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.la ftee¡ón f~eolar
~- .¿a. Organo de los Maestros ~ h'l 1 - ....
Direcél~n y Oir..,ctor: RJ<~.TJAMIN' A~CI'liF.GAS Por telégrafo:
. ) A dminist.racióo: Jefe ele Redacción: .lorge l. Martloer.
Carrera 4~. N9 !01 Añministraclur: Jo,~ Hivólito SAlgado «ESCOLAR•
1
~,..;JU~ [ BOGn'l'A. OCTUBRF: DE 19!1 NUMERO .~ ~1 · ·~
Doctrina de ·Redención
Centralizado ~1 Ramo, de manera que el Ministro de Instrucción
Pública pueda desarrollar una acción uniforme, y ltevarla eficazmente,
hasta la más apartada sección de1 país, entonces es preciso saber a
quiénes corresponde tomar parte en este proceso" de la educación nacional.
El problema complejo por sr mismo, necesita la intervención de to~
dos aquellos en quienes haya un poco de fe, y que" Los que tengan luz1
que la traigan". Si queremos reforma en nuestra lnstrucc1ón Pública·,
se deben aunar las voluntades, porque las reformas corresponden: unas,
al Gobierno; otras, a los maestros; otras, a los estudiantes; otras, a los
padres de familia; y otras a la opinión genera l.
El Ministerio de Instrucción Pública no podrá realizar su programa
de reformas, si estas fuerza., no obran en el mismo sentido. ·
Estamos en capacidad de decir que la corriente de resurgimiento
pedagógico, preocupa hoy el pensamiento de los maestros de lJ República;
que ellos no se han quedado impasibles al margen de los acontc~
cimientos, ni han descuidado las necesidades que reclama el progreso
de la nación; pero urge, como medida ini4plazable, si se quiere aprovechar
toda la eficacia que pueda dar el elemento docente, mejorar la s( ...
tuación social de esos abnegados servidores del Ramo, sacarlos de ese
estado de miseria, casi absoluta, que ahoga todo entusiasmo y destruye
toda vocaclón, que aleja a los más capacitados de las actividades
de la enseñanza. para di!jar el paso a los profanos en las ciencias pedagógicas;
urge hacer del magisterio una carrera profesional que siquiera
asegure la subsistencia y no dt!je morir en el olvido y· en la necesidad,
a quien tiene el valor de dejicar su vida a la enseñanza; es nece-
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LA ACCJ('N E~COr Al? ·
; sario que un modesto pasar aguarde a los que caig:m vencidos por los·
; años, y que se acabe con esa exagerada desproporción, entre los suel··
¡ 40S urbanOS y rurales cuando las funciOO '"' S son las mismas y los re-
!Ultados semejantes.
· No parece diiícil encontrar una fórmu.la equitafiva y justa, que au- ·
mente progresivamente los sueldos del magisterio, hasta llegar a una do.:.
tación mínima, pero que ert todo caso le sirva para conservar decoro-·
tam nte el puesto que exige su misión. Esa fórmul~ deberá consultar
las circunstancias de lugar, méritos, estado-, ti~mpo de servicio; y d
be ... er tal, que atraiga los mejore~ elementos, aquellos más capaces de
ea tizar las orien aciones del Ministro. ~ólo así podrá exigirse trabaj ·
a los maestros, selecta preparación, y sólo asf podrán ellos mejorar
fOntinuamente 5LS capacidades profesionales.
Sin esta medida inaplazable, sin levantar el magisterio a una posi·.
Fió,n decorosa y estable, los edificios escolares, los mobiliarios modernos,
eJ material de en::;eñanza, las misiones pedagógicas, los métodos:la
organización, no serán sino medidas secundarias, sin fuerza suficientE'
para realizar Jos anhelos de renovación a que aspira el país.
fr!ejora del personal docente. Este es el problema, base de la re
forma.
Afortunadamente el último mensaje del señor Presidente todo lleno
de p~lriotismo y vigorosas iniciativas d~fine claramente la idea; y en e•.
amplio programa del señor 1\\inistro del ramo, figura la misma iniciati··
ra redentora; toca al Congreso, a las Asambleas departamentales y a
las Corporaciones munic,ipales cooperar en este sentido a la obra
constructiva de nuestra educación. ·
Ya es tiempo de que las reformas instruccionistas· no sean ent~
nosotros, solamente entusiasmos de momento determinado; es preciso;
que haya apóstoles que .en toda hora luchen por la ley, pqr la ordenanza,
por el acuerdo; apóstoles incansables que sepan predicar y sostener
con valor, la doctrina de redención del Magisterio •
.. .
.. ' .
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LA ~CClON 'ESCfli.A"R
:Galería de lnstitutores Colombia nos
· Dr. Manuel Antonio Botero
Adornamos esta ga1erfa -de institutores con el retrato del Dr. Manuet
Antonio Boter,l, GUien en una labor silenciosa pero al1amente meritoria
ha prestado inmensos servicips a la ln~trucción Pública. Como puede
verse en el ligero recuento de sus labores, por esos y por muchos otrOi
ftulos, merecedor a figurar en esta galería. · :
Gradu~d~ en et Colegio ~ayor de Nuestra Señora del Rosario · esa
1898, a la edad· de 19 años, fue nombrado profesor de latin y castellano
de Bello del mismo establecimiento.
• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
•
LA ACCION ESCOLAR'
Poco después de gradunseguirá procurando
evitarles las compañías y lecturas peligrosas y todses que salió del puerto, y mar. y mar ..••..•.•. y mar tan só·
lo encuentra; ha visto las pupilas extraviadas, en tarde melancólica y
serena, del rudo compañero que solloza y junto al mástil recostado
tiembla; los domadores de las turbias olas inclinan a su lado la cabe·
za; se van a revelar, porque sus almas tienen miedo y nostalgia, están
enfermas. Pero él (lo veo!) sueña entre la bruma y sigue delirando con
la tierra; y a solas, agobiado de ambiciones y con la frente entre la mano
puesta, asf sobre la popa de su nave, es el viejo, es el mago, es el
profeta, que no quiere volver porque lo aguarda el pueblo que le dio
tres carabelas para colgar en la picota infame el último girón de su bandera.
