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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 14

Por: | Fecha: 10/04/1897

Año l Bogotá, Abl"il 10 de 1397. Número 14 BOLETIN MILITAR ----=-··~-- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO --··~-- Director, ALEJANDRO POSADA. Son colab oradores natos de este periódico, todos los Jefer y Oficiala del Ejército de la República. LABOR ADMINISTRATIVA EN EL DEP RTAMENTO MILITAR En el n1es de Mayo del año anterior tomó posesión del en1pleo d Ministr de G1.1erra el doctor Pedro Antonio M lina, quien n1erc d á una larga práctica adn1inistrativa cuando fue Gobernador del D partamento de] Cauca y á sus especiales facultades y conocirnientos, adquirió, apenas hubo ingresado en el Ministerio~ esa influencia y personería indiscutibles que caracterizan la acción de un espíritu orga­nizador, acti v o, vigilante y penet~Aado en un todo deJ deseo de coadyuvar tan bien con1o el que n1ás~ á la obra arnlóni­ca del Poder Ejecutivo. El tiempo se ha encargado de poner en evidencia 1a fecunda y perseverante labor del señor Ministro. Ha sabido atender al despacho de los asuntos que ocurren diarianlen­te, sin descuidar el estudio de las cuestiones qu~ entrañan trascendental importancia, sobre todo las que se rozan con la existencia independiente y de vida propia, si así poden1os decirlo, del Ej"rcito. Y es porque el señor Ministro reco­noce que hasta ahora las agitaciones tun1ultuosas en que han vivido los países an1ericanos no les ha pern1itido dar organización fundamental y seria á la entidad de mayor in1portancia para la n1archa regular y pacífica del país: al Ejército. El Ejército no es hoy lo que pudo ser en otras épo­cas: aglon1eración de individuos que aspiraban á entrar en 1~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lfOLETÍN MlLlTAit ~tarrera de las arn1.as como la que exigía menores oblígacíorre; y consagración n1aterial. Es claro que de esta afirmación hay que descontar personalidades notables que con su con­ducta, valor y hechos de arm . as vienen de largos ru1os atrás. honrando á la p:Ltria con sus non1bres. He1nos sentado la. cree11cia general ó vulgar, con1o no exenta. de verdad, y para lograr, por n edio de la con1paración con lo que hoy pasa, encontrar n1uy justos motivos de estín1.ulo y aun de t:lf>~le orgullo en la organización del Ej¿rcito. El doctor Malina ha podido· observar con intin1a pa­triótica satisfacción que en los n1omentos 9 ctuales la voz. qu ... priva en el ej¿rcÍto es la del cumplirniento del deber. El instinto del honor lleva por an1plio y seguro camino á los soldados, á los jefes, á 106 superiores todos~ La verdade­ra disciplina no estriba sólo· en los n1andatos de la ley, ni hace sentir mejor sus resultados que cuando se funda en el convencin1-iento que adquiere el soldado de que se le n1ira con inter¿s y deferencia; que· vea él que su suerte está li­gada de modo inJ.isoluble con Ja del Estado ; que se le protege, que, previsoran1ente, la ley ampara á su fan1ilia cuando falta el brazo qu le da sustento, y que sus jefes no son indiferentes á sus necesidades y aspiraciones1 sino por el contrario, an1igos que veJan con prudente re:~t.rva que igua­le las voluntad s y los sentimientos de unos y otros. Tales. han sido los propósitos de eq_uidad y de justioa á que ha. pretendido ajustar su conducta. el señor Ministro, y en los­que se ha inspirado al acon1eter el estudio de las n1edidas que aún deben dictarse para dar n1.ayor in1portancia) estabilidad y con1.pleta organización al Ej "rcito. Las personas. que ha­yan leído el Inforn1e que presentó al CongJ:"eso del afio pa­sado-, encontrarán allí expr~sados con sinceridad, conven­cimiento y docta a.rgun1entación, n1uchos de los puntos en q.ue se ha ocupado en el desen1peño de. sus importantes fqn ..... ctones. En élllan1a la atención á la urgencia que hay en llevar,· á la práctica los principios consignados en el Título XVI de Ja Constitución, sobre fornución de. la fuerza pública, á fin de evitar que el servicio de las arn1as sea violentando á los individuos destinados al Ejército; enumera los servicios que rresta Ja fuerza en Ja conducción de co-.:ren<;. custodia Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 121 1 de edificios de propiedad del Gobierno, vigilancia de cárce­les, reparación de can1inos y otras obras. Y le tocó tan1bién al n1isn1o doctor l\1olina la buena suerte de cun1plir un acto de benevolencia y justicia, cuan­do dispuso, conformándose á lo preceptuado por Jos artícu­los 2 r 3 y 214 del Código Militar el licencian1iento de va­rios individuos que habían cun1plido yá cuatro años de servicio, pagándoles la gratificación á que les daba derecho 1 últin1o de Jos citado3 artículos. Sobre este asunto que .por sí solo den1uestra la cons­tante preocu.pacié n que n1úeve el ánin1o del señor Ministro en bien del ej f rcito, leen1os n 1a Men1oria, página XV, lo siguiente ': . . "El Gobierno ha cuidado ·c·on so1icituri. de despachar s'in den1oras las peticiones de bajas de individuos de tropa, concedienJo la licencia absoluta en todos Jos casos en que se ha computado el ti n1po legal del servicio·." · Respecto de la forn1ación de un nuev Códi~o Militar que corresponda n1ejor con la índole y tendencias de la Constitución de I 8 8 6, y que comprenda en sus dis:posi·­ciones todu el n1ecanisn1o científico y de variada estrategia que actúaln1ente predon1ina en los cuerpos de tropas del xtranjero, agrega el señor Ministro: " N o creo impertinente, al tern1inar este capítulo, in­sistir sobre Ja in1periosa y urgente necesidad de establecer ~n la ley bases racionales y científicas de organización del Ejército, para colocarlo al nivel que den1andan los itnpor­tantes objetos de su institucíó~ y en lo que s~ compatible ton nuestros recursos fiscales. Un Ejército debe ser orga­hismo que funcioné y se n1ueva rápidan1ente, íh.ra lo cual debe componerse de n1ien1bros ó articulaciones homogéneas y autónon1as que obren arn1óniéamente, obedeciendo un ~oJo pensan1iento y ejecutando, sin dilaciones ni tropiezc 's órdenes emanadas de un centro único. Cuando tal organis­mo lo constitdyen Cuerpos aislados, de distinta formación, desiguales por su número, y sin fuerza, peso ni resistencia proporcionales, será una n1asa inforn1e y desordenada á la cual se le irnpondrá movin1iento con grandes dificultade3, ~in que se ló.5re conseguír el objeto á que está des~inada. Lá desigual organización de los Cuerpos de un Ejército, no Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 212 BOLETÍN MILITAR sólo trae aquellos int::onveniente~, s~n? que tiende á s.uscitar rivalidades y en1ulaciones perjudtctales y aun pehgrosas para la disciplina, anarquiza Ja institución cuy? principio cardinal es la uniforn1idad y obediencia, y contnbuye ade­n1ás á debilitar considerablen1ente Jas buenas condic\ones que el valor, la abnegación y el patriotisn1o pudieran hacer de los n1iembros del Ejército un Cuerpo marcia], intacha­ble en todo sentido." El párrafo transcrito expresa bien la importancia que el señor Ministro concede á Ja disciplina n1ilitar; sus n1iras para lo futuro: sien1pre de engrandecimiento n1oral del E}~rcito; el propósito que tiene de estin1ular, hasta donde sus facultades se lo pern1Ítan, con premios adecuados, !a buena conducta, la sin1patía y franca adhesión á las institu­ciones y á la autoridad legítin1a, puesto que Jos soldados de la Patria son con1o hijos de una n1isn1a fan1ilia, llan1ados á forn1ar bajo una sola bandera y á n1archar en unísonos sen­tinlientos guiados en todo can1po por el sín1bolo de la vic­toría y de ]a paz. SEOOION OIENTIFIOA TÁCTICA APLICADA NOCIONES ESPECIALES DE TACTICA (Continuación). 2.~ Los que se hayan trazado sobre un terreno dificil ofrecen á v~ces muchas l~~ua de tray~cto y ~na anchura variable, 'según la cahdad de la regwn que atraviesan: a esta clase pertenecen los ca­minos en el fondo de los va~les, los que cru~an espesos bosques, y fosos estrechos sobre montanas y meas, cornendo á lo largo de ba­rrancos y despeñados. Los desfiladeros en general ejercen una grande influencia sobre el empleo de l~s tropas: las destinadas á pasarlos tienen que a??ptar una formac~ón muy contraria á la defensa; siendo opera­cwn sumame.!1te peltgrosa el desembarcar del otro lado del desfila­dero y desplegar al frente del enemigo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 213 Un desfiladero á retaguardia es, para la retirada, co~o u.n, so~­guado enemigo: la operación del paso .no puede ser mas .cliúct~ sobre tod~ si el ej~rcito acaha de er ~at1do. Pero e~ ca~hto para la defensiva ofrece incalculables ventaps: un pequ.eno numero de hombres, de de la entrada y en los flanco del de5;fladero) es capaz de contener el empuje de todo un ejercito. APRE:IAC!:S~ GENERAL DE U~A ZO. A D~ TERRENO DESDE EL PUNTO DE VISTA TÁCTICO. . Las marchas, las posiciones, los movimientos, el combate y Ja in talación de las tropas en campaña, depe nden directamente deí terreno, de u conformación general, de su situación especial y d 1 estado de la localidades particulares que contiene. Las propiedade caracterí ticas de cada arma, y sus diferentes forma de comb:ne, determinan el grado de dependencia que aque­lla acu an para COQ el terreno, teniendo en cuenta que ha de ser utilizado en razón de la necesidad de mover las tropas, de abrir am­b s horizontes á la acción de los fuegos: de resguardarse contra los d el enemigo, y de ocultar la fuerza u.um é rica y disposiciones que se adoptan para el combate. Lo calificativo jt1v?rable ó d esfavorable aplicado á un terre­no sólo tienen un sentido relativo, e gún el fin que no propone­mo , y la consideraci<)n á qu e re pon den; porque en efecto, la uti­lidad de un terreno en el empleo de las arma , es diferente para cada uno de lo eJ é rcitos contendientes, para cada una de las diver­sas armas, para cada forma de combate {ofensiva y defensiva). Di..: cha utilidad, ora abarca toda las situacionrs tácticas (posiciones, marcha' batallas) ora una ola de ellas; tan pronto e extiende r ias dos órdenes de comblte (cerrado y disper o) y á las dos formas (combate de fu egos y al armJ. bhnca), com~ se limita á una de ésta solamente. La apreciación general de un terreno, desde el punto de vista táctico, abarcará 1as siguientes puntos de examen: 1.0 En qué grad? er practicabü. Esta consideración capital se extiende á la formJ. del terreno en globo, esto es : los camino~., . la-; vías férreas sobre todo; la imp0rtancia de éstas como líneas de concentración, de ataque, de comunicación y de retirada; ]a su-. p ... rficie del suelo, su inclinación, sus ob~ táculos y medios de sal varios. 2.0 En qué grado se presta á la vigilancia y expf?ración. Se observarán los puntos culminantes, los objetos salientes y cuanto ofrezca ancho horizonte á la vista, coa el fin de dominar el terre­FlO y dirigjr con seguridad los moví mi en tos. . 3· 0 Si ontien! abrigos para ocultarse á la investigación del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETIN MILITAR adversario y á sus proyectiles, así como si ofrece afluentes las po­siciones del enemigo, y puntos seguros de estación para el ataque. 4. 0 En qué grad:; Jav:;rece la acción dd futg:; d e fusil y d e cañSn. El observador exLtminará los puntos m:is importantes del campo, deduciendo, según su f¡ rm1 y natur.1Lza, la influencia que pueden. ejercer sobre el fu:::go de la infantería y de la artillería. Esta ojeada g:::netJ.l determina la apreciación en globo del 1,(alor táctico de una zona de terreno. Mas para que dicha apreciac,ión se aplique á casos determj\.. dos, será preciso examinar s~p::tradamente: 1.0 Las lineas tflctic.n imp~rtantes qu~ se. divi.den en líneas, qfensivas y' lí.,neas defensivas. 2: 0 L?s pu ,zt;s tá ctios im~nrtante3 que. son, d~ d¡vena especie, <;Ofll? pun~os . de. defe-nsa, de sostén y de ataqJie. Lji combinación, enlace y depen ,den~ia de las lí,neas y los pun­~ o? tácticos coilstituye el carácter g .... neral del terreno, para c_aso1 c;on.Freto. ~fl apreciación d~l valor táctico de un objet:; de terreno debe ~fiCerse teniendo en cuenta lo s iguiente : 1.0 La z.ma á vanguardia, e;>to , es, hacia. el enemigo: si es. practicable, si · pp;::de ser dominada, por el fuego, ó si ella, dominf. en, t.odo ó en parte al objeto propuesto y de que se trata. 2.0 L1J· z.m.?s l:lter.d.!s: s¡ ofr~~:?n punto d~ ap . yo y fuertes 1 1mplazamiento~ para rechl-z,ar lo~ ata.ques con enraja ; si se pres­t¡ ln á ocultar y favorecer los movimiento~ envoJvente . 3. 0 La z.ma á ref,7Jü:lrdia: si p~rmite Jo~ mpvimientos re-. t(Ógrados, y po~ee á d!stancia pró · m:t fuertes punto de ap~yo. 4.0 El enbce ó d::pendm. ~Ía q u.:: el o~j :t; en cuestión tiene con. 9tros objetos, punt~s ó lín~:t del teatro de operaciones .. D ESr-ILA DE ROS. Todo desfibder0. pre:en~a v.:::rd dera imp~rtancia militar, siem, _ ;>re que su trayecto, adem,is de ser extenso, constituya el único , a.~ceso de una gran parte d~ terreno: disminuye1 p~r el contrario, s.us buenas c::>ndiciones tácti as, cuando en un corto radio es sus­ceptible de ser rode:1do, evitando su paso. Siendo m,uchas y muy varias las cla~es de desfiladeros, nos li­mjtaremos á establecer los puntos generales que pueden guiar . a~ · 9b3ervador en el exam~n y recono imicnto de aquéllos .. Son los siguientes: 1 :> Naturalcz(l del desjilade;·o: ca~idad del terreno. próximo ; á qué distancia se p~ede practicar el rodeo. 2.0 Puntos de accesos: la en rada y la salida; su latitud, su obstáculos; en qué grado son favorables á la defensiva; qué fa­c_ ilidades presentan para ser tomados por asalto. · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2 5 3.0 Omform::uión especial, á sabe-r : puente:; ; materiales coll\ que están construídos ; si son practicables á todas las armas ; su olidez; latitud y profundidad de la co.rriente de agua ; naturaleza de las orillas del cauce. G .1rgantas en /:¡; m?ntafi:u: su íorm:t i terior ; SI pueden ser enfilada por e1 fuego de fusil y ca· ón; punt<. s que las dominan; posibilidad de establecer guerrillas de tiradores ó b.tterías. Las naturalc5 condiciones de defenc;a de un des~lader o estr--­oeho y lleno de accidentes aumentarán eil g.-ad.o máxi n cuand< e.> despejado el teneno cp:1e ha de ocupar el e11emigo, y si posee¡¡ .:1 .conveniente distancia puntos dominante que barran e ,. cazmentc las posiciones de aquéL M RCHAS Consideraciones generales .. Se ent'iende por marchas los movimientos de traslación que las tropas ejecutan para alcanzar un determinado fin : exceptúan· se de este caso las que se verifican durante el desarrollo del combate; porque éstas, si bien entrañan mov·imiento, no se cali­fican como marchas sino que reciben los nombres de ev;/uciones y maniobras. El estudio de las marchas constituye una parte muy inte­grante del arte de la guerra. En la sucesión de las operaciones de una campaña, las tropas se hallan en continua movilidad, necesi­tan trasladarse á grandes distancias en forma y ordeR comveniente, ora para llegar con decisiva oportunidad al punto determinado .donde arrecia el peligro, ora para sorprender á un enmigo descui­dado ; tan pronto para obrar en combinación con otras fuerzas que se hallan lejos, com para esquivar el encuentro de un adversario superior ó retirarse á su vista sin sufrir un descalabro. El éxito de las operaciones de guerra descansa muy particularmente sobre el exacto cálculo de las marchas y su matemática precisión, en virtud de lo cual podemo asegurar que la ciencia del mando tiene en este punto un con~tante problema expuesto á su resolución. Ante todo diremos que la práctica de la marchas se halla su­jeta á consideraciones estrategi as, tácticas y administrativas, que muchas veces se confunden en una sola. Hé aquí la.:; consideraciones de naturaieza estratégica: el or­den de mar ha; la combinobres soldados. Todos buscaron el' descanso en las tiendas; descanso \ánto nás necesario cuanto que al romper el día siguiente ex·piraba la.. treg111a á las hostilidades, y el enemigo vecino ocupaba las posici'~. nes elevada en todo el desfiladero; posiciones de las que á costa. de cualquier acrificio era preciso. desaJoj ·ado. Fortuna que en aquella a ción ambos batallone formarfan las reservas, y regularmente, ni el trabajo ni el peligro crían exajera­dos. Pero, sin embargo, la jornada habí·a dejado in fuerzas á todos. ~quellos bravos que hacía poco más de treinta horas habían reñido medio día de fu go sostcni do y habían resi5tido en cuadro siete terri ... bles cargas de la~.n.ceros. El descanso se imponía, y por eso al sonar la.. r;etreta en el campamen.t:o, se entregaron todos al sueño, á excepr ción de los centinela~ y escuchas que babíléln de velar por la segu­ridad de us comparíero y á e cepción también de unos cuánN >. oldados avesados á la fatiga, inaccesibles al cansancio, que prefi · rieron c.sperar el día brorNeando entre sí y bebiendo aguardiente dentro de una tienda, en la que n.o había otros asiento GJlie utu man,ta, de munición tendida c.n el suelo, un tambor y unas cuáptas piedras. Todos estaban ocupados por aquellos alegres hijos de .Marte, entre los cuales acaso había algu-nos que no. volverían des­pués de aquella noche á leva.ntar su voz entre los vivos. Pero nin­guno parecía predestinado á morir en la acción, según lo despre­ocupados que todos se mostraban. De todo se hablaba dentro de la tienda m~nos de la guerra. Los veteranos voluntarios que acaso se alimentaron antes de vestir el uniforme militar con el1;an.cho sobrante en los cuarteles; se reían indiferentes, mientras que en algún grupo de bisoños, apenas fogueados, se hablaba de las delicia::; del. hog-at: · en que los vie­jos lloraban la ausencia del hijo, de la. ch.ica que en el in~tante ~e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. f;).OLET~!\ ~liLlT AR ~a parti·da para la g.uerr~ J:es P·~S.~ d. escapulario. CO,Ill lágrimas en lo~ 9jos, ó de los proyectos para el ansia,do. d~a de tom.ar t.1 paloma. ' ¿ Quién de ell s lo verí:t ? ..... De una á o.tra e nversa~._ión. su.rgió súbitam ·~nte u:1 casus: ~:lli entre gr . adero.:> y ca7.aJon.:s. -La bandera de nue tro b:-ttailcín, dijo un s ldad de cazadc-. ~es, llega hasta donde n 'Sotros alcanz ... mos con la vi~ta. -Y la del nué~tro, r plicó un tanto picado el cabo de línea Gutiérre.z, que en aqu .... l instante acababa de leer la carta de su madre ~iu.da y vieja, carta en la que jpo,r Dios! le ptd(~ que noJ (uer:a. co.b-arde p~ro . que no se expusiera JetnasiadQ... · -Pero siem:pre nosotros v:.a_mos adela1_1te agregó el: cazador; -Eso n.o. es ve~dad. -Los caza.dores valemos más. -j Menti~a· ! gr~taro.n. ~ un · ti~mpo va1 ios sol4ados de líne~ que de un. salto, se. pu iei;Ot;l de pie, mientras que uno de los pabe­~ lones de armas se \.:enía á tierra al coger su fusil el cabo Gutiérrez .. El alcohol h.aMa hecho sus efectos y dentro de· la tienda se ~espiraba yá atm.ósfera de sangre .. Las voces cu,ncJiercm en el c~mpame.nllo, se. a)zaron sacudiendo ,.J sueño lo.s demás soldados de. uo.o. y otro batallón y la lucha er:-. ve herm,anp~ de armas se hi-zo. inminente á tiempo que en la ~ntrada de la t.ienda apareció lent:amew.te la severa faz del bri­gadier, que ~.acien:do la ronda mayor se había percibido de la, ~encilla que puso e.n peligro la paz del campamento. Todos al ver. á su jefé, por un sentimiento de ciega subordi- • ación, depusier,on las armas. El brigadier puso presos á los pl ·o­lpovedores~ no, sin cierto sen ti miento, y después de haber tranqui­ljzado los ánimo" y establecido 1~ conveniente separación entre ambos cuerpos, dio cuent~ de lo ocurrido al Gftneral en Jefe, el cual sonri-endo e. cuchó el rela!io verí.dico, dando muestras de ale­gría á cada detalle descriptivo da la indignación de los soldados. -Pues bien, repuso el General cuanc..lo hubo terminado de ~abiar el Jefe de aquell-a brigada suc;cept!ble, esa riña es una gloria más para ca,da uno de los bataHones. Püngase en libertad á los de­t¡ enidos y que. al amanecer formen los dos cuerpos en línea de ba­talla frente á las posiciones del desfi ladero. El soldado que primero cierre con el enemigo, ganará para su batallón d nombre de más valiente que el otro. Las cosas con verlas basta. La orden fue ejecutada inmediatamente, por lo que tocaba á }fi libertad de los preso~, y por lo demás, todos los soldados la aco­gí .. ron con un j ¡viva Es. aña!! cuyos ecos resonaron en el campa­l! lento enemigo. Desde aquel instante fraternizaron t-odos de nuevo olvidando; l;a <;u~sti .ó~ habida. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 220 BOLETÍN MILITAR Los jefes y oficiales de los batallones participaron de la ansie­dad, del deseo de sus subordinados y aquella noche todos fueron unos., todos bebieron y bromearon juntos. No hubo un solo soldado que no jurara matar al primer hombre con la punta de la bayoneta. El General en Jefe tenía en tanto la seguridad de la vic­toria. Apenas se vislumbró la primera claridad del día, en todo el campamento se oyó el alegre toque de diana. Los regimientos pasaron li ta formados en el vivac. Los jefes arengaron á sus soldados con enérgicas y cariño as frases. En el semblante del que mandaba el batallón del cabo Gu­tiérrez se veía como una nube de vergüenza y de tristeza mezcla­rlas. Le habían dado parte de que aquél no parecía. ¿ Habría de-ertado por miedo? Se resistía á creerlo porque lo conocía, pero no quedaba otro remedio que rendirse á la fuerza de la evidencia. Aquello era un descrédito de mal agüero. La luz se hizo más clara y en las crestas de las montañas apa­recieron las siluetas del enemigo. La tropas avanzaron en perfecto orden de batalla con el fu il .al hombro. El brigadier que la noche antes apaciguara los ánimos exaltado , marchaba á caballo detrás del centro de la extensa línea que formaban los dos batallones del litigio. Nadie osaba romper el imponente silencio, sólo interrumpido .por el canto de las aves ó el acompasado pisar de las tropas. Llegó la línea al pie de la montaña y á una señal del corneta de órdenes hizo alto. Las fila se erizaron. Un murmullo como de oraciones recorrió toda su extensión. Los soldados ca i instintiva­mente se echaron atrás las maleteras. De lo alto de aquellas empinadas montañas partió un disparo, y á punto de sonar el marcial toque de ataque se oyó la voz del brigadier que dijo entusiasmado : .-¡Veamos quién es el más valiente! Ambos batallones treparon como gatos acosados, sin disparar un solo tirv, según su juramento, mientras que sobre ellos caía una lluvia de balas que el enemigo desde lo alto les enviaba, hacien­do rodar por la cuesta infinidad de soldados de uno y otro batallón. Los cazadores llevan la ventaja; todos corrían decididos, pero uno de ellos se halJía adelantado veinte pasos lo menos, ya iban los cazadores á dar el grito de victoria, cuando de entre unas matas distante 9os ó tres pasos de la trinchera enemiga, salió sú­bitamente un soldado de línea, que al cerrar con el enemigo cayó dentro de la trinchera acribillado á balazos. ¡Viva España y la Infantería de línea!-gritó el jefe de granaderos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLITÍN MILITAR 221 Y á lo pocos instantes todos los batallones pasaban al otro lado del desfiladero persiguiendo al enemigo que dejaba en su fuga á la de bandada sembrado de cadáveres el campo. Aquel soldado primero que murió en la trinchera misma era el cabo Gutiérrez. En sus bolsillos hallaron sus compañeros un papel en que ha­bía escritas con lápiz las siguientes palabras dirigidas á su madre: " El honor de mi batallón te arrebata tu hijo q uerído. "Cuando en su historia veas mi nombre escrito te enorgu­cerás de tu de g~acia." Granaderos y Cazadores se dieron un abrazo entu iasmados, y el General en Jefe escribió con la punta de su espada sobre la arena que cubrió el cuerpo del cabo Gutiérrez: "E ta e la tumba de un héroe de la Infantería de línea." Y despu és, para borrar rencillas, todos juraron que no hay más que una Infantería: ¡la Infantería Espaíiola! J. Mufüz DE QuEVEDO. EL EJERCITO Y LAS VIAS PUBLICAS (Conclu sión). La h e rrami e nta d e qu e se dispone en la actualidad para el camino, y que está bajo el d epósito, c ustodia y entrega de lo s re spectivos Co­mandantes de Compañías, es la que se expresa en el siguiente cuadro: NOMBRE Machetes ......... . Calabozos ......•. Hachas ....•..... Azadones ........ . Barras ...•...... Barre tones ...••.. Palendras ......... . EN BUEN ESTADO : EN so 33 39 1 MAL ESTADO ~~ :: ~~ 1 3 42 " 24- 3 26 , 6s 59 Ahora, para apresurar cuanto es posible la marcha de los trabajo~, así como para acometer debidamente la construcción del puente sobre Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2~2 BOLETIN MILITAR . . el río Quindío, ju:.go urge:1.te aumentar la herramíeata anterto · con 1~ que enumero en seguida: 10 machetes, 10 luchas, 26 azadone, 10 baJ rras, 21 p1lcndr:1s, 2 5 zapapicos, 12 pi ces de dor. punta., 6 nachos ó mH:illos grandes, 6 picos de pah y punta, ro taladros, 20 pedazos de hcero c.tstcl, 2) carretillas y 2 orros de m1no. Hago 1 ·ncap'é ~obre la necer.iJad .:le estas d os últimas clases de vehículo:.: por cu1nto ~¡ acarreo oc tierras con p~de.1dras y azadones es sobr..tdo lento y difícil, por nó 'dec ir q nc reprcsen~:l pura pérdida. S giero modcstame.lte la convenien­ ·ci'l de pedir los carros peq u:::iíos C!1 1 en ció 1 /t la fábri ·a de Kilbourne; de la f0rnn CJ!twd!ls R. :Jdn.1d Dtn~p C :1rt, que enseña el catálogo de Hicho Establecimi ~ !l.to: cori J cada carr ,J , cJn 18 pies cúbicos de capa­cid .td 6 2,50::> libras~ vale S 3 ), el precio de amo Js monta á $ 70, que al so po.r ro::> de des~uenro, s~g .ín el citado catálogo, arroj:m $ 266. Herrer:a: 1 fra]Ln p:Jrc-'t:il, 1 yu:1gue, 6 martillos (desde media li­bra has~a 10 libr..ts d_ pes:J por lo m-::: os), 2 tenaz:t:; de forjar, 2 tarrajas d:: rosca ordin1ri1 (co:1 SQS respectivos m.tchos), 4 lim1s de grano ordi­thrio (para en frío y en calien te), 2 limtto'1e, 2 taladros para fierros, llave inglesa p1ra máquina, 1 barrena, 2 punzones 1 mollejón~ 1 torni: llo de fragua, 1 cegueta y 2 piedras de afilar herramientas. C:t rpinter'w: 5 formone~, 3 escoplos; 2 azuelas, 2 compaces; z ce..: pillos (de á o, m 20 de largo), 1 id. de diente, 2 garlopines sencillos, z id. dobles, 2 garlopa\ 2 cep'llcs d_ vuelta, 4 serruchos, tendidos (dos gruesos y dos finos); 2 serruchos de costilla (grueso y fino); 2 serrucho de punta (largo y corto), 2 e cuadras rectas, 1 f .. tls:t-escuadr;~, 2 granile~ (doble y sencillo), 3 m :utillos, 2 tenazas (grandes y pequeñas), 2 avella­nadores (grueso y fino), 1 acanalador (con sus fierros), 10 barrenas, S gurbias de lomo (di versos t:lmaflos,,.. z trabadores (grande y peq uefio ), 1 berbiquí (con su., brocas) 1 suncho trazador, 1 serrucho de partir (troce~ ro), 3 limas-trLíngu!o", 2 medios limatones, z escofinas (grande y peque­ña), 1 tarr:tja de carpintería (para las prensa de Jos bancos), 1 id. id: (para tornillos), 2 id. pequeñas de prensas; 3 destornilladores (diverso tamaños) y 1 prensa ó tornillo de fierro de 30 libras de peso, por lo menos, para la composición de carretillas. Comecuente con mi propósito de orientar lo mejor posible á ese Ministerio en orden á estas importantes vías de comunicación; á la vei que para ilustrar debidamente el anterior informe me permití yá acom­pañar un croquis de los caminos del Quindío; de Condina y de Maniza­les (el primero y el último desde Cartago hasta Saleqto y Peteira, res.! pectivamente). Me atrevo á esperar que dicho croquis será por ahora dé alguna utilidad porque, sobre indicar la posición relativa y longitud aproximada de tales caminos, bien como la topografía general de la co­marca que alinderan, servirá de auxiliar oi:Higado para la Carta topográ­lica que me propongo ejecutar; siempre que el Gobiernb Nacional nombre un Ayudante que posea conocimientos prácticos en Ingeniería; Dios guarde á Su Señoría: ÜRISELDINO CARV,b;J.A;L; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 223 EN El EJERCITO PALOMAS MENSAJERAS.---'-Ei marte~ á fas nueve y diez y orho minutos de la maiiana, recibimos la siguiente cart::t que nos trajo de Nemocón (como 6o kilómetros), la paloma número I 19, desp:l­chada de aquella población :í las ocho y veinte minutos de la maiíana¡ •· N.:mocón. Abril 6, 189 . "Señor Director del Boun!N Ma.tTAR. "Estimado amigo: "Con mucho placer envío este mensaje por medio dé la palo..: ma número I 19 que va en viaje con otras más. Como el BotE rÍN que U:>ted tan dignamen e dirige es de tánta importancia pan. ef Ejército y el ramo de palom:1s tambi ' n lo es, quiero que éste y el otro siempre se ayuden mútuamente; por tanto, aprovecho esta ocasión para poner al servicio del Boun-Í, las simpáticas pahmas mensajeras y con gusta me su cribo de su Director afec::tísimd amigo, IGNACIO S. D'E SANTAMARÍA~;, Nuestros parabienes al distinguido amigo y compañero que h logrado implantar entre· nosotros un recurso estratégico que corl tan grandes ventajas u a en us tropas la civiliz.ación europea. Por demás estaría asegurar que la Dirección del BoLETfN MILITAR vería con honor ocupadas las columnas del periódko cotl la ptoduccione del señor doctor Santamaría. EL PonER EJECUTivo, por Decreto de fecha 2 de Marzo die y tó las siguientes providencias: Declaró en uso de licencia indefinida al Subteniente Joaqufn Arana, de la 5.• Compaííía del Batallón La Pdpd número I9i por· pernicioso Y. por haberla pedido el Comandafrte de dicho Cuerpo y e'l Jefe Militar de. Barranquilla; concedió al Capitán J ulián V., Cárdenas la licencia indefinida que solicitó para separarse de la S·a; C0mpar11a del Batallón Tíradófes número I I. Llamó al servicio activo al Capitán Carlos Julio Guevara, y' lo destinó á la expresada Compañía del 1i"radores en reempla.zo. de Cárdenas. Concedíó al Teniente Reinaldo' Escobar la li.cenda ~ndéfinída que solicitó para separarse de la 3·" Compañía de dicho Cuerpo, y llamó al servicio activo al Teniente Lucio Jiménez, destinándolo en el mismo Batallón á la vacante que dejó Escobar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR Por Decreto de fecha 3 nombr6 al doctor Carlos Morales mé­dico de la Guarnición de la Salina, asimilado á Capitán para los efectos fi cales. Por Decr~to de fecha 4 confirió al señor Sixto Valencia el empleo de Subteniente efectivo del Ejército, y ascendió á Subte­niente al Sargento 1.0 Brigada del Batallón N eira número 14, In­dalecio Yepes, destinándolo á la 5·" Compañía del mismo Cuerpo en la vacante que allí quedó por haberse ascendido á Teniente y promovido al Subteniente Ignacio Morales. Por Decreto de fecha 9 declaró insubsistente el nombramien­to de Institutor Civil del Batallón Tiradores número r 1, hecho en el señor Adriano de J. Holguín por ineptitud y faltas graves; y llamó al servicio activo al Subteniente Juan de Jesús Santos, y lo de tinó á la 4·1l Compañía del Batallón Núñez número 9. 0 en la vacante que allí quedó por haberse pasado á otro Cuerpo al Subte­niente Matías F. de Soto. Por Decreto de fecha 1 I dictó las siguientes disposiciones: Declaró en uso de licencia indefinida al Subteniente Froilán Rodríguez de la 3·" Batería del Batallón A ·rtiller ía número 2.0 , á virtud de haber sido condenado por el Juzgado 6. 0 del Circuito de Bogotá, por el delito de heridas. Por Decreto de fecha 12 de tin ó al Teniente Julio L. de Gue ara á la 3·" Banda de mú ica del Ej é rcito y al Teniente Lu­cio Suárez á la 1 .ll Banda del mi mo. Por Decreto de fecha 13 nombró al señor Javier Herrán, Ayudante del Estado Mayor General del Ejército, asimilado á Sargento Mayor para los efectos fiscales, con destino á prestar sus ervicio en la Proveeduría general del Ej ército. Por Decreto de fecha 15 ascendió á Sargento Mayor efectivo al Capitán Aristides Novoa que sirve en el E _tado Mayor General como adjunto, y lo destinó al Batallón N eira número 14, como Ayudante Mayor en reemplazo del Capitán Franci co de P. Cas­tro, á .quien se promovió á aquella Oficina en reemplazo de Novoa. Declaró en uso de licencia indefinida al Teniente Rafael Caí­cedo Flórez de la 1: Compañía del Batallón Granaderos número 8. 0 , por su conducta perniciosa, mal servicio y falta de espíritu mi­litar y por haberlo solicitado así los Jefes del Cuerpo y de la Di­visión. Por Decreto de fecha 16 destinó al Coronel Tomás Gómez primer Jefe del Batallón Tenerife número 6. 0 al mismo puesto en el Batallón Córdoba número 21, y al Teniente-Coronel Rubén Varón R., primer Jefe· del c¿rdoba al Batallón Tenerife en reem­plazo de Gómcz. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 14

