemplo, para el día siguiente 2. El dicho día 2, si la marcha se ha ejecutado sin encontrar al enemigo, los Jefes de Cuerpos y servi­cios reciben la orden definitiva de estacionamiento, destinada á con­firmar ó modificar, en los detalles que fuere preciso, la "orden preparatoria" de la víspera. Esta orden defi ni ti va se expide cuando los Jefes de la fuerza han visto, sobre el terreno, que las medidas adoptadas previamente eran buenas. En el caso de que un comba­te sea inminente, los Jefes de Cuerpos y servicios reciben durante la marcha una orden preparatoria para el combare, des ti nada á pre-arar el despliegue de la columna ó columnas y á agrupar conve­nientemente las tropas, la cual será seguida á su tiempo por la órdenes dtjinitivas, que se expiden sucesivamente, de acuerdo con las eventualidades, á partir del momento en que e disparan lo" primeros tiros. Las órdenes sobre las operaciones han de ser claras, precisas, ompletas y redactadas in precipitación, para evitar las contraór­dene , germen seguro del desorden. Al expedirlas debe el Jefe suponerse en el ca o del que ha de cumplirla , recordando, ademá , que es preciso que cada Jefe co11ozca en su conjunto la operación y epa lo que pasa en torno suyo, con cuyo objeto se comunican órdenes identicas á las divi iones del mi mo ejercito, á los batallo­ne de la misma división, etc. Lo dicho no obc:ta para que en casos urgentes se muevan las di ver as fracciones de tropa por medio de órdenes sumarias que se com¡Jletan lo más pronto posible. Por la fuerza mi ma de las cosas la orden de movimiento y a preparatoria del e racionamiento de ordinario no llegan á los cuerpos sino al anochecer, y como por otra parte es preciso ase­gurar cuanto se pueda el reposo nocturno, importa, pue , reglar el envío de tales <)rdenes de manera que lleguen en tiempo útil, es decir, antes de las ocho y media de la noche ó despué de las cuatro de la mañana. De una vez por todas conviene advertir á los cuerpos, que si á las nueve de la noche no han recibido órdenes para el día siguiente, tomarán las armas al amanecer y enviarán us ayudantes mayores al Cuartel general de la brigada ó de la división. Puede facilitarse y acderarse la transmisión deo las órde­nes, adoptando la práctica de la junta diaria, en la morada del Ge­neral de división, á una hora fijada de acuerdo con el probable mo­mento de la llegada de las órdenes del Jefe superior: á dicha junta asisten los Jefes de servicios, y los primeros ó segundos Jefes de los cuerpos, á fin de que puedan responder á las preguntas que ne­~ esite hacerles el superior jerárgico. Las órdenes se les entregan 1 uego allí mismo, por escrito, ó se les dictan, si el tiempo falta.:. 2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 370 BOLETÍN MILIT A.R á fino de no olvidar los principales puntos que deben tratarse e cada clase de órdenes, se anotan en seguida por grupos sintéticos_ A) Ordenes de movimiento--Comprende en primer lugar las dis­posicione~ que deben adoptarse desde el punto de vista táctico, lué­go las referentes á la formación de la columna ( ó columnas) y las. modificaciones al orden normal de marcha : estas últimas pueden, llegado el ca~o, agruparse bajo la forma de un cuadro de marcha Lo antedicho se entenderá mejor en el siguiente memorandum : I .0 Información sobre el enemigo, de acuerdo con la orden ge­neral del ejercito: exposición clara de la situación; 2. 0 Objetivo que debe alcanzarse en un tiempo dado; 3.0 Número de columnas, papel de cada una; caminos que pueden usar; columna con la cual marchará el jefe que da la orden; informes que espera durante la marcha; lugar y hora donde tendrá lugar la junta diaria; 4.° Cua­dro de marcha, que comprenderá: velocidad á que debe marcharse; hora del primer alto horario; sitio y duración del grande alto, si lo hubiere; vanguardia de la columna con que marchará el jefe supe­rior; composición y orden de marcha de cada columna; horas á que los grupos de éstas deben pa ar por el punto inicial; itinerario que seguirán las columnas; servicio de seguridad; postas y correos •. En los ca os en que dos columna pudieran cruzarse siguiendo ]a-:; vías principales, e indicarán las excu a da , que permitan obviar tal tropiezo, á fin de evitar demoras y fatigas inútiles. La mayor par­te de e tos datos pueden figurarse en un grajico de marcha que dé la representación geométrica del movimiento; 5.° Condu ta que debe ob ervarse en el paso de un desfi ladero y en el de encuentro con el enemigo (ataque inmediato 6 no); indicación de la tropas que deben pa ar primero en el ca o de que do columnas tengan forzosamente que ruzar e; 6. 0 Indicación sumaria de la dirección que lle\'a al frente: obre los flanco. la caballería exploradora, si la hubiere, tanto para que puedan apoyarla las tropas cle infantería en cas'> necl' ario, como para evitar que u ap;1rición cause alarma en las columnas; cooperacion gue ptteden esperar una · de otras ]a~ colurnmJc; \'ccina ; ¡.o Zona atnbuída á cada unidad orgánica para a egurarle lo vÍ\'ere mediante la expl ta ·ión de los recurso loca-­les; 8. 0 t: taciones cabeza de la ó las líneas de etapds de las v1as de las diver.as columnas; jefes y per onal de la ó las lín<:as de eta·­pas; comunicaciones e t:ablecidas por medio del telégrafo ó de pos­tas, e iti ner.1rius de é tos. b) Ord nes para el estacionamient?- La orden preparatoria indi­ca el conjunto de posicione~ que ocupar:ín la avanzada y la repar­tición del terreno para campamento ó vivac entre l di\ersos cuer­po. y sen,icios. Cuando el jefe upt:rior ha podido ·er informado á tiempo obre el t e rreno, d1cha orden preparatoria se agregará como anexa á la d ... mar~.... ha; en ca · o contrario, se comunica durante la jornada. En todo ca ·o, un poco antes de llegar á la dormida, ante cada jefe de cuerpo se presentará su a} udante mayor, que ha fur- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1.'ÍN MILITAR 371 mado parte del personal de alojamiento, y es portador de la orden' definitiva, que confirma y completa. la preparatoria, y fija la fuerza y situación de las avanzadas; la repartición del terreno; los servi­cios y fatigas; las plazas de armas para la reunión eventual de bri­gadas ó divisiones; el servicio interior; las fortificaciones ú obras­que deben construírse, y la hora á que estarán terminadas; las: cuestiones referentes á la alimentación, reemplazo de municiones, hospitales y ambulancias; y, en fin, las disposiciones que deben tomar e en caso de alarma ó de una partida rep6!ntina. e) Ordenes para el combate-Solamente cuando se está á la de­fensiva es posible expedir de a¡Jtemano órdenes completas sobre un futuro combate y también cuando se ha permanecido un cierto tiempo enfrente del enemigo. De ordinario las órdenes para el combate son la consecuencia de las órdenes de marcha: la columna ó columnas avanzan en la dirección en que se: supone se halla el enemigo, con la indicación sumaria de la conducta que debe obser­varse en caso de encuentro (expectativa, ataque inmediato, etc.); la dirección misma del combate no se asegura por medio de órde­nes precisas sino en el momento en que ya se verif:có el reconoci­miento de la posición del adverl>ario. Sea que estas órdenes se den de una vez ó sucesivamente,. verbales ó por escrito, conviene al dulas tener presente el memo­randum que sigue, para no olvidar ninguna indicación esencial: 1.0 Mencionar lo que se sabe del enemigo, e indicar el objetivo general que el jefe quiere alcanzar al librar el combate; 2.0 Es­pecificar el papel que incumbe á cada División, Brigada ó cuerpo • .Formaciones adoptadas: primera línea, segunda línea, re crvas; ataque directo, movimiento de flanqueo ó envolvente: señalar la posición de las tropas vecinas y el concur o que puede esperarse de ellas; 3.0 Preci ar con mucho cuidado los objeti\os asignados á cadJ. fracci()n (brigada, cuerpo, compañía, batena), empleando una fórmula clara, por ejemplo: ta//;atalltn atacará de modo que se apodere de la cresta de de la ca a x inclusive hasta la quebrada m; á su derecha c;erá ,o tenido por tal tropa, á la izquierda por tal otra (ó deberá formar e. calon defensivo apoyado en la cerca z, si forma el extremo de una hnea); indicar los puntos donde deben tra­tar de eJ.laz.arse las diversas fracciones que forman el frente de combate; 4.0 Desembocaderos tácticos sobre el enemigo asigna­dos á cada tracción; horas á las cuales los escalones de cabeza deben aparecer en puntos determinados; 5.0 Emplazamiento suce­sivo de las cccione de parque y ambulancias; 6.0 Línea que no deben rebasar el convoy y parque; 7. 