Pavorosa ansiedad de los que sufren, pavorosa ansiedad de los
que esperan! Horrendo antagonismo de la ment~ en que está solitaria la
conciencia! Mago sombrío de cabellos blancos, viejo azotado por letal
tristeza!.. ..••.••. tus ojos, noche doble de tu alma, bajo la noche de los
cielos, quieta, debieron de tener en la agonra de aquella hora de emoción
suprema, todo el brillo del rayo fugitivo, toda la inmensidad de
las tinieblas .•.•..•...
Amanece. Las brisas matinales se ponen a gern:r junto • a las vela$
J plumones helados van llegando de neblinas errantes y extranjeras, a
aaludar la pálida neblina que en los cabellos de Colón blanquea.
De improviso rugió despedazada la .oscuridad tranquila y gigante~ca;
algo como el bramido prepotente de la sombra monstruosa, y honda
y negra, sacuidó los abismos de las aguas, genitoras de bárbaras tormentas
..•• ¡La señal convenida! La palabra con que grita el cañón: ¡La
tierra! ¡Tierra! ·
Entonces en el alma del marino yo no se lo que fue; sopló sobre
ella un huracán de gloria que avasalla, un huracán de gloria que doblega;
hubo tal vez sobre su faz marchita el gesto doloroso del que crea .••.
y dobló la cabeza entre las manos, llorosa, blanca, desgreñada y trémula.
F. RODRIOUEZ MOYA ,
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80 LA ACCION ESCOLAR
Doctor }enaro }íménez
El 19 del mes pasado, los hijos del Colegio Mayor de Nuestra Señora
del Rosario, nos asociamos en los festejos del vigésimo quinto aniversario
de la ordenación sacerdotal del Doctor jenaro Jiménez, del
profesor insigne, del latinista eminente para quien no tienen tropiezos
los exámetros de Horacio ni las oraciones de Cicerón, ni aquellas páginas
de divinas dulzuras que inspiró la musa del Cisne de Mantua.
El doctor Jiménez es un a dorador de la lengua de los romanos; conoce
a fondo los secretos de Ovidio y las elegancias de Tácito, y sin
hacer ostentación de sus conocimientos, sabe ocultarlos con esa modestia
con la cual los sabios quieren pasar inadvertidos ante los ojos de los·
hombres.
Nuestro maestro es siempre el amigo cariñoso, et ejemplar del sacerdote
ante quien hemos dejado muchas veces la escoria de nuestras
culpas y del cual hemos aprendido la virtud verdadera cuya luz es inmutable
•muévanse a donde se movieren los soplos del aura popular.•
Nr sotros que hace algunos años abandonamos las aulas del Colegio
del Rosario después de haber enriquecido nuestra mente con las ensefianzas
del Doctor Jiménez, no hemos querido pasar inadvertidos la fiesta
del profesor porque bien sabemos que las glorias del maestro son las
glorias del discfpulo.
De ahf que movidos por el agradecimiento, depositemos el home"'
naje de nuestras palabras para significar que el amor y la admiración son
oftendas que rinde el corazón cuando contempla el esplendor del mérito. ·
Cuando la existencia del Doctor jiménez se apague como un sol en
la tarde postrera después de haber iluminado las inteligencias de muchos
y de haber contemplado las doradas espigas que él sembró y cuidó con
soHcito afán, Dios sabrá premiar al varón fuerte que ceñidas las ínfulas
del sagrado ministerio, ha sabido cumplir la palabra que desde há 25 años
conserva inalterable como una virgen el manto de su pureza.
Prosiga el maestro la dura y penosa labor del apóstol que educa e
instruye con el ejemplo y con las palabras: continúe brillando esa mente
para orgullo de la Iglesia y honra de la Patria, porque bien sabe el Doctor
jenaro Jirriénez que sus obras se encargarán de hacer ciertas lt1s palabras
que en el inmortal pentámetro forjó el autor de las TRISTIAS:
Me tamen extincto fama superstes erit.
PEDRO IGNACIO ROSILLO
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LA ACCl' lN ES ·oLAR
El verdadero maestro y su verdadera
obra
Rl
¿Quién no se llena de respeto y de temor al pen~ar, q:.Je del mndo
como el maestro se conduzca en p esertcia d~,los niños que la socLd1d
ha colocado bdjo su sabia y paternal direcció 1, d.!¡:>en Je en gran parte
la dicha y felicidad que ha d~ remar más tarde en los corazones d ~ sus
educandos? Del impulso que el t'ducador de a es1s vol unta Jes endebles
pero dóciles, de las inclinaciones que se le hagan tomar al niño desde
su tierna infancia, surgirá la moneda cort la e 1al ha de emp ·ender la lucha
en este mar prolJ!eloso de la vida. No puede úno explicarse cómo
haya quienes se atrevan, sin preparación algun~ a ejercer la santa, la civilizadora,
la incomparable y hermosa misió •1 del cristiano educador;
pues, como dice un in5igne pedagogo: "Cuando esté no sólo en los labios
sino también en la con.:ienda de tod >3 los educadores d.! la niñez
y de la juventud, la convicción de que la educación es una tarea deliclda
y trascendental, entonces, los estudios pedagó¿icos serán mirados
con el aprecio que merecen. Ahora bien; tojos, cual más, cual menos,
hemos de llenar en la vida la tarea de educar, el padre, la madre; el Slcerdote
y más que ninguno otro, el maestro.