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 15

Por: | Fecha: 24/04/1897

· Añu 1 &gotá, Abril 24 de 1897. Ntimero 1'1 BOLETIN MILITAR __ .,. ____ _ ORGAN~ DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO --··--- Director, ALEJANDRO POSADA. Son colaboradores natos de este periódico, todos los ]efer y Oficiales dtl Ejército de la República. LABOH ADMINIS'TRA TIV A FORME DEL SEÑOR MI L ISTRO DE GUERRA, DOCTOR PEDRO AN­TONIO MOLI:'\IA A fi.t1 de Ilan1ar la atención de las pers nas int resadas en ]a organización del Ejército, y de que se conozcan los n1cdios que el Gobierno ha puesto por obra para el buen r~gimcn y disciplina de la fuerza, forn1aremos una suscinta reseña de los puntos á que se contrae el señot Ministro de Guerra en su informe presentado á as Cámaras el afío ~~~ . LEGTSLA~IÓ~ MrLITAR.-Con la nlira ue uniformar la legislación militar el Gobierno estableció una Con1isió 1 Revisora del Código (Decnto de r I de Noviembre de I 891 ), comisión que formuló varios proyectos, los cuales se son1etieron al Consejo de Estado para que, acordadas las bases de uno solo, se ton1ase nuevan1ente en cuenta por e1 Ministerio y por la Comandancia en Jefe del Ejército. Di­< Cho proyecto no fue considerado por el Congreso de 1 8 9+ Posteriorn1ente se creó una nueva comisión (Decreto de 2 2 -de Abrii de r 89 5) para que ahondase p.1ás en el estudio y conocimiento de tan importante n1ateria, y se enccn1endó tan1bién al señor Isaías Luján, quien ha hecho estudios mi-itares en París, en1itiese su opinión sobre las bases yá in­dicadas. El señor Ministro cree que reviste importancia pri- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR n1ordial el reglamentar Jo que el artículo 17 I de la ConstÍ·­tución ha establecido sobre organización y establecin1iento de n1ilicia ·nacional. PrE DE FUERZA.-El Gobierno, n1ediante lo dispuesto por el artículo 2 9 de la Ley 7 2 de I 8 8 8, dispuso que para I 89 5 se conservase el n1Ísn1o pie de fuerza de r 894. Tal previsión fue n1uy oportuna, pues con n1otivo de la guerra que estalló á fines de Enero de I 89 5, hubo base muy seria y re!)petable con que hacer frente á los primeros amagos revolucionarios. El nún1ero de plazas del ejército se au­mentó luégo hasta donde las proporciones de la guerra lo exigieron. Sobre la necesidad de sostener la fuerza arn1ada, en el punto en que hoy se halla, se expresa n1uy acertada-­mente el señor Ministro cuando dice : "No seri posible volver al pie de fuerza señalado para tiempos norn1ales hace ocho años, mientras el Gobier­no se vea obligado, por un elen1ental principio de propia conservación y por el sagrado deber de n1antener el orden social, á deff>nderse y defender los intereses cuya salva­guardia le están encomendados, de constantes agresiones preparadas por la impaciencia de agrupaciones políticas que, bregando sin tregua por apoderarse de Jos negocios pú­blicos, abandonan las vías pacíficas para lanzarse en aven-· turas armadas que, sin conseguir el objt>to deseado, com­plican y agravan problen1as que se desenvolverán fácil-ente por la acción del tien1po, causan hondos quebrantos en el orden social y enorn1es perjuicios en nuestra produc- . / / . ,, c10n econon11ca. EJÉRCITo.-Hace justicia el señor Ministro á la nlo­ralidad y disciplina del ejército, reconociendo que, á su de­cidida voluntad y empeño se debió la pronta pacificación del país. N o estima buena el señor Ministro la práctica que por ley tan1bién se halla establecida de que Ja fuerza ar­nlada se ocupe en servicio de policía n1ilitar, custodia de correos, conducción de caudales y personas, etc. Resaltan en esta parte del informe la inteligencia y celo con que el señor Ministro se ocupa en atender á la suerte del ejército y el estudio científico y gradual que ha Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLITÍN MILITAR hecho á fin de escalonar las fuerzas de n1anera de qu~ atiendan con éxito á la vigilancia y seguridad de que sot garantes. INSTRUCCIÓN CIVIL Y MILITAR.-Hace notar las di­ficultades con que ha tenido que luchar el Gobierno para corresponder en todo caso al deseo de fon1entar la ins­trucci9n civil en los cuerpos del tjército. En la capital ha estado t::ncargado de esta tárea, de­s~ mpeñando sus funciones con actividad y acierto, el señor D. Francisco de P. Cortés. Hasta 3 r de Mayo de I 890 estuvo encargado de la instrucción n1ilitar el señor Henry R. Len1ly. Para el n1a-; nejo de la artillería el Gobierno celebró contrato con el señor Sophus Hoeg Warn1ing, quien estuvo aleccionand veinte oficiales hasta que empezó la guerra. Con el fin de n1ejorar la instrucción científica de hi Oficialidad de la fuerza pública, propuso el señor Minis­tro el envío á algunas Escuelas de Francia ó Alcn1ania de varios jóvenes oficiales, tnedida 1 u e fue acogida por las Can1aras y está en vía de realizarse. Tratando de la escuela de cadetes, es de opin"ón qué ya que no pueden sostenerse entre nosotros á estilo euro_. peo &les institutos, ni co.n organización aparte, al n1enos se organicen escuelas de instrucción n1ilitar en los cuarte­les de la guarnición de Bogotá, las que no ocasionarían gastos considerables, l l exigirían numeroso personal. Las bases para una Escuda de infa11tería, que llenaría la necesidad indicada, pudieran fijarse según su particular dictamen así: Primero. Tiro de infantería y nociones de tiro de ar­tilleríá. Segundo. Táctica de infantería en tod2. su extensión y nociones de táctica de artillería. Tercero. Geografía de Colombia y de los Estados li~ mítrofes y estadística de estos n1isn1os Estados, estudio de sus Ejércitos, medios y recursos de guerra. Cuarto. Historia nlÍlitar de Colon1bia, estrategia ' táctica general. Quinto. Fortificación de can1paña. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B'OLE'TÍN MlLITAR • Sexto·. Organización, Estado Mayor, Adn1.ÍnÍstraci6~ y Contabilidad militares; y Séptimo. Legislación n1ilitar con1parada. " Estos cursos serían de diez n1eses en cada año, y transcurrido el último n1es, todos los oficiales presentarían. exámenes reglan1entario3, después -de los cuales, en los dos n1eses subsiguientes, se dedicarían á nla'liobras en el campo y á la resolución sobre el terreno de cuestiones de táctica, construcción de obras de can1paña, etc., haci" ndose todo esto con uno ó n1ás Cuerpos del Ej¿rcito. "Como pren1io al n1:rito obtenido por los alun1nos de la Escuela al fin de los dos años del aprendizaje, se les> concedería, aden1ás del diplon1a de capacidad, el ascenso al grado inmediato y colocación efectiva en uno de los. Cuerpos del Ejército. La duración del tiempo de servicio obligatorio para los que fuesen colocados no excedería de cinco años, y después podrían pern1anecer en él por todo el tiempo rle su buena conducta." SERVICIO DE SANIDAD.-Este se ha prestado en eJ Hospital Militar central de la capital, situado en las casas. que fueron arregladas para tal efecto por los lados de "N in­guna Parte"; edificio u adoptado defectuosamente para ese servicio y construído sin arreglo á un plan científico," se­gún afirn1ación del señor Ministro. Carece de departan1en­tos suficientes. J ú zgase imprescindible la necesidad de en ..... sanchar el edificio ó de construír uno nuevo en el misn1o lugar, puesto que el área de terreno de propiedad de la. N ación en aquel sitio es bien considerable. En las ciudades de BarranquilJa, Cartagena, Cúcuta, Panan1á, en donde no hay hospitales n1ilitares, el Gobierno se ha visto en el caso de con tratar la asistencia de sus en­fern1os en los hospitales particulares, contratos que no dejan de ser gravosos. En el tiempo transcurrido de 30 de Junio de I 894 á la misma fecha de I 896, el gasto por personal y material del Hospital Militar de Bogotá asciende á la suma de$ 74,734-25; y el mismo gasto en, las demás localida­des donde ha1'" guarnición asciende á $ I 6 6, S 1 2, en un tien1po igual al anterior. Opina el señor Ministro que en los· Departan1entos n'> Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR debe prestarse el servicio de custodia de presos ó reos re­nlatados por los soldados de la fuer7 -- pública, atribuyendo á esta clase de fatigas una de las varias causas que influyen en las frecuentes enfern1edades de la tropa. CuARTELES Y PARQUEs.-No son bien adecuados á su objeto los edificios que posee la capital. En uno de ellos hay que renovar los entresuelos y en otro la techun1bre­Ninguno tiene oficinas adecuadas para Estados Mayores, ni para atn1acenes ó depósitos de elementos de guerra. Cree que ~nvendría construír de nuevo los cuarteles, levantán­Jos sobre los cin1ientos de los que existen; trabajo en el cual pudiera aprovecharse la tnano de obra de los soldados. Son de propiedad nacional Jos cuarteles de Barrran­quilla, Bogotá, Cartagena, Guaduas, Honda, Panan1á, Tun­ja, Santa Marta, Chita, Cúcuta, Zipaquirá y Sogan1oso; y tienen que pagarse los de las guarniciones acantonadas en Bucaran1anga, Buga, Facatativá, Ibagu~, Cali, Medellín, Popayán, La Mesa, Madrid, Socorro, Riohacha, Nemocón, Manizálcs, Chinácota, Neiva, Pasto, Soatá. La falta de locales adecuados para la tro¡..a y para la guarda ó depósito de n1ateriales de guerra se hace sentir, señaladan1ente, en Bucaran1anga, Cali, Medellín y Barran­quilla. A los Guardaparq ues se les ha exigido la fianza legal de seguridad en el m.anejo de los elementos confiados á su custodia, y se les ha ordenado que lleven la docun1entación respectiva, conforn1e á las disposiciones del Decreto nÚn1e­ro 304, de 20 de Mayo de 1 8 8 2. FÁBRICA DE CÁPSULAs.-Para poder aprovechar de­bidamente el arn1an1ento de precisión con que se dotó al Ejército, y evitar cualquier inconveniente que pudiera nacer de la importación de cápsulas, se pensó en establecer en Bogotá una fábrica de . ellas. El edificio se empezó á , levantar hacia el Sur de ]a ciudad, en el punto denon1inado <'El Aserrío." Comenzaron los trabajos de edificación en I 8 8 8. Aquelos que se han ejecutado en la Fábrica han sido encon1endados á un n1ecánico entendido, n1ediante con­trato. Pero prestaría n1ás eficacia y seguridad positiva al Gobierno dicho Establecin1iento si las obras que deben • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETIN MILITAR , acerse en él, se llevasen á cabo por n1edio de admi­nistración. La Fábrica requiere aún gastos que no so~ excesivos y que recon1penzarán el esfuerzo que se haga. La. introducción de grandes cantidades de cápsulas del extran-:­iero para n1antenerlas en depósito, no puede hacerse venta­josamente porque la acción del clima las daña después de algún tiempo. . AsiGNACIONES Y OTROS GASTOS MILITARES.-Las Leyes 86 de I 8 86 y 2 de r 894, vinieron á subsanar en parte, los vacíos y deficiencias del Código Fiscal, relativos á los sueldos de Jos empleados militares y á las sumas de­" retadas para auxilios e rna.rcha y n1ovilización de tropas. Las guarniciones del Norte y Sur de la República, no po-. ~lían hac~r uso del papel n1oneda al n1isn1o tipo que en el resto de Ja República, y las estacionadas en Bolívar y San­tand r tenían que pagar n1ás caro el precio de los artículos alin1enticios. Com medio económico conciliable con la justicia, el señor Ministro de Guerra propuso en su Informe que la ra-. ción que se pague [t Jo individuos de tropa no sea nunca inferior al jornal que ganan los obreros que trabajan en construcciones de casas, cte. Califica de exigL~a la de sesen­ta centavos diarios, y aboga con in1parcialidad y acopio de razones de fundado peso, porque se señale una sun1a que dé completo desahogo n1aterial á los que se dedican á ser­vir á la Patria en sostenin1iento del orden público. Q.yiere que ]a Nación provea, an1pliamente, al sostén de los indi­viduos que con1ponen el Ejército, que el apoyo que se les haya de suministrar sea de carácter duradero, atendiendo. al régimen de permanente igualdad en el orden que entra­ña el espíritu de Ja Constitución de 1 8 8 6. Por el contexto de varios puntos del Informe del se­ñor Ministro, y por algunos actos y disposiciones que ha dictado, en desen1peño de sus funci~mes, se viene en cono­cimiento de que él quiere ·despertar en los individuos al servicio de la N ación el convencin1iento del deber in1pres~ cindible en que están de ajustar sus actos á cuanto tiende. á dar respetabilidad, solidaridad y armonía n1oral á la Na­ción ; busca él y estudia los medios n1ás adecuados y con- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR ciliables con el desarrollo de la existencia holgada del ejér­cito, penetrado de la importancia que como elen1ento de seguri~ad han de prestar sus n1ien1bros á la sociedad en que v1ven. Sin igualdad de nlÍras y absoluta uniforn1idad en la disciplina no se concibe la existencia del t::jército. (Concluirá). -- ... - - MINISTERIO DE GUERRA RESOLUCIÓN NÚl\1ERO rr7 ua señala la manera de comprobar su domicilio los militares para ser pasaportados cuando se retiren del servicio. Ministerio de Guerra.-Sección I.a- Bogotá, Abrilr2 de 1897. Los militares que se retiren del servicio activo y tengan dere­cho á pa aporte con arreglo á los arttculo 1 I y 14 de la Ley 39 de 1896, deberán comprobar con un certificado del respectivo Al­calde cuál era el lugar en que conforme al artículo 78 del Código Civil e hallaban domiciliados cuando recibieron la comunicación de llamamiento al ervicio i fueren Gcnerale ', Jefe ú Oficiale ó enganchados si fueren individuos de tropa. En el certificado dicho se expresará cuál de las causales seña­ladas en el artículo 373 del Código Políti o y Municipal es la que constituye la vecindad del individuo militar de quien se trata. Del requisito indicado podrá prcscindirse cuando no hubiere duda alguna acerca del domicilio del militar que haya de ser pasa­portado. Publíquese en el Diario Oficial y en ia Orden General del Éjército. El Ministro, PEDRO ANTONIO MoLINA. SEOCION OIENT1FICA TÁCTICA APLICADA NOCIONES ESPECIALES DE TACTICA (Continuación). Las marchas de 35 á 45 kilómetros son penosas: la infantería no puede soportarlas más que tres ó cuatro días consecutivos; la caballería las resiste más largo tiempo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ; BOLETIN MILITAR Las marchas forzadas sólo se emplean en muy extraordinarios casos. Por regla general el arma de mayor resistencia y perseve­rancia para las fatigas continuadas es la infantería, porque en el hombre el espíritu se sobrepone á la materia, y ésta misma es más flexible á las regularidades y violencia-; de la vida de campaña: en los institutos montados, el caballo que es su principal elemento, se resiente en extremo de la falta de un trabajo metódico y de la re­gular y continua administración á que se halla acostumbrado. RAPIDEZ DE LAS MARCHAS Es de todo punto imposible determinar con precisión ]a rapi­dez de las marchas, porque este cálculo se halla sujeto á una por­ción de circunstancias, siendo las principales el número y compo­sición de la columna de marcha, el estado de las tropas y la calidad Je terreno y caminos que se atreviesan. La experiencia, no obstante, ha dictado un término medio para la rapidez normal de la diferentes armas, y es como sigue: Infantería. Un infante ó pelotón aislado recorre con desahogo S kilómetros en una hora: para el mismo trayecto emplea una co­lumna de infantería, en circunstancias favorables, de 66 á 73 mi­nutos. La columna de infantería neces ita, por lo t'lnto 4t horas para una marcha ordinaria de etapa de 20 kilómetros añadiendo á dicho tiempo una hora, por lo menO', empleada en los altos y descansos, resulta que la duración total de la indicada marcha e de Si horas. Si las circunstancias de la calidad de los ca mi nos, el tiempo, el es­tado atmosf¿rico, etc., son de favorables, aquella cifra se elevará tal vez á 6~ ó 7! horas, y aún podrá ubir hasta 9i ó rot cuan­do aquellas son comp!et:lmente contraria . Caballería. Un jinete ai slado sobre un buen caba1lo, recorre S kilómetros al paso en 40 ó so minutos y en 18 ó 24 al trote. Al-: ternando en dos aires para un trayecto de ro kilómetros, empleará de s8 á 76 minutos. Una columna de caballería en circunstancias normale recorre 5 kilómetros en 35 á 40 minutos, por lo que ve­rifica W1a marcha de etapa ordinaria de 20 kilómetros en 3 ~ ~ 4- horas los descansos inclus ive: para una marcha de 30 kilómetros necesita de S á si horas. No siguen, sin embargo, en la misma propordón los grandes aumentos de trayecto, pues empleará la ca- • ballería 9 horas por lo menos para recorrer 45 kilómetros en razón á que los piensos de los caballos, mucho más lentos que la comida de los homb'res, exigen una detención de una á dos horas próxi-mamente. . Artilüría. La rapidez de la marcha de una columna · de arti­llería montada se equipara con la caballería, pues la ligenza y sen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 233 cillez del material le permite los altos aires: no obstante, para las distancias un tanto con iderables como de una buena jornada, la ra­pidez será algo menor atendidas las condiciones del arrastre y los cuidados que exigen los trenes de esta arma. U na batéría puede recorrer 20 kilómetro al paso en 4~ horas, pero esto sobre un te­rreno sólido, pues el estado de los caminos y sus desniveles influ­yen más poderosamente sobre ésta que sobre las demás armas. Hé aquí las circun tancias que ejercen mayor influencia sobre la rapidez de las marcha , y por lo tanto sobre la longitud de su trayecto: I .0 El estado f/sico y moral de las tropas, su hábito á las fati­gas y las disposicion es reglamentarias de las marchas. Nada constituye un obstáculo tan grande al movimiento como el cansancio del soldado. Saber prevenir y evitar oportuna­mente este caso fatal e uno de lo secretos del arte del mando, pues la situación má crítica para un General en Jefe ó cualquier oficial con mando es hallarse al frente de tropa extenuadas por la fatiga en el momento en que se necesita de sus fuerzas para una importante operación. Grande influencia ejerce también el estada mJral del soldado ~obre us facultades de locomoción. El ánimo del soldado e exalta hasta un punto extraordinario que le impulsa á lle\ar á cabo gi g antes ca_ emprc a, cuando á una sólida di c:plina une la confianza en la victoria, la que le inspiran s u general y sus jefe. , la legítima sati s facción de los triunfos al­canzados ó noticias favorables de ventajas adquiridas por otros cuerpos. El hábito de las marchas y de las fatigas, en general consti­tuye otro factor importante para el c á lculo de lo que e puede exi­gir y obtener de la tropas en este punto, pue las que se hallan acostumbradas á una grande movilidad poseen facultades superio­J'e de march~, en tanto que el reposo continuado enerva todas sus fuerzas. Antes de entrar en campaña deben ejercitarse al movi­miento, si bien en los primeros días de operaciones se p-rocura que las marchas sean cortas, y se prolong:m progresivamente á mediea que los hombres se fortalecen y que los caballos pierden la gordura y ganan en dureza de carne y agilidad. Las prescripciones reglamentarias relativas á las marchas deben preveer y dictar las reglas más seguras para que aquellas se ejecuten con la mayor regularidad y armonía, pues de e ta cir­cunstancia depende muy principalmente el buen paso de la· cabe­za de columna, la holgura de cada soldado dentro de ella, el que las últimas fracciones no se queden ratrazadas y por ú !timo que el todo de las fuerzas avance con la mayor rapidez y la menor fatiga posible.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 2.0 La projundidad y la ordenación de la columna de mm·clz(l·, Los efectivos de la columna, us diferentes armas y el orden eq que éstas van di ·pue-tas ejerce muy particular influencia sobre la rapidez y duración de la marcha. Mientras más profunda y más. cargada de impedimento (caballo de mano, bagajes, etc.) sea Ja columna, mayores serán las pertubaciones de la marcha y las f1 uc;­tuaciones que retardan el movimiento. Si éste no se emprende por la cabeza con anticipación, la cola sufrirá detenciones unas veces, retrazos otras, y el todo en lugar de ser un cuerpo eslabo­nado que se mueve con perfecta armonía desde el principio al fin, acu::,ará una desigualdad de distancia que se hace sentir especial­mente, en los pasos estrechos, como puentes ó desfiladeros, entor­peciendo y retardando sin remedio la marcha mientras que es ma­yor la fatiga, y por tanto, menor el trayecto que puede recorrer en Ja jornada una fuerte columna provista de todo sus elementos. 3.° Ciases de terrenos, caminos, desfiladeros. La facilidad de. las marchas depende en gn'n parte del estado de lo camipos : aquélla e más grande y rápiJa cuando la carretera, además de una buena anchura, tiene piso firme y plano. El barro, el polvo y las pen­dientes son otras tantas causas que embarazan el avance de las tropas. Existen, no obstante otras causa que retardan má la mar­cha que el mal e -tado e los c a minos ; cuales son : la de igualdad del paso ; las R uctuacione de la col u m na de cabeza ó cola, la fre­cuencia de aumentos y di minuciones del frente de columna, y todo uanto se rela iona con el orden y armonía del movimiento. La estación, la temperatura y la hora, on también factore· importantes en la rapidez ó atrazo de las marchas. MARCHAS DE GUERRA En las marchas de guerra la atención capital, la condición sine qua non, es que las tropas se 'hallen convenientemente resguar ... dadas y rn perfecto estado de aceptar la batalla. Esto no obstante las consideraciones de carácter económico permanecen en vigor,. pero en cuanto no perjudiquen á las de naturaleza táctica que ocu­pan en este caso el primero y el más respetable lugar. Las marchas de guerra no tienen otro objeto que él encu€n.­tro del enemigo; pero éste con frecuencia está á su vez en mo­vimiento, de donde resulta- que ni lo cálculos más racionales, pro ... ducen su efecto cuando reinan la incertidumbre y las congeturas. Por esta razón las precauciones deben ser mayores y más completas á fin de no sufi·ir una sorpresa y poder aceptar el com­bate en cualquier tiempo y lugar en que el enemigo provoque á la lucha. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETI ' MILITAR 235 LONGITUD DE LAS MARCHAS DE GUERRA Respecto de este punto predominan los términos extremos en ampaña: las marchas son demasiado largas ó demasiado cortas. Los grandes cuerpos de tropa próximos ó casi en contacto con el enemigo no verifican larga marchas por ser en dicho caso muy restringido el rayo de su esfera de acción. Siendo de suma impor­tancia adquirir siempre las últimas y más seguras noticias respecto al enen1:igo antes de ponerse en movimiento, la hora de salida no debe .fijarse demasiado temprano, además de que el serv.icio de re­~ onocimiento y descubierta que debe pr ceder á aquella, habrá de retardarla necesariamente. . Pero ocurre con frecuencia en campaí1a que á una larga in­movilidad, ó bien á las pequeñas marchas se suceden las forzadas, y esto acontece generalmente cuando se trata de operar una rápida co.ncentración para un at gue decisivo; cuando hay que transportar á ~na nueva posición estratégica todas las fuerzas y el material; cu<~;ndo es preciso retirarse á toda prisa despues de una derrota ó avanzar rápidamente sobre el enemigo vencido; y últimamente si se intenta una sorpresa ó golpe de mano, alguna atrevida expedi­ción, cte. Resulta de lo dicho que es muy dificil determinar la duración de una marcha de guerra p,or ser muchas las circunstancia parti­culares que entran en el cálculo y especialmente la proximidad ó pre encía del enemigo, qt..tc ora sea segura, ó incierta é ignorada, puede obligar en muchas ocasiones, según las fuerzas de que se dispone y el país que se atraviesa á prolongar la marcha, á redu­cirla, y en fin, á no terminarla, acampando sobre el terreno donde nos sorprenda la noche ó el momento del peligro. MARCHAS DE OC HE Marchas se ~-retas En toda operación nocturna, no sólo el Jefe principal, pero más particularmente los de cada unidad táctica deben redoblar su vigilancia y exquisitos cuidados para que en nada se altere el orden y la cohesión de sus re pectivas fuerzas, permaneciendo unidas y compactas aun en el caso de que por circunstancias particulare hubiera solución de continuidad en el todo de la columna. Cuando ésta se detenga por cualquier causa, nadie puede separarse de la .fila, ni menos sentarse ni echarse en el camino; lo primero para evitar los extravíos de hombres ó con fu. ión de unas fracciones con otras; lo segundo, porque cediendo fácilmente al sueño, se hace muy difícil emprender la marcha de nuevo. Se vigilará también. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MI'JITAR. con cuidado que los jinetes no e duerman, porque abandonados los caballos se producen detenciones y descomposición en las tilas; y por último, d asiento del hombre pesado y vacilante, provoca le­vante en el lomo del animal. Cuando la marcha de noche tiene por objeto llevar á cabo una sorpresa ú operación secreta, es de rigor que no haya ruido, que nadie tome y que reine el mayor silencio posible; se esquivarán los caminos conocidos, los terrenos habitados. Finalmente, en esta clase de marchas, sólo el jefe, á ser posi­ble, y á lo más u segundo jefe ó el de Estado Mayor, deben co­nocer el secreto de las operaciones que se intentan, y de cuyo éxito muchas veces es garante la más ab.;oluta reserva. ( C;ntinuará). ESTUDIO SOBRE LAS OPERACIONES DE NOCHE EN CAMPAÑA (Abreviado de la obra de Julcs Bourelly. C apitá n de Estado M ayor del Ejé rcito fi-nnc~ p or A. P .) I ER VICio DE SEGURIDAD DE N'OCHE El artículo 8 5 del R !!glarnento para el servicio en campaña del Ejército frances dice: " En los cuerpos destacados, pequeños e uerpos consti tui el os con hombres inteligentes, se colocan á bastante distancia en los di­versos puntos por lo cuale pueda pasar el enemigo para atacar la posición y cortar la retirada. Sitúan e de preferencia en las encru­cijadas de los caminos, no encienden fuego alguno, permanecen ocultos y cambian de posición frecuentemente. "Esto puestos anuncian la aproximación del enemigo por medio de seiíales de que deben haber sido provistos, ó en su defec­to, por seí1as convenidas de antemano, retirándose á los puntos que les hayan sido indicados por caminos que han debido reconocerse con anterioridad. Al amanecer se incorpora!1 de nuevo á la gran guardia." Prescribe la misma Ordenanza el establecimiento de una es­pecie de red de puestos avanzados alrededor de los campos, acanto­llamiento y vivacs. Esta red debe cubrir el frente y rebasar los Bancos de la posi­óón que ocupa el Ejército. Las fuerza que e hallen en los pues- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. &OLETfN MIUTAR 237 tos avanzados tienen la misión de observar los movírnícntos Jd enemigo, avisar su aproximación y retardar ó detener su marcha ~uando intente avanzar hacia el campo ó VÍ\'ac. Si el enemigo qui&iera penetrar en un campo francés, encon­traría, en primer lugar, centinelas aislados, después una línea regu .... lar de centinelas de infantería y caballerb, otra de pequeñas avan­zadas, las grandes guardias, algunas veces puestos de so·tén ;Í con­tinuación de éstas, y, en últímo término, el puesto avanzado de la guardia de preve.nci6n. Esta especie de cordón de seguridad es variable, según la ma .... yor ó menor importancia de las fuerzas á que pertenece, y nume ... rosas circunstancsas que no creemos preciso cnttmerar. Cada bri ... gada protege el terreno que ocupa; y rondas y patrullas, propor­cionadas por las grandes guardias, que reconocen las inmediacione · del campamento y vigilan el servicio de las avanzada , completan eL de eguridad. Se cvn igna en la ' misma Ordenanza que dut':.lnte la noche hán de aproximarse al campo, vivac ó campamento los pequeños puestos y grandes guardias que rodean el circuito. Federico u, que ha marcado minuciosos preceptos referentes al servicio de noche en las avanzada , estableció la. misma prescrip­ción, excepto en el caso que ocurre con alguna fre<;uencia, de quG los dos ej ' rcitos combatientes se hallen separados por algun río o tm extenso foso, en el cual, siendo nccesano impedir el paso, han de conservar e de noche las mismas posiciones ocupadas durante el día. Lo escritores mílitares se expre an, por regla general, de acuerdo con este sistema y uno de los pocos que se han rebelado contra él ha sido el mariscal l3ugeaud. Opina éste q~•e el referido si tema conduce necesariamente á plantear la vigilancia nocturna en un radío de muy corta exten­sión; siguiéndose de aquí que el núcleo prÍncipal de las fuerzas no se halle suficientemente precavido contra una sorpresa cualquiera. Además, en las fuerzas destacadas para. constituír la vanguardia de un ejército, la5 avanzadas demasiado inmediatas favorecen los mo­vimientos envolventes del enemigo; la vanguardia corre el riesgo de ser arrollada y destruída; hasta el mismo ejércíto puede verse obligado á aceptar el combate ol:>re un ten:eno y á una hora que no le sean favorables. Así pues, si durante la noche se reconcentra la red de puestos avanzado ,. son más fáciles de ocurrir las sorpresas y los golpes de mano contra el grueso de las fuerzas. Aumentando las garantíag de seguridad para las avanzadas, disminuyen las del cuerpo de ejército cuya protección constituye su misión; esto es, se des­éuida lo principal por lo accesorio .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR Juzgaba el mismo mariscal B ugeaud que el mejor mediO dé preservar e de noche contra las sorpresas que la noche misma favo­rece, es el de establecer un servicio de puestos avanzados más aleja­do aún que durante el día del núcleo de las fuerzas. En el caso particular de un cuerpo de ejercito destacado á gran distancia del grueso Jel mismo, se evitan de este modo las sorpresas, pudiéndose además abrigar la convicción de que el enemigo no ocupará la línea de retirada. ¿Cómo conceptuaba pues, el mariscal Bugeaud que debiera establecerse de noche el servicio de seguridad de un ejército ? Por medio de pequeños puestos de aviso, entre acados de las fuerzas que durante el día presten el mismo servicio, compuestos ue infantería y caballería, ó solamente de infantería, según la di­versidad de circunstancias ; diseminados en todas direcciones á la mayor distancia posible; aprovechando los accidentes del terreno, emboscados en los barranco , á la inmediaciones de las veredas, senderos, carreteras encrucijadas, destacando centinelas más lejos aún, y no comunicando con las guardias inmediatas al campo ó vi­vac más que por medio de ordenanzas, prefiriendo los de ca baile-· ría cuan1o las condiciones topográficas se lo permitan. 'Tal vez se objetará que en estos puestos tan avanzado pue­den ser fácilmente sorprendiJos ; pero no es esto tan realizable corno aparece á primera vista, componiéndose por lo general aquellos pue tos, de un corto número de individuo., perfectamente penetrados de su deberes, que no han de er ocorridos ni batirse, <.Jue guardan el mayor silencio, no encienden fuego y permanecen convencidos de que su propia seguridad depende del silencio que guarden; cuya misión se reduce únicamente á prevenir y partici­par á la fuerzas cuya seguridad les está encomendada, cualquier novedad que ocurra, por medio de señales convenidas, y que pueden, por último, en un momento dado, merced al conoci­miento que han debido adquirir durante el día de los medios de re­tirada de que pueden di poner, sustraerse rápidamente á la perse­cusión del enemigo y ganar el puesto de reunión previamente de-· ·ignado. Sin entrar en lo detalles de ejecución del artículo 8 5 trans­crito ni de los demás artículos que forman el Título VIII de la Ordenanza, referente á las operaciones de noche, artículos en los cuales se consigna el principio de que las avanzadas deben ocupar durante la noche posiciones más inmediatas al núcleo del ejército que las que han conservado durante el día, puede oponerse á aquel principio el siguiente, que creemos de útil aplicación en todos los casos: Por la noche, en que la vista pierde gran parte de su vigor, convi~ne tener puestos mas avanzados que durante el día riel lado del enemzgo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETIN MILITAR 239 Bustow en su Arte militar en el siglo XIX opína que la dís..: tanda que debe mediar entre los puestos avanzados de observación y el campamento depende, primero, del tiempo que necesiten las tropas cuya seguridad se defiende para tomar las armas y ponerse en estado de defensa; segundo, de la mayoi· ó menor exten ión de terreno que los puestos pueden vigilar; y, tercero, de la cele­ridad con que el enemigo pueda avanzar hasta el campo ó vivac. Hay que tener presente también que el soldado invierte más tiempo de noche quf' de día en prepararse para la res:stencia; y además que, por muy clara que sea la noche, las avanzadas no po­drán ejercer la misma vigilancia sobre el campo enemigo que en pleno día. Razones ambas que bastan para justificar la nece­sidad que existe <.le alejar en lo posible los puesto <.le observa­ción. T'al vez se nos arguya que. el ataque no es tan , ·igoroso en el seno de la oscuridad como á la luz dd día, y que el tiempo per­dido por el ataque lo gana la defcn a; á lo cual re~ ponderemos, en primer lugar, que el defensor se encuentra en las misma con­dici~ nes; y, en segun<.Io, que debe abrigarse siempre el temor de que el agresor al intentar un golpe merced al conocimiento que previamente ha debido adquirir del terreno, trate de desplegar ma­yor vivacidad y arrojo en su primer ataque, á fin de hacer perder á los defensores las naturales ventajas de una actividad upcrior. La guerra de los E tado. U nido ha venido á dcmo trar, indu­dablemente, el sólido fundamento de lo principios sentad('S por el mariscal Bugeaud referentes al servicio dcseguridad. Al empezar esta lucha, tan fecunda en aconte'-= irni ~tos d igt " d e ecial estudio, oficiales y soldados improvizado tenían en este ervicio, y espe­cialmente en el de noche una falta de experiencia cuyo peligro se hacían muy grave . Las alarmas se repetían con frecuencia suma; sobre todo de noche sorprendíanse las grandes guardias y se copaban los cuerpos destacados. • (Continuará). EN El EJERCITO El Poder Ejecutivo por Decreto de fecha I 7 de Ivlarzo dictó las siguientes disposiciones: Reconoció al Teniente Coronel Zoilo Forero d empleo de Coronel efectivo, con el cual ha prestado, en algunas oca iones, sus servicios á la República. Nombró al doctor Virgilio Osejo, médico de la Guarnición de Ipiales, asimilado á Sargento Mayor para los efectos fiscales; y concedió al T'eniente Juan B. Medina la licencia indefinida que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. nOLETÍN i\HLITAR ... olicito para separarse de la 5.11 Compaí.h dd llatall0n Rijlt·~ lUÍ­mero 12. Por Decreto de r~cha I2 ascendí<) á Coronel efectivo al Te .. niente Coronel Fernando Horrero~ que sirve en el Estado Mayo1' de b 3·n División, como 2.() Ayudante General y lo promovió al puesto de primer Ayudante General de b misma Oficina; y acep~ tú al Coronel Luis Fernando Garc1a la excusa que presentó para servir el destino de primer Ayudante General del EstL'.do !vlay01' de la 4• 8 Divisi<)n del Ejercito. Por Decreto de fecha 18 promovió al Capitán Salvador Ho­yos Ordúñez, que sirve en la 2.a Compañía del Batallón ()az.adort's numero 16 al pue¡;to de Ayudante .iVlayor del C~dibí? número 241 en la vacante que allí existe de e e empleo; ascendió á Capitán efectivo al Teniente Heliodoro Pinilla, que sirve en la 3·" ComE_a­ÍÍla del expresado Batallon Cazad'Jres, y lo promovió á la 2 ... enla vacante que dej<) el Capitan Hoyos OrdoneZ'; y llamó al servicio activo al Teniente Zcn<Ín Favio Lcmos, dc.·stinándolo á la 3.• Compaííía del mencionado Cuerpo, á la vacante que dejó el ~re~ uiente Pinilla. Por Decreto de fecha 2 7 reconoci<í al señot· Sal u ti ano Teja­rla el grado de Capitan efectivo del Ejercito que le confiri<) en Fe­brero de 1895, el Jefe Civil y Militar del Departamento de Boya_, ci, lo llame) al scn·icio acti\'() y lo destin
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 15