0 Sitios ocupados por los cuar­teles generales y medid~s adoptadas para acdcrar la comunicación de órdenes, informes y peticiones. Nlal sistema sería prescribir de antemano órdenes en previ­sión de diversas eventualidades, porque de ordinario la no prevista será la que se presenta, y en tal caso como los subalternos se sen-· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 372 BOLETÍN MILITAR tirán atados por las órdenes recibidas, no se atreverán á tomar la iniciativa para hacer frente á un contratiempo. La conducta que debe observarse en caso de revés no figura en la orden de combate, porque por interés de la monl de la fuer­za esa eventualidad no debe preverse oficialmente, por más que se le haya estudiado y reglado de antemano. Además, en el mo­mento en que se impone la retirada es dudoso que todas las tropas puedan seguir las direcciones ordenadas, ya que el enemigo tratará de apoderarse de ellas. Si el enemigo no aprieta demasiado, cada cuerpo se retirará naturalmente hacia los puntos por donde vino: la posición de los convoyes basta para indicar la línea de retirada. En todo caso, las órdenes sobre la retirada serán in!luídas por la situación al fin del combate. El cañón no es señal suficiente para asegurar la cooperación en el combate por parte de columnai separadas. -----4-+~-- (Continúa del número 95) Tampoco fue por medio de una grande elocuencia que Ro­bert Lec arrastró las simpatías; modesto, reservado, taciturno, no salía de su mutismo ino para dar una orden ó pedir un informe: de ordinario parecía absorto en alguna contemplación interior; su calma no disminuía entre las balas, durante la ejecución de las maniobras de que dependía la suerte de la batalla. Antes de la jornada el General había combinado cuidadosamente su dispo i­ciones, d ejando lo men?s posible al azar: sus órdenes de marcha son de una lucidez perfecta. Conocía á fondo el valor de sus Tenien­tes: Longstreet, otro él mismo; Ewel, quien al reemplazar áJack­son pareció heredarle su heroico valor; P. H. HilJ, el hombre in­comparable para la acción y cuya cualidades crecían con el peli­gro. A tales Jefes de Cuerpo dejaba plena latitud: seguro de su concurso absoluto y abnegado, no intervenía en los detalles sino en las horas negras, para llevarles el apoyo de su inmensa popula-ridad entre los soldados. . Profundamente adicto á la iglesia anglicana, Lee observaba con todo rigor las prácticas de su religión y, con el ejemplo, mantenía en torno suyo el orden, la sobriedad, la disciplina. No era un místico como Stonewall que levantaba los ojos al cielo para conjurar al Dios de los Ejércitos le diera la victoria, sino un cre­yente fervoroso, casi fatalista, de antemano resignado á las deci­siones de lo alto. J ackson se revelaba á veces contra la divinidad sorda á sus ruegos, tal como los napolitanos injurian á San Jenaro cuando el milagro tarda; Lee se inclinaba resignado y humilde ante las decisiones del destinCJ cuando su energía, su habilidad, su saber no eran bastantes á conjurar la adversidad. Curioso es analizar sus Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 373 telegramas después de una batalla: si ha triunfado lo debe á sus compañeros de armas; si la fortuna le fue contraria, solo él tiene la culpa y justifica hasta á los que le secundaron mal. Después de Gettysburg disputó á Longstreet la responsabilidad de la malha­dada carga sobre el cimenterio: el uno decía habíala intentado sin concentrar previamente su c11erpo de Ejército; el otro reclamaba la paternidad de la orden de ataque." Cuanto al distinguido escritor militar alemán Scheibert, com­pañero del célebre guerrero en más de una campaña, para concluír u Historia de la gu erra trae las líneas que siguen: ''Entre más estudio teóricamente esta guerra y trato de for­marme sobre ella un juicio imparcial, más brilla con luz intensa la vida militar de R. E. Lee, ya juzgado por su pueblo y por su ejército en los siguientes envidiables términos: fue como soldado un gran General; pero como hombre es más grande aún! En es­tos momentos no tenemos que hablar ino del soldado. Cuando lo conocí en 1863, frisaba el General Lee en los cincuenta y ocho años y su pr-esencia era arrogante y hermosa, en verdad de militar y montaba con soltura y elegancia. Los cabellos blanqueados por la lucha, servían de marco á un rostro noble, lle­no de fuerza y sobre el cual se destacaban casi negros el par de ojos grandes y brillante~. Todo en su continente respiraba la cal­ma y hablaba muy poco. Descendía de una antigua familia ingle­sa que abandonó la isla en tiempo de la Revolución y era esposo de la hija de un nieto de Washington, lo que lo constituía en uno de los herederos de la raza del primer Presidente, por lo cual aun ante de que estallara la guerra figuraba como una de las persona­lidades políticas de primera línea en la Unión. Educuse en W e t- Point y, ya oficial de ingenieros, se dis­tinguió de un modo particular en la campaña de 1\tl xico. Cuando estalló la guerra, cuyo fuego vio prender e con indecible pesar, censuró sin ambaje~ á us promotores; ardiente patriota que ha­bta hecho su carrera al servicio de la Unión, e vio amargo para decidir e en tal "'mergencia ha ta el momento en que su patria, Virginia, se afilió entre los Est¡¡dos del Sur. En esta circun tan­cía, como en todo el curso de su vida, no tomó en cuenta sus con­veniencias 6 simpatías ino que obró conforme lo que creía era su deber, móvil único que reguló iempre sus acciones. Prescindiendo de las ventajas que le aseguraban largos años de honro os servi­cios en lo Estados del Este, en vez. de adelantar por el brillante camino que estos le ofrecían, cargó sus hombros con las desgra­cias de la patria, ayudándola á soportarlas valerosamente hasta que, aplastado por la suerte, sucumbió junto con aquella. Cuanto á su carrera militar durante la guerra, el observador imparcial queda atónito ante la multiplicidad de lós recursos que hacía surgir el General, no como fuerzas militares ó elementos de guerra, sino como planes para el más conveniente eu1pleo de la~t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 374 DOLEl'ÍN MILITAR tropas. Demostrado está en el campo de la estrategia que Lee no solo ~upo servirse de la ofensiva y de la defensiva con ;gua! per­fección, si no que fue maestro con ·umado en el arte de penetrar los designios de sus adversarios; fue el creador de una nueva tác­tica de infantería que aplicó con bravura; también sobresalía en .apreciar des ie un punto de vista superior la misión de la caballe­ría, á la cual halló un fecundo campo de actividad, que permitió á dicha arma adquirie e nueva celebridad; tuvo en grande estima la artillería cuyos detalles conocía á fondo. Rara vez incurrió en error al escoger las posiciones para el combate, siempre admiradas hasta por sus mismos enemigos. Lo antedicho explica por qué fue siempre vencedor donde puso su espada en balanza. Sólo una vez Raqueó su talento de General en Jefe: poco después de la muerte de Jacl y no poco al triunfo de lo realistas ayu chndo á quebrantar la moral de los rep11blic a no . Entre tanto que la e- uadr.illac:; maniobraban y combatían en Sorondo, el Ejército de Gonz~ílez, tras pe .. Tl'anecer algunos días en Orocopiche, avanzó luégo hasta rodear l ca tillos de Ango - tura, cuando dicho Jefe se dio cuenta de la gravedad que tenía la partiua de Sánchez; pero in intentar un ataque formal se entretu­vo en tiroteo con los realistas atrincherados sin otro re ultado vi­sible que de rerdiciar municiones. Así andaban las cosas, cuando la llegada del Gobernador con los restos de la vencí da e cuadrilla pa­triotaquebrantóel ánimo ha ta en los má intrépidos, y los Jefes fue­ron ele opinión que debía emprenderse la retirada cuanto ante, con el objeto de buscar medios para volver á la orilla izquierda del río. El m vimiento e efet:tuó con bastante premura, p r no decir .desorden, con rumbo á Almacén, pueblo riberefi.o y algo al O. de Angostura; pero como allí fuera imposible conseguir los recursos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 376 BOLETÍN MILI ~'A.R deseados continuó otras sei::; legue~s ó sea hasta Borbón, lugar áorr­de se creyó poder resistir con mejor éxito, llegado el caso. Establecí-· do aquí el campamento, González Moreno, Solá y algunos otros Je­fes cruzaron el río con el pretexto de ir á Boca oel Pao á conseguir embarcaciones; pero ya en ese lugar, una vez que no las obtuvie­ron en vez de regresar á compartir la suerte de los soldados marcha­ron para la Villa del Pao, consumando la más singular deserción que registran los anales militares del globo. La retirada del Ejército, á partir de Angostura, había sido picada por el enemigo, y á última hora más bien era fuga desordenada que marcha de una tropa re­gular. En Borbón los abandonados soldados tenían al O. el río Aro, que les cierra el paso, pues no da vado, al N. la escuadrilla realista, al S. la selva desierta y al frente las tropas de Guayana, por lo cual no es de extrañarse que faltos de Jefes y recursos con­vinieran en rendirse al Gobernador Chartres, que les ofrecía la vida y buen trato si lo hacían sin mayor demora: más de I ,ooo hom­bres pasaron por las horcas caudinas en los primeros días de Abril, siendo relativamente pocos los que lograron salvarse de esta se­gunda catástrofe. Cuanto á Villapol después de la derrota de Sorondo, se reple­gó á Barrancas, y tan luego como supo lo acaecido en Angostura, emprendió retirada hacia Aragua, á donde llegó sin otra nove­dad que bastante deserción, y allí se atrincheró con los restos de la columna con el objeto de cubrir a Cumaná contra las in­cursiones de Jos realistas: en esta ciudad ni aun se dieron cuenta los habitantes de lo sucedido, porque los gravísimos acontecimien­tos que se cumplían en el centro del país embargaban todos lo:> ánimos. Los reali tas no perdieron el tiempo: á raíz de su doble vic­toria enviaron di ver as partidas á la margen izquierda del Orinoco para dominarla, la cuales pronto señorearon la llanura: habían ocupado ya las poblacione de an Diego y el Pao y se prepara­ban á avanzar contra Aragua de Barcelona cuando supieron la: total y completa victoria de .1\1onteverde en el Centro y que en Caracas funcionaba nuevamente el gobierno del Rey. Al entrar á Villa del Pao aprehendieron á González Moreno, quien tal vez pvr vergüenza no se atrevió a huír y fue á parar al cabo á los calabozos de la Guaira, donde murió poco después "atormen­tado de disgusto " egun e cribe uno de us biógrafos. De tal magnitud fue el triunfo de los realistas en Guayana, que la causa de la Independencia habría corrido graves peligros en el centro, aun sin las victorias de Monteverde r á la inversa, si los patriotas hu hieran tri un fado en So rondo y Angostura, aun perdida Caracas se habría salvado la República, y, seguramente, anticipádose cinco años la victoria final de los libres con ahorro de cien reñidos combates y ventajas decisivas para la vida futura de estas incipientes nacionalidades, como que entonces no habría Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 377 surgido muchos de esos gérmenes nocivos que luego se re!'olvie­ron desencadenando el reinado de la guerra civil. Al terminar debemos repetir que el anterior relato basado en los documentos oficiales del tiempo, forzosamente presenta la gue­rra en Guayana bajo muy distinta faz, que no deja en pie una línea del relato de los historiadore que habían afirmado: 1 •0 , que al llegar la escuadrilla republicana á Barranca:;, allí encontraron á González y Villapol y los pasaron á la orilla derecha; 2.0 , que Solá ya había pasado por su cuenta y e taba en l\1oitaco, (una legua al Oeste) donde se entendió con un jefe realista, y tras una especie de armisticio siguió sobre Angostuta; 3. 