¿Quién no se verá en el trascurso de su existencia en el caso de infl.
uír sobre la educación de alguna persona? Pues si esto es a si, y si en·
la educación la más corta influencia puede engendrar resultados trascendentales,
e:; preciso que las ciencias pedagógicas las estudiemos todos
los hombres y muy particularmente el que a ellas se dedique."
Si bien es cierto que el apostolado del cristiano e Jucador es noble
y muy meritorio ante los ojos de Dios, también lo es por la continuidad
de los sacrificios qu ... impone, se h1ce b1stante penoso para el
que de convicción es maestro, y si no en todo e\ trascurso de su magisterio
a Jo menos en ciertas circun:;tanci 1s.
Y no poseyendo el pobre, abnegado y noble maestro recompensas
de ninguna clase en este mundo, como el niño en el cumplimiento de sus
tareas, el negociante en sus ganancias, el togado en sus triunfos y el
sacerdote en el altar, claro es, que deberá exatarse a si mismo para no
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82 LA ACCTON ESCOtAR
desfallecer cuando llegare el momento de prueba y esperar, solamente
promesas eternas.
El Santo fundador de las Escuehs Cristianas, !luan ~autista a~ la.
$all~, al hablar de la verdadera y única recompensa a que debe aspirar
el cristiano educador, se expresa: •Considerad hijos mfos, dice el Santo,
que vuéstro será el premio y tanto mayor cuanto má; hayáis trabajado
en sacar fruto de fas almas de los niños.. Vuestros discípulos serán
gloria para vosotros en el día del juicio~ si los habéis instruido bien y si
se han aprovechado de vuestras reflexiones; porque el celo que_ hubieréis
desplegado y el provecho que hubieren sacado se manifestará ante
la faz del universo entero. Oh! Cuánto gozo tendrá un educador al ver
a muchos de sus alumnos en posesión de la dicha eterna, de que le serán
deudores por gracia y obra de jesucristo. Qué torrente de alegria
sentiréis oyendo a aquéllos a quit!nes habéis conducido al Cielo, com<>
de la mano, qué dirán de vosotros por toda una eternidad: Estos hombres
son los siervos del Dws excelso que nos anunciaron el sendero de la
salvación. Cuánta gloria para los maestros, continúa el Santo, que hubieren
instruido a la niñez con Dios, por Dios y para Dios cuando resuenen
las acciones de gracias que estos niños darán a los que les enseñaron
el camino del Cielo.•
De lo expuesto hasta aquí y algo más que podrfamos agregar, se ve
claramente, que a más del estudio pedagógico, imprescindible, se re-
4Uiere tener alguna fundada vocación; de lo contrario pronto cae en el
desprestigio de sus semejantes y quedará a la vera del camino, sin la
caricías que consigo trae la satisfacción del cumplimiento del deber r
Mientras no se busquen los hombres para los puestos y nó los puesto~
para los hombres, estamos perdidos y como dijo el Padre de la Patria,.
Simón Bolívar, •arando en el mar .•
FRANCISCO ROSAS S .
Director de la Escuela U. de Albán.
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LA ACCION ESCOLAR 83
Educación e Instrucción moral, intelectual y física~
El instructor contempla siempre en su imaginación al hombre ideal
cuyas perfecciones quisiera ver realizadas en los niños y jóvenP.s puestos
a su cuidado, de igual modo que el escultor desea trasmitir al mármol
las formas puras que contempla en su fantasía. Comprendidos en
este n0ble fin de ta educación e instrucción hay varios fines que le están
encomendados: el de adquirir conocimientos; el de disponerlos ordenadamente;
el de elevar la mente, a la contemplación de la belleza
pura, de la verdad, de lo hueno; y el de ponernos en condtciones de
~umplir en la mejor forma posible nuestros deberes para con Dios y para
con nuestros semejantes.
Como el hombre es el ser más nollle de cuantos componen el mundo
visible, toda~ las ciencias antropológicas son superiores a las que
tienen por objeto los demás seres de la naturaleza. Al trabajar para el
más grande de los fines cual es el perfeccionamiento del linaje humano
se tiene en cuenta que para conseguir su verdadera y real importancia
ta base y fundamento tit-ne que ser la caridad; virtud sublime enseñada
prácticamente por el divino Maestro jesucristo; y asf se tiende a formar
ciudadanos del cielo, con Jo cual se preparan los mejores ciudadanos
de la tierra.
La importancia de la instrucción y educación se deriva de la naturaleza
del sér que dtrige y de la trascendencia que alcanza. Es la dirección
de un sér inmortal y libr ~- No se trata, pues, de llevar a su fin a
un sér cuya existencia no termina con la consecución de ese fin sino
que en este continuará una existencia eternam ... nte feliz o eternamente
desgraciada, pues que la libertad de que está dotado implica la responsabilidad.
Tiene, además, ese sér, muchos y más delicados deberes qu~
cumplir sobre la tierra: de la educación que rec,iba, depende en gran
parte la vida que lleve, la felicidad de su familia, el progreso y bienestar
de su patria. La educación de la. juventud debe tener por base el
princioio religioc;o. Un Institutor sin fé profunda y sincera no podrá llevar
al corazón de sus alumnos sentimientos íntimos de virtud. Pero la
fé sin obrás es muerta: el Maestro no ha de limitarse a ser un creyente
teórico; dtÚ)e ·llevar sus convicciones a la práctica. La piedad se tras~
mite más por el ejemplo que por la palabra. La fé te dará al Maestro
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84 LA ACCfON E~COLAR
fuerzas para el cun~plim1ento de sus arduos deberes. Sin ese auxilio sus
tareos l:arecerian de objeto adecuado.