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 16

Por: | Fecha: 01/05/1897

Año I llogotá, ~lli)'O 1. ~ tle 13!17. Número Hi BOLE T IN lVIILITAR -~··-~- ORGANO DEL l\.1INISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO ·- Director, ALEJANDRO POSADA. Soll colaboradores natos de este periódico, todos los 7efer y Oficiales del Ejército de la República. LABOR .ADMI TJ TRA TIV A (Continúa del número ·anterior). VESTU .\RIO Y EQUIPO. - Desde r 89 r el Gobierno con­fió á la Sociedad de San Vicente de Paúl el encargo de su­nlinistrai · el vestuario para las tropas, n1edida que ha resul­tado eficaz )' ven tajo a, porque la ropa confeccionada en los talle;cs de la Sociedad, es más barata que la. importada de Europa, y no se corre con ella el riesgo de que resulte fue­ra. de medida. Les talleres de la Sociedad alcanzan á dar abasto para proveer de vestuario y equipo á todo el Ejérci­to, y el Gobierno, atendiendo al buen servicio de este ramo y para evitar comentarios desfavorables, tuvo á bien expe­dir el Decreto número 232, de I 9 de Junio de I 896, en el cual, conformándose con el sisten1a adoptado desde I 891, _ atiende la manera de allanar las dificultades que ocasionan Jos gastos de transporte del vestuario á largas distancias ve­rificJ. ndo el servicio indicado por n1edio de contratos cele­brados en licitación pública. Prescribe el Código Militar que los Jefes y Oficiales hagan el gasto de su uniforme, lo que ocasiona á cada uno de ellos un gasto fuerte. Pide el señor Ministro que se de­rogue esa disposición y que sea la Nación la que costee los uniformes de servicio y de parada. MoNTEPío MrLITAR.-A establecer y desarrollar esta institución, tan benéfica y útil á Jos deudos de los n1ilitares, vinieron la Ley 96 de I 890, reglan1entada luégo por el De- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILlTAi't ~reto número IO+ de r 89 r y por el acto legtsiatÍva de te de Junio de 1895. Hasta fines de r 896 el Montepío pagaba anrtalmente: doce pensiones, de ellas la n1ayor era de cincuenta pesos. mensuales y la n1enor de diez. El total de entradas á la Caja de h Tesorería del Mon_, tepío por intereses pagados por los prestan1istas asciende en cuatro años y cinco n1eses, á la suma de $ 24,08 3-8 S .. JusTiCIA .rvliLITAR.-S hace notar en el Inforn1e que la Ley r S 3 de I 8 8 7 " señaló nu~vas penas á ciertos delitos con1etidos por los n.ilitares, especialn1~nte á aque~ llos cuya ejecución apareja á la República graves peligros en orden á su independencia. y soberanía ó á l.a conserva­( ión del orden público interno.'' Considerando el alcance del acto legislativo de I 89 5 GUe sotnctió á la jurisdicción n1ilitar los delitos definidos en el Título r, Libro 2. 0 del Código Penal, diserta el señor Ministro con elevado criterio filosófico cuando dice : " Relajadas con o han sido, por la frecuetY·i, de nues­tl ·as guerras civil s, Jas fuerzas q u e en to a 1a ión regu­larmente constituída sustentan el orden social, y debilitada el principio de autoridad en la conciencia pública, acos­tun1brada á n1irar sin temor las :nvasione del espíritu de anarquía así en los dominios dd o. den social como en los de Ja organización política, preciso era refrenar con n1ano firme las tendencias destructoras de los el n1entos constitutivos de la tranquilidad p íblica y n1antener á raya Jos conatos encan inados á poner al an1paro de una bandera política la ejecución d" crin1enes execrables." EsTADO DE GUERRA.-Este capítulo del informe es fa página n1ás completa de él : contiene apreciacíones de: alto valor histórico ; enunciación fápida, pero fiel y segura de los movim.ientos principal s de la guerra civil de I 8 9 S ; aparecen las grandes líneas del cuadro trazadas con obser­': l~ión sagaz. y penetrante y revelan el profundo estudio 'l e el señor Ministro ha h cho de nuestros partidos y cón10 sabe apreciar en cuánto afectan la n1archa regular de .la e.'istencia de nuestras poblaciones. Con estas notas hemos de poner de n1anifiesto los. puntos principales de administración pública que se tocan ,. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLITÍ MILITAR 243 eÍ1 el Inforn1e, no sin dejar de observar que estudiado éste en conjunto, se ve el acierto y propiedad con que el Mi­nistro del ran1o interpreta el verdadero espíritu de la Con~­titución que hoy rig ..... Los Decretos n "meros 9, I 8 y 3 I, de I 8 9 5, vinieron á declarar la República en estado de sitio. El Gobierno tomó prontas y enérgicas providencias en el sentido de levantar Jas fuerzas indispensables para debelar la rebelión. Procedió á nombrar en los Departa­n1entos funciQnarios encargados de la autoridad civil y n1i~ litar; activó la consecuci6n de recursos para las tropas en can1paña, y logró dar cohesión y con1pleta unidad á sus disposiciones. Dice el Informe: " Desplegándose excepcional actividad en la organi­zación de las fuerzas destinadas á restablecer el in1perio deJ orden y en la creación de todos los elementos indispen_: sables para elevarlas hasta el número que las circunstancias exigieran, la r b·-- iCn sufrió desde Jos primeros días desca­labros decisivos que, sobre desconcertar sus planes, dieron ú. Jos anügos del Gobierno confianza en el resultado final para robustec~r y "'igorizar Ja opinión fav rabie á éste. unca se dio ejemplo en nuestras guerr~s civiles de mayor ó igual ccléridad en L formación de fuerzas colectivas des­tinadas á con1batir una insurrecció n, ni hubo en las opera­ciones de h guerra la rapidez y el acierto con que se obró p1ra tern1inar ésta en t.l plazo n1ás breve que registra nues­tra histori~L Ni las dificultades de tiempo ni las de dis­tancia fueron parte á entorpecer ó retardar movimientos . n1ilitares eiecutados con n1aravillosa celeridad y que aho­garon sin mayores sacrificios· n1orale~ y n1atcriales, un al­zamiento preparado en ]argo tiempo y re~lizado con auxi­lios de invasores lanzados desde opuestos extren1os del con­tinente sud-americano. "A fin de vigorizar la acción del Gobierno en todo el territorio de Cundinaniarca y atender sin demoras á bs exi­gencias del restablecitniento del orden, el Poder Ejecutivo Tspuso que el Ministro de Gobierno ejerciera las funciones d Gobernador del Departamento, Juégo que las operacio­nes militares hicitron necesaria la separación de este puesto de Jos señores General D. Rafael Reyes y D. Rufino Gu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 2"TT BOLETÍN MlLITAR tiérrez., uienes Jo habían ejercido sucesivan1ente y bajo cuya adn1inistración se organizó el Eji:rcito denonünado d~ Cun­dinan1arca, con parte del cual el Gobernadü r militar del Departan1ento, que lo era el n1Í s mo General Reyes, hizo la corta y brillante can1paña de Occidente., en que los revolu­cionarios fueron vencidos por fuerzas considerablemente in­feriores y sometidos en virtud del convenio de Beltrán" .... "Sin1ultánean1ente se disponía la organización d~J Ej~r­cito del Norte, destinado á pacificar las Provineias de Bo­yacá y del Norte de Cundinan1arca y á coadyqvar en. caso necesario los n1ovin1ie.ntos que debían ejecutarse en Santan­der; Ejército que se puso bajo las órdene~ del señor Gene-· ral Juan N. Matéus, Jefe de Estado Mayor General del Ejército permanente, y cuyas operaciones, realizadas con firmeza y serenidad, propias para asegurar la victoria, obtu­vieron el n1ás feliz resultado con la cél bre captura de Ca­}' itanejo, en la cual~ ahorrándose sacrificios de sangre y n1er­ced á n1ovimicnto~ hábilmente con1binados y dirigidos, se obtuvo la e11trega á discreción del Ejército enemigo, con1- puesto de rebeldes alzados en armas en el ~ orte dt. Cundi­nanlarca y en Boyacá, donde habían logrado reunirse y do­n1inar por algunos dí.as g1·an parte del territorio de <..-ste ú1- tin1o Departamento. "No tern1inó m.a.terialn1cnte Ja ca.n1paiia con el con1- batc de Enciso y Ja captura de Capitanej .; partidas que no pertenecían á ejército regular alghlno ni t~nían Jefe recono-· ciclo, continuaron resistiend , cómo las que se refugiaron en los bosque~ del Valle del Cauca y en las vastas llanuras de· Casanare, en la esperanza de revi\rir la lucha por n1edios de-· sesperados; se fraguaron conspiraciones encatninadas á apo­derarse de Jos cuarteles de ~arranquilla y la pláza de Po­payán, y se intentaron nuevas invasiones por auestras fron­teras del Sur y del Norte. De aquí la necesidad de n1ante­ner en estado. de sitio !a. República n1ientras Jos revolucio­narios se convencieran: de que n1oral y n1aterialn1ente esta-· ban vencidos, y por lo n1isn1o impotentes para renovar la lucha. Pero este resultado no se alcanzó sino prosiguiendo activan1ente la can1paña en los Llanos, último albergue de aventureros arn1ados de las poblaciones ribereñas del Meta y precaviendo posibles con1plicaciones que la caida del Go- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 24) bierno legítin1o del Ecuador hiciera surgir por el Sur de nuestro territorio, á donde fue necesario enviar dos Batallo­nes que sirvieran de respeto á los filibusteros y salvaguar­- diaran la neutralidad de Colombia en la contienda civil de aq u.ella República." El cóntingentc de pie de fuerza que los Departan1en-tos sun1inistraron al Gobierno nacional fue el siguiente: Antioq uia ........... · ... ~ . . .. . . , .... , .. "' 4,ooo Boyacá .. . . . . . . . ... ... . . . . . . • . . . .. . . . ...... J,ooo Bolívar. . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • J,ooo Ca u ca... . . . . . . . . . . . . ................ ~ . . . . . . I o,ooo Cundinan1arca . . .. .. . . . .. . . .. . . . . . . . . . . ... 20,000 Magdalena. . . . . . . . . . . . . . . . . . . "" 6oo Panan1á .................. _ . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6oo Santander............... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 5 ,ooo Tolin1a............. .. .. . ... .... . .. . . . . . . . . . . . . 2,ooo Todos los sueldos d.e los n1ilitares y soldados en servi­ ·cio fueron pagados puntualmente durante la guerra, así co­nlo se hicieron tambi~n con absoluta rcgularid. d los demás gastos de materiz.l y movilizaciún de tropas. Concluída la guerra el Ministerio creyó conveniente conceder á los Jefes y Oficiales licenciad s la gracia de u u sueldo de excedencia, que se pago en parte. La suma de las gratificaciones pagadas ~lscendió a $ 1 46,o8 1. Los gastos hechos durante la guerra pueden compu­tarse en$ 12.267,955-45· El Ministerio reconoció por val o· de expropiaciones, suministros y empr¿stitos, la sun1a de * 662,997-.80, sun1a en la cual está incluído lo reconocido á las Con1pañías de 11avegación fluvial., por servicio de vapores en la guerra. Esta parte del Informe tern1ina así~ "Imperfecta con1o es Ja organización política de Co­Jonlbia, por no haber aparecido todavía el equilibrio de in­tereses que dan sólida y definitiva estructura á los elemen­tos sociales y son firn1e garantía de su ordenado n1ecanisn1o, y debilitadas con1o han sido, por las frecuentes conmocio­nes civiles ocurridas desde que se demolió el régin1en de 1~ Colonia, las fuerzas tutelares del orden y del respeto á 1~ 2utoridad, sería pueril y candorosa 'ilusión pensar que h2.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETIN MILITAR terminado para siempre la ~ra de las guerras civiles entre nosotros, y, por lo n1ismo, la previsión aconseja adoptar n1edidas encaminadas no s6lo á elin1inar causas de agitación política y de n1alestar econón1ico, sino tan1bi~n á poner en manos de todos Jos agentes del poder públíco n1 dios sufi­cientes para dar á la d fensa del orden la vigorosa organi­zación que es prenda de buen éx.ito en las n1edidas del Go­bierno. La organizaciún de una n1ilicia nacional, la provi­sión de abundantes elementos de guerra y la adopción de reglas bien definidas sobre autorizaciones para el caso de conmoción, contribJ.irían poderosamente á dar n1ayor esta­bilidad á la paz pública y á desal ntar á los perturbadores en sus propósitos de can1.biat:" por la. violencia el / régimen constitucional.'' MARINA DE GUERRA.-Atendiendo al objetivo de poner al Gobierno en capa idad de pod .... r::; defender con­juntamente de enemigos de la paz en motin"s interiores, ó en expediciones de filibus eros, s, han tripulado y armado ~onveni~nt. nrente, en vapor s de guen·a La Bo)'acá, La PopaJ El llérculcs y la CaHOJJercz JVardio, cuya construc-ión •;e pr sta á navegar con rapidez en el· río Magdalena. '1e con pr0 ademrcts, por el Ministerio de Gobierno, un, buque de guerra adecuado para la navegación en la Costa Atlántica. PRESUPVESTO.- -La M ·n1oria de Guerra presenta un cuadro complc:to de los gasto~ que se han hecho por el. Ministerio con la respectiva referencia á los capítulos del Presupu,esto que afectan y enun1era las partidas agotadas y las que hay que renovar. LEYES, DECRETOS Y RESOLUCIO,NEs.-La Ley 2.• de 1894, señaló los sueldos de los individuos del Ejército y autorizó al Poder Ejecutivo para aumentarlos transito­rian1ente. Entre los varios decretos expedidos por el Ministerio debe considerarse en prin1er Jugar, y con1o unp de los más i.mportantes el señalado con el nún1ero 8 3 2, por n1edio del ~ual se creó una Con1isión investigadora para averiguar y ~alificar la responsabilidad política en que hubieren incu­~ rido los perturb1dor..,s d .... l orden público. en la Nación\ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • BOJJETÍN MILITAR 24.7 )icho decreto surt~ó sus efectos y las gestiones hechas OOJ\ :tal n1otivo se publicaron en el Diario Oficial. En el capítulo de A UNTOS VIARIOS, con que termina d Inforn1e, se encuentran porn1enores referentes á la exi - tencia del Polvorín, en dDnde se depositan susrancias ex­plosivas ; á la pequefia Irnprenta de propiedad del Ej~rcito y en donde s_ ejecutan varios trabajos ; á la Arnzoría, esta­blecida convenienten1ente por resolución del Ministerio en la Fábrica de Cápsulas; al servicio de Palomares, para el 1nejor desarrollo del cual se expidió el Decreto nún1ero ~93 del año pa ado; y sobre las disposiciones á que deben someterse los habilitados de Jos cuerpos, y consideraciones sobre el perso·1al del I\1inisterio de Guerra. Por último, se insiste en llan1ar la atención á la ne~ ce~idad de establecer una buena legislación n1ilitar, hacia Ia creación de una Escuela de guerra dirigida por profesores con1petcntes y en el establecimiento de una n1arina qu .. in1pida el arribo á nuestras costas de expediciones filibus­teras y que s a capaz tanlbi~n de vigilar el contrabandG costanero. SECClO.i.r CIENTIFICA 'I'i'1.CTICA APLICADA NOCIONES ESPECIALES DE TACTICA (Continuación). MARCHAS FORZADAS E. ta clase de marchas e distinguen de las demás, en que no 5e dividen en jornadas regulares, sino que las tropas caminan noche y día sin más desean os hasta el logro del objetivo propuesto, que los muy-precisos para la alimentación de hombres y caballos. La experiencia ha dictado que la longitud máxima de una J.narcha forzada pued ' S"'r de 8o á ro o hlómetros, ó sea de I 4 á r8 leguas. Ejemplos existen, aunqt:e raros, de marchas superiores que bien pudieran recibir el título de /zcréicas, llevadas á cabo por oldados que unían á una extraordinaria fortaleza corporal y grande hábito á las fatigas, una alma templada en la atmósfera sublime de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN MILITAJt las empresas gigantescas, ora por causa de recientes victorias, ora por el entusiasmo y la disciplina de que eran perfectos poseedores- Pero salta á la vista que ni extraordinarim esfuerzos, ní aun los precisos para cumplir el trayecto arriba citado, pueden exigirse á las tropas sino en ca os de imperiosa necesidad, cuando de ello depende la salvación del mayor número, cuando son egu ros y bri­llantes los re ultados que han de obtenerse merced á un de espe­rado sacrificio, y cuando, por último, cuenta d jefe con que su tropa conservará al final de la jornada fuerza y aliento suficientes para batirse con ventaja después de tan ruda p1 ueba. Siempre que así no . ea, las marchas forzadas serían un aten­tado contra la conservación, la cohesión y aun la disciplina de las tropas, porque en tales casos suele ser considerable el número de rezagados, estropeados y enfermos que van quedando á lo largo del trayecto que se recorre, lo C' al merma en grande es cala el efectivo de hombres y caballos muy necesarios tal vez para la operación que se proponen ó para los combates eventuales que pueden tener lugar. Resulta de aquí que como después de una marcha de ochenta á cien kilómetros in de canso, sería preciso dar uno largo, si ha­bía de continuarse del mismo modo, el sistema de marchas forzadas viene á ser contraproducenü~m, pues con tropas an-uerridas y re is­tcntes á la fatiga se puede hacer do . jornadas con c.:cutiva de 40 á 50 kilómetro , lo cual, e n meno \'Íolencia, produce los mismos y más seguros re~ ult.1dos. APTITUDES Y RELA 10. r E DE COl\.lB TF. DF. LAS DI F E~ E . TT E S ARMAS Infan te ría contra caballería Las propiedades caracterÍgticas de estas dos armas, conocida y de.finidas anteriormente, y muy en particubr la potencia ofensiva, y arrolladora que en grado máximo posee la caballería, determinan y establecen, como regla general, que la primera debe obrar drfmsi­vamente contra las cargas de la segunda, empleando el fuego desde .el primer instante; y cuando este medio no es &uficiente á rechazar el ataque, recurrir al arma blanca como último extremo. Las medidas que á este fin l-ía de adoptar la infantería depen­den inmediatamente de la naturaleza del terreno, posición que ocu­pa y formación táctica que presenta en el instante crítico de ser atacado. Si el terreno le presta una defensa natural que sirva de escollo contra los escuadrones, bástale parapetarse hábilmente, pues el fue­go nutrido y certero de sus tiradores paralizará la acción del ene­migo á respetable distancia, lo cual permitira á bs fuerzas amena- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 249 zadas emprender el movimiento prevenido ó terminar el que estu­viere lcomenzado. Pero si la infantería se ve atacada en terreno despejado y llano, entonces el procedimiento será distinto según que se halle en orden cerrado ó en orden abierto. En el primer caso debe di poner del tiem­po necesario para formar los cuadros de ba:al/CJ n; las columnas de compai1 ía adoptan la formaci¿n en rectángub ó en circu!'J. ucede con frecuencia que la caballería prepara una \·erdadera carga por medio de otra preliminar á discresiw, que tiene por ob­jeto atraer obre los jinetes aislados las primeras de cargas á fin de <:aer seguidamente en masa sobre la infantería. En semejante ca o conviene no dejarse engañar y sí recibir la carga á discresión con fuego certero de tiradore aislado ó por gru­pos, los cuales volverán á su puesto tan luego como los jinetes ·e dispersen. Este pr0cedi miento puede, no obstante, ser peligroso con tropas poco aguerridas o demasiado excitadas que no posean la san­gre fría necesaria, pues tal vez al entir los di sparos de los tirado­res, no pudiendo contenerse har1an fuego sin esperar la vo~ de mando. Para evitar e te accidente conviene, y es preferible no hacer caso al ataque preliminar, porque es seguro que los jinetes suelto no romperán el cuadro. En e5ta di . posición se es pera la verdadera carg a; las caras amenazada del cuadro rompen el fuego á la voz de mando que ~ er;i dada cuando los escuadrone · e hallen dentro de la zona: eficaz. ha ta ese momento supremo, los cuadros deben permanecer en la más profunda calma, con imperturbable serenidad, apuntando cada soldado á los caballos, nó á los jinetes, y sin que e oiga ni un solo disparo hasta la voz de mando. El fuego puede efectuarse simult:.íneamcnte por las do fila , ó por la segunda antes y en eguida por la primera. El primer sis­tema e ventaja o, cuando la caballería ataca en línea, y de un solo avance, pero el segundo e desde luégo más racional y eficaz, cuan­do aquella carga e por escalones ó en columna. Rechazada la carga, al volver grupa los e. cuadrone~ en reti . rada, se lts hace fuego. pero una vez no má·s, pues inmediatamen­te deben cargarse las armas con calma, preparándose á un nuevo ataque que pudieran intentar: esto se entiende i la carga ha ido en línea, porque si tiene efecto por escalones, rechazando uno de aquellos no hay lugar á hacerle fuego, sino prepararse á recibir el siguiente escalón, el cual procurará caer con rapidez, á fin de no dejar respiro á los batallones. La infantería debe practicar mucho estos ejercicios de guerra en los simulacro y campos de maniobras, porque el éxito depende sobre todo de la exactitud, erenidad y conciencia con que se ejecuten~ ( ~rmtinu.,rá.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOL ETf T MILITAR ESTUDIO SOBRE L \S OPERACIOI\'ES DE 1\0CHC El\' CAMPA A 'Abrevi:-~ lo de la obra de Jt•H 13.)\'rclly. Crtpit:ín de E·t:-~do Mayor del Ejército fmncés-~ ¡w¡· A. P.) (e mt ill!l•~c i6t1). 1\d vez con istiera el mal á que aludimo en que la mayor· parte de los Generales, formados en la escuela de West Point, no. habían estudiado el servicio de a\·anzadas má" que en los clásicos tratados europeos en los cuales aprendieron á guardar los puestos cle día y más aún de noche ju'lto á los campos y vLvacs. En cuanto á la colocación de los crn.tinelas, punto de suma importancia en el ser icio de noche, el artículo 88 del mismo títu­lo VIII de la Orden;1nza expresada manifiesta que los punto en (jUe se coloquen los centinela dur~nte el día han de estar situados. u1 tcrrenoc; de bastante elevación, á fin de que la vi ta abarque la mayor extcnsió11 posible; y que pot' la noche se elegirán terrenos hajo:;, para poder observar b altura con mayor seguridad. Esta pre cripción fue dictada por Federico u y los prusianos la conser- · van en idéntica [ rma que los ii·ancese . Por nuestra parte abriga­mos la creencia de que en la o. curidad de la noche no , e observa bien una altura ocupando un punto de menor :í no ser cuando la posición vigilada se encuentra al descubierto destacándose, por lo. tanto, en el hori7,onte. En dccto, en este ca•·o los centinelas y vi­gías si ruado en las h ndonadas, distinguir:.ín con Ja mayor preci- . ion las siluetas de h s patrullas enemigas, ocultándose al mismo. tiempo á la vi ta de ella . Pero en los demá casos, un centinela apostado como qued,t dicho, no se encuentra en mcjore·s con­diciones para ejercer la vigilancia al rededor de sí- que hallándose establecido en una altura, entre otras razones porque los vapo­res empiezan á descender á la caída de la tarde especialmente. en el curso de las corrientes de agua. Aun cuando no fuera cierto lo que acabamos de exponer, d centinela que estuviera situado al pie de una altura tendría siem­pre la desventaja de que los ruidos más cercanos le impedirían percibir los que provinieran de lejos. Por el contrario, los má leves rumo­res que proceden de una r;ran distancia, suben sin confusión algu-. na á lo punto elevados, y on fáciles de percibir por un oído, cui­dadoso, cuyo sentido creemos importante llamar en auxilio, de ]a, vista durante la noche; aún en la? más claras, n.ada tan necesario como el concurso de. ambos órganos fijos constantemente en las operaciones del enemigo; y puede decirse que cuando la os­curidad es muy intensa, el oído suple perfectamente á la vista. A í lo comprenden los alemanes quienes, prestando al órgano auditivo la importancia que tiene en sí, han calculado que, en una Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETL MILITAR 2)1 noche serena, la mar ha de una compan1a de infantena se oye á una distancia variable entre 500 ó 6oo p::tsos y 700 ó 750. Un escuadrón á trote se percibe :í 700 tÍ Soo pasos y á r,ooo si va al galope. Para la artillería se calculan los mi smos datos que los apuntados para la cab.1llaía. En un terreno igual, lo jinetes ais­lados se oyen á roo ó 200 ¡usos según vayan al trote o al galope. Nada más lejos de nuestro ánimo nten armas ! . -¡Presenten armas !--repitieron los Coroneles. La brigada entera rendía al joven oficial que espiraba,. los honores debidos á su grado. Aquel que iba á n1orir por su patria, recibía de ella el saludo n1ás solen1ne. Después, el General, irguiéndose sobre sus estribos, ebrio de · dolor y de sangre, con un rugido,. gritó: -¡ Adelante, á la bayoneta l La brigada, frenética, se lanzó contra el enen1igo. FELIPE N ALDA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 16

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 56

Por: | Fecha: 18/06/1898

BOLETIN MILITAR ORGAI\0 DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJRRCITO - -·--- Director, ALEJANDRO POSAD."-· Son culabcradfJres natos de tste per ·ódico, tod;TINUACIÓN). X Después del triunfo de Araure) Bolívar pudo imponer su vo­luntad á Venezuela. En vez de esto quiso cimentar el buen nombre y lealtad del ejército y que las leyes diestn vtitas, de nohles ejemplbs, de ·grandes enseñan­za ; la Pat;ia renace · con más brillo y poder, y parece como si no fuera dado comenzar· á vivir de nuevo, agenos á todo senti­miento de encono y de . emulacion, libres de toda preocupación malsana, y dueños de un profundb amor á la t República: "Cittdadtmo;: El· od1o {t lll titan fa me alejó de Venezuelt cuando vi á mi patria segunda vez cncadenad!l; y·d~ de lo s confines lejanos del Magdalena• el amor á ht libcrtad1 me ha conducido á ella, venciendo cuantos obstáculos se oponían á la marcha que me encaminaba á redimir á mi país de los horrores y . vcjaciones de los españoles. MI huestes se guidas por el triunfo, lo han ocupado todb y · han destruídb cJ · coloso enemigo. Vuestras cadenas han pasado á nuestros opresE>res ·; y la san gre española que tifie cl •cempo de batalla, ha vengado á vuestros com-\ patriotas sacrificados. "Yo no os he dado la libertad. Vosotros la debéis á mis compañe­ros de artnas. Contemplad sus nobles heridas, que aún vierten sangre; y llamad l á, v.uestrfl m.~rn9ri~ los., qu~. híln . perecido ~n .los combates, Y.o , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B«>LETÍN MJLITAR he tenido la gloria de dirigir su virtud militar. N.o ha sido el orgullo ni . la ambición del poder los que me han inspir,ado 'sta empresa. La lip~r.~ tad encendió <>n mi seno este fuego sagrado; y clt cu¡¡.dro de mjs con­ciudadanos expirando en la afrent:t de los suplicios,. ó gimjendo en la:.. cadenas, me hizo empuñar la espada contra los enemjgos. La jus+i~ia de la causa reunió bajo mis banderas los más v;Llerosos s.91dados, y la Pro-videncia justa nos condujo á la victoria. ' "Para salvaros de la anarquía, y destruír los enemigos qu~ intenta-_ ron sostener el partido de la opresión, fue que adm{tí y conservé el po-_ der soberano. Os he dado leyes: os he organizado una administracip~ 1 de justicia y de rentas, y en fin os he dado un Gobierno. "Ciudadanos: Yo no SO} el· soberano. Vuestr.os Representantes deben hacer vuestras leyes; la híicÍ~nda nacional np es de quien os go­bierna. Todos los depositarios de vuestrps intereses deben demostrarr~s el uso que han hecho de ellos. J u'?g¡¡d con imparci11lipad s~ he dirigido, los elementos del poder á mj propia elevación, ó si ht: he~h~ el sarrifi; cio de mi vida, de mis sentimientos, de todos~mis instantqs por,. constir t..íros en nación, por aumentar. vuestros rccur~~s, 6 m~s , bien por crear;- , los. Anhelo por el momento de trasmitir este poder. á los Repr~scntan- , tes que debéis nombrar, y espero ciudadano qucmeeximir~isde un des: tino que algunos de- vosotros podr~ 1 lenar dignamente, permitiéndome el honor á que únicamente aspiro, que es el de continu¡u combati~ndo á.. vuestros enemigos; pues no envai¡1ar~ jarn~s 1~ c.s.pada mi~.ntras:- la)iber; tad de mi patria no esté complctamf!ntc asegur¡¡cla." Hoy ha de ca11sarnos sorpres~ el.lenguaje.inFencionado .de Bo-_ lívar, difícilmente nos penetramps del desin~cré~ , q!le le af1im!lba; bien que, analizando con e crupulosa sever¡d~d ; todos los actos de. su vida, le encontraremo siempre con ecuente, le01l á 1 sus pr~p6si­tos, sin apartarse una línea de la qu~ . fijab~ su conducta en el amor á la Patria. Pero los que concedían á la gufrra t lll1fl faz de.pcrso(lal engrandecimiento, los que ll~aron á scntir,se irresistiblc.ner te. atraídos por una vida de a;itaciones y prolijo rje.gos, en la que la~ orpresas y Jo desconocido causaba el en amo principal, para ésos. era innecesario reglar : us actos,, proceder con elevación y con uni-. dad de miras. Hacer ostentación de la pujanz¡) de su brazo fue en muchos el más hermoso galar.dón del ab~erto palenque: no hay duda L qur. los instintos guener s t~nto 1 tiempQ . a.pllladt>$, ~r.otaban con in, contenib!e ardor. En 1814 exclamaba el I:.ibertado~ . en , C~rúp~po, al1dirigirse á . los Jefes y Oficiales ,de su.J~.jército: · "N ó, no son los h?m br.;es vulgares los que.pu~de..n calcular. el ¡ eminente valor de,l r~ino de la libertad, para que lo prefieran á la ciega ambición· y á ia vil codicia. De la decisión de esta importan­te cuestión ha dependido nuestr::t suerte: ella estaba en manos de n u e tros com patt ~otas, que, pervertidos, han fallado contra nosotros: de resto, todo lo. A~rn?s ~~ . sid~ cqnsi~uiet1t~ á. , ~~<;\ det~r111inación . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 320 rnás deshonrosa que fatal, que debe er más lamentable por su esen­cia que por sus resultados. "E.j una estupidez maligna, atribuír á los hombres público'> las vicisitudes que el orden de las co5as produce en los E tado , no estando en la esfera de las facultades de ningún General ni Magis­trado contener en un momento de turbulancia, de choque, y ce divergencia de opiniones, elrorrente dt. las pa iones humanas, que agitadas por el movimiento de las revoluciones, se aumentan en razón de la fuerza que Jas resiste. Y aun cuando graves errores ó pasiones violentas en los Jefes, causen frecuentes perjuicios á la República, e os mismos perjuicios deben, sin embargo, apreciarse con equidad, y buscar su origer. en las causas primitivas de todos los infortunios: la fragilidad de nuestra especie y el imperio de la suerte de todos lo acontecimientos... ' "Yo, muy distante de tener la loca presunción de conceptuar­me inculpable de la cat ímil sucumba delante de la inexpugnable plaza de Carrag ·na. M a·, si la tomare, será á costa de grande- pérdida ; y, desde Juego, carecerá de fuerza bas­tante para · ubyugar, á los honrados y bravos habitantes del in­terior. "En cuanto á la 1 heroica de · di ·hada Venezuela, sus aconte~imir-nto han -.ido tan dpiJo:o y, us d va -caciones tale, que casi la han redu ·ido á una ab oJuta : ndigcncia, v á una olcdad es­panto a no ob tan te que era uno de lo m;:~ b ,lio· paí ·es de cuan­tos hadan el orgu Jlo de la • mérica .• us tirano_ gobiernan á un desier­to y sólo oprimen ;Í tri te· re_to , qut·, escapado de la muerte, ali­mentan una precaria e. · istencia ; alguna. mujcre~, niílos y ancianos c:on los que quedan. Los má de los hombre han perecido por no :er e clavo;; y los que vivell combaten con furor, en los campos y en los pueblos interno<:, hasta expirar ó arrojar al mar á los que, imaciable de sangre y crímene., rivalizan con los primeros mons­truo. que hicieron desparecer de la A merica á su raza primitiva. Cerca de un millón eJe habitantes se contaba en Venezuela; v si u cxag ·ración puede asegurarse, que, una cuarta parte ha sido ;acri- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 322 B<.'LE CÍN MILITAR ficadl por b tierra, la espada, el hambre la peste, bs per..::grin:J.cio­' lle3. Excepto el rcrremoto, todos son resultados de la guerra ...•. "La posición de los moradores del hemisferio americano ha !sido , por siglos, puramente pasiva; su existencia política era 11 u la. !Nosotros estábamos en un grado todavía más abajo de la servidum- 1bre, y por lo mismo, con más dificultades para elevarnos al goce de la Ji bertad ...... " · Lo siguiente es una muestra perentoria del alcance rellexi vo •de Bolívar, quizá hoy más que nunca, de aplicaci<>n inmediata ·á las necesidades sociales de estos países: "El interés bien entendido de una República se circunscribe en la 'esfera de su conservación, prosperidad y gloria. No ejerciendo la libertad 1mperio, porque es precisamente su opuesto, ningún estímulo excita á 1os republicanos á extender Jos términos de su nación en detrimento de 'sus propios medios, con el único objeto de hacer participar á sus vecinos de una constitución liberal. Ningún derecho adquieren, ninguna ventaja sacan venciéndolos; á lllenos que los rc;dúzcan á colonias, conquistas ó -aliados, siguiendo el cjcn,plb de Roma. Máximas y ejemplos tales están -en oposición directa con los prindp1os de justicia de los ~istemas repu-blicanos; y aún d~ré má~ en oposidón manifiesta con los intereses de sus ciudadanos; por~u'C l!n estado demasiado extenso en sí tt1ismo, ó por sus depend.cncias., al 'Cabo viene en decadencia y convierte su fCJrma libre en otra thánka; relaja los pr~ncípios que deb~n con ''crvarla1 y ocurre por último al despotismo. E' distintivo de las pcquefias rcpúbJi: cas és la permanenda; el de las grandes es vario, pero siempre se incli­nad imperio. Casi todas las primcrás han tenido una larga dttración; de las segundas sólo Roma se mantuvo algunos siglos; pero fué porque era república la capital, y no lo lé.,..a ei resto de sus dominios, qut se go­bernaban por IefeS é inst1tudon~ diferentes." (Continuará); INFORMES t.l Ingeniero Diredór 'de los habajoa del Quindío. (Continuación); 8a11 V icentt al rinclutelo ZabafetaJ (4 km o6o). Trazo z,6oo metros, e ·planación z, 2.6 3 metros, vía balastada 91 d metros lineales, tres cunetas transversales y dos pontones de madera. El movimiento de tierras es aproximadamente de 1o,ooo metros cúbicos. Parte de la carretera exigió flecha máxima, pues entre las torrenteras del Pueblo y Yeguas dominan arcillas negras muy compresibles que hiendeh á cada paso atnagamientos donde las aguas se encharcan por falta de declive. Así, los efectos de la acción derrubiante )' del tráfico han sidd tale , que ap<'nas terminaáa una reparación én la calzada ó en la cune- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR tas había que volver sobre ellas. Con C5to ha ~ido indispensable acarrcs, lo que ofrece ventajas. _.n la vía de que habl0 <.sa profundidad Yaría con la naturaleza del te ~cl1o, la cantidad y empuje de las aguas, pero teniendo en mira el prev nir cuanto es posible la conser ación de la calzada, pues como dice el fngenicro Gayffier: "1 o debe perderse de \ista que el principal dc:stino de los fosos es st:car la ruta, objeto el más esencial de su conservación, y que es preciso darles en consecuen­cia la dimenciones propias. para obtener este efecto." ( Poi:ts et cllaus .. si:es). Naturalmente las cunetas se han profundizado más, porque en general las aguas lluvias descienden de la cordillera con la impetuosidad de los torrentes. "Una calzara-dice el Lngeniero Mary-hecha direc· tamcnte sobre un suelo arcilloso está continuamente expuesta á cambiar' de forma, y por consiguiente bin solidez ninguna, si no se impide que las aguas de lluvia penetren en el fondo, e detengan obre la arcilla y la humedezcan." ( Routes et Ponts). Que las aguas permanecen poquísimo ::obre el firme, cuando no descienden inmediatamente á las cunetas la~ t<.:rales á favor de la COil\ cxidad, e tá rdcn de urgencia, es el puente sobre la terrentera del Pncbb, según lo he a · isado á V ucstra Señoría en \'arios telegramas, como que por esa ca ·.sa no se aprovecha hoy parte de la carretera. Esa corrict te e de agua cfín'l.cras eh 'er:mo y suele arras­trat palizada durant~ •la mal:t d:tatión~ su anch ra al ra~ Jel uclo es 8 metros, pero torno eStá ~n('ajo ada por ribazos suficientemente al tos, no nece ita más que .¡ p.6nt6n -éon 4 n'lcr~os de vano otro tanto ,dc altura, inclusi" e citñientoS', So . centín1etro de e pcsor en la cla,·e y 6 metros de anchura dé bóveda. Para está fáorica sé re<¡oiéren 1 :t,ooo ladrillos Y 10,000 kilogramos dé Ca}, n'lat~rialcs t\UC SC COn 'guen á pÍe de obra por $ 1 4-3ó. Siento nq haf>e·r podido acon eter la construcción con rreglo á lo· té·r · ino que para dicho pago e~·presa Vuestra Scíioría en telegrama núme'ro 2 ;, del ~ de Enero. ' Zt~baletaJ.~Gontra lo ,quc sería de creerse á pr'in'tcra vista, el pon­tcadcro del riachuelo Zllóalett1J (kilómetro 9}, está lo~alizado +O metros arriba del a do ac tu a~, hacia el arran~ u e del trayecto medianarnen te 'rectilíneo; pues si es verdad Ugalagrande, cuya d:cscripción Jlice- á Vt eHra Señoría• en informe número 38. Conforme al contrato d pu.cn,te debfa s~tr w-de madera de buena calidad., á imitación de los~ colgante de Jierror sobre estribos for-mados con postes gruesos de g11ayacán y justarrazón ........ con sus co-rrespondientes bar.mdas de madera en forma de cruces de San Andrés; bien euter.dido que su construcei-ón debe ser sll'ficientcmente sólida y fuerte, como para soportar el p:.so· de los· transeúntes de á pie.'• (RegiJtro Oficial número 1,204.-1 898). Así y todo7 los postes del afamado jrnta­rrazÓ1J que prescribió el Prerecto Prov:ncial se reemplazaron por tntpi­rJ¡ e, y las cruces de San Andrés con débil red de alambre; de modo qul"' d puente· osóla demasiado aun para el servicio de lo pcatonc~. VI.-oRG·ANJZACIÓrr Efectivo de Xdpadoru.-Termi·nado d camino de Condina se dis- · puso por esa superioridad que marchara la 2. ~ CompaiÍÍ'a del Batallón á este poblado, para auxiliar la construcóón d'cl acueducto; empero,. como la:- nivelaciones preliminares sólo demandaban una escuadra dC' rabajadores, cuando llegó Ja Compaiiía--el 27 de Abril del afio pasa­do- t~esolví dar comienzo á la carretera de Bugalagrand'e á Tuluá, que' era el prop6 Íto mayor del Gobrcrno acional, en orden al de3arrollo de esta sc'Cción del Cauca. Ef re!;tO del Cuerpo, que hacía quedado en d Quindío consolidando el camino ha ta donde Jo permitfan los e caso. · materiales disponible$, llegó á este lugar el 23' de Mayo subsiguiente . . Importa observar que el efectivo útil no excedía entoncesn~ ha e:'!ccdido des pué de 2 50 zapadores, una vez deducido los enfermo y las custo- ~aias Jel Hospital' y de lo cuarteles; pues si es verdad que aquí 'ngrcsa­ron algunos conscriptos para llenar en parte las haja~ ocurridas, poco á· poco se fue estableciendo cierta compensación con el personal anterior pur causa de las nuevas deser iones. DistribuciÓ71 gmerai.-Como yá lo advertí en otro informe, he te- ('·) No existe hoy ese trazo ni conozco tales pl:tnos; pero el estar oilucidado el pro­blema por un ingeniero competente me persuade á no indic:u, ateniéndome á las más a u·· torizadas referencias, sino que juzgo prefr.nble reemplazar la alcantarilla s\lp.lcmet~lari-. con un terraplén adecuado :Í la ras:mtc que imponga el cle8:1&~~ ·· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLR l'ÍN MJLIT:\lt niuo yue $Ubordínar la org~nización al reglamento mecánico del cuerpo 'tratando de conciliar el a\'ance de las obras con las necesidades del ser­vicio militar. Así, oído el dictamen del Primer Jefe, señor Coronel Teo­dolindo Gaona (hoy General), al establecer los trabajos el I . 0 de Junio~ adoplé el plan siguiente: las horas de trabJjo comprenderían de las 6 á. las 10 de la maiíana r de las 11 á. las 4- de la tarde, con excepción de lo. sábados, de manera gue la tropa sólo tornara á sus alojamientos una vez terminada su labor diaria. Se insertaron en la orden del cuerpo las reglas técnicas para la ejecución de la calzada, al propio tiempo que !,(. dispuso la división de los zapadores en secciones pequeñas. Los vehícu­los, enseres y herramientas se pusieron bajo el depf>si to, custodia y en­trega de los respectivos Comandantes de Compañías. Los trabajos hacia Bugalagrand~ y Zabaletas se ejecutarían por la 3.a y la 5.a Compañía~ respectivamente, en tanto que á ia z.• Compalifa se encomendó el ba­lastaje del trayecto que había comtruído, partiendo de la torrentera Y e­guas, mientras era tiempo de pre tar su contingente en el acueducto. lo que yerificó el 22 de Julio. La 1.• y la 4.• Compañías se acantonarían en Z:tbaletas y e[\ el llano de "Becerra" (kilómetros 10 y I 1), para aco­meter la explanacíón hacia Tuluá. Ambos cao1pamentos se construye­ron e•1 tres semanas, pero no ha sido posible aprovecharlos, porque á so­licitud de los vecinos de Bugalagrande y Tuluá resolvió el Ministerio que pasaran sendas Compañías á . dichas poblaciones con el fm de co­menzar allí trabajo • (Conduir-.1). VARIEDADES EL SARGENTO DE W AGRAM Era al día siguiente de una batalla y la víspera de otra. El día antes e habían batido de una manera desesperada en Enzcrsdorf; el ejército del Archiduqut Carlos ocupaba la orilla iz­quierda del Danubio y había ido necesario pasar los puentes' bajo el mortífero fuego de !\U cañones. En aquella jornada rapole0n se había multipiic2.do prcdigio­samcr. tc; á pie, eguido de sus ayudantes de campo, había reco­rrido toda la extcnsi()n de la línea, animando á los soldados, esti­mulando á los oficiale y electrizando á todos con el fuego podero­so de su palabra. Durante aquella recorrida se había acercado un Sargento de la octava di vi i ón para . . uplicarlc la licencia de su hermano menor, triste y delicado joven de 16 año., cuya presencia reclamaba su an­ciana madre que había quedado enferma, muy enfet ma, allá al otro lado de las montaí1as. No hará falta, mi General, yo trabajaré por los d s; hacedlo por mi pobre vejccita que sufre y se desespera p~nsando i no ha de volver á verlo; y al decir e~to, sus ojos de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. HOLETÍ ' MILlTAR rramaron un torrente de lágrimas. El alma del grande hombre se conmovto; aca ·o pensó un momento en su humilde casita de Ajaccio: él también habíc1 te­nido madre . . . y dejaría á aquella otra madre morir sin el consuelo de ver á u hijo! -Te concedo la libertad de tu hern:ano, pero has de resca­tarlo con un trofeo del enemigo. Al amanecer lo primero que vio Napoleún fue Wagram, cu­yas fuertes posiciones habían ocupado los au triJ.cos. Recorrió con rapidez su inmensa línea dt. batalla y corriendo señalaba á sus Mariscales las alturas de Kuesbach Neusiede, Tau­merdorf y Wagram: pantomima elocuente pero terrible que en­tendieron tcidos, así los oficiales como los soldados. El ataque empezó por Aderklaa, puesto · importante para los dos ejércitos, abandonado por Bernadotte y vuelto á tornar por el Archiduque. El cañ6n prusiano abre enormes brechas en el ejér­cito francés; los sajones son rechazados y en vano Massena los manda cargar de nuevo; por un momento el ala izqu.ie1da se des­organi.~.: a, pero aparece Napoleón y restablece el ataque .. La arti­llería francesa, reforzada por Davout y la guardia imperial, barre á su vez con un fuego horrible el ala derecha del enem.igo. A medio día, Napoleón manda ca~gar sobre Süssen brun, centro del Archiduque: la terrible columna de Macdonald se pre­cipita como un laúd y se abre pa o por el centro de lo, austriacos. Aquello fue horrible: en vano las filas enemigas se abren y se cierran como los brazos de inmenso pulpo preteodiendo ahogar aquella legión de h'~roes. Más allá de Sü?senbrun Macdonald se vuelve para contar los valientes qu'- le. ~?l:,í¡m seguj~p . : de aque­llos ocho formidables batallones sólo l,soo hpJTibres se hallaban nre entes, lo:; otros s~ habían. q.uedado en el camjno.s~rgriento que había .sido nece ario .eguir. · Al lado de MacJonald, cubierto.. de heridas, con el r,o .rro en­negrecido por la pc)lvora, esta~fl un bra\o Sargento llevar,do en una mano una bandera au triaca. - Mi Gc>neral, le dijo con voz desfallecida, llevad esta bande-ra al Emperador; e· el re cate d mi herma ..... . Y la muerte había apagado en sus . labios las últimas letras, quedando tendido sobre el campo de batalla .... sonreído .... con los ojos muy abiertos, como mirando hacia las montañas don~e vive la pobre viejecita, que pronto estrechar_ír en sus brazos al ~jjo de su coraz<)n. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EOLETÍ.. MI LITAR ESTADÍSTICA DE LAS GUERRL\S Un oficial del ejército au tro-hú1.garo, el Capitán Bern.dt, h· publicado una estadística de las guerras de este siglo. El trabajo en. cuestión contiene datos muy curiosos, qu:e varn.os á reproducir. Turquía es la nación que va á la cabcz3q ~ esta sangrient y en., la cual i.n,tervinieron más tarde Fran-.. cia, Inglaterra y el Piampnt<:; guerra que duró tre aóos y tres. mese , terminando ron la torn_a de Seba· topol. En la batalla de Lf!ipzig fue donde se puso en lí . nea el mayor· n :ímcro de combatientes: 472,0:::>0 hombres. En Sadowa luchan;n 436,ooo soldados; en G,ravelotte, 30o,o:::>o; en Bautzen, 259,000; en Borodino, 251,0~:::>; en Sedán 244,00~; en • r. .lterloo, 217,oco; en Ligny, r65,ooo, é igual numero en Wagram. !:.sta últirpa batalla repre enta h más brillante hecatombe del iglo, con una proporc;i6n de 38 por 10,0 de muertos y h-.rido&,; Et\ Water loo la proporci;l)n fue de 24 por 1 oo; en Sedán, de 1 2 por 1 o o, y en Gra velotte, de 8, ppr 1.00. Aparte de e - o, ciertos cuerpos uf:i .. ron en variag ocasiones pérdida. terribles. En Plev:na ~) 0.un.J.? <(ampañas llegaron á perder el 75 por 100 de su, efectivo; (!11 Saint-Privat, un regimiento de jnfantcría de marina, perdió el 68 por 1.00. ~demá , en todas las estadístic~ a.pa ;ec;~t .l. woporcionalment~ dp· ó tres veces mayores las pérdidas sufridas por ln ofi<;,i'!lida~. que pot¡ la. tropa. Hé aquí ahpra el efecto cau~auo po1¡. lils. Q.istinta armas, desde d punto de vi ta de las bajas ufridas por los ejércitos. En la gucn:a de 1866. Bajas de los austriacos: con rl fu il, el 90 por 100; e~.; :._ -• uiicría, t1 3 por 100. Bajas de los prusianos: . con el fu si 1, el 7q por 1 oo; con la artillería, el I 6 por 1 oo. En la gu~r,rá de 1870 - 71. Bajas de los france~cs: con el fusil, el 70 por I.OÓ; con la artillería, el 25 por 100. Bajas de los alema-. uc: : con el. (u?W,, (\l 9.4. por I.09.; cqn la a1:till r,í3; el 5 ~or r. oo .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. J:OL E 1 Í ~ M 1 LIT:\It LA ELECTRICIDAD EN LA GUERRA Un ingeniero de Chicago acaba de presentar al G~n:!ral Fla­gi~ r, Jele de la artillería americana, dos armas de su invencic>n, cuya patente quiere ceder (léase v~nder) al Gobierno americano. Tales armas son una espada eléctrica y un cabo arrojadizo, tam­bién eléctrico. La espada, á la cual el inventor le ha dado el atrevido nombre de "Sable de San Miguel," está destinada para la caballería, y p•Je­de producir la muerte, ó por lo menos la postrncicín repentina del jinete ó del caballo enemigo., si llega á tocarlo . Consta de una pequeña batería electrica que va en el bol illo del solclado ó en la montura. Un alambre muy flexible y bien protegido une el mango del sable con la batería. Protegido por la empulia·iura hay un bo­tón que, al ser comprimido medianamente, da paso á la corriente eléctrica y hace del arma un rayo. El cabo arrojadizo está hecho según el mi mo istema : también de alambre aislado y tiene en el extremo una bola que al caer sobre un in di vi duo ó sobre un grupo, produce el mismo efecto que la e·pada al tocar. El Secretario de Guerra ha determinado que se e tudien las dos armas propuestas, para que si resultan de práctica aplicación, introducirlas en el ejercito. Aunque nadie nos pide nuestra opinión, nosotros vamos á darla. La tal espada ó ''Sable de San l\1Jguel," lo mismo que el alambre arrojadizo, podrá ser de mediana utilidad en rarísimos ca­sos, pero en lo general no servirá de nada, porque, por una parte, en la táctica moderna se van proscribiendo día por día los combates cuerpo á cuerpo, que son bárbn C6rdova nú .... mero 6. 0 , en la vacante que allí existe . .......... CORRESPONDENCIA . Tunja 1 .Mayo 16 de 1898. ~ñor Teniente Coror.el D. Alejandro Posada, Director del BouTf • MILITAR.-Bogof~, Muy señor mío: Valido de la di~posición del Ministerio de Guerra que autori..c a á lo~ lectores dcf BoLETÍN MILJTAR para dirigir corresponden"' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 33 2 ROLETlN MILITAR ia á la "Qirección del peri6dico en solicitud de algún d<1to útil, me tomo le\ libertad de suplicar á usted, muy atentamente, se digne re­~ olver el púnto siguiente, sobre pasaporte . . El Teniente C::ofond 't)eilor Jo é Blanco sirve actualmente ;-omo 2. 0 Jefe del Batallc)n Pimta, el cual cubre la plaza de Tun­. ja; pero el Go~i'érno lo d~tina como Primer Jefe del Batallón Páez, acantonodo en Bogotá; en ~1 virtud, es dado de baja en el primero, y debe pasaportár ~le de Tunja á Bogotá: la liquidación del sueldo puede hacerse dé tres man.éras: ó se le abona á razón de $ 120 mensuales, a igna-do á un · 1~ebien'te Cot·onel, pues bien puede decirse qlfc habi'endo cesado en el ejerci"Cio de sus funciones 'Como 2.~ )efe, no tiene derecho á devengar sueldo 'Como tal; o se le liquida á \·azór de .... 150 mensuales, sueltlo asignado á los se­gundos Jefes de Cuetpo~ ó i:iene derecho al!> eltlo de $ 200 men­~ uales, aun cuat do, cortlo es natural; no hay- !:omadti pusesión del nuev0 destino. He entendido que en el ca~o pfesénte, cUya atlaración solici­to, se débe liquidar el suéldo de lo3 dfas de marcha á razón de $ 200 tl1ensuales, pues que pára este efecto creo que á lo que debe ~tendéfse es ha que se haya comunicado el nombramiento, lo cual .-ja derecho al agraciado á disfrutar el nuevo sueldo en el pa aporte. l5in cm bargo, para mejor entendt!r, me permito hater esta toihulta. De usted atento segtho ser\'idor, Ar-;To , ro AREI':As G. ~a diposición légal áplicable al casrl haría que la ú~ quidac ón d( 1 súeldo se practicara por el t rcero de Jos n1odos ~ndicados, es decir; á razón de $ 200 al roes. En efecto, el Individuo nombrado primer Jefe de un Cuerpo, ha de .mo..; vilizarse del lugar donde se halla por causa de ese tn' smo hombramicnt.o y en el carácter de que él lo inviste. El he­tho de no habersé posesionado aún en su nuevo destino, in­fluye en· la jurisdicción que 11:! atribuya: ho tendrá mandd · lguno sobre el Batallón n1ientras no ha a Jurado cumplir ton sus obligaciones, pero sí se le remunerará en Jo que hi-= tiere en virtud de la nueva disposición del Goblerho á st respPCtO; • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 56