0 , que los patriotas ha­bían llevado su escuadrilla hasta cerca de Angostura, cortando las comunicaciones entre Vieja Guayana y Angostura; 4. 0 , que vol­vieron á enviar las naves abajo de Vieja Guayana (á Sorondo); 5.0 , que todas las tropas de tierra se habían aproximado á Angos­tura, unas por Occidente y otras por Oriente; y 6.0 , que Villa­poi, merced á su esfuerzo había logrado repasar el río. ¿Qué pudo motivar tan singular error? Seguramente po teriores relatos de Villapol, quien sin duda falseó la verdad para evadir el tre­mPndo cargo que la historia coloca sobre su cabeza, y si no lo acusa de traición-era español como Solá, en tanto que Moreno era criollo-débese tan solo á que por la Patria rindió la vida en San 1\tlateo. (Continúa) DE I,A JII TORIA MILITAR (Extracto de conferencia á los oficiales de la guarnición) Perdidas en la noche de los tiempos las primeras migracione de pueblos en el viejo y el nuevo mundo ; pobladas ya con cierta den idad las comarca mediterráneas de Europa, A ia y A frica al tiempo de las grandes campañas que regi tra la histo~ia anti­gua, por lo cual en ellas se sujetaron las líneas de operacione a los caminos abiertos con anterioridad por el comercio ; explorado el interior de Asia y de Africa en pleno siglo XIX, nada puede reem­plazar el e tudio de la conquista de América como acontecimiento que de luz sui1ciente sobre la acción que ejerce la geografía, ó sea el modelado de los continentes sobre el de arrollo de la historia, desde la exploración y primeras campañas (conquista) en tiempos de incipiente progreso hasta las operaciones militares que se cumplen en este siglo, con todos los recursos de avanzadísima civilización. Y cosa singular : jamás entre nosotros han cuidado los histo­riadores de escribir sus libros teniendo pre3ente aquella decisiva Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 378 BOLETÍN MILITAR influencia de la geografía sobre la historia; nunca á sus trabajo sociológicos dieron base realmente digna de ese nombre, y sus re­latos, meras nomenclaturas cronológicas, falsean las ideas y pro­vocan en el ánimo del común de los lectores) juicio erróneos 5obre la materia, de suerte que, por una parte, se de cuida el estu­dio de la conquista com inútil, en e ~ p ~ cial '"le de el punto de vista militar, y por otra, se ha vuelto lugar común hablar de la incomp:1rable posición geográfica de Colombia "reco tada entre dos mare , con todos los clima y proJuctos de la naturaleza acu­mulados en sus montalías," cuando al volver la vista á la realidad de las cosas nos hallamos con que es grande el atraso y la pobreza del país, comparado con sus hermanos, y lo que es más notable aún, dejado está muy atrás en el campo de la civilización por pue blos en verdad más nuevos en su nacimiento á la civilización cristiana. Y para agravar el pecado, un pecado que nos mata lenta pero seguramente, de ese atraso innegable se culpa á la raza, al Gobierno, á cualquier cosa, antes que reconocer cuál es la fuente de semejante estado, ora por orgullo patrio mal entendido, ora por no trillar las sendas de la verdad. No otro, que tenem :; obligación ineluJible de afrontar cierta clase de estudios con fría calma, sujetando iemprc nue· tro criterio á cálculos de tiempo y espacio por aquello de que todo día no cuenta ino veinticuatro horas y toda legua exige en el soldado que la recorre el e fuerzo suficiente para levantar seis mil veces un pe o medio de seis arrobas, nece ita m o transitar otra clase de senderos. Ante todo, analicemos las cifras d'"' la cronología : En 1492 se de cubre la primer tierra americ na en el archi­piélago antillano; en 1498 la co ta dd Orinoco; en 1499 y I seo buena porción de la co. ta del golfo de Mexic , de Venezuela y Bra­sil; de 1 so::> á 1 SI4 es re onocido todo el liroral e Iom biano; en I SI 3 e de cu brc el Pací ico cruzando el I stmo de Pan a má ; de rsr6 á 15r8llegan lo de· .... ubridore-s al río d e L ·1 Plata y co · ta de Mt!xico; en r S 22 pa a l.Vlag .dlanes pDr c i e s trecho de . u nombre; en 1822 e ha dado la vuelta al mund p r pri 11-ra vez, y queda descubierta La Florida; en r S23 y 24 c)nqui tadores salido de Panamá vuelven al Atlántico por el río s,lf1 Juan; de IS24 á 1526 se reconoce nuestro lit ral pacífico; en r 528 e tá conq i tado el imperio de lVloctezuma, e tablecida la audiencia de Mr:!xico y dacia la vuelta al golfo ó lago de .Maracai bo, pa ando á pocas le­guas de lo que ya pouemos mirar como tierra de civihzación muis­ca; de 1527 á r S3I es posible á Pizarro descubrir la cota perua­na, ir á E paña, regresar y conquistar la monarquía de los hijos del Sol, y e de cubre la Guaya na; en I S3S se e tablece el virrei­nato en México, se funda á Lima y á Buenos Aires, se visitan los Llanos, se conquista el Ecuador, partiendo del Perú, y por los AQ­des .se llega al desierto de Atacama en Chile; en I 536 los espa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 379 ñoles desde Cartagena y Pasto se han dado la mano en Antioquia, han pasado del Atcato á Bolívar y á Antioquia, de Coro á las ca­beceras del Guaviare, de la Buenaventura al Magdalena, de Santa Marta al Opón; han recorrido el Amazonas, después de trasmon­tar lo macizos má elevados de los Andes y tienen idea bastante exacta de la geografía, de lo que es América latina, y sólo en 1, 37 se des cubre la Sabana de Bogotá! La larga erie eJe cifras que antecede habla con elocuencia tal, que huelga n los comentarios: hombres de hierro, ansiosos por de­cubrir tierras, viaj<:ro incomparables por su audacia y su tenaci­dad, lo último que pisan tras medio siglo de proezas es la Sabana de Bogotá, y al mismo tiempo la pisan hueste que han recorrido los Andes desde el Ecuador, han atravesado las llanuras orientales y han remontado d 11agdalena. El mar, direis, explica e a ante­lación en los descubrimientos. De ninguna manera, porque una vez conocida la vía del Magda}ena, fue adoptada por el comercio que por muchos aíio se efectuó entre Lima y España por Quito, Popayán, Honda y Cartagena, de preferencia á la corta travesía del Istmo en donde al cabo los monarcas españoles tuvieron que e tablecer,- primer ejemplo en la historia,- el aseguro para tran­quilidad de los negociantes. Hoy día, el ferro ... arril da rápido acceso al interior de Africa, cruza la · frígidas llanuras de Siberia, transmonta las montañas toda · de la A'llérica del Norte, es intercontinental, por decirlo así, en la del Sur, y en Colombia, no digamo· la locomotora, ni aun los clrro , con una ola excepci<")n, tran itan por lo flancos de las cordilleras. La raza, el gobierno, las guerras .... N ó, que en Bolivia y Perú 1 riele suben del mar ha · ta 4,ooo metros de altura, y en Colombia en ningun lugar aún se les halla á I,ooo de altitud, iendo de advertir que enorme urna- y e fuerz.o . obrchu­manos . e han con umido aquí en una lucha estéril hasta el presente. Malos ingeniero:>, contrato ruino o. , intrigas políticas ____ Nó, que los irigeniero norteamericano que exploraron de de Buenos Aires ha sta México para e tudiar el trazo del proyectado ferroca­rril intercontinental, en Colombia, má de una vez, creyeron in.o­Juble el problema, y concluyeron por reconocer que la sección colombiana sería la de más co tosa construcción. Si volvemos atrá y continuamos el análisis del desarrollo de la Conqui ta, hallaremos quP. un siglo de pués de fundada la capi­tal, aún se batallaba por dominar las desunidas tribus que pobla­ban el corazón del país, de suerte que comparada nuestra historia con la de las Repúblicas hermanas, en verdad sólo en Colombia puede decirse que descubrimiento y conqui ta no son sinónimos. Durante la Colonia el relieve impone las vías comerciales,de suer­te que no perdura ninguna de las fundaciones de ciudades hecha fuera de ellas. Cosa singular en la apariencia: reunidos tres ejércitos de conquistadores en la Sa b ana, el acontecimiento no degenera e n Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 380 BOLETlN MILITAR tragedia. La igualdad de los contendores, la prelación de Quesada en el tiempo·--- Nó: todos suelen olvidar que Belalcázar, Que­sada y Fredemán, de lejanos puntos del horizonte avanzaron guia­dos por móvil indebido en el fondo, pero que colocó al primero y al último á merced del segundo. En efecto, todos tres, enviado~ por sus jefes legítimos, intentaban alzarse contra ellos para que­darse con las tierras que descubrieran y conquistaran con recursos ajenos ; todos, lo mismo que otros conquistadores, después de fun­dar ciudades y establecer feudos, continuaban las exploraciones en busca de caminos que les permitieran salir al mar, sin tener que tocar con los antiguos patrones, á fin de ir á España á obtener las ansiadas gobernaciones. Belalcázar y Fredemán no podían regresar á Quito y Coro, so pena de perder la vida ó someterse á sus antiguos jefes, y no conocían el camino traído por Qyesade, quien, merced al Magdalena y á que este río dividía dos jurisdic­ciones, una de las cuales-Cartagena-tenía contrapuestos sus. intereses, podía regresar á España por vía franca y navegable por añadidura. En una palabra, la marcha de los conquistadores fue impuesta y regulada por el terreno : los primeros cruzaron las cordilleras partiendo de la costa, en busca de oro y vasallos ; los segundos, enviados con el mismv fin, cortaron sus itinerarios en busca de nuevos caminos al m1r; pero la fuerza misma de las cosas tornó luégo á establecer el equilibrio