Para que el Maestro pueda obcener sorprendentes result 1dos en lo
físico, intelectual y moral, e im,>rim1r sello de luz en sus educandos, necesJt
i removerlos hasta en lo más hon Jo de su sér; escudriñar las modalidades
de su mundo interior; lo que dejó en él la culpa original y lo
que puede la gracia redentora; conocerlo, en su na, p .ua recoger hasta
los más debiles el:OS de su espíntu y de:;arrolldr sus facultades en armonía
las unas contra las otras; para saber en qué parte necesita ser
alentado y qué parte ser contemdo; para poder 111irar como a través de
limpio cristal las luchas que germinan en su alma y someterlas a regla
y disciplina sin que por ello sufran menoscabo la libre espontaneidad
de su espíritu, la ¡ugénua alegría de su corazón.
MARIA SANCHEZ RAMO S
Escuela urbana de niñas. Pulí Septiembre 1923
~
El buen humor en el maestro
PLAN
( 1 Definición
1 2 Necesidad
~ 3 Manifestaciones
• 4 Ventojas
ti 5 Medios de sostenerlo
6 Defectos opuestos
Cualidactes y virtudes en sumo grado debe poseer el llamado a modelar
los corazones de los niños y encaminarlos y guiarlos por el derrotero
que conduce a la verdadera felicidad: la prudencia, el celo, la pa~
ciencia, la firmeza y la constancia deben ser otras tantas flores ornato
del maestro; mas no es esto sólo, falta algo que complete un bello ramiflete,
una síntesis del maestro modelo, falta el buen humor, factor importantísimo
en educación.
El buen hLJmor es en el maestro una constante disposición para tratar
con amabilidad a sus discípulos, y proporcionarles vida escolar ale·
gre, dirigiéndolos con palabras firmes sf, pero suaves, usando de la indulgencia
y de la dulzura en vez de la reprimenda y el castigo. El buen
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LA ACCION ESCOL R 8.5
humor es la igualdad de carácter, la paciencia continua para sobrellevar
las atficultaJes que el illstitutor encuentra en el desempeño de su misión.
En fin; el buen humor e-; una bella virtud, fruto de la lucha personal,
y no sólo la manífestac1ón intempestiva de una alegrfa momentánea
seguida de cóleras, motivadas o no, de palahras y a veces de acci nes,
que hieren el honor de los mños y de las familias.
La fuente rel buen hurnor no es otra sino la abnegación, la fuerza
de voluntad, que se impone a las contrariedades, que salva los obstácul
.. s encontrados en la escuela y hace al maestro dueño de sí.
Verdad es que los niños ceden ante la rigidez y la firmeza del maestro,
pero como njerza el maestro verdadera influencia sobre eJJos.
1:.1 niño, ahgte ror nótUJale2a, H ' Siscuela, la consideran como
una cárcel y no ven en ella sino contrariedades y amarguras; en tales
circunstancias resultan inútiles todos los esfuerzos y estímulos que se
empleen para incitados al trabajo; de esa manera fracasa la obra educativa.
Asf como la bondad y la dulzura ganan el corazón y la voluntad,
el buen humor y la alegría ponen al institutor en comunicación simpática
cvn sus alumnos y le facilitan no pocas ocasiones para conocerlos,
corregir sus defectos y perftccionar sus virbtdes; si Jos niños aman a
su maestro le cuentan sus triunfos y sus derrot , sus alegrías y pesares
y muchas veces sus proyectos e inclinaciones; por el buen humor el
maestro ha llegado al campo bienhechor del apostolado cristiano.
Porque el profesor se ha hecho amar, los alumnos no intentarán jamás
disgustarte, y si desgraciadamente esto sucede, pondrán todos las
medios posibles para contentarte, ya sea declarando la falta y pidiendo
indulgencia, ya presentando respetuosamente sus excusas; cobrarán tal
cariño por la escuela que siempre querrán estar en ella; el trabajo por
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86 LA ACCION E~COLAR
duro que sea, les parecerá muy llevadero. ''Trabajo que se hace con
amor no cuesta dolor." La disciplina por más ~uave que se implante es
siempre penosa para el educando, pero en este caso se convert1rá en un
estimulante para todo lo bueno y noble, puesto que su estricto cumpHm;
ento es la más expresiva manifestación del acato, respeto y aprecio
para el maestro.
Si el institutor entra alegre a clase; pero con esa alegria nacida de
la fuerza de voluntad, capaz de oponerse a las mavorrs dificultades, la
comunica naturalmente a los niños, porque la alegría es expansiva; y
éstos ven en su maestro no ya el amo que los castiga, sino al amigo,
que tanto gusta de infantiles compañías, al padre que ¡tCOnsejll, al mé·
dico que cura y sobre todo al maestro, al maestro que continuamente
se sacrifica por su bien, haciéndose por ello merecedor a la estima y
aprecio de todos.
Por otra parte con lecciones interesante~ y alegres, adaptadas no
sólo al desarrollo intelectual, sino relacionadas con la vida social y
práctica a que los niños están llamados a vivir, ven desde luégo la necesidad
de lo que aprenden; pero como para ello se requiere paciencia
y gusto por la enseñanza, hay expresa manifestación del buen humor.
Se sabe que la bondad y dulzura ganan el corazón de los escolares
y que la rigidez establece a lo más el orden exterior y que para una di ..
rección conveniente hay que aunar la suavidad cor: la firmeza, cabe pre ...
guntar por cuál se debe principiar.
Si bien es verdad que ante todo la escuela debe ser un lugar de labor
activa, no es menos cierto que debe serlo t~mhién de orden y disciplina,
resultados que no se logran sin la imposirión del maestro, que exige
y hace cumplir el deber escolar; hallado esto se otorgará!l ciertas
concesiones que son a la vez lenitivo y descanso para las fatigas y trabajos
coLidianos y una prueba fehaciente del amable dominio del educador.