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 53

Por: | Fecha: 28/05/1898

Afio II Bogotá, Mayo 2 de 1893. Número 53 BOLETIN MILITAR __ .,.. . .,..._ __ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERR{\ Y DEL EJÉRCITO Director, ALEJANDRO POSADA. --- Son colaboradores natos de este periódico, todos los Jefit y Oficiales del Ejército de la República. LA MORAL DEL fOLOADO Si excitamos continuamente el celo de todos á fin de conseguir extender la instrucción en las distintas clases de la n1ilicia, como n1edio cficacísin1o de regeneración del ejér­cito, no damos, sin embargo, al olvido los den1ás elen1entos que entran, con1o con1poncntes, á forn1ar el espíritu de Jas tropas, llan1adas á sufrir riesgos y privacione~, fatigas y dolores en defensa de Jos n1ás caros intereses de la sociedad. No es el soldado nna n1áquina que, con1o tal, respon"" da automática y fataln1ente al impulso de quien la n1aneja. I~s un todo cornpucsto de espíritu y n1ateria; sujeto, lo n1isn1o que sus sen1ejantes, á las in1presiones; ensibie al frío y al calor, y dotado, como todos Jos hon1bres, de ese sentimiento natural, Ilan1ado instinto de conservación, que impulsa al individuo á precaverse del peligro que an1enaza ~u vida y que, á pesar d la Ordenanza, subsiste en el áni­nlo del que está sujeto á sus preceptos, con1o en el de aquel á quien no alcanzan sus disposiciones. . No hasta que la 1 y n1ilitar señale severas penas al de­lito de cobardía; es preciso además que el soldado, puesto en la alternativa de correr al peligro inmediato, visible, á Ja n1uerte que cree inevitable, ú volver Ja cara á l:sta para arrojarse en brazos de una sentencia infamante, prefiera .:.tencrs~ al cumplimiento de su deber, no sólo por el honor que el lo le reporta, no 1 or temor de la r en a en que \"a á in- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAl{ currir, si obra de otro n1odo, sino por el convencimiento d que aquel peligro no es tan grande con1o su imaginación se lo pinta, ni ]a n1uerte tan inevitable con1o supor:1e. Interesa, pue.s, sobren1anera, persuadir al soldado de que no es el can1po de batalJa cen1enterio forzado de cuan­tos ton1an parte en la lucha, sino que, por lo general, son las víctin1as n1enos numerosas de Jo que se cree. Al efecto conviene que el Oficial y el Sargento, con1o hon1bres á quienes se supone n1ás avezados á Jos peligros y n1ás prácticos en la~ cosas de guerra, sepan inspirar á sus inferiores el valor y de rprecio en los riesgos que recomien­dan las Ordenanzas, no desdeñando ]as ocasiones que se les ofrezcan de hablar al soldado de los efectos producidos por las arn1as, utilizando para ello las horas que pasan junto á la tropa, n1ostrándose con1unicativos con Jas clases inferio­res; pero sin .buscar una falsa popularidad, á casta de reba­jar su propia dignidad y carácter, con fan-úJia.rid~des de n1al género, que son n1ás propias para ganátse el menos­precio del soldado que para granjearse s t estimación. Debe pues hacerse con1prender á la tropa que el es­truendo del cañón es n1ayor que Jos daí1os que produce = ~e el fuego de las piezas apenas pne¿e causar bajas en las líneas de tiradon .. "S, los cuales han 11t>gado ~n tnás de una ocasión á apoderarse de aquéJlag sin Ja menor pérdida: ~1c er lllejor nledio de hacer callar su fuego es aproximarse á tiro de fusil, para molestar á Jos sírvi ntes y hacerles per­der la serenidad necesaria para cargar y apuntar: ~1e en el ataque de tal ó cual plaza, su guarnición contó n1uy po­ca~ bajas, no obstante haberse lanzado sobre ella nüks dé! . proyectiles: ~e los efectos del tiro de rebote, notablen1cn-t disn1inuídos por.·la forn1a prolongada que hoy afectan aquéllos, se producen generaln1cnte, no delante, sino detrás de la línea de con1batientes, etc ... Re~pecto· á la caballería, debe hacerse observar que un 1nfante armado del fusil n1oderno, provisto de nutniciones, no tiene que ten1er á un jinete aislado, ni aun t!l1 terreno llano, ~oda vez que mientras aquél recorre, á galope, la dis­t. ancia de 500 n1etros, puede hacer éste cinco ó seis disparos:f ' c~~.puntando tranquilan1ente, y que, en últin o caso, le queda. la bayoneta, la que arn1ada en el fusil y n1anejada con eles- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~OLETIN MILITAR treza, constituye una defensa contra la cual nada pueden Jos esfuerzos del jinete: ~e una zanja, un ár-bol, un obstácu­lo cualquiera, bastan á inutilizar la acción de la caballería~ ~e el fuego de la infantería, hiriendo jinetes y caballos, desordena las filas, é in1pide llevar la carga á fondo, en la n1ayor parte de los casos ·: ~e las n1asas de caballería son in1potentes contrél: Jos cuadros de ·infantería, cuando no cuentan aquéllas con artillería que prepare el ataque, y que, ·en estos casos la salvación de todos está en la unión, Y. por fin, que aún sin formal" d cuadro, una fuerza en batalla puede resistir el en1puje de la caballería, sobre todo, si apo~ ya sus flancos ct) obstáculos que impidan el ataque por re­taguardia, etc. El fuego de la infantería, n1ás mortífero que ei de las otras arn1ás, pierde mucho efcctn fuera de ciertas distancia. , por lo cual co9viene convencer al soldado de que, en los (:an1pos de ba~lla se cuen'tan los disparos por cientos de n1ilcs y q uc, á veces, no se produce una baja por cada 1 o,ooo cartuchos consUinidos: ~1e h bala ~al ida del fusil alcanza lo n1ismo 1 que ataca á la cabeza de sus compañe­ros que al que 1narcha á retaguardia~ ~1e, de lejos, es poco eficaz el fuego; y que cuando una fuerza avanza resue1ta­n1ente sóbre orra, ésta pi rdc la serenidad á n1edida que ve n1ás próximo el peligro, carga y apunta con precipitación y su· disparos resultan altos, generalm~nte, porq uc con el ·1fan de tirar, ap e na se apoya la ulata tn el hombro, dis- )ara la n1a1 o der cha sin cuidarse de que el arn1a ocupe la osición que debe para que su fuego sea efectivo: (~le d fuego de las masas s muy infetiot en su efectos al de los tiradore ·, los cuales, arrodillados, tendidos en el suelo ú abrigados tra::s de un obstáculo. al ~arecer insignificante, presenta n1uy poco blanco á las balas enemigas. ~:stas reflexiones y otras ·sen1cjantes fortifican la moral que sólo a piran á encontrar en • los hombres de guerra ciegos arrebato· de audacia, hechos inauditos, que por su índole pa­rezcan fabulosos, hacen de la guerra un oficio de bárbaros ó de semidioses; se alejan de lo justos término en que deben conside­rarse las accione ~ humanas. ) ara los soldados que mili tan l_-, bien porque la Providencia, á manera de arti tas Ítlsignes, no logra producir obras maestras todos los días ? Sea lo que fuere, debemos observar que el temperamento de Bolívar no era el de guerrero. No fue, por tanto, la sórdida am­bición audaz, ni el deslumbrante brillo de las insignias mili tares, lo que le condujo desde el primer momento á tomar la armas. La educaci~ín que recibió marchó al principio de modo lento • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 245 é imperfecto, según el decir de sus biógrafos; cobró vuelo y adqui­rió desarrollo imprevisto sólo explicable en las imaginacione3 lati­nas, prontas á impresionarse de modo intenso cuando á par de la inteligencia se mueve el corazón. lVluy bien puede colegir e que la encendida pasión que en el sensible pecho de Bolívar despertó la seiíorita 'Tere a T,)ro y Alayza, con quien se casó á lJ. edad de diez y ocho año , descubrí<) también todo el genial arranque de que era capaz aquel penetrante espíritu. Hallábase Bolívar en Madrid el 30 de eptiembre de I 8oo cuando dirigió á su tío materno, D. Pedro Palacio. y Sojo, una ca~ta comunicándole su proyectado enlace, en la que le decía : "No ignora usted que poseo un mayorazgo bastante cuantio­so, con la preci a condición de que he de estar establecido en Cara­cas, y que á falta mía, pa e á mis hijos, y de nó, á la casad~ Aristei­quieta; por lo que, atendiendo yo al aument9 ce mis bienes para mi familia,_ y por haberme apasionado de una señorita de la má. bellas circun tancias y recomendable prenda:., como es mi señora doña Teresa 'Toro, hija de un paü:ano y aún pariente; he determi­nado contraer alianza con dicha señorita, para evitar la falta que puedo causar si fallezco sin sucesión ; pue haciendo tan justa liga, querrá Dios darme algún hijo que sirva de apoyo á mis hermanos y de auxJio á mis tíos." . Los sentimientos que revelan esta carta son los de un ánimo perfectamente tranquilo, confiado y amante. Invocaba el nombre de Dios al dejar escapar su deseo de tener un hijo ; quería sostener el mayorazgo no por los rendimientos que; le produjera á él, sino por auxiliar con ellos á su familia, rasgo que, en aquella edad, le hace aparecer con gran fondo de perfección moral. Esa apariencia :sosegad~1 que, por entonces nos ofrece la men­te del Libertador deja adivinar además de u natural bc:>ndaJ, cuán completa era la eJucación que había recibido el hijo de Caracas, educación prodigiosam~.;nte de arrollada en su ingenuo y noble pe­cho, cuando, en la primavera de la ,. ida, yá se c.· pn::>aba el con lo acentos é mtenci<}n de un hombre que haya meditado ú . ufrido los acerbos dolores de la existencia. Apenas un Sixto Barrera, del Batallón 15 de Urdtl!Jeln. En dinero .... ... ....•..................... $ 6 ¡o Ajustamientos d eb rero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 40 Alpargata y jab t'" i d .............• : ............•• 25 Ración del d ía 1 .O de Marzo • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . 7 • Suma ........•. $ 12 10 D ~ dúcc s e por valor dr un ataúd . • . . • . . . . . . . . . . . . . . 7 so Quedan ... . .... ·$ + 6o Cali Marzo 2 de 1897• El Coronel, Jos É M. MosQUERA.-Tcs tigo, Vldtlrico Mi11otn.-Tes­tigo, Rnfatl Ltetiiii.-~1 es ligo, Federic? 1/ en. IIZtJ. ~ lNVE TARlO : aYalúo de los bicne 1 dejados por el soldádo del Ba­tallón 15 d_ Urdt!ntta, Ezequiel ldrobo, gue falleció en el Hospital de esta guarnición el día tres dd presente mes. En dinero . , ........... , ...•............... $ Ajustamientos de Agosto próximo pasado .........•.. Alpargatas y jabón id. id .....•..........•...... Racic.mcs en do día del presente mes ............. . z8 45 2 30 z8 1 6o S11ma . . ........ $ 3·~ óo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR Dedúcesc ocho pesos por valer de utl ataúd, .cgún el recibo adjunto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 .. Cali, S~pticmbre 4 de I 897. Quedan ........ $ 24 6o El Coronel, JosÉ M. MosQUER.A.-Testigo, J. M. Correrz G.-Tcs~ tigo, Rose1Jdo Martínrz A.-Testigo, Pío Agttilar. Recibí del Sargento Brigada del Batallón Urdaneta, Eugenio Gar­cía, la suma de ocho pesos('$ 8), valor de un ataúd, para ct cadaver del soldado Ezeguiel Idrobo. Cali, 4 de Septiembre de ~ 897. J. A. Martín. LITERATURA UN RELOJ SALVADOR· -RECUERDOS DE 179~· Mu hos relojes he vi to en mi vida; pero ninguno como aquel. .Estaba dentro de una caja de nogal, en que habría cabido un gigante, y en el fondo se veía relucil' el pcndulo de cobre. Los doce número árabes, no romano . .;, se destacaban con su color azul sobre esmalre blanco, y las aguja enormes parecían fle­chas <.le campanario , Por cierto que no parara en eso 1~ emejanza, porque como las veletas, el horario y el minutero andaban como le daba la gana, ya de pacio ya con rapide?. incrct ble. V cz hubo <.JUe anduvieron un cuarto de hora en cinco minutos. ' Cuando onaba la campana, era cosa para taparse los oído y dar e á mil demonios. -V amo , den a el tío .Francheteau - ya se de compuso la campana. Con razón : no en balde recibio tantos balazos durante la gran guerra. ¿Cómo? preguntaban todo - ¿ qué, es tan viejo el reloj? Cuéntenos usted eso tío .Franchetcau. El buen viejo gue por hablar por los codos se rroría, se hacía de rogar. Sacaba del bolsillo una pipa, la )lcnaba de tabaco, la encendía y cuando todos estaban suspen os de us labios, empezaba así: Es preciso que sepáis que Francia (así le llama á su reloj) y yo tenemos la misma edad. Mi padre se lo regaló á mi madre el día que me bautizaron; el autor de mis d1as era muy galante, y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • BOLETÍN MILitAR cada vez que le mandaban de regalo otro niiío, aumentaba el me­naje de la c:.~sa con un mueble ó un utensilio nuevo. Esto sucedió doce vece ni más ni menos. Era en J 793; tenía yo once años y lo rec:uerdo como si hu· biera sido ayer. No se hablaba más que de jacobino:; y sanscul9ttes; lo primeros, sobre todo, me causaban terror. N o había en N antes pan ni carne, porque los nobles acapa raban con todos los víveres y en resumidas cuentas, el pueblo se moría de hambre. Una mañana del 111es de Diciembr·e, se anunció la l!egada de los jacobit1os. Salí á la puerta para verlos y los veo avanzar á la ca­rrera, lanzando alaridos salvaje , con los pies desnuclos y ias cabe­lleras en de orden. Tuve tanto miedo, que volvf á meterme en casa y cerré la puerta con llave y cerrojo. , ... in embargo, los oí pa ar frente á casa gritando: "¡Al Loi­ra !" . y los ví de de una ventana, arras~rando barriles, cureñas y grandes trozos de madera. Repentinamente una joven de aspecto distinguido como el de una marquesa, toca á la puerta. Mi padre la abre. - Salvadme, señora - xclnmú la joven - están en la ciudad las tropas y asesinan á los vendcanos. Era verdad, las calle · c~taban llenas de . oldados de infantería y caballería, que arrcmctJan contra todo el mundo. - ¡No quiero c,analla en mi casa!- grirc) en esto mi padre - no quiero qut· por usted me corren c.:l pe cuezo: fuera. l' 1i madre intervino, uplicú, lloró y t\cabó por desarmar á mi padre. • ¿ Donde iban á l' Sconder á sa desgraciada? No teníamos más que una pieza baja y un granero de.:ocupado. Mientré1S mi pa­dre bwcaba un - condrijo, la ~V1arquc a, porque repito que lo pa­recía, le.: dijo entregándole un rollo de papcle·: -l ls! ¡Cuántos bandidos ~emos mat:.do hoyl Mis húsa­res fialt tral'ajado mtJcho. Cuát}tO SIÍ ·nto no ha~ei- ·llegad9 dos horas ~ntes; no se hubiera escapado uno solo. La Rochejacquelin puede alegrarse de haberse escapado ...... pero mañana, quién abe! En ~eg . ida se sen'tó juntg al fuego. Conservo de él memoria c~\no ~i le viera: era l!Il hombre robustO', de estatura ·regular, bien formad~ de mirada dura, voz ronca y aire lmperioso. Era un her­moso oldado. Mientra duró -la céna estuvo muy alegre y felicit6 ~ mi madre por sus dotes culina~ias. , De vez e 1 cuanqo C()ilsultaba su reloj y vé.a nacia el de la c~.sa donde estiDa escondida la señora. --¿Qué, no anda esé reloj p ·eg untó cuando meno!S lo pcn-· ·á amos. . . . . --Desde esta mañana sé paró, General; contestó .mi padre : .. - Pues pónlo tort el m·ío, porque rriañ· 'na á las seis ·quiero le-vantarme y ese tiene campana. • . ,. ~Mi ma~Jre .é pu .ó m4y pálida y mi padre se levantó para. no dar á conocer su turbación; mas, reponiendó'se, dijo en tono de <:hanza: -General, no se fíe usted de m.i reloj; voy á pedirle prestadá <>t':o á mi vecino, que es 1·elojero; además, yo me levanto todos lo~ -días á las cinco y lo despertaré á usted. En esos momentos ie oy-ó salir de la caja del reloj una tose ' _i1la seca. --V 2ya, -perisu mi padré; nos lucimos, y para ahogar ·J:í tos dX Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR la Marquesa se puso también á toser, hizo lo mismo mi madre y: yo ¡¡eguí el ejemplo .. -¿Qué pasa.? preguntó Westerrnann, parece que todos están resfriados. -No haga usted caso, General, respondió mi padre; ~ada vez. que torn"mos sopa de <;ol nos vienen ganas de toser. -Vamos. -vamos> dé-jatce de cuentos., Lo que sucede es que tienes ganas de beber. Westermann tomó una boteLla y llen.ó los vasos, -¡A vu~stva salud, amigos! dijo. -¡A la vtres~¡;a, General!· -¡A la vuestJ:a,.ciucladan0'! La Marql:lesa vobió á t'Jser y mi padre tambien. -Creo, observó w-:estetoman, mirando hacia d reloj, que: hay alguien dentlío de- eso o. o. ¿Qué ocultas, ciudano? -¿Os chancéais~ General? --No me chanceo . ...•. Abre ese r-eloj! Mi padre balhució algunas pala-bras, perdió la calma', d~j~ mu­chas sandeces y lo iba á echar á perder todo, cuando- mi mad11e, co111 1a admirable presencia de ánimo d~ las mujeres le dijo: --Abre, hombre; cd General lo quiere. --Bravo, ciudadana, bravo, r:epuso Westermann., bien dicho .. --Mi padre se enojó y cerró los• puños coi rabia. En esos momentos tocaron á la puerta. Entró un oficial. Mi General, dijo, el General Marceau tlke que os necesita:. :e teme un nuevo ataque: ba c;;ido sorprendida y pasada á cuchillc una avanzada, --¡Rayos y truenos! es ~os.a de n6 acabar -' nunca. ¡Pronto, mis botas y mis a mas.! Todos corrimos ;l .. eUa; qué peligros o!l' hig- : · rorrer! ~i lo hubiera sabido ..... . -No hablemos de eso, señora; pero procure usted no toser .. A penas se había instalado en el granero, cuando el asistente· dol General Westermann entró sin Llamar á la puerta. Iba con e_ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 255 apote y los guantes del General, y á avisarle á mi padre que. su amo no dormía en la casa, porque las tropas iban á salir de la ciu­dad para reunirse á Fleuriot. - ¡Benditas . a la Divina Providencia! exdamó mi madre, cayendo de 'rodillas. -¡Qué susto nos has dado con tu Marquesa! le respondió mt p4dre. Bajó la pobre mujer del granero, se le dio de comer y se acostó en el lecho que estaba destinado al General. Al día siguien e, al amanecer, se levantó, dio un abrazo á mi padre, á mi madre, y se fue dejando sobre la chimenea una bolsa que conten.ía mil franco en oro. Olvidó decirnos quién era, pero mi padre siempre creyó que tuvo escondida dentro de su reloj á b Marquesa de La R ocheja<: quelín. LEuN SEcHE.. LA OANCION DE IJA ESi'ADA (P:m• los bravos oficiales de nuestro ejército). ¡Salió yii de la funda, con ira \'etJgadora, Mi recia y noble e. pada! ¡Y á en el combate vibra, de España servidora ' al sol de las batallas reluce brilladora Como una llam~rada! ¡Jamá 111Í fuerte e pada será rota en pedazos! ¡Jamás cono ió el miedo! · e burla de peligro y traicionero lazo : ()uc fue ·u hoja valiente labrada á martillazos En la .i111perial ' roledo. ¡ ()ué valt:q, {j.rmc espada, lu vi os re plan dores ""'-" De las pupilas bellas, · I lado de tu~ lumbres y espléndidos (ulgores Sí, al s6n da lo · clarine y b t lico - tambores, Magnífica destellas! !\1i e s pada el honor patrio defiende, no mi vida; Y muéstrase orgullosa Cuando ante el fiero estrago de lid en fureciJ :,, : leva e en los aires, de púrpun \'e tida, · Cual reir1a \'Íctorio~a. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN .rv, lLITAR ¡Oh es paJa, f1d am..tnte, querida compañ~a, Si la coot~aria suerte · . Hiriese con sus tiros á la nación guerrera Y en mano~ en.t;miga.s.,. caJ.ese su baridera, · 'Tú me claras la muerte! ¡ , MAt\UEL REI~A. ~ de E.nero de 18,-9 7 ·, V·ARIEDADtES. ESCUELA MILITAR DEL PER;Ú· Merced á la poderosa iniciativa del seflor don Nicolás d~ Pié­, ola, Jefe muy distinguido de la República del Perú, en aquella nJ.ción acaba de inaugurar~e, lo mismo qu_e e.n 1~ r~uestra, una Es­cuela Militar ac; aplicaJ;i,<)nt· destinada, á. cpupr CJl el arte de la ~uc~ra á varios. j,<)venes que se han dedicado al servicio del Estado. 11a solemne ceremoi1ia, <.Te aper·tura d~ ]'a Escuela se verificó e] 24 del pasado, mes de Abril, ante UJla conc.urreJ~f:i¡t m,uy notable. Pronunciáronse con tal motivo varjof. discurso , ~iendo el más ext~nso ~1 de Mr. Clement, Jefe de· 'la m it;io · Mill~r france­s'a que, contratado ppr. el C:robierno de~ Per.~., dl1ige la. ' .EScuela y <~tiende á la in trucción dd. Ej~rcit. t • Nos permitimos reproducir. l!J1a· partr.• del discurso de este tíl­t, im , por cpnsiderar que e~~ . dicha. piez.a or¡awria .e tocan varios le los .puntos que aquí m.i mo ~ tr. han . • n¡JP. ~~1; cuerifa: wr· el Minis. t,eno de · Gu:~ra, al concede ,. a la tn~truc:~t~n. d e~ Ul cu~r~ de ofi­ctales atencton pt:eferente. · . 1Jijo el :;eíior. Cl ll'en,t al di~igirsc. aJ: Pr.s gasto que hace para hallar e bien armado.; ese resultado, e palpa aJ. considet;.a~ el• irnpu}so y la acti..,idad qu.c el comercio y 1~ in 1ustria toman en este caso. Así C:l que los economistas deben aconse.­jar la protecci·ón de los ramos conce¡n,i;entc&, al ejército. Excelentísimo sejio~:. es mu.y pru,ckntc, a.cumul~r en ti:empo de pa1 .. podcrosn ~.a.teria,l d:e. guerra; no e:~ menos importante o~ganizar los: ejércitos en us menores detall-e~, tanto d ejé!"cito pe¡mancntc con todo .... :us servicio, .:amo las otras fuerz-as die, qpc d país debe di-poner CIL tiempo de gu,erra. La kyes mil·itarcs y l-os reglamentos q,u~· de cHras se derivan, son: una garantía i-ndispensable para la extstencia ád ej:ércno, para su. disct•. plina y para su adelanto. Comi·ion<;S especatlcs han s1do nombrada~ hace . cis meses para cla~_orar cuidadosamente los proyecto de c. as lcyc~~ y reglamentos. Tengo fe de que la c1enci-a, ~ competencia y la labo­riosidad de los miembros de esas Comisione., jurisconsultos eminentes y. mili tares de gran eXpt.iri.;ncia llc,·arán á c.abo feh~mcnt~ s..~~ tar:Jp* :~ la mayor pa.rte d-e estos prpyc .. ~tos se hal~ 'an terminados. Una ,. :r- q.uc ~e organicen I•c~s · di.vcr.as arma dd· ejército y esté! dotachs d'e sus rcspectl'\'0S rc..;glamcntos, faltará lo principal: instruírlas. Con el fin d que la mstrucción del ejército tenga una ~ase sólida, .C' necesitaba una Escuela, cuya c;licacut se haga sentir rápidamente en: todas las filas del ejército. Habiendo sido designadn por el Gobtcrno del Pení p:1ra dirizir. esra Escuela, mi• principal idea d sd'C luego era permitir el inarcso ;{ ella del mayor núrner;o posible de ofic1t1lcs jóven.e. de todos l<1s Cuerpos . . del ején .. ito, así. como de algunos otros jóvenes salidos de los . vario· plan­teles de imtnJf=CWn. D spu~: dt."' halkr si 'O inicindos en la parte teórica y práctica de la ciencig rnihta-, eso jóven11:\ debieran volver á su Cuer­pos y aplicar ácticam ll.t.~..;, como mstructores, las Icsciones que . hubie­sen aprendido. Pero eso no bastaba, l~a man-era de combatir en la actualidad, cxi...._ ge que las tropas. poc;ean cltlf;C~ mu:,c- instrufdas, 1 t:lnto más cuanto que para poder llevar á fc!li7. éxito la enseilanza de los snldndos, es indispen­sable que los oficiales e~én secundados por cxccl ntcs cla es in tructo­ras. Era, pues, mene . ter formar en nuestra E cud'a clases dignas_ de lle­var cHe nombre. Con tal fin se dclidió que se creara en la E cuela una Unidad orgánica de cada arma: ornpañfa, Escuadra, Batería; debien­do esas UpidadL:s recibir cada año cic~lO ' número de , rcchlf~s '-xperto ., capaces de llegar ianos, mandados por el Géneral Vogel de Fal kcstein. · Capitulación de Sedan, 1870. El ejúcito de reserva francés (84,000 hombre, con 4,000 oficiales, 12,000 caballos, cuatrocien ­tas piezas ec a ' tillería, 9o,ooo fu iles Cha scpots y un inmcn o ' material), mandado por. el Mariscal Mac-Mahon, rinde las arma~ .. al Rey de Prusia, Generalísimo de los ejércitos alemanes. El En! crador Napoleón es hechCl prisionero de guerra. __ .... , ..... .._. __ E I EL EJERCITO BlnLIOTE(.:A DEL F.J EkC TO eg~n avisa el sci1or Bethancourt, En •iado E. · tntordinal·io i.inistro Plenipotenciario de Colombia en Madrid, ha recibido·· :>ára la Biblioteca Militar recientemente creada, una gran can ti daG · de obras españolas referente á la milicia, que le ha CIH"iado el se- . ñor Mini tro de la Guerra de España, por recomendación del sei1or Mini tro de S. M. Católica en esta República. Damos las más expresivas gracias al señor Barón de la Barre , e Flandes, por la eficacia con que contribuye á la i11strúcdón ·de­nuestro Ejército. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ROLKTtN MlLITAlt ~ El P. E. Ascendió á Satgent0 Métyo·r cl~ct;\·¿ al Cap;tári Abe~ .\ardo Bulfa, que sirve en la 1.• CdmpaitÍ;J dc.d Bátallón }./,riio nú ... mero 4, y lo destin Avudcrnte (7eneral en lugar dd T<"niente Coronel Ftartcisco de P. Úlloa, á quien se le concedió 1ft licencia indefinida que solicitó. Creó una pla:ra m<Í' de plegador en la lmprenta del EjércitO y nombró para desempeñarla al señor Manuel Bu tamante, cm· el 1ueldo que á este destino corresponde. Por Decreto de fecha 25 aprobó el n·ombramiento hecho po/ ~~ Comandante del litoral del Pacífico en el señor ~nriquc Pala­íos para su Ayudant1!; asünilado á Sargento' Mayo para los efec ·­o fi cales. Declaró en uso de licencia indefinida por mala Londucta y á: ~olicitud de los Jefes del Cuerpo a'l Teniente Alfredo U pegui de lci" ~·· 6ompañía del Batallón Boyacá número 24. Ascendió á Teniente efectivo al Subteniente Pancracio Ro .. h'órqucz, lo llamó al servicio activo y lo destinó •á la 4: Com'pá ñ4a del referido Batallón B~yacá en lugar de Upégui·: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 53