político-geográfico: Bogotá no pudo di gregarse de Cartagena y Santa Marta ; los Llanos fue­ron ocupados por los moradores de los m ntes de Venezuela; Po­payán se vio envuelta en las guerras del Perú ; Panamá tuvo Audiencia propia muchos años ; Antioquia quedó en poder de Belalcázar, por estar rodeada de m ntañas que la separaban del mar y de Cartagena. Al lado de provincias enormes existieron en el litoral otra minúsculas, e mo Riohacha; á pe~ar de tener toda Colombia un mismo soberan , latentes se conservaron las causa~ que provocaban antag nismo en la diversas secciones, y surgió espantable al dar e el grito de I ndep~..ndencia en 1 8 ro. (Concluirá) PARA CONSTRUÍR Y MEDIR ÁNGULOS El transportador ó semicírculo graduado que sirve para cons­truír los ángulos en el papel, es instrumento necesarísimo para un oficial; pero desgraciadamente si es bueno es caro, y la clase que suele hallarse en el mercado á precios módicos, por regla general es mala. Además, el transportador tiene el gravísimo inconve­niente de no admitir rectificación cómoda y rápida para las ope­raciones que con él se practican, siendo estorboso si muy gran- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 381 ,'T razo de ángulo s con las cuerda s (la escuadra por tran sportador) "' en en en o o o o e:: e:: a:: e:: m E-< m E-< en E-< m E-< m rol m o rol m o w Ul o rol o ~ o E-< ~ o ... ::;; o ... ::;; o E-< Q ;:¡ o ;:¡ Q ;:¡ ~ Q ;:¡ ::; < z ..J < z :3 < '?. < z i e:: e:: 1 e:: e:: i o ::0 ~ o ::;; :S o ::<: ,:; o --- - - - ---- - -- ---- - -- --- -- -- 0.5 o o 17' 1 o 34 26 14° 34' 51 270 1' 76 37° 14' 1 1.5 o 52 26 5 14 50 51.5 27 15 76.5 37 25 2 1 9 27 15 7 52 27 18 77 ~7 36 2.5 1 26 27.5 15 2'3 52.5 27 42 77.5 37 47 3 1 43 28 15 39 5~ 27 5.5 78 37 5 7 3.5 2 28.5 15 54 53.5 28 9 78.5 38 8 4 2 17 29 16 10 54· 28 22 79 38 19 4.5 2 35 29.5 16 26 54.5 28 35 79.5 88 29 á 2 52 30 16 42 55 28 49 80 38 40 5 .5 3 9 30.5 16 58 55.5 29 2 80.15 38 50 6 3 26 31 17 13 56 29 15 81 39 o 6.5 3 t~ 31.5 17 29 56.5 29 28 1.5 39 11 7 4 32 17 45 .17 29 41 82 39 21 7.5 4 17 32.5 18 o o 57 5 29 54 25 39 31 8 4 3-1- 33 18 16 58 30 7 83 39 42 85 4 51 3~.5 18 31 58 5 30 20 83.5 39 52 9 5 9 34 18 47 59 ~o :32 84 40 2 9.5 5 26 34·.5 19 2 59.5 30 45 81.5 40 12 10 5 +:3 3!) lP 17 GO 30 58 85 40 22 10.5 () 35.5 19 33 60.5 31 10 85 5 10 !i 1 11 ti 17 3() 19 48 61 31 23 8() ·t-0 11.5 6 33 36.5 20 3 61.5 31 3.') 86.;) 1 10 52 12 (j 51 37 :.w 18 62 31 1 'ti7 H 1 12.5 7 7 37.5 20 33 62.5 32 o 87.5 41 11 13 7 21- 38 20 48 (j3 3:2 13 88 ·'U 'H 13.5 7 1-1 3 .5 21 3 (}3.5 32 25 88.5 41 31 1 14 7 58 39 21 18 ()4 32 :37 89 41 ·40 1 14.5 l) 15 39.) 21 33 61.5 32 1·9 89.5 41 50 15 8 32 40 21 •1-8 ti" ,) 33 1 90 11 59 15 .• 5 8 Hl ·1-0.5 22 3 (};j.5 33 13 90.5 1-2 9 16 9 5 11 22 121 66 33 25 91 42 18 16.5 9 22 41.5 22 66.5 33 37 91.;3 1-2 27 17 9 39 42 22 4-7 (j7 33 !-9 92 42 37 17.5 9 .5() 42 5 23 1 67 5 3-1· 1 92.5 4·2 46 18 10 12 ·13 23 ]() 68 34 13 9.3 42 5.5 18.5 10 29 43.5 23 31 G .5 3·1- 25 93.5 43 5 19 10 45 4~ 23 ¡.5 69 ;H 36 9~ 43 14 19.5 11 2 44.5 ~a GO G9.5 34 48 9+.5 43 23 20 11 19 <{5 24 14 10 34 59 95 1~ 32 20.5 11 35 45.5 21 28 70.5 35 11 9.'>.5 43 41 21 1 1 ;)2 46 24 42 71 35 22 96 •1·3 50 21..5 12 8 46.5 2-t- !i6 71. 5 35 34 96.5 1·3 59 22 12 2!- 47 25 JO 72 35 4.5 97 ·H 8 22.5 12 41 47.5 2.5 21J.. 72.5 35 56 97.5 4-J.. 16 23 12 57 48 2.5 38 73 36 8 98 44 25 23 5 13 13 48.5 25 52 73.5 36 19 98.5 44 34 24 13 30 49 26 6 74 36 30 99 -i4 4-3 24-.5 13 46 4:9.5 26 20 74.5 36 -t- 1 99.5 ~4 5 1 26 14 2 ~o 26 34 n 36 ~ ; 1 lOO u o 25.i HO 18 50.5 26 48 75.5 37 - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 382 BOLETÍN MILITAR de, y de escasa utilidad si es pequeño. Por tales razones creemos que los oficiales lo reemplazarán ventajosamente, desde todo pun­to de vista, con el uso de una escuadra graduada (uno de los cos­tados que forman el ángulo recto) y la tabla anterior, arregladas, para una base de 1 o centímetros y para 45°. Trazo de ángulo en el terreno 1 JJ :n 1 en en o o o o e:: e:: c:: e:: ¡.. ¡.. E-< ¡.. tn ¡,J en ¡,J U) toJ ~ w o a o ;;; g ;;; Q "' ¡::) ¡.. A E: ¡::: < < < ¡.. < e:: :;.: e:: z; e:: z c:: ;¡: 1 (!) ¡,J (!) toJ o toJ ' (!) w u u u (,) -- ---1 -- 120 425.2 1 jO 34· 5 1 13 461 1 24° 890. 2 35° u.oo 5 2 69.5 1 l4 499.l 25 933 2 36 H5:3 2 3 100.5 15 535.1 26 975 5 37 1607.2 1 " 139.5 16 573.1 27 1019.2 3 15G2. 2 5 170.8 17 6!1.5 28 1063.5 39 1619 5 (i 210.5 18 619.7 29 110 '.2 4U ]()78.2 7 2W.2 19 6 8.5 30 1151< ~ 41 J7:3H.5 8 '2 1 2 20 7'27.7 31 120 J. 7 12 1800.5 9 :316 .5 21 767.7 3'2 l:H9.2 1 43 1865.7 JO 3;)2 2 22 808.2 33 l:W8.7 1 H l!J31.2 11 388.2 '23 + .7 J1. l:l!-9.5 4·5 2000 1 -· Dado el punto (figura) de u na línea en donde haya de construí r­se el ángulo, se coloca obre ella la e scuadra, 1 o centímetro hacia lo que debe er el interior del ángulo, S(:; mar a en milímetro la altu­ra que corresponde al ángulo, y se une dicho punto con el primero. Si se trat a ra del ángulo I 3° 27' ó del 29° 6', por ejemplo, bu caría­mo esa ctfras en la columnas de los e r.tdo::-, y á su izquierJa, en la de milímetro, se hall a r;i la corres pv• \.l ien tc altura (cm:rJa) para el ángulo peJid•J. 'in e lnllare ex . cta h c i fra del ángulo, e toma, sin error, la más pru.· it :1 a, 1ue to :¡ue la diferencia no alcanzaría á ser sen ible p.lra el gru e , L.! la punta de i lá, iz, ya que la e cala crece de medio en medio mi lÍI t •tr . ·¡ se quiere mayor exactitud, du­plíquese la base y la cifra de milímetro. , con lo cual habrá crecido el e pacio de ésto , y se puede hacer la interpolación del caso; si n se nece ita sino de lo grad s, redú1-ca · e la bl e á 5 centíme­tro ·, y tóme e la mitad de lo milímetros corre · pondiente que má e aproximen al grado pedido. Si e trata de ángul mayor de 45°, se principia por con truír uno de 4) 0 l y sobre la línea que lo marque se coloca la escuadra y se construye el ángulo complemen­tario; por ejemplo, si fuera 72°30, el segundo ángulo sena 27°30 (27°30+45=72°30), ó puede variarse la relación entre la b.1..,e y la altura, puesto que con ba e de 5 centnnetros y la mi · ma e..,cala de alturas, por ejemplo, se obtienen ángulos k más grandes (38°30 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. a Jo e BOLETÍN MILIT .A.B 383 ~ o b en vez de 21° 48. En fin, como la escuadra puede colocarse á di ver as distan­cias del punto indicado, es fácil rectificar la construc­ción gráfica, pue to que la línea determinada debe pa~ar por toda las alturas convenientemente señala­das. A la inversa, con ]a escuadra graduada y lata­bla, se puede hallar ]os grados de un ángulo ya con. truído en el papel. La segunda tabla sirve para trazar ó medir ángulos sobre el terreno con una base de 20 metros, tomándose la respectiva altu­ra en centímetros, por lo cual, si fuere preciso, pueden hacerse las interpolaciones del caso para los minuto .. Cuanto á la perpendicular, puede levantarse con un triángulo de cuerda de 3, 4 y 5 metros por lado. Tambien puede emplear e en el papel para los grados, tornando la primer cifra de los cent1metros por milímetros, ó á la inversa, la primera tabla puede emplearse en ei terreno, convirtien­do lo milímetros en dec1metros y duplicando la base y la altura, lo que permitirá apreciar ha ta segundos de arco en los caso preciso . .En el terreno, i en un ángulo cualquiera formado por dos líneas ó dos visuales j :.donada. , y á partir del vcrtice, mcdimo so­bre la una línea una longitud de 20 metros (ó 10), y al í, con el triángulo de cuerda, levantamos una perpt-ndi ular, y en ella, con un metro (de carpintero, y mejor de ~a tre), apreciamos el punto donde corta á la e.cuadra la egUI da, podremos hallar el ángulo con preci ión suficiente en cualquiera de las opera ione que se nece itan crJ lo reconocimiento . i el ángulo fuere · mayor de 45°, se procederá conforme ya se indicó, e decir, e marca P' imc­ro el ángulo de 45°, y bre la línea hallad,, se levanta una egun­da perpendicular para encontrar el complemento : si el ángulo es obtuso, se procede á la inversa, ó ea se mide el ángulo an·udo, puesto que su diferencia, restada de 180°, dará el valor que se busca •• V 1" PtiETIA~:D "! • a POH SA TIAGO PÉHEZ (Continuación) Como no pUt'·de carninarse por día más de legua ó legua y media, hasta la cuarta jornada no se Jlega al Zancttdo, lugar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3&4 BOLETíN MILITAR de nombre stmestro, distante cinco leguas y media de Anser­manuevo. Allí encontrámos por primera vez casa en la montaña, edificada sobre horcone'5, poco más de un metro sobre el terreno. Plátanos eran todos los artículos de venta que se encontraban ahí. Poco menos de una legua adelante corre la quebrada de Las Cuevas, que separa por aquel lado la Provincia del Cauca de la del Chocó. Allí el clima es ya cálido, como que la quebrada apenas tiene 1,454 metros de altura sobre el mar. El río Ingará nace de la rama principal de los Andes occi­dentales, al Sur de las fuentes del Tamaná, é inclinándose en­trambos á Suroeste en su curso torrentoso, van á untrse en el punto llamado ]untas, siete leguas al Este de N óvita. Cuatro le­guas antes de esta confluencia se pasa el Ingará por un puente de guaduas, donde es todavía correntoso por el fuerte declivio de su cauce de piedras, en la cuesta de los estribos que se desprenden de la alta cordillera, para ir á perderse en el profundo valle de San Juan. El puente sobre el Ingará merece, por cierto, una mirada del viajero. Atados fuertemente á los troncos de gruesos y altos árboles, como á un metro dé: altura sobre las barrancas laterales, atraviesan el espacio, por debajo del cual ruedan estrepitosamente las turbias y espumosas ondas del río, dos cuerdas ó cables formados de cintas de bejuco torcidas y trenzadas, de gran resistencia, separados entre sí como una y una y media varas, y corriendo paralelos de orilla á orilla. Hállanse, además, sostenidos estos cables por otros que los sujetan superiormente al ramo corpulet.to, que lanza hacia el medio, casi horizontalmente, un árbol tamaño, nacido como á propósito en el borde del abismo. St!ntada en el estribo natural que le brinda una gran piedra que sobresale en una de las márge­nes, se extiende por la parte inferior, y paralela también á las cuerdas de bejuco, una barbacoa formada de guaduas, apoyada en un alto horcón, desde el cual se continúa hasta el opuesto lado por otras cañas de la misma planta, unidas y añadidas p3.ra alcan­zar á medir toda la anchura del cauce. Las guaduas están traba­das por la parte inferior, med1ante algunos travesaños poco sepa­rados entre sí y estrechamente sujetos á ellas por dobles ataduras. A cada una de las extremidades de estas sólidas faja e; transver al es, por un costado y por otro, viene á junté rse una vara que baja en derechura del respectivo bejuco, al que abraza por medio de una bifurcación ú horqueta que tiene en el cabo superior. Estas varas, que constituyen COtTIO una baranda á entrambos lados del puente, sujetan éste á los bejucos que sostienen su peso, y le dan el aspec­to de un balcón aéreo que se arquea como una hamaca sobre las aguas, bajo las plantas del transeúnte. En el paso del I ngará el calor es ya sufocant~. La altura del puente es sólo de 243 metros. ( Cmtinuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 123