El educador, en qui n los niños tienen confianza, exterioriza su alegría
con un trato siempre cariñoso y dulce sin llegar a la debilidad que
relaja la disciplina, procura hacer de su escuela una familia en donde él
representa al propio tiempo al padre y a la madre, y se alegra por los
progresos y sufre por los acontecimientos funestos de sus alumnos; asl
se le abren los corazones, y su palabra no halla resistencia; conoce a
fondo a sus educandos y puede dirigirlos con toda facilidad y acierto.
Así como la juventud es la edad de la ~enerosidad, del sacrificio y
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A L ACCION FSCOLAR 87
de la abnegación, también gusta de la alabanza y del aplauso, y desea
la palabra de aprobación en recompensa del deber cumplido; la voz de
aliento y el elogio la mant1enen firme y vigoroza para la virtud y el trabajo;
no negará el maestro estas muestras de amor y simpatía a sus
discípulos, como que son el sostén del buen espíritu y una viva m1nífestacíón
del buen hu nor; siempre es muy cierto que "Más moscas se
cogen en una gota de mid que en un VdSO de vinagre".
Pur otra parte el buen humor no es motivo para permanecer indifeferente
ante el mal obrar de los niños; reprochará el maestro, y castigará,
toda vez que necesano fuere, lo incorrecto de sus díscipulos, al
tiempo que alabara prudentemente las buenas acciones, mostrando en
ello justa complacencia; otras veces perdonará la debilidad, dando una
elocucutt! mamfestación de su apacible genio.
La posesión de sí ante la falta y el castigo es de ab3oluta necesidad;
::,i la separación sistemática de alumno:; en clases sociales, la parcialidad
injusta basada en principios materiales y egofstas, la atención
del maestro concentrada en los más ricos y de mejores cualidades, descuidando
a los demás, sin atender ni a los merecimientos ni a las capacidades,
que no pocas veces son superiores en el hijo del proletario
que en d uel capitalista, perjudican tanto la buena marcha del plantel,
como bien lo observa el padre Ruiz Amado, no son menores los estragos
causados por los arranques intempestivos de cóleras o de alegrías,
que hacen al maestro voluble e indecisos a Jos alumnos, llegando al extremo
de que lo mismo será para ellos ver al superior disgustado que
contento, por la costumbre de presenciar estos cambios repentinos e injustificados.
El castigo no va, en manera alguna, en pugna con la ecuanimidad
del institutor, y menos ·cuando es indulgente, raro y proporcionado,
cuando se logra convencer al alumno, de que se emplea no por venganza,
sino para su bie11, para su propia enmienda; represiones y avisos
dados con lenguaje culto, castigos que no hieran el honor sino que
estimulen el esfuerzo, no van en contra del ambiente familiar, fruto del
· genio suave del maestro, pues los alumnos saben entonces distinguir
los mandatos del padre amoroso que se . ve obligado a oponerse a sus
caprichos infantiles.
La risa es la manifestación más genuina del buen humor; no sólo
es permitido al educador tener ratos de regocijo y expansión con sus
discípulos, sino que en cierto modo conviene hacerlo, sobre todo, si se
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88 LA ACCION ESCOLAR
tiene bien implantada la disciplina y se buscan para ello, momentos
oportunPs.
Hé aquf un elogio qu.! Banso Echenique hace de la risa:
'
4 La risa nos hace sociables, no3 predis >one a la fraternidad v siernhra
en nuestro corazón una fecunda y prolífka s ~m lla d~ b >n ja les. El que
ríe no se dejará llevar por los av1esos instintos, porque es virtuosa la
2legría. El que ríe mira a los ojos y ti en 1e las ma 1os y abre las ouertas
a la voluntad; quien ríe es fuerte ante la adver.;idaj y no se deja ganar
del desaliento y lucha con esperanza firme y triunfa con victoria
cierta; el que rfe sabe llorar a tiempo, quien rfe no envt>jel e, es inmortal,
quien ríe está cerca de Dios.• (Continuará)
MANUt:L J. HERNANUEZ
Página infanti 1
El día 25 de septiembre del presente año, se efectuó el dPsafío propuesto
por los niños de la Escuela Superior de las Nieves y aceptado
por lc,s alumnos de la Superior de San V1ctorino.
Las dases sobre que versó el concurso, fueron:
Aritmética y Ortografía práctica
Ante más de quince maestros que fo rmaron el cuerpo calificador, se
propuso el tema de aritmética que fue resuelto. y luégo estudiado y calificado
por el jurado, quien declaró vencedores a los niños uctavio Pérez,
Anastasio Rojas, Jesús E. Orbegozo, Efraím Bernal y Tomás
Prieto.
Por haber alcanzado la más alta calificación en ortograffa práctica,
resultaron vencedores los niños Jacinto Torres, Juan Prieto, Carlos
Torres, Jesús E. Orbegozo, Tomás Prieto, Juan F. Orbegnzo, Antonio
Rozo, Víctor Julio jiménez, Pedro Pablo Muñoz, Ismael Gutiérrez, Humberto
Hernández, ~afael Manrique, Octavio Pérez, Ernesto Páez, To~
más Sánchez e Ignacio 1V\uñoz.
Los demás concursantes que trabajaron bien y obtuvieron buena calificación,
fueron: Darfo Cárdenas, Manuel José Jiménez, Carlos E. Dominguez,
José Vicente Castello, Carlos J. Suárez, Luis E. León, Luis
Cortés, Carlos A. Silva, Anatotio Padilla, Laureano Jiménez, Marcos
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LA ACCION ESCOLAR 89
Os pina, Jorge Ortiz, Alfonso Márquez, Pedro Bohórquez, José Abella y
Gonzálo Alemán.
Se finalizó el acto entregando al niño jacinto Torres, una cmensión
honorífica• que le fue concedida, por su distinguida educación y entera
consagración al estudio.