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 52

Por: | Fecha: 21/05/1898

Aiio It Bugotá, ~luyo ~1 de 1<398. Xtimero 5~ BOLETJN MILITAR ORG. 1 O DEL MI ISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO Director, ALEJANDRO POSADr .• Son colaboradores natos de este periódico, todos lo s Jeftr y Oficiales del Ejército de la República. EL JURAMENTO DE BANDERAS De todas las in..,titudonc. h uman as. no hay ninguna más santa y que mc­rc: ¿c:.~, por lo tanto, más respeto que: b pr<.: taci.Jn del j uramcnto. Dcsbordelia·s. El juramento, tal corno s pr· sta, y á nuestro en ten ... clcr conviene que sub ista, es la palabra de honor dada por un hombre á su patria, obligándose ft defender sus banderas, /wsla perder lú última gota de su saJI(.O're, y no abandonarlas 111Íentras le q uedc un soplo de vida~ es el compromiso de nwrir., defendiendo esas gloriosas nscñas que repr scntan Jas instttnciones de ]a nación~ es el ofrecimiento de la vida por a.urm:t tar U" J t ro " . ~s la formal promesa de no em­pañar su r .... spectiva. histori, si no es con la sangre de sus defensores) que mu rcn por ellas antes de abaHdonurlas y .rnancillarlas: es 1a paial ra dada de repetir la gl riosa jor:na~· da de 1~rafalgar, si lo cxtt n o dd - a -o Jo reclam,. _,stc juram l~nto, lejos de rcbajP r á quien lo presta, Jc e na ltece, bajo todos conceptos, pu~.;s 1 hace lnerecedor de que se le confíe la honra de la nación y los desti n os del país. El juramento de fidelidad á las banderas honra en su­mo grado la ~arr ra de las armas estimul, el espíritu d Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ. MILITAR cuerpo, y es un gran dique para sostener en ciertas ocasÍ6·• nes Ja presencia de ánin1o, siempre tan necesaria para impo·· ner la voluntad del alma, y sujetar por la voz. del hon r y de la conciencia al que vacila en fuerza dd instinto de la propia conservación. En todos los momentos de nu~stra existencia, hasta en aquellos que nuestra alma está embarga­da por la scn·presa y el desasosiego, st oye la voz de la con­ciencia que nos recuerda el juramento prestado; y ei hom­bre honrado, aquel que en algo se aprecia, no olvida las pa-­labras de su jefe, que en la b .. ndi ión de la bandera le dijo, que en su defensa está interesado el ser·vicio de Dios, la glo­ria de la nación, el crédito del regimiento y su pro pi~ hono ·r. Miles de ejemplos podríamos citar como prueba de la grande influencia que en las acciones de guerra ejercen las insignias ó banderas que, con1o dice muy bien un escritor francés, jamás pueden perderse con honor; bastará, no obs­tante, que recordemos el glorioso comportamiento de los alféreces españoles, Hernando de Illescas y Alfonso de las Parras, en la batalla de Garellano, cuando perdidos sus bra­zo~, sujetaban hs banderas con ambos muñones, alentaban á los suyos> y yá que no podían peleé\r, <'guijoneaban su 9 caballos p:tra salvar las sagradas insignias. Napoleón, en la batalla de .Areola, en 1796, ve retroceder repetidas veces fl­sus rnejores soldados al intentar el paso de un pu:.;nte; cogt.: una bandera, la coloca en e] punto disputado, y ~sto basta para enardecer de nuev á las tropas, aun cuar do tuvieron que ceder á la n1etralla enemiga. En la sangrienta batall, de Essling, Jos batallones austriacos on cargados dos veces por la· caballería francesa~ ~1 desaliento e nde en sus filas; pero su archiduque coge una bandera y los rehace, rcco·· brando la victoria. Y finalmente, no olviden1os la acción de los Castillejos donde t:into pudo y consiguió la influ<.:ncia de la bandera y dd ejemplo. En todos tiempos han servido las banderas para infun­dir aliento al soldado; por esto decía un orador en d Con ... greso de diputados ( 1): "Es sabido <.JUC el color d !<1. bandera entusiasma al soldado y le lleva ]Jeno de ardor y ~ediento de gloria al combate y á ejecutar las mayores ha-ll) :,r. Moyano. s~sión del I+ de Diciembre de 1876 .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ROLETÍI': MILITAR ·; .. añas por su patria., Bien se comprende por lo tanto q u el honor no transija la p~rdida de joya tan querida; Masse­na, el hijo nlÍmado de la victoria, mandaba al 67 regimien-­to cubrir con crespón negro su bande-ra, y ser disuelto por su conducta en la de(i nsa de Géno-ra; pero el regimiento quiso reivindicar su honor, y se portó tan bizarramente en la primera acción, como que le fue levantado el castigo. Napoleón, despu~s de la batalla dt: Austtrlitz, preguntaba al 4.0 regimiento qu~ había hecho d su 'águila, y no se con­tentaba con seis banderas cogidas al nemigo; y nuestro re­gimiento de Saboya recobró gloriosamente la bandera. que un escuadrón de húsares franceses había logrado arrebatarle. Por esto decim0s con ~ocquancourt que la pérdida de la bandt:ra es principio de desmoralización· y creemos que el Cuerp que llega á perderla, no tiene más remedio que re­cobrarla. Y tal, y tan universalmente reconocida es la influencia de las banderas en los ej¿rcitos, como que en todas las su­blevaciones en todos lo motines, aún con carácter civil, lo primero que se hace es levantar una bandera. Los comune·­ros de Ca~tilla alzaron su pendone ; y l\1aría Pacheco, la heroína de 1'oledo, los sustituyó por un signo religioso para ~ nfundir valor á los yf1. vencidos en Villalar. En 159 r 1 1 ;- .. gón vio en peligro sus fue;-os é invadido su t rritorio por un ej¿rcito de Castilla: trató de opnnersc, levantó tro­pas se reunier n en el campo de 1'oro, y allí e alzó el tra­dicional estandarte de San Jorge; todo empero fue en vano: '.Lanuza fue decapitado por lzal~r lcvanlado e.r/cmdarte contra su re)'. Sublevósc Puigcerdá en r 829, siguiendo~~ cjem¡Jo de otros puntos de J~ .. spaña, y su primer acto fue dar é. viento u estandarte encarnado y blanco con estas palabras: ' Unión y fuerza., Tarea algo escabro a y para nosotr s superior sería el empef1o en trazar un cuadro hi ·tó ·ic:o de la institución de las insignias ó bander-as· limif'monos pues á. recordar que os egipcios las llevaron en lo aito de Jas picas, y no eran sino efigies de los animales objeto de la veneración pública; que los ej~rcitos griegos y romanos también tuvieron sus ·1 signias, distingui~ndose Jas del egundo por el excecivo t;1( mero de ellas, pues había una en cada ceJ1tto·ia y en c~da Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 216 BO!..ETfN MILITAR turma; prin1ero fueron figuras incadas en picas, posterÍor­nlente las llevaron de paño recortadas en cuadro Ja caba­llería, y en forma de animales salvajes 1?. infantería. La enseña imperial y la de la primera c~nturia s~ distinguían de las demás por ser aquélla el busto del emperador, y la segunda una águila con las alas extendidas. Los godos Jas usaron llamándolas banderes. En la Edad Media eran in­numerables las banderas y los estandartes, ya de las ciuda­des y villas, ya de Jos caballeros n1esnaderos ó ricos-homes de pendón y caldera, costumbre que con algunas modifica­ciones subsistió en España, hasta que Carlos III dispuso y decretó la unidad de nuestra bander<¡; con la que viene al­ternando, en ciertos casos, el estandarte morado de Castilla. Las ceremonias con que se ¡:,resta el juramento de fidelidad á las banderas constituyen un acto in1portantísin1o de la vida n1ilitar; es necesario, pues, que en tan solen1ne momento el hombre instruído y el rudo camp\:sino, con­vertidos en reclutas, aprendan á fij·ir toda su atención en la voz. de la patria, que exige; en la voz de Ja religión, que premia ó castiga. Este acto solemnísimo de la vida n1ilitar data yá de antiguos tiempos, lo que prueba una vez n1ás su importan­cia y su necesidaá. En Roma, una vez. reunidos los jóvenes de Ja edad n1arcada para tomar las arn1as, hecho el sorteo en las tribus por los tribunos y destinados los elegidos á las legiones, se les tomaba juramento por ·1 cónsul, ó en su defecto, por esos nüsmos tribunos, y p< 11 d prometían: "reunirse á Ja. orden del cónsul, no dejar el n~ icio sin su permiso, obe­decer las órde 1es de los oficiales, hacer Jo posible para eje­cutarlas, no retirarse por n1iedo ni para huír, y no d ~jar el puesto que se les confiase." Se consideraba este acto como religioso; se creía que sin él las Jcgiones no podrían pelear contra los enemigos, y se le acompañaba con terribles n1a1- diciones para impresionar los ánin1os de las tropas. Grecia exigía juramento á sus soldados, fundándose en que un particular no tiene derecho sobre Ja vida de otro, pero sí el príncipe, ó república, que Je reciben de Dios, y por medio de este acto lo trasmitían á sus ejércitos; así es, que sólo por el poder del juran1ento podían luchar, y sin él Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 217 se hacían responsables de la sangre que derramasen. En Atenas se prestaba á los r 8 años, jurando defender la re­pública con todas sus fuerzas y en todas ocasiones, y obli­gándose á servirla; juramento que subsistía hasta los 6o años, en cuya edad quedaban exento de su cumplin1iento. \ F arios ejen1plos célebres pudiéramos citar de juran1en­to de banderas, pero los concretaremos á dos tomados de la historia de nuestra patria. El I 2 de Octubre de r 49 2, como es por todos sabido, fue descubierta tierra por Cristóbal Colón: conseguidos sus deseos, premiados sus desvelos, tomó posesión de la isla de San Salvador en nombre de los Reyes Católicos; y hecho esto, hizo ondear el estandarte español, y, según dice un historiador, allí se repitió una escena de enternecimiento, allí todos acataron al hombre grande, y le prestaron jura .... n1ento de fidelidad. En r8o8, el pueblo de Zaragoza había sufrido y ven­cido el primer ataque de sus sitiadores; días después dich­pueblo se reunió en la plaza pú bJic con todas sus autori­dades eclesiásticas, civiles y militares, y ante un pendón, donde brillaba la imagen de su patrona la Virgen del Pilar, se humilló y juró en alta voz defenderse, sin consentir ja­más el yugo extranjero; y aquel juramento convirtió en di­que de Jos triunfos franceses las débiles tapias de la heroica ciudad; y aquel juramento, al repetirlo el aura en el can1- pamento enemig >, hizo temblar y retroceder á los vence­dores de naciones coaligadas, y á. los que ni el sol abra­sador deJ Egipto, ni las nieves de los Alp~s fueron obtácu­Jos para contcn<:.r el carro de sus victorias. , J ú zgucse por éstos y cien otros actos de heroísn1o la influencia de la bandera y la eficacia del juramento en la carrera n1i litar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 218 BOLETtN MI LJT A.R MINISTERIO DE GUERRA DECRETO NU1\1ERO ...... DE 1898 (MA O I ¡), por el cual se reconocen sus respc.::tivos empleos militares á los Oficiales en crvicio activo. El f/icepresidente de la República, encargado del Poder EjecutiviJ, CO 'SID ERA 'DO: Que muchos de Jos Oficiales que prestan hoy sus .crvicios en las filas del Ejercito no figuran en el Escalaf6n general del mi mo; Que por el mismo hecho de llamár ele al servicio activo se les ha reconocido implícitamente el empleo militar en que irven, DECRETA: Artículo único. R tconúce e n; Considerando que realmente la re ·pousabilidad y el trabajo del Habilitado del Cuartel General de dicha División son mayores que el de los demás Habilitados de JJivision y de Jefatura Mili­tar, por cuanto aparte de las funciones ordinari::~s que le cerrespon­den tiene á su cargo la Habilitación de las tres Bandas de música militares de la guarnición de la capital y la del depósito de cons­criptos, mientras se destinan éstos á los Cuerpos de la Di vi ión; y En u o de la facultad (JUC obre el particular da al Gobierno el articulo 20 de la Ley 39 de I 896, DECRETA: Artículo único. El sueldo que en lo sucesivo devengue el Habilitado del Cuartel General de la I ... )ivisión, sera el de Co­ronel, á cuyo efecto se le a~imila á este empleo. ' Comuníquese y publíquese. Dado en Bogot~, á I 8 de 1\llayo de 1898. M. A CARO. El Ministr~ de Guerra, IsAÍAs LuJÁN .. LECTURAS DE HISTORIA P A 1'RIA PU • ro PRl • CIPALES DE LA VIDA PÚBLI A DE BOLÍVAR I Difícil<: ~ , ·n b prc ente epoca, poder · s u traer úno á cierto influjo maleante y po itivi ta1 que e ha extendido por Jondequicr Jel indiferenti. mo ocia! que todo lo mvade importancia capital al t: tuJJO de la hi . tori~l. Sin duda se pretende buscar en el pa~ado la clave de la .Jbid trÍa política. 1 ótase una inclinacif)n muy dccidid,t, á descubrir en los hombres del día trasuntos m:ís <> meno fi<:lcs d ·los que han brilln­do en épocas anterior<:~ que nadie olvida. E . te conocimiento lo creen dicaz. para acertar - como i dijéramo , prácticamente- en la elección de ios gobernante . No de conocemos el 'alor de cmejante juicio, antes bien, aleccionados por la co nsecuencia que de él se desprenden, vamos :í tratar de penetrar, aunque con inseguro paso, en el va. to templo que guarda las cenizas de lo Próceres. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 220 BOLETÍN MILITAR ¿ ~Jién habrá que, al alzar el velo que esconde como en mi - terio a noche los restos de esos héroes del deber y del amor á la Patria no vacile embargado de natural temor ? Marchar en bu ca de las huella de e os guerreros con la pre­tensión de querer justipreciar el valor de sus actos, acaso parecerá emprt:sa temeraria, que también al hollar el suelo de las catacum­bas en demanda de sagrados resto. , dij é rase que se efectúa como una profanación en el lugar en donde reposan tántos mártires y santos. Pero la evocación del pasado es un aprendizaje como cual­quiera otro, no exento del encanto que produce en el ánimo el co­nocimiento de la verdad. Cuando se trata d"' juzgar dentro de sus propios límites la obra de la Independencia, es natural desconflar mucho de las fuerzas pro­pias y de la deficiente y escasa experiencia que á cada uno nos toca en lote: las ~udHs surgen hasta en pormenores triviales y no es fácil poder reunir yá los comprobantes feacientes de toda la larga epopeya. · Hay, sin embargo, una luz que puede servir de guía: es el fuego agrado, encendido con anhelo patriótico, por el historiador Jo, e Manuel Restrepo, alimentado luégo con mente y mano pre­visoras, por los que á aquél han . ucedido en la inicial tarea; eso obreros del pensamiento no han hecho otra LOSa, en el fondo, que prohijar y repetir las nc,ticias y dato del diligente compilador an­tioqueño, á veces ampliándolas sin mayor novedad. Debe saberse q11c los errores que , e sei1alan a} ultimo son mu­chos de escasa impor ancia y otros no pueden alterar el criterio del lector. La aglomeraci<'.ín completa de datos ilu- rrativos reposa en las páginas de la Rev olución de Colombia, valio o conjunto, algo in­forme, si se quiere, pero de maní fiesta y notoria autenticidad. Compaginados allí los hecho. , grandes y pequeilo, la reflexión ha de conducirnos ha ta encontrar el rasgo caract.erí rico de valor inapreciable que permita ensanchar la indagación filosófica. Desde luégo hacemos ah-edad del cartabcín á que parece que­rer sujetar el historiador Restrepo los acto· del Libertadür. O la facultades analíticas del hijo laborioso de la. montañas de Antioquia eran debiles, ó dejó e ganar la voluntad por la ostentosa palabrería de periodistas ambicio os, ó bien, por ser contemporáneo del gran­de hombre y en parte actor de los sucesos que refiere, quiso sen­tar plaza de imparcial y llcg<Í en sus juicios hasta el punto de re­petir contra Bolí ar cargos que afectan la vida Íntima y privada de este, cargos con los cuale', yá desde entonc<"s, se pretendió mermar su gloria de guerrero y de hombre político. En la indagatoria que ensayamos hacer no hemos de desviar­nos del método literario, porque suponemos, no sin fundamento, que en los límites de ese campo es en donde mejor se puede juzgar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 221 del desarrollo de las facultades morale., y son éstas las que im­pelen á los actos de carácter heroico en favor de la humanidad, y ]as que a i mismo sirven para graduar y poner de manifiesto el ni­vel intelectual de los individuos. En otro'l términos, afirmamos que no no seduce la belleza infecunda para el bien. El amor á la hu­manidad es el entimient' > que avasalla el coraz6n del hombre con voces poderosas; es el que mayor brillo moral arroja sobre la cabe­za pen adora de un hombre . .El acrificio de los Prmbatir por arrojar de su uclo á los dominadores Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 222 BOLE 1'1 MIL ITA k españoles, abrigase el intento de extcnJer el m~r:ro de sus armas vencedoras hasra los confine de Loja. Y á expusimo cómo el hi toriac.lor Rcstrepo supo narrar proli­jamellte la revolución de Colombia, formando un cuadro inmenso, <:n donde aparecen pormenores de vivo aspecto, reveladores de lo supremo esfur•7 n · de cinco naciones en la conquista de su li­bertad. j Cuántc' a no- de incesante lu h:1, qué de reveses y de difi­cultade ; ventaj.l::. dbtenidas á favor del d ... tino caprichoso, porque la acción d ... los ]eres s uperiores no rue ' iemprc unísona, y de en­medio del conjunt in1¡nn...:nte de la lucha se ven surgir ambiciones que no iban inspiradas por el móvil de la p:-ttria. Yá no son de estos tiempos las tradiciones orales, que trasmi­tían de padre á hijos el relato fiel, con el acento per uc.si vo que envolvía ejemplo de enseí. anza indeleble. Y no puede intentarse formar juicio con datos vagos, ni sobre líneas medio borrada . Al que pretenda formular cot•c,..ptos sobre los hombres de la Indepen­denci:- t le es preciso orientarse ante todo en las regiones Je la filo­soCia. El compilador de hechos hist0ricos se esfuerza por allegar datos, cornpagi nar elementos d!sper-os, desvanecer dudas, y muchas vccc5 en vista de algún documento ingnorado lt es dado ensanchar lo hori7,onte' de punto ya tratado. por narradores imparciale . Pero por regla general, esta tarea de aumentar los materiales hi - tóricos, no es considerada como benc!l.:iosa para d común :abcr; las gentes no le Jan mayor importancia, llevadas del deseo de poder profundizar en el conocimiento filosófico de los hechos y de inda­gar co11 su propic personal criterio uál ha sitio el móvil principal J<~ lo a ·ros tra:-. e ndcntaie~. Hay 'pue que acudir :'i reunir los ele­mento. morales que ayuden :í dar l117, en el cstuuio de lo hombres: mferiguar cuál ha sido ·1 temperar.1ento ck: lO' per. onajes élebrc · que han logrado i mpn.:, ionarnus; tratar de dese u brir el secreto de . 11 hecho , y ha de pro··cclcr e á an:dizar, con par i moniCJ, la vida de los héroes, para fijar la\' · rdadera grandeza <> ruindad de su . actos. Cierto que en la labor de indagar lo pa aJo no hay que dejarnos deslumbrar del aspecto de magnificen ia ni de las enseiías de poder con que se no prc cntan varias figura., ni tampoco ha de inquie­tarnos la ola gloria de l<~s armas, que para la multitudes es imán ¡)()Jero o. En e ·ta atmó fera. uelen co11rundir e tri:temcnte figuras grandes y pequeña . Vivimos en época en yue la ilu tración se ha difundido de tal suerte que de lo que menos necesitan los demá e de cabeza ajena para pensar. egur:11ncntc que los h01 izonte científico se han agrandado de tal suerte que no se puede intenrar irnpunemenc te el conocimiento de todo ello , pero la razc)n particular está su­ficientemente educada para juzgar con libertad y eficacia cuando 'e trata de ometer lo:- acto· humanos al criterio moral. Mediante Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN M!LITAR 223 un esfuerzo inductivo, el filósofo ha de echar por tierra esos pesa­d~) S muros que nos encubren el misterio del pasado, y nos será daJo ver, con sus verdadems colore , b figuras que e mueven en el acto m<Ís solemne y decisivo de la vida de los pueblo .. • rot~mos in emb:1rgo, que ha·ta ahora e ha concediJo sin­gular importancia á la C(>Stumbre de grabar en la mente de lo· jó­venes el lado her\)ico de la lucha, t~ndencia laudabílisima, como que ~s la que ha ayudado á ennoblecer la patri::t, despertando en sus hijo el amor á ella. Pero se ob erva que diariamente se pierde el intenso re peto que antaño no merecían los Próceres, ]a fecha mi ma, aniversario de tan gloriosa efeméride, co:n·> es la del día de la Patria, no es ya , al u dada con aquellas voce in ceras de Ít.timo y espontáneo rego­cijo, que ante formaban el rná inget.uo coro de alutaciOI.e, repu­blicana . ~ ío nos aventuramo~ á ·1ti.rmar que .e haya borrado el nivel del patrioti mo, ni que lo nor1bre de los héroes dejen de sugerir­nos patriótico in,pulso. Aún hay un resto de cntu ia mo que no· mueve generosa­mente y nos hace mirar el pasado con dolor. Lo c-ual no impiJe re­conocer que ]a niebla del inter·~::;, t>l aüín incesante de c·n anchar las comodida- personalc., sinto1n~ de vida el m á· manifiesto de la· generacione. presentes, h;¡ o fu. cado la i ntclig·~ncia, destruyendo las ilu iones, que no· hacían cnn:-iJcrar con ardor juvenil el tiempo hcróico de la magna lu ·h ... li Dolí var, caudillo \'Cnczobno, lo alcanz:ímos a ver en lonta­nanza, sicn1pre con la espada al cinto, roJeado Je .oldaclo~ de color, engreí Jo con el humo de la p<íhora y soberbio al apercibirse de que J. s bala. no han ido he has para d. Su En~ iija, olemnemcnte ab traída, el eiiu contraído lo nervios mO\ irnienw~ de . u labi , su a titud enérgi a, n da con­f~ rme on b lcnt~tud de fórmulas ó exigencia. de lo dema , todo denota las re. olucione · imprcvi~ta., el mal humor de su irritable temperamento, la vcrti~ino.a moviiidad d..! su marchas, la audac·a avasalladora del que parece st:jctarlo todo al querer de u capricho­c: a voluntad. El representa la fuerza, el dominio. El ha sido la cabeza y el brazo omnipotente de la guerra, r por c~to mi!:lmO nos alejamo· de u vista, creyendo que tiene algo que mortifica, que ofende y mal­quista con las intenciones de un pecho neta:nente republicano. ::;u obra ha ido toda de combates, y para lo que c;olo aman la paz no puede satisfacerles una gloria que denva todo su e plendór de la lu­cha de las armas. La guerra ele Independencia e la epopeya americana de todos los pueblos del Nuevo l\1undo. o negamo á Bolívar el mérito de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 224 ROLET1~ MILITAR la supremacítt, le concedemos vol u ntariamer~tc la verde corona del afamado guerrero, que ha sabido triunfar á despecho de todo. De pués ...... una voz interior como que nos llama preten-diendo apagar n u e tra admiración ...... Tratamos de apartarnos del irresistible caudillo y de sus glorias, y nos embarga la ilusión de que á medida que huímos de la presencia de aquel guerrero afortunado, se agranda en nue tro pecho el senti­miento del am r republicano, llegamos á creer que la vista del cau­dillo nos hace daíio; el amor á la paz como que nos marea. La memoria del grande hombre con todo s•1 brillo, nos ofusca, y en nuestro aturdimiento aun nos imaginamos que todavía pe5a sobre nuestra.:~ cabezas el poder irre_i , tible de su brazo ..... · (Continuará). --..... -~ ....... ._ __ _ REFLEXIONES SOBR ~ EL SISTEMA DE COMBA 1 IR Cada una de las tres arma tiene un sistema de combatir que le e; propio, y la naturaleza de sus medio. de acci<)n es lo que cons­tiruye ó se llama u tactica. La fuerza de la infantería reside en las formaciones que e. susceptible de tomar y en la superioridad Je su armamento. Sus dos órdenes de formaciones principales son: el orden ce­rrado y el orden abierto. El orden cerrado le proporciona la fuerza material, que re­sulta de la simultaneidad de e fuerzos individuales; y la fuerza mo­ral, inherentes ambas á todo conjunto de \•oluntades gerárgicas. Tocándo e los oldado. , uno á otros li geramente por los codo , tienden á inspirar-e una mutua confianza, e hallan ometido. á la cnerg~a del jefe; pero pre ·entan dcma iado blanco al fuego . cne­migo. El orden abierto permite á la infantería aprovechar los más pequeíio ac idc ntes del terreno para abrigar e, y sacar el mejor partido po iblc de la cualidades individuales de una tropa. Pero el soldado, de esta manera entregado á sí mismo, se deja fácilmente arrast¡·ar á un exceso de bravura, ó á un exceso de pusilanimidad. E tá privado de la moral que le comunica el hallar e en la fila to­cándose por lo codo . Uno y otro orden tienen, pues, su. ventajas y sus inconve­nientes. Combinado , presentan la particularidad de que sus ven­taja. se aumentan y sus defectos e neutralizan; ambos forman un ( 1) Tom:.cla~ ele un opt~sculo. pub ti arlo por un ofi ial general en r:radores. La fuerza que saca la infantería <.ole us diversos órdenes de formacio11e , se a ·ocia esencialmente á la que le proporci onan el fuego de fila ó de hileras y el de los tiradore . El fuego de filas ó hileras no e eje ·ut ~l má que en orden cerrado ó en el cuadro, lo que equivale c.Í decir que es pur;liT'C ntc defensivo. Hay dos clase · de fuegos: á la voz de mando ' a !is­creción. El fuP.go á la voz de mando r quiere mucha sangre fría por parte de la tropa, y mucha cualidade · por la del Jefe. Cuando es­tas condicione se: hallan reunidas, oti·ecc la ventaja de que permite pa. ar in rant<1ne~unemc de la Jcfcnsira á b ofensiva y emplear las municiones con obrieJad. El fuego á discreción tiene do inconvenientes: ocultar al enemigo y malgastar con frecuencia la s municiones. Es, sin em­bargo, el fuego habitual d la int¡wtería, porque se aviene má::; :l su temperamento que el fuego á la voz Je rn:wdo. El fuego en tiradorc es el tínico que la infantería puede eje­cutar eficazmente en mal'l..ha; C' por excelencia el fuego de la in­fantería, e incompatablcmcnte e;) m:'i s mortílcro, porque se presta mucho m-is á fijar la puntería. E ~ re fuego e tan habitual en la guerra, que ,. apolcón Jijo: <'Si nuc:ltr::. inf:mtcr ·:l aJ(jllÍr iera. !.1 CO:l urnbr c de no de plegar en tiradores m(Js que ~ tts compai1 ía ·,de prett·J · ncia, acabaría por no hacer uso de la pn por u orden disper:;o. Se les relevaba para que "1 fuego no decayt..:r:.t y se le~ rcforzab.t para lnccrlu má:, eficaz. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN 1\rtlLITAR "Acontece nra._ veces, que un eiúcito tenga sus flanco apo• yados de un modo inespugnable: todas las posiciones contienen í, ó en la colocación de las.tropas que las defienden, algunos pun­tos flaco que fworecen el asalto. Los tirn.Jores, por inspiración, e oprove han de ellos. Contra el flaco, una vez cogido, se dirigen todos lo esruerzo . L1 artíllería corre al galope á e tablecerse para ametrallarlo á quema-ropa. '·El centro del ejercito empieza á replegarse en la dirección del i m pul ·o indicado: h infantería en columnas p?rque no time que haar jut?g:;." ~~ General Duhe me resume el sistema de combatir de la in­fantería empleando tiradore'5 en grandes partida , apoyados por ba­tallones en columna. La adopción del fusil de largo alcance y de rapidez en el tiro, no ha ,·enido sino á acentuar má el verdadero carácter de este si - tema de combatir, sistema ompletamcnte francés, inaugurado en la' guerras de la rcvolu ion. Bien es verdad que al principio de estas guerras, la infantería francesa lfcvaba ha ra el abuso este sis­tema, y ello le proporcionó muchos desastres. \ iguiendo el antiguo sistema, caca batallón de la primera línea debe combatir, p~rte tn tiradores, parte en columna ó batalla. Los tiradores o tienen el Ú1egu, y el resto del batallón, pronto á r.efor­zarlo , le' irve de apoyv moral. Amb:1s fracciones del batallón se so:;tienen mutuamente en la orcnsi va )' b defcnsi 'a. Son partes de un todo, unid:1s íntimamente entre sí, obligadas con ·tant<.:mente á protc.;gerse, sin que pu<.:dan suplirse, y dando de · c. ta suerte car;ictcr á la acci611 de la infantería en el combate. U na batallc1 es la alternativa incesante c.lc , ituaciones ofensiva~ y deil:n ivas. La inf.1nterÍ :t dotada de aptitud para pasar rápida­mente.; de una situacion á otra, sin vacilación y sin desorden, ac.l­quiere por LSte solo hecho la reput. ción de maniobrera. D.EL ATAQUE Cuando l. infa:Hcría ataca, lo tirador·.~ d::: los batallones de l.t primera línea entran en acción apoyados por u re crvas. El gruc. o de cada hatallt)n, di puesto en columna pr funda, no pierde de vi ta d movimiento de los tiradore ·, y en cuanto puede e pone á cubierto de los fuego. Jel enemigo. A proporci<)n que lo, tirado­res avanzan, el grue. o del batallón ocupa suce. ¡,·amente las mejo­res posiciones que en la dir"cciún encuentra. De esta suerte tiraJo­re y columnas avanzan de posición en po ición, sin que estas ul­tima e concn. ten á marchar precisamente detrlumnas son apoyadas vi­goro. amenre por lo;, batallones de la ..:cgund:t línea. Entonces los tiradores arrollan con energía al enemigo, pero obrando ·iempn: con gra!1 prudencia, y pre,•it·n<.lo en todo caso la ofcn · iva contra~ ria, v lo ataques de una numero·a caballería. rroda p"rse ución ch¡l enemigo p r Jo ~ tiradore tiene u lí­mite , marcados por la incurnb-..:ncia de Ja cab. Hería, á la cual !.1 infantería no debe nunca quitar su o~1cic. . Si, por d C< ntrario, en el momento ch:ci:-.i ;o, d enemigo re .. siste en su posi ione , y tiene en jaque á lo tiradores, ~e refuer ... zan ~c;tos en cuanto lo permita el terre11w que está á la vi:sta. Su-cdc á \'Ccc·, que los batallones <.le la primera línea, al llegar á e te caso, se d ·splen-an en tiradores; pero, entonces, los b:.ttallone~ de la cgunda l"nea, coll\'"rtidos en re rvas directas de la primera, po­nen .el n a yür cuí J . do en man t '~n 'r:~c en orden, cn estar prontos ~i ·1vanz.ar para ref(xl.ar á los primero::~, y ocupa1 s(>lidas po - iciones que le~ permitan :-ostencr la retirada en caso ncce :.~rio. Si el ataque fracasa, i lo:> lance. en que se km ncontrado lo batallone, de la pri m ' I':J 1 ínca han puc. to á prueba ·u moral, e preferible dedicarse á saca!' el mejor p. rtido Jc la iniciativa indivi­dual ant"c que neutralizarla co11 intento · de restablecer el orJcn, en donde yá 11'> e po ihle re tab! ·cerio. El án ora d · . alv ci<Ín tHl cnton e la~ columna: ele la se~ gunda línea, p rq11e all u h. i te el ,,rd<·n. D .:: e· u aptitu 1 d ·pen<.le la po::,ibili<.lad da ren vat· el ataq·: ·, o de l .tti:· ,.. cn n.:tir. da . in cx­perimtJlt ~lr 1111 d~ a trc. · E LA DhF h. ' . \ En la de en,i\'a, Jos batallone Je la pli•n ·ra lfnca se Jesplic­uan siguicn<.lo lo accidcn C::, del terreno v un poco á reta TUardia de la cresta dt: la po-icic)n; ;i e to ~e llam~t f,t;rdtarla. Po; regla general se ponen al · hrigo d ·1 enemigo por medio de trincheras im­provi a da . Los ti raJo re::. de estos bat< llonc se c olo ~ n á \'anguar-· dia y sobre los flanC'J., para ocupar todos los o _t; culo naturale , tan lcjo cuanto pueda pL"rmitír·clo su propia scguiridad. Los tira-lorc están apo rados por hts re C.:r\'a que toman )() ; ión, partiru- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 228 BOLETÍN MILITAR ]armen te en el eje de los intervalos de los batallon~s. Los batallones de la segunda línea se mantienen en olumna·, y los de las alas e reservan principal,nelltc para oponer e á los movimientos envol­ventes del enemigo. En la acción, los tiradores no abandonan sus posicione, pri­mitivas mientras puedan sostenerla t!tilmcnte sin comprometerse. En tal ca o se baten en retirada sin precipitación, no empleando el paso algo vivo sino para gusición. En el primer caso) se persi­gue al enemigo, ateniéndose á los con <:jos dados para el ataque, Si es preciso abandonar la po. ición batiéndo e en retirada) e com­binan los C -fuerzo de los batallones Ue Ja pri mcr:t J Í nea, q liC JlO pueden operar si no en tiradores con los de los batallones de la se­gunda, cuya presencia de ánimo puede permitir que se recobre la, posición, ó cuando meno , que e efectúe la retirada sin conver­tirse en desa5trc. 1'ales !:On los ra ·gos característico:> del sistema de combatir de: la infantería. Po.· él se impone á los infimrcs el com ·tído de combatir, ya en tiradores, ya en fih rerradas: en el primer ca o, la infantería queda entregada á su iniciativa individual, si bien con la obliga­ci<) n de subordinar su acci<)n á la del conjunto del movimiento. La calma que no ·: · \luye la actividad, la o aclía que no ob. tapara aprovechar cuidado.am ·nte lo< accidente, de! terreno y la prcci. io1 del tiro, que no stá rcii ida con la rapidez, ~on las cualidades pri n­cipales del infante tirador. En el segundo ca. o, no debe.: tomat. e otro cuidado que permanece!" en u fila atento á las órdcne~ dd Jefe. El oldadu en l; fila es gara11tÍa del sol~Ja lo en tirador ' recíproca­mente. El soldallo nunca debe abJndonar ~u fila para ir ·á me?,clarse conlos tiradore . E te d ·bcr imperio:. de la di ciplina se impone con doble motivo á la clase~. El cabo, el .argento, d ofi ial, el Capi­tán, el Comanuante, Teniente Coronel y Coronel, que se separan respectivamente de su cscuaúra, Secci6n, Compañía, Batall6n y Regimiento, cometen la mayor falta que cometer se pueda al fren­te del enemigo, y por ello incurren en el más severo castiicndo las ocho de la mafiana, el que suscribe. p·imcr Jefe del Bata Ión f/afnmy núm ro 2_0, aso iado de los testigos rciíorcs Miguel M. Martíncz, Pedro Escudero .Y Joaquí¡ Gf.l7.msto 5 de I 897. Capellán del ~ospital. Agencia Mortuoria: El señor Au:relio Forncca a Sahador Linares Debt Valor de un ataúd para lJa inhumación del cadáver \l.~{ señor. Victoritio Cristancho ........ : ...•.... · •.•......... : . ... $ 20 .. \ Alquiler del carro flÍncbrc ............. ; . . . . . . • • • . . . • . 6, .• Snma .•••••. $ 26 . ·. C_artagena, Agosto 5 de 1 89¡. · Recibí, Salvn1or l_innrt.I. ECI BO de lb!; 1-:ienes y haberes que crej~ el soldado Ctaz Martíne 'l. que ~crvfa en el !htal16n S ucre númeró ;o. ' · Chiquinquir:í, Septiembre 22 de 1897: En la presente (e<;ha rcci,bí·dd" señor Capi.tán Fernand.o Mutis. M;., Comandan te d'e- la Guarnición dé Chiquinquirá, los bienes )• haberes que quedaron por el fallec im,iento de m.¡ ~nado espo~o- Cruz lV1~ardnez, quiel'l :~crvía como soldado en el Batallón S Itere mí mero 1 o, y son los ·. ~ guientes: Un so m brcro jipijnprz, en regular estado, aqtlnado en .•• $ 4 Un pantalón pai'ío, id. i,<;L ...... : •••...... : . .•••. ; . . ..... 4 Una ru~na de raño, id. id .............. ·.•.....•... ... . 2 40 Un pJlr cal?.oncillos id. id . .. . . . . . . . . . . • . • . • . . . . • • . • • . 6o Un chal1eco de pa11o <.:n n~'al estado .................. ---·-.. 29 Suma total de los bienes.. • • • • • . $ I 20 Ajustamientos correspondientes al mes de Julio.......... 2 50 Alpargatas y" jabón en el mismo mes .......... .'............. 25 Rae iones de-l 6 al 1·7 deo Agosto, á $ 0-70 diarios.. • • . . . . . 8 fO Aj-ustamientos en 17 días del mismo mes.... . . ...... . • . . 1 2 5 Suma total d.c los bienes y hab~res ...•..•. $ z 3 6o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR Dicho rccib1 está en un todo de acuerdo con la copia del inventa­rio qnc ante testigos recibí, y que por estar á mi satisfacción, con ellos firmo. A ruego de Patricia'Tribilio, por no saber, Sitero Onzco.-Primer testigo, AfiJnel P útZÓ?J.-Scgundo te tigo, Ricnrtlo Alb11rez.-Tercer testigo, Attrcl.o Mt~riíiiJ. Es fiel copia.-EI Ayudante Mayor, CECILIO ZA:-.tuoro. ---- LITERA TU E~~ EL TAMBOR VICTOR Era el muchacho más bueno y alegre del Regimiento. Siem­pre risueño y vivo. Al amanecer de. pcrtaba á los demás con su ruidosa charla y el ra-ta-plán de su tambor. Los soldados le idola­traban, lo llamaban ((el nii1o Víctor.'' Tenía diez y siete años y yá había peleado en varios combates; ostentaba dos cicatrices y un elogio tartamudeado, que le tributara el grue o cabo Pigeon frente á la Compañía. Daba gusto ver lo tan animoso, tan resuel~o, mar­char al encuentro del enemigo, .,edoblando su gran tai!Jbor, cobijado bajo la espaciosa bandera del Regí rliliento, con n tri::or ni,o inclina­do al ojo y chispeante la .mirada. Y cuando' ·e ernpeiiaba la acció'.l, cuanros y repetido cntusia m· han y hacían e tremerer ·e al Regimiento. iempre á la C~tbe7,a de los soldado , s'empre re s igc.ado, ufriJo, d más ágil, el más servicial y tan jov<.>n. S1, era el encanto del Regimiento. Su gr:an amor t;:ra la vieja han ·r.a : la ontcmpl:1ba embele~:a­do, se exta iaba en mirar las alas de oro de las grandes aguiJas tan pri mormamcntc bordadas, en sacudir respctuw ... amente el {·)Qh•o que' las cubr~a, en admirat: aquellos manchones aZl;l·l oscuro que le ha­bían dejado la pcílvora y el humo de tanto combate . ¡·Era su me­jor amiga! }~n el combtc se cobijaba bajo su. ampliQs pliegues, y ella, él y. u CQronel, er· n los que march~ban al frente del Regi­miento. A \'tces lo cn~onHaban dormido, agobiado por la fatiga, con su cuerpecito envudtc• en una raída manta, su rubia cabecit;:1 reclinada sobre su gran tambor y con ut:a de us manos oprimien­do los pliegues de la vic}a bandera. Era para el una madre. La victoria había sido dcci iva. Los austriac')s huran disperso • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2.3+ QOLE rÍN 1\lflLIT.\R com:->lct'ltT-t."!nte :_"laiquilado·> y venciJ ~n. Sin OJnb.~rgo, los ánl!nO'l ~·tab,m inC]uicto~; una especia de nwda angu ti3 se retrataba en oJ·.1s las fisonomÍ-ls¡ alg >a ·í com·J una gran desgracia pesabJ. so­pre toio el Ejércit . Nap león y lo; m..tris:....J.Ies estlban de muy mal humor. ¿Qué había sucedido? Al pasar revi ta se notó con supr.:!nto dolor que el e:;tandarte P~ la guardia imperial CdtabJ! Aquel e3tandc1rte tan regio, tan querido, el guía y or~ullo del Ejér·..:ito ...... pen{ido, tal vez piso-teado. ¡Pícaros a u ·rriac0s! Quizás lo escupiría 1, se pasarian sobre las altivas águilas y arrojan . .tn pu~íados de cieno sobre sus reales coronas. ~s 11~:es:uio re:.catarlo, murmuró un vcterJno General, aun­e¡ ue Cl\este medio .Ejército. Sin duda, con,testaro11 los demás Jefe~'.l éitn eso estamos perdidos, deshonrados, y lo demás sería una ver­g4enza y una coiJardia. :{.-as cmnetas vibraron llamando áli.ta, ui) movimiento general ;e hinQ seqtir; lqs soldados corrían pr ... suroscs á st~s puestos; poccl á poco COtl)eqz.ar.oq á delinearse las filas, á apretarse Jos batallones, ~ formarse los cuadros. S ... pasab;l lista, HaQÍa que contarse. Un argento muy ira cible grito: -"¡Tambor Víctor!" -Ausente, mi sargento, contestíl'fon algunos· soldados. -¡Cómo, ausente, y en estas cir-cunstancia.! .... . ¡ .Qiablo de muchacho! . En este instante p.asab:a frente á la Co!T\paiíía el Mariscal de ervicio, rodeado de numeroso séquit9. - --¿Qué hay? preguntó. -Falta un soldado, Excelencia, el tall'\bor Vktor; cr.:o se ha ~escrtado, re pondió el sargento. -¡Deserrado, desertJ.d3, ex .:-la m~ el marLsca,l; p.l{es á ll;usc~rlo. v Consejo con el. -Ah! de la ronda, gritó el centinela. - -Herido~ contestaron. Un pelotón de soldados apareció, llevando en unas a-ngarilh11~ \J.n niiío agonizante. Con su carita muy pálida y ucia, con el ca­~ dlo de3greñado y lleno de barro, estaba cubierto de sangre. Daba compasión. Le habian encontrado en las afueras del campamento, ~leno de h'!rid.t . , a:urrucado contra un:1 ruinas de muralla, agoni­zante, oprimiendo contra su pecho un gran paquete. Era ci niño Víctor. Cuando los del regimiento lo vieron. en e e estado, lloraron ~omo niños; aquellos rudos veteranos ]e. g¡uerían como un hijo. Pirlic) ver al Emperador antes de m01·ir¡; Napoleón muy con­l, 11ovido, le tome) una mano y se inclinó á oírle. El pequeilo, le :o}lri ó y k pasó el gran, PflCJ;Uete. L.uégo expiró dulcemen,te. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. f!OLCTfN M!Ll'LA.R ~35 ~apoleón abz ió con mano trémula aquel mis.~crtoso b'b'scqu io, j cayó á sus pies el glorioso estandarte, la gloriosa insignia de su vieja guardia. El honor d\'!l ejército estaba salvado . .t-1 Emperador llorÓ'. El tambor Víctor era un héroe. LEo, ·c.to R')DRÍGu Ei SEÑOR ET. ESCUELA !VI1LITAR Saben yá los lectores de esté periódico qtle fa Escuela Militar ha' tomenzado sus tareas con decidido cmpeüo. Díctansc los cursos de Gastellano, Geografía , Historia, Aritmética1 Geometría y Drb ·jo. La clase de giiunasia y esgrí'ma funciona á carg~ del Profesor Fcrr..:r y la de Táctica d infanter fa ( en·icio de seguridad durante las marchas) bajo la diretción óel 1 entente Coronel Lcveque,· quien ha conducido st · d' ·cípulos al campo para hacer ensayos prác-· ticos de sus lecciones. Continúan~· por otra parte~ los trabajos de r~par~ción y arreglo de ' la Quinta LrJ Fttr.,orita1 en donde está instalada la Escuela. EHc local es úmplio, muy ventilado, con salas espaciosa pata dictar los cursos y para dormitorios; lo ernbelle0e un hermo o Jardín, y á sus costados tiene dos grande dehesas en donde }os Oficialc;; r la tropa pueden maniobrar con toda e omodidad. Pare~e que e propósito del seiior Mini~tro de Guerra, s;~ñor General Isaías Luján, as el de formar, á roda costa, Oficia~es }'Yfác tices, tnuy compct ntes en el manejo de todas armas, bien disciplinudos y mejor dispuc tos , en­tre los cuerpJs que la comp~nen, se hicieron distinguir, p::>r el es­tricto cumplimiento d .... u.s lLb::!re, lo· siguientes sci1ores oficiale.s: Batallón Granad::ns número 8, conducta m!.iy bu .ma, Capita­nes Leonidas S. B uend1a, J ose A. Flores, J ustiniano García y C!e­mcnte Aria.>; 'T'enientes Francis .... o Durán y Pablo J. Monroy; Sub:enienres Miguel Bohórquez, Benjamín J. Ferro y Pablo A. Alvarez. llatallón Sucrl! núm_ro 10, Capitanes c~cilio Zamudio, Au­reliano .f'Aora y José S. Alvarez; Teniente Maximino Rivera; ubtenientes Juan B. Prieto y Alfredo Soto. Durante el mes de Abril los siguieo~tes: Batallón Granaderos número 8, Capitanes Rafael V ezga, José A.. Flores, J ustiniano Glrcía, Clerncnte Arias, Jesú Durán; ·re­nientes Juan E. lVIéndez H., Faustino Ralle tero~ y Franci e, Durán; Subtenientes Miguel Bohórquez, 13enjamÍ~l J. Ferro, l)aniel Torres, José Concepción Niño y Nicolás Medio<~. Batallón }./tJñ ·z nÚ•l"cro 9, Sargento Mayor Je. ús Rocha S.; Capit¡:mes José 1\1. Forero, Adán J. Vargas, Jo.; e 'l'eodoro Silva, '.t'ernísto .... les Pérez y S.llvador Balbuena; Tenientes R ufi.no Bulla, Miguel A. ~Iintero, Jorge Aguirre, Roberto "<.·osta y Honifacio1 uro; Subten1ente' Joaquín Llanos R., Rob rto Patiiío y .Fcrmín "I\t1oreno. Batallón Sua:c número Io, Capitanes C-.cilio Zamudio y José S. Alvarez; Tenientes Luis Currea. Maximino Rivera, Ale­jandro A ngarita y Santiago Proficci; Sub~enientcs Juan D. Prieto, Daniel C. A bella, Salomón riana y A b lardo A ranguren. El Poder Ejecutivo por Decreto de 6 de \llayo dictó las si­guientes disposiciones: Reconoció al señor Carlo .iV1. Ce pedes el empleo de 're­f! Íente efectivo que le fue conferido en l;1 guerra de r 89 5 por el . Gobernador de Bolívar, abonándole la antig\Jedad de 9 de Julio de 1895· Declaró ihsub i tente el nombramiento hcch en el seiior Jesús Luenga, pa1a Caji. ta d~ la imprenta del Ejercito, por falta de cumplimil?nto á cu deberes, y nombró en su lugar al sciíor Mario t:. Vargas. , Nombró al señor Ricardo Brun, Comandante del vapor d n·ucrra Hércules, con el sueldo señalado en el artícul 3.0 de b Ley TSOdc1896. Concedió al Sargento Mayor Agtistín Lindo, 2.0 Ayudante General de la Comandancia General de la 3·· División la licer..: ~la indefinida que solicitó. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 52