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 106

Por: | Fecha: 01/07/1899

ANOIII Bogotá, Julio 1. 0 de 1899 UM. 1o6 --....... ·--- ORGA O DEL ML\TJ TERJO DE GUERRA Y DEL EJERCJTO --....... ·--- DJR.ICTOR A,O•HONOR.J:M, FRANCISCO J. VERGARA y V. Cor0:1el, Miembro de l(l Soo1edad Colombiana de Ingenieros ~~RRRR~~Q~~R~ RAR~~R~~9RR~RRR~9R~ R~QRO~~ R2 ~ ~o~~R~R~RRR~R~RRRRRRO Son colaboradores natos de este pel'iódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República o~~~~b~~~~~~~~~~~b~~~~6~~~ ~~~6~6~~~6~~~55~ 66b~5~~6~~~~~~~~~~~~ ~ SE CIO CT AL DE L S TRES AR~IA Traduccion arreglada p:ua el Boltlíll J'\filitar II- abs•ll ria La acción de la caballería presupone tres faces : la ~xpectati­va, la tlpt·oximaciim y d ataque, á cada una de las cuales corre pon­de una formación diferente. ALEMANJA.-Rige el reglamento de 16 de eptiembre de 1895· El e cuadrón puede emplear 5 formacione . La línetJ de b.:lttdla: los pdotone se ordenan en batalla, unos al lado de otros, sin intervalo . En primera línea quedan los Jefe. de pelotón, alincadc..s entre 1 y cparado uno d otros por la di tan­cía que como frente ocupan sus hombres; la 1.11 fila se situa á tres paso á retaguardia de ello y la 2.n á otro tanto de la 1. , de suerte que los jinete de e11a cubran exactamente á u jefe de hilera. La columna de fHiotonts: lo pelotones se olocan unos detrá de otros ; la 2. • fila á un paso de la J. La di tancia de un jefe de pelotón á la 2.• fila del que le pr6cedc e igu ti á un frente de di­cho grupo, meno once pa ·os , o ca un pas por pelotón de d ce hileras; el jinete del centro de cada pcloton se coloca " un paso de distancia de su jefe, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3~ BOLE1:ÍN l:DLITA.R a malio columna, equivalente á 1 marcha oblicua francesa, una formaci >tl e en~ialmente tran itoria. La ala derecha ó iz­quierda de lo pelotones ituados uno tr otro, no e cubren, y ante bien, de bordan el flanco del peloton que va adel nte en una extcn ion igual para todo , á la vez que e eon erva el paraleli mo de lo fi·entc . Lo jefe de pcloton a n.:taguardi se Inantienen a di tan ia de un frente de peloton dd jefe de pelot()n que lo pre­cede. Cad un de ello , uando el peloton cuenta I 2 hilera , se sitúa ' un pa o á retttguardia de I 2.n fila del pelotón que le pre­cede, y cnt•·e la fila la di tancia e eleva á dos pa os. En fin, cada jefe de peloton de borda la ala ele! pelotun precedente, de suerte q e uatro hilera del l e terior del uy queden cubier ­ta por otra tanta ~ del ala interior dtl que le pre cde. C?lumnas de viajt> . En la columna p<:>r cuatros, lo grupo se si­túan uno tras otro : cuando 1 olumna rompió por la derecha lo grupo de e J peloton, e siguen de acuerdo con u orden nu­mcric , y n el orden inv rso, i la ruptura e hizo por la izquier­da. Lo ji n tes de 1 2 . n fila mar han iem pre frente del Vllno que e ta á 11 dcrech · grupo y fi]a~ ierran unos obre otro in di - tancias. La columna de viaje debe er Jo m·í corta po ible, pero nunca puede pre entar ma de 4 jinete de frente, no contado los jef4 de pelotón . n la columna p~r dos lo grupo e itúan por medios grupos uno tra otro,de erte que en cad grupo ]o número 3}'4 queden detr de lo numeros I y 2, si e rompió por l derecha, y al re ves, i por la izquierda. El rcguniento u a la formaci nc iguientes : En lma1 dt btltalla, con 1) e cuadrones en la mi ma línea y di po i ion di ha de lo pcl t nc , á ci pa o de interv J . 'n línt'a dt• columna (E kadronsJ:olonne), con 1 es uadrones en columna de pelotone , uno de otro á intcrv lo de 3 frentes de peloton rna sci pase , y con lo pelo!one de cabe:1..a á la mi - ma altura . n uut o (Rtgimtnlskolonn) con l e~cuadron como en la ntc.:ri r, per a olo t.:i paso de intc.:rv lo. Cuar d c.:l n.:girniento esta en ma a o en linea de coJur n , e torm en líne· de colum­" á di tancia entera o en columna crr d.t por el implc movi-micnt Jc Jo pclot ne dc.:rcch. ó Í/quierda. n J/11mnn de pdolont's, los e ~u.1dronc e forman en colum-n de tales, t¡uc se colocan un tr otro á di tancia de un frcn te de pelotón, m ci pa os. l!.n columnrt d,· vinjt•, lo e cu dronc en e lurnn, por cuatro~ ó por lo , e iguen por hilera á di t.w ia de do p o , que en el cat po de b talla 6 en <.:1 terrc.:no d in tru it)n c.: reducen; 6 . .Jn ic.:rto • o pu ·d ~ formar ·e una doble e lumn, <.k pcl tone (·o-lumna dobl ·)\ i ·ndo vari blc Ja fuerza de la do olumna y su intcrv 1 , pero siempre la trop. que llt.:v J. izquierda v encargada de la dire ión del nlovimicnto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 356 BOLETÍN MlLIT A1t lotones éstos á r6 metro de intervalo. En la columna de viaje, las filas d~ 4 ó de 2 jinetes distan o. 7 5· En fin, el escuadrón pue­de formarse en columna de escuadro . El regimiento se forma en batalla, con lo e cuadrones á ro pasos (7m . 70) de intervalo; en columna dob/P, con las do di vi iones (medios regimiento ) á aquel mismo intervalo; en columna de pe/Q­tones con los escuadrones á la distancia normal de un frente de dos ~elotones en columna má ro pasos. En combate, el regimiento deja un escuadrón en reserva, tras el centro ó tras un ala, de 200 á 400 pasos de dist3ncia á retaguardia. La división se forma sobre tres líneas, la primera fuerte de una brigada de 2 regimientos, precedida por exploradore , cubre los flancos con patrullas de combate; la 2 . n marcha 300 paso~ atrás de una de la ala de la 1 ,a de bordándola, y la 3. n desborda la otra ala ó marcha tras el centro de la 1 .a á 500 pa os de distancia. FR ~NClA.-En Francia, á cada una de ~a tre face de la ac­ción de la caballería corresponde una formación diferente; en tesis general, la masa de columnas es la de la expectativa, la lnua de colum­nas la de la aproximación y la línea de batalla la del ataque: la masa pone todos los escuadrones en manos del jefe y no ocupa ino un espacio reducido en donde por lo mi mo puede e tar á cu biert ; tam­bién se emplea como formación de marcha durante la aproximación al peligro, en tanto que no está expue ta al fuego del adver ario, puts desde que esto sucede se pasa á la formación en luua de columnaJ, que, dejando á cada escuadrón una cierta independencia y gran fa­cilidad de marcha al través de todos los tc::rreno , pennite, además, pasar con rapidez y orden á la líne(l de batalla, qu e la formación de ataque. La línea de cobmna es la que rnejor reúne la condi­ciones de flexibilidad y de seguridad, siendo de advertir, que á lo dicho agrt>ga la ventaja de no entrañar un despliegue prern turo, aun cuando, por otro lado, con ella es di f1cil asegurar la direccion de la línea de batalla, que es la formación qu · permite lanzar sobre el enemigo el mayor número de sables, pue to que lo int~rvalos entre los escuadrones de aparecen durante la carga n1 murtdla. Im­porta, pues, ccnservar la facilidad de maniobrar el m yor tit!mpo po ibJe, no ejecutando el de pliegue sino en el momento preciso, como que si es tardío, expondría la tropa á ser cogida por el dver­sario en flagrante delito de formación . Cuando alguno escua,lro­nes se ven olJJigados á permanec r á pie firme y á de cubierto bajo el fuego de la artillería, conviene emplear la form cion en batall como formación de espera, la que puede avanzar ó retr ceder, si es posible, tan luego como la caída de los proyectile obre ello indica que el enemigo ha rectificado su tiro. Por lo demá , es evide1 te que de acuerdo con el terreno y las circunstancia deben adoptar las tropa de cab llerÍ:t la form io­nes más apropiada al fin que pcr iguen, y toda las formaciones posibles se desprenden de dos órdene~ fundamentales: z. 0 , orden tll Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETfN MILITAR 357 botall~, y 2 .0 , orden rn columna, y las del reglamento francé pueden rep. rttr e entre cla es: I ~, normalts; 2 .o., d~rivodas; 3· •, combinado! . La formacione normales on: la línea de batalJa, la línea de columna , la masa y la columna de pelotone . Las .rormacione de~ivadas son: la columna doble, que disminu­ye por t~ttad la_ prufundt~ad ~e la columna simple y la duración del de pl!c~ue a vanguardia, t el terreno lateral está libre; pero que e.n el de p~1egue sobre ~no de los flancos no permite poner en línea tno la mttad del efecttvo; la columna por escuadrones (á distancia entera, á media di tanci , á di tancia cerrada), formación transitoria ó impue ta por circun tancia excepcionales y que e desprende en un movimiento de flanco de la línea de columnas ó de la masa . La formaciones combinadas comprenden los tscfllones para cubrir lo flanco ó constituír ala ofen iva ó detensi\'as. En