Los Directores respectivos felicitan y aplauden a los niños que aquí
figuran y les auguran un brillante porvenir porque son animosos para
luchar.
LA ACCION ESCOLAR acoge complacida la anterior relación del resultado
obtenido en el concurso y envía a los vencedores su aplauso y
hace votos porque esos luchadores sigan cosechando, en el camino de
la vida, muchos triunfos.
Para los señores Directores de las Escuelas que sostuvieron el concurso,
nuestras más sinceras felicitaciones.
Sobre un informe
Con la debida atención hemos leído el jugoso informe que el Dr.
Julián Delgad o Mallarino, jefe de la sección de becas de Ministerio de
Instrucción Pública, rinde al señor Ministro del Ramo, y que corre publicado
en los An exos a la última Memoria, págin as 28 y 29.
El Dr. Delgado propone una interesante reforma, que al ser atendida
favorablemente, haría más eficientes-para Jos jóvenes de ambos
sex os, favorecidos con becas-los beneficios de esta gracia.
Efectivamente, no es raro el caso de ver a lus agraciados; en incapacidad
absoluta de disfrutar de l a recompensa a que se han hecho
acreedores, por sus méritos y talentos naturales, debido a la extremada
pobreza en que se hallan.
Con verdadero placer reproducimos los siguientes muy importantes
apartes del informe:
"Me permito insinuar a S. S., la conveniencia de hacer una nueva
distribución del total de las becas nacionales para reservar un número
en cada est abl ecimiento que pueda libremente adjudicar el Ministerio.
Tanto S. S. como los demás Ministros anteriores, han palpado la
necesidad de esta medida, teniéndose en cuenta que las becas de que
se trata son absolutamente nacionales.
''Muy conveniente sería que el Congreso votara para los becados
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90 LA ACCION ESCOLAR
la pensión íntegra que cobran los Colegios, pues es frecuente el caso
de alumnos que no pueden recibir la beca, o tengan por fuerza mayor
que renunciarla, por carecer de la suma correspondiente a la diferencia
entre la pensión fijada por el Colegio y la que costea el Gobierno. Lo
mismo que sería de justicia, que el Gobierno· les costeara los enseres
indispensables para el ingreso al Colegio, pues literalmente hay familias
que pierden también la beca, por carecer de estos enseres indispensables;
votando esta suma el Congreso, el beneficio sería complet~,
y los jóvenes se entregarían con entusiasmo a los estudios, sabiendo
que no hay lugar a sacrificar a sus familias para conseguir lo necesario
para entrar en el goce de la beca. De otra manera las becas quedarían
para 1a clase menos pobre, contrariando así el espíritu del legislador,
que quiere favorecer con las becas a clase más necesitada."
Felicitamos, muy deveras, al Dr. Delgado y deseamos que las medidas
apuntadas por él, sean llevadas a la práctica para bien del importante
Ramo de Instrucción Pública.
J. R.
LA UNION FORMA LA FUERZA
~~u na debilidad de uno sumada con otra debilidad de
otro, dan por resultado una fuerza.''
--0--
"Un pobre ciego sin guía ni consuelo 11egó, arrastrándose por las calles,
a la plaza pública, donde otro pobre paralítico yacía sin poder dar
un paso implorando la caridad de los transeúntes. Hermano, le dijo el
ciego, horribles son nuestras desgracias, pero lo serán menores si acertamos
a unirlas: yo tengo piernas y tú ojos, precisamente cuanto necesitamos:
subirás a mis hombros, y desde allí me guiarás a donde conviniere:
tu vista asegurará mis pasos vacilantes y mis piernas utilizarán el
servicio de tus ojos, y sin que nuestra amistad ponga nunca en tela de
juicio quién desempeña el oficio más importante, yo caminaré por tí y
tu verás por los dos.•
FLORIAN
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
tA ACCION ESéOLAR 91
· La igualdad
La igualdad moral no es menos real que la igualdad intelectual. La
igualdad existe pues, es preciso conservarla; ¡desgraciado el educador
que siembra gérmenes discordantesl
Y, sin embargo, es en la escuela donde la educación comete ~us
primeras faltas. Si un muchachito se muestra cobarde, charlatán, curioso,
la maestra. imbufda de las preocupaciones que hemos combatido anteriormente,
y olvidando que va a sembrar en el alma de su alumno un
gérmen de desconsideración contra ella misma, le dice con aire desdeñoso:
"Quieres que te tomen por una niña?• Si una niña es ruidosa o
brutal: "'Quf ta aliál ¡se te enviará con los muchachos si continúas
así 1• Y tenemos el derecho de preguntar si la niña, futura madre, debe
necesariamente ser cobarde; si el muchachito debe necesariamente ser
grosero. He visto con mis propios ojos, y es una de los cosas que me
han escandalizado más en mi vida de inspectora, he visto a un niño que,
habiéndose hecho C'llpable de no sé qué travesura, habfa sido enviado
en castigo-castigo infamante-a un banco ocupado por niñas ¡La maestra
no se daba cuenta de la enormidad que había cometido: había sembrado
en el alma del niño el gérmen del desprecio a la mujer; había desconsiderado
a las niñas que le estaban confiadas; se había desconsiderado
a si misma!
"Un alma de hombre y un alma de mujer son dos almas absolutamente
idénticas. Lo que eleva a la una eleva a lo otra. Lo que envilece
a la una envilece a la otra. No puede haber dos morales: una para el uso
del sexo masculino, otro para uso del sexo femenino. Las directoras
de escuelas, deben sembrar esta idea en las almas de sus tiernos alumnos;
los maestros y las maestras deben sostenerla y fortalecerla."