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 51

Por: | Fecha: 14/05/1898

.. ,.. BOLETI.N MILITAR --.. ·-~- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO Director, ALEJANDRO POSADA. StJn colabwrad' procurar en su pane n1oral evitar susceptibilidades enojosas, lo n1ismo ·' ..:uando trate con sus Jetes, que cuando se reúna con su ~ J ~maradas, pues si bien todo hon1hre tiene mayoi· ó n1enor Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 80L~TÍN MILILAR dos1S de elJas, és necesario sujetarse á sufrir las de los de~ n1ás para que el acuerdo sea posible. No creen1os inútil dar este consejo, porque con~ideramos al soldado muy apto para comprenderlo y ponerlo en práctica. , V en gamos ahoraal r sico del con1bntiente: no teniendo bueEos ojos y oido fino, compron1etido ha de verse en nlu­chas ocasiones; se ha despreciado d·emasi~do el órgano de la. vi~tá en todos Jos ejércitos ( I ), cuando .precisamente_ para nnichos servicios es indispensable tenerlo m u y desarrO·· liado pata distinguir hasta los menores movimientos del enemigo. En cuanto al mdo, si bien en el soldado por su juventud no abundará semejante defecto, debe habituarsé á oír bajo cuando se encuentre aislado y á distinguir unos ruidos de otros, así como aplicar el oído al suelo ó á una corriente de agua, con lo que llegatá hasta percibir los n1o­vimientos n1ás mínimos Lo que acabamos de enttmerar y las obligaciones to .. das que tiene el soldado, en nada se oponen con sus costum­bres de la vida civil ; al contrario, de este n1odo adquiere cualidades que le hacen n1ás desenvue}to y más apto para todo al volver á su h hecho cargo del mando de la División que constaba de d~s mil hombres. Pasaron de doce los combates de alguna considcraci6n que esta fuerza libró con los realistas, además de muchos otros pequeños encuentros. Flores logró que depusieran las armas algunos }:fes impor­tantes, y á otros que tomo prisioneros, los fusiló. Do -cientos solda­dos pas~usos pelearon bajo sus banderas. Estrechados los realistas por la incesante persecu ión, Agua- 1ongo se encaminó con varios compañero hacia la Costa del P .tc í­fico, con intención de apoderarse de la ciudad de Barbacoa . El I.0 de Junio de 1824, con cien hombres penetró en dicho lugar en donde el Teniente Coronel Tomás Cipriano de Mosquera que mandaba la plaza con cuarenta hombres, hizo una valerosa defensa, hasta lograr rechazar á los invasores, quienes incendiaron la pobla­ci6n. Mosquera fu herido en la cara, de un bal~zo que ]e des­truyó la quijada inferior, quedando señalado de por vida. Los porfiados pastusos mandados por Agualongo tornaron hacia Pasto; el Comandandante José María O bando, advertido en tiempo, destacó cien hombres á su encuentro mandados por el Capitán Ma­nuel María Córdoba. El 21 de Junio de 1824- se avistaron los conten­dientes y los realistas se dispersaron y huyeron en el momento del ataque. El siguiente día cayeron en poder de los patriotas, Agua­longo, el Coronel Joaquín Enríquez, y los Capitanes Francisco Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR l9i 'I'erán y Manuel Insaurte. Todos cuatro fueron juzgados breve r sumariamente en Popayán, fusilándoseles en seguida. Otro de aquellos tenaces Jefes, Estamslao Merchancano, acabó también de modo trágico. Se presentó á los patriotas en el pueblo de la Cruz, fue conducido á Pasto en donde un soldado, en una disputa susci­tada de intento, le quitó la vida. U nos pocos meses duró la calma en estas regiones, comenzan­do á sentirse nuevos síntomas de rebelión á principio::; de Abril de r 825. En e ta vez encabezó el movimiento José Benavides, clé­rigo, que por estar complicado en hechos de armas anteriores, an­daba prófugo por los montes. El llamamiento· que él hizo á los pueblo~ para que se pusieran en armas, fue oído, y en breve secun- . dado.por los pastusos. J untáronscle hasta quinientos hombres, dP los pueblos de Imues, Iles, Pupiales, Putes y Zapuyes. Por el Norte, el cabecilla Calvache reunió un número igual de soldados en los punto del Tambo, Bomboná y Chaguarbamba, y algunos otros ocuparon con guerrillas el Castigo, 1'aminango, Berrueco y La Cruz. Antes de terminarse el mes de Abril varios encuentros parciáles dieron algunas ventajas á los realistas. Era, á la sazon, Comandante General de Pasto, el Coronel Farfán, quien podít1 disponer de una fuerza de setecientos hombres. }'lores, yá muy experimentado en ]a guerra con los pa tusos, se encontraba e11 Quito cuando tornó á encenderse la lucha, y apo­yado con una fuen~a de trescientos soldados) marchó hacia el Norte, llf'gando á Tulcán el 10 de Mayo de 182.5. José María Ohando y Manuel María Córdoba, 'Tenientes Coroneles del Ejército patriota, defendían en, tanto con los desta­camentos de su mando, la línea del J uanambú, para impedir que se pronunciasen en el Valle del Patía. Flores siguió á situar e en 1 pi a les y la tropa al mando de Benavidcs avanzó hasta los llanos de :Tatambud, inmediatos á dicho lugar, colocando su campo de guerra en tierra muy qu ·brada y montaiiosa, surcada de Yarios ríos. Flores, antes de decidirse á acometd á los reali ta , obtuvo al­guno auxilios más de tropas del Ecuador y también de I pialcs y 'rúquerres, logrando organizar sei" Compañías tic milicias, con las cuales completó novcciento. hombres, y tra:>miti6 á Farfán la or­den de que se aproximara en determinada fecha á las posiciones del enemigo, á orilla del río Téllez, y tlividió su tropas en dos divi­siones con el fin de situarlas en los camino que conducían á los Pastos y al J uanambú, é impedir que los realistas, egún costum­bre, esquivasen un combate formal. Obligados á entrar en liza los pastusos se adueñaron de la al­tura de Sucumbío y dispusieron el ter:reno lo mejor posible para su defensa. El Coronel Flores dirigió el ataque por el frente y Farfán por el flanco. El primero tuvo que atravesar con su tropa el río Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL.ETfN MIUTAR l.""étcz, para atacar de cerca al enemigo en sus erltajosas postc1o... nes. C•Jando avanzó la segunda columna, mandada por el Coman .. dante de artillería, Klinger, y el Coronel Mina, los realistas se de ... clararon en derrota. Mucho fueron los muerto entre ellos. Señaláronse en e e con~batc el Tenient~ Coronel Manuel (;ue­¡ rero, que mandaba la prime.ra columna, los Com;ndantes Lozano, Jimenez y Farrera y casi toda la tropa. · Mientras se efectuaba este encuentro, los realistas mandados por Calvache y patrocinados por otros partidarios s11yos, que au­mentaron su número, pusieron si~io á 1Jasto-, pero ante.:, de decidir­se la entrega de la ciudad alc~nzó á lleg~r la columna de Farfán, la que los rechazó con no poca pérdidas para aquéllos. Los restos huyeron en pequeñas partidas. Flores organizó en d ~ bida fon11a b persecuciún de los dis­persos en la acción de Sucumb-' o. Recorrió los cantones de Pjisto y los Pastos, per ' guiendo por donde quiera las guerrillas. Logró apoderarse de trece de los cabecillas, á los que ultimó. Soldados .enemigos cayeron• en su poder cerca de trescientos, los que envió maniatados á ~Jito, en donde los destinaron á componer el cami­no de dicha capital á Guayaquil. · El Jefe realista J ose L\:'iaría Benavi de , quien figuraba con el' grado de Coronel y unos pocos más, quedaron escondidos en los bosques de Túquerres, aguardando mejor ocasión para encender la guerra en favor de su cgusa. A fines de r 826 era Gobernador de Pa to, el Coronel José María Obando, quien p1·etendió acabar, mediante un golpe de au­riacia co11- los que aún quetbban fome n, talldo la rebelión contra el gqbierno republicano. Ordenó para esto al ·renientc Coronel do milicias Joaquín Parede, hiciese creer á B navides que el primero, Paredes, se había decidido por la causa realista y que, en tal virtud, de eaba unír ele. El cura realista lo creyó y vino á tormar en las filas de lo . patriota . cayendo en manos del encargado de prenderle. El 15 de Noviembl'e dh6 Paredes ptLO preso al citado Jefe, á doce oficiales más t::.mbién realistas, y á treinta y un soldado . Todo fueron pas~dos por: las armas. Así terminaron lo uccsos de la campaña del Sur, que tántas víctimas costó antes de lograr sonJeter abía arrojado sobre su ma..:. ') vidrio3o5, guard.:dHn una i nmovilidad feroz ... .ista s:ncilla aam¿:!:>in 1, muert1 p.x el d.!b.!r y pJr la p1tri:1 , des­pu ¿s de hab~rse s ·lcriiic1d::> com) m::~.dre, tenía un1 expre3ión. su.­blime de victorioso martirio. ; --...... eMI~ .. ~ - VARIE DADES LA GUE RRA HISPANO-AMERICANA LA ESCUADRA ESPAÑOLA Grandes acorazados de ro,o::>::> toneladas : se hallan listos d Pe/ayo · y el Carlos V, y aún no están listos el Felipe JI y el D:m Pedro 1.0 de Aragón. Los acorazados de z.a varían entre 7,ooo y 7, soo toneladas, y son los siguientes : bifaJJta María Teresa, .A!mirmtte Oquendo, Vizcaya~ CriJtób,t! C?lón f/íctoria, NttmaJJsia, CardeJ¡af Cimeros y Princesa de Asturiru. Los cruceros protegido de I.a son buques de s,ooo tondada , y hasta ahora hay dos : Lrpa11to y Alfonso X 111. Los crucercs protegidos de z.a tienen J ,200 toneladas, y son: Mm·~ 'fJléJ de la E menada, Isla de Cuba y Luzó11. Cruceros ele 1: (3,090 toneLadas): .AragÓJJ, Aljonso XII? Reina Mfrcet!es, Castilla, Rei11a Cristiana y Navrwra. Cruceros de z.a. ( 1,200 toneladas): Doiin María de J.tfoli11a, Mar­qués de la Yictoria, Don Alvaro de Baz,ín, lnfa/Jta habel, Cellde de f/e ­Jiadito, Isabel JI, V e!aJro, Do11 .Antmio de U/loa y Do;: J tttllt d~ .Austria. Cruceros de J .... : Magrzllrmcs, Ge1ural Condllt, Elcmto, Marqués dtr .D.uero, C nural Lezo. Cañoneros torpederos; Tcmert1rio., Martí11-AlomQ, V ice11tc Ytíííez Pi71ZÓn, Galicia, Marqués de Molins, Nruva Espr1íia, FilipiJJm. Torpederos de I.a de 300 toneladas: .. 1riete, Rayo, Azor, Halcó11., Kigel (escuela de torpedos), Ordóií'ez., .Acevedo, Castor, Retamosa, OriÓny Rahana, Barceló Ejército. Caza-torpederos (de 380 toneladas): Furor, Terror, Audaz, Osado,. ~ l·'lutón, Proterpina, Destructor. Fragatas: Asturias (Esencia naval), .Almansa, Gero!Ja y Nri'Vt77-ra · l.)c:pósitos de Marinería). Lancha torpedera: .Aire. Monitor: Ptúgcerdá . Escampavías: numcndas del 1 al z 7-- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SOLETÍN MILlTAR Tr:m portes de guerra: Cmera/ f/ aldéJ, Urtmia, Legozpi, Cebú. Mrmila, Gmcrof Afar:a. Corbetas: Nattti!ttJ (Escuela de guardias marina) Villa de Bilbao (Escuela de Marineros). Cai'íoneras de r._.: Pizorr~, ItertÚÍll Cortés, VoJC() Núñez de Bal­boa, Quiró.s., Vil!alobas. Cañonc:ros de 2.•: Etllalio, Mac-ftftl!Ó1!, Pilar, Cocodrilo, Alcedo Contramai!Jtre., Cttba Esprzií?!a, DitgiJ Vdtísquez, Afvarod{), Sandoztol, Ponce de León, Criollo, Pelícano, Afbay, Altzyttt, Bttlllstm, Ca!anumeJ, Callao, Leite, Mmtileíio, M11ribdn, Mi1Jdoro, Prunpango, Ponay, Pm·a-gua, S fllllrlr. Cal1oneros de 3.n: Toledo, Rtthí, Diatr.fl1Jte, CtJrlit?fa, Co/tmdrilln, LiJue, ArmendrJrCJ. GttrlJJftÍ7Jfl1/l(), Ce1Jtitw!a, r alunte, Pareja, Gnrduíia, ..!1/monte, T'arifa, Aguila, Alertr1, Prr.dera, La Srzté!ite, Bara('oa, Yranurí, Drtrdo, Cuarditi11~ El Drpe11diatlt'., Otril~rd, Cirencro, Cuerz·o, Segur.-t, Ardila, Gar,isttz, FLtcha, Vigt(l, Cautrz, Mrzyarí, Espera11zn, Delgado Btisco, Urdrwcta, Pt'rlrt, Col!dor, Ligero. Lanchas cai1oncras: llifrépida, Mellsttjera, Caridm1, Leattad, Lm~t~o, Cenaal Blanc'(). Pontones: J frge J !tall, Ferna11d? ti C,ltólicfl. ESCUADRA AMERICANA GRA 'UES ACORAZADOS C:"nchmati, Brook~pt, Co!!ltobia, M.iJmtapolis, MIJntgomet)', Sa11 Fron­ ·iuo, crucero prot:gido, desplace, 4,083 toneladas. Natltlrk, crucero protegido, ~083 toneladas. T(jllf, acora~ado, 6,300 tonelada . Nlilm,· .rJo­t a ente ero, ~¡co toneladas. Atltmta, crucero protegido, 3,189 toneladas. MimJtonfJmalt,• monitor de doble torre, 3, 1 5 tonelada . ll""rt!M.slt, crucero, 4,6 ·o toneladas. Bosto11, crucero acora~ado, 3, I 9 roncladas. Kear.sm1:e, crucero, 1,-50 tonelada:;. JJaltimor , crucero acorazado 4•+ 1 3 tonela­da-,, Rirlw:md, crucer 2,700 toneladas. ll~yomiJig, 1,570 tonelada . Charle l,ff, crncl!ro acorazado, 3,7 30 tonelada:;. Portsmoutli, 1., 12 5 to­n ciadas. Fnmk!ht, 5, I ¡o wn< laclds. A/,u~·tl 2, I ¡o toneladas. Terror, mo­niror de Joble torre, 3,815 toneladas. Clticag?, crucero acorazado, +• ·oo tonelada . El P!tritall, crucero . . AtJpÍiitrite, Destroyer, .lllart11, Pt·trel, 1 fiiÚttttJ, Afrrt, C?!H,zrlo, +,70:> tonelada ·. CoJJJ!ittttilfJ, Ph;t,z, J"ork, ~'To'lf.l11, l'e.s!IIJiuJ, Dolpliira, F11rlfe . . No se incluyen lo.; bu-.. ;, m_nore5 ni la c5cu:tdra d~l Pacífico. -Entre los prqnrati\·os bélicos ha causado inmensa ~ensación c1 nuevo proycccógrafo que em¡lca el Ejército de los istados Unidos para . nviar sci1ales ;Í millas de di:,tancia. En los úlrimos cnsavos millarc:. de personas observaron ía brillante i nagcn que, á modo de i'nmcn. a e-;pada d.c ruego., e dibujaha en el ciclo. El ~tparato tiene, como el heliógrafo, la f~tcultacl de enviar señales ú inmcn scs di stancias. La columna lumino a que e destacaba verticalmente sobre urt fimdo de bruma parecía tener unos quince pies Je largo, ' permaneci t fija más de una hora. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2o.8 ROLETtN .MILITAR , Su inmovilidad, rojizo color y ccntornos poco distintos, le dh[)air. ~paricncia casi siniestra, y multitud de personas que no sabían q¡..t~ !'U1 presencia se debia á tales pruebas, dieron rienda suelta á su irnagin~ción , haciendodo comentarios de toda especie, · ' ' Asegúras._: qu¡~ es tanta la potencia del aparato, que se puede con él etwiar señales b5lica5 dt: Cayo Hueso á Cuba al trav,é del Canal de Bahama. · · -Se ha montado en, la estaci9J1 . na~ al de Sandy Hook, si.tuada á la entrada de Nueva York, hl . estupenda máquina de guerra llamada el caíión mpnstruo, que aún no ha sip ·o probadc. ' No hay en 'el mundo Uif! cañón igual, y · si en la práctica corres­ponde á lo que se prometen sus <;onstructores, Nueva York puede con­siderarse bien defendida. Ti,ene up calibre de 16 pu:lgadas; requiere una. carga de I,ooo libras de pólvora y lanza hasta la di~tancia de 15 millas1 (5 leguas) un proycctii de ~3 qui)'ltal :cs de peso (9~ arrpbas), á la velo­cidad de 666 yar.das, ijOI; seg~ndp. Se as:tgura que la precisión será ma-t , • • tematica. ' Este asombroso cafión le cupsta al Gobierno am~r,ir:;anp ~er,~.a . de;: rp_edio millón de dollars, y pesa 2.,_77'2~ qpiptalcs. EL KJERCITO COSTARRICENSE ~VESTRA FUER6A MiLITAR lnteresantes son l'Os do:ttos qu:: pub1i;::ar.t,1S hoy, acc.rcíl d~l númfrp. d.e hombres, de 18 á so aiios, hábiles legallnente 'para prestar servicio•,, en nuestro Ejército. • ' 46,738 ·hombres bien in · truídos y C!-]Ui~ados, fprman un Ejército . relativamente re5pcrable. Es muy sati st:tcwrio que 5e hayan. hecho estudios topográfico s, con¡ amplios dé rallc s <¡ue, e 1 ca ,,o d~ un t campaiia, propo'r.cionarán \encaja . indudables :'l nuestras tropas, y' le s ahorraran penalidade s. Todo cuanto se haga en ese sentido e muy laudable; no sólo e lllll)' debido, porque la guer.r:.t rec¡uÍCfC pre\' Ísiún, }' $aber aprovechar Cll ella la cicnt:ia y ¡,), pr ogresos dl: la industria; 1 obteper la \ ipor=a al me­nor costo posible y ahorrar sufrimientos ;ilos defen sores de la Patrja. Hé aquí k datos ¡Í. que alucli:1ws. F.n una de nu:! ·tra _; publicaciones anteriores referentes á asuntos financieros y de economía política, dimo s <Í conocer el monto de lapo­hlació! l de Co ·ra Rica, la Cllal, según los cálculos fundados de la Direc­ción de Estadhica. sube á 295,ooo habitante:;. Si el censo de 189z con una población de 243,205, encontró 34,273 hombres dentro de la edad de 18 á 50 afios, aptos para el scr­Yicio de las arm1s, el mismo tanto por ciento aplicado ,¡ la población actual nos da 41,573 indiridu.)s en las misma-; condiciones de edad, ro­bustez y vigor para e·1frcntar los azar,~s de una campaña. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MlLITAR El Ministerio de Guerra, en el inform: presentado al último Con­greso en sus sesiones ordinarias de mediado· de 1897, dice q¡ue sin con.­tar el personal de bandas y músicas mlil'i;tares, hay 46)738 ciudadano!il inscritos en los registros de las. va~ias C:on\andlanc..:_i-:as,. en aptitud. liagal de: prestar sus servicios llegada la oc-asión; d~pfin ;-se,, ademá de los ele-_ mentas indispensables, en cagp dle tener o.l!u Inovilizar el efectÍ;\,0, ro:h litar. Alie,ua,_ adem:h) saber c1ue a·uestros j~fc y oficiales di . .poncn d 'c. mnpas y estudio~ topográficos, completos y m.inuciosos de c;ua;lcsquiera localidades qu,e hu1bieran de cru.zar nuestr,as tropas. No hay vereda ni ; sendero que no esté IJ1arcado, n~ distanci·a que no estén m.cdidas, ni casa, hacienda,. choza ó cabaña, que no se sepa á quien pc.r.tG>!t¡Cce, y de qué recursos d'~pone, y cuálc~ elementos pueden utiltzar en cada punto, ó lugar las tropas q:t~ puedan ó deban cxpcdicipna~. Los lugares á don­de se obticn<; agua potable, cuyo conocimiento c. tan preciso cuando, hay ejércitos en mar~,.;.ha, están todos ellos enumer.noo · ): r:cgistrados con. suma cscrupulosi~lad, y, · :>ara decirlo todo, se di$pon~ . ~ todos los in­formes, hasta decir los pun.tos en que pueden ~crnoctan- }j¡s tr,opas en­contrando comodidad y· ahastcciiO'Ün, pc~o. con eficacia. N ·ucstros jefes, con un m~1pa en: la mano, conocc~~in me-. jor que los al~cdcdorcs de- su c-a~, los carn;roJ en qu,c ocasion.almcn.t<~ hubieran de m:miob~ar.; ~lJ IM·.PORTACIÓN SE:GÚ ' EL CORO EL THOMAS ba caballería s6lo tiene '~ alor por las b 1enas cualidades de. us hombre·- y ganado, y por el csp"fitu que se acicrtP. á inculcarle; CA 1 pue. , indi,pensabl~.; prcocupar;:e de lo uno y lo otro. ' ~J opiniones están bien divididas sobre los er\'icios que ell, ppdrá pre tar en la g11erras pníxin 1, puc~ to que . e c1;cc que el ¡ I) uc\·o anr-:'!l}Cnto moJ1 Scar.í .u papel. lhwh pretenden que ya no oct rrirán oc:1 . ioncc: de. cargar ni de luchar cuc4po á cuerpo; orro ~ se figuran que olo podrá em-. plearsc pa,;a c. ·plorar, y que algún d!;t .erá antrajosawente su í­tuída por lo$.; ci listns. "l odus estas ideas nacen de: supuestos falso, que demuestt.an, q ·'. lo~ c.¡u~ los etl}iten conocen muy poco esta' arma de com.bí te. La caqalien-ía SCI'lÍ la p¡.imer.a empJeada y la r~rimera también en encontrar~ al en migo, y en todas las luchas tomará importancia con iderable, si e sabe aplicarla. Ella iempre poseerá a!-1uclla audaz iniciativa de Jos mara vi lio­sos ((raids," de que ofrecieron tan glorio~os <;je.tiH~los. lps. St.uart y los Sh~ridan, durante la gu~rra . civil. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 210 BOLE rit\' MILITAk Ella e.> Ll que se encar~J.rá d:! llevar la d ... rr ta s..>b:-e 103 flan­cos ó las espaldas del enemigo, mientra éste combate por el frent~ con la infantería y la artillería. Ella c.s la qu~ p::>drá, valiénd0-se de iatrépidJ.> naaad::>re.s, ca~r sobre un e:1emigo que, apoyai.). ~(}hre la e rriente de un río, crea su espalda asegurada. Ella, en fin, logrará la compmmetida. victori4 ó conjurará el desastre sa::rificando, si e.> necesario, el último de s.u jinetes, como lo:> coraceros en Rezonville y en Reischo!fen, los caz:;¡_dores de {\frica en Sedá11, y todavía !:e admirarán gigante cos choques como los del I 6 de Agosto sobre la planicie de Gravelorte. L.1 c.1ballería, cuando tvdo p1rez.ca pedido, e.stará allí para ~p.:>yar, cJn su intrépidu concursQ., á s.u.s d..>s bravas y dign:n her-mana .. La infantería es ]a reina de las batanas. La artillería es el rayo y el trueno de la guerra. La caballería es el gigante de los combates. To3avÍl hay días de gloria p1ra. la caballería, y habrá ocasión de probar su \lalor en las luchas sobrehumanas que ~u ardiente bra­vura convierte en inmortales. El poco tiempo que se concede á la instrucci6n ecuestre de lo-1 reclutas, p>!rmite s6lo cunseguir jinetes firmes y dispuesto ; no se deb ... , puc.s, pretender enseñarles los ddicaJos perfiles de la equi­taci<) n; IL aquí por qu¿, en relación con su jinete, el caballo debe ser v¡goro o, fuerte, sin ser en exceso impre:\oi"\able. E 1 oficial de cat.ullería no tiene necesidad de ser un hábil ca­bdlista; ba ta er un verd:aJero caballero, s.~n miedo y sin t;Jcha, Cl>m ·> Bayardo, que no vacile en arwjarse con sus gente contra todo!:> los ob táculos. Al ofi ·ial dt caballería se concede el honor de figurar siempre al fr..!nte de u tropa, de . quien es el ojo, el punto de mira, el guía. <¡u~ la conJu e y la lleva al combate, el agente que la electriza, y uo Jebl! tener ni un i11 tante de d~fallecimiento. L .1\;largueritt"', lo. l...egrand y los M ntaigu, que fueron l..!rid.> (J muert0s glorirram~ntc á la cabeza de ·u division; los Darail, lo b .11lifet, lo de Prenil, que han merecido el título de · '=intr¿pido jefe:; <.le cab .. dlcría," no saltaban obre la montura, ni eran hombres afem111atlo, ni usab..tn lente ó monóculos. De de I S 70 mucho se ha hablado de los coraccros en 18 76 .. Dajo lc1 alta y p,>Jerusa impulsi6n del General du Barail e reali­zaron conferen ias en Tours, dadas por el General L. fiotte, de 1as cuales se conservan respetuo os recuerdos. El General, con su palabra conci a y conocimiento profundo del arma, tomó caluro amente el partido de los coraceros, haciendo resaltar los ser:vi io · que prestaron y lo que pueden prestar aún; n.:> o~;tante> ClJig·m').; a:1os d2spu-és se a.rreb~taron sw; CQra.zas á sei Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • f!OtETÍ¡.; MILITAR 211' . . tcgi.níentos d'! col'accros para entregarle· el íu. il Jd Jr'a_;ún. Des­pués se les volvic) á arrebatar el fusil para devolverles la corJza. Es por cierto mt1y sesible que na exista más hjeza para I~L transformaciones ele la caballería. Todavía no se llegc) á un acuenlo sobre el empleo Je la lanza. Después de haberla dado, sin razÓ11 que lo justi¡iqt.e, ;Í la primera lineé.! ele drag.:mes, se ha planteado la cuestión d.., Járscla á a m ba~ fl.]as, e) crear regimientos de lanceros. Esto seria lo m:í:s razonable.;· conviene pensarlo antes de e11gotíarsc en nuevos ensayos. La lanza es una arma incc)moda, cmb:1razosa, de dificil mane­jo para jinetes poco experto,, y en un choq•1e entre Jo fuerzas de caballería, un buen sable valdrá mucho más ~egumment~... Si se deriue, en l~efinitiva, dotar de la lanza á la caballcrÍJ debe ser considerada como arma de chog u e y dársela á los corace­ros, aunque sería mejor suprimirla. Los coraceros llevan á su izq11ierda el mosqueton de la caba­llería ligera; y hay qu~ preguntar p:1ra que debe servir una arma de fuego, á estos jinete no creados para el , ervicio de avanzada. Puede admitirse que en los servicios de exploración en les c¡u;;; los ciclistas pueden pretar valiosos servicios, los coracems sean lla­mado para defender momentaue?mcnte un puente, ó una aldea, á fin de servir de apoyo á la caballería escalonada al frente~ en cuyo caso el arma de fuego r sulta inútil. .El verdadero empleo de la caballería pesada ó de línea reside esencialmente en el choque, y en la influencia moral que por esta circun tancia tal vez fuera aumentada por la larw,a; mas e to sería · convertir al coracero en un arsenal ambulante y sobrecargar intitil­mente al jinete y al caballo para un implc efecto visual. Por la misma raz.ón me pregunto: ¿por qué dar á la c:aballe ría uniforme. vistosos? obre todo, ¿por qué .e eligen de forml <¡uc se distinguen notablcrncme los ofici,1les ? Si el oticial abe ha­cer e matar, es inútil exponerlo á que la bala de un tirador embos­cado le alcance y prive á la tropa de ~u Jefe. En cuanto á las cargas, he aquí cúmo las comprendo con el n evo armamento. Deben evitarse cargas sobre cuadro () obre una tropa de infantería intacta, como lo hicieron heroicamente pnt precisión los coraccro· de la guardia en Rezonvillc, pero aproxim:ín­do e sin ser vistos sobre los flancos ó la retaguardia enemiga, atacarla traidoramcnte mientras combate contra ]a infantería adversaria. Los coraceros opuestos á la caballería ligera la aplastarían si éstos no los evitasen, maniobrando para envolverlos por los flanco., arrovechaudo la ligereza y movilidad de su ganado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 212 . BOLE rÍ . 1\o,. lLlTA R EN Ei.J EJERCITO . Dú:t \:'-l r& la se;n:m.:l f11leciú en e·ta capiul el se:lor Capitán 'f'elmo Leguísamo, por muchos años di!>tinguido miembro dC"'l Ejército. El B0LE rÍ r l\1ILirAR, á n mbre de ese mismo Ejército, presenta á su familia ex?re3Í<:Ín de sincera condoleacia. Por disposicic)n del G >bierno se encarga al seíit,r General Ricard;:> Aceve:b, d=l Estado l\1ayor G :~neral Jel Ejército, en su tcalidaJ de Primer A y u Jan te G .!neral d ... la Cornandaacia en Jefe. El Poder Ejecutivo por Decreto de 4 de Mayo, dictó las si­guientes disposiciones : Confirió al señor Ciriaco Rico el empleo de Subteniente, le Hamó al ser icio activo y lo destinó al Batallón 1\~.:ira núm ... ro 22. A solicitud del Comanda! te G~neral de la 3·a Di ;isión, sé tleclaró en uso de licencia indifinida por embriaguez y mala con­ducta á los Sttbteniente~ Jesús Roa Bohórquez, Jesú Higuera y José Aniceto Díaz de" la I ', 3·· y 5.• Companías del Batallóa Núñ1z número 9, respectivamente. D"'stinó al Teniente Tcodoro Nieto de la 4: Compañía del Batallón La Popa número 19 á la 4: del Pichincha número 14 en lugar del de igual grado Tadeo Talerv que pasará al La Popa en lL~gar de Nieto. Por Decreto de fecha 5· Declaró en uso de lincencia indefinida poi mala conducta á tolicitud de los Jefes Divisionarios al Subteniente Angel Marfa Pedroza de la 2.• Compañía del Batallón Rf/les número 12. CoNDENATORIA en grado máximo fue la sentencia pronun­ciada por el Consejo de Guerl'a ordinario que juzgc) al corneta Fer- 1ando García, del Tenerift, acu ·ado de los delitos de ataque á un l!uperior y heridas. En este último delito halle) el Consejo circuns­tancias atenuantes por lo que condenó al sindicado al mínimum de la pena. El Comejo, reunido en el cuartel del Tencrifi', el 6 del presen ­te, fue presidido por el señor Teniente Coronel 1\-ianuel José U r­daneta y formado por los Vocales señores Capitanes Cristiniano Zapata, Siervo Reyes, F. de Paula Castro y Jerónimo Suárez. Actuó como Fiscal el señor Capitán Jo e Ascensión Rivera, y como defensores los señores Capitanes Guillermo Vi llar y V icen­te Cuervo. Funcionario de instruccion, señor Capitán Cario Velasccr lbáñcz.. .. 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Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 51