este grupo puede incluirse la reunión: cuando falta el tiempo, el te­rreno impide 1 ejecución de movimiento, regulares, el jefe ha sido sorprendido ó ve di persar sus escuadrones (durante la luchd ó des­puc de ella), le queda un recur o, un expediente: tocar reunión . e ra \'OZ. o al onido del larín que la repite, la tropa se forma rápidamente tra de u jefe, m~rchando para ello n la dirección que pueda. La reunión permite pasar del desorden al orden ó re­tirar e del combate, y tambien caer de repente sobre el adver ario. I T. LJ A . - El escuadrón italiano se forma en blltalla, en colum­na de pelotones, en media columna, en columna de cuatros ó de dos, es decir, en columna de viaje. La media columna y la colum­na d<.: viaje on idéntica á las que u~a la caballería alemana. El r~gimit-nto e forma en batalla con los tre escuadrones del mismo medio regimiento eparado por intervalos de 10 paso , me­_ diando 15 entre la dos rnitade . En masa e os intervalos, también on de JO paso , pero en línea de columnas aumentan á 70 ó 7 5 paso . En la coiumna doble se dejan 15 pa o entre las do co­lumnas. La brigada u a la misma formaciones que el regimiento. La tlivision, Jo mismo que 1 bri~ada cuando obra aisladamen­te, de ordinario e forma sobre tres líneas para combatir con la ca­ballería enemiga de la cuale la primera es reforzada en tiempo oportuno por e ~uadrones del re to, di.spuesto á. ret~guardia .de las alas y de tinado á contener las fracctones enem1gas que hubte­ran logrado trave ar por entre Jo de la primera· .tambien pueden eso escuadrone~ intervenir con provecho en la ltd en los punto donde el éxito pare7-C< dudo o. La segunda línea concurre á la ac­ción de la primer y Ja de borda del lado que e halla en más peli-gro. La tercera de empeila el oficio de rescr a . , La reparti irmal'ion en lava es especial Je lo cosaco.: cuando la < 1 nia está formada en lava, la hileras quedan á cuatro paso de int• !! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLE~'f MIL T R de u jefe e hiler.a . J. í'orm. n la tr pa bre 3 lí n el , de rte que l. del adv r , ri · l. 2." ;tpc - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 360 DOLETÍN MILITAR ya el ataque de la I . a y CUbre SUS flancos ; la 3· a hace frente á . cualquiera eventualidad y asegura el éxito. La x.u se forma de pre­ferencia en línea de columnas de pelotone y e despliega antes de la carga, quedando los escuadrones de las alas en columna de pelo­tones, formando escalón á 5 frentes de pelotón á retaguardia. La 2 .a de ordinario adopta la misma formación, ó bien se establece en orden de reserva ó en ltnea de columnas de pelotones: su desplie ­gue depende de la circun tancias y e coloca á lo sumo 200 pasos atrás del centro ó de las alas de la l. a, en escalones . La 3· a, en or­den de reserva ó en línea de columnas de pelotón, se sitúa tras el centro ó un flanco, de ordinario el que no cubre la 2 . • y nunca á más de 400 pasos de ésta. Cuando de antemano no se designa el sostén de la arrillena, lo constituye para cada una ó dos baterías el e~cuadrón de I.a ó 2.a línea que está más vecino y que se coloca sobre el flanco descubierto de los cañones. Los regimiento de co acos que entran en la composición de las grandes unidade de caballería, pueden emplear el orden en lavo; 1. 0 , para los recouoci mi en tos ofensivos ; 2. o, para detener los que trate de hacer el enemigo; 3· , para formar cortina; 4. 0 , para atraer al enemigo fuera de la línea directa de ~u ataque y llevarlo á la zona de acción de otros escuadrone , y, en general, para incitarlo á que cometa falta , y 5. 0 , en la persecución . Segun las circun tan­das, puede furmar'e en lava, de de algunas sotnias hasta más de un regimiento. En fin, también pueden emplear esta formación las alas de la 1.~ línea de combate para aumentar el frente y tratar de envolver al enemigo, ó para la persecución en campo abierto. HISTORIA 'O'NA ESTADISTICA :CE O'O'ERRA OIVII. ( UERR DE 1 76-77) I No se trata de acumular algunos números para deducir con­secuencia en el terreno político, porque e ta clase de apreciacio­nes no caben en una revista militar, ni tampoco de ilu tr r con ellos honda cue tione de ociología y de moral ; pretendemos apenas deducir alguna con ideraciones generale rel ci?nadas ~~n lo que es en su e encia la marcha de la guerra en contienda c1vtl, agrupar de modo con eniente elemcnt que arrojan luz obre nue tra geogra Ja militar, y, por ultimo, reunir d. tos para dar al­guna bast: a ierta cJa e de estudio tecnicos ante$ nunca di e u ti­do n t:!I paí . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET ~tiLITAR 361 Tratándo e de cifras cuya fuente e reduce muchas veces á los olo bolerine pubhcado á e condida por los amigo de quie-ne e han levantado en arma contra autoridadc onstituída de piezas P.ublic~da o~cialmente or.1 el objeto de producir por ei mom nto c1erta 1mpre Jon en el publtco, y que no es posible con­frontar con documento de lo archivo por dcf.ciencia ó falta absoluta de diario. de oper cienes y aun de ituacione xactas anteriorc y po tcriores a lo hechos de arma ; tratándose, deci­mo , de esa el se de fuente , e claro que las cifre. que dan con frecuencia no encierran la verdad, ' ce n por exce o unas veces, por defecto otra , por lo cu 1 hemo tratado de corregirla ó com­pletarlas, con informes de persona fidedign que tom ron arte en lo acontecimientos, y optando siempre má bien por pecar por exce o que por defecto, en atención á que lo re ult dos a í dedu­cidos erán aun má exacto , si cabe, cuando e lleven al terreno de la práctica . lúltiple y muy graves on las ensC'ñanza que se deducen del cuadro que ilu tra e ta noticia, de tal suerte que a o son para con­densarla en un olo artículo, por lo cual por ahora nos limit re­mo á la con ideracione de carácter general, pre ia alguna explicacione necesana para la mejor inteligencia del citado cuadro. n efecto, por tratar e de una guerra en que el primer tiro e di paró ·1 I 3 de Julio de 1876 (en 1 alvario) y el ultimo en Junio de 187¡, n ha ía nece idad de mencionar el año de cada acontecimiento, indicado cJ me puc to que la lucha abarcó los me es del egundo eme tre de 1876, y los del primero del segun­do de lo do año citado . Tcnicndose en cuenta que la maO"nirud de los hechos reJa-ti\ a al medio en que se cumplen, lhmatno batal1as la que por u import ncia dentr:o del ur que pr<: cnto la gu .. rra, bien mere­cen e e nombre, aun uando n Eur pano habnan pa ado de er mero encuentro , in mayor ignilicacion, juzgado de de el P.un­to de vi ta del efccti ,.o de Jos contenc..lorc y de la falta de &rtdle­ría propiamente dicha en la ac i6n. Adem~l , e a batalJas quedan ag;upada n dos cric :1 un de inco grande y decisivas, por ~ - ctrlo a í (ordenada por la cuantía a ~)uta del numtr~ de la aJa de lo contcnd re ), porqu: i en cu lqu~cra de. lla hubtcra ~mbt - do~lvencedor,almt mott<.:mpo <.:habn mo.chfi adod poten rde­arrol1o de lo~ ac n tcci mi en t s . a otra ene, q e merece el n m­brc por la cuantía de la trop omprometi~a , <; .tá arreo-! da por 1 ci fi·a de é ra última v aun cuan l la uw r t >ll del ven ·J r en lla e hubiera entid · b t rantc, no h hn alcanzad i modi­fic · r hondamente)~ ituation crcac..la p r la primtra . uanto á lo com bat . pri nci pafc,, á ello ·e apli , en m< ' r. C' cala lo que e acab de c..lc ir, porque alauno fueron un pccte _d fragme?- to de la granc..lc batalla , • otro e prc cnt ron at lado y ·tn Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 362 BOLETÍN MILIT A.R enlace con las operacione decisivas. Además, para no recargar dema iado el cuadro, los co-n bate de segundo y tercer orden ca­ben de obra en simple cnumer cione completad totalizando las cifra que ello e mprenden. En fin, no figuran en el cuadro algunos datos imp rtantí irnos, preci amente porque están entre los que se trata de deducir de lo enumerados, pue toque nunca e han recogido y publicado con la atención que merecen por los contendores, sean tropas veterana ó implt montoneras. Debe ob ervarse, igualmente, que en ciertos casos en un mismo todo e engloban hecho ocurridos en di tintos día , cuan­do ellos deben mirar e como simples porcione de un conjunto ar­mónico (lo do combates de Moniquira el 23 y el 27 de} ebrero)J ó el uno fue sim?le incidente comparado con el principal, ó lo provocó como cau a inmediata, militarmente hablando (los de Cali el 19 de 1 oviembre y el 24 de Diciembre). El uadro á que no venimos refiriendo debe completar e así: Combates dt egrnulo orden--El Calvario, Ca a blanca, hiquin­quirá, Puert grande, utatau a, Tencua, alda J El Playón, Yo­masa, La Cantera, El Cornal, '1 Alto del Caballo }' Chimbe, en que los contend re ) sin baj r de so~, a cendieron á vece ha ta el millar, pero no presentaron bajas sen iblc para ninguno de los dos. En e njunto pre cntan 8,700 e mbatiente , 226 muerto y I 35 herido : fueron lo m reñidos El Calvario (35 baja ), Cal­das (68) y El Caballo (41). C?tnbat~J de tercer orden-La Guaca , Samacá, Los Ali o , La Herradura, P ntano·, La Peña-Utica, ibatc Subachoque, Re­medios, Cueva , cquia y Cúcuta, en los que entraron en lid de 200 á 500 hombre , y po< todo dan 3,300 con ten dore con r 8 5 muerto y 132 heridos: primc1ron L Peila (65), Cuev (40) y Tequia (46). C?mbnt,:s tlt menor cunntra- elen, ubachoque, Chiquinquira, Altamira, .El Comun, Ramiriquf, l\1an¿all re, a ablan ·a, a­noas, La antera, etc., ha ta completar 44 en lo q 1e hgur ron 4 300 hombre~ con 296 muerto y 273 herido . Los más erío fueron ltam;ra (27) y .. .\1. nzanare (25). · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. GUERRA DE 18·76-77 1 1 BATALLAS 1 11 NOMllR.E ESTADO FECHA Conl.endo· 1 llucrlos 1 Ucri1los rts COMBATES MAS NOTABL~S .. 1 NOMBRE ESTADO F E e H A 1 Coulcndo·jMuc 1 res 11 1 ... '. -----· --. ---- 1 -- G.maÍ¡ata ....... 1 T nli m a... • . i\brc. •o-a.. 1 3,ooo 1 ,6Bo 2, 3 Sol Ccrrogordo •. ¡ Cudma re a.. Julio 2 5-16 1, 6oo Los Ch~ncos ...