PAULINE KERGOMARD
Advertimos a nuestros colegas del Departamento que, cuando alguno
de sus discípulos manifieste especiales disposiciones y capacidades
para el estudio y carezca en absoluto de los recursos para su educación,
se le reúnan los documentos que exige la ley sobre becas, y la
ACCION ESCOLAR hará todo lo posible por conseguirle la beca en uno
de los Colegios oficiales.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
92 LA ACCION ESCOLAR
Lettión diUada por el ~eñor don ~antiago Ro~illo, ante el
oenonai dorente de Bogotá
(Versión taquigráfica del profesor señor Gustavo Cotes)
(Continuación)
P.- Cuántas aristas tiene entonces este cuerpo?
N.- Tiene doce aristas.
P.- (Todos de pie) Cuántas aristas tiene entonces este cuerpo?
N.- (Coro) Ese cuerpo tiene doce aristas.
P.- Cuántas caras?
N.- Seis caras.
P.- Cómo son esas caras?
N.- ( ....... )
P.- De pie, digan todos: •Esas caras son iguales.•
N.- (Coro) Esas caras son iguales.
P.- Sentados.
P.- Y las aristas cómo son?
N- Las aristas son iguales.
P.- Y Cuál es la más grande?
N.- Ninguna.
P.- Entonces cómo son?
N.- Son iguales.
P.- Cuántas aristas tiene este cuerpo?
N.- Ese cuerpo tiene doce aristas.
P.- Y solamente en este cuerpo hay aristas? En otros cuerpos hay aristas?
N.- En la caja hay aristas.
P.- Cuántas caras une una arista?
N.- Dos caras.
P.- El banco tiene aristas?
N.- Si tiene.
P.- Muestren los niños las aristas, pero muéstrenlas bien.
N.- En los escaños en que están las señoras Directoras, hay aristas?
P.- Sí hay aristas.
P.- De modo que hay aristas en todos los objetos?
P.- De pie, sentados . . ...
(Continuará)
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. A L ACCION ESCOLAR 93
.la hija del méd¡eo
POR A. E. DE L'EITOLE
Traducción para la Revista "La Acción Escolar"
(Continuación)
(ELVIRA GUARlN)
-Muller podría impedírselo, hija mfa?; no encuentras un medio excelente?
El es su tutor y también su tío, y puesto que Rafael está destinado
para reemplazarlo aquí cuando haya obtenido su título de doctor,
por qué no habrá de contentarse con los estudios hechos en Mompellier,
una vez que esos estudios satisfacen a Muller?
-Me parece querida tía, que una prohibición de mi padre serfa un
medio bien peligroso en lugar de ser excelente; conoces a Rafael: la contrariedad
le irrita sin convencerle; y si ha sobrellevado con gusto la tutela
de mi padre, es porque su henévola autoridad ha sido para él tan
prudente como paternal.
-Tienes razón Nelly; mejor es entonces que mi hermano trate de
persuadirlo de que su permanencia en París seria inútil; y por nuestra
parte, tú y yo acabaremos de convencerlo, manifestándole cuán desgraciados
nos haría a todos su determinación.
En este momento fueron interrumpidos por los ladridos gozosos de
un perro que 11egó al terrado a toda prisa. ·
-Mi padre viene! exclamó alegremente Nelly, y después de acariciar
el bello animal, corrió al encuentro de su padre.
El ~eñor Muller había cumplido 60 años; pero al ver su paso firme,
su estatura recta, sus mi¿mbros vigorosos y flexibles, sus cabellos grises
en los que predominaba el negro, nadie le habrfa dado esa edad. Su
mirada profunda pero acariciadora, como la de su hija, y su sonrisa benévola,
daban a su fisonofía franca y abierta, la expresión más agradable.
Vestía traje gris y sombrero de paja con ancha ala que lo defendía
de los rayos del sol. El bastón que usaba no le servía sino en sus escursiones
por senderos escarpados, o cuan~o descendía por pendientes
rápidas y pedregosas. La cacerina que llevaba como un cazador, contenía
la pequeña farmacia que le era precisa en sus visitas lejanas.
cLeman es un indiscreto, Nelly, dijo el doctor recibiendo a su hija
en los brazos y besándola en la frente; nunca podré sorprenderos mientras
lo lleve conmigo.
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94 LA ACCiON ESéOLAR
-Precisamemte por eso padre mfo, mucho nos agrada que te acompañe,
dijo Nelly riendo; pero, cómo te has acabado! Fuiste demasiado
lejos! meJOr hubiera sido que montaras tu caballo; estás inundado!
-Bah!. ....... es un baño de vapor natural, excelente para mis dolo-res
reumáticos .......... Deja, Leman! deja; no te cansas de hace¡me fies-tas,
como si no me hubieras visto hoy.:.
Leman era uno de esos perros de talla colosal cuya raza ha venido
a ser justamente célebre, en las más altas regiones de los Alpes, donde
por su maravilloso instinto, secundan de manera admirable a los religiosos
del monte San Bernardo. Su pelo leonado, sus orejas rectas y
sus proporciones formidables, hubieran inspirado terror si su mirada
apasible no ostentara esa expresión de bondad compasiva, que los serec;
fuertes pero buenos, sienten por aquellos cuya debilidad reclama su
amparo.
cTóma, Leman, dijo el doctor, recfbe mi bastón; ahora no salgo
más.:.
El perro tomó el bastón entre los dientes y con p. ~o lento marchó
al lado de su amo que se apoyaba en el brazo de Nelly.
Mientras que ellos avanzaban hacia el terrado, la señora Maubray
vino a su encuentro y dio la bienvenida al doctor tendiéndole la mano.
l:.ste reteniéndola en las suyas le preguntó, sorprendido: ¿Qué tienes
Isabel? Tu sonrisa está mezclada de sombra· acaso se han recibido matas
nuevas de Grenoble?
-Juzga tú mismo, Frank; son buenas en cuanto nos anuncian que
Rafae ha pasado sus exámenes a satisfacción completa de la Facultad;
pero ................... .