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 48 y 49

Por: | Fecha: 23/04/1898

Bogotá, Abril 23 de 18~. Números 4.8" y .t9 BOLETIN MILITAR --··--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO --··--- Director, ALEJANDRO POSADA • • Son colaboradores natos de este periódico, todos los Jefer y Oficiales del Ejército de la República. DECRETO NÚMERO ISJ DE I897 (31 DE MARZO), orgánico de la Contabilidad militar. ( CO.NCLUSIÓN) MODELO NUMERO r 8. REPÚBLICA DE COLOMBIA. • Batallón (Tal). Recibí del Habilitado del Batatlón, la suma de cuarenta ptJOJ ($ 4-0), por la primera quinta parte del sueldo dev.c.:ngado en cr mes de la fecha. Bogot:í, Enero 7 de I 897. N. N. MODELO NUME O 19-.A. llabilitación del Batallón ('I'al ). COMPROBANTES DE LA PARTIDA NUMERO •••• Valor •.. $ r,o1o 6o Mes de Enero de 189 Sueldos de Jefes y Oficiales. NoT \, -F.l valor, el me:~, y el motivo, se cambiarán según los comprob.tntcs que form n el legajo. (Li r::mz t ), (Vales por tropa), ó (Vales por matL:rial). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MODELO NUMERO 19-B, REPÚBLICA DE COLOMBIA. Batallón (Tal). Recibí del Habilitado del Batallón, la suma de doJcie11toJ j>noJ ($ zoo), correspondiente al haber que he devengado en el mes de la fecha. Bogotá, Enero 3 1 de I 897. N. N. REPÚBLICA DE COLOMBIA. Data/Ión (Tal). Rcdbf del Habilitado del Batall6n, la suma de. • . . • •••••••••• aorresponrlicnte al haber que he devengado en el tnes de la fec}¡a. (desde el día •• } ó (hasta el día •• ). Bogotá, Enero ..... de l B97. N. N. NOTA!.-Esta segunda f6r ula ~e usará cuando el empleado no­sirva todo el mes. El recibo final debe llevar la estampilla que le corresponda. MODELO NUMERO 20. REPÚBLICA DE COLOMBIA. Batallón . ••••• , , I .• Compai!ía Bogotá, Enero 31 dt 1 Bg¡. Vale al Habilitado por la suma de mil cttatrocimtoJ JeJe!lla y uiJ pe101 trtil!la cmtavoJ ($ 1,4-66-3o), valor del presupuesto del haber de los individuos de tropa de la expres-ada, en el presente mes, según· espalda. Confrontado. El Capitán, N. N. El z.o Jefe, N. N. Visto Bucno.-Désc. Vl primer Jefe, . N . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lluLETtN MILITAR r s so - 1 ..., o <( o ..., ::> ... <( a (/) ::> > ~ e o o o ~ a ¡:¡.. <( <( o > <. ~ o H ~ :(' ü l5 o U"\ PERSONAL > ~ z o ~ <( !q ¡¡¡ o ~ > o o ~ <( <( ¡¡¡ o ...:1 o-l o-l (/) o ¡¡¡ IZJ <( ..., o ~ u o ¡¡¡ ¡.¡ e:.¡ a o Cl ¡.¡ w z ::> ~ ¡¡¡ f--4 (/) (/) "' m > < <( <( !q w 'o o ';5 o o •, (/) - - - 1---- 1 Sargenta 1.o ••••••••••••••. O o o o 31 301 .. . - .. 30 • o 3 fd. 2o(JII .... ......... . . O o 3 I 28 so .. 85 50 ' 1 íd. z.o . .......... ' ••• - o o • o 31 28 so 14 25 42 75 ' Cornetas, ••••.••• o •••• . . . . .. .. 31 27¡· . • o .. 81 .. 1 Tan1bor ..•..•.••.•••.••.•.. .. • o 3 1 25 so .. .. 25 so 3 Cabos I.il •••••••••••••••• o .. .. 3 I 27•- o . .. 81 .. I íd. I .o • • ., • • • • • '• • • • • •• •. • o .. 31 27;· o 13 so 40 so 3 fd. 2.~ ••••••••••••••••• •. 31 zs 'so • o .. 76 so 1 íd. 2oó ••••••••• ~ •••••••• o o •. 31 25 so 12 75 )8 25 20 Soldados • • 4 ••••••••• .. .. . . •. 3 I 24¡·. 12 . . 720 .. 4 íd .•• 1 ................ . . •. 31 24 , · o • o .. I+4 . . 1 íd. cnj liiciado •...•..•.• o . . • o 3 1 21 70 . . .. 21 70 .. !. o 1" - Suma adicional. ..•.•. O o .. O o . . . . i,386 JC 1 Soldado alta ............ 16 .. 16 12 3 5 O o O o 12 35 1 !d. baja ...•.•••.•. . - 19 18 13 9C .. .. 13 90 1 íd. baja ..•.•••... •. 22 21 16 2 5 .. .. 16 25 2 íd. bajá .•••..••••. • o 25 24 1 55 .. . - 37 lO . ·1·. ----- Total ••• . . . . . . . . . . . .. . .. . . . . . .. 1,466 JC '.':. OfAo-Alta: Día 16, soldado Vfctor Villa, voluntario. Bajas: Dfa 19, soldado Ruiz, j;, por ÍntÍtil. Día 22, soldado Julio Gómc7. falleció. Día 2 5, ~oldados José Pércz y Luis L:1scano dr··cr: :tron. 1'1 Capft.ín, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN ~.t lLITAR MODELO NUMERO 21. REPÚBLICA DE COLOMBIA. Batallón (Tal). Plana Mayor. Bogotá, Enero 31 de 1897. Vale al Habilitado por la suma de cttarenta y un pe1o1 ($ 4-1), valor de los gastos de escritorio del expresado, en el presente mes, según respaldo. El Ayudante Mayor, N. N. Es corriente. El1.0 Jefe, N. N. Dése· El Primer Jefe, N. N. Dl!MOSTRAC16N : Escritorio. Para la Comandancia •••..•.•.•••••••...•••••.•.. $ 5 Para la Mayoría .....••••••....•.• , • • . . • . . • • . . . • . . 8 Para la Habilitación................. ........... ................ 5 Para la guardia de principal............. • . . . . • . . • . • 3 Para 4- cuatro Con\paiíías á $ 5............... . . . . . . 20 Suma ................ $ 41 ... Rccibf, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILILAR MODELO NÚMERO 22 REP6BLICA DE COLOMBIA Batallón (Tal). Plana Mayor~ Bogotá, Enero 31 de r897. Vale al Habilitado por la suma de ochenta y ocho pesos ($ 88), - valor de los gastos de alumbrado del expresado y guardias de plaza, en el presente mes, según respaldo. Es corriente. El 2. 0 Jefe, N. N. Alumbrado. El Ayudante Mayor, N. N. Désc. El Primer Jefe, N. N. DEMOSTRACIÓN: Para la Comandancia ...................... ................ $ 4 Para la ~ayor~a ...... ··;...... ••• •. . .. . .. . • . • • ••• • •. •••••. ••• 5 Para 4 Compan1a, a $ ro .•••••••••••.•••••.•••••••••••••• 40 Para las guardias d.e plaza ................................. ·· 39 Suma.................. 88 Recibí, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLETiN MILITAk MODELO NÚMERO 23. REPÚBLICA DE COLOMBIA Batallón (Tal). Plana Mayor. Vale al Habilitado por la suma de cincuenta pesos ($ so), valor del agua suministrada para el expresado en el presente mes, según, respaldo. Santa Mart=:t, Enero 31 de 1897. Es corriente. El 2.0 Jefe, N. N. El Ayu_dante Mayor, N. N .. Dé se. El primer Jefe, N. N. DEMOSTRACIÓN: Para S Compañías, á$ 10 .............................. $ so ... Suma ............. $ so .. . Recibí, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MODELO NÚMERO l-f.. R E P Ú B L I e A DE e O L O M B I A Batallón (Tal). Plana Mayor. Vale al Habilitado del Batallón, por la suma de veintitrés pesos sesenta centav.os ($ 23-60), valor del jabón para el lavado de la tropa en el presente mes, según respaldo. Bogotá, Enero 31 de 1897· El Ayudante Mayor, Es corriente. El 2. 0 Jefe, N~ N. DEMOSTRACIÓN: N. N. Dese. El primer Jefe, N. N. Para 1 18 plazas, á $ o-2.0 •••••••••••••••••• , •••••••• , •• $ 2 3 6o Suma .•.••••••••. $ 23 6o ecíbr, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. RGLETÍN MILITAR MODELO NÚMERO 25. Señor Ministro de Guerra. Presente. Yo N. N., Sargento 2.0 del Batallón (Tal), en uso de licencia absoluta, respetuosamente solicito de Su Señoría, se sirva ordenar se me expida la orden de pago á que creo tener der cho, como gratificación, de conformidad con el artículo 18 de la Ley 39 -<}e 1896. H. e servido en los Batallones............................ y acom-paño la Libreta, Nombramientos, Cinificados y Pasaporte, docu­mentos que solicito me sean devueltos. Bogotá~ etc. Señor Mini tro, N. N. N'()TA.-En papel sellado de x.• clase. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MODELO NUMERO 26. REPÚBLICA DE COLOMBIA (Tal) Divisió11. Habilitación del Batallón (Tal). PRESUPUESTO DEL MATERIAL QUE CORRESPONDE AL EX­PRESADO EN EL MES DE ENERO DE 1897. DE TAL Escritorio. Para la Comandancia ............. . Para la Mayoría ..................... . Para la Habilitación ................ .. Para 4 Compañías, á $ 5· .......... . Para la guardia de pr!nci pal. ....... . .Alumbrado. Para la Comandancia .............. . Para la Mayoría ...................•. Para 4 Compañías, á $ ro ........ . Para las guardias de plaza .......... . Agua. N o tiene derecho. Jabón. Para I 18 plazas, á $ o-20 ......... . Total ............ $ 5 8 5 2~ 1 ::: -~~ ~::: 23 6o ...... 1 ... VALOR TOTAL 88 23 6o 152 6o NoTA.-Asciende el presupuesto á la suma de ciento cincuenta 11 dos pesos sesenta centavos ($ I 52-óo ). Bogotá, Enero 31 de 1897. El Habilitado, N. N. Es corriente. El 2.0 Jefe, N. N. Visto Bueno. El primer Jefe, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ·MODELO ·NúMERO 27 REPÚBLICA DE COLOMBIA EJÉRCITO P ER!I!ANEN1'E BatalkN (r al). (TAL) Dlf/ JSJÓN Plana Mayor. LISTA para pasar Rcvist3 de Comisario en el presente mes. cñ e ' EMPLEOS IX NOWRRE~ DESTINOS NOVEDADES w :E 'O ~ z Coronel ............ ... Roberto Meléndez. ... p Sargento Ivlayor. ... Horacio Pérez ...... . .. p Capitán ............ Santiago Rosas ...... . .. A L Usa de licencia desde el 16 del presente. Teniente .......... ... Carlos Llinás ....... ... p A Vino ascendido rle la 1.• Compañía el I 3 del presente. F El 10 del presente orden del P. E. Id ............. ... . Manuel Prado ....... ... ·~ - Subteniente ...... . . . Simón Olaya ........ .. . p Sargento 1.0 ..... I Rafael V élez ........ ... p Corneta ............ 2 Arturo Mora ........ ... p Tambor ........... 3 Ricardo Blanco ..... ... p Cabo 1.0 .......... 4 Manuel Ca macho ... A e Comisión por Honda desde el 26 del presente. Soldado ........... 5 Alonso Soto ......... ... p Id ................ 6 Carlos Malo ......... . .. p Id ............... 7 Benjamín López .•. e p H Desde el I 4 del presente. Id ............... 8 Florindo Ortiz ...... . .. p Id ................ 9 Domingo Martínez ... p E Enjuiciarlo. --- - ... 4- 0'\ tJl g M .., '""' z ~ t"' ~ ;¡;. :o; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. RESUMEN cñ IU • - niorme. El Jefe, N. N. Visto l3ueno. El Primer Jefe, N. N. ..... + '!- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR MODELO NU COPIA de las altas y bajas d~ persa U) 189 < ''"' FECHAS lZ EMPLEOS NOMBRES < MOTIVO DEL ALTA Ó BAJ 11. A ~ o Mes. -~ u A -- Ttn·o el mes anterio Enero 4 Subteniente Carlos Llinás .•.. 2! Alta o¡, .............. Suman . . . ... - 10 Teniente ... Manuel Prado .••. P. M. Baja 0J •.•.••••.••• Quedan ......... - I3 Teniente ... Carlos Llinás .• . •. P. M. Alta. Por ascenso .... Suman .•••••.• - 13 Subteniente Carlos Llinás. 2. CIS Baja. Por promoción. ... ~ Quedan ......•• - 16 Soldado ...... Víctor Villa .•. , . I. CIS Alta. Vuluntario ..... Suman .................. - 19 Soldado ..... Juan Uribe ...•.. 2.CIS } Bajas'¡, Id ...... Pedro María Ruiz l.:~t por ,inútiles Id .•..•. Alejo Tello ..•••. 2.111 Quedan ........ - 22 Soldado ..... Julio Gómez ..... l. CIS } Bajas. Fallecieron. Id ••.•.. Félix Cáceres ... 2. 111 Quedan ...•..•. - 25 Soldado ..•.. José Pércz J. 111 } Bajas. ...... Id .•.•.. Jorge Rivera .••.. 2. CIS Desertaron .•• Id •••••. Luis Lascano ..•.. I. CIS . Quedan ........ Es corriente. El Primer Jefe, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 149 MERO 28. nal, duTante el rnes de Enero de 1897. ' ----------- --------·---- • • .. • • • . • . .. 1 • . 1 3 3 4 3 8 6 2 9 8 89 I2 5 1 • • • • • . • • • • • • • • .. . • • I .. . ........................ . :.~ ·--~ :: :: ·; :fl:.~: .: ~~--3 ! -~: .? -~ ~-~:. ~~~~< -----------1--------- :: ·; :::: :: ::!.t: -~ .: ~ _s _3·-~ _6 -~ _9 -~ ••• ~?. ·---~~~-- :: :::::: ·; :f¡:~!!! i! _s!! .6!~.~?. ~~~~~~ :·~ :: ·; ·.: :: :: 1 •• t·. -~ _3 -~ •• 4 .? _s -~ -~ _9 _s = 89 =='zi ~ :: :: ~ ~ :: ~·: . ~ . ~¡::: . ~ . ~ . ~ .. : . ~ . ~ . ~. ~ : ~ : ~ 90 .... ~ ~~ •• • . • • • . • • • • 1 • • .. . • • • • • • • • • . • • • . . . . . • . 1 ••••••••• .. •• ...... 11 .. ¡ .. · . . . . . ... . .. .. I 3 - -----------r--;::------- 0. : ~ :: ..... ~ ~ . ~ 1. ~ 1 1 :: • ~ . : . 3 • :¡. 3 • 8 . 6 _. . r s; 12 ~ :: .· .. :: :·. :· .:h~~~~ -~~ ~ ~~~- ~ ~ -~fs 8: .••• :~: .. . . ... .. . . .. ,,. ................... ¡ ... . . . . . . . . . . •. I ..... • . . . . . . .. . . . . . . . . . . . J • • • • • •• • • ~~~ -·~ ~~>~~~~~~~ ~\~~~~--8~----;~- Bogotá, Enero 3 I de I 897. El SegundoJcfc.:, N. - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. so eou!TÍN MJLITArt l\10DELO NUMERO 29. REPÚBLICA DE COLOMBIA Habilitacitn del Batallón (Tal). RELACIÓN de las sumas invertidas por personal del expresado en el mes U e Enero de 1897. 1 IMPUTACIÓN MOTIVO VALOR .. Ejircito Nacional. Por cuatro m·l dento sesen- Capítulo ••• ta y nuetre pesos, invertl- Artículo ••• do~ en el pago de los ha- Personal. bercs de Jefes, Oficiales y SERVÍCIO DR 189 Y i89 tropa en el presente mes .. $ 4,169 ... · .... llogotá, Enero 31 de 1897 ; Es corriente. El 2.0 Jefe, N. N . El Habilitado, N. N. Í StO fl UCilO. El Primer Jefc1 N. N Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETlN MlLI'tAR MODELO NUMERO 30. REP6DLICA DE COLOMBIA Habilitación del Batallón (Tal). RELACIÓN de las sumas invertidas por material dél expresado, en el mes de Enero de 1897· IMPUTACION MOTIVO VALOR Ejército Jlaci&nal Por cuarenta y un peso!!!, va­lor de los gastos de escri­torio del Cuerpo, en el prcsen te mes... . • . . . • .. .... Capítulo ••• Por ochenta y ocho pesos, valor de los gastos de nlumbrado del Cuerpa y guardias, etc., en el pre-sente mes .••.•••••••••• Artículo ••• Por ...................... ) valor de los gastos de agua en el presente mes ... • ........ . Por vcir titré~ pesos sesénta Material. centavos, valor de los gas­tos de jabón para el lava­do ele ropa de los in di vi­duos de tropa del Cuerpo, !SERVICIO DE 189 Y 189 en el presente mes ....... .. Suma •.••.....• Bogotá1 Enero 31 de 1897. $ 41 SB .. . 23 ---- 152 El Habilitado, Es corriente. El 2. 0 Jefe, N , N, N. N. Visto Bueno. El Primer Jefe; N. N , ... . .. ... ,. 6o - 6o .J: ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. n:: t ...l ~ z ,....,. E-­~ ...l o ::::: ~ V) .... MODELO NUMERO 3i. REPUBLlCA DE COLOMBIA r.1:~YORI:\ DEL BATALLON (TAL). RESUMEN IS.XTR~e'I'e:> GE.NE.R~ll ..; . ~ ~ .., ~ ~ <::> ~ ~ :,3~ ..; . ~ ..; ~ ~ ~ ~ ~ -.:::: ~ ~ ~ "k ·~ ""-~~~ ... ~ -~ ~--~ ·~ ~ t; ~ ~ ,.~ -~ '§ -...)~<".;;)\..J~C%) Sargentos. 1 .os 1 2.os 1 Bandas. Cabos. 1 (/) , "-1 ...l < ..:, 1 E- ~ o ~ 1 E-- ~ e 1 T 1 I. <'· 1 2. os 1 c-.:3 BALA'\'CE 1· ..... ~1 ~ ~~~? -----------~-·-!- ,_, __ ,_, ___ , __ 1---1--·1--1--·---!---1 - -t---- 61 8 '"'21 1031 Tuvo la anterior¡2·rol 125 3 si Altas . . . . . . . ~~~ _ -~' Ausentes ............... 1 ... . .... 1:::: 61 ::::: 3 2¡ .... ó 9 Presentes ..•..•.. Como presentes ... 21 21 3 11 .•. 1 1 3 I ....... 1 ' .• •l ••• •• Enjuiciados ..... .•.. ! .......... ... 1 ...... ................. ...... ,. ..... 1: 1 ------ -------- -- ,---¡- Total. .....•. 1 r ... 1 3 3 4 3 8 6 2 9¡ 8' 82! I 18 1 Es corriente. El 2.0 Jefe, N. N. Bogotá, Enero 31 de 1897. El Ayu~ante 11ayor, N. N. Suman ... , 21r r 126 Bajas ..... ~~~--81 Quedan ... ¡ 1110 r r8 j Visto Bueno . El Primer Jc fe . N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :g;-,'fALL6~~ (TALf !ti C9 :r.:> E n. e:> ~ ~ M E N. e:> 3 ~ REPUBLICA DE COLOMDlA• RtLAiiÓN de los descuentos por Montepío Militar en el mes de Enero de I 897. PLA~A MAYOr.· : E rv:1 P L E os NOMBRES nEscuENTo 1 o B s E R v A e I o N E s 1 INDIYIDUAL~-------------------------------- Primcr Jete, Coronel. ............. .Koberto !Vleléndez. $ 6 . rSegundoJefe, Sargento l\1ayor.:.Horacio Pérez...... 450 Capitán ............................. Santiago Rosas ...... ·· 4245 Id .. ·~· ........................ Camilo Andrade.... 2 40 . .ro ......................... ~· ... , osé. Co .... rder~... ...... 2 40 1 en¡cnte ....... , .... ............... ~erg10 Carvapl...... 2 10 Id ............. ............... Miguel Avilés ....... ¡. 210 Id ......... .................... Carlos Llinác; ...... > 15 Id ........................... Manuel Prado...... 065 Subteniente ......... ... ............... Simón O laya......... ¡. 8o Id ........................... Ricardo Martínez... rl8o Id ............ ·~ · ............... Nicolás Prado ...... , r.8o J d ........................... Carlos Llinás..... ... o 55 Goza de · licencia desde· el 16 del pte.<. nte. Asaendió d 13 del presente ~ Baja el. .. del presente. Altá el 4, baja el I 3 del presente: Id .............................. Rafael rvlorales ..... . Soltbdo ·1n~rés ... l\t1ariño ... ·:· Id .............................. fTose Perez ........... . I ·i Jorge Rivera ......... .. Enjuiciado. No deja. 4165 . NO"asistió al trabajo en 12 dws. 3 I5l 3 1 15 J· Desertaron el 25 del presente. Id .............................. Luis Lasca-no ...... . 3 15 TotaL ...... 1:$ 8818o ----csco-;:Té.\tc.-f.l 2.0 Jde, N. N. Bogotá, 31 de Eneto de 1897.-El Habilitado: N. N. ~oT.\. t!n·ejernplar de esta relación seéá-~nviauo al Teiorero del.MontepÍ9, Visto Bueno.-Et Pnmcr Jc;1e1 N. N. Cl2 o ~ tt1 ...; ~ z ~ ~ .... .., > :;g .... V\ w Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETIN MILlTAJt MODELO NÚMERO JJ REPÚBLICA DE COLOMBIA Batallón (CJ: al). tOLETÍ.t\ MILITAR 55 MODELO NÚMERO 34-A. REPÚBLICA DE COLOMBIA Habilitación del Batallón (eral). RELACIÓN de las sumas radicadas por los individuos del expresado, en Enero de 1897. NOMBRE DE LA PERSONA Á FAVOR RADICA-' EMPLEOS. N.OMBRES. CIÓN. DE QUIEN SE RADICA. ----- - ---- Capitán .... José Cordero ... M\";rcedes V. de Cor-dero ............•••.. ~ 20 ... !Subteniente .. Nicolás Prado .. Emilio Salas •.••.... 24 ... ---1- Total ..•... $ 44 ... Bogotá, Enero JI de 1897. El Habilitado, Visto Bueno. El Primer Jefe, · N. N. N. N. Es corriente. I~ l 2 . ., Jefe, N. 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN Ml.(..ITAR MODELO NUMERO 35· ACT"AS LIBRO D! ACTAS DEL CONSEJO ADM!NISTRATIYO DEL BATALLÓN (TAL~ En la ciudad de Bogotá, (á tal fecha) y en la MaY.o..,., ría del Batallón (Tal), se reunió el Consejo administrativo del Cuerpo con a~istencia de todos sus miembros, acto con­tinuo habiendo presentado el Sr. H,abil,i.tado lo§ libros y documentos justificativos, se procedió al' examen de la cuen ta correspondiente á (tal. sem~na) del mes en curso, cuenta que se ha.lló arre~lada, quedapdo en _ Caj~ (t~l ... existen~ia). El Consejo en vtsta de la respectiva s1tup.cwn, voto 1 .~. suma de ($ .... ), para. los gastos d-e la siguiente seman,q., y para constancia fitnl;tmos. la presente diligencia. · El Presidente, N. N. El Fiscal, N. N_., El Capitán vocal, N. N .. El Capitán vocal, N. N. El Teniente vocal, N. N El Subteniente vocal, N. N. El Secretario, N. N·. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lj/ MODELO NÚMERO 36 REPÚBLICA DE COLOMUlA l!sta do May o r .¡e la ... Divisi6n. Ejé, ci to Pcr-. m 'ICf ;tc. Pasaporte número r.0 Auxilios. 1 Se loncede de orden del Gobierno al R · L d 1 Teniente Coronel Andrés l\t1artíne~, aciOnes: as e su ca-. . "z· . " l , se en trece días abonables para que s¡ga a tpaqUlra, po~ . ~ ~1 ~ 1 Ad . . . ., d de ........... ...... , etc., en comtswn e por a muustracwn e . . fl acienda Nacional. lserviclO. Por tierriJ. O d d l l\lf' . . d G De conformidad con b. : en e llmsteno e" uerra, co- L d 8 6 1)1U.nt<;:~da por telegrama numero ..... . ey 39 e I 9 . . - . Por agua. Pasaje de I.& Clase de Las autoridad~s del tránsito protege- Guataquí á Honda. rál). su marcha. Libre pt~so de los ríos y Ferrocarriles. :OadQ. en Salcnto, á 1.0 cl~ Enero de Regi~trado al folio 1.0 del¡ 1 89 . L. R. El Gen~ral }efe, . El Ayudante, N. P. N. N. Comandancín ge1:er.1l de la ..• Di'llisjón. Salento, Enero 1.0 de I 89 . Anotado al folio 1 .0 , artículo 6 del L. R. Páguese por la Administración de Hacienda Na ional al Te­niente Coronel Andrés 11arrínez, la suma de ciento setenta y tres pesos cincutt¡ta. centavos, valor del pasaporte según la siguiente LIQUIDACIÓN Raciones en t(ece días de un Teniente Coronel. •. $ 50 30 Por tierra desde Salento á Guataquí, en 43 leguas á $ 1-6o... .............. .. .... ...... ... ...... .................. ... 68 8o Aumento en 12 leguas de Salento á Ibagué...... .. . 19 20 Pasaje de Guataquí á Honda (1.& clase) ... ... ...... 8 Por tierra de Honda á Zipaquirá (deducido fcrroca-r; riles de Facatativá á Cajicá) ó sean I 7 leguas á $ 1-60. 27 20 -- -- Suma .••••........•.... $ 173 so . El Comandante General, M. !v1. .Admi?listrnci ÓtJ de Hacimda Naciollnl. Salento, Enero 2 de I 89 . Sigue auxiliado según la anterior liquidación, por estar corriente. El Administrador, P. P. Recibí, Andrés Martínez. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BO-LETÍN MILITAR MODELO NÚMERO 37 REPÚBLICA DE COLOMBIA IJ)ircito P ermanente. M:~yoría del B:~t:~llón (Tal). Pasaporte níimero 1 Y .Au.úlios. 1 Se concede de orden superior al Sub- Raciones: Las de sus clases teniente Aniceto Pachón, para que con en doce días, abonables por la un Sargento z.0 , un Cabo 1 .9; un Id. 2. 0 Habilitación del Cuerro. y siete soldados,_ sLga al Socorro, custo-- Por tierra. diando el correo de encomiendas de la pe ~onformidad con la Ley línea del Noroeste y regrese á esta ciudad., 29 de 1896, abonable por la Administración Principal de Salinas. Las au·torid-ad.es del tránsito protegcrál\ P~r agua. su marcha. Libre el paso de los des. Dado en Zipaqu.irá, á 10 de Enero de . Registrada al folio 1.0 dcll1 89 • L . R. El 2.0 Jefe, El Abanderado, N. P. N. N. Coma11dtmcia del Batallón (Tal). Zipaquirá,. 10 de Enero de 189 . LIQUIDACIÓN:, Auxilios en 90 leguas, ida y regreso, á S 1 cada una ..• $ Aumento en un 2 5 °¡o, según artículo 21 de la Ler ....... 90 ••• 22 so Suma .••••••••• ···~·····$ 112 so El Prime~ Jefe, N. N. Prefectura de la Proviluia. Zipaquirá, 10 de Enero de 189 . Págue:.c p.or la Administración Principal de Salinas al Subteniente Aniceto Pachón, la suma de cie~Jto doce pesos cincue11ta tcntavos, valor del anterior pasaporte. El Pr.cfccto M. P. Recibí, A11iceto Pncl1Ó1J. liabilitaciÓJJ le! Batalló1t (Tal). Si.g.uc· auxiliado de la manera siguiente: Un Subteniente, dQ6 semanas, •.••••• ·--· .......... $ Sargento 2.ó, con $ I0-20-- _ ........................ . Cabo 1 .Q, con $ 9· 6o .... ---- . . . .... . . . . . . . ...••.. Id z.0 , . con$ 9· .................................. . 7 Soldados, á$ 8-40·--·---- .. ·-------·----···· .... .. 2+ JO 20 9 6o 9 s8 8o 1 o Fu~rza~ Suma,.,. ___ ...... . $ 111 6o El Habilitado R. }{. Recibí, .Aiccto Piltll óll. NoTA.-A continuación , signen lo s certificado ~ . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B"JLETÍN MILITAR MODELO NÚl\1ERO 38 REPÚBLICA D E COLOMBIA Ejército Perma JmJte. ; am~ndancia de la Compaiíía suelta de " Ocañu.' Pasaporte n~mero 1.o A!tx i/io s. 1 Se concede de orden superior al Subte- Raciones: Las de sus clases nicnte José M.u Ortiz, para que con un en diez días abonables por la Sargento z.o, un cabo 1.0 , un íd. z.o y sic- Habilitación. /te soldados, sig~ á Cúcuta, cu stodiando un Por ti-ertn. armamento y regrese á esta ciudad. De conformidad cün la Lcy j Orden del Ministerio de Guerra, co- 39 de 1896, abonables por la m u ni cada por telegrama número ..... Administración de Hadcnda Nacional. Por agtta. Las auto,.idades del tránsito protegc*'m Libre el paso de los ríos. su mar cha. Registrado al folio 1.0 del\ L. R. Dado en O caña, á 1 + de Enero de 1 89. El Cabo 1.0 Escribiente, N. N. El Capitán, N. N. Preftct!lra a'e In Provi7uin. Ocal1a, If de Enero de 184 . Páguese por la Admini stiac :ón de Hacienda al Subteniente Jase; M.a Ortiz, la suma de cincttt-'7Jta y UÍJ pe.JOJ ($ s6), valor del pasaporte ~egún la LYQUIDACIÓN Auxilio en 56 leguas, ida y regreso, á $ 1 tada üna . ••••••. $ 56 Suma ...••••••.•••••• $ s6 •. El Prefecto, N. N. Recibí, José ll-1. 6 Ortiz. l!tlb ilit.aci!JII de la Compañ ía suelta de Ocaiía. Ocaña, 14 de Enero de I 897. Sigue auxiliado de la manera siguiente: Un subteniente, do s semanas........ • . .. .. •. . • • • • • • • . . .... 24 Sargento z.o, con $ 8- so ....... , . . . . • . . . • . . . . . . . . . 8 so· Cabo I . 0 , con $ 8.. .. •. . . • • . . • . •.•••••• , . . . . ........ 8 Id. z.", con$ 7-so ...•.... . •.......•.. .:.-------··· 7 Se 7 Soldados, á $ 7 .......... , ............. , .•• , . . . • • • . . • 49 •• 10 Fuerza. Suma .•••...•••.• $ 97 .• El Habilitado, R. R. R. cibí, José M. 11 Ortiz. NoTA.-A coinu.lción sisuen los tccrtific-adon -: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ItiODELO · NUM. g·g · ~1 BRO a1zotadordepasaportes de la .... Dzvzsz.ótz.- Estado lv1c:1yor. FECHAS. 189 EMPLEOS Y NOMBRES:~ MOTI\"0 DEL PASAPORTE.-NÚl'vfEROS. VALORES.! ----- 1------------- 1 ·---- Enero .....••• Teniente Coronel Andrés .L\1artínez · Se concese de orden del Gobierno, pa;--a que siga á Zipaquirá, por la-ttía de ............... ...... , etc., en co-misión dd ~ervicio. Orden del 1\1inisterio de Guerra, comunicada por telegrama número ... ·. Raciones en I 3 días ......................... $ so 20 Por agua, l.b Clase, de Guataquí á I-Ionda. 8 .. Por tierra, de Salento á Guataquí....... .. ... 88 ... Id. de Honda áZipaquirá .•.•.•.•. 27 2ol$ 173 so El GenerzJ Jefe, N. N. Recibí, Andrés M t- 1'!1 ..., -z ~ .... t- 1-4 ..., )> ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l\110DELO NU.lviERO II EATAL"LÓN T-~L REPUBLICA DE COLO:MEIA PLANA MAYOR DISTRIBUCION DEL HABER QUE CORRESPOl':DE Á LA EXPRESADA EN ENERO DE I 89 . -:-1 -~ ·---- 1 ~ 1 - ----. j --1 -- - .-=-------:--- . ~ ~ : H A fi E~t SOBRESUELDO HABER ~ E M P L E O S ·~ 1 N O M B R E S 1 1 1 TOTALES 1 1 LIQUl DO ,~ ~ . DE\C ENGADO INDiriDUAL RECIBIDO . < . _,_]_, . . ' - 1 , ___ ¡ __ -1 Coronel, Primer Jefe .... ." 3 I I Robcr~o M_eléndcz ..... $ 200 .. ~ ~ , . . . . . j ~ 2 c. o • . $ 200 .. ~~ Sargento Mayorz.0 Jctc 3! HoracwPcrcz...... I)~ .. , ...... 1 I~" .. 1 1)0 •. 1 1 Capitán. . . . . . . . . . . . 3 I jSantiago Rosas . . . . . . . So .. 1 . . . • So ... 8o .. Teniente .........•. 19 •Carlos Llinás . . . • . . . . 42 90 ...... 1 4-2 90 1 42 9c1 Id............ 9 l\1an:.~cl Prado....... 17 +ol ...... ! 17 40 17 40 1 · 3ubtenientc . . . . . . . . . 3 I Simún Olaya . . . . . . . . Go . . .. . . . .1 Óo ... 1 6o .. I ¡sargento 1. 0 ••••••••• 31 Rafa el Vélez ........ 30, .. . .... - ~ go . ·1 27 9cj 2 lo z Corneta ............ 31 1 '\rturoMora........ 27 •. ...• .. 27 .. 2+ 8o¡ 2 20 3 Tambor ............ 31 Ricardo Blanco...... 25 )O . • • • • . 25 so¡ 23 251 2 2S 4 Cabo 1.0 • • • • • • • • • • • 3 I !Manuel Camacho . . . . . z¡ . . 13 so 4.0 so, 24 8oi 1 S 70 5 Soldado ............ 31 Alonso Soto ......... 1 2+ . . . .... - 1 24 .. 1 21 701 2 30 1 6 Id .............. 3i Carlos Malo ........ 1 2 4 • . 12 .. 1 36 . . 21 70 14 30 Id B · , T , • 6 1 7 .............. 31 CllJ_amm LO_pcz ..... ·1 Z+ · · 12 .. ¡ ) 1 . ·¡ 21 70 14· 30 1 8 ld .... : : .. . . . . . . . . 3 I Flon~do Omz; . . . . . . 24 , 12 .. ¡ 36 . . z I 70; J + 30 1 9 Id. EnJUICiado ..... 3I Dammgo Mar!meL. ..... : --~~70 _ _:_~.:._~ 1 ---~~70 ·--~~70~ --~.:._~1 Totales ...... . !~ íí7 sol~ 49 so~ ~z7 .. !'!) 759 ss!-+:. 67 4-51 ---=E:,..' s-c-or_r..,..ic_n_t_e ________ :..____,B.,...o_g_o_c-:-á,-E=,-n-er_o __ 3_I -d.,...c-I-~ 9----:· - - - - Visto Bu e no. - . ·¡ El 2.0 Jefe, N. N, El Teniente, 2.0 Ayndaate encargado, N. N. El Primer Jefe, N. N. t:l:l o t-< t'%:1 --1 ...,., z ~ ..... t-< H .., )> ~ ..... Q'\ ..... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETI; MILITAR MODELO NUMERO III S~ñor Mitli tro de Guerra. -Presente. Yo N. N., '!cniente Coronel del Ejército de la República, y actualmente de-tinado á prestar mis ervicios como Ayudante General de (Tal) Di vi ión, acantonada en ........................... , suplico respetuosamente á Su Seiioría e irva ordenar el pago de la suma men u al de ............... en (tal Oficina), como radicación que dejo á f,l\ ur del Sr. N. N., á co.Har desde (tal fecha) ........... . Bogotá, etc. Señor Ministro, N. N. N' uTA. -En papel cllaJo de La clase. MODELO NUMERO IV .... cJior Pr'"~id~ntc la Junta del Montcpín Militar.-Prcscntc. Yo, r. N., Teniente Coronel del Ejército de la Reptíblic.t, actualmente en . ervicio '1Ctivo, como 2. 0 Ayudante General de la I.a Di vi ión, mayor de edad Y. vecino de e. ta ciudad, solicit re--­petuo am\:.:ntc de esa Corp ración, e me anticipe de lo f ndos del lVI.ontepÍ!)' la cantidad de (.' ......... ),reintegrables por c¡uint.t. parte mensuale:-~, con el sueldo que devengo en el mencionado de:·tino. Hao-o e:;ta petición con el derecho que d artículo 42 de la Ley I 53 de r 896, rne concede. Para seguridades del cumplimiento de la obligación que con­tr< ligo, doy por fiador al ur. N. N. Bogotá, etc. Señor Prc · idcntc, N. N Habilitacién del Cuartel (Tt!ll< ral riL' la 1.1 Division. Bogotá, cte. El infrascrito Habilitado hace constar, (Qte el Teniente Coronel N. N. 2. 0 Ayudante General de la ••. División, no tiene afectado su sueldo con embargos judiciaie~, ni descuentos administrativos. NoTA.-En papel común. El Habilitado, N. N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MODELO NUMERO V Con.te por el prc ente documento, que yo, r. N., 'I\:nie1 te 'C:oronel, 2.0 Avudaute General del Cuartel General de la La. _ ¡_ Í!:-i<ín, debo á b 'I'csorcría dell\tfontepío lVlilitar, la suma de .•..•.. •••...... ,que he rccibioo de dicha Oficina á mi entera sati·t:1cció.1. ·,a mencionada suma la devolveré á la citada Te orería, á raz <~n le ............... mensuale sin intereses, pues los corre·pondicntcs 'l l pla:~.o fijado, están yá cubiertos. En cumplimiento de lo estipulado, doy por ni!dor y princi 11. l 1agador al Sr. N. N., quien en prueba de constituírse como tal f~m .. _a. el prcsl!nte ~on el infrascrito, ante dos testigo•, en Bogo-a ;t •• , • • • • • • . • • •••• ~ •••••• N. El Fiador, 1. N. 'Testigo, ~ restig<', 1\. N. ToTA . - l •~ n pap · 1 :ellado correspon •Jiente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. M o·n E LO NUMERO VI REPTIB:U'IC~ EH~ G0~e:>KIB1' ~ NOMINA del sueldo que ha devengado el Habilitado del Batallón (Tal), en el mes de b fechJ. IMPU fA.CION 1 1 NOMBRE 1 !-;U EL DO DEI. EMPLEO QUE F.J EI:.CE . DE DÍAS SUElDO OBSER V.\CIO~ES j . At';UAL IDEVE!\GADO ----.,.----1· EMPLEADO 1 · -- ____ :SER\ICIO I ______________ _ José Alvarado ... .' .. iHabilitación del Batallón: 960 . ·1 31 8o .. 1 1 ~---~------------· --- - ·- - ~~-- Bogotá, Enero 31 de I89tJosé Ah•arado. Visto Bueno. El Primer Jefe, N. N. NoTAS.- -El Visto Bueno lo autorizará la autoridad militar de la cual dependa el empleado. El modelo sirve también para los Auditores~ i\r~hiv~ros, Institu~ores, Médicos, et,, ... 0\ + ea o t"< rr1 .... J ~ ~ ..... t"< ""' ...¡ ;¡:.. ::0 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 48 y 49