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 108

Por: | Fecha: 15/07/1899

ANo 1rr Bogotá, Julio 15 de 1899 UM. to --........ •.--- ORGA O EL ti fi 'FERI DE l ERR Y DEL EJERCITO ---··._, _ Dl C'TOR AD-HONORP:M, FRANCISCO J. VERGARA V V. Coronel, Miembro de 1 Sociede.d Colombi na de Ingenieros ~~l~ll~~lRll~R9.2Rl~R?~~RR~~l~R~lll2~Ql 92 ~l ~RRR~RRRORRRR~~Rlii2RO Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República aT~~~~~~~~~~~~ b~~~~~~ ~~~ 6~~ G~ ~~~~6 ~~05~~~~~~~~~~~~~~~ L n~ OLUOICN NUMÉ!tO ~O !)E 1S99 por la cual se revocan las m:trcadas con lo número 14·7, t 48 y 1 7 4 sobre suministro de medicina~ .í lo inclivictuo el trop:t que no p1 . n al H pital Militar por er leve su cnlcrmed. d y e aict. otr.l pr viden ia Ministerio dt Grurrn-S~ccion 2. •-Bogota, Julio 7 de: 1899 O • IDER 'DO: 1.0 Queriendo el fini teri mejorar la ituacton de los indi­viduo d~ tropa del Ejército, di to con fe ha I 9 d~ Ag > to de 1897, y bajo el número 147, un Re luci n por la cual e di pu o que á los enfermo que n e h< llar n n "'~ tad ~e .P ar á los If pit(ile , por er leve u enferrned td, e le .umtnl trar n 1 medicinas qu~ ncce~itaran, por cuent dd 7 bterno, con el fin de que no e le hiciera de cuento lgun de u ueldo, como e habí e cado practic ndo ; 2.0 ~~e con fe ha 26 del mi baj~ el númer 14-8, se dictó otra Re olución en de arr 11 de l. antcrt' r, detcr 1i n ndo que dicha rncdicin debí r. ser e ntr. t a en un. b tica p r d Comandante del uerp , Comp ñía uclt 6 Piquete á que P'·r­tenecicra el i ndi vi u o de ero p. ,enfcrrn ; 3· o ~·e p< teri ·>~rn<:_nt , haj el n ú !~cr d Abril d~ ~ 8 8, e dtcto otr \ Re oluclon, rcv e. nd ro 148 citad , v dt:terrnirr nd la aut riúad que dcb1er contr t r dichis medicinas; n fecha 26 la núm - dquirir ó Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 386 BOLETÍN MILIT A.R 4. 0 ~e según informe de distintas guarniciones, y sobre todo del señor Comandante General de la 2.• División (hoy 3.•), del 17 de Abril, esa munificen ia del Gobierno resulta muy co tosa, á tiempo que éste trata de buscar las economías por lo poco halagado­rasituación del ·resoro público, y ha ido funesta, porque se ha abusado de ella, sin que haya ido posible evitarlo, no sólo por la tropa, sino por algunos Oficiales y ha ta por Jefe .. , haciendose des­pachar medicinas que no han necesitado para uso propio siquiera, y hay necesidad de concluír con esos abusos ; 5.0 Que al propio tiempo esa Resolución primeramente cita­da, ha causado embarazos ó trastornos en la Contabilid d, los cuale hay necesidad de extirpar; 6. 0 Que gran parte d los individuo del Ejercito que pasan á los Hospitales lo hácen por causa de enfermedades venéreas, que por lo común no se adquie.ren por razón del ervicio militar, sino por una conducta irregular que el Gobierno no debe prohijar, lo que se haría pagando las hospitalidades de dichos enfermos, SE RESUELVE : 1.0 Quedan revocadas las Resoluciones números 147, 148 y 174, de fechas 19 y 26 de Agosto de 1 ~ 97, las dos primeras, y 26 de Abril de 1898 la última . En consecuencia, de de el día 1.0 del mes de Septiembre próximo, el Gobierno no costeará las medicinas que se receten á los enfermos que no se hallen en el caso de pasar á los H os pi tales, por no ser grave la enfermedad . 2 .0 Tarnpoco pagará, desde la mi · ma fecha, las ho pitalida­des y medicin as de lo miembr-os del Ejércitoquepasen álosHos­pitales por enfermedades venéreas. Comuníquese á la Comandancia en Jefe para que a1lí se den las órdenes respectivas por telégrafo, y publíquese en el Diario Oficial y en el Boletín Militar. Por el seño.r Ministro, el Subsecretario, CLIMACO LOSADA ---··· ...... -- Rtpúhlita de c,/,mbia-Ejercit~ PtrnMntnte-J .• Brigatl11 tlt la 1 a Diflisií11 del Battlllón NArlfio 111Ím~r• +·0 -s.• Clmp,.i.ía-ZipA­fUir;, M"J' zo de 1899. Se6or General Jefe de Eata.io M:~yor General del Ejército Satisfactorio me es rendiros, por el honorable conducto del señor Coronel primer Jefe: de este Cuerpo, á que tengo el honor de pertenc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. noLE'rfN MILITAR 387 cr, y en c~mplimicnto ~e lo ~i~!)UC to en el artículo 1 s6 de la Orden cncral, el ~nf~rfl\~ ~e m1 com1 1011, de la manera iguientc: Con dtez mdt tduos de tropa emprendí marcha el día t 1 de loa •corriehte,, ~ustodiando el co~reo de encon~iendas hasta Chiqu!nquirá: salt de aqut a las once y medta a. m., tcrmmando la jornada á las tres p. m. en El Callao, por e perar allí las bestias de conducción· el día 1 ~ ulí á las ocho a . m. del citado punro, llegando á El DrJtnn~o á las sets p. m.; de este punto sala 1 d1a 1 3 á las siete a. m. quedando termina­da mi comisión á las tres p. m. en la ciudad de Chiqt~inquirá. . Los pu.ntos más importantes entre esta ciudad y la de Chiquinqui-ra son: el rto Nttua, pequeño. con y,uente; El Ctlllno, lugar de cam­bio de vehículos y suficientemente provisto de ví eres; El .Bot¡lltr011 't Tausn, como su nombre lo indica, queda d~ pués de subir una pen­diente no muy fuerte; de este punto parte por la izquierda un camino q e conduc á la pequcila y tri te pob\ación de ausa, que cuenta con minas de sal, casi u único comercio, de clima frío, con 4,ooo habitan-s poco más 6 menos, y dista de e~ta ciudad tres miriámetros. Del .81- t¡utrÓI1, tomando siempre á la dercc ha, se llega primero á La f/ aqtJua, y luégo á Sutatausa, población peq uefla y de poca importancia, con 4,5oo habitantes apro.ximadamcnte; di ta de aquí 3rrm sk . Saliendo de este punto se pasa el río SStttlftlllJtl y lo5 puntos denominados Bll}í~, Ctrrito y U/)(1/t, pobl ción ~·ta importante por la feracidad de su tie­rras, que regada periódican,cnte por la agua de la laguna de Fút¡lltllt, 1 roporcionan suculento y abundante alimento á lo numerosos ganados, ollstituyendo esto u principal indu. tria, como también su riqueza· tie­ne poco más ó menos 1 1 ooo habitantes, 1 so centígrado ; dista de esta ciudad +rurn. Adelante de Ubaté se encuentran: un río pcquci1o que carece de puente y un punto llamado Los Nnrtmjos ,· de aquí se coma una pen­diente hasta dominar un cerro, del cual se de cicr1de para tomar una pequeña planada, continu 11do despué otra pendiente algo fuerce hasta llegar á Ftíquenc, población importante porquc :i 5k de dista'\cia ~e ha­lla la laguna del mismo nombr ' que rienc sk d longitud por st de la­titud. y en la cual se cree e cán dCJ'C> itado los grande tesoro de los M ui ca , en virtud de lo cu 1 se han invertido gran C$ capitales para de aguarla, sin que se haya con~eguido el objeto deseado. A no muy .lar­ga di tanci de Fú<]l1ene se encuentran El Dt•Jft/111•', luégo una pendten­tc llanbda de Fúqucnc, terminada la cual e camina descendiendo poco má 6 meno~ 1 kilómetro ha ta tomar el camino plano y hucno que con­duce á Snsa, pa ando un puente de cal y canto e ·i tente sobre un río cuy nombre e el de Qll./ld'ó/1. De Su ·a n \ ta imijaca el camino ea Cv:CO DEL E 1 ~6 ~ 1 -... ' De pués de la eparación del ener!l} tintero de 1 Pro\·incia de Oc ila, los legitimistas de allí, que n tenÍ< n ·a enemigo que 1<: infun­diL e temor, se empcfl· ron en lt'\ u m te-c ardoso que e tahan di poniendo pcr onalmcntc la marcha par. ir ro y ' . . d h 1 r. h d . á atacar á Zt1ñiga, á qlllen on 1 era an en ,a ~a ranza, <: CJ.r, mu-cho más distnnt de lo qu realmcnt estaba, upteron por un fic1al que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 396 BOLETÍN MlLIT A.R habfa ido á bañarse á la queóradtl dd ft1olino, que el enemigo se acerca­ba á la población. .n el mismo incnan te mandaron Jos Jefe tocar gene­rala y con Jos poco soldados que había en un cuartel, pue la mayor parte estabiin diseminados 1 or distintos puntos del lugar, u cando lo que necesitaban para el viaje, alieron en la dirección que ttaía el ene­migo. Ya en las afueras de la población, por el lado N ores te, vieron que efectivamente las fuerzas de Zúniga estaban