-¿Cómo pero? ... : ......... objetó el doctor; Rafael ha sido recibido
bachiller de una manera brillante, dices, y pones un pero al lado de es-tos
triunfos? .......... Veamos, veamos; dt:ne pronto esa carta, ella me
explirará lo que todo eso significa.:.
El doctor se sentó entonces sobre uno de los bancos del terradJ y
quitándose el sombrero que Nelly te recibió, se enjugó la cabeza, la
frente y el rostro con su gran pañuelo de seda, dtciendo al mismo tiem-po:
"Oh! Cierto!. ....... a los seis años de haber empezado, fue recibido
Bachiller! esto es magnífico! Antes que tenga la edad de ser doctor habrá
acabado sus estudios en medicina; y en lugar de comprarse el ser-
( COJ!-tinuará)
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LA ACCION ESCOL"R 95
Atención I !
Encarecemos a nuestros colegas del Departamento que cuando
sean víctimas de alguna manifiesta injusticia, de parte de las autoridades,
nos lo comuniquen inmediatamente por escrito y acompañado
por alguna prueba también escrita, para hacer los reclamos que sean
necesarios, pues no deben olvidar que todos los maestros hemos hecho
causa común, tanto para la defensa de nuestros derechos, como para el
mejoramiento de nuestra profesión.
?ensam¡enros
HLa escuela es un templo donde pueden ir a orar todos los ·hombres
' de buena voluntad. La escuela espera al padre, al sacerdote, al
médico, al inspector, al alcalde, a todo aquel que tenga en su corazón
una luz encendida para la cultura y para la patria".
cLos maestros no podemos ni queremos ser el único factor de la
educación, y por ello no debemos responder, sino solidariamente, del
resultado final de es~ obra.:. ~~
"El magigterio es un conjunto de funcionarios cultos y aptos para
desempeñar su misión; pero no de hombres omniscientes y hacedores
de milagros. n
VICENTE CAS1 RO LAGUNA
LISTA DE SUSCRIPTORES
Dr. Demetrio Oaray, Pbo.
Dr. Luis Felipe Luque, Pbo.
Dr. Gregario Forero Nieto, Pbo.
Dr. Benjamfn Peña, Pbo.
Dr. Eduardo Restrepo Sáenz
Dr . Roberto Cortázar
Dr. Rafael Escobar Roa
Sr. Gabriela M. de Samper
Srt. Isabel Dueñas
Carmen Cárdenas
Silveria Pachón
Julia Ruiz
Herminda de Salgar
Dolores Franco
A bigail Crossley
Ana Crossley
Maria Elena Cuéllar
Rosa Mendoza
Adelaida Rodríguez
Ana F. de Bernal
josefina Camacho
Rosa E. Vega
Mercedes Lezaca
María del R. Lezaca
Manuela Ayala de Gaitán
Omaira Rivera
Marfa del Carmen Rivera
Francisca Gaitán
Elvira Guarfn (2)
María E. de Torres
María J. M. de Garcia
Mercedes de Bernal
Rosa del C. Rodríguez
Luis Marfa Peñuela
Juan Bernal
Manuel José Bernal
José Miguel Rodríguez
Virgilio Reina
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96 LA ACCION ESCOLAR
Gerardo del Camino Angelina Pulido
jesús Quimbay Clementina Fernández
Luis A. Castro Clementina Angel
Demetrio Tejada Isabel Correal
jorge Cells Edelmira Rodríguez
Ananfas S~nchez Clementina Ruíz
Santiago Hurtado Graciela Chacón
José E. Parrado Teresa Vargas
Francisco Rosas Marí a Medina
Juan Cubillos Rosa Tulia de León
Horacio Matallana Eva Vargas
Leonidas Vélez María del Carmen Ciceris
Salvador Baquero María del Carmen Martín
Sergio Riveros Castro Ana de Manrique
José Garavito Belén Briceño
S~lvador Baquero Ofelia Pabón (1)
Esteban Moreno Lucrecia Gómez
Salomón Cabra Ramona Amézquita
María T. de Gómez El vira Fandiño
Hipólita Santos Encarnación Vareta
Concepción Rodríguez (2) Clementina Santos
Emilia Rodríguez María Emma Gómez
Rosa María de Alarcón Elisa de Fonegra
lnésGamboa E lisa Lad ím de Guevara
Inés Hernández Rosa Tulia Avila
Clementina Ruiz Rosa Nav arrete
Maria C. Camacho María Josefa Amaya
Aminta M. de Cárdenas Piñeres Is a bel Judaburo
Margarita Aconcha Ana Dfaz
Cl atilde Moreno Ismael Muñoz
María A. Alvarez Dolores Piñeres
María del C. Ruiz María Ant onia Padilla
Clementina Ruiz Elisa Piedrahita
D olores Franco Bertilda Mendoza
Elvira Olaya Marfa Sánchez Ramos
Maria Chaparro Dolores Roa R.
María de Jesús Ruiz Anaís Domínguez de Manrique
Herminia Roa Carmen González
María Alba A maya Crisanda Carrillo de Jiménez
Rita Emilia Sánchez Hermano Enrique Estanislao
J osefína Cuevas Hermano Ermenfray
Dolores Al da na Superiora Convento de la enseñan-
Leonor Sánchez za
Rosa María Roa Carlos Emilio Muñoz
Victoria Urrego Mercedes Vtllarraga
Teresa León Benjamín Alvarez
Ericinda Landínez F. (Continuará)
Encarecemos a todas las personas que nos han enviado el . valor de
la suscripción y no figuren en la lista anterior, nos avisen inmediatamente
para hacer el reclamo correspondiente en la Administración de
Correos.
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Citación recomendada (normas APA)
"La Acción Escolar: órgano de los maestros - N. 3", -:-, 1923. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686979/), el día 2026-05-27.
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