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 86

Por: | Fecha: 16/02/1899

ANO lll Bogotá, F cbrero 16 de 1 899 NUM. 86 - - ... ·~-- ORGANO DEL MJ ISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO --... ·~-- DlR~CTOR AJ>-HONO RZM, FRANCISCO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Socie d a d Colombi:.\na de Ingenieros n2 ll ~~ ~~ ~A2~~~~ ~ 2~ ~ P~A~AA~Al AA~A~A9QA~~AAA~ AA~AAAA~AA A AA~ AAAAA A D Son colaborado,·es natos de este periódico todo& los Jefes y Ojiciale. del Ejército de la Repúblicg. o•• ~~ ~~~~~~~~~~~~b~~~~~~~6~ ~ ~~~~~~~~~~~~~~~~~b~~~~~~~~~~~~~ ~b ~~~~ Q OFICIAL - -···-- :Et!lSOLUOION NUMlilli-0 e que deroga la de este Despacho fechada el 6 de Abril de 1889 Ministerio dtJ Guerro.-Sección l.•-Bogotá, 10 de Febrero de I 899. Visto el orden de jerarquía militar señalado en el in­ciso 2. 0 , artículo 152 del Código del Ramo, y siendo de la esencia de toda jerarquía, por una parte el n1ando del Superior, y por otra la sujeción ó subordinación del infe­rior, ella exige, para que sea efectiva la autoridad que le vaya anexa en los asuntos del servicio, la facultad de im­poner apreu1ios ó sanciones que eviten ó repriman los des­acatos ó desobedecimientos. Y puesto que los Ayudantes generales de Estado Mayor son superiores no sólo de Jos propios subalternos de la Oficina, sino tambié n de los Je­fes y deu1ás miembros descendentes de los Batallones de- . pendientes del respectivo Estado Mayor, es claro que pue­den imponerles castigo,:, correccionales, siempre que no sufra alteración el orden de proceden~ia en los grados. En tal virtud, un Coronel primer Ayudante general de Estado Mayor puede, por ejemplo, castigar al prin1er Jefe de un Cuerpo cuando no tenga éste el grado de Ge- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 34 BOLETÍN MILITAR neraJ, y lo mismo sucede con respecto á los [miembros de un Estado Mayor que esté subordinado. Por lo expuesto, se revoca la Resolución de este Des­pacho, fechada el 6 de Abril de 1889. Comuníquese y publíquese. El Ministro, JORGE HOLGUIN P-ESOL'C'OION N'C'MEitO 9 que dispone dar instrucción sobre Geografía militar é Historia militar de Colombia, á los Oficia!es francos de la guarnición de Bogotá Ministerio de Guerra-Sección l. •-Bogotá, 1 o de Febrero de I 898 CONSIDERANDO: ~e com el fin de divulgar entre la Oficialidad del Ejército instrucción sobre Geografía militaré Historia mi­litar de Colombia, necesaria para el incremento de Ja pro­fesión de las armas, se abrieron en la Escuela Militar las clases de esas dos especialirlades ; ~e los estudios en la Escuela Militar fueron suspen­didos temporaln1.ente, y lo e~ in aún, para darle luégo al plantel mejor organización ; y ~e mientras perm· nece cerrada dicha Escuela pue­de, con poco costo para el Tesoro, continuarse dando ins­trucción á la Oficialidad en los dos ramos mencionados, SE RESUELVE : El Director ad honorem del Boletín Militar dará dia­riamente, durante una hora por lo menos, de~de el 20 del presente n1.es, en el local de la Dirección, conferencias al­ternadas sobre Geografía n'lilitar é Historia militar de Co­lombia, á todos los Oficiales inferiores de esta guarnición que se hallen francos del servic1o, quienes tendrán obliga­ción de asistir á e1Jas, salvo que presenten al Director una excusa legítima. Los Jefes d Estado Mayor y Jos Jefes de los Cuer­pos, enviarán diarian1ente al Director del Boletín Ja lista de la Oficialidad franca, con el fin de que él pueda anotar las faltas de asistencia ~in excusa, y avisarlas á dichos Jefes Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLE~'Í.N MILIT-'.R 35 para la imposición del correspondiente castigo, que consis­tirá en n1ultas ó arrestos. Asígnasele al Director ad Jzonorem del Boletín Militar, como ren1uneración por Jas dos conferencias indicadas, la suma de ciento setenta pesos n1ensuales ($ 170 ) . Comuníquese y publíq u ese. El Ministro, JORGE HOLGUIN SECCION DOCTBIN AL ___ ._ LA ~DUOAOION MILI~AR POR EL CORO.~: EL R. HENRY Del Ejército francés El sacrificio absoluto en aras de la patria, es el resorte más enérgico para sostener el alma de los COI]l batientes : transforma las naturalezas más vulgare , les inspira ó aumenta las otras vir­tudes militares, y las hace capaces de ejecutar hechos heroicos. La gran superioridad moral de los soldados de la antigua Roma tuvo su fuente en el amor á la patria, porque el romano temblaba de horror ante la idea de la servidumbre de los extran­jeros; amaba y defendía con entusiasmo á su patria, á Roma, que á sus ojos representaba el santuario de la grandeza y de la libertad. El amor á la patria engendra la disciplina en los corazones y en las voluntades ; esa nobilísima pasión apaga el espíritu de par­tido, los celos mezquinos, y convierte el ejército en foco de los sen­timientos heroicos, en ciudadela del honor nacional ; levanta los espíritus que de falJecen, y somete los más altivos al yugo de la disciplina, haciendoles aceptar las más duras necesidades de la guerra. Nunca será sobrado el esfuerzo que se haga en las filas del ejército para levantar tn ellas el patriotismo y hacerles sentir su importancia, por medio de lecturas bien escogidas, con relatos y conversaciones, que tánto influyen en el ánimo sencillo y recto del soldado, y para mostrarle cómo obligacione., deberes y hasta los menores actos de la vida militar, se refieren siempre á ese prin­cipio superior. Después del patriotismo, las principales cualidades individua­les que más interesa desarrollar en el soldado, por medio del há­bito y de una existencia laboriosa y bien regulada, son las si­guientes:_ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 86 BOLETÍN MILITAR La frugalidad y la sobriedad, resultado de una larga costum­bre de sencillez y moderación en la comida y en la bebida. Poca será la severidad con que "!n los batallones se combata la tendencia á la embriaguez, que: nada excusa en individuos cuya vida está perfectamente regulada ; no puede explicarse, en verdad, cómo en ciertos cuerpos este vicio degradante llega á mirarse con indul­gencia casi sistemática. Si no se quiere que el ejército se haga in­digno de la patria el día del peligro, la embriaguez será conside­rada siempre como circunstancia agravantísima en toda falta con­tra la disciplina. La probidad, que cvnsiste en el respeto absoluto de la pro­piedad de los particulares y de la del Estado, es la fidelidad á las leyes civiles, á las costumbres de las gentes honradas y á los dic­tados de la conciencia. Esta virtud es más bien hereditaria : el soldado la adquiere principalmente en el seno de la familia, y for­ma la base de mayor solidez del respeto á la autoridad, del amor del deber y del honor, por lo cual debe mirársela como la primera de las condiciones que ha de tener el soldado que se asciende á clase; El valor, que es la principal de las virtudes activas del solda­do, procede siempre de un temperamento enérgico, resistente, des­arrollado con el hábito de las fatigas y del peligro, y por una sana educación moral. .Es esa virtud la que el día del combate impulsa al soldado hacia adelante, le hace afrontar el peligro sin vacilacio­nes, y rete m pla el corazón del centinela y del explorador ; es el valor el resorte que hace sufrir las fatigas, el frío, el hambre y to­das las miserias de la guerra . El valor es una fuerza misteriosa que, distendiendo sin cesar el alma del guerrero, como si fuera un resorte de acero, le permite oponer á todo obstáculo una reacción ofensiva, cuya intensidad crece en razón directa de la resistencia que encuentra en su camino. El valor orgánico es inquebrantable y nunca palidece ante el peligro; el valor que se funda en el amor propio ó la 11rmeza de la razón, puede flaquear en su día. La bravura resulta del va­lor y del coraje naturales desarrollados por la educación, afirmados por la experiencia y convertidos en sólida costumbre en el vetera­no cuya alma jamás se encuentra en flaqueza; el veterano sabrá siempre y en todo lugar portarse conforme se lo mandan el deber y el honor. Los elementos cuyo conjunto constituye esta virtud, son muy generales en nuestro ejercí to, tan capaz dPl arrojo como de la resig­nación ; pero esas prec:iosas aptitudc::s son irregulares y necesitan ser excitadas por la emulación y las recompensas, desarrolladas y equilibradas por una educación viril y una fuerte disciplina. Una bravura á toda prueba siempre es rara ; el sentimiento del miedo es más común de lo que se cree, y e propaga con deplorable faci­lidad. Especialmente en los momentos dificiles, cuando los hom- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILITAR 37 bres están abrumados por la fatiga 6 Jos reveses, surgen esos ti pos siniestros de desalentadores, fanfarrones de la ví pera, que sin fe, sin vigor, transmiten las noticia peore imaginables, lo creen todo perdido y acaban por perder una fuerza, i no se les trata con toda la severidad que permiten las leyes militares . Contra ese trabajo de descomposición moral toca reaccionar á los jefes, mostrandose siempre iguales de carácter ó por medio de una actitud energica. Son esos los momento en que los que m~ndan, i tienen el corazón en su puesto, deberán recalentar el brío extinguido, recorrer las filas, improvisar atrevidos golpe .. de mano, recompensar ostentosa­mente los actos de intrepidez, castigar los de cobardía, y dar á todos el ejemplo de inquebrantable ecuanimidad. Nuestro soldado es de tal m0do impresionable y sensible ? 1 elogio ó la reprensión, que toda fuerza, aun de mediana calidad, se torna valiente y se bate con decisión, con tal que sea dirigida por un jefe hábil y caballeresco en su temperamento, en tanto que cuerpos veteranos, compuestos de soldados endurecido en la guern., se desorganizarán rápidamente y no servirán para nada con un jefe debil que no les inspire confianza y estimación . La mi ión del soldado en la guerra moderna, como centinela, correo, tirador ó guerrillero, implica cierta latitud de accion, en la que debe mostra r sangre fría y portarse con la má grande energía en terreno útil al bien común, haciendo el ·nnyor daño posible al enemigo y no abandonando su pue to ino en la última extremi­dad. Por e to la iniciativa del soldado consiste sobre tod en la manera inteligente como ejecuta la orden colectiva ó individual recibida, y aplique ante el enemigo la instrucción que se le dio en tiempo de paz. En una palabra la iniciativa no e indi pensable al soldado, y debe en todo caso subor1inarse á una exacta disciplina, pero es en cambio necesarí i m a á la Jase , en e pecial en las tro­pas de caballería y de zapadores. La in trucción de Ja tropa ha alcanzado en la guerra moderna una importancia de primer orden. El empleo de fu ile p~rfeccio­nado, la nece idad de tirar á grande di~tancias, ]a rapide7. de las movilizaciones y movimiento, el delicado servicio dt: &eguridad y reconocimiento, entrañan la obligación de dar al oldado una in - trucción técnica completa en un tiempo relativamente corto. El oficio militar di ta 11'\ucho de Pr un oficio de perezo os; en el no deben ejecutarse sino trabajos utiles, y el soldado necesita e tar en la faena tanto tiempo como un obrero laborío o. E preci o aco - tumbrar y endurecer el cuerpo á la marcha, á la fatiga, mediante ejercicios prolongados ; auicstrar su ojo, , mano e inteligencia, para que emplee con habilidad las arma que e le confían; toda u aptitude [í~ica }' m01·ale deben er desarrolh_lda en vista de la di ciplina y de la guerra. Ni un in. tan te del dtá ha de cor, er de ocupado: un ejercicio físico era de can o para un e tudio te6- rico ó práctico; el e píritu se forman\ por medio de lectura mili- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 38 :BOLETÍN MILIT A.R tares y conferencias mora,es los domingosJ de suerte que en lo fu­turo pueda considerarse como mal i nHruído y peor mandado el batallón cuyos soldados se encuentren en la calle ó en el patio ó las cuadras del cuartel, sin otra ocupación que matar el tiempo. No debe olvidarse que hoy el ejército debe ser la suprema concentración de las fuerzas vivas y del poderío mora) de toda la nación contra los enemigos de ésta, por cuanto es la intensidad de la voluntad nacional y del patriotismo, la medida de la resistencia moral que una sociedad civilizada puede oponer á la desorganiza­ción y al peligro exterior. --~·~-- (PRINCJPlOS FUNDAMENTALES DE LOS REGLAMENTOS DE MANIOBRAS DB LAS Dl\'ERSAS ARMAS) :(Continuación) CAPÍTULO l. 0 -ÓRDENES, FORMACIONES Y MANIOBRAS I-Ordenes 1.0 Divididas 1~ armas en unidades tácticas y en unidades de combate, que se juntan para formar las unidades estratégicas, ante todo hay que averiguar qué disposiciones se deben adoptar para yuxtaponer esos elementos, en primer término las unidades tácti­cas, según las diversas situaciones en que pueden encontrarse, es decir, en combate, reposo y marcha, puesto que á la táctica regla­mentaria incumbe determinar cuál es el modo ó manera más ade­cuado para moverse, descansar ó combatir. 2.0 El punto de partida para llegar á esa determinación es complexo. Desde luego que las dos grandes condiciones generales, fuerza y seguridad, deben sati~facerse en cada una de aquellas tres situaciones y en la medida conveniente á cada una, pero también es claro que la movilidad, buscada en la subdivisión del ~jérci to en grupos tácticos distintos, no puede comprometers~ de un modo sensible, so pena de no poder emplear ventajosamente las dichas unidades en todas las situaciones, ya que éstas á veces cambian con extraordinaria rapidez. De lo que antecede resulta que el orden se basa en el arreglo de los grupos, unos con respecto á los otros, en vista del desplie­gue máximo de su fuerza ó de su seguridad, pero dejando á las unidades su libertad de movimiento en todo sentido. En otros tér­minos, la fuerza y seguridad dependerán de un arreglo tál, que pennita á los hombres, ora presentar el menor blanco posible al enemigo, ora prestarse mutuo apoyo y causar el mayor daño que se pueda al adversario. Cuanto á la movilidad, dependerá del nú- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETiN MILI'l.'AR 39 mero de las subdivisione y de los e pacios libres que se dejen entre elJa . Por lo demás, á ningún mihtar se ocultará que según que se trate de moverse, rep ~ar ó combatir, un de las tre condiciones fundamentales primará sobre la otras dos : en la marc-ha, la mo­vilidad; en el reposo, la segurid d, y en el combate, la fuerza. 3.0 Empero, el resultado que e p...,rsigue no se obtendría si las di posiciones adoptadas no e hicieran efectivas mediante una cierta regularidad de formas, sometiéndola para ello á regla que aseguren á un tiempo la con er ación de esas formas durante el tiempo c-onveniente y el fácil paso de una á otra. A lo dicho se agre~a que esa regularidad d~ formas es la garantía del buen orden y de la rapidez. nece ario en esa diversas tran formaciones, por cuanto impiden la confu.>ión, facilitan el mando y contribuyen po­derosamente á mantener la disciplina. Los Gobiernos, por medio de reglamento , fijan á un tiempo las situaciones de los grupo tácticos, unos con respecto á otros, en cada caso particular, y los lí r>1ite de la regularidad que debe exigirse á cada uno de ello por la di p sición que adoptan para los individuos que las componen . Esos reglamentos, que existen desde remota antigüedad, han variado c0n el e píritu de lo pue­blos y el perfeccionamiento de las arma ; pero á de pecho de tales variantes, hay en ello algo de inmutable que no e dado modificar, so pena de cometer errores que se pagan cruelmente en los campo de batalla. 4.0 La táctica reglamentaria tiene, pues, ~u aritmética ó sis­tema de numeración especial, por decirlo así, sin cuyo conocimien­to no puede un oficial dominar fácil y rápidamente los reglamen­tos oficiale sobre la materia. En efecto, el mencionado si tema de numeración es esencialmente binario por cuanto todo ejército se compone dt! hombre , á pie 6 montado , con armas de mano ó arrojadizas, sean é ta portátiles ó nó, v los hombres no pueden concebirse sino unos al lado de otro , formando fila, ó unos detrás de otros, formando hilera, en ambo ca o alineados " obre una misma línea, que en el segundo será perpendicular á la primera. FR.E q E se llama el terreno á que da el rostro una tropa di puesta por filas é hiler s ; COSTAD:>, el que se extiende: al hdo d recho ó izquierdo de las hileras extrema de la unidad; y RETAGUARDIA, el dilatado á e palda de la última hilera. Las hileras e enumeran, ora de un co tado (de ordinario á partir del derecho) al otro, ora del centro hacia ambos c-ostados ó vicevers ; las fiJa se cuentan del fi·ente á la retaguardia . En fin, considerado cada hombre en particular, us costado se denominan flancos, palabra que de ordi­nario se s•Jstituye á co tado, ampliando u significación. 5. 0 Para satisfacer la condición de movilidad, e -dejan espacio libres entre lo diversos grupos: los que e hallan entre los costados ó flancos de dos unidad.. e llaman intrrvabs, }' dist'lnci1S los que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ N MILITAR promedian entre dos unidades situadas una delante de otra, y en lo general se cuentan de la primera fila de la primera á la primera de la segunda unidad . En ambos casos se expresan, ora en pa­¡ os, ora en metros, é igualando ya las distancias, ya los interva­los , se obtendrá la regularidad para el conjunto. También se da el nombre de linea de batalla al lado hacia el cual da la cara el con­junto de las tropas. Como se comprende, el frente puede aumen- · tarse poniendo el mayor número ó la totalidad de las unidades unas aliado de las otras, es decir, prolongando la línea de batalla, ó bien puede disminuírse estableciéndolas unas detrás de otras. 6 .o Tres cosas ayudarán, además, á mantener la regularidad mencionada, pero su exageración en los ejercicios de tiempo de paz produce mayores inconvenientes que ventajas : 1.0 El alineo­miento de las filas, que en las tropas que lo establecen rápida­mente y por sí mismas denota cierta práctica en el oficio y un buen espíritu de disciplina; 2. 0 La igualdad en el frente y profun­didad ocupado por las unidades, que no podrá conseguirse sino manteniendo las unidades en su efecti,·o normal; y 3.0 El parale­lismo de los frentes de las unidades que están unas tras btras, y en su mayor parte dependerá de la configuración general del terreno ocupado por la fuerza. 7 .0 En resumen, tres condiciones caracterizan los órdenes: 1 . 0 El arreglo de los soldados por filas é hileras en cada grupo es­cogido como unidad; 2 . 0 La disposición regular de los grupos sobre el terreno, considerados unos con respecto á otros ; 3 .0 La igualdad de distancias y también de los intervalos que separan entre sí grupos de la misma especie. 8 .0 De lo dicho resulta que los órdenes no son en realidad sino dos : el d~/gado y el profund?, puesto que las unidades, como los hombres, no pueden concebirse sino unas al lado cie las otra ó unas detrás de las otras; pero como las necesidades de la guerra obligan á hacer otras combinaciones con los grupos tácticos, de ahí otros tres órdenes que se denominan disperso, mixto y en cuadros, si este último no se refunde en alguno de los otros cua­tro, como parece natural hacerlo-( Continúa) --~-- DEL SOLDADO COLOMBlANO I-La División Torres en Bomboná El General Pedro León Torres, de quien Páez decía que te­nía un \alor que daba miedo, compañero de Piar en la jornada de San Félix, mandaba la Di vi ión de vanguardia ( l/nrgns y Bo7otá) en el ej "rcito con que el Libertador libró la batalla de Cariaco ó Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 4:1 Bomboná (7 de Abril de r822), la más inútil carnicería de la Magna Guerra. Ese día sangriento el General Torres recibió orden de Bolí­var de atacar una altura ocupada por el jefe español D . Basilio García, «sin que almuerce la tropa," según las palabras del Li­bertador. Por desgracia Torr(>s entendió lo contrario, y puso sus soldados á vivaquear. Vuelve Bolívar á inspeccionar la marcha de la operación mandada, y encuentra la División de Torres ran­chando tranquila, en vez de hallarla empeñada en tremendo 2ta­que; y de tal rnodo se irritó con un hecho que ponía en peligro la jornada, que dijo á Torres?. en presencia de sus ayudantes : ce Entrégue usted el mando al Coronel Barreta, que cumplirá me­jor que usted ]as órdenes que se le dan cuando son peligrosas ." Torres, enrojecido de vergüenza y de ira, dio su espada á Barreta, y agarrando con violencia un fusil de algún soldado que estaba cerca, contestó: <rfumes al sepulcro de Cristo. U na segunda puerca, más baja y más estrecha todavía que la primera, nos da acceso á una capillita de dos metros de largo, á lo más, cuya parte derecha está ocupada por un cornisamento de mármol blanco, de forma moderna, que cubre la piedra sobre la cual se depositó el cu("rpo de Jesucristo, en la gruta cuya puerta guardaba el Angel; porque cada tumba era en aquel tiempo una gruta cuya entrada se tapaba. Los judíos tornaron de los fenicios esta forma de sepulturas. No podemos arrodillarnos sino de tres en tres delante de la sagrada rumba ; al besar el mármol, roto en la mirad, las lágri­mas corren por nuestras pupilas. La fe, adormecida en nuestros corazones, se reanima : todo lo que nos rodea es divino, y tnms­porta nuestra alma hacia las regiones celestes; ; inefable momen­to, que nadie olvidará l Veintisiete lámparas arden constantemen­te encima de este altar di vino, en el cual todos los días se renue­van las flores : nueve lámparas son de los latinos, nueve de los griegos y uueve de los armenios. No hablo de los muchos cirios que enciende allí la piedad de los peregrinos ; los griegos son los que tienen el monopolio del comercio de ceras, y de tal modo S<:JS­tienen esta prerrogativa, que con gran trabajo pudimos separar por algunos instantes al sacristán griego, cuya presencia turbaba Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITAR 47 nuestro recogimiento: hubo que hablar militarmente. Antes de retirarnos pedímos que se dijese una misa por nuestra intención en el Santo Sepulcro, y basta expresar tal deseo para yue Jos reli­gio¡ os lo acojan con la más benévola condescendencia.-( Continl4a) --·- VARIEDADES ASO!lNSOS -En paz como en guerra, la antigüedad, el valor material 6 el fa­vor, si son los únicos elementos de juicio, podrán elevar al puesto de jefe á un oficial incapaz de mandar un batallón.-General Morand. -Vauvenargues: espíritu superior, desconocido en su tiempo, sin protectores, no tuvo otra recomcnddción para ascender que sus servicios y su mérito, y fue olvidado.-De Sai111-Maurite. -Cuántos disgustos y enojos se evitarían )()s hombres si ninguno osara buscar la gloria por otro camino que el del mérito!-Yauvmargaes -Nuestros mejores protectores debieran ser nuestros talentos. Yauvmnrgau -La eq uicati va distribución de grados y aseemos es la piedra an­gular del edificio militar.-General 1"roclut. -Que el buan oficial recuerde que la aptitud es el derecho, y que á pesar de to :lo, el derecho triunfa siempre.-General de Brack. -Nada suple en el ejército la ausencia de una buena é inflexible ley de ascensos.-General de Preva/. -Cuando en un país es más ventajoso hacer la corte ó la antesala que cumplir con el deber, todo está perdido.-Monteu¡aie11. -El ascenso no justificado por derechos ó méritos de tal modo evidentes que nadie los niegue, no puede producir otro resultado que despertar ambiciones ilegítimas en unos, y excitar y propagar en los más el desaliento ó el odio á los mandatarios-General D' Autlto11ard. -El ascenso por elección es la muerte de la disciplina, y será fu­nest( simo en tiempos revueltos, por cuanto puede servir de instrumento á los facciosos-De Cltaf/JÓray. -Demasiado número de nulidades llegan á la cumbre en la carre­ra militar-Mariscal Bugeaad. -Con frecuencia antigüedad no es sinónimo de capacidad : tal oficial que pudiera ser un buen capitán de compañía, quizá será un pé­simo jefe de batallón -General CIMretón. -El procedimiento que sirva para apreciar el coeficiente propor­cional que diferencia á los miembros del ejército, debe ser una ta:-ifa de pruebas y trabajos bien regulada por la ley-General Lnhure. -Entre nosotros existe el concurso en la base misma del aseen· so, es decir, á la salida de la escuela militar ; pero es lamentable que se detenga allí mismo, porque con él se detiene, preciso es reconocerlo, el amor al trabajo y el gusto por el estudio-General ClznrtiÓtl. -Desde 181 5 el favoritismo preside la distribución de los altos puestos, y de debilidad en debilidad se ha rebajado el mando, llegán­dose hasta lo censurable-General Ámbtrt. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4:8 BOLETÍN MILITA& Alemania aumenta su ejército de un modo f urmidable. En 1893 elevó en 7o,ooo hombres el efectivo de tiempo de paz, para formar 1 7 3 medios batallones de infantería, 6o baterías, 6 batallones de arciller(a á pie y 7 batallones de tren. En I 897 convirtió esos medios batallones en 86 batallones, con lo cual aumentó el ejército de primera Ifnea en 8o,ooo hombres. Hoy, conforme al nuevo proyecto del Emperador, que á la fecha habrá recibido la sanción legal, el ejército prusiano contará r 1, 500 in­fantes. 1,200 jinetes y unos 9,ooo artilleros más que el afio pas1do. En virtud de lo dicho, al terminar el siglo el ejército permanente alemán comprenderá: 62 S batallones (de 573 hombres, término medio), 482 escuadrones, 574 baterías (de campaña), 38 batallones de artillería, 26 batallones de zapadores, .z6 batallones de requisiciones y víveres, y 2 3 batallones de tren. __ ...,._. __ _ A VISO OFICIAL INVENer A!i,IO DE LOS BIENES DEJADOS POR BL SOLDADO TELÉSFORO PARRA, DEL BATALLÓN COLOMBIA NÚMERO 1 1 En la ciudad de Panamá, á los trece días del mes de Diciembre de mil ochocientos noventa y ocho, se presentó en el cuartel del Batallón Colomhia número 1 1, el señor Coronel José M. Guerrero G., con el ca­rácter de primera autoridad militar de la guarnición de Panamá, y en asocio de los testigos señores Jgnacio Molino A., Leonidas Martíncz y Pedro P. Pacheco, con el objeto de inventariar los objetos que pertene­cieron al soldado Telésforo Parra, de la 1.• Compañía. del aludido Cuer­po, muerto el día anterior por la noche en el Hospital de esta ciudad; individuo que, según su libreta militar, era natural de Cucaita, en el Departamento de Boyacá. Re s ultó no tener más bienes que la suma de dos fJ1:Sos sesenta cen­tavos ($ z-6o), Yalor del sobrante de sus raciones en seis días y del lí­qui.: lo en doce d(as del presente mes, existente en la Habilitación, así: Sobrante.: de raciones en seis d1as, á $ 0-30 diarios . ..... $ I So Liquido en doce días. . • . . . • . . . . . . . . • . . . . . . . . • . . • . • o So Suma ...••...••...... $ :a 6o En fe de lo cual se firman· tres ejempl~res al:cenor de laJpresente diligencia. El Coronel, encargado de la Jefatura Militar, J. M. GuBRJt.EllO G. Testigo, Ignacio Molino .d.-Testigo, Leo!liátu Martí11ez.-Tcstigo, P. P. Patluco. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 86

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 76

Por: | Fecha: 23/11/1898

Año n Bogotá, No,-iembre 23 de 1sgs. Número 7€ BOLETIN MILITAR ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCJTO Director, ALEJANDRO POSADA S1Jn colaboradores natos de este periódico todos los Jefir y Oficiales del Ejército de la República. MINIST.ERIO DE GUERRA DECRETO NÚMERO ... DE 1898 (Ir DE NOVlEMBRE) reformatorio clel Dc:cretr> nÚrn!ro I.h ele 23 de A~osro de 1898, '' reorgánico del Ejército." El Presidente de la República DECRETA: Artículo único. El General Comandante Militar de Panamá dependerá directamente del Estado Mayor General del Ejército, y será un General de División. § Queda reformado en estos términos el artículo I 2 del De-creto número 14 de 23 de AgostO de 1898. · Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á I I de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 266 BOLE1'ÍN MILl'l'.AR DECRETO NUMERO ...... DE 1898 · ( 12 DE NOVIEMBRE) por el cual se hacen varias supresiones en el Ramo de Guerra. El Presidente de la República CONSIDERANDO: I.0 Que en la difícil situación por que atraviesa el Tesoro Na­cional, es deber del Gobierno procurar cuantas economías fueren indispensables para restablecer el deseado equilibrio fiscal; y 2.0 Que con imputación al Departamento de Guerra se hacen varios gastos que no revisten carácter de urgentes, y cuya supre­sión no entrabará la buena marcha de la Administración pública, DECRETA: Art. I.0 Desde el I.0 de Diciembre próximo queda rescindido el contrato celebrado con el señor Eloy B. de Castro, para dirigir las obras de Jos cuarteles de esta capital. Art. 2.0 La Dirección del Boletín Militar quedará reducida, desde la fecha expresada, al Director y al Compilador de los Ana­les Militares. § La Biblioteca del Ejército será recibida, por riguroso in­ventario, por el Proveedor General del Ejército, y adscrita á la Subsecretaría de Guerra. Art. 3. 0 Desde la misma fecha quedarán suprimidas las Ban­das de Música de Popayán y Cali, y el puesto de Director de la Banda Marcial (Fanfara). • § Si la Gobernación del Departamento del Cauca desea con­servar las dos primeras Baneas citadas, el Ministerio ordenará que los individuos que las forman sean dados de alta como soldados en los Cuerpos respccti vos. Art. 4. 0 Suprí mense los puestos de segundos Ingenieros de las cañoneras "Boyacá," y "La Popa/' y del vapor de guerra "Hércules." Art. 5. 0 Quedan suprimidos, igualmente, los Administrado­res de los trabajos Je los cuarteles de Honda y Medellín, y los em­pleados que de ellos dependen. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 2 de Noviembre de 1898. l\1ANUEL A. SANCLEMENTE El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'BOLE1.'Í.N MILITAR 26"Z DECRETO NUMERO..... DE 1898 ( I 4 DE !'\OVIEMBRE) por el cual se suspenden varios empleados en el ejercicio de sus fun.:iones. El Presidente de la República Visto el informe que con fecha I 1 del presente mes ha rendi­do el señor Presidente de la Oficina General de Cuentas, acerca de los Guardaparques que no han prestado fianza y no han rendido cuentas, DECRETA: Art. r. 0 Suspéndense en el ejercicio de sus funciones á los Guardaparques de la República que á la fecha de la publicación del presente Decreto no hayan prestado la fianza que les corres­ponde para asegurar su manejo, y á los que hayan demorado dos meses sin rendir sus cuentas correspondientes. Art. 2.0 Los Comandantes Divisionarios ó de Brigada que­dan autorizados para nombrar interinos de los Guardaparques res­pectivos que queden suspensos á virtud de este Decreto, y para hacer entregar, con. la debida oportunidad, los elementos del parque, bajo riguroso inventario. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogot~, á 14 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA RESOLUCION NUMERO 4 DE 1898 que dispone suspender temporalmente la concesión de ascensos militares Mz'nisterio de Guerra.-Sección I :·-B?gotá, Noviembre 14 de I 89& En atención á que la paz pública sE. ha venido manteniendo inalterable y no ha habido, por e~ta razón, lugar á que los miem­bros del Ejército hayan experimentado, en el tiempo últimamente transcurrido, valor y servicios distinguidos en las fatigas de cam­paña, para ser acreedores á ascensos ; Oue hay crecido número de militares, de diversos grados, tan leales y meritorios como los que están en actividad, deseosos de volver á entrar en servicio; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2G8 BOLETÍN 1\HLI'l.'AR Que las vacantes que vayan ocurriendo en el Ejército pueden fácilmente llenarse con Jefes y Oficiales de los que se hallan en uso de Letras de Cuartel ó de licencia indefinida, sin necesidad de recurrir al sistema de ascensos forzados ; y Que de la manera indicada se entraba la vía hasta hoy expe­dita de las recomendaciones personales para favorecer á aspirantes comunes, y se evita que los grados militares sean fá~Zilmente fran­queables, con grave detrimento de la institución, SE RESUELVE : Suspéndese temporalmente la concesión de ascensos militares. Comuníquese á la Comandancia en Jefe para su publicación en la orden general del Ejército, y publíquese en el Diario Oficial. El Ministro, PEDRO ANTONIO MaLINA RESOLUCION NUMERO r r DE 1898 (que adiciona la marcao ....... ·1 1 5 1 27 General en Colombia .......... 1 2 1 Octubre .... 1827 De General hasta 30 de Di-1 41 Inscrito de General en la N ueval 1 1 1 cicmbre de 1 8 3 1, en que pi-¡ Granada •• ••• ' ••••••• . •••• 1 8 1 Mayo •..•.. ¡ 1847 1 dió licencia absoluta •. .••••. 2 1 28 11 t~ ~ (;¡t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 276 BOLE'l'ÍN MILITAR .Año., Mese& Día a Tiempo de campaña en lc1 guerra de la Independencia, desde 4 de Noviembre de 1810 hasta 30 de Diciembre de 1815, en que fue tomado prisionero por los españoles ........... . Desde 1 o de Agosto de I 8 I 9 hasta Di-ciembre de 1821, en el Norte ............ .. Desde 15 de Agosw de 1823 hasta Ju-lio de I 824, en el Sur .. . . ...... . .... ... .... . .. Desde r. 0 á 2 7 de A g osto de I 8 30 con­tra la facción del Callao................. . . . Desde 24 de Octubre de I 840 á Di­ciembre del mismo, en que prestó sus !:ervi­cios personales para combatir la facción ca­pitaneada por el ex-Coronel González, cuyo tiempo se abona doble por h aber sido presta­dos dichos servicios en operaciones al frente del enemigo .................. . ................. .. 5 2 4 1 r 4 2C 2"" 1 12 --------- Total de servicios abonables ....... .. Cuerpos y destino en que ha servido : En el Regimiento de Infantería auxiliar. En la División auxiliar á Venezuela. 6 Segundo Jefe de la línea si ti adora en Puerto Cabello. Segundo Jeíe de la plaza de Valencia y Comandante de la· División Villapool. Prisionero y sentenciado á servir de soldado en las tropas es-. paño las. Jefe de Estadv Mayor de la División Anzoátegui y del Ejér­cito del Norte. Gobernador y Comandante General de la Provincia de Tunjaa Gobernador y Comandante Gen~ral de la Provincia de Santa-marta. Comandante General del Departamento de Cundinamarca. Comandante General del Departamento de Boyacá. Intendente y Comandante General del Departamento de r Cauca y del cuarto Estado de Marina. Subjefe del E::,tado .Mayor General. Tres veces Ministro Militar de la alta Corte MarciaL Intendente de Cundinamarca. Varias veces Consejero de Estado. Director de caminos. Representante en los Congresos de 1821, 1827 y r83o. Gobernador de la Provincia de Pamplona. Tres veces Gobernador de la Provincia de Bogotá. Secretario de Guerra y Marina. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 277 ntendente General de Ejército y Marina. Encargado de Negocios de la República en el Ecuador. V arias veces Contador General y Director General de Rentas. Campañas y acciones de guerra : En la del Centro y en la de O caña, en los años de 181 o y .¡ 8 r 1 contra los españoles, á órdenes del cntoHces Capitán Antonio Morales. En la gloriosa de Venezuela, desde r 8 r 2 hasta I 8 I 5· En la del Centro, en 1819, persiguiendo parte del Ejército español, que después de la batalla de Boyacá se retiró para Cáqueza. En la del Norte, en 1820 y r82r, en que estuvieron declaradas en estado de asamblea aquellas Provincias, por estar amenazadas por el Ejército español mandado por los Generales Latorre y Morales. En la del Sur de la República, á fines de r823 y principios -de I 824. En r83o, combatiendo contra la facción del Callao, y en 1840, en, que como ciudadano armado en defensa de la Patria, dejó el portafolio de Guerra para salir á campaíla á destruír las fuerzas .-acaudilladas por el ex-Coronel Manuel González. Durante las épocas expresadas, el General Ortega se batió en las acciones de guerra de Si maña, en I 8 r 1 ; en la de V en taque­mada, en 1812; enladel9deEnero, en 1813; enladeNiqui­tao, en que fue recomendado con especialidad por su valor y de­- nuedo; en la de Los Horcones ; en las tres que se dieron en Jos -campos de Bigirima ; en la de Taguanes ; en el asalto y sitio de Puerto Cabello; en el sitio de Valencia, en que recibió dos he­. idas, y en varios otros tiroteos y encuentros parciales. Condecoraci<:mes : Condecorado con la Estrella de Libertadores de Venezuela. Además de los servicios militares de que se hace especia¡ mención en la hoja precedente, el éi u dada no General Ortega prestó los que á continuación se expresan : En I 826 se hallaba desempeñando la Intendencia de Cundi­namarca cuando tuvo lugar la entrada del Libertador Bolívar en esta capital, destino que renunció hasta por tercera vez. Separado de él entró á servir el de Subjefe de Estado Mayor General hasta la reunión del Congreso en Tunja, en Abril de 182;, entrando á presidir la Cámara de Representantes. El 2 de Octubre de dichv año recibió el despacho de General de Brigada, expedido con acuerdo del Senado; y en Noviembre siguiente fue nombrado Co­.: mandante de armas de la Provincia de Tunja. Desempeñando este Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 278 BOLETÍN MILI'l'.A.R puesto tuvo que encargarse interinamente del Despacho de la In­tendencia de aquel Departamento. En Septiembre de 1828, des­pués de algún tiempo de h-aber cesado en el desempeño de aquellos destinos, volvió á la misma ciudad de Tunja como Comandante General del Departamento de Boyacá, de Jonde regresó en No­viembre del mismo año, nombrado que fue para una de las plazas del Consejo de Estado, cuyas funciones ejerció en I 829. En 183o asistió al Congreso Admirable como Diputado por la Provnicia de Neiva, y volvió á ser nombrado Consejero de Es­tado al terminar las sesiones de aquella Corporación. En Agosto, habiéndose sublevado el Batallón Callao, el General Ortega, para proteger la entrada de 6oo reclutas que venían de Tunja, se puso á la cabeza de una columna como de 140 hombres, y habiendo pretendido detenerlo los re\ olucionarios cerca de U saquén, forzó el paso y entró á la capital sin perder ni una bayoneta. Derrocado el Gobierno legítimo á consecuencia de la batalla del Santuario, rehusó tomar parte en los negocios públicos, á lo que lo invitaba el Jefe vencedor. En 1831, restablecido el régimen legal, fue nombrado nueva­mente Consejero de Estado, cuyo destino rehusó para aceptar el de Director de las Salinas de Zipaquirá, Nemocón y Tausa. En 1832 renunció el generalato, y poco después fue llamado á desempeñar la Dirección de caminos de Bogotá. Durante el período corrido de 1835 á I 839, sirvió los destinos de Contador General de Hacienda, Contador General Mayor, en reemplazo del señor Francisco Soto, y Gobernador de Bogotá; y al mismo tiempo fue Juez de hecho y wiembro de la Junta de Sa­nidad y de Ja de Curadores. En I 840 desempeñó por pocos meses la Secretaría de Gue­rra, y en 1841 salió precipitadamente de la capital á servir laGo­bernación de Pamplona, de donde regresó á hacerse cargo de la de Bogotá, destino que dejó para ejer~er el de Intendente General de Guerra; y al fin de dicho año partió para el Ecuador como Encar­gado de Negocios de la Nueva Granada cerca del Gobierno de aquella República, de cuyo empleo fue retirado á solicitud suya en I 843, habiéndose conducido en su misión á contentamiento de ambos Gobiernos. En I 844 y I 845 se mantuvo enteramente retirado de la vida pública, cultivando el campo para subvenir á las necesidades de su familia, hasta que en I 846 fue nombrado Director General de Diezmos y poco después Intendente General de Hacienda. En I 84 7 concurrió al Congreso como Representante por la Provincia de Bogotá; se le inscribió nuevamente en la lista mili­tar de la República y se le nombró Director del Colegio Militar, Establecimiento del cual fue fundador y que dirigió hasta el 21 de Enero de 185o, en que se le destituyó por motivo de sus opiniones. políticas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLETÍN MILI'f A.R . ~7!) r,n I 8 54 asistía á las sesiones del Congreso como Represen­tante por la Provincia de Cundinamarca, cuando estalló la revolu­ción del 17 de Abril, y en Junio del mismo año, burlando la vigi­lanc~ a de los revolucionarios, salió de esta capital, en unión del General V elez y del señor Pedro F. Madrid, con dirección á !ba­gué, en donde debía continuar sus sesiones el Congreso. Concluí­das é ras, e incorporó al Ejercito como simple soldado y marchó siempre á la vanguardia. El 22 de Noviembre del mismo año, en el combate de Bosa, estuvo al lado del Coronel Henao, distin­guiendose por · u impavidez entre los valientes soldados del Sala­mina, hecho qu e dio motivo á que se le ofreciera por este Jefe una medalla de oro acompa ñ ada de un diploma. En la noche del mismo día 2.2 el .Ejército del Sur vivaqueaba cerca de Cha micera, y el General Ortega fue comisionado por el General Lópe z pa ra que marchara á l? cabe1,a de los Batallone~ Salamina, Cauca y Timbío, á · ituarse sobre el camino de Occiden­te, cerca de los egidos de la ciudad, con el objeto de detener las fuerzas dictatoriales que pretendieran replegarse hacia ella. El 1. 0 de Diciembre de 1854 fue nombrado jefe del Estado Mayor General de los Ejércitos aliados. Por u comportamiento en los combates de los días 3 y 4 mereció que el General en Jefe dijera en el parte que dirigió con fc:cha 5 : "Recomiendo á la considera­ción del Gobierno los servicios importantes que ha prestado c("rca de mí el ciudadano General Jose María Ortega, en calidad de Jefe de Estado Mayor General de los Ejércitos unidos ; sus conocimientos, su serenidad, su buen tino y su actividad han sido para mÍ de una gran ayuda." En 18 55 sirvió, por poco tiempo, la Gobernación de Boo-otá, y ocupó un asiento en el Senado como primer suplente, por Cun­dinamarca. En 1856 (26 de Agoto) fue nombrado Secretario de Estado en los De~pachos de Gobierno y Guerra, destino que desempeñó con su acostumbrada laboriosidad hasta el 31 de Marzo de 1857. En este año y el siguiente concurrió á lc1 Asamblea Constituyente de Cundinamarca, de que fue Prt>sidente. Terminadas las sesiones de esta Corporación, fue nombrado Administrador de las Salinas de Zipaquirá, Nemocón y 'l'ausa, y en 1859 volvió á concurrir á las sesiones de la referida A samblea. Por último) en 1\ larzo de 186o fue nombrado Jefe de Estado I\1ayor Genera l, y co n respecto
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 76

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