á muy corta distancia y pa­rapetadas tras )as murallac.de piedra que hay cerca de la ca a de El Mo­lino y dentro de é ta: el fuego se rnrnpió en seguida, porque no se podía perder un sólo instante, y de de el principio se trabó una lucha de espe­rada etl que lo revolucionario llevaban la peor parte. F.: General uin­tcro notó inmediatamente, que no obstante ser muy superior el núme­ro de los contrarios, no . alfan de las posiciones que ocupaban y u puso, con mucho acierto, que era que ello esperaban para hacerlo, que el ataque se efe e ruase también por retaguardia; sobre esto le llamó la aten­ción a! eneral Cardo o, y acababa apena de hacerle la i dicación, cuando, desde el punto en que se encontraba, alcanzó á divisar al Bata­llón Dodit1o que, en cumplimiento de las órdenes recibidas, venfa á en­trar al poblado por cJ Sur. En breves palabras le hizo conocer al Gene­ral Cardoso la gra\·edad de la situación, y con vinieron en que él (Quin­tero) fuese á atajar aquel cuerpo y que ardoso quedase combatiendo en donde se en con traba. Con el toque de generala y sobre todo on el ruido de las descar­ga , Jos soldado que estaban dispersos corrieron á sus respectivos cuar­teles á armar e; de modo que cuando el eneral uinrcro entró á la plaza y encontró tropa lista, tanto para enviar un refuerzo al eneral Cardoso, que bien Jo necesitaba, como para lle ar1a él á ejecutar la ope­ración que se proponía. A pasi-trote marchó el Gener~l uintero con unos 120 hombres, y i poco salió al llano por donde venía J batallón Dodin1 de plegado en Hnea de bataJJa y con las arma en balanza. 1 ver e! Jc.fe de 2.quel Cuerpo que iba gente contraria en són de ataque, mandó hacer alto y dfo la orden de romper el fuego á pie firme. La lucha e trabó al1í cam­bié de una manera iolcnta, pues se peleaba á campo ra o dis;>után­dose ambos combatientes el triunfo con un cmpeno y un ardor extra· ordinarios. Más de cuatro horas estuvo indecisa la victoria por e te lttdo, y viendo el 7eneral uintero que las munJCJone se agotaban, mandó cargar á machete ; este golpe de audaci dio fin á la reyerta, pue lo legitimista no pudieron re ·istir el empuje de e e puiiado de valiente•, y emprendieron la fuga ; la pcr e ución ft1c tcna7. y no ce. 6 ino en Mntnrtdllu/,,, término de la llanura en e a dirección. hl b t llón Dtnli11o, que e Lomponía de una 200 pl 7.3 , quedó com¡ letamente de rro7.ado; l:.U Jefe, los Comandttntc· :ruerrcr y Ocl u t fueron muerto ·, asf omo también el Capitán Ayudante Manuel M arq uez y un nt'tm r con ider ble de ficialc · y old do . Al regre :tr el eneral Quintero n t6, desde ba cante distancia, que la atalla continuaba cm diada con la gencc que había qucd d íl rdcnes del cneral rdolto, 1 or lo ual resolvió atra\'esar 1 t¡llt- 6rttdtt del Molino y ~ ·guir por el LJttllo dt llltínz con el objeto ele Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MIL11.'AR 39 atacar por el flanco izquierdo al enemigo que se había ituado con mucho acierto, en el .1/to d~ I~J Eó ~ rJtros, que es una excelente posi~ión. La distancia que e araba al eneral de sus compañeros era por lo menos de una legua y la recorri6 en media hora á lo má y cuando se reunió á aquéllo upo la m ucrte del en era] Cardo ·o, el león de Boyac ', la cual le cau ó profundo dolor, así como ]a de los Coman­dantes Juan de Dio ~einado : anta~1a révalo, á quiene distinguía por su denuedo, y vto dema tendtdos en el campo los cadáveres de muchos valientes que habían rendi o su vida en la toma de la casa del Molino, que desde temprano había ocupado ( 1 enemigo. , La noticia ~e la ,m~erte. de compañeros tan queridos y el espec-taculo que se pre en :o a la v1st del en eral al acercarse á la mencio­nada ca~a no hici<.:ron decaer u ánimo y antes bien fueron un esdmulo para decidirlo á ha er un e fuerzo supremo á fin de terminar pronto ese combate, que ya se prolongaba demasiado. En efecto, mandó en seguida á vario yudantes á comunicar á los Jefes que al oír el toque de carga dado por su Corneta de 6rdenes, lo hicieran repetir y marchasen bruscamente sobre el enemigo. En estos momentos tuvo el eneral otra pena, que lo morrific6 c.·craordinaria­mente, y fue la de ver caer h~rido de muerte al Comandante Pedro P. Pérez, joven de relevante prenda , conservador decidido y entusiast~ y que había sido el iniciador del movimiento revolucionario en 1 pueblo de González. Tan pronto cotno el General calculó que su orden estaba comu­nicada, hizo tocar á la carga y fue el primero en emprender precipita­damente la aseen ión por el J>eligrosí imo camino que conducía á la cima del alto en que e · taban los contrarios; todo lo iguieron, y el ataque e ejecutó con cal ímpetu, por istincos puntos, que al cuarto de hora ya lo rebeldes habían desaloja o á lo. gobicrni tas de la posición que ocupaban, la que defendieron con v lor digno de encomio. La derrota (.e declaró incontinenti y lo \·encidos fueron per e­guidos hasta LoJ GutrmoJ, donde d ener 1 Quintero hizo alto. por­que él no querí que lo:> encedorc fuesen ~t entrar á re cntar e : ¡ e te efecto, Jos comandantes rcspecti vo extenderán lo respecti' o pa aporte . "Cu rtcl general de S nt fe de B gota, 30 de Mayo de I 816. ce Morillo .'' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 400 BOLETÍN MILI1'.A.R dustria levantó posadas en los caminos, establecí columnas para marcar la distancias, y tod · las medida necesarias fueron toma­das para facilitar las comunicaciones y hacerlas menos costosas; propagué en todos los Distri o la vacuna, dún precio o de la mu­nificencia de Su Majestad, ~ue se había perdido en los últimos desórdene ; atendí á los oficios de primera necesidad, que se en­contraban en un doloroso abandono, y á lo obres, huerfanos é hi­jos de los mendigos ; hice todos lo e fuerzos para perfeccionar los unos y hacer útile los otro . Pocos día habían pasado, la tranqui­lidad renacía, la prosperidad pública hacía rápido progresos. El ConseJo de Guerra que había instituí~o, respetó las reforma pro­tectoras que la ley acuerda á los acusados. Nadie fue juzgado sin haber sido oído y sin la defen a que prescriben la leye militares ; los juicios, calificados según la naturaleza de los delitos, y los cul­pables, plenamente comvrobados us crímenes, u frieron las penas á la cuales fueron condenados. En ninguna circunstancia la au­toridad violó la santidad de las leyes . Pero enmedio de tan grave y numero a operaciones, mis mirada se volvieron hacia Venezuela y obre los restos de los fugitivos que se dirigieron á los d e ierto de Ca a na re. En iVlompó recibí la prime ra noticia d la subJevacit'Sn de la Isla de Margarita, promovida por Arismendi, por este vil y cobarde Ari mendi, que me prometió, llorando, que no concebía mi clemencia ni el perdón que le concedía tan genero amente. Esta ublevación, que pudo ser sufocad en el principio, ofreció un punto de r unión ' lo reb .Jde ~ di per o en la colonia extran­jeras, los cuale formaron expediciones para invadir el Continente. Dirigí entonces á los habitantes de V enezuel la proclama siguiente: " Venezolanos : "La altiva Cartagena inclín " la cabeza ante los Ejercitos españole, ; vario Jefe: de la insurrección h n pagad su críme­ne en el patíbulo : la le y lo h bía condenado. ''El vil y despreci ble Arismendi ·e aprovechó de mi usen­cia p ra !evanrar en .vlarg rita el e t nd rte de l. ub le\'aciC>n, la más infam _, y trae r obre v sotro nuev · e lamí J J ·. En e·t ciudad 1 clem ncia guió to mi accione . ~ te m htru· d~cía que el d1 en qu e pe rJ né · u crí n e n habí id el v.!r .d_ro de su nacimient ; pr rrum 1a en grtto > derram\b.t Li~rimr, con extrem admiracion de un b ... nev l'.!n i q ... \ a 1 ~ JÍll'lrio ' r - zón no comprcnJra. Juro en mi poder fi elidad al Rey. ( V o ~tti n.ua rá) BOGOT -IMPRE TA N